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  • Mi suegra mi amor

    Mi suegra mi amor

    Soy casado hace más de 20 años y soy una persona normal 1.85 de altura, más bien flaco aún tengo todo el cabello y físicamente bastante bien.

    No fui infiel, no porque no pude sino porque elección personal. Durante muchos años tuve un deseo oculto que fue mi suegra, la deseaba, pero no daba cuenta. Un día charlando con un amigo de la familia, más que amigo, uno más de la familia por el paso de los años. En una charla me comenta:

    -Que linda mujer tu suegra.

    -Le digo sí. ¿Qué se yo?

    -Te digo que es muy hermosa.

    -Si vos lo decís.

    -No solo lo digo yo. El otro día bien que la mirabas con el pantalón negro ajustado.

    -¿Yo? No la miraba. Vos la mirabas y la culpa es mía.

    -Bueno no te enojes. Te vi que la mirabas 3 o 4 veces.

    -No me enojo, la miraba porque estaba ahí.

    -Bueno no te ofendas un comentario.

    -Sí, pero una idea tuya. No quiere decir que viste lo real.

    -Discúlpame.

    -No hay problema.

    Prepare de cenar, mientras pensaba lo que me comento y no estaba lejos de la realidad. La había estado mirando más que por mirar. La verdad que es una mujer grande en ese momento poco más de 50 años y tenía y tiene un cuerpo bárbaro. Cenamos y decidí llevarlo a su casa en mi auto, ya no maneja por un problema en la vista. Hablamos de cualquier cosa, no quería volver al tema. Lo dejé y me despedí. A la vuelta seguía pensando sobre el tema y la verdad que mi cabeza empezó a fantasear y tuve que detenerme, porque me había excitado muchísimo con esa locura a tal punto que no podía disimular mi erección.

    Regrese la tome de la cintura y la bese, cuando pude dejar de besarla le dije hay tiempo. Se demoraron así que tenemos tiempo, no todo el que quisiera, pero hay tiempo. Le saque el buzo y la remera. La besaba sin parar le quite el corpiño y le besaba los pechos, se los comía. Estaba tensa.

    -Por favor te pido tranquilízate. No te gusta me detengo.

    -No. Claro que me gusta, pero estoy muy nerviosa.

    -Yo también, pero te deseo muchísimo más que los nervios que tengo, quiero que disfrutemos. La gire tome sus pechos desde atrás y le besaba el cuello. Su piel se erizo y lanzo un aaaah. Solté un pecho y la tomé de la ingle para apoyarle mi vara dura en la cola. Metí mi mano en su vulva por fuera de la calza, se sentía caliente, con los labios bien presentes. Quise meter la mano por arriba, pero estaba muy ajustada.

    -Aaah. Aaaah. Espera que me la saco.

    -No, te la saco yo ¿Te gusta mi vida? ¿Te gusta mucho?

    -Si me gusta mucho. Aaaah. La volví a girar le bajé apenas la calza y bajo con la bombacha, la levante y la senté en la mesa. Saque sus zapatillas y las medías. Logre sacar la calza apoyando luego sus piernas en mi hombro. La coloque a un costado y empecé a besarle las pantorrillas, luego pase una pierna por sobre la cabeza al otro hombro. Y pude ver su sexo rosado, con labios pronunciados y grandes. Seguí por los muslos. Cuando iba a adentrarme para comerle el sexo me detuvo.

    -¿Pará que haces?

    -Te voy a comer toda.

    -Eso no, jamás hice una cosa así.

    -No.

    -No nunca, no seas asqueroso.

    -Siempre hay una primera vez. Por favor déjame.

    -No. No. No.

    -Por favor te lo pido déjame intentarlo, si no te gusta paro.

    -Bueno, a regañadientes me lo permitió.

    Volví a comenzar, pero más acelerado, llegué a los muslos y abrí sus piernas. Pase mi lengua muy despacio. Y moje y le mordí lo labios vaginales con los míos. Metía la lengua en su vagina lo máximo que pude.

    -Aah. Aaaah. Que me haces.

    -Te como la concha, la como toda.

    -Mmm Aaah.

    Metía y sacaba la lengua en el canal vaginal, saboreando todo su sexo. Luego pase a lamer sus labios, como una perra a un cachorrito, limpiando todo como un gatito, era toda mía, luego separe los labios con la lengua, para estimular el clítoris. No pudo resistir mucho tiempo en un momento se arqueo toda y sus piernas temblaban, todo su cuerpo temblaba. Con un leve gemido.

    -Mmm, ahhhh pero no se soltaba, esta reprimida. La deje lamer, porque después de acabar no admitía contacto. Bese sus piernas un buen rato la incorpore Y la bese.

    -Te siento como tensa. Tenes miedo de disfrutar.

    -Un poco tengo mucha vergüenza.

    -No logro cambiar la vergüenza por placer.

    -Claro que sí, fue fantástico me encanto. Me quite la remera tenía calor y estaba muy caliente, acaricio mi pecho, volví a besarla, sus caricias pusieron todo mi cuerpo como piel de gallina.

    -Por favor estoy muy caliente.

    -Yo también y veo cómo se te pone la piel.

    -Toda la vida espere esto. Me separe un poco, afloje el cinturón, desabroche el pantalón, me baje el calzoncillo y mi verga salió como un resorte con todo su esplendor. Se sorprendió.

    -miércoles, tenes algo importante guardado que nadie ve. Y agarro mi tronco lo movió un par de veces. Y no pude aguantar.

    -Aaah, que cosa más hermosa. Aaaah. Me dolían los testículos, me explotaban. Tanto tiempo esperando y no poder disfrutar, estaba al límite de detonar.

    -¿Te gusta?

    -Muchísimo. Pero te la quiero poner. Por favor. Pero quiero que sientas que disfrutes, sin vergüenza.

    -Lo voy a intentar.

    La atraje hacia mí, dejando su vulva al borde de la mesa. Separe sus piernas. Pase bastante saliva por la cabeza de la verga que parecía un hongo gigante e intente jugar en el ingreso de conchita, hasta poder ingresar apenas la cabeza. La volví a sacar para mojarla nuevamente. Y pasé la cabeza, luego fui hasta el fondo con todo lo que tenía, la temperatura de esa vulva era algo que me estaba volviendo loco. Mi verga no entendía nada, era una gelatina caliente. Introducía y sacaba mi pija en su totalidad para volver a ingresar lentamente. Le pedí que se recostara levante sus piernas para empezar a penetrarla como una perra.

    -Mmmm. Ah. Aaaah.

    -Que hermosa conchita tenes está caliente-

    -Aaah. Aaaah.

    -¿Te gusta mi verga? Mamita aaah. ¿Te gusta?

    -Siii. Siii. Mmmm.

    -Siempre te quise garchar me calentaste toda la vida. Aaah. Toma Poronga mi vidaaa.

    -Por favor paráaa.

    -La saque me detuve. ¿Te estoy lastimando?

    -No que pares de decirme esas cosas, me calientan mucho, me estas volviendo loca. Pero no me lo saques la quiero adentro. Estaba logrando que se soltara y también evitando que saliera todo el semen que no iba a aguantar mucho tiempo. Volví a la carga con movimientos lentos. Para luego acelerar el ritmo.

    -Mira cómo te rompo la conchita. Te la voy dejar toda colorada.

    -Sii. Rómpemela Toda Aaah. Toda, toda.

    -Quería verga esa concha. Te voy a sacar toda la lechita. Necesitaba que te la pusiera alguien que te deseara en serio como yo. Dame la lechita mamita.

    -Si te la voy a dar toda. Toma. Toma. Tomaaa. Ah, aaah. Mmmm. Temblaba como una hoja, me detuve no por ella, sino por mí, pero sin sacarla.

    -¿Mi amor, tenías muchas ganas?

    -La verdad que no, pero me agarraron inmediatamente con el primer beso. Y me siento en el aire.

    Pasaron un par de minutos cerré sus piernas y las coloqué sobre mi hombro.

    -Ahora si vas a sentir. Con las piernas cerradas empecé a serrucharla.

    -Ayayay. Ahora si la siento, que pedazo de verga. Me toca por todos lados. ¿Dónde estuviste toda la vida?

    -Estaba al lado tuyo deseándote y no me dabas bola. Por eso ahora te voy a dejar la concha toda abierta. Mira cómo te la meto hasta el fondo.

    -Siii, aaah, aaah.

    -No puedo más, se me sale la leche.

    -Si acaba conmigo mi macho. Aaah. Aaaahh

    -Quiero más lechita. Dámela toda.

    -Tomaaa, aaah, aaaah.

    La saque, la moví un par de veces y salieron 3 chorros de esperma blanco que quedaron al costado sobre la mesa. Tres chorros impresionantes, mis piernas se doblaban, mis gemidos eran impresionantes. Cuando termine arrime una silla, me saque el pantalón y el calzoncillo de los tobillos y puse sus pies sobre mis muslos mientras le acariciaba las pantorrillas y los muslos. Pasaron uno minutos y me pregunto.

    -¿No querías acabarme adentro?

    -Por supuesto que sí. Y acariciaba sus piernas, claro que quería dejarte todo adentro.

    -Y que tenías miedo de dejarme embarazada. Y se reía, jajaja.

    -No justo eso no. Pero como tengo como… Mire el celular habían pasado 25 minutos de llamada.

    -Tenes qué?

    -Tengo una hora más y pienso hacerte el amor otra vez, no puedo darme el lujo de que te laves y perder el tiempo con esa tontería.

    -¿Otra vez?

    -¿No queres que te vuelva a garchar mi hembra?

    -Si.

    -Queres que te coma otra vez y la besaba, me fui otra vez a su concha.

    -Estoy toda sucia.

    -Te limpio toda, te la dejo bien limpita.

    -Aah. Nunca me hicieron esto, pero me encanta aaah.

    -Y a mí ni te cuento, mmmm. Y le comía el chocho. Mmmmm.

    -Si seguís así, me vas a hacer acabar otra vez.

    -¿Y no queres?

    -Sii. Aaa, aaah. Mi verga se había endurecido otra vez. Pero yo seguía en mi delirio, le estaba comiendo la concha como un hambriento, ella disfrutaba, pero yo estaba enloquecido de placer, de pasión la deseaba con todo mi ser.

    -Qué cosa más rica. Se sentó y agarro mi nuca.

    -¿Te gusta?

    -Vos no hables mientras me chupas la argolla, no se habla con la boca llena, no pares de chupármela por favor. Aaaah, aah. Cómetela, sácame todo, sácame la calentura, aaah, aaah, vos pensaste que vos solo me querías coger, yo también quería que me cojas. Desde el primer día que te vi, cada día de mi vida por lo menos una vez al día, soñaba en que aparecieras y me hicieras esto que me estás haciendo. Aah, aaaah, me imaginaba que me sentaba arriba de esa verga y me la enterraba toda hasta el fondo. Aah, aaah, tomaaa, querías mi acabada tomaaa aaah, toma, toma. Obedecí y metí mi lengua en su vagina a recuperar lo que pude. Me levante la baje de la mesa, la bese y me respondió con toda su lengua.

    -Mi amor como estas.

    -Recaliente. Pero vos también mira como esta otra vez, bien parada.

    -Vos la pones así toda dura. Tome el celular y camine unos pasos y con el índice le hice que se acercara. Vino inmediatamente y la tome de los hombros para llevarla al sillón.

    -¿Tenemos tiempo?

    -Por ahora sí, mirando el celular.

    -Que macana estar apurado y tener tantas ganas de seguir.

    -Podemos arreglar otro día y con más tiempo. A mí no me gustaría que esto termine acá.

    -No sé cómo voy a hacer, pero si vos no queres que termine acá yo mucho menos. La hice avanzar tomándola del hombro, apenas paso le di un chirlo en la cola suave y mirándolo le dije:

    -Esa cola y yo tenemos que hablar muy seriamente. (Pero esa será otra historia, porque hablamos y un largo tiempo).

    -Esa cola es 0 KM. Nunca fue de nadie a pesar de haberlo intentado, nadie pudo.

    -Por eso llego el dueño. Ya lo vamos a discutir con tiempo. Y me senté en el sillón. Querías enterrarte la verga, acá la tenes, subí al caballito que te lleva una vueltita. Paso una pierna sobre la mía. Y le dije para que la mojo un poquito.

    -No, no. Bajo la pierna abrió las mías y se arrodillo. A lo que me miro y me dijo: nunca hice esto, pero esto lo merece. Metió su boca en mi verga primero como con miedo. Pero en muy poco tiempo tomo confianza. Muy suavemente.

    -Si mi amor, que cosa más hermosa, así despacito como me gusta, move esa lengüita.

    -Por favor enséñame, porque nunca lo hice. Te lo juro.

    -Me parece que siendo tan suave no tengo que enseñarte nada, me gusta mucho. Aaah.

    -A mí también me gusta, nunca pensé hacer esto a nadie.

    -Viste toma verga. Cada vez la introducía más, Hasta que se la comió toda completita hasta que su nariz toco mi pelvis. Eso me excito muchísima nunca lo había logrado. Aaah, cosita, te la estas comiendo toda, aaaah.

