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  • Vi a mi vecino ebrio cogerse a mi hermana mayor

    Vi a mi vecino ebrio cogerse a mi hermana mayor

    Hola mi nombre es Daniel, tengo 22 años, soy original de Jalisco. La historia que contaré a continuación, tenía ganas de contarles desde hace mucho tiempo, desde hace un año este evento ha cambiado mucho de mi relación con mi hermana al punto de ya no verla como familia. “Estefany” le pondremos para cuidar su identidad, siempre fue un dulce a la vista.

    Siendo con ya 23 años la mujer más exquisita que jamás conocí. Mide 1,60, de cabello negro, ojos grandes para verte a los ojos mientras te come la verga, labios gruesos, tetas enormes y un culo perfecto, junto a una sensual piel morena. Nunca fue fácil para nadie ocultar su deseo por ella. Menos por el hecho de que le gustaba vestir provocativa pese a lo sería que es.

    Nuestro vecino “Ángel” había quedado solo por la bebida ya tenía tiempo siendo la burla del barrio, siendo el típico chaca. Cosa que lo hacía desquitar su odio e irá contra quien podía y en muchas ocasiones tuve que soportar sus insultos. Esto hasta que Estefany me acompañaba en la calle para hacer la compra. Iba vestida con una blusa azul escotada, pantalón negro aguado que dibujaba la forma de su enorme culo y tacones. Dado que así se iba a trabajar, Ángel al verla le lanzó un piropo y tras el chiflo, mi hermana no lo tolero y le mentó la madre repetidas veces, yo me paralice y Ángel solo se limitó a irse. Estefany se enojó pero lo dejo pasar de ahí.

    Cosas así se repitieron hasta que en una ocasión lo enfrente dado que ya se había propasado mucho. Ángel me atacó cuando iba a la tienda, me rompió la cara a golpes. Y Estefany intervino mientras los vecinos se quedaban viendo. Nadie se atrevía a enfrentarlo al ser un hombre corpulento de 1,80 y fuerte. Además de ser alcohólico. Estefany llamo a la policía pero nada se hizo. Ángel siguió haciendo de las suyas en el barrio, molestando a Estefany y a mi sobre todo.

    Hasta que una tarde cuando no tenía trabajo en la tarde y volví tres horas antes a casa me límite a llegar a dormir. En medio de la noche me despertó un ruido. Me quedé tratando de escuchar entre dormido y despierto, hasta que escuche voces, entre ellas la de Estefany y un hombre, cosa que me desconcertó dado que Estefany no menciono traer a sus amigos.

    Me disponía a salir de la cama para ver qué onda, apenas tocando el piso cuando las voces fueron acompañadas por el movimiento de los resortes de una cama, un sentimiento raro me hizo temblar, no daba crédito, puse atención, ahora había gemidos, salí con cuidado del cuarto, caminado lento al pasillo, cada paso me hacía escuchar el crujir de la cama de mi hermana junto a unos deliciosos gemidos tímidos y suaves. Mi excitación me hizo ir hasta el cuarto para con horror escuchar la voz gruesa de Ángel.

    – te gusta puta

    – ah! No me digas así

    – si, eres puta, mi putita me captas?

    Dijo Ángel mientras se cogía a mi hermana en cuatro. Sus enormes tetas rebotaban a la par de las embestidas. Junto a los gemidos agudos de Estefany.

    -Mas rápido, mi hermano está por llegar.

    – El marica de tu hermano si llega lo golpeare!

    Eso me dio escalofríos pero seguí prestando atención a tan erótico acto de sexo. Me gustaba escuchar a mi hermana gemir como perra en celo mientras Ángel la insultaba.

    – Ya dime, eres mi puta o no?

    Dijo Ángel mientras apoyaba su corpulento cuerpo contra la espalda de mi hermana y con su brazo la hacía levantar su cabeza, sin dejar de embestirla, dejándola apoyada sobre sus rodillas, tomo sus brazos y la hizo hacia el para meterle la lengua en la boca, el sonido lascivo de eso me provocó más y comencé a masturbarme perdido de deseo. Ángel con su mano libre manoseo las tetas de mi hermana a más no poder.

    -Eres mía, mi puta, Estefany…

    – soy tuya, soy tu puta. Dame tu verga.

    Estefany libero su brazo izquierdo y con este jalo la cabeza de Ángel a ella besándolo.

    Dijo Ángel tras lo cual comenzó a cogérsela con más fuerza.

    – Eres mía!

    – cógeme papi, dame todo lo que tengas!!!

    – te cogeré diario

    – soy tu perra papi! Dame tu leche, cógeme así… rico, úsame.

    Le decía Estefany al oído.

    – me vengo, me vengo.

    Gritaba Ángel.

    – Dame tu leche!

    Grito Estefany. Eso me hizo venir en el suelo, Ángel soltó un fuerte suspiro y se vino en la vagina de mi hermana, quien también se corrió en el pene de Ángel. Tras lo cual se besaron. Tras ver eso deje de temblar y limpie mi acabada con un calcetín mientras escuchaba su conversación.

    – fue muy rico reina, pero me voy ahora sí que nos vemos.

    – solo si dejas en paz a mi hermano esto seguirá pasando

    – si, no le diré a todos que eres una puta.

    – soy tu puta.

    Dijo Estefany sonriéndole y tocando su pene, el cual tomo y le dio unos besos en el glande.

    – Ta bien. Al puto lo dejo en paz pero cuando tenga ganas vengo a coger y a comer al fin que eres mi puta.

    – Lo que quieras papi.

    Tras esto ambos se besaron y Ángel se dispuso a vestirse. Yo bajé corriendo y salí de la casa en lo que ambos de vestían. La calle se veía despejada cuando salí. Le di la vuelta a la manzana, para cuando volviera me topara con Ángel cosa que sucedió. El idiota caminaba con la frente en alto y una sonrisa de estúpido. No lo saludé pero el me detuvo en seco.

    – buenas noches. Me dijo sin más y se fue.

    Molesto y algo avergonzado volví a casa donde Estefany se duchaba. La saludé y me dirigí a su habitación silencioso dónde apenas abrir un olor fuerte de entre sudor, sexo y más cubrían el ambiente además de que la cama estaba hecha desastre con las sábanas bastante mojadas. Ahí en el piso un par de latas de cerveza vacías. Tras saciar mi morbo de ver el cuarto salí de el y entre en el mío.

    Desde entonces hasta ahora Ángel ya no ha causado problemas a nadie, menos a nosotros dado el trato que tenía con mi hermana. Continuamente los espió cuando cogen en mi casa dado que no siempre se ven aquí.

    Si les gustó esta historia les contaré otras anécdotas de mi vecino ebrio y mi querida hermana.

  • Mi zorra y su follada mañanera con mi amigo

    Mi zorra y su follada mañanera con mi amigo

    Tras una noche en la que el sueño casi no hizo acto de presencia y de intensa follada con mi mujer por la calentura y el morbo acumulados durante las vivencias de la tarde anterior con nuestro amigo José Luis, en la mañana del sábado, Nuria se despertó bien temprano y aún muy cachonda, con ganas de continuar la «fiesta» y seguir disfrutando de buen sexo con dos hermosas y deseosas pollas a su disposición que se lo iban a permitir.

    Tras calentarme a mí en nuestra cama con morreos, magreos y una buena mamada a mi duro y tieso rabo que dejó a medias de forma interesada diciéndome «¡No te preocupes, cari. Tendrás tiempo de correrte varias veces y bien esta mañana!», se levantó sin sujetador ni tanga, con sus hermosas tetas, su peludo y majestuoso coño y su perfecto culazo al aire, portando tan solo un precioso conjunto de lencería blanco con liguero y medias acompañado de unas maravillosas botas de fino tacón que había vestido para mí durante la noche, dirigiéndose al armario, donde cogió un consolador con forma de enorme polla que utiliza muchas veces para masturbarse y correrse cuando está caliente y no estoy yo para follarla o no tiene otro rabo que lo haga, dejando la puerta de nuestra habitación entreabierta y marchándose al salón, incorporándome yo de la cama para verla y adivinando sus intenciones.

    Acto seguido se tendió en el tresillo, se abrió de piernas y comenzó a pajearse hundiendo el consolador en su peludo y rico coño mientras gemía y jadeaba de placer con los ojos entreabiertos y se corría inmensamente minutos después, lo que provocó que nuestro amigo José Luis, al escucharla desde su habitación, se levantase de la cama y comenzase a observarla tras la puerta, poniéndose tremendamente caliente y experimentando una gran erección de su polla, que sabía que había llegado el momento de entrar muy dura y tiesa en la raja de mi mujer.

    Mientras yo observaba tras la puerta de nuestra habitación un poco entreabierta, Nuria seguía hundiendo el consolador en su coño y se lo llevaba a la boca para chuparlo y degustar su corrida dándose cuenta de que «Pitingo» la espiaba y haciéndole señas con un dedo lo invitó a ir hacia ella lo que él no dudó ni un solo instante, acercándose totalmente desnudo y meneando su ya tieso y duro pollón, procediendo a sentarse a su lado y comenzando a acariciarle su divina almeja y sus hermosas tetas con ambas manos y haciendo que mi mujer se continuase estremeciendo de auténtico gusto y placer.

    Acto seguido, Nuria lo invitó a ponerse en pie y mientras se seguía introduciendo el consolador en su coño, con la otra mano agarró la polla bien dura de José Luis y comenzó a mamársela de una forma espeluznante medio tendida en el tresillo mientras él comenzó a suspirar y jadear profundamente por el inmenso placer que le proporcionaba mi mujer, quien con sus labios chupaba y chupaba su hinchado capullo, pasándole la lengua al mismo tiempo por toda la verga con un deseo irrefrenable al tiempo que él le pedía que no parase mientras que ella le expresaba el gustazo tan grande que sentía al comérsela y la excitación que la invadía diciéndole «¡Pero qué polla tan maravillosa tienes y qué huevos tan duros y magníficos, cabrón. Quiero que me des tu leche y cada vez que te apetezca follarme aquí tendrás mi deseoso coño esperando a recibirla bien rica y caliente!», palabras que a José Luis calentaban aún más, comenzando con suavidad a follar la boca de Nuria, que recibía el pollón de nuestro amigo como no podía ser de otra manera y como lo grandiosa zorra y puta que es.

    Así continuaron varios minutos más hasta que él avisó a mi mujer de su inminente corrida, pidiéndole ella que le diese toda la leche en la boca, comenzando a soltarle una gran catarata de lefa que ella fue tragando y degustando gustosamente y finalizando con una majestuosa limpieza de su extraordinaria polla hasta dejarla totalmente reluciente.

    Tras la fantástica mamada, José Luis tomó asiento junto a Nuria en el tresillo y ambos prosiguieron en cascada besándose y morreándose con lascivia, lo que volvió a encender la mecha de la pasión, experimentando nuestro amigo José Luis una nueva y descomunal erección de su polla ayudado por Nuria con múltiples caricias a la misma con su mano. Él, por su parte, comenzó a introducir sus dedos en el coño de mi mujer masturbándola de una forma que provocó que ella volviese a correrse de forma brutal.

    Acto seguido, Nuria se incorporó mientras José Luis permaneció sentado en el tresillo con su polla bien dura y tiesa, mi mujer se sentó encima y comenzó a cabalgar encima de su tranca entre gemidos y jadeos de puro placer mientras le pedía que le comiese sus duros pezones y sus hermosas tetas. Nuestro amigo José Luis, fuera de sí y sujetándola por las cachas de su enorme culazo, la embestía mientras le decía «¡Nuria, gran puta, qué ganas tenía de follarte y de que llegase este momento. Qué bien follas, zorra, cómo me gustas. Tienes un coño que me vuelve loco!», a lo que ella le respondía «¿Te gusta mi coño, cabrón, te gusta…? ¡Es todo para ti. Fóllatelo bien con esa pedazo de polla que tienes y que me vuelve loca! ¡Me encanta cómo me follas, hijo de puta! ¡Sigue, sigue…¡ ¡Ohhh…! ¡Uhmmm…! ¡Qué bueno, cabrón, qué bueno! ¡Dame toda tu leche caliente dentro de mi almeja, hijo de puta, dámelaaa!».

    Estas palabras volvían loco a José Luis y cuantas más cosas le decía mi mujer más fuertes embestidas le daba él. Cambiaron de postura y Nuria se volvió a sentar sobre la dura verga de nuestro amigo aunque en esta ocasión recostada de espaldas a él y de cara a la puerta de nuestra habitación, desde donde yo los miraba con mi polla también muy dura y erguida. ¡Qué gozada ver a mi mujer en lencería blanca y con sus majestuosas botas altas de fino tacón, echada un poco hacia atrás y totalmente abierta de piernas, mostrándome en todo su esplendor su maravilloso coño peludo con la inmensa polla de José Luis dentro de su raja mientras él la sujetaba por las tetas!

    Mi mujer, al ver cómo yo meneaba mi verga despacio y de arriba a abajo, me decía «Cari, ¿estás viendo qué follada me está pegando ‘Pitingo’…? ¡Qué pedazo de polvo me está echando el hijo de puta. Cómo me gusta. Qué bien me folla. Me corro toda con su tremenda polla. Qué gustazo me da, cari!», preciso momento en el que, nuevamente, entre gemidos y jadeos comenzó a gritar «¡Me corrooo, me corrooo, me corrooo, cabrón. Sigue, sigue, sigue follándome y no dejes de metérmela así. Qué gustazo, por Diooosss. Qué placerrrr. Ohhh… Uhhhmmm…!

    Por su parte y mientras no paraba de follarla, José Luis me decía «¿Has visto cómo me follo a la zorra de tu mujer…? ¿Te gusta ver cómo goza con mi polla dentro de su peluda almeja…? ¡Es una pasada. Es una puta máquina de dar placer a los tíos y que folla de maravilla. A partir de ahora será mi puta zorra preferida a la que me tengo que follar a menudo. Le voy a meter toda la alegría del mundo por el coño!», a lo que Nuria respondía sin dejar de cabalgar y moverse «¡Cada vez que quieras, cariño mío. Soy tu puta, soy tu puta zorra y golfa y mi marido es mi puto cornudo consentido al que también voy a darle todo el placer y gustazo del mundo, ¿verdad, cari…? Me encanta que me veas follando con otros tíos y que veas cómo gozo con las pollas de otros tíos, me pone muy caliente y muy cachonda!».

    Tras otro nuevo y excitante orgasmo de mi mujer, que volvió a correrse espléndidamente entre alaridos, levantando su cabeza hacia el techo del salón y entornando sus ojos, entreabiertos por el inmenso placer que estaba recibiendo, me pidió que me acercase y me pusiese de pie en el tresillo, lo hice y comenzó a realizarme una maravillosa mamada que me llevó al éxtasis. Yo, que estaba desesperado de deseo por unirme a ellos, no dudé ni un instante en cumplir su petición y darle mi dura polla en su boca, comenzando a follársela hasta dentro mientras que ella saboreaba mi duro capullo a punto de explotar y con su lengua recorría de arriba a abajo mi tieso rabo.

