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  • Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (IV)

    Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (IV)

    Tardé algo más de lo pensado, pero allí estaba en la puerta del hotel, con su falda de cuero y tacones.

    -Vamos a tu casa, hay que prepararla para tu nueva condición.

    Al llegar sacó el mando del garaje, recordándome que su plaza era bastante grande para dos coches, accedimos al edificio por el ascensor, nos cruzamos con un par de vecinas en el rellano, saludaron sin evitar hacer un comentario, Isa no hizo caso más allá de una mueca forzada, abriendo la puerta y dejándome el paso a mi primero. Al cerrar la puerta le abrí por completo la blusa de un tirón, cayeron algunos botones, le saqué las tetas por encima del sujetador.

    -Seguro que te pone la situación de chupármela mientras están esas cotillas al otro lado de la puerta.

    -Mucho Amo. Me puedo tocar? Estoy muy caliente.

    -Si perra quiero que te corras, sabiendo que están ahí.

    Empezó a chuparla con detenimiento, yo le apretaba hasta los huevos, ella sabía que tenía que aguantar, cuando ya estaba bien empalmado.

    -Desnúdate, date la vuelta y saca el culo.

    -Gracias Amo, dijo mientras dejaba caer la falda y me daba un beso.

    Quité el plug, le lubrique el culo con sus jugos, me puse un condón y froté primero con mi polla su coño que chorreaba y apuntando de nuevo a su culo, la penetré de golpe, ella dio un grito ahogado por su mano, empezamos un vaivén frenético, le pellizcaba los pezones que estaban duros, se los retorcía, se notaba que le hacía daño pero lo aguantaba y mostraba más su excitación, le di azotes hasta dejar su culo enrojecido, la agarraba fuerte de las caderas, ella apoyada con sus manos en la pared, me imaginaba la cara de las vecinas, pero Isa no estaba para imaginaciones.

    -más, más, Amo, más, me corro, ¿puedo?

    -Si puta, córrete te sepan en que te has convertido.

    Agarrándola del pelo, empujé un par de veces más y me corrí dentro.

    -Agg, Agg, gracias, gracias.

    Empezando a fluir nuestra corrida por sus piernas, me salí de ella, la volteé y di un morreo. Sabía que me gustaba ver esa cara de Zorra y me regaló una sonrisa traviesa, mientras bajaba a limpiármela.

    -Me ha encantado, que morbo.

    Cuando nos recompusimos. La tomé de la mano, y nos dirigimos al interior del piso.

    -Vamos a tu cuarto, veamos qué cambios hay que hacer.

    -Tu cama está bien para dos si solo van a dormir y dado que vamos a darle más uso del que tenía y tienes espacio de sobra, la vas a cambiar por una grande, bastante más grande, pídela y que te la monten.

    El dinero no le suponía ningún problema, sin nadar en la abundancia, según me contó, era hija única y huérfana a los veinte tantos, había heredado varias propiedades (un piso en la playa y una casa de pueblo en las cercanías a Madrid), no había sido derrochadora con el sueldo de estos años.

    -Dejaré aquí algunos “juguetes” para irlos usando.

    -Deshazte de las bragas y sujetadores de vieja. Eres mi puta y vestirás como tal.

    -Quiero que utilices ropa que te marque el cuerpo, ya me entiendes.

    Ella tomaba nota mentalmente de mis indicaciones y asentía intentando no dejarse nada.

    -Amo va a venir a estrenarla?

    -Te gustaría, verdad Zorra?

    -Si quiero que me use en ella para estrenarla.

    -Mándame un Whatsapp, cuando la tengas. Ya veremos. Ahora vamos al salón.

    Nos sentamos mientras tomábamos un vino y algo de picar en el sofá.

    -Isa, quiero que fuera de nuestros roles, me cuentes como estas, sin omitir nada, si hay algo que te moleste, o no te guste.

    -Puedes dejar el tratamiento aparte.

    -Uff, por dónde empezar, que estoy en una nube, en una nube sexual que me encanta, me encanta que me uses, que me digas lo que me dices, y me hagas sentir sucia, puedo utilizar un lenguaje casi prohibido, que saques la Puta que llevo dentro, es una liberación, que me humilles, que me sorprendas con cosas nuevas, lo de los pezones ni me lo había planteado de momento, me duele, pero me ha excitado, el tener a las vecinas a dos metros mientras me la metías por el culo ha sido increíble, como lo de ducha está mañana me tragaré todo lo que me des, es imposible hacerlo todo a la vez, pero me excita saber que hay una lista y que conoces mis deseos más oscuros, que los puedes poner en práctica cuando quieras, que tengo que estar siempre disponible para ti, que estoy a tu merced, pero confío en ti, solo de pensarlo me humedezco, me gustaría gritar a pleno pulmón cuando me follas y que se sepa que me estoy corriendo. Que mis amigas pudieran ver como disfruto de mi estatus de sumisa. No sé en qué ni cuando acabará esto, tenemos una edad, aunque tras la puerta la disimulamos muy bien jeje… y tu estado civil, vio un gesto serio en mi cara, no te voy a pedir que cambies nada, eso lo tengo claro, “me lo dejaste muy claro”, pero me gustaría disfrutar todo lo que pueda esta situación, Amo-Sumisa.

    -Hasta ahora me ha gustado mucho todo lo que he avanzado en el sexo, que me humilles y me descoloca que como ahora te preocupes por como estoy y como me siento, que me cuides, es gratificante, le da un plus a esta relación si es que se le puede llamar así.

    -Me tienes todo el día caliente, esperando a lo que hayas reservado para mí y me encanta. No hubiera pensado ni en mi fantasía más escondida lo que disfruto con lo que me haces, y menos a estas alturas de la vida.

    -Quiero más, quiero que me des más, que me lleves al límite, poco puedo añadir.

    -Isa que seas mi sumisa no quiere decir que no preocupe por ti, o por tu bienestar. Que te tenga que tratar mal. Me alegra saber que estás disfrutando de tu nueva condición de sumisa, disfruto sacando la Perra que hay en ti, no te dejaré en evidencia ante nadie, ni haré nada que te perjudique.

    Estas son tus instrucciones:

    -Quiero saber en todo momento donde, cuando y con quien estás, estate pendiente del teléfono, si te digo que vayas a un lugar a una hora, vas. Cuando te diga que vengo (si te lo digo), quiero que me esperes provocadora pero con clase, con tacones y medias, ropa interior de lencería, deshazte de las bragas de saco, quiero tener a mi Puta siempre preparada para ser usada.

    -No se preocupe Amo, así lo haré (había retomado su papel).

    -Compraremos algunas cámaras para colocarlas por la casa. Quiero que sientas que me perteneces.

    -Haz las copias de las llaves y mando y llévalas siempre encima.

    -Ahora quiero hacerte un video contándome todo lo que me has dicho mientras te desnudas y te acercas a chupármela.

    Aunque pensé que pondría pegas, no tuve que decirle más, con su cara más lujuriosa se situó en medio del salón, sin apartar la mirada, se fue quitando la ropa, dejándose las medias y los tacones, se puso a cuatro y se acercaba lentamente mientras le hablaba a la cámara, contándole que ahora pertenecía a su Amo, que tenía el coño todo el día húmedo y que la habían llenado por todos sus agujeros, que tenía una vida sexual en tres días mucho más plena de lo que había sido en toda su vida e incluso imaginado, que le gustaba ser usada y disfrutaba como la Zorra que era.

    -Ahora empieza a chuparla Puta, lo dije para que se oyera bien en la grabación, ella comenzó recreándose, instruyendo a la cámara, dándole largas lamidas antes de engullirla, miraba a la cámara del teléfono desafiante, con cara de Puta viciosa.

    -Súbete encima y empieza a follar, Zorra. Dejé el teléfono que seguía grabándola.

    -Gracias, Amo me apetece mucho, sentir su polla entrando. Umm se dejó caer para clavársela. Mientras sonreía, comenzó a cabalgar despacio, dando pequeños círculos con su culo, de frente como la tenía, podía besarla, le mordía los pezones, se los pellizcaba, mientras ella empezaba a gemir, aceleró el ritmo. No aguantaríamos mucho.

    -Agg, agg, Amo me corro, puedo? Como me gusta que se corra dentro. Uff uff. Por favor

    -Espera Zorra, quiero que te corras mientras grabo como lo haces, la hice rodar por el sofá hasta quedar encima, tomé el teléfono cambiándole de posición, ella ponía los ojos en blanco, se mordía los labios, se recorría los labios con su lengua, empezó a jadear apretando mi cuerpo contra el suyo hasta correrse, al final a modo de dedicatoria, se dirigió a la cámara…”Así es como folla y se corre una Puta con su Amo” .

    -No te olvidas de algo? Mientras seguía grabando.

    -Gracias por su leche, Amo. Se tiró al suelo y empezó a limpiármela, sin dejar de mirarme.

    Ya era medio día y debía marcharme, las vecinas seguían en el rellano y aunque se callaron al abrir la puerta, me despedí saludándolas de nuevo, Isa me acompañaba para abrir el garaje con un aire de satisfacción plena. Todos sabíamos/intuíamos lo que había pasado tras la puerta. Al despedirme en el garaje le di un beso metiendo la lengua hasta la garganta, que ella respondió sin importarle si nos veían, mientras le volvía a pellizcar los pezones que se le marcaban encima de la camiseta que se había puesto para salir, estaban duros, suspiro, indicando que cada vez le gustaba más, lo que alentó su próxima tarea.

