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  • Mil ojos de las azoteas

    Mil ojos de las azoteas

    -¿Qué te parece? -preguntó Jack con entusiasmo al abrir la puerta.

    Era la primera vez que me invitaba a casa a comer. Llevaba tiempo hablándome sobre un pequeño tesoro que había encontrado en su nueva casa y tenía que enseñármelo. Cuando llegué, aquel viejo piso no me dio la sensación de albergar tesoros y, mientras él terminaba la comida, miraba de reojo por las esquinas tratando de averiguar de que se trataba. Terminó de cocinar y nos repartimos platos, cubiertos, la comida y una neverita con bebidas y salimos nuevamente a las escaleras de la comunidad para subir hasta el último piso. Allí había una puerta de chapa y cristales rotos, claramente mal encajada, de estas que tienen truco para abrirlas. Se peleó con la llave, la empujó a la vez que la levantaba y realizaba extraños movimientos, ya bien estudiados, ¡et voilà! Por fin ese tesoro del que me había hablado.

    -¡Guau! -dije riéndome, con cierta sorna, pero satisfecha con “su tesoro”.

    Rodeada de edificios cuatro y cinco plantas más altos, la azotea de Jack quedaba escondida entre hormigón, pero con unas vistas impresionantes a toda la costa de la ciudad. Había montado allí su humilde jaima con unas telas viejas, un sofá destartalado del que preferí no saber su origen y una mesita baja. Escudriñé con la mirada, di un gesto de aprobación y me pasó una cerveza. Para ojos de muchos aquello sería una cutrez, pero para dos pobres diablos como nosotros aquello era un verdadero tesoro. Brindamos con nuestras latas de marca blanca como si fuera un gran reserva y nos pusimos a devorar la comida como perros hambrientos.

    Cuando tuvimos la barriga llena, nos escurrimos en el sofá, satisfechos y preparados para una larga digestión en el pequeño y precario paraíso. Tomándome la confianza que pensaba tener, me desabroché el pantalón del vaquero y me remangué la camiseta, enseñando barriguita. Mi anfitrión, viendo lo dispuesta que fui, desabrochó su cinturón y siguió mi ejemplo.

    Desde las altas ventanas de sus vecinos, que nos vigilaban como atentos centinelas, se escuchaba el ruido del fregar de los platos, de las familias viendo la tele en la sobremesa y a algunos rezagados que llegaban a casa ahora y aún estaban preparando los cubiertos. El sol y el calorcito del verano que se acercaba apretaban bien, pero las telas de la rudimentaria jaima y la brisa marina, que llegaba lo suficiente para dejar su olor y regular la temperatura, convertían aquel humilde rincón en uno de los mejores sitios para estar a esas horas.

    Nos fuimos dejando caer y el sopor de la digestión comenzó a hacer su efecto. Casi dormida, me escurrí por el respaldo del sofá hasta que el cuerpo de Jack me frenó. Al notar mi peso caer, estando ya batido en duelo con Morfeo, se recolocó y me echó el brazo por encima para que no quedara aplastado entre mi cuerpo y el sofá. No se si de manera intencionada o no, con esa mano que quedaba sobre mi costado desnudo empezó a hacer unas agradables cosquillitas a las que respondí con suaves caricias en su barriga. Encontrándonos los dos en estado de letargia, el suave mecer de nuestras manos se envalentonó y emprendieron estas viajes más largos: la suya exploró mi cadera, la mía se adentró en su camiseta, con idas y venidas cada vez más largas, llegando hasta su pecho en una dirección y hasta su pantalón desabrochado en la otra.

    Hacía varios minutos que había dejado el sopor atrás y los viajes de mi mano fueron totalmente conscientes tras los descubrimientos que ocultaba el pantalón. Una risilla muy corta, pero reveladora, y unos dedos cada vez más juguetones confirmaron que no era la única que había despertado. Ya estaba bien de viajar por hoy. Planté mi mano sobre su hinchado paquete y toqueteé bien, sin revelar aún su contenido. Su mano respondió deslizándose firme desde mi cadera, pasando por mi barriga, como si me galoparan caballos salvajes por mis adentros, buscando la entrada a mi camiseta, hasta llegar al sujetador.

    Agarré su polla, me agarró una teta. Tiré del calzoncillo hacia abajo y quedó frente a mí su nabo grande y bien tieso. Un temor me acechó en ese momento, pues las ventanas parecían cientos de ojos clavados sobre nosotros. Divisé arriba y abajo, de izquierda a derecha. Se escuchaban los mismos ruidos de familias comiendo y viendo la tele. A esas horas no hay nadie mirando por las ventanas. Eso creí o quise creer, da igual, ya estaba decidido. Me metí la polla en la boca, el corazón me latía a mil; no tardó en sincronizarse con el torrente sanguíneo de las venas de su nabo. Era hora de comerse el postre.

    Me reincorporé y puse toda mi dedicación en esa mamada. Parecía que seguía poniéndose más grande y más dura aún y su tamaño empezaba a atosigarme. Me la saqué, la agarré con una mano mientras cogía aire y contemplé. ¡Me encanta, joder!

    En ese momento, Jack aprovechó mi despiste para abalanzarse sobre mí, tumbándome de nuevo en el sofá, comiéndome la boca con la misma ansia que comimos minutos antes. Tan centrada estaba en ese beso que no me di cuenta de lo que tramaba y, cuando entraron esos dedos por mis bragas, solté un gemido que se tuvo que escuchar en toda la manzana. Los sonidos de las ventanas parecieron apagarse. Frenamos los dos y buscamos asomado a alguien que nos hubiera escuchado; pero el muy cabrón, aunque suave, no paraba de dibujar circulitos en mi clítoris.

    No aguanté más de tres segundos, ¡suficiente comprobación! Devolví el golpe y me abalancé yo ahora sobre él. Quedó recostado al otro lado y yo, a cuatro patas sobre el sofá, volví a por mi postre. Jack resoplaba conteniendo los gemidos, sin olvidarse de echar un vistazo a las ventanas de vez en cuando. Estando yo centrada en la mamada, estiró el brazo hasta mi culo, me bajó los pantalón y, con esfuerzo, llegó como pudo hasta mi coño. Tenía dudas, tenía vergüenza. Muchos ojos a nuestro al rededor, pero no aguantaba más. Saqué de un tirón bragas y pantalones juntos, hice un chequeo rápido de mi coño y, al ver que estaba empapada, no dudé más.

    Me escupí en la mano, le agarré la polla, tanteé el camino y ¡ufff!, la gravedad hizo el resto. Sentí un calambrazo por todo el cuerpo que confirmaba que la polla está bien adentro. En ese momento, me costó moverme, sobrepasada por el calambre de placer; ni abrir bien los ojos podía. Jack parecía decidido a echarme un cable: metió las manos bajo la camiseta (la cual no me quité por precaución)y, abriendo bien las manos, me agarró para ayudarme a marcar el ritmo. Poco a poco, sin que me soltara, empezaba a encauzar la situación. Nos mordimos la lengua tratando de ahogar nuestros gemidos, pero el chapoteo de mi coño y el choque de mi culo sobre sus muslos nos delataba. Me dio absolutamente igual y, ya que había cogido el ritmo, no pensaba recatarme ahora.

    Conservé la camiseta por precaución, pensé, pero él bien que podía quitársela. Y así hice. Se la arrebaté con violencia, contemplando al instante cada rincón de su pecho, agarrando bien sus hombros desnudos sin dejar de trotar sobre él. Pensé después que, aunque tuviera que conservar la camiseta, el sujetador también podía ir fuera. Nada más hacerlo, sus manos se volvieron locas amasándome los pechos a la vez que levantaba la cintura, clavándomela en el cielo de la boca.

    Las voces de alerta de nuestras cabezas cada vez tenían menos autoridad. No le bastó con amasármelas y tuvo que levantarme la camiseta, esa que estaba empeñada en conservar como seguro, y me devoró las tetas con la misma pasión con la que le comí momentos antes la polla, sosteniéndolas en peso con las manos como si fueran dos preciados melones. Aprovechamos para respirar, bajamos el ritmo y nos miramos a la cara. La golfería se había adueñado de nuestros rostros, nos retorcieron las facciones y sudábamos como cerdos. Seguía estando guapísimo.

    Me puse a tope de nuevo, sin avisar. Cerró los ojos, gozándolo, y sus manos se volvieron locas por mi cuerpo. Un pequeño gemido se escapó de nuevo, haciendo que mi compañero abriera los ojos y, con una ligera sonrisa, me pidiera que tuviese cuidado. De verdad que quería hacerlo, de verdad que lo intenté. Cerraba la boca y apretaba los dientes, luchaba contra mi ser, pero no había manera. Un grito de gozo, un grito de verdad, se escapó por mi garganta y, acto seguido, escuchamos el ruido de una persiana abriéndose.

    Eché mi cuerpo contra el suyo, buscando una cobertura contra el respaldo del sofá, como si el enemigo nos disparara. Escudriñamos las fachadas, en busca del curioso tras las ventana. Nuestros corazones iban a explotar. ¡Nos habían visto seguro! Ya no había teles sonando ni sonido de cubiertos en la mesa. Demasiado silencio.

    Pero también demasiada lujuria.

    Seguimos escondidos tras la trinchera, sabiendo que, si alguien nos espiaba, nos podría ver igual, pero no paramos de besarnos, de tocarnos, de masturbarnos el uno al otro. Estando los dos tumbados, él tras de mí, alcé una pierna, agarré su polla sin mirar y le indiqué el camino. No tardó en coger ritmo y nuestras preocupaciones se disiparon una vez más. Me dejé hacer, me dejé disfrutar y que me disfrutaran. Ahogaba mis gemidos, pero no podía cerrar la boca ni ocultar una fuerte y profunda respiración que me delataba. Una de sus manos, que no habían soltado mis pechos pese al cambio de postura, se encargó ahora de sostener mi pierna en alto y aquello fue la señal. Sus embestidas se hicieron más fuertes, más profundas. Yo, privada así de toda obligación, me zambullí en el placer que sentía y mi mente desapareció de aquel lugar. Fueron solo unos segundos en los que no veía ni escuchaba nada, en los que no sabría decir si contuve mis gemidos o grite como una loca. La bomba del orgasmo estalló y me dejó rota, mi cuerpo pesaba cien veces más, pero me sentía volando. Fueron solo unos segundos, hasta que caí de golpe sobre el lugar que había abandonado, recordando todos los ojos que nos vigilaban. No sabía si había gritado o no, pero eché corriendo la mano a mi boca para encerrar cualquier sonido que pudiera salir de ella.

    Vi en ese momento a mi compañero, ya con la polla fuera y pajeándose para acompañarme en el camino del orgasmo. Me giré para estar de frente a él, pegaditos. Acerqué mi mano hasta su miembro, pidiéndole el testigo. Me lo pasó y, tras unos breves segundos meneándosela con fuerza, sentí en la barriga los chorros de semen caliente. Nos besamos como guarros, sin decir una palabra y con los ojos brillantes de placer. De repente, se escuchó el ruido de un televisor; después otro y otro, y decenas de vecinos haciendo vida rutinaria, como si los estuvieran encendido a todos de golpe. Nos reímos y nos abrazamos, mientras por mi mano goteaban las gotas de su polla que aún no había soltado.

  • Memorias de un Dom: Minerva

    Memorias de un Dom: Minerva

    Pasaron exactamente cuarenta y cuatro minutos desde que la última persona había abandonado las oficinas de aquella torre comercial, por lo cual me encontraba completamente solo, bajo una luz cálida y tenue en mi escritorio de ejecutivo.

    El portero electrónico sonó con perfecta sincronía a la hora que se lo había indicado. Pulsé el botón que le daría acceso al edificio y procedí a buscar un par de copas para llenarlas con un exquisito Malbec de buena cosecha que tenía guardado para ocasiones especiales en pos de celebración, y este caso no era una excepción. Las redenciones eran tan dulces como las notas de ciruela, cereza y mora que ofrecían el vino que había servido.

    La puerta principal estaba entreabierta, y el camino hasta mi ubicación ella ya lo conocía de memoria, así que me dispuse a esperarla en la comodidad de mi acolchonado asiento. Cuando su figura se hizo presente en el umbral de mi oficina, la sensualidad de las curvas que exponía su vestido estaba a tono con la fragancia que inundó el lugar.

    —Has sido puntual, Minerva. Eso me agrada en demasía —dije mirando fijamente el color esmeralda de sus ojos que parecían destellar ansiedad.

    —Me gusta complacer sus pedidos, Mi Lord —repuso con una tímida sonrisa.

    —Toma asiento, por favor —respondí al mismo tiempo que le indicaba la copa situada al borde del otro lado del escritorio.

    El marfil de su piel contrastaba a la perfección con el vestido negro de seda fría, el mismo que con antelación había aprobado para esta reunión. Compensaba su acotada estatura con unos tacones de ocho centímetros que parecía dominar a la perfección, lo que le agregaba un toque de elegancia a su porte.

    —Antes que nada, quisiera pedirle disculpas por lo que ocurrió la última vez. La situación creo me superó por completo y… —Cesó sus palabras cuando le indiqué silencio con mi índice posado sobre mis labios.

    —No me sirven las palabras, Minerva. Solo confío en los hechos, ya sabes eso de mí —repuse luego de unos segundos vacíos que lograron incomodarla aún más—. Hoy podrás tener tu redención, no me importa nada más allá de eso. ¿Entendido?

    —Sí, Mi Lord —respondió y acto seguido tomó la copa que acercó trémula a su boca pintada de carmín.

    —Estás de acuerdo con que todo esto va a suceder bajo tu consentimiento, ¿verdad?

    —Lo estoy, Mi Lord —repuso con voz suave.

    —Verás, Minerva. Cuando indico orden alguna es porque con antelación pude tomar en cuenta en mi mente acerca de los riesgos y posibles percances que pudiese esta ocasionar, no necesito que me des explicaciones de absolutamente nada, sé lo que hago. —Giré para mirarla a los ojos, los cuales me seguían mientras me levantaba para ir al ventanal de mi oficina—. El morbo y el riesgo tienen lazos muy estrechos, y la confianza que depositas en mí debe demostrarse dejándote guiar. En una sesión avanzada no prestaré atención a otras palabras que no sean las de seguridad para detenerme, ¿comprendido?

    —Tiene usted completa razón, Mi Lord. —replicó con marcado arrepentimiento.

    —Quiero me repitas las palabras de seguridad que acordamos.

    —Amarillo para informarle me estoy acercando a un límite de incomodidad o dolor y usted pueda decidir si proseguir o no y cómo hacerlo, y Rojo para indicarle que deseo que se detenga al no soportar alguna práctica en concreto.

    —Buena chica. —La miré con una leve sonrisa en mis labios—. Bebe un poco más, por favor.

    Mientras ella obedecía saqué mi móvil para controlar la música que iba a dar el contexto adecuado al momento en esa habitación. B.B. Coleman solía ser una apuesta que nunca podía fallar.

    —Me resulta interesante poder aventurarme en ese miedo por sobre tu exposición íntima y a la vez ese morbo causante de sentirte completamente vulnerable ante alguna mirada impertinente —proseguí.

    Extendí mi mano para que ella se acercase también al amplio ventanal mientras corría por completo el cortinado. La vista que nos ofrecía la noche era inmaculada. Estaba compuesta por luces centelleantes de todo tipo y las ventanas que se iluminaban de forma esporádica en los edificios cercanos.

    —Mira, Minerva. Toda esa gente siguiendo una rutina, tantas historias de amor, engaño, odio y tantas horas insípidas, las cuales podemos ver de alguna forma, mientras nos imaginamos como esas personas llevan a cabo su existencia. ¿No lo ves curioso?

    —Lo es, Mi Lord. Siempre me llamó la atención la forma en la que usted ve el mundo, está siempre un poco más allá.

    —Solo es cuestión de perspectiva y un poco de imaginación para terminar de conformar el cuadro del que con tanta ilusoria certeza solemos llamar realidad.

    Sostuve la mirada en sus profundos ojos verdes por unos segundos para contemplar el destello de fascinación que ofrecían ante mis expresiones. Me acerqué a unos centímetros de sus labios solo para corroborar la entrega, entonces pude sentir la tensión de sus músculos mientras rodeaba su cintura con mis manos, lo cual indicaba en parte sus nervios y su excitación.

    Ella estaba completamente a mi merced, pero aun así no cedí ante su explícito deseo por mi boca y en cambio, me separé para encender las luces blancas que iluminaron toda la oficina. Ella sabía lo que estaba a punto de suceder y por eso mismo mi sonrisa se hizo más amplia.

    —De rodillas —ordené aun dándole la espalda y ella obedeció sin objeción alguna.

    Me acerqué a ella lentamente mientras desprendía mi pantalón y sacaba con sensual pausa mi miembro completamente erecto ante su mirada sumisa.

    —Lo más curioso de todo este panorama, Minerva. Es que nosotros también formamos parte de ese conjunto de historias de ventanas que ofrecen un poquito de su historia ante la mirada indiscreta de algunos, ¿logras entenderlo?

    —Sí, Mi Lord —replicó luego de un leve jadeo por mi acción de acariciar su rostro maquillado tan elegantemente por todas partes con la rigidez de mi miembro.

    —Ellos no saben nada acerca de nuestra historia, no saben de nuestro acuerdo, no conocen quién es Max y cómo lo engañas conmigo cada vez que así lo requiero. No saben lo puta que eres, ni lo sádico que yo puedo llegar a ser. Pero aun así, pueden juzgar a su manera a un hombre vestido de traje y una hermosa mujer dándole una buena mamada.

    Ella siguió mis tácitas indicaciones y comenzó a devorar mi verga como si no la hubiese probado en años, lo cual me indicaba que el morbo le estaba ganando a sus miedos esta vez.

    Tomé su acomodado cabello con fuerza para embestir su boca de manera violenta para arruinar de la mejor manera su delineado mientras le saltaban las primeras lágrimas.

    —Ahora seguramente nos están viendo dos o quizás tres personas, Minerva. Quizás alguno pueda pensar que eres una zorra buscando un buen ascenso, o una secretaria puta que me brinda un poco de aire ante una ofuscada rutina. —La saqué de su boca por completo y la tomé por su cuello para que me mire—. Ninguno nos conoce, pero pueden ver lo puta que eres, Minerva. ¿Es eso lo que te calienta? ¿Qué vean lo bien que puedes mamarla y lo mucho que lo disfrutas?

