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  • Familia ardiente (parte 4): La cena

    Familia ardiente (parte 4): La cena

    Para entender mejor este relato deben leer las partes anteriores.

    Íbamos a cenar pollo frito con ensalada, estábamos todos reunidos hasta el primo Manuel se encontraba aquí con nosotros esta noche, yo y Martín estábamos abrazados y nos dábamos un beso cada unos segundos, lo típico que hacen los enamorados, él me murmuraba cosas bonitas en mi oído y yo le daba más besos como respuesta.

    -Son la pareja más bonita- nos dijo nuestra hermana Violeta que estaba sentada al lado de Anselmo (nuestro padre).

    -Gracias- le respondimos.

    -En mi opinión son muy dulces, viven todo el día abrazados y a los besos- dijo Azul que se encontraba al lado de Manuel.

    -Eso lo dices porque tú no tienes pareja- le contesto Violeta.

    -Tú tampoco tienes- le respondió Azul.

    -Lo que si tienes es un par de tetas bien bonitas- le dijo Manuel a Azul, luego le puso sus manos en sus pechos y se los agarró haciendo que las tetas se movieran.

    -¿Quieres un beso mi bella prima?- le pregunto Manuel y ella no alcanzo a responder porque en cuestión de segundos él se había apoderado de su boca y ahora ambos se estaban besando con mucha lengua.

    -Yo también quiero un beso papi- le dijo Violeta a papá.

    -No tienes que pedírmelo dos veces- le respondió nuestro padre y empezó a besar con desenfreno a su hija.

    Cuando todos terminaron con los besos empezó lo más ardiente de esta noche.

    Martín le abrió el escote a Azul y las grandes tetas de mi hermana cayeron deliciosamente en la mesa y él se las llevó a ambas a la boca.

    Luego Violeta se sentó a horcajadas sobre Anselmo y empezó a frotarse sobre él.

    Mi madre se desnudó lentamente y yo me puse de rodillas ante mi hermano que sacó su verga para afuera.

    -Chúpamela cariño- me dijo y yo así lo hice mientras todo el espectáculo erótico iba tomando sus riendas.

    Le estaba rodeando con mi lengua la cabeza de la verga de Martín y de repente sentí una lengua deliciosa que ingresaba en el agujero de mi culo y me lo lambía con total frenesí, mire hacia abajo y a la que vi fue a mi madre estimulándome el trasero, me metí la pija de mi hermano entera en la boca, le toque sus testículos y empecé a moverme sobre el rostro de Mar.

    Mi padre estaba sentado con las piernas abiertas y tenía a Violeta saltando encima de él haciendo que su pija entrara mucho más al fondo en su trasero, podía ver como los testículos de mi papá chocaban contra las nalgas de mi hermana que se movían rápidamente.

    Manuel y Azul estaban haciendo algo increíblemente erótico, ya que él tenía una botella de leche en la mano y había derramado su contenido en las tetas de Azul.

    -La compre especialmente para esto- dijo y ella respondió con unos sonoros gemidos al sentir su lengua.

    Me corrí un poco en la boca de mi madre al mismo tiempo que había terminado de hacerle el sexo oral a Martín, agarro mis dos piernas para ponérselas en los hombros y empezó a penetrarme, como yo me encontraba tendida en el suelo las tetas se movían con cada embestida y mi mamá agarro ambos de mis pechos y los lambió por completos.

    Giré mi vista hacia un costado mientras aún estaba siendo penetrada por mi novio y pude ver que mi primo Manuel le estaba dando bien duro por el trasero a Azul y ella tenía la cara contra la mesa, sus tetas estaban moviéndose deliciosamente y me entraron unas ganas terribles de chupar los senos a mi hermana.

    Mi papá tenía a Violeta con el culo bien abierto y le estaba derramando el contenido de su lata de cerveza en el agujero de su trasero.

    -Es la cerveza más rica- le dijo mi padre a Manuel, ya que estaban al lado.

    Le volcó un poco más de bebida dentro y le dijo a mi primo que la pruebe y él así lo hizo sin dejar de penetrar el culo de Azul.

    Luego Manuel y mi padre intercambiaron sus parejas, Azul lo llamaba papi a Anselmo durante el acto sexual y eso lo excitaba muchísimo porque aumentaba mucho la velocidad cuando sus hijas le decíamos así.

    Mi hermano eyaculo dentro de mí dejándome bien satisfecha y mi madre se sentó rápidamente a horcajadas sobre él clavándose su verga, empezó a saltar sobre Martín y le dijo: -Yo también quiero mi dosis de sexo.

    -Y la vas a tener mami- le respondió él llevándose un seno de ella a la boca.

    Descanse durante unos minutos hasta que mi padre vino hacia donde yo estaba.

    -Ya terminé con tus hermanas, ahora te toca a ti- me susurro en el oído dándome una lambida en mi cuello.

    -¿Manuel también termino?

    -Ya he terminado cariño- me respondió mi primo con la verga en su mano.

    -Los quiero a los dos dentro de mí al mismo tiempo- les dije.

    -Te vamos a cumplir el deseo- fue la respuesta de mi padre.

    Me encantaba tener dos vergas dentro de mí, era una sensación única.

    Mi padre empezó a penetrarme por el trasero y Manuel clavo su pija en mi vulva, así me estuvieron penetrando unos cuantos minutos hasta que sentí la doble eyaculación que tanto me gustaba.

    -Vas a limpiar nuestros penes- le dijo mi padre a Martín que ya había terminado de coger con mi madre.

    Mi hermano agarro esas dos grandes vergas que minutos antes habían estado dentro de mí y empezó a lamberlas a cada una, hizo el intento de meter ambas a su boca, pero no pudo, ya que eran grandes, igualmente las siguió estimulando con su lengua y a cada una se la metió entera dejándolas bien limpias.

    Después de unos minutos nos vestimos todos y yo tome mi lugar inicial junto a mi novio, el pollo termino de hacerse y el resto de la cena transcurrió normal.

    Nos retiramos cada uno a nuestras habitaciones, Azul y Violeta se fueron juntas y yo y Martín nos estábamos por ir cuando Manuel nos preguntó si podía dormir junto con nosotros esta noche, le dijimos que si y esa noche he dormido con dos hombres guapos en la cama, uno a cada lado y yo en el medio de ambos.

  • Despedida erótica con mi compañero de ejercicios

    Despedida erótica con mi compañero de ejercicios

    Como te decía mi amor, ya lo encontré a él haciendo sus ejercicios, y yo empecé a hacer los míos, cuando él terminó su rutina y llegó a saludarme, yo tenía al menos media hora de haber llegado, se me acercó, me saludó con un beso amistoso en la mejilla, y me acompañó a dar una vuelta a la pista caminando, en el transcurso aprovechamos para conversar amenamente. Al terminar la vuelta, salimos juntos del campo de entrenamiento, tomamos agua y luego nos fuimos tomados de la mano para el gimnasio…

    Llegamos al gimnasio de karate y ahí nos sentamos juntitos en una banca, –necesito pedirte algo–, le dije y él me contestó –ok, dime amor–. Antes que empecemos a jugar hoy, quiero que sepas que: –esta va ser la última vez que vamos a estar juntos, esté será el último juego erótico que vamos a tener–. “No quiero que vos tengas problemas con tu pareja ni yo con la mía, así que, hasta aquí llegó la diversión, y me puse a reír”. –Pero, quisiera que tengamos una despedida inolvidable, tengo el deseo de que nos seduzcamos deliciosamente en este mismo lugar, donde hemos tenido tantos juegos eróticos juntos–.

    Entonces me respondió él; –no hay problema, yo hago lo que tú me pidas amor –. Si me buscas aquí estaré, –sino pues tranquila, no te preocupes amor–, me respondió. –Bueno entonces, hoy me toca volverte loca, complacerte al máximo y hacerte disfrutar cada momento que pasemos juntos‒ me dijo. –¡Claro que sí, eso es lo que quiero!, por eso te cité otra vez aquí, para estar a solas contigo y que disfrutemos placenteramente este último momento‒ le dije. ‒Será como tú quieras mami rica‒ me contesto. Así que nos fuimos a un cuarto del gimnasio, dónde se cambian los muchachos que practican karate; como no había nadie en el cuarto, nos encerramos con llave para tener completa privacidad.

    En la habitación había bancas, un sofá, una mesa de oficina y muchos lockers, entonces ya cuando vimos que estábamos solos, decidimos empezar a jugar y hacerlo deliciosamente ahí…

    Lo primero que hice fue quitarme la blusa que traía puesta, y solo me quedé con el top y la licra que llevaba para hacer ejercicios; inmediatamente nos comenzamos a besar intensamente con unos besos apasionados y profundos de lengua con muchos deseos y morbo, más sabiendo que esté sería nuestro último encuentro erótico. Entretanto él no perdía el tiempo y tocaba mis caderas y me daba palmadas ricas en el trasero.

    Yo busqué sus labios y nos fundimos en ardientes besos, que provocaron que fuera abriendo mis piernas, motivada por la excitación. Él fue bajando su mano acariciando y apretando mis pechos, primero lo hizo por encima de mi top, pero después me lo bajo hasta la cintura para tocármelos desnudos; continuó bajando con sus manos, buscando mis piernas y caderas, siguió llevándolas por mis muslos y bajando lentamente hacia el medio, buscando tocar mi vagina por encima de mi licra con sus dedos.

    Cuando se percató de que no le ponía ninguna barrera, y del grado de excitación del que yo gozaba, separó sus labios de los míos y me quedo viendo fijamente a los ojos. Tomé su mano, la puse en mi vagina y me la acaricio con delicadeza, después con sus labios recorría mi cuello provocando escalofríos en todo mi cuerpo, bajando con sublimes besos hacia los pechos que ya estaban descubiertos; yo dirigí mi mano hacía su entrepierna, sintiendo que ya estaba bien erecto, desabroché su short y le abrí el zíper, para dejarlo caer al piso; él a la vez masajeaba de una manera sutil mis labios vaginales y el clítoris, introduciendo sus dedos suavemente por dentro de mi calzón; yo comencé a acariciar su pene de la misma manera.

