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  • Mi suegra mi amor (2)

    Mi suegra mi amor (2)

    Llovía el frio era intenso, la hora no pasaba más y habíamos quedado en que llegara a las 10 de la mañana. No soportaba más la espera y faltaba mas de una hora. Ingresé en una cafetería internacional, pedí un café y algo para comer. Mientras miraba el celular sin saber que mirar, no lograba que pasara el tiempo. Después de una eternidad se hizo la hora, tampoco quería llegar sobre la hora como un desesperado, eran las 10:10 sonó el teléfono. Era ella conteste:

    – Hola.

    – ¿Hola vas venir?

    – Claro, Quedamos a eso de las 10.

    – Por favor vení, quiero y necesito verte.

    – Y yo a vos. Salgo para allá.

    – Por favor tengo listo el desayuno. Apurate. Era como un ruego.

    Me subí al auto y a los 15 minutos estaba en la puerta. Ingrese estaba esplendida pelo recogido una blusa color amarillo, una pollera blanca y unas sandalias de taco alto. Imponente una belleza de hembra. Cerró la puerta inmediatamente a mi ingreso y no sabía como actuar. Me dijo.

    – Hola. Con una sonrisa de oreja a oreja.

    – Hola. Por fin te puedo ver, no sabes las ganas que tenía de verte. No me atrevía a tocarla.

    Se me acerco un poco y no me pude contener la besé tímidamente. A lo que respondió inmediatamente, la llevé contra la pared, besé su cuello diciendo:

    – Hola no aguantaba más las ganas de verte. Por favor estas hermosa, cada día que pasa más bella.

    – Yo también por fin llego el día. Vamos a desayunar ahora sí, tenemos tiempo.

    – ¿Cuánto tiempo? Porque para mí siempre es poco. Mientras me llevaba de la mano hacia la cocina.

    – ¿Yo tengo 7 días te alcanza? De cuanto dispones vos es el tema. Estoy 7 días toda para vos. Te sirvo un café.

    – ¿Y me puedo quedar acá con vos los 7 días?

    – ¿Me estas cargando?

    – No te lo digo en serio.

    – Ojalá pudieras quedarte los 7 días. Pero lo veo difícil.

    – ¿Y si me quedo, me entregas todo?

    – Todo.

    – Muy bien te tomo la palabra.

    No sentamos desayunamos, pero a decir verdad la deseaba. Sonreímos y le dije que la deseaba muchísimo. Paso un rato y pregunte.

    – ¿Te gusto la lechita que te di la última vez? Porque ya que vine te traje más. ¿La disfrutaste?

    – Mejor que no te conteste.

    – ¿Por qué no?

    – Porque aun la tengo guardada dijo en tono cómplice.

    – No te creo. Se levantó y fue a la habitación.

    – Mira. Se colocó a mi lado.

    – Sos bastante asquerosita.

    – Culpa tuya y tus ideas.

    Gire en la silla acaricie sus piernas y agarre su cola fuerte. Subí y tome sus pechos le quite la blusa le quite el corpiño y me dedique a sus pechos, quería comérmelos eran suaves, excitantes y estaban deliciosos. Yo estaba hambriento de la mujer de mis sueños e iba a aprovechar todo lo que pudiera. La coloque de espaldas, baje el cierre de la pollera y no podía bajarla su cola me lo impedía, demostrando que estaba presente. Logre bajarla y descendí con ella, levante un pie para poder sacarlo, luego el otro y volví a incorporarme, abrazándola por detrás. Tenía una bombacha blanca de encaje, le acariciaba todo el cuerpo, piernas pechos, hombros donde la masajeaba y ella se contorneaba.

    – Le dije este cuerpo necesita un masaje. Mejor vamos a la cama y me fui a buscar una crema comestible del arsenal comprado para darle el mejor placer posible. Ingresamos a la habitación inmaculada.

    – Un masaje me encantaría jamás me hicieron masajes.

    – Muchas cosas que no te hicieron, vas a poder disfrutar estos días.

    – Para vos puse todo nuevo sabanas, acolchado. Todo para vos.

    – Yo lo único que necesito para mi, es a vos.

    La hice sentar le quité los zapatos y que se extendiera en la cama en forma transversal, me dispuse a masajear sus gemelos, luego sus muslos, mis manos corrían y resbalaban por todas sus piernas. Luego de un rato le saque la bombacha, yo creo que pensó que iba a poseerla, pero no fue así la coloque de espalda, gire alrededor de la cama con más crema, masajeaba su cuello y hombros. Luego su espalda, brazos y omoplatos. El masaje llevo como medía hora y un poco más. Volví otra vez del otro lado de la cama, atendí sus pies, nuevamente sus gemelos y sus posteriores hasta llegar a su cola y cada vez que podía metía el lateral de la mano entre sus nalgas.

    Coloque más crema en la mano y separe levemente las piernas, lo que me permitió ingresar a su vagina. Le dije mejor voy a taparte porque hace frio. Se metió en la cama y me dio un beso. Le dije aún no termine ponte como estabas, separe una pierna y empecé a jugar con sus labios vaginales, masajeándolos y con el pulgar e índice, rozando uno contra otro, su piel se erizo y su pelvis se movía, emitía sonidos de placer. Coloque el dedo mayor para estimular el clítoris y subía y bajaba lentamente, su mano apretaba la almohada, busque su canal con mi dedo empapado y la penetre al máximo que pude, levanto su cola con un gemido de placer, ingrese dos dedos y entraba y salía con total facilidad y aceptación.

    La tenía en un estado de excitación impresionante. Pero para decir otra verdad yo estaba totalmente empalmado. Mi verga latía, estaba totalmente erecta. Luego de un par de minutos saque el dedo mayor y mientras el índice seguía la tarea, el mayor recorría su raja caliente estimulando el clítoris y no pudo aguantar mucho, cerro las piernas aprisionando mi mano entre ellas y su cuerpo tuvo un temblor y un gemido de placer hizo que se derrumbara en la cama.

    – Por favor cuanto placer.

    – Te gusta mi amor. Y esto recién empieza.

    – Si eso es lo mejor de todo. Me levante a las 3 de la mañana, desde esa hora estoy ansiosa y ahora estoy tan relajada que no te podés imaginar.

    – Claro que sí. Besaba su espalda y no dejaba de acariciarla. Uno 15 minutos se quedó dormida me levanté muy despacio y me fui a la cocina cerrando la puerta. Levante la mesa del desayuno, lavé la vajilla y recordé los 7 días y se me ocurrió que podíamos tomarnos 3 o 4 e ir a algún lado juntos. Me senté en el sillón y busqué algún destino no muy lejos, encontré unas cabañas de 5 estrellas a unos 400 Km, miré las fotos y parecía impresionante. Llame al teléfono de contacto:

    – Hola quería averiguar por las cabañas.

    – Si están situadas a 3 cuadras del centro comercial. ¿Para qué fecha sería?

    – La idea es mañana y serían 3 o 4 días especialmente para descansar. No sé muy bien si 3 o 4.

    – Si no habría problemas porque es entre semana. Tiene dos tipos de cabañas las comunes con baño, estufa, aire acondicionado. Y la superior con Hogar, Jacuzzi, Tv Led, cama Queen.

    – Si prefiero la Superior.

    – Tiene un costo y me dio el monto y si son 4 días tiene un 30% de descuento.

    – Yo la puedo llamar en 1 o 2 horas para confirmarle.

    – Si no hay problema.

    Cortamos y pedí algo para comer en la cama en un lugar cercano. Me dijeron que demoraría 40 minutos. Busque un mantel y unos 45 minutos llego la moto no deje que tocara timbre y lo despache inmediatamente. Abrí la habitación prendí la luz, se despertó.

    – Perdón me quede dormida.

    – Tranquila está todo bien. ¿Tenes hambre?

    – Si. Ya comemos algo. Ya preparo.

    – No sentate y acomode la almohada y se sentó. Traje el mantel y lo extendí. Le alcance la comida y me iba a acostar.

    – Así no vale.

    – ¿Que no vale? No entendía.

    – Así vestido yo desnuda y vos vestido.

    – ¿Queres que me saque la ropa?

    – Si. Me quite la ropa. El pantalón y el calzoncillo todavía estaba medio excitado, miro mi miembro, sin disimulo ninguno.

    – Después del almuerzo te atiendo a vos. Me senté y tape, metió la mano y me dijo. A vos te estoy hablando agarrándolo.

    – Se me ocurrió algo mientras dormías.

    – Qué vergüenza.

    – Ninguna vergüenza. Tenemos 7 días y si nos vamos a algún lado los dos juntos mañana uno días, vi en internet unas cabañas y llame están espectaculares.

    – Los dos solos.

    – Si son 400 Km.

    – No sé. Podemos salir de madrugada mañana.

    – Y no vas a tener problemas, yo puedo. Pero vos.

    – Yo también.

    – Me encantaría.

    Comimos y cuando terminamos me levante para tirar los restos a la basura y volví inmediatamente a la cama, me acosté ya la hacerlo tire el control de la TV por los pies de la cama. Me arrodille para levantarlo y al hacerlo, al estar mis testículos colgando, ella me los agarro con mucha suavidad mi vara se puso como una estaca, la sensación que me tocara los huevos con tanta suavidad nunca la había sentido en mi vida con nadie.

    – Mira cómo se te puso, Te gusta que te agarre los huevitos así.

    – La verdad que me estas volviendo loco. No te puedo explicar lo que siento, una electricidad por todo el cuerpo. Y los aprisionaba y acariciaba, pero muy suavemente. Me estaba haciendo delirar, la verga se levantaba contra mi abdomen no podía controlarla.

    – Tenes un punto débil. Dejame a mí y vas a disfrutar como nunca. Te doy mi palabra y llevándolos un poco hacia atrás, coloco el pulgar en la puerta de mi ano, supongo que con la misma crema de los masajes porque se movían con total facilidad. Yo movía la cola en forma circular sin querer hacerlo, la sensación y excitación que tenía era total, deliraba de placer, estaba a su merced, era un castigo agradable, digo castigo porque hubiese derramado todo mi semen si hubiese sido por mi inmediatamente, me tuvo unos minutos, hasta que agarré su mano y me senté, porque no aguantaba más.

    – Por favor me estas volviendo loco. Y tomándola de la mejilla la bese.

    – Te gusta que te acaricie.

    – Si.

