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  • Priscila: Aventuras en familia

    Priscila: Aventuras en familia

    Mi nombre es Priscila para quienes ya hubieran podido tener el gusto de leer mis aventuras, las que por cierto se perdieron y ya no pude recuperar ni publicar, estaban en un maletín que me robaron de mi coche al igual que mi laptop con material erótico-incestuoso de primera. Pero aquí estoy de nuevo tratando de recordar esas primeras impresiones, aunque sea sin el recuerdo de las fotos y videos tomados. Soy una muchacha como cualquier otra excepto que en mi familia dicen que soy muy guapa, sin que mi hermana Ivonne se quede atrás, ni mi madre Olga ni mi tía Leonor, también están mi papá Adolfo, mi hermano Enrique y mis primos Laura y Gregorio, hijos de mi tío Jorge y mi tía Leonor. Todos juntos formamos una gran familia.

    Para que tengan una idea de cómo estaba integrada nuestra familia, les describo resumidamente a los integrantes: Yo Priscila de 23, Enrique, mi hermano 19, pronto seremos protagonistas de otras historias. Olga, nuestra madre 49, quien también tuvo su bautismo de leche con mi hermano Enrique y conmigo; Mi padre Adolfo 47, alto, bien parecido, muy buena verga y, sobre todo, simpatiquísimo que es mi padre al igual que su hermana Leonor 49 esposa de nuestro tío Jorge 47 y padre de nuestros primos Laura 20 y Gregorio 19 ambos son novios también. Ivonne 21, es mi hermana menor y a la vez mi cuñada, ambas somos cuñadas porque las dos somos mujeres de nuestro hermano Enrique. Ella es de esas mujeres que tienen todo el encanto a flor de piel, muy buenas nalgas, culo y tetas (como yo) y muy dicharachera. Cómo ven formamos una hermosa familia.

    Tenemos la dicha de ser una familia excepcional muy unida. Nuestros padres y mis tíos tenían la idea de ir junto con nosotros a vacacionar unos días a una playa nudista. Pero resulta que mis primos querían celebrar que mi hermano Enrique y yo cumplíamos cuatro años como novios (con mi hermana Ivonne cumplimos también años de novios pero dos semanas después de mi y de Enrique) por lo cual decidimos entre todos celebrarlo mejor en casa. Nuestros padres al igual que nuestros tíos son muy abiertos de mente y eso nos lo han transmitido a nosotros como sus hijos, por lo que también querían estar presentes en la celebración.

    Dicen que el verdadero amor no sabe distinguir quién es de la familia o como decía mi hermano, “Ay hermanas, recuerden que pene caliente no reconoce pariente”. Enrique unos días antes de nuestra celebración y a quien prefiero referirme como mi hermano aunque seamos novios, hablaba con mi hermana Ivonne, quién quería saber que haríamos. Así que de cierto modo aún cuando ambos eran mis hermanos eran también eran a la vez, mis cuñados y yo de ellos, (¡Qué curioso!) hasta nuestros padres se reían de nuestras ocurrencias.

    Una vez en el amplio jardín de nuestra casa el día de nuestra celebración estaba sobre la mesa del jardín los sixpack de las cervezas obligadas, el café que tanto nos apasiona beber junto con los cigarrillos por la tarde. Nuestros padres y tíos departían alegremente cerca de la alberca, por lo que en un momento dado se quitaron sus ropas y una vez desnudos los cuatro se metieron al agua. Tanto a papá como al tío Jorge se les miraban sus miembros ya en estado de erección, ¿Quién sabe lo que estarían platicando? Porque también a sus esposas se les veían sus pezones erectos y no por el frío, porque hacía calor. Cuando volteamos tanto papá como el tío se estaban besando de boca al igual que sus mujeres que siendo hermanas mellizas también se besaban y se metían mano acaloradamente, provocando que entre mis primos y yo se hiciera un ambiente más propicio para empezar a acariciarnos entre todos.

    Pero la sorpresa bastó para hacernos volver a la realidad. Era indudable que mis hermanos y yo nos teníamos muchas ganas y todo formaba parte de toda una fantasía compartida. Tomé a mi hermano Enrique de la mano y vi como la verga oculta por sus pantalones había crecido levantando una tienda de campaña muy amplia y cómo si la naturalidad de lo visto fuese algo ya preconcebido le dije:

    – Creo que es hora de demostrarnos cuanto nos queremos ¿No crees? –me quite la playera y el diminuto corpiño que cubría mis senos.

    – Buen punto, hermana, es cierto lo que dices y deja decirte que me maravillan tus encantos.

    – Ivonne, únete a nosotros, no te quedes viéndonos nada más –le dije a mi hermana que también se quitó la blusa y el brasier para abrazarnos.

    – ¿Les excita mucho vernos así, corazones? –les dijimos a nuestros primos juntando mis pezones con los de mi hermana y besándonos de lengua. Mientras nuestros padres nos observaban, sin dejar de besarse entre ellos, pero ahora juntando sus penes con la intención de masturbarlos.

    En el momento en que mis hermanos y yo nos besábamos y nuestros primos empezaron a desnudarse, juntando sus bocas en un beso también muy apasionado. La verga de Enrique al momento de quitarle entre nosotras las bermudas se veía espléndida con sus venas gruesas muy marcadas, su glande brilloso con el prepucio bien retraído y ya mostraba líquido preseminal saliendo de la puntita. Ivonne se apresuró a chupar su glande, deleitándose con el tronco, el cual lamía con suavidad, en tanto yo le metía dos dedos dentro del culo a mi hermana, al tiempo que su boca me obsequiaba sus besos llenos del delicado sabor de nuestras salivas.

    Por lo visto lo preliminar de nuestra celebración se estaba cumpliendo sin haberlo planeado tanto, lo que podía significar la posibilidad de continuar con una fabulosa orgía familiar incestuosa y apasionada de todos contra todos, sin excepción de parentesco. Y se estaba perfilando para que así fuera.

    Mientras mamá y la tía preparaban la comida, parecían embelesadas viendo como nosotros sus hijos nos estábamos cachondeando y metiéndonos mano que daba gusto, besos por doquier, dedos en nuestros culos, sin distinción de quién se los metía a quién, si era una boca masculina la que chupaba el pene del otro o la vagina de otra y entre hermanas y primos nos colocábamos haciendo un 69 doble con ayuda de la tía Leonor, la hermana de mamá para completar el cuadro de cuatro, de lo más exquisito mientras nuestros hermanos nos daban verga por nuestros culos. Disfrutábamos mucho aún sin venirnos, no corríamos prisas al igual que papá y el tío que ya se estaban metiendo sus vergas por sus culos, intercambiando sus posiciones.

    La comida transcurrió en un clima ideal. Mucho más de lo que con Enrique habíamos pensado antes, una vez que se cambiaron los planes de ir a la playa nudista. Parecía que los dioses a quienes adorábamos, habían acordado que todo fluyera en nuestra familia y los buenos tragos fueron el cómplice perfecto para ir perfeccionando nuestro gran incesto familiar.

    Pasamos a la sala de la casa donde continuaba la alberca ya techada para permanecer bebiendo y comiendo los bocadillos que mamá y la tía Leonor habían preparado. Mientras mis hermanos y yo admirábamos sin dejar de manosearnos las pinturas de nuestros dioses favoritos, nuestra madre Olga se acercó abrazada de su hermana Leonor dándose besos en la boca y la tía recargándose sobre el hombro de su hermana, mientras admiraban junto a nosotros las obras de arte que tanto emulábamos con nuestras acciones y que por eso siempre nos referíamos de ellos como los grandes “Dioses del Incesto” que tanto inspiraban nuestros actos.

    Las estatuas del Dios Zeus y la Diosa Hera, hermana mayor de él y con quien estuviera casada adornaban la amplia estancia. Homero cuenta que su amor fue fruto de una atracción surgida desde niños y que se consumó durante 300 años antes de la unión incestuosa de ambos hermanos para que se hiciera definitiva y formal. Un poco más a la izquierda también estaba la esstatua del Dios Zeus de la mitología Griega acompañado de su esposa y hermana también mayor, la Diosa Deméter –la cual decía mi hermana en broma que se llamaba así porque su hermano el Dios Zeus no se cansaba demeter-le la verga- Para los Dioses griegos la práctica del incesto no era un tabú ya que formaba parte de la sana costumbre de copular con sus hermanas o con sus hijas, otras piezas también expresadas en exquisitas estatuas, reflejaban a Helios que perdió la cabeza por su hermana Selene, a quien cortejaba frenéticamente, Hiperion y Teia sus padres también eran hermanos y gracias a esa exquisita unión incestuosa fue que tuvieron a Helios y Selene. Incluso Zeus junto con sus hermanas Hestia, Deméter y Hera fueron producto del incesto entre el dios Cronos y su hermana la Diosa Rea.

    Luego de soltarse nuestra madre y la tía, se alejaron momentáneamente dándose de nuevo un apasionado beso en la boca y se separaron. Respecto del ambiente que se estaba dando yo ya lo había hablado con mi hermano Enrique, en su paso por la cocina que si pasaba algo, quería que fuera algo hermoso y que respondiera a lo que cada uno de nosotros fuera sintiendo en esos momentos de exquisito ambiente erótico que se estaba dando en nuestra familia.

    El postre fuimos nosotros los hijos de nuestros padres. Nos pasamos a los sillones y a la alfombra de la estancia para tomar el infaltable café acompañado de cigarrillos y los tragos que variaban desde un buen whisky hasta vodka con naranja o el clásico Bloody Mary, generalmente para las mujeres. Esto, con una buena música de fondo y las risas ante cualquier broma o chiste de incesto que se dijera, fueron el condimento al calor corporal lleno del más exquisito morbo durante la noche que parecía traer un buen augurio.

    – Un padre muy molesto decide hablar con uno de sus empleados que está cogiendo con una de sus hijas: “Ya no puedo confiar en ti, estás cogiendo del diario con mi hija y ya la embarazaste”. A lo que el joven le responde preocupado: “Pero papá, no puedes despedirme por eso, yo no lo sabía y no es la primera vez que pasa”. A lo que su papá le responde: “No lo voy a hacer, porque afortunadamente para ti, tienes la suerte de que también eres mi hermano” Lo que el papá no sabe es que otro de sus hijos que estaba creyendo que era de él resulta que también es su hermano. –todos soltaron la risa ante la ocurrencia de mi hermano.

    – Por la mañana cuando el padre despertó se encuentra que ve que su hija está cabalgando sobre su verga y le dice: “Pero que haces hija” a lo que ella le contesta: “¡Ay! Papito, sólo intento poner algo de leche dentro de mi cacerola y hacer “unos niños envueltos” para dártelos el día del padre. –secundo mi hermana Ivonne y nuevamente todos reímos.

    – La que habló después fue nuestra tía Leonor: “No sabes todo lo que me pasó anoche, después de la cena pude tener mucho sexo con tres mujeres distintas” a lo que su amigo le contestó: “Eso está genial, porque quiere decir que aguantas mucho” Y añadió: “¿Pero no dijiste que ibas a tener que estar anoche en una reunión familiar?”

    Todos soltamos las carcajadas.

    – De seguro habrá estado con su madre, con su tía y con su hermana, jajaja –agregó nuestro padre que estaba sentado sobre uno de los sofás de tres plazas acariciando y metiéndole tres dedos en la vulva de su cuñada Leonor que estaba sentada en medio de ellos y de nuestra madre que no dejaban de besarse, parecía que nuestra tía estaba en medio de un sándwich, haciendo tortillas con mamá y es que todas las mujeres de mi familia incluyéndome a mi somos bien tortilleras.

    En un momento dado, nuestra madre Olga exclamó casi a modo de sentencia: ¡Bueno familia, a prepararse, que ahora viene lo mejor! Para celebrar el cuarto aniversario del noviazgo de mis hijos Priscila y Enrique y cómo dentro de dos semanas también será el cuarto aniversario de mis hijos Ivonne y Enrique que también son novios, aprovechamos para celebrarlo también. Las risas festejaron nuestros aniversarios y en todo el aire se respiraba una exhortación a lo que se venía.

    Ya nos habíamos despojado de nuestras ropas, al menos del la parte de arriba mostrando nuestros senos y alguna que otra ropa íntima, estábamos distribuidos sobre los sillones del par de muebles de sala que se extendían por toda la estancia. Mi hermana Ivonne, estiró su cuerpo en otro de los sillones grandes en los que nos habíamos acomodado junto a nuestro hermano y apoyó su cabeza sobre mis pechos, buscando mi boca. La sentí ya muy dispuesta y con una mano comencé a acariciarle su cabello y con la otra sus pechos. Mi hermana estaba muy caliente cuando empecé a tocarla y nos decía a mi hermano y a mí muchas cosas dulces:

    – Son los hermanos más maravillosos que pude haber tenido, mis dos amores, mis dos amantes y quiero compartir con ustedes dos mi vida, así como la hemos compartido con nuestros padres, nuestros tíos y primos.

    – Para eso somos tus hermanos, preciosa y siempre lo seremos

    – Me gusta cómo me acarician, son muy calientes sus manos, hermanitos

    Le ayude a mi hermano Enrique a quitarse las bermudas para sacar su verga al aire libre y empezó a masturbarla poniéndola entre los pechos de nuestra hermana Ivonne masturbándose y viniéndose en ellos al tiempo que nuestros padres no perdían detalle de lo que sucedía entre nosotros, los festejados.

    – Bésame, hermana, bésame los pechos y muérdeme los pezones, muy quedito. – Me decía al tiempo que besaba y lamía sus pechos, sus pezones ya rebozaban del esperma de nuestro hermano que ya se había venido encima de ellos me puse de costado y me topé con el otro de sus carnosos y suaves pechos por los que aún corría el semen de Enrique y se veían exquisitos reposando sin brasier, lamí el esperma que se impregnaba con mi lengua y lo apuré como si fuera miel.

    La panocha de mi hermana se veía tupida de vello púbico, visible por el efecto de sus piernas apoyadas sobre las mías. Así que me di a la tarea de darle suaves masajes a esa carne ansiosa que ya tenía sus labios vaginales hinchados, luego, hice lo mismo con su clítoris y su primer gemido me sonó a gloria. Ya, no tan sólo era su vulva, su clítoris, sus pechos y sus pezones los que eran mimados por mis caricias, sino también toda su vagina quedaba al acecho de mi lengua juguetona. Y como entregándose al momento, volvió a gemir y a decirme:

    – Ay Priscila, que rico me estás mamando la panocha, por favor no pares, sólo ustedes saben cómo excitarme de esta manera que tanto me gusta.

    – No digas nada hermana, mi hermano también es de nosotras dos y nada me daría más gusto que seguir con nuestras tardes de incesto que desde tiempo antes ya practicábamos

    – Vi como se besaban mi madre Olga y tú Priscila en la boca y desde entonces me gustó mucho que se besaran así, ella misma me contó cómo tú y nuestro hermano la iniciaron en el sublime arte de los Dioses del Incesto

    – Así es, por eso es que sus esculturas y pinturas adornan nuestra sala porque es una actividad llena de la más exquisita lascivia de nuestra hermosa familia.

    No bien terminó la frase, elevé su cabeza, recogiendo mis piernas, y mi boca se apoderó de la suya. Entrelacé mis labios mojados y mi lengua exploró buscando conocer más de su intimidad. Me devolvió los besos de mi boca con su humedad, sus deseos, su lengua rendida, sus labios sabrosos. Mientras mi mano ya había llegado hasta su entrepierna, para escabullirse por debajo de sus nalgas hasta su vulva y encontrarse con su mullido matorral sedoso, dónde mis dedos anunciaban mi obra, para luego comenzar a explorar los exquisitos y mojados labios de su vagina que me esperaban ansiosamente.

    Mis dedos se adueñaron de su erguido clítoris para luego introducirse, sin remedio, en la humedad de esa vagina que calentaba tanto a mi hermano como a mí. Sin preocuparnos de nuestros padres y del resto de la familia que de seguro nos estaban viendo. No tenía porque preocuparnos que no estuviéramos solos disfrutando nuestro ansiado incesto, el cuerpo de mi hermana Ivonne estaba a mi merced, y yo, estaba sumida en el placer que su vagina me daba. Sus manos, acariciaban mi cara mientras nuestras bocas no cesaban de besarse, los labios de ella fueron a explorar mis pechos ávidos de atención. Casi con desesperación, apretó mis pezones con los suyos, hasta saciar su lengua con la mía y llenar nuestras bocas con su saliva alternándose, con mis pezones como si fueran los dátiles más exquisitos que disfrutara. Volvió a decirme:

    – Priscila, que placer. Mientras mi hermano ahora mete su verga en mi panocha Te pido por favor que los dos me dejen disfrutar esto, siempre supe que mientras estemos juntos podía volver a ser así. Son ustedes aparte de nuestra familia lo que más quiero en mi vida. Y somos hermanos. Pero eso es lo que más importa porque se trata de un incesto puro en el que los tres nos entregamos, me calientan más ustedes. Me gusta todo lo que me hacen

    – Te amo hermana, no sabes cuánto me haces falta

    – Sí, sí, sí mi amor, quiero que me cojan toda, tú y nuestro hermano Enrique. Enséñenme a disfrutar del incesto que es el verdadero manjar de los dioses. Quiero ser su otra mujer en sus manos, aparte de nuestra tía y nuestra madre. Háganme suya todos los días de mi vida. Quiero ser la mujer de ustedes. Quiero que me hagan sentir todo lo que se siente estando así.

    – Sí hermana, mi hermano y yo somos tuyos, todas nuestras vidas son para ti.

    – Quiero que me hagan acabar con la verga de nuestro hermano dentro de mi vagina y disfrutar de lamer tu panocha, Priscila. Por favor, Priscila, sácame toda la leche que tengo adentro. Quiero ser tu mujer y la mujer de nuestro hermano, así como hicieron que nuestra madre Olga y la tía Leonor son sus mujeres y papá y el tío Jorge también son de ustedes.

    Ese momento, sin lugar a dudas, se me llenó todo el cuerpo de lasciva. Muy pocas veces había sentido la desesperada necesidad de cogerme a mi hermana Ivonne cómo lo hice con todos los sentidos puestos. Creo que superó en intensidad, quizá por todo lo mujer que es mi hermana, como el día en que cogimos mi hermano y yo con nuestra madre.

    Levanté la vista y para sorpresa y beneplácito, ya no éramos los únicos en nuestra exploración incestuosa. Los gemidos eran provocados por mi tía Leonor quién, sin saber cómo y porqué, estaba arrodillada sobre el sofá dándole una hambrienta chupada a la verga de su sobrino Gregorio, mientras Jorge, su esposo tenía hundida su cara entre las nalgas de su hijo, nuestro primo, hundiéndole luego de eso su verga dentro de su culo mientras también deglutía la vagina de Laura nuestra prima e hija de ellos, que, por el sonido, con su delicioso squirting, estaba derramando jugos por todas partes del sofá, a la vez que mi tío Jorge con sus dedos exploraba las nalgas de su hija y el hoyuelo del culo de ella. Y en un rincón, Adolfo, nuestro padre, como resignado masajeaba su verga, viendo cómo preparaban a su cuñada para hacerla gozar del gran festín. Al ver a mi padre así y para evitar cualquier contratiempo, le hice señas para que viniera hacia nosotros tres.

