Blog

  • Un fin de año muy caliente en el frio Budapest

    Un fin de año muy caliente en el frio Budapest

    Aún tardó unos minutos en que su respiración se acompasara. Él se había ido, pero su olor aún estaba allí, flotando en el aire, aún estaba drogada por aquella oleada de intenso placer y su cabeza daba vueltas intentando asimilar lo que había pasado. Su amiga dormía profundamente, la miró y se la veía bien, le sentaría bien el sueño profundo.

    Paso un buen rato y el calor del momento dejo pasar al frio. Su cabello estaba mojado y no tenía secador, ella era muy sensible al frio y si tenía mojado el pelo su cuerpo no podía entrar en calor. Intentó dormirse pero no pudo, cada vez tenía más frio y empezaba a tiritar, miro el reloj y eran las dos y cuarto, cerro los ojos y pensó que el sueño la vencería, pero no fue así. Cuando cerraba los ojos solo le venían a la mente imágenes de hace un rato en el baño…

    La espuma en su pecho… la fuerza de sus manos agarrando su cintura… Intentó alejar esos pensamientos de su mente un rato y lo consiguió, pero entonces se acordaba del frio… Empezó a tiritar, las mantas no le daban calor y ella estaba muy muy incómoda. Entonces sin pensarlo salió de la cama, y de la habitación, y se dirigió hacia la de él. La puerta estaba abierta y él estaba solo. Esa noche todos estaban de fiesta y el lugar estaba desierto, solo estaban ellos tres en toda la planta. El lugar verdaderamente daba miedo, parecía un manicomio abandonado o una casa de los horrores, con esas telarañas colgando del techo del baño y esos critares rotos por donde entraba el frio, parecía increíble que allí normalmente viviera gente. Ella además de muerta de frio estaba muerta de miedo, así que su instinto fue mas fuerte que su voluntad.

    Afortunadamente la puerta estaba abierta y él estaba solo en la habitación. Sus ojos tardaron un poco en ajustarse a la poca luz que había en la habitación que era la justa para poder ver la cama en la que había alguien. Él estaba de cara a la pared, ella abrió con cuidado la manta y se metió en la cama con todo el sigilo que pudo. La cama era pequeña, solo para una persona e inevitablemente su cuerpo rozo el de él, llevaba solo un fino pijama de algodón. Él estaba en ropa interior, y cuando el cuerpo de ella lo rozo el empezó a despertarse y se dio la vuelta.

    Se dio la vuelta y abrió los ojos, no podía verla pero enseguida reconoció su olor, entreabrió los ojos y dijo el nombre por el que el la llamaba, ¿eres tú? ¿qué haces aquí? Ella le dijo que no podía dormir porque tenía frio y miedo y que si no entraba en calor se iba a poner enferma.

    El rodeó su espalda con sus brazos y vio que tenía el pelo mojado y que el pelo le había mojado la parte de arriba del pijama. Él le dijo, tienes que quitarte la ropa mojada o no entraras en calor y seguidamente agarro su ropa y ayudo a quitársela. Le dijo ven aquí y la acurrucó en su pecho. Ella temblaba, ya no sabía si por el frio o por el contacto de su piel, él le dijo, tranquila, ya verás como enseguida entras en calor. Se quedaron callados un rato y ciertamente ella empezó a entrar en calor, el acerco su cara a la suya y le dijo, ¿estas mejor? Y ella dijo si con la cabeza.

    Ella empezó a entrar en calor pero sus pecho seguían pareciendo tener frio…. Al estar cerca de él su cuerpo reaccionaba y no podía evitarlo, intentaba estar lo mas quieta posible para evitar rozar su cuerpo pero estaban demasiado cerca. Él se movió un poco para acomodarse y todo su cuerpo se pegó al suyo y pudo notar como su entrepierna estaba tontamente dura y caliente. Al sentirlo ella sintió una ola de calor y excitación que le recorría todo el cuerpo. Y noto como todo su cuerpo anhelaba sentirlo pegada a él.

    Él notó como ella se estremecía y eso lo excito aún más, no sabía como iba a poder reprimir las inmensas ganas que tenía de tocarla. Metió su mano por debajo de su nuca para ver si su pelo seguía mojado, y al hacerlo su cara y acercó a la suya tanto que podía sentir su cálido aliento justo en su boca, no lo pensó, la beso y ella respondió al beso y con un leve gemido. Ella se movió y sus cuerpos empezaron a rozarse mas, ella lo apretó hacia si y lo beso con avidez, las manos los cuerpos, las bocas se entrelazaron solas sin esfuerzo, la mano de él buscó la entrepierna de ella bajo su pantalón y aparto de un lado sus bragas para tocar su húmedo y caliente interior que estaba totalmente mojado.

    Ella bajo su ropa interior y se la sacó con maestría, él se acercó a ella y por ese mismo lado de sus bragas acercó su miembro que encontró rápido el sitio adecuado. La punta entro sola y los dos se quedaron muy quietos por un instante, después el empujo un poco mas y después con dos empellones más entro hasta el fondo donde los dos enloquecieron de placer, el agarro su cabeza hacia el para seguir besándola a la vez que seguía con sus envistes con frenesí, ella estaba en otro mundo, extasiada por el placer, tardaron muy poco en llegar al éxtasis pues la excitación era máxima y pronto los dos explotaron a la vez de placer intentando ahogar sus gemidos con apasionados besos.

    Cuando recobraron un poco el aliento, él le agarró la cara y le dio un dulce y apasionado beso al que ella respondió con igual dulzura, y le dijo, ¿se te ha pasado el frio ya? Ella no pudo articular palabra y solo dijo si con la cabeza, entonces él le dijo, menos mal, si no repetimos otra vez, ella alzó la cabeza para mirarlo y los dos se rieron. Ella puso la cara en su hombro y el la acaricio el pelo por unos momentos antes de que los dos se quedaran dormidos.

    Cuando la luz del día empezó a verse a través de la ventana, ella se despertó, estaba muy calentita entre sus brazos y su olor también la abrazaba, por unos momentos se quedó ahí mirándolo mientras dormía, y después muy despacio se escabulló de entre las sábanas, se vistió y salió de la habitación no sin antes dedicarle una última mirada y sonrojarse al ver lo bello que se veía mientras dormía.

  • Convencí a mi mujer ser mi ama (tercera y última parte)

    Convencí a mi mujer ser mi ama (tercera y última parte)

    Esta es la tercera parte de la historia, fruto de mi imaginación, nada es real, aunque debo confesar que algo de real hay, sugiero que leyeran las dos anteriores partes para comprender este relato.

    Dejo a los lectores dos finales para que cada uno se quede con la que más le guste

    Pasamos la semana normal, café por la mañana, baños incluido la meada en la boca ya que se aficionó a esta práctica, castigos por algo realizado mal el día anterior o porque a mi Ama se le apetecía, realización de las tareas domésticas etc.

    Solo hubo variantes, su apetito sexual mañanero no era el mimo, ya no me pedía que le comiera el coño con la misma frecuencia que antes, todos los días me ponía el dildo cada vez más gruesos y me follaba con el arne y con la polla de 20 cm., como queriéndome agrandar mi culo y salía todas las tardes después de comer, como es obvio no me decía dónde iba, pero al llegar, habitualmente pasada las 11 de la noche, sin ganas de comer y acostándose después de recibir una ducha y lo más extraño no quería que yo la lavara. Así y todo, por la mañana cuando le bañaba notaba que su culo y espalda estaba algo rojiza.

    El viernes estuvo hablando por teléfono con Daniela diciéndoles que iría el sábado a su casa y conmigo pidiéndole que le enviara la ubicación para no perderse, aunque como quedamos que me iba a consultar parecerse que ha tomado la decisión ella sola.

    Ese mismo día, ya de noche me ordeno con palabras duras que preparara una bolsa con dos vestidos suyo y varios tangas y otra bolsa con mi uniforme de criada putona y unos tangas de colores y que mañana ponga el despertado una hora antes y después del desayuno me pusiera una camiseta, una bermuda y unas zapatillas, así como la gorra de chofe e iremos a pasar el fin de semana al chalet de Daniela

    – Ama perdona, pero quedamos que me consultaría si yo estaba dispuesto a ir.

    – Qué coño dice perra de mierda se te has olvidado que soy yo la que manda en tu cuerpo y en tu mente, tu eres solo una perra asquerosa cuya misión en la vida es adorar mi cuerpo y servirme como me dé la gana.

    Posteriormente a esas palabras me dio un fuerte guantazo y una patada en los huevos cayendo de rodilla a sus pies, ahora te vas a tu habitación a preparar todo lo que te he dicho y no salga de allí hasta que no suene el despertador mañana, estoy cansada de que este escuchando mis conversaciones de teléfono que tengo así que cuando suene mi teléfono te sale de donde este y te mete en tu habitación.

    Llego el sábado y después del café y la ducha no me dejo que le lamiera el coño tras orinar, me ordeno que me vistiera y metiera las bolsas en el coche que nos íbamos ya.

    Con la ayuda del GPS llegamos a una urbanización a las afuera de la ciudad y al chalet de Daniela que estaba alejada de las demás edificaciones y además con unos muros más altos de lo normal, así tenía una privacidad total, aparte de cámaras de seguridad.

    Mi Ama me ordeno que me pusiera el disfraz de criada putona antes de salir del coche, llamo por teléfono a Daniela y esta le abrió la puerta para que entrara. Al entrar engancho la correa a mi collar y me llevo tirando de ella hasta el porche donde Daniela nos estaba esperando, la recibió con un fuerte abrazo y un beso largo en la boca, esa actitud me confirmó lo que estaba sospechando semanas atrás, mi Ama me ordenó ponerme de rodilla en un rincón del porche hasta esperar nueva orden.

    – Pedro, mi perro, ha ido a limpiar la mazmorra y a recoger a Elena con su perrita, ahora la conocerá cuando venga, pero ante di a tu esclavo que lleve las bolsas de las ropas a la habitación que marca la letra C en la puerta, que se quede allí hasta que sea llamado, dijo Daniela.

    – Ya lo ha oído perro largo de aquí, contesto mi Ama. Ayer tuve que castigarlo duro, el muy imbécil me cuestionó el traerlo aquí, pero le demostré que las cosas iban a cambiar.

    – Ya te dije cariño que había hecho muy mal en suprimir esas condiciones, ahora tendrá que luchar con él para que acepte las condiciones nuevas, pero le veo muy sumiso a ti para que no tenga problema y si no mano muy dura.

    Al rato llego el coche con Pedro y el Ama Elena con su perrita, una chica de más de 24 años que venía totalmente desnuda con un collar sujeto a una correa, sus pezones taladrado con una argolla en cada uno y su coño igual.

    Pedro, el perro de Daniela, era un hombre de unos 55 años, muy musculoso, totalmente falto de iniciativa propia, parecerse que Daniela lo había anulado por completo, llevaba con ella más de 10 años, dejo su trabajo, su familia y todo lo que tenía por convertirse en el esclavo fijo de su Ama.

    Elena tenia aproximadamente unos 55 años, algo entradita en carne aunque no gorda, lesbiana radical, virgen del coño ya que no admitía que entrara nada por esa parte del cuerpo, el ano abierto, ya que utiliza consoladores por esa parte, solo usa a los hombres para martirizarlo y chuparle el pene, tenía una buena posición económica por herencia de sus padres, pisos, locales que con los alquileres le entraba una buena cantidad de euros al mes, su perrita, no sé cómo se llama, ya que no lo dijeron el nombre en todo momento, aunque si me enteré de que era su sobrina por parte de la hermana, sus padres habían muerto en un accidente de coche hacia 11 años, cuando ella tenía unos 12 o 13 años, asiéndose cargo Elena de la niña y moldeándola a su gusto desde entonces, así la convirtió en su perrita y en su forma de ingresos extra ya que la alquilaba a otras lesbianas y Amos por una buena cantidad de dinero.

    Pedro se desnudó y se puso solo un delantal yéndose a la cocina para preparar los refrigerios e ir haciendo la comida, Elena mando a su perra a la habitación que marcaba la letra B en la puerta para que soltara las cosas.

    Las tres Amas se quedaron solas en el porche desnudándose completamente, Elena saludo a mi Ama muy efusivamente, cogiéndole las nalgas arrimándole todo el cuerpo y comiéndole la boca, ella se dejó hacer con un gran placer, después de las presentaciones llamaron a sus sumisos para que se presentara.

    Como yo era el único nuevo de la reunión, mi Ama me presento, diciendo que era su esclavo y a la vez marido, pero de esto último ya quedaba muy poco, yo baje la cabeza y no se notó, pero se me cayó unas lágrimas, a eso Elena dijo

    – Qué horror que hace esa polla fuera, está casi erecta, no debería de consentir que tu perro tenga la polla así.

    – No sé qué hacer, dijo mi Ama.

    – Pues eso lo arreglo yo ahora dijo Daniela, Pedro ven aquí y enseña tu polla.

    La polla de Pedro estaba metida en una especie de jaula metálica.

    – Pedro ve a la mazmorra y me trae la caja de la nueva jaula que te compre, se la regalaremos al Ama Ana para su perro, dijo Daniela.

    – ¿Aquí la tiene Ama, quiere que se la ponga yo? Dijo Pedro.

    – No que se la ponga su Ama así aprenderá.

    – Vale tráela aquí me indica cómo ponérsela, dijo mi Ama.

    Pero al cogerme la polla esta se puso más erecta todavía y la jaula no entraba, por mucho que la doblaba no conseguía meter la cerradura.

    – Si quieres Ana yo tengo un medio infalible para hacer que la polla de tu perro se quede en la mínima extensión, si me da tu permiso lo hago.

    – Claro que si cariño lo que tu quiera mi perro es tu perro.

    Daniela se acercó a mí me cogió de los huevos y empezó a estrujarlo fuertemente, mi polla empezó a bajarse, pero no lo suficiente y en ese momento me metió un rodillazo en los cojones que caí de rodilla al suelo y efectivamente mi polla se quedó como la de un niño recién nacido, aprovechado mi Ama a ponerme la jaula de castidad, cerrando el pequeño candado, así se quedó mi polla encerrada.

    Ahí empezó una serie de actos que me hizo sospecha que ya mi Ama no era la misma, obedecía todo lo que Daniela le decía, simples ordenes de traerme eso pedirle a Pedro lo otro etc.