    – Que bien. Y beso mi cuello, paso mi pierna por detrás de su espalda colocándose entre mis piernas. Besaba mi pecho y comenzó a lamer mis tetillas, que reaccionaron inmediatamente, bajo por mi abdomen, cuando llego al miembro que estaba erguido como un vigilante de la guardia suiza, las venas no admitían más una gota de sangre, parecía un fisiculturista, saco la lengua y la paso por el frenillo suavemente, lo que hizo que mi poronga saltara como un caballo indomable. Lo repitió en varias oportunidades con la misma reacción y se la introdujo en la boca unas cuantas veces haciendo como si se destapara una botella. Con la mano masajeo mis huevos y volvió a mamar la verga. La tomé de la cabeza y empecé a cogerle la boca. Estaba como poseído por esa mujer. Estaba loco de placer y necesidad de esa mujer. Aguante hasta que pude que no fue mucho. La tome de la pera y la levante para que me mirara.

    Por favor te pido para. Porque no puedo más. Te juro que no puedo más. La bese un largo rato para bajar mi excitación, lejos de bajar crecía mucho más, con los besos de sus labios gruesos, ardientes, su lengua caliente y su aliento con el olor particular del sexo por la chupada monumental que me había dado. Gire pasando mi pierna por encima y quedando arrodillado a la altura de su ingle, continúe besándola para bajar a los pechos, puse en mi boca su pezón y empecé a comerlo, estaba duro erecto, como la tetina de una mamadera de un bebé y yo amamantándome como un muerto de hambre. Le comía el pezón y debes en cuanto lo soltaba y soplaba muy suavemente, esto lo ponía duro nuevamente y me lo volvía a comer hasta ablandarlo nuevamente. Baje lentamente por todo el cuerpo hasta llegar a su vulva rosada y aún mojada por los masajes. No pude más que devorarla, pasé mi lengua por los labios mayores, los menores, no había un lugar por donde no la hubiese pasado la lengua, se movía como una bailarina de salsa. Llegue a su clítoris, lo lamí, lo chupe, lo disfrute, pero ella no aguanto mucho. Y entre soplidos, gemidos indescriptibles acabo como una yegua en celo.

    – Papito que lindo lo que me haces. Me comes la concha como un loco. Y eso me calienta más.

    – Es que no puedo dejar de comerla. Es una locura. Y ahora te la voy a poner no creo aguantar mucho. Estoy muy caliente.

    – Bueno pero despacito. Porque me vas a romper toda. Coloque una almohada de debajo de su cola y quedo a la altura justa. Baje el miembro con la mano, hasta encontrar el ingreso a la cuevita.

    – Toma mi amor y comencé a penetrarla.

    – Hay despacito, está muy grande. Por favor métemela toda, pero despacio no voy a poder caminar con esa vergota.

    – Por favor no me digas así, porque no puedo más.

    – Es la verdad. Me gusta mucho, pero está ocupando todo el lugar. Esta muy parada y muy gruesa. Mis movimientos empezaron a acelerarse, la temperatura de esa mujer era la ideal para mí. Mi verga estaba entrando en el paraíso, nunca se había sentido así, tan feliz.

    – No voy a aguantar mucho en acabar. Te pido perdón.

    – Yo tampoco contesto ella te estoy esperando.

    – Queres que la saque? Y acabo afuera.

    – No quiero que acabes conmigo y que me des toda la leche. Te estoy esperando.

    – Si. Bueno acá tenes. Y saque todo mi ser, sentía el semen salir sin poder contenerlo, entre gemidos, exclamaciones y no sé cuántas cosas más. Ella no se quedó atrás gemía temblaba. Me derrumbe y me abrazo.

    – ¿Te gusto? Porque a mí me encanto.

    – A mí también.

    Descansamos unos minutos y nos fuimos a bañar. Al salir del baño le dije:

    – ¿Y si nos vamos ahora?

    – ¿Ahora?

    – Si, paseamos y nos vamos.

    – Por supuesto lo que quieras. Tengo permiso.

    – ¿Que?

    – Nada un comentario.

    – Prepara la ropa.

    – Bueno.

    Llamé le dije al dueño de la cabaña si podíamos llegar de noche me confirmo que sí. Y una hora después, salió de la habitación con el bolso armado. Se había puesto unas zapatillas, una calza negra que le quedaba pintada, un buzo, hermosa. La abracé y volví al ataque. Me pregunto: ¿nos vamos o nos quedamos? Y dije nos vamos, subí los bolsos y salimos. Dos horas después pare en un lugar, compre café, algo para comer la llovizna y el frio eran intensos, por lo que decidí acelerar. Necesitaba comprar algo cuando llegáramos porque esas cabañas no tienen generalmente nada. Llegamos cerca de las 7 de la tarde, antes de ir hacia la cabaña le dije compremos algo para tener porque seguro no hay nada. Busque un supermercado en el celular y había uno de los más conocidos. Compramos víveres, café, jugos, gaseosas etc. y tome una botella de whisky importado.

    – Llevo uno de estos.

    – Si lleva.

    – A lo mejor te emborracho y me haces el amor. Ambos sonreímos.

    Llegamos a la cabaña. Ingrese yo, había una mujer esperando. Me saludo hice los papeles, le pagué. Me dijo:

    – Le encendimos el hogar. Hace mucho frío si no quiere lo apagamos.

    – No muchas gracias. Al contrario.

    – No hay nadie en el complejo están solos. En esta época del año y entre semana no hay gente.

    – Perfecto no hay problema. Vine a descansar.

    – Nosotros vivimos en el centro por el colegio de mis hijos. Le doy una tarjeta y cualquier problema me llama por teléfono. Por cualquier cosa.

    – Gracias.

    – Le dejo la llave del solárium.

    – ¿Qué solárium?

    – Hay solárium y pileta climatizada, vestuarios. Por si desean usarlo. Y me dio las llaves.

    – No sabía muchas gracias. Otra consulta algún lugar para pedir comida.

    – Tiene varios lugares lo mejor es este. Me dio una tarjeta. Es caro pero la comida es de primera. Y le doy estos otros.

    – Bueno. Pero si el mejor es este voy a llamar acá. Me indico el camino el complejo era grande. Nos despedimos, fui al coche y me dirigí a la cabaña.

    Al bajar me comento:

    – Hace un frio bárbaro. Era verdad.

    – Mejor entremos, pero como estamos nosotros me parece que estos días que estemos acá, vamos a generar un clima veraniego. Porque yo estoy muy caliente.

    – Y yo también, no te quepa la menor duda. Será muy caliente.

    La cabaña era espectacular y con el hogar prendido estaba esplendido. Se quedó maravillada no entendía nada. ¿Bajo las cosas tomamos un café? Si contesto. Baje todo, nos sentamos tranquilos.

    – Pido algo de comer.

    – ¿Y dónde? Comemos lo que compramos por hoy.

    – Le pregunte a la señora y me dio un teléfono. ¿Qué querés comer?

    – Cualquier cosa no hay problema.

    Llamé encargue me dijeron 1 hora le dije OK. Volví la abrace y aproveche para tocarle todo y ella también. Acto seguido la tome de la mano ingrese al baño y estaba el jacuzzi, más grande de lo que había imaginado. Se quedó perpleja. La llevé a la habitación la cama era inmensa y le dije “el campo de batalla”. estas preparada? Me besos, metió la mano en mi bulto y contesto: Estoy preparada, soy tuya para lo que quieras. Fui al baño y puse a llenar el jacuzzi lentamente.

    Cenamos tranquilos. Levante la mesa y la tome de la mano la desvestí toda, la tome de la mano y la lleve al baño. Le dije entra que ya vengo. Ya había llenado la bañera a una temperatura acorde para la ocasión, se sorprendió. Serví dos tragos, me desvestí rápido, con la botella en mano y me fui con ella. Ingrese brindamos, jugamos nos besamos y por supuesto nos tocamos bastante. Me levante me seque, ella salió y la tape con la toalla, la ayude en el secado un poco. Y le dije vamos a la habitación, besándole el cuello. Me dijo que necesitaba ir al baño, pero que tenía que traer algo del bolso, Le dije yo te lo traigo. Me contesto no tengo que sacar algo. Te traigo el bolso y listo. Si me haces el favor. Lo busque lo deje a un costado y Salí. Cerro con traba. Me fui busque el lubricante y de ahí a la cama y me puse a mirar televisión.

    Un rato después ingreso, cuando la vi, me quedé perplejo. Es una mujer gordita, pero les puedo asegurar, que cualquier hombre de cualquier edad le gustaría disfrutar de lo que yo estaba disfrutando. Es una mujer sensual y tiene todo lo que un hombre desea en el lugar exacto. Sino no la no hubiese deseado tanto en 20 años como lo hice. Estaba con zapatos de taco aguja color negro, medias de nylon engomadas hasta la ingle, una bombacha de encaje negro, con dos tiras al costado de su papo que estaba a la vista rosado, para poder utilizarlo si necesidad de quitar la bombacha, un corpiño de encaje del mismo color y un baby doll de encaje abrochado debajo de los pechos que se abría apenas tapaba su cola que permitían ver la vulva rosada como dije antes. Pregunto:

    – ¿Te gusta?

    – La verdad que estas hermosa. ¿De dónde sacaste eso?

    – Me lo regalaron para estar con vos.

    – ¿Quién te regalo eso y para estar conmigo?

    – Alguien, algún día te enteraras. Un frio me corrió por todo el cuerpo.

    – ¿Vos le dijiste a alguien que estamos juntos?

    – Confía en mí. ¿Te gusta estar conmigo? ¿O, no querés estar más, es solo esta vez?

    – Claro que quiero. Para mí no sos una cualquiera yo te deseo y en serio.

    – A lo mejor se te simplifica la vida si te gusta y podes estar conmigo más seguido y no esperar tentó.

    – No entiendo nada.

    – No me dijiste que sabes esperar, que esperaste 20 años. ¿Te interesa que avance y te haga el amor, o querés que nos vayamos a dormir?

    – No quiero hacerte el amor. Mi pija se había derrumbado con la charla, se paró a los pies de la cama y me miraba, algo cayó al suelo y giro para levantarlo apenas agachándose, su concha salto como una fruta madura entre sus piernas. Mi verga domino mi pensamiento y otra vez reacciono inmediatamente. Estaba semi sentado con dos almohadas, se acercó hacia mí por el costado.

    – ¿Te gusta cómo me queda la ropita? Y me destapo y mi poronga no me dejo contestar estaba a la vista que estaba loco por ella. Se arrodillo y se la comió toda, otra vez esa boca hacia estragos con mi cuerpo, con mi piel, con todo mi ser, bajo una pierna y me la chupaba y amasaba los huevos, mis piernas temblaban de placer, la tome del hombro, mi cabeza hacia atrás y gozaba como un loco, estaba poseído por esa mujer y sus encantos. Le pedí que se detuviera.

