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  • Mi vida (parte 5): Tres contra uno

    Mi vida (parte 5): Tres contra uno

    Ya con 3 hijos y cercano a los 40 años vivía felizmente casado en un vida llena de sexo con mi esposa, ya habíamos explorado la vida swingers y tríos pero habían pasado unos años desde la última vez que estuve con una chica transexual (pueden leerlo en mis relatos anteriores) y por supuesto mi esposa no sabía nada de mi asqueroso pasado ni pretendía que jamás lo supiera.

    Por cosas de la vida estábamos buscando un chico en internet para hacer un trío ya que honestamente me gustaba el tema se ser cornudo en esas aventuras con mi esposa, debo aclarar que nunca me gustaron los hombres por lo que jamás tuve una experiencia ni homosexual ni bisexual, me comía a las transexuales pero eso es otro tema…

    Durante esa búsqueda ella comentó que si encontráramos una chica transexual seria genial porque serían como 2 culos para mi y 2 penes para ella (obviamente a ella no le pasó por la mente que yo quisiera ese pene también para mi) , obviamente fui tajante y me reusé además que no sabía si ella hablaba en serio, por otro lado no pretendía que mi mujer me viera dando culo, en esa ocasión conseguimos a un chico al que conocimos y compartimos con él durante el transcurso de esa misma semana, cuando estábamos en el acto el chico la estaba penetrando analmente mientras ella me lo mamaba a mi, honestamente la vi disfrutando tanto bajo el dominio de dos hombres sentí que mi lugar era estar en la posición en que estaba ella pero obviamente no le dije nada.

    Esa fantástica imagen quedó en mi mente por unos días, estar con 2 transexuales sería una opción y una experiencia que no había concretado o quizá tomarle la palabra a ella y buscar una trans para los 2, de verdad no me atreví a la segunda opción y decidí buscar dos trans para que me culearan luego de que mi culo estuviera totalmente inutilizado por un largo tiempo, estuve viendo varias alternativas pero en mi búsqueda solo me enfocaría en que ambas tuvieran penes grandes.

    Contraté a dos, una morena algo oscura para mi gusto que se publicaba con 20cm pero con unas tetas brutales, la otra era blanca con cabello negro y un pene publicado de 19cm también buenas tetas, de verdad aún no se en que se basan esas medidas pero cuando llegamos a la habitación ambas eran normales casi pequeñas solo que la morena lo tenía un poquito más ancho, las contraté para que me atendieran por 2 horas así pudiera estar sin estrés aunque fue bastante costoso el servicio si le sumamos los tragos.

    Sandra y Camila llegaron al hotel donde las esperaba, cuando llegaron nos tomamos algo y les conté mi fantasía, una de ellas me dijo “perra” me propuso que si quería por el mismo precio podía incluir una amiga que se estaba iniciando que venía de Mérida y precisamente estaba residenciada muy cerca del hotel donde estábamos, yo le dije que “Si” sin pensar que me estaba excediendo, empezamos nosotros 3 que estábamos ya en el hotel y después de mucho sexo oral compartido entre los 3 empezaron las penetraciones, sin duda la estábamos pasando genial nos clavamos en varias posiciones y mientras una me lo metía yo le chupaba las tetas, el pene, las bolas y el culo a la otra, a cada rato nos hidratábamos porque ellas con los cambios de posición no terminaban de acabar hasta que una de ellas lo hizo en el condón mientras me bombeaba y la otra me acabó en la boca un gran chorro de leche caliente espesa.

    Amigos lectores sé que les costará creer lo que a continuación pasó exactamente después de semejante cogida… SI !!! tocaron la puerta del cuarto, una de ellas abrió y dio paso a una carajita hermosa y delgada, total y absolutamente femenina no muy alta casi sin tetas pero bien bonitas, era blanca como la leche y cabello rojizo unas piernas y pies alucinantes, me la presentaron como Ágata y a ella le dijeron “es todo tuyo” La chamita con una sonrisa angelical me dio un besito y se desnudó mostrando un cuerpito perfecto y un pipí muy muy grande para lo que representaba su fisonomía, se veía anormal porque era extremadamente gigante y aún no estaba erecto.

    Sandra: ella es nueva no la presiones y hágale caso (riéndose)

    Camila: no te asustes no te va a doler

    Sandra: Jajaja

    Camila: Jaja

    Era la Incorporación de Agata a ese encuentro y a mi vida en general porque desde ese momento empezó a formar parte de “mi vida” Yo estaba recién cogido por Sandra Y Camila por lo que aún tenía la boca con sabor a leche, mi culito ya usado debería descansar aunque era aguantador pero me dio mucho morbo esa chama con ese enorme pene así que la traje a la cama, hicimos un 69 y me di cuenta que su pene era un verdadero palo, es decir además de lo grande estaba extremadamente rígido como nunca antes había visto uno (parecía un dildo de vidrio) hice mi mejor esfuerzo para complacerla pero no aguantaba las embestidas profundas en la boca, luego del 69 la clavé en 4 patas porque sus nalguitas estaban bellas y yo necesitaba eyacular después de que las otras dos me cogieran, la verdad quería que mi culo descansara antes de meterme ese tolete, mientras se lo metí se incorporaron Camila y Sandra que empezaron a meterme sus miembros en mi boca y me tocaban el culo , la situación se calentó cuando Agata se levantó repentinamente antes de que yo llegara a botar mi leche y dijo: Vamos a volver mierda a este maricón!!!

    Agata se acostó boca arriba y me haló por los brazos para que me sentara frente a ella, obedeciendo me clavé poco a poco ese duro palo moviéndome hasta que entró completo y empecé a cabalgar, era muy duro además ya estaba adolorido, la sucia de Agata con esa cara de mosquita muerta le dijo a las otras: Alguna que se lo meta!!

    Que se lo meta? Me pregunté yo mismo sobre lo que ella sugirió, es decir no entendía si tenía que pararme para que alguna de las otras dos me lo metiera y de hecho eso fue lo que intenté pero de Agata me apretó con sus brazos aferrándose a mi cintura y me dijo: Tu te quedas aquí maricón!!! Me empujaba hacia abajo y me clavaba duro a un ritmo lento pero profundo, su guevo era enorme y estaba todo dentro de mi.

    En ese momento entendí lo que estaba insinuando, mi culo iba a funcionar solo hasta ese día porque me querían hacer una doble penetración anal y les juro que eso jamás me lo había planteado en mi vida. (menos con una mujer con ese pene tan grande).

    Amigos lectores, es indescriptible lo que yo sentí en ese momento me clavaron dos penes en mi culo al mismo tiempo y sin ningún tipo de compasión me daban muy duro y me agarraban fuertemente para que yo no descolocara a nadie de su posición y no se salieran de mi, me clavaron duro duro duro, me lo metían hasta el final, una lo sacaba y se montaba la otra mientras Agata no me lo sacaba nunca yo creo que el dolor ya no era controlable porque no me salía la voz ni para gritar mientras lloraba (de verdad) y recuerdo hasta suplicar, las escuché diciéndome mil cosas y fui cuando entendí que Agata era la mala de la película porque daba órdenes y me mantenía abrazado a ella insultándome y escupiéndome la cara mientras yo de verdad lloraba, creo que en algún momento me desplomé o me desmayé porque no recuerdo cuando ni como terminamos solo estaba acostado y ellas vistiéndose.

    Se fueron y ahí quedé acostado agotado y muy débil, tuve que pedir comida a la habitación y descansar por un par de horas más porque el culo me ardía demasiado y por la parte interna el dolor era insoportable, no sabía si ir al médico pero se podrán imaginar la vergüenza de llegar al hospital y contar como mi culo llegó a ese estado, decidí reponerme yo solo poco a poco y en un par de días ya estaba bien.

    Luego de varias semanas estaba buscando una chica en la página que siempre frecuentaba para pasar un rato y mientras miraba opciones vi a Agata publicada, sin pensarlo decidí planificar mi venganza…

  • Con mi esposa en San Andrés Islas Colombia

    Con mi esposa en San Andrés Islas Colombia

    En la isla de San Andrés

    Ya va a ser un año que fuimos con mi esposa a la isla de San Andrés en Colombia, nosotros vivimos en el interior, pero la isla nos llama mucho la atención por sus gentes y su sensualidad. Uno llega a san Andrés e inmediatamente se le activa la libido al 100.

    Somos un matrimonio atravesando los años 50, ella 50 y yo 58. Ella se conserva muy bien, debido a su constancia en el gimnasio, no hay nada mas apetitoso que una mujer de 50 que este buena.

    Una tarde de playa en la isla se nos acercó un nativo, debía tener unos 30 años y nos ofreció unas estrellitas de mar, el mismo las abrió delante de nosotros para que comiéramos, a mí me gusta probar todo esas cosas, ya nos habíamos tomado varios whiskies en el Decamerón Aquarium, estábamos prendidos, como decimos en Colombia. El muchacho nos decía que comer esas estrellitas de mar lo dejaba a uno “ruro toda la noche”, nos reímos los tres y yo le dije “me imagino que usted tomara de esto todos los días”, y me contesto, que él no necesitaba de eso, que él lo tenía duro toda la noche sin tomar nada, nos decía que eso era un regalo que dios les había dado a ellos para atender a las turistas o también a los turistas para que se fueran con deseos de volver.

    Yo le pregunte que ellos donde se reunían para beber y bailar y me dijo que casualmente ese día había una celebración especial y se reunían en la playa de San Luis, yo le pregunte si podíamos ir y él dijo que claro que sí, que allá van muchos turistas y toman una bebida especial muy rica, pero que si no estamos acostumbrados que no debemos tomar mucho porque emborracha muy rápido. Yo le dije que de pronto íbamos en la noche, pero mi mujer si me dijo “iras tu solo, porque yo no voy por allá ni loca”, el muchacho le dijo: “y por qué? ¿Luego te da miedo?”, “no te preocupes que nosotros los tratamos con todo respeto, pregúntele a el señor que esta allá” señalando a un turista que se acercó y dijo “vayan sin miedo que la van a pasar muy bien”, entonces ella me dijo “no, yo no voy por allá”.

    Eran como las 6 de la tarde y nos devolvimos para el hotel, cenamos y luego salimos a ver un show que presenta el hotel, en ese momento me dedique a servirle vasos con más whisky y yo me servía los míos más cargados de agua. Mas adelante le dije porque no vamos un ratico a la reunión de esos manes, debe ser agradable verlos bailar y porque no, de pronto también bailas con uno de ellos (a ella le encanta bailar), entonces me dijo “bueno, pero en el momento que yo te diga que nos vamos, salimos inmediatamente”, yo le conteste “claro que sí, no hay problema”

    Nos alistamos, ella se colocó un vestido un poco trasparente que dejaba ver un poco sus hermosas nalgas con un tanga color blanco, que tenía una mariposa en la parte trasera, antes de que el hilo se perdiera por allá en las profundidades de su rico culito. Yo me vestí con un pantalon de lino, también blanco y una camisa cualquiera.

    Ya eran como las 10 pm, salimos del hotel y tomamos un taxi, el taxista sabia claramente para donde íbamos, le preguntamos por el peligro y nos contesto, “el peligro es que no se quieran regresar, jajaja”.

    Había mucha gente en el lugar para ser tan pequeño, lo que más me llamo la atención fue el olor tan fuerte a marihuana, el solo entrar ya uno se sentía trabado y más mi esposa que ni sabe a qué huele la marihuana ni que efectos tiene.

    En un momento se nos acercó el muchacho de la playa, se veía muy feliz de vernos, le decía a mi esposa cosas muy bonitas y yo me hacia el que no escuchaba. Reímos, bailamos, mi esposa bailo varias veces con el muchacho y a mí ya me estaba entrando el morbo de verla clavada por el negrito. Ella no tenía ni idea de mis intenciones, le dije a Johan (así se llamaba el muchacho de la playa): “dale a probar del trago que nos dijiste allá, si ella se emborracha de pronto puedas comértela, solo pido una condición, que yo pueda ver, me encanta mirar como cornudo”, él dijo “verdad?”, “eso quieres?”, “por mi encantado de comerme una mujer como la tuya”.

    Ya eran como las 2 am y mi esposa estaba realmente muy tomadita y calientica, quién sabe que cosas le dijo ese negro.

    En un momento que estaba bailando con Johan me le acerque por detrás y le pregunte al oído “estas mojadita?”, me dijo “un poquito”, baje la mano a su entrepierna y estaba echa un charco esa chochita. Le dije “ni tan poquito”, luego le dije: “quieres que nos vayamos?” y me contesto “sí, quiero que me lleves y me hagas el amor bien rico”, en eso llego Johan delante de ella y le meneo su verga que se notaba bien grande por encima del pantalón, se la acerco a su cuca por encima del vestido y yo le dije ”no quisieras que él te haga el amor, más bien” me dijo “estás loco” estaba furiosa “vámonos ya”, le dije “ok está bien, pero no te enfades” de un momento a otro llegó Johan y dijo “como ya se van tómense el ultimo, yo les invito” y nos sirvió otro trago, obviamente bien cargado para ella y así como estábamos yo sosteniéndola desde atrás ella haciendo que bailaba, llego Johan y le toco la cuca por encima del vestido, huy Susanita, pero estas muy caliente, ella que no se podía casi ni mover, solo jadeo con un “hummm no me toque, respéteme”, yo le pregunte: luego que te hizo?” “me toco la vagina” yo le dije: “se daría cuenta de tu calentura” me contesto: “ah no seas cansón” el trago ya estaba empezando a hacer efecto, porque yo la conozco cuando se comienza a emborrachar. Le dije “camina nos despedimos de Johan que esta en aquel rincón” me contesto “bueno perooo noosss vamosss rapidooo”, ya estaba hablando en letra corrida, jajaja. Como estábamos en un rincón y todos estaban ocupados, Johan llamo a unos amigos, llegaron 4, para que se hicieran, como un muro, cubriéndonos así nadie veía nada, Johan volvió a tocarla pero esta vez le levanto la falda y lo paso un dedo por encima de los pantis, que estaban super húmedos, ella trato de separarlo con sus manitos, pero no tenía mucha fuerza por efecto de los tragos, yo solo miraba y me deleitaba viendo como mi esposita se retorcía del placer.

    En eso le pregunté a mi esposa “nos vamos?” y era tanta su borrachera que no le entendí si dijo que si o que no. Yo asumí que dijo que no, jajaja.

    Mientras Johan le tocaba su cuquita, yo le levante el vestido hasta sacárselo por los hombros, ella quedo solo en pantis, porque no llevaba brasier, de pronto Johan llamo a un muchachito muy jovencito y le dijo “quieres chupar bicha de turista? Y al muchachito se le salieron los ojos, luego lo dejaron pasar por medio de la barrera que nos estaban haciendo y con manos nerviosas, mirándome como queriendo mi aprobación comenzó a bajarle los pantis, poco a poco se fue asomando una cuquita totalmente inflamada por la excitación y rasurada completamente, el muchacho se metió en medio de sus piernas y empezó darle lengüetazos y a chupar como si se estuviera comiendo un mango, mi mujer solo jadeaba, con la mano derecha le metía los dedos y con la boca chupaba y chupaba, que rico se veía, en ese momento mi esposa se le oyó “ayyy ayyy me oh oh oh” y se movía como convulsionando.

