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  • Le entregué a mi novia a mi compañero de trabajo (2)

    Le entregué a mi novia a mi compañero de trabajo (2)

    El fin de semana siguiente mi amigo le quiso ofrecer clases temprano en la mañana entonces fuimos ambos del trabajo juntos hacia la casa, entro y saludo a mi esposa normal con respeto, le ofrecí tinto, mi novia saco a la mascota afuera de la casa a hacer sus necesidades. Cuando ella salió.

    Mi amigo Pablo comentó «está muy bonita la perrita»

    Yo le dije: cuál de las dos?

    Pablo me dijo “uy como así», yo solo me solté a reír y le cambié el tema.

    Cuando ella entro yo ya estaba muy caliente y quise pasar de una vez a la acción entonces le dije a mi novia que si quería dejarse coger de mi amigo de una vez ella me dijo que ya sabía que le iba a pedir eso y que si aceptaba que ella ya estaba caliente todos estos días sintiendo roces en la moto con él a todo momento.

    Entonces le pedí que entrara a la habitación se pusiera la mallas de lencería nuevas que le compré por catálogo, y que lo esperara en 4 pero como era la primera vez que iba a ver a mi mujer con otro no quería que la besara ni tantas caricias no me sentía preparado para verla cariñosa con otro, entonces se lo deje saber a ella, puse mi plan en marcha que era salir a cortarme el cabello y dejarlos solos antes de salir de la casa.

    Me despedí de mi amigo le dije que tuviera cuidado con mi mujer en esa moto, pase a la habitación y mi novia estaba en 4 en malla color negra y una tanga roja.

    Deje un letrero pegado en la nevera junto con un condón que decía:

    “Pablo puedes cogerme con la condición que no me toques, si te atreves ven a la habitación”

    Y así fue yo regrese a los 5 minutos solo fui al otro lado de la calle deje la puerta sin seguro y entre muy fácil sin hacer ruido, cuando subí ya desde las escaleras escuchaba aplausos, luego mire y los aplausos eran las bolas de Pablo chocando contra las nalgas de mi mujer.

    No exagero me masturbe 3 veces en menos de 10 minutos observando a mi mujer por fin siendo cogida por otro.

    Ya luego salí de la casa otra vez le timbre al celular a mi mujer para que supiera que ya iba a regresar y así fue.

    Cuando entre mi mujer estaba en el baño y mi amigo estaba en su celular se le veía nervioso.

    Y así paso amigos, ya decidiré si mi amigo merece repetir o si mi novia se pone atrevida por su cuenta.

  • En el elevador

    En el elevador

    Está es la historia de cuando nos encontramos por casualidad aquella noche…

    Yo venía de mi trabajo cansado y algo triste, ya pasaban de las tres de la mañana y el edificio de departamentos donde vivía estaba todo en calma, por azares del destino coincido contigo en la puerta del elevador vivíamos en el mismo piso 9. Yo te veía seguido y me llamaba mucho la atención tus ojos hermosos, tu forma de hablar y el color de tu cabello, pero ese día te vi por primera vez con ropa sexi. Yo creo venias de una fiesta, tenías puesta una falda no muy corta pero si muy holgada color rosa y una blusa blanca semi transparente que dejaba ver tu lencería del mismo color, tenías una diadema color rosa que sujetaba tu pelo de una forma tan linda que llamo mucho mi atención…

    Mientras esperábamos el elevador yo no podía dejar de verte y obviamente tú lo notaste, me viste y sonreíste mientras me saludabas, te respondí el saludo y te dije que bonito cabello tienes, tú lo acariciaste mientras me preguntaste te gusta? Te dije si, lo puedo tocar? Asentiste con la cabeza mientras te acercaste a mí, Yo tocaba tu pelo y veía tus ojos, tu sonrisa me enamoraba cada vez más, te pregunté si tenías novio? Me dijiste no, tengo marido, Yo te solté el pelo y di un paso atrás, pero tú te acercaste a mí y me dijiste no te preocupes a esta hora no está y además aquí no nos ve nadie, con una sonrisa pícara y fuego en tu mirada…

    Se abrió el elevador y entramos al cerrar la puerta te abrace y te di un beso fuerte mientras jalaba un poco tu pelo, tu mano busco mi pene mientras mi mano ya tocaba tu bubi sobre tu blusa, ninguno de los dos toco el botón del piso así que el elevador no se movía, en mi mente sabía que mientras no se moviera podríamos hacer lo que quisiéramos ahí…

    Mi boca bajo por tu cuello y te besaba mientras mis manos desabrochaban tu brasier dentro de tu blusa, al soltarlo tus ricas bubis saltaron impulsadas cómo con resorte, desabroché un botón de tu blusa y mi boca busco tus pezones que estaban erectos y tus pechos tibios hacían de eso el mejor de los manjares que jamás había comido…

    Tu mientras tanto ya habías desabrochado mi pantalón y tu mano jugueteaba con mi pene dentro de mi calzón, ya estaba bien parado cuando lo sacaste, con la mano le diste algunos jalones y me dijiste se ve muy rica tu verga y te sentaste en cuclillas para chuparlo, mientras lo chupabas con tu mano tocabas tu panocha , tu lengua hacia maravillas recorría mi pito de arriba abajo y chupabas la cabecita mientras con tu mano acariciabas mis huevos mientras yo acariciaba tu pelo siguiendo el vaivén de tu cabeza….

