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  • Mi hermano era mi hermana (hermana y hermana) se suma mamá

    Mi hermano era mi hermana (hermana y hermana) se suma mamá

    Como autor o transmisor de experiencias me siento halagado cuando recibo algún mail pidiendo que les ayude a explayar sus vivencias.

    En esta vida todos los sucesos vienen de a dos, como es este caso que voy a relatar.

    Una señorita leyó el relato “Descubriendo nuestra sexualidad”, animándose a relatar su experiencia.

    Actualmente vivo con mi madre solamente, esto se debe a que mi padre, viajante de comercio exterior, tuvo un accidente y se encuentra internado en estado de coma hace dos años.

    Como solicitaste, paso a describirme como soy.

    Tengo veintisiete años, algo robusta sin llegar a obesa, un gran trasero (apetecible según me dicen) busto de tamaño mediano a grande, ojos canela y pelo largo que traspasa los hombros ahora teñido de un rojizo suave, mi altura es de un metro sesenta y dos centímetros.

    No he tenido novio este último tiempo, aunque me encantan los hombres, alguna chica me he pasado, con grandes satisfacciones.

    La verdadera historia comienza aquí.

    Cierto día mientras estábamos con mama merendando, suena el timbre, ella acude a responder, al ver que se demoraba mucho me acerco y la veo recostada contra el marco de la puerta, pálida y lloriqueando, pensando que había pasado lo peor con papa apuro el paso por si se estaba descomponiendo.

    – ¿Qué paso mama?

    – Vamos adentro por favor, (invitando a pasar al muchacho)

    – Pasemos, adelante por favor, ¿Cómo es tu nombre)

    – Podes decirme leo (Con leve acento gallego)

    – Adelante leo, yo soy Cleo.

    Reconozco que está buenísimo el guacho, bastante buen físico y muy “delicado”, suave diría yo, pero no es momento de mirarlo con esos ojos.

    Mama aun llorando me cuenta la historia, yo transcribo una versión reducida.

    Mi padre en el exterior (España) tenía otra familia, de la cual nació Leo, mi hermano o mejor dicho mi hermanastro, quien al enterarse del accidente y el estado de salud de papa vino a verlo al hospital, se enteró de esta familia y se la banco estoicamente mucho tiempo, hasta que la curiosidad fue más y quiso conocernos y bueno aquí estamos. Nos contó que su madre había fallecido de covid y había quedado solo, a lo que mama lo invito a quedarse el tiempo que quisiera. Pues él era un daño colateral y no tenía culpa alguna de lo hecho por mi padre.

    Organizamos todo para su estadía, como la casa es pequeña, mama sugirió que si no me importaba poníamos un biombo en mi cuarto para dividirlo y así poder compartirlo durante su residencia, cosa que no objete, por mi, estaba bien, soy cero pudor.

    Paso el tiempo y los tres nos encariñamos, aunque leo era medio tímido, cuando yo andaba por casa con poca ropa, el todo pudoroso andaba siempre cubierto. Muy casero y de realizar tareas hogareñas.

    Mas pasaba el tiempo, siendo sincera, más me calentaba, le di mil motivos y señales pero no arrancaba. Hasta que un día me decidí. Mama había salido hasta el hospital, recién terminábamos de bañarnos cuando recibimos un llamado de ella, la salud de papa se había complicado así que se iba a quedar toda la noche.

    Tenía por primera vez el tiempo y a ese hermoso ejemplar de cara aniñada y muy educado, como delicado para mí, me decidí a ir por todo o nada.

    Nos acostamos a ver televisión, saco el biombo para poder dialogar mirándonos a la cara. La película que estábamos viendo tenía un gran contenido erótico, que había hecho humedecer mi vagina y agitar mi respiración, se dio cuenta y me pregunto.

    – ¿Cleo te sentís bien?

    – Si la verdad me siento espectacular, es que la peli…

    – Si me parece un poco subida de tono.

    – Así es, pero que esta buena, esta buena.

    – La verdad que si es excitante.

    – ¿Te parece?

    – Te sube las hormonas a full.

    La verdad no lo dude, me saque casi sin que se diera cuenta la ropa interior, salí de mi cama desnuda y me metí en la de él.

    – Cleo no hagas cosas de las cuales luego te podes arrepentir.

    – Leo, yo me arrepiento de las cosas que no hago.

    Tome su rostro y nos fusionamos en un hermoso beso, nuestras lenguas se buscaban con ansia reprimida.

    – Leo no sabes cuánto espere este momento.

    – Yo también mi dulce.

    Baje mi mano para sacar su ropa interior, al ir a tomar su miembro, miembro que no existía… me sorprendí.

    – Te lo dije… que te ibas a arrepentir.

    – No para nada, solo me sorprendí que no lo hayas dicho.

    – Es que tenía miedo al rechazo, de donde yo vengo somos mal vistas las tomboy.

    – Despreocupate y ocúpate, conmigo no tenés drama.

    Para esto ya estábamos ambas desnudas, mis manos jugaban con sus pequeñas tetas, mientras las suyas hacían lo mismo, apretando dando pellizcos en los pezones, que intercalaba con chupones y mordisquitos haciendo que se pongan cada vez más duros, una mano se deslizo hasta mi jugosa vagina, un dedo subía y bajaba desde el ano (sin tocarlo) hasta el clítoris en medio de los labios mayores sin tocar la entrada vaginal, mientras lo hacía fue bajando con sus besos, ahora con una mano separaba el capuchón del clítoris y con la otra lo estimulaba, la suavidad con que lo hacía me hizo venir en un primer orgasmo, largo y duradero, inmediatamente buscó con su lengua la catarata de fluidos, los que recibió en su boca para acercarse a la mía y traspasarme mis propio sabores en ese beso apasionado. El gusto agridulce me hizo tener otro orgasmo muy parecido al anterior.

    Nuestras piernas se empezaron a entrecruzar, para adoptar la famosa posición de tijera, los sexos comenzaron a acercarse lentamente hasta hacer contacto, ese contacto, ese roce sutil que se acrecentaba al ritmo de la excitación, nuestras miradas encontradas y las cosas dulces que nos decíamos nos estaba acercando a un clímax que creo, no he tenido nunca.

    Nuestras caderas se movían en sincronía de adelante hacia atrás haciendo que nuestros clítoris se toquen estimulándose al roce, luego de un rato la sensación de explosión y otro orgasmo, mi vagina palpitaba y pedía más.

    Con una habilidad impresionante y casi sin darme cuenta ambas estábamos con la concha de la otra en la cara para lamer con fruición la breva del amor, jugábamos con nuestros dedos en el interior a la vez que chupábamos los clítoris ardientes. No sé cuántos orgasmos hayamos tenido, lo que si se es que fueron muchos.

    Quedamos hablando por un rato del por qué no había dicho nada me dio sus motivos y también me comento como era papa y su madre.

    Tuvo una vida de mierda. Ese recuerdo la hizo lagrimear, pero me dijo que yo la hacía sentir bien, le correspondí el halago con un beso de lengua para comenzar un segundo round.

    Fui hasta el placar y tome un consolador, cuando lo vio me lo saco de la mano, me puso boca abajo en la cama para lamer el esfínter anal, diciendo que me ponga en cuatro, tomo el aceite lubricante poniendo el artefacto en mi culo en pompa, se recostó debajo mío y mientras el falo de goma iba y venía del interior al exterior y viceversa, me lamia como un gatito la vagina. Eso no lo había probado nunca por lo que me produjo un rápido orgasmo, hasta con grito de placer incluido, leo sonreía al saber que era ella quien me estaba generando esas cosas.

    Le borre la sonrisa con un beso suave sobre sus hermosos y rosados labios, para ir incrementando la presión me a poco, ese apasionado beso tenía el sabor de la pasión.

    Posicionándome sobre ella bese su alargado y fino cuello bajando hacia sus pezones aplicando mi lengua en su alrededor en forma circular llevándola al éxtasis según me susurro al oído.

    Mis manos ya estaban en su húmeda vagina, hinchada y caliente.

    Sentí el justo momento en que su cuerpo se arqueo al introducirle un dedo, el que ingreso sin dificultad debido a la humedad, movía mis dedos en su interior acorde a sus reacciones, la humedad que aumentaba me daban el parámetro que íbamos muy bien y aunque estaba un poco tímida para expresar el orgasmo, me había dado cuenta que pude ser artífice de varios. Lo que no pudo esconder fue el último gran orgasmo, ese fue con bombos y platillos, gritos, jadeos, suspiros, un cuerpo totalmente tensado sus piernas que apretaron mi mano entre ellas y sus manos que tomaron la mía empujado hacia el interior.

    Ya relajada de ese intenso orgasmo, saque mis dedos llevándolos a mi boca para saborear ese líquido viscoso y espeso me acababa de ofrecer.

    Quedamos en la cama abrazadas, cuando de repente observamos una presencia en la puerta, era mi mama observándonos, entre sorprendida y excitada, pues vimos cómo estaba con su mano dentro del pantalón tocándose la entrepierna.

    Con Leo nos miramos y nos salió una carcajada espontanea, mucho más allá de haber sido descubiertas en pleno acto.

    – Que se ríen tontas, ¿qué están haciendo?

    – Lo que viste mama, (dijimos a dúo) algo que no se puede ocultar.

    – ¿les parece bonito?

    Lo dijo más bien con un tono de deseo más que de reto.

    – Pero te la pasaste bien mientras mirabas, vos también acompañaste el ritmo.

    – Debo reconocer que sí, me gusto lo que vi, me hizo recordar mi época joven pero ver a mi hija con otra mujer, la que creíamos varón. ¿de paso por que nos engañaste?

    – Eso lo hablamos después, veni mama, sentate con nosotras.

    Se acercó a la cama lentamente, no era una mujer de cuerpo monumental, pero hay que reconocer que esta buena, buen culo, unas tetas hermosas y sobre todo una cara angelical.

    Ya ubicada a nuestro lado, nos contó que regreso porque había habido un error y quien había empeorado no era papa, aunque aún su estado no revertía.

    Mientras hablábamos, Leo me acariciaba con dulzura las tetas, sin ser discreta para nada, era como si lo hiciéramos de toda la vida.

    Mi madre, con ojos lujuriosos nos observaba, hasta se animó con caricias a mis piernas, las que fui separando lentamente para dejar expuesta la vagina observando su reacción.

    Leo ahora besaba mi cuello, yo no podía creer, ¿iba a tener mi primer trio?

    La sola idea de lo que estaba ocurriendo me hizo mojar nuevamente, cerré mis ojos para disfrutar el momento, unos dedos ingresaron por mi canal vaginal mientras el clítoris era chupado suavemente, cuando tuve el orgasmo, creo haberme desmayado del placer, pues hay un lapso de tiempo que no recuerdo.

    – ¿Qué les parece si tomo el próximo turno? Dijo mama.

    – Bueno ma postiza entonces a la labor.

    Mientras la desvestíamos no le dejamos un lugar sin acariciar ni besar, la pusimos en cuatro, Leo se ubicó debajo, yo detrás, la una para ocuparse de la vagina y la otra de su esfínter restante, sin olvidarme de una pasada por sus tetas, aunque añosas, duras y turgentes, con grandes pezones erectos de la excitación.

    Era mi primer trio y me la estaba pasando de maravillas y por lo que estaba viendo ellas también, sentí nuevamente los dedos dentro e hice lo propio buscando la posición, algo incomoda, para vulnerar la vagina de Leo, ayudando con la mamada que le estaba dando a mama introduje el consolador dentro de Tita, Leo me lo saco de la mano para ocuparse de ello.

    – Cleo vos seguí con lo que estabas.

    Con una lengua en el clítoris, un consolador en la vagina y la mía en su cálido ano, Tita, entre espasmos y gritos tuvo su merecido orgasmo.

    – Chicas la verdad, hacía tiempo que había renunciado a esta práctica y darme amor con mujeres, pero verlas fue recorrer mi pasado y revivir mis años mozos, no me pude contener, quise regresar esa edad, gracias por el placer que me dieron. Debo reconocer que, aunque lo que hice no está bien, me siento espectacular.

    – No mama, sí que está bien, las tres nos expresamos el amor, Leo un amor que estuvo carente por mucho tiempo, pero está construyendo a nuestro lado y nosotras el que nos tenemos como madre e hija.

    – Yo cero culpa, mi deseo a partir de ahora es ser parte de esta familia, disfuncional, pero mi familia al fin.

    Nos abrazamos las tres y lloramos de alegría.

    Hoy vivimos las tres en una casa un poco más cómoda, Leo viajo a España para vender todas sus posesiones y nosotras vendimos acá, juntamos los capitales y compramos una nueva morada donde poder estar más cómodas.

    Quiero destacar que compramos una casa con tres habitaciones. Para qué, si dormimos las tres solo en una.

  • Buscando ligue en el chat

    Buscando ligue en el chat

    Hubo una ocasión, en que estando trabajando en otro estado de la república mexicana, tuve que llegar a CDMX, en ese entonces Distrito Federal, a quedarme por unos 4 días por razones laborales, cuando no tenía actividades, para entretenerme en mis ratos de ocio, llevaba conmigo un minilaptop personal, esa ocasión, tuve la idea de quedarme en un Hotel que se encuentra cercano al Metrobús Plaza de la Republica y la estación de bomberos Fénix, por Avenida Insurgentes, el segundo día de estancia, ya había terminado mi actividad laboral, por lo que había llegado a la habitación que había rentado para descansar por esa tarde.

    Una vez entrando en mi habitación, me quité la ropa normal y me puse un pants de esos de tela delgada y pues para entretenerme por ese rato, decidí navegar en internet en mi minilap, en los diferentes sitios y metiéndome a unas salas de chat de la red, escogiendo para eso, las salas de temática Gay, Bisexual o de Trasvestis y Transexuales, usando un Nick alusivo a mi soledad en ese rato. También tenía abierta una pestaña aparte en el navegador, buscando fotos o videos de carácter pornográfico Gay o Transexual, para ayudar a desfogar la ansiedad acumulada.

    De cierta forma, no estaba buscando nada en particular, por lo que mis conversaciones en el chat con algunos usurarios eran básicamente para calentarme y tal vez si hubiese la oportunidad, concretar algún encuentro, pero realmente la mayoría de personas eran de otros lugares del país o internacionales y quienes eran de la CDMX, no podían en ese momento o no eran en lo que estaba interesado, mientras seguía el hilo de algunas ventanas de chat, estaba también entretenido viendo algunos videos de porno Gay.

    Habiendo pasado un rato, estaba viendo la lista de usuarios del chat y me llego una ventana emergente privada de un usuario con el nickname de Buscandoelrato, al abrirla, estaba escrito lo típico con lo que inicia las conversaciones:

    Buscandoelrato: Hola. ¿Como estas? ¿De dónde eres?

    Mi Contestación: Hola. ¿Bien y tú? Estoy en el DF, de momento.

    Buscandoelrato: Bien, yo estoy en el DF, por Metro Bellas Artes, ¿tú por dónde?

    Mi Contestación: Ubico, yo estoy sobre Av. Insurgentes, cerca del Monumento a la Revolución. ¿Que buscas? ¿Qué edad tienes?

    Cuando me contesto, dentro de mí, surgió una pequeña esperanza de que pudiera darse algo, ya que estaba relativamente cerca, pero todavía tenia que esperar a ver que mas decía. Respondiendo:

    Buscandoelrato: Bueno, tengo 38 años, estaba buscando a ver si se daba algo real, ya tengo algo de tiempo que nomas no hago nada y pues me metí a esto a ver que tal de suerte se daba. ¿Y tú?

    Mi contestación: Bueno, yo realmente no estaba buscando nada en sí, solo pasando el rato, pero si se puede dar algo, pues se hace el intento y a ver que pasa. ¿Qué te gusta de un chico? ¿Qué roll juegas?

    Buscandopasarelrato: Pues la verdad, no me fijo mucho en eso, soy activo. ¿Y tú?

    Habiendo contestado eso, me despertó una sensación de deseo, de ver si podía concretar algo con él, ya sea en ese momento o después, por lo que le conteste que yo era pasivo, a lo que me dijo, que muy bien, que si me interesaba poder concretar algo con él, ya que estaba libre en ese momento, por lo que le dije que también estaba libre, que si estaba interesado en ver si se daba algo entre nosotros, me contesto, que si le gustaba, podíamos ir a algún Hotel y estar los dos juntos, bueno mi contestación fue así:

    Mi Contestación: Bueno, mira, te parece si te invito a donde estoy hospedado, estoy solo en este momento, si gustas compramos unos tragos y estando solos vemos que pasa. ¿No sé cómo vez mi propuesta?

