Blog

  • Mi prima y yo le hicimos 8 mamadas a mi chico en un finde

    Mi prima y yo le hicimos 8 mamadas a mi chico en un finde

    Comenzaré por explicar mi situación.

    Algunas chicas de mi familia sufrimos un problema congénito provocado por lo que se conoce como Hiperplasia suprarrenal congénita que se hereda solo por parte de algunas hijas. En mi caso concreto y debido a ello, nací sin vagina ni clítoris.

    Somos muy pocas en todo el mundo, en realidad los médicos me han asegurado que solo 2 por cada millón de niñas nacemos con ese cuadro:

    Ausencia de vagina, que se debe al síndrome de Rokitansky-Kuster-Hauser, en el que las niñas al nacer carecemos de órganos reproductores internos.

    Ausencia de clítoris, conocida en todo el mundo como Hipoplasia Genital Externa o agenesia clitorial, en el que las niñas nacemos careciendo de clítoris.

    En todo lo demás soy completamente normal, tan solo no puedo tener relaciones sexuales con penetración porque no tengo ni vagina ni clítoris.

    Bueno, hay otra cuestión que también influye y es en lo único que siempre tuve complejos: al no producir hormonas sexuales tampoco se desarrollaron mis pechos, por lo que en realidad nunca necesité llevar sujetador y los pocos que tengo son de la talla 80 copa A, pero ni con relleno conseguí parecer nunca una chica con pechos atractivos, algo que siempre me acomplejó y deprimió mucho.

    Aunque en realidad nunca me interesaron los chicos ni las chicas, yo era de ese 1% de la población mundial que somos completamente asexuales, y mi única ilusión era ser peluquera, ser una gran peluquera en mi pueblo.

    Me pasé mi infancia de médico en médico con mi mamá para ver las posibilidades terapéuticas a mi diferencia genital ya que mi padre murió siendo yo muy niña, pero nunca hubo avances y la operación para implantar una vagina artificial es muy delicada y encima nunca tendría ramificaciones nerviosas en esa zona al carecer de clítoris, así que al final nada se pudo hacer.

    En la adolescencia siempre me sentí mal y tuve envidia de todas mis amigas por su sexualidad, aquello me fascinaba aunque no me interesaban los chicos, solo era la sensación de tener esas percepciones que ellas me contaban, pero yo no podía.

    Solo se lo conté a mi mejor amiga que conocí en las sesiones médicas de nuestra distrofia, y ella me dijo:

    – Mira, a las que tenemos el Síndrome de Rokitansky no nos crecen los pechos por falta de hormonas estrógenos y testosterona, encima tampoco tenemos vagina, y por si fuera poco el ano es más estrecho y con un tejido interno más frágil así que lo que nos queda para disfrutar del sexo es aprender a hacer las mejores mamadas del mundo, jijijij…

    Ah, pues eso me interesa.

    Entonces solo te diré que no hay ningún milagro, la técnica se adquiere practicando, practicando y practicando.

    Siempre lo más importante es sentir amor por lo que estás haciendo, por eso debe ser con quien realmente ames, y lo segundo más importante es saber que cada chico tiene distintas formas de disfrutar con el sexo oral, desde el principio hasta el orgasmo final.

    Con mi mamá y conmigo vivía su hermano, mi tío, y un día descubrí su colección de revistas pornográficas y vídeos y cuando él no estaba fui curioseando.

    Claro, muchas cosas, la mayoría no podía hacerlas yo. Pero en ese armario que tenía bajo llave y yo sabía donde estaba, también tenía una colección de vídeos llamada «I Swallow» de finales de los años 80, y ahí descubrí lo que sería para mí algo tan excitante que con el tiempo se convirtió en mi fantasía y forma de hacer el amor. Finalizar el sexo succionando completamente toda la carga de amor de mi chico.

    Evidentemente nunca tuve relaciones sexuales con mi tío, la realidad no es ficción, pero sí aprendí muchas cosas que cuando las llevé a la práctica me di cuenta de que no eran como en las películas, ni en el porno.

    Yo sé lo que le gusta a los hombres, y a mí me encanta, me vuelve loquita de placer!!!

    Comencé a trabajar de peluquera y la vida pasaba sin más.

    Un día escribiendo en un foro femenino sobre mis peculiaridades genitales para explicarme con otras chicas y seguir averiguando sobre mi temática, apareció un chico, Sam, que comenzó a decir que él sabía bastante del tema y que era algo normal tener sexo solo así.

    Me llamó la atención y comenzamos a escribirnos por privado, así que Sam me contó que él nació en los EEUU pero vivía en España porque su abuela era española, y poco a poco nos fuimos abriendo más hasta que me contó que él en EEUU tuvo una novia con el mismo cuadro clínico que yo, y que durante casi 3 años de noviazgo solo tuvo relaciones sexuales orales con ella.

    A mí aquello me fascinó, por fin había encontrado a un hombre que no necesitaba follar vaginal o analmente para tener novia. Me envió fotos, yo le envié mías y finalmente se decidió a venir a conocerme a mi pueblo.

    Desde el primer día que lo vi me pareció un amor de chico, aunque no era un canon de belleza clásica, a mí me pareció muy guapo y apuesto, con 1,73 de altura era casi 20 centímetros más alto que yo y por otra parte, debo reconocer que yo tampoco soy un canon ideal de chica guapa, soy flacucha, sin senos, así que del montón siendo generosa.

    Aquel día nos conocimos y fue maravilloso, fuimos a cenar, hablamos de muchas cosas y al llegar una hora nos besamos en un parque. Mi primer beso, algo imborrable. Así estuvimos mucho tiempo, yo creo que más de una hora besándonos tan intensamente que casi me desmayo.

    Después me acompañó a mi casa y nos despedimos con otro beso. Solo romanticismo del que ya me enamoré perdidamente.

    Al día siguiente al hablar me preguntó:

    – ¿Qué tal lo pasaste ayer, hermosa?

    – Muy bien, me encantó pasar esas horas contigo. Y tú ¿qué tal?

    – Me gustaste mucho Analía, me gustaría seguir conociéndote.

    – Estoy muy contenta, yo también. ¿De verdad fue tan bueno para ti como para mí?

    – Sí, me gustaste mucho, salvo la parte de volver a mi ciudad con el Síndrome de las Blue Balls…

    – Ah, no sé hablar inglés, disculpa…

    – No mujer, es un dolor inmenso en los testículos provocado por una gran excitación que no finaliza en orgasmo, y yo además tengo el problema de que produzco mucho semen diariamente, parece algo bueno pero créeme que no lo es…

    – Ah, pues disculpa, (no supe qué decir).

    Así que investigué y efectivamente, el síndrome de las bolas azules (o de las pelotas moradas) es algo real y por lo que dicen, es como un dolor insufrible en sus güevos. Y ahí me sentí fatal. Me disculpé como pude y le dije que no le volvería a pasar.

    Una semana más tarde volvimos a quedar, y ambos sabíamos que queríamos tener nuestro primer encuentro sexual. Él sabía lo que yo podía ofrecerle, y estaba de acuerdo, yo sabía lo que él podía ofrecerme y estaba loca de contento.

    Después de cenar fuimos al mismo parque y volvimos a besarnos muy apasionadamente y aunque él no me lo pedía directamente y yo estaba muy nerviosa, conseguí decirle:

    – Sam me gustas mucho, y me gustaría hacer el amor contigo esta noche.

    – Tú a mí también Analía, y te deseo muchísimo.

    – Pero vivo con mi madre y no podemos ir a mi casa.

    – No hay problema, vamos a dar una vuelta en coche.

    Así que fuimos a un sitio a las afueras, apagó el motor, cerró las puertas y comenzamos a besarnos, y ahí comenzó a tocarme los pezones, yo los tenía durísimos y me encantó, así que puse mi mano sobre su pantalón, le desabroché el cinturón y le bajé los pantalones, saltando ante mí su polla hermosa.

    No es muy grande, unos 13 cm de largo pero sí es gruesita, más de 15 cm de diámetro, perfecta para llenarme la boquita que para mí es como mi vagina y hacerme tocar el cielo. Y él apenado me dijo:

    – Sí cariño, no es muy grande, lo sé, he tenido muchos rechazos de chicas que querían una polla de 20 cm porque tenían mucho vicio en sus coñitos, y para el sexo anal no quieren que sea tan gorda, todo al revés…

    – No, tranquilo, para mí es preciosa ¿sabes? Es la primera vez que veo una polla real y me parece maravillosa.

    – Bueno, me gusta que lo pienses así.

    – Además sabes que no tengo vagina así que créeme que si consigo hacerte el amor con mi boca será incluso esforzándome porque parece muy gordita…

    – Ufff, no me lo digas más que ya comienzo a notar otra vez el dolor de güevos blue balls

    – Uy Sam, discúlpame, es la inexperiencia con un hombre pero lo que más deseo del mundo es que tú y yo hagamos esta noche el amor, y sientas todo el placer que yo pueda darte para que cuando más estés disfrutando, puedas liberarte y descargarte a gusto.

    Y seguimos besándonos y me fue enseñando cómo hacerle la paja mientras nos besamos, hasta que tocó mi cara y me dijo que estaba muy excitado, que le gustaría que siguiese mamándole la polla.

    Bajé y comencé a chupar bastante desastrosamente, hoy lo sé, en general todos mis movimientos eran bastante torpes y mal coordinados. No sabía hacer nada bien. Él me dijo que no era porno, que no se hacía así. Así que le dije que debía decirme exactamente cómo le gustaba, cómo recibía más placer, y me fue indicando.

    – Cuando haces el amor de forma oral tienes que conseguir que el chico se relaje. No puedes hacerlo así de rápido, eso es solo en los vídeos de pornografía. Tienes que ir poco a poco pero manteniendo un ritmo constante. La constancia en la mamada es lo más importante. Tampoco te la saques de la boca cada pocos segundos.

    – Entiendo. Dime qué más te gusta.

    – Pues debes agarrarla con tu mano e ir haciéndome la paja con ella mientras metes algo más del capullo en tu boca y succionas al ritmo de la paja.

    – Dime más…

    – E ir aumentando el ritmo poquito a poco, como te digo lo importante es la constancia, y cuando ya falte poco es cuando puedes apurar un poquito más pero sin que llegue a ser muy rápido. Es mejor que aumentes la fuerza en la succión que darle demasiada velocidad. Y cuando te avise es porque me voy a correr. Y cuando comience a correrme tienes que tener especial cuidado con la forma de mamar, pero dominar eso es algo que requiere varios días, no te preocupes…

    – Lo que quiero es que te corras en mi boca, quiero saber por fin cómo se siente, qué placeres puedo obtener de ti, saborearte y disfrutarte.

    – Perfecto, me encanta. A mí la verdad es que no me gusta mucho que me hagan una mamada y acabar yo pajeándome, porque para eso no tengo novia, me pajeo en casa y listo. Y también me gustaría correrme en tu boca mientras sigues mamando, me acostumbré así y me da más placer.

    – Pues créeme que me vuelve loca la idea, estoy sudando y llena de excitación por hacértelo.

    Total que seguí haciéndole la mamada como buenamente pude y llegó un momento en que noté que todo su cuerpo se tensaba, hinchaba su barriga y me decía que se corría.

    Aquello fue un poco desastre, a mí me entró su leche por donde no debía y me atraganté, me salió su lefa por la nariz, no supe seguir masturbándolo cuando seguía corriéndose, después intenté seguir chupando y comenzó a dar grititos de que le molestaba, me volví a atragantar, me lloraban los ojos, le puse el asiento del coche lleno de leche, un desastre casi total.

    Al final nos compusimos, como pude me llevé la leche que tenía en mis manos, cara y en su polla a la boca, la tragué y saboreé.

    Me llamó mucho la atención su sabor, no era el manjar de las diosas que me había imaginado pero tampoco sabía mal como decían algunas de las pocas amigas que tenía, a mí me gustaba lo suficiente y con eso me bastaba. Y me propuse ser una verdadera amante de su leche templadita, del amor que me daba en yogurt, ¡y vaya si lo conseguí!

    El caso es que le pedí perdón, nos terminamos de limpiar y vestir y me dijo:

    – No hay nada que perdonar, cielo. Ha sido un poco desastre pero es tu primera vez, es lo más lógico y habitual, y además he tenido otras primeras mamadas que han sido mucho peor. A mí me ha gustado, ¿y a ti?

    – Buff, muchísimo, aunque siento todo el estropicio, y esos quejidos que te escuché cuando te corrías.

    – Ah, no te preocupes. En realidad es algo que se adquiere con la práctica porque puedes provocar molestias si lo haces de modo incorrecto. Y cada hombre es un mundo pero yo tengo mi forma preferida.

    – Pues te ruego, es más, te suplico que me digas cómo te gusta más, porque tú me gustas mucho y me gustaría mejorar al máximo…

    – No te preocupes cariño, es una cuestión de práctica, de tiempo, de paciencia, de amor y dedicación. Como te comenté, estuve 3 años con una chica también con agenesia vaginal en los EEUU, y te puedo tranquilizar diciéndote que lleva bastante tiempo llegar a conseguirme un orgasmo plenamente placentero solo con una mamada.

    – Te prometo que me voy a esforzar al máximo, pero dime ahora a ver de lo que soy capaz…

    – Bueno, pues te digo que a mí para darme más placer debes estar mamando tal y como lo hiciste, masturbándome con tu mano, acompañando el movimiento de tu boca, siempre con un ritmo suficiente y sobre todo constante, y justo cuando comienzo a correrme debes detenerte de modo súbito, dejar el glande dentro de tu boca y sin mover tu cabeza, y ahí comenzar a pajearme muy muy rápido pero a la vez suave sin apretar la polla con la mano, con un recorrido corto de unos 3 ó 4 centímetros de “pajeo frenético”. El siguiente paso es que te mantengas succionando fuerte sincronizando cada chorro de leche con cada chupada, es decir, simulando que cada chisguete me lo sacas tú mamando, como si en vez de correrme yo fueras tú la que me extraes chupando cada chorrito.

    – Ufff, parece muy difícil, me llevará un tiempo aprenderlo a hacer bien, pero así es como más te gusta, claro, y yo quiero que te guste muchísimo.

    – No te preocupes, claro, es más placentero porque si sigues pajeándome rápido mientras me estoy corriendo, consigues que salga toda mi leche y me descargo más a gusto, y si eres capaz de coordinar esa masturbación frenética con intentar sacarme cada chisguete de leche justo cuando va saliendo, el placer es máximo.