    La subí en cuatro patas a la cama, acaricie su cola la bese y me fui directamente a su raja, esa posición permitía que mi lengua entrara en su vagina y saliera, le pasaba la lengua por el ano y la metía un poco, eso la hacía doblarse y gemir decir balbucear que no entendía pero ella cada vez estaba más caliente, luego de una media hora no soporto más estimulaciones y estallo como una adolescente de 15 años, gritando que era lo mejor de su vida, que quería cogerme todo el día. Acariciaba sus piernas con las medías que me excitaba mucho, le mordía la cola.

    – Te comería toda de a pedacitos.

    – Me comiste toda. Me pare.

    – Toda no. Y puse mi verga sobre su cola.

    – Bueno si la vas a tratar bien. Y no me lastimas. Es tuya.

    – No me abras la puerta porque yo entro y te puedo asegurar que los vas disfrutar y mucho.

    – Si me das tu palabra que si me duele paras es toda tuya. Yo no creo que puedas con semejante verga.

    – Te doy mi palabra, coloque lubricante y me pase por todo le miembro. La acomodé en la cama de costado y empecé a jugar, apenas empujando mientras la acariciaba, agarraba sus pechos.

    – Sos un Carmelo, sos muy dulce.

    – ¿Si? Pero te voy a comer toda la colita, porque me vuelve loco, nunca pude dejar de mirarte la cola, es espectacular bien parada. Y está muy durita, pareces una nenita.

    – Si una nenita. Y lentamente cada vez ingresaba más, gemía.

    – ¿Te gusta? ¿Te duele?

    – No y la sensación es placentera. Había ingresado la cabeza con el jugueteo, la cola va comiendo solita no se necesita apurar nada. Saque coloque más lubricante y en su cola y mi pija. Y volví a atacar cada vez un poco mas, pasado unos 15 minutos había ingresado toda.

    – Le dije mi vida,

    – ¿Que? Contesto entre gemidos.

    – Ya te rompí la colita. La tenés toda adentro.

    – No te creo, Tome su mano y la lleve a su cola.

    – No te puedo creer me la metiste toda.

    – Si y prepárate por que ahora te voy a coger. Y empecé a entrar y salir lentamente. Para luego acelerar.

    – Por Dios que cosa más hermosa. Como me gusta que me hagas la cola.

    – Te dije que te iba a gustar mucho. La saque.

    – Por favor no, ponémela devuelta me encanta.

    – Dame un segundo. La puse otra vez como antes como una perra y volví a ingresar despacio. En un par de oportunidades para luego empezar a penetrarla con todo lo que tenía. Estaba en un estado de calentura total. Mi verga tenía lo que deseo siempre.

    – Mi amor, rómpeme la cola. Llénamela de leche por favor. Como me gusta esa pija. Me hace acabar como loca no aguanto más te doy todo toma. Y acabo. Me movía lentamente

    – Mi amor como me gustas ahora si sos toda mía. Se la saque para metérsela en la concha de un solo viaje.

    – Papito por favor me estas rompiendo toda. Esa poronga es impresionante. Por favor papito no me la saques nunca. Qué cosa hermosa. Mamita tiene lechita calentita y te la va a dar toda. Te voy a empapar la verga. Mira como la como toda, mira. Y yo miré como la penetraba eso y el espejo cuando le vi la cara fueron mi perdición.

    – Tenes una cara de puta en celo que nunca te vi. Nunca me imaginé que te iba a gustar tanto mi verga. Sos un puton completito y ahora con el culo roto. Sos una yegua.

    – Y vos un hijo de puta que me saca todo de adentro. No aguanto más te voy dar todo lo que tengo, mi macho.

    – Menos mal que empezamos a garchar ahora, porque si no te preño cada 9 meses, porque sos un hembra infernal. Mi puta toma mi cremita te la doy toda. Toma te dejo la cuevita toda mojada. Toma, Y acabamos como dos pibes de 20 años-

    Luego cambio pero es otra historia digna de ser contada.

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  • La amiga de mi novia (parte 1)

    La amiga de mi novia (parte 1)

    Os voy a contar la historia de como eché el mejor polvo de mi vida con la tía más puta que me he encontrado.

    Me presento antes de nada, mi nombre es Luis y tengo 24 años, mido 1,75, tengo el pelo castaño, soy de complexión fuerte y no estoy gordo pero tampoco flaco. Tengo novia desde hace varios años y la quiero muchísimo, pero soy demasiado activo sexualmente y de vez en cuando me tomo algún respiro jeje.

    La historia que os voy a contar tuvo lugar a principios de este verano. Salía con mis amigos por una pequeña ciudad al norte de España a la que solía ir bastante cuando tenía 17 y 18 años. Bebimos toda la tarde, cenamos y decidimos irnos a un disco bar que solíamos frecuentar antes. El bar estaba lleno de gente, críos de menos de 20 años la mayoría y muchas chicas también de esa edad que estaba tremendas. Cuando por fin nos pudimos abrir paso a la barra y pedir alguien me toca el hombro, me giré y vi que era una antigua amiga de mi pareja, Natalia.

    Natalia es una chica de 23, de 1,65 más o menos, rubia (teñida), con ojos verdes, nariz aguileña, sonrisa perfecta, pelo muy largo, blanquita de piel, pechos normales tirando a pequeños y el mejor culo que haya visto en mi vida, que conjuntaba perfectamente con unas piernas de escándalo. En las clases de educación física de la secundaria todos nos quedábamos embobados mirando su culazo con leggings y marcándose siempre el tanguita de hilo, mentiría si dijera que no me he pajeado docenas de veces pensando en ella. Todos habíamos intentado ligárnosla alguna vez pero salía con un chico bastante fuertote y problemático, por lo que todo era pura fantasía en nuestras mentes perversas.

    Ese día en concreto llevaba un vestido corto y ceñido, blanco, que transparentaba sutilmente un finísimo tanga rojo o granate. Llevaba también una larga coleta y una sombra de ojos que conjuntaba a la perfección con la cara de guarra que tenía. Me saludó efusivamente ya que hacía un par de años que no nos veíamos, ya que ella se fue a estudiar fuera y yo ya no salía muy a menudo. En ese momento no pudimos hablar mucho más ya que era prácticamente imposible con tanta gente y nos comentamos que nos veríamos más tarde.

    Cuando empezó a relajarse el ambiente mi grupo se acercó al suyo y algunos de mis colegas se presentaron a sus amigas (eran compañeras suyas de la universidad de otra ciudad, a las cuales no conocíamos y que estaban todas bastante buenas la verdad). Al parecer les caímos bastante en gracia puesto que éramos los únicos que tenían más o menos su misma edad. Yo pude charlar tranquilamente con Natalia, que me contó que había dejado a su novio hacía ya 1 año. En ese momento se despertó algo en mí, un cosquilleo me recorrió y me excité muchísimo recordando ese culo con leggings ajustados. Como nos lo estábamos pasando bastante bien, íbamos y veníamos y charlábamos los unos con los otros, pero yo no podía quitarle los ojos de encima a Natalia, esperando que los focos móviles la iluminaran para ver su tanga transparentar bajo su vestidito blanco. En un par de ocasiones me miró y se rio.

    Un rato después me hizo seña y nos apartemos un poco a una esquina para charlar. Me dijo que a su amiga Sara le llamaba bastante la atención, Sara estaba bastante buena y en cualquier otra situación no habría dudado en irme con ella, pero quería intentar antes otra cosa…

    Luis (L): Naty sabes que tengo novia jajaja, no seas mala…

    Natalia (N): Bueno… Pero es que Sara tiene muchas ganas y Carol (mi pareja), no tiene porqué enterarse, yo te guardo el secreto jeje

    L: La verdad que Sara está bastante buena para que nos vamos a engañar jaja. Qué te ha dicho exactamente?

    N: Pues que parecías un chico muy majo, que tenías cara de simpático y que el gustaban mucho tus manos, tan grandes y tan fuertes… Le dije que no era lo único grande que tenías jajaja

    Justo en ese momento estaba bebiendo un sorbo de mi copa y por poco se me atragantó, tosí y empecemos a reírnos los dos.

    L: Y tú que sabes de eso jajaja

    N: Carol me lo comentó alguna vez que charlamos sobre esos temas. Además, no te acuerdas de aquel juego en la casa rural? Dijiste que te medía más de 20 cm jajaja, eres un fantasma o qué? Jajaja

    Hacía un par de años varias parejas de amigos habíamos estado 3 días en una casa rural. Una noche comenzamos a jugar al yo nunca y a otros juegos en los que confesábamos cosas eróticas y sexuales. Recuerdo que me puse como una moto con ciertas cosas que dijeron Natalia y otras chicas y en ese momento se me empezaron a venir a la cabeza y mi polla se puso durísima en 1 segundo.

    L: No no jajaja, es verdad, yo casi nunca miento jeje

    N: Entonces va a pasárselo bastante bien jajaja, además hoy me ha dicho que no le ha dado tiempo a depilarse y le he comentado que a ti no te iba a importar jeje

    En el juego de la casa rural había salido el tema de depilarse o no el coño, todas dijeron que estaban rasuradas excepto Natalia y mi novia, que comentó que a mi me encantaba sin depilar.

    En ese momento estaba cachondísimo y decidí entrar a saco.

    L: Joder, que memoria tienes Naty jajaja, y tú? Estás depiladita?

    N: Jajaja, ya sabes que no… Al menos no del todo…

    L: Cómo es eso? Jaja

    N: Pues a ver jajaja, la verdad que cuando estaba con Iñaki a él le encantaba que tuviese un buen matojo jaja, y a mí también me gustaba, pero desde que lo dejamos empecé a arreglármelo un poquito y justo hoy me hice la depilación a la brasileña, con una rayita encima del coñito jejeje

    L: Bua a mi me encanta eso jajaja (estaba flipando tanto que me quedé bloqueado en ese momento)

    N: Ya lo se jajaja

    Se formó un silencio un poco incómodo que rompimos tomándonos un par de chupitos, yo estaba bien pero notaba como ella empezaba a estar un poco chispilla.

    L: Bueno y a quien le echaste el ojo hoy, porque vienes preparada jaja (dije mientras la miraba de arriba a abajo casi sin darme cuenta)

    N: Pues la verdad que con los exámenes finales y demás llevo más de 1 mes sin follar y hoy salía con esa intención jajaja. De hecho había quedado con un chaval y nos fuimos a su coche pero nada de nada…

    L: Nada de nada? Que es eso jajaja

    N: Pues nos liamos, nos fuimos a su coche y yo estaba como una moto jajaja, se la empecé a chupar y no duró ni 1 minuto. Y lo peor es que va y me dice que tiene mucha prisa, que ya quedaremos otro día… Y va y me deja con todo el calentón y empapadísima el muy payaso…

    L: Joder que capullo… Aunque no me extraña, Iñaki decía que las mamadas eran tu especialidad jaja

    N: Y comer el coño la tuya no? Jajaja somos buenos oradores… (Me guiñó un ojo y yo me reí). Bueno entonces le digo a Sara que te vas con ella o qué?