    Después de tomarse unas limonadas, se refrescaron en la piscina, quedando los tres esclavos con las toallas a la espera de que saliera para secarla, de pronto Elena se acercó a mi Ama y le dijo que le gustaba mucho y que no se iría ese fin de semana son catarla, ella miro a Daniela que acepto con la cabeza, cuando salieron de la piscina fuimos rápidos a taparla con las toallas y secarle sus cuerpos, ellas se tumbaron desnuda en las hamacas y el Ama Elena izo solo un gesto a su perrita y ella a cuatro pata puso su cabeza entre sus piernas y empezó a chuparle el coño, mientras tanto le iba golpeando con una fusta su espalda y sus nalgas, al verla Daniela llamo a Pedro que rápidamente se puso a cuatro pata y empezó a comerle la pipa, como para no ser meno mi Ama me llamo diciéndome:

    – Perro acude a mi coño vamos a demostrarle a estas amigas que es el correrse y el tener múltiples orgasmos

    Fui corriendo como un perro y empecé a trabajarle los labios, meterle la lengua dentro de su coño, pasárselo por el ano y después una vez ya mojada empecé a mamarle y refregarle la lengua por su pipa.

    Daniela fue la primera en correrse teniendo dos orgasmos, después le dio una patada a su perro para que se alejara de ella, Elena fue la siguiente teniendo también dos orgasmos.

    Las dos se quedaron viendo como le comía el coño a mi Ama, esta empezó a tener sus órganos repetitivo llego hasta 6, lo que las dos Amas se quedaron completamente sorprendida, así como la cantidad de flojo que salía por su coño.

    – Joder, dijo Elena, yo quiero probar la lengua de tu perro a ver si consigue lo mismo.

    – No creo que su perro tenga nada que ver, es ella la que lo tiene sea quien sea la que le coma el coño.

    ¿Cómo sabia Daniela la facilidad de mi Ama para tener multitud de orgasmos en una misma corrida?

    – Pues entonces quiero ser yo quien le coma el coño para sentir en mi boca sus orgasmos, dijo Elena

    – Pues nada después de comer te mete en tu habitación con ella y tu perrita y jugáis las tres, así yo con mi perro Pedro acompañamos al perrito de Ana y le enseñamos la mazmorra que tengo en esta casa, que es muy parecida a la que él ya conoce, dijo Daniela, sin ni siquiera pedirle permiso a mi Ama, como si eso fuera una orden dada sin poder rechistar.

    Durante la comida servida por Pedro y yo, ya que la perrita del Ama Elena no se movía de sus pies continuamente lamiéndoselo, esta recibió en un bol de perro los restos que su ama había dejado, tanto de primer plato como del segundo y del postre. Todo mesclado y aderezado con un chorro de orina salido de su coño, la joven perrita se puso a comer con ansia a cuatro patas y sin utilizar las manos, como un perro, nosotros, Pedro y yo fuimos más afortunados y después de que nuestras Amas ya acabaran y de recoger las mesa nos pusimos a comer en la cocina, sentado en la mesa y con cubiertos.

    Después de tomarse unas copas de licor de hierbas, el Ama Elena le dijo a su perra que se fuera a la habitación a preparar todo para cuando ella con mi Ama llegara.

    Daniela miro a mi Ama sonriéndole y después me miro a mí, como diciendo eso es lo que hay a partir de hoy, mi Ama ni siquiera me miro, sino que agarrada de la mano de Ama Elena se dirigieron a su cuarto.

    Daniela engancho una correa a mi collar y ordenándome ponerme a cuatro patas y con Pedro a su lado me dio un paseo por todo el contorno del chalet, quedando mis rodillas y palmas de las manos magullado de los chinos que adornaba alrededor de la piscina, al volver al porche tomo comino al interior de la casa y bajando unas escaleras, yo seguía a cuatro patas, llegamos a una puerta con la letra M, Pedro saco una llave y la abrió.

    Efectivamente era una mazmorra muy similar a la que tenía en su piso de la ciudad, solo había una cosa diferencial, una jaula de no más de 1 metro de ancha por 1,50 de larga y 0,50 de alta, con una puerta y un candado, allí me metió Daniela, diciéndome.

    – Aquí te quedara un buen rato mientras mi perro y yo nos divertimos así tú veras lo que te queda luego.

    La jaula era súper incomoda ya que el suelo también era de rejillas, que se te clavaba en todo el cuerpo, Daniela puso a Pedro en la cruz de san Andrés, le puso unas pinzas en los pezones y estas estaban conectadas un aparato que producía electricidad, según la intensidad que quisiera darle el que la manejara, Pedro empezó a tener convulsiones y moverse todo el cuerpo, Daniela bajo un poco la intensidad y empezó a azotarle con el látigo de tiras de cuero por todo el cuerpo, dejándolo señalado el pecho y los muslos así como los pezones por el efecto de la electricidad, posteriormente lo piso en un cepo, inmovilizándole la cabeza y las manos y estando a cuatro patas, con el culo bien expuesto ya que Daniela se puso un arne con una polla de más de 30 cm y 8 de ancho y juntándole crema se la introdujo de golpe, el chillido de Pedro se tuvo que oír en toda la urbanización si no estuviera la mazmorra insonorizada.

    Todo esos me hizo a mi Daniela, la intensidad eléctrica algo más baja y el cepo en vez de una polla de plástico y a pesar de mis quejas, me poso una mordaza para no escucharme, utilizo la polla de Pedro, algo más pequeña que la de plástico pero bastante grande, me estuvo fallándome hasta inundándome el culo con su leche, después por indicación de Daniela me quito la mordaza y me metió se polla en la boca para que se la limpiara, ese fue el momento más humillante de mi vida, pero vendría más en ese fin de semana.

    Posterior a eso me dio agua para lavarme la boca y me tendió en una especia de potro, me amarro las manos y los pies a una argollas estiró de una palanca, parecía que mis extremidades se iban a salir de mi cuerpo, golpeándome con una fusta todo mi cuerpo, después me quito la jaula de la polla e hizo que Pedro me la chupara para ponérmela a punto, una vez a su gusto se sentó encima mía y se metió mi polla en su coño y empezó a cabalgarme, advirtiéndome que no me corriera hasta que ella no estuviera totalmente satisfecha, así se hizo me costó un gran trabaja aguantar pero lo conseguí, después de correrse varias veces y con la ayuda de Pedro que le estimulaba la pipa con su lengua, hizo que su perro me comiera la polla hasta sacarme todo el semen de ella, tragándoselo y posteriormente limpiándomela con su lengua, Daniela se sentó encima de mi cara y dejándome poco espacio para respirar hizo que el lamiera el coño, soltando una gran fuente de flujo que me inundo toda la cara, volviéndose a correr.

    Indico a su perro que me soltara del potro me lavara y me llevara a la habitación del Ama Elena y fuera a ver el espectáculo que ella, mi Ama y la joven perrita estaban realizando.

    Cuando entré en la habitación me encontré a mi Ama comiéndole el coño al Ama Elena, mientras su perrita le estaba metiendo una polla de plástico a mi Ama por todo el culo, las dos, mi Ama y la joven perrita tenia señales de haber sido objeto de castigos con fustas y látigos, mi Ama me miro y dijo:

    – Perro esto es lo que hay a partir de ahora, será entregado a quien me lo solicite sea Elena como Daniela, y yo me prestare a los juegos que Ellas quieran hace conmigo, vete a la habitación y descansa hasta que yo llegue y ya sabe en la esterilla del suelo no en la cama.

    Así hice me fui a la habitación me estiré en la esterilla y me quedé completamente dormido debido al cansancio y al dolor que padecía todo mi cuerpo.

    Al rato entro mi Ama en la habitación y de una patada me despertó indicándome que me sentara en la cama que tenía decirme algo:

    – Mira Juan, mejor dicho, perro, esto es solo este fin de semana te prometo que no se volverá a repetir, pero tiene que aguantar estos dos días, quiero que tanto Daniela como Elena tenga plena confianza en mí, son mis dos únicas amigas, ya le explicare que esto contigo no se volverá a repetir, vale.

    – Si mi Ama, pero lo estoy pasando muy mal, Pedro me ha sodomizado. Daniela me ha tenido una hora en una jaula dejándome el cuerpo molido, pero lo que más me ha dolido es que a mi Ama la hayan maltratado, según veo las señales en el cuerpo.

    – No te preocupo por eso, no se aplica muy afondo conmigo.

    La tarde fue más tranquila, nos dedicamos a servirle y a hacerle algunas que otras comidas de coños y nada más, por la noche después de cenar nuestro cuerpo tantos los de las Amas como los de sus esclavos estaban desenado de coger la cama, dándose un baño en la piscina y dejándonos a nosotros también refrescarnos en ella, nos dirigimos cada uno a su cuarto.

    A la mañana siguiente me levanté con el propósito de hacerle a mi Ama su café, ya Pedro estaba levantado y había preparado el desayuno, cogí una taza y se la llevé a la habitación,

    Posteriormente la duche recibiendo su primera meada de la mañana en la boca, le seque el cuerpo se puso una bata trasparente que había traído y salió al porche a desayunar.

    El domingo fue más corto ya que Daniela había realizado una llamada de un cliente muy importante a las 5 de la tarde y quería que se llevara a la perrita de Elena, así que después de desayunar y de que la Ama Elena le comiera el coño ya que le encanaba recibir los 5 o 6 orgasmo de mi Ama en su boca, recogimos las pocas cosas que traemos procedimos a coger el coche y regresar a casa.

    Una vez en casa mi Ama me indico que me vistiera de calle me pusiera algo en el cuello que me iba a compensar por el fin de semana e íbamos a ir a comer fuera.

    Estuvimos comiendo en un restaurante del centro de la ciudad, muy habitual antes, después fuimos a tomar café con pastelito a una confitería muy famosa de la ciudad y acabamos la tarde en el cine, eso era lo que antes, habitualmente, hacíamos cada dos o tres semanas.

    Cuando llegamos a casa, mi Ama me dijo que se le apetecía dormir conmigo, así que me fuera a su habitación, no quería nada de sexo solo dormir a mi lado.

    A la mañana siguiente fue ya normal, vestida de criada putona, el café en la cama y la bajada atreves de mis huevos, su ducha con la bebía de su primera meada, pero yo muy feliz de ser su perrito, pero solo de ella y ella solo mi Ama.

    Pasaron los meses, igual, aunque ella de vez en cuando salía por la tarde y volvía pasada las 10 de la noche, pero menos que antes.

    También debo de decir que fuimos algunos fines de semanas al Chale de Daniela, pero todo muy normal, nada en comparación con la primera vez, aunque Elena seguía queriendo comerle el coño a mi Ama, le encantaba sentir sus orgasmos en su boca.

    Llegaron las Navidades u nuestros hijos vinieron a casa a pasar esa semana del 23 al 3 de enero, esos días nos portamos como un matrimonio normal, ella no se movió del lado de nuestro hijo, recibió llamada de Daniela, pero se excusaba siempre, fue una semana genial, pero todo llega a su fin, los niños se fueron y volvimos a la normalidad, pero con un agravante, ella volvió a salir por la tarde con más frecuencia que antes.

    Una noche llego con los ojos lleno de lagrima, le quise decir que le pasaba, pero antes de eso me dijo que la dejara en paz y se metió en su habitación sin ducharse y sin cenar y entre sollozo la escuche decir:

    – No puedo renuncia a mis hijos por ella, no tiene derecho a decirme que mis hijos no son tan importante, que lo único importante en su vida tenía que ser ella, pero no puedo dejarla se tiene absorbida mi voluntad no sé qué hacer, me ha dado 1 mes para que me decida no sé qué hacer.

    Me dio gana de llamar a Daniela y cagarme en sus muertos y amenazarla con matarla, pero no me atreví por no perder a mi Ama.

    Antes de que se cumpliera el plazo, Daniela la invito a ella conmigo a una exhibición de sumisos, sumisas y amos, le dijo que nada de malas tratos solo exhibirse con ellos, sería el próximo sábado a partir de las 7 tarde en su chalet.

    Llegamos sobre esa hora, ya estaba todos allí, Daniela con su perro Pedro y con otro más seria el esclavo eventual que tenía, Elena con su perrita sobrina, dos Amas de unos 30 años, que no conocía, una llevaba a una mujer de unos 50 años, después me entere que era su propia madre y un chaval de unos 18 años, su hermano, todo quedaba en la familia, la otra llevaba a un hombre de unos 40 años, su marido, igual que yo con mi Ama, después había dos Amos, de unos 40 a 50 años, uno llevaba a un travesti con las implantaciones mamarias más grande que haya visto jamás, así como su polla de más de 25 cm y el otro llevaba también a otro chaval de unos 20 años, alumno suyo de la universidad.

    Al principio todo normal, se dieron con sus perros y perras una vuelta por la alfombra que había alrededor de la piscina y los Amos y Amas enseñaba a sus esclavos decían quién era y que prestaciones hacia a sus Amas.

    Después de desfile, Pedro entro en la cocina, trayendo comas para los Amos y Amas y después una bandeja de limonada para los perritos y perritas, tenía un sabor un poco amargo, pero se lo achaque al limón que sería natural y algo más fuerte, lo que me extrañé fue que a mi Ama le dieron también una limonada en vez de otra bebida.

    Pero al rato empece a sentir, creo que también los esclavos y esclavas, como las vista se nublaba y mi los oídos retumbaba las frases se oían, empecé a ver como se levantaba dos o tres cruces de san Andrés, nos quitaron las jaulas y cinturones de castidad y a partir de ahí mi conciencia quedo anulada, solo obedecía lo que me decían unos u otros, no sé cuántas veces estuve amarrado en las cruces, ni cuantas pollas y coños me comí ni cuantas veces me perforaron el culo o yo metí en otros culos y coños mi polla, ésta siempre estaba erecta, debido seguramente a esa bebida, lo que creí ver fue a mi Ama amarrada en la cruz y azotada por Daniela, quise reaccionar pero no pude, tenía mi voluntad totalmente anulada.

    A eso, creo de unas horas después, Pedro me metió en el maletero del coche de mi Ama y a ésta en los asientos traseros, antes nos había dado de beber un líquido caliente que empezó hacer efecto pronto porque empezaba a tomar conciencia de todo el pasado.

    Cuando llegamos a casa y Pedro metió el coche en el garaje, abrió el maletero y se fue, yo salí de él y ayude a mi Ama salir del coche, sin decir palabra se dirigió a su habitación se dio una ducha caliente y se metió en la cama, yo hice lo mismo, al entrar en el baño me mí en el espejo totalmente desnudo y con muchas marcas de azotes y latigazos por todo el cuerpo, me dolía mis partes íntimas una barbaridad además tenía la jaula puesta de nuevo, baje las escaleras abrí un pequeño cofre que mi Ama tenía en un cajón y cogí la llave que librar mi polla, saque la jaula y subía de nuevo al baño me duche, me puse crema por todo mi cuerpo y el ano también ya que este no se había cerrado aún, deja la jaula en la mesita de noche de mi Ama y me fui a acostarme.

    Primer final:

    A la mañana siguiente, bueno no tan mañana, aproximadamente la 1 de la tarde, me vestí con unos vaqueros que hace un año que no me lo ponía, una camisa y chaleco de lana, calcetines y zapatos, que en dolió al ponérmelo después de tantos meses sin ellos puestos.

    Baje y me prepare un café solo para mí.