    Te jale del pelo y te levante rápidamente te di vuelta y te incline sobre el pasamanos levanté tu falda y de un jalón arranque tu tanga, intentaste reclamar, pero te di un empujón y te empine más, abrí tus piernas como lo hacen los policías y de una embestida te metí mi pito de un jalón, lo metía y sacaba rápidamente mientras tú gemías con cada embestida, te di una nalgada que dejó marcada mi mano en tu pompi, sentí que me pase un poco, pero tú me pediste más fuerte así que con la otra mano hice lo mismo en la nalga contraria tu decías que rico más más, seguí con mis embestidas y con un dedo toque tu culito y sentí como lo apretaste y eso me calentó mucho, moje mi dedo con saliva y lo fui metiendo lentamente en tu culito mientras te seguía penetrando, sentía cómo te mojabas cada vez más hasta que te viniste y en mi dedo sentía como lo apretabas en cada convulsión que dabas de tu venida, me detuve un poco para sentir mejor esa sensación y tú te saliste de mi verga, te pusiste de pie diste vuelta y me besaste, me pediste que me acostara y te obedecí, te pusiste de pie sobre mi y bajaste, tomaste mi verga que aún estaba muy mojada de tus jugos y la metiste lentamente por tu culito y subías y bajabas lentamente al principio y después fuiste acelerando, la vista era magnífica , Yo veía como rebotaban tus tetas mientras cerrabas los ojos y te mordías los labios, eso fue demasiado para mí y llene tu culito de leche, nuestros cuerpos estaban cubiertos de sudor y en el aire un fuerte olor a sexo…

    De pronto se comenzó a mover el elevador nos pusimos de pie, y a duras penas alcanzamos a vestirnos, se abrió la puerta en el piso 14 y bajamos mientras la mirada incrédula de un señor con su esposa nos barrían de arriba abajo, se cerró la puerta y soltamos la carcajada, al llegar a planta baja lo llamamos una vez más y al entrar encontramos tu diadema, la levanté y llegamos a nuestro piso, te acompañe a tu apartamento te di tu diadema y me dijiste consérvala cómo recuerdo de esta noche, me diste un beso y entraste yo me fui a mi departamento pensando en la suerte que había tenido…

  • Fantasías prohibidas: Mi suegra

    Fantasías prohibidas: Mi suegra

    Mi suegra es una señora de unos 60 años, de voz femenina pero ronca, 1.55 m, de caderas anchas pero a la vista pareciera que no tuviera buen culo. No tiene vida sexual, el trabajo para educar a sus catorce hijos la alejó de eso.

    Mi fantasía poder estar a solas con ella en su casa, charlando, haciendo cosas de la casa, ordenar mercadería o que la ayude mover algún mueble o algo así.

    Yo empezaría a imaginar alguna situación en donde si o si le apoyaría el bulto en la cola, que ella quede con su cara frente a mi verga por casualidad, o dormir una siesta y cuando me levanto voy al comedor con la verga al palo sin saber que ella estaría ahí, nos miramos con cara de asombro.

    Entonces yo le digo.

    -Es que tenía calor.

    Y me responde

    -no pasa nada, vení a mirar la tele.

    Voy y me siento junto a ella. No pasan ni cinco minutos y me empieza a acariciar la verga por arriba del pantalón corto. La saqué para que siguiera, subió y bajó con su mano y se la metió entera en la boca.

    Resulta ser experta chupadora de pijas, me deja a punto caramelo y me pide que le llene el orto de leche, se pone el cuatro en el sillón, le levanto el vestido, no tiene calzón, le doy una nalgada fuerte, grita, le abro las nalgas enormes que escondía bajo su vestido y se la meto en el orto, doy algunos bombazos y la lleno de esperma, ahora me toca a mí me dice, con voz de abuela.

    Se sube y empieza a cabalgar, me pone una de sus grandes tetas en la boca, me abraza y empieza a moverse de manera increíble, llega al orgasmo y su cara se llena de felicidad, se levanta de mí y se arrodilla esperando, me paro, ella me agarra la pija y se la come entera una vez más sin complicaciones y me da permiso de llenarle la cara de leche.

    El semen cae a chorros sobre su cara arrugada, ella se limpia la cara con los dedos y se los chupa. -¡Ma!- Se escucha del llegar de una de sus hijas, mi suegra esparce los restos del semen en su cara como si fuera crema facial.

    -Acá estoy! -responde y sale al encuentro.

    -Ma!, Que tenés en la cara?

    -Es una crema nueva que me dio mi amiga.

    -Bueno, yo me voy, cualquier cosa mandame mensaje -Le dije a mi suegra, y me fui cómo si nada.

  • Cosas de mi madre

    Cosas de mi madre

    Hola, mi nombre es Leandro y esto me sucedió hace unos años viniendo de una fiesta familiar.

    En una de las tantas ocasiones que tuvimos que ir a un cumpleaños familiar con mi madre, todo se presentó en forma muy normal, ella es viuda hace varios años, una mujer de unos 60 años, regordeta y con un cuerpo exuberante por todos lados, yo en cambio con mis 40, delgado, y luego de una separación abrupta, decidí ir a vivir junto con ella y de esta forma encarrilar mi vida paulatinamente, como ocurre cada año, nos invitan a cumpleaños familiares a los cuales vamos a reencontrarnos con parientes que no vemos asiduamente.

    Ese día transcurrió con normalidad, durante la tarde nos arreglamos para el evento, como era un cumpleaños de 15 nos vestimos de gala, yo con un traje negro y mi madre con un vestido largo con transparencia en la parte de arriba, que si bien no mostraba, insinuaba sus grandes pechos, pero a la vez era bastante elegante, y así fuimos a la fiesta, al llegar nos reciben con alegría y saludamos a todos nuestros parientes, parando en una y otra mesa a charlar y recordar viejas anécdotas, realmente me sentía contento al ver a mi madre feliz de estar con la gente que aprecia y se le podía notar un brillo en sus ojos el cual no lo veía con frecuencia, yo por mi parte estaba bastante distendido y relajado, ya que estaba arrancando una relación con una compañera de trabajo y casi todos los fines de semana la pasaba en su casa teniendo sexo hasta quedar agotados, así que ese fin de semana me tomaba un descanso, y sin tanta necesidad ya que bastante seguido teníamos reconciliaciones con mi ex y nos matábamos en la cama, así que por todo esto venía bastante tranquilo.

