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  • Mi fantasía con mi hermano mayor

    Mi fantasía con mi hermano mayor

    Bueno… soy un chico de 20 años, y desde hace un tiempo para acá me sucede algo muy inexplicable, lo que sucede es que comencé a tener atracción tanto física como sexual hacía mi medio hermano, él no vive conmigo él vive donde mi papá y yo vivo donde mi mamá, él es mayor que yo, tiene 41 años es un hombre bello, tez blanca, alto, labios carnosos, cabello color castaño, con buen cuerpo, tiene unas piernas uff bellas, su pecho a pesar de que no se ejercita es simplemente hermoso con escasos vellos sobre el centro de su pecho, cuando se pone nervioso de sonroja mucho, es muy serio y varonil y por lo general las mujeres se derriten cuando lo ven, y ajá también ha tenido muchas novias y parejas pasajeras, lo eh visto solo en bóxer y provoca abrazarlo y olerlo y por supuesto besarlo, el me trata muy bien, me tiene confianza en ciertas cosas.

    El lastimosamente se fue del país y hace días le escribí que como estaba y qué hacía, estaba un poco preocupado por el, y él me responde con unas fotos que uff me hicieron sentir cosquillas en todo mi cuerpo, está el sin camisa un poco ebrio en la playa muy sexy un maduro hermoso.

    Siempre fantaseo con él no sé porque, una vez fuimos al cumpleaños del hijo de él y de regreso mientras me llevaba a mi casa, me imaginaba muchas cosas como que el paraba el carro en un sitio y me colocaba hacerle un oral así rico, o que iríamos a un sitio para que él descargara su soltería en mí.

    Siempre iba a su cuarto y le olía sus franelas usadas y no huelen a nada, solo un ligero olor a desodorante y más nada, él es muy pulcro, un día le olí sus bóxer y no olían a nada solo un ligero pero muy mínimo olor a sudor, pero me dio mucho morbo hacer eso.

    Un día estaba viendo videos de ya saben que, y no sentía nada, y algo me dijo (ve fotos de él) y lo hice, me masturbe viendo sus fotos sin franela de sus viajes y uff fue una sensación inexplicable, sentí como que si mi cuerpo flotara de la satisfacción un cosquilleo en mi piernas y en mi estómago que uff, me imaginaba estando con él en su cuarto yo siendo de él, cada que veo sus fotos con su mirada intimidante me encanta, ruego porque me escriba y me envíe fotos de él.

    Siempre me imagino haciendo cosas con el antes de dormir pienso en él. Está simplemente para comérselo, olerlo, besarlo, hacer lo que me pida. Es una fantasía que tengo, me da miedo siento que estoy obsesionando con él, me gustaría que alguien me dijera si le ha ocurrido lo mismo.

  • Cogí con el hijo de mi hermana y su amigo

    Cogí con el hijo de mi hermana y su amigo

    Mi hermana mayor tiene un hijo que estudia en Argentina. En las vacaciones de medio año vino a Lima, de paso hacia Trujillo, con un amigo paraguayo, que estudiaba con él en Buenos Aires.

    Se quedaban una noche en Lima y luego viajaban a Trujillo, donde mi hermana. Ella me consultó si podían quedarse esa noche y acepté. Me pareció bien ver a mi sobrino, años que no nos reuníamos.

    Llegó con su amigo como a las 5 de la tarde. Un chico enorme y realmente atractivo. Mi sobrino, a pesar de tener ya 22 años se veía todavía muy aniñado. Su amigo, de la misma edad, era todo un hombre fornido y bien puesto.

    Llegaron cansados. Los instalé en el cuarto de visitas, que tiene dos camas, pero no baño privado. El que hay disponible se encuentra en el pasadizo.

    Estaba en mi cuarto acostada cuando veo salir al amigo de mi sobrino al baño. Sólo cubierto con una toalla. Realmente estaba delicioso, no pudo evitar mirarlo con deseo, aunque él ni cuenta se dio que desde mi cuarto lo vi pasar hacia el baño. Me vinieron mil ideas locas a la mente mientras él se duchaba. Lo vi de vuelta y en ese instante me quedó mirando sobre la cama. Juraría que me sonrojé un poco.

    A los segundos que él entró al cuarto, salió mi sobrino para ducharse también. Dejó la puerta semiabierta. Desde donde estaba podía ver a su amigo, que se desnudó para secarse bien y claramente pude ver una verga gruesa, no de las más largas que he visto y disfrutado pero seguro de las más gruesa y atractivas.

    Me quedé mirándolo como hipnotizada y él en un momento volteó y se dio cuenta. Con la frescura de su edad y sabiendo que no tenía nada que perder, pues era yo quien estaba en falta, vino a mi cuarto. Así desnudo, al todo o nada.

    Entró y antes que me dijera algo le dije con la voz más molesta que intenté poner ¿qué te pasa? No me respondió, siguió avanzando. Yo seguía acostada y antes que pudiera reaccionar tenía su pene junto a mis labios. Él me dijo, usted decide señora. Que me diga señora y “usted decide” fue más de lo que pude soportar y empecé a chupársela desesperadamente, con locura diría. Tenía más casi 20 años más que él. En ese momento tenía ya 40 años y él sólo 22 años. Me sentí muy puta y le chupaba la verga como tal.

    Comenzó a decir cosas que no entendía, por un instante pensé que estaba loco, pero luego siguió en castellano y me dijo que me había dicho “perra de mierda” en guaraní. Eso me calentó más. Estuve disfrutando su verga un rato más hasta que las ganas de tenerla dentro me vencieron. Le dije “cógeme”.

    Se acostó junto a mi y me dijo que lo monte. Lo obedecí y comencé a cabalgarlo desesperadamente, con ansias de mujer madura dispuesta a todo. Estaba así disfrutándolo con los ojos cerrados cuando siento unas manos que me empujan hacia él. Abrí los ojos y no entendí. Volteé y vi a mi sobrino desnudo detrás mío.

    Intenté levantarme y sacarme la verga de su amigo. Pero entre ambos me contuvieron. Mi sobrino me empujo con fuerza y su amigo me jaló hacia él. Yo intenté zafarme, pero no podía.

    Sentí como mi sobrino untaba saliva con sus dedos en mi culo. Le pedí que no lo hiciera, pero más que un no lo hagas, yo misma sentí que era un penétrame ya.

    Y eso hizo. Me penetró. Sin verlo supe que tenía un pene grande, más largo que el de su amigo, pero no tan grueso, felizmente que no. Estuve allí en medio de ambos por un buen rato, tuve un orgasmo y otro y otro más.

    Estaba sudorosa y plenamente satisfecha. Y ninguno de ellos llegaba. De pronto mi sobrino se levantó y se acostó al lado. Su amigo me empujo y supe que había que cambiar de posición. Me subí sobre mi sobrino, pero me dio algo de vergüenza mirarle a la cara, así que me acomodé de espaldas sobre él, que siguió disfrutando mi culo. Su amigo se puso encima mío y siguió comiendo mi concha.

    Tuve un par de orgasmos más y ellos como si nada. De pronto mi sobrino dijo “tía ponte como la perra que eres”. Supe que tenía que obedecerlo y eso hice. Me solté y me puse como perra. Su amigo se puso detrás de mi y comenzó a cogerme por el culo. El grosor de su pene me hizo doler inicialmente, pero pronto me acostumbre. Mi sobrino se arrodilló delante mío y me puso su verga en la boca. Comencé a chupársela y se vino en quizás dos minutos. Me dijo “eso quería tía que te tomes mi semen”. Y uff me puse muy puta con el pene de su amigo entre mis nalgas. Pensé allí acabaría, pero no, la sacó y la puso en mi boca e igual, me la lleno de semen.

    Mi sobrino me dijo “tía que rico coges”, su amigo me dijo “señora coge muy bien”. Y se fueron a cambiar. Me quedé desnuda un rato en la cama y cuando me di cuenta faltaba poco para que llegue mi esposo. Me cepillé los dientes, me metí a la ducha y me lavé la concha y el culo y me vestí.

    Mi esposo llegó con pizza a los minutos y cenamos los 4 juntos.

  • Humillada por mi jefe y cayendo con el instructor del gym

    Humillada por mi jefe y cayendo con el instructor del gym

    Ya dos meses sin escribir, ¿Que les puedo decir? Tengo la chinga de mi vida. He estado de aquí para allá y la verdad en el trabajo lo tengo demasiado difícil (al borde de renunciar o que me despidan). He tenido el amorío con mi jefe y creí que era un sustento económico para mí, pero ya estoy harta de recibir este tipo de tratos. El dinero me cae muy bien me sirve para la renta de mi departamento además de mis cosas personales, pero ya aguantar los tratos de mi jefe la verdad, ya no.

    En la empresa aún no saben (o se hacen tontos) que soy la consentida del jefe, pero a mi edad sé que es lo que quiero. Recuerdo que hace unas semanas ya casi al salir del trabajo mi jefe me llamó para que fuera a verlo así que me dirigí donde estaba el, una vez entrando a su oficina vi que estaba con un señor así que profesionalmente les di las buenas tardes, mi jefe se levantó de su asiento y me dio un beso en la boca lo cual le reproché. El solo se rio y le dijo a su acompañante de la oficina: “Esta tiernita es solo mía, me gusta llevarla de vacaciones…” mientras el otro solo reía. Le pregunté qué se le ofrecía y me dijo que nada solo quería presentarme con su amigo de negocios así que le di una sonrisa fría y me despedí de ellos. Se que por la calentura a veces dejo que me traten como quieran ya qué hay veces que me gusta ser sometida pero ya con este señor no me gustaba aunque el dinero lo valía.

    Después de acoplarme con el horario de trabajo me abrí un tiempo para asistir a un gym cerca de mi departamento. A veces llegaba a las 6 de la mañana o a las 7 de la noche. El instructor, moreno de muy buen físico y unos treinta y tantos años muy guapo y carismático siempre atendía a las nuevas cómo a mi. Ahí hice amistad con una chica que se llama Estrella, a veces nos poníamos de acuerdo en asistir dependiendo el horario y aunque llegaba mucha gente siempre nos atendían los 3 instructores de siempre. Yo siempre me acorde de Richard (el instructor moreno) ya que el fue el primero que me ayudó en mis rutinas y me dejó despegar sola en el gimnasio junto a estrella mi gymrat. Les juro que si no regresaba a mi rutina del gym no se que haría ya que el ejercicio a veces me despejaba el estrés del trabajo.

    Gracias al destino mi jefe tuvo salidas constantemente del trabajo por eso es que casi no lo veíamos y yo me sentía libre. Por eso iba con más energía y motivada a realizar mis ejercicios. Un viernes al terminar nuestra rutina, con mi amiga Estrella hablábamos acerca de los tipos que nos pedían nuestros nombres o nuestros perfiles para mandarnos solicitudes, siempre en plan de buena onda accedíamos pero nunca les respondíamos ya que no era mucho de nuestro interés. Esa noche al terminar me quede hablando de mas con ella y me contó que uno de los instructores le “tiraba la onda”, Estrella es muy guapa, werita, de cabello largo y con un físico bien trabajado. Le pregunté porque no accedía a una salida con el y me dijo que no podía ya que tenía novio y a veces pasaba a recogerla además de que el tipo era muy celoso y no quería tener problemas con el y los instructores.

    Entendía el punto pero no le quise decir más ya que no quería verme muy zorra. Ella me preguntó si me agradaba alguien del gym y yo medio sonreí y le confesé que Richard me llamaba la atención y hasta ahí ya que, al igual que ella tenía novio (Disfrazando a mi jefe como novio). Esa noche recibí un mensaje de mi jefe pidiendo que quería verme y que iría al gym por mi así que le dije que lo vería en el estacionamiento. No tardo ni 10 minutos en llamarme y decirme que ya estaba afuera, me despedí de mi amiga y me dirigí al coche, lo salude normal y le pregunté cómo había estado estos días ya que casi no lo veía. Se limitó a responderme cortantemente así que mientras íbamos hablando veía como se desabrochaba el pantalón y en un camino casi sin luz se estacionó y me tomó de la cabeza bruscamente para acercarme a su miembro.

    “Rápido, chúpalo que nadie nos ve…” me dijo. “No tengo muchas ganas además estoy muy cansada…” le respondí y a pesar de mi negativa me tomo de la cabeza y me obligo a hacerle sexo oral. “Dios Denisse extrañe tu boca”, comenzó a decirme y a quejarse mientras yo solo cerraba mis ojos y pensaba en Richard. Me despego de su miembro y se acomodó el pantalón y luego me fue a dejar a mi departamento ya que notaba que no tenía tantas ganas. Una vez en mi cuarto decidí acostarme y llamarle a Estrella preguntando que iba hacer y me dijo que iba a salir con su novio, le colgué y comencé a hablar con mis amigas de CDMX, les comenté como podría hacer para darle el cortón a mi jefe sin perder mi trabajo, era algo difícil ya que no hay nada más peligroso que un hombre enojado teniendo poder sobre una mujer.

    Decidí pensar todo el fin de semana para plantear bien la situación y olvidarme de este señor. El sábado me sentía plena, con energía y con ganas de hacer muchas cosas, decidí no pensar en lo del lunes así que hice muchas cosas todo el fin de semana. El lunes al llegar al trabajo mi jefe pidió verme desde temprano así que me acerque a su oficina y me comentó si pasaba algo y ahí fue donde decidí decirle: “ya no quiero seguir con esto…”, me miró fijamente y me contesto con un “De acuerdo, sal de mi oficina y a medio día te quiero aquí”, no sabía para que me habías pedido llegar a esa hora así que en el transcurso del día todo iba relativamente normal. Antes de la hora mencionada me acerqué a mi oficina y lo vi trabajando así que decidí entrar y decirle que pasaba a lo cual me dio una hoja con una palabra grande hasta abajo donde decía “Renuncia”.