    —Sí, Mi Lord. Me calienta mucho.

    —Así me gusta —repuse mientras le daba un par de cachetadas en su rostro.

    Volví a coger su boca por unos segundos más hasta que las arcadas se hicieron más intensas, entonces me separé de ella para buscar la botella de vino en el escritorio. Se la extendí y la obligué a beber todo lo que pudiese.

    También acerqué una de las sillas y la puse lo más cerca del ventanal. La tomé con fuerza del brazo y la puse de pie. Luego saqué sus pechos por fuera del escotado vestido y lamí sus pezones de forma frenética. Acto seguido la puse de rodillas con la silla, ofreciendo sus pechos al ventanal y arranqué la diminuta tanga que traía para que dejase expuesta toda su humedad.

    Me saqué la corbata y la puse alrededor de su cuello para tomarla como una perra se merece, luego llevé mi verga bien lubricada por su saliva a la entrada de su palpitante vagina y la penetré profundamente para sentir el infierno que ella llevaba dentro.

    —Ahora todos pueden ver tus pechos y lo mucho que te gusta que te maltraten, maldita puta.

    —Ay, sí. Me encanta —replicó entre gemidos

    La embestí con fuerza mientras no soltaba la corbata que rodeaba con firmeza su cuello. La empujé una y otra vez mientras con una de sus manos se apoyaba en el grueso vidrio del ventanal, ofreciendo una caliente escena para aquel que pudiese fijarse en esa ventana iluminada en particular.

    —Dime cuánto lo disfrutas, puta de mierda —le dije con voz gruesa.

    —Mucho, Mi Lord. Ah, me voy a venir —contestó con voz entrecortada.

    Mis movimientos frenéticos continuaron sin cesar mientras sentía como todo su cuerpo convulsionaba ante el inminente placer de un intenso orgasmo, lo que me calentó tanto que me llevó a inundar su vagina con mi semen.

    Nos quedamos en esa posición por algunos segundos, mientras le quitaba mi corbata y besaba su espalda. Ella aún tenía algunos espasmos por la intensidad de su orgasmo.

    —De ahora en más, cuando yo te diga que vas a disfrutar algo, no vas a hacer otra cosa que asentir, ¿comprendido?

    —Sí, Mi Lord —repuso ya más consciente de la situación mientras guardaba sus pechos y desviaba la mirada del panorama por un dejo de vergüenza que le volvía en ese momento.

    —No te vas a limpiar, y te irás sin ropa interior. Sabes el lugar y el horario de nuestro próximo encuentro. Durante la semana te voy a indicar la vestimenta, ya que será una sesión de cuatro horas.

    Ella asintió mientras se reincorporaba con la mirada baja.

    —Minerva, ¿estás bien? —pregunté con voz más calmada.

    —Sí, Mi Lord. Lo he disfrutado mucho, ¿usted?

    —En demasía, te has redimido, pequeña.

    —Gracias, Mi Lord.

    Terminamos la botella de vino y ella luego de arreglarse un poco en el baño se fue. En su vida de mujer casada no disponía de mucho tiempo libre, pero el morbo y sus particulares deseos siempre estaban bien atendidos por su ardiente amante, en secreto, su amo.

  • Iniciando a mi esposa (2)

    Iniciando a mi esposa (2)

    Hola a todos, espero que el primer relato acerca de P le haya gustado, espero sus comentarios de todos los que lo lean.

    Les reitero que todas las historias aquí plasmadas por mí, serán 100% reales, son vivencias en carne propia.

    En el relato anterior acabé diciéndoles que le intercambié la panocha ya pelona de mi en ese entonces novia P, por su hermoso culo y suculenta boca. Inmediatamente le compre un consolador transparente bestial debe haber medido unos 30 cm de largo y unos 5 cm de circunferencia (por cierto, en cierta ocasión ya casados mi esposa mandó a su hermana por algo a la casa y ella se topó con la bestia, inmediatamente le habló a mi esposa a decir que si eso se lo metía por ahí, como dicen las mujeres, a lo que ella trato de negarlo pero no le quedo otra más que decir que yo era un cerdo). La verdad la cerda es ella, cerda y puta, como nos encantan a los hombres.

    Les tengo que contar que desde que conocí a p siempre le dije que quería que se la cogiera alguien más, mucho mejor algún amigo, conocido o incluso algún familiar mío o de ella. Obvio al principio siempre me decía que estaba loco, pero acabo sucediendo lo que yo le dije muchas veces.

    Pero eso es más adelante. Ahorita es el como la fui transformando en la puta que es hoy en día. Al no dejarme que la cogiera por esa rica panocha que tiene blanquita y con los labios muy discretos y rositas y con un olor divino, eso no quiere decir que no hiciéramos nada, 69, cogerla por el culo, y mamadas de verga que hoy sé no solo por mi, si no por los afortunados a lo que ya se las mamó que es toda una experta, zorra y perra para ese vicio.

    Se la come toda, te la lame divino, te lengüetea el culo y lo mejor de todo, es que se los puedes aventar donde tú quieras; en la cara él sus tetitas en su culo y obvio en la boca. Es una come mecos.

    La fresa de mi esposa que sigue y seguirá siendo fresa es una puta y lo mejor es que seguirá siendo eso una perra.

    Continuará.

  • Confesiones 3: La roomie

    Confesiones 3: La roomie

    Mi novia renta un amueblado junto a su amiga. Algunas veces la visito y las cosas se suben de tono en su cuarto, pero nunca me deja que lo hagamos por miedo a que se entere la casera y la corran. Como le queda a unos pasos de la facultad y el precio está muy bien, ha sido la única cosa con la que nunca ha querido tentar su suerte.

    Yo vivo del otro lado de la ciudad porque trabajo a las afueras y ella sólo acepta quedarse cuando no le toca ir a clases al día siguiente. Más de una vez hemos visitado algún motel porque ya no aguantamos las ganas y no podemos quedarnos en mi departamento. La amo por ser tan tierna, siempre se pone nerviosa de que nos vean entrando o saliendo, pero bien que le cuenta todo a su roomie.

    Ellas se conocieron ahí mismo, pero terminaron haciéndose buenas amigas. A veces nos acompaña a pedas y en general, es una chava alivianada, aunque siempre anda en su pedo. No es raro verla disociarse en un rincón o verla bailar toda rara y de repente, cohibirse al darse cuenta que la están viendo. Mi novia es bajita y un poco redondita, es morena y de cabello corto, usa lentes y a veces se pone de contacto. Su amiga es muy delgada y le saca unos centímetros, pero tampoco es una garrocha, tiene la piel pálida y el cabello teñido de rojo le cae por debajo de los hombros y siempre viste de negro o verde militar. Digo, no es fea, pero la verdad nunca me hubiera fijado en ella.

    Un día, después de dejar a mi morra en su salón, me marca para pedirme que le lleve un fólder con fotos que se le habían olvidado en su cuarto. Eran para su examen y había que llevárselas antes de que terminara la clase, regresé para que me diera la llave y me lancé corriendo. Estaba cerca pero sí eran unos 15 minutos a pie, otros 15 de vuelta y apenas tendríamos margen de 5 minutos antes de que se acabara la clase.

    Llegué todo bofeado, entré y fui directo a su cuarto y cuando abrí la puerta, me fui a la mesita a lado de la cama y agarré el fólder. Cuando al fin tuve chance de respirar, me di cuenta. Su roomie estaba acostada en la cama, tenía una mano en la pucha y la otra apretaba la tanga de mi novia en su cara. Me di la vuelta y le pedí perdón sin parar mientras cerraba la puerta tras de mí y salí hasta las escaleras a terminar de agarrar aire. ¿Qué había pasado? Me llegó un mensaje, preguntándome que si ya lo había encontrado, le respondí que sí y volví a lanzarme de vuelta a la facultad.

    Casi se me sale el corazón del pecho, pero pude lograrlo. Me tiré al suelo afuera de su salón mientras en mi mente no dejaba de hacerme todo tipo de preguntas. Cuando revisé mi celular, tenía llamadas perdidas y varios mensajes, era la roomie. No leí todos, pero ya me imaginaba lo que decían. Le dije que no iba a contarle a nadie, ella debió haber visto el mensaje porque dejó de mandarme más.

    Fue apenas un instante, pero no pude sacarme de la cabeza la idea de que esa tipa estaba en el cuarto de mi novia, dedeándose con su tanga en la cara. Nunca pensé que fuera lencha, pero pronto empezó a hacerme sentido que nunca le había conocido algún novio. Cuando nos volvimos a ver, quise actuar normal, pero ella se la pasaba evitándome al grado de que mi novia nos preguntó abiertamente qué pasaba. Le inventé que había visto a la roomie resbalarse en medio de la calle y que por eso andaba chiveada, ella me siguió el cuento y mi novia se rio con la mentira.

    Pasaron los meses, poco a poco, la tipa iba tratándome como antes y en secreto, le hacía señas cuando veía una morra guapa, como si fuera un bato más. Ella sólo se sonrojaba y aquello me divertía. Llegué a preguntarle por mensaje muchas cosas, primero decía que no era lesbiana, luego dijo que tal vez era bi y al final, dijo que a veces les gustaban más las mujeres que los batos. Le pregunté si le gustaba mi novia y hasta llegué a molestarla con que le mandaría nudes de ella, pero luego ella me mandó una foto de ambas en tanga, supuse que en su cama. Estaban cubiertas de arriba, pero la roomie le estaba agarrando las chichis a mi vieja. Eso me prendió.

    Ya en confianza, ella me decía que sí le excitaba mi novia, pero que era algo más “platónico”, mis huevos. Nunca le mandé las nudes de mi novia, pero un día le mandé un audio de una vez que nos grabé cogiendo. Dejó de responderme un rato, así que me imagino que se manoseó oyéndolo. Fuera de eso, la traté como una amiga… o bueno, un amigo, porque nunca me había llevado así con una mujer. Una de tantas veces que la molesté con viejas que pasaban cuando estábamos los tres, la obligué a confesarle a mi chava que también le gustaban las morras. Ella se lo tomó bien en frente de ella, pero cuando estábamos fajando rumbo a mi depa, me dijo que ya lo sospechaba y por más que quise que me diera detalles, ella no me contó por qué.

    Pasaron unas semanas, todo normal. Seguía haciéndole bromas a la roomie y ahora podía molestarla frente a mi novia, que era un plus. Pues bueno, un buen día, estando los dos solos, empezó a sacarme el tema de los besos de tres y esas cosas, luego de los tríos y orgías… según decía, aquello no lo entendía y decía que era “too much” para ella. Pero a mí se me hacía medio raro todo eso, porque no me soltó una o dos veces nada más. Por otro lado, mis conversaciones privadas con la roomie se reducían a mandarnos memes o reels, uno que otro picante, pero nada más.

    Se acercaba el cumpleaños de mi novia, la roomie y yo le organizamos una fiesta chica en un bar, aunque pronto llegaron sus compañeros de salón y en corto empezó a salirse todo de control. Había mucho mala copa en su bolita y llegados a un punto, decidimos salirnos del lugar. Estábamos algo tomados, pero todavía lúcidos y como ninguna quería entrar a otro bar o ir a un antro, paré un taxi para que la otra se fuera al amueblado y después pediría otro para que los dos nos fuéramos a mi departamento. Pero mi novia la detuvo y dijo que era muy temprano, que quería ir a festejar a otro lado.

    Un poco fastidiados, la acompañamos a otro sitio, luego a otro… así hasta que nos dieron las 4 y nos negaron la entrada al cuarto lugar al que íbamos a ir. Ni siquiera nos quedábamos más de media hora, ningún lugar le parecía a la cumpleañera. Eso sí, se la pasó anunciando que era la festejada y se tomaba cuanto trago de cumpleaños le ofrecían y yo, por la vergüenza de irnos sin pedir nada más, les dejaba propinas a los meseros antes de salir, hubiera sido mejor comprar una botella y ponernos pedos en mi cantón, pensé.

    Su meta era ponerse peda y lo logró. Era muy tarde y se me hizo peligroso que la roomie se fuera sola a casa, así que los tres fuimos a mi sitio. Para entonces, ya se nos había bajado nosotros dos y me tocó cargar a mi novia en la espalda mientras subíamos las escaleras. No tuve corazón para mandar a dormir a la otra al sillón, así que le dije que le tocaría dormir junto a ella en la cama.

    —Eso sí. Nada de manoseos, ¿eh? —le dije en broma.

    Al día siguiente, la bella durmiente amaneció con cruda y fuimos a curarla mientras la roomie aún roncaba. Una vez reanimada, me confesó que se espantó de verla junto a ella y yo le dije lo que le había dicho antes de dejar la puerta del cuarto abierta (por si las dudas) y nos reímos. Regresamos con tacos para la susodicha y después de una charla amena, se fueron juntas a la casa temprano.

    Yo había planeado un finde para coger a gusto y se lo hice saber por mensaje. Ella dijo que también se había quedado con ganas y le dije que pasaría por ella en la noche, pero me dijo que esperara al martes, estaba en temporada de exámenes y tenía que reponerse de la cruda todavía.

    El día llegó y le avisé que me esperara afuera de su casa, pero ella me dijo que se le había hecho tarde y que mejor nos viéramos en un motel que a mí me quedaba bastante cerca, lo cual se me hacía muy raro. A la hora señalada, me presenté y di el número de cuarto, me dieron acceso y estacioné el carro solo, era raro. Abrí la puerta y ella estaba usando lencería negra, el cuarto tenía muchos espejos en el techo y las paredes. Empezó a sonar música en las bocinas de la habitación, vinculadas a su celular y entonces se hincó sobre la cama y me extendió los brazos.

    Aquello era una sorpresa para mí, nunca habíamos hecho nada similar y mientras besaba su cuello y hombros, ella me susurró que esa noche le daría su regalo de cumpleaños. Bajé por su barriguita y me recibió una tela transparente con abertura en la zona a donde mi lengua fue a parar. Me puse sus piernas sobre los hombros y le comí la cuca como acostumbraba. Unas manos se posaron en mis hombros y casi me da un infarto del susto.

    Vi la piel pálida, las piernas delgadas, lencería roja a juego con el cabello largo… y su cara sonrojada. No podía creérmelo, ella me hizo a un lado con gentileza y en un parpadeo, ocupó mi lugar entre las piernas de mi novia. Ella se mordía el labio y me lanzó una mirada pícara mientras me pedía sentarme a su lado. Sacó mi verga, que estaba ya dura y empezó un sube y baja al tiempo que me explicaba: aquella no era la primera vez que esa chica le comía la raja y el plan era hacer esto en su cumpleaños, pero se puso nerviosa y se puso a tomar para darse valor. La otra no sabía nada, pero ya le había confesado que quería hacer un trío con nosotros.

    Yo pensé que su plan era hacer equipo conmigo para complacer a mi novia, pero pronto me hicieron comprender mejor la situación. Mi chica le dio la indicación y aquella boca pasó de su panocha a mi verga, se levantó y se colocó detrás de su amiga. La mano en su nuca la obligaba a metérsela hasta el fondo y la mantenía así un rato antes de soltarla y volver a empujarla.

    —Estuvimos practicando con dildos. Le enseñé cómo te gusta que te la chupen.

    En efecto, pronto sentí los movimientos de lengua que mi novia solía hacer cuando me la mamaba. Se notaba que era inexperta, me confesó que sólo había tenido sexo con un bato en secundaria y nunca más había estado con un hombre; pero estaba haciéndolo bien. Los ruidos que hacía al atragantarse no hacían más que prenderme aún más.

    Mi novia se puso a su lado y se puso a lamer los labios de su compañera, luego se unió la otra lengua y tras acabar ese beso, ambas se pusieron a comerme la verga. Estaba soñando, era algo que veía en porno pero nunca había pensado en hacerlo. Me vine en la cara de ambas, la de lencería negra le comió la cara a de rojo y me limpió el rifle. La roja se levantó y ambos nos sonreímos con algo de pena, la negra la vio y le dio una nalgada que la sacó del trance. Le extendí la mano y al ver la aprobación que tenía de mi novia, se acercó a mí.

    Nunca hubiera imaginado que debajo de toda esa ropa negra y holgada que usaba se ocultaba semejante par de tetas. Le temblaban bajo el bra con cada paso que daba y eso me puso a babear. Mi chica tenía unas naranjitas apetitosas, aquellas eran un par de melones y quise llevármelas a la boca. La de negro se me abalanzó del otro lado y comenzó a desvestirme con impaciencia mientras mi rostro estaba embarrado en el pecho de su amiga. Fui sacándolas sin quitarle el bra, la neta me prendía verlas con ese conjunto. Luego me fui a las de mi chica, más chicas pero igual de ricas. Una desvistió a la otra y gracias a los espejos, no perdí detalle de lo que cada una le hacía a la otra.

    Al cabo de un rato, pude volver a la carga y aunque me fui directo a mi novia, ella acomodó a su compañera boca arriba y se sentó sobre su cara, viéndome y guiando mi verga a la cuca de quien le estaba comiendo nuevamente la suya. Estaba apretadita, apenas y podía avanzar al principio, pero era más profunda que la de mi morra y al cabo de poco, pude entrar y salir sin problemas. Me puse sus pies de aretes y besé a quien tenía frente a mí.

    La pelirroja se vino y la morena fue a lamerle el clítoris mientras me pedía seguirle dando, con lo que conectó un segundo orgasmo y esa fue mi señal de sacarla y se la ofrecí a la boca que ahora al alcance. Pasaba de uno al otro, saboreaba como si aquello fuera un manjar y entonces yo quise probar. En efecto, el sabor era familiar pero distinto, más sutil que el que acostumbraba beber.

    Ahora el turno de la otra, su panochita estaba muy bien lubricada y me recibió sin esfuerzo, apresándome con sus piernas mientras la otra recobraba la consciencia. Al acercarse y besarse, obedeció y era ahora ella la que se sentaría sobre la cara de mi novia. Estaba deshaciéndose de placer, su cara volvía a estar roja y esos labios me tentaron a sellarlos. Lo que le faltaba de saber mamar lo compensaba con saber besar, esa lengua tenía vida propia.

    Estaba por venirme cuando mi chica pidió que aguantara e hizo que su compañera se hincara de nuevo frente a mí y me pidió que le llenara la cara de leche. Ella misma fue quien ordeñó mi verga hasta que los hilos blancos y gruesos surcaron ese rostro pálido. Aquella era una fantasía que le cumplieron, porque la pelirroja tenía los ojos y boca cerrada, esperando diligentemente a que la morena llegara a limpiarle la cara. Aquella tenía una sonrisa de oreja a oreja, fue apenas el inicio de la noche.