    Luego se fue el niño y Johan le abrió las piernas, le levando la izquierda por encima del brazo, se saco su verga que era muy grande, esos negros la tienen como de 25 centímetros pero delgada, y se la metió muy suavemente, casi no le entraba, mi mujer es un poco estrecha de allí, poco a poco le fue entrando hasta que no le quedo nada por fuera, ella solo decía “uyyy que ricooo”, tenia los ojos cerrados, yo la miraba con gusto, con pasión, se la metía duro y se la sacaba suave, así lo hizo por unos dos minutos hasta que ella exploto en otro orgasmo impresionante, luego él le dio con más rapidez y eyaculo con mucha pasión, se salió de ella y boto el condón por el piso, yo nunca había visto un condón tan largo y tan lleno de semen. Uno de los que estaban cubriéndonos dijo: “y nosotros que?”, Johan le hizo señal de que siguiera, no sin antes por medio de señas me preguntaba a mí que si podía. Yo le dije “hagale, que esto no lo vuelvo a ver, ni ella tampoco”.

    El muchacho la volteo y le hizo colocar las manos en la pared, la halo de la cadera y yo le sostenía las manos para que no se cayera, comenzó a darle besos por la espalda hasta bajar a su culito, le hizo abrir un poco las piernas y me indico que le bajara un poco más las manos de la pared, a si quedo con todo su culito a la vista de todos, esto solo se metió por detrás y le metía la lengua por el ano muy fuertemente, pareciera que la violaba con la lengua, yo miraba y ella jadeaba, luego se paró y le coloco la punta de la verga en su anito, anito que solo se lo había metido una sola vez, estaba muy apretadito, pero ahí si ella se cerró y dijo” por ahí no por favor”, yo le dije “no te va a dolor, él la tiene delgada”, ella me suplicaba, pero ya estaba ese muchacho tan arrecho que le hice una señal de que continuara, la tenía tan parada que parecía un fierro caliente, le metió la cabeza muy suavemente, pero luego no se aguantó las ganas y se lo mando todo de un solo golpe, se oyó solo un grito muy fuerte, afortunadamente la música estaba tan duro que nadie oyó, este negro le daba duro, se la metía duro y se la sacaba despacio, de pronto mi esposa comenzó a jadear y decir “ayyy ayyy hmmmm”, todos nos dimos cuenta de su tercer orgasmo, el muchacho también descargó todo su semen en el cultito apretado de mi bella esposa.

    Luego los otros dos que estaban haciendo la barrera querían clavarla, pero yo la vi tan débil y ya no se sostenía por ella misma, que decidí terminar ahí, le coloque sus pantis, el vestido y salimos con la mirada lasciva de todos.

    Pedí un taxi de los que estaban ahí esperando y nos llevo al hotel, ella estaba casi dormida y yo le ofrecí al taxista una vista de su vagina, abriéndole el calzón por un lado, estaba super mojada y super inflamada, el taxista dijo “uyy pero le dieron con ganas, pobrecita tan chiquita que es, jajaja”. Eso también me éxito mucho, llegamos a la habitación, ella se tendió en la cama y quedo profunda, yo no tuve más remedio que quitarle el vestido, bajarle los pantis y clavarla nuevamente muy despacio para no hacerle más daño, imagínense, no me iba a quedar sin probar ese manjar y fuera de eso por el culito que me cuesta mucho trabajo convencerla de darle por ahí.

    Al otro día se levantó con guayabo y me dijo que le dolía mucho la vagina y el culo, que yo que le había hecho, yo le dije: “fuiste tu la que gozaste con todos esos morenos en la discoteca de Sanluis” se quedó mirándome asustada y me dijo “explícame que fue lo que me hiciste hacer?”.

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  • Con mi mujer cumpliendo una fantasía que no sabía (parte 2)

    Con mi mujer cumpliendo una fantasía que no sabía (parte 2)

    Antes que mi novia saliera del baño dejé el celular donde estaba pero le dejé mensaje a Juan que decía «¿A ver? Mandame video para saber que es de ahora eso y no que me estás mintiendo». Ella salió del baño sólo con su bombacha y el pelo mojado y morocho que le caía un poco más de los hombros, es una mujer hermosa, sos ojos negros y profundos mi miraron buscando un poco nerviosos quizás, algún gesto en mí que le diera a entender algo.

    Pero no logró ver nada porque mi excitación ya era muy grande y me abalancé sobre ella, enseguida empezamos a besarnos no quería aún sacarle su ropa interior y me excitó la idea de pasarle la lengua por sobre sus prendas caladas y rojas. Debo de reconocer que me sentía muy dolido aunque entendiera que me podía engañar o a esta altura de la vida no me asombrara tanto y repito, yo también lo haría.

    Y lo que si nunca había hecho era eso que estaba por pasar en esos momentos y era, meter realmente a un tercero en la relación sexual, aunque fuera virtualmente.

    La quise llevar enseguida al cuarto pero sólo para ver qué mentira me decía para agarrar su celular, evidentemente había quedado nerviosa.

    La manera que encontró me causó gracia, porque comenzó a bajar, a quitarme los pantalones, a besar mi pija que ya estaba mojada por lo que había estado haciendo hace unos segundos con el celular de ella y cuando le dije «vamos así me la chupás toda en el cuarto» se rió y me pidió para hacer algo que nunca habíamos hecho y era, filmarnos teniendo sexo!

    Me reí por lo increíble que puede hacer alguien cuando está apretado y tiene que inventar algo, sin mirarla a los ojos le dije que estaba bien pero que ella siguiera chupándome que yo la iba a ir filmando en el camino.

    Vi en sus ojos que no había logrado su cometido pero supongo que habrá pensado que peor es nada y que en algún momento me lo podía sacar.

    Mientras caminaba con ella chupándome todo y mirando a la cámara, algo incómodo pero era lo único que pudo aceptar ella. Vi que llegaba un video al WhatsApp, seguramente era el video de Juan y abajo unas palabras que decían «ahora sólo pienso en cogerte por primera vez ¿Tenés novio?»

    Estaba muy nervioso, excitado, enojado y sin tener la más mínima idea de qué hacer. En ese segundo pensé que el tipo no sabía que tenía novio, o sea no me sentí cagado por él, eso es algo que me alivió y me sacó el peso de guampudo, pero por otro lado me hizo enojarme más con ella, porque no sólo me engañaba sino que había ocultado esa información seguramente adrede.

    No sé por qué pero en ese momento le contesté que no, ella me preguntó que apretaba en el celular y le dije que estaba ajustando el foco. Enseguida el mensaje de él diciendo, «ya me acabé para vos, ahora mandame vos un video»

    Supuse que el video tendría una paja así que no necesité abrirlo y decidí filmar la mamada que mi novia me estaba haciendo para mandársela a él y que se enterara que su compañera de trabajo no tenía novio (según ella había hecho saber a su compañero), pero le estaba mamando la pija justo en ese momento a alguien más.

    Así que le contesté, «Ahora te mando un video de lo que voy a hacer en un ratito, pero me da mucha vergüenza. No sé si mandártelo.»

    Acto seguido comencé a filmar a Lucia de todas las maneras posibles y a decirle cosas que muchas veces se las dije, pero ahora podían ser ciertas!

    «Dale puta, chupamelo todo, hacé de cuenta que apenas me conocés y es nuestra primera vez, hacé de cuenta que no sabés que te voy a pagar como siempre y que soy uno nuevo» «Ganate la plata trola» En ese momento me acerqué a su oído para besarla, sabiendo que era de las últimas veces que lo iba a hacer y le dije suave para que no saliera en la cámara «hacé de cuentas que soy Juan», ella se rio porque no era la primera vez que jugábamos a coger con alguien que recién habíamos visto en alguna salida o hasta fantaseábamos con amigas y amigos que conocíamos los dos.

    Así que empezó a mamarla con todo, realmente su compañero la tenía muy excitada, me descargué un poco del enojo dándole una cachetada que ella respondió sonriendo mientras le decía repetidas veces «qué puta que sos!» «Hoy te pago más»

    Excitadísima se metió mi pene lo más que podía en la boca, por suerte para mí no le entraba todo, así cuando el otro se enterara de la verdad (si alguna vez lo hacía) yo quedaba bien considerado, es una pavada de hombres se dirá, pero es así.

    Dejó mi pija para pasar la lengua desesperada por mis huevos y siguió hasta abajo para empezar a meter su lengua en mi culo, «ahí no! que todavía no me bañé puta de mierda!» Pero ella sabiendo que era nuestro juego de tantas veces se esmeraba más por comerme el culo que en realidad me había lavado para ella.

    Mientras me chupaba el culo sus manos con uñas no tan largas, pero notorias por su cuidado, me iban haciendo una hermosa paja. Al tener .i lengua y su otra mano en mi culo, se enteró cuando me estaba por acabar y salió de golpe de mi ojete y se puso a chupar como loca, con una excitación que se debía al pensamiento de estar por recibir la leche de su compañero.

    Y así fue, apenas salieron los primeros chorros se quedó quieta recibiendo todo y después empezó a hacer lo que tanto hacía que era, los siguientes chorros, más lentos, los dejaba caer un poco por mi pija y les pasaba la lengua como si fuese su helado.

    La miré, no le pude decir el te amo que siempre le decía, pero ella si, con mi pija entre sus manos y terminando de tragar todo mi semen me dijo te amo, mirándome a los ojos y les juro, que de no haber leído esos mensajes, le hubiera seguido creyendo como le creí en todo este tiempo.

    Mientras se levantaba le pedí que se vistiera, eso le llamó la atención porque generalmente después de una mamada de uno venía la mamada del otro, pero quizás, pensando en salir a dar alguna vuelta me hizo caso.

    Mientras se vestía y yo miraba por última vez su cuerpo desnudo y que extrañaría sin dudas, abrí el WhatsApp y tenía quince mensajes de Juan, entre emojis, pedidos de por favor y alguna otra foto de su pija.

    Así que puse «bueno está bien, te mando lo que hice recién para vos»

    Le envié el video, ella estaba terminando de vestirse, me envié el video para mí, me puse el pantalón, le dije que íbamos a salir a comprar unas cosas, que fuera yendo a la puerta y le alcancé el celular, «estuvo buena la idea que tuviste, saliste divina y muy putona». Se sonrió y mientras terminaba de calzarme la imaginé entrando a su celular para quitarse la duda de aquél primer y tan lejano a esta altura, mensaje de su compañero.

    Cuando llegué a la puerta ella estaba dura mirando el celular, no podía darse vuelta a mirarme, «Thiago, perdoname, te juro que te amo». Y yo les juro a ustedes que en el fondo le creí y la entendí, y no hubiera cortado con ella si ella me lo hubiera dicho en algún momento, «lo importante es siempre decir la verdad y buscar lo excitante y distinto que puede ser una relación sin expectativas, pero siempre con la verdad, lo hablamos muchas veces a eso, chau»

    Abrí la puerta, busqué su mirada para pasarle mi rabia de ese momento, pero su cara gacha no me dió la oportunidad. Al cerrarse la puerta pese al dolor me sentí aliviado y seguro de algo, ya sabía lo que hacer sexualmente en la próxima relación.

    Pero eso es para otro relato.

    Gracias por leer hasta aquí.

  • Catarsis de una recién separada que necesita gozar

    Catarsis de una recién separada que necesita gozar

    Casi las doce de la noche, faltan 4 minutos, no me puedo dormir, estuve todo el día sola en la casa, no hice grandes cosas por lo tanto me siento relajada, relajada y caliente. Hace tres meses que no estoy en pareja y no he tenido sexo desde la última que estuve con mí ex. Sexo como a mí me gusta fogoso y apasionado… hace muchísimo que no tengo. Mi ex no era buen amante, por decirlo de algún modo, era muy malo cogiendo, hasta parecía no disfrutarlo, yo fingía en todo momento, no estaba con él por placer o porque me erotizara, solo lo hacía por una necesidad y porque me encanta coger.

    Lamentablemente con él siempre me quedé insatisfecha. Siento que al ir pasando el tiempo voy recuperando mi deseo sexual el cual lo había aniquilado por completo para evitar la frustración. Me encanta fantasear pensando con quién iré a coger por primera vez después de estos años en los que no goce ni un poquito. Ufff que hermoso, tengo tantas ganas de coger de la forma en que me gusta a mí, intensamente con mucho toqueteo, juego de manos, frotándonos con la ropa puesta hasta arder de calor. Será un hombre o una mujer?

    Nunca estuve con una chica pero me excita pensar en la posibilidad, me calienta mucho el cuerpo femenino, aunque no me considero lesbiana, antes de sentarme a escribir, pase por acá, leí un par de relatos buscando alguno que me ayudara a masturbarme bien rico, pero no era suficiente estímulo o más bien no encontraba lo que buscaba, de esta página me fui a una página pornográfica y me dedique a ver tijeras, chupada de clítoris, besos en deliciosos traseros que se daban entre amigas. Busqué lesbianas cogiendo y la verdad que me calentaron bastante las lengüeteadas que se daban, la pasión con la que se comían entre ellas.

    Labios carnosos succionando una vagina super mojada que pedía más de esa boca, de esa lengua en el clítoris dando besitos, chupando, mordiendo. Quiero a esa morocha entre mis piernas, siii la quiero ahí, llenando de saliva mi conchita, metiendo dos dedos en mí vagina fuerte duro, mientras no deja de chupar y frotar mí clítoris con sus labios, como si comiera un durazno, después de estar días o meses o años!! Sin comer. Si eso quiero, eso deseó, deseo que pase, que me cojan hasta dejarme sin aliento, que me toquen, que me besen, que me acaben en la boca, en las tetas, en el culo. Sí, sí que rico, la quiero ahí. Ahí, que me den por el culo hasta que me venga, que me pongan en cuatro y que me la metan hasta el fondo una pija en la concha y que venga otro y me rompa el orto.

    Eso quiero que me cojan con fuerzas, Con ganas, con morbo, que me deseen, ahhh y la morocha con su conchita rica y jugosa en mí cara, para devolverle tan rica chupada de concha. Mmm si que rica concha se la muerdo suavecito, y juego con la puntita de mí lengua en tu rosita le doy golpecitos, pero la chupo mmm si que rico, de arriba abajo por todos lados mmmm.

    Mientras esos tipos me cogen tan rico, no se vengan, quiero más Quiero que me des toda esa pija, no la saquen, no la saquen, más fuerte, si así cójanme. Que yo me cojo a la morocha siiii que placer toda penetrada, que rico se mueven y que rico me la dan si así. Había que montar esas pijas bastante grandes ambas. Siii yo podía¡!? Dame más más mas. Ufff lo quiero yaaa.

    00:30 paso media hora, gracias por leer mí catarsis o más bien mí decreto del sexo que quiero tener para volver al ruedo!!! Ahora sí imaginándote leyendo mí confesión de: quiero sexo ahora. Cómo buena perra empoderada imaginó que te calenté lo suficiente como para que te estés tocando… yo me despido con un besito y me voy a tocar, fuerte y rico para acompañarte. No tengo ningún sex toys mmm.

  • Amigos de mi esposo me dieron mi primera doble penetración

    Amigos de mi esposo me dieron mi primera doble penetración

    En la empresa en la que trabaja mi esposo siempre hacen una fiesta a fin de año, yo casi nunca lo acompañaba pues no soy muy fiestera, aparte que no me caen muy bien ni sus compañeros ni las esposas de estos.