    Me puse triste pero sabía que era lo mejor ya no aguantaba esos tratos de él así que me senté, tomé un lapicero azul y antes de firmar me dijo: “Tú decides si quieres irte o no, varían han pasado por aquí y no serás la única solo te digo, tengo amigos y contactos que puedo hacer a qué no te den trabajo así que tú decides…”, lo pensé por un momento pero decidí firmar sin decirle nada y salir de la oficina. Una vez llegando a mi espacio de trabajo saqué toda mis cosas, pedí un Uber y llegue a mi departamento para acostarme en la cama y ponerme a llorar.

    Vaya inicio de semana. Decidí ponerme firme y continuar postulándome en trabajos. Dormí un rato sin alarma y me desperté a las 8:30pm a como pude decidí cambiarme y dirigirme al gym que era lo único seguro que tenia en ese día, sabia que el gym cerraba a las 10 así que con que estuviera una hora era suficiente para mi. Al llegar no había casi personas y de descuidada había olvidado meter mi botella de agua y mi teléfono así que decidí irme a las caminadoras que estaban cerca del baño. Decidí estar ahí un rato y olvidarme de lo sucedido en el día cuando veo que mi amiga Estrella sale del baño de hombres con uno de los instructores y al verme se puso demasiado pálida así que nerviosamente se acercó a mi y me saludó preguntándome porque no le había respondido los mensajes.

    Fríamente le dije que había tenido un pésimo día y había dormido mucho tanto que había olvidado mis cosas, continuamos hablando de cosas equis y ya en la salida le pregunté porque estaba en el baño de hombres (solo eso, para ver qué tanto me diría), me comentó que el instructor le pidió ayuda para mover unas cosas ya que a esa hora no habían ya hombres y yo al ser la más llevada con el me pidió ese favor. No me lo creí y puse cara de ? Y ella lo notó y sonrió y me dijo: “Bueno, solo fuimos a darnos un beso y aprovechando que nadie iba a entrar a ese baño nos lo dimos” “Pero Estrella, ¿Y tu novio?” le pregunté, “¿El que? hahaha no lo va a saber además solo fue un beso casual. Intuía que era un poco zorrita pero no le dije más, comenzó a llover y le pedí que si podría hacerme el favor de llevarme a mi departamento cuando llegara su novio a lo cual accedió.

    Al llegar su novio en una camioneta muy bonita ambas ingresamos y al verlo me enamoré. Estaba guapísimo pero es novio de mi amiga (cornudo). Me dejaron en mi departamento así que llegando hice una pequeña cena y de nuevo me metí a la cama. El martes continuaba normal, postulándome en trabajos pero aún en nada. Olvidaba que me tocaba pagar la mensualidad del gym y como todos mis gastos los tenía presupuestados olvidaba ese detalle. Le marqué a mi amiga Estrella si podría prestármelo y me dijo “Habla con Richard se lo que te digo…”, me extraño tanto ese tono pero no perdía nada. Ambas llegamos juntas al gym ese día y en la recepción estaba el así que mi amiga se adelantó y quede con Richard. Le expliqué mi situación y me contó que sería paciente con los pagos.

    Ya tenía un problema menos. Los días iban pasando hasta que el viernes por la mañana me llama Estrella y me pide, casi suplicando que fuéramos a las 8 al gym, le dije que estaba bien, no entendía el porque así que decidí ayudarla. Llegando el viernes casi a la hora mencionada me dirigí al gym y en el transcurso de la calle me topo la camioneta del novio de mi amiga, “Súbete” grito Estrella. Una vez llegando al gym Estrella le menciono a su novio que no pasara por ella ya que iría conmigo a comprar unas cosas a lo cual menciono que no había problema. Entrando al gym le pregunté que había sido eso y me dijo que luego me diría. Comenzamos a darle pierna, recuerdo que Estrella tenía un pants verde y una blusa blanca oversize. Yo cargaba un pants rosa y una blusa negra. Comenzamos a darle y desquitar todo el estrés de la semana.

    Para ya las 9 pm había unas 3 señoras y Richard y el instructor que le ayuda. Note como mi amiga le escribía a alguien y como veía de reojo al segundo instructor así que me pidió que cuidara sus cosas porque iría al baño así que continué con los ejercicios. A las 9:25 ya no había gente, era la única y a lo lejos veía a Richard acomodando los discos, saqué mi teléfono y solo veía notificaciones de mis amigas de Mérida invitándome a salir pero las ignoraba. Acomode mi mochila y la mochila de Estrella y me dirigí a los baños, al entrar no escuchaba nada así que solo me lave las manos y cerré rápido la llave, esperé un rato ahí y escuché algo en un baño que estaba cerrado.

    Puede ser mi amiga, imaginé. Tenía ganas de subirme a la taza y mirar pero el miedo me paralizaba. ¡Que va! Fui demasiado sigilosa, me subí a la taza y vi como Estrella le estaba haciendo una felación al segundo instructor. Ya era mucho lo que estaba viendo así que baje lo más rápido posible para salir del baño. Espere un rato hasta que veo que mi amiga sale con una buena sonrisa, le pregunté ingenuamente porque había tardado y sin tantos rodeos me dijo: tú sabes muy bien porque tarde.

    Ambas sonreímos y estando aún dentro del gym le pregunté porque lo había hecho y me dijo que a veces le dejaban entrenar sin pagar la mensualidad siempre y cuando en ocasiones me portaba bien con el. Analizándolo bien no era un mal trato ya que en ese momento yo necesitaba dinero y le insinué si había forma de hacer lo mismo en tono de broma. “Hahaha sabes muy bien que si, el Richard te come con la mirada y para el encantado”, no sabia que hacer, pagar el gym sin trabajo me quitaba mucho dinero así que sin pensarlo y por el estrés que tenía decidí aceptar pero no en ese día. “Ok yo le comentó a Richard discretamente, me dijo Estrella”.

    Esa noche llegando a mi departamento solo imaginaba a Richard, no sabia si su verga era chica o grande, pensaba muchas cosas que comenzaron a excitarme y provocaron a tocarme un poco. Dormí sin preocupaciones y estrés. Recuerdo haberme levantado muy temprano el sábado así que decidí aprovechar la mañana y dirigirme al gym sola, no decidí avisarle a nadie. Al entrar estaba semi vacío así que solo me dediqué a hacer cardio y a lo lejos estaba el entrenado. Sabia que cerraría el gym a medio día así que le pedí que al terminar habláramos en privado. Cuando ya estaba vacío el gym comenzó a bajar cortinas y a dejar el único acceso abierto así que me acerque a él y le platiqué si había una manera más amistosa de poder pagarle ya que por el momento no contaba con lo del gym.

    “Si la hay” me dijo. “¿Y cual es?” Le pregunté. “Solo acompáñame al baño mientras cierro”, tome mis cosas y la lleve al baño y detrás venía el. Nos miramos fijamente, tire mis cosas y comencé a besarlo. Nuestro sudor se mezcló entre el abrazo y el beso que pronto comenzó a bajar sus manos hasta mis glúteos redonditos. Decidí bajarle el short hasta que vi un miembro mediano, lo toque con mi mano derecha mientras seguíamos besándonos hasta que me tomo de los hombros e hizo que me pusiera de rodillas.

    Comencé a hacerle sexo oral así todo sudado, sabia un poco salado pero era lo de menos, ya necesitaba un poco de romanticismo en ese momento además tenia ganas de quitarme el estrés como sea. Continué un rato hasta que escuchamos una llamada, era el teléfono de el, yo continue y medio escuche que decía la persona que ya lo necesitaban en un lugar urgente. Me levanto y me dio un beso prometiéndome que lo continuaríamos así que me acompaño a la salida y abordo su auto mientras yo me fui un poco caliente a mi depa. Una vez ya bañada y acostada le hable a mi amiga Estrella y le conté lo que había pasado, me comentó que ya no habría problema con el sin embargo tenía que complacerlo ya que el estaba casado y era casi dueño de ese gym.

    Yo caliente le pedí a Estrella que le comentara si podía salir conmigo ese día y me dijo que lo iba a consultar. Decidí dormir un rato para luego escuchar la llamada de mi amiga comentándome que no podría pero que el lunes el dejaría encargado a alguien más y que ese día podría estar con el además ella me acompañaría, acepte con gusto y ya ansiaba que iniciara la semana. El lunes por la mañana recibi una llamada para una entrevista de trabajo a pesar de estar estudiando pregunté si había medio tiempo para lo cual me dijeron que eso detalles se checan en la entrevista así que anote el día y al parecer ya tenía algo seguro, un motivo de alegria al menos.

    El lunes paso rápido así que decidí llevarme al gym un pants azul y un top blanco, mi amiga me dijo que nos veríamos en el estacionamiento así que fui directamente ahí y vi a lo lejos la camioneta de su novio y luego bajar a ella, la salude y me despedí de su novio con las manos. “¿Y ahora?” Le pregunté, “tu tranquila” me dijo. Nos acercamos a la entrada y ya estaba Richard con el segundo entrenador y nos pidió acercarnos a su coche y subir en la parte de atrás, nos dirigimos ahí y rápidamente subimos para no levantar sospechas. Posteriormente ello subieron y no preguntaron cuánto tiempo teníamos disponibles a lo que mi amiga le respondió que hora y media así que acelero y nos dirigió a un motel cerca de ahí. El segundo instructor se llevó a mi amiga mientras yo quedé con Richard, ya en el cuarto proseguimos en donde no quedamos…

    Comenzamos a besarnos y a quitar no la ropa. El morro su poderoso físico frente a mi mientras poco a poco me quitaba mis tenis y mi top luego comenzó a bajarme el pants y ver mi hilo color menta (qué para ser precisos en la parte de atrás solo se notaba el diminuto triángulo del hilo). Comenzó a abrir mis nalgas y meter todo su rostro en ella. “Ah” “Ah” comenzaba a gemir lentamente. Volvimos a besarnos hasta que me pidió acostarme, comenzó a meter su lengua en mi pussy mientras yo me tomaba de las sabanas e inclinaba mi cabeza hacia arriba. “Quiero que me la chupes” me dijo, así que se acostó y puse mis piernas a la altura de sus hombros (69) y ambos comenzamos a darnos placer. “Mmmm” “Mmmm” solo se escuchaba en la habitación y el ruido de la cama. Me quito de encima y continué haciéndole sexo oral mientras veía como abría un condon. Me puso en 4, me hizo el hilo a un lado y comenzó a penetrarme lentamente. “Ah” “ah” “ah”, comenzaba a venir ya con su miembro adentro mientras me agarraba de las sábanas.

    Pronto comenzó a embestirme rápido y mi gemidos fueron más fuertes. Mientras me embestía en esa posición me tomaba de los brazos y me los jalaba hacia atrás. Mientras mi cabello se balanceaba de aquí para allá opté por cerrar mis ojos y disfrutar ese momento. Juro que duro como 10 minutos (o mas) penetrarme tan fuerte que otro ya se hubiera venido. Se despegó de mi y comenzó a besarme. “Que rica estas, estas mejor que tu amiga” me dijo, no sabia si Richard ya se la había dado pero poco me importó. Volvió a estirarme el hilo y comenzó a cargarme, tardo un poco en introducir su miembro en esa posición pero una vez adentro comenzó a darme demasiado duro que para ese momento yo ya escurría mis fluidos que caían al piso.

    “Dame” “dame”, imploraba para que siguiera penetrándome a ese ritmo. Una vez que me bajo continué haciéndole sexo oral súper rápido para luego subirme encima de el y cabalgarlo. El me tomaba de la cintura demasiado fuerte mientras yo me montaba. Me pidió voltearme de modo que mis nalgas quedaran a la vista de el y así fue. Volví a subirme a su miembro y continué dándome sentones mientras el me daba golpes en mis glúteos noté en el espejo que ya las tenía demasiado rojas. Me detuvo un rato y me acostó en la cama, pegó mis piernas y comenzó a volver a penetrarme mientras me tomaba del cabello, estuvo penetrándome de esa forma que luego tomo sus dedos y los metió a mi boca, apenas y podía gemir con esos dedos tan gruesos que tenía.

    Se detuvo por un rato y me pidió que chupara sus dedos y así los hice a cada uno. Aprovechamos un sillón que había en el cuarto, el se sentó, me subí y comencé a volver a cabalgarlo. “Dios” “ahhh” “ahh” comenzó a gemir mientras yo tocaba mis pechos. “Ya no puedo!!!” Comencé a gritar mientras tenía mi segundo orgasmo. Estuvimos ahí un rato hasta que ambos nos acostamos y continuamos besándonos hasta que se subió encima de mi y comenzó a penetrarme ahora con mis piernas a su hombro. Yo ya no podía estaba demasiado cansada pero muy caliente así que me sometí a el. “Promete que ye voy a coger cuando yo quiera” me decía en cada embestida. “SI SI” solo me limitaba a responder cuando se la nada me da una cachetada con su saliva. Puso mis piernas casi a mi cara y comenzó a darme lo mas duro posible. “Ya ya ya por favor” “Ay ay ay” comenzaba a gemir todavía más mientras mis ojos se ponían casi blancos. “Tengo que terminar ya casi es la hora…” me dijo así que continuo dándome así hasta que me dijo” Ven aquí”, me tomo del cabello me hinco y comenzó a masturbarse. Yo ya hincada solo saqué mi lengua y observaba cómo se masturbaba y gemia. Opte por chuparle sus testiculos un rato hasta que me volvió a tomar del cabello y soltó todo su semen en mi cara y cuerpo.

    “Ahh” “ahhh” “ahh” comenzó a vaciarme todo su esperma. Recuerdo que solo escuchaba sus gemidos de placer al haber terminado mientras yo secaba parte del semen de mis ojos con mis dedos. “Tenemos que vestidos…” me dijo ya que habíamos cumplido el tiempo establecido. A cómo pude me limpié en el baño y me comencé a poner toda mi ropa deportiva y ambos salimos del motel para dirigirnos al vehículo. Después de un rato vimos acercarse a Estrella y al segundo entrenador. Una vez adentro comenzamos a peinarnos ya que estábamos completamente despeinadas y por suerte mi amiga cargaba un perfume para quitar los olores del sexo.

