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  • Un tropezón con final feliz (3)

    Un tropezón con final feliz (3)

    Después de pasear unas tres horas por el centro de la ciudad y tomar algo en una de las terrazas, entraron en un restaurante donde ella dijo que no había estado nunca, el lugar era de un ambiente agradable y estaba bastante concurrido, el responsable de la sala se acercó a ellos y preguntó si serían dos, Eduardo respondió que sí. Le siguieron a una mesa y se sentaron, el metre les entregó dos cartas y se retiró.

    -Pide lo que quieras, invito yo esta noche.

    Cristina ojeó la carta y tras echar un vistazo la cerró.

    -Elige tú por los dos mi señor, comeré lo que tú me pidas.

    Eduardo sin levantar la vista de la carta dijo.

    -Perfecto mi zorrita, pediré por los dos.

    El metre se acercó y Eduardo hizo el pedido. Acto seguido se acercó un camarero y les sirvió el vino que habían pedido. Poco a poco el servicio traía los entrantes que después dieron paso a la cena y tras ellos el postre. Cristina había llegado a su límite de beber con sus tres copas, Eduardo no dijo nada pero le llenó la copa una vez más. La conversación iba de un tema a otro como si fuera la primera vez que estaban juntos. Con el café Eduardo le dijo que se acercara a él y lo besara en la boca, ella obedeció, un beso largo y ardiente hizo que algunos comensales los observaran de reojo. Tras el beso ella se sentó y Eduardo pidió la cuenta, salieron del local y el fresco de la noche los abrazó, después de alejarse unos metros del restaurante, Eduardo la aprisionó contra una pared y comenzó a besarla, una de sus manos estrujaba uno de los pechos de Cristina que notaba como se excitaba por momentos, algunos transeúntes pasaban mirando a la pareja como se dejaba llevar por el deseo. Eduardo se separó, pasearon un rato y llamó un taxi, regresaron al hotel y en el ascensor continuó besándola y metiendo la mano bajo la falda, el coño de Cristina ya emanaba fluidos de la excitación, separaba las piernas cuando la puerta del ascensor se abrió, por suerte para ellos no había nadie en el descansillo, llegaron a la puerta de la habitación y Eduardo la abrió, entraron y sin encender las luces la llevó al balcón.

    -Espera aquí zorrita.

    -Sí mi señor.

    Eduardo volvió con unas cuerdas y le ató las manos a la barandilla, ella miraba hacia el exterior, la iluminada ciudad era testigo mudo de lo que le estaban haciendo, pero ella estaba disfrutando, Eduardo le quitó la falda y le bajó las bragas, besó y mordió su trasero como si no hubiera cenado, lamía su oscuro agujero y mordía las nalgas con un frenesí que a ella le excitaba y provocaba que su coño deseara ser follado, tras un rato así, Eduardo se levantó y le desabrochó la blusa, hizo lo mismo con el sujetador, desde atrás jugaba con sus pechos y apretaba sus pezones hasta que ella gemía de dolor, cogió su cabello y echó su cabeza hacia atrás, mordió su oreja y le comió el cuello, la besó. Cristina no podía más, lo deseaba dentro de ella, quería sentir la polla de su amo en el interior de su cuerpo, quería ser follada por su amo. Eduardo por su parte, iba de un lado a otro de su cuerpo, cuando llegó a su coño le apretó el clítoris, a continuación lo frotó con tres dedos de arriba abajo. Cristina creía que se iba a correr y el paró, volvió a su culo, orejas, cuello, pechos, y de nuevo a su coño, repitió lo mismo que instantes atrás, apretó su clítoris y lo frotó, Cristina no podía más cuando de repente sintió como el látigo le golpeaba con relativa firmeza su trasero, varios azotes antes de subir a su espalda, comenzó a sentir algo de dolor, pero el nivel de excitación era superior. Eduardo se detuvo y acarició su cuerpo, besó su espalda y la besó en la boca.

    -¿Eres mi puta?

    -Sí, mi amo.

    -¿Eres mi zorra?

    -Sí, mi señor.

    Eduardo volvió a azotar su trasero, tras varios azotes dejó el látigo en la hamaca y se colocó detrás de Cristina, con su cuerpo pegado a ella pasó su mano por su coño, lo acariciaba y le metía los dedos, la acción era continua, el cuerpo de Cristina estaba ardiendo, sin verlo, Eduardo se sacó la polla y se la metió, ella separó sus piernas y disfrutó de tenerlo en su interior, no la follaba, solo estaba dentro de ella, la que no dejaba de moverse era la mano de Eduardo que continuaba frotando su coño.

    -¡Me corro mi amo! ¡¡Me corroo!!

    Cuando su cuerpo dejó de agitarse, Eduardo se separó y le puso los dedos en la boca.

    -¡Chúpalos! Ella obedeció, Eduardo repitió la operación tres o cuatro veces. Ella notaba el sabor salado de sus íntimos fluidos mientras seguía atada a la barandilla, indefensa pero feliz con el orgasmo que le había proporcionado su señor. La luz de la ciudad medio iluminaba sus cuerpos, Eduardo salió del balcón y volvió con dos copas, las dejó sobre la mesita y desató a Cristina, ella no pudo evitarlo y se lanzó a su cuello para abrazarlo, él se dejó hacer.

    -¡No te vayas nunca mi señor!

    -De eso precisamente quería hablarte mi zorrita. Ella se separó y lo miró con una expresión expectante.

    -Dime amo.

    -Verás, en un principio pensaba marcharme mañana al mediodía, la idea era pasar tres días aquí y otros tres en Toledo. Ella escuchaba casi sin pestañear. Pero la verdad es que no tenía previsto conocerte, solo quería conocer un poco tu ciudad y ahora tengo mis dudas sobre que hacer, el caso es que tengo la reserva hecha en el otro hotel. Ella le puso un dedo sobre los labios.

    -Mi señor, yo no quiero que te marches, has cambiado mi vida y mi forma de ser, si para ayudarte a decidir tengo que ser más puta, más zorra o más esclava, lo haré encantada pero no te vayas aun. Él la miró con una ligera sonrisa.

    -¿Estás segura de lo que dices?

    -Completamente mi amo, compruébalo ahora mismo si quieres.

    -¿Quieres decir por ejemplo que si llamo al camarero y te pido que te lo folles delante de mí lo harías?

    -Si tú me lo pides lo haré.

    Eduardo se acercó a ella y le acarició la mejilla, acto seguido le dio una bofetada que ella aguantó sin rechistar. Está bien puta, me quedo tres días más. Ella mostró una sonrisa de satisfacción.

    -¡Gracias amo!

    -No me las des, me cobraré con tu cuerpo. Eduardo llamó al hotel de Toledo y anuló la reserva delante de ella.

    -Vamos dentro que te quiero follar por el culo.

    -¿En la mesa o en el sillón?

    -En la mesa. Ella se adelantó como una perrita juguetona y se colocó dispuesta a ser enculada. Primero quiero que me la chupes zorra, ya te la meteré cuando yo quiera.

    -Si mi señor. Cristina comenzó a chupar esa polla que la volvía loca y que había ayudado a su transformación de una señora recatada a una puta esclava y lo mejor es que no se arrepentía de nada. Eduardo notaba como su zorra había mejorado y mucho en el arte de las mamadas, la levantó y le dio unas bofetadas.

    -Ahora dame tu culo. Ella se colocó en posición y Eduardo le mojó el culito con su saliva, también mojó su polla antes de entrar en ese cuerpo que lo esperaba con deseo, la penetró lentamente, quería hacerlo sin prisas, disfrutar de su puta esclava, la metía y la sacaba suavemente, Cristina comenzó a gemir, Eduardo iba a ser suyo tres días más y su cuerpo lo iba a disfrutar. Eduardo seguía follándola, cogido a sus caderas entraba y salía de su cuerpo a placer, su ritmo se aceleró hasta que le dijo.

    -¡Voy a correrme zorra!

    -Sí, córrete en tu esclava mi amo, déjame tu leche en mi interior. Eduardo dio los últimos envites con más fuerza mientras eyaculaba en su culo, cuando terminó se separó y la dejó un momento sobre la mesa, cogió uno de los consoladores anales y se lo introdujo como si fuera un tapón.

    -Quédate ahí. Cogió el teléfono de la habitación y pidió una botella de cava, le pidió a la recepcionista si la podía subir Luis, ella le dijo que sí. Unos minutos después tocaban a la puerta. Cristina esperaba cualquier cosa, pero estaba dispuesta a todo. Eduardo abrió la puerta y Luis apareció con una botella y las tres copas que había pedido.

    -Hola Luis, pasa. El camarero mostró una sonrisa y entró, no podía creer lo que veía, aquella mujer estaba apoyada sobre la mesa desnuda y con un consolador en el culo.

    -Sirve tres copas de cava.

    -Sí señor. Abrió la botella y sirvió las tres copas.

    -Deja una al lado de la señora. A ella le gustó oír como la había llamado, Luis obedeció, no sabía que esperar en esta ocasión después de lo que ya había pasado en la última visita, dejó la copa al lado de Cristina y esperó instrucciones. Eduardo se colocó delante de ella con su copa y la miró, ella adivinó la pregunta que él no hizo y asintió con la cabeza.

    -Verás Luis, quiero que te la folles por el culo. Luis tosió un poco y aceptó. Se acercó a ella y se desabrochó el pantalón, se bajó el slip y se tocó la polla hasta que se le puso dura que no tardó nada dado que todo aquello le excitaba. Le acarició el culo cosa que Cristina agradeció en silencio que no fuera tan rudo. Luis le sacó el consolador y se la metió toda sin darse cuenta que casi toda la leche de Eduardo seguía dentro, la folló con fuertes envites, le cogió los pechos pero Eduardo le dijo que no podía. Cristina se sintió extrañamente protegida por su señor. Luis obedeció y continuó dándole caña por detrás, Cristina comenzó a Gemir mientras miraba a su amo, Eduardo le devolvió la mirada sin inmutarse, contemplaba la escena en su totalidad como quien mira un cuadro. Luis gimió mientras se corría, cuando terminó, dejó caer su cuerpo sobre la espalda de Cristina, esta aguantó en silencio mientras oía la agitada respiración de Luis como volvía a la normalidad, no había dicho nada desde que el camarero había entrado en la habitación y continuó en silencio.

    -Sepárate de ella y vuelve a ponerle el consolador, vístete y hasta la próxima. Luis obedecía en silencio agradecido de aquel polvo que había pegado por sorpresa. Salió de la habitación y en la puerta se volvió y dio las gracias. Eduardo cogió un plato y a su esclava, Cristina estaba alucinada de tener la leche de dos hombres en su culo.

    -Agáchate como si fueras a mear y deja que toda la leche caiga en el plato. Ella obedeció y cuando calculó que ya estaba toda se lo dijo.

    -Creo que ya está mi amo.

    -Bien, pues ahora bébetelo todo puta. Cristina inclinó el plato sobre su boca y dejó que el semen de dos hombres cayera en el interior de su boca a la vista de Eduardo, se lo tragó y notó que aún estaba caliente, se pasó la lengua por los labios y esperó órdenes. Eduardo se acercó y la cogió por el pelo.

    -¿Estás segura de que quieres seguir siendo mi puta esclava?

    -Lo estoy mi amo, soy tuya para lo que tú desees. Eduardo le dio una bofetada y la besó. Ahora voy a fumarme un cigarro y tú te vas a tocar el coño hasta correrte.

    -¡Como tú ordenes mi señor! Ella se acomodó en el sillón dispuesta a darse placer, que lejos parecía la última vez que se lo pidió y ella estaba insegura de hacerlo, ahora era mucho más puta y dispuesta a obedecer sin rechistar como una buena esclava. Eduardo por su parte, se sentó en el sofá y comenzó a prepararse uno de sus cigarros, lo encendió viendo como ella se tocaba el coño y separaba sus labios vaginales para acceder mejor a su clítoris, se metió dos dedos y se follaba a sí misma, su lengua lamía sus labios. Cuando Cristina comenzó a sentir el placer que le proporcionaban sus dedos, Eduardo dejó el cigarro en el cenicero y cogió un consolador, se acercó a ella y con delicadeza se lo metió hasta el fondo, la besó y volvió a sentarse. Ella notó como el consolador la penetraba y su placer aumentó, sus dedos se centraron en su clítoris, sus gemidos eran cada vez más fuertes y ya no miraba al suelo, lo miraba directamente a los ojos. Eduardo le devolvía la mirada, tranquilo desde su posición, seguro de sí mismo, cosa que a ella le excitaba. Eduardo apagaba el cigarro justo cuando ella le dijo esas palabras que a él tanto le gustaba oír.

    -¡Me corro mi amo! ¡¡Me corroo mi señor!!

    Eduardo la contemplaba mientras sus espasmos se mitigaban, bebió un trago de su copa y guardó silencio al igual que ella. Un rato después Eduardo dijo que se diera una ducha y que se acostara, ella se levantó del sillón y al pasar por su lado lo beso con ternura, agradecida y satisfecha. Él le devolvió el beso y se quedó en el sofá. Cuando el sonido del agua cesó, Eduardo se duchó y luego se acostó al lado de Cristina, ella se acurrucó en el cuerpo de él y no tardaron en quedarse dormidos…

  • Fin de semana perfecto con mi madre (parte 1)

    Fin de semana perfecto con mi madre (parte 1)

    Todo empezó un fin de semana del mes de junio.

    Localización: Chalet individual, en urbanización a las afueras de la ciudad, totalmente privado, no se ve nada desde el exterior, una sola planta 5 habitaciones 3 cuartos de baño, piscina y zona de césped.

    Protagonistas:

    Estrella, mi madre, 43 años, viuda desde hace 8 años, cuerpo magistral de gimnasio. Pechos firmes de niña de 20 años, muy liberal, dentro del recinto de confort de nuestra vivienda, o en cualquier sitio, creo que es un poco ninfómana.

    Administradora Única de la empresa que dejo mi padre a morir.

    Miguel, mi padre, fallecido hace 8 años en un accidente de circulación, tenía entonces 38 años, dejaba a mi madre viuda muy joven pero sin ningún problema económico, la empresa con una facturación 2,5 mm al año, y entre plan de pensiones, fondos, saldos en cuentas personales, acciones y seguros de vida y de accidente más la indemnización del accidente era más 1,5 millones, pero la parte que nos corrresponderia a mi hermano y a mí no la podríamos utilizar hasta cumplir los 25 años de edad, nombrado como albacea a su amigo Rafael y a mi madre, mancomunadamente, después describiré la relación entre mi padre, Rafael y mi madre.

    Carlos, mi hermano, 23 años, casado hace ocho meses, dejo embarazada a su novia, último año de carrera ADE, trabaja y se prepara para llevar la empresa de mis padres y aliviar del trabajo a mi madre, 170 cm. De alto, delgado, pero nada especial creo que es un poco gilipolla.

    Catalina, Cata, en una escala de 0 al 10 la mujer de mi hermano, cuerpo 10, cara 10, manipuladora 10 cerebro 0, cultura 0, modales y saber estar 0, antigua cajera de supermercado, abortó en una isla del Caribe en el viaje de novio, los dos se han instalado en la casa.

    Tata, de nombre Ana, unos 55 años, con nosotros al año de nacer mi gilipolla hermano, asistenta de hogar, cocinera, lavandera, planchadora, niñera e iniciadora del sexo en mi hermano Carlos, a los 15 años de éste, con el consentimiento de mi madre, al poco del fallecimiento de mi padre.