    La fiesta era un sábado por la tarde, mi esposo y yo ya estábamos listos para salir. Yo llevaba un vestido a media pierna de color rojo y una blusa abierta el pecho de color rojo también. Soy una mujer de pechos grandes, los cuales para mi desgracia siempre me han traído malos comentarios de hombres en la calle. Además tengo un trasero de buen tamaño que no se me veía mal en el atuendo que escogí para llevar a esa fiesta.

    Yo soy una mujer de hogar que respeta mucho el matrimonio, que no cree en la infidelidad y que respeto al cien por ciento a mi esposo. Lo mismo pasa con mi esposo, el es comprometido con el hogar y su familia.

    Ya en la fiesta mi esposo me comenzó a pasearme como si fuera una pasarela, presentándome a todos sus compañeros de trabajo y sus esposas, aunque ya conocía a algunos cuantos. En la vista de muchos se notaba el morbo y a muchos se les notaba esa manía de quedarse viendo mis pechos, como si nunca hubieran visto otros. No me sentía incomoda por mí pero si por las esposas o novias de estos, ya que hacían caras al pasar cerca de ellas.

    Nos fuimos a sentar y nos llevaron una botella de licor a nuestra mesa y cervezas. Ambos no somos muy buenos para tomar y cuando lo hacemos lo hacemos con medida. Aunque a primeras a mi esposo de llegada ya le había dado dos tragos grandes de tequila y sabia que muy pronto le iban a hacer efecto.

    La noche pasaba y tomábamos y comíamos de lo que nos llevaban a la mesa. Yo estaba un poco mareada y mi esposo estaba muy tomado tanto que cuando intentaba levantarse se quería caer, yo sabía que ya había tomado de mas pero era su fiesta y dejaría que disfrutara, al final de la fiesta vería como me lo llevaría para la casa.

    Un hombre se me acerco a la mesa y me invito a bailar, mi esposo me dijo que aprovechara y disfrutara de la fiesta también así que salí a bailar con él. Era un muchacho muy guapo y sabia bailar muy ben, aunque tenía manos sueltas ya que de vez en cuando bajaba la mano de mas por mi cintura y la posicionaba cerca de mis nalgas por lo que tenía que quitarlas de allí.

    Me fui a sentar y ya mi esposo no estaba en la mesa lo busque con la mirada y no lo ubicaba, por lo que me imagine que debía estar con sus amigos afuera. En eso que me iba a servir un trago y ya no teníamos en la botella pero como por arte de magia se me acerco una persona con un trago y me lo dio para que lo bebiera, era el muchacho con el que había bailado. Yo lo tomé sin ningún temor y le agradecí el gesto.

    No habían pasado ni cinco minutos cuando empecé a sentirme mareada mas de lo normal, traté de levantarme para buscar a mi esposo e irnos pero no pude así que no hice mas intentos y me volví a sentar.

    Pude observar que ya no quedaban muchas personas en la fiesta, ya la mayoría se habían retirado y mi esposo no lo podía ver por ningún lado.

    En eso se sentaron a mi lado el tipo que bailo conmigo y un compañero suyo…

    -Porque tan solita, te dejaron abandonada?

    -No sé que se hizo mi esposo no lo veo por ningún lado y ya me quiero ir…

    -Debe estar por allí, tu tranquila y sigue disfrutando de la fiesta. Quieres otro trago?

    -No, ya mas licor no… No me siento muy bien.

    -Nos vas a dejar tomar solos, no seas así solo una copa mas y te ayudamos a buscar a tu esposo.

    -Esta bien solo una copa y nada más.

    Algo me decía que ellos si sabían en donde estaba mi esposo y solo querían verme más borracha de lo que ya estaba. Lo que debía cuidar era que no me dieran un trago como el otro, pues yo sabía que ese trago no era normal o le habían echado algo dentro.

    Me dieron el trago y lo tomé, estaba vez no me supo raro, me supo rico, me repitieron una copa más y la volví a beber.

    -Ahora si no más, ustedes me dijeron que me ayudarían a buscar a mi esposo.

    -Si pero no te vayas aun la noche es larga, además te estamos haciendo compañía.

    -No, ya dije que ya me quiero ir y si no me ayudan a buscar a mi esposo lo hare yo sola.

    -Está bien, no te pongas así te vamos a ayudar.

    Me traté de poner de pie pero no me respondían mis pies y empecé a ver todo borroso. Si le habían echado algo a le bebida y esta vez está peor de mareada. Ellos me sostuvieron de una mano cada uno y me llevaron hacia la salida del sitio, en mi camino pude ver a mi esposo dormido en una silla, y uno de ellos me soltó la mano y lo tomo del hombro a mi esposo y empezó a cargarlo.

    Yo me sentía más tranquila y agradecida con ellos pues me estaban llevando a mi esposo y a mi hasta el auto, pero oh sorpresa… Mi esposo en ese estado jamás iba a poder manejar y yo menos así que ellos se ofrecieron llevarnos a casa, no me pareció mala idea en el momento.

    Uno subió a mi esposo en la parte trasera y yo me subí con él, uno de ellos manejaba y el otro se sentó al lado mío y el desgraciado hacía que sostenía a mi esposo pero era para tocar mis tetas con uno de sus brazos, yo me hacia la tonta solo para que nos llevaran a casa.

    Yo les decía por donde debían ir tomando el camino que por dicha era cerca del lugar de la fiesta. Unos minutos después estábamos en casa, ellos me ayudaron a bajar y a mi esposo, lo introdujeron al interior de mi casa al igual que a mí.

    Mi esposo en ese momento se despertó y sonrió y solo dijo:

    -Mi amor porque termino la fiesta? Ya no hay licor?

    -Ya estamos en casa, estas que no te puedes ni estar de pie, estas personas me ayudaron a traerte…

    -Muchas gracias, chicos, los quiero mucho… a ver amor, atiéndelos bien yo me voy a descansar un ratito acá…

    Lo metimos en el cuarto y lo acostamos en mi cama, este quedo dormido. Ahora estaba en el problema de estos dos desconocidos en mi casa, como me deshacía de ellos sin parecer mal agradecida por la ayuda que me habían brindado.

    -Les agradezco que me hayan ayudado a llegar a casa ustedes son muy amables, les ofrecería algo para tomar pero creo que ya está bien por esta noche…

    -Para ti tal vez jjjj, nosotros si podemos tomar algo más… Si gustas nos dices donde esta el licor nos tomamos solo una copa y nos vamos ya que mañana debemos madrugar.

    -Okey está bien el Whisky esta allí y las copas para que se sirvan, solo una y nada más!!!

    -Si bella solo una y nada más…

    Uno de ellos el que bailo conmigo se levantó, tomo la botella, las copas y procedió a servir un trago para cada uno, el otro me hacía conversación y no me dejaba ver lo que el otro sujeto hacía, eso me puso a dudar si estaría haciendo algo con mi trago una vez más. Yo no me sentía con ganas de tomar una copa más, pues era muy mala tomando pero sabía que era la única manera despachar a estas personas de la casa.

    Sirvieron las copas, yo tome la mía y procedí a beberla, note que estaba mas llena que la de ellos, no me importo pues estaba en casa y sabia que ya ellos se irían.

    Ambos se posicionaron a la par mía y solo dijeron:

    -No quieres bailar con nosotros?

    -No, la verdad ya estoy cansada y quiero dormir aparte que mi esposo duerme…

    Empecé a sentir un calor extraño en mi cuerpo, sentía que mi corazón se me estaba acelerando… Esta vez no me quede callada y les dije:

    -Que le echaron a mi bebida, algo me dieron para drogarme, no me siento bien…

    -No digas eso, solo te dimos del licor que tenías en tu mesita.

    -Tranquila bella tu relájate, ven baila con nosotros.

    Me tomaron de ambas manos y me levantaron, empezaron a bailar uno por delante y el otro por detrás mío, sentía como ambos me repellaban, como restregaban sus miembros en mis piernas y de mi trasero. Yo trataba de quitarme pero no podía, me era imposible aparte que por alguna razón me estaba gustando lo que sucedía.

    -Ya chicos paren, paren por favor, mi esposo esta en el cuarto y se podría despertar.

    -Tu escuchaste lo que dijo tu esposo, “atiéndelos” así que es lo que estás haciendo…

    Uno de ellos comenzó a besar mi cuello mientras que el otro tocaba mi trasero y poco a poco levantaba mi vestido, sentía como el introducía su mano y tocabas mis nalgas. Yo trataba de sacar las manos de allí pero no podía. Ya para este momento estaba excitada, el que besaba mi cuello empezó a besar mis labios y yo correspondía a esos besos, eran unos besos que me dejaban sin aliento y me excitaban más y más.

    -Te gusta, te gusta esto preciosa?

    -Ya por favor paren, no me hagan esto…

    -Tranquila mi amor que esto apenas empieza.

    Yo sabía que esto no iba a terminar nada bien para mí.

    Me sentaron en el sillón, el que me había estado tocando mi culo ahora me besaba, su lengua se consumía dentro de mi boca y jugaba con la mía, mientras que el otro estaba entres mis piernas, estaba quitándome mi calzón, yo quería cerrar las piernas pero algo me decía que no lo hiciera una extraña fuerza hacía que me resistiera.

    Me quito mi calzón y posterior a eso hundió su cabeza entre mi vagina y empezó a meter y sacar su larga lengua y jugaba con mis labios vaginales, no pude aguantar mucho y tuve un orgasmo increíble que literalmente escurrió por mis muslos y la mayor parte termino en la boca de este hombre.

    El otro aún seguía besándome, pero de un pronto a otro saco su pene, este era realmente enorme, más grande y grueso que el de mi esposo y lo acerco a mi boca, yo no hice mas que abrir la boca y empezar a realizar sexo oral a este compañero de mi esposo.

    Tenía una verga que no era la de mi esposo en la boca y la estaba saboreando, la estaba disfrutando y esta persona lo estaba notando pues mi respiración había cambiado.

    El que me estaba realizando sexo oral, se quitó su pantalón y dejo ver su pene, esta era más larga que la de su otro compañero solo que mas delgada. Se inclino y la puso en mi vagina y de un solo golpe me la metió, tuve que pegar un grito y me asusté pues pensé que había despertado a mi esposo, aunque le achacaba la culpa de lo que estaba pasando a él.

    El me metía y sacaba esa verga de una manera fenomenal, mis gemidos acrecentaron y una vez mas un nuevo orgasmo. Nuca había podido tener más de un orgasmo y ya llevaba dos. Estas dos personas me estaban dando una cogida increíble.

    Ellos me tomaron de las manos y me pusieron de perrito en la alfombra, e intercambiaron posiciones. Yo tome con mi mano la verga de uno de ellos y la chupaba por todos lados y me la consumía en la boca, mientras que el otro estaba gozando de mi clítoris pues me estaba chupando mi vagina, ese era el mejor sexo oral que había recibido en mi vida…

    Posterior a eso el me la empezó a meter con mucha fuerza, sus huevos rebotaban en mis nalgas y sonaban como aplausos, sentía que me iba a rajar en dos pero no me importaba, ese dolor ya no era dolor, era solo placer.

    Ahora al que le estaba dando sexo oral se lanzo al piso, yo me levante y sabía que él quería que lo montara y eso hice, me senté sobre ese largo pene y se hundía en mi vagina, no pude aguantar y empecé a gritar el jalo mi cabeza y me besaba, de seguro para apaciguar mis gritos y mi esposo no se fuera a despertar.

    En eso, la sorpresa más grande y que estaba segura iba a pasar sucedió, el que estaba de pie se colocó detrás mío, lanzo una saliva en la entrada a mi ano, sabía que me la iba a meter por mi culo…

    -Por allí no, por allí nunca lo he hecho con mi esposo y sé que duele demasiado.

    -Tranquila mi amor, a partir de hoy este tipo de sexo te va a quedar encantando tu relájate y disfruta.

    El acerco su pene al hueco de mi ano y lo fue metiendo de a poquito, sentí su cabeza como iba entrando, él iba haciendo presión y metía un poco más, ya sabía que había entrado al menos la mitad, me estaba doliendo pero quería esperar a ver que iba a pasar cuando entrará toda y ver si podía aguantarla. Estaba recibiendo una doble penetración, esto era algo que jamás en la vida me lo hubiera imaginado y me estaba gustando.

    Ambos empezaron a meterme ambas vergas en coordinación; me metían y sacaban al mismo tiempo, fue cuando vino el tercer y cuarto orgasmo, ambos justos… sentía que me iba a desmayar, era algo como estar en un sueño.

    Sabía que ellos estaban a punto de estallar, ambos se pusieron de pie, me pusieron de rodillas, sabía que me iban a echar su leche en mi boca, a mi esposo nunca se lo permitía y cuando lo hacía inmediatamente escupía lo que me echaba. Y así fue, empezaron a sobarse sus penes y el primero acerco mi boca a su vergota y comenzó a lanzar chorros de leche caliente, el sabor no era desagradable, es más me estaba gustando así que trague toda la leche y tome su verga con mis manos y empecé a limpiarla por completo, sin dejar rastros de semen en él.

    El segundo hizo lo mismo, solo que el tomo su verga y la hundió hasta mi garganta y allí empezó a convulsionar lanzado adentro toda su leche, casi hace que me ahogue con la cantidad de leche que emanaba de su pene. De igual manera no desperdicie una sola gota, posterior a eso limpie su verga dejándola sin nada de leche.

    Yo creía que ya todo había terminado pues yo había tenido mis orgasmos y ellos habían podido regarse también, pero no era así. Se acercaron a mí, uno me beso y me dijo:

    -Te podemos pedir un favor más?

    -Que será, no creo que pueda haber algo mas que puedan hacer conmigo!!!

    -Si lo hay… queremos regarnos pero cada uno dentro de tu vagina, queremos llenarte de leche, que dices, nos dejas preciosa?

    Me veían con ojos de chiquillos de quince, se veían tiernos, me estaban pidiendo algo normal pero que de seguro a ellos los excitaba, seguro el llenar de leche a la esposa de un amigo era una gran hazaña.

    -Está bien, pero tiene que ser rápido, me da miedo que mi esposo se despierte….

    –No hay problema, lo haremos rápido y a ti te va a encantar…

    Tuve que sonreír a lo que él dijo, sentí como si fuera algo de novios, posteriormente me acosté en el suelo boca arriba, abrí mis piernas y levante ambos pies, el primero se puso sobre mi y yo pase mis piernas por su cintura para poder ayudar a hacer presión cuando el empezara a metérmela y así fue…

    El comenzó a meter su pene que estaba bien parado dentro de mi vagina, lo metía y sacaba con mucha velocidad, para excitarlo más empecé a darle un beso, pasaba mi lengua por toda su boca y juntaba mi lengua con la suya, como lo había hecho en un principio, la respiración de ambos se aceleró así como las metidas de pene dentro mío… No habían pasado cinco minutos cuando de pronto pude escuchar un quejido que vino de él, se estaba regando dentro mío, pude sentir su liquido caliente que llenaba mis entrañas, yo lo jalaba con mis piernas, no quería que dejara una sola gota en su verga.

    Cuando termino acerco su pene a mi boca y nuevamente le limpie los rastros de leche que le quedaban, el mi miro se acercó y me dio un beso.