    – Buff, me encantan todas esas sensaciones que me haces imaginar. ¿Y después?

    – Pues si quieres darme el máximo placer, debes ir intentando desde el principio poner tu boca abovedada y ocluir con la lengua la entrada directa de leche en tu garganta para no atragantarte, es decir que mi leche te llegue al paladar, vas haciendo un buche de mi almizcle lechoso en tu boca, y sigues mamando aunque desde ese momento debes ir bajando la intensidad en el pajeo y en la succión. Puede durar así de 1 a 3 minutos, depende de cuándo me haya corrido la última vez y de cuánta leche tenga acumulada en los güevos, claro. Y después te irás acostumbrando a poder tragarte todo el buche de leche de un golpe, sobre todo cuando mi polla se vaya quedando pequeñita en tu boca.

    – Pues créeme que para mí va a ser como una biblia, hasta que consiga darte el mayor de los placeres haciendo el amor. La verdad es que me gustaría volver a hacerlo ahora mismo…

    – Cielo, yo produzco mucha leche, pero vamos a hacer un pequeño descanso, vamos a tomar un café en aquella cafetería que se ve en la esquina y volvemos.

    Tomamos un café, él con leche, yo lo pedí solo, le dije a la camarera «sí, sí, pónmelo sin leche que ya estoy tomando mucha y más que voy a tomar» y le guiñé el ojo. Le encantó esa complicidad. Y al cabo de un ratito ya estaba otra vez en su coche besándolo y buscando desesperadamente su polla. Volví a metérmela en la boca y esta vez intenté hacer todo lo que me había dicho, pero eran demasiadas cosas, así que aunque esta vez sí se corrió ya todo en mi boca y no me atraganté, en realidad todavía se quejó de la fuerza con que lo chupé mientras se corría, de mis movimientos masturbándolo, etc., pero me dijo que todo a su debido tiempo. Esta vez ya me gustó mucho más su leche, no sé qué pasó pero me volví loca de sensibilidad al tragármela. Finalmente nos dimos más besos y me dejó en casa.

    A partir de ese día fuimos haciéndonos cada vez más adictos el uno al otro, yo a darme el gustazo de poder disfrutar así del sexo con mi novio y él de que cada día fuera mejorando mi técnica para darnos el lote amoroso.

    El caso es que a los 3 meses de comenzar, le dijeron que lo iban a trasladar a un pueblecito en el sur de Italia porque necesitaban a alguien con su experiencia y que hablase inglés perfectamente. Así que decidí irme a vivir con él a Italia. Todo fue bastante raro y difícil al principio en la comunicación, además era un pueblo pequeño donde todos y todas te conocen pero lo único importante para mí era que Sam estaba conmigo y por fin podíamos dormir juntos y vivir como una pareja.

    Tengo un poco de temor porque aquí las chicas he visto que son como muy tradicionales y encima ven a mi Sam como alguien que les interesa. Yo hago de buena ama de casa tradicional, me gusta ser así, y lo espero con devoción cada día para tratarlo como se merece, con todo mi amor.

    Y por la noche cuando nos vamos a la cama me desnudo y me pongo unas bragas blancas de algodón, las clásicas, porque me contó que a él le excitan para el sexo oral, ya que el resto de chicas se ponen ese tipo de braga clásica de algodón cuando tienen la regla, es decir, la semana de las mamadas, y solo vérmelas puestas ya noto cómo se pone duro. A veces también me pongo unas de color rosa infantiles porque dice que las chicas primero comienzan haciendo muchas mamadas antes de tener su primera relación vaginal, y le recuerda a su adolescencia… Entonces me acerco a ayudarlo a desvestir y se sienta en la cama, yo me arrodillo para quitarle los pantalones, los boxers y los calcetines, y después le gusta que comience a hacerle el amor así arrodillada un ratito.

    Cuando está bien excitado me dice:

    – Cariño ven a la cama que estoy muy cansado. Necesito relajarme para dormir,

    – Sí mi cielo, acuéstate y tápate bien que te voy a hacer una buena mamada para que te corras a gusto y te quedes dormidito.

    Entonces me meto yo también en la cama, apago la luz, comenzamos a besarnos de forma apasionada mientras sigo pajeándolo suave y cuando la noto muy dura, me deslizo por la cama hasta su polla para hacerle el amor como más nos gusta, él me acaricia los pezones y sé que se va a correr porque comienza a apretármelos más fuerte. Ahora sí que consigo que se corra a gusto, dándome toda su leche templadita y continúo mamándolo despacito como sé que le gusta para quedarse dormidito.

    Él es viajante de una buena empresa y gana lo suficiente para los dos, y durante el día como solía estar trabajando fuera de casa pues me gusta leer relatos que me hagan sentir cosas dulces y estremecedoras, me gusta ver vídeos, y también escribir relatos buscando la fantasía de los chicos y las chicas. Y así paso unas mañanas muy sabrositas.

    Aunque desde hace muchos años yo estaba desconcertada y deprimida porque todos los vídeos o la mayoría de los que hay en los sitios de porno, el chico solo disfruta un ratito del sexo oral y seguidamente ya van a poner a la chica en cuatro y a tener sexo anal con ella, es lo más común, todo se reduce a tener sexo anal con la chica y después correrse en su boca o en su cara. Pareciera que solo quieren tener sexo anal. Y eso me puso siempre muy triste por mi imposibilidad. Aunque hablé y me escribí con muchos chicos y chicas que me hicieron ver que eso no es siempre así.

    También me escriben muchas chicas de otros países preguntándome cosas, pidiéndome consejos, etc.

    Con respecto a cómo me satisface, pues es bastante distinto a la mayoría de las mujeres. Pero si algo sabemos hoy en día es que existen diferencias abismales sobre cómo disfruta cada persona de su sexualidad, hay de todo. Absolutamente de todo. Incluso hay trastornos cognitivos y sensoriales que hacen que algunas personas obtengan placer cuando obtienen dolor físico, como las de BDSM, etc., imaginémonos si hay de todo…

    En mi caso es poco habitual, al carecer de canal vaginal y clítoris, las sensaciones placenteras son otras. Ni mejor ni peor, solo otras distintas. En mi caso me gusta muchísimo que Sam me acaricie los pechos, que los bese, que me los chupe suave y después fuerte, incluso que me apriete los pezones fuerte cuando consigo lo más parecido a un orgasmo femenino. Me encanta que me bese el cuerpo, que me haga caricias y masajes por la espalda, el cuello, las piernas, todo es sensitivo y maravilloso para mí, solo que sin llegar al prototípico orgasmo femenino. Pero a mí, mi sexualidad me encanta.

    Me ha lamido y chupado muchas veces ahí abajo, pero al carecer de clítoris (solo hay un orificio por el que sale el pis, pero repito que no es una enfermedad solo una disfunción física, nada más) no se siente tan rico como cuando pasa su lengua por mi ano mientras acaricia otras partes de mi cuerpo, por ejemplo mis pechos, hummmm

    El sexo anal no me gusta. Además por mi problema congénito es prácticamente imposible. Sencillamente no es algo que me guste e intentamos evitarlo. Ya digo, algunas veces cuando mi chico estaba muy excitado, me he lubricado bien y sí lo hemos hecho con muchísimo dolor, y por eso no me fascina…

    Mi pasión es hacerle sexo oral rico, muy rico, muy muy rico a Sam, mi chico.

    Es la postura con la que más consigo excitarme, me calienta todo el cuerpo de forma salvaje, y cuando mi chico se corre, buffff, me vuelvo loca gozando!!! Y él también disfruta mucho porque sé exactamente cómo le gusta a los hombres, cómo obtener más placer.

    Ya que es mi culmen sexual, lo que más ansío, lo que más me gusta, he aprendido a chupar como una diosa, mis mamadas son para hacerlo llegar cerquita del cielo, sé como mamar despacito, cómo subir a besarlo de la forma más lasciva mientras sigo masturbándolo, como chupar suave cuando se corre, cómo no dejar de mamarlo suave hasta que su polla se ha quedado pequeñita, y sé que le gusta quedarse dormidito después de correrse a gusto…

    Son sencillamente gustos personales, y a mí me encanta.

    Sobre el sexo oral apenas conozco a chicas que no nos encante y disfrutemos mucho cuando hacemos una buena mamada. No tengo tantas amigas como quisiera pero las poquitas que tengo sí disfrutan mucho, tanto antes del sexo convencional como en «la semana de las mamadas» que es cuando les baja la regla y esa semana no tienen coito pero sí hacen el amor con sus chicos y todas tienen más o menos la misma estrategia en la sensualidad:

    Esa semana esperan a que sus parejas estén ya en la cama y entonces cuando salen del baño para ir a acostarse se quitan el sujetador para mostrarles los pechos pero se dejan las braguitas puestas, ya que llevan salva-slip pegado en la braga, y cuando un chico ve a su chica en esa forma entrando en la cama ya sabe que esa noche van a hacer el amor solo con una mamada porque ella muestra sus agujeritos tapados con la braguita.

    Entonces comienzan a besarse y ellas les suelen susurrar: tengo la regla pero quiero hacerte el amor (eso mientras ellas les acarician sus pollas) y seguidamente comienzan a bajar para hacerles el amor de una forma increíblemente excitante, todas dicen lo mismo, al menos las que yo conozco.

    Y se toman la lechita calentita antes de apagar la luz y dormirse: orgasmo rico para él y biberón llenito para ella.

    Soy especial y no todo el mundo puede decir lo mismo, yo sé lo que le gusta a mi chico, sé cómo le gusta hasta el final, hasta que se queda chiquitita en mi boca y dormidito es maravilloso.

    Pero siendo honesta, soy muy feliz con el sexo oral. Solo tenía un poco de miedo por si Sam echaba de menos tener relaciones vaginales.

    Aunque hacía tiempo que me decía que él era feliz así, con nuestra forma de hacer el amor y querernos, pero yo le quería sacar qué era lo que echaba de menos del sexo tradicional.

    Después de mucho insistir un día me dijo que para él era todo muy sabroso pero lo único que sí echaba de menos era besarme mientras hacíamos el amor y tener sus orgasmos mientras me besaba.

    Es decir, cuando hacía el amor vaginalmente con una chica podía besarla mientras follaban y que justo cuando se iba a correr, le metía la lengua en la boca y se corría besándola.

    Claro, yo me puse muy triste porque con el sexo oral eso no es posible…

    Él me dijo que no había ningún problema, que eso ya lo había hecho muchas veces en su vida con otras parejas, y que era solo una especie de fantasía.

    Y fue pasando el tiempo y se acercaba el verano, ya hacía meses que teníamos reservado un hotel en las playas de Sicilia para celebrar su cumpleaños de viernes a lunes. Pero resultó que mi prima Anita que tiene 5 años menos que yo y vive en España, vino a visitarnos por primera vez a Italia justo en esa época.

    Ella es un amor de chica, muy colaborativa, abnegada y obediente en todo, y genéticamente también sufre el mismo síndrome de Rokitanski, sin vagina ni clítoris, ya que solo ella y yo heredamos esa disfunción orgánica.

    Tiene una talla más de pecho que yo pero es porque está un poquitín más gordita, que quede claro.

    Ella llegó y pasó esa semana en nuestra piso que es muy pequeñito, y como ella dormía en la cama somier de al lado, no pudimos hacer el amor mi chico y yo. Él se ponía malito, pobre, pero incluso ella sabía que yo por fin podía tener relaciones sexuales gracias a mi Sam, y que todas eran con sexo oral porque como las dos sufrimos rokitanski severo, siempre hemos compartido todas las cosas que nos pasaban.

    Llegó el viernes y nos fuimos a Sicilia, al llegar al hotel nos dijeron que al ser temporada alta y no haber reservado para una persona más, no había más habitaciones ni camas supletorias. Entonces como era la cama Suite matrimonial, dijimos que ella dormiría con nosotros sin problemas.

    Fuimos a la playa y la disfrutamos mucho dándole besitos a dúo en la cara a Sam, como agradecimiento por esas vacaciones tan bonitas.

    Volvimos, nos pusimos guapas y Sam nos llevó a cenar a un sitio maravilloso con lo cual seguimos dándole besitos a dúo aunque yo le di alguno de verdad en sus labios.

    Después de esa cena deliciosa y de lujo fuimos a tomar algo en la rivera con música en directo, precioso y volvimos a darle besitos a dúo y yo a darle más besos de verdad, a lo que me susurró:

    – No sigas besándome por favor, que llevamos 5 días sin hacer el amor y ya empiezo a tener las bolas azules…

    – Ay mi cielo, discúlpame, con todo lo de Anita ha sido imposible, pobrecito…

    Total, que volvimos al hotel y nos fuimos desvistiendo para irnos a dormir.

    Mi pobre Sam se puso de pie a leer el móvil y Anita se agachó a buscar su pijamita en su maleta.

    Abrió la tapa y al tirar de uno de los elásticos se soltó de golpe y su brazo salió disparado hacia Sam, con tan mala suerte que le dio con el codo en los testículos a mi chico.

    Él cayó en la cama con mucho dolor, le comenzaron a caer lágrimas por la cara. Anita se puso muy nerviosa y yo también.

    Él bufaba de dolor y no podía casi ni hablar y murmuraba sollozando muy bajito, resoplando. Yo le dije que no le escuchaba y él de rabia gritó:

    – Que encima tengo los güevos llenos desde hace una semana!!!

    – Ay, perdona mi cielo, ha sido culpa mía.

    Le seguí pidiendo perdón, pero no quería saber nada, con semejante dolor…

    Anita también le pedía una y otra vez perdón, pero nada, el pobrecito estaba dando girones en la cama y nosotras sentadas en la cama sin saber qué hacer…

    Pasamos unos minutos muy angustiosos y cuando pudo tomar aliento y hablar algo, nos dijo que lo dejáramos un rato en esa posición.

    Al cabo de unos 10 minutos dejó de toser y retorcerse, y nos dijo que a ver si pudiera quedarse dormido porque no podía ni casi moverse del dolor.

    Anita se metió también en la cama y sollozaba hecha un ovillo en la cama.

    Decía que toda la culpa era de ella, pero yo le decía que la culpa también era mía por no hacerle el amor en toda la semana, a lo que Anita todavía se sentía peor porque decía que la culpa volvía a ser de ella doblemente, ya que al estar ella esa semana en casa no habíamos podido hacer el amor porque dormía a nuestro lado, y por eso tenía los güevos llenos, y que lo sentía mucho, muchísimo, que ella sabía que hay necesidades en una pareja y que ella no quería interponerse más.