    Juan, yo mismo, 18 años, último de bachillerato, estudiando para la selectividad, quiero ser médico, cirujano, no creo que tenga problema con la nota de corte, ya que en bachillerato llevo un 9,8, aun así, me machaco en la biblioteca todos los días, cuerpo 175 cm. 65 kg muy musculoso, también me machaco en el gimnasio, activo en lo sexual, pero no con la frecuencia que quisiera, aunque aún no he dado con la persona idónea para una relación más seria, ni la quiero, aún tengo 18 años y muchos coños me esperan, pero de verdad el cuerpo que admiro y deseo es el de mi madre.

    Rafael, encargado general de la empresa de mis padres, socio con el 10% de dicha empresa, amigos de ellos desde la época del instituto, ya luego explicare su historia en la familia.

    Bueno después de las presentaciones empiezo con el relato de este primer finde de la relación madre-hijo.

    Viernes, 16 de junio del 2023, 7:30 suena el despertador, hay que estar temprano en la biblioteca o te queda sin sitio ya que los exámenes están cerca.

    Me levanto y entro en la ducha y compruebo que no sale el agua caliente, aunque hace ya caló me gusta la primera ducha dármela con aguan muy caliente, salgo con una toalla alrededor de la cintura y como no tengo tiempo de ver que pasa me dirigí a la habitación de mi hermano, llamo a la puerta y me abre Cata, pregunto por él y me dice que hace 30 minutos que se fue para la universidad haber sin le da un buen empujón al proyecto de fin de carrera, le pido permiso para usar su baño ya que mi ducha no funciona y mi madre nos tiene prohibido a todos de la casa que entremos en el suyo, me abre la puerta y me dirijo a la ducha, ella llevaba una camiseta de tirante sin sujetador y unas mini bragas, me dijo que mientras tanto se iba a tomar un café a la cocina sentí cerrar la puerta de la habitación, cuando salí de la ducha sin nada puesto ya que creía que estaba solo y con el vapor que generó el agua caliente, no me di cuenta que Cata estaba sentada en la cama mirándome y dijo:

    Coño, tu padre no repartió bien los genes lo que tu tiene ahí abajo lacio no lo tiene tu humano ni en su mejor esplendor, vaya pedazo de polla, como será cuando este arriba.

    Me quede muy cortado con las palabras de Cata, me tape con la toalla y se dirigí a la puerta en eso ella me dio un manotazo y de un tiro me quito la toalla.

    – Cuñadito me tiene que pagar el servicio de ducha, así que ven para acá te voy a dar una mamada como nadie te ha mamado esa polla, así veo hasta donde llega.

    Me cogió la polla que ya empezaba a crecer y se la metió en la boca y allí fue creciendo, creciendo hasta que le dio una arcada ya que la tenía metida toda, se la saco y la miró.

    – Joder Juanito, eso debe medir 25 cm o más, que maravilla para mi boca.

    Se la volvió a meter y empezó a mamarla con una sabiduría impresionante, aunque eran la primera vez que me mamaban la polla, al poco empezó a darme bocaditos y meter la lengua en la uretra, esta chica ha mamada un monto de polla para tener esta habilidad, pensé, pero ya no me dio más tiempo de pensar y empecé a soltar leche, quise quitarle la cabeza de mi polla pero con un empujón con sus manos en mi culo se la trago más todavía bebiéndose todas la lechada que solté, cogió un pañuelo de papel y se limpió y después con su lengua limpió la punta de mi polla dejándomela perfectamente rosada y limpia, hice el intento de irme. Donde va tú, ahora me toca a mí gozar dentro esa polla, me echo en a la cama y se puso arriba clavándosela totalmente en su coño, no te preocupe tomo pastilla a escondida de tu hermano, no quiero volver a quedarme embarazada por ahora y cabalgó como si la estuvieran siguiendo unos apaches en una película de vaqueros, se corrió por lo menos tres veces antes de que mi polla volviera a vomitar otra lechada que quedo dentro de ella.

    – Ea cuñado ya te puedes marchar, espero que esto se repita más veces, esa polla no se puede dejar sin usar.

    Sin decir nada ya que todo eso me cogió de improviso y creo que en todo momento no abrí la boca, me fui a mi habitación me vestí, me tome en la cocina un café y le dije a la Tata que avisara al fontanero haber que pasaba con mi ducha, esperando que hoy mismo quede solucionado y no tener que pagar otro peaje de ducha a mi cuñada, aunque la verdad es que con ese cuerpo y esa mamada no me importaría, pero al gilipolla de mi hermano no que quería ponerle los cuernos, ya habrá otros que se los pongan.

    Me fui a la biblioteca y de pura casualidad encontré un sitio, a eso de la 13.30 me vibró el móvil, era mi hermano que estaba abajo, que fuéramos a comer junto que quería hablar conmigo, bajé la escalera un poco asustado ya que a lo mejor la puta de su mujer le había contado algo. Pero no fue así solo quería comer conmigo contarme lo que esa noche iba a proponerle a mama, piensa compra un piso con zona comunes de pádel, tenis, piscinas, en la parte norte de la ciudad, esta obra acaba de empezar y terminara dentro de dos años, cuando cumpla los 25 y pueda coger la herencia de papa, pero antes había que dar 70 mil euros de entrada y unos pagos de 50 mil euros hasta la entrega de llave, el piso tiene un costo de 275.000 euros. A mí me pareció bien y creo que a mama mejor con tal de quitarse lo ante posible a Cata del medio, ya sabe que no es de su agrado, le dije. El me contó que la única condición que Cata le puso es que desde Julio a septiembre nos vamos al chalet, a pasar el verano.

    Pensé que a mi madre no le iba a gustar esa condición, pero ella es inteligente y lo arreglará.

    A las 7:30 salí de la biblioteca cogí el autobús y me fui al polígono industrial para que mi madre me llevara a casa ya que los trabajadores acababan a la 3 de la tarde, pero ella y Rafael se quedaban hasta las 8 para preparar el trabajo de la próxima semana.

    Llegué a la puerta de entrada y estaba abierta, entré dirigiéndome hacia la zona de las oficinas y al llegar me quede paralizado, estaba viendo como Rafael se estaba follando a mi madre, en el sofá del recibidor, incluso escuchaba sus gemidos, Rafael me vio, yo le hice señal de que me iba y que no digiera nada.

    Me fui al bar que estaba enfrente de la fábrica, ha esperar que salieran ya le daría una excusa por qué no había entrado.

    Al rato salieron los dos y fui a su encuentro, diciéndole que al entrar vi al sobrino de Rafael tomando unas cañas con otros empleados y me junte a ellos.

    Rafael me envió una sonrisa y yo otra, me cae muy bien este tío y no me importaría que tuviera algo más serio con mi madre.

    Rafael se despidió hasta el lunes y yo me metí en el coche con dirección a casa, ella me pregunto si había entrado en la fábrica, yo le contesté que no, había abierto la puerta, pero luego me fui al bar, es que sentí un ruido, dijo ella, bueno para casa a cenar y descansar.

    Llegamos a casa y ya estaba el gilipolla de mi hermano allí con su mujercita, en las hamacas del jardín, los dos casi en pelota, la verdad, antes no me había fijado bien, pero la tía tiene un cuerpo y unas tetas muy muy bonito, así engatuso al gilipolla de mi hermano.

    Después de cenar Carlos se fue a hablar con mi madre por el tema del piso y yo me quede con Cata en el jardín, la puta me hecho mano a mi polla, diciéndome que lo de esta mañana había que repetirlo, se me hace la boca agua pensando en ese pollón metido entre mis labios, dijo. Para no comprometer mas el asunto le dije que no podía ser que no iba a ponerle los cuernos a mi propio hermano, así que me voy a la cama.

    Me metí en mi cuarto, la ventana daba al jardín a la zona de las hamacas, y escuchen hablar a mi madre con Cata, le estaba afeando su comportamiento y su falta de ayuda en la casa, que la Tata estaba ya cansada de ir detrás tuya recogiendo toda la mierda que deja y Cata le respondió.

    – Venga suegra no me dé más la vara, te prometo que me comportare bien y procurare hacer algo en la casa, anda se buena con tu nuera quítate el tanga y déjame que te coma ese coñito tan bonito que tiene.

    Yo me quede alucinando cuando escuche esas palabras de Cata, pero más cuando mi madre se quitó el tanga abrió la pierna y cogiendo del pelo a Cata le metió la cara en su coño, ahí ya casi me da un infarto, hace poco la veo follando con Rafael y ahora la mujer de su hijo le estaba comiendo el coño, que clase de madre o ninfómana tengo,

    Sentí sus suspiros y gemidos, hasta tres veces, se corrió tres veces en la boca de su nuera, eso era alucinante, me eché en la cama mi polla me iba a estallar y cuando las dos se fueron a sus habitaciones me tuve que hacer no una sino dos pajas para calmar mi excitación,

    Al otro días, sábado, decidí no ir a la biblioteca y me levante tarde sobre las 10 de la mañana, me puse el bañador de licra para natación y me fui a tomas café a la cocina, cuando estaba sentado en el taburete apareció mi madre que venía de bañarse en la piscina, solamente con un tanga tan pequeño que por delante se metía por los labios de su coño y por detrás desaparecía en la raja de su culo, y por arriba solo sus dos inmensa tetas con unos pezones de 2 cm cada uno tieso del agua fría de la piscina, no me di cuenta que mi polla creció mas todavía ya que no se había bajado del todo en la noche y el capullo se había salido por arriba del bañador.

    – Niño tapate eso que se te está saliendo toda la polla por el bañador.

    – Y que quiere si solo verte así se me pone a 100, ponte por lo menos una camisita y además después de lo de ayer esta no se ha bajado en toda la noche.

    – ¿Qué paso ayer para estar así?

    Yo al principio no quise decir nada, pero ella me miró se acercó a mi tan junto que pego sus pezones en mi espalda, y le conté todo, la mañana con Cata, como la vi follando con Rafael y la comida nocturna de coño de su nuera.

    Solo dijo ah es eso vale ya hablaremos, anda metete en la piscina el agua esta fresquita y te ayudara a bajar tu polla.

    Me puse a nadar en total cerca de 1000 metros, 100 largos de piscina, salí me duché allí mismo y me tumbe en la hamaca al sol, me quede dormido, pero un rato después sentí una presión fuerte en el capullo, baje la cabeza y vi la melena de mi madre que tenía su cara entre mis piernas comiéndome el capullo de mi polla que me salía por el bañador, quise levantarme, pero un tortazo en mi muslo me hizo quedarme quieto, me dijo mejor dicho me ordenó que levantara el culo para quitarme el bañador, así lo hice, levanto la cabeza y me sonrió y me dijo ahora compara esta mamada con la de Cata.

    Se metió toda en la boca y empezó a mamar, morder, chupar, todo con una buena técnica, metía la lengua también el frenillo, en la uretra, hasta que mi polla ya empezó a soltar ese liquidillo pre-semen, entonces mi madre se la saco y me pajeo un par de veces y salió un chorro cayéndole todo en sus tetas. Y ahora compara me dijo ella, pues Cata se tragó toda la leche, le dije, todo llegara, todo llegara y se fue riéndose.

    Poco después me mando que fuera a su cuarto que mientras se vestía, iba a comer con sus dos amigas Elena y Carmen, me explicaría la historia de Rafael.

    Yo todo intrigado fui rápidamente, me tumbe en la cama y antes de hablar me dijo que en su cuarto se entraba totalmente desnudo, salí me quite las calzonas que tenía puesta y volví a entrar en su habitación.

    Y empezó hablar.

    Ante de nada, lo de ayer me lo dijo Rafael, aunque tu le dijera que se callara, entre él yo no hay secretos.

    Miguel, tu padre, Rafael y yo, estábamos estudiando en el mismo instituto de FP, tu padre cuarto de administración de empresas Rafael, cuarto de soldadura y fraguas yo primero de Secretariado, allí empezó nuestra amistad, salimos siempre juntos, algunas veces con otros chicos y otras los tres solos.

    Acabó el curso, tu padre se fue a la Universidad a hacer un master de gestión de clientes ahora se llama marketing, y empezó a trabajar ya en jornada completa en la empresa que antes era de tu abuelo, tenia 10 empleados y poca facturación, Rafael entro a trabajar en un taller de fraguas e hierros en el mismo polígono industrial, yo seguí en el instituto me quedaba todavía dos años de estudios.

    Un año después empezando el tercer año de secretariado, tu padre, con la presencia de Rafael como testigo, me pidió que fuera su novia, entregándome un anillo de plata de poco valor material, eso no corto la amistad entre los tres, aunque yo me daba cuenta que Rafael también sentía algo más por mí, seguimos normalmente saliéndolo los tres a todo sitio, después cuando Rafael se retiraba, nosotros nos íbamos al coche o al almacén de tu abuelo a follar.

    Tu padre me presento a Miguel, tu abuelo, como su novia, él era un viudo reciente de más de 55 años, ya que se casó mayor, y cuando le dije que era lo que estaba estudiando, me propuso que tomara las clases por las tardes y que me fuera por la mañana a trabajar con ellos, necesitaba una persona en la oficina ya que se acumulaba el trabajo de facturación y además necesitaba una persona de confianza allí, yo acepté pero le dije que prefería jornada completa, en mi casa necesitaba el dinero, mis padres estaban pasando por una mala racha de trabajo y personal, tu abuelo aceptó encantado ya que me dijo, lo de media jornada era para que no dejara los estudios.

    Así fue como me fui quedando con todo lo relacionado con la oficina, y al salir del almacén estaba Rafael al lado para salir los tres a tomar unas cervezas, o solo nosotros dos cuando tu padre estaba de viaje.

    Una noche tomando unas cervezas en un bar del polígono, me confeso que él también estaba muy enamorado de mi pero que veía que yo lo estaba de Miguel, por lo que deje pasar el tiempo y tu padre me pidió se mi novio, yo en ese momento me acerque a él y le di un beso en la cara, por su sinceridad y lo buen amigo que era de los dos.

    Fuimos a cenar a un restaurante del centro, y después a una discoteca, nos pasamos los dos con las bebidas y acabamos follando en el piso alquilado de Rafael, al otro día, sábado, nos levantamos con unos dolores de cabezas espantoso y sin saber exactamente qué había pasado, y paso todo, follamos, nos besamos, nos mamamos mutuamente, vamos todo, tu padre me había enseñado bien hacer el amor.

    Rafael me pidió perdón por no poder contenerse, era lo último que quería hacerle a su amigo Miguel, yo me enfade y le dije que también debería estar arrepentido por ella y no solo por Miguel, me vestí y me fui de allí.

    Cuando llegue a mi casa mi madre estaba llorando, mi padre había sufrido un infarto esa noche y estaba en el hospital, fuimos rápidamente allí y cuando llegamos nos encontramos con la noticia de su fallecimiento, eso empeoro el estado de salud de mi madre ya que estaba muy mal después de tres años luchando con un cáncer de mamas. Duro seis meses nada más, en solo unos meses me quede huérfana de padre y madre y sin hermanos.

    Llame a tu abuelo desde el mismo hospital para informarle lo que había pasado y localizara a Miguel, con la sorpresa de quien me cogió el teléfono fue tu padre que acababa de llegar, le informe del acontecimiento, llamo a Rafael y se personaron los tres en el Tanatorio donde habían llevado a mi padre.