    Ahora el turno de su amigo, de igual manera él se inclinó, me planto un beso donde su lengua jugaba con la mía, metió su pene dentro mi vagina y así mismo inicio su juego, su mete saca un poco más doloroso pues lo metía con mucha fuerza… Su verga parecía que me iba a partir, lo hacía con tanta fuerza que hizo que tuviera un orgasmo más, esta vez ese orgasmo hizo que temblara todo mi cuerpo y sentía que me iba a desfallecer.

    Por fin lo tan esperado, el empezó a regarse dentro de mí, yo lo sostenía pues quería sentir cada espasmo dentro mío, sentía como su semen caliente regaba las paredes de mi vagina, sentía como su leche salía dentro de mi… Al terminar me puse de rodillas, acerque su pene a mi boca e igual que su amigo deguste todo lo que pude, limpie cada gota de leche que quedaba dentro y la trague.

    Me puse de pie y ambos se acercaron a mis pechos y los chupaban, parecía que querían más pero desgraciadamente ya estaba a punto de amanecer y en cualquier momento podía despertar mi esposo, no había más tiempo.

    Ambos tomaron sus ropas y procedieron a ponérselas para emprender la salida de mi casa. Les sonreí, y me despedí con un beso y procedí a despedirlos.

    Espero que pronto pueda repetir esta experiencia, pero ya será hasta la próxima fiesta.

    Fin

  • Marcela mi vecina (ll): Gabriela

    Marcela mi vecina (ll): Gabriela

    Desde aquel domingo cuando tuve la primera charla con Marcela y Nacho pegamos buena relación, la propia pareja (primero ella y después el al otro día) sacaron mi número de celular del grupo de WhatsApp de vecinos del edificio y me escribieron con total amabilidad. Los agendé, me agendaron y comenzó a forjarse un lazo de afecto, la cosa continúo así:

    Organizamos hacer un asado sábado a la noche, pedimos permiso al consorcio para utilizar el quincho/ parrilla y por ende la terraza y nos lo dieron sin problema. En mi mente podrida tenía la idea que el matrimonio me iba a pedir para hacer un trío en la terraza, ojalá entregue Marcela hoy (era mi pensamiento pecaminoso) y me hice una paja bajo la ducha pensando mil cosas chanchas de como la ensartaríamos con Nacho los dos al mismo tiempo.

    Nacho fue el primero en subir, llevó la carne y yo fui al rato, con el carbón, la tabla y demás elementos. Nos pusimos a salar la carne y Nacho me dice –Espero no tomes a mal esto, pasa que Marcela me taladró la cabeza desde el jueves y quería que vos fueras el invitado especial.

    –Vos algo le hiciste– me recriminó.

    – No entendí mucho a que venía tal acusación. Que cosa? Le pregunté un poco desconcertado.

    –Todo el tiempo es Martín esto Martín lo otro– está copadisima con vos– concluyó.

    Tragué saliva y me aceleré, me hice el desentendido y fui a prender el fuego. Será que lo que pensaba se iba a hacer realidad?

    –y que pasa que no sube? Le pregunté algo impaciente, a lo que me dice

    –Y bueno se está haciendo desear, ya sabés cómo son las mujeres, debe estar maquillándose para venir a comer un asado– y nos reímos.

    (Y yo ya la estaba deseando mal, pobre Nacho me la dejó cortita y al pie)

    Para mi desánimo veo que Marce abre la puerta, pero venía con Francesca su hijita. Adiós fantasía del trío…

    Marcela tenía un short negro de fibrana que le quedaba precioso, arriba una blusa floreada color celeste algo suelta que le tapaba la cola. Yo justo tenía ganas de ver qué tipo de ropa interior traía abajo. Sin dudas con ese shortcito de fibrana con lazo se la habrá marcado bien viéndola desde atrás. El pelo suelto, recién planchado parecía seda, espectacular como siempre y su piel emanaba un aroma a jabón estaba recién bañadita y a diferencia de otros días no traía sus anteojos clásicos sino otros de marco negro pero siempre con algo de aumento, ese toque nerd y sexy a la vez me ponía a mil.

    En los pies unas sandalias de color arena de una marca brasilera, eran de material sintético con una plataforma calculo de unos 5 centímetros, las uñas pintadas de negro al igual que las de sus manos. Dado mi fetiche por los pies femeninos lo describiría como un pie egipcio, el dedo gordo mandaba y los demás deditos descendían de mayor a menor de forma perfecta, para mi mayor deseo. No le encontré imperfección alguna, una diosa de pies a cabeza.

    Me limpié las manos y me agaché para levantarla a Franche, como me encariñé con esa pequeñita, hacía poco que los conocía pero esa criatura era mi todo. Era la mimada del edificio entero tal vez por ser la más pequeñita en la vecindad. Marce se acercó a nosotros y me dio un beso en la mejilla.

    Quedamos los tres abrazados, madre, hija y yo, y se me vino a la mente la lejana fantasía de imaginarnos a los tres como familia.

    –Gracias por aceptar nuestra invitación– me dijo mirándome a los ojos y charlamos un rato mientras la nena fue a los brazos de Nacho, su papá.

    Después de ese lindo momento nos invadió el silencio, es como que no teníamos tema para hablar, la rubia se quedó a mi lado. Yo preparando la carne sobre la mesada y ella en la pileta lavando los tomates y las lechugas para hacer la ensalada, es como que quería decirme algo y no se animaba, yo también soy por demás introvertido no se me ocurría tema, la miraba de reojo todo el tiempo, me gustaba y mucho.

    Cuando se me ocurrió una tontería para darle charla ella se fue hacia Nacho que estaba en la parrilla, le dijo algo al oído y el asintió con la cabeza.

    –Ya vuelvo, fijate si prende bien el carbón– me dijo Nacho y la llevó a upa a Francesca, fueron al departamento a buscar el peluche favorito de la nena y su vasito para que tome agua.

    Nacho nos dejó solos, Marce los acompañó hasta la puerta y cuando se fueron vino tímidamente hacia mí y me tocó el hombro.

    –Maaarrr… Podemos hablar?– me dijo sonrojada.

    –Siiii Marcela decime– le dije yo con el pulso acelerado.

    Se quedó callada como buscando las palabras, se mordió medio labio inferior, respiró profundo, dejó una pausa y muy sensualmente y me dijo:

    – Me da mucha vergüenza pero quiero decirte algo. Desde que te conocí me pareciste muy especial (Pausa de nuevo)… Y lo hablé con Nacho y bueno, Ayyy estoy nerviosa, te lo digo? Bueno ahí voy (pausa de nuevo)

    –Quiero que te me subas encima y que me bajes la tanga despacito sin romperla…

    Nooo… No dijo eso, pero juro que mi diablo interior me comía la cabeza haciéndome imaginar tal escena.

    A lo que volví a tierra dejé esa fantasía de bajarle la tanga y la escuché con atención. Ahí se liberó de esa tensión y me dijo:

    –Martin… Puedo presentarte a una amiga?

    Me quedé pasmado mucho no entendí es como que me desconfiguró por completo lo que tenía pensado.

    –Emmm siiii dale no hay problema– le dije, a lo que ella más relajada continuó:

    –Es una amiga del Mami Hockey, va jugamos al hockey juntas mejor dicho, hay mucha confianza entre nosotras y bueno ella está divorciada hace bastante y por ende está sola (la amiga le pidió que le presente a alguien, estaba queriendo una alegría desesperadamente).

    –Ay perdón soy una boluda perdoname Mar… (ni mi novia me llamaba así, me decía Mar y yo me derretía) a lo que le dije que estaba todo bien.

    –Es que vos sos diferente, los amigos de mi marido son uno peor que el otro. No me vas a odiar verdad?–

    Y a medida que me hablaba veía mi rostro reflejarse en sus lentes, me tenía embobado.

    Yo de mi parte jamás mencioné a María José que era mi novia, pero bueno ya tarde. Decidí encaminarme en lo que se venía.

    Quedamos cara a cara una tensa calma nos envolvió, nos miramos fijamente ella como que quería algo más pero yo era demasiado estúpido. En eso vuelve la nena con su oso de peluche y el marido trajo un equipo de sonido para escuchar algo de música.

    Conectaron todo, comenzó a sonar una canción muy de moda y ella se movió al compás, meneaba de lo lindo esas caderas, a lo que Nacho dejó su celular después de poner ese tema y se vino a ella, la agarró de la cintura y se dieron un lindo beso. Yo miraba de lejos ya con el carbón bien encendido había tirado la carne a la parrilla, que ganas de estar yo ahí en vez del marido, tomándola de la cinturita y comiéndole la boca.

    En eso suena el celular de Marcela, era la amiga en cuestión que estaba avisándole que llegó y que la esperaba abajo. Yo me puse ansioso sabiendo cual era el objetivo, ojalá sea como Marce deseé.

    –Ahi viene!!– dijo algo nerviosa y fue a recibirla. Al rato entran las dos y Marce me la trajo directamente a mí.

    –Ella es Gabriela– me la presentó.

    Muy cordial Gabriela parecía buena onda. Estaba linda, era mucho más baja de estatura que su rubia amiga. Gaby (como me pidió que la llame) era un tanto rellenita, una curvy milf. Pelo castaño claro lacio pero con bucles en las puntas, carita agradable, usaba flequillo, remerita suelta de color rojo pasión, abajo un jean color azul que no le quedaba para nada despreciable, venía bien de cadera pero de cola era un poco chata. O tal vez la cola de La Doc no tenía rival.

    Las dos se pusieron de espaldas a preparar los tragos, el culazo de Marcela era como dos pelotas de fútbol juntas, sobresalía por demás, en cambio el de Gaby ahí pasaba, más modesto y tapado a la mitad por la remera roja. Lo que si despertó mi atención es que traía unos lindos zapatos stilettos boca de pez color hueso, ambas charlaban entretenidas, Marce tomaba el control y era quien dirigía, Gaby sin embargo la hablaba al oído a su amiga y reían de a ratos. Nacho y yo en la parrilla controlando que la cocción marche bien cuando él me corta mi fija visión en las dos preguntándome: – Y campeón, que te parece Gaby? Poné primera y es tuya ehh, mirá que anda desesperada.

    – Y… Está linda– dije aunque en mi interior no me sentía del todo convencido. A lo que Nacho me responde –Dalee… que ésta noche te convertis en héroe!

    En eso se acercan a nosotros las dos con los tragos.

    Marce estaba un tanto excitada, si bien ella ha estado bebiendo desde antes que llegase Gaby se notó que las bebidas le habían empezado a hacer efecto.

    Brindamos los cuatro, «Por los amigos que se están conociendo» era el motivo en alusión a Gabriela y a mí.

    Terminando el brindis Marce se puso a bailarle a su marido, como conté antes ella se movía muy bien, parecía un show de striptease privado solo para él, movía las caderas cuál odalisca y lo más osado fue cuando le hizo un movimiento de «perreo» y le puso el culazo a merced del bulto de Nachito y se lo refregó justo ahí. El muchacho ni lerdo ni perezoso y motivado por la situación la trajo hacía el incorporándola y le dio un beso, tomándola de sorpresa a su mujer, y cuando Gaby y yo nos descuidamos la agarró de la mano y la llevó hacia afuera del salón cubierto vidriado en donde estábamos nosotros, buscaron la oscuridad de la terraza para estar solitos. A Nacho se le paró cuando Marce le hizo el perreo, y reconozco que a mí también al ver eso y cuando se fueron a ver las estrellas en busca de privacidad.

    Gaby quedó conmigo, me relojeó para abajo y vio que yo estaba armado de paquete, se me acercó y sin saber cómo seguir corté un trozo de vacío y se lo hice probar.

    –Mmmm que rico!!!– me dijo entusiasmada, saboreó la carne y se llevó mis dedos a la boca, ahí me percaté que tenía brackets, algo que me sedujo mucho en una mujer de 43 años como Gabriela.

    Rompimos el hielo, puse primera y empezamos a conocernos, me contó que estaba divorciada desde hace mucho, que tenía una hija adolescente y que le costaba por demás tratar de rehacer su vida, que no daba con la persona indicada etc., etc.

    Yo levantaba la vista observando a la parejita en la oscuridad, muy juntos, se unieron en un apasionado beso como si estuviesen solos, ni Gaby ni yo ni siquiera Francesca que correteaba por todos lados parecíamos impedir esa calentura mutua, éramos invisibles para ellos, Marce lo acorraló contra el cemento caliente del balcón a su marido y ahí estaban beso a beso, como dije antes, ella tenía el mando. Nacho le acariciaba la espalda y de a poco fue bajando las dos manos hasta las redondas nalgas de su mujer y ahí las dejó, una en cada cachete levantándole la blusita celeste floreada. Se mataron a besos cual parejita de adolescentes mientras sus manos le recorrían la espalda ya por debajo de la blusa y terminaban en la tela de fibrana de ese short negro. Le manoseó el culo sin descaro.

    Seguimos conociéndonos con Gaby pero no lograba enfocarme del todo, estaba más pendiente de Marcela ahí afuera franeleándose con el marido.

    Para mi paz mental la nena fue a buscarlos, quería tomar agua al parecer y los hizo regresar a ambos al interior del lugar donde estábamos nosotros. Marce entró descalza con los anteojos en la mano y Nacho tenía la camisa afuera del pantalón en la parte de adelante, estando solos en la oscuridad ella se lo desprendió para hacerle una paja ahí mismo cuando estaban en pleno toqueteo, estaba con la pija al aire y ella lo masturbó lentamente mientras él la manoseó de lo lindo y no era para menos.

    Por suerte la nena los interrumpió o si no se cogían ahí mismo. Se notaba lo pasionales que eran.

    Para ese entonces las cosas con Gaby marchaban bien, me estaba ayudando con la parrilla, era muy «gauchita» no se hacía problema por nada. Marce vino calmadita, apagó su calentura ahí afuera. Estaba pendiente de como iba la cosa entre su amiga y yo y vio que marchaba viento en popa. Eso sí, algo celosa estaba mucho no le gustaba la idea de vernos así de juntos con la chica de los brackets, Gaby tenía fama de Lady, no es que pegaba buena onda con cualquiera, por suerte parecí caerle bien.

    Me tocó el hombro interrumpiendo mi charla con Gabriela y me pidió que le mire el talón al parecer tenía una astillita incrustada y le dolía.

    Obvio que fui en su ayuda, apoyó las manos en los hombros de Gaby y yo tomé su pie derecho desde atrás, ese talón estaba muy sucio pues ella andaba descalza, igual era hermoso ese piecito, saqué un poco la tierra, fui tocándolo buscando su zona molesta cuando me dice:

    –Ayyy… ahiii es… me duele muchooo!!!

    Sólo le faltó gemir para comerme del todo la cabeza, fue súper sensual esa expresión. Presioné y saqué algo, era una astilla pequeña calculo de la leña que pusimos para hacer el fuego.

    Después de eso la llevé al banco de madera, ella apoyada sobre mi hombro levantando el pie adolorido, puso la cola sobre la tabla que usaríamos de asiento más adelante y me olvidé del asado y de su amiga, hasta de su marido ahí presente. Le hice estirar la pierna yo arrodillado ella sentada y le di unos masajes en el pie para aliviarla.

    Me dijo que lo hacía muy bien y que le gustaba mucho, hasta cerró sus ojitos, yo ansiaba seguir y llevarme esos cinco dedos suyos a la boca.

    Tomó confianza y extendió la otra pierna pasándome el piecito izquierdo para que lo descontracture también.

    –Maaarrr… Lo haces muy biennn… Mmmm como me gusta.