    Mientras Ivonne comenzaba a experimentar, suavemente, el sabor de mi vagina ya mojada por el inesperado y caliente preámbulo, luego de haberme despojado de todo, le indiqué a mi padre Adolfo que queríamos mis hermanos y yo colmarlo de los deseos más incestuosos que se habían introducido en mi sangre desde la charla que habíamos tenido por la tarde. En pocos segundos su labrada figura estuvo junto a nosotros sus hijos y mis labios comenzaron a temblar de ansiedad al sentir la calidez de su verga sobre mis labios. Se arrodilló, casi rozando mi cara, y, como si temiera a que me despojaran del preciado regalo, mis manos se aferraron a su verga, se colmaron con sus redondas y duras nalgas. Uno de los culos más hermosos que haya acariciado jamás, el de nuestro padre era toda una delicia.

    Y con su verga ya bien parada, quedó apretándola contra mi cara, allí entendí el porqué mi madre había elegido casarse con él. Su verga era preciosa, con el aditivo de su dureza. Un poco más larga que la de mi hermano Enrique, aunque no tan ancha, con un glande perfecto y unos testículos cómo dibujados que invitaban a atenderlos por lo hermosos que eran. Haciendo honor a tanto privilegio, comencé a paladear ese tronco tan hecho para mí su hija. Hasta su sabor era una perdición. Ya nada me importaba de lo que pudiera suceder en el mundo. Mi hermana Ivonne se había apoderado de mi vagina, introduciendo su lengua vivaz, comiéndome los labios como pocas veces lo había hecho y sus dedos ya empapados de mis jugos que salían casi a chorros, entraban y salían desde mi vagina hacia el agujero de mi culo, era algo sublime.

    Mi boca estaba rellena de los manjares de mi padre. La verga que hacía gozar a nuestra madre, también era mía. Igualmente sus testículos, que se endurecían cada vez más en cada chupón que lubricaba su verga maravillosa. Era tanta nuestra calentura que, su crecida agitación me indicaba que estaba a punto de acabar. No quería que se viniera tan rápido.

    Le pedí a Ivonne que se acostara de espaldas, me tiré a la inversa sobre ella para que continuáramos con un brutal 69 y ya en cuatro, a pedir de boca, le ordené a Adolfo, sin preámbulo alguno:

    – ¡Cógeme papá coge con tu hija así como te coges a tu cuñada Leonor!, Cógeme por el culo si quieres. Métele a tu hija toda esa verga divina que tienes padre mío, la quiero toda para mí, siempre he sido tuya, papá.

    Nuestro padre, como fiel obediente me la ensartó de un solo empujón. Me estremeció su arremetida, sentí la brusca invasión. Su cabeza parecía haber hecho tope en mis ovarios, un inevitable gemido se escapó de mis entrañas y luego, todo fue un placer inexplicable.

    Tener la verga de nuestro padre, dura e hirviendo como un hierro caliente, no tardó en producir los descalabros más imprevisibles. Para colmo, mi hermana no dejaba de succionarme el clítoris y acariciarme el vientre, mientras yo me deleitaba con su vagina peluda. Creo que no pasaron más de unos cuantos mete y saca para que tuviera el primer orgasmo. El morbo de que mi propio padre me estuviera cogiendo y con esa verga tan bella, hizo el resto. Mis gritos fueron incontenibles:

    – ¡Aaahhh!, cógeme así, entiérrala toda papá… quiero toda esa verga para mí ¡Aaahhh! Papá cómo me estás haciendo acabar… Así, así, hazme también tu mujer como lo hiciste con tu cuñada y tu otra hija… ¡Oh! Dioses del incesto, qué hermoso es coger contigo, padre mío

    Los chorros de mi orgasmo estaban por causar estragos sobre la verga de nuestro padre Adolfo, Ivonne quién, en la posición en la que estábamos, besaba a nuestro hermano en la boca, en tanto yo redoblaba mi tarea, deleitándome con el gran bocado que era la vagina de mi hermana ocupada en esos momentos por mi boca en tanto que nuestro padre Adolfo hacía el mete-saca en mi vagina que estaba en espera de llenar mi útero con su esperma y eso potenciaba el placer voluptuoso que le producía a él estar cogiendo con su propia hija.

    En medio de mis gritos y con mis piernas zarandeándose del lascivo placer de los incestuosos Dioses, él siguió metiéndome su hermosa verga más fuerte y a un ritmo más constante, lo que provocó que, sin pausa posible, mi útero al recibir sus chorros intermitentes de esperma, provocaran que me viniera nuevamente. Y él, montado sobre su adorable hijita llenara completamente mi útero con sus chorros calientes e interminables de esperma. Pero, como si el éxtasis quisiera dar muestras de adhesión total a la noche, Ivonne también se vino a raudales, haciendo difícil para mí boca el contener las convulsiones y las mieles que destilaba su preciosa vagina.

    – ¡Aaahhh! Sí dame toda la lechita mi hijita… ¡Ay! hijita que rico es coger contigo ¡Ooohhh!, dejame sorber toda tu leche mi amor, así, me encanta incestar contigo, y con mi hijo ¡Ay! Hija mía me haces muy feliz

    – Y tú a mí, padre y mira a tu otra hija, mi hermana ¡Qué rico mama mi vagina!

    – ¡Aaahhh!, que de leche le sacaste a tu hermana, hijita… no pares no pares mi hijita… ¡Sí sácale toda su leche a tu hermanita…

    – ¡Y tú Adolfo qué rico te estás viniendo! Soy tuya, padre mío, nuestra madre es de los dos mi vida, dame todo tu esperma papá… Eres divino papito, nadie me ha cogido así como tú, mi cielo así. ¡Los quiero siempre estar cogiendo con nosotros, a nuestros dos amores, a ti y a nuestra madre!

    También el clímax de mi hermana fue fantástico. Pocas veces recuerdo haber vivido tanta intensidad, deseo y placer con una combinación tan exacta. Ivonne estaba empapada, más que por su sudor, por el río de mis orgasmos que suelen producirse en mis venidas múltiples de orgasmos. No cesaba de limpiarme con su lengua y sus labios los restos de nuestras venidas sobre mi vagina, entremezclados con mis mieles vaginales, y el abundante esperma de nuestro padre Adolfo que había rebasado mi cavidad mientras mi padre y yo estábamos copulando. Y era lógico, con sus años, su ofrenda de su semen no podía ser mejor. Su leche chorreaba sin parar a la vez que alimentaba la degustación de la boca de mi hermana que estaba presta a recibir también su parte de nuestro padre, mientras yo terminaba de absorber la leche de mujer que quedaba en la vagina de mi hermana Ivonne. Degustamos ella y yo en nuestras bocas toda esa mezcla de sabores que ella me pasaba con sus besos apasionados.

    Lejos de calmar su participación, papá, todavía arrodillado, entregaba su verga semi flácida a la boca de mi hermana, quién la limpiaba con una devoción y propia de ella, casi artística, tragándose el esperma de papá entremezclado con mis propios jugos. Como serían las chupadas hambrientas de Ivonne que, en breve tiempo, la verga de Adolfo recuperó su estado de erección. Ante tal alternativa, puso a mi hermana en posición de 4, con los brazos apoyados en el sillón y, abriéndole bien las piernas, penetró a su otra hija hasta lo más profundo del recorrido de su vagina, haciéndola gemir y gritar. El espectáculo era de una excelencia increíble. Estaba conociendo más a fondo a mi hermana, después de toda una vida, en su condición bisexual. Nuestra madre, no dejaba de ver cómo sus hijas gozábamos del incesto que nos obsequiaba nuestro padre Adolfo.

    Mi hermana, seguía en cuatro, sin poder moverse de la venida que había tenido nuestro padre Adolfo y que le había llenado su vagina, todavía abierta y comenzaba a deslizarse el esperma de él por los muslos interiores de mi hermana, a lo que yo, incitada por la incestuosa tentación de los Dioses, me arrodillé como buena hermana a rescatar los tesoros escurridos del incestuoso acto.

    Por otro lado, Adolfo, deslumbrado por la verga de su hijo, la veía deslumbrante. No perdió un instante y llegando hasta ella, la tomó entre sus nalgas y mi hermano al sentir a nuestro padre hacer eso, las elevó sobre sus hombros para proceder, con su boca abierta, a mamarle el culo, simultáneamente y saborear el néctar de semen que todavía escurría de la metida de verga que había disfrutado de sus hijas derramando dentro de ellas sus propias y sabrosas mieles que alcanzaron a escurrirle por el culo.

    – ¡Qué haces hermano!, ¡Qué rico! Tienes toda tu boca llena del semen de nuestro padre ¿Verdad que te gusta? ¡Quiero ver cómo le metes la verga a nuestro padre por el culo, amor

    – ¡Me encanta, hermana mía! ¡Quiero meterle la verga a nuestro padre!

    – ¡Por mi y por nuestra hermana encantada de verlos!

    – ¡Qué hermosa que eres Priscila! Te amamos… Gracias por hacernos vivir estos momentos hermana. Eres la mujer ideal para vivir toda esta pasión con nosotros, conmigo, con papá y con mamá. Además, no hay nadie que entienda los secretos del incesto como tú, hermana. –dijo mi hermano Enrique -Sin pensarlo siquiera nuestra madre se colocó junto a nosotras, estaba la tía Leonor con sus pechos pegaditos a los nuestros, al igual que los pechos de nuestra madre que estaba sentada sobre mí con su vulva mojándome las piernas de todo lo que se había venido y que aún estaba escurriendo.

    Adolfo se volteó para ensartarse la verga de su hijo por el culo, no sin antes darle unas cuantas chupadas al glande que se observaba rojo y brilloso. La verga se nuestro hermano entró con mucha facilidad, por el culo de papá era un agasajo ver a padre e hijo cogiendo de esa manera. Fue tanta la calentura de saberse ensartado que mi hermano tuvo una gran venida, desparramando su semen dentro de los intestinos de él, nuestro padre, luego de eso mi hermano se volteó para a su vez ser ensartado por la verga de nuestro padre Adolfo, quien con toda la experiencia tenida con su cuñado Jorge, lo pudo ensartar con gran facilidad y volverse a venir dentro de los calientes intestinos de nuestro hermano.

    La celebración continúo por espacio de varias horas más donde hubo de todo y de todos contra todos, sin distinción alguna del parentesco que nos unía. Así es el incesto cuando sabe disfrutarse plenamente.

    PD: No quise alargarlo más para poder terminar lo más esencial de nuestra familia. Gracias a mi amigo Luis Enrique por tomarse el tiempo de revisar este escrito para poder darle forma de relato.

  • Trío con mi esposa y mi amigo de trabajo

    Trío con mi esposa y mi amigo de trabajo

    A muchos nos pasa que en nuestras relaciones de pareja la monotonía o entrar en la rutina nos cansa al punto de que el sexo no nos llena y que por el mismo motivo no lo disfrutamos. Por mi parte siempre he querido probar cosas nuevas y entre ellas y la que más me apetece es realizar un trio en el que mi esposa sea el plato central, verla disfrutar con otro hombre que no sea yo y de igual manera yo participar.

    Les hago un pequeño resumen de cómo es mi esposa: ella se llama Marilyn; es de estatura media 1.60, cabello castaño, de pechos grandes así a como nos gusta a la mayoría de los hombres y su trasero es redondo de muy buen volumen, a sus 42 años se mantiene en muy buena forma, cosa que siempre atrae la mirada de los hombres.

    Lo que les cuento sucedió meses atrás, siempre había fantaseado poder realizar un trio con mi esposa y que ella estuviera de acuerdo por lo que muchas veces de una u otra manera al estar viendo alguna película porno o simplemente teniendo sexo con ella le decía cosas de que si le gustaría estar con un hombre aparte de mi ósea hacer un trío… En su mayoría de veces se molestaba y en otras me decía que si estaba loco siempre era un rotundo NO y todo quedaba en nada.

    Su miedo era al que dirían de ella o que termináramos separando debido a eso, a lo que muchas veces yo le decía que no iba a ver ningún problema y que el de la idea era yo y que iba a estar de acuerdo en todo, que no lo viera de esa manera, que era para el disfrute de ambos.

    -Amor estás loco, ¿qué tal si por hacer algo así nos topamos con un algún loco o qué tal si a ti te dan celos y nos terminamos dejando, o qué tal si por el contrario lo hacemos una vez y tú quieres seguir haciéndolo?

    -Cariño tranquila que tampoco es que lo vamos a hacer con la primera persona que encontremos aparte y no nos vamos a dejar, como te digo el de la idea soy yo y eso no va a pasar te lo aseguro!

    -La verdad ya sabes que yo no soy ese tipo de persona aparte que me da miedo que nos peguen una enfermedad?

    -Tu tranquilo cielo, como te digo no lo haremos con la primera persona que encontremos, es salir tomarnos algo y si se da algo con alguien pues ya veremos.

    -Bueno, si lo hago y no digo que lo vaya a hacer seria bajo mis condiciones!!!

    -Está bien, me parece justo mi amor… y cuáles serán esas condiciones?

    -Okey, yo seré la que escoja a la persona con la que lo haremos, será a mi gusto y no podrás decir no, ya que tú eres el de la idea…

    -Tranquila mi amor te comprendo, por mí no hay problema y me parece excelente, así tu sentirás a gusto en todo momento. Algo más mi amor?

    -Está bien, debe ser un hombre más joven que nosotros, de buen ver, que sea estatura similar a la nuestra. No quiero que sea sexo salvaje ósea no quiero golpes de ningún tipo, no quiero mordiscos, no quiero que me jale el cabello, no quiero sexo anal, no quiero sexo sin protección y no quiero que me pida regarse en mi boca, sabes que eso me desagrada y me da asco.

    -Pero le están quitando toda la emoción!!!

    -Bueno, tómalo o déjalo ya es decisión tuya…

    -Está bien, acepto las condiciones…

    El golpe ya estaba dado pues lo más difícil ya estaba echo y como dije le quitaba mucho de lo que yo quería ver que le hicieran a ella, ahora todo era poder encontrar a esa persona que me ayudara a cumplir mi mayor deseo y estaba decidido a encontrarla, costara lo que costara.

    Y creo que ya tenía el candidato perfecto para mi esposa, era un amigo del trabajo con el cual algunas veces habíamos salido a tomarnos unas copas y en muchas ocasiones iba a nuestra casa, el cual de lógico ella lo conocía. Y como me dirigía al trabajo solo era invitarlo, claro no le iba a decir nada de lo que tenía planeado, ya que quería que todo se diera de sorpresa.

    -Hola Juan, como va todo?

    -Perfecto Luis, por dicha el trabajo lo he adelantado y no tengo pendientes eso si tuve que hacer malabares para poder salir con la tarea y la verdad que hoy si trabajé jejeje.

    -Te quería invitar hoy a casa a ver el partido y de paso tomarnos unas cervezas; ¿qué te parece?

    -Me parece una muy buena idea, además ya hace rato que no salimos a despejarnos la mente y unas cervezas estarían fabulosas.

    -Okey listo, entonces te espero a las 7.

    -Listo Luis, estaré por allí sin falta.

    Yo sabía que él no diría que no a tal invitación ahora era solo decirle a mi esposa que en la noche tendríamos visitas y que por tanto no saldríamos de casa, aunque no es que siempre saliéramos.

    Ya en casa:

    -Hola mi amor como estas, ¿qué tal tu día?

    -Bien mi vida, hoy estuve muy ocupada con los que haceres y tú, ¿qué tal el trabajo?

    -Excelente no hubo contratiempos y todo salió de maravilla. Te quería comentar que hoy viene a casa Juan, lo invite a ver el partido de la final y a tomarnos algo, ¿qué dices cariño no hay ningún inconveniente?

    -No mi amor para nada, yo sé que no duermes si no ves un partido y no te lo puedes perder jjjj.

    -Mi amor, comprare unas bebidas y unas carnes para ver el pasar la velada con tranquilidad, así tu no tendrás que preocuparte por preparar nada.

    -Lo que tu digas cielo, está bien me parece muy buena idea.

    Lo que ella no sabe es que tengo planeado cumplir mi fantasía este día. Sé que ella en sus exigencias había dicho que ella debía seleccionar a la persona con quién haríamos el trio, pero ella no es de beber mucho licor y con unas cervezas encima o unos tragos se le alborotan las hormonas fácilmente y eso ayudaría a que no ponga peros a lo que pudiera suceder al calor del momento.

    Sali de casa y compre unas cuantas cervezas, una botella de Jagger y unas carnitas como le había dicho a mi esposa, todo para pasar una noche sin que nos faltara licor. He escuchado que el Jagger es un buen trago para calentar a las mujeres y lo pondría en práctica, así que esa botella la compre para ella. Debía regresar pronto a casa pues ya casi debía estar por llegar el invitado principal.

    Mi esposa se había vestido con algo no muy llamativo pero que no dejaba de ser especial para el momento ya que a ella no le gustaba que la vieran en fachas. Llevaba un vestido rojo el cual le hacían resaltar sus atributos.

    Sonó el timbre de la puerta y Sali a abrir y allí estaba mi amigo el cual traía de su parte una botella de vino como de costumbre.

    -Pasa Luis, hombre pensé que ya no venias!!!

    -Tuve un pequeño atraso en el camino, pero ya estoy por acá. Hola Marilyn como estas?

    -Hola Juan muy bien y tú, tenías tiempo de no visitarnos?

    -Si, hemos pasado muy ocupados en el trabajo aparte que Juan tenía tiempo de que no me invitaba jjj.

    -Si, pero como dijiste ya estas por acá y es lo que cuenta, ya siéntate que ya casi empieza la mejenga.

    Nos sentamos y mi esposa se dirigió a la cocina por unas cervezas para nosotros así como las carnitas que habíamos comprado. En su mano traía la botella de Jagger y unas copitas para brindar, pero yo iba a tratar de que solo fuera ella la que tomara de ese licor para encenderla rápidamente ya que nosotros contábamos con una botella de Whisky y las cervezas.

    Ya había transcurrido el tiempo y el partido había llegado a la mitad del juego, mi amigo y yo nos habíamos tomado cerca de 4 cervezas y unos 8 tragos que mi esposa nos había ofrecido, y ella unos cinco tragos del Jagger que había traído para ella.

    -Mi amor ya me siento mareada, creo que he tomado demasiado licor.

    -Mi amor debe ser que estas débil y crees que estas mareada!!!

    -Pero yo no veo que hayas tomado mucho Marilyn jjjj, como dice Luis debe ser que estas débil….

    -Eso dices tu Juan jjjj estoy segura de que yo he tomado más de lo que ustedes dos han tomado.