    Al rato mi mujer Ana, ya no eres mi ama, bajo la escalera me vio tomando café y vestido y me dijo:

    – Qué coño hace vestido, quien te ha mandado vestirte así y no ponerte el disfraz de criada, estúpido.

    Se me vino para mi e intento abofetearme, pero yo le pare la mano, le cogí por la muñeca y le dije:

    – Hasta aquí hemos llegado Ana, este asunto era solamente para los dos, para nuestra satisfacción personal pero tu ha metido por medio a otras personas, saltándote todo los topes puestos y sobre todo la relación que tiene con la puta de Daniela.

    A der esa palabra, Ana se convirtió en una fiera, se abalanzó hacia mí con la intención de pegarme, e incluso cogió un cuchillo de la cocina y gritando me dijo:

    – Como te atreve de llamar puta a mi Ama Daniela, perro asqueroso, si no fuera por ella ya te habría dejado, pero ella quería que siguiera contigo para utilizarte en sus eventos.

    – Pues por eso yo me marcho, no te preocupe por la jaula ya me la he quitado yo y el collar ya me lo quitara cualquier cerrajero.

    Cogí las dos maletas que ya tenía preparada, deje las llaves de la casa en la mesita y cogí las del coche metí las maletas y me fui, sin que ella me viera la cara ya que la lágrima me mojaba toda la cara.

    Comunique a mis hijos la decisión que su madre y yo habíamos tomado, sin decirle los motivos exactos de la separación.

    Como mi hija es abogada y tiene un bufete en Madrid, le dije que preparara la documentación del divorcio. Dejando mi parte de la casa como usufructo vitalicio para Ana y como ella tenía su pensión de prejubilada de banca y su plan de pensión no tuve que pasarle ninguna cantidad mensual.

    A los seis meses, mi hija me cito en una Notaria para la firma de mutuo acuerdo del convenio de divorcio, me impacto el aspecto físico de Ana, demacrada, demasiado delgada, nerviosa, vamos hecho un zombi viviente. Mi hija después de la firma, decidió pedir la custodia de su madre e internarla en un hospital de desintoxicación tanto de droga como mental.

    A los tres meses me comunicaron que Ana había fallecido y que dejo escrito una nota que decía:

    – Dirigido a mi marido Juan, mi perrito faldero, te pido disculpa por todo la pasado pero la atracción hacia la otra persona fue tan grande que se convirtió en enfermiza y comprendo tu aptitud en haber toda la decisión de dejarme. Te quiero.

    Segundo final:

    A la mañana siguiente, bueno no tan mañana, aproximadamente la 1 de la tarde, me vestí con unos vaqueros que hace un año que no me lo ponía, una camisa y chaleco de lana, calcetines y zapatos, que en dolió al ponérmelo después de tantos meses sin ellos puestos.

    Baje y me prepare un café solo para mí.

    Al rato mi mujer Ana, ya no era mi ama, bajo la escalera me vio tomando café y vestido y me dijo:

    – Te pido perdón por los de ayer, no sabía que Daniela había preparado algo así, incluso a mí me drogó para hacerme su esclava, sé que en estos meses no he sido la misma, esa mujer me había nublado la mente, no sé si por medio de las drogas u otras causas.

    Se acercó a mí con la cabeza baja y al estar a mi altura me dio un beso que hacía meses no lo sentía, nos besamos en la cocina y sin separarnos nos fuimos al salón y en el sofá no follamos hicimos el amor.

    Después, cogí la maleta de la ropa que tenía preparado de la temporada, ella hizo otra y llamamos a nuestros hijos indicándole que nos íbamos de segunda luna de miel, que pasaremos por Madrid, donde reside mi hija y por Milán donde reside mi hijo y nos pasaremos un mes recogiendo Europa.

    En la maleta metí el látigo, las pisas y algunos juguetes más, ya que le dije a mi mujer Ana, que quería seguir siendo su perrito, pero solo para nosotros dos.

    Mi gran satisfacción que tuve en esos días fue que tanto a Daniela como a Elena ha habían detenido por tráfico de droga, obligar a la prostitución a otras personas y por blanqueo de capital, a Daniela le cayó 10 años y a Elena 17 por fomentar el suicidio ya que encontraron muerta a su sobrina por sobredosis y con una nota en la que indicaba su situación con su tía.

    Bueno lectores o dejo a que elijáis vuestro final preferido.

    FIN

  • Una mañana impensable, pero muy disfrutable

    Una mañana impensable, pero muy disfrutable

    Vivimos en una casa rentada, mi amigo Andrés de 30 años, su novia Ana de 28 años y yo, Alexa de 32 años.

    A Andrés lo conozco de hace un poco más de diez años y a Ana tendrá unos cuantos meses ya que no tienen mucho de pareja. Entre los tres solemos hacer reuniones ya sea con más amigos o solo entre nosotros, aunque la verdad preferimos hacerlas entre los tres ya que la pasamos mejor y sin tanto escándalo, solo con música y siempre la plática se hace interesante, hablamos de nuestro trabajo, familia y a veces vida privada ya que hay mucha confianza entre nosotros, también bromeamos debes en cuando y muchas veces bromean conmigo sobre de que no tengo novio, realmente no me molesta pero si me incomoda el hecho de no tener pareja y ellos sí.

    En una ocasión Ana bromeó conmigo sobre que ojalá y yo me encuentre a un hombre que tenga el pene del mismo tamaño del de Andrés, yo solo me reí nerviosa y vi a Andrés nervioso, después de eso le dijo a Ana que deje de bromear con eso. Ana: Pero que tiene amor si te estoy presumiendo jajaja.

    Andrés: Ay amor pero esta Alexa aquí, que va a pensar.

    Yo: Ay Andrés no te preocupes, como si te fuera a pedir que me la enseñes jajaja.

    Al decir eso noto cierta incomodidad en Ana.

    Yo: Tranquila amiga estoy bromeando jajaja.

    Ana: Si lo se amiga jajaja, lo se.

    Andrés solo se queda observando y escuchando.

    Hubo un domingo que Ana se tuvo que ir a casa de su mamá, ya que se estaba cambiando de casa y le pidió ayuda a su hija, a lo que Ana tuvo que ir temprano en la mañana.

    Yo acostumbro dormir cuando hace calor con un camisón que me llega un poco arriba de las rodillas y sin ropa interior, tengo la confianza de pasearme por la casa así los fines de semana ya que normalmente Andrés y Ana se la pasan fuera esos días, pero ese domingo no salieron ya que Ana tuvo que ir con su mamá.

    A las 9 am bajo a la cocina a prepararme algo de desayunar y Andrés está en la sala viendo televisión.

    Yo: Buenos días Andrés.

    Andrés: Hola Alexa que tal dormiste.

    Noto como Andrés recorre con su mirada mi cuerpo ya que muy pocas veces me había visto así, noté asombro en su mirada ya que no tengo un mal cuerpo, no cómo demasiado y a veces hago ejercicio en la casa.

    Yo: Bien y tú?

    Andrés: Bien bien.

    Yo: Y Ana ya se fue?

    Andrés: Ya, desde las 7 se fue, le dije que si quería que las fuera a ayudar, pero me dijo que no me preocupara, que estaba su tío y su primo.

    Yo: Oh, ya, bueno, me voy a preparar algo de desayunar.

    Me dirijo a la cocina y empiezo a prepararme el desayuno, pasan unos minutos y escucho que Andrés se acerca a la cocina.

    Andrés: Que te preparas?

    Yo: Unos huevos estrellados.

    Andrés: Uy que rico, pero sabes que creo que es más rico?

    Yo: Que?

    Andrés: Ese cuerpo tan hermoso que tienes.

    Después de decirme eso sin pensarlo, Andrés se coloca detrás de mí y pone sus manos en mi cintura.

    Yo: Andrés, que haces?

    Andrés: Tranquila, no pasa nada.

    Andrés se pega hacia mí y siento su miembro bien erecto en mis nalgas por encima de mi camisón, Andrés traía puesto un short negro y una playera blanca sin mangas. En cuanto siento su miembro erecto en mis nalgas siento un escalofrío que recorre todo mi cuerpo, Ana no mentía, lo que estaba sintiendo en ese momento era enorme, me empiezo a poner super nerviosa, sobre todo porque no traía ropa interior y lo más seguro es que lo fuera a notar.

    Andrés: Que pasa, no vas a decir nada? O me vas a decir que desde que Ana hizo esa broma sobre mi pene no te daba curiosidad por saber si era verdad.

    Yo: Si bueno, pero creo que esta no es la manera de que me lo hagas saber.

    Andrés: Esta es la mejor manera para que lo sepas, que lo sientas por ti misma, y eso que solo te estoy rozando.

    Andrés me empieza a rozar de arriba hacia abajo lentamente por encima de mi camisón, a pesar de traer el short y yo el camisón, su miembro se sentía demasiado, supongo que era porque yo no traía ropa interior.

    Conforme lo iba rozando, yo empezaba a excitarme poco a poco, pero también estaba confundida, no esperaba que esto pasara, no sabía si quitarme o quedarme ahí, ya que la verdad si lo disfrutaba, sobre todo por el tamaño de ese miembro, se sentía tan bien y solo me estaba rozando.

    Yo: Andrés…

    Andrés: Si?

    Yo: Porque… lo haces.

    Andrés: Esa noche vi tu mirada después de la broma que hizo Ana y noté cierta curiosidad, yo sé qué hace tiempo no tienes novio y por ende no tienes sexo ya que aparte no sales para nada de casa, vas al trabajo, sales de ahí y directo para acá, aparte que, crees que no nos damos cuenta, pero Ana y yo sabemos que te tocas por las noches casi a diario, muchas veces escuchamos tus gemidos cada vez que ves porno en tu laptop.

    Yo: Ay no eh, enserio? Yo pensaba que no me alcanzaban a escuchar.

    Andrés: Jaja, muchas veces olvidas cerrar la puerta de tu habitación y se escucha.

    Me sentiría super avergonzada en ese momento, no sabría que decir.

    Andrés: Creo que yo puedo darte lo que quieres.

    Yo: No pues que amable, eh?

    Lo diría de forma sarcástica.

    Andrés: Jaja, pero no te apartas.

    Me quedo callada sin decir nada.

    Andrés: Lo vez, sé que te está gustando, por eso ni me contestas, ni te quitas.

    Sigo en silencio.

    Andrés: Ese silencio me gusta, ese silencio es mi respuesta.

    Andrés deja de moverse y me empieza a levantar el camisón hasta que mis nalgas quedan al descubierto.

    Andrés: Vaya vaya, ya venías preparada.

    Yo: No! Yo así duermo.

    Andrés: Wow enserió, que delicia. Y que confianza para bajar así sabiendo que este día estaba en casa.

    Yo: Olvidé que estabas aquí, si me hubiera acordado me hubiera puesto una pijama normal.

    Andrés: Jaja, pues qué bueno que lo olvidaste.

    Andrés se baja el short y se lo quita, el tampoco traía ropa interior, por eso es que sentía tanto su miembro, porque los dos no traíamos nada abajo, no sé si esto ya lo había planeado o se le ocurrió al verme.

    Volteo a ver de reojo su pene y me quedo asombrada de lo grande que está, jamás había visto un pene tan grande, ni en las pelis porno que veo, estaría perpleja y no sabría qué hacer.

    Andrés: Disfrutas la vista?

    Yo: Ehhh no ehhh…

    Volteo la mirada hacia adelante super nerviosa.

    En ese momento Andrés empieza a rozar su pene con la raja de mis nalgas suave y lentamente, empezaría a sentir más excitación que me hace apretar el mueble en el que estoy recargada.

    Andrés: Ahora puedo confirmar que te gusta lo que estás sintiendo.

    Comienza a hacerlo con más intensidad y yo empiezo a jadear sin darme cuenta.

    Andrés: Jajaja bueno bueno bueno, la señorita empieza a excitarse no? Jejeje.

    Me vuelvo a quedar callada sin saber que decir.

    Andrés me sigue rozando, siento humedad entre mis nalgas, supongo que es por el pre cum que sale de su miembro ya que él está ya muy excitado. Por mi parte yo ya estaría rendida, la excitación que tengo ya es demasiada, tanto que empiezo a jadear cada vez más y eso hace que Andrés se dé cuenta de lo excitada que estoy.

    Sin decir nada, Andrés me empieza a levantar más el camisón, en automático levanto los brazos para que me lo quite por completo, Andrés me lo quita y quedo completamente desnuda de espaldas ante él, el por su parte con sus manos me empieza a acariciar el cuerpo lentamente, desde las piernas sube lentamente, acaricia mis nalgas y sigue subiendo, llega a mi espalda y con las yemas de sus dedos me la caricia, al sentir eso se me pone la piel chinita, después de eso, lentamente pasa sus manos hacia adelante hasta llegar a mis pechos, los acaricia, los aprieta, aprieta mis pezones con delicadeza y eso hace que gima levemente, mientras Andrés juega con mis pechos, sigue rozándome con su pene entre mis nalgas, yo cada vez estoy más excitada sin saber que hacer, estaría rendida, hace mucho tiempo que no tenía intimidad con alguien, pero jamás pensé que cuando la tendría sería con uno de mis amigos y sobre todo que tenga novia y aparte que su novia también sea mi amiga. Se que esto que está pasando está mal, pero estoy tan excitada que no quiero quitarme, esa es la realidad, también me causa mucho morbo el que la otra persona tenga pareja y que esa pareja sea mi amiga, está mal, muy mal, pero no puedo detener esto, ya es muy tarde.

    Andrés: Lo estás disfrutando verdad?

    Yo solo inclino mi cabeza sin decir nada.

    Andrés: Jaja, me parece bien.

    Andrés me deja de rozar, en ese momento siento como empieza a rozar su pene en la entrada de mi vagina, siento una sensación de cosquilleo en mi estómago, esta apunto de entrar, está a punto de meter su enorme pene en mi vagina.

    Yo: An… Andrés…

    Andrés: Que?

    Yo: Sabes lo que estás haciendo?

    Andrés: Si, por?

    Yo: Pues porque…

    Andrés: Que, ahora en este preciso momento me vas a decir que no quieres? SI te dejaste hacer todo lo anterior, ahora me vas a decir que no quieres esto?

    Me quedo callada.

    Andrés: Otra vez ese silencio, sabes lo que ese silencio me dice?

    Sigo sin decir nada.

    Andrés: Me dice que te mueres de ganas porque te folle en este preciso momento, o me equivoco.

    Sigo en total silencio.

    Andrés: Alexa, quiero que me lo digas, sé que lo quieres, que lo anhelas, que lo deseas, no soy tonto, esa mirada ese día, te has dejado hacer todo lo que te hice, he tocado todo tu cuerpo y no te has quejado en ningún momento, Alexa, no te hagas la difícil, solo estás alargando esto, Ana no está, no quieres aprovechar este momento?

    Yo: …

    Andrés: Alexa, no te hagas la difícil, solo dilo y ya, no es nada complica…

    Yo: Ya está bien! Solo métela y ya.

