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  • Mi esposa me enseñó (4)

    Mi esposa me enseñó (4)

    Después de haberme dejado muy caliente y con muchas ganas, no hubo más remedio que dormir, pero en la madrugada me despertó un ligero movimiento y el ruido de su celular… Resulta que mi esposa estaba recibiendo mensajes de su macho. ¿Qué haces a estas horas? Le pregunté extrañado, «ay papito perdóname te desperté, pero es que me escribió Fer, me dice que ya no aguanta las ganas de que sea suya y me está contando cómo me va a coger… Papito me tiene muy caliente».

    Casi le exigí que me mostrara su celular, cuando lo vi había en la pantalla una foto de su verga, lucía enorme, muy gruesa y venosa, su cabeza en forma de hongo era muy gruesa y brillaba con los rastros de líquido preseminal que emanaba de su boquita… Supe entonces que yo no tenía absolutamente nada que hacer frente a aquel monstruo que iba a penetrar a mi esposa en unas horas. La fotografía era acompañada con un mensaje que decía «hola Alexa ya no puedo aguantar las ganas de cogerte, aunque te hacías la difícil siempre supe que eras una putita deliciosa pero mal atendida en casa, desde la vez que me dejaste tocar tus nalgas no dejo de pensar en penetrarte muy fuerte para que sepas lo que es un macho de verdad» aquel mensaje me dejó temblando de calentura!

    Mi mente empezó a volar y claramente podía ver en mi imaginación a mi esposa chupando esa magnífica verga, podía ver su cara de viciosa pidiendo más y dejando que su macho descargará toda su leche en su lengua y sus labios… ¡Qué me pasaba! ¡Estaba entregando a mi mujer para que hiciera con ella lo que quisiera… Y me gustaba!

    Respóndele, le dije con voz llena de excitación y esto fue lo que le escribió: «hola bombón, tampoco puedo esperar para ser tuya, me tienes muy caliente pero no he dejado que mi cornudito me toque, solo quiero ser tuya esta noche y que me cojas como él nunca será capaz de hacerlo, te mando una foto para que pienses en mí» entonces se quitó su tanga y me pidió que le tomara una foto abierta de piernas, ella con sus manos separaba sus labios vaginales, de verdad estaba muy mojada, la foto era tan caliente que comencé a masturbarme…

    Cuando se la mandó, a los pocos minutos recibió otro mensaje que tenía un video corto de él teniendo un orgasmo… ¡Vaya cantidad de semen que brotaba de aquel enorme trozo de carne! Me dijo en tono burlón: «mira papito lo que me voy a comer… ¿Te gusta? Te gustaría ver cómo me la mete hasta el fondo? En ese momento yo estaba llegando a un tremendo orgasmo y le respondí: ¡ahhh siii quiero que te lo meta por todos lados! ¡Quiero que te haga su puta! Ella con una sonrisa de satisfacción me besó y me dijo «gracias papito yo sabía que ibas a hacer un buen cornudito te amo»

    Después se dio la vuelta y continuó durmiendo como si nada hubiera pasado, yo me preguntaba ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué me excita tanto el hecho de que mi mujer se va a entregar a otro? Pero por otro lado estaba ya muy caliente por que llegara la noche y Alexa se entregara a su macho.

    Al día siguiente ella estaba radiante, salió de bañarse y comenzó a cambiarse frente a mí, se había depilado totalmente su vagina y se estaba poniendo la ropita que me había enseñado la noche anterior.

    Ven déjame ayudarte con las medias, le dije y con mano temblorosa comencé a vestir sus hermosas piernas con esa suave tela, estaba seguro que a Fer le iba a encantar.

    Gracias mi cornudito me dijo mientras se calzaba unos tacones muy altos y descubiertos, nos vemos más tarde, no me esperes despierto no sé cuánto voy a tardar, pero te voy a mantener informado.

    Me dio un cálido beso y salió hacia su trabajo.

    Continuará.

    Ojalá les esté gustando mi historia 100% real, si gustan comunicarse conmigo recibo con mucho gusto sus mensajes, [email protected].

    Gracias.

  • Pareja madura en orgía, ella los enloquece de placer

    Pareja madura en orgía, ella los enloquece de placer

    Hola, mi mujer y yo somos ya maduros y tenemos ya algunos años en el ambiente swinger.

    Fuimos invitados a una reunión swinger con unos amigos en casa de unos de ellos, al llegar ya estaban dos parejas y como cinco hombres solos se bailaba y tomaba la copa nadie iniciaba la acción, pero alguien saco a bailar a una de las señoras y empezó a fajársela agarrando sus glúteos y pechos no tardo en llevársela a una recámara en el segundo piso de la casa seguido de dos hombres más.

    Mi esposa aparentemente sería, observaba y tomábamos una copa yo veía las pantaletas de la señora que estaba sentada frente a mí y se la empezarán a manosear ahí sentada, pensé que mi esposa por ser la más mayor y sería no les interesaba.

    Me pare y comenté que subiría a observar a la señora que habían subido a la recámara, la cual al llegar ya desnuda y montada en uno de los asistentes disfrutaba de aquella penetración otro observaba y decidí acariciar sus ricas nalgas y sus pechos esquicitos lo cual me éxito pensando que iría por mi mujer para iniciar algo y no se aburriera, más sin embargo al dirigirme a la escalera y bajar me sorprendí al ver qué ella subía las escaleras con tres hombres acompañándola ya con la blusa desabrochada y sus enormes pecho de fuera, manoseándola por todas partes.

    La metieron en la otra recámara terminando de desnudarla donde el mas robusto ya desnudo se acostó para que mi esposa se colocará encima de él haciendo el sesenta y nueve y proporcionando le suculentas mamadas a su verga no muy grande pero si gruesa ella con una mano acariciaba sus huevos y con la otra la sostenía la verga para introducirla en su boca y lamberla y mamarla de manera deliciosa con gran gusto disfrutaba de esa verga.

    Al estar empinada y mostrando su enorme y rico trasero y dejando ver su ya totalmente húmeda panocha otro introdujo en una embestida tu verga hasta el fondo haciéndola gemir de placer y varias manos de los ahí presentes acariciaban sus chichotas ella seguía deleitándose mamando la verga al satisfacerse de ella el que la tenía penetrada saco la verga pero inmediatamente el siguiente la penetró sin dar tiempo a nada, solo gemir de placer y así pasaron por su panocha como cuatro o cinco.

    Yo totalmente extasiado disfrutaba verla coge delicioso fue entonces que el que disfrutaba de aquella rica mamada se paró y acostando boca arriba abrió sus piernas y de manera desesperada le metió aquella verga gruesa con fuertes embestidas hasta depositar todo su semen dejándola totalmente extasiado y relajada sobre la cama. Parecía haber terminado cuando finalmente otra llegó la volteó boca abajo para disfrutar de sus nalgas, la levantó ligeramente y le introdujo una verga larga que inmediatamente la hizo reaccionar y volvió a tener orgasmos, ella es multiorgásmica ya eran incontables los que había tenido ante esta gran cogida, una vez satisfecho el último ella se quedó acostada esperando yo la penetrara sabe que me gusta ser el último, pero la vi tan relajada que decidí no cogérmela, se veía lindísima desnuda, algunos moretones en sus enormes pechos, piernas y nalgas y su panocha totalmente hinchada y llena de semen que todavía escurría de esa rica panocha.

    Que deleite y lo más padre es que es mi esposa.

  • Aquel día

    Aquel día

    En una mañana fría, cuando el reloj marcaba las 6 de la mañana, decidí salir a caminar por las calles de la ciudad, aun no tenía una ruta definida, pero si un objetivo de oxigenar mi cuerpo mente; a cada paso que daba no encontraba ninguna persona, me encontraba en una ciudad desértica, quizá porque era domingo.

    Por la acción de caminar, mi cuerpo entró en calor y el frío ya podía tolerar, continúe con mi actividad a pasos coordinados, hasta que a lo lejos divisé un bulto de color negro que se encontraba tirado en el piso; al llegar al lugar determinado, flexioné mis rodillas hasta llegar al piso de cemento, en esta posición pude verificar que se trataba de una funda de color negro amarrada, obstáculo por el cual no se podía observar su contenido que llevaba al interior.

    La tome en mis manos y palpe con el fin de saber que era su contenido misterioso, según su textura aparentaba ser prendas de vestir pequeñas; observe a los lados, no había ninguna persona ni vehículos transitando, me invadió los nervios porque quería llevar la funda a la vez dejar ahí; involuntariamente arrugue lo más que pude y traslade aquella funda hasta el bolsillo de mi chompa, a esto mi cuerpo incorpore rápidamente para no ser descubierto y seguí caminando pero de regreso a mi departamento en donde vivía.

    Apresure mi caminar queriendo llegar lo más pronto a mi departamento y despejar esta duda sobre el contenido de la funda misteriosa, me imaginaba muchas cosas, a lo mejor una camiseta, medias o un pedazo de tela sin importancia; por fin llegue a mi destino, abrí la puerta principal y directamente ingrese a mi dormitorio, despojándome de la chompa por el calor corporal que temía en el momento.