    Lo hicimos dos veces más, en ambas me vine dentro de mi novia. Nuestra acompañante tenía especial predilección por ella, aunque también se dejaba querer por mí y lanzó unos gemidos de antología la última vez que se corrió, de nuevo con mi verga dentro. Acabamos molidos, por un momento creí que nos quedaríamos toda la noche, pero olvidaba que estábamos entre semana. Las llevé a su casa y las besé a las dos al despedirnos, se me hizo lo más normal.

    A partir de entonces, tanto ella como mi novia empezaron a mandarme fotos y videos de lo que hacen ambas cuando se quedan solas. Llegamos a hacerlo en mi departamento y sólo una vez nos aventuramos a hacerlo en el cuarto de mi novia, cosa que jamás se repitió. Ahora las salidas con ambas ya no se sienten como si hubiera un “mal tercio”, creo que jamás se sintió así, pero es mejor poder agarrar teta y culo a la amiga de mi novia de vez en cuando. Y sí, ha mejorado bastante a la hora de chuparla.

    Ahora mi novia y yo estamos comprometidos y estamos ahorrando para la boda, pero sobre todo, para la luna de miel. Ya lo platicamos y nos consta que en las camas matrimoniales cabemos los tres.

  • Sexo público en Spa (I)

    Sexo público en Spa (I)

    Como ya podéis imaginaros de otros posts, yo vivo en Europa. Hay cosas buenas y malas… el clima frío y las pocas horas de luz son algunas de las desventajas. Por contra, la gente vive la sexualidad de una manera más abierta. Yo vivo en una pequeña localidad donde aún se utiliza mucho Facebook. Para comprar y vender, anunciar negocios o hacer preguntas en grupos de expatriados…

    Esta vez os voy a hablar de Cedrine. Conocí la existencia de Cedrine por casualidad, mientras pasaba rato en FB, me salió la recomendación de un masaje tántrico cerca de donde yo vivía. Cedrine era la propietaria de ese lugar. Era una mujer muy sensual y hermosa, una silueta de infarto, delgada, pelo largo y unas tetas que harían la delicia de cualquier hombre…

    Rápidamente, inspeccioné sus fotos y comencé a investigar… Primero, aprendí que eran los masajes tántricos y a decir verdad… me gusto lo que leí. Masajes sensuales, que buscan la libertad sexual a través de la estimulación de zonas erógenas y/o sexuales… sonaba muy bien y poco a poco me metí en foros locales para saber más sobre el lugar.

    El centro de Cedrine tenía muy muy buenas referencias, sus clientes la amaban y pronto descubrí que el masaje se hace totalmente desnudas ambas partes. Mi imaginación empezó a volar, tan solo imaginarme a una mujer como Cedrine haciéndome un masaje desnuda me producía unas erecciones inmensas.

    Comencé a seguirla y a observar las fotos que subía, algunas veces podía observar como Cedrine no llevaba sujetador… Yo disfrutaba intentando ver más de lo que había e imaginarme su cuerpo totalmente desnudo… me ponía cachondo… pequeñas cosas que me servían para darme “alegrías”.

    Nunca me atreví a más… soy una persona muy muy tímida y me costaba mucho tomar ese paso. En varias ocasiones tome mi teléfono decidido a contactarla para reservar un masaje… mi cuerpo se excitaba, mi respiración se aceleraba, me ponía muy muy caliente… tanto que me daba miedo defraudarla y lo dejaba ahí.

    Un domingo cualquiera por la mañana, decidí irme a un spa de la localidad. Debo deciros, que aquí los spas son distintos a los que conocemos… en el norte de Europa la gente acude desnuda a estos lugares. Se usa una toalla o albornoz para las saunas o zonas comunes, pero en el resto de actividades (jacuzzi, piscinas…) es obligatorio ir desnudo.

    Suelo ir a horas tempranas porque no me gusta estar desnudo enfrente de otra gente. El público mayoritario son hombres mayores con gran barriga que les tapaba el pene… y pocas veces se puede ver alguna mujer con buen cuerpo.

    Yo me metí con mi toalla en la sauna y al poco, veo por la ventanilla la silueta de una mujer con toalla blanca anudada por encima de sus senos pasar. La mujer después de echar un vistazo decide abrir la puerta y entrar…

    Yo al ver su cara, rápidamente me di cuenta de quien era, ¡¡¡era Cedrine!!!

    No sabía que hacer… un sudor frío recorrió todo mi cuerpo mientras ella entraba y tomaba asiento diciéndome:

    – “Bonjour!!”

    Yo educadamente le devolví el saludo… estaba petrificado. No sabía qué hacer y después de unos minutos me decidí a preguntarle:

    –“Eres Cedrine, ¿verdad?”

    Con una gran sonrisa, me contesto:

    – “si soy yo!! ¿¿Nos conocemos??”

    Tímidamente le contesté:

    –“Si… te sigo en tus redes sociales”

    Sorprendida y quizás con un poco de miedo preguntó:

    – “¿Que redes sociales? ¿Te refieres a los masajes?”

    –»Si claro… un día en FB tu página me apareció recomendada…»

    Poco a poco le di contexto de cómo la conocí, podríamos decir que le conté la historia que os acabo de narrar unas líneas más arriba… En minutos hablábamos de la ciudad, los masajes y de cómo mi timidez me impidió visitarla…

    – “¡No me puedo creer que seas tan tímido! Un hombre en sus 30, alto, guapo, fuerte, con buen trabajo y con acento extranjero sexy… ¿a que le tienes miedo?” me decía mientras guiñaba el ojo y sonreía.

    Al poco, el reloj de arena de los 15 minutos llegaba a su fin y me preguntó:

    – “Bueno ya hemos acabado nuestra sesión aquí, ¿vamos a otro lugar?”

    Yo acepté y una vez fuera le pregunté:

    –“A dónde quieres ir?”

    Como si fuera lo más normal del mundo, ella respondió:

    – “¿Qué te parece el jacuzzi?”

    ¡Obviamente acepte sin dudarlo! Pero empecé a darme cuenta que iba a verla completamente desnuda! La charla tan agradable que habíamos tenido de amistad, ¡¡no me había dejado pensar en nada sexual!!

    Llegando al jacuzzi y con gran timidez, me quité la toalla y rápidamente me metí dentro para no ser visto. Era un jacuzzi pequeño, como para 2 o 3 personas no muy grandes.

    Me acomodé y pude ver cómo se quitaba la toalla quedando completamente desnuda. Simplemente lo describiría como el cuerpo perfecto que todo hombre desearía tener en su cama. Pude verle sus pechos duros y turgentes, con areolas perfectas y unos pezones que invitaban a ser chupados. Sus piernas eran una delicia, bien tonificadas al igual que su cuerpo, un tatuaje muy sensual en su lado izquierdo y un coñito delicadamente depilado… que invitaba a ser comido por mi boca.

    Como no podía ser de otra forma, entró en el jacuzzi de una forma muy sensual. Como en cámara lenta, observe como la piel tostada de su pie derecho entraba delicadamente en el agua, bajando las escaleras introdujo su pie izquierdo y poco a poco se agacho mientras el agua cubría sus coñito y sus pechos…

    Estaba ilusionado, pero a la vez sentía mucha vergüenza. Bromeando ella dijo:

    – “Déjame espacio!”

    Yo puse mis piernas todo lo que pude al lado derecho del jacuzzi. El espacio era reducido y el contacto físico era inevitable, pero yo intentaba que no sucediera. Entonces ella prosiguió:

    – «¡No te lo tomes en serio, fue una broma! ¡Te quitaba yo esa timidez rápidamente!»

    Poco a poco seguimos charlando… mi timidez también desaparecía gracias a que ella jugaba lanzándome agua mientras bromeaba. Yo la correspondía, mientras permanecía alerta de sus movimientos para poder ver su cuerpo. De vez en cuando, las olas generadas por nuestros movimientos me regalaban sus lindos pezones.

    Ella se daba cuenta y no hacía nada para taparse. La situación me ponía cachondo, agua caliente, completamente desnudos, el contacto de su fina piel, su cuerpo de infarto…

    Me sentía cada vez más cómodo con ella y de vez en cuando intentaba subir el tono de la conversación:

    –“No sabes cuantas veces he soñado ir más allá contigo…”

    Ella no se cortaba, y bromeando mientras se tocaba el pelo replicaba:

    – “ah sí? Explícame lo que quieres decir con ir más allá” al terminar la frase, me sacaba la lengua para bajar la tensión.

    La situación me sobrepasaba y apenas podía responderle, así que intentaba no responder:

    –“nada, nada…”

    – «Sabes? Me llena de ternura tu timidez…» decía con voz dulce para continuar «pero me congratula ver como poco a poco te la voy arrancando…»

    Seguimos jugando, y en un momento dado le mostré mi largo pie izquierdo, poniéndolo casi en la cara. Jugando, ella hacía que lo apartaba y me decía:

    – “mmmm ¿lo tienes todo en la misma proporción?”

    Mi timidez, no me dejaba responder y creé unos segundos de silencio que ella aprovechó para sacar su pierna izquierda y ponerme su pie en mi cara también. Yo le mordí sus lindos dedos del pie con perfecta pedicura… En un movimiento rápido y sincronizado, ella recogió su pie para no ser mordido y lo pasó por encima de mis piernas a la vez que yo me colocaba entre las suyas.

    Nuestras piernas estaban entrelazadas, ella abierta de piernas, ligeramente flexionadas por fuera de las mías. Mis piernas también abiertas, un poco más estiradas, y con mis pies cerca de sus caderas y glúteos.

    No podía ver nada por la espuma del agua, pero automáticamente mi pene se puso bien duro de pensar que ella estaba ahí abierta de piernas, completamente desnuda, a escasos centímetros de mi polla.

    Entonces le dije de forma pícara:

    – “ahora estamos más cómodos” mientras le sacaba la lengua

    Ella reaccionó diciendo:

    – “ah sí?” Mientras me lanzaba agua a la cara.

    Seguimos hablando por un rato en esa posición, yo comencé a acariciarle y a masajear suavemente los pies y las pantorrillas. Ella exclamo:

    – «Me gusta esta sensación en la que soy yo la que recibe el masaje y no la que lo realiza…»

    Se relajaba, echaba su cabeza hacia atrás, cogía respiración y la volvía a expulsar… me encantaba esa vista del escote de sus pechos. Estropeado la magia del momento, vi su momento de debilidad y le lancé agua sobre su cara. Ella lo interpretó como una señal de guerra y comenzó a echarme agua mientras se erguía sacando los pechos del agua.

    Yo me intentaba defender y trate de inmovilizar sus manos con las mías. Ella intentaba hacer fuerza, por lo que se incorporó más para usar el peso de su cuerpo y hacer más fuerza… Esa posición me dejaba ver una bonita visión de sus tetas .

    Mi pene no había tocado su cuerpo, pero tenía que estar a milímetros. Seguimos jugando, mientras me decía:

    – “¡Déjame abusón! ¡¡Te vas a enterar!!”

    En ese momento, me incorpore flexionando un poco mis piernas atrayendo sus caderas a las mías… pasó lo inevitable… Simultáneamente sentí cómo la punta de mi pene chocaba con su coño a la vez que ella ponía una cara de asombro mientras hacía un ruido de sorpresa…

    Yo le pedí perdón, y ella un poco sonrojada dijo:

    – “No te preocupes, es una grata sorpresa…”

    Cambiando rápidamente su cara, a cara de viciosa dijo:

    – “Sabes que estamos en una posición idónea para un masaje tántrico?” discretamente sumergiendo su mano en el agua tocó mi pene.

    Mi pene estaba muy muy cerca de su coño. Cargada de sensualidad, como no podía ser de otra manera, muy delicadamente subía y bajaba su mano mientras me miraba fijamente con su boca entreabierta humedeciéndose el labio inferior con la lengua.

    Se la veía muy excitada, su pecho se inflaba y desinflaba fuertemente a la vez que se escuchaba el ruido de sus exhalaciones e inhalaciones violentas mientras seguía acariciando mi polla.

    Algo se le pasó repentinamente por la cabeza, cuando sin decir palabra, se levantó, rozando sus tetas por mi cara y poniéndose de pie también restregando su coñito en mi cara…

    Se giró y me dice:

    – “Vamos! ¡Necesitamos una ducha!”, Como en una película, salió del agua sensualmente moviendo las caderas dejándome ver sus glúteos tonificados.

    Atándose nuevamente la toalla sobre sus pechos, me observaba salir del agua, con mi pene bien erecto y horizontal al suelo… podía intuir que disfrutaba del espectáculo, ya que mordía el labio mientras yo me tapaba con la toalla.

    La seguí hasta la duchas de masaje. Eran cabinas individuales con puerta.

    Al llegar a la zona de duchas, nuevamente descubrió su cuerpo bronceado, yo copie sus actos dejando mi erección al aire otra vez. Nos metimos dentro, cerramos la puerta, pusimos el agua caliente y mientras ella me miraba a los ojos, comienzo a masturbarme muy lentamente con su mano derecha…

    El agua tibia caía sobre nuestros cuerpo. LEDs de diferentes colores nos iluminaban… rojos, amarillos… no podía resistirme por más tiempo, y la besé…

    Tenía vía libre, ella me había devuelto el beso… la apoye contra la pared e hice que mi grande y fuerte mano derecha se deslizara por su cuerpo buscando el coño. Comencé a acariciarlo superficialmente mientras sentía como lubricaba. Le abría poco a poco los labios, jugando haciendo círculos en su clítoris. Su mano izquierda rodeaba mi cuello mientras nos besábamos y masturbábamos.

    No tarde en penetrarla con mis dedos, estaba tan húmeda y caliente… en ese momento aprendí una importante lección de ella, lo más importante es relajarse y sentir el placer de tu cuerpo. Así hice, disfrutaba de sus besos, de nuestras manos derechas dando placer mientras nuestros sexos lo recibían, de las izquierdas jugando libremente acariciando el cuerpo del otro. Su mano izquierda clavaba sus uñas en mi espalda. Mi mano izquierda agarraba su culo y jugaba con sus pezones…

    Me concentraba en sentir cada detalle… estaba en trance. Saque mis dedos de dentro de ella, y sujete sus pechos para comenzar a besarlos y chuparlos con sensual delicadeza. Deje por segundos que mi lengua jugase con sus pezones, podía sentir el enorme placer que ella sentía al ponerse duros como rocas…

    Estaba decidido a darle todo el placer que estuviera en mi mano, seguí bajando mi lengua por su estómago plano y tonificado hasta su coño… empecé a lamerle lentamente, disfrutando como si de un helado se tratase… sintiendo su líquido caliente en mis papilas gustativas , abriéndole bien las piernas mientras ella accedía y ponía su mano derecha en mi cabeza…

    Podía sentir lo acelerada que estaba, sus respiración, podía sentir sus latidos en sus coño hinchado…

    No tarde mucho en introducir mi lengua bien dentro, ayudada por mis dedos. Degustando el sabor que salía de sus entrañas mientras intentaba darle el mayor placer posible.

    Ella lo estaba gozando y comenzó a gemir. Primero más suave para seguidamente elevar el tono cada vez más…

    Aunque no nos podían ver, estábamos en un sitio público y ese hecho rompió la magia del momento. Repentinamente ella separo mi cara de su coño y mientras me levantaba me dice: “no podemos hacer ruido aquí, déjame ser yo la que te de placer a ti”.

    Me beso a la vez que buscaba mi pene con su mano derecha y se puso de rodillas. Comenzó besándolo, nuestras miradas estaban conectadas.

    Pasaba su mano recorriendo de adelante a atrás con mirada lasciva. Yo me dejaba hacer, me concentraba en sentir sus salivas y sus besos en mi polla bien erecta. Mi pene estaba a tope… veía el agua caer en su cara, cuando decide meterlo en su boca.

    No retiraba su mirada de mí, pareciera que no quería perderse mi cara de placer… yo se lo agradecía, porque esa actitud me ponía a 1000. Ella sabía que tenía total control sobre mi… hubiera hecho cualquier cosa que ella hubiera querido.

    Seguía jugando con su lengua en la punta de mi pene, se lo metía en la boca usando sus labios y gesticulando con ellos. Le cogí su cabeza, con la mano le enredé y se la movía para ayudarla a chupar… ese sentimiento en mi polla, su cara de zorra con el rímel corrido por el efecto del agua, me puso a las puertas de la eyaculación y se lo hice saber…

    El agua se paró, pero ella continuó mamando tan placenteramente que lo inevitable estaba a punto de pasar… Cedrine lo sabía, así que mirándome abrió la boca y espero… un montón de esperma salió llenándole la boca y bañándole parte de su cara y los ojos…

    Jugó con el semen un poco y se lo tragó todo… aún le quedaban restos en su cara, así que recogió con su dedo lo que pudo y se lo llevó a su boca. Como una mujer con clase que era, se levantó dignamente y encendió el agua para limpiarse.

    Al terminar, dijo:

    – “No pienses mal de mi… esto no se lo hago a mis clientes cuando vienen a recibir un masaje» y continuo «Digamos que tú me has hecho sentir… especial…»

    Esas palabras me reconfortaron y me dieron confianza ¡¡no había decepcionado a Cedrine!!

    Ya más tranquilos y calmados, decidimos continuar con nuestro circuito e ir a la piscina

    Después de ligeramente tapar nuestras partes íntimas con la toalla fuimos a la piscina. El recinto seguía vacío, solo había una pareja joven en el jacuzzi donde nosotros estuvimos antes. Podía ver como el fijaba su vista en Cedrine mientras ella hacía lo propio conmigo. Parecía que esperaban un descuido nuestro para vernos desnudos.

    Recibimos bien esas miradas como un halago, así que bromeando le dije a Cedrine en voz baja:

    –“¿Nos habrán escuchado?” Cedrine se rio y aceleró el paso a la piscina.

    Ya a lo lejos, Cedrine me dice:

    – «Qué te parece si les hacemos un pequeño regalito a nuestros amigos?» así que dejando las toallas, nos exhibimos desnudos en la lejanía mientras nos besábamos fogosamente.