    -Te los pellizcarás cada vez que vayas al baño 10 minutos, y estarás con el plug metido mientras lo haces, pero no podrás correrte, te quiero muy perra cuando vuelva. Quiero que te mires y veas tu cara cuando te calientas.

    -Gracias Amo, así lo haré.

    Me dediqué todo el día tranquilamente a mis cosas, tenía que descansar de las sesiones que había tenido con mi Perra y debía planificar una estrategia para poder usarla cuando quisiera sin levantar sospechas.

    Continuará.

  • De intercambio a trío

    De intercambio a trío

    Esto pasó en pandemia allá por el 2020 como sabrán les relaté de la hermosura de mi cuñada y su desgracia de su robo que terminó en un final feliz para mí, pues después de dicha desgracia se arreglaron con su esposo y volvieron a vivir juntos. Nosotros no tuvimos un encuentro pronto así que un día decidimos hacer una actividad familiar en nuestras casas.

    Los pongo en contexto, en pandemia en nuestro país había restricción de horario solo se podía circular de 8 a 16 horas así que planificamos una reunión familiar para poder salir de la rutina así que se logró. Fuimos con mi esposa a su casa ya que al volver con su esposo se habían mudado a una casita muy acogible y elegante, apenas ingresamos no podía evitar que los recuerdos de aquella noche con mi cuñada vengan a mi cabeza, pues la vi y noté que había mejorado mucho más su cuerpo, se notaba mucho más sus glúteos tan prominentes y sus pechos se veían súper firmes a un principio sospeche que estaba con corpiño pero en cuanto me abrazo al saludarme note que estaban libres.

    Entramos a su casa su esposo nos saludó con un buen abrazo ya que nunca tuvimos problemas ni personales ni familiares, es más es un sujeto muy respetuoso y agradable, apenas nos acomodamos y mi cuñada vino a mi oído y me dijo «se lo conté todo y le gustó», por un momento la voz me tembló y no supe cómo reaccionar, a eso mi esposa empieza la charla de consulta general de nuestras familias hijos etc., mi cuñado le responde y así se van pasando las horas y llega la hora de comida y pasamos al comedor, al acomodarnos Juan el esposo de mi cuñada vierte un comentario incómodo «ven hermano siéntate y disfruta que ya me contaron que te gusta la carne». Eso me pone los nervios a tope pues mi esposa no sabía nada de aquella noche, suelto una carcajada y le afirmo “pues si soy un amante de la carne asada”.

    Es así que pasan las horas y llega la hora tope de la restricción, y estamos listos para retirarnos. A lo que mi cuñada interviene y nos invita a quedarnos y hasta alistaron un cuarto para nosotros puesto que nuestros hijos estaban en casa de su abuela en común, así que sin dudar anunciamos ante mi suegra que nos quedaremos ahí y mañana pasaremos por los chicos a la casa.

    Inmediatamente mi cuñada saca una botella de whisky, una de singani, una de vino y varias de cerveza.

    -ahora si hay para todos los gustos y si falta sacamos de la tienda.

    -no cuñadita sabes que no tomamos mucho así que con esto bastará

    Empezamos a jugar cartas con penitencias de bebidas y es así que acabamos ya varias botellas, noto a mi esposa un poco mareada y me dirijo a ella.

    -amor no quieres descansar

    -no, estoy bien además no compartimos mucho con mi familia no quiero quedar en mal.

    -ok, pero con cuidado

    Mi cuñada: tranquilo cuñado no la cuides aquí la vamos a cuidar los tres además que le puede pasar nada malo de seguro.

    Y así seguimos jugando cuando mi cuñada exclama que las cartas ya estaban bien para entrar en calor que ahora vengan los juegos de adultos. Empezamos con juegos básicos de verdad o reto, y justo le toca a mi cuñada darle un reto a mi esposa.

    Mi cuñada: hermana te reto a darle un beso a mi esposo.

    Mi esposa: ok si ya vamos a pegar con ese nivel de retos a partir de ahora prohibido negarse a nada…

    Yo me quedé sorprendido, pero a la vez me excitó pensar que podíamos llegar a mucho.

    Todos aceptaron la condición del juego y así empezamos con retos y confesiones un poco más subidas de nivel, algunas dónde hasta mi cuñada confesó que ya no era virgen por atrás, todos reaccionaron sorprendidos excepto yo claramente, solté una risa pequeña y mi esposa volteo de golpe como sospechando pero no dijo nada. Así continuamos hasta el punto de llegar a terminar la bebida que teníamos a disposición es donde empezamos a jugar el clásico “Yo nunca” a lo que mi cuñada dijo “iré a traer más bebida ya que aquí me va a faltar”. Todos nos reímos porque sabíamos que entre mi cuñada y yo siempre salíamos ebrios de ese juego ya que habíamos hecho muchas cosas y no mutuamente necesariamente.

    Entonces llegó el momento en el juego dicen. «Yo nunca tuve una orgía», Nadie tomó de su vaso a lo que mi cuñada grita indicando «pero lo deseo» nos quedamos sorprendidos entre Juan y yo, pero mi esposa le contesto «yo no sé qué es eso, pero también quiero», soltamos la tensión con una risa y le respondí.

    -Ten cuidado con lo que deseas amor.

    Mi esposa: crees que no sé lo que es una orgía?

    Mi cuñada: debe saber pues mi hermana veía varias escenas y películas de ese tipo

    Juan: en serio cuñada y por qué te haces a las santas con nosotros.

    Yo: de lo que me entero entonces por qué no lo intentamos o tienen miedo? Les reto a tener un intercambio de parejas.

    Se armó un silencio absoluto en ese momento, mi mente decía que me había equivocado ante esa propuesta, pero mi deseo decía que el que no arriesga no gana entonces se logró ganar aquel día.

    Mi cuñada se levantó y dijo “vamos a las cartas a jugar mayor menor el perdedor se va quitando las prendas y el primero en quedar desnudo decide”. Así que empezamos máximo 7 rondas bastaron para dejar a mi cuñada totalmente desnuda pues solo llevaba una polera, un short muy sexi y ajustado y su ropa interior.

    Yo: jajaja cuñada pues te toca decidir que quieres hacer

    Mi cuñada aún dudar empezó a besar a su marido le dijo algo al oído y se levantó preguntando -que es un intercambio de parejas? Beso mi cuello y dijo -yo te hago el amor a ti y mi esposo a mi hermana??

    Mi esposa al ver esa escena reflejo un poco de molestia, pero note que se excito y se fue con Juan respondiendo -así es y yo le hago el amor a tu esposo.

    Y así comenzó el juego de besos y caricias era increíble la forma que mi cuñada me besaba totalmente desnuda yo podía acariciar sus enormes y firmes pechos en algún momento hasta llegué a introducir mis dedos en su húmeda e increíble vagina, me perdí al menos un par de minutos cuando mi esposa vino ante mi y me dijo -el único que tiene derecho de desvestirme eres tú.

    Yo la desvestí rápidamente, le pregunté estás segura de esto? Ella asentó su cabeza como dando su aprobación y volvió con Juan, él la besó apasionadamente y se comenzó a desvestir y acariciaba su miembro sobre la ropa hasta que salió expulsado casi de sus boxers y mi esposa le dijo -no es la gran cosa. Pero siguió besándose a lo que mi cuñada rompió el hielo y le retó a mi esposa a hacer un espejo, cada quien con el hombre que estaba.

    De esa forma nos fuimos a la cama y empecé a tener nuevamente un oral de parte de mi cuñada eran casi 6 meses de puro recuerdo de ella que me servían para masturbarme, pero sentir nuevamente sus labios en mi pene era increíble, mi esposa hacia lo mismo con Juan y me excitaba verla, pues ella recientemente empezó a mamar pene por qué no le llamaba la atención, pero vaya que lo hacía bien, pero no sé igualaban con su hermana.

    Así seguimos por un instante hasta que mi cuñada dijo -les toca demostrar para que sirven esas lenguas. Se acostó boca abajo y me empujó la cabeza hacia su vagina que ya estaba bastante húmeda tanto que hasta chorreaba de placer, como estábamos en espejo mi esposa hacia lo mismo con Juan, empecé a comerle toda la vagina a mi cuñada y sentí el sabor de semejante mujer, mi esposa igual disfrutaba de Juan, pero no me perdía de vista así es que siento a mi cuñada teniendo un orgasmo pues me arañó el cuello y parte de la nuca por presionarme hacia ella, después de tan increíble orgasmo. Se volteo rápidamente y me pidió que le diera por su culito pues la última vez la encanto.

    Vi rápidamente a mi esposa y me dijo que ella no quería por ahí solamente por la vagina. Es así que Juan venzo con mi esposa por la vagina pero a un ritmo mucho más notable tanto que mi esposa cayó prácticamente inconsciente entre las copas y la acción ya no podía más, se repuso y dijo que estaba rico, pero que quería descansar la llevamos al cuarto de al lado y pensé que la diversión acabaría cuando mi cuñada y yo volvimos a la «habitación de la lujuria» vimos a Juan masturbándose y exclamó.

    Juan: mi amor será que puedes con los dos???

    Mi cuñada: no lo hice nunca pero lo intentaremos.

