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  • Mi madre sale con un amigo de universidad

    Mi madre sale con un amigo de universidad

    Seré breve, si quieren más detalle escriban en los comentarios.

    Mi madre está saliendo con un amigo de universidad, ella tiene 42 años, es una milf de gym, actualmente está casada con mi padrastro, ellos no tienen una relación muy activa que digamos, todo comenzó cuando vi unos mensajes de coqueteo de mi amigo (Víctor) que le decía lo buena que estaba y las veces que la invitaba a salir.

    Desde ahí supe que debía investigar más, al principio me chocó, pero después entendí que ella es mujer y tiene sus necesidades que probablemente mi padrastro no le da.

    Un día al llegar a casa vi todo apagado, mi padrastro estaba trabajando fuera de la ciudad, entre despacio y cuando vi la luz de la recamara de mi mom estaba prendida, entré y vi que Víctor la tenía encima suya, cabalgando, la vista era increíble, un hombre joven, moreno y con músculo estaba dándole a una mujer casada, de tez blanca y culona, estuvieron así por varios minutos, él le decía que tal a comparación del marido, ella le respondía «mejor papi» la verdad que la tenía grande, yo le pongo unos 18 cm, a comparación de mi padrastro que una vez escuché que la tenía de 11 cm.

    Luego la levanto y la puso en 4, le estaba dando como loco, ella solo gemía y pedía más y más, así pasaron muchas cosas, él ya se vino, pero después ella le dijo que si quiere que se quede toda la noche que yo no iba a estar, yo planeaba quedarme escondido hasta la madrugada.

    Así escuchado toda la noche gemidos y de todo, al día siguiente me saludo como si nada y Víctor ya no estaba, así fueron varías veces que paso lo mismo. Hasta el día de hoy siguen saliendo.

  • Vacaciones en Cancún (cap. 1 a 3)

    Vacaciones en Cancún (cap. 1 a 3)

    Fer y yo fuimos de vacaciones a la zona hotelera de Cancún, era temporada baja por lo que no había mucha gente en el hotel donde nos hospedamos. La idea del viaje era empezar a experimentar un poco el voyerismo, lo habíamos fantaseado antes y queríamos experimentar ver alguien o que alguien nos viera haciéndelo; que mejor opción que un lugar donde no conocemos a nadie para empezar.

    Una tarde estábamos en la playa disfrutando del sol, cuando Fer menciono que ya teníamos mucho tiempo de portarnos bien. Sé levanto del camastro y se paró frente a mí, empezó a mover sus caderas para provocarme, llevaba un bikini negro que le hacía lucir muy bien su cuerpo, se dio la vuelta continuando meneando sus caderas, su trasero se veía espectacular, se sentó arriba de mí y empezó a dar círculos con sus nalgas para calentarme.

    Me levanté para agarrarla por su cadera y marcar el ritmo de sus movimientos, empecé a besarla por atrás de su cuello, eso la calienta demasiado. Comencé a subir mis manos por su vientre hasta llegar a sus enormes pechos, los puse entre mis manos y empecé a apretarlos suavemente. Empezaba a excitarme y ella lo sintió, empezó a dar pequeños brincos para golpetear con sus nalgas mi pene.

    F: ¿Ya desperté a nuestro amiguito?, menciono con voz tierna y seductora

    F: Es una lástima que no haya nadie en la playa para que vea lo que le voy a hacer

    E: ¿Qué tienes en mente, hermosa?

    Se levantó del camastro y se puso sobre sus rodillas en la arena, me acerqué a la esquina del camastro. Comenzamos a besarnos mientras sus manos empezaban a bajar, llegando a mi traje de baño empezó a sentir por arriba mi pene.

    F: Me gusta como lo pongo durito

    Empezó a darme besos por el cuello, bajando por mi abdomen; me bajo el traje de baño lo suficiente para que pudiera salir mi pene ya erecto. Lo vio con una sonrisa pervertida y no dudo en llevárselo a la boca. Empezó disfrutando de la cabeza metiéndolo poco a poco hasta tenerlo completo en su boca, dentro, pasaba su lengua sobre el tronco. Llevo su mano derecha hacia mis testículos y comenzó a estimularlos. Le fui recogiendo el cabello para que no le estorbara.

    F: Grábame hermoso, para más noche ver como te la mamo mientras lo hacemos

    En ocasiones nos gusta documentar cuando nos disfrutamos, que esta vez lo pidiera ella, hablaba de lo caliente que se encontraba. Saque mi celular y empecé a grabarla mientras ella seguía disfrutando de mi pene.

    E: Creo tendremos suerte el día de hoy

    A lo lejos se veía que el salvavidas regresaba a su módulo. Fer saco mi pene de su boca y volteo entre atemorizada y provocada por nuestro primer espectador. Sentí como comenzaba a calentarse, su mirada me lo decía todo.

    F: Tengo nervios… Pero es muy excitante a la vez

    Tomo mi pene con sus manos y empezó a lamerlo, su lengua la pasaba desde la base de mis testículos hasta la punta de la cabeza, dejando un rastro de saliva a su paso. Cuando el salvavidas llego a su módulo, no pudo evitar vernos a lo lejos, lo que nos sorprendió es que de inmediato se acercó hacia nosotros.

    S: ¡Ey! Jóvenes, grito

    Fer no podía de parar de lamerme, mientras el salvavidas seguía caminando a nuestro lugar.

    S: Disculpen jóvenes, no pueden hacer esto aquí, es una playa familiar. Nos rompió completamente la fantasía.

    Fer sostenía mi pene mientras veía al salvavidas con repudio, estaba sumamente excitada para poder reclamarle. Nos levantamos y nos fuimos al hotel sin decir nada.

    E: Bueno no salió como pensamos

    F: Lo sé, nos arruinó el momento… pero fue muy excitante, ¿si volvemos en la noche y probamos mejor suerte?

    E: Me agrada la idea

    Más noche ese día, salíamos del bar del hotel rumbo a nuestra habitación, cuando Fer me tomo de la mano y me jalo camino a la playa, no estábamos lo suficientemente ebrios para que olvidara el camino, pero recordé que teníamos algo pendiente.

    Volvimos al camastro en el que estábamos esa misma tarde, la playa estaba sola y mal alumbrada por un único faro del hotel, pero se alcanzaba a distinguir las olas rompiendo en la orilla. Fer estaba sumamente caliente y quería retomar lo nuestro. Comenzamos a besarnos y caímos a la arena, sus besos eran más apasionados, Fer se encontraba arriba de mí, agarre sus nalgas acercándola hacia mí.

    E: ¿En qué nos habíamos quedado?, la miré retándola a continuar

    Sus manos bajaron buscando mi pene, mientras las mías de misma forma bajaron a su vagina para empezar a tocarla. Mi sorpresa al sentir que ya se encontraba ligeramente mojada.

    E: Mmmm hermosa, ya estas mojadita

    F: Me quede muy caliente por lo de la tarde

    E: Ah si ¿Qué tanto? Porque más adentro de la playa no está tan iluminado

    F: ¿Qué me quiere hacer?, dijo con la voz rota en excitación

    E: Ponerte en cuatro

    Nos levantamos de la arena y nos fuimos a un punto no tan iluminado de la playa, Fer se colocó en cuatro mientras me baja el traje de bajo.

    F: Mmmm … ya está listo nuestro amigo para la acción

    Fer se dio la vuelta mostrándome sus nalgas, sé bajo el traje de baño y coloco sus hombros sobre la arena para levantar más las nalgas. Me puse sobre rodillas y pasé mi pene rozando su vagina, eso le gusta. Poco a poco el mismo movimiento fue introduciendo la cabeza de mi pene dentro de ella. Era muy excitante estar a la mitad de la arena expuestos a que nos volvieran a atrapar, a pesar de que no se veía mucho, la adrenalina la teníamos al cien. Mientras Fer se encontraba en cuatro, entraba y salía de ella, estuvimos así un par de minutos disfrutándonos.

    Desabroche la parte de arriba de su bikini para poder acercarme a ella y anclarme de sus pechos, su bikini quedo colgando de su cuello. Fer empezó a gemir, con el silencio de la playa era seguro que nos escuchaban en la zona de la alberca expuesta del hotel, esto porque a un par de minutos después se escuchó que alguien se acercaba. Era el vigilante del hotel.

    E: Baja la voz hermosa, alguien viene

    De pronto, una luz nos iluminaba, nos habían descubierto una vez más. Se acercó corriendo el vigilante gritando.

    V: Muchachos, oigan muchachos

    Sin dejar de alumbrarnos empezó a correr hacia nosotros, nos pusimos rápidamente de pie, acomodándonos como pudimos el traje de baño cada quien y corrimos hacia el hotel. En lo que el vigilante dio vuelta a la alberca logramos salir de la playa.

    Entrando al hotel, un gringo estaba esperando el elevador, las puertas del elevador se abrieron, entramos corriendo empujando al gringo dejándolo fuera. Fer en una esquina del elevador, sosteniendo con solo una mano su bikini dejaba expuesto uno de sus pechos, el gringo se nos quedó viendo confundido por la situación. Fer aún excitada por todo lo que había pasado noto que el gringo se le quedó viendo a su pecho casi descubierto, el gringo apenado la miro a los ojos, Fer sumamente excitada mirándolo sugestivamente dejo su pecho expuesto para que el gringo lo siguiera viendo. Su mirada era desconcertante y penetrante, mientras las puertas del elevador se iban cerrando, Fer bajo la mano para mostrarle mejor su pecho desnudo al gringo, todo esto en cuestión de segundos.

    Cuando llegamos a la habitación Fer me contó que lo de la playa fue excitante, pero que la mirada del gringo la volvió loca, dijo que se sintió muy excitada y deseada al mismo tiempo por el gringo. Ya en la habitación finalizamos lo que empezamos en la playa.

    A la mañana siguiente Fer me comento.

    F: Creo es él

    E: ¿A qué te refieres?

    F: El gringo ese, quiero que… no sé me vuelva a ver así

    E: ¿Así cómo?

    F: Es muy difícil de explicar, pero sumamente excitante, solo de pensar en su mirada sobre mí me calienta

    E: Vale, entonces hoy lo buscamos

    Durante el día, fuimos a almorzar a una sección que tenía el hotel, como ya era casi de la comida estaba casi vacío el salón, ya se encontraban limpiándolo y nosotros ya habíamos acabado de almorzar. Me levanté a atender una llamada un momento, de pronto el gringo llego, pidió un café y se sentó a unos 3 o 4 mesas frente a Fer.

    Claramente la reconoció, pues se apenó un poco y bajo la cabeza, Fer estaba inmutada, quería repetir esa mirada del gringo. Se quedó mirándolo buscando que él volteara a verla, después de unos segundos provocando con la mirada a que volteara lo logro, el gringo la volteo a ver aún apenado. Fer se le quedó mirando fijamente, llevo sus manos sobre su cabello para ver si tenía su completa atención, así era; Fer continuo y puso su mano derecha sobre su hombro izquierdo, la mirada del gringo bajo de sus ojos a su mano, lo tenía cautivo. Lentamente fue retirando el colgante de su bikini, descubriendo poco a poco su pecho, su corazón estaba acelerado, la cara de gringo era una mezcla entre confusión y lujuria, claro que quería volver a ver el pecho desnudo de Fer. Fer paro, su corazón bombeaba al máximo, sintió la mirada del gringo y comenzó a excitarse, continuo bajando y dejando desnudo su pecho. Paso un mesero junto al gringo que interrumpió a ambos, Fer se cubrió y yo regrese a la mesa, la vi con la respiración acelerada y le pregunte que le pasaba, ella me contó todo lo anterior.

    Fer confundida y excitada pidió que nos fuéramos, por la tarde fuimos a la playa. Del otro lado de los camastros se encontraba en el mar el gringo de antes. Fer conmutada se le quedó viendo.

    F: Mira, ahí esta

    E: ¿Qué tienes en mente?

    F: Veamos si acepta el vernos, pero no sé cómo acercarnos a él

    E: Tengo una idea, ven vamos al mar

    Entramos al mar de nuestro lado y nos fuimos acercando hacia el gringo, una vez que estábamos a una distancia considerable de él, esperamos volteara y reconociera a Fer. Él se encontraba nadando dando vueltas de un lado para otro, en una de esas que paro volteo a ver a Fer, nuevamente apenado y cachondo se le quedó viendo, pero al verme se cohibió y retiro la mirada.

    E: Creo es un poco tímido nuestro amigo, ven acerquémonos un poco más

    Caminamos un poco más hacia él, nos pusimos a su vista para que no nos negara nuevamente. Se detuvo y con una mirada confundida nos observó, Fer mordió de sus labios lo que provoco se confundiera mucho más, no entendía lo que pasaba. Para romper la tensión me puse atrás de Fer y desabroché la parte de arriba de su bikini, puse mis manos sobre sus pechos abrazándola, Fer saco una mano del mar y con el dedo índice lo invito a acercarse. El gringo estaba muy confundido, pero no desaprovecho la oportunidad, acercándonos a nosotros.

    Cuando se encontró frente nuestro, Fer pidió que quitara mis manos de sus pechos, el gringo quedo asombrado a poder tener más cerca los enormes pechos desnudos de Fer, pero confundido por lo que pasaba. Rompí el silencio.

    E: ¿Te gustan?

    G: Eh, yeah, si si, me gustar mucho

    F: Mmm no hablas bien el español

    G: Solo poquito

    F: Bueno y que te parecen

    G: Uhhh, muy bonitas, si si, bonitas

    F: ¿Te gustan? La otra noche alcancé a ver que las miraste fijamente, igual que hace rato

    G: Uhhh, uhhh, tartamudeo apenado

    Nos encontrábamos excitados de que un gringo estuviera frente a nosotros con la mirada cachonda sobre Fer todo aturdido, fue un disfrute muy delicioso, sincronizadamente Fer y yo pensamos igual.

    E: Te tenemos una propuesta

    G: Uhhh, pro propu ¿propuesta?

