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  • Me llenaron el ano de esperma (2)

    Me llenaron el ano de esperma (2)

    Como ya les conté, estuve practicando una especie de “ritual” sexual que consistía en masturbar la verga de un chico usando mis pies, y cuando estuviera por venirse yo me debía sentar en su verga y dejar que su leche me llenara el culo. Según Mafer, mi mentora, este ritual me haría dejar la adicción por la verga de mi papá.

    El problema fue que yo soy demasiado buena usando mis pies y mis dedos para masturbar una verga, y el chico se venía antes de tiempo sin que yo pudiera meterme su verga en el ano para que él eyaculara adentro. Probamos algo distinto: desde el comienzo del ritual yo me senté sobre la verga del chico y me dejé penetrar el ano con la punta de su verga, mientras que Mafer lo masturbó usando manos y pies en el resto de la verga, pero el chico dijo que no podía venirse porque ahora sólo mis pies le causaban morbo. Decía que le excitaba demasiado que yo fuera tan chaparrita y mis pies fueran grandes. Entonces Mafer me dijo: “Mis pies son muy chiquitos a comparación de los tuyos (ella calza del 4 y yo del 8), necesitamos alguien que tenga los pies igual de grandes que tú Paola. ¿Conoces a alguien con unos pies grandes como los tuyos?” Entonces sólo pude pensar en mi hermana Tania.

    Mi hermana Tania es mayor que yo por 4 años. Y sus pies son casi tan grandes como los míos, calza del 7. Así que decidí pedir su ayuda. Sólo le dije que necesitaba ayuda para un ritual, sin darle detalles, pero me dijo que no. Poco después terminó participando, pero no quiero adelantarme.

    Decepcionada le pregunté a Mafer qué otra cosa podíamos hacer y me dijo que buscara a alguien de mi confianza que estuviera dispuesta a ayudarme, aunque no tuviera los pies grandes. Entonces llamé a mi amiga Ariadna. Ariadna es una amiga un poco más joven que yo, y en ese entonces ella tenía unos 18 años. Ariadna es muy alta, mide 1.68, es morena, de cabello oscuro y largo y es muy delgada, pero su principal atributo son sus enormes pechos. La llamé por teléfono y le dije lo mismo que a mi hermana, y dijo que me ayudaría con mucho gusto.

    Invité a todas a mi casa para hacerlo ahí porque no habría nadie en casa. Primero llegó Mafer y el chico y poco después llegó Ariadna. Los presenté, charlamos un rato y después Mafer nos dijo que era momento de empezar. El chico se paró en medio de la sala y comenzó a quitarse la ropa. Ariadna estaba sentada junto a mí y solo me apretó la pierna de nervios, y le dije al oído: “tranquila, es parte del ritual.” Después se acostó boca arriba en el centro de la sala con la verga parada, y Mafer nos dijo: “Ahora nos toca a nosotras, debemos despojarnos de nuestras prendas como señal de pureza plena”. Entonces Mafer y yo empezamos a desvestirnos. Ariadna estaba en shock, pero le dije que se tranquilizara, que era algo natural y sin connotaciones sexuales.

    Entonces Ariadna muy lentamente comenzó a quitarse su ropa. Llevaba puesto un suéter café que disimulaba sus enormes pechos, porque le avergonzaba mostrarlos, y debajo del suéter llevaba una blusa blanca de tirantes. Con mucha vergüenza se la quitó y se quedó sólo con su brasier negro. Después se quitó sus sandalias, comenzó a quitarse sus jeans y quedó únicamente con su brasier y sus panties puestas. Estaba muy sonrojada y se intentaba cubrir con las manos. Entonces Mafer se acercó y le dijo: “No debes avergonzarte de tu cuerpo, debes exponerlo al mundo”. Entonces en un movimiento agresivo Mafer le arrancó el brasier y le bajó las panties hasta las rodillas. Ariadna se asustó, pero después sintió una especie de libertad y se quitó sus panties, quedando completamente desnuda y menos avergonzada.

    Después me acerqué al chico que estaba acostado en la sala, me paré sobre él y le dije a Ariadna: “Cuando esto termine no te vas a arrepentir de nada”. Me agaché de golpe, me senté sobre la verga y me entró en el ano hasta adentro. Empecé a subir y bajar dejando que la verga entrara y saliera de mi culo y Ariadna quedó maravillada. Entonces le dije: “Ahora con tus dedos de los pies tienes que masturbar la verga mientras me penetra el ano, hasta que eyacule dentro de mí y me llene toda de leche.” Pero Mafer dijo: No Paola, creo que el punto de energía de Ariadna está en sus pechos, no en sus pies, deja que los use para masturbar la verga”.

    Entonces me levanté, me saqué la verga del ano y Ariadna se acercó. Mafer la hizo agacharse y le dijo: “Ahora agarra tus pechos, sujeta la verga entre ellos y empieza a estimularla para que fluya la energía a través de ella.” Y así lo hizo, agarró la verga con sus dos pechos y empezó a masturbarlo. Y mientras Ariadna usaba sus tetas para masturbar al chico, Mafer me dijo que escupiéramos ella y yo entre las tetas de Ariadna para lubricar el movimiento y participar del acto con nuestra energía. Yo no sabía cómo escupir, entonces cuando intenté hacerlo entre los pechos de Ariadna, fallé y le escupí en la cara, en el cabello, en las manos, y al final Ariadna estaba hecha un desastre total, con el maquillaje corrido y llena de saliva por todas partes.

    Entonces el chico gritó que estaba a punto de venirse, así que Mafer levantó a Ariadna, yo me senté en la verga, me la metió otra vez en el ano, e inmediatamente después de que la tenía toda metida en el culo, el chico eyaculó de una manera increíble. Me llenó tanto el culo que literalmente su verga seguía adentro de mí y el semen se salía por los lados. Casi podría decir que sentí que su leche me llenó hasta el estómago. Fue una cantidad de semen que pocas veces he sentido.

    Pero de manera increíble, cuando me saqué su verga del ano, su verga seguía igual de dura, y el chico le dijo a Mafer: “Mamá, también quiero metérsela a Ariadna”. Hasta ese momento supe que el chico era hijo de Mafer. Entonces Mafer le preguntó a Ariadna qué pensaba, y Ariadna ya estaba tan inmersa en el momento que sin pensarlo dijo que sí. Se acercó al chico, se paró frente a su verga, se sentó sobre ella pero cuando la punta le empezó a entrar en el ano, Ariadna gritó de dolor y se levantó rápido y dijo: “no puedo, no puedo, duele mucho”. Su ano estaba demasiado cerrado, pero yo como toda una experta decidí ayudarla. Me acerqué, la tomé de las manos y le dije: “Tranquila, sólo respira profundamente, agáchate poco a poco, y cada vez que sientas dolor, exhala y piensa en algo placentero.”

    Entonces Ariadna se agachó mientras yo le agarraba las manos, y cuando la verga le empezó a entrar comenzó a exhalar con los ojos cerrados. Cada que exhalaba la verga entraba un poco más adentro de su culo, hasta que finalmente la pudo tener completamente adentro. Empezó a subir y bajar poco a poco haciendo muecas y gimiendo de dolor, pero nunca se detuvo, y cuando comenzó a tomar ritmo me dijo: “Si quieres ya suéltame Pao, creo que yo puedo”. La solté, puso sus manos sobre sus rodillas y empezó a subir y bajar como una puta mientras el hijo de Mafer le destrozaba el ano.

    Pasaron unos minutos y el hijo de Mafer me dijo a mí: “Paola, ven, necesito que tú también participes, pero quiero que tú uses tus pies.” Entonces me senté sobre el abdomen del chico, estiré mis pies hacia su verga, y mientras penetraba a Ariadna yo empecé a acariciar la base de su verga con mis dedos de los pies. Las dos estábamos demasiado mojadas, pero en ese momento tan caliente, se abrió la puerta de la casa y cuando volteamos, ahí estaba mi hermana Tania…

    Continuará…

  • Me encanta compartir a mis parejas

    Me encanta compartir a mis parejas

    Hola, a todos. Decidí escribir por primera vez porque ya no aguantaba más esta necesidad, la verdad soy como dicen las chicas de mi país un viejo verde, tengo 40 años y aunque soy respetuoso con las damas, en la intimidad si soy un hombre muy morboso, de esos que les gusta manosear donde sea, hurgar con los dedos me encanta, bueno, en fin.

    Hace mucho tiempo tuve una novia que conocí porque sin mentir estaba buscando una puta no casual y así lo escribí en el buscador de internet, allí me remitió a una página de scorts, obviamente a ver todas esas chicas dispuestas a tener sexo me dejo enloquecido, sin embargo, yo quería algo más, así que en el buscador de dicha página coloqué lo que buscaba, perra inusual, allí pude reducir la cantidad de mujeres que aparecían.

    Entre ellas encontré una chica que se decía a sí misma Mariadianis decía tener 19 años, tenía una foto de su cara y uff me gustó mucho, así que decidí contactarla, ella me contesto y hablamos de todo, de manera normal, como que hicimos click desde entonces charlábamos cada vez que podíamos, hasta que comenzamos a tocar temas sexuales, así que en una ocasión decidimos encontrarnos para conocernos personalmente.

    El día esperado uff al verla no les digo mentiras, se me hizo mucho más hermosa, con esa cara de niña inocente, pero malvada si me entienden, sentí deseos de besarla y así lo hice, ella no se negó y se entregó y nos besamos como si fuera amante o novio, la verdad yo estaba muy emocionado, la nena me tenía loco, era linda, morbosa y puta.

    Ese día nos fuimos para mi apartamento y tuvimos relaciones sexuales muy ricas como no las había tenido con otras amigas, sexo oral ilimitado, se dejó manosear como se me diera la gana, chuparla donde quisiera, abrirla y ponerla como quisiera, ponerle la verga en la boca en la cara cuando yo quisiera, meterle los dedos mientras lo hacía, decirle que era la mejor puta que me había comido.

    Ella sin pensarlo le dijo que le excitaba mucho estar así arrodillada comiéndomela, que se sentía como una perra y que eso le gustaba, tanto así que le deje saber que se la comiera como ella quisiera y no sé si esto la prendió más, pero me lamía la verga como si el mundo se fuera acabar y mientras veía como llegaba haciendo scuit, tenía orgasmos mamándomelo eso me puso uff.