    Tras varios minutos de infinito placer y con él dentro de su boca, comencé a correrme de forma abundante soltando una inmensa cantidad de leche que ella se encargó de tragar en su totalidad sin derramar ni una sola gota, besando y chupando mi polla sin parar hasta que me la limpió de todo mientras que José Luis le decía follándola con fuerza «¡Así me gusta, puta, trágate toda la lechada de tu cornudo cabrón. Me encanta lo golfa y zorra que eres!».

    Yo me aparté y volví a dejarlos solos en el tresillo para contemplar cómo nuestro invitado continuaba follando a mi mujer sin parar y fuera de sí y haciéndola gozar como una perra. A los pocos minutos José Luis avisó a Nuria de que su corrida iba a ser inminente y entre gemidos de puro placer comenzó a derramar una gran cantidad de leche dentro de la peluda raja de mi hembra zorra y caliente mientras le decía «¡Toma mi leche en tu coño, gran puta, es toda tuya, zorra cachonda. Qué gustazooo. Qué ganas tenía de correrme contigo, Nuria. Qué buena eres y cómo follas, golfa!», dirigiéndose a mí para decirme «¿Has visto cómo goza tu mujer conmigo? Le voy a dar polla a todas horas y no voy a parar de follarla nunca. Está buenísima y me la tiene dura desde que llegué». Nuria se levantó, se echó en el tresillo y comenzó a introducir varios dedos en su coño embadurnándolos con la lefa de nuestro amigo y llevándoselos a la boca para chupar toda su corrida y tragársela.

    Tras la gozosa follada de nuestro amigo «Pitingo» con mi mujer, ésta se marchó a la ducha y proceder a cambiarse de ropa mientras que nosotros dos, aún desnudos y sentados en el tresillo, comentábamos lo acontecido degustando un café que yo acababa de servir, mostrándome José Luis su incontenible alegría por haber podido follarse a Nuria y su deseo de seguirlo haciendo.

    Tras su relajante ducha, mi mujer marchó a nuestra habitación y desde allí me llamó para que me acercase y consultarme qué juego de lencería me gustaba más para ponérselo por lo que intuí que el asunto aún no había terminado. Le pedí que se pusiese unas medias sexys de color carne que yo le había regalado poco tiempo atrás y que son maravillosas, acompañadas de liguero, y que se volviese a calzar las morbosas botas altas de tacón fino. Aceptó mi propuesta y yo volví al salón para continuar tomándome el café y charlando con José Luis, ambos totalmente desnudos.

    Poco tiempo después Nuria hizo acto de presencia ante nosotros dejándonos sorprendidos a ambos por su belleza, con el pelo recogido, portando ese conjunto de lencería que yo le había propuesto y tan solo con medias, liguero y las botas, sin sujetador ni tanga, mostrándonos sus encantos en todo su esplendor, lo que hizo que volviésemos a experimentar los dos una nueva e inmensa erección de nuestras pollas al verla. Ella se dirigió a la cocina ante nuestras miradas para servirse un café y volvió al salón a tomárselo con nosotros, sentándose en el tresillo en medio de ambos. Ninguno de los dos cesábamos de mirarla con ojos de puro deseo y fui yo quien tomó la iniciativa, abrazándola por el cuello y comenzando a besar y chupar los pezones de sus extraordinarias tetas mientras que con la otra mano acariciaba su peludo coño.

    Ella, por su parte, con su mano izquierda comenzó a acariciar la polla de José Luis de arriba a abajo mientras se morreaban y con la derecha hizo lo propio con la mía. La situación derivó en un nuevo calentón de los tres que cada vez iba a más. Mi mujer procedió a ponerse a cuatro patas en el sillón por lo que su coño y su enorme culazo quedaron a la altura de mi cara, pidiéndome que le comiera su almeja, ya mojada de nuevo, mientras que ella agachó su cabeza y comenzó a mamar extraordinariamente el rabo tieso de José Luis, que de nuevo se estremecía por el gustazo que recibía, jadeando y gimiendo de placer mientras que le decía a Nuria «¡No pares, no pares gran puta. Jodeeerrr, qué bien me chupas la polla, zorra. Qué gustazo me das!» y preguntándole «¿Te gusta mi rabo, golfa, te gusta mi polla dura y tiesa…?», a lo que ella le respondió «¡Me encanta y me vuelve loca, cabronazo. Tienes una polla maravillosa que quiero dentro de mí a todas horas. Me encanta que me folles con este rabo tan rico!».

    Yo, por mi parte, continuaba comiéndole el coño a mi mujer consiguiendo que se corriese como una loca dos veces casi seguidas. Totalmente excitado por ello y por lo que José Luis y ella se decían, con mi verga totalmente dura y tiesa, me incorporé y se la metí a mi mujer hasta lo más profundo de su coño, comenzando a follarla con fuerza en esa posición que tantísimo placer nos proporciona a ambos. Ella, al sentirla dentro comenzó a gemir y a gritar diciéndome «¡Así, cari, así. Fóllame así, amor mío. Cómo me gusta que me folles así y te vengas arriba cuando me ves gozar como una buena puta con otra polla, cornudo mío. Dame fuerte y no pares, cari. Métemela hasta dentro, cabrón. Me encanta tu verga, cariño mío. Soy tu puta y tu zorra, la puta y zorra de tu mujer!».

    Yo la embestía cada vez con más fuerza mientras que ella aceleraba los lametones y la fantástica mamada a la polla de José Luis, que a los pocos minutos le avisó de una inminente corrida soltándole en la boca una abundante cantidad de leche que ella degustó con deleite tragándola por completo. Yo continuaba follándola a cuatro patas y también a los pocos minutos, entre sollozos y jadeos, comencé a correrme dentro de su coño peludo dejándoselo perfectamente regado mientras que ella se corría conmigo al mismo tiempo exhausta de placer.

    Tras la gozosa mañana vivida por los tres, nos servimos otro café y procedimos a relajarnos para coger fuerzas y continuar la fiesta durante todo un fin de semana que estuvo repleto de sexo y placer.

  • Los casos de Amanda: Usada en el verano eterno (1)

    Los casos de Amanda: Usada en el verano eterno (1)

    Ahora

    La casa había empezado su andadura en los años 20 del siglo pasado y terminó deshabitada en medio de los 90 del mismo. Ahora era poco más que una ruina cochambrosa. En muchos rincones de ella la nieve que se acumulaba cada año para luego desvanecerse en los cortos veranos de Montana, había hecho mella en su estructura y había provocado pequeñas caídas de tejas y grietas en la madera, por la que se colaba la temperatura gélida del invierno, haciendo prácticamente inhabitable, excepto para alimañas. La pintura y las decoraciones del lugar estaban destrozadas o reemplazadas por pintadas de gamberros locales, dando un colorido que año tras año se desvanece para ser renovado junto a otra generación de grafiteros.

    Otra ruina del pueblo en donde la casa se encontraba, otra víctima del fin del boom de la industria maderera por la deslocalización de empleos, el aumento de las drogas y depresivos, y finalmente de las riñas internas… La familia se mudó buscando esperanza, quizás la encontró en otro lugar. Ahora esta morada era poco más que una ruina a la espera de hundirse y que nadie compraba para no tener que pagar los gastos del derribo. Pero durante tres semanas ha estado siendo habitada y no precisamente por buenos vecinos.

    La casa se había llenado de “cosas”, en el sentido más pernicioso de la palabra. Ellas habían arrastrado tras de sí a parte de la población infantil de los pueblos de los alrededores, sus padres y la policía les habían estado buscando, incluso habían registrado la casa pasando por al lado de los niños pero sin encontrarlos. Sus víctimas esperan su momento de formar parte del sustento de esas abominaciones. Algunos niños se encuentran sentados mirando el aire con una sonrisa estúpida en la boca, balbuceando para sí en discusiones imaginarias, otros se están haciendo daño golpeándose ligeramente la cabeza contra las paredes rítmicamente, mientras que la sangre que corre por su frente se congela tras un tiempo en el aire gélido, pronto desfallecerán y caerán al suelo, algunos mastican basura con complacencia dañando sus dientes y boca, sus vidas se acortan mordisco a mordisco. Los que aún tenían menos suerte habían caído desfallecidos en el suelo, convulsionando ligeramente… Los que ya no les quedaba suerte simplemente habían dejado de moverse.

    Rodeado del silencio que solo puede ofrecer un paisaje completamente nevado, está había sido la estampa de los días anteriores, con los niños quizás algo más «vivarachos» dentro de lo que posibilitaba su trance… Pero ahora un sonido diferente está sucediendo en el desván de la casa.

    Iluminada por la luz que proviene de una claraboya rota, una escena llena de vicio y depravación se puede contemplar desde allí. Una mujer joven de cabellos blancos como la nieve que se había acumulado en el exterior y ojos de un color azul ligeramente desvaído, se encuentra a cuatro patas sobre un colchón viejo con un olor poderoso a abandono… Al que se ha añadido el de fluidos corporales tanto suyos como ajenos. El colchón que ya estaba bastante dañado, gime ante su peso y el de sus acompañantes.

    Su piel inmaculadamente clara se expone de cintura para abajo excepto por dos calcetines de color añil, ya que sus pantalones y bragas de color negro que sin duda acentuaban aún más ese contraste con su piel nívea, andan tirados de cualquier manera en un rincón, junto a uno de esos inconscientes observadores inocentes. Mueve su cuerpo al son del ritmo marcado por su montador, ya que no se le podría llamar amante, que masajea con manos grotescamente deformadas el culo respingón de la golfa que se menea cada vez que mueve su pelvis para empujar más adentro su miembro erecto en el coño mojado de la mujer.

    Parece encantado de verla excitada, aunque de vez en cuando juega en hacerle otra ligera línea roja con una de sus uñas especialmente afiladas, cuya sangre colorea el culo de ella para luego quedar coagulada. La mujer gracias a que tiene la boca ocupada por otra criatura similar no puede gemir ni tampoco quejarse del dolor… Pero no precisamente por ganas. Su mente intenta quedarse en blanco, esperando su momento, pero el placer y la culpa le hace costar mantener esa mente calmada que puede sacarla de esta situación.

    Hay cinco figuras rodeándola. Si las vieras a cierta distancia por su estatura podías intentar compararlas a chicos entre 10 a 12 años, con ropas algo anticuadas y raídas… Pero cuando dieras unos pocos pasos para acercarte te fijarías en sus manos. Aunque se podría señalar que sería más correcto hablar de zarpas. Y si aún no has huido como alma que persigue el diablo, acercándote unos metros más, te percatarías con horror de sus rostros…

    Imaginad rostros alterados por un programa de modificación de imágenes, agranda la cabeza, achata los ojos hasta que sean poco más que ranuras, deja solo mechones de lo que antes había sido un cabello espeso, pero suficientemente largo como para dar un aire aún más feral y añade dientes afilados al conjunto.

    Todos ellos están sin la parte de debajo de su ropa, añadidas al montón donde andan las cosas de la mujer, fuesen pantalones o falda en un caso. Con sus sexos expuestos y rígidos por la excitación o en el caso de la «muchacha» con el coño bien húmedo frente a la cara de la mujer que es obligada a «comer», aunque su lengua se mueve de forma experimentada movida por el morbo, y por el ruido de chapoteo que provoca al recibir la polla de esa cosa en su sexo, aunque mirase con odio hacia las criaturas no podía decir que sus bajos instintos no estuvieran trabajando para humillarla aún más.

    Las otras figuras la rodean riéndose con unos tonos guturales, con su pollas en sus manos, masturbándose a punto de correrse. La chaqueta de la mujer evidenciaba que no era la primera vez que lo hacían, los goterones de semen corrían por la chaqueta de color púrpura. La criatura que la empotra en cierto momento se agarra a su cintura y deja caer su cuerpo encima de ella, mientras la mujer grita: —No te corra… —Pero la criatura femenina la obliga de nuevo a comer y al poco, esta también se corre como su compañero, aunque esta vez en la cara de la mujer. Tras un momento en silencio, otros dos seres reemplazan a los dos descargados y los gemidos de la mujer vuelven a empezar, mientras masculla un “joder, parad” antes de que la polla de uno de esos seres que es mayor de lo que debería ser para alguien de su tamaño se adentra en su garganta.

    A un lado de la habitación está el bolso preparado de la investigadora de lo paranormal, ahora derrotada y usada en grupo. Odiaba a esas cosas, había hecho planes durante años para cazarlos. Pero había algo con lo que no contó. Y este algo sube por las escaleras raídas que llegan desván con una pesada hacha en las manos. Los ojos de Amanda se llenaron de lágrimas al ver la sonrisa feliz en el rostro del recién llegado.

    Hace tres horas en la comisaría del pueblo Big Timber, Montana

    El sheriff del pueblo donde Amanda había arribado hace un par de horas, es un hombre robusto entrando tanto en años como en carnes, y que ahora mismo se encuentra sentado frente a su escritorio. Había estado jugueteando impaciente con los informes, había hecho preguntas a los hilos que había podido mover. Y tenía poca información de la mujer con la que se tenía que encontrar. Una cosa está clara. Siempre se la llamaba cuando algo se había filtrado por las rendijas. Eso es argot policial es la referencia a casos raros, de esos que te hielan el sudor. Los que te hacen preguntarte cosas incomodas en tus largas horas insomnes en la comisaría. Sí había tenido algunos de ellos, pero al final alguien se ocupaba… Con el tiempo. Pero eso no era algo que se podía permitir esta vez.

    Suspirando cogió la foto de su nieta, y su gesto se crispó. No, sin duda no podía esperar. Cuando escuchó como llamaban a la puerta, se puso ligeramente nervioso como si fuera un novato y carraspeando dijo «adelante, pase». Intentó parecer todo lo profesional posible ante la mujer que se abría paso en la oficina y tras un breve saludo se sentó frente a él. Dios sabe que estaba casado con una gran mujer a la que apreciaba, pero la curvas de la recién llegada y su particular presencia despertaba ciertas necesidades, incluso con la tensión que sufría. Intentó mantener su mirada a los ojos, aunque le resultan algo inquietantes —No sé cuánto le habrán informado…

    Amanda le siguió la frase: —Por encima, aun así, prefiero conocer todos los detalles de sus propias palabras. La información es vital en una investigación, tanto en su campo como en el mío. —Parafraseó lo que sabía: —Las desapariciones de chicos han sucedido recientemente, edades entre los 5 a los 12 años, primero un goteo, ahora veinticinco casos confirmados. Estos empezaron hace unas tres semanas, con la llegada de la época más cruda del invierno y cada fin de semana, se encuentran algunos de sus cuerpos abandonados en diferentes zonas… No ha confiado en el gobierno, porque el caso le atañe personalmente, por eso estoy aquí. Mi tarifa ya ha sido redactada y has aceptado los términos, incluido un plus según imprevistos. —No cambió el tono, llanamente profesionalidad. Si lo que le habían dicho era verdad, está segura que el hombre que tiene frente a si tiene bastantes preocupaciones. Aunque le jodía que le hubieran llamado casi un mes después. Podía haber salvado a más niños si lo hubiera hecho.