    L: Me iría con ella pero es que… (en ese momento empezó a sonar una canción bastante alta y aproveché para acercarme y cogerla de la cintura, mientras acercaba mi cuerpo a ella y la rozaba con mi paquete)… es que me apetece más otra cosa…

    En ese momento ella soltó un pequeño gemido y se mojó los labios suavemente con la lengua, dejando ver un pequeño piercing blanco en ella

    N: Bufff, eres un cabrón, te estás aprovechando de mi calentón jaja

    L: Bueno… Quién mejor que yo para echarte un cable? (Dije mientras bajaba suavemente mi mano y tocaba su tanguita sobre la fina tela del vestido). Quiero comerte enterita Naty, enterita…

    N: Cabrón estoy empapada jajaja, mira… (Me giró para quedarnos en la esquina casi en total oscuridad y cogió mi mano y la acercó a su coño. El tanga estaba completamente mojado y muy caliente, metí uno de mis dedos y entró como si hubiese mantequilla, ella soltó un gemido)

    N: Para para para por favor, que soy muy escandalosa jajaja, vámonos que te voy a dejar seco.

    De camino a mi coche nos fuimos parando en varias esquinas, hasta que hubo un momento en el que no pude aguantar más, la puse contra la pared y le levanté el vestido y me agaché.

    Os juro que nunca jamás he visto una obra de arte como ese culazo, estrecho pero abultado, firme, liso, con un tanguita rojo escarlata finísimo atravesándolo… Sin pensarlo dos veces aparté el tanga y comencé a comerle el culo mientras le metía dos dedos en el coño. En un par de minutos empezó a correrse lanzando un fuerte gemido. Se dio la vuelta, me levantó, me besó efusivamente, se quitó el tanga y me empujó hacia el suelo. Con una mano me cogió del pelo y me enterró la cara en su coño mientras con la otra se metió el tanga en su boca y comenzó a tocarse el clítoris.

    Su coño era una auténtica pintura, rosado, pequeñito, con los labios entresacados y con una gruesa rayita de pelo oscuro sobre el clítoris. No sabría decir cuanto tiempo se lo estuve comiendo mientras cogía con mis manos sus preciosas nalgas, pero entonces comenzó a correrse de nuevo, más fuerte que antes. No diré que hizo un squirt, pero casi, note como algunas gotas bajaban por mis mejillas y como su sabor salado me inundaba la boca. Me levante y ella paso su lengua por mi cara, saboreando su jugo, mientras me desabrochaba la bragueta.

    Antes de que se agachara cogí el tanga, que ella había puesto en mi bolsillo, y lo pasé por su coño empapado, para disponerme a olfatearlo, mientras ella se reía. Cuando se agachó y sacó mi enorme polla literalmente soltó un gemido largo antes de metérsela en la boca.

    Me escupía la polla y me la cascaba mientras tomaba aire, para seguir e intentar hacerme una garganta profunda. Me comió los huevos y me siguió empapando la polla un buen rato, jugando con su lengua y haciendo auténticas maravillas con su piercing.

    N: Lefame ya la boca que estoy deseándolo…

    L: Sigue un poquito que te voy a dar una sorpresa…

    A mi novia le encanta la corrida, por lo que después de buscar y practicar bastante he aprendido a hacer corridas masivas, literalmente puedo llenar una tacita de café con corrida. El truco está en no haberse corrido en unas cuantas horas antes (yo no me la cascaba desde esa mañana temprano) y retener la corrida por lo menos 3 veces, y a la cuarta soltarla poco a poco, como si hicieses cortes para mear.

    Natalia siguió chupando, cayéndosele toda la baba por todas partes, mientras yo aguantaba y olía su tanga que desprendía un olor celestial. En el momento en el que estuve listo cogí mi polla y ella abrió la boca y sacó la lengua. Los chorros de lefa empezaron a inundar su boca, al tercero tuvo que cerrarla para que no se le cayera toda, y mientras tragaba yo me echaba un par de chorros más sobre la cara. Cogió mi polla una vez acabada y se la pasó por la cara, junto con su mano, intentado limpiar hasta la última gota para tragársela, luego se levantó, le di un pañuelo para limpiarse, se puso el tanga empapado y se bajó el vestido.

    N: Acabamos la fiesta en mi coche? Jajaja

    L: Jajaja, si quieres… Aunque yo pensaba en irnos a mi piso, vivo solo y a media horita jajaja

    N: Dios Luis, a qué coño esperabas para decírmelo jajaja

    En la siguiente os contaré como siguió la noche, ahora voy a romperle el culo a Natalia, ya que me la sigo follando cuando quiero jajaja

  • La profesora dominante

    La profesora dominante

    ¡Hola! Mi nombre es Alexa, soy profesora de inglés en un colegio público nocturno, soy una mujer algo normal, con pechos no tan grandes, con un trasero común, sin ser muy grande pero tampoco tan pequeño, pero si tengo unas buenas piernas, bien contorneadas y sensuales o al menos eso me dicen siempre los hombres y mis amigas, es por eso que me gusta enseñarlas, ando bastante en falda y vestido, lo cual causa que siempre me estén mirando lo cual no disgusta.

    En mi trabajo tengo buena relación con mis compañeros, aunque un par de profesores me morbosean cada vez que pueden yo solo les sonrío pícaramente para dejarlos con las ganas y con dudas como la mala que soy. El director del colegio a veces intenta tirarme algún comentario pero supongo que por motivos de profesionalidad no se atreve a ser directo pero siempre me mira las piernas totalmente descarado y eso al inicio me incomodaba, pero con el tiempo me gustaba exhibirme más ante él para ver como sufre mientras yo cruzo las piernas o me acomodo de manera sensual, o acaricio mis muslos en alguna reunión, sé que todo eso lo vuelve loco, al punto que a veces balbucea cuando dice algo y cruzo las piernas.

    Todo eso yo me lo tomaba como juegos, me gusta eso, sentir que tengo el control, el morbo de estar cerca de hacer algo y estar a punto de ser descubierto, todo eso me mojaba y me ponía el corazón a mil. Todo esto llevo a que un día luego de una reunión de profesores el director me pidió que me quedara, que necesitaba hablar de algo privado conmigo, me puse un poco nerviosa, ese tipo de cosas me dan un poco de ansiedad, pero bueno, ahí estaba yo, en un sofá de la oficina sentada con las piernas cruzadas frente a él, tratando de ignorar como no paraba de ver mis piernas, en eso hace un carraspeo de garganta para empezar a hablar y comienza diciendo:

    -Señorita Alexa le he pedido que se quede conmigo tras la reunión para tocar un tema que me tiene preocupado, resulta que algunas de sus compañeras se han quejado sobre su tipo de vestimenta, que siempre trae zapatos que resaltan sus piernas, una falda corta y vestidos provocativos, le recuerdo que esto es una institución y por lo tanto usted le debe respeto no solo a sus compañeros, sino también a los alumnos y en especial a mí.

    La verdad cuando me soltó todo esto no me sorprendió siempre vi como mis compañeras me veían con envidia y murmuraban tras de mí, pero traté de hacerme la sorprendida para no dar la razón, así que repliqué:

    -Bueno Señor director me va a disculpar pero yo siento que no incumplo ninguna de las reglas de esta institución, ando faldas y vestidos con las medidas acordes a lo que se solicita en lo el ámbito profesional y con respecto a mi calzado, simplemente uso el que me parece más cómodo y acorde a mi vestir, con respecto a faltar el respeto, me parece que es lo contrario, me parece que es una falta de respeto que mis compañeras pasen chismeando y pendientes de mi vestir, también me parece una falta de respeto que mis compañeros no paren de ver mis piernas mientras me hacen comentarios morbosos y como no, me parece también una falta de respeto como usted no para de ver mis piernas descaradamente siendo un hombre casado.

    En ese momento abrió sus ojos como platos, no sabía que decirme y se puso rojo, yo me mantuve firme viéndolo a los ojos, él bajó su mirada y se disculpó, solo me dijo:

    -Tienes razón, lo siento mucho, creo que ha habido un malentendido.

    Me sentí como nadie, sabía que lo tenía en la palma de mano y eso me gustaba, él era la autoridad y yo una profesora lo estaba sometiendo con mi mirada y con mis palabras, en ese momento me miró con pena mientras yo cruzaba mis piernas, el quitó su cara, por miedo a que yo le reprochara y terminara empeorando las cosas, sentí que era el momento de jugar, así que le dije:

    -Entonces ¿qué piensa hacer Señor director?

    Solo resoplo y respondió:

    -La verdad sé que tiene la razón, pero no quiero tener más conflictos con sus compañeros, lo siento, pero le tengo que pedir que medite sobre todo esto.

    Sentí un frio en mi espalda, mientras me miraba a los ojos como retándome, así que decidí sacar mi carta.

    -Ya veo entonces supongo ¿qué no le molestará que su esposa se entere que su amado esposo pasa observando mis piernas sin disimular?, esperando a que yo cruce mis piernas o me acomode de alguna manera para poder ver como el pervertido que es.

    Él se quedó helado y supe que lo tenía, abrí mis piernas mostrando mi tanga color negro de encaje y le dije:

    -¿te gusta verdad?

    Él se puso a temblar y no le salían las palabras, mientras veía como un bulto se asomaba en su pantalón, en ese momento me recosté en el sofá, abriendo más mis piernas, viendo como sus ojos se perdían en mi entrepierna, le dije con voz sensual.

    -Sé que disfrutas verme, acaso ¿no te gustaría saborear todo esto?

    Mientras señalaba con mi mano mi vagina, su rostro era un poema, solo decía con la voz quebrada.

    -¿lo dices en serio?

    Lo vi a los ojos y le dije:

    -Sí, es toda tuya.

    No había terminado de hablar cuando se estaba levantando de golpe, se abalanzo hacia mi entrepierna y en ese momento cerré mis piernas, él me miró con ojos de decepción, hice señas de NO con mi dedo y le dije:

    -Será tuya si haces lo que te digo ¿sí?

    Su rostro embozo una sonrisa afirmando mi petición, entonces abrí un poco las piernas y le dije:

    -Primero, deberás quitarme lo zapatos y quiero que empieces a besar mis pies desde abajo hasta mis muslos.