    Saqué la funda de la chompa y me senté en mi cama, procediendo inmediatamente a desamarrar el nudo de la funda sin ningún inconveniente; llego el momento de descubrir, metí mi mano y en un solo puñado alcancé el contenido; vaya sorpresa, no podía creer lo que vio mis ojos, eran 3 prendas femeninas de las más diminutas y sexys, se trataba de hilos dentales de finos acabados de color amarillo, negro y rojo.

    No desistía de ver a la vez palpar la textura de la randa y el encaje que conformaban aquellas prendas lujuriosas, admiraba su transparencia porque dejaba ver algo de lo prohibido y en su totalidad las posaderas contorneadas de una mujer; muchas incógnitas maquinaban mi mente, ¿Tal vez las mujeres que usan esta prenda diariamente, tienen problema al caminar? ¿quizá esta prenda se les introduce en los labios vaginales? o ¿Les causa placer?

    Con todo este antecedente de preguntas e incógnitas, sentí la curiosidad de saber que se siente tapar la sexualidad con aquellos triángulos de tela muy pequeños, a sabiendas que esta prenda era exclusivamente hecha para la autonomía femenina, me recosté en mi cama y para desnudarme.

    Ya totalmente desnudo, tome las prendas del placer, procediendo a colocar una en mi pectoral, otra en mi abdomen y la que más era de mi agrado (hilo de color rojo pación), le traslade lentamente a mi pene que en esos momentos se encontraba flácido, pero no fue por mucho tiempo, ya que al roce de la tela en mi glande activo mi libido sexual al cien por ciento y mi pene tubo una erección; dejando todo tabú a un lado, disfrute el momento, recorriendo toda mi piel con aquellas prendas femeninas.

    Con todo esto mi cuerpo empezó a tener espasmos musculares de excitación, sobre todo en mi área pélvica, como si fuese una mujer pidiendo ser poseída ya; mi cuerpo sudaba y pedía algo más, para saciar ese momento intenté a darme placer individual, bajando y subiendo mi pene con mi mano derecha y con la otra frotaba las prendas en todo mi cuerpo desnudo, sintiendo los primeros fluidos que mojaban la cabeza de mi pene erecto y parte de mi dedo pulgar. Sabía que pronto llegaría al orgasmo acompañado de una explosión de chorros de semen; quería seguir disfrutando por lo que pare, descanse sin dejar de apreciar los diminutos hilos.

    Ya retomado fuerzas, me vino la idea de sentir aquella prenda en la mitad de mis nalgas, tome en mis manos el hilo rojo, recogí mis piernas quedando las rodillas pegadas a mi pecho, estire mis manos hacia mis pies para introducir aquella prenda, sintiendo nuevamente la activación sexual, estire mis pies y la prenda cada vez se encontraba cerca de mi pelvis; arquee mi espalda dando factibilidad para colocar definitivamente la prenda en mi pelvis.

    Mi corazón no dejaba de palpitar, mi cuerpo temblaba de emoción y placer al acariciar mi piel, me sentía otra toda una mujer candente, únicos momentos en los cuales podía experimente la otra parte escondida de mi sexualidad; me acorde que en el baño del dormitorio existía un espejo en donde se podía reflejar el cuerpo entero, sin pensar dos veces me levante y al incorporarme sentí un apretón en el área testicular y anal causado del hilo produciéndome instantáneamente un gemido seguido una pequeña emisión de líquido pre seminal.

    Fue emocionante ver mi cuerpo puesto aquella prenda femenina frente al espejo; me di la vuelta y gire mi cabeza, al contrario, admirando parte de mi espalda, cola y piernas por primera vez, pudiendo observar como sobresalía aquel triangulo pequeño de tela de la mitad de entre mis nalgas, que a propósito se veían hermosas y provocativas.

    Me perdí en el tiempo, probándome los tres hilos como si fuese una chiquilla en el probador de una tiende de lencería, hasta que no aguante más ver mi miembro mojado de líquidos y demasiado erecto; tome mi mano derecha y me inicié a masturbar acompañado de suave movimiento de caderas y vientre, manoseos de mis tetillas como si fuese una verdadera mujer. Gemía demasiado, alaba el hilo puesto para que el apretón en el ano sea más intenso y me cause placer, seguía masturbándome a un buen ritmo hasta que llegue al orgasmo con unos buenos chorros de semen blanco y espeso que mojo mis manos y piernas, fue algo indescriptible.

    Desde ese momento sé que mi destino fue disfrutar momentos a solas puesto aquellas prendas, ver pelis porno pensando en que yo soy la chica protagonista, asiendo parte de mi sus gemidos y orgasmos. Querido lector, espero que este relato sea de su agrado y que si desea experimentar hágalo si tabú.

  • Cómo me sentí desvirgada por segunda vez y lo disfruté

    Cómo me sentí desvirgada por segunda vez y lo disfruté

    Este es el primer relato (real) que estoy compartiendo en este sitio de mis experiencias sexuales, las cuales espero vayan formando una serie de relatos complementándose con las experiencias de mi esposo.

    Lo que les voy a contar sucedió cuando tenía 20 años y vivía en un pueblo pequeño al sur del país. En ese entonces vivía con mi madrina y su familia en una finca tradicional en clima frío que tenía ganado y producía moras, entre otras cosas.

    En esa época yo ya había tenido novio y experiencias sexuales aparte pero ya llevaba como 6 meses sin acción (en verano) y no acostumbraba masturbarme por lo que andaba con bastantes ganas acumuladas.

    Un día se hizo un grupo de oración en la casa y un chico joven (después me enteré que había cumplido 18 años hacia pocos meses) se puso justamente al frente mío al otro lado de la sala donde nos encontrábamos. Ese día hubo algunas miradas donde sentí su deseo y se sintió la química, por lo que yo después pregunté de quién se trataba y me enteré que él también había preguntado por mi. Resultó que él era un familiar de mi madrina por lo que no fue difícil encontrarlo y empezar a conocernos.

    Él actualmente no estaba estudiando y le gustaba andar con sus amigos, es decir andaba un poco sin rumbo, pero cuando empezó a hacerme visitas formales a la finca y a salir como amigos al pueblo, su familia notó un cambio para bien que me agradecieron y me empecé a sentir bien de salir con él.

    Yo en ese entonces también estaba esperando iniciar a estudiar por lo que tenía tiempo disponible y cuando me invitaba a salir nos dábamos besos y caricias y en esos encuentros sentía que había algo interesante allá abajo. Se sentía grande y ese roce me hacía mojar. También un día se quitó la camisa y vi de primera mano su buena figura, no muy musculosa pero firme…

    Así que no pasó mucho tiempo para que ideáramos un plan para estar juntos. En la finca los hijos de mi madrina tenían una carpa para acampar en el patio, de esas para dos personas adultas y vimos la oportunidad para encontrarnos allí una noche.

    Esa noche en que acordamos yo estaba nerviosa pero emocionada, no sabía si iba a pasar lo que quería pero iba dispuesta y salí de la casa sin que nadie se diera cuenta. Él llegó un poco después y dentro de la carpa aprovechamos para relajarnos viendo las estrellas y charlando un rato… la verdad fue una experiencia romántica bonita que todavía recuerdo con cariño.

    Como no teníamos mucho tiempo nos quitamos toda la ropa rápidamente y dentro de la carpa no había mucha luz por lo que esa primera vez que lo vi desnudo no vi con claridad su pene, claro que cuando él se hizo encima y me empezó a penetrar después de algunas caricias sentí ese dolor que se mezcla con la excitación y él tuvo que hacerlo despacio y de a poco.

    Él tenía un pene con un tronco grueso y más ancho que la cabeza. Cuando penetró completamente lo sentí hasta el fondo y por todas las paredes de mi vagina. Literal, sentí como si me hubieran quitado la virginidad por segunda vez… nunca lo había sentido así y me encantó. Después de varios bombeos que se fueron poniendo intensos y sin cambiar de posición, y bastante rápido por la excitación previa, no aguantamos y nos vinimos al mismo tiempo, él con condón, pero sintiendo la presión delicioso…y yo como acostumbraba en esa época sin gemidos ruidosos, ya que por pudor me contenía en esa parte.

    Estuvimos un rato desnudos en la carpa después de eso, yo sentía el calor de su cuerpo al lado y empecé a acariciar suavemente su pene de arriba a abajo porque aun después de haber terminado su verga mantenía una rigidez envidiable, después nos vestimos porque igual teníamos miedo de que nos descubrieran.

    Luego de eso estuvimos varias veces más en la casa de él… aunque por la juventud le faltaba experiencia para intentar otras cosas, cuando nos besábamos y acariciábamos era irresistible porque se sentía ese gran tamaño y yo solo lo quería sentir dentro.

    Nunca lo estimulé manualmente o le hice sexo oral porque realmente en esa época no sabía de eso y él nunca me lo pidió. Después de unos meses tuve que viajar a mi pueblo de origen y ya nunca más nos volvimos a hablar… era una época diferente, menos conectada.