    Tarde un poco en contestar, pero cuando por fin contesto, me pregunto si era en serio, que si no había problema, a lo que le dije que sí, era en serio, que podría venir, ya dándole el nombre del hotel, a lo que me dijo que el compraría unas cervezas y llegaba lo más rápido que pudiera, que si le daba el numero de habitación, a lo que le di el número de habitación y le dije que aquí lo esperaba, cerrando el chat y quedando a la espera de que esta persona llegara.

    Había pasado media hora, cuando escucho que tocaban a la puerta, me acerque a la misma y observe a través del ocular, viendo a un hombre, sin barba ni bigote, de pelo un poco largo, se veía de complexión media y un poco más chaparro que yo, cargaba en sus manos, unas bolsas de mandado, por lo que abrí la puerta y le deje pasar, se identifica como la persona con la que estaba chateando, me dio un beso en la mejilla y paso a dejar las bolsas encima de la mesa, abrió una de ellas, sacando un par de cervezas abriéndolas y dándome una a mí, diciendo al darme la lata, “Me gustaste mas de lo que había imaginado”.

    Empezamos a tomar cerveza tras cerveza y a platicar de muchos temas triviales, hasta que ya habíamos llegado a la sexta cerveza cada uno y me soltó la pregunta:

    ¿Realmente eres Pasivo?

    A lo que le conteste que sí, que porque razón me preguntaba, diciéndome que a la vista, no lo parecía del todo, pero que si era bastante guapo a su forma de ver y que desde que entro tenía esa pequeña idea, levantándose de su lugar y acercándose a donde yo estaba y sentándose a un lado, con una de sus manos toma mi cara y me acerca a él, plantándome un beso, en donde empieza a besarme de forma apasionada, metiendo su lengua en mi boca, me esta besando y empieza a pasar su mano por mi espalda, encima de mi ropa, bajando hasta mi cintura, tomando mi playera por detrás y empezando a subirla, dejando de besarme, para quitarme la playera.

    Al quitarme mi playera y dejar al descubierto mi pecho, acerca su cara a mi pecho y empieza a lamer mis pezones, turnando las lamidas en cada uno, con su mano masajeándolos a su vez que los lamia, empezando a poner su otra mano encima de mi pierna, dejándola ahí, sosteniendo mi muslo, haciendo sentir su deseo en la forma en que me sujeta. Después de unos momentos de estarme lamiendo y fajando, él se separa y se quita la playera, poniéndose de pie y tomándome de la mano para ponerme de pie, ayudándose de sus manos, hace que me dé la vuelta, poniéndome de espaldas a él, pegándose detrás de mío y pegando su cintura a mí, restregando su paquete contra mis nalgas, logrando sentir su erección al hacer esto y estar moviéndose de ese modo unos momentos.

    De estarse moviendo así, me dice a mi oído, “De verdad que estas muy rico cabron”, “voy a disfrutar mucho cogiéndote”, después de decir eso, me inclina sobre la cama, apoyando mis brazos sobre la cama, dejándome en una posición inclinada con mi culo apuntando a él, momento que el aprovecho para poner su mano en mi cintura y bajar de un jalón mi pants junto con mi bóxer, quitándolo por completo de mis pies también, dejándome en esa posición inclinado, dejando a su vista mi nalgas desnudas y a su disposición, a lo que sin decirme nada, pone sus manos en mis nalgas y las abre, dejando mi culo completamente expuesto a su mirada y expresando en un tono de voz un poco alto, “Vaya que culo mas rico que te estabas escondiendo”, “Ya me hacia falta poder comerme algo así”.

    A sus palabras expresadas, no pude decir nada, estaba mas concentrado en esa sensación que me estaba provocando, al estarme fajando y sentirme deseado por él, posterior de tenerme en esa posición ventajosa para él, me tomo de las manos y me hizo levantar, tomándome con sus manos, primero de mi cintura para hacerme levantar y luego, moviéndome de tal forma que hizo ponerme en cuclillas, poniéndose el frente a mí, en ese momento, empezó a bajarse el pantalón, quitándoselo por completo y quedando en puro bóxer, dejando ver su paquete entre la tela y sobándoselo con su mano, su verga ya se veía erecta, luego con su mano, hizo a un lado la tela que lo cubría, sacando su verga, dejándome ver una verga de un tamaño nada despreciable, de unos 16cm de largo, de un grosor regular, de color morena oscura, que ya alcanzaba a asomar un poco de líquido en su punta.

    Lo tomo con su mano y lo puso frente a mi cara y la empezó a pasar por mi cara y puso la punta de su verga en mis labios, diciendo, “Mira lo que tengo para ti”, “Espero te guste lo que te vas a comer”, para luego de esto, con su mano, poniéndola debajo de mi barbilla, jalándome hacia el y haciendo que metiera la cabeza de su verga en mi boca, empezando yo a chuparla, tratando de meterla hasta donde me era posible, sacándola y metiéndola en mi boca, escuchando los gemidos de gusto que el iba dejando salir con la mamada que le estaba haciendo, me mantuvo unos momentos haciéndolo, cuando saco su verga de mi boca, luego, con su mano, me tomo de debajo de mi hombro y me hizo levantar, jalándome hacia él, para besarme, luego dándome la vuelta y ponerse detrás de mí, poniendo su verga por entre mis nalgas y empezando a frotar el tronco entre ellas, subiendo y bajando, diciendo a mi oído, “Que Ricas están de verdad”.

    Luego de eso, prácticamente de un empujón, me hizo caer a la cama, quedando boca abajo y el acomodándose aun lado, pasando una de sus piernas encima de mí, empezando con una de sus manos a masajear mis nalgas, con la otra, tomando mi cara y acercándome a su cara, para estarme besando, con su mano en mis nalgas, empezó a estar pasando por toda su extensión, apretándolas de vez en cuando, acercándose al canal que las separa, separándolas con sus dedos y pasando uno de sus dedos por mi culito, empezando a jugar con su contorno, como iba pudiendo, tratando de meterlo, sin éxito.

    Cuando noto que no pudo meter su dedo, dejo de besarme y se incorporó, poniéndose encima mío y con sus manos separo mis nalgas, dejando caer directo en la entrada de mi culo, bastante saliva, poniendo uno de sus dedos en mi esfínter y empezar a pasarlo por encima, dejando que la saliva se vaya impregnando en la entrada y luego, poniendo un poco de fuerza para tratar de meter la punta de su dedo, nuevamente sin éxito, quitándolo y poniendo otro tanto de saliva y estar haciendo movimientos circulares con su dedo en la entrada de mi esfínter anal, continuando con esos movimientos y de vez en cuando ejerciendo un poco de fuerza como queriendo meter su dedo pero sin hacerlo del todo, hasta que finalmente, en uno de esos movimientos, logro meter su dedo, entrando casi por completo, entre mis gemidos de placer, a lo que el dijo, “Ya casi estas listo”.

    Una vez que consiguió meter su dedo, lo saco nuevamente, puso bastante saliva en él y empezó a introducirlo nuevamente, esta vez ya sin demasiada resistencia, logrando abrirse paso, hasta entrar del todo, empezando a sacarlo poco a poco, echando otro tanto de salida y volviendo a meterlo de manera lenta, con cada metida y sacada que el iba haciendo, estaba provocando que fuera soltando gemidos de vez en vez, el preguntándome en ese momento. “¿Te está gustando?” a lo que solo atino a contestar entre los gemidos con un movimiento de mi cabeza. Después de ver mi contestación, el saco su dedo y en esta ocasión, con otro tanto más de saliva, empezó a meter, esta vez dos de sus dedos, empezando a meterlos y sacarlos, para luego dejarlos hasta dentro y empezar a estar haciendo movimientos circulares en mi interior, después de un momento que se me hizo delicioso, termino por sacar sus dedos y se incorporó.

    Una vez que se puso de pie, agarro con su mano uno de mis pies y me hizo acostarme boca arriba, jalando mi pierna hacia su hombro, tomando con su otra mano mi otra pierna y poniendo ambas piernas sobre sus hombros, tomando con una de sus manos su verga y acomodándose con la punta en la entrada de mi orificio de placer, pudiendo sentir en ese momento la presión de la cabeza de su verga contra mi culo, al estar acomodado así, me dice en un tono de voz alta, “Ya llego el momento de cogerme ese culo”, para acto seguido, empezar a meterlo de forma lenta, pero insistente, abriéndose paso a mi interior, sin poder oponer mayor resistencia, haciendo que suelte un quejido y gemido al estar sintiendo de manera constante el avance en mi interior, no deteniéndose hasta estar completamente dentro, soltando el un gemido de satisfacción y deleite, diciendo luego de esto: “En serio, que rico estas”, “Aprietas muy Rico”.

    Luego de decir esto, lo saco por completo, dejándome con una sensación de vacío, que no iba a durar mucho, porque nuevamente lo metió esta vez, de una forma un poco más rápida, no deteniéndose hasta meterla por completo, volviéndola a sacar, pero ya no por completo, empezando a meterla y sacarla de manera constante, a estar cogiéndome de forma rápida, gimiendo ambos de placer, teniéndome el mis piernas bien agarradas, bombeándome de manera cada vez mas rápida, con su verga entrando y saliendo de mi culo, estaba disfrutando de estas embestidas, estando así, hasta que de un momento, soltó mis piernas, saco su verga, se levanto y me hizo levantar, jalándome con él.

    Llevándome de forma rápida hacia la mesa, con un pequeño empujón, me obligo a acomodarme, de tal forma que me dejo inclinado sobre la mesa, poniendo mi culo a su disposición, para luego el poniéndose detrás de mí, tomándome de mi cintura con una de sus manos y con la otra mano poniendo la punta de su verga en la entrada de mi culo, diciendo a eso, “Que espectáculo mas rico de tu culo comiéndose mi verga”, para luego de decir esto, meterla por completo de un empujón y empezar a bombearme en esa posición, de forma rápida, provocando que ambos estuviéramos gimiendo casi al unisonó, estando el bien aferrado con ambas manos a mi cintura, metiendo y sacando su verga de mi culo, ambos disfrutando de esta deliciosa cogida, se detiene un momento y se inclina sobre mí, acercándose a mi oído, diciendo. “¿Dónde quieres que te de mi leche?”, esperando una respuesta de mí, aunque con la calentura del ambiente, solo atine a decir, “Donde tú quieras Papi”.

    Al oír mi respuesta, se incorporó nuevamente, me volvió a tomar de la cintura y me siguió bombeando en esa posición inclinado como me tenía, hasta que saco su verga de mí, con su mano, me agarro del hombro, con algo de fuerza, me jalo hacia él, para luego obligarme a ponerme en cuclillas y poniendo su verga frente a mi cara, dice, “Sabes, siempre había querido hacer esto, así que déjame darte mi leche en tu boca, cómetela”, a lo que se empezó a masturbar de forma rápida y fuerte, acercando la punta de su verga a mis labios y con su mano libre, puso sus dedos en mi barbilla, haciendo que abriera mi boca, empezando a gemir con bastante mas fuerza y sintiendo como un liquido caliente y espeso entraba en mi boca, ya estaba eyaculando y lo estaba echando al interior de mi boca, a lo que de inmediato cerré mi boca en la cabeza de su verga, no dejando salir ni una gota de su venida, finalmente, dejando salir un ultimo gemido con bastante fuerza y quitando su verga de mi boca.

    Cuando retiro su verga, como pude, me trague su leche, algo espesa, de sabor un poco fuerte y bastante caliente, siendo esta la primera vez que yo me tragaba la leche de alguien, luego me tomo del brazo y me hizo levantarme para ponerme en posición inclinado sobre la mesa y darme un par de nalgadas, luego, metiendo dos de sus dedos en mi culo, todavía dilatado, diciendo, “Sabes, que rico estuvo, Gracias por cumplirme mi Fantasía”, metiendo y sacando sus dedos de mi culo, para luego quitarlos, metiendo su verga hasta el fondo y sacándola después, para luego darme otro par de nalgadas y se quita de ahí para empezar a vestirse, acercándose a la puerta de la habitación y diciéndome: “Gracias por darme tu culo, esta delicioso”, luego de esto, abre la puerta y sale de la habitación, dejándome el resto de bebidas que había llevado.

    Luego de esto me quede ahí sentado sobre la cama, busque con mi mano, la posición de mi culo y metí dos de mis dedos, vaya, esta vez sí me dejaron bastante dilatado, pero que rica cogida me dieron, posteriormente hubo otra más con otra persona, pero esa quedara pendiente a otra historia.

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  • Presto a mi novia y mi amigo logra cogerla frente a mí

    Presto a mi novia y mi amigo logra cogerla frente a mí

    Para empezar este relato es real lo contaré tal cual como pasó cuando le preste mi novia a un amigo para que se la cogiera.

    Mi novia llamada Elizabeth tiene 18 años, llevo un poco más de 3 meses de relación apenas, ella es muy bonita, blanca de pelo negro largo, ojos cafés, mide 1.59, tiene unas tetas grandes y un culo pequeño pero bien puesto. Un día me dieron ganas de verla coger con otro pero no sabía cómo decirle sin ofenderla o se produzca algún problema en nuestra relación. Otro miedo que tenía era que le guste el chico con el que se acostara como ya había pasado en mi relación pasada pero me excitaba imaginarme ver a mi novia con otro, me iba arriesgar.

    Mi amigo Ángel de 26 años, lo conozco desde la universidad, es un chico simpático de ojos verdes, tengo muy buena confianza con él, al punto de que una vez me dijo que mi actual novia tenía lo suyo y estaba buena, al igual que yo le decía cosas de su novia, se lo propuse para que coquetee a mi novia y se la follara si era posible yo viéndolos. Mi novia no sabía nada de esto porque decidí planearlo con Ángel. Cabe recalcar que mi novia nunca ha tenido una conversación larga con Ángel pero sabe que es un amigo mío.

    Un día quedamos para que mi amigo vaya a mi casa cuando estaba mi novia, le dije a ella el mismo día, que me iba a ver con Ángel porque no nos veíamos hace rato. Llegó esa tarde Ángel nos quedamos en la sala tomando un whisky que había traído. Mi novia se nos une después de haber tomado un baño.

    E: que tal Ángel cómo estás?

    A: hola Elizabeth. Bien muy bien aquí visitando a tu novio.

    E: si me dijo Andrés que ibas a venir.

    A propósito dejé a mi novia con Ángel porque les dije que iba a tomar un baño rápido pero me quedé escondido, mi amigo empezó a coquetear a mi novia.

    A: Andrés es muy afortunado de tener una novia como tú, eres muy linda Elizabeth.

    E: siii gracias Ángel, el también es lindo y me trata de lo mejor.

    A: le has sido o le serías infiel a tu novio? Seguro muchos chicos han querido contigo porque tienes lo tuyo.

    E: no le sería infiel porque me gusta y lo amo bastante. A qué te refieres con que tengo lo mío?

    A: sin faltarte el respeto es que eres bella y estás muy buena. Se acercó y se sentó a su lado.

    E: ey no me digas eso que me lo creo. Pero gracias si mi novio te escuchará decir eso no sé qué pasa.

    A: jajaja ya se lo he dicho y no pasa nada. Sabes yo le sería infiel a mi novia contigo.

    E: en serio!!! No Ángel eres el amigo de mi novio y es mejor que esto quede en solo una conversación.

    A: no te excitaría ver que tu novio te vea haciendo cosas conmigo?

    E: no creo, cosas como qué?

    Ángel se acercó besándola en el cuello y la abraza de la cintura. Ella trataba de resistirse.

    E: no hagas eso, puede venir mi novio! Ángel no!

    A: mira como me pones Elizabeth, él no va a decir nada.

    E: que quieres que haga y ya después me dejas ok?

    Ángel aprovechó dándole un beso en la boca apasionado y con la mano le estaba sobando su vagina. Yo me estaba excitando poco a poco.

    E: ya para por favor! Decía entre pequeños gemidos.

    A: nah pero si estás excitada o me vas a decir que no!

    E: un poco pero ya no hagas esto. Ya no quiero le estoy siendo infiel a mi novio con solo besarte y tú a tu novia.

    Enseguida Ángel le metió la mano y le sacó una teta para tocarla, apretarla y se la metía a la boca. Mi novia no se podía contener.

    A: que ricas tetas tienes Elizabeth!!!

    E: ya ya me dejé hacer lo que querías ahora sí déjame. Se alzó el sostén y la blusa.