    La noche transcurría con toda normalidad, hasta que llega el momento del vals, bailo con la cumpleañera y luego me piden que baile con mi madre, como lo estaba pasando bien acepte con todo gusto, cuando la tomo de la cintura ella apoya sus voluptuosas tetas contra mi pecho, tuve una sensación indescriptible, fue como un fuego que me invadió, prácticamente tuve un erección casi instantánea, a pesar de que el baile era solo un instante, continúe hasta que terminó la música para que se me bajara, estaba seguro de que mi madre la había sentido, así que estaba en una situación incómoda, de todas formas proseguí en la fiesta sin tratar de darle mucha importancia, cuando llega el momento del carnaval carioca, en todo ese zafarrancho que se arma, termino haciendo el trencito detrás de mi madre, pero para mí sorpresa, no podía dejar de mirar sus nalgas, eran enormes y apetitosas, realmente la estaba viendo cómo una mujer y no como mi madre.

    Al finalizar la fiesta, estábamos bastantes alegres, por lo bien que lo habíamos pasado y por las copas demás que teníamos, cuando nos vamos la ayudo a subir al auto y medio sin querer queriendo le acaricio su gran culo, ella no dijo nada y subió, al llegar a casa nos dimos las buenas noches y nos fuimos a dormir como de costumbre.

    Al acostarme no podía sacar la imagen del culo de mi madre de mi cabeza, cuando ya estaba entre dormido siento que habré la puerta de mi habitación, prende la luz y se sienta en mi cama, era mi madre, la cual me dice que me agradecía por la hermosa noche que habíamos pasado, le contesto que también lo había pasado genial, y que ambos necesitábamos disfrutar de una noche juntos con tanta alegría, ella me abraza y me da un beso, no sé si por el alcohol o que, pero instintivamente le di un beso en la boca y acaricie una de sus tetas, ella me miró sin decir nada.

    Entonces lo volvía a hacer, pero esta vez fue más largo el beso y le agarre las 2 tetas, ella suspiro y tiró su cabeza para atrás, ahí supe que esa noche no terminaría ahí, la acerque a mi y comencé a besarle el cuello, ella solo suspiraba y decía entre susurros que eso no estaba bien, yo mientras acariciaba sus tetas notaba lo duros que se habían puesto sus pezones y eso me calentaba aún más, así que la acosté a mi lado, le levante el camisón y empecé a chupar sus tetas, no creí que fueran tan grandes y duras, tenían una aureola pequeña y oscuras que coronaban con unos pezones grandes y duros, yo las chupaba como si mi vida dependiera de ello, y ella suspiraba y gemía muy suavemente.

    En un momento juntó sus tetas y meto sus 2 pezones en mi boca, chupándolos al mismo tiempo, y empiezo a arrancarle unos gemidos más sonoros que denotaba que eso la ponía a mil, yo estaba en las nubes, estuve un buen rato chupándole las tetas, hasta que empecé a bajar lentamente hasta llegar a su concha, que delicia, me sorprendió que la tenía toda depilada como un bebe, era fantástico al contacto de mi lengua, no pensé que se mojaría tanto, cada vez que me detenía a jugar con su clítoris, era una abundancia de jugos que salía de su interior, solo se la escuchaba gemir, pidiendo más y que no parara.

    Obviamente cumplía con sus deseos, hasta que empieza a arquear su cuerpo y explota en un orgasmo que inunda mi boca, su gemido paso a ser un grito y quedó desplomada, yo bajé la intensidad pero sin dejar de chupar, mi madre baja sus manos y me empieza a acariciar la cabeza, cuando la miro su cara era de éxtasis y alegría total.

    Me hace señas de que me acueste a su lado y así lo hago, una vez acomodado me empieza a besar el pecho muy suavemente, me recorre todo besándome y lamiendo, cuando llega a mi pija, baja mi bóxer y le empieza a dar besos desde la cabeza hasta los huevos, yo estaba que explotaba, y de una forma muy delicada la mete en su boca muy lentamente, me encontraba en la gloria en ese momento, subía y bajaba con mucha suavidad, era toda una experta, descubría la cabeza y pasaba su lengua en forma circular que me hacía poner a mil, para luego tragarla toda, era una verdadera dama chupadora de pija.

    Cada instante quería que fuera eterno y que nunca se termine, pasaba su lengua muy suave y se detenía en mis huevos para jugar con ellos y meterlos todo en su boca, el placer que me estaba dando era indescriptible, luego se acomoda sobre mi y pone mi pija en la entrada de su concha, para bajar muy suavemente entre suspiros, una vez que bajo completamente y la tenía toda adentro, empieza con sus movimientos, suavemente de adelante para atrás y en forma circular, su concha mojada por sus jugos era increíble, la calentura que tenía quemaba, y mi pija lo agradecía intentando entrar en lo más profundo, sus gemidos eran fuertes y excitantes.

    Luego de un buen rato de estar así, le hago señas para que se ponga en cuatro, y así lo hace, apoyo la cabeza de mi pija en su entrada, y dando un pequeño empujón entra completamente en su concha empapada, y nuevamente empieza a gemir de placer, ver la imagen de las nalgas de mi madre moviéndose con cada embestida era delicioso, y mi pija entrando y saliendo de su concha era todo una locura, y que decir cuando le abría las nalgas para ver si ano en medio de ese espectáculo.

    Mientras la cogía de esa forma, jugaba con mi pulgar en su ano, ella solo gemía más y más, yo realmente estaba en un éxtasis total y a punto de acabar, así que aumente la velocidad y la fuerza, sus gemidos se habían convertido en gritos y pude sentir como se inundaba otra vez su concha en un orgasmo brutal, y no paso más que un minuto para que yo también acabe llenándole la concha con mi leche, aun así seguí moviéndose pero ya no con tanta fuerza, no quería dejarla de coger, con cada movimiento se escuchaba el clásico sonido de una concha bien mojada siendo cogida, me sentía tan caliente que para mí sorpresa, mi pija seguía erecta a pesar de haber acabado.