    Creí que en ese momento se levantaría y se iría, pero para mi sorpresa tomó mis pies, quito mis zapatos lentamente mientras agachaba la cabeza y metió uno de mis dedos en su boca, sentí unas cosquillas extrañas, nunca me habían hecho algo así, me calenté de golpe, tener a mi superior arrodillado ante mi chupando mis pies, sentir ese poder sobre alguien y tenerlo a mi merced, uff.

    Creí que no se mantendría mucho en mis dedos por su afán en llegar a mis muslos o mi vagina más bien, pero para mi sorpresa seguía chupando mis dedos uno a uno, así que le dije:

    -Vamos, ve subiendo.

    Lo dije con tono autoritario y así lo hizo, empezó a pasar su lengua por mi pantorrilla y dar pequeños mordiscos lo cual me estaba excitando, así que abrí más mis piernas dándole un mejor panorama y así se motivara más, empecé a sentir calor y estaba por gemir, pero no quería demostrarle que me lo estaba pasando bien. Siguió subiendo más por mis piernas hasta llegar casi a mis muslos, en este punto al sentir su respiración y su barba en mis muslos me tenían con mi ropa interior mojada, ya me costaba disimular mi excitación, podía sentir cada mordisco y lametón que le daba a mis muslos, cada vez lo hacía con más ganas y yo deseaba gemir, pero yo solo lo veía con mis ojos penetrantes para hacerle saber quién tenía el control. Decidí darle un incentivo más así que me levante un poco y subí mi falda hasta la cintura me senté de nuevo abriendo mis piernas por completo, él solo me observaba como un tonto con la lengua afuera, tome su cabeza y la acerque a mi vagina aun con la ropa interior y le dije:

    -Huele ¿esto es lo que deseas comerte?

    Él solo asintió tímidamente mientras daba una aspirada cerca de mi vagina.

    -Chupa.

    Le ordené, y pasó su lengua sobre mi ropa interior, eche mi cabeza hacia atrás suspirando, toda esta situación me estaba volviendo loca, deseaba ser penetrada, pero quería seguir jugando, en ese momento empuje su cabeza con fuerza hacia mi vagina y solo le decía:

    -Chupa.

    Obedecía sin decir nada, luego le ordene que siguiera con mis muslos y así lo hizo, me daba pequeñas mordidas y lametones, no aguantaba más, necesitaba correr mi diminuta tanga y sentir su lengua en mi vagina, pero me aguantaba echando mi cabeza hacia atrás y gimiendo mientras movía mi cadera casi como si me cogiera su boca, estaba a nada de mover mi tanga, pero en ese momento sonó su celular y se levantó diciendo:

    -¡mierda! Es mi esposa.

    Contestó mientras le decía que se atrasó por una reunión, si ella supiera que ahorita tenía toda su boca oliendo a mi vagina, mientras estuvo de rodillas recibiendo ordenes de una profesora. Cuando colgó hizo a hincarse de nuevo, pero me levanté abrí mis piernas, tomé su cabeza, corrí mi tanga e hice que succionara todos mis jugos diciéndole:

    -Traga todo, quiero que ahora cuando llegues a casa beses a tu mujer con esa boca llena de mis jugos.

    Lo empujé y solo respondió:

    -¿Cuándo podré probarte de nuevo?

    -Ya veremos.

    Ahí supe que lo tenía en mis manos. En los días siguientes andaba como un perro detrás de mí y yo solo era indiferente, sabía que ahora podía darme ese lujo, me compraba cenas y cosas por el estilo, pero nada de eso me interesaba, solo quería seguir con mi juego y ver hasta donde era capaz de llegar ese hombre en contar de tenerme.

    Sabía que pronto el organizaría otra reunión y así tener la oportunidad de intentar algo de nuevo así que era cuestión de tiempo pero para mi sorpresa en una noche cualquiera me mandó a llamar a la dirección, fui extrañada pensando “no creo que se atreva a hacer algo aquí con su secretaria cerca y otros funcionarios”, ese día andaba un vestido de flores algo holgado y con unos zapatos con unas correas que resaltaban más mis piernas, al llegar a la oficina me senté en el mismo sofá, esperando a ver que me tenía que decir, solo se me quedaba viendo fijamente, hasta que en un momento carraspeó su garganta, se acercó por detrás, tomo mis hombros y me susurró al oído:

    -Quiero continuar lo que quedó pendiente.

    Sentí sus fuertes manos hacer presión, pero no podía ceder tan fácil así que le dije:

    -¿continuar qué?

    -Jaja tú sabes a que me refiero.

    Decía mientras se ponía frente a mí.

    -No, la verdad no sé a qué te refieres.

    -Claro que lo sabes, lo que hicimos en la última reunión.

    -Pues no, si quisieras continuar lo que creo que dices no estarías de pie, estarías de rodillas ante mí.

    Al terminar de decir esto, agachó la cabeza y lentamente se puso de rodillas, tomó mis piernas con suavidad y comenzó a besarlas, las abrí poco a poco, pero esta vez tenía una sorpresa, andaba un hilo que apenas cubría mi vagina y eso, solo al recordarlo y ver su sumisión me puso a mil, esta vez quería ver de que era capaz y no entregarle mis jugos tan fácilmente porque de lo contrario dejaría de estar a mi merced.

    Sin darme cuenta ya tenía mis piernas en cada respaldar del sofá y el director en medio de ellas saboreando mis muslos siendo controlado por una de mis manos para que no anduviera por donde él quería, mis jugos ya desbordaban fuera del hilo que ya estaba metido en medio de mis labios deseando ser liberados, pero no, aún faltaba, así que hice que lo mantenía a raya solo jugando con mis muslos que ya se posaban en sus hombros casi aprisionando su cabeza, por momentos lo separaba para ver su cara de desesperación deseando probar mi suave vagina y era gracioso ver su rostro desesperado, excitado y deseoso de mi intimidad, por un momento creí que se cansaría de tanto juego pero no, el seguía completando mis órdenes y haciendo lo que mis mano le indicaban sin reclamar, así que decidí premiarlo

    -“quiero que muerdas suavemente mis labios”.

    Y así lo hizo, sentí un choque eléctrico en todo mi cuerpo al sentir sus labios y sus dientes probando parcialmente mi vagina que aún era cubierta por ese diminuto hilo, para mi sorpresa el sorbia los jugos que emanaban de mi vagina toda húmeda, lo aparte y vi su boca brillosa deseosa de más jugos, me reí y el solo seguía en sumiso.

    -Quiero que metas tu lengua.

    Corrí el hilo, empuje su cabeza y sentí como toda su lengua entraba en mí, deseaba gritar, con mi otra mano tome uno de mis pechos y lo saqué, ya estaba perdida o al menos eso creyó él, al verme en ese estado se levantó e intento besarme, lo detuve en seco.

    -¡ey! ¿Quién te dijo que te detuvieras?

    Para mi sorpresa solo se hincó, pero debía castigarlo, acomodé mis ropas y me fui.

    Continuará…

  • El collar de mi sumisa (parte 1)

    El collar de mi sumisa (parte 1)

    Me gustaba Julia, todo en ella me caía bien. Se mantenía en estado y, a sus 50 años, su figura era delgada, tenía lindas tetas y un culito hermoso. Pensé que había encontrado mi pareja perfecta. Coincidíamos en los gustos, compartíamos viajes, comidas, salidas y charlas. Pasar con ella tardes enteras era placentero. Antes de salir conmigo, había pasado años sin sexo, dedicada a ser empresaria, ama de casa y madre, como si la mujer, la hembra sexual no existiese.

    Conmigo esa hembra se soltó y apareció con fuerza arrolladora. Teníamos un sexo exquisito y cada fin de semana cogíamos cinco o seis veces, con todo el repertorio posible. Le encantaban los chirlos, que la llame putita, que le bese la conchita hasta que acababa, tragar mi leche o que le haga la cola. La noche del viernes teníamos sexo y a la mañana, me despertaba sintiendo como me la estaba mamando, para empezar el día con un mañanero y si me despertaba antes, el que se metía entre las sábanas, era yo.

    Y, de repente, ese fuego se extinguió… el sexo con ella, cada vez era menos deseable. Esa pasión arrolladora de los primeros tiempos, había terminado en movimientos toscos, duros. Era como si se hubiese vuelto a encerrar en la monja que era, antes que yo la lleve por los caminos de la lujuria. Y no encontraba la manera de sacarla de allí. Se lo dije en forma clara y abierta. Fue a hacer terapia. Todo en vano. Un año después, nos separamos.

    Repasando nuestra relación, tiempo después, empecé a recordar que, cuando vimos “La secretaria” o “Cincuenta sombras de Grey”, se había calentado mucho en las escenas de dominación. También que, una noche que volvimos los dos con bastante ingesta alcohólica, la até con una sábana a la cabecera de la cama y le había dado muchos chirlos en la cola. No solo no le habían molestado, si no que se había puesto muy caliente. Lamenté no haber experimentado más por ese camino cuando se fue apagando su apertura al sexo.

    Seis años más tarde la encontré casualmente. Yo estaba paseando por un enorme parque que está cerca de su casa, realizando mi caminata diaria de una hora. Siempre cambio de lugar y busco, de preferencia, lugares verdes y amplios. Caminaba escuchando música y contemplando a mi alrededor, cuando la vi. Nos saludamos y la invité a tomar un café.

    Su cara estaba seria y contraída como era cuando nos vimos por primera vez, antes de estar juntos. Charlamos de nuestras vidas, y de temas generales y me fui dando cuenta cuanto quería tener de vuelta la fogosa mujer que ella había sido conmigo. Yo había terminado de remodelar mi casa y, con esa excusa, la invité a cenar, para que vea como había quedado.

    Dijo que no, pero insistí. Puso excusas cada vez menos convincentes. La ruptura le había dolido y tenía miedo de volver a sufrir. Se veía que quería y no quería. Después de tanto insistir, aceptó, no sin hacer muchas e inútiles aclaraciones que solo era para cenar y punto.

    El viernes a la tardecita llamó a mi puerta, la hice pasar. Estaba dura y distante. Me dio un beso rapidísimo de saludo. Tenía un vestido recto, lo menos llamativo posible, no llevaba maquillaje y en los primeros instantes contestó con monosílabos.

    Le mostré las reformas y le encantó como había quedado la casa. Nos sentamos a tomar un vino con una picada de quesos en el living-comedor. Yo había puesto el hogar a leña con fuego pleno y el ambiente estaba como para pasearse sin ropa. Cenamos. Había cocinado su plato favorito y un postre, todo regado con dos botellas de su vino preferido.

    Con el paso del tiempo, la tensión inicial se había suavizado y la charla era amena y su actitud mucho más cordial. A las diez, miró el reloj y dijo, como si tuviese una reunión de trabajo a la que no podía faltar, que se iba. Accedí sin chistar, pero le dije que antes quería mostrarle una sorpresa.