    Rafael me beso dándome el pésame y a la vez me pedio perdón por lo de esa noche y me dijo que no pensaba decirle nada a Miguel y así se quedó la cosa, estuve tres días sin salir de casa con mi madre, el jueves me incorporé al trabajo.

    Una vez fallecida mi madre, tuve que hacerme cargo con todos los gastos de la casa, alquiler, luz, comunidad, agua impuestos etc.

    Se lo comunique a Miguel y a Rafael que yo sola no podía hacerse cargo de dichos gastos, ellos quedaron en ayudarme hasta que se solucione las cosas.

    Pocos días después tu abuelo nos invitó a comer a los dos ya que quería proponernos algo. Fuimos a un restaurante lujoso de la ciudad y allí nos comentó que estaba enfermo de cáncer de hígado desde hacía 8 meses, con metátesis en pulmón y páncreas, sin solución y quería vernos casados, así lo hicimos en un mes nos estamos cansando en los juzgados siendo mi suegro y Rafael los testigos de la boda.

    Nos fuimos de luna de miel a un pueblecito de la costa no muy lejos de la ciudad ya que nos preocupaba la salud de mi suegro.

    A los dos meses de estar casado tu abuelo fallece, quedándose tu padre a cargo de la empresa. Esta funcionaba muy bien en tema de conseguir contratos y clientes ya que tu padre era un comercial de primera, pero en la fabricación, entrega de pedidos y llevar a los trabajadores estaba fallando mucho, se estaba pagado penalizaciones por pedidos entregados fuera de tiempo de contratos, así también se estaba perdiendo contratos ya casi firmados.

    Estuvimos hablando del problema y la solución era Rafael, ya era 2º encargado en la empresa que estaba trabajando, le ofrecimos un buen salario y el 10% de las acciones de la empresa, acepto inmediatamente, no solo por el tema económico, sino por trabajar con nosotros.

    Al poco tiempo se estabilizo la empresa produciendo mucho más que antes y volviendo a la normalización en las facturaciones, así como grandes pedidos de constructoras de gran calibre, tuvimos que contratar más personal y además nos quedamos con la empresa de hierro donde antes trabajaba Rafael.

    Me quede embarazada de Carlos y decidimos vender el piso de tu abuelo y comprarnos este chalet, no tuvimos que poner más dineros porque el piso estaba muy bien valorado, en el centro de la ciudad y con 120 m2 nos dio suficiente para la compra del chalet y la reforma que se tuvo que hacer.

    Nos mudamos aquí y claro alguien se tenía que quedar con Carlos mientras yo volvía después del parto a la oficina, así fue como encontramos a Ana, la Tata, estaba recién divorciada y con dos hijos, mellizos, de 14 años entonces tenía 32 años. 8 más que yo, pero es que los tuvo a los 18 años, ella se convirtió en el alma de la casa, niñera de Carlos y después de ti, asistente domesticas, planchadora, lavandera y orientación sexual de tu hermanos Carlos, ya que me confeso que a los dos meses del fallecimiento de tu padre y al querer consolarlo él le metió mano y ella se dejó, tendiendo varios encuentros después, la Tata creía que iba a montar en cólera y que la iba a echar ya que tu hermano solo tenía 15 años, pero lo que hice fue darle un abrazo y un beso y darle las gracias por todo lo que hacía con nosotros y en el tema de Carlos que siguiera hasta que uno de los dos dijera basta, lo que no quería era obligaciones de unos con otros, ella me dijo que sí que solo era sexual ya que a ella también le iba bien, y entre risas me comento como le enseñó mamar un coño, al principio quería comérselo como si fuera un pedazo de carnes, y en follar igual tenia ansia de correrse sin gozar del momento, todo eso le fui enseñando poco a poco.

    – Mama, ¿sigue teniendo esa relación con la Tata con el cuerpazo de Cata?

    – Pues creo que sí, se lo preguntaré a la Tata.

    Pues seguimos con Rafael, yo parí a tu hermano en el mes de enero y no volví a la oficina hasta mayo, cuando la Tata se hizo cargo de la casa, como las cosas iba tan bien decidimos que en vez de dar las vacaciones alternativamente a los empleados, cerraríamos 3 semanas en agosto y una semana en navidad, así que tu padre alquiló una casa a pies de playa durante la primera semana de Agosto en Tarifa, he invitamos a Rafael y a la pareja que entonces tenia, a la Tata le ofrecimos una paga extra más 15 días de vacaciones cuando volviéramos para que se quedara a vivir esa semana en el chalet y a cargo de tu hermanos.

    Ya la Tata se quedaba de vez en cuando con Carlos, algunos fin de semana cuando tu padre y yo salíamos a la caza de otras parejas, íbamos a pub de intercambios y allí ligábamos, cada uno se iba con la pareja del otro y algunas veces hacíamos hasta cuartetos, fallábamos como condenados, nos propusimos no follar mucho los día entre semanas, por tema de trabajo, y de sus viajes, así que los finde eran espectaculares, sexualmente hablando, nunca invitamos a Rafael en estas orgias, por eso le dimos esta encerrona de la playa.

    Eso fue una encerrona que decidimos entre tu padre y yo hacerle a Rafael para formar en la playa un cuarteto perfecto y estar follando a todas horas, pero fallo en parte el plan ya que la pareja de Rafael se fue esa misma mañana y rompieron las relaciones, a este tío no le duraba las novias nada.

    Cuando fuimos a recoger a Rafael, él nos explicó la situación y que no podria venirse con nosotras, tanto tu padre como yo le dijimos a la vez:

    – Que dice tú te vienes con nosotros que ella se joda si no ha querido venir.

    Así que subió a su casa a coger la maleta que ya tenía preparada y nosotros nos dijimos en vez de un cuarteto haremos un trio y solucionado el problema y estuvimos riéndonos hasta que el volvió.

    Llegamos a la casa alquilada en Tarifa, mientras tu padre fue a reservar mesa en el chiringuito de al lado. Yo saqué las ropas de la maleta, en un momento me puse el tanga y me fui al patio a darme una ducha, allí apareció Rafael con su bañador clásico y me miro con ganas de lanzarse sobre mí y le dije que me iba a la playa, solo tenía que abrir la puesta del patio y allí estaba, dile a Miguel que os espero en la orilla voy a bañarme.

    Dejé la toalla en la arena y me metí en el mar, las olas te cubría la cabeza, estaba maravillosa de fresca y estimulante con la movida del agua, al rato llegaron ellos dos, me cogieron cada uno de un brazo y me volvieron a meter en el agua, empezamos a jugar, me subía en la espalda de Rafael, clavándole todas mis tetas y pezones y el me agarraba por el culo, después hacia lo mismo con tu padre, la cosa se fue calentando y tu padre me cogió por la cintura se bajó el bañador y allí mismo me clavo toda su polla, Rafael esta súper excitado por esta follada que veía, solo de cintura para arriba ya que con las olas no dejaba ver mi coño ni la polla de tu padre, se corrió allí mismo y a mí me entro un orgasmo que tuve que meter la cabeza bajo el agua para que la gente no me viera la cara de satisfacción ni escuchara mis gemidos.

    Nos fuimos a descansar a las toallas de la playa, Rafael se quedó un poco más en el agua, seguramente para que no se le viera el nivel de excitación que tenía, al rato volvió y se tendió al lado mía, me dijo que desde que estuvieron en su piso no la había vuelto a ver desnuda y que estaba más buenas que entonces, me acerque a él dándole un beso en la cara, pero apretándole las tetas en su brazo.

    Al rato nos fuimos para la casa, al entrar y cerrar la puerta me quite el tanga y tu padre el bañador y nos metimos en la ducha del patio, llamamos a Rafael y este vino pero con el bañador puesto, al momento tu padre y yo se lo bajamos de un tirón, yo le cogí la polla y se la lave quitándole la arena que tenía, baje y me la metí en la boca mamándosela con toda mi fuerza, tu padre se retiro y se sentó en una silla para ver cómo me comía la polla de su mejor amigo. Empezó a soltar leche por todas partes llenando mis tetas, cara, boca yo seguía chupándosela hasta que salió la última gota, se la limpié con la lengua y al subir la mirada, vi una cara de satifaccion que no la había visto en ningún hombre que me había follado, ni siquiera en tu padre.

    – Ea se acabó vamos a ducharnos, vestirnos y vamos a comer que ya va a ser la hora de la reserva, aunque tu Estrella después de esta comida de polla poca gana de arroz tendrá, dijo tu padre.

    Y se puso a reír, nos contagió a todos y soltamos los tres una carcajada que se escuchó en toda la playa.

    Nos fuimos a comer y reservamos mesa todos los días para la comida, la cena la haríamos en el pueblo o en la casa.

    Llegamos de vuelta y nos fuimos a las habitaciones a descansa y dormir algo la siesta, al rato escuche que Rafael se había ido al salón, me levante y le pregunte que pasaba, que mi habitación no tiene aire y le está dando el sol y es un horno.

    Eso tiene solución ya, llame a Miguel y entre los tres trasladamos la cama de Rafael a nuestro cuarto que cabía perfectamente y allí si había aire acondicionado y dormimos la siesta los tres juntos.

    Fui la primera que se despertó y vi a mi derecha a tu padres desnudo totalmente y a mi izquierda a Rafael, se había acostado también en pelota, pareces que la mamada de ante le había envalentonado, cogí con mucho cuidado la polla de los dos y empecé a masturbarlos despacio bajándole el capullo y subiéndoselo, tu padre ni se inmuto, estaba ya muy acostumbrado a que le hiciera eso, Rafael empezó a moverse algo, no sé si se despertó o fingió que estaba dormido, el caso es que hasta que no subir el ritmo de la paja no se despertaron los dos.

    Ya era hora bellos durmientes, dije, haber ponerse de acuerdo quien me va a comer el coño ahora mismo, mi padre miro a Rafael y él dijo que no, así que empezó tu padre a cómemelo, antes le dijo a Rafael que trajera el tarro de crema, ya era hora que Estrella sepa nuestro secreto, yo me quede con cara de tonta sin saber de qué estaban hablando, Rafael vino y se juntó se polla con dicha crema y tu padre me dijo que en vez de comerte el coño te iba a follar, me metió toda su polla de una vez ya que yo ya estaba chorreando, y que fue mi sorpresa cuando Rafael se acercó al culo de tu padre y empezó a fallárselo, yo me quede sin aire viendo esa situación y al rato tuve el orgasmo más grande que he tenido en la vida, fue uno nada mas pero hasta perdí el conocimiento durante unos segundo, el placer de ver a tu padre follado por Rafael, fue más que el propio orgasmo que me dio la follada de tu padre. Tanto tu él como Rafael acabaron a la misma vez tu padre dos orgasmos uno por mi coño y otro por el culo follado que Rafael le inundó de semen.

    Nos quedamos acostado en la cama y al rato dije que me explicara aquello que había pasado, tu padre contó.

    – Rafael y yo tenemos este tipo de relación desde joven, nos gustas las mujeres, sobre todo tú, pero él es Bis y yo estoy muy a gusto cuando follo con él de vez en cuando, sobre todo cuando viajamos juntos, no nos vamos de copa y buscar ligue sino follamos en el hotel todas las noches.

    – Te soy completamente fiel, solo cuando salimos de caza y con Rafael, son las únicas veces que follo a otros.

    Rafael contó que, si me molestaba que lo dejamos, pero que sepas que no hay enamoramiento ni nada raro solo amistad y sexo.

    Me acerqué a Rafael y le dije pues lávate la polla que ahora me vas follar tú y Miguel tu culo, no cambiéis en nada en peligro de capación. Así seguimos toda la semana, follando, enculando, mamando etc. Y durmiendo.

    A la vuelta la Tata se fue con los 15 días de vacaciones y Rafael se instaló en el chalet, aquí seguimos igual, pero con descanso para planificar trabajos futuros, entrevistas, viajes uy el cuidado de Carlos.

    Así estuvimos hasta unos años, cuando yo me quedé embarazada de ti, reuní a los dos y le dije que estaba embarazada y que por supuesto no sabía de quien era el espermatozoide que entró en mi ovulo, así que pudría ser hijo de tu padre o de Rafael.

    – Coño mama ¿entonces puedo ser hijos de Rafael y no de Papa?

    – No te preocupe cuando murió tu padre, sin que Rafael se diera cuenta cogí una muestra suya, otra de Miguel y otra tuya y me fui a un laboratorio para que hiciera una prueba de ADN, y salió positivo a tu padre, pero eso no se lo dije a Rafael, él todavía no lo sabe y ya a esta altura da igual.

    – A raíz de eso, Rafael se comió la cabeza pensando que tú podría ser su hijo y se fue distanciando, en lo relacionado al sexo con nosotros, mejor dicho, de mí, hasta que un día nos dijo que eso que teníamos se acabó. Y así fue, el siguen viajando con tu padre y fallándose junto, pero a mí no me volvió a tocar.

    – Bueno pues ya sabe todo lo de Rafael, solo puedo contarte que a los dos años del fallecimiento de tú padre no había tenido relación con ningún hombre, me satisfacía sola o con mujeres, hasta que un día en la oficina, me puse a llorar al ver en un cajón el anillo de plata barato con el que tu padre me pidió ser su novia, él se acercó a consolarme, y al rato estábamos en el sofá follando, le dije que le deseaba mucho, aunque no iría a cubrir el puesto de Migue. Dijo que a esta altura ya no importa que solo quería estar conmigo de vez en cuando.

    – Joder Estrella, ¿también te volviste lesbiana?

    – Te cuento, conoce a Carmen, como sabe es lesbiana, pues en el 2008 con la crisis tan grande se cayeron muchos negocios sobre todo de la construcción, tuvimos que despedir a más del 50% de la plantilla y resignarnos a volver a hacer trabajos a minoristas, ya que las grandes empresas de construcción habían caído o paralizado todo. Un día se personó un pequeño constructor dedicado a reformas y nos solicitó un presupuesto para la reforma de un dúplex en la zona sur de la ciudad y cambiar de hierro a aluminios todas las ventanas y fabricar rejas para estas, nos dijo que como era para la prima de su mujer quería que el presupuesto se lo lleváramos nosotros para que ella viera que no aumentaba nada sus costes, ya que solo le iba a cobrar la mano de obra y los materiales propios de albañilería.

    – A los dos días ya tenía el presupuesto, llamé por teléfono y como yo tenía que ir a esa zona de la ciudad para otro asunto, me personé en su casa, me abrió una mujer de unos 40 años, muy hermosa y se presentó como Carmen.

    El piso era un dúplex que cogía la segunda y tercera planta del edificio, muy luminoso y exquisitamente decorado, acepte tomar un café con pasta, estuvimos hablando de la crisis, ella era funcionaria judicial y decía que estaba agobiada de la cantidad de demanda por impagados que entraban todos los días, alabo mi cuerpo y más a saber que ya había parido dos veces, me confeso que ella era lesbiana de toda la vida, que solo de adolescente capto una polla y le produjo tal asco que no volvió a tocar ninguna más, Me subió al dormitorio y me pidió permiso para ver mi cuerpo, tu sabe que a mí eso de desnudarme no me lo tiene que decir dos veces, así lo hice, me miró y empezó a tocarme los pechos y los pezones, alabando cualquier parte de mi cuerpo, le dije que había tenido todo tipos de relaciones pero siempre con hombres mi marido y yo somos muy liberales en cuestión de sexo pero nunca con mujeres y que como tenía tiempo no me importaría experimentar dichas sensaciones, le faltó tiempo para desnudarse echarme en la cama y empezar a acariciarme y besarme por todo el cuerpo, la verdad es que hay una diferencia abismal las caricias de una mujer a la de un hombre, es más suave, no tiene que demuestras, aunque sea inconscientemente, de que él es el macho, su lengua sabe por dónde entras y salir, fue una tarde esplendida. Después de una sección lésbica que no me esperaba, me quede con las ganas de volver a probar de nuevo, me despedí de ella quedando para volver a vernos. Como es natural cuando llegué a casa se lo conté todo a tu padre, entre nosotros y Rafael nunca hubo secretos.