    Yo seguía cogiéndola en forma suave pero constante, ella estaba exhausta y casi desvanecida, así que al encontrarse prácticamente a mi merced, me salgo y empiezo a chupar y lamer su generoso culo, le devoraba ese precioso ano, así que sabía lo que se venía, me acomode y apoye la cabeza de mi pija en su ano y presione suavemente, para mí sorpresa entro con mucha facilidad, y solo escuche que dijo «si, así, que rico» que fueron sus únicas palabras en toda nuestra noche, que hermoso y suave era sentir sus nalgas chocar contra mi, no podía parar, ver ese show como si fuera película porno que protagonizaba mi madre y su enorme culo, no podía creer con la facilidad y ganas que entraba mi pija hasta el fondo de su ser, realmente lo estaba disfrutando al máximo.

    Nuevamente empecé a acelerar mis embestidas hasta que sentí que estaba por acabar, y le digo a mi madre que le estaba por acabar, y ella me contesta con un «dame toda la leche bebé» eso hizo que no aguante nada y acabe en ese instante, le llene su divino ano con toda la leche que quedaba dentro de mi, y baje el ritmo lentamente, pero en ese momento tuve la imagen más excitante de toda mi vida.

    Cuando salgo de su ano, veo un hijo de leche saliendo de su interior, así que con mis manos abro sus nalgas, y de su hermoso ano bien dilatado empiezan a salir borbotones de leche, que chorrean por su concha y sus piernas, realmente puedo decir que fue la imagen más hermosa y excitante de mi madre, caí desplomado a su lado, ella me abrazo y me dijo «gracias bebé por esta noche» yo no podía creer lo que había pasado, pero la excitación y cansancio no me permitían pensar en eso, ella apoyo su cabeza en mi pecho y me dormí.

    Siendo prácticamente medio día me despierto, y me encontraba solo en la cama, creí que había soñado todo, pero al ver el camisón de mi madre en el piso supe que todo fue muy real, y que durante toda la noche había tenido a mi madre como una puta, como la mejor de las putas.

  • Mi primer trío (II)

    Mi primer trío (II)

    Después de mi primer orgasmo me sentí, muy puta y quería más. Eliza no paraba de chupar mis pezones, mientras Mauricio ya desnudo buscaba un condón. Elizabeth me hablaba cosas muy cerdas que me excitaban cada vez más.

    Eliza: Que ricas tetas amiga, me encanta tu cara de puta excitada, yo sabía que te iba a gustar perra, ahora viene lo más rico.

    Mauricio se colocó el condón y sonreía, ya para ese momento yo estaba totalmente entregada, tocó mi cuca y mi humedad ya recorría todos mis muslos, Mauricio estaba totalmente loco por mi, su verga parecía un tronco era de unos 19 cm por 5 de diámetro y con algo de vellos, era todo un macho para mí que apenas cumpliría 20 años, Eliza se apartó y lo beso con desesperación y se sentó a mirar el espectáculo que venía.

    Mauricio: Relájate putita, ahora vas a saber que es una buena cogida.

    Sus palabras me ponían más caliente, entre jadeos le decía

    Lorena: Si papi, dame como una puta de la calle

    Con estas palabras no se hizo esperar, Mauricio posicionó su verga en mi raja y con gran fuerza la metió hasta el fondo, mis ojos se pusieron en blanco el placer y el dolor que sentí me encantaba, estaba siendo cogida por un macho maduro, desconocido y en la primera vista, Elizabeth se tocaba sus tetas y sonreía, comenzó con movimientos suavecitos y lentos, yo lo disfrutaba y gemía, mi humedad era notoria y eso era lo que le gustaba a Mauricio, mi mejor amiga no desaprovechaba nada en lo absoluto, estaba muy complacida viendo cómo se cogían a su mejor amiga como una cerda. El comenzó a aumentar sus embestidas, y no tardó mucho en aparecer otro orgasmo, mucho más largo que el primero.

    Cambió de posición me puso en 4, y recostó todo su cuerpo en mi espalda, sus embestidas eran como las de un animal en celo

    Mauricio: qué rica cuquita tienes mi amor, eres una buena perra.

    Yo solo gemía y asentía con la cabeza, no podía ni hablar del placer que estaba sintiendo, aquel hombre me volteaba cómo quería y mi cuerpo estaba tan liviano que no era tan difícil.

    Lorena: Dame más, si que rico. Soy tu puta papi dame verga, dame guevo.

    Mis palabras al parecer lo excitaban porque eran más fuertes las cogidas, al voltear Elizabeth lo estaba besando mientras él le tocaba la cuca y la hacía gemir cómo una verdadera puta.

    Elizabeth: Ay ay si sigue profe, que rico me gusta.

    Y apareció un orgasmo ella quedó tendida en la cama llena de placer y soltando chorros de flujo. Mauricio no dejaba de cogerme, mis piernas no las sentía pero sabía que esto aún no acabaría…

  • Tarde de sexo con mi atractiva entrenadora personal

    Tarde de sexo con mi atractiva entrenadora personal

    Hace unos minutos mi entrenadora personal llegó a mi casa, ella es la hermosa chica que me motiva a hacer gimnasia.

    Se llama Valentina, tiene 26 años, cabello negro y largo hasta la cintura con rizos perfectos, ojos azules como el cielo mismo. Hoy se ha venido muy sexy vestida, tiene puesto un pantalón corto deportivo color rosa que parece una tanga de lo corto que le queda y se ha puesto un corpiño deportivo del mismo color que hace que sus tetas quieran salirse del mismo.

    Me quedo mirando su bonito cuerpo, ella dirige su vista hacia mí y me saluda con un beso en la mejilla.

    Yo tengo puesta una calza deportiva color azul que me queda bien apretada y hace que mi vagina quede bien marcada y tengo un top deportivo que me luce bien sexy todo mi abdomen.