    Me decía en total relax. Yo ya tenía una erección tremenda, los pies de una mujer son mi criptonita y los pies de Marcela eran hermosos.

    De pronto el marido nos interrumpe:

    –Bueno bueno a poner la mesa– y nos hizo volver a la triste realidad.

    Ella quedó sentada, iba a ayudar pero le ordené que se quedara quieta, la tomé de ambas pantorrillas ayudándola a girar y sentarse ya de cara a la mesa. Esa piel blanquísima era tan pero tan suave al tacto, no se sentía rastro de vello alguno. Me hizo caso y se quedó esperando la comida, fui a sacar la carne de la parrilla y allí estaba sentadita, sacaba culo a más no poder, rebalsaban por sobre la tabla esos cachetes redondos, una cosa era verlo y otra cosa es contarlo.

    Nacho se sentó en la punta, Marce al lado de Franche y yo frente a ella con Gaby a mi lado.

    Comimos y bebimos, pasamos un buen momento, cuando de pronto siento el pie de Gaby por sobre mi calzado subiendo de a poco por dentro de mi pantalón después hasta sentirlo en mi pantorrilla. Hizo un torpe movimiento echando al suelo el tenedor y cuando subió me manoseó el bulto por sobre el pantalón (yo con los masajes a los pies de Marcela más el juego que me hizo Gaby subiendo su pie descalzo por mi pierna la tenía paradísima). No sé inmutó y dejo la mano ahí puesta sobre mi erección, Gaby quería pija si o sí.

    –Bueno chicos me tengo que ir, gracias por esta velada hermosa– dijo ella, y no sacaba la mano de ahí, me estaba haciendo movimientos como si mi pene parado fuese una palanca de cambios.

    Con Nacho a esta altura teníamos una complicidad bárbara, me hizo seña como queriendo decir «Dale boludo acompañala», yo entendí a la perfección y con el pito parado me levanté como pude y les dije –La acompaño y vuelvo.

    Bajamos por las escaleras porque el ascensor jamás subió, Gaby volaba de calentura, bajamos un piso y ella tomó la iniciativa y me arrinconó contra la pared.

    Llegamos como pudimos hasta mi puerta por suerte ningún vecino chismoso estaba afuera y tomando la llave abrí como pude, entramos, le saqué la remera y ella hizo lo mismo con la mía. Traía un corpiño negro que resaltaba sus tetas, debajo del jean un culotte negro en composé con el corpiño. Confieso que venía mejor de tetas que de culo, pero a ésta altura de la noche eso poco importaba.

    Llegamos a la pieza, solo dejábamos de besarnos para sacarnos la ropa, me dio un empujón sentándome muy violentamente en la cama y se me sentó en la pija. Estábamos completamente desnudos para ese entonces. Fue una noche de erecciones intensas, las que me las provocó Marcela y ahora Gabriela que me la dejó paradisima.

    Se me sentó sin problemas y de tan húmeda que ella estaba le entró toda, cabalgaba desesperada es como que todo el trabajo lo hacía ella, yo chupaba sus tetas y eso la encendía todavía más, hasta que soltó unos gemidos profundos y tuvo un intenso y deseado orgasmo, la sentí de verdad acabar, era algo que traía reprimido hace mucho aparentemente. La abracé fuerte, yo no lograba acabar aún y se quedó un rato con mi pija dura clavada en su interior, ni con mi novia experimenté tal situación.

    Gaby se levantó complacida y dejó abundante flujo sobre mí, me preguntó dónde estaba el baño y fue hacia allí tapándose la entrepierna.

    Volvió del baño yo mientras la esperaba con ganas de más, seguí con el pene parado esperándola en la cama tocándome para mantener la erección.

    –Todo eso es para mí??– me dijo y sin dejar que le responda se abalanzó y me la chupó con entusiasmo. La tomé de la cabeza y la hice comérmela toda, no tenía drama en hacer un garganta profunda. Estábamos en lo mejor cuando escucho cerrarse la puerta de los vecinos de abajo, ya estaban ahí en su departamento.

    Tenía el morbo de hacérselo saber, tanto a Marce como a Nacho, Gaby estaba acá conmigo y la estábamos pasando bien.

    La escuché a Marce hablar con Nacho seguramente se preguntaban que habría pasado con nosotros, por lo que decidí continuar mi plan y la llevé a Gaby hasta la habitación contigua, la que quedaba bien arriba del dormitorio de la pareja.

    Gabriela no puso objeción, tenía unas ganas locas de seguir cogiendo, nos acostamos en el piso frío y me bajé a chuparle la concha con desesperación, quería hacerla gemir así Marcela escuchaba todo, era como pagarle con la misma moneda por tantas poluciones que ella me había provocado.

    Fui bajando, me acomodé entre sus piernas y empecé a pura lengua, jugaba con su clítoris y ella se retorcía, largó unos fuertes gemidos y los de abajo hicieron un silencio total para escuchar mejor.

    Mi amante se retorcía disfrutando, le metí la lengua más profundo jugando un rato, mis dedos buscaron su humedad y con tres la masturbé con locura. Entre sus gritos de placer sentí sus fluidos venir cuál avalancha, gimió desesperada y yo me tragué todo lo que salía de lo más íntimo de su ser, me quedé ahí metido un rato y ella tras ese orgasmo se calmó de a poco.

    Con la pija dura como un mástil yo quería largar todo mi veneno acumulado, subí como pude y me hice una paja entre sus tetas. Al rato acabé intensamente desahogándome por completo y actuando un poco también para que la rubia escuche cuánto era capaz de dar.

    Nacho habrá estado con la pija paradisima tras escuchar tal accionar del piso de arriba, yo me salí de Gaby y puse la oreja al piso, él quería coger pero Marcela extrañamente lo rechazó.

    –Dale amor mirá cómo estoy le decía su marido, que habrá tenido la pija hecha un fierro, se le subió tratando de sacarle la ropa y ella lo esquivaba, se la notaba ofuscada, furiosa como que no se esperó escucharnos a su amiga y a mí teniendo sexo.

    –Basta Ignacio no quiero! Me duele la cabeza!!– escuchamos decirle a su hombre y salió de la habitación pegando un portazo. Fue directo a darse una ducha.

    Gaby se sentó y me pidió que nos fuésemos de ahí, la noté avergonzada y la comprendí a la perfección. Yo por mi parte sin querer queriendo logré mi cometido.

    Fuimos hacia la heladera buscando algo para comer, no había más que fetas de fiambre y queso y nos hicimos unos sándwiches con pan lactal que tenía guardado por ahí. Estábamos los dos desnudos en absoluta confianza, hablamos cosas sin sentido, preparó café, me acerque a ella, nos miramos y nos dieron ganas de hacerlo otra vez. Sus brackets me empujaban a más, era extraño ese nuevo fetiche que llegaba a mi vida.

    Fuimos a la cama y si bien estaba excitada fue menos expresiva, tal vez por respeto a su amiga que dormía en el piso de abajo. Estando ella arriba otra vez me pidió al oído llevarse un souvenir mío (quería que le acabe adentro).

    Cambiamos de posición ésta vez yo arriba y ella abajo aceleré mis embestidas y la cogí con todas mis fuerzas como con rabia, Gaby ya no daba más, emanaba abundante flujo otra vez, volvió a gemir muy fuerte y ahí exploté en su interior.

    Quedamos rendidos, apenas cabíamos los dos en esa cama de 1y 1/2 plaza. Yo me dormí al parecer un rato, cuando escuché el sonido de sus tacos andar por la casa, obviamente vestida por completo pidió un taxi mientras se acomodaba en pelo en el espejo del baño, era tardísimo como las 5:30 am. Intenté acompañarla hasta la vereda pero no quiso, nos despedimos y quedó abierta la posibilidad de un nuevo encuentro.

    Cerré la puerta volví a la habitación y apoyé la cabeza sobre la almohada, recordé todo lo intenso de ese sábado y madrugada de domingo.

    Volví a la habitación contigua, Marcela dormía para ese entonces, pegué mi cuerpo al piso frío por si la escuchaba pero nada, silencio total.

    Fue algo impensado todo, miré mi celular y tenía dos llamadas perdidas de María José.

    Pensaba mucho en Marce, la forma en como nos tratamos, en como nos estábamos acercando más y más. Veremos qué pasará, sin dudas en mi había un sentimiento hacia ella. Veo como sigo ésta historia.

  • Amor imposible con mi tío (segunda y última parte)

    Amor imposible con mi tío (segunda y última parte)

    Después de aquella primera vez todo comenzó a cambiar ahora estaba con más ganas de vestirme pero solo para él, solo para que el me calificara y después de eso me quitara la ropa, me encantaba verlo estaba realmente enamorada.

    Al salir de vacaciones de la universidad y como ya era costumbre salí días antes por mis buenas calificaciones, así que llegué un miércoles a casa, al llegar estaba mi familia que apenas iban a cenar así que de inmediato me llamaron para que me sentará, ya cenando mi padre comenzó a charlar y a felicitarme porque a pesar de tener buenas calificaciones ahora también quería trabajar lo cual yo me saque de onda porque según yo me iba a quedar en casa para ser mujer así que pregunte de hablaba y dijo:

    Padre: tu tío me dijo que le había dicho que querías trabajar en vacaciones lo cual lo vi bien y le dije que si que sin problemas

    Yo: (algo confundido) ah si pero solo fue un comentario, no confirme nada

    Padre: pues ni modos ya le dije que si, así que prepara tus cosas para que mañana te vayas con el

    Yo: está bien ahorita las preparo

    De inmediato me fui a mi cuarto para mandarle mensaje de lo que pasaba, a lo que él me respondió

    Tío: tranquila sobrinita, el trabajo es mi casa, voy a remodelar

    Yo: pero porque hablaste con ellos sin preguntarme

    Tío: creí que te gustaría que pasáramos más tiempo juntos

    Yo: si quiero pero en tu casa es muy arriesgado

    Tío: hay por favor y con seguro en tu casa estamos a salvo, además tu tía no estará en el día, se va a las 6 am y regresa a las 7 pm así que tenemos mucho tiempo para nosotros, además te compre muchas cositas

    Yo: ah si? Y que cosas?

    Tío: mañana que vengas te enseño

    Yo: bueno mañana estaré allá tempranito

    Tío: OK sobrinita te espero

    Me despedí de él y me fui a bañar para depilarme y que mi piel quedara lo más suave posible, al salir compuse mis cosas, eche una tanguita rosada, con su brasier, una blusa blanca, una minifalda blanca, mis tacones, mi peluca, un par de medias rosas, y mi maquillaje, y me fui a dormir, al otro día me desperté a las 6 am para irme, al salir me llego un mensaje de él que decía.

    Tío: te pasas al baño allá te deje tu sorpresa, y de ahí te vas a la habitación de huéspedes ahí te estaré esperando besos

    Yo: si cariño ya voy para allá

    Me fui super rápido, no quería perder mucho tiempo, al llegar me pase derecho al baño y me encontré con la sorpresa de unas flores muy hermosas, y una tarjeta que decía: «Desde hace mucho tiempo no me sentía así de vivo, y esto es gracias a ti, pd: me encanta hacerte mía».

    Puff esto me hizo amarlo más, que me cambie super rápido y me fui a buscarlo, al llegar lo vi acostado ya desnudo esperándome, al verme se quedó con la boca abierta puesto que así como fui no me había visto, a lo que me dijo:

    Tío: wow nena, que hermosa te ves, siento que después de coger me vas a cobrar y bien caro jejeje

    Yo: jejeje porque lo dices?

    Tío: es que te ves como si fueras, ya sabes de la calle, pero de esas de las caras

    Yo: y te gusta que me vea así?

    Tío: me encanta, vente dame un baile

    Yo obedecí y comencé a bailarle la verdad no sabía como pero como pude lo hice, al mirarlo realmente lo estaba disfrutando, así que lo más sexy que pude comencé a ir hacia el, y comencé a besarle de la rodilla hacia arriba, hasta llegar a su hermoso pene que ya estaba bien parado, primero comencé a pasarle mi lengua, y hacerle cosquillas en la punta de su pene, después comencé a succionar solo con mis labios, hasta que de momento abrí mi boca para comerle todo el pene, esto hizo que se retorciera de placer, con mi lengua comencé a jugar hasta que solo comencé a chupar, primero despacio que sintiera mi lengua y después super rápido y hasta adentro tanto me hacía ahogarme, me levando y me puso de espaldas hacia él.

    Tomo mis manos y me puso unas esposas, me tiro sobre la cama quedando en 4 con mis nalgas a su merced, comenzó a masajearme con delicadeza, subió mi faldita y comenzó a besar mis nalgas, poco a poco que me erizaba la piel, me echo saliva y me metió dos dedos para que se resbale bien cuando vio que ya estaba lista, hizo aún lado mi tanguita y puso su pene en la entrada y lo sumergió hasta que sentí su pelvis chocando con mis nalgas y comenzó las embestidas, me lo hacía muy duro y después despacio, me nalgueaba y me decía muchas cosas que me prendía aún más, cosas como: que rico te mueves, tienes unas nalgas bien ricas, que rica sobrina tengo entre otras cosas.

    Después de un rato me lo saco y me volteo se paró y me puso de rodillas, yo ya sabía que iba hacer así que de inmediato saque mi lengua para recibir aquella leche que había está esperando y no defraudó, se vino a chorros que en mi boca no pude contener y termine derramando una parte, yo me deje caer en la cama, y el también, estuvimos unos 5 minutos sin hacer nada, hasta que se paró y me volteo bocabajo, paro mis nalgas y con mi propia tanga así sin quitármela comenzó a limpiarse el semen que le había quedado en su pene.

    Al terminar me la compuso y sentí en medio de mis nalgas todo calentito y pegajoso, él se levantó y me quito las esposas, tomó su cartera y me aventó dinero, diciéndome que me levantara para bañarme y cambiarme esto me hizo sentir utilizada pero era algo que me había gustado, al terminar de bañarme nos pusimos a trabajar bueno un poco, al dar las 6 me dijo que ya me fuera que me esperaba mañana pero que no llevara nada de ropa ya que está cansado y lo obedecí, al siguiente día no hicimos nada más que trabajar, al terminar me dijo que al otro día si quería coger lo que me alegre pero me dijo que no llevara nada ya que me regalaría ropa, así que lo obedecí.

    Al llegar a su casa en el baño estaba un disfraz de sirvienta, y así poco a poco fuimos jugando varios roles, después fui, su enfermera, su maestra, su alumna, su secretaria, fui clienta de pizza, clienta de fontanero, y hasta fui su mascota este último era un plug anal con cola, una tanga amarilla, un brasier amarillo, tacones muy altos blancos, una diadema con orejas y un collar el cual tenía una cuerda la cual me hizo caminar en 4 por toda la casa, acompañado de palabras como: que era la zorrita más bonita que había tenido, que me iba a llevar al parque para que vieran la zorrita que él tenía, que me iba a buscar otros hombres animales para que montaran a su zorra.

    Todo esto claro que me prendía mucho como no se imaginan y a él también ya que ambos disfrutábamos mucho lo que pasaba cuando estábamos solos, claro que todo esto no transcurrió en 2 semanas, pasaron 8 meses y me gustaba el rumbo que había tomado la relación, pero como todo lo que empieza también debe de terminar, y este caso no es la excepción, después los 8 meses que habían pasado, el comenzó a comportarse un poco raro, ya que me pedía relacionarme con más personas, que saliera como chica a los antros, que si quería experimentar mas que el me podía presentar algunos amigos incluso, me hizo una cita con un amigo de el en el parque, pero claramente no funciono, al principio ya que es una historia para otro momento.