    Si les gusto el relato espero sus comentarios.

  • Dominado por primera vez

    Dominado por primera vez

    Estaba sólo, y al re palo, necesitaba descargar y la verdad no tenía ganas de paja.

    Entre a la App, y después de tanto pasivo vueltero, me escribe un activo que me propone una cruzada entre activos. No le respondí, busqué un rato más, pero no prosperaba, así que le respondí dándole el OK. Y cómo no tenía muchas ganas de salir le dije que venga él a verme, me pidió un rato (a estas alturas yo pensé que iba a terminar embarazando a mi mano).

    A los 15 minutos me dice que estaba listo para salir. Le dije que venga a la esquina de casa, así no le pasaba la dirección exacta, y de paso con veíamos en la calle.

    Buena onda, muy lindo chico, más alto que yo. Pelo teñido de azul, pocos pelos en el cuerpo, aritos en nariz y oreja. Vestido de deportivo, short futbol (buenos detalló que no tenía ropa interior, de esto me di cuenta después) Muy rico el flaco.

    Entramos se me acerca y me pregunta “¿Qué te va?”, mientras me da un pico.

    La verdad me impresionó ya que no estoy acostumbrado que me avance así un hombre.

    Igual me calentó mucho lo que hizo, mi respuesta fue: “Menos que me la pongan de todo”.

    Me besó, y yo también la seguí, un buen chape, nos empezamos a desnudar, y a la cama. Cada uno se pajeaba con lo suyo, mientras nos comíamos la boca, luego cruzamos. En un momento se baja a chupar la pija, me pide lo mismo. Puse lo mejor de mí y la remé, en un momento me da vuelta y me dice que me quería chupar la cola, asentí.

    No pensé que haría algo así, me chupaba, me mordía, me metía la lengua, igual no se abría. Era una sensación diferente, no sentí tanto placer, me gusta más que me chupen la pija, los huevos.

    Pero me calentaba más esa situación de ser “dominado por otro activo”, no tanto placer por como jugaba con mi cola. Luego me da vuelta y me pide que le chupe la pija obedecí, me dejé llevar. (Usualmente eso hacía con los pasivos, los dominaba, y debo reconocer que a veces me gusta humillarlos un poco).

    Estuvimos un rato besándonos, chupándonos mutuamente, en un momento le digo que ya voy acabar, y ahí fui fuerte y le pedí que cada uno en su cuerpo, o si él quería sobre él, sobre mi cuerpo no.

    Así fue, cada uno en su panza…

    Buenos nos limpiamos, y se fue, ni él nombre le pregunté, pero me gustó mucho.

  • Un paseo en bicicleta

    Un paseo en bicicleta

    Era un hermoso día de primavera, no hacía ni frío ni calor y hasta corría una brisa fresca que me acariciaba deliciosamente mi rostro mientras yo daba mi típico paseo en bicicleta en el camino de las afueras de mi ciudad.

    Siempre solía dar ese paseo para distraerme, además era una zona solitaria.

    Mis pensamientos empezaron a viajar a la velocidad de la luz, primero fueron sobre la facultad, las materias de este año, exámenes y demás cosas, luego el rostro que llego a mi mente fue el de mi atractivo novio.

    Al recordar a mi novio también pensé en todas las cosas maravillosas que hicimos juntos, en sus besos tan apasionados con mucha lengua, en sus manos acariciando mi cuerpo al hacer el amor, en cuanto al sexo también he pensado en sus salvajes embestidas y en lo satisfecha que quedo luego de tener intimidad con él.

    Al pensar en el buen sexo que tengo con mi novio mis pezones se han endurecido y estoy empezando a sentir un poco de humedad entre mis piernas, ya me he dado cuenta de que me he excitado solamente con mis pensamientos.

    Me detuve, mire hacia ambos lados, cundo me asegure de que no había nadie lo que hice fue sacar mis tetas fuera de mi vestido para que el aire las acaricie también.

    La humedad de mi vulva continuaba, entonces subí mi vestido para que mis dos nalgas queden desnudas y al aire libre como están mis redondos senos en este momento.

    Luego de unos minutos me di cuenta de que no era suficiente, me saque mi tanga y la guarde en mi mochila.

    Mi excitación aumentaba en vez de disminuir porque ahora podía sentir mi vagina desnuda contra el asiento de la bicicleta con cada paso que daba.

    El asiento se sentía tan delicioso, un poco duro, y yo estaba necesitada de una buena verga entonces decidí detenerme por última vez para empezar a frotar mi concha contra el asiento.

    Una vez que empecé con mis descarados frotamientos contra el asiento de la bicicleta ya no podía parar, quería mucho más y lo estaba haciendo cada vez aún más fuerte.

    Ya había empezado a gemir bien fuerte y en unos minutos el asiento de mi bicicleta quedo lleno de mis fluidos. Aun así no era suficiente porque seguía excitada, entonces me sitúe en la parte delantera del asiento que es la más finita y me imagine que era el miembro de mi novio, con ese pensamiento en la mente hice un movimiento con mi pelvis y esa parte del asiento ingreso en mi vagina que ya estaba demasiado húmeda.

    Se sentía como un pene duro dentro de mi vulva, esa sensación me gusto y empecé a moverme hacia delante y hacia atrás, pero ahora con el asiento penetrando en mi concha.

    Estaba contenta con esta sensación que había descubierto recién ahora, lleve una mano a mis pechos y los empecé a masajear lentamente tocándome los pezones mientras seguía penetrándome la vagina con el asiento de mi bicicleta.

    Pronto me empezaron a temblar las piernas por la intensidad con la que me estaba penetrando y volví a eyacular sobre el asiento.

    Ahora que mi vulva había quedado muy satisfecha empecé a dedicarme a mis senos, me los tome con ambas de mis manos y los toque pensando que eran las manos de mi novio las que me estaban masajeando los pechos.

    Ambas de mis manos seguían en mis senos hasta que se me ocurrió la idea de chuparlos, eso fue lo que hice y empecé a pasarles mi lengua lentamente, primero lambí todo mi pecho luego fui a los pezones para dejarles un poco de saliva que toque con mis dedos para esparcirla.

    Hice esa estimulación para ambas de mis tetas durante varios minutos. Luego mire el asiento de la bicicleta y vi que aún estaba con mis fluidos, entonces me incline y le pase mi lengua al asiento para dejarlo limpio de los líquidos que salieron de mi vagina.

    Me senté devuelta en mi bicicleta y seguí mi camino solo que esta vez fue diferente porque me deje los pechos al descubierto y se me veían las nalgas.

    Correo: [email protected].

  • Hugo se libera (cap. 1): Preámbulos

    Hugo se libera (cap. 1): Preámbulos

    –Bueno Mariana si no te interesa entonces vete a la mierda y terminamos esto aquí –dijo Hugo agarrando sus cosas y yéndose del departamento de su novia.

    Sin dar vuelta atrás escuchaba gritos que la mayoría de sus ex ya le habían gritado antes. Esta situación no era nueva para él, pero siempre le daba mucha ira llegar a ese punto en el que las mujeres exigían demasiado de él y a él no le apetecía cumplir esas expectativas.

    Él sabía que ella tenía razón. Ninguna de sus ex novias había durado tanto tiempo sin tener relaciones y Mariana quería casarse pero él no, porque en el fondo sabía que nada de eso le había gustado. De hecho él nunca le había pedido a ninguna de sus ex que estuvieran con él. Todas las chicas con las que estuvo siempre daban el primer paso y él solo las aceptaba porque se le hacía más fácil que perseguir a mujeres que si bien le parecían atractivas nunca llegaban del todo a generale algún deseo sexual. Pero escuchar que alguna le reprochara su inexistente interés por pasar tiempo con ellas le hacía molestar mucho porque él sentía que hacía demasiado esfuerzo que no valía la pena.

    Hugo volvió a su casa molesto, pensando en formas de vengarse de Mariana. Primero tendría que decirle a sus papás que habían terminado y que no se metan en la situación. «Lo primero que va a hacer es ir a la casa de mis papás y decirles que la traté mal», gritaba Hugo para sí mismo en la soledad de su habitación. Aun así sentía la necesidad de hacer algo más como represalia por lo que Mariana le había dicho. Su mente buscaba formas de vengarse, pero sus primeros pensamientos nuevamente lo llevaban a la idea de instalarse una App de citas y dejar que el primer hombre que le hablara se lo cogiera y le dejara el culo lleno de leche.

    La idea prohibida de dejarse someter por un hombre le hacía ponerse de un humor distinto. Sentía una sensación en su cuerpo que le daba pequeñas descargas eléctricas imaginando cómo se sentiría hacer realidad esos pensamientos. Hugo empezaba a perderse en su imaginación visualizando a un hombre tratándolo como a una puta y diciéndole que tenía un rico culito apretadito como la virgen que era. La sumisión y el trato verbal eran constantes en sus ideas eso lo excitaba pero también le daba cierto miedo, como si alguien lo estuviese viendo y juzgando por sus actos y pensamientos. «No. No puedo pensar en eso. Yo soy un hombre. ¿Qué dirían mis padres si descubren que estuve pensando en estas cochinadas?» pensaba Hugo tratando de animarse a evitar esos pensamientos.