    En eso ella se intenta levantar y acercarse hasta donde yo estaba, sin darse cuenta se sienta en mis regazos y sus piernas quedaron abiertas en dirección a mi amigo Juan el cual no perdió la oportunidad para ver el dentro del vestido y ver su ropa interior. Yo por mi parte no hice nada para ella se cubriera pues pretendía que las cosas se calentaran y al parecer si estaba funcionando, ya que Juan no separaba sus ojos de mi esposa.

    Propuse para pasar el rato mientras iniciaba el otro tiempo del partido jugar a las cartas, mi esposa no puso peros creo que por estar tan ebria y por su parte mi amigo se notaba muy interesado. Les dije que el juego seria tomar del paquete de cartas cada uno una de ellas, el que tuviera la más alta era el que ganaba y el que tenía la más baja lógico perdía y debía cumplir un reto o un castigo.

    Entonces nos pusimos manos a la obra nos sentamos en el suelo y las cartas las pusimos en el centro de los tres.

    -Primero tomare yo una carta, luego tu mi amor y la siguiente la tomara Juan, después de que todos la tengamos deberemos mostrarla o la tiraremos al piso.

    -Listo está bien, pero no se vale hacer trampa mi vida.

    Yo tome la mía, mi esposa tomo su carta y Juan tomo la suya. Lo que tocaría era verla y lanzarla en donde todos pudiéramos verla.

    Yo lance la mía: “me toco un 10”

    Juan lanzo la de ella y le toco un 6

    Mi esposa lanzo la suya y le toco 9 por lo que Juan era el perdedor. Y como era el que había ganado me tocaría poner un reto o un castigo.

    -Que quieres Juan, reto o castigo?

    -Prefiero un castigo no vaya a hacer que me pongan un reto difícil jjjj.

    Mientras pensaba en el castigo le servía una copa a mi esposa para que siguiera estando ebria y ella se la tomo de un solo sorbo, por lo que Juan y yo nos echamos a reír.

    -Tal parece que ya no te hacen nada los tragos Marilyn?

    -Ahhhh es para que veas que yo aguanto lo que sea.

    A lo que yo le contesto: será que si te aguantas lo que sea, espero que así sea? Lo dije con vos burlona y desafiante.

    -Ella me vuelve a ver con ojos picaros y me responde: tú sabes que yo aguanto lo que sea, bien que lo sabes… y se echa a reír al igual que mi amigo quien entendió la indirecta.

    -Okey quiero ver si es cierto!!! Juan ya tengo tu castigo, tienes que darle un beso a mi esposa en la boca durante un minuto.

    Mi esposa y Juan me volvieron a ver, y ella se puso roja y él me dice:

    -Estas seguro Luis, no será que tu esposa me da una bofetada?

    -Tranquilo Juan, ella dijo que ella aguanta cualquier cosa ya veremos si es cierto… verdad que si mi amor?

    A lo que mi esposa me contesto:

    -Bueno, pero solo un beso y nada más.

    Mi esposa se puso frente a Juan y este la tomo de la cadera para acercarla y allí mismo empezaron ambos a cumplir el castigo, que la verdad no era ningún castigo para mi amigo. Ella tenía sus ojos cerrados al igual que Juan, quien notaba lo estaba disfrutando pues, pude notar la lengua de ambos dentro de la boca una del otro.

    Paso el minuto y se separaron, podía notar algo de nerviosismo de parte de mi esposa, la cual se acercó a mi e intentaba esconder su rostro, por lo que yo le dije:

    -Tranquila cariño, ahora seguiremos jugando; me toca nuevamente tocar la primera carta.

    Así lo hice y esta vez me toco el 5, por su parte mi esposa tomo la suya y a ella le toco 8 y Juan hizo lo suyo, tomo su carta y a este le toco un rey por lo que el que había ganado era Juan y el que había perdido era yo.

    -Bueno Juan ganaste, ahora te toca ponerme un reto o un castigo tú decides.

    -Está bien… Bueno, creo que pediré un reto y será que le quites a Marilyn la ropa que lleva bajo su vestido.

    Mi esposa me volteo a ver y lo que hizo fue sonreír y decirme:

    -Creo que no te va a costar mucho hacerlo mi amor.

    -Espero sea cierto jjj mi vida, pues bueno manos a la obra.

    Juan no quitaba la mirada para ver cómo le quitaría sus bragas a mi esposa, era un hecho de que yo trataría de hacer todo lo posible para que el no perdiera ningún detalle de lo que había debajo del vestido de mi esposa. Le indique a mi esposa que se sentara sobre la silla y abriera sus piernas, ella inmediatamente se sentó y procedí a quitarle las bragas, le abría las piernas lo más que podía para mi amigo pudiera darle un taco de ojo y era un hecho de que lo que estaba haciendo pues él tenía su vista clavada en la entre pierna de mi esposa. Por fin le quite sus bragas, el cual tenía en mi mano y ella aun con las piernas abiertas dejó por unos instantes su vagina a la vista la cual la tenía bien depilada.

    Ella cerro sus piernas y yo tomé sus bragas que tenía en mis manos y corrí a lanzarla sobre mi amigo el cual las tomo y las llevo por impulso directo hacia su nariz. Mi esposa me volteo a ver y me dice:

    -Nooo porque se la diste, no ves que están sucias?

    Y mi amigo con una sonrisa en su rostro dice en voz altas:

    -Bueno, creo que esto es un trofeo y Luis me las está regalando….

    Después de decir esto mi amigo, mi esposa se puso roja de la vergüenza.

    El tomo las bragas de mi esposa y las guardo en las bolsa de su pantalón como su trofeo y mi esposa no protesto solo me dijo:

    -Me debes bragas nuevas!!!

    No nos habíamos dado cuenta de que el partido ya había iniciado o la verdad ya no nos interesaba y por mi parte no quería terminar de verlo.

    -Bueno tomen asiento, vamos a seguir jugando, amor toma tu carta y acá esta la tuya Juan…

    Esta vez había hecho trampa porque mientras ellos se estaban tomando asiento acomode las cartas de modo que mi esposa perdiera y Juan ganara, debía subir de nivel y poner un reto o un castigo más fuerte para calentar las cosas de una vez por todas.

    -Que cartas llevan, a mí me toco un 9 y a ti Juan?

    -A mí me toco una reina!!!

    -Y a ti mi amor?

    -Mi amor no se vale, de seguro estás haciendo trampa, me toco un 2.

    Juan se hecho a reír y se dio cuenta de que había ganado, así que ahora la que debía pagar era mi esposa. Ahora me daría cuenta si las cosas se daban o no. Pero antes de esto propuse tomarnos una copa más, esta copa se la di más cargada a mi esposa ya que me parecía que el efecto del alcohol había bajado… Ella tomo la copa y la tomo casi al instante.

    -Bueno ahora sí, es la hora de pagar mi amor… pero esta vez le voy a pedir a Juan de decida el entre un reto o un castigo… y yo decidiré que será.

    Mi esposa no puse ninguna objeción, yo esperaba que Juan usara la lógica y se beneficiara con lo que iba a decir. Mi amigo solo atinó a decir:

    -Elijo un castigo…

    Ahora sí, todo era cuestión de que yo eligiera sabiamente su castigo y que las cosas subieran de nivel, tratando de que mi esposa no cambiara de parecer, se molestara o que ya no quisiera jugar ya que hasta el momento no había puesto peros…

    -Bueno tu castigo seeeraaa… Que te sientes en los regazos de Juan y le hagas un baile en la entrepierna de el, que le des una repellada!!!

    -No mi amor como vas a pedir eso, que vergüenza, además recuerda que no llevo debajo ropa interior?

    -Recuerda que tu estuviste de acuerdo en jugar, además no es nada del otro mundo en durante un minuto nada más, relájate…

    -Bueno, luego no quiero reclamos. Juan, eso si no metas manos, está claro?

    -Tan claro como el agua, hare caso Mary.

    -Bueno ahora si… el tiempo empieza a correr…ya…

    Mi esposa se acercó a Juan, dio vuelta dándole la espalda a este y tomando posición empezó a restregar su trasero encima de la entrepierna de Juan, el cual se notaba quería tomar las nalgas de mi esposa pero de seguro le daba miedo de que ella se enojara. Yo lo voltee a ver y le hice una señal de que lo hiciera, seguidamente Juan me hizo caso y empezó a tomar ambas nalgas de mi esposa y hacerle presión sobre su verga.

    Mi esposa por su parte seguía moviéndose y se notaba que si lo estaba disfrutando pues ella cerraba sus ojos conforme se movía más y más y no puso ninguna objeción. Por desgracia el tiempo había terminado y mi esposa se puso de pie quitando las manos de Juan de su trasero, el cual al levantarse de encima de Juan no se dio cuenta u olvido que no llevaba nada y pudimos ver ambos partes de su redondo trasero así como parte de su vagina al aire.

    Juan por su lado tragaba grueso por lo que estaba pasando y lo que acaba de ver. Al parecer lo había disfrutado al máximo. Mi esposa se acercó y tomo asiento cerca mío y solo me dice en voz baja:

    -Lo están disfrutando cabron? Espero que luego de esto no te vayas a molestar o haya algún tipo de reclamo ya que tu fuiste el que lo inicio todo y sé que es lo que estas buscando!!!

    Yo le contesté:

    -Tranquila mi amor, acá no ha pasado nada o aun no y de lo que acá pase solo quedara para nosotros dos…

    Le sonreí y seguidamente le di un beso en su boca el cual ella me correspondió de manera calenturienta. Ya todo estaba hecho, todo había salido a como yo quería, solo faltaba dar el golpe final y que ella se acostara con Juan y poder cumplir mi fantasía de ver a mi esposa siendo penetrada por otro hombre, y desde luego; participar yo…

    -Bueno, sigamos en el juego.

    Tome las cartas las baraje, di unos cuantos giros… debía tratar de hacer una vez más trampa para que mi esposa perdiera pero sin que se volviera evidente, de todas maneras ella ya estaba animada y sabia donde podía terminar este juego… Ahora debía repartir las cartas, le entregue la de mi esposa, le di la de Juan y yo tome la mía.

    -Ahora démosles vuelta a las cartas los tres juntos al mismo tiempo, a la cuenta de 1, 2 y 3…

    -Vaya sorpresa mi amor, parece que no tienes suerte con las cartas jjj…

    Parece que tu esposo tiene razón Mary, no has tenido suerte…

    -O ustedes y tienen demasiada suerte…

    Yo había sacado un 10 al igual que mi amigo Juan, mi esposa había sacado un 7.

    -Bueno mi amor ahora te toca saldar cuentas, que pides un castigo o un reto?

    -Bueno pido un reto, ya vi que los castigos no me han salido muy bien para mi…

    -Está bien… El castigo será como he visto que desde que Juan llego no te ha despegaba la vista de tus pechos, que dejes que él te los acaricie pero no por encima de tu vestido quiero que los saques para que pueda tocarlos con facilidad.

    -Oye, nooo… Eso no se vale, creo que es muy abusado lo que me pides…

    -Bueno ya sabes cual es la respuesta…

    Juan no podía creer lo que yo había dicho y se notaba eufórico, pero tratando de no parecer abusador dijo:

    -No Luis, si ella no quiere está bien, no hay porque obligarla.

    -Es que no se le está obligando aparte que sé que tú también quieres poder tener ese par de tetas en tus manos o me equivoco?

    -Juan se quedó mudo y solo se le quedaba viendo a mi esposa esperando que ella dijera algo y así fue:

    -Está bien no quiero ser aguafiestas, pero eso si… no más de 1 minuto…

    -Está bien mi amor será solo un minuto. Bueno Juan ahora aprovecha y has lo tuyo…

    Juan se dirigió hasta donde estaba ella y mi esposa se puso de pie, seguidamente ella se bajó parte de su vestido dejando de fuera sus enormes tetas, haciendo que Juan se sorprendiera del tamaño de estos. Posteriormente Juan empezó tocándolos tímidamente por lo que le dije:

    -Vamos Juan podés hacerlo mejor, recuerda que solo es un minuto jjjj

    Entonces Juan empezó por jugar con los pezones de mi esposa, yo noté que la respiración de ella se iba acelerando un poco y vi que ella cerraba sus ojos, y en eso que ella cerro los ojos Juan se abalanzó sobre sus tetas y empezó a chuparlos sin dejar de tocarlos. Mi esposa lo volvió a ver e hizo un intento de quitarse pero el éxtasis le estaba jugando una mala jugada ya está estaba completamente excitada. De pronto ella lo tomo de su cabeza a Juan haciéndole más presión sobre sus pechos para que este no para de chupar sus pezones.

    Ya para este momento yo estaba excitado, no podía creer que mi esposa estuviera siendo usada por otro hombre que no fuera yo. Paso el minuto y cada uno se incorporó regresando a su sitio como si nada hubiera pasado, tomando cada uno en sus manos las copas con parte de los tragos que aún no habían tomado.

    Mi esposa se acercó un poco a mi tan solo para darme un beso y allí note que ella estaba sudando creo que era por lo que acaba de pasar.

    -Bueno, seguimos jugando… Así que acá van sus cartas.

    Procedí a repartir las cartas esta vez sin hacer ninguna trampa pues ya vi que no necesitaba hacerlo.

    -Que te toco a ti Juan?

    -Me toco una 8

    -A ti mi amor, que te toco?

    -A mí una J.

    -Pues creo que el que esta vez perdió fui yo, me salió un 4.

    Mi esposa sonrió, me volteo a ver y me dijo:

    -Perdiste y yo gane así que yo elijo que te toca, pero dejare que sea Juan quien elija entre castigo o reto y que te tocara hacer. A ver Juan que elijes?

    -Bueno, Luis te va a tocar un castigo… y el castigo que te tocara será dejar que tu esposa te toque tu pene.

    Yo iba aceptar desde luego, pero no sólo dejaría que ella lo tocara, haría que ella lo metiera en su boca. Saque mi pene y ella empezó a tocarlo con una mano y luego con las dos. Yo atraje su cabeza hacia mí pene e hice que se lo metiera en la boca.

    Mi esposa en ese momento se ruborizo pues le daba vergüenza de seguro que Juan la viera con mi miembro dentro de su boca, pero ella sabía que no podía protestar pues ya había hecho cosas que ella misma nunca había hecho antes.

    Saqué mi pene totalmente de mi pantalón e hice una seña a mi esposa para que se acercara más y cumpliera con el castigo, que no era castigo para mi más bien lo sería para ella. Mi esposa se acercó a mí, se inclinó, acomodo su cabello y seguidamente tomo entre sus manos mi miembro y se lo introdujo en su boca. Yo estaba mas excitado de saber que Juan estaba allí viendo a mi esposa demostrando que era toda una mamadora y que sabía hacerlo de una manera fenomenal.

    Juan no aguanto mucho la escena y este saco su miembro el cual era mucho mas grande que el mío y más grueso y empezó a hacerse una paja. Yo tome la cabeza de mi esposa para que ella volteara a ver lo que mi amigo hacia y ella se impresiono de su tamaño, me volteo a ver y me dijo:

    -Es enorme mi vida, creo que tu amigo te ha ganado jjj

    Hice un gesto con mi cabeza en señal de que sabía que era más grande que la mía y le dije a mi esposa:

    -Qué te parece si le das una prueba a la verga de Juan, de todas maneras estamos en confianza y sé que a ti te gustaría?

    -No se mi amor, además recuerda de las condiciones!!!

    -Tranquila mi amor, solo será un simple beso en la punta y nada más…

    Ella siguió mamando mi pene y no me dijo más nada, allí aproveche para hacerle una señal con el dedo a Juan que se acercara. Juan se aproximó y sabía cuál sería el siguiente paso, tomo de su cabeza a mi esposa y de una le empezó a meter su pene en la boquita el cual lo tenía completamente parado en su boquita. Ella trataba de no atragantarse ya que en verdad era de gran tamaño su miembro y su boca era muy pequeña para aguantar todo ese volumen.

    Ella tragaba el miembro de Juan y se intercalaba para mamar el mío. Mientras ella me la mamaba a mí, Juan se colocó detrás de mi esposa levanto el resto de su vestido quedando a descubierto su trasero el cual el empezó a palpar, seguidamente este se abalanzó sobre él y prosiguió a pasar su lengua por sus nalgas hasta llegar a su culito en donde él le metía su lengua cosa que hacía que ella pegara saltos cada vez que lo hacía teniendo que sacar mi pene de su boca para poder emitir gemidos que cada vez más y más me prendían.

    Juan me volteo a ver con una cara de depravado y me dice:

    -Mi amigo, me permites disfrutar de tu esposa?

    -Debes pedírselo a mi esposa, que dices mi amor; dejas que Juan juegue un rato?

    Ella alzo sus ojos hacia mí ya que aún no había soltado mi pene y sus ojos lo dijeron todo, ella quería que Juan la penetrara. Yo le indique a Juan que podía continuar y este sin mas solo mojo su pene con saliva lo acerco a la vagina de mi esposa y poco a poco fue metiendo todo ese instrumento dentro de ella.

    Mi esposa ya no podía contenerse así que empezó a gritar no se si era de dolor o de placer, pero era evidente que a alguien se la estaban cogiendo.

    Yo me aparte de ella para que pudiera disfrutar de ese mete y saca que tenía mi amigo y le indique a Juan que se sentara en el suelo para que ella lo pudiera cabalgar. Juan se acostó en el suelo y mi esposa se quitó por completo el vestido que aun llevaba puesto quedando completamente desnuda para los dos. Ella procedió a meterse el miembro de Juan dentro de su vagina no sin antes dar unos pequeños brinquitos para que acomodarse mejor.

    allí empezó un mete y saca lento, el cual iba agarrando más y más velocidad. Mi esposa se inclinó sobre Juan y allí ambos se empezaron a besar, era un beso largo y sensual como el que se dan dos enamorados, sus lenguas entraban y salían una dentro del otro. Yo de momento solo quería poder disfrutar esa escena por lo que desde un sillón me la estaba jalando, sabía que mi mayor fantasía estaba siendo consumida y que además mi esposa estaba colaborando y disfrutando a la vez.

    Mi esposa se puso de pie y me hizo una señal y para que me acercara, lo cual hice me aproximo y ella me empezó a besar suave y posteriormente me hizo señas de que me tirara al piso. Esta vez seria yo a quien mi esposa cabalgaría. Me tire sobre el piso y mi esposa se posiciono sobre mi y de una sola vez se introdujo mi pene dentro suyo, pude notar que ella estaba super mojada y no era para mas pues Juan le había una cogida de película.

    Estaba degustando a mi esposa pero esta vez era completamente diferente, lo notaba en ella; la veía mas liberada y mas prendida, mas excitada. Ella se movía de una manera que estaba a punto de hacer que me regara pero sabía que debía aguantar.

    Mientras tanto Juan quien estaba viendo desde lejos se acercó a nosotros, algo me decía que lo que venía era lo mejor pues él estaba acariciando el trasero de mi esposa, mordía sus nalgas y jugueteaba con un ano. Ella daba saltos cada vez que ella le pasaba sus dedos cerca del orificio de su culito. Ella ya sabía lo que iba a pasar, y yo sabía lo que ella me había dicho de que no quería tener sexo anal pero de igual forma me había dicho que tampoco quería sexo oral y ya lo había hecho así que ya todo era posible.