    Claro que eso a mi me causó mucho desconcierto, lo comencé a notar más distante, ya no me mandaba mensaje incluso ya no nos veíamos, así que decidí ir a verlo para saber que pasaba, pero cuando iba a salir de casa, mi madre me detuvo, y me pregunto para dónde iba, le dije que iba con mis amigos a lo que ella dijo que pasara a dejar una maleta con mis tíos, yo me sorprendí y pregunté porque, y mi madre dijo que a mi tía le habían ofrecido un puesto más alto pero en otro estado, lo cual se mudaría con mi tío, todo esto me tomó por sorpresa, así que casi llorando fui a buscarlo, al llegar estaba mi tía lo cual me tuve que aguantar las ganas de abrazarlo y decirle que no se iba, pero al contrario fue el quien me sentó y me dijo:

    Tío: lo siento mucho pero ya sabrás que me voy con tu tía

    Yo: pero por qué? No te puedes quedar?

    Tío: no, no puedo lo siento

    Yo: y no podemos seguir con la relación?

    Tío: baja la voz, no no podremos, lo más seguro es que allá nos quedemos y no se cuando podamos venir

    Yo: ahora entiendo, por eso tu interés de que saliera con otras personas

    Tío: si, no quiero que te quedes triste, al contrario quería dejarte con otra persona que te cuide

    Yo: pero yo no quiero otra persona yo te quiero a ti

    Tío: lo siento no puedo

    Yo: al menos podremos tener nuestra despedida

    Tío: no lo creo, nos vamos al rato

    Yo: entiendo, un abrazo?

    Tío: si un abrazo si

    Nos dimos un abrazo y lo abrace con todas mis fuerza puesto que no quería dejarlo ir el me agarro una nalga y puso algo en mi bolsa trasera, nos soltamos y le desee buena suerte y que aquí estaría para el cuando quisiera, él sonrió y me dijo que le diera una oportunidad a su amigo, en ese momento llego mi tía, y me despedí de ellos, yo me fui desconsolada a mi casa, pero tuve que aparentar que estaba bien, me fui a mi cuarto y me acosté llorando, recordé lo que había metido a mi bolsa, al sacarlo era una carta, que decía:

    Querida Carolina, hoy te dejo ir, ya que tu mereces seguir avanzando en esta vida, y lamentablemente yo solo te estoy deteniendo, créeme que me encanto todo lo que paso entre nosotros, me llevo como recuerdo haber sido el primer hombre en tu vida, pero también sé que no seré el único ni el último, eres una chica maravillosa, encantadora, y muy hermosa que cualquier hombre querrá estar contigo, cuídate mucho y espero vernos pronto.

    Pd: tu padre me presumió que serias un todo un macho con las mujeres y que a cualquiera la vas a traer a tus pies jajaja, si supiera que tú eres la nena que está a los pies de los machos jejeje

    Ahora si adiós hermosa nena. Te quiero mucho.

    Una carta que guarde con mucho amor, junto con las notas que me daba, solo sonreí y supe que realmente me quería y mucho, lamentablemente ya era un amor imposible con mi tío, y tan solo debía seguir avanzando, así que guarde luto por una semana y a la siguiente me fui al parque, ya que quería recordar como fue que empezó todo, yo iba vestida con la misma ropa de aquel día, me senté en la misma banca y me compré un helado para ver a la gente pasar, en eso me taparon los ojos lo cual me asuste porque a nadie conocía y ni tampoco me conocían pero cuando me quitaron la mano, era Omar, el mismo chavo que había conocido hace tiempo atrás y por lo cual mi tío se puso celoso, a lo que él dijo:

    Omar: hola guapa me recuerdas?

    Yo: hola si claro que te recuerdo

    Omar: que bueno pensé que ya no como no me respondiste mi mensaje jejeje

    Yo: una disculpa

    Omar: no te preocupes, por cierto no vendrá tu protector hoy?

    Yo: mi protector?

    Omar: si el señor que te cuido la última vez

    Yo: ah no jejeje no no vendrá

    Omar: que bien, la última vez casi me golpea jejeje

    Yo: pero ya no está jejeje

    Omar: que era tuyo?

    Yo: mi tío

    Omar: pero ambos sabemos que era algo más que tu tío verdad

    Yo: jejeje

    Omar: jeheje lo supuse, entonces ya no está aquí?

    Yo: no se mudó a otro estado

    Omar: o sea que terminaron?

    Yo: si así es

    Omar: que bien

    Yo: porque que bien?

    Omar: solo digo jejeje

    Yo: que te quieres apuntar o que

    Omar: pues si hay chance igual y si

    Yo: pues si hay chance

    Omar: me parece perfecto

    Yo: ya enserió, cuantos años tienes?

    Omar: 29 y tú?

    Yo: tengo 19

    Omar: no manches estas muy joven

    Yo: si

    Omar: oye de verdad me darías una oportunidad?

    Yo: mmm no lo sé, puede ser que si

    Omar: bueno en ese caso te debo de hablar derecho

    Yo: OK dime

    Omar: si en caso de que lleguemos a ser algo más pues debes de saber, que solo nos veremos cuando pueda, y tendrá que ser aquí o en un lugar sin mucha gente, esto a que mi familia me tiene como de ejemplo ante mi demás familia, ya que para ellos soy el chico varonil que juega fútbol, y que tiene a muchas chicas, es algo complicado espero y me entiendas

    Yo: no te preocupes te entiendo, al igual que tu mi familia me tiene como tengo a muchas chicas y pues como vez no es así, si llega a pasar algo entre nosotros todo será discreto

    Omar: gracias por entender

    Yo: no te preocupes, bueno me tengo que ir

    Omar: adonde?

    Yo: pues a casa

    Omar: ya tan pronto?

    Yo: porque? Me vas a llevar a otro lugar?

    Omar: no solo decía

    Yo: OK bueno adiós

    Omar: adiós

    Me levante y con ello mi falta estaba muy arriba lo cual se dejaba ver parte de mis nalgas, comencé a caminar y de repente Omar me aborda y me dice:

    Omar: una pregunta

    Yo: si dime

    Omar: esas nalgotas son naturales?

    Yo: así es, por qué?

    Omar: preguntó

    Yo: quieres agarrarlas?

    Omar: si si quiero

    Yo: híjole lástima que estamos aquí

    Omar: vente, conozco un lugar en el cual estaremos solos

    Me llevo a su coche y nos fuiste casi afuera de la ciudad, se metió por potrero y llegamos a un río el cual estaba solitario, y ahí me le lance, me le fui encima besándolo lo cual el correspondió, me comenzó agarrar mis nalgas, y sin decir nada, se desabrocho su pantalón y dejo salir un bonito pene un poco más grande que el de mi tío, yo se lo chupe bien rico pero no aguanto y se vino enseguida para variar fue poca leche, yo me levante él se disculpó y nos fuimos ya en el camino dijo que fue por el momento pero en otra ocasión si lo haríamos bien, yo dije que no pasaba nada, me dejo cerca de mi coche y me fui a casa, al llegar me mandó un mensaje diciendo:

    Omar: a pesar de todo me encantaron tus besos, debo de admitir que besas muy rico, aparte de que tus labios son muy sexis la verdad nadie me había besado tan rico como tú, ojalá y te pueda ver de nuevo.

    Yo: gracias, claro que si tu dime cuando y nos vemos

    Omar: la otra semana, vete muy guapa que te llevaré una sorpresa

    Yo: OK ahí estaré

    La verdad es que su me gustaba y mucho pero ya a la hora del sexo no aguanto y eso me decepcionó pero aun así lo fui a ver.

    Es una historia que les contaré más adelante, de lo que paso con Omar y del amigo de mi tío, byee.

  • Mar Sensual: Totalmente desconocida (segunda parte)

    Mar Sensual: Totalmente desconocida (segunda parte)

    -Pero no lo soy. Si vieras cómo se puso con la plática, no te gustaría sentirlo plenamente.

    -¡Qué bárbaro, mira como estás! Cúbrete. ¿A qué te refieres?

    -Si, estar en un lugar más íntimo, ¿si?

    -Mmmm, pero por quien me tomas, apenas y me conoces y además estas muy chamaco, que van a pensar.

    -Te tomo por una señora madura, rica, respetable. Si nos conocemos poco, pero se ve que eres buena onda, no mala copa y verás que no te vas arrepentir por mi edad, te lo garantizo. Que piensen lo que piensen, ¿no crees?

    -No, ¿Cómo crees? No me confundas. Mmmm No sé, no sé… Pensaba haciéndome la tonta porque el chamaco estaba bien y se veía que tenía una buena herramienta. Ya es tarde y no es correcto.

    -Pero hasta el momento no he sido desagradable ni molesto contigo, ¡anímate! No voy a pensar mal de ti

    -Mmm, ¿Y a dónde iríamos?

    -Está cerca Tlalpan o la Doctores, vamos por ahí. Hay varios hoteles, anda. Te digo que no te vas a arrepentir.

    -Es que no es correcto, estás muy chamaco, mmmm, no sé; mmm… Bueno está bien, vamos, pero no pienses que soy una cualquiera.

    -No, cómo crees, para nada, Mira llegó un taxi, vámonos.

    Abordamos el taxi, le indicó al chofer a donde ir. Ya en él reflexioné lo que estaba haciendo, no había estado con hombres tan jóvenes como Arturo. Me entró un poco el sentimiento de culpa por haber aceptado una propuesta a la primera, me desconocía y le iba a decir que mejor no, pero al ver de reojo su herramienta mi pudor cedió. Estaba excitada, me iba a coger a un escuincle, me llevaba a Tlalpan; pensaba en el pretexto que le diría a mi marido.

    En cuanto avanzó el taxi, tomó mi mano y la puso en su entrepierna. La retire, pero la puso otra vez y la sujetó para que la dejara ahí. Empecé a sobársela, la sentí muy grande y gruesa, estaba caliente, comencé a apretarla con mucho deseo. Unas cuadras adelante le indicó al taxista se detuviera frente a un Oxxo, en ese momento quise llamar a mi marido, pero me dio pena escuchara el taxista. Arturo se bajó y momentos después regresó con un tequila y unas cervezas. Con cara de sorprendida me le quedé viendo, el taxi continuó su camino y me volvió a poner mi mano en su bulto, el cual se lo apretaba con mucho deseo.

    Llegamos a un hotel por el metro Chabacano, El Mexicali (uno de los hoteles al que me trae Fernando, un amante), caminamos y había algunas sexoservidoras ofreciendo sus servicios. Arturo me tomó de la mano al entrar al hotel, se dirigió a recepción, en donde se nos quedaron viendo por la diferencia de edad. Pidió una habitación y subimos al segundo piso por el elevador. Ya conocía esa habitación, había estado con Fernando, tiene una pista con tubo y luces de colores, espejos, sillón tántrico y ventanas hacia Tlalpan, lo necesario para pasar un buen rato. Nos acomodamos, preparó las bebidas y me preguntó sobre el contenido de la bolsa que llevaba.

    -¿Y que cosas compraste en la plaza, que hay en esa bolsa?

    -Nada, algo de ropa.

    -Salud por el encuentro.

    -Salud, nos tomamos un shot de tequila y bebí un sorbo de cerveza.

    -¿La puedo ver? Me preguntó mientras servía otros tragos.

    -Nop, son para mi esposo.

    -¡Salud!

    -¡Salud!, nos volvimos a tomar otro shot y lo acompañé con otro trago de cerveza. Arturo insistía en mostrarle el contenido de la bolsa.

    -Anda, enséñame que compraste.

    Se acercó y me beso apasionadamente, me tomó de la cintura y me atrajo a él, me agarró de mis caderas y se empezó a restregar. Descaradamente me manoseaba las nalgas, su lengua buscaba con lascivia la mía, yo me dejaba hacer. Dejaba que un chavo de 19 años me tuviera en un cuarto de hotel para su disposición, para que hiciera de mi lo que quisiera y como quisiera. Sentía como su bulto se restregaba en mi vulva, grande, caliente, grueso sin dejar de manosear mis nalgas.

    De repente se separó y fue a servir más tequila, le dije que por el momento ya no quería, pero insistió y brindamos, otro shot hasta el fondo acompañado de mi cerveza. Comenzaba a sentirme mareada, relajada, caliente, esperando que decidiera dar un paso más y continuar disfrutando rico ese momento. Volvió a servir otro tequila, pero no me lo tomé, le dije que no había prisa, aunque yo ya quería sentir su herramienta en mi. Insistió y me lo tomé hasta el fondo, “no sé porqué”, pero estaba muy excitada.

    La situación, el manoseo y el alcohol me habían puesto a mil, reaccionaba desesperada devorándome su lengua, sobándole su bulto y restregándome en él con ansiedad, ofreciéndome al abrazarlo por el cuello. Me empezó a nalguear, primero suavemente y poco a poco aumentó la intensidad, con mucho morbo me daba las nalgadas, como si me dijera esta vieja la voy a sodomizar, lo notaba en su cara. Sonó mi celular y reaccioné, ¡mi marido! Había olvidado llamarle. Me separé y fui a contestar, vi la hora, eran las 11:30.

    -Si, ¿qué pasó, en donde andas? ¿Con tus amigos? Vas a llegar tarde, ok. No yo me encontré a unas amigas y estamos tomando unas copas, si aquí cerca de la plaza, si pero al rato ya me voy, si, me llevan. En eso Arturo se empezó a quitar los pantalones frente a mi, su playera y sus bóxers y exclamé al ver el animal que traía: ¡ay dios mío! No es que alguien se iba a caer, si. Se empezó a jalar el palo y éste iba aumentando de tamaño. Era una verga gruesa, larga y cabezona, calculaba que tendría unos 18-20 centímetros.

    Me acerqué a él, me puse en cuclillas y se lo empecé a mamar, me lo quise meter todo pero no me cabía, le chupeteé la cabeza limpiándole sus jugos. Mi marido me preguntó porque hablaba raro, le dije que estaba chupando una paleta: cloack, cloack, mmm… Durante unos minutos se la chupe mientras platicaba con él. Si, si compre eso, si al rato los ves, chuap, chuap, si, eso que te gustó ooaack, si mi vida, nooo, si todo bien, muy buen chuap, chuap, si te digo que es mi paleta aahhh ok, nos vemos al rato, si cuídate, si mi vida te quiero mucho.

    -¡Qué rico que me la mamaras así, mientras hablabas con tu marido.

    -¿Te gusto, por qué te gusto? ¿qué piensas?

    -Es excitante, nunca lo había sentido, me sentí cabrón mientras hablabas y me la chupabas. Sentí que estabas a mi disposición, mamándome la verga, aah rico, poniéndoles los cuernos a tu marido. Se separó por un momento y volvió a servir las copas y brindamos, ¡salud!

    -¡Salud! Y disfruta mmm de la mamada que te estoy dando, rica. Me sentía mareada pero caliente, con esa gran verga en mi boca me excitaba. Golosa la chupaba, me la metía, le lamía su cabeza y sus huevos, la succionaba…

    -Aahhh que rico me la mamas, cómetela toda, seee así, toda. Oye, déjame ver lo que le compraste a tu marido, ¿si?