    Después, me tomó de los hombros y me fue empujando contra la mesa que estaba ahí, siempre a él, le gustaba excitarme poniéndome su pene erecto en medio de mis piernas y moverse muy rico mientras se restregaba en mi vagina, además me daba nalgadas fuertes; a continuación, me agarró las manos llevándolas por encima de mi cabeza y me fue acostando poco a poco sobre la mesa; fundió su cuerpo con el mío y me acostó de espaldas en la mesa con mis manos hacia atrás para que no lo obstaculizaran en su perversa seducción.

    Mientras me tenía acostada sobre la mesa, me besaba los pechos con su boca y restregaba constantemente su pene en mi vagina. Me estuvo estimulando así por un buen rato, eso me estaba excitando, sentía muy mojada mí vagina, y ya tenía empapado el calzón.

    Pasado un tiempo, me levanté de la mesa, me puse de espaldas a él rozándole su pene con mi trasero, y él agarraba mis pechos desde atrás y aprovecho para quitarme el top sacándolo por encima de mis brazos y mi cabeza, para tocarlos y acariciarlos con mucha pasión; mientras yo le estaba rozando su pene con mi trasero, él acariciaba y apretaba mis pechos desnudos y también pellizcaba mis pezones como a él le daba la gana y me tocaba la vagina metiendo su mano en mi calzón e introduciéndome varios dedos dentro de la vagina.

    Después me bajó la licra y el calzón mientras me masturbaba con sus dedos; Al rato le pedí que parara para quitarme por completo el resto de lo que traía puesto, excepto el calzón; lo hice dándole la espalda, al darme la vuelta, él ya se había quitado su camiseta y solo se había quedado con su ropa interior. Me acerqué a él, le di un breve beso en la boca; y comencé a disfrutar de su torso, buscando con mi lengua sus pezones, acariciando zonas de su pecho y sus piernas, fui descendiendo hasta que, con mi lengua recorrí su pene que estaba completamente erecto, y empecé a tocar con mi mano su glande.

    Comencé a masturbarlo lentamente, con sutiles movimientos de mi mano, pelándosela y volviéndosela a colocar sobre su glande. Seguimos seduciéndonos, manoseándonos y prensándonos, de vez en cuando le escuchaba gemir. Sabía que lo estaba disfrutando, ¿y yo? En ese momento no era consciente de nada, víctima de un estado de calentura brutal. De repente hizo que me detuviera, intuí que para evitar que se viniera. Pero yo necesitaba más…

    Después de estarnos prensando y darnos una colosal manoseada casi desnudos, vine y lo senté en el sillón, e inmediatamente me le subí encima de sus piernas enganchada y abierta alrededor de su cintura, restregando mi vagina con su pene, me puse a besarle con mucha pasión, a continuación lo acosté de espaldas en el sillón y yo me le acosté encima poniendo mis pechos sobre su boca, mientras el me chupaba los pechos y me apretaba bien rico las nalgas, ‒quiero que te hagas el calzón de un lado y te subas en mi pene, ‒ me dijo, yo le dije ‒espérame a eso voy, pero primero te quiero excitar más y ponerte loco.

    Entonces vine, le saqué el pene del bóxer, le puse un condón, y me puse de rodillas en el piso; mientras él seguía acostado en el sillón con sus piernas abiertas y el pene de fuera, entonces empecé a mamarle el pene apasionadamente; comencé dándole tiernos besos en el glande mientras con mi lengua jugueteaba con la punta, después me lo fui metiendo poco a poco dentro de la boca y empecé a succionar y a apretar con mis labios el tronco, mientras mi lengua seguía jugueteando, seguidamente comencé el movimiento de metérmela hasta el fondo de la garganta y sacarla, teniendo mucho cuidado de no lastimarlo con mis dientes; mientras que él sólo gemía y se movía rítmicamente.

    Súbitamente me indicó que me la sacara de la boca; lo cual fue bueno pues mi mandíbula me dolía después de varios minutos de estársela chupando y seguí masturbándolo solo con mis manos hasta ponérselo super erecto, vieras como gemía de lo rico que estaba disfrutando…

    Después, me dijo, ‒ ahora yo quiero mamarte la vagina‒ ; entonces me levanté del piso, para acostarme en el sofá, mostrándole y ofreciéndole mi vagina con mis piernas bien abiertas, le miré a los ojos dándole consentimiento para que me hiciera lo que quisiera, y de inmediato se lanzó sobre mí cuerpo, empezó por chuparme los pezones y acariciarme los pechos, después fue bajando lentamente por mi abdomen hasta que llegó con su boca a mi vagina, me hizo el calzón de un lado y comenzó a explorármela ahora con su lengua muy suavemente, se ayudó con la mano para abrir la zona de los labios vaginales; yo presione su cabeza hacia mí vagina. E

    l continuaba con movimientos de lengua circulares, alternando con transiciones de abajo hacia arriba, y succionándome el clítoris; por momentos yo ya no sabía ni donde estaba, mi cabeza volaba, me sentía como poseída, y la calentura incontrolable. Después abrió más mis piernas, y comenzó a chupar mi clítoris y mi vagina por todos lados, recorriéndola con su lengua y metiéndome también dos dedos por dentro que acariciaban mi punto G de una forma placentera; también usaba su otra mano para acariciarme los pechos.

    Entonces mientras con su boca me chupaba a su gusto la vagina, con sus dedos me ponía loca acariciando todo su interior; Estuvo cerca de diez minutos dándose gusto chupándome la vagina y masturbándome por dentro con sus dedos.

    Yo me estaba volviendo loca de excitación, me hacía retorcerme de placer y mis ojos se volteaban sin control, estaba chorreando jugos por todos lados, tenía empapada la vagina. -Él tenía su pene de fuera y bien erecto, con el condón puesto y yo totalmente excitada, y con mi vagina completamente mojada, ya teníamos los dos muchas ganas de cogernos.

    Entonces me puse de pie y lo senté en el sillón, el calzón ya lo tenía de un lado y el resto de mi cuerpo desnudo, y él con el pene de fuera y super parado, entonces le quite el bóxer, me le subí encima de sus piernas con mis piernas abiertas alrededor de su cadera y comencé a meterme la cabeza del pene poco a poco en mi vagina y se lo restregaba con los labios de mi vagina mojada, el gemía muy excitado, y me dijo; ‒Por favor métete ya toda en mi pene‒ y pues yo le hice caso y me metí todo su pene en mi vagina, ‒Ahora sí, métela toda hasta el fondo, dame duro, ¡cógeme fuerte! –le pedí; por lo que aceleró sus movimientos.

    Al rato de estarme cogiendo, empezó a estremecerse, entonces le dije que parara, para evitar que se viniera en ese momento; entonces cogí su mano y la llevé a mi vagina, invitándole a meter sus dedos, y dejar que me masturbara y la que se vino fui yo, fruto de un orgasmo descomunal. Después me metí nuevamente su pene, y me le empecé a mover delicioso, él se levantó un poco hasta quedar sentado y comenzó a chuparme los pechos, que habían quedado de frente a su boca, yo estaba ahora sentada y abierta encima de sus piernas y rodeándole sus caderas con mis pantorrillas y así los dos cara a cara hacíamos movimientos circulares muy ricos y fuertes, nos estábamos cogiendo con muchas ganas y desenfreno; -Cuando ya estábamos por terminar, nos quedamos viendo a los ojos y nos movimos con más fuerza hasta que nos venimos juntos, fue delicioso…

    Después nos quedamos abrazados, yo sentada con las piernas abiertas alrededor de sus caderas permanecía encima de sus muslos recuperando mis energías, y él con el condón lleno de semen dentro de mi vagina. Al rato mientras todavía estaba sentado con el pene parado dentro de mí, ‒disfrutemos más, quiero más, ¿me imagino que vos también? ‒ Si tenés razón, ‒yo también quiero más‒, y le dije; ‒Te quiero sacar la leche otra vez‒, ¡Si! ‒sácame toda la que querrás amor‒, me dijo.

    Así que ahora si me quité el calzón y quedé completamente desnuda, me puse de perrito en el sofá frente a él que seguía sentado, y me le arrodillé ofreciéndole mi cuerpo, y mientras estaba yo así, él me empezó a tocar los pechos y a chuparlos y también me masturbaba la vagina metiéndome los dedos, eso me estaba excitando mucho y empecé a chorrear mucho líquido de mi vagina otra vez, y ahora sin calzón, todo el fluido vaginal me chorreaba por mis piernas.

    Entonces me levanté a ponerle otro condón, le di una mamada a su pene para ponérsela más erecta, y me le puse de espaldas desnuda, puse sus piernas juntas y yo abrí las mías, para poder sentarme en el pene abierta, y le dije; ‒Ahora házmelo por atrás‒. él asintió con su cabeza y me puso saliva con sus dedos en mi vagina para lubricarme más, me coloqué la punta de su pene en mi vagina y poco a poco empezó a entrar, ‒métemela despacio, me duele un poco, tu pene es muy grueso‒ le dije, y me respondió ‒que ya estaba adentro la mitad, que aguantara un poco que si iba entrar todo‒, le contesté:‒está bien dale quiero sentir como me destrozas la vagina‒, y me volví a meter su pene y comencé a cabalgarlo de espaldas y él me agarraba y me suspendía hacía arriba y después me dejaba caer en su pene y me volvía a suspender hacía arriba y me volvía a dejar caer, así me tuvo un buen rato disfrutándome como quiso, y me decía, ‒Me gustas mucho, quiero que seas mía, esta noche, quiero que esas nalgas ricas sean para mí‒… ‒Si, hoy hazme tuya‒ le dije…

    Después él se bajó del sofá, y me puso en cuatro, creo que lo que le dije de que me hiciera suya y ponerle mi culo a su disposición, lo excitó por completo. Yo estaba ansiosa por ser penetrada desde atrás, quería seguir sintiéndolo dentro de mí, y deseaba volver a venirme con ella dentro; entonces me toqué mi vagina lubricada, a modo de invitarle a que me penetrara por detrás, me masajeó la vagina, aprovechando para lubricar con mis propios jugos mi ano; quise parar y ponerle una barrera, pero no pude, de pronto, hizo un par de movimientos con la punta de su pene sobre mi vagina, y de inmediato me penetró hasta el fondo.