    -Vamos a empezar con los estiramientos- me dice Valentina.

    -Empecemos a mover el pie de esta manera- me informa sobre esto y lo muestra- Debemos hacer esto por unos segundos, vamos a movilizar todas las zonas del cuerpo hasta llegar al cuello- vuelve a hablar.

    Cuando ya movimos hasta el cuello como ella quería, pasamos a hacer la apertura de piernas para prepararnos mejor.

    -Vamos a separar nuestras piernas de esta forma- dice Valentina y separa las piernas de una manera que su culo queda muy al aire libre, yo me quedo mirándoselo por unos minutos.

    Decido hacer lo mismo que Valentina y separo mis piernas.

    -Ahora vamos a tomarnos el pie con la mano- dice y me muestra como se hace.

    -Muy bien, Ludmila, ahora vamos a sentarnos en el piso con las piernas separadas- Valentina ve lo que yo hago y me felicita.

    -Tienes una buena elongación- se inclina hacia mí para mostrarme un estiramiento y por accidente se le salen ambas tetas de su sostén deportivo.

    Ella se sonroja y se las cubre con una mano.

    -Perdón- dice mi entrenadora, mi vista accidentalmente baja hacia su pantalón deportivo y veo que no lleva puesta tanga porque los labios de su vagina se escapan por los costados.

    -No te disculpes- le contesto, la agarro de la cintura para sentarla en mis piernas y le quito el sostén dejándole sus pechos libres.

    -Tus senos querían su libertad y yo hace rato que los quiero ver- le digo, tomo ambas tetas y me las llevo directamente a la boca.

    Lo que siguió después fue que me di una verdadera cena de pechos blancos y redondos.

    No cabían enteros en mi boca de lo grandes que eran.

    Estaba en el paraíso lambiéndolos y mordiendo sus pezones como yo quería.

    Valentina lo único que hacía era gemir del placer que estaba recibiendo.

    Cuando me llene de sus senos, ella me tomo mi rostro entre sus manos y me dio un dulce beso con mucha lengua en mis labios, lo que duro ese beso lo usamos para desnudarnos por completo, Valentina como yo había sospechado no tenía tanga y su cuerpo desnudo era de lo más hermoso. Abrió sus piernas, pero esta vez no había pantalón alguno que se interpusiera entre su vagina y mi lengua, no me pude resistir por mucho tiempo, hundí mi lengua en su clítoris al tiempo que con mi boca humedecía todas las zonas de su concha a la vez que le metía dos de mis dedos.

    Me estaba encantando jugar con sus dedos en el interior de Valentina, tan cálida y húmeda era su concha, mis dedos podían entrar fácilmente por su gran humedad.

    Saque mis dedos, los lambí y luego le di unas últimas lambidas a la vagina de Valentina hasta que se corrió en mi boca. Ella se puso después en cuatro invitándome a comerme su delicioso trasero.

    Se abrió las nalgas ella sola y pude ver el agujero de su trasero. Puse ambas manos en los cachetes de su culo y mi lengua fue directo a su agujero que estaba muy rico para chupárselo todo el día Comerle la concha y el culo a una chica como ella es una verdadera delicia. Pero lo que más satisfacción me da es escuchar sus gemidos de puta, si grita como lo está haciendo ahora significa que le está gustando como estoy jugando con mi lengua dentro de ella.

    Después de unos minutos empieza a masturbarse al tiempo que hace los gemidos cada vez más fuertes.

    La sentí temblar de placer y luego pude saborear mucho más de su eyaculación femenina, ahora tenía sus dos agujeros completamente mojados gracias a mí.

    Después como una adicta al sexo se subió encima de mí, pero Valentina quedo de costado, así unimos nuestras vaginas y ella empezó a moverse. Hizo movimientos lentos, pero muy ardientes que le daban mucho placer a nuestras conchas que estaban gozosas.

    Quería mucho más, deseaba que nuestras vuelvas se movieran más rápido hasta quedar bien rojas por la unión misma. La tomé de la cintura y la hice dar pequeños e intensos saltos sobre mí hasta que fui yo la que eyaculo. Mi eyaculación fue directo a su vagina.

    Ella me comenta su fantasía sexual, también me dice que nunca la ha cumplido y quiere hacerlo conmigo, yo acepto encantada, ya que antes de empezar la clase con ella he bebido muchísima agua.

    -¿Dónde la quieres- le pregunto.

    -En mis pechos- responde mi entrenadora.

    Me pongo de pie y coloco mi vagina en dirección a sus senos, relajo mi cuerpo y una gran cantidad de lluvia dorada cae sobre esas hermosas tetas, todo un espectáculo erótico de ver.

    Ella sonríe feliz de la vida.

    -Gracias- me dice.

    -A ti, por hacerme pasar la mejor tarde de mi vida- le doy un suave beso en los labios antes de que empiece a masturbarse los senos.

  • Me cojo a mi suegra

    Me cojo a mi suegra

    Viví le decíamos a mi suegra. Una mujer bastantona de unos 50 años. Entre mis amigos era la sensación.

    -ufff tu suegra está deliciosa- me decían.

    No era mentira. Viví era una mujer realmente sexy. Lucía con elegancia sus ligeras arrugas y el desgaste natural de su cuerpo. Tenía anchas caderas, abundantes senos y una actitud atrevida.

    Había tenido un par de matrimonios fallidos, uno de ellos del que había nacido mi esposa. Tenía actitud jovial, no se sentía vieja ni por un momento.

    Un día llegó a la casa de la familia con un tipo de 20 años con el que salió por un tiempo. Las tías enloquecieron, los murmullos abundaron, muchos la juzgaron, a mi me pareció cool. Aquello no duró mucho tampoco.

    Viví amaba locamente a mis hijos y no perdía oportunidad para quedarse con ellos. Para mi era un negociazo porque frecuentemente conseguía tiempo libre con mi esposa para salir gracias a Vivi.