    Todo esto me prendió aún más que quería que Ángel se cogiera a mi novia. Salí a la sala y los encontré besándose, mi novia enseguida se separó.

    E: mi amor no es lo que tú crees. Ángel me estaba obligando.

    Yo: por eso lo estabas besando no!

    E: yo le decía que no, no quería hacer esto porque tú eres mi novio.

    Yo: estabas excitada verdad? Hubieras tenido algo más que eso con Ángel.

    E: o sea si pero por lo que Ángel me hacía y no creo que hubiera hecho algo más.

    Yo: y si te dijera que puedes hacer algo más con Ángel?

    E: o sea no sé. Me estás diciendo en serio?

    Yo: no sabes pero ya estabas excitada y yo creo que sí… Que dices Ángel?

    A: yo creo que ya estaba caliente y por dentro quería más, yo tengo ganas.

    Yo: jajaja no vas a dejar a Ángel con las ganas mi amor. Si te dejaría harías más cosas con él?

    E: en serio! Wou no sé amor, quizás sea una prueba, no pensé que me dirías algo así.

    Yo: no voy a enojarme mi amor. Es más porque no experimentar nuevas cosas con otra persona.

    E: no lo sé, pero si quieres vemos para ver qué pasa.

    Yo: esto queda entre nosotros, nada sale de aquí.

    A: claro tampoco quiero que mi novia se entere.

    Yo: dale mi amor, déjate llevar con Ángel.

    Enseguida Ángel se volvió a besar con mi novia agarrándole las nalgas ahora sin que ella se resista, Elizabeth ya le metía la lengua mientras se besaban. Era la primera vez que veía a mi novia caliente con otro, tanto así que ya le estaba agarrando la verga y Ángel con las manos metidas en las tetas de ella. Yo excitado me había sacado mi verga para masturbarme mientras veía el tremendo espectáculo.

    A: que rica está tu novia Andrés. Me dijo

    Yo: si está muy rica y mira lo caliente que está.

    Ángel se le veía su verga que ya explotaba en su pantalón mientras le manoseaba las tetas y su vagina encima de la ropa. Le sacó el pantalón a mi novia hasta dejarla sin nada y empezó a darle sexo oral, metiéndole la lengua en su vagina, era la primera vez que le hacían eso, ella solo ponía las manos en la cabeza de Ángel y gemía de placer.

    E: ayyy que rico! Sigue sigue! Siguió durante unos 5 minutos.

    A: ahora te toca a tí! Le propuso… Ángel se sacó el pantalón y dejo ver tremenda verga y era tan gruesa que mi novia se sorprendió.

    E: wuaoo! Eso no me va a entrar todo en la boca. La tienes bien grande y vaya gruesa.

    Yo: dale mi amor aprovecha y comete la verga de Ángel.

    Ángel la agarró de la cabeza puso la punta de su pene en la boca de mi novia, se la empezó a mamar lo que entraba, lo hacía rico, yo estaba demasiado prendido viendo cómo mi novia le chupaba el pene a mi amigo. Ángel le daba más para que entre, mi novia se atragantaba, tenía los ojos llorosos, ya no le entraba más su verga en la boca, cuando se la sacó había una gran cantidad de fluidos en su pene y en la boca de mi novia.

    A: ahora sí Elizabeth, quiero darte una buena cogida!

    E: tu pene es demasiado, no voy aguantar, me vas a romper Ángel!!!

    A: dale ponte encima mío!

    Yo: inténtalo si no paramos mi amor!

    Se le puso encima a Ángel y poco a poco lo iba metiendo parece que de verdad no quería entrar todo pero Ángel con un solo movimiento la penetró.

    E: ahhh!! Grito pidiendo que pare!

    A: te voy a dar despacio. Después de unos minutos Ángel le empezó a dar más duro y mi novia le movía el culo bien rico, le daba unos ricos sentones. Estaba viendo un buen espectáculo para que mentir.

    A: viste ya pasó ahora sí te voy a destrozar.

    E: ahhh ahhh ahhh que rico dame más! Mételo todo! Decía mientras gemía de placer.

    A: que rica estás Elizabeth! Que ricas nalgas!

    E: ponme en cuatro y mételo así me gusta.

    Ángel ni lo pensó, la puso en cuatro mientras le daba con un mete y saca rápido y fuerte, la verdad se la estaba cogiendo rico, me gustaba porque siempre han sido mis fantasías, aunque no sé las de mi novia pero seguro la estaba pasando rico. Las nalgas de mi novia estaban rojas de las nalgadas que le daba.

    E: por dios que rico pene! Mi amor parezco una puta. Me dijo entre gemidos.

    A: siempre le he dicho a Andrés que estás buena y ahora te estoy cogiendo frente a tu novio. Le dijo a Elizabeth.

    La acostó en el sofá, se puso encima de ella, le abrió las piernas para de nuevo meterle el pene y seguir cogiendo, no paraban, se besaban y cogían, mi novia tuvo un orgasmo.

    A: me vengooo!! No aguantó más que rica puta.

    E: adentro no, me tomo tu leche mejor

    Sacó su pene de su vagina, mi novia se lo metió a la boca y masturbandolo, se terminó de venir, el semen le había caído entre las tetas y su boca, le terminó de limpiar el pene con la boca.

    A: que rica cogida hemos tenido Elizabeth, lo haces bien.

    E: si tú también me cogiste rico y más aún ese pene delicioso.

    Yo: espero hayan disfrutado como yo disfruté… También me vine viendo cómo cogían.

    Ángel fue a la ducha a bañarse antes de irse mientras me quedé con mi novia.

    E: gracias mi amor, no pensé que algún día haría esto con mi novio. Cuando quieras hacemos algo así y yo te complazco a ti.

    Yo: es una de mis fantasías solo que no sabía si decirte y lo podías tomar mal. Entonces te gustó?

    E: claro mi amor me gustó, fue una experiencia loca, pero que rico y verte ahí como me veías coger con tu amigo me calentaba.

    Yo: me alegra que te haya gustado.

    E: si bebé, lo repetiría pero hacerlo con un desconocido.

    Yo: en serio!!! Puede ser en algún momento.

    Terminamos la conversación con un beso en la boca y todavía olía a semen de mi amigo. Espero les haya gustado, yo estoy aprendido a disfrutar de estas experiencias y me gustan siempre y cuando haya consentimiento de la pareja. Próximamente estaré publicando la historia de mi novia cogiendo con desconocido que fue otra loca experiencia. También me gustaría saber sobre como poder llevar estas situaciones de la mejor manera o si todo lo que hago no está bien.

  • Cumplo mi fantasía dejando a mi esposa con tres jóvenes

    Cumplo mi fantasía dejando a mi esposa con tres jóvenes

    Hola, mi nombre es Manuel, por cumplir 41 años y felizmente casado con una hermosa mujer un año menor que yo y 3 hijos maravillosos. Con 1.65 cm, apenas 60 k de peso, unos pechos no grandes pero firmes, una cintura de una colegiala y unas piernas muy bien formadas Dania eran digna de la envidia de cualquier mujer y el deseo de muchos hombres desde jóvenes hasta muy maduros.

    Nuestro matrimonio siempre ha marchado sobre ruedas, nos casamos muy jóvenes y supimos aprovechar esa chispa de la juventud para conocernos muy bien en la intimidad, dimos rienda suelta a nuestras ganas de amarnos cada noche y terminar hasta altas horas haciendo el amor como dos jóvenes que se deseaban y que parecía que nunca habían hecho el amor.

    Con el pasar del tiempo nuestra relación fue bajando de intensidad, yo culpo al exceso de sexo que tuvimos desde muy jóvenes pero aun así yo seguía deseándola desde el primer día ya que con el pasar del tiempo lejos de que subiera de peso siempre se mantenía con ese cuerpo que tanto admiraba, empecé a experimentar algunos deseos hacia ella que nunca había sentido, me empezó a gustar a verla caminar cuando salíamos y observar como atraía miradas desde los jóvenes y sin experiencia hasta los maduros mas experimentados, me encantaba ir al super y caminar lejos de ella para observar como era objeto del deseo de algunas personas ávidas de sexo y que se devoraban con miradas sexosas ese cuerpo que yo tanto había hecho mío a placer.

    Fue tanto mi deseo de ver algún día ver a mi esposa con otra persona que me declaro culpable de algunos deslices que existieron en nuestra relación que lejos de afectarla la hicieron aún mas fuerte y es en base a esa confianza es que de alguna manera provoque algunos acercamientos y experiencias de ella hacia otros hombres, así que es este un primer relato de muchos que quiero compartirles.

    Era el día ultimo del año y como todas las familias nos preparábamos para pasar la última noche en un salón junto a toda la familia de mi madre, aun estábamos en casa terminándonos de arreglar para este gran festejo cuando de repente entro a nuestro cuarto y la veo con bellamente vestida con un pantalón de licra y cuero color negro deliciosamente entallado a su hermoso cuerpo así como una blusa pegada a su lindo cuerpo que realzaba esos hermosos senos siempre en su lugar, mi primer pensamiento fue decirle que se quitara esas prendas para que fuera de alguna manera menos deseable para mis familiares que asistirian a despedir el año, pero un deseo ardiente empezó a rondar en mi mente: Quería que hasta mis mismos familiares la observaran y que la vieran como el trofeo de carne y hueso que estaba a mi disposición cuando yo quería, así que no pensé y le susurre al oído:

    -Te ves hermosa, me encanta como se te ve ese culito con ese pantaloncito, jeje

    Me respondió:

    -Te gusta amor

    Le dije. -Me encanta y quiero que seas el centro de atención de la fiesta.

    Así que apresuramos el paso para terminar de arreglarnos y nos dispusimos a irnos al tan mencionado festejo.

    Llegamos al dichoso salón y tal como lo había pensado empecé a ver algunas miradas de mis familiares mas cercanos a observar con cierta lujuria ese lindo cuerpo de mi esposa, podría decir que toda la noche fue ese centro de atención, paso el tradicional abrazo, después de platicas y risas observe un trio de chicos de entre 18-20 años ajenos a la fiesta y que habían sido invitados por el novio de una de mis sobrinas, logré ver como cuchicheaban entre ellos observando a mi esposa cómo si nunca hubieran una hembra con esas deliciosas medidas, así que me apresure a pararme de la mesa con la idea de dejar a mi esposa sola en la mesa y que estos calenturientos chicos pudieran observarla mas a gusto.

    Al caminar al baño me para un grupo de primos y me quedo platicando con ellos por casi una hora y decido regresar a mi mesa con mi señora pero o sorpresa la mesa estaba sola, me dirijo al baño y nada, de repente escucho su risa pegajosa y al voltear ya se encontraba jugando cartas con mi familia pero también con esos chicos que habían llegado sin tomarle mucha importancia.

    Al pasar la noche ellos seguían jugando cartas y es cuando pude percatarme que mi esposa estaba algo tomada y que ellos se estaban dando cuenta de esa oportunidad, poco a poco se fueron retirando mis familiares del festejo, ya llegando casi el amanecer solo quedaron los tres chicos y mi esposa jugando cartas, mis padres y yo sentado a un lado casi casi colgando el pico por culpa del sueño, en eso mi madre me pidió de favor si podías llevarlos a su casa ya que mi papa había tomado algo y ya no manejaba de noche a lo que accedí pero al mismo tiempo pensé que no podía dejar a mi esposa con esos chicos desconocidos ya que podían hacerla victima de su deseo vil de hacerla suya pero se me ocurrió la gran idea de dejar mi celular escondido y grabando y que de alguna manera sirviera como prueba en caso de que sucediera algo, así que agarre mis llaves y me dispuse a llevarme a mis padres a su casa dejando a mi esposa algo tomada a merced de tres chicos desconocidos y con muchas ganas de follarsela.

    Camino a casa de mis padres se apodero de mi una avalancha de pensamientos lujuriosos de que podían estar sucediendo allá cuando yo estaba manejando llevando a mis padres, empece a imaginar tantas cosas, desde que tal vez podían seguir jugando y bromeando como lo hacían hasta que podían estar dando rienda suelta a sus fantasías esos chicos con mi esposa y ella disfrutando esa hermosa experiencia, así que deje a mis padres en su casa y aprete el acelerador a fondo para regresar después de mas una hora al lugar a donde había dejado a mi esposa al cuidado se esos calenturientos chicos.

    Aso que latiendo mi corazon llegue al salón por mi esposa y mi sorpresa fue ver a mi esposa como si nada solo diciéndome con una gran sonrisa: -Listo mía amor nos vamos?

    Así que corro por mi celular que había escondido y me despedí de esos chicos que al igual que mi esposa demostraban una gran sonrisa como si algo bueno hubiera pasado, mi esposa se acerca y con tierno beso a cada uno se despide y les dice fue una gran noches, nos subimos al auto y el silencio impera en el trayecto a casa, yo muriendo de ganas de llegar a mi casa y ver que era lo que habia grabado mi celular y que había hecho que tanto mi esposa como esos chicos estuvieran tan felices y satisfechos.

    ¿Quieren ver que descubrí en ese video de mas de una hora en mi celular? Esperen la segunda parte y les prometo que no se arrepentirán de haberlo descubierto.

  • La esposa de mi amigo bebió mi semen

    La esposa de mi amigo bebió mi semen

    Esto me inició hace unos meses y ya no me aguanto las ganas de contarle a alguien.

    Hace unos meses decidimos hacer una fiesta en la casa de unos amigos, para no confundirnos y hacer este relato entendible digamos que mi amigo se llama Julián y su esposa Margarita (nombres falsos)

    Ellos son un matrimonio joven y los tres somos parte del mismo grupo de amigos desde hace más de 15 años. Llegado el día de la fiesta le pregunté a Julián por Margarita, ¿por qué no estaba presente? Me comentó que ella tuvo un compromiso pero que ella llegaría más tarde.

    Alrededor de las 11 de la noche de la noche Julián me pidió que lo acompañará a recoger a Margarita, nos subimos a su auto y fuimos por ella, ella estaba trabajando, era corte de mes y tuvo que quedarse hasta tarde, ella es una chica sencilla, no tiene un cuerpo exuberante o demasiado atrayente, es linda y con gran sentido del humor.

    Cuando subió al auto noté que su falta era relativamente corta, en ese momento no llamó mi atención pero mientras íbamos manejando ella en el asiento de atrás dijo en voz alta «no vayan a voltear a verme» inmediatamente ella procedió a quitarse las media que tenía puestas, se sentó de un lado y estiró las piernas a lo largo del asiento trasero.

    Después de un rato platicando volteé a verla un par de veces, en mi mente ella no se dio cuenta pero tiempo después me enteré que sí lo hizo, para segunda o tercera vez que le dirigí la mirada «discretamente» ya su falda estaba muy arriba enseñando sus linda piernas, yo iba sentado al lado de mi amigo, su esposa atrás y yo tenía una erección que era difícil de disimular.

    Cuando llegamos a casa de ellos a continuar con la fiesta ella me pidió que le ayudara a bajar unas bolsas y una caja que estaban en el asiento trasero, mi amigo así como bajó caminó directo a la casa sin ponernos atención, cuando yo le abrí la puerta ella bajó del auto con la falda arriba casi hasta la cadera abriendo sus piernas de la manera menos discreta posible y haciendo con su cadera un ligero movimiento bastante sugerente, solo me bastaron esos 3 segundos para recorrer sus piernas, ver su ropa interior celeste y aprender ese gesto que hacía con el rostro invitando y sugiriendo cosas que aún dan vueltas en mi cabeza. Cuando ella bajo me dio la espalda y se inclinó para tomar las cosas del asiento trasero permitiéndome ver esas linda y redondas nalgas que bailaban mientras ella «buscaba» lo que había de tomar. Me dio las cosas, se acomodó su falda, sonrió como si nada pasara y entramos a la fiesta, toda la noche continúo como si nada, nos quedamos hasta el amanecer a esa hora me retiré a casa.

    Durante la noche pude coquetear con otra chica, incluso logré convencerla de salir después y tener un encuentro casual el cual amerita su propio relato pero llegando a casa no pude hacer otra cosa más que masturbarme pensando en Margarita, su cuerpo, su voz, esa cara llamando a lo prohibido y su cuerpo pidiendo placer.