    -Si toda me la como.

    -No se habla con la boca llena, eso me los enseñaste vos. Ah, ahhh. Me estas volviendo loco. Pero paremos porque no tenemos tiempo. Subite vení a dar una vueltita a caballito. Con esto no creo que te puedas caer.

    -Seguro que no me voy a caer.

    Con las piernas flexionadas a ambos lados, agarro mi verga y la puso en su conchita y como una pata incubando huevos, moviendo la cola, se la fue enterrando hasta meterla toda.

    -Ahora si la tengo toda adentro.

    -Si esta toda adentro de la casita. Te llene la casita. No sé si te diste cuenta. A los pocos minutos empezó a moverse como una loca.

    -Así la quería enterrada hasta al fondo. Aaah.

    -En serio querías que fuera a cogerte.

    -Si porque voy a mentir, soñaba muchas tardes que venias. Aaah que lindo esto. Que venías y sin mediar palabra aaaah, aah y me besabas y me llevabas a la cama y me metías esa vergota. Nunca pensé los de la chupada de concha que me diste, eso fue una sooorpresa, aaah, ni que te la ibaaa, aaah a chupar como te la chupe.

    -¿Y te gusto?

    -Siii, que me chupes la concha me encantooo.

    -¿Y chuparme la poronga?

    -Chuparte la poronga me gustó mucho más que vos me la chupes a mí. Aaah, aah voy a acabar otra vez aaah. Me gusta chupártela. Aaah, aaaah, viene, viene, aaaay.

    -Tu concha es un infierno para mí, no sabes el placer que da, está muy caliente, me enloquece.

    -Yo nunca en mi vida acabe tantas veces como con vos. Siempre una vez y algunas veces ni acababa, pero con vos, no puedo parar quiero más y más.

    -Nunca se te ocurrió que te la pusiera en cuatro patas como una leona en celo.

    -Claro que sí. Se le levanto y se puso en cuatro. Quedo toda su cola mirando el techo.

    -Que cola más hermosa, la besé, la mordí. Siempre me volvió loco esta cola tan parada, siempre.

    -Tanto te gusta.

    -Muchísimo mira. Y metí mi lengua en su hoyito por fuera e introduciendo un poco la lengua.

    -Para por favor siento electricidad en todo el cuerpo. Mmmm, aaah. Haceme lo que quieras, hace lo que quieras. Rómpemelo todo.

    -No. Lo deseo y mucho, pero esto tiene que ser placentero para mí, pero sobre todo para vos, apurado no sirve. Me coloqué detrás y le metí la verga hasta el fondo.

    -Aaah si mi cielo, así méteme esa verga.

    -Mira como le gusta mi verga a la señora. Y cuando en chiste un día le dije que si le hacía el amor no se iba a olvidar nunca más. ¿Qué me contesto?

    -Que eso es lo que vos querías. Y que querías que te dijera vení a buscarme y méteme la verga cuando quieras y por donde quieras. Aaaah. Aah. Yo quería eso, pero no podía decírtelo.

    -Mire usted, bastante putita resulto ser la señora.

    -Siii, tu putita soy. Aaah.

    -Quería que le metiera la poronga, como se la estoy metiendo. Le va quedar tan inflamada que no va a poder ni hacer pis.

    -Aaa, sos un asqueroso, pero me gusta y decís cosas de salvaje. Aaah, pero a mí me gusta mucho aaah. Aaaah. Toma, toma toda mi acabada tomaaa. Aaah. No puedo más.

    -Te puedo pedir un favor.

    -Claro.

    -Déjame abajo y sentate encima de mí. Porque me parece una posición espectacular y siento que entra toda. Me acomode y se sentó la penetración fue total. La sensación indescriptible.

    -La verdad que está bien adentro, la siento por todos lados.

    -Es espectacular y se movía suavemente. La tome de las nalgas y al a enterraba hasta el fondo. Tome saliva en tres oportunidades para jugar en su ano.

    -Me gusta es verga y ese dedito ahí también.

    -Mira vos tan recatada y tan puta. Volví a llevar saliva con los dedos y empecé a introducir levemente el dedo. Y que más le gusta a la señora. Que la metan por la concha y por el culo a la vez como si tuviera dos machos para manejar a gusto y placer, porque es una diosa.

    -Sii, ah, aaah.

    -Y que se la monten todo el día.

    -Siii, aaah que hagan lo quieran aaah voy a acabarte otra vez. Aaah

    -Yo también no aguanto más aaaah, aaah, mamiiita que cosa más espectacular.

    -Me vas a dar toda la leche, la quiero en mi casita, por favor déjamela adentro. Aaaah.

    -Si queres la leche adentro, aaah, aaaah y después cuando llegas a tu casa, te metes el dedo y te acordas de mí.

    -Siii, que lindo. Aaaah, aaah muy buena idea.

    -Y te vas a masturbar con ese dedito, con ese olor a mí. Aaaah, aaah

    -Siii, siii aaah me toco toda aaah

    Ambos acabamos a los gritos y yo saque otra producción de semen que ni imaginaba tener adentro, llenando su concha de leche. Ya no quedaba mucho tiempo. Cuando nos repusimos tomo la ropa fui al baño y yo a la habitación traje un protector femenino de mi esposa e ingresé al baño. Diciendo:

    -Te traje esto por si queres guardar y hacer lo que te dije.

    -Estaba preparando papel para llevármelo, lo tenía enroscado en la mano.

    -Esto es mejor.

    -Claro y lo puedo guardar de recuerdo. Te llevo adentro. ¿Sabes?

    -Si y yo me quedo sin nada y la bese.

    Yo me bañe rápidamente y cepille los dientes un rato después salió del baño estaba impecable nuevamente, hermosa. Le dije vamos al sillón hasta que regresen. Aproveche a besarla y acariciarla quedamos como nos comunicaríamos a futuro para que nadie se diera cuenta.

    Unos 25 minutos después volvieron comimos, lavaron la vajilla y tomamos un café. Todo intrascendente, mi mujer puso unas cosas dulces y leche en polvo para el corte. Mi suegra lo corto y le pregunto que era con lo que corto el café y le dio la marca del producto y le pregunta si le gusto y ella dijo muy rico. Le dijo te doy un poco si les gusta y lo coloco en un recipiente de vidrio. Un rato después mi suegro un tipo difícil, decidió irse y mi suegra jugo una carta de último momento.

    Todos parados mi suegra fue hacia la cocina nadie podía verla solo yo y se subió bien la calza se le marco bien la casita, se dio vuelta y ese culo con la calza apretada y subida parecía un monumento, lo hizo para mí porque me sonrió. Pero yo no moví un musculo. Y para terminarla, primero salió mi suegro hacia la puerta yendo para el auto apurado como siempre, detrás mi mujer hablando con él y mi suegra, sentí la tentación de tocarle la cola como venganza, pero me mantuve como un caballero. Cuando llego a mitad de camino volvió hacia la mesa, la deje pasar tomo el frasco y dijo me llevo la leche, la voy a usar ni bien llegue porque está muy buena y volvió a reír. Llegamos a la puerta, mi suegro en el auto ya con la mano para tocar bocina y apurar el trámite. Mi mujer saludo, abrazo a la madre y le pregunto si la paso bien. Ella contesto que sí y que estaba muy satisfecha. Tomé a mi mujer por los hombros, sin que pudiera darse vuelta y le dije: cómo no va a estar satisfecha si comió, bebió y cuando te fuiste a buscar lo que se olvidó, le hice un servicio sexual completo todo incluido en dos oportunidades. La mire estaba roja como un tomate y abrace a mi esposa para que no pudiera darse vuelta. La salude no reímos y se fueron.

    Enviare segunda parte porque costo el reencuentro, pero se produjo y la historia es más que interesante.

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  • Día de cumpleaños con mi abuela (parte 1)

    Día de cumpleaños con mi abuela (parte 1)

    Hola ¿cómo están? Espero que bien, está historia sucede en la ciudad de Bogotá, Colombia y creo que hay que empezar por describir a los protagonistas, yo en ese tiempo tenía unos 20 años, estaba recién salido del ejército y estaba viviendo con mi abuela, la cual me quería mucho y al menos por esos tiempos me mantenía, pues tenía una pensión normalita pero que nos alcanzaba, mientras yo buscaba trabajo, ella era una mujer de unos 56 años, bajita gordita, pelo de color negro pues se lo tinturaba bastante a menudo, solía vestir bien, pues de alguna forma le recordaba viejos tiempos supongo yo, de pechos bastante normal, eso sí era muy orgullosa.

    Bueno como les dije ya teníamos algunas semanas viviendo juntos, ella y yo compartíamos cuarto así que en las noches cuando se cambiaba me hacía dar la vuelta y cuando yo lo hacía pasaba lo mismo con ella dándose la vuelta, siempre muy recatada, pero yo para esos tiempos ya era un gran fan del incesto, pero no había tanto acceso como ahora, estamos hablando que eso pasó en 2007, así que todo era algo distinto.

    Nunca me había fijado en ella la verdad, leía mas sobre relatos de madre e hijo, o cosas así pero nunca sobre abuelas, pero el morbo empezó a crecer en mi, sabía que mi abuela era muy orgullosa así que si me veía masturbarme o le insinuaba algo pues me podía ganar un problema enorme, pero podía ser sutil, no tenía la mente que tengo ahora, pero les contaré cómo se dio todo y bueno sabrán si se cumplió o no la meta.

    Era una mañana de sábado y escucho la música de las mañanitas, era mi cumpleaños y pues ella siempre atenta me preparo un buen desayuno, me levante y viéndola aún en bata, me acerque y la abrace.

    – Gracias que lindo de tu parte – le digo mientras le doy un beso en la mejilla y le veo sonreír.

    – Para ti lo que quieras mi niño – me dice mientras se da la vuelta para ir a la cocinar y traer su desayuno, pero le veo su bata y donde se marca un poco su calzón el cual es de mujer mayor de esos que no d han ver nada, pero era temprano y eso me excito un poco, así que teniendo varias ideas en mi mente, me baje un poco la sudadera que llevaba de pijama deje expuesto un poco mi pene, pero me senté para que si se llegaba a ver algo o caerse mi pantalón fuera casualidad.

    Cuando regreso empezamos a desayunar.

    – Y que harás hoy mi niño? – me dice mientras sigue desayunando.

    – Nada abue, me quedaré aquí en casa contigo quizá ahora me recuesto al pc y ya – le digo

    Mientras seguía desayunando, me estaba poniendo inquieto su bata estaba más abierta y se podía ver su pecho aunque sin exponer sus senos, pero ese estímulo era bastante en ese momento, mis ideas y pensamientos sobre incesto, no hacían más que llenar mi cabeza, que locura esa situación que hacer, pero en ese momento escucho la voz de mi abuela que me devuelve a la realidad.

    – Y que quiere mi niño de almuerzo? – me dice terminando de desayunar y levantándose para llevarse mi plato, en ese momento me levanto para ayudarla sin recordar que me había bajado un poco la sudadera, la cual se enreda con mi pie y se cae dejando expuesto mi pene el cual no es muy grande (16 cm) pero si es grueso, y aunque no está muy duro si genera sorpresa en mi abuela que lo mira un momento.

    – Mi niño súbete eso, debes vestirte mejor, casi te pasa un accidente. – me dice mientras se queda mirando un momento, recoge la comida y se va a la cocina, mientras pasa eso me pongo de nuevo el pantalón de sudadera pero me quedo pensando en lo que pasó, ella no me regaño, y además se quedó mirando, será que tengo una oportunidad, no lo sabía pero seguía en bata y yo en sudadera, además le dije que me bañarla así que quizá tendría una oportunidad de que volviera a ver mi pene y ver qué pasaba, quizá le empezaba a gustar ver así a su nieto.

    Me fui al cuarto me quite la ropa y me masturbe tratando que mi pene se pusiera lo más duro posible para que al ponerme la toalla se notará cosa que no fue difícil con lo que había acabado de pasar, después me puse la toalla y fui hacia la cocina donde estaba mi abuela dándome la espalda viéndose su ropa interior tras esa bata color crema.

    – Bueno abuela me voy a duchar – le digo para que se d la vuelta, cosa que hace y volviendo a bajar su mirada solo me dice que no demore, tanto en la ducha, dándose la vuelta para seguir con sus cosas mientras camino, estoy nervioso sin saber que hacer, pero ya lo había decidido, antes de entrar a la ducha dejo la toalla en el suelo antes de entrar al baño, y comienzo mi ducha, pensando que iba a pasar, pero con mi pene muy erecto, mil cosas pasaban por mi cabeza, podía ganarme el problema de mi vida, o empezar algo maravilloso, termine la ducha, y cerrando la llave me quedé pensando, la llamaré? Seré capaz, estaba muy nervioso pero mi pene estaba como una piedra.

    – Abuela ayúdame porfa, la toalla – le digo mientras quito la cortina de baño, dejando ver mi pene duro, con la cabeza muy morada de tanta excitación, mientras escucho como ella camina y abre la puerta viéndome desnudo con mi pene muy duro, mientras extiendo mi mano.