    Una vez ingresando al estacionamiento del gym notamos que la camioneta del novio de Estrella estaba ya estacionada esto hizo que nos alarmáramos así que Richard decidió estacionarse por otro lado y a cómo pudimos metimos a Estrella casi escondida. Una vez ya adentro tomamos diferentes caminos, mi amiga entro al gym y me pidió que ambas saliéramos juntas para no levantar sospechas así que nos dirigimos a la camioneta de su novio y al ingresar vi que le dio un beso y le dijo un “Te quiero” para luego tomarla de la mano y dirigirse a mi departamento. Íbamos hablando de cosas nada importantes en el camino así que una vez en mi departamento me despedí de ellos, ingresé a mi cuarto y ya feliz y sin estrés (por el momento) decidí acostarme sabiendo que ya tenía a alguien con algo de cariño efectivo.

    He tenido baches en cuanto a trabajos y por el momento estoy enfocado en otras cosas ya casi no suelo salir ya que es difícil el sustento por el momento aquí estaré escribiendo y hacerles saber lo que me pasa como joven independiente.

  • Mi primera infidelidad con la negra más hermosa del mundo

    Mi primera infidelidad con la negra más hermosa del mundo

    Fui un esposo fiel por diez años. Si es que se le puede llamar fidelidad a la forma tan reprimida en la que viví todo ese tiempo. Orgasmos insípidos, masturbación en la oficina, fetiche de senos hasta durmiendo, en fin, diez años sin saber lo que era un cuerpo de mujer, y sin conocer el mío. Tres décadas de mi vida sin saber lo que era el sexo real.

    Daylén se apareció, según ella, porque le llamó la atención mi anuncio y quiso lanzarse al morbo del sexo con un desconocido. Pero esa no era la verdad. Lo cierto es que los dos, muy a nuestro pesar, nos dimos cuenta de que éramos hipersexuales. Pero eso fue mucho después. Ella se auto reconoció con senos grandes, tal y como yo lo pedía en el anuncio y por ahí empezó todo.

    Era negra como el carbón, con una mirada capaz de todo, enérgica, voraz, con ganas de devorar hombres pero indecisa sobre como empezar a hacerlo. Cumplimos el protocolo de una cita formal pero a la segunda fuimos directo al grano, o mejor dicho, a la cama.

    Yo buscaba las tetas grandes que siempre quise, pero me encontré con otras cosas que abusaron de mis erecciones. Unas caderas muy anchas, que facilitaban unos orgasmos fáciles detrás de otros pero infinitos, una lubricación excesiva a solo tiro de vista, un olor a hembra negra que me hipnotizaba hasta un metro de distancia, y una entrega total en la cama. Ella lo quería todo y era capaz de darlo todo. Para colmo las tetas no se quedaban atrás y aunque ligeramente caídas tenían una forma natural y una consistencia deliciosa de las que me aferré todo el tiempo.

    Siempre he sido un hombre friolento. Quizás por eso el calor de una negra con tanta energía me marcó para toda la vida. Friolento y muy blanco. Así me lanzaron a este mundo. A ese calor que recién descubría se unió la fuerza deportiva de Daylén, capaz de masturbarme y ejercer un control absoluto al agarrarme el pene, o mover su cuerpo violentamente sin parar para darle a su anchísima vagina el déficit que ella tenía – al igual que yo – por tantos años. Todo eso a pesar de tener diez menos que yo.

    Mi primera eyaculación con ella fue mi constatación de que me había encontrado justo lo que había soñado toda la vida desde que me empecé a masturbar con nueve años – justo dos antes de soltar mi primera gotita de semen-. Ella no podía creer que desde mi delgado cuerpo, en un combate tan asimétrico, pudiera salir tanta producción de esperma; menos desde un hombre que había pasado la mitad de su cuarta década. Yo no terminaba de eyacular en su vientre y sus ojos se movían entre los míos y mi glande, como quien no entiende lo que está pasando, pero sin saber como disfrutarlo a plenitud.

    «A mi nunca me habían acariciado así», me dijo después del primer combate. «Esto tenemos que repetirlo. Yo quiero ese cuerpecito para mi dos o tres veces por semana» Después de quince días ya estábamos tocando el cielo. Todo eso sin abandonar aun el condón. Aquello solo fue una introducción. Aun así, no se me olvidan, durante esta etapa inicial, los pormenores de una ocasión en la que en pleno parque habanero, de noche, pero no tan tarde, me dio la mamada más salvaje que he recibido jamás. Fue así como me enamoré de ella. Digo, como nos enamoramos. Teníamos tanta necesidad de dar, tanto déficit acumulado, que reconocimos mutuamente en la entrega del otro, justo lo que estábamos buscando sin saberlo. Porque hasta ahora solo he hablado de su entrega. Ya tendré tiempo de hablar sobre la mía, en otros términos más carnales, porque aquel big bang sexual, tuvo varias etapas evolutivas.

  • Los casos de Amanda: Estirpe de la cripta

    Los casos de Amanda: Estirpe de la cripta

    Los casos de Amanda White, la puta de lo sobrenatural: Estirpe de la cripta

    Ahora

    La familia Matheson tenía una gran historia y mucho dinero para albergarla. El mausoleo familiar permitiría vivir con tranquilidad a una familia de clase media. Si es que las losas, copas funerarias, las estatuas y esquelas mortuorias y los ataúdes fuesen de su gusto, claro está. La única fuente de luz que iluminaba el lugar es la de una cristalera tan adornada como cara, que daba al conjunto un toque aún más fantasmagórico gracias a la tenue luz de la luna. El olor a polvo y humedad llena el lugar y cualquiera que entrará tendría la necesidad de taparse las narices con un pañuelo, aunque otros olores como el almizcle proveniente de un animal grande y el olor a sexo… Porque si bien en la mayor parte de su existencia la cripta estaba en un silencio apenas roto por algún ruido exterior o alguno más inquietante del interior.

    Esta noche encima del altar donde una vez al año se hace la misa para los muertos que yacen en el lugar, está teniendo un acto sacrílego. Y no solo porque estuvieran follando encima de él. Sino por la naturaleza de uno de los dos participantes, que se podía oír gruñir gracias al eco que producía la sala y a veces aullar de placer, mientras usa sin miramientos a una mujer que hace tiempo ha dejado de aguantarse los gemidos y que de vez en cuando musita entre dientes cosas como “cuando llegará…”, “Joder, no más…”,“Diooos, ¿Por qué estoy disfrutando tanto?…” entre otros, antes de arquear la espalda cuando tiene un orgasmo más.

    La mujer que yace encima de la losa, llama la atención por su piel anormalmente blanca que la hace evidenciar como albina, que es lo único que tiene en común con la cosa que se la está beneficiando. La mujer que gime como una perra en celo se llama Amanda, sudando por el “castigo” que está recibiendo, ahora su blanca piel apenas está protegida por los desgarros que ha sufrido durante la noche en lo que solía ser ropa de calle. Lo primero que llama la atención de su vestimenta son unos pantalones vaqueros rotos por la entrepierna para dejar a la disposición de la bestia su sexo y culo, este último enfriándose en el frío mármol mientras recibe los golpes de los cojones de la criatura. Su blusa es poco más que un jirón que cuelga de su brazo derecho, aunque quizás por un mínimo de decencia sigue manteniéndose agarrado a su cuerpo, y su camiseta blanca de calidad que le daba un toque profesional ha sido rota por la mitad dejando a la vista un sujetador gris deportivo que ha sido levantado hacía arriba con cierta brutalidad como muestran las marcas que le ha quedado en la piel. Sus pechos bastante firmes, con unos pezones respingones, tanto por el frío como por la reacción al sexo, botan al ritmo de la frenética follada de la criatura. Amanda intenta no mirar al frente, agradeciendo que al menos la luz de la luna no haga visible el rostro de la cosa que de vez en cuando baja para lamerle la cara y dejando el olor de su aliento putrefacto, y las manos al final de sus brazos musculosos, están firmemente sujetas contra la lápida para que no pueda defenderse. Sus piernas torneadas y duras por el ejercicio están abiertas colgando en el aire, pero Amanda debe reconocer con cierta vergüenza que en ciertos momentos ha rodeado la cintura peluda de la criatura cuando ha tenido un fuerte orgasmo, los cuales ya ni los cuenta, la criatura sigue y sigue, no parece cansarse… ni tampoco quedarse seco con la cantidad de semen que resbala por la lápida hacia el suelo, junto a sus propios fluidos. A veces, la deja “escapar” para luego volver a cazarla y montarla. Esto ha sido así desde hace una hora y media. Si al menos pudiese encontrar la maldita pistola… Y pensar que había venido hace tan solo unas horas dispuesta a enfrentarse a lo que sea.

    Hace tres horas en un lugar en las afueras de Boston, Massachussets

    Amanda es conocida en ciertos círculos que la gente normal no debería conocer para su propia cordura, y los conspiranoicos que hurgan en ellas terminan desapareciendo, incluso quien se mueve en ámbitos más oscuros, prefiere dejar en paz. Porque a un matón o a un asesino puedes pagar a otro mejor para que se lo cargué… Las cosas que Amanda se enfrenta por cantidades bastante cuantiosas no morían usualmente por el vil metal. Cada una de sus cacerías e investigaciones previas era casi una ciencia, pero no exacta, ya que cada caso era muy distinto, y necesitaba investigación previa. Lo peor, es que la mayoría de la información que se encuentra no es muy fidedigna, y la prueba/error solía terminar con resultados mortales… aunque no para ella. Tenía cierta condición que la hace “compatible” con los entes, eso significaba que no la hacían daño (al menos sino les hacía daño primero, y aun así le dan oportunidades si les permite desahogarse) y se convertía en un buen cebo para llevarles a trampas donde despacharlos, si todo iba bien, si iba mal… prefería no recordarlo y había cierto video suyo de uno de sus casos que estuvo rulando en la Deepweb antes de que desapareciera él y quien lo compartió, junto con varios que lo recibieron como un mensaje claro, es terreno vetado, ofrecía demasiadas respuestas a preguntas muy incómodas. En el se mostraba, que si bien, ellos son compatible con ella, la condición de ella les hacía compatibles con ellos… O sea, que llegaba a ponerse cachonda cuando le sucedía, lo que le repateaba las tripas.

    Aunque en esos casos les cobraba más a los clientes, y eso le hacía sentirse también bastante puta, ya le costaba mantener una pareja o incluso un rollo esporádico, sin tener recuerdos demasiado explícitos volviendo a su mente mientras tenía sexo y, claro, las comparaciones a veces eran demasiado humillantes. Pero hoy se había preparado con un set bastante amplio por las pocas explicaciones que le dio su cliente. Aunque conseguir encajar las piezas y obtener las que faltan, es algo que debe hacerse.

    Había salido el día anterior con su coche, un Pontiac GTO, un coche que su “padre” admiraba y que ella le llegó a coger aprecio en su juventud. El motel de carretera en el que se había hospedado, era cuanto menos “humilde”, pero no pensaba llegar con sueño al trabajo.

    Al fin al cabo, le espera la mansión Matheson. Su propietario, un ermitaño suficientemente rico como para mantener el lugar como si el tiempo no pasara, parecía apegado a la época victoriana. Si, su casa había sido ampliada, pero tenía ese aire colonial que hacía que cualquier Poe de pacotilla se estremeciera de placer. También le habían dedicado algún corte periodístico con el título del hombre que nunca duerme, ya que siempre mantenía las luces encendidas de la casa y tenía reflectores en el exterior. Así había sido desde la muerte de su mujer y primogénito durante el embarazo. Nunca se casó de nuevo y cortó de raíz cualquier asunto social. Ella misma había hablado con una sucesión de intermediarios y ni siquiera se dignó a hablar con ella, fue una especie de mayordomo con una voz nasal horripilante que había provocado que varias veces le tuviera que hacer repetir lo que decía.

    El caso, el hombre que nunca duerme, tenía muchas razones para ello y necesita ayuda profesional. La clase de ayuda que jamás pedirías sin mirar a ambos lados antes de decir tu suplica. La llegada por la mañana temprano al lugar hizo que la casa pareciese un poco menos siniestra… solo un poco. Le abrió la verja el mayordomo, un hombre muy alto, delgado y de características aguileñas con una mirada penetrante de ojos verdes inquietante… aunque para si misma, Amanda pensó que se parecía más a un buitre… hasta que le oyó hablar y no le pegaba nada la voz que tenía, demasiado aflautada. Por lo que intento no sonreír en exceso, al menos mientras él mirase.

    El despacho del señor Matheson tenía un contraste curioso entre el equipo de informática y varios cacharros de última generación, mientras que cuadros severos y esculturas añejas parecen estar sembradas en el lugar para que fuese una tortura limpiarlas o no tener la sensación de que estás siendo observado. El señor Matheson quizás fuera guapo de joven, pero las desgracias que no había terminado de asimilar, le habían hecho mella. Grandes ojeras, un pelo que proliferaba más el blanco que el negro cortado de forma bastante excéntrica ¿Se lo cortaría el mismo? Pensó Amanda. Y bueno, los ojos, infinitamente cansados y vehementes del obsesionado en algo. Su charla es como la lluvia al paso de una tormenta, incesante y que corta cualquier cosa que estuviera pasando alrededor.

    Tras las presentaciones de rigor, un pequeño rifirrafe en cuanto al pago y una mirada asesina a su mayordomo por seguir de pie al lado suyo, lo que hizo que este se fuera. Empezó a hablar de su verdad, y esto es importante. Amanda sabía muy bien que usualmente cuando se llega a estos extremos es que los esqueletos rebosan en el armario. Al parecer su mujer sufría de ataques que la dejaban en un estado parecido a la muerte, los Matheson eran bastante reacios a que extraños se metieran en sus asuntos y solo permitían a un médico de su confianza verlos. Cuando finalmente parecía que iba a haber un nuevo miembro en la familia, tuvo uno de sus ataques que la dejó como muerta. Por desgracia el médico estaba en ese momento lejos y a pesar de los intentos de reanimación, no parecían surtir efecto, por lo que con temor de que fuera otro de esos ataques, fue dejada en un ataúd en el mausoleo familiar abierto, en una sala fresca para que si al final estuviese fallecida, la corrupción de la muerte no la tocase en exceso y el mausoleo fue cerrado para que no entrarán curiosos (Amanda intentó no enarcar la ceja ante el cúmulo de despropósitos que podrían haber sido solucionados con no ser tan cerrados de mente). Esa noche el señor Matheson apenas pudo conciliar el sueño y a la mañana siguiente fue con premura a ver a su amada tras abrir el cerrojo con la única llave disponible.