    E: Si, es más una invitación

    F: Queremos invitarte a que me sigas viendo así como ahorita, bueno de ser posible nos veas cogiendo

    G: Uhh, uhh co cog… Fer lo interrumpió

    F: Sexo, teniendo sexo nosotros dos, mientras tu nos ves

    G: Ah claro si si

    F: Vale, entonces te esperamos a las 9 en la habitación 302

    Fer se dio vuelta para besarme, mientras nos alejábamos del gringo. La cita estaba hecha.

    Una vez fuera le pregunte como se sentía, me dijo que estaba excitada por lo que paso, pero nerviosa por lo de más tarde. Nos fuimos a la habitación para prepararnos.

    F: ¿Cómo ves al gringo? Crees que si venga

    E: No creo que sea tan torpe para perder verte desnuda

    F: Pero nos va a ver a los dos haciéndolo

    E: Claro, pero la motivación aquí eres tú… Oye… y solo lo dejarás ver?

    F: ¿A qué te refieres?, dijo apenada

    E: No sé, recuerda que otra de nuestras fantasías era hacer un trío

    F: Siento que es muy pronto, no lo conocemos

    E: Solo preguntaba, eres muy caliente y cambias los planes

    F: Mmmm no creo, bueno ya veremos

    Eran las nueve de la noche, estaba todo listo, ya habíamos platicado como manejaríamos el asunto del gringo. Tocan a la puerta y Fer va a recibir a nuestro invitado. Abre la puerta en un hermoso vestido corto rojo, se pegaba a las curvas del cuerpo de Fer.

    F: Que bueno que si te animaste, pasa.

    Lo deja entrar, mientras le da un beso en cada cachete saludándolo.

    F: Mira vamos a hacer lo siguiente, tú te vas a sentar en ese sillón, mientras nos observas, las reglas son, no nombres, solo mirar y obedecernos, ¿está claro?

    G: Uhh, Okey

    E: Vale, pues siéntate ahí y empecemos

    El gringo se sentó en el sillón, su mirada estaba cautiva al cuerpo de Fer, le lucía espectacular ese vestido. Fer se puso sobre el pasillo y empezó a desfilarle al gringo, se acercaba a él, se daba la vuelva meneando sus nalgas, el gringo estaba fascinado, y la verdad a mí me gustaba lo que estaba pasando también, si fuera por el gringo le arrancaba el vestido.

    Me pare para agarrar por la cintura a Fer y nos empezamos a besar, mis manos recorrían su espalda, bajan a sus nalgas para apretarlas y subían nuevamente.

    E: ¿Te gusta su cuerpo?, mientras le daba una nalgada a Fer

    G: Si si, muy bonito

    Fer me sentó en la esquina de la cama próxima a donde estaba sentado el gringo, se inclina para desabrocharme la camisa mientras caigo sobre la cama, las nalgas de Fer daban hacia el gringo. Se levanta y se va hacia la tele para poner música, suena un reggaetón clásico, lento. Fer regresa entre el gringo y yo y empieza a menearme las nalgas, sus caderas bailaban al ritmo de la canción.

    F: ¿Si te gusta mi cuerpo? Güerito

    El gringo solo cabeceaba y babeaba mientras veía mover a Fer, se dio la vuelta hacia mí, lleve mis manos a sus nalgas apretándolas, comencé a levantar su vestido.

    E: No seas grosera, muéstrale a nuestro invitado como te has preparado para la ocasión

    Me ayudo a levantar de su vestido exponiendo sus nalgas ante el gringo, estoy seguro le quería dar un infarto cuando vio una deliciosa tanga negra clavada entre las nalgas de Fer. Se dio la vuelta para verlo mientras ahora bajaba su vestido, jalo de su escote pronunciado para mostrarle sus enormes pechos apretados por el brasier negro que llevaba. Moviendo sus caderas fue dejando caer el vestido, jalándolo un poco lo dejo caer al suelo quedando en el conjunto negro perfecto que llevaba puerto. El gringo estaba alucinando, no podía dejar de babear por el cuerpazo de Fer.

    F: ¿Te gusta? ¿Cómo me veo?

    G: Uhh, bien bien, muy bien

    Me volvió aventar sobre la cama, mientras se subía en ella, nos besábamos mientras Fer seguía moviendo sus nalgas para el gringo, era muy excitante que alguien más nos estuviera viendo, sentíamos su mirada penetrante sobre nosotros, más sobre Fer claro, la adrenalina regreso a tope. Fer bajo de la cama colocándose en cuclillas y descubriéndome el pene para empezar a mamarlo.

    La vista del gringo tuvo que ser muy excitante, ya que estaba boquiabierto sin poder de dejar ver como lucían las nalgas de Fer con esa tanga y más en esa posición. El primero en quedar desnudo fui yo, Fer quería seguir sintiendo el morbo de la mirada del gringo. Volvió a darse vuelta mientras ponía sus nalgas sobre mi pene erecto, comenzó a perrearme al ritmo de la canción mientras veía fijamente al gringo.

    F: ¿En verdad te gusta?, porque no veo provoque alguna reacción en ti, pensé te gustaba mi cuerpo o lo que le hacía a él

    G: No si si, me gustar mucho

    F: Mmm no lo creo, a ver quítate las bermudas, quiero ver si te hemos provocado algo

    El gringo consternado y apenado dudo un poco.

    F: ¿Recuerdas las reglas?

    Prosiguió a quitarse las bermudas.

    F: Mmm si no, no te está gustando, no veo te provoquemos algo

    G: No si si, me gustar mucho mucho

    Mientras me bailaba, podía sentir lo caliente y húmeda que se encontraba Fer, cuando llega a tal punto las cosas se vuelven interesantes.

    F: A ver, saca tu pene

    G: Uhh, mi…

    F: Si, sácatelo, quiero ver si en verdad te está gustando lo que ves, mientras decía eso llevaba sus manos por sus pechos apretándolos mientras baja recorriendo todo su cuerpo moviéndose sensualmente

    El gringo saca su pene que ya se encontraba un poco erecto.

    F: Oh, veo que si te está gustando un poco Fer empezó a brincar en mi pene, mientras se apretaba los pechos

    F: Hermoso, desabróchame el brasier

    Mientras le desabrochaba el brasier, ella metía sus manos sobre el brasier para cubrírselos, se lo quitaba y arrojaba al gringo.

    F: ¿Quieres volver a verlas?

    G: Yes, yes I want to see

    F: Todo en español güerito, mientras llevaba su mano a su boca. Te dejaré verlas, pero antes, quiero que empieces a masturbarte

    El gringo y yo quedamos sorprendidos con lo que acababa de decir Fer, eso me decía que estaba lo suficientemente excitada para sacar lo más perverso de ella. El gringo empezó a frotar su pene, logro ponerlo erecto muy rápido.

    F: Vaya, así me gusta, disfruta de vernos Fer se quitó las manos de sus pechos, dejándoselas ver al gringo, empezó a brincar más rápido encima de mi para que empezaran a brincar

    E: ¿Qué te parecen? Muy buenas no

    G: Uhh, si si muy bonitas… bubis

    F: Tetas, diles tetas, me prende más que les digas así

    Fer cambio de lado, mostrándole nuevamente sus nalgas al gringo, sentada sobre mí empecé a lamer sus pechos, pasaba mi lengua como un loco al rededor, son tan grandes que mi boca se vuelve loca, besaba, lamia y mordía sus pechos. Se detuvo, volteo a ver al gringo lanzado una mirada perversa.

    F: Güerito, quítame la tanga, pero no toques de más, solo quítamela

    El gringo no la pensó dos veces, se paró y le quito lentamente la tanga. Volvió a sentarse mientras veía las nalgas de Fer moverse. Agarro mi pene y lo puso en su vagina, empezamos hacerlo mientras el gringo seguía mirándonos. Fer paro y se dio la vuelta nuevamente, quería provocar más al gringo. Empezó a brincar en mí sin que mi pene saliera de ella.

    F: ¿Te está gustando? ¿te gusta vernos?

    G: Yeah, si si

    F: Te voy a dejar jugar un poco, párate, tócalas un poco, pero solo un poco

    Se levantó el gringo rápidamente y estiro sus brazos para alcanzar los pechos de Fer. Se estremeció, arqueo la espalda y empezó a gemir.

    E: Te gusta, hermosa, te puso loca

    F: Es muy excitante, ah… ah… quiero…

    Le quito las manos al gringo y lo aventó para atrás. Fer estaba hirviendo, está fuera de sí, que la tocara el gringo la ha dejado sumamente excitada. Paro de brincar en mí y empezó a dar círculos sobre mi pene.

    F: Acércate güero, ven acá

    El gringo se acercó a Fer, dudo un poco, mirando su pene suspiro y se decidió, llevo sus manos al pene del gringo y comenzó a masturbarlo.

    F: ¿Qué te puso así de duro? ¿Mi cuerpo? ¿Vernos coger? ¿Tocarme?

    Fer empezó a moverse más rápido, estaba muy mojada, agitaba sus nalgas en mi pene mientras masturbaba el del gringo.

    F: Quiero que te corras… córrete güero… no dejes de ver mis tetas

    Se movía tan delicioso, tenía una vista espectacular de Fer masturbando al gringo. Fue muy excitante.

    El gringo no pudo más sobre los movimientos de la mano de Fer y acabo en la mano de Fer.

    F: Eso, córrete güero, córrete, grito entre cortada de gemidos

    Lo mando a sentar, mientras nosotros seguíamos cogiendo, continuamos en la misma posición un par de minutos más, mis manos aferradas a su cadera, ya no dejaba que sacara mi pene de ella, estaba a punto de terminar, por lo que me aferre a ella para que disfrutara de mí dentro de ella. Después de que acabáramos, antes de que se metiera al baño corrió al gringo de la habitación, el gringo se vistió volteo a ver una última vez a Fer y se fue diciendo gracias.

  • Valió la pena esperar

    Valió la pena esperar

    Ha pasado mucho tiempo desde que actualice mis historias aquí, pero creo que esta lo amerita. Estuve algún tiempo lejos de relaciones de pareja y de encuentros de una sola noche, buscando crecer personalmente y conocer nuevos lugares y personas, y bueno sin buscar nada, llegó una persona especial, fue en el trabajo, se tuvo que contratar a una empresa para solventar unas instalaciones y tuve que supervisar dicho trabajo, ahí fue que lo conocí.

    Se llamaba Javier, era el ingeniero a cargo, nuestras miradas se cruzaron en un par de ocasiones y hubo chispa instantánea, tengo que admitir que físicamente tenía algo que me atrajo inmediatamente, es bastante alto, un poco delgado, su piel estaba bronceada, me imaginé que por su trabajo pasaba bastante tiempo al sol, pero lo que más me gusto de él fue su sonrisa y su carácter que en general era serio, pero noté su respeto y su responsabilidad con los trabajadores, completaron el trabajo muy rápido y para mi fortuna tuve que llevarlo en mi vehículo de regreso a su empresa.

    En el camino conversamos un poco, e intercambiamos números, desde aquel día empezamos a conversar todos los días, en general un hombre sumamente respetuoso y congeniamos en casi todos los aspectos, una tarde de viernes salimos a ver una película de terror y la pasamos increíble, descubrí cosas de él, como que tampoco había estado en un ningún tipo de relación en algunos años, y la verdad que todo fue cayendo en su sitio.

    Esa noche terminamos en un café hablando de la vida, y que en realidad habíamos pasado por cosas muy similares, en la noche me dejo en mi casa y se despidió con un abrazo y un beso en la mejilla. Se notaba que tampoco quería forzar nada y me encantó, los días pasaron y cada vez nos íbamos abriendo más el uno con el otro.

    Casi a las dos semanas de conocernos nos dimos nuestro primer beso, fue en un bar mientras había un pequeño show de unos artistas locales bastante buenos, y tomábamos un par de cervezas, solo puedo decir que fue una noche increíble, pasaron los días y ahora pasaba en las tardes conmigo en mi departamento, los besos cada vez fueron escalando más y más, pero por alguna razón ni él ni yo queríamos acelerarlo para terminar en la cama, disfrutábamos tanto de quedarnos con las ganas, pero como todos aquí sabrán eso no suele durar mucho.

    Había pasado un mes y poco más desde que empezamos a salir y un día las cosas se dieron diferente, el día anterior yo había tenido un pésimo día en el trabajo y tenía la cabeza en eso, pero su compañía me hizo olvidar esos problemas, empezamos a besarnos muy tiernamente como siempre, pero en mi cabeza sabía que valía completamente la pena dar el siguiente paso con él, así que cuando las caricias y los besos se pusieron mas intensos, en lugar de quedarme ahí, decidí que podíamos hacerlo.

    Empecé por levantarme la camiseta que llevaba puesta, y lo incite a que jugara con sus manos y su boca, hace mucho que no había sentido el toque de unas manos en mi piel así que fue una sensación inmejorable, incluso me provocaba un cosquilleo muy rico, puse su rostro sobre mis senos y empecé a besarlo en sus orejas y cabello, él poco a poco buscaba el camino a mis pezones, y se sentía muy bien, sus manos empezaron a bajar de mi espalda a mis nalgas y las apretaba con mucha fuerza, creo que no pudimos estar así mas de 5 minutos y decidí llevarlo a mi cama, en el camino me preguntó si yo estaba segura, le dije que estaba completamente segura.

    Ya en mi habitación empezamos a desnudarnos con desesperación y urgencia, pronto estábamos desnudos y yo me recosté en la cama, el empezó a besarme del cuello para abajo y se detuvo bastante rato en mi pecho, lo lamió, lo besó e incluso chupo mis pezones con mucha intensidad, tanto que podía sentir lo mojada que estaba y sinceramente no pude soportar más, le dije al oído que lo quería dentro de mí, y para que no le quedaran dudas de que enserio lo quería tome su pene y le puse un poco de saliva y lo puse sobre mi vagina, para que me lo metiera con todo, y así fue.