    Emití un fuerte gemido de dolor y placer, comenzó con movimientos lentos dentro de mi vagina, y con sus dedos, masajeaba mi ano, que se comenzó a dilatar y empezó a masturbármelo con un dedo o dos. Con el acompañamiento de sus dedos en mi culo, yo sentía un dolor delicioso, bajé un poco mi cabeza y espalda mientras me la estaba metiendo en esa posición, para que me cogiera a su gusto, mis nalgas chocaban con sus bolas de lo fuerte que me daba, metió sus dedos hasta dentro en mi ano y yo gritaba de placer, estaba disfrutando como me masturbaba mí ano y la tremenda cogida que me estaba dando por detrás. ‒Que rica estás, como me encanta que me des tus nalgas‒ me dijo entre jadeos. y ahí me la comenzó a meter más fuerte desde atrás y yo me agarraba del respaldar del sofá, para no salir por los aires pues sus movimientos empezaron a ser muy violentos pero placenteros a la vez, fue exquisito en esa posición, yo me movía y él también y mientras me cogía a su gusto me dijo; ‒que rica que sos, me tenés super loco, me encanta que me mandes sin leche amor‒, y yo le dije; ‒No pares, dame más‒, ‒estamos disfrutando bien rico mami‒ me dijo, ‒los dos estamos locos de placer‒ le dije; ‒Que rico cojes amor‒ me decía, y yo casi que me vengo así de perrito, ‒termina dentro de mí, no te detengas por favor, quiero toda tu leche dentro de mí vagina, le pedí. Pero no me dejo venirme…

    Él se detuvo y me acostó bruscamente de espaldas en el sofá, me excitó mucho que me empujara al sofá, después me abrió las piernas con rudeza y se acostó encima de mí, separándome las piernas y colocando mis pies detrás de su cadera, No perdió tiempo y sin pensarlo fue directo a penetrarme la vagina, con un poco de dificultad al principio, porque él estaba super excitado y su pene estaba muy grueso y no entraba, pero se colocó encima de mí y yo con las piernas bien abiertas, vi como entraba todo su pene en mi vagina, lo metía y lo sacaba, cada vez me cogía más fuerte hasta que me dijo algo con lo que perdí el control: ‒Que rica eres, yo estoy haciéndote mía con esta rica cogida‒, luego de eso yo le dije; ‒Sígueme cogiendo más fuerte, no pares, soy toda tuya, quiero sentir como me desgarras la vagina, quiero que te vengas, quiero tu leche dentro de mí‒, entre gemidos y totalmente excitada.

    Me abrió más las piernas y ahí me la metió con más ganas y más fuerte, y mientras me metía super fuerte su pene, también me masturbaba el clítoris con los dedos, me la metía muy fuerte y sentía bien rico como me estaba cogiendo sin parar, él gemía y me hacía gemir a mí en esa posición de sumisión, me estaba cogiendo tan rico que llegó un momento que ya no pude aguantar más y me hizo venir tan rico que pegué un alarido de tanta excitación, sentí su semen disparado en mi interior, en ese momento mi cuerpo proyectó convulsiones, y empecé a temblar sin control.

    Yo lo abracé muy fuerte y mientras seguíamos abrazados, él no se detenía, me seguía dando más y más con todas sus fuerzas y sin detenerse, después de varios minutos de seguirme cogiendo, cuando estaba por venirse otra vez, sacó el pene de mi vagina se quitó el condón y termino echándome toda su leche encima de mis pechos y mi cara, ¡fue delicioso!…

    Después de terminar siguió acostado encima de mí y nos dimos una rica prensada de despedida sin soltarnos; nos quedamos en el sofá tirados de la tremenda cogida que acabábamos de dar. mientras estábamos besándonos, metió sus dedos de lo más rico en mi vagina, y yo disfrutaba de placer la rica masturbada que me estaba dando, por un rato estuvo así, hasta que sentí que me iba a orinar, -No me masturbes tan fuerte, hazlo despacio le dije gimiendo, entonces vino él y con más ganas y más fuerza siguió masturbándome, hasta que me hizo tener un gran orgasmo explosivo que me salió líquido como si me estuviera orinando, Uff que venida tuve en sus dedos, me salió una gran cantidad de líquido de mi vagina, dejé mojado por todos lados ese sofá y hasta el piso…

    Bueno, después nos vestimos y hablamos que normal yo llegaría a hacer mi rutina y el también, pero como que no pasó nada. Solo nos saludamos y ya. Y me dijo muy bien estoy de acuerdo. Estás demasiado rica me dijo. Fue un delicioso placer pasar días así contigo, Me tenés muy loco, pero pues me olvidaré de vos ok. Cada quien se fue por su lado y me deseo feliz Navidad y yo a él.

  • Alcohol y sexo con mis compañeros de trabajo heterosexuales

    Alcohol y sexo con mis compañeros de trabajo heterosexuales

    Hace 11 años trabajé en un parque de diversiones, en ese parque siempre contrataban a personas jóvenes, preferiblemente estudiantes, el ambiente era muy divertido, la mayor parte del día compartía con niños, y los representantes eran muy amigables.

    Al pasar las semanas, me fui encariñando con dos chicos que allí trabajaban, tenían más o menos mi misma edad, uno de ellos se llamaba Luis y el otro se llamaba Manuel, se nos hizo costumbre reunirnos en nuestros días libres en casa de mi tía, ya que ella trabajaba casi toda la semana en una casa de personas adineradas y cuidaba a una niña, por lo tanto, su casa quedaba sola, y nosotros aprovechábamos para quedarnos allí y divertirnos, compartir, tomarnos unos tragos, jugar en la consola de videojuegos y conversar sobre todo lo que nos sucedía en cuanto a nuestra relaciones amorosas y familiares (ya saben, cosas de jóvenes).

    Mis compañeros de trabajo eran heterosexuales, pero yo siempre tuve la duda sobre su sexualidad, porque había momentos en los que yo los notaba a ambos muy nerviosos, o muy unidos en algunas situaciones puntuales, también notaba que lo que yo les comentaba sobre lo que hacía en mi intimidad con otros chicos, no se les hacía incómodo, eso me generaba muchas dudas, me tenía pensativo.

    En uno de nuestros últimos encuentros para compartir, nos pasamos de tragos, y ya eran más de las 3 de la mañana, así que decidimos irnos a descansar porque al siguiente día nos tocaba trabajar, teníamos un evento que debíamos cubrir, un desfile de modas infantil, específicamente; nos fuimos a la habitación, nos acostamos en la misma cama a pesar de que había 2 camas matrimoniales, supongo que, como estábamos muy borrachos, terminamos acostándonos los tres en la misma cama; la verdad es que no sé cómo pasó todo, fue muy rápido porque en cuanto los tres tocamos la cama, Luis comenzó a besar a Manuel, yo no sabía cómo reaccionar, así que sólo lo observé mientras pasaban un montón de cosas por mi cabeza, muchos pensamientos obscenos, no me dio tiempo de reaccionar a lo que estaba sucediendo en frente de mi, porque en seguida Luis me dijo: «¡que esperas!, bájale calzones y chúpale el pene»; para ser sincero, hace mucho yo quería tener relaciones con ellos, pero ya saben como es todo, un heterosexual nunca se junta con homosexuales.

    Era mi momento y tenía que aprovecharlo, así que tomé la ropa de mi amigo que estaba acostado boca arriba casi inconsciente y pensé rápidamente en quitársela, le bajé el short que tenía y su calzón; debo decirles que su pene era precioso, grueso, blanco y con el glande rosado, incluso lo tenía hinchado por la excitación, y su vello púbico estaba muy bien delimitado y rebajado; me quedé observando por un momento a Luis que estaba besando apasionadamente a Manuel, se escuchaba el sonido de la saliva de ambos siendo mezclada por sus lenguas; después de observarlos un rato, metí mi cara en los testículos de Manuel, su olor no era fuerte, pero estaban tibios y bien depilados, sencillamente ricos; yo ya estaba excitado desde hace rato, así que mientras olía y lamía los testículos de Manuel, me quité como pude la ropa de mi parte inferior, y comencé a masturbarme, ya mi pene estaba babeando y sentía cosquillas en el tronco.

    Levanté mi cara por un momento y me di cuenta de que Luis ya estaba completamente desnudo y se había sentado en la cara de Manuel para que le chupara el ano; Manuel estaba en un estado de borrachera avanzado, sin embargo, respondía a los estímulos sexuales de manera activa y maravillosa, así que Luis no tuvo problemas y disfrutó de la lengua de Manuel en su trasero hasta que eyaculó como caballo; justamente cuando estaba eyaculando yo observaba los dedos de sus pies, como los doblaba por el placer (tengo un fetiche de pies muy grande); su semen salió disparado hacia su cara, le cubrió parte del ojo derecho y gran parte del pecho, cuando ya dejó de gemir y de eyacular, se bajó de la cara de Manuel, quien había quedado cubierto de saliva y del sudor de las nalgas de Luis.

    Luis se quedó a un lado de la cama descansando, tirado boca arriba, sin decir ni una palabra, sólo respiraba de manera agitada, quedó destruido por el grandioso sexo, mientras tanto yo seguía disfrutando del pene y de los testículos de Manuel, los olía, los chupaba y los acariciaba, hasta que sentí que me venía, ya tenía unos cuantos minutos masturbandome, cuando sentí que ya estaba por salir mi semen, me metí el pene de Luis en la boca hasta la garganta, y ya lo demás fue inevitable, tuve un orgasmo riquísimo, puse mi mano en mi pene para que mi semen no cayera en la cama, y cuando terminé de eyacular, como cosas de hombre morboso, me acerqué hasta la cara de Manuel y le puse mi mano llena de semen en su boca, le dejé en sus labios toda mi carga de semen tibio y espeso, y luego de eso lo besé, entre los dos nos dimos un beso apasionado y nos bebimos mi semen.

    Luis se quedó dormido apenas eyaculó, y Manuel estaba tan destruido por el alcohol, que sólo pudo ser manoseado y estimulado sexualmente por nosotros. Al yo terminar mis asuntos sexuales con Manuel y notar que Luis estaba dormido, me levanté de la cama, me puse mi ropa interior, fui a la cocina a tomar un vaso con agua y luego me regresé al cuarto, me tiré en la cama en medio de los chicos, y allí me quedé, mirando el techo de la habitación y pensando en lo que había hecho. Estaba seguro de que lo que hicimos era apenas el comienzo de una aventura morbosa entre amigos.