    Es así que se arrodilló y me devolvió la erección a plan de mamadas completas no solamente el pene sino también hasta mis bolas era súper deliciosa. Note que Juan se sentía desplazado así que le hago señales para que se incorpore y así acomodamos a mi cuñada de 4 mientras ella me daba una mamada Juan la penetraba por la vagina, en un momento mi cuñada pidió cambiar de lugar. Así la teníamos a nuestra merced intercambiamos de lugar con Juan un par de veces la volteamos uno se sentó monto en su rostro mientras el otro la tenía de misionero.

    Mi cuñada ya no podía más de placer estaba muy satisfecha y yo también tanto que sentí que ya me iba a venir, pare para decirle que si quería lechita ella se sacó la verga de Juan de la boca y dijo.

    Mi cuñada: recién??? Juan ya se vino en mi boquita dame tu lechita en mi carita quiero toda en mi cara.

    Juan: no te mereces lechita te mereces que te castiguemos más. Aún aguantas? Me preguntó.

    Yo: sin problema pero que sea rápido que tienes planeado?

    Juan: yo nada ella quiere doble penetración. No es así mi putita???

    Mi cuñada: si dame más quiero que me rompan el culito y la vagina al mismo tiempo.

    Dejamos a mi cuñada para que se acomode me invitó a echarme a mi primero y sin esperar nada se montó en mi pene que ya estaba a punto de explotar. Juan se acomodó atrás y empezó a rozar su pene con el culo de mi cuñada y le dijo ahora es mi turno. Mi cuñada le gritó diciéndole que se lo rompa todo. Y de un solo golpe Juan metió toda su verga en mi cuñada, yo imaginé que ella gritaría, pero no más al contrario soltó unos gemidos de placer que me motivaron a terminar pero no quería que quede así entonces me puse de pie tomándola así montada y con la ayuda de Juan nos la cogimos parados el por atrás y yo por adelante ella gritaba de placer y se intentaba mover de arriba para abajo pero no podía es así que Juan me mira y me dice, “Es toda tuya socio.”. Y nos guía a la cama para que me la termine de coger de misionero. Mi cuñada gritaba en mi oído pidiéndome más y más y así es que explote en su interior y nuevamente tuvimos un orgasmo conjunto entre ella y yo nos abrazamos de placer ella clavaba sus uñas contra mi espalda.

    Mi cuñada: definitivamente coges muy rico, tu pija me lastimo mi culito la de él no la siento.

    Yo me reí, pero inmediatamente vino Juan.

    Juan: vaya que no exageraste cuando me dijiste que lo ibas a disfrutar, si que te encanta la pija putita ahora te toca la leche en el culito la volteo y se la cogió por atrás hasta terminar mi cuñada nos invitó a pasar a la ducha para asearnos y poder ir a descansar en la ducha nos dio una mamada a ambos y nos fuimos a dormir.

    Al día siguiente mi esposa estaba con resaca se quiso escusar por lo sucedido pero la calme y le dije, son nuestros deseos y mientras estemos de acuerdo no pasa nada seguimos amándonos uno al otro. Mi cuñada no pudo levantarse y al modo de desayunar le contó lo sucedido esa noche a mi esposa, ella se quedó sorprendida, pero a la vez se nota que la excito, pero no quiso admitirlo. Para finalizar nos fuimos y ella me dijo al oído.

    -Conste mientras estemos de acuerdo ambos. Así que me debes un trío.

    Pero eso está en proceso así que espero contárselos pronto porque ya pasaron 3 años y aún no se anima.

  • Gracias a mi padrastro logré coger con mi mamá

    Gracias a mi padrastro logré coger con mi mamá

    Hola, me llamo Julio tengo 25 años, les voy a contar cómo fue que logré coger a mi mamá, espero les agrade.

    Mi madre se llama Dalia, tiene 45 años, mide 160 cm, su cuerpo es normal, tiene pechos medianos, pero lo que más llama la atención a los hombres son sus nalgas, la verdad mi madre está muy rica de su culo levanta cualquier verga no por algo se ha juntado 3 veces porque la verdad hasta donde yo se le ha dado gusto a esa panocha.

    Mi padrastro se llama Federico, tiene 38 años es más joven que mi mamá, mide 170 y de complexión media, según mi mamá es atractivo.

    Somos del ejido plan de Ayala municipio de Huehuetán, Chiapas.

    Bueno todo comenzó hace poco, yo tenía 23 años y mi madre 43, yo ya sabía que estaba saliendo con Federico que cuando me enteré de su relación con él, me enojé mucho porque no me gustaba que mi mamá tuviera pareja por qué razón no sé, pero no me gustaba la idea de tener padrastro o a otra persona viviendo con nosotros, por cierto soy único hijo de mi mamá después de mi y de que mi papá la dejara se quitó la matriz para poder disfrutar los lechazos adentro.

    Volviendo al tema, ese vato solo por ser novio de mi mamá o quien fuera me caía mal, cuando mi mamá me comentó lo siguiente:

    Mamá: Julio no quiero que te enfades conmigo o te amargues la vida como siempre lo haces cada vez que empiezo una nueva relación, pero me voy a juntar con Federico, mañana se viene a vivir con nosotros y no quiero que le muestres caras o tengas mala educación que ni siquiera lo saludes, no te pido otra cosa solo que te comportes como el muchacho maduro que eres, nada más tienes 23 años y ya entiendes, ya no eres un niño.

    Yo: mamá por favor no otra vez.

    Fue lo único que dije con cara de decepcionado y enojado a la vez.

    En fin, mi mamá ya toma la decisión ni modos pensé, en mi cuarto pensé muchas cosas, yo ya sabía que andaba cogiendo con él sabía que se iban a los hoteles a coger, unos de mis celos eran por eso por qué yo también deseaba el cuerpo de mi mamá a mi también me gustaba su cuerpo, su culo, su panocha, sus pechos, mi mamá es muy bonita de piel clara, sus labios delgados boca chiquita, en fin muy bonita y claro que me había masturbado muchas veces pensando en ella oliendo sus calzoncitos cacheteros, pensaba si algún día me la iba a coger, aunque pensaba también que eso era solo morbo fantasía mía y la cual me enloquecía pensar en ella, pero tampoco estaba opcionado con cogérmela de una u otra razón.

    Al otro día al mediodía llegó Federico, yo estaba en el sofá viendo tele cuando entró con sus maletas, me saludó desde la puerta y ni siquiera lo volteé a ver, mi mamá lo recibió y se lo llevó a su cuarto para que se instalara. Durante el día no pasó nada, solo movimiento de instalación de ese vato. En la noche estábamos cenando los tres, como no le dirigía la palabra a Federico pues él muy respetuoso y para no incomodarme pues también no me hacía plática. Mi mamá esa noche andaba ya con su ropa de dormir como acá en el sur hace mucho calor ella andaba solo con un mini shortsito muy cortito que se le marcaba la racha del calzoncito que traía puesto y una camiseta sin braziel.

    De vez en cuando y ya con disimulo por la presencia de Federico, miraba a mi mamá cuando estaba de espaldas, me gustaba ver cómo se miraba su culo con ese shorts que por cierto casi no acostumbraba a salir de su cuarto con esa ropa, si se vestía así pero solo para dormir y cuando salía del cuarto se ponía algo que le tapara más creo que no le gustaba que yo la morboseara porque sabía que yo era un morboso. Miraba el culo de mi madre con disimulo y pensaba puta madre y pensar que ahora sí van a coger toda la noche sin parar y yo valiendo verga masturbándome en mi cuarto pensando en la panocha de mi mamá y otro pendejo se la va estar clavando asta por el culo.

    Bien pensado ya como a las 10 de la noche se empezó a escuchar sonidos de la cama de mi mamá, empezó leve muy despacio como queriendo que yo no escuché nada, pero yo estaba atento, acostado en mi cama y con la verga bien parada pensaba ya la está cogiendo como quisiera ser yo quien estuviera cogiendo a mi mamá.

    Me animé a salir del cuarto para escuchar mejor sus gemidos de mi mamá, y si efectivamente ella se quejaba muy suave muy despacio, escuché de todo de lo cual pude deducir que le trago toda su leche que le mamo la verga que le dieron por su culo en fin ese vato de verdad que la cogió asta más no poder y mi madre ya como a las 3 de la mañana pensando que yo estaba completamente dormido ya se le escuchaba sus pujidos un poco más fuerte, yo me masturbe muchas veces.

    Así pasaron los días y yo sin hablarle a Federico, las cosas seguían igual y yo de vez en cuando y cada vez que tenía oportunidad le miraba las nalgas a mi mamá. Hasta que un día en la tarde estando solos yo y él ya que mi mamá andaba en una reunión por parte del ejido se atrevió a comentarme lo siguiente.

    Federico: oye Julio te diré algo o no lo tomes a mal te lo diré de hombre a hombre y quiero que seas honesto y también quiero que sepas que de lo que platiquemos tú y yo nadie más lo sabrá palabra de hombre.

    Desde ahí me empezó a dar confianza sabía que él era bueno solamente que yo siempre he sido el mal educado con todas las parejas de mi mamá y tal vez Federico sería un buen amigo, pero solo que se lo tenía que ganar, obvio no se está manera que les voy a contar nunca me imaginé como iban a suceder las cosas.

