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  • Mi madre me enseña a ser una puta en mi décimo octavo cumple

    Mi madre me enseña a ser una puta en mi décimo octavo cumple

    Mi décimo octavo cumpleaños no fue nada importante. Fue un viernes, por lo que quedé con mis amigas el sábado ya que todas trabajamos. El caso es que a eso de las once de la noche llegó mi madre (borracha como de costumbre) de un trabajo.

    -¿Hoy cumples la mayoría de edad, no es así? ¿Sigues siendo virgen? – me preguntó con su voz de borracha.

    Mi madre me tuvo cuando tenía mi edad por lo que apenas llegaba a los 39. Pese a haberme parido seguía teniendo unos pechos firmes y un culo que arrastraba la mirada de los hombres cada vez que pasaba.

    -Si mamá, sigo siendo pura- le dije como quien le da la razón a los locos, esperando a que no me dé una escenita como las que me ha montado alguna vez. No le mentía, obviamente a mi edad yo ya me había besado con más de un chico, pero nunca me habían penetrado. Desde que dejé los estudios no he dedicado mucho tiempo a la vida amorosa.

    -Eso tiene que cambiar hoy. Te vienes conmigo. Te voy a enseñar el negocio familiar -Me dijo que nos íbamos a ir y que me pusiera modo puta y fui a mi habitación a arreglarme donde, debajo del vestido, me puse la lencería más sexy que encontré. Mi madre me llevó fuera, donde llamó a Uber. Dudo si detenerla en este momento.

    «Que diablos es mi cumpleaños y la verdad es que llevó deseando que me empotren un tiempo ya». Pensé.

    Salimos unas horas por garitos y bares donde tonteamos con algunos hombres. Al final las dos volvimos con el mismo conductor, pero con dos hombres de 20 años acompañándonos.

    La tonta de mí se puso en el asiento de copiloto por lo que tuve que ver como el chico 1 y 2 (los voy a llamar así por que fue una noche tan placentera y de tanto pedo que ni me acuerdo de sus nombres, aunque sí de algunos rasgos suyos que ahora os contaré) besaban y tocaban a mi madre. En su cara yo vi una expresión de placer que jamás había visto en mi progenitora. Me sentía excitada como nunca antes, pero me tuve que contener ya que no quería que el conductor se llevase un mal momento.

    No iba a consentir que me dejaran excluida de la fiesta en casa también por lo que cuando abrí la puerta me abalancé sobre 1 como un animal a su presa y le empecé a comer el labio. Lo conduje hasta la cama de matrimonio de mi madre.

    En cuanto llegué a la habitación me acosté junto a 1 y, al tacto, comprobé debajo de su pantalón tenía un buen «ánimo», algo que ya me esperaba, así me empezó a desnudar y besar cada centímetro de mi piel que quedaba al descubierto, yo le devolvería el masaje directamente sobre sus zonas más sensibles; en esta faena conseguía el propósito de preparar a mi vagina de lo que le esperaba. Yo, desde luego, aún estaba a estrenar y mi estimulación no había conseguido bajar del taxi, sintiendo permanentemente mi vagina chorreando de deseo, por lo que, en cuanto me sintiera preparada, consumara la penetración.

    Tras un largo rato de caricias recíprocas, esperando el mejor momento, en el que su lengua había recorrido todo mi cuerpo, de repente él me sujetó por la cintura y tras tumbarme en la cama boca arriba, maniobra que le dejé hacer a su gusto, se subió como un potro desbocado sobre mí y me abrió bien las piernas; yo creí que se me saldría el corazón del pecho y el miedo por lo que iba a hacer hizo acto de presencia de nuevo en mi conciencia, pero pronto me ayudaron los acontecimientos a superarlo de un solo golpe. Puso su pene en la puerta de mi vagina y tras frotar de arriba abajo dos o tres veces, empezó a penetrarme lentamente.

    -Soy virgen, se gentil

    Yo no pude reprimir un largo quejido de placer mientras introducía en mi interior todo su largo pene, pensaba que me dolería pero esto es diez veces mejor que cuando me tocaba el clítoris; 1, al unísono conmigo, emitió un largo suspiro de placer que luego se trasformó en un rítmico jadeo, sincronizado con el mío y que acompasaban sus vaivenes que, como un buen profesional, introducía su pene en mi interior hasta la raíz, para luego sacarlo casi en su totalidad, dándome un erótico restregón en mi clítoris vibrante. Perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuve en ese tiempo. Así tuve posiblemente 15 minutos de éxtasis total y yo no pensaba en nada más que en gozar como no recordaba haberlo hecho antes nunca.1, estaba cumpliendo como todo un hombre.

    Tras esta larga sesión de sexo intenso, noté que algo se liberaba en la vagina que me provocó otro orgasmo. Lo cierto es que este último orgasmo fue extraordinario; yo sentía mi vagina contraerse y expandirse al compás de mis espasmos y 1 eyaculaba dentro de mis entrañas con unas violentas contracciones que me hacían enloquecer.

    Mientras me estremecía de placer se abrió la puerta, mi madre entró con una bata por la puerta.

    -Veo que has hecho un buen trabajo. ¿Te corriste dentro? -preguntó.

    -Si, su vagina estaba muy apretada creo que me dijo que era virgen. Aunque se corría tan puta como su madre. Bueno págame como prometiste.

    -Me encanta que seas adicto a mí- Se quitó la bata dejando ver su cuerpo desnudo. Sus tetas, que tetas ojala tener un día una como las suyas, firmes y grandes.

    1 comenzó a tocarle y besarle el cuello. Mi madre lo acostó en la cama boca arriba, yo ya recuperada del orgasmo no me quería quedar atrás fui sobre su cara apoyé mis labios vaginales sobre su boca, él me hacía un oral muy rico, no podía contener ni mis caderas que se meneaban sobre su cara, mamá comenzó a mamarlo, sus labios y su lengua bailaba sobre su pene. Tras un tiempo, comenzó a cabalgarme, gemimos al mismo tiempo, llegando juntas a un orgasmo, las dos nos tomamos de la manos cruzando nuestros dedos, me calentaba ver cómo entraba y salía su pene, sumado que ella miraba como deseosa al ver cómo un macho me comía mi el clítoris, ella salió de él, yo fui a montarlo pero invertida, él comenzó a comerle la concha, yo comencé a moverme para darle un buen espectáculo a mi progenitora, que bien me había tenido ahora que descubro que soy una zorra, 1 me empezó a dar cachetadas en el culo como si de un caballo fuera, me hizo excitar aún más.

    Mi madre me guio al borde, yo me puse abajo, boca arriba, mamá, quién se puso arriba mío en cuatro, con sus piernas sostenía las mías, nuestras conchas estaban expuestas y muy juntas a nuestro pene.

    Quedando muy abierta, él atrás comenzó a cogernos intenso, profundo, intercambiaba penetración entre nuestras vaginas, yo note que tenía las tetas de mi madre cerca, tan redondas, no aguantaba más y tuve que agarrarlas, a ella no le molestó en lo más mínimo, parecía disfrutarlo, nunca pensé en tener una relación lésbica, pero gocé chupar como si me lo chupara a mi. En una de esas embestidas noté de nuevo una corrida adentro mía que me provocó otro orgasmo. Empecé a gemir como nunca, a lo que mi madre respondió cerrando la boca con un beso.

    Tras esto quedé exhausta y me dormí, así con todo el semen dentro y mi madre con dos depredadores en casa.

    Fue así como empezó a enseñarme mi madre, junto a sus «amiguitos» me enseñaron el camino a la prostitución.

  • Calvin mi nuevo hombre de pene grueso (fin)

    Calvin mi nuevo hombre de pene grueso (fin)

    Logrando así entrar casi completo su pene grande y grueso hasta mi garganta, aguanté solo un poco, era demasiado grande para estar en mi conducto, luego saque su pene grande grueso y rico, me dije que era hora que esté en mi ano.

    Me coloqué en cuatro, y le dejé todo mi ano lubricado para que pueda meter todo su pene grande, grueso y rico dentro de mí, Calvin me colocó la punta de su pene en mi culo, empezó a jugar haciendo masajes en la entrada de mi ano, y sacaba la cabeza logrando ampliar mi orificio, para poder meter todo su miembro, se sentía muy rico, así lo hice por un buen rato, hasta que empezó a enterrar todo su tronco hasta el fondo de mí, bombeó y bombeó por un mucho tiempo, logrando dejar mi ano abierto, me daba tanto placer que me hizo acabar.

    Calvin tomo mi esperma con sus dedos, llevando todo mi líquidos hasta mi boca, chupe sus dedos hasta dejar limpio sus manos, me volteo y me tomó de frente metiendo todo su pene otra vez en mi culo, estábamos de frente y mientras me cogia me daba besos ricos, le pedí que escupiera mi boca, logrando tragar toda su baba, era muy delicioso, así estuvo un buen rato más, luego saco su pene de mi ano, y empezó a dar lengüetazos en mi culo, lo llenaba de saliva y mientras hacía esto, con su boca se acercó hasta mis labios y me daba de esos líquidos, para tragar toda su baba, era lo más delicioso que tragaba.

    Se puso de frente dejando todo su miembro en mis labios, miraba su glande con mucho cariño y deseo, dándole besos ricos, le pasaba mí lengua en el orificio de su pene sacando su líquido preseminal, empezó a destilar fluidos preseminales cada vez más, lo combiné con mí saliva para así tragar esa combinación de estos fluidos.

    Fue muy rico estar así en esta posición, fue una día de sexo inolvidable, hasta que llegó un momento que descargó toda su leche en mi boca, hice gárgaras, y la combiné con la saliva hasta tragar todo, Calvin quedo cansado estaba acostado y le di ricos besos a su pene logrando dejarlo relajado.

    Le besé la cabeza de su pene como si fueran los labios de él, hasta que nos levantamos, nos duchamos, quedar limpios y acostarnos para descansar y quedarnos dormidos.

    Fue una día espectacular disfrutando de su miembro hasta hoy día, tener un pene, hay que saber tratar ese tronco y disfrutar como hoy día y todos los días lo hago.

    Un saludo cordial para mis lectores, más adelante le contaré de un trío con un travesti que es hermosa y tiene un pene grande y hermoso.

  • La transformación de Jackie

    La transformación de Jackie

    Jackie le comentó a Maithe los problemas que tenía con su marido, que era un borracho y que hacía como seis meses que no hacían el amor. Que la situación cada vez era más grave, que extrañaba las caricias de su marido (y único hombre) y que no sabía cómo hallar una solución. Maithe me comentó que la veía muy desesperada. Que ya no podía aguantar más, que la situación cada vez era peor y que decía que no quería terminar vuelta loca. Maithe la consoló como pudo y ahí quedó la cosa. De momento.

    A la semana siguiente Maithe me dijo que había encontrado la solución para los problemas de Jackie. Le pregunté que cual era esa solución y muy seria me contestó. La solución eres tú.

    En ese momento no me di cuenta de lo que quería decir, pero ella me dijo que más que caricias, lo que Jackie realmente necesitaba era que se la cogieran y bien cogida, y volver a sentirse plena, llena de verga y que debido a que entre nosotros había una relación de amigos-amantes totalmente abierta, iba a hablar con ella y proponerle que se dejara coger por un amigo cariñosos y que así de una forma discreta y en confianza sacarle la tensión y las ganas a su amiga.

    A mi la idea me pareció extraña pues, aunque Jackie es linda, está bien buena y tiene un culo que se me ha antojado mucho, era amiga de Maithe y a ella me la he estado cogiendo por un buen rato, no pensaba que ella me pudiera “recomendar” para hacer esos favores. Además recordé que Jackie era una mujer de esas de ir a misa y esas cosas y yo, como dice dicen por ahí “a los curas ni en pintura”. Aunque acepto que, por su modo de ser, más se me antojaba hacerle al diablo y meterle la verga a una santurrona, claro que eso no se lo dije a Maithe.

    – No juegues Maithe, ¿a poco va a querer? Si se ve que es bien persinada.

    – Pues yo la voy a invitar a mi casa con un vinito y ahí llegas. Y poniendo una cara de niña buena agregó: De ti depende la felicidad de mi amiga

    -jajaja Pinche Maite, no seas mamona, No va a querer. Por muchas ganas que tenga, no va a aflojar, al primer arrimón se espanta y sale corriendo.

    – Tu déjamelo a mi. Te voy a avisar y llegas un poco después, ya que nos hayamos echado unas copas de vino para que esté más flojita. Y no me vayas a fallar cabrón, que te estoy poniendo ese culito en bandeja de plata.

    – Nooo, ¿cómo crees? Ese culito no puede despreciarse.

    El caso es que pasados unos días Maithe y Jacqueline volvieron a verse y Maithe le dijo de reunirnos y que iba a invitar su amigo Paco para pasarla bien, pero Jackie dijo que no, que le daba pena porque me conocía. Poco, pero me conocía y no quería que la viera tomando o haciendo otras cosas, a lo que Maithe le dijo que solo la invitaba a cenar y tomar un poco para que se sintiera tranquila… y si ya se sentía a gusto, pues al menos nos la pasábamos bien, cosa que finalmente aceptó. Realmente no creía que Jackie fuese capaz de ponerle los cuernos a su marido. Era algo inimaginable para mí pero al final aceptó la propuesta de Maithe, y ésta me llamó al día siguiente,

    – Ya está Paco, nos vamos a ver a las ocho y llegas a las nueve. Su marido anda de viaje y llega mañana, así que hay tiempo

    -Claro que si, ahí llego y le hacemos la lucha a ese culito rico. Oye, pero si se raja, no voy quedarme con mi amigo parado y tener que recurrir a “manuela”. Si huye, tú pagas los platos rotos y la cogida te la pego a ti.

    – Ay, si, mira, que sacrificado… como si no te gustara coger conmigo… cabrón. Además, bien que te la quieres coger, no te hagas pendejo. Si he visto como le miras la cola cuando pasa y encima pones condiciones. Pero como si quiero ver cómo le quitas lo santita, acepto.

    – Jejeje. Bueno, pero también hay el riesgo de que le vuelva lo mocha y a la mera hora vaya y le cuente al cornudo y este me quiera madrear y hasta la amistad perdemos.