    Bueno, la idea es que los dos gozamos, me dejo acabar dentro de ella, (ya que se había operado para no tener más hijos) y le dije que, si me lo limpiaba y sin más se volvió arrodillar y con esa boquita con esa cara de mamadora, se la engullo y me la dejo limpia con esos movimientos de lengua por todo mi glande.

    Bueno desde allí, cada vez que podíamos teníamos sexo desenfrenado, detrás de las puertas de la casa, en el jardín, en el patio donde fuera, la pasábamos delicioso, obviamente comenzamos hablar de temas ya más personales, nos veíamos más a menudo y no solo por temas sexuales, sino amigos para de aquí y para allá.

    Siempre me excitaba en ocasiones que ella me decía que hoy venía de culear con uno o dos clientes o que se iba a culear uno u otro, de alguna manera sin llegar a definirlo, me gustaba, me excitaba mucho que me diera esa información, llegue a indagarle como se lo hacían, que le pedían, si le gustaba lo que hacían con ella, ella me comentaba con todos los detalles que le gustaba y que no, cuando le disfrutaba, con qué clientes la pasaba delicioso, señores generalmente de 40 o mayores, las vergas que se metía, en ocasiones me mostraba las fotos de sus vergas para mostrarme todo lo que se comía o le metían, eso me prendía mucho más y sin ánimo de asquearme o disgustarme, esto me excitaba y al parecer a ella eso le gustaba.

    Un día sin más, me comento que estaba saliendo con un chico y que sentía algo por él y que iba a dejar de prostituirse por ello, le pregunte que se dejaría de tener sexo conmigo y como su respuesta fue definitiva, no me quedo de otra, sino que pedirle que fuera mi novia, por lo cual se sorprendió, pero le dije que no era broma, que la pasábamos chévere de amigos y en la cama la pasábamos mejor, además que ya conocía su pasado de prostituta y que eso no me disgustaba, así que parecieron argumentos válidos y pese a que estaba saliendo con alguien más, accedió a cuadrarse conmigo.

    Desde ese entonces mantuvimos una relación estable como cualquier otra relación, obviamente se sentía mal trabajando como scorts, así que consiguió otros trabajos que no le gustaban porque las personas la humillaban o la trataban mal, después dijo que había conseguido un trabajo en un call center al cual nunca quería que la acompañara o la esperara, lo cual me parecía bastante rato.

    Así que un día en el almuerzo, la encare y ella ya cansada de mis indagaciones me confesó que estaba trabajando de web cam, a lo cual dentro de mis pensamientos me dije a mí mismo que, delicia, me estoy comiendo a una de las más ricas ex prostitutas de mi ciudad y ahora una chica que tiene a miles votando la baba por metérsela. Así que le dije que, porque no me lo había contado, ella me dijo que, pensaba que yo me disgustaría, le confesé que me gustaba saber que se mostrara y otros hombres la morbosearan.

    Eso, cambio nuestras relaciones sexuales, antes era muy deliciosas, pero desde ese entonces era cada vez mucho mejores, le ayudaba a tomarse las fotos, hacer los videos, a veces a participa en sus shows, le ayudaba a comprar ropa y juguetes para sus clientes virtuales, lo cual a ella le comenzó a gustar.

    En una oportunidad en una celebración no me acuerdo de que, me quede en casa, ya que iban a estar amigos de ella, de su hermano y de su cuñada, así que ella me dijo que si no le importara que fuera sola, a lo que yo no le vi inconveniente, ya teníamos una relación de mucha confianza, al día siguiente llego normal se recostó y durmió toda la mañana y por la tarde ya salimos almorzar, ya en la noche me dijo que me tenía una sorpresa que no sabía si le me iba a gustar, pero que no lo había podido evitar puesto había tomado mucho y una cosa llevo a otra y bla bla bla, saco su celular y me comenzó a mostrar un video.

    Aparecía en primer plano ella arrodillándose y luego aparece un man sin pantalones y con su verga paradísima se le fue acercando hasta que se la metió en su boca y ella comenzó a mamar como la puta que yo sabía que era, la devoraba con unas ganas incontrolables, el man le decía que así, y ella le contestaba así es como la quería que se la lamiera como una perra y seguía chupándosela con era cara que uff solo ella saber hacer se veía deliciosa, mientras eso, sale otro man y de la misma manera que el primero, sin pantalones y la verga erguida se la pone para que ella se la chupara y sin pensarlo mucho mi novia se la mete a la boca a disfrutarla, la lamia y las escupía intentándose meter las dos vergas a la boca al mismo tiempo y luego sin más, sale otro man y de la misma que los dos anteriores le pone la verga para que mi novia comience también a darle una mamada espectacular.

    Yo no podía creer lo que estaba viendo, una película porno en pequeñas palabras de mi mujer con tres hombres y lo raro es que no me llegaba a molestar, sino todo lo contrario estaba muy excitado de verla comerse esas tres vergas, ver como lo disfrutaba y las gozaba, seguí mirando el video que para ese entonces ya tenía como 15 minutos, los tres tipos comenzaron a manosearla y le quitaron la blusa y el brasier, mientras ella seguía chupando verga, uno de ellos ya le chupaba las tetas, que aunque pequeñas se las disfrutaron, mientras el otro se dio maña para quitarle los pantalones y el hilo que siempre utilizaba y le empezó a meter mano a esas súper nalgotas a besarlas a darle dedo a esa cuca y se veía que esos dedos salían mojaditos y se los ponían a que ella se los chupara para saborearse a sí misma.

    Le dijeron que se colocara en 4, una vez allí comenzaron a turnarse para metérselo por la vagina y por la boca hasta que ella toda excitada, solicito por el culo, así que estos tipos sin pensarlo más también comenzaron a turnarse metiéndoselo por el culo, hasta que uno de ellos se puso en el piso y le obligo a que se sentara sobre él y así lo hizo, mientras el otro la obligo a chupárselo y el otro cabrón comenzó a darle por el culo, era lo más excitante que había visto, ver a mi novia ser comida por sus tres agujeros, verla llena de placer al sentir esas tres vergas dentro de ella, así que no aguante más y comencé a masturbarme mirando el video y mi novia sin más mientras yo terminaba de ver el video comenzó a mamármela, hasta que me vine casi al mismo tiempo cuando vi que la llenaron de leche en tus tres agujeros.

    Como pueden darse cuenta yo soy muy morboso con mi pareja y a ella eso le gustaba, me encantaba, me fascinaba verla como una perra penetrada y disfrutando de vergas, otra vez hablando del padre de uno de sus hijos, me dijo que ese man tenía una verga supergrande que fue lo que más le gusto de él, así que le pedí una foto, pero me dijo que no la tenía, sin embargo, es el mismo día me dijo que ya tenía la foto, que se la había pedido y el man sin más se la envío.

    Le empecé a preguntar si extrañaba estar o tener una verga de ese tamañote en su boca y dentro de ella, y me hizo como una carita de que lo deseaba, así que le propuse que lo contactara y le dijera que se quería acostar con él, después que se pusieron de acuerdo, le dije que hiciera un video de cómo se la comía, a lo cual accedió.

    Sin más, pues, esta era nuestra relación, como pueden ver a nivel sexual era muy permisivo y ella era encantada, los dos éramos supermorbosos, después de casi 5 años de relación terminamos por otros motivos personales con la crianza de uno de sus hijos menores y hasta el día de hoy no he logrado llegar a tener una relación con esa clase de entendimiento sexual, por lo cual mis otras relaciones han fracasado.

    Luego les cuento sobre mi primera novia, una chica de 20 años, super tranquila, sumisa y muy puta.

  • Los albañiles

    Los albañiles

    Somos una pareja madura, llevamos casados 25 años, cuatro hijos, ella tiene 50 se llama Vivian, yo 51 Alberto, nos llevamos relativamente bien, en lo sexual hemos tratado que la rutina no nos atrape, hemos hecho una que otra locura, nada extremo, ya habíamos conversado sobre algunas fantasías, algunas las hemos hecho realidad, otras no, como por ejemplo un trío HMH, ella es muy resistente a incluir terceras personas.

    Vivian es una mujer hogareña, tranquila, seria, de vestir normal, en fin una pareja normal, teníamos que remodelar la parte trasera de la casa y estuvimos buscando quien. Encontramos dos albañiles uno en sus 35 moreno delgado, el otro un poco mayor se le calculaba unos 40 años, moreno un poco más alto que yo fornido, aun así se veía un poco maltratado por la vida, muy bien recomendados por un vecino, por lo que los contratamos.

    Durante el trabajo noté que volvían a ver a Vivian con morbo, siempre serios y respetuosos, cada vez que salía ella a dejarles un refrigerio, se le quedan viendo el culo cuando les daba la espalda, Vivian es de vestir jeans ajustados y blusas no muy escotadas tiene rico culo, no es de andar exhibiéndose.

    Hacia días le había comentado lo que había visto, pero ella no le dio el importancia, pero noté que le gustó. Eso fue miércoles, el viernes la convencí de que se pusiera un vestido que le llega a la mitad de los muslos que se le ve muy bien, le resalta bastante el culo y los pechos, no obtuve mucha resistencia por parte de ella, por lo que sospeché que le gustó la idea pero no lo admitió, ese día tuve salir varias horas, cuando regrese al final de la tarde, escucho música al fondo de la casa en la terraza, me escabullí en silencio, vi que estaban tomando.

    Vivian estaba con ellos, ya estaba media borracha, bailando, trataban de manosear un poco pero ella no les dejaba, pero aun así continuaba bailando, en eso se le cae el vaso a Vivian, al caer le mojó las piernas, así que el más joven toma un pequeño paño, se agacha y le dice a Vivian qué si le puede secar las piernas, a lo que ella con dudas accede, ahí él aprovecha para pasarle el pañito por las piernas, sacando sus dedos por el borde del paño, por el ángulo que tenía podía verle sus nalgas y vagina por debajo, cada vez subía más sus manos hasta unos escasos centímetros de las nalgas, ella solo daba pequeños saltos pero lo permitía.

    Ellos al notar que se dejaba, empezaron a tocarle su vagina muy disimuladamente por encima de la tanga, el otro le comenzó a tocar los pechos suavemente con sus dedos, con la otra le acariciaba las nalgas ya habían notado que tenía sus pezones durísimos, porque estaba sin sostén, ella solo le ponía las manos sobre la de ellos, dejando salir pequeños gemidos cada vez que le rosaban su vagina y le apretaban sus pezones, el de abajo la inclinó un poco sobre un sillón que tenemos ahí atrás le subió el vestido, dejando descubiertas sus nalgas ella trataba de bajarlo pero no con intensidad por lo que siguieron manoseándola ya le pasaba su mano por debajo del hilo, que lo tenía todo metido.