    Pasaron un par de meses antes de que se organizará otra reunión entre amigos, todo normal, ya por la noche cuando solo estábamos quienes más confianza nos tenemos quisimos jugar a verdad o reto, varias chicas y chicos, todos amigos de años y nos temos bastantes secretos entre nosotros, esa noche conocimos quienes del mismo grupo habían tenido relaciones entre ellos, le conocimos secretos bastante oscuros a los otros y Julián ya estando un poco tomado confesó que le gusta tener relaciones de manera ruda y agresiva con Margarita, ella confesó que le gustan las nalgadas y ser atada, eso calentó bastante el ambiente y otras chicas confesaron gustos y fetiches mientras los hombres confesamos lo mismo y relaciones de una noche.

    Yo a en la última ronda le pusimos como reto a una amiga quitarse el sostén sin necesidad de quitarse la blusa y lo hizo pero ya con el ambiente bastante caliente Margarita se levantó y propuso que todas se desnudaría de la cintura para arriba si Julián y yo nos besábamos de lengua por 10 segundos, yo estoy completamente seguro de mi sexualidad y sé que no me gustan los hombres y después de unos tragos estaba mucho más que dispuesto a besar a otro hombre, Julián se veía con dudas pero con tal de tener a 5 chicas con sus senos expuesto tomé a Julián, lo puse contra la pared y lo besé, no me gustó pero tenía que hacerlo por el equipo. Todos nos reímos, gritamos, saltamos y aventamos cosas que teníamos en las manos mientras las chicas todas en línea empezaron a pagar su deuda, una tras otra empezaron a quitarse sus blusas y sostenes pero yo solo la estaba viendo a ella y ella solo me miraba a mi.

    Cuando sus pechos estuvieron descubiertos jugó con ellos apretandolos y moviendolos en círculos pellizcando y jalando sus pezones, si bien todas las chicas tenían sus senos al aire ella era el espectáculo, todos los hombres nos excitamos al verla jugar tan sensualmente con sus pechos, Julián no parecía tener ningún inconveniente en ello, ella se acercó a mí y me pidió escupiera saliva en su mano, nerviosamente y sorprendido voltee a ver a Julián quién solo asentó con su cabeza, le di tanta saliva pude hacer en ese momento y con ella humedeció sus pezones para seguir jugando con ellos.

    Pasaron un par de minutos antes de que el frenesí se detuviera, si lo hubiéramos manejado bien tal vez hubiera terminado hasta en una orgía pero uno de los chicos sacó su miembro y comenzó a masturbarse frente a todos y eso mató el ambiente. Todas se pusieron su ropa y nos empezamos a ir, al despedirme ella se acercó a mi, besó mi mejilla y me dijo que estaba completamente mojada, que esa noche tendría relaciones con Julián pensando en mi, esa noche fui a casa y me masturbé como nunca lo había hecho antes.

    Un par de semanas después de esto, ya pasada la conmoción del momento, incluso hicimos un acuerdo para no mencionarle a nadie lo que había pasado y no repetirlo jamás Julián me llamó para pedirme ayuda, sus papás se estaban mudando y necesitaba brazos para mover todo, la tarde paso con regularidad, hablamos de muchas cosas pero no de la fiesta ni de los deliciosos pechos de su esposa. Ya habíamos movido casi todos los muebles de una casa a otra, su papá se adelantó por otro viaje con cosas y Julián y yo esperábamos que llegara, en ese Inter nos dio hambre, el salió a comprar algo para comer y yo me quedé en la nueva casa porque aún no tenían cerradura las puertas, casi inmediatamente Julián salió escuché que alguien llegó, era Margarita, hubo un silencio de un par de segundo, mi corazón latía rápido y mi respiración se agitaba, sentía como una erección se formaba en mi pantalón mientras la veía sonreírme y camina a mi, me saludó con toda normalidad y comentó que mientras ella bajaba de su taxi vio cómo Julián salía en su auto, hablamos unos momentos e intenté actuar con toda la normalidad que me fue posible.

    Ese día por la mañana me levanté sintiéndome un poco agripado y para la tarde que estaba con ella ya tenía un poco de flujo nasal, ella me preguntó si me sentía bien a lo que respondí que si pero el flujo era incómodo y en la casa no había papel sanitario, servilletas o algo con qué limpiarme, inmediatamente tuve la idea de decirle que iría a buscar una tienda cercana para buscar alguna de esas cosas y poder salir de ahí un momento pero antes de que dijera nada ella desabrochó su pantalón y se lo quitó con velocidad, sin decir nada comenzó a quitarse su ropa interior, una vez con sus panties en la mano y con una cálida sonrisa en el rostro me los dio y me dijo que los usara para limpiar mi nariz, así como los tomé volvió a ponerse sus pantalones y seguimos hablando normal hasta que me dijo que tenía sed, me ofrecí a buscar una tienda y comprarle algo de beber pero ella dijo que no, tomó un cojín de los sillones que estaban ahí y se arrodilló frente mío y me pidió que me masturbara para darle de tomar mi semen, mi corazón latía rápido y no podía creer lo que escuchaba, sentí como ella empezó a desabrochar mi cinturón y con un tono de voz pícaro y juguetón me dijo que no me pusiera nervioso, que nadie se enteraría y que esto no contaba como engaño.

    Mientras yo me masturbara solo y mi miembro no entrara en su cuerpo esto no era engañar a nadie. No pude soportarlo más, saqué mi miembro y con el la golpeé varias veces en el rostro, ella metió su mano en sus pantalones y comenzó a masturbarse también, constantemente me pedía la mano con la que me estaba masturbando para darme de sus fluidos, le dije que estaba por terminar y ella pegó sus labios a la punta de mi miembro, eyaculé dentro de su boca y ella lo tomó todo, lo estuvo saboreando un momento y se sonreía, se puso de pie y dijo que le gustó mucho, me comentó que le gustaba hacer lo mismo con Julián y tener otro semen en la boca habla sido mucho más placentero de lo que esperaba, comentó que le gustaría repetir otra vez, el resto del día continúo normal.

    Llegó Julián, comimos, llegaron sus suegros y terminamos la mudanza, antes de que Julián me aventara a mi casa ella me dijo que conservará su ropa interior, a los días ella me mandó audios de ella teniendo relaciones con Julián dónde lo llamaba con mi nombre y él estaba de acuerdo en ello, me dice que él no está dispuesto a compartirla o hacer un trío y ella no me va a dejar tener relaciones con ella sin el previo permiso de su esposo, a veces me manda mensajes, a veces fotos y/o audios de ella teniendo relaciones con su esposo, estamos buscando el momento o la oportunidad para repetir lo sucedido. Ya pasaron unas cuantas semanas y no soporto las ganas de contar esto, quiero repetir, quiero estar con ella nuevamente y espero eso pase pronto.

    Todo lo contado es real, todos somos adultos en nuestros últimos 20s o primeros 30s. Espero mi redacción sea entendible, gracias por leerme.

  • Mar Sensual: Una Navidad caliente

    Mar Sensual: Una Navidad caliente

    Las fiestas decembrinas se acercaban y como todos los años en el departamento se organizaba la fiesta de fin de año, la cual se realizaría en un local rentado para ello, allá por el velódromo. Asistiríamos más de cien compañeros, algunos nos conocíamos y otros sólo de vista. Usualmente en esta reunión hay comida, bebida, baile y rifa de regalos. El horario sería de las tres de la tarde a las ocho de la noche. Los de la oficina organizamos un intercambio de regalos y me tocó darle a una compañera. Todo transcurría con normalidad, esperando llegara el día de la fiesta. Siempre eran amenas y todos deseábamos sacarnos una de las pantallas que rifaban. En la oficina hicimos el intercambio y la que me tocó me regaló una bolsa de mano y dentro tenía unos labiales en forma de pene, todas reímos por la ocurrencia. Me pidieron que usara uno y así lo hice, en medio de bromas.

    Llegó el día y gustosos nos dirigimos a la reunión, la cual se llevaría a cabo en uno de los salones del hotel Gran Prix, ubicado en la calle de Añil y Churubusco. Una de las compañeras nos dio un aventón. Ese día me vestí algo coqueta, pero sin exagerar: falda algo corta, zapatos de tacón, blusa sexy y un blazer. Varias de mis compañeras iban igual vestidas, eran más jóvenes que yo y al parecer la seguirían después en otro lado. Yo quedé con mi marido de que si me sacaba algo grande lo llamaría para que fuera por mí, sino me regresaría temprano. Llegamos y ocupamos una mesa al fondo, ya no alcanzamos cerca de la pista, éramos seis y la mesa era para diez. Llegaron unos compañeros, cuatro que mis compañeras conocían y les pidieron que se sentaran con nosotras, ellos aceptaron gustosos. Eran de otro piso y yo solo los conocía de vista, como quedé en la orilla uno de ellos se sentó junto a mí, se llamaba Raúl, algo serio y más joven que yo. El mesero trajo refrescos y una botella de tequila, todos pidieron palomas y yo lo pedí derecho. Brindamos y comenzamos a charlar de tonterías. Pasó un rato y nos volvieron a servir otra ronda, alguien comentó que la botella no nos iba a rendir, por lo que dos compañeros fueron a un Oxxo por más bebida.

    Comenzó la música y de inmediato nos invitaron a bailar, a mí me sacó un compañero que no conocía de otra mesa, bailaba bien y me lucía dándome vueltas, yo me cuidaba que la falda no se subiera más de la cuenta ya que traía medias de silicón con encaje. Bailé con él unas tres canciones y mientras bailábamos me platicaba de cómo era y preguntaba cosas de mí, noté que Raúl observaba mis piernas, discretamente en varios momentos lo caché de fisgón. Regresamos a la mesa y Carlos, el compañero con el que bailé, “amablemente” me acomodó la silla para que me pudiera sentar y con un apretón en mis hombros agradeció el haber bailado con él. En la mesa ya habían servido más tragos y brindamos celebrando el momento. Comimos y después vino la rifa, desafortunadamente nadie de la mesa se sacó algo. Eran las seis de la tarde y para ese momento ya estábamos alegres, ya nos habíamos acabado dos botellas y la tercera iba a la mitad. Quedaban dos horas de fiesta por lo que decidieron ir por dos botellas más.

    Más desinhibido, Raúl me platicaba cosas de cómo era él, que yo bailaba muy bien y entre plática y plática discretamente volteaba a ver mis piernas. Sentada mi falda se subía más de la cuenta y se alcanzaba a ver el encaje de mis medias. Me bajaba la falda, pero se volvía a subir, por lo que dejé que se dieran un taco de ojo. El alcohol estaba haciendo efecto, me sentía algo mareada pero alegre. Varios compañeros me sacaron a bailar y yo gustosa aceptaba, quienes ya contentos, me trataban de cachondear con palabras de doble sentido o con frases “pícaras”. Yo sólo sonreía o movía la cabeza con sus ocurrencias y cuidando que con las vueltas mi falda no se subiera tanto, aunque no dudo que algunos atentos como Raúl hubieran visto un “poco más”. Regresé a la mesa y volvimos a brindar todos hasta el fondo deseándonos felices fiestas decembrinas y un próspero año nuevo. Raúl me sacó a bailar y durante tres canciones me estuvo diciendo coqueterías, trataba de seducirme, a lo que yo le decía que estaba loquito. Dieron las ocho y la fiesta se terminó, nos acabamos el tequila que sobraba, todos de un solo trago hasta el fondo. Yo ya iba, sino borracha, si bastante mareada. Pensé llamar a mi marido para que viniera por mí, pero en el baño mi amiga me dijo que me daba un aventón, el cual acepté. Ya en la salida varios compañeros me dieron su número de celular, incluido Raúl y me pidieron el mío. Al despedirnos, algunos de ellos me abrazaron “efusivamente” y me besaron muy cerca de la comisura de mis labios, cosa que he de decir más que molestarme, me calentó.

    Ya en el trayecto le pedí a mi amiga me dejara en la estación del metro Velódromo, pero ella me dijo que por qué no las acompañaba, que la iban a seguir, que iban a ir a bailar con varios de los compañeros. Les dije que me gustaría pero que no había pedido permiso, a lo que me contestaron: vamos, lo bailado nadie te lo quita, nos salimos temprano. Dudando, acepté y nos dirigimos a un local en la Condesa, en donde se toca música cubana. Al llegar ya estaban los compañeros, entre ellos Raúl que efusivo me ofreció una silla para sentarme junto a él. Ellos ya estaban tomando, por lo que nos sirvieron nuestros tragos, les dije que yo no quería, pero insistieron. Brindamos hasta el fondo por el motivo de estar reunidos. Éramos doce personas, seis hombres y seis mujeres, un poco apretados en la mesa, por lo que sentí como rozaba su pierna con la mía. Volvieron a servir bebida y Raúl brindó conmigo, chocamos nuestros vasos y le di un buen trago. Comenzamos a bailar y me iba turnando con ellos, quienes con el alcohol ingerido bailaban más insinuantes con nosotras. Yo cuidaba que la falda no se volara de más, pero era imposible hacerlo en cada momento, por lo que supongo eso los calentó a ellos. En cuanto nos sentábamos, volvíamos a brindar todos. Observé que algunas compañeras estaban bastante alegres y flirteando con algunos de ellos, se dejaban “querer”. Raúl no dejaba de alabar mi físico y en una de esa me preguntó:

    -¿eres casada?

    -Si y tengo dos hijos.

    -Vaya, no se te nota, te ves muy joven y guapa.

    -Gracias, pero no es para tanto.

    -Además, estás aquí cotorreando, ¿no te dicen nada?

    -Nop, no me dicen nada, me gusta divertir, pasarla bien y ¿tú eres casado?

    -Si, ya somos dos.

    -¿Y no te dicen nada?

    -No, pedí permiso hahaha…

    -Pues a divertirnos hahaha…

    Para esa hora, las doce de la noche, ya todos estábamos bastante alegres y parecía que el plan de mis amigas era hacer algo más con ellos, se dejaban cachondear y ellas provocaban situaciones calientes. Sentía que Raúl rozaba más mi pierna y ponía su mano cerca de la mía. La amiga que me tocó de intercambio me dijo que presumiera el regalo, por lo que saqué el labial y frente a todos me pinté coquetamente los labios causando su hilaridad. Seguíamos brindando y bailando, el alcohol hacía efecto en todos. Bailaba con Raúl cuando pusieron una calmada, inmediatamente me abrazó por la cintura y se quiso pegar, sentí como su bulto me rozó. Lo separé un poco, pero insistente se pegaba a mí, buscaba frotarse y sentir mis senos y mi pubis en él, situación que me emocionó y me excitó, aunque no se lo demostré. Su rostro estaba cerca del mío y sentía su respiración entrecortada, estaba caliente y me lo quería demostrar. Nos sentamos de nuevo y en algún momento posó su mano en mi pierna, sorprendida, pero sin decir nada me le quedé viendo y sonriente me dijo “perdón” y la quitó. Momentos después la volvió a poner, no le dije nada y seguí platicando. Un poco nerviosa de que lo vieran la volví a quitar, pero insistió; comenzó a rosarme con sus dedos, suavemente, delicadamente los pasaba por mi pierna subiéndolos hasta el borde de mi falda. Para calmar la situación me paré y fui al baño con el ánimo de enfriar su calentura y no generar comentarios en los demás por esa actitud. Me tardé un poco para calmar el escenario pensando en lo que pasaría con Raúl, quién me atraía, pero no quería tener problemas después. Al regresar noté que varias compañeras, la mayoría, ya se habían ido; sólo quedaron una de mis compañeras, su “pareja” y Raúl. Dije que ya era tarde y que ya me tenía que ir, aunque insistieron que me quedara un rato más para que nos acabáramos el tequila que quedaba. Acepté y les pedí me permitieran un momento para hacer una llamada, eran pasadas la una de la mañana y tenía que llamar a mi marido. Me contestó medio tomado y medio dormido, le dije que llegaba un poco más tarde, que todo estaba bien, que no se preocupara. Me respondió que disfrutara del convivio y que tuviera cuidado al regresar. Nos despedimos con un beso y colgamos.

    Regreso a la mesa y sólo estaba Raúl, esperándome con los vasos servidos, mi compañera bailaba muy coqueta con su pareja, intuí que pronto se irían a un lugar más íntimo, disfrutaban el momento, ambos eran casados, pero parecía que eso no era obstáculo para dejarse llevar por sus emociones. Me senté y brindé con Raúl quien de inmediato se sentó junto a mí para preguntarme si iba a permanecer un rato más. Le dije que sí y chocamos de nuevo nuestros vasos, se me quedó viendo mientras tomaba su bebida, yo busqué a mi amiga y embelesada observé como desinhibida cachondeaba en la pista, ambos bailaban muy pegados. En eso sentí de nuevo la mano de Raúl en mi pierna, volteé y me le quedé viendo, quité la mano de ahí. Aunque la situación me tenía excitada, le reclamé su actitud.