    Pero, como siempre, el deseo podía más. Sentía como lindo y virginal culito se le hacía agua solo con la sola idea de imaginarse siendo sometido por un hombre que lo tratará como siempre había querido que lo trataran, con rudeza y autoridad. Su mente volaba imaginándose a sí mismo siendo penetrado por un rostro conocido y está no era la primera vez que imaginaba a ese hombre invadiendo sus entrañas y tratándolo como la zorra que él estaba seguro que podría ser si tan solo no fuera tan cobarde. Ya llevaba 31 años en el mundo y nunca se había atrevido a hacer nada de lo que realmente quería pero tal vez simplemente debería dejarse llevar y hacer lo que quería hacer.

    Al igual que unos días atrás, sus pensamientos volvieron a ganar y explorando lo que ya había descubierto hace algún tiempo. Primero, se aseguró de que todas puertas de su departamento estuvieran cerradas y se tumbó sobre la cama. Se puso de rodillas imaginando que chupaba la verga de don Pedro mientras se llenaba los dedos de saliva.

    Hugo se imaginaba detrás de la camioneta de la empresa arrodillado en medio de los campos de maíz chupándole la verga a don Pedro que le decía que era una zorrita, una putita, que le encantaba su boquita y que se moría por cogerse ese culito. Hugo sentía que de verdad estaba viviendo ese momento, la idea de tener a don Pedro metiéndole la verga le excitaba demasiado. Don Pedro era un hombre de cuarenta y tantos años, su piel áspera y morena debido a su exposición constante y permanente a los rayos del sol en sus chacras junto con un físico atlético estilo desaliñado habían llamado la atención de Hugo desde la primera vez que visitó sus chacras ya casi tres años atrás.

    Los últimos tres años en los que Hugo ya no había podido resistirse a la idea y eventualmente sintió la necesidad de meterse algo por el culo y hasta ahora sus dos dedos habían satisfecho esa necesidad. Don Pedro nunca le había dado ninguna pista real de estar interesado en él y probablemente eso era lo que tenía a Hugo como loco. Don Pedro era una persona bastante coqueta y si bien no tenía mujer, tenía al menos 3 hijos con diferentes mujeres, o al menos eso es lo que Hugo se había enterado de las personas que vivían por allí.

    Volviendo imaginarse que don Pedro quería quitarle la virginidad del culo, Hugo se puso de pie y se quitó la ropa, se echó de costado en su cama de forma que tenía acceso a su verguita y a su hoyito hambriento. Ya estaba en uno de esos momentos en los que no pensaba en otra cosa que en entregarse por completo a sus deseos. «Sí soy una zorra. Sí, métemela papi. Sí, soy tu putita, dame verga papi. Aaahhh, siii, dame» empezaba a gemir Hugo en su cama mientras se metía dos dedos en el culo.

    Estaba echado de costado con la mano izquierda se masturbaba torpemente su pequeña verga y con la otra seguía metiéndose los dedos en el culo imaginando que don Pedro se la estaba metiendo duro por el culo. «Ay don Pedro sí, por favor, métamela. Ay sí papi, dame más duro, hazme un hijo también papi. Lléname de lechita» gritaba Hugo descontroladamente. Siguió en el mismo ritmo unos breves segundos hasta que su pequeña verga empezó a soltar choros de leche sobre su estómago y algunos caían sobre su cama. Hugo se quedó inmóvil por unos segundos mientras pensaba en lo que había hecho.

    De repente se sentía sucio, como si hubiera hecho algo terrible, como si sus padres supieran lo que ha hecho pero también le daba cierta satisfacción pensar en que Mariana no sabía lo que había hecho. Si bien no era la primera vez que se imaginaba a don Pedro cogiéndole por el culo, sentía que la situación era cada vez era más frecuente y aunque no lo creyese cada vez sentía menos culpa, pero aún era fuerte. A los dos minutos pasados ya se reprochaba el haber disfrutado meterse dos dedos por el culo e imaginar como uno de sus mejores clientes le rompía el culo. Fue al baño porque había quedado con la sensación de que necesitaba ir y después de algunos minutos volvió a su cama sentándose sobre ella. «Todo esto es culpa de Mariana» se dijo a sí mismo, intentado quitarse la culpa de encima, pero solo lo decía de la boca para afuera él sabía que nadie más que él era el responsable de lo que hacía.

    Sacó su celular e intento distraerse pero la imagen de don Pedro metiéndole la verga apareció otra vez en su mente. Mientras más trataba de no darle importancia más vívidas eran las imágenes. Su mente reproducía las imágenes pero su cuerpo reaccionaba a ellas y de un segundo para otro sintió una necesidad real de estar con un hombre dominante que le metiera la verga y que por fin le quitara todas esas ideas que rondaban su mente. «Siento que me voy a volver loco», pensó Hugo notando que estaba sudando en diferentes parte del cuerpo.

    Tal vez hoy era el gran día, no estaba seguro pero la idea de instalar esa aplicación y de por fin pedir que alguien le quitara la virginidad del culo por fin sonaba más realista. Hugo tomó su teléfono y entró a su playstore. Buscó la aplicación y la descargó. Mientras la aplicación descargaba cientos de imágenes del futuro pasaron por su mente, él chupándosela a alguien en un callejón, recibiendo verga de dos desconocidos a la vez, recibiendo la leche de don Pedro y muchas otras cosas que nadie que lo conocía se podría imaginar. O al menos eso era lo que él pensaba. Varias veces había tenido este impulso de instalar la aplicación pero siempre se arrepentía al último momento. ¿Será este su inicio? ¿Un preámbulo de lo que estaba destinado a ser? No lo sabía, pero la sensación de incertidumbre lo tenía listo para cualquier escenario y a la vez para ninguno.

    Con cierto miedo a todo lo que podría venir con ella, Hugo vio la aplicación instalarse exitosamente y de inmediato hizo clic en «abrir» y desde ese momento no hubo marcha atrás.

  • Me acosté con mi suegra

    Me acosté con mi suegra

    Recuerdo que yo tenía veinte años. Mi novia era una chica muy caliente, siempre dispuesta a tener sexo como y donde fuera. Me tenía tan atrapado que no me daba cuenta que a pesar de ser un par de años menor que yo, me daba tres vueltas en experiencia. Y como no tener tanta, si sus papás divorciados eran de la comunidad swinger. Yo en esa época ni idea tenía que era ese estilo de vida, por lo que lo único que sí notaba, era que mi suegra a sus 45 años era digamos no bonita, pero sí muy sensual.

    La primera vez que la conocí, fuimos a comer con mi novia y ella, y desde que la vi con esa figura espigada, una falda elegante pero entallada, creo que abajo de las rodillas, aunque esas caderas deliciosas y esa cintura delgada, me distrajeron lo suficiente como para no notar nada más incluyendo ese amplio busto que en otra ocasión me tocaría admirar, cuando una noche me tocó ir a su casa, y que me recibiera con un baby-doll puesto como camisa, y unos jeans abajo para intentar no mostrar mucho, ante mi visita inesperada.

    En esa segunda ocasión me tocó poner mi cara de tonto, ante esos pechos triple D, con pezones obscuros, y sin bra que la tapara, más que la transparente tela del dichoso baby-doll que la hacía resaltar sus atributos. Esa es una imagen que nunca olvidaré. Como dije, no era bonita pero sí con mucho porte. Con un aire señorial que me impresionó. Imagino le caí bien, y tiempo después, cuando ya mi novia y yo estábamos casados, tocó que fuera a quedarse unas vacaciones con nosotros.

    Ya con más confianza, una noche nos pusimos a tomar, y aunque yo no soy de tomar alcohol, pues la visita lo ameritaba. Las horas pasaron y ella se fue soltando. Me contaba sus aventuras, sus decepciones amorosas, y hasta algunas intimidades sobre como era acosada por los hombres. Lo cual en su momento, me causó una erección que me hizo considerar muy apeteciblemente que sería rico ponerle una buena cogida.

    En esa ocasión no pasó nada, más que el ir agarrando más confianza entre nosotros. Para que se den una idea, en ese tiempo vivíamos mi esposa y yo en un pequeño estudio, por lo que no había privacidad para nada. A la hora de dormir mi suegra se acostaba en un sofá cama, y nosotros en nuestra cama. Al menos un par de veces no pudimos aguantarnos las ganas tanto a mi esposa como a mi, de una buena cogida con mi suegra al lado.

    Recuerdo que una de ellas alcancé a notar que estaba despierta. Yo me calenté y abracé a mi esposa con la intención de cogérmela, y ella aunque intentó resistirse, sucumbió a mis caricias, y pude montarla lo más callado posible. Mientras entraba y salía de mi esposa, de reojo veía como mi suegra se revolvía sin voltear su cara para ningún lado más que como mirando hacia nosotros. Esa vez me calenté muchísimo y imagino que mi suegra también gozó del show.