    Andrés: Eso era lo que quería escuchar, ahora sentirás lo que hace mucho no sientes, esto es muy diferente a unos simples dedos, tanto así que me vas a rogar que no te la saque, tanto así que esta no va a ser la única vez que te la meta, me lo vas a volver a pedir, así que prepárate.

    Andrés comienza a meter lentamente su pene en mi vagina mientras yo empiezo a sentir un placer que hace mucho tiempo no sentía, comienzo a jadear de nuevo, su pene aún no entra completamente y yo ya me siento en las estrellas, mis piernas se juntan de tanto placer, Andrés lo nota.

    Andrés: Veo que te está gustando.

    Andrés saca su pene y procede a meterlo todo de golpe, el placer que siento es inimaginable que me hace soltar un gran gemido que se escucha en toda la parte de abajo de la casa.

    Andrés: Wow que lindo gemido, gimes más bonito que Ana.

    Me quedo callada sin saber que decir, mis piernas tiemblan, mi vagina ya estaría muy húmeda por el enorme pene que tengo dentro de mí.

    Andrés comienza a moverse, yo recargada en la barra de la cocina solo sintiendo como me empotra una y otra vez, los sonidos que provocan como aplausos se escuchan por toda la casa, pero nadie escucha, solo nosotros, en nuestro infame pero exquisito acto.

    Andrés: Te gusta mi amor? Te gusta lo que sientes? Te gusta tener mi enorme verga dentro de ti?

    Yo solo no vuelvo a decir nada y me centro en sentir el placer que hace mucho tiempo no sentía.

    Mis gemidos empiezan a inundar la casa, Andrés solo sigue reventándome, rompiéndome, mis fluidos escurren por mis piernas, hace mucho tiempo que no me hacían venir así, y no paraban, no se detenían, el suelo comenzaba a empaparse de mis fluidos y yo solo no podía dejar de disfrutar este momento.

    Andrés: Wow, ni Ana se corre tanto como tú, sí que necesitabas que te follaran, no?

    Yo solo asiento con la cabeza mirando de reojo tiernamente a Andrés, no quiero que pare, no quiero que se detenga, quiero que continúe follándome tan delicioso como lo está haciendo.

    Yo: Sigue por favor… No pares…

    Diría avergonzada pero con unas ganas tremendas de seguir teniendo esa buena verga dentro de mi reventándome la vagina.

    Andrés: Te lo dije, te dije que me ibas a rogar por más y eso es lo que voy a hacer.

    Andrés comienza a reventarme más fuerte, con una intensidad que jamás pensé que se podría lograr, en el suelo ya habría un charco enorme de fluidos míos que tanto Andrés como yo ya lo estaríamos pisando, pero non nos importa, solo queremos seguir disfrutando de este momento tan exquisito.

    Andrés pasa su brazo por mi cuello y me acerca a él.

    Andrés: Te gusta puta? Te gusta lo que estás sintiendo?

    Yo solo asiento con la cabeza, después de eso Andrés aprieta mis pechos con sus manos mientras me sigue empotrando muy duro y así estamos unos minutos más.

    Andrés: Vamos al sofá para estar más cómodos.

    Andrés me voltea quedando de frente hacia él y me carga tomándome de las nalgas y yo poniendo mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas alrededor de su cintura, su pene es tan grande que al caminar, por los pasos, la cabeza de su pene entra y sale de mi vagina sin que Andrés lo quisiera. Mientras me lleva al sofá, nos vamos besando apasionadamente, llegamos y él se sienta quedando yo encima de él pero su pene estaba afuera, así que sin importarme me levanto, tomo su pene y de un sentón me lo meto todo, esto hace que suelte un gemido muy fuerte, teniendo el enorme pene de Andrés nuevamente dentro de mí, sintiendo como palpita dentro de mí, procedo a moverme de adelante hacia atrás suavemente y lentamente mientras mis brazos siguen al rededor del cuello de Andrés, hago mi cabeza hacia atrás del placer que estoy sintiendo, vuelvo a ver hacia adelante y veo a Andrés disfrutando del momento, lo veo muy excitado, eso me excita más y me empiezo a mover con más intensidad, con más velocidad.

    Andrés procede a apretarme los pechos nuevamente, juega con mis pezones, los chupa, los saborea, baja sus manos a mis nalgas, las aprieta y me nalguea muy duro varias veces.

    Yo: Nalguéame más papi, más duro por favor.

    Andrés me nalguea muchas veces muy fuerte hasta dejarme las nalgas rojas.

    Andrés detiene mis movimientos, se acuesta en el sofá conmigo quedando yo encima de él y me empieza a embestir con una intensidad exquisita que me empiezo a correr nuevamente dejando sus piernas y el sofá empapados con mis fluidos, mis gemidos recorren toda la casa, Andrés me acerca a su boca y nos empezamos a besar apasionadamente como dos amantes que parecen amarse en secreto desde hace mucho tiempo, pero la realidad es otra, solo nos comemos por placer, solo eso.

    Andrés: Aaah, ya me voy a venir.

    Sus embestidas continúan, parece como si tuviera energía infinita, yo solo sigo disfrutando de este exquisito sexo que estoy teniendo valiéndome todo ya.

    Andrés: Aaah.

    De repente siento como se inunda mi vagina del semen caliente de Andrés, siento tanto placer que mis piernas se levantan y empiezan a temblar demasiado, el pene de Andrés sale de mi vagina empapado de los fluidos combinados míos y de él, mi vagina escurre semen y squirt que empapa más el abdomen de Andrés, quedo tendida encima de Andrés super agotada de la mejor cogida que me han dado en mucho tiempo, mis ojos lloran por el orgasmo que tuve.

    En ese preciso momento se escucha que intentan abrir la puerta, es Ana que regresó de ayudar a su mamá con la mudanza, me aparto rápido de Andrés y me siento en el sofá sin saber que hacer, por suerte para nosotros se le cayeron las llaves a Ana, en ese poco tiempo Andrés toma una cobija que había en el sofá de una vez que la usaron él y Ana para ver una película tapados ahí mismo, nos cubrimos rápido y apenas alcanzamos a prender la televisión, tratamos de no quedar tan juntos para que Ana no sospeche nada.

    Ana abre la puerta y nos ve ahí sentados haciendo como que vemos la televisión, Andrés la voltea a ver tratando de disimular.

    Andrés: Hola amor, como te fue.

    Ana: Ay amor estoy muy cansada, estuvo muy pesado, creo que iré a descansar un poco a nuestra habitación.

    Dice eso en lo que cierra la puerta.

    Yo ni podía voltear a ver a Ana, estaría muy nerviosa.

    Andrés: Ah ok amor, si creo que lo mejor es que vayas a descansar.

    Ana: Si, eso haré amor, que tal Alexa?

    Yo: Hola Ana, bien todo bien gracias.

    Volteo a verla tratando de disimular.

    Ana: Pasa algo Alexa? Te noto rara.

    Yo: Emmm no… Para nada…

    Ana: Mmmm vale… Bueno subiré a descansar, los veo al rato.

    Ana se sube y Andrés y yo nos volteamos a ver con cara de susto y perplejos.

    Andrés: No se dio cuenta de nada, ni del desmadre que hay en la cocina, nuestra ropa en el piso y el piso mojado.

    Diría Andrés susurrando.

    Yo: Si eh… creo que las ganas de descansar hicieron que no se diera cuenta… que suerte… bueno… voy a limpiar el desastre que dejé en la cocina…

    Me levanto y me dirijo a la cocina, mi vagina seguiría escurriendo algo de semen pero me importa más limpiar todo, no vaya a ser que Ana baje y vea todo el desorden. Tomo mi camisón y me lo vuelvo a poner y empiezo a limpiar todo.

    En lo que limpio me quedo pensando en lo que pasó y sentiría algo de arrepentimiento por Ana, pero no cabe duda que ha sido el mejor sexo que he tenido en años.

    Me quedo sonriendo al acordarme de cada detalle de lo que pasó.

    ¿Continuará?

  • Volviendo al útero (madre e hijo)

    Volviendo al útero (madre e hijo)

    Ensimismado releyendo por… ¿vigésima vez? A Inodoro Pereyra, aquel gaucho que supo darle vida el negro Fontanarrosa y a puertas de cumplir mis veintidós años, no había reparado la entrada a la sala de estar de mi hermosa y maravillosa madre.

    Levante la vista de mi lectura y ahí estaba de pie, mirándome con su triste cara, contrastante con su hermosa figura, sus ojos destilaban un dolor impresionante. Quien me engendro o sea mi padre, hacía ya cinco años que había desaparecido de nuestras vidas. Regresamos a casa ese olvidable día y no estaba él ni sus pertenencias, hasta el presente, no hemos sabido más de este personaje siniestro.

    Su cantarina voz me saco de mis pensamientos.

    – Emir que atrapante debe ser esa lectura, ¿Qué lees para estar tan embobado?

    – Mami, recién me doy cuenta que estás ahí parada, al negro Fontanarrosa, es un capo.

    – He leído algo de él, tiene una muy buena filosofía de vida y buenas reflexiones.

    – Me gustó mucho la teoría que expuso de nacer viejo.

    – ¿Cómo es eso?

    – Si, decía que bueno sería nacer viejo, tenés toda la sabiduría encima y poder disfrutar esa vejez, luego vendría el trabajo, la escuela, adolescencia y niñez la que vivirías a costa de esa experiencia, al llegar la etapa de bebe estarías mimado por todos y el fin de la vida sería con un tremendo orgasmo. Digamos… todo el proceso inverso.

    – Vaya, mijito es muy buena.

    – La verdad que sí, me encanto.

    – Bueno Emir, voy hacer unas compras y regreso, anda pensando que querés hacer para tu cumpleaños, faltan solo dos días.

    – Dale ma, voy viendo, si te vas a comprar ropa cómprate algo lindo.

    Me dio un beso en la frente y salió por la puerta meneando su trasero enfundado en una calza azul eléctrico que dejaba ver su redondez y dureza, como pudo mi progenitor dejar una mujer así, inmerso en mi pensamiento no me di cuenta que mi miembro había cobrado vida, ¿Cómo era posible, excitarme con mi madre? Bueno al fin y al cabo es una bella mujer.

    A su regreso vino con varias bolsas de distintos comercios, me entrego una diciendo que era a cuenta de mi cumpleaños, un pantalón y una remera que combinaba con un buzo bien doblado en otro envoltorio.

    Pasaron los días y llego mi cumpleaños, me despertó con un hermoso desayuno en la cama como era habitual en ella todos los años, a la misma fecha.

    – Feliz cumpleaños mi vida.

    No podía abrir los ojos, la luz del sol entraba a mi pieza invadiendo todos los rincones, la vi ahí parada enfundada en un camisón transparente que dejaba ver su figura escultural, que gran madre y que gran y hermosa mujer. De pronto escuche su risa estridente y se tapaba la boca, unas lágrimas escapaban de sus ojos, lágrimas de la propia risa que no podía hacerla parar.

    – ¿Perdón señora? ¿podemos compartir el motivo de la risa? Digo así podemos reír juntos.

    – Si amor, parece que no solo vos te despertaste temprano a desayunar.

    Mirando hacia mi entrepierna me percato que estoy descubierto, a través de la tela del calzoncillo se veía la protuberancia de mi miembro erecto, sentí un calor impresionante en la cara, enseguida me di cuenta que, seguro, estaba colorado cual tomate, tapándome con la sabana.

    – Tranquilo hijo, es normal, te pido disculpas no quería burlarme.

    – No pasa nada mama, es pudor nomas.

    – Soy tu madre y vos mi orgullo, no debes avergonzarte.

    Se retiró de la habitación, dejando que su transparente camisón me permita la visión de su entrepierna, calzaba una ropa interior, que si bien la había visto cuando se secaba después del lavado, era otra cosa percibirla puesta “in situ” dos tirillas que salían de ambos lados de la cadera que se unían dónde comienza la línea divisoria de los glúteos con otra tira un poco más gruesa que se perdía entre ellos.

    Dándose vuelta, me pesco mirándola, sin sacar la vista de la zona, quede absorto con ese triángulo de tela que cubría su vagina rodeada de unos bellos aparentemente rubios, no se tapó, solo puso una mano por delante obstruyendo mi visión.

    – Estaba segura que no organizaste nada, por eso se me ocurrió ir esta noche a cenar, me voy a la peluquería, al rato regreso.

    Dicho eso, saco hábilmente la mano que cubría su parte delantera deteniéndose unos segundos para que pueda admirar un ratito más, dándose vuelta con media sonrisa en la cara desapareció del contorno de mi puerta.

    Desayune presuroso, lleve la bandeja a la cocina para lavarla después de un buen baño, le aviso a mama que voy a bañarme y me dirijo a la ducha. Ya desnudo, mi erección no bajaba, el agua corría desde mi cabeza hasta perderse por la rejilla de desagüe la imagen de mi madre daba vueltas en mi cabeza con esa foto que había tomado mi retina, sin dudarlo tome mi miembro para masturbarme frenéticamente, de mi boca salían pequeños gemidos y repetía su nombre, Ana, hasta que el líquido seminal salió disparado por mi uretra para quedar impactado en la mampara de vidrio para ir bajando por él, lentamente, hasta encontrase con el piso de la ducha.

    Escucho que Ana me grita desde la puerta.

    – Emir en un rato vuelvo, ya acomode la cocina.

    – Bueno mama.

    Comencé secando mi largo pelo (cinco centímetros debajo de los hombros) para luego vestirme con ropa deportiva, sentarme en un sillón y esperar que llegue mi madre, me quede dormido viendo una película.

    Entre sueños siento su voz que me decía…

    – Arriba remolón, vamos que se hace tarde.

    Abro mis ojos y ahí la veo parada delante, su cabello recién acicalado en la peluquería, le habían dado un toque de pinturas en su rostro, ojos y labios, se veía con un destello muy especial en sus pupilas café, me habían cambiado de madre, era otra persona.

    Mirando la hora veo que transcurrió la mañana y una porción de la tarde, almorzamos algo rápido y nos aprontamos para el proceso de salida.

    Llegada la hora de irnos, la veo salir de su cuarto, mis ojos no daban crédito de lo que observaban, pantalones jeans que marcaban sus piernas y cola, remera ajustada al cuerpo, con un escote discreto pero dejaba ver sus dos redondos y firmes pechos, estaba sin corpiño, pues se marcaban sus pezones, que se veían espectaculares, con una campera también de la misma tela que los pantalones, corta, por arriba del ombligo y un par de zapatos con taco finito y alto, para nada daba los cincuenta años que tiene. Se me escapo un largo silbido y a ella una risita acompañada de un rubor en su rostro.

    Partimos hacia un lugar que ella había reservado era nuestra noche, nuestra gran noche.

    Ya sentados y cenando a media luz platicamos un montón y juro que me sorprendió.

    – Emir ¿cómo la estás pasando?