    A mi me encantaba Viví. Siempre que me saludaba me daba un abrazo fuerte y apretaba sus tetas contra mi. Yo sentía cierta tensión física entre nosotros pero obvio no iba a pasar nada. Pensé.

    Mi esposa tuvo que viajar por asuntos de trabajo. Aquello no era normal. El viaje era toda una semana de domingo a domingo. Yo era medio inservible para los temas del hogar así que mi esposa gestionó con su madre para que me ayudara por esa semana a atender a nuestros hijos. Ella aceptó gustosa.

    Llevé a mi esposa al aeropuerto y de paso busqué a Vivi. Se subió al auto tras poner su maleta en el portaequipajes. Traía un vestido negro ajustado al cuerpo. Sus caderas, su culo, sus tetas, todo aquello me explotó en la cara. Charlamos en el trayecto.

    Esa noche me encerré en mi cuarto y Viví se encargó de los niños. Al día siguiente era lunes y tenía que trabajar. Al levantarme fui a la cocina por algo de agua y me encontré a Vivi cocinando. Llevaba un cachetero que usaba de pijama.

    Fue imposible no detallar el borde de sus nalgas. Ella vio que la estaba viendo. Nos miramos.

    -Hola corazón, buenos días, que quieres desayunar? -me dijo.

    Toda la semana pasó en una tensa calma en la que cruzábamos miradas. Yo pensaba mucho en que tenía a esa mujer viviendo conmigo separados apenas por una pared.

    El viernes todo cambió. Me fui a beber con unos amigos y llegué animado a casa tipo 8 pm. Al llegar Vivi bajó del segundo piso y me preguntó si quería comer algo.

    -La verdad no… de hecho… te gustaría un trago? -le dije mostrándole una botella de whisky.

    -Ufff si, me encantaría, déjame duermo a los angelitos- dijo.

    Así fue. Se tomó una media hora en dormir a los niños y luego bajó. Para mi sorpresa se había cambiado de ropa. Llevaba un vestido blanco apretado que destacaba sus formas. Le estiré un vaso con whisky y nos sentamos a charlar. Pasaron los tragos y las horas.

    -Yo era muy atrevida! No te imaginas- me dijo.

    -Puedo imaginarlo, no eres una mojigata, eso es obvio

    -Jajajaja si

    -Pero creo que soy más loco que tú

    -Eso crees?

    -Tú me cuentas tu cosa más loca y yo te cuento mi cosa más loca y decidimos

    -Jajaja si! Dale

    -Tú primero

    Viví miró hacia arriba como quien está recordando algo.

    -Una vez… hace mucho… tenía yo como 20 años en la época de la universidad. Tenía estos dos amigos con los que hacía todos los trabajos, siempre estaba con ellos… y una noche tras unos tragos… hicimos un trío jajaja!- dijo.

    -Wow! Esa es buena

    -Ahora tú a ver…

    -Bueno… una vez me cogí a la hermana de mi novia

    -Oyeee… eso está mal

    -Lo sé

    -Y qué tal?

    -Ella?

    -Si… qué tal?

    -Pues mucho mejor que la hermana jajaja

    -Jajaja malvado

    Bailamos una canción. La tensión estaba al máximo. Ella estaba algo tomada.

    -Viví, me gustaría agradecerte por ayudarnos tanto con los niños… si no fuera por ti no tendríamos vida. – le dije.

    -Tranquilo mi amor. A mi me encanta cuidar a los angelitos… espero que le saques provecho a ese tiempo

    -Ufff le sacó provecho… créeme que si

    -Pero igual yo no estoy con los niños todo el tiempo… como hacen con ellos?

    -Pues… es complicado pero cuando se quiere se puede

    -Es verdad

    -Normalmente los dormimos en su cuarto y nos vamos para el nuestro en silencio. Cerramos la puerta y no hacemos bulla… tu hija muerde la almohada- dije coqueto.

    -Imposible… los niños se despertarían

    -No… quieres ver?

    Subimos y pasamos por el cuarto de los niños. Entramos a la habitación principal y cerré cuidadosamente la puerta tras nosotros.

    -El secreto es la almohada- le dije poniéndole una almohada entre los dientes.

    Apreté su entrepierna. La luz estaba apagada así que me costaba ver sus reacciones pero confié que si habíamos llegado a ese punto era porque ambos queríamos.

    Le quité el vestido y toqué su cuerpo voluminoso.

    -Esto no está bien- me dijo antes de besarme.

    -No está bien… pero quiero

    -Ufff yo también

    La tumbé boca arriba en la cama y corrí su tanga. Puse la cabeza de mi verga sobre su coló y noté completa sequedad.

    -Tienes aceite o algo? La menopausia…- me dijo.

    Afortunadamente yo tenía de todos los ungüentos conocidos por la humanidad y tomando el primer tarro del closet humecté su área vaginal. La penetré.

    -Aaaah!- gritó.

    -La almohada Vivi, la almohada

    Le quité la tanga y le pedí que se pusiera en cuatro.

    -Me he pajeado mucho imaginado esto sabes?- le dije.

    -Que imaginabas?

    -Que te cogia por el culo

    -No será hoy mi amor… pero me puedes dar por el coño si te apetece

    Tomé sus nalgas y las separé. Me dejé caer de cara sobre ese culo y saboreé el ano de mi suegra. Ella soltaba gemidos apretados por la almohada. Se la metí por el coño un rato en cuatro.

    -Sabes… tu hija es muy buena chupándola… será algo hereditario?- le dije.

    Ahí mismo giró sobre su cuerpo y quedó igualmente en cuatro pero ahora era su boca la que apuntaba a mi. Tomó mi verga y se la tragó. Superó con distancia amplia a su hija. Viví era la maestra.

    Me la cogia en misionero.

    -Esto era lo que querías verdad?- me dijo jadeando.

    -A que te refieres?

    -Me deseabas… se notaba…

    -Bueno… si

    -Cogeme como quieras… yo también quería

    -Dame culo

    -Págame

    -Jajaja de verdad?