    El empezó un poco lento y de a poco fue cogiéndome el ritmo, yo apretaba muy intensamente por dentro para sentir con mas intensidad sus embestidas, pero no duraron mucho, me preguntó que como hacia eso de apretar que jamás lo había sentido que se iba a venir enseguida, le dije que no importaba, que acabara, entonces el procedió terminar afuera, yo estaba con demasiadas ganas y honestamente no pensaba quedarme así.

    El salió al baño y volvió en unos minutos, yo sin ningún tipo de vergüenza le pregunte que cuanto tardaría en recuperarse, el sonriendo me dijo que 10 minutos, le dije perfecto y esta vez lo lancé sobre la cama y me subí sobre él y empezó a besarlo apasionadamente, en su cuello, sus orejas, resulta que tenía muchísima sensibilidad ahí, me aproveche todo lo que pude, y efectivamente a los 10 minutos ya lo tenía nuevamente duro como una piedra, empecé a masturbarlo mientras lo veía a los ojos y me mordía los labios de ver lo mucho que estaba disfrutando del momento.

    Me levante de la cama y me fui hasta un extremo de mi cuarto donde tengo mi maquillaje, me puse de espaldas a él me incline y me sujete de la silla que tenía allí, lo volteé a ver y le dije cuando estes listo, él se levantó de inmediato y sin pensarlo dos veces empezó a penetrarme, no me tuvo ni un poquito de compasión y me dio como a cajón que no cierra, me lo metía durísimo, sonaba como aplausos y me hizo gritar muy fuertemente.

    Llegó un punto en el que quería que parara porque ya no me podía sostenerme muy bien y mis piernas temblaban, pero no paraba, me hizo tener un orgasmo muy intenso que me hizo retorcerme y aun así seguía dándome, luego de unos minutos pude sentir sus embestidas finales y terminó sobre mi espalda, estuvo muy rico, pero me dejo casi muerta.

    Al cabo de unos minutos me di cuenta que me dolía todo, entonces supe que no podría volver a repetir esa noche ni dentro de algunas noches más, lo que hizo extremadamente memorable esa noche.

    Al final nos recostamos en la cama y charlamos un rato hasta que él se quedó dormido y yo me quede pensando por un largo rato en lo increíble que había sido y aunque al final termine adolorida por unos días, si me pidieran que repitiera esa noche lo haría sin duda.

  • Jorge y Alejandra: Una nueva etapa

    Jorge y Alejandra: Una nueva etapa

    Después de lo todo lo sucedido con Alejandra y el doctor Bustamante las cosas volvieron a la normalidad.

    Estuvimos cerca del divorcio, pero decidimos dar una vuelta de página y continuar. Lo sucedido con ese hombre ha quedado sellado para siempre y nunca más tuvimos contacto con él.

    Alejandra es una mujer nueva, se abocó a la lectura y arrancó clases de yoga. Cambió su forma de vestirse y trata de pasar desapercibida adonde vaya. Luce polleras largas y sueltas, usa pantalones holgados y cuando se pone calzas o pantalones tipo joggins se ata algún buzo a la cintura, palabras más palabras menos evita mostrar el culo como antes. En lo personal me costó un montón adaptarme a esta nueva etapa suya, extraño escuchar las guarangadas del público masculino para con mi mujer cuando mostraba todas sus curvas sin hacerse problemas, pero tenía que darle mi apoyo porque sin dudas ella se decidió a cambiar y lo hacía y con gran esfuerzo.

    Su pelo también ha sufrido cambios. De tenerlo rubio como las espigas de trigo un día me vino a casa con el cabello castaño. Lo tenía oscuro en las raíces, iba aclarándose como en un degradé y ya no quedaron rastros de su pelo rubio del cual me traía enamorado.

    Entre esos cambios en su vida una vez me salió con que quería lipoaspirarse piernas y glúteos, consideraba que tenía una cola llamativa y que por más que ella cambió su aspecto, su color de pelo y sus hábitos de vida cuando los hombres la veían de atrás le gritaban cosas muy chanchas y todo ese esfuerzo por ser otra persona de nada servía. Estaba dispuesta a dejar de ser esa Alejandra lujuriosa y calienta pijas que siempre fue.

    Según su punto de vista esa cola redonda y carnosa, llamativa por demás era el eje del mal, tenía demasiados admiradores que querían poseerla. Pasa que los argentinos somos así, nos enloquecemos cuando vemos una mujer con buen culo.

    Pero ella era una mujer nueva y necesitaba dar ese último paso para empezar de cero.

    Mi respuesta fue un No rotundo. De ninguna manera iba a permitir que se lipoaspire ese culo hermoso en un frío quirófano. No me la imaginaba delgadita y con un cuerpo escuálido cual modelo de alta costura, me moriría si de un día para el otro volviese a casa piel y hueso y hasta tuve pesadillas de tanto imaginarla así.

    Me hizo uno de los tantos berrinches a los que me tiene acostumbrado y enojada adujo que nunca le dejaba hacer nada.

    Redobló la apuesta: me dio dos opciones: O se reducía el tamaño de la cola o yo le daba permiso para que se haga un tatuaje. Fue muy determinante y me puso entre la espada y la pared.

    Era difícil: nunca quise que se dañe la blanca piel con tinta, pero tampoco quería verla con un culo chato. Tuve que decidir y después de meditarlo me incliné por la opción 2: La dejé que se tatúe.

    Se hizo el tatuaje, se estampó una flor de loto en la espalda con tinta negra y verde. Su tatoo arrancaba un tanto más abajo de la nuca centrándose en su columna vertebral. A decir verdad, le quedó muy sexy, se lo dije y me agradeció contenta.

    Después de que se hizo el tatoo todo marchó en armonía, los planetas se alinearon y la notaba contenta, plena y satisfecha.

    Volvimos a hacer el amor con más asiduidad, obvio que la pastilla azul me ayudaba además mi mujer es un estímulo visual tremendo.

    Hasta ahí veníamos perfecto, pero algo estaba por transformar nuestra vida que se presentaba hasta allí estable.

    Resulta que en el grupo de madres del colegio de nuestra hija Florencia empezaron a haber embarazos masivos. Primero la mamá de Jonás, después la mamá de Sofía y la madre de Selene, todas preñadas como si se pusieran de acuerdo… y mi Alejandra le entró el deseo de ser madre por segunda vez.

    Y cuando se le mete algo en la cabeza es difícil llevarle la contra, es una mujer de carácter y decidida…

    La pillé buscando en Google nombres de bebés y se compenetraba en páginas relacionadas con la maternidad.

    Una noche volvió a casa luego de pasar por el shopping cargada de compras y entre otras vi que unas cuantas eran de una casa de lencería.

    Yo soy un loco de sus tangas y bombachas y estaba curioso por ver las nuevas que se compró.

    Esa noche me metí a la cama esperándola ya que ella se duchaba. Me pajee lentamente imaginándola como le quedaría esa ropita interior que iba a estrenar. Salió, se acercó a la cama y sacándose la salida de baño me mostró uno de los que se había comprado: un conjunto de lencería blanco y unas medias de liga del mismo color. Le quedaba de ensueño, se puso mimosa y me hizo un pedido con voz buscona:

    –Amor… quiero quedar embarazada.

    –Ale tengo 60 años, más que un padre voy a parecer un abuelo

    –Toto yo te amo y no me importa el qué dirán… quiero tener un bebé… quiero darle un hermanito a Florencia dale hagámoslo sí?

    Estaba entusiasmada y se puso muy hot, buscona por demás. Empezamos a jugar, le bajé la tanga le desabroché el corpiño y se quitó las ligas muy putona y como ya me tiene acostumbrado quedó como Dios la trajo al mundo, lo único que traía puesto fue su anillo de casada. Estaba toda depiladita y por demás caliente.

    –Bueno está bien, vamos a darle un hermanito a Flor– le dije resignado y con la pija durísima por verla.

    Más que feliz se me subió y cogimos de un modo bestial, mi Ale estaba poseída y muy orgásmica, tanta era su calentura que acabó dos veces, yo aguanté lo más que pude y la inundé con mi leche. Fue un polvazo como en sus tiempos de universitaria.

    Esa idea de ser padre a los 60 no me terminaba de convencer, pero pobrecita ella tenía esa ilusión, me sentí muy egoísta y le di la razón, mi Ale está en edad de procrear, nuestra hija ya está grande y casi no nos da problemas… Y conociéndola a Alejandra si se lo propuso no iba a parar hasta conseguirlo.

    Tuvimos meses de intentos fallidos, ella no lograba quedar y se desilusionó tanto que quedó al borde de la depresión.

    Nos tomamos unas mini vacaciones y viajamos a la Patagonia, allí nos relajamos y fijamos que no se iba a obsesionar con quedar embarazada, dejaríamos que todo siga su curso normal y bueno… si lograba a prender la semillita bienvenido sea.

    Volvimos a Buenos Aires y estaba muy calmada, retomó sus clases de yoga y empezó un curso de pintura sobre tela. Mantuvo su mente entretenida y anduvimos bien, hasta que un día ese maldito grupo de mamis del Whatsapp la descolocó una mañana mientras desayunábamos: Rocío la mamá de Melany (otra compañera de nuestra hija) anunciaba que iba a ser madre por segunda vez.

    Y se empezó a enloquecer otra vez, y todo lo que acordamos en nuestro viaje al sur no sirvió para nada. Tuvimos una discusión y nos dejamos de hablar todo ese día.

    Al atardecer salió al balcón a leer un libro, y como hacía demasiado calor estaba con ropa cómoda, un shortcito de algodón a cuadros, una musculosa y descalza. Armó la reposera y se tendió a leer. El tema es que desde el balcón del edificio de enfrente volvió aquel mirón que se masturbaba viéndola y seguramente reincidió en esa práctica observándola y ella se tentó como en los viejos tiempos.

    Y algo pasó en ese balcón, es como que renació esa Alejandra putona que estaba dormida, esa putona de la que me enamoré estaba de vuelta.

    Esa noche cenamos sin hablarnos, después cada uno fue a la cama por su lado y ella retomó la lectura mientras yo veía un canal de noticias en la televisión.

    Apagué la TV, me di media vuelta y dormí. Si bien ella siguió leyendo, cuando imaginó que yo dormía profundo abrió sus piernas y empezó a tocarse. De masturbarse con dos dedos se entusiasmó y ya lo hizo con tres, se movía más agitada y levantaba la cola haciendo fuerza con sus piernas mientras se metía sus deditos para darse placer. Yo de espaldas a ella escuchaba todo y tenía la verga hiper parada, era hermoso oírla emitir leves gemidos contenida con tal de no despertarme. Se habrá mojado de un modo sensacional porque en el mete y saca de sus dedos podía sentirse ese chasquido propio de cuando se sumerge la mano en una superficie acuosa. Suspiró profundamente y acabó.

    Se calentó con el tipo de enfrente, quizás él le mostró la pija y ella se tentó tanto que se tuvo que tocar para desahogarse.

    Domingo, el día siguiente se levantó temprano y decidió ir a la panadería. Se vistió muy casual con un pantalón jogging celeste y una remera básica color blanca, se puso sus zapatillas y sus anteojos negros y salió.

    Al volver la noté alterada, y me contó lo sucedido:

    –Toto no sabés lo que me pasó, ¿te acordás del pajero ese del edificio de enfrente? Bueno, yo estaba en el puesto de diarios y pasó a mi lado el tipo degenerado que me mira y se toca. Compré el diario y fui a la panadería y el tipo simuló mirar una vidriera y cuando pasé por ese local comenzó a seguirme, entré a comprar pan y él también detrás de mí y como había demasiada gente se me arrimó y me manoseó la cola.

    –Y vos qué hiciste?

    –Nadaaa… que querés que hiciera si no cabía un alfiler en la panadería de tan llena que te estaba.

    –Ayy Ale, no habrá sido para tanto– Le dije ya excitado imaginando tal escena y haciéndole lugar a que continúe con su narración de los hechos.

    –Y después qué pasó?

    –Prometeme que no te vas a enojar…

    –Dale Ale contame todo no me voy a enojar

    –El señor morboso se me arrimó y sentí su pija parada contra mi culo– me dijo con su mejor voz de puta.

    –Es que vos tenés una cola levantapijas mi amor– le dije con la verga haciendo tope de lo dura que me la puso.

    –Te gustó cuando te la apoyó toda?

    –Mmmm… mas o menos –respondió con una falsa timidez.

    En realidad, estaba más que caliente.

    Me prendí de sus nalgas manoseándolas con lujuria y y le metí una mano dentro del jogging buscando su entrepierna y la encontré empapada.

    La pajeé y fuimos acaramelados hacia el ventanal que da al edificio de enfrente y pegándome desde atrás me la cogí de parada. Los dos no dejábamos de mirar a ver si asomaba el sujeto voyerista quien de seguro espiaba detrás de las cortinas azules de su departamento. Yo con aires de macho quería marcar territorio haciéndole saber que esa hembra era mía y ella ya tenía otras intenciones. De hecho, con esa apoyada que le pegó en la panadería la hizo mojar toda y ese desconocido me la hizo venir hiper excitada de la calle.

    Al mediodía vinieron a almorzar con nosotros Alina mi hija mayor y su novio Kevin y nos dieron una grata noticia: ella tenía una gestación de tres semanas. Nos alegramos un montón y para mí fue un cóctel de sensaciones, no podía creer que mi hija me iba a hacer abuelo por primera vez y me puse algo rabioso porque los hijos a pesar de que tengan veintipico de años para los padres siempre siguen siendo pequeños, y en mi caso me cuesta un montón soltar.

    En cuanto a mi señora tenía un brillito especial en su mirada, ahora alguien de nuestro círculo íntimo iba a ser madre y la noté ilusionada por demás.

    Me la imaginé a Ale con panza de embarazada y sabía que iba a ser una mami sexy me calenté en exceso. Y cuando Alina y Kevin se fueron cogimos por segunda vez ese domingo, ella estaba más que excitada y con las hormonas en revolución.