    – De puta madre Ana, hasta ahora la mejor noche de mi vida. Estoy con la mujer más bella del mundo festejando mi cumpleaños.

    – Gracias por el cumplido.

    – No es cumplido, es realidad.

    – Sabes una cosa, me quede pensando en la teoría del negro Fontanarrosa, tiene mucha razón en lo que dice, que bello seria.

    – Si mama, un capo.

    – Por favor, hoy soy Ana, quiero que la gente piense que estoy con mi amante jajaja

    – Dale Ana, no hay problema.

    Terminada la cena y debate sobre la teoría expuesta pedimos un postre, al término de este, nos retiramos ante la mirada extrañada de la gente al vernos partir tomados de la mano, ella se dio cuenta y me dio un fugaz beso en los labios. Riendo a carcajadas fuimos a casa para continuar allí la charla y un café.

    Una vez en casa.

    – Emir te parece que aún le puedo gustar a alguien.

    – Obvio a mí me gustas mucho.

    – Si me di cuenta esta mañana.

    – Si no fueras mi madre…

    – Te dije que soy Ana.

    Me quedé estupefacto con su respuesta, quizás fue el alcohol o no sé qué pensar.

    Fuimos a la cocina a llevar las tazas de café y propuso un brindis más, apuramos una copa de vino tinto a la voz de fondo blanco.

    Se dispuso a lavar las copas, cuando termino, mirando de reojo me vio pasar por detrás de ella, hizo su culo hacia mí, pegándolo a mi paquete, la abrace por detrás, hábilmente se giró fusionando su boca con la mía, no me lo podía creer.

    Abrazados y besándonos la lleve al comedor a la vez que le iba sacando la ropa en el camino, ella hizo lo mismo, cuando llegamos ya estábamos en ropa interior, la tome de la cintura subiéndola a la mesa, sentada como estaba le fui sacando la bombacha y la hice recostar, tome ropa del piso y la puse como almohada, su culo perfecto quedo en la línea de la mesa, traje una silla para sentarme y besando muy suavemente sus pies fui subiendo de a poco por sus piernas, observe que su vagina brillaba de la humedad que pugnaba por salir de ella, sus pies se posicionaron en el respaldar de la silla, quedando su sexo expuesto a merced de mi lengua que rodeaba esos labios custodiados por unos bellos cuidadosamente recortados y rubios como los había imaginado, hacia círculos en ellos, buscando vulnerar esa barrera jugosa, cosa que cedió al ubicar la punta de la lengua justo en el centro, ingreso suave permitiéndome saborear el agridulce sabor de mi Ana.

    No alcance a llegar al clítoris que la boca se me inundó del orgasmo que tuvo entre gemidos de placer. Jadeante me pidió casi en un susurro que la penetre, sin dudar ni un instante baje sus piernas de la silla, para ubicarme entre ellas, la tome de la cintura sacando su trasero más hacia afuera, sus suaves extremidades subieron a los hombros y en esa posición me introduje en ese lugar que hacía veintitrés años me había visto pasar, vehementemente comencé con el bombeo en un concierto de gemidos por ambas partes, estiró sus manos tomándome del pelo queriendo imponer el ritmo, cosa que logro de inmediato.

    – Emir más fuerte, que hermoso tronco que tenés, tal cual lo imagine cuando te vi esta mañana, dame duro hijo.

    No pudo terminar de hablar, nuevamente tenía un orgasmo, se escuchaba chapotear mi miembro en su interior, hasta que le entregue todo mi semen a grandes chorros, me pareció interminable las veces que mi pija se contrajo para expulsarlo.

    Bajando de la mesa para sentarnos y con su vagina decantando semen que tímidamente escurría por sus piernas, nos abrazamos y besamos como dos adolescentes.

    – Ana ¿Qué hicimos?

    – Nos brindamos amor mi vida, estuvo genial, luego de tantos años sin sentir un hombre dentro y más siendo vos.

    – Pero somos madre e hijo…

    – Y que importa, Llevabas todo el día dando vueltas en mi cabeza, y no precisamente con ropa… criada en el seno de una familia muy católica, nunca pensé en esto, pero fue una verdadera relación que me produjo mucho placer, si nos vamos a la biblia, como se pobló el mundo si solo dos seres humanos fueron creados, ahí tuvo que haber incesto ¿o no? Y leyendo libros y páginas de relatos, exacerbó mi instinto sexual y el querer sentirte dentro de mí nuevamente. Según lo que había leído muchas madres lo describían como un placer único, increíble, que acabo de comprobar era cierto lo que se siente cuando gota a gota, chorro a chorro te derramabas dentro de mí.

    – Te entiendo Ana, pero… lo hicimos sin protección en la calentura, ni te pregunte.

    – Jajaja, ni te preocupes tuve una menopausia precoz, posibilidades cero.

    – Recalculando… entonces debo entender que el relato vendido por tantos años no es malo o pecado si ambos acordamos esto.

    – Tal cual hijo, es así como vos decís, a parte el convencionalismo de tu padre. En tantos años de matrimonio, no me hizo gozar tanto como vos en este rato.

    – ¿Te parece? Entonces prepárate para lo que esa por venir.

    – Como vos digas mi hombrecito dulce.

    Ya en la cama, en ese lugar donde la ropa no está invitada y con mi madre desnuda, que, con solo verla me excita, quiero que me deje conocerla más aun, poseerla tenerla solo para mí.

    – Hijo, deja volar tu imaginación y haceme toda tuya, quiero ser esclava de tus deseos

    Con las ansias de llegar al orgasmo, el gran comedor de palabras donde solo se permite el gemido, el aullido, la expresión que arranca el sexo, pero no la palabra, comencé con suaves caricias.

    Al posar mi mano en la vagina sentí la cálida viscosidad de sus jugos que pedía sexo, con ánimo de complacerla tuvimos otra sesión de lucha amorosa cuerpo a cuerpo, logrando mi bella coequiper dos deliciosos orgasmos.

    Se recostó de lado, permitiendo que mi cuerpo se acerque para abrazarla, quedando en forma de letra ese, con su hermoso trasero pegado mi pelvis, nuestras agitadas respiraciones se amoldaron a un solo ritmo.

    Pasados unos veinte minutos aproximadamente y en ese estado entre dormido y despierto siento el movimiento del suave culo de mi madre haciendo contacto con mi pene, quien orgulloso volvió a tomar cuerpo irguiéndose, sin dudarlo ni un instante apoye la punta en el esfínter anal, sin hacer fuerza ni presión, ella poso su mano en mi cadera a modo de barrera, calculo que para evitar lo inevitable, le susurre al oído que se tranquilice, relaje y disfrute. Aflojo la tensión y me dejo hacer. Solo lo deje apoyado, a medida que se relajaba más, insisto sin ejercer presión, muy despacio, ganaba terreno, en un momento le disparo.

    – Tendrías que hacer un poco de fuerza, como si fueras al baño.

    – Es que nunca lo he hecho así.

    – Seguí mis indicaciones y lo vas a disfrutar.

    Muy de a poco se animaba, siento el movimiento de ese agujero que me indica el estar haciendo lo que le pedí, hice un poco de presión y la primera porción de mi miembro ingreso sin dificultad, me lo confirmo con un pequeño gritito, me quede quieto por un rato, más bien quede inmóvil hasta que ella sola comenzó el movimiento de cadera hacia atrás para que vaya entrando, lo hizo a su ritmo y resulto, ya estaba toda adentro, sin querer innovar, en la misma posición de lado “cucharita” que nos encontrábamos, hice el amor a ese deseable culo, la excitación que me invadía no me permitió durar mucho sin descargar mi semen en sus entrañas. Entre mis gemidos me pareció escuchar los suyos mientras movía sus caderas y expresaba – por favor no pares seguí así – en forma viciosa, a pesar que nunca había tenido sexo anal parecía que era toda una experta.

    – No sabes por cuanto tiempo imagine y desee esto, gracias mi vida.

    – Tocarte y hacerte el amor es mi máximo placer, nunca imagine esto, pero alguna vez yo también sentí deseos de tu bello cuerpo.

    – No sé por qué tardamos tanto.

    – La verdad no sé, lo que si se es que cuando se interpone un beso como el primero que me diste, de ese beso nació mi mundo.

    – Vamos a entregarnos desequilibradamente a todo lo que nuestras pasiones nos lleven y siempre seremos felices. La conciencia no es la voz de la naturaleza, sino solo la voz de los prejuicios. ¿Te parece adelantar la noche de mañana?

    Y así hicimos, nos dimos nuestro amor sin la ropa como invitada, hasta el día de hoy seguimos siendo la pareja más feliz del mundo, como dijo el negro Fontanarrosa, explotando en intensos orgasmos en cada encuentro en donde volvía a ingresar por donde había salido hace y muchos años.

    – Quiero explorar con vos todos esos recónditos lugares donde se desvanece el mundo quedando solamente nosotros, entregados al éxtasis de nuestro encuentro íntimo.

    Fue lo último que dijo antes de dormir.

  • Trío con mi esposa y mi primo (primera parte)

    Trío con mi esposa y mi primo (primera parte)

    Creo que lo que me pasó fue de tanto ver pornografía o de estar leyendo estos relatos eróticos sobre intercambios de pareja y tríos. Me entraron las ganas de poder practicar con mi esposa una de esas tantas cosas, algunas veces se las propuse pero para mí desgracia siempre era NO.

    No había manera de sacarme la idea de hacerlo con ella que cuando teníamos relaciones trataba de meterla en el juego y le decía en pleno acto que si no le gustaría tener dos penes para ella sola, muchas veces se le notaba un grado de excitación pero su respuesta seguía siendo no. Mi esposa es de contextura media, tiene dos grandes tetas que son el centro de atención de las miradas de los hombres, así como de un trasero de buen tamaño, ella es muy hermosa y no es porque yo lo diga.

    Cierto día un primo mío me pidió ayuda para que le diera posada en mi casa por unos días ya que necesitaba conseguir trabajo ya que donde él vive es escaso. Mi primo se había dejado de su esposa hace unos meses atrás, por lo que él estaba pasando una situación un tanto dura.

    Le comenté a mi esposa del pedido de ayuda de mi primo y ella no puso peros siempre y cuando fuera solo por un tiempo, a lo que yo le indiqué desde luego que sí, era solo mientras conseguía dinero para pagar un apartamento por sí mismo.

    Me comunique con mi primo y le dije que estaba bien, que se podía venir cuando quisiera a lo que le me indico que se podía venir ese mismo día. Le dije que estaba bien, ese día yo estaba en casa y lo iba a estar esperando.

    No sé porque en mis adentros me nació la idea de decirle a mi primo de mi fantasía y ver si él me podía ayudar, iba a tener todos los beneficios no solo de un techo y una cama donde dormir sino que también iba a tener a mi esposa para que lo atendiera sexualmente. Mi primo es joven y bien parecido ya que le gusta el tema de estar metido en gimnasios. Los dos problemas serian como se lo diría y el otro y el más importante es que mi esposa aceptara.

    Ese día en la tarde mi primo llego a la casa, el ya conocía a mi esposa pero nunca había interactuado con ella más que un simple saludo y nada más…

    -Hola primo, como va todo?

    -Bien por dicha, pero pasa adelante para que saludes a Mary

    -Hola como estas Mary, como va todo?

    -Muy bien por dicha Ricky, como estuvo ese viaje, no te perdiste de camino?

    -Casi me pierdo pero por dicha el chofer del bus me indico donde debía bajarme. Y ustedes cómo están?

    -Nosotros bien por dicha, me dice Grey que vienes a conseguir trabajo?

    -Si, de hecho espero conseguirlo pronto trabajo y poder alquilar un apartamento pequeñito, espero no incomodar.

    -Tranquilo, siempre hay campo en la casa para la familia…

    -Muchas gracias, se los voy a agradecer de corazón…

    Esa tarde cenamos y estuvimos conversando de cosas varias y posterior nos fuimos a descansar ya que mi esposa debía trabajar en el día y yo en la noche.

    Al día siguiente mi esposa se fue a trabajar y yo me quede con mi primo, nos levantamos a desayunar y conversamos mientras lo hacíamos. Yo le pregunte por qué se había dejado de la esposa y hacia cuanto se habían separado. Y me lleve una sorpresa que jamás lo hubiera pensado.

    -Porque se dejaron tú y tu pareja, se dejaron hace mucho?

    -Tenemos separados cerca de ocho meses, tuvimos muchos problemas porque yo no tenía trabajo y por estúpido se me ocurrió decirle a ella que porque no nos hacíamos un canal de estos de pago ya que me había dado cuenta de que algunas amigas de ella lo habían hecho y ella misma me contaba que ganaban buen dinero. Ella acepto eso si con la condición de que yo no me pusiera celoso ya que allí aparecía de todo un poco.

    -Enserio? Como te animaste a algo así, no te dio miedo de que eso se saliera de control y que tu esposa te pusiera el cuerno?

    -Claro que sí, esas cosas las hablamos, yo le dije que si en algún momento ella quería hacer algo más que tomarse fotos se lo dijera o si alguien se lo proponía, le dije que si en ella estaba querer hacerlo yo la apoyaría eso con la condición de que yo debía estar allí presente o participar también, algo así como un trio.

    Donde yo escuche eso se me paro la verga solo del echo de pensar que él se lo propuso a la esposa y que esta hubiera aceptado y que yo no había podido convencer a la mía. Pero esto me daba un pie a que si se lo proponía a el de ayudarme a un trio con mi esposa lo haría ya que si era de mente abierta, fue cuando me dio el impulso de contarle de que yo le había propuesto a mi esposa lo de un trio pero no por dinero como el sino por experimentar.

    -Vieras que yo he tenido la loca idea de hacer algo parecido a ti con Mary!!!

    -De hacer un canal?

    -No no, una página de esas no, es de hacer un trio… siempre he querido poder ver a mi esposa cogiendo con otro hombre y poder hacerle una doble penetración, de poder verla disfrutando con otro hombre frente a mí, solo que ella no ha aceptado o no la he podido convencer.

    -Es que ese tema es un tanto difícil, no todas las personas son de mente abierta. Yo se lo propuse a mi ex pero nunca lo hicimos o no nos dio tiempo de hacerlo porque fue cuando nos separamos pero ella si estaba anuente a hacerlo.

    -Qué suerte la tuya… Mary es muy dura para convencerla…

    Estuvimos conversando un buen rato del tema pero no le quise proponer a el de buenas y a primeras que me ayudara con esto, pero sabía que lo podía hacer cuando quisiera ya que lo iba a tener un buen tiempo en la casa mientras se acomodaba a conseguir trabajo…

    Paso la tarde y mi esposa llego a casa, ella se fue a bañar y yo preparaba lo que íbamos a cenar.

    -Hola como te sientes Ricky este primer día?

    -Bien por dicha estuve conversando todo el día con Grey, ya mañana si saldré a dejar papeles en dos empresas que según me dijeron están contratando personal.