    El que estaba limpiándola empezó a darle besos en las nalgas mientras le rosaba con los dedos la vagina, el de arriba le terminó de subir el vestido sacándole sus pechos, empezó a chupárselos, le agarraba el otro apretando su pezón entre sus dedos, ya ella estaba muy excitada, estaba muy mojada se le notaba, le temblaban las piernas, el que estaba besándole las nalgas se levantó se bajó los pantalones se sacó la verga el otro hizo lo mismo, le tomaron cada uno una mano para que se las sobara.

    El más joven la tenía gruesa no muy grande el otro estaba más dotado, mientras se las acariciaba los manos de los dos albañiles parecían pulpos recorriendo todo su cuerpo, ella les tocaba los huevos, los masturbaba cada vez más fuerte, se le notaba a Vivian que lo disfrutaba tener dos vergas y cuatro manos solo para ella, el mayor le dijo que quería sentir esa boquita de señora fina en su verga, Vivian lo volvió a ver con cara de excitación y le dijo que se la iba a chupar como nunca se la habían chupado, se puso de cuclillas agarrando las dos vergas, empezó a chupárselas -Vivian la chupa muy bien- en ese día la vi chupando como nunca lo había hecho, les acariciaba los huevos se los chupaba se turnaba con cada una, prácticamente se la estaban cogiendo por la boca, el menor no pudo más y le tiró la leche encima de sus pechos.

    El otro al verle los pechos llenos de semen no pudo contenerse, igual se vino pero Vivian le sostuvo el pene dentro de su boca seguía chupando y succionándolo mientras se venía, ese hombre le temblaban las piernas mientras se regaba, Vivian lo chupaba con más intensidad, mientras seguía masturbando al menor, ellos seguían manoseando sus pechos, mientras se la chupaba se le notaba lo empapada que estaba ya se había venido, se levantó se inclinó sobre el sillón se corrió el hilo a un lado y los volvió a ver por sobre su hombro y dijo que quería que se la metieran, duro quería sentir que tanto querían culeaársela, se acercó el mayor sosteniendo ese verga morena grande y gruesa, se la rosaba por su ano, se la pasaba por su húmeda vagina, una y otra vez.

    Vivían gimiendo con cada roce, de un momento a otro se la metió de una sola embestida, Vivian soltó un fuerte gemido volviéndolo a ver con esa cara de puta que nunca le había visto, le entró fácil por lo mojada que estaba, la sujetó de las caderas la empujaba hacia él y hacía afuera, cada envestida dura y fuerte sacándole gemidos a Vivian, mientras el otro le metía la verga en la boca, ella se la mamaba con intensidad le acariciaba los huevos, se intercambiaron de posición, siguieron dándole duro, mientras con sus manos le agarraban las nalgas y sus pechos.

    El joven mientras la penetraba le acariciaba el ano con el dedo índice, ella ya se había venido varias veces le temblaba el cuerpo tenía sus piernas empapadas temblorosas no tenía ya control de nada, a despensas de los albañiles, ponía esa cara de puta deseosa, pidiendo más hasta que uno se vino en su boca y espalda, el otro se la sacó le abrió las nalgas y le tiro la leche en el ano, ella solo gemía y gemía ya extasiada toda chorreada le decía que sentía su semen deslizarse por su culito.

    Vivían se volvió, se tiró en el sillón toda sudada su pelo mojado, por la cogida que le acababan de dar, su cuerpo lleno de semen, ellos se volvieron a ver y como celebrando que se la habían cogido, ella tomó el paño del suelo y se fue para el baño, ahí se dio cuenta que yo había visto todo, me vio nos quedamos mirando con cara de excitación noto que tenía una erección descomunal, me agarró de la mano, nos metimos al baño y tuvimos sexo como nunca lo habíamos tenido.

  • La vecina con la que cumplí todas mis fantasías

    La vecina con la que cumplí todas mis fantasías

    Mi novia vivía en el último piso de un edificio de cinco pisos. A pesar de ser mayores de edad, evitábamos gastar en hoteles por lo que acudía a su casa frecuentemente para tener sexo mientras sus padres no estaban. El sexo con ella era maravilloso, pero mi novia era un poco recatada, no le gustaba el sexo oral ni el anal. En varias ocasiones hablamos de ello, pero ella nunca aceptaba.

    Un sábado por la noche, terminando de tener relaciones, tuve que salir a toda velocidad porque sus padres estaban por llegar. Bajé las escaleras con velocidad y estaba a punto de salir del edificio cuando vi que sus padres estaban en la entrada. Sin saber que hacer, pensé en subir, pero una puerta se abrió y una vecina me indico que entrara. Sin pensarlo entre de inmediato y cerré la puerta.

    Ya hacía tiempo que había visto a esta vecina, era tres años más grande, tenía un cuerpo suculento, un par de tetas gigantes y un culo gordo y bien formado. Y además de toda su belleza, tenía fama de ser muy puta. Mi novia era bonita y atractiva, pero su vecina además de ser muy bella y tener un hermoso cuerpo, era una mujer sensual. Siempre caminaba meneando su cadera y se mordía los labios al terminar de hablar.

    Por los nervios de ser descubierto por los padres de mi novia, no note que la vecina estaba enredada en una toalla. Y una vez adentro de su casa, me concentré en ver por el ojal de la puerta. Mientras veía, descubrí que los padres de mi novia permanecían afuera platicando con otro vecino. Continuaba observando por el ojal de la puerta cuando la vecina aprovecho y me agarró el pene por encima del pantalón. Instintivamente intente detenerla, pero al voltearme me beso y continuó agarrándome. De nueva cuenta intenté apartarla y ella se acercó a mi odio y en voz baja me dijo:

    —voy a gritar.

    Le suplique que no lo hiciera, fue entonces que ella dejó caer su toalla y me quedo hipnotizado viendo su cuerpo desnudo. Tenía unos senos grandes y sus pezones eran grandes y rosados. Tenía una vagina bonita y depilada. Mientras la veía pasmado, ella se hincó y comenzó a bajar mi pantalón. Quería detenerla, pero mi erección era tan evidente que opte por dejarme llevar. Me chupo el pene de una manera desquiciada, se lo metía completo a la boca y podía sentir su campanilla rozando la cabeza de mi pene.

    Nunca había tenido esa sensación y estaba a punto de estallar cuando una idea se me vino a la mente. Cuando ella tenía mi pene hasta dentro, la sostuve de la nunca con fuerza para evitar que lo sacará y me corrí dentro de su garganta haciéndola toser. Sonreí mientras ella me veía fijamente tosiendo con sus ojos llenos de lágrimas.

    A pesar de mi travesura ella continuó chupando mi pene hasta que fue perdiendo tamaño, después se levantó y camino hacia dentro del baño. Imaginé que traería papel para limpiar, pero en pocos segundo regreso y me beso. En medio de los besos, sentí que ella me pasó una pastilla, pensé en resistirme, pero era lo menos que podía hacer después de hacerla ahogarse. Decidí tragarme la pastilla sin saber que era y cuando ella estuvo segura de que me la había pasado, me susurro al oído.

    —Es viagra.

    Jamás había tomado esas pastillas, pero sabía lo que hacían. Nos seguimos besando hasta que mi pene estuvo erecto y fue entonces que ella me agarró del pene y comenzó a jalarme hasta llegar a su habitación. Al llegar cerró la puerta y me dijo:

    —Ya puedo gritar sin problemas.

    Acto seguido, se tiró en la cama, abrió las piernas y me indico con su dedo índice que me acercara. Sin pensarlo me pare frente a ella y lentamente introduje mi pene en su vagina. Comencé a bombear lento, y ella me pedio que lo hiciera rápido y fuerte. Empecé a cogérmela con odio, como si no me importara y ella lo disfrutaba dando gritos de placer.

    Después de algunos minutos cambiamos de posición y ella se subió en mi, en ese momento tuve la oportunidad de chupar sus ricos pechos y morder un poco sus pezones. Por un momento sentí que la cama se caería con los brincos tan fuertes que ella daba. Sentí que estaba a punto de correrme y decidí cambiar de posición. La puse en cuatro y comencé a rosarle su vagina con la punta de mi pene. Mientras hacía eso pude ver su ano, era rosado y muy cerrado.

    Quería tener mi primera relación anal y no estaba seguro de si ella estaba acostumbrada a eso, por lo cerrado que lo tenía, así que sin decir nada me agaché y comencé a hacerle sexo oral, mientras lamía su vagina trataba de darle algunas pasadas a su ano. Cuando supuse que había la lubricación correcta, dejé de hacerle sexo oral y volví a acercarle mi pene, ella se movía hacia atrás como intentando introducir su vagina en mi pene.

    Con mi mano izquierda, sostuve su cadera con fuerza y con mi mano derecha coloqué mi pene en la entrada de su ano. Ella se movió para intentar que no lo introdujera, pero fui más rápido que ella y con fuerza lo introduje hasta el fondo. Un grito de dolor resonó por todo el cuarto, ella intento zafarse, pero una vez que estuvo adentro, la sostuve con fuerza con ambas manos para evitar que se saliera. Ella gritaba de dolor y haciendo caso omiso de sus suplicas, comencé a bombear con fuerza.

    En poco tiempo ella misma me repegaba sus nalgas y gritaba que le diera con más fuerza, estaba a punto de estallar y quería cumplir una última fantasía. Le saque el pene del culo y con fuerza la jale hacia el piso y me corrí en su cara. No sé si fue por la pastilla, pero la llene de semen.

    La escena era algo turbia porque mi pene tenía algo de sangre y caca, pero ella sonrió, me dio algunas mordiditas en la cabeza del pene y después algunos besitos. En seguida de esto, se levantó y nos bañamos. Los padres de mi novia ya se habían marcado cuando salí y la vecina me pidió que se repitiera.

    Es mi primer relato, espero que sea de tu agrado.

  • Los primeros cuernos consentidos de mi marido (1)

    Los primeros cuernos consentidos de mi marido (1)

    Bueno, pues en esta ocasión les voy a relatar como fue que le puse los primeros cuernos consentidos a mi pareja, con un exnovio con el que tenía una atracción sexual increíble.