    – Gracias abuelita – le digo mientras ella solo me mira y se queda fija en mi pene, era ahora o nunca

    – Que pasa abuelita se ve tan mal? – le digo mientras lo toco un poco para que lo vea.

    – Perdona que te lo diga ninguna mujer me había visto así – le digo con algo de pena, lujuria y excitación

    – No es así mi niño, está muy bien es solo que no te había visto así. – sabía que estaba cerca de eyacular así que lo sigo tocando mientras ella solo mira como si esperara que saliera, o no lo sabía realmente pero ya no estaba pensando bien, así que tras unos pocos movimientos dejo salir varios chorros de semen que caen en suelo mientras suelto un gemido, y saliendo de mi excitación veo a mi abuela algo sorprendida mientras deja la toalla en el inodoro y sale del baño.

    Me deje llevar y creo que la embarre, tomo la toalla y secándome salgo del baño, mientras mi abuela está en la cocina, me quedo apoyado en la puerta, con bastante pena, me había pasado.

    – Abuela, porfa disculpa me deje llevar, te falte al respeto.

    Ella no decía nada solo seguía de espaldas, carajo la había embarrado en grande, pero fue entonces cuando se volteó sería pero con una voz tranquila.

    – Mientras no vuelva a pasar no pasa nada, eres joven y esas cosas las hacen ustedes pero recuerda soy tu abuela y me debes respeto. – me dice mientras vuelve a sus cosas en la cocina, pero no sin antes volver a ver hacia mi pene.

    – Esta bien y perdona de igual forma. – le digo saliendo de la cocina a cambiarme, porque se quedó viendo mi pene de nuevo, quizá si le gusto solo está en conflicto, pensé y ahora que sabía que quizá si había un gusto debía seguir, pero esta vez más sutil, pero de solo pensar en verla desnuda, o sentir como la penetraba se me ponía duro, que maravilla sería eso, pero de las fantasías no quedaba nada y pues el hecho de que hubiera visto mi pene y como salía mi leche ya era un avance, ahora solo quedaba cambiarme y ver qué pasaba a la hora del almuerzo, quería tocarle el tema pero de forma muy sutil

    Y así fue me quedé jugando en el pc, pero llegó la hora del almuerzo, y tras el llamado de mi abuela, me dispuse a ir con ella, me había puesto de ropa una pantalones que me llegaba hasta la rodilla, unos bóxer apretados y una camisa blanca bastante ceñida, mi abuela no se había cambiado, supongo que había estado concentrada en el almuerzo y tremendo almuerzo que me tenía, por un momento olvide todo el tema del morbo y tras sonreír y darle las gracias empezamos a comer, una delicia le decía mientras le miraba y admiraba por lo bien que cocinaba.

    – Abuela cocinas delicioso, muchas gracias. – le digo con una sonrisa de oreja a oreja, pero en ese momento me quedé mirando su bata y al imaginarla desnuda, todos esos recuerdos y deseo regresaron a mi.

    – Sabes abuela quería preguntar algo – dije apenado y sin saber que pasaría.

    – Dime mi niño – dice mientras sigue comiendo.

    – Me da pena abuelita – le digo mientras ella me mira inquieta.

    – Solo dime mi niño. – me dice con una sonrisa.

    – Es que cuando me viste en el la baño m quedé pensando si mi pene estará bien así como lo tengo – le dije ya había lanzado la pregunta y solo había dos opciones que me contestara de buen o de mal genio, pero se quedó en silencio como procesando la respuesta que me daría.

    – Mi niño cualquier mujer le gustaría ese pene dentro dejando toda la lechita allí – jamás me espere esa respuesta pero ya lo había dicho y decir eso me excito mucho.

    – Uy abue no esperaba que dijeras esas cosas – le digo como sorprendido.

    – Pues querías una respuesta hay está mi niño. – me dice mientras sigue comiendo.

    – Enserio es rico dejar la leche dentro? – le digo con curiosidad buscando ver qué más podría decir.

    – Si mi niño es rico pero no me hagas más preguntas que es incómodo eres mi nieto. – me dice sin mirarme a los ojos.

    – Perdona abue, es que oírte decir esas cosas me pone duro – le dije sin pena ni tapujo, ya solo quedaba ver su reacción.

    – Enserio mi niño? – me dijo como sorprendida.

    – Si quieres ver? – le dije con algo de picardía, habitando ya terminado de comer, pero reposando como le llamamos en Colombia a después de comer.

    Pero no me contestaba, mientras solo quedaba en silencio, pero al momento corto ese momento mientras me levanto y bajo un poco mi pantaloneta para que lo vea, está duro y grueso palpitando cada vena.

    – Si vez abuela cómo se pone al oírte decir esas cosas – le digo mientras ella lo mira sorprendida y teniéndolo más cerca.

    – Si mi niño es que un pene así debe sacar buena leche, harás feliz a una mujer cuando encuentres a la mujer que amar – me dice mirando mi pene.

    – Quieres tocarlo abue sería un lindo regalo de cumpleaños. – le digo mientras ella solo guarda silencio, y buscando más iniciativa le tomo la mano y la pongo en mi pene, mientras ella solo lo agarra pero sin moverlo.

    – Que opinas abue? – le digo con mi pene tan duro que está cerca de explotar.

    – Esta caliente me sorprende lo duro que está. – me dice mientras mueve un poco sus dedos como para sentirlo mejor

    – Te dije que se puso así por ti, créeme que está cerca de explotar. – le digo super excitado.

    – Explotar? – me dice.

    – Esta cerca d que salga toda mi lechita la quieres abue?

    Ella no decía nada solo miraba atónita a lo que pasaba mientras empezaba a usar su mano para masturbarme, se sentía muy rico, mientras ella solo apretaba con fuerza mi pene, y mi deseo aumentaba.

    – Quieres ver la lechita abuelita. – le decía mientras seguía masturbándome con su mano.

    – Si dámela. – dijo con pudor pero con deseo en sus ojos, yo seguía moviendo su mano mientras observaba como ella no dejaba de ver mi pene, pero quería mas.

    – Abuelita sabes te quiero mucho pero como va a salir mi lechita si no la pides? – le dije en tono coqueto y pícaro, mientras seguía moviendo su mano.

    – Ya te dije que la quería . – me dijo mirándome por primera vez desde que tenía mi pene en su mano.

    – Pero que quieres abuelita? – quería que lo dijera, lo deseaba, hasta ese momento no sabía pero despertaría en mi un deseo dominante muy fuerte.

    – Tu leche. – fue lo que dijo, con pudor y muy bajito, pero lo que hice fue quitarle la mano mientras la miraba algo decepcionado.

    – Que lástima que no lo dijiste abuelita. – sin saber que hacer y desconcertada pero caliente, le oí decir.

    – Quiero ver salir tu lechita, espesa y caliente mi niño. – al decir eso seguí tocando mi pene apuntando a su rostro soltando varios chorros de leche que le llenaron la carita ella no se lo esperaba, era una vista brutal, su carita llena de mi leche, mientas ella paso sus manos por carita, dejándolas llenas de mi semen.

    – Que caliente y rica leche – dijo mientras un poco paso cerca de su boca y parecía que la había lamido.

    – Me encantaba lo que estaba pasando, pero entonces ella se levantó y me vio muy seria.

    – Esto fue tu regalo de cumpleaños mi niño nada más del tema recuerda que me debes respeto. – decía con la carita aun llena de leche, dandome la espalda mientras caminaba hacia el baño., dejándome ver esos pantys bajo su bata que deseaba quitar para meter mi pene y dejarle toda mi leche dentro.

    Continuará…

    Si te gusto espero tu comentario y quizá si deseas rolear o chatear te dejo mi correo personal un saludo y nos vemos en la continuación pues aún faltaba la noche de mi cumpleaños donde descubriría que había un amo dominante en mi…

    Mi correo es [email protected].

  • Aprendiendo a manejar

    Aprendiendo a manejar

    Hola a todos. Soy travesti de closet, me gusta llamarme Michell, soy baja de estatura 1.60, complexión medio robusta por tanto tengo piernas gorditas y redondas, lo que me hace tener un poco más de nalga que los demás, de rostro redondo y me gusta ser alegre y bromista, mi voz es ronca no tan varonil. No soy obvia, siempre soy muy discreta con las parejas que he tenido.

    Actualmente tengo 28 años y mi relato es de una experiencia que tuve hace 5 años con un hombre maduro.

    Fue una experiencia inolvidable y un tanto circunstancial. Todo empezó a raíz que me despidieron de un trabajo y empecé a buscar empleo, pero todo lo que encontraba era de chófer, por lo tanto pensé que era buena idea aprender a manejar. Me decidí por buscar una escuela de manejo visite varias y algunas eran caras y otras los horarios no me convencían o no tenía muchos instructores.

    Así que como tenía tiempo de sobra me di a la tarea de ir a caminar unas colonias más lejos de mi domicilio y encontré una que me convenció además me ofrecían ayudarme a tramitar mi licencia de conducir al término de mi curso, eso me termino de convencer y me encantó.

    Decidí inscribirme y di mi pago me asignaron a un instructora me dieron fecha y hora de inicio. Llego el día y me fui muy emocionada a el lugar donde está ubicada la escuela, aquí es donde todo cambio, estaba feliz, pero… Pues en el horario no llego mi instructora, se reportó que había tenido un imprevisto y la encargada de la escuela me dijo; que me recuperaría ese mismo día la clase pero con otro instructor, además que pasaría a mi domicilio para que no me desplazara de nuevo.

    Ya me regresé a casa triste y enojada pues la emoción fue decepción. Pensé que no iban a pasar, me cambie de ropa y me puse a realizar otros pendientes para olvidar el trago amargo. Ya por la tarde como a eso de las 4 de la tarde fueron a casa a tocar un señor muy amable, medio fornido y algo serio de su cara que estaba por parte de la escuela de manejo para comenzar con el curso. Deje lo que estaba haciendo y me fui muy emocionada.

    Ya en el coche se presentó me dijo me llamo Ángel, me pidió una disculpa por la hora ya que el solo tenía ese horario libre, me dio las indicaciones básicas para empezar y seguimos adelante prácticamente todo en silencio esa clase, ya poco antes de finalizar me preguntó.

    ¿si quieres continuar conmigo como tu instructor?, yo tengo libre el horario de las 7am o 6 pm., el horario que tu escogiste, por el momento lo tengo ocupado, si tú quieres yo puedo pedir el cambio de instructor, para que no te preocupes y yo vengo por ti en el horario que tú me digas.

    Se me hizo super amable eso y le dije que sí, pero para reforzar lo platicado fui al siguiente día, pedí el cambio de horario por la tarde y me dijeron que el instructor ya lo había pedido, eso me dio mayor seguridad pues aproveche el día para hacer los quehaceres y lavar mi ropa, termine bien cansada pero me sobro tiempo para bañarme y no andar toda fachuda, según yo solo me recosté para descansar un momento pero me quede dormida, me despertó el toquido de la puerta por que fue algo fuerte, desperté asustada porque pensé ya era muy tarde y se me había pasado la clase. Me asome rápido por la ventana, pues mi habitación da a la calle, me dijo, soy Ángel, de la escuela de manejo, bien acarrereada me puse lo que primero que agarre una playera blanca que estaba a la mano, un pantalón de mezclilla medio ajustado unos tenis y salí así.

    Ya en su coche me dijo que me relajara, iba a poner un poco de música a bajo volumen y comenzamos a platicar para que fuera perdiendo el miedo y me acostumbrara, pero de repente lo vi varias veces viéndome las piernas, eso me gusto, aunque pensé… Que estaba al pendiente de mis movimientos para corregirme. Ya entre la plática me pregunto;

    – ¿Oye y tienes pareja?

    – Se me hizo fácil contestar, si solo que casi no nos vemos.

    ¿Qué haces por las tardes entre semana?

    -le conteste ahorita solo el curso.

    Me dijo:

    Te pregunto por qué tienes una clase gratis por cortesía… De la escuela. Te quiero sugiero tomarla clase gratis y la clase normal juntas mañana (viernes) por la tarde, porque hay más tráfico del normal y eso te ayuda a irte quitando el miedo, bueno… ¡si no tienes algún plan con tú pareja!

    Le conteste algo lento tratando de no regarla pues le había dicho que si tenía, es que… El viene poco por su trabajo.

    Me dijo… ¡ah que bien!

    Ya algo nervioso, me dijo, bueno es que así no interrumpo algo importante y te sirve mucho para que aprendas más rápido! Seguimos platicando para hacer más amena la clase al terminar la clase me fue a dejar a casa y me dijo estuvo muy rica la plática y vas muy bien, nos vemos mañana!

    Me sorprendió mucho lo de rica la plática y me quede con la zozobra del por qué ¡rica! Aunque por otro lado me gustó que me estuviera viendo las piernas, pero no quise hacerme una idea que posiblemente no era.