    -Ahh si acá cerca están contratando personal… pero hazlo con calma para que puedas escoger el trabajo que más te convenga.

    -Es justamente lo que le estaba diciendo a Ricky, que entregara papeles pero que viera que le convenia más en caso de que lo llamaran de alguna de esas empresas.

    Así estuvimos conversando de ese tema y otros más hasta que cayó la noche y nos despedimos para irnos a dormir. Yo estaba deseando ir a acostarme y tener sexo con mi esposa ya que la noche anterior no lo habíamos hecho…

    -Que haces, no ves que tu primo está en la sala y aun no se acuesta nos podría escuchar…

    -Ayyy que importa lo malo es que se le pare la guaba, quien le va a quitar las ganas…

    -Pues tendrá que hacerlo el mismo, además por eso te digo que no… espera que él se acueste, que vergüenza que nos escuche teniendo relaciones….

    -Si vieras lo que tengo que contar, algo que me estuvo el platicando en el día…

    -Que te conto, no me digas que después de que lo dejo la esposa se volvió gay?

    -No, nada que ver ya te cuento….

    Le empecé a contar a mi esposa todo lo que él me había contado con lujo de detalles, desde lo de la página hasta del tiempo que tenía sin tener sexo. Le conté de que el con tal de no perder a la esposa le había dicho que si quería tener relaciones con más hombres él se lo permitiría eso estando el presente o participando. Mi esposa pelo los ojos inmensos:

    -Estás loco, eso te dijo el? Ustedes en su familia sí que son degenerados o enfermos. Tu por un lado con lo de los tríos y este con lo mismo hasta de vender fotos y videos de su esposa!!! Que les pasa?

    -Nada nos pasa, ya ves que es algo normal y son fantasías que le pueden pasar por la cabeza a mucha gente solo que muchos no lo dicen por miedo.

    -Como no va a dar miedo? Tú sabes que puede salir un loco que lo quiera matar a uno o que le quiera hacer quien sabe que cosas en pleno acto!!!

    -Nada que ver, es por eso por lo que es mejor en un caso así buscar a gente conocida según he leído, como amigos o parientes.

    -No me digas que te está pasando por tu cabeza la idea de meter a tu primo en esas cosas locas con nosotros?

    -Si claro, es mas ya le dije que yo también quería hacerlo solo que a ti te da miedo, que tu si lo harías con alguien que sea conocido y bajos tus reglas… y allí le pregunte que si el me ayudaría hacerlo…

    -Como se te ocurre decir semejantes estupideces, yo nunca he dicho ni que sí y ni que sea con alguien conocido esas son tus ideas. Qué vergüenza, no le voy a poder dar la cara a tu primo más. Y el que te dijo el, que pena en serio?

    Acá fue donde tuve que mentir doblemente, porque no le había dicho nada a mi primo y además debía usar eso a favor para que ella tuviera confianza y se sintiera deseada…. Así las cosas se podrían calentar un poco…

    -Él me dijo que encantado lo haría, que por el no habría ningún problema siempre y cuando tu aceptaras sin forzarte de ninguna manera… que además tu estas muy guapa y que tienes un cuerpazo que no lo pensaría dos veces para hacerlo…

    -Tu estas locoo? Me estas mintiendo verdad, tu no le has dicho esas cosas a el???

    -Es en serio mi amor… Es para que veas que cualquier hombre desearía poder pegarte una culiada y que no tiene que darte miedo… por otro lado le harías un bien a él, ya que tiene ocho meses de no tener relaciones con nadie, además que a él no le gusta masturbarse.

    -Que cosas dices Grey, que vergüenza, tú de verdad que estás loco por otro lado a mí que me importa que él tenga todo ese tiempo de no hacer nada con nadie, que pague una putilla y le quite las ganas…

    -Me vas a decir que no le ayudarías a quitarle esa presa de leche que tiene, imagínate como te dejaría la boca chorreando jajaja.

    -Ya cállate que asco no digas esas cosas…

    Le metí la mano en su panocha y oh sorpresa estaba mojada, parece que el tema si la había excitado y me estaba tratando de hacer creer que eso no la calentaba…

    -Uhhh dices que asco y bien que estas toda mojada jajaja y no me digas que es solo porque quieres que te coja ya, ves que si te excita la idea de estar con otra personas más teniendo sexo!!!

    -Que cosas dices, nada que ver eso es normal, es que tengo ganas de que cojas, ayer no pudimos hacerlo y hoy tengo más ganas…

    Me coloque encima de ella, acerque mi verga a su panochito y se la metí de un solo golpe, no me costó mucho pues claro que estaba bien mojadita. Se la metía con fuerza y ella trataba de no quejarse, me decía que le diera más suave para que mi primo no escuchara, ya que el cuarto de él queda al lado del nuestro, pero le daba con más ganas, mis huevos rebotaban y sonaban como aplausos en sus muslos. Fue allí cuando mi esposa no aguanto más y empezó a quejarse como una perra, que al poco tiempo ya no eran solo quejidos ya eran gritos que de seguro mi primo los escucho sin mayor esfuerzo.

    No tardo mucho mi esposa para tener un orgasmo de película, se retorcía de un lado hacia otro, me tenía las piernas llenas de los líquidos que salían de su vagina, sus quejidos me excitaron e hicieron que me regara rápido y la llenara de leche. Yo la volví a ver y tenía un semblante en su cara distinto a las veces que habíamos tenido sexo, hasta pude ver una cierta sonrisa.

    -Que bárbaro, lo hiciste al propio de hacerme gritar, tu primo debió avernos escuchado, que vergüenza me tengo.

    -Ayyy que tiene de malo, no es un chiquillo y él ya sabe que en algún momento nos escucharía teniendo sexo y tampoco vamos a dejar de coger solo porque él esta acá…

    -Pero no, que va a pensar el, que soy una maniática o una enferma?

    -Yo creo que no te dio vergüenza, para mí lo que tú quieres es ir quitarle esa presa de leche que él tiene jajaja si quiere lo llamo y de una vez por todas lo hacemos acá mismo, así tu disfrutas dos pichas al mismo tiempo y yo cumplo mi fantasía y tu sales llena de leche… así todos salimos gananciosos, que dices?

    -Estas mal de la cabeza verdad? No no, estas bien loco de verdad…

    -Loco sí, pero de verte gozando, de verte pegando gritos mientras otra verga te coje…

    Ella se me quedo viendo, sabía que algo me iba a decir, pensé que iba hacer un reclamo pero…

    Continúa

  • Mar Sensual: Totalmente desconocida (tercera y última parte)

    Mar Sensual: Totalmente desconocida (tercera y última parte)

    Con los últimos estertores de su verga escupiendo mocos calientes y con las últimas nalgadas, Arturo se fue a descansar al sillón, yo me quedé recargada en el dintel de la ventana observando las cosas pasar, recuperándome de las tremendas embestidas de mi amante en turno, tambaleante por la excitación y por el alcohol ingerido hasta ese momento.

    Aún seguía caliente, quería más acción, me desconocía, andaba ganosa, este chamaco provocó que mi apetito sexual estuviera al 100. Me vi en el espejo y con mi ropa sexy desaliñada, mis senos de fuera todos moreteados y despeinada me veía como una puta recién cogida, queriendo más verga y esperando su pago. Me empezó a escurrir los mocos calientes por mi entrepierna, embarrando mi tanga y mis medias, cuidando la vertical fui al baño a limpiarme. Me arreglé de nuevo y salí caminando de manera sexy a la recámara.

    Me fui a servir otro tequila, me lo tomé de un solo trago y me bebí una cerveza. Eran pasadas la una, una y media de la madrugada. Se oía que el cogedero en el hotel estaba en su apogeo, se escuchaban gemidos, gritos, alaridos de mujeres de los otros cuartos, pensaba lo bien que se las cogían y que seguramente me escharon a mi así. Regresé dónde estaba sentado Arturo que aún tenía parada su verga, le di su tequila y se lo bebió de un trago. Al verme expresó:

    – ¡Que puta se ve señora! De verdad se ve muy rica, muy sensual, como para lucirla.

    – Hahaha, no exageres.

    – De veras, se ve una puta fina, sensual, cachonda, las de ahí afuera se pondrían celosas, por lo bien que se ve, una puta rica. De seguro su marido la luce así, de putona, que envidia.

    – Si le gusta que vista así, me gusta complacerlo, como yo a ti ahorita. Mientras le decía esto, le empecé a chupar su verga. ¿Y, cómo me lucirías?

    – La llevaría a un antro vestida así, en la calle caminar con usted, no se… Entonces me dijo: sal al pasillo y llega caminando del elevador al cuarto, mientras te filmo, ¿sí?

    – Hahaha… ¿ahorita?

    – Seee y ojalá te viera alguien llegar.

    – Bueno, ok. Deja me arreglo un poco más, oye pero me filmas con mi celular.

    Abrí la blusa para que se me vieran mis tetas chupeteadas y me subí un poco la falda. Salí al pasillo, voltee para ambos lados, pero no había nadie. Eran unos cien metros al elevador, caminaba tambaleante. Al llegar al elevador éste se abrió sorprendiéndome, salió un mesero de él, de aspecto tordo (gordo, moreno, de mal aspecto) llevaba una charola con unas copas, iba a entregar un servicio.

    Al verme me saludó con un buenas noches y se me quedó viendo de arriba abajo de manera lasciva, observó mis tetas moreteadas y bajó su mirada para ver mis piernas; me quería devorar. Correspondí el saludo y continué caminando sobre la otra ala del pasillo como buscando un cuarto. El mesero se fue en dirección contraria, esperé un poco y escuché cerrar una puerta. Regresé sobre el pasillo, pero me encontré a una pareja, ambos se me quedaron viendo de arriba abajo: el de manera sucia y ella con una mirada de celos.

    Los saludé y continué mi paso, el mesero regresaba y me preguntó qué cuarto buscaba; le indiqué el número y me dijo estaba al fondo a la izquierda; agradecí la ayuda y seguí mi paso. Observé como Arturo semiescondido me filmaba, no sólo con mi celular, sino también con el suyo. Regresé y entré al cuarto y emocionado me dijo.

    – ¡Qué rica te viste, que sabroso te vieron, de verdad que rica!

    – ¿Te gustó, te gustó cómo me vieron?

    – Seee me resultó excitante.

    – Lo besé buscando su lengua en señal de sumisión, pues síguete excitando conmigo, ¿no?

    – Cómo no mamacita, estas muy rica señora, me gusta que sea muy putita.

    – Brindemos, salud. Me tomé de un solo golpe la bebida, estaba muy tomada, pero me sentía excitada a la vez, muy caliente. Quería más verga.

    – ¿Quieres más verga?, ¿quieres que te la vuelva a meter?

    – Seee cabroncitio, métemela de nuevo, dame más verga, hazme gemir como a esas putas que se oyen, dame duro, seee…

    – Ponte en cuatro, sobre la cama, te la voy a meter así.

    – Seee, me gusta así, de a perrito, dame duro. Se acercó me levantó la falda y acomodó su palo en la entrada de mi panocha y me la dejó ir de un solo golpe. Ahhh qué rico cabrón, ya me la metiste toda, ayyy seee, dame así, aahhgg que rica verga tienes, que ricaaa, aahhh…

    – ¿Te gusta que te metan la verga así puta, te gusta así? Como perra en celo meneando las nalgas, ¿eh, te gusta verdad? que ricas nalgas tienes.

    – Ayyy seee, así me gusta cómetelas todas, muévete rápido, dame nalgadas cabrón, métela toda, duro, qué verga tan rica tienes, ahhh dame, ayyy seee… dame nalgadas.

    – Plaf, plaf, plaf, así te gusta, ¿así? Plaf, plaf, ¡Qué nalgotas tienes! Ricas.

    – Ahhgg, así dame, así dame, con tu palo rico ayyy que rico, hummm si, así rico.

    Con mucho deseo me bombeaba, me la metía toda arrancándome gemidos intensos de placer, grito de éxtasis. Me nalgueaba mientras me la metía, me nalgueaba con lascivia. En eso estaba cuando sonó mi celular, era mi esposo. Le pedí a Arturo que me lo pasara y que se esperara unos momentos mientras contestaba. Me lo pasó, pero hizo caso omiso de lo que le dije y me la metió de nuevo de un solo golpe, se quedó sin moverse unos segundos con el palo hasta el fondo y me dijo que hablara mientras me la metía.

    – Hola, si, ¿dónde andas? ¿Todavía no llegas a la casa? Ahhh, seee, con tus amigos, ahhgg, si, yo también aja, si me la estoy pasando rico mi vida, seee con mis amigas, ahhh es que estoy bailando ahhgg, pero en el baño, es que me anda mucho, estoy formada. Te oyes tomado, ahhh con tus amigos, seee yo también me eche unos tequilas, pero todo bien, ayyy es que me anda y hay cola, seee, ahhgg, hummm, si mi vida, ahhh ya mero me toca, seee unos tequilas, seee yo creo que voy a estar un rato más, ajaaa es que me anda mucho amor, seee ahhh ya voy a entrar.

    En eso sentí que Arturo colocaba su verga en la entrada de mi ano, nooo, nooo por ahí nooo, es que se quería meter alguien, ahhgg, seee te voy a colgar mi vida, ayyy si mi cielo nos vemos al rato, ahhgg te quiero mucho ahhh seee, bye besos y colgué. Nooo por ahí no me la metas, sácala sácala, ayyy nooo, la tienes muy grande… ayyy me duele, nooo y en lugar de sacarla empujó y me metió la mitad de su palo, haciéndome gritar de dolor. Ayyy cabrón, ayyy nooo me duele tu vergota ayyy sácala, te lo ruego ahhgg hummm, yaaa no, yaaa no la metas toda, nooo hasta ahí, ahhgg la tienes muy grande, hasta ahí no la metas másss aayyy, por el culo nooo por favor, nooo ahhgg, sácala, sácala, no la metas másss…

    Sin importar mis ruegos y sin sacar su verga, Arturo se movía suavemente, pero firme, sentía como horadaba mis entrañas con su palo. Mi ano sin dilatarse lo apretaba, sintiendo dolor al moverse. Con mucho deseo y lascivia me nalgueaba, me daba nalgadas que retumbaban por todo el cuarto, acompañando mis gemidos y gritos de dolor. Sin compasión, empujó con fuerza y terminó de meter todo su palo en mi culo arrancándome un grito intenso.

    – Ayyy cabrón, me la metiste toda, ayyy qué verga tienes, ahhh que grande la tienes ayyy, me duele mucho ahhgg, no la muevas ayyy, qué verga tienes, hummm me estás rompiendo el culo cabrón, muévela despacio por favor aahhh, despacio, nooo despacio ayyy, con mucho deseo Arturo se movía más rápido sin hacer caso a mis súplicas.