    -Oye, ¿qué te pasa? no te confundas, no por que esté aquí a estas horas y tomando creas que soy una fácil, no pienses mal, cómo te atreves.

    -No perdón, no quise ofenderte, para nada, pienso que eres una mujer plena y madura que le gusta disfrutar los momentos que la vida le ofrece, imagino que disfrutas plenamente del sexo, pienso que eres sexy; eso creo y te repito: perdón si me he atrevimiento te molestó, pero también me gustas, eres atractiva y sin ofenderte quisiera algo más contigo.

    -Pero porqué crees que me prestaré a esto, la sola insinuación me ofende, vine a bailar a divertirme.

    -Lo sé, pero tambien te digo que tu sensualidad me provoca, me encendió, tu figura y tu vestimenta llaman la atención.

    -Además, no te conozco y no sé como seas, que tal si luego andas hablando de mi. ¿Qué te hace suponer que disfruto plenamente el sexo?

    -No se, imagino que eres muy fogosa, muy entregada, una mujer madura en edad y pensamiento, que disfrutas plenamente los momentos que se te presentan. Eres sensual, coqueta, erótica y por eso me atreví contigo. Con respeto y sin el, hahaha, me gustaría cumplir algunas de mis fantasías contigo. Créeme, soy discreto. no me gusta tener problemas, de verdad.

    -Gracias por los halagos. ¿Y de que fantasías hablas?

    -Todas las que se nos ocurran, las que el deseo nos provoque.

    -No, no esta bien esto, no compliquemos las cosas, me he enterado de habladurías, de como ustedes presumen sus “logros” y no son nada discretos. Además ¿Y tu esposa, que tal si se entera?

    -Seré discreto, no se va a enterar. Ella aún no es tan abierta en lo que respecta al sexo, se limita y la verdad me gustaría probar más.

    Puso de nuevo la mano, se la quité pero la volvió a poner. La charla aumentó mi calentura y lo dejé hacer. La subió poco a poco buscando mi entrepierna. Envuelta entre el alcohol y mis emociones, dudaba en permitirle algo más; sin embargo, al ver a mi amiga cachondear con su pareja y la posibilidad de tener una noche de sexo prohibido con Raúl me despertaron pensamientos lujuriosos. Un cosquilleo lleno de deseo recorría mi cuerpo, quería evitar esa situación, pero mi excitación era más por lo que decidí permitirle algo más que sólo platicar y bailar. Ya sin pudor alguno entreabrí un poco mis piernas provocadoramente, por lo que alcanzó a tocar mi vagina húmeda. Por unos instantes hurgó mi clítoris y quiso meter un dedo, pero mi amiga y su pareja regresaban a la mesa por lo que se la retiré rápidamente.

    Eran pasadas de las dos de la mañana y brindamos con lo último que quedaba del tequila. Mi amiga me preguntó:

    -¿Qué vas hacer Mar? Es que ya me tengo que ir y le voy a dar un aventón a él. ¿Te vas?

    -Dudosa le inventé: mi marido ya viene por mi, no te preocupes tardará unos 15 o 20 minutos, si quieres ya vete para que no se te haga más tarde.

    -¿Y tú? Le preguntó a Raúl.

    -Yo vivo por aquí, cerca de Parque Delta, voy a pedir un uber.

    -¿Entonces te vas a quedar sola un rato?

    -No, yo me quedo a acompañarla mientras llega su marido, al fin que ya no tarda.

    -Bueno ok, nos vamos.

    -Vayanse con cuidado, nos vemos el lunes. Mi amiga se acercó para despedirse de beso y me dijo al oido “cógete a Raúl, aprovecha”;

    -Hahaha… sonreí y le dije “no, cómo crees, estas loca”, no lo conozco bien, que va a pensar de mi.

    -Aprovecha para conocerlo, se ve que anda caliente por ti, cógetelo.

    -Nooo ya es tarde, además que va a pensar de mi.

    -Lo que piense, qué te preocupa, pero bueno, tu te lo pierdes, yo se lo que te digo.

    -¡Qué bárbara eres! ¿Tú te vas a coger a él?

    -Por que crees que ya me voy. Vamos, hacemos un trío.

    -Hahaha… eres tremenda mujer, ya vienen por mi, mejor para la otra.

    -¡Órale, conste! No te vayas a rajar eeeh.

    -Sale, bye, qué todo salga bien.

    -Ojalá, a ver cómo responde, el lunes te cuento, bye.

    -¿De qué se reían?, me preguntó Raúl.

    -De nada, de tonterías.

    -Entonces, ¿a qué hora llega tu marido? Me preguntó suspicas.

    -Hahaha… reí sin responder.

    -¿A qué hora llega tu uber? Le pregunté yo.

    -A la hora que ya quieras irte, si quieres nos vamos ya.

    -Mmm… no sé, yo creo que mejor si, me siento un poco tomada y no vaya a ser tonterías.

    El comentario de mi amiga me dejó intrigada y caliente; además de que el manoseo de Raúl me dejó temblando de deseo.

    -En lo que te decides, pido otros tragos.

    -No, ya no, ya estoy tomada, algo borracha y si sigo tomando no sé cómo voy a terminar.

    -La caminera, la última y nos vamos.

    -Ok, la última, ¿me vas a llevar a mi casa o pido un uber?

    -Hahaha… déjame pedir los tragos.

    -Ya es tarde, me van a regañar, mejor ya vámonos.

    -Ya los pedí. Nos los tomamos y nos vamos, en lo que llega tu marido ¿no? Raúl se acerca a mi y vuelve a poner la mano bajo mi falda y más atrevido hurga en mi vagina, con su dedo índice la masajea. Me vuelve a preguntar: ¿en verdad ya te quieres ir o prefieres ir a otro lado?

    -Mmmm… no sé, como te dije apenas y te conozco no se cómo eres, si eres discreto, no sé qué pienses de mi, no sé por quien me tomas, no sé que te imaginas al irme contigo a la primera. Soy una mujer casada, seria, responsable, no sé mmmm y ¿a dónde quieres ir?

    -Te reitero, pienso que eres una mujer que disfruta de sus momentos, una mujer madura, sensual y sexual, que sabe lo que tiene y lo que quiere. No soy indiscreto, no busco ni genero problemas. Me atráes y pienso que te gusta disfrutar del sexo plenamente. Quisiera estar contigo a solas en la intimidad, en un hotel.

    -Mmmm… y en tu casa, ¿tu esposa no te espera, no te dice nada?

    -No hay problema por eso, le dije que llegaría tarde.

    Observé que venía el mesero y le retiré la mano. Nos trajo cuatro tragos, pensé que este cuate me quiere tener perdida, totalmente borracha.

    -Oye pediste cuatro, nada más era un trago, voy a terminar borracha.

    -Mmmm… pues qué rico, te has de poner más cachonda ¿no? Salud.

    -Hahaha… Salud, qué cosas dices, total hasta el fondo. Pide esta para llevar y vámanos, sino se va hacer más tarde, ya van a dar las tres de la mañana.

    -Ok, pago y nos vamos. Pero… te digo un secreto, me tienes muy caliente, mira cómo estoy ¿si nos vamos a un hotel?

    -Volteo y le veo un tremendo bulto en su entrepierna, grande. Con razón mi compañera me dijo que “sabía lo que me decía”, recordé. Ups, ¡qué barbaro! ¿qué es eso?

    -Lo que quiero que complazcas, te desea mucho, lo tienes muy caliente.

    -Mmm ok, vámonos. Pero, por favor no vayas a decir nada, ni vayas a pensar mal de mi por irme contigo luego, no soy una cualquiera y ¿a qué hotel me llevarías?

    -No pienso mal de ti, al contrario me gusta tu madurez y apertura, tu erotismo excita. Vamos a uno que está sobre viaducto, es un hotel butique, con un ambiente muy erótico. Está cerca de donde vives.

    -Si lo he visto, ok vámonos, pero apóyame estoy algo mareada.

    -Ya está el uber afuera, toma tu trago, recargate en mi.

    Raúl me tomó por la cintura, caminaba tambaleante, el alcohol ya había hecho su trabajo. Nos subimos al coche y enfiló sobre Insurgentes hacia el hotel. Raúl me abrazaba, tomó mi mano y la puso sobre su bulto, me dijo al oido que se la acariciara. Miré si el conductor no nos veía iba concentrado conduciendo. Lo palpé, tenía un buen miembro y se lo empecé a sobar con mucho deseo, se lo fui apretando durante todo el trayecto hasta el hotel. En eso sonó mi celular, era mi marido, no contesté. Volvió a sonar y Raúl me dijo que contestara y así lo hice.

    -Bueno, si mi amor, vamos a tomar un café, es que se nos subió, pero todo bien, todo está muy bien (apreté con fuerza el miembro de Raúl). Si, me van a llevar más tarde, no te preocupes, en un rato llego. Si un café y un pastelito me voy a comer, rico mmmm seee, si voy a pedir un pedazo grande tengo hambre, si mi cielo, te veo al rato, si, chao besos, bye.

    El conductor al oirme me observó por el espejo retrovisor durante toda la plática y con morbo sonrió. Llegamos al hotel, al Love, entramos y pidió un cuarto, alcancé a escuchar una suite. Nos dirigimos al elevador, iba nervioso, apenado. Al parecer había ambiente entre parejas en los cuartos, se oían gemidos, risas, gritos de placer, de todo. Entramos al cuarto y de inmediato Raúl se abalanzó con mucho deseo, acarició desesperado todo mi cuerpo: mis nalgas, mis senos; me besaba con lascivia, su lengua buscaba la mía, apretaba mis nalgas con sus manos, me embarraba su bulto en mi entrepierna, estaba muy caliente. El alcohol ingerido nos desinhibía y yo estaba muy excitada. Me iba a coger a alguien más joven que yo, casado y a la primera de conocerlo. Sus manos comenzaron a hurgar por debajo de mi falda y se emocionó al sentir lo que traía. Se separó y vio mis medias de silicón, mi pantaleta roja de encaje entreabierta.

    -Guau, venías preparada ¿no? Te gusta provocar, ¿verdad mujer?. Lo noté al verte bailar, enseñabas tus medias.

    -Mmm nooo, pero me visto para la ocasión, a ustedes les gusta ¿o no? Les gusta que vistamos así, sensualmente, provocativamente.

    -Si, a mi me encanta verlas vestidas asi. Desabotona mi blusa y ve mi brasier de lencería transparente. Mmmm que ricos se ven tus senos.

    -¿Te gusta cómo me veo? ¿Qué piensas?

    -Que te vez ves muy rica, muy sensual, muy erótica, muy, muy…

    -Muy qué, dime muy qué…

    -Muy cachonda, una señora muy rica, muy caliente, llamando la atención provocativa..

    -¿Si, te parezco asi, muy provocativa, como si me estuviera ofreciendo?

    -Seee contrastas, en el trabajo te ves una mujer muy seria, pero se ve que también eres muy cachonda que te gusta gozar del sexo.

    -Seee en estas situaciones soy una mujer caliente, me gusta disfrutar del sexo y me gusta hacerlos sentir bien, que me trataen como quieran, como sus bajos instintos quieran. Me dejo gozar como… tus fantasias te lleven, por eso estoy aquí, para ser y hacer lo que quieras esta noche.

    -No me equivoqué, eres una mujer excitante. Si, mi fantasía es estar con una mujerzuela, con una mujer sin inhibiciones quisiera tratarte como una… como una golfa, te quiero coger como a una puta.

    -Seeee trátame así, cógeme así. ¿A tu esposa le gusta tratarte así, se viste así para ti? ¿le gusta provocarte?

    -No, no le gusta, por eso quise contigo, porque se ve que eres una caliente, que eres muy cachonda al coger, que disfrutas calentar a un hombre y pienso que estoy con una puta, una puta seria, pero puta al fin.

    Se bajó el cierre y se sacó su verga, era larga, no tan gruesa, prieta, grande y cabezona; una vergota como me insinuó mi amiga. Pensé en lo rico que iba a sentir. Me volteó hacia el espejo de la pared, le di la espalda, me levanó la falda y acomodó su verga a la entrada de mi vagina. De un golpe me metió la mitad, grite de dolor y placer, era una gran verga.

    -Aayyy que verga, aayyy cabrón qué vergota tienes, ya me la metiste, aahhgg seee, que ricaaa está, aahhh me duele, pero rico, huummm…

    -Ahí te va toda puta, cómetela toda, toma.

    -Aagghh que verga, hasta el fondo aayyy toda cabrón, toda. Qué rica la tienes aahhh, seee hasta adentro, qué rica está aayyy… dame duro, asi seee, así, toda, caliente, dura aahhgg…

    -Qué ricas nalgas tienes plaf, plaf, plaf, sabrosas y paradas, nalgona, para mi verga, muévelas rico cabrona. ¿Te gusta dar la nalgas verdad? Para que te la metan rico, señora seria, ¿le gusta andar cogiendo, le gusta la verga?

    -Seee, me gusta el sexo, me gusta coger, que me la metan rico, disfrutar plenamente de una buena verga. Muévete rápido, hummm, así así aayyy, dame duro, muévete así aahhgg…

    -Gime fuerte aahhh para que se escuche como te comes mi verga.

    -Aayyy que rica verga me están metiendo, aahhgg que verga seee métela duro, nalguéame cabrón, aayyy dale duro a tu puta, aahhh qué rico me la metes, qué vergota tienes muévete duro, dame duro aayyy, aayyy seee, qué verga tan rica tienes cabrón, que verga me vas hacer venir pendejo, seee así dame, duro, muévete rápìdo… aahhh ¿tu esposa te mueve las nalgas como yo, se deja coger así?

    -No, no me deja disfrutarla así, por eso quise contigo, para esto te me antojabas. Qué ricas nalgas tienes, que rico las mueves, qué rico me la aprietas, eres una puta nalgona, las mueves mejor que mi esposa, aahhh que nalgotas plaf, plaf, plaf, plaf…

    -Aayyy qué verga tan rica tienes, que vergota aahhgg, muéte rápido, métemela toda aayyy, así dame duro. Piensa que soy tu esposa que te da las nalgas como una puta aahhh, muévela rico, así cabrón así…

    -Seee, estoy con mi puta nalgona aahhh, cabrona las mueves muy rico, muy sabrosa, aahhh me vas a hacer venir cabrona, aahhh, aahhh… ahí te van todos.

    -Sáca tu verga, sac… aayyy ya me los echaste cabrón, ya me echaste tus mocos calientes aahhh, ricos, me llenaste de tu leche aahhgg… también me estoy viniendo, hummm, aahhgg, con tu verga rica, vergota grande y caliente, rico palooo, qué rico me vine, que rico, aayyy aahhgg, que ricos mocos me echaste aahhh, seee rica verga…

    Relajado, Raúl se separó de mi y se fue a recostar a la cama. Yo fui al baño para limpiar el semen que me escurrían por las piernas. Regresé y me senté junto a él, tenía su verga totalmente parada, babosa. Lo empecé a masturbar y en eso sonó su celular, era su esposa. Contestó y al parecer le reclamaba su tardanza, me incliné y se la empecé a mamar. Cachondamente le chupaba su glande, lo succionaba, me la metía toda hasta el fondo, sentía volver el estómago, me tomaba de la cabeza y empujaba su cadera para meterla toda, yo sentía que me ahogaba. Me soltó y se la chupaba haciendo ruidos mientras la succionaba, él continuaba justificándose con su mujer. Eran cerca de la cuatro de la mañana. Le dijo que estaba con unos amigos, que se le habían pasado las copas, que llegaría un poco más tarde. Le empezó decir que cuando llegara quería cogersela rico, cachondamente, que si le daba chance de hacerlo así, que estaba caliente y que la tenía parada pensando en ella. Yo se la seguía mamando, chasqueando a cada momento al succionar su cabeza, me la metía toda , bueno hasta donde podía.

    -Si mi amor te quiero mucho y te respeto, pero quiero tener sexo rico; si lo sé, pero es contigo, anda vistete sexy, ¿si?; no, pero me gustaría verte rica, jugar a eso, no, no pienso mal de ti; te digo es entre tu y yo; no, estoy en el baño, si vine aahhh ya me andaba, seee, uufff ya no llegaba, aahhh; ¿si mi vida? Te me entojas mucho ahorita, si, no no estoy con nadie, bueno con mis cuates, creo que ya se van, seee; si quieres ven por mi, aajaaa, vienes rica y nos vamos a coger, seee, anda mi amor, bueno aunque sea en la casa, pero quiero que sea cachondo, si ando un poco tomado, seee quiero cogerte como una, una… pero no te enojes, es entre nosotros, si anda; como una puta mi amor, déjame hacerte el amor como una puta, ¿si mi vida? Ya te dije que ando tomado y caliente.