    Desnudos, nos sumergimos en el agua y cómo si fuéramos una pareja, comenzamos a jugar en ella. Intercambiar caricias, yo le mordía su cuello, nos abrazábamos, ella apoyando su cabeza contra la mía, nos besábamos…

    Una pareja normal…

    Agarrando mi cuello fuertemente con ambos brazos, rodeo sus piernas sobre mis caderas diciendo:

    – «Me siento muy cómoda aquí contigo»

    La bese y rápidamente nuestras lenguas se enredaban. Mi polla volvía a ponerse bien dura, mientras mis manos agarraban su duro culo y mis dedos se acercaban peligrosamente a su coño.

    Al poco, mi polla comenzó a pegar contra su cuerpo… ella supo rápidamente lo que la había golpeado y dijo:

    – “me pones cachonda…” seguidamente me dio un beso muy apasionado, y se fue nadando a otro lado de la piscina…

    Entre juegos no tarde en llegar a su altura y la hundí en el agua. Ella reacciono agarrando a mi cuello mientras yo la rescataba y me sentaba en un pequeño bordillo dentro del agua.

    La piscina estaba oculta por un muro y la otra pareja no podía vernos.

    La senté sobre mí con las piernas abiertas, mientras besaba su cuello y su espalda a la vez que mis manos jugaban con su coño. Girando su cabeza para mirarme, me dijo:

    – «Recuerda lo que te enseñe hoy, siente, es lo más importante para disfrutar» yo asentí con la cabeza

    Poco a poco comenzó a rozar mi pene en su coñito… buscando lentamente la entrada y metiéndoselo dentro. Se sentía muy a gusto, lo notaba muy caliente. Había soñado con esto mucho tiempo, pero… ¡¡la realidad era mucho mejor!!

    Pronto empezó a contornearse sensualmente, sus caderas dibujaban círculos que me hacía sentir en mi pene. Podía notar su respiración acelerada cuando le besaba el cuello, sus pezones estaban duros como piedras y yo los pellizcaba con mis dedos.

    Abría las piernas para recibir hasta el último milímetro de mi miembro dentro de ella…

    – “No es fácil encontrar hombres que transmitan tanto como tú” me confeso

    Podía sentir su calor rodeando mi pene, y me encantaba… pero para mi sorpresa, ella empezó a hacer fuerza con sus piernas y músculos vaginales. Una sensación placentera, pareciera como si aspirase mi pene con su coño. La verdad que estuve a punto de correrme dentro de ella en ese momento, pero pude de alguna manera contenerme concentrado en seguir sintiendo mi pene ser succionado dentro de ella. Yo la intentaba complacer acariciando su clítoris, tetas y pezones sin hacer mucho escándalo.

    ¡¡No podía creer lo que estaba pasando!! ¡¡¡Yo follando a Cedrine!!!

    Cedrine quería más, empezó a mover sus caderas fuertemente mientras hacía pequeños sonidos de placer. Yo levantaba mis caderas para meterle mi pene bien dentro.

    Recostada sobre mi, agarro mi cuello haciendo fuerza con la mano izquierda mientras llevo la derecha a su clítoris para masturbarse mientras la penetraba. Entones me susurro:

    – «no pares ahora por nada del mundo…» a la vez que empezó a gemir…

    Con mi mano derecha le tapé fuertemente la boca y la izquierda la puse en sus caderas para embestirla sin parar en esa posición semi tumbado.

    Parecía que la estaba forzando, pero no era el caso, los dos estábamos divirtiéndonos cuando comienzo a notar un líquido caliente salir de entre sus piernas propagándose por la zona… ¡¡Se había corrido!! ¡¡¡Había hecho que Cedrine acabase!!! ¡¡Estaba feliz!! Y aún muy cachondo…

    Cedrine se sacó mi polla y comenzó a nadar buscando una esquina de la piscina donde poder relajarse con las piernas abiertas bajando la temperatura de su coño. Su cara de felicidad y satisfacción me enorgullecía de lo que había conseguido.

    Buceando me acerqué a ella, cuando estaba justo a su lado saqué la cabeza para coger aire y me sumergí para chuparle un poco el coño, tanto como mi respiración me dejase…

    Al salir ella me abrazo, y me dijo al oído entre risas:

    – “Eres incansable?”

    Mi respuesta fue besarla, mientras introducía mi lengua en su boca dejando que jugase con la suya. Nuevamente volvió a abrazarme poniendo sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas rodeando mis caderas, atrapándome y sin dejarme salir (ni ganas que tenía).

    En ese momento comencé a morder el cuello de Cedrine cuando ella me susurro sugerentemente:

    – «Haz conmigo lo que quieras…»

    Agarrando bien su culo, la acomode cerca de mi pene. Podía sentir que estaba en la entrada de su útero. Quería hacerlo bien lento, poco a poco fui apretando su culo presionando contra mis caderas.

    Cedrine tenía cara de entrar en trance, y yo igual, sentía primero la presión en mi punta empujando a entrar, luego un calor intenso que la envolvía para poco a poco ese calor ir desplazándose por todo mi pene.

    Parecía una diosa, esa pedazo de mujer, con esa piel tostada del sol, abierta de piernas mientras la penetraba, empecé a hacer movimientos lentos mientras la presionaba bien contra mí para meterle el máximo de mi pene dentro…

    Agarre bien el culo de Cedrine y comencé a darle fuertes embestidas. Cada embestida, intentaba penetrarla más y más adentro…

    Veía las tetas firmes moverse arriba y abajo. Ella gemía mientras cerraba los ojos…

    Cuando me iba a ir se lo comuniqué a Cedrine, y ella reaccionó apretando fuertemente sus piernas contra mi diciendo:

    – “¡Lléname con tu esperma!”

    Yo automáticamente comencé a correrme cuando mi polla esta bien dentro de ella.

    Por unos segundos, seguí embistiendo a Cedrine, para entregarle hasta la última gota, mientras ella no relajaba y me exprimía el pene con los músculos de su útero.

    Mientras nos besábamos, ella relajaba su presión y yo lentamente sacaba mi pene.

    Cedrine me dijo:

    – “¡Gracias por el creampie!, eres de los poco a los que les he dejado hacer esto…”

    Exhaustos, salimos del agua y Cedrine me muestra el semen saliendo y bajando por sus piernas. Lo recoge con sus dedos, lo vuelve a meter dentro y mientras se metía el dedo en la boca para limpiarse me dice alégreme:

    – “¡todo para mí!”

    Camino del vestuario, nos despedimos diciéndome:

    – “Te atreverás ahora a venir a disfrutar de mis masajes?”

    Al entrar en el vestuario, me ducho y junto a mis cosas veo un papel con un número de teléfono.

    Pensando que era Cedrine, otra mujer contesta diciéndome: “Quiero que me folles como has hecho hoy en la piscina”.

  • La conocí en una entrevista (2)

    La conocí en una entrevista (2)

    Antes que nada quiero agradecer el tiempo que dedican a leer este mi segundo relato después de un año que había pausado la publicación de varios que tengo pendientes por publicar, por cuestiones de trabajo no los he sacado a la luz, espero que los disfruten al igual o más que los otros que ya he publicado.

    Continuando con el relato de Yesi, la bella chica que conocí en una entrevista de trabajo, paso unas semana después de lo sucedido con Alberto, habíamos continuado en contacto y un día me manda un mensaje pidiéndome el favor de llevarla a revisar una casa de su hermano que tenía en renta en la segunda ciudad más grande del estado, la habían desocupado los inquilinos que la ocupaban, por un momento pensé que esa era mi oportunidad de algo más cercano con ella, mi imaginación voló al pensar que iríamos a una casa vacía, lejos de nuestra ciudad de residencia, pero a la vez me venía a la mente la experiencia que pasó a Alberto con ella, lo menos que quería era meterme en problemas tóxicos por la calentura de un momento, ella me insistió en que le ayudara, le di el beneficio de la duda respecto a su extraño comportamiento tóxico a que ella necesitaba dinero y vio que con Alberto no iba a obtener nada, más que meterle la verga.

    Con esa premisa de poder apoyarla y disfrutar de la compañía de tan bella chica le dije que si la llevaría (Como ya les comenté en el relato anterior ese es mi gran defecto, no puedo negarme ante una princesa), no entendía porque me pedía apoyo, si bien ella podía ir sola o quizá con algún otro «Amigo», pero sería un buena oportunidad en una ciudad distante para disfrutar de tan hermosa compañía, así que quede de pasar por ella al otro día a su casa.

    No me creerían si les dijera que el outfit de ella para esa ocasión era impactante, con su edad y su físico casi cualquier prenda juvenil le quedaba perfecta (cabe mencionar que aquí donde vivo casi siempre hace calor ya que estamos en centro del país y si es primavera/verano el clima esta antojable para salir de la ciudad), cuando la veo acercarse hacia mí no puedo creer lo bella que se veía, traía una minifalda de tela ligera negra con estampados florales a medio muslo con vuelo, sandalias que permitían admirar su pies al natural con uñas limpias y bien cuidadas con un barniz acorde a su vestimenta, de su blusa algo muy ligero era una blusa de una tela translúcida de hombros descubiertos, y si… esa blusa permitía ver mucho de sus grandes tetas, traía un brasier de media copa que en algún momento pensé que iban a salir los traviesos ojos de sus nenas que eran retenidos por aquella prenda de encaje color blanco que dejaba muy poco a la imaginación.

    Ella sabía sacar provecho a su atributos, y desde que la vi ese día más desee el poder hacerle el amor a aquella hermosa y joven chica, yo traía las ganas a flor de piel, mi verga ya estaba más que húmeda de tanto segregar liquido preseminal casi al instante de ver su atuendo y al sentarse a mi lado y cuando nos saludamos en su llegada con un beso en la mejilla, ahí mismo la hubiera robado un beso y poseído cuando sentí el contacto de nuestros rostros para ese saludo coloquial de beso en nuestras mejillas puedo decir que sentí un shock eléctrico que me puso cachondisimo y nervioso a la vez, aquella hermosa chica de 23 años me puso nervioso aun cuando yo soy mayor que ella, me hizo retroceder a mi época de la universidad cuando las compañeras me ponían mas tembloroso que una gelatina.

    Tomamos carretera una tramo de autopista de 30 minutos de viaje y cuando faltaban pocos kilómetros para llegar a la ciudad que íbamos ella me indico una salida, era una carretera con muchos paisajes rurales de cultivos y granjas, era menos transitada con paisajes campiranos e idílicos como para poseerla en algunos de esos campos al aire libre rodeados de la naturaleza. ella puso música alta de una canción que le gustaba y cantaba la canción en voz alta moviéndose al ritmo de la música abriendo su ventana y sacando la cabeza para que el viento la refrescara en ese día tan caluroso, cuando ella se asomaba por la ventana yo podía admirar sus piernas que me permitía ver al estirar su cuerpo, la vista que tenía de ella me tenía mas que sensual, pero procure ser prudente y no cagarla como mi amigo, la verdad es que tenía miedo de que le saliera lo toxico, yo pensé que en ese viaje ella me iba a sacar algo del tema de Alberto, pero nada, ella guardó silencio al respecto y yo también.

    Íbamos a velocidad moderada con tal de disfrutar tan bello paisaje de campos verdes con árboles a los costados de la carretera con una sombra refrescante que se antojaba a detenerse para desnudar a mi joven pasajera y besar todo su cuerpo desnudo ahí mismo, no me urgía llegar a ningún lado para poder seguir admirando la vista del cuerpo de esa joven compañía que me tenia ardiendo por dentro. Llegamos a una zona donde ya empezaba la urbanización y pude mirar algunos moteles de muy mala calidad que supongo utilizaban los obreros y campesinos de la cercanía, no niego que por un momento me vi entrando con ella alguno de esos lugares pero yo hubiera preferido un lugar mejor, de cierta forma iba viendo si alguno de ellos podría usarlos si es que se me daba la oportunidad.

    En su plática mientras cantaba y me contaba un poco su vida, no se si para limpiarse del tema vivido con Alberto, pero me confio de sus relaciones anteriores, no se con que objetivo hasta ese momento pero pues me decia que mas de uno de sus novios anteriores eran tipos casi modelos, con autos deportivo y cosas que la verdad a mi punto de vista, empezaba a sentir un poco cauteloso.

    Siguiendo sus instrucciones con cierto incertidumbre de mi parte llegamos a la casa que íbamos a visitar nos bajamos y entramos en una casa deshabitada, les juro que ahí tuve ganas de tirarla en el piso arrancarle sus calzones y revolcarnos como animales, sacar sus tetas y pegarme en ellas hasta ponerlas rojas, mamar su conejito que yo me imaginaba húmedo de alguna manera, hacerla gemir hasta terminar. Pero la cordura me contuvo ya que no tenía ni un mueble y estaba todo el piso polvoso por el tiempo sin habitar. Estuvimos revisando el inmueble y yo conteniendo aquellas ganas bestiales de tomarla por la espalda y pegarle mi falo en sus nalgas para que sintiera el fuego que me cargaba en la verga, terminamos la inspección para retiramos del lugar, hasta ese punto internamente yo me reclamaba el no haberle hecho nada ni en el viaje ni en la casa como me imaginate todo ese tiempo, como les dije previamente, desde que la vi llegar con ese atuendo yo transpiraba lujuria y sexo, me conozco, es como cuando dices hoy me cojo a tal persona porque me la cojo, ese había sido mi plan desde que se planeo el viaje. Por lo que me sentí un poco frustrado porque ya íbamos de salida de nuevo a nuestra realidad y no había logrado ni una caricia o un beso, pero otra parte de mi me decía que era mejor no meterse en problemas con una chica tan sensual.

    No niego que me sentía frustrado por regresar con la manos casi vacías, ya que de mi parte no hice ninguna insinuación sexual ni nada que la “molestara”, pasamos por algunas calles de la ciudad cuando ella me dijo que era muy temprano para regresar que si la invitaba unas cervezas, le dije que sí, aunque yo no conocia ningun lugar de esa ciudad, sobre una gran avenida busque algo que pareciera un bar o algo similar, de repente sobre la avenida vi lo que parecía un bar o cantina en una plaza pequeña, el lugar no era desagradable y con un ambiente jovial. con gente de todas las edades, me sentí halagado al ver que más de uno de los presentes volteaba a vernos llegar, una chica tan joven con su maduro acompañante, pedimos unas micheladas y nos sirvieron algunos platillos de botana, seguía en su charla de sus novios jóvenes de gym casi modelos acaudalados, etc., a lo cual de mi parte pues yo lo veía como presunción de su parte y pensaba que era como su barrera para que yo no le tirara la onda como se dice coloquialmente.

    Entre su plática, jugadas de futbol en las pantallas (jugaba la selección nacional), consumimos las cervezas que refrescaban ese día tan caluroso, levantábamos nuestras bebidas para chocarlas y brindar y decir salud por sus novios, por nuestra amistad y por lo que sea que imaginamos en ese momento entre risas de mi jovial y bella invitada, cuando ella se paro al tocador pude nuevamente admirar su bella figura que también no pasó desapercibida por varios de los ahí presentes que la desnudaron con la mirada, yo estaba con el ego elevado de que ella fuera mi compañía pero a la vez de nervios debido a que mientras más pasaba el tiempo mis ganas de hacerle el amor seguían creciendo y por lo que intuía es que para ella yo solo era un “amigo” de los tantos que podría tener y quizá más jovenes segun sus comentarios.

    Terminó el fútbol así como nuestras cervezas, por lo que decidimos ahora si regresar ya refrescados, abordamos mi auto y nos encaminamos hacia la salida de la ciudad para regresar a nuestra localidad. Precisamente cuando ya estábamos por entrar a la autopista que nos llevaría a nuestra ciudad origen, ella corta el tema abruptamente, se voltea hacia mí con voz muy firme y segura de lo que ella quería decir, me suelta lo siguiente que me sorprendió mucho:

    Yesi: ¡Seguramente tú nunca le has sido infiel a tu esposa! ¿Verdad?

    Puta madre, esas palabras me cayeron como cubeta de agua helada, creo que me puse de colores iniciando desde el blanco, amarillo rojo y obviamente supe por donde ella iba, por supuesto que sus palabras me hicieron ver como si fuera un monje casto, eran las palabras que espere desde que subió al auto. Inmediatamente interpreté eso como el reto o invitación a que yo diera el siguiente paso, como una “cachetada guajolotera” o poco le falto para decirme “no seas puto ¿no te gusto?” por mi falta de iniciativa. En cuestión de milisegundos mi respuesta se hizo más directa sin necesidad de palabras, creo que ya estaba de más responder esa palabras cargadas.

    No pasó ni un segundo e inmediatamente cambié mi mano que estaba sobre la palanca de cambios y la coloque sobre su pierna, avance desde su rodilla moviéndola sobre la tersa piel de ella sin que ella se molestara en quitarla así que la dirigí hasta el interior de su entrepierna hasta alcanzar el interior con ayuda de ella para abrir un poco sus piernas para que mi mano alcanzara su objetivo, mientras conducía el auto, mi mano llego y palpo su entrepierna, sentí la textura de su prenda íntima, estaba ardiendo la panocha de la muy re-cabrona, le frote la palma de mi mano sobre la tela de su tanga blanca transparente, poco a poco sentí su humedad mientras mi mano derecha le hacia tocamientos sobre su pubis y con la izquierda conducía, sin pudor alguno ella llevaba la tela de su minifalda hasta arriba dejando al descubierto ese par de hermosas piernas, pasó un minuto después de su pregunta y que mi mano pasará a tomar la acción requerida para responder su pregunta que abrió la llave de la lujuria contenida durante bastante tiempo por mi parte.

    Yo: ¿Por qué dices eso? No sabes de lo que soy capaz… (mientras acariciaba su panochita y la volteaba a ver).

    Yesi: Por un momento pensé que nunca lo harías (con una mirada lujuriosa y sus labios rojos entreabiertos casi gimiendo al recibir mis caricias). Por fin te animaste… parece que esas cervezas te han animado…

    La muy cabroncita sabía que me tenía en sus manos, ya que parte de esa desinhibición si fue un poco por las cervezas, pero un 95% fueron esas palabras que ella me tiro directo y con lujuria capaz de hacer pecar al más cuerdo.

    Yo: La verdad si me gustas mucho pero no me gusta ser manchado con las chicas por mucho que me gusten y las desee (y es verdad), pero ya no aguanté mas las ganas.