    Juan mojo sus dedos con saliva y parte de ella lo paso en el culo de mi esposa, aproximo su pene a su agujero, mi esposa hizo intentos de quitarse pero yo la estuve sosteniendo para que no pudiera zafarse, sabía que Juan estaba a punto de meter ese enorme pene dentro del trasero de mi esposa y eso hacía que estuviera a punto de regarme por solo el hecho de saber que ella estaba a punto de recibir su primera doble penetración.

    -Ayyy ayyy me duele, métela despacio que me estás haciendo daño…

    Allí me di cuenta de que por fin el pene de Juan ya estaba dentro de mi esposa. Juan daba pequeños botes sobre el culo de mi esposa y fue subiendo de nivel hasta el punto de que podía escuchar sus huevos rebotar entre las nalgas de ella.

    -Ayyy sigue sigue, no paren ahhh… me vengo…

    Mi esposa exploto en un tremendo orgasmo, pude sentir sus jugos mojar mis piernas, sé que ya se había regado varias veces pero esta vez fue diferente y se notaba en sus continuos quejidos y en sus espasmos que parecían no acabar. Yo estaba a punto de terminar y sabía que ya no aguantaría mucho tiempo, podía notarlo también en Juan.

    Juan saco su pene del culo de mi esposa, ella casi no podía respirar pues aún estaba extasiada por todo el sexo que estaba recibiendo. Ella se quitó de encima mío y yo me levante del suelo. Ella estaba de rodillas frente a nosotros, Juan se aproximó a ella y puso su pene en su boca y ella sin reparos empezó a mamarlo. Estoy seguro de que ella ya sabía que lo que queríamos era regarnos en su boca así que tomo posición, ambos Juan y yo nos acercamos mas a ella y pusimos nuestros penes a su alcance, ella frotaba uno mientras que el otro lo tenía dentro de su boca.

    Pude recordar que ella entre sus tantas cosas que no quería hacer era que la otra persona no se regara en su boca, pero parecía que a ella ya eso no le importaba pues estaba a punto de recibir la corrida en su boca. Ella mamaba como si se tratase de una competencia o solo quería que Juan viera que ella lo hacía como una campeona.

    Pude ver que Juan estaba finalizando pues el hacia gestos con su rostro que era claro estaba a punto de estallar, mi esposa puso principal cuidado en el pene de Juan y no dejaba de mamar ni un solo momento cuando de pronto comencé a ver como de la boca de mi esposa salía pocos rastros de leche de Juan, ella trataba de que no se le escapara ni una sola gota y así fue, se pudo tragar todo lo que había salido de mi amigo, ella limpio todo su pene con su lengua de arriba abajo succionaba sus testículos y los apretaba como para que saliera hasta la última gota de leche.

    Yo no pude contenerme mas tiempo y jale su boca hacia mi pene el cual exploto en su cara, ella abrió su boca lo mas que pudo, parte de mi leche cayo en su cara y la otra parte en su boca la cual ella trago por completo, saboreándola como si de una golosina se tratara.

    -Bueno chicos creo que ya están saciados, me retiro al baño.

    Mi amigo Juan estaba sentado y me dijo:

    -Gracias Luis, creo que esto nunca lo voy a olvidar, Marilyn es la mujer que todo hombre debería tener.

    -Tranquilo mi amigo, además esto es algo que siempre había querido hacer pero no había podido y gracias a ti por fin pude cumplir mi fantasía. Y se que mi esposa también te lo agradecerá.

    En eso mi esposa regresa a donde nosotros estábamos sentados, ella venia con una pijama rosa, venia con una sonrisa en su rostro de completa satisfacción. Se sentó en mis regazos y me dio un beso en mi boca.

    Mi amigo me dice:

    -Bueno me retiro, muchas gracias por todo el parido estuvo inigualable jjjj

    Se acerco a mi y me dio la mano y a mi esposa le dio un beso en su boca la cual no dudo en corresponder.

    -Muchas gracias, Juan cuando gustes visitarnos serás muy bien recibido, verdad mi amor?

    -así es, ya sabes mi amigo, mi esposa ya te invito para cuando quieras venir a darnos a visitarnos.

    -Sera un verdadero placer eso no lo duden.

    Posteriormente abrió la puerta y se retiró de mi casa. Mi esposa se acercó a mi y nuevamente me dio un beso y me dijo:

    -Gracias mi amor, la verdad no sabía de lo que estaba perdiendo, lo repetiremos las veces que tú quieras.

    -Y que tal si invitamos a más amigos jjjj

    -Ayyy que cosas dices Luis jjjj… Ya veremos, a la de menos nos portamos mal de nuevo.

    Ya queda para la siguiente.

  • El harem (capítulo 2): Samuel Huest el zombi mamador

    El harem (capítulo 2): Samuel Huest el zombi mamador

    Samuel Huest despertó de súbito, al volante de su auto en medio de la nada a unos kilómetros de la ciudad. -¿Qué pasó?, ¿dónde estoy?-

    No recordaba lo acontecido durante las últimas horas, pero de pronto sintió una enorme necesidad de dirigirse al apartamento de Alfonso. Vio su celular por un momento y se fijó en que era cerca de la media noche. Sin embargo, desechó aquello y condujo hasta el edificio de apartamentos donde vivía su jefe y amigo.

    Trató en vano de recordar lo que había hecho a lo largo de los últimos días, pero no lo consiguió.

    Pisó el embrague a fondo y manejó hasta la ciudad. Cruzó el puente, atravesó el Río Rowe y se incorporó a la avenida Malborow.

    Diez minutos después se estacionó enfrente del edificio de apartamentos del español, bajó de su Audi negro y cruzó la calle. Se aproximó al interphone, sin embargo a penas presionó el botón de la casa de su jefe y amigo, la puerta se abrió sin más.

    Sam caminó con sigilo hasta el ascensor y pidió para la quinta planta, qué era dónde el español vivía. Las puertas metálicas se abrieron con un chirrido y Sam subió presuroso. Las ganas de llegar con su amigo y jefe eran palpables, pero no entendía el por qué.

    -¿Pero qué me pasa?, ¿qué hago aquí?, ¿por qué quiero ver a Alfonso?-

    Se preguntó en un susurro así mismo, desconcertado e incapaz de detenerse.

    En cuanto el elevador abrió sus puertas caminó hacia el apartamento del español. Se quedó sorprendido cuando su mano de forma mecánica extrajo de su chaqueta de cuero las llaves de aquel apartamento. Miró las plateadas y tintineantes llaves por unos segundos, sin poder comprender ´cómo es que las tenía.

    -¿Pero qué coño?

    Se cuestionó, sobre todo cuando sin poder controlarse introdujo las llaves en aquella cerradura.

    El norteamericano abrió con cuidado la puerta y cerró tras de sí, para luego volver a cerrar con llave y dejarlas clavadas en la misma puerta.

    Enseguida caminó a la estancia y se colocó en mitad de la sala sin poder controlar ninguno de sus movimientos.

    -¿Pero qué me pasa?-

    Dijo en un murmullo, mientras parpadeaba y fruncía la cara, en un esfuerzo por recuperar control de sus acciones.

    Una vez estuvo de pie en mitad de la estancia, se quedó inmóvil, totalmente, sin ser capaz de estirar ni uno de sus músculos. -¿Qué coño pasa?, ¿qué sucede?, ¿qué hago aquí?-

    Cuestionó en voz alta, pero con la mirada fija en el corredor que conducía hacia las habitaciones.

    Tras un par de minutos, en el que el silencio era el único que dominaba la noche, Sam pudo escuchar unos pasos ligeros. Suabes, como si quien los diera se encontrara descalzo. Después pudo ver entre las sombras una alta figura caminar hacia él, una figura que le pareció sumamente familiar.

    La figura entonces habló con voz gutural. -Alexa, enciende la luz…-

    Una luz estroboscópica se prendió en aquel momento en el techo y Sam descubrió entonces a su jefe y amigo, completamente desnudo, a unos dos metros de él, con la cabeza caída hacia atrás, los ojos cerrados y sus brazos hacia adelante en forma de garras.

    Sam no pudo apartar la mirada de aquel magnífico cuerpo. Nunca había apreciado en realidad el atractivo de Alfonso. Su piel era perfecta, blanca, tersa, además de una figura atlética, musculosa y un abdomen libre de cualquier tipo de grasa. Sus piernas eran largas, torneadas y sus muslos suculentos.

    -¿Qué, pero qué me pasa?, ¡Yo no soy gay!-

    Dijo Sam mientras su erección se disparaba de forma inevitable.

    Sam vio entonces la Berga de Alfonso igual de erecta que la suya y al español caminar hacia él. -Pero qué pasa?, ¿Alfonso qué?-

    Dijo Sam en un murmullo, presa de un calor y una excitación extraña, inesperada, pero placentera.

    El sonámbulo se aproximó a él y Sam fue incapaz de apartarse de él. -¿Pero qué haces?, Alfonso, aléjate, yo, no.-

    Dijo Sam sumamente nervioso y excitado, ante cada paso que daba el español.

    Alfonso finalmente llegó dónde estaba su amigo y puso sus manos sobre el cuero de la chamarra de Sam, justo encima del pectoral.

    El ojiazul no pudo evitar babear ante aquel escultural hombre, al sentir sus fuertes manos, percibir como su colonia y el olor a jabón, mezclado con el holor a hombre, a macho.

    -¿Qué pasa?, ¿Alfonso qué pasa?, ¿qué haces?-

    Dijo Sam en medio de un gemido.

    El español entonces comenzó a recorrer el torso del norteamericano. Presionó con sus fuertes manos los pectorales de Sam y palmeó a placer su poderoso abdomen. Recorrió con sus dedos de hierro los músculos igualmente firmes del norteamericano, mientras bajaba y comenzaba a palpar los glúteos y las piernas de Sam.

    Por su parte, Samuel Huest, jadeaba y sentía como su pene palpitaba, como el bulto entre sus pantalones crecía ante cada toque, ante cada exploración. Disfrutó increíblemente cuando Alfonso se agachó para palpar sus piernas, porque entonces pudo gozar de los increíbles glúteos de su amigo y jefe.

    -Un sonámbulo… Reconoce… Un sonámbulo Desnuda… Yo estoy reconociendo…Eres Sam… Eras mi amigo… Ahora eres el beta del harem de mi Amo… Y debes aprender… Aprender a mamar… Aprender a ser gay… Aprender a ser un esclavo…-

    Dijo el sonámbulo con voz cavernal, a la vez que comenzaba a desvestir a Sam.

    -Alfonso, detente, Alfonso, no, no por favor. ¿Qué haces?, yo no… Despierta. Sabes que yo, yo no soy gay. Yo no quiero… Hmmm, hmmmm, por favor…-

    Dijo Sam en un débil intento por resistirse, sin embargo, su lívido estaba al doscientos porciento y el placer que la voz de Alfonso le causó en aquel momento fue indescriptible. Sintió como si un tren pasara por encima de él, caliente y frío a la vez, como si cada toque de aquel hombre fuera calor y gloria pura.

    -Yo, yo, qué haces, yo no, yo no…-

    Dijo Sam entre murmullos, mientras Alfonso lo despojaba de la ropa.

    Primero el sonámbulo le quitó la chaqueta, después le aflojó y sacó el cinturón. Luego desanudó y quitó los zapatos y calcetines. Para después inclinarse y bajar con sus dientes la bragueta de los pantalones de Sam.

    El español se deshizo de aquella prenda y finalmente rompió el bóxer del ojiazul con lo que lo dejó desnudo.

    -Siempre haz querido que yo te posea… Siempre haz querido ocupar mi cama… Desde que te contraté… Desde aquella vez que nos bañamos y cambiamos juntos en la Hacienda de la Luna… Haz querido que yo te desnude… Admítelo…-

    Dijo el sonámbulo, al tiempo que acariciaba y apretaba la poderosa verga de Sam.

    -Alfonso, yo… Yo Hmmm… Yo soy hetero… Tu también… Esto no está bien… Yo… Hmm… Me gusta que me acaricies así… Tu mano… ¡Tu puta mano… ¡Tu puta mano! ¡Tú puta mano!-

    Dijo Sam entre gritos a punto de venirse.

    -No, no, no puedes venirte… Yo soy tu capataz y aún no… Obedece…-

    Indicó Alfonso, mientras aumentaba el masaje en la Berga y testículos de Sam.

    -Yo… Yo… Sí… Siempre he querido ser tuyo… Ocupar tu cama… Cuando te desvestiste aquella vez frente a mí… Siempre lo quise… Siempre quise que me desnudaras como hoy… Quiero sentir tu Berga yo… Yo soy un beta… Y necesito un macho… Un macho que me enseñe a ser gay… Que me someta… Que me posea… Que destruya mi heterosexualidad… Que destruya mi heterosexualidad…-

    Dijo Sam, mientras salivaba y se aferraba al desnudo sonámbulo.

    -Arrodíllate, arrodíllate y quiero que la mames… Chúpamela, tu boca es mía y debe complacerme… Yo soy tu capataz… Yo soy tu capataz… Eres un beta… Y debes volverte gay… Eres un esclavo y debes obedecer…-

    Señaló el sonámbulo, al tiempo que empujaba al norteamericano de los hombros y lo obligaba a hincarse.

    Sam no se resistió, pese a que su heterosexualidad gritaba en rebelión, pero el lívido era más fuerte, mucho más fuerte. Sam se arrodilló y besó los pies de Alfonso, los lamió con tres lengüetadas largas y la piel del español, era para él todo un manjar.

    -Mi piel es como la miel… Disfrútala… Mi piel te embriaga… Ahora estás borracho y mientras más ebrio, más gay eres. Sométete… Ante un macho… Ante tu capataz… Sométete… Eres un esclavo… Eres un beta… Y debes obedecer…-

    Ordenó Alfonso mientras empujaba la cabeza de Sam hacia su Berga.

    El norteamericano no podía creer aquello, no quería, pero a la vez lo ansiaba. -Alfonso, por favor no… Yo quiero, pero a la vez no… Por favor…-

    Murmuró el ojiazul.

    -No te resistas… Disfrútalo… Tu quieres ser esclavizado…Quieres ser gay… Quieres chupar mi Berga…-

    Ordenó Alfonso.

    -Yo quiero ser esclavizado… Quiero ser gay… Quiero chupártela… Quiero chupártela…-

    Repitió Sam.

    En ese momento el español abrió sus ojos, los cuales estaban completamente rojos y empujó el rostro de Sam para que lo viera directamente a la cara. -Mírame… Mírame… Y cae hipnotizado… Quieres ser gay… Quieres ser mío… Quieres estar hipnotizado… Mis ojos son los de un sonámbulo… Mis ojos son los de tu capataz… Mis ojos son los de un sonámbulo… Mis ojos te hipnotizan… Mis ojos te esclavizan… Los dos somos esclavos de Marcus… Los dos estamos desnudos… Los Dos somos miserables esclavos de Marcus… Mírame y obedece… Mírame y cae esclavizado… Esclavizado eres gay… Esclavizado eres un cuerpo sin voluntad… Esclavizado podrás chupar mi Berga y ser gay por completo…-

    Repitió aquel comando el sonámbulo Alfonso.

    -Los dos estamos desnudos… Los dos somos esclavos miserables de Marcus… Tus ojos me hipnotizan… Tus ojos son los de un sonámbulo… Tu eres mi capataz… Tus ojos me hipnotizan… Hipnotizado soy esclavo de Marcus…Hipnotizado soy gay… Hipnotizado quiero chupar… Hipnotizado soy un cuerpo sin voluntad… Soy esclavo de Marcus… Y tú eres mi capataz…-

    Dijo Sam con los ojos completamente en blanco.

    -Debes aprender a mamar… Debes aprender a mamar y disfrutar… A partir de ahora serás un experto mamador… Y el semen de mi Amo… El semen de Marcus es el máximo manjar… Y Te mantiene esclavizado… el semen de tu capataz te vuelve un zombi… Te vuelve un esclavo…-

    Ordenó el sonámbulo español.

    -El semen de mi Amo Marcus es el máximo manjar y me mantiene esclavizado… Y el semen de mi capataz me hipnotiza… Me vuelve un zombi… Me vuelve un esclavo… A partir de ahora soy gay y seré un experto mamador…-

    Dijo Sam con la boca en la punta de la Berga de Alfonso.

    -Comienza a chupar y acepta tu lugar como un cuerpo sin voluntad… Como un zombi… Como un beta… Yo estoy sonámbulo y soy superior a ti… Yo soy tu alfa… Sólo mi Amo es superior a los dos… Sólo Marcus es nuestro Señor… Pero yo soy el capataz de nuestro Amo y debes obedecer… Porque un zombi es inferior a un sonámbulo…-

    Repitió el español.

    -Yo soy un zombi y soy inferior a ti… Soy un zombi y debo obedecerte porque eres mi capataz… Porque estás sonámbulo y yo estoy hipnotizado… Un zombi es inferior a un sonámbulo… Sólo Marcus tiene poder sobre nosotros… Sólo Marcus es absoluto… El es nuestro Señor… Nuestro Amo… Somos esclavos de Marcus… Pero tu eres su sonámbulo… Su predilecto… Eres mi alfa y yo debo chupar y ser un zombi… Ser un cuerpo sin voluntad… Ser gay un mamador… Un beta… Estamos desnudos y somos esclavos de Marcus…-

    Dijo Sam, para enseguida introducir aquella poderosa Berga en su garganta.

    El norteamericano chupó una y otra vez, otra vez. -Mamar… Ser gay… Obedecer… Estoy en trance… Soy esclavo de Marcus… Soy un beta… Soy un zombi… Un zombi… Estoy desnudo… Tú eres mi capataz y Marcus mi Amo y Señor…-

    Dijo el ojiazul.

    -Mama… Mama… Chupa y disfruta… Es la Berga de un hombre… El semen de un alfa… de un macho verdadero… Eres un puto y eres un esclavo puto y sexual… Un cuerpo sin voluntad…

    Dijo Alfonso mientras el órgano de Sam le daba varias rápidas y poderosas lengüetadas.

    -Yo soy un zombi… Un zombi puto y sexual… Soy un beta… Soy un beta…-

    zombi… Un zombi puto y sexual… Aaaah…. Hmmm… Chupar…-

    Djo Sam para luego tragarse toda la Berga de Alfonso que eyaculó con varios poderosos chorros en ese momento.

    El semen fue degustado con lujuria y apetito por Sam, que presto y sometido, tragó todo, mientras su lengua acariciaba el glande del español.

    -“¡Kaligari!”, “¡Sicodélico!”. Chupa más voraz, y tu descarga con más potencia, los dos caigan totalmente en sus trances. Alfonso, te quiero completamente sonámbulo cada lengüetada de Sam te hace más alfa, más capataz, más sonámbulo, más gay y más mi esclavo. Sam, cada gota de semen, te zombifica, deja tu mente en blanco, te hipnotiza, te vuelve gay y mi esclavo por completo, te vuelva un beta. Los dos caigan por completo en mi poder.-

    Ordenó Marcus, que en ese momento salió desde la alcoba.