    Mientras decía eso, lo masturbaba y se lo chupaba rico, golosamente morbosamente, lo veía a los ojos y él a mi mientras hablaba con ella. Estaba caliente, excitado no iba a aguantar, se iba a venir.

    -Si, ya se que es tarde, seee, aayyy mi vida, ¿sí, me complaces? Anda, nada te cuesta, ¿no? Ok, ok, esta bien, llego al rato, si mi vida, te quiero, bye. Aahhh qué rico me la estás mamando qué rico me la chupas, si sabes como hacerlo. Ya vez como no quiere mi mujer salirse de su forma de ser, por eso te me antojas, por eso me atreví a insinuártelo. Tú disfrutas del sexo aahhh, qué rico me vas hacer venir aahhh…

    -¿Te gusta cómo te la chupo? ¿Te gusta que te la mame asi? ¿Para eso me quieres? ¿Para que sea tu puta mamadora? ¿Si, te gusta?

    -Seee, aahhh qué rico, aahhh me voy a venir cabrona, te los voy a echar puta seeee, ahí te van aahhh qué rico te los echo, todos en tu boca en tu cara, aahhh…

    -Seee embárrame la cara, así aayyy, los siento calienes, tus mocos ricos, los que tu esposa no quiere probár. Cuanta leche me estás echando, uufff… mmm rica, me la como, glup, glup, aahhh, ricos tus mocos.

    Con semen en mi cara, le limpio su verga con mi boca, le chupo las últimas gotas que le salen. Excitado y respirando de manera acelerada, Raúl se queda recostado recuperando el aliento. Con unos pañuelos desechables me limpio el rostro y el cabello, también me recuesto.

    -Qué rico me la mamaste, sabía que no me ibas a fallar, sabes como hacerlo, esta rica tu boca. Te gusta disfrutar del sexo, sin inhibiciones y te entregas toda. Tu madurez te hace disfrutar y que lo disfrutemos. Me gustó hablar con nuestras parejas mientras cachondeábamos, fue excitante y morboso.

    -Si, lo disfruto mucho, tener sexo de manera furtiva me excita, con casados o no, con maduros o jóvenes, con serios o perversos. Cumplir sus fantasías, entregarme totalmente sin pena y hacer lo que me piden es excitante.

    Me dirigí al baño para limpiarme, regresé y me recosté junto a él. Mientras hablábamos le acariciaba su pene y él me tocaba las nalgas. Me empezó a besar mis senos, de manera suave los lamía, succionaba mis pezones, pero luego pasó a mis senos a lamerlos y succionarlos, me hizo un chupetón pequeño y ante mi consentimiento me comenzó a hacer más. Yo gemía al sentir su boca y sus labios succionando mis tetas. Su miembro reaccionó antes mis caricias y la plática, se puso de nuevo duro, lo empecé a masturbar. Sutilmente, Raúl acariciaba mi ano, intentando meter un dedo, poco a poco entró éste, suavemente lo metía y lo sacaba. Se estaba excitando, por lo que succionó con intensidad uno de mis senos y me hizo un gran chupetón; se pasó al otro e hizo lo mismo. Del cuarto de al lado se oian gemidos fuertes y gritos de varias parejas, parece que era una reunión swinger, era excitante tener ese concierto de gemidos, por lo menos me calentó de nuevo a mi. De repente, Raúl me tomó de la mano y me llevó al sillón tántrico y me pidió apoyarme en él; corrió las cortinas del ventanal, se podía ver el Viaducto al fondo. Regresó y se puso detrás de mi con su verga parada, la colocó en la entrada de mi ano, con su mano la manipulaba para dilatarlo lo cual logró minutos después. Empujó y entro su cabeza, volvió a empujar y entró la mitad haciendome gritar de dolor-placer.

    -Aayyy cabrón, la tienes muy grande aahhgg, despacio, despacio, hummm seee rica verga, despacio aayyy, rica tu verga, rica métemela rico en mi culo, que rico me la metes mmm, así dame, dame duro para eso soy tu puta cabrón, nalgueame nalguéame duro, hazme tu puta, que rica verga tienes aahhgg… Hazme lo que no le haces a tu mujer, para eso estoy aquí aayyy, que vergota tienes seee, aayyy.

    -Así gime, así grita puta plaf, plaf, plaf, plaf… qué nalgotas tienes, qué rico está tu culo, plaf, plaf, plaf; toma toda mi verga, cómetela toda plaf, plaf, plaf…

    -Seee dame toda tu verga aahhh, métela toda como si fuera tu esposa aayyy, seee qué rico me la metes, dame duro y mevete rápido aahhh, verga rica aayyy, me vas ha hacer venir, aahhgg, ¿te gusta cómo me haces gemir?, aayyy me partes el culo papi, dame así…

    -Seee, gimes muy cachonda, grita más, gime fuerte, aahhh me voy a venir en tu culo, aayyy qué ricas nalgas tienes, qué rico culo, ahí te van mis mocos cbrona aahhh, toma mi leche puta…

    -Aayyy que verga tienes cabrón, que vergaaa, me estás haciendo venir, aahhgg cabrón, ya me vine, aayyy que palo tan rico tienes, haaa siento tu leche en el culo, seee así dame tu lrche, aahhh qué rico me vine…

    En eso vuelve a sonar su celular, era de nuevo su esposa. Contesta y escucho los reclamos de ella preguntando que donde andaba, que porqué aún no había llegado, que eran las cuatro y media de la mañana y demás reclamos. Raúl no dejaba de moverse en mi culo, sentía su verga totalmente erecta, la metía y la sacaba mientras hablaba con su esposa. Yo le movía las nalgas, le apretaba su verga con mi ano, me empinaba más para que la metiera toda. El momento lo excitó de nuevo y comenzó a moverse rápido y con fuerza. Me mordía los labios para no gemir ni gritar, aunque no aguantaba de nuevo sus embates, lo que hizo que soltara un fuerte gemido. Al parecer le preguntó que qué había sido eso porque respondió que alguien se había pegado. Me siguió bombeando por unos minutos más mientras hablaba con su esposa, morbosamente me excitaba la situación que mientras hablaba con su esposa me la estuviera metiendo. Terminó de justificarse con su ella, colgó y me siguió bombeando por unos minutos más. Se relajó y se salío de mi, quedó exhausto sobre la cama con el palo aún firme. Adolorida me dirigí al baño para asearme y arreglar mis ropas.

    Salí y Raúl terminaba de arreglarse también. Era tarde, casi las cinco de la mañana. Apresurados pedimos nuestros uber, cinco minutos después llegaron. Un último faje de despedida muy sugerente en el pasillo, frente a dos parejas y salimos del hotel, nos despedimos y cada quien se dirigió a su destino. Morbosamente satisfecha, aunque también en el fondo con cruda moral, excitada reflexionaba sobre lo sucedido. Sin buscarla, la ocasión se dio para disfrutar el sexo furtivo, de gozar con el deseo del otro, de ser su objeto sexual y dejarme llevar para cumplir sus fantasías. Ser la mujer, la hembra, la puta que varios quieren tener y disfrutar como tal. Un poco desaliñada, tomada, adolorida del culo y oliendo a semen caliente llegaba a mi casa, esperando no encontrar despierto a mi marido.

  • Irene y sus primos

    Irene y sus primos

    Hola, mi nombre es Irene, soy parte de una familia radicada en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Soy única hija ya que mis padres tuvieron dificultades para concebir, llegué cuando no tenían ya muchas esperanzas. Crecí en las afueras de un pueblo de campo, chato y aburrido. En el verano se ponía más interesante porque mis tres primos porteños venían a pasar largo tiempo y compartíamos cabalgatas, juegos, zambullidas en la laguna y a la noche juegos de mesa, rondas de chistes y todas las boludeces de pre adolescentes que nos encantaban.

    Me llevaba bien con ellos. Eran más vivos y rápidos que los pibes del lugar, sabían más del mundo y no eran tan brutos conmigo, Sobre todo me llevaba de maravillas con Julián, mi primo preferido. Con él llegamos a tontear, nos tomamos de la mano y la mayor locura fue, antes de irse un verano, darnos un beso. Cuando terminé la primaria, mis viejos me mandaron a un internado en Trenque Lauquen, un colegio de monjas para hacer la secundaria. Un garrón. Encima durante varios veranos, las familias de mis primos se fueron a Uruguay y Brasil, aprovechando el dólar barato de los 90 y recién volvimos a vernos al cabo de unos años, cuando yo cumplí 18 y había terminado la secundaria.

    Para esa época yo me había desarrollado y estaba hecha una señorita “interesante”, como decían en la zona. Con 1.60 de altura, rubia, flaquita, cara de nena sabandija, tenía unas lindas tetitas y un culito firme y parado (fruto de las insoportables hermanas que nos tenían a pura gimnasia y ejercicios), estaba muy “crecidita” para mi edad y eso desató una obsesiva preocupación de mis padres por controlar lo que hacía. Entre las monjas y mis viejos, no tenía ni chance de hacer nada con mis hormonas y mis deseos juveniles. En realidad ni tenía idea que hacer. Visto desde ahora, era una ignorante absoluta en las lides del placer (como todas mis amigas). Vivía en un mundo lleno de reglas, moralina, ignorancia y sobre todo, con la obligación de cuidarse del “qué dirán”.

    El encuentro con mis primos fue apoteótico. Nos abrazamos, nos saludamos a los gritos y a pura alegría. Ellos también estaban “creciditos”, hechos unos guachos preciosos. Apenas bajaron todo se fueron a cambiar y nos fuimos de recorrida a la laguna y a estar solos para contarnos todo lo de estos años que no nos vimos.

    – “¿Y, primita?, preguntó Julián después de horas de chusmear entre nosotros, “¿te conseguiste un noviecito ya?

    Me puse re colorada y negué con la cabeza, pero me dio bronca parecer una pelotuda, más cuando dos de ellos me contaron sus aventuras en Brasil, donde las mujeres eran (en esos años) mucho más liberales. Hablaban de sexo abiertamente y yo creo que la pasé todo el tiempo colorada hasta las orejas. Me sentía una boluda (en realidad lo era bastante). Solo Julián se quedó callado sin decir nada. Volvimos a casa para cenar y, esa noche, Julián dijo que se iba a caminar hasta la vieja estación abandonada.

    – “Esperá que voy con vos”, dije. Y nos fuimos (después que Julián me mandó a robar una botella de vino). Él era un poco más alto que yo, musculoso y atlético. Era jugador de rugby (de los flacos y lindos, no los gordos forzudos). Me llevaba tres años de edad y era mi amor platónico. Pensaba que jamás se iba a fijar en mi, pueblerina, tonta y chiquilina. Pero estar con él me encantaba.

    – “¿Fue verdad lo que dijiste que no tenías novio?”, me preguntó cuando llegamos a la estación y nos sentamos en el viejo banco.

    – “Si, de verdad. ¿para qué te voy a mentir?”, le contesté.

    – “¿Son boludos los pibes de acá?”

    – “Por qué decís eso”, protesté.

    – “Porque dejan suelta a una potra como vos”, me dijo.

    Yo lo miré (seguramente con una cara de pelotuda enorme) sin terminar de creer lo que me decía

    – “¿Me querés joder?”, le dije.

    – “No primita. Estás re buena. Siempre me gustaste, pero ahora, sos un minón”.

    Yo no salía de mi asombro (y mi alegría). Creo que la sorpresa y la emoción me hicieron lenta, pero cuando sentí su brazo pasando sobre mi cabeza para abrazarme y con la otra mano tomó mi cara para besarme, creí que me moría de emoción. El beso no fue el mismo, inocente y rápido que nos dimos aquel verano. Sus labios se apretaron a los míos y su lengua buscó espacio para entrar en mi boca y recorrerla mientras sus manos me acariciaban mis pechos y mi cintura. Yo era de miel derretida. No quería que se acabara ese beso.

    El me hizo levantar, me abrazó y siguió besándome y luego me llevó de la cintura, abrió la puerta y entramos en la vieja boletería, me puso de espaldas a él y empezó a besarme el cuello y a acariciarme los pechos. Una mano se metió por mi escote. Cuando la sentí abrazando mi teta y acariciando mi pezón el mundo entero era una sinfonía de sensaciones de placer. Empezó a desabotonarme el vestido (¡¡porqué no me puse el que se saca entero por arriba, puta madre!!) Mientras me acariciaba piernas, nalgas, y toda parte que alcanzaba. Creo que allí tomé dimensión exacta de las ganas que tenía de sentir un hombre y lo alborotadas que estaban mis hormonas.

    Me vibraba todo el cuerpo al contacto de sus manos y en ningún momento pensé en pararlo. Me quitó el vestido dejándolo caer, me hizo correr de lugar, lo levantó y lo puso prolijamente sobre la mesa. Volvió a abrazarme, me sacó el corpiño y empezó a besarme los pechos y a chuparme los pezones (yo mientras puteaba por no haberme puesto mi bombachita más linda). Empezó a sacarse la camisa mientras nos besábamos, se sacó rápido los mocasines y el pantalón, puso su ropa en el piso y me acostó sobre ella. Me acarició y besó en la boca, en el cuello, en mis tetas y solo lo dejé hacer y disfrutaba todo. Me saco suavemente la bombacha y el se sacó el boxer.

    Yo tenía ganas y vergüenza o temor de mirar y ni sabía que hacer o como moverme. El me abrazó. Me besó y me acarició, sus dedos empezaron a jugar en mi entrepierna mientras yo cerraba los ojos y me entregaba a lo que sea que pase, a lo que sea mientras esto tan lindo no se cortara. Lo sentí bajarse y al rato su lengua me jugaba en mi conchita, mis piernas se abrieron solas para permitirle llegar más cómodo. Era la primera vez que algo que no fueran mis dedos tocaban ahí y no era algo cualquiera, era Julián el que me besaba y lamía. A esa altura podía hacer lo que quisiera conmigo.

    Me acariciaba las piernas, subía sus manos para pellizcar mis pezones o me abría la conchita para lamer mi botoncito . Creo que le apreté de más sus rulos de excitada que estaba porque paró un rato, me dio un beso y me dijo “suavecito” para bajar a seguir con sus caricias y sus lamidas. De pronto, sentí un dedo jugando apenas dentro de mí para después ir profundizando su recorrido y al rato estar acompañado por otro más y entre los dos me acariciaban por dentro. Me moría de placer sintiéndolos en mi interior, fui calentándome cada vez más y moviendo sin control mi pelvis acompañando sus caricias, hasta que una corriente eléctrica me atravesó, me hizo tensar toda y gemí y creo que lloré mientras llegaba al paraíso.

    Se acostó a mi lado y esperó un rato mientras me besaba suavemente, volvió a abrazarme y llevó una de mis manos a su miembro. Mis dedos, por voluntad propia se cerraron sobre ese palpitante trozo mientras pensaba “¡¡Mi Dios, esto no puede caber dentro mío!!”, pero sin atreverme a decir ni una palabra. Me quitó la mano y me dijo que se iba a poner un forro (yo guarde silencio por no saber ni que decir) y al rato se puso sobre mí mientras que delicadamente me abría las piernas. De pronto, sentí algo duro presionando suavemente contra mi agujerito mientras el se movía acariciándolo con su pija. Yo cerré los ojos y de pronto, con un pequeño dolor (bueno, no tan pequeño) y una cierta incomodidad, sentí que algo había entrado en mí.

    De a poco el calor y las ganas le ganaron a todo y mi vagina fue aflojándose para recibirlo todo dentro mio. Julián tuvo la ternura de esperarme paciente hasta que me aflojé y así perdí mi virginidad y sentí por primera vez la delicia de ser penetrada. Se quedó quieto un rato. Yo ni abrí la boca, solo quería que se quede ahí dentro para siempre. Cuando empezó a moverse despacito, un calor y un goce enorme me recorrieron el cuerpo, lo abracé, me pegué a él, cerré los ojos y solo disfruté el encanto del sexo. Fui perdiendo contacto con la realidad, envuelta en una nube de sensaciones y pulsiones y una nueva corriente me hizo abrazarlo y gritar, gemir y jadear al mismo tiempo.