    Yo: a ver dime qué pasa

    Federico: he visto como a veces le miras el trasero a tu mamá y no te culpo o te juzgo para nada, tu mamá está muy buena tiene un bonito cuerpo y más cuando pone sus shorts corto o falditas o sus vestidos muy cortito y apretadito, no quiero que lo niegues por qué ya te he observado muchas veces que la miras pensando en que yo no me doy cuenta.

    Yo: eeeh no sé qué decir Federico.

    Federico: dime una cosa Julio y sé honesto cuánta conmigo y confía que de acá no sale ni una palabra, tu admiras como hombre el cuerpo de tu mamá?

    Yo: la verdad si, siento vergüenza y apenado pero si, como hombre también me gusta el cuerpo de mi mamá.

    Federico: dime otra cosa Julio y depende de lo que me respondas puede que cambie nuestra relación como familia que somos ahorita porque yo me siento parte de tu familia Julio, pero dime solo admiras el cuerpo o también deseas su cuerpo también quisieras coger con ella.

    Con cara de asustado y apenado con vergüenza le respondí:

    Yo: pues la neta si Federico a veces quisiera ser yo quien la cogiera todas las noches.

    Federico: si me lo imagino, pero no te preocupes no sientas vergüenza ni pena la verdad tú mamá está muy deseable para cogerla toda la noche como tú dices y cualquier hijo en tu lugar sentiría lo mismo así que no sientas pena.

    Yo: ok gracias.

    Federico: dime otra cosa, si yo logro convencer a tu mamá que se deje coger por ti, tú te animarías o te echarías para atrás a la mera hora que tú mamá esté desnuda ante tus ojos, por qué de que la convenzo la convenzo eso dalo por hecho.

    Yo: pues si, claro que la cogería solo que la verdad no creo que la convenzas mi mamá es muy seria ante ese tipo de cosas sé que le gusta la verga no por algo lleva varias parejas no creo que acepte así que si quieres seguir siendo tú el que se la coja en las noches mejor no le digas nada y olvidamos este tema.

    Federico: eso de convencerla para que se deje déjamelo a mí yo veré como le hago, claro me llevará tiempo tal vez meses no sé tú no pierdas la fe, pero de que te la cojes te la cojes ok.

    Va le respondí, nos dimos la mano y una mirada de complicidad.

    Si quieres saber que paso después escríbelo en los comentarios, dejen muchos comentarios para que me anime a seguir escribiendo esta excitante historia está muy larga, les describiré como fue que él la convenció.

    Continuará.

  • Me cogí a mi hermana en ausencia de mis papás

    Me cogí a mi hermana en ausencia de mis papás

    Hola que tal, contaré mi primer relato confesando que me cogí a mi hermana aprovechando la ausencia de mis padres. Muchas personas no creen que el incesto sea posible, gracias a la religión y a los prejuicios morales que califican esta práctica como un acto pecaminoso, como algo prohibido, inmoral, como un tema del demonio que puede engendrar hijos «monstruos» y cada historia que se inventan.

    Estoy plenamente seguro que no pasa nada, en primer lugar, si se da entre dos personas en edad madura (igual o mayor a los 18 años), en segundo lugar, que haya consenso entre las partes (nada a la fuerza, nada con drogas ni mentiras), en tercer lugar que cuiden de no embarazar a la hermana, a la mamá, a la tía, a la sobrina, a la hija, etcétera. En cuarto lugar es preciso que haya buena comunicación, mucha confianza y respeto entre las partes, guardando la discreción y el secreto para toda la vida. El proceso es largo pero vale la pena.

    Nosotros somos nativos de un pueblo de Oaxaca, en aquellos años estábamos a 10 horas de mi pueblo a la ciudad de Oaxaca. De Oaxaca a la ciudad de México el camión tardaba mínimo 9 horas, así es que ya se imaginarán el calvario de salir del pueblo. Mi madre enfermó, mi papá tuvo que acompañarla a la ciudad de México (19 horas del pueblo en camión) a un tratamiento de 3 meses, quedándome solo con mi hermana, en esos años ella tenía 30 años y yo 18 (me lleva 12 años).

    A sus 30 mi hermana estaba muy desarrollada, morena, acuerpada, piernuda, muuuy guapa, en los bailes del pueblo era la atracción y muchos querían con ella. En el pueblo los hombres mayores eran muy llevados y no les importaba decir que mi hermana «estaba muy buenota» o comentarios «que tal cogerá» o «cuanto no daría yo por cogerme a tu hermana». Eso me excitaba bastante y mi hermana era una de mis fantasías más recurrentes. A su edad ella ya había tenido varios novios y había vivido varias experiencias sexuales, desde adolescente yo la espiaba seguido en su cuarto cuando ella leía sus revistas «Pimienta» y se masturbaba hasta venirse rico, aún recuerdo sus gemidos, yo me calentaba y también me masturbaba en silencio, tratando de no hacer ruido al venirme.

    Mi hermana había sufrido recientemente una decepción amorosa muy fuerte, prácticamente la dejaron «vestida y alborotada» después de varios años de relación el novio huyó hacia la ciudad de México y no se presentó en las fechas programadas para la boda y eso la tenía en un estado de salud emocional deplorable, casi no salía por el «que dirán» y se negaba a comer. Estando solos en casa, cuando mis papás estaban en la CDMX yo la veía llorar todas las noches y no encontraba como consolarla.

    En una de esas noches recuerdo que aprovechamos para tomarnos unas cervezas que ella guardaba en el refrigerador, hacia algo de calor, llevábamos tres cervezas, llegamos a marearnos y fue cuando abrimos la charla de mi primera vez en el sexo, yo le confié que hasta entonces solo me había masturbado entre las milpas o entre los matorrales, le dije que a escondidas leía sus revistas porno y con eso me consolaba, jalándomela sabroso hasta venirme, y que eso lo había hecho en varias ocasiones. También le confesé que desde más chico la espiaba cuando estaba sola en su cuarto y que seguido me la jalaba pensando en ella.

    Fue entonces cuando ella se abrió y me dijo:

    «Hermano, tú sabes que mi novio me dejó plantada, que después de más de 8 años de noviazgo, en donde ya habíamos tenido sexo en muchas ocasiones, me dejó a última hora avisándome que se iba a México y que siempre ya no se iba a casar conmigo, eso me ha dejado una herida difícil de sanar».

    Yo le contesté:

    «Entiendo hermana, pero recuerda que yo ya te había advertido de ese tipo, de lo mujeriego que era, mis amigos decían que tenía otra novia en una comunidad cercana pero tú no me hiciste caso».

    En el calor de las copas me dijo: «permíteme, hace mucho calor, me voy a poner cómoda». Al regresar de su cuarto traía puesto un baby doll semi transparente, con escote, que hacía relucir su hermoso cuerpo, sus pechos, nalgas y sus piernotas que era lo que más le admiraban los hombres.

    Le dije: «hermana, que bien te ves vestida así, con razón los hombres te desean tanto». Ella me contestó: «pues si hermano, uno de esos hombres me despreció y no se lo voy a perdonar».

    Fue entonces que aproveche para decirle: «hermana no olvides que yo también soy hombre y que durante varios años has sido parte de mis fantasías, me encantaría coger contigo».

    Para ese momento ella ya estaba muy cerca de mí, sobándome el pene que estaba durísimo y a punto de estallar. Yo la abracé y sentí sus pechos y el calor de su cuerpo. Ella continuó con sus caricias cada vez más intensas, me sacó el pene y empezó a mamármela, sentí muy rico, tratándose de mi hermana 12 años mayor que yo. Estaba muy excitado, escuchaba los latidos de mi corazón y sentía como ella jadeaba.

    Me dijo: «hermano, méteme la verga por favor, hace más de un año que no cojo y tengo muchas ganas, estoy súper lubricada y quiero tu pene dentro de mi vagina».

    Le contesté: «está bien hermana, pero no tengo condón a la mano y no quiero embarazarte».

    Ella me contestó: «no te preocupes, mi novio no es tonto, en una de nuestras visitas a la ciudad de Oaxaca me llevó con el ginecólogo para ponerme el DIU por lo que es imposible que me embarace».

    Fue entonces cuando la desvestí, le toqué la vagina que estaba súper mojada, con tanta mamada mi pene estaba súper erecto, se lo acerqué poco a poco y lo raspé con sus labios exteriores y luego con los labios interiores hasta tocar el clítoris, me dijo: «hermano por favor, ya cógeme porque me voy a venir».

    Fue entonces cuando me animé a meterle toda la verga que la hizo estremecerse jadeando y moviéndose como ella sola lo sabía hacer: «aggg hermano, muévete más, nunca me imaginé que cogieras tan rico, lo haces mejor que mi novio».

    Entonces yo me moví hasta que los dos nos venimos al mismo tiempo, sintiendo como mi leche llenaba su vagina y ella bastante excitada expulsó un líquido que mojó las sábanas. Me dijo: «no te preocupes hermano mañana mismo lavo las sábanas». Nos quedamos dormidos en su cuarto abrazados hasta el amanecer, después de todo estábamos solos, no había testigos de lo que había sucedido y juramos nunca comentarlo con nadie, por eso guardo los detalles y nombres.