    Sam comenzó a hablar y me dijo que tenía los testículos muy doloridos e hinchados, y entonces le dije que iba a mirar. Le quité el short y efectivamente los tenía inmensos y de color rojo violáceo.

    Los observaba con cuidado y comencé a tocarle también su hermosa polla.

    Entonces Anita miró preocupada y a la vez fascinada y le dije:

    – Pobrecito, tiene los testículos casi morados… Acércate, tranquila no pasa nada por verlo desnudo, ¿verdad amor? (Él asintió y murmuró):

    – Es que los tengo a reventar…

    Entonces miré a Anita y parecía decirme todo con su mirada triste, casi suplicante.

    Me metí en la cama entre los dos, comencé a darle besitos a mi chico y noté que su polla comenzaba a crecer, se reincorporó un poco y me dijo:

    – Cariño, hoy más que nunca necesito hacer el amor y correrme a gusto, pero está Anita en la cama, justo pegada a ti…

    Y ella respondió:

    – No por favor, ya dije que no me iba a interponer más en vuestras necesidades, y encima te he dado un golpe horrible en los güevos, todo ha sido culpa mía… Necesito que te alivies Sam, así que por favor, por favor os ruego que hagáis el amor todas las veces que necesitéis, olvidaos de mí, me siento fatal, horrible…

    Entonces él se acostó y siguió besándome, al cabo de un rato cuando ya tenía una erección impresionante le dije que le iba a hacer una mamada con todo mi amor pero que no se aguantase nada y se corriera a gusto.

    Pero entonces Sam me dijo:

    – Cariño es que me duele mucho toda la zona, hasta el estómago, y siendo así me va a costar mucho correrme.

    – No te preocupes cielo, yo te hago el amor con toda mi pasión todo el tiempo que haga falta, y cuando te vengan las ganas, alíviate y córrete todo lo a gusto que puedas.

    Entonces enfrentados de lado en la cama como estábamos, me deslicé por la cama hasta su polla y comencé a mamarlo suave y lentamente mientras le hacía el efecto émbolo con mi mano, como más le gusta, pero me miró y me dijo que tuviera cuidado porque le dolían mucho sus güevos.

    Al bajar yo a hacerle el amor, la cara de Anita quedaba ahora justo enfrente de la de Sam, y se acercó más para ver cómo le estaba haciendo yo la mamada, observando cómo sudaba y qué sentía a través de su cara, por lo que exclamó: pobrecito mío…

    En ese momento Sam abrió los ojos y le preguntó a Anita ¿No te importa que mi chica me haga el amor pegada a ti?

    Y ella le respondió, para nada, todo lo contrario, que le hacía feliz y que si podía ser de ayuda en lo que fuera necesario solo teníamos que decírselo.

    Lo recuerdo como si fuera hoy, entonces yo me levanté y le dije: quizás sí puedes ayudar, Anita. Y ella dijo que lo haría encantada, que además se sentía tan culpable…

    Entonces me sinceré y le dije:

    – Hay algo que a mi chico le gusta y excita mucho pero que yo nunca había podido hacerle, y es besarlo mientras le hago el amor. ¿Crees que podrías besarlo mientras yo le hacía el amor?

    Y ella puso una cara de felicidad y dijo:

    – Por supuesto, lo hago encantadísima, además él es tan bueno siempre conmigo que cualquier cosa es poco…

    Así que yo bajé a hacerle la mamada y ella comenzó a besarlo y ahí sentí que su polla se ponía más dura.

    Él se separó y le dijo:

    – ¿Te puedo besar como la beso a ella, más profundo y metiéndote más la lengua?

    – Por supuesto. Yo no sé si sabré hacerlo, pero tú guíame y bésame como te sientas bien para correrte a gusto, como dice Analía…

    – Perfecto Anita, cuando notes que me voy a correr, méteme tu lengua hasta el fondo de la boca.

    – Por supuesto, así lo haré.

    Al poco tiempo él se separó y le preguntó si podía tocarle las tetas mientras la besaba.

    Ella no respondió, yo miré hacia arriba y vi como se quitaba el sujetador y con mirada todavía culpable, le cogía las manos a Sam y se las llevaba a sus pechos. Y se volvió a meter su lengua en la boca, y yo su polla en la mía.

    Yo estaba tan excitada como pocas veces, sentía cosas maravillosas porque después de todo, le estábamos haciendo sentir sensaciones placenteras a dúo, y sentía que Anita estaba sintiendo algo similar.

    A veces Sam bajaba su mano por mi espalda y después por la espalda de Anita y se excitaba mucho, por eso Anita le preguntó y él le dijo que le excitaba tocarnos el culito y comprobar que llevábamos puestas las bragas de algodón las dos, porque así sabía que podía relajarse ya que nos tenía a las dos siendo conscientes de que solo le íbamos a hacer mamadas, y así podía correrse más a gusto.

    Y recuerdo que mi chico incluso le dijo:

    – Me excita mucho apretarle los pezones a Analía cuando me quiero correr ¿me dejarías apretártelos fuerte?

    Yo creí que ella no cedería, pero lo miró con ternura y le dijo:

    – Me excita mucho lo que estamos haciendo, apriétame las tetitas como tú quieras…

    – Pero Anita, ¿estás segura? Porque justo cuando me vaya a correr cuando Analía me esté sacando la leche me gustaría pellizcártelos muy muy fuerte, haciéndote daño.

    – Si te gusta así, pellízcamelos muy fuerte, hazme daño para que puedas correrte a gusto, yo te provoqué muchísimo dolor, así que apriétamelos todo lo que quieras…

    Mi angelito estaba en un círculo de sensaciones placenteras, yo le estaba mamando la polla mientras con mi mano derecha le hacía el efecto émbolo y mi mano izquierda le acariciaba las nalgas, y Anita le besaba grande y metía la lengua en su boca mientras le acariciaba el pelo.

    Y además nos sentía gemir a las dos porque con su mano derecha me retorcía una teta a mí y con su izquierda retorcía fuerte el pezón de Anita.

    Y todo eso ya fue el culmen…

    Comencé a escuchar su grito seco y apagado por tener su lengua dentro de la boca de Anita, y disfrutar de cómo conseguimos entre las dos que se estremeciera tan a gusto, recuerdo que se corrió como nunca lo había hecho.

    A pesar de estar muy acostumbrada, me costó tragarme todo su yogurt de vida, pero seguimos mamándolo y besándolo hasta que se quedó prácticamente dormido.

    Subí a darle las gracias a Anita y me dijo que era lo menos que podía hacer por nosotros, pero que en realidad estaba muy agradecida por las sensaciones aprendidas y recibidas esa noche.

    Al día siguiente nos levantamos y fuimos a desayunar todavía un poco consternados pero felices. Anita estaba toda preocupada por si le seguían doliendo los güevos a mi angelito, a lo que él le dijo que todavía un poco sí. El caso es que estaba lloviendo de forma torrencial, y habíamos venido a la playa lo cual era un blufff total, porque allí es un pueblito en el que no había nada que hacer cambiando el clima de forma abrupta y con 2 días seguidos de lluvias torrenciales, justo los días que íbamos a estar nosotros. Era horrible ese clima…

    Y lo más triste, encima era su cumpleaños.

    Volvimos a la habitación sin nada qué hacer y entonces Anita le preguntó si le había gustado hacer el amor así, a lo que mi angelito Sam le dijo que sí, que le encantó, y ella le respondió algo así como «me alegra mucho saber que al menos pude ayudaros».

    Yo le dije:

    – Ayer se notaba que estabas muy cargadito, cariño, me diste un biberón entero jijiji pero ¿te gustó así como lo hicimos?

    Y él me respondió:

    – Mucho, pero todavía me duelen, aún los tengo bastante cargados, cielo… Aunque he de decir que de quien estoy enamorado es de ti Analía, a ti es a quien dedico mis sueños, mis besos, mis labios. Por eso es que me hubiera gustado más besarte con todo mi amor a ti mientras me corría a gusto…

    Me acerqué a Anita, le susurré al oído mis ideas y ella me miró con ternura, picaresca y amor y me dijo: ¡por supuesto!

    Entonces nos acercamos más a mi angelito y le dije:

    – Cariño, ya que va a estar lloviendo sin parar y es el día de tu cumpleaños, voy a darte mi regalo: Anita y yo queremos hacerte un regalo conjunto, nos vamos a quedar hoy y mañana en la cama y vamos a hacerte todas las mamadas que quieras y como más te gusten.

    Se puso contentísimo y me agradeció muchísimo el regalo, bueno, a las dos aunque más a mí, claro. Y como me lo había pedido, en la siguiente mamada le enseñé a Anita a hacérsela como a él le gustan, aunque me decía que ella no sabía hacerlo bien, claro, yo soy la número uno, pero disfrutó muchísimo!!!

    Ahora era la propia Anita la que le pedía que le apretase fuerte los pezones mientras le hacía las mamadas. Ella pensaba que no conseguía que se corriera tan rápido por apretármelos a mí, pero mi chico prefiere apretarle los pezones a la chica que estaba besando no tanto a la que le hacía el amor oralmente en ese momento. Pero él se las ingenió para apretarnos los pezones fuerte a la vez a las dos para correrse a gusto, disfrutando mucho de cada orgasmo.

    Ocho mamadas en total, le hicimos 4 mamadas ese sábado y 3 el domingo, más la del viernes por la noche.

    Dijo que incluso mereció la pena el golpe en los testículos.

    Después volvimos a nuestro pueblo italiano y antes de irse Anita quiso agradecerle la hospitalidad con 2 mamadas conjuntas más, aunque yo ya no quería porque una cosa es un regalo y otra que me intente quitar el novio, me puse celosa y no hubo más sexo conjunto. Pero fue muy excitante disfrutar así ese fin de semana.

    ADENDA:

    Todo esto ocurrió justo el verano de 2019, antes de la pandemia por Covid. Pero este año todo volvió a la normalidad turística. Y por ello nos volverá a visitar mi prima Anita.

    Me llamó el martes para confirmarme que venía mañana domingo y que esta vez se quedará una semana. Estuvimos charlando sobre cómo va la situación en la familia porque nos gusta cuidarnos mucho, y me dijo que cuidase mucho a mi chico, ella lo llama El Toro porque dice que yo soy como una ternerita que va cada noche a tomar su leche directa de su Torito.

    Y me dijo:

    Dile a Sam que este año no es necesario darle ningún golpe en sus partes, que el tándem es voluntario durante mis vacaciones, que he pensado mucho en vosotros y todo lo que me hicisteis sentir…

    Resulta que allá en España no consiguió congeniar con ningún chico. No consigue que le guste ningún hombre, ni siquiera en el trabajo porque son todo chicas, y que un día se fue a un sex-shop y compró un pene de goma con depósito. No tenía ninguno porque nosotras con Rokitansky no podemos utilizarlos…

    Resulta que leyó que mezclando leche de vaca, con licor de Acacia Dealbata para darle sabor a almizcle, y gelatina líquida para darle consistencia y densidad, se consigue una mezcla parecida al semen, así que lo calienta un poquito y antes de dormir, rellena el depósito del consolador para irse a la cama e imaginar que está haciendo sexo oral, su obsesión ahora, y que practica mucho para tener mejor técnica mamando, y mientras se aprieta ella misma los pezones para sentir más excitación, y cuando quiere quedarse dormidita, aprieta el depósito y se llena la boquita de leche, se la toma y así se queda dormidita hasta el día siguiente.

    Se ha acostumbrado a seguir mamando hasta no dejar ni una gotita porque si no lo hacía así, el consolador por la noche perdía líquido y le mojaba la almohada, que es donde lo deja porque le gusta sentirlo cerca de su cara ya que a veces se despierta a media noche y vuelve a mamarlo otra vez para dormirse. Muy parecido a nosotros.

    Y que incluso se compró un gel de labios (y me trae 2 de regalo para mí) con sabor a fresa que es muy lubricante y pringosito, y que sirve para besar muy baboso, como sabe que le gusta a mi chico mientras la otra le hace el amor mamando su polla, y me preguntó si me parecía ok, a lo que yo le dije que sí, que solo con ella porque además ya habíamos hecho sus fantasías, pero que mi chico es mío y solo mío.

    Así que el martes se lo dije a mi chico por la noche y se excitó muchísimo, no dejaba de besarme y me dijo que íbamos a hacer el amor muy rico esa noche pero que ya no lo haríamos más hasta el domingo porque tenía que reservar sus manantiales, que iba a venir una semana muy dura de ordeño con 2 terneritas, y tengo que reconocer que a veces me da un poco de celos compartirlo aunque sé que no son reales porque nadie lo va a tratar como lo trato yo.

    Así que ya reservó la semana que viene para tomarse unas vacaciones en el trabajo para poder disfrutar a gusto y no tener que madrugar, porque en diciembre compró una cama de 2×2 metros así que este año podremos hacer el amor y quedarnos dormiditos incluso sin sacarme su polla de la boquita, y estar los 3 durmiendo cómodos y espaciosos.

    Y por la mañana tengo planeado prepararle el desayuno y llevárselo a la cama y quedarme mirándolo con amor, y cuando acabe decirle «cariño has desayunado rico y tienes la barriguita llena pero yo no he desayunado así que te voy a hacer una buena mamada para que te descargues a gusto, y así pueda yo también desayunar directamente en la cama».

    Le encantan este tipo de cosas.

    En todo caso, mi chico está encantado con lo que va a disfrutar la semana que viene. No solo con Anita sino también conmigo, es decir, con el amor conjunto y sistemático de 3 personas disfrutando del amor que dios y la naturaleza nos permite dar, recibir, ofrecer y paladear.

    Al escribirme varias chicas he decidido crear un correo para cualquier comentario, opinión o ayuda que necesitéis porque somos muy conscientes de la gran cantidad de dudas, depresiones y sufrimientos que estas disfunciones causan en determinadas mujeres, aunque también en los chicos, pues la pornografía ni resuelve ni da soluciones en estos casos.

    El email es: [email protected].

    Disculpad la extensión del texto, pero a las mujeres nos gusta recrearnos en los detalles.

    Muchas veces por no preguntar nos quedamos con dudas, sobre todo en circunstancias distintas, chicos distintos, por simple vergüenza, etc., así que no dudéis en escribirme o dejarme algún comentario que, aunque tarde, siempre contesto.

  • Vecina sumisa

    Vecina sumisa

    Suena el timbre y me dirijo a la puerta aparece Adris mi vecina, puntual como siempre, le pido que pase, ella se nota nerviosa pero bastante decidida. Avanzamos hasta mi recámara donde le pido que se dirija hacia el tocador.