    -Si… quiero comprarme algo

    Acordamos un precio y me la cogí por el culo en cucharita. Me vine dentro de ella. Seguimos bebiendo y follando hasta que nos quedamos dormidos.

    Desperté primero temprano como era mi costumbre. A mi lado reposaba mi suegra. Toqué su rostro medio en tono romántico. Eso la despertó.

    Parecía haber visto un fantasma. Se alejó mirándome con los ojos abiertos llenos de horror. Recogió su ropa y salió de la habitación. Me evitó todo ese sábado. Ya en la noche decidí acercarme. Los niños dormían, Vivi leía la biblia en la sala.

    -Me vas a ignorar para siempre?- le dije.

    -Lo que hicimos estuvo mal… muy muy mal… nadie se puede enterar

    -Estoy de acuerdo contigo… es nuestro secreto

    -Estoy traicionando a mi hija… entiendes lo complicado de esto?

    -Viví… solo es complicado si se enteran… sino… es como si no hubiese pasado

    -Nadie puede saberlo

    -Te puedo preguntar algo?

    -Por supuesto

    -Qué fue lo que más te gustó?

    -Oye!

    -Fue cuando te cogí por el culo o cuando te lo chupé

    La besé. La llevé a la habitación, le puse la almohada y follamos de nuevo.

    Al día siguiente Vivi me acompañó a buscar a mi esposa junto con los niños. Familia feliz.

    Esa noche cuando mi esposa dormía le escribí a mi suegra.

    -Gracias por todas tus atenciones… los niños te extrañan ya- le dije.

    -Si claro… deja de esforzarte… cuando y donde nos vemos otra vez?

  • Un día de sexo en casa

    Un día de sexo en casa

    Son las 9 de la mañana, tengo cuarenta años y aunque estoy muy a gusto tumbada sobre la cama en ropa interior masturbándome, disfrutando del roce de mis dedos bajo las bragas… Es hora de levantarse y hacer el desayuno. María, la chica de la limpieza, llega a las 10. Trabaja martes y viernes durante un par de horas. Es joven, culona y algo torpe. Sentada en la taza del váter el pis choca con fuerza en las paredes blancas. Tiro de la cadena y pienso en ella, reflexionando mientras me tiro dos pedos insonorizados bajo el rugir de la cisterna.

    La semana pasada la zurré por primera vez. Quemó mi camisa favorita con la plancha por estar en las nubes. No era la primera vez que hacía algo mal. La idea de disciplinarla surgió de casualidad. Primero pensé en despedirla, pero me rogó que no volvería a hacerlo, que necesitaba la «plata». Después de las súplicas llegó el silencio tenso, justo después de pedirme por tercera vez que reconsiderase mi decisión de echarla. La miré de arriba a abajo y de alguna manera que todavía no me explico, apareció la palabra azotaina en la conversación.

    El rubor en su rostro, el sí nervioso a mi indecente propuesta, solo hicieron aumentar mi deseo. No me anduve con rodeos, le ordene que se bajase los pantalones y las bragas, me senté en una silla y la tumbé boca abajo sobre mi regazo. Su trasero era tierno al tacto, las nalgas pálidas separadas por una raja larga y generosa. Sobe la carne desnuda y luego, con energía, dejé caer la palma abierta de mi mano sobre su pandero, haciéndolo temblar como a un flan. Repetí una y otra vez buscando la perfección, deleitándome con el espectáculo, notando el cosquilleo de la excitación.

    – Buenos días Marta. ¿Qué tal ha dormido?

    Me saludó al entrar.

    Observo que trae unos pantalones negros y una camisa blanca. Durante un momento pienso en como sería azotarla a cuatro patas sobre la cama, sin camiseta, sin sujetador, con las tetas colgando y danzando con cada golpe de zapatilla. Pero todavía no ha hecho nada mal.

    Una hora después un pequeño error. Insuficiente… pero tengo tantas ganas de verle el culo.

    – María, ven aquí.

    – Señora.

    – ¿Te gustaría recibir algo más de dinero, digamos el doble?

    Le explico que ese dinero exige perfección o trabajo y disciplina.

    Media hora después la caliento el culo con la zapatilla mientras acaricio sus pechos colgantes.

    Treinta minutos más tarde pienso en ello, me excito pero antes de llegar al placer me contengo.

    Por la tarde espero a mi novio en bragas, hago la cena asegurándome de mover el trasero, insinuante, juguetona… luego sirvo la comida en sujetador.

    No llegamos a salir de la cocina, el postre intacto en la mesa. Mi espalda contra la pared y su boca comiendo mi boca mientras sus manos atrapan mis pechos.

    El miembro masculino no tarda en aparecer. Me doy la vuelta y apoyo mi mejilla contra los azulejos y respiro hondo. Sus manos tiran de mis bragas, su pene busca la rendija y de repente, noto el vigoroso empujón, recibo el órgano sexual dentro de mi dejando escapar un gemido gutural. Mis piernas tiemblan, mi cuerpo se llena de electricidad, nuestras bocas, nuestras lenguas llenas de saliva se encuentran, se chupan. Él sale de mi unos instantes para volver inmediatamente a penetrarme una y otra vez con ritmo, con pasión salvaje.

    El orgasmo me alcanza, me posee y yo, incapaz de contenerme, pido que aquel éxtasis no acabe nunca.

  • Te enseño fotos de mi esposa desnuda

    Te enseño fotos de mi esposa desnuda

    Hola amigos. Desde hace varios meses, mi amigo Manolo y yo nos intercambiamos fotos de nuestras esposas desnudas.

    Todo empezó un día, en un bar y con varias copas encima.

    No sé cómo salió el tema, pero yo le dije a Manolo que yo tenía muchas fotos de Alicia, mi esposa, desnuda que le hacía sin que se diera cuenta y también videos follando.