    – Ya te la metí toda, ahora disfrútala ahhh, plaf plaf plaf, qué culito tienes, qué nalgotas tan sabrosas tiene señora puta, ya le entró toda ahora afloje y disfrútela, mueva las nalgas rico, muévalas golosamente plaf, plaf, plaf…

    – Ahhh la tienes muy grande cabroncito, ayyy muévela rico, aunque me duela, ya me la metiste toda, aprovéchate para eso soy tu puta ¿no? Para eso me trajiste aquí, para cogerte a la señora casada que busca vergas ricas como la tuya, ayyy así hummm dame duro, por el culo, por el culo ahhgg, así seee me gusta, me duele pero me gusta ayyy, dame, dame así, así cabrón, ahhgg que verga, que verga tan rica tienes seee así…

    Por unos cinco minutos me estuvo bombeando sin piedad, mi culo se había dilatado y aunque me dolía lo estaba disfrutando. Le pedía que se moviera más rápido, me nalgueaba, me decía palabras obscenas, mis gemidos se escuchaban en el cuarto y supongo que en los demás, me estaba filmando, me hacía como quería. De repente aceleró sus movimientos y jalándome de los cabellos me la encajó hasta el fondo, bramando me dejó ir sus mocos por tercera vez.

    – Ahhh ahí te van, ahí te van mis mocos puta, ahhh te los hecho todos en tu culo cabrona, ahhh todos en el culo…

    – Seee échalos todos, ayyy que ricos se sientes, calientes, rico ahhh, en mi culo, eres una cabrón, eres un cabrón, ayyy que rica verga, qué rica, ahhh…

    Arturo sacó su verga de mi culo, yo temblaba de las piernas y con el culo adolorido. Con su verga totalmente adentro en él, me hizo venir el cabrón. Recuperando el aliento, me vi en los espejos y parecía una puta con la ropa y la lencería que me puse, me veía muy sexy. La leche me empezó a escurrir por las piernas, por lo que fui al baño a asearme, me limpié y me iba a quitar esa ropa, pero al verme Arturo me dijo que no, que así me fuera vestida, le dije que estaba loquito…

    – Así vete, de verdad te ves muy sexy.

    – Cómo crees, si llegó así a mi casa me van a decir que onda.

    – Yo te acompaño a tu casa, nos vamos en el mismo Uber, te dejo y me sigo a mi casa.

    – Pero si está mi marido, nooo…

    – Ándale a ver que le inventas. Me gustaría que te vieran así vestida, ¿si?

    – Lo caliente que estaba y tomada me hicieron decirle: híjole, bueno está bien.

    Eran pasadas las tres de la mañana, terminamos de arreglarnos y salimos del cuarto. En el pasillo nos encontramos a unas personas platicando y se me quedaron viendo con deseo. Bajamos por el elevador y pasamos por el lobby en donde había más gente. En la entrada del hotel Arturo sacó su teléfono y pidió un Uber, se alejó un poco de mi para tener mejor recepción. La gente que entraba en el hotel se me quedaba viendo y un coche se paró enfrente de mi. El tipo que manejaba bajó su vidrio y con la mano me preguntó cuanto cobraba. Me estaban confundiendo con una prostituta, eso terminó por excitarme a mil, pensaban que era una puta. Decidí seguir el juego y me acerqué al coche, me incliné y pregunté que se le ofrecía.

    – Hola, ¿qué se te ofrece?

    – ¿Cuánto cobras por tus servicios?

    – Se me ocurrió decir una cantidad: Quinientos pesos.

    – Mmmm suena interesante. ¿Y es por todo el servicio?

    – Insegura le dije que si.

    – Ok, súbete,

    – Pero, es que ya me contrataron.

    – Aaah y ¿en cuánto te desocupas?

    – En una hora aproximadamente.

    – Bueno, regreso preciosa.

    – Ok.

    En eso regresaba Arturo y me dijo que en tres minutos llegaba el Uber. Me dio que si me habían confundido con una puta, le dije que sí.

    – ¿No te molestó?

    – No, me excitó.

    – ¿Te hubiera gustado irte con el del coche?

    – Mmm tal vez, aunque el tipo se veía desagradable.

    – Pues te hubieras ido.

    – Si, verdad. Regresa en una hora, hahaha…

    – Pues espéralo

    – No, ya es tarde, vámonos.

    En eso llegaba el Uber y nos dirigimos a la casa. Durante el trayecto Arturo me puso mi mano en su miembro e increíblemente lo tenía parado. Se lo fui sobando todo el trayecto. Llegué a la casa, me despedí de él con un beso y entre al edificio. Llegué al departamento y mi esposo aún no llegaba. De la que me salvé.

  • Encuentro con Toño, mi compañero de la secundaria

    Encuentro con Toño, mi compañero de la secundaria

    Recién practicaba el travestismo, incitado entre otras cosas por mi jefe, para quien llevo meses vistiéndome. Sin embargo, pocas veces salgo vestida con él a lugares públicos. Esa noche decidimos tomarnos unas copas en un modesto bar de la col. Roma, frecuentado mayormente por gente de edad avanzada. Al salir, mientras esperaba a que mi jefe trajera el carro, nos vimos; Toño, acompañado de su esposa, reconoció mi rostro pronto. Vi su expresión de sorpresa y una ligera sonrisa que de inmediato ahogó en su plática con su mujer. Me quedé pensando si me habría reconocido o sólo le gusté de nena, pero la respuesta a esas dudas llegó a la mañana siguiente, con un mensaje privado y una solicitud de amistad de Face.

    Toño me había reconocido la noche anterior y, al parecer, me buscó en la popular red social. Como seguimos teniendo conocidos en común, me imagino que no le fue difícil hallarme. Junto a su solicitud, el inbox: “Hola, no sé si me recuerdes. Soy Toño, de la secu”. Respondí amablemente a su mensaje y acepté su solicitud. Nos pusimos al día, nos preguntamos por el trabajo y la familia antes de que se atreviera a escribir:

    -¿Te puedo preguntar algo?

    -Sí, ¿qué pasa?

    -Espero que no me lo tomes a mal. ¿Eres travesti? Es que anoche, te juro, vi a una travesti que se parecía mucho a ti.

    “Jajaja, ¿dónde la viste?” le pregunté confirmando que me había reconocido. Estaba nervioso, no sabía qué diría de mí ahora que sabía de mi travestismo.

    -Sí, era yo

    -Déjame decirte que te veías hermosa. Sí pensé que eras mujer. De haber ido solo hasta te hubiera dicho un piropo.

    -Jajaja, ¿ah, sí?, ¿qué me hubieras dicho?

    -No sé, algo muy guarro, jajaja.

    Seguimos platicando por inbox de otras cosas hasta que se acercaba la hora de cerrar sesión y salir. Al despedirme, me escribió “oye, pásame tu celular, ¿no?, a ver si nos vemos esta semana para tomarnos algo y platicar más a gusto”. Para medir sus intenciones, le respondí bromeando “¿para qué quieres mi número, si yo me acuerdo que en la secu decías que a ti no te gustaban los putos? jajaja”. Su respuesta me dejó impactado:

    -No en público, pero en privado es otra cosa.

    -Ya no te entendí, ¿entonces quieres verme en público o en privado?

    -En privado… ¿qué tal hoy?, en un hotel cerca de mi trabajo. Dime a dónde paso por ti.

    -¿De verdad?, pero no creo que quieras verme hoy, no traje ropa de nena.

    -Qué mal. Pues tú dime qué día te puedo ver vestida y ese día paso por ti.

    Nos despedimos. Mi nena interior estaba excitadísima por la idea, pero quería ver si no era una broma, una ocurrencia o juego suyo porque, como lo recuerdo de secundaria, Toño siempre le jugaba al macho, e incluso haber visto a su esposa aquella noche me hacía desconfiar de su interés por mí.

    Pero como si supiera lo que pensaba, Toño me siguió escribiendo en la semana; me seguía pidiendo vernos, me pedía fotos, me preguntaba por mis experiencias sexuales. Yo le respondía brevemente y lo más que le conté fue de mi relación con mi jefe, sin muchos detalles.

    -Si hubiera ido solo, la noche que te vi te hubiera propuesto ir a coger, sin saber que eras tú.

    -¿Y si luego me reconocías?

    -De todos modos te hubiera llevado a coger. Hasta con más ganas, porque habría más confianza.

    -Pero esa noche iba a coger con mi jefe.

    -De todas formas, te hubiera intentado convencer de que lo hiciéramos pendejo una vez. No creo que le importe que le seas infiel tantito. Y menos a su edad, jajaja.

    Finalmente accedí a verlo. Pasó por mí como lo acordamos. Llevaba en mi mochila una falda de tablones azul marino (adecuada para la ocasión de ver a un ex compañero de secundaria), unas medias canela, tanga y brassier negros, una blusa blanca de tirantes y unas botas altas de zipper negras. Desde luego, algo de maquillaje (que ya he aprendido a usar, más o menos, gracias a mi jefe) y una peluca de cabello negro, lacio y largo.

    En el carro íbamos platicando de aquellos tiempos de secundaria, como dos camaradas que se reencuentran luego de todos estos años; la plática fue muy amena, aunque viéndolo en retrospectiva, muy contrastante con la intención real de aquella cita.

    Sentirme con Toño como el amigo varón de la secundaria, me causó mucho nerviosismo cuando por fin llegamos al cuarto de hotel. Me sacudí los nervios lo más que pude y como adolescente avergonzado corrí sin decir nada al baño. Ahí me tomé mi tiempo para vestirme. Me veía una y otra vez y siempre encontraba algo que mejorar de mi apariencia… o mejor dicho, ningún esfuerzo era suficiente para verme menos como un muchacho. Luego de la cuarta vez que Toño tocó para mostrar su impaciencia la puerta del baño, me decidí a salir así, viérame como me viera.

    “Te ves muy guapa” me dijo mientras me tomaba de la cintura y me conducía a la orilla de la cama, donde nos sentamos. Toño me ofreció una cerveza que había pedido mientras esperaba a que saliera. A mí me pareció buena idea beberla para quitarme un poco los nervios. Supongo que Toño me vio algo avergonzada, puesto que empezó a hablar del pasado, como cuando íbamos en el carro. Mientras volvíamos a platicar de nuestros años en secundaria, Toño frotaba mis rodillas de manera relajante. Entonces empezó:

    -¿Ya desde la secu te gustaba ser nena?

    -Ya me atraía ese ambiente, pero no me vestía aún.

    -¿Tuviste algún encuentro con alguien en esos días?, ¿tenías novio o algo así?

    -¿Te acuerdas del maestro de inglés?

    -¡¿Cón él?!

    Ambos nos reímos. Y luego él siguió:

    -Y cuando nos “torteábamos” o nos arrimábamos la verga, ¿a ti te gustaba?

    -Sí… La verdad es que lo disfrutaba mucho.

    -¿Y había una que gozaras más?, ¿la de Luis, la de Carlos?

    -No me vas a creer, pero la que más me gustaba era la tuya.

    Entonces Toño se levantó de la orilla de la cama y se quitó el cinturón.

    -Ya sabía. Si desde entonces ya había notado cómo me repegabas las nalgas cuando te daba tus arrimones.

    -Y tú bien que me la arrimabas, la tuya era la que más me gustaba porque se ponía bien dura pronto. En ese entonces soñaba con que tú quisieras metérmela.

    Mientras le decía eso, ya sin pena bajé su pantalón y su trusa. Tomé su pene y comencé a masturbarlo mientras le daba besos a sus huevos. Los besos se convirtieron en lamidas y de los huevos, mi lengua se desplazó por toda la longitud de esa verga hasta su glande.

    -Ay, putita, ya me hacía falta esto. A mi esposa no le gusta mamarla.

    -Pero a mí me encanta. Qué pendeja es tu esposa que, teniendo una verga tan rica para chupar, no lo hace. Pero no te preocupes, cuando quieras una chupada, nomás dime.

    Luego de mamársela sabroso, Toño quiso recostarse, con su verga bien erecta, mientras yo me ensartaba:

    -Pinche viejito cabrón de tu jefe, ya te tiene bien entrenada. A la primera te entró.

    -Sí, ya me dejó bien abierta.

    -Pero de todas maneras aprietas bien rico, mamacita.

    -¿Aprieto más que tu esposa?

    -Mucho más. Y también te mueves más rico que ella.

    -¿Quién coge más rico, papi: tu vieja o tu puta, que soy yo?

    -Tú. Para eso te busqué, para tenerte de mi puta, para usarte cada vez que quiera coger rico.

    -Úsame, Toño, usa mi culo que siempre ha sido tuyo. No me lo pidas, sólo tienes que tomarlo, como cuando me la arrimabas en la escuela así de sorpresa.

    Lo desmonté, sólo para acomodarme en cuatro al filo de la cama. Él, de pie, acercó su verga a mi culo y lo volvió a abrir, fácilmente. Bombeaba duro mientras me decía “así, putita… Pinche marica nalgas fáciles, a ver qué le dices a tu jefe ahora que ya te hizo suya otro hombre”. Yo recibía esas furiosas embestidas de placer y le decía “así, papacito, así Toñito, así hazme tu puta… ¿Así de rico coges cuando estás con tu esposa?”, “No, ella no me calienta como tú. Además tú me la pones bien dura desde la secundaria”.

    Toño terminó dentro de mí. Sacó su verga erecta todavía, se quitó el condón y se acostó. Yo me acosté a su lado, dándole la espalda. En eso me surgió una duda; volteé a verlo y le pregunté “¿no me vas a besar?”, y me respondió “no, eso se me hace muy de putos”, mientras puso su mano en mis nalgas y me metió su dedo medio en mi culo recién cogido, cosa que me hizo gemir de placer.

  • El macho alfa

    El macho alfa

    Hola tengo una esposa y la amo mucho pero sucedió algo que no hizo que la dejara de querer si no explorar un lado de mi que hasta ese entonces era desconocido. Para comenzar no soy de una complexión musculosa pero hago ejercicio y eso ha hecho que me marque algunas partes de mi pecho, trabajo en una oficina donde el estrés y el cansancio es el pan de cada día pero mi esposa al igual que yo nos ejercitamos. Ambos trabajamos en la ciudad de Qephia, es una secretaria pero la pobre siempre está llena de trabajo ya que no solo es eso sí no que también la asistente por lo que suele estar más tiempo que yo en el edificio.

    Durante un puente los empleados de mi división nos darían tres días libres pero a mí esposa la necesitaban en la Bahía de Drumford pero decidimos hacer la reservación en la Costa Esmeralda, debido que solo necesitaba tomar el tren por el archipiélago y llegaría fácilmente a su trabajo, mientras yo bajé en una estación antes de salir de la Bahía, encontré playas normales pero la que llamo mí atención era una nudista por lo que fui para probarla y encontré lo esperado pero puse mi toalla en la arena, me recosté a los pocos minutos vino otro joven de mi misma edad (Solo que de una complexión más gruesa y con algunos músculos) y me dijo: — que buena vista tengo. Y le contesté: — muchas gracias por el cumplido.