    -No, ya te dije que es ropa, mejor disfruta de mi boca, disfruta cómo te la mamo.

    -Ya vez, anda muéstramela, aahhh como me la mamas, me vas a hacer venir, aahhh…

    -Al oír esto, lo empecé a masturbar con un movimiento acelerado, luego paraba un momento lo chupaba, lo succionaba y me lo metía a la boca de nuevo en forma alternada, le quería sacar sus mocos calientes y tragármelos. Deseosa lo provocaba con la mirada, le escupía su verga y me la tragaba de nuevo, sentí como se tensaba su miembro, estaba a punto de estallar. Aceleré el movimiento y él tomó con una mano mi cabeza, la acomodó frente a su cabeza; con la otra agarró su verga y la apuntó a mi cara, empezó a gemir y en medio de gritos y palabras soeces, se empezó a venir:

    -Aahhh cabrona, me estás haciendo venir, toma mi leche puta aahhh que rica mamada, trágatela toda puta, eres una señora caliente cabrona, te gusta la verga verdad, te gusta la verga puta?

    -Seee dame tu leche caliente cabrón, dámela toda, asi, asi aahhh qué rico, seee me gusta la verga, la verga rica, vente papacito, vente rico, échamelos todos.

    Arturo estaba muy caliente, se vació por completo; me embarró la cara y el cabello, la blusa, me tragué sus mocos, uufff que rico cuanta leche; extasiada saboreaba ese sabor amargo de los mocos calientes, le limpiaba con mi lengua las gotas de semen que salían de su glande, me metía su verga en mi boca, el seguía bufando y expresando palabras soeces al sentir mi boca en su verga:

    -Aahhh cabrona, qué rico me hiciste venir, sabes mamar rico la verga, te los eché todos. Te ves perfectamente sucia, sumisa, así con mis mocos embarrando tu cara, tu cabello, como…, como…

    -¿Cómo qué, como qué Arturo?

    -Como una puta, si te vez muy rica así puta, aahhh que rica boca tienes.

    -¿Te gustó como te la mamé, cómo te saqué tu leche? No te la habían mamado así, así de rico…

    -No como tú aahhh

    Él se fue a recostar en la cama para recuperarse y yo fui tambaleante al baño, caliente y mareada me fui a limpiar; pero antes, regresé por la bolsa que tenía la ropa que le compré a mi marido. Me limpié lo mejor que pude, me arreglé el cabello, me eché perfume y me maquillé sensualmente. Me cambié de ropas y usé la que había comprado para mi marido. Me puse la minifalda color fucsia, las medias de liguero de malla de ese tono, las bragas abiertas de la entrepierna también de ese color, la blusa me la desabotoné un poco. Me vi al espejo y me veía muy sexy, muy puta, lo que me excitó más al verme así. Iba a mostrarme con ese chamaco como el seguramente había fantaseado estar con alguien así, reí al verme con esa actitud, de verdad me desconocía.

    Salí tambaleante al cuarto y el chamaco aún estaba acostado con su gran verga aún parada, llena de vigor, juventud divino tesoro, pensé. Coquetamente me acerqué, sin que me viera y le dije:

    -¿Querías ver la ropa que había comprado, no? Pues aquí está, ¿Cómo la vez, te gusta cómo se me ve?

    -Ayyy mamcita, qué sexy te vez, mmm te vez muy puta, ¿Así te vistes para tu marido? Eres una caliente, eres una golfa, qué envidia.

    -Pues trátame como una puta cabroncito, aquí estoy para ti, úsame como quieras, por eso me trajiste a este hotel en Tlalpan ¿no? Me imaginaste como una puta ¿verdad?

    -Pues la verdad si, te veías muy seria, pero cuando te repegaste a mi palo dije, a esta mujer le gusta coger, le gusta que le den. Brindemos por esto, por la puta que está conmigo. ¡Salud!

    -¡Salud! Me bebí de un solo trago mi tequila, fui por mi cerveza para complementar. No sé como iba a terminar de tomada, pero andaba caliente y ya quería que me metiera su verga. ¿Cómo me vez, rica, sabrosa? ¿Cómo para que ya me metas tu verga cabrón? Toda rica, a tu puta.

    -Si. Te la voy a meter toda, hasta el fondo, pero antes hazme un table ¿sí? Cachondo, como toda una teibolera, gánate unos pesos si putita.

    -Pero es que no voy a poder, ya estoy muy mareada y me voy a caer. Mejor métemela ya, ya la quiero sentir.

    -Anda, sólo unos momentos, ponte en posiciones cachondas. Mientras te filmo.

    -Bueno, pero pon música, un reguetón.

    Puso una canción y comencé a bailar. Sujetada bien del poste, hacía movimientos sugerentes y obscenos, abría mis piernas mostrando mi panocha, me empinaba para enseñar mis nalgas, me sobaba en el tubo por atrás y por delante, mis expresiones eran lascivas, me bajaba el brasier para mostrarle mis senos, uufff que puta me sentía, bailaba como una teibolera, me daba de nalgadas, me sobaba mi panocha y así hasta que terminó la canción.

    Me aplaudió y se acercó y me puso un billete de quinientos pesos en mi brasier, me besó mi teta y la succionó haciéndome un chupetón grande. Tomo mi otro seno y lo mismo lo chupeteó dejándolo moreteado con dos marcas grandes. Me bajó de la pequeña pista y me llevó al sillón tántrico. Me recargó y me empezó a besar lascivamente, buscaba mi lengua y se la devoraba con ansiedad mientras me tomaba de las caderas para embarrarme su palo en mi vagina. Volvió a bajar su boca a mis senos para besarlos con ansiedad y chupetearlos más, haciéndome como nueve-diez chupetones grandes. De repente me volteó y me inclinó, me subió la falda y coloco su verga a la entrada de mi vagina y de un solo golpe me metió más de la mitad de su palo haciéndome gritar.

    -Ayyy cabrón, ahhh me duele cabrón, la tienes muy grande ahhgg, ayyy qué vergota tienes, ahhh qué rico ayyy seee métela toda, ahhgg qué rica está. Dámela toda ayyy seee, toda hasta adentro ahhh, así cabrón qué rico, qué rica la tienes ayyy…

    -¿Te gusta mi verga puta? ¿te gusta? Ahhh cómetela toda, tómala toda hasta adentro, tómala, ahí te va.

    -Ayyy cabrón ahhgg, seee qué rico, que verga tienes ahhh, dame duro dame duro, así aaah cabrón, así ayyy, qué vergota tienes. Nalguéame, nalguéame (plaf, plaf, plaf, plaf…) seee dame más, ayyy rico, muévete rápido ahhh, qué rico me la estás metiendo, humm soy tu puta, cógeme rico, cógete a tu puta, para eso estoy aquí, por eso me vestí así cabrón, para ser tu puta ahhgg, que verga me estás metiendo, seee así ahhh,

    Totalmente empinada y recargada en el sillón recibía los embates de Arturo quien excitado trataba de “atravesarme” con su verga. Me nalgueaba lascivamente y se sujetaba en ellas para posicionarse mejor y así meter toda su verga en mi vagina. Yo gemía con mucha fuerza, escuchándose mis expresiones por todo el cuarto e inclusive más allá de él, me estaba dando una cogidota.

    En cierto momento se salió de mi, fue a la ventana que da a la calle, corrió las cortinas y abrió la ventana; me pidió me recargara en el marco y se puso detrás de mi. Me la metió de nuevo de un solo golpe, haciéndome gemir fuerte, me cogía con mucho deseo. Mientras me la metía veía pasar coches, camiones, el metro ya no pasaba. Veía a la gente, no sé si ellos me veían, pero yo si a ellos. Arturo empezó a moverse con mayor rapidez, mucho ímpetu y en medio de palabras soeces, parecía que se iba a venir por segunda vez.

    -Qué rica esta señora, qué sexy se viste, qué rico coge, usted si sabe lo que hace ahhh, es toda una señora, pero también es toda una puta que le gusta coger rico, ahhh. Qué ricas nalgas tiene, qué ricas tetas y cómo se viste…

    -Me la estás metiendo muy rico cabroncito, que verga te cargas, qué rica la tienes ayyy qué palote, ahhgg me gusta tu palo, seee así dame hummm, así muévete rápido así, ayyy me estas haciendo venir cabrón ahhh, qué rica verga tienes ahhgg… me estoy viniendo ayyy, seee ya me vine con tu vergota, ahhh que rico palo tienes ayyy échame toda tu leche cabrón, échame tus mocos calientes ahhgg…

    -Ahí te van todos, cómetelos todos agghh, tómalos puta, disfruta de mi leche cabrona, que ricas nalgas tienes señora puta, que nalgotas de puta tiene, señora putona qué rica está, qué rico mueve las nalgas, ahhh qué rico, hummm…

    (Continuará…)

  • El taxista se cogió a mi esposa

    El taxista se cogió a mi esposa

    Para variar hoy al igual que la otra vez, relataré una más de mis desgracias económicas. No salgo de una para entrar en otra. Sin duda estoy salado.

    Una vez divorciado de Lupita, contraje nuevas nupcias con mi Aurora. Verdad buena, que mi nueva ñora, estaba bien guapa, grandota, morena, piernuda, nalgona, de ojos bien expresivos y con cabello negro. Con ella todo iba rebien, pero hay desgracia mía, llegó la pandemia y con ella, vino el corte de personal en mi centro de trabajo. Ese martes 13, fui llamado por el Gerente de Recursos Humanos, y me dijo:

    – Joselito, iré al grano. Te tocó la voladora mí hermano. Las finanzas impiden tenerte trabajando con nosotros. Vamos a liquidarte conforme a la ley. Por tus tres años de labor, te corresponden cien mil pesos de indemnización.

    Con cara de tristeza vi al Gerente. No eran despreciables los dineros que me daba la empresa, pero pensaba más ¿En dónde volver a alquilarme como burro para seguir ganando dinero?, y le dije:

    – Jefecito, deme chance. Déjeme otro rato en la chamba. Verá que no le fallo

    Me contestó:

    – No está en mis manos carnal. Me mandaron la lista y ahí viene tu nombre. Lo lamento. De una vez recoge tu cheque para que seas de los primeros en pagar.

    Hice lo conveniente. Por la tarde llegué a casa. Mi Aurora, ya tenía lista la comida y mientras degustábamos, le platiqué lo del despido. Me animó bastante y me dijo:

    – No te preocupes. Ese dinerito nos alcanza para salir bien. Esta pandemia no ha de durar más de tres meses, ya verás que si la hacemos gacha

    Contestándole yo:

    – Ojalá seas profeta

    A los siete meses de estar en el contagiadero, nos tronábamos los dedos por la angustia de no tener dinero ni trabajo. Tan apremiante era la situación que me obligué a hablar con uno de mis conocidos que seguía progresando a pesar del COVID.

    – Martín, no seas gacho préstame dinero. Te juro que te pago hasta el último centavo.

    – Mira pepe, ya sabes que no me gusta prestar dinero, pero voy a hacerte un favor, solo porque me urge sacar un pendiente muy pesado, te voy a dar chamba. Vente a Guadalajara para que me operes las maquinas soldadoras

    – Pero Martín, no tengo dinero para pagar el pasaje

    – Si te tienes fe, te voy a adelantar el 50% de tu primer salario ¿Dime si te conviene? Si es así, pásame tu número de cuenta bancaria y en dos días te quiero aquí

    Hablé con mi Aurora. Ella me dijo

    – Acéptale la chamba. Vete a Guadalajara. Yo aquí veré la forma para ayudarte en los gastos. De mientras entrego la casa al arrendador y me llevo mis cosas a casa de mi mamá

    Sin más, partí a mi destino. Yo allá en Jalisco duré tres meses y dizque mi amigo Martín, no me pagó, apenas y me dio el 30%, de lo acordado, y de pilón me corrió de la chamba alegando falta de liquidez. En tanto, Mi Aurora, acá en la Ciudad de México, le intentó de todo. Sus trabajos eran esporádicos y mal pagados. No le alcanzaba ni para apoyar a su mamá en la despensa familiar. La pobre para evitar la frustración se distraía en el internet visitando las redes sociales. Así las cosas, sin querer queriendo, entró a una página de citas, cuyo contenido, fue de su agrado, por lo que se hizo un perfil bajo el pseudónimo “la caminante”.

    Un día, al abrir la página encontró un mensaje de un tipo que se hacía llamar “el taxista”; empezando así, a tener mensajería, al poco, se compartieron sus números telefónicos. En la comunicación directa, mi Aurora supo que Lalo, en realidad era un Taxista, dueño de una flotilla de Uber. Poco a poco, de los buenos días y charlas ligeras pasaron a las llamadas candentes, llenas de morbo, fotografías, masturbaciones y orgasmos; y no la culpo porque yo estaba ausente y sin dinero, y cuando más jodido está uno, más ganas dan de tragar y coger.

    Entre ellos acordaron tener una cita para cenar, ha pero el demonio de la lujuria del medio día, hizo sus travesuras. Un sábado al domicilio de mi suegra, llegó un Uber nuevecito, que pitaba el claxon, de la casa salió mi Aurora, traía puesto una gabardina oscura que le llegaba a la rodilla, iba de zapatillas rojas, que realzaban sus lindos chamorros, en cambio, Lalo era un Señor cincuentón, de complexión mediana, canoso, platicador, muy amable.

    Al verse se sonrieron. Mi Aurora, estaba nerviosa y el hombre, le dijo

    – En persona eres muy guapa. Las fotos no te hacen justicia

    Contestando ella

    – Muchas gracias, pero antes de salir contigo quiero que sepas, que soy casada

    El Taxista, meramente, contestó

    – Que suertudo es tu marido, pero yo soy más afortunado al tenerte hoy ¿Nos vamos?

    Para evitar las murmuraciones de la gente, mi Aurora, fingió ser pasajera y se subió al asiento trasero. Unas quince cuadras adelante, el vehículo se detuvo, para que ella, se pasara al frente. Ya de copiloto, lo primero que hizo Lalo, sin detener el vehículo, fue acercarle la mano, al hombro. Luego la jaló suavemente hacia él, y empezó a besarle y lengüetearle el cuello. Ella animada, le buscó la boca.

    Los pezones de mi Aurora, se pusieron duros porque Lalo, empezó a tocarle por sobre la tela, ya más dueño de la situación, tocó las rodillas de mí dama. Gran sorpresa fue para él, descubrir que bajo la gabardina no había prendas. Mi Aurora había ido completamente desnuda.

    El taxista viejo lobo de mar, acarició las ricas piernas de mi esposa, y ella excitada, correspondió al colocar la mano del hombre entre sus piernas. La cosa mejoró cuando Lalo, pasó entre la vagina dos dedos que provocaron la baba viscosa y olorosa de la vulva. El viaje delicado de los dedos tocaba los labios íntimos he iba desde el monte de venus, el clítoris hasta la entrada vaginal. Ya muy lubricada le fue sobando, metiéndole poco a poco ambos dedos. Primero uno, luego el otro, provocándole gemidos para luego darle con cierta velocidad. De lo rico que sentía mi esposa, abrió más las piernas. Él, no paraba en masturbarla y ella en dar grititos cachondos, señal inequívoca de la excitación de mi ñora.