    Tiempo después en otra visita, ya teníamos un departamento más grande, y podíamos tener más intimidad. Aun así, yo me calentaba con mi suegra, pues ella tenía la costumbre de lavar sus pequeñas tangas y dejarlas colgando en el baño. Por lo que yo las veía, y siendo el fetichista que soy, más de una vez disfrute de tocar sus tanguitas y dejarles un regalito.

    Bueno, el nacimiento de nuestro primer hijo llegó, y como es la costumbre mi suegra llegó a ayudar.

    El día del parto se tuvo que hacer cesárea, y eso implicó alargar su estadía en el hospital. Como estaba muy bien atendida, la enfermera me dijo que si prefería por la noche podría irme a casa pues mi esposa dormiría toda la noche.

    Así que me regresé con mi suegra a casa. Al llegar al departamento, ambos dijimos de darnos un baño. Y mientras nos decidíamos, platicábamos sobre la vida. Pronto el tema llegó a hablar de sexo. Y con el tema, quejarme de que por el estado de mi esposa ya no teníamos sexo, por instrucción médica.

    Ella me dijo:

    -Imagino que estás que arañas las paredes, y ambos sonreímos.

    Mi calentura me nubló el entendimiento. Y asentí con mi cabeza. Luego, ya cada uno por su lado, se bañó y cambió. Yo con unos boxers y camiseta, y ella igual pero en femenino pues sus boxers eran para mujer obviamente.

    Mientras tomábamos un café, volvimos al tema sexual, y le dije que desde que me la presentó su hija, me había causado muy buena impresión. Ella me dijo:

    -No, si ya estoy muy vieja. Me hubieras conocido cuando tuve a mi hija Mariel. En ese tiempo todos andaban loquitos por mi.

    Yo le comenté:

    -Pues los años no te hacen nada, creo que al contrario.

    Ella se tiró a matar y me contestó:

    -Pobrecito de ti. Mi hija te tiene a dieta, y mi obligación debería ser ayudarte. Pero mis años ya pesan.

    Yo también me lancé con todo y le dije:

    -No digas eso si estás muy joven y tienes todo muy bien puesto. Esto se lo decía mientras la tomaba de su cintura acercándome mas a ella.

    Me contestó:

    -¿Será? Si mi hija se entera no me lo perdonaría.

    Yo le dije -pues yo no rajó. -Y me acerqué para besarla.

    Ella me aceptó el beso y comenzamos un juego de lengua.

    Mientras nos besábamos la apretaba más y más a mi, mientras discretamente con mi mano izquierda bajaba de la espalda hacia sus nalgas. Con la otra mano me iba deslizando poco a poco hacia el contorno de su seno derecho. Entre más nos besábamos, más nos restregábamos nuestros cuerpos. Ella dirigió su mano a mi erección, y comenzó a buscar mi verga que ya estaba dura. La acarició, y nos fuimos caminando hacia mi recámara.

    Mientras cruzábamos la puerta, dudó un poco y dijo -qué poca madre. En vez de estar con mi hija, estoy aquí con su marido.

    Yo le dije -ella duerme y tú sabes que para eso tiene la enfermera y además solo duerme, ya en un rato vamos a estar con ella. Hay que dejarla descansar.

    En realidad solo habíamos ido a casa a refrescarnos un poco. Pero intuyo que esa tensión sexual entre mi suegra y yo solo estaba esperando un momento para aprovechar estar solos.

    Nos desnudamos, comencé a mamar sus tetas, y luego me fui bajando a su monte, mientras ella me tocaba por todos lados tratando de sentir más de mi cuerpo.

    -Métela -me dijo. Y yo escalé de nuevo a sus pechos que me esperaban con los pezones durísimos.

    Me coloqué encima de ella, mientras le hacía a un lado su tanga. Por unos segundos la ansiedad que da de querer que todo dure por siempre, y a la vez la necesidad de consumar ese acto, envolvió a ambos en un silencio cómplice.

    Acerqué la punta de mi falo y lo fui empujando poco a poco, sobre esa panocha mojada y lista para ser atravesada. La penetré y por unos minutos el placer de la penetración, nuestra imagen de suegra y yerno desnudos, chocando nuestros cuerpos con pasión y lujuria, llenaba la habitación de erotismo y pecado. Ahora sabía porque mi esposa cogía tan rico. Mi suegra movía su cadera de manera increíble, mientras sentía que con cada enviste, su panocha me succionaba. No hubo más posiciones, no hubo más caricias de ella a mi. Solo mis manos recorriendo todo su cuerpo como intentando recordar cada curva, y cada pedazo de piel, con mis manos, mis ojos y mi cerebro.

    Pocas veces he tenido un sexo tan placentero y a la vez tan lleno de culpabilidad, pero admito que es el más delicioso. Por unos segundos nada importa. Solo el placer, el morbo, el saberse íntimamente ligados, cómplices, y también orgullosos de una conquista nueva.

    ¿Quién conquistó a quién? Eso nunca importó. Como supe después, simplemente era un antojo que no pudimos negarnos.

    En los instantes finales, su cara tuvo un rictus, indescifrable, entre éxtasis y dolor. Insondable como una Mona lisa. Solo un leve quejido que se alargó mientras apretaba sus músculos pélvicos y se quedaba quieta. Yo bajé un poco el ritmo, dándole tiempo a que disfrutara. Pero aunque más lento no dejaba de envestir con más fuerza, pues mi eyaculación era inminente.

    Ella rompió el silencio y me dijo -ven. Ven. Dame.

    Y con esas palabras comencé a venirme ruidosamente. Deseando ampliar mi placer y que todos escucharán que estaba teniendo el orgasmo de mi vida. Algo así no se puede ocultar. No lo quieres ocultar. Luego la paz, los pequeños remordimientos, las dudas que afloran tenues mientras sientes ganas de esconder tu cara por que intuyes que vendrán reproches.

    Pero nada. Solo silencio. Nos quedamos quietos un buen rato, y como sabiendo que ambos solo estábamos ahí por esa gran cogida, mi suegra me dijo:

    -Yo creo que ya mejor nos regresamos al hospital ¿no crees?

    -Sí. Contesté. Gracias!

    Ella se movió rápido de la cama y de salida de mi recámara, me dijo:

    -Esto no volverá a pasar. ¿De acuerdo?

    -No te preocupes. No ha pasado nada.

    Y comenzamos a movernos para arreglarnos y continuar con lo que deben hacer un esposo y una madre con la nueva mamá.

    De ahí, ya no volvió a pasar nada. Siguió visitando de vez en cuando, pero toda su atención era para el bebé. Nunca volvimos a hablar del asunto. Con el tiempo me divorcié, perdí el contacto hasta hace un par de años. Casi 25. De la nada, ella me llamó para saludarme. Pero de lo que me dijo, quizá les cuente otro día.

    Gracias.

  • A hundred sexual anonymous cases (Nº 3)

    A hundred sexual anonymous cases (Nº 3)

    Case 3: The psychologist

    “Honestamente yo no recuerdo de la mayoría de las cosas que pasaron, pero gracias a mi compañera, que me relato todo lo que paso, pude poco a poco recordar casi por completo todo lo que ocurrió, jamás pensé que podría contarle a alguien esto, así que esto es un alivio para mí y bueno, para todos los que ‘sufrimos’ de lo ocurrido con el…” -Anónima.

    Esto paso justo después de la pandemia, habíamos regresado a la Universidad, y poco después de retomar las clases presenciales, e intentar adaptarnos a la “nueva normalidad”, la universidad nos comentó que tendríamos un par de cursos de “inducción” para evaluar nuestra salud psico-mental, ya que hubo muchos casos de depresión, suicidio, ansiedad, etc., que se habían presentado en la población local, de manera que querían asegurarse que estábamos en un buen estado de salud para continuar con las actividades escolares. Un día, tomando la clase de “metodología”, el profe nos explicó que un psicólogo vendría, y nos daría el curso de inducción que, al parecer, estaba titulado “la nueva normalidad: ¿cómo me siento?”. Me pueden llamar Estefanía.

    Profesor: Muy bien chicos, sin más que decir, les dejo al psicólogo Ramiro (Y una vez dicho esto, entro un hombre, joven, recién rasurado, trajeado y con una gran sonrisa en su rostro, se acercó a saludar/despedir al profesor y luego nos miró).

    Psicólogo: Hola chicos, espero estén todos bien, mi nombre es Raúl Ramiro, soy el psicólogo que les dará su curso de inducción.

    Profesor: Gracias psicólogo Ramiro, lo dejo en sus manos, con permiso.

    Una vez el profesor salió, y cerró la puerta, el psicólogo se acercó a su escritorio, puso su maletín en este y empezó a abrirlo para sacar algunas cosas.