    -párate frente al espejo y mira tu reflejo- le digo

    Ella lo hace con nervios, parándose al borde del tocador pero sin mirar el reflejo, un reflejo precioso de su cara adornada por esos lentes anchos que ella usa, sus labios gruesos y rosados que se notan tensos las mejillas totalmente sonrojadas que contrastan con su piel blanca. Parándome tras de ella la rodeo con mis brazos, que pasan casi sobre sus hombros, mis manos llegan hasta el primer botón de su blusa el cual desabotono, luego el segundo; alcanzó a mirar sus ya firmes pechos que se marcan sobre la blusa color blanco.

    -Has llegado sin brassiere, tal como te lo ordene- ella alza la mirada mirándome mientras se muerde el labio inferior suspirando.

    Apoyando mi palma sobre su espalda la inclinó hacia el tocador, puedo sentir el temblor de su cuerpo, mi otra mano baja hasta llegar a la caída de su falda y sin perder tiempo la alzo mirando unas panites blancas de algodón que recubren un culo respingón y muy bien torneado. Comienzo a bajarle las panties sin prisa, disfruto ver como se deslizan sobre ese hermoso par de nalgas, luego en sus muslos, con su piel totalmente erizada, hasta llegar a sus tobillos. Teniendo su culo al descubierto la nalgueo, una, dos y tres veces Adris gira la cabeza mirándome, soltando un gemido cada vez más fuerte en cada azote, tomó su barbilla y le ordenó que se hinque.

    Ella ahora está de rodillas frente a mí, me sacó mi verga totalmente dura apuntando hacia su cara que ahora está más sonrojada.

    -Cómeme la verga Adris.

    Mueve su mano pelando mi verga mientras engulle la mitad esforzándose con cada nueva mamada en meterla mas y mas, miro como las arrugas de su nariz se marcan, como la diadema que tiene en su cabello empieza a recorrer, la miro a los ojos a través de sus anteojos. Ella acelera el ritmo tratando de aguantar al máximo, su ansiedad es notoria así como la falta de experiencia aun así casi ha logrado comerla entera retirando la mano de mi tronco, la mantiene unos cuantos segundos dentro hasta que una arcada la obliga sacarla, Adris termina jadeando y con un hilo de líquido preseminal que llega hasta su boca.

    -Te gusta? – me pregunta con una voz tímida

    Sin contestarle la tomo nuevamente de la barbilla y una vez más la apoyó sobre el tocador, esta vez completamente recostada con su culito al aire, alzó su falda, observo como su boca se abre cuando me empiezo a abrir camino dentro de ella, empujando solo hasta donde su humedad me lo permita.

    Adris gira la cabeza jalando aire por la boca, le hago sentir mi mano sobre una de sus nalgas y la otra acariciando su espalda sobre su blusa. Aunque estamos solos ella aun trata de ahogar sus gemidos de gusto, ella apoya su cara sobre el dorso de su mano que está en el tocador, mientras la bombeo sin decir palabras, casi he entrado por completo. Tomó su pierna derecha y la alzó en el aire sin dejar de bombearla, ella instintivamente gira su tronco quedando su cara frente a mi.

    -Me gusta, se siente riquísimo- me dice con voz agitada, a la vez que lleva sus dedos a su clítoris y comienza a tocarlo suavemente

    -Yaaa!- fue la última palabra que escapa de su boca antes de que se separara de mi y un pequeño chorro transparente fluya de sus puchita.

    La noto agitada y algo débil, así que la dirijo hacia cama, Adris se posiciona sobre la orilla del colchón, empinando su culo al aire mientras su cabeza queda apoyada sobre la sabanas, la tomó de la cintura y sin piedad le hundo mi verga hasta el fondo, sus gemidos ahora son mas fuerte, ya no hace ningún esfuerzo por ahogarlos mientras la penetro y observo como sus lentes ya han caído sobre el colchón y su diadema apenas se sostiene de su cabello, esta vez es a mi a quien invade la lujuria y empiezo a embestirla con más fuerza tomando uno de sus brazos para ponerlo en su espalda inmovilizando haciendo que ella cierre los ojos con fuerza emitiendo un alarido que resuena en la habitación, estoy a punto de venirme pero me controlo deteniéndome y saliéndome.

    Me he tomado un momento y vuelvo a penetrar en la misma posición, con bombeos lentos llevo mi mano hasta su boca metiendo un dedo entre sus labios.

    -Tus alaridos me enloquecen pequeña puta- ella responde succionando la punta de mi dedo mientras me detengo hundiendo mi verga al fondo.

    La tomo por las caderas para girarla, ahora recostada boca arriba, es muy flexible en sus caderas así que abro sus piernas con fuerza mientras mi glande resbala entre sus labios totalmente empapados, me muevo lentamente pero ahora ella lleva sus dedos a su clítoris y una vez mas comienza a acariciarlo mientras la penetro, mueve su mano de un lado a otro al ritmo de mis embestidas hasta que comienzo a sentir sus contracciones, sin perder tiempo me detengo y quitando su mano ahora soy yo quien la acaricia con extrema rapidez hasta que explota en un orgasmo con fluido más abundante que el anterior manchando gran parte de su falda. Mientras ella agitada jalaba aire por la boca puse mi dedo índice y medio en su boca.

    -Saborea tu néctar putita hermosa- pasaba las yemas de los dedos sobre su lengua mientras agitada trataba de chuparlos.

    Me recosté al lado de ella y la tome del brazo para que se recostara encima de mí, su cara estaba totalmente enrojecida, su respiración apenas se estaba normalizando cuando empecé a acomodar mi verga frente su entrada.

    -Estoy muy sensible- me susurro ella

    -Sensible y ganosa por lo que siento culoncita hermosa

    Cuando mi glande separó los labios vaginales comencé a penetrarla, esta vez mi verga resbalaba con más facilidad pero las contracciones por dentro eran más intensas, tomándola de las nalgas comenzamos a movernos, azote su nalga con más fuerza haciendo que ella gritara con cada palmada.

    -¡más, más! ¡asi mas mas papi!- gritaba Adris

    No pude aguantar mas y explote dentro de ella sin avisarle, mi corrida fue tan intensa que ella se aferró a mi en un abrazo alrededor de mi cuello, con cada descarga de leche Adris emitía un alarido de alivio y placer mientras se desplomaba sobre mi pecho al mismo tiempo que las contracciones sobre mi verga expulsaba líquido que escurría hasta mis huevos, mirándonos nos besamos rozando lentamente nuestros labios hasta que totalmente relajados y sin decir una palabra nos quedamos dormidos.

  • Querido diario mi virginidad es de mi papá (padre e hija)

    Querido diario mi virginidad es de mi papá (padre e hija)

    Releyendo mi diario íntimo hago una regresión al día en que entregue mi virginidad, por voluntad, a mi amado padre.

    07/09/1998, Querido diario ya con mis dieciocho años de edad ando con las hormonas revoloteadas, mi vagina se humedece y palpita, recurro como tantas veces a mi buena amiga masturbación.

    10/09/1988, querido diario, el sexo ya es recurrente en mi cabeza, papa no me deja tener novio ni salir por las noches, tengo un filito pero no hallamos el momento…

    15/09/1988, querido diario, rompí con mi “novio” de hecho papa tenía razón, el solo me quería para coger, ante mis negativas, por no ser el lugar, por no disponer del tiempo u otras circunstancias que no eran propicias, él se enojaba mucho. (yo quería que mi primera vez fuera mágica).

    16/09/1988, querido diario, ¡¡¡escritura de emergencia!!! no sé qué está pasando por mi cabeza, en una de mis “sesiones” mi imaginación me juega una pasada.

    Te cuento, luego de bañarme, anoche me acosté desnuda para poder masturbarme libremente, cerré con llave la puerta para evitar interrupciones y me dispuse a mi labor, lo loco vino al momento de comenzar a tocarme. Mi cabecita comenzó a imaginar una situación que nunca antes se había cruzado.

    Me alucine una noche de tormenta saliendo del baño caminado desnuda por el pasillo que lleva a mi habitación cuando de repente una figura se apersona frente a mi, justo que se corta la luz, me toma con sus fuertes brazos arrojándome contra la pared mete su mano en mi entrepierna, yo lejos de oponer resistencia me dejo llevar, siento mi vagina humedecerse al tiempo que mi respiración se agita, este “sin rostro” se da cuenta de mi actitud, se baja los pantalones me alza en vilo subiendo mis piernas a su cadera, enfila su pene a la entrada de mi vagina y comienza con una lenta penetración que me provoca un estrepitoso orgasmo.

    Vuelvo a la realidad y estoy en mi cama con dos dedos dentro de mi virginal vagina que estaba teniendo las habituales contracciones post paja.

    Confesión: como me hace falta mi ausente madre para que me guie, solo esta papa y mi hermana que viene muy de vez en cuando, pues estudia para Biólogo Marino en el Sur.

    Papa no creo me pueda ayudar, bueno, si me puede ayudar pero es improbable que quiera tener sexo con su hija, su princesa.

    28/08/1988, Querido diario, hace unos días papa esta raro, no lo veo bien, me estoy preocupando, anda taciturno, cabizbajo y meditabundo.

    01/09/1988, Querido diario, mi papa me está asustando, no es ni parecido al padre que tenía hace unos días atrás. Si hoy puedo voy a charlar con él, quiero ver si puedo ayudar en algo.

    02/09/1988, Querido diario, hoy estoy más que feliz, mi virginidad y no existe más. Te cuento, ya eran las 20:15 cuando decidí bañarme, al finalizar salí como es habitual, para mi cuarto, desnuda. Cuando de repente mi alucinación se hizo realidad, una sombra se apersono ante mí, esta vez con un rostro visible, era mi padre, quien me tomo con sus fuertes brazos y me alzo para apoyarme de espaldas contra la pared, automáticamente mis pierna se abrazaron a su cadera quedando nuestros sexos frente a frente, mi vagina destilaba liquido por doquier, su pene comenzó a progresar muy suavemente, un dolor recorrió mi intimidad, un grito escapo de mi garganta, papa se detuvo al instante. Al calmar un poco comencé a moverme y el empujo con fuerza, otra vez el dolor seguido del grito, pero ya mi virginidad estaba en su poder, se detuvo por unos instantes para continuar, con la suavidad que lo caracteriza en todo orden de la vida, el excitante bombeo que tanto placer me estaba brindando, no lo podía creer mi primer polvo, y con la persona que más amo en este mundo.

    Ese primer orgasmo no tardó en llegar, me mordí los labios y escucho su voz diciendo… que no lo reprima, basto solo eso para que empiece a gemir como loca y dejar escapar todo lo que se me venía en mente, el seguía bombeando vehementemente, más gemía más imprimía velocidad y dureza a sus embestidas. Luego de mi tercer orgasmo, se puso frenético, pensé que iba a terminar eyaculando dentro pero me equivoque, de repente ceso los movimientos, me abrazo más fuerte y en esa posición y con su pene dentro fue caminando hasta la cama, saco su pene dejándome ver los hilos sanguinolentos que recorrían su verga, que aunque no era grande como había visto en fotos o videos, me estaba dando un placer descomunal.

    El dolor había desaparecido totalmente transformado en placer, me puso en cuatro y poniéndose detrás de mi embistió nuevamente y bufando como un toro, eso me puso nuevamente a mil, sus huevos chocaban contra lo quedaba libre de mi concha, hasta me parecieron unos golpes contra el clítoris, no sé cuántas veces debo haber acabado, saco su verga del encierro y se masturbo para completar la tarea y descargar su semen en mi espalda, haciéndome sentir su tibieza cada vez que salía un chorro y descansaba sobre mi piel. Continuando la fantasía, así como tomo mi virginidad, se retiró sin pronunciar palabra.

    02/09/1988, Actualización del día, Querido diario, al fin perdí mi virginidad.

    03/09/1988, Querido diario, hoy hablamos al respecto con mi padre, cuando le pregunte como sabia el de mi fantasía y las ansias de sexo que tenía, me confesó que el todos los días te leía y no quiso que nadie quitara mi inocencia, pero sabía de mis necesidades como mujer, me pidió disculpas por que se sentía mal, que no tendría que haberse enterado de mis cosas por vos, que no supo ser buen padre y fue poco comunicativo. Le dije que no se haga problema, que si era el mejor padre que pude haber tenido y le agradecí el haberte leído. Aunque en mi interior estaba triste pues papa se enteró de cómo me masturbaba, la frecuencia y todos mis pensamientos “impuros”.

    25/11/1988, Querido diario, hace rato que no te cuento mis cosas, quiero que sepas cómo va la situación, aún seguimos haciendo el amor, aunque no dormimos juntos, cuando uno de los dos tiene deseos del otro, va a la respectiva cama para hacer el amor, ahora sin preocupaciones, nos cuidamos para prevenir embarazos, probé el sabor de su semen como el también probo mis descargas. Estamos hablando ahora de hacerlo por detrás, me viene preparando de a poco con sus dedos.

    28/11/1988. Querido diario, tome la decisión de contarle a mi hermana que ya tengo relaciones sexuales.

    30/11/1988. Querido diario, hoy le mande un mail a mi querida hermana contándole que deje de ser virgen, no con quien. Primero me felicito y me pidió que me cuidara y me hablo mucho de un montón de cosas relativas al sexo, debo cuidarte como hermana mayor, me dijo. Pero lo más extraño y que me descoloco, fue su despedida, escribió… bueno hermanita, nos vemos a mi regreso, sé que no me contaste ni te pregunte con quien había sido. Pero déjame que te diga algo, lo sé, fue con papa. Hasta pronto.

  • Mi primer trío bisexual (parte I)

    Mi primer trío bisexual (parte I)

    Sucedió hace unos 25 años, aún no llegábamos a los 40 años. Éramos un matrimonio singular por nuestro porte físico. Jugué básquetbol profesionalmente y ella practicó fisiculturismo. Ambos teníamos arriba del 1.90 m de estatura y una complexión física gruesa, fuerte y envidiable. Ella es un par de años mayor, fue mi jefa de trabajo, y lo nuestro comenzó durante aquellos días.

    Viajábamos mucho, conocimos muchos lugares y culturas. Durante unas vacaciones, fuimos nos invitaron a conocer una playa para practicar nudismo. A ella le pareció fantástico, pues teníamos cuerpos hermosos y nos gustaba exhibirnos un poco. La idea me puso nervioso. En realidad, yo estaba claro que mi cuerpo no era del todo formidable. Había un detalle pequeño, mi miembro viril no corresponde a la envergadura del resto de mi cuerpo.