    Esto sucedió algún tiempo después de mi experiencia con el gerente en el bar.

    Manuel y yo pasamos por algunas experiencias buenas y malas después de lo que sucedió con el gerente del bar la primera vez, pero eso serán historias para otra ocasión. Ya cuando estábamos concretando que íbamos a tener una relación abierta, comenzamos a poner nuestras condiciones.

    Decidimos que podríamos tener encuentros con otras personas, siempre y cuando nos informamos mutuamente de lo que íbamos a hacer y con quién, que día, que hora y en qué lugar. Sin necesariamente estar presentes al momento de hacerlo.

    Obviamente otra condición fue no involucrarse sentimentalmente, todo lo que íbamos a hacer era 100% sexual.

    Una vez aclarados los puntos le dije a Manuel que el primero con el que iba a estrenar sus cuernos consentidos era mi ex novio Alan.

    No le hizo mucha gracia, ya que ellos nunca se llevaron bien. Pero el hecho de dejar que otros me cogieran frente a él (a excepción de la ocasión del bar) era una idea que lo excitaba mucho y que a pesar de ser una persona que no era de su agrado, podía permitir, además que me encargué de terminar de convencerlo en ese mismo momento… Me puse de rodillas frente a él y liberé su verga mientras terminaba de convencerlo.

    C: ¿Entonces papi, me vas a dejar coger con Alan otra vez? Dije mientras comenzaba a masturbarlo

    M: No lo sé, él nunca me cayó bien y no se cansa de hacerle saber a todos nuestros amigos y conocidos que sexualmente hacia contigo lo que él quería…

    Comencé a dar lengüetazos en su cabeza mientras seguía masturbándolo con una mano.

    C: Pero yo me encargaría de que no siguiera siendo así, además ya te dije. Podría convencerlo de muchas cosas, y hacia el solamente tengo atracción sexual. No tengo ningún interés adicional.

    M: Que te hace pensar que ese cabron no te va a decir que se va a quedar callado y a tus espaldas va a presumir con todos que se está cogiendo a mi novia…

    C: Confía en mi, al final siempre logro lo que quiero y puedo hacer que los hombres me obedezcan, no confías en tu gatita?

    Comencé una mamada en forma y mi cabeza iba de adelante hacia atrás, muy rápido, sentía como su verga llegaba a mi garganta y salía llena de mi saliva.

    M: ahhh si, me gusta. Pero no estoy seguro…

    Interrumpí la mamada que le estaba haciendo y le dije que iba a convencerlo, le dije que fuera a la recámara y se sentara con la espalda recargada en la cabecera, que no tardaría en alcanzarlo.

    Entre a buscar algo para provocarlo y hacer que me dejara coger con Alan de nuevo.

    Me puse una tanga negra con pedrería, un arnés dejando libres mis pechos y unas zapatillas negras abiertas. Camine a la recámara y lo encontré desnudo sentado como se lo indique, en cuanto me vio, note su mirada lujuriosa y comenzó a frotarse la verga que para ese momento ya se encontraba flácida debido al tiempo que lo hice esperar.

    C: Y bien, ¿qué te parece?

    M: Riquísima

    C: A poco esta hembra no merece tener más de una verga a su disposición

    M: Supongo que si

    C: ¿Y no te gustaría poder ver a detalle todo lo que le haga al macho que este en tu lugar?

    M: Eso no lo sé todavía

    C: Bueno, no me dejas más opción que hacerte entrar en razón

    Inmediatamente me subí a la cama, recostándome de frente a el para poder tener a la mano su miembro. Comencé a frotarlo suavemente mientras movía mis piernas en el aire en la famosa «pose de pies» y levantaba un poco mis glúteos para darle una mejor vista, por experiencia sé que a Manuel y a la mayoría de los fetichistas, tener a una hembra en esa pose, con esa vista y trabajando su miembro los vuelve locos, por lo que hacer que Manuel aceptara lo de Alan era pan comido.

    Casi instantáneamente su verga se puso dura, se veía deliciosa, rígida como un roble venosa, aunque no le llegaba a la talla a las de los amantes que a escondidas había tenido anteriormente no voy a negar que era lo bastante grande para poder satisfacerme sin ningún problema. Pero en esta ocasión iba a tener que aguantar las ganas por qué mi objetivo era solo uno…

    Comencé con ligeros lengüetazos desde la base hasta la punta, lo que le provocaba algunos espasmos y sentía como su miembro palpitaba con el paso de mi lengua.

    Después comencé a meterla poco a poco para que fuera sintiendo el calor de mi boca envolviendo su verga.

    Sentí como su miembro alcanzaba su tamaño máximo mientras él iba gimiendo más fuerte cada vez que hacía que llegara hasta mi garganta. Lo tenía exactamente como quería y procedí a seguir hablando con él para convencerlo, hice que entrara una última vez hasta el fondo, provocando una arcada y llevándolo de saliva para sacarlo y comenzar a masturbarlo con una mano.

    C: ¿Entonces que papi, vas a dejar que Alan se vuelva a coger a esta perrita?

    M: No veo cuál sea la necesidad de que sea específicamente el…

    C: Pues ya te dije, que con él tendría más confianza de hacer esto por primera vez (estar frente a él con su consentimiento por qué cornudo ya era desde hace tiempo sin saberlo) y yo puedo convencerlo de no decir nada a nadie…

    M: No sé… No gusta la idea de que sea él.

    Seguía resistiéndose a ceder por lo que busque darle el mayor placer posible. Me escupí en la mano derecha para poder masturbarlo mejor, el ruido que hacía mi mano al subir y bajar en su verga era como si me la estuviera metiendo de lo mojada que estaba, con la otra mano desabroché mis zapatillas para dejar expuestos mis piecitos blancos a su vista y que viera mis plantitas moverse y arrugarse cuando los movía y con la lengua comencé a jugar con sus huevos para dejarlos bien mojados.

    M: ahhh chiquita sabes que eso le encanta y más con esta vista que me regalas de tu culo y tus piecitos…

    C: Bueno pues sabes que esto te lo hago en ocasiones especiales, pero si abrimos nuestra relación como lo habíamos hablado… Tendrías esto cada que me lo pidieras. Es más, podrías tener a otras junto a mi haciendo esto cuando lo pidas.

    M: ¿En serio? ¿Y a quien podría tener para esto?

    C: A quien desees y puedas convencer de hacerlo papito (no pensé bien mi repuesta en mi afán de lograr que Alan me cogiera frente a él)

    M: ¿Ah sí? Bueno chiquita, se me ocurre por ejemplo tu amiga Lucia o tu hermana Daniela (lo dijo mirándome a los ojos con extrema lujuria como desafiándome)

    Un escalofrío recorrió mi columna, en parte tenía ganas de soltarle un golpe y mandarlo a la chingada, pero busque concentrarme y pensar como me lo cobraría después.

    C: ¿Eso es lo que quieres papi? Está bien, vas a poder tenerlas

    M: ¿En serio chiquita?

    C: Claro que si papito, lo que pidas. Bueno, siempre y cuando logres convencerlas… Eso sí cabroncito, nuestra relación va a ser abierta por igual

    M: Si, como tú digas chiquita, pero ya ayúdame a terminar. Quiero darte lechita en esa boquita que sabes usar tan bien.

    El objetivo estaba logrado, por lo que procedí a complacerlo. Metí su verga lo más profundo que pude en mi garganta, me escupí en ambas manos y comencé a masturbarlo de manera rápida, el sonido de mis manos subiendo y bajando por su miembro, llenas de saliva era muy excitante. Todo esto mientras seguía en la misma pose. Moviendo mis piernas y mostrándole mis plantitas y estaba chupando sus huevos como una desquiciada…

    No duró más de dos minutos cuando me dijo que iba a terminar y procedí a meterme su verga en la garganta y sentí su descarga inmensa en mi garganta como nunca antes.

    Al dejarlo completamente seco, procedí a meterme a bañar, ya con su autorización podía buscar a Alan para seguir con mi plan.

    Pero eso va a ser material para una segunda parte si es que ustedes así lo desean.

  • Solo me dijo que me harías (parte 2)

    Solo me dijo que me harías (parte 2)

    Cuando nos recuperamos le ofrecí un vaso con agua el cual Silvia aceptó y mientras lo bebía un hilo de agua caía por la comisura de su labio. Al terminar de beber me acerqué y lamí la gota de agua que caía de su labio, le dije “como te sentís ahora” y solo me respondió con un exquisito beso, el cual respondí con muchas ganas. Ahí mismo le susurre “ven vamos a mi oficina que vamos a estar mas cómodos”, me miro y esta vez me dio un pico y dijo “vamos ya que llegamos hasta acá no nos podemos arrepentir ninguno de los dos ahora”.

    La agarre de la mano y así completamente desnudos como Adán y Eva subimos a mi oficina.

    La oficina no es muy grande tiene un escritorio de buen tamaño mi sillón y dos silla para recibir gente un par de repisas llena de biblioratos abarrotados de papales, lo que suele haber en una oficina comercial, eso sí siempre está bien perfumada me encanta tener aromatizantes para que los sentidos vuelen.

    Al entrar Silvia me dijo hace mucho que no subía a tu oficina la última vez fue cuando teníamos que organizar el cumple de Elena una de las chicas que hace mas de un año no trabaja más con nosotros, la miré y le dije:

    -Se ve que no te portas tan mal que por eso no subes jajaja

    -Voy a tener que portarme mal más seguido entonces

    -Me encantaría retarte pero eres demasiado buena Silvia

    La traje de la mano hacia mi escritorio donde yo me siento y la subí al mismo me senté frente a ella y ahí mismo le abrí sus piernas la cual nunca opuso resistencia alguna y le empecé a chupar nuevamente su concha pero esta vez con más suavidad quería sentir como lo disfrutaba empecé a lamer en forma circular su clítoris con mi lengua mientras mis dedos acariciaban su vulva hinchada por ambos costados subiendo y bajando al compas de mi lengua sentí enseguida otra vez como su respiración se agitaba y eso me daba más morbo.

    Seguí chupando mientras con unos de mis dedos lo metía suavemente en su interior mmm que rica olía otra vez pode observar una contracción en su pansa y seguidamente me apretó mi cabeza con sus manos hacia ella y cerro sus piernas casi sin dejarme respirar y otra vez pude sentir su néctar brotar, saboree y trague todo lo que más pude estaba delicioso yo la miraba y ella tenía sus ojos cerrados y se mordía sus labios mientras gemía, estaba en su mundo no existía mas nadie a su alrededor estaba como poseída.