    Me dijo que no se lo creía, ya que mi mujer es muy puritana y no se imaginaba que tuviera videos y fotos íntimas de ella.

    Le dije que si quería verlas tenía que enseñarme fotos de su esposa en pelotas, pero me dijo que además de no creerme, no tenía fotos de su mujer desnuda.

    Bueno, le dije, si no tienes fotos de tu esposa, nada, tú te lo pierdes.

    Se puso muy pesado con que le enseñara alguna foto y le dije, te enseño una visteándose, pero otro día me tienes que enseñar alguna foto de la tuya.

    De acuerdo, me dijo y le enseñé una de perfil, en bragas y con las tetas al aire, no se le veía bien la cara.

    ¡Wow! que sexi la foto, Manolo se puso bien cachondo y quería ver más, pero le dije que cuando me enseñara fotos de la suya.

    Después de ese día, salimos varias veces con nuestras esposas y otros amigos y yo no dejaba de pensar que Manolo había visto la foto de Alicia medio desnuda.

    Y pensaba, si Alicia supiera que Manolo le había visto las tetas y en bragas, se moriría de vergüenza y eso me excitaba más a mí.

    A los pocos días, Manolo me dijo que ya tenía alguna foto de Patricia (su esposa).

    Quedamos para tomar una cerveza y ver qué tenía.

    Quedamos en que me fuera enseñando las fotos una a una, y según como fueran yo se las enseñaba del mismo tipo, dado que yo las tengo de todas las clases, de espaldas, de perfil, de frente, vistiéndose, en bragas, en tanga, con el culo en pompa, en fin de todo.

    Estábamos los dos muy cachondos y por supuesto, juramos que esto no saldría de nosotros.

    Manolo sólo tenía 4 fotos, 3 de ellas en bragas y sujetador y una solo con las bragas y las tetas al aire.

    Joder, que sexi, buen culo, con un poco de celutitis y tetas un poquito caídas.

    No me imaginaba yo así a Patricia, así me gustan a mi las mujeres, con cuerpos normales.

    Yo le enseñé fotos del mismo tipo de Alicia, y se puso como un burro.

    Por supuesto quedamos en enseñarnos más fotos cuando Manolo las tuviera.

    Aquella noche le eché un polvo a Alicia pensando en las fotos que le había enseñado a Manolo y en las de Patricia en bragas.

    Me corrí enseguida.

    Al día siguiente me volvió a llamar mi amigo, tenía mas fotos de su mujer y estaba deseando enseñárselas para poder ver también a la mia.

    Esta vez las tenia desnuda completa, de espaldas y de frente, así que íbamos a mostrar a nuestras esposas desnudas full.

    Que ganas teníamos del intercambio.

    Yo le enseñe algunas de frente en la que a Alicia se le veía bien el chocho y el culo y el hizo lo mismo con las de Patricia.

    Y entonces Manolo me dijo, que ganas de masturbarme con las fotos de tu mujer, le dije, si quieres vamos a mi casa que no hay nadie ahora y lo hacemos.

    Así que allí nos ves a los 2, desnudos en mi casa haciéndonos una paja viendo cada uno a la mujer del otro en pelotas.

    Desde entonces hemos intercambiado muchas fotos y vídeos follando, y más de una vez hemos acabado en mi casa haciéndonos una paja.

  • ¿Será que me dejo grabar?

    ¿Será que me dejo grabar?

    Más que un relato, quiero una opinión sobre una experiencia a la que me están invitando a participar. Sin embargo, tengo dudas de hacerlo, dado que tengo poca experiencia sexual y hay muchas cosas que aún no he experimentado. No sé cuál podría ser el límite para experimentar y probar.

    Este «relato» está conectado con mi último relato. En esta ocasión, nuevamente hablaré de Alejandro. Les daré una descripción nuevamente para aquellos que son nuevos. Alejandro es un hombre muy atractivo, es alto, mide aproximadamente 1.80 metros, tiene un excelente cuerpo gracias al gimnasio (piernas impresionantes, un trasero delicioso y abdomen perfecto), una boca y unos labios que dan ganas de besar, ojos verdes intensos y una verga de tamaño perfecto que hace maravillas.

    Nuevamente, me describiré para que se hagan una buena imagen de mí. Tengo 31 años y soy colombiana, a mucho honor. Soy bajita, mido 1.55 cm, soy delgada, pero siempre he tenido caderas prominentes y una buena cola. Tengo una cintura pequeña, pechos pequeños, ojos color miel que a veces parecen verdes. Mi cabello es ondulado y de un tono castaño claro, es largo hasta la mitad de mi espalda y dicen que tengo una vagina estrecha.

    Continuando con mi relato. Con Alejandro, hemos tenido varios encuentros más, incluso le he enviado videos y fotos muy ardientes, pero la última vez que nos vimos, me propuso grabarnos mientras tenemos relaciones. A él le excita bastante grabarse mientras lo hace y, no les negaré, a mí también me gusta y excita la idea. Pero aún no sé qué decirle.

    Por una parte, me agrada y me llama la atención hacerlo. Es algo que nunca he hecho y suena bastante interesante. Pero, no les niego, me da algo de miedo y un poco de pena hacerlo, porque pues eso ya es como tan personal, que no sé qué decirle.

    Me encantaría saber si ustedes lo han hecho, si pueden contarme sus experiencias. Incluso si desean pueden enviarme sus relatos y claro, si desean, también podría subir sus relatos (porque sé que hay muchos que temen crear y compartir sus experiencias, pero yo les puedo ayudar de forma anónima).

    Cuéntenme sus opiniones, ¿Será que me dejo grabar? Quisiera saber si me lanzo al ruedo y pruebo esta nueva experiencia, de grabarme teniendo sexo.

    Después de subir mi relato, espero me aconsejen en mi Twitter @dalilaangel87.

    Me pueden enviar sus relatos a mi correo, [email protected]

    Mucho sexo para todos y estaré feliz y encantada de leerlos a todos.