    Aunque la noticia de la incipiente gestación de mi hija mayor me descolocó me tenía caliente que Alejandra se encontró un macho que deseaba aparearse con ella. Eso me sirvió de mucho estímulo y cogimos como nunca.

    Día lunes la rutina laboral, el tránsito un caos y el estrés de la jungla de cemento otra vez presente. Pero a la tardecita/noche volvíamos a casa y como todos los días de semana íbamos al parque a hacer running.

    Nos pusimos ropa acorde para la actividad y fuimos. Luego de tres vueltas a caminata y trote nos rendimos al pasto a descansar. Cuando por el camino pasó el vecino que se pajeaba viéndola a mi mujer.

    Ale se alertó y me señaló al sujeto cuando pasaba. La noté acalorada, se puso nerviosa. La calmé diciéndole que no se iba a atrever a hacerse el vivo estando yo ahí. Pero en el fondo deseé que se diera un contacto entre ambos.

    A la segunda vuelta de la caminata del pajero le pedí a mi mujer que se levante y que dé otra vuelta y yo la esperaría descansando un poco más.

    Aceptó y se dispuso a hacerlo. Hizo algo que en todo este tiempo de running por las tardes no hacía: se desató el buzo que cubría su trasero y se dispuso a trotar mostrando el culo. Y vaya culo tenía con esos leggins color turquesa con detalles fluorescentes, estaba hermosa.

    Dio una vuelta y lo había sobrepasado al sujeto y yo la alenté al pasar. Me tiró un beso y la noté caliente. Detrás al rato pasó el tipo también al trote y tenía la vista al frente fija en el culo de Alejandra que le sacaba unos metros de distancia.

    Al terminar su tercera vuelta Alejandrita regresó a mí en busca de agua, estaba toda transpirada y se puso en cuclillas a beber de la botella térmica. El tipo obvio que la vio y por instinto se acercó a nosotros simulando preguntarme la hora.

    Pero se acercó por ella. Si estaba así en esa postura abriendo el culo y el macho por instinto se tentó.

    Ella dándole la espalda se ató el pelo por sobre el top blanco y dejó al descubierto su tatuaje en la espalda y ya sudaba frío, estaba nerviosa lo supe porque la conozco a la perfección.

    Yo quería que se dé un contacto entre ambos, nos pusimos a charlar banalidades con el muchacho, habrá tenido la misma edad que Ale, un flaco de piel blanca, barbita bien cuidada, alto y robusto, de pelo lacio, era culto y muy bien hablado. Dio el perfil y me gustaba como para que se la coja a mi mujer, ella moría de ganas también aunque no decía nada y cuidaba sus modales.

    Me presenté y el hizo lo mismo, –ella es Alejandra, mi señora– le dije después y ella se puso de pie y quedaron cara a cara. Ambos de la misma estatura, contemporáneos en cuanto a edad y yo ya tenía una leve erección de solo verlos así. Ale gustaba del vecino mirón de enfrente.

    –Hola me llamo Gustavo.

    –Yo soy Ale mucho gusto.

    Si, el mismo Gustavo que te manoseó el orto en la panadería pensé y ahora le decís «mucho gusto». Que atorrantita era mi mujer.

    Nos preguntó si siempre veníamos a caminar al parque y le dije que Ssí, es más, le propuse si no tenía problemas en acoplarse a nosotros y le gustó la idea, acordamos en encontrarnos al otro día a las 8 pm.

    Gustavo se despidió de modo formal de ambos, nosotros regresamos a casa y el siguió ejercitándose en el parque.

    –Toto qué hiciste!!! – me reprochó enérgica cuando el muchacho se fue.

    –Viste como te miró? Te quiere llenar de leche, lo tenés re caliente Amor –le dije y ella se hizo la desentendida.

    Yo le estaba dando pie a que se porte mal. Estaba abriendo un portal sin retorno a una infidelidad consentida.

    Ya en nuestro departamento conversamos acerca de Gustavo el vecino, yo siempre tratando de ser componedor le dije que me había caído muy bien.

    –Y a vos qué te pareció?

    –Y no sé… es lindo

    –Entonces te gusta?

    –Yo te dije que es lindo, no te dije que me gusta.

    –Ale si a vos te gusta te prometo que no me voy a enojar ni a poner celoso como cuando sucedió lo del doctor Bustamante, es más, soy consciente de que tenés necesidades físicas y yo tal vez ya no puedo complacerte como antes.

    –Eso significa que me estas dando permiso?

    –Y si los dos se gustan, yo me voy a correr a un costado Ale, quiero que seas feliz.

    Una lágrima rodó por su mejilla y me dijo que me amaba. Estaba feliz.

    Andá y sé feliz amor le dije y me besó.

    Se quitó las zapatillas, las medias y la calza y quedó con la remera puesta y en tanga. Abrió las cortinas que dan al balcón y el ventanal y se exhibía así, iba y venía, es como que tenía el deseo de que ese macho la espíe.

    Y si, apareció Gustavo (ahora ya sabíamos su nombre) y posado en su balcón mirando hacia el nuestro la vio y comenzó a tocarse la entrepierna.

    Yo apagué las luces de adentro cosa que el tipo no me vea, pero yo tenía una vista perfecta de ellos dos.

    Alejandra se puso a regar las plantas y al agacharse ya medias nalgas estaban afuera, se le levantaba la remera y ese culo se tragaba toda la tanga. Al mismo tiempo la paja que se hacía Gustavo mirándola fijamente era escandalosa. Es como que no le importaba nada ni siquiera que alguien más lo vea, y más que seguro que otros lo vieron. Mi mujer lo tenía demás excitado.

    Ella se tiró en la reposera, acalorada se sacó la remerita quedando solo en corpiño y con la húmeda y minúscula bombachita. Sabía que la estaba mirando con ganas, simuló retomar la lectura de su libro agarrándolo con una mano y con la otra empezó a tocarse.

    Yo me pajeaba al ritmo de ellos dos. Era la primera vez que mi señora se masturbaba por así decirlo en público. Ella por su macho y el por ella con una calle de distancia que los separaba. Se metió los cinco deditos bien adentro y estaba feliz, liberada y dispuesta a aparearse con Gustavo el vecino de enfrente. Tuvo un hermoso orgasmo ahí en el balcón tirada en la reposera.

    En cuanto a mí lo positivo de todo esto es que me provocaba erecciones espontáneas, se me ponía enorme y dura y sin ayuda del Sildenafil.

    Ale volvió del balcón satisfecha, me vio sentado en el sillón masturbándome y con una expresión de deseo se arrodilló entre mis piernas y me la chupó toda.

    Después de que tuvimos sexo en la cama y estando ya calmados le entré a preguntar si le gustaría acostarse con Gustavo y quedó pensativa, no me dio ni un Si ni un No, pero había un entusiasmo en su mirada.

    Cuando nos encontremos con Gustavo en las caminatas en el parque le voy a plantear un posible encuentro con Alejandra mi mujer, se me para de solo imaginarlo, ver a mi joven esposa siendo cogida por el vecino de enfrente.

    Los nervios me abruman, pero quiero hacerlo y me resigno a una infidelidad consentida a ser cornudo sin saberlo.

    Buscaré las palabras y el momento oportuno para ponernos de acuerdo los tres y continúo esta historia.

  • Mi novia me fue infiel con su amigo

    Mi novia me fue infiel con su amigo

    Este es el primer relato que me animaré a contar y que es totalmente real de cuando mi novia me fue infiel con su amigo de la universidad y sucedió hace unos 10 meses. Espero no aburrirlos.

    Mi nombre es Andrés, de 22 años y mi novia en ese entonces llamada María tenía 19 años, llevábamos un año ya de relación, es de baja estatura, de piel blanca, tiene unos pechos pequeños pero formaditos, un trasero que llama la atención a cualquiera que la vea.

    Todo empezó un día que mi novia me dijo para ir a una fiesta donde la habían invitado de la universidad y donde también iban a estar amigos de ella. Eran las típicas fiestas organizadas. Llego el fin de semana y en la noche nos pasó recogiendo una amiga, mi novia iba vestida con una blusa que le dejaba ver el ombligo y una falda corta un poco apretada la cual le hacía ver buen trasero, se la veía muy sexy pero total iba conmigo. Llegamos a la fiesta estuvimos bailando con sus amigos, estaba divertida y la pasábamos bien, hasta que ya la mayoría comenzaba a sentir el trago encima.

    Un amigo la saca a bailar yo acepté porque lo conocía un poco ya que estudiaba con ella, yo me quedé con su amiga para también bailar. Estábamos bailando normal, de pronto mi novia empieza acercarse a su amigo cuando se pone de espaldas a él vi como la agarró de las caderas y por momentos le rozaba el pene en su trasero. Sentí un poco de celos y morbo, pues accedí hacer lo mismo con la chica que bailaba, era la primera vez que esto pasaba y creo que los tragos poco a poco comenzaban hacer efecto.

    Mi novia y su amigo seguían en lo suyo le agarraba las caderas, le ponía el pene sobre las nalgas de mi novia, su amiga y yo hacíamos lo mismo, yo estaba un poco excitado. Cuando me dicen que ya regresan iban a ver más trago, mientras yo seguía bailando, me pude dar cuenta que el chico estaba apegado atrás haciendo movimientos con su pene y mi novia le seguía el movimiento con sus nalgas y no era baile estaban fajando mientras esperaban el trago.

    Cuando regreso no dije nada ya cuando nos quedamos solos me molesté con ella y como estaba ya algo mareada discutimos. Ya era tarde y ya estaba también mareado, me quedé sentado un rato, mi novia bailaba con sus amigas, de pronto se fue y una amiga me dijo que estaba borracha e iba al baño, la fui a ver pero me di cuenta que subía las escaleras a la segunda planta dónde habían habitaciones, revisé porque todas estaban abiertas y veo en una al amigo con el que bailó que estaba besándose a mi novia y agarrándole las nalgas.

    Me quedé dónde no me vieran y yo podía ver y escuchar, estaba excitado con la situación y sabía que podía pasar algo más porque estaban tomados, mi novia se dejó alzar la falda y él le metía la mano y le manoseaba las nalgas diciendo que le encantaban, mientras ella empezó a cogerle el pene por debajo del pantalón, siguieron así hasta que mi novia le dijo que le podía hacer con la boca pero nada más y rápido porque su novio, o sea yo, estaba abajo esperando y no quería que sospechara que me estaba siendo infiel con un amigo de ella de la universidad.

    De por sí ya mi novia me había sido infiel con besarse a su amigo y dejarse tocar las nalgas, peor aún con lo que iba hacer, se arrodilló en frente de él, se sacó el pene y mi novia empezó a chupárselo, se lo metía en la boca todo y se lo sacaba para también masturbarlo con las manos, estuvieron unos cinco minutos así yo ya no quería ver cómo mi novia le chupaba el pene a su amigo y me fui. Ella demoró unos 10 o 15 minutos más y salió ya eran como las 3 de la mañana y nos fuimos a casa.

    Yo en todo el camino no sabía que decir pensando en que más pudo haber pasado, hasta ya se me había quitado un poco lo del trago, llegamos a casa, hablando le pregunté sobre lo que pasó y me negaba las cosas, que había ido al baño a vomitar porque se sentía mal. No tuve otra que decirle lo que vi y termino confesando que si le hizo sexo oral a su amigo, pero no solo eso, fue ahí cuando me volví a quedar sin palabras y solo le dije que me cuente que pasó.

    Empezó diciendo que cuando bailaron se había excitado porque sintió el pene de su amigo duro entre sus nalgas, el chico le había dicho que estaba rica y le gustaban sus nalgas, le dijo que suba porque quería hacer algo y mi novia fue se dejó besar y tocar perdió el control más aún cuando le vio el pene y se lo comenzó a chupar, también el efecto del alcohol la hizo perder por completo me decía. Lo extraño fue que mientras me contaba me estaba excitando y mi pene se ponía duro nunca me había pasado y sentía que me gustaba.

    Luego contó que el chico no aguantó y le dijo que se la quería coger rápido, sin condón ni nada la puso contra la pared le bajó el calzón y abriéndole las nalgas le metió el pene en la vagina, se lo metía y lo sacaba, la estaba penetrando y ella lo único que hacía era gemir hasta que el chico no aguantó y se vino.

    Salieron rápido hasta encontrarse conmigo afuera y el chico le había escrito que estaba buena y la habían pasado rico esa noche. Ella también confesó que le gustó por como se dio y a mí también me había gustado como me lo había contado, aunque no me imagino que hubiera pasado si los hubiera visto con mis ojos como su amigo se cogía a mi novia.

    Tengo más relatos de una fantasía que se nos cumplió espero este les haya gustado.

  • Mi maestra de ultimo grado (2)

    Mi maestra de ultimo grado (2)

    Mi segundo encuentro con Estela, la que fuera mi maestra de 7º grado, se produjo unas semanas después de nuestra primera vez en su casa. Llamo a mi casa preguntando por mi y la atendió mi madre, se hizo pasar por una compañera de estudio y me dejo un mensaje para que la llame.

    En cuanto llegue a casa, mi madre me paso el mensaje guiñándome un ojo.

    -Te llamo Estela, me pidió que te la llames en cuanto puedas, que vos tenías su número

    -Muchas gracias mamá, más tarde la llamo, gracias.

    -¿Es solo una amiga o algo más? en su voz noté mucha dulzura.

    -Si mamá, es una compañera de estudios nada más.

    Por dentro pensaba que, si mi madre supiera lo que estaba pasando, no lo aprobaría.

    Esperé que en casa se fuera a acostar mi madre y la llame.

    -Hola Estela, ¿cómo estás? Soy Daniel

    -Hola bebe, yo estoy muy bien gracias y vos? como estas?

    -Yo muy bien gracias, trabajando y estudiando.

    -Uhhh bebe ¿tuviste tiempo para pensar en mí?