    Le pedí que cerrara los ojos. Me miró intrigada y con dudas, pero terminó aceptando. Cuando lo hizo, le puse una máscara ciega. Se removió inquieta y preguntó que estaba haciendo.

    – “Nada. Sólo es para que no espíes. No quiero estropear la sorpresa”, le dije mientras la llevaba al dormitorio.

    Ella se dejó llevar, inquieta pero intrigada. Cuando llegamos, le dije que pusiera las manos adelante y juntas y lo hizo, pensando recibir algo, algún regalo. Pero yo aproveché para colocarle unas esposas de cuero con cierre de velcro. Intentó sacar sus manos, pero ya las había sujetado y la arrastré hacia una pared, donde había colocado un gancho al cual sujeté la soga que tenían las esposas. Quedó amarrada, con las manos hacia arriba y sin poder ver.

    – “¿Qué estás haciendo? ¿Te volviste loco?, preguntó inquieta.

    – “No, para nada”, le contesté, mientras le pegaba un chirlo en las nalgas. “Solamente quiero de nuevo a mi mujercita y la voy a sacar como sea de adentro tuyo” “Extraño a la putita que eras conmigo”.

    – “Estás loco”, respondió, firme pero sin gritar

    – “No lo sé”, le dije, aplicándole otro chirlo. “No querés más ser mi putita. Antes te encantaba”.

    – “Déjame ir, por favor”, pidió sin mucho entusiasmo

    – “No. Tenés que hacerme caso en todo lo que te pida y después te dejo ir”, le dije mientras acariciaba su cuerpo, sus tetas, su cola.

    – Sergio, por favor. Lo nuestro no funcionó”, dijo en tono de súplica. “No quiero volver a pasar por lo mismo”

    – “Si, tenés razón. Por eso quiero cambiarlo. Quiero que seas mi sumisa. Quiero atarte y que me obedezcas. Quiero que seas mi hembra. A cambio te prometo mucho placer”, le aclaré aplicándole otro chirlo.

    – “Bueno, puede ser. Soltame y lo hablamos. Pero así no.”

    – “Ni lo sueñes”, le dije mientras le metía la mano en la entrepierna. Ella contorsionó el cuerpo como intentando evitar mis caricias. Pero la tenía sujeta mientras la acariciaba. Hizo suaves y no muy convencidos intentos de evitar que mi mano baje hasta su sexo, pero la abracé y le acaricié su conchita. Se retorció, protestando, pero sin gritar y fui notando que cada vez su resistencia era menos intensa.

    – “Vas a ser mi putita”, le dije al oído “y yo te voy a hacer acabar muchas veces. Me vas a hacer caso. Si te doy chirlos y me pedís que pare o que te duele o me suplicas, voy a seguir. Tenés que acordarte de una sola palabra = chocolate. Choco es “hasta ahí, no más fuerte”, es un tope que vos pones. Si decís chocolate, se para todo, te desato, nos vestimos y charlamos. ¿Entendiste putita?”, le pregunté acompañando la pregunta con otro chirlo.

    – “Si, entendí”

    – Si, entendí, papi, o mi amo, o mi dueño”, y un nuevo chirlo.

    – “Si papi”, dijo con voz entrecortada. Todavía estaba entre querer y dudar. Aceptaba el juego para ver como zafar pero con una mezcla de estar disfrutándolo, sin querer hacerlo.

    – ¿Cuál es tu palabra de control?

    – “Chocolate”, dijo entre susurros.

    La solté del gancho, la acosté en la cama boca arriba y até las esposas al respaldo. Le levanté el vestido y empecé a besar desde su ombligo para abajo. Sabía que eso le encantaba. Todavía hizo algunos intentos de resistir, pero cada vez menos convincentes. Cuando llegué a su conchita, estaba empapada y poco tiempo de lamidas y masajearla por dentro con mi dedo, la llevó a un orgasmo intenso.

    Me acosté al lado de ella, la bese dulcemente mientras le sacaba el antifaz y las esposas y le dije:

    – “Ahora empezamos de nuevo. Sos libre de hacer lo que quieras. Podes irte o quedarte, nada te detiene. Pero si te quedas, aceptás ser mi putita y te garantizo orgasmos como éste. Si paseamos o salimos o vamos a reuniones, somos una pareja normal. Pero te voy a comprar un collar de cuero, muy cómodo. Cada vez que entres a esta casa, te lo ponés y pasas a ser enteramente mía. Sólo si te lo ponés. Siempre vas a tener vos el control, hasta que voluntariamente me lo cedas. Cuando lo hagas, te entregás a mi y sos mi esclava sexual. ¿Entendiste?”

    – “Sí”, dijo con voz de enorme vergüenza y deseo.

    – “Si ¿qué?”, le dije con un nuevo chirlo.

    – “Si, mi amo” susurró, mientras se levantaba

    . “Bien. La puerta está abierta. Andá al comedor. Tomá tus cosas y andate, si querés, nada te lo impide. Volvé a tu casa y no te llamo ni te molesto más”, le dije mientras me miraba, seria. “O, si preferías, andá a mi escritorio. Arriba de él hay una caja donde está el collar. Te lo colocas al cuello, te desnudas completa y te ponés lo que allí vas a encontrar : una tanguita, una pollerita a cuadros muy cortita, una camisa mía que no abrochas sino que atas por delate con un nudo suelto y unas medias tres cuartos. Y volvés acá. ¿entendiste?

    – “Si papi”, dijo sin ninguna expresión que me delate cual era su decisión.

    – “Vos elegís, siempre tenes el poder de elegir. Podes elegir volver a tu vida o volver a este cuarto como mi putita”, le reiteré mientras se vestía.

    Lentamente se acomodó la ropa, alisando la falda, emprolijando la camisa y la chaqueta, se calzó los zapatos, se colocó un aro que se había caído y tomó la cartera. Todo como para volver a su casa sin vestigios de lo que había pasado. Salió del cuarto sin decir nada, cerrando cuidadosamente la puerta tras ella. Pasaron varios minutos, yo intentaba escuchar o la puerta y el coche de ella yéndose o algún sonido en mi escritorio que me indicara que se estaba vistiendo. Pero no podía distinguir nada.

    Hasta que se abrió la puerta y se asomó una cabeza, preguntando – “Papi, ¿le das permiso de pasar a tu putita?”, mientras entraba con la ropita que elegí, un collar de cuero en su cuello y una mirada de hembra caliente que me hizo poner al palo.

  • Una ducha de incesto

    Una ducha de incesto

    Hola, mi nombre es Adri, tengo 20 años de piel morena, un poco rellena, tetas grandes, cabello largo y negro y culo grande y redondo.

    Un día estando de vacaciones con mis padres y hermano fuimos a una playa y hacia demasiado calor así que mi hermano y yo estábamos discutiendo por quién entraba primero a la regadera del hotel con el agua fría, durante la charla a él se le ocurrió compartirla y darnos una ducha rápida, me puso algo inquieta la propuesta pero finalmente acepte.

    Mientras me estaba lavando el cabello escuché unas risitas y lo voltee a ver para encontrarme con que estaba duro y viendo su teléfono, le pregunté que hacía y me mostró que su novia le había enviado una foto de ella desnuda y por eso estaba duro, su novia es muy linda, le dije que estaba bien pero tuviera cuidado ahora con su erección y me seguí lavando el cabello.

    Tenía los ojos cerrados para evitar el shampoo en los ojos pero de curiosidad los abrí un poco viendo su erección, ya lo había atrapado varias veces mientras se estaba tocando pero siempre me iba para dejarlo seguir y ahora podía ver bien su verga a detalle, era larga y de un buen ancho igual con una punta muy linda y varias venas. Me dio curiosidad si él también me veía así que tome mi jabón y empecé a lavar todo mi cuerpo, se me resbaló y me agache a recogerlo mientras escuchaba que mi hermano decía «ay dios» le pregunté que pasaba pero dijo que otra foto de su novia la cual no me quiso mostrar.

    Mientras seguíamos aún estaba duro y le pregunté si quería que lo dejara solo para que lo soltara pero dijo que prefería esperar a estar en su cuarto, en un momento vi que no se lograba lavar bien la espalda y tome el jabón de sus manos para ayudarlo, todo iba bien y en un momento de curiosidad deje el jabón y empecé a frotar una de mis tetas en su espalda, me preguntó que hacía y le respondí que lavarlo de forma un poco bromista, mis tetas estaban llegas de jabón así que no era del todo mentira.

    Lleve mi mano con el jabón a su pecho y mientras lo lavaba no sé qué se apoderó de mi pero deje caer el jabón y tome su verga para masturbarlo mientras le besaba el cuello y hombros, me iba a reclamar pero le dije al oído «shhh mamá y papá nos pueden oír» mientras más lo tocaba más caliente nos poníamos los dos y pensaba en lo celosa que estaba de su novia al tener alguien que la cogiera y dejará satisfecha cuando yo apenas si tenía tiempo para tocarme.

    Lo solté se volteó y me abrazo apretando mis tetas y culo mientras me preguntaba si estaba segura de hacer eso, le dije que si y nos empezamos a besar suave mientras lo volvía a masturbar. En medio del beso se separó y dijo que no tenía condones, yo tampoco tenía pero no era momento para echarse para atrás así que le dije que lo haríamos al natural por esta vez y él alegre bajo a lamer y chupar mis tetas.

    Me separé y puse de rodillas mientras el abría la regadera limpiando el jabón en su verga, ya que no tenía nada la metí a mi boca y empecé a chupar con fuerza, estaba muy caliente y más de probar de nuevo una verga real, mi cabeza se movía rápido lamiendo y probando todo lo que podía mientras cerraba mis ojos, después de unos segundos puso su mano en mi cabeza y eso me hizo regresar y recordar que se la estaba chupando a mi hermano mientras ambos estábamos sonrojados.

    Su mano no estaba ahí solo para tocarme pues en cuanto pudo se empezó a mover en mi boca e incluso en mi garganta, la ducha estaba abierta así que cubría un poco el ruido de mis arcadas que disfrutaba de tragar verga, ambos intentamos empujando pero no logré meterla toda a mi boca, la saqué y mientras lo volvía a masturbar él me dijo que no me sintiera mal por no poder tragarla toda y era todo lo contrario, pensaba en como le iría a mi coño si estaba así de larga.

    Me levante mientras lo miraba aún duro y sonrojado y lo mire unos segundos más estando caliente y me di media vuelta apoyada en la pared empinando mi culo mientras le decía «hazlo rápido y no hagas mucho ruido» se pegó a mi por detrás con una de sus manos recorriendo mi cuerpo mientras la otra acomodaba su verga en mi entrada y empezaba a empujar.