    Al siguiente día pues decidí dar un pequeño pasito adelante, más que nada para evitar problemas y no hacerme ideas de algo equivocado. Me puse ropa un poco más femenina, pantalón blanco, una playerita rosa delgadita, un saco café un poco largo, zapatos de mocasín y debajo solo una tanguita de encaje, estaba muy nerviosa y así llego la hora en que iba a pasar por mí, toco la puerta y enseguida salí muy emocionada porque me viera, me subí rápido a su coche por el nervio.

    Ya estando dentro me quite el saco le pedí si lo podía poner en sia asiento trasero me tomo el saco y lo puso el y dijo…

    ¡Wow que elegante¡

    Me dijo… ¿Vas a salir de fiesta?

    Muy emocionada y para ir tanteando el terreno, le dije… Noo.

    Posiblemente voy a salí con mi novio, pero… No es muy seguro y estábamos por confirmar, pero por si las dudas ya me habían arreglado, seguimos la clase en silencio un rato y ya le pregunté para no estar así, si tenía pareja y empezamos a tener más confianza y el me platico qué era viudo así empezamos platicarnos más cosas, me pregunto cuántas parejas había tenido. Le dije que había tenido dos parejas, más relajados empezamos a bromear y de repente antes de terminar me dijo… Te molestaría si te invitará a salir, no quiero afectar la relación con la escuela de manejo, pero ya tengo tiempo sin pareja y me caíste muy bien,

    Te vistes super bien, así como te vestiste estas super coqueta!

    ¡Me gustaría poder invitarme a salir el día que tú quieras!

    Eso me puso muy emocionada y me empezó latir mi corazón al mil, pues no lo esperaba aunque si lo quería.

    Le dije… Que no había problema y no me molestaba, si quieres para aprovechar que ando un poco arreglada, podíamos ir a donde el quisiera.

    Nos quedamos un poco en silencio pues creo ninguno esperaba que se dieran las cosas así de rápido.

    Me dijo… ¿podemos ir a un bar?

    Le dije… ¡donde tú quieras está bien!

    Nos cambiamos de lugar, el tomo el control del auto y ya en el camino continuamos con la plática y me dijo que le gustaba mucho la idea que fuéramos pareja, te ves super bien, se te nota mejor cuerpo que mi finada esposa.

    Llegamos a un bar por la zona rosa pedimos de tomar, bailamos, más tarde empezó el show y salieron los stripper y uno de ellos se acercó a la mesa y nos bailó pero me puso su miembro en el hombro y yo ya estaba muy excitada se la termine chupando un poco, eso le prendió mucho pues ya que se fue nos empezamos a besar, seguimos un rato hasta que estábamos muy excitados y me dijo que si quería ir a un lugar más tranquilo para poder estar mejor y nos fuimos y en el camino se la empecé a chupar por ratos, llegamos a su casa, subimos a su cama me quito el pantalón, me vio en tanga y me dijo… Estas muy rica! Tienes una nalgas ricas y sabes moverlas desde que te vi la segunda vez se te notaba que te encanta la verga. Saliste con tus pezones bien levantados y tenías muy pegado tu pantalón, se te notaba como una vagina ya sentada se te partía muy rico, eso no es común y hoy parecía que no tenías nada abajo, ya cuando te sientas se te transparenta el encaje de tu tanga y eso me puso a pensar si querías que te cogiera, me puso primero en el borde de su cama y me dio ropa para morder si quería me dio unos lengüetazos en mi ano, me puso bastante saliva y me dijo cuanto tiempo llevas sin que te cojan.

    Solo le dije 6 años…

    Y me dijo puja un poco y solo sentí dolor por que me penetro de un solo jalón y me dijo ya te entro, quédate quita y ahorita vas a sentir más rico. Así estuvimos un rato después me levanto las piernas y solo hizo a un lado mi tanga otro ratito estuvimos así después se acostó y me pidió hacer el 69 el abajo dándome el beso negro y yo chupándosela hasta que se vino paso muy rápido pero cuando terminamos ya eran las 5 am y ya nos metimos a bañar y por las 7 me fue a dejar a casa.

    Sali de mi casa siendo su alumna y regrese ya siendo su mujer.

    Ya en adelante, las demás clases a veces nos íbamos a su casa y otras solo se la chupaba por algún sitio donde no encontráramos mucha gente.

    Cabe señalar que si aprendí a manejar!

    Espero no les aburra mi relato, y una disculpa por las faltas de ortografía. Pero quería darles el mayor de los detalles posibles para que se dieran idea, de lo que fue mi experiencia.

    Gracias y espero poder contarles más adelante otra de mis relaciones.

    Saludos.

  • Con mi padre Adel en el auto

    Con mi padre Adel en el auto

    Hola mis amores, este relato es la segunda parte del anterior que se llama: con mi padre Adel, les recomiendo leer ese primero así entienden esta parte de la historia.

    -Hijita ¿me quieres acompañar al trabajo hoy?- me pregunta mi padre mientras me toma de la cintura y me da un beso en los labios.

    -Me encantaría- le respondo mientras le acaricio su cabello.

    Mi padre es gerente de una editorial, por lo tanto todos lo respetan y tiene su propia oficina en el trabajo.

    Luego de unos minutos salimos a la calle y me abre la puerta de su bonito auto rojo como el caballero que es.

    Ingreso al auto y él me agarra fuertemente del trasero mientras suelta una risita.

    -No puedo mantener mis manos quitas cuando se trate de ti – me dijo aún con sus manos en mis nalgas.

    -No quiero que las mantengas quietas- al decirle esto me subió mi falda hasta la altura de mi abdomen dejando todo mi trasero expuesto.

    -Así me gustan más- me dio una nalgada que sonó fuerte y yo solté un gemido.

    Me senté a horcajadas sobre el como a mi papi le gustaba, lo bese en sus labios mientras él me sujetaba las nalgas, me corrió la tanga a un lado y me penetro mi culo con su dedo.

    He empezado a dar pequeños y suaves saltos sobre mi padre para que su dedo penetre más a fondo, pero sin dejar de besarlo, luego él metió tres dedos más haciendo que mi culo se abriera.

    Saco sus dedos húmedos de mi culo y los lambió, su cara fue de puro placer cuando chupaba sus dedos que estaban llenos de los fluidos de mi trasero, luego me puso los tres en la boca encargándose de que probara mi sabor y el de su saliva, esa mezcla fue deliciosa.

    Me volví a acomodar quedando más apretada y cerca de su cuerpo para volverlo a besar, él me quito mi top y saco su verga, esa pija que tan bien conocía, ya que la he tenido varias veces clavada en mi culo y en mi concha.

    Me subí encima de su verga y empecé a moverme de arriba a abajo bien lento y sensual como a él le gusta, mientras tanto Adel me comía los pechos con su lengua y sus manos estaban ocupadas haciéndome un rico masaje en mis nalgas.

    Luego de hacerlo unos cuantos minutos suave lo empezamos a hacer más fuerte, fue ahí cuando cambiamos de posición, su verga me penetro el culo y mis tetas quedaron apoyadas en la zona donde se maneja el auto.

    Con cada embestida que mi papi me daba mis tetas golpeaban contra el volante del auto y eso sonaba y se sentía muy rico.

    -Papá- le digo.

    -¿Qué pasa mi amor?

    -Alguien nos podría ver.

    -Que vean la tremenda cogida que le estoy dando a mi hija y que sepan que eres mi amante a la vez- me respondió con total normalidad y su respuesta me prendió fuego.

    Él sintió lo mismo y empezó a embestirme mucho más rápido.

    Cuando empezó a embestirme bien salvaje que es tal como a mí me gusta me sentí en la cima del cielo, durante unos minutos duraron sus violentas embestidas, no se imaginan cuanto disfrute de esos momentos tan deliciosos mientras esa gran pija entraba y salía de mi culo.

    Ambos llegamos al orgasmo al mismo tiempo.

    Me arrodille y su pene quedo a centímetros de mi rostro, le dedique una sonrisa. Luego acomode mis tetas para que su miembro quedara en el medio de las mismas.

    Mi padre empezó a embestir cada vez más fuerte mis tetas lo que hacía que se movieran mucho más, mientras él hacia los movimientos yo se la chupaba a su vez y mi papi me acariciaba el cabello con una ternura inexplicable porque no podía creer que su hijita le chupase la pija tan bien y le hiciera una paja con mis pechos a la vez.

    La masturbación con mis tetas estaba siendo muy deliciosa porque mientras yo recibía las embestidas y chupaba su pene a la vez, mi padre se encargaba de manosearme bien rico los pechos.

    Yo sabía que él estaba sintiendo un placer enorme al igual que yo, lo veía en sus ojos, en su rostro y en su respiración agitada, cada embestida se debía sentir como la gloria para mi padre. Sin previo aviso se estremeció y una buena cantidad de abundante semen fue a parar en mi rostro después unas cuantas gotas fueron a parar a mis tetas.

    -Te ves hermosa, cariño- me dijo a la vez que se inclinaba a besarme y me sentaba en sus piernas.

    Me termine de vestir y él me dijo-Sigo teniendo ganas de ti.

    -Yo también.

    -Vamos para mi oficina mi cielo.

  • Mi hermana me descubrió con sus tangas en la ducha

    Mi hermana me descubrió con sus tangas en la ducha

    A finales de vacaciones de verano, mi madre suele ir a visitar a familiares, sin embargo yo y mi hermana solemos quedarnos en casa. Ya sea por trabajo o los estudios, así que suele ser costumbre que nos guardemos secretos, como cuando llevamos personas a dormir a casa.

    Lo que les voy a contar sucedió a mis 20 años, ella es dos años mayor que yo, así que hemos experimentado muchas situaciones pero ninguna como la de aquel verano.

    Esa noche como de costumbre yo llegué a la casa, producto del trabajo tiendo a estar el día completo afuera, abrí la puerta y dejé mi mochila en el sofá, me fui a servir un vaso de agua y empecé a oír ruidos desde la pieza de mi hermana. Por curiosidad me asomé por su puerta que estaba junta, la abrí solo un poquito y pude ver cómo le estaba brincando a un tipo que supongo que era su amigo.

    En ese momento noté cómo mi verga se iba poniendo dura, pero sentía que no era correcto lo que estaba pasándome, sin embargo decidí quedarme y seguir observando aquella escena. Tanto ella como él estaban desnudos cogiendo, de pronto notaba cómo ella disfrutaba saltarle a su amigo, y cómo él le agarraba las nalgas, le comía sus tetas y se besaban muy rico, se decían palabras muy sucias mientras yo iba escuchando todo, momento en el que mi mente empezó a ponerse muy morbosa con toda la situación.

    Mi calentura empezaba a escalar y mi mano se fue hacia mi pantalón, mi verga estaba dura y comenzaba a lubricarme de lo que mis ojos estaban aconteciendo, no aguanté las ganas y me la saqué, a medida que observaba que ellos cambiaban de posición y mi hermana se ponía en cuatro mientras su amigo la cogía estando detrás de ella agarrándole el cabello.

    Mi calentura y morbo era tanto que sentía cómo me palpitaba mi pene. Escuchaba que su amigo le decía lo rico que tenía sus nalgas y que se iba a correr en ellas, mientras yo me seguía tocando con mucha curiosidad y calentura de lo que oía, hasta que pude ver como le llenaban el culo de leche, mi hermana comenzó gemir tan duro que intuyo que acabó también y rápido salí de la puerta de su pieza para irme a mi cama a recordar todo lo que vi y a masturbarme bien rico hasta acabar yo también y dormirme.

    Durante la mañana, me levanté recordando todo lo sucedido y me fui al baño a ducharme, pero me volvía la calentura. Solemos tener un cesto de ropa compartido, ahí vi unas ricas tangas negras que dejó mi hermana encima, momento en el que las saqué y comencé a olerlas y frotarlas en mi verga, rápido me quedé desnudo y me metí a la ducha sin abrir el chorro del agua, estando de pie mientras con una mano olía el tangas de mi hermana y con la otra me tocaba mi verga que estaba muy dura.

    Ese rico aroma a su conchita mezclada con fluidos me hacía recordar todo lo que había visto la noche anterior, sentir esa fragancia a su culo, que debo admitir que sin ser muy grande, mi hermana tiene su cola parada, trigueña de piel y piernuda, me terminó prendiendo aún más, sin embargo, al estar tan centrado y caliente en lo que hacía no le había puesto seguro a la puerta.

    De pronto ella rápido abrió la puerta del baño creyendo que no había nadie y me vio con su tanga en mi cara, desnudo de pie y con mi pene parado y venoso, se me quedó observando un momento como si le diera morbo y no supiera qué decirme, pude notar cómo se le sonrojaban sus pómulos pero luego su cara y su actitud cambiaron.

    Mi hermana rápido se me acerca diciendo que qué estoy haciendo con su tanga, que soy un pervertido y que por qué me estaba tocando con ellas, sin embargo se quedó ahí de pie, con su pijama de shorts cortos, un tanto transparente, podía notar levemente que tenía algo de vello en su monte de venus, su blusa de dormir corta y delgada hacían notar a la vista que sus pezones se le marcaran, noté que se le empezaban a poner duros y que sus pómulos seguían un tanto rojizos.