    La deseaba con todas mis ganas y aparte de mis liquidos y mi verga hirviendo, sentí que segregaba cualquier tipo de lujuria de todo mi ser (casi lo mismo que siento ahora mismo mientras detallo esta historia), solo me contenía la lucidez, respeto y consideración hacia ella ya que no es mi forma de ser un tipo acosador o abusador, mucho menos si no es consensuado, además sabiendo que era una chica que podria ser facil pero a la vez de armas tomar, temía que me fuera a armar una escena como a Alberto. La verdad que la frase de ella que detonó esto la vi como una autorización o invitación a pecar, dar el siguiente paso con ella y no desperdicie el tiempo.

    Yesi: Si ya veo que me captaste muy bien, pero sabes, precisamente por como eres es que te dije eso, ya que has sido muy amable conmigo y siempre estás dispuesto a echarme la mano. En este viaje quería estar a solas contigo, pero en todo el día te has portado muy distante, pensé que no te gustaba.

    Mientras yo seguía conduciendo y acariciando su vulva y clítoris que por cierto se veia deliciosa, depilada casi con un corte leve encima de su botón del placer, durante varios segundos logré introducir uno o dos dedos dentro de su panocha, con ayuda de ella que levantó un poco más la pelvis para permitir un libre acceso, que rico jugar con sus jugos en mis dedos, podía escuchar el sonido que provocaba el movimiento de mis dedos en su panocha húmeda.

    Yo: Gracias Yes… la verdad es que es muy placentero conocer a una chica como tu y tan ardiente.

    Yesi: ummmm… que rico… aahhh (mientras ella abría totalmente sus piernas con la tanga a un lado de su vulva para no hubiere barreras en mis caricias dactilares.)

    Aprovechando la humedad de su panocha, me lleve esos dos dedos a la nariz para oler ese rico perfume de hembra lujuriosa, su olor era exquisito e instintivamente lo lleve a mi lengua, la cual saque para poder palpar ese sabor tan rico de putita sabrosa. Me deleité con ese sabor en mis papilas gustativas.

    Aunque la autopista es una de las más transitadas del país me fui a velocidad moderada para que con una mano al volante y la otra acariciando su cuquita. A partir de ese instante la formalidad de nuestra plática cambió, ya se había roto la cordura y cruzamos juntos la línea que dividía la amistad a la lujuria. mientras platicabamos cosas más íntimas.

    En esa platica ya sin tabúes y la confianza que ella me otorgaba le confesé que desde que la vi por primera vez en aquella sala de recepción me había gustado y hasta fantaseado con ella, en especial ese mismo día que la vi llegar con ese outfit que desde que la conocí lo que me llamó mucho la atención de ella fueron sus hermosas tetas que se veian super ricas y besables, a lo que ella solo dijo.

    Yesi; ¿Ah sí? ¿eso crees? Son naturales al 100%, no te quedes con la ganas de probarlas son tuyas mi amor…

    Tardó más en decirme esa frase que en yo meter mi mano por el escote de su blusa, la palma de mi mano abarcó lo más posible de su grande y suave seno, el éxtasis me llegó cuando las yemas de mis dedos sintieron sus pezones ya erectos, la boca se me hizo agua literalmente al sentirlos y sacarlos de su escote, así íbamos por la carretera ella con las tetas al aire, vaya que eran tal como las había soñado, bastante grandes naturales con un pezón café, los dos pezones erectos hacia la carretera y solo cubriendolos un poco cuando algún vehículo nos rebasaba, algunos conductores en especial los de camiones de carga que llevan más altura podían ver un poco la escena dentro del auto, solo atinaba a tocar la corneta de su transporte, mientras mi corneta (verga) literalmente estaba segregando liquido, parecía que mi fantasía de varios días y ese día se estaba haciendo realidad.

    Ya hablamos de nuestros anecdotas de que no me atrevia antes a rozarla siquiera y lo serio y formal que había sido con ella desde un inicio y como es que ahora ya le acariciaba sus partes intimas y ella extendió su mano para acariciar mi falo sobre mi pantalón y con sus finos dedos pasaba sobre el contorno de mi verga aprisionada tras la tela, soltando ella un comentario.

    Yesi: Hmmm que rica y caliente se siente, ya la quiero dentro de mi, amor. (Mientras volteaba y me miraba lascivamente)

    Yo: Es lo que he deseado desde hace tiempo Yesi, quiero cogerte.

    Al decirle esto ella se acerco a mi mientras conducía me dio varios besos por el cuello y mejilla que me pusieron los pelos de punta, una corriente eléctrica me recorrió y baje aún más la velocidad para poder voltear y fundirnos en un beso de lengua muy corto pero cargado de toda nuestra sexualidad. Ella recostó su cabeza bajo mi hombro casi en el pecho mientras movía mi brazo para atrás de ella y poder seguir acariciando ahora sus nalgas que iban pelonas y solo las separaba una delgada tela de su tanga que por mi posición no podía admirar pero si sentirla con mis dedos, intentando meter un dedo desde atrás hacia su vagina como penetrandola.

    Por su parte ella pudo abrir mi zipper y manipular mi calzón para poder liberar a willy que prácticamente ya venía bien mojado por la calentura de tantas horas al lado de aquella joven hembra, que al sacarlo solo dijo:

    Yesi: Wow, se ve bien rica tu verga mi amor, esta ardiente, muy roja y húmeda… hmmm y sin pelo, eres un cabrón calentón. (mientras abría su boca y con la lengua acariciaba el glande de mi verga)

    Yo: Es tu culpa Yesi, así me tienes desde hace días y hoy en especial.

    Disminui la velocidad para que ella pudiera atender mi verga y que no tuvieramos algun percance, fue un poco complicado conducir y sacar de su prisión al ogro llorón, pero una vez fuera, ella se encargó de mimarlo, lo abarcaba con su palma mientras con su dedo pulgar jugaba con la cabeza embarrando mi líquido preseminal por la cabeza de mi verga ya erecta, roja y con las venas palpitando por las caricias de aquella hermosa chica, cuando la carretera estaba un poco libre ella se agachaba engullir mi falo, su lengua recorría el tronco y jugaba con el ojete de mi verga, yo no podía verla por ir pendiente al frente de la carretera, la sensación era muy placentera cuando jugaba su lengua por todo el glande, la posición era muy dificil pero mientras ella se agachaba a hacer su faena, yo estiraba la mano para poder meter mano por la espalda baja entre su pantalon, la calentura de saber que Yesi llevaba esa tarde una prenda muy sexy la muy putita llevaba una tanga de hilo que se le metia en el culo, mis dedos palmaron un poco de sus nalgas lo cual se sentia una piel suave y tersa, ambos ardiamos de placer.

    Antes de llegar a nuestra ciudad y muy cerca del parque industrial donde nos conocimos, hay una desviación hacia un pueblo mágico, el cual es un camino más tranquilo y que me podría servir para hacer más tiempo y probar más de ella, así que encamine el auto por esa carretera, haciendo una parada en el acotamiento de la carretera, quería probar esas tetas que mi boca le urgia probara esas turgentes tetas y saborear la punta de sus pezones, sabía que en el momento que mi boca probara ese pezón y jugará con esa bubi, ella iba tirar cualquier resistencia que tuviera.

    Ella se saco un poco de onda al levantar la cabeza porque no había visto que me había desviado por ir haciendo su trabajo en mi verga. Me acerqué a su cara cuando la levanté y nos fundimos en un caliente beso, nos devoramos y solo se escuchaban nuestros sonidos bucales de aquella pasión controlada por gran tiempo.

    Ahora tenia a mi alcance con mis manos libres sus dos grandes tetas, pellizcando sus pezones, le bese el cuello y baje hasta su escote donde me prendí de uno y otro pezón, parecía bebe lactante mientras ella solo gemía y se movía sobre el asiento al sentir mi lengua sobre sus senos y sus manos acariciandome la cabeza para que me pegara más a ellos, mi lengua parecía una serpiente entrando y saliendo de mi boca haciéndola gemir y humedecerse en su tanga, en un momento le dije quiero sentir tu panocha, ella solo sonrió sabiendo la ganadora que me había orillado a ser infiel, con la cabeza y ojos expresivos solo acepto indicando con su gesto de “aceptación” y lujuria, metí la mano derecha entre los pliegues de su pantalón pasando por la fina tela de su tanguita la cual ya había sentido los hilos en que se clavaban entre sus nalgas así que esta vez al sentir la humedad de su vagina la bese mientras la dedeaba y ella al sentir los movimientos de mi dedo indice sobre su clitoris y el entrar y salir de mi dedo en su vagina ya super mojada solo me mordio el labio inferior muy sensualmente y gimiendo al compas de mi metida de dedos, cuando saque mi mano inmediatamente la lleve a mi boca chupe mis dedos para saborear aquellos liquidos de mi joven amiga, el sabor era sin igual, no voy a decir que mejor o menos que otros, simplemente el sabor de ella, de mi puti amiga. En un momento después volví a meter mi mano para que juntos saboreamos el sabor de sus líquidos que escurren de su gruta, fue delicioso besarnos y saborear de mi mano en conjunto su elixir sexual.

    Para ese momento ya me importaba poco aquella escena tóxica que tuvo con mi amigo, tenía ante mí a aquella chica que vi por primera vez hace unos 15 días en una sala de espera para la entrevista.

    En esos momentos ardientes y viendo mi interés, ella me decía que le ayudara con algunos gastos, yo sabía que eso debía ser así, se lo hubiera dado sin que me lo pidiera o diera un favor sexual. Hicimos algunos planes a futuro, compra de ropa etc., donde me expuso lo putita que era. Inmediatamente arranque el auto y me dirigí por la carretera que conduce hacia el pueblo mágico en busqueda de un lugar intimo para saciar nuestra sed de sexo. Mientras conducía ella acariciaba mi falo como al principio y mientras lo mamaba a veces interrumpía la faena para pedirme que le comprara algo que vio en cierta tienda, ante aquella tortura que le digo un “Swordfish-azo” haciendo referencia a una pelicula donde presionan a un hacker con oral por parte de la bella actriz.

    La carretera no estaba siendo muy transitada debido a que era entre semana, asi que practicamente ella ya iba con las tetas de fuera mamando mi falo, llegamos al primer motelillo que estaba cerca de la zona de aeropuertos, me meti donde la persona que atendió me indicó y cerró la cortina del garage de nuestro recinto asignado. Mientras apagaba el auto, ella aprovecho para juguetear rapido con mi verga en su boca y lengua, fue tan rico esa mamada rápida que casi me jala la vida, me acomode un poco y salí a pagar el servicio, solicitando un par de bebidas para la ocasión, los condones ya los tenia previstos previamente por que en mi mente me imaginaba este evento desde antes de ir por ella, ese había sido mi gran sueño.

    Le abrí la puerta a mi amiga ella ya se había acomodado las tetas dentro de la blusa, la cual al salir del auto la rodee de la cintura atrayendola hacia mi para sentir su hermoso cuerpo junto al mío y repegando mi verga dura en su pubis besandonos ardientemente mientras nos abrazamos ella jugaba con mi lengua usando la suya, su respiración era agitada junto con la mía. Ya me andaba por desnudarla así que subimos a la habitación dando paso a ella por las escaleras para así poder admirar sus ricas nalgas que ya no había pudor por taparse al ir yo detrás de ella como perrito en celo, podía sentir el aroma de su panocha, el último escalón que ella pisaba la tome de las caderas y la detuve para que no avanzar y así a esa altura que tenía mi cara en sus nalgas, metí mi cara entre la tela de su minifalda, sentir sus nalgas en mi cara fue fabuloso, ella solo respingo y se sorprendió exclamando frases, como «Guau me asustaste» «De verdad que tienes ganas mi amor… me pones bien caliente» yo estaba que ardía, al aspirar aquel aroma de hembra ardiente y pensando que iba a poder disfrutar aquel cuerpo que se había entregado a Alberto días antes.

    Después de unos segundos de disfrutar su aroma con todo y ropa, continuamos hacia la habitación, detrás de ella repegue mi verga sobre sus nalgas mientras abría la puerta y con la otra mano le rodeaba el torso para poderle acaricias una de sus bellas tetas, con mi verga en sus nalgas su cuerpo con el susurrandole al oido lo bella y hermosa que estaba y que si ya había comprobado que si puedo ser infiel. Ella solo soltó una risita malévola afirmando “ya veo que si Lalo, por un momento dude de ti”.

    Entramos a la habitación abrazados yo caminando atrás de ella acariciando su vientre firme y terso, haciendo un recorrido con la mirada de lo que había en nuestra habitación asignada, el escenario era con lo típico, la cama bien tendida, una pequeña salita casi a la entrada, a un costado de la cama estaba un sillon tantrico para coger rico, y el baño el cual prácticamente solo está rodeado por un vidrio cilíndrico en el cual se podía ver perfectamente quien estuviera en la ducha, de ver el escenario y tener a esa rica jovencita calienta huevos.

    Parados frente a la cama, nos abrazamos como amantes de hace mucho tiempo, nos besamos y acariciamos mutuamente mientras ella parecía que bailaba una danza sexy en mis brazos, nos miramos a los ojos en un juego sensual de caricias y besos.

    Mientras ella cogía el control de la TV, para revisar los canales, dejando una de las peliculas porno tipica de estos lugares, yo estaba absorto del cuerpo de ella, no miraba la película, solo estaba para ella, con los sonidos guturales de la protagonista de la TV, metia mis manos por donde sus prendas me lo permitian la verdad que no había mucha complicación por lo diminuto de las mismas, desabrochaba todo lo que estuviera sujeto de su ropa mientras besaba y mordía levemente su hombro, cuello y nuca entre los jadeos de ella en mi oído.

    Estábamos en ese ritual sexual del cachondeo previo, cuando fuimos interrumpidos por la encargada del lugar que nos avisaba la entrega de las bebidas solicitadas. Regresando donde estaba ella para continuar nuestro juego de seducción, nos desnudamos el uno al otro con sensualidad y sin apuros entre besos y arrumacos, le quite las ligeras prendas que ella llevaba pero no le quite su ropa íntima, la disfrute esa vista de ella solo en ropa interior fue placentero ver aquel cuerpo hermoso de 22 años con muy buenas formas, su tanga blanca y bra haciendo juego, era de una tela casi transparente, se notaba su panocha, sus labios y un poco de su botón de placer, con casi nada de pelo en esa zona, solo una motita de poco bello pubico en la zona, y sus pezones erectos casi saliendo de las copas de su bra, si se podía notar el café de las aureolas de sus pezones, una rica escena que hubiera querido inmortalizar para una revista (o para mi colección personal) pero no quería arruinar el momento como sucedió con Alberto.

    Una vez que la tuve asi, ella me bailo sensualmente como si se tratara de una chica de un club nocturno (quizá había sido una de sus facetas), acercándose a mi y quitándome muy sensualmente la camiseta, dándome besos por mi cuello, mi pecho mis tetillas, me hizo levantarme de la cama donde estaba sentado admirandola para proceder a quitarme el pantalón dándome besos en el vientre y besándome al chamaco juguetón nuevamente, el cual ya estaba más que erecto, mordiendo suavemente sobre la tela con sus dientes y quitando esa última prenda la deslizó hacia abajo, mientras mi falo quedaba a la altura de su cara, la cual sin miramientos se la metió a la boca para darme tan rica felación. Mientras la sujetaba de la cabeza dándole ritmo a su juego bucal sobre mi verga, se lo metia hasta la base, lo sacaba, lo recorría con la lengua, lo tomaba del glande coqueteando un poco para levantarlo y que mis huevos colgaban frente a ella, para pasar su lengua sobre de ellos como si fuera una fruta prohibida, se metía uno y otro en la boca y movía su lengua provocando mil sensaciones con esa boca tan juguetona.

    Terminamos ese juego de placer hacia mi, pero yo quería disfrutar de aquel hermoso cuerpo asi que le indique que se subiera a la cama y se pusiera en 4, ella pensó que me la iba a coger asi, pero no. mi plan era disfrutar ahora de ella así, admirar lo bella que ella se veía en esa tanga blanca que se metia entre sus dos tersas y bellas nalgas, apenas y tapaba un poco de su ojete.

    No dude en meterme nuevamente entre ella y besar cada rincon de tan hermosas nalgas, recorri la piel de sus caderas, sus nalgas, meti mi cara nuevamente entre esas nalgas haciendo a un lado el pequeño trozo de tela blanca de aquella tanga, mi lengua recorrio cada pliegue desde su ano hasta su vulva, lo hacia lento como si saboreara un delicioso helado, sin prisa, solo miraba como su anito se fruncia ante mi caricia lingual y su gemido no se hacia esperar, me volvi el animal sexual, cuando despues de esa lentitud recorri sus labios vaginales que ya escurrian sus liquidos de hembra, y meti mi lengua en esa cueva, la extremidad de mi boca se abrio paso entre sus labios, sintiendo lo ardiente que ella estaba, estaba absorto mamando tan rico manjar mientras ella solo abria sus nalgas para que mi lengua pudiera entrar lo mas profundo que podia, mi nariz podia oler aquellos ricos aromas mientras sus gemidos se mezclaban con los de la pelicula, ella solo gemia y gritaba que continuara asi, que sentia muy rico, que yo era su papi, que siguiera asi, que la iba a hacer terminar, eso me puso como toro, por lo cual quise que esta fuera una de sus venidas, senti su humedad embarrar mi boca, ella gimio al soltar ese chisguete de su perfume de amor.

    Ella temblaba mientras se reponía de tan sublime venida, yo seguía saboreando su interior, era obvio que ella ya estaba lista para recibir las embestidas de mi falo.

    La dejé extasiada con sus su pecho sobre la cama, con las piernas levantaba sus caderas hacia arriba, veía su pucha palpitar y toda humeda, me acerque a mi pantalon y saque de mi bolsillo un paquete de condones que traía «Por si las moscas», me coloque uno de ellos rápidamente botando el empaque por sobre la mesita de la salita, fui hasta donde estaba mi damisela esperándome aún en posición para recibir mi verga bien caliente y dura, frote un poco mi falo entre sus labios vaginales, que rico se sentía recorrer con mi falo entre sus pliegues, solo introduje la puntita y ella movía su cadera de adelante hacia atrás, como queriendo hacer que mi falo entrará totalmente en su interior, así estuve jugando con ella unos segundos, tomándola de la cadera, mirando el arco que formaba su espalda baja como si fuera una gata en celo, ella volteaba a mirarme con un mirada lasciva y sonrisa triunfal, me había hecho caer en el pecado, algo que yo tambien lo desee desde que la conocí.