    Me dio vergüenza pues entre más la metía más se daba cuenta de lo húmeda que estaba y se acercaba a mi oído diciendo «que rico que te excite mi verga, hermana mayor» en ese momento pensé en quitarme pero él la metió toda de una embestida y tapo mi boca, gemí muy fuerte en su mano, lo voltee a ver con unas lágrimas de placer en los ojos y él no paraba de moverse disfrutando de follarme.

    Sentía como si la punta entrara en mi útero en cada embestida y eso me hizo ceder de nuevo fácilmente a sus movimientos, quitó su mano y la bajo a mis tetas mientras la otra abría mis nalgas para que pudiera ver mi ano que igual se movía excitado, el ruido de la regadera tapa el nuestro mientras el agua nos quitaba el jabón que teníamos encima mientras teníamos rico sexo.

    Mi coño estaba ardiendo sin parar pero a la vez con una sensación de placer inmensa y feliz de tener una verga real dentro, no me importaba tener un lazo familiar con él ahora lo sentía como una unión de amantes, ambos nos movíamos y el aprovecho la posición para tocar mi ano que se movía y presionar hasta meter un dedos y luego dos aumento mi excitación y mi coño empezaba a darle fuertes apretones escuchando también algunos gemidos suyos.

    Mientras me daba por detrás tenía mis manos apoyadas en la pared y una de sus manos en mi boca tapando mis gemidos para que nuestros padres no nos fueran a escuchar y la otra jugando con mis nalgas, el incesto es mucho más rico en la vida real que los videos, al comienzo trataba de pensar en alguien más mientras me follaban pero con cada embestida solo podía pensar en mi hermano y su verga dura, a él también le gustaba pues cada vez que decía «hermanito» su verga palpitaba y aumentaba el ritmo.

    Después de un rato me saco de la regadera y puso frente al lavamanos con un largo espejo que reflejaba mis tetas rebotan y sus manos que las apretaban así como a él cogiéndome. La saco y me dio vuelta para subirme al resistente lavamanos y con un rico beso en la boca la volvió a meter, estábamos frente a frente ambos sonrojados pero no íbamos a parar y me dijo «Adri no me importa mi novia ahora tú eres muy sexy y amo tener sexo contigo» lo cual me prendió más.

    Lo volví a besar en la boca metiendo mi lengua y luego bajo a chupar mis tetas, lo abrace con brazos y piernas mientras su dura verga sin protección alguna se impregnada en las paredes de mi coño, mientras estábamos abrazados empecé a gemir en su oído, con eso también me abrazo y apenas podía moverme como si se follara a una muñeca sexual, bajo su mano frotando mi clítoris y cada vez era más difícil aguantar mis gemidos así que ya los dejaba salir un poco más, estaba balbuceando lo que trataba de decir y tuve mi orgasmo llenando de placer mi cuerpo.

    Tuve un gran gemido en ese momento que fue ahogado por la boca de mi hermano en otro apasionado beso, al separarse trato de decirme algo pero igual lo interrumpí con otro beso y el apretón de mis piernas que, para mí sorpresa, lo harían acabar también, al sentir su semen salir rápido abrí los ojos y las piernas y le dije «sácalo» el solo me miró y beso el cuello dejando su verga dentro hasta terminar de vaciar sus bolas y me dijo al oído «lo siento, se sentía muy bien», pensé en molestarme con él pero no tenía caso así que nos quedamos abrazados y jadeando un rato.

    La saco suave y al salir también salió un poco del semen, tomo un poco de papel para limpiarme pero antes le dije «si quieres… Puedes tomar una foto… De recuerdo» tomo su teléfono y me tomo varias fotos, ya me ayudó a limpiarme y regresamos a la regadera a terminar de lavarnos, antes de salir, ya en toalla, me dio un beso en la boca y un apretón de tetas, me sonroje y al salir nuestros padres no estaban en el cuarto así que nos vestimos juntos.

    Desde entonces casi no hemos tocado el tema y siendo sincera me gustaría volver a hacerlo con él, pero soy la mayor y no sé si sea bueno pedirle sexo de nuevo más ahora de regreso en la cuidad donde está su novia. ¿Qué dicen ustedes? Díganme en los comentarios y gracias por leer.

  • Mi novia me hizo adicto a su orina

    Mi novia me hizo adicto a su orina

    Hola, me llamo Jesús y así fue como mi novia me hizo adicto a su orina y se convirtió en un fetiche.

    Era un viernes por la noche, eran las 7 pm, estábamos cenando en la casa, mientras cenamos nos estuvimos platicando de nuestro día de un momento a otro tocamos el tema de como podemos mejorar aún mas nuestra vida sexual, fetiches sexuales etc.

    Esto ya lo habíamos hablado antes sobre un fetiche que ella tiene con meter dedos en el ano, (se los puedo contar cómo sucedió eso en otro relato) entonces era algo normal, me comentó que ella vio un vídeo porno en dónde la chica le orinaba la boca a su novio y que ella lo quería intentar, yo le dije que lo iba a pensar ya que no me llamaba mucho la atención, ahí se quedó la conversación y nos fuimos a dormir.

    El día siguiente me pare temprano y mientras ella dormía me puse a buscar videos como el que ella me había comentado, me puse a ver unos cuantos y se veían interesantes así que decidí en aceptar la propuesta.

    Ella se despierta, desayunamos y le digo, “sabes que ya pensé lo que me dijiste anoche vamos a intentarlo”, me preguntó que si estaba seguro y yo le respondí que si, nos fuimos al baño, ahí ella se bajó el shorts con la panty, me dijo que me pusiera de rodillas y lo hice, comenzó a moverse en mi cara y a medida que lo iba haciendo iba soltando pequeños chorros de orina en mi cara, me encantó, tiene un sabor que me gusta, temperatura media caliente, se sentía tan bien cuando recorría por toda mi cara y ella lo disfrutaba aún más cuando veía que yo lo disfrutaba y se volvió algo adictivo, lo hacemos todos los días.

    Espero que le haya gustado.

  • Me vuelvo sissy y creo que travesti

    Me vuelvo sissy y creo que travesti

    La dominación de mi esposa, en nuestros tríos donde me domina delante de su macho, ha llegado a un nuevo nivel, mi esposa me enseñó un video donde dominaban a un sissy, y le daban placer con un strapon, le excito tanto, que quería probar eso conmigo. Estoy indeciso pero sabiendo que disfrutamos mucho en cumplir nuestras fantasías, acepte.

    Empezó mi transformación en sissy, me compro ropa femenina, una peluca y me maquillo, me ponía vestidos cortos, y tacones, me compre lencería y cada tarde desde que llegaba del trabajo me convertía, ella me dominaba me cogia como yo lo hacía con ella en mi faceta de macho, pero cuando ella tenía ganas de su sissy yo me convierte en su putita. Me metí tanto en el personaje que le pedí que me llamara Vanessa, cuando me vistiera de sissy.

    Con el tiempo me fui acostumbrando a ser su obediente sissy y me excitaba más siendo Vanessa, honestamente, vestida de Vanessa si pasaba por mujer, por lo que un día en nuestra calentura le dije que fuéramos a dar una vuelta al centro comercial, en mi faceta de Vanessa, Mi esposa acepto y me preparo, me puse un vestido casual pegado color negro, me quedaba arriba de la rodilla, me combine una chaqueta de mezclilla, me puse mi peluca castaña, y una bolsa que combino,

    Era la primera vez que salía en público como Vanessa, conduje hasta el centro comercial, y cuando teníamos que bajar del auto, estaba a punto de arrepentirme, pero me arme de valor y baje, nos paseamos por varias tiendas, y compramos ropa, mi mujer me ayudó a escoger ropa más casual, de mujer, para que me sintiera más cómodo, y no solo tuviera atuendos de puta.

    Durante nuestro recorrido pude observar cómo me seguían las miradas, pensaba que me veía ridículo, hasta que en una tienda de ropa escuche como un chico de 30 años aproximadamente, le dijo a su amigo mira ese par de nenas se ven ricas y a él le había gustado la de vestido negro, voltee por instinto y me sonrió, eso recobro un poco mi confianza,

    Regresamos y después de probarme la ropa de mujer que habíamos comprado cogimos como locos, ambos nos dimos placer anal. y empezamos a considerar un trio con otro hombre y mi personalidad de Vanessa.

    Aún no se da pero es algo que me gustaría, se los platicare cuando ocurra.

  • La primera vez que espié en una puerta

    La primera vez que espié en una puerta

    Aquí voy con otra anécdota de mis experiencias. En ese entonces yo tendría 19 años, y mi familia era muy unida con la familia de mi tío hermano de mamá. Su esposa, mi tía Lucía, era una señora de unos 35 años. Ahora que lo pienso, no tenía el típico cuerpo que en algunas historias describen, pero tenía cara bonita y se arreglaba muy bien.

    Era común que nos visitáramos muy seguido, y al vivir a solo unas casas, el nivel de intimidad había crecido.

    Un día mis tíos vinieron a casa de visita y pidieron a mis papás poder venir a bañarse pues en su casa tenían reparaciones. Mi tía, aunque gordita, me encantaba mirarle las nalgas pues las tenía paradas y redondas.

    Mi cabeza comenzó a imaginar como la podría ver en calzones y quizá hasta desnuda. Es así como se me ocurrió ver la manera de hacer un agujero en la puerta para poder mirarla.

    La puerta era de tambor, por lo que el reto era hacer los hoyos picando hacia adentro de manera que no se notara o sería descubierto. Finalmente lo logré e hice pruebas hasta quedar seguro y conforme.

    Llegó el día, y por la tarde llegaron mis tíos. Afortunadamente el baño estaba de tal forma que un pasillo protegía de la vista directa de cualquier punto de la casa hacia esa puerta.

    Mi tía entonces dijo: “entonces con permiso me iré a dar un baño”. Se dirigió al cuarto de baño, y se encerró.

    Yo estaba en mi cuarto al pendiente, así que esperé hasta que comencé a escuchar la regadera. Me dirigí a la puerta con esa adrenalina que da cuando haces algo a escondidas, y me agaché a mirar.

    Con desilusión, solo vi la cortina de baño cerrada. Era lógico. Aun así, sabía que era cosa de tiempo. Así que varias veces regresé a mi cuarto para disimular por si las dudas.

    Finalmente mi suerte cambió, y cuando escuché como lentamente cerraba al agua, fui a espiar.

    Esa primera vez fue maravillosa. Aún la tengo tatuada en mi cerebro.