    – Pues nene esa es toda la historia de nosotros y no te cuento más por ahora que te está aprovechando mucho de la mamada anterior. Voy a salir a comer con Carmen y su hermana Elena, que parece que ha encontrado un hombre que le gusta y le ha pedido matrimonio, por lo que Carmen se queda nuevamente sola en el piso, cosa que le agradará mucho.

    – Ah antes de irme te voy a dar un regalito vuélvete de espalda y ponte de pompa.

    En ese momento me metió un dildo en el culo vibratorio que me hizo gritar. Calla quejica que eso no es nada, déjatelo puesto todo el día y de vez en cuando le da al mando y no te haga ninguna paja, a ver cómo nos la arreglamos esta noche para que vea como folla tu madre, sin que se entere Carlos y Cata, dijo mi madre, mejor dicho, Estrella.

    Como me ordenó mi madre me metí en la piscina, apagando el dispositivo remoto del dildo, al rato ya era las 1.30 de la tarde me puse a preparar la comida cuando solo el teléfono era el gilipolla y cornudo de mi hermano Carlos, dijo, oye Juan estoy llamando a mama, pero no me coge el móvil, dile que no voy esta noche a dormir a casa que me quedo con estos amigos y además apago el móvil, vale se lo diré, le conteste.

    Ya habrá encontrado Cata alguna polla que comerse, pensé.

    Acabo de comer y con el dildo puesto, me metí en la cama a dormir algo la siesta, mi polla no se había bajado ni con el agua de la piscina, pero obedeciendo a mi madre no me hice ninguna paja. A la hora aproximadamente sonó de nuevo el móvil, esta vez era mi madre preguntando que quería Carlos.

    – Oye Juan tengo varias llamadas perdidas de Carlos, intento llamarle, pero tiene apagado el móvil.

    – Si me ha llamado para decirme que no vendrán esta noche a dormir, hasta mañana por la tarde.

    – Biennn joder como lo vamos a pasar tu y yo, veras de que es capaz tu mamaíta, te voy a dejar seco.

    – Mama por Dios que te van a oír Elena o Carmen.

    – Esas se han ido al cuarto de baño a retocarse, te dejo que ya vienen, descasa cariño.

    Me eche de nuevo adormir y aproximadamente sobre las 4;30 de la tarde sentí una fuerte vibración en mi culo que me despertó, volví la cara y me encontré a mi madre con el mando del dildo en la mano y al lado de la cama, diciéndome, levántate que ya ha descansado bastante, vete a darte un duchazo o a la piscina y sin secarme mucho te pasa por mi habitación, dentro de 15 minutos. Venga coño levántate ya.

    Así lo hice me metí en la piscina hice unos largos salí me sequé por encima y viendo que ya había pasado los 15 minutos me dirigí a la habitación de mi madre, está fresca con el aire puesto un poco más fuerte de lo normal, oscuro con solo una lámpara con un pañuelo rojo tapando la bombilla y varias velas encendida con olor a sésamo. Encima de la cama había unas muñequeras y unas tobilleras y en cada esquina de esta había una argolla. Mi madre desde el vestidor me dijo que me tumbara en la cama boca arriba, me pusiera las muñequeras y las tobilleras y las enganchara a las argollas de las esquinas de la cama, que la última como no podría lo haría ella misma.

    Al rato salió del vestidor, con un corpiño negro con dos agujeros en el pecho donde salía sus pezones, un tanga negro de encaje un liguero que sostenía unas medias negras de rejilla y unos tacones de punta fina rojo.

    Continuará.

  • Apuesta a tu novia

    Apuesta a tu novia

    La novia de mi mejor amigo es también mi mejor amiga. Con ellos estoy como en familia y puedo hablar sin ningún miedo y tapujos de lo que sea, nos tenemos mucha confianza los tres y sabemos que ninguno fallará jamás. Los quiero por encima de todas las cosas y es una amistad verdadera y sin secretos.

    Dicho esto, yo nunca les he ocultado mi deseo de algún día hacer un trio con ellos, algo a lo que ellos no se cierran pero tampoco se atreven a dar el paso por el miedo a que no saliera todo como en nuestra imaginación…

    A mi amiga me encanta como persona y siempre me ha gustado de ella ese toque de lujuria que tiene, no tiene tabúes al hablar de sexo y siempre me dice que cuando hagamos el trio voy a alucinar en como se mueve en la cama, algo que mi amigo corrobora. Yo siempre le digo que no me hable de esas cosas si no me las va a hacer porque luego voy a casa solo… cuantas pajas me habré echo pensando en ella después de hablar de esos temas…

    Un día mi amigo y yo estábamos en un salón de juegos jugando a la ruleta y empezamos a hablar del tema:

    -Deja de dar rodeos, quiero el culo de tu novia- le dije yo

    -Algún día, tiene que surgir, no podemos forzar las cosas.

    -Hacemos algo? Si sale el 0 en la ruleta le damos una sorpresa, si sale el número que tú me digas hago lo que quieras.

    Habíamos bebido mucho, mi amigo se rio y acepto.

    – Si ganas te doy 30 minutos para que hagas con ella lo que quieras, si gano yo me das la mitad del dinero que tengas en tu cuenta bancaria.- acepté inmediatamente. Él sabía que en mi cuenta había mucho dinero pero merecía la pena, quedamos en que el número que saliera primero ganaba, a la quinta ronda salió el 0 y le dije:

    -Quiero mis 30 minutos esta noche.

    – Faltaría más amigo- dijo riéndose

    Fuimos a su casa y allí estaba mi amiga, yo esa noche me quedaría a dormir allí para llevar a cabo nuestro plan. Le dije a mi amigo como me gustaría que fuera la escena. Quería que ella estuviera atada y en 4 para poder disfrutar ampliamente de las vistas.

    Me fui a «dormir» y empecé a escuchar como mi amigo y mi amiga empezaban a tener sexo, era la señal que estaba esperando, pues habíamos quedado en que cuando les escuchara tenía que ir a su habitación. Abrí la puerta sin hacer ruido y allí estaba: ella atada con las manos sobre su espalda y con los ojos vendados… mi amigo estaba penetrándola pero cuando yo llegue se echó a un lado.

    La luz de la habitación era tenue y de un color rojizo que daba muy buen ambiente, agarre sus nalgas y las abrí para ver bien su vagina recién follada y su culo, disfrute del aroma que desprendía y unos instantes después empecé a comer coño. Me encantaba que estuviera recién follado y más si era de mi mejor amigo… pasé mi lengua por su ano también, era todo perfecto como yo lo imaginaba, no, era aún mejor, mi amiga tenía una vagina y un culo preciosos y yo me lo estaba comiendo a boca llena…

    Al rato introduje mi pene por su chochito húmedo, estaba calentito, sus labios rodeaban mi pene y yo observaba como por fin mi pene entraba dentro de ella. Mi amigo que estaba de pie observando la escena y pajeándose se acercó al oído de mi amiga:

    -Te voy a quitar la venda de los ojos.

    Ella se dio la vuelta y sorprendida me vio a mi:

    -Seréis cabrones! -dijo de un grito, aunque más que cabreada era como una cara de sorpresa y morbo.

    Yo no pare de darle polla, ella apoyó su cabeza de nuevo en la cama y empezó a disfrutar, poco a poco se fue soltando y cada vez gritaba más, agarró la mano de mi amigo, la apretó y le dijo:

    -Me está follando muy rico amor, me correré en su polla amor, amor! amor! Amooor!!!

    Empecé a notar como su vagina tenía contracciones y mi pene se humedecida aún más, ella miraba a mi amigo y a mi mientras estaba teniendo un orgasmo con mi polla dentro de su chocho.

    Mi amigo que estaba al lado aun pajeándose aprovecho para correrse en su boca y yo seguí dándole hasta que no aguante más y me corrí dentro de ella… saque mi pene y vi como salía toda la leche que había salido… preciosa escena. Ella solo dijo:

    -Gracias chicos.

  • Por fin me decidí a entregarme a un hombre

    Por fin me decidí a entregarme a un hombre

    Que tal, primero les cuento que desde siempre he sentido placentero tocarme mi zona anal y no se diga introducir mis dedos o algún objeto. Ya de grande a los 48 años me decidí poner un anuncio en una página de Internet. Tuve muchos prospectos, pero me vencía la pena y el miedo.

    Después de múltiples intentos me encontré a alguien que supo seducirme hasta llegar a feliz término con sus comentarios y consejos para pasarla bien.

    Me aconsejó buscar unas páginas de tips para disfrutar de un placentero anal, incluido el bien vestir para el momento, con alguna ropita sexy y fragancia femenina.

    El día y la hora del encuentro pronto se llegaron y ni tiempo tuve de pensarla tanto como otras veces. Llegamos al motel que él ya había elegido y desde el momento que me subí a su auto sentía el revoloteo de las mariposas en mi pancita. Recuerdo que le dije, ahora entiendo lo que siente una mujer cuando sabe que va rumbo a donde la harán sentir toda una hembra. Quizá llevaba una mezcla de nerviosismo con alegría de poder cumplir mi deseo más allá de auto tocarme o meterme algo por mi culito.

    Llegamos al esperado lugar, luego me metí a la regadera y al salir mi varón ya tenía una música instrumental muy padre. Se pasó el a la regadera y por mientras yo me arreglé para el momento.

    Me calcé unas medias hasta la base de las nalgas, una tanguita roja, una mini roja con su blusa del mismo color y en mi cabeza un pañuelo.

    Su salida de la regadera fue muy excitante toda vez que salió con su pene bien erecto y vaya sorpresa que me llevé por su gran tamaño. Nunca me imaginé que estuviera tan dotado, le tuve que decir que hasta me estaba dando miedo, pero también supo manejar ese miedo mío, y me dijo, no te preocupes lo vamos a hacer con mucho cuidado, y si después de todo eso no entra no pasa nada, pero ya verás que lo vamos a disfrutar.

    Sentí confianza y empezamos el cachondeo, primero abrazándome por la cintura y yo por su cuello. Luego bajó sus manos a mis nalgas y las acarició suavecito, primero por encima de la tanga y después por abajo. La cosa se puso más interesante cuando comenzó a tocar mi hendidura entre las nalgas de arriba hacia abajo, muy pero muy suavecito y me hacía retorcerme de placer y no se diga cuando me pasaba los dedos por mi zona anal.

    A la vez me empujaba de la cadera contra su paquete, mismo que chocaba con el mío. Pero lo que yo disfrutaba era el cosquilleo eléctrico entre mis nalgas. Sin decirme nada me giró de mis caderas y me puso de 71 apoyando mis manos sobre la cama, yo el 7, él el 1. En esa posición me colocó una lámina de látex muy suave y me paso la lengua por toda mi raja trasera, dando más atención a mi culito caliente y después me dio varias veces intensos besos negros.

    Para ese momento yo ya estaba gimiendo de placer auténtico y él lo aprovechaba para hacerme lo que él sabía que me hacía disfrutar más el momento. De repente sentí una sensación fría en mi zona cular y percibí algo que me sacó un gemidote, resultó que entró dentro de mi esfínter, fue justo cuando recordé la sugerencia para ese momento; aflojar el cuerpo y pujar como si fuera a defecar para permitir la entrada de ese intruso. Después de un rato introdujo otro más y me estaba haciendo arder de deseo, pero no fue todo después agrego un tercer dedo, que lo metió poco a poco hasta que entro todito, se quedó un rato dentro para después reiniciar el bombeo.

    Terminado eso me dijo soplando cerca de mi oído y mordiendo mis orejas; ahora si chiquita, te voy a hacer mía. Me tomó de las caderas y me giró quedando mi cuerpo acostado de cucharita, luego me dobló la pierna izquierda y sentí su caliente verga en mi boca con un condón sabor fresa y mientras yo la mamaba él con su mano traviesa me seguía taladrando el culito. Con mi mamada se le puso mas grande y dura y llegó mi momento más esperado.

    Se puso tras de mi y sentí su caliente prepucio en mi entrada trasera, mi culito palpitaba de deseo y fue muy rico disfrutar la entrada de la puntita, descansó un rato dentro de mi mina de placer, después entró más y repitió la misma espera, y así lo hizo hasta que me entró todo aquel tremendo monstruo. Obvio al entrar toda se volvió a quedar dentro de mi orificio anal, para después comenzar lentamente el mete y saca, me hacía gritar y gemir de placer, quizá hasta los vecinos lo escucharon. Y es que ha decir verdad si me dolía, pero también era rico.

    Cuando ya eran solo gemidos comenzó a aumentar el ritmo de los embates y la verdad es que para mí ya todo era puro placer. Después se tiró de espalda y me monté sobre él dándole mi espalda para dejarle ver como me la tragaba por mi caliente culo. Un bien rato estuvimos así hasta que me puso en 71 y me la dejó ir toda, eso fue todavía más delicioso, no sé qué tocaba dentro, pero me volvía loca de placer.

    Estuvimos así un buen rato, luego jaló una silla, se sentó abrió su piernas dejando todo su paquete a mi disposición, me senté sobre su verga que entró como pancho por su casa y me hizo experimentar su riquísima verga alentadora de placer, sentía mariposas por todo mi vientre. Luego pasó sus manos hacia mi abdomen y me arrejuntó a su cuerpo para ponernos de 71, me culeó así un rato y nos subimos a la cama sin salirse de mí, para cogerme de perrita caliente, lo cual fue lo máximo para los dos, fue un placer super, me retorcía de tan ricas sensaciones que uy e no quería que se terminaran y me sentía toda una puta dándole mi culito a un macho bien caliente.

    Fue tanto el placer que sentí como se empezó a contraer mi esfínter con unos fuertes y felices espasmos y la llegada inminente de mi doble orgasmo, tanto dentro de mi culo como en mi pene. Pero eso no fue todo, mi orgasmo con los espasmos que experimenté, hizo que mi macho, también soltara su carga de semen dentro de mí, lo cual aumentó mis orgasmos que estaba experimentando.

    Después fue bajando su erección, no sin antes salirse de mi con mucho cuidado. Nos quedamos tirados exhaustos y después de un sueño al despertar mi amante otra vez la tenía bien parada, así que le puse su condón de sabor fresa, se la manejas y chupé un rato y me volteé de perrito, para ofrecerle mi culo. De pronto se puso tras mis nalgas y sin ninguna dificultad me dio para dentro poco a poco, pero como ya había camino recorrido, le pedí que aumentara sus arremetidas. Me tomaba de los hombros o de la cintura y me daba duro, yo por mi parte hacía lo opuesto con mi trasero a sus movimientos, para no dejar ni un pedacito fuera de mi culito, que gozaba al máximo esa rica vergota.