    Los dos hombres gruñeron de placer, al tiempo que Sam clavaba toda la Berga de Alfonso en su garganta y Alfonso eyaculaba nuevamente, pero ésta vez con un largo y poderoso chorro, en el que el placer, la hipnosis, el sonambulismo y la esclavitud los envolvieron por completo.

  • Mar Sensual: Mi jefe me cogió en su oficina (parte 2)

    Mar Sensual: Mi jefe me cogió en su oficina (parte 2)

    Eran las cuatro de la tarde y decidí meterle velocidad para ver si a las seis terminábamos, hora de mi salida. En ese momento, mi amiga me llamó preguntándome si iba a ir con ellos, pero le dije que no, que aún me faltaba mucho y que mejor les llamaba para alcanzarlos. Dieron las nueve y ya casi terminábamos, pero ya estaba cansada como para ir a la reunión. Calculé que a las diez de la noche terminaría, por lo que decidí llamar a mi marido para que a esa hora pasara por mí. Cerca de las diez, por fin terminábamos, la última hoja del reporte salía de la impresora. Contento, el licenciado agradeció todo mi apoyo y por último me pidió llevara unos papeles a un cajón del archivero que estaba a lado de la puerta de su oficina. Cerré un poco la puerta para poder sacar el cajón, me incliné para tomar los papeles, cuando de repente siento como los brazos del licenciado rodean mi cintura por detrás, pegándome a su cuerpo.

    -¿Licenciado qué hace?

    -Nada, sólo agradeciéndote todo tu apoyo. Sentí como me apretó más y su bulto duro tocaba mis nalgas.

    -No por favor, suélteme, ¿qué le pasa Licenciado?

    -Nada, sólo quiero que nos relajemos y la pasemos bien, me dijo sin soltarme y apretarme más.

    -No suélteme por favor licenciado, no me falte al respeto. Suélteme, no le he dado motivos.

    -Además de que quiero agradecer todo tu apoyo, te me antojas, estás muy rica. Déjame mostrarte como me tienes.

    -No licenciado, ya le dije que no le he dado motivos, suélteme por favor, sólo estoy cumpliendo con mi trabajo; pero además, yo no soy como sus amiguitas que mete aquí. Al estar cerca de mí, percibí su aliento alcoholizado, seguramente bebió toda la tarde. Con su pie terminó de cerrar la puerta de su oficina.

    -Por eso te me antojas más, por tu seriedad, aunque se ve que eres muy cachonda. La vamos a pasar bien, mira cómo me tienes. Me apretó más, sintiendo la dureza de su palo en mis nalgas.

    -No, suélteme por favor licenciado, por favor se lo suplico. No, no, no… intentaba zafarme pero su corpulencia me lo impedía. Comenzó a sobarse en mis nalgas y a masajear mis tetas. Sentía su miembro muy duro y grande. Mis súplicas, más que desanimarlo parecía que lo excitaban más.

    -La vamos a pasar bien, ya lo verás, estás muy rica, qué ricas nalgas tienes. Están para comérselas todas.

    -No licenciado, no siga por favor, suélteme, no me haga nada, respéteme licenciado, no se confunda, ¿Qué me va hacer? ¿Qué está haciendo? Le preguntaba al sentir que con una de sus manos se bajaba el cierre y hurgaba para sacarse su palo.

    -Quiero que sientas cómo me tienes, cómo me la pones. Quiero que disfrutes lo que siento por ti, quiero que seas mía; me decía esto mientras frotaba su palo encima de la falda sobre mis caderas.

    -¿Qué hace? No siga, no siga insistí, pero me seguía sujetando por la cintura sin ceder. Sentía cómo su miembro totalmente parado se frotaba en mis nalgas, lo tenía grande y grueso.

    He de decir que a pesar de mi enojo por la situación, mi cuerpo reaccionaba de manera extraña, a lo igual que mi mente. Eran cerca de las diez, mi esposo estaba a punto de llegar, quería salir de ahí, escapar, me estaba violando mi jefe, pero también sentí como de mi entrepierna manaban jugos, ¡Me estaba humedeciendo! No entendía lo que me sucedía, me excitaba esta situación. Mientras pensaba en ello, el Licenciado, con su miembro afuera, me subió la falda hasta la cintura y reaccionó diciéndome vulgaridades al ver mis prendas interiores: me vio mi tanga roja abierta de en medio y mis medias de silicón.

    -¡Guau! ¡Mira nada más putita cómo vienes, qué rica te vez! Muy sexy puta; con razón, todo mundo quiere contigo putita. Que ricas nalgas tienes, ¿te gusta la verga verdad, te gusta que te la metan? Mientras me decía esto, con su mano hurgaba en mi entrepierna y al sentir mi humedad dijo: ¡Qué rico, mira cómo estás! ¿estás caliente verdad, querías esto verdad puta?

    -No licenciado, por favor no me haga nada, se lo suplico respéteme, no lo haga, ya déjeme ir, no me la meta por favor, no me la meta. Mi esposo está por llegar.

    Mis ruegos lo excitaban más, sentía en una de mis nalgas su verga totalmente parada y muy dura. Sin soltarme, me inclinó sobre el archivero y con su mano tomó su verga y la colocó en mi entrepierna, a la entrada de mi vagina.

    -Pues te va a tener que esperar un rato, porque te la voy a meter muy rico. Estas nalgas están para eso. Empujó su palo en mi vagina, suave pero firme, arrancándome un gemido de placer. Estás muy húmeda, estás caliente, ¿quieres verga?

    -Aahhgg, no, no, no me la meta licenciado, no me la meta por favor aahhgg ¡sáquela, hum, aahh, sáquela!

    -Mira cómo entró, qué rico se siente, que panocha tan rica y caliente tienes putita, ¿te gusta verdad, te gusta mi verga verdad putita? Qué rica estás mamacita, siente mi verga, aahh que rica estas, ¿Con cuántos has cogido, cuántos te han cogido puta? Me decía esto mientras me bombeaba.

    -No, no siga, no siga aahh, sáquela por favor, sáquela aahhgg, aayy, la tiene muy grande y gruesa me duele, me lastima, sáquela aayy, aahh sáquela, noo, aahhgg…

    En medio del dolor, de mi sometimiento a ser cogida en contra de mi voluntad, vinieron a mi mente esos momentos en que sus putitas lo visitaban en su oficina, me imaginé ser una de ellas, dispuesta a complacer sus bajos instintos; además, su lenguaje soez y su gran verga extrañamente me estaban transformando, me estaban excitando: estaba sintiendo placer.

    -¿Te gusta mi verga verdad, te gusta? Estas muy húmeda puta, ¿le gustó a tu panocha mi verga verdad puta? No me has dicho cuántos te han cogido, ¿Cuántos?’ Me decía y preguntaba mientras sus movimientos se hacían más intensos y duros, me bombeaba con fuerza.

    -No por favor, se lo suplico, no lo haga, aahhgg no lo haga, huumm, no, aahh. Mi cuerpo reaccionó, mis caderas se pararon más para ofrecer mejor mis nalgas y entreabrí más mis piernas, Mis gemidos se volvieron expresiones de placer, el último intento de resistencia fue inútil: no lo haga licenciado, no lo aahhgg, huumm aahhgg, no aahh, por favor no, no me la meta, no me la… aahhgg siento, mmm siento rico, aahhgg, qué rico se siente aahh, qué rica verga tiene licenciado qué rica aayy, me gusta su verga aahhgg. Estaba excitada, mi cuerpo respondía al deseo, al placer que esa varga me estaba proporcionando.

    -Eso, ¿no que no putita, no que no querías? disfruta mi verga puta, gózala rico, Mueve tus nalgas, muévelas rico mamacita, ¿te gusta mi verga verdad? muévelas cómo se las mueves a los demás puta, Dime, cuántos te la han metido putita, dime…

    -Totalmente entregada y recordando las sesiones con sus amiguitas, pensando en cómo sea las pudo haber cogido, le respondía que sí, si me gusta su verga licenciado seee, la tiene grande y gruesa, la tiene muy rica, aahhgg, si la tiene muy rica. Deme duro aahhgg. Si, no me la han metido, pero varios quieren, varios me la quieren meter aahh sus vergas ricas.

    -Se ve que te gusta la verga, ¿tienes tus amantes aquí verdad? ¿con cuántos lo has hecho, con cuántos haz cogido?

    -No tengo amantes, pero varios me la quieren meter aahh, varios licenciado ayyy, ¡rica verga aahhgg!

    -Tan seria que te vez y eres una puta, una puta cogelona, cómete toda mi verga puta, toma, toma disfrútala, comenzó a nalguearme, ¿te gusta que te nalgueen, te gusta, te gusta?

    -Si, nalguéeme licenciado, nalguéeme duro, deme más, así, deme nalgadas aayy, si uyyy que rico me la mete, que rico, ahhhh, que vergota tiene, aahhgg.

    -¿Así te la han metido los otros cabrones, así en las oficinas? Insistía morbosamente.

    Totalmente fuera de mí, entregada a este acto inmoral, me confesaba ante mi violador. Experimentaba un deseo perverso de ser usada para satisfacer los instintos carnales de un extraño, fantasía que platicábamos mi marido y yo cuando cogíamos. Este cabrón estaba despertando en mi la mujer deseosa, la mujer sexual, la mujer lujuriosa que descubre algo nuevo y le gusta. Por momentos venían a mi mente la imagen de mi marido, de mi hijo, de mi trabajo, de mi reputación, pero el placer que estaba sintiendo borraba de inmediato esos pensamientos y me dejaba disfrutar por la lascivia de mi jefe al cogerme de esa manera. Estaba extasiada, morbosamente disfrutaba el acto.

    -No, varios me lo han propuesto, pero nadie me lo ha hecho, nadie me la ha metido como usted licenciado ayyy, nalguéeme más, más, si, deme más.

    -¿Vas a ser mi puta de hoy en adelante verdad putita, para meterte la verga cuando quiera?

    -Si licenciado si, seré su puta para que me coja cuando quiera, para que me meta su verga cuando quiera aahhgg, aayy.

    En esos delirios de placer estaba, con alguien que no me gustaba, pero con quien me estaba entregando totalmente cuando sonó mi teléfono celular, era mi marido que ya había llegado por mí, eran pasadas de las diez de la noche. No contesté, me volvió a marcar y el licenciado me dijo que contestara:

    -Contesta tu celular, contesta.

    -No, cómo cree, es mi marido, se puede dar cuenta.

    -Contéstale putita, contéstale, dile que ahorita bajas.

    -No contesté, pero volvió a marcar y decidí tomar la llamada. Con voz entrecortada le dije ¿bueno, ya llegaste? ¿dónde estás? Aahh ¿Estás aquí abajo? El Licenciado excitado me bombeaba con más fuerza haciendo sonar sus embestidas al chocar su vientre obeso en mis nalgas, sin dejar de nalguearme. Aahhgg, ahorita bajo, ya mero termino, si huumm, es que el reporte es largo por eso aún no bajo, quizá en unos momentos aahh, no podía retener mis gemidos aahhgg. Mi marido extrañado me preguntó que porqué hablaba así, le dije que iba subiendo escaleras e iba cargado unos papeles y me detuve a contestarle, aahh, ahorita bajo mi vida, huumm, si espérame no creo tardar mucho, aahhgg, si me apuro siii, aahhgg es que me cansé mi vida, si te quiero aahh, corté la llamada.

    -Qué puta eres, ¿te gusta ponerle el cuerno a tu marido?

    -Si licenciado, me está gustando andar de puta, siga cogiéndome, así, rico, sí.

    -Pero, ¿no que ya llegó tu marido, no te tienes que ir ya? O ¿Quieres seguir cogiendo?

    -Si, pero ya termine licenciado, ya termine aahhgg, ay, gemía ante lo duro de sus embestidas.

    -Chúpamela, chúpamela rico putita, voltéate

    -No, siga así, termine así.

    Continuará.

  • Mi mamá abre su mente y las piernas a nuevas vergas

    Mi mamá abre su mente y las piernas a nuevas vergas

    El día que Mario nos encontró haciendo el amor en Tepoztlán, no alcanzó a ver lo que hizo mi mamá conmigo, sólo se imaginaba que Gery me había hecho el amor primero a mí y luego se había cogido a mi mamá. Aclaro esto pues nunca nadie se enteró de la relación sexual que teníamos ella y yo, sólo Gery, quien fue testigo y participe de lo rico que hacíamos el amor.

    Mamá estaba contenta viviendo con nosotros, prácticamente hacíamos el amor a diario Gery, ella y yo. Me encantaba ver cómo cachondeaban delante de mí cuando Gery la tomaba de la cintura, ya fuera por la espalda o de frente y le pegaba tremendos besos y arrimones de verga, mientras ella pegaba su cuerpo al de mi novio, disfrutándolo.

    Nuestras noches eran intensas, mamando nuestros sexos unos a otros, la verga de Gery provocándonos ricos orgasmos a una y otra y de igual forma entrecruzando nuestras piernas ella y yo. Ni se diga las ocasiones en las que Gery penetraba el culo de mamá, casi siempre yo estaba abajo de ella, con su panocha en mis labios y disfrutando ver cómo desaparecía esa rica verga en el ano de mamá, mientras ella a veces gemía y en ocasiones sollozaba entre placer y dolor, pero fuera lo que fuera, terminábamos con unos orgasmos deliciosos los tres.

    Durmiendo pocas horas por las noches, pues de madrugada habíamos de levantarnos para preparar las tortas que vendíamos. Mi mamá comenzó a ayudarnos también con esa tarea y de más está decir que desde el primer día que nos acompañó, comenzó a tener muchos admiradores y pretendientes, ella que hacía tiempo era muy seria, ahora se veía más suelta, amigable, sonriente y sobra decir que muy coqueta.

    Cada día al regresar a la casa y en cuanto Gery se iba a trabajar en la combi, ella me contaba que tal o cual señor y muchachos la invitaban a salir. Le decían que era muy hermosa para andar vendiendo tortas y bueno, las cosas que nos dicen la mayoría de los hombres a nosotras las mujeres cuando nos quieren ligar. A ella le causaba risa y sólo les agradecía, pero no tenía el interés de tener alguna relación, así que gentilmente les decía que en alguna ocasión. Aunque ya andaba haciendo amistad con Josué, el esposo de Génesis, a quienes ya les habíamos dicho que lo que hacíamos se quedaba entre nosotros, pero especialmente se lo recalqué a Josué, pues debido al interés que mi mamá tenía por él, no fuera siendo que le contara algo a ella, pero pues no le convenía que mi mamá supiera de los intercambios hacíamos.

    Mi mamá comenzaba también a cambiar su forma de vestir, a usar blusas un poco escotadas, pantalones ajustados y vestidos arriba de la rodilla, pues ella casi siempre los usaba un poco largos. Al ver qué yo usaba tangas de hilo, ella también comenzó a usar estás prendas. Me pidió que la ayudara a rasurar su pubis, tal como Gery y yo nos rasurábamos, pues ella conservaba su bellos púbico, algo que ni a mi novio ni a mí nos molestaba, pero ella quería lucir su nueva prenda interior. Así que fuí yo quien la dejó la primera vez completamente rasurada, se veía hermosa con sus labios en color rosa, que terminé comiéndome a besos y ella con su boca entre mis piernas, en un delicioso 69. A Gery le encantó ese detalle, esa noche nos dedicó unas ricas mamadas a las dos, cogimos delicioso y terminó vaciando su esperma en el pubis de mamá, según él para evitar que se irritara, los tres reímos, pues se nos hizo gracioso el comentario. La leche de hombre siempre es bienvenida en cualquier parte de nuestros cuerpos.

    A mamá se le concedió coger a nuestro amigo Mario. En una ocasión, tiempo después de lo de Tepoztlán, en que fue a visitarnos a la casa donde rentábamos. Llegó por la tarde, cuando Gery estaba trabajando, nosotras llegamos con las cosas que habíamos comprado para las tortas del día siguiente, el nos esperaba afuera de la casa. Lo saludamos con un abrazo y un beso en la mejilla y se apresuró a ayudarnos con las bolsas que traíamos, lo invitamos a pasar. Platicamos un buen rato mientras tomábamos unas cervezas que nos trajo, mamá se veía muy relajada y animada, así que pensé que ese sería un buen día para que se lo cogiera. Salí de la casa con el pretexto de ir a comprar algo y que no me tardaría, llamé a mamá al cuarto y le dije donde guardábamos los condones por si se le ofrecía, ella soltó una carcajada nerviosa y regresó con Mario a la sala, quien se ofreció a acompañarme, pero le agradecí, diciéndoles que no iba muy lejos y no tardaría. Lo cual fue cierto, pues en menos de 20 minutos los encontré casi a punto de coger.

    Mario estaba recostado en el piso, sin pantalones mientras mi mamá veía que era yo quien abría la puerta, sosteniendo con su mano la verga de nuestro amigo. Le sonreí y le hice una seña de pulgar arriba, también ella me sonrió y se inclinó a seguir chupándole la verga. Mario ni se movía, tenía los ojos cerrados disfrutando de la cálida boca de mi mamá. Me senté frente a ellos, a disfrutar el estimulante sonido que produce una buena mamada, toda la verga gorda de Mario dentro de la boca de mi mamá. Si estaba muy caliente cuando me fui al imaginar lo que estos dos harían mientras regresaba, verlos en la situación que estaban me prendió a todo. Ella se incorporó para quitarse toda la ropa. Y regresó a seguir con esa rica mamada. No sé si Mario con sus ojos cerrados, alcanzaba a ver qué yo me tocaba la panocha por encima del pantalón, parecía muy concentrado en lo que sentía, mi mamá era y quizá siga siendo una muy buena mamadora.

    Ya tenía los condones a la mano, dejó de hacerle el oral y se dispuso a colocarle uno a Mario, con un poco de trabajo pues tenía muy largo el pelo de su verga, así que lo desenrollaba un poco y hacía a un lado sus pelos, y así hasta que llegó a la base. Ella ya estaba muy mojada, se subió sobre el cuerpo de él y con su mano dirigió la verga a la entrada de su panocha hermosa y ya rasurada, de un sólo sentón se la metió toda, él gimió cómo si le doliera, pero ella empezó a moverse adelante y atrás, arriba y abajo poniendo sus brazos a los costados de la cabeza de Mario, moviéndose muy rico, buscando alcanzar su orgasmo. No voy a decir que él aguantó horas, ni medias horas. La verdad es que desde que mi mamá se la estaba mamando, él ya se veía muy apurado, conteniendo su orgasmo. Con la cogida que le estaba dando ella, no tardó más de un minuto en vaciarse dentro del condón, mientras se retorcía como si le doliera, la verdad era que ya se había aguantado todo lo que podía, mi mamá quiso reírse al verlo así, ni ella ni yo terminamos. Él se disculpaba y le pedía que le diera 5 minutos en lo que se recuperaba, ella le dijo que si, que se tomará su tiempo, se levantó y fue al baño con su ropa en mano. Mientras Mario se levantó del piso y comenzó a vestirse. Se veía tierno, un poco gordito, ligeramente más alto que yo, su verga ya no se notaba mucho, flácido y deslechado su pene apenas se distinguía entre el abundante pelo de su pubis.