  • Cogote

    Cogote

    Bueno vas a empezar a contar una historia que es real, es decir esto de verdad paso con un compañero de trabajo. Tiempo atrás comenzamos no recuerdo bien el porque a enviarnos mensajes y entre una cosa y otra siempre terminamos enviándonos stickers por whatsapp que eran subidos de tonos, que insinuaban cosas sexuales, gift con movimientos, que cada vez que lo hacíamos yo me sentía muy pero muy excitado, stikers de un gay mamando, me decía así quiero que me hagas y por ejemplo y yo en lugar de negarle o bloquearlo le contestaba con una jaja o una cara de que me gustaría hacérselo, dando lugar a que él me cocinara la boca a vergasos.

    En esas conversaciones salió el apodo de «Cogote», ese apodo hace referencia a un vídeo de dos gays que se están cogiendo y los sorprenden, que nos comencemos a llamar así me excitaba más. Vale decir que tengo mí pareja estable heterosexual, mi novia, pero esto era un recreo, no me llamaban la atención otras mujeres sino él, mi compañero. Está situación me llevo a imaginarme muchísimos hipotéticos escenarios de donde y como podría hacer para tener relaciones, en realidad no estaba seguro de tener relaciones sexuales por primera vez, lo que si tenía ganas era de chuparle la pija, deseaba mucho chupársela y que me acabe en la boca, chuparme la cabeza del pene, una y otra vez, me la imaginaba no tan grande pero si blanca y venosa, muy venosa, desde los huevos hasta la punta muy venosa.

    Bueno así comenzó este asunto pero luego nos cambiaron de turno en el trabajo y estos episodios de intercambio de mensajes subidos de tono cesaron bastante, igual yo en mí mente seguía masturbándome solo en mí casa pensando en mamarle la verga, muy seguido con baste frecuencia diría yo. Hasta que un buen día volvimos a mandarnos mensajes yo comencé averiguando que días trabajaba así que me mande un «hola cogote» el respondió «que haces cogote» y sentí como que me devolvía de alguna manera por así decirlo un mensaje medio puto que daba lugar a algo, esa sensación de olor a sexo como se te va a dar lo que vos querés.

    Él vive medianamente lejos de nuestro trabajo y yo muy cerca le pregunté que hacía y me dice trabajando (extra) ya voy a salir y me queda lejos para irme hasta mí casa y volver al trabajo mañana a la mañana, en esos momentos me corrió una calentura por la espalda por mis huevos y por mí pija que se me para de una manera muy violenta, las venas súper infladas de sangre, el corazón se me quería salir por la boca y pensé hoy trago leche por primera vez, le dije casi de manera inmediata venite si querés a mí casa y de aquí te queda cerca total hoy estoy solo no está mí novia, me respondió: » hoy tomas la chechona cogote». En ese instante yo me estaba masturbando con una mano y con la otra leyendo nuestra conversación.

    Si los va atrapando hasta ahí quiero que sepan que todo esto es verdad y si les gusta comenten y escribiré los que sigue, y lo que sigue y lo que sigue jaja.

    Chau Cogote si lees esto te mando un gran beso en la punta de la pija.

  • La iniciación de la viuda

    La iniciación de la viuda

    Soy Laura una madre joven que he quedado viuda hace 9 meses, mi marido tuvo un accidente de tráfico, tengo 37 años y un hijo de 18 años con un trastorno de personalidad, me mude a la costa cerca de mis suegros y alquile una casa en una urbanización, yo trabajo en una empresa de recambios tecnológicos y a través de la asistencia social me proporcionaron una logopeda para ayudar a mi hijo a comunicarse con los demás.

    Gigi es como se llama la logopeda es una chica de unos 28 años atractiva, delgada y con tatuajes en los brazos y un piercing en la lengua, pero conecto muy bien con mi hijo y viene 2 veces a la semana y como viene después del trabajo y el instituto de mi hijo algún día se quedaba a cenar con nosotros y me ayudaba a recoger y lavar los platos.

    Uno de esos días yo tuve un bajón y Gigi me vio llorando y se acercó a mí y me abrazo y me acaricio la cara y sus uñas me acariciaron mis brazos y un escalofrío recorrió mi cuerpo, Gigi lo notó y me acaricio y me dio un beso en la mejilla y al hacerlo sus labios rozaron mis labios y otra vez sentí el escalofrío, aquella noche sin saber porque tuve la necesidad de masturbarme y lo hice pensando en cómo Gigi me abrazo, una de mis fantasías sexuales era probar con otra mujer.

    Al siguiente día que vino Gigi me trajo una caja con un envoltorio de regalo y me dijo que era para que iniciase una nueva vida, pero no me dejo abrirlo y que lo hiciera por la noche, cuando Gigi se despidió de mi me dio un beso en los labios y de nuevo una sensación muy extraña inundo mi cuerpo y aquella noche cuando me fui a dormir abrí con ansias la caja que me había regalado y para mi sorpresa era un dildo de plástico y un bote de lubricante con una nota.

    “disfrútalo guarra”

    Por un momento me hizo reír y estuve tocando el dildo y aunque tenía amigas que me habían hablado de él era la primera vez que tenía un juguete sexual y lo pase por mi coño y empecé a meterlo y sacarlo y me corrí con el dildo dentro de mi coño.

    A partir de aquel día me encontraba más animada y fui a hacerme la manicura de pies y manos y me cambie el peinado por uno más corto, físicamente yo me conservaba bien tengo un cuerpo rellenito pero sin ser obesa, mido 1,60 y tengo unas buenas tetas y un buen culo.

    Gigi vino otro día a casa con mi hijo y aquel día no se quiso quedar a cenar y estuvimos hablando un rato y avergonzada le di las gracias por el regalo y le confesé que era la primera vez que tenía uno y lo ya lo había usado y nos quedamos riendo y se abrazaron.

    – no lo uses mucho… y si te pones putita que sea conmigo… le dijo Gigi y me dio un beso en los labios, yo me quede atónita sin poder reaccionar y mi cuerpo volvió a sufrir un profundo escalofrío, pero tenía la certeza de que mi coño se había humedecido y aquella noche tuve que volver a masturbarme metiéndome profundamente el dildo y me corrí salvajemente.

    Aquel fin de semana lleve a mi hijo con mis suegros y Gigi quiso acompañarme para asegurarse que todo iba bien y en el viaje de vuelta pare en el supermercado para comprar y Gigi me acompaño a casa para ayudarme a llevar las compras y quedamos solas en casa, yo tenía una extraña sensación y Gigi se quedó a cenar conmigo, yo me había puesto cómoda y tan solo llevaba un pantalón corto y una camiseta abierta por los lados sin sujetador, cenamos unas pizzas y una botella de vino y empecé a fregar los platos y me quede apoyada en el mármol de la cocina bebiendo vino, la conversación subió de tono y le confesé que últimamente tuve poco sexo con mi marido y que era muy conservadora, tan solo me había acostado con tres hombres… Gigi se dirigió a mí, me quito la copa de las manos y me abrazo por la cintura y me beso en los labios y esta vez metió su lengua dentro de mi boca, yo me quede paralizada y intenté separarme de ella, pero ella me agarro con fuerza.

    – esta noche quiero que olvides todos tus males y seas muy putita… me dijo Gigi y volvió a besarme, yo encontré la lengua de ella muy suave y le di la mía y nos estuvimos besando tiernamente mientras las manos de Gigi me apretaban y me dio un cachete en las nalgas y yo respondí con un grito, las manos de Gigi se metieron por debajo de mi camiseta y empezó a tocarme las tetas y a pellizcarme los pezones que se me pusieron duros y erguidos al momento y solté un pequeño gemido.

    – te éstas poniendo cachonda y me estas poniendo a mí, que tetas que tienes putilla… me dijo Gigi y me quito la camiseta y agarro mis tetas y empezó a lamerme los pezones con su lengua muy suavemente mientras nos mirábamos a los ojos y Gigi me mordió los pezones y solté un grito de placer y Gigi sonreía y me volvió a morder los pezones, yo estaba muy excitada, nunca me habían calentado de aquella manera por mis tetas, las uñas de Gigi me arañaban la espalda.

    – me estas poniendo muy cachonda… le dije

    La mano de Gigi se metió por debajo de mis bragas y me estiró de los pelitos y yo la mire lascivamente.

    – voy a ver cómo tienes el coñito… ábrete de piernas guarra

    Yo abrí un poco las piernas y el dedo de Gigi recorrió mi raja y me arranco un gemido.

    – que mojada estas… que puta que eres

    Yo la miraba desafiante y Gigi me metió un dedo en el coño y solté un grito de sorpresa y su dedo recorrió y exploro mi coño.

    – que coñito tan apretado que tienes… quieres que te siga metiendo el dedo

    Yo no le contesté y me abracé a su cuello y empecé a morderle el hombro y Gigi me quito el dedo y metió sus manos por detrás de mis bragas y me beso en los labios y me los mordía mientras sus manos me apretaban y me separaban las nalgas y su dedo busco una penetración en mi ano y solté un grito.

    – ¿qué me vas a hacer?… le pregunte

    – quiero follarte

    Y Gigi volvió a intentar penetrarme por el ano y metió la punta de su dedo y solté un grito de dolor.

    – te vas a volver loca cuando te folle por el culo

    Gigi saco las manos mi culo y volvió a agarrarme las tetas y morderme los pezones.

    – déjame follarte… demuéstrame que quieres que te lo haga putilla

    Gigi insistía en morderme los pezones y yo ya no podía resistirme más, nunca había alcanzado aquel grado de excitación y Gigi consiguió que rompiese todos mis tabúes.

    – llévame a la cama y fóllame… hazme tu putita.

  • Mi primera vez en un hospital

    Mi primera vez en un hospital

    Tenía a mi madre en el hospital, enferma casi a punto de fallecer, me tocaba cuidar de ella cada noche ya que por mi trabajo solo podía hacerlo en ese horario.

    Tenía un grupo de amigos con los cuales siempre me reunía para pasar ratos, conversando y tomar una que otra cerveza, pero una de mis amigas era declarada lesbiana, desde que fuimos adolescentes, notaba en ella algo diferente, desde su caminar hasta su manera de hablar conmigo, siempre sonriente y nerviosa.