    Como ya no cambiamos de posición por ser lo más rico para ambos después de media hora, oí los jadeos de mi semental muy cerca de mis oídos y me mordisqueó las orejas, que me puso china mi piel y me hizo llegar a mi segundo par de orgasmos. Apenas me la había sacado y sonó el teléfono de la habitación. El tiempo de las 4 horas se había terminado. Mi amor tuvo que hacer medio pago más para asearnos, vestirnos y salir del lugar.

    Por varios días anduve con mi cola adolorida, pero fue muy placentero. Después repetimos por algunas veces cada vez que podíamos, hasta que un día por cuestiones de trabajo se tuvo que ir a Guadalajara, Jalisco.

    Nos perdimos la pista y ahora me gustaría conocer a alguien que quiera disfrutar conmigo esos momentos. Vivo en Juárez, Chihuahua.

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  • Pasé de homofóbico a ser versátil (parte 1)

    Pasé de homofóbico a ser versátil (parte 1)

    Desde un inicio, por la crianza de mis padres, pero sobre todo de mi papá, rechacé el comportamiento gay, incluso cuando veía en películas a dos hombres besándose, me parecía algo incómodo, y crecí con ese comportamiento, en el colegio nunca faltaban los compañeros “raritos” como los llamábamos, pero siempre sentí lo mismo, un desprecio sin razón alguna, es decir el típico comportamiento ignorante de un homofóbico tal vez.

    Siempre me gustaron las mujeres, sobre todo mayores, altas, bajas, gorditas, delgadas, siempre mujeres, y fui conocido como alguien que podría estar con la “fea” de la fiesta, con tal de que sea mujer, para mí era suficiente como para ir tras ella, y así era siempre.

    Formé una familia y tuve una hija, y por ella es que comencé a trabajar, en esta ocasión, de seguridad, primero me mandaron a ser seguridad de una tienda ubicada dentro de un centro comercial, en dicha tienda había muchas chicas jóvenes, mayores, de todo lugar, pero también había chicos gays, eran, 5 en sólo esta tienda, y eso me hacía sentir incómodo al principio, pero con el tiempo iba comprendiendo la verdad de todo, ellos eran buenas personas, muy educados y muy buenos conmigo, éramos amigos.

    Entre ellos había uno que siempre me molestaba, tenía 19 años, nunca se sobrepasaba, pero entre broma y broma siempre había algo de cierto, lo comprendí cuando una vez, dentro de la tienda él iba saliendo del baño y yo estaba afuera esperando entrar para poder ocuparlo, cuando salió mi amigo, me miró de una manera muy profunda, y me dijo, “entra conmigo, ahora, quiero que me hagas el amor”. Lo miré y al principio me dio vergüenza y algo de miedo, así que sólo me reí, entré al baño sólo y cerré la puerta.

    En otra ocasión me tocó almorzar temprano y lo vi al él solo, ya terminando de comer, se acostó de lado en la silla, me dijo “voy a dormir un poco”, cuando me percaté, tenía todo su trasero a mi izquierda, era muy grande, parecía el trasero de una mujer, y por un momento me excitó, lo único que hice, fue darle una palmada y le dije “ponte en otro sitio, cuidado sueltes un gas”, pero en esa palmada pude sentir su duro trasero, muy carnoso y grande, se levantó me giñó un ojo y se fue.

    Por un problema con una trabajadora me cambiaron de unidad, es decir, ya no iba a trabajar de seguridad en la tienda, sino en otro sitio, me despedí de todos y pensé que era bueno irme de ese lugar, ya que mi comportamiento estaba cambiando, y mi empresa me puso a cuidar un taller de autos, era una empresa que se dedicaba a prestar autos mientras arreglaban el carro de los clientes, allí éramos dos seguridad de día, uno se encargaba de registrar el ingreso de los clientes, y el otro se encargaba del ingreso de los vehículos.

    Pero de noche solamente se quedaba sólo un personal seguridad a cuidar todo el establecimiento, no había nada de malo, teníamos una sala de espera que no tenía cámaras, allí podíamos dormir, y también había una tele con Direct TV, un dispensador de agua y un microondas, todo eso era para las visitas, ya que algunos clientes eran de empresas muy importantes.

    Todo iba bien hasta que me tocó cuidar de noche luego de unos meses, yo mismo me ofrecí por el bono nocturno, ya que mi pequeña tenía meses de nacida, necesitábamos el dinero, cierto día me encontraba viendo videos en mi celular y de pronto se me ocurre ver videos porno, claro que no me masturbé, simplemente estaba muy excitado.

    Eran aproximadamente las 11 pm, de casualidad entré a la lista de contactos, en la que primero figuraba mi amigo gay que trabajaba en la tienda, se me ocurrió llamarlo, luego de conversar un rato, entramos más en confianza y me dijo que de verdad tenía muchas ganas de que yo le hiciera el amor, ya que me dijo que un día vio que se me paró el pene en la tienda y se me marcó mucho, porque al parecer yo no llevaba calzoncillos, lo cual era cierto, rara vez uso ropa interior, y me dijo que le gustó mucho lo que vio, pero que se quedó con las ganas, y sólo quería verlo.

    Cuando me dijo todo eso, yo estaba muy mojado, le dije dónde estaba trabajando, y que en las noches me quedaba sólo hasta aproximadamente las 6 am que era lo hora en la que la gente empezaba a circular por la zona. Para sorpresa mía me dijo “¿Está bien si voy a visitarte para que no te sientas solo? te prometo que me voy a las 5 de la mañana, apenas aclare el día”.

    Por un momento lo dudé, pero le dije que venga, sólo para seguir su broma, y me pidió la dirección, iba a pedir un taxi para llegar rápido, no me importaba que me boten del trabajo si veían las cámaras, en ese momento solo quería saber qué tan lejos llegaríamos los dos, no hubo planes de hacer nada, simplemente me dijo que iba a venir y yo accedí.

    Tan sólo le demoró 10 minutos en llegar ya que vivía casi cerca de la zona y a esa hora no había tráfico, vi en las cámaras que estaba tocando la puerta afuera, le abrí y le dije que entre a la sala de espera, cuando fui, estaba con una polera gruesa que le quedaba muy grande, me preguntó si no tendría problemas por dejarlo ingresar, pero le dije que en ese cuarto no había cámaras.

    Se quitó la polera y tenía puesto un polo apretado que sólo le llegaba hasta el ombligo y su pantalón jean era blanco le llegaba hasta la cintura, honestamente parecía que era jean de mujer, ya que de la cintura para abajo se le veía como tal. Jamás lo vi así, me dijo que les había dicho a sus papás que iba a una fiesta.

    Se sentó y estuvimos hablando de muchas cosas mientras veíamos una película, hasta que me dijo, “Quiero ver tu pene, me he quedado con muchas ganas de verlo, si te molesta te entiendo pero quiero que seas honesto”, por los nervios no se me paraba, y se le dije que era la primera vez que estaba en un momento así con un chico gay, por lo mismo no estaba excitado, a lo que me respondió, “si no se te para no hay problema, yo puedo hacer que se levante”, me reí y me retó a que sí podría, por un momento lo dudé, me bajé el pantalón y allí estaba, cabeza abajo y muerto, me pidió permiso para poder tocarlo, le dije que sí, y vi que lo estaba lamiendo, cuando le pregunté “¿Qué haces?” me dijo que lo estaba tocando, nunca me dijo con qué lo iba a tocar.

    Poco a poco sentí como se levantaba, hasta que luego de unos largos segundos se paró por completo, allí estaba, botando el liquido pre seminal, con la cabeza brillando, y las venas marcadas, mi amigo me quedó mirando y me dijo “Es justo como pensé que sería, está muy lindo”, lo besaba una y otra vez, hasta que empezó a metérselo hasta el fondo, yo sentía cuando llegaba hasta su garganta y aún quedaba por entrar, parecía un reto para él, me di cuenta de que marcaba cuántos dedos le faltaban para metérselo por completo, lo dejó lleno de espuma y baba, palpitando y me dijo “Quiero ser tu primera vez, porfavor no me niegues el placer de meterme esta verga tan grande en mi culo”.

    Se quitó el pantalón, puso la rodilla derecha en el sofá, el pie izquierdo en el suelo, su cara y torso que quedaron en el sofá y sacó su enorme culo hacia arriba, quedó en una pose espectacular, escupió en su mano y se mojó el ano, me pidió que se la meta lentamente, así lo hice, primero le metí la cabeza, entró con un poco más de mi saliva, pero al meterla hasta la mitad le dolía, sin embargo me pedía que lo siga metiendo pero con más saliva, me pedía que se lo meta todo, que no quede nada afuera, así lo hice, cada vez que se la metía más, él volteaba los ojos pero hacía una expresión de dolor, aún así me pedía que lo meta mas adentro, hasta que por fin entró todo.

    Se sorprendió y repetía una y otra vez lo espectacular que se sentía tener una verga así de grande en el culo, me dio su celular para que lo grabe, así lo hice, primero se lo saqué y comencé a grabar, se lo metía lentamente hasta que entrara todo, luego lo metía rápido, y cada vez me excitaba más, se la sacó, agarró su celular y se puso a ver el video, parecía muy feliz, era como si le hubieran dado una buena noticia, se sentía emocionado, me sentó en el sofá, se puso encima de mí y se metió mi pene en el culo, me quedó mirando mientras se daba sentones, y me decía “gracias por meterme la verga, no sabes cuántas ganas te tenía desde que te conocí”, me besaba una y otra vez, no sé por qué pero me excitaba.

    Lo puse boca abajo en el sofá, le metí en pene con mucha fuerza, tanto que se le salía el aire, luego se lo sacaba por completo para volver a meterlo con fuerza, el sonido era con un aplauso hermoso, él alzaba más su culo que ya estaba rojo de tanto golpe, y noté que su ano estaba ya de color rojo, me decía que era la primera vez que sentía un pene tan grande, porque su novio la tenía pequeña.

    Me cansé, me tiré boca arriba en el sofá y se puso encima de mí, moviéndose lentamente hacia atrás y adelante, mientras me proponía ser mi amante y yo el suyo, dijo que le gustaba mi verga, su enamorado fue su primera vez pero no la tenía grande, era “normal”, le gustaba la mía, hasta que accedí a su propuesta y nos besamos, luego encima de mí, me agarró las manos, se movió más rápido y se vino en mi vientre, quise venirme con él y lo abracé, se lo hice tan rápido como pude y me vine dentro de su culo, nos quedamos un momento cansados abrazados, y luego de que nos besamos nos reímos un rato.

    Puse mi alarma a las 5 de la mañana, nos despertamos, se vistió, yo también, me besó y luego besó a mi pene y le dijo “gracias” le dio un beso y me abrazó, “la mejor noche de mi vida” me dijo mientras sonreía, me besó y se fue.

    Esperé solo unos días para que me llamen la atención pero no sucedía nada, luego de una semana me sentí tranquilo porque los videos se borraban automáticamente cada 7 días, luego de eso lo volví a llamar una cuantas veces más, la pasamos increíble, me llevaba comida, galletas, gaseosa, me compraba regalos, hasta que me propusieron trabajar en una unidad mucho mas cercana a mi casa, tuve que aceptar y tener la última noche con él en la que lloró y me hizo prometer que nos íbamos a seguir viendo, cuando le pregunté, por qué lloraba, me dijo que se había enamorado de mí.

    Lamentablemente esa fue la última vez que nos vimos, en la segunda parte contaré de cómo pasé a ser pasivo.

  • La gordita y el cornudo

    La gordita y el cornudo

    Buenas! Esto pasó hace aproximadamente cinco o seis años. A través de una página de encuentros conocí a Mica y marido.

    Mica, una gordita de 22 años, petisa, cara de puta, unas tetas gigantes, de culo venía medio chata, pero mucha cara de puta.

    El marido, un gordo de 32 años que se tenía que levantar la panza para verse la pija. El motivo del contacto era que estaban buscando a alguien que le rompiera el orto a ella delante de él.

    Luego de semanas de charla, una noche les escribí a ver que onda y me dijeron que si podía ir. No dudé y fui.

    Cuando llego a la casa, el marido sale a recibirme y me hace pasar al comedor donde me hizo esperar a que la gordita duerma al hijito que tenían en común.

    Al rato viene ella súper escotada, mostrando la mitad de esas tetas enormes que tenía, me saludó con un beso en la mejilla y esperamos a que el marido fue a buscar un colchón para tirar ahí en el piso del comedor. Se apagaron las luces y empezó la acción.

    Nos desnudamos y yo ya estaba al palo, no podía creer que le iba a romper el orto delante del marido, ella agarró mí verga y se la metió entera en la boca de un solo bocado, hizo arcadas y me la dejó chorreando saliva, yo quería que siga chupando, pero sólo eso hizo, se la tragó y nada más.

    El marido la puso en cuatro y le chupó el ojete mientras ella me masturbaba, en un momento me da un forro y me indica que me ponga detrás de ella, yo se la iba a poner y la concha, y me dijo. -no ahí no- y me señaló que se la ponga de una en el culo, él se acostó delante de allá para dársela en la boca, apenas se la agarraba con dos dedos el gordo.

    Cuando empiezo a puertear a la gordita, ella se hace para atrás y se come con el culo toda mi verga. Ese culo estaba con hambre, y yo estaba dispuesto a darle de comer. Fue tanta la excitación que acabé a los 15 minutos o menos de habérsela metido.

    Si fuera por mí, la hubiera seguido cogiendo toda la noche, pero como no había más forros, el marido la cortó ahí, ella también quería más. Pero bueno, la experiencia fue maravillosa.

    Estuvimos hablando un tiempo después para volver a encontrarnos, pero no se dio.

  • ¿Quién soy? (debate)

    ¿Quién soy? (debate)

    Hola, mi nombre es Luis y quisiera leer las opiniones de los usuarios con respecto al tema que quiero tocar.

    Quisiera saber como soy catalogado por los usuarios mujeres y hombres heterosexuales, los gays, los transgéneros y por cualquier otro género que exista porque a veces no sé quién soy.

    Por un lado soy un hombre heterosexual que siempre he tenido y tengo relaciones con mujeres, he estado casado, he tenido amantes y siempre he tenido amor por la belleza femenina de los pies a la cabeza, he practicado tríos HMH y MHM de igual manera he participado en gangbang y he sido cornudo en múltiples ocasiones deleitando como se follan a mi pareja, me encanta hacerle sexo anal a las mujeres, vale destacar que jamás he tenido sexo con otro hombre, nunca he penetrado ni me he dejado penetrar, jamás he tenido sexo oral ni besos, de hecho nunca he tocado el pene de un hombre ni ellos el mío, sin embargo si he practicado el “clean-up” (comerme la vagina o el ano de la mujer lleno de leche de otro hombre.)

    Ahora bien, ya que he comentado que no soy gay o por lo menos así me considero, debo aclarar algo y este es el verdadero motivo del debate, yo soy amante y practicante de sexo con transexuales las cuales son bilógicamente hombres pero apariencia femenina como me gustan a mi, es decir no me gustan las transexuales que puedan tener rasgos masculinos y para completar siempre actúo como pasivo lo que significa que me dejo penetrar, hago sexo oral, trago leche y hasta han acabado dentro mi, he hecho tríos y hasta me han hecho gangbang, mi culo ha sido penetrado sin exagerar por más de 50 transexuales distintas a lo largo de mi vida.