    Después de un buen rato así yo aún seguía lamiendo tosa su concha por fuera y por dentro, me separo la cabeza de entre sus piernas me miro aun mas con lujuria y eso hizo que otra vez se me ponga dura otra vez, yo por dentro intuía lo que se venía, pensé ahora es ella la que me lo va a chupar a mí, pero no me equivoque, para mi sorpresa Silvia me empujo hacia el respaldo y me acerco a ella se dejo deslizar hacia abajo cayendo justo encima de mi pene duro.

    Estábamos los dos tan húmedos que se la fue introduciendo como si fuera en cámara lenta, que placer era verla así tan suelta y entregada algo que nunca pensé que se podía dar, se la metió toda hasta el fondo arqueo su cuerpo hacia atrás dejando caer su cabeza empezó a mover su cintura hacia adelante y hacia atrás sin parar lo hacía con una maestría que me imagino que a su esposo no se lo hacía así tan rico.

    Yo por mi parte estaba tan excitado también que agarre ambas tetas con mis manos y se las empecé a amasar las presionaba las acariciaba por todo su contorno que cada vez se ponían más duras y sus pezones duros eran una delicia para mu boca, les daba pequeños mordiscos y los lamia en todo su contorno, eran esos momentos que uno no quiere que acaben nunca lo estábamos disfrutando los dos sin ninguna duda cuando siento que otra vez su cuerpo se estremece siento un calor inmenso otra vez abrazar mi pene y el ruido delataba su nuevo orgasmo.

    Sus ojos estaban casi cerrados y solo se veía una línea blanca en ellos.

    Yo no quería venirme aun, pero sabía que mucho las no iba a aguantar así que la levante como pude para sacarla, esta vez la recosté en mi escritorio pero esta vez la di vuelta y se puso boca abajo se agarró del borde y abrió ella sola sus piernas como diciéndome lo que ella quería ahora.

    Me puse detrás de ella y empecé a jugar rozando con la cabeza de mi pene por sus labios carnosos y calientes se los veía bastante hinchados y húmedos así que aproveche hundí mi pene solo le metía la cabeza de él y ella suspiraba lo sacaba y lo subía hasta su esfínter lo lubricaba y volvía a repetir un paso de veces para que todo estuviera bien lubricado.

    Ella me suplicaba que se lo metiera de una vez que ya no aguantaba más que lo quería todo adentro y ahí nomas se lo fui metiendo suavemente hasta llegas al fondo nuestros cuerpos quedaron pegados el uno contra el otro, estuve así un momento hasta sentir como sus paredes abrazaban mi pene y ahí empecé un suave movimiento hacia afuera lo sacaba por completo y lo volvía a meter se notaba que Silvia lo estaba disfrutando también porque sus gemidos así me lo hacían sentir.

    – mmmm ahhhh asiiii siii asii me gusta no pares porfi.

    -No pienso hacerlo corazón y empecé a hacerlo más rápido.

    Nuestros cuerpos estaban completamente sudados se sentía los gemidos de ambos y el ruido de nuestros cuerpos, mis huevos chocaban con su culo paf paf paf todo el tiempo.

    Yo mientras miraba su culo y empecé a estimularle su esfínter en forma circular, se veía que estaba muy cerrado como si aun nadie lo hubiese usado y eso me dio más morbo aun lo quería y se lo estaba haciendo sentir.

    Ella se dio vuelta y me dijo:

    -por favor despacio que aun soy virgen ahí

    Aproveche y me unte los dedos con sus líquidos y le fui metiendo un dedo suavemente no quería que su primera vez sea traumática ya que lo quería seguir aprovechando aún mas.

    Al meter mi dedo ella retorció su cuerpo pensé que no me iba a dejar pero solo escuche que dijo:

    -mmmm que rico me gusta

    Estaba perforando su culo con mi dedo mientras seguíamos con nuestros mete y saca a esas alturas ella movía su cadera de adelante para atrás acompañando el movimiento mío.

    Cuando pude dilatarlo y metí mi segundo dedo ella no dijo nada ni se quejo estaba totalmente entregada a mí y eso me encantaba.

    Yo ya no aguantaba sabía que en cualquier momento me iba a venir así que aproveche y fui metiendo mi pene en ese culo tan estrecho que tenía uff apenas pude meter mi cabella y ella dio un grito.

    -despacio que duele ahh

    -tranquila corazón que vamos a ir despacio no quiero que te olvides de esta vez nunca

    La saque y la volví a meter otra vez pero esta vez un poco más adentro la deje para que se acostumbrara y la volví a sacar, ella se quejaba pero a la vez me decía que le gustaba que era raro pero le estaba gustando y ahí seguí hasta el fondo.

    Uff vaya que era estrella ese culo apretaba y de lo lindo se notaba que aun nadie lo había usado.

    Una vez que se relajó le di una palmada en su nalga para que se aflojara y me dice:

    -sii dame otra me gusto eso

    Y le di dos mas mientras empecé a moverlo de adelante a atrás, sus quejidos fueron cambiando y poco a poco le iba gustando yo le dije que vengo quieres que la saque.

    -noo quiero sentir tu leche caliente adentro miiio no quiero olvidarme de esta cogida nunca mas.

    Y lance tanta leche que ni yo pensé que podía volver a tener tanta.

    Mis piernas ya no podían mas estar parado caí sobre ella y nos quedamos así ambos un rato.

    Cuando pudimos tomar un poco de fuerza nos separamos nos levantamos y nos volvimos a besar.

    Miramos para todos lados y nuestras ropas no estaban nos dimos cuenta que habían quedado en la cocina y nos reímos como dos adolescentes.

    Esa fue la primera vez que estuvimos juntos hubo otras pero no la última, cada vez que podíamos si estábamos cerca nos mirábamos y alguna risa picara salía o si nos cruzábamos algún toqueteo o algún rapidin salía.

    Desde ese día nuestros matrimonios mejoraron ambos será que ya no estábamos tan deprimidos.

    Al la semana me lleve una sorpresa que me paralizo, me paro Alison que es una chica venezolana alta muy fornida que trabaja en seguridad me golpeo la puerta de mi oficina y me dijo:

    -Señor tenemos un tema a solucionar y me mostro un pen yo no entendía nada y me dijo esta son las imágenes de las cámaras de seguridad del local yo no las puedo borrar pero hay algo acá que le va a interesas, trague saliva pensé que me estaba chantajeando.

    Yo me había olvidado que estaba lleno de cámaras por los robos, pensé que solo estaban en el salón pero para mi sorpresa no era así.

    Pero esa historia se las cuento en otra oportunidad.

  • Estudiante a tiempo completo, puta a tiempo parcial

    Estudiante a tiempo completo, puta a tiempo parcial

    En mi juventud, en mi etapa de punk errante, estuve una temporada en una pequeña ciudad universitaria. Allí llegué a entablar amistad con una chica estudiante de matemáticas. Es una carrera muy difícil, la chavala tenía mucho coco.

    Se llamaba Esther y tenía 21 años. De complexión normal y de altura 1,65 m. Morena y de pelo muy largo y lacio. Con algún piercing que otro adornando su hermoso rostro.

    Nos conocimos de marcha un sábado noche por la zona antigua, en uno de los pubs donde echan rock clásico. El caso es que se me acerca, me pide fuego, y comenzamos a romper el hielo. Esther iba muy mona aquel día. Botas camperas hasta la rodilla, minifalda vaquera y blusa con pronunciado escote.

    Después de unas copas y varios bailes, la noche acabó con una buena sesión de sexo duro y guarro. Pero no es de esto de lo que quiero hablar hoy. Sino de lo que me contó ella, una vez que tuvimos confianza, de lo que hacía para sobrevivir y cubrir gastos.

    Ella era desplazada y la beca que le otorgaban no le llegaba ni para satisfacer la mitad de lo que necesitaba para vivir con ciertas comodidades. Así que, decidió ejercer la prostitución de forma ocasional. Esther al ver que yo era un trotamundos y que no era natural de aquellas tierras, se abrió a contarme cosas que ni a sus amigas y compañeras de clase se atrevía a contar.

    Durante un tiempo nos convertimos en amigos con derecho a roce. Pensar que yo gozaba de un cuerpo que otros debían pagar por catar me provocaba cierto morbo, y sobre todo me sentía muy afortunado. 30.000 pesetas de la época tenía que pagar el maromo de turno para disfrutar de los encantos de Esther durante una hora. Por menos tiempo y dinero ella ni se molestaba en bajarse las bragas. La verdad es que era toda una geisha y sus clientes quedaban tan encantados, que hasta le agasajaban con suculentas propinas.

    Esther no tenía proxeneta ni chulo que la maleara. Ella ejercía en su propio piso compartido, se sentía más protegida. Casi nunca había nadie y en el caso de que así fuera, los pasaba como ligues ocasionales.

    En una ocasión, en la que estábamos con el pitillo del post-folleteo, se animó a contarme una anécdota de cuando hubo una Convención de Dentistas en la ciudad y tres odontólogos contactaron con ella para follar los cuatro a un tiempo.

    Esther tenía anuncios de contactos en varios periódicos y en ellos ponía un texto similar a este:

    “Sofía, chica española de 21 años, alta y morena. Estudiante y casi virgen. Encuentros ocasionales. Tengo labios carnosos y pechos turgentes. Francés y griego natural. Busco hombres agradables y solventes. 30.000 ptas. una hora. Tl. xxxxxxxxx”.

    Esther cita a los tres dentistas en su piso a una hora en la que sus compañeras están en el gimnasio (sería inadecuado presentárselos como ligues ocasionales), y se prepara para el encuentro. No quiere dar imagen de loba, prefiere utilizar poco maquillaje, vestir de forma recatada y aparentar ser una estudiante cándida y mojigata. Con este tipo de clientes de profesión liberal y tirando a conservadores, económicamente le rentaba más dar el pego de chica dócil. Las chicas demasiado agresivas les suelen inducir gatillazos.

    Pero dejemos mejor que sea Esther la que en primera persona nos relate el encuentro.

    La verdad es que los tres estaban de muy buen ver. Un poco estirados y sibaritas para mi gusto, pero para un polvo no estaban mal.