    Por esas suertes de la vida, durante mi desarrollo hubo alguna afectación hormonal y la glándula de crecimiento. Mi cuerpo crecía mucho en estatura y corpulencia mientras que no me crecían vellos como a mis amigos de la misma edad. Mis miembros íntimos tampoco crecieron, quedaron pequeños. Mi pene flácido mide como 5 cm y erecto solo 11 cm. Mi mujer nunca hizo algún comentario negativo, siempre lo tomó como parte de nuestra relación íntima y usamos mucho juego previo y no necesariamente llegar a la penetración estrictamente.

    Ella insistió para ir a dicha playa y acordamos ir, pero alejarnos lo más posible de las otras personas y bañarnos en el mar para que el agua cubriera mi pequeña parte. La verdad es que la pasé mal, no fue cómodo y solo estuvimos en la playa unas 3 horas. En nuestra relación, no sucedió nada, pero en ella sucedió algo después de la experiencia. Me confesó, que al ver otros hombres desnudos, había causado en ella cierta excitación. Lo encontré normal y se sorprendió al ver ni naturalidad en el tema, pues pensó que me enojaría. Entramos en detalles, y por algún tiempo, utilizábamos esos recuerdos para comenzar nuestros encuentros sexuales. Comenzó a fantasear con imaginar un hombre desnudo con su pene erecto y muy cerca de ella, y que yo solo notaba cómo le excitaba verlo. Debo comentar, que de vez en cuando practicábamos sexo anal y lo disfrutábamos mucho, pero para aquellos días, sucedió una fijación en el tema y ella comenzó también a disfrutar hacerme masajes prostáticos. Los disfrutábamos mucho.

    Más o menos un año después de la visita a la playa, conocí a un joven jugador de básquetbol que ya rozaba los 2 metros de estatura, que llegó a jugar en el mismo equipo dónde yo aún jugaba y estaba por retirarme. Este joven tenía unos 22 años y jugaba como centro en el equipo. Yo no jugaba esa posición, pero lo sé hacer, y como era el más experimentado del equipo, él ponía mucha atención a mis movimientos. Durante los partidos, nos lográbamos entender muy bien, ganábamos muchos rebotes y el equipo se beneficiaba de nuestra conexión deportiva. Todos comenzaban a bromear que era mi aprendiz, y nos sentíamos cómodos con las bromas. Debo confesar, que mientras nos duchábamos, mi ojos se escapaban de vez en cuando a dar un vistazo mientras él estaba desnudo. Contrario a mí, él sí tenía un miembro de titán. Con algo de vergüenza, se lo comenté a mi mujer, y se convirtió parte de nuestras fantasías. Mi mujer imaginaba que él llegaba a la casa y le invitábamos a nuestra habitación, le desnudábamos y participaba pasivamente mientras nosotros teníamos relaciones sexuales. Llegué a confesarle a mi mujer, que si ella quería probar de verdad tener relaciones sexuales con otro hombre para probar un pene diferente y más grande que el mío, que estaba abierto a esa posibilidad. Ella abrió los ojos, lo negó unos segundos, pero después me dijo que sí, que sí quería hacerlo para probar al menos una vez.

    Con el tiempo, noté más afinidad con mi joven compañero de equipo. Noté que nunca se negaba a mis invitaciones a salir con otros compañeros hasta que me atreví a preguntarle, si íbamos a un bar. Aceptó muy animado.

    Hicimos plan con mi mujer. Ella llegaría al bar con ropa sugerente, cuando él y yo ya estuviéramos cómodos para hacerle la propuesta de hacer un trío.

    Resumiré el tiempo en el bar. Antes que llegara mi mujer, con varios cócteles bebidos entramos a pláticas morbosas. Le conté que me había agradado verlo desnudo y mostré fotos de mi mujer. Sabía que era fácil que mi mujer llamara su atención, pues ella es realmente bella. Como escribí al principio, ella pasa el 1.90 m de altura, piel blanca, cabello negro y ondulado, labios rosados y carnosos, pechos talla 38, una mujer de gimnasio y fuerte (no fitness), piernas gruesas y musculosas y unas nalgas abultadas y duras. Sabía que con las fotos de ella que le mostré, su interés era grande.

    Antes que llegara mi esposa, me dijo algo que me sacudió. Nunca imaginé una propuesta tan clara ni su contenido. Me dijo que yo sí le atraía físicamente, y que quería ir a la cama conmigo, y eso me gustó, pero me asustó cuando detalló que él quería tener el rol de penetrarme y que sí podíamos jugar completamente nuestros cuerpos. Dudé, acepté, pero le expliqué que mi idea era de un trío que incluyera a mi mujer, y él también aceptó.

    A la hora que mi señora llegó, no sabía que nosotros dos ya habíamos arreglado el encuentro, así que no necesitó explicar ni proponer nada. Mi mujer también aceptó la propuesta de él, me tomó de la mano y me pidió que sí aceptara. Ella no sabía que yo ya había dado mi aceptación. Pagamos la cuenta y nos fuimos a casa…

  • Mi hermana me entrega la boca y la cola por la gerencia

    Mi hermana me entrega la boca y la cola por la gerencia

    Angela asoma medio cuerpo a través del ventanal del segundo piso. A grito pelado y puños en el aire intenta detener la gresca entre los peones de mi corralón. Pero su cuerpo midsize curvilíneo, siempre a un par de kilos del sobrepeso, lejos de atraer la calma, despierta instintos primarios e incita a la jauría.

    El chillido de mi hermana me exaspera más que los tumultos que generan media docena de ebrios bajo el sol del mediodía. El moscardón sobrevolando mi testa transpirada dispara la irritación; entonces, me abalanzó por detrás y sujeto a la mujer de la cintura, apartándola de la ventana. Harto del chirrido nasal, sujeto su boca con la palma de mi mano, un gemido se escapa entre los labios carnosos y rosados.

    Por inercia, por poco perdemos la vertical. Afortunadamente, logramos apoyarnos en una pared de la oficina; ahora estamos frente a frente, mi mano sobre su boca de labios irregulares que filtran respiración agitada: se infla su pecho. Es un instante, Angela mira entre asombrada y sumisa desde sus cuencas ensombrecidas como un mapache. Su mano llega a mi muñeca y entonces, despertamos del transe tentativo; quito la mano de su boca y me aparto. Dejalos solos, dejalos que se duermen un rato y después siguen trabajando de un tirón hasta el anochecer- susurro asqueado.

    Mi hermana ha vuelto a los pagos después de probar suerte en Capital. A lo largo de una década comenzó y abandonó carreras y puestos de trabajo varios; tuvo parejas que duraron lo que la displicencia en el trato permiten. Angela siempre fue una muñeca midsize, de rasgos redondeados y bien proporcionados. Su rostro de porcelana enmarcado por un flequillo castaño oscuro ha sido una herramienta de estabilización social ante la incapacidad de progresar en la vida. Es bonita y lo sabe, a los treinta y cinco juega con la inocencia y gracia sin dejar de morderse y torcer los labios, su arma de seducción más elaborada.

    Al principio no me convenció su vuelta al negocio familiar: simplemente no era justo que tras pelear solo durante una década para que el corralón llegue a ser el más importante de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, Angela se apareciera de la nada con pretensiones de gerencia. La pelea fue intensa pero la sangre no llegó al río. Acordamos que ella sería mi secretaria personal hasta que se fuera impregnando del estilo de trabajo, lo cual nunca sucedería dado su carácter errático. Así que, ella en el vestíbulo y yo en la oficina de la gerencia, los dos nos repartimos el segundo piso del edificio. En el primero, quedó el sector administrativo y de ventas; en planta baja, el depósito. Treinta metros al este se levanta un tinglado cerrado del tamaño de una cancha de fútbol donde se resguarda los materiales sueltos y se producen riñas entre los peones.

    A pesar de que la mayoría del tiempo se la pasa haraganeando en la red, la presencia de Ángela es útil dado que le puedo encomendar llevar mi palabra a los pisos inferiores, evitando el contacto con la gente. En estos tiempos, el empresariado lleva a la misantropía… Por otro lado, la natural sensualidad de mi hermana afloja las negociaciones con los ocasionales gerentes que nos visitan. En la soledad del segundo piso, mi condición empeora al punto de pasarme horas observando las cámaras que cubren cada metro del complejo; ensañándome especialmente, con aquellas que siguen a Ángela.

    Una tarde, llame a mi secretaria por el teléfono interno. Nos sentamos escritorio por medio.

    -Mira Angela, es evidente que los empresarios que vienen hasta acá y hay que venir desde Capital, vienen por vos. Y está bien que coquetees con ellos porque es parte del proceso de negociación y creo que a tu modo te has vuelto importante en la empresa- mientras me acomodo en el sillón. Es decir, no digo que todo sea tu presencia, también hay otros avances , como el trato con el personal que yo rehusó llevar a cabo… pero en esencia tenes ángel y sos atractiva y eso hoy suma.

    -¿Entonces? – Angela dibujo asombro en su rostro, mi desdén hacia la humanidad también la alcanza a diario.

    -Vas a tener un aumento en tu participación monetaria del quince por ciento, pero vas a tener que aceptar algunos cambios y decisiones mías sobre vos.

    -”mías sobre vos”, la mujer apretó los labios y sacudió un hombro.

    -Voy a decidir sobre tu vestuario de acuerdo al día y el visitante

    -En eso no hay problema, asintió Angela. En el fondo, culposamente, le encantaba ser la muñeca de alguna figura semi paterna. -Pero solo en horarios laborales- acotó la muchacha.

    -Obvio y algo mas -fueron los dos minutos mas incomodos de mi vida, mi corazón latía como loco pero mis palabras no salían… Angela se mordió los labios intrigada. Tras cuatro intentos escupí- los viernes estarás a entera disposición mía, harás lo que te pida sin cuestionamientos, y a fin de año, seremos socios setenta-treinta.

    Angela intentó descifrar el mensaje con las pupilas oscuras e inmóviles. Sabía que el silencio me incomodaba, a la intemperie como me encontraba en aquella oficina. Jugó unos minutos con aquello para desestabilizar y ganar algo más.

    -Dame el cuarenta y no preguntare nada- retruco seco. Asentí con la cabeza. Nos dimos la mano incómodamente.- Mañana quiero cuero -susurre. Angela sonrió con picardía

    Apenas dormí y llegué temprano como para abrir el complejo. Una hora después distinguí a través de las cámaras a mi hermana subiendo por el ascensor. Para desconcierto ,vestía jeans y remera. «Empezamos mal», suspire ambiguo entre el alivio y el deseo trunco. Insulte al aire, era típico de Angela, ahora se haría la desentendida de lo acordado pero volvería con la parte de los elogios y remuneraciones. Entró a la oficina y me saludó con un beso en la mejilla.

    – Antes que nada hermanito, no me olvide lo pactado-, sonreí incómodo pero reconfortado como un niño malcriado. De la cartera sacó y desenrolló un paquete brilloso – calzas engomadas, ¿qué te parece? Me cambio y me decis- suspire aliviado y sonriente, entregado a mi enfermedad

    Angela vuelve encastrada en la prenda de cuerina y gira sobre sus pasos, ¡Sublime!

    -Toma, guárdame esto- arroja una braga blanca sobre el escritorio. Con la luz del ventanal, descubro el contorno de su vagina y el dibujo de dos médanos perfectos que traslucen sus nalgas firmes. Paso toda la jornada viendo a mi hermana a través de las cámaras, esperando el momento que abandone su puesto y camine el vestíbulo: por suerte, fueron muchas las oportunidades. Ensimismado en el olfateo de la braga no advierto la puerta entre abierta.

    Sos todo un kinky -Ángela susurra. Sorprendido, devuelvo la prenda al tiempo que acomodo mis pantalones.

    -Momento, parece que alguien está jugando- mi hermana muerde sus labios y con su mano fría agarra mi pene erecto. Las uñas rojas, el trayecto delicado del deslizamiento desmorona cualquier resistencia; mi mirada se concentra sobre la vagina encuerada; con una mano intento tocar pero es interceptada

    – ¡Quieto vaquero que hoy no le toca!

    ¿Y cuando me toca? -suspiro estremecido por el jugueteo de sus dedos sobre mi glande.

    -Será el viernes… ¿no quedamos así?- suspira Angela mientras se lleva un dedo a la boca.

    -Faltan tres días- susurro enrojecido

    -Tratos son tratos -responde . Me siento contrariado.

    – La bombachita ponetela en la boca- acoto casi chillando.

    Ángela se lleva el bollo a la boca y lo muerde. Mientras me masturba gime y me mira a la cara como quien observa un insecto. Por momentos hay algo de amorosidad, pero en seguida vuelve el desprecio. Por fin suspiro y acabo. La muchacha se limpia el enchastre con la braga. Sin mirar atrás, atraviesa la puerta y desaparece.

    Es viernes y literalmente hiervo de calentura, mis venas parecen explotar y salirse de la sien en cualquier momento. Angela entra a la oficina, la boquita roja, el pelo en la frente y una pollera de cuero demasiado larga, es como un solero bruñido.

    Me desprendo el pantalón -chupala -ordeno pero guiño el ojo más culposo que pícaro.

    -Si jefe, acota la mujer prensando la lengua con los dientes. Ángela se arrodilla a mi lado, siento su aroma frutal y el aliento fresco. Sus labios tocan superficie, suspiro. la muchacha cabecea y arrastra los labios a lo largo del pene. Por momentos juguetea con la lengua sobre el glande, hay besos y caricias en mis piernas, que me producen cosquillas. Los gemidos y las miradas nos movilizan mejor que cualquier otra cosa. Por fin, me desgracio y Angela absorbe el daño y luego escupe en una servilleta. Sale de la habitación, la incomodidad siempre es superada por el deseo.

    Faltan treinta minutos para el fin de la jornada y tras cuatro horas de lucha interna me decido y levanto el teléfono. Angela entra con mirada sumisa pero ambos sabemos que solo es juego y hace rato que ella es dueña de la situación. No hace falta ser muy listo: cuando finalmente me desmorone psicológicamente, ella asumirá el control de la empresa y mi suerte estará echada. Pero mientras tanto…

    Tomó la corbata y la ubico entre sus dientes y aprieto el nudo; sus comisuras se humedecen y así su vagina cuando meto mano. A pesar de la mordaza, entiendo su “súplica”: «solo por la cola». Ella se recuesta sobre el escritorio y baja sus bragas. Estoy recontra tieso y la penetro con dificultad. Angela, se queja, intenta dilatarse con los dedos y de a poco cede. Ahora todo es más cálido y rugoso, el placer es total. Con cada embestida, la mujer se desarma en gemidos. Las piernas se abren y estiran como una letra derretida. Después de un cuarto de hora, la mujer toma mi mano y la lleva a su vagina, enseguida meto dedos: humedad, más gemidos, las vibraciones corporales y la dureza aumentan. Cuando estoy a punto de terminar, saco el pene y vuelco el contenido sobre el cuello de Ángela, con una mano llevo semen a su boca, la lengua generosa agradece.

  • Jugando con mis amigos por un gran descuento

    Jugando con mis amigos por un gran descuento

    Hola nuevamente a todos mis lectores aquí su amiga Nina. Me gustaría comenzar dando un poco de contexto, cuando cumplí la mayoría de edad me desaté y realicé muchísimas locuras para explorar y disfrutar mi sexualidad, años después encontré a alguien que me apoya en todo y con el cual pude realizar muchas aventuras más, en un comienzo fue raro e incluso me daba miedo, después me volví a desatar y hacer de todo, ahora después de 14 años juntos seguimos divirtiéndonos juntos, pero ya de manera más consciente y responsable.

    Bueno ya entrando al punto y disculpándome por la introducción, pero era necesaria, cuando apenas teníamos unos 5 años de que nos juntamos ya habíamos realizado muchas cosas, tríos, conocer gente en algún bar o antro, acosarnos con mi primo, ser amante del jefe de mi marido, fingir ser una puta, entre otras, en fin un día, salimos a comer al centro de la ciudad, ya estando comiendo en uno de los locales nos encontramos a un antiguo amigo del bachiller un chico muy simpático que además como es el destino era amigo de ambos, nos vio y se acercó a la mesa, lo invitamos a que nos acompañara, el menciono que estaba hay con su hermano, que resulta ser también se llevaba muy bien con mi esposo, así que sin mayor problema también lo invito, ya estando comiendo los cuatro, salieron las típicas preguntas de a que se dedican, nuestro amigo de nombre Josué había seguido con el negocio de su padre de aluminio, ventanas, puertas, vidrios, todo eso, y su hermano de nombre Jesús había montado un negocio de tapicería de sillones, sillas y de más cosas similares, la plática y comida siguió, nos dieron sus números y nos fuimos cada quien por su lugar.

    Unos meses después nos surgió la necesidad de cambiar una puerta de la casa, por lo que buscamos a Josué para el trabajo, lo mensajeamos y concretamos una cita, el llego a la casa y comenzamos a platicar mientras sacaba las medidas, todo iba de lo más normal, hasta que en un punto de la plática el me menciono guau sigues igual de hermosa que cuando te conocí, sabés siempre me gustaste, quería que fueras mi novia, me sonroje un poco, y le sonreí. Le respondí si a mí también me gustabas, pero tu tenías novia, la plática siguió, al final me dijo bueno serian $5000 por la puerta, le dije dejame platicar con mi esposo y te llamamos, él me sonrió y muy descaradamente me dijo bueno que si es para ti te hago un descuento del 10%, a es muy poco, y si te doy un beso no lo puede subir a 20%, el respondió sin pensarlo, si quieres me lo pagas de otra forma y te sale gratis, me sonroje de nuevo y nos reímos, él me dijo tranquila es broma, si te descuento el 20% por nuestra amistad, y se fue la verdad es que no solo no me enojo si no que me gusto su propuesta, uno siempre bromea con pagar con cuerpo pero solo es eso un chiste.

    Cuando llego mi esposo le Conte todo, también le pareció gracioso, pero lo dejo pensando, ya en la cama el me dijo, bueno y tú lo arias, digo ya has hecho muchas cosas pero nunca algo así, me gire y lo bese, y le dije deja pensarlo.

    Llegando el fin de semana, fuimos a ver a Josué para pagarle y que comenzara el trabajo, al llegar lo saludamos y platicamos del trabajo, cuando estábamos viendo lo del anticipo fue mi esposo el que le dijo, no que iba a ser gratis, el se sonrojo y dijo como yo estaba jugando, pero mi esposo le dijo bueno no es que no te lo pueda pagar pero a ella si le gustó la idea, yo asentí con la cabeza, diciendo si, Josué insistía en pedir perdón, hasta que me canse y me acerque a el, le puse la mano en el pantalón y le dije tranquilo, ya no te disculpes nosotros lo platicamos y yo acepte, así que si tú quieres lo podemos hacer posible, el no l creía, así que para amarrar, lo tome de la cintura me acerque y le plante un beso, le metí mi lengua hasta el fondo, Josué ya no se aguantó más y me respondió el beso, comenzó a jugar con sus manos por mi espalda, yo las baje hasta que llegaron a mi culito, él lo apretó y me jalo aún más cerca de él, mi esposo nos veía mientras tanto, al terminar me dijo perdón no sé qué me paso, entonces mi esposo le dijo ya tranquilo vamos por unas cervezas y platicamos.

    Ya más tranquilos le dijimos de nuevo, si tu aceptas ella está dispuesta, el no creía lo que pasaba, pero al fin acepto, o bueno algo así, nos dijo déjenme pensarlo, nos fuimos y al otro día nos marcó, yo le conteste y me dijo puedes venir mañana pero tu sola.

    Acudí a la cita y el me invito a desayunar, hay él me pregunto qué inda con ustedes y yo le Conte que éramos una pareja muy liberal, que es mas no era por el dinero que igual le íbamos a pagar la puerta solo que nos gustó la idea del juego y queríamos realizarla, entonces el acepto, quedamos de vernos el próximo sábado en la noche pero como su local no era muy grande me dijo, alcanzame en el local de mi hermano, el sale como a las 6, te veo hay a las 8 y a ver que pasa, me dio la dirección nos despedimos.

    La verdad no me molesto que me citara en el local de su hermano, en primer lugar, porque así su esposa no sospecharía nada, y en segundo se me hizo muy excitante, era como seguir con el juego de pagar con cuerpo.

    Llegando el sábado me vestí muy sexi me puse un vestido corto y ajustado, blanco con negro de cuadros, unas medias negras porque Josué me dijo que le gustaban las chicas con medias, unos botines negros, y una chamarra porque hacía frío esa noche, debajo me puse una tanga blanca que se transparentaba y dejaba ver mi conchita toda depilada, y sin bra para ahorrar tiempo, al llegar ya nos estaba esperando Josué con unas cervezas, mi esposo entro con migo al local para cerrar el trato con él, Josué aún estaba algo nervioso, mi esposo salió un momento para ir por otras cervezas y dejarnos solos para que yo lo hiciera entrar en calor.

    Luego que salió me esposo, me abalance sobre él y comencé a besarlo, de manera muy impaciente como suplicándole que ya me tomara, pero en ese momento escuchamos un ruido pensamos que era mi esposo pero no, el que llego fue Jesús su hermano y un joven que era su chalan, al llegar nos sorprendieron fajando sobre uno de los sillones, el me vio y se sorprendió obviamente, me saludo de beso y vio que iba muy provocativa, se sentaron en otro sillón y sacaron unas cervezas, nos ofrecieron unas y comenzamos a platicar, le dije que había ido con Josué a cotizar una puerta, él se sonrió y me dijo si se nota, y pues ya entrados en calor le Conte todo, que éramos un tanto liberales.. Y que habíamos negociado un descuento si a cambio yo me acostaba con él, los dos se quedaron pasmados por la seguridad con la que se los dije, Josué me dijo está segura, y yo si claro, Jesús pregunto y de cuanto es e descuento, su hermano dijo que del 50% a lo que el contesto y no te quieres ganar que sea el 100%, le sonreí y dije si eso estaría mejor.

    Jesús me dijo, bueno pero te tienes que portar cariñosa con nosotros, en eso llego mi esposo, y nos vio a todos, inmediatamente Josué le dijo, oye perdón esto no estaba planeado, yo le dije bueno ellos llegaron y me dicen que si me porto bien puede que suban de 50% al 100% de descuento, entonces mi esposo dijo, pues si ella ya acepto adelante, solo trátenla bien por favor, eso fue como darles su autorización a los tres pues comenzaron a abrazarme, manosearme y besarme como desesperados, mi esposo no decía nada porque me vio muy cómoda.

    Jesús me dijo que les hiciera un baile tipo Table dance a lo cual no dude en complacerlos pues a veces también fantaseaba en como gustaría trabajar en uno para probar que se siente, al verme se empezaron a tocar por arriba del pantalón y le decían todo tipo de cosas, me quite la charra primer, y seguía bailándoles, me subí en Josué, y le baile un poco, lo repetí con los otros dos, hasta que me senté sobre Jesús para besarlo, y abrí las piernas, entonces el joven que nunca supe su nombre, se agacho y metiendo sus manos con cuidado me quito la tanga, desenado mi coñito libre para que todos lo pudieran ver, me dijeron que ya era mucho baile y que solo los estaba provocando, me decían esto no solo era un faje y desnudarse, me dijeron que tenía que aflojar a los 3, si no, no habría descuento.

    Mi esposo ce acerco y me pregunto, quieres que me quedé o prefieres divertirte sola, yo le pedí que me dejara con ellos, pero que no se viera tan obvio, entonces me dijo, no así no sabés mejor ya vistete, ya nos vamos, ellos decían no como crees dejala, entonces yo le di un beso y le dije si por favor dejame con ellos y te marco a rato para que regreses por mí, él se despidió de ellos y se salió a esperarme en el carro.

    En cuanto nos dejaron Josué le levantó mi vestido, mientras Jesús me tomo de los hombros obligándome a chupársela intenté poner un poco de resistencia, pero me decían, flojita y cooperando que vas a ver como te hacemos la puta de la tapicería.

    El chavo me empino en una mesa y comenzó a chuparme el coñito, Jesús se colocó del otro lado y me metió nuevamente su verga en mi boquita, después me levantaron y me quitaron el vestido, Josué se sentó en un sillón y me monto sobre él, me cogía, mientras me chupaba las tetas, luego Jesús me jalo y me puso en cuatro sobre otro sillón y me dio de perrito a la vez que me nalgueaba rico, el chico solo se masturbaba y veía, nuevamente Josué me tomo pero ahora el abajo y yo sobre de el recostados, me seguía dando, Jesús me daba golpecitos en mi culito e intentaba meter su dedo dentro de él, yo le hice señas al chico y se la comencé a chupar.

    Luego Jesús llego y me dijo vamos a mí también chupala, y yo obedecí, le dije a Josué espera, y me baje de él, nuevamente me puse contra mesa, cuando Jesús me la iba a meter le dije, no espera le toca a él, entonces señale al chico, él se acercó, con mi mano le ayude a poner su pene dentro de mí y deje que me cogiera, no duro mucho después de unos pocos minutos se salió y dejo salir su lechita caliente sobre mi culito, ahora si Jesús tomo su lugar y me dio, me la metía rápido y duro, quería atravesarme, me estuvo dando así un buen rato, para después, girarme sobre la mesa, abrirme las piernas y metérmela, comuna mano jugaba con uno de mis tetas y con la otra me acariciaba mi clítoris, hasta que de golpe se salió y dejo caer su leche sobre mi abdomen.

    Josué seguía en el sillón jalándosela, me acerque a el y lo monte de nuevo, lo cabalgue hasta que ya no podía más, el no dejaba de tocarme las nalgas, los pechos y de besarme, cuando ya no pudo, me dijo ya espera, me baje y me arrodille frente a él entonces descargo su leche sobre mi carita, escurriendo hasta mis pechos, le pase la lengua una última vez por su pene, y me levante, tomamos aire, mientras los dos hermanitos seguían manoseándome y besándome, después me indicaron donde estaba el baño para limpiarme, pasaron unas 2 horasle llame a mi esposo, el llego por mí, Josué le dijo en 3 días te llevo la puerta, y Jesús me dijo a mí y cuando quieras ya sabés dónde encontrarnos, al salir me fui abrazando a mi esposo por lo complaciente que es con migo, al llegar fuimos directo a la cama me recosté, y el me comenzó a desnudar, y me dijo bueno ahora me toca a mi veme contando como estuvo todo mientras me desquito.

    Si llego la puerta, y Josué no nos quería cobrar, pero al final si le pagamos mínimo la mitad, seguimos siendo amigos hasta el día de hoy.

    Gracias por leer mis historias, y dejar sus reacciones y comentarios eso me anima a seguir contando las, y perdón si son un poco largas pero es que me gustan los detalles.

  • Con Moni el mejor sexo de mi vida

    Con Moni el mejor sexo de mi vida

    Hace más de 10 años que no tengo sexo con ella, aunque la sigo soñando y mis mayores excitaciones son gracias a ella. Se que su marido sabe de lo nuestro y estoy seguro que lo disfrutó, pero ella un día dijo basta, pese a que me confesó que conmigo tuvo el mejor sexo de su vida.

    Me tenía como un juguete sexual, cuando quería coger me llamaba y venía a mi casa, teníamos sexo en la cocina, en el comedor, en el dormitorio, en cualquier lado.

    Una noche, en menos de 1 hora pude tener tres orgasmos y ella me confesó que también. No teníamos límites. Moni me hizo el mejor sexo oral que una mujer puede hacer.

    Durante mucho tiempo he tenido las mejores relaciones pensando en Moni, pero sé que estaba estafando y eso me pone mal.

    Ahora cuando pienso en ella me masturbo y no tengo culpas. Ambos vivimos en una ciudad pequeña, nos cruzamos a menudo, pero ella no se inmuta, yo la desnudo con la mirada.

    Hoy debe superar los sesenta, pero no hay mujer que me excite más. Quiero contar las historias, sin develar detalles de identidad, ella está casada y su marido es una persona pública.

    En una oportunidad estábamos teniendo sexo en el living de mi casa y ella gritaba tanto de placer que a los pocos minutos que se fue, vino la policía, un vecino se asustó y tuve que hacerlos pasar para que vieran que no había nadie, les dije que me había dormido y la TV estaba muy fuerte. No sé si me creyeron.

    Nunca nadie me hizo sexo oral como ella, nunca nadie gozó tanto con mi semen. Un día me confesó que estaba sintiendo algo y nunca más vino, solo mensajes esporádicos que tampoco sé si son de ella. Yo creo me enamoré y también quise tomar distancia, no estaba dispuesto a romper una familia.

    Si seguíamos podía pasar cualquier cosa, con el correr de los encuentros no solo había sexo, los besos eran increíbles, eso ya es otra cosa. Nos asustamos los dos.

    La veo seguido, la busco seguido, no sé qué hacer, tengo miedo al no, es una mina de palabra y no va a hacer ninguna locura, pero pienso en ella y mi pene se erecta en el acto, me masturbo y sigo teniendo ganas de penetrarla como tantas veces lo hice.

  • Marta: una amiga inesperada

    Marta: una amiga inesperada

    Estoy llegando al local que empleamos para estudiar, estar con los colegas e intentar intimar con alguna chica, esto último él que tiene oportunidad. Voy allí después de estar en la playa con los amigos pensando en estudiar algo para los exámenes cuándo me encuentro, sentada en los sofás del amplio recibidor que hace de distribuidor de los diferentes locales, a una de las chicas que estudian secretariado en el instituto de al lado. Marta, que así se llama, está liándose un petardo después de la clase particular que reciben en el local de al lado.

    —Hola Marta, ¿Qué tal? –le saludo, porque ya hemos estado hablando tras cruzarnos varias veces al entrar y salir del local. –¿Ya habéis acabado las clases por hoy? ¿Os habéis ido todos?

    —Suficiente por hoy. Es un coñazo tener que empollar con este calor. –me confiesa y mientras se enciende el petardo me invita: —¿Te sientas conmigo y nos fumamos el peta?

    —Vale, un ratito. Tengo intención de aprovechar la tarde de hoy a ver si avanzo con mis asignaturas.

    —Un ratito dices… Siempre dices lo mismo y luego hay que echarte con agua hirviendo. –dice mientras se reía.

    Me siento junto a ella tras observarla detenidamente: viste únicamente unas mallas super apretadas, y una camiseta; se la ve muy sexy sobre todo porque el pantalón le marca todo el culo, hasta la raja. Me siento muy afortunado de su invitación y de poder estar a solas con ella.

    Marta nunca me ha atraído especialmente, pero en aquellos momentos, con el calor que hace y la poca ropa que ambos vestimos, me animo a estar un rato con ella a solas. Empezamos a hablar con mucha franqueza de chicos y chicas, de cuerpos y de quiénes nos gustan, con quién hemos estado, de cómo han resultado dichos encuentros amorosos. Qué hemos hecho, qué nos han hecho, qué nos gustaría hacer…

    La situación se va calentando poco a poco, estamos los dos pierna contra pierna sentados en el sofá mientras nos vamos pasando el porro, cuando sus ojos oscuros me miran en un momento con un brillo, más bien inocente, que te puedes ahogar en su mirada. Yo no lo sé pero en la mente de la muchacha hay algo parecido a un plan y yo soy su objetivo.

    —¿Sabes qué me gustaría que me hagan que nunca me han hecho? –me pregunta y viendo mi cara de perplejidad afirma: —Me gustaría experimentar sexo oral.

    Su revelación me sobresalta y la miro extrañado por su sinceridad y su descaro. Marta me sonríe y pasándome el peta continua:

    —He estado con chicos de mi edad pero con ellos siempre es lo mismo; nos magreamos un poco, me frotan por encima de la ropa y enseguida quieren que lo hagamos. Alguno un poco más avispado ha intentado hacerme un dedo pero sin mucho éxito. –me confiesa mirándome un poco avergonzada.

    —¿No tienes orgasmos mientras haces el amor? –le pregunto curioso.

    —Cuando estoy sola y me acaricio yo, no tengo problemas en correrme, pero cuando he estado con chicos nunca he llegado al orgasmo. –baja la cabeza; avergonzada y me hace la pregunta que lleva queriendo hacerme todo el rato: —¿Cuando estás con tu novia suelen correrse?

    —No es una ciencia exacta y no soy un gigoló que tenga un método secreto para satisfacer a las mujeres, pero una cosa que siempre intento hacer es lograr el placer en mi pareja antes de lograrlo yo. De esa manera disfruto mucho más del encuentro sabiendo que mi compañera se ha quedado satisfecha. –Marta me mira atenta y espera que me explaya por lo que continúo: —Cuando estoy con alguien depende mucho de la situación y de lo que podemos hacer o no. Si estamos solos y en un ambiente tranquilo en el que podemos despojarnos de ropa sin problemas podemos hacer muchas cosas. Después de besarnos y de acariciarnos por encima de la ropa y por debajo, nos quitamos parte de la ropa y dependiendo si vamos a hacerlo o no, practicamos sexo oral los dos o solo se lo como yo a ella.

    —¿Por qué depende de si lo vais a hacer o no? —me pregunta.

    —Yo no suelo ser jugador de varios asaltos, aunque algunas veces se ha dado, por lo que si vamos a hacerlo prefiero comerle el chichi a mi pareja y cuando se corre pasar directamente a hacer el amor. La chica está tan excitada después de correrse que le encanta que nos pongamos a follar. De esta manera he tenido los polvos muy salvajes. Si no vamos a hacer el amor a veces se lo como yo primero y luego ella a mí, o al revés. Da igual, aunque prefiero comerlo yo primero.

    —¿Nunca has hecho un 69? ¿Comerlo los dos a la vez?

    —Eso a mí me parece un mito. Cuando lo he intentado uno de los dos se excitaba mucho antes que el otro y dejaba de chupárselo para disfrutar de su propio orgasmo para al terminar hacer que el compañero se corra. Nunca vamos a llegar los dos a la vez porque o estás a disfrutar o estás a hacer disfrutar al otro.

    Mientras estoy hablando Marta está inclinada hacia delante con la mano metida entre sus piernas. Se está acariciando la entrepierna mirándome sonriente. Al darme cuenta dejo de hablar y me quedo contemplando cómo mi compañera se masturba.

    —Me estás poniendo cómo una moto ¿Te gustaría…? –me pregunta juguetona mientras mueve su cabeza hacia la mía.

    Yo me giro y me acomodo en el sofá para recibir sus labios uniéndonos en un apasionado beso. Utilizó una mano para acariciarle la espalda mientras con la otra la coloco en su ardiente rostro. Soy consciente de lo caliente que estamos ambos pero debo ir despacio porque este encuentro quiero disfrutarlo. Marta está gozando mientras me come la boca y me acaricia la espalda por dentro de mí camiseta ha separado las piernas y pasado una por encima de la mía y sigue acariciando su entrepierna por encima de la ropa.

    Continuamos morreándonos con ansia y decido colocar una mano sobre la parte interior de su muslo para acariciando poco a poco ir subiendo hacia su cintura hasta alcanzar su propia mano. Me uno a ella colocando mi mano por encima de la suya acariciando entre los dos sus ingles y Marta empieza a interrumpir sus besos para lanzar gemidos cortos pero muy sexys.

    Atrapada por su excitación suelta su mano y la acerca a mí propia entrepierna. Allí se encuentra que mi pene está duro haciendo fuerza contra el bañador. Ansiosa por agradarme me empieza a frotar por encima de la ropa mientras yo hago lo mismo. Al rato y cómo la excitación va en aumento deja de besarme se separa un poco de mí y me pregunta:

    —En esta situación que estamos. ¿Qué es lo que quieres que hagamos?

    Yo estoy a mil pero intento mantener la cabeza fría ante mi joven amiga, quiero que me desee tanto que me ruegue que le haga de todo. Algo me dice que nunca ha estado con alguien paciente y sé que le va a gustar.

    —Yo, por mí, lo que quieras tú. ¿Quieres qué te lo coma? Antes casi, casi, me lo has pedido. –le respondo mientras sigo acariciándole el pantalón de lycra.

    —Me has puesto a mil y sí, querría que me lo comieses, pero ¿Quieres que te la coma yo primero? Hago unas mamadas cojonudas.

    Tal y cómo me lo dice me doy cuenta que hoy no vamos a follar, tendremos sexo oral mutuo y ahí acabará todo. La verdad no me importa porque algo me dice que si juego bien las cartas con esta chica voy a poder disfrutar de muchos buenos polvos.

    Me levanto del sofá, cómo buenamente puedo debido a la hinchazón de mí miembro, y me dirijo a la puerta que da al exterior para cerrarla con llave y dejarlas puestas.

    —De esta manera ni teniendo llaves podrá entrar nadie sin que le abramos nosotros. –le aclaro mientras vuelvo a los sofás dónde me espera Marta de pie haciéndose una coleta. —Estás guapísima.

    La agarro de la cintura y nos besamos apasionadamente. Nuestros labios se acarician y nuestras lenguas se introducen en la boca de nuestro amante buscando agradar, buscando excitar. Las manos no se quedan quietas mientras las mías se han introducido por las mallas buscando sus nalgas, Marta hace lo propio con mi trasero metiendo las manos por encima de la goma del bañador. Acariciándole el trasero descubro, encantado, que mi amiga lleva tanga, aunque lo debería haber deducido porque las mallas le marcan todo el trasero y si llevara braguitas se notarían, paso una mano hacia delante y le froto la vagina por encima de la tela del tanguita. Los gemidos de Marta me indican que voy por el camino correcto y procedo a acariciar el coñito más intensamente mientras con la otra mano acerco los dedos a su oscuro agujero. Ella no se queda quieta y ansiosa me agarra el pene con una mano y lo empieza a masajear arriba y abajo con brusquedad.

    —Tranquila cariño que me lo vas a romper. –le digo entre risas.

    Marta se ruboriza e intenta apartarse de mí pero la tengo bien agarrada, por lo que, con un hilillo de voz me dice:

    —Perdóname pero estoy cachondísima, nunca había estado así.

    —Relájate, cariño, y disfruta. –le digo. —No tienes porqué hacerme nada, agárrame el trasero y disfruta. –termino de susurrarle al oído y me dedico a seguir buscando darle placer con mis dedos.

    Continúo besando a Marta pero está, cada vez, más dispersa en su placer interno. Lo mismo me besa con pasión que me muerde el hombro o echa la cabeza hacia atrás aspirando grandes bocanadas de aire. Para entonces ya he introducido dos dedos en su coñito y los estoy metiendo y sacando sin parar y con la otra mano le acaricio el ano amenazando con introducir la puntita del dedo.

    —¿Qué me haces ahí atrás? Eso no lo he probado nunca, pero me da gustirrinín.

    Animado por su confesión empiezo a meter la punta del dedo en su ano mientras, ya sin control y un poco salvajemente, me la estoy follando con los dedos. Marta se estremece y siento como su orgasmo se acerca, así me lo hace saber abrazándose con fuerza:

    —Sigue, cabrón, ¡Qué bien lo haces! Sigue, sigue. ¡Me viene! ¡Me vieeene!

    Aprieto los dedos de ambas manos, le chupo el cuello y eso es mortal para Marta que arqueando la espalda coloca ambas manos sobre las mías y apretándolas con fuerza se corre con mis dedos dentro de sus dos agujeros.

    Todavía de pie los dos y agarrada por mis brazos, Marta va recuperando la respiración poco a poco. Me besa y yo le acompaño en esta muestra de ternura abrazándonos sin decirnos nada.

    —Joder, niño, vaya orgasmo me has regalado. ¿No habíamos quedado que te la chupaba yo primero? –me dice divertida. —Sigues teniendo eso como un roble.

    Miró mi erecto miembro y reconozco que estoy cachondísimo, deseando satisfacerlo aunque sea con una mamada.

    —Habíamos quedado que la chupas de puta madre ¿No? –digo mientras me dirijo a los sofás sin soltar sus manos. —Igual me apetece comprobarlo.

    Me siento en el sofá; Marta, divertida, coje un cojín, lo pone en el suelo entre mis piernas y se arrodilla ante mí. El bulto que presenta mi bañador es espectacular, pero mi amiga desea ver mi pene libre de ropa por lo que rápidamente me despoja del bañador y mi estaca se muestra preparada para ser devorada.

    Primero se dedica a admirar mi miembro mientras le dice: “qué lindo eres” o “qué bien nos lo vamos a pasar tú y yo”, después me escupe a la punta y esparce su saliva por todo el tronco.

    Yo echo la cabeza para atrás y cierro los ojos para concentrarme en sus caricias.

    Una vez tiene el miembro húmedo con su saliva lo frota con las dos manos alternativamente y de vez en cuando le da besitos en la punta del glande. Yo, que ya estoy muy caliente de todo el magreo que hemos tenido, me siento transportado al Nirvana. Me han comido la polla varias veces, es una práctica habitual cuándo te enrollas con una chica y ésta no quiere hacer el amor, te la chupa; si la situación te lo permite le comes el coño y si no se puede le haces un dedo hasta que se corre y punto. Para salir del paso. Marta, en cambio, es cierto que hace unas mamadas de campeonato. Todavía no se la ha metido en la boca y siento que estoy a punto de correrme.

    Por suerte para mí, Marta empieza a aumentar la intensidad de los besos en la punta. Se mete la puntita en la boca, la frota con la lengua y se la saca. Frota con la mano un par de veces y vuelve a meterse sólo la puntita para repetir el proceso. Me está volviendo loco la parsimonia con la que me está tratando.

    —¿Te está gustando? o ¿Quieres que vaya más rápido? –me pregunta complaciente.

    Desde arriba la miro sonriente, joven, bella y deseosa de satisfacerme; con mi pene en una mano y mis huevos en la otra espera que le diga mis deseos.

    —Lo estás haciendo de puta madre. Nunca me la habían chupado así de bien. Sigue, sigue que ya te avisaré.

    Mirándome con cariño vuelve a su tarea pero está vez se mete la polla más profundamente. Traga, acaricia la punta con la lengua, la saca, coge aire y vuelve a tragar.

    Yo siento que mi orgasmo se acerca y cogiéndola de la cabeza le obligo a comérsela entera. Una vez dentro empieza a follarme con la boca cada vez más rápido.

    Yo siento que me acerco al fin.

    Marta que siente que estoy cerca acelera más y más sus chupadas.

    Ya estoy a punto, siento subir mi esperma y se lo hago saber a mi amiga.

    —¡Marta, me vengo, me vengo! ¡Quita, quita! ¡Qué me corro! –le chillo mientras intento que suelte mi polla.

    Marta, para mí sorpresa, la traga hasta el fondo y me la frota con la lengua. No puedo más y me corro en su boca. Una, dos, tres y un montón de veces. Mi compañera va chupando mientras descargo y se lo va tragando todo.

    Cuando termino la miró desde arriba y sonriéndome abre la boca enseñándome parte de lo que no se ha tragado. Se lo traga y se acerca para que nos besemos.

    —Joder, niño, cuesta que te corras ¿Eh? Normalmente me duráis bastante menos y no es tan cansado.

    —¿Estás bien? –le pregunto preocupado por ella, cuándo me sonríe le reconozco: —Es cierto que haces unas mamadas de puta madre. En mi vida me habían dejado tan seco.

    —¡Y qué lo digas! Has echado mogollón, casi me atraganto.

    Estamos un rato tumbados en el sofá besándonos y toqueteándonos hasta que, compungida, me reconoce que se tiene que ir a casa. Nos arreglamos la ropa y la acompaño al autobús. Cuando miro cómo se marcha vuelvo al local a estudiar y pienso en Marta y en lo bien que nos lo vamos a pasar.

  • La secretaria de mi cole me trae loco

    La secretaria de mi cole me trae loco

    Esta historia aconteció cuando estaba aún en colegio a punto de graduarme, acababa de cumplir 18 años.

    Siempre me gustaron las mujeres mayores que visten de forma muy sensual, muy sexy, mi fetiche preferido es que usen medias de nylon, pantimedias o medias de liguero, para mí es la prenda más sexy, sensual, más excitante, y que hace que me ponga muy cachondo.

    Era el primer día de clases, estaba asistiendo a un nuevo colegio, puesto que el año pasado había sido expulsado por problemas de conducta, este nuevo colegio quedaba muy cerca de mi casa exactamente a dos cuadras, no era el mejor de la ciudad, pero no me quedaba más alternativa porque mis padres ya estaban por tirar la toalla conmigo por esos problemas de conducta ya mencionados en colegios muy prestigiosos.

    Es así que llegue a la ceremonia de inicio de clases en la cual se presentaba a todo el plantel docente y administrativo del colegio, inmediatamente llamaron mi atención algunas profesoras bastante jóvenes y simpáticas las cuales lucían uniformes muy elegantes con faldas un poco más cortas que de las demás y lo más importante, todas ellas usaban pantimedias, mi fetiche favorito. Hubo una en especial que llamo mucho más mi atención era una joven de piel bronceada pelo oscuro, ella vestía un traje de tela color azul blusa de seda color crema una falda pegada que le llegaba debajo de medio muslo, dejaba ver unas torneadas y muy sexys piernas detrás de unas lindas medias nylon color negras, se le veían increíbles y para terminar unos zapatos de tacón alfiler negros brillosos. Se veía muy sexy (solo de recordarla ya me pongo muy caliente) la presentaron como la secretaria de dirección general, su nombre Marcela.

    Como resultado del impacto que ella causo en mí, ese mismo día trate de establecer contacto o cualquier acercamiento con ella, llegando a su oficina en mi condición de nuevo estudiante en repetidas oportunidades con el fin de hacerle cualquier consulta, mi intención entablar conversación para acercarnos y poder conocerla. Ella se mostró siempre muy amistosa y colaborativa conmigo y eso me agrado demasiado. Esa mañana llegue como 10 veces o más a su oficina con cualquier pretexto (hecho al tonto) incluso era voluntario para ir por marcadores para los profesores, hacía de todo para ir por su oficina y ver a esa mamacita hermosa, principalmente quería ver esas piernas que tanto me habían cautivado (yo creo que se dio cuenta).

    Llego la hora de salida y a lo lejos vi que ella también se retiraba del colegio, así que dejé cualquier conversación con nuevos amigos y compañeros y me fui detrás de ella. Cuando la pude alcanzar le hable ¿Marce a donde te vas tan rápido? Le pregunte, enseguida se dio vuelta para mirarme y me contesto hola… a tomar el bus que me lleva a casa debo almorzar, cambiarme la ropa e ir a pasar clases en la universidad. Yo estaba tan prendado de esta mujer que cuando ella me hizo la misma pregunta, le dije que también esperaba el bus (¡le mentí yo vivía a dos cuadras!) Lo único que quería era estar cerca de ella y poder contemplar su figura especialmente esas hermosas piernas luciendo pantimedias, eso me causaba mucha excitación.

    Cuando abordamos el bus nos sentamos lado a lado y empezamos a hablar de todo yo le pregunte su edad a lo que me respondió que tenía 21 años, luego hice todas las preguntas de rigor cuando conoces a alguien que te interesa, se notaba una chica muy alegre me sonreía en todo momento y yo a ella hasta que me aventure a preguntar sobre su vida sentimental, en este punto me dijo ¡eres muy curioso eh! Pero sonrió con una carcajada y continuo diciéndome que hace más de un año no tenía novio y que estaba enfocada en preparar su tesis universitaria; esas palabras hicieron que mi corazón se acelerara, me emocionaba saber que estaba soltera y sin compromiso, cuando me hizo la misma pregunta inmediatamente respondí que estaba en la misma situación soltero, me miro con una cara de que no me creía al 100% yo le sonreí y ella también, así estuvimos en una linda charla hasta que llego a su destino, nos despedimos con un beso en la mejilla y un nos vemos mañana en el cole, se bajó, avance 2 cuadras y también baje para tomar el bus de retorno, desde ese día todas las salidas del cole nos íbamos juntos casi por dos semanas yo la acompañaba hasta su destino y un par de cuadras más yo bajaba del bus y tomaba el de regreso, era muy cómico pero esa mujer me traía literalmente babeando; me gustaba muchísimo.

    Empezamos a hablar casi todas las noches por teléfono horas y horas nos contamos muchas cosas personales y así la confianza y amistad crecieron rápidamente, había una fuerte dosis de coqueteo entre ambos, le mandaba indirectas como “hoy estabas preciosa, pero me gustaría verte con una falda más corta” lo decía en tono irónico porque sus faldas eran relativamente cortas, ella se daba cuenta como me ponía, nuestras conversaciones ya subían de tono cosa que me tenía fascinado.

    Hasta que después de varias semanas en ese ínterin, un día lunes llegué al colegio, cuando la vi frente a mi casi me da un infarto, estaba con una minifalda de tela color beige blusa blanca saco el mismo color que la minifalda, unas pantimedias color bronceado brillosas y zapatos de tacón color nude. Estaba hecha una Diosa del Olimpo, en ese momento decidí lanzarme a la piscina y declararme: toda la mañana pensaba en las palabras que le diría. Las horas fueron siglos literalmente, hasta que llegó la hora de la salida y fue ahí que la encontré camino a tomar el Bus, me puse muy nervioso mis manos temblaban y sudaban, la garganta se me secaba y fue ahí que le dije Marce necesito hablarte de 2 cosas muy importantes, te escucho me dijo, Marce si no estás apurada podemos ir a una calle un poco más tranquila para poder hablar mejor; le pregunte; si está bien hoy no tengo apuro, no iré a la universidad, así que vamos me respondió.

    Mis nervios estaban a flor de piel, pero al observar su figura tan sensual, esas piernas talladas por los mismísimos dioses y luciendo esas pantimedias que resaltaban su embriagadora feminidad no pude aguantar más y le dije que estaba enamorado de ella y que me encantaría que fuera mi novia; cuando me escucho decir eso, se sorprendió un poco y me pregunto que si estaba bromeando; yo en ese instante aclare mi garganta y respondí obvio que no!, en verdad me gustas y quisiera que fuéramos enamorados y con un tono desconfiado me dijo que la había sorprendido con todo aquello que acababa de decirle y que le costaba un poco creerme, nuevamente le dije; sabes que Marce, me gustas! Quiero que estemos juntos ¿Por qué? Es tan difícil que me creas le pregunte, a lo que ella respondió que yo también le gustaba, y que le gustaba mucho pero…

    En ese preciso momento cuando terminaba de pronunciar la palabra “pero” pensé y actué rápidamente, la tome con firmeza de los brazos la jale hacia mí y la bese de manera sorpresiva; succionaba sus labios muy apasionada y enérgicamente, en un principio Marce estaba desconcertada y congelada durante varios segundos luego empezó a corresponderme el beso y fue ahí que empezamos a besarnos tan apasionadamente que el mundo parecía detenerse para nosotros, que besos que nos dábamos, nuestras lenguas luchaban queriendo volverse una sola; yo ya estaba muy excitado y ella empezó a notarlo pero me abrazaba más fuerte por la cintura y con más fuerza, yo presionaba mi miembro contra su vientre, haciendo exactamente lo mismo tomándola por la cintura.

    A modo de recuperar el aliento bajaba mis labios y mi lengua desde su cuello hasta su pecho donde empezaban sus hermosos y voluptuosos senos, mi pene estaba a mil por hora apunto de estallar y ya se notaba por debajo mi pantalón de tela gris, una tremenda erección.

    En ese momento decidimos calmarnos un poco porque estábamos en la calle y ya de por si el espectáculo de los besos que nos dábamos estaba muy subido de tono; menos mal no había personas circulando por ahí en ese momento. Le propuse que vayamos por unos helados a un minimarket que quedaba muy cerca, ella acepto muy gustosa.

    Cuando entramos al minimarket la dueña me saluda con bastante confianza hola Yayito como estas? A lo que respondo buenas tardes doña Clarita, muy bien gracias, le pedí 2 helados cada uno escogió su favorito la señora me cobro se despidió de mi con un ¡adiós Yayito! Y salimos del lugar, fue ahí que Marce me dice; parece que esa señora te conoce bastante bien; a lo que le contesto, Marce, mi princesa, eso es precisamente del segundo tema que quiero hablarte y te pido por favor que no te enojes y lo veas por el lado bueno, dado que acabamos de arreglarnos, fueron mis palabras. Yo te mentí un poquito respecto al lugar donde vivo, la verdad es que vivo casi llegando a la próxima esquina es por eso que la señora del minimarket me conoce y me habla con tanta confianza, o sea es mi vecina. En ese momento Marce puso en su cara una mueca poco retorcida, me pregunto ¿y por qué me mentiste?

    Me quede unos segundos callado y conteste: Mira Marcelita desde el primer segundo que te vi la verdad es que quede flechado por cupido, y me dije a mi mismo que serias para mí, es por eso que siempre estoy por tu oficina con cualquier excusa, aunque sea tonta y el primer día cuando te dirigías a tomar el bus para ir a tu casa, pensé que acompañarte sería una gran oportunidad para conocerte, hacernos amigos y acercarme a ti, creo que fue una gran decisión y la verdad no me arrepiento ni un segundo. Marce se quedó pensando mientras terminaba su helado luego me tomo por el cuello me dijo susurrándome al oído; ¡que tonto! Y me dio un beso muy apasionado y así nuevamente comenzamos a devorarnos vivos.

    Fue ahí que le dije, ven quiero que conozcas mi casa.

    Mis padres trabajaban hasta las seis de la tarde y mis hermanos asistían a un colegio que en la mañana era un colegio normal y en la tarde era una academia de música y artes así que pasaban clases todo el día, así que yo era dueño y señor de la casa hasta casi las siete de la noche hora en la que llegaban regularmente todos los miembros de mi familia.

    Cuando entramos a la casa la conduje directamente a la sala donde nos sentamos en un sofá, puse un poco de música fue ahí que le pregunté que le gustaba escuchar, de todo un poco me contesto, puse la música que pidió ella, muy complacida expreso con mucha ternura que en verdad aun no creía lo que estaba pasando entre nosotros; yo la tome por los hombros la atraje hacia mí y empecé a besarla con mucha locura ella me abrazo fuertemente y con la misma locura también me beso, yo de manera automática baje mis manos y las pose sobre sus muslos, al tocar la sedosa y delicada textura de sus pantimedias literalmente me volví loco de la excitación.

    Creo que ambos nos dimos cuenta que ya no había marcha atrás, nuestros besos subieron al máximo nivel de erotismo y excitación, en ese momento con una de mis manos empecé a acariciar sus pechos aun por encima de la blusa de seda que traía puesta y mi otra mano no se desprendía de uno de sus muslos y así fui subiendo hasta llegar a su entrepierna, al principio note que se incomodó un poco por lo que baje esa mano hasta su rodilla y lenta y delicadamente volví a subir empezando un recorrido de caricias que subían desde su rodilla hasta su entrepierna, poco a poco nos calentábamos más y más al calor de los besos tan fogosos y las caricias tan atrevidas, su respiración se aceleraba cada vez más y fue la señal para empiece a acariciar su vagina por encima de sus medias y la tanga que ya se le sentían húmedas.

    Marce completamente excitada jadeaba en medio de los besos que le daba, con una mano empezó a frotar mi verga por encima del pantalón, creo que esa fue otra señal que yo estaba esperando para empezar a desabotonarle la blusa hasta quitársela por completo; luego desabrochar el sensual brasier que quedo en la alfombra de la sala, y una vez liberado ese hermoso par de tetas fueron succionados feroz y apasionadamente por mi boca, lamia y chupaba sus pezones rosados, y muy parados por todo lo que les andaba haciendo con mis labios y mi lengua, mientras mis manos acariciaban sus esculturales piernas enfundadas en esas medias nylon color bronceado que me tenían loco y muy excitado.

    Ella tampoco quiso quedarse atrás, me aflojo el cinturón y desabotono mi pantalón para dejar en libertad mi excitada verga y así poder acariciarla con movimientos suaves y luego más rápidos y firmes; luego de algunos minutos bajo por mi pecho recorriéndolo con sus labios y lengua hasta llegar a mi entrepierna, empezó a darme besitos en la punta de mi pene, luego lo lamio muy eróticamente para después metérselo a la boca y succionarlo con la misma intensidad con la que yo había succionado sus enormes tetas.

    Así estuvimos un buen rato yo empujaba su cabeza tratando de que se tragara mi pene por completo, pero no le cabía, mi glande chocaba con su garganta y eso la hacía regurgitar; pero al margen de aquello; que rico me la chupaba Marce, se puso de rodillas frente a mí y la veía devorando mi pene que estaba a punto de estallar.

    A estas alturas yo estaba ebrio de placer, excitación y morbo y como en las películas porno me incorpore, tome a Marcela por los brazos con fuerza y rapidez haciendo que se pare frente a mí girándola para luego hacer que cayera echada de espaldas en el sofá, con mis dos manos puse sus pies juntos frente a mí, acto seguido baje besando y lamiendo por encima del nylon de las medias desde sus tobillos hasta su entrepierna me detuve a la altura de su vagina; el olor de sus fluidos producto del nivel extremo de excitación, entraron en mis sentidos haciendo que pierda la cabeza.

    Seguí lamiendo, besando y acariciando con mis dedos su vagina por encima las medias y la tanga negra que traía debajo, ahora podía ver ya no solo sentir con los dedos que estaba muy mojada, la humedad había traspasado la tanguita e incluso el rombo de algodón que tienen las pantimedias y fue ahí en un arranque de excitación extrema y morbo que con mis dientes rasgue el rombo de algodón de las pantimedias haciendo un agujero por el cual empecé a