    Entablamos una pequeña conversación, me dijo que se llamaba Donn, me contó que vino con otro amigo, Tim, pero se verían en una fiesta, me invitó a ir y acepté, en la noche todo estuvo de maravilla. Los tres nos retiramos a dónde ellos se estaban quedando.

    (Donn al diferencia de nosotros dos era alguien flaco pero macizo)

    Entre risas y los efectos del alcohol, Donn dijo: — una vez yo tuve una aventura bisexual con un hombre que termino en un acto sexual.

    Al oír eso nos reímos un poco y entonces le pregunté: — ¿Cómo decidieron quien sería el recibiría y el quien daría?

    Donn — nosotros lo escogimos por el tamaño de nuestro pene.

    Tim y yo seguíamos desconcentrados pero con la intriga de saber eso por lo que los tres decidimos ver quién la tiene más grande, nos desnudamos, pusimos un poco de porno para nuestras pollas estuvieran excitadas para comprobarlo entonces cuando terminó el vídeo ya estábamos excitados, Tim era ayudante de un diseñador de modas y nos dejó usar su cinta métrica para medir nuestros miembros y he aquí el resultado:

    Tim = 16 cm.

    Yo = 15 cm.

    Donn = 13 cm.

    Cuando ya lo teníamos tomamos la decisión de hacerlo como Donn dijo por lo que al ver que Tim de entre los tres la tenía fue que nosotros estábamos a chupar y a mamar la polla de Tim, hicimos que él se corriera mientras jadeaba es que entonces el aparta a Donn hace que él se recueste y le come su culo, para que su portal estuviera lubricado, yo me había apartado abrí mis nalgas y no obligue a qué me hiciera sexo oral sobre su cara, y a Donn, no le dejamos gemir, hasta que llegó el momento de montarlo por lo que Tim lo puso en 4 y se la metió muy lentamente hasta que encontró su velocidad yo no lo deje de lado.

    Ahora lo obligaba a qué me la chupara hasta que me viniera, al mismo tiempo Tim se corrió dentro de su portal, una vez acabo él fue el momento en que yo meto mi pene dentro Donn, y ambos hicieron un 69, se sentía tan rico el culo Donn mientras mi pinga se humedece con los restos de Tim por lo que llegó el momento en que me corrí igualmente adentro de él por lo que caí rendido sobre la cama, ellos me dijeron que era mi turno de ser penetrado ya que así era, por lo que decidí cambiar la posición por lo que me pare y dije: — ¡Quien va a ser penetrarme! Porque voy a hacer la vaquerita. Por lo que vi a ambos les calentó mucho la idea por lo que Donn propuso lo siguiente

    Donn — Ambos lo haremos.

    Por lo que Tim al ser el macho alfa tenía derecho de estar acostado mientras Donn me la metería por la espalda entonces una vez que estuvimos acomodados empecé a bajar dentro de la verga de Tim la cual se sentía un poco grande pero sentía tan rico cada subida y bajada mientras después recibía la de Donn la cual no era precisamente grande pero al menos era gruesa, es uno de los momentos en los cuales uno no se siente ni hombre ni mujer.

    Continuaba subiendo y bajando mientras Donn esperaba y Tim igual me la metía y ambos se les ocurrió, hacerme doble penetración metiendo ambas pollas dentro de mi, Donn me aplicó lubricante y comenzaron a hacerlo sin mucho éxito pero mi culito dilató un poco más y se sentía doloroso pero a la vez rico hasta que se corrieron Tim dentro de mi agujero negro y Donn en mi espalda me volví caer rendido, pero me retire al sofá más cercano para apreciar con mayor detalle el gran espectáculo del que iba a ser parte.

    Había llegado el momento de que el Omega se montará al Alfa por lo se pusieron en la posición del cangrejo, mientras yo me masturba veía como Tim se seria su asterisco a alguien de tan pija tan pequeña pero lo más impactante fue cuando Donn tomo si polla y lo empezó a masturbar siguieron así pasado unos 20 minutos entre sudor y jadeos se asomaba el final agarre mi celular e hice una selfie en el cual aparecíamos todos y después de eso ambos se corrieron, esa corrida fue sin duda algo fenomenal, sus cuerpos se vieron barnizados con esa espesa leche y a mi me tocó un poco por lo que hice fue limpiar sus cuerpos y sus penes mientras metían sus dedos dentro mi para yo igualmente me corriera y pudieran beber la mía.

    A la mañana siguiente los tres desayunamos en un restaurante les agradecí por la experiencia de ayer y ellos a mi, me dijeron que cuando quisiera que iban a estar todo el fin de semana. Por lo que me fui a mi hotel, encontré a mi novia en la cama y la acompañe. Al sentir mí presencia me preguntó:

    — ¿Cómo estuvo tu noche? Le contesté:

    — Muy bien y la tuya.

    — igual que todas.

  • Un voyeur se agregó a nuestra fiesta

    Un voyeur se agregó a nuestra fiesta

    Estábamos en nuestro rincón favorito en uno de esos cuartos con gloryholes en los muros, al fondo del club en plena cogida, cuándo me percato de que tenemos a un curioso observándonos a través de una de las oquedades del muro.

    La conformación del cuarto deja sólo un pasillo de entrada al mismo, con la cama colindando con 3 de los 4 muros, dejando al alcance de quienes están adentro, cualquier elemento que asome por los huecos existentes.

    Yo estaba acostado de espaldas sobre la cama, perpendicular al muro que da al pasillo exterior dónde están los huecos del placer, puedo observar a quienes se acercan a la puerta o, como en este caso, a quienes se paran detrás del muro a ver la acción que suceda adentro. Tú estás montada sobre mi, cabalgando mi pene con esa pasión y delicia que te caracteriza, mojándome con cada orgasmo que alcanzas con tus movimientos.

    Al principio pasó una pareja y se quedaron observando en la puerta del privado, mientras tú me montabas y se acariciaban entre ellos. Incluso ella se puso en cuclillas para chupar el pene de su pareja durante varios minutos, cuidando ambos no perder detalle de nuestra cogida. Una pareja más pasó por allí, conocidos suyos. Les saludaron efusivamente, ellos con un abrazo, cruzando espadas y ellas con un beso en las bocas de ambos y un abrazo que rayó en la cachondez propia del momento. Entre ellas, su abrazo y besos fueron muy pasionales y se ve que son practicantes de tiempo atrás. Después de un breve intercambio de palabras que no pudimos escuchar, se los llevaron a otro lugar.

    Fue cuando apareció nuestro fisgón, que se acercó a la puerta del espacio donde estábamos copulando. Venía como casi todos, completamente desnudo, mostrando una erección a medias, que se veía prometedora. Tú no te percataste de su presencia cuando se acomodó en el marco de la puerta, donde al verte disfrutar, montada sobre mí y cogiendo con mucha intensidad mi pene, comenzó a acariciar su miembro, logrando en pocos minutos una más significativa erección. Por como estábamos, él te veía de lado, predominantemente podía mirar la espalda y parte de tus senos.

    Fue cuando decidió acercarse a la parte media del muro que colinda con el pasillo principal y vernos desde allí, a través de los variados agujeros del gloryhole. Allí te percataste de su presencia y eso te animó a tocar tus senos, inclinarte a besarme y dármelos a chupar, mientras continuabas con tus movimientos, provocándote orgasmos con mayor frecuencia al saberte observada.

    No tardaste en voltear provocativamente hacia él, tocando tus senos, mostrándole lo bellos que son y mandarle un par de besos al aire. Por respuesta, nuestro nuevo amigo metió su mano por una de las oquedades y alcanzó tu pecho más cercano, el cual empezó a acariciar, primero, tocando los bordos y luego concentrándose en tu pezón, el cual frotaba levemente, hasta que lo tomó entre sus dedos, jugando con él, aprontando y jalando un poco, observando tu reacción favorable a sus caricias. Eso te excitó y provocó un nuevo orgasmo que mojó nuevamente mi pene y muslos, mientras mantenías tus movimientos de cadera para seguir proporcionándote placer al cogerte mi pene de esa forma única, tan tuya.

    Momentos después subió su mano, acariciando tu hombro. Lo que aprovechaste para tomar sus dedos y llevarlos a tu boca, frotando tus labios primero y luego metiendo dos dedos recibiéndolos con tu lengua para luego rodearlos con tus labios, simulando una rica mamada. El mensaje era más que contundente. Lo soltaste y te inclinaste, sin dejar de cogerte mi pene, para besarme con esa pasión que te caracteriza, cuando ya tenemos a alguien cercano para gozar con nosotros. En eso estábamos, cuando vimos que nuestro nuevo amigo se acomodó para poner su ya entonces muy duro miembro a través de la apertura del muro más cercana a tu cuerpo. Tu mano no dudó en tomarle su pene y masturbarlo despacio, frotarle la punta, sacarle un par de gotas de líquido preseminal, recogerlas con tus dedos y saborearlas en tu boca.

    La pasión era desbordante y más que comprensible. Te giraste un poco, y doblando tu torso, acercaste tu boca a la punta de su pene que ya mostraba otra gota más, misma que apuraste a tomar con tu lengua.

    El podía observar todo y comenzaste a recorrer su ya duro y ancho pene con tu lengua y tus labios, cubriendo cada espacio que sobresalía del muro. Regresaste a la punta, sentiste una nueva gota asomando por su orificio y la recogiste en tu lengua para saborearla. Todo ello sin dejar de cogerte mi pene que estaba a nada de explotar al observarte atender ese otro pene con tu maravillosa forma de dar sexo oral.

    Regresaste a besarme para decirme que lo querías en el cuarto y te dije que le pidieras entrar. El ánimo era total y el momento propicio. Regresaste a besarle y chupar su pene con intensidad y pasión, dejando que te comenzara a coger la boca en esa posición, lo que te agrada de sobremanera. Lo detuviste un poco después y le hiciste señas para que accediera al espacio. Cruzó el umbral de la puerta y se subió a la cama, para acercar de nuevo su pene a tu boca, pero ahora tú incorporada, montando mi pene, pero mostrándote bella, sensual y deseosa de tener otro pene más para disfrutar del momento. Tus labios se abrieron para él y guio su ya muy duro y mojado miembro al interior de tu boca. Yo desde abajo podía apreciar cómo entraba y salía ese duro miembro, y cómo lo tomabas para lamerlo en toda su extensión y llegar hasta sus testículos, los cuales no dejaste fuera de tus caricias orales.

    No dejabas de hacer contacto visual con él para observar sus reacciones y sus gemidos no se hicieron esperar. Estabas a nada de hacerlo venir y eso te excita mucho. No dejaste que saliera de tu boca y lo pegaste más a ti para recibir su semen en tu lengua y labios. Lo soltaste por momentos y le alcanzaste a decir: vente ya en mi boca. Acto seguido, sus descargas no se hicieron esperar, llenando tu cavidad bucal de su semen, que apuraste a saborear y tragarlo, así como dejar que una parte se depositara en tus labios y usar su punta para esparcirlos en tus mejillas y boca.

    Fue algo extraordinariamente excitante, que te provocó un intenso y más largo orgasmo, con mi pene dentro de tu ardiente vagina. Tu cuerpo temblaba mientras los estertores no dejaban de producirse en ti.

    Te pusiste a lamerlo, masturbarlo y sacarle hasta la última gota, pero sabíamos que habría mucho más.

  • Con la misma moneda (parte 3)

    Con la misma moneda (parte 3)

    Fuimos a tomar hasta que no pudimos más, él tomaba por el dolor que le causaba el que su esposa le hubiera pedido el divorcio, y yo tomaba, por la rabia de no haber terminado de ver como se la cogían esos dos negros.

    Pasado unos días, me enteré que mi amigo había intentado matar María, al parecer él la encontró en su habitación y esta vez, ella estaba con tres hombres que había con ella lo que se les viniese en gana.

    Uno le dio verga por la boca, mientras que los otros dos le rellenaban el culo y su concha, está ves sus gritos no sonaron, solo parecían ser gemidos lanzados entre susurros, pero eran igual de ardientes como lo son los gritos de una mujer siendo clavada como una puta.

    Según cuenta mi amigo, ¿ suena hipócrita, verdad? Decir mi amigo, luego de ser uno de los tantos que han disfrutado del cuerpo de su mujer. Él dice: que llegó esa tarde antes de lo normal, debido a que no podía concentrarse por qué en su mente rondaba, la petición de divorcio y justo esa mañana, esa petición se materializó, con la llegada de un sobre a su oficina, un sobre que contenía los documentos que él debía firmar, para que se realizara el divorcio oficialmente. Eso fue como recibir un balde de agua helada sobre su cara, y así estuvo intentando realizar su trabajo, como si no pasará nada.

    Pero así de las cuatro de la tarde no soporto más, debía regresar a casa y conversar el tema con la esperanza de dejar el divorcio sin efecto. Pero al llegar a casa, el solo quería morir, al entrar a casa, sin que su mejor lo sintiera llegar ¿Como pues podría sentirlo? si estoy seguro que el ruido de sus nalgas al ser penetrada no le dejaba oír nada, sumado a eso el dolor de una verga entrándole por el culo, y una verga en su boca, no le dejaban espacio para concentrarse en sentir si alguien llegó.

    Él se volvió loco en ese instante y cogió su arma, que tenía escondida detrás del televisor de la sala y así volvió a la habitación para encarar esa situación.

    ¿Por esto me pides el divorcio? Maldita puta

    Y de un brinco, María se safo de las tres vergas que se estaba comiendo, y dando gritos ahora de desestabilización, le decía que baje el arma y no vaya a cometer una locura, les grito a los tres que se largaran de su casa, y ellos como pudieron agarraron sus prendas de vestir y se fueron, saliendo de la casa, como alma que se lleva el diablo.

    Entonces él se acercó hasta ella poniéndole la Pistons en su frente, y le decía repetidas veces, eres una maldita puta.

    Ella llorando le rogaba que dejase el arma y que ella desistiría del divorcio, pero él le dijo ¿Y para que te quiero ahora? Esta no ha de ser la única vez y estos no han de ser los únicos que te han cogido.

    Pues no le dijo ella, y la muy pendeja le dijo, el primero en coger conmigo, luego de que nos casamos. Fue tu mejor amigo, aunque de mejor amigo no tenía nada.

    Fue cuando oí mi celular timbrar y era una llamada de mi amigo, le contesté y muy sereno me dijo: compadre, te invito a cenar en casa .vente para conversar y así lo hice, llegue a su casa y al entrar sin tocar la puerta, puesto que los tres que salieron como almas que se lleva el diablo, pude verlo con su arma pegada en la cabeza de ella, mientras que de algún modo él había convencido que ella le chupaba su verga. Al ver esa escena hice como que me daba vuelta para no verlo, y él me dijo: ¿ahora te haces el que no te gusta verla así? ¿pero cogértela si te gusta, verdad cabrón?

    Continuará…