    Su cuerpo desnudo de frente, que por la altura a que hice el hoyito, daba justo a su vagina, fue espectacular. Su zona púbica en primer plano, fue lo que atrapó mi atención.

    Comenzó a secarse, y al agacharse pude observar esas tetas grandes colgando, y meciéndose suavemente.

    Después en el culmen de mi suerte levantó una pierna para apoyarla en el inodoro, y abrirse por completo de piernas, mientras con una punta de la toalla, comenzaba a secarse ese coño peludo de pelos ligeramente largos.

    Ver como se tallaba con la toalla vigorosamente mientras abría sus labios vaginales, fue hermoso. Duro varios segundos que me parecieron detener el tiempo mientras me preguntaba si acaso se estaba masturbando.

    Mi suerte era tanta, que no pude resistir y me retiré de ahí con el miedo que da de no escapar a tiempo y ser descubierto por mi tío o mis padres. Con pesar me alejé mientras sentía el rush de tanta emoción.

    Mientras sentía a la vez el no poder verla colocarse sus panties y así matar dos pájaros de un tiro.

    Con todo y todo, descubrir la intimidad de una mujer y explorar sus actos y partes más íntimas, da una sensación de conexión con esa persona, sin la mala vibra que implica un acto tan invasivo.

    No entraré en debates moralinos ni éticos porque creo que mirar sin causar daño, es como un acto delicado de amor y pasión.

    Fueron varias veces las que vi a mi tía. Pero ninguna como la primera vez. Incluso una vez la vi en calzones, traía una pantaleta de corte completo azul cielo. Nada sexy. Y es curioso porque jamás la consideré poco sexy. Siempre tuve la sensación de que por ahí tendría algún bikini o calzón sensual. Pero la realidad es que simplemente nunca fue ella así.

    Dedicado en memoria de mi tía Lucy.

  • Osos

    Osos

    Dos hombres gordos desnudos tienen sexo y se chupan el pene. —me gusta sigue Óscar —decía Roberto mientras penetraba a Óscar.

    —Creo que te gustará ver esto —decía Óscar, sacando su teléfono celular para enseñarle un video que había guardado de Roberto, mostrando a Roberto tirado en la cama, con la cara de Óscar enterrada entre las nalgas.

    —¿Cómo conseguiste ese video? —preguntó Roberto.

    —Lo grabé hace un par de días.

    —Por favor, se vio muy bien, no lo hagas, Óscar, no quiero que nadie más vea ese video, es vergonzoso.

    —Te prometo que no le mostraré a nadie más, pero primero debes cumplir tu parte.

    —Ya veremos.

    El sonido del celular de Óscar interrumpió el momento. Era su amigo, Julio, el que estaba con ellos en el parque.

    —Me preguntaba si aún estás con Roberto.

    —Estoy con él, ¿te parece si paso a recogerte y los llevo?

    —Si no te molesta.

    —Nos vemos en 20 minutos.

    Roberto se dio cuenta que ya no era el día de los inocentes, algunos jóvenes que iban caminando por la calle les preguntaron si no necesitaban un paseo en auto, otros le ofrecieron una mamada. Al principio le avergonzaba, pero conforme se fueron acostumbrando, le empezaba a gustar.

    Julio y Óscar le comentaron que tenían muchos clientes. En la calle había muchas personas buscando sexo. Según les comentó Óscar, en los museos, hoteles y centros turísticos, había muchos jóvenes buscando a alguien que pueda pagar por sus servicios.

    Los tres llegaron a casa de Roberto, los tres se tiraron en la cama, los tres se desnudaron. Óscar y Julio se dedicaron a estimular la erección de Roberto.

    —Creo que no es tan malo, Roberto —dijo Julio, tragándose la erección de Roberto.

    —Eso es lo que estoy pensando, mejor lo intentamos, por un par de semanas, no nos arrepentiremos.

    —Está decidido.

    Los tres se besaron. Óscar comenzó a penetrar a Roberto, mientras que Julio recibió la boca de Roberto. Óscar y Roberto no pararon de penetrarse y chupar a Julio hasta que no quedaron sin aguantar, hasta que no explotaron los tres.

    —Mejor lo mejor, Roberto —dijo Julio.

    —Lo haremos mejor, ya lo verás —dijo Óscar.

    Desde ese día, los tres se convirtieron en escort y no les faltaron clientes, pues, aunque muchos hombres aún no aceptan la sexualidad de los homosexuales, muchos hombres pagan por el sexo.

    A los pocos meses, Roberto, Óscar y Julio, ya no eran un trío, pues, aunque Ángel, el hermano menor de Roberto, había aceptado la orientación sexual de su hermano mayor, él y Óscar, eran pareja, mientras que Julio y José Manuel, su amigo, se convirtieron en una pareja.

    Roberto no se arrepentía de lo que había hecho, pero aunque aceptó tener sexo por dinero, él jamás lo utilizó para conseguir cosas materiales, aunque su trabajo lo hizo sentirse muy bien, él quería tener algo en que invertir, algo que le permitiera sentirse feliz.

    Por eso, él, a los pocos años, se convirtió en profesor de literatura, enseñando a muchos jóvenes como él, aprovechar la escritura para expresarse, para compartir, para transmitir.

    Él era feliz, pues aunque muchos a su alrededor, se burlaban, criticaban, él, a pesar de ser homosexual, seguía siendo él.

    Fin

    Author’s Note:

    Aclaraciones

    1.- Los títulos que aparecen entre asteriscos, son canciones que podrían estar relacionadas con los personajes.

    2.- Algunos de los títulos de los capítulos están tomados de canciones, si no se sabe el nombre original, se indicará el título.

    3.- Esto es ficción, lo que puede leerse, no puede pasar, ni pasará.

  • ¿Quién entró? (1)

    ¿Quién entró? (1)

    Tengo 19 años, soy un rellenita con un trasero redondo y senos de un buen porte, tengo labios grueso y ojos penetrantes, también tengo cabello castaño claro y tonos medios rojos.

    Llegaba de la universidad caliente, estaba en esos días donde mi cuerpo añora tener sexo, pero soy más reservada y creo que alguien tenga mi cuerpo es una fortuna que no muchos se pueden dar, pero ese días estaba muy caliente, solo quería llegar a masturbarme y lo hice, llegué a mi casa… deje mi mochila en el sillón y antes de cualquier cosa fui de inmediato a mi habitación.

    Me acosté en mi cama mientras chupaba mis dedos para lo que se venía, con mis dedos ensalivados empecé a tocar mis senos, sentir mis pezones como se iban endureciendo, me excita tanto esa sensación… empecé a abrir mis piernas y tocarme por encima de la ropa, desabroche el botón del pantalón cuando ya me sentí bien húmeda, al mismo momento me saqué todo lo que me quedaba de ropa menos los calzones, y empecé a jugar con mi clítoris por encima de mi braga, me sentí tan húmeda que hasta sentía como mis fluidos vaginales llegaban a mi culo.

    Me saque los calzones y quedé completamente desnuda, jugué con mis pezones mientras me metía los dedos, disfrutando la primera penetrada de mis dedos, sentir lo mojada que estaba me excitaba más, estuve un buen rato jugando así, quería llegar al clímax cuando sentí la calidad mano en mi vagina y otra en mi boca, era un vecino de casi mi misma edad, al que le tenía unas ganas increíbles.

    Tenía miedo y excitación, no sabía cómo reaccionar, pero él me empezó a masturbar más fuerte y más presionada su mano en mi boca para que no gritara, en el momento me deje llevar y le entregue mi clímax junto a mis chorros, deje toda empapada la cama, y él me besó. Me habló al oído y me dijo que me agradecía por haber dejado la puerta abierta, con la mentalidad de solo querer llegar a masturbarme, Javi ha dejado todas las puertas abiertas, pero también lo agradecí en el momento.

    Después de masturbarme me dijo que la tenía muy dura y que quería hacerme suya, yo juguetona le dije que no, que era mi sexo y no se lo iba a entregar, me agarró del cuello y me acercó a tu boca, me dijo que lo tenía arto con esos vestidos tan cortos que siempre llevaba, que me haría de él de una buena maldita vez y me beso, después me bajó hacia su pene, la tenía durísima y solo atiné a abrir la boca, me miraba desde arriba y me decía que era una buena zorrita mientras la metía en mi boca, apenas me cabía pero lo chupe con ganas, succionaba y chupaba que lo hacía gemir mucho, me fascinan mirarlo a los ojos cada vez que lo metía en mi boca y yo sé que a él también, me levantaba, me tomó del pelo y me beso, desafiante otra vez le dije que no dejaría que me hiciera suya, aunque yo moría de ganas que lo hiciera.

    Me tomó del cuello otra vez, me tiró a la cama y me tomó de las muñecas y abrió mis piernas, pasó su pene por mi vagina y me dijo que era su zorrita, que me haría suya las veces que él quisiera, mientras me rozaba más acostó sobre mí y lamio mis senos de una forma tan exquisita, era tanto el movimiento que hacía por la excitación que sin querer hice que me la metiera la punta, me miró y me dijo que ahora me hará su puta y me la metió de golpe porque sintió lo mojada que estaba.

    Yo quise gemí fuerte pero el asfixió el gemido con su mano, mientras me penetraban con fuerza me decía que le encantaba la carita de caliente que tenía y a mi me encanta verlo arriba, que me dominara de esa forma. Me dijo que me quería arriba y le hice caso como chica buena, él se tumbó en la cama y yo arriba.

    Empecé a jugar con él otra vez, solo lo mojé con mis fluido por afuera, no aguanto, me empujó hacia adelante y él mismo la metió dentro de mi, me dijo que me portara bien, mientras ponía sus manos en los labios y me daba un par de nalgadas, me tiré encima de él y movía mis caderas de arriba hacia abajo, con un ritmo armonioso, que él no soportaba, me medió un dedito en el culo para controlarme, cosa que a mí me encantó, me dijo que se quería correr, pero no así, del cuello me tiro hacia atrás quedando acostada y me dio vuelta, me dio un nalgazo y me dijo que me quería en 4, obedecí y deje mi culo y vagina a su disposición, me lo metió por la vagina, dijo que quería que se lo mojara mientras empezó a jugar con mi culo, metía de apoco sus dedo y con mis mismos fluidos lo lubricaba, hasta que sin avisarme me lo empieza a meter por el culo, era tan rico, estaba muy excitada y como me movía al mismo tiempo entraba más, hasta que lo metió todo.

    En ese momento me empecé a masturbar el clítoris, estaba tan deseada, que me corrí a chorros y él al verme tan excitada también se corrió dentro de mi culo, lo dejo completamente lleno de semen, tanto que chorreaba entera.

    Espero les guste ya que es mi primer relato.