    El caso es que nada más entrar en el apartamento comienzan a sobarme y a decirme lo buena que estoy. Nada nuevo para mis oídos. Ya sé que soy una diva.

    Al pasar por caja para desembolsar las 90.000 ptas. correspondientes uno de ellos (el más alto y robusto), comienza a regatear:

    –Si vas a estar con los tres una hora, ¿no deberías cobrarnos 30.000 ptas.? No creo que nos puedas dedicar de forma eficiente la atención debida a cada uno.

    –Con la Diosa Venus no se regatea. Además, tranquilo, ninguno de los tres estará desasistido. Cada uno será servido sin esperar turno y sin perder tiempo. Con mi boca, coño o culo os tendré muy ocupados. Incluso con mis manos mantendría vuestros mástiles bien entretenidos. Además, el precio lo marca el número de maromos. El tiempo es un marcador secundario. No voy a cobrar lo mismo por follarme en una hora a un tío que por hacer un gang bang –le solté con cierto enojo.

    Los otros dos lo comprendían y se sentían un poco molestos con el rata de su socio. Pero el avaro del grupo seguía refunfuñando “Aun así es mucho cobrar la tarifa máxima”, “Deberías de hacernos un pequeño descuento”, etc., etc. Yo decidí que a este maromo lo escogería como chivo expiatorio, víctima propicia, para con él practicar, utilizándolo como cebo, mis cochinadas despechadas.

    Quisieron follarme de pie. Yo, entonces, me encaramé al más robusto. Mientras lo besaba y le comentaba que era un buen semental y que con él me sentiría bien cubierta, el hombre me la iba clavando en el chocho.

    Por detrás se me acercó un segundo. Para ayudar al primero a mantenerme elevada en el aire me sujetaba por la espalda, mientras, me iba introduciendo por el trasero su pollón sin muchas delicadezas. Le daba igual si me dolía o no. En cuatro arremetidas me la calcó entera, chocando su pubis contra mis nalgas.

    Así estuvieron un buen cacho de tiempo (ellos de pie sujetándome fuerte y follándome duro y yo como Santa Teresa, levitando). Sin posar los pies en el suelo me sentía en el Séptimo Cielo.

    El tercero en discordia se había subido a una mesa para conseguir tener su polla a la altura de mi boca. Yo le pegaba lametazos y chupetones. Después le morreaba la boca al hombre que tenía enfrente para que saboreara, aunque fuera de forma indirecta, el rabo de su amigo. De forma alterna mamaba el rabo y después morreaba con furia a mi chivo expiatorio. ¡Ponía cara de no gustarle mi aliento al muy maricón! Jajaja.

    A medida que se les iban cansando los brazos, la gravedad hacía mejor su trabajo al empalarme con más fuerza y en profundidad aquellos dos falos en el chochete y el ojete.

    El hombre al que se la chupaba quiso intercambiar con el que me daba por culo.

    Ni qué decir tiene que mi aliento cambió a peor. Si antes sabía a polla, ahora había que añadirle otro ingrediente más, el sabor a mi culo.

    Mi víctima propicia, al que tenía a unos centímetros de mi cara y endosándomela en la almeja, intentaba hacerme la cobra, intento fallido. Conseguí meterle la lengua bien adentro de su garganta, morrearle con ganas su interior (dejándole buenos restos de mi saliva), durante unos 30 segundos y exhalarle con fuerza mi aliento. La cara de asco que puso el muy desagradecido era para fotografiarla, jajaja.

    Ya cansado de ser el blanco de mis dardos, mi chivo expiatorio quiso cambiar de lugar. Escogió encularme. Al posicionarse detrás de mí creía él librarse de mis besos envenenados, ¡qué engañado estaba!

    El hombre que estaba en mi boca ocupó mi coño y el que estaba en mi culo ocupó mi boca.

    Mamo con ganas aquella polla recién salida de mi recto y en vez de besar, intercambiar saliva y juguetear con la lengua del que ocupaba mi coño y al cual tenía enfrente, me giro, pasando un brazo alrededor del cuello de mi víctima escogida, para sujetarme mejor, y vuelvo a pegarle unos buenos morreos al hombre que se quería librar de mi lengua y labios con aromas a verga y culo. La saliva que le pasé tenía color a café con leche, podrás adivinar el por qué.

    –El sexo es muy esclavo y duro, no es un camino de rosas. En muchas ocasiones te deja muy mal sabor de boca, jajaja –le suelto con sorna.

    Después de un buen folleteo intercambiando agujeros, pero sin cambiar de postura, y siempre morreándole a mi ya esclavo, deciden que me coloque de rodillas mientras ellos, de pie, se masturban con rabia. Se la machacan al tiempo que me recuerdan, como si una no lo supiera ya, lo zorra y golfa que soy.

    El primero en correrse fue mi robusto chivo expiatorio.

    –¡Toma, puta! Aclárate el aliento con mi esperma. A ver si así se te puede besar mejor –me soltó, mientras apuntaba todos sus chorros al interior de mi boca.

    Los otros dos se corrieron prácticamente a un tiempo, llenándome el pelo y la cara de tal cantidad de lefa que daba el pego de emplasto cutáneo contra el acné.

    Yo me dirigí a mi víctima propicia, lo agarré por el cuello y le di un morreo intenso aplastando mi cara contra la suya para restregarle el semen de sus amigos.

    –¿Qué decías de mi aliento? ¿Es digno ahora para que me beses el día de nuestra boda? –le espeté con ironía.

    Sus amigos se carcajeaban y le dijeron cosas como “Estas putas siempre se salen con la suya”.

    Cuando Esther acabó de contarme esta anécdota, yo estaba tan salido que me la tuve que follar al instante. Sin olvidar, eso sí, el cunnilingus de rigor, que me sale muy bien.

    Al morrearle el coño noté que ella también se había puesto muy cachonda con su propia narración, porque tenía el chumino empapado y chorretoso. ¡Como a mí me gusta comerlos!

  • Humillando el pene de mi esposo

    Humillando el pene de mi esposo

    Me llamo Liria tengo 32 años, de piel entre blanca y morena, tetas medianas, culo bien formado por ejercicio y cintura marcada, me gusta cuidar mi físico tanto por mi como por mi esposo.

    Llevo casada 8 años y amo mucho a mi esposo, a excepción de esta vez, un día mientras cogíamos estaba hablando mucho de si me gustaría tener otra verga para mí y yo por la excitación decía que si, más adelante lo hablamos bien y ambos quedamos de acuerdo en hacer un trio, mi esposo ofreció a su amigo Rob el cual conocemos hace años y me pareció bien.

    Lo llamamos, lo invitamos y durante la plática casual le dejamos caer la propuesta, él un tanto sorprendido acepto y pregunto cuando lo haríamos y dimos una fecha. Llegado el día yo estaba en casa totalmente preparada, usaba una lencería azul con encajes, medias de red y unos tacones de punta nuevos, me maquille y acomode el cabello y con diversas cosas sexuales en una mesita a excepción de condones los cuales no íbamos a ocupar.

    Llegaron juntos y al abrir la puerta me encontraron a mitad de pasillo en lencería y sosteniendo una botella y unas copas, me acerque y bese a mi esposo él cual me tocó las tetas, le di las copas y me voltee y bese también en la boca a Rob el cual me tocó el culo, mi esposo sirvió las copas y nos las dio, me di vuelta mientras bebían hacia el cuarto y sin tener que decir nada ambos me siguieron.

    Al entrar ambos se quitaron toda la ropa y me empezaron a llenar de besos mientras suavemente me quitaban la lencería dejando al descubierto la mayoría de mi cuerpo, yo ya estaba muy mojada y ellos muy duros, mi esposo se acostó en la cama para que se la chupara, me subí en 4 y empecé a comerle la verga, vi de reojo que Rob tomo algo pero no le di mucha importancia por estar chupando.

    Mientras se la chupaba a mi esposo y el acariciaba mi cabeza, sentí un apretón y al voltear vi a Rob frotando su verga entre mis nalgas, le lanze un beso y me dio una sonrisa, volví a chupar el pene de mi esposo mientras Rob empujaba su rica verga dentro de mi coño, cada centímetro se sentía fabuloso y para fingir metía más el pene de mi esposo a mi boca mientras, a palabras de él, mis ojos subían excitados.

    Me la termino de meter y con sus movimientos me hacían gemir muy rico, por un momento me olvidé que tenía el pene de mi esposo en mi boca y me quedé disfrutando de como se movía, mi esposo me regreso a la realidad moviendo sus caderas, seguí chupando pero manteniendo en mente las embestidas de Rob que me abrían en casa empujón.

    Su verga golpeaba la entrada a mi útero y con eso mi boca era más salvaje, tanto que mi esposo se separó un momento porque sentía que se iba a correr así y no quería acabar tan rápido, mientras se tomaba su descanso baje mi cabeza para que Rob viera lo dispuesta que estaba a él, siguió con sus embestidas y poco después me dio unas nalgadas, mi esposo le dijo que no fuera tan malo conmigo mientras yo le decía «si dame más papi!».

    Me sentía muy bien así siendo penetrada por el hombre que se había vuelto mi fantasía sexual, estaba gimiendo mucho y me la saco de golpe, se estaba frotando y le pedí que la metiera pero se negó, me ayudó a sentarme en la cama y rápido los dos se pegaron a mis tetas a chuparlas mientras yo movía mi mano por sus vergas, estaban jugando conmigo pues ambos tocaban mis muslos pero no mi coño así que para regresarla tome sus condones en sus vergas y se los quite.

    Mi esposo me preguntó que hacía y le dije que quería sentir bien la verga de los dos mientras me subía en él y me penetraba para montarlo, lo bese y empecé a cabalgar, sabía que de esa forma no se podía negar y no lo hizo, mientras me movía restregaba mis tetas en su rostro y el las chupaba o besaba mientras yo le hacía señas a Rob de que se acercara a mi culo, lo hizo usando mis nalgas para masturbarse y besando mi cuello.

    Uso el lubricante que teníamos mojando más su verga, me estaba besando con mi esposo cuando de golpe metió su verga en mi culo haciéndome un fuerte anal, grite con fuerza mientras abrazaba y rasguñaba a mi esposo él cual veía como tenía las dos vergas completamente dentro de mi y se reía, estaba feliz de que usará mi culo pues el había mandado a limpiarme de todo antes de ese encuentro incluso el interior de mi culo.