    La salud de mi mamá empeoró y la estancia se prolongó a un año, tiempo durante el cual mi hermana fue mi amante y cogíamos de día y de noche, me enseñó el arte de amar y diferentes técnicas y posturas para hacer feliz a una mujer. Desde entonces me considero un excelente amante y quedó sembrada en mi alma la semillita del incesto.

    Cogíamos día y noche, mi mamá regresó por un tiempo al pueblo pero su salud entró en crisis y tuvo que regresar nuevamente a la ciudad de México en donde lamentablemente falleció.

    El trato entre mi hermana y yo se ha mantenido por muchos años, tiempo después se casó con un caballero que si le cumplió al llevarla a la iglesia, la embarazó y en una de esas decidió irse a vivir a los EEUU de dónde ya nunca regresó, allá tiene otra esposa, mi hermana quedó nuevamente sola con un hijo de seis meses y pues nuevamente tuve que consolarla en cada una de mis viajes al pueblo. Mi sobrino es un exitoso profesionista que decidió brincar el charco y actualmente vive también en los EEUU. Mi hermana y yo ya estamos en la tercera edad pero aun así nos seguimos llevando y recordamos nuestras experiencias cada vez que podemos estar solos sin testigos ni chismosos.

    Debemos aprovechar las circunstancias, no es cuestión de suerte, también se requiere de saber acerca de la cultura del incesto para no equivocarse, es una experiencia que requiere de mucha paciencia, de muchos meses para llegar a consolidar la relación de tal forma que no cause problemas en ninguna de las partes.

    Una vez sembrada la semillita del incesto, años después me fui a estudiar al norte del país, allá cogí con una señora que su esposo trabajaba en un pozo petrolero, trabajaba seis meses y descansaba otros seis. También cogí con la señora en donde vivía, ella tenía 55 años yo apenas 20. Asi fui adquiriendo mucha experiencia.

    En una de mis vacaciones de verano en Oaxaca me cogí a mi tía que había enviudado en ese entonces, cada verano que venía de vacaciones me quedaba con mi tía. Nueve años después de estar en el norte regresé a la ciudad de Oaxaca en donde inicié una relación con una prestadora de servicio social de mi área de trabajo (tipo «lenguisky») que era madre soltera, nos casamos, con ella me inicié en el ambiente swinger y tuvimos muchas experiencias, tríos, intercambios, gang bang, orgías, reuniones, etcétera.

    Increíble pero en el ambiente swinger no sabemos a quien nos vamos a encontrar así es que debemos estar preparados. Nosotros encontramos a una pareja de jóvenes que resultaron ser nuestros sobrinos (la chica de 18 años es hija del hermano mayor de la entonces mi esposa).

    Años después con mi segunda esposa viví algo cien veces más intenso y más atrevido que se puedan imaginar, hasta llegar al incesto de ella con su tío (hermano de su mamá) a cambio de un apoyo económico fuerte que ella necesitaba. Ella fue mi cómplice y me apoyó para lograr mi objetivo de tener una experiencia con mi hija de 23 años después de una estancia en varios países de Europa al salir de la universidad, ya luego les contaré con toda calma. Como les dije, todo depende del nivel de confianza y de complicidad entre las partes.

  • Una más de Milumi

    Una más de Milumi

    Era una mañana cómo cualquier otra, cuando de repente, salió Milumi de su habitación diciendo: el 31 me iré con unas amigas a la playa y como ya era costumbre oírle decir tantas estupideces, nadie asunto a su comentario. Pero el día 31 llegó y ella discutía con su madre, debido a que su madre le había dicho que en ningún momento ella le había dado permiso para eso.

    Solo iré con unas amigas decía Milumi, al parecer ella a sus 19 años, se creía que su madre con 40 años sería tan ingenua de creer que solo irían chicas. Y mi cuñada en la discusión decía una y otra vez: ¡si, no ves que soy cojuda para creerte eso! ¡Ya dije que no vas y punto!

    Pero Milumi se las ingenió para convencer a su madre y a eso de las seis de la tarde, estaba en el bus rumbo a la playa de Máncora, donde ella y sus solo amigas jaja habían alquilado un casa playa con suficiente habitación.

    Y tres días después Milumi no volvía de su paseo a la playa y para su mala fortuna, su madre se cruzó por el mercado con dos de sus amigas, ¡si! Con dos de las amigas que se suponían habían ido con Milumi a la playa, y estas le dijeron que si fueron, pero que se regresaron el día primero a las 7 de la noche y que Milumi decidió quedarse con su enamorado en esa casa de playa, que Milumi les había dicho que su madre le había dado permiso para quedarse unos días más allí con él.

    Y terrible fue para Milumi el día 5 que fue cuando ella se dignó a aparecer por casa, sonriente como si nada hubiera pasado. ¿ y tú de dónde vienes? Le preguntó su madre, a lo que Milumi respondió con otra pregunta ¿ cómo que de dónde? De la playa pues, donde he estado con mis amigas.

    Y su madre, gritando le preguntó ¿ cuáles amigas? Crees que soy cojuda, todo sale a la luz.

    Y resultó que su madre le dio en sus piernas con el cable de la plancha y aunque Milumi era terrible, esta era muy tonta para algunas cosas, cómo para no tener su celular con un patrón por ejemplo. Y su madre le quitó el celular y Milumi aún más tonta, había grabado con su celular, todo lo que había hecho con su enamorado, en esa casa playa, aun puedo ver la cara de horror de mi cuñada, cuando veía los vídeos que Milumi había grabado con su celular, en uno de ellos, salía Milumi con su boca repleta por la verga de su enamorado y en otros con las piernas arriba siendo penetrada una y otra vez.

    Pero aunque eso fue un horror para mí cuñada, más horror le causó cuando vio en uno de los cortos videos, quién era ese supuesto enamorado. Era un primo de Milumi, quién a la vez también era el ahijado de mi cuñada. No puede ser mierda, cómo vas a hacer esto ¿ cómo vas a cachar con tu primo? ¿ Si ustedes son como hermanos?

    Mi cuñada no resistió más y le pasó el celular a su hermana quién es mi esposa, para que mi esposa siguiera revisando el celular, y mi esposa encontró otros vídeos de ella con su primo, pero estos no en la casa playa, oh sorpresa cuando vieron que en estos otros vídeos donde salía Milumi de cuatro patas siendo cogida por su primo, era en su propia habitación de la casa de su abuela. Y bueno, allí estaba ella, siendo penetrada con fuerza por el primo al que ella en ninguno de los vídeos le llama de primo, sino que en cada uno de los vídeos ella le dice amor. Según mi esposa, en esos vídeos el primo de Milumi, se la coge como toda una puta, en un sinfín de poses ardientes, dignas de películas porno profesionales.

    En el vídeo que están en el cuarto de la abuela, Milumi es quien empieza la cogedera, dándole una buena mamada a la verga de su primo, mientras ella mama a él le metía un dedo en su culo, haciendo que Milumi gimiera mientras se comía esa verga, luego de un rato, se ve al primo ponerse en pie, e ir hacia la puerta y asomarse a ver si alguien llegaba y al ver que estaban solos regresó como alma que se lleva el diablo y de una le metió su verga por el culo a Milumi. Ella gritaba, ¡s! Si , sigue así, no me la saques y él como todo un experto le metía hasta lo más profundo que podía su verga.

    Pero eso no fue lo único que causó asombro, pues mi esposa siguió buscando y encontró un par de vídeos más y en estos no estaba el primo, en uno salía un gordo pelado, quien resultó ser uno de los maestros de la universidad donde Milumi estudiaba. Y en el vídeo Milumi se coge a este gordo pelado según ella misma lo dice allí, a cambio de pasar una materia.

    Pero este vídeo que luego lo vi de principio a fin, será para un siguiente relato, ahora terminaré diciéndoles, que Milumi en cada uno de sus videos, los terminaba tomándose la leche sexual, sin dejar caer ni una sola gota, y que así como con el gordo pelado la cogedera no era gratis, sino cambio de pasar materias de la universidad, con el primo tampoco era gratis, fue cachando con su primo, que Milumi consiguió su nueva laptop, una cartera importada y unas cuantas prendas de vestir, incluyendo lencería.

    Los espero en el siguiente relato.

  • Vecinos sin saberlo (3)

    Vecinos sin saberlo (3)

    Acá nuevamente siguiendo con lo acontecido con mis vecinos, la verdad que la semana de vacaciones de Tomás fue un despertar en todo aspecto para los padres de él y para mí, ellos habían vuelto a realizar tríos, que al parecer es algo que les encanta a ambos, y para mí, no solo por ser el tercero que eligieron y con el que se sienten cómodos y en confianza, sino porque sabía que la relación con Tomás tendría nuevas aristas que cuidar.

    Creí que sería menos complicado todo eso, pero había cosas con las que no contaba, como que al tener más confianza con el padre me llame por cualquier motivo y muchas veces cuando estaba con él en la cama, entre otras de las cosas también entran las insinuaciones de la mamá y que Tomás se daba cuenta y ese tipo de cosas, nuestra relación con Tomás era más fácil de tapar, ya que en presencia de sus padres ninguno de los dos insinuaba nada, lo que si fue uno de los momentos más complicado, fue cuando Tomás supo de mi relación con sus padres.