    -Siempre Estela, siempre pienso en vos, más por las noches cuando estoy en mi cuarto y recuerdo todo lo que hicimos juntos-

    -Gracias bebe, yo también te pienso mucho Daniel, pero no sé si realmente lo que hicimos estuvo bien, tengo miedo de lastimarte o salir lastimada

    -Jamás haría nada que pudiera lastimarte Estela, si querés nos podemos ver y charlamos

    -Me encantaría Daniel, ¿qué te parece si el fin de semana próximo? En casa organizó una pequeña fiesta por Carnaval y me gustaría que vengas, después de la fiesta te podrías quedar a dormir si querés.

    -¿Tengo que ir disfrazado?

    -Claro que sí!- me contesto Estela – Te podés cambiar en casa si querés, venite un rato antes si querés

    -Perfecto Estela, nos vemos el próximo sábado, besos muy muy especiales.

    Me pasé toda la semana pensando de que me podía disfrazar y al final me decidí por disfrazarme de pandillero motorizado, tenía una campera de cuero en el armario, casco de moto abierto, unos jeans gastados, botas y un pañuelo rojo al cuello.

    Llegué temprano a la casa de Estela ese sábado, la fiesta estaba organizada para las 21 h y yo llegué pasadas las 18.

    Toqué el timbre y me abrió la puerta una mujer que no conocía y me asusté, pensando que me había equivocado de casa.

    -¿Sos Daniel?- me pregunto esa mujer desconocida para mi

    -Si, soy Daniel

    -Hola Dany, soy Ingrid, la hermana de Estela, me aviso que llegarías a estar hora, ella está arriba, pasa y ponete cómodo

    -Gracias Ingrid

    La hermana de Estela, era muy parecida de rostro a su hermana, media unos cm. más que su hermana, unas hermosas caderas armoniosas y la gran diferencia con la hermana, era que tenía unos pechos el doble del tamaño de su hermana, después me enteraría que eran operadas.

    Pasé a la casa y me senté en el sillón del living e Ingrid me ofreció algo para tomar, cosa que acepté muy amablemente y mientras caminaba para la cocina me quede apareciendo su hermosa cola, al volver venía ella y un señor mayo, que podría ser mi abuelo, me lo presentó como su pareja Alfonso. Nos pusimos a charlar de cosas triviales y veo que Estela se asoma al borde de la escalera y me saluda.

    -Hola Dani, subí que te estaba esperando

    Me disculpe con Ingrid y Alfonso, su marido y subí las escaleras para el cuarto de Estela, apenas cruce la puerta Estela cerró la puerta con llave y me abrazo. No espero ni un minuto y me comió la boca de un hermoso beso, muy apasionado, jugando con su lengua en mi boca. La abracé y respondí su beso con la misma pasión o más que ella hacia mí. Después de unos minutos, que me parecieron horas, nos separamos y nos miramos a los ojos.

    -No te das una idea de cómo te extrañe Bebe, debes de pensar que esta vieja está loca por estar tan enganchada con vos, por la diferencia de edad

    -No me importa Estela, lo que importa es que lo disfrutemos y lo pasemos bien, que seamos felices y para mí no sos vieja, para nada, todo lo contrario

    -Gracias Bebe, sos un amor- Dándome otro beso aún más apasionado que el anterior

    Estela tenía puesto una hermosa pollera amplia y una blusa estampada con flores haciendo tono con la falda, me fue besando y llevando hasta que me hizo sentar en su cama, mientras seguíamos besándonos, fue jugando con sus manos sobre mi entrepierna, para ese entonces yo ya estaba super duro y muy caliente.

    -¿Te ayudo Estela?

    -No amor, no hace falta, aún recuerdo cómo se hace jajajá

    Desabrocho mi cinturón y me bajo el jean, se arrodillo a mis pies y mirándome fijamente a los ojos, fue bajando mi bóxer, dejando mi pene erecto a centímetros de su boca. Le fue dando unos ricos besos hasta que apoyo su boca en la punta de mi pene y se la comió toda, de una sola vez, casi hasta la base de mi pene y se la sacó toda de la boca, pero sin dejar de darle besitos en la cabeza de mi pene y su tronco, como si fuera un helado.

    -Me encanta tu pija bebe, me vuelve loca

    -Y a mí me encanta como te la comes toda, me excita mucho verte la cara de placer que pones cuando lo haces

    Siguió mamándomela como un chupetín por un largo rato más, ella sabía que eso me enloquecía y a ella le encantaba volverme loco de placer, algo debería de hacer para corresponderle tanto amor pensé para mis adentros.

    -Mi vida, me enloqueces, pero si seguís voy a terminar acabando en tu boca

    -No bebe, en mi boca hoy no, quiero sentirte acabar dentro mío

    -Ahora quiero comerte yo a vos hermosa, quiero corresponder tanto amor que me estas dando, déjame por favor

    -No, ahora no bebe, más tardes si, después de la fiesta, ahora quiero montarte y cabalgarte como un potro y dejarte seco, necesito sentir tu leche dentro mío

    Se subió la falda hasta su cintura y corrió su tanga a un costado, se montó arriba mío y agarro mi pene, lo apoyo en la entrada de su vagina y con un movimiento suave y firme de su cadera se la fue metiendo toda muy lentamente, cuando sintió que ya le había entrado la cabeza de mi pene en su vagina, dejó caer todo el peso de su cuerpo sobre mí y se la penetración fue profunda, hasta el fondo, emitiendo un hermoso gemido suspiro en ese momento. Después muy lentamente comenzó a subir y bajar sobre mi pene, cabalgando, levantaba sus caderas y la cabeza de mi pene hasta casi salir de su vagina para volver a clavársela toda hasta el fondo, sus gemidos y los míos fueron creciendo y tenía miedo que la hermana y el marido nos pudieran escuchar.

    -Amor, nos va a escuchar Ingrid y Alfonso

    -No me importa bebe, Alfredo es medio sordo y mi hermana sabe todo, es más puta que yo

    Al decirme eso ya no me importo nada.

    La agarre de las caderas y comencé a seguirle el ritmo, cada vez más y más intenso.

    -Así bebe, seguí amor, no pares, me enloquece tu pija, me vuelve loca

    -Si amor, me encanta tu conchita, me apreta la pija y me enloquece

    -No se te ocurra acabar aun, quiero que acabemos juntos

    Le abrí la blusa y desabroché su corpiño, dejando libre sus pechos deliciosos, fui besando uno a uno sus pechos y mordiendo suavemente sus pezones hasta que se pusieron duros. Estela cada vez se movía más rápido y con ritmo, apoyo sus manos sobre mi pecho y me dijo

    -¿Estas listo amor? Quiero que acabemos juntos

    -Si amor-le dije-soy todo tuyo, mi leche es tuya

    -Eso me encanta bebe, me encanta, damela toda bebe, damela ahora, estoy lista, damela ahora!

    La agarre fuerte de las caderas y la penetré lo más profundo que pude, ella apretó los músculos de sus piernas y me atrapó dentro de ella. Acabamos juntos entre gemidos de placer y besos apasionados.

    -No te salgas aun, quiero sentir como se va muriendo tu pija dentro mío

    Ella arriba mío con la ropa a medio quitar y yo en la cama con los pantalones bajos besándonos, era hermoso, inolvidable. Después de unos minutos que disfruté enormemente, ella se levantó de arriba mío y fue al baño, sentí como abría el agua de la ducha para darse un baño.

    -Ya vengo Dany, me doy un baño rapidito y me ayudas con el disfraz para la fiesta

    Mientras ella se estaba bañando, también fui al baño para higienizarme y arreglarme un poco, tenía el disfraz en mi mochila que había dejado en el living de la casa.

    -Estela, bajo a buscar mi mochila, que tengo el disfraz adentro y subo otra vez

    -Ok amor, te espero, no tardes, besos

    Abrí la puerta del cuarto y comencé a bajar la escalera para buscar mi mochila, al momento que estaba por agarrar mi mochila apareció Ingrid y con una sonrisa cómplice, me dice

    -¿Lo pasaste bien «bebe»?

    Yo creo que me puse de todos los colores posibles, sentía que mi rostro estaba en llamas, traté de responderle algo, pero no me salían palabras.

    -Tranquilo Daniel, Estela me cuenta todo, entre nosotros no hay secretos, solo deseo su felicidad y por lo que veo vos la estas atendiendo muy bien

    Me guiño un ojo y me dio un beso en la mejilla y se fue para el patio, donde estaba el marido Alfonso organizando el asado y la fiesta.

    Volví a subir y al entrar al cuarto estaba Estela comenzando a vestirse. Solo tenía puesto una tanga negra con encaje minúscula que se perdía entre los glúteos de su cola, me miro y sonrió.

    -¿Te gusta bebe? La estoy estrenando para vos hoy

    -Gracias Estela, te queda hermosa

    -¿Y vos qué disfraz te vas a poner?

    -Me pienso disfrazar de pandillero motorizado

    -Que buena idea, genial, yo me voy a disfrazar de Secretaria Ejecutiva, mi hermana me prestó parte de su vestuario.

    Continuará.

  • ¡Feliz Navidad, familia!

    ¡Feliz Navidad, familia!

    Odio las reuniones familiares y las cenas de empresa. Las veo como eventos sociales un poco forzados. De repente tienes que brindar y ofrecerle buenos deseos a personas que te estuvieron jodiendo el resto del año.

    Mi madre, mi esposa y un par de amigos son los únicos con los que una cena no se me indigestaría.

    Con el resto de familiares me voy a ensañar un poco en este relato, que por desgracia no es real. ¡Cuánto daría porqué lo fuera!

    Como todos los años, el 24 de diciembre nos reunimos mis padres; mi hermano y hermana con sus respectivas parejas; mis cuatro sobrinos (una parejita por cada hermano); y por supuesto, mi mujer, mi hija y yo.

    A las 12 de la noche hay que ir a la Misa del Gallo y son las 21.00h. Así que, tenemos unas dos horas y media para cenar, cantar villancicos y aguantar los cuñadismos de rigor.

    ¡Toda una eternidad, vamos!

    Mi cuñada está maciza, no es gorda, pero tiene unas buenas cachas y muslos. No es fácil levantarla al vuelo. Es atractiva de cara. Pero es una víbora. Muy mala persona. Si se mordiera la lengua moriría envenenada, seguro.

    Y, ¿qué decir de mi cuñado? Es el típico personaje que sabe de todo y no entiende de nada. El cuñadismo personificado.

    Mis sobrinas hoy vienen de punta en blanco, parece que van a una boda. Muy hermosas las dos.

    Para mi padre yo soy el fracasado de sus tres hijos. Quizás tenga razón al pensarlo, pero jode que te lo digan a la cara.

    Antes de sentarnos a la mesa tomamos unos aperitivos y vermús.

    ¡Qué rápido pasan los años! La persona más joven de la reunión es mi hija y ya había cumplido recientemente 18 años. Sus primos le llevan una media de 5 años de diferencia.

    Yo no soy el menor de los hermanos, pero fui el que se tomó con más calma la procreación.

    Mientras estamos de picoteo charlamos de todo un poco. La voz cantante, como siempre, la lleva mi cuñado, que no para de hablar de sus negocios y de las inversiones que va a hacer para abrir sucursales no sé en qué sitios porque yo desconecté y con disimulo me fui cambiando de corrillo.

    Mi sobrina, hija de mi hermano, estaba muy cambiada desde la última vez que la vi. Se había tatuado buena parte del cuerpo y llevaba varios piercings distribuidos por la lengua y nariz.

    Por fin nos sentamos y aunque todos colaboramos en poner y recoger la mesa, hay un personajillo que se cree superior a los demás y que no se movió de su silla en ningún momento. Ya habrán adivinado de quién hablo, ¿verdad? Pues sí, de mi cuñado.

    El pelma seguía hablando de acciones y financiación… hasta que me harté. Me saqué la polla delante de toda la familia. Lo cogí por los pelos, le traje su cabeza hacia mi entrepierna y le dije:

    –¡Cómeme la polla y deja de decir tonterías, pichafloja!

    El tío oponía resistencia, pero al final, gracias a mis muchos años de gimnasio, se vio obligado a ceder y lo empalé por la boca hasta que su nariz chocó contra mi pubis.

    Yo llevaba unos cinco días sin lavarme el pene en profundidad, solo de forma superficial. En el interior del prepucio había restos de mis anteriores eyaculaciones. Estaban cuajados, parecían requesón. Soltaban un fuerte olor y supongo que el sabor no sería para relamerse.

    –Toma mis acciones. Inviértelas bien, cabrón. ¡Trágate todo el requesón que circuncida mi rabo y déjamelo bien limpito! –le solté.

    Estaba tan ensimismado en la follada bucal que le estaba haciendo a mi cuñado que no me di cuenta de los cambios ocurridos a mi alrededor.

    En una de las veces que alcé la vista me encuentro con unas escenas dignas de comentar detalladamente.

    Mi madre, que era la única santa que había en el grupo estaba en un rincón rezando el Rosario y pidiéndole al Altísimo que tuviera piedad de nuestras almas.

    Yo, que era más discípulo de Belcebú, seguí taladrándole la boca al maricón de mi cuñado.

    Igualmente, el resto de la familia se había transformado en una auténtica bacanal romana de sexo duro y sucio. Formaban diferentes grupos aquí y allá y copulaban como locos.

    Mi hermana, por ejemplo, se llevó a su hijo y a su sobrino a un apartado. Su hijo se acostó en el suelo, ella se sentó sobre él dándole la espalda y se clavó la picha del chaval en el culo. Después mandó al sobrino que la penetrara por el coño. Formaron un delicioso sándwich.

    Un poco más lejos estaba mi padre follándose a su nuera en la postura del misionero. Mientras se la trajinaba le recordaba con palabras soeces lo puta que era.

    En otro lado estaban mis dos sobrinas practicando la tijera mientras se besaban con pasión.

    En otro rincón mi hermano se calzaba a mi esposa. Ella estaba a cuatro patas y jadeaba como una poseída.