    Conforme las cosas se pusieron difíciles para mi con la salud de mi mamá ella se acercaba a mí para ser mi consuelo, yo estaba pasando por un proceso de separación con mi esposo y ella mostraba tanto interés en mi que empecé a confundirme, cada noche se quedaba conmigo chateando desvelándose, luego fue más allá, también llegaba al hospital a acompañarme.

    Una de esas noches logré salir fuera del cuarto donde estaba con mi mamá y no encontramos en un pasillo en donde la luz era muy tenue, pronto la bujía cedió y se apagó yo me asusté y ella me abrazo, fue un momento tan dulce y a la misma vez excitante, sus manos rodearon mi cintura y acerco su cuerpo al mío, pude sentir su aliento y sin dudarlo más la bese, no separamos nuestras bocas hasta que escuchamos pasos y decidimos buscar donde escondernos.

    Entramos en un pequeño callejón que formaban entre dos cuartos, un callejón estrecho que nos forzaba a estar pegadas la una a la otra fue inevitable no desearla mi sexo pedía a gritos que ella lo acariciara y me abalance sobre ella besándola como una poseída, empezó acariciar mis pechos y luego me despojo de mi sostén para dejarlos libres, comenzó a mamarlos con fuerza, yo con mi mano tapaba mi boca, entre mis torpes movimientos baje mi pantalón y mi ropa interior ella sin dudarlo bajo y empezó a darme uno de los mejores oral de mi vida, era tan dulce, así vez me preguntaba -estas cómoda, si no estás lista yo paro.

    Yo deseaba tanto que me penetrara me puse de espalda y le dije penétrame, quiero sentir tus dedos dentro de mi ella sin dudarlo introdujo sus dedos y mientras lo hacía me corría sobre ella.

    Lamentablemente unos pasos interrumpieron nuestro encuentro… pero después de ese día empezó mi descubrimiento el cual iré compartiendo en mis relatos.

  • Primera vez en un club swinger con mi novia

    Primera vez en un club swinger con mi novia

    Para darles un poco de contexto somos una pareja de 25 años, tradicional, monógama, pero a mi particularmente luego de cinco años de relación me dieron ganas de experimentar y compartir a mi novia con otro hombre. Muchos desean ser swingers para culearse a la esposa de otro pero yo particularmente quería disfrutar de ver a mi novia tener sexo delante de mí como si fuera mi actriz porno personal.

    Nosotros somos argentinos y durante la relación muchas veces le había pedido que me cumpla esta fantasía pero ella no estaba de acuerdo porque decía que conmigo era suficiente y que no quería tener sexo con nadie más, que seguro yo me molestaría y cosas por el estilo y a pesar de mi insistencia cada cierto tiempo la respuesta siempre era que no.

    Mi novia es una profesional muy bonita, no es de las bellezas extravagantes, ni yo estoy cerca de ser un adonis griego. Ella es petisa de grandes y hermosos ojos marrones y un pelo largo y negro que en ese entonces lo tenía un poco pintado de amarillo yo particularmente soy mas alto que ella pero estoy más relleno, algo similar al físico de un rugbier pero sin tantos brazos.

    Cuestión que organizamos un viaje a Balneario Camboriu porque veníamos de estar muy estresados en nuestros trabajos con malos momentos vividos y tiramos la casa por la ventana, pedimos unos prestamos, tarjeteamos todo y nos fuimos a la Dubai de Brasil en avión y alquilamos una habitación cerca de la playa.

    La idea surgió debido a la poca intimidad que teníamos en dicha habitación ya que las paredes con los vecinos eran muy finas y el primer día que cogimos en Brasil la familia que estaba alojada al lado nos golpeó las paredes pidiendo silencio.

    Eso me llevó particularmente a mí a buscar alternativas como por ejemplo un Motel y como internet es sagrado una cosa me llevó a la otra y terminé encontrando que en Balneario Camboriu había más de 4 de estos lugares.

    Uno por uno me puse a inspeccionarlos entre los días de playa y excursiones y no me animaba a decirle a mi novia. Hasta que llegó el penúltimo día de nuestras vacaciones, era un miércoles y el viernes a la madrugada volvíamos al país. Eso me llevó a plantearle esta opción e increíblemente ella se mostró super dispuesta y hasta alegre, buscando en internet referencias sobre el lugar al respecto.

    Nos agradó lo que veíamos por internet, el club elegido era Griffin Lounge Bar (pueden googlearlo) y nos llamó mucho la atención así que decidimos ir. Yo particularmente estuve nervioso todo el maldito tiempo, me gustaba muchísimo la idea pero nunca había hecho algo similar. Encontré videos en internet del GloryHole y leí muchos relatos al respecto y estaba ansioso porque llegue la hora.

    A la noche, tipo 23 horas nos preparamos para ir, mi novia se puso unas sandalias blancas bien hermosas y un vestido floreado dejando ver su espalda y sus senos pequeños pero super agradables a la vista. Yo fui como está de moda, zapatillas negras ,un jean moderno con roturas y una chomba también negra.

    Llegamos en Uber y cuando estábamos en las cercanías ya me puse más nervioso debido a que veía muchas parejas brasileras más grandes que nosotros pero en muy buen estado físico. Culos gigantes, tetas gigantes, bíceps gigantes, barbas cuidadas, una oda al cuidado personal. Particularmente la sensación que sentí fue de inferioridad, las mujeres estaban fuera de mi alcance y los hombres me superaban en belleza por goleada y eso que de mi ciudad natal soy considerado agraciado. Los nervios que tenía ni les cuento, ella a todo esto me mostró una faceta desconocida siendo un poco más dominante de lo habitual llevándome de la mano por la pista y por la barra conociendo e inspeccionando el lugar.

    Si quieren saber como es por dentro googleen pero ese día la pista estaba ni muy llena ni muy vacía pero había parejas por doquier tomando tragos (en la entrada venía un trago gratis) y se tocaban por arriba de la ropa sin miramientos.

    Nos acercamos nerviosos a la barra y entre la música y la falta de manejo del idioma no lográbamos hacernos entender con los tipos que hacían tragos hasta que finalmente pedimos un trago que ni a mi novia ni a mi nos gustó pero había que beberlo porque era lo único que podríamos costear, no era un club barato.

    Cuando acabamos el trago y de saciar la curiosidad en la planta baja decidimos subir ala zona de acción, según habíamos visto tras subir unas escaleras estaba la zona donde sucedía la magia del lugar.

    De la mano fuimos y el lugar era super oscuro y nos costó adaptar los ojos al ambiente, al comienzo no había nadie de nadie, pasillos vacíos y nosotros a nuestras anchas recorriendo como si fuera una atracción turística. En el medio de los pasillos había unas pequeñas habitaciones que solo contenían un sillón y un ventanal quedaba al pasillo que podía ser tapado con cortinas o no de acuerdo a la intención.

    En esa primera vuelta de reconocimiento vimos que algunas de esas salas ya estaban ocupadas pero para el lamento de nuestra curiosidad no había ninguna ventana abierta, toda la acción sucedía en modo privado.

    Seguimos inspeccionando y había salas que eran para solo parejas como así también para parejas y solos, había habitaciones temáticas que se podían bloquear por dentro, todas con aire acondicionado. Un hermoso lugar, valía la pena cada centavo pagado.

    Luego vimos que había Glory Hole y le expliqué el funcionamiento a mi novia y me dijo que ni en pedo entraba en ese lugar que no le gustaba la idea y que íbamos a curiosear y que ella no iba a chupar ninguna pija que no fuese la mía.

    De todas maneras entramos para curiosear pero en cuanto salió una mano de uno de los agujeros para intentar tocar a mi novia, ella salió rápido del lugar.

    Finalmente y tras mucho curiosear nos percatamos de la presencia de más personas en los pasillos, los famosos solteros que pagaban 400 reales (nosotros como pareja entre ambos pagamos 180 para entrar) y que tenían acceso a esos lugares no exclusivos de parejas.

    A mi particularmente me generó repulsión debido a que los pocos hombres solteros en los pasillos eran mucho más feos que yo, me subía el ego pero me generaba rechazo ver a otros hombres recorrer el lugar esperando su oportunidad mientras se engullían a mi novia con la mirada. Yo ni en pedo iba a dejar que ninguno de esos que había ahí toque a mi novia.

    Cuestión que entramos en una habitación privada y empezamos a coger entre nosotros, fue algo rápido porque yo estaba muy nervioso y le acabé adentro por primera vez en el día. Ella misma se dio cuenta de mis nervios y de mis sensaciones cruzadas porque me preguntó al respecto y como la comunicación debe ser buena le dije como me sentía. Me dijo que no había drama que ella estaba feliz y que no le molestaba que la mirasen que me quedase tranquilo porque ella no haría nada sin mi permiso.

    Posteriormente entramos a la sección de solo parejas y el cuarto era muy chico pero estaba abarrotado de parejas cogiendo y mamando, nosotros solo miramos un rato y salimos porque nos desagradó el olor a sexo penetrante que había en el lugar pero quedamos fascinados por ver básicamente una orgia de las de películas.

    Al salir de ahí nos metimos en otra habitación y mi novia para excitarme y relajarme me hizo una buena mamada cuestión que sin acabar esta vez le dije que bajemos a tomar una cerveza así terminaba de relajarme y volvíamos.

    Abajo seguimos curioseando con unas Heineken en mano y tras acabarlas decidimos volver para ver que pasaba. Al regresar sentí mi más grande asco de la noche cuando vi a un pelado, flaco raquítico pajearse delante de uno de los privados que estaba cerrado pero que se escuchaba a la mujer gemir. Mi novia no lo vio pero eso a mí me alteró bastante porque era uno de los hombres que nos seguía cada vez que estábamos por esa zona compartida.

    Debemos haber estado curioseando alrededor de una hora u hora y media, viendo a otras parejas coger, el mejor momento fue cuando una pareja dejó las cortinas abiertas y disfrutábamos de la vista de un gran culo saltar sobre una gran pija. Porno del bueno y en vivo eso a ambos nos gustó.