    Al entrar pudo escuchar la voz de su mujer balbuceando, y entre emocionado y asustado llegó a la sala donde había sido situado el féretro abierto. Allí es donde la pudo encontrar hecha un ovillo, con la ropa que había sido preparada para su entierro hecha jirones, ella semidesnuda mirando al cielo sentada con las piernas abiertas, mirando al cielo con una mirada destemplada y una sonrisa enloquecida, mientras que no pudo más que horrorizarse de que alguien había depositado su semilla en su mujer tras forzarla… y ese alguien le había hecho heridas de zarpas en su cuerpo.

    Su mujer nunca se recuperó, quedó en cama mirando la nada hasta que tuvo lugar el parto. No salió bien, tanto la madre como el niño habían muerto. Quizás hasta aliviado les dejó en el panteón familiar, juntos. Entonces, uno de los criados fue salvajemente atacado, luego otro y otro más… cada vez eran menos esporádicos y llego a haber una víctima mortal. Cuando se hizo una investigación y una caza… todo fue a peor. El asunto se tuvo que tapar por el número de muertos, pero una cosa estaba clara, el ente que salía del mausoleo no era humano. Otros habrían dejado su casa, pero Matheson se agarraba a ella como una lamprea. Y consiguió ayuda. Otro profesional había puesto salvaguardas en el mausoleo que debían renovarse cada cierto tiempo y le había indicado que lo mejor sería no dejar ninguna habitación cerca del exterior sin iluminar. Matheson mudó su dormitorio en una de las habitaciones interiores y pagó religiosamente por la protección. No hubo problemas desde entonces… hasta ahora. El tipo había fallecido, sin duda por algún encuentro que le vino grande (hay gente que no sabe cuando dejarlo). Si bien el ente no había entrado en la casa en sí, se le podía ver rondando por el lugar y salir para cazar en el exterior. Y la casa no estaba lo suficientemente alejada como para que no pudiera acercarse a alguna urbanización y hacer una escabechina.

    El “houdini” que le había ayudado en su momento, pensó Amanda, era de los de peor calaña. Los que agarran al cliente con una solución a medias y que les hace pagar el “rescate” a cambio de un poco de seguridad. Le siguió preguntando por los detalles de los avistamientos, la apariencia de la criatura (que sugería ser una figura albina humanoide de características animales) y su comportamiento en general. Matheson le contestó lo que sabía, y dijo que si quería podía ver las cámaras de seguridad, a lo que Amanda solo sonrió y le indicó lo que pensaba de su antiguo empleado y negó ver las grabaciones. Para ver un borrón en medio de la grabación, prefería empezar a seleccionar el equipo adecuado y leer leyendas autóctonas del lugar, a partir de ahí, ver que podía hacer. Si quería que se solucionase permanentemente, ya que la opción de las salvaguardas se había ido a la porra, tardaría años en que la esencia de la magia a medio hacer permitiese poner otras, solo el profesional que las hace puede reforzarlas o quitarlas. En fin, cuando se hace una chapuza, siempre viene el profesional… que no cobrará barato precisamente. Lo que si tenía claro es que la hora en la que aparecía la criatura era a partir de las tres de la mañana, una confirmación de su naturaleza malévola.

    Tras unas horas de búsquedas en sus libros almacenados en su fiel portátil. No encontró nada relacionado en los mitos de la zona, según amplió la búsqueda había más candidatos, pero resultaban “exóticos”. Aunque no era tan raro que alguna “cosa” llegase a lugares insospechados, lo que lo hacía el trabajo aún más pesadillesco. Pensó en varias hipótesis, que influyó en la selección de talismanes y la carga de sus balas, ninguna de ellas haría mucho daño a un humano, materiales blandos, pero todos bendecidos y condimentados con cosas que según que criatura podría provocarle mucho daño o matarla directamente… pero para eso solo tenías un disparo. Retener, reconocer y eliminar. A Amanda le habían enseñado a ser metódica, de otra forma, solo sería otra víctima más.

    Al cenar en la mansión, mientras aguanta la perorata lo suficiente para poder meter baza, le comentó a Matheson que le haría una señal para iluminar el lugar con las luces que tienen en el interior del mausoleo. No creía que fuera a ser decisivo, pero a las malas puede espantar a la criatura si le hace daño la luz. No había dejado de estar incómoda durante la velada… excitada, y eso significa que había algo fuera de lo normal en el lugar ¿La entidad del mausoleo era tan poderosa? Al menos pudo entretenerse en ver la incomodidad que le provoca al mayordomo, durante la cena se le había caído un par de veces, se le habían caído los cubiertos y por un momento pensó que la sopa iba a acabar rociando la calva del señor Matheson, que le miró con cara reprobatoria y le dedicó varios gritos bastante destemplados… Teniendo en cuenta su carácter, le extraña que alguien tan patoso siguiera en su servicio.

    Tras tomar una taza de café bien cargado y llevar un termo para pasar la noche, salió al jardín, que está bastante recargado, con estatuas de dudoso gusto adornando el buen surtido de flores que lo adornan, la noche está iluminada por una luna llena que da a todo un toque melancólico, pero no podía quedarse a observar el jardín y decidió dirigirse con prontitud al mausoleo.

    Al llegar observó la puerta, ya había puesto una salvaguarda en el exterior, para que no saliera nada maligno de allí, al menos durante unas horas, es la máxima protección que puede poner por culpa del hechizo a medias del “houdini”. Y en el interior había hecho preparativos de todo tipo, variando diferentes fórmulas, al fin al cabo, es como encontrar la jaula indicada para el ser en cuestión. También lleva una pistola y diferentes balas para darle el toque final y a las malas diferentes armas de cuerpo a cuerpo de diferentes materiales, pero no era lo mismo que con las armas de fuego. Si tenías que defenderte cuerpo a cuerpo con una de esas cosas, es que estás en un gran problema.

    Como le había comentado al señor Matheson, por ahora era mejor que estuviera todo en semipenumbra. Se puso unas gafas de infrarrojos, recuerdo de su paso por un caso pagado por el gobierno, y examinó de nuevo todas las preparaciones, para esperar en la sala del altar, cuya imagen de Jesús en la cruz, tenía un tono fúnebre a la luz de la luna.

    El lugar es amplio con varias pequeñas salas interconectadas entre sí y abajo del altar, la cripta en sí, al igual que todo, bastante recargado, aunque al menos no hay el problema de tropezarse con alguna maldita estatua. Las otras pequeñas salas están llenas de nichos de los Matheson más antiguos, traídos de Europa para descansar con su familia. No tenía queja, ya hace tiempo que encontraron su lugar de descanso, pensó Amanda, mientras observa la oscuridad con detenimiento, para su alivio ningún movimiento, ningún sonido, aunque le preocupa especialmente la cripta, pasar por allí la ponía especialmente excitada, sea lo que sea está ahí, esperando su turno. Por lo que había dejado la mayoría de trampas rodeando está entrada.

    El tiempo pasa, tras haber dado varias vueltas al lugar para que no se le escapara nada. Se había sentado contra la pared mirando al altar. Solo son la una y media de la noche. Se ha tomado el cuarto café, y no hay movimiento alguno. Suspira, mientras mira hacia la vidriera que solo está iluminada muy tenuemente, en ella se puede ver el polvo en suspensión concentrado. Amada solo siente esa ligera excitación, nada más. “No hay nada y queda tiempo, mejor me voy a mear” se dijo mientras se levanta para ir al exterior, ya le habían indicado donde está el servicio, y la casa está “despierta” esperando que todo acabe. Por lo que no debería haber ningún problema. Se dirige a la salida y tira de la puerta… No se abre. Extrañada, tira de nuevo y nada. La examina, no hay actividad sobrenatural en ella, entonces mira en la mirilla y ha sido cerrada con llave, desde el exterior.

    Mantiene la calma ¿Una encerrona? Pero si no ha conocido a Matheson en la vida y… que ella sepa no ha dejado a ningún cliente insatisfecho, ni tiene ningún enemigo que pudiera sobornar a Matheson. Pero logra recobrar la calma. Vale, se comprende, no quiere que salga hasta que termine con el trabajo. Menudo capullo. “No me iba a escapar” sonríe “aunque esto me lo voy a cobrar.” Utilizó el móvil para mandar varios mensajes a Matheson y certificó el hecho. Después le indicó que o abría o se iba a mear en la tumba de sus muertos, nunca mejor dicho. Matheson le indico que hay una pequeña garita, allí hay un WC, que se mantenía en funcionamiento.

    Refunfuñando, se dirigió allí, pudiendo comprobar que era un poco más que un zulo, aunque bastante limpio, efectivamente en un minúsculo habitáculo está el WC. Antes de aliviarse, busco cámaras, con un vídeo suyo indecente, ya era suficiente. Cuando terminó se encontró con que todavía mantenía esa tensión en el cuerpo, desde la cena no ha parado de estar cachonda, vaya. Todavía seguía con los pantalones bajados, miró el móvil, no había pasado mucho tiempo.

    Su mano tentativamente buscó su sexo, sus dedos lo abrieron ligeramente para tocar la ligera humedad que tenía y así empezó a masturbarse, sentada en la tapa con las piernas abiertas se dejó llevar, cerró los ojos e imaginó una relación con Charles su …, ni ella misma lo definía ¿Amigo con derechos, proyecto de novio? Él era “normal”, ella un fenómeno. No podía salir bien, pero el sexo era divertido. Y recordar como la empotraba contra la cabecera, la está poniendo a mil, aceleró el ritmo metiendo dos dedos dentro de su coño para terminar pronto, cuando lo sintió, algo se acerca.

    Maldición, se dijo para sus adentros. Se puso rápido las bragas deportivas, el pantalón y su cinto con las balas y su revólver, saliendo rápidamente del servicio. Entonces escuchó el aullido de dolor. Había picado, sin duda, una de las trampas le había afectado. Sacó el revólver, y dejó la recámara abierta, para añadir la bala que hiciera falta. Y llegó a la sala del altar, donde espera una figura entre el brillante círculo que no le deja de dar pequeñas descargas, dejándola inmóvil. Ahí está una bella mujer de origen árabe, que se encuentra semivestida hecha un ovillo en el interior del círculo. Esta musita algunas palabras lastimeras en un idioma que no conoce.

    “A otro perro con ese hueso, querida” según el dolor se hacía más evidente en la criatura, podía ver como adquiría su forma real. Aunque humanoide y algo más pequeña que un ser humano medio, la simiesca criatura tenía facciones de hiena, especialmente en su rostro y más específicamente en su boca, sus huesos son ideales para romper hueso, sus ojos negros miran a Amanda con una mezcla entre odio y hambre. Ahora sin la ilusión está completamente desnudo y puede mostrar ese pelaje albino que le cubre por completo, pero no lo suficiente como para ocultar su sexo. Ahora si reconocía lo que había sido la fuente de infortunio para la casa Matheson, un ghoul. Uno de los comedores de cadáveres del cercano oriente, pero que no les impedía comer a un humano despistado si era tan tonto como para acercarse a una desconocida pidiendo ayuda semidesnuda en un maldito cementerio, seguramente para aprovecharse de ella. En opinión de Amanda, se lo merecían.

    Mientras carga las balas con cabeza de mezcla de sal y hierro frío. Pensó en como demonios había acabado una criatura así en pleno Estados Unidos… Entonces escuchó el movimiento a sus espaldas. La criatura no había hablado para que la liberase, sino para despistarla de la que está justo detrás suyo. Esquivó como mejor pudo el envite e intentó mantener el revólver en sus manos, mientras caía al suelo y se deslizaba ligeramente hacía adelante.

    Escuchó la risa de hiena que le dedicó el segundo ghoul, en tanto agarra una de las piernas de Amanda para llevarla hacía él. Las balas se habían dispersado por el golpe y Amanda tuvo que buscar a tientas la idónea para ese momento. Entonces la criatura dejó de reírse y se quedó un momento pensativa, mientras Amanda seguía buscando desesperada y algo cachonda por estar tan cerca de la criatura.

    Y la naturaleza de Amanda, empezó a actuar, la lengua del Ghoul salió de su mandíbula y empezó a jadear, mientras su sexo crecía por momentos sin que Amanda se diera cuenta. Ahora ya no le apetecía comerse a la humana, le apetecía montarla y llenarla con su semen para poder reproducirse. Una idea que no había tenido desde hace quince años, cuando se encontraron a esa humana en este edificio, que sirve como una de las salidas de la madriguera que conectaban varios cementerios de la zona. Aunque su instinto decía que si no estaba la humana embarazada no podría hacerlo, pero algo le impedía seguir su naturaleza. El puro deseo. Y esos pantalones apretados que cubrían el trasero de Amanda molestan en ese objetivo.

    Amanda sabe que por ahora está a salvo, pero tenía que encontrar las malditas balas si quería acabar con estos bicharracos. Y entonces escuchó el rasgar de ropas y el frío llegándole a su culo ¡Esa maldita cosa le había roto el pantalón por la entrepierna! Intentó gatear, pero soñadoramente el Ghoul puso una garra sobre cada una de sus piernas y la arrastró hacía él, para luego abrir las piernas. Amanda se giró y pudo ver el miembro que parecía humano en parte, aunque también tenía un toque animal y un suspiro se escapó de su boca. Su cuerpo se cubrió de un sudor frío, mientras su sexo se humedecía indicando que lo espera dentro e intento forcejear para poder liberar sus piernas sin mucho éxito, agobiada susurra —Otra vez, no.