    Yo estando congelado sin saber muy bien que decirle, le dije que anoche no pude evitar no mirarla con su amigo en su cama a través de la puerta, que había sido sin querer porque había llegado del trabajo y solo quería saludarla, pero que esa escena me había dejado demasiado caliente y no pude evitar no tomar sus panties e imaginarme todo lo que mis ojos habían vistos, a lo que ella se me acerca y me pregunta qué tanto había visto y le comenté que observé lo rico que le daba vueltas en círculo estando encima de su amigo o que estaban en cuatro cogiendo.

    En ese momento noté cómo comenzó a mirarme la verga, y me susurró más suave si me gustó mucho lo que había visto, también me preguntó qué había sentido, a lo que yo le respondí que me fascinó y me generó mucho morbo, tanto que tuve que tocarme viéndolos, fue ahí cuando le dije que se metiera a la ducha conmigo que no le diría a nadie, que aprovecháramos que estábamos solos a lo que ella me dijo que todo es un tanto bizarro y sucio, que soy su hermano, pero que le prendía que le dijera eso.

    Como ella estaba cerca mío empecé a acariciar su cabello y le agarré la mano firmemente y se la puse en mi verga, su reacción fue empezar a masturbarme mientras oía cómo respiraba profundo, al tiempo que yo comenzaba a gemir de lo rico que lo hacía, mis manos se fueron hacia sus tetas, podía sentir lo delicioso que eran sus pezones en mis palmas, rápido le intenté bajar su blusa pero ella misma me sonrió, me dijo que no le dijera a nadie y se la quitó, dejándome sus tetas a toda mi vista y disposición, mi corazón latía rápido de mucha calentura y morbo.

    De pronto mi hermana se mete a la ducha junto conmigo, yo agarré mi verga y se la iba rozando por su short mientras me metía tus pezones a mi boca, muy paraditos, ella gemía discretamente, me preguntaba si me gustaban a lo que yo le decía que me enloquecía de placer estar pasándole mi lengua y jugando con mis manos.

    Mi excitación seguía escalando, me puse de rodillas en la ducha y comencé a bajarle rápido el shorts, para mi sorpresa no llevaba ningún tanga y pude apreciar su rica conchita, estaba mojada y levemente velluda, su clítoris se veía parado, cuando pude quitarle todo me estruje con mi cara, sintiendo su rico sabor a fluidos.

    Ella me agarraba de la cabeza al tiempo que yo iba moviendo mi lengua e iba tocándome, me decía que era una extraña sensación de que su propio hermano estuviera comiéndose su rica concha, le dije que podía imaginar a quien quisiera, incluso a su amigo de anoche y así darse más placer, pero ella ya solo sabía gemir y cerrar los ojos.

    Le pedí que se volteara, dejándome todo su culo en mi cara, como un desesperado me estrujaba en sus nalgas, muy blandas por cierto, se las besaba y les pasaba mi lengua, le decía que rica colita tienes hermanita, ella solo me dijo te gustan? Sigue comiéndote mis nalgas, en un tono acelerado y agitada, pero le pedí que las abriera, se le veía su rico culo marroncito y arrugado, mi lengua no daba tregua y se lo comía dándole vueltas en círculos, también me estrujaba con mi nariz, su aroma a cola me hacía revolcar de placer mi verga y mi cuerpo.

    Mi mente ya estaba muy morbosa con toda la situación y me puse de pie, le dije que quería penetrarla, a lo que ella se agachó un poco y me puso toda su cola parada en mi verga, la agarré firme de la cintura y comenzó a entrarle bien rico en su conchita mojada.

    Mi hermana me miraba hacia atrás mientras gemía, al tiempo que se tocaba su clítoris, también me abría sus nalgas con su mano, yo le iba metiendo un dedito dentro de su culito, le tiraba el cabello hacia atrás y cuando quedé muy cerca de su oído le dije te gusta sentir mi verga dentro de ti? A lo que ella me respondió que sí, me decía lo morboso y placentero que era escuchar sus nalgas chocar en mis caderas.

    De pronto se la saqué, ella se dio vuelta y nos besamos muy rico con lengua, mientras yo le agarraba sus nalgas con mis manos ella se agachó, me miró hacia arriba, sonrió y abrió su boca para empezar a chuparme la verga de una manera muy vigorosa.

    Sentía cómo su lengua se movía de un lado a otro, yo la agarraba de la cabeza y la ahogaba un poco porque le entraba todo hasta la garganta, luego ella se lo sacaba y lo escupía, yo sentía muchísima calentura casi que sentía que me iba a correr, ella jugaba con su lengua por todo mi tronco, hasta meterse los huevos a la boca mientras me miraba muy de forma muy morbosa.

    De pronto mi hermana se puso de pie, nos comenzamos a besuquear con lenguas con el sabor de mis fluidos y mi verga, mientras yo otra vez se la rozaba por su clítoris, hasta que le entró de nuevo a su conchita mientras estábamos parados en la ducha.

    Ella se escupía su mano y se tocaba muy rápido su clítoris, yo le apretaba mis manos en sus nalgas al tiempo que le metía un dedito en su cola, esta vez más adentro y lo disfrutábamos mucho, para posteriormente metérmelo a la boca, ella me decía que sucio y que rico, y nos volvíamos a besar.

    De pronto sus ojos comenzaron a cerrarse y los apretaba, su respiración se agitaba mucho, sus manos se movían más rápido en su clítoris, le dije que quería que se viniera y así fue cómo lo hizo, comenzó a correrse muy deliciosamente mientras sentía como su vagina tenía contracciones musculares y cómo se mojaba mucho más, apretando mi verga y dándome mucho más placer al verle de frente su cara y su reacción de orgasmo.

    Ella me decía qué rico, mientras gemía me pidió que le acabara dentro de ella, me agarró de la cabeza, me chupo mi dedito que se lo había metido en el culo y mi calentura no dio más, empecé a revolcarme de placer sintiendo cómo salía mi leche y cómo iba llenándola por dentro, ella miraba hacia abajo y veía cómo mi verga estaba totalmente dentro de su conchita y cómo le dejaba hasta la última gota de leche dentro de ella, mi respiración estaba muy agitada con una sensación de placer deliciosa con mi corazón palpitando a mil.

    En ese momento saqué mi verga, nos besamos unos segundos más con lengua, empezamos a recordar lo que hicimos y le dijo que éramos unos pervertidos, pero también me dijo que había estado muy rico y me volvió a aclarar que esto no podía salir de aquí, a lo que yo muy agitado le dije que por supuesto, que no se preocupe por ello.

    Mi hermana me sonrió y dijo que se iba a duchar, pero que esta vez saliera del baño y esperara para un rato más para ducharme, ella tenía que salir a estudiar por la mañana así que sabía que estaba en apuros, la dejé ducharse mientras me fui a mi pieza a recordar muy morboso todo lo que habíamos hecho. Poco antes de salir de la casa se fue a despedir a mi pieza, pero esta vez ya con un beso en la cara, disimulando todo lo que habíamos hecho, pero me mencionó que esta noche traería a otro amigo a quedarse, y que esta vez me dejaría la puerta abierta de su pieza y se fue de la casa.

  • Semen en mis pies

    Semen en mis pies

    Lo que voy a contarles cambió mi vida para siempre. Me llamo Paola, soy mexicana y tengo 30 años. Esto pasó hace mucho tiempo, pero desde ese día no volví a ser la misma.

    Tenía 21 años, y mi hermana estaba por casarse, y yo necesitaba unos tacones para la boda. Llegué a una zapatería y empecé a buscar algo que me gustara. Cuando vi unos tacones que me gustaron le pedí a una vendedora si me los podía enseñar en mi talla. Pero para que entiendan el contexto, necesito describir mi cuerpo. Soy chaparrita, mido 1.55, pero mi cuerpo llama mucho la atención de los hombres porque soy delgada de arriba, pero estoy muy caderona y piernuda. Además siempre suelo tener calor, por lo que me gusta usar vestidos, y los hombres siempre me ven las piernas, pero eso no me molesta.

    Pero lo que más llama la atención es que mis pies son muy grandes para mi estatura: calzo del 8 (talla mexicana, 11 americana).

    Cuando le pedí a la vendedora tacones del 8 se sorprendió mucho, pero no me dijo nada. Luego regresó y me dijo:

    -Sólo los tengo en talla 7.

    Intenté ponérmelos pero no me quedaron. Pero en ese momento pasó algo inesperado. Cuando me quité mis tenis y mis calcetas para probarme los tacones, los hombres que estaban cerca se quedaron viendo mis pies desnudos como si quisieran comérselos. Y mientras yo intentaba ponerme los tacones, cada vez más hombres se acercaban a donde yo estaba para ver mis pies. De repente noté que uno de ellos se empezó a masturbar a escondidas viendo mis pies. Yo me volteé para no verlo, pero poco a poco me di cuenta que más hombres estaban haciendo lo mismo.

    Entonces el gerente de la tienda se acercó y me dijo:

    -Señorita, acompáñeme por favor, aquí en la bodega creo que nos queda un par de su talla.

    Entonces lo seguí adentro de la bodega donde guardan todos los zapatos. Me llevó hasta el fondo de la bodega y me dijo que me sentara en un banco que estaba ahí. Pero de repente empezaron a entrar muchos hombres a la bodega y el gerente cerró la puerta. Le pregunté que qué estaba pasando y me asusté mucho. Pero el gerente me dijo:

    -No es nada, nada más quítate tus tenis.

    Le dije que para qué, pero entonces se me acercó y me dijo «¡Que te los quites!» y me quitó los tenis a la fuerza. Entonces me quedé descalza y todos los hombres se sacaron la verga y se empezaron a masturbar viéndome los pies. Quise salir corriendo o gritar pero me quedé en shock, y sólo cerré los ojos para no verles la verga. Pero entonces sentí que alguien me agarró el pie y me pegó la nariz para olérmelo. Lo raro fue que en vez de molestarme, eso me excitó mucho. Nunca me habían agarrado los pies así, pero fue una sensación increíble.

    Después sentí que otros empezaron a hacer lo mismo y escondí los pies hacia atrás. Pero uno de ellos gritó «Déjanos ver esas patotas, pinche chamaca» y me agarró los tobillos y me jaló hacia enfrente. Entonces me caí del banco y caí en el piso de sentón. Entonces el mismo señor se montó encima de mis piernas para que no las doblara y no me dejaba moverme. No sé qué fue lo que pasó porque en lugar de estar asustada estaba muy excitada. Entonces sentí que otros hombres me empezaron a agarrar los pies y unos me los empezaba chupar. Me pasaban la lengua en medio de los dedos (porque los tengo muy largos) y me empecé a poner muy caliente y a mojarme. Luego sentí que algo me cayó sobre el pie, y primero pensé que era saliva pero se sentía más espeso. Y cuando me asomé vi que uno de ellos se estaba viniendo sobre mis pies. No supe qué pensar.

    Después otros también se empezaron a venir sobre mis pies, y yo sólo sentía como el semen me escurría entre los dedos, en las plantas y sobre mis piernas. Me llenaron todos los pies de leche y yo no dije ni una palabra. Después escuché que el gerente les dijo que se fueran saliendo por una puerta trasera, y al final todos se fueron y me dejaron ahí tirada, con mis pies llenos de semen.

    Me puse a llorar y de repente la vendedora entró a la bodega. Me vio ahí sentada en el piso y sólo me dijo que si quería ayuda o que llamara a alguien. Yo le dije que no, que sólo me quería ir a mi casa. Me dijo que fuera al baño a lavarme y me lavé los pies. La vendedora me regaló unas sandalias de baño rositas y con esas me regresé a mi casa porque mis tenis quedaron todos llenos de semen y los tiré a la basura.

    Cuando llegué a mi casa no había nadie, y me metí a bañar. Pero mientras me bañaba empecé a pensar en todos los hombres viniéndose en mis pies y en sus vergas y me empecé a mojar otra vez. Entonces me empecé a meter los dedos mientras pensaba en todo el semen escurriéndose entre mis dedos y sus lenguas chupándome los pies.

    A partir de ese día se me hizo una obsesión, y empezó mi historia como puta vendiendo mis pies.

  • Experiencia inolvidable con mayores de 30 (1)

    Experiencia inolvidable con mayores de 30 (1)

    Todo comenzó, cuando la coordinadora me llama y me dice, ¿Está disponible para dictar un curso de personalizado de tecnología?

    Esos cursos de tecnología, los realizan personas que ya están trabajando, normalmente superan los 30 años de edad, personas que no tuvieron esa competencia cuando estuvieron en el colegio o en la universidad y necesitan herramientas para realizar sus trabajos.

    Por supuesto que yo acepté, porque necesitaba dinero y es algo que me gusta, cuando yo llego a la clase en horas de la noche, abro la puerta de la sala de cómputos y veo una hermosa mujer, blanca, rubia, pero gracias a que se había pintado el cabello, me llamo mucho la atención enseguida, usando un vestido que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, dejando ver unas hermosas piernas, las cuales no eran delgadas, pero le hacía contraste con su bello rostro.