    Socialmente soy un hombre heterosexual y repito que nunca he tenido ningún tipo de atracción por un hombre de hecho me da asco hasta pensarlo, pero me encanta una mujer con pene (mientras más duro y grande mejor) que me revienten el culo y me hagan tragar leche.

    Amigos lectores, me gustaría que opinaran sobre este tema y al final firmen sin son hetero, bi, transexual o como se consideren.

    ¡Gracias!

  • Su entrenador personal

    Su entrenador personal

    Mi esposa siempre ha sido muy buena en la cama, desde que la conocí cuando tenía un novio que trabajaba mucho pero no ganaba tanto como yo. Nos conocimos en un cumpleaños y de inmediato dije a esta mujer la quiero en mi cama, me costó un par de meses en que ella se hizo la interesante pero finalmente lo conseguí y pude tener la mejor noche de mi vida hasta ese momento.

    Luego poco a poco comenzó a manejar mi vida y a pesar de que yo era solo su amante la presentaba como mi novia en todas partes y no tenía ni tiempo ni ganas de otras mujeres. Poco a poco le comencé a hacer mejores regalos y con esto la tenía más cercana a mi hasta que me decidí regalarle un auto y hacerla mi novia formalmente, dejó al otro y comenzamos una tremenda relación hasta casarnos y tener hijos, fui entendiendo que con muy buenos regalos y preocupación continua tendría el mejor sexo que se puede esperar.

    A ella siempre le di libertad vigilada, cuando aparecía alguien que la llamara o escribiera lo espantaba rápidamente. Sin embargo cometí un error cuando ella me pidió un entrenador personal para estar más apretada y atractiva. Conversé con el entrenador de futbol de mi hijo para que ella entrenara con su grupo de entrenamiento deportivo que eran aproximadamente 10 mujeres. Él es muy alto, musculoso y algo más joven, además de muy atractivo para las mujeres.

    Mi mujer comenzó entrenando dos días a la semana y poco a poco comenzaba a llegar más tarde a la casa, sexualmente seguía como siempre pero comenzó a realizarme menos sexo oral, hasta después de un tiempo no hacerlo y controlarme con su manipulación. Mientras tanto yo no imaginaba que pasara nada con su entrenador pero ella ya se lo había presentado a sus amigas y se jactaba de tener un muy buen sexo con él.

    Una mañana veo que su celular está recibiendo mensajes, yo nunca le había revisado en celular pero ya estaba presintiendo algo así es que no dudé en leer lo que llegaba, era el entrenador que le escribía y decía: A qué hora llego a tu casa, te quiero con ese último body que compraste el fin de semana, tengo hasta las 11 am y te voy a hacer volar por los aires como a ti te gusta, eso sí deberás chupármelo como a mí me gusta hasta el final de lo contrario no te llevo a mi gira al norte. Efectivamente mi mujer me había hablado que iría al norte con unas amigas por el fin de semana y ya teníamos todo coordinado para que pudiera hacerlo.

    Al ver este mensaje fui donde mi mujer, la veo saliendo de la ducha y al pensar en encararla no pude porque su atractivo es tremendo y la abracé y se lo chupé hasta que acabara. Me fui y la dejé sabiendo lo que ocurriría. Me decidí a dejarla que fuera a su aventura de fin de semana sin hacerme el enterado pero teniendo claro que cuando volviera eliminar toda relación con este entrenador.

    Al volver ella no quiso tener sexo conmigo los siguientes días y solo me lo agarraba todas las noches al acostarnos, me dejaba sin ganas de nada, tranquilo y sin la capacidad de poder hablar sobre su infidelidad. Continuamos así por alrededor de 3 meses en que solo me lo agarraba mañana y noche, además de estar saliendo cada vez más y con nuevas tenidas en que siempre se veía espectacular.

    Llegó el día en que no aguanté más y le pregunté con quien se está acostando. Me dijo que con nadie y eran solos ideas mías, insistí por varios días en que ella enojada no se acercó más a mí. Así estuvimos dos meses más hasta que un día la seguí y la vi recogiendo a su amante. Los seguí hasta un departamento cerca de mi casa, entraron ahí, me quedé esperando y nada, no volvieron a salir. Ya tarde la llamo por teléfono y me indica que está donde una amiga, llamo a su amiga y me indica lo mismo, por lo tanto fui a su casa para desenmascararla, al llegar allá su amiga me indica que ya se había ido, vuelvo a la casa y ya había llegado.

    Estaba coordinando constantemente sus infidelidades y comenzó a darme pastillas para que yo me relajara y pudiera dormir porque según ella me estaba imaginando muchas cosas que no eran. Acepté esto, sabiendo que era mentira pero no quería alejarme más de ella y necesitaba volver a tener relaciones ya que hace más de 4 meses no las tenía.

    Justo en estos momentos parte la pandemia y mi esposa no podía salir de la casa. Comencé a tener relaciones con ella mañana, mediodía, tarde, noche y trasnoche, no paraba de querer tenerla para mí. Le intenté preguntar sobre su relación con algún amante y me reconoció que tenía a alguien pero indicando otra persona y que fue solo una pequeña aventura porque según ella yo la estaba dejando de lado. La situación daba para que dejara a su amante real, por lo cual le aumenté la mesada, le prometía viajes y joyas, su respuesta ante esto siempre era espectacular, la mejor, lo que realmente necesitaba.

    Con las semanas pasó a darme pastillas día por medio para que me quedara dormido muy temprano, uno de esos días no me tomé la pastilla y me hice el dormido. Después la busco en la casa sin encontrarla pero veo una luz en el cuarto que está atrás de la casa, voy para allá y la escucho diciendo ohh que rico, no pares, no se te ocurra parar y ya sabes que te quiero acá en dos días más.

    Al asomarme la veo con un consolador muy excitada y en la pantalla de esa pieza a su entrenador masturbándose y gritando que la quiere tener y metérselo duro. Entro en este dormitorio y la pillo en la acción, mientras su amate gritaba me voy, me voy, todo para ti. Ella al verme se avergonzó mucho, y me indicaba que era la primera vez, que solo fue un juego virtual, etc., etc. Yo le dije que era mentira lo que decía ante lo cual ella se enojó mucho y no me volvió a hablar.

    Pasaron las semanas, no la dejaba salir de la casa para nada y la mantenía vigilada, ella no se acercaba a mi hasta que decidí comprarle un nuevo auto que sabía me llevaría a tener muy buen sexo, pero esta vez solo me comenzó a masturbar y así lo hizo todos los días sin dejar que yo se lo metiera, seguimos así hasta que un día le dije que la dejaría tener su amante y que podía verse con él cuando quisiera. Ella me brindó su mejor noche en que de verdad fue inolvidable.

    Ahora no saludo a su entrenador, pero sé que mi esposa está satisfecha y a la vez me brinda lo mejor a mí. Lo bueno es que no va a aparecer nadie más y sé que con su entrenador no se va a ir a vivir porque necesita tener una calidad de vida mucho mejor que esa.

  • Fin de semana perfecto con mi madre (parte 2)

    Fin de semana perfecto con mi madre (parte 2)

    Mi madre con fusta en la mano, me cogió la cara y me abrió la boca, diciéndome en este juego no soy Mama, ni Estrella, soy tu Ama, comprendido, yo que ya había visto varios videos de este tema, le contesté Si mi Ama, lo que quiera mi Ama.

    Me beso, metiéndome toda la lengua en la boca dejándome un gran salivazo dentro, empezó a azotar con la fusta mi polla erecta y los huevos, después las plantas de los pies, nunca había sentido tanto dolor y al gritar me puso una mordaza con una bola roja dentro de mi boca, eso para no escuchar tus lamentos, perro, me dijo mi Ama.

    Me saco de un tirón el dildo y me colocó otro algo más largo y gordo y con un cable que conecto a un aparato que tenía en la mesilla. También me colocó unas pinzas en mis pezones conectada también a dicho aparato. Además, me colocó una especie de muelle ancho en la polla, este acababa en un cordel que me lo metió por la uretra. Joder al encender el puñetero aparatito, mi cuerpo de levanto unos centímetros de la cama, me entro la electricidad por el culo, abriéndomelo más que con el dildo, los pezones se pusieron con el de una nodriza, largo y duro y la polla parecía que me iba estallar creció por lo menos 2 o 3 cm. mas.

    -Ama por favor baja la intensidad no puedo aguantarla, le dije como pude con la mordaza puesta.

    -Vale quejica, te lo he puesto en 7 y el máximo es el 15 y algunos sobre todo la mujer aguanta hasta lo máximo.

    -Vale Ama, pero por favor es la primera vez baja la intensidad.

    Así lo hizo bajo al 3 y entonces mi cuerpo descansó, aunque seguía teniendo, ahora en vez de esa sensación de electrocutado, ahora era agradable, satisfactoria, hasta tal punto que con el cable dentro de la uretra solté un chorro de leche que llegó hasta mi cara.

    Mi madre, digo mi Ama, me dio un latigazo con la fusta en la polla diciendo, mejor dicho, chillando, quien te ha dado permiso para correrte perro sarnoso, estúpido no sirve ni para aguantar una corrida, aquí soy yo quien dice cuándo y adonde te debe corre.

    Me soltó otro latigazo en los pezones haciendo saltar las pinzas, eso fue muy doloroso creí que con las pinzas se iba a llevar mis pezones, después saco de la uretra el cable y el muelle de la polla y quitó las argollas de las manos y de los pies y me ordenó que con la mano recogiera de mi cuerpo todo el semen derramado y me lo comiera, así mismo también lamieras el cordón de la uretra y el muelle que estaba lleno de semen.

    – Si mi Ama ahora mismo, así sabré como sabe el semen.

    – Después te va al cuarto de baño te lava bien la polla te refresca los pezones y te deja el dildo puesto no te lo quite.

    – Así lo hare Ama, me ha gustado mucho.

    – A ti no te debe gustar nada soy yo la que tengo que disfrutar y hasta ahora no he tenido ninguna satisfacción.

    Así lo hice y al volver me dijo que me iba a castigar por correrme, me pusiera boca abajo en la cama, me puso nuevamente los grilletes de las manos y de los pies, me puso la mordaza y cogió un látigo de tiras de cuero y empezó por mis muslos, después mis nalgas y mis espaldas, no sé cuántas veces me azotó, pero mis partes traseras me ardía como si estuviera en una parrilla, tendría que estas más colorada que un tomate, ella no paraba de decir a cada latigazo.

    – Esta por correrte sin permisos, 20 o 30 latigazo, estas por no satisfacerme lo de la electricidad, 20 o 30 latigazo y 20 O 30 más porque me da la gana.

    Así estuvo un buen rato, después cogió un bote de crema y me junto, todo el cuerpo y de golpe me quito el dildo y metió un buen pegote de crema dentro de mi ano, que entonces estaba aún abierto.

    Vi cómo se ponía un arnés y colocaba una polla de plástico de unos 20 cm por 6 de ancho, aproximadamente, diciéndome esto te va a gustar, pero también doler, procura no correrte y no aguanta más me lo dice, me quitó la mordaza y los grilletes de los pies, me dijo que me pusiera en pompa sacado el culo para fuera, ella se puso de rodilla detrás mía y empezó a meterme esa verja de plástico duro que además vibraba, tuvo la delicadeza de meterla poco a poco, se paraba y volvía a meter un poco más. Así hasta que su coño topo con mis huevos, por lo que tenía 20 cm. de polla vibratoria dentro de mi culo, si la verdad es que dolió, no mucho esperaba más, pero la satisfacción fue maravillosa, cuando empezó a sacar y meter, primero lento y después cada vez más ligero ,con empujones fuerte, ahí note como mi Ama empezaba a gemir de placer y caer sobre mis huevos su flujo, hasta el momento que soltó un fuerte alarido de gusto, estuvo mi Ama un orgasmos bastante fuerte, seguido por dos o tres más suave, fue la primera vez que vi y note el orgasmo de mi madre.

    – Ahora si me ha satisfecho perro y espero que a ti te haya gustado desvirgarte el culo, como creo que esta práctica la haremos más a menudo te buscare una polla de verdad y un tío que te folle ese culito ya abierto, se lo preguntare a Rafael, a ver si acepta.

    – Ama me está entrando mucha gana de correrme, mi polla está a punto de saltar.

    – Pues espera un poco que te voy a soltar las manos y te pones boca arriba, ahora sabrá lo que es mamarte la polla con fuerza y tragar tu leche, no como Cata.

    Así lo hizo cogió mi polla con su boca y empezó a lamerla, tragársela entera, morder el frenillo y el capullo, mete su uña en la uretra y cuando vio que ya no aguantaba más se la metió entera en la boca dio varios lengüetazos y mi semen salió disparado hacia su garganta, llenándole la boca, la leche le salía por la comisura de los labios de la cantidad que había echado.

    – Sí, mi Ama la mama mejor que Cata, la experiencia tiene su ventaja, que gusto que placer, no he tenido una corrida más fuerte que ésta, gracias mi Ama, me ha gustado toda la sección.

    – Para ahí perro, que aún no hemos acabado, te doy 15 minutos para que vaya a refrescarte en la piscina y vuelve.

    Al volverá la habitación, ésta estaba ya normal, mi madre había apagado las velas y la lámpara subiendo un poco la persiana para que entrara algo de luz. Ella se había desnudado y estaba en la cama en pelota, cuando yo llegué me tumbé al lado suya y le pregunté.

    – Me imagino que ahora eres Estrella, verdad, pues cuéntame cómo tiene también experiencia en el sado.

    – Pues mira, como ya te dije al no querer tener relación con hombre alguno, después de la muerte de tu padre, visite varios locales sexuales, saunas lesbianas, intercambio de pareja, yo sin pareja buscando mujeres y un día entré en una sala de sadomasoquista y lo que vi me gusto, siembre que yo fuera Ama y no sumisa, empecé a hacer amistades y al segundo día que fui, se me acercó un tío y me dijo que cuánto dinero pedía por una sección de una hora, le dije que yo eras Ama y no sumisa, él me comunicó que era la que buscaba. Le dije que volviera dentro de 15 minutos y hablaríamos. Me dirigí al camarero y le dije que me informara de cómo iba el asunto, él me contó.

    – Pues mira encanto, aquí existe varias salas-mazmorra, esta se alquila aquí, vale la hora 300 euros, también si no trae tú el traje de Ama y quieres algún utensilio especial el arrendamiento sube a 400 euros, por lo que la tarifa que una buenorra como tú, puedes pedir entre 1000 y 1300 euros, si son secciones normales de una hora, esto sube, tanto el alquiler como la tarifa cada media hora más.

    – Así que cuando volvió el tío le pedí 1300 euros por 1 hora, me dijo que me daba 2000 euros por dos horas, pero que tenía que ser muy intensa la sección y que pidiera La mazmorra especial, como me imaginaba que esa mazmorra era más cara la pedí 2500 euros y acepto.

    – Y así empecé a ser Ama y ganarme algún dinerito, aunque no me hacía falta, parte de ese dinero lo donaba a alguna ONG.

    – Vaya Estrella, además caritativa.

    – Bueno dejemos ya de hablar, que todavía hay tiempo para seguir follando.

    Se echó encima de mí y empezó a besarme, metiéndome la lengua hasta la garganta, me chupaba y mordía los pezones, bajó y se metió mi polla en la boca, hasta que la puso al 100×100, después me dijo que se la metiera por el coño a cuatro pata, metía y sacaba se corrió varias veces, ante de yo correrme me dijo que la enculara hasta el fondo sin crema ni nada, así lo hice y al quinto o sexto mete saca, se corrió a la misma vez que yo, quedando los dos tumbados en la cama yo encima de ella, así quedamos hasta que los latidos de nuestros corazones se normalizaron.