    Pero la criatura pensó en otra cosa, su morro se acercó al coño de Amanda y empezó a lamerlo disfrutándolo como si fuera un manjar. A lo que Amanda, reaccionó arqueando su espalda entre la humillación y el placer, mientras sus ojos lagrimean un poco. Un pensamiento le llegó a su mente, se había rasurado su sexo al poco de saber que tenía el caso ¿Lo estaba buscando inconscientemente?, pero lo disipó y volvió a buscar entre las decenas de balas caídas, mientras que la criatura no para de lamer de arriba abajo el coño, que agradecido no para de humedecerse, mientras Amanda se muerde los labios para no gemir, mientras las lágrimas enturbian su visión.

    Ahora la sala está llena de los aullidos de dolor del Ghoul que se encuentra dentro del círculo, el sonido de los lametones del otro Ghoul acompañados de algún aullido de placer y los intentos de Amanda de no gemir. Le cuesta agarrar las balas y ya que todas le parecen iguales, mientras que la comida de coño se acelera, su cuerpo reacciona moviéndose ligeramente a la par de la lengua de la criatura. Tras un par de minutos y cada vez menos balas que revisar, su cuerpo no puede más y un orgasmo recorre su cuerpo, tan fuerte que chilla entre dientes, mientras sus piernas flojean. Y si antes estaba en tensión a cuatro patas, tiene que tumbarse para relajarse.

    El Ghoul degusta el néctar de Amanda por un momento y ve a la mujer indefensa con lujuria, es hora de empezar, la coge de la cintura y la eleva para dejar el culo de Amanda a algo más de altura. La verdad, es que es todo un poema, con el pantalón roto y las bragas ídem, haciendo de telón de su coño y culo. Y poniéndose de rodillas acerca su polla a la entrada de su coño, que palpita de deseo, ante el calor del miembro del monstruo.

    Pero Amanda por fin, ha encontrado una de las balas y cargado la pistola. Justo cuando el Ghoul iba a ensartarla, como medianamente pudo se giró y disparó, con tan buena fortuna que acertó en el pecho al Ghoul, aunque el arma sale despedida por el retroceso y casi le rompe el dedo. Que sorprendido y dolorido, sintió los efectos de la combinación venenosa que su propio corazón lleva a todas partes de su cuerpo. Para caer a plomo sobre la mujer, que se lo sacude como puede.

    Tomando un respiro sentada, ve al Ghoul que se debate en el círculo. Le había cabreado inmensamente la situación. —Jodido, capullo, dijo que solo había uno. Se levantó y caminó hasta el círculo, incluso dolorido el Ghoul empezó a reaccionar al estar cerca de Amanda, pero esta amplió la potencia del círculo. La criatura chilló de una forma brutal y dolorosa durante diez minutos, antes de quedarse callada y que su cuerpo se carbonizará para luego desaparecer… No es una forma bonita de morir, pero Amanda necesita esa pequeña revancha.

    De nuevo en penumbra, busca las balas que han rodado por el lugar con su móvil, para luego intentar localizar la pistola que no había tenido que ir muy lejos… pero no encontró rastro de ella. Eso significa que hay algo más en el lugar. Ahora que está más calmada, nota que la sensación sigue ahí. No podía ocuparse de lo que fuese sin recargar suministros y las armas de cuerpo a cuerpo que había traído eran inoperantes con ese tipo de seres. Por lo que mirando en la oscuridad desde el centro de la sala junto al altar, empezó a mensajear a Matheson, necesita ya la maldita luz.

    Pero se sorprendió cuando escuchó la voz del viejo resonando en el lugar, hay al parecer altavoces escondidos entre algunas de las horteras estatuas: —Ha sido un espectáculo maravilloso. Sin duda, un gran trabajo por su parte, aunque en cierto momento dudé de que no terminara montada por una de esas cosas.

    Amanda se crispó mirando a su alrededor temerosa ¿Acaso no se había movido algo en aquella sala a lo lejos?: —Pero ¿Qué? Si me estás viendo, enciende las malditas luces, hay al menos otra de esas cosas por aquí. Lo necesito.

    El señor Matheson con una voz ligeramente burlona respondió: —Lo sé. Para eso ha venido usted, en vez de otro profesional de su rama. Antes de que Amanda preguntara, el señor Matheson siguió: —Mi querido niño necesita a una amante para poder darme un nieto, según mis cálculos y cierto objeto que hay entre mis manos, este sería humano. Me temo que mi niño ya no puede ser salvado. Usualmente termina comiéndose a las féminas que le llevo, no comprende lo que debe hacer, pero con usted, por su naturaleza, sobrevivirá y será impregnada. Descuídese no le faltará de nada mientras dure el período de embarazo.

    Amanda busco en el bolso que había traído consigo, tenía que haber algo que pudiera serle útil, maldita sea, pero a excepción de las balas, no había nada preparado para eliminar a esa criatura. Finalmente recuerda que Thomas, un conocido de varios casos, que ella denomina “el capullo del FBI”, vivía por aquí y siempre había intentado congraciarse con ella, dicho suavemente, no es que en cierto momento, no pensará ella lo mismo, hasta que conoció su personalidad fuera del trabajo. Le repatea jugar esta carta. —Aunque le agradezco que eliminara a esas… cosas. Sin duda una de ellas fue la que atacó a mi mujer ¡Malditas alimañas! Pero agua pasada no mueve molino, y me preocupa más que le roben la comida a mi pobre angelito. Por eso se ha habituado a salir a una hora más tardía.

    A Amanda le empezó a encajar las piezas, la mujer de Matheson quizás diera un hijo muerto, pero este se levantó como primer paso para convertirse en un Ghoul, los primeros años incluso podría pasar por humano, con sus terribles apetitos. Ahora, sin duda no. La sombra que se movía entre las tumbas era más alta que los Ghouls con los que se había enfrentado, tardaría unos años en encogerse al tamaño correcto, pero mantenía muchas de sus características. Amanda no es una mujer muy alta y esa cosa le saca una cabeza. El hijo de Matheson, se acerca lentamente, temeroso, ha visto como han matado a sus enemigos y teme que le pueda pasar lo mismo a él. Pero el hambre hace audaz al monstruo.

    Amanda se agarró de un clavo ardiendo mientras envía el mensaje con la localización a Thomas, al que al parecer ha pillado despierto. Matheson no había utilizado un inhibidor de móvil. Ahora tenía que engañarle. Espera que el obsesivo señor Matheson se agarre a cualquier esperanza de tener un primogénito: —¿Cuántos años tiene su hijo?

    El señor Matheson duda por un momento y pregunta receloso: —¿Eso que tiene que ver?

    Amanda con su voz más profesional, a pesar del miedo que tiene y la excitación, empezó con la mentira: —Sino tiene la edad adulta hay un ritual para volverlo a la normalidad…

    —Eso es imposible, me habían dicho que era irreversible, intenté pagarle mucho más para que lo hiciera y… —verborreaba Matheson, mientras que Amanda intenta mantener la compostura para que no se le note la sonrisa ni le tiemble la voz: —Ya le comente que no era de fiar. Lo dicho, se puede revertir. Él sería humano, aunque debería ser educado. Pero con el tiempo, podría tener una mujer de categoría… ¿O qué pensará la gente cuando vea que tiene el hijo de una albina don nadie? Sin duda, sería una deshonra para su apellido.

    Matheson calló un momento, mientras que su hijo se acerca cada vez más a Amanda, y terminó diciendo: —Como me mienta no vivirá para disfrutar de su mentira. Lo sabe…

    Amanda pensó para sí misma, eso ya será un problema que resolveré más adelante. Mientras veía como el hijo de Matheson se acercaba más, antes hambriento, ahora curioso, sin duda afectado: —Pero la paga será doble y como seguro, tendrá un hechizo que se deberá reforzar durante dos años, sin pago adicional. El extra es tanto por el hechizo, como por todo esta encerrona…

    Entonces las luces iluminaron el lugar, y el hijo de Matheson huyó hacía las sombras dolorido, aullando. Amanda suspiró y dio unos pasos hacia la puerta principal, cuando las luces se apagaron de nuevo. Asustada su voz se destempló ligeramente, para luego ganar firmeza: —Matheson, termine de una vez con la broma y hablaremos del hechizo fuera. Pero solo hubo silencio, y el hijo de Matheson salió de nuevo de su escondrijo dubitativo.

    —¡¿Matheson!? —Preguntó Amanda, mientras que volvía a mirar el móvil y vio que el mensaje había sido respondido por Thomas. Su ánimo se le cayó al suelo, al ver que indica que estará en una hora y media. Entonces una voz nasal le habla desde los altavoces: —Señorita Amanda, me temo que Matheson anda algo indispuesto. Normal, teniendo en cuenta que le he atravesado uno de sus pulmones con un cuchillo de cocina. ¿El mayordomo? Pensó Amanda, mientras que le escribía con rapidez a Thomas sobre la situación, mientras que la criatura se acerca más y más, aunque se detiene en cierto lugar, temeroso de que vuelvan a encenderse las luces.

    Amanda le grita al vacío: —Pero que demonios ¿Quién te envía?

    La voz nasal se ríe y comenta: —Justo, que demonios jajaja. Mi amo durante estos quince años tuvo a bien ponerme de guardián de este papanatas para que le siguiera entregando dinero con la frecuencia deseada y protegerle por si sus ridículas protecciones no funcionaban como deberían en el mausoleo. Sin apenas cambiar el tono de voz sigue:— He odiado cada maldito día bajo su servicio, por lo que tras la muerte de mi amo he esperado el momento propicio para romper toda esperanza posible al señor Matheson antes de que muriese y poder recoger su alma, antes de volver a mi lugar. Todo hay que decir que su mentira le ha hecho brillar los ojos como nunca, antes de que yo se la desmintiera. Claro está. Lástima que no pudiéramos jugar señorita Amanda, me excitó en demasía durante la cena, pero me lo apunto en pendientes.

    Amanda mira la pantalla del móvil, a su afirmación de que iba a hacer durante una hora y media encerrado con un ghoul, Paul simplemente le ha comentado “supongo que abrirte de piernas, cariño y esperar a la caballería”. Ya no sabía como sentirse y prefirió no seguir mirando al móvil y fijarse que el hijo de Matheson está a tan solo diez metros de ella, con la polla bien tiesa. Y para su vergüenza su coño vuelve a estar mojado. Abatida le dice al aire: —Supongo que sería mucho pedir que encendieras las luces ¿Verdad?

    La voz nasal le responde: —Me encantaría hacer un trato contigo, pero conozco a tu “Padrino” y haría mi existencia muy corta y muy dolorosa. Por lo que me tengo que ir, las cadenas que me tenían preso se han deshecho y tu realidad es nociva para mí. Lo dicho, una pena, me habría gustado ver como te la desenvuelves con ese Ghoul. Au Revour. Y los altavoces dejaron de sonar.

    Amanda recuerda a su “Padrino” por un momento acaricia la idea, pero al final se resigna. Sería como saltar de la sartén a las brasas. Nerviosa y excitada, con la sonrisa perdida del que le falta toda esperanza y shockeada por los acontecimientos, le dedica una mirada al monstruo, el cual está babeando de anticipación con su miembro duro deseoso. Amanda comenta de forma suave intentando parecer inofensiva, mientras intenta desabrocharse el cinturón para dejar caer los pantalones, pero sus dedos no se coordinan por los nervios: —Sé un buen chico. Espera un momento, a que me quite esto para que sea más cómodo… Pero la criatura no era precisamente un caballero, no esperó ni siquiera a que terminara de desabrocharlo antes de tirársele encima.

    Ahora

    El hijo de Matheson aprieta su polla para meterla lo más dentro posible del coño de Amanda, mientras ella una vez más nota como el semen de la criatura la llena. Acompañándolo, un fuerte orgasmo hace temblar su cuerpo, rodeando con sus piernas a su bestial amante. Su cara se gira hacia arriba por instinto, lo que hace que la criatura meta su lengua y juegue con la suya por unos instantes. Puede reconocer los rasgos del señor Matheson en esa cara animalesca, lo que le produce más humillación y asco. La criatura deja sus juegos y se retira de encima de ella, liberando sus manos. Al sacar su polla deja un rastro de semen que cae al suelo, mientras que el coño palpitante de Amanda, libera otro poco más, dándole la despedida.

    La criatura agotada, se acuesta en el frío suelo de la gran sala. Su estómago resuena, no ha comido, por lo que mira Amanda por un momento, pero luego se cerciora del cuerpo del otro Ghoul, pronto lo come, mientras no deja de observar el cuerpo tumbado de Amanda, que está recuperando el aliento.

    Agotada igualmente, tarda unos momentos en girarse y buscar el móvil que está cerca de ella. La criatura no lo ha visto como una amenaza y ha estado viéndolo para saber cuanto tiempo le queda antes de que llegue Thomas. Para su alegría, ve un mensaje que dice que ya está ahí y que ha traído lo necesario… Espera que eso sea verdad. Amanda escribe extenuada, que la puerta está con llave y es muy resistente. Este le quita hierro al asunto, pero le comenta que debería mantener ocupada a la criatura haciendo el suficiente ruido como para que no sepa lo que se le viene encima.

    Amanda deja el móvil e intenta bajar del altar, pero las piernas no le responden demasiado bien, se queda de pie sujeta al altar un tiempo hasta que se siente segura de poder andar. El hijo de Matheson, devora las entrañas del Ghoul caído sin perder un detalle de sus movimientos. Para sorpresa de este, ella se libera por fin de los pantalones, su coño rasurado y palpitante, deja caer gotitas de semen según avanza hacía la criatura que se encuentra recelosa, y deja de comer por un momento.