    Me llene de de esa imagen de sus tetas tan grandes y bonitas que había deseado desde el primer momento que la conocí, le hice saber lo mucho que me agradaban ese par de melones, me acercaba a tomar uno u otro de sus senos, para meterlos en mi boca, me empalague de tanto mamar esas tetas tan ricas, metia su pezón cafecito erecto en mi boca y suavemente lo succionaba como si fuera un bebe lactante, ese es una gran fijación de mi parte, por lo que en cada que podía le acariciaba con vehemencia esos hermosos pechos mientras mi falo taladraba su no menos bella y joven puchita inundada de sus jugos y los mios.

    Mi amigo no se había quedado corto al decirme que Yesi era dueña de un cuerpo que invitaba a la perdición, su piel suave y firme, su juventud y con mucho ímpetu al momento de hacer el amor la convertía en una amante perfecta, Hicimos el amor muy rico, recorrimos la habitación haciéndolo en el sillon Kama Sutra que me permitía admirar su cuerpo de distintas formas y me ayudaba a que mi penetración fuera más profunda al exponer sus orificios y ver como mi falo entraba en su puchita y su anito solo lo acaricie con mis dedos, en algún momento quise disfrutar, pero ese día no iba a ser para no espantar a tan hermosa amazona que cabalga con maestría mi verga emitiendo suspiros de pasión, gimiendo y gritando que siguiera así, que no parará, aunque ella era la que llevaba el ritmo y profundidad de las penetraciones ya que ella era la que iba montada. Sus grandes tetas rebotaban al bamboleo de sus movimientos, mientras ella con sus manos las retenía o acariciaba y también yo soportaba esas glándulas y pellizcaba suavemente y acariciaba con ternura toda la textura de sus pechos y pezones.

    Ella y yo tuvimos un rico orgasmo cuando le avise que ya me iba a venir en el condón… ella hizo movimientos más bruscos friccionando su pubis con el mio y de su boca emite sonidos inaudibles que predicen también su orgasmo, en ese instante cuando mi falo empezó a tener contracciones para sacar la leche dentro del condon ella sintió mis espasmos y mis gemidos de macho bufando por tan deliciosa cogida que me había dado esa joven y bella hembra, en ese momento ella dio sus últimos embates y también se vino con un gemido de satisfacción, solo giro medio cuerpo para encontrar nuestras bocas y fundirnos en un apasionado beso mientras nuestros sexos unidos nos repusimos de tan explosivo orgasmo de ambos.

    Continuamos abrazados besandonos, y ella tenía una sonrisa muy linda mientras nos mirábamos y decíamos muchas cosas con los ojos, yo agradecido de tal oportunidad con tan hermosa mujer, y ella por haberme hecho caer en sus redes, no se quería quedar con la ganas de cogerme y me vio como un reto de cogerme fuera como fuera, según lo dijo.

    Ya un poco repuestos, ella se fue a la ducha la cual era solo cubierta por un tipo cilindro de cristal y podía admirar aquella bella sirena como resbalaba la lluvia de la regadera sobre su bien formado cuerpo, no dude en alcanzarla y meterme junto con ella, mi amigo ya estaba listo para otra batalla, camine hacia ella y me hizo un pequeño lugar para que abrazados nos cayera el agua mientras besaba su cuerpo, recorrí su cuerpo desde pies hasta su cabeza, subí acariciando y besando cada extremidad y concentrandome en sus partes erógenas. notando que era sensible también a mis besos arriba de sus caderas, que la hacía estremecerse, ella fue recíproca a mis besos y le tocó su turno a meterse mi falo agachándose y tomando mi verga entre sus labios, besó el glande y se fue metiendo poco a poco mi verga jugando con ella, estuvo unos minutos así satisfaciendo mi libido y poniendolo mas que duro. La hice que se incorporara antes de que me hiciera venir con su boca y lengua, la pare y voltee recargandola sobre el cristal del habitáculo, me coloque detrás de ella para jugar con nuestros sexos húmedos por la lluvia de la regadera, penetrando desde atrás entre sus nalgas frotando mi verga entre sus nalgas y mi glande frotaba sus labios vaginales, asi estuve un rato sin penetrar ningún agujeros, solo jugando con el arco formado entre sus nalgas y su panocha depilada finamente. Cuando ella intentó con sus dedos dirigir mi verga hacia su vagina, el roce de la punta de mi verga con su cuevita, el momento tan erotico y varias frotadas hicieron que con la punta de mi verga dentro de su panocha solamente hicieron brotar los chisguetes de leche en su panochita, que rico y delicioso momento, me vine entre sus piernas sin penetrarla totalmente.

    Nos quedamos inmóviles mientras me venia, asi abrazados bajo la regadera hasta que la calma volvió, ella bajó a limpiar los restos de leche de mi falo con su lengua y boca, sentí la gloria cuando lo metió en su caliente boca y lo succiono, se tragó los pocos restos de leche, nos besamos y terminamos de enjuagar.

    Esa tarde había sido fabulosa al menos para mi, había cumplido aquella fantasía que tenía de poseerla desde que la conocí.

    Ese iba a ser el primero de unos cuantos encuentros que tuvimos a partir de esa inquietante pregunta… ¡Seguramente tú nunca le has sido infiel a tu esposa!

    Espero que haya sido de su agrado este relato, y este año nuevo que inicia poder publicar varios que tengo guardados. Espero sus comentarios y calificación. [email protected].

  • Mi experiencia con el gerente de un bar

    Mi experiencia con el gerente de un bar

    Primero que nada, me disculpo por haberlos abandonado tanto tiempo, pero por cuestiones personales me era imposible comenzar a escribir.

    Bien no voy a llevar los relatos de manera secuencial, voy a escribir de acuerdo a lo que yo considere que les podría gustar y en base a los comentarios que me dejen para saber que quieren leer.

    Estoy abierta a sugerencias y peticiones, todos los relatos que publique son reales, pero no me cierro a las opciones que ustedes me escriban para alguna fantasía que quieran que escriba aquí.

    Bueno pero dejemos de darle vueltas al asunto y vamos a lo que les interesa.

    Mi ahora esposo Manuel y yo tenemos una relación abierta, el puede estar con quién quiera y yo también. Esto nos ha unido bastante y hemos tenido muy buenas experiencias juntos. El relato que van a leer es de la época en la que el ya comenzaba a disfrutar que otros me miraran y me dieran cosas en nuestras salidas, además de que le gustaba que yo provocara a los hombres.

    Una tarde fuimos a un bar que mi prima nos había recomendado, la verdad por ser época de frío ese día no me vestí provocativa, la idea era simplemente ir a bailar tomar algo y relajarnos un poco del estrés de la semana.

    Yo iba con una blusa blanca pegada, una chamarra de piel negra, jeans ajustados y unos tenis Converse para complementar mi outfit, la verdad nada del otro mundo. Pero eso no evito que sintiera un par de miradas entrando al bar.

    En general la noche fue bastante tranquila, pero Manuel se pasó de copas y tuvo un par de problemas con personas de otras mesas debido a imprudencias suyas, por lo que una mesera se acercó a nosotros y me pidió de una manera muy amable que por favor pagáramos nuestra cuenta y nos fuéramos tranquilamente.

    Nunca me había sentido tan avergonzada y el comportamiento de Manuel también me pareció muy extraño, pero no quería pensar más en eso y me quería ir en ese instante. El problema fue que al llegar la cuenta me fui de espaldas, era una cantidad exagerada a comparación de lo que habíamos consumido y obviamente reclamé con la mesera el abuso en el cobro. Ella muy tranquila me comentó que mi acompañante había estado enviando cortesías a varias mujeres que se encontraban en la barra y que por eso el total del consumo era tan elevado.

    Después de la vergüenza inicial sentí una ira incontrolable, no sabía si lo que decía la mesera era verdad pero tampoco dudaba de que Manuel hiciera algo así y en esa época aún no acordamos encuentros con terceros ni coqueteos de ese tipo sin avisarnos mutuamente.

    Pedí hablar con el gerente y después de unos minutos me llevaron a su oficina ya que Manuel apenas podía ponerse en pie, por lo que lo deje en la mesa esperándome.

    Yo iba decidida a aclarar toda esta situación y no pensaba salir de ahí pagando esa enorme cuenta.

    Al llegar a la oficina me tope con un lugar bastante agradable, con ventanas que no permitían el ruido de la fiesta, una sala con alfombra y música suave, nada que ver con lo que uno imaginaria que sería una oficina de gerencia de un bar así…

    A los dos minutos se presentó conmigo el gerente del lugar, un hombre se unos 50-55 años de nombre Ricardo, debo admitir que era bastante atractivo, buen cuerpo y bastante educado, aunque esa apariencia no duraría mucho tiempo.

    C: Mire yo solo quiero aclarar está situación, mi novio no consumió tanto y mucho menos envio tantas cortesías

    R: Mira muñeca, tenemos los videos donde él está mandando los tragos y esto es muy sencillo, pagan o pagan

    El tono en el que me lo dijo y si mirada me intimidaron bastante, paso de ser el hombre más educado y cordial del mundo a ser una persona agresiva y cortante

    C: Le prometo que le vamos a pagar solamente déjeme…

    R: Chula por qué hablas como si tuvieran opción? Esto solo se soluciona de una forma y es pagando la cuenta, ya me dijeron mis cadeneros que revisaron a tu novio y no trae ni la mitad de mi necesario para pagar la cuenta

    C: Como se atreve a revisarlo de esa manera, en este momento voy a poner una denuncia por los abusos que están cometiendo

    R: jajaja crees que eso va a intimidarme? Vamos a dejar las cosas bien claras, tengo conocidos y buenos amigos en la delegación. Si hago una llamada puedo hacer que los detengan y con una buena lana no te van a hacer caso con tu denuncia

    No sabía que hacer, sentí un hueco en el estómago y me dieron náuseas, no tenía dinero para pagar por qué pensé que Manuel se haría cargo de todo, estúpida me dije a mi misma mientras veía como nuestras opciones se cerraban

    C: Por favor debe haber forma de solucionar esto sin meternos en más problemas

    R: Muy bien, llegaste sola al punto en el que yo quería estar, si te portas bien conmigo podemos dejar esto tranquilo y tú y tu noviecito pueden irse sin problemas (dijo esto mientras me tocaba el hombro)

    C: Eres un cerdo… Intenté darle una cachetada pero detuvo mi mano y me empujó al suelo

    R: Asi me gustan chiquitas y que se pongan agresivas, vamos muñeca. Te aseguro que te va a gustar. O bien podemos hacerlo por las malas y después llamo a la policía

    No tenía opción, me sentía acorralada, un par de lágrimas comenzaron a rodar por mi mejilla y me resigné, pensé que entre más rápido saliera de esa situación más rápido llegaría a casa y podría olvidarme de todo….

    C: Esta bien, pero que sea rápido, ya quiero largarme de este lugar

    R: jajaja muy bien muñeca, pero no apresures las cosas, vas a ver qué te vas a quedar con ganas de más

    Se sentó en el sillón con una copa y me ordenó pararme frente a el sobre la alfombra

    R: Mira chaparrita, si obedeces a todo, esto va a ser muy placentero para ambos pero si te resistes lo único que vas a provocar es que sea placentero para mí entendiste?

    C: Si

    R: A partir de ahora cuando te pregunte algo quiero que me digas papi entendiste?

    C: Si papi

    El decir eso me provocó malestar en el estómago pero me decidi a salir lo más rápido posible de ese lugar

    R: Muy bien chiquita, quiero que te quites esa chamarra y la blusa, quiero comenzar a apreciarte mejor

    Me quite la chamarra rápido pero la blusa me costó más trabajo, me sentía humillada y vulnerable, pero creo que el hecho de quitarme la más despacio solo lo provocó más, en un instante estaba ahí parada frente a el con mi brasier blanco cubriendo mis pequeños pechos.

    R: Muy bien ahora quítate los tenis y lanzalos junto a mí

    En ese momento entendí que el como muchos hombres que había conocido hasta ese momento era fetichista y obedecí al instante, en cuanto cayeron junto a el los levanto, los pego a su nariz e inhaló fuertemente

    R: Ahh delicioso, muy bien, vas muy bien. Ahora quítate el pantalón. Quiero ver ese culito al aire

    Me quite el pantalón despacio, dejando ver una pequeña tanga blanca que cubría mi sexo depilado y un poco de humedad ya que debo admitir que esa situación me había calentado un poco

    R: Eso es preciosa, estás como quieres, quien diría que esta chaparrita estaría tan buena… Quítate ese bra quiero ver esos limoncitos frente a mi

    Esta fue una de las cosas más difíciles, me lo quité tratando de no pensarlo mucho y lo arroje junto a el y al igual que mis tenis instantáneamente lo olfateo como un perro

    R: Ahh que rico aroma, muy bien perrita, ven acércate que vamos a comenzar

    Camine con miedo hacia el, me recostó en el sillón y me abrió las piernas, acercó su cara a mi entrepierna y noto la humedad en la tanga

    R: Mira nada más, la putita ya está mirada y solo está fingiendo que no le gusta nada de esto

    No me permitió contestar ya que inmediatamente comenzó a lamer sobre la tela lo que provocó que se me saliera un pequeño gemido que no pasó desapercibido por el y comenzó a lamer directamente mi sexo después de hacer a un lado mi pequeña tanga

    R: Estas muy jugosa mamacita… Estás deliciosa. Te gusta lo que te estoy haciendo putita?

    C: Si papi, me gusta

    No diré mucho ya que un par de minutos después termine a chorros en su cara y el estaba encantado con eso

    R: Vaya, nunca había tenido una puta que se mojara tanto, voy a disfrutar mucho esto

    Se puso de pie y me ordenó sentarme en el sillón. Se colocó frente a mí y me ordenó bajarle el pantalón, yo obedecí pensando que al ser un hombre algo mayor podría hacerlo terminar como lo hacía con Manuel y al dejarlo satisfecho podría irme.

    Procedí a bajarle el pantalón y se marcaba sobre su ropa interior una verga bastante grande, mucho más que la de Manuel. Y efectivamente, al liberarla de esa delgada tela salto como resorte frente a mi una verga larga y gruesa, venosa y con unas pequeñas gotas de líquido preseminal.

    R: Vamos putita, te toca complacerme. Ya quiero ver lo que puedes hacer con esa boquita.

    Me sentía sucia, utilizada pero a la vez excitada, nunca en la vida me había sentido así y me gustaba, además si lograba que terminara podría largarme con Manuel

    Comencé con lengüetazos en la cabeza para probar su líquido y me encantó, después comencé a meterla despacio y sacarla, llenandola de saliva, metiendola cada vez más profundo en mi boca hasta que llegó un punto en el que me costaba trabajo respirar, sentía como golpeaba en el fondo de mi garganta y comenzaban a llorarme los ojos. Pero estaba decidida a terminar eso lo más rápido posible.

    R: Ahh si que rico, eres una verdadera puta, quien diría que con esa carita que te cargas serías tan buena mamando verga

    C: Te gusta papi?

    R: Claro que me encanta chiquita, eres la mejor puta que he tenido.

    C: Y todavía no hago lo mejor

    Una vez más la metí lo más profundo que pude en mi garganta, los ojos me lloraban demasiado pero quería sacarla empapada de mi saliva.

    Cuando lo saqué de mi boca, me escupí en ambas manos y comencé a masturbarlo, era impresionante como con mis dos pequeñas manos en ese enorme pedazo de carne sobresalía parte de su cabeza y al mismo tiempo comencé a besar y chuparle los huevos, esta técnica siempre funcionaba para que Manuel terminara casi de inmediato, pero me sorprendió el aguante de este hombre.

    R: Si chiquita así, ahh que rico, me encantas putita ojalá estuvieras aquí más seguido, si sigue así, más más, estoy apunto, te voy a dar tu lechita

    C: Si papito dale lechita a tu putita

    En ese momento me tomo del cabello y metió su verga en mi garganta hasta el fondo, no podía respirar y soltó toda su leche en mi boca. Era demasiada, me costó muchísimo trabajo tomarmela toda pero era deliciosa, nunca había probado algo así. Una vez que terminó me soltó y le ordenó dejarle la verga bien limpia, cosa que hice con gusto, estaba muy excitada y el sillón tenía una enorme mancha de todos los fluidos que saque por el orgasmo que me provocó mamarsela a ese tipo.

    Cuando termine de limpiarla pensé que todo había acabado pero para mi sorpresa, todavía estaba erecta y palpitante.

    R: Bien putita vas muy bien, pero como dijiste tu, todavía falta lo mejor.

    Me abrió las piernas dejándome recostada en el sillón, me arranco salvajemente la tanga y apunto su verga a mi entrepierna.

    C: Por favor ponte un condón, te lo pido

    R: jaja crees que voy a perder la oportunidad de disfrutar a una puta como tú a pelo como debe ser? Nunca había visto una panocha tan húmeda como la tuya y no la voy a desperdiciar

    Inmediatamente me la metió de golpe, pero no fue doloroso, al contrario. Fue muy placentero, supongo que debido a que estaba bastante lubricada y excitada, además de que la situación me estaba gustando. Inmediatamente comencé a dejarme llevar por el ritmo de sus embestidas y a gemir como nunca, ese hombre me estaba dando la mejor cogida de mi vida hasta ese día, luego se acomodo bien en el sillón y levanto mis piernas para tener mis pies a la altura de su cara, inmediatamente comenzó a inhalar y note cómo su cara comenzó a poner roja, imagino que por el placer que esto le provocó, inmediatamente comencé a mover mis dedos para provocarlo más y esto logro que el me embistiera más fuerte y comenzara a chupar mis pies como loco

    C: Si papi así, cogete a esta puta, no pares. Dame más, más.

    R: Si putita te voy a llenar de leche, que mejor que dejarte panzona y que el pendejo de tu novio lo mantenga

    Esas palabras me espantaron bastante pero también me excitaron mucho, tanto que tuve otro orgasmo y pensé que al estar tomando anticonceptivos no podría pasar nada.

    C: Si papito lléname de lechita, quiero tu lechita adentro de mi

    Después de un largo gemido senti como se descargaba en mi interior, pude sentir hasta la última gota y estaba verdaderamente exhausta…

    Me deje caer por completo en el sillón, me habían dado una de las mejores sesiones de sexo de mi vida, un maduro desconocido que me había extorsionado para hacerlo.

    R: Muy bien mi putita, ya solamente te falta un paso para pagar tu deuda

    C: Como dices? Pero ya te hice terminar dos veces te di lo que querías.

    R: No chaparrita, todavía me falta disfrutar uno de tus agujeros y no pretendo dejarte ir sin eso.