    Después de varias corridas más de diferente postura, nos fuimos a ducharnos, yo le sugerí juntos, pero ella dijo que no, en su cuarto de baño no entra nadie.

    Me dijo que cuando estuvieras listo volviera a su habitación que me iba a vestir para salir a cenar y dar una vuelta por la ciudad.

    También me dijo que me afeitara muy bien, para que no quedara ningún rastro de barba, yo soy muy poco velloso, apenas tengo vello en las piernas, pecho y brazos, Así como en los huevos, además de depilarme con crema de vez en cuando, pero no sé porque mi madre me dijo eso.

    Cuando volví de su habitación me tenía preparada una falda a media pierna, así como un chaleco a la caja rosa, de mangas corta, una peluca castaña y unos zapatos de medio tacón, había también una braguita que tenía una banda que se enganchaba en la parte trasera de esta, luego supe que era para esconder la polla y que quedara para atrás, pegada al culo y no notarse por delante.

    Mi madre me sentó en su tocador y me dijo que iba a convertirme en una preciosa muchachita, me puso pestañas postizas, me maquilló con tonos muy suave, me pintó tanto los ojos como los labios y me puso una fula en el cuello para que no se note la nuez y por último me colocó la peluca. Cuando me miré en el espejo no me reconocí, si fuera de verdad una chica, tendría gana de follármela, estaba precioso. Mi madre me dio un beso y me llamo Juana, se vistió, como siempre muy provocativa y cogimos el coche con dirección a la ciudad.

    Fuimos primero a un pub llamado Lesbos, como se podéis imaginar por el nombre, que clase de persona había, pues lesbianas sentadas en pequeñas mesas hablando, besándose, metiéndose mano, pero nada escandaloso. Nos sentamos en una mesa y vino la camarera, curiosamente un gay, pedimos y wiski para mi madre y una tónica para mí, yo no bebo alcohol fuerte, como mucho algunas cervezas.

    Al rato apareció de improviso Carmen.

    – Joder Estrella, éste era el motivo de irte esta tarde tan pronto, preséntame a esta belleza.

    – Esta es Juana, una amiga de mi hijo del instituto que se queda en casa unos días, y como él está tan liado con los estudios pues hemos salido a pasear, me ha confesado que es lesbiana por lo que la he traído aquí.

    – Pues podría préstamela unos minutos,

    – Coño Carmen que no es mía, para ir dejándola a unas y otras, anda vete con tu compañía, que tampoco está mal del todo.

    Y Carmen un poco frustrada se fue, no antes de decir, Juana se parecía mucho a mí nos informó que en el Arco Iris estaba Rafael con un chico jovencito, por si quería ir a saludarlo.

    Mi madre me miró, yo le dije que temía que me reconociera, a eso ella no le dio ninguna importancia, solo que si era el jovencito su sobrino si podría ser un problema.

    Nos tomamos las copas, yo tenía un dolor de polla espectacular, ya que viendo esas escenas de manoteo entre mujeres se me había empalmado y al estar para atrás enganchada el dolor era fuerte.

    Acabamos las copas y decidimos ir al Arco Iris, ella entraría primero y sino era el sobrino de Rafael, entraría yo.

    Así lo hicimos, no era ese por lo que me hizo seña mi madre para que entrara, como es normal y al conocerme desde que naciera, Rafael me saludo, disimuladamente, mando a su chaval por unas copas y dijo.

    – Que pasa Juan como andas, veo que tu madre ya ha satisfecho su fantasía de follarte y convertirte en su juguete sexual como veo.

    – No sea así Rafael, le dijo mi madre, tú lo sabe todo, llevo años queriendo tener a mi hijo en la cama, pero hasta que no ha cumplido los 18 no he querido y esto no es solo un capricho mío ni es mi juguete, lo deseo como te deseo a ti o como deseo a Elena, en otras circunstancias, es solo satisfacción sexual y mucho cariño hacia todo ustedes y en especial hacia mi hijo.

    Vino el chaval de Rafael y cerramos la conversación, estuvimos hablando con cosas banales, el chaval no dejaba de mirarme y Rafael le dijo que, si le gustaba Juana, el contesto que sí que como él sabía era bis, algo más gay pero no despreciaba una joven como ella. Mi madre me miró y le dijo que, porque no se iban a charlar a otra mesa, que quería hablar con Rafael en privado.

    – Mira Rafael llevamos desde ayer follando, le he instruido en todo, follar por todas parte, mamadas y comidas de coño, sado medio y lo he enculado con el arnés y como vez lo he afeminado para salir a la calle, él está encantado con todas estas experiencias, yo sé que algún día acabará, pero mientras tanto disfrutaremos el uno del otro.

    – Me parece bien Estrella, siempre que no abuses y le deja libertad de hacer, sexualmente, otras cosas con otras personas, no lo acapare pues entonces lo perderás.

    – Si lo sé, procuraré no obsesionarme, pro es maravilloso hacer estas cosas con tu propio hijo, además, ha salido a su padre, tiene una polla gorda y grande y muy dura.

    – Vale, vale, esos es lo que pretendo decirte, no lo convierta en un segundo Miguel.

    – Eres duro y cruel conmigo Rafael, ya sabe que para mí Miguel era todo y ni tu ni mi propio hijo lo sustituirá nunca.

    – Me tranquiliza oír eso.

    – Otra cosa Rafael, cuando lo encule desvirgándolo por detrás, le dije que le buscaría una polla de verdad para que sintiera lo que es ser follado por un tío, he pensado en ti, no quiero meterle en ningún garito para que se lo follaran.

    – Tú estás loca, como voy yo a follarme al que seguramente es mi propio hijo y aunque no fuera genéticamente lo considero casi como mi hijo.

    – También es mi hijo, gilipolla y me lo he follado, no sea tan remilgado, ¿o prefiere ante que tú cualquier tío que me enrolle por ahí?, además ya es hora de que sepas que Juan es hijo de Miguel, el lunes te llevo los informes de ADN que hice hace unos años después de la muerte de Miguel.

    – Joder y como no me lo había dicho antes, merece que no te mire más a la cara.

    – Perdona Rafael no lo he dado importancia, la verdad es que creía que ya se te había pasado la obsesión por saber de quién era Juan.

    – Vale venga no pasa nada, prepara a Juan, dile claramente como lo vamos hacer y si está de acuerdo me lo comunica.

    Al momento miraron por el pub buscándonos y no nos veían ya que Pablo, así se llamaba el chave me dijo que, si quería pasar a un reservado que había para estar más tranquilo y charla, acepte su invitación, entramos en el recinto y empezó a besarme, metiéndome la lengua hasta la garganta yo le correspondía metiéndole mano en su polla, ya que había empezado mi aprendizaje sexual con mi madre de otras modalidades, he querido hacer por mi cuenta una experiencia gay.

    En el reservado le dije a este chico, Alfonso se llamaba, que era travestido, que me gustaba salir vestido de mujer, pero que tenía todo mi miembro intacto, desenganchándome el tanga por detrás salió mi polla y él se quedó admirándolo, lanzándose sobre ella para mamarla, se la metió toda en su boca y empezó a chuparla, mamarla, hasta que esta se pudo tiesa ya no le cabía en la boca y empezó a lamer el capullo, dándole bocadito, yo mientras tanto tenía su polla en mis manos y le estaba haciendo una paje.

    – Me gustaría tragarme tu polla por el culo, sentí que mi culo esta llego por esa maravilla que tiene, tengo un pequeño bote de lubricante, me lo pone y me folla, me dijo.

    – Sí, pero en la segunda etapa, ahora sigue mamando hasta que te trague toda la leche que salga de mi polla, no te preocupe que no bajara ni un centímetro.

    Así se hizo me corrí en toda su boca y se tragó todo mi semen, limpiándomela con la legua y vio que efectivamente no se había bajado nada, me dio el lubricante y se lo puse en el ojete de su culo y se la fui metiendo poco a poco, pero él dijo que empujara que le rompiera el culo, que deseaba notar toda mi polla dentro y el calor de mi leche. El chaval tuvo un orgasmo espectacular sus gemidos se escuchó en toda la sala, cuando se la saque me beso agradeciéndome la culada y bajó a limpiarme la polla, yo le dije que ahora me tocaba a mí, metí mi cabeza entre sus piernas empecé a comerme su polla, él se dio cuenda enseguida que era un novato total en esto y empezó a decirme por donde tenía que lamer y por donde frotar y mamar, así llego el momento de correrse y me dijo que si quería en la boca o la sacaba, le dije que no, que quería saborear el semen por primera vez.

    Nos volvimos a la mesa con mi madre y Rafael, Alfonso fue a pedir una bebida, mi madre me interrogó de que había pasado en el apartado privado, se lo conté a ella ya Rafael, los dos se echaron a reír, y Rafael dijo:

    – No hace falta que me enseñe el resultado de ADN, se ve que es hijo de Miguel, pues nada el fin de semana próximo me invita a comer y, delante de tu madre, te meteré toda mi polla en tu culo para que acabe de saborear la relación con hombres.

    Al rato nos despedimos de Rafael, nos fuimos a varios sitios que conocía mi madre, estuvimos bailando, besándonos y metiéndonos mano como dos lesbianas, ya sobre las 3 de la madrugada decidimos irnos para caza, una vez llegado nos metimos en la piscina en pelota, ella me hizo sentarme en el borde de la piscina y cogió mi polla y empezó a mamarla hasta que la puso bien tiesa y de un empujón me tiro a la piscina, me empezó a besar y se metió la polla dentro de su coño, volviendo a moverse hasta que se corrió dos veces antes que mi leche flotara en el agua.

    Salí dela piscina, me duché allí mismo y le dije a mi madre:

    – Mama, lo siento, pero me voy a descansar, desde el viernes con Cata hasta ahora llevaré por lo menos 8 corrida y no puedo más, mañana domingo tendremos toda la mañana.

    – Vale cariño, lo que tú quieras, aunque yo aguantaría un par de ello más, mañana nos vemos dame un beso.

    Me acerqué al borde de la piscina dándole un pico en los labios y me fui a mi habitación, pensando que madre más ninfómana tengo, pero que bien se lo pasa uno con ella, ha sido un finde maravilloso, aunque aún queda la mañana del domingo.

    Ya contaré otros fines de semanas, estaba vez fuera de la casa y de la ciudad, nos tomamos unos día libre y Rafael, mi madre y yo nos fuimos a la costa.

    FIN

  • Mi esposa, el regalo de cumpleaños de mi amigo

    Mi esposa, el regalo de cumpleaños de mi amigo

    Nos reuniríamos un grupo de amigos cercanos. Todos recién entrados en los treinta. En total seríamos 4 parejas más mi amigo que venía de visita. Era una noche para recordar viejas anécdotas y buenos recuerdos.

    Empezamos temprano y la noche estuvo animada. Entre risas y recuerdos se pasaron las horas. Se iba haciendo tarde y un amigo, Antonio, propuso que juguemos verdad o desafío si es que a nadie nos molestaba. Me limito a no describir al resto de mujeres del grupo ya que no es relevante para la trama, pero como ya les he dicho, Carla de 30 años, tiene una linda figura, de 1.60, aún se conversa muy muy bien, con su culo de campeonato, sus tetas aún firmes y paraditas, delgada y con unas ricas piernas gruesas y caderas anchas que acompañan ese rico culo y hacen un complemento perfecto. Ya que éramos amigos de tantos años todos aceptamos, aunque con cierto recelo.

    Mantuvimos los juegos sutil, penitencias de bromas entre nosotros los hombres, anécdotas picosas entre las mujeres, que hizo que confesemos en el proceso uno que otro recuerdo de aquella época. Es aquí donde empieza lo caliente.

    A Fernando, en un desafío, le preguntaron si había alguien del colegio a quien deseara con hartas ganas y que nunca nos hubiésemos enterado. Ya todos con los tragos encima, Fernando no dudó en confesar que hubo un tiempo que le gustó Carla, pero que fue algo pasajero y que más que nada, luego de unos años de salir del colegio, cuando Carla y yo empezamos a salir, ese gusto se convirtió más en una anécdota ya que entendía que nunca iba a pasar, ya que Carla y yo empezamos a ser pareja.

    El comentario fue tomado con gracia por todos y seguimos con el juego. Debido a esto mi mente se disparó y recordé que en su momento hace muchos años alguna vez, Carla me confesó que de mis amigos el único que le parecía guapo era Fernando. Mi deseo de cachudo se encendió y empecé a imaginar a Fernando clavando de lo más rico a Carlita.

    Fernando es un poco más alto que yo, 33 años, de unos 1.75, de contextura gruesa, ya que acostumbra ir al gimnasio, y aunque no sea musculoso, se mantiene en forma. Como hombre reconozco que ciertamente tiene su atractivo, de hecho en la época de colegio era considerado entre los galanes del curso.

    Mi mente empezó a acelerarse al igual que mi corazón, mientras mi verga reaccionaba imaginando a Carla mamándole la verga a Fernando, mientras me daban tremendo espectáculo en un primer plano. Tenía que averiguar si esto era posible.

    Noté que Carla reaccionaba muy risueña a los distintos comentarios de Fernando, esa era una buena señal de que él era de su agrado. En un momento, no me pude aguantar más mis deseos, y le pedí a Carla hablar aparte. Mi mensaje era corto pero conciso: quería saber si quisiera que la cogiéramos entre Fernando y yo. En un principio Carla me dijo que ciertamente estaba atractivo mi amigo, pero que era eso, mi amigo, y que le daba temor que no sepa manejar las cosas. Le propuse que intentaremos una jugada, y si Fernando respondía de buena manera, seguiríamos adelante, le confesé que tenía ganas de verla clavada por mi amigo y que ya estaba erecto de solo pensarlo, Carla agarró mi verga por encima del pantalón y notó que todo lo que le decía era cierto.

    Las horas pasaron y al final quedábamos 2 parejas y Fernando. Él había venido en su carro, y luego de que mi último amigo se fuera con su esposa, Fernando se disponía a irse, a lo que lo llamé aparte y le dije que sé que no podía irse siendo aún su cumpleaños y mas con tantos años sin vernos, y le pregunté que le parecía si se quedaba y recordamos un poco más de aquellos tiempos, le dije que si se sentía muy mareado luego, se podía quedar en el sofá e irse en la mañana cuando se sintiera mejor. Ya que realmente Fernando no tenía más que la casa de sus padres para ir a dormir, le vino bien la idea, aparte de que se notaba que quería seguir tomando así que no fue muy difícil convencerlo.

    Ya a solas los tres, le pedí a mi esposa que se fuera al cuarto, que se preparara para lo que habíamos planeado, ya qué iba a intentar mi jugada a ver qué pasaba. Carla se despidió de momento de Fernando diciendo que nos dejaba a solas y que más luego volvía a acompañarnos. Habría pasado unos 15 minutos más tomando solo los dos mientras le daba tiempo a Carla para alistarse.

    Sabía que Fernando no tomaría la iniciativa, más que nada porque no parecía sospechar nada, fuera de su comentario no había insinuado nada más que diera una pista, así que todo dependería de la vieja excusa de mostrarle una foto de mi hembra como Dios la trajo al mundo.