    Después, todo mi cuerpo se aflojó. Julián me dio un beso profundo de lengua y yo respondí con ganas (y las fuerzas que me quedaban). Salió dentro de mi y debo haber puesto cara de decepción, porque me hizo un “shh” para callarme, me puso de costado dándole la espalda, se acomodó detrás mío y volvió a penetrarme en cucharita. Mi cara sonrió hasta con las pestañas. En esa posición estuvo saliendo y entrando de mí mientras yo gozaba y disfrutaba esa maravilla.

    – “Quedate quietita”, me dijo, al rato.

    Sentí que salía dentro mío y un poco después sentí su miembro apoyado en mi culito. La sonrisa se me borró pero no quise ni moverme ni hablar. Sentí que me acariciaba con su miembro mi cola, me ponía saliva y volvía a acariciarla hasta que empecé a sentirlo lindo. Me daba besitos en la espalda, me hablaba despacito diciéndome que me afloje que iba a gozar mucho mientras seguía pasando la punta de su pija por mi cola y me abría las nalgas. Sentí como me ponía saliva y me jugaba con un dedo (que apenas entraba) hasta que se fue haciendo más suave la entrada. Volvió a poner su miembro y a presionar suavemente. De a poco sentía que se aflojaba, pero no terminaba de entrar. Yo no quería hacer nada que lo incomode.

    – “Quiero tenerte toda Irene. ¿No querés ser toda mía?”.

    Dios que quería, lo recontra deseaba. Pero eso tan duro en mi colita me daba cosa, pero no pensaba moverme ni hablar. Siguió jugando, acariciando, pasándole saliva, empujando despacito con la punta de su miembro, pero mi cerrado culito no cedía. Aunque su paciencia, sus caricias, y mi propia calentura fueron haciendo que sienta más placentera la situación. Y de pronto ¡¡¡Ayyy!! Algo entró en mi cola y me dio un dolor punzante. El grito me salió sin poder evitarlo.

    – “Respirá hondo mi cielo”, me dijo Julián. “Entró la cabecita que es lo más difícil. Dejá que se acostumbre”.

    De a poco, dejé de sentir la cola ardiendo, el dolor se fue apaciguando hasta casi desaparecer mientras sentía sus breves y suaves movimientos. Y de a poco mi colita se empezó a calentar y yo misma, sin sentirlo, empecé a moverme. Sentía dolorcitos y molestias, para que negarlo, pero las ganas de volver a vivir lo que había sentido al tenerlo dentro eran más fuertes. Me abrazaba, me acariciaba los pezones, me decía al oído “Abrite para mí, sé mi putita, dale esa colita hermosa a tu primo”. Yo me calentaba cada vez más e iba sintiendo como esa barra de carne dura se iba metiendo en mi cola. Quería tenerlo todo dentro, pero era muy grande, sentía que me iba a partir en dos hasta que, en un momento, sentí su estómago contra mí y sus piernas contra mi cola y supe que ya tenía toda su pija dentro. Mi primo esperó a que me acostumbre, mientras me besaba y me decía:

    – “Ya me tenés todo en tu colita, preciosa. Ya te abrí el culito para que lo disfrutemos. ¿Sentís?”

    ¡¡¡Mierda que sentía!!! Todo ese pedazo en mi interior. Lo sentía, sentía a Julián pegado a mi abrazándome y acariciándome y yo toda entregada a él. En el mejor de los mundos me sentía pese al dolor, pese a la incomodidad, pero de a poco fue pasando y empezó a sentirse lindo. Esa pija grandota y dura empezó a moverse en mi colita y otra vez el mundo se fue borrando. Todas las sensaciones que tuve cuando estuvo en mi vagina estaban multiplicadas al sentirlo en mi cola. Yo misma me movía para hacerlo salir y entrar de mi cuerpo.

    Me tuvo así un buen rato, gozando mi cola y yo gozándolo a él y cada vez me calentaba más y quería que me coja más fuerte. Creo que se dio cuenta (o se calentó él también) porque empezó a penetrarme con fuerza, se montó sobre mí, me aplastó contra el suelo y me cogió el culo sin cuidado ni delicadeza. Yo volaba de placer, mordí el cuello de su camisa (que era lo que tenía delante de mi boca) y grité o aullé o gemí o no sé que hice mientras por tercera vez me partía un rayo. Cuando reviví, Julián estaba apoyado en sus codos jadeando.

    – “Te llené el culito de leche, belleza”, dijo amoroso e inmediatamente tuvo que calmar mi terror, aclarándome que no quedaba embarazada por eso. Ya dije, era ignorante de todo. Me levantó, me dio su boxer para que limpiara la lechita que me caía de la cola y me ayudó a vestirme.

    – “Ahora, tomate un buen trago de vino”

    – “¿Por qué?” Pregunté sorprendida.

    – “Porque tenemos que justificar la tardanza y pienso decirles que esperé un poco que se te pase la curda como para desviar el reto a algo aceptable, ¿entendés?”.

    Dije que sí y tomé tres largos tragos de vino. Yo, que no tomo ni gota de alcohol, cuando salimos para volver descubrí que el camino se movía para todos lados. Así, bastante borrachita, llegamos a casa y nos retaron (sobre todo a Julián) por mi curda. Pero tenía razón, eso alejó toda sospecha.

    Continuará.

  • Descubrí a mis primos teniendo sexo en la casa del vecino

    Descubrí a mis primos teniendo sexo en la casa del vecino

    Mis primos más queridos, Salvador y Joel, solían reunirse en casa de mi vecino, yo también los acompañaba y pasábamos un día agradable, lleno de mucha diversión; en una de nuestras tantas reuniones, mi vecino, que era mi amigo también, tuvo que salir a comprar unas cosas al mercado, para que pudiéramos cenar y tomarnos algo, mientras tanto se me antojó ir a la cocina para ver lo que quedaba en la despensa (matar mi curiosidad), mis primos quedaron solos en la sala, cuando regreso, ya no estaban, me pareció extraño que los dos se hubiesen ido prácticamente al mismo tiempo y que no hicieran ruido, ni siquiera las pisadas se oyeron, y la cocina está muy cerca de la sala.

    Los llamé con un tono de voz de mediana intensidad, aun así no respondieron, por lo que decidí buscarlos en el patio y en el baño; fui al patio primero, y no estaban, por último me dirigí al baño, y antes de entrar noté que había un calzón amarillo tirado justo en la entrada, la puerta del baño no estaba completamente cerrada porque el calzón estaba atravesado; caminé con cuidado hacia la puerta y miré hacia adentro, allí estaban mis primos desnudos, abrazándose y besándose…

    Joel, ya un hombre de 47 años, abrazaba muy fuerte a mi primo Salvador que recién cumplía 24 años, mientras lo besaba con pasión y apretaba sus nalgas; en ese proceso de excitación entre ambos, Joel gira a Salvador, lo coloca de espalda y le pone jabón de baño en el ano, se notaba que estaba urgido por penetrarlo, y así fue, no dudó ni un segundo, después de colocarle el jabón, su pene ya estaba duro y se lo metió con brusquedad, al mismo tiempo, Joel lo abrazaba fuertemente, lamía su oreja y con un ritmo suave pero firme al penetrar, hacía que Salvador gimiera y cerrara los ojos.

    Yo estaba excitado también, pues mis primos son varoniles, y lo único que podía hacer en ese momento era observar y masajear mi pene por encima del pantalón. Ya habían pasado más de 8 minutos desde que comenzaron a tener sexo, les tenía el tiempo contado, yo miraba mi teléfono a cada minuto debido a los nervios que cargaba encima por haber descubierto a mis primos teniendo sexo. De repente, el momento esperado llegó, al parecer mis primos se pusieron de acuerdo para eyacular al mismo tiempo (o sólo fue una coincidencia); Joel se detuvo, abrazó aún más fuerte a Salvador por la espalda y soltó un gemido de esos silenciosos pero que se hacen notar mucho en la expresión del rostro, el semen caliente ya estaba en el interior de Salvador, y segundos después Salvador comenzó a gemir, pero cubriendo su boca ya que él sí hacía ruido; su semen salió disparado y cubrió parte de la pared, me encantaron sus espasmos, pude observar los dedos de sus pies mientras se venía y estaban totalmente doblados, fue un orgasmo que disfrutó mucho.

    Rápidamente, Joel sacó su pene del ano de salvador y el semen corrió por su pierna izquierda hasta que tocó el piso, lo que significa que Joel estaba cargado y su orgasmo fue igual de placentero que el de mi primo Salvador. A penas ellos terminaron de darse cariño, yo me retiré cuidadosamente, y una vez alejado corrí hasta la sala para sentarme y fingir que veía televisión, pero antes de hacer eso, tuve que limpiar mi calzón que estaba lleno de líquido pre-seminal, afortunadamente tenía un pañuelo acompañándome.

    Mis primos llegaron a la sala, con sus caras muy tranquilas, bien arreglados y hablando de temas tan heterosexuales como la última vez que tuvieron sexo con una amiga en común de la universidad… Ambos se sentaron a mi lado, y como si nada hubiese pasado, nos pusimos a ver una vieja novela mientras disfrutábamos una merienda.

  • A escondidas con Malena, la psicopedagoga con bastones

    A escondidas con Malena, la psicopedagoga con bastones

    El rostro de Malena es bien proporcionado, bellos ojos verdes alumbran donde posan la mirada; una boca ancha y de labios carnosos tientan a la mordida. La nariz un poco alargada pero bella al fin, dan un aire aniñado que rejuvenece una década a esta psicopedagoga de cuarenta y cinco años. Además, la mujer siempre mira desconfiada, los ojazos abiertos como si una ola la fuera a tragar en cualquier momento, lo cual suma delicadeza. Su cuerpo es pequeño en proporciones, los senos humildes; sin embargo, siempre están bien armados por el sostén y a veces, de la blusa o polera salen a relucir pezones de cabo de berenjena.

    Malena huele rico y casi siempre usa polleras largas debido a una diplejía que la obliga a utilizar bastones canadienses para movilizarse. El contraste entre el polleron y lo ceñido de la prenda superior que convergen en una cintura de avispa es realmente atractivo. Generalmente trato de llegar antes que ella a la oficina que compartimos en el colegio secundario hebraico para verla sentar y bajar el cierre de sus botas de cuero, tal liberación produce en Malena un suspiro que orilla lo sexual.

    Soy uno de los pocos profesores no judíos de la institución y a veces se hace difícil el día a día porque los asuntos importantes se hablan en idish. Malena y yo compartimos oficina en la planta baja pero tenemos diferentes jerarquías, ella es encargada de supervisar legajos y de asesoramiento psicopedagógico; en cambio, yo termine ahí porque no hay espacio en el salón de profesores y además, está implícito que asista a mi compañera en tareas propias de un cadete como sacar fotocopias y subir las escaleras para distribuir el papelerío.

    Cuando no doy clases, pasamos entre seis y ocho horas juntos, apenas interrumpidos por algún auxiliar que nos alcanza una vianda o docente que consulta. Malena realiza las entrevistas por zoom, por tanto debo hacerme imperceptible esos ratos. La relación es buena, pero cuando parece que puedo avanzar al siguiente nivel de confianza, mi compañera se acomoda el flequillo castaño y se impregna de un distante profesionalismo. Malena tiene la manía de llevarse los lápices a la boca y escribir con ellos entre los dientes, lo cual termina por astillar la madera. Descubrí que cuando me habla con el grafo en la boca, la deformación de su voz por ffff y mmm permite entrever algún goce sexual.

    Malena está en zoom y yo debo ser imperceptible. La engrapadora se me escapa de la manos y cae al suelo rebotando hasta los pies de ella. Me agachó instintivamente y estoy debajo del escritorio, levantó la vista y puedo ver un vértice de la bombacha blanca de mi compañera. Toco su pierna y recuerdo que lo más probable es que ella no sienta nada por la parálisis. Sin embargo, Malena se lleva la mano a la falda y acomoda una pierna cerrando la panorámica. El puño cerrado y diminuto queda apoyado sobre su entrepierna. Me siento abochornado, pero de repente me toman del pelo y me aprisionan contra la falda. Se corta la señal, te escribo luego -comenta la psicopedagoga y finaliza la comunicación. La cara incrédula y picara de mi compañera me tranquiliza. Traba la puerta- susurra.

    Lo hago, subo la radio y vuelvo al escritorio; la abrazo de atrás, ella sentada, comienzo a besar el cuello frutalmente aromatizado y a morder la boca roja y carnosa. Mis manos acarician senos erectos y mi dedos alcanzan la vagina. Todo es rosa y perfumado, cada vez más húmedo. Malena se acuesta sobre la mesa y entonces subo la pollera, bajo braga y de a poco y dulcemente la penetro desde atrás. La vagina se estrecha lo cual hace más placentero todo. Su cuello, su torso, todo es frágil y bien proporcionado; me dejó ir, ella gira la cabeza y veo su pupilas dilatadas, la boca deformada de ricura. Me incorporo y me acomodo la vestimenta; tras el episodio erótico recobro conciencia que estoy en el trabajo.

    Pero la oficina está pegada a la entrada del colegio y es imperceptible; nadie nunca se detiene apurado por llegar a tiempo o escapar temprano: la puerta de hierro ciega es parte del canal de circulación. Sonreímos pícaramente y casi no hablamos, volvemos al trabajo; el resto de la semana daré clases y no tendremos contacto.

    Es lunes, me acerco y susurro a mi compañera, pregunto tibiamente por qué me bloqueó de whatsapp -soy casada suspira -veo sus dedos y confirmó que solo hay anillos y no alianzas.

    -Pero está todo ok, a mi me sirve lo que hicimos y si a vos te hace bien, no hay problema. Comprende que ir a un telo es imposible, yo con los bastones canadienses, cualquiera me reconoce. Le doy la razón con la mirada.

    Hay ratos que largamos todo y nos besamos apasionadamente para luego volver a nuestras tareas con indiferencia. Sus labios carnosos y rojos se complementan bien con la lengua. No puedo dejar de besarte -digo y ella sonríe mordiéndose los labios para taparse la boca con la palma de la mano. Cuando se vacía la planta baja, mi compañera se acerca a mi escritorio, deja los bastones de lado y se recuesta sobre mi regazo, enseguida abre la cremallera y yo ya estoy volando. Gime, me mira a los ojos, lame, me vuelve a mirar con verdor y sigue chupando y succionando. Traga y escupe en una servilleta, me limpia, se acomoda y sale para su casa.

    Es martes y Malena llega quince minutos tarde, jornada docente y la acción se produce en el tercer piso. Me saluda con un beso y me pide que la acompañe a la biblioteca. Está ataviada con un bolso que cuelga de un bastón. Lo tomo y avanzamos, yo sigo sus desplazamientos con calma. Atravesamos la puerta. Cierro y trabó. Cuando Malena se quita el abrigo descubro que bajo su polera no hay sostén, sus pezones resaltan y bailan sobre la tela. Le quito la prenda, es la primera vez que veo su torso desnudo, distingo una bandada de lunares que rodean su pezón derecho, totalmente ciruela y erecto. Nos besamos y pollera afuera. Sus piernas están rígidas pero no distróficas.

    Ella se recuesta en el sillón, acomoda las piernas las cuales sostiene con los brazos. En poco tiempo la penetro y el coito es dulce pero ella gime, es mucho el ruido y puede atraer curiosos. En el bolso hay una pañoleta, dale, amordazame. Susurra. Atravieso su bocaza con la tela roja y luego anudo en la nuca, sus comisuras se empapan. Vuelvo al trabajo y la mordaza distorsiona los gemidos y suspiros de una manera aún más sexy. Terminamos agarrados de las manos como trenzados en lucha libre, ella escupe a través de la tela. Desprendo la mordaza y me incorporo, Observo a Malena en el arte de vestirse, contorsionando el cuerpo y acomodando las piernas muertas.

    Es miércoles. Malena me saluda fríamente y me pide que vaya a buscar el botiquín a preceptoría en el primer piso. Recorro la planta baja casi desierta, la mayor parte de la superficie la ocupa el patio interno y después dependencias poco concurridas como el salón originalmente de auxiliares, que de a poco se han apropiado de un aula en el primer piso quedando el recinto como vestuario. Después la garita de seguridad, la biblioteca y el depósito. Vuelvo, dejo el botiquín en el escritorio de mi compañera y enseguida me manda a llevar unos legajos al tercer piso, me podría haber ahorrado el viaje- susurro.