    Entre en pánico, nunca antes habia tenido sexo anal, estaba preocupada, ni a mi novio le había permitido hacer eso y este hombre quería estrenarme

    C: No por favor, todo menos eso, te lo suplico.

    Intenté levantarme y correr, no me importa estar completamente desnuda, pero mis piernas no me respondían, no tenía fuerzas, inmediatamente caí cobre la alfombra boca abajo y lo único que pude hacer fue intentar arrastrarme pero el me detuvo y comenzó a reír.

    R: Justo así te quería tener ahora relájate, verás que vas a disfrutar como nunca

    Me tomo por la cadera para levantarla un poco, escupió un par de veces en la entrada de mi culo y comenzó a meter esa monstruosa verga poco a poco. Al pasar la cabeza sentí un dolor como nunca antes en la vida, y conforme iba entrando más sentía un ardor y un calor por dentro que me hizo llorar y suplicarle que parara. Pero esto solo logro que el comenzara a bombear cada vez más rápido.

    La sensación de dolor comenzó a desaparecer y comencé a sentir un placer completamente desconocido para mí hasta ese día.

    C: Si papi así, no pares sigue

    R: jaja te lo dije putita, ninguna zorra se ha resistido a qué le reviente el culo y tu no ibas a ser la excepción

    C: Si rompemelo así, más más por favor no pares quiero que me llenes el culo de tu lechita

    R: Claro que si putita, te voy a llenar y te vas a quedar con ganas de más…. El pendejo de tu novio no sabe lo que se pierde. Se ve que eras virgen de ese culito

    C: Si papito si así desmadrarme y lléname de lechita caliente

    El siguió bombeando por alrededor de dos minutos hasta que sentí que se vacío en mi interior, la descarga fue más pequeña que las dos anteriores pero muy placentera, al retirarse el de mi interior yo estaba jadeando de cansancio, cubierta de fluidos y sudor, estaba feliz y satisfecha pero en ese momento entro un sentimiento de tristeza y humillación por haber Sido utilizada así…

    R: Bueno pequeña, la buena noticia es que cubriste el pago, pueden irse

    C: En serio?

    R: Si, ya su cuenta está pagada, pero un par de cosas más… Primero, quiero que saludes a alguien…

    Al voltear estaba aterrada, mi novio estaba en el cuarto de junto mirando todo lo que habíamos hecho, lo tenían un par de hombres sentado en una silla y no lo escuchaba por el vidrio grueso que nos separaba.

    C: Eres un hijo de puta

    R: Tranquila muñequita, que se ve que le gustó que vio, si vieras como trae el pantalón después de nuestro espectáculo jajaja

    La otra es que no es la última vez que nos vamos a ver, tengo todo nuestro espectáculo grabado y creo que a mis amigos les interesaria conocer a una putita como tú. Eso sí cuidadito con abrir la boca, no siquiera a tu noviecito, prefiero que el piense que esto fue una única ocasión, pero vas a estar disponible para mí y vístete ya que puede que me arrepienta y no te deje ir.

    Al decir eso me arrojo un fajo de billetes, me vestí, dejaron a Manuel entrar conmigo y nos fuimos a casa.

    Claro que seguí viendo a Ricardo y a sus amigos y claro que Manuel desconoce esa situación. Esa experiencia abrió nuestras mentes a otras fantasías y placeres que fuimos experimentando juntos.

  • Mis amigos me dan una deliciosa sorpresa

    Mis amigos me dan una deliciosa sorpresa

    Eduardo y Luis suelen visitarme los sábados y los domingos para compartir y tener sexo, ambos son de rol activo igual que yo; actualmente los tres estamos solteros. Luis es de piel blanca bronceada, alto, delgado, y Eduardo es bajo de estatura, de piel blanca muy clara, con un cuerpo trabajado, y yo soy de piel morena, alto y delgado.

    La semana pasada llegaron más excitados que nunca, y me dijeron que me tenían una sorpresa. Llegada la tarde, decidimos encerrarnos en mi cuarto, ver películas y luego tomarnos unos tragos; pero, antes de hacer todo eso, nos quitamos la ropa y comenzamos a darle placer a nuestros cuerpos.

    Para mi sorpresa, mis amigos no se habían afeitado sus partes íntimas, y tampoco se bañaron, saben que me encantan los hombres con olor fuerte y que nunca se afeitan (amo a mis amigos). Los tres nos sentamos en mi cama, yo en el centro, Luis a mi izquierda y Eduardo a mi derecha, comenzamos dándonos un beso triple con lengua, después de eso yo me llené de saliva el dedo índice de cada mano, mis amigos se levantaron un poco y les introduje a cada uno un dedo en su ano, mientras nos besábamos, ellos hacían movimientos de cadera para estimularse y al mismo tiempo masturbaban sus penes velludos que tenían un olor fuerte el cual me tenía increíblemente excitado.

    Después de unos minutos de realizar los mismos movimientos, Luis suelta un gemido, estira sus piernas y dobla los dedos de sus pies, tuvo su orgasmo, su precioso pene delgado y con el glande rosado, comenzó a disparar semen muy líquido, unos 6 o 7 disparos de placer, y al terminar saqué mi dedo de su ano y él comenzó a darme sexo oral sin parar, mientras que Eduardo aún seguía moviéndose encima de mi dedo, al poco rato Eduardo se vino, él es mucho menos expresivo en el sexo, sin embargo, tenía su boca abierta mientras su semen brotaba, un semen espeso que bajaba poco a poco por el tronco de su pene, que por cierto es grueso y mide unos 22 centímetros (menos mal no soy pasivo), cuando lo ví eyacular, mi nivel de excitación se incrementó y no pude evitar venirme en la boca de Luis, fue una eyaculación intensa, y mi amigo no desperdició ni una gota de mi semen, se la tragó a pesar de ser activo.

    Cuando todos ya habíamos eyaculado, nos dimos un abrazo, comenzamos a hablar tonterías por unos minutos; después de eso nos levantamos de la cama para limpiar todo y luego irnos a bañar los tres al mismo tiempo.

  • ¡Trans… porte de Navidad!

    ¡Trans… porte de Navidad!

    Como les va tanto tiempo, realmente pasó un montón desde que escribí el último relato. El laburo y cuestiones familiares me liquidaron los tiempos.

    Si bien tengo una foto mía de avatar, pero me vuelvo a describir, 1,92, 88kg, blanco, ojos celestes, rubio oscuro, pija de 23×8, buen orto, buenas patas. Muchos años de rugby, gym, tiempo de fitness. Soy abogado, laburo en un estudio jurídico bastante reconocido acá en la ciudad de Buenos Aires. Soy muy sexual, amo el sexo, no me gusta el sexo con gente parecida a mi, no, me gusta lo diferente.

    Si bien encontrarán varias historias mías, (reales) en esta página, esta última ocurrió estos días, previo a la Navidad.

    En la oficina nos dieron la semana del 20 al 29 de Home office 100% ya que para estas épocas baja mucho el laburo. Normalmente apuramos escritos, notificaciones y a meter carpetas en los juzgados para que en Febrero ya haya pasos adelantados. En fin. Como algunos de nosotros, si bien trabajabamos desde casa, la Compañía ponía a disposición 3 o 4 autos de una empresa de traslados para que nos pase a buscar y nos lleve tanto a los juzgados o tribunales o a la casa de algún cliente para que firme algo urgente.

    El miércoles 20, para no usar mi auto, mando a pedir uno y viene un señor de unos 50 y pico y me lleva a los diferentes lugares que tuve que hacer llevar cosas. Bueh, jueves tranquilo, viernes 22, salen cosas urgentes, como todo viernes, nunca un jueves, o un lunes, siempre viernes. Ese día necesitaba sacar unos escritos urgentes y como los cadetes ni ayudantes estaban disponibles, fui yo. Llamo a la empresa de traslados y me envian un auto con una chica, divina. Muy cordial, le pido ir a tal juzgado.

    Me quedó observándola, y decido hablarle, Hola, nunca me tocó una mujer que me lleve. Juan Ignacio por acá.

    Ella: Soy Paula, mucho gusto. Nos dijeron que esta semana trabajaríamos con un estudio de abogados, deben estar medio enloquecidos, no?

    Yo: Si, bastante. Tenemos que meter cosas antes del 30 porque si no en febrero se retrasan mucho.

    Paula: Yo no entiendo mucho, pero un ex mío abogado, para estas fechas laburaba muchisimo. Ud. tiene pareja?

    Yo: (Mientras respondía mensajes desde el celular). No no, no tengo. Por ahora todas mal me han salido.

    Paula: Ud. que piensa porque razón es?

    Yo: primero, tuteame, segundo, no me gusta lo tradicional, me gusta lo diferente a mi. Dejame ser sincero con vos, soy homosexual, no estoy metido 100% en el ambiente, la joda, los boliches, etc. Si, salgo, me gusta divertirme como todos, pero no me atraen pibes como yo, me gustan otro tipo de pibes. Brutalmente sincero, me gustan los feos jajaja… pero con los que salí tenían cada mambo, o mi ambiente los excluía. Porque me muevo en un ambiente de gente de guita, que es clasista, racista, y me ven con un pibe que no es del ambiente y lo vuelven loco o termina alejandose.

    Paula: Bueno, Hola, yo soy trans.

    Yo: ahhh… me parecía. Sos muy atractiva, y educada, y hablas muy cortes…

    Paula: si, en este laburo me obligan a no se una guarra.

    Llegamos a uno de los domicilios donde debía entregar cosas. Hablar con Paula me había quitado los nervios del día. Le dije que me espere 15 minutos y que de acá nos ibamos a otro lado. Me hace indicaciones de que esperaría en la vereda de enfrente.

    Entro, fila de gente, espero pacientemente, mi turno. Hago las entregas que tenía que hacer, pido ver 2 expedientes, me dan unas copias… salgo volando.

    Me estoy acercando al auto donde se encuentra Paula, que tenía el celular en la mano y estaba en una app de citas, conversando con alguien.

    Me subo a la parte trasera y le digo: bueno, volemos a la próxima dirección, es a 7 cuadras.

    De nuevo, llegamos, bajo, fila interminable, tarde cerca de media hora, vuelvo a subirme al auto. Ya está, terminó el rally de presentaciones.

    Paula: donde lo llevo Dr.?

    Yo: ya está, a mi domicilio de nuevo.

    Paula: Ok. pudo terminar con todo?

    Yo: si, algunas cosas quedarán para la semana que viene. Perdón que me meta, te vi usando una app de citas que yo a veces uso, tuviste suerte?

    Paula: ayyy dios, Dr., que vergüenza. Si si, tuve matches… jajaja igual agarro el celular mientras estoy en descanso, no mientras manejo, quedese tranquilo.

    Yo: No, no por eso, sino para saber si se levantaba.

    Paula: mire, nosotras las trans, aunque Ud. no lo crea, nos va bien, con todos, Bi, casados, heteros, gays, otras trans, realmente nosotras somos la fantasía de mucha gente y ademas sexualmente es como que tenemos todo. ud me entiende. Incluso tengo amigas que se han hecho directamente cambio de sexo. Y haciendose cambio de sexo, dejaron de levantar tanto como levantaban antes.

    Yo: en serio?

    Paula: y Claro, al tipo, «al macho» lo que le calienta es la imagen de la mujer con pija, o el orto del hombre pero con mente y medio cuerpo de mina, porque el mambo pasa por cada quien, o sea, mientras tengamos pija, nos va a ir barbaro. Yo incluso tuve 3 parejas en toda mi vida trans, que hace 8 años que soy trans, que me han durado mucho tiempo.

    Yo: mira vos! tenes tiempo de tomar algo? o tenes que seguir laburando? me re interesa lo que me contas?

    Paula: ayy dale, paremos un ratito a almorzar. Ahí aviso a base que paro a almorzar y vuelvo.

    Yo: mira, te invito a un lugar acá por la zona, que está copado.

    Paula: Dr., mire que yo mio, no traigo un peso, tengo plata que me da la empresa para el auto, pero mío nada.

    Yo: despreocupate.

    Paramos en un restaurante en el que suelo ser habitué. Me abren la puerta y pido mesa para 2. A Paula la había visto sentada nada más, pero desde que se bajo del auto, la miré de arriba a abajo y tiene un cuerpo tremendo, 1,72 de altura, piel trigueña, cintura, pelo teñido de rubio, elegante nada vulgar, unas piernas hermosas y usa una falda negra tipo cuero que le hace un orto increíble. Además me gusta su actitud, su seguridad.

    Dr, por acá nos sentamos?

    yo: Si si, acá si queres, o allá mas cerca de la ventana.

    Paula: allá, mas cerca de la ventana. vamos.

    Almorzamos algo liviano ambos, me encantaba escucharla hablar y la forma en que relataba sus historias. Había sido una persona que por circunstancias de la vida, estuvo rota por dentro pero ser trans siento que la hizo pegar de nuevo esos pedazos, tomar una forma diferente pero mas atractiva, y formó a esta persona que está delante mío.

    Paula: Ahora Dr. cuenteme Ud., porque un tipo así como Ud., hermoso, llamativo, que ya es una fantasía sexual verlo con traje, ande solo. Vamos, a mamá no le mienta. Miré, a mi la vida me enseñó que un tipo como Ud. si está solo, es porque es un jodido bárbaro, o la tiene muy chiquita. Perdoneme que le hable de esta forma, no se me enoje, me siento en confianza.

    Yo: jajaja te agradezco el halago. La verdad que no, no la tengo chiquita, y si le muestro mis perfiles tengo muchos mensaejs diarios, y gente que busca volver a verme. Tengo una vida en la que tengo todo, estoy bien economicamente, contento con mi laburo, tuve la suerte de tener buena genetica y dedicarme casi toda mi vida al rugby, al fitness. Creo que si hubiera sido heterosexual, estaría casado, por 2da o 3ra vez y con varios hijos. Pero por algo no lo soy. Y he estado con flacos mega cogibles, pero que eran eso, un rato de sexo. Y flacos que siendo ellos, reales, «feos» o fuera de la norma, me han provocado los mejores momentos de sexo y de amistad, y de querer seguir viendolos.

    De hecho, me pareces super interesante, y una mina que tiene mucha actitud.

    Paula: Dr, muchas gracias. Me halaga. Perdón que le pregunte, pero Ud. que onda con su rol en la cama? Porque no está nada desperdiciable…

    Yo: jajaja gracias gracias, soy solo activo. Una o dos veces quise ser pasivo y la pase muy mal. No me gustó para nada, amo mi pija, y disfruto mucho usarla.

    Paula: Bueno, guau… uuff me dio calor. Yo he sido todo, generalmente los tipos me piden que sea activa, me gusta todo a mi, pero un buen activo, hace rato no veo.

    Yo: Bueno, podemos organizar algo mas tranqui en mi casa o en la tuya si te parece?

    Paula: Estaría buenísimo, en mi casa no, porque vivo con 2 amigas. En la suya, sin drama. Me puede pasar a buscar?

    Yo: cuando podes?

    Paula: esta noche tipo 21hs.?

    Yo: me parece perfecto. Te paso mi celular, anota… mandame un wasap con tu dirección.

    Terminamos de comer, pagué la cuenta, me llevó para mi domicilio, y nos despedimos con un pico. Nos vemos a la noche, dale?

    Bajé del auto medio engomado, (con la pija hinchada), entré al departamento, me puse a ordenar unas cosas, terminé de trabajar, y me fui al gym.

    Volví a casa, me bañé, me puse un miniboxer que creo le iría a gustar, remera y bermuda. Saqué el auto y me fui hasta Almagro a buscarla. No era lejos pero si algo trasmano.

    Llegué, me estaba esperando del lado de adentro del edificio, le toqué bocina y salió con un vestidito corto gris, la cartera, el pelo planchado, y como había algo de viento, una camperita de jean. Se subió, me saludó con un pico, y me dijo: vamos!

    Paula: te pedí que me pases a buscar, porque si una mina como yo se para en la puerta de tu edificio, los de seguridad se ponen re chusmas, o nos sacan, si entro con alguien que vive ahí no pasa nada, sino, si vivieras en un edificio como el mío, no tengo drama, vengo sola.

    Yo: Ok, dale, entiendo y no me jode.

    Paula: che, que lindo estas, y que brazotes y piernas que tenes. Te vi de traje y no se veía lo que hay abajo.

    Yo: jajaj gracias. Hoy me vas a ver completo.

    Ella, llevó sin pedir permiso su mano izquierda a mi bulto y exclamó: ah bueno!! no mentiste cuando dijiste que no es chiquita!! buen cañon hay ahí… saca la mano que me distraes, puedo chocar. Frenamos en un semaforo y me dijo: dale concentrate.

    Me desabrochó la bermuda, me bajo el cierre, y metió mano para sacar mi pija afuera. Yo ya la tenía parada, y dijo: ah no papito! Flor de herramienta hay acá. Como te hago un pete acá? No, esperemos a llegar. Se río, me acomodó todo, y se calmo.

    Llegamos al edificio, entramos al ascensor y empezamos a besarnos, metí mi mano por debajo de su vestido y le apreté el orto que era carnoso, macizo, y por lo que sentí tenía una tanga puesta. Mi pija era una roca. Entramos al departamento, dejó sus cosas sobre una silla, me saqué la remera, y seguimos tranzando, me apretaba y acariciaba mis pectorales, mis brazos. Yo le saque el vestido, y me puse a apretar y chupar sus tetas. Ella me mando mano al paquete y me lo sobaba por encima de la bermuda. Me apoyé sobre el respaldo de uno de los sillones, ella se arrodilló, me desabrochó la bermuda, y realizó esta expresión: Uufff papito, que lindo se ve todo eso y lo hermoso que te queda este boxer.

    Empezó con su lengua a pasarla por encima del boxer y por los costados y yo estaba loco. Me baja el boxer hasta los huevos, sale disparada mi pija que le pega en la cara, y busca metersela completa en la boca. Con cierta dificultad, me peteaba ya que se ahogaba. No tenía tanta experiencia chupando pijas grandes. Decía, realmente sos un verdadero macho alfa. Brutal. La levanté, la besé, la di vueltas, la puse contra la pared y baje a su orto, comencé a besarselo, y a pasar mi lengua, le corrí el hilo de la tanga blanca que tenía puesta y con mucha ternura inicié una chapada de orto que la hacía temblar. Estaba haciendole el amor a su orto con mi lengua, mis manos estaban sobre sus nalgas, que superaban el largo y ancho de mis manos. Su orto riquisimo, realmente le hice el amor con mi lengua.