    Pasaron los días, tuvimos cierto gustos y una noche tipo 7 pm, me dice voy al baño, se para y deja ese aroma delicioso que enamora más, yo suspirando, con ganas de decirle todo lo que se me ocurre hacerle en privado, cuando regresó me comentó,

    –ahí afuera hay un señor que vuele muy feo.

    –le dicho Menos mal que yo no huelo feo y usted tampoco.

    –Yo nunca huelo feo, todo mi cuerpo, huele rico.

    –todo su cuerpo.

    –si todo mi cuerpo, no hay un hueco que huela mal.

    –la única forma de saber eso es comprobándolo.

    En ese momento entra la coordinadora y arruina tan placentera charla que comenzaba a tomar otro rumbo y pensamientos.

    Pasaron unos días coqueteando, hasta que una vez le dije,

    –de verdad todo su cuerpo huele a rico.

    –claro que si, cuando guste lo comprobamos.

    –Listo, pero solo es para ver si verdaderamente huele rico todo su hermoso cuerpo.

    Al día siguiente ella me dice, necesito que llegue a esta dirección a las 10 de la mañana, esa es mi casa voy a estar sola a esa hora, yo sin saber que pasaba, le digo, perfecto a esa hora llego.

    Se llegó el día, y llego a la dirección que me dio, su casa efectivamente estaba sola y me esperaba con una pijama de una tela delgada que se podía ver un poco la ropa interior que tenía puesta, haciendo ver sexy y muy provocador. Apenas la vi, mi pene se puso duro, muy duro, ocasionando unas ganas de besarla y acariciarla tremenda, antes de hacer algo le pregunté por su familia, ella me dice con una sonrisa pícara, No están, están trabajando y llegan en la tarde, a veces llega mi papá temprano.

    Me siento en una mecedora, y ella encima de mi, comienzo a acariciar las piernas, y en su cara se veía unas ganas de tener sexo, empezó acariciarme, nos besábamos muy agradablemente y excitante.

    Piernas duras, trasero firme, piel suave, se notaba que se cuidaba, caricias van, caricias vienen, mi cabeza casi explota de la excitación que tenía y me dice, vamos al cuarto.

    En el cuarto empezamos acariciarnos, quitarnos la ropa, y sorpresa ya no era, confirmaba esos hermosos pechos, no muy grandes, pero hermosos, pezones rosados, yo aún más excitado, comienzo a besárselos y después de unos minutos, comienzo a bajar por su abdomen hasta llegar a su entrepierna igual que sus senos, rosadita y con un rico aroma, no se equivocó, muy bien olía, me concentro en su clítoris y escucho como ella gime de placer suavemente, continuo durante varios segundos y bajo a sus labios de la gran panocha que se mandaba, depilada y me concentró en ella, pasando la lengua de un lado a otro, metiéndola y sacándola, sintiendo como me mojaba de su líquido, y siento como ella comienza a moverse, dándome a entender que le gusta y como gemía.

    Después de unos minutos viendo cómo se retorcía de placer, empiezo a tocarle su NIE con la lengua, hasta llegar a su ano donde eventualmente también olía a rico, ahí no demoro mucho y mi pene estaba que explotaba, después de unos 15-20 minutos en el preámbulo, me dice, penétrame, me pongo el preservativo y la penetro, que sensación tan rica tan deliciosa, sin palabras, estrecha, sentía como su vagina apretaba mi pene y eso me encantó, me vuelve loco, me hace terminar más rápido de lo normal.

    Se me dio por mirar la pared de su cuarto y veo una foto de su familia, se me cruzo por la mente, y si aparece su hermano o su mamá ese pensamiento me descontroló por completo, a tal punto que no pude volver a concentrarme y la presión que tenía su vagina en mi pene, aceleró mi llegada, sintiendo mi leche como nunca lo había sentido por chorros, la cabeza de mi pene, sentía como se quería estallar.

    Fue una experiencia maravillosa, pero esa sensación de la zozobra que llegara alguien y nos encontrar teniendo relaciones y mi pene a punto de estallar, la hice inexplicable.

    Ella se detuvo cuando sintió que terminé, se paró, me limpio, quedamos unos 2 minutos en la cama acostado abrazados, como una pareja de recién casados en luna de miel, le pedí un vaso con agua y comencé a vestirme. Cuando me estoy tomando el agua escucho como tocan la puerta desaforadamente, por la forma de tocar, pensé, tiene marido, no me dijo nada, seguramente se enteró que estaba con alguien encerrado, salimos los dos corriendo hacia la sala, me senté con el vaso con agua en la mano, un poco tembloso y ella para abrir la puerta, le quito el cerrojo a la puerta el cual sonó duro, cualquiera persona tanto dentro de la casa como por fuera, escuchaba que estaba el cerrojo puesto, abrió, para sorpresa, su papá.

    Su padre solamente me queda mirando con una cara de quererme matar, solo dice buenas, entra al patio y luego sale.

    Gracias a mi vibra que me dio, terminamos antes de tiempo, si nos hubiésemos demorado unos 5 minutos más, posiblemente el papá hubiese sospechado algo un peor.

    Experiencias inolvidables, disfrutadas, un poco arriesgado, pero valió la pena, si alguien desea correr esos riesgos, mucho cuidado, puede ser muy peligroso.

  • Adictos al sexo (madre e hijo)

    Adictos al sexo (madre e hijo)

    Hace mucho tiempo vengo haciendo una gran inversión de tiempo en sexo, por ello he dejado de lado un montón de actividades que hacía diariamente. Me pasaba organizando como serian mis encuentros con el sexo opuesto, para terminar masturbándome, incluso lo hacía después de tener algún encuentro cuerpo a cuerpo.

    Llegue a un punto en que mis exigencias en cuanto al sexo se refiere, aumentaban, con fantasías reiteradas, que no podía controlar.

    Como lo definen los psicólogos tengo un comportamiento sexual compulsivo o sea, adicción al sexo, lo que me trajo problemas en el trabajo, en la salud e interrelaciones personales, impidiéndome tener relaciones duraderas.

    Me llamo Juan Alberto, me dicen Juani, como dicen en España, estoy de muy buen ver, con mis 24 años bien trabajados en oficios que requería de mucho esfuerzo muscular, mi aspecto corporal se podría decir que es atlético, todo acorde a mi metro ochenta y dos de altura, genética heredada de la familia materna.

    Cierto día golpean a mi puerta insistentemente, al abrir, una mujer, que resultó ser mi madre, se arroja a mis brazos llorando. Tratando de calmarla, la hice pasar para que se siente. Luego de ingresar también tres bolsos inmensos y pesados, le serví un vaso con agua. Tras diez minutos de palabras ininteligibles entre sollozos, se calmó y paso a explicarme lo sucedido.

    Su pareja, (que no es mi papa) la había echado de la casa argumentando una inexistente infidelidad por parte de mi madre, le preparó su ropa arrojándola a la calle junto con mi bella progenitora.

    – Bueno ma, no te preocupes, estoy para lo que necesites.

    – Gracias Juani, ¿podría quedarme con vos unos días hasta que consiga algo para alquilar?

    – ¿Qué pregunta es esa? Más vale que te vas a quedar conmigo, aquí hay dos cuartos que no se usan, acondicionamos uno y te podes quedar todo el tiempo que gustes.

    Obvio que mi viejita querida no tiene idea de mi gran problema, pero viéndolo de forma terapéutica, al estar ella en casa por lo menos me llamaría a sosiego y creo podría ayudar a paliar la situación, pues su presencia invalidaría en mi un montón de cosas.

    Ya corría el primer mes de convivencia y evaluando esa estrategia que surgió sin querer, venía dando resultados, alguna masturbación que otra pero aislada, nada que ver con las frecuencias de meses pasados, mi madre era un ángel que lo habían enviado para mi ayuda, pero… siempre hay un pero, una noche al ir a bañarme me encontré con un tanga color gris, totalmente sexi en el bidet, se me hacía raro, porque mama lavaba su ropa interior mientras se duchaba. Sin poder dominar el impulso tome la tentadora prenda llevándola a mi nariz para oler esa parte que toca la prohibida entrepierna de mama.

    Ese olor agridulce que emanaba hizo que mi miembro cobrara vida, instintivamente lo envolví con ella y me masturbe alocadamente, descargando gran cantidad de semen en la suave tela.

    Como no quería recaer en ese turbulento pasado, la llame para hablar.

    Alguna vez escuche una frase y la quería poner en práctica, ella decía, de la vergüenza también se aprende y te ayuda.

    Ya frente a frente, le mostré la bombacha chorreando mi semen y le conté mi problema de adicción al sexo, que lo venía trabajando solo y le pedía ayuda, no quería más eso para mí.

    Se levantó, me abrazo y lagrimeando me dijo que haría lo que fuera necesario para ayudarme, que podía contar con ella para lo que fuera.

    Aquí comienza la verdadera terapia de curación.

    Por un mes o un poco más Jovita (mi mama así se llama) tomo todos los recaudos para que no volviera a ocurrir ningún tipo de descuido que me pudiera hacer mal, hasta que un día al llegar a casa luego de la jornada laborar, Jovita estaba vestida con un salto de cama transparente y la ropa interior con la cual yo me había masturbado, el espectáculo era imponente, semejante mujer de pechos firmes un gran culo redondo y firme, el largo cabello cayendo por sus hombros y su entrepierna que se observaba depilada a través de la transparencia que poseía la tela.

    Sin emitir palabras, nos saludamos, fui derecho al baño haciendo carpa en mi pantalón, abrí la ducha con la llave del agua fría, pero no dio resultado, por más que pasaban los minutos debajo del chorro de agua mi miembro no se bajaba, obvio lo que paso, me masturbe con esa imagen que había quedado grabada en mi retina del cuerpazo de Jovita.

    Salí del cuarto vestido con un pantalón deportivo, sin remera y solo unas pantuflas, a la vista, nuevamente Jovita, y ya mi erección no la podía disimular.

    – Juani me ayudas a cocinar.

    – Si Jovita vamos a ver que hacemos de rico.

    – Ya vas a ver que rico lo que vamos a hacer.

    – Bueno mami, aquí la experta sos vos.

    – Creo que ambos tenemos experiencia “culinaria” (remarcando culinaria)

    Mientras ella estaba apoyada con el vientre en la mesada, yo pasaba por detrás tomando los utensilios para ubicar en la mesa y así cenar. Pero mi cabeza no pudo con su instinto, no pudiendo resistir y aprovechando el poco espacio de la cocina, pase por detrás rozando su culo con el pene, solo atino a mirarme de soslayo con una media sonrisa en sus labios. Al regresar a buscar los vasos, quise repetir la experiencia, pero estuvo más astuta, cuando estaba por pasar se giró acercando la vagina a mi endurecida entrepierna, nuestros labios fueron a su encuentro buscando la tibieza de las lenguas, tomándola de la cintura la senté en la mesada para desnudar poco a poco su piel, abandone su rostro para ir a sus rozados pezones mientras le sacaba el corpiño, volví a mamar de sus pechos como cuando era niño, sus caderas comenzaron moverse, interprete una señal para ir a por la presea dorada, baje suavemente besando todo el camino hacia su entrepierna hasta sentir la humedad de la tela, rodee con mis dedos el contorno de su tanga estaba por comenzar a sacarla cuando me dijo.

    – Juani, así no, quiero un macho que me arranque la ropa, quiero sentirme deseada, quiero que saques la bestia que hay en vos y que saques la que hay en mí.

    Sin dudarlo y de un tirón arranque su tanga, lo que no fue difícil debido a las pequeñas tiras que poseía, poniéndome en puntas de pie de un solo empujón la penetre.

    – Si así se hace, ese es mi macho, mi macho pero con una condición, la que manda soy yo, a partir de ahora vas a ser mi esclavo sexual, vas a hacer todo lo que yo te diga, como, cuando y donde quiera, no va a haber excusas, ¿entendido?

    – Si mi ama.

    – Ahora sacala y chúpame bien chupada, quiero que te tomes todos mis jugos.

    Me sorprendió, no tenía a mi madre en esa faceta. Baje a su jugosa vagina para recorrer sus labios inflamados del deseo, introduciendo de vez en cuando la legua en el interior, hasta llegar a su clítoris, el más grande que he visto y chupado, a la vez que lo chupaba como si fuera un biberón mis ágiles y gordos dedos se perdían en el interior entrando y saliendo logrando que sus piernas comiencen a temblar, y al grito de -acabo mi amor- me lleno de su dulce producto la boca.

    De un ágil salto bajo de la mesada, de un empujón mi espalda quedo pegada a la pared, se arrodillo y mi gran miembro se perdió en el interior de su tibia boca, la presurosa lengua recorría todo el tronco de mi pene entrando y saliendo, cuando la hacía llegar hasta el fondo abría la boca buscando aire, en alguna oportunidad tuvo que sacarla jadeando para poder respirar bien, hasta que un gran chorro de semen inundo su cavidad bucal, tomando hasta la última gota.