    Entró a la oficina y Malena me esperaba en mi escritorio, la boca vendada con cinta blanca, las muñecas atadas. Gime pero no puede mantener el carácter y sonríe, lagrimea. Se recuesta boca abajo sobre la mesa, descubro que no tiene bragas lo cual me incinera. La penetro fácil y ella sigue gimiendo apagadamente; comienzo a mover mi pene dentro de su cuerpo y ella hace un bollo con las hojas. Continuo, su cuerpo se estremece, su conducto se vuelve de roca, placer infinito, sigo y por fin descargo. Malena se arranca la mordaza y queda boca abierta, como aturdida, después de unos minutos nos desprendemos. Ella se acomoda, toma los bastones y parte al baño a lavarse.

  • Volver siempre al incesto con mi madre

    Volver siempre al incesto con mi madre

    Creo que muchos de estos relatos pueden ser solo fantasías, pero hay muchos que dejan entrever la veracidad del incesto entre madre e hijo. Si bien esa fantasía se recrea entre miradas, provoca al mismo tiempo el ambiente, ese que podemos compartir con nuestra madre. Ello desata el instante del placer, cuando —en mi caso— mi madre también lo provoca, lo busca y lo concreta. Nos gusta con Laura o “Xochi” (el sobrenombre mi madre), leer estos relatos y recrear nuestro sexo en el placer de recordar nuestras aventuras y por ello, las volvemos a repetir.

    Como todos los viernes yo salía temprano de la facultad donde cursaba ingeniería, cuando mientras dejaba en su casa a mi novia Rosana después de esa clase, me sonó el teléfono móvil, —era mi madre—, que todavía en su estudio me pedía que la pasara a buscar, dado que se le había hecho tarde con un proyecto. Por supuesto, que siendo las nueve de la noche, me dirigí a su estudio. Le avisé que estaba llegando, cuando la veo en el hall del edifico con sus impecable y sensual figura, pantalón blanco ajustado a sus caderas, montada sobre unos tacos de igual color y una camisola también blanca; pero no estaba sola, un “tipo” mucho más joven estaba conversando junto a ella.

    Cuando le hice señas desde el auto, ví que mi madre levantando la mano, me saluda, mientras que con la otra tomó la cara del “flaco” y le dio un pico rápido en los labios, este le pasó su mano por la cintura a mi madre y le respondió con un “nos vemos arqui”. Algo pasó en ese momento, porque mi madre subió acalorada al auto y me dio otro “beso piquito” en la boca, yo me mordí provocativamente los labios y se lo dejé entrever.

    —Ese pendejo me quiere coger. —me dijo, mientras aceleré por Av. del Libertador—, me la quedé mirando cuando nos detuvimos en un semáforo y debajo de esa camisa, sus pezones marcaron una fuerte excitación, la que nada podía disimular. Trate de ocultar también que me había calentado la escena; ella toda de blanco, pantalón ajustado partiendo su pubis y dibujando sus curvas al caminar, con sus casi cincuenta años, era una ninfa morena en el cielo de los placeres.

    Yo no tenía ganas de llegar a casa, así que empecé a dar vueltas por la Av. Costanera más allá del aeroparque, donde las luces son más cómplices de la noche que de aquello que sucede frente al río. Detuve el auto y con ese aroma a brisa que tenía la noche le dije que bajáramos a tomar un poco de aire… Mi idea resultó. Mi madre bajó del auto y mientras yo la miraba, ella se fue acercando hacia la orilla, me excite otra vez, al verle esa cola dibujada en su pantalón blanco… Se detuvo y se apoyó sobre la baranda, yo me fui acercando y abrazándola por detrás, le dejé sentir mi erección. No tenía la menor idea de cómo reaccionaría. Ella me beso las manos con las que había abrazado su cuello y refregando su cabellera sobre mis brazos, me murmuró —hace mucho que no estamos juntos. Me apoyé aún más sobre su cola cuando ella desabrochó su pantalón y fui bajando mis manos hasta provocar que ese cierre se abriera aún más, deslicé mis manos hasta alcanzar el borde de su tanga de tiro corto, esa caricia sobre el pubis de mi madre, fue el interminable deseo que nos volvía a conectar.

    —¿Estás seguro? —me murmuro, mientras ahora ella se mordía los labios y cerraba los ojos.

    —Muy… —mientras le mordía suavemente la oreja y se la mojaba con la punta de mi lengua.

    —Me volvés loca Richard… —cuando llevó mi mano más profundo, dejándome sentir lo húmeda que estaban su tanga y su pantalón blanco. Allí sentí que estaba totalmente depilada y su clítoris latiendo a gritos.

    —Vámonos al country Richard (nuestra casa fuera de Bs. As.) allí estaremos solos hasta mañana; podemos pasar la noche juntos.

    Se giró delicadamente, me miró con sus ojos verdes y colgándose de mi cuello, mientras me despeinaba, me comió la boca como una perra… ¡Esa era otra vez mi madre!, una perra sobre sus tacos blancos. Mi boca devoró sus labios y un juego de salivas volvieron nuestros alientos en uno.

    Subimos al auto, nos quedamos en silencio y tomando por esas avenidas de Bs. As. pretendí tomar la autopista panamericana, cuando ella sin mirarme, acarició mi mano y aún con su pantalón húmedo y desabrochado, murmuró —vamos a un telo—. A mi siempre me gustó “Saint James” en Belgrano. Llegamos, se abrió la magia de la suitte y las luces rojas encendidas junto al chorro de agua que iba llenando el jacuzzi fue el escenario, frente a nosotros mil espejos que delante de mis ojos reflejaban a mi madre desnudándose para mis instintos. Me relajé, me senté en un sillón y pedí ese “scotch on the rocks” que le pasé a mi madre, para que esos hielos jugaran con sus pezones.

    La deseaba nuevamente, o como nunca dejé de desearla en mis fantasías, después de nuestra última vez en la playa, hacía varios años; aquellas épocas cuando ella jugaba con los cuernos de mi padre y las calenturas de sus amantes, conjugados en ambos sexos, ¡una ninfa! Con sus lolas hechas, sus aureolas dibujadas de tono rozado y sus pezones provocándome, mientras ella misma se los pellizcaba.

    Se acercó a mí, seduciéndome, su dedo índice jugando en su boca; el pantalón blanco manchado con su flujo se dejaba caer a cada paso, su tanga de tiro bajo ya no escondía su pubis depilado y esa fina tira de bellos que baja hacia ese clítoris encendido, todo ello hacía sentir que mi erección se escapaba de mi boxer. Me levanté, la atraje hacia mí, mi boxer se juntó con su tanga y su mano bajó hasta sentir que mi erección estaba dedicada a ella. Volvimos a conjugarnos en un juego de labios, lenguas y salivas que iban de mi boca a su boca y que dejábamos caer sobre sus lolas.

    No hubo tiempo de llegar a la cama redonda de esa suitte. Mi madre se puso frente a mí, y de rodillas fue apretando mi sexo con sus labios, hasta que logró con sus dientes quitarme el boxer, mientras mi “pija” comenzó a entrar y salir de su garganta, ella era un espectáculo pornográfico que hipnotizaba a mis instintos y aún más, se erectaba mi sexo en su boca.

    Sus ojos verdes se alzaban, se abrían y se confundían con los míos en una mirada lasciva, sus aureolas naranjadas con esos pezones rígidos, cada vez me parecían más bellos y más grandes. —Ella, puta como ninguna, sabe masturbarme con su boca, hasta que mi semen escurriéndose por sus labios provocan su ahogo. Sus manos acariciando y separando mis glúteos dejaban que sus delicados dedos jugaran con mi esfínter y eso era el placer que desataba más lujuria. ¿Cómo no amarla?, ¿cómo no desearla?, ¿cómo no ser su amante y su cómplice a la vez? si ella elevó el placer hasta el incesto, incomparable morbo que no encontré en otras.

    No hubo tiempo de alcanzar la cama, tumbados en el suelo, al menos sobre esa buena alfombra, —donde quizá otros también cogieron—, fui deslizándome sobre ella, desnudándola por completo y dejando que mi lengua y mis labios bajaran desde su boca, hasta sus pezones, sus gemidos comenzaron a provocar que sus manos arrancando mis cabellos me guiaran hasta que sus jugos, esos que, dentre sus labios comenzaron a verter orgasmos en mi boca. El tercer orgasmo fue suficiente para saber que era el momento, mi glande buscó su concha y (crease o no) jamás sentí sobre mi pija la humedad que siento cuando la voy cogiendo, cuando voy penetrando lentamente a mi madre. Ni ese juego de besos húmedos tienen el almíbar que siento en su concha, desde siempre.

    El ritmo es suave, hasta que se convierte en la locura de llevar sus piernas sobre mis hombros y penetrarla tanto, hasta que acabo dentro de su vientre sin despegar nuestras miradas. El primer “polvo” siempre es el más rápidos y dejé vacías mis pelotas de tanto semen, que me quedé tumbado sobre ella, mientras aún nos seguíamos comiendo la boca, la calentura se sentía latir en esa química de estar unidos por nuestros sexos, por los besuqueos desesperados en los labios y por las caricias que mi madre aún me daba sobre mis cabellos bajando por mi espalda. ¡No queríamos o no podíamos despegarnos!, yo seguía latiendo dentro de ella, liberando todo mi esperma apretándome aún más contra su pubis, ni una gota debía chorearse, ¡Todo dentro de ella!

    Mientras yo me incorporaba ella se arrodilló delante de mí y llevó el resto de mi erección a sus labios, mientas me masturbaba lamía mi glande como limpiando hasta la última gota de semen que quizá con sus mismos flujos fueron a parar a su garganta. Se levantó del suelo y meneando sus caderas se introdujo en la ducha, detrás de aquella mampara fumé su cuerpo era aquella misma ninfa que me había seducido y cogido en aquel verano en Cabo Frío. Era mi madre, esa ninfómana volvía a ser mi placer.

    Me higienicé sobre el lavabo y me tumbé boca abajo en la cama, perdí la noción del tiempo cuando sentí que ella gateando sobre esa cama, se acercaba entre mis piernas, sus lolas con sus pezones rozaron mis piernas, cuando sus manos separaron mis muslos y su lengua comenzó a acariciar mi esfínter, solo tuve el impulso de levantar hacia su boca mi cadera y colocar debajo de mí una almohada y la dejé jugar, lamer y penetrarme; ese tiempo fue el suficiente para volver a estar erecto, mi pija crecía mientras la frotaba en esa almohada sintiendo que la lengua de mi madre me mojaba y dejaba correr su saliva por mis testículos.

    —¿Te gusta Richard?

    —No pares putita…

    —¿Putita yo?… me parece que encontré otro putito o un bisexual esta noche.

    Pero sonó su celular, rompiendo esa magia de incesto y de erotismo.

    —Es tu padre… —mirándome a los ojos— ¿Qué le digo?

    —Que te acabo de pasar a buscar por el estudio y que pensamos irnos para Pilar. No se me ocurrió más que la verdad. Fue lo que le dijo, cuando escuché del otro lado del celular de mi madre, que mi padre le consentía la decisión y que él iría para Pilar mañana sábado por la tarde. Ah… y que yo tuviera cuidado al conducir.

    Cuando cortó, le hice apagar el teléfono para asegurarme que la llamada había terminado y con mi celular comencé a tomarle fotos, necesitaba inmortalizar la desnudez de mi madre, sus casi cincuenta años con esas lolas que se apoyaron sobre mi pecho estallando y dejándome sentir la dureza de sus pezones. Acaricié su espalda llena de pecas hasta que subí a su cabellera y ahora ella yo que la despeinaba. La empujé y le di un par de “sopapos” para enrojecerle las mejillas, dejándola caer hasta que se apoyara sobre la pared, cuando me mostró un par de lágrimas, —así, así me gusta— dijo cerrando esos ojos verdes. Me arrodillé delante de ella y mis labios encontraron otra vez su clítoris, yo quería ir más allá, quería que gritara y que no solo acabara otra vez en mi boca, sino que pretendí que me mojará toda la cara con sus flujos, mi lengua desparramó tanto sus flujos que mi cara era un mar con sus aromas y restos de mi semen que chorreaban por su pierna.

    —No aguanto más, —gritó y se dejó caer en la cama; esta vez era ella la que estaba boca abajo con su colita hacia mi erección que deseaba penetrarla y como dijo mi padre “con cuidado”.

    —Quiero esa colita, —le dije, mientras me acercaba detrás de ella, le hice sentir mi erección por sus piernas—. ¿Cuánto hace que te hicieron la colita por última vez, putita?

    —Hace dos días en el gimnasio, —me contestó—, una pija enorme, el nuevo profesor de “aqua gim”.

    Me encantaba que me contará sus aventuras, me excitaban y me excitan todavía cuando las recreamos. Ella se puso como un perrito, levantó su cadera, apoyó su cara en la almohada, y entre sus piernas su conchita depilada mojada de sus jugos nacarados, me obligó a volver a pasarle mi lengua, dejándole un buen chorro de saliva para lubricar también su ano, me apoyé sobre ella y dejando que mi pija latiera punteando sus labios vaginales solo le introduje mi glande, mojándome hasta subir a su esfínter, que al sentir que lo apoyaba se fue dilatando. Me enterraba otra vez en mi madre, ella gemía arañando la almohada, mordiendo las sábanas. La tomé de la cadera, dándole ese impulso que se volvió un grito otra vez en ella, tomamos un ritmo que volvía a gemir, ella iba y venía golpeando mi vientre, yo la cabalgaba, la estocaba cada vez más fuerte y me revolvía entrando y saliendo de su colita.

    —¿Quién te rompe este culito mamita?, ¿cuántas veces te lo hacen a la semana?

    —Seguí no pares… me hacen la colita cada vez que voy al “gim”, te dije; pero no pares; se llama Gustavo y me cogen en el vestuario.

    —¿Cómo que te cogen, putita?

    —Si a veces son dos, ¡No pares, que acabo!

    Cuando gritó ese orgasmo, se giró sobre ella misma y exploté en su cara llenándola de semen, mi madre con un dedo fue juntando toda esa leche y quitándola de sus ojos la llevaba a su boca saboreándola, y sin pensarlo, abrió sus labios como una “o” grande para que la penetrara otra vez y pajearme en ella, —aunque más no sea para sentir esos sabores en su garganta—, no sé cuánto tiempo estuvo chupándome, mordisqueando mi pija, atragantándose, refregándola por sus labios, por su cara, hasta que la tomó como en un rezo entre su manos y con una mirada lascivia, me sonrió.

    Nos incorporamos desnudos, cuerpo a cuerpo, nos dimos otro abrazo con un beso encendido y nos metimos juntos en la ducha; enjaboné su espalda, acaricié otra vez todo su cuerpo, apoyado todo yo en ella, mis manos envolvieron sus lolas y suavemente pellizcaba sus pezones enjabonados. Sentía que no había placer más excitante que coger con mi madre. Todavía no era media noche, y decidimos pasarla en ese “telo” hasta que amaneciera ese sábado.

    Envuelta en una bata dejando entrever sus lolas erguidas (que había operado hacía poco) mi madre me despertó, había pedido un desayuno y decidimos sí, irnos hacia nuestra casa en Pilar. Llegamos, —gracias a que todavía no había llegado mi padre— me zambullí en la piscina con mi boxer, mamá fue a cambiarse cuando apareció en el jardín con una tanga “colaless” y con un soutien que se quitó al entrar también la piscina. Estuvimos jugando largo rato, entre besuqueos y caricias calientes que yo provocaba rozando esa tanga, apretando otra vez su clítoris, esa caricia la vuelve loca y me come la boca otra vez con sus labios, cuando vuelve a apoyar sus pecosas tetas y sus pezones en mi pecho. Estábamos festejando nuestro reencuentro sexual y eróticamente incestuoso, ¡Nos gusta la palabra incesto!

    —No pudimos seguir cogiendo ese fin de semana—. Cuando llegó mi padre, mi madre estaba en su reposera tomando sol y yo como un buen hijo cortando el césped del jardín; pero en las noches, ella nunca dejó de pasar por mi dormitorio, al menos para besarme con su lujuria y contarme sus pecados de ninfómana. El placer, o el incesto persiste entre nosotros, porque ella es aún en sus libertinajes y con sus aventuras, secreto entre mis manos; o sus labios impuros rozando también mis labios, una vez y otra vez deseando satisfacer siempre el incesto libertino con mi madre. Ella como Yocasta, y aún más puta, y yo Edipo pero, cerrando los ojos para sentirla.