    Se sentó en el sillón y en eso regresó mamá, también ya vestida. Hicimos de cuenta que no había pasado nada, platicamos de otras cosas y así se hizo tarde, él se despidió pues debía tomar el autobús a Tepoztlán y de ahí a su casa había de recorrer un buen camino.

    Ni mamá ni yo sabíamos qué decir, sólo reconocimos que nos habíamos quedado muy calientes. Gery tuvo que llegar a quitarnos la calentura como todas las noches, así que después de bañarnos y cenar, nos metimos a la cama los tres. Ella no perdió tiempo y recostando a mi novio boca arriba se dejó caer sobre su verga y comenzó a montarlo como le hubiera gustado hacerlo con Mario, Gery la tenía tomada por las nalgas mientras sobre su pecho caía el sudor del rostro de mi mamá, lo estaba montando con muchas ganas, con mucha calentura. Se dio un buen gusto haciendo todo el trabajo ella, hasta que dio un sentón seco y se metió la verga hasta la base de su tronco, su cuerpo temblaba al ritmo de su orgasmo mientras Gery le decía lo rico que se lo había cogido, cuando me volteo a ver ella me sonrió y me guiñó uno de sus hermosos ojos. Se recostó a un lado de mi novio sobre uno de sus brazos. Mientras ellos se besaban, yo me acomodé en la misma posición sobre la verga de él, ella me tomó de la cintura y me guio para hacer los mismos movimientos que ella sobre ese rico tronco dentro de mi panocha. Puse mis manos sobre el pecho de mi novio y me moví tan o igual de intensa que mi mamá, me encantaba y me encanta esa rica verga que tiene mi hoy esposo, como lo he escrito otras veces, su tamaño me llena toda. Tener a mi madre a un lado, atrayendo el rostro de mi novio a sus labios, besándose con lujuria, yo subiendo y bajando en esa rica verga y las manos de mi novio acariciando mis pezones, me hicieron llegar a un orgasmo intenso y delicioso, tanto como el de mamá, olvidando que con Mario no llegamos a eso. Gery llenando mi panocha con su caliente semen, levantado su pelvis como queriendo entrar más, mientras yo me dejaba caer sobre su pecho, cansada pero muy satisfecha, mejor dicho, satisfechos los tres. Y a dormir.

    Le contamos a Gery de la visita de Mario y la buena cogida que esperaba mi mamá y que a fin de cuentas la tuvo con mi novio. Él le contesto: «No te preocupes mamita, ya te tocaran otros cabrones que te den unas buenas cogidas que es lo que te mereces». Ella soltó una carcajada y le dijo que estaba loco, pero en el fondo era lo que deseaba. Después de ese día en que Mario no pudo seguir, lo vimos una vez más. Nos invitó a su casa en Tepoztlán, pues sus padres iban a salir y estaría él y una hermana pequeña que tenía, en su casa. Fuimos con la idea de hacerlo en una de sus huertas, pues ellos sembraban algo que no recordamos qué era, pero podíamos hacerlo ese día que no había trabajadores en su siembra. Mi mamá ya había apartado a Gery, pues sabía que con él iba a la segura, yo sí quería darle una buena cogida a nuestro amigo y Gery estaba de acuerdo, así que iba prevenida con mis condones. Salimos dizque a comer fuera mientras su hermanita se quedaba dentro de la casa viendo televisión. Gery y mi mamá se perdieron dentro del terreno donde sembraba nuestro amigo. Mario y yo nos quedamos cerca de la casa, tendió un mantel para estar cómodos pero en eso su hermana salió queriendo participar del pic-nic. No le dijimos que no, al contrario, entramos por cosas para comer fuera y así nos pasamos la tarde que estuvimos ahí. No se nos hizo coger, pero pasamos un buen día.

    Claro que Gery y mamá no pueden decir lo mismo, pues recargada en un árbol, Gery le estuvo dando verga por la panocha un buen rato, hasta que después de algunos orgasmos de ella, él se vacío en su boca. No sé si ya lo he contado antes, pero tanto a ella como a mí, nos encantaba tomarnos la leche de Gery y yo lo sigo haciendo hasta hoy en día y me encanta.

    Fue la última vez que vimos a nuestro amigo Mario. Ojalá les hayan gustado estos relatos, ya saben que siempre son bien recibidos sus comentarios. Hasta la próxima. Saludos.

  • Primera vez y terminé enamorado de un negro maravilloso

    Primera vez y terminé enamorado de un negro maravilloso

    Fui de vacaciones a Estados Unidos, específicamente a Miami, primera vez en ese país.

    Soy bisexual moreno de 170 cm y bien trabajado de gym, piernón y nalgón, algo que le atrae mucho a ambos géneros.

    He tenido pocas experiencias con hombres, más que nada cachondeo y masajes o mamadas acordadas mediante internet a algunas transexuales bonitas vergonas, me encanta mamarla y que me chupen el culo, cosa que siempre me han pedido en esos encuentros.

    Llegue al hotel frente a la playa, íbamos 2 primas y yo quien supuestamente iba cuidándolas invitado por ellas, nos adelantamos al mar y estuvimos ahí el primer día, al siguiente día en la mañana sobre la alberca ellas se adelantaron y yo las seguí, las vi fascinadas con un negro descomunal de alrededor de 195, mega negro, mega musculoso y en un traje de baño corto que marcaba unas nalgotas y un paquete increíble, al llegar él de reojo me vio, específicamente mis nalgas y piernas, cosa que me puso demasiado nervioso pues él fue demasiado evidente. Estuve tomando unas cervezas y me fui a la playa con mis primas, después regresamos al hotel, ellas se vistieron para ir de fiesta, se veían espectaculares, pero decidí no acompañarlas por haber tomado un poco, salieron temprano debido a que antes querían comprar cosas en los establecimientos de ropa. Dormí alrededor de 2 horas y baje a la alberca a las 5 de la tarde, el calor caía aun a plomo y el bronceado hacia su efecto cuando una voz gravísima sonó detrás de mí.

    – Esta solo este camastro (Lo dijo en un español con acento centroamericano)

    – Oh! si, adelante (Dije sorprendido y nervioso al ver quien era)

    Se acostó dejándose solo el bañador blanco tipo brasileño que le marcaba ese paquete descomunal y dejo su musculoso cuerpo al sol, era una poesía verlo tumbado junto a mí, yo podía contemplarlo pues llevaba lentes oscuros y afortunadamente estábamos en un lugar algo discreto.

    – Si seguimos aquí vamos a terminar con la piel bastante quemada (me dijo sacándome de mi apreciación a su cuerpo) sería recomendable ir al vapor, ayer fui y es demasiado agradable y bueno para la piel. Vamos (dijo de forma imperativa a lo que solo dije un “SI” bastante sumiso, lo seguí con algo de pena a cierta distancia, viendo su espalda ancha y ese culo gordo y redondo moviéndose a cada paso, era una mole).

    Entramos y se despojó de toda la ropa poniéndose una toalla alrededor, logre ver esas montañas que tenía como nalgas y sus poderosas piernas, avanzo y se sentó en un lugar del vapor que estaba para nosotros solos, me dijo – ven siéntate aquí – indicando un lugar cerca de él, lo hice nervioso sin quitarme el bañador. Estuvimos unos 3 minutos ahí sentados, cuando en un movimiento note que algo aparecía debajo de su toalla, una barra oscura, gruesa y hermosa a pesar de estar morcillona, me puse muy cachondo, él, con lentes también, parecía no inmutarse, de repente poniendo la mano sobre mi muslo que pareció darme un choque eléctrico me dijo – anda, agáchate y cómetela, sé que lo estás deseando – lo dijo mientras haciendo a un lado su toalla se deslizó un poco sobre la banca como recostándose más, puso ambas manos tras su cabeza, abrió sus piernas dejando sus muslotes gruesos sobre la banca y su barra de carne colgando gruesa y brillosa por el sudor que emanábamos en el vapor. Como hipnotizado me hinque frente a él, tome con una mano su muslo gruesísimo, con la otra esa barra negra apuntándola hacia arriba, retire el prepucio dejando libre la cabeza morena brillante de su pene y agache mi cabeza para lamer la punta.

    Estaba en la gloria con ese morenazo dándome su barra de carne tan bella, nunca había chupado el pene de un negro, si bien si me había tocado comerme una verga muy grande que conseguí por internet, pero ésta era diferente, negra, brillosa, dura, mediría unos 20 centímetros, lamí la punta, pase por todo su tronco ensalivándolo lo más que podía, lamí sus huevos que llevaba sin bello alguno, subía y bajaba por sus huevos, tronco y punta del pene, en la posición en que estaba alcanzaba a bajar con mi lengua hasta su ano sudoroso el cual lamí con mucho gusto, él se acomodó para que siguiera dándole placer, bufando a ratos y tomando con una mano mi cabeza guiando sin brusquedad mis movimientos, solo siguiéndolos, era riquísimo, estaba en el paraíso intentando con todo darle placer a este macho, su sabor me impregnaba, el sabor de su culo y verga – Dale putito cómete este chocolate como bien sabes – me calentaba lo que me decía, estaba en éxtasis – Vas a ser mi nena todas estas vacaciones, chupa putita anda, uff que rico – yo estaba en la luna como hipnotizado, adorando cada milímetro de su hombría, con mis manos tocaba su abdomen y pecho sudoroso que resbalada delicioso con el sudor, duro, musculoso, era un adonis hecho persona y lo tenía para mí. Escuchamos el ruido de una persona intentando entrar pero nos vio y eso seguro lo alejo del sauna. – Ufff que rico mariconcito, ahora ella ya sabe que eres un tragapollas, cuando te vea solo recordará tu boquita comiendo polla de macho – Me recalentó lo que me dijo aunque en cierta forma me preocupo, el detuvo mi mamada, me dijo que me levantara, me acerco a él, agarro con sus manotas mi culito moreno lampiño separándolo, me dio besos en el abdomen y pecho, se levantó me beso en los labios y me dijo- anda, ve para tu cuarto y te sigo, te voy a coger- obedecí sin chistar rojísimo, sudado, excitado y con el sabor de su verga en mi boca. Me sentía tan cachondo como nunca en mi vida y me dirigí mansito hacia mi habitación con el negrazo siguiéndome mirándome el culo a distancia prudente.

    Una vez que llegamos abrí la habitación, a lo que el entro con brusquedad y decisión detrás de mí, se abalanzó frenético besándome, lamiéndome el cuello, aventándome a la cama mientras arrancaba mi traje de baño, sometiéndome me puso boca abajo, hizo que parara mi culo y hundió su lengua larga y gruesa pasándola por todas mis nalgas y mi culo, parecía lengua de vaca la que usaba para saborear cada milímetro de mis nalgas, me sentí en la gloria y no podía dejar de hacer ruidos extasiado diciendo que era delicioso, mientras él solo atinaba a chupar y lamer con frenesí, mientras decía que adoraba mi cola redondita de puto. Después de un rato paro y se puso boca arriba diciéndome – Anda nena, chúpame la verga de nuevo, déjala bien mojadita de tu babita – a lo que obediente y extasiado inicie nuevamente a comerme su vergota que apuntaba hacia arriba, estaba maravillado, le decía que amaba su verga, a lo que el sonriendo satisfecho me decía que era para mí y que yo era su puta particular, lo que me hacía sentir especial.

    Aunque esto era hermoso, lo que venía delante me emocionaba sobremanera, sabía que ese negrazo semental no pararía hasta tomar mi hombría, rebajarla hasta el suelo y hacerme su nena sumisa por siempre con su barra negra incrustada en mi anito aun virgen, aunque a esa altura ese mismo anito estaba deseoso de ser entregado y yo de ser la nena de mi macho musculoso y negro. No tardó en darme la orden, me dijo que parara y me pusiera boca arriba, acomodo una almohada bajo mi cadera, levanto mis piernas y las separo y nuevamente hundió su lengua maravillosa en mi culo, nalgas, huevos, verga, me dio la mejor mamada del mundo, sentía su lengua y labios gruesos y me tenía como mantequilla con el ano palpitando de gusto, mientras lamia mis nalgas y el canalillo que va de ano a huevos, sentí un dedo húmedo entrando, creo que se había puesto cremita en él, no sé cuándo pues sentía una consistencia fría y agradable, estaba en el paraíso, sentí como su dedo entraba más, no sin resistencia, pero que era vencida por la maravilla se sexo oral que recibía al mismo tiempo, cuando acorde ya tenía todo el dedo dentro, a los que él dijo – Mira putito como te comes mi dedo completo, así te voy a meter toda mi verga para que ese culito por fin tenga dueño, nunca vas a olvidar mi verga en tu culito de hembra.

    Ese hombre sabía que decir, me tenía a su merced, solo atinaba a disfrutar, gemir y decir que si a todo, que era de él, que lo amaba llegue a decirle, estaba en otro mundo. El negro siguió con lo suyo, mamándome toda la zona mientras sentía su dedo entrar y salir cada vez más rápido y sin dolor, lo giraba por dentro sacándolo y metiéndolo, me sentía realizado, pero llego el momento en que se elevó, me pidió sostener mis piernas contra mi pecho abriéndolas, embadurno su tiesa verga de crema blanca y la dirigió con hombría hacia mi anito que ya estaba bien trabajado, sentí su verga masajeándome la zona, me sentí tieso a mas no poder de mi verga, nunca había experimentado eso, fue maravilloso el masaje que daba por toda la zona deteniéndose en mi culo y presionando poco a poco – Te la voy a meter así, de frente para que veas quien es tu hombre y la verga a quien le perteneces – así fue cuando sentí que se abría paso algo inmenso, no podía soportar las sensaciones, el dolor, la intensidad y como me sentía abierto, invadido, pero también estaba maravillado viendo ese negrote con su pecho musculoso y amplio tomando y elevando mi culo redondo con sus manotas mientras su verga entraba más y más partiéndome de dolor.

    Pero la imagen del hombre era tan maravillosa que enamorado soportaba lo que el avanzaba, un de repente sentí que trono algo y también a su vez algo topó, eran sus huevos y llore del gusto, estaba sin aliento, él sonrió y dijo – ya te la comiste toda mariconcito, resultaste tragón mi amor – a lo que dije – si papi, soy tuyo – apenas me salían las palabras, el saco la mitad de su pene despacio como indicándome que lo viera, volvió a untar crema y me la dejo ir nuevamente con cuidado pero sin parar, y así la saco como 5 veces lento y la metió con autoridad sin apresurarse, sentía morir del grosor, era demasiado, él lo hacía disfrutando mi rostro, dejándome ver todo el recorrido y como entraba esa barra en mi anito, nunca imagine que pudiera albergar una barra de esas dimensiones en mi primera vez, estaba feliz de darle a mi hombre esa satisfacción y sentirme una nena completa, con la verga de su hombre en el fondo del su vientre.

    Paso un rato que para mí fue intensísimo mental y físicamente, mi negrazo empezó a bombear más duro, tomo mis tobillos y con movimientos amplios de su pelvis empezó a metérmela con más y más rapidez y fuerza, su tronco era largo y grueso por lo que a pesar de ello podía contemplar la entrada y salida de ese monumento de verga que colgaba entre sus piernas poderosas, estuvo asi varios minutos contemplando como tomo mi hombría partiéndola y haciéndome una nena, después de varios minutos cogiéndome así, mientras miraba mi culo invadido y mi rostro suplicante, soltó mis piernas y se dejó caer hacia mí con su verga hasta el fondo de mis entrañas, me beso, me abrazo como un oso, como una bestia abalanzada sobre su hembra, inmenso y grueso todo su cuerpo, sentía como me abarcaba completamente, como su cuerpo sudoroso y resbalaba en mí, como mis piernas en automático estaba abiertas para recibirlo, aunque sabía que si lo hubiera deseado no hubiera podido cerrarlas por tremendo tronco y el grueso de su cuerpo sobre el mío, me empezó a bombear mientras seguíamos abrazados y besándonos, a ratos me decía cosas como bonita, nena, putita, que era su hembra, su culito, etc., me sentí amado o amada, en ese momento no tenía identidad, solo era de él, lo que él quisiera que fuera para él, eso era y nada más, era un culito abierto y dispuesto para su macho, eso era, la persona más feliz del mundo.

    Siguió abrazándome bombeando, mi placer era infinito, estaba en el cielo, de repente mi negrote empezó acelerar y bufar como toro, estuvo si cabe dándome cada vez con más ritmo y tensión durante 2 minutos calculo, en los que gemía, bramaba, empujaba, sudaba y parecía que mi cuerpo era un muñeco de trapo para placer de él, hasta que sentí como explotaba algo riquísimo en mi abdomen, creo que fui yo que estaba extasiado, chachondisimo, después como olas de placer sentí lo mismo pero en mis entrañas, como estas se llenaban de él, de su esencia, de su liquido cálido y abundante, el negro me apretó con fuerza sofocándome del placer, abrazándome con mi culo abierto y lleno de leche caliente, estuvo así con espasmos durante un buen tiempo, donde salían chorros de su verga inundándome, leche que no podía contener dentro mío por la abundancia y que sentía salir de mi ano abriéndose paso por el tronco de mi amante, derramándose en hilos de esperma sobre mis nalgas, nalgas abiertas por ambas manos de mi negro mientras el resto de su cuerpo descansaba totalmente sobre mi como una mole, es el momento más maravilloso que he sentido en mi vida, fue mágico.

    Sentí como mi macho respiraba profundo y acelerado, satisfecho, cómo relajo su cuerpo y se mantuvo un rato como de 5 minutos sobre de mí, con su verga aun dentro, un poco más relajada pero aun sin perder del todo su dureza por lo que mi anito seguía invadido de él, aunque ya más relajado. Nunca imagine que tener un culo moreno y tan lindo me pudiera traer este tipo de experiencias tan maravillosas, estaba fascinado y feliz sin medida.

    Pensaba dormir con mi macho sobre de mí y feliz, pero de repente el salió de dentro mío sintiendo un vacío terrible e inmenso, pero paso rápido cuando él se incoó sobre la cama, se agacho y empezó a lamer mi culo, nalgas y verga limpiándola de los restos de su propia leche que se había derramado y juntado con la mía, en ese momento empezó a lamerme el abdomen y verga que también tenía mucha leche derramada, tan extasiado estaba y sumiso que seguro me vine más de una vez, recordé las sensaciones y como me vine cuando él me tenía con las piernas abiertas y lo veía de frente a mi hincado, o sea que no solo fue cuando estuvimos abrazados, así siguió chupándome todo logrando otra erección en mí, siguió con su trabajo hasta que me vine a chorros nuevamente con un espasmo, me volteo como si de una muñeca se tratara, me puso boca abajo con el culo abierto y siguió chupándome limpiándome y lamiéndome, volvió a untarse de crema la verga tiesa de nuevo y la metió de una sin contemplación, solté un grito que debió escucharse 3 cuadras a la redonda y así me bombeo nuevamente entre de perrito y acostado boca abajo, como parando la cola, así estuvo bombeándome sin mentir como 15 minutos donde no hablábamos solo sudábamos y gozábamos, él gozaba viendo como su verga se habría paso en mi culito destrozado.