    Una de las veces que pudimos juntarnos con los padres de él, ya que solo podíamos hacerlo cuando salía con sus amigos, y que no queríamos hacer nada con él en la casa, fue realmente muy intenso todo, para mí esa noche el padre de Tomás había tomado Viagra o algo así, ya que no paro de coger a su mujer toda la noche, hicimos de todo y fue genial del primer al último minuto, una vez en casa me dormí hasta el mediodía, almuerzo y me vuelvo a acostar, ya que había sido muy movida la noche, al rato siento que golpean la puerta, y era Tomás, le abro y cuando lo quiero saludar, me empuja y me dice que yo era un hijo de puta, la verdad yo no entendía nada, lo calmo y lo siento en una silla, le pregunto que le pasa y me dice.

    Tomás: sos un hijo de mil puta, te aprovechaste de mí y mi familia, nunca te lo voy a perdonar.

    Yo: pará, bajá un cambio, no sé de qué me estás hablando

    Tomás: hijo de puta, anoche llegué temprano a casa y vi todo, sos un hijo de puta como mi tío, pero sos peor.

    Yo: para, no te pongas así, yo te puedo explicar todo (me quería morir, no solo porque Tomás ya sabía todo, sino porque como le decía a los padres que ya no iba a poder ir a su casa, porque su hijo se enojó porque lo cogía a él y a su mamá)

    Tomás: no me expliques nada, te aprovechaste de todo lo que hable con vos, me traicionaste, yo te di todo, hasta mi confianza y te cagaste en todo, todo este tiempo me cogías a mi y a mi mamá, somos tus juguetes que te sacan la leche

    Yo: no, no es así, vos me importas mucho y con tus viejos las cosas se fueron dando sin querer, como te dije, el que tus viejos hagan tríos es algo que ellos usan para fortalecer su pareja y no me parece malo, las cosas se dieron y no tenés que estar enojado, vos sos muy bueno pero vos también estás con otras personas y eso no me parece mal, tenés mucho por recorrer todavía y está bien que todo sea así.

    Tomás: mira, no me hables más, no te me acerques a mi ni a mi familia, porque cuando te vea cerca, mis viejos van a saber todo lo nuestro, no me llames más, acá se terminó todo.

    De un portazo se fue de casa, yo me quería matar, realmente estaba mal por todo lo que lo estaba haciendo pasar a Tomás, a medida que pasaban los días trataba de enfriar mi cabeza y cuando el padre de Tomás me llamaba por cualquier cosa, le daba alguna excusa por la que no podía ir a su casa.

    Pasaron casi 20 días así, hasta que recibo un mensaje de Tomás que decía «Hola», yo no sabía si contestar o no, si contestaba me podría salir con cualquier cosa y realmente no quería volver a pasar por lo anterior, luego de unas horas decidí respóndele también con una «Hola», no sabía que iba a pasar o lo que me iba a decir, pero realmente estaba esperando que me respondiera con una andanada de reproches los cuales eran justificados, pero no, me contesta «Podemos hablar», yo ya estaba jugado, y le respondo «Si, no hay problema, cuando quieras vení y hablamos», no sabía que es lo que iba a pasar, pero a la hora siento que golpean la puerta y sabía que era el, le abro, lo hago pasar y le digo que se siente, me mira y me dice:

    Tomás: nunca pensaste en hablarme y disculparte por lo que hiciste.

    Yo: realmente no quería molestarte, te fuiste muy enojado de acá y pensé que era mejor que vos tengas tus tiempos, y se te pase un poco la calentura.

    Tomás: si, en eso tuviste razón, estaba muy enojado, nunca pude entender porque hiciste lo que te había dicho que me molestaba tanto, todos los días lo pienso, y no logro entender porque me lastimaste así.

    Yo: no quise lastimarte, solo se dieron las cosas y no las pude frenar, pero en ningún momento quise hacerte mal, sabes que sos importante para mí.

    Tomás: bueno, si soy importante no me lastimes, sé que todo va a ser muy difícil en adelante, pero ya no puedo volver a confiar en vos.

    Yo: quédate tranquilo, te entiendo y lo que vos decidas va a estar todo bien, yo no voy a forzar nada, y si no querés volver a hablarme te voy a entender, y cuando necesites lo que sea, sabes que estoy acá, y siempre tenés la puerta abierta de mi casa.

    Se levanta, va para la puerta, le abro y cuando lo voy a despedir me da un beso en la boca, yo algo extrañado se lo devuelvo, y me empieza a besar apasionadamente, estuvimos unos minutos así, hasta que me agarra de la mano y me lleva a la cama que el tanto conoce, me vuelve a besar y a sacar la ropa, cuando me saca el bóxer, mi pija salta como un resorte, entonces la agarra y la empieza a besar, y de a poco a lamer la y chuparla como la primera vez, realmente necesitaba sentir su boca devorando mi pija, me llevaba a la gloria, pasaba su lengua de punta a punta y de un solo bocado la engullía toda haciendo garganta profunda, sabía muy bien lo que me hacía gozar y lo hacía a la perfección.

    Luego de un rato de chuparme increíblemente la pija, se sube sobre mi para cabalgarme y acomoda mi pija en la entrada de su ano, la va haciendo entrar muy lentamente y cada centímetro que entraba era puro placer para mí, una vez que estuvo toda adentro se empezó a mover como que su vida dependía de ello, hasta que me hizo acabar tremendamente, pero aun así seguí con sus movimientos, hasta que siente que mi pija de a poco se va desinflando, y cuando la saca puedo ver cómo por sus piernas le va cayendo mi leche, se acuesta a mi lado y me dice:

    Tomás: no quiero que nunca dejes de cogerme.

    Yo: vos me dijiste que no me querías ver más, y no quería molestarte, que te hizo cambiar de opinión.

    Tomás: no sé, tengo muchas cosas en la cabeza, pero hay algo que no sé cómo manejar y me hace tener sentimientos encontrados.

    Yo: que es, como puedo hacer para que no te sientas mal, que cosa es lo que te genera esos sentimientos.

    Tomás: no quiero que pienses que soy un enfermo, pero me pasó algo que no sé cómo tomarlo o porque me está pasando.

    Yo: contame y vemos como lo solucionamos.

    Tomás: cuando te vi cogiendo a mi vieja me dio mucha bronca, pero no quería hacer un escándalo ahí, y al otro día estaba peor, no te quería ni ver, pero a medida que pasaron los días te extrañaba, pero me venía esa imagen a la cabeza y otra vez me enojaba, pero no sé porque cada vez que me acordaba tenía una extraña sensación que me hacía sentir bien, y me acordaba cogiéndote a mi mamá y me calentaba, quería que me cojas así, me gustó cómo la cogiste y me calienta acordarme.

    Yo: entonces te gusta que me coja a tu mamá

    Tomás: no dije eso, pero ahora siento que no me molesta, ahora veo a mi mamá como mujer y que la hacen muy feliz cogiéndola junto con mi papá, y es como que quiero ser así yo también.

    Yo: querés tener 2 pijas para vos?

    Tomás: si, y quiero saber cómo coje mi mamá, que es lo que le gusta, si coje mejor que yo y todo eso.

    Yo: bueno, si querés podemos hacer algo y vez como cogemos a tu mamá sin que se den cuenta, y cuando vos te decida y te sientas decido buscamos otra pija más, te gustaría?

    Tomás: me encantaría.

    Así quedamos y luego de un rato se lavó, se vistió y se fue a su casa, pero con la promesa de que podría ver como cogemos a su mamá y de buscar una pija más para que se sienta toda una puta.

  • Con mi secretaría Lucía

    Con mi secretaría Lucía

    Soy abogada civil y tengo una secretaría llamada Lucía, de 25 años, es simplemente hermosa.

    Tiene el pelo lacio oscuro y a la altura de los hombros, piel blanca y un poco rosada, labios carnosos, nariz perfecta, ojos color miel.

    Y su cuerpo es igualmente de hermoso.

    Sus tetas son pequeñas de un talle 90, pero son firmes, y su culo es muy bonito grande y bien formado para chupárselo todo el día.

    La puerta de mi despacho se abrió y entró la hermosa Lucía sosteniendo unos papeles.

    Hoy estaba con un vestido negro que le quedaba ajustado al cuerpo y que me dejaba disfrutar de una bonita vista de sus muslos, ya que el vestido finalizaba a la terminación de sus nalgas.

    -Buenos días, licenciada -me dijo con su dulce voz.

    -Buenos días, Lucí -le respondí mientras le daba un beso en su mejilla.

    -Aquí le dejo los papeles que me pidió.

    -Muchas gracias, pero quiero que me llames por mi nombre.

    -Bueno, Beatriz.

    -Así me gusta- le sonreí.

    -¿Se le ofrece algo más?

    -Si, un café y trae uno para ti también.

    -Vuelvo dentro de unos minutos.

    Luego de unos minutos volvió sosteniendo los dos cafés.

    -Aquí tienes- me dijo gentilmente.

    -Gracias- le respondí mientras tomaba la taza y aproveche para tocar su mano suave.

    Las dos le dimos un sorbo a nuestro café al mismo tiempo.

    -Lucí- dije parándome y situándome frente a ella también se levantó y me miró fijamente a los ojos.

    -Beatriz- susurró.

    -Eres una muy buena secretaria y una gran mujer, de ahora en adelante quiero que seamos amigas -hice una pausa para continuar hablando- Y eres muy hermosa.

    -Tú también eres hermosa Beatriz- me respondió mientras tomaba un mechón de mi pelo rubio y lo acariciaba.