    Rob se empezó a mover duro y sus empujones me hacían sacar y meter ambas vergas al mismos tiempo, no era mi primera doble penetración pero llevaba mucho sin tener una así que mis agujeros estaban más sensibles, mi esposo decidió acostarse a disfrutar de nuestros movimientos mientras Rob se movía poniendo más rojas mis nalgas y apretando mis grandes tetas como si fueran un juguete yo saltaba en las ricas vergas que llegaban hasta lo más dentro de mi.

    Sentía la diferencia entre la verga de Rob y de mi esposo en cuanto lo anal pues mi esposo no me había llegado tan fondo antes, en un momento que tenía cerrados los ojos volteé a ver a Rob y nos besamos para después decirle en el oído «amo tu verga papi», escuchando eso me empujó y saco ambas vergas mientras se sentaba pidiendo cambiar de agujeros, de inmediato acepté y me senté en él con su verga casi en mi útero, mi esposo se acomodó y penetró mi culo.

    Era sorprendente cuánto me había abierto el culo Rob pues apenas si sentía la verga de mi esposo que no era tan ancha, podía disfrutar más de la verga que en verdad me ponía caliente, mis sentones iban en aumento y Rob chupaba fuerte mis tetas mientras yo besaba su cabeza y buscaba su cuello para besarlo, mi esposo es más romántico así que besaba suave mi espalda y cuello pero en ese momento yo quería solamente sexo duro.

    Después de un rato mis piernas se estaban cansando y me senté en Rob para tomar un poco de aire, él no me lo permitió y tomando mis nalgas me penetró varias veces hasta que me beso y eso dio paso a desenvolverme en un fuerte orgasmo manteniendo vas vergas dentro de mi por unos segundos hasta que sentí algo más y me levanté de golpe para sacarlas y darles un baño de mis jugos en un delicioso squirt, después de eso me senté sobre de Rob bastante agitada, pensé que ya era todo pero mi esposo me tomo de los brazos y me acostó boca arriba penetrando de nuevo mi coño.

    Volví a gemir mucho y Rob me callo metiendo su verga en mi boca, estaba muy sensible por el orgasmo, tanto que la verga de mi esposo se sentía bien dentro de mi, levanté mis piernas hasta tocar mis tetas con las mismas mientras los dos se movían de forma salvaje usándome muy rico, Rob jugaba con mis tetas mientras mi esposo apretaba mis muslos, después de unos minutos mi coño se estaba calentando mucho de nuevo y sentía que iba a tener otro orgasmo pero justo en ese momento mi esposo saco su verga y se masturbo rápido en mi hasta soltar su semen sobre mi y Rob también saco su verga para dejarme respirar.

    Mi esposo acabo en mi vientre y se levantó de la cama, dijo que iría por algo de tomar en la cocina y si queríamos algo, le dije que no y que Rob aún no había terminado si podíamos continuar hasta que terminara y el dijo que si, mi esposo salió y volteé a ver a Rob con una sonrisa mientras me acostaba boca arriba abierta de piernas frente a él, no tardo nada y la volvió a meter, sus embestidas eran más rudas que antes y mis gemidos eran ahogados por sus ricos besos.

    Su verga casi entraba a mi útero y mis piernas aún arriba se cerraban para abrazarlo con fuerza mientras él me llenaba de besos el rostro y mordía mi cuello, me estaba diciendo lo puta y pervertida que era mientras yo le decía que si entre gemidos y mi mente se ponía en blanco por la rudeza de sus movimientos, lo abrace con mis manos y en un segundo una corriente de placer recorrió todo mi cuerpo generando otro orgasmo.

    Entre tanto placer no lo dejaba salir y no le quedó más que acabar dentro de mi, por el momento no me di cuenta fue hasta que paso el orgasmo de ambos que sentí el semen de Rob en mi coño, me preocupe y lo deje sacarla mientras él iba a mi rostro para que se la chupara, mientras lamía su verga se le ocurrió algo y lo masturbe muy rápido al igual que movía mi lengua más hasta que el con unos gemidos soltar otra carga de semen, un poco menor a la anterior, en mi rostro.

    Se bajó de mi y recostó, me levanté de la cama y fui a limpiarme la cara y justo a tiempo, mientras me pasaba un pañuelo en el rostro mi esposo entro de nuevo al cuarto, los 3 descansamos un rato y nos dimos un baño rápido, Rob se fue a su casa pero desde ese día me he quedado con ganas de probar más del él, ustedes que dicen ¿Debería ofrecerle un encuentro? Porque su verga es mucho mejor que la de mi esposo, bueno espero que me ayuden, nos vemos.

  • Un mal día (1 de 6)

    Un mal día (1 de 6)

    Nota al lector: Esta historia ha sido escrita de principio a fin y será publicada periódicamente. Espero que las disfrutes.

    I

    Me acosté con la certeza de que aquella noche se cerraba una etapa. Es cierto, todavía faltaba dar el último paso. No obstante, sentí un alivio muy profundo por todo el camino recorrido. Después de tantos años de sacrificios y esfuerzo, ¿qué podía salir mal?

    Hundí mi nuca en la almohada de plumas, me cubrí apenas con la sábana y el techo oscuro de mi cuarto, apenas iluminado por el reflejo urbano de la ventana, me transportó 6 años atrás en el tiempo. Aquella primera noche en Buenos Aires fue igual pero diferente. Aquella Verónica Lann era la misma, pero distinta. En aquella oportunidad también se proyectaba sobre el cielo raso el reflejo de la ciudad, pero la cama de la residencia no tenía ni punto de comparación que este fabuloso King Size. También era un diciembre caluroso. La habitación compartida tenía una única ventana que permanecía abierta de par en par. El ruido constante de los motores y caños de escape era el alto precio que debíamos pagar por alguna brisa esporádica cargada de humedad. Hoy podía disfrutar del silencio y de los veinticuatro generosos grados del aire acondicionado.

    Aquella primera noche me había costado conciliar el sueño. Mi mente solitaria estaba abrumada de anhelos e inseguridades. Con apenas 19 años había logrado mi primer objetivo: llegar a Buenos Aires, a la gran ciudad. Pero me tocaba empezar de cero. Miles de preguntas se agolpaban en mi cabeza, pero había una que gobernaba a todas; una que volvía una y otra vez era la misma: ¿Podré?

    Nací y me crie en Mendoza. Mi padre era experto en vinos y trabajaba en una bodega importante. Cuando murió yo era muy pequeña. Él le dejó a mamá el dinero suficiente para que me educara en el mejor colegio de Mendoza y ella cumplió su deseo. Vivíamos de la pensión de papá y todos los ahorros se destinaban para pagar la escuela privada, bilingüe, en la que hice mi secundaria. Mamá nunca trabajó y siempre vivimos con lo justo que nos permitía su pensión. Ella siempre decía que el deseo de mi padre era que, después del colegio, entrara a trabajar a la bodega. Pero yo tenía otros planes. Por eso, durante el último año de la secundaria me inscribí en secreto para participar en el certamen para la elección de la reina de la vendimia y lo gané. No me interesaba el concurso, pero sí el premio en efectivo. No era mucho, pero era mi pasaje de ida. El boleto a mi futuro. Desde entonces, la misma pregunta volvía una y otra vez: ¿Podré?

    Hoy, seis años después, tengo la certeza y la tranquilidad de saber que sí. Soy una flamante Licenciada en Marketing desde hace unos meses, recibida con honores, y ahora estoy aplicando para comenzar a trabajar en GlobaliaTech como asesora de ventas y mercadotecnia. El comienzo no fue sencillo, el dinero del premio se terminó en seis meses. Pero, poco a poco, las cosas se fueron acomodando. En los momentos más difíciles siempre me aferré a mi objetivo. Todas las decisiones debían ajustarse a él. Puede resultar un pensamiento demasiado pragmático, pero cuando el contexto no es favorable, no queda más alternativa que cambiarlo hasta crear otro que sí lo sea. Eso explica en gran medida cómo pasé de la cucheta marinera del cuarto compartido en la residencia, a este lujoso King Size.

    Durante el último tramo de la Universidad, una amiga me presentó a Emiliano. Hasta ese momento yo había tenido algunas pocas parejas ocasionales, pero nada serio. Estaba muy enfocada en no descuidar mi carrera mientras trabajaba de camarera para mantenerme. Con Emiliano al principio me costó. Nunca me había imaginado estar con un tipo más de veinte años mayor que yo. Cuando nos conocimos, él recién se había divorciado y se estaba mudando a un departamento en el barrio de Palermo, donde ahora vivimos desde hace un año.

    ¿Si estoy cómoda? Sí. ¿Si es el hombre de mi vida? No me hago esas preguntas tan idealistas. Lo cierto es que nos complementamos bien. Él es médico anestesista y trabaja mucho desde muy temprano en la clínica más importante de Buenos Aires. Le va muy bien y no tiene hijos que mantener. Esto me permitió dejar de preocuparme por lo económico y abocarme a terminar mi carrera. Al comienzo me constó resignar mi autonomía, pero luego entendí que se trataba de una inversión a largo plazo. Él me ayudo a que lo viera de este modo.

    Lo cierto es que mañana finaliza esta etapa que comenzó seis años atrás. Después de una batería intensiva de cursos, exámenes, test, procesos de selección, focus groups, etcétera, mañana es mi última entrevista con el Ingeniero Nelson Iriarte, el CEO en Argentina de GlobaliaTech. Lo que se evalúa en este caso es el nivel de inglés. Por eso estoy tranquila. Además del colegio bilingüe mi mamá me anotó en una academia desde los seis años. Siempre me decía que era importante el inglés para vender los vinos a todo el mundo. Me hizo rendir todos los exámenes internacionales. Hablo ingles de corrido casi como el español. Estoy tranquila por eso y porque, a pesar de las inseguridades normales de estar en una situación como esta, hoy tengo una gran certeza: Puedo.

    Miré el celular para chequear una vez más que la alarma de las 7am estuviera activada. Luego lo dejé nuevamente sobre la mesa de noche. Con mi muslo desnudo rocé la rodilla de Emiliano. Ni se mosqueó, estaba profundamente dormido. Cerré los ojos. Los reflejos de las luces proyectadas en el techo fundieron a negro. Estaba tranquila, segura, convencida: nada podía salir mal.

    Cuando las gotas de lluvia comenzaron a serpentear por el cristal de la ventana y su sombra a proyectarse sobre el cielo raso como un enjambre de espermatozoides gigantes, yo ya estaba dormida.