    Entonces Amanda pensó que ya había sido humillada, lo mejor es aprovecharse de este hecho. Por lo que se sienta cerca de él, abre sus piernas dejándole ver su coño húmedo y usado. Y a pesar del fuerte olor a vísceras, empieza a tocarse y a gritar de placer de forma escandalosa, haciendo que el eco resuene por toda la sala. El ghoul devora unos bocados más para saciarse un poco mientras observa el espectáculo y sonríe macabramente, apenas tiene entendimiento, pero le encanta la situación. Por lo que tras un minuto empieza a excitarse de nuevo y pospone su banquete para acercarse a Amanda con aviesas intenciones.

    Pero esta para de tocarse y de gritar placenteramente para mirarle con una cara de odio y asco y le espeta: —Muérete basura. El tiro que recibe por la espalda hace que la criatura aullé de dolor antes de que sintiéndose herida de gravedad huya hacía el interior de la cripta, ya que es la salida más cercana. Amanda mira a Thomas de forma seria, mientras este le dedica una mirada lujuriosa —No digas nada.

    El agente del FBI, cerca de los cuarenta años, hombros anchos, con un cuerpo corpulento, lleva una ropa de calle cuanto menos desafortunada. Sí, Amanda había decidido dejarle atrás porque el tipo era poco más que un desastre con patas en su vida personal y no sabía hacer nada a derechas fuera del trabajo (donde es de los mejores), además de que le encanta molestarla. Su voz grave se llena de sorna: —Yooo… para nada, ahora mismo tengo que terminar con ese espantajo. Luego hablamos. Pero no dio ni un par de pasos antes de que un horroroso aullido de horror y dolor saliera de la cripta, para pasar a la voz de una mujer que canta una nana, pero en un perfecto inglés. Por lo tanto no es una Ghoul.

    Los dos se miran, y Thomas le ofrece una linterna, mientras él lleva la pistola preparada para la acción: —Vamos… Amanda asiente, todavía semidesnuda, pero sin duda dispuesta a llegar al fondo de esto.

    No son muchos escalones hasta que llegan a la cripta, donde decenas de ataúdes están protegidos en urnas de cristal. En una sala poco adornada, casi como si fuera una sala de autopsias. Casi al final de ella, se pueden ver trozos de cristal, que llevan a uno de los recodos. La nana ya ha terminado y todo está en silencio. Los dos avanzan en la oscuridad hasta llegar a esa zona y pueden ver el destino final del Ghoul que fue el hijo del señor Matheson. Con su cara desencajada, y su cuello roto, se encuentra entre los brazos de un esqueleto al que todavía le quedan parte del vestido y pelo, que parece acunarle.

    Amanda al vuelo pensó en una hipótesis. El hijo de Matheson, jamás había bajado al interior de la cripta por la presencia de los otros Ghouls, allí le esperaba su madre, que quería que descansara junto a ella. El asesinato de los Ghouls le había hecho perder el miedo a entrar en el lugar y la madre había conseguido reunirse con su hijo… quitándole la vida en el trayecto.

    Thomas suspira y mira más allá. Se percata de algo oculto en la penumbra y señalando le pregunta a Amanda: —¿Puedes apuntar por allí? Amanda hace lo que dice, al dirigir la linterna hacía el lugar pueden ver un agujero, donde bien podría caber un humano pequeño: —Y aquí tenemos el conducto de los Ghouls… Bufff, tendré que comentarlo con los chicos, no me extrañaría que tuviéramos un avispero.

    Amanda observando el agujero pregunta: —¿Cómo es que nadie se dio cuenta? Ya sabes como se comportan esas cosas. Al final terminan matando además de robar cadáveres.

    Thomas sombrío declara: —Los Ghouls o similares, suelen cazar a personas sin techo o similares, los que saben que no van a echar de menos nadie. Nuestros propios fallos alimentan a estas cosas… Vámonos de aquí, ya se ocuparan mis chicos de esto. Poco después volvieron a la sala del altar, lo que los dos agradecieron. Pronto Amanda recogió el equipo que pudo encontrar y Thomas, encontró la pistola desaparecida. En realidad estaba a pocos metros del altar, escondida detrás de una de las malditas estatuas. A Amanda casi le da un tic en el ojo cuando se la devolvió, lo que Thomas al contrario de lo usual no se burló de ella.

    Al salir del mausoleo, tras limpiarse un poco Amanda en el servicio del guardia, pudieron notar el frío de la noche. Thomas galante le dice mientras se dirigen al aparcamiento: —He traído algo de ropa para ti. Lo siento por no haber llegado antes, pero me has pillado a bastante distancia de aquí… Amanda asiente con una sonrisa, y le dirige una mirada a la mansión. Está se mantiene iluminada, aunque teniendo en cuenta la naturaleza del mayordomo, duda de que haya alguien vivo dentro

    Aparcado al lado de su coche, está el coche de Thomas. Amanda no conoce la marca, pero sin duda es caro. Thomas abre la puerta trasera para ofrecerle ropa que tiene hay guardada a Amanda, puede que le venga grande, pero Amanda le agradece el gesto, ya que ahora sin el intenso deseo sexual se está helando. —Creo que estamos más cerca del desayuno, si quieres tomamos algo para que recuperes energía antes de que te vayas a dormir. La sonrisa de Thomas hace que Amanda sonría a la par, cuando quería podía ser encantador: —No me importaría… Entonces, se fijó en el salpicadero, en el vaso de café y especialmente en el logo que viene impreso… Es de la cafetería que está a diez minutos de la mansión.

    A Amanda se le encendieron los colores del rostro y echándole una mirada asesina le informó de su descubrimiento a Thomas: —¡No me jodas! ¿Te has tomado tu tiempo en pedirte un maldito café, mientras que esa cosa me estaba violando durante más de una hora?

    Thomas hace un gesto para apaciguarse: —Ey, son cerca de las tres de la mañana y me he despertado por tu maldito mensaje y he venido desde mi casa…

    Amanda chilla: —¡Tu casa está a media hora de aquí! —Calmándose junta dos y dos: —Has buscado que estuviera desesperada para encontrarme dispuesta a… —Girándose se va hacía su propio coche.

    A lo que Thomas dice: —Encima de que vengo a ayudarte, sino hubiera venido te habrías quedado como puta de esa cosa al menos hasta el amanecer… A lo que Amanda se detiene un momento y se gira, para decirle —Gracias… y como agradecimiento no haré que se te caiga el pene de una maldición. Entró en su coche y lo encendió para irse.

    Thomas iba a decirle algo, pero se lo piensa. Amanda, podría ser bastante puta, pero es mejor tenerla en su lado bueno. Con el tiempo olvidará esto… siempre lo hace. Por lo que solo pudo ver como se marcha a toda velocidad con el coche. Y pensó “Al menos podré apuntarme el tanto de lo del avispero de Ghouls… algo es algo”.

    Fin

  • La reunión (capítulo III)

    La reunión (capítulo III)

    Alejandra estaba de rodillas mientras Oscar la tomaba del pelo y le enterraba su pene en la garganta, Richard solo logró ver los pies de Carla encima, quién por la posición de su cuerpo se notaba en cuatro patas, sin nadie detrás, como si estuviera esperando a Santiago para coger, pero la sorpresa de Richard fue aún más inesperada, cuando se acercó un poco más a la sala de estar y vio que no solamente Óscar estaba penetrando la garganta de su mujer, sino que se estaba turnando con Santiago, entre los dos, tenían a Alejandra de rodillas mientras ella sola tenía los brazos cruzados hacia atrás.

    -¿Que rica la tienen verdad? Escuchó Richard decir a Carla, lo cual estaba dentro del contexto de la locura que estaba viendo y viviendo en ese momento, pero las sorpresas no habían terminado, cuando Richard dirige su mirada a Carla, no solamente estaba grabando lo que pasaba entre Alejandra, Santiago y Óscar, también estaba tratando pene, de un persona que nunca en su vida Richard había visto, era un hombre moreno, que medía al menos 1.90 m, este no atragantaba a Carla con desespero, era Carla la que de manera suave y perfecta estaba devorando su pene.

    -¿Qué haces ahí? ¡Te dije que están grabando todo, tú no puedes verlo!

    -¿Cuál es la diferencia? -preguntó Richard mientras se percató de las cámaras instaladas en cada esquina de la sala de estar-. Mientras Natalia y Richard discutían, todos los protagonistas de la orgía se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Carla se dirige a la sala de estar donde se encuentran Natalia y Richard, mientras el hombre desconocido, con un pene de al menos 23 cm colgando se dirige dónde se encuentra Alejandra, quién se voltea, y mira a Richard.

    -¡Amor! -gritó Alejandra, pero no como alguien que necesitaba ayuda, sino como alguien que quería explicar algo-. Carla no dejó que Richard se acercara más, mientras desnuda, con unos senos firmes, una cintura de modelo y un culo verdaderamente grande para la proporción de su cintura, junto a Natalia sacaron a Richard de allí, no sin que antes el pudiera ver como el moreno colocaba a su mujer en 4 y en forma de taladro penetró a su mujer mientras Santiago y Óscar está vez arrodillados seguían dando pene a la boca de Alejandra.

    -¡Ah, coño, ahhh! -fue lo último que escuchó Richard de Alejandra mientras Natalia y Carla lo subían a la habitación.

    -¡No tenías que verlo! Tenías que esperar, es lo que te dije -reclamó molesta Natalia.

    -Tu quizás estás molesta, pero les dije que esto no era lo que debíamos hacer, la porno no siempre es una fantasía que la gente quiera llevar a la realidad -respondió Carla a Natalia mientras Richard seguía perdido mirando al vacío la habitación de Natalia y Óscar.

    -Pues para no querer bastante me acabo en la cara y se excito mientras le contaba lo que iba pasar -Mientras Carla escuchaba a Natalia, vio como Óscar a pesar de tener la mirada perdida, tenía el tronco más levantado que un soldado en servicio.

    -Ya veo -Suspiró Carla mientras se acercaba a Richard- pensábamos hacerte un video que lo vieras luego mientras Alejandra te la chupaba, pero ya que estamos… Natalia ponlo en vivo. Mientras Natalia encendió el TV de su cuarto, Carla se sentó al lado de Richard.

    -Ah ahhh, que ricooo

    -ufff, mira como se están cogiendo a tu mujer -mientras Natalia le hablaba a Richard, Carla solo se arrodilló delante del sillón dónde estaba Richard, Natalia se acercó y ambas empezaron a lamer sus bolas.

    Mientras Natalia y Carla lamían todo el pene de Richard, entre las bolas y el escroto, veía en la TV como Alejandra estaba cabalgando de reversa encima de Santiago mientras Oscar se pajeaba y el moreno la tenía chupando, mientras daba gritos ahogados en la enorme manguera del moreno.

    -Que rico pene tienes, nunca imaginaste esto, ver a tu mujer como una puta, mientras otras dos putas te comen el pene -mientras Carla le susurraba a Richard las suciedades que nunca le habían dicho, Natalia de nuevo le empezó a lamer el culo a Richard.

    -Ohhh -Fue lo único que salió de la boca de Richard mientras Carla hacia malabares con la Cabeza de su pene y Natalia seguía lamiendo su culo-.

    En el TV se escuchaba a Alejandra gritar mientras Santiago le daba con mucha fuerza a Alejandra mientras tenía los pies de ella en su hombro y agarraba sus tetas, los otros dos que estaban dándole la mejor noche de su vida a Alejandra estaban separados con los penes cerca de la cara de Alejandra mientras se pajeaban, Natalia comenzó a introducir dos dedos en el culo de Richard y Carla paró de chuparle el pene y de manera ágil logró sentarse encima de Richard, meterse el pene y que aún le quedará espacio a Natalia que estaba arrodillada frente al sofá dónde Carla cabalgaba a Richard, mientras ella chupaba sus bolas y metía y sacaba rápidamente los dedos del culo de Richard.

    -Ahhh voy a acabar otra vez- Gritó Alejandra mientras Santiago no dejaba de cogerla, Alejandra elevó las caderas, Santiago sacó su pene y de la su vagina salieron chorros de fluidos femeninos.

    Mientras Natalia te ponía de pie, Alejandra en las cámaras se veía cansada y rendida, pero Óscar no esperó, se puso de lado, le comenzó a meter dedos llenos de saliva en el culo a Alejandra, preparándola, Richard no aguantó la excitación y lo que hasta ahora había sido sumisión por su parte, comenzó a ser salvaje, Natalia se había levantado para besar a Richard mientras Carla rebotaba su culo encima de él, pero Richard no permitió que la besara, en lugar de eso la agarró de la cara y del pelo, le abrió la boca y la escupió.

    -¡Eso hijo de puta! Tratanos como perras -Gimió Carla mientras se enterraba la humanidad de Richard-. Cuándo Óscar comenzó a introducir su pene en el culo de Alejandra, el moreno se puso de frente a ella y ahora Alejandra era el relleno de un sándwich, el pene del moreno se acercaba a la vagina de Alejandra, estaba claro que dentro de unos segundos iba tener una doble penetración.

    -Las quiero en cuatro en la cama, frente al TV, putas -ordenó Richard, ambas se acomodaron como les pidió de manera que Richard tuviera la TV y sus culos de frente, de esta manera no se perdería ninguno de los dos espectáculos.

    -¡Ahhh!! No paren, más duro ¡Más durooo!- Gritaba Alejandra mientras ya tenía al moreno en su vagina y a Óscar dándole fuerte en el culo.

    Richard escupió la vagina de Natalia, la tomó del pelo y comenzó a cogerla incluso más fuerte de lo que se estaban cogiendo a su esposa.

    -Ahhh ¡Ufff! Maldito, que duro me estás cogiendo -gritaba Natalia mientras tenía una mano de Richard ahorcándola y la otra jalando su pelo, mientras Richard la taladraba de una manera que nunca lo habían hecho.

    -Dale maldito, mira lo perra que es y como la tienes gritando -Ordenaba Carla, mientras en cuatro comenzaba a meterse dedos en el culo y la vagina.

    -¡Ahhhh, papiii! -gritó Natalia mientras tuvo el mejor orgasmo de su vida, extenuada quedó temblando y echada boca abajo.