    Cuestión que mi novia me dice que elija a alguien de los pasillos para que cumplamos con mi fantasía y estuvimos recorriendo por lo menos 40 minutos y ambos empezamos a cansarnos y a decepcionarnos. Cuando aparece un soltero, bien musculoso y grandote le digo a mi novia que elegía a ese y mi novia me dijo ni en pedo y me llevó a una habitación privada para hablar.

    Allí me recriminó que porque elegía a esa chico que ella no quería ser rechazada que ese hombre seguramente quería una tetona y culona y no iba a aceptar con ella. Yo la tranquilice y le dije que era hermosa y que cualquiera hombre se acostaría con ella con gusto pero eso no la calmó y me dijo que elija a cualquiera de esos que estaban en el pasillo así ya cogíamos y nos íbamos a la casa.

    Ahí me enojé yo porque le dije que no era la idea entregarla a cualquier pelotudo y pajero como los que había visto en el pasillo y que ella tenía que disfrutar sino no era una fantasía. Cuestión que tuvimos un rato encerrados hablando para ver como resolvíamos el entuerto, casi que nos vamos a casa.

    Ella finalmente me dijo que salgamos y demos una ultima vuelta y que si no había nada interesante nos íbamos a la casa. Al salir el escenario era completamente distinto, había muchísimas personas en el pasillo y eso me facilitó las cosas, no dimos ni diez pasos cuando un pelado con una barba bien cuidada y en buen estado físico sin llegar a ser musculoso inflado pasó al lado nuestro a lo que yo tomé de la mano a mi novia y le dije a este tipo en un portugués rudimentario “Voce quiere?” y el muy alegre contestó “Si, quiero”, inmediatamente mi novia me arrastró a uno de los privados y el chico nos siguió y preguntó “Agora?” a lo que yo asentí haciéndole seña para que pase al privado detrás de mi mujer.

    Algo así era el chico, más petiso y quizás algo menos musculoso pero era la onda.

    Cuando entro yo estaba mas preocupado por cerrar la puerta porque sentía a otros pajeros intentar entrar y cuando cerré con llave y miré hacía donde estaba mi novia me llené de excitación, el tipo intentaba besarla y ella le rehuía porque no quería dar besos pero él la tomo del cuello con su mano y le besaba el otro lado. Cuando hice contacto visual con mi novia entendí que ella no quería eso así que empecé a besarla yo y la arrastré hasta el sillón y la puse a chupar pija, yo estaba durísimo. Ahí pude apreciar como mi novia se bajó la tanga que tenía dejando su sexo al descubierto para este desconocido que empezó a meterle mano y a mirar su rayita con un amor increíble. Mientras tanto yo estaba en el éxtasis con mi novia chupándome la verga y un desconocido atrás de ella disfrutando de su sexo.

    Posteriormente él se sacó toda la ropa dejando a relucir un buen cuerpo sin un gramo de grasa, con algunos tatuajes, bien masculino, había elegido bien al invitado. Me inflé de orgullo aún más cuando empezó a pajearse y pude ver como su pija era más chica que la mía (mi pija mide 17 cm y a veces creo que es chica pero esta lo era más) e intentó que mi novia la chupe pero ella lo mandó con la mano directamente para atrás.

    El brasilero se colocó un preservativo y empezó a jugar en la conchita de mi novia hasta que se la puso y los ojos de mi novia que dije previamente eran hermosos estallaron en lujuria y empezó a chuparme con más fuerza la pija. Se notaba como disfrutaba.

    No pasó mucho tiempo hasta que yo le acabé en toda la boca, el tipo bombeando detrás de ella, ella chupándome la verga con cara de putita fue la combinación perfecta para que yo le haga chupar pija con leche por primera vez en años (Nunca le gustó).

    En ningún momento se me achicó porque la excitación era gigantesca y ella seguía chupando, cuestión que ella sola me abandona y se acomoda en el sillón (estaba de pie e inclinada mientras me la chupaba) agarrándose del respaldo dejando su conchita con fácil acceso en cuatro y aquí es donde yo no me voy a olvidar nunca como este tipo en excelente estado físico, más agraciado que yo (menos en pija) y que tenía unas piernas muy trabajadas y ricas empezó a bombear a mi novia tomándola de la cintura mientras ella me miraba pajearme. Las caras de ella eran de placer puro. El tipo la apretó de la cintura y le entraba con fuerza y gruñía en el proceso hasta se animó a pegarle una nalgada bien fuerte hasta que con resoplidos acabó dentro de mi novia con la protección puesta. Sin ir más lejos mi novia quedó detonada recuperando el aire en el sillón mientras yo me pajeaba, el tipo se vistió nos preguntó si eramos argentinos, le dije que si y así como entró salió.

    La cosa no terminó ahí porque con la calentura que tenía la puse en cuatro a mi novia y terminé la faena dentro de ella. El mejor polvo de mi vida. Disfruté como loco y había cumplido mi fantasía. Nos arreglamos con paciencia y ella apenas podía mantenerse en pie, salimos y uno de los gordos pajeros nos preguntó algo en portugués que ignoramos adrede.

    Bajamos, nos fuimos, nunca más lo vimos a este tipo que le dio una espectacular cogida a mi novia que si bien no habrán sido 40 minutos, con que fueran 10 min fueron los 10 min mas pasionales que tuve.

    Los días siguientes tanto en Brasil como en Argentina fueron de un sexo pasional gigantesco y ya quiero compartirla de nuevo pero ella me dijo que no quiere que fue para satisfacerme aunque disfrutó en el proceso. En nuestra ciudad natal no haremos nada pero ya quiero viajar de nuevo porque seguro se anima.

  • Una joven de 18 años paga viaje de Uber con otra cosa

    Una joven de 18 años paga viaje de Uber con otra cosa

    No diré mi nombre. Soy un hombre casado de 32 años. Llevo trabajando para Uber 4 años y en este trabajo me ha tocado de todo, pero el día de hoy contaré la historia más rica que me tocó vivir en todos mis años en esta aplicación.

    Durante un día de verano, subí a eso de las 6 de la tarde a una joven de 18 años. Desde el momento en el que me paré a lado de ella para recogerla admiré lo deliciosa que estaba. Llevaba un pantalón de mezclilla azul, no se veía nalgona, de hecho, noté que era de pompis pequeñas. Se veía que estaba tetoncita, de aproximadamente talla 38B. En la parte de arriba usaba una blusa de tirantes negra que le dejaba ver una rica rayita divisora de las tetas de aproximadamente 3 cm, de esos escotes que se marcan bien deliciosos cuando los ves desde arriba. Su blusa la acompañaba con un suéter super ligero gris que usaba para protegerse del sol. En su cara usaba un labial rojo bastante sabroso y unos lentes de sol como los de los pilotos.

    Desde el momento en que se subió fue toda una tentación para mí. Repito que estaba casado, pero no podía evitar tratar de sacarle plática mientras la llevaba a su destino. Esto es algo que hacía siempre que se subía una delicia a mi auto; aunque yo sabía que nunca se haría nada, me estimulaba el hacerme a la idea de que algún día se me haría algo con una de mis pasajeras.

    Para mi suerte, este día fue diferente. Pasados la mitad del recorrido, ella comenzó a decirme apenada que no tenía dinero, que se lo había gastado en la salida con sus amigas y que si se lo podía perdonar. En mi mente retorcida, vi esto como una oportunidad única en la vida, así que obviamente le hice la mítica pregunta de “¿Y cómo me lo vas a pagar?” a lo que ella respondía haciéndose la santita diciendo “no sé… tú dime como”.

    Me esperé hasta estar cerca de su casa y terminé el viaje, luego, me desvié a un estacionamiento que quedaba en un centro comercial que quedaba cerca. Busqué el lugar más escondido: en un rincón. Detuve el auto, la volteé a ver y le dije “Pásate para adelante”. Ella se bajó del carro y se pasó al asiento delantero. No podía creer que esto estaba basando.

    -Como fueron 232 pesos, el beso debe durar 2 minutos- Dijo en tono burlón.

    -Lo que tú digas ricurita- Respondí bastante excitado.

    La tomé suavemente de la nuca con mi mano derecha, asegurándome de sentir su liso cabello mientras lo hacía; Y puse mi mano izquierda en su hombro derecho, metiéndola por debajo de su suéter para sentir su joven piel y jugar un poco con el tirante de su blusa.

    La acerqué hacia mí lentamente, los dos cerramos los ojos, abrimos las bocas y con mis labios abracé su labio superior, estirándolo poquito en un beso que duró a lo mucho 2 segundos, pero fue tiempo suficiente para sentir su rica juventud en mí.

    -Pero pon el cronómetro- Me dijo en tono burlón.

    Saqué rápidamente mi celular y puse el temporizador exactamente en los 2 minutos con 32 segundos que acordamos. Puse el celular en su soporte y devolví mis manos a la posición antes mencionada.

    Nos comenzamos a besuquear, sus besos eran tan suaves, tan ricos. Sus labios se sentían exquisitos, como un verdadero fruto prohibido. En este momento, no pensaba en otra cosa más que en mi joven amante de 18 años; tan inexperta, adentrándose apenas en la vida adulta, sentada aquí, en mi auto, besuqueándose con un hombre 14 años mayor que ella.

    Entre besos, también me puse a pensar en su familia. Yo no tengo hijas, pero trataba de imaginarme al papá en su casa esperando a que su hija llegue, sin saber que “la niña de papi” se anda besuqueando con el conductor del Uber sólo para no pagarle. Si al llegar a su casa veo a su padre de lejos, no sé si pueda verlo sin pensar “Me acabo de besuquear bien rico a tu hija”.

    Los besos fueron subiendo poco a poco de intensidad. Comenzamos a besarnos más rápido, con mayor pasión que antes. Yo sentía como ella pegaba más y más mi cabeza contra la suya, mientras yo hacía lo mismo con mi mano derecha en su nuca. Entre tanto beso, comencé a sentir su lengua chocando contra mis labios. Sabía perfectamente lo que ella quería y yo también lo anhelaba. Abrí de más mi boca y asomé poquito mi lengua, la cual chocó con la de ella.