    Mi hija en un principio se había quedado desparejada. Entonces decidió unirse al grupo formado por mi hermana y mis sobrinos para hacer el papel de mamporrera. Cada vez que una polla se salía de su lugar, ella le pegaba unos lametones y se la volvía a endosar a su tía en el orificio correspondiente.

    En medio de la sala decidieron colocar una tinaja, la cual tenía como función, el servir de recipiente para recoger todo el semen que iban depositando las o los que lo recibían en la boca, coño o culo.

    Teniendo en cuenta que éramos cinco hombres (ya que mi cuñado no contaba al verse obligado a adoptar el papel de hembra toda la noche y tener prohibido el correrse), pues, como decía, éramos cinco y teníamos pensado eyacular tres veces cada uno en lo que durara la sesión de sexo. Eso hacía un total de 15 eyaculaciones acumuladas en aquella tinaja. Al acabar la noche, la tinaja tenía tal cantidad de esperma que había casi dos dedos de profundidad.

    Por ejemplo, al correrme en la garganta del asqueroso de mi cuñado, este la conservó en la boca, se acercó a la tinaja y la escupió toda. Y mi hermana al recibir la descarga de lefa de su hijo en el culo y la de su sobrino en el coño, se acercó al centro de la sala, se colocó en cuclillas sobre la tinaja y a los pocos segundos le salieron dos chorros de crema por sendos orificios naturales.

    Otro tanto hizo mi cuñada al recibir la simiente de mi padre. Y mi mujer también, al vaciar del trasero la carga de leche que le había depositado previamente mi hermano.

    Después de un pequeño descanso comenzamos la segunda tanda.

    En esta ronda mi padre se calzó a mi cuñado después de ponerlo a cuatro patas. El hijo de puta chillaba como un cerdo en el matadero. Mi padre le bombeaba el trasero a buen ritmo.

    Mis dos sobrinos quedaron tan agradecidos por el excelente y profesional trabajo de mamporrera que les había hecho mi hija, que quisieron agasajarla con un sándwich para ella. Pero esta vez la susodicha se colocaría mirando hacia abajo. No me sorprendió que no fuera virgen, sabía que tomaba la píldora. Lo que me llamó la atención fue que con tan solo 18 años tampoco lo fuera por detrás.

    Mi hermano escogió a mi hermana. Se colocaron de lado. Él le sujetaba el muslo de la pierna superior mientras ella se clavaba a sí misma el miembro viril de su hermano. A mi hermano esta noche le dio solo por hacer enculadas, no quería saber nada de coños. Es que lleva muchos años siendo un calzonazos, un mandilón y esta vez quería ser él el que diera por culo.

    Yo me fui directo hacia mi cuñada y mis dos sobrinas y les dije que quería follármelas a las tres de un golpe. Mis sobrinas todavía no se habían calzado ningún cipote aquella noche, pues en la tanda anterior le ofrecieron un homenaje a Safo de Lesbos. Sus coñitos estaban limpios, sin restos de semen. Yo quería ser el primero, aquella noche, en perforarlos.

    Se colocaron las tres en fila, boca arriba y yo, en la postura del misionero me las iba follando, a turnos, dándoles buenos empellones a esos chochitos bien lubricados. La almeja de mi cuñada estaba bien dilatada, se notaba que la muy puta le había dado buen uso en su azarosa vida. En los coños de mis sobrinas, sobre todo en la hija de mi hermano, mi rabo entraba más ajustado, intuí que habían perdido la virginidad no hace mucho.

    Esta vez quedó desparejada mi mujer, que optó por unirse al grupo de mi padre y mi cuñado para hacer las veces de mamporrera y mamarle la picha al viejo cada vez que entraba y salía del trasero de mi cuñado.

    Yo, después de estar casi un cuarto de hora perforándoles los coños a las golfas de mis sobrinas y cuñada, pensé “La verdad es que mi hija me a sangrado mucha pasta en los últimos tiempos. Tiene unos gastos, sobre todo en caprichos, descomunales. Creo que ha llegado el momento de amortizarlos, de disfrutar de la inversión”. La veía con sus primos gozando como una perra, poniendo cara de vicio y preferí acercarme a ella y meterle mi verga en la boca para que se hartara bien de polla. Dejé a mi cuñada a su bola morreándose con su hija y su sobrina y cambié de grupo.

    –Engulle bien el rabo de tu padre. Eres más puta que mi hermana, que ya es decir. Pareces hija de ella –le solté, mientras le agarraba del pelo para que no reculara y poder endiñársela hasta la campanilla.

    La tinaja esta vez la visitaron mi hermana, con una buena carga de lefa de mi hermano en el trasero. Mi hija, que iba bien servida con tres eyaculaciones encima y que nada más llegar escupió la mía sobre el recipiente, y después, ya en cuclillas, descargó lo que llevaba de sus primos en el culo y el coño. Y por último, el que no podía faltar, mi cuñado, con el trasero bien cargado con la lechada de mi padre.

    Nos tomamos un respiro y comenzamos la tercera y última tanda.

    En esta, mi padre se pilló a mi hija. La puso a cuatro patas y comenzó a trajinársela. Mi hermana aprovechando que el trasero de mi padre estaba a buen tiro, se puso a hacerle un buen cunnilingus lamiendo su culo con ganas, algo que siempre se le dio muy bien.

    Mi hermano esta vez se tiró a mi cuñado. Este debía tener ya algún desgarro, porque le salía algo de sangre por el ano.

    A mi mujer le tocó hacer un sándwich con mis sobrinos. Como si estuviera en la playa, se iba colocando unas veces mirando hacia arriba y otras, hacia abajo, para que sus dos machos de turno probaran los orificios vaginal y anal de forma alterna.

    Mi cuñada, su hija y mi sobrina se acercaron a mi cuñado y aprovechando que estaba acostado boca arriba practicando el misionero con mi hermano, se fueron sentando, de forma consecutiva, sobre su cara, para soltarle unas buenas lluvias doradas. Casi lo ahogan. La primera en sentarse sobre su rostro fue la hija de mi hermano. Mientras este la jaleaba ella iba descargando una cantidad de orina considerable. La siguiente fue la hija de mi cuñado, que le decía cosas como “Esto es por no subirme la paga mensual. Tacaño”. La última en sentarse fue su mujer, que mientras le orinaba en la cara le iba diciendo “Esta noche has descubierto un nuevo filón laboral, el de chapero. Seguro que sacarías unos buenos ingresos”. Todos nos echamos a reír por la ocurrencia de mi cuñada.

    Esta vez fui yo el que se quedó desparejado. La verdad es que mi padre se pasó toda la vida dándome por saco, así que en esta ocasión decidí darle yo por culo. Me acerqué al grupo en donde estaba mi padre follándose a mi hija mientras mi hermana le lamía el trasero al viejo, aparté a mi hermana de un empujón y de tres estocadas le rompí el culo a mi padre. Él intentaba zafarse, pero yo lo tenía bien sujeto por la cintura y no se me escaparía tan fácilmente aquella presa.

    –¿Así pagas a tu padre lo mucho que ha hecho por ti?

    –¡Calla y pégate un buen twerking para facilitarme el orgasmo, cabrón! –le contesté.

    Y vuelta a la tinaja. Para asombro de todos, esta vez la visitó mi padre, para descargar la lefa que le deposité en el trasero como agradecimiento a los servicios prestados para con su familia. También la visitó mi hija para soltar la carga que le insufló previamente su abuelo. Mi mujer, poniéndose de cuclillas también, descargó en su caso, dos buenas lechadas que le salieron del culo y de su almeja ya irritada. Y como colofón final, otra vez mi cuñado, que soltó lefa mezclada con sangre, de lo reventado que le había quedado el recto.

    Para mi cuñado todavía no había acabado la fiesta. Le mandamos que se tumbara en el suelo, boca arriba, lo atamos a unas patas de unos armarios que había cerca y poco a poco, lo fuimos obligando a tragarse toda aquella enorme cantidad de lefa que contenía la tinaja.

    Eran casi las 12 y como buenos católicos practicantes que somos, nos fuimos a la Misa del Gallo.

  • Sin bragas en la aldea (4): Zorra de dos generaciones

    Sin bragas en la aldea (4): Zorra de dos generaciones

    Saludos, me llamo Daniela y para no tener que poner de nuevo la parrafada. Podéis encontrar mi descripción, en mi primera historia me describí físicamente, así podéis imaginar a la pequeña punk morbosa que os escribe. En este relato voy a contar como siguieron mis travesuras en el pequeño pueblo de Torre Val de San Pedro en él que me hospedé 10 días que se convirtieron en toda una experiencia. Esta vez me toca terminar el día con un broche por haberme portado «tan bien».

    Tras dejar las cosas claras con Mario, salimos de la casa donde me hospedaba en dirección a la casa de Víctor. Sentada al lado de quien me había follado hacía tan solo unos minutos, no pude más que mantenerme mojada. Por lo que sabía la casa de Víctor no estaba muy lejos, pero con el pie todavía doliéndome un poco, no era plan de salir a la calle con el frío.

    Mario conducía en silencio, pero una de sus manos, tras cambiar a segunda, se apoyó en mi muslo y subió mi falda. Sorprendido al mirar un momento dijo divertido y sonriendo con malicia excitada: -No sé porque llevas un tanga, si vas a terminar pronto desnuda. Dani- Yo no me anduve a la zaga y le comente juguetona poniendo mi voz de niña buena: – Quería regalároslo para que cada vez que lo veáis os acordéis del polvo que me habéis dado.

    Mario se rio mientras que iba muy despacio por las callejuelas: – La madre que te parió jajaja, eres la hostia.- y retiro mi tanga, un momento para meterme los dedos para certificar que andaba bien mojada, levantando la mano para que pudiera ver mi humedad. – Ufff no sé yo si vamos a cenar siquiera…- A lo que conteste metiendo sus dedos en la boca y saboreando mis flujos, para luego retirarme poco a poco y guiñarle el ojo: – Cenemos para recuperar fuerzas y luego ya… que sea lo que tenga que ser…- Parecía que iba a contestarme algo más, pero quedo en silencio mientras aparcó el coche lo más cerca de la fachada. Lo justo para dejar espacio a otro vehículo si pasa por la angosta calle, si es que este cierra las retrovisores. Y eso que era una de las calles grandes del lugar.

    Mario tras parar el coche me pregunta preocupado: – ¿Te ayudo a caminar?- Dudosa, plante un poco el pie, pero nada, seguía con ligeras molestias, por lo que acepte la ayuda. Espere a que abriese la puerta por mi lado y me apoye en él para llegar a la entrada. Tras ello, llamo a la puerta y tras un momento donde el frío de la noche me puso la piel de gallina, se pudo escuchar la voz de Víctor «¿Quién es?», a lo que Mario contesto con algo de sorna «yo, con grata compañía». A lo que Víctor abriendo la puerta, me dedicó una mirada de arriba a abajo, y tras morder ligeramente el labio inferior dijo: – Y tan grata. Anda pasa, que la pobre se le va a enfriar el culo.

    Dejándonos espacio para entrar, antes de que Mario contestase les dije: – Como si fuerais a dejar que pasara frío.- Mario me dio una palmada en mi culo (aunque tuvo que agacharse un poco), que acepte gustosamente, dedicándole una sacada de lengua. En tanto Víctor cerraba la puerta detrás nuestro, pude observar el pasillo que parecía un catálogo de taxidermia. No es que me encantase que esos ojos de cristal me estuviesen observando, un poco me sentí como en una vieja película de terror. Especialmente por un zorro, que no estaba muy bien conservado y tenía cierta deformidad que le daba un aire bastante creepy. Todo hay que decir que la calentura que llevaba se me enfrío por ello.

    -Pasad al comedor, que ya tengo puesta la chimenea, cenaremos y luego…- Dejo la frase en el aire, mientras que Víctor me llevaba a la sala del comedor, que es bastante amplia, con su chimenea (me sorprendió muy gratamente) rodeada de dos sofás y dos mecedoras con una mesa en medio de la sala y poniendo espacio con la chimenea, un televisor de plasma bastante grande, con un aparato de reproducción y varias baldas de cintas de DVDs y varias baldas de libros, que no parecían estar para coger polvo, se les notaba el uso. Pude fijarme en las fotos, familiares amigos… Y no quise preguntar por la mujer que salía en la mayoría de ellas hasta que las fotos ya eran más o menos recientes. Lo que si me di cuenta es de que Mario tenía un hijo, más joven que yo.

    Al notar donde dirigía la mirada me informó: – Mi hijo Marcos, es buen chaval, este finde vendrá de visita. Me toca pasarlo con él, aunque «el jodio» prefiere estar con sus amigos que andar en el pueblo con su padre… aunque es lo normal- Parecía algo dolido por eso. Sabía que estaba divorciado, parece que no salió muy bien parado de la separación. Me ofreció asiento en el sofá, que acepte agradecida (el pie me andaba dando lata), tras ponerme un canal anodino de televisión y dejarme el mando a mi alcance, me dijo: – Voy a ayudarle, no sea que termine tirando algo. Espera aquí.- Se marcho no sin dedicarme una mirada llena de intenciones… Joder, como si no me hubiera follado hace menos de diez minutos.

    Silenciados por la televisión, parecía que los dos se andaban peleando con la cena. Me parecía bastante entrañable y ahora sin tanto bicho mirándome, volvía a estar más a tono. Muchas ideas perversas se me venían a la mente, desde que ellos vinieran ya desnudos dispuestos a empalarme a que en realidad fuese una encerrona y llegaran más amigos para darme caña… Y francamente todas me parecían interesantes opciones. Además el calorcito de la chimenea, hacía que incluso con la ligera ropa que llevaba estuviera acalorada.