    Carraspeando él comienza: —Miré, señorita Amanda. Esté es un pueblo puede que ya grande, pero al final todos nos conocemos a todos. No hay grandes crímenes y la vida pasa entre pleitos entre vecinos, multas impagadas y algún marido con la mano larga… Pero lo de estas semanas está a otro nivel. —Abrió el expediente que tiene en la mesa, llena de fotos de niños sonrientes, mapas y demás: —No solo afecta a este pueblo, sino a otros dos cercanos, entre los tres llegamos a esa horrible cifra… Sabemos quien es el culpable… O al menos las cámaras han mostrado algo. Una furgoneta de trabajo con los cristales tintados, con imágenes de Star Trek en sus lados.

    Enfadado pegó un puñetazo en la mesa que no hizo pestañear a Amanda, comprendía como se sentía: —¡Esa maldita cosa debería ser un puta sirena! Todos deberían recordar si ven algo así. Pero NADIE, y digo NADIE, la vio, según las cámaras ha estado paseándose por el pueblo, aparcando en los lugares donde ocurrieron las desapariciones. No se ve al conductor, solo se ven a los niños entrando en ella. Y luego marchándose, pero cuando llega a la carretera que se aleja del pueblo se le pierde la vista. Ninguna cámara la graba —Negó con la cabeza: —¿Y sabe? Varias veces estuve allí en el momento y en la zona donde aparcó la furgoneta, pero no la vi tampoco. —Señala a cierto frame de un vídeo sacado en papel. Ahí está la furgoneta, tan cliché que solo le falta poner un letrero de secuestrador arriba… Pero no dejó de fijarse en como se distorsiona ligeramente la imagen ¿Un encantamiento?

    Amanda empezó a descartar opciones, y las opciones que le quedaban no eran precisamente halagüeñas. —Continué por favor. —Viendo la taza de café y como la tenía el hombre vacía, le pregunta: —¿Quiere que se la rellene?

    Este pequeño gesto parece distender un poco la situación y por primera vez el sheriff ofrece una pequeña sonrisa: —Si, gracias. —Tras la pequeña pausa donde Amanda le rellenó la taza y se sentó frente a él de nuevo. Continuo el hombre algo más calmado tras un pequeño sorbo a la taza: —Triangulamos la zona, pero la búsqueda no daba resultado ninguno, entonces es cuando empezaron a aparecer los cadáveres. Tirados en el hielo, con la misma ropa con la que salieron de sus casas o del colegio. Pero supimos que algo iba muy mal cuando nuestro forense, se percató de un extraño hematoma en el cuerpo de una de las niñas. Pedimos permiso a sus padres y las buenas almas nos lo permitieron. Sus órganos eran como los de un viejo, el pobre Charles me miraba como un loco cuando me lo dijo.

    Tras beber un momento y con Amanda prestando atención continuó —Esos niños no habían muerto de golpes, ni de hambre o frío, sino de muerte natural. Un colapso de su cuerpecito, por tener demasiada edad. Así se encontraron en más cuerpos… Entonces es cuando hablamos con los federales. Pero mi hombre se cogió la jubilación anticipada y cuando le llamé me dijo que jamás le preguntara, que no quería meter a su familia en problemas. Los cadáveres pasaron a ser investigados por el estado y aquí no ha pasado nada ¿Entiende?

    Amanda asintió, y no le gustó como pinta el asunto. Han sido unos meses muy flojos, pero no quiere volver a tener nada que ver con el gobierno. El hombre volvía a estar cada vez más cabreado. —Ellos encontraron a un tipo, que al parecer si que había secuestrado a unos niños. Un copycat y dejaron todo cerrado. Se habló con las familias sobre como habían disuelto los cuerpos de los niños que todavía no habían aparecido en ácido. Indemnizaciones, silencios…

    Amanda intervino preguntando: —Pero todavía desaparecen niños ¿No? —El sheriff asintió y tras levantarse y mirar por la ventana a un pequeño descampado donde los chavales están jugando a tirarse bolas de nieve ante la atenta (y algo asustada) mirada de sus padres. —Si. Además hubo algo. Uno de los chicos escapó de su captor y volvió a su casa. No vivió mucho más, tuvo un maldito ataque del corazón de puro viejo… Le contó a sus padres donde estuvo encerrado, algo sobre un hombre grande que les traía comida, mientras jugaban en una casa donde siempre es verano y donde había niños muy extraños con los que podían jugar… Pero que una vez acompañó al hombre grande sin que él se diera cuenta a la salida. Se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo y que tenía que volver a casa… Pobre crío —El sheriff volvió la cabeza retando a Amanda a burlarse.

    No, Amanda no sé burla, sino que aprieta los puños hasta que sus nudillos se ponen blancos y se hace daño «No, ellos no. Cuantos más debo cazar para que esto no se repita». Al final dijo con mucha seriedad, intentando mantener sus emociones a raya —¿Sabe dónde es esa casa? —El Sheriff le contesta, mientras que mueve los papeles y al final saca las imágenes de una casa antigua de campo de dos plantas: —Sí, la peinamos una y otra vez, pero no hay nada, NADA… Y aun así. —Calló un momento y continuó: —Mi nieta ha desaparecido, es un angelito de tan solo seis años. Mi hijo me implora que la encuentre… Pero te juro por Dios, que oí la risa de mi pequeña Angélica en ese lugar. —A pesar de ser un hombre bastante duro, sus ojos estaban a punto de llorar. Amanda se decidió y recogió la foto. El sheriff no lo veía, pero ella si se fijó en las caras deformadas que miran desde las ventanas.

    Hace una hora, en las afueras de la antigua residencia de los Thompson

    Amanda se calienta las manos ligeramente frotándoselas entre ellas. Seguro que tendría que cuidárselas cuando terminara el caso. Sin duda, una buena ducha caliente le vendría bien. Por mucho que quiera, las salvaguardas no podían hacerse con guantes. Por lo que entre el frío y la necesidad de precisión en la colocación de dibujos y artefactos, ahí ha estado un buen rato rodeando la casa. Sus presas no se habían percatado de su presencia. Ya tenía unos cuantos amuletos para ello.

    Gracias a una serie de precauciones ha podido someter el glamour, la ilusión que oculta las auténticas actividades del lugar en un grado inferior y así podría encontrar a los chicos… No es que tuviera muchas esperanzas de que pudieran ser salvados. Ha sido mucho tiempo. Lo único que podía esperar es que las criaturas no hayan sido muy glotonas.

    Pero la tarea de rodear de salvaguardas el lugar es necesaria. No pretendía alejar a las criaturas y rescatar a los niños… No, pretendía eliminar cualquier rastro de la existencia de esas cosas y como secundario rescatarlos. Sino este problema se mudaría a otra población. Nada molesta más a Amanda que las hadas, y de entre ellas, los ladrones de los días, son las criaturas que más odia de todas. Particularmente porque había tenido un encontronazo en su niñez, que prefería no olvidar, solamente para no dejar apagado el fuego de la venganza.

    En sí, las criaturas no son peligrosas, menos fuertes que un ser humano. Si tienen garras y dientes, pero lo dicho a no ser que hubiese un grupo grande de ellas no son un peligro físico. Por lo que aprendió de sus tutores, sabe que estas criaturas son los recuerdos de niños perdidos, sí, como Peter Pan. Hadas que se alimentan de juventud, aunque por lo que sabía era tanto por el alimento como por la compañía, les gustan los niños. Vamos como si criaras un cerdo vietnamita para luego preparar una parrillada con él. Por eso los atraían, como niños nuevos guays que siempre tienen lo que otros niños quieren y que con sus fantasías, les engatusan para que se vayan a su lugar especial. Un lugar donde jamás deja de ser verano. Putos monstruos asquerosos, pensó Amanda, mientras termina la última salvaguarda.

    Pero aparte de sus habilidades extraordinarias con el glamour, lo que tenía que tener en cuenta es su protector. Usualmente un adolescente o adulto que les hace los recados, compra la comida real para los niños, atiende sus necesidades de caza, llevándolos en vehículos que ocultan con su glamour, los protegen (aunque que usualmente están tan comidos por las fantasías que les ofrecen, que son bastante lentos y estúpidos) y funciona como un «padre» para ellos. Y es que estos seres conseguían dinero sacrificando parte de si mismos, su sangre es un rejuvenecedor real, aunque temporal, claro está. Los «padres» recogían sangre de las criaturas y las vendían a «Houdinis» sin escrúpulos. Gente importante utiliza esta sustancia y les es tan necesaria, como para dar carpetazo a investigaciones policíacas, sobornos a padres, compras de niños y en algunos casos sonados en el mundo mágico, crear algo parecido a granjas de engorde. Aunque en esos casos sí que suele entrar el gobierno a sangre y fuego.

    Había preparado una pistola normal y otra cargada de balas de hierro puro, además de varios medallones contra el glamour. No quería acabar como una zombi mirando a la pared pegando cabezazos o jugando a las casitas con esos engendros. Además había dejado mensajes de precaución a varios conocidos… Aunque espera que no los necesitase, ya había cazado a estos seres durante años, conocía muy bien sus comportamientos. No quería volver a pasar por lo mismo que con el caso de la cripta Matheson y Thomas había estado especialmente toca narices desde entonces. Y había terminado cediendo para una cenar y… Habían follado habían estado un par de semanas que si, que no y al final… Lo volvió a mandar a la mierda. Bufff prefería no recordarlo.

    El caso es que seguro que esas cosas están a punto de irse. Una comida y pueden vegetar unos años en alguno de sus refugios dejados de la mano de dios, con sus cuidadores, dejados en un éxtasis de los que se levantan solo cuando hay cacería, aunque manteniendo el ritmo de envejecimiento. Por lo que se puso una pesada chaqueta donde podía tener todo el material consigo y empezó la cacería. Dio unos pasos en dirección a la casa intentando no hacer demasiado ruido, aunque no le preocupaba mucho.

    Los ladrones de días son bastante descuidados, como la inmensa mayoría no puede verlos y son alejados por el glamour no piensan en lo que hacen. Son tan vocingleros y revolucionados como los niños de los que se alimentan. Los niños los ven como los chicos más molones y simpáticos que se han encontrado jamás. Para Amanda (como a todos los adultos protegidos contra el glamour), sus rostros siempre le hacían recordar a algo que podía bien salir en una mala pesadilla… Al menos agradecía que como tenían mentes aniñadas, jamás habían tenido apetencias sobre ella. Pero la razón de su odio, viene de hace años, cuando ya había pasado un par de años en su nuevo hogar tras la disolución de la secta, llegaron a engañarla a ella. Ella solo tenía nueve años, camino a diez. Y por su culpa desapareció su hermanastro de 13 años de edad.

    Bart era un chico grande, demasiado, incluso para su edad y su corazón era igual de grande, siempre amable con ella, cuidadoso con los vecinos y atento a lo que decía su padre. A pesar de todo solía entrar en peleas, los chicos de más edad lo tenían por una amenaza, aun así jamás lo hacían solos. Temían a Bart… Y ella con sus nueve años veía al chico como su troll grande y fuerte, no agraciado, pero no le importaba, para Amanda era su caballero. Antes de ser una mujer digamos, atrayente, había sido solo una niña albina, flacucha con tendencia a ensuciarse y a hablar de cosas raras. No le gustaban los cuentos de Disney y prefería los anti cuentos como Shrek. Para ella, Bart era su mejor amigo, su apoyo y en cierto modo, su primer «algo» que una niña de su edad no podía definir por completo.

    Pero Bart, a veces le daba miedo cuando se alteraba, usualmente porque alguien se metía con ella. La primera vez que Bart la vio, una pequeña niñita asustada que se escondía detrás de las piernas del único mayor de la sala. A Bart le pareció la niña más bonita y adorable del mundo. Su padre entonces le dijo una frase que mantendría a viento y marea «un hermano mayor siempre tiene que proteger a su hermana pequeña, aunque le duela»… Y eso lo hacía de una forma bastante expeditiva. Los niños nunca se metían con Amanda, porque si Bart se enteraba, entonces Bart les hacía daño, MUCHO daño.

    Por lo que muchas veces terminaba castigado en su cuarto. Amanda se sentía muy sola aquel día de invierno y entonces apareció ese niño tan lindo, con un traje que le recordaba a esas películas antiguas de lores y damas. Se hacía llamar «emperador», un apodo tonto, pero tenía tanta gracia que ella le seguía la broma. Y lo mejor, a pesar de que ella era diferente quería jugar, le hacía reír por sus contestaciones ante los problemas que tenía Amanda y durante unos días siguió apareciendo hasta que ella aceptó irse a su casa a jugar… Amanda no llegó a vivir el eterno verano, porque Bart, hizo lo que siempre hacía cuando su hermana estaba en problemas. Salir a proteger a su hermana pequeña.

    La siguió hasta la casa, he hizo daño al «padre». Amanda arrugó el gesto, al recordar como el hombre se llevó la mano al cuello cuando el cuchillo de caza de su padre se hundió hasta el pomo en su garganta y poco después cayó al suelo. Y Bart terminó enzarzándose con varios de los ladrones de días, dando el tiempo suficiente como para que Amanda pudiera escapar. Cuando su padre le hizo caso al anochecer al ver que Bart no aparecía (ya que no creía en los cuentos de «hadas» de Amanda) fue demasiado tarde… Ya se habían marchado, quedaba solo el cadáver del hombre en el suelo, y jamás se encontró a Bart. Desde entonces las ocasionales copas de su padrastro fueron a más… No es que dejara de ser cariñoso con ella, pero ya nunca fue la misma persona.

    Alejando los recuerdos, ya que tenía que estar atenta ya que está al lado de la puerta principal, observa a su alrededor. No había visto al «padre» por ninguna parte, ni tampoco la furgoneta, por lo que presuponía que está de compras o de cacería. En cualquier caso, eso haría mucho más fácil terminar con esas cosas. Una casa de verano, solía consistir. En unos tres o cuatro ladrones de días y el «padre». En cuanto disparase a uno de ellos, el resto o moriría al intentar atacarla o intentaría escapar y se estamparían contra la salvaguarda inmovilizándolos y quemándolos hasta la muerte. Sencillo.