    Le respondí a sus caricias de la misma manera, puse mi mano en su mejilla y le acaricie su bonito rostro hasta que ella en un momento me beso la mano con suavidad.

    -Esto tendría que haber sucedido hace mucho tiempo.

    -¿Qué?- me preguntó.

    Puse ambas de mis manos en su nuca y la bese con firmeza, decisión y dulzura a la vez.

    Ella luego de unos segundos también me respondió mi beso mientras trataba de sacar su lengua y chupar mi labio.

    Separe un poco mis labios así ella pudo liberar su lengua y saborearme todo lo que ella quería.

    Baje mis manos a la altura de ambas de sus nalgas y se las apreté con mucha fuerza, tener ese culo por fin entre mis manos fue algo que me volvió loca de deseo.

    Deje de besarla por unos segundos y ella se acostó en el escritorio.

    Le subí el vestido a la altura del abdomen, ahí fue cuando descubrí que la puta no llevaba tanga puesta.

    Tenía una vagina de lo más hermosa, blanca y rosada que ya me la estaba imaginando moviéndose rico contra la mía.

    Me lleve tres de mis dedos a mi boca, los llene de mi saliva y se los metí bien profundos en la vagina.

    Cuando los dedos estuvieron bien adentro empecé a hacer movimientos violentos y circulares que la hacían temblar de placer.

    Mientras yo la masturbaba con mis dedos ella se terminó de quitar el vestido y descubrí que tampoco llevaba sostén.

    Levante la vista y la vi tocándose sus pequeños pechos con ambas manos mientras gemía muy excitada.

    Le quite los dedos de su bonita concha mientras me tomaba el tiempo para acariciar su línea de pelo que adornaba su exquisita vagina.

    Luego le tome sus pequeños pechos con mis dos manos y se los apreté con la misma fuerza que le presione el culo.

    Me incline hasta que quedaron a la altura de mi boca y le mordí los pezones con la punta de mis dientes.

    Ella me quito mi camisa blanca y también acaricio mis senos que eran mucho más grandes que los de ella.

    Me separe de Lucia lo suficiente para desnudarme por completa y luego me senté en su bello rostro colocando mi vagina en el medio de su boca.

    Ella separó los labios y una lengua me penetro muy profundo el clítoris, me empece a mover en círculos y luego de arriba hacia abajo exigiéndole que aumente la velocidad del sexo oral, así lo hizo y fue maravilloso que esa bella chica me chupara la concha con tanto frenesí.

    Luego me subí encima de ella y finalmente unimos nuestras conchas húmedas.

    Me moví bien rico en movimientos circulares, lo hice muy rápido y los movimientos de la pelvis de Lucía también fueron espectaculares.

    Para hacerlo más salvaje le levante una pierna y hundí más mi vagina contra la suya, en esta posición continuamos haciéndonos el amor mutuamente durante varios minutos hasta que quedamos agotadas.

  • Noche de hermanas, noche de lesbianas

    Noche de hermanas, noche de lesbianas

    Mi nombre es Marisa tengo 19 años de piel blanca, pelirroja teñida, tetas medianas, cintura normal, culo un tanto grande y piernas largas. Mi hermana es Natalia de 23 años, piel morena, cabello oscuro, tetas grandes, cintura apretada, culo grande y más alta que yo.

    Muchas veces me gusta visitarla en su apartamento donde hacemos pijamada y si nos quedamos sin que hacer hacemos bromas por internet especialmente en un sitio en línea, normalmente lo hacemos con ropa normal pero está vez ella me sorprendió al haber comprado trajes eróticos.

    Nos vestimos con trajes de colegiala sexys y entramos a ese sitio para fingir tocarnos y calentar un poco a quien estuviera despierto tan tarde, las primeras funcionaron, nos acariciamos y cuando le iba a quitar la blusa le daba al siguiente, era divertido hasta que nos encontramos a una chica que se estaba masturbando, nos miró y pregunto si éramos novias y mi hermana respondió que si.

    Mire a mi hermana, algo confundida, pero no le di importancia y la chica pregunto si nos podíamos besar y tocar frente a ella para hacerla acabar, aceptamos e iba a empezar con las caricias comunes cuando mi hermana me dio tremendo beso en la boca, me sorprendió pero lo acepte y le empecé a abrir la camisa mientras ella metía una mano bajo mi falda y me tocaba sobre las bragas, me estaba empezando a excitar e iba a pasar al siguiente, pero mi hermana me detuvo y me hizo sacar sus tetas.

    Cuando lo hice llevo mi rostro a ellas y se las comencé a chupar mientras ella me quitaba las bragas e igual abría mi camisa, lleve mi mano a su entrepierna y la metí en las bragas sintiendo su coño húmedo y escuchando sus leves gemidos, le quite las bragas y subí a besarle la boca cuando un gemidos nos despertó de nuestro trance y vimos a la chica tener un orgasmo, nos agradecido y se fue, pensaba darle al siguiente cuando mi hermana de golpe cerró la laptop y me empujó boca arriba.

    Me volvió a besar de forma más sexy y estando básicamente desnudas bajo su mano y metió dos dedos a mi coño tocando mis paredes mientras gemía en su boca, me quitó la falda y se levantó diciendo «quieta ahí hermanita», fue a su armario y saco una caja y al abrirla tenía juguetes sexuales ahí, tomo dos vibradores de huevo diciendo «uno para mí…uno para ti» mientras se metía unos ella y me metía uno a mi, la mire con curiosidad y ella presiono el botón de su control y mi vibrador se encendió, apreté la mano por reflejo presionando el botón y encendí el suyo.

    Me metió de nuevo sus dedos y al tomarme de sorpresa no pude evitar gemir muy rico, me dio algo de vergüenza y cerré la boca pero ella la volvió a abrir con un dedo manteniendo en vibrador encendido, según ella la miraba de forma muy erótica y tierna, levante una pierna y ella la uso para frotar su coño mientras me seguía tocando, desde antes le gustaba morderme y ahora no paraba de hacerlo en mi cuello, hombros y en especial mis tetas quedaron marcadas de sus dientes.

    Todo lo hacía muy rápido que sin darme cuenta mis ojos subieron excitados y solté chorros de jugos en un delicioso orgasmo ella se movía más y me hacía gemir más fuerte, al terminar mi orgasmo levanté la vista y vi la cama mojada y ella me dijo «aww hermanita debes tener sed… Puedes beber de aquí» y se sentó en mi rostro con su coño en mi boca, ese orgasmo me hizo sentir muy bien así que me prendí al instante comiendo rápido su coño jalándola de los muslos, ella lo sintió al instante y puso sus pies debajo de mi cabeza para estar más pegada.

    Apreté el control en mi mano encendiendo su vibrador, ella empezó a gemir más fuerte y a dar saltitos en mi, sus jugos eran muy ricos y me calentaban más, sentí su mano en mi coño y cerré las piernas pero aún podía frotarse en mi clítoris, mis gemidos tocaban su coño y mis manos iban de sus muslos a las nalgas, me gustaba mucho estar así y más pensar en que era mi dulce hermana.

    Dejo mi coño y sus manos seguían recorriendo mi cuerpo y jalando de mis pezones de vez en cuando, metí mi lengua a su coño tocando sus paredes y cada que gemía duro movía más la lengua ahí, después de un buen rato se separó rápido y dijo «hermanita cierra los ojos» le metí dos dedos rápido y apenas cerré los ojos tuvo un fuerte orgasmo con squirt que me dejó empapada completamente solo sentí como me mojaba y segundos después abrí los ojos con mi hermana en 4 sobre de mi con su coño goteando, amabas estábamos jadeando de placer.

    Se levantó y acostó a mi lado mientras tomaba mi rostro y nos estuvimos besando en la boca un rato y me dijo «estás satisfecha?» Yo le dije que bastante y dijo «aun así… ¿Te gustaría probar las tijeras conmigo?» Me levanté y le dije que si rápido con la cabeza, ella se rio y me dio un beso mientras me ayudaba a ponerme en posición, junto su coño con el mío y se empezó a mover suave comí si fuera un tierno beso de coños aunque no duró mucho pues encendió el vibrador.

    Cuando sentí el vibrador di un salto de placer y me dijo que hiciera lo mismo así que la seguí, a cada segundo en beso de coños se hacía más pervertido y ruidoso además de que era fácil moverse porque ambas estábamos muy húmedas ahí, ella gemía más que yo y acerco su mano para apretar mis tetas y yo las suyas, abrazo una de mis piernas y aumento el movimiento bastante, mis ojos subían y le dije que estaba cerca mientras ambas subíamos el poder del vibrador.

    Me dijo que también estaba cerca de acabar y bajo a besarme sin dejar de moverse con nuestros clítoris frotándose bastante, la abrace fuerte durante el beso y tuve mi orgasmo rasguñando un poco su espalda, ella apretó mis tetas e igual rasguño al momento de tener el suyo, se incorporó y ambas nos salpicamos de nuestros jugos, estábamos temblando y apagamos rápido los vibradores.

    Me miró sonriendo y me lance a ella para besarla y acostarnos de nuevo y me dijo «ya no puedo más hermanita» nos estábamos riendo de lo bien que lo habíamos pasado y después de un rato a las dos nos ganó el sueño y quedamos dormidas desnudas y en la cama empapada. Ahora cada que visito a mi hermana es una noche de sexo lésbico asegurada e incluso estoy pensando en irme a vivir con ella.