    Mario abrió la puerta y trajo los cubiertos, hice el ademán de levantarme, pero me espetó: – ¡Quieta ahí! Aquí eres una invitada y no mueves un dedo, y más en tu condición… ya te tocará mover el culo dentro de un rato de todas formas.- Mientras colocaba la mesa, le hice un gesto para que se acercará y sonriendo se acercó, lo suficiente para que le diera un buen morreo, que prolongamos unos segundos, mientras el se calentaba y me metía mano por debajo de mi falda. Pero Víctor al entrar por la puerta y vernos, le gritó: – Cabrón, venga a ayudarme y no te aproveches, que ya lo has hecho antes de venir aquí.- Mario se quitó encima de mi un poco renuente, y salió enfadado por la puerta, con el miembro ya empezando a dar muestras de que quería guerra.

    Víctor tras dejar la bandeja de comida (unas patatas asadas), me miró de arriba a abajo con evidente excitación: – Joder, te has puesto ropa pidiendo guerra, putita.- Coqueta me levante la falda para que viera mi tanga y le agradecí: – Gracias… Espero que te guste lo que ves.- Se sentó a mi lado y me acaricio las piernas, rozando mi sexo solo protegido por mi tanga (lo que me hizo gemir ligeramente) mientras decía: – Mucho… Ya te digo que me he tomado con mi hijo la pastillita, pero tal como vas, creo que no voy a necesitarla…

    Iba a contestarle algo caliente, pero en ese momento llego Mario, con pollo asado… Y menuda cantidad, se iban a reír de mi cuando comiese apenas unos cuantos pedazos y dijese que ya andaba llena. No es que lo hiciese por dieta, es que de siempre he sido de no comer mucho, supongo que por eso soy tan bajita. Además traía una botella de vino, no les quise decir que yo soy más de cerveza, la verdad, estaba feo encima que invitaban. Todo hay que decir que Mario al vernos acalorados, le dedico una mirada a su padre de «tú si, pero yo no» y Víctor en plan «cuando seas padre comerás carne». Por lo que todavía con las manos del hombre de campo dentro de mis piernas, intente no reírme de la situación.

    Renuente se quitó de mi lado y se sentó un poco apartado de mi, Mario se sentó también a cierta distancia pero al otro lado. Tras un poco de charleta previa empezó la comida. No es que fuera una delicatessen, pero he comido bastante peor, por lo que decidí celebrar al cocinero, lo que al parecer contentó a Víctor. La conversación paso de interesarse mínimamente por mi a conversaciones sobre su trabajo y demás entre ellos. Yo comí pronto los trozos que me correspondían y una pieza de fruta que habían traído como postre… Evidentemente escuchar que Pascual tenía cierta vaca enferma o que había que arreglar el alero de la nave no era una cosa que me apasionara, por lo que empecé a aburrirme.

    No es que no dedicasen alguna mirada y demás. Pero al parecer para ellos era importante y la conversación les abstrajo de mí. Lo que me toco un poco las narices. Por lo que ni corta ni perezosa me quite la camiseta y me quede con los pechos fuera para estirarme como si tal cosa. La conversación sigo unos segundos para quedarse muerta mientras los dos no paraban de observar mis pechos y mis tatuajes. Víctor me dijo con una voz muy grave sin dejar de mirar mis pezones (que se estaban poniendo de punta) – Joder niña… ¿No nos vas a dejar comer a gusto? – Puse carita de niña buena, con una voz cargada de vicio le contesté: – ¿Yo? Si solo me he quitado la camisa porque hace mucho calor… – Mientras empecé a quitar mi tanga y lo deje de centro de mesa: – ¿Ves? – Mario se rio con ganas, para levantarme la minifalda y ver como mi coño ya empezaba a mojarse y me dijo: – Tranquila, ya te digo que vas a tener un buen rato… Espera un poco, putita.

    Claro, eso era muy fácil decirlo, por lo que pinche por otro lado. Abriéndome la raja para que la vieran bien comente: – Por cierto, María os manda recuerdos… me ha dicho que de ser necesario vendría a poner el culo para acompañarme.- Mario sonríe: – Se dice que de tal palo tal astilla, pero no sabía que si una puta alquila una casa la que lo alquila también se vuelve así jajaja Ya le daré el saludo que se merece.- Víctor come rápidamente un trozo de pollo, como si tuviera prisa para acabar y tomarse su postre. Lo que hizo que una sonrisa llenara mi boca y coqueta retire los platos de mi sitio y apoyando mi culo en la mesa les mire a los dos con la misma intención- Terminad pronto que el postre está caliente…

    Víctor se levantó y se situó enfrente de mi mientras empezó a bajarse los pantalones, sin decir una palabra, solo la excitación en su mirada y le comente: – Parece que alguien no puede esperar…- Lo atraje hacía a mi y le comí la boca, mientras notaba como intentaba bajárselos del todo. Mario se ríe, mientras se baja de igual modos los pantalones: – No sabes callarte… Espera y te pongo algo dentro de esa boca de puta para que lo hagas…- Entonces es cuando se caen los pantalones de Víctor y me retiro para mirarle con ganas y fiereza, sus poco sexys calzoncillos pronto dieron paso a esa polla gorda que ya había tenido el placer de recibir´, abriéndome de piernas y con mis dedos de agujero, con un hilo de voz solo pude decir: – Jédeme viejo…- Por un momento mi cordura me dijo que dijera que se pusiera condón.

    Pero, ufff con que ganas apunto a su polla y me taladro, fue tan bruto que empecé a gritar agarrándome como podía a la mesa, haciéndome casi daño, mientras el me agarraba de mi cintura- Siiii joder, sigue, hostia puta… -(perdón cuando follo suelo ser muy mal hablada jajaja) No es que tardase mucho antes de correrme por primera vez, aunque seguía recibiendo castigo por lo que empecé a temblar por el gusto y mi voz se distorsiono, lo que causo mucha risa a Mario. Que había estado retirando los trastos de la mesa, todavía con las convulsiones provocadas por el placer me hizo tumbarme dejándome a la altura de su polla al tener la cabeza boca abajo mirándola directamente en el otro lado de la mesa y no pude más que gritar: – Quiero comérmela joder…- Ni siquiera hizo ademán de contestarme, sino que me puso la polla en mi boca que devoré gustosa, mientras Víctor no paraba de joderme.

    Los minutos pasaban y me sentía en el cielo. No es que no hubiera hecho tríos antes… mi novio tenía la opinión que había que explorar cosas porque sino la pareja bla bla bla… aunque también me dijo de hacerlo con sus amigos y yo como idiota pues agachaba la cabeza (y otras cosas) porque estaba enamorada de él… en fin. Pero vamos, con gente extraña, mayor, en un puto poblacho que no me conocía ni dios y encima… es que se les daba muy bien.

    Mientras me lo hacían no paraban de decirme de todo, bastante fuerte y eso me ponía muy perra. Es más en cierto momento quite una de mis manos de la polla de Mario y puse las dos en el pecho poniéndolas en forma de corazoncito. Lo que hizo que se quedarán parados un momento y me preguntó Víctor, todavía con la polla dentro de mi: – Pero ¿Qué coño haces?- Mario informo: – Creo que está haciendo un corazón con las manos…- Gracias a que me dejaron ese momento de respiro pude quitarme su polla de la boca y les confirme: – Lo es, es que creo que me estoy enamorando de …-Y cogiendo carrerilla dije: – Vuestras pollas, par de cabrones. ummmm jodeeer- Eso último lo dije porque Víctor volvía a machacarme en esa posición durante un rato mientras que Mario me miraba. Entonces extrañada le pregunte a Mario entre gemidos y resoplidos: – ¿No me vas a dar polla?- Al poco note como el viejo estaba a punto de correrse sin condón lo notaba mucho más.- Oyeee hazlo fuera ¿No?- Pero seguía: – Víctor, te estoy hablandooo- Entonces note como el semen entraba dentro de mí. El cabrón del viejo se había corrido dentro. Sacando su polla, mi coño empezó a sacar su corrida que no era mala de tamaño- Estas cosas hacen sentirse a uno joven.- Iba a decirle algo para que no me ignorarse

    Pero entonces Mario me agarro la cara y la dirigió hacía él mientras me decía de forma malévola: – Te advertí que podía pasarte esto putita, aquí haces lo que nos de la gana y…- Su cara se quebró un poco al verme sonreír: – Pero qué…- Entonces le empecé a pajear mientras le decía suavemente: – Ya lo sé, joder, es para poneros más a tono. Pero dejad que baje del sofá, que quiero daros algo por la cena.- Como pude baje de la mesa y me puse a cuatro en el sofá, mientras Víctor se sentaba delante de mi y yo le ronroneaba, Con Mario mirándome empecé a menear el culo: – Sabes que has estado pensando en taladrarlo desde que lo has visto ¿No? Pero si no es el caso, tengo otro agujero esperando que lo revientes…

    Agarrando con mi mano la polla de Víctor empecé a mamarla para poder saborear su corrida. Lo que agradeció bastante. Ni siquiera mire hacia atrás, solo noté como se ponía detrás de mí y una de sus manos acaricio uno de los carrillos de mi culo. Arqueé mi espalda con antelación esperando recibirle, pero en vez de eso me dio un fuerte azote que caí me hace darle un mordisco al pobre Víctor. Luego mi otra nalga fue castigada, y así una y otra vez, pero cuando hacía ademán de volverme el arreaba más fuerte y le decía a Víctor que me sujetará. Entonces empezó a joderme el coño con firmeza con dos de sus dedos ásperos y cuando estaba a punto de tener algo volvía a atacar mi culo con su mano.

    Terminé por recibir de nuevo la carga de Víctor en mi garganta, y finalmente parecía dispuesto a hablar. Me dolía el culo de la hostia, pero estaba tan cachonda que más que enfado me salió casi un gemido: – Joder, Mario ¿Qué te ha dado?

    Entonces noto su polla cerca de la entrada de mi culo, pero en vez de sentirla dentro de mi solo anda jugando con ella: – Sabes putita, he hablado con mi padre y la verdad es que Marcos ya tiene una edad que se estrene… Y nadie mejor que tú que tienes experiencia para que se le quite la tontería al crío ¿Me entiendes?- Me quedo flipando ¿Estos cabrones se creen que soy una puta de verdad o qué? Pero en ese momento también andaba jodidamente mojada, pero no soy tan gilipollas para no preguntar: – Pero ¿Qué edad tiene?- Víctor se ríe, observe que todavía andaba en pie de guerra… joder con las pastillas: – O sea, te estas jodiendo a gente que como mínimo te dobla la edad y me vienes con melindres?- La verdad en ese momento con la polla de Mario rozando la raja de mi coño me costaba responder, por lo que no le solté nada.

    Mario siguió hablando como si nada, mientras ponía su polla en la entrada de mi culo y presionaba poco a poco lo que me hizo morder los labios: -Pues eso, viene el viernes por la tarde y te lo envió a tu casa. Lo condones corren de mi cuenta. Si me haces ese favor, ya te haré alguno mujer… O te pago por las molestias- la polla seguía sin entrar del todo y me estaba volviendo loca. Por lo que con uno de esos pensamientos lucidos de los que te arrepientes horas después, pensé que lo único que iba a conseguir es enfadarlo. Siempre podía mandar a la mierda al crio o a las muy malas salir por coche o lo que fuese. Pero la verdad, es que en ese momento me sentía una puta barata, con el culo reventado a azotes, con una polla dentro de mi culo… y joder como lo estaba gozando. Y solo le conteste un sí. Entonces empezó a joderme el culo mientras miraba yo a Víctor, su cara de vicio y especialmente a su apetitosa polla.

    Mientras me jodía el culo con dureza me seguía preguntando, al parecer le excitaba: – ¿A follarte a mi hijo?- mi cabeza acabo apoyada en la pierna de Victor mientras mi mano castigaba mi coño, al ser mi culo violado de esa forma, lo necesitaba: – Síiii- No pude más y me corrí como una perra, pero el seguía dándome: – ¿A cobrar como una puta por tus servicios?-Por inercia chille un sí, antes de que notara como él se corría dentro de mi culo.

    Estuvimos un rato enganchados así en silencio con Victor descansando. Fui yo quien rompí el silencio: – Joder que intenso.- Entonces note como la polla de Mario salía de mi agujero y me daba un beso tierno en uno de mis carrillos doloridos: – Un trato es un trato, te pagaremos bien, que quiero que sea el regalo del chaval.- Ahora con la mente más clara me daba más cuenta de lo que había prometido. Pero Victor se levanta: – Anda vamos a la cama y así cuando estemos reventados nos dormimos allí… no, yo me quedo a dormir y tú a tu antiguo cuarto, que para eso es mi casa y quiero tener cerca a este culo cuando me levante.- Acepte que me acariciase el culo, mientras que Mario le picaba al viejo con que no sabría ni por donde empezar, el también se puso de pie y me ayudo a incorporarme. Ya volvía a estar caliente y tenía más ganas de recibir caña.

    Acompañada por ellos dos, subimos al piso de arriba, donde digamos que pase una noche muy divertida, pero también agotadora. Pero eso es otra historia que quizás cuente luego. ¿Aunque os gustaría saber que pasó en el bar del pueblo o con el hijo de Mario antes?… Espero comentarios. Besos.

  • Mi novia es manoseada y le cumplo su primera fantasía

    Mi novia es manoseada y le cumplo su primera fantasía

    Cómo ya saben y si leyeron mi primer relato yo tenía una novia de 19 años, bonita, piel blanca, pechos pequeños y un culito formadito, el cual a muchos chicos les gustaba. Su primera vez fue conmigo a los 18 y no tenía tanta experiencia en esto a pesar de que conmigo ya lo había hecho algunas veces, aparte de también haberme sido infiel con su amigo en una fiesta que es un relato que ya conté anteriormente.

    A pesar de su infidelidad y haberme gustado verla con otro, seguía con ella por el deseo que nos teníamos, incluso lo volvíamos hablar y nos excitaba que terminábamos haciendo el amor. Un día hablando por chat excitados por la conversación caliente que teníamos nos empezamos a masturbar y enviarnos videos, mi novia me dijo que conmigo se había hecho más sexual y no podía creer que hacía estas cosas y le gustaba, por la excitación que sentía le pregunté directamente, si tenía alguna fantasía sexual y me dijo que quería saber cómo se hacía un trío y experimentar, aunque lo haría no teniendo novio.