    En el siguiente beso, lo hice de nuevo, esta vez haciendo un rápido movimiento de abajo hacia arriba con mi lengua para lamérsela. Sentí tan rico cuando mi lengua lamió la punta de la suya. Para el tercer beso, los dos hicimos el movimiento y nuestras lenguas se frotaron bien rico en una fracción de segundo. En el cuarto beso, abrimos más nuestras bocas y nuestras lenguas chocaron como si fueran dos carros yendo a máxima velocidad, hicimos unos cuantos círculos con las lenguas para enredarlas rico antes de cerrar los labios y terminar con este beso tan fogoso.

    Para este punto, nos estábamos besuqueando bien rico de lengua. No sabía lo mucho que me hacía falta un beso de lengua hasta ese día. Era tan rico, sentir su lengüita rica y suavecita enredarse tan apasionadamente con la mía, mientras nuestros labios tronaban bien rico con cada beso que nos dábamos. Entre tanto beso, comencé a bajar mi mano izquierda por su pecho hasta que mi dedo índice llegó a ese rico escote de 3 cm que se asomaba por su blusa.

    Deslicé mi dedo por la deliciosa rayita de sus tetas hasta llegar a la blusa, abrí mi mano lo más que pude y le di un buen apretón a su teta derecha mientras nuestras lenguas se enredaban bien rico. Esto ocasionó que ella soltara una pequeña risa, por lo que se despegó del beso un segundo. Yo creí que me quitaría la mano de su pecho, pero solamente tomó aire y me siguió besuqueando, mientras yo obviamente le seguía apretando su rica teta con cada lengüetazo que nos dábamos.

    De lo rico que sentía su teta, deslicé mi mano por debajo de su suéter para bajárselo por debajo del hombro y sentir su brazo, gesto al que ella respondió sacando el brazo del suéter, para después hacer lo mismo con el brazo derecho y ahora estar únicamente con su rica blusa de tirantes, mientras yo aprovechaba para ahora manosearle los ricos brazos que tenía.

    No pudimos contener la pasión, nos estábamos besuqueando de lengua con tanta intensidad que ignoramos por completo cuando el cronómetro del celular terminó, Nuestros besos y manoseos escalaron tanto que al final nos terminamos yendo a los asientos traseros de mi auto y… me la terminé cogiendo.

    Me era increíble pensar en lo que acababa de hacer. Yo, un hombre de 32 años cogiéndose a una joven de 18 recién salida de la adolescencia. Una joven cuyos padres la esperaban en casa sin saber que estaba siendo cogida por el conductor de su Uber.

    Cuando nos metimos en los asientos de atrás nos seguimos besando. Yo le quité primero su rica blusa de tirantes, dejando ver su delicioso cuerpo tan suave y rico. Luego le quité el sostén y cayeron sus sabrosas tetas que me comí con mucha pasión, antes de quitarle su pantalón y terminar por medio acostarla, terminando con su cabeza y hombros apoyados en la puerta, mientras que su cuerpo yacía acostado recorriendo todo el asiento trasero de mi auto. Como sus piernas ya no cabían, las flexionó y traté de acomodárselas en los reposa-cabezas de los asientos tratando de que quedaran lo más abiertas posibles.

    Admiré su cuerpecito desnudo; sus ricas tetas, su ombligo delicioso, su panochita cerradita y limpiecita. La tomé suavemente de las caderas y a como pude me la cogí bien rico. A pesar del poco espacio que teníamos me di un buen festín con el cogidón delicioso que le di. Sólo escuchaba sus ricos gemidos mientras sentía como se movía el auto. Miraba su cara; con sus ojos cerrados y su boca bien abierta soltando unos gemidos de ensueño, luego veía como sus tetas rebotaban bien sabroso y como su ombligo se flexionaba con cada cogida que le daba. Aunque no me lo decía tal cuál, sabía por su forma de gemir, de moverse que estaba disfrutando bastante con la cogidota que le estaba dando.

    Durante la cogida, escuchamos como su celular sonaba, traté de asomarme al asiento delantero ya que ahí lo había dejado y alcancé a leer que eran mensajes de su papá. Ella me preguntó de quién eran y le dije que de él, luego le pedí que respondiera, pero ella me dijo que no, que nos olvidáramos de eso. En ese momento hice caso y lo ignoré por completo, pero ahora pienso en retrospectiva y me calienta pensar que al mismo tiempo que su papá sostenía su celular para escribirle a su hija, yo me la estaba cogiendo y él ni en cuenta. Pobre señor, imagínate estarle mandando mensajes a tu hija para conocer por donde viene, sin saber que mientras escribes en tu celular, a tu hija le andan dando una buena cogida.

    Después de una larga y deliciosa cogida, terminé viniéndome en su abdomen. Sentí bien rico echándole toda la leche en su deliciosa pancita y su ombliguito rico. Nos sentamos y nos volvimos a dar un rico beso de lengua, esta vez completamente desnudos. Aproveché para manosearle toda la espalda y un poquito las pompis durante este beso, no quería dejarla ir, no quería que mi amante de 18 años se fuera.

    Nos comenzamos a vestir mientras nos seguíamos manoseando y besuqueando. Estiré mi mano para alcanzarle su celular. Lo primero que hizo fue darme 5 estrellas y luego le respondió los mensajes a su papá mientras yo le besaba el cuello. En este momento, me acordé de como se veía hacía una hora, cuando la recogí, en lo que pensé cuando la vi por primera vez y a la vez me decía «¿En serio me la cogí?», no podía creer lo que acababa de pasar.

    La llevé a su casa y nos despedimos. como si nada hubiera pasado; me quedé esperando unos segundos a que entrara a su casa y después me fui. No vi a su papá, aunque la verdad, me habría gustado decirle desde la comodidad de mi auto “Me cogí a tu hija” sin que él me pudiera escuchar. Yo guardé su número y unos días después le escribí, tratando de acordar otro rico encuentro con ella.

    Al principio, la veía dispuesta a hacerlo, pero después cambió de parecer y me dijo que lo que habíamos hecho estuvo mal, que no debió ser y básicamente arrepintiéndose, diciendo que todo fue un error. Yo no insistí más, simplemente me causó gracia que ella se hiciera la santa al final pero no me importó, por más que ella quisiera hacerse la desentendida y pensar que nada pasó, la rica cogidota que le di en la parte trasera de mi auto nadie se la va a quitar. Ahora, estoy seguro que cada que se suba a un Uber, ya sea sola, con amigas, familia o algún futuro novio que tenga, se acordará del día que cogió bien rico con un conductor de Uber.

  • Día de lluvia

    Día de lluvia

    Iba yo caminando apresuradamente porque parecía que iba a llover cuando de pronto te veo caminando también, te alcancé y te saludé y comenzó a caer una lluvia muy fuerte, nos resguardamos en una tienda pero para nuestra mala suerte el agua nos seguía mojando así que te tomé de la mano y corrimos hasta un café que estaba abierto, nos sacudimos un poco y entramos.

    El lugar era muy acogedor, ordenamos dos capuchinos y nos sentamos, hablamos de nuestros problemas luego comenzamos a hacer bromas sobre eso, reíamos tan fuerte que la gente se nos quedaba viendo, pero no nos importaba, después de un rato terminamos nuestro café y salimos, ya era algo tarde así que te pedí permiso para acompañarte a tu casa…

    Ya casi llegando vuelve a llover y por más que tratamos de cubrirnos y correr terminamos empapados. Llegando me invitaste a entrar y me ofreciste una toalla y entraste a tu recámara, yo me seque lo más que pude, cuando saliste te tu cuarto tenías puesto un shorts de licras color negro y una playera color blanco con cuello en v que dejaba ver un poquito tus shishes y me di cuenta que no tenías bra.

    Me invitaste un café en lo que pasaba la lluvia y te lo acepte con mucho gusto, preparaste dos tazas y nos sentamos en el sofá y mientras los tomábamos se fue la luz eléctrica, tu te asustaste y me abrazaste yo aproveche y te toque una bubi y en silencio y sin decir nada después de unos segundos puede sentir como tú mano buscaba a tientas mi pito en la oscuridad, nuestras bocas se buscaron y nos besamos con mucha pasión mientras nos abrazamos y nos toqueteábamos.

    De pronto tu levantaste mi playera y yo terminé de quitármela y tú hiciste lo mismo con la tuya, nos abrazamos y pude sentir lo suave y caliente de tu pecho, mi mano acariciaba tu panocha sobre tus licras y pude sentir como comenzaban a mojarse, entre abriste tus piernas para que pudiera tocar mejor, con tus manos desabrochaste mi pantalón y metiendo tu mano sacaste mi pene bien erecto y te inclinaste a darme unas mamadas bien ricas cuando de pronto llegó la luz.

    Te levantaste y me ordenaste quítate el pantalón mientras caminabas a apagar la luz, cuando regresaste te abrace estando de pie y te bese mientras tocaba tus nalgas y despacio comencé a quitarte las licras y pude sentir que no tenías choninos y toque tu panocha se sentía suave y muy lubricada te senté en el sillón y levanté tus piernas y mi lengua busco tu sexo mientras tú acariciabas mi cabeza con tus manos, mi lengua recorría cada parte y hurgaba dentro de ti sacando tus jugos y uno que otro gemido de placer.

    Levanté más tus piernas y pase mi lengua por tu culito y pude sentir como se contrajo en mi lengua y tú me dijiste varias veces «métemela por el culo» «métemela por el culo» no podía creer lo que escuchaba así que sin más puse mi verga en tu culito que aún estaba mojado con mi saliva, así que fue fácil meterlo solo bastó un pequeño empujón y tú culo devoró todo mi glande.

    Tú te abriste las nalgas con las manos mientras empujabas para que entrara más y poco a poco la fuiste devorando mientras en cada empujón gemías, no sé si de dolor a de placer, una vez que estuvo toda dentro me comencé a mover lentamente, pero al final daba un empujón fuerte lo que hacía que pujaras y me pedías más fuerte y así lo hacía cada vez más fuerte y más rápido.

    Con mi mano frotaba tu clítoris y metía mis dedos en tu panocha que estaba escurriendo su jugo lo que hacía más fácil cogerte el culo, con la otra mano tome tu shishe y apretaba el pezón y lo jalaba sin dejar de cogerte el culo, tu pujabas y gemías hasta que soltaste un grito y sentía como tú cuerpo tenía espasmos muy fuertes, me hubiera gustado mucho poder ver tu cara pero no fue así.