    Al final decidieron que mejor irían a mi departamento al día siguiente después de comer aprovechando que su marido salía de trabajo y Jackie no tendría que explicar por qué llegaba tarde.

    -Aconséjale que se depile la panocha, que se la deje como el de una recién nacida. Maithe me dijo que lo haría pero que si se lo veía su marido que excusa le podía dar Jackie para tener el coñito depilado. Le conteste que no sabía, yo no le hago gestos a una panocha peludita, pero en este caso que se me antojaba mucho comerle la pepa a Jackie y que me daba más morbo si la tenía totalmente depilada. No se me da eso de la pedofilia, pero por lo mocha que era, se me antojaba que me iba a coger a una nenita. Ándale, convéncela… dile que es más higiénico, no sé.

    Al día siguiente llegaron al departamento como a las 7 y Jackie venía vestida muy formal, con una falda que le daba un poco por debajo de la rodilla y una blusa obscura con botones mientras que Maithe venía con minifalda y una blusa semi-transparente que le dejaba ver unas tetas ricas. Nos sentamos en la sala, ellas dos en un sofá y yo me senté enfrente de ellas en un silloncito. Saqué unas botanitas mientras Maithe puso música y sirvió un vinito que tenía yo listo en el refrigerador. Jackie bromeaba, pero se le notaba que estaba un tanto tensa, sentada justo delante de mí con las rodillas juntas y la falda cubriéndoselas. Después de una botella de vino y unos canapés, me puse a bailar con Maithe y le pregunté discretamente que onda con su amiga, como que no se aflojaba.

    – Me dijo que si quiere divertirse, pero tiene vergüenza contigo… vamos a bailar cachondo y la invitamos, a ver si se le antoja.

    – Pues ya dijiste… y empezamos a bailar suave. Yo, como no queriendo, la tomaba de la cintura y le manoseaba las nalgas y se las apretaba, y ella me apretaba las mías y como pasaba la mano por enfrente sobándome la verga parada y mirando a Jacqueline, que no perdía detalle, pero cuando yo la veía, miraba para otro lado sonrojada. Le pedí mi copa de vino e inmediatamente se acercó a dármela. Fue cuando le vi en los ojos el deseo, pero también las ganas de ser sometida, quizá para no sentirse tan culpable. La atraje hacia nosotros para bailar los tres y como que aceptaba, pero terminó la música. La llevé al sillón y me senté frente a ella, sabiendo que le había dicho a mi amiga que si se le antojaba, le miré descaradamente las piernas y ella las cerró apenada. Al verla así le dije. Súbete la falda hasta la mitad de los muslos y abre bien las piernas. Ella me miró sorprendida, pero no me había equivocado, era una sumisa. Pasados unos segundos se subió la falda hasta medio muslo y abrió un poco las piernas.

    – Te he dicho que abras bien las piernas. Le volví a decir adoptando un papel dominante.

    – Oye… yo no soy así, soy una mujer casada y decente

    – ¡Obedece!

    Volvió a esperar unos segundos y entonces si que las abrió como yo quería. Desde donde estaba sentado podía ver claramente el interior de sus muslos y una panty blanca que dejaba ver una panocha totalmente depilada como le había recomendado Maithe. Sus labios exteriores eran abultados y se cerraban totalmente por lo que entre ellos solamente se veía la típica rajita de las quinceañeras. Ella sabía perfectamente que la visión que yo tenía del interior de sus piernas era perfecta y casi como susurrando me dijo: ¿Así? Yo le contesté: Si así es como quiero.

    La situación empezaba a gustarme, lo mismo que a Maithe, que se acercó y le dijo al oído: relájate amiga, la vamos a pasar bien. Este cabrón es una garantía. Me di cuenta en ese momento que la situación prometía y quería ver hasta donde podía llegar su sometimiento. Mirándole con descaro el interior de sus muslos le dije. Quiero que pienses que diría tu marido si te estuviese viendo en este momento. Así como estas con las piernas abiertas, enseñándome la panocha depilada. Dime, a cuantos cabrones le has enseñado esa panocha jugosa que tienes. Contéstame.

    Al recordar a su marido se puso tensa e intentó cerrar las piernas, pero le exigí que siguiera con ellas abiertas. Que no le había dado permiso para cerrarlas y empezó a hablar diciendo que ella no era ninguna puta y que nunca había estado con ningún hombre aparte de su marido. Que sentía vergüenza porque nunca ningún hombre la había visto como estaba en este momento. Y que su marido no sabía que ella estaba con nosotros.

    – No te hagas, seguro has estado soñando con que venga un cabrón y te meta la verga y te quite las ganas que traes.

    – Pero… te equivocas, yo soy una mujer decente…

    – Pues hoy vas a ser mi puta y voy a cogerte bien cogida, te la voy a clavar por todos lados y te va a encantar, vas a seguir pidiendo verga y te voy a coger cuantas veces quiera. Ella me miraba atónita, pero a la vez se le notaba un brillo perverso en los ojos.

    Llamé a Maithe y le destapé las tetas para mamárselas mientras le decía a Jackie que se levantara falda y y se pusiera frente a nosotros a observar.

    Maithe me acariciaba la verga y me dijo al oído… –eres un cabrón, se nota que le está gustando… y yo solo sonreí, me saqué la verga y le pedí a Maithe que es una mamadora consumada, que me hiciera una buena chamba mientras le decía a Jackie.

    – Ahora abre bien las piernas y hazte a un lado la panty. Ella, mirando fijamente la deliciosa mamada que me hacía Maithe se mordió el labio inferior y las abrió lo que pudo y tímidamente me mostró una panocha húmeda denunciando lo caliente que la tenía esa situación. Agarrándola por las manos la acerqué hacia mi y le di un beso intenso, morboso y le estrujé las tetas, cosa que le sorprendió, pero en la mirada se veía que le gustó. La llevé al sillón sin dejar de besarnos y mientras Maithe nos seguía arrodillada y mamándome el camote. Quiero verte la panocha así como estas de pie. Ella se quitó la falda dejando al descubierto una unas nalgas y unas piernas deliciosas. Le empecé a sobar la cuca a mano completa y mientras lo hacía ella cerró los ojos y empezó a gemir entre mortificada y excitada de sentirse manoseada morbosamente mientras su amiga seguía aferrada a mi verga como becerrito.

    Me senté en el sofá y la puse sobre mi cara, le hice a un lado la panty y aspiré su aroma a mujer caliente. Al tener las piernas abiertas los labios exteriores también se habían abierto y a través de ellos salían los pequeños pliegues de sus labios menores. Estos recorrían su pepita en toda su longitud desde el clítoris que en esa postura se le veía cubierto por su fundita hasta la entrada de su vagina, en pocas palabras, tenía una panocha apetitosa. Me quedé unos momentos mirándola. Ya me imaginaba que Jackie tenía entre las piernas una concha así. Me dieron ganas de saborearla, así que empecé a acariciarla, a meterle los dedos entre sus pliegues y a recorrerle la panocha con la lengua de lado a lado. Quería que ella me pidiera verga y ella se retorcía sintiendo las caricias de mi boca en su boca inferior.

    Mientras estaba recostado mamándole la pepa a Jackie me fijé en que Maithe me había soltado el nabo y se había montado para ensartarse ella sola mientras se inclinaba hacia los lados intentando ver la cara de su amiga al tiempo que le acariciaba el cuello y se lo besaba. Yo la miré y le pregunté si quería ver mejor lo que estaba pasando. Me contestó que si. Entonces dirigiéndome a Jackie le dije. – Date la vuelta así como estas para que Maithe vea como te mamo la chocha. Después de dudar un poco, se dio la vuelta dándome la espalda pero con sus piernas por fuera de las mías. Maithe al verle el chocho depilado me preguntó si me gustaba. A lo que contesté que sus jugos eran deliciosos y me encantaba como se le veía una panocha de quinceañera. Que así era como me gustaba.

    Maithe estuvo mirándolo durante unos momentos y me dijo. -Cuando te canses quiero probarlo yo también. Nunca he mamado pepa y que mejor que la de mi putita amiga, se le ve rica y se me antoja. Esta putita se está transformando y va a salir aquí bien cogida, Ya quiero luego ver que cara pone cuando estemos con el cornudo de su marido.

    – No, si también te quiero coger a ti, puta

    – Pero primero la llenas de verga hasta que se harte, y luego me la mamas, que ya sabes que me encanta como lo haces. Te vamos a coger cabrón y te vamos a dejar seco.

    – No importa si me secas, con tal de comerme esas dos papayitas yo solo, soy capaz de ir al mismo infierno.

    Jackie no daba crédito a lo que oía, ella pensaba tal vez que iba a coger conmigo una vez y ya y ahora oía a su amiga en plan vulgar y proponiéndole una orgía en la que iba a coger hasta con otra mujer, y hablando cosas del infierno, así que volvió a poner cara de preocupación y Maithe la regañó.

    – Ya, cabrona, deja hacerte pendeja, ¿a poco no te está mamando la panocha bien rico? Este güey es un maestro para chupar puchas. Y espérate a cuando sientas la verga de este cabrón como yo la estoy sintiendo ahorita, vas a chorrearte mas veces de las que te has venido en toda tu vida de casada con el puto de tu marido.

    Maithe seguía mirándole la pepa y me dice: -mírala, muy preocupada, muy preocupada, pero la muy cabrona no cierra las piernas y se está chorreando. Ya tiene la pucha roja de tanta mamada. Solo de ver me dan ganas de quitarla y sentarme en tu boca. Con pensar la cogida que le vas a meter la muy puta ya te tiene los bigotes bien mojados.

    Aunque sentía muy rico clavándosela a Maithe, no me quería venir todavía, asi que me paré y miré a Jackie, que se veía muy caliente. – Estas deseando la verga dentro de ti, verdad? Ella me miró y contesto tímidamente.

    – Si

    – ¿Si qué?

    – si quiero.

    – pídemelo bien

    – Si quiero que me cojas… me daba pena pero ya me convencieron, hazme lo que quieras, pero ya empieza por favor, métemela como se la estas metiendo a Maithe.

    Al oírla decir esas cosas no me podía creer lo que estaba oyendo. Jacqueline la puritana la que nunca había roto un plato estaba absolutamente sometida. Nunca me hubiese imaginado oír de boca de Jackie pedir que se la cogiesen, que necesitaba una verga. Era alucinante. Mirándola le dije: Te voy a coger bien cogida, pero quítate toda la ropa, quiero verte las tetas.

    Ufff, tenía unas tetas grandes, pesadas, pero nada caídas, con una areola grande y rosita, perfectas para mamarlas por horas. La ropa que usaba no revelaba ese par de lolas deliciosas

    – Ay perra… tienes unas chiches bien ricas, como para terminarme de criar, dijo Maithe. Me dan ganas de agarrártelas y estrujarlas hasta que te duela, mamártelas duro, hasta dejarle marcas.

    – Date la vuelta, le dije. Y pude ver tenía la pepa chorreando de la excitación que le daba que sus amigos fueran tan morbosos, nada que hubiera visto o escuchado antes en los círculos de lecturas con las señoras de la vela perpetua.

    Jackie se dio cuenta de la necesidad que tenia de ser poseída, que estaba así de caliente por la situación tan sucia en la que la había metido su amiga, estaba llena de morbo. Le gustaba lo que estaba pasando. Le gustaba sentirse como una puta. Que la traten como una ramera, que y la use como un objeto sexual. Le faltaba liberarse de todos esos prejuicios y disfrutar del sexo con todo.

    Así de espaldas como estaba la empujé hacia delante y empecé a desnudarme completamente. Ella miró hacia atrás para ver lo que yo estaba haciendo y dándole una nalgada le dije: Ponte en cuatro patas puta. Cuando estuve desnudo le dije: Date la vuelta. Jackie al darse la vuelta y al estar a cuatro patas mi verga totalmente erecta le quedó frente a la cara. Se la quedó mirando y dijo… mmmm es bonita… no sé, excitante, distinta de la de mi marido, la tomó y aspiró el aroma a falo, a huevos, a transpiración, a testosterona, a macho y se sintió embriagada.

    Yo no dije nada pues me gustaba ver su cara y oliéndome la verga e imaginándome lo que esa mujer sentiría al tenerla dentro, me hubiera gustado saber que estaba pasando dentro de su cabeza. Estaba haciendo esos razonamientos cuando vi que Maithe le estaba lamiendo la panocha. Jackie con su mano derecha me apretó el pito. Su respiración ya no era normal. Respiraba más rápido y fuerte que antes. Al verla así le dije. – chaquetéamela y luego mámamela puta.

    Aguantando los temblores que le provocaba la lengua de su amiga, me tomó de la verga y me la estuvo masturbando por un rato, se detenía y la miraba y mientras la chaqueteaba movía sus caderas como acompasando el movimiento de su mano. Pasados esos minutos le dije: ¡ya mámamela perra! Quiero que me la chupes como si fuera el último camote que vas a tener en tu vida. Ella me miró y me dijo.

    -No sé hacerlo. Nunca le he chupado su cosa a nadie.

    – Se llama verga… pito, camote, chorizo, reata, ñonga, pistola, polla, como quieras, pero mámamela… y vi cómo, conforme oía mis vulgaridades, poco a poco se le iluminaba la cara, se estaba liberando y le gustaba sentirse sucia, obscena, que le dijeran perra, puta, oír la palabra “verga” y otras peores, cuando de su marido lo más que había oído era “miembro”, “pajarito”, “pito”. Se sentía excitada y sentía desprecio por el mediocre de su marido.

    – nunca le he mamado la… verga (y se estremeció al decirlo) a nadie… pero tengo ganas de aprender.

    No me imaginaba que Jackie fuese virgen por la boca y más ganas tenía de enterrársela hasta la garganta…

    – Quieres decir que tu marido nunca te la ha puesto para que le hagas una mamada… que pendejo.

    – No. ni a mi marido ni a nadie.

    -Bien pues ahora vas a chuparme a mi ñonga bien chupada. Mójate los labios y abre la boca. Te voy a enseñar, te aseguro que cuando vuelvas con tu marido vas a saber mamarla como una auténtica puta, a ver si así se le quita lo pendejo.

    Se mojo los labios. Abrió la boca, ella misma acercó su cara y se la metió en la boca. Se metió la cabeza y poco más. Pero no se movía. En verdad no sabía mamar. Le agarré la cabeza con las manos y empecé a subirla y bajarla suave.

    -Tu amiga es una experta mamadora de verga. Ven Maithe, explícale cómo mamar fierro.

    – No metas los dientes, y no se trata de que entre y salga como si estuviera en tu panocha, que no es lo mismo. Chúpala como si fuera una paleta, mámala, recórrela con la lengua mientras la tienes dentro y siéntela dentro de la boca, muévela como si fuera un caramelo grande, pero sin usar los dientes, saboréala y luego pásale la lengua por la punta, ah, y no descuides los huevos, no lo hagas por él. Disfrútala tu y vas a ver que bien lo haces.

    Y mientras ella seguía las instrucciones yo se la metía y sacaba despacio para que sintiese como le entraba y salía una verga, como le cogían la boca mientras ella me acariciaba las bolas. Al cabo de un ratito le dije. -Ahora vas a hacerlo tu sola. Vas a chupármela tu sola putita. Demuéstrame tus dotes de mamadora. Y así lo hizo. Empezó a acompasar el subir y bajar de su mano por mi verga con el bajar y subir de su boca metiéndola y sacándola con un ritmo lento… pero delicioso. Cuando la tenía dentro la chupaba y acariciaba la punta con la lengua y cuando la sacaba me miraba y sorbía la saliva que corría la cabeza, luego bajaba a los huevos, los olía, los lamía y regresaba al tronco. A todas estas sus caderas se movían al mismo ritmo. No podía creerlo, pero me lo estaba haciendo de maravilla, era una mamadora innata. En cinco minutos había aprendido a chuparla y manipularla como una experta.

    A todas estas yo me había olvidado de que Maithe que estaba mirando y viendo como su amiga me estaba haciendo una deliciosa mamada. Cuando no miraba mi verga entrando y saliendo de la boca de su amiga, me observaba como disfrutaba la felación. Entonces le dije – Uff, nuestra amiga es una mamadora de nacimiento… casi tanto como tú.

    Con ojos llenos de lujuria me dijo: Si, ya me estoy dando cuenta y me está dando envidia, pinche Jackie, ya sabía que eras toda una puta natural.

    – No tienes nada que envidiar –le dije- todavía no encuentro quien te supere, pero no hay problema, para las dos hay, acércate y mámamela tú también, que para eso te pintas sola (y es que es cierto, Maithe sabe chupar la macana como nadie, es una experta que además le gusta comerse los mecos).

    Ni tarda ni perezosa se arrodilló detrás de su amiga empezó a chuparme los huevos mientras Jackie seguía entretenida con la cabeza de la verga. De pronto Jackie respingó y es que la cabrona de Maithe le empezó a frotar la panocha con la mano mientras su boca se entretenía con mi verga, pero poco a poco se volvió a concentrar en mi camote. Le quité la blusa y el sostén a Maithe y empecé a amasarle las tetas a las dos. Que alucine, ahí tenía a dos mujeres hermosas, desnudas, bien buenotas y mamándome la verga al mismo tiempo.

    No había pasado ni un minuto cuando Jackie empezó a gemir sin dejar de chuparme la verga. Cada vez sus gemidos eran mas notorios y los movimientos de sus caderas mas rápidos. Al mismo tiempo empezó a chuparme la verga mas rápido y a metérsela cada vez mas dentro de su boca. De repente se la sacó y dijo. -Me voy a venir, Maithe, por favor, no sigas… Pero a la cabrona de Maithe, más parecía que le estaban rogando lo contrario, le tenía dos dedos metidos en la panocha y un tercero le estaba torturando el clítoris.

    – Me gusta. Dios mío. Me gusta. Por favor… Maithe… ¡!!ahhhh!!! Y mientras sus bocas se juntaron alrededor del tronco de mi verga sus lenguas jugaban entre si hasta que le ganó la desesperación de la venida y se la volvió a meter en la boca y tragándosela prácticamente toda y sin dejar de chuparla todo su cuerpo empezó a temblar. Sus caderas se estremecían con un movimiento compulsivo. Con una mano empezó a tirar de sus pezones. Su cuerpo se tensó y dando un grito apagado al tener su boca llena de mi verga tuvo el primer orgasmo de los muchos de esa tarde. Fue un orgasmo largo e intenso. A cada oleada de placer que tenía volvía a dar ese grito apagado y empezó a llorar de gusto y de placer. Yo al verla chorrearse no me pude aguantar, se la metí en la boca y empecé a soltar chorros de semen que empezaron a salirle por la comisura de los labios y a resbalar a lo largo de mi verga y sin decirle nada empezó a tragarse la leche que quedaba dentro de su boca, mientras Maithe iba limpiando y comiéndose los restos de semen que le habían salido, luego se dieron un beso intenso y compartieron mi semen.

    – Le gustan tus mocos, me dijo Maithe, y a mi me encantan.

    – Ya lo sé, si eres mi becerrita particular porque te encanta saborearlos… jejeje

    – Pinche cabrón… te los vamos a sacar todos para que no andes de hocicón, culero.

    Mientras, Jackie estaba descansando Maithe seguía acariciándome y besándome la verga. La dejé que lo hiciera durante unos momentos y luego le preguntó a Jackie: ¿te gustó?

    – Me encantó… me miró con una mirada entre caliente, amorosa y… liberada.

    – y espérate a que te meta la verga este cabrón.

    – Ya lo deseo, pero ahorita vengo. Se fue al baño mientras yo seguía con la mirada ese culito que tanto se me antojaba perforar. Ese agujerito no se me escapa, le dije a mi amiga.

    – Yo te ayudo. No me gustan las viejas, pero esta cabrona se me está antojando un montón.

    En el ratito que Jackie había estado lavándose la cara Maithe había aprovechado para desnudarse completamente. Me le quedé mirando y pensé que es una mujer hermosa pero también es bien puta, lo que me encanta, pero con la consciencia de que no es exclusiva para mí. Ya perdió la cuenta de las vergas que ha mamado y por lo cual tiene tanta maestría al hacerlo. Sinceramente te puede hacer pasar una muy buena tarde tan solo a base de mamadas.

    Cuando volvió Jackie le pedí que se quedase de pie entre nosotros y le dije. Como mi puta de hoy ya sabes como mamar verga y hacerlo como a mí me gusta. Después vas a aprender como se come una panocha y yo voy a enseñarte, por lo pronto es hora de hacerle los honores a tu amiga porque todavía no se viene como Dios manda.

    -Si cabrones, me toca, dijo Maithe, se fue al sofá y se recostó en el. Levantó sus piernas y abriéndolas le dijo a Jackie. Acércate. Ponte a cuatro patas. Jackie a si lo hizo, se acercó y se le quedó mirando durante unos momentos. Al verla, Maithe le dijo.

    – ¿Qué te pasa, nunca has visto una pepa en tu vida?

    Jackie levantó la vista y le contestó. No. Nunca he visto una que no fuera la mía ni tan de cerca en mi vida. Siempre me dio vergüenza ver a atrás mujeres desnudas y que me viesen a mí. Es la primera que veo tan … así y es distinta a la mía. Los labios de dentro son mucho más grandes que los míos y el clítoris no es como lo tengo yo. Al oírla Maithe se echó a reír y le dijo. Bueno pues a partir de hoy ya no vas a tener mas vergüenza de ver a otras mujeres desnudas ni que te vean a ti desnuda. Y… ¿Te gusta mi panochita? Le preguntó.

    -Pues… siii. Está bonita… no sé, me siento rara.

    – Pues si te gusta mirarla más te gustará comérmela.

    – No creo… no sé, pero no se apartaba.

    Yo por mi parte, al ver a Jackie agachada viéndole la concha a Maithe, a cuatro patas con las piernas abiertas y ofreciéndome una visión magnífica de la suya totalmente abierta y chorreando me estaba volviendo loco. No aguanté más y me coloqué de rodillas detrás de ella, y le dije. – que buenas nalgas tienes putona, ya me anda por meterte el fierro… y la sujeté con una mano de la cadera, agarré mi verga y empecé a pasársela por toda la raja. De arriba abajo mojándola y lubrificándola con los flujos que le salían mientras ellas suspiraba y seguía lamiéndole la vagina a su amiga. Le coloqué la punta en la entrada de su pucha y se la dejé ir de una, sin prisas pero firme. Era increíble, a pesar de tener algunos años casada, su vagina era estrecha, caliente y deliciosa. Como un guante hecho especialmente para albergar mi fierro ansioso hasta sentir que mis huevos chocaban con sus labios. Se sentía deliciosa. Se notaba que su marido no la atendía. Al sentir la facilidad con la que entraba mi verga dentro de ella empecé a bombearla con firmeza. Entrando. Saliendo. Entrando. Saliendo.

    Cuando entraba se la metía entera y cuando la sacaba solo le dejaba dentro la punta. Era delicioso sentir esa panocha ajustadita y caliente tragándose todo mi sable. En cuanto sintió que la sujetaba de las caderas y empezaba a bombearla le cambió la respiración. Empezó a gemir. Unos gemidos apagados y cuando se dio cuenta su cara y su boca estaban contra el coño de Maithe. Sus caderas empezaron a moverse al ritmo de mi verga hasta que dejé de moverme y era ella la que moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás marcaba su propio ritmo. Era increíble ver a aquella mujer mal cogida por su marido moviéndose como una perrita metiéndose y sacándose ella sola toda mi verga, gimiendo y sin parar de decir. Siii. Siii. Esto es lo que necesitaba… lo necesitaba. Cógeme papito, métemela toda.

    – ¿qué te meta que cosa?

    – Méteme la……. verga (y volvía a estremecerse al decir “verga”) mmmm aaaah, que ricaaa

    – Pinche Jacqueline, que puta te estás viendo –dijo Maithe- jajaja, quien te viera, tan santita y tan cogelona… te ves bien perra cabrona… me encantas.

    – Ayyy, es que ya me hacía faltaaa… ándale Paquito chulo, chíngame la cola mmmmm

    Era la mía… -Ya dijiste, prepárate, porque esta tarde te la vas a comer toda y por todos lados. Sin dejar de cogérmela, le metí un dedo en la boca y luego empecé a frotarle el ojete. Ella respingó, pero luego de un rato ya ese culito se estaba comiendo dos dedos hasta la segunda falange. A pesar de que lo estaba disfrutando se percató de lo que le venía y se tensó.

    – No, espera, no me refería a esa “cola”, sino a la de adelante.

    No le di tiempo, sin soltarla y escupiendo en su ano, le coloqué la punta y se la enterré. Lento pero sin detenerme. Jackie solo pujaba y apretaba los dientes. Una vez que se la había enterrado hasta la empuñadura me quedé quieto un momento para que se acostumbrara. No era cosa de maltratarla y que después no quisiera. Ella solita empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás y empezó a suspirar.

    – Solo espero que no sea la última, aaaay, me duele el culooo, pero me gustaaa. Esto es el cielooo.

    La mujer gemía de gusto, le estaba gustando esa invasión por un hoyo que solo creía para un fin. Empezó a mover sus caderas al ritmo de mis dedos y le dijo a Maithe. Ayyy amiga, tienes razón, se siente rico. Pepito, me gusta sentir tus dedos dentro de mi culo. Dios mío. Me gusta. Me gusta, de lo que me he perdido todo este tiempo. Era alucinante. De vez en cuando se paraba cuando se había metido dentro toda la verga y me decía. Empuja, quiero sentirla adentro, sentirme llena, me gustan tus huevos, me encanta tu vergaaa. Yo le daba un par de buenas embestidas y a continuación ella seguía echando el culo para atrás para recibirla mientras yo le daba nalgadas en ese pandero tan rico. Era ella la que me estaba cogiendo a mí. Al cabo de unos minutos levantó su cara de la panocha de Maithe y empezó a gritar.

    – Me vengo, me vengo… por favor sigue, sigue… no pares no pares, métemela toda, métemela toda. Por favor. sigue sigue. Haaa. Haaa. Que diferencia. Empezó a temblar y a gritar. Ah aaah. Siii. Siii. Ayyy, me viene, me viene, me vengooo. Estaba teniendo un orgasmo anal impresionante.

    – Maithe le agarró la cabeza y se la metió entre sus piernas y le decía chupa puta. Chúpame la pepa puta que yo también quiero venirme. Ella empezó a mamarle la panocha a Maithe con desesperación, solo se oía. Aaahh, ahhh!! Hasta que volviendo a levantar la cara de la entrepierna de Maithe. Con la última oleada de placer gritando dijo.

    – Me estoy viniendooo, Me estoy viniendooo. Paco… por favor sigue cogiéndome, Así. Así. Mas adentro. Mas adentro. Estaba teniendo un orgasmo larguísimo.

    Yo por mi parte no aguante más. Le agarré con fuerza sus caderas y metiéndole la verga hasta topar los huevos la empecé a embestir con más fuerza y al cabo de unos segundos me vine yo también a chorros, le estaba llenado el hoyo de leche. Mientras me estaba corriendo no paraba de meter y sacar mi pito de dentro de Jackie. Estábamos chorreándonos juntos. De verdad fue intenso. Cuando terminé seguía con la verga parada de tanta excitación y seguí bombeándola. Y cuando la sacaba veía como mi leche se salía del culo y se mezclaba con los flujos que salían de su vagina.

    Mientras esto sucedía Maithe nos estaba mirando disfrutando de la escena. Y caliente es, agarró a Jackie por los brazos y le dio la vuelta poniéndola de espaldas. Mientras lo hacía le dijo.

    -Te dije que yo también quería venirme. Que me chuparas la panocha hasta que me corra y por venirte tú me dejaste a medias. Pues ahora me la vas a comer, puta.

    Maithe se puso de espaldas en el suelo y Jackie arriba se puso a lamerle el clítoris y Maithe le dijo: Ahora me comerás el coño hasta que me venga en tu cara. Jackie todavía resollaba, pero empezó a pasar la lengua de arriba abajo la concha de Maithe. Cuando se encontraba con el clítoris lo sorbía hacia dentro de su boca y se notaba que a la vez le daba con la lengua. Cuando bajaba y se encontraba con la entrada de la vagina también se paraba y sacando la lengua se la metía lo mas adentro que podía. De verdad era una mamadora consumada. Mientras lo hacía Maithe le decía: Así puta así. Si sabes, Y además te gusta. Yo sé que te gusta hacerlo. No es así. Jackie bajando su cabeza le dijo. Si me gusta. Nunca creí que me llegase a gustar hacer esto, pero me gusta sentir tu pepa en mi boca y que tú le hagas los honores a la mía.

    Mientras Jackie le trabajaba el coño, Maithe se echó hacia delante y con las puntas de los dedos de sus manos agarró los endurecidos pezones de Jackie. Tiraba de ellos hacia arriba haciendo que Jackie arquease la espalda y cuando veía que su amiga iba a gritar de dolor los soltaba de golpe con lo que la espalda de Jackie volvía a tocar el suelo. Después de haber tirado de ellos como diez veces Jackie tenía los pezones y sus tetas rojas como un tomate. Lo mas impresionante fue que cuando Maithe dejo de tirarle de los pezones Jackie le dijo.

    – Sigue por favor sigue jalándome de las tetas. Me gusta. Nunca nadie me había hecho eso. Mi marido ni me las toca. Sigue tocándomelas. Jálamelas. Me gusta. Me gusta mucho.

    Al oír a Jackie decir esas cosas y comportarse como lo estaba haciendo me di cuenta que lo que sucedía era que esa mujer había estado toda su vida reprimida sexualmente. Por su religión o por su marido pero nunca había sido libre de exteriorizar la enorme sexualidad que llevaba dentro. Era como si hubiésemos abierto la caja de Pandora sexual de Jackie. Habíamos sacado fuera y de una sola vez, de golpe, la puta que llevaba dentro.

    Al ver a Jackie acostada. De espaldas con la cabeza entre los muslos de Maithe y con las piernas abiertas enseñándome su la panocha totalmente abierta y enrojecida por la cogida que le había metido hacía un rato mi verga volvió a ponerse dura por lo que mirando a Maithe le dije que se hiciera para atrás para que Jackie volteara y se pusiera de perrito.

    Al verla así no solo podía recrearme en la visión del trasero de Jackie, pero también era hora de atender a Maithe, así que tendida como estaba, con la boca de su amiga en la pepa, me puse saliva en el pito y se lo acomodé en el culito a mi amiga.

    – Dale Paquito, me dijo Jackie, métesela a esta zorra para que no ande presumiendo de puta. Y sin esperar más, se la clavé a Maithe en el culo. Esta pegó un alarido porque no lo esperaba tan rápido pero después se aflojó. Al cabo de unos instantes yo la bombeaba, la sacaba y se la metía a Jackie en la boca para después metérsela de nuevo a mi amiga en el culo. Maithe empezó a gemir, a gritar, a resoplar y gritando decía, Aaaay, que riiicooo, me vengooo… me estoy chorreando. Que rica vergaaa. Vaya si se mojó, la cara de Jaqueline estaba empapada, pero con una sonrisa triunfal. Fue bestial y yo volví a soltar dentro de ella lo que me quedaba de leche.

    Cuando terminamos estábamos agotados. Llevábamos cogiendo más de tres horas. Nos quedamos tumbados en la alfombra un rato al cabo del cual. Ella mirándonos a los dos nos dijo: Hoy me han hecho sentir algo que no había sentido en mi vida. Tu Paco, me has hecho sentir muy rico. Nunca en todos mis años de casada sentí nada parecido a lo que me h ustedes y he vivido hoy y no quiero dejar de sentirlo nunca más.

    – Pero si estas bien buena, mujer. Ha sido un placer enorme coger contigo y con gusto lo volvería a hacer. Me encantó que me prestes las nalgas putita.

    – y a mi me encantó sentirme una puta y me encanta tu… “vergota”… guapo.

    – Ey cabrones, que no están solos –dijo Maithe- Te la perdono pinche Paco nomás porque teníamos que quitarle lo santurrona a esta puta, pero a la otra no te salvas, o me coges bien cogida o te corto los huevos puto.

    – Claro que si, piche puta caliente jajaja, ya sabes que me encanta comerte la panocha y te la voy a dejar bien floreada junto con el culo bien que no te vas a poder sentar en una semana.

    – Eso espero culero jajaja.

    Esa noche dormimos los tres en mi cama y por la mañana, al despertar ya estaba Jackie bañándose. Rápidamente me le uní y con hambre le comía las tetas y le sobaba la panocha, después de un rato ya la tenía recargada en la pared y metiéndole la verga como perro desesperado hasta que los dos nos venimos y con piernas temblorosas salimos. Maithe nos vio salir y sonriendo nos dijo: Pinches calientes.

    -Cállate amiga, que tú me metiste en eso, jajaja.

    Pasados unos días Maithe y yo fuimos a cenar a casa de Jackie. Cuando entramos iba vestida con falda corta. Cosa que nos extrañó pues ella siempre usaba pantalones o falda de monja delante de su marido. Después de cenar nos sentamos a tomar una copa como solíamos hacer y coincidió que su marido y ella se sentaron frente a nosotros. Jackie estaba sentada con las piernas cerradas y la falda que era mas corta que la que había llevado cuando nos dimos el encerrón, la tenía justo encima de las rodillas, pero sugerente. Me puse a mirarle con disimulo sus hermosas piernas. Jackie se dio cuenta de cómo la miraba y me sonrió… y a pesar de estar sentada al lado de su marido como disimulando se subió un poco la falda dejándola unos diez centímetros por encima de sus rodillas. Me miró enigmáticamente y volteó a ver a su marido para preguntarle sobre no sé qué cosas que habían visto en una tienda mientras muy despacio, fue abriendo sus piernas, a medida que las iba abriendo yo iba teniendo una visión mayor del interior de sus muslos hasta que echándose hacia atrás levantó un poco sus caderas y pude verle claramente la panocha, deliciosamente no llevaba calzones y seguía bien depilada de la cuca. La muy caliente me estaba dando el show frente al cornudo y a mí se me estaba parando la verga, cosa que Maithe percibió y haciendo como que veía el celular se reía de mi.

    Así que aprovechando que su marido fue a la cocina a preparar unos aperitivos, fui al baño para acomodármela y de paso orinar. Cual va siendo mi sorpresa que justo cuando salía el chorro ella abrió la puerta y me dijo. – Déjame ayudarte y me la sostuvo. Terminé, me la sacudió y cogió un pedazo de papel para limpiar la puntita. Luego se arrodilló y me la empezó a mamar. Yo estaba un poco nervioso por su marido, pero ella me tranquilizó. – No te preocupes, Maithe sabe y lo está entreteniendo un rato. Así que siguió mamándome la verga y yo le decía… Ay putita… que bien aprendiste…

    – tuve excelentes maestros.

    – Bueno alumnita puta, pues empínate, porque te la voy a clavar.

    – Quiere que le de las nalgas profe?

    – Si, mamacita, te quiero ensartar ese culo sabroso que te botas.

    Ella rápidamente abrió el botiquín y sacó un poco de vaselina, se la untó en el culo y ahí, en el baño, empinada, con las patas abiertas estaba yo, clavándole la verga, mientras ella se agarraba del lavabo y me decía, ayyy, profe… soy una niña muy mala, ¿verdad?

    – Si alumnita, eres una niña muy mala y muy puta y mereces muchos vergazos para que aprendas. De aquí en adelante te estaré dando verga cada rato hasta que aprendas bien las lecciones… no sabes lo que te espera, pensé ideando nuevas y perversas maneras de hacer disfrutar de mi nueva ramera. Después de un rato le dejé el culo lleno de leche, ella se arrodilló a mamármela para limpiarla y me dijo: gracias profe… usted si que sabe dar buenas lecciones jajaja. Salió moviendo ese culo delicioso que me tiene enamorado y yo hice un poco de tiempo para salir sin despertar sospechas. Pero no era necesario, Maithe traía pendejo al marido mostrándole un sugerente escote y haciéndole preguntas tontas que el respondía como si fuera un erudito.

    Al rato me acerqué a Maithe y secretamente le pregunté: ¿Qué, te quieres coger al cornudo?

    – No gracias, se nota que es bien pendejo. Capaz que me quedo dormida mientras me mete su pitito enano. Pero me debes una culero, ya me di cuenta que le diste por el culo a la zorra de Jackie. La muy puta iba con las patas abiertas, pero con una cara de golfa que no podía ocultar.

    – Oh pues… ¿a quién le dan pan que llore? Pero ya sabes, saliendo de aquí nos vamos al motel para darnos unas ricas mamadas y clavarte por todos los hoyos hasta que llores puta jajaja

    – Eso espero cabrón.

    – Se nota que son buenos amigos, dijo de un modo un tanto amanerado el marido de Jackie, que se acercaba desde la cocina, pero sin dejar de mirarle las chiches a Maithe, tal vez con envidia jajaja. -Aquí mi amorcito y yo estamos muy contentos de que nos visiten, espero que disfruten la velada.

    – Si, muchas gracias, dije. No tenía el gusto de conocerlos, pero le agradezco a Maithe que nos haya presentado. Se nota que son ustedes una pareja muy bonita y muy decente (bueno, tu mujercita más que decente es de sentones, pensé para mi).

    – Es lo que yo le digo a Jacqueline, es importante ser decente y respetuoso de las costumbres. Ya ves que en estos tiempos hay mucho degenere. Por eso mi mujercita y yo vamos a los retiros espirituales. Ella de damas adoradoras de la virtud y nosotros los señores caballeros del camino recto.

    -Por el recto es que te han de estar dando, maricón, pensé. Seguro se ha de ir con sus amiguitos a baños públicos para que se los culeen los camioneros y obreros. Pero mejor para mí, así tendría una mujer hermosa, insatisfecha y deseosa de caer de lleno en mis brazos y verga.

    Maithe, con una sonrisa que me delataba sus pensamientos morbosos le dijo al marido: Ay Arturín, no sabes lo feliz que me hace mi querida Jackie, la última vez que fui con ella a un retiro espiritual fue maravilloso verla llegar al éxtasis de amor por el señor (mirándome a mi). Prométeme que no vas a ponerte celoso si te la robo más seguido para ir a más retiros espirituales o tan solo para hacer la oración durante toda la noche.

    – Claro que si Maithe, estoy encantado que mi mujercita esté ayudándote a que tomes el camino de la fe y la oración. A ver si también Paco se une a nosotros los Caballeros del Camino Recto para nuestras lecturas bíblicas y nuestras charlas.

    . Claro que si, dije yo, aunque tengo que confesarte que por mi trabajo dispongo de muy poco tiempo. Pero me voy a hacer un tiempecito y si no es con los Caballeros al menos alcanzo a mi amiga Maithe y a tu ejemplar mujercita a echarnos unas buenas rezadas.

    Con un poco de decepción Arturo dijo: Bueno, creo que te aburrirás con las charlas de señoras, pero eso es mejor que nada con tal de que encuentres la paz.

    -Y el éxtasis, dije yo, mientras miraba la sonrisa perversas de su “casta” mujercita y mi amiga.

    Sobra decir que Jackie se volvió más asidua a los retiros “espirituales” con su amiga y yo más dispuesto a acompañarlas.

  • Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (V y final)

    Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (V y final)

    Me dediqué todo el día tranquilamente a mis cosas, tenía que descansar de las sesiones que había tenido con mi Perra y debía planificar una estrategia para poder usarla cuando quisiera sin levantar sospechas. Ese día no volví a encender el móvil, a la mañana siguiente tenía varios mensajes:

    – Ya he encargado el cambio de habitación, lo traen el lunes, a primera hora. Vendrá a estrenarlo? Voy a recoger toda la casa y a preparar la habitación para cuando llegue la nueva cama y me enviaba todo el horario del fin de semana.

    Junto a cada lugar me indicaba la hora y dirección.

    Decidí dejarnos descansar el fin de semana, encontré unos talleres-cursos presenciales en una cadena de almacenes de materiales, lo que me ofrecía una oportunidad de salir y entrar sin problemas.

    El lunes encendí el móvil y tenía varios Whatsapp, entre ellos:

    – Amo, puedo hablarles de usted a mis amigas?

    -Perra, puedes hablarles de que te has encontrado conmigo y que hay algo, pero no des muchas explicaciones sobre mí, si quieres decirles que por fin ha salido la Puta que llevas dentro es tu decisión, pero no me involucres.

    Al momento contestó:

    – Ok Amo, cuando salga el tema, que seguro sale, ya le iré informando.

    – Como llevas tu entrenamiento particular?

    – Ja, ja parece que he descubierto una nueva habitación en la casa, cada vez voy

    Más al baño, aunque no lo necesite, solo para ponerme a cien, me encanta la guarra que veo en el espejo.

    – En menuda Zorra te has convertido. Date prisa y que no llegas al gym. Y ese cuerpo tiene que estar en forma.

    – Gracias por la ayuda, Amo. Besos.

    Tenía el horario de mi Perra, que me había enviado por la noche, había quedado con sus amigas para el gym, tomar café y hacer también unas compras. Decidí ir a visitarla, sabía a qué hora estaría con sus amigas tomando café. Entré en la cafetería que estaba casi vacía, vi a Isa que estaba hablando con tres mujeres más, situada frente a la puerta, casi le da algo, fue a levantarse, pero le indiqué con la cabeza que no, se quedó tan blanca que sus amigas pensaron que era una bajada de tensión, pedí un café en la barra observándola y escribiendo por el teléfono, ella miraba nerviosa el suyo.

    – Vete a refrescar tu sola al baño, en 2 minutos.

    Dejé el café y fui a las escaleras bajando hacia los baños. Detrás mío apareció Isa.

    Desde nuestra posición se podía ver si alguien venia y parte de la cafetería

    – Creí que hoy no nos veríamos, han traído a primera hora el colchón, pero no se “puede utilizar” en 24 horas. Lástima. Hoy dormiré en la habitación de invitados. Ya tengo las cámaras, no sé si sabré configurarlas.

    – Dame la copia de las llaves y el mando. Ya te dije que soy yo quien decide cuando se folla. Yo configuraré las cámaras.

    – Perdón Amo, me pueden las ganas. Uff. La clave de la alarma es xxx.

    – Como vas con tus amigas?

    – Las tengo intrigadísimas, han empezado a hablar de sexo y fantasías, cuando me he involucrado en la conversación se han dado cuenta de que ya había experimentado algunas de sus fantasías, se han quedado boquiabiertas, algunas incrédulas, no hacen más que pedir detalles. Les he hablado un poco de usted, por sus comentarios, se notaba que si tuvieran la oportunidad que usted me ha dado ellas también la aprovecharían, aunque les frena el qué dirán. Les estoy dejando poco a la imaginación y creo que todas se van a ir más calientes que yo para casa. No dejan de ser unas hipócritas reprimidas, que aparentan llevar una vida idílica pero que se mueren por un buen polvo. Es una pequeña venganza. Ja, ja

    Dándole un beso profundo, metí la mano bajo su falda y constaté que estaba muy húmeda.

    – Pero que guarra eres, solo de pensar que venía a follarte te has mojado toda.

    – Si Amo, al verlo me he quedado paralizada pero luego pensando en las posibilidades, me ha excitado mucho la idea. Y este es el resultado.

    – Ahora No, quería que comprobaras que te puedo usar en cualquier momento y situación. Cuando estemos fuera no debes llamarme Amo, alguien podría oír lo que no debe. Dormirás en la habitación de invitados hasta que te diga.

    – Le metí dos dedos y moví rápido mi mano, no hizo falta mucho más, sujetada a mi brazo empezó a correrse, apagando sus gemidos con un beso. Le di a lamer mis dedos con sus jugos, los lamio sin dejar de mirarme, con una cara de vicio, buscando retenerme. Como me ponía.

    – Arréglate la ropa que ya te han vuelto los colores, jaja. Disfruta de tu pequeña venganza.

    Dándole un beso, me fui, sin mirar atrás, echando un vistazo al grupo del Café, que cuchicheaba animadamente.

    Empezando con mi “nuevo calendario escolar” decidí visitarla a la mañana siguiente, abrí y desconecté la alarma, haciendo algo de ruido para no sobresaltarla. Estaba en la habitación de invitados con el móvil, mirando si tenía Whatsapp o correos, al verme saltó de la cama para besarme.

    – Amo, viene a estrenar la cama?

    – Zorra, ya te dije…

    – Perdón Amo, castigue a esta Puta por decidir sin su permiso.

    – Luego, ahora vamos a desayunar.

    Fue a la cocina con el albornoz y el pijama, al pasar por mi lado la agarré del pelo, casi se cae de la inercia:

    – Como te dije que tenías que vestir cuando yo estuviera aquí?

    – Perdón Amo,

    Fue corriendo a la habitación y apareció con unas medias de rejilla, zapatos de tacón y lencería blanca con lacitos rojos.

    -Así mejor Zorra.

    Se puso a preparar unas tostadas y café.

    La vista era muy morbosa, para follársela allí mismo, en sus braguitas podía notarse que estaba muy húmeda. Desayunamos poniéndonos al día del fin de semana. Hablamos de como planificar otros encuentros, tenía una parcela con casa, cerca de Madrid a unos 20 Km de mi residencia, quedamos para hacer una visita. Me puse a colocar y configurar las cámaras, una vez que terminé, llamé a mi Puta y empezamos a probarlas todas, quería grabar nuestras sesiones, empezando por la habitación, saqué del cajón reservado a los juguetes, una fusta con plumas en el extremo, la hice ponerse a cuatro en el borde. Con la cámara del móvil enfocando directamente su cara.

    – Parece que no te queda claro cuando se folla aquí.

    – Perdón Amo, es que me tiene muy caliente y me pueden las ganas.

    Le quité las bragas que estaban empapadas y se la metí en la boca.

    – Vamos a dejarlo claro, empezando con 10 golpes de fusta, cuenta en alto.

    Empecé lentamente a un nivel medio, la primera le pilló de improvisto y lanzó un quejido, agarrándose a las sábanas, al que siguió el comienzo de la cuenta, en el sexto aunque había subido un poco la intensidad, ya no había quejido, solo esperaba el siguiente apretando las sábanas y relajándose en el conteo con una voz que había cambiado a placentera, al llegar a diez, besé su culo marcado y comencé a pasarle la pluma por las marcas, el coño y los pezones, se movía contoneándose, mientras sacaba las bragas de su boca para hablar.

    – Amo, por favor, déjeme correrme, no aguanto, agg, agg, por favor, estoy muy excitada, me ha puesto mucho el castigo.

    – Zorra, puedes correrte cuando quieras hoy es día de estreno, has aguantado muy bien. Espero que hayas aprendido la lección.

    Su cuerpo cayó sobre la cama, mientras con su mano en el coño, terminaba de correrse.

    Dejé que se recuperara un poco, su cara era todo orgullo, había superado otra prueba y le había gustado.

    – Gracias, me gusta que me use.

    La coloqué boca arriba con la cabeza colgando, me saqué la polla y no tuve que decirle nada abrió su boca para recibirla, empecé a follármela, cuando ya estaba dura, cogí un condón y lubricante.

    – Vamos a ver cómo van los deberes guarra.

    Se puso inmediatamente a cuatro sujetando los cachetes de su culo que seguían rojos:

    Le metí un dedo que prácticamente sin ningún problema, con el segundo empezó a gemir mientras se volvía buscando mi aprobación.

    – Bien Puta, sácalo bien que quiero follártelo.

    – Si Amo, rómpale el culo a su Zorra, me encanta que me ponga en mi sitio.

    Empecé a metérsela despacio al principio, solo la cabeza, ella buscaba con sus caderas más intensidad, cuando volvía buscando más agarrándola del pelo de di un empujón que nos llevó al éxtasis.

    – Vamos Zorra, quiero ver cuanto deseas que te parta el culo.

    Se sintió plena buscando que la follara más fuerte en cada envite, jadeaba sin parar, mordía la almohada, agarrada a las sábanas, mientras la azotaba, y tiraba del pelo.

    – Amo fólleme, me gusta que me llene el culo, agg, agg,

    – Sigue zorra, con lo modosita y rancia que eras y lo Puta que te has vuelto, Uff, Uff

    No aguante más y me vacié en ella.

    – Gracias Amo, por convertirme en su Puta.

    Seguía moviendo su culo, agarré el plug, se lo metí de golpe y terminé de follarle el culo. Lo apretó tanto mientras se corría, que pensé que lo iba a succionar entero. Volvió a caer hecha un manojo sobre la cama y yo sobre ella. Mi mano quedó al lado de su boca, jugando con sus labios, empezó a darle pequeños mordiscos y lamerme los dedos como si fuera una polla, mientras nos recuperábamos. Nos tumbamos de lado, lo que me permitió meter mi mano en su coño y jugar dentro de ella, que empezaba a mover sus caderas buscando más profundidad, me bajé hasta su coño ya totalmente depilado y empecé a comérselo despacio, besando suave cada parte de su entrada, prolongando las lamidas de mi lengua

    – Umm, que gusto Amo, sabe cómo hacer disfrutar a Su Puta.

    Apoyando sus manos sobre mi cabeza, levantaba las caderas para ofrecer ese manjar. Estaba frenética, cuando estuvo a punto de alcanzar el orgasmo, me coloqué sobre ella y jugando en su entrada comencé a follarla muy despacio.

    -Por favor Amo, fólleme, no me haga sufrir, fólleme duro, quiero que me empotre. Soy una zorra y lo merezco. Castígueme.

    Paré y le coloqué una almohada bajo su cadera, tenía brillante todo el coño, aproveché para darle un par de palmaditas, ella se retorcía de placer, buscando de nuevo que la penetrara. La agarré fuerte por las caderas y empecé a darle duro, le pellizcaba los pezones, apretándolos, estaba poseída. Los ojos en blanco.

    – Más, mas, hasta el fondo, Agg, agg, me corro, me corro, use a esta guarra. Que gusto, agg

    Abrió las piernas todo lo que daban de si, y apretando mi cuerpo contra el suyo.

    Me abrazo con sus piernas mientras me corría.

    – Puta esto es lo que querías? Que te llene por dentro.

    – Si, Amo, gracias.

    Le di un beso profundo mientras ella me apretaba más entre sus piernas, al terminar quedó esparramada, satisfecha. Teníamos el corazón que nos iba a saltar, la cama totalmente revuelta. Tras unos minutos.

    – Vaya manera de estrenar la cama. Tengo llenos todos mis agujeros. Je, je Me encanta.

    Isa se incorporó, cogió su móvil, abrió la cámara y me lo entregó, colocándose frente a ella.

    Me miró fijamente con cara sería:

    – Hasta ahora he sido una sumisa por voluntad con un contrato voluntario.

    – Ahora quiero pertenecerte completamente sin contrato, que me uses sin límites, sin obligaciones hacia mí por tu parte, puedes hacer conmigo lo que quieras. Te pertenezco.

    Dibujó una sonrisa, dándome un beso, paró la grabación y me la envío a mi teléfono.

    Aunque para la ocasión se había saltado el Tratamiento, vi que su intención era hacer de su declaración un acto solemne de entrega, que hasta ahora todo lo sucedido había sido la liberación de una rancia reprimida, ahora realmente tenía una sumisa caliente entregada incondicionalmente.

    Lo que pasó en la casa de campo forma parte de otra serie.

    Isa se incorporó, cogió su móvil, abrió la cámara y me lo entregó, colocándose frente a ella.

    Me miró fijamente con cara sería:

    – Hasta ahora he sido una sumisa por voluntad con un contrato voluntario.

    – Ahora quiero pertenecerte completamente sin contrato, que me uses sin límites.

    Sin obligaciones hacia mí por tu parte, puedes hacer conmigo lo que quieras. Te pertenezco.

    Dibujo una sonrisa, dándome un beso, paró la grabación y me la envío a mi teléfono.

    Me hizo pensar que hasta ahora todo lo sucedido había sido la liberación de una

    Rancia reprimida, ahora realmente tenía una sumisa caliente entregada incondicionalmente.

    Hablamos de como planificar otros encuentros, tenía una parcela con casa, cerca

    De Madrid a unos 20 Km de mi residencia, decidimos hacer una visita pero eso ya es parte de otra historia.

  • Con la misma moneda (parte 1)

    Con la misma moneda (parte 1)

    Ana María, es la mujer de un amigo, podría decir mi mejor amigo, pero con lo que pasó hace un par de semanas, no creo que tenga el valor moral, para seguir llamando mejor amigo, creo que ni amigo debería atreverme a llamarlo.

    Crecimos juntos en el mismo barrio, salimos a las mismas fiestas y conocíamos juntos a las mismas chicas, y por años cuando nos gustaba a ambos la misma chica, me hacía un lado, aún si la chica se hubiere fijado en mi.

    Hace muchos años, decidí hacer un viaje de negocios, que se volvió con el pasar de los días uno de placer, conocí en aquella ciudad cajamarquina, a una bella mujer, de piel blanca y ojos verdes, a la fecha era mi más grande conquista en cuanto a belleza se tratara. El viaje de negocios que estaba programado para que durase dos semanas, terminó durando dos meses de besos, abrazos y algo más. No quiero dejarles este algo más a su imaginación, porque podría afectar con el resto del relato, así que les contaré que este algo más, se refiere a una mamada que me dio la chica de piel blanca y de ojos verdes, al inicio, parecía inexperta para dar una manada, pero la última noche juntos, su mamada fue espectacular, su lengua jugueteando con la punta de mi verga y sus dedos dando unas suaves caricias a mis testículos, hicieron de esa mamada un cierre con broche de oro.

    Tres días después, esta chica era solo un relato erótico, que llegue a contarle a (bueno seguiré diciéndole amigo) quién no dejaba de pedirme una y otra vez, que le cuente cómo fueron esos dos meses con ella, y tras contar este relato una y otra vez, tras pasar unos meses, se volvió solo un cuento más de los muchos que le conté en su momento a mi amigo.

    Y los días se volvieron semanas, y las semanas se volvieron meses, y los meses de volvieron un par de años, en los que mi amigo, había trabajado conmigo en la empresa y de tras dos años, él fue enviado en su primer viaje de trabajo a un pueblo llamado Huamachuco, dicho pueblo está ubicado en la libertad, a 6 horas de distancia de Cajamarca, y para él sus dos meses que debió haber durado su trabajo haya, se volvieron dos años, por decisión de los directivos de la empresa, y tras estos dos años, él me envía una invitación virtual, con la que me invitaba a su boda.

    Por medio de muchos mensajes, mi amigo me pedía que no falte, que yo sería una especie de padrino, digo especie porque no me pidió dar ni un sol para la boda, y así fue, la noche de la boda llegó y allí estuve, aunque por poco no llego, gracias al destino o por capricho del destino llegué un poco más tarde que la novia y mi amigo había decidido, que no se casaría sin que yo esté presente.

    Y digo capricho del destino, porque grande fue mi sorpresa, cuando llegue y entre todo el apuro el me presento a su novia a la volada, tanto que ella solo dijo hola, sin darse cuenta quién era yo. Pero a mí me vasto ese simple hola, para darme cuenta de que la novia de mi amigo, era la chica de piel blanca y de ojos verdes, que años atrás me había dado unas ricas manabas durante casi dos meses.

    Pero la boda continuo, y mi amigo estando todos ya en la resección, saco a bailar a su novia y antes que acabe la canción, me cedió el resto del baile con su ahora ya esposa.

    Y fue en ese entonces que ella se dio cuenta de lo chiquito que es el mundo, y yo no sabía, que decirle mientras bailábamos y solo atine a decirles, hola otra vez, seguido de un a los años y ella un poco más suelta dijo: imagino que tu amigo, sabe de la chica que te la mamo durante casi dos meses en Cajamarca ¿Verdad? Para responder esa pregunta, tuve que tragar saliva y le dije que si, pero que no se preocupe, que nunca dije su nombre. Al terminar el baile, mi amigo me hizo una pregunta, para la cual me a una distancia prudente para que su mujer no escuchase, y me dijo: ¿blanca y de ojos verdes como la que le dio de manadas a usted verdad? Pues te cuento que está también hace unas ricas manadas, mientras mi amigo me decía esto, lo miraba como si me alegrará, pero la verdad era más nerviosismo que alegría, pero esa noche solo ella y yo sabíamos que era la misma chica de las ricas manadas.

    Tres noches después termino la fiesta y por la tarde del cuarto día, me despedí de mi amigo y su esposa. Al hacerlo me entregaron un paquete donde se suponía venían unos quesos y digo se suponía, porque en todos los quesos ella Había anotado su número de celular para asegurarse de que yo lo agregase a mis contactos y así lo hice, agregué el número con el nombre manadas, no le escribí a ella, solo le escribí durante meses a mi amigo y de vez en cuando le dices a él, saludos para tu esposa y eso era todo.

    Cinco años después, la empresa traslado de regreso a mi amigo, a nuestra ciudad natal, y me encargaron a mi que les buscase una casa en alquiler o en venta, pues mi amigo no quería llegar como arrimado a casa de sus tíos, y así fue, les conseguí una casa en venta cerca al departamento que yo alquilaba ya durante tres años, y por ser tan cerca la distancia de mi departamento a la casa de los, cada domingo por la noche cenábamos los tres juntos en su casa de ellos, y fue en esas noches que fui notando que había una cierta frialdad en ellos, y preguntándole discretamente a mi amigo, aunque ella escuchase, él me dijo: hace ya tres años estamos así, desde que se me ocurrió la estúpida idea de serle infiel y aunque me perdono y seguimos juntos, ella se volvió así de fría.

    Con el pasar del tiempo, la confianza que nos tuvimos en los días en que me daba sus mamadas, regreso y digo la confianza, no se adelanten a sacar conclusiones, pero debido a que esa confianza volvió entre nosotros, fue que una noche ella me dijera tras encontrarla llorando en su casa, que ella estaba harta de mi amigo, que otra vez le había descubierto siéndole infiel y que está ves no estaba dispuesta a perdonarlo, que esta vez se vengaría.

    ¿Vengarte?

    Si voy a vengarme ¿y cómo vas a hacerlo? Pues voy a cachar con el primero que se me crucé por mi camino el día sábado. ¿Y que creen que pasó? El día sábado ella fue a mi departamento, y según ella esperaba que de su casa hasta mi departamento se le cruzará alguien y nadie se le cruzo. Así que como yo era quien ahora ella tenía en su delante, tendría que cachar conmigo .y para serles sincero, el recuerdo de sus ricas mamadas no me dejó pensar en resistirme a esta situación, sino que en unos minutos ya estábamos en mi sala yo de pie y ella de rodillas, metiéndose mi verga hasta lo más profundo de su garganta, lo hizo tan rico y como toda una puta profesional, que fue en su boca que me vine dándole a tragar toda una gran cantidad de chorro sexual, ya que venía por días recordando sus mamadas.

    Después haberse lavado en el baño, creí que ella saldría y se despediría, pero; no fue así, salió del baño totalmente desnuda y tumbándome sobre el sofá, procedió a quitarme toda mi ropa, y se sentó sobre mi verga, la cual se la metió de un solo empujón, y pude sentir todo su cuerpo estremecerse con cada entra y sal de mi verga en su coño. Y así estuvimos por muchos minutos ya que como me había venido antes en su boca, se podría decir que para el segundo desfogue tarde un poco más. Pero ella en ese lapso de tiempo, se vino más de cinco veces, en las que cada vez grito como toda una perra.

    Continuará…

  • Regalo de cumple

    Regalo de cumple

    En mis tiempos libres me he dedicado a ser guía de clases dirigidas en algunos gimnasios, si bien mi contextura no es bien definida, resaltó por mi tamaño y el conocimiento que he dedicado de aprendizaje en esa área.

    Hace alrededor de 10 años que rondaba los 30 y ella los 42 años, empezó a asistir a las clases que impartía. Una señora morena, bajita, con una figura mediana de buen trasero y un pecho no protuberante, pero llamativo a la que llamaremos Lara. Las clases transcurrían de forma normal y yo aprovechaba de observar esos atributos, pero sin pensar ir más allá porque en ese momento tenía una relación con mi novia.

    La relación comenzó a hacerse más cercana con Lara, de vez en cuando me escribía para consultar cosas sobre los ejercicios, otras tantas salíamos en grupo con la gente del gimnasio y aprovechaba para ver sus actitudes. Ahí me di cuenta que era soltera, que no perdía ocasión para ligar y tener una sesión de sexo. En más de una oportunidad la vi irse en medio de las salidas con alguno que le hiciera la cacería.

    Ya con un poco más de confianza comencé a escribirle más abierto, le comentaba lo que había visto en las salidas y ella solo sonreía o empezaba a contar que era muy caliente, que le gustaba el sexo y la pornografía. No había terminado de leer y aparece una foto de ella en una lencería azul clara con encajes. Ufff esto de una vez me puso a mil y le dije lo que había logrado, a lo que ella me responde con un video masturbándose. No me quedo otra que hacerme una gran paja a su nombre y enviarle fotos de mi miembro erecto.

    Así pasaron varias semanas, fotos y videos iban y venían pero no lograba coordinar una escapada con Lara. En las clases nuestras miradas jugaban, se cruzaban, la veía con morbo, se me paraba el pene y ella lo notaba, se ponía leggings transparentes y unos hilos que mostraban todo lo que había abajo. Comencé a fantasear y pensar cómo la podía tener para mi.

    Fue entonces que en mi cumpleaños se dio la oportunidad, nos reunimos todos los del gym y la noche transcurrió entre bailes, bebedera y cuentos de todos. Mi novia se cansó de la jornada y me dijo que se quería ir a descansar a la casa y que yo tranquilo me quedara disfrutando mi cumple. A los pocos minutos de ella retirarse recibo un mensaje de Lara que me dice «hoy es el día» y al cabo de media hora ella dice que se iba que ya era hora y yo me ofrezco en llevarlo porque no tenía carro, todos lo vieron como algo normal y salimos.

    Caminando al carro yo ya tenía el pene que salía de mi short, y apenas nos montamos ella se aferró a mi y le bajo el pantalón para empezar a mamar. Era una experta, su especialidad sin duda alguna, lo metió todo, jugaba con su lengua mientras agarraba mis bolas.

    Yo emprendí marcha para buscar un motel, y llegamos, ella tenía un short corto de encajes que dejaban ver sus torneadas piernas, una blusa blanca de tirantes que podías ver el borde de sus tetas. Apenas llegamos la abrace y empecé a bajar su short, para descubrir un hilo blanco que marcaba esa vagina deliciosa ya un poco mojada. al bajar el hilo todo estaba rasurado, me arrodillé y la empecé a mamar, quería comerme esa cuca madura que me ofrecían. Lara empezó a gemir.

    L: Así profe cómeme la xuxita!

    Mientras me agarraba la cabeza y me apretujaba a su raja. Con mis manos empecé a agarrar sus nalgas, que estaban bien duras producto del ejercicio. Seguí con las lamidas, cuál perro con su hueso, sacaba mi lengua y la pasaba por todos lados.

    L: Ufff que rico no pares profe dame tu lengüita, la quiero en mi xuxa.

    Me levante y con mis manos empecé a masturbar, se sentó en el borde de la cama y ahora me lo mamo con más libertad, que movimientos, sentía que me crecía en cada lengüetazo, ya no aguantaba más y le dije que quería cogerla antes de acabar. A lo que ella se colocó boca arriba y se lo metí de un solo empujón. Ella gritó ensartada y eso me puso a 100.

    Y: Muéstrame las tetas maduras, dale las tetas a tu profe me las quiero comer.

    Ella inmediatamente se bajó la blusa y me dejo ver esas ricas tetas carnosas y bien puestas, poco caídas para su edad, con un pezón prominente y aureolas marrones, las agarre con mis manos y empecé a masajeárselas mientras bombeaba.

    Y: Así te quería tener, le decía, eres mi zorra, mi rica puta, dale a tu profe tus tetas maduras.

    L: Yo también quería, ese pene prado todas las clases quería que fuese mío yaaa!

    Y se vino su primer orgasmo. Yo empecé a bombear de a poco porque quería cogerla de espalda antes de acabar y ver ese rico culo. La puse en cuatro y se lo metí de nuevo. Recordé que me había dicho en sus textos que le gustaba por el culo. Me ensalive los dedos y empecé a meterlos en su culo. Lara se volvió loca, comenzó a menearse, adelante y atrás, en un vaivén de ir chocaba contra mis huevos y sonaba a sexo, soltaba sonidos vaginales productos del aire que iba entrando en cada embestida. Acelere el movimiento y estalle! Le llene la xuxa de mi esperma, una gran acabada producto de tantas ganas contenidas.

    Nos levantamos y fuimos al baño porque no había mucho tiempo, comenzó a mamar de nuevo y lo puso como un fierro. Se puso de espaldas en la ducha, se echó jabón en la entrada del culo y me dijo:

    Y: Quiero que me laves completa hasta por dentro.

    Se lo apunte en la entrada de su hoyo y se fue sin resistencia, era un espacio cálido, con ganas de sexo, al parecer mis dedos la dilataron y la encendieron, comenzamos el vaivén en la ducha, aproveché para darle nalgadas, le agarre las tetas, le masajeaba el clítoris, le hablaba el cabello, le pedía que me mordiera las manos, que se tragara mis manos mientras le daba por su culito. Ella solo se dejaba hacer, se movía fuerte, le gustaba el juego con su profe.

    La arrodille en la bañera y yo me agaché para una penetración mas profunda, comencé a llevar yo el control, la agarre por las caderas, en varios minutos ya ambos estábamos a punto de un orgasmo, ella comenzó a masturbarse y contraerse, yo acabando en su culo y ella chorreando con un gran squirt.

    Terminamos de asearnos, recogimos, la dejé en su casa y partí hacia la mía… Me metí al baño de visitas de mi casa para quitarme el olor a jabón de motel y disponerme a entrar en mi cama. Sorpresa! Mi novia estaba desnudita con unas medias panty y tacones, esperando para darme mi regalo.

    Este relato será parte de otra historia…

  • El nuevo papá (1)

    El nuevo papá (1)

    María era una mujer muy hermosa, su rostro angelical y sus mejillas rosadas junto con dos ojos color azul y su pelo marrón hacían que esa carita sea admirada por muchas y deseada por otros, su cuerpo esbelto aunque no por eso dejaba de tener un bonito trasero y unos pechos medianos que contrastaba muy bien con todo en ella. Se casó joven, a los 18, su segundo amor con el cuál había mantenido relaciones sin protección la había dejado embarazada, sin embargo, los padres de ambos eran empresarios prósperos y veían muy bien la unión de sus dos hijos.

    Andrés era un chico totalmente normal pero con mucho dinero y a base de poesía y tras mucho insistir había conquistado a María. Luego de 1 año de novios, María se entregó a Andrés y así comenzaron a tener relaciones sexuales aunque siempre con protección.

    Hasta esa noche, en donde ambos habían salido a una fiesta de 18 del amigo de Andrés. María se veía preciosa con un vestido blanco suelto, Andrés estaba maravillado con su novia. Luego de bailar y calentarse mutuamente, el chofer de Andrés los trasladó a casa, pero el joven Andrés al saber que sus padres no estaban invitó a María a quedarse y ahí mantuvieron relaciones sin protegerse y ello justamente desencadenó el embarazo de María.

    Luego de cansarse y tener a Mateo, Andrés terminó la universidad y María siguió asistiendo a la universidad pero el terminar su carrera le costó mucho tiempo, ya que las labores de la casa más Mateo no le dejaba tiempo para estudiar. Es así que pasaron 13 años en donde la pareja se enamoró más y más y se mantuvo fiel. Aunque Andrés tuvo sus aventuras en el trabajo, siempre su amor más grande era María y su niño.

    A María le insinuaron muchos pero ella no tenía ojos más que para su Andrés y su Mateo que cada día se parecía a su padre aunque el pelo lo sacó a mamá.

    Un nuevo año escolar iniciaba para Mateo, pero ese año era distinto, sus padres habían decidido mudarse por un año al interior del país, tuvieron muchas dudas ya que la educación no era la misma y Mateo tenía que dejar a sus amigos. Pero, al consultar al niño, este le encantó, claro que extrañaría a dos o tres amigos que tenía, pero a la vez se alejaría de un idiota que le hacía la vida imposible y esta oportunidad le encantaba, además siendo de la capital habría compañeras que caerían en sus encantos (porque ya a esta edad Andrés estaba desarrollando su sexualidad cada día más).

    Es así que los padres se mudaron a Santa Mónica, lugar donde Andrés trabajaría asesorando una obra de construcción de una planta eléctrica que abastecería a muchas partes del país.

    Al llegar habían alquilado una casa linda, cerca de la plaza de armas, con todas las comodidades, una amplia sala, la habitación matrimonial, una habitación para Mateo, un cuarto para la chica que ayudaría en casa y un cuarto para visitas, una cocina equipada con todo, un lindo jardín y en medio una piscina. Contrataron a una señora mayor para que ayude en casa, la cual se llamaba Julia, tendría unos 55 años pero vaya que a María le cayó bien.

    La primera semana estuvieron acomodando todo, Mónica les ayudó totalmente, además llevó a la pareja a conocer la ciudad y les orientó en cuanto a costumbres de los ciudadanos. La ciudad era grande y con mucho desarrollo, habían comenzado a mudarse mucha gente a ese lugar para emprender negocios y sacar a sus familias adelante, es así que cuando María fue a matricular al colegio a Mateo, pudo ver pasar a muchas madres bien vestidas junto a sus hijos.

    Ese día María había asistido con un vestido suelto de flores blanco hasta la rodilla que se amoldaba a su cuerpo en la parte superior mostrando su fina cintura y su busto bien formado mientras que en la inferior se dejaba caer haciendo notar el lindo trasero que poseía, era muy alegre pero a la vez sexi, su cara risueña y su pelo recogido la hacían el foco de muchos ojos.

    Por ser la búsqueda de un nuevo cupo le hicieron pasar a un salón especial junto con los niños nuevos.

    Ese día de inscripción eran solamente dos, al otro lado del recinto había un hombre grande y fornido, con algo de panza, moreno, con un tatuaje grande en el brazo, se le veía muy musculoso, un piercing en la oreja y una pequeña barba inferior que al ver a María no se cortó y la inspeccionó de arriba a abajo, María sintiéndose un poco acosada decidió ir al extremo opuesto, pero el tipo se acercó a ella.

    – Señora no se aleje tanto mire que solo somos dos – dijo sonriendo – venga para acá y conversemos un rato.

    – Esta bien – María pensaba que rechazar una oferta así vendría a ser muy maleducado de su parte- usted viene a matricular también? – Que tonta, pensó María, claro que viene a ello.

    – Pues claro, tengo mi chaval que ya empieza tercer año y como nos mudamos pues es hora de que no esté vagando y se ponga a estudiar- Dijo en tono muy mexicano, se notaba que era extranjero, posiblemente hasta ilegal, pensó María.

    – Tercero!! – María se sorprendió ya que su hijo también va a tercero – el mío también.

    – Pues mire , entonces vamos a estar viéndonos – vaya que suerte la mía se decía, con lo buena que esta esta morra.

    – Parece que si, mucho gusto soy María- dijo sonriendo.

    – Mucho gusto María yo soy Josimar – tímidamente María alargó la mano, mientras a Josimar la cogía y se la estrechaba.

    De pronto entró un profesor mayor, mirándolos y viendo la diferencia, una preciosa chica sentada a lado de un vago pero agarrados de la mano, entonces se atrevió a preguntar.

    -Ustedes padres de qué chico son? Por lo visto tienen dos hijos.

    -no – dijo María – yo soy madre de Mateo y he venido a matricularlo

    – y yo soy el padre – dijo Josimar – o sea de Jaime, mi hijo.

    -Disculpen la equivocación – contestó el maestro.

    -Para nada profe- dijo Josimar – un halago para mi, ya quisiera yo- respondió Josimar mirando a María.

    María se sonrojo.

    -Que bromista- pensó un momento y luego agregó- gracias

    -A usted- le dijo Josimar guiñándole- que nos alegra el día.

    Luego de ello, el profesor comenzó a explicar muchos detalles del colegio y lo que debían firmar.

    – Solo que tenemos un pequeño problema – dijo el profesor- aquí cada semana tenemos dinámicas los viernes en que los hijos tienen que venir acompañados por una figura materna y paterna o a veces por uno de los dos. Sus parejas pueden.

    – No pos profe – dijo Josimar – la madre de mi chamaco está en México y para que saque papeles, pues falta un chingo.

    A María le pareció gracioso la forma en la que Josimar hablaba. En España generalmente no había tenido amigos de México y no estaba acostumbrada al dialecto de dicho país.

    – Lo siento mucho – dijo María, con tristeza, en ese momento se le vino todo el sentimentalismo y pensó lo solo que debe sentirse Jossimar al estar lejos de su esposa.

    – Gracias güerita, esperemos que pronto la cosa se arregle – dijo Jossimar sonriendo.

    – En mi caso tampoco creo que pueda ser posible, mi esposo trabaja y le es muy difícil asistir a reuniones.- Dijo María.

    Aun cuando había reuniones los domingos o algún acto donde participaba Mateo, Andrés no podía y más ahora que la planta de trabajo estaba lejos del pueblo.

    – En ese caso les sugiero que consigan a alguien para que les acompañe, aquí los padres usan a los tíos y tías , abuelos y a veces vecinos. Este es un colegio en donde se necesitan ambas figuras, la materna y otra paterna.

    – Yo no tengo a nadie aquí – dijo María – ya que nos hemos mudado hace poco

    – Bueno yo soy nuevo y como aquí la hermosa dama tampoco tengo a nadie- agregó Jossimar

    – Bueno en tal caso porque usted no hace de padre de Mateo y usted de madre de Jaime y así todos felices. – Dijo el profesor, ya algo molesto.

    Como para Jossimar era normal pedir días libres por tener un hijo, es más le gustaba, porque por ley en su trabajo si eras madre o padre soltero había días que te dejaban libre para que ayudes a tu hijo.

    -Por mi está bien – dijo Josimmar

    María pensó un momento, no era mala idea pero esperaba que su esposo no se enojara por ello, aunque no creía, Andrés era un ángel. Josimar en cambio se notaba que necesitaba a alguien que ayude a su hijo y le sirva de figura materna, esto caló en los sentimientos de María.

    – Bueno está bien – dijo con una sonrisa – por mi no hay problema

    – genial entonces firmar aquí y aquí – dijo el profesor.

    Al salir encontró María a su hijo jugando con un niño moreno y un poco más grande que él.

    – Parece que nuestros hijos ya se conocieron – dijo Josimar

    – Así es, gracias por todo y por cierto tiene whatsapp donde podamos coordinar cualquier cosa

    – Claro que sí – sacando un móvil algo viejo, Josimar agregó a María al Whatsapp.

    Luego de ello, ambos padres se despidieron. María caminó con mateo a la salida con Mateo, el cuál miraba atrás para despedir a su amigo y ver al padre de este no apartar sus ojos del trasero de María, su madre, sintió que algo estaba por pasar, pero no sabía qué.

    Mario llegó a su casa y contó a su esposo lo pasado, a él le pareció super gracioso hasta dijo- el primer día y ya estás comprometida con otro hombre, necesitamos invitarle a comer por ayudarnos- Y riendo agregó – ahora tienes un hijo adoptivo.

    – Oye no es tan gracioso, ese niño seguro lo pasa mal sin su madre aquí. Voy a ver cuando lo invito.

    Al final del día María recibió un mensaje de Josimar.

    J: Hola esposa querida que tal está

    A María le pareció entretenido seguirle el juego

    M: Hola esposito, todo bien. Que tal nuestro hijo

    J: Pues el chamaco muy bien, y a nuestro Mateo ya lo mandaste a su cama

    M: Pues si, ya está en su cama, al igual que su madre a punto de dormir.

    J: Tú también? yo aún tengo que ordenar la casa y arreglar el agua que está saliendo solo agua fría.

    – Con quién hablas – preguntó de pronto su marido

    – Con mi nuevo esposo – contestó María de manera risueña.

    En ese momento Andrés sintió que comenzaba a excitarse, miró a su María, tan bonita y de cara tan dulce y se imaginó cómo sería verla gemir en los brazos de otro hombre.

    Mientras tanto María seguía con el chat.

    M: Hey en este frío hay que arreglar pronto ello, que no quiero que se resfrien. jejeje

    J: Es verdad, pinche frío, igual tenemos que aguantar.

    María se imaginó al pobre de Jaime teniendo esa ducha fría y se compadeció de ellos y a continuación escribió:

    M: Mira si quieres puedes venir mañana y ducharse en mi casa, hasta que soluciones el problema.

    J: Huy damita, eso sería chulo, pero no incomodamos?

    M: Josimar háblame con palabras que conozca, no sé qué es chulo. Pero si es en serio, pásate por aquí si quieres en la mañana así desayunas y conoces a mi esposo.

    J: Gracias damita, mañana estamos temprano allá

    De pronto María sintió como su esposo se abalanzaba hacia ella y comenzaba a besarla. Dejo el celular y correspondió a esos besos. Hace algún tiempo que no follaban y si ese era el momento pues debía aprovecharlo. Rápidamente se sacaron la pijama y Andrés se colocó sobre ella, agarro ya su parada verga de 14 cm y la introdujo en María, haciendo que esta de un gemido, para luego comenzar con un vaivén de movimientos rítmicos, las caricias y besos se intensificaron.

    Si amor, me encanta – decía María – agarrando las nalgas de su esposo para poder sentir mejor la verga de este.

    ¿Así te gusta ? – decía Andrés, imaginando en su mente que el que estaba sobre María no era él sino el tal Jossimar. – ¿No quieres a otro hombre en tu cama? – preguntó de pronto.

    María se sintió algo desconcertada ante la pregunta, sin embargo cada embestida indicaba que Andrés estaba disfrutando del acto.

    No amor, solo te quiero a ti, así, sigue… – respondió María entre jadeos.

    Toma esto, sé que te gusta y quisieras alguien más aquí- decía Andrés súper excitado a punto de eyacular.

    No… amor, solo a ti, te amo… a ti – respondía María.

    No me molestaría si me cuentas cuando coqueteas con otros, lo sabes – dijo de pronto Andrés, mientras agarraba los senos de María y los apretujaba, siempre había amado esos senos e imaginar que alguien los agarra, en vez de producirle celos, le producía excitación.

    No lo haría, calla y fóllame… te quiero a ti Andrés- dijo María

    Dime con otro nombre, llámame diferente… – dijo Andrés mientras colocaba a María en cuatro y comenzaba a follarla al estilo perrito, sus cuerpos se unieron y las manos de Andrés exploraron los pechos de María y sus ya parados pezones.

    No me hagas eso, sigue follándome – decía ella

    Dime otro nombre – le decía Andrés mientras agarraba las caderas de María.

    Fóllame así – no sabía que nombre decir, se le vino a la mente Jossimar – Jossimar

    Al escuchar ese nombre Andrés eyaculo en María y quedó exhausto, dejando a María a punto de venirse pero encantada de que habían follado al menos.

    Por qué quisiste que te dijera de otra manera – dijo María

    Por qué me dijiste Jossimar – dijo Andrés – acaso te gusta

    No me cambies el tema, era el nombre que se me vino a la cabeza y parece que te gustó. No sé Andrés es raro esto. – Dijo María abrazando a su esposo y comenzando a lagrimear

    Tranquila, solo era una fantasía, solo eso – dijo Andrés abrazándola

    Pero, en realidad era una fantasía todo eso?…

  • Haciendo hombre a mi primo el tímido

    Haciendo hombre a mi primo el tímido

    Por más de que apenas nos llevemos 3 años de edad, la diferencia entre mi primo Jonathan y yo es abismal en cuanto a actitudes y formas de ser. Como él es menor que yo, siempre lo vi de forma tierna y como si fuese mi hermano pequeño.

    Ambos vivimos juntos en la casa familiar por mucho tiempo, junto a mis hermanos y su madre. Él siempre fue muy callado y tímido, al punto de ser diagnosticado con dificultades para socializar.

    Yo, por el contrario, siempre fui extrovertida y sociable; por lo que muchas veces era yo quien trataba de integrarlo en las conversaciones o grupos, pero él siempre elegía quedarse callado en un costado.

    Ahora que yo tengo 21 y estoy en la universidad, mientras él ya cumplió los 18 y está por terminar el colegio para pasar a la universidad; nos hemos visto cada vez menos tiempo. Aparte de que yo me mudé a vivir sola, pero de vez en cuando voy a visitar los fines de semana.

    El fin de semana en el que transcurre la historia fue muy distinto al resto de los anteriores. «Jonny» como le decíamos de cariño, estaba más callado que de costumbre y encerrado en su cuarto más de la cuenta.

    Según me comentó mi tía, unos chicos del colegio le venían haciendo mucho bullying últimamente y eso le afectaba mucho. Le pareció raro, ya que no era algo nuevo y eso a él siempre le dio igual, nunca le dio importancia.

    Resulta que esta vez los chicos lo molestaban porque encontraron mi cuenta de Instagram y comenzaron a hacer comentarios sobre lo buena que estaba y sobre las cosas que me querrían hacer, algo que a Jonny le afectó bastante. Es que siempre fue muy inocente, o al menos eso pensaba.

    Esa noche de sábado todos fueron a dormir relativamente temprano, yo me quedé en la sala viendo una película y pensando qué podía hacer. Al final de cuentas, sentía que de alguna forma lo debía ayudar, algo debía hacer para que él gane confianza y se pasó confronte a los que lo molestaban.

    Pensé y pensé, hasta que decidí tocar la puerta de su cuarto. No contestó, hasta que le dije «soy yo, Vale. Podemos hablar un rato, mi amor?».

    Jonny abrió la puerta y se sentó en la cama. A pesar de ya ser mayor de edad, aún tenía un físico un poco de niño, ya que era bajito y bastante flaco.

    Lo vi y me enternecí bastante, como siempre. Aunque esté cerca de la adultez seguía siendo mi niño. Pero entendí que eso era justamente lo que debía cambiar para que él gane confianza y empiece a hacerse hombre.

    Me senté frente a él y le pregunté qué pasaba. Me contó y me dijo que eso le hacía sentir mal, porque no le gustaban que se refieran así a mi.

    En ese momento, me percaté que no levantaba la mirada, después me di cuenta que realmente no podía dejar de mirarme las tetas. Me sorprendí, pero no dije nada.

    Luego de explicarme lo que pasaba, le pregunté qué pensaba sobre eso y me dijo que no le gustaba que se refieran así a mi, pero le volví a preguntar lo mismo. Él no entendía.

    La idea que pasó mi cabeza fue trascendental y pocos creerían que era lo correcto, pero ya estaba convencida y pensaba que era la única solución.

    Volvió a responderme lo mismo y a la mitad lo interrumpí: «Pero te parece que tienen razón? Crees que estoy buena y como para que me quieran romper bien el ojete?».

    Él levantó la vista, se lo veía sorprendido y hasta asustado por la pregunta. Solamente atinó a asentir con la cabeza. Me sonrisa pícara posterior a eso, lo confundió aún más.

    Me levanté y tranqué la puerta, me paré frente a él y él no me sacaba la vista de encima. «Te gustan?» Le dije, mientras me frotaba las tetas sobre la blusa. Volvió a asentir.

    «Tus compañeros pueden ver mis fotos y pajearse pensando en mi todo lo que quieran, pero hoy soy tuya», le dije, mientras me comencé a desnudar.

    La sensación que tenía en ese momento era de pura adrenalina, se sentía todo tan prohibido, pero a la vez sentía que estaba haciendo por él algo que nadie haría y que lo ayudaría más que nada.

    Quedé desnuda frente a él, que seguía mirándome estupefacto. Comencé a tocarme apoyada en su escritorio y manoseándome las tetas con la otra mano. Él seguía inmóvil, pero se le notaba la erección.

    Me acerqué a él y le di un beso, él siguió. Luego lo miré a los ojos y puse mis manos en mis tetas. «Dale, sentilas. Solamente vos las podes tocar» le decía, mientras él tímidamente movía sus manos sobre mis pechos.

    Luego me puse de rodillas frente a él y le saqué el short. Quedé realmente sorprendida al ver el pedazo de carne que tenía ahí.

    Era como de 18 centímetros, gruesa y aparte al ser él flaquito y petiso, resaltaba aún más. «Ah, pero que rica pija tenías escondida» le dije.

    La puse entre mis tetas y comencé a hacerle una rusa, luego se la chupé con muchas ganas. Para ese punto, estaba muy excitada por la situación y aparte el tamaño de su miembro me hizo agua la concha.

    Continué mamándosela, hasta que en un momento sentía que él no podía más y en efecto, una enorme descarga de semen me llenó la boca. Seguí agitándole el pito hasta que no quedó nada. Su expresión era de puro placer, mientras yo lo miraba a los ojos y le tragaba toda la leche.

    «Buenas noches, espero que te haya gustado», fue lo que le dije, antes de darle un beso en la cabeza de la pija y retirarme.

    Pensé que eso sería todo. Al final me había quedado con las ganas de coger. Es que si iba a hacer algo, lo tenía que hacer bien.

    Volví a la sala y me puse a pensar en lo que hice, ya en frío. Me sentí mal, pensé que eso lo podía ayudar pero capaz empeoraba las cosas. Mil pensamientos que se disiparon cuando lo vi entrar a la sala, desnudo y con la pija durísima.

    «Seguimos?», fue lo único que dijo.

    Volvimos a su cuarto y yo volví que chuparle la pija mientras él estaba acostado, luego me puse encima de él y de a poco iba metiendo su verga en mi concha. Lo cabalgué como si no hubiese un mañana.

    Sentía esa enorme pija entrar y salir de mi, veía su expresión de placer y además se estaba animando a darme nalgadas. Yo gemía como puta en celo, el primer orgasmo llegó rápido, más rápido el segundo.

    Luego él me dijo que quería darme de cuatro, acepté sin chistar. Lo miraba mientras me penetraba y le decía que más fuerte, que me pegue más, que me haga suya.

    Nalgadas y estirones de pelo acompañaban a sus fuertes embestidas. Estaba tan excitada, aparte de orgullosa de que mi niño se estaba haciendo hombre y me estaba empotrando como a una puta. Eso sumado a que el incesto jamás había pasado por mis fantasías, pero sí me parecía muy sucio y en el momento se sentía tan prohibido, me volvía loca.

    Realmente es imposible que nadie haya escuchado mis gemidos, los suyos, o el ruido de la cama moviéndose y los cuerpos chocar; pero nadie se acercó a ver que pasaba, por suerte.

    Jonny me cogía como si su vida dependiente de ello, yo disfrutaba de cada metida de verga como una buena puta obediente. Hasta que él no aguantó y eyaculó dentro mío.

    Sentir esa descarga caliente y espesa dentro mío me encantó.

    Él se acostó y yo me fui. No nos dijimos nada, más que un beso de buenas noches y nada más.

    Al día siguiente yo me fui temprano, no lo volví a ver hasta un par de semanas después. Parecía otra persona.

    Hablaba un poco más con todos, se lo veía contento y mi tía me había comentado que se le plantó a uno de sus bullies, le pegó una trompada y lo dejaron de molestar. También dijeron que se iba a ir esa tarde a merendar con una chica.

    Mis métodos podrán ser poco ortodoxos, pero sí efectivos. Cuando me contó lo de la chica, le dije «dale, mi amor. Cogetela como a una puta, así como a mi».

  • La primera vez de mi esposa y mi amigo

    La primera vez de mi esposa y mi amigo

    Mi esposa Andrea ya había tenido su primera experiencia sexual con mi consentimiento, pero esta era la primera vez que la vería, habíamos acordado con mi amigo Daniel que iríamos a su casa para presentarle a mi esposa, y si había química podría hacer realidad mi ya concurrente fantasía (mirar a mi esposa ser follada por otro hombre).

    Era la noche de un sábado, Andrea se vistió de lo más normal para la ocasión, cabe decir que lo que se ponga le va bien, Andrea es una morena latina de 28 años, 1.75 piernas largas senos medianos y duros, hermoso trasero, cabello ondulado y una boca pequeña y hermosa, aquella noche fue de jeans ajustados, realizaban sus curvas, blusa holgada con escote en la parte de atrás que dejaba ver ese tatuaje de colibrí, el cabello suelto y zapatos con poco taco.

    Cuando llegamos Daniel nos recibió en su puerta, los presenté y enseguida se agradaron, no es difícil que un hombre no se fije en mi hermosa esposa, llevé algunas cervezas pero Daniel tenía algo más fuerte para beber así que optamos por su botella, hablamos se conocieron, se hacían bromas y así fueron pasando los minutos, ya con media botella de whisky bebida optamos por jugar a «verdad o reto» enseguida Daniel y yo de manera cómplice pero sin habernos dicho nada comenzamos a hacer todo para que mi esposa perdiera la mayor cantidad de ropa y así fue, nosotros aún teníamos los pantalones pero Andrea ya solo estaba cubierta por una toalla.

    La sensación de que mi esposa estuviera desnuda frente a un desconocido para ella era fuerte y excitante a la vez, Daniel recibió un reto de mi parte y consistía en apartar el cabello de Andrea y darle un beso en su cuello, Daniel se levantó se puso detrás de ella, apartó su cabello y lentamente rozo su cuello con los labios y después le dio un beso lento pero lleno de erotismo, Andrea estaba lista para lo que fuera, la conozco y sé que estaba excitada con la situación.

    Le dije a Andrea que escoja entre un beso en la espalda o uno en la boca para que se lo de Daniel, ella sin tapujos dijo «en la boca» y así fue, Daniel se puso frente a ella puso sus manos en las mejillas de mi esposa y beso esos labios pequeños, lentamente mi esposa cedió y correspondió el beso, mi excitación estaba ala máximo, están viendo a mi esposa besarse con otro hombre y no solo era el beso sino la forma y la situación, ya quería verla desnuda frente a él.

    Daniel me pidió que le haga sexo oral a mi esposa, así que la recosté en el sofá, levanté la toalla que la cubría y comencé a saborear esa concha húmeda y tibia, unos segundos después levanté mi cabeza y vi que Daniel se había abalanzado sobre Andrea y se estaban dando un beso extremadamente apasionado, me levanté tomé mi vaso de whisky y sentándome al otro extremo de la sala me dispuse a ver el espectáculo, ellos se separaron, me miraron y les dije, no se preocupen continúen, tienen toda la libertad.

    Daniel se sentó junto a ella, y lentamente le fue quitando la toalla, descubrió sus senos y esos pezones café clarito, los acarició suavemente y no se resistió a lamer los y chuparlos, se puso sobre ella la besó mientras acariciaba sus piernas y su vientre, bajó lentamente hasta estar a la altura de sus caderas, las besaba mientras Andrea acariciaba los cabellos de su cabeza ajustándola hacia sus piel, Daniel abrió con su mano derecha las piernas de mi esposa, ella accedía complaciente, comenzó a meter sus dedos en la concha y los gemidos de mi esposa comenzaron a escapar, su cuerpo se movía lentamente mientras Daniel metía y sacaba sus dedos de la empapada concha de mi esposa, me serví la tercera copa solo, el alcohol me mantenía calmado, porque la excitación que tenía hacía que mi cuerpo temblara.

    Daniel se paró frente a ella y se quitó el pantalón dejando su verga frente a la cara de mi esposa, ella se sentó la agarró y mientras la acariciaba me miraba, con una sonrisa pícara y perversa la cual me excitaba más, si apartar su mirada de mi acercó su boca a la verga erecta y la toco con la punta de su lengua, dejo de mirarme y se la metió toda la chupaba despacio y luego rápido, Daniel con sus ojos cerrados estaba disfrutando de lo que mejor sabe hacer mi esposa, sexo oral, le acariciaba el cabello mientras ella seguía saboreando su gran verga.

    La tomó por los brazos la levantó y la puso sobre el sofá, allí abrió sus piernas se puso sobre ella y puso su verga en la entrada de la concha de mi esposa, ella le decía «si» «hazlo ya» Daniel seguía rozando los labios vaginales dándole placer o haciéndola desearlo más, de pronto de un solo golpe la penetró, Andrea emitió un gemidos fascinante, tanto que erizo toda mi piel, Daniel comenzó a cabalgarla y entre jadeos de ambos escuché «así papito rico así» eso fue pólvora para el fuego que ya sentía, follaron por casi una hora, ya no había bebida, tuve que ir a la cocina por una de las cervezas que había llevado y al volver mi esposa estaba recibiendo en sus tetas una gran cantidad de semen, se acostaron juntos, exhaustos yo regrese a la cocina y dejé que tuvieran su momento de privacidad.

    Regresé a la sala luego de unos 6 minutos, Andrea me miró y me dijo si estaba bien, a lo que respondí que jamás había estado mejor, Daniel se levantó, tomo a mi esposa de la mano y se fueron a duchar, regresaron como en 16 minutos, Daniel con un pantalón corto y mi esposa con una salida de baño y una toalla en su cabello, Daniel me preguntó si podíamos quedarnos a dormir ahí a lo que mire a mi esposa y busqué una respuesta con mi mirada, ella se sonrió y asintió, entonces le d8je a Daniel que si nos quedaríamos, nos sentamos nos tomamos 3 rondas de cervezas y nos dispusimos a dormir, Daniel me mostró la habitación en la que nos podíamos quedar y les dije yo dormiré solo, quiero que ustedes duerman juntos está noche, subimos al segundo piso, abrí mi puerta y Vi a mi esposa y a mi amigo entrar en su habitación en dónde pasarían una noche juntos, repitieron la sesión de sexo, desde mi cuarto escuchaba los gemidos de mi esposa, eran maravillosos, yo estaba cansado me dormí rápido, ellos un rato después.

    Al día siguiente nos dispusimos a retirarnos, me despedí de mi amigo con un apretón de manos y ellos con un beso en la mejilla (estábamos al salir de su casa) quien iba a imaginarse que detrás de ese beso en la mejilla ese par había tenido una espectacular sesión de sexo.

    Cómo había dicho al inicio ella ya había tenido su primera experiencia sexual con mi consentimiento pero ese será otro relato.

    Alquimista8

  • Su verga me convenció

    Su verga me convenció

    La tensión sexual entre ambos era innegable. A Eddy lo conocí porque era el vocalista de una banda de rock. El guitarrista de la banda, que era mi amigo, me invitó a hacer los coros de algunas canciones y quería que hiciera una audición con el resto de los integrantes. Desde el primer momento en que Eddy y yo nos vimos hubo una química especial y después de mi audición noté en su cara que le había sorprendido mi voz.

    En los ensayos nos mirábamos demasiado, se empezaba a notar nuestro deseo. Yo en ese momento no quería darle señales de que podía pasar algo más ya que yo tenía un novio con el que llevaba 5 años de relación y estábamos en planes de casarnos así que no dejé que creciera más esa emoción.

    En alguna ocasión nos tocó quedarnos solos en el cuarto de ensayo mientras esperábamos a que llegaran los demás que habían ido a comprar cervezas. Nos quedamos platicando y riendo de tonterías, comenzamos a acercarnos más corporalmente, yo me empecé a sentir súper caliente, sentía cómo quería explotarme mi puchita por dentro, él me parecía, además de talentoso, bastante atractivo, seductor y viril, me preguntaba en mi mente cómo sería en la cama.

    Mientras platicamos me tocó varias veces la pierna de forma «casual», me acomodaba el cabello y me mostraba algunos gestos faciales de placer como morderse el labio o de vez en cuando pasear su mirada por mis pechos. Los dos sabíamos qué estaba sucediendo, ya no teníamos que fingir.

    El tiempo transcurrió sin embargo todos los días Eddie me enviaba de mensajes para saludarme, mandarme alguna canción o saber cómo estaba mi día. En algunos de estos mensajes comenzamos a platicar sobre cine y quedamos de ver algún día una película que él me estaba recomendando. Él me decía que ponía su casa para ver dicha película y yo sabía que eso era un pretexto para estar solos. Acepté la invitación pero para asegurarme que no iba a caer en sus brazos le dije a mi novio que iba a ensayar con Eddie unos coros de las canciones y que podía pasar por mi al finalizar, eso me ayudaría a detenerme si las cosas empezaban a subir de nivel.

    El día de la peli llegó y al ver en su casa a Eddie le comenté que mi novio pasaría por mi para dejarle en claro que no iba a suceder algo más. La pantalla de su casa se encontraba en un estudio en donde ya había algunos bocadillos y vino. Antes de poner la película me mostró en su guitarra algunas canciones que estaba escribiendo lo cual me hizo derretirme por él y él lo notaba.

    Pusimos la peli y bebimos vino. Se acercó a mi para recostar su cabeza en mi hombro, yo estaba paralizada y en mi mente solo estaba la idea de mantenerme fiel a mi novio pero de repente vi de reojo cómo su pantalón estaba levantado, no era algo evidente pero sí lo suficiente para darme cuenta lo que estaba provocando. Mi mirada se desviaba discretamente hacia su verga y fue cuando él tomó mi cara, me besó y en su movimiento rápido me llevó a recostarme en el sillón mientras me decía que ya no podía más con las ganas de hacerme el amor.

    Yo dejé que me besara, él estaba sobre mí y empujó su cadera hacia mí para hacerme sentir el tamaño de verga. Yo comencé a tratar de detener el momento pero mi cuerpo gritaba que siguiera sin embargo como pude me puse de pie y me quise ir pero entre besos él me pidió que me quedara tomando mi mano para ponerla dentro de su pantalón y sentir su verga que más que larga estaba súper gorda.

    Mi vagina estaba inundada, él me volteo para tocar con su verga mis nalgas y poco a poco me bajó el pantalón, me acarició el clítoris y despacio me la fue metiendo, yo solo sentía un dolor placentero por el tamaño que tenía pero me aguanté y dejé que comenzara a cogerme. Me cargó mientras seguía cogiéndome y me llevó al sillón e donde comencé a cabalgarlo, sentía esa verga tan firme que me alegré de haberlo dejado entrar en mi ya que mi novio tenía un pene promedio e iba a cometer un gran error al casarme con él.