    Ramiro: Antes de iniciar con el “curso de inducción”, que por cierto durara 5 sesiones, ¿alguien tiene alguna duda que quiera hacer? (Primero saco una botella de agua, luego un reloj de bolsillo, y finalmente un pañuelo. De mis compañeros, el jefe del salón, Omar, levanto la mano, e impacientemente hablo).

    Alumno: Yo, ¿Por qué el curso de inducción? Sigo sin entender claramente de que tratara este curso, y porque lo necesitamos.

    Ramiro: Buena pregunta, Omar, ¿verdad? (La pregunta nos sorprendió a todos, el psicólogo seguía buscando algo dentro de su maletín, así que no vio nuestros rostros de sorpresa, aunque no tuvo porque, el silencio fue su respuesta).

    Omar: Si… ¿Cómo lo supo?

    Ramiro: Bueno, antes de entrar al salón estudie la lista de alumnos. Claramente esta lista me da limitada información, pero sabía que el jefe de grupo eras tú, así que supuse que serias el primero en preguntar. Fuera de eso, lo único que se dé ustedes es que son 22 alumnos, de tercero, estudiando administración (Mientras terminaba su oración, se dio la vuelta a vernos, mientras sacaba de su maletín una pequeña cámara).

    Omar: Oh, ya veo… (Todos nos quedamos callados, esperando a que respondiera la pregunta, pero también viendo las cosas que había sacado de su maletín).

    Ramiro: Respondiendo tu pregunta, la escuela, no, los lideres de esta localidad están preocupados por la salud colectiva de cada uno de ustedes, debido a la pandemia, y quieren que yo, evalué esta salud, su salud psicológica y mental.

    Omar: Pero si es una evaluación, ¿no debería de llamarse así? Y no “curso de inducción”, ¿no cree?

    Ramiro: Oh claro, estoy de acuerdo, pero los diferentes nombres que se le ocurrió a la escuela ponerle para estas sesiones no les termino de gustar, así que decidieron llamarlo así. Además, un curso suele ser de una sesión, y este será de 5 (Una de mis compañeras, Dana, a un lado de mí, levantó la mano y hablo).

    Dana: ¿Y por qué 5 sesiones? ¿No es eso mucho para evaluar nuestra salud mental? Ramiro: Estoy de acuerdo, pero ya verán, ya verán porque son necesaria las 5 sesiones. Pero bueno, mientras acomodo mi material, les explicare que haremos hoy y las siguientes 5 sesiones (Tomo su maletín, lo dejo sobre la silla, acomodo la cámara en el escritorio apuntando hacia el mismo y guardo el pañuelo en su saco, la botella la dejo donde estaba y finalmente tomo el reloj de mano para sí mismo). ¿Alguien está familiarizado con la hipnosis? (Pregunto, vacilante, mirando al salón, nadie contesto). ¿No? Bueno, hoy y las siguientes 5 sesiones tendré algunas sesiones de hipnosis, esto con el fin de entrevistarlos bajo la hipnosis y resolver la duda de si tienen o no algún problema de salud mental y/o psicológica. (Una vez más, el silencio reino en el salón, pero rápidamente se rompió ante la risa del payaso del salón, Alonso).

    Alonso: Jajaja, ¿en serio nos está diciendo que el curso de inducción es unas baratas y falsas sesiones de hipnosis? La hipnosis no es real, no funciona, y lo sé porque mi tía hace esas cosas y es pura mentira. Además, aunque pudiera hipnotizar a uno que otro, ¿cómo espera hipnotizar a 22, entrevistarlos, y luego darnos una respuesta de nuestra salud? No recordaríamos nada sobre la hipnosis, usted es un farsante.

    Ramiro: 22, de los cuales 10 son hombres, por favor, pónganse de pie esos 10 (Lo que dijo Alonso desapareció en el tiempo, Ramiro sonrió ante la respuesta de Alonso, y todos nos quedamos en shock ante la respuesta del psicólogo. Poco a poco, 9 de los 10 se pusieron de pie). Ahora vengan, pónganse delante de mí, mirándome, dándole la espalda a sus compañeras (Finalmente, Alonso, que era el único que no se había puesto de pie, se incorporó a sus compañeros y juntamente se acercaron frente al salón, frente al psicólogo, que había puesto el reloj de bolsillo al aire).

    Alonso: Si, exactamente eso hace mi tía, no va a funcionar.

    Ramiro: Puede que no, es más, si no funciona, te prometo que nos podremos a ver alguna película hoy y las siguientes sesiones, daré un reporte de que su salud está en perfecto estado, y así podrán disfrutar de tiempo libre.

    Alonso: Va, es un trato, me parece perfecto (Ambos sonrieron, Ramiro había empezado a mover el reloj de un lado a otro, y empecé a darme cuenta de que con la otra mano hacia pequeñas palmadas sobre su pantalón).

    Ramiro: Por cierto, la cámara está ahí para grabar su avance, así no se tienen que preocupar por lo que les va a pasar una vez que estén en trance, no recordaran, pero yo tendré un registro de que tuvimos la entrevista y que todo estuvo bien. Chicas, necesito que cierren los ojos unos segundos, ahorita les digo cuando los abran, solo necesito que los chicos se concentren en este reloj primero.

    Y aunque la mayoría obedeció y cerró los ojos, mi mejor amiga Daniela, no lo hizo. Ella fue la que me conto lo siguiente que paso.

    Ramiro: ¿Miráis este reloj? ¿Oíd las palmadas en mi muslo? Relajaos en vuestro sillón, el viaje será sutil. Rápido y sencillo, dejadme guiar el murmullo, en vuestro universo interno, me seréis más útil. (Y entnoces chasqueo sus dedos, y mis compañeros uno a uno se quedaron rígidos, con la espalda derecha y con la mirada perdida, increíblemente Daniela descubrió que no le habia pasado nada, seguía consciente, pero se quedo quieta por si el psicólogo la atrapaba. ¡¡¡Era inmune!!!). Muy bien chicos, hagamos una prueba, levanten todos su mano derecha (Dicho y hecho, todos levantaron la mano derecha, luego les pidió que dieran un salto y finalmente que dijeran su nombre). Perfecto, suponiendo que todos conocen donde queda el parque revolución, necesito que caminen hacia allá y regresen, una vez que regresen volverán en sí, no recordaran nada de lo que paso aquí, más que les gusto la sesión y que quieren que se repita, vayan.

    Una vez termino, escuchamos a los chicos salir del salón, Daniela estaba congelada y una vez que los chicos se fueron cerro los ojos junto con las otras chicas, estábamos asustadas, al parecer todo lo que dijo Alonso no podía estar más lejos de la verdad, y al parecer seguíamos nosotras.

    Ramiro: Listo chicas, pueden abrir los ojos, ya todo bien (Y así lo hicimos, algunas más rápido que otras, algunas estaban nerviosas y se podían notar en el aire, Daniela levanto la mano, no sé de donde encontró la fuerza).

    Daniela: Los hipnotizo, ¿Cómo? ¿Seguimos nosotras? ¿Nos va a pedir lo mismo que a ellos? ¿Por qué?

    Ramiro: Calma calma, no siguen ustedes, y aunque siguieran, no les pediría lo mismo. Esta sesión es para ustedes solamente, y necesitaba que los chicos tardaran fuera del salón, el parque no esta tan cerca, y menos caminando (Mientras le respondía, se fue acercando a ella, no dejaba de mover el reloj).

    Daniela: Pero… ¿Cómo logro eso?

    Ramiro: Bueno, es una larga explicación, pero en pocas palabras, tengo la experiencia para poder entrar en la cabeza de las personas, y aunque no todas son iguales, en general es el mismo principio, como abrir una puerta, algunas tienen llave otras no. Lo importante es que ustedes ya estan aquí. 12 chicas; Daniela, ¿verdad? (Una vez más, nos quedamos en silencio, pero ahora asustadas). Daniela, Estefanía, Dana, Melissa, Isabel, Inssy, Paola, Cristina, Elena, Karely, Emilia y Leilani. Y, espero no equivocarme, necesito a las siguientes de pie: Cristina, Karely, Emilia, Leilani, Melissa e Isabel.

    Guardo silencio, esperando a que las 6 que menciono se pusieran de pie, y casi un minuto después empezaron a ponerse de pie, no decíamos nada, pero definitivamente estábamos asustadas y queríamos irnos, yo quería decirles que no se pusieran de pie, pero empezamos a sentir algo en el ambiente que nos imposibilito hablar.

    Ramiro: Perfecto, ahora, sé que escucharon lo que les dije a los chicos, lo que les recité y el chasquido de dedo, pero no estuvieron viendo, por tanto, están bien, no están bajo la hipnosis que están ellos. Pero si estan susceptibles a este (Cuando dijo esto, Daniela y yo entendimos que quiso decir, y antes de abrir la boca, chasqueo los dedos, y la mayoría de las chicas se quedaron erguidas, con la mirada en blanco; habíamos entrado en hipnosis también. Todo lo que sigue a continuación sé que paso porque recuerdo partes, una vez que Daniela me conto lo sucedido, ella no había entrado en hipnosis, pero tenía que pretender…). Muy bien, ahora todas estan en el trance, y sé que me pueden escuchar, entender y son capaces de recordar esto, se sienten encerradas en una silla interna, sin poder hacer nada más que obedecer, más calma, todo saldrá bien. Las 6 que estan de pie, acompañen a sus compañeros hombres, cuando regresen tampoco recordarán nada de lo sucedido, pero estarán encantadas de a verme conocido. Ustedes poco me interesan honestamente.