    Espero que disfruten de esta historia de lesbianas e incesto, porque yo lo disfrute bastante, y dejen algún comentario una fantasía, una opinión, lo que quieran. Chaíto.

  • Una siesta de placer

    Una siesta de placer

    Después de un baño me tiré en la cama desnudo, intentando refrescar mi cuerpo por unos minutos.

    Justo en ese momento no había nadie en la habitación que compartíamos tres personas, era la hora de la siesta y algunos elegían salir a pasear.

    Cuando estaba dormitando, sentí que abrían la puerta y unos pasos se acercaron a donde estaba, se detuvieron y un suspiro llegó de inmediato.

    Yo seguí acostado, no me importaba que me miraran.

    De a poco los pasos se acercaron y sentí como alguien apoyaba sus manos en el colchón, sentía la mirada y era excitante. Quizás era él, que nos miramos tanto o quizás no, un desconocido que se equivocó de habitación. La habitación estaba semi oscura, había bajado las persianas para poder relajar mejor.

    Un mano comenzó a rozarme una pierna y al rato la otra lo mismo, dos manos pasando por mi piel, no quería mirar, me gustaba lo que pasaba.

    Sentí como en el colchón alguien se subía y se me acercaba, las manos subieron hasta mi cola y la empezaron a tocar, a abrir y cerrar, mi pene ya estaba erecto a esa altura y mi cola pedía jugar.

    Una lengua comenzó a degustar mi piel y mi corazón palpitaba más fuerte, la lengua comenzó a pasar por mis nalgas y se acercó a mi agujero, con suavidad y elegancia paso por primera vez, me saboreo un poco con la puntita y siguió viaje.

    Luego de babearme y calentarme todo volvió a mi agujero y comenzó a probarlo, a dilatarlo, mis gemidos empezaron a ser más escuchables y mi pene estaba muy erecto.

    Lo que pensé que iba a ser una siesta era algo distinto, un desconocido chupándome la cola y dilatándome mi ano, primero metió un dedo y suavemente me fue penetrando, mis gemidos crecieron y empezaron a pedir pene, carne, penetración, el siguió metiéndome un dedo, después entro otro y ya mi cola estaba lista, boca abajo en la cama desnudo y entregado a un desconocido. Todo se detuvo y se paró de la cama, camino hacia delante y se acercó a mi cabeza, se sintió caer su pantalón y mi mano no pudo contener las ganas de agarrar su pene, gigante erecto, me di vuelta y lo vi, era él, su pene parado y mi mano sosteniéndolo.

    Me levanté y se lo empecé a chupar, despacio abrí mi boca y entro su piel, su rico sabor amargo y dulce a la vez, lo disfrute, lo probé todo mientras mi pene no aguantaba más.

    Después de una rica degustación, salió de esa posición y fue de nuevo hacia mis piernas, se subió a la cama y me dio vuelta, me escupió el agujero, me lo chupo fuerte, su lengua se sentía entrar, me acostó y me dijo “Hace rato que te quiero coger putito”.

    De manera lenta comenzó a meterme su enorme pene, con suavidad se empezó a dilatar todo y mis gemidos fueron de una puta en celo, el ritmo comenzó a subir a medida que mi ano se abría, su pene firme y duro entro y salió como si fuera dueño de todo.

    Me penetró sin parar hasta que me eyacule y apreté su pene, mi leche salió explotando el aire.

    A él no le importó y me siguió cogiendo, metiéndomela una y otra vez, prendiéndome fuego, mi ano pedía más y mi cuerpo quería más, su preservativo no me dejaba sentir su piel pero su dureza era exquisita y nunca vista.

    Cuando sentí que se venía su eyaculación, le pedí por favor que me acabara en la cara, quería probar ese sabor, quería sentirla calentita en mi boca, me dio vuelta y se acercó a mí, abrí la boca e introduje su pene, comencé a chupárselo hasta que sentí como salía todo el semen caliente, saque su pene y disfrute del manjar, de la leche caliente adentro y fuera de mi boca, trague todo y chupe hasta dejarlo limpio.

    Mi cuerpo estaba caliente y lleno de leche, lo miré y nos reímos, me di vuelta y seguí durmiendo.

  • El jardinero y el culo rojo de Ana

    El jardinero y el culo rojo de Ana

    Me llamo Ana, vivo en una mansión que tiene muchas habitaciones y trabajo para los propietarios, una familia adinerada, en el servicio doméstico. Somos cuatro chicas, un ama de llaves, una cocinera, el jardinero y el chofer.

    Hoy quiero relatar un episodio que espero, cambie mi vida.

    El sonido de un trueno me despertó. Aunque el cielo estaba lleno de nubes oscuras, la claridad de un nuevo día se colaba por la ventana de la habitación.

    Me estiré bajo las sábanas acompañando el movimiento con un bostezo y una sonrisa que duró, exactamente, el tiempo que tardó la realidad en llenar mi mente de recuerdos.

    Miré el reloj. No tardarían mucho en venir.

    Los nervios se agarraron a mi estómago y busqué aire respirando por la boca.

    «Tranquilízate» me dije.

    Me tumbé de lado y distraídamente introduje la mano bajo el pantalón del pijama y me rasqué las nalgas.

    Me calmé un poco, al menos logré tomar aire por la nariz y soltarlo por…

    Bueno, al menos el pedete hizo que mi estómago se relajase un poco.

    Cinco minutos después la puerta se abrió y dos compañeras y el ama de llaves, con gesto serio, entraron en la habitación.

    El ama de llaves llevaba una vara en la mano.

    Agarré la sábana con fuerza e involuntariamente contraje el trasero.

    – Ana, túmbate boca abajo. – dijo la mujer.

    Obedecí, no me quedaba más remedio.

    Una de las chicas se sentó junto a mi cabeza y me sujetó por los hombros. La otra acompañante me bajó los pantalones del pijama y las bragas dejándome con el culo al aire. Luego se sentó a mis pies y me sujetó los tobillos.

    – ¿Lista? – preguntó la mujer que llevaba la voz cantante.

    Murmuré un sí y la vara cayó sobre mi trasero dejando una marca roja.

    Minutos después, tras azotarme por vigésima vez. Las mujeres abandonaron el cuarto dejándome con el culo rojo y dolorido.

    Lloré, porque aquello escocía. Lloré, por la humillación.

    Oí un ruido y mirando a la puerta vi que no estaba cerrada.

    – ¿Quién anda ahí? – pregunté recuperando mi voz.

    Nadie respondió y sin embargo mis instintos me decían que…

    – Por favor, quién anda ahí… – repetí como quién está a punto de llorar otra vez.

    – So… soy yo. – dijo una voz masculina.

    Mi rostro se tiñó de rojo por la vergüenza. Sin embargo, enfadada, quise enfrentarme al espía. Me acosté de lado ignorando el escozor de mis nalgas y me cubrí con la sábana.

    – Entra, no seas cobarde.

    Un chico vestido con camisa blanca y tirantes entró.

    – ¡Ricardo! – dije reconociendo al jardinero.

    El joven no dijo nada al principio.

    Luego, trató de explicarse.

    – Vi que iban por el pasillo a castigar a alguien… y… bueno, al ver que era a ti… me enojé e iba a intervenir… pero… pero soy un cobarde y tú, tú eres valiente y guapa y…

    – ¿guapa? – pregunté.

    – Sí… y… bueno, eso tiene que doler…

    – Sí, un poco. – concedí.

    El silencio, incomodo, se prolongó durante un rato incierto.

    – Bueno… yo… quieres que te… que alivié tus nalgas

    El comentario me pilló por sorpresa y me llenó de vergüenza, sin embargo, me puse boca abajo y dije.

    – Sí, por favor.

    Cuando Ricardo descubrió mi culo una mezcla de nervios y excitación recorrió mi cuerpo.

    Luego noté sus dedos impregnados en crema fresca frotando mis maltrechas posaderas y suspiré.

    – Ya está. – dijo cuando acabó cubriendo mi desnudez con la sábana

    Le miré y en aquel momento desee besarle.

    – Gracias.

    – De nada.

    Le vi marchar y…

    – Espera.

    – sí. – respondió el.

    – Bueno… te… te importaría besarme.

    Ricardo volvió a mi lado y acarició mi pelo mirándome, sin decir nada.

    «Seguro que es su manera educada de decir que no» pensé.

    De repente, tomó mi rostro en sus manos y acercando su cara me besó en los labios con deseo, con ternura, con pasión.

    Su boca sabía tan bien.

    Me incorporé haciendo caso omiso a mi trasero dolorido y rodee su cuello con mis brazos.

    Una mueca reveló el escozor de mi trasero.

    – Estás bien. – me dijo consciente de mis sentimientos.

    Aquel gesto de atención me terminó de convencer.

    Me levanté de la cama y me quité la parte de arriba del pijama y el sujetador.

    – Cierra la puerta y quítate la ropa. – le ordené.

    Me obedeció en todo.

    – Túmbate en la cama.

    El chico se acostó boca arriba en el catre, su pene crecido. Yo me coloqué a horcajadas sobre él. Mis senos sobre su pecho, mis labios pegados a los suyos.

    Le besé con pasión.

    Abrimos la boca, exploramos con las lenguas y nos frotamos el uno contra el otro.