    Me preguntó a mí de alguna fantasía y me imagino por la excitación del momento le dije que me gustó ver a mi novia con otro así que puede ser esa. Me gustaba imaginármela con otro, pero no sé qué pasaría si la veo en la cama con otro chico que no sea yo. De pronto me dijo que también su fantasía podía ser dejarse manosear con mi consentimiento con alguien mientras yo veía y eso me excito mucho más.

    Pasaron los días y mi novia me volvió hablar del tema, pensé que solo había quedado ahí o por el momento de excitación que tuvimos ese día, no fue así y me dijo que quería experimentar su fantasía, yo le dije que me lo pensaría porque igual me daba morbo verla con otro. Decidí aceptar y estaba algo nervioso por lo que podía pasar, mi novia igual porque nunca habíamos hecho estas cosas, pero me aseguró que solo quería que un chico la manosee y hasta practicarle sexo oral y yo la vea haciendo eso obvio esto si era con mi consentimiento.

    No sabíamos con quién, así que mi novia me dijo que podía ser con un chico de la universidad, yo ya sabía que algunos le escribían con otras intenciones y tenía chicos de sobra atrás de ella. No quería que sea con algún desconocido, aunque la idea de alguien de la universidad era riesgosa. Empezó hablar con un chico llamado Cristian tenía 23 años con conversaciones un poco hot al punto de ella enviarle una foto en tanga negra frente al espejo la cual el respondió diciéndole que se veía muy buena, mi novia lo invitó a su casa, él contesto si no decía nada su novio y claro ella le dijo que había confianza conmigo con estas cosas.

    Cuando llegó el Cristian, yo me quedé en el cuarto y mi novia le dijo que yo estaba dormido, pero habíamos planeado dejar el celular en un lugar en videollamada para poder ver todo lo que sucedía. Se sentaron en el mueble de la sala, mi novia estaba con un short pequeño, por debajo un tanga blanca y una top, Cristian no perdió tiempo y se le lanzó al cuello, buscando poco a poco los labios de mi novia hasta besarla de forma apasionada, yo me estaba prendiendo ver la forma que se besaban, mi novia no dudo en masajearle el pene por encima del pantalón, mientras él le manoseaba las nalgas, decía lo buena que las tenía y lo tanto que deseaba agarrarlas.

    Se le montó encima en ningún momento él quitó las manos de sus nalgas y siguieron los besos en el cuello, boca y en los pechos. Cristian la levanto se sacó el pantalón y le bajó el short hasta por la rodilla quedando en tanga ella y él en bóxer, la empujó sobre el mueble quedando algo inclinada y empezó a frotar su pene contra las nalgas de mi novia, mientras le metía las manos en los senos y en la vagina. Me empecé a masturbar por la excitación que sentía al ver cómo otro manoseaba a mi novia.

    Mi novia estaba tan excitada que empezó hacer movimientos más fuertes con sus nalgas y le dijo que se sentía rico su pene y quería probarlo, Cristian se desnudó dejando ver su cosa que era grande y gruesa, enseguida le quitó la top y se la pasó por la tetas, mi novia le agarró el pene y se lo metió en la boca, chupando y masturbándolo con la mano a la vez, Cristian le dio un par de nalgadas, luego aparto la tanga y le metió los dedos en la vagina, mi novia empezó a gemir cada vez más por como lo hacía Cristian hasta que logró hacerla venir, mi novia no dejaba de chuparle el pene hasta que se corrió en su boca, se fue al baño a votar el semen que tenía. Regreso se volvieron a besar y mi novia le dijo que tenía un rico pene y ni decir lo rico que era sentir sus dedos adentro y como la masturbaba.

    A decir verdad ya no aguantaba la excitación pero ocurrió algo que no estaba en los planes, no todo había quedado ahí, Cristian se paró volteó a mi novia y le dijo que se lo quería meter, la sorpresa fue que mi novia le dijo que se ponga un condón, quería sentir el pene de Cristian adentro de ella, le aparto la tanga y tenía dificultad para entrar ya que su cosa era gruesa, le bajó toda la tanga, mi novia se abrió las nalgas y Cristian agarrándola de la cintura le metió el pene en la vagina por completo, mi novia gimió de placer, mientras estaba con el mete saca, ella decía que no pare que la siga cogiendo, lo cual me hizo tomar una decisión al estar viendo cómo Cristian penetraba a mi novia, bajé a la sala y él se separó rápido.

    Le dije que siguiera cogiéndola, mi novia se puso en cuatro mientras Cristian le daba por su vagina yo me saque mi pene y se lo metí en la boca, me lo chupaba riquísimo, busqué un condón, cabe recalcar siempre que cogíamos me ponía condón por el miedo de ella solo por atrás sin nada, bueno y luego cambiamos de posición, yo sentado y ella encima mío mi pene entró de una porque Cristian la había dejado bien abierta, él se sacó el condón y le dio otra mamada.

    Algo que me puso a mil fue cuando mi novia me besó y me dijo: gracias mi amor por cumplir mi fantasía de hacer un trío, Cristian lo hace bien rico y quisiera sentir su pene todo grueso en su culo, quiero sentir dos penes adentro a la vez. Yo le dije a él que se lo metiera por su culito, puso la punta de su pene sobre el ano de mi novia y poco a poco se lo metía, mi novia no aguantaba y le decía despacio, hasta que terminó todo adentro, empezó a moverse le rebotaban las nalgas y Cristian dijo son la nalgas más ricas que me he cogido, mi novia gritaba de placer como una loca y me dijo que sentía que le iban a romper el culo, nunca había hecho un trío y peor ser penetrada por dos a la vez, de pronto me vine en el condón y al rato Cristian se vino adentro del culo de mi novia, nos levantamos vi como le chorreaba el semen que tenía, nos empezamos a vestir Cristian se fue y mi novia se acostó en el mueble de lo cansada que la había dejado esa tarde de sexo.

    Al final fue un error haberlo hecho con alguien que ella conocía de la universidad porque hubo otras veces que ella y Cristian tuvieron sexo a escondidas, luego de que mi novia y yo terminamos me lo confesó con detalles y terminó embarazada de Cristian que es otra historia que contaré más adelante.

  • Familia ardiente (parte 3)

    Familia ardiente (parte 3)

    Para entender mejor este relato deberán leer las dos partes anteriores.

    Esta vez mi familia y yo decidimos probar algo diferente, queríamos que nuestro placer aumentara, por eso mismo decidimos invitar a mi primo favorito de nombre Manuel tiene 22 años y después de mi hermano él es el más guapo de la familia, tiene el cabello negro con algunos pelos de color rubio y unos bonitos ojos verdes.

    Lo recibí en mi habitación vestida solamente con un camisón que se apretaba a mi cuerpo y dejaba ver mi trasero.

    El vino directo a besarme y nos dimos un apasionado beso hasta que mi hermano decidió interrumpir.

    -Por lo visto te encanta besar a mi novia- le dijo riéndose.

    -Me fascina hacerle otras cosas como darle mucho placer, además conozco su cuerpo de memoria- respondió Manuel haciendo referencia a todas las veces que nos acostamos.

    -¿Ustedes se han acostado?- nos preguntó Martín.

    -Lo hicimos muchas veces y lo seguimos haciendo- le respondí.

    -¿Hace cuánto?

    -Hace un año- le confesé a mi hermano y para que no siguiera preguntando le di un beso en la boca a él también.

    Luego le contamos al primo Manuel como se había desarrollado todo esto y que era lo que hacíamos con nuestra familia.

    Él solo dijo que quería unirse.

    -Ya vengo, voy a buscar a los demás- dijo Martín y se fue de mi habitación.

    Yo y Manuel nos empezamos a besar otra vez, nos quitamos nuestras ropas y cuando el resto de mi familia ingreso él y yo ya habíamos cogido y yo tenía su semen en mi vagina.

    Manuel se quedó maravillado y sorprendido de ver a todas las demás desnudas.

    -Por fin voy a poder coger con todas mis primas- dijo.

    -Necesitábamos más hombres y tú eres el indicado- le respondió mi hermana Azul y luego se sentó a horcajadas sobre él y Manuel empezó a chuparle sus senos.

    Mi hermana Violeta al ver semen en mi vagina, se acercó a mí y me dijo:-Nada me gusta más que chupar una vagina que este llena- me abrió mi vagina con los dedos y empezó a lamberla en la parte donde estaba lo que ella quería.

    Yo le tome la cabeza a mi hermana Violeta y empecé a hacer movimientos con mi cadera como a ella le gustaba.

    Azul ya se encontraba clavada en la pija de Manuel mientras él la tenía fuertemente tomada de sus nalgas para que ella pueda cabalgar más rápido y sus senos se movían contra la cara de nuestro primo.

    Mi padre y mi hermano le estaban haciendo una doble penetración a mi madre, mi padre la estaba embistiendo por el trasero y Martín estaba debajo de ella embistiéndole su vagina, luego de unos minutos cambiaron de lugar, pero la siguieron penetrando los dos a la misma vez y por como lo hacían la iban a hacer acabar rápido porque a mi mamá ya le estaban temblando las piernas de tanto placer.

    Violeta deja de lamber mi vulva, pero esta vez fui yo la que me coloque encima de ella, empiezo a frotar mi vagina contra la suya creando una unión húmeda y perfecta entre nosotras dos, agarro sus pechos para empezar a masajearlos.

    -Aprendiste muy bien- me dice.

    -He aprendido de la mejor- le respondo refiriéndome a ella, me inclino y le doy un largo beso en la boca.

    Azul y Manuel siguen cogiendo, pero ahora mismo él la está penetrando por su trasero, puedo ver como la toma de la cintura y le da unas ruidosas nalgadas, están teniendo un sexo muy duro y delicioso.

    Martín y Anselmo eyaculan al mismo tiempo dentro y fuera de mi madre, en resumidas palabras, la están bañando en semen mientras ella los recibe con una gran sonrisa de satisfacción.

    Estoy unos minutos más haciéndolo con Violeta, noto su humedad encima de mi vagina y nos separamos dándonos un último beso.

    Manuel eyacula dentro del culo de Azul mientras ella da sus últimos gemidos.

    -Siempre he soñado en cogerme bien duro a mi tía- dice Manuel y pone a mi madre de costado mientras la toma de su abdomen y la empieza a penetrar, ella eleva una pierna para hacer más profunda la penetración.

    Mi hermano viene hacia mí y me da un húmedo beso en la boca con mucha lengua demostrándoles a todos que yo soy su chica.

    -Mi amor- me dice, yo le enredo la cintura con mis piernas y él me empieza a penetrar.

    -Extrañe sentirte dentro de mí- le respondo antes de empezar a gemir.

    -Ven a sentir la verga de tu papá- le dice Anselmo a Violeta.

    Ella levanta sus piernas y las pone en sus hombros.

    -Dame duro papi- le dice mi hermana con su voz más sensual, luego de unos minutos el atractivo Anselmo está penetrando con mucha dureza la vagina de su hija tal como se lo pidió.

    Azul se estaba recuperando de la fuerte cogida que le dio Manuel, sacó su vibrador de su bolso y lo coloco en el centro de su vagina para relajarse.

    Manuel ya estaba embistiendo el trasero de mi madre y con una de sus manos libres le acariciaba su carnosa vulva.

    Lo atrape a mi hermano con mis piernas, él se quedó dentro de mí por un par de segundos.

    -Eyacula dentro cariño- le pedí, se relajó y me volvió a llenar la vagina con su semen.

    Yo y Martín empezamos con nuestros besos aun cuando su pene seguía adentro, pero la voz de mi padre nos desconcentró.

    Giramos la vista hacia un costado y vimos que Violeta estaba montada encima de la pija de Anselmo de espaldas a él y ella se acariciaba la vagina frenéticamente mientras pedía a gritos que le diera cada vez más fuerte.

    -Azul, usa tu vibrador con tu hermana- le dijo mi padre.

    -¿A qué potencia?- Pregunto Azul.

    -A la máxima potencia de todas, quiero que mi hija se corra a chorros- le respondió.

    Azul hizo lo que mi papá le pidió y Violeta empezó a gritar cada vez más fuerte.

    -Ay papi- gritaba.

    Anselmo la agarro fuertemente del abdomen y la penetro más rápido que nunca hasta que las piernas de Violeta empezaron a temblar y ella eyaculó dejando todo mojado.

    Luego mi padre hablo en susurros con mi primo Manuel y sin previo aviso mi hermano tenía en la boca la verga de nuestro primo.

    -Chupásela rico y cógete a tu hermana- le dijo mi padre.

    Yo me monte encima de la verga de Martín mientras él le acariciaba con la lengua el pene a Manuel.

    -La chupas tan rico como Martina- le dijo, mi hermano tenía la boca llena de verga y se ve que eso le gustaba mucho, así mismo no se olvidaba de penetrarme.

    Después de unos segundos sentí algo duro entrando en mi trasero y me di cuenta de que era la verga de mi papá que estaba empezando a embestirme.

    Pasamos así unos minutos hasta que sentí un líquido caliente dentro de mi trasero, Manuel eyaculo dentro de la boca de Martín y algunas gotas de semen sobresalían de sus labios, le di un beso de lengua a mi hermano para saborear la corrida de nuestro primo y le lambí las comisuras de su boca con deleite, luego lo besé a Manuel y así terminamos todos.

    El resto de mi familia se fue a sus respectivas habitaciones y yo me quedé con Martín y Manuel a solas en mi dormitorio.

    -Ha estado increíble, me he estado perdiendo algo tan delicioso mucho tiempo- me dijo Manuel.

    Le puse ambas piernas en los hombros a mi primo y le pregunté:-¿Seguimos?

    El acepto y empezó a embestirme. Las horas que quedaban de esa tarde me las pase haciendo el amor con mi hermano y con mi primo hasta que se hizo de noche.