    Nos sentamos a conversar, llevé el tema a lo caliente, le conté que entre Carla y yo habíamos probado ciertas fantasías entre esas un trío con una amiga del pasado. De inmediato vino la pregunta de si habíamos hecho un trío con otro hombre a lo que le contesté que jamás se había dado algo así. Esa pregunta me dio aires de que el plan en mente se podría dar.

    A Fernando le parecía increíble que le contara que Carla había accedido a un trío con una chica y me pedía que entre en detalles. El tema lo contaba ligero en detalles ya que el propósito era calentarlo.

    Le dije que tenía unas fotos muy ricas de la otra chica y le pregunté si las quería ver. Fernando no lo dudo ni un momento. Era un pack completo para calentar a cualquier. Fotos de sus tetas, su culo, su rica vagina, y un par de fotos en la que le tenía mi verga bien clavada. Todo el menú completo para hace dar hambre. El secreto es que en la última foto se le veía su rostro, y esa mujer era mi esposa.

    Fernando estaba encantado, y lo confirmé cuando de reojo vi su pantalón y se le veía marcada su verga, desviada a un costado, mostrando un bulto grueso.

    Seguí pasando las fotos y es ahí cuando Fernando se lleva la sorpresa. Se revela el rostro de tan suculento manjar y para su verdadero asombro, la ve en la foto a Carla con una carita de putita bien sensual, con los ojos cerrados mientras le clavaba la verga.

    Fernando quedó en asombro. Me dijo:

    Cabrón que acabo de ver?!

    Le dije:

    Dime la verdad, que te parece mi esposa? Aún se mantiene buena, te provoca ganas?

    Fernando me dijo:

    Después de lo que acabo de ver es difícil que no las tenga.

    A lo que conteste:

    Pues hermano hoy estás de suerte y es tu cumpleaños, hay una fantasía que Carla quería cumplir, y es el mismo trio que te había contado pero ahora siendo ella la que se da rienda suelta con dos hombres.

    Me lo dijo solo una vez:

    Cabrón seguro no te vas a volver loco en medio de todo?

    Yo le contesté:

    Amigo esto se lo debo (esperando inspirar confianza), y si lo vamos a hacer pues mejor que sea con alguien de mi confianza, ya que era algo que no lo debe saber nadie más.

    Fernando me respondió que de eso no me preocupara, y sin dar más vueltas solo acotó: y como empezamos?

    Le dije que Carla ya nos estaba esperando en el cuarto, y que era mejor no tenerla más aguantando sus ganas.

    Sin más vueltas subimos al cuarto, y abrimos la puerta suavemente, nos esperaba una tenue luz cálida, y Carla en una delicioso enterizo malla transparente negra, acostada boca abajo sobre la cama. Apenas volteó a vernos, y se volvió a recostar. Estoy seguro que en ese momento Fernando entendió por completo que esto iba en serio.

    Le dije que por favor no la haga esperar más y que empezáramos a atender a mi hembra. Carla solo levantó su mano e hizo un gesto llamándonos con un dedo.

    Fernando se acercó sin más titubeos y empezó a besar las nalgas de Carla, quien poco a poco se estremecía con los besos y las caricias de sus manos, subiendo y bajando por el contorno de sus piernas. Yo observaba a la distancia mientras me ponía cómodo para disfrutar el espectáculo.

    Fernando notó que yo no estaba participando pero pareció ya no importarle más. Siguió besando el culo de Carla, le hizo a un costado la malla que cubría su culo, y le abrió las nalgas para lamer directamente su rico ano. Carla se retorcía de lo rico que la lamian su culito y por inercia elevaba cada vez más la pelvis, así que Fernando empezó a introducir poco a poco y cada vez más su mano por debajo de los muslos Carlita, llevando sus dedos directo a su vagina, y en un acto de lo más sádico pero excitante, Fernando retiró su mano y chupó sus dedos, saboreando así los jugos de mi esposa.

    Mientras yo me quitaba los pantalones y la camisa que cargaba, Fernando poco a poco iba haciendo lo mismo. Se quitó los pantalones mientras no deja de besar y agarrar fuertemente el culo de mi mujer. Yo no aguanté más en unirme a la fiesta, y como un acto reflejo, de repente ya estaba en la cama, de frente a mi esposa, con mi verga a disposición de su boca, y la boquita de Carla que no me hizo esperar para hacerme sentir su lengua, su saliva, y sus labios al ritmo que metía y sacaba mi verga de su boca.

    Hasta ahora Fernando apenas se había bajado el pantalón, y es ahí cuando se quita el bóxer y deja expuesto tremendo animal que ya se notaba detrás de la tela, una verga gruesa de unos 17 centímetros o muy cerca de ello (según dijo Fernando eran 18), pero principalmente era gruesa, no es que su largo no era de respetar, sino que el hijueputa de verdad tenía una verga gorda y venosa, que desde donde yo me encontraba podía notar lo venosa que era, diría yo del ancho estándar de una barra de jabón, sería la verga más gruesa que jamás se hubiese comido mi esposa, al menos frente a mí, claro está. Le dije a mi esposa que debía aguantar lo que se le venía.

    Me encontraba frente a Carla por lo que no podía ver lo que sucedía en su colita, pero Fernando empezó a rozar su verga contra los labios vaginales de Carla. Carla se estremecía, mi comentario anterior la tenía a la expectativa. Fernando se meneaba de arriba a abajo y de un lado a otro, humedeciendo, no, haciendo empapar y abriendo cada vez más la vagina de Carla, de pronto, Carla empieza a quejarse, a gemir suave pero prolongadamente, Fernando le estaba metiendo la verga y Carla la sentía toda.

    Ah ahhhh!

    Decía Carla mientras dejó de mamar mi verga mientras cerraba sus ojos con la boca abierta, mostrándome la expresión más excitante que he visto. Sus ojos se blanqueaban cada vez que Fernando la embestía y yo apenas rozaba mi verga en los labios de mi esposa.

    Fernando aún no se la metía toda, lo notaba por como jugaba a entrar y salir de Carla.

    De pronto, después de poco más de un par de minutos de tenerla en tentativa, finalmente Fernando tomó a Carla firmemente de las caderas y le clavó toda su verga, y fue tan evidente por el tan extenso gemido que soltó Carla en ese momento:

    “ahhh… aaaay!”

    Su verga había entrado sin ningún impedimento. Creo que Carla había olvidado que me tenía en frente ya que en ese momento finalmente abrió sus ojos y me vio directo a los míos, se sonrió suavemente mientras apretaba sus labios, e inmediatamente empezó a mamar mi verga de nuevo. Estuvimos los tres en los mismos lugares por un buen tiempo, diría que al menos unos 15 minutos. Todo esto acompañado de cortas frases entre nosotros, como Fernando diciéndole a mi mujer:

    Que rico culo tienes Carlita. Me lo vas a prestar un momento?

    Carla sólo se sonreía y me miraba, de una forma coqueta, como diciéndome con su mirada:

    Esa verga es muy grande para mí culo.

    Y ciertamente lo era, nunca habíamos tenido un compañero con una verga tan gruesa, que estrechase tanto la vagina de mi mujer.

    Carla en un momento no podía aguantar más tanta verguiza que recibía, y se acostaba por completo en la cama, tan solo levantando su culito mientras se recostaba sobre sus brazos . Mientras yo jugaba con su carita hermosa, golpeando sus cachetes con mi verga, y haciéndole notar a Fernando la putita que se estaba comiendo. Mientras, Fernando jugaba cada vez más con su culito, sacando la verga de su vagina y remojando su ano con sus mismos jugos, permitiéndole así cada vez meter la verga en su ano un poco más.

    Mi esposa no es de dar el culo así no más, de hecho muy pocas veces me lo ha dado, y lo mismo con terceros, pero esta vez parecía que quería probar la verga de mi amigo en su culo ya que no se quitaba cuando Fernando se lo iba presionando con la cabeza de su verga.

    Cambiemos de pose un poco. Carla se recostó extasiada, su vagina totalmente empapada, chorreando de sus jugos, me hizo una seña de que era mi turno por lo que yo me recosté a su lado para darle de cucharita, ella de frente hacia mi, y ella de espaldas a Fernando, quien no dejaba de jugar con sus nalgas y sobajeaba su verga entre ellas, tanto así que de a momentos yo sentía cuando topada con mi verga en lo que yo entraba y salía de mi esposa. Los dos besábamos a Carla y debo confesar que fue muy placentero, anteriormente los besos de Carla con terceros eran muy limitados pero esta vez éramos como dos novios con la misma novia, Carla se besaba conmigo, gemía, la penetraba más, y de pronto volteaba su cabeza lo suficiente para besarse con Fernando. La saliva de los tres pasando de boca en boca, sin que ninguno se incomodase por lo que estaba pasando.

    Carla se vino en un rico orgasmo, sentí como su vagina expulsó líquido y palpitaba a la vez que empapó mi verga, pero no le di descanso y seguía penetrándola mientras Fernando desde atrás apretaba fuertemente sus ricos senos que estaban frente a mi. No me pude aguantar más y seguí dándole sin cesar hasta que finalmente acabé dentro de mi esposa. Dejé toda mi leche dentro de ella, y terminé dándole un largo beso luego de que ella acababa de besar a Fernando, quien no dejó perder el tiempo y le clavó nuevamente su verga ahora lubricada por mi semen.

    De pronto Carla se detiene.

    Nos dijo: – necesito un momento chicos, no se desesperen.

    Se fue por un poco de agua a la cocina. Mientras esperábamos Fernando y yo en el cuarto, me dijo que mi esposa estaba demasiado rica y que me felicitaba por tener una mujer tan ardiente y me pidió que le diera permiso de romperle el culo, que ya había notado que Carla no lo daba tan fácil, y pensaba si era porque yo no la dejaba. Yo solo me reí y le dije que ella era libre de dejarse hacer lo que desee, pero que dependía de él convencerla y ganarse ese culo, por mi lado no había problema. Yo al haber recién acabado estaba flácido en ese momento, y mi líbido un poco bajo.

    Me respondió: ya pues ñaño, voy a hacer mi mejor esfuerzo para comerme ese culo, y en ese momento justo venía Carla de regreso.

    Como toda una fiera llegó anunciando su deseo:

    Bueno chicos, esto no ha terminado, Quiero seguirme comiendo sus vergas. Esto mientras nos miraba fijamente y saboreaba sus labios.

    Le dijo a Fernando que era su turno y que aproveche para hacerle suya en lo que yo me recuperaba, lo cual me causó ciertos celos, y antes de que siquiera se acomoden, yo jalé a Carla hacia la cama, y la monté encima mío, más precisamente, su vagina encima de mi cara, yo con las piernas afuera de la cama, y ella literalmente sentada en pose de cabalgata sobre mi cara. Chupaba sus jugos que estaban todos mezclados, tenía hace rato ganas de hacerlo, y me entretuve en eso buen tiempo, tanto que perdí la noción del tiempo, Carla gemía y se estremecía, hasta que de repente veo a Fernando colocándose encima de mi, pero atrás de mi esposa, buscando el mejor ángulo prácticamente encima de mi abdomen, ya teniendo yo la vagina de Carla sobre mi cara, él encontró la manera de colocarse y caber.

    Empujó a Carla hacia el frente por lo que ahora yo ya no tenía sólo la vagina de mi esposa, sino la verga de Fernando cerca de mi.

    No me incomodé ante la situación pero tampoco di alguna señal a Fernando de que probaría su verga. Seguí chupando los jugos de mi mujer, que ahora eran más abundantes al estar Fernando tras de ella, rozándole el culo con su verga, y de ratos poniendo su verga casi al toque con mi boca, pero solo sobando la zona entre los labios vaginales y el ano de Carla, que era cada vez lubricado más y más por lo que parecía una fuente inagotable de sus jugos, que a la vez eran limpiados por mi lengua.

    Me encontraba deleitado con tan suculento manjar cuando de repente el cabrón de Fernando empuja por completo a mi mujer hacia delante, hasta el punto que le hizo perder el equilibrio a mi amada, quien tuvo que apoyarse con sus manos sobre la cama para no dejarse tumbar por completo, para acto seguido empezar a meterle tremendo tronco completamente erecto directo frente a mis ojos. Desde tan cerca la verga de Fernando se veía descomunal por su grosor, ocupando y ensanchando cada milímetro de la delicada vagina de la reina de hogar. Mi verga nuevamente empezaba a reaccionar.

    Disfruta la vista que querías cabrón, estás en la mejor posición para ver cómo me clavo a la mamacita de tu esposa, exclamó el cabrón de Fernando.

    Carla no dijo nada, solo gemía. Esto lejos de enojarme me encendió a full, y veía como en cada penetración la vagina de mi esposa palpitaba, y mi verga casi que ya se deslechaba nuevamente, pero sin hacer nada, cuando de repente siento unas manos toscas sobando con delicadeza mis bolas. Fernando cogió un poco de saliva de su boca en su mano, y empezó a hacerme una paja, mientras acariciaba de momento gentilmente mis testículos. Yo estaba completamente erecto, y sintiéndome algo confundido al estar reaccionando a las manos de un hombre.

    Mi verga ya estallaba, pero como sea me aguanté, no me podía perder mi excitación por un orgasmo de una paja, estaba a estallar de ver y sentir, todo al mismo tiempo.

    El atrevimiento de Fernando de hacerme una paja, hizo que no me contenga más y empecé a lamer el tronco de su verga mientras entraba y salía de la vagina de mi amada esposa, me enfocaba en el punto de contacto de su verga entrando en la vagina de mi mujer, pero de a momentos no guardaba tapujos y le daba una buena lamida a todo el recorrido desde la base de sus bolas que se balanceaban, hasta el clítoris de mi mujer y así también el camino de regreso mientras bajaba por todo el tronco de su verga.

    No me interesó moverme ni un centímetro de ahí, y los tres nos quedamos en la misma pose hasta que Carla anunció un nuevo orgasmo, su vagina se empapó, y casi que en sincronía, a los pocos segundos Fernando soltó un fuerte gemido, y al instante vi y saboree como un buen chorro de una sustancia grumosa y blanquinosa empezaba a salir de la vagina de mi esposa cada vez que Fernando metía y sacaba su verga de mi mujer, a escasos centímetros míos. Se había venido. Terminó de sacar su verga por completo y seguido a esto me cayó un buen grumo de semen de la vagina de mi linda esposa directo sobre mi cara, que no demore en limpiarme y llevarla a mi boca, ni siquiera lo pensé, solo actué por inercia.

    Como un perro sediento empecé a lengüetear la vagina de mi esposita, llena de leche de mi amigo, y a Fernando, aún con su verga goteando un poco de leche, la agarré con una mano para llevarla a mi boca y darle una sola chupada para dejársela también limpia, procurando que mi esposa no lo notara, y de inmediato continúe con el lamida de t manjar

    Fernando se abrió un poco dándole varios besos a Carla en la espalda, mientras iba bajando hasta que terminó dándole unos besos en su cola, y ahí quedé yo, limpiándole la vagina a mi mujer, quien se seguía estremeciendo con mi lengua, hasta que se levantó, retrocedió hacia el filo de la cama, y me dio un largo y apasionado beso, lleno de sus jugos, mi leche, y la leche de Fernando.

    Luego esto besó también a Fernando, charlamos un poco de lo hecho y lo tuvo que estuvo, y acordamos en descansar ya que era tarde.

    Al amanecer volvimos a hacer un trío aún más rico pero eso se los dejo para una segunda parte de este recuerdo.