    -¡No maldita! -Gritó Richard- no creas que ya ha acabado, ustedes querían este juego, ahora juego yo.

    Mientras levantaba a Carla por el pelo, llevando su rostro a su cara, le comió la boca y la escupió -Que rico -dijo Carla encantada- colocó a Natalia de frente.

    -Le vas a chupar todo el culo a Natalia mientras te reviento el tuyo -Natalia miró con miedo y deseo a Richard luego de escuchar sus palabras- Natalia abrió las piernas, y Carla a cuatro para comenzó a lamer su culo mientras metía tres dedos en su vagina

    -Las puta madre este es mejor día de mi vida -Logró decir entre gritos Natalia- antes de comenzar a coger a Carla, Richard escuchaba en el TV como gritaba su mujer, mientras veía lo fuerte que la cogían su amigo y el desconocido a la misma vez, pero está vez, la estaban haciendo una doble penetración mientras estaba encima de Óscar y el moreno penetraba su culo por atrás.

    -Ahhh!! Maldito negro, me estás abriendo toda, malditooo ahhh!!- gritaba Alejandra-. Richard sentía las venas hirviendo y sus ojos estaban endemoniados, estaba poseído de ira, celos y excitación, pero mientras estaba en ese estado la verdadera demonia ordenó -¡Cógeme el culo coño! ¿Qué esperas? – dijo Carla mientras estaba haciendo llegar a otro orgasmo a Natalia.

    Richard vio como el culo de Carla estaba abierto y dilatado y se la cogió de la manera más violenta posible -¡Aaaah ay maldito!- gritaba Carla mientras Richard la mataba a pene y veía el TV. Richard notó que Carla comenzaba a gritar sin descanso, ya había dejado de chupar a Natalia, sin contemplación la agarró por el pelo de nuevo, le sacó el pene, agarró por el pelo a una Natalia que ya no podía más con su vida, sus piernas no le daban, pero Richard las levantó a ambas de la cama, junto sus caras, las escupió, las lamió y comenzó a comer sus bocas, mientras comenzó a meter tres dedos en cada vagina, ambas mujeres empezaron a gritar de la manera más escandalosa posible, Carla comenzó a chorrearse mientras Natalia gritó -Ahhh nooo! Y tuvo un nuevo orgasmo que la dejó en el piso temblando.

    -¡Eres un hijo de puta! Maldito, no sabía que te ibas a portar así con nosotras- apenas pudo decir Natalia.-

    -Pero te encanta, puta. -Respondió Richard mientras le daba una cachetada.-

    -Este es el mejor día de mi vida -Suspiró Natalia, sin aire y tendida casi desmayada en el suelo.-

    Richard cargó a Carla, y comenzó a cogerla de nuevo, de manera violenta, el culo de Carla estaba rojo y lastimado, la demonia comenzaba a pedir compasión.

    -¡Ahhh! ¡¡Richard!! ¡¡Ya no aguanto coño!! -Richard quiso volver a la normalidad, pero miró de nuevo el TV y Óscar tenía agarrada por el pelo como una puta a Alejandra y le estaba vaciando toda su leche en la cara.

    Esto enloqueció a Richard y tiró boca abajo a Carla, en el piso, la demonia nunca había sido cogida así.

    -Richard, me vas a dejar invalida -Suplicó Carla.

    Pero Richard le metió dos dedos en el culo y le hundió el pene a Carla en la vagina -¡Ahhh maldito ya no aguanto! -gritó Carla mientras comenzó a temblar de nuevo, teniendo otro orgasmo.

    Richard se levantó, vio a Carla casi desmayada en el sueño, la habitación toda mojada y a Natalia entrando en el baño, quién apenas podía caminar. El moreno era el único que no había derramado su leche aún, así que tomó a Alejandra, la colocó encima de la mesa y comenzó a cogerla de manera muy salvaje, le metió tres dedos en el culo y la cogía de frente, mientras con la otra mano le daba cachetadas.

    -¡Negrooo me lastimas! -Suplicó Alejandra.

    El desconocido parece haberse sentido ofendido y comenzó a ahorcarla mientras no bajaba el ritmo de la fuerte tortura que estaba sometiendo a Alejandra con su enorme pene, Richard se preocupó hasta que escuchó.

    -¡¡¡Negro maldito cógeme todos los días, todos los días!!!

    Natalia salió del baño, observó los ojos enardecidos de Richard, tuvo miedo, pero no pudo resistir ir hacia él. Mientras Richard de nuevo la agarró por el pelo para llevarla a la cama, Natalia se resistió, le dio una cachetada, lo escupió y en ese mismo instante se arrodilló y comenzó a tragarse el pene de Richard sin contemplaciones, Richard solo podía gemir.

    -ohhh Natalia, que rico.

    Natalia puso sola en cuatro, mientras Carla miraba casi horrorizada que estos dos siguieran cogiendo, Richard le penetró el culo a Natalia. -Ufff dame duro, y tú maldita párate y bésame- Carla se levantó como pudo se acostó y Natalia no la beso, le comió la boca. Richard está vez con su mujer siendo cogida y reventada, solo escuchaba sus gritos, estaba de espalda al TV, pero escuchó la estocada final.

    -Ahhh! Negro acábame adentro.

    Richard se alejó del culo de Natalia, ambas vieron lo que sucedía, la leche de Richard iba ser drenada. Ambas juntaron la cara, sacaron la lengua y mientras el desconocido gemía de placer llenado de leche a Alejandra, sus caras se bañaron de la leche de Richard.

    Richard acabado, sin fuerzas y casi desmayado en el piso, al igual que Carla y Natalia, vieron como Alejandra se sacaba la leche de su vientre y se la llevaba a la boca, mientras el desconocido se iba.

    Continuará.

  • Cada vez más osada (capítulo 3)

    Cada vez más osada (capítulo 3)

    Con el paso de los años, empecé a notar cómo Pilar se convertía en un imán para la atención de los hombres, sin importar dónde nos encontráramos. Era como si su presencia irradiara una energía que atraía todas las miradas. La seguridad que había cultivado en su cuerpo se manifestaba en cada paso que daba. Pilar cuidaba su figura con dedicación, y eso se notaba especialmente en sus piernas y glúteos, que eran una obra de arte en sí mismos.

    Su forma de vestir también comenzó a reflejar su seguridad y autoestima. Vestidos cortos y pantalones ajustados dominaban su guardarropa, acentuando sus curvas de una manera que era difícil de ignorar. Aunque siempre había tenido una belleza natural, ahora Pilar exudaba confianza en sí misma que la hacía aún más atractiva.

    Nuestros juegos comenzaron de manera casual, casi como un juego inocente entre nosotros. Yo desafiaba a Pilar a vestir algo provocativo para salir a cenar o dar un paseo por la playa, solo para ver cómo reaccionaban los hombres a su alrededor. La adrenalina que sentíamos al desafiar las normas y explorar los límites de nuestra relación solo encendía más nuestro deseo mutuo.

    Ver la mirada de deseo en los ojos de otros hombres alrededor de Pilar alimentaba un fuego dentro de mí, un fuego que compartíamos en nuestras miradas cómplices. Sabíamos que teníamos algo especial, algo que iba más allá de lo superficial, pero también disfrutábamos de esta interacción coqueta con el mundo exterior.

    Con el tiempo, esos juegos se volvieron más atrevidos. Pilar estaba dispuesta a llevar las cosas un paso más allá, a explorar hasta dónde podíamos llegar. Sus prendas se volvieron cada vez más pequeñas y reveladoras, desafiando las expectativas y causando miradas que iban más allá de la mera admiración. Cada vez que salíamos en una de estas pequeñas aventuras, podía sentir la emoción en el aire, la electricidad de lo desconocido.

    La conexión entre nosotros crecía en cada una de estas travesuras. Compartíamos secretos y emociones mientras jugábamos con los límites de la seducción y la provocación. No se trataba solo de los demás, sino de nosotros dos explorando juntos esta faceta de nuestra relación. La curiosidad nos impulsaba a seguir adelante, a ver cuánto podíamos desafiarnos mutuamente.

    En cada paso que dábamos en este juego de seducción, Pilar y yo nos acercábamos más. Nuestra relación era un constante flujo de descubrimiento, donde explorábamos nuestras emociones y deseos de maneras que nunca habíamos imaginado. Juntos, nos aventuramos en lo desconocido, alimentando nuestra pasión y conexión con cada coqueta sonrisa y cada mirada furtiva.

  • Gran escuela de hostelería (parte 2)

    Gran escuela de hostelería (parte 2)

    Me bajo de la moto y me despido de Roel con un beso tierno en los labios, entro en la portería y cojo el ascensor hasta casa. Al entrar esta mi hermano mayor Rubén estirado en el sofá y me pregunta que tal me ha ido el primer día de escuela, le explico un poco por encima de lo que me he podido enterar y después me explica como ha sido su día trabajando en la tienda de zapatos, se queja un buen rato de los clientes y después me meto en la habitación para tirarme en la cama mientras ojeo Instagram.

    Mientras miro el móvil me pregunto como irá mañana en la escuela, tengo que llevar mi uniforme impoluto, nos han dicho que si estás bien vestido y arreglado no nos dejarían entrar en la cocina… llevaré una chaquetilla blanca, de manga larga y con emblema de la escuela bordado en el bolsillo del pecho; unos pantalones a rayas negras y grises; zapatos con puntera de fibra de carbono (por si se te cae una olla encima) de color negro y bastante incómodos; un gorro, tipo boina, color blanco; un pico blanco (para diferenciar a los alumnos de primero y de segundo grado) que se ata como una corbata al cuello y un delantal blanco, bastante feo y grande.

    Me empieza a dar vueltas la cabeza de nuevo, decido dejar el móvil y saco la tabla y la plancha para disponerme a planchar el uniforme. Cuando ya estoy acabando llega mi madre del trabajo, directora de un instituto de secundaria y vuelvo a explicar como me ha ido mi primer día, sabiendo que aún lo tendré que explicar una vez cuando mi padre se levante para ir a trabajar a la fábrica.

    Ya es de noche y me meto en la cama, miro el móvil y tengo un mensaje de Roel:

    “Hoy has estado radiante y espectacular, el mejor polvo que he echado nunca. La escuela de cocina te sienta bien, estoy esperando impaciente el fin de semana.

    Descansa nena, xoxo”

    ¡Madre mía! Si que es verdad que ha sido espectacular, pero porque mi cabeza pensaba en otra persona. Una persona inalcanzable, Jorge debe estar en los 30-35 años y no debo ser la primera ni la última alumna que babea al verlo. En el caso de que se pudiera dar, lo acabarían despidiendo del trabajo… o eso creo…

    Le escribo a Roel:

    La verdad, el mejor orgasmo de vida, yo también deseo impaciente que llegue el fin de semana, el largo fin de semana que tenemos por delante!

    Buenas noches.

    Descansa tú también gordi xoxo

    P.D.: mis primeros 4 dedos… me he sentido plena y con ganas de muchísimo más…

    Lo envío y me dispongo a dormir.

    Estoy en el vestuario de la escuela de cocina cambiándome para ir a casa, soy la única que queda, el resto de chicas ya se han ido, estoy en sujetador y desabrochándome los pantalones, cuando de repente unas manos cálidas, grandes y robustas me rodean la cintura y se desliza una hasta mi pecho y otra se escurre por los pantalones y las braguitas hasta llegar a mi sexo. Masajea bien el pecho, mientras juega a la vez inocentemente con mi clítoris. Me empieza a dar besos desde la oreja hasta el hombro y después a la inversa, la tensión se me va de golpe, me derrito. Cuando estoy a punto de llegar al clímax, se para y me da la vuelta de golpe, me encuentro con un pecho firme, con una capa de bello que parece terciopelo, mi mano se escapa a eso pecho y lo acaricia, una mano me coge la barbilla y me eleva el rostro hasta que mis ojos castaños dan a otros preciosos ojos oscuros, quedo boquiabierta.

    ¡Dios mío! ¡Es Jorge!

    Mi garganta ahoga un gemido de sorpresa y él hace un gesto de silencio con su dedo índice pegado a sus labios y me cierra la boca con un beso donde nuestras lenguas danzan y se encuentran con ternura. Me envuelve la cintura con sus brazos y aprieta mi cuerpo contra el suyo, noto su erección cerca de mi vientre y cuando paramos me voy de rodillas al suelo, le desabrocho los pantalones y le bajo los pantalones y el calzoncillo dejando expuesto ese miembro grande y grueso que pronto iba a poseer mi boca. Chupo y chupo, paso mi lengua por el glande, me encanta notar como tiemblan los hombres cuando haces eso (me imagino que es una sensación similar a cuando te chupan el clítoris…). De pronto sus manos sobre mi cabeza hacen que el miembro me entre hasta la campanilla, me dan un par de arcadas, pero me encanta y de pronto un líquido espeso y caliente me inunda, con el miembro aún dentro de mi boca, la mejor opción es tragar y, para mí sorpresa, esta delicioso.

    Me quita el pantalón y las bragas, me coge en brazos y lo envuelvo con mis piernas, está de pie, conmigo abrazada a él, cara a cara los dos y de pronto, empieza penetrarme con muchísima facilidad, me agarra por el culo y me pone una mano en la nuca, yo pierdo fuerza a cada embestida, cada una me da tanto placer que siento que me voy a desmayar, el corazón me va a mil, mientras tanto no paremos de besarnos y, cuando voy a llegar al clímax, le muerdo el labio inferior, mi espalda se arquea y empiezo a temblar, se me agarrotan los dedos de los pies y mis manos se hunden en los hombros de Jorge hasta dejarle la marca de ellas. Se apoya en la pared sin dejarme caer, y se desliza por ella hasta sentarse en el suelo conmigo encima, sin salir de mí, nos quedamos ahí, los dos sentados y abrazados, hasta que caigo dormida sobre su pecho

    Suena la alarma, me levanto con un respingo, estoy sudada, a estas alturas del año aún hace mucha calor, el otoño cada vez llega más tarde. Pero me doy cuenta de que no solo estoy mojada de sudor, mi entrepierna está empapada, llevo el pijama como si me hubiera orinado durante la noche. No recuerdo tener ganas de ir al baño, pero sí que recuerdo algo del sueño que he tenido…

  • Mi esposa Rudy y su rol oculta de visitadora a médicos

    Mi esposa Rudy y su rol oculta de visitadora a médicos

    Como ya les he mencionado, mi esposa Rudy es una mujer muy bella, tiene unos senos de tamaño promedio, pero compensa con unas nalgas enormes, que junto a sus caderas conforman un trasero de infarto que ha sido cogido por buenas vergas bajo mi consentimiento.