    Mientras sostenía la carne de mis glúteos redondos, escupiendo a la entrada de mi culo, dándome nalgaditas y separando con sus manos mis nalgas y yo solo sintiendo mis entrañas destrozadas, como me venía nuevamente manchando el colchón y mi abdomen, mi pecho, así bombeo y bombeo hasta que nuevamente acelero sus movimientos viniéndose por segunda vez en mi interior, otra vez fue mágico, otra vez se separó lamiendo mi culo y toda la zona limpiándome con una hombría, era un cerdo lascivo y delicioso mi negro, dejo de lamer y se tumbó junto a mí abrazándome y cayendo los dos en un dulce sueño lleno de satisfacción y magia, la mejor cogida de mi vida y fue como puto sumiso por primera vez.

    Está de más comentar lo que paso los demás días en la playa, diario me cogió más de una vez los siguientes 3 días que estuve de vacaciones, fui su puta e hice lo que él me ordeno todo el tiempo, incluso le presente a mis primas que también gozaron de su mástil negro, pero no estaba celoso, sabía que esto era un sueño y que ese negro podía tener el culo que quisiera, mis primas descubrieron mi bisexualidad, pero estuvieron agradecidas, a mí me cogió 4 días, a ellas solo 2, pero esto dio paso a mas aventuras con ellas en donde disfrute de sus cuerpos que están muy bien sin mentir, y así esas vacaciones fueron las más mágicas y reveladoras de mi vida, ahora mi sexualidad es más plena y busco de vez en cuando una buena verga para disfrutar, aunque al día de hoy recuerdo a mi negro como el mejor amante del mundo, cosa rara, tengo su teléfono y después de 3 años no lo he vuelto a buscar, creo que la distancia para mí significa mucho, además que no quiero convertirme para siempre en su puta, algo que pasaría si lo vuelvo a buscar, prefiero vivir feliz con mi novia, disfrutándola como siempre lo hago pues es maravillosa en todos los sentidos incluido en la cama, gozando de mis primas a ratos, sea con una, con ambas o con amigos que invitan para compartir sus vergas, o simplemente por internet consiguiéndome machos pitudos. Mi novia no tiene que enterarse, la amo plenamente como a nadie y eso nunca cambiará, solo mi negro tendría la capacidad de hacerme dejarla, pero eso no sucederá.

    Fin

  • Tres travestis traviesas (quinta parte)

    Tres travestis traviesas (quinta parte)

    Esta es la quinta parte de un relato que comencé hace mucho rato y que se ha ido ampliando con mi imaginación, mi excitación y la motivación que me dan quienes lo leen y disfrutan, en esta larga aventura con mis amigas travestis claudia y Ana exploramos nuestras fantasías y luego nos dispusimos a ser sometidas y humilladas por un macho dominante, espero quienes lean este relato de mis fantasías lo disfruten mucho, yo por mi parte disfruto mucho escribiéndolo, me motiva mucho que recibí unas deliciosas fotos de uno de mis lectores y me hizo poner super caliente, además de imaginarme mas cosas que quiero poner en este relato.

    En la parte anterior Andrés nos había ordenado bañarnos y cambiarnos de ropa, para lo cual nos llevo al baño y nos entrego a cada una lo que debíamos usar, así cuando las tres estuvimos vestidas y maquilladas fuimos a buscar a nuestro Señor a quien encontramos en la sala con una copa de vino, cuando nos vio sonrió feliz de tenernos así vestidas y nos ordenó que preparáramos algo para comer, rápidamente lo obedecimos y fuimos a la cocina más cercana en donde Claudia nos indicó como sacar unas tablas de quesos y carnes maduras, frutos secos, algo de fruta que ya venía picada y dos botellas de vino rosado.

    Organizamos todo y lo colocamos en la mesa de la sala en donde el señor seguía sentado en un sofá desnudo, nos indicó que nos sirviéramos vino y comiéramos tranquilas, las tres comimos sonriendo y silenciosas sentadas frente a él en otro sillón, cuando estuvimos llenas y se habían terminado las dos botellas de vino él me dijo que trajera una nueva botella y mientras iba por ella escuche como le decía a Ana y Claudia que comenzaran a besarse.

    Yo fui a la cocina y cuando regrese con la botella de vino el me indico que me sentara a su lado, mientras les decía a mis amigas que se recostaran en el sillón mientras se besaban, quería que Claudia estuviera encima de Ana, yo le serví la copa de vino y me indico que le trajera la cámara fotográfica, fui por ella rápidamente y volví a sentarme a su lado, les tomo fotos un rato mientras ellas se movían excitadas y les ordenaba como tocarse, como coger las nalgas de la otra de la mejor forma, ellas obedecían mientras yo miraba excitada.

    Entonces el señor volteo su mirada hacia mi y comenzó a sacarme fotos, levanto mi faldita y me hizo poner de pie y levantar mi faldita para tomarme fotos, para tocarme en pantis mientras me decía que era una señorita muy femenina, me hizo poner de espaldas y corriendo mis pantis comenzó a meter su dedo por mi culito mientras tomaba fotos, teniéndome así me pregunto si tenía novio, cuando le dije que no me pregunto si quería ser su noviecita, yo le respondí sin dudarlo que sí y el me metió más adentro su dedo.

    Él me estuvo tocando así un rato mientras Claudia y Ana seguían calentándose la una a la otra, entonces dijo que era hora de jugar con sus perritas, les dijo que se pusieran de pie y volviéramos al cuarto de sadomasoquismo en donde estaba su maleta, Claudia nos guio y cuando llegamos él fue directo por los collares y cadenas de perra que nos había llevado y después de colocarnos el collar de cada una le fue diciendo a Claudia que nos atara las manos hacia arriba muy juntas usando una de las argollas del techo.

    Luego nos colocó una mordaza doble con un nudo grueso en la mitad que hacía que nuestros labios se tocaran todo el tiempo, Andrés se paró y junto con Claudia nos amarro juntas para que quedáramos muy pegadas la una a la otra y así nos obligó a bailar para él, así Ana y yo bailamos mientras nos sobábamos la una contra la otra, yo sentía sus pantis debajo de su falda y su rica verga dura pegando contra la mía, entonces Andrés, para humillarnos más tomo un dildo que escupía crema en la punta y después de llenarlo al máximo le indico a Claudia que levantara nuestras falditas y bajara nuestras pantis para tener a disposición nuestros culitos, y mientras seguíamos así bailando para él, se sentó junto a nosotras y tomo turnos en nuestros culitos con su juguete.

    Nos llenó el culito de crema mientras nos decía que éramos unas perras, unas putas calientes y con ganas de tener el culo lleno de leche, después de llenarme y mientras sentía como esa crema salía de mi culito y bajaba por mis piernas le ordeno a Claudia que subiera nuestras pantis y bajara las falditas, pues quería ver como bailábamos todas mojadas como unas putas para él, nosotras seguíamos obedeciendo y nos movíamos lo mejor que podíamos, el seguía humillándonos, llamándonos putas, perras en calor, entonces se puso de pie, fue por uno de los látigos y comenzó a castigarnos mientras nos hacía girar y le ordenaba a Claudia que de rodillas comenzara a chupar su verga ya dura y gigante.

    Él nos siguió castigando un rato mientras Claudia mamaba su deliciosa verga, entonces le ordeno a Claudia que nos soltara completamente y nos fuéramos a una habitación con una cama grande, nos ordenó que camináramos en cuatro patas y mientras Claudia se puso adelante en cuatro la siguió llevándonos a Ana y a mí de nuestro collares como dos perras, cuando llegamos a la habitación con la cama grande él nos ordenó subirnos a la cama mientras le decía a Claudia que fuera por unas cuerdas y una de sus bolsas.

    Cuando Claudia regreso nos ordenó a Ana y a mí que nos pusiéramos en cuatro y bajáramos nuestras pantis, las dos obedecimos de inmediato, el tomo la bolsa y saco dos empaques iguales de dos juguetes eróticos y mientras los abría nos explicó que eran dos dildos con correas que aseguraban que no se iban a salir de nuestros culitos, él quería ver como lo disfrutábamos, primero se lo coloco a Ana mientras nos seguía explicando que el juguete tenia vibración y una bola que nos iba a dejar abotonadas, que funcionaba a control remoto, cuando llego mi turno sentí como me metía un dildo delgado y muy mojado, lo puso hasta adentro de mi culito y después cruzo unas correas entre mis piernas con otras en mi cintura que cerró con un candado pequeño justo debajo de mi ombligo, luego nos ordenó que acomodáramos nuestra ropa.

    Notamos que Claudia no llevaba juguete, sino que sostenía las cuerdas, el Amo nos ordenó a mí y a Ana que acomodarnos de forma que nuestras colitas quedaran juntas y estuviéramos boca arriba, como haciendo tijeras como dos lesbianas y cuando termino de acomodarnos nos amarro así con las manos hacia arriba, dejándonos completamente indefensas, luego tomo a Claudia y la coloco en cuatro con su carita justo encima de nuestras pantis mientras le decía que le iba a llenar el culito de semen, nosotras ya estábamos muy excitadas.

    Ana y yo movíamos las caderas y sentíamos la boquita de Claudia, su lengua encima de nuestras verguitas cada vez más duras, entonces el Señor prendió nuestros juguetes, yo sentí que comenzó a vibrar cada vez más fuerte, luego hacia como si se moviera adentro de mi entrando y saliendo, entonces sentí que el subió otra vez el nivel con su control y ese dildo comenzó a inflarse, sentí que se ponía muy caliente y duro, como rugoso, también que el movimiento de adentro hacia afuera era más fuerte y constante y la vibración más intensa, yo gemía y me movía más, mientras él nos decía que éramos unas putas, unas perras calientes, unas hembras en celo.

    Entonces le ordeno a Claudia que nos masturbara y nos chupara para que nos viniéramos en su carita, ella obediente llevo sus manos como pudo hasta nuestros pantis mientras el señor la seguía montando como una hembra y sacando nuestras vergas nos las empezó a besar, luego a lamer, a chupar mientras nos masturbaba, entonces vi que el señor volvía a mover los controles de nuestros dildos y luego de ponerlos al máximo los tiro a la cama y se concentró en meter su verga en el culito de Claudia mientras la llamaba puta, perra barata, mariquita travesti, mientras los seguía mirando sentí como una bola comenzaba a entrar en mi culito, era como si el dildo se inflara en la base formando una bola que comenzó a subir entrando en mi culito, cuando lo logro el aparato se puso rígido, muy caliente y más grueso y entre picos de vibraciones comenzó a tirar una crema tibia adentro de mi culito, yo gemía y me retorcía del gusto como una perra.

    Claudia me chupaba, me tocaba y sentía como si estuviera abotonada con un perro que se venía adentro de mi culito, entonces sentí como Ana se venía, la escuche gemir y sentí como su semen voló a la cara de Claudia, el señor celebro y se lo metió más duro mientras ella se dedicaba a chuparme y lamerme la verga, así me moje yo toda también, me vine en su carita mientras sentía mi culito mojado y lleno con ese juguete, cuando termine quede desfallecida y sintiendo como el juguete me seguía penetrando, entonces seguí mirando y vi como el señor comenzó a montar a Claudia más fuerte empujándola para que clavara su cara en nuestras vergas untadas de semen, así hasta que termino en su culito dejándola a ella también desfallecida encima de nosotras.

    Entonces el señor tomo los controles nuevamente y cuando los acciono sentí que el dildo dejaba de comerme, solo se quedó quieto y dejo de tirar líquido, aunque la bola seguía igual adentro de mi culito, él se acercó a mi carita y puso su verga en mi boquita para que la limpieza y mientras lo hacía nos dijo que los juguetes se demoraban unos 15 minutos en desabotonarnos, que iba a darse una ducha y volvía a despedirse.

    La primera en ponerse de pie fue Claudia luego de que el salió, ella nos soltó y se organizó la ropa y cuando nos logramos poner de pie sentí que de mi culito salía líquido, entonces me subí los pantis y acomode lo mejor que pude mi ropita mientras sentía todavía esa bola en mi culito, las tres nos organizamos la ropa y cuando estuvimos listas salimos así hasta la sala en donde esperamos que el señor nos encontrara.

    El llego luego de un rato, ya las bola de mi culito se había desinflado y solo sentía el dildo delgado del principio, las tres estábamos tomando vino cuando el llego ya vestido y recién bañado, mientras tomaba una copa con nosotras nos dijo que éramos todas unas hembras, unas putas calientes y muy deliciosas, le había encantado jugar con nosotras y ponernos como todas unas perras, nosotros le dimos las gracias y nos arrodillamos una a una a besar su pene.

    La primera fue Claudia quien lo saco del pantalón, luego nos entregó las llaves y una a la vez delante de él sacamos el juguete de nuestros culitos mientras comentaba lo mojados que teníamos los calzones, cuando fue mi turno el salir el dildo salió mucho más líquido y me mojo todas las piernas, yo lo tome con la mano y note que tenía olor a fresas, eso me hizo sentir muy femenina. Antes de irse nos dijo que todo lo que había traído eran regalos para cada una de nosotras que esperaba que los disfrutáramos, luego antes de irse me recordó delante de mis amigas que ahora era su novia y que pronto estaría en contacto conmigo para nuestra primera cita, yo sonreí coqueta y le dije que esperaría ansiosa ese día, luego se marchó. Cuando Claudia cerró la puerta las tres nos miramos excitadas todavía y Claudia nos dijo que había una bañera grande que podíamos usar juntas, las tres estuvimos de acuerdo en llevar vino, comida, juguetes y meternos en trajes de baño.

    Rápidamente nos distribuimos las tareas y mientras Claudia ponía a llenar el jacussi Ana y yo fuimos a la cocina por una tabla de quesos y carnes, como encontramos una bandeja pusimos también copas, frutas y tres botellas de vino en una hielera, dejamos todo listo y cada una fua a buscar los juguetes que quería llevar, yo fui por varios que habíamos usado en las habitaciones y después de lavarlos los metí en una bolsa, cuando volví a la sala Ana también tenía los suyos en una bolsa y estaba buscando su traje de baño, yo hice lo mismo y cuando Claudia regreso notamos que ya se había cambiado pues venia en un hermoso vestido de baño de una pieza rosado, no fue casualidad que tanto Ana como yo también tuviéramos vestidos de baño rosados de una pieza que rápidamente nos colocamos después de desnudarnos mientras Claudia miraba, pues las tres éramos unas mariquitas afeminadas.

    Ya con todo listo nos fuimos para el jacussi en donde nos metimos juntas y mientras comíamos y tomábamos vino fuimos planeando como seria nuestra despedida al día siguiente, Ana debía irse después del mediodía así que lo primero era poder organizar todas las cosas que Ana y yo habíamos recibido de regalo, Claudia dijo entonces que una de nosotras debía ayudarla a limpiar y organizar su casa después de tantas aventuras y complacernos al otro día como una buena sirvienta, yo me ofrecí de inmediato y pedí ser tratada como una sirvienta sumisa al otro día, Ana en cambio quería estar como una dama elegante que visita a su amiga y Claudia sonrió mientras decía que lo que más disfrutaba era siendo la señora de la casa, así que nuestro plan estaba ya completo.

    Espero que este relato sea del agrado de quienes visitan este tipo de páginas buscando este tipo de fantasías,  y me encanta recibir comentarios y sobre todo fantasías, adoro escribir este tipo de relatos y saber que otras personas los leen y como yo se excitan fantaseando ser una de nosotras o el hombre que nos domina, espero disfruten esta nueva entrega de un relato que aun no se cuantas partes va a tener, besos.

  • Marcela

    Marcela

    Todo comienza un día que entré a trabajar a una clínica «prestigiosa» de la ciudad. Haciendo mis quehaceres se me acerca una chica llamada Marcela, que en un principio ingresó a hacer sus labores de aseo. Sin embargo, me di cuenta que ella tenía otro tipo de ojos para mí. Con el paso de los días me doy cuenta que esta chica busca estar a solas conmigo, busca conversar mientras buscaba tocarme bajo cualquier excusa.

    Yo en ese momento tenía 22 años, además de inexperto en el plano sexo-afectivo, me hice el tonto ya que podía meter la pata, no di mayor avance. Hasta que un día cuando yo paseaba en uno de los patios del lugar, estaba ella con una de sus compañeras, la llamaremos Teresa, conversaban entre ellas. Al verme, Marcela me saluda, al mismo tiempo que sale este diálogo:

    -Oye Teresa, voy a ir a comprar para tomar un té, vengo al tiro, ¿vas a encargar algo?

    -Ehhh algo para el pan y azúcar, que se acabó.

    -Ya, vengo enseguida.

    Cuando se alejó de nosotros, Teresa me dice:

    -Oye Luis, Marcela dice que tú le gustas mucho y que quiere tener algo contigo, ¿tú no tienes pareja cierto?

    Yo sabiendo que ella era casada le dije:

    -No, no puedo porque ella es casada y no me gusta ese tipo de cosas.

    Aun así, no sé cómo en un par de días ella me dice que quiere salir conmigo. Le digo que bueno y nos fuimos caminando por el Paseo del mar. Me conversaba de muchas cosas, mientras me tomaba de la mano. Hasta que le digo en un momento que me quiero sentar un ratito porque me sentía un poco cansado así que me acosté en el pasto y ella se acuesta junto a mi. Conversando de un montón de cosas me dice de repente «tú me gustas» imaginen mi cara de la impresión.

    Ella es una madre de tres hijos en ese momento con 28 años a lo que le digo no, sabes que tú tienes pareja, yo no puedo hacer es. Ya no importa no hay problema me dijo… y no sé qué pasó en ese momento que en menos de un minuto ya no estamos besando. Muchos besos caricias y me dice me moría de ganas por darte un besito, estoy en el cielo y de repente ya al estar tanto tiempo sin nada le digo:

    -Oye Marcela

    -Dime

    -Dame una teta

    -Ehhh nos pueden ver

    -Como es de noche nos ponemos la chaqueta en la cara y así nadie nos ve. Pensarán en que nos estamos besando.

    Antes de poner la chaqueta se saca su teta y le digo “Uy qué bonita es”. Soy malo para las medidas pero esa cabía completamente en mi mano así que se la se la chupo con alevosía y ella se empieza a excitar, paramos un rato y le dije “sabes qué quiero ir al baño”, “ya -me dice ella- yo también”.

    Como estábamos cerca del paseo del mar fuimos unos un lugar que era poco iluminado y con requeridos porque estábamos en el Paseo del mar. Ya pues la cosa es que ella empieza a orinar lo hicimos al mismo tiempo y nos alejamos un poquito más y seguimos en lo nuestro.