    —Well, Verónica, tell me: Do you consider yourself a proactive person?

    —Of course, Mr. Nelson. I take each goal as a personal challenge.

    —Fine. And… Do you consider yourself a responsible girl?

    —Extremely. I always take care to reduce unpredictability as much as possible.

    —Interesting, but… Sometimes unexpected things just happen. How do you react to the unexpected?

    —Well, I… I… —La pregunta me descolocó. Me gustaba tener todo bajo control y me intranquilizaba pensar en lo inesperado.

    —You get nervous?

    —Well… Maybe… a little.

    Entonces, Iriarte, quien estaba sentado frente a mí en el escritorio haciéndome la entrevista, salió repentinamente de mi campo visual. Su voz ahora provenía de mucho más cerca… me hablaba al oído. Yo estaba bloqueada y no podía girar para verlo. Extrañamente Iriarte ya no usaba el inglés…

    —¿Querés que te ayude a relajarte? ¿A bajar la ansiedad…?

    —Eso sería… very nice, Sr… —Escuché mi propia voz como un balbuceo incoherente.

    Entonces empecé a sentir un cosquilleo intenso en la entrepierna. Estaba completamente desnuda. Instintivamente me contorsioné en la silla intentando cubrirme, pero pude sentir que algo se deslizaba dentro de mí… algo que me llenaba por dentro.

    —Mmm… Acá abajo está como la mañana, Vero: todo empapado…

    La voz de Iriarte ya no le pertenecía. Sentí que perdía el control sobre mí misma, sobre la entrevista, sobre mi cuerpo… Entonces desperté.

    Abrí los ojos de golpe, pero al estar boca abajo no pude hacerme una imagen inmediata de la situación. El primer registro de lo que sucedía no fue ni el peso del cuerpo que yacía montado sobre mis muslos, ni el pistón que entraba y salía lentamente de mi cuerpo… Solo podía sentir el roce continuo del costado de mi cara contra la almohada. Por esa fracción de segundo que dura el instante liminal entre sueño y vigilia, estuve segura que era Nelson Iriarte quien me tenía tumbada de bruces sobre el King Size y me cogía rítmicamente.

    —¿Eh…? ¿Qué pasa? ¿Qué hacés? —Logré articular

    —Es una terapia para bajar el estrés en momentos de tensión: Se llama garchar. —respondió Emiliano con su sarcasmo habitual.

    Sentí que mi sangre se encendía, aunque no precisamente por los efectos de la terapia. Era bronca, indignación provocada por la situación de sometimiento en la que me encontraba. Estuve a punto de estallar en gritos y pataleos, pero me enfoqué en mi respiración. Inhalé y exhalé tres o cuatro veces mientras los roces de todo el costado derecho de mi cara contra la almohada se intensificaban al ritmo de las estocadas de mi pareja.

    —¿Vos nunca escuchaste hablar del consentimiento, no? —pregunté, respondiendo a su sarcasmo—. ¿No te das cuenta que estoy durmiendo?

    —Te pregunté si no te querías relajar con un mañanero y no me contestaste… Entonces lo tomé como un sí.

    Lejos de detenerse, intensificó sus embates. Sin voltear la mirada podía imaginarlo erguido sobre sus rodillas, balanceándose sobre mi cuerpo inerte que yacía entre sus piernas. Me resistía a girar. No quería verlo.

    —Para mi generación, el consentimiento es otra cosa, Emiliano—. Respondí, filosa, resignada, pero golpeando donde más dolía.

    —¿Ah, sí, pendeja? Ahora vas a ver la cogida que te pega este viejo meado. —replicó desafiante ante mi provocación.

    Entonces me agarró del culo con ambas manos y me abrió como se abre una fruta madura. Sentí que los músculos de mi sexo y de mi ano se estiraban al límite, aunque no llegó a lastimarme. Sus penetraciones empezaron a ser cada vez más profundas. Mi mente se confundió entre la bronca y el placer. La terapia empezaba a hacer efecto sobre mí, pero no iba a concederle esa victoria. Entonces cerré los ojos con fuerza y me obligué a volver a mi sueño en plena conciencia. Expulsé a Emiliano del cuarto. No me costó nada. Ahora era el ingeniero Iriarte quien me montaba con rudeza, abriendo mis nalgas y penetrando mi sexo con rudeza. Comencé a gemir. El morbo de pensar que era el CEO de una multinacional el que me sometía a su antojo, activó algo en mí…

    Emiliano se empoderó al percibir mi cambio de actitud.

    —Ah, Ah… ¿Cuándo me vas a regalar… esa cola apretadita que tenés? —rogó en medio del embate. Siempre obsesionado con lo mismo.

    —When your behavior better… ¡Ah…! I will consider it, Mr. —contesté en voz alta.

    Le estaba respondiendo a Iriarte, no a Emiliano. Eso me provocó un cosquilleo eléctrico en el vientre que me hizo levantar levemente la cadera para facilitar y profundizar la penetración. Esto pareció tener un efecto catalizador en los ánimos de mi amante que empezó a acelerar las embestidas. Mi cuerpo sometido ya estaba a punto de explotar en un orgasmo liberador, pero justo en ese momento llegó un gruñido animal desde mis espaldas. Inmediatamente, aquello que había amanecido conmigo, dentro de mí, desapareció repentinamente. De golpe me sentí absolutamente vacía, hueca, anestesiada, inconclusa, sola… Los microtemblores que ya habían comenzado a recorrer mis piernas y presagiaban la intensidad del final, se cortaron en seco. El primer chorro caliente lo sentí a lo largo de toda mi columna vertebral. El segundo llegó aún más lejos, impactando sobre mi cabello y mi mejilla izquierda. El tercero, cuarto y quinto fueron perdiendo intensidad y ganando espesura. La mayor parte terminó sobre mis nalgas y mis orificios aun estirados por las manos opresivas de mi amante.

    —Uff… qué polvo, nena… Cómo me gusta tu generación. —Y después agregó la más estúpida de las preguntas jamás formuladas—: ¿Te gustó?

    —Of course, Mr.— Respondí con un suspiro desganado e insatisfecho que Emiliano nunca percibió o que confundió con agotamiento.

    Sin moverme, entredormida y en la misma posición en la que me había despertado con su miembro caliente adentro, lo escuché reírse mientras abría la ducha.

    A los 20 minutos, su voz desde la sala me deseaba suerte con la entrevista, también dijo algo sobre que le había calentado que le hablara en inglés. Justo después cerró la puerta del departamento. Sin mirar el reloj supe que eran las 6.30, como todas las mañanas desde que vivo con él, sale a la misma hora. Tenía treinta minutos más para descansar. No pensaba moverme hasta las 7. No había acabado y no era la primera vez que me pasaba. Había mentido sobre eso, y en eso tampoco era la primera vez. Sin embargo, no me sentía del todo insatisfecha. Pensar que era otro tipo el que me estaba cogiendo, pero sobre todo hablarle a mi novio como si le hablara a ese otro tipo, había sido una transgresión, una resistencia pasiva ante su avasallamiento. Eso me había calentado bastante. Podría haberme hecho unos dedos para dar por concluido el tema, pero mi mente ya estaba en otro lado. Necesitaba descansar.

    Antes de volver a dormirme sentí la lluvia golpeando contra la ventana: “estás empapada como la mañana”, me había dicho… ¿quién? ¿Emiliano o Nelson? Noté que el esperma de la mejilla había empezado a resecarse. El día había empezado con… ¿una violación?… —¡No exageres, Vero! —Con un orgasmo (fallido) fingido, eso sí.

    —¿Qué más podría salir mal hoy? —Me pregunté. Y me volví a dormir por un rato. El día todavía no había comenzado… ¿o sí?

  • Gran faena

    Gran faena

    Serafina y yo teníamos aproximadamente 6 meses de conocernos ¡tiene unos labios espectaculares! No nos frecuentábamos mucho, pero cuando nos veíamos existía una gran química entre ambos y cada vez la tensión sexual iba en incremento.

    Un cierto día coincidimos en la fiesta de uno de los amigos que ambos compartíamos, cuando llegué ella ya estaba ahí con una de sus amigas, a lo que me acerqué a ella para comenzar a platicar, la fiesta fue muy divertida.

    Pasada la medianoche me comentó que su amiga tenía un compromiso al día siguiente por lo que ya tenían que despedirse, me ofrecí a llevarlas. Durante el camino íbamos bromeando de manera inapropiada, llegamos a casa de la amiga y ella se despidió. ¿Te llevó a tu casa? Le pregunté en tono serio y sensual, ella asintió con su cabeza, durante el trayecto comencé a tocar su muslo.

    Llevaba vaqueros azules ajustados, mi mano abarco parte de su muslo, escuche un inspiro seguido de un pequeño quejido, ya no hablamos más, durante el camino a su casa recorría poco a poco y con delicadeza su pierna, creo que le gustaba.

    Estacioné mi auto fuera de su edificio nos miramos fijamente y comenzamos a besarnos, al principio fueron besos suavecitos, sus labios eran la gloria. Mis manos tocaron su cintura y su espalda, sus manos me sujetaban el cuello. Sentía su respiración más agitada y su boca más suelta, chupé sus labios y escuchaba sus gemidos, introduje me lengua a su boca, ella hizo lo mismo, mi mano buscaba su entrepierna, ella no lo permitió.

    Tomé su mano y la puse en mi paquete erecto, ella lo comenzó a acariciar por encima de mi pantalón, seguimos con el intercambio de saliva, al poco tiempo desabrochó mi vaquero y bajó la bragueta, mi fierro saltó fuera, todo húmedo por aquellos besos que nos dábamos. Lo tomó con su mano derecha mientras yo le mordía su labio inferior, ahora gemí yo, gemíamos los dos. Se dispuso a hacerme una gran paja ¡no era suficiente! La tomé de la nuca y le hice mamármela.

    -Uff que rico la mamas…

    Recorría todo mi tronco con sus carnosos labios, su lengua acariciaba la punta de mi pene chorreante, engullía hasta la garganta mi trozo caliente, la dejé continuar con su faena mientras mi mano acariciaba su culito apretado, siguió con su faena, dejé escapar un gemido mientras mi próstata se contraía para expulsar mi vitalidad, tragó toda mi lechita.

    Se despidió con un abrazo y bajó del automóvil…