    – Gracias me estaba haciendo falta, pero esto recién comienza, mi fantasía hoy va a ser completa, como la vengo soñando hace rato.

    Tengo una madre de la cual he desconocido varias de sus facetas, estoy descubriendo la que más me gusta.

    Tomados de las manos fuimos hasta el dormitorio, me arrojo sobre la cama y salto sobre mí con tal pericia que sin darme cuenta mi miembro se introdujo de una vez hasta el fondo, saltaba sobre mi cuerpo como una amazona en plena carrera con su corcel.

    No daba crédito a las reacciones sexuales de mi madre. Su orgásmico grito se hizo sentir, lo mismo que la humedad de su liquido en el interior junto a las contracciones vaginales.

    Se incorporó para ponerse sobre sus cuatro miembros sin decirme nada, yo sabía lo que debía hacer, posándome detrás la penetre frenéticamente, mis testículos golpeaban en la vagina en un frenesí de ida y vuelta, el ruido al líquido que se encontraba en el interior hacia ese ruido tan característico, lo que me encendió más aun el morbo, era la combinación perfecta, madre, hijo, vagina, pene y sexo, que más podía pedir mi sádico cerebro.

    Siento ese cosquilleo previo a la eyaculación, moviéndome con más intensidad y violencia, hasta llenar esa hermosa cavidad materna por la cual alguna vez supe salir a la vida.

    Me desplome rendido sobre el torso de Jovita, el miembro comenzó a perder firmeza y de a poco abandono la zona del placer, el semen chorreaba por sus piernas teniendo como destino final las sábanas.

    – Juani, creo que ya entramos en confianza ¿no?

    – Si mama, pasamos de cero a cien en un instante.

    – Bueno, creo que es hora de que lo sepas, tu problema de adicción al sexo parece ser hereditario, pues yo soy igual a vos, tengo el mismo problema, es ese el motivo por el cual tuve que irme de casa, cuando se lo comenté a Raúl para que me ayudara, el interpreto que yo andaba con uno y con otro.

    – Es increíble mama, por dos motivos, que haya descreído de vos, perdiendo el pedazo de mujer que sos y en otro orden que ambos tengamos lo mismo.

    – Pero no importa, ahora que traspasamos la frontera, podemos ayudarnos ambos, lo haces muy rico, me sentí esplendida siendo penetrada por mi hijo, saber que estabas descargando tu semen en mi interior, ingresando con esa arma que la naturaleza te dio, volviendo a entrar por donde alguna vez saliste.

    Volvimos a besarnos apasionadamente, solo se escuchaban nuestros besos en la silenciosa habitación, una sinfonía muda a cuatro manos, recorría nuestros cuerpos, cada centímetro de piel era acariciado.

    Levantándose grácilmente camino con su seductor andar hasta su pieza, regresando con un bolso de mano que, para mi sorpresa, estaba lleno de juguetes sexuales. Extrajo un plug anal y en un ritual mezclado con unos sensuales movimientos dignos de una película, se lo fue introduciendo poco a poco. Mientras tanto yo palpitaba lo que estaba por venir, con mi miembro nuevamente erecto.

    Una vez ubicado en su esfínter, regreso hasta mí, me encontraba sentado al borde del colchón, se arrodillo para darme nuevamente un exquisito sexo oral, no me dejo eyacular, fue a gatas hasta mi lado, recostó su torso en la cama dejando sus rodillas en el piso.

    – Ahora nuevamente te toca darme placer hijo, ahora te toca crear a vos (con un guiño de sus hermosos ojos color miel) sorpréndeme.

    Sabía lo que quería y yo se lo iba a dar, tomando el frasco de lubricante que uso para el plug, embadurne el miembro, me agache hasta su hermoso culo y a la vez que rodeaba el ahora tibio metal con mi lengua, retire muy de a poco el artefacto que ocupaba esa entrada que en un rato seria mía.

    Una vez afuera lo deje a un lado, nuevamente lubrique con el gel todo el esfínter de Jovita, apoye la cabeza del pene y empuje hacia el interior, no le costó ingresar a pesar de mi grosor, solo escuche un “Ahhhh, cuanto placer, seguí por favor no pares”.

    Sus gemidos me encendían cada vez más haciendo que mis movimientos fueran cada vez más violentos, rodeando con los brazos sus caderas, mis manos buscaron su vagina, los dedos de una mano ingresaron en ella mientras los otros jugueteaban con el gran clítoris.

    Ahora eran todos gritos de placer y gemidos que rebotaban por las paredes, tuvimos un orgasmo casi al mismo tiempo, primero fui yo quien lleno ese recto que me recibía, Jovita al sentir el semen impactar en sus vísceras hizo lo propio, con un grito impresionante, que si los vecinos los llegaban a escuchar hubieran venido a ver si paso algo.

    Al calmarnos y aun agitados, retire el miembro, su esfínter había quedado abierto, casi puedo decir que se veía un poco hacia su interior, lo observe como tomaba su tamaño normal poco a poco, estaba fascinado, nunca había visto algo igual.

    Con el correr del tiempo decidimos implementar una “terapia” muy casera, intentando minimizar lo que nos atormentaba día a día, queríamos empezar a vivir como una pareja de enamorados normalmente.

    En principio nos deshicimos de todo lo inherente a la pornografía e implementamos un trato de no ver nada relacionado con lo pornográfico y al momento en que se nos cruzaban esos tipos de pensamientos le diríamos al otro que nos ocurría, para dialogarlo, como así también algunas sesiones con Psicólogos que agregaban más armas para trabajar la problemática, obvio que sin blanquear nuestra relación.

    Pasado unos largos meses logramos encontrar el equilibrio sexual que toda pareja tiene, seguimos teniendo el mejor sexo, seguimos usando juguetes sexuales y ahora, haciendo el amor.

    Llevamos varios años de nuestra relación amorosa, cada día más enamorados, cada día más unidos, cada día más pareja.

    Creo que nos sirvió sobremanera todo lo que hicimos, recuperamos el control de nuestras vidas, manejamos nuestras emociones adecuadamente, nuestra autoestima mejoro y sobre todo nos sentimos bien desarrollando adecuada y placenteramente nuestra sexualidad.

    No extrañamos para nada a los antiguos personajes que habitaban en nosotros.

  • Jet lag

    Jet lag

    He regresado a casa. He abierto la puerta y he atravesado el pequeño pasillo hasta llegar al salón comedor. Ahí he visto a mi mujer, repantigada en el sofá; ella, vestida de andar por casa, es decir, con un vestido ligero de tirantes muy escotado, me ha mirado despacio. Luego me ha hecho una señal con la mano para que me acercase. Mi mujer se ha sacado sus gruesas tetas del vestido. Enseguida me he empalmado. Mi mujer me ha sacado la polla del pantalón con una mano y mueve el pellejo de esta atrás y adelante. «¿Quieres?», me ha preguntado, «yo también he tenido un día agotador y no me apetece follar, pero hacerte una mamada…», ha explicado. «Vale», he dicho. «Siéntate conmigo», me ha pedido, dando una palmada a la tela del sofá. Me he sentado. Ella me ha desabrochado el cinturón y yo me he bajado los pantalones hasta los tobillos. Mi polla, dura, está temblando, deseosa. Mi mujer se la ha metido en la boca. Observo sus labios moviéndose por el tronco con suavidad arriba y abajo, arriba y abajo. Observo su lengua acariciando el prepucio y el frenillo. Estoy jadeando y ella me oye; así que da más rapidez a sus movimientos a fin de provocar mi orgasmo. Mi mujer gime, porque también se está corriendo de gusto. Deben tener las mujeres también un clítoris en la boca, pienso. Jadeo más fuerte, rujo y me corro. Mi semen riega la boca de mi mujer y ella lo apura dando unas cuantas cabezadas más. Después, ella levanta la cabeza y se relame mientras me mira.

    Ella ya ha cenado. Yo ceno y luego me acuesto. Por la mañana suena el despertador de ella antes que el mío. Noto como el peso de su cuerpo abandona el colchón. Entonces, entreabro los ojos para verla. Mi mujer, oh, mi mujer. Veo como se quita el camisón. Veo sus tetas bamboleándose y su gran culo. Me entran ganas de follarla al instante. La imagen de mi polla perdiéndose entre la carne blanca de ella me asalta. Follarla por detrás, qué inmenso placer. Me vuelvo a quedar dormido oyendo el chorro de la ducha. Luego oigo mi despertador.

    En el trabajo, mis compañeros hablan de su vida conyugal. Todos somos ya cuarentones, no obstante activos. Casi todos dicen que echan en falta que se la chupen, yo no; sin embargo, la mayoría dicen que follan a menudo, yo no. Es cierto. ¿Cuánto hace que no me follo a Teresa? ¿Mi memoria falla?

    «Vamos, Ramón», dice Teresa abriéndose de piernas. «Qué buena estás, Teresa, entradita en carnes, como a mí me gustan», dice el jefe de Teresa. «¿No te estarás follando a otras?», pregunta Teresa. «No, sólo follo contigo», dice Ramón; «Como has empleado el plural…», objeta Teresa; «Como a mí me gustas, quise decir»; «Ah, pues venga, vamos, que no tengo todo el día». Y ahí, en la oficina, sobre la mesa escritorio despejada de papeles, Ramón y Teresa follan. Los embistes de Ramón, aunque poco enérgicos debido a su senectud, son precisos y hacen que Teresa tenga un orgasmo tras otro. Teresa chilla de placer mientras Ramón resopla y resopla. Un día le dará un paro cardíaco. Y tras un resoplido que es casi un estertor, Ramón derrama su semen en el coño de Teresa. Luego, se visten y continúan trabajando como si nada hubiese pasado. «Para esto le pago», piensa Ramón; «Cuando muera, me quedaré con todo», piensa Teresa.

    Entretanto, Miguel deja la obra para tomar un breve descanso. Momento que aprovecha para llamar. «Hola, Don Ramón, ¿me puede poner con Teresa?»; «Sí, como no, ahora mismo, ¡Teresa!». Teresa y Miguel hablan de trivialidades y después cada uno vuelve a lo suyo.

    Miguel coloca un ladrillo y ve a una muchacha que le avisa con la mano a la distancia. Es su hija. Salta del andamio y se dirige a ella. «¡Teresita, has vuelto de Australia!», dice con emoción; «Sí, papá, hoy mismo, se acabaron las vacaciones». Teresita es gruesa como su madre y sus femeninas formas resaltan. Ya se sabe: los hombres sólo ven culos y tetas. Miguel supone que ya se la habrán follado. No sabe que su hija se reserva para el matrimonio.

    Ya en el piso, Teresita se ducha y se mete en su cama semidesnuda: únicamente con las braguitas: viene cansada del viaje. Teresa llega del trabajo poco después. Ve a su hija en el dormitorio, la besa en una mejilla y se desnuda en la habitación de matrimonio. Más tarde, llega Miguel derrengado y Teresa se la chupa.

    Ramón, en su mansión, se pajea pensando en Teresa: un cuerpo de tales proporciones da para mucho. Luego piensa en Teresita, a la cual conoció. Y si… Coge el móvil y marca. Un sordo tintineo suena en el piso de Teresa y Miguel; y alguien sufre de jet lag.

    «Oh, oh, Teresita, uff, uff», jadea Ramón sobre el fresco cuerpo de Teresita. Las carnosas tetas de Teresita tiemblan ante el empuje de Ramón, su tersa barriguita también. Ramón se dobla y chupa las tetas, las babea, las deja completamente mojadas. Y a Teresita le gusta. El himen ha saltado por los aires y una mancha de sangre moja la sábana; no importa, en este hotel son muy discretos. No le ha dolido a Teresita porque Ramón ha sido delicado. «Ah, ay, Ramón, me gusta, ¡me gusta!», grita Teresita en pleno orgasmo. Y Ramón continúa. «Oh, oh, uff, uff, eres mejor que tu madre», resopla Ramón; «Lo sé, ¡lo sé!», aúlla Teresita; «Mejor, mucho me-jor, oh, oh, uff, uff»; «Córrete, Ramón, por favor, no puedo más, no puedo con tanto placer, aahh», pide Teresita; «Allá voy, niña, allá vooo-yy». Y la polla de Ramón suelta un potente chorro de semen preñador que Teresita acoge riendo, mientras mira de reojo a la mesita de noche sobre la que reposan papeles y pluma.

  • Jefe cumplidor

    Jefe cumplidor

    Mi nombre es Liliana. Tengo 36 años y he estado casada con Julián diez años. Nos conocimos en la universidad y desde entonces hemos estado juntos. Julián es un profesional exitoso y viaja frecuentemente debido a su trabajo. Yo mientras tanto, trabajo en recursos humanos y tengo mi propia empresa de cazatalentos. Debido a nuestras obligaciones, mi esposo y yo no hemos podido empezar una familia. Con esa excepción, tenemos todo lo que se pueda querer, una bonita casa y un par de autos. Desde que nos casamos, yo siempre le había sido fiel a Julián hasta que…

    Hace algunos meses, Julián estaba por regresar de un viaje de negocios e iba a llegar a tiempo para la fiesta de fin de año organizada por la empresa. Debido a que nunca está en casa no salimos mucho y por eso no suelo vestirme elegantemente muy a menudo. Más que nada uso sudaderas y viejas camisetas porque ¿a quién trato de engañar? Soy una mujer felizmente casada. Aunque es cierto que debajo de esas sudaderas, tengo un cuerpo muy bien trabajado en el gimnasio, al que asisto a diario, mido un metro setenta y tres de estatura, mis tetas son grandes y tengo la cintura estrecha y estupendas caderas. Me gusta conservarme en forma y en general, hago bastante ejercicio.