    Saque mi verga de tu culo y me puse de pie, tú también te paraste y de un empujón quedé sentado en el sofá, tu diste un brinco y quedaste sobre mi, tomaste mi verga y la metiste en tu panocha y te movías muy rápido mientras yo chupaba tus tetas y con las manos apretaba tus nalgas y las abría y te di varias nalgadas lo que me pareció que te excito más, porque pujabas y te movías cómo desesperada.

    Podía sentir las gotas de tu sudor cayendo en mi pecho mientras tus tetas rebotaban era imposible chuparlas ya, tus movimientos eran muy rápidos hasta hacerme venir en tu panocha y llenarla de leche, te quedaste sentada en mi verga mientras me besabas…

    Paso un rato y te saliste de mi y sentí como mi leche salía de tu panocha, sin encender la luz fuiste al baño y trajiste papel y limpiaste mi verga y luego tú panocha, nos vestimos y quedamos de vernos el próximo viernes, nos despedimos con un beso y salí de tu casa pensando cómo será nuestro próximo encuentro.

  • Vecino con mismo objetivo, pero diferente linaje

    Vecino con mismo objetivo, pero diferente linaje

    Mi nombre es Alexa, tengo 20 años, soy delgada, piel oscura, tetas medianas-grandes, culo redondo y suave y cintura y caderas anchas.

    Mi vecino tiene 39 años y siempre ha sido muy amable con mi madre y conmigo y por lo mismo me creo la idea de que tenía sentimientos amorosos hacia mi madre lo cual si bien no me molestaba no terminaba de agradarme del todo, aunque si mi mamá se enamoraba la iba a entender pues él estaba bastante bien para su edad y siempre era lindo conmigo.

    Un día en la mañana mi mamá estaba en el trabajo y mientras yo lavaba los platos la llave se soltó y empezó a salpicar mucho, la llamé y me dijo que le pidiera ayuda a nuestro vecino, fui a su casa y por suerte si estaba, le dije lo que pasaba y fue a ayudarme.

    Ya había terminado de revisar la tubería y yo estaba ahí mismo atenta a ver qué hacía, yo llevaba una falda blanca, con medias hasta los muslos y una playera grande suelta, cuando termino le pregunté cuanto me cobraría por reparar y el solo sonrió y me acarició el rostro diciendo «con tal de verte me doy por satisfecho hermosa» di una risita tierna y al verlo de nuevo levanto mi barbilla y recibió con un caliente beso metiendo su lengua en mi boca.

    Durante el beso sentí su mano meterse bajo mi falda y apretar mis nalgas, al terminar el beso lo mire sonrojada y me dijo «llévame a tu cuarto hermosa, voy a hacer el amor muy rico» el beso y como me estaba tocando me habían puesto calientes muy rápido así que tome su otra mano y subimos hasta mi cuarto donde nada más entramos me puso contra la pared y volvió a besar la boca.

    Se separó un momento y se empezó a desnudar, yo empecé a hacer lo mismo y me dijo que me detuviera pues él quería quitarme la ropa, le hice caso y ya desnudo yo estaba sorprendida al por fin poder ver el rico físico que tenía y aún más por la verga que se cargaba, mi mirada fue interrumpida cuando levanto mi cabeza y fue contra mi cuello a lamerlo y llenarlo de besos.

    Su verga desnuda tocaba mis muslos o se metía bajo mi falda tocando mis bragas, me sentía pervertida al estar aún vestida frente a un hombre completamente desnudo, lo voltee a ver y él levanto mi playera y como estaba en mi casa no llevaba sostén así que pudo pegar su boca a chupar mis tetas rápidamente, primero se ocultó debajo de mi playera así que solo podía sentir como comía mis tetas lamiendo y mordiendo.

    Poco después me quitó la playera y la arrojó lejos, metió sus manos en mi falda y la doblo para hacerla más pequeña y al mismo tiempo tomo mis bragas y las bajo hasta quitarlas, me dio algo de vergüenza pues no estaba del todo depilada pero al parecer eso le excito a él pues su punta se frotaba en mi coño y el los pelitos que tenia.

    Se separó de mis tetas y me empezó a tocar toda mientras me veía de forma pervertida, intenté tomar su verga pero quitó mi mano diciendo que esperara, paso una mano en mi coño, abriendo mis labios vaginales metió dos dedos en mi coño húmedo y los saco para después llevarlos a mi boca, me llevo a la cama donde él se sentó abierto de piernas y con sus manos en mi cintura me hizo ponerme de rodillas.

    Ya en esa posición con su mano en mi cabeza acomodo la punta en mis labios y empecé a comerle la verga, sus manos eran fuertes y apretaban mi cabello metiendo más su verga en cada movimiento, acerqué suave mi mano a lo que no llegaba a tragar y lo empecé a masturbar, mi saliva de escurría por su verga y de vez en cuando la sacaba para tomar aire pero no me dejaba cerrar la boca al poner su dedo dentro.

    Mi boca generaba mucha saliva así que iba esparciendo a todo lo largo de su verga mientras él se inclinaba para tocar mi espalda o nalgas que estaban subidas, termino el oral y se masturbo rápido sobre mi rostro, creí que me iba a hacer un facial pero se detuvo y solo se frotó en mi rostro con su verga, al terminar con eso me levanto e hizo sentarme sobre de él.

    Me abrazo fuerte con mis tetas en su pecho y mi cabeza al lado de la suya, levantando un poco mis nalgas, en ese momento me di cuenta que no tenía condones y le dije que si él tenía uno y me dijo «no importa puta lo vas gozar igual de rico» y acomodo su verga para empezar a meterla, apenas si pude responder bien y penetró mi coño metiendo la mitad de su verga, grite de placer y un poco de dolor diciéndole que fuera más suave pero en su lugar me bajo hasta meter toda su verga.

    Sentí un shock en mi pues su verga estaba muy larga y me llegaba bastante profundo, volví a gritar de placer con mi cuerpo un tanto tenso por como la había metido, no tardo nada en empezar a moverse abriendo más mi coño en cada empujón, mis gemidos iban en aumento y yo igual lo abrazaba por el placer, sentir como un hombre mucho mayor que yo me usaba como un juguete sexual me ponía al mil.

    No me dejaba moverme sosteniendo mis nalgas con fuerza hasta dejar marcas de sus manos en mi, poco a poco mi cuerpo se fue acostumbrando a ser tratado así y él lo hacía cada vez más duro, el sexo duro era algo nuevo para mi pues estaba muy acostumbrado al sexo tranquilo con chicos de mi edad, pero ahora era como una prostituta que se dejaba usar al antojo de un hombre experimentado y me estaba gustando bastante sentirme así y como a mi cuerpo le gustaba ser tratado así.

    Finalmente mi cuerpo se dejó llevar ante la lujuria de mi vecino que besaba mis hombros y olfateaba mi cabello, a veces tomaba mi rostro para besarme o me subía para chupar mis tetas con él moviéndose todo el tiempo a excepción de algunos apretones que daba en mi coño, en un momento la metió toda y me hizo hacer unos círculos con su verga dentro hasta que la saco y me dijo al oído «ponte como la perra que eres amor».

    Me puse en cuatro y sin decir nada volvió a meter toda su verga hasta el fondo, gemí bastante fuerte mientras apretaba las sábanas y solo estaba apoyada por mis brazos y rodillas, mis pies estaban en el aire, lleve una mano a su vientre para bajar un poco la velocidad pero la tomo de la muñeca e hizo lo mismo con la otra llevando mi rostro directo a la cama, me dio una fuerte nalgada y dijo «que rica te ves así de sumisa mami» mientras enterraba su verga lo más profundo que podía.

    La verdad si me sentía así de sumisa por la posición en la que estaba y por ver cómo mi apretado coño se había logrado tragar toda su verga desnuda, siguió con las nalgadas que me prendían más y en un momento se detuvo de ellas solo para meter uno de sus dedos en mi ano, eran muchos estímulos al mismo tiempo y yo ya estaba babeando en la cama, no aguante más y un fuerte orgasmo, mi coño dio otros apretones seguidos y todo mi cuerpo estaba temblando.

    Mis piernas no aguantaron más y colapsaron cayendo acostada boca abajo, cuando paso eso su verga se salió de mi coño, bajo y me beso en la boca y luego el cuello, se sentía como un pequeño respiro después de tanto sexo rudo, para bien o mal el respiro no duró mucho, metió una almohada bajo mi vientre y una mano en mi cuello regresando su verga hasta el fondo de mi, mis gemidos regresaron y dijo «tranquila puta, lo voy a hacer más rápido para terminar», mis ojos se abrieron más y empezó con las embestidas más bestiales.

    Mi coño estaba ardiendo al igual que mis nalgas que no paraban de rebotar y chocar, creo que nunca había tenido sexo tan fuerte que hasta estaba lagrimeando de placer, después de unos minutos la mano en mi cuello subió a mi rostro y me hizo voltear a verlo, cuando lo vi se quedó quieto con su verga hasta el fondo y pocos segundos después su verga palpitaba y soltaba algo caliente dentro de mi, mis ojos se abrieron más y me sonroje mientras tenía una pequeña sonrisa mientras él me miraba con una sonrisa pervertida.

    Termino de correrse y me beso de nuevo diciendo «gracias preciosa, tienes la expresión que imaginé cuando te acabará dentro» me dio un beso en la mejilla y se separó hasta sacar su verga, me sentía muy satisfecha y exhausta a la vez que ni siquiera me moví para limpiarme o algo, salió del cuarto unos minutos y regreso con agua para los dos, tome mucha agua y nos acostamos frente a frente, me preguntó si me gustó y le dije que si con la cabeza, me dio un beso y nos quedamos dormidos.

    Desde ahí todo transcurrió de forma «normal» solo que me hice su amante y cada que me llamaba o estaba sola lo veíamos como una oportunidad para una pequeña cita o rico sexo, además de que lo convencí de la vasectomía para no gastar tanto en condones, hacerlo al natural y que pudiera acabar dentro.

    Todo ha ido bien con mi vida que ahora gracias a mi vecino mayor se ha vuelto más sexualmente activa y hace poco he notado que ha empezado a fijarse en mi madre, tal vez mis sospechas sean ciertas al fin de todo jeje. Si les gustó este sexy recuerdo díganme y digan que harían en mi situación, los amo, chao.