    Una vez dijo eso, mis 6 compañeras se fueron y él se acercó a la cámara y le pico para que iniciara a grabar. Se incorporó y nos vio por unos segundos, se acercó a la puerta y le puso seguro, se quitó el saco y se arremango las mangas de la camisa.

    Ramiro: Bueno, ustedes 6 son las únicas que me interesan, probablemente luego agreguemos a una que otra compañera, pero honestamente no soy fan de las chicas chaparras, delgadas o muy gordas. Ustedes están perfectas, ¡de pie! (Nos pusimos todas de pie, Daniela casi no logra hacerlo al mismo tiempo que nosotras). De una vez, quiero que empiecen a sentirse muy relajadas, deseosas de mí, pero que sus recuerdos empiecen a nublarse, así no recordaran nada esto sin ningún problema. Daniela, acércate por favor (Daniela lo pensó un segundo, pero empezó a avanzar hacia él, intento hacerlo de la manera más robótica y simplista que pudo hacerlo, no quería que se enterara que estaba fingiendo, una vez que llego a él, este se acercó a su rostro). Date la vuelta, quiero ver ese pedazo de pastel que te cargas (Sorprendida, y casi ruborizada, Daniela se dio la vuelta dándole la espalda al psicólogo y mirándonos, consciente de todo lo que pasaba). Que buen culo te cargas, dios voy a romperlo tan rico, pero primero, necesito prepararlo. ¡Ven Estefanía! (Daniela se sorprendió, casi a punto de romper su cometido, mientras miraba como me ponía de pie y me acercaba a ella y a Ramiro). ¿Lista para ayudarme a comerme el culazo de tu mejor amiga?

    Estefanía: Si amo, lo que quiera lo hare.

    Ramiro: Perfecto, ayúdame a quitarle todo de la cintura para abajo y una vez que termines, empieza por comerse su vagina, déjala bien húmeda. Daniela, deja que te desnude, gime todo lo que quieras y disfruta de su lengua. ¡A darle!

    Mientras lo decía, Ramiro empezó a acariciar las nalgas de Daniela que, efectivamente, eran grandes ya que era la más alta, y dotada del salón, esto hizo que Daniela diera un ligero salto, pero como Ramiro estaba tan concentrado dándonos ordenes no se dio cuenta. Una vez termino, yo empecé a quitarle el cinturón y a bajarle los pantalones a Daniela, esta me miraba con tanta sorpresa, y de una manera u otra quería detenerme, pero sabía que no podía.

    Ramiro: Bueno, ya tengo a la nalgona del salón preparándose para mí y a su mejor amiga comiéndosela entera. ¿Qué hago con las otras 4? Vengan Elena y Paola, mis chichonas favoritas (Estas se acercaron rápidamente, tanto Elena como Paola eran chaparras, pero se quedaron porque eran las copas D del salón). Quiero que se quiten la ropa de la cintura para arriba entre ustedes y se tomen turnos de 1 minuto para chuparse las tetas entre ustedes, asegúrense de hacerlo con mucho deseo y que la cámara las capte, harán esto hasta que yo lo diga, ¿vale? ¡A darle!

    Ambas: ¡Claro amo, lo haremos con deseo! (Y empezaron a quitarse las blusas y a dejarse desnudas mutuamente).

    Ramiro: Por último, vengan Innsy y Dana (Estas se acercaron al psicólogo). Innsy, eres la fresa del salón, así que a ti te traje para humillarte realmente más que para jugar contigo, quiero que vayas con tus compañeros hacia el parque, pero primero tienes que alcanzarlos, así que corre, y cuando llegues al parque quiero que entres a un baño y te desnudes por completo, mastúrbate hasta que te vengas, y regreses con tus compañeros, así que tendrás que volver a correr a alcanzarlos. Ve, y suerte (Lo dijo sonriendo, y seguía sonriendo una vez que vio a Innsy retirarse, volteo a ver a Dana). Y bueno, Dana, mientras Estefanía termina de preparar a Daniela, serás mi juguete por ahora, necesito que tú me prepares para Daniela, así que ponte de rodillas y chúpamela como si no hubiera un mañana.

    Y así fue, Dana se puso de rodillas, le quito el cinturón a Ramiro y le saco su verga, que ya estaba dura, y para ser un joven psicólogo era gruesa y venosa. Dana empezó a chupar, succionar y dejar super mojada la verga de Ramiro. La escena, ya completa, era espectacular, morbosa y nadie en su sano juicio podía imaginarla. Paola y Elena ya llevaban unos minutos chupándose las tetas, sus pezones estaban muy duros y sus tetas brillaban por lo mojada que estaban. Yo llevaba casi 10 minutos chupando y comiéndome la vagina de Daniela, que habia empezado a retorcerse, jadear y finalmente gemir sin poder controlarlo. Ramiro habia finalmente tomado la cabeza de Dana para venirse en su boca y dejarla llena de semen. Una vez termino, su verga seguía dura, y habia decidido darnos nuevas órdenes. Ramiro: Bueno, seguramente los chicos ya casi llegan al parque, y han pasado 25 minutos desde que inicio el curso, no nos queda mucho tiempo, así que debe de seguir lo bueno y terminar antes de que lleguen y términos con esta sesión. Así que, Estefanía, empieza a chupar el ano de Daniela, y con tus dedos sigue dilatando su vagina. Daniela, termina de desnudarte por completo. Paola y Elena, quiero que ahora vengan y desnuden a Dana, y entre ambas se vayan turnando para comerse toda su vagina, se lo merece por hacer un gran trabajo con mi verga. ¡A darle!

    Una vez termino de dar las ordenes, Paola y Elena dejaron de chuparse las tetas, que estaban duras y mojadas, y se acercaron a quitarle la ropa a Dana y a chuparle la vagina con muchas ganas. Yo subí y empecé a chupar el ano de Daniela con mucho deseo y a tocarla con mis manos. Increíblemente, Daniela empezó a quitarse el suéter que tenía, junto con la blusa y a desabrocharse el bra, ya que, aunque no estaba hipnotizada, estaba tan caliente que quería seguir con el juego pervertido del psicólogo.

    Ramiro: Yo mientras jugare con tus tetas (Y mientras decía eso se acercó a Daniela, que estaba gimiendo y disfrutando de mi lengua en su ano, abrió un poco los ojos y vio a Ramiro que se acercaba a sus tetas y las disfrutaba con las manos para finalmente poner su boca y chupar sus pezones).

    Daniela: Ahhhh amo… Mas, quiero mucho más…

    Ramiro: Wow, yo no te pedí que dijeras eso, interesante… Parece que la sesión realmente te está ayudando mucho Daniela.

    A pesar de la sorpresa, inconsciente de Daniela, Ramiro no sospecho y continuo con su cometido de disfrutar de las tetas de Daniela. Después de unos minutos más, Dana había llegado al orgasmo y se vino en los rostros de Paola y Elena.

    Ramiro: ¡Muy bien! Buen trabajo, ahora arréglense; pónganse la ropa, vayan al baño y lávense. Cuando terminen esperen en la entrada de la escuela a sus compañeros y cuando lleguen regresen con ellos, también olvidarán todo, pero mantendrán el calor y el deseo de esta sesión (Cuando termino de hablar, las 3 se pusieron de pie y empezaron a arreglarse. Unos minutos después, Daniela no aguanto más y se vino en mí, mojando mi ropa y apretando mi rostro). Dios, estas lista, Estefanía, ve, límpiate y regresa, necesito que veas lo que le hare a tu mejor amiga.

    Fui, y cuando regresé Daniela estaba completamente desnuda sobre el escritorio, la cámara los estaba grabando a los dos. Las tetas de mi mejor amiga estaban mojadas y duras, y no hablar de su ano y su vagina, estaban dilatados.

    Ramiro: Ven Estefanía, siéntate en tu lugar y mastúrbate viéndonos, no recordaras nada de esto, pero lo soñaras y desearas que haya sido verdad, aunque si lo haya sido.

    Una vez fui a mi asiento, el psicólogo metió su verga en la vagina de Daniela, que entro con mucha facilidad, y empezó a bombearla con mucha fuerza, una y otra vez dándole estocadas que llegaban al fondo de mi mejor amiga, esta gemía y abrazaba el cuello del psicólogo, sus ojos empezaron a dar vuelta y su cuerpo se estremecía con cada estocada. Después de un rato, le pidió que se diera la vuelta y se pusiera en 4.