    De ahí, mi señora pasó a la iniciativa. Bajó el cierre del pantalón y le sacó el pene, que, aunque lo traía parado era chico. El tamaño no le importó, así que lo metió en su boca para darle una chupada de época. Por lo caliente del momento, el taxista tomó de la nuca a mi muñeca. Le empujaba la cabeza para que la chupara con más fuerza y profunda. Pararon un rato cuando una patrulla se le emparejó. Pero al adelantarse los policías, el cincuentón tomó ruto a la salida a Pachuca y paró en un terreno poco alumbrado y nada transitado.

    Ya en el baldío y sin testigos, el hombre detuvo la marcha, bajó y abrió la puerta de mí Aurora, dándole la mano para que descendiera. Una vez abajo sin quitarle la gabardina, se la desabotonó, asomando su par de tetas enormes pero redondas y bien paradas, él, le dijo

    – Que ricas tetas. Es lo que me voy a comer

    Sacó dos tapetes del piso de vehículo y lo colocó uno sobre el otro para que mi Señora, se hincara frente a él. Le recogió su negro cabello largo y ella, respirando profundamente procedió otra vez a mamárselo. Comenzó mi Aurora a meterle lengua en el orificio de la cabeza del pene. Pasaba luego en pequeños círculos lentamente a lengüetearla. Quiso verse salvaje ya que aprisionaba el tronco en un sube y baja enérgico, a cada rato, más rápido.

    Él, la tomó del cabello y empezó a mover su pelvis con cierta brusquedad, apenas y podía respirar mi morena. Después de unos minutos, Lalo, comenzó a gemir. Mi Aurora, aceleró los movimientos de la boca. La verga del hombre palpitaba cada vez más, diciéndole

    – Mmmm así, así, sigue así pinche puta. Mámala rico, ya casi me haces venir perra ahhhh mmmm

    De repente el taxista se descargó en la garganta de mí mujer. Mi esposa, traía un chorro grande de semen que llenaron su boca. Aurora, afanosamente tragaba cada gota de esa leche de toro que asemejaba al atole tibio. Tanto le gustó su sabor que, el líquido que escurría entre sus comisuras, lo rescató con las puntas de sus dedos para llevarlo a su lengua y saborearlo. Él, le decía

    – Mamacita, trágatelo todo. No se vale desperdiciar nada

    Terminado eso, el hombre, la puso de pie. La dirigió al asiento trasero del coche. Sin quitar las zapatillas, las piernas le quedaron por fuera. Así colocada, acercó su cara a la vagina de ella. En un pequeño rato, se la olió, después, le empezó a besar y lamer las piernas. La piel de ella se erizaba. Le decía él, a ella

    – Ya veo tu tesorito. Tienes tu panocha muy peludita. brilla de tan mojada que está. Y huele delicioso. Que rica perrita me tocó

    Ella, encogió sus rodillas, diciéndole

    – Ándale, mama mi bollo. ¿No ves cómo escurren mis jugos de lo caliente que estoy?

    El, contestaba

    – Que negra pepa deliciosa muy carnosa. Toda rosa por dentro. Bien coronada por tanto pelo

    De manera violenta, de golpe y con exactitud perfecta, comenzó a chupársela. Ella se retorcía y soltaba gritos, pero no de dolor sino de placer. Estaba tan excitada que chorreaba por todo lo que ese hombre le daba. Él, no separaba su cabeza para de tanta lamida tener al clítoris fuera de su capuchón donde se escondía. A veces su lengua subía lentamente hasta su ano. Tan sabroso le fue que le provocó orgasmos muy intensos que le hacían abrir la boca gimiendo y arrojar chorros que bañaban la boca de él, con ese delicioso néctar.

    Y no terminó ahí, pues la levantó, para llegar al frente del taxi, la empujó para quedar empinada y con sus tetas grandes carnosas y redondas, sobre el cofre, diciéndole

    – ¡Qué pinches nalgas tan ricas tienes! ¡Te voy a coger como la putísima que eres! ¿Te gusta?

    Mi Aurora, le contestó

    – Cógeme, cógeme bien rico. Has mi hoyo tuyo. Hazme sentir una perra en brama

    Él, comenzó su faena de meter y sacar frenéticamente su pene. Sus huevos pegaban contra sus nalgas. Ella gemía y gemía, como gata de azotea y cada vez estaba más mojada. El cincuentón, en su frenesís, decía

    – ¡Estás bien rica esquinera! ¡Que rico aprieta tu panochota!

    Sentía ella estar en la gloria con esa verga dentro de sí. Decía él

    -¿Te gusta cómo te cojo verdad, puta?

    Contestando ella

    -Sí me gusta, ah, mmm Soy tuya, hazme como quieras. Te pertenezco

    – ¡Pinche zorra, pídeme más duro!

    – Dame más duro papi. Cógeme duro

    Ella estaba tan cachonda que no sentía el peso de él, cuando la embestía. Le agarraba las nalgas y las apretaba, diciéndole

    – Tu pinche toro te está perforando. Puta, no niegas el placer que te doy, estás empapada

    Después de unos minutos embistiéndola gimió, diciendo

    – Me vengo. Me voy a descargar dentro de ti. Te voy a embarazar, cabrona

    Contestando ella

    – Yo también me vengo. Dame tus cálidos mocos. Embarázame

    Él, le apretó más las nalgas y le hacía presión para quedar trabado en ella, inundándole el útero con su semen hirviendo, parecía que nunca iba a dejar de salir. Al terminar ambos se recostaron en el sillón trasero, ella sobre él, se besaban y acariciaban el cabello.

    Después de unos minutos, ella se paró y vio que mucho semen le escurría de la vagina, entre sus piernas deslizaba ese líquido rico viscoso, que con sus dedos recolectó para comérselos.

    Ya de regreso a su casa ella, le dijo

    – Lalo, perdón que te diga esto. No tengo dinero. ¿Puedes ayudarme?

    El taxista, sonriendo, le dijo – Toma estos mil pesos. Te los doy de corazón

    Desde entonces a la semana, le mandaba dos mil pesos. Y todo esto lo supe, porque un día, después de haber regresado de Jalisco, abrí su celular y encontré las pláticas de ambos. Todo esto me pasó por salado. Ahora solo me queda resignarme y cargar con mis pesados cuernos.

  • Mi jefe me vio vestida y me hizo suya

    Mi jefe me vio vestida y me hizo suya

    Ya hace un rato que en la oficina me hice amigo de mi jefe al grado de salir juntos a echar la chela y platicar. Sin embargo, nunca había ido a su casa. Mi jefe es un hombre nada espectacular, pero un tipo agradable, 1.70 de alto, 63 años de edad, canoso y delgado. Yo tengo 23 años y he trabajado para él los últimos 4 años en los que nuestra amistad ha crecido aunque jamás le mencioné nada de mis inclinaciones travestis.

    Hace un mes me invitó a su casa. Estábamos bebiendo unas cubas y platicando cuando se levanta al baño; dejó su celular en el sillón donde estábamos sentados y mientras volvía, lo escuché timbrar. Algún mensaje de texto o una notificación de redes sociales o algo así pensé y como acto reflejo tomé el celular para ver sin mucha curiosidad realmente.

    Eso cambió cuando vi que por Whatsapp una chica travesti le había mandado fotos en las que se veían las nalgas de alguien recibiendo una rica verga enfundada en un condón. Me imaginé que las nalgas eran de ella y la verga de mi jefe, porque el mensaje decía, “mira qué rico te ves en esta, bebé. Hay que tomarnos nuevas fotos, ¿no?”. Estaba tan clavado en las imágenes que no me di cuenta de cuando salió mi jefe del baño. Como me cachó con las manos en la masa, no tuve más que confesar que estaba viendo fotos que le acababan de mandar.

    Él se veía avergonzado, seguro no quería que yo me enterara de que le gustaba andar cogiendo travestis. Le dije que estaba bien, que a mí también me excitaba ese ambiente, así que se relajó. Aunque su relajación pasó muy pronto a la curiosidad, porque de inmediato comenzó a preguntarme por mis experiencias. Le dije que tenía poco que contar, pero que la que más me había gustado fue una chica tv que me había culeado. Entonces me preguntó si me habían culeado antes vestido de chica, a lo que respondí que no. Pasaron unos minutos en lo que nos servimos otras cubas y comentamos lo que había en la tele antes de que me preguntara si me gustaría vestirme de nena. Yo le dije que sí lo había pensado varias veces, pero que no lo había intentado antes (en realidad sí lo había hecho, pero me daba pena decirle). Entonces él sugirió que me vistiera en ese momento. Yo medio incrédulo por la proposición le pregunté si tenía ropa allí. Me llevó a su cuarto, donde tenía un pequeño closet lleno de atuendos de nena.

    Me gustó un vestido de coctel corto color vino, con falda a vuelo y una especie de ceñidor con el que me imaginé que se me dibujarían caderas amplias aunque no las tuviera. Mi jefe también tenía ropa interior; me puse de su colección una tanga negra, un corset con busto y unas medias de red.

    Cuando terminé de vestirme y me mostré ante mi jefe, se quedó viendo mis piernas con una sonrisa lasciva. Me preguntó si me sabía maquillar, a lo que dije que no (es cierto), entonces él me pasó a su tocador, donde comenzó a maquillarme, mientras me preguntaba a manera de broma “¿así te gusta o te quieres ver más puta?” Mientras me maquillaba, yo sentada frente al espejo y él yendo de un lado a otro por el tocador, tomando y dejando cosas, noté cómo se le iba parando su chilote bajo el delgado pantalón formal. Yo ya no aguantaba las ganas de comerme ese pito a besos y chupadas, mientras que me parecía sorprendente cómo se le veía tan firme a mi jefe a pesar de la edad.

    Me escogió una peluca y me besó al momento de colocármela. Fue muy extraño ese primer beso, jamás había pensado en él con deseo, pero eso no me quitó las ganas de otro beso más. Conforme nos besábamos me iba poniendo más caliente y empecé a abrazarlo fuerte para sentir entre los pliegues del vestido ese bulto sabroso que me tenía impresionada. Mientras nos besábamos, mi jefe me agarraba las nalgas sobre el vestido, hasta que ya no aguantó y lo alzó para agarrarme bruscamente. Al sentir mis nalgas apenas cubiertas por la tanga, dejó de besarme en seco y gimió, luego me dijo, “Ay, putita, traes todas las ganas de ponerme caliente. Que se me hace que ya sabías cómo me gustan las putas como tú y nomás estabas esperando el momento para andar de ofrecida conmigo, ¿verdad?” Claro que no sabía que le gustaran las travestis, pero como lo vi tan caliente le dije “sí, la verdad te me has antojado desde siempre. Desde que te vi he tenido ganas de convertirme en tu puta, de que disfrutes mi culito como más te plazca. Quiero que me conviertas en tu piruja, papacito”.

    Volvimos a los besos sabrosos, pero en poco él me tomó por los hombros y los presionó hacia abajo un poco diciéndome, “jálamela”. Me agaché, le desabroché el cinturón, desabotoné su pantalón y, conforme bajaba el cierre, noté cómo ese tremendo pene parado desde hace largos y cachondos minutos iba irguiéndose hasta alcanzar su longitud mayor. Moví para atrás su prepucio liberando su cabecita rica y comencé a jalársela despacito, más bien acariciaba toda su longitud desde la punta hasta sentir sus huevitos. Cuando se la empecé a jalar con más velocidad, noté que era un tanto difícil deslizar mi mano por su chilote, supongo que debido a su edad, ya que su piel era algo reseca.

    Lamí mi palma coquetamente frente a él para excitarlo más y comencé a jalársela nuevamente; fue más fácil, pero mi mano se secaba muy pronto, así que se la tuve que mamar (claro que quería mamársela desde que estaba maquillándome, pero a pesar de lo calientes que estábamos, aún me sentía cohibida). Luego de chupar como paleta el pito de mi jefe, él me dijo “ven”, me dio la mano para levantarme y me condujo a su cama, sin embargo no llegamos a ella, antes de que me subiera, él me jaló de la cintura y me puso frente a un buró al lado de su cama.

    Empezó a acariciarme las nalgas, a apretarlas, sentía luego cómo las mordía, las besaba, pasaba su lengua entre ellas. Yo gozaba todas esas atenciones que tenía con mis nalgas cuando sentí que trataba de desamarrar el ceñidor para subirme el vestido. “No”, le dije, luego de ver mi aspecto de reojo en el espejo de su tocador; así, con el trasero levantado, el maquillaje que me hacía ver como una nenita de 18, siendo manoseada por este viejo canoso y lujurioso me causó tal morbo que quería que me tomara así, con la ropa puesta.

    “Pinche putita morbosa, ¿te gusta ver cómo te doy verga, mami?”; rompió un poco las medias para abrirle paso a su verga e hizo a un lado el hijo de la tanga. Con cuidado empezó a mojarme el ano ensalivándose los dedos hasta dejarlo listo para morder esa delicia de verga. Verlo bombearme por el espejo me ponía bien caliente y empecé a gemir despacito. De lo rico que sentía se me salía con un hilo de voz un “sí… rico, papi… rico, papi” mientras él hacía ruidos como gruñidos.

    Noté cómo su rostro cambiaba conforme me empujaba la verga más fuerte, parecía más concentrado cada vez y decía más fuerte cosas como “eso putita, dame el culo” o “goza la verga, pinche barata”. Así estuvimos un rato cogiendo rico a buen ritmo cuando se acercaba la hora del clímax; mi jefe deslizó sus manos desde mi cintura hasta mi pecho, se agarró del relleno del corset y pegó su rostro a mi espalda, mientras los movimientos de su pelvis seguían partiéndome el culo con cada vez más potencia. Le vino un espasmo fuerte con el que me llenaba mis entrañas de leche; entre los jadeos del orgasmo me susurró, aún con la cara pegada a mi espalda “vas a darme esto en el trabajo cuando se me antoje, acuérdate que soy tu jefe”. Eso me asustó un poco, pero también estaba muy excitada, así que sólo dije “cuando quiera, jefecito, cuando quiera cola, aquí está”.

    Esa noche me quedé a dormir con él, lo hicimos una vez más antes de dormir y a la mañana siguiente me desperté con ganas de chupar su verga. Era fin de semana y no nos veríamos hasta el lunes.

    Disfruté tanto recordar esa experiencia que cuando volvimos al trabajo no pensé en las implicaciones que traería esa noche de pasión. Nuestro lunes marchaba normal, incluso mi jefe y yo bromeamos como de costumbre, como si no me hubiera puesto esa cogida increíble un par de noches atrás. Sin embargo, ya cuando estábamos a media hora de la salida, mi jefe llegó muy serio a mi escritorio con una carpeta, “necesito que revises estos documentos, no son urgentes, pero dales una checada antes de irte y pasa a dejármelos antes de que te vayas”.

    En mi faceta de empleado le dije que no había problema y tomé la carpeta. Terminé algunas de mis funciones antes de revisar el contenido de la carpeta, pero cuando la tomé, me llevé un susto: la carpeta tenía una nota con un juego de llaves pegado y… ¡la misma tanga con la que me cogió mi jefe en su casa! La nota decía “Una llave es de la oficina, la otra es del locker que hay dentro. Espérame ahí y ponte linda”.

    A la salida, esperé a que todo mundo se fuera para ir a la oficina del jefe. Abrí el locker y me encontré con algunos vestidos, medias, un par de pelucas y maquillaje. Lo que me había dicho cuando se vino era verdad, ahora era la puta de mi jefe, y hará conmigo lo que le plazca.