    En estos días he notado que mi esposa venía de su trabajo muy cansada y revisando su ropa interior pude observar que ésta venía empapada de fluidos… un día incluso entró al cuarto y se sacó la ropa para ir a la tina y vi que no traía su calzonario. Le pregunté qué sucedía y me dijo que había olvidado colocarse.

    Un día le llegó unos mensajes que decían: Rudy… deseo comerme tus nalgas hoy! Mi esposa se va de viaje y quiero que vengas por el consultorio. La verdad no le dije nada a ella, pero me propuse seguirla para ver con quién andaba.

    Ese día estaba libre y tomé mi carro y la fui siguiendo. Llegó a un edificio de apartamentos y se sentó a esperar afuera de un consultorio. Un médico de unos 55 años aproximadamente, medio gordo salió y la saludó con beso en la mejilla. La tomó del brazo y la llevó hacia la sala de espera general… en ese momento aproveché y me metí al consultorio, escondiéndome en un vestidor de donde podía ver toda la habitación.

    En esas veo que viene otro médico seguido de Rudy y el médico que previamente la saludó. Entraron y enseguida empezaron a desnudar a mi mujer besándola los labios, el cuello, los brazos, las tetas y finalmente las nalgas. Este par de depravados estaban lamiendo su cuerpo de arriba hacia abajo. Ambos tendrían unos 55 años aproximadamente… el médico invitado era totalmente calvo y cuando empezó a sacarse la ropa vi que tenía una tremenda verga oscura con unos testículos enormes que le colgaban y se movían de lado a lado. El médico gordo se desnudó también y dejó ver una verga grande curva y venosa. Ambos tenían penes circuncidados y empezaron a gotear líquido seminal de lo arrechos que estaban.

    Mi mujer se puso en cuclillas y empezó a mamar los dos penes… cogía y amasaba las bolas gigantes del calvo, hasta que en un momento este se sentó en el sofá y tomándole de la mano a mi mujer la invita cabalgar. Rudy se puso saliva en la chepa y tomó el pene erecto del calvo y poco a poco se lo fue metiendo. Cuando ya estaba todo adentro… empezó a sobarse las tetas y el calvo empezó a lamerlas. Rudy se apoyó en el sofá y empezó cabalgarlo… en cada embestida cerraba sus ojos y mordisqueaba sus labios… jadeaba mucho mientras se comía con su vagina esa tremenda verga del calvo. Éste no desaprovechó y tomaba saliva con su mano para untar el ojete de Rudy… el otro médico se sentó al frente de ellos en otro sofá y empezó a masturbarse mientras veía como subía y bajaba el culo de mi mujer en la pelvis de su colega.

    En un momento pude ver que el calvo le estaba metiendo los dedos en el culo a mi mujer… lo estaba dilatando mientras Rudy se clavaba la verga… luego de unos instantes Rudy se sacó el pene y se dio la vuelta; el médico la recibió abriendo sus nalgas y no lo pude creer pero apuntó a su ano… Rudy empezó a bajar poco a poco y finalmente esa vergota se perdió en el orto de mi mujer. Ella apegó su espalda al pecho del calvo y empezó a subir y a bajar… el médico gordo al frente veía todo y se masturbaba viendo a mi esposa totalmente abierta.

    Rudy le hizo una señal al médico gordo y este se acercó y empezó a mamarle la vagina… al cabo de un momento, el médico gordo tomó su miembro totalmente erecto y lo metió en la chepa de mi mujer… los tres empezaron a culear duro… tomaban a mi mujer y le abrían bien las piernas para que entre más pene en sus orificios. En un momento Rudy empezó a correrse a chorros mientras ambos cabrones bombeaban sus miembros dentro de los huecos de mi mujer.

    El médico calvo le dice a Rudy: Te gusta mi verga… quieres que te cabalgue en cuatro? Ella responde que si… que lo haga. El médico gordo se retira y el médico calvo se levanta, toma a Rudy de las nalgas y la apoya sobre el sofá… se posesiona y le abre las nalgas apuntando al ano de Rudy… de un sólo empujón metió su verga erecta en el ojete de mi mujer quien pegó un grito de placer. Empezaron a culear duro… podía ver el rostro de Rudy que se fruncía con cada embestida. Me acomodé para ver mejor la escena y era increíble como los testículos del médico calvo golpeaban la vulva de Rudy… ella empezó a pedir que le dé más duro y el cerdo empezó a eyacular dentro del ojete de mi esposa dejándolo todo adentro.

    Sacó su pene y pude ver el tremendo hoyo que le había dejado ese enorme chorizo a mi mujer. El médico gordo se situó atrás de Rudy y de igual manera apuntó a su ano… empezó a bombear tomando fuerte de sus caderas hasta que empezó a eyacular su semen dentro del ojete de Rudy… lo dejo todo y sacó su miembro sacudiendo hasta la última gota en las nalgas de mi mujer.

    Los dos médicos acordaron marcar a mi mujer. Entonces el médico calvo le ordenó a Rudy que se ponga de cuclillas hacia el piso y se abra las nalgas… los médicos tomaron sus vergas y apuntaron a la raya del culo de Rudy y comenzaron a orinar… cómo su ojete estaba dilatado y abierto… la orina de esos cerdos entraba en sus orificios… terminaron, se sacudieron y se vistieron.

    Salieron todos y allí aproveché para salir también… di vueltas en mi auto y llegué a casa. Rudy me recibió con un fuerte beso y entramos… en el camino le toqué las nalgas y me dice: Te gustó lo que vistes?… me quedé atónito y le dije qué??? Me responde… Yo le dije a los médicos que te permitan entrar y que veas todo lo que me hacen. Le dije que quiero cogerla y fuimos a la habitación… entré y la puse en cuatro patas y empecé a follarla por su ojete… empecé a darle duro mientras salía el semen de esos dos cerdos… en un rato empecé a eyacular dejando todo mi semen dentro de su culo.

    Le dije que siempre debe contarme cuando vaya a culear con otros… y que trate de usar condón pues no conocemos a estos cerdos que solo buscan satisfacerse de sus nalgas.

    Si les gustó el relato, envíen sus comentarios a [email protected] y me cuentan sus experiencias con sus parejas… y yo les enviaré una foto de las nalgas de Rudy.

  • Ella escribió en su diario: Ménage à trois

    Ella escribió en su diario: Ménage à trois

    En el relato anterior, Mi mujer confiesa sus secretos, contamos una de las tantas aventuras de Fer con sus amigos. Marcos y Fede. Estas historias que alguna vez nos implicaron ciertos desencuentros hoy se han vuelto parte de nuestros juegos más íntimos y calientes.

    Todo empezó cuando Fer sacó su diario íntimo y yo le pedí que me lo dejara leer, ella se negó, pero al final terminó en mis manos. Allí me di con la lectura de varias historias hasta que llego la frase: Ménage à trois. Tuve que preguntarle si había hecho un trío, no sé si no entendí el francés o ya sospechaba y reprimía que esto podría haber pasado, ya que Fede y Marcos aún la pasaban a visitar por su trabajo o en su departamento. Los había visto muy cercanos y sabía que Fede había salido con ella.

    Pero más allá de estos detalles aquí les contaremos la primera vez que Fer concreto su ménage à trois. Ella me comenta que se acostó con Marcos, cuando se enteró que Fede estaba de novio con otra chica. Un poco por venganza y otro por que Marcos era muy atractivo, “fibroso”, dice ella. Por lo que antes de su trio ya había cogido con los dos por separado.

    Comencemos la historia, ella relata que hubo un momento en que se hizo consciente que esta situación podría darse. Fue mientras los 3 compartían la preparación de una cena, el ambiente se sentía distinto. Marcos era quien cocinaba, siempre con vino, y faso, los tres charlaban, se mataban de risa, y alguna caricias sutiles sucedían, en lo roces se generaba un tensión sexual implícita.

    Después de cenar seguían tomando y riéndose, se contaban algunas experiencias sexuales, la temperatura del ambiente se levantaba, y mucho, Insinuaciones, roces, caricias sutiles, risas hasta que la intensidad de las caricias aumentaba. Situaciones así se sucedían varias veces y cada vez eran más excitantes. Y mas difíciles de frenar para Fer, que ya venía encarando y haciendo marcha atrás.

    Los colchones estaban tirados en el comedor o en la pieza, y varias veces dormían juntos. Así fueron preparando el terreno para el día en que la calentura abrazará Fer y las ganas de probar no la dejaran pensar en detener la situación. Siempre fue una duda de ella, si ambos lo tenían planeado de antemano o no.

    Llego la noche. Fer había ido con Fede y Marcos, a ver una banda, antes de ir ya habían hecho previa, tomaron un vino y fumaron. No hubo palabras sobre lo que se venía pero la cosa insinuaba un final feliz. Bailaron los tres en el recital y se sentía el calor de las previas. Los cuerpos se rozaban con el ritmo de la música, Fer lo había pensado un poco y ya casi sabía que estaba entregada a sus fantasías.

    Cuando volvían del recital, mientras caminaban venían hablando, abrazados, riendo, cosa que le encantaba a Fer, continuaron con la fumata. Ya en el camino, Fer me cuenta que sentía las manos que la tocaban con más intensidad, los dos la abrazaban de los lados, acariciándola con excitación.

    Llegaron al Departamento, ya estaba todo jugado para Fer. Era casi de día, no hizo falta prender la luz. Eran las 7 de la mañana. Pasaron directo a la habitación.

    Comenzaron los besos, Ella dice que se pasaba de una boca a otra, las caricias eran fuertes. Se quitaron la ropa, ella les sacaba la remera, los acariciaba primero en las espaladas, hasta bajar sus manos por arriba del pantalón, ellos la apretaban. Se iban desnudado los tres, hasta llegar a la ropa interior. No sabe si antes o ahí pero los colchones estaban en el piso. Terminaron arrodillados en el colchón.

    Comenzó a besarse con Fede mientras Marcos comenzó a masturbarse. A Marcos le daba la luz de la ventana, mientras se tocaba, este recuerdo la calienta y la hace gemir mientras me lo relata.

    Fede la puso de espalda mientras ella seguía mirando como Marcos se agarraba la pija, comenzó con el bóxer puesto, y luego saco su pija grande, eso lo agrego yo, ya que por una actividad física que realicé con Marcos, compartimos vestuario.

    Pero mejor volvamos a su calentura, me cuenta que Fede, empezó a tocarle la vulva, eso la excito un montón. Fer se movía frotaba la cola contra pija de él, se le estaba poniendo dura también. Se movían los dos, gemían y respiraban muy fuerte. Fede le bajo la bombacha rápido, y fuerte, actitud que debe haber hecho que Fer se vuelva loca, ya que cuando me cuenta esto se masturba y casi está por terminar, me dice que le apoyo la pija y estaba muy dura.

    Fede se bajó el bóxer y Fer la sintió, se la metió, estando los dos arrodillados. Ahí se movió un poquito, le entraba desde abajo abriéndole suavemente la concha. Desde atrás la abrazaba y después de un par de metidas Fer bajo la espalda quedando en cuatro. Fue suave al comienzo hasta que empezó moverse más rápido, en ese momento fue cuando Marcos se acercó con la pija dura. Masturbándose cada vez más cerca de su cara. Le paso la pija por los labios hasta que Fer abrió la boca, le estaban dando duro y la calentura la llevaba a sentir por primera vez dos pijas dentro de ella. Le gusta recordar que mientras Fede la movía en su boca entraba otra pija. Marcos estaba arrodillado, tocaba la espalda y prácticamente se movía cogiéndole la boca.

    Y llego el momento en que Fer se sintió muy puta, disfruto ser el objeto de placer de estos dos amigos, que la deseaban. Marcos dijo: -ahora me toca a mí. Eso la hizo arder. Fede se sentó en el piso y se comenzó a masturbar, Marcos la dio vuelta y la puso al borde de su pija, la concha de Fer ya estaba mojada y abierta. La acostó quedaron frente a frente, Fer le abrió la piernas y Marcos la penetro con su pija que ya estaba muy dura. Se la metió.

    Mientras Marcos la cogía Fer Miraba a Fede, que siempre le había gustado más que Marcos, se excita de pensar en el movimiento mientras mira. Marcos cogía rápido y fuerte, esto la excitaba. Mirar y sentir al mismo tiempo el movimiento. Marcos le levanto la pelvis del colchón, la espalda de Fer se arqueaba, mostrando excitación. Eso la hacía gemir, y ellos se calentaban con eso, ella podía sentirlo. Marcos la puso en cuatro de nuevo, para que Fede le acerque la pija. Fer me cuenta que le gustaba pasarle a lengua y saborear la pija.

    Así pasaron varias escena que no recuerda con nitidez, pero, puede rememorar que la volvió tomar Fede, la puso boca arriba, la acostó y la siguió cogiendo, él ya no daba más, se movía con intensidad, Marcos volvió a masturbase, y Fede dio su ultimo gemido, le saco la pija de su concha y le tiro toda leche, todavía recuerda lo calentita que estaba. Marcos no dudo y la cogió también, Ahora Fede la miraba, ella recuerda el cuerpo de Fede a contraluz. Marcos no dio más y también se vino afuera, también arriba de la concha.

    Luego se relajaron los tres, todos suspirando, por la cogida que se habían pegado. Ya se escuchaban los ruidos de la ciudad. Cuando ella estaba terminando su primer ménage à trois.

    Ya vendrán otras historias.