    Ramiro: Ahora sí, para el plato fuerte, final y el postre, tu delicioso ano Daniela (Y se la metió, con ninguna dificultad hasta el fondo, Daniela grito de placer y volvió a estremecerse. Ramiro empezó a darle duro, mientras jadeaba y aprovechaba para darle nalgadas. Debido a la piel de Daniela, estas se marcaban con mucha facilidad y le dejaban la piel roja). Ahhh si si, así me gusta, que rico culo tienes dios, ¿estas lista? ¡Ahí viene!

    Daniela: Siii, dame duro, ¡¡¡vente dentro de mí!!!

    Y con una última y fuerte estocada, Ramiro empezó a venirse y rellenar tanto a Daniela que esta empezó a estremecerse y gritar del placer. Después de unos segundos, Ramiro saco su verga, y el semen empezó a salir del ano de Daniela, esta se habia quedado acostada sobre el mesabanco, con los ojos blancos de placer y yo empezaba a retorcerme del placer también.

    Ramiro: Ve, acomódate la ropa y arréglate, no recordaras nada de esto, pero tu cuerpo te recordara lo rico que te lo pasaste, y cuando me veas, desearas mi verga sin saber porque (Pero claro que sabia porque). Ven rápido Estefanía, limpia mi verga con tu boca.

    Daniela empezó a arreglarse, no de la misma manera que sus anteriores compañeras, no con la misma velocidad ni con la misma robotomia, sino más bien con lentitud y placer, su ano seguía escurriendo semen, sus piernas temblaban, y sus tetas estaban mojadas y duras. Nada de esto hizo sospechar a Ramiro, pensaba que la sesión había sido tan productiva que casi la sacaba de la hipnosis, yo llegue hacia el y chupaba y succionaba su verga con tanto deseo terminado de limpiarla y mirándolo a los ojos mientras lo hacía. Finalmente, mientras terminaba de limpiarla, Daniela salió al baño a limpiarse. Ramiro: Dios, no puedo imaginarme como serán las siguientes 4 sesiones, que gran trabajo hicimos hoy. Ve Estefanía, acompaña a tu mejor amiga, límpiate y hazle saber que tienen que regresar junto con tus compañeros.

    Cuando termino de darme la orden, apago la cámara, se limpio un poco con el pañuelo, tomo de su botella de agua, y guardo todo. Después de unos minutos, llegamos todos al salón, excepto Innsy, que había salido desnuda de un baño del Parque Revolución y a mitad del camino de regreso la policía la detuvo; lo cual descubrimos que fue difícil ya que intentaba escapar de muchas maneras de la policía y terminar su misión de llegar al salón, no fue hasta que noquearon a Innsy que, al despertar, estaba consciente y sin recordar que paso, en las noticias se mostró, censurado, la escena de ella corriendo hacia la universidad (aunque no se puede decir lo mismo de las redes sociales, donde muchas personas, en su mayoría hombres, la grabaron corriendo desnuda y mojada). Una vez llegamos al salón, y nos sentamos, la hipnosis termino en todos, excepto en Daniela que jamás estuvo hipnotizada, a pesar de que ya estaba limpia y arreglada, seguía temblando sus piernas, y todavía sentía semen salir de su ano poco a poco. Todos los hombres estaban desconcertados, algunos cansados y sudando, no se habían enterado de nada de lo que paso, pero querían que se repitiese pronto, así como las chicas que se fueron con ellos. Paola y Elena tenían las tetas hinchadas, pero estaban felices y querían mas sin saber realmente por qué. Yo seguía mojada, muy mojada, y aunque sentía que debía estar confundida o avergonzada, estaba feliz y quería más. Finalmente, Dana estaba tranquila, hasta contenta.

    Ramiro: Bueno chicos, un gusto conocerlos a todos, fue una gran sesión, tendremos una por semana, los veo la próxima semana, misma hora misma clase, hasta ahora puedo decir que tienen en promedio una buena salud, pero es necesario las demás sesiones para llegar a una conclusión completa. Gran trabajo sobre todo a Daniela, Estefanía y Dana, gran trabajo. ¡Bonito día a todos!

    Y nos despedimos, algunos con más ganas que otros, pero todos felices y con deseos de que ya llegara la próxima sesión.

  • Poema inconcluso (padre e hija)

    Poema inconcluso (padre e hija)

    Tu aroma marca los pasos recorridos por

    Tu ardoroso cuerpo.

    Haces que todo en derredor se esfume,

    Como preludio a nuestro encuentro.

    La ciudad se estremece ante la candidez

    De tus ardientes labios que esparcen una

    Verborrágica nube cargada con palabras

    Amorosas…

    Pensando en vos dejo caer de mi lápiz presuroso, esas palabras que nunca termino de escribir.

    Es pensar en vos, o pensar que escribo sobre vos, llego a un punto donde siempre me detengo y aflora el recuerdo de nuestro primer encuentro amoroso.

    Te recuerdo enfundada en ese vestido que ceñía tu cuerpo escultural, como has crecido, ya toda una mujer.

    Tus senos duros y firmes dejaban entrever esas areolas rosadas, coronadas con sus respectivos pezones apetitosos, tu cintura delgada sosteniendo firmemente esa cola respingada que invitaba a ser explorada.

    Aún tengo en mi mente la foto de nuestro gran día, justo en el preciso momento en que tu ropa se deslizaba hacia el suelo, permitiéndome ver como esa longilínea figura, quedaba sola y tímida con la ropa interior. El brasier con sus delicadas copas daba mas forma a tus hermosos y blancos pechos, manteniéndolos hacia adelante, desafiantes. La braga, indiferente cubría esos pliegues carnosos de piel que rodean la entrada de tu vulva, estaba ansioso por explorarlos desde el clítoris hasta el final de la abertura, para así saborear el icor de tus jugos directamente desde esa copa de placer, impoluta, sin un solo bello a su alrededor.

    Finalmente me invitaste con tu mirada a desnudar los centímetros de piel que aún estaban cubiertos por esa nimia porción de tela verde agua que escogiste para este sublime momento.

    Mi corazón late a mil revoluciones, casi creo sentir como fluye la sangre por todo mi cuerpo, agolpándose en una zona, esa zona que en un rato entrará en actividad para, luego de brindarnos todo nuestro cariño y hacer erupción cual volcán activo.

    Aun, también recuerdo las sensaciones cuando te acercaste y, silenciando mi boca con un beso profundo, comenzaste a sacar mi vestimenta, tan hábilmente, que antes de darme cuenta estábamos ambos sin vestigio de la tela que nos cubría.

    Mi sexo se yergue cual coloso, imponente en toda su magnitud con gran ansia de franquear tu fortaleza encantadora, el tuyo brillaba por las mieles icóreas de tu interior, las que fluían como invitación a tan virginal banquete. El olor a sexo flotaba por la habitación, como tarjeta de invitación para degustar tan exquisito manjar.

    Bajo ese vientre agitado espera deseosa tu abertura para beber del manantial que fluye de ella, llena de aromas emanados de sus pliegues; mi palabra no puede describir tantas sensaciones percibidas.

    Acabo de descubrir el poder de excitación que tiene tu mirada cuando nuestros ojos se encuentran, mientras mis manos descubren el camino que nos lleva al placer, tus muslos muy lentamente se separan para dar comienzo al preámbulo de aquel acto que nos llevara al paroxismo.

    Mis manos, en complot con mi apresurada lengua, comenzaron a darte ese placer que pedias, recorriendo tus cuatro labios inflamados de pasión esa boca fresa deja escapar suspiros prolongados con algún gemido intermedio, elevo mi vista observando tus pechos subir y bajar en forma agitada cuando sin previo aviso al rozar tu clítoris hirviente y endurecido, explotaste en un tremendo primer orgasmo.

    El deseo y la pasión me atrapo entre sus garras, colocando una protección mi miembro enardecido de pasión. Muy lentamente se fue perdiendo en tu interior, los gemidos iban en aumento a medida que progresaba la exploración sutil de ese, hasta ahora, por ti desconocido trozo de piel candente que tomaba posesión de un himen impoluto.

    Al cabo de un rato y varios de tus orgasmos después, logramos llegar al éxtasis en forma unísona.

    Nuestros corazones agolpados cabalgan en ambos pechos, que se elevaban a gran velocidad, al igual que el abdomen; miraste la pequeña mancha escarlata en la sabana y un hilo del mismo color que recorría el condón, con el líquido blanquecino y viscoso dentro, regresaste tu mirada para cruzarla con la mía diciéndome…

    – Gracias papa.

    Ahora sí, puedo decir mis versos están listos.

    Tu aroma marca los pasos recorridos por

    Tu ardoroso cuerpo.

    Haces que todo en derredor se esfume,

    Como preludio a nuestro encuentro.

    La ciudad se estremece ante la candidez

    De tus ardientes labios que esparcen una

    Verborrágica nube cargada con palabras

    Amorosas.

    Para ti que sos una prolongación de mí,

    Mi otra mitad, que hemos tocado el cielo con

    Nuestras manos.

    Desde hoy, el día que te he hecho mujer,

    Solamente quiero desfallecer entre tus brazos

    Renaciendo cada día, también entre ellos.