    Al entrar le llegó el olor a polvo y sus bragas empezaron a mojarse (eso siempre le molestaba, especialmente con estos seres a los que tanto despreciaba), sin duda ahí están esas criaturas. Gracias a los medallones, también le llegó el olor a sudor y excrementos, ya no era camuflado por el glamour. A su vez también se podía escuchar los murmullos de los niños y de las criaturas que los rondaban. Tenía que tener cuidado porque sobre su cabeza había agujeros que daban al piso de arriba. Podían ser usados para que las criaturas se lanzasen sobre ella, si le quitan los medallones podía estar en auténticos problemas.

    Para que resultase efectiva la alimentación, los ladrones de días deben estar al lado de sus víctimas para poder devorar su tiempo. Pisar cada tabla de madera provoca un pequeño ruido, que delata la posición de Amanda, aunque espera que los atolondrados monstruos no se percaten de ella hasta que sea demasiado tarde.

    Ahí vio al primero de ellos frente a un niño. Apoyando cabeza con cabeza, parecen murmurar entre sí, mientras el niño tiene una mirada vacía y una sonrisa estúpida de felicidad en la cara. Amanda se tomó su tiempo en apuntar para disparar, y la bala no erró en la cabezota de la criatura que ni siquiera dio un grito de alarma antes de caer a plomo.

    Otra de esas cosas vino alarmada desde una habitación contigua y cuando vio a Amanda empezó a canturrear para sí misma. Sin duda utilizando el glamour para calmarla y tenerla bajo su poder. Los colgantes de Amanda vibraron mientras le dan protección y Amanda se giró hacía él. Sorprendido, intentó escapar, lo que significó un agujero en su fea cabezota cuando Amanda utilizó la munición de hierro frío sobre él.

    La siguiente criatura ni siquiera se lo pensó y salió corriendo hacia el exterior. Es entonces cuando las salvaguardas se activaron. El ladrón de los días se estrelló contra una barrera invisible que empezó a calcinarlo hasta la muerte, mientras pegaba grandes chillidos casi humanos al agonizar, que puso a toda la casa sobre aviso. Aunque Amanda contó con ese tres, no quería llevarse ninguna sorpresa. Casi podía acariciar ese baño caliente de recompensa por un trabajo bien hecho. Todavía tenía esa inquietud y sensación de excitación, por lo que suponía que al menos hay un superviviente, y se preparó para cazarlo.

    Es entonces cuando escuchó el sonido de un motor acercándose. Amanda había sido lo suficientemente inteligente como para ocultar su coche y haber venido andando hasta la casa. Y sus disparos, aunque sonoros, al tener silenciador no creía que los hubiese escuchado. Solo tenía que hacer una emboscada al «padre». Había hablado con el Sheriff sobre sus sospechas y le preguntó que como debía responder en este caso, él no dudo en decir que no pondría cargos por un disparo en «defensa propia». Por lo que guardo su arma especial y amartilló su revolver clásico, un Cold Phyton. Un regalo, no le había fallado nunca y cuidaba como si fuera un hijo. Pegaba como una mula por su retroceso, pero Amanda no era precisamente una hermanita de la caridad.

    Se puso a un lado de la puerta, escondida a la espera que llegará el sujeto y apuntó en dirección al pecho, no sabía bien la altura, pero un tiro al estómago era suficiente como para que se plantearan entre agarrarse las tripas o pelear. Usualmente se quedan con lo primero y al poco están débiles para lo segundo. Los pasos se acercan, mientras escucha los siseos de los ladrones de los días escondidos en las habitaciones «Con que había más, parece que he encontrado una pequeña granja». Las criaturas restantes, cinco de ellas, observan atemorizadas. Saben que si informan al «padre» sería asesinado antes de que hiciera nada y si seguían así, también moriría. Por pura desesperación tres de ellos corrieron hacia Amanda lo más rápido posible para intentar placarla.

    Pero no fueron ellos los que provocaron que Amanda cayera derrotada, sino la sorpresa de quien ha entrado por la puerta. La figura es la de un hombre alto, quizás rondando el metro noventa y bastante rollizo, con un pelo demasiado largo apenas cuidado y una barba igualmente tupida, aún mantenía el brillo de sus ojos y la brecha en la frente de cuando intentó defenderla de un chico con un bate de beisbol. Su dedo se congeló en el gatillo justo antes de disparar y solo pudo decir —¿Bart? Qué… —antes de que las criaturas empujaran sus piernas por detrás desestabilizándola, no habría sido demasiado problema reponerse, pero su cabeza golpeó uno de los pocos muebles que quedan en la casa, haciendo que perdiera por completo el control, cayendo.

    Continuará.

    Parte 2

  • Mi vida (parte 2)

    Mi vida (parte 2)

    Luego de ser prácticamente violado y desvirgado por un transexual como conté en la primera parte (en realidad yo busqué la situación y no puse demasiada resistencia) decidí seguir buscando experiencias.

    Yo tenía mi pareja y mi vida heterosexual normal con mi novia pero seguía mis andanzas de pagar mamadas a las transexuales en la av. Libertador de vez en cuando, un día decidí pagar un servicio completo para ser activo pero la verdad es que quería probar nuevamente ser pasivo aunque tenía mis dudas y algo de miedo, luego de un rato busqué en una esquina a una chica alta y flaca casi sin tetas pero bonita, la puse a chuparme la verga en el carro le di la vuelta y se lo metí luego le pagué y la dejé en el mismo sitio donde la busqué.

    Cuando iba de regreso a mi casa me dio una loquera y me devolví muy decidido a buscar a otra chica pero esta vez para que me lo metiera y volver a sentir lo mismo que ese fatídico día, di un par de vueltas y vi a la misma de antes, sin dudarlo me paré y la monté en mi carro para irnos a una calle muy solitaria que ya conocía.

    Ella: quedaste inconforme papi?

    Yo: no, para nada

    Ella: no me digas que ahora quieres ser mi perra

    Yo: si mi amor pero solo te pido que sea despacio

    Sin mucho preámbulo ella se sacó su pene y me pidió que la masturbara y que se lo mamara, de verdad no me sentía preparado para mamar un pene y además me daba un poco de asco porque en mi mente solo pasaba que esta tipa había metido ese guevo a miles esa noche, entonces le dije: solo quiero que me lo metas, me inclinó de lado y empezó la faena muy despacio pero con bastante dolor aunque creo que me untó una crema y me escupía el ano, de verdad no fue brusca y el dolor fue desapareciendo poco a poco, yo empecé gritando y terminé gimiendo muy excitado hasta que ella explotó en el condón, fue una experiencia agradable.

    Experiencias como estas las repetí varias veces, ya no iba por mamadas sino por cogidas “ya estaba destinado a ser una perra de transexuales”

    Mi vida seguía siendo normal, estudiaba y trabajaba, tenía amigos novias y familia pero siempre buscaba algún momento para ser clavado por una transexual callejera siempre en mi carro y de ladito porque no me atrevía a sentarme encima. En una ocasión con una morena le pedí esa posición porque no le vi el pene tan grande, me senté y cabalgué sabroso sin embargo esa vez sufrí mucho los días posteriores me imagino que lo tenía muy grueso y me dejó el culo algo destrozado.

    No fueron 2 ni 3 veces, yo calculo que me clavaron 10 o 15 veces por año durante unos 3 o 4 años, jamás probé mamarlo ni chuparlo ni si quiera las besaba ni las llevaba a hoteles, solo pagaba a cualquier puta callejera que me gustara para que me partieran el culo pero mi vida seguía normal…

    En mi próximo relato contaré como me pusieron a mamar por primera vez.

  • Me folla feliz porque no reprobó el examen de matemática

    Me folla feliz porque no reprobó el examen de matemática

    A continuación les contaré un suceso que me pasó con una chica en su propia casa:

    Ella se llama Laura, una chica rubia, de 1.50 m de altura, muy bonita, ojos claro, delgada pero con un buen culo, además con una mirada provocadora, le encanta mirar como puta en celo.

    Era un miércoles por la noche, donde me comenta sobre una preocupación que la tenía inquieta, la cual consistía sobre la posibilidad de haber reprobado el examen de matemática de la universidad.

    Esta me dice que no supo lo que hizo al momento de llenar la prueba y que solo lleno lo que le salía de su cabeza en ese instante , pero de forma insegura. Por otra parte, me dice que su preocupación es tan fuerte debido a que ese examen determina si pasa la asignatura o se le quema, ya que su valor era de un 30 % y solo tenía acumulado un 42%.

    Me pide que le haga el favor de ir a su casa el día siguiente por la tarde, ya que en la mañana publicarán los resultados y quisiera que esté ahí con ella para que le ayudara a revisarlos. Como se me dan bien las matemáticas, ella quiere que revisemos juntos para ver si el profe le corrigió algún ejercicio mal y así poderle reclamar.

    Por otra parte, me dice que si le va bien en el examen posiblemente me agradezca y me folle de la felicidad por estar dispuesto a ayudarle en la revisión. Me quedé sorprendido, su comentario me puso a mil, pero disimule y le di a entender que solo tenía intención de ayudarla.

    L: “si consigo pasar la prueba pues me pondría muy feliz y posiblemente follemos, pero si repruebo pues te tocará llorar conmigo“.

    Me causó gracia lo que dijo, pero de la misma forma mi verga tuvo una erección al imaginar como me la cogería .

    Llega el día, llego a su casa, toco la puerta y esta me espera en ropa interior. Quise disimular y ella comenta “no te sientas incómodo, hace mucha calor y te llevo confianza”. Me invita a entrar, cuando entro y me siento, automáticamente yo sentado, ella se sienta en mis piernas con la cara de una perrita asustada y me dice «Estoy asustada, aún no he visto los resultados, pero si repruebo me pondré bien triste». Le di ánimo y le dije que confíe que todo saldrá bien, y si no, pues veremos que se puede hacer.

    Tomó la decisión abrir su computadora, y ver los resultados;

    Cuando entra a la plataforma, asustada, pasan unos minutos y luego por fin entra a la parte de calificaciones y sorpresa, “logró conseguir el 30%.

    L: Estoy feliz, no me lo creo, pasé.

    Me mira con su carita de puta por querer follar y me dice “gracias por estar atento a mi petición y quererme ayudar, así que cumpliré lo que prometí, prepara esa verga, que follaremos hasta más no poder”.

    Salta sobre mí contenta y comenta “fóllame, soy tu perra papi, hazme tuya, méteme toda tu polla, no me tenga piedad, rompe mi coño”.

    Debo decir que no soy de pene pequeño, mido casi 20 cm, pero mi grandeza está en el grosor, ya que tengo una polla bien gorda.

    Con ella cargada llegamos a la cama, se acostó con sus piernas abiertas, le retiro su ropa interior, me pongo de rodillas y chupo su coño rosadito el cual era un mar por su nivel de excitación, ella toma mi cabeza y quiere meterla entera por el placer provocado. Me mira a los ojos y me dice «quiero que me la metas toda, soy tu perra, rómpeme el culo, dame duro, quiero que tu polla destroce mi coñito”.

    Continúo chupando su coño, ella se retorcía del placer, sus gemidos eran fuertes y excitante:

    -Siii, sii, mete tu lengua, que rico papi, me encanta.

    Me quito mi ropa y se sorprende con el tamaño de mi polla, luego me dice “esa polla va a complacer a una perrita que siempre quiere sexo, se ve rica”. Antes de meterla, se paró y me la chupó como si no hubiera mañana:

    “ahora sí, métela toda”.

    Hice caso a su mandato, y la metí. Su coño estaba muy mojado, disfrutaba cada centímetro de mi verga, con una mano en su cuello y otra en su seno empecé a darle aumentando el ritmo, en la escena solo se escuchaba:

    “Dame duro papi, si si, que rico, rómpeme ese culo, soy tu zorra, me encanta tu polla, que rico, cógeme el cuello, trátame mal, soy una perra que solo quiero sexo, me encanta tu verga, que rica está, no pare de follarme, Aaaaj, siii, dame, dame más”.

    Era una sensación increíble, cada segundo que pasaba la sensación era mejor, nos cogíamos como si el mundo se fuese acabar. Luego se sube arriba de mí, comienza a moverse; hace unos movimientos fuertes, mueve su culo para todo lado, mi verga era cada vez más gorda y grande, sus senos atrapados en mis manos, su coño muy bien empapado.

    L: Me corro, sii, que rico papi, me encanta ufff.

    Mientras ella tuvo una explosión orgásmica, yo no me pude contener y terminamos corriéndonos al mismo tiempo. Con la polla en su choncha me abrazo y me dice «wow, que feliz está tu putita, en años nadie me había follado así».

    Aun mi polla seguía dura, mientras ella me comenta «quiero seguir follando sin límites» así que siguió moviéndose, pero ahora quería ser torturada por mi verga, ya que se movía de forma tal, que su culo golpeaba sobre mi bien fuerte, en lo que en cuestión de minutos, tuvo otra explosión de orgasmo. Se queda media dormida por 15 minutos y luego me dice que debemos comprar una pastilla anticonceptiva, ya que puede quedar embarazada y no nos convenía a ambos. Me pidió que fuera a comprarla, le dije que sí, me paré, me bañé y me cambié y salí a buscar la pastilla.

    Cuando consigo la pastilla, llego a la casa y no avisé que entraría, ya que cuando salí dejé la puerta sin seguro. Entro y me encuentro con tremenda sorpresa, ella estaba con sus piernas abierta en la cama, masturbándose con un vibrador y con dos dedos metidos. Lo hacía de forma salvaje y rápido, me quedé mirando el acto, ella no tenía idea que yo estaba ahí, yo viendo esa escena, tuve una fuerte erección y también empecé a masturbarme. Luego se impresionó cuando me vio y dijo, «tu perra quiere más polla, así que ven cógeme de nuevo”.

    Follamos por un buen tiempo, tuvimos fuertes orgasmos, luego se tomó su pastilla, nos despedimos, y después de eso, siempre que podemos cogemos con mucho deseo.

    Fin

  • Casualidad

    Casualidad

    Esta es la historia de cuando nos encontramos por casualidad aquella noche…

    Yo venía de mi trabajo cansado y algo triste, ya pasaban de las tres de la mañana y el edificio de departamentos donde vivía estaba todo en calma, por azares del destino coincido contigo en la puerta del elevador vivíamos en el mismo piso 9, yo te veía seguido y me llamaba mucho la atención tus ojos hermosos, tu forma de hablar y el color de tu cabello, pero ese día te vi por primera vez con ropa sexi, yo creo venias de una fiesta, tenías puesta una falda no muy corta pero si muy holgada color rosa y una blusa blanca semi transparente que dejaba ver tu lencería del mismo color, tenías una diadema color rosa que sujetaba tu pelo de una forma tan linda que llamo mucho mi atención…

    Mientras esperábamos el elevador yo no podía dejar de verte y obviamente tú lo notaste, me viste y sonreíste mientras me saludabas, te respondí el saludo y te dije que bonito cabello tienes, tú lo acariciaste mientras me preguntaste te gusta? Te dije si, lo puedo tocar? Asentiste con la cabeza mientras te acercaste a mí, yo tocaba tu pelo y veía tus ojos, tu sonrisa me enamoraba cada vez más, te pregunté si tenías novio? Me dijiste no, tengo marido, yo te solté el pelo y di un paso atrás, pero tú te acercaste a mí y me dijiste no te preocupes a esta hora no está y además aquí no nos ve nadie, con una sonrisa pícara y fuego en tu mirada…

    Se abrió el elevador y entramos al cerrar la puerta te abrace y te di un beso fuerte mientras jalaba un poco tu pelo, tu mano busco mi pene mientras mi mano ya tocaba tu bubi sobre tu blusa, ninguno de los dos toco el botón del piso así que el elevador no se movía, en mi mente sabía que mientras no se moviera podríamos hacer lo que quisiéramos ahí…

    Mi boca bajo por tu cuello y te besaba mientras mis manos desabrochaban tu brasier dentro de tu blusa, al soltarlo tus ricas bubis saltaron impulsadas cómo con resorte, desabroché un botón de tu blusa y mi boca busco tus pezones que estaban erectos y tus pechos tibios hacían de eso el mejor de los manjares que jamás había comido…

    Tu mientras tanto ya habías desabrochado mi pantalón y tu mano jugueteaba con mi pene dentro de mi calzón, ya estaba bien parado cuando lo sacaste, con la mano le diste algunos jalones y me dijiste se ve muy rica tu verga y te sentaste en cuclillas para chuparlo, mientras lo chupabas con tu mano tocabas tu panocha, tu lengua hacia maravillas recorría mi pito de arriba abajo y chupabas la cabecita mientras con tu mano acariciabas mis huevos mientras yo acariciaba tu pelo siguiendo el vaivén de tu cabeza….

    Te jale del pelo y te levante rápidamente te di vuelta y te incline sobre el pasamanos levanté tu falda y de un jalón arranque tu tanga, intentaste reclamar, pero te di un empujón y te empine más, abrí tus piernas como lo hacen los policías y de una embestida te metí mi pito de un jalón, lo metía y sacaba rápidamente mientras tú gemías con cada embestida, te di una nalgada que dejó marcada mi mano en tu pompi, sentí que me pase un poco, pero tú me pediste más fuerte así que con la otra mano hice lo mismo en la nalga contraria tu decías que rico más más, seguí con mis embestidas y con un dedo toque tu culito y sentí como lo apretaste y eso me calentó mucho, moje mi dedo con saliva y lo fui metiendo lentamente en tu culito mientras te seguía penetrando.

    Sentía cómo te mojabas cada vez más hasta que te viniste y en mi dedo sentía como lo apretabas en cada convulsión que dabas de tu venida, me detuve un poco para sentir mejor esa sensación y tú te saliste de mi verga, te pusiste de pie diste vuelta y me besaste, me pediste que me acostara y te obedecí, te pusiste de pie sobre mi y bajaste, tomaste mi verga que aún estaba muy mojada de tus jugos y la metiste lentamente por tu culito y subías y bajabas lentamente al principio y después fuiste acelerando, la vista era magnífica.

    Yo veía como rebotaban tus tetas mientras cerrabas los ojos y te mordías los labios, eso fue demasiado para mí y llene tu culito de leche, nuestros cuerpos estaban cubiertos de sudor y en el aire un fuerte olor a sexo…

    De pronto se comenzó a mover el elevador nos pusimos de pie, y a duras penas alcanzamos a vestirnos, se abrió la puerta en el piso 14 y bajamos mientras la mirada incrédula de un señor con su esposa nos barrían de arriba abajo, se cerró la puerta y soltamos la carcajada, al llegar a planta baja lo llamamos una vez más y al entrar encontramos tu diadema, la levanté y llegamos a nuestro piso, te acompañe a tu apartamento te di tu diadema y me dijiste consérvala cómo recuerdo de esta noche, me diste un beso y entraste yo me fui a mi departamento pensando en la suerte que había tenido…

  • Me enamoré de mi tía

    Me enamoré de mi tía

    Como sabrán por el relato subido anteriormente, hace unos meses comenzamos a tener relaciones sexuales con la tía con quien vivo. Así es como continua mi historia.

    Pasado el mes de comenzar a tirar, nos volvimos mucho más cercanos; comíamos juntos, nos contábamos nuestras cosas, reíamos a carcajadas, la acompañaba de compras y nos despedimos de besos en la boca. A pesar de la diferencia de edad, nuestra relación que comenzó siendo solamente sexo, estaba evolucionado a algo más y al parecer ambos nos dábamos cuenta pero en ningún momento lo hablábamos. Había días que de solo vernos nos empezábamos a comer la boca y terminábamos haciéndolo encima del comedor, y días en que solo dormíamos de cucharita solo por regalonear.

    Pero el día que realmente sentí una conexión, fue aquel en que me encontraba viendo una película acostado en el sofá, eran como las 9 de la noche y llega ella un poco bajoneada del trabajo. Al entrar arroja sus cosas, se quita los tacos y se tira encima mío escondiendo su cara en mi pecho, le pregunto «¿estás bien?» A lo que me responde «tuve un problema en el trabajo» sin levantar la cara. Le siento la voz un poco temblorosa por lo que le pedí que me mirara, cuando me ve a la cara pude observar sus ojitos azules llenos de lágrimas a lo que le dije con voz dulce «bebé que paso» y ahí ella explotó en llanto encima mío, contándome lo ocurrido.

    Yo procedí a abrazarla fuertemente y a tratar de consolarla diciéndole que los errores pasan, y que no está sola porque yo siempre estaré con ella. Ya un poco más tranquila, comienza a césar su llanto con su cara en mi cuello mientras yo le hacía cariño en sus cabellos rojos. Se quedó dormida encima mío mientras yo terminaba de ver la película y disfrutaba del calor de su cuerpo. Cuando la película ya había acabado, ella despierta un poco más recompuesta a lo que me dice «gracias por tanto», la miro a su cara ya más tranquila y le digo «te adoro», ella procede a acercarse a mi cara y darme un largo beso en los labios.

    Disfruté cada segundo de ese beso al máximo, como chupaba y mordía mis labios, como introducía su lengua en mi boca y como yo respondía buscando el roce con la mía, produciendo ruidos de saliva que rápidamente me estaban excitando. Mi pene se empezó a poner muy duro y ella lo rozaba con su vagina apoyándola y moviéndose encima mío; no nos despegamos ni un momento, estábamos ahí, manoseando nuestros cuerpos mientras nos comíamos las bocas y chocábamos lentamente nuestras partes con ropa. Después de ese largo intercambio de saliva, separamos nuestras bocas y la suya se fue directo a mi oreja, la chupaba y la lamia lentamente, me dijo «te gusta?» Al oído, a lo que yo susurrando sin poder aguantar mi placer dije «sí, me encanta» mi respiración estaba alterada y estaba haciendo pequeños gemidos.

    Luego bajo hacía mi cuellos el cual me lo lleno de besos y chupones; ya no aguantaba más llevé mis manos hacía su gran trasero y lo apreté lo más fuerte que pude, llevando su cuerpo para tener más presión sobre mi pene. Ella soltaba tiernos gemidos al sentir la presión entre nuestros cuerpos. Luego levantó la cabeza y quedamos cara a cara, intercambiando aliento mientras solo rozábamos nuestros cuerpos y nos mirábamos fijamente a los ojos.

    Nos quedamos así yo diría una hora entera, simplemente mirándonos a los ojos hipnotizados queriendo que ese momento no acabara nunca; cuando exhalaba y soltaba gemidos yo tragaba ese aire que soltaba porque era simplemente como droga para mí, ya no aguantaba más, quería ser uno con ella. Luego de un par de besos en su cuello ella jadeando me dice «ya no aguanto más… ah ah… métemela por favor» entonces la tomo, cambiamos finalmente de posiciones, colocándome encima de ella, le rompo la camisa, todos sus botones saltan a la mierda y le desvisto de abajo, me quito los pantalones y se quita el sostén dejando a la vista esos hermosos, gordos y gigantes pechos.

    Agarro mi pene y lo rozo suavemente contra su vagina, la miro a los ojos mientras juego un poco con mi pene a lo que ella se muerde los labios y suelta un excitante «mhh» luego me dice «por favor ya métemela toda» a lo que yo obediente introduzco mi duro miembro dentro de la hermana de mi mamá. Estaba increíblemente mojada, (era obvio después de tanto juego previo) su cara era distinta a todas las veces que culeabamos, sus gemidos igual, eran un poco más gentiles, quizás un poco más genuinos.

    Verla directo a los ojos mientras la penetraba hacía que se moviera y apretara mi pene con más fuerza, ya no aguantaba más, quería venirme, a lo que ella me dice «corrte dentro, estoy a punto de venirme» a lo que empecé a embestirla con el triple de rapidez para correrme y ella se comenzó a masturbar rápidamente, me miró fijamente mientras gritó un dulce «aaaah te amo» a lo que yo derrame todo mi semen dentro de su caliente vagina.

    Agotado caí encima de ella, los dos jadeando como animales. Entonces ella me dice al oído «creo me estoy enamorando», «es mutuo» respondí. No alcanzamos ni a cambiarnos a la cama y ya nos habíamos quedado dormidos. Aquella noche fue diferente a todas las otras, puesto que no tuvimos sexo, sino que era la primera vez que hacíamos el amor.

    A la mañana siguiente desperté con su cuerpo encima, no me moví ni un milímetro para no despertarla, me quedé ahí un buen rato observando todas las cosas que me gustaban de ella; su cabello largo y rojizo, su piel blanca y bien cuidada, esas hermosas patas de gallo que lentamente le salían en los ojos, sus pechos con pequeñas pecas entremedio y un poco caídos por el peso y la edad, sus rollitos cerca del estómago, su culo bien cuidado por el gimnasio y esas hermosas estrías pequeñas que tenía en él, su nariz respingada, me encantaba ese contraste entre partes levemente más bronceadas que otras producto de su vestimenta y escotes, su voz de mujer mayor que pronto me diría buenos días tesoro.

    Cuando abrió los ojos, antes que cualquier cosa le dije «te amo» a lo que ella me sonrió y me respondió con un «te amo más». Nos quedamos ahí tirados hablando un rato, fantaseando en cómo nos escaparíamos algún día para no tener que esconder nuestra relación al mundo. Fueron los días más hermosos que he tenido.

    Pasaron los meses y todo iba bien entre nosotros. Hasta que un día llegando del trabajo y sentándose en la mesa para acompañarme a comer, mi tía iniciando la conversación me confiesa que hace días anda con una idea metida en la cabeza, a lo que yo le pregunto de que se trata a lo que ella me responde «quiero hacer un trío».

    Creo que la sorpresa era evidente en mi cara, «un trío?!» Repliqué, «¿y a qué se debe esta propuesta tan repentina?» Le pregunto, a lo que ella me responde «pues ha sido algo que jamás he experimentado y me gustaría hacerlo ahora mientras tenga tiempo, quiero decir, en un par de años ya no estaré tan buena como ahora y no seré capaz de parar ningún pene» «mi pene siempre estará duro para ti» respondí ,a lo que se río diciendo «lo sé, es sólo que quiero experimentar más cosas», para ser sincero no me agradaba para nada la idea de compartir a la mujer que amo, a lo que me negué rotundamente, entonces ella me dice «bueno, entonces lo haré contigo o sin ti» yo quedé impactado, al ver mi cara ella se ríe diciendo «jajaja es broma, es broma, pero me gustaría que lo consideraras».

    Esa noche no paré de pensar en su propuesta, a lo que poniéndome en su lugar la desperté para decirle que aceptaba, ella se emocionó tanto al oír eso que me premió con un pedazo de chupada de verga.

    Al día siguiente conversando le pregunto, entonces quién será el afortunado, ella responde que tiene alguien en mente para así matar dos pájaros de un tiro, no entendí bien eso último. Luego agrego «aunque dudo que acepte, no creo que alguien quiera con esta vieja gorda» -hizo mini saltitos para que sus pechos rebotaran- sólo me reí y pensé «por cómo se le quedan viendo en la calle cualquiera tomaría una mínima oportunidad para culeársela» «entonces hoy en la tarde le preguntaré si se anima y si todo sale bien el sábado concretamos» continuó hablando.

    Finalmente nos despedimos, ella se fue a su trabajo y yo a la universidad. No pasó mucho rato y recibí su llama para decirme que habían aceptado a su propuesta (era obvio que le dirían que si a la primera).

    Finalmente llegó el sábado (más rápido de lo que esperaba) el invitado vendría a la casa al anochecer pero sin embargo no sabía nada de él. Pasaban las horas y sentado veía como mi tía se movía de aquí para allá arreglando la casa, luego sube a su habitación y después de un largo rato baja arreglada, «¿cómo me veo?» Preguntó, se veía hermosa, usaba una blusa un poco ajustada y escotada, unas panties negras y una falda un poco corta. «Como una puta» respondí, a lo que ella se río y dijo «perfecto».

    Al ver mi cara se acercó y me dijo «escucha, te amo a ti, esto es sólo sexo y será sólo una vez», a lo que sonreí y dije «lo sé» ya me hice la idea que tendría que compartirla. Pasan unos minutos y tocan el timbre, mi tía va corriendo, abre y saluda amablemente. Cuando de repente, la veo entrar a la sala con un hombre de color de aproximadamente 1.90 y corpulento, en mi cabeza dije «me tienes que estar webeando». Me lo presentó «él es Paul, es de Miami pero hace poco se vino a chile y somos colegas de trabajo» le di la mano al hombre y me saludó gentilmente.

    Pasamos a la mesa a compartir un par de tragos y entrar un poco en confianza en donde hablábamos más que nada por cordialidad, sin embargo, había algo que no me gustaba en este hombre, quizás la forma en que se quedaba mirando a mi tía, era demasiado evidente que estaba deseando este día.

    Los tragos hicieron su efecto y subimos a la habitación. Apenas mi tía cerró la puerta fue directo al grano «quiero que me den como una puta» dijo mientras se quitaba la falda dejando ver su vagina. Paul fue el primero que se acercó, la tiró a la cama violentamente y la puso en cuatro, rompió la pantie y comenzó a comerle apasionadamente el ano como si su vida se fuera en ello, mi tía enseguida exclamó «ahh que rico» mientras se tocaba suavemente la concha, en eso me mira y me hace que venga con su dedo, me posicionó en frente de ella a lo que me baja el pantalón y empieza a olfatear el bulto en mi bóxer, al sentir su cara ahí comienzo a tener una erección, por lo que me lo baja y me empieza a lamer mi pija, yo completamente excitado se lo meto entero en mi boca.

    Podía ver como ese hombre de color apretaba fuertemente el trasero de mi tía, lo que la calentaba más a ella e ingresaba más profundamente a su garganta mi pene. Luego de un rato lo saqué y le empecé a dar pequeños golpecitos en su cara con mi mimbro, eso la estaba calentando por lo que me dijo «seba ya no aguanto quiero que me la metas rico». En eso cambiamos de posición, ahora estábamos los tres parados, yo en su espalda y Paul en el frente. Le tomo el pelo y le comienzo a dar besos por el cuello mientras la punteo con mi pene duro. Ella dice «Paul qué tienes para mostrarme?»

    Le empieza a bajar los pantalones y ambos nos llevamos una sorpresa al ver… no era un pene, era una anaconda, al ojo le echaba unos 30 cm y me quedo corto. Mi tía se queda impactada viendo ese titan, y lo agarra con la mano mientras le hace cariño en la cabeza, «creo que me vine de solo verlo» le dice, entonces Paul comienza a quitarle la blusa por lo que sus enormes tetas caen ya que no traía sostén. Noté por la cara de Paul que igual se queda impresionado por ver las tetas desnudas de mi tía. «No sabes cuánto esperé este día» decía mientras se las apretaba fuerte, «pues aprovecha, sólo por hoy soy tu puta» respondió mi tía a la vez que le masturbaba su enorme pene.

    Mientras se empezaron a comer la boca el pene de Paul creció aún más punteándola en el estómago, ver a Paul rozando su pene contra mi tía me excito más y ella con su mano introdujo mi pene en su ano por lo que soltó un pequeño gemido. Yo no aguanté más, empecé a moverme contra su culo mientras ella y Paul se comían apasionadamente manoseándose. Entonces mi tía le dice «no crees que ya es hora de ver que puede hacer esta cosa?» Lo toma y lo lleva directamente hacia su vagina, era tan grueso que tan solo entró la puntita y se puso a gemir como nunca, yo que le estaba dando por atrás al oído le decía «ya mételo completo puta» A lo que siguió introduciendo esos más de 30 cm en su vagina.

    Paul, que se le veía una cara de excitado no aguanto más y se movió para meterlo todo de una y comenzó a empujar más, por lo que mi tía soltó un exquisito «aaaah cresta» un gemido que jamás había escuchado (creo que hasta los vecinos lo escucharon) de la excitación apretó completamente su ano, en el que yo estaba y no pude contenerme más, apretó tanto que me sacó toda la leche dentro de ella. Yo hice un pequeño gemido en su oído a lo que ella me dice jadeando «ya acabaste amor?» -Al ritmo de los fuertes empujes de Paul- a lo que yo le respondo «si pero con esa cara de maraca que tienes te la puedo meter toda la noche».

    A lo que se da la vuelta y me empieza a besar contra la pared, Paul ahora estaba atrás y con el pene afuera empezó a morderle el hombro mientras ella le corría una paja con una mano y este jugaba rozando su miembro en su trasero pero sin meterla. Al apretar sus pechos mi amiguito estaba volviendo a la vida de nuevo, entonces ella me dice «sí que te gustan eh?». Me tira en la cama y me comienza a hacer una rusa en mi pene ya parado nuevamente. Después se sienta en mi cara por lo que le empiezo a chupar su hermosa concha mientras ella le hacía una mamada a nuestro invitado, mientras escuchaba el ruido de cómo se atragantaba con ese enorme pene su vagina empezaba a volverse más y más húmeda hasta el punto que estilaba.

    Eso me volvía loco, mi pene estaba durísimo, entonces escucho «ahh mierda tienes una garganta profundísima» y los sonidos se oyen mucho más grotescos como si estuviera tragando algo colosal. Cuando saca su pene de la boca de mi tía escucho que empieza a toser fuertemente y dice «ya métemelo otra vez, no aguanto, quiero sentirlo de nuevo» entonces mi tía saca su vagina de mi boca y empieza a chupar ahora mi pene, sin embargo no se escuchaba igual de excitada que cuando se lo chupaba a él. Mientras tanto, por detrás Paul ingresa nuevamente su pene por su coñito, y al hacerlo abre los ojos como si le hubiesen enterrado un puñal.

    Las embestidas de Paul eran brutales y mi tía empezaba a tragar más salvajemente. Hubo un punto que sentía que si no la sacaba me vendría entonces le digo «d detente t tía me voy a correr mhh» a lo que no hizo caso y continúo chupando más fuertemente por lo que me corrí por 2da vez dentro de su rica boca, sin embargo, al parecer no se había dado cuenta de que me había corrido, ingresando más profundamente mi pene en su garganta, jamás había llegado tan profundo, mi nivel de calentura era tal que me iba a correr de nuevo en su garganta, no pude aguantar y pum, me vine dentro de ella por 3ra vez en un instante, ella saco rápidamente mi pene y empezó a toser como loca el semen que había ingresado muy profundo. Sus lágrimas al toser le corrieron el maquillaje y su cara estaba llena de baba y semen, no salían palabras de su boca solo ruidos de placer que ya empezaban a sonar como de animal. Mi pene estaba agotado, sus 15 cm se habían encogido y convertido en 6 flácidos centímetros.

    Al ver esto empezó a masturbar con su dedo pulgar e índice a mi pequeño amiguito para ver si revivía, pero no había caso. Mientras tanto Paul seguía enterrándosela al amor de mi vida encima mío mientras ella gritaba como loca e intentaba que se me parara la pija, la situación me sobrepasó. Ahora ella al ver que no conseguía nada subió hasta mi cara y me besaba mientras me masturbaba, pero Paul aumento el ritmo y le empezó a dar palmadas en su trasero, sonaba tan fuerte que me preocupe un poco. Mi tía comenzó a temblar y a jadear fuertemente, se volvió a descontrolar e intentaba poner con su mano temblorosa mi flácido pene en contacto con su clítoris mientras me seguía masturbando, en eso las embestidas de Paul seguían aumentando hasta que no pudo sostenerse más y cayó encima mío soltando un grito de orgasmo puro al mismo tiempo que me masturbaba con más fuerza, ya no podía más y nos vinimos al mismo tiempo, yo solté un chorrito de líquido transparente por mi amigo flácido y ella me empapó con un gran chorro de squirt que derramó encima mío.

    En eso Paul la toma del pelo y la levanta para ahora empezar a penetrarle el ano, sus ojos estaban idos y sólo jadeaba «más, más ah». Yo ya no sabía que hacer, hasta que ella me mira a la cara y me dice «perdón…» se saca el pene del ano y se da vuelta a besar a Paul mientras se metía su pene en la zorra, este le daba nalgadas y ella le rasguñaba la espalda. Yo había quedado totalmente fuera, y él no se había venido una sola vez.

    Cambiaron de posición nuevamente, ahora ella le daba la espalda y él se la seguía culeando, mientras le chupaba el cuello y ella frente mío me miraba mientras era brutalmente penetrada. Ver como sus tetas y sus rollitos rebotaban salvajemente me estaba espantando, su piel toda sudada y sus ojos desorbitados, su cara llena de semen, me decía que nunca la había pasado mejor. Cuando volvieron a cambiar de posición ahora Paul estaba encima suyo, y ella abajo. Paul le mordía las tetas mientras ella exclamaba «ahhh siii te amo, quiero tenerte siempre, soy toda tuya, soy tu puta de mierda, lléname de semen rápido» y ese tipo de cosas. Ahora él se había vuelto más violento, la empezó a abofetear en su cara y le escupía. Ella abría la boca y sonreía para tragar su saliva.

    Ahora él le decía «eres una puta maraca de mierda, todos en la oficina se masturban pensando en ti y yo te tengo disfrutando de mi pene» mientras empezaba a ahorcarla, estaba totalmente ida pero seguía gimiendo al ritmo que el la empujaba «ah ah aha h ah ah ah ah ah» y cada vez más rápido hasta que su cara ya no demostraba expresión. Se había desmayado. Yo al ver esto me levanté y le dije » ya es suficiente imbécil, está inconsciente» intenté forcejear con él, pero me empujó fuertemente cayendo fuera de la cama y pegándome en la nuca con la pared por lo que pierdo la conciencia un par de minutos.

    Entonces despierto por unos gritos. Miro la hora y eran las 5, Paul le seguía dando a mi tía pero ahora ella gritaba de dolor. Gritaba «¡Ayúdame!» e intentaba forcejear con él pero, la tenía tomada de las manos sujetada con fuerza mientras le seguía culeando por el ano. Entonces me percato de algo, estaba sangrando, su recto estaba chorreando sangre. El la seguía golpeando sus nalgas mientras la insultaba, a lo que ella me decía «amor por favor ayúdame» mientras comenzaba a llorar, estaba totalmente desesperada, no sabía qué hacer.

    Pero viendo esta escena, el amor de mi vida rogando por ayuda mientras era violada por un gigante, hizo que mi pene se pusiera duro, no lo pude evitar y me empecé a masturbar mientras los veía, ella me ve mientas lo hacía y lloraba y gritaba con más fuerza. Al final Paul ya estaba agotado de tanto culear, sacó su pene rojo por tanto roce, , el ano de mi tía estaba totalmente dilatado, la dio vuelta y ella ya no demostraba resistencia, y dice «hora de acabar» se empieza a masturbar encima de ella y arroja una cantidad exagerada de semen en su estómago dejándola cubierta de esperma.

    Luego dice «falta algo para completar esta escena» y luego de acabar, empieza a orinarla. Ella estaba ahí, desorientada y yo producto de esta bizarra imagen eyaculo una vez más pero en el piso. Paul ahora ya satisfecho se despide de ambos y con una risa se viste y desaparece de la habitación. Yo me levanto y veo a mi tía ahí tirada, orinada, llena de semen, rasguñada, con chupones por todas partes, su ano sangrando y su maquillaje corrido. Jamás esperé verla así.

    La levanté y la llevé a la ducha. Le puse pijama y la acosté en mi cama, cuide de ella sin importar las cosas. Al día siguiente la lleve al servicio médico público para tratar sus heridas y al cabo de un mes ya estaba recuperada. Sin embargo su humor ya no era el mismo, estaba más seria y triste que de costumbre.

    Yo intentaba animarla pero no lo lograba. Cuando tirábamos ya no soltaba esos gemidos deliciosos que escuchaba con regularidad, era simplemente yo acabando dentro de ella y ella con una cara de indiferencia horrible. Un día la encontré masturbándose con el chorrito de la ducha, por lo que entré a entretenme con ella, tuvimos sexo pero nada, seguía con esa actitud de indiferencia, introducía mi pene y su expresión era la misma como si estuviera comiendo.

    Hasta que un día en la universidad, cancelaron las clases por lo que me tuve que ir antes a la casa. Llegué y cuando entro encuentro a mi amada tía, gimiendo con esa cara de puta siendo penetrada por Paul en su habitación, me ve a la entrada de la pieza a lo que dice, espera amor, se acerca a mí y cierra la puerta en mi cara, sin embargo, aun así se escuchaban sus exagerados gritos «aaah ahhh si amor más profundo aahh».

    Mi corazón estaba roto, salí de la casa y tomé un bus a mi ciudad natal, ya no podía seguir viviendo con ella.

  • Rudy y su reunión de ex compañeros

    Rudy y su reunión de ex compañeros

    Como ustedes ya saben, en mi relación con Rudy ha existido mucho placer liberal, mismo que nos ha permitido explorar situaciones sexuales extremas, y ésta que voy a relatar marcó un hito en nuestra relación.

    Un jueves de julio, Rudy me dice que el próximo sábado tenía su reunión con sus ex compañeros de Universidad, y que debía encargarse de apoyar en las compras de comida, bebida y juegos para aquel día de encuentro.

    Fuimos al comisariato y ella compró carne, pan, salsas, quesos, vino, ron y otras cosas más; un listado que llevaba y que le había entregado su amiga de faenas Naty daba a conocer que también debía comprar condones, aceite lubricante y antifaces. Hay que destacar que su amiga Naty fue también compañera de Rudy en la Universidad y según dicen, juntas han sacado leche a muchos cerdos de la facultad, así mismo han sido presa de la lujuria de un grupo de docentes que han dejado todo su esperma en sus agujeros.

    La verdad es que a mí no me molesta nada de su anterior vida, sin embargo el día sábado me impresionó la forma de prepararse para irse al paseo; para empezar diré que se bañó en la tina y se depiló hasta el último vello de la chepa y de las piernas, seguido se puso un terno de baño con hilo dental que prácticamente se le introducía en la raya de su culote dejando ver las nalgas prácticamente desnudas.

    Se fue despidiéndose con un beso y yo me hice como que entré a la casa… Al cabo de un rato salí tras ella en mi moto siguiéndola hasta el lugar del paseo que era una quinta vacacional en un valle vía a la costa. Cómo pude llegué y escondí mi moto… Al cabo de un rato pude ingresar adentro de la propiedad y esconderme en uno de los cuartos de donde podía ver todo el jardín externo que daba a una piscina con jacuzzi. Cerré la puerta y me quedé observando lo que pasaba cuando empezaron a llegar los excompañeros de mi esposa.

    No veía a Rudy por ningún lado, sin embargo cuando empezaron a comer pude ver que ella estaba con su amiga Naty y unos amigos disfrutando del asado que les servían. Tragos iban y venían y Rudy estaba bebiendo con Naty y sus amigos cuando de repente empezaron a lanzarse a la piscina. Un chico tomó a Rudy y la amenazó con lanzarle al agua y ella le suplicaba que no porque no tenía otra ropa… El chico asintió y le dijo que entonces se coloquen el terno de baño y Rudy, Naty y otras tres mujeres fueron adentro a cambiarse. Cuando salieron los chicos empezaron a silbar y ellas llegaban caminando juntas mostrando sus diminutos bikinis.

    Pude ver las nalgas de Rudy que se movían mientras caminaba… Al llegar a la piscina se sentaron y los chicos les servían bebidas. Dos chicos se situaron cerca de Rudy y Naty y empezaron a molestarles y hacerlas reír. Rudy se levantó y empezó a bailar con uno de ellos mientras Naty hacia lo mismo. En un momento empiezo a notar que el chico empezó a sobarle las nalgas a Rudy mientras los otros amigos le decían que siga… Todos estaban ebrios y empezaron a desnudarse en la piscina; Naty tomó a Rudy de la mano y fueron al jacuzzi y empezaron a beber vino. Naty empezó a besar a Rudy mientras se acariciaban sus cuerpos; en esas veo a los dos chicos que entran al jacuzzi y empezaron a sobar los culos de cada zorra, besaban los cuellos, espaldas y nalgas de Rudy y Naty y estas se daban vuelta sacando sus traseros y los besaban a ellos también. Al cabo de un rato veo que ambas putas estaban completamente desnudas y eran saboreadas por esos cerdos.

    Rudy y Naty acordaron ir adentro para continuar y cuando salieron del jacuzzi no estaban el resto de amigos y amigas de la reunión. Entraron los cuatro a la casa…Y de igual manera pude yo escabullirme hacia afuera desde donde veía una habitación con sofás y alfombras tipo árabe y luego me percato que adentro todos estaban en un orgía impresionante!!! Rudy y Naty se quedaron perplejas al ver esa escena de sus excompañeros… Mientras sus machos las tomaban de la cintura diciendo «que esperamos».

    Entraron los cuatro y se pusieron a un costado. Los dos cerdos desnudaron a Rudy y Naty y las pusieron de rodillas para que lacten sus miembros. Al cabo de un rato se acerca un ex compañero y empieza a lamer el culote de Rudy mientras ésta mamaba. El amigo de Rudy se molestó porque él quería culearla primero; se acostó en un sillón y le hizo cabalgar a Rudy. Ella se subió a ese miembro y empezaron a culear bien duro mientras Naty de igual manera era atacada en cuatro patas por el otro cerdo y a un lado.

    En un momento veo que Rudy hacia una pausa sacándose la verga y Naty aprovechaba y mamaba esa verga con los jugos de la chepa de Rudy… Nuevamente se la insertaba y el cabron le abría las nalgas para que Naty ahora le meta la lengua y le coma el ojete a Rudy. Siguieron así durante un rato hasta que veo que el cabron que estaba con Naty fijó su mirada en el ojete de Rudy. Sacó su miembro de la vagina de Naty y se dirigió hacia el culo de Rudy… En un momento vi como este le abrió las nalgas y metió su chorizo de una manera salvaje. Ambos cerdos empezaron a moverse y Rudy solo cerraba los ojos y mordisqueaba sus labios.

    Vi al lado y Naty recibía pene de dos cabrones también… Esta escena de ver a mi mujer y a su amiga llenas de verga y recibiendo golpes de testículos en sus vulvas me impresionó demasiado. Empecé a masturbarme y en un rato vi que algunos utilizaban antifaz, por lo que conseguí uno y entre a la habitación viendo de cerca como mi esposa y su amiga recibían pene de dos machos cada una.

    Mi pene estaba a mil y una ex compañera de mi esposa llamada Carolina estaba en el piso cabalgando a un puerco. Mi arrechera era demasiado y me situé atrás de ella pero esta no quería doble penetración porque tenía el ano virgen… Empecé a hacerle mamar mi verga y ella me tomó de la mano y me acostó cerca de Rudy y empezó a cabalgarme. Pude escuchar todo lo que los dos cerdos le decían a Rudy:

    -toma perra sé que te gusta… Abre el ojete para meterte lo más… Quieres que te preñe de nuevo? Te acuerdas cuando te culeaba en tu cuarto? Quieres que te preñemos los dos?? Ella solo decía más duro, más duro… Y en un momento empezaron a gemir los tres y empezaron a correrse dentro de Rudy y ella a explotar sus jugos entre los dos cabrones… Solo vi que sus movimientos eran fuertes y luego se tornaron débiles y después sacaron sus penes goteando semen de los orificios de Rudy.

    Enseguida mi esposa se levantó y vio que estaba con Carolina pero no me reconoció. Vio a su amiga Naty también en plena faena de verga y fue abordada por un ex compañero que tenía una verga bien gorda y circuncidada. Carolina se levantó y quería que la penetre en cuatro… La empuje contra un sillón y empecé a clavarle abriendo sus nalgas. En eso viene Rudy y se posiciona cerca y es tomada en cuatro por ese cerdo vergón y abriéndola las nalgas pude ver el ojete dilatado de Rudy. El cerdo escupió su ano y empezó a clavarle analmente a Rudy… El cabron se movía duro y su sudor caía en la espalda de Rudy.

    Este cerdo me quedaba viendo y me dice que buenas putas son nuestras compañeras verdad?? A lo que yo respondí las mejores. El cabron escupía el culo de Rudy a cada rato y en un momento empezó a tomar de las caderas a Rudy y se la metía todo hasta las bolsas, hasta que le digo… Déjame probar ese ano y el cabron me responde: ohhh cabron déjame que saque toda la leche en este culo y te la dejo para ti… En esas Carolina se incorpora y saca la verga del culo de Rudy y empieza a mamarle. El cerdo me dice aprovecha ahora que tengo la boca de esta perra en mi verga.

    Tomé a Rudy de las nalgas, ella solo se reviró para ver que había cambiado de macho. Tomé mi pene y se la metí de una sola en su ojete y empecé a culearla, sentía su ano totalmente dilatado… Era como una segunda chepa. En cada entrada y salida podía ver una mezcla de semen y líquidos que le salían del culo. En un momento veo a su amiga Carolina que mamaba al vergon y a otro compañero… El vergon me dice… Es mi turno a loque me hice a un lado y este empezó nuevamente a mandarle verga al culo de mi mujer. Su amigo le dice Juanca vamos al cuarto con esta perra para saborearla como en los viejos tiempos… Y los tres fueron a otra habitación.

    Me quedé masturbándome porque Carolina fue con otro compañero y en esas veo a Naty en un frenesí de sexo con un cabron que le dejaba todo en su ojete. Me acerco donde ella y le tomo de sus nalgas… Ella se reviró y me ve el pene y me dice: Marcos eres tú??? En ese momento asentí con la cabeza y le dije que me cabalgue… Me senté y ella empezó a cabalgar mi verga. Empezó a decirme que estaba loco y que era un cerdo al venir siguiendo a mi esposa… Empecé a mamar sus tetas enormes y a sacarle leche con mi boca… Mientras la perra se cogía mi verga de una manera descomunal. En un momento empecé a terminar y la perra me pedía que le preñe mientras yo succionaba sus tetas y metía mis dedos en su ojete.

    Cuando terminamos me dijo vamos a ver a Rudy y nos dirigimos a la habitación y cuando entre vi a Rudy en cuatro patas y un cabron clavándole la verga en el ojete mientras con su pie le pisaba su cabeza. El otro estaba sentado al filo de la cama con la verga flácida y escupiendo semen. El cabron empezó a darle duro hasta que terminó en el ojete de Rudy dejándola hasta la última gota de leche en sus entrañas… Ella se levantó y saludó con Naty.

    Los cerdos se quedaron acostados en la cama sudando y cansados mientras Rudy se limpiaba el semen que caía por sus muslos. Naty le dice adivina quién vino a verte… En eso me saqué el antifaz y Rudy se sorprendió y a la vez me dice: eso te pasa por andarme siguiendo!!! Le dije no hay problema ya que tú amiguita me hizo compañía… Rudy le dice a Naty… Es hora de ir a otro cuarto.

    Me tomaron de la mano y me llevaron a otra habitación y la dos se tumbaron en la cama ordenando que cierre la puerta con llave. En ese momento las dos putas empezaron a tijerear sobando sus vaginas húmedas de semen de todos los machos que las cogieron. Solo pude ver que sus clítoris se unieron y ambas explotaban sus jugos uniéndose en un frenesí de placer extremo. Rudy se sentó en el espaldar de la cama y Naty se subió como quien cabalgando a mi mujer, permitiendo que mi mujer empiece a mamarle las tetas de una manera desenfrenada. Naty levantó las nalgas y aprovechando le inserte nuevamente mi verga pero ahora en su ano. Le culeaba duro a la prostituta de Naty tanto que mi glande estaba a punto de estallar,cuando ya me venía les puse a las dos en frente y terminé con mi semen en las tetas de las dos.

    Sonó el celular de Naty y era su marido. El cabron había venido a recogerla y ella se vistió y salió de inmediato. Por nuestro lado salimos también con Rudy viendo en la sala que todos sus excompañeros estaban desnudos y durmiendo. Salimos y el esposo de Naty me vio y me dice: Marcos de seguro también te culeaste a mi mujer, yo no respondí porque ese cerdo de seguro tomará venganza.

    Si les gustó este relato, escriban a [email protected] contando sus experiencias con sus mujeres y amigas. Podemos intercambiar experiencias y quien sabe algo más.

  • Esas pelotas debían ser aserruchadas y ¿por qué no, su falo?

    Esas pelotas debían ser aserruchadas y ¿por qué no, su falo?

    Esa noche fue oscura para la familia, saber que uno de nuestros integrantes, había sido ultrajado y vejado hasta más no poderse fue brutal para nosotros, pero más para ella, mi hermana. Regresando de la universidad, alguien se acercó desde detrás de ella, le tapó la boca, y la llevó a unos matorrales, donde la desnudó e hizo con ella lo que quiso. Sus declaraciones al testificar fueron para mí, destructoras.

    Ella al regresar de la universidad, tomó un atajo que le costaría no solo su dignidad sino su forma de vida más adelante. El desgraciado que la violó, se tomó el tiempo de quitarle toda la ropa, le amarró las manos y los pies, a las esquinas de una mesa. Cuando despertó pudo ver como su violador, se acercó a ella con su trozo de carne en una de sus manos dirigiéndose a quitarle lo más preciado que tenía, su virginidad.

    Sin ningún tipo de compasión, introdujo su falo en su interior de golpe, causándole gran dolor, sin embargo, sus gritos no podrían ser escuchados por nadie, pues al intentar gritar se dio cuenta que tenía un trapo en su boca, además al mirar hacia arriba pudo notar que se encontraba en una especie de sótano, por lo que inmediatamente supo que iba a ser imposible que él se detuviese por algo más que no sea ella misma.

    Sus fuerzas solo sirvieron para moverse ínfimamente, pero lo suficiente como para que, el cerdo que la estaba empotrando se corriese, en sus palabras: “Tres lechazos calientes me llenaron toda, me sentí desfallecer y, por un momento el mundo se paró para mí”, y es que no solo tenía un gran falo, sino, además, unos huevos re gordos, la imagen que tuvo al vérselos, y que dijo que no la olvidaría, sería la de esos huevos rebotando sobre su coño, estimulados por ella en contra de su voluntad, esperando el momento de vaciar la semilla del bastardo. Pero no paró ahí, la siguió violando una y otra vez, por bastante tiempo.

    Al cabo de un rato luego de parar, regresó, su miembro estaba igual de duro que antes, como si todo lo que había hecho no hubiese pasado. Le desato los pies, y cuando ella pensó que la soltaría, solo la dio vuelta sobre la mesa, su pecho contra la mesa, y dejando su trasero a vista de él, sintió como las manos de este le abrieron las nalgas, no fue difícil darse cuenta que, era turno de su ano, intentó moverse, pero inmediatamente sintió, con mucho dolor, como el mazo de carne de este, se introducía dentro de ella, esta vez fue más compasivo, paró a la mitad, para luego simplemente introducir de golpe el resto de su polla dentro de su interior, sintió como si la tercera parte de su intestino grueso se llenara.

    En medio del dolor que sintió, pues nunca pensó si quiera hacerlo por ahí, no se percató que el vaivén ya había iniciado. Se la metía y sacaba hasta la mitad, para luego seguir y seguir de nuevo. Simplemente se quedó quieta hasta sentir como de esos huevos constante semen inundó por completo su intestino, le quemaba y ardía; así de fuerte como entró el falo, también salió. A grandes chorros se desbordaba la leche de ese cerdo de ella. No pudo sino solo quedarse ahí. Cerró los ojos y pensó que moriría.

    Al cabo de un rato, despertó, estaba desatada, pero seguía desnuda sobre esa mesa, la cómplice de todo. Como pudo se levantó, pese incluso al dolor que sintió cuando quiso pararse correctamente, el desgraciado le había roto el culo, y como consecuencia no podía caminar bien. Gateando se puso su ropa, cogió sus cosas que estaban intactas, vio la hora ya eran las 4 de la mañana, como pudo salió del lugar, era un descampado, luego de caminar varios minutos hasta que llegó a la carretera, donde fue encontrada por un patrullero quien la llevó de emergencia a un hospital donde fue atendida.

    La policía tenía un sospechoso, pero no había pruebas suficientes de que el fuese, y tampoco quisieron investigar, la zona donde vivía este era peligrosa según averigüé. Pero yo no podía dejar que esto quedara ahí, así que investigue al sospechoso de la policía, en efecto el barrio era peligroso, y por casi dos semanas le seguí los pasos, tenía un croquis de su barrio, incluso una noche entré a su domicilio, y tomé fotografías de su casa, por si tenía que asaltarle y yo mismo hacer justicia. Pero siempre estaba acompañado de alguno de sus amigos, pronto me desanimé de mi misión.

    Pero un día, en las noticias vi el caso de una chica que había sido encontrada en un sótano, muerta, sobre una mesa, apagué el televisor justo cuando alguien apareció, fui a mi cuarto y me planteé volver a seguirle, quizá esta vez encontraría algo sospechoso, esa misma noche fui hasta su barrió, con un pequeño equipo preparado por si algo salía mal. Eran como las 3 de la mañana, llegó en un auto el cuál conducía, se notaba algo preocupado, se acercó a la maletera de su automóvil, desde donde sacó algo que resultó tener piernas, parecía una chica la que llevó cargada hasta su casa, supe que tenía dos opciones, llamaba a la policía o me aventuraba y trataba de hacer mi propia justicia.

    La segunda opción resultó ser la que elegí, me acerqué a su casa, trepé por uno de los lados, y entré por una de las ventanas, cuando me coloqué desde una posición segura, pude ver como en efecto era una chica, esta le recriminó que la dejara ir, que no diría nada a nadie, que no diría nada respecto de que le pasó a su amiga, aunque esté muerta no diría nada. Supe que se refería a la chica que encontraron, pero este le dio una cachetada. Supe que debía hacer algo, o terminaría siendo cómplice si algo le pasaba a la chica.

    Aproveché que se distrajo al bajarle el sostén a la chica, y con una sartén que había cerca le di tremendo golpe en la cabeza, ello provocó que se desmayara, la chica se sorprendió al verme, le dije que se fuera, que yo me iba a encargar de él, ella sin pensarlo solo se marchó como pudo y con sus cosas, antes de salir de ahí volteó a verme, y me dijo: “Tú eres la hermana de esa chica”. Ya vete, le dije.

    Coloqué al mastodonte en la mesa de su comedor, de la misma forma en como este había colocado a mi hermana, lo até fuerte de las extremidades, y lo desnudé por completo. Saqué una navaja de mi bolso, y cuando me dispuse a hacerle lo peor, supe que debía estar consciente primero, y esto debía ser igual de impactante para él, que como lo fue con mi hermana.

    En efecto su cosa incluso dormida, estaba re gorda, y en verdad esos huevos concordaban con la descripción de mi hermana, este había sido el violador de mi hermana, y la pagaría, pero no con su vida. Le lancé un poco de agua en la cara, a lo que este se despertó confundido y adolorido, intentó moverse, pero obviamente le fue imposible, al darse cuenta de mi presencia se quedó embobado, y pude notar como su trozo se ponía duro y se extendía su máxima expresión, y eso era porque yo no solo estaba delante de él, sino que estaba completamente desnuda.

    Había decidido que, esto sería especial para él, y de alguna manera debía ser así. A diferencia de mi hermana, yo había mantenido un cuerpo fitness, por lo que, no era de esperar que no tuviera a diferente de ella, unas tetas más grandes, así como una cintura más formada, y mis líneas de expresión allí abajo era de un mujerón. Me froté con una de mis manos el coño, para luego acercarme a él y le dije si conocía a mi hermana, le mostré una foto de ella, este sonrió y me grito: “Perra ya suéltame, y te daré igual de duro como le di a tu hermana, que por como estás, se nota que necesitas de un buen pollón que te rompa.”

    Sus palabras me llenaron de enojo, al punto que, sin pensarlo, y como estaba con las piernas abiertas y sus dos pelotas colgando re gordas, le pateé lo más fuerte que pude. Este, solo dio un grito de dolor, y sin dejarme de insultar me dijo: “Te juro que cuando salga de aquí, no solo te romperé eso que tienes por culo, sino que te destrozaré el útero como no te imaginas, te lo voy a llenar con mi leche caliente, y habrás de querer olvidar el día en que decidiste hacer esto, maldita perra.” “Te voy a preñar, y vas a ser mi putita, y si te niegas, te mataré maldita pe…”. Antes de poder terminar de decir sus tonteras, y viéndole sin siquiera pestañear, le mostré la navaja que tenía en mi otra mano, su rostro de enojo pasó a ser uno de miedo, que antes de terminar su insulto paró de golpe. ¿Qué vas a hacer?, me dijo.

    Me acerqué a él y con una de mis manos tomé su falo, le masajeé su trozo y le dije; “No, no, no bebe, esto tienes que mantenerlo duro sino no resultará como quiero” Sin perder más el tiempo, además que comenzaba a tener frio, aunque el frio claramente lo sintió él. Levante su falo y escroto con una de mis manos, con la otra coloqué la navaja en la parte baja de su bolsa de carne, y con el filo frio y afilado hacia arriba, y ante la mirada atónita del cerdo. Comencé lentamente a aserruchar sus genitales. Él cerdo no paraba de gritar e intentar moverse, pero eso empeoraba su dolor, pues me facilitaba el corte. Podía habérselo cortado de tajo, e irme sin más, pero él tenía que sufrirla. Pronto él ya no gritaba, se había desmayado del dolor, sus ojos estaban en blanco, pero respiraba.

    Seguí sin más cortándosela, a los 30 segundos su escroto estaba separado, podía sentir como sus testículos se separaban de su cuerpo conforme iba cortando su carne. Los próximos 30 segundos me dedique a su pene, el cual pensé dejárselo, pero sabía que con este igual podría follar, y que, en todo caso debí solo cortarle el pene, pero ya sin testículos, ese mazo de carne no lo serviría de nada. Al cabo de un minuto, terminé de cortárselo por completo, iba a resultar imposible si quiera que le cosan de nuevo su pene, porque al aserruchar su carne, dificultaba su unión de nuevo, además, no le iba a dejar sus partes para que puedan intentarlo.

    Tomé sus partes y con mucho cuidado las coloqué en una botella con agua. Lo coloqué en mi bolso, me coloqué ropa y dejé al desgraciado con algodón en su zona para que no se desangrará y viviese, viviese sin la posibilidad de volver a violar, y con la posibilidad de que lo violen a este por el delito que había cometido.

    Salí de ahí, y me fui a mi casa, quería olvidarme de lo que había pasado. Al otro día desperté algo tarde, prendí el televisor y a los minutos vi las noticias, habían encontrado a un hombre amarrado a una mesa en su casa, tenía signos de mutilación, en efecto era el cerdo, lo habían identificado como el violador de mi hermana, y de la chica que había aparecido muerta.

    Según los medios, una vez se recuperase, iba a ser puesto a disposición de las autoridades. Ya estaba hecho, ese maldito no podría volver a hacer daño a nadie. Mi hermana al enterarse se emocionó, me dijo que como hubiese querido ella ser la que le cortase el miembro a ese desgraciado, lo que lamentaba era que viviría. La miré a los ojos, y le dije: “Ya no pienses en eso, ese vivirá, pero sin nada con lo que violar, más bien a él lo violarán en prisión”, Ella me abrazó.

    En mi mente sabía quién se lo había cortado y cómo, obviamente había sido yo. Su trozo y huevos escondidos en una zona secreta de mi habitación, a veces lo sacó y me masturbo mientras lo veo. Por alguna razón recordar sus palabras me excitan, y me corro cuando imagino como le aserrucho su polla.

    Comenta si te gustó, tus comentarios como tu valoración son muy importantes para mí. Gracias por leer.

  • En su cumpleaños: la dominamos entre tres

    En su cumpleaños: la dominamos entre tres

    Mi novia Andrea es de las mujeres más hermosas que conozco, sus piernas son lo más perfecto que existe en la tierra, sus nalgas redondas y grandes, sus pechos medianos con pezones rosados respingones y por supuesto una cara inocente que a veces se oculta en su largo cabello. Yo fui el primer novio que ella tuvo, sin embargo, ambos con los años fuimos explorando un mundo que se nos seguía expandiendo.

    Entre sus fetiches está el de ser sumisa, ser amarrada, ser humillada de forma sexual y el de vivir experiencias nuevas constantemente. Tras años juntos no hemos parado de conocer experiencias nuevas, la que a ella más le ha gustado hasta ahora es verme con otras mujeres, le gusta ver que logré estar con personas igual o a veces hasta más sexuales que ella, le gustan los juegos y los detalles, le gusta verme con otras personas.

    Sin embargo, tras varias semanas de trabajo intenso nuestras novedades habían bajado mucho, su cumpleaños llegaba pronto y me pedía de regalo una experiencia nueva, algo inolvidable…

    Sabiendo que ella se masturba con una frecuencia bastante constante decidí jugar con ella y comprarle un cinturón de castidad. Al principio la idea no le convenció mucho pero la idea del juego, de salir con eso en público le encantaba.

    Un día salimos con una amiga de confianza nuestra, una persona con la que yo ya me había acostado y con la que los 3 compartíamos un pasado sexual. Fue inevitable que en la conversación surgieran diferentes temas, incluyendo el de el grosor de mi pene. Andrea, mi novia lucía casi torturada… podía notar que estaba calentándose el ambiente pero ella no iba a poder hacer nada mientras yo no la liberara.

    – Deberíamos hacer algo un día, los tres o tal vez solo nosotros dos, comentó su amiga.

    Andrea se apresuró a decir que le gustaría en algún momento pero que justo ese día no creía que podía. Me miró y me dijo con la cara sonrojada ¿Puedo contarle?…

    Se me aceleró el corazón… acepté.

    Andrea, tenía unas sandalias que adornaban sus bellos pies y un vestido azul que dejaba ver bastante de sus muslos y sin importarle mucho que estábamos en un restaurante llevo sus manos a su vestido y lo levantó lo justo para que se viera a forma de una tanga el cinturón que llevaba.

    Su amiga se río, no podía creerlo. «Juro que ustedes son la pareja más pervertida que he conocido», afirmó. – No tienes idea, contesté.

    Estoy seguro que esa carita se vería bien con un par de vergas en sus mejillas, lástima que estés «castigada» contestó.

    El día siguió con normalidad, pero esa y varias conversaciones habían elevado demasiado la temperatura.

    Andrea y yo llegamos a la casa entre besos desenfrenados… llegamos a la sala sin prácticamente ropa encima. Ella seguía con su cinturón, de rodillas chupando mi pene y suplicándome que la liberara para poder sentirme adentro.

    Sus ojos se clavaron en los míos mientras con la lengua iba masajeando mis testículos. Mientras hablábamos sucio. Como de costumbre le pregunté si para su cumpleaños tenía en mente algo, si quería verme penetrar a su amiga que vimos en la tarde…

    Para mi sorpresa, ella negó y dijo que desde que no había podido masturbarse estaba deseando una pinga rebotando en sus mejillas, ella no había dejado de pensar en el comentario anterior sobre tener 2 pingas en su boca y esto me tomó por sorpresa.

    Haberle negado la penetración la estaba convirtiendo en una autentica ninfómana, estaba desesperada por una penetración profunda en su boca y vagina.

    Le dije, entonces que si lograba hacerme venir tal vez iba a considerar traerle a alguien como regalo de cumpleaños. Ella obedeció y uso su boca para hacerme venir a chorros.

    …..

    Los días pasaron y ella seguía usando el cinturón, estaba sufriendo de calentura y yo encontraba eso muy gracioso. Hasta que llegó su día de cumpleaños.

    En la tarde fuimos a comer con sus amigos, ella usaba un vestido ajustado que hacía relucir sus enormes senos y cuya tela se marcaba lo suficiente para dejar entre ver que como mínimo estaba usando una prenda interior particular… Fue entonces que en medio de la reunión varias personas le dieron regalos. Incluido yo que le regalé en una cajita un collar color plata muy hermoso, con una llave metida en medio… Ella me vio emocionada, me dio las gracias y discretamente me dijo «Está llave es para…??»

    – Sí, quiero que vayas al baño. te lo quites y lo pongas en tu bolso.

    – Pero no traje ropa interior

    – Yo sé.

    Ambos nos miramos cómplices a lo que ella se levantó, se disculpó y se fue al baño.

    En su regreso era notable que algo faltaba en su cintura, creo que algunos lo notaron pero nadie señaló nada. Andrea estaba enrojecida completamente y varias veces le preguntaron si todo estaba bien, ella solo decía que creía que estaba roja por las bebidas que había tomado. El resto del almuerzo estuve pasando mis dedos por su cintura marcada que tenía, esas caderas con forma de pera perfecta que manejaba.

    Al terminar el almuerzo nos fuimos en carro y mientras conducía, ella se levantó el vestido dejando ver unas piernas bronceadas que resaltaban bastante con el color de su vientre. Sin pensarlo dos veces se introdujo un dedo mientras íbamos por la carretera y salió completamente lubricado… «mira», señaló. A lo que sin pensarlo metí su dedo en mi boca y le dije que otro regalo de cumpleaños le esperaba en casa.

    Llegamos cargados de regalos a la casa, donde había música y un olor muy agradable… a los dos se nos notaba que el corazón nos palpitaba rápido e intenso. Dejamos los regalos en la cocina y nos serví una copa de vino. «Tengo algo para ti», le dije mientras sacaba de una de las gavetas de la cocina un collar con correa. Mientras ella se acababa el vino se lo puse en el cuello y la dirigí arriba de las escaleras.

    Antes de llegar al cuarto le demandé que se quitara el vestido y las sandalias. Ella entraría completamente desnuda a un cuarto donde la esperaban dos hombres.

    Hice las presentaciones correspondientes y le ordene a Andrea saludar a cada uno como se debía.

    Andrea saludo a Jorge primero de la mano, él le beso la palma y con un suave movimiento la hizo dar una vuelta para apreciar sus hermosas nalgas desnudas, Luego saludó a Ricardo quién directamente le dio un beso de lengua.

    Sin esperar mucho, al ritmo de la música la tomé del cuello y también la bese mientras los otros la empezaban a manosear. y con mi mano tomé de la cama una tela que tenía para la ocasión… le vendé los ojos y la pusimos de rodillas. Cada uno de nosotros se fue sacando el miembro y poniéndoselo en la cara.

    Andrea tenía una pinga en cada mano y la mía en su boca. Cambiando turnos cada cierto tiempo.

    Su saliva estaba encima de todos y la situación estaba escalando muy rápido. Fue cuando le ordene a Jorge sentarse en una silla y a Andrea la pusimos a cabalgarla de espaldas a él mientras Ricardo aprovechaba lo mejor que podía la altura de la cama para meterle el pene en la boca. Todo esto mientras yo con los dedos estimulaba su clítoris.

    Sus gritos son algo que nunca olvidare, el placer estaba en su punto y sin dar mucho tiempo se vino a chorros. En total fueron 3 orgasmos seguidos o más, parecía que ella iba a estallar.

    La penetración iba cada vez más rápida y su cuerpo parecía poseído. No fue mucho tiempo hasta que pidió que paráramos, se tumbó en la cama y tuvo varios temblones en sus piernas luego de esos orgasmos.

    «Yo sabía que no ibas a aguantar mucho, por eso es que yo me voy con otras chicas constantemente. Ellas sí podrían conmigo»… le dije de forma burlona a lo que ella me respondió con una sonrisa entre ofendida y deleitada.

    – Claro que puedo, dijo mientras se tumbaba en la cama y se llevaba a la boca los dos penes.

    Yo riéndome, le desabroche el collar y empecé a darle nalgadas que iban variando en intensidad.

    Fue cuestión de tiempo a que uno de los chicos se viniera en su boca, dejando un rastro de semen que bajaba a su barbilla. El tipo se hizo a un lado y gimió con fuerza, mientras yo me disponía a penetrarla.

    El otro tipo puso sus testículos en su boca a lo que ella empezó a succionar con dificultad.

    Mi penetración era dura y después de tantos años ya conocía el cuerpo de Andrea, sabía lo que tenía que hacer para que se viniera y no fue cuestión de mucho tiempo a que ella cerrara sus piernas y gimiera en su quinto orgasmo del día.

    La sobre estimulación era tanta que no pude evitar tomarla del pelo y cogerla en posición de perrito mientras ella anunciaba la llegada de otro orgasmo, fue ahí que yo finalmente tuve una explosión de semen dentro de ella y seguido a eso ella también se vino.

    Fue un momento de complicidad entre los 4 quienes compartimos varias risas al ver que habíamos logrado darle a Andrea un cumpleaños inolvidable. Ella se tumbó en la cama junto a mi y después de un rato decidimos bajar por agua todos sin ningún problema con nuestra desnudez.

    Estábamos completamente sudados, desgastados y sedientos. Tomamos varios vasos de agua mientras Andrea desnuda frente a todos nosotros nos daba las gracias.

    No voy a mentir, verla lubricada en su sudor, con su cuerpo descubierto y su vulva al aire me dio unas grandes ganas de seguir. Pero tras una conversación muy a mena entre todos, Andrea se dirigió donde Jorge quién no se había venido todavía y justo en la cocina tomo su pene, se puso de rodillas y empezó a mamarlo frente a todos nosotros, «no creas que me olvidé de ti», decía.

    Sus muslos se marcaban mucho en esta posición, sus nalgas enrojecidas se veían especialmente deliciosas. Mientras la veíamos mamar esa verga.

    El tipo respiraba cada vez más acelerado y dejó fluir una gran cantidad de semen en su cara sin darle mucho tiempo a reaccionar…

    Fue todo un espectáculo. Tanto así que la había vuelto a tener dura. Andrea, se levantó todavía con su cara empapada de semen y viendo la verga mía y la del otro chico dijo «veo que todavía no planeamos parar».