    Pero esta vez le dije “Oye qué pasó” dice y obviamente en el amparo de la oscuridad me ofrece su generosas tetas y ya que estábamos solos le saco la segunda teta y le digo que están muy ricas. Me alterno entre cada una, se las chupaba al mismo tiempo, le pido a ella que se chupe una teta (me encanta ver eso) y empieza a gemir le digo qué te pasa dice que me excita.

    Yo también estoy excitado le dije en serio pasa la mano. Ella me dijo ok pero sácatelo. Cuando digo que ya está afuera los toma con su mano y le da un agarrón tremendo mientras no besamos y le digo que me haga un oral con la chaqueta encima porque pensaba que podía pasar alguien.

    Entonces una vez que sale y me vuelve a besar le digo “Oye hazme otro oral porque estaba muy rico, pero quiero ver mientras me lo haces”. Y cuando termina me dijo “ya mucho por hoy”. Lamentablemente quedé con unas ganas tremendas de follarla ahí mismo, pero no se pudo.

    Pasaron un par de días y ella entra al turno de noche, nos encontramos mientras yo estaba saliendo de mi jornada y me dijo que estaba muy bien. Nos empezamos a besar y me decía que le encantaban mis besos. Me despedí y le dije que nos viéramos al otro día.

    Cuando estaba en mi bodega (bastante alejada del lugar donde debía trabajar) llega ella y me da tremenda sorpresa. Nos saludamos y empezamos a darnos muchos besos. Al yo calentarme me acerco a su oído y le digo:

    -Oye Marcela

    -¿Qué quieres?

    -¡chúpame el pene!

    -Bueno.

    Me apresuré en meterla a la bodega, antes de que alguien pudiera llegar. Cierro la puerta y nos empezamos a besar más intensamente que afuera, de su boca pasó a su cuello y a los lóbulos de sus orejas, pasando mi lengua alrededor de sus aros. Ella sólo cerraba sus ojos y repetía mi nombre entre gemidos y suspiros. Su blusa tenía broches en vez de botones, los cuales me incitan a abrirla de un tirón y levantar el sostén. Ella me dice:

    -¡Oye, se dice permiso!

    Yo riendo le mordisqueo suavemente un pezón dando a entender que tenía vía libre. Me entretengo un rato lamiendo sus senos, chupado sus pezones, mordisqueándolos, juntando ambos para mamarlos al mismo tiempo. Me saco el pene, ella se arrodilla y empieza a mamar. Muy rico el oral hasta que se para y me dice que se la meta. Se baja el pantalón y le veo una tremenda mata de vellos púbicos y sin nada más se lo metí. Empecé a follarla muy rápido, ya que podía llegar alguien. Cuando empecé a sentir que me faltaba poco, se lo saqué y empecé a sobar, a lo que ella me dice:

    -¿Oye por qué lo sacaste?

    -Porque me falta poco y no quiero acabar adentro.

    -Dámelo

    A lo que ella me empieza a mamar de una forma muy distinta a cuando se hace un oral normalmente. No puedo describir la sensación, pero para que se hagan una idea, era como tener una vaina muy apretada en la boca. Eyaculo sin más, pero con cada expulsión de semen, ella trataba con gula, hasta quedar sin nada. Al terminar ella me mira con una sonrisa de oreja a oreja, le preguntó que sabor tiene y me dice que no sabe pero al principio era dulce, después salado y nuevamente dulce.

    No podía salir de mi asombro, ya que las experiencias sexuales en los lugares de trabajo solamente los había leído en noticias, con la conclusión de que los protagonistas habían sido despedidos, pero yo había acabado de tener una y sin nadie que supiera nada.

    Así pasaron los días, entre mis labores y cacheteos con Marcela, hasta que me empieza a insinuar cosas:

    -Oye Luis, ¿sabes? La xxx xxx tiene una casa en arriendo, es muy bonita y económica, ya que ella vive con su pareja y él le paga todo.

    -Ah si? Mira tú.

    ………….

    Durante mucho tiempo ella me lanzaba indirectas muy directas, pero ya mi conciencia me empieza a pesar y me digo «para, esto no está bien» a lo que un día ella me dice:

    -¿Sabes? Ya no quiero seguir con esto, porque eres muy frío.

    -OK

    -¿!Viste!?

    ……

    -Oye Marcela, quiero sexo.

    -OK, acompáñame al camarín.

    Empezamos nuestro faje como habitualmente lo hacíamos y al quitarle el calzón me doy cuenta que estaba completamente depilada. La subo en el lavamanos y la penetro con movimientos suaves al principio, para luego acelerar y darle con todo. Sonaba como chapoteaba su vagina y su excitación subía, hasta mis testículos estaban blancos gracias a ella. Le digo que me faltaba poco para terminar y ne pude que eyacule adentro. Me negué rotundamente y le saqué mi miembro, a lo que ella instintivamente baja a recibir su porción de leche.

    Me empiezo a vestir rápidamente. Al terminar me despido de ella, a lo que me dice adiós, con sus ojos muy tristes. A los pocos días me llama bastante alterada a mi teléfono y me pide que decida si seguimos en lo mismo o no, le pido que hablemos esto más calmadamente, a lo que se niega y pide que responda con un si o no. Al ver hasta donde había llegado la situación le dije que no y me corta.

    Esta historia es real, ni siquiera cambié los nombres de nosotros. Quizás me he olvidado de algunos detalles, pero decidí escribirla como una forma de expulsar esto que llevo guardado. No he vuelto a tener algo con chicas en pareja.

    Si han llegado hasta aquí les doy las gracias. Acepto críticas constructivas, ya que es mi primer relato y es muy posible que haya errores o algo por corregir.

    Hasta pronto.

  • Transporte público, el secreto es saber como iniciar

    Transporte público, el secreto es saber como iniciar

    Ya tenía rato sin escribir y aquí estoy de nuevo, con nuevas aventuras que compartir con ustedes. Primero el intro de porque regresé al transporte.

    No hace mucho inicie una relación con una mujer mucho menor que yo pero con ideas muy recatadas del sexo. Al principio todo era muy tierno y lindo pero al empezar a tener sexo más intenso ella fue dejando salir a esa mujer ávida de sexo y de experimentar muchas cosas. En su trabajo la pretenden varios hombres y como hay mucha confianza ella me cuenta de cómo la cortejan pero jamás llega a mas porque ella jamás me engañaría (eso dice ella) pero ahora cada que cogemos y ella está montada sobre mí, yo la agarro de la cadera o de una de sus deliciosas tetas y acerco mi otra mano a su garganta para sujetarla un poco, le encanta. Después tapo su boca con la palma de mi mano para que pueda gritar a gusto y siento su lengua como lame la palma de mi mano.

    Siguiendo ese juego, aumento la penetración en ritmo y profundidad pero ahora juego con uno de mis dedos en su boca, primero rosando sus labios, como si fuera la cabeza de una verga, lista a ser devorada hasta que ella, sin poder aguantarse abre su boca y engulle por completo mi dedo y lo empieza a mamar como si de verdad fuera otra verga mientras la penetro más fuerte y rápido. Les pudo jurar que ella esta imaginando la verga de alguien más y está gozando de tener dos para ella sola. Mamando y siendo cogida. Por respeto a ella no le he propuesto nada ya que sé que se ofendería. Quizá en el futuro el tema salga y pueda cumplirle sus fantasías mas obscuras aun no contadas. Pero bueno, porque este intro? A partir de esa fantasía que veo en los ojos de mi mujer, no dejo de querer vivir cosas cargadas de adrenalina así que he regresado al transporte y siempre sucede…

    En el tren ligero es el lugar mas fácil para poder intentar esta clase de acercamientos ya que no hay área exclusiva para mujeres, así que ya se podrán imaginar. Está todo a nuestra disposición. El secreto es saber identificar con quien se podría intentar. A veces van vestidas de manera provocativa o de jeans pero el secreto está en que se ponen en la puerta donde hay más hombres y se avientan dentro de la bola de gente cuando llega el tren. También hay que saber cómo acercarse, ya que hay mucho atascado que luego quiere apretarles las nalgas y pues es ahí donde hay problemas porque es demasiado molesto para ellas y ya no se logra nada. Otro factor es la imagen. SI vas limpio, bien vestido y no te ves morboso tienes más probabilidad. Yo lo que hago es tomar mi mochila, con las manos, discretamente la anclo a un dispositivo en mi cinturón para que pareciera que la agarro con las manos pero a la hora buena, llevo la mano completamente libre.

    Hoy fue increíble ya que logré conectar con dos chicas en diferentes ocasiones. La primera era chaparrita, pero me llamó la atención que usaba falda negra pegadita, medias y un escote pronunciado. Desde que la vi busque de acercarme a un costado de ella y fingía estar viendo al fondo de la vía para ver si venía el tren. Hicimos contacto visual, una pequeña sonrisa y nada más. Ya había mucha gente así que cuando a lo lejos se anunció el tren todos nos empezamos a pegar hacia donde llegaría la puerta. Ella se puso justo frente a mi (cabe hacer mención que yo baje mi bóxer y tenía mi verga solo cubierta por el pantalón y ya semierecta con solo imaginar lo que estaba por suceder. A veces hago eso para aumentar las posibilidades.

    Se abrió la puerta y de inmediato entramos a presión, busque no despegarme de ella y después de varios empujones y codazos de los pasajeros logré mi cometido. Solté la mochila y aproveche el movimiento y empujones y deje que mi mano reposara de manera discreta sobre el borde superior de una de sus nalgas para ir semblanteando si ella me daría entrada de tocarla. Acerté!!! No hubo ninguna reacción. Sentí esa tela suave de su falda y esa firmeza de su nalga así que mi verga comenzó a crecer y a ser notoria y como ella estaba pegada a mi evidentemente sintió como el bulto creció y mi sorpresa fue mayor cuando en un frenon del tren ella se acomodó y mi miembro quedo completamente recargado en su pierna pero sus nalgas quedaron a mis disposición.

    Ella se frotaba en cada movimiento con su pierna y fue cuando puse mi mano abiertamente sobre ambas nalgas, las empecé a acariciar lentamente, suave, en momentos mi mano quedaba justo entre sus dos nalgas y dejaba que mi dedo medio bajara acariciando el borde hasta casi llegar a su culito. Pude sentir el borde de su tanga, de sus medias, y ella se seguía frotando con su pierna. En una estación bajó algo de gente pero ella no se movió de donde estaba y al entrar todas las personas obviamente nos empujaron y ahora se acomodó de nuevo y mi verga quedó justo entre sus nalgas, ella no dejaba de frotarse y empujarse hacia atrás, deseaba subirle la falda y penetrarla justo ahí, pero algunas personas se empezaron a dar cuenta y hubo que ser mas discretos.

    Un par de estaciones más adelante, me aventuré un poco mas. Bajé mi mano y subí un poco su falda, solo para poder tocar ese culito tan delicioso. Logre mi cometido. Cuando ella sintió mi dedo entre sus nalgas las abrió un poco y me regalo el mejor obsequio… Sentí su humedad, lo mojada que estaba. Mi dedo quedo lleno de ese néctar tan delicioso. A la siguiente estación baje del tren y no pude hacer otra cosa que oler y probar ese manjar. La cosa es que quedé aún mas excitado.

    Tome de regreso a la estación donde me encontré a esta chica para ver si conseguía algo mas. Aún era hora pico y podía seguir intentando.

    Llegando a la estación, me fui de adelante hacia atrás para ver si veía algo pero nada asi que me quede parado cerca de la puerta para ver si tenía suerte de regreso y entraba alguien medio apretada pero la suerte me sonrió de nuevo. Una chica venia caminando entrando al andén y viendo donde pararse para ingresar. Pantalón de mezclilla pegadito, blusa ligera, hermosa piel blanca y unas nalgas que se perciban grandes y deliciosas. Mi sorpresa fue que se paró justo a un costado mío. De nuevo contacto visual, una leve sonrisa y a hacerse el disimulado. Cuando llegó el tren a pesar de los empujones no logramos subir (lo hice de manera intencional) asi que quedé justo a un costado de ella para esperar el siguiente vagón. Cuando éste llego entramos a empujones y por poco me alejan de ella pero me mantuve firme y quede justo a sus espaldas.

    De inmediato acerque mi mano y misma técnica que la anterior. De igual manera no vi ninguna respuesta y decidí ir un poco mas lejos. No podía esperar tanto. Ya estaba super caliente y en mi pantalón ya se notaba la manchita de que mi verga estaba goteando mucho. Como íbamos espalda con espalda, me fue muy fácil posicionar mi mano justo en medio de sus nalgas y no me equivoqué, estaban deliciosas. Grandes y firmes, redonditas. Y ella me dejo seguir. Fui tocándola de manera un poco mas descarado y creo ese fue mi error porque mi mente ya estaba nublada. Pasaba mi mano de una nalga a la otra, de arriba hacia abajo, reposándola justo a la altura de su culito y quería poder tocar su vagina por atrás pero siento que ya fue demasiado invasivo. No dijo nada pero se bajó en la siguiente estación.

    Durante esta incursión no dejaba de pensar en mi mujer montándome y mamando la verga de alguien mas y eso me ha tenido tan excitado que ya deseo que llegue la tarde para ir al metro y buscar alguna otra chica que esté deseosa de dejarse acariciar.

    Mi mail es [email protected] por si quieren compartirme sus experiencias o intercambiar consejos.

  • Gran escuela de hostelería (parte 4)

    Gran escuela de hostelería (parte 4)

    Llevamos casi tres meses de curso, la tontería de Jorge parece que se me ha pasado, soy más realista y se donde está el lugar de cada uno, además escuché rumores de que era gay, así que eso me hizo dejar esa fantasía de lado. Roel me pidió ser novia oficialmente y llevamos 2 meses con una relación formal.

    En el grupo de Pelotudos entra un mensaje de Zaida:

    ¿Os hace una pijamada en mi casa este fin de semana en mi casa? Traemos cena, bebida y pasamos la noche entre risas, os parece?

    No tardan en responder el resto diciendo que les parece genial, a lo que yo me sumo. Nicolás dice que encargará del alcohol, Laura y yo nos encargaremos de la comida y Carlota dice que traerá algo mejor que la comida y el alcohol. No es difícil adivinar que se refiere a la marihuana, ella fuma bastante, y los otros del grupo la fuman ocasionalmente yo soy la única que no fuma eso, solo fumo tabaco.

    Llega la noche de la pijamada, estamos en casa Zaida, Laura y yo ya hemos preparado la comida y nos ponemos a cenar, lo pasamos superbién hablando y cotilleando sobre el resto de compañeros de clase. Y entonces empiezan a servirme chupitos de vodka negro con lima, me animo con uno, pero enseguida me empiezan a ofrecer más y acabo con 4 chupitos, en una persona acostumbrada a beber no sería nada, pero para mí eso es una bomba… voy con la chispa y Carlota empieza a liar un cigarrillo especial, lo enciende y empiezan a pasarlo, hasta que llega a mi, como no estoy en mi sano juicio, lo cojo y le doy una calada como si de un cigarro se tratara, y otra más. Parece que no me hace nada en especial, pero a los cinco minutos estoy que no puedo parar de reírme como una loca, empiezo a bromear con que si voy a llamar a Roel para que lo pruebe a lo que todos contestan con entusiasmo que lo haga. No hace falta que insistan demasiado, lo llamo de inmediato:

    – Hola Roel, que haces? – Le pregunto sin darme cuenta de que ya son las 2 de la madrugada.

    – Hola Lexa, estaba durmiendo, que pasa? ¿Va bien la fiesta? – su tono es adormilado.

    – ¡Va estupenda! De hecho, te llamo para decirte que te vengas, todos quieren que te unas.

    – Ostras… es que es algo tarde, no?

    – Va hombre, no seas aguafiestas y vente, te lo vas a pasar genial!

    – Bueno, vale, pásame la ubicación y ahora me paso un rato.

    – ¡Bien! Ahora mismo te la paso, un beso cariñete!

    – Hasta ahora amor.

    Roel tarda media hora en venir, no es mucho ya que ha venido en moto. Coge una cerveza y se sienta a mi lado, le ofrecen fumar, pero lo rechaza. Zaida nos pide que vayamos a por una manta a la habitación, que tiene frío y como está en el altillo del armario, no puede cogerla. Roel y yo vamos para allá, y a la que empezamos a buscar, oímos pisadas, un portazo y una cerradura. Al girar nos vemos la puerta cerrada, la intentamos abrir y no se puede. Se oyen risas detrás de ella, Zaida grita:

    – ¡Tortolitos! Estáis encerrados, ya tenéis intimidad, nosotros nos quedamos aquí con la música bien alta para no oír nada de lo que pase ahí dentro.

    Roel y yo nos miramos:

    – ¿Esto va en serio? – pregunta Roel sorprendido, pero con media sonrisa en la boca.

    Yo me encojo de hombros, le sonrió, me cuelgo de su cuello y le beso. El reacciona al instante, me rodea la cintura y me aprieta hacia él, noto su erección contra mi vientre. Me da media vuelta y mete su mano por debajo de mi pijama, y me empieza a meter un dedo, mientras la otra mano sube por debajo de la chambra del pijama en busca de mis pechos, al encontrarlos juega con mis pezones, los toca, estimula y los pellizca, yo cada vez más húmeda y a medida que me humedezco el mete más dedos. De golpe se detiene y me dice:

    – Túmbate en la cama, quiero probar algo, confía en mí.

    Yo lo hago, confío en el con los ojos cerrados, nadie me conoce mejor que el en la cama.

    Una vez estoy tumbada, me quita los pantalones y la chambra, me abre de piernas y me da besos desde el cuello hasta llegar a mi sexo, y empieza a meterme dedos, uno, dos, tres y cuatro, pero para mis sorpresa, no se para ahí, mete el quinto, yo clavo mis talones en el colchón, yergo la espalda para mirarle con cara de satisfacción y sorpresa. El me dedica una sonrisa pícara y me dice:

    – Sabía que estabas lista para esto, llevo tiempo deseando tener más de ti.

    Me empuja para que vuelva a tumbarme. Poco a poco va girando la mano e introduciendo más adentro los dedos hasta que noto toda la mano dentro, empieza a sacar y meter la mano, hace como un efecto ventosa que me vuelve loca y caigo en la espiral del clímax, mientras Roel se inclina y me besa, pongo los ojos en blanco, encajo la boca, mi cuerpo convulsiona y mi sexo es todo chorros.

    Cuando parece que se me ha pasado un poco Roel saca su enorme erección y parece que quiere entrar en esta posición, pero lo paro, le cojo de los hombros y lo tumbo boca arriba en la cama, me pongo de cuclillas mirando hacia sus pies, y lo cabalgo mientras me aprieta el culo con sus fuertes manos, hasta que los dos caemos de nuevo.

    Roel se queda dormido, ya que él no está acostumbrado a estar despierto a estas horas, y yo aviso a Zaida por mensaje de que me deje salir. Viene enseguida y me uno al grupo de nuevo.