    Recibí una llamada de Julián al mediodía, el mismo día de la fiesta. Me dijo que su vuelo se había retrasado y que no estaba seguro cuánto tiempo iban a demorar en reprogramar su vuelo. Me sentí muy decepcionada, considerando que acababa de comprar un nuevo vestido y por fin tenía una razón para utilizarlo.

    Julián volvió a llamar a las 6pm y me dijo que su vuelo no saldría al menos hasta las 10 pm. Le dije que ya estaba vestida. La frustración podía escucharse en mi voz. Mi esposo me dijo que fuera de todas maneras a la fiesta ya que todo estaba pagado. Decidí que no había razón para no ir y desperdiciar todo el dinero. La fiesta iba a celebrarse a lo grande en un hotel y Julián había pagado también por una habitación para que nos quedáramos a pasar la noche. Imaginé que podría pasarla bien con Carla y Pedro, que son amigos nuestros muy cercanos e iban a estar allí.

    Me quedé un momento mirándome frente al espejo. No estaba usando ropa interior debajo del vestido, y este era bastante ceñido y mostraba mi duro trabajo en el gimnasio. La tela frotaba mis pezones y los ponía muy sensitivos, lo que hizo que me excitara y me sintiera sexy. Hacía mucho que no me sentía de esa manera.

    Manejé hacia el hotel, dejé mi maleta con las cosas para pasar la noche en el cuarto, me arreglé un poco y retoqué mi maquillaje. Mis pezones estaban duros como piedra y se veían más de lo que había pensado. Cogí mi celular y llamé a Carla. Me dijo que Pedro y ella no habían podido encontrar una niñera y que no iban a poder ir a la fiesta. Otra vez regresó a mí la decepción pero estaba decidida a no dejar que nada arruinara esa noche. Así que decidí ir de todas maneras, aunque no conociera a nadie en la fiesta.

    Caminé hasta el salón de baile y noté como varios hombres miraban en mi dirección. Entré y me di cuenta de que realmente conocía a muy pocas personas. Fui al bar y pedí algo de beber. Entonces se acercó hasta mí un hombre al que tardé unos instantes en reconocer. Se trataba de Andrés, el jefe de mi esposo y principal responsable de que Julián tuviera que irse de viaje cada cinco segundos. Antes de la fiesta, sólo lo había visto un par de veces en alguna de las cenas o reuniones organizadas por la empresa. Julián y él no se llevaban particularmente bien y en más de una ocasión mi esposo me había comentado acerca de sus discusiones en el trabajo.

    Andrés me invitó a bailar luego de decirme que era el jefe de mi esposo. Al principio lo rechacé, pero él no se lo tomó a mal y en cambio, se sentó junto a mí y me preguntó si podía invitarme un trago. Sonreí y acepté tomar un trago con él. Empezamos a hablar de trivialidades y cosas sin importancia mientras bebíamos.

    Comenzamos a relajarnos después de que él ordenara la segunda ronda y empecé a fijarme bien en Andrés. Era innegable que se trataba de un hombre de muy guapo y atractivo. Debía tener aproximadamente 30 años, era alto y tenía el cuerpo muy atlético y bien proporcionado. Llevaba la barba espesa y bien cuidada y pude advertir que su pecho estaba cubierto de poco vello rizado. El detalle me excitó, porque ese tipo de hombres siempre me ha gustado.

    Al terminar el segundo trago, Andrés volvió a invitarme a bailar. Lo miré sonriendo y le pregunté dónde estaba su esposa. Me respondió que había viajado a visitar a sus padres y que estaba solo. La verdad es que yo quería escapar de mi aburrimiento, así que después de pensarlo unos segundos acepté su invitación. La primera pieza fue una canción muy movida y me di cuenta de que Andrés bailaba muy bien.

    Después de un rato paramos para descansar y nos fuimos de nuevo a tomar algo. La bebida estaba algo fuerte pero no le presté demasiada importancia. Seguimos bailando y bebiendo un buen rato. Conforme pasó la noche me iba mostrando más desinhibida al bailar. Hacía tiempo que no me sentía tan sexy y llegué al grado de no contenerme al pegar mi cuerpo junto al suyo. El roce de su cuerpo provocó un estremecimiento en mi coñito. Estaba muy excitada y él también debía estarlo ya que pude sentir su endurecida verga pegada a mi vientre. Tenía que parar, empecé a imaginarme como sería estar con el jefe de Julián.

    Me marché al baño. Mis pezones estaban durísimos y podía sentir mi coño completamente mojado. Me limpié y regresé con Andrés para tomar algo que me refrescara. Bailamos un poco más y nuevamente estuvimos rozándonos y tocándonos todo el rato. Me pegué más a él y sentí como su verga empezaba a crecer. A esas alturas, mi coño ya estaba chorreando y entonces sus manos se deslizaron discretamente hacia mis nalgas. La gente debió pensar que era una de sus conquistas por la manera como estábamos uno encima del otro.

    Empezó a susurrarme palabras al oído, primero triviales pero luego muy eróticas y atrevidas. Me dijo que era la mujer más sexy de la fiesta y no pude resistir más la tentación. Deslicé mi mano a su entrepierna y le di un par de meneos en la polla por encima de la ropa. Comprobé con sorpresa que la tenía enorme. Entonces él me apretó las nalgas con fuerza y me levantó agarrándome del culo con ambas manos para hacerme notar su enorme verga. Por sobre la ropa Andrés restregó su verga en mi entrepierna y luego me ayudó a girar para hacer lo mismo en mí en mi culo. Me besó y le correspondí. ¿Cómo podía no hacerlo, si me estaba haciendo sentir tan deseada y yo quería que me tuviera?

    Entonces me di cuenta de que había ido demasiado lejos y decidí regresar a mi habitación. No quería engañar a mi esposo. Andrés me siguió preguntándome que había hecho mal. Le dije que no quería engañar a mi marido. Me dijo que lo sentía y que sólo quería estar conmigo un rato, no quería ser el único tipo solo en la fiesta. Le dije que podía acompañarme a mi habitación, pero nada más.

    Estábamos ya en el cuarto y el me abrazó y me dijo que lo sentía. Cogí el celular y le dije a Andrés que viera la televisión y se quedara callado. Llamé a Julián justo cuando acababa de bajar del avión y estaba por recoger su equipaje. Me estaba contando acerca de su viaje cuando sentí que Andrés empezaba a besarme el cuello y a masajearme los pechos por encima del vestido. Me sentí completamente indefensa frente a este hombre. Dejé escapar un débil gemido. El teléfono quedó en silencio y entonces Julián me preguntó si estaba bien. Le contesté que estaba cansada, mientras sentía los dedos de Andrés deslizarse bajo mi vestido. Empezó a toquetearme el coño. Se sentía demasiado bien, y yo hace tiempo que no tenía una verga clavada en mi concha.

    Colgué el celular y empecé a besar a Andrés. Ni siquiera me despedí de mi esposo y en ese momento realmente no me importó. Le quité el saco y estaba desabotonando su camisa mientras iba besando su cuerpo de arriba hacia abajo con cada botón que dejaba atrás. Deseaba a este hombre más a que a nada. Desabroché sus pantalones y bajé la cremallera. Debía tener en mi boca aquella verga que había estado tentándome toda la noche. Agarré su tranca de casi 25 centímetros entre mis labios. Andrés la tenía al menos diez centímetros más larga que mi esposo. De hecho era la verga más grande que yo había visto. Empecé a mamársela con verdadera ansia mientras él se dedicaba a magrearme el coño. Succioné la cabezota rosada de su polla mientras que al mismo tiempo le pajeaba el tronco con ambas manos, hasta que él no aguantó más. Me arrancó el vestido y me arrojó de espaldas a la cama. Comenzó a comerme el coño como si la vida se le fuera en ello. Yo estaba al borde del éxtasis, mientras su lengua se hundía una y otra vez en mi vagina, recorriéndola entera.

    No tardé en correrme. Cuando por fin pude reaccionar, lo obligué a tumbarse de espaldas, cogí su verga y la guie hacia mi coño mojado. Fui clavándome con lentitud, sintiendo esos centímetros extra llegar hasta el fondo de mi agujero. Andrés también la tenía muy gorda y podía sentir que su polla me abría el coño como nunca. Cogió mis caderas y empezó a clavar una y otra vez su tranca en mi apretada concha. Me estaba volviendo loca, Al poco tiempo, estaba cabalgándole como si no hubiera un mañana a un trote vivo, gritando y gimiendo de placer. Andrés me dijo que tenía el coño muy estrecho y apretado y yo le dije que su verga era enorme y que iba a partirme a la mitad. Estaba a punto de conseguir un orgasmo cuando sentí en su cuerpo la tensión previa al clímax. Continué cabalgándolo hasta sentir un orgasmo explosivo al tiempo que ambos gritábamos de placer.

    Pero Andrés estaba lejos de haber terminado. Me montó y volvió a penetrarme, primero despacio y marcando el ritmo, pero luego cada vez más rápido y fuerte, cada vez más duro. Llegó un momento en que me embestía como una máquina, una y otra vez, sin detenerse un segundo. Yo respondía todas y cada una de las penetraciones arqueando mi espalda y pegándome más a él. Respondía cada gruñido que el hacía con un fuerte chillido de placer. La fricción dentro de mi vagina era algo nuevo e intenso. Sabía que un nuevo e inevitable orgasmo me esperaba sólo a unas cuantas embestidas. En la última oleada me levanté y envolví mis piernas alrededor de mi nuevo amante. Andrés intentó hacerse atrás para seguir embistiendo pero no había escapatoria. Mis pantorrillas cavaron tan duro en sus nalgas que Andrés gritó de dolor. Ajena a todo eso, yo respondí con mi propio grito cuando el orgasmo me alcanzó. Explosión tras explosión golpeó mi cuerpo, mis manos agarraron las sábanas y de repente el río que estaba contenido contra la presa estalló en el aire.

    Mi nuevo amante siguió embistiendo unos minutos más en esa posición, emitiendo gruñidos de placer. Yo no lo escuchaba. Estaba tendida en la cama, mis ojos mirando al techo, mi mente en algún lugar cercano al cielo. Cuando me recobré, Andrés me hizo colocarme a cuatro patas, con mis codos y mis rodillas apoyados en la cama y mi culazo en pompa. Esa visión pareció enardecer a Andrés, que me penetró con fuerza y empezó a follarme con una potencia y velocidad desmedidas. Mientras, yo estaba disfrutando cada segundo de aquello. El ángulo diferente de la penetración me llegaba de una forma nueva y excitante. Puse mis manos en el respaldar de la cama y empujé mi trasero con fuerza contra la soberbia tranca del jefe de Julián. La cama del hotel se movía y crujía a cada embestida que retorcía el armazón inclinándolo hacia adelante para ser detenido sólo por la pared del dormitorio. El constante golpe solo añadía una mixtura discordante de ruidos al dormitorio.

    – ¡Que rica verga! ¡Aaahh sssiiii! ¡Dámela hasta el fondo, Andrés!

    Fue todo cuanto se me ocurría gritar. Mi esposo nunca me había hecho experimentar con tal intensidad. De hecho, su jefe podría darle lecciones o más bien un semestre entero de lecciones. “Oh dios.” Grité y volví a clavar mi trasero en su polla más fuerte.

    – ¡Que verga, cabrón, qué rica verga tienes!

    Andrés finalmente estaba cansándose. El sonido que provocaba los músculos de su pelvis al chocar con mis nalgas fue bajando en cantidad e intensidad. Yo lo compensé clavándome aún con más fuerza contra él. Embestida tras embestida, el respaldar de la cama chocaba contra la pared y yo gritaba desatada cada vez que las bolas de Andrés golpeaban contra los gajos de mi sexo. Cuando finalmente se corrió, lo hizo con tal intensidad que gatilló otro orgasmo que me atravesó todo el cuerpo y estuvo a punto de hacerme perder el conocimiento.

    Andrés se quedó en mi habitación y me folló toda la noche. A la mañana siguiente regresé a mi vida normal. Andrés me ha llamado algunas veces, cuando Julián está de viaje por trabajo. Hasta ahora he tratado de comportarme como una buena esposa, pero cada vez es más difícil. Después de cada llamada de Andrés me masturbo recordando la noche que pasamos juntos. Mi esposo se enojaría muchísimo si tan sólo supiera que hablé con su jefe. No quiero ni pensar en qué pasaría si se entera que me acosté con Andrés.