    Me levanté, la agarré de la mano y la llevé a la habitación, se acostó boca arriba, le chupé el orto y los huevos, no me animaba a chuparle la pija, realmente pocas veces lo hice. Subí nuevamente, acaricíe y chupe sus pechos, la besé y empecé a puertearla. Ella me dijo: despacito que necesito lubricante.

    Saqué lubricante de la mesa de luz, me lo puse y le puse a ella. Volví a besarla y a acariciarla y comencé a penetrarla despacito, primero la cabeza, gimió, y repitió, despacito despacito. Me quedé ahí unos instantes mientras seguiamos besandonos, la excitaba que le chupe el cuello, y en eso que se distraia, fui enterrando completa mi pija, gemía, gritaba, pedía que fuera despacio, y en un movimiento la metí completa. Me pidió que me quedé ahí un momento ya que le dolía. Obedecí, y comencé con embestidas muy suaves hasta que se acostumbrara. Cuando ya se sentía mas cómoda, aceleré un poquito pero me sujetaba de la cadera para que no sea tan brusco. Me retiré, ella me la chupo de nuevo, y le pedí que se pusiera en 4. Me paré al borde de la cama con su tremendo ojete a mi disposición. Le enterré nuevamente la pija de a poco, y pedía que fuera mas despacio. Exclamé: movete vos.

    Se fue haciendo hacía atrás despacito hasta que entró toda, ahí empecé a cogerla con unas ganas tremendas. Ella gemía, gritaba, se tapaba la cara con un almohadón, decía. si, así mi macho, así… me encanta… aaaaah…

    la puse boca arriba nuevamente, yo parado al borde de la cama y puse sus piernas en mis hombros, le besaba las piernas y la cogía, se las abría y me tiraba en el medio para besarla, aceleré las embestidas porque se venía la leche, me dijo: no no, para, que no acabé… como que no escuché y la sujeté fuerte y con la fuerza de sujetarla, le acabé adentro. Relinchaba yo cual caballo de la excitación que tenía y ella me abrazó y me dijo: ya ya ya, calmado, ya… me rompiste papito… shhh… ya!! La besé, fui saliendo de a poquito, y me tiré transpirado y colorado al lado de ella, mi pija seguía erecta y le digo: te ayudo a acabar?

    Dale, le volví a meter mi pija y la cogí unos minutos mas mientras se masturbaba y acabó creo que mas que yo. Nos quedamos abrazados, pegoteados en leche ambos, y besandonos. Nos bañamos juntos, cenamos, y se quedó a dormir. En medio de la madrugada siento que me acariciaba el bulto. Mete su mano bajo el boxer y volvimos a empezar. Acabé yo pero ella no quiso. Ella estaba boca abajo, y yo encima de ella con mi pija adentro de ella. Así nos quedamos casi dormidos, hasta que mi pija salió sola. Dormimos y a la mañana siguiente, la llevé a su casa. Me escribió hoy 29 de diciembre para ver si podíamos terminar el año de la misma forma que el viernes 22. Desde ya le dije que si, pero será para otro relato…

    ¡¡Buen año a todos!!

  • Trío sorpresa con mi vecina

    Trío sorpresa con mi vecina

    Una experiencia real. Mi nombre es Yeye, soy rubia y aunque chaparrita, tengo una figura sexi. Vivo en un departamento dentro de un conjunto habitacional. Lo que contaré pasó hace ocho años, en aquel momento recién había rebasado los 40, siendo una madura con ciertas experiencias pero nada como lo que les contaré.

    Vivía con mi hija y mi ex esposo, el último año habíamos tenido muchas discusiones, por lo que él se había ido de la casa. Yo trabajaba en un banco de lunes a viernes, por lo que los fines de semana los tenía libres. La verdad, me sentía algo triste y aburrida, así que mi vecina Paty del departamento de enfrente que también era mi amiga, al verme de esa manera me invitó a salir a bailar a un antro un viernes después del trabajo.

    Ella es 10 años menor que yo, un poco más alta y un poco menos agraciada de la cara, pero con unos senos y caderas voluptuosas que cuando se arreglaba se veía muy atractiva. Era de mente abierta en el aspecto sexual, contándome algunas de sus aventuras con ciertos detalles privados; aunque, según yo, en aquel momento vivía de manera más estable con su novio. No imaginaba lo que sucedería esa noche de viernes.

    Me dijo que solo saldríamos las dos, por lo que me pidió que si por esa ocasión, por ser noche de amigas, podía cambiarse ella también en mi casa. Le comenté que no tenía ningún inconveniente, así que cuando estaba eligiendo la ropa que me pondría para esa noche, me sugirió que utilizará un vestido negro corto algo escotado, pantimedias naturales y sandalias de tacón, pues con ello me vería un poco más alta y sexi. Agregó que mis pies se verían más lindos bajo la lycra con mis uñas pintadas de rojo. Cuando por fin me vestí, me dijo que la tanga se me marcaba demasiado, qué sería mejor si solo me ponía las pantimedias. Sentí que todo lo que decía era para levantarme el ánimo, ya que estaba algo deprimida, así que le hice caso sin cuestionarla.

    Ella se vistió con una blusa floreada que dejaba adivinar el gran busto que tenía, un pantalón blanco ajustado que marcaba sus caderas y unos zapatos de plataforma. Me dijo que ella tampoco usaría tanga para solidarizarse conmigo y soltó una risita sospechosa.

    Le dije que podíamos irnos en mi auto, pero ella me dijo que su novio nos llevaría en el suyo al antro y que cuando saliéramos él también nos iría a recoger, por si nos decidíamos a consumir alcohol. Yo estuve de acuerdo, asi que cuando salimos de mi departamento su novio ya nos esperaba en las escaleras. Paty al verlo, nos presentó preguntándole que si su amiga, o sea yo, me veía guapa, como para conseguir un novio en el antro. Yo me sonríe apenada y su novio le dijo que sí, que seguramente conseguiría una pareja en el antro, sin dejar de ver mis piernas. Paty se sonrió conmigo y me guiñó el ojo. Al llegar al auto nos abrió la puerta a ambas, cuando tocó mi turno noté que no dejaba de ver mis piernas, pero no le di importancia porque iba con Paty.

    Nos dejó en el antro y le dijo a Paty que le llamara quince minutos antes de que saliéramos para no hacernos esperar afuera del antro. Ya dentro, estuvimos bailando con varios hombres, algunos de ellos nos preguntaban si veníamos solas, para llevarnos a nuestra casa mi amiga decía que nuestro novio llegaría en cualquier momento por nosotras. Así, entre copa y copa, baile y baile, Paty me comenzó a decir que si después del antro podíamos seguirla en su casa, que su novio no tendría problema pues era muy comprensivo. Le respondí que dependía de la hora. Por mi estado de ánimo, las copas se me subieron muy pronto, por lo qué le comenté a mi amiga que lo mejor era regresar a casa. Paty llamó a su novio y a los quince minutos pasaba por nosotros a la salida del antro.

    Dentro del auto, ella le dijo que si podíamos seguir la fiesta en su departamento, respondiéndole él que no tenía ningún problema. Yo le dije que quizá otro día, pero ella me insistió diciendo que ya en su depa estaríamos seguras, podríamos seguir bailando y tomado sin contratiempos, además de que si yo me sentía indispuesta, bastaría con cruzar el pasillo para llegar a mi departamento. Acepté, pensando que tenía razón, además que yo aún me sentía aburrida, y que el día siguiente sería sábado. Cuando llegamos al departamento de Paty, su novio me preguntó que si podía convivir también con nosotras, ya que a él le gustaba bailar y así no tendríamos que bailar solo entre nosotras. Me pareció buena idea, así que puso música, sacó una botella de ron, unos refrescos de cola y sirvió para los tres.

    Ellos abrieron el baile y después Paty me sacó a bailar. Mientras bailábamos, me preguntaba qué me parecía su novio. Yo le dije que si a ella le gustaba estaba bien, a lo que ella agregó que aunque no era tan atractivo era un buen amante y que gustaba de las mismas locuras de ella. Nos sentamos un rato en la sala mientras consumíamos varias cubas.

    Después, su novio me sacó a bailar, ella desapareció pues según tenía que ir al baño, lo que él aprovechó para, discretamente entre vuelta y vuelta del baile, tocarme un poco de más las nalgas y el busto. Al mismo tiempo, me decía que Paty no se molestaba que él tuviera otras aventuras pues él también estaba de acuerdo que ella tuviera las suyas. Yo, un poco mareada por el ron y los giros solo atiné a decirle que eso dependía de ellos.

    En eso llegó Paty y al vernos bailar se unió a nosotros. En eso, me tomó de ambas manos, y empezó a bailar solo conmigo con movimientos sugerentes, mientras su novio solo observaba. Yo, traté de imitarla pero con pena, diciéndome Paty que me dejara llevar por la música, que estábamos en confianza. En eso, su novio la tomó por detrás, arrimándole el miembro a sus nalgas, mientras que con sus manos tomaba sus grandes pechos, siguiendo el ritmo de la música.

    Yo iba a sentarme en el sillón, pero ella no me soltó, sino que por el contrario me retuvo por las manos y continuó bailando con su novio pegado a ella. De pronto, él la soltó y ella bailando me dio un giro, quedando ahora yo delante de su novio. Entonces él me tomó por las caderas, arrimándome su miembro en un movimiento muy lujurioso, Paty aprovechó para extender sus brazos junto con los míos y al ritmo de la música frotar sus senos sobre los míos, mientras con un movimiento sensual soltaba mis manos para acariciar con las suyas mis brazos y colocarlas en mi busto, bajarme el escote y el brasier dejando al aire mis senos blancos con sus pezones rubios ya endurecidos por las caricias.

    De momento sentí sorpresa y pena, pero su novio besando mi cuello, me dijo al oído, que me dejara llevar. En eso sentí algo húmedo y caliente sobre mi busto. Era Paty quien se había prendado de uno de mis pezones con su boca, mientras que con una de sus manos apretaba mi otro pezón. Solté un pequeño gemido, cuando de pronto, sentí como las manos del novio de Paty alzaban mi vestido, agarraban mis caderas y se introducían por debajo de las pantimedias buscando mi vagina. Una mano empezó a frotar mi clítoris mientras la otra se introducía en mi vagina.

    Eran tantas sensaciones que pasaban en mi cuerpo, ricas todas ellas, y algo de despecho por lo que pasaba en mi vida con mi ex esposo que me dejé llevar totalmente, Tomé a Paty por su cabeza mientras le decía que también chupara mi otro pezón. No solo hizo eso, sino que apretujando mis pechos con sus manos, introdujo mis dos pezones en su boca, dándoles pequeños mordiscos y succionándolos al mismo tiempo.

    Como la música seguía sonando, todo parecía parte de una coreografía que sucedía a ritmo de bachata. Entonces el novio de Paty, delicadamente sacó mis brazos del vestido, quitándome el brassier y dejando todo mi torso al descubierto. Me dijo, que tenia una espalda muy sensual con esas pecas, para después empezar a besarla con mucho deseo. Mientras tanto, Paty se apresuró a bajarme todo el vestido quedando completamente desnuda, solo con las pantimedias y los tacones. Entonces Paty me dijo que mis piernas estaban para comerse.

    Se arrodilló para acariciarlas desde los pies hasta las caderas, y después colocó su boca sobre mi vagina, aún con las pantimedias puestas y empezó a succionarla. Su novio puso entonces sus manos sobre mis pezones sin dejar de besar mi cuello y mi espalda. Me preguntó si me estaba gustando, a lo que respondí que sí con un jadeo profundo. Entonces Paty se puso de pie y dijo que era el él momento de dejarnos a mí y a su novio a solas, así que se encaminó hacia una de las recámaras.

    Mientras tanto él me recostaba boca arriba sobre uno de los sillones, colocando ahora él su boca en mis pezones para chuparlos. Después acariciando con sus manos mi vientre, las llevo hasta mi cadera para hacer un agujero en mis pantimedias, cosa que logró sin mucha dificultad. Me dijo que tenía un duraznito muy rosadito y tierno, para después empezar a lamer mi clítoris primero y después mi ano. Yo me sujetaba del sillón con fuerza porque el placer era demasiado.

    En eso se puso de pie y sacando su pene del pantalón, lo introdujo en mi vagina. No era muy largo pero si grueso, pues le costó algo de trabajo entrar en mi cuerpo. Después puso mis piernas sobre sus hombros para empezar a acariciarlas sobre las pantimedias. Me dijo que tenía unos lindos pies, mientras los acariciaba sobre las correas de mis sandalias.

    Su miembro entraba y salía de mis pantimedias y de mi vagina por lo que los dedos de mis piecitos se estiraban reflejando el placer que sentía. Él se veía muy excitado y pensé que continuaríamos solo nosotros dos, pero en eso vi que Paty regresaba sin pantalones y con un consolador, de esos que se sujetan a la cadera. Le dijo a su novio, que ahora le tocaba a ella.

    Apenas se quitó su novio, ella se colocó sobre mí, penetrándome con el consolador que traía en la cadera, mientras al mismo tiempo se masturbaba con las manos. El consolador no solo era más largo que el miembro de su novio, sino también más ancho. Casi grito cuando me lo introdujo, fue entonces que su novio puso su miembro en mi boca y me dijo que se la chupara.

    Así estuvimos varios minutos, Paty decidio quitarse la blusa quedando desnuda también, con solo sus zapatillas de plataforma, dejando unos ricos pechos morenos al aire. Ella al igual que su novio también levantó mis piernas sobre sus hombros, apretujando sus enormes tetas con mis pantorrillas, por lo que la licra de mis pantimedias rozaba sus enormes pezones morenos todos duros. Luego sujetó mis pies por los tobillos, besándolos y lamiéndolos entre las cintas, repitiéndome lo que me había dicho en mi departamento, que mis pequeños dedos bajo la licra ajustada se veían muy sexys y más ahora que se estiraban al percibir su consolador dentro de mí cuerpo.

    Su novio, aún más excitado se colocó tras de ella y tomando su cadera la penetró por la vagina. Ahora él se cogía a Paty, mientras ella me cogía a mi. Yo me acariciaba mis pezones también muy excitada. La música no dejaba de sonar, sin que los vecinos pudieran imaginar lo que sucedía en el departamento de Paty. Así nos vinimos juntas varias veces.

    Entonces, Paty le dijo algo a su novio y ambos se detuvieron, poniéndome Pary de pie y diciéndome que se vendría lo mejor. Sin que ninguno de los dos dejara de acariciar cada rincón de mi cuerpo, me condujeron a su habitación. Ella le dijo a su novio que se quitara los pantalones y que se colocará primero sobre la cama.

    Después, dándome unas pequeñas nalgadas me inclinó sobre él y agarrando el miembro de su novio lo colocó en mi vagina para que volviera a penetrarme. Su novio mientras tanto tomó mis senos para chupar mis pezones. Paty, comenzó a masturbarnos a ambos, agarraba el miembro de su novio y luego con sus dedos estimulaba mi clítoris. Yo no quería que parara, cuando de pronto sentí que algo líquido se escurría sobre mis nalgas y se embarrada en mis pantimedias. Era un poco de aceite lubricante que se deslizaba hacia mí ano.

    Paty comenzó entonces a estimularlo con sus manos, dando unos giros sobre mi pequeño orificio e introduciendo poco a poco sus dedos en él .Yo sentía que me desmayaba de placer, pues su novio no dejaba de entrar y salir de mi vagina. Tanto era mi gozo que mis pies en el aire se contraian casi saliéndose de mis sandalias de tacón. Paty lo notó y dándome unas nalgadas más, me dijo lo sexi que me veia en esa posición y lo dulce que se veían mis deditos debajo de la lycra moviéndose con tanto placer.

    Cuando Paty notó que yo ya estaba lo bastante lubricada y excitada, subió a la cama colocándose detrás mío y tomando mis nalgas con sus manos, introdujo su consolador en mi ano. Lo fue metiendo poco a poco agregándole un poco de aceite para que deslizara mejor. Yo sentí dolor pero al mismo tiempo un placer qué nunca había sentido. Cuando lo introdujo todo, empezó a deslizarlo hacia afuera, para dejar solo la punta del consolador dentro de mí y volver a penetrarme. Así, fue acelerando el ritmo, hasta que pudo entrar y salir de mi cuerpo sin ninguna dificultad. ¡Que rica sensación era tener a Paty y a su novio dentro de mí! No quería que pararan.

    Afortunadamente, la música no había dejado de sonar, porque hubo momentos en los que mis gemidos aumentaron de volumen. Ambos salían y entraban con mucha energía. Él novio de Paty no había dejado de chupar mis pezones mientras Paty se tocaba los suyos y se masturba. Paty y yo llegamos quién sabe cuántas veces antes de que él novio de Paty sacara su miembro de mi vagina para venirse fuera de mi cuerpo, salpicando mi vientre con su semen.

    Paty por su lado, siguió cogiéndome unos minutos más hasta que por fin no pudo más, viniéndose una última vez con su consolador dentro de mí., para después sacarlo de mi ano. Mis piernas estaban temblando y mis pantimedias todas mojadas. Paty, me tomó por la espalda, me puso de pie, me abrazó y después me besó en la boca. Me dijo que había sido el mejor trio que había probado, que teníamos que repetirlo.

    Su novio se puso de pie y también me abrazó y besó. Yo quedé en medio de ambos, sintiendo los senos de Paty sobre los míos, y el miembro de su novio en mis nalgas. Se besaron y me besaron, acariciando otra vez todo mi cuerpo con sus manos. Entonces, Paty le dijo a su novio que era suficiente, que ahora les tocaba solo a ellos dos.

    Paty me besó en la boca y me dijo que no me asustara, que la habíamos pasado bien los tres. Su novio se puso los pantalones, salió por mi vestido y al regresar también me besó en la boca, agregando que ahora seríamos tres amantes, y que si yo quería podríamos repetir la experiencia. Me puse el vestido y les dije que lo había disfrutado mucho pero que no sabía si volveríamos a estar juntos de esa manera, pues si mi esposo regresaba a casa, sería complicado.

    Ellos me dijeron que entendían pero que si yo me decidía podríamos volver a pasar un buen rato. Mi ex esposo no regresó a casa y después nos divorciamos, así que mientras Paty siguió viviendo en el edificio y yo no tuve pareja, de vez en cuando volvimos a repetir la experiencia.