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  • Mi tía me seduce

    Mi tía me seduce

    Había ingresado recién a la universidad, tenía 18 años, viva como todo joven en casa de mis padres, también vivían con nosotros mis tíos, recién casados, Jairo, el hermano menor de mi madre y Liana, su esposa, antes de casarse ella era nuestra vecina, venía de una familia común y corriente, sus padres y 2 hermanas, se hicieron novios de muy jóvenes y finalmente se casaron, ellos fueron a vivir a casa de mis padres.

    La vida transcurría con normalidad, mis padres trabajaban todo el día hasta las 8 pm que volvían a casa, mi tío era marino mercante, por lo que viajaba constantemente por semanas dejando a mi tía sola en casa, ella se dedicaba solo al hogar, yo estudiaba por las mañanas, por lo que tenía toda la tarde en casa cuando no me quedaba fuera con mis amigos.

    En las tardes hacia mis trabajos que dejaban en la universidad y mi tía me acompañaba casi siempre, conversábamos mucho y cogimos mucha confianza, nuestra relación era más de amigos que de tía sobrino, con el tiempo tal fue nuestra confianza que empezó a preguntarme por mi vida sexual, yo era muy tímido en ese tiempo, había tenido enamoraditas más nunca había tenido sexo, me daba mucha vergüenza pero finalmente terminé contándoselo.

    Después de eso ella cambio mucho conmigo, se me acercaba más de lo normal, cuando hacía tareas se acercaba a leer lo que escribía, siempre chocaba sus tetas con mi espalda, agarraba mi pierna, hacia movimientos que parecían accidentales y tocaba mi paquete que por cierto estaba bien tieso cada vez que ella se acercaba, me lo tocaba como accidentalmente, eso se repetía día tras día.

    Hasta que un día se sentó a leer lo que hacía con su mano en mi pierna como siempre lo hacía, pero está vez puso su mano sobre mi paquete bien duro, yo estaba con un buzo, por lo que se notaba claramente mi erección, vi que ella de reojo lo miraba sin sacar su mano, yo estaba muy excitado en ese momento, cogí primero su mano como instintivamente e hice que ella agarre muy bien y apriete con su mano sobre mi buzo mi pene erecto, ella no dijo nada.

    Le pregunté en doble sentido si le gustaba, ella me dijo que si, mucho, yo instintivamente guíe su mano y la metí dentro del buzo e hice que me agarre directo el paquete, ella solo se dejó llevar y una vez con su mano en mi pene erecto, ella misma empezó a masturbarme, no decíamos una sola palabra simplemente ella me masturbaba hasta que finalmente terminé en su mano, ella se rio y se fue.

    Yo fui a ducharme. Después de ese día está acción se volvió un ritual, ella se acercaba dónde estaba yo, se sentaba al lado mío conversábamos y me masturbaba todos los días que estábamos solos hasta que un día cuando ella llegó, no resistí y la bese, apenas ella cogió mi pene, ella correspondió mi beso, nos paramos y sin dejar de comernos nuestras bocas fuimos hasta su habitación.

    Parecíamos 2 bestias en celo, nos quitamos la ropa, yo no tenía más experiencia que la que había visto en las películas porno que veía, cuando quedamos totalmente desnudos, simplemente procedí a penetrarla, ella me araño la espalda simplemente recibía lo que le daba, estaba tan excitado que solo dure unos minutos y si pensarlo termine dentro de ella, fue muy rica esa sensación de vaciarme dentro, ella solo me cogió del culo y empujó hacia ella como queriendo que todo mi semen quede adentro.

    Después de eso, pasaron unos minutos y volví a estar erecto, está vez ella me guío a hacerle sexo oral, está vez si estuve siguiendo sus instrucciones por buen tiempo hasta que ella misma se volvió loca y pidió que se la meta, nuevamente lo hicimos, está vez si pude gozar ese rico cuerpo, después de ese día, lo hicimos a diario en casa, mi tío había salido la noche anterior de viaje, él se fue por 3 semanas, por lo que todo ese tiempo lo hicimos.

    Cuando el volvió, ambos nos dieron la noticia que ella estaba embarazada, todos los felicitaban, yo también hice lo mismo, hasta el día de hoy no sé si ese niño es mío o de mi tío, nunca más volví a tirar con mi tía, pero los juegos de ella de acercarse, tocarme y hasta coger mi pene erecto se dan hasta el día de hoy, tal vez en algún momento pueda volver a pasar.

  • Mi rey mago favorito (hermana-hermano)

    Mi rey mago favorito (hermana-hermano)

    Leyendo tus relatos en CuentoRelatos, es que me decidí a contar mi historia si es que puedes volcarla ahí. Lo único que voy a pedirte es el cambio de nombres y país por razones más que obvias.

    Como dicen mis amigos, soy una chica de muy buen ver, con un metro cincuenta y cinco de estatura, buenas piernas adornadas con un formado trasero, que se deja mirar por más de uno, según comenta mi entorno, un culo perfecto, con forma de una deliciosa manzana, que obvio, muchos quieren morder, No tanto así mis senos, que son pequeños, y duros por lo musculosos, por los que me han dicho, son deseables, sumado a los pezones protuberantes, que sobresalen de las areolas. No digo ser la perfección, pero me definen así.

    Mis ojos contrastan con el aceituna de mi piel, haciendo resaltar su celeste, junto al cabello negro.

    Esta historia se remonta a la época cuando había cumplido mis veinticinco años, esos hermosos años que fui (y sigo siendo) la favorita de papá, la mimada y más consentida por él. A mi hermano mayor le ocurría lo mismo con mamá.

    En el contexto familiar, somos liberales, no existen tabúes ni represiones de ningún tipo, nos criaron con la posibilidad de elegir qué hacer y cómo hacerlo, siempre dentro de un marco de respeto.

    Todo esto comienza días posteriores a navidad, específicamente una noche de reyes.

    Entre broma y broma al horario de la cena, mi hermano me molestaba diciendo que era la preferida de papa, por los beneficios que gozaba, que esas prioridades y lucros se debían a que era adoptada, (no hay otra cosa más molesta para que él me diga)

    – Luis, el ser adoptada es una bendición, porque por lo menos, fui elegida, no como vos que fuiste un craso error.

    Todos echamos a reír como locos.

    – Carolina, me imagino que no esperaras el regalo de los reyes magos ¿no?

    – Luisito, mi querido hermano, si llegan a venir los reyes magos el regalito se lo voy a dar yo. (guiñando un ojo y tirando beso al aire haciendo trompita)

    – Seguro hermanita querida, por las dudas deja tus zapatos en la entrada de tu pieza, pero en vez del tradicional pastito y agua, pone un six de cerveza y una picada.

    – Lo voy a tener en cuenta.

    Al fin de la cena cada uno nos fuimos al cuarto, mis padres en el primer piso de la casa, nosotros en cuartos contiguos por la planta baja.

    Pasado un rato, escucho a Luis pasar al baño, ocurriéndoseme una broma. Como duermo desnuda, me puse un salto de cama para ir veloz a la heladera y dejar en la entrada de mi habitación las zapatillas, una botellita de cerveza y un sándwich de miga que había quedado de la cena.

    Alcance a entrar justo que mi hermano salía del baño, volviendo a quedar en traje de Eva, me acosté escuchando la risa de Luis cuando vio lo que había hecho. Me encantan esas noches de familia en las cuales todo es risa.

    Ya muy cómoda en mi cama dispuesta a ver una película que me habían recomendado. pasada media hora y bastante excitada por el tono erótico de la misma y lo bueno que estaba el protagonista principal, siento unos ruidos fuera de mi cuarto, no voy a negar que estaba asustada, motivo por el cual me lance sin hacer ruido hacia la puerta para cerrarla con llave, estaba a punto de hacerlo cuando la vi abrirse lentamente, quede paralizada del miedo, quería gritar y no podía, llamar a Luis quien se encontraba más cerca me fue imposible, tenía la garganta seca y no salían palabras. Mi hermano es más fuerte que papa, con su metro noventa, anchas espaldas, fuertes brazos que parecían tallados con un cincel y si el intruso solo observaba sus marcados abdominales, seguro saldría huyendo despavorido.

    Para mi sorpresa, al ver ese “intruso” me di cuenta enseguida quien era, vestido con una sábana a forma de túnica, un par de ojotas “Adidas” y una corona de cartón que habíamos traído de una cadena de hamburguesas, sumado a una ardilla de peluche que oficiaba de barba.

    – Luis, que haces vestido así brother, me hiciste asustar.

    Atónito al verme desnuda, se quedó también paralizado como yo hace instantes atrás.

    – (tragando saliva) vengo por mi regalito…

    – Pero vos no sos un rey mago jajaja y yo dije si venían ellos o uno de ellos.

    – Bueno pensé que no te darías cuenta (imitando un llanto)

    – Vení sentate acá conmigo.

    Nos sentamos en la cama, me puse una remera y un short para poder ir a buscar otra cerveza para mí. Al regresar ya se había sacado ese improvisado disfraz, quedando solo con el calzoncillo, el cual dejaba ver algo muy pero muy interesante debajo.

    Charlamos dos o tres estupideces y nos reímos del burdo disfraz de rey mago apurando esas cervezas.

    – Bueno Caro, me voy a dormir, por cierto estas hermosa, tu cuerpo es precioso y excitante, que feliz debe estar tu novio de disfrutar de él.

    – Luis querido, hace rato que no tengo novio, ¿dónde te quedaste?

    Mientras se lo decía, con mi dedo índice recorrí todo su marcado abdomen circundando cada uno de los músculos, viendo como su calzoncillo crecía demasiado rápido.

    – Y tu novia debe disfrutar de esto (agarrando su miembro con mi pequeña mano) a pleno, se ve o mejor dicho, se palpa sabroso.

    – ¿Dónde te quedaste vos? Yo tampoco estoy con pareja, solo ocasionales.

    No termino de decirlo que sus labios se acercaron los míos posándose tímidamente, no supe que hacer, me había tomado de sorpresa, en realidad yo no supe que hacer, pero mi vagina sí, me lo demostró con la humedad que comenzó a inundar y su interior a palpitar. Muy de a poco mi boca fue cediendo al tibio beso, a la vez que su lengua quiso encontrarse con la mía para comenzar este juego que se tornaba peligroso, sabrosamente peligroso.

    No me pregunten, pues no se en que momento ambos estábamos totalmente desnudos, nuestras manos recorriendo los cuerpos en una sincronía que no habíamos programado, esas mismas que al unísono buscaron los sexos palpitantes y deseosos cada uno del otro.

    Voy hacia el sur de su anatomía a fines de hacerle un oral que no olvidaría en su vida, me detuvo alzándome en brazos para depositarme en la cama, dando comienzo a ese momento delicioso en que se posiciono sobre mí para que nos practicamos mutuamente ese placer bucal.

    Mientras su lengua recorría mis labios abriendo paso al interior en búsqueda del clítoris, mi lengua paseaba por la longitud y circunferencia de su sabroso miembro, el que ya había empezado a ofrecerme su jugo pre seminal exquisito, que hacía burbujear mi vagina sedienta; mis piernas suave y lentamente se abrían más y más para no obstaculizar su tarea y brindarle a pleno el sabor de mis jugos tibios que emanaban a borbotones, estaba siendo muy cuidadoso y suave, introdujo dos dedos dentro mi húmeda vagina haciéndome estremecer y vibrar. Abrí mi boca y tirando la piel que cubre la sabrosa cabeza del miembro hacia atrás, comiéndola toda, al tiempo que la cubría nuevamente con su piel al retirarla.

    Comenzó con un juego de caderas que me enloqueció, sus grandes testículos pendían en el abismo de sus piernas, con mi mano derecha los sopese, apreciando la tersura de piel recién afeitada, la curiosa lengua recorrió cada centímetro de esas grandes y hermosas bolas. Al dedicarme nuevamente a su miembro, me taladraba la boca, sus movimientos marcaban el ritmo, apretando suavemente con mis labios, hacía el recorrido desde la punta hasta la mitad de ese sabroso tronco.

    Su hábil lengua hacia un espectacular trabajo en mí, me estaba llevando a las nubes, pasándome algo que nunca me había ocurrido, tuve un orgasmo sin previo aviso, no sentí esa sensación de hormigueo ni la tensión en el cuerpo que por lo general se extiende a mi cara, manos, pies, todo el cuerpo como antesala del goce y disfrute.

    Se detuvo luego de llenarle la boca con el producto de mí orgasmo diciendo…

    – Carito, no quiero terminar aun… pasemos a fase dos.

    Me tomo entre sus brazos con la facilidad que se levanta una caja de cartón vacía, ubicándome en la cama en la llamada posición de perrito, detrás de mi sentí el calor de sus genitales acercarse, apoyándose en la húmeda entrada vaginal, su gran miembro fue ingresando de a poco, delicadamente; tengo que reconocer que su tamaño, si bien no era muy larga, era gruesa, me hizo doler un poco, al escuchar mi queja se detuvo para recomenzar más despacio aun y haciendo escalas pequeñas de descanso para que se acostumbre mi complaciente sexo. Una vez dentro todo su trozo de carne comenzó a moverse muy rico y sobre todo hábil, estaba disfrutando a full la hombría de mí querido rey “hermago” mezcla de mago con hermano.

    Siento endurecerse al miembro dentro del canal vaginal como antesala de lo que viene, calculo una catarata de semen que inundaría mis entrañas, solo pensarlo me hizo explotar en un hermoso y tierno orgasmo, con un gran gemido que debí ahogarlo mordiendo la almohada por la cercanía de mis padres y el silencio reinante en la casa. Luis al darse cuenta, estimo, se excito más aun puesto que sus embestidas se hicieron más rápidas y contundentes sintiendo su producto tibio impactar en forma violenta sobre mi útero una y otra vez, su descarga seminal parecía no tener fin. Una vez que nuestros instintos sexuales fueron satisfechos caímos de espaldas en la cama, nos miramos acercando nuevamente nuestras bocas fundiendo un apasionado beso para luego, mirándonos fijamente a ojos, solo sonreímos.

    – Siempre te desee hermanito, nunca pensé que llegaría un día en donde tendría sexo con vos.

    – Me pasaba lo mismo princesa. Pero hoy fue algo que no puedo explicar el por qué sucedió, solo se me cruzo por la cabeza y la excusa fue hacerte la broma del rey mago debido a lo hablado en la mesa.

    – Creo que fue sincronía de hermanos, me paso algo similar, y justo que estaba por echarme “una mano” yo sola, escuche los ruidos y llegaste vos para hacer la tarea.

    – ¿Qué nota le pondrías a mi tarea?

    – Trabajo bucal diez, trabajo manual diez, trabajo corporal diez, si hacemos el promedio… diez en el examen final.

    A partir de ese día, cada celebración de lo que sea, Luis aparece disfrazado temático para hacer el amor apasionadamente.

    San Patricio: disfrazado de duende.

    Fiesta de la cerveza: alemán.

    Navidad: Papa Noel.

    Y así viene siendo hace bastante tiempo ya, pero de todos mis amantes ficticios traídos a la realidad, uno solo es el preferido.

    Mi Rey Mago.

  • Mar Sensual: Mi jefe me cogió en su oficina (última parte)

    Mar Sensual: Mi jefe me cogió en su oficina (última parte)

    Me tomó de los hombros, me volteó he hizo que me pusiera en cuclillas. Al ver su abdomen sudoso y su palo todo baboso me dio asco. Con una mano agarró su verga totalmente parada y me la puso frente mi cara y con la otra me tomó de la cabeza y me acercó a ella, me la puso en la boca. No quería, era la primera vez que se lo haría a alguien más que mi marido, me daba asco, pero empujó más mi cabeza a ella y abrí la boca, se la empecé a chupar, me dijo que le lamiera su glande, que le chupara sus jugos. Así lo hice, se lo lamía y me lo metía en la boca succionándolo. Me empujaba su verga para metérmela toda, lo que provocaba que me atragantara. No me entraba toda, la tenía muy grande y gruesa, pero insistía en meterla toda.

    – Cómetela toda mamacita, chúpamela rico, mámamela mmm, aahhh que rico la mamas uuff, qué rica boca tienes, muérdela, chúpala así aahhh, qué rico me la estás mamando, aahhh. Cómetela toda así…

    – No me cabe, glup oakc glup, no la meta toda licenciado, humm, oakc, aaahh, la tiene muy grande oakc, su verga está muy grande no me cabe, le decía esto mientras miraba a sus ojos, pero insistía en meterla toda, hasta sus huevos. Con su mirada perversa me veía y disfrutaba como entraba con dificultad en mi boca toda su verga.

    – Cómo no te va a caber, si te gusta mamar la verga, vergas grandes ¿o no? ¿te has comido varias así, no? Abre bien tu boca y trágatela toda, hasta el fondo aaahh.

    – Oakc, mmm, aaahh, no la meta toda, me ahoga, no me cabe aahhh la tiene muy grande licenciado, no oakc, aahhgg me ahoga, aahh no me cabe…

    Así estuve un buen rato mamándole la verga, atragantándome por sus impulsos de querer metérmela toda. Momentos después me levantó y me sentó sobre el archivero. Me abrió la blusa y al ver mi brasier de tirantes transparente dijo: no era para menos putita, qué rica se ven tus tetas así puta, comenzó a chuparme y a masajearme mis senos toscamente, empezó a succionar mis tetas y luego empezó a chupetearlas. Le dije que no hiciera eso, pero me contestó que lo disfrutara.

    – No me haga chupetones licenciado, no me los haga, no me comprometa, aaay no por favor, no me los haga, aaay, pero era en vano mi súplica. Con mucho deseo me empezó a moretear mis senos, primero uno, luego otro, así hasta contar nueve chupetones, totalmente morados y grandes por su succión intensa.

    – Qué ricas tetas tienes putita, mira como se ven ricas marcadas, huum, te vas a ir con varios recuerdos míos putita, uummm…

    – Ya no me marque más, ya no por favor, me hizo un décimo chupetón, grande, como los demás aayy ya no, me lastima, ya no por favor. De repente me alzó las piernas, las levanto a sus hombros, colocó su verga a la entrada de mi vagina y de un solo golpe me la dejó ir. Aahhh, que rico, que rico me la mete licenciado, aahhgg, que rica verga tiene, así, así métala toda, hasta el fondo, aahhh qué rica verga…

    – Toma, toma mamacita siente toda mi verga dentro de tu panocha. Me bombeaba con muchos deseos, con mucha fuerza queriéndome atravesar.

    Me estuvo bombeando y diciéndome cosas obscenas durante varios minutos. Estaba muy caliente, no dejaba de metérmela toda hasta el fondo de mi vagina con mucho deseo. Entre mi calentura y éxtasis recordé que mi marido me estaba esperando. Le dije al Licenciado que terminara por favor, porque me está esperando mi esposo. Le pedí que me echara sus mocos afuera. Me bajo las piernas, me volvió a voltear y quiso metérmela por el culo. Sentí como la cabeza de su verga intentaba penetrar en mi ano.

    – No, por ahí no licenciado, por ahí no por favor, me duele, me duele, no por ahí no, me duele aaaay no lo haga, aahhh nooo… suplicaba.

    – Nada más la cabecita, sólo te meto la cabecita putita, te va a gustar.

    – No, no lo haga por ahí, me duele, me duele mucho, nooo por favor, aayyy no aahhh, nooo me duele, no me la meta aahhgg, me duele mucho aahhgg. Sentí como empujó su verga y como su cabeza penetraba mi ano. Aayyy no, saque su verga me duele mucho aahhgg, no la aguanto, no por favor licenciado, no por ahí nooo, aayyy.

    – Disfrútala putita, disfruta mi verga por tu culito, lo tienes apretadito, rico aahhh, que apretadita estás. Volvió a empujar un poco más con fuerza y entró más que la cabeza.

    – Aayyy nooo, por favor no, aahhgg, me lastima, aahhh no licenciado, la tiene muy grande aayyy, no entra hummm, no la aguanto, ya licenciado yaaa sáquela por favor, me duele mucho, aahhgg. Empezó a bombear suavemente metiendo y sacando la cabeza de su verga y un poco más en mi ano. Yo gemía de dolor, aayyy, aahhgg, nooo, aahhh, sáquela, duele, duele mucho aayyy, me incliné para mitigar el dolor pero sentía más como se deslizaba esa verga en mi culo, aayyy por favor, aahhh…

    – Un poco más puta, para que afloje y sientas rico mi verga en tu culo, qué rico culo tienes putita, disfruta mi verga.

    – Aayyy ya no licenciado, aahhh ya nooo suplicaba. Por unos cinco minutos bombeó suavemente su verga en mi culo tratando de meterla toda, sentía como se abría mi ano ante sus embates. Aahhgg noop ya no, por favor, ya nooo aahhgg no la aguanto ya no la meta aayyy no aahhgg, sáquela la tiene muy grande y gorda, aahhgg, nooo aayyy…continuó bombeando por unos minutos más. Él bramaba ante lo que hacía.

    – Que rico culo tienes cabrona, que rico te lo estoy rompiendo puta, aahhh, lo tienes apretadito, ¿Qué no te la han metido por ahí? Disfruta mi verga en tu culo, toda aahhh… De repente decidió sacármela de ahí, colocó su verga en la entrada de mi vagina y me la dejó ir toda, de un solo golpe.

    – Ahí, sí seee, ahí si me gusta, qué rico, que rico me la mete, aahhh que rica verga tiene Licenciado, así me gusta, así, aahhh… Aceleró sus movimientos, gemía de placer, me nalgueaba duro, me hacía gemir intensamente. No se si nuestros gemidos se oían en las demás áreas, pero me estaban cogiendo muy rico. Sentí como me agarró con fuerza mi cintura y aceleró sus movimientos.

    – Me voy a venir puta, me voy a venir, que rica estás, que rica estás putita, aahhh.

    – Saque su verga cuando se venga, embarre sus mocos en mis nalgas licenciado, quiero sentir como se viene con sus mocos sobre mis nalgas, aahhh, quiero ver sus mocos fuera, aahhgg… no quiero salir embarazada, no me vaya a embarazar, sáquela cuando se venga aayyy…

    – Cómo no te los voy a echar, si para eso eres mi puta aahhh, me voy a venir, me voy a venir puta, aahhh ahí te van cabrona, ahí te van; sin hacerme caso me echo toda su leche dentro de mi panocha.

    – También me estaba viniendo y más cuando sentí todos sus mocos llenando mi panocha, una gran cantidad de mocos que parecía que se estaba meando, le dije: es un cabrón licenciado, es un cabrón, qué vergota tiene, qué verga tan rica tiene aahhgg, ya me hizo venir, aahhh, aayyy, que rica verga tiene cabrón, que rica verga, aahhgg…

    – No que no los querías dentro de ti puta. Eres una puta y te gusta que te echen los mocos dentro de ti, o no cabrona

    – Seee, me gusta sentir los mocos dentro de mi panocha, calientes, pero no quiero quedar embarazada

    – No te preocupes, no pasa nada, siente caliente mi leche cabrona, aahhh me estoy vaciando dentro de ti aahhh, toma todos mis mocos puta, que ricas nalgas tienes para echarte mis mocos,

    – Siguió bombeando por unos momentos más, hasta que relajó el paso.

    Se separó de mi, me sacó la verga y empecé a sentir como parte de sus mocos me escurrían sobre las piernas. Rápidamente entre a su baño personal y me limpié. Frente al espejo me vi toda desaliñada, con las tetas moreteadas y mi ropas arrugadas y fuera de sitio. Me limpié lo más que pude, me peiné, me eché perfume para disfrazar el olor a sexo y salí del baño. Me acerqué a la puerta de la oficina, tomé mis cosas y sin mayor cosa me despedí del licenciado, le dije que ya era tarde y que me esperaban abajo. Sonriente, lo vi tomar su wiskey de una botella y me dijo “¿la pasamos bien o no?”. Con su verga todavía parada, la tomó con su mano y señalándome con ella, expresó no quieres más, “cuando quieras”.

    Eran 20 minutos antes de las once. Avergonzada por mi actitud, por la ligereza de mis actos, en el elevador pensé: ¿por qué me había dejado coger de esa manera? de la forma más vulgar y obscena, por alguien que aborrecía y detestaba, no se cómo lo había permitido. Pero, caliente como iba también pensé, que quizá eso necesitaba, ser cogida sin más, sin permiso y de manera vulgar, como una puta cualquiera. Iba excitada y satisfecha, me sentía la esposa fiel y decente que todos creen que soy, pero también la puta infiel como en mis fantasías imaginé ser.

  • Mis gemidos llevan tu nombre

    Mis gemidos llevan tu nombre

    Empiezo a frotar con las palmas de mi mano mis brazos, acaricio suavemente mi boca y dejo caer las manos hasta mis piernas, me agito y siento como mis manos recorren todo mi cuerpo. Mi suspiros empiezan a ser más profundos y me toco por encima de mi pantalón para sentir como está mi pene de duro, estoy muy excitado, toda estás sensaciones me las evoca el olor de tu recuerdo.

    Me empiezo a quitar la ropa lento, como te gusta. Te miro a los ojos, saco mi camisa, mi pantalón, estoy en ropa interior y muevo mi cintura deseando que me des una palmada en mi culo. Si, siento como si estuvieras al frente mío mordiéndote los labios.

    Me tocó mi pene, está duro como te gusta, lo rozo y lo agarro con fuerza como lo sueles hacer. Me quito el bóxer, con una mano empiezo a tocar todo mi pene y con la otra tocó mi pecho y piernas. Mi pene está bien húmedo, imagino tú mirada con el deseo de comértelo, sé que te gusta cuando está bien húmedo.

    Me tiró en la cama, cierro los ojos y empiezo aumentar la velocidad de mis manos, gimo y pienso que estamos gimiendo al mismo tiempo, mi pene quiere estar agarrado por tus manos, o metido en tu boca o vagina.

    Me masturbo más lento mientras añoro tu cuerpo, ese cuerpo de piel morena con esas caderas sexy, buenas piernas y tetas, lo comería todo a besitos, o no puedo dejar de pensar que tengo tu vagina dominada con mi boca mientras siento tu humedad acompañada de gemidos.

    Mi mano coge un ritmo perfecto, siento que él está dentro de ti, no paro de gemir, muerdo la almohada mientras tu recuerdo me folla todo. Mi otra mano agarra las sábanas mientras estoy apuntó de explotar. Recuerdo como me bailas, mueves tus caderas y como tus ojos me devoran el cuerpo, cuando te masturbas al frente mío y luego estás encima de mi con tus movimientos que me hacen delirar.

    Mi mano no se controla, mi otra mano lo acompaña, mi pene suena como te gusta por lo mojado que está. No me aguanto más, recreo tu cuerpo cuando estás en cuatro, como se ve tu vagina humedad tu culo deseando mi semen.

    Un gemido inmenso sale de mi boca, no paro de gemir y de decir tu nombre, no aguanta más mi pene y explota de lujuria -jmmmm- siento como salen chorros de semen y caen encima de mi cuerpo.

  • Busco desconocidos que me cojan

    Busco desconocidos que me cojan

    Me calienta que me garchen desconocidos, los busco en la calle, le escribo a alguna amiga que me mande uno o dos machos para enfiestarme, siempre tengo alguna opción para ser cogida, busco las pijas y me hago coger por el que quiera.

    Me gusta sentirme una prostituta, me subo a los taxis y les pido que me lleven a casa y les pago conmigo, me les regaló, a algunos les chupo la pija, otros me hacen el orto, me siento una puta alzada que quiere ser manoseada y cogida por un taximetrista, si es mayor mejor.

    Ame que me enfiestaran entre seis machos que no conocía, eran amigos de un pibe que lo llame para que me coja un día y no solo me pegó tremenda garchada sino que me rompió el orto y me organizo la fiesta.

    Me pasaron a buscar tres en una camioneta, yo estaba esperando en una esquina… ya llegamos y te levantamos de la calle como una prostituta.

    Me re puso alzada leer eso.

    Me subí, no los conocía, pero era lo que más me volvía loca.

    Me vendaron los ojos y me empezaron a manosear toda, tenía un macho en cada teta chupándomelas y manoseándome la concha, metiéndome los dedos, me fueron calentando, el conductor hablaba, me preguntaba cosas, esto querías puta de mierda? Querías fiesta? Eh perra? Yo gozando el manoseo, las lamidas respondía gozando que si, que quería ser la puta de todos… le dije que quería muchos machos para mí sola.

    Te vamos a coger toda, te vas a comer todas las pijas puta.

    Siii, por favor, quiero pijaaa, hoy soy su prostituta y me pueden hacer lo que quieran, me dejó hacer lo que ustedes decidan, ustedes mandan.

    Les chupe la pija a los dos de atrás mientras me decían dale puta chupala, chupame bien la pija sucia, me agarraba de los pelos y me decía, ahora chupala la pija a mi amigo, mientras se la chupaba el me agarraba de los pelos y me hacía ahogarme con la verga, cuando me sacaba de los pelos yo le pedía más pija.

    Está si que es bien puta, quien la consiguió?

    La camioneta paro, yo no sabía dónde estaba, me bajaron y entre a un lugar, me sacaron la venda y vi una casa normal.

    Me prendí un pucho y les pedí música, me senté en el sillón a tomarme una cerveza.

    Me pare, baile sexy y les pregunté con cara y voz de perra, les gusto la previa?

    La previa no fue nada putita.

    Me encanta contarles a los tipos como me gusta que me cojan, mientras bailaba les dije que me gusta que me garchen duro, que no tengan miedo, me gusta el placer mezclado con el dolor, me gusta que me peguen, que me asfixien, que me obliguen, tienen una puta para ustedes que le gusta ser bien garchada y les dije que me dijeran lo que siempre quisieron decirle a una prostituta. Me encanta pasar de pija en pija y que me traten como trapo sucio, que me usen para hacerme todo.

    Se me acercaron los tres y ya estaban para llegar los otros, yo no sabía cuántos más venían, eso me calentaba.

    Me empezaron a chupar las tetas, a pegarme cachetadas, retorcerme los pezones, metían mano por todos lados, yo estaba re gozando tres machos usándome.

    Los miro con cara de puta y les digo… que rico entregada a tres desconocidos, me les refregué toda, les chupe la pija a los tres mientras los miraba y me decía uno de ellos… dale puta chupa pija, chupala la pija a mis amigos bien hasta el fondo, me llevo la cabeza y les comí la pija como perra alzada mientras el otro me asfixiaba, estaba gozando mucho.

    Me tiraron al sillón de un empujón, no paraba de decirme ordinarieces, uno me empezó a chupar la concha y a meter los dedos, yo me quejaba de placer, un macho en la concha, otro me hacía atragantarse con la verga y el otro me chupaba las tetas, me sentía la puta del barrio, la más gozada y entregada, se fueron cambiando y me hicieron de todo en ese sillón, pedía más, estaba gozando como una perra.

    Me tiraron en la alfombra en cuatro patas y me empezaron a coger, de una, sin aviso, toda la pija adentro del que era más viejo, yo 37 y el unos 60, me estaba garchando un viejo y eso me alzaba más, no pare nunca de pedir más y más duro, me pegaban en la cara, me escupían, me pegaban en las tetas, me ahorcaban, y así me fueron cogiendo de a uno.

    Mientras el de verga más grande me hacía el orto y me tenía inmóvil llegaron los otros, yo gozaba como perra y pedía más duro… romperme el orto puto, gritaba más más más… y el tipo me daba más duro…

    Se acabó en mi boca y tirada en el piso me dió toda la leche mientras los que entraron miraban y yo los miraba mientras jugaba con la leche en mi boca y me la tragué.

    Me prendí un pucho y otra cerveza, desnuda, deseando ser más usada, me sentía una prostituta y así quería ser cogida, lo que más quería era que pasarán de a uno a romperme el culo, me encanta entregar el orto a desconocidos.

    Es una puta de mierda, no sé quién la consiguió pero le encanta la pija y quiere que la enfiestemos todos.

    La traje yo dijo Seba, ella andaba buscando pija, me llamo, vino y me la re garche, y me pidió una fiesta, me pidió que la entregará a mis amigos, acá estás putita mía, hoy sos mi puta y te van a garchar todos mis amigos.

    Y así fue, cada vez más manos, más jadeos, más cachetazos, me llevaron por toda la casa, me chuparon toda, me cogieron todos, de parado, los cabalgue, en el baño, en la cama, fui usada en todos lados, fui maltratada por todos mis machos, fui a dejarme coger por seis tipos y me la re goce.

    Me cogían de a dos, me sentaba uno y el otro me daba por el orto bien duro, tenía dos pijas cogiéndome duro y pedía pijas para chupar, salía uno de mi orto y venía otro, me seguían cogiendo dos tipos a la vez, me acabe mil veces, me paraban de los pelos me sentaban en la pija de otro y otro me hacía el orto, grite de placer y les pedía maaas.

    Denme pijaaa, ah ahh ahhh, gritaba con dos vergas adentro, cojanmeee, cojanmeee, no pares perro garcharme todaaa… usarme todaaa, soy puuutaaa me encantaaa que me enfiesten perros.

    Eso los ponía más locos y yo lo sabía, así me fui sentando en todas las pijas y se turnaban para que otro me rompiera el orto, me cogieron los seis de a dos y fue lo máximo.

    Me sentí como quería, me sentí la puta de seis tipos desconocidos que me usaron como quisieron, me sentí entregada a seis machos que me hicieron gozar como perra, que me humillaban mientras me cogían, mientras me pasaban de pija en pija, me sentí una prostituta barata mientras hacían fila para romperme el orto.

    Me pegaron tremenda cogida, me quedé en la alfombra y me dieron cada uno la leche en la boca, a cuatro patas pedía la leche como una perra en celo, de repente mientras me iba tragando la leche y esperando más alguno me agarraba de atrás y me pegaba otra cogida dura, yo agradecida y gozada, seguía dejándome coger y me tragaba las leches.

    Termine exhausta en la alfombra, toda rota, transpirada, manoseándome yo las tetas mientras que los miraba como se iban de a uno a los machos que me habían enfiestado.

    Ahí me sentí más puta que nunca, me manoseaba toda y se iban sin decir nada, me habían garchado toda y quedé ahí toda cogida y con Sebas.

    Sebas había solo mirando toda la enfiestada y no me tocó un pelo, yo lo miraba mientras me cogían y le agradecía.

    Así como estaba me llevo al cuarto me puso en un sillón chico con el culo para arriba y me hizo el orto bien duro, mientras me cogia me preguntaba…

    Te gustó que te cogieran mis amigos?

    Me encantó… me re enfiestaron como perra, me usaron toda.

    Que puta que sos, como te dejaste coger por todos, sos una trola, me encanta cogerte ahora yo solo después que te entregué a mis amigos.

    Fuiste mi puta, quería verte como te prostituí para mí y ahora te estoy rompiendo el ojete perra, te gusta?

    Yo no paraba de gozar la cogida de orto que me estaba dando mientras me calentaba escucharlo decir que era una puta barata que me había dejado coger por sus amigos.

    Me encantó como te usaron, sos una puta busca machos…

    Siiii, gritaba yo… me encanta la pija, dale puto haceme el orto como me lo hicieron tus amigooos… siii, que ricooo… siii, dame duro…

    Fuiste la prostituta de nosotros putita? Tas re cogida perra, como gozaste toda la noche.

    Se acabó adentro de mi culo, me recupere, me vestí y me llevo a mi casa.

    En el auto casi ni me habló, me calentó más, era una puta, basura, para coger y nada más.

    Ahora tiene novia y no me da más bola…

    Pero tengo más historias porque yo busco las pijas que quiero…

    Soy puta y me encanta.

  • En fiestas patrias

    En fiestas patrias

    Esta es una obra de semi-ficción. Algunos nombres, personajes, empresas, organizaciones, lugares, acontecimientos y hechos que aparecen en la misma fueron modificados por la autora en el uso de su libertad literaria.

    Hola a todos, todas y todes, la siguiente publicación, no es tan detallada y larga como otros de mis relatos, pero la escases de tiempo dada mis responsabilidades no me ha permitido dedicarle al tiempo necesario a la redacción, espero sea la lectura les sea placentera.

    Había sido una larga temporada de sequía en mi ciudad, desperté de la siesta de media tarde, durante el caluroso atardecer, empapada de sudor exteriormente, y después de haber soñado con ser llenada al máximo por una deliciosa verga. También me encontraba mojadísima interiormente, sola en la cama y cachonda. Acababa de terminar mi período unos días antes y siempre pasó la primera semana posterior muy cachonda. Víctima de la naturaleza estaba muy libidinosa.

    Estire mi cuerpo felinamente. Mis tetas presionaban contra el fino algodón de la camisola que llevaba. Mis pezones despuntaban ligeramente y sentía un hormigueo entre las piernas. Deje que mis manos se deslizaran lánguidamente por mi cuerpo, deslizándose sobre mi prenda interior de seda y deteniéndose en mi cuca. Las yemas de mis dedos bailaron sobre mis labios, moviéndose hacia adelante y hacia atrás, haciéndome cosquillas en los puntos más sensibles. Mi otra mano se deslizó debajo de la primera para ejercer presión sobre mi vulva, haciendo un pequeño movimiento en el sentido de las agujas del reloj. Podía sentir cómo aumentaba la intensidad. Deslice la tela mojada hacia un lado y deje que la punta de mi dedo medio se deslizara dentro de mi resbaladiza vagina.

    ¡Ding Dong!

    Y: «En madre Mierda», en voz alta, «¡Me quedé dormida!».

    Mi Mor y yo, habíamos preparado una reunión por las fiestas patrias, invitamos a unas 20 personas, familiares y amigos. Sabía que Camilo, su esposa y sus hijos llegarían temprano para que él y mi Mor prepararan la carne asada.

    Llamé a gritos a mi Mor pero no obtuve respuesta, él debía estar atrás ya preparando las cosas. Salte de la cama y mire por la ventana. Podía ver a Camilo parado en la puerta principal sosteniendo una caja llena de artículos para la carne asada. Su embarazada esposa, Karla, y sus hijos todavía estaban bajando del auto, así que corrí hacia la puerta a abrir.

    Yo: «Hola»

    Fue todo lo que dije antes de retirarme rápidamente hacia el dormitorio.

    Camilo: «Espera»

    Inconscientemente me detuve y giré, viendo a Camilo dejar caer la caja.

    Ahí estaba de pie vestida solo una camisola y ropa interior la cual estaba aún torcida mostrando mi pelona y jugosa vagina, Camilo recorría con su atenta mirada todo mi ser, y puedo decir con certeza que podía oler los lascivos vapores que emanaba mi vulva.

    ¡Toc! ¡Toc! Los golpes en la puerta rompieron el trance erótico en el que nos encontrábamos, era Karla que estaba en la puerta principal queriendo entrar. Aproveche la vuelta a la realidad y escape al dormitorio.

    Camino a mi recamara alcance a escuchar cuando Camilo finalmente abrió la puerta.

    Karla: «Chinga´o, Cabrón, ¿Por qué te tardas tanto?»

    Camilo: «Lo siento, se me cerró la puerta».

    Me quite la camisola y deje que mis tetas rebotaran mientras escapaban de la tela. Me mire brevemente en el espejo: mi cabello todavía revuelto por una tarde de sueño reparador, mis senos proyectaban sombras sobre mi recatado vientre, con mis pezones aún erectos. Rápidamente me puse mi festivo outfit y sandalias para poder salir y ayudar.

    Mientras Camilo y mi Mor bebían cervezas y preparaban el carbón, en el patio. Nosotras adentro de casa, cortábamos, envolvíamos, cocíamos y preparábamos la comida, ya saben lo normal mientras los hombres hacen la “carne asada”, cuidando a los niños y bebiendo algunas bebidas preparadas. Me dirigí a paso lento a llevarle algo de los insumos listos a los hombres, mientras Karla seguía con las labores correspondientes.

    Ellos conversaban admirando el carbón y fuego que emanaba de él, sin aun darse cuenta que me acerba, a su “reunión privada”.

    Era la clásica conversación sobre sexo. Camilo estaba pasando por el periodo de abstinencia y necesitaba coger con urgencia. Mi Mor no estaba pasando por ninguna abstinencia obligatoria, pero tenía poco más de una semana que no atendía su “negocio”.

    Camilo: «Compadre, el que tenga tienda… y, sino que… de chance”.

    Mi Mor: «Pues, …”

    En ese momento, Ambos hombres se percataron de mi presencia y me miraron en silencio, parada ahí con una pila de platos.

    Yo: «¿Qué?» «¿De qué estaban hablando ustedes dos?»

    Mirando a ambos hombres con sospecha.

    Camilo: «De cosas que requieren atención».

    Camilo trató de mantener contacto visual conmigo, pero le resultó difícil, podía sentir su mirada recorriendo mi curvilíneo cuerpo, realzado por mi outfit.

    Yo: «¡ha ok!, Qué lástima. Ojalá pudiera ayudar, en sus dilemas filosóficos, pero, por desgracia, creo que vamos a tener la casa llena. Tengo que volver a ayudar a Karla antes de que los niños destruyan nuestro arduo trabajo».

    Mientras caminaba de regreso a la casa, las luces del patio pasaban por la tela de outfit, probablemente ambos hombres vieran el contorno de mi cuerpo. Me detuve para recoger los zapatos de una de mis bendiciones junto a la puerta trasera. Me inclinó, manteniendo las piernas rectas y ligeramente abiertas.

    Instintivamente gire la mirada hacia ambos hombres, mi Mor, estaba distraído con el carbón atizándolo, mientras Camilo miraba boquiabierto el espectáculo que involuntariamente le estaba dando. Entonces diabólicamente, pensé en el desquite, y solo levante un zapato y me gire para quedar de frente a mi voyeur invitado y volví a inclinarme a recoger el otro zapato dándole ahora el espectáculo voluntario de mi escote. Amaba el poder que podía tener con un par de nalgas o de tetas sobre los hombres. Me mojaba a chorros. Me di la vuelta y volvió a entrar, dejando a Camilo seguramente bien perturbado.

    Poco después el resto de los invitados empezaron a llegar en masa. La casa estaba llena al cabo de una hora. Gente dentro y fuera de la casa. A pesar de sus mejores intentos.

    Durante la noche todos se lo estaban pasando genial, especialmente Yo, Estaba tomando mi tercera margarita cuando mi cuñado, me dijo que la cerveza se estaba agotando. Siendo la anfitriona tenía que encargarme de ello, y con una sonrisa en cara fui a buscar a mi Mor.

    Lo encontré en el baño. Estaba bañando a una de las bendiciones porque había estado jugando a las escondidas con los otras “criaturitas” y por alguna extraña razón sucio de aceite y tierra.

    Yo: «Mor, voy a ir por mas cerveza, ¿Ocupas algo?».

    Mi Mor: «¿Cuántas llevas? ¿Cuántas bebidas te has echado?».

    Yo: «3…4 ¿tal vez?»

    Mi Mor: «¿Y hasta dónde vas?»

    En ese momento, como si fuera el destino, Camilo asomó la cabeza.

    Camilo: «Wey, ahorita vengo, voy al Oxxo, Karla trae antojo de unos gansitos».

    Mi Mor: «A todo madre, mi bebecita también necesita ir al Oxxo. Y ha estado bebiendo un poco, así que mejor que tú puedas llevarla».

    Le guiñó un ojo a su amigo y recibió a cambio una sonrisa odiosa.

    Camilo: «Te espero en mi coche».

    Camilo salió, cerrando la puerta tras de él, entonces mi Mor corrió la cortina de la ducha para que la bendición no pudiera vernos mientras me daba un beso apasionado. Agarrando la base de mi cabeza y girándola hacia su boca abierta, presionó su lengua con fuerza. Le rodee el cuello con mis brazos y acepte su avance. Después de una semana fría, al fin sus manos se deslizaron por mi cuerpo, firmes como un hombre debe de agarrar a su mujer. Sus manos encontraron el camino hacia mis nalgas, amasándolas mientras yo presionaba mi vientre contra su erecta verga. Mi Mor metió sus manos debajo de mi falda tomando mi ropa interior y deslizándola por mis piernas, llevándolas hasta el suelo. Sumisa y esperanzadoramente saqué una pierna y después la otra de mi tanga, pensé que tendríamos un rapidín, entonces…

    ¡Toc! ¡Toc!

    Karla: “Elena, Camilo te está esperando, ¿Qué tanto hacen? Heee!!

    Puso mi tanga en la mano y cerró mis dedos alrededor de ellos, levantándose y susurrándome al oído

    Mi Mor: «No tardes mucho que tengo ganas de ti, bebecita».

    Yo: «Vuelvo enseguida, Mor».

    Mientras iba por mi bolso y metía mi tanga dentro escuchaba los bocinazos del auto de Camilo.

    Incluso antes de que saliéramos de la propiedad Camilo ya tenía su mano derecha sobre mi muslo, deslizándose bajo mi falda hacia mi sexo, disimuladamente y para no hacer un escándalo trate de detenerlo primeramente con ambas manos sobre su muñeca, entonces escuche la voz de las bendiciones.

    Bendiciones: “Mami, Mami, Me traes una sorpresa”

    Agitando sus manitas en señal de despedida, por reflejo levante mi mano derecha para corresponder, momento que la fuerza de la mano de Camilo venció a mi brazo izquierdo, a los pocos segundos de doblar la esquina de la calle, tenía su mano derecha ahuecando mi desnuda y calva vagina. Moviendo su dedo medio. Excitando mis labios con las puntas de sus dedos, pronto mis piernas cedieron dócilmente a sus burdas caricias.

    Yo: “Ohh, ohhhh”

    Escapo de mi boca, las hormonas, las bebidas, el calor de la noche, su varonil toque, que sé yo, vencieron mi resistencia, y me correspondiéndole aflojando mi mano izquierda de su brazo, y buscando mansamente su verga, abriendo el cierre de su pantalón liberándola, hinchada y dura la amase y acaricie con ambas manos. Provocándole gemidos, con su mano derecha tomo mi nuca y me jalo hacia abajo.

    Camilo: “Chupamela”

    Estábamos a dos cuadras, lejos de la vista de mi casa y no lo dude, me libere de su agarre bruscamente.

    Yo: “Ahora sí, veras cabrón”, enérgica.

    Ante la mirada asombrada de Camilo, hambrienta, me contorsione, recostándome en el asiento, sobre mi lado derecho, de espaldas al volante, chupe su dura verga con mi boca. Estaba tan llena de lujuria que lo hundí profundamente en mi boca, su verga se deslizo contra el fondo de mi garganta. Tan profundamente que sentí arcadas antes de retirarme lentamente, chupando como si estuviera tratando de sacar una canica a través de una pajita. Camilo gimió como un oso que despierta de su hibernación. También gemí, haciendo que mi boca y, en consecuencia, su verga, vibraran lujosamente.

    La mano de Camilo bajado mi escote los suficiente para sacar uno de mis senos Lo masajeó y lo acarició. Tiró muy ligeramente de su pezón endurecido, a lo que recibió gemidos a cambio.

    Cuando estuvimos a unas tres cuadras de distancia, tenía la pierna derecha doblada y apoyando la rodilla contra el asiento y la pierna izquierda extendida, el pie en el tablero con los dedos presionados contra la esquina del parabrisas. Esto, por supuesto, provocó que el dobladillo de la falda se moviera hasta mi estómago. El alumbrado público se reflejaba dando destellos sobre mi empapada vagina como la olla de oro al final de un arco iris. Camilo giró repentinamente y evito chocar contra un poste de luz en su estado desatento.

    Camilo: «Creo que tenemos que detenernos».

    Yo: «Mmm»

    Gemí decepcionada mientras sacaba su rígida verga de mi boca.

    Yo: «¿Por qué?»

    Antes de volver a sumergirme.

    Camilo: «No. No detengas de mamar. Quiero decir, detener el auto antes de que choquemos».

    Entonces condujo la camioneta hacia un complejo de educativo a unas cuadras de donde nuestras familias estaban celebrando las Fiestas Patrias.

    Estaciono la camioneta cerca de un contenedor de basura. Apagó el motor y básicamente se lanzó hacia mi vagina expuesta. Definitivamente un cunnilingus siempre es bien recibido y esperado, y más cuando es por una lengua experta.

    Envolvió su brazo libre alrededor de mi muslo izquierdo, pasando sus manos arriba y abajo por mi pierna, hasta mis caderas, más allá de la tela amontonada de la falda mi outfit y hasta mi tembloroso seno. Cuando encontró mi pezón, le dio un pequeño pellizco, lo que provocó que gritara y cerrara los muslos alrededor de su cabeza. Chupó los pliegues de mi vagina con su boca. Estaba tan deliciosamente mojada con mis jugos internos y su saliva.

    Se apartó ligeramente para mirar mi dilatada vagina que había estado aspirando, dándole ligeros besos ante los cuales respondí moviendo ligeramente las caderas y haciendo que mis húmedos labios recorrieran su boca y la punta de su lengua. Estaba en el cielo. Entonces comenzó a besar más fuerte. Presionando su lengua contra mis labios, masajeando mi vulva con su lengua. Retrocedió con su boca hasta la parte superior, donde comenzaba mi pliegue, y su lengua recorrió mi raja, abriéndola y dejando que su lengua se sumergiera profundamente, solo brevemente, antes de hacer una salida final y comenzar de nuevo en la parte superior. Me deleitaba con sus atenciones a mis sensibles tejidos.

    Camilo era increíblemente hábil. Él chupó mi grieta, bebiendo mis fluidos como si fuera el más suculento vino. Logrando el desbordamiento de mi orgasmo, lo que me hizo chupar más fuerte su suculenta verga y entonces él no pudo contenerse más. Su eyaculación salada recorrió su verga, vaciándose profundamente en mi boca, casi disparándose directamente todo su semen hacia mi garganta. Trague todo su sabroso batido proteínico.

    Después de nuestros espasmos orgásmicos permanecimos quietos disfrutando el calor de nuestros cuerpos sudorosos unos minutos, recuperando el aliento, jugando suavemente con el sexo del otro con la boca. Él dándome ligeros besos en la parte interna de mis muslos y en la parte inferior del estómago, mientras yo a su vez deslizaba la lengua alrededor de su verga semidura, manteniéndola firme con la succión de mi boca. En unos momentos él estaba duro de nuevo y yo estaba igualmente lista. Ambos nos sentamos y nos deslizamos hacia el lado del pasajero para alejarnos del volante. Él se bajó los pantalones hasta los tobillos y yo le subí la camisa por la cabeza. Para sentir la fibrosa piel de su pecho contra mis delicados senos, me senté a horcajadas sobre su regazo. Apunte la cabeza de su verga a mi vagina y descendí lentamente, permitiendo que sólo la punta de la cabeza penetrara mi cuerpo.

    Me mantuve a esa altura disfrutando como mis músculos internos se cerraban herméticamente sobre su firme glande, él ni tardo ni perezoso se deleitaba con mis pechos expuestos. A pesar de mi intento de permanecer inmóvil para provocarlo, los movimientos hacia arriba de las caderas de Camilo fueron suficientes para poner a prueba mi templanza. Cedi y me deje caer por completo, hasta que nuestras pelvis se fusionaron por completo, entregándome a él tal como él quería. Una vez con todo su verga dentro de mi bese apasionadamente a Camilo, envolviendo su cuello con mis brazos. Él chupó mi labio inferior con su boca y lo mordisqueó mientras yo flexionaba mis músculos vaginales alrededor de su firme verga. Mis manos acariciando su cuello y hombros, y sus manos acariciaban mis caderas, nalgas y cintura. Nos besamos durante al menos cinco minutos, saboreando la sensación de nuestros cuerpos entrelazados: su verga enterrada en mi útero caliente, su lengua perdida en mi boca, abrazados en carne viva.

    A pesar de la oscura noche, el aire en la camioneta se estaba volviendo lúbricamente nauseabundo y caluroso. Camilo abrió la ventana unos centímetros. La pequeña brisa era agradable pero no impedía que nuestros cuerpos sudaran profusamente juntos. Nuestros vientres se deslizaban rítmicamente, mis tetas presionaban contra su pecho y su verga se infiltraba dentro de mi resbaladiza vagina.

    Continue besándolo y presionando mi cuca contra su regazo. Había decidido darle la culeada su vida. Comencé a mover mis caderas en círculos como solía hacer con el aro cuando era niña. Lentamente al principio, luego cada vez más rápido a medida que aumentaba el impulso. Él gimió en mi boca. Tenía los ojos cerrados, concentrada en placer que recibía, cuanto un golpe metálico me saco de concentración, abrí los ojos y ahí estaba un joven de unos veintitantos años aparentemente había ido al contenedor de basura, tiró la basura y dejó caer la tapa para cerrar el contenedor, seguramente escucho nuestros gemidos de placer.

    En ese momento Camilo y yo lo veíamos directamente. Los tres nos quedamos paralizados. Camilo fue el primero en actuar, agarrándome por las nalgas e incitándome a continuar con mis movimientos una vez más. Yo le respondí al calor de la pasión pero ahora deje de oscilar para hacer movimientos pendulares sobres su venosa y suculenta verga, deslizándome lentamente hacia arriba hasta que su verga casi había escapado de mi cuerpo, luego lentamente empujándome sintiendo cada centímetro de su dura verga estimulando las lubricadas paredes internas de mi vagina.

    Con el rabillo del ojo pude ver que el hombre se acercó a la camioneta lenta y cautelosamente. Revisó rápidamente su entorno antes de liberar su erección de sus pantalones cortos. Estaba parado justo afuera de la camioneta, separado de nosotros únicamente por la ventana entreabierta de la puerta del copiloto, viendo el espectáculo gratuito de nuestra sudorosa copula, Estaba saltando sobre el pito de Camilo de arriba a abajo implacablemente, ayudada sólo por sus manos apretando mis nalgas.

    El hombre acarició su verga vigorosamente mientras veía mis tetas rebotar y mi rostro contorsionarse en éxtasis. Estaba embobado con mis senos. En ese momento, como si Camilo sintiera pena por él, poso por un instante su mano derecha sobre la tapicería de la puerta y un motor comenzó a zumbar y la ventana se deslizó hacia abajo. A esas alturas de Yo estaba gruñendo rápidamente, cada vez que me empalaba. Camilo estaba gimiendo del mismo modo mientras lo montaba sin piedad.

    Nuestro espectador colocó su mano izquierda en la puerta en el espacio abierto de la ventana. Cuando Camilo vio esto, agarró la mano del voyeur hombre, le guiñó un ojo y la colocó sobre mi seno. Para mi propia sorpresa gire arqueando la espalda, apuntando mis tetas hacia el hombre tanto como fuera posible.

    Se mano callosa apretando mi bubi me puso la piel de gallina. Se subió al estribo de la camioneta y se inclinó hacia mí, besando mi rígido pezón. Comencé a gemir, gruñir y gimotear, todo al mismo tiempo. La hábil lengua del tipo rodeó suavemente mi pezón al mismo tiempo que lo mordía provocativamente. Metió su mano derecha hasta que alcanzo mi nalga y la apretó bruscamente. Como no lo rechace, él se abrió camino hasta el centro y presionó suavemente contra mi culito, llevando consigo parte de los fluidos vaginales que habían escapado de mi cuerpo ante la profunda penetración de Camilo, la punta de su dedo perforó fácilmente mi agujero.

    Una onda de choque recorrió mi cuerpo. Mis caderas temblaron mientras apretaba la virilidad de Camilo con mi ahora chorreante vagina. Mis fluidos orgásmicos bajaban como cera caliente por la verga de Camilo. Mi vagina se apretaba espasmódicamente su deliciosa verga. Mientras saltaba arriba y abajo, el hombre luchaba por mantener la boca pegada a mi seno. Cerré los ojos, me mordí el labio y finalmente convulsioné por enésima vez en el pináculo de su orgasmo.

    Justo cuando mi clímax estaba disminuyendo, Camilo explotó profundamente entre mis piernas. El extraño se apartó y al instante había desaparecido de vista, Camilo, sin embargo, decidió plantar su semilla en las honduras de mi útero, la esposa de su amigo. Podía sentir como él estaba acabando y por eso le ordeñe la verga con apretando mi vagina. Lo seguí culeando hasta que él quedó completamente flácido.

    Me separa delicadamente de Camilo, busque mi bolso sacar mi ropa interior y evitar ensuciarme externamente, pero no pudo encontrarlo. Buscamos por todos lados. No estaba en el tablero ni en el suelo. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que nuestro desconocido voyeur se había ido con ganancias extras. Fue un momento de placer costoso para Camilo, tuvo que absorber el gasto de las cervezas y de los antojos de Karla, del vidrio de la puerta que tuvimos que romper para justificar la ausencia de mi bolso, e incómodo para ambos por tener que aguantar los regaños de nuestros respectivos cónyuges y familiares, por el supuesto cristalazo.

    Pensé que lo más engorroso de esa experiencia seria tramitar mis tarjetas e identificaciones, pero estas regresaron al día siguiente después de ofrecer una placentera gratificación al voyeur ladrón, pero eso es historia para otra publicación

    Saludos.

  • Nos vio la señora del aseo

    Nos vio la señora del aseo

    La mañana de un martes estábamos solos en casa con mi esposa, el día anterior había sido festivo y habíamos bebido algo.

    Ambos teníamos trabajo en horas de la tarde por lo que aprovechamos para calmar nuestra calentura, desnudé a mi esposa en la cocina y le hice un oral hasta que tuvo un orgasmo.

    Subimos a nuestro cuarto, ella se sentó en la cama y se pegó de mi verga con su boca, como siempre se tragaba mi pene por completo de una manera brutal, me preguntaba si me gustaba como la hacía, yo le respondí que ella era la mejor para mamar, se puso en cuatro y para su cola apuntando su vagina hacia mí, separo sus nalgas con ambas manos y me pidió que la penetrara por la panocha, estaba muy mojada por lo que mi pene entro sin ningún problema, le metí mi verga primero despacio y profundo y luego rápido y profundo.

    Mi esposa estaba en su éxtasis y me pidió que acabara en su boca, gemía muy fuerte y me pedía que no parara, sentí como ella se vino y acelere mis movimientos, saque mi verga y ella se arrodillo frente a mí para recibir mi semen.

    Ella miro hacia la puerta de la habitación y coloco cara de asombro, yo gire mi cabeza y vi a la señora que nos colabora con el aseo parada allí, yo no pude evitar mi eyaculación y obvio mi esposa recibió toda mi carga en su cara, cabello y pechos.

    La señora vio la escena completa y se retiró, mi esposa llena de semen se paró, cerró la puerta y ambos soltamos a reír, la verdad me dio algo de vergüenza, pero también mucho morbo, mi esposa entro a la ducha, al salir seguía riendo, y me dijo: «y ahora como vamos a mirarla a los ojos», yo le respondí: «ya nos vio desnudos en plena acción, ya nada podemos hacer».

    Bajamos y como si nada le dimos algunas instrucciones, ahora tratamos de dejar las puertas con llave para poder hacer el amor sin problema.

  • ¡Con mi hermosa y puta mujer!

    ¡Con mi hermosa y puta mujer!

    Este relato está basado en nuestras vidas sexuales.

    Bueno mi nombre es Nicolás (25) de tez morocho, delgado y una altura de 1,80 y mi mujer Zahira también (25) ella es una mujer de una altura de 1,60, morocha con un cuerpo normal ni gordita ni flaca, con un culo que resalta.

    Tenemos muchas anécdotas o experiencia en el sexo con ella. Unas de tantas fue el día de mi cumpleaños recuerdo que al llegar del trabajo a casa ella tenía todo preparado, se las había ingeniado con nuestro hijo para dejarlo con mi suegra me parecía un poco extraño ya que no solíamos dejarlo con nadie. Un poco confuso con la situación «confuso por así decirlo» yo solo me podía imaginar lo que me esperaba al conocerla tanto.

    Me di una ducha imaginado la situación, me aliste como para una ocasión especial y salí haciéndome el que no entendía nada esperando por hora ese momento.

    Pero nunca pensé que iba a ser una de mis mejores noches y mejor regalo de cumpleaños.

    Bueno el punto es que la mesa estaba servida y ella me esperaba sentada con un buen vino. Ella estaba del otro lado de la mesa con un vestido negro ajustado y muy corto que se le podía ver qué no traía ropa interior.

    Me sirvió una copa y lejos de una charla normal ella se acercó, se sentó sobre mi y con beso bien apasionado yo no paraba de imaginar lo que ella quería y yo con una erección enorme me deje llevar.

    Después de unas minutos de besos tan calientes se arrodilló delate de mi desabrochó el pantalón y dejo mi erección al descubierto, se llevó mi pene a sus labios tan cálidos. Yo estaba en el cielo con cada movimiento que hacía, solo podía sentir su lengua por mis testículos hasta llegar a mi ano, era tanta la calentura que la agarré la lleve hasta el sillón la recosté le abrí sus piernas y le devolví el favor, le pase mi lengua en su vagina ella estaba tan mojada y gemía de placer con cada vez que le pasaba mi lengua

    Yo nunca imaginé que ella me daría lo que yo siempre quise y nunca lo había intentado hasta ese día ,me llevo hasta la habitación y del cajón de la mesa de luz saco un lubricante, fue a la cama se puso en posición de perrito y me pidió con tanta calentura que le hiciera sexo anal, yo no creía lo que me estaba pasando, todos los hombres sabemos lo que significa algo así para nosotros.

    Le aplique lubricante en todo ese culo tan hermoso, empecé metiéndole un dedo siguiendo con un segundo dedo haciéndolo jugar hasta que al notar que estaba dilatado me puse lubricante en el pene y lo lleve hasta su entrada, empujando suavemente viendo como este entraba hasta su totalidad lo deje ahí por un momento y empecé a moverme despacio metiendo y sacando .

    Ella gemía, estábamos tan excitado que solo podía sentir como ella gritaba de dolor y placer esto hacía que me vuelva loco podía sentir como se acercaba mi eyaculación llenándole ese culo de mi semen.

    Se dio vuelta y no conforme empezó a pasarme su lengua por todo mi pene limpiando y sacando hasta la última gota. Me chupaba como si no hubiera un mañana, mientras chupaba toco la entrada de mi ano haciéndome volar, pude sentir como mi erección se volvió a apoderar de mi .

    La levanté, la tire en la cama con sus piernas en mis hombros la penetre por su vagina que estaba tan caliente por unos minutos ella me pido cabalgar y yo como todo caballero deje que se montará sobre mi. Está se movía con tanta energía hasta llegar al orgasmo podía sentir como sus jugos vaginales corrían por mi pelvis fue tan placentero que no pude evitar venirme una segunda vez dentro de su vagina.

    Quedamos tendidos en la cama abrazados tan felices que nos dormimos desnudos.

    Al día siguiente me desperté con unas ganas de que volviera a ser mi cumpleaños. Jajaja

    Esto es algo 100% real seguiremos contándoles nuestros encuentros amorosos con mi esposa. Gracias por leer una de tantas noches especiales.

    Recibo críticas constructivas es mi primera vez escribiendo.

  • Uno de los mejores lugares donde he follado

    Uno de los mejores lugares donde he follado

    Hola queridos y queridas, hoy quiero contaros otra de mis experiencias sexuales y «fetiches» que tengo, no es tener sexo en lugares públicos como un ropero, un baño público o un callejón (aunque siempre me ha dado morbo). Sino que me encanta tener sexo en el campo, a la intemperie y si es de noche mejor. Pero hubo una vez que fue especial y no por el hecho de que mi pareja de aquel momento me haya follado bien, sino que eran días de lluvias por lo que el ambiente tenía ese aroma a tierra mojada que a todos nos gusta, ese fue el toque especial, os lo cuento:

    Nosotros íbamos a un descampado que se llegaba siguiendo un camino para luego desviarnos cuando estábamos cerca de dicho lugar, íbamos ahí para ver las estrellas y también para tener sexo a la intemperie. El día de antes había llovido y había un clima húmedo en el ambiente, (cabe destacar que era primavera) el olor a tierra mojada inundaba el ambiente, la luz de la Luna nos permitía ver por donde íbamos y pisábamos y además se podía escuchar el agua correr por un riachuelo que había cerca que se llenaba solo en épocas de lluvia, era el ambiente perfecto, casi idílico.

    Al llegar vimos el cielo, algunas estrellas se podían ver pero también veíamos cómo unas nubes se acercaban poco a poco.

    -Quizás no debimos venir, va a llover seguro. -Dijo mi pareja.

    -No creo, hagámoslo rápido.

    Al decirlo empecé a quitarme las prendas: comencé por la sudadera y la camiseta que llevaba por debajo dejando mis pechos al aire, también me deshice de las deportivas y los pinky dejando que las plantas de mis pies tocasen el césped húmedo y frío. Mi novio ya tenía casi todo quitado menos los boxers, se acercó a mí y me empezó a bajar los leggins más el tanga que llevaba por debajo, acercó su cabeza a mi coño, empezando a lamerla. Sentí como su lengua jugueteaba entre mis labios y buscaba mi clítoris a la vez que me apretaba el culo con sus manos, yo agarraba su cabeza para empujarla suavemente a mi vagina más unos movimientos pélvicos que hacían del oral algo más placentero y orgásmico.

    Tras ello él se levantó, le quité el bóxer dejando al descubierto su pene erecto, lo agarré con las dos manos masajeándolo mientras me metí sus dos huevos en la boca, estaban depilados por lo que su tacto era muy suave y en cierta parte me resultaba hasta placentero tenerlos en mi boca. Después de comerme sus huevos fui a devorar su polla ya más dura que antes, dentro de mi boca acaricié con mi lengua su glande, estaba muy caliente y deliciosa, mientras le hacía una mamada me acariciaba el coño con una de mis manos para excitarme.

    Después de un intenso oral y unos besos, me tumbé boca abajo en el césped: el tacto de mi piel con el suelo era muy agradable, estaba todo mojado y sentía como mi cuerpo se estaba mojando, los pechos apretados contra el suelo y mi cara sobre la vegetación. Esa agradable sensación se sumó con la penetración que tanto ansiaba, me la metía lento y sin esfuerzo ya que mi vagina estaba húmeda por lo excitada que estaba y por la mamada que le había hecho.

    Me empezó a follar lento pero poco a poco fue subiendo el ritmo. A más rapidez más fuerte me empujaba contra el suelo por sus embestidas contra mi vagina, yo me agarraba al césped mientras gemía y jadeaba ansiadamente, me puso una de sus manos sobre mi cabeza empujándola contra el suelo mojado, todo mi cuerpo estuvo deslizándose de adelante a atrás en son de las penetraciones que recibía hasta que llegué a mi preciado orgasmo acompañado de un squirt.

    Tumbé boca arriba a mi pareja y procedí sentarme encima de él, le besé, agarré su polla mojada por mi squirt y me lo metí lentamente por el coño, una vez dentro del todo comencé a cabalgar violentamente empujando mi cuerpo contra el suyo, dejando que mis tetas botasen y sintiendo su grueso pene dentro de mi. Gritaba sin parar ya que sabía que nadie nos oiría. Me dejé llevar por mis ansias y por fin alcancé mi segundo orgasmo, inmediatamente después de alcanzarlo me saqué su pene y dejé que saliese el squirt mojando de nuevo su pene y parte de su vientre.

    Nos besamos de nuevo y tras ello, sin decirnos nada, me tumbé boca arriba y con las piernas abiertas, pero esta vez en vez de metérmela por la vagina me la metió por el culo, poco a poco iba entrando su pene a la vez que se fue abriendo mi ano, yo me mantuve relajada hasta que tuvo todo su miembro dentro de mi culo. A partir de ahí empezaron de nuevo las embestidas las cuales eran dolorosas y satisfactorias, al igual que la última vez mi destrozado cuerpo volvió a deslizarse por la mojadez del suelo, haciendo que mis tetas se moviesen por la inercia de los empujones. Gemía, jadeaba, gritaba. Mientras miraba al cielo lo poco que podía ya que mis cuencas se movían inconscientemente hacia arriba por el placer que estaba recibiendo. Noté como unas gotitas golpeaban mi cuerpo, estaba empezando a chispear, sin embargo no le dimos importancia y quisimos terminar lo que habíamos empezado.

    Después de muchas embestidas fuertes contra mi ser, mi novio la sacó y me acercó su polla a mi cara, lo masturbé y no tardó en correrse en mi boca. Por fin había recibido mi premio, lamí su pene y estuve un rato jugando con el semen en mi boca ya que es algo que me gusta hacer al acabar. Yo seguía tumbada por el cansancio pero mi novio se empezó a poner la ropa rápidamente. Empecé a sentir que las pocas gotas que antes caían suavemente estaban aumentando de intensidad, eso me hizo espabilar, busqué mi ropa tirada y opté por irnos rápido de ahí sin ponerme nada encima.

    -Vámonos ya al coche, me cambiaré ahí, si nos quedamos más nos va a pillar la lluvia de verdad. -Dije con la ropa entre mis brazos.

    -Como quieras, venga.

    Pusimos la linterna del móvil, y empezamos a correr, lo único que llevaba puesto eran las zapatillas para poder caminar, al llegar al inicio del camino donde empezaba la ruta, entramos al coche y ya tranquila me puse mi ropa. Dando por culminada esta aventura.

    Como dije al inicio, este sexo fue especial para mí por el ambiente en el que lo hice, en plena naturaleza y bajo una tenue lluvia, ojalá pueda volver a repetirse.

    Espero que os haya gustado el relato, que tengáis un buen día o una caliente noche, besosss.

  • La puta de mi mujer gozando con dos vecinos (I)

    La puta de mi mujer gozando con dos vecinos (I)

    Por motivos laborales del que suscribe, mi mujer y yo tuvimos que desplazarnos a residir a otra ciudad en la que no conocíamos a nadie excepto a algunos de los jefes de la empresa para la que yo trabajaba. Poco a poco fuimos haciendo amistades entre la gente de nuestro barrio y comenzaron a ser frecuentes nuestras salidas para tomar algo con ellos y charlar, intimando muy pronto con algunos de ellos.

    Por mi trabajo yo salía de casa temprano y solía regresar después del mediodía o a media tarde por lo que mi mujer quedaba sola en casa aunque de vez en cuando bajaba a los bares propiedad de algunos conocidos a tomar algo y así hacer tiempo hasta mi llegada.

    Las ventanas de nuestro piso daban a un callejón de entrada a garajes privados de propietarios que residían en nuestro bloque y en el que se encontraba al otro lado, frente a nosotros, y cuyas ventanas y balcones teníamos, como digo, frente al nuestro. En uno de los pisos del bloque de enfrente y cuyas ventanas y pequeña terraza daban a las nuestras residía un matrimonio marroquí que tenía acogido temporalmente a un amigo de él y de nacionalidad nigeriana, a los que veíamos mi mujer y yo prácticamente a diario o bien tendiendo ropa o bien asomados a esa pequeña terraza fumando un cigarro.

    Tanto mi mujer como yo nos habíamos percatado desde hacía tiempo que ellos no la perdían de vista cada vez que ponía la lavadora, tendía ropa o se asomaba a nuestra terraza a fumar un cigarro. Sus miradas eran de deseo y numerosos los comentarios entre ellos, sobre todo cuando se asomaba sola, no perdiendo de vista sus movimientos, algo de lo que yo me había dado cuenta hacía ya tiempo, que me provocaba cosquilleos en el estómago y que le comenté a Nuria, que me contestó diciendo «¡Eso son cosas tuyas, cari. No le des importancia!», aunque yo notaba también en ella una predisposición que me llevaba a pensar así.

    Tras varios días observando los movimientos de los vecinos en su terraza -estaban casi todo el día solos porque la mujer del marroquí trabajaba fuera- y los de mi mujer en la nuestra, llegó el fin de semana y el Domingo nosotros bajamos al mediodía a tomar unas cervezas por los bares del barrio. Nuria vestía una bonita camisa negra con rayas blancas, minifalda de cuero con medias sexys y liguero negro debajo y unos muy elegantes zapatos de tacón fino, ni que decir tiene era centro de muchas miradas que hacían que yo me sintiese orgulloso y el morbo se apoderase de mí.

    En el transcurso del mediodía y estando en uno de los establecimientos que visitamos, al lado casi de nuestro piso, se acercó a nosotros uno de los camareros para decirnos que nuestras consumiciones estaban invitadas, señalando hacia el fondo del local para indicarnos quién las había abonado, nuestras miradas se dirigieron hacia allá y pudimos comprobar que habían sido nuestros vecinos, haciéndoles nosotros una señal de agradecimiento e indicándole al camarero que les devolviese la invitación de nuestra parte. Acto seguido, mi mujer y yo salimos a la calle a fumar un cigarrillo y mientras lo hacíamos hicieron acto de presencia nuestros vecinos saludándonos, presentándose -Nassar el nombre del marroquí y Mutiu el del nigeriano- e iniciando una charla que se prolongaría hasta pasada la media tarde por distintos locales de la zona. Tras fumarnos varios cigarrillos, todos volvimos a entrar en el establecimiento en el que nos encontrábamos invitando mi mujer a nuestros vecinos a que se unieran a nosotros lo que confirmó la intuición que yo tenía desde días atrás de que se sentía cómoda y atraída por ellos física y sexualmente y que todo acabaría en algo más. Mi mujer pidió otra ronda de cervezas y se dirigió al servicio mientras que nosotros continuamos charlando en la barra del local, al rato se volvió a presentar ella y percibí en su rostro que se había estado preparando para atraerles aún más y hacer posible que el asunto fuese subiendo de tono. Los vecinos también lo notaron y así se lo hicieron saber agradeciendo ella los halagos con una pícara sonrisa y una postura extremadamente sensual y sexy.

    La tarde siguió su curso por distintos lugares entre rondas de cerveza y algún aperitivo que otro y la situación iba poniéndose más caliente a cada instante merced a las indirectas que nuestros vecinos lanzaban a mi mujer y la respuesta de ella a las mismas que no eran otras que sentirse halagada demostrándolo con caricias, besos a ambos en las mejillas y actitudes provocadoras como cruzarse de piernas con la minifalda más subida de la cuenta dejando a la vista sus hermosas piernas y sus medias sexys con objeto de provocar cada vez más a nuestros acompañantes.

    En un momento de la conversación entre los vecinos y mi mujer, el marroquí aprovechó para decirle «nos gustas mucho y estás muy buena», añadiendo «desde que comencé a verte en la terraza me excitas muchísimo y ya han sido varias las pajas que me he hecho pensando en ti», lo que también corroboró el nigeriano, palabras que ella agradeció a ambos con un abrazo, un pequeño morreo en sus bocas y una sonrisa propia de una golfa a la que le va la marcha. En ese momento supe positivamente que el tema llegaría a más, lo que provocó en mí una calentura extrema pensando en lo que podría ocurrir.

    Cuando el asunto estaba ya más que caldeado y todos bastante calientes, nuestros vecinos nos anunciaron su marcha puesto que la mujer del marroquí estaba a punto de llegar del trabajo, no sin antes intercambiarse entre ellos y mi mujer los números de teléfono para seguir en contacto más estrecho. Con dos fuertes abrazos y besos en las mejillas y un apretón de manos a cada uno, Nuria se despidió de ellos diciéndole «¡Estamos en contacto. Esto hay que rematarlo!», abandonando ambos el local y marchándose a casa. Mi mujer y yo volvimos a quedarnos solos y ella aprovechó para ir al servicio mientras yo no dejaba de darle vueltas a la cabeza por lo ocurrido. A su vuelta, Nuria pidió otras dos cervezas y comenzamos a charlar sobre el asunto diciéndome «¡Hay que joderse, cari, lo cachonda y caliente que me han puesto los vecinos, estoy toda mojada!», añadiendo «¡Esta faena tengo que rematarla y no voy a tardar mucho. A ver si mañana pueden y quedo con ellos en casa para follar. Los deseo a los dos y sobre todo al nigeriano, tiene que tener una polla monumental como buen negrazo que es»; yo me quedé mirándola y le dije «¡Que quieres que te follen los dos ya lo sabía yo, se veía venir y te lo dije el otro día!», dándome ella la razón y pidiéndome que no me molestara y que asistiese a su encuentro con ellos como espectador ya que le apetecía que yo estuviese delante y los viese pero sin participar, a lo que accedí por complacerla.

    Ya era bien pasada la media tarde y mi mujer y yo decidimos volver a casa. Cuando llegamos tomamos asiento en el tresillo aún muy calientes para fumarnos un cigarro y seguidamente yo marché a ducharme quedando ella en el salón. Al salir de la ducha y conforme me iba acercando escuché los gemidos y jadeos de Nuria, que tendida en el tresillo y tan solo con las medias, el liguero y los zapatos de tacón, se estaba masturbando cachonda perdida y caliente como una perra, lo que provocó en mí una brutal erección, sentándome junto a ella y ayudándola a correrse de una forma bestial por el morbo contenido durante la tarde. Seguidamente yo le pedí que hiciese lo propio conmigo, que me pajease hasta correrme como ella, a lo que accedió sin dudarlo aunque antes cogió mi tieso rabo y se lo llevó a la boca para regalarme una extraordinaria mamada que me llevó al éxtasis, una mamada «Made in Nuria» que me hizo gozar del más puro placer. Tras varios minutos chupándomela y mamándola con tranquilidad, suavidad y deleite comenzó a acariciar mi polla de arriba a abajo de la misma manera con objeto de provocarme un gustazo enorme, intercalando esas caricias con morreos repletos de deseo y de pasión.

    En previsión de que pudiese correrme en cualquier momento me dijo «¡Cari, fóllame. Méteme en mi coño caliente esta polla que tanto me gusta, mi vida. Quiero que nos corramos juntos!», hizo algo de tiempo para que yo aguantase más y tras varios minutos se sentó encima de mí en el tresillo introduciendo mi verga hasta dentro y comenzando a jadear y gemir de puro placer, comencé a acariciar sus tetas y a besar y chupar sus pezones, lo que le provocaba mayor excitación aún, diciéndome «¡Fóllame, cari, fóllame. Así mi vida, así cornudo mío!» y preguntándome «¿Te gusta follarte a la puta de tu mujer…? ¿Te gusta mi coño, amor mío…?». Yo asentía con la cabeza y magreando las perfectas cachas de su culazo la embestía y follaba con deseo.

    Tras varios minutos cabalgando como poseída sobre mi dura y erguida polla Nuria me pidió que cambiásemos de postura y que la follase a cuatro patas, se acomodó en el tresillo y me brindó su peluda almeja y su culazo en esa posición, no pude reprimirme y antes de volver a metérsela le comí durante varios minutos el coño por detrás mientras masajeaba sus cachas consiguiendo que se volviese a correr entre excitantes gemidos y jadeos, que se hacían aún más morbosos al tener abiertas las ventanas del salón. Seguidamente me puse de rodillas y volví a ensartarla metiéndole mi rabo hasta lo más profundo de su coño mientras que la sujetaba por las caderas con inmensos deseos de correrme dentro de ella, que no paraba de decirme entre gemidos «¡Así, cari, asi, mi vida. Fóllame, amor mío, fóllame fuerte, dale duro a la zorra de tu mujer. Te amo, cornudo mío, te amo y te quiero con toda mi alma a pesar de que me guste gozar con otras pollas. Eres mío y sólo para mí. Me corro solo con sentir tu polla dentro de mi coño. Qué gustazo, mi vida. Qué placer tan grande siento. No pares. Sigue follándome así. Aguanta un poco más y nos corremos juntos!».

    Yo hice «juegos malabares» para contenerme hasta que mi mujer gritó fuerte entre jadeos «¡Ahora, cari, ahora. Me corrooo, me corrooo, me corro toda… Uhmmm. Ohhh!», momento en el que yo también procedí a soltarle una gran cantidad de leche dentro de su coño en una corrida bestial que me proporcionó un gustazo indescriptible. Nuria se dio la vuelta y comenzó a chupármela para tragarse todo el resto de mi lefa dándome inmenso placer. Nos pusimos en pie y mirándonos a los ojos, morreándonos y abrazados por la cintura me dijo «¡Jodeeer, cari, vaya polvazo que me has echado, cabrón. Me ha encantado, mi vida!». Me acarició la verga con su mano, me besó y marchó a ducharse. Al finalizar marchó a nuestra habitación y procedió a cambiarse de lencería, cambiando el conjunto negro por preciosas medias sexys de blonda ancha, con encaje y de color carne con sujetador, tanga y liguero de color blanco y otros zapatos de fino tacón muy bonitos, personándose así en el salón y dejándose ver a través de las ventanas abiertas.

    Nos servimos unas cervezas y nos dispusimos a ver un rato la televisión. Ya había anochecido, mi mujer se levantó y se dirigió a la terraza al haberse percatado desde el salón de que los vecinos estaban en la suya fumándose un cigarro y de que no la vería nadie más que ellos vestida de esa manera tan sexy y provocativa, encendió otro cigarro y los saludó cariñosamente obteniendo por su parte otro caluroso saludo, exclamando el marroquí «¡Jodeeerrr, cómo estás!». Ella les preguntó «¿Qué os parece…? ¿Os gusta mi modelito…?», mostrándose ellos totalmente encantados. Nuria cogió una banqueta de la cocina americana de nuestro salón, la sacó a la terraza y ante sus atentas miradas comenzó a acariciarse, se quitó el sujetador y el tanga dejando a la vista sus maravillosas tetas y su coño peludo y empezando a pajearse delante de ellos, que a cada segundo se mostraban más calientes y cachondos.

    Mi mujer empezó a gemir por el gustazo que se estaba dando y los vecinos, sin dilación, sacaron sus enormes pollas y comenzaron a pajearse también delante de mi mujer, que al ver sus vergas exclamó «¡Qué ricas. Uhmmm… Mañana serán mías!». Nuria se excitó tanto al verlos que en pocos minutos comenzó a correrse entre fuertes jadeos mientras que ellos tampoco tardaron mucho en brindarle sus corridas a mi mujer soltando una gran cantidad de lefa en las jardineras de su terraza. Lazándose mutuamente besos al aire se saludaron con las manos y se despidieron. Mi mujer entró de nuevo al salón más que satisfecha y me dijo «¡Jodeeerrr, cari, cómo he gozado. Menudo orgasmo he tenido. Y ellos ni te cuento, han soltado leche… Se han corrido como dos verdaderos hijos de puta. Menudas pollas tienen, jodeeerrr. Me encantan las dos pero sobre todo la de Mutiu, el negro nigeriano!», sentenciando «¡Mañana serán mías, ya lo verás!».

    Tras lo acontecido yo estaba bastante caliente, como mi mujer, por lo que decidimos marchar a nuestra habitación para follar como locos, lo que se prolongó hasta bien entrada la noche descansando varias veces para tomar y cenar algo y así dar tiempo a la recuperación. Tras varias horas de buena follada y totalmente rendidos, abrazados mi mujer y yo nos quedamos dormidos.

    A la mañana siguiente yo tenía que marcharme al trabajo y me levanté temprano, mi mujer también se despertó a la misma hora y me dijo «¡Cari, hoy va a ser un gran día. Trae el café a la cama y nos lo tomamos juntos!», accedí a ello y mientras lo tomábamos Nuria me dijo que seguía muy cachonda y que llamaría a los vecinos para quedar con ellos por la tarde y que fuesen a nuestra casa a follarla, me excité mucho con la situación y experimenté una gran erección por lo que le pedí que me dejase comerle el coño y echarle un buen polvo antes de marcharme.

    Ella accedió encantada, se abrió de piernas y me sumergí en su raja peluda arrancándole dos buenos orgasmos. Seguidamente se puso a cuatro patas en la cama aún con su lencería de la noche anterior y mi rabo duro y tieso entró en su mojado coño con gran deseo, follándola con fuerza mientras le decía «¡Toma, zorra, aquí tienes mi polla, dentro de tu rica almeja. Esta tarde gozarás con los vecinos como lo que eres, una grandiosa puta, pero antes vas a gozar con mi verga. Toma el rabo de tu cornudo! ¿Te gusta, zorra, te gusta cómo te follo?», mostrándose encantada entre gemidos y jadeos muy calientes y excitantes y diciéndome «¡Cari, soy tu mujer y aunque me guste gozar con otras pollas la tuya siempre será mía al igual que mi coño es tuyo, mi vida. Sigue, sigue follándome así, cabrón, consigues que me corra como una puta perra. No te imaginas el gustazo que me das, hijo de puta. Fóllame, fóllame!».

    Así continuamos durante buen rato hasta que no pude aguantar más y la avisé de mi corrida, ella se dio la vuelta, se puso de rodillas y esperó mi lechada con su boca abierta tragándosela toda y chupando mi capullo con sus labios para sacarme hasta la última gota, proporcionándome un placer indescriptible.

    Tras nuestra maravillosa follada procedí a ducharme mientras Nuria siguió en la cama, me vestí, me despedí de ella y le pedí que me mantuviese informado en relación al tema con los vecinos, así quedamos y marché al trabajo.