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  • Pasiva como nunca

    Pasiva como nunca

    Siempre he sido dominante con todas mis parejas sexuales hasta ese día.

    Yo lo conocía a él por trabajo y nunca hubo señal alguna que hiciera pensar que sucedería lo que sucedió. O más bien, que me hiciera lo que me hizo.

    Me ofreció llevarme cuando falló mi auto. No había razón para negarme. No se desvió del camino pero en la ruta hacia mi casa hay un motel que frecuento a menudo. Habíamos conversado de forma muy casual durante el trayecto previo y teníamos callados menos de un minuto así que momentáneamente no supe como reaccionar cuando viró para meterse al motel. Las intenciones eran obvias. Nunca vi en el a alguien con quien tendría sexo pero cuando esa posibilidad se hizo inminente, simplemente decidí dejar el agua correr así que me quedé callada.

    Pagó la habitación a la entrada mientras yo empecé a imaginar lo que se avecinaba. ¿Qué pensaba? Pensaba que iba a coger y nada más. Físicamente, casi en forma automática, me sentí dispuesta. Pude sentir que me mojaba. Mi vestido no era muy corto pero tampoco largo y me sentí un poco descubierta. Mientras sentía crecer mi humedad repasé mentalmente mi ropa interior. Me había puesto un sostén apropiado para el escote de mi vestido. La tanga, como siempre, me la puse porque me gusta sentirme sexy aunque nadie pueda ver que la traigo. Nuevamente pensando en el vestido, imaginé por un momento que era lo suficientemente holgado y corto como para hacer accesible mi entrepierna. Todo eso lo pensé mientras avanzábamos de la caseta al cuarto 27.

    Él es un hombre alto, robusto, muy varonil y venir totalmente callado lo hacía más masculino. Como si fuese muy habitual para él lo que estaba a punto de hacerme. Lo imaginé desnudo encima de mí penetrándome y definitivamente sentí ganas de que lo hiciera.

    Llegamos a la cochera de la habitación y él se bajó inmediatamente sin decir nada para activar el portón eléctrico. En ese momento me di cuenta de que me sentía vulnerable. No en un mal sentido. Era una sensación rica como de desear dejarse llevar. Sentía que sí me sacaba cargando del carro me sentiría ligera como una pluma. Casi sintiéndome débil abrí la portezuela y descendí del auto. Él ya había entrado a la habitación así que lo seguí. Al entrar miré alrededor estudiando el entorno como si no fuera ese lugar un sitio muy habitual para mí. Él estaba sentado en un sofá junto al sillón Kama Sutra. Me miraba de arriba a abajo. Yo seguía de pie y aunque disfruté su mirada lasciva no acertaba a reaccionar más allá de seguir mirando alrededor. Estaba nerviosa porque cada vez me sentía más mojada. Traía un vestido azul de una pieza hasta un poco arriba de las rodillas y casi sentía que iba a empezar a escurrir mi humedad por mis piernas. El no dejaba de mirarme. Él callado y yo callada. Dejó escapar una leve sonrisa y eso me puso aún más nerviosa. La lógica dice que alguno de los dos podría haber iniciado una conversación rompehielos, algo incidental para relajarnos pero no, no parecía ser su estilo.

    – Quítate la ropa por favor – se limitó a decirme sin dejar de mirarme.

    Casi en automático me despojé del vestido y los zapatos quedando en sostén y tanga. En realidad no había razones para objetar. Si al entrar al motel, no le pedí no hacerlo, no venía al caso ahora hacerme la mojigata cuando estaba lista para coger. Imaginé que se levantaría a besarme o a quitarme la ropa interior. Movía mis brazos erráticamente en una extraña combinación entre cubrirme y acariciarme yo misma. Realmente no sabía que hacer. A pesar de estar tan orgullosa de mi cuerpo me seguía sintiendo vulnerable. El seguía sentado en sillón admirándome de arriba a abajo.

    – Por favor, todo. Quítate todo. – agregó con el mismo tono neutral que no era ni siquiera un poco autoritario.

    Nerviosamente me saqué el sostén por arriba sin perder tiempo en desabrocharlo. Pude sentir en mis pezones la brisa del aire acondicionado y aun así los sentía arder. Nunca me ha dado pena mostrar mis pechos ya que son pequeños pero muy cónicos y erguidos. En realidad uso el sostén por convencionalismo social. Tiré hacia abajo mi tanga. Era evidente la humedad en el triángulo y estaba tan sensible que pude sentir intensamente cuando saltó el hilo entre mis nalgas. Seguí ahí de pie con mis brazos inútiles sin saber donde ponerlos. Suelo ser muy activa y casi un poco descarada y exhibicionista. Mi cuerpo me permite esa licencia pero esta vez fue diferente. Yo sabía que él estaba admirando mi anatomía. El hombre, con toda su estatura se puso de pie y caminó hacia mí sin dejar de estudiarme. Sentí que mis rodillas se doblaban de los nervios. Se acercó poco a poco y caminó a mi alrededor. Acarició suavemente mi espalda y yo no pude disimular un estremecimiento.

    Tenerlo ahí a mi espalda me hizo imaginar que me obligaba a inclinarme para penetrarme desde atrás. Al quedar frente a mí, deslizó el dorso de sus dedos sobre mis pechos, uno después del otro. Desde el hombro hasts rozar mis pezones. Otro estremecimiento. Mi rodillas estaban cada vez más débiles. Sin apresurarse, acercó su mano y me tocó entre las piernas. Su expresión facial no cambió mientras mojó sus dedos y se los llevó primero a oler y después para chuparlos y saborearlos impasible. Sin decirme nada, me miró a los ojos y luego miró hacia la cama que en ese momento estaba detrás de mí. Yo seguía pasiva, vulnerable. Suave pero firmemente me puso las manos en los hombros para hacerme posar acostada sobre la cama. Mis piernas quedaron colgando con los pies tocando el suelo. El siguió ahí de pie mirando mi cuerpo pero deliberadamente se detuvo a mirar entre mis piernas. Yo tengo depilado permanente y mi humedad escurría visiblemente.

    Los labios me pulsaban de las ganas que sentía pero él siguió ahí impasible, callado y mirando. Yo ni siquiera acercaba a mirar si él tenía una erección. Hasta ese momento no había visto su miembro pero lo imaginaba, grande, oscuro, firme, avanzando entre mis piernas. En vez de eso y sin quitarse nada, se arrodilló frente a mí. Sin prisa, sin decir nada. Una calma impresionante.

    Con ambas manos separó mis piernas y yo no pude evitar empezar a respirar agitadamente. Ahí estaba, desnuda, mojada, mis piernas abiertas. Podía pasar cualquier cosa y estaba lista. Él deslizó sus manos hacia mí sexo y por un instante pensé que me haría algo con sus dedos. En vez de eso, me di cuenta de que acercó su cara. Parecía olerme. Seguía callado igual que yo. De pronto sentí su cara casi tocándome. Su nariz rozó mis labios y se me escapó un pequeño gemido. Estaba rendida. Deseaba una salida a mis ganas y el silencio a la expectativa no hacía sino aumentarlas. Finalmente pasó su lengua sobre mis labios mojados y mi gemido se convirtió en un quejido de placer.

    Volvió a posar su lengua sobre mis labios pero se quedó quieto, multiplicando mi ansiedad. Ante su inmovilidad, casi por reflejo empecé a mover mis caderas para frotar mis labios contra su lengua. Empecé a gemir descaradamente. El ayudó activamente presionando con más fuerza contra mis labios primero y luego contra mi clítoris. El seguía separando mis muslos con sus manos pero ni falta hacía porque el ansia de placer me hizo abrirlas más y doblar mis rodillas. Con mis manos me agarraba de las sábanas mientras él seguía atacando mis labios y clítoris con su lengua. No tardé en correrme escandalosamente mientras él siguió comiendo de mí todo lo que pudo.

    Seguí disfrutando de su fuerte lengua de mi orgasmo prolongado y de algún modo perdí la noción del entorno. Me encanta coger en moteles y poder gritar sin limitaciones porque todos estamos ahí para los mismo. Apenas salí de mi trance de placer cuando de pronto me di cuenta que él ya estaba completamente desnudo. Era enorme. Fácilmente medía 190 de estatura. No era musculoso pero tampoco gordo y sin embargo era evidentemente un hombre fuerte. Vello generalizado. Yo seguía bocarriba sobre la cama y desde ahí mire su miembro, grande y recto que casi podía verlo pulsar.

    Yo ya tenía las piernas abiertas y sentí un deseo enorme de que me dejara ir su verga pero no se lo dije. Seguíamos comunicándonos con los gestos de nuestro cuerpo. Lo miré a los ojos y abrí un poco más las piernas. Creo que hasta levanté un poco las caderas. Empecé a sentir espasmos en mi vagina desde que lo vi inclinarse sobre mí. Con una mano sobre el pene afinó su puntería. Topó con su glande sobre mis labios mojados y manipulando con su mano me los frotó con la punta de su miembro. Me abrí más para ayudar a que empezara a penetrarme y se me escapó un intenso gemido de placer. Más bien varios. Uno detrás de otro.

    Empecé a sentir como su verga empezaba a separar mis labios para quedar envuelto en mi vagina. Casi era doloroso pero lo deseaba. Resbaló despacio y en su cara vi una expresión de triunfo que me hizo sentir deseada. Llegó hasta el fondo cuando sentí que su vientre estaba completamente sobre el mío y se quedó quieto por un momento. Estaba por empezar a moverme cuando él empezó una serie de empujones fuertes pero lentos, muy lentos. El placer comenzó a inundarme. Su miembro era grande y yo sentía que en sus empujones casi me rozaba el clítoris. Me mojaba más y más y su verga resbalaba delicioso dentro de mi vagina. Yo sentía que había tocado fondo y sin embargo en cada empujón parecía llegar cada vez más dentro de mí y yo sentía cada vez más rico.

    Él se movía con fuerza dentro de mí. La expresión de lujuria y placer en su cara parecía ignorar mí presencia y al mismo tiempo me satisfacía y me hacía sentir libre de gozar por mi cuenta. A momentos imaginaba la escena como si fuese un espectadora, desnudos, sobre la cama, él entre mis piernas abiertas y los gemidos de ambos. Empecé a venirme de nuevo y ya no supe de mí. Los calambres de placer empezaron a brotar de ahí de donde sentía como su verga resbalaba en mi humedad. Sentí que escurría muchísimo líquido tibio entre mis piernas. Perdí el control de mi cuerpo y por un larguísimo instante me sentí totalmente sin fuerzas.

    Todos mis movimientos eran producto de los empujones de él, que no paraba de usarme para sus propios fines y yo gozaba con eso. No supe cuánto tiempo estuvimos así hasta que me sacó la verga solo por un instante. Como si pesara menos que una pluma me tomó por las caderas y me hizo poner boca abajo sobre la cama aún con las piernas abiertas. Yo no están en condiciones de ayudar y mucho menos de negarme. Con la misma fuerza fenomenal me tomó por las caderas y me levantó para casi de inmediato perforar de nuevo. No fue doloroso sino muy rico. Sus empujones llegaban más hondo o al menos así lo sentía yo. Levantó lo suficiente mis caderas para dejarme apoyar las rodillas y entonces, mientras me cogia, empezó a pellizcar mi trasero. Suave, no fuerte.

    A veces con dos dedos a veces apretaba mis nalgas con toda la mano. Era como si toda su vida hubiese deseado tener mi trasero para él sólo. En ese punto me pregunté cuantas veces habrá imaginado él este momento sin que yo lo supiera. Siempre serios en nuestros trabajos y él pensando en cogerme. Fue rico pensar en eso. Tuve una sucesión de orgasmos, cada uno más fuerte y largo que el anterior mientras él parecía no cansarse hasta que de pronto se le escapó un fuerte y largo grito y pude sentir como se vaciaba dentro de mí. Su chorros chocaron dentro de mi vagina, calientes y fuertes. Sentí como salía más líquido y corría por mis muslos. Casi simultáneo tuve un gran orgasmo y sentí que más líquido salía a chorros.

    Habiéndonos venido él se quedó ahí con su verga aún dentro de mi vagina hasta que solita se salió y entonces se echó a mi lado. Caí en ese momento en la cuenta de que la habitación olía a sexo. Su aroma y mi aroma. Seguí ahí acostada boca abajo. Ambos callados. Seguíamos sin hablar nada, todo era sexo puro. Momentos después me levanté y entré a la ducha. Cuando salí estaba terminando de vestirse y yo sin hablar hice lo propio. Ya de camino a dejarme en mi casa, me miró y comentó:

    – Me gustaría mucho que esta no fuera la última vez y que la siguiente sea propuesta tuya.

    Yo me sentí mojar de imaginarlo pero esa es otra historia.

  • Nuestras vacaciones de Semana Santa de 1976

    Nuestras vacaciones de Semana Santa de 1976

    Fue una semana antes de la semana santa de 1976 precisamente un lunes 3 de abril cuando nuestros padres salieron de vacaciones con una de las cuñadas de nuestro padre y junto con nuestra madre a recorrer Las barrancas del cobre en Chihuahua en el ferrocarril que son unas vistas maravillosas.

    Yo estaba por casarme pero aún faltaban más de 5 meses para ello. Estaba durmiendo en la recámara que era de nuestros padres y le había dejado la recámara a donde dormíamos mi hermana y yo anteriormente a fin de evitar tentaciones, pues aun cuando ella y yo ya habíamos tenido en numerosas ocasiones relaciones de incesto, según para mantenerme inmaculado, no quería tener más de ese tipo de tentaciones incestuosas con mi propia hermana antes de casarme.

    Sin embargo, algún pensamiento incestuoso metió su cuchara en los sueños de mi Luisa, de seguro algo pornográfico en ella porque sin más me contó su sueño húmedo y me dijo que yo le metía el pene y ella amaneció mojada, según me confesó después del desayuno, era el 3 de abril de 1976 y nuestros padres ya habían salido a hacer ese recorrido que tanto planearon hacer.

    Y para quienes ya hemos probado las mieles del incesto con alguna hermana o con alguien más de nuestra familia es sumamente difícil que podamos dejar de prescindir de este tipo de relaciones, ya que son altamente adictivas y una vez que las pruebas difícilmente las puedes dejar.

    Inicié con una plática insulsa para tratar de calmar mi excitación al sabernos solos:

    -La ventaja de que papá y mamá fueran a los EU y que naciéramos allá primero tú y cinco años después yo es que nos amparan también las leyes de allá y podemos ir a buscar trabajo si queremos.

    -No es mala idea, sí podemos hacerlo, podríamos rentar tú y yo un apartamento allá por Anaheim en California e ir a Disneylandia, pero mejor olvídalo tú ya vas a casarte –me lo dijo con una carita que reflejaba tristeza.

    -“Oye Edgar fíjate que soñé que estabas metiéndome tu pene y yo te lo chupaba después de que te vinieras dentro de mi útero y amanecí muy mojada” –eso me lo dijo en nuestro primer día solos.

    -Cómo que están presagiando algo tus sueños… –le respondí

    -Sí, verdad…

    La tentación era muy fuerte pues ya llevábamos varios años cogiendo muy seguido y yo quería ya evitarla, (desde los 18 y ella tenía 22) para 1976 ella tenía 30 y yo 25 años, de manera que una semana antes y en plena semana santa ella y yo, ya estábamos cogiendo a más no poder.

    Seis días antes de semana santa. Luego seguía el domingo de Ramos 11 de abril, 12,13 y 14 lunes martes y miércoles santo, jueves y viernes santo 15 y 16, 17 sábado santo y 18 domingo de Resurrección y otra semana más porque según para colmo nuestros padres llegarían una semana después de la semana santa porque ya habían planeado extender su viaje.

    Mi hermana se excitaba con mucha facilidad, de manera que no era nada difícil llevarla a donde le gustaba para sentirse una mujer plena, “la mujer de su adorado hermano”

    Ese día lunes por la mañana cuando ya me disponía para irme al trabajo, ella preparó el desayuno y mientras lo hacía me contaba su sueño, Luego tendría que preparare para salir pues iba hacía la escuela donde daba clases como maestra de español en una escuela de buen nivel económico.

    -Mis papas se fueron temprano para tomar el autobús para Chihuahua, pero a mí no me gusta estar solitaria en la recámara, ¿Por qué no te quedas conmigo para no sentirme sola y estar acompañada?

    -¿Crees que sea buena idea que me quede contigo?

    -¿Por qué no si somos hermanos?

    -En eso tienes razón y… bueno creo que es lo mejor que me quede contigo para que no te sientas solita…

    -Gracias, hermanito

    -Y hasta podemos tomar unos vinos de esos que nos gustan de durazno que son bien ricos. -Creo que el incesto nos hace débiles para poder negarnos al placer de continuar estando con la hermana de uno y Luisa bien que conocía cuales eran mis debilidades.

    -Esos también me marean, pero sí, si se me antojan. –me contestó

    -Entonces no se diga más y te veo como a las 7 que llego y arreglo las camas mientras.

    -Yo también voy a llegar como a las 8 porque quedé con mi amiga Ivania de ir a verla para platicar un rato saliendo de la escuela.

    -Entre maestras te encuentres, está bien hermanita para cuando llegues ya tendí las camas y puse sábanas limpias y preparo el baño.

    -¡Ay sí! para relajarnos bien rico antes de dormir

    Desde hacía ya algunas semanas que no nos bañábamos juntos, precisamente para evitar tentaciones porque se acercaba la fecha de mi matrimonio que estaba previsto para el mes de septiembre ya una de las hermanas de mi papá, nuestra tía Luz Marina nos había hecho el favor de acompañarnos para pedir a mi novia, ya que mi madre no quería que se casara su hijito y se negó a ir para pedir la mano de la novia, según las costumbres.

    Mamá ya nos había descubierto a mi hermana y a mí primero en la cama y en otra ocasión la segunda vez nos vio encuerados luego que regresaran de improviso del supermercado y corrimos encuerados a ocultarnos y vestirnos rápido, pero dejamos nuestros calzones y su brasier en la sala sobre uno de los sofás y cuando entró primero nuestra madre los ocultó de la vista de nuestro padre, para ya no hacer escándalo. La primera vez yo me levante rápido de la cama de mi hermana desnudo y con mi pene chorreando semen y vaya que hasta interrumpió nuestro coito y todo eso alcanzó a mirarlo porque teníamos la lámpara del buró prendida, y sin embargo, aunque se le dijo a nuestro padre temiendo nosotros lo peor, no pasó nada y mamá después de eso se quedaba callada con lo cual pensábamos que aprobaba tácitamente nuestros encuentros. Y peor aún pues la tercera vez regresábamos de ir a nuestro motel favorito que íbamos cuando ellos estaban en casa y mamá nos vio con el pelo mojado, oliendo a vino y a jabón “Jardines de California” Quién sabe que todo lo que se imaginaría que podríamos hacer ahora que salían de viaje y dejarnos solos a los dos. De seguro no querría saberlo.

    Comprando los vinos y juntando nuestras camas

    Cuando salí del trabajo me apresuré para llegar a la casa, esperaba darle una gran sorpresa a mi hermana, pasé primero por los vinos y un tequila para preparar unas palomas y relajarnos bien. Llegando preparé nuestras camas individuales para juntarlas y hacer una sola de mayor tamaño, para lo cual hice a un lado el buró que las separaba y echarlo a un lado junto al escritorio de madera verde donde ella calificaba los exámenes de sus alumnos y que en ocasiones mientras lo hacía me encantaba meter mis manos dentro de su blusa para acariciar sus pechos y tocar entre mis dedos sus pezones que dicho sea de paso me encantaban porque tenían sobre su areola unos granulitos que rodeaban el tallo de su exquisito pezón color anaranjado claro.

    Mi corazón sufrió un sobresalto cuando ella llegó, abrió la puerta en donde guardamos los coches, ella tenía en ese entonces un VW color beige y yo un VW anaranjado muy adecuados para la Ciudad. Cuando entró por fin, me latía el corazón de la excitación que sentía y que seguramente a ella también le estaba pasando por la forma en que nos veíamos. Nuestras miradas parecían delatar nuestras intenciones, pero tratábamos de guardar la compostura comportándonos como un par de hermanos normales.

    -Mis papas deben estar todavía en camino, el autobús hace todo un día para llegar, decía que como 24 horas, van a llegar bien cansados.

    -Sí seguramente así va a ser, ahora que estamos solos ¿Qué piensas que hagamos?

    -Tal vez ir al cine, están pasando en la función de adultos “Emmanuelle de Silvia kristel”

    -Pero si la vemos juntos nos vamos a poner bien calientes, ¿aun así la quieres ver? Luego no te quejes…

    -Me la recomendó mucho Ivania, ella fue a verla con su novio y además recuerda que tú y yo somos hermanos, por lo que no tiene nada de malo verla contigo.

    -Sí también eso pensé, pero la función es a las 12, ¿Qué hacemos mientras?

    -¿Compraste el vino?

    -¡Sí!

    -Me gustaría que nos bañáramos primero.

    -Como quieras, Luisa

    -Bueno Edgar, voy a escoger la ropa para vestirme por si quieres acompañarme a escoger que me voy a poner. Por esas fechas aún no conocíamos a nuestros amigos Silvia y Francisco de los cuales les contaré más adelante.

    Entrando a la recámara fue cuando volteó pues no se había percatado de que las camas estaban juntas formando una sola con las sábanas que están cosidas para poder abarcar el ancho de las mismas camas individuales pues no teníamos sábanas de ese tamaño.

    -¿Y eso…?

    -Pensé que te iba a gustar que las juntara para que no te sintieras sola

    -¿Vamos a dormir juntos?

    -Qué tiene de malo, si somos hermanos ¿O no crees?

    -¡Mmmhhh! Sí, es bueno dormir acompañados y calientitos

    -El closet al igual que los vidrios que lo adornaban por la parte de arriba y que papá había pintado de beige era de buena madera, me parece que de encino.

    -Al abrir las puertas tomó uno de sus vestidos, pero no le gusto y prefirió ponerse una falda y una blusa de botones que siempre me había gustado porque se desabotonaba y tenía acceso muy fácil a sus pechos, pero hice como si no me acordara de eso.

    -Bueno ¡Ya vamos a bañarnos!, hay que prender el calentador

    Excitándonos al tomar nuestro baño juntos

    Pero nuestro calentador es de leña y teníamos que esperar un rato para que calentara bien el agua y que pudiéramos bañarnos, esperando que alcanzara el agua para los dos. Entretanto nos fuimos desvistiendo ya habíamos tomado tres botellas de vino de durazno que tanto le gustaban a Luisa por lo que empezamos a sentirnos alegres, a mi hermana al igual que a mí nos causaba ese vino una picazón muy sugestiva por el bajo vientre.

    -Cómo que me sale agüita de ahí debajo de mi vagina.

    -Yo también siento cositas en el glande de mi pene

    -Vamos a desvestirnos, ya debe estar el agua

    No podía perder de vista mientras ella se iba quitando sus prendas y yo hacía lo mismo, primero la camisa, la camiseta, el pantalón, calcetines, zapatos quedándome en calzones, pero mi miembro estaba a todo lo que daba y mi hermana me miraba muy coqueta e insistentemente.

    Ella se quitó la ropa quedándose en calzones y brasier, por cierto muy sugestivo pues le tapaba apenas la mitad de sus melones y se le salía parte de las areolas de sus pezones, lo cual me ponía más caliente, era imposible bajar la rigidez de mi pene y no nos perdíamos de escudriñarnos con nuestras miradas. Al fin podría ver las partes más interesantes de mi hermana al quitarse el brasier y los calzones. Partes que había visto innumerables veces per que continuaban excitándome como si fuera la primera vez, otra de las grandes virtudes del incesto, nunca te cansas de excitarte con tu hermana como en nuestro caso o con quien sea de tu familia.

    Me sentía raro desvistiéndonos en el baño y dejando nuestras prendas incluso ya sin brasier y sin nuestros calzones, en el cuartito de al lado donde había una cama y un ropero, porque era el cuarto de la servidumbre. Luisa estaba preciosas toda desnudita pero en ese momento María mi prometida marcó por teléfono para poder vernos al día siguiente, cuando empezó a sonar, tuve que corrí desnudo para ir a contestar el teléfono porque antes ni en sueños que hubiera celulares.

    -Hola amor venías corriendo ¿verdad? Porque estás un poco agitado,

    -Sí, amor es que a mi hermana se le olvido algo y tuve que correr antes de que se fuera, pero saliendo de mi trabajo voy a verte. -Le hice señas a Luisa para que se adelantara a abrir la regadera, procurando terminar pronto la llamada.

    -¿Tienes prisa?

    -Lo que pasa es que estoy muy sudado y ya está lista mi agua para bañarme –¡Sí supiera con quien me iba a bañar! Y lo peor es que mi pene ya estaba respondiendo a lo que se venía.

    -¡Bueno!, pues descansa y relájate y nos vemos mañana, amor te quiero mucho y he estado pensando en ti toda la noche y hasta estoy excitada

    -Sí mi cielo, por la tarde nos vemos, pero rápido porque tengo trabajo de la oficina en casa te mando un beso. Chao, amor.

    -Chao mi cielo -y colgué

    -¿Era tu mujer? –dijo mi hermana

    -Todavía no es mi mujer.

    -¿Y yo?

    -¡Tú, sí eres mi mujer Luisa! ¿No recuerdas que desde hace 8 años que te hice mía? Yo tenía 18 y tú 22 cuando abusaste de mí

    -Jajaja… ¡Yo abusar de ti!, si tú fuiste el que me encueraste mientras bailábamos pegaditos.

    -Me dijiste que querías ser mía, mi mujer y te conteste que quería que fueras mi novia cuando estuviéramos en la casa o cuando saliéramos al cine o algún lugar donde pudiéramos expresar nuestro amor.

    -Sí me acuerdo que estaba muy caliente y tú me sentaste sobre tus piernas, los dos estábamos desnudos y tú me pasabas tu mano desde atrás de mis nalgas, tenías tu pene muy erecto y eso que apenas ibas a cumplir los 18 años y yo mis 22, me puse tan caliente que te pedí que me hicieras tu mujer y vaya que sí lo hiciste, a partir de ese día cogíamos por toda la casa cuando no estaban mis papas, que también son los tuyos, jajaja. Los mejores suegros del mundo que pudimos encontrar… jajaja…

    -Así fue, hermana y luego de eso el incesto entre nosotros se hizo presente a todas horas recuerdo que me venía las primeras veces hasta 6 veces al día y tú también descubriste que eras multiorgásmica.

    -¿Te gusto así desnuda?, porque a mí me gusta ver tu pene desnudo, hermano mío “Mi maridito tan tierno” que me tiene abandonada sin hacerme el amor.

    -No te preocupes para eso tienes a tu hermano, “mujercita mía”

    -¿Por qué no querías acompañarme a la recámara?

    -¡Ah! Es que es mucha la tentación mientras te quitas la ropa para acostarte.

    -Y ahorita que me estás viendo desnuda, ¿También es tentación para ti?

    -Tus pechos son tentación pura para mí, me encanta tu cuerpo desnudo, se me antoja meterme en tu vagina –le dije abrazándola para sentir sus pechos tibios sobre mi pecho.

    Me pegue a las nalgas de Luisa y mi pene recorrió toda la raya que separaban sus glúteos encontrándome con su hermoso culo en forma de una apetitosa rosquilla, mis manos la abrazaban desde atrás para acariciar sus senos con sus pezones bien erectos. Era una sensación divina el sentir el calorcito de las nalgas de mi hermana en mi pene.

    -Ya hace mucho que no me haces el amor y a mí se me antoja que me des un masaje completo como esos que sabías darme.

    -¡Claro que sí, para eso somos hermanos!

    -Pero recuerdo que te gustaba restregar tu vulva sobre mis nalgas y te venías bien rico.

    -Sí, pero se me antoja más que te subas encima de mí, me acaricies la espalda y sentir tu pene sobre mis nalgas deslizándose hasta encontrar mi culito y embarrarlo con el liquidito que sale del glande de tu verga.

    -Es líquido preseminal y me acuerdo que dijiste que solo mi verga se te antojaba para mamarla porque tus novios la tenían muy fea

    -Y me gustaba que te vinieras en mi boca, sabía rico tu semen.

    -Sí yo también lo probé cuando nos besábamos

    -¡Qué recuerdos tan bonitos! y ahora ser tu mujer, ves cómo podemos estar tú y yo como pareja.

    Me dejó pensativo, se lo dije sin dejar de acariciar sus senos y lamer su cuello y su oído derecho metiéndole mi lengua, eso la excitaba aún más de lo que pensaba y es que conocía perfectamente sus puntos débiles por ser el confidente de todas sus intimidades y conocer todos sus secretos, como eran el chupar sus dedos, acariciar la palma de su mano, lamer sus pezones alrededor de sus areolas las cuales contenían muchos granulitos que rodeaban los tallos de sus pezones tan hermosos que siempre se los andaba mamando y otros más.

    -Sí tú no te casas con tu prometida quiero que vivamos juntos tú y yo, podemos rentar un departamento o irnos a vivir a California y luego con el tiempo comprar algo. Quiero tener una vida marital contigo, me gustas mucho hermano. –nuevamente lo confirmó

    ¡Zas! Me la soltó mi hermana ahora sí era en serio y yo me sentí indefenso y cómo decirle que no, cuando era lo que más ansiaba, vivir nuestro incesto en forma con mi mujer ¿No sabía que podría decirle a mi prometida?… para terminarla… y quedarme con quien realmente ya era mi verdadera mujer… Luisa

    Ya desnudos tallamos nuestros cuerpos enjabonándolos, mi miembro seguía cobijándose entre sus nalgas llegando a deslizarse mientras nos seguíamos bañando por su culo que tanto me gustaba.

    -Hermano, quiero que me lleves a la cama y me introduzcas tu pene en mi vagina, porque ya no aguanto más las ganas de estar contigo.

    -Pero hay que tomarnos el vino para ponernos más cachondos.

    -Ese vino me hace sentir cosas en mi vagina, y es bueno para calentarme, pero yo lo que quiero es que ya me lleves a la cama, hermano, a nuestra cama.

    Las relaciones lésbicas de mi hermana

    Luisa ya había experimentado en su escuela con otras mujeres que querían estar con ella y a ella le gustaba eso. Olga era la asistente de la directora y Juanita una maestra con la que hicieron química, ambas eran lesbianas y con mi hermana bisexual fue con quienes había hecho trío. Eso me gustaba de mi hermana, que no se cortaba, mientras que para María, mi prometida todo eso era pecado según la religión que profesaba. Y eso me hacía animarme más a quedarme con mi hermana y vivir esa vida marital e incestuosa de ensueño con ella. Ya que como dije anteriormente una vez que pruebas las mieles del incesto, difícilmente podrás prescindir de sus bondades, porque tienes a tus mujeres dentro de tu propia familia y ellas a sus hombres y eso es increíblemente magnífico.

    La oportunidad se presenta para formar un bonito trío

    Yo había tenido relaciones en mi trabajo con una muchacha a la cual me lleve a la cama luego de tomar unas copas en el Wings de Actores al que asistía asiduamente y que está en la Colonia san Rafael. Elena era una de las meseras de ahí y no es por nada pero era una muchacha preciosa, yo la veía con sus piernas bien torneadas y su falda escocesa con su blusa blanca cruzada por una cinta de cuadros escocesa. Platicando con ella luego de ya tiempo de conocernos al proponerle acostarnos, me confesó ya en la cama que ella era bisexual y que le daba lo mismo coger con un hombre que con una mujer. En ese lugar tuve otras conquistas más y hasta llegue a llevar a mi hermana varias veces cuando no estaba comprometido. Elena la conocía porque ya se la había presentado como mi hermana, aunque nos dedicaban canciones los que cantaban ahí como si fuera mi novia al vernos bien abrazados, a mi me parecía que Elena ya intuía algo.

    Una vez en el Hotel Garaje que está en la calle de Velázquez de León, cerca de San Cosme (el mismo al que también había llevado a otras mujeres. Porque a mi hermana la llevaba a otro muy bueno que estaba en la calle de Nubia junto a las torres de la CFE en Avenida Salónica, en la delegación Azcapozalco) Las impulsaba a platicar de sus preferencias en la cama, porque me gustaba que me platicaran de sus gustos cuando hacían el amor, tocando siempre de una manera disfrazada el tema del incesto, Como si no fuera asunto mío sino de algún amigo, dependiendo si veía que se excitaban entonces les decía que era yo el del incesto con mi hermana y si hacían gestos y continuaban así, lo dejaba por la paz, pero sabía que a todas o a casi todas se llegaban a excitar con eso del incesto.

    -Elena ¿tú alguna vez lo has hecho con alguna mujer? –le pregunte luego de hacer el amor y dejarla satisfecha.

    -¿Por qué me lo preguntas?

    -Por curiosidad, es que eres muy guapa y he visto que le llamas mucho la atención a algunas chicas que van al Wings a la hora feliz y hasta siento que te coquetean.

    -¡Mmmhhh! ¿Y si te digo que sí me atraen las mujeres que me dirías?

    -Qué es lo más normal, porque mi hermana también es bisexual, según me confesó y le gusta Olga la asistente de la directora de su escuela y con Juanita una maestra con la que también hace mucha química y se gustan.

    -¿Tú hermana es la que me presentaste que luego vas a tomar la copa con ella?

    -Sí es ella misma.

    -¡Ah! Porque tiene una mirada muy coqueta, se ve muy guapa ella.

    -Pero te lo pregunto porque hay una muchacha muy guapa a la que quiero mucho y tiene la cosquillita de estar en trío conmigo y otra mujer.

    -¿Ella es tu novia?

    -No en realidad ella es mi mujer, aunque no nos hemos casado.

    -¿Tienes una foto de ella?

    -¡Sí la traigo aquí en mi cartera!

    Le mostré la foto dedicada a mí que Luisa me dedicó y que decía a mi novio con todo mi corazón. Ella se veía muy bonita y bien arreglada en esa foto con su vestido muy de acuerdo con su personalidad.

    -¡Se parece a tu hermana a la que me presentaste! ¿Es ella?

    -¡Ajá!, es ella, ¿por qué?

    -¿Quieres que me acueste contigo y con tu hermana?

    -Es lo que yo pensaría

    -¿Tú te coges a tu hermana?

    -Es mi mujer y nos hacemos el amor, la hice mía desde que tenía 18 años y ella 22

    -¡Dios mío! Eso que haces con tu hermana es incesto.

    -Ya tenemos tiempo haciéndonos el amor ¿Te animas? Sería algo para que lo recuerdes cuando ya estés grande y se lo cuentes a tu mejor amiga.

    -¿Te digo una cosa?

    -¿Qué?

    -Una prima me anda lanzado los calzones y yo no había querido y ahora tú me dices que tienes una hermana con la que coges…

    -Es bonito, sería algo hermoso para los tres, a mi hermana le gusta hacer la tijera con sus novias.

    -Sí ya sé cómo es, la verdad me he puesto bien caliente tu propuesta, nunca me imagine algo así.

    -Es que el incesto es algo mágico que cuando lo pruebas ya no lo sueltas.

    -¿Y dime para cuándo podría ser nuestro encuentro?

    -Tú dime y la llevo primero a tomar la copa.

    -¿Y dónde?

    -Hay un motel muy bonito cerca de la Colonia Clavería, que frecuentamos mi hermana y yo cuando están nuestros padres y nosotros tenemos ganas de expresarnos, podría ser en ese o en el Lark que está sobre Insurgentes en frente del Aurrera, ahí tengo un amigo que me facilita pasar con dos chicas.

    -¡Bueno! pues no se diga más, los espero el jueves, creo que no voy a poder dormir pero créeme que sí me excité muchísimo con lo que me contaste.

    De premio nos echamos otro round y quedó feliz al igual que yo lo estaba al aceptar ella mi propuesta. Ahora tenía que convencer a mi hermana, esperaba que fuera fácil.

    La función de media noche

    Al día siguiente luego de hablar con mi novia, pensando cómo podía terminarla, no podía dormir bien, aún a pesar de tener unas nalgas calientitas a mi lado. Fuimos al cine a la función de media noche el miércoles, y ocurrió algo extraordinario a la salida del cine.

    Total que con todo lo que habíamos planeado de ver la película no se hizo por el simple motivo de haberla pasado magníficamente bien luego de ir al Cine a ver la película de Emmanuelle en la función de media noche, caminamos por la Zona Rosa y dos personas se estaban besando apasionadamente, iba con mi hermana tomados de la mano y resulta que al verlos nos impresionó a mi hermana y a mí al igual que a María.

    Continuará…

  • Todos tienen un precio (II)

    Todos tienen un precio (II)

    Todos tienen un precio «Bienvenido a casa».

    En una pequeña cocina mujer de cabello negro está preparando el desayuno usando únicamente un pequeño delantal en la pequeña sala del mismo apartamento un joven espera ansioso.

    «Soy Albert hace poco recibí por herencia unas monedas mágicas que convierten a cualquiera que las acepte o las tomé sin mi permiso en mi esclavo por el resto de su vida.

    «La preciosa puta que cocina es Mariana, hace unos días era mi vecina, pero actualmente funge como mi concubina/ sirvienta/ esclava sexual».

    La mujer está terminando de cocinar así que se acerca con paso sensual a su amo.

    Albert recibe el platillo con singular alegría y mientras lo prueba solo puede pensar.

    «Hace unas horas mi casera había tomado una de mis monedas mágicas por lo que ahora solo espero su regreso».

    En ese momento se escucha como tocan a la puerta es un toque suave y respetuoso.

    —¡Un momento! — dijo Albert emocionado pensando en quien puede ser.

    El hombre miró por su mirilla para ver quién era y efectivamente su casera Felicia se encontraba frente a su puerta con una mirada perdida y una posición un poco antinatural.

    «Será mejor que la deje pasar antes de que alguien la vea» se dijo a sí mismo mientras rápidamente dejaba entrar a la mujer.

    Cuando la tuvo frente a él no pudo contenerse y rápidamente la desvistió quitando su vestido verde de una pieza dejándola solo en una sosa ropa interior.

    —Ummm, Sabes perra cuando vengas a verme usa algo sexy debajo de tu ropa — Albert no diría eso en otras circunstancias pero sabía que tenía todo el control.

    — Si mi amo como ordené — respondió Felicia en un sexy tono robótico.

    Al escuchar esa respuesta Albert sintió como su miembro sufría una erección potente, pero tenía otra cosa en mente antes que eso así que simplemente le dijo.

    — Ven aquí Mariana —mientras decía eso sujetó su pene con una mano— Creo que alguien tiene que hablar contigo.

    — Será como usted diga mi amo — respondió la mujer mientras se acerca a ellos usando únicamente el delantal de cocina.

    Albert le quitó el delantal dejándola desnuda y la acomodó frente a la mesa de espaldas dejando su trasero al aire.

    —¡Lamele el coño a esta perra hasta que se corra! — dijo Alber a Felicia.

    —¡Si como ordene mi amo! — respondió Felicia.

    Felicia empezó a lamer suavemente los abultados labios íntimos de Mariana, tal vez la facilidad con que lo hacía hizo sospechar un poco a Albert quien se limitó a preguntar.

    —¿Es la primera vez que chupas un coño? — dijo el sin esperar la respuesta.

    —¡Soy bisexual amo! Adoro chupar un buen coño — cuando dijo eso hundió con más ganas su rostro en aquel coño.

    Albert no pudo evitar sonreír cuando escucho eso, ¿Y ella decía que Mariana era una puta?

    —¿Eso tuvo algo que ver con el divorcio? — preguntó Albert con curiosidad.

    — No amo, mi esposo se divorcio de mi por acostarme con el novio de mi hija — le respondió la mujer.

    —¿Y tu hija sabe que te acostaste con su novio? — preguntó Albert con gran interés.

    —¡No amo!, Ella nunca lo ha sabido — respondió bastante nerviosa.

    —¿Y porque quieres echar a Mariana? — preguntó Albert.

    — Mi hija ha terminado con su novio y tiene que buscar otro lugar para vivir — respondió la casera— quiero dejarla vivir hay gratis.

    —¿Y porque no va a vivir con su padre o contigo? — Albert volvió a interrumpir el lamido de coño con otra pregunta.

    — Mi hija y su novio le robaron 15,000 dólares — respondió la mujer mientras azotaba el trasero de Mariana —dijo que lo necesitaba para comprar algunos equipos para su carrera de streaming — abría la vagina de Mariana antes de continuar— Y no tengo ganas de tratar con ella en este momento.

    —¿Y ha conseguido algo con esa «carrera? — preguntó Albert.

    —¡Nada amo!, Parece que se empezará a desvestir en Internet por dinero — respondió la mujer que ahora empezó a lamer el agujero del culo de Mariana.

    Albert no pudo evitar reír a carcajadas, quería correr a una puta y traería a una peor,y para colmo una puta con derecho como lo era su hija Alexandra como si en ese edificio no faltarán las cabronas.

    Albert azotó fuertemente el trasero de su casera antes de quitarse la bata y arrancarle las pantaletas.

    Acto seguido y sin más ceremonia penetró a la mujer, quien realmente estaba bastante húmeda y para sorpresa de Albert estaba apretada.

    — No eres más que una maldita perra, ¡Verdad! — dijo Albert mientras empezaba a penetrarla.

    —¡Si soy una maldita perra! — respondió la mujer quien parecía haber entrado en un extraño éxtasis.

    —¡Entonces eso te vuelve mi perra! — decía Albert mientras empezaba a moverse dentro de su casera.

    —¡Si amo soy tu perra obediente! — dijo Felicia con una extraña sonrisa en su cara.

    —¡Cómo perra obediente, harás todo lo que te diga, ¿verdad? — Alber azotó nuevamente el trasero de Felicia.

    —¡Si amo todo lo que tú ordenes aré! — respondió Felicia quien parecía estar al borde del orgasmo.

    —¡Lo primero que harás será correrte como la puta qué eres! — dijo Alber sujetando fuertemente las caderas.

    Felicia se corrió con fuerza con la orden que recibo de su amo, al final simplemente cayó frente a su amo.

    Albert solo sonrió mientras seguía penetrando duro a su casera formulando cuál sería su siguiente movimiento.

    Unos días más tarde.

    Alexandra y su madre caminaban juntas el último tramo del elevador hasta la puerta del que sería su nuevo apartamento.

    —¡Nuevamente gracias mami! — Alexandra

    —¡Descuida hija! — respondió Felicia— Me da gusto ayudar a la familia.

    Al llegar a la puerta la casera entrego las llaves y también una moneda de plata.

    —¿Y esto? — dijo Alexandra con una gran sonrisa al verlo.

    — Se lo quité a un tonto que vive aquí — dijo Felicia— Creo que tú la necesitas más.

    —¡Gracias mami! — respondió Alexandra mientras abrazaba a su madre.

    Sin que ella lo notará está esbozo una gran sonrisa en su cara.

  • Mis compañeros me dejaron con el culo lleno de semen

    Mis compañeros me dejaron con el culo lleno de semen

    Enlace al relato anterior al final.

    Como les había relatado anteriormente, el trato entre Rodrigo y Víctor se había relajado, si bien no eran amigos, ya no se sentía el ambiente tenso entre ellos.

    El sábado se realizaría la final de la Liga de Campeones entre Real Madrid y Liverpool y Víctor nos invita a Rodrigo y a mi a verlo en su casa, me extrañó la invitación, observé a Rodrigo y este aceptó al momento.

    Pensé que la invitación de Víctor se debía a que ambos eran seguidores del Real Madrid, los únicos en la oficina creo, por mi parte no era muy aficionado al fútbol europeo, pero una final era una final y sería interesante.

    Llegó el sábado, le dije a mi esposa que iba a ver el partido con mis amigos, me bañé y arreglé, cómo íbamos a ver un partido en casa, me vestí muy informal, solamente un short deportivo y una playera, tomé unas botanas que había comprado y me dirigí a la casa de Víctor.

    Al llegar ya habían llegado ambos y estaban tomando cervezas, Víctor tenía un plato con botanas en la mesa de centro y puse las que había traído a un lado.

    Nos sentamos en el enorme sofá frente a la pantalla, en medio de ambos y empezó el partido, ambos se concentraron en el partido entre gritos y emociones por cada jugada de los equipos, los minutos fueron transcurriendo sin que ninguno de los equipos meta gol.

    Terminó el primer tiempo, me sentía un poco mareado por la cerveza ingerida y me levanté a tomar aire, Rodrigo va al baño y Víctor me alcanza y me dice que anda muy cachondo y que quiere cogerme después del partido, me da un beso y me aprieta contra su cuerpo para hacerme sentir su instrumento, que sin estar erecto se siente grueso y largo.

    Cuando Rodrigo salió del baño fue el turno de Víctor y al final el mío, me costó un poco de trabajo orinar, por la excitación que sentía y al mismo tiempo nervios, pensando alguna excusa para quedarme en casa de Víctor.

    Empezó el segundo tiempo, todos estallamos de euforia cuando Real Madrid mete el primer gol, el resto del partido fue emocionante, hasta que al escuchar el silbato final saltamos de euforia y Víctor y Rodrigo sorpresivamente se dan un abrazo, Víctor se acerca luego a mí y me abrazó, pero al abrazarme me da un beso en los labios y una de sus manos va directo a mi culo, di un respingo al sentir sus dedos hundirse en la raja de mis nalgas y acariciar mi anito.

    Al instante dirigí mi vista a Rodrigo, esperando su reacción, temí lo peor, incluso una pelea entre ambos, pero Rodrigo sonreía, al ver mi cara de susto me dijo:

    -Tranquilo putito, sé que Víctor te ha seguido cogiendo, no soy tonto, Víctor me dijo que hoy te iba a coger y sabes, también tengo ganas de cogerte.

    -Si putita, hoy te cogeremos Rodrigo y yo, tendrás dos machos para ti solita-me susurró al oído Víctor.

    Ya lo tenían todo planeado, iba a ser la puta de mis dos machos, y me excité tremendamente.

    Víctor me baja mis shorts y deja mis nalgas al aire, sigue con mi playera, lame mi pecho lampiño y encuentra mis tetillas, las muerde y un gemido sale de mi boca, me entrego completamente al placer y acaricio su cabeza en eso se aproxima Rodrigo por mi espalda y siento su bulto en mis nalgas a través de la tela de su short mientras besa mi nuca, cierro los ojos, es como un sueño estar en medio de esos dos machos, cuando siento que Víctor me jala de la mano y me indica que vayamos a su dormitorio, Rodrigo me sigue sin dejar de apretarme las nalgas.

    Llegamos a la cama e inmediatamente Víctor se sienta sobre la cama con su espalda apoyada en la cabecera y las piernas abiertas y con su clásica rudeza me dijo.

    -Que esperas puta, arrodíllate y mámame la verga.

    Me arrodillé entre sus piernas quedando en la famosa pose de cuatro patas, su verga imponente quedó frente a mí, iba a abrir la boca para mamar su verga cuando me ordena.

    -Espera, así no, quiero que me la mames como una puta, abre más las piernas, dobla bien la espalda, y agacha la cabeza, bien empinadita cómo una perrita obediente.

    Abrí las piernas y arqueé bien la espalda como me dijo, al hacerlo mi culito quedaba bien empinadito y sentí que las nalgas se me abrían, mi nariz quedó rozando sus enormes huevos y su aroma a macho me inundó.

    A ese cabrón le gustaba humillarme y a mí me excitaba que lo hiciera, pero siempre había sido en privado, sin testigos, que Rodrigo fuera testigo de su trato me incomodaba, tampoco me daba cuenta que lo que hacía Víctor es dejar mi culito a disposición de Rodrigo, en eso se agarra la verga y me da un vergazo en toda la cara al tiempo que me apresuraba a mamar su verga

    -Vamos putita a mamar verga, que esperas, anda abre la boca

    Abrí la boca y rodeando con mis labios la cabeza de su verga empecé a lamer la cabeza de su verga y succionar suavemente, sentí el sabor de macho que tanto me excitaba llenando toda mi boca con su sabor.

    En eso estaba cuando siento un chorro de líquido frío y viscoso caer en medio de mis nalgas, seguido por un dedo presionando mi pequeño orificio, el dedo lubricado entró sin dificultad y empezó a moverlo en forma circular y acariciar mis paredes internas, intentaba gemir, pero no podía con la boca llena de carne, apenas podía lanzar algún suspiro de placer, pronto se le unió un segundo dedo y no pude evitar dar un respingo, esos dedos juguetones siguieron entrando y saliendo de mi interior un buen rato, dilatando mi colita como el experto que era Rodrigo, ya sentía la colita bien abierta cuando sentí que abría sus dedos en mi interior en forma de tijera y aplicaba otro chorro de lubricante que entraba dentro de mi dilatado agujero.

    Rodrigo se llenó la verga con lubricante y la empezó a pasar por mi rayita, de arriba a abajo, cuando la punta de su verga tocaba mi orificio, hacía un poco de presión sin meterla y la retiraba, la sensación era divina, pero me mataba la ansiedad, quería que me empalara y empecé a culear, movía mi culo como una puta esperando que me la metiera de una vez, sin dejar de mamar la verga de Víctor, quien al notarlo me humilló nuevamente.

    -Vaya, vaya, la putita quiere verga, anda pídele a tu macho que te encule, anda nena, dile a Rodrigo que rompa tu culito.

    Perdí mi dignidad y sacando la verga de Víctor de mi boca, supliqué:

    -Vamos, encúlame, necesito tu verga, ábreme, rómpeme el culo cabrón, ya métela, la quiero dentro.

    Rodrigo riendo respondió:

    -Ja, ja, ja, así nena, me encanta que lo pidas, ahí te va mi verga…

    Volvió a colocar la punta de su verga en la entrada de mi ano y tomándome de la cintura empezó a empujar suavemente, pero sin detenerse, sentí como se iba abriendo mi esfínter hasta que entró la cabeza y se quedó quieto, lancé un gemido que fue ahogado por la verga de Víctor que me había ensartado su verga hasta la garganta.

    Tenía mis dos agujeros llenos de carne y me encantaba, poco a poco Rodrigo me fue enterrando su verga hasta que sentí su rizado pelambre acariciar mis nalgas, Víctor me tomó de la cabeza y me metía y sacaba la verga de mi boca.

    Rodrigo anunció:

    -Listo nena, la tienes toda dentro.

    Víctor no desperdició la oportunidad para nuevamente humillarme.

    -Ja, ja, tu macho ya te ensartó por completo, disfruta perra, que yo no voy a ser tan cariñoso cuando te coja, sabes que me gusta coger duro, te voy a dejar el culo bien abierto.

    -A las putitas hay que cogerlas así, despacio, para que gocen cómo perra en celo, así me cojo a mis nenas y siempre vuelven por más-replicó Rodrigo.

    -Ja, ja, yo no podría ser tan delicado, pero te aseguro que aunque les duela y las haga sufrir, también regresan por más.

    Rodrigo me empezó a coger lento y profundo, en cada embestida me tragaba la verga de Víctor hasta la garganta, pronto sincronizaron sus movimientos, era delicioso sentir como sacaba Rodrigo su verga hasta dejar sólo la cabeza dentro y volvía entrar hasta el fondo haciéndome abrir más la boca para gemir y atragantarme de la verga de Víctor, Rodrigo fue aumentando el ritmo, me embestía con fuerza, mis nalgas chocaban con su pelvis, sus huevos rebotaban contra la entrada de mi culo, cada vez gemía más fuerte, y anunció su corrida:

    -Agh, ahhh, que rico, ahí te va mi leche, te voy a preñar nena, ahí viene… ahhh..

    Casi al instante sentí como su verga se engrosaba y empezaba a disparar chorros de un líquido ardiente en lo más profundo de mi culo, hasta que dando una última embestida me la clavó por completo y se derrumbó en mi espalda, pensé que Víctor se correría en mi boca, pero no, reclamó su turno.

    -Cabrón, ya te corriste dentro, voy a tener que coger a la putita con tu leche dentro, no chingues-recriminó Víctor.

    -Ja, ja, no que la querías bien lubricadita, ya te dejé a la putita con el culito bien abierto y lubricado, para que la culees como te gusta.

    -Cabrón me la aplicaste, ja ja-río Víctor

    -Pero no importa, un culo es un culo y el de la putita de Ariel, es lo máximo.

    Rodrigo sacó la verga de mi culo, pero en vez de retirarse cambió posición con Víctor y me dijo:

    -Límpiamela nena, déjamela bien limpia que todavía no acaba, te quiero seguir cogiendo.

    Agarrando su verga con mi mano empecé chupar, relamiendo cada centímetro de su verga, limpiando los restos de su corrida hasta dejársela brillante y saboreando el sabor a semen y culo.

    Sentí a Víctor ubicarse detrás de mis nalgas y con una nalgada con la mano abierta me hizo poner en posición.

    -Vamos putita, ya sabes cómo ponerte-me ordenó.

    El azote me dolió y al mismo tiempo me excitó, al arquear mi espalda y ponerme con el culo empinado, mi esfínter se entreabrió y dejó escapar un hilo de semen.

    -Ja ja, cabrón, le dejaste el culo bien abierto a la puta, hasta le escurre tu leche-le dijo Víctor a Rodrigo

    -Pero mami, también te voy a llenar de leche, te voy a preñar y te haré dos gemelos cogelones como yo.-agregó

    -Ja, ja, tal vez, yo ya la preñé, le vamos a tener que hacer pruebas de paternidad a los gemelos.-bromeó Rodrigo.

    -Ya no peleen, tendré un hijo de cada quien y serán igual de machos que sus padres. – me uní a la broma, intentando calmar la discusión.

    Sin previo aviso siento que Víctor me toma de la cintura y me empala toda su verga hasta el fondo, sin compasión, no pude evitar sacar la verga de Rodrigo de mi boca y lanzar un grito de dolor, me retorcí del dolor, a pesar de que tenía el culo dilatado y abierto por la cogida de Rodrigo, Víctor seguía siendo el mismo sádico de siempre y disfrutaba haciéndome sufrir.

    -Nadie abre culos como yo -Exclamó triunfante al ver cómo me había empalado de una sola estocada.

    Me la sacó hasta dejar solamente la cabeza dentro y agarrándome fuerte de las nalgas me volvió a empalar con toda su fuerza, mi cuerpo se volvió a retorcer e intenté zafarme, pero Víctor me tenía bien sujeto de las caderas y siguió empalándome una y otra vez, mi cara reflejaba el dolor que sentía y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas, Rodrigo observó mi cara de sufrimiento y preocupado le recriminó a Víctor.

    -Ya cabrón, hijo de puta, estás lastimando a Ariel.

    -Tranquilo, así le gusta, espera unos minutos y va a estar chillando de placer y pidiendo más verga-respondió.

    Me tomó de la cintura y empezó a embestirme como un animal en celo.-plap, plap, plap, se escuchaba en la habitación, traté de relajarme y aflojé el cuerpo, parecía una muñeca de trapo en sus manos, poco a poco el dolor disminuía y aumentaba el placer, mis gritos de dolor se convirtieron en gritos de placer, Rodrigo me miraba con sus ojos brillantes y con una sonrisa pervertida me pregunta:

    -¿Te gusta?

    Afirmé con la cabeza y tomando mi cara con sus manos me hizo tragar su verga, hasta la garganta, al tiempo que exclamaba.

    -Vaya, vaya, que sorpresa, te cojo como a una princesa y a ti te gusta que te cojan como una perra.

    Hubiera deseado decirle que también me encantaba mucho su forma de cogerme, pero su verga en mi boca y los gemidos de placer que salían de mi boca, no me lo permitían, así que sólo me abandoné al placer que sentía.

    Las embestidas de Víctor no cesaban, me daba con toda su fuerza, sin piedad, sin embargo, estaba en la gloria, gemía como una puta en celo y ya no pude aguantar más, mi vista de nubló, todo mi cuerpo se retorció, mi verga se expandió y empezó a lanzar chorros y chorros de semen, me estaba corriendo sin tocarme la verga, solamente con el placer que me causaban sus vergas enterradas en mi cuerpo.

    Rodrigo sonrió al ver mi corrida y aceleró sus movimientos, me tomó de la cabeza y enterrándomela hasta la garganta sentí sus chorros de leche calientita estrellarse con mi paladar, traté de tragármela toda, pero era tanta que casi me ahoga, y un poco de su espeso semen escapó por las comisuras de mis labios, como pude seguí mamando hasta que me tragué toda la leche y con glotonería saqué la lengua para degustar la que había escapado de mis labios y caído sobre sus enormes huevos, Víctor seguía bramando y resoplando como un animal, hasta que en una última embestida, tan fuerte y profunda que me levantó, quedando unos segundos en el aire, solamente apoyado sobre su verga, empezó a descargar todo su semen dentro de mí, sentía claramente como su verga se expandía y lanzaba sus trallazos de semen ardiente, al finalizar se recostó sobre mi cuerpo haciéndome caer sobre la cama con su verga metida en mi culo repleto de leche, Rodrigo mientras tanto azotaba mi cara con su verga y sacó unas últimas gotas de semen que embarró sobre mi cara y se recostó sobre su espalda.

    Quedamos los tres desfallecidos, tratando de recuperar fuerzas, después de un rato, la verga de Víctor perdió dureza y salió de mi culo, se tendió a un lado, sentía mi culo completamente abierto y escurriendo semen, así que me levanté con un poco de esfuerzo, sentía que mis piernas no me respondían, Rodrigo se levantó también y caballeroso como siempre me ayudó a llegar al baño, semen escurría por mis piernas, al sentarme en la taza empezó a salir leche por borbotones, leche de mis dos machos, al terminar nos metimos a bañar y delicadamente lavó mis nalgas y mi estropeado ano, al salir del baño Víctor seguía durmiendo, así que nos vestimos y nos fuimos a nuestras respectivas casas, afortunadamente mi esposa dormía cuando llegué y no me pidió tener sexo, porque estaba agotado y adolorido.

    Al otro día, Rodrigo me llamó a su oficina, y me preguntó con un poco de celos, si gozaba más con Víctor que con él, le respondí con sinceridad:

    -Es una forma diferente de coger, tú me haces sentir una hembra, gozar como una hembra, llevarme al clímax y gozar plenamente el sexo con dulzura y pasión, poco a poco, sin prisas y disfrutando con cada poro de mi piel, Víctor me hace sentir una puta barata, una mujerzuela sin dignidad, solamente un agujero para dar placer, si bien a veces me gusta que me cojan con esa fuerza y brutalidad, prefiero mil veces como me coges, además cuando me coge Víctor me deja todo maltrecho, no puedo tener sexo en varios días, es decir, me gusta como me tratas y como me haces el amor, pero de vez en cuando puedes ser más intenso y tratarme como una puta, no sé si me explico.

    Acto seguido, sonriendo me tomó en sus brazos y cariñosamente me dio un beso cachondo al tiempo que me decía:

    -Sabes que me tiene loco tu culo, tienes un culo de mujer perfecto, me encanta coger contigo más que con nadie en este mundo y no pude dejar de sentir celos, pero no te voy a prohibir nada, puedes coger con quien sea, pero si me gustó saber que sigo siendo el que mejor te coge.

    -Te dejaré descansar un par de días para que se recupere tu culito de la cogida que te pegamos, pero no más, necesito tu culito, mi amor.-agregó al momento que acariciaba mi culo.

    Salí de su oficina, feliz de haber aclarado todo y dejarle en claro que el seguía siendo mi macho predilecto, pensando si se volvería a dar la oportunidad de que me volvieran a coger entre los dos, sin embargo, no se volvió a dar, un par de semanas después Víctor fue ascendido cómo Jefe de una Unidad en una ciudad fronteriza, un ascenso que no pudo rechazar considerando que pronto se jubilaría, me dejó las llaves de su casa para que la cuidara en su ausencia y ahora Rodrigo y yo teníamos un lugar para ir a coger cada que quisiéramos.

    Intuía que Rodrigo había tenido algo que ver en ese movimiento y no aguantando las ganas, le pregunté, solamente me respondió sonriendo:

    -Si quieres vender al camello, habla bien del camello.

    Sus palabras confirmaron mis sospechas, fue un movimiento magistral de Rodrigo, le había dado a Víctor lo que tanto anhelaba y al mismo tiempo se deshacía de él, Rodrigo no era un macho que le gustará compartir a sus hembras y no le gustaba que Víctor me siguiera cogiendo, además consiguió gratis un lugar para coger, si bien, me encantaba que ahora Rodrigo me pudiera coger cada que quisiera en la casa de Víctor, en el fondo iba a extrañar un poco a ese viejo pervertido y su brutal forma de coger.

    Si les gustó, escríbanme a [email protected]

    Relato anterior: “Soy más puta que mi esposa”

  • El secreto de mi hermana (segunda parte)

    El secreto de mi hermana (segunda parte)

    Mi cabeza no podía procesar lo que acababa de suceder. No sabía que hacer. Ignoré los mensajes de mi amiga, bajé mi mano hacía mi pene y comencé a tocarme recordando la primera vez que me masturbé pensando en mi hermana.

    Tenía 18 años, recuerdo que era semana santa y mi hermana estaba de vacaciones.

    Entré a su cuarto para darle un chocolate que había comprado. Tenía la televisión encendida pero las luces de su habitación estaban apagadas. Estaba acostada. Le pregunté que qué veía en la tele.

    Tenía otro chocolate, pero era mío. Intentó quitármelo, no me dejé, me tiró sobre la cama y comenzamos a forcejear.

    Tenía una blusa rosa y un brasier negro. Sin darme cuenta, se quitó las cobijas y siguió forcejeando conmigo. Por la oscuridad no pude notar que no tenía ropa interior, y al parecer ella tampoco se acordó que estaba desnuda de la cintura para abajo.

    Tomé y apreté sus piernas. Creí que era alguna malla, se sentía tan suave. Resultó ser su piel.

    Recuerdo cuando vi su vello púbico. No era mucho, pero se veía hermoso. Le dije que se detuviera, que estaba desnuda.

    Ella se puso nerviosa y rápido se cubrió. Yo no sabía que hacer. Mi pene estaba súper duro. Mi hermana de 22 años me había calentado tremendamente.

    Regresando a aquella noche, comencé a masturbarme recordando aquel momento. No sabía que sería de aquellas fotos, mis fotos.

    Desperté en la mañana, por un momento creí que todo había sido un sueño. Bajé a la cocina, mis padres ya no estaban y mi hermana estaba desayunando. Sabía que se metería a bañar. Suele poner YouTube y dejar el celular sobre un ropero para que el vapor del agua caliente no dañe el móvil. Era mi oportunidad de saber si realmente me había tomado fotos, y de ser así, saber que había hecho con ellas.

    Cuando escuché que el agua empezó a caer de la regadera, corrí hacía su teléfono, pausé la música y salí de YouTube. Entré a la galería y lo primero que encontré fue un meme sobre incesto entre hermanos. Al parecer venía de WhatsApp. Después, me encontré con 9 fotos mías y un pequeño video, mis sospechas eran ciertas.

    Ingresé a WhatsApp y la primera conversación era con su novio. Lo descarté por completo. La segunda conversación era con su prima, mi prima, a quien odio con toda el alma por ser una habladora y lamebotas.

    Entré a esa conversación, habían tenido una llamada hace apenas unos 15 minutos, busqué las imágenes, ella le había enviado aquel meme de incesto, mi hermana le había mostrado mis fotografías.

    Comencé a leer la conversación. Al parecer, mi hermana estaba fascinada al igual que mi prima. Mi hermana mostraba interés por mí, mi prima igual. Deseaba tener a aquellas dos mujeres a mi lado.

    Seguí leyendo… mi hermana se había masturbado pensando en mí, y no dudo que mi prima también lo haya hecho.

    Cerré WhatsApp y abrí YouTube, mi pequeña misión había terminado. Al salir de bañarse, mi hermana llevaba su ropa sucia en un brazo y la subió a su recámara, desde fuera de su habitación le pregunté que a dónde iría.

    –Iré con Esme, mi prima me invitó a salir al parque. Oye, César… ¿Te puedo pedir un favor?

    –Sí, dime. Le respondí.

    –¿Podrías ir a comprar ligas para el cabello?

    No quería ir, pero ni modo, tenía que hacerlo. Salí a la tienda y tras regresar, encontré a mi hermana en la puerta. Ya me esperaba, estaba por irse.

    –Gracias, llego como en tres horas. Adiós.

    –Adiós, cuídate.

    Entré a mi casa, pasé a la cocina a tomar algo de jugo, pero recordé la ropa de mi hermana.

    Entré a su habitación y ahí estaba su ropa. Traté que no se notara que la había tomado. Saqué su brasier y su braga. Mi corazón latía bastante rápido. Tenía la ropa interior de mi hermana en las manos y podía hacer lo que quisiera con ella.

    Olí su braga, olía delicioso. Era tanta la excitación por tener la ropa de mi hermana, que pasé la lengua por toda la braga. Me acosté en su cama, enredé su braga en mi pene y comencé a masturbarme. Puse su brasier sobre mi nariz y mi boca. Mi hermanita de 25 años sabía delicioso.

    Al terminar, dejé la ropa como la encontré, fui a mi cuarto, y al entrar pude ver qué algo no estaba del todo bien. El cesto de la ropa sucia parecía haber cambiado de lugar. Me acerqué y al revisar, no encontré dos de mis boxers sucios.

    –Los dejé ahí, estoy seguro.

    Fui a la ropa limpia, pero tampoco estaba.

    –¿Habrá sido ella?

    Estaba confundido. Regresé a la recámara de mi hermana, busqué en su ropero, busqué en los cajones, pero nada. Busquen bajo la cama y ahí encontré uno de los boxers. Estaba entre el marco de la cama y el colchón. Al parecer ella regreso anoche a mi cuarto, cuando en verdad dormía.

    Me dio tanto coraje que mi hermana se robara mi ropa, así que me robé su braga, con la intención de que ella se diera cuenta de eso.

    Tras llegar, mi hermana me dio un beso en la mejilla y subió a su cuarto. No me iba a quedar con la duda de lo que hacía con mi ropa, así que pensé en quedarme bajo su cama, durante la noche, para saber que hacía.

    11:32 pm por fin llegó la hora.

    Cuando entró al baño, me escondí bajo su cama y esperé. Llegó, se acostó, y pude ver cómo jalaba mi bóxer para llevarlo a la cama con ella.

    Así empezó un nuevo capítulo del secreto de mi hermana.

  • Con mi primo Alan

    Con mi primo Alan

    Mi primo Alan se vino a vivir en mi casa porque su facultad de derecho le queda más cerca.

    Pero desde que Alan está viviendo conmigo y con mis padres algo cambio, ahora siento una atracción muy fuerte hacia él.

    Alan tiene 20 años, sus brazos son musculosos al igual que sus piernas y su espalda es ancha y fuerte, tiene ojos color miel Y el cabello dorado.

    Además de ser universitario también es jugador de rugby.

    Esta noche he decidido acostarme a dormir temprano porque mañana debo ir a la facultad, estoy estudiando para ser contadora.

    Cuando ya me estaba empezando a dormir siento que mi puerta se abre, me asuste un poco, pero luego pude distinguir la figura de Alan entrando a mi habitación y cerrando la puerta.

    Fingí estar profundamente dormida, no me moví ni hice gesto alguno.

    Abro apenas uno de mis ojos y veo que Alan se sube a mi cama, cierro los ojos para que no me descubra y siento que me besa el cuello y las mejillas.

    -Hermosa- Susurra él.

    Luego siento que sus manos recorren todo mi cuerpo y no quiero que deje de tocarme nunca así que sigo fingiendo.

    De repente siento que mis tetas quedaron al aire libre y veo que Alan me quito el top y también mi pantalón de pijama.

    Luego de unos minutos siento que unos fuertes dedos penetran mi vagina, quiero soltar gemidos, pero sé que no puedo.

    Abro un ojo y veo a Alan concentrado metiendo sus dedos en mi vagina, haciendo movimientos en círculos con ellos, tocando la profundidad misma de mi concha.

    Ya no aguanto más y mi concha se pone húmeda.

    Él saca sus dedos y se los lleva directo a la boca mientras los chupa y se asegura de que queden bien limpios.

    -Que ricos fluidos- dice con voz muy bajita.

    Todavía piensa que yo estoy dormida y ataca mis senos con sus besos con lengua.

    -Que tetas más deliciosas que tiene mi prima- dice mientras devora mis tetas cada vez más rápido y mientras le pasa la lengua me las deja llenas de su saliva.

    Me termina de bajar la tanga, sé lo que se viene, él me quiere follar bien duro, pero yo quiero estar totalmente despierta cuando lo haga.

    Quiero que sepa que yo estoy contenta con todo esto.

    Abro los ojos y él se separa de mí.

    -Alan, ven aquí, follame.

    -Disculpa.

    -No quiero que me pidas disculpas, quiero que me folles, quiero sentir tu pija dentro de mi concha.

    Rápidamente sé bajo los pantalones y su bóxer.

    Me dejo ver su gran verga.

    Me agarro de mi cintura y yo puse mis piernas en sus hombros.

    Con un solo movimiento me penetro profundamente y lo que siguió después fue la gloria misma.

    El sexo con Alan fue muy maravilloso para describirlo con palabras.

    Fue todo lujuria y pasión desenfrenada en la cama embistiéndome muy duro, fueron tan salvajes sus embestidas que la cama se movía y hacía un ruido impresionante.

    Además de ser ardiente fue un amor de persona porque mientras me penetraba, me acariciaba suavemente los muslos.

    Luego de unos minutos se acostó al lado mío y yo apoye mi cabeza en uno de sus brazos.

    Me acarició mi pelo negro y me dijo: -Vamos a tener que hablar de esto por la mañana porque quiero que se repita siempre.

    -Yo también y ahora follame otra vez.

    Me puse en cuatro y él me tomo de las caderas para empezar a embestirme el culo.

    Luego de unos minutos de estar sintiendo su dura verga en mi trasero, me eyaculo adentro y nos besamos en la boca por primera vez.

    En esa noche lo hicimos como tres veces hasta que nos dormimos abrazados.

  • Mi bikini me lleva a coger con mi tío

    Mi bikini me lleva a coger con mi tío

    Hola mi nombre es Abril, tengo 18 años, cabello oscuro, mi piel es entre morena y oscura, tengo tetas grandes, cintura y caderas anchas, culo grande y suave y de estatura promedio.

    Recientemente en estas vacaciones mis padres tuvieron la idea de ir a la playa y donde vive mi tío el cual aceptó darnos alojamiento, al llegar nos establecimos y notaba como mi tío me miraba de forma peculiar, más tarde cuando teníamos la idea de ir a la playa se me acercó con una caja y al abrirla tenía un bikini, me pareció muy lindo así que me lo probé.

    Al verlo me dio algo de vergüenza pues me quedaba algo pequeño, pero aun así decidir ir con el a la playa, mis padres me cuestionaron hasta que les dije que era regalo de mi tío y se veía feliz de verme usarlo, estuvimos casi todo el día en la playa pasándola bien entre nosotros y notaba ciertas miradas de otras personas igual no me molestaba pues ya soy mayor de edad.

    Pasando las horas mis padres ya se habían ido a casa de mi tío y él les había pedido permiso de llevarme a un bar a divertirnos, ellos aceptaron, yo estaba muy feliz de eso y pensaba irme a cambiar pero él me dijo que fuera así y solo dio su chaqueta para taparme un poco, me subí a su auto y me ofreció una cerveza, la acepte, quería aprovechar al 100% mi mayoría de edad.

    A la mitad del camino se detuvo y abrió otra cerveza para beber conmigo, nos estábamos poniendo al día y unos minutos después empezó a hablar de cuanto había cambiado mi físico y yo me sonrojaba mientras el pasaba suave su mano por mi contorno, yo hice lo mismo tocando su estómago marcado con algunos cuadritos y al hacerlo él me vio y se forma suave bajo mi mano de su estómago a su entrepierna.

    Me puse nerviosa cuando hizo eso y él tenía su mano sobre la mía haciendo que lo tocará más mientras remarcaba lo sexy que era de una forma más morbosa, me dijo que la comprar mi bikini no creyó que se me vería tan sexy y si quería esa noche la podíamos pasar muy bien entre los dos, después de decir eso se sacó su verga bastante dura, me sentía muy nerviosa en qué decir pero a la vez sabía que era algo muy único así que con una voz suave y sexy le dije «si, vamos a coger».

    Arrancó el auto emocionado y me llevo a un motel que se veía muy lindo, entramos y mientras pedía el cuarto tenía su mano apretando mi culo, era tan evidente que la chica de la recepción nos miró unos segundos y nos dio unos condones y un lubricante, mi tío tomo los condones y me los puso en el tirante del bikini, al entrar al cuarto me volteo y puso contra la puerta jugando más con mi culo y dándome unas nalgadas diciendo que tenía un culo delicioso.

    Cómo recién veníamos de la playa aún tenía algo de arena así que me dio una fuerte nalgada y me dijo que me fuera a lavar todo eso, llevaba mi bolsa y entre con ella al baño, primero trate de limpiarme con el bikini puesto pero era muy difícil así que decidí quitármelo, ya desnuda me pude lavar toda, al salir de la ducha me puse la toalla y antes de salir me mire al espejo y saqué un poco de mi maquillaje para ponerme linda. Al salir del baño lo vi ya metido en la cama cubierto por la sábana.

    Tío: hola preciosa, ¿Hay algo debajo de la toalla?

    Yo: no papi… ¿Hay algo debajo de la sábana?

    Tío: solo tu comida nena.

    Mientras lo miraba di un mini baile con la música que había puesto y le lance la toalla, al verme pude ver cómo su verga levantaba la sábana y eso se veía muy rico, se abrió de brazo y me subí a la cama para abrazarlo, me abrazo y empezó a tocarme toda de pies a cabeza, le quite suave la sábana hasta que salió su verga y me senté en ella frotándome, él se ponía mas duro y me chupaba las tetas con muchas ganas como si fuera a salir leche de ellas.

    Separe mis tetas de su boca y empecé a bajar mientras lo estaba masturbando y entre más veía su verga la idea de como me la iba a meter me calentaba más, junte mi boca a su verga y comencé a darle un oral mientras el recogía mi cabello y me ayudaba a mover mi cabeza, tenía un olor muy fuerte igual que el sabor pero poco a poco me fui acostumbrando, solo lo estaba lamiendo hasta que él acomodo su verga en mis labios y empujó mi cabeza para meterla.

    Antes de meterla vacío lubricante en su verga y ya fue que la metió a mi boca, el lubricante tenía un sabor rico que me daban más ganas de chuparla, mi cabeza y lengua se movían chupando y mojando más su verga mientras él me apretaba para hacerme una garganta profunda, se levantó estando arrodillado y empezó a embestir mi boca, a veces lo hacía suave para saborear o duro para penetrar mi garganta.

    Estuvo así un buen rato hasta que la saco de golpe y mientras tomaba aire me dijo que me diera la vuelta, lo hice poniéndome en 4 frente a él con mi cabeza en la cama, sentí como vacío lubricante en mi y pensé que ya la iba a meter pero en su lugar su boca atacó mi coño de forma repentina, su lengua entro de inmediato a mi húmedo coño y sus labios se besaban con los míos, ese mismo día en la mañana me había depilado para ir a la playa así que mi coño estaba muy suave.

    Iba de mi coño a mi ano en donde también jugaba con su lengua y lograba dilatar mi ano, también me mordió un par de veces las nalgas para después volver a penetrar mis agujeros con su larga y rica lengua mientras yo apretaba las sábanas y sentía mi calentura subir bastante, me metió un par de dedos en mi coño tocando mis paredes internas hasta que finalmente me dio un rico beso donde está el clítoris y se separó después de comer de la forma más pervertida posible mis agujeros, yo estaba respirando suave y sonrojada mientras él frotaba su verga en mis nalgas y coño, en su lugar me levanto con su pecho en mi espalda y me abrazo rodeando mi cintura mientras me decía «quiero ver tu carita cuando te esté cogiendo amor» mientras su verga empezaba a abrir mi coño.

    Me sentía pervertida y puta y más al verme en uno de los muchos espejos del cuarto, giro mi rostro para besarnos y durante el beso termino de clavar su verga dentro de mi, grite con un gemido y le chupo mi lengua mientras se movía, sostuvo mis brazos usando e a su gusto mientras miraba fijamente mi coño tragarse su verga, el ruido de mis nalgas rebotar llenaba el cuarto igual que nuestros gemidos.

    Empezaba a disfrutar de su verga y como me cogía, no había probado el sexo duro antes y mucho menos con una verga tan madura como la de él, subió sus manos apretando bastante mis tetas que ya estaban algo sensibles por sus chupadas y mordidas de antes, siguió como loco unos momentos hasta que se detuvo y sin sacarla se acomodó, me dio una nalgada y dijo «monta a tu papi, puta».

    Escuchar esas palabras de él me hizo sentir avergonzada pero estaba tan caliente que no me importo y con mis manos en mi cabeza empecé a saltar en su verga lo mejor que podía, él solo se quedó acostado disfrutando del show e incluso tomo su teléfono para tomarle fotos a mi culo mientras me movía y aprovechaba para llenarme de nalgadas que marcaban su mano.

    Mis gemidos habían aumentado demasiado para ese momento, estaba segura que las demás personas podían escucharme gemir y justo cuando sentía que iba a tener un orgasmo me levanto y saco su verga, cuando la saco caí en 4 en la cama y me dio media vuelta manteniendo mis piernas abiertas, lamió todo mi rostro y usando su lengua para penetrar mi boca al mismo tiempo la volvió a meter toda hasta el fondo.

    Grite en su boca cuando hizo eso e incluso le rasguñe el pecho, él siguió con el beso largo y volvió a hacer ese movimiento, sentía como la punta golpeaba la entrada a mi útero y aunque dolía un poco la excitación en mi cuerpo me hacía amarlo, se quejó un poco por el rasguño y tomo mis manos para ponerlas al lado de mi cabeza y para tenerlas quietas con las suyas mientras subía el ritmo de los empujones.

    Sus caderas se movían muy rico mientras aprisionaba mis muñecas con sus manos, entre las embestidas baje la mirada para ver cómo entraba y note que no llevaba condón, le pregunté por el condón y él me dijo que no estaba usando porque yo los tenía y en eso recordé que los había dejado en el baño con mi bikini, ya era muy tarde para eso así que el me abrazo y besando mi cuello mis piernas se cruzaron y lo dejaron atrapado dentro de mi, saque mi lengua y él la empezó a chupar y me beso con la lengua así.

    Mis piernas temblaron y levanté un poco mi vientre teniendo un orgasmo, durante mi orgasmo él aceleró causando más mini orgasmos en mi, para ese momento ya no escuchaba a las demás personas en los otros cuartos solo escuchaba como me estaban cogiendo a mi, fue bastante rico no me había corrido así antes sin tocar mi coño y más por la manera en que me daba verga.

    Cada que mis ojos subían de más o cerraba los ojos el me besaba o mordía para abrirlos de nuevo y ver cómo le seguía cogiendo, usaba mis tetas como dulces, chupando y mordiendo, para ese momento estaba muy desesperado y su verga no paraba de palpitar, giro un poco mi rostro diciendo «voy a darte mi semen en tu carita perra», se puso más salvaje en sus movimientos, soltó mis manos para llevar las suyas a mi cintura.

    No lo paraba de ver y justo cuando la saco una de mis manos la regreso dentro de mi coño y lo encerré cruzando mis piernas en su espalda, su verga no aguanto más y vacío sus bolas dentro de mi apretado coño, lo sostuve hasta que termino de correrse y lo mire de forma pervertida diciendo «gracias por cogerme tío», le di un suave beso en la mejilla y lo solté, saco su verga y se acostó al lado de mi con una expresión de satisfacción en su rostro igual que yo.

    Me acosté subiendo una pierna en él y nos besamos un poco más y charlamos, no me di cuenta en qué momento me quedé dormida, después de un rato me despertó y dijo que teníamos que irnos, nos levantamos y fui al baño a lavarme, él me siguió y entro a la regadera con su teléfono grabándome desnuda y bajo el agua, baile un poco para él y le mostré a la cámara mi coño con su semen aún dentro, de no ser que lo deje seco sé que se hubiera puesto duro de nuevo.

    Nos vestimos y fuimos a su casa, entramos de madrugada y para no despertar a mis padres nos fuimos directo a su cuarto, al entrar le puso seguro y ambos nos desnudamos, no teníamos energía para tener sexo de nuevo pero queríamos dormir desnudos y así lo hicimos, nos metimos bajo sus sábanas sin nada de ropa y caímos dormidos.

    Para los siguientes días estuvimos entre toqueteos y besos discretos, nos escapamos un par de veces mas para tener sexo hasta que tuvimos que irnos, actualmente seguimos en contacto, nos mandamos fotos o hacemos videollamadas donde nos tocamos y me sorprendió diciendo que vendría de visita, ahora pienso en hacer algo especial por él, bueno muchísimas gracias por leer, hasta luego.

  • Gran escuela de hostelería (parte 1)

    Gran escuela de hostelería (parte 1)

    Despierto sin haber descansado nada, realmente he tenido una pesadilla horrible, donde entraba en clase y todos se reían de mí.

    Miro el teléfono y ahí está, el mensaje de Roel:

    «Me encantó lo de ayer, espero que hayas podido descansar y que te vaya genial en tu primer día en la escuela de cocina»

    No sé ni que contestarle, Roel tiene 21 años y es guapísimo, pelo negro, ojos oscuros, siempre lleva esa barbita de 4 días, pero mentalmente… deja mucho que desear, solo habla de motocross y sexo. He de decir que lo segundo se le da de muerte, pero es eso, solo físico y sexo.

    Soy afortunada de tener alguien así aunque solo sea como amigos con derecho a roce. Pero mi corazón empieza a desesperarse porque quiere sentir el amor.

    Opto por los emojis, ellos nunca fallan, le mando unos bíceps y un par de besitos. Tiemblo como un flan solo de pensar en el día que me espera.

    Soy una chica de 18 años, estatura media, cuerpo normalito, pelo corto castaño, ojos marrones claros… nada de especial…

    Voy a desayunar, no tengo mucha hambre, así que me como un bol de cereales que se me hace eterno, me lavo los dientes, cojo mis cosas y salgo de casa pitando hacia mi primer día como alumna de cocina en la “Gran Escuela de Hostelería” (GEH).

    Entro por la puerta donde nos redirigen hacia una gran sala de actos, en el escenario 5 personas sentadas. El director, la secretaría, la cabeza de estudios y los coordinadores de cocina y camareros.

    No paran de hablar y yo soy incapaz de escuchar nada, a ratos se me nubla la vista de los nervios. Finalmente veo como se levantan unos profesores y nos llaman por nombre para llevarnos a nuestra clase, al fin pongo los pies en el suelo y me dirijo con mi profesora Irma a la clase de 1°C de cocina. Nos reparten la carpeta y la agenda del colegio y al cabo de un rato de charla sobre el funcionamiento de la escuela y los horarios entra un hombre alto y grande, moreno, con una barba poblada y unos ojos marrones. ¡Dios mío! Se me para corazón al verlo, que guapo es, no me puedo creer que vaya a ser mi profesor de cocina en el servicio de restaurante…

    Se presenta como Jorge, nos explica lo que espera de nosotros y nos someten a un pequeño cuestionario sobre la base de la cocina, para ver a qué nivel estamos y si ya tenemos experiencia alguna en ella.

    Finalmente se despiden hasta el día siguiente y después de 4 horas, nos dejan irnos para casa.

    Cuando salgo está Roel esperándome con la moto, para irnos a comer, me pregunta cómo me ha ido el primer día y después se dedica a darme una masterclass sobre las ruedas de las motos de motocross, y yo sin poder quitarme a Jorge de la cabeza me limitó a asentir y a preguntarme muchas cosas sobre él…

    Cuando terminamos de comer, nos vamos a casa de Roel, no he parado de pensar en Jorge desde que lo he visto, me tiene obsesionada, tiene un algo, que solo en visualizarlo en mi cabeza, mi cuerpo se estremece…

    Roel va directo al grano una vez en casa, me besa con ternura, pero con desesperación, como si lo necesitara para ya mismo. Sus manos viajan por todo mi cuerpo, se detienen en mis pechos y empieza a jugar con ellos, me desabrocha la camisa muy despacio mientras me besa el cuello. Cuando la desarrolla me la quita dejándome en sujetador, del cual tira rápidamente hacia abajo dejando salir mis pechos. Su boca baja hasta ellos y su juguetona lengua me envuelve un pezón mientras su mano aprieta y juega con el otro pezón. ¡Oh dios mío! ¿Y si fuese Jorge? Mi cuerpo se estremece más y más… la humedad en mi entrepierna cada vez es mayor. Le pido a Roel que pare y que siga, porque si no llegaré al clímax antes de empezar… me hace caso y me quita por completo el sujetador y lentamente se agacha hasta quedarse de rodillas frente a mi, me desabrocha el pantalón tejano y me lo quita suavemente, y… ¡uf! Me pasa la lengua por encima de las braguitas ya mojadas de la excitación.

    –Uf Lexa… hoy estás lista muy deprisa, vamos a tener que ir despacio si quiero que te corras conmigo. –pone esa sonrisa pícara que derretiría hasta un corazón de hielo y me da un mordisco en el sexo.

    –¡Ay! –se me escapa la risa– si no quieres que me corra, vas a tener que ser algo más sutil… déjame a mí a ver si así te pones a mi altura.

    Roel se echa a reír y se pone de pie, le beso y de mientras le cojo los bajos de la camiseta para quitársela, le doy un pequeño empujón y lo tumbo en la cama. La camiseta decido dejársela en la cabeza como si fuera un antifaz, y le recorro el pecho, el abdomen y la pelvis a base de besos tiernos, a cada uno que le doy, noto su cuerpo estremecerse. Desabrocho el pantalón y lo bajo junto al calzoncillo, liberando esa polla, grande, gruesa, deliciosa… la cojo y sin dejar pasar ni un segundo me la meto en la boca. Roel da un golpe en la cama cuando baja las manos para agarrarse al edredón, sabe que mientras se la como, no me puede tocar, es una norma que puse, por el miedo a la asfixia…

    Cada vez se arquea más y cada vez acerca más su pelvis a mis boca, pero no quiero todavía, así que paro. Le quito la camiseta de los ojos y me tumbó sobre el para besarle de nuevo. El gira bruscamente dejando a mi boca arriba en la cama, con mis bragas chorreando. Empieza acariciarme la cara y va bajando hasta llegar a mi sexo… ¡Dios! Me mete un dedo, que entra con muchísima facilidad, cosa no muy habitual sin los geles… mientras su dedo corazón está dentro de mí, con el pulgar da vueltas a mi clítoris, lo cual me hace temblar las piernas y las intento cerrar, pero Roel me lo impide con su cuerpo. Como ve que un dedo es demasiado fácil mete 2, 3 y hasta 4… es la primera vez que mete 4 dedos, es tan placentero, me siento plena. Pero lo inevitable llega y estalló en un orgasmo que me hace chillar y llorar de la emoción. Cuando se me pasa el orgasmo Roel me pregunta si estoy bien, a lo que le contesto con un beso donde nuestras se pierden. Y le sigo que todo está bien, y que lo quiero dentro de mí ya.

    Esta tumbado a mi lado y me pide que me gire, de manera que estoy de lado, dándole la espalda a él. Me quita las bragas y me levanta la pierna que queda arriba me pasa la otra mano por debajo de la cintura, agarrándome el abdomen y con fácil acceso a mi pecho, una postura que facilita mucho que la imaginación vuele. Apoya la cabeza con la mía y me dice:

    –Lexa, vas a ser toda mía hoy. –y de golpe entra en mí.

    Solo me sale un gruñido cuando siento todo su miembro dentro de mí. Empieza la tortura entra muy fuerte, pero sale muy despacio. Cada vez acelera más el ritmo de las embestidas y con ellas se acelera mi respiración, me pellizcar con fuerza el pezón y yo ya sé que eso quiere decir que está a punto, lo suelta y empieza masajearme el clítoris para acabar juntos en un orgasmo en forma de espiral que parece que nunca vaya a terminar. Se me corta la respiración y las lágrimas brotan de mis ojos. Es el mejor orgasmo de mi vida y lo he tenido, pensando en otro… pensando en Jorge…

  • Todo empezó por curiosa (padre e hija)

    Todo empezó por curiosa (padre e hija)

    Me declaro una observadora serial, en mis diecinueve años solamente había experimentado el hecho de masturbarme y reconozco que asiduamente. Es algo que me encanta, esa sensación hermosa del orgasmo, la tranquilidad y sosiego que me ofrece.

    Soy medio ignorante en el tema sexo, solo cosas que he leído, ya que mis padres tienen en el sistema de internet bloqueado o mejor dicho conectado el control parental por mi hermano menor (pagando yo los platos rotos).

    La casa donde vivimos tiene dos plantas, en la baja se encuentran: la cocina, comedor, living o sala de estar, la pieza de mama y papa, con baño en suite, arriba tres piezas, una para cada uno de nosotros dos y una tercera que mis padres la llaman de huéspedes, con un baño.

    Cierta noche, bajando por algo para beber, escucho uno ruidos extraños que provenían de la pieza de mis padres, pensando que podía estar pasando algo me acerco a la puerta para escuchar mejor, al hacerlo, reconocí los sonidos, lo que me hizo detener y retroceder, eran suspiros profundos, gemidos y jadeos, casi imperceptibles, pero en el silencio de la casa se dejaban oír.

    Mi cabecita loca comenzó a imaginar la situación.

    Tome en la forma más silenciosa posible un vaso de jugo regresando a mi habitación. Ya en ella, mi mente daba vueltas pensando la situación.

    Obvio que en el colegio había hablado y visto fotos de parejas haciendo el amor, mis compañeras, con más suerte que yo, tenían acceso, lo que de forma indirecta me llegaba información, hasta un par de videos me habían mostrado.

    Alguna había contado en rueda de recreo escolar, sus experiencias sexuales.

    Las imágenes que tenía en mi cabeza de lo visto en esos videos como en fotos, ahora tenían el rostro de mis padres, pero no me podía imaginar a mi madre disfrutando, ni el miembro de mi padre, si era grande, gordo, chico, fino, con o sin venas, lo real era que quería creer un gran miembro, debido a lo que escuche de la boca de mama.

    Con todas esas armas tenía algo con que “trabajar”, pensando en eso comencé a tocarme la ya empapada vagina, mis labios estaban hinchados, el clítoris duro, masajeando por todo el contorno, a veces introduciendo los dedos en su interior, llegue al clítoris encerrado en el capullo de mi mariposa, lo que hizo provocar un tremendo orgasmo en tiempo récord, saliendo un poco de líquido a presión, que luego sabría el por qué.

    A partir de esa noche comencé a prestar atención a señales que me dirían si habría posibilidad inminente de sexo paternal.

    Al otro día, ambos estaban muy contentos y charlatanes, mucho hablar entre susurros y sutiles besos, como así también alguna palmada en el trasero de mi mama.

    Dicen que con mama nos parecemos, tanto en fisonomía como en físico, nariz aguileña que resaltaba con nuestros ojos esmeralda, labios finos, casi un metro sesenta y nueve ella, yo un metro sesenta y cinco, senos redondos y turgentes, pequeña cintura con piernas musculosas (genética pura) y variaba un poco el culo, el de mi madre es más grande que el mío, pero ambos duros y parados, es difícil, dicen diferenciarnos cuando estamos cerca de quien nos observa, a mi mama por ese motivo le dicen fotocopiadora, le manifiestan que me saco igual, salvo el pelo, que ella lo tiene corto y el mío llega a media espalda.

    Papa es un hombretón más grande que mama, mide aproximadamente un metro ochenta, anchos hombros, brazos fuertes y ni que hablar de sus manos, son inmensas, creo debido a su profesión, es tornero, un poquito panzón, pero de una belleza como definirla… rustica, para nosotras, es hermoso, pelo crespo corto y unos ojos azules que ya hubiera querido heredarlos yo.

    Tres días después mi “descubrimiento involuntario” hubo señas, mama hizo la cena temprano, preparo la ropa de papa en el baño luego de bañarse ella, estaba con un salto de cama que dejaba ver su lencería.

    Al llegar el hombre de la casa, le dio un gran beso y un abrazo, que hasta a mí me hizo mojar, le agarro un glúteo y siguió hacia el baño. A su salida fue hasta la cocina donde estaba ella y tomándola de atrás le dio un beso en la nuca, arrimando su paquete, lo que la hizo sonreír, acoto que era habitual, pero nunca había prestado atención hasta el otro día…

    Luego de cenar lavamos lo utilizado, vimos un programa de tv de concursos, ellos café de por medio y luego a ¿dormir?

    Ya cada uno en su habitación y aprovechando que mi hermanito se quedó en casa de la abuela, me fui a su habitación que estaba menos lejos de la escalera, intentando escuchar algo que me avise si empezó la acción.

    Aproximadamente en dos horas y ya casi cuando los ojos se me cerraban, escuche “quejarse” a la cama, haciendo los ruidos propios de la madera al moverse. Abrí suavemente la puerta, que por suerte no hace ruido, para bajar hacia mi posición privilegiada, no sabía, me iba a brindar un espectáculo genial.

    Había un poco de luz por debajo de la puerta y música suave, supuse venia del televisor.

    Ese rechinar se vio apagado por los gemidos de ella y los jadeos de papa (tenía que saber que ocurría, pero… ¿Cómo?)

    Hasta que se me ocurrió mirar por el ojo de la cerradura, por ahí, tenía suerte y podía observar algo, vaya que la tuve, gracias a quien haya inventado el espejo (después averigüe que fue un tal Justus Von Liebig, ¡¡¡el que hoy es mi mejor amigo!!!) al agacharme y poner mi ojo pude observar que la visión me daba justo en “ese” espejo, tan bien ubicado sin querer, para que me viera el espectáculo en vivo y en directo. Mi madre acostada boca arriba y mi padre hundiendo su cabeza entre las piernas, lamentablemente llegue solo a esa parte porque no se veía mucho más, pero me basto para mojarme nuevamente, sobre todo cuando se apreció un movimiento que parecía ser de acomode, viendo fugazmente que mi madre se ponía en cuatro y mi papa detrás de ella, solo podía escuchar los empujones que daba mi padre y los golpes que daban los cuerpos, baje la mano a la zona ardiente de mi cuerpo para disfrutar también, no necesite mucho tiempo para alcanzar la plenitud del orgasmo, que me pareció fue de los tres a la vez, pues los gritos ahogados que dieron, taparon el gemido del mío, casi fui soldado caído, menos mal que no descubrieron mi posición. Me aleje sigilosamente como había llegado, con el corazón palpitando a full del cagazo que me pegue al no poder controlar mi gemido, casi grito.

    Sin poder dormir pensando en lo ocurrido, necesitaba ver más, el tema era como, ¿esconderme en el placar? ¿Abrir la puerta de golpe? ¿Pedir permiso para ver? No, ninguna era posible, ni siquiera posicionar bien el espejo, pues se darían cuenta.

    Mañana seria otro día, ya veremos.

    Al otro día y siendo fin de semana, sin ir a la facultad, me puse a navegar en internet buscando ideas, llegando a una que me pareció espectacular, existe una app que enlaza dos teléfonos utilizando uno como emisor y otro como receptor. Me puse a buscar mi teléfono en desuso, descargando dicha aplicación en ambos, lo probé y anduvo fantástico, ahora… como esconder estratégicamente el emisor sin que se den cuenta. Aprovechando la soledad de la casa investigue y puse el emisor en varios lados para ver cuál de ellos me da la mejor visión del panorama. Para mi suerte, en la pared hay colgado un muñeco bastante grande e ignorado por ellos, solo esta como decoración, una vez por año se descuelga, (cuando hacemos limpieza general y para eso falta mucho) y me da la mejor visión. Lo desarme con cuidado escondiendo el teléfono dentro, para coserlo cuidadosamente, una vez instalado no podías darte cuenta que había algo dentro, punto para Pilar.

    Ahora restaba esperar las señales que indicarían la acción para ponerlo en funcionamiento.

    Nunca imagine que esa misma noche podría probarlo, deleitarme y saber que hacían mama y papa dentro de esas cuatro paredes, teniendo la posibilidad de sacarme la gran duda, ¿Cómo era el aparato de papa que hacía gozar tanto a su querida esposa? No podía imaginármelo, pero quería saber.

    Luego del ritual del baño cena y televisión, les digo.

    -Bueno gente linda, me voy a dormir, estoy muy cansada, hoy hice limpieza en mi cuarto y salí a correr un rato por el parque, estoy rendida, hasta mañana.

    -Hasta maña hija, que descanses. (dijeron con una sonrisa en su rostro)

    Ya en mi habitación me dispuse a observar, disfrutar, aprender y quien te dice… algo más.

    Luz, cámara, acción… y vaya si comenzó la acción, ambos estaban totalmente desnudos, mi madre con su físico monumental y mi padre, mi padre… ¡¡¡que pedazo de miembro!!! Gordo, largo y lleno de venas he ahí el motivo de los gemidos y gritos ahogados de mi mama.

    Quisiera describir lo que vi, pero me parece más jugoso lo que paso en días sucesivos, sin obviar que mientras mantenían su sesión de sexo comencé a tocarme hasta quedar extenuada.

    La semana transcurrió, para ellos tranquilos, la mía, demasiado agitada, veía el video todos los días, inclusive hasta dos o tres veces, con la consecuencia masturbatoria que ello merecía.

    El día viernes mi mama tuvo que viajar de urgencia a un pueblo del centro de la provincia, distante quinientos kilómetros, debido a un accidente que sufrió su hermana, nada grave pero si complicado y he aquí donde comienza la parte jugosa para mí, nunca pensé pasar de espectador a protagonista.

    Esa misma tarde, recibo un mensaje de papa, que decía, -no prepares cena, a lo que estamos solos llevo algo preparado.

    Mi corazón saltaba de alegría, zafaba un día de cocinar, prefiero hacer el aseo a encerrarme en la cocina.

    Luego de un reparador baño, sin querer hacerlo a propósito, me cambio con ropa de entrecasa, un short que fue el resultado de una calza recortada por sus piernas, ajustado, marcaba exageradamente mis firmes nalgas, y como dicen los chicos hoy, el “sapo”, definiendo bien la división de mi vagina recién afeitada, una remera del tipo musculosa, robada a mi hermanito, que dejaba ver los laterales de mis pechos desnudos por debajo de ella, completando con mis tenis blancas, impolutas.

    Casi al terminar de prepararle el baño tal cual lo hace mi mama, llego dejando la cena en la mesada, me dio un beso a media boca (sin querer, creo que fue la costumbre de saludar a mama) metiéndose al baño.

    Me grita desde adentro del baño.

    -Gracias por la ropa, ya te pareces a tu mama.

    Al salir, la mesa estaba servida con la cena, milanesas a la napolitana con papas fritas, se veían espectaculares, comprobándolo después.

    Al finalizar, lave todo, acomode el comedor y prendí la tv para ver su programa sentados en el sillón, acomode mi cabeza sobre su pecho, paso su gran mano por detrás de mi cuello abrazándome, fue una sensación indescriptible, encima estaba ocupando el lugar que había dejado temporalmente vacío mama. Ojala pudiera ocupar también el sitio que dejo en su lado de la cama.

    Espero no se dé cuenta, en mi entrepierna se divisaba un color más oscuro producto de la humedad que destilaba, y cada vez más liquido al ver el bulto que se le marcaba, teniendo la referencia que ya lo conocía y el morbo de saber que él lo ignoraba.

    Me ofreció ver a continuación una película o un documental, cosa que acepte de buen gusto, no quería que pasara este hermoso momento a solas.

    Me pidió que buscara algo para ver mientras iba al baño, se levantó me dio un beso, nuevamente nuestros labios se encontraron giro sobre sus pasos y se fue como si nada. Así sorprendida como estaba busque una película, me encanto el título, señales.

    A su regreso, observo su entrepierna, el pantalón abultado no podía ocultar la erección que traía, sentí más humedad que mojaba mi ropa interior y mis pezones que hacían fuerza contra la liviana remera impulsando hacia adelante esos dos minúsculos centímetros de tela. Nuevamente tomamos la posición anterior, ahora su mano colgaba por mi parte delantera, casi llegaba a mis tetas, me descubrí alzando el pecho para que se hiciera realidad el toque con su mano, pero quedaba muy evidente, así que me llame a sosiego.

    -Bien a ver si te gusta la película que elegí.

    -¿Cómo se llama?

    -Señales.

    -¿por algo en especial?

    -No, por nada en especial.

    -Por qué me parece que señales hay muchas.

    -¿no entiendo?

    Al tiempo que me decía… “por esto”… llevaba su mano a mi entrepierna, las bocas se encontraron con la lengua que danzaba en el interior, la novedad que estaba entrando por mi boca me hizo estremecer, se dio cuenta.

    Tomo mi mano llevándola a su miembro, por primera vez sentí un pene real, duro e inquieto. Mientras yo buscaba bajar su pantalón deportivo, el me sacaba la remera dejando mis tetas a merced de su boca, que chupaba como un niño el biberón, con su imponente fuerza me ayudo a ponerme de pie para completar el proceso de quedar totalmente desnudos, frente a frente, con su gran miembro palpitante a escasos centímetros de mi abdomen.

    -Amorcito, ¿ya has hecho esto?

    -No papi, nunca lo he hecho.

    -Voy a tratar que sea tu mejor experiencia.

    Dicho esto me hizo arrodillar en el sillón, como había visto lo hacía mama, quería copiar todo lo visto en el video, quería disfrutar como lo hacía la perra de mi madre.

    Apoyo la cabeza en el respaldo elevando bien mis nalgas, separo mis rodillas lo más que puedo y espero la embestida, muy por el contrario, mi sensación fue de algo tibio que recorría toda mi ardiente y mojada vagina haciendo que la piel se me ponga erizada, al llegar con esa hábil lengua a mi clítoris comenzaron esas sensaciones que siento al masturbarme avisándome que llega ese momento sublime en que expulso toda mi calentura por el canal del placer. Gimo, grito, suspiro, vuelvo a gemir, se repite el ciclo cada vez más fuerte hasta que por primera vez puedo exteriorizar a viva voz mi orgasmo tantas veces reprimido cuando realizaba mis tareas “manuales”.

    -Ahhh si papito me voy (solo atine a decir)

    -Ahora viene lo mejor, (dijo esto entre pequeñas risas casi inaudibles)

    Siento que se para detrás, abandonando la tarea que me había dado tanto placer dejando mi sexo palpitante y mojado como nunca. Apoya la punta de su miembro en la entrada, siento como poco a poco va pidiendo el paso y sorteando obstáculos, molestaba por ahora, no dolía. Llego a esa parte de mi virginal canal donde hizo tope.

    -¿Estas segura de quererlo?

    -Si papa, quien mejor que vos para poseer mí, hasta ahora, más preciado tesoro.

    -Bien hija, ya no hay un vuelta atrás.

    Comenzó a presionar hacia el interior, el obstáculo que me separaba de niña a mujer cedió, sentí millones de agujas que perforaban mi interior, esboce un grito, de los ojos comenzaron a salir lágrimas, que eran mezcla de dolor y felicidad.

    Se detuvo preguntando si estaba bien, si quería parar, si quería que finalizáramos. Bajo ningún concepto, le dije, seguí por favor, igualmente espero unos minutos para continuar, solo me acariciaba, sus manos recorrían mi espalda, glúteos, pechos, hasta hizo una pasada por mi orificio anal, que, debo decir estuvo rico.

    Muy lentamente sus movimientos volvieron a hacerse sentir en el interior, salía casi toda y entraba hasta hacer tope en el útero, la sensación era indescriptible, mis entrañas parecían moverse, ¿o se movían?

    Escuche esos sonidos que ya había experimentado, tanto con el video o escondida detrás de la puerta, salía de su boca toda clase de sonidos, presentí la inminente descarga, sus movimientos se hicieron más rudos y rápidos, el dolor se había transformado en placer, siento otro explosivo orgasmo y seguido otro, casi me desmayo de la sensación hermosa que tuve, mi grito se hizo escuchar, lo que hizo a mi papa retirar su venosa verga y descargar su semen sobre mi espalda. Hice lo mismo que vi hacer a mama, me di vuelta lleve su verga a mi boca para eliminar todo vestigio de lo sucedido, sus ojos estaban en blanco.

    Se dio vuelta yendo a la mesa, tomando papel regreso para limpiarme, me beso, agarro mi mano para dirigirnos al baño.

    Ya debajo de la ducha me acicalo como cuando era niña, ese hermoso miembro al que le había brindado mi inocencia hacia solo un rato, volvía a erguirse gallardo, me tomo por debajo de los hombros apoyándome contra la pared, introdujo su miembro, cruce mis piernas instintivamente sobre sus caderas, no sé si fue por mi primer vez, pero tuve otros dos orgasmos seguidos. En esta sesión, tardo un poco más que antes, pero no se pudo controlar y lanzo cantidad de semen caliente que chocaba contra mi interior, que rico se sintió, miles de sensaciones experimento mi cuerpo en ese momento, jadeantes y agitados, me deposito en el piso, nos terminamos de bañar saliendo hacia el sillón, pasamos un rato hablando de lo sucedido.

    -Que rico papa, me encanto, no sabía que era así.

    -Me alegro por dos cosas, que te haya gustado y que la experiencia fuera buena, como así también haber sido yo tu primer hombre.

    -Seguí hablando mi hombre, yo quiero algo más.

    Sinceramente no sé qué mas dijo, baje hasta su miembro y metiéndolo en la boca comencé a chuparlo, no me cabía todo dentro, pero me las arregle para sacarle todo su jugo, el que me había quedado con ganas de probar, lanzo tanto que casi me ahogo, pero su dulzor me cautivo, creo que me voy a hacer adicta al semen.

    -Hija, esto está de más decirlo, pero debe quedar entre nosotros.

    -Por supuesto papito, es nuestro secreto.

    Tan secreto como el mío con la cámara que oculte, que dicho sea de paso, la sigo usando para aprender más y sorprender a papa.

    Esa noche lo hicimos dos veces más y varias veces hasta que regreso mama, que, ahí hasta la fecha, pudimos tener solo un encuentro sexual más.

    Me olvidaba, ya tenemos pensado en un futuro muy próximo, no sé si será el próximo encuentro, tener sexo anal. Como le pedí que desbloqueara el control parental, puedo buscar información referente al sexo y estoy con la información y a la búsqueda de un dilatador anal para poder recibir el gran miembro de mi padre sin problemas.

    Por suerte, esa primera eyaculación en la ducha que lleno mi vagina de leche, no me dejo embarazada, pero con el susto que me pegue, decidí tomar anticonceptivos, los que me van a permitir disfrutar del semen tibio invadiendo mi ser.

  • Quiero coger con un hombre mayor

    Quiero coger con un hombre mayor

    “Mi nombre es Yessenia y tengo 18 años. Vivo en la Florida, pero soy hondureña. Encontré su perfil en esta plataforma y créame que no busco un “sugar daddy”, lo que busco es una buena experiencia con un hombre mayor y que tenga mucha experiencia sexual. Usted me parece un hombre muy elegante y por su descripción y leer lo que busca, creo que usted es la persona que yo también estoy buscando. Yo no tengo mucha experiencia sexual, pero he tenido la mala suerte de encontrarme con dos chicos de mi edad y al igual ellos no tenían mucha experiencia tampoco. Me gustan los hombres mayores y elegantes como usted, pero nunca me he atrevido a acercarme a alguno, quizá porque no tengo confianza con ninguno y la mayoría han sido mis profesores o amigos de mis padres. Usted es un desconocido y quizá por eso me interesa. Yo no vivo muy lejos de su ciudad y si está interesado espero su respuesta. Un beso… Yessenia.”

    Este fue el primer texto que Yessenia me escribió hace tres semanas, aunque yo lo leí hace unos diez días atrás. La contacté inmediatamente y ella se sorprendió pues ya habían pasado días sin respuesta. Intercambiamos teléfonos y correo electrónicos y de esa manera nos conociéramos mejor, pero ya para el tercer día de contacto ella estaba decidida de dar ese paso para un encuentro. Desde el primer momento fue toda una plática con sentido sexual, eso era lo que ella buscaba todo el tiempo y me decía que se calentaba demasiado con solo hablar conmigo y que literalmente deseaba coger con un hombre mayor como yo, pues me decía que le parecía guapo y que desde la primera llamada había sentido esa química. No lo dejamos para más y este pasado viernes nos pusimos de acuerdo en encontrarnos en un motel de su sugerencia en la ciudad donde ella vive y que lo haríamos usando protección porque ella no está en control de natalidad. Salí rumbo al hotel el cual el GPS me indicaba me tomaría dos horas y seis minutos en llegar.

    Llegué a eso de las nueve de la mañana, una hora antes de lo acordado. Encendí la tv sin la intensión de mirar nada y me dediqué ha revisar de nuevo las fotos que Yessenia me había compartido y donde se mira con pantalones bastante ceñidos, con minifaldas donde se le miran unas bonitas y alargadas piernas y quizá la única comprometedora donde se muestra con una tanga blanca mostrándome el trasero y otra de enfrente donde se cubre los pechos con sus manos y brazos. Me hablaba de que media un metro y sesenta centímetros y que era delgada con pechos medianos. Viendo la foto se miraba muy sensual, de esas flacas petit que me encantan con un culito redondito y que se miraba sólido. Pasa el tiempo y ella me llama diciendo que está en el estacionamiento. Yo ya le he dado el número de habitación e irónicamente es el numero 69 lo que nos hizo reír a ambos y que posteriormente lo practicábamos dándole sentido a la coincidencia.

    Le abrí la puerta al tocar y veo que llega con un vestido de tubo de color fucsia y cuya falda era corta que se le miraban los muslos de su pierna muy sensuales. Le di un beso pequeño en la boca y ella correspondió el beso dándome un cumplido de como me veía. Iba vestido formalmente, incluso corbata, pero sin el chaleco del traje. Ella miró alrededor de la habitación, se acercó a la cama y luego a una ventana donde se aseguró en que la cortina estuviera bien cerrada. Me dijo que pasaría al baño y quizá solo pasó a inspeccionarlo o darse un retoque que no escuché el desagüe de nada. Iba bien maquillada, ojos delineados, labios bien pintados y un tono rosa en sus mejillas. Debo decir que su rostro no es de los más bellos que he visto, pero tampoco es fea Yessenia. Creo que su cuerpo llama la atención, de esos cuerpos esculturales y bien tonificados y con un trasero redondo mediano que se notaba igual de tonificado. Esta chica iba a lo que iba y saliendo del baño me dijo de esta manera:

    -Ya estamos aquí ambos… quiero que me enseñe de todas esas cosas que me han calentado tanto cuando hemos hablado por teléfono. Solo dígame que no lo he decepcionado… ¿soy la persona que esperaba?

    -Definitivamente no decepcionarías a nadie y creo que eres más linda que las fotos que me enviaste. – le contesté sinceramente.

    -Usted se mira también más guapo en persona y definitivamente más alto de lo que imaginé. Dígame… ¿Qué me va a enseñar?

    -¿Tú has desvestido a un hombre alguna vez?

    -No… ¡nunca!

    -¡Me lo imaginé! Ven, acércate y desnúdame.

    Creo que a todos los hombres nos gusta desnudar a las mujeres e incluso lo hacemos todo el tiempo con la imaginación, pero también creo que es algo que las mujeres también pueden disfrutar y especialmente una chica de solo 18 años y con la poca experiencia que Yessenia me había comunicado que tenía. Se acercó y comenzó a removerme la corbata, luego desabotonó mi camisa y se acercó a mi pecho y me dijo: -Te miras jovial, tienes una piel muy bien cuidada… no aparentas los años que dices que tienes. – Me removió el cinto y desabotonó mi pantalón y a este lo dejó caer y quedé solo con mi bóxer. Mi verga todavía no reaccionaba a esta aventura y Yessenia me pedía que me sentara en la cama y poder removerme los zapatos. Hincada ante mi me miraba a mi rostro y una de sus manos la introdujo en la manga del bóxer y me tocó la verga y esta ahora si comenzó a reaccionar. Ella solo me dijo:

    -¡Se siente grande!

    -¿La quieres ver?

    -No solo la quiero ver… se la quiero mamar. Usted me tiene caliente.

    -¿Qué tan caliente te tengo?

    -Tengo ya las bragas empapadas… ¡Usted me excita demasiado!

    -Bueno, si quieres comenzar mamándome la verga deja te remueva tu vestido para no salpicarlo de ningún fluido. ¿Te parece?

    Se puso de pie ante mi y solo levantó los brazos y yo bajé un cierre y aquella tela cayo dejándome ver un sostén y una tanga de color negro. Le removí el sostén y ante mi quedaban dos melones de medio tamaño y pezón de piel clara. La acerqué hacia mí y le di un masaje con mi lengua a cada uno mientras ella me sostenía con sus manos la cabeza y miraba como se le erizaba la piel. Definitivamente estaba caliente, pues ya esa tanga se podía ver muy húmeda, pero no se la quité en ese momento. Seguí sentado a la orilla de la cama y Yessenia se volvía a hincar y comenzó con una felación divina que aquello de lo inexperta parecía ser una mentira. En esta posición le dio una buena chupada a mis huevos y paseaba su lengua por mi perineo que, pensé iba llegar hasta mi ojete. Estaba rica la mamada y hasta sentí que intentaba hacerme una garganta profunda y supe de lo caliente que estaba esta joven chica de solo 18 añitos.

    Le dije que me tocaba a mi y ella me dio una advertencia: -Póngase el condón, que no creo que aguante tanto y quiero que me haga correr con esa verga. Se puso en posición de misionero y le he abierto las piernas y hecho la tanga de un lado la cual estaba super mojada y he saboreado su conchita de jugos frescos y salados que disfruté por dos minutos y ella me interrumpió diciendo: -Tony, métemela, que ya me va a hacer correr. – Ya tenía el condón puesto, solo me lo ajusté en algo y lentamente de forma como hincado ante ella le he puesto el glande en su abertura y este desaparece lentamente. Empujo un poco y esa conchita se sentía apretada típica de una chica flaca, de este tipo de cuerpo. Ella me ponía freno con sus manos, pero eventualmente mis 21 centímetros se hundieron y podía ver el rostro de Yessenia y esas expresiones eróticas disfrutando de mi verga y ella como que me halo hacia ella y le he dejado caer el peso de mi cuerpo y ella solo me abrazaba y me decía: ¡Que rica se siente tu verga! No la imaginaba así de grande, pero que delicioso se siente. – Me decía casi gimiendo.

    Comencé con un vaivén semi lento, pero con estocadas fuertes y eso fue lo suficiente para encaminarla a la gloria. Fruncía sus labios y me agarraba las nalgas halándolas en contra de ella y no pudo más y de repente solo me lo decía repetitivamente: -¡Me corro, me corro! No pare… métame los huevos si quiere, pero no pare. Se le escapaban algunos gemidos y era delicioso ver a esta chica haciendo todos aquellos gestos cuando se corría. Me volvía a poner hincado y le metía y sacaba la verga en esa posición y me dio esa sonrisa erótica de satisfacción cuando abría sus ojos. Pensó que yo también me había corrido, pero cuando le aclaraba lo contrario me preguntó: ¿Cómo quiere ponerme?

    La puse en posición de perrito a la orilla de la cama y esta vez sí le quité su tanga mojada y pude observar una conchita totalmente depilada, de labios gruesos y clítoris bastante pronunciado. Ese ojete era precioso y en sí, ese paisaje de tenerla en cuatro con ese redondo culito la verdad que era un poema. Quizá no se lo esperaba y me agaché a meterle mi lengua a ese ojete. No sabía cómo iba a reaccionar, pero le habrá gustado tanto que solo me respondió con un gemido diciendo: -Uf… ¡Qué rico! -Pasé de nuevo a hundirle mi verga en su conchita y podía ver a la vez como esta chica contraía el ojete. Comencé a taladrar la conchita y podía escuchar ese aplauso de sus nalgas y mi pelvis y pasé a también a frotarle con mi pulgar derecho el ojete a esta chica mientras mi verga entraba y salía haciendo ese erótico chasquido de nuestras secreciones. Eso de sentir mi pulgar en su ojete como que la encendió y me lo dijo de esta manera: -Usted si sabe coger… de pronto me hace acabar de nuevo.

    Lo que quizá una chica de su edad no sabe, es que un hombre de mi edad tiene más control en la eyaculación y en mi caso se cómo cambiar de mentalidad para no eyacular sino hasta cuando yo quiera. Arremetí contra esa conchita y la cama crujía a los compas de ese vaivén del mete y saca. Y a todo esto, mi dedo pulgar se hundía en el culo de esta linda chica de nombre Yessenia. Le echaba saliva a mi dedo y se lo hundía de nuevo y esta chica solo eran gemidos que me hubiese gustado ver las expresiones de su rostro. Diez minutos de embates a todas velocidades y a aquella chica se le volvían a despejar los cielos y cuando gritaba la tomé de sus brazos con los cuales se apoyaba en la cama, se los hale hacia mi y su cuerpo quedaba como en el aire y aquel ruido del cacheteo se hizo más intenso aún. Yo no me quise correr porque quería impresionarla y terminar mi primer polvo en su culito del cual me dijo estaba virgen.

    Esto ya lo habías platicado por teléfono y ella estaba dispuesta a hacer el sexo anal, pues lo había mirado en películas, pero a ella sus dos anteriores machos de quienes describía de inexpertos como ella, nunca se lo habían pedido. También me contaba que era primera vez que se corría en posición de perrito, pues con esos dos chicos que había follado, no parecían aguantar mucho en esa posición y ellos se corrían antes a ella sentir acercarse a esa erupción sexual. Le había encantado y definitivamente estaba a ese punto satisfecha, pero se asombraba que le dijera que todavía no me había corrido y le expliqué que a mi edad y con condón como que se me hacía más difícil correrme y por eso quería irme en su culo pues habíamos acordado no usar preservativo cogiéndola por el culo. Ella solo me dijo: -Pues venga, póngame como quiera, que usted me esta enseñando cosas que nunca esperaba y que me han hecho disfrutar de este momento.

    Nuevamente la puse en cuatro a la orilla de la cama y me volví a ir por sobre ella a chuparle de nuevo el ojete lo cual supe le había gustado y que posteriormente ya al final me lo confirmaba. Le recorría con mi lengua desde el clítoris hasta llegar al ojete y hacía ese recorrido lamiendo o frotando mi lengua en círculos de una manera de toque delicado. Su conchita escurría jugos vaginales y ese ojete se le miraba brilloso de tanto chuparlo. Por diez minutos o más me pasé comiendo ese culo y concha, pero los últimos tres minutos me concentré en ese culo y me aferré a quererle penetrar con la punta de mi lengua para sacarle su primer orgasmo netamente anal. Luego Yessenia me lo pedía: -Si, así, así… siento que me va a hacer correr… siga así así, ¡que rico, que rico… por Dios, que rico! -Sentí que sus piernas le temblaban y tenía una especie de tic nervioso en los músculos de sus nalgas y gimió con un alarido diciendo: ¡Me corro! -Se fue en contra de la cama y yo la alcancé para seguirle chupando el culo. Gemía de placer y luego me decía cuando recuperaba la respiración: -Usted me vuelve loca de la manera que folla. Nunca me espere esta follada.

    Se me ofreció en cuatro para darle por el culo y lo que me admira de muchas chicas que por flacas que se miran y de un culo apretado, no tienen mucho problema siendo penetradas analmente, pues me he encontrado con chicas de culo grande y son las más lloronas y las que más se quejan de la penetración anal, mas creo que es una manera de relajarse y no oponerse a la invasión lo mejor en este caso. Esta chica respondía al pie de la letra mi consejo y en un par de minutos mi verga se hundía con pausas de segundos para que ella respirara y se relajara. Si se sentía apretado ese culo, pero mi verga entraba y salía fácilmente una vez asimilaba el grosor y tamaño de mi verga. Vino el cacheteo que sonaba a aplauso y la cama crujía nuevamente a los compas de esta culeada. Le saqué mi verga del culo y le hundía la lengua. Le quedaba bien abierto y parte de mi lengua se le hundía y me la apretaba. Estuvimos así por varios minutos hasta que me lo volvía a anunciar: -Tony métame esa su verga que siento me va a hacer correr de nuevo. Sabía que estaba en el borde de correrse después de algunos minutos de haberse corrido y es por eso por lo que me admiran las mujeres, esa facilidad anatómica que muchas tienen para correrse múltiples veces. Le dejé ir un embate violento y Yessenia comenzó con sus alaridos y a decirme: -Si… así, así… deme así, que me corro, entiérreme su verga que me vengo. – Solo parecía que bufaba y fue cuando me lo dijo: -Échame esa lechita, quiero sentir su leche caliente en mi culo… démela, démela…. Uf que rico. -Mis testículos se contrajeron al escuchar su petición con esos gemidos eróticos y expulsaron una abundante corrida, la cual fue mi primera de esta mañana, después de las cinco corridas que le había sacado a esta joven chica de solo 18 añitos de nombre Yessenia.

    Me mamó la verga y los huevos pues ella se vino por sobre mi sin limpiarse el semen entre sus nalgas y al igual que antes me chupó el perineo, pero esta vez en esa posición llegó hasta mi ojete provocándome otra erección después que mi verga se ponía flácida de la corrida. Esta chica me la volvía a parar con esa rica chupada. Me volvía a poner el condón porque esta vez me quería montar. Se hundía mi verga mientras le apretaba los pezones con mis dedos. La verdad que Yesenia es multiorgásmica, pero según ella me decía era la primera vez que se corría tantas veces que al terminar aquella sesión de 4 horas llevaba contadas diez corridas a solo tres de las mías. Me traje el calzón, la tanga negra que Yessenia vestia como recuerdo, pues después de aquella cogida antes de salir del hotel, me confesaba que iba a aceptar a un chico como su novio y por eso se había tomado la libertad de procurar este encuentro para no sentirse que le era infiel.

    La verdad que la cogida con Yessenia no me la esperaba y eso me llena la interrogante que tuve años antes si a mi edad tendría la capacidad de cogerme chicas así de jóvenes sin que no fueran chicas de paga. Yessenia es una más de ellas que desean y tienen esa fantasía de coger con un hombre mucho mas mayor que ellas y creo tener la seguridad que no será la ultima y todo es no ignorar esos correos que de vez en cuando aparecen. Yessenia es un buen palo y la verdad que me gustaría volvérmela a coger y ojalá me llame alguno de estos días. Lo que si se que nunca olvidara tremenda follada que le di, pues a pesar de su juventud se miraba bastante agotada. Y al igual en mi época, como olvidar esas ricas culeadas con mujeres mayores que yo y que me dieron ricas experiencia. Dime si te gusto esta experiencia y no tengas pena en escribir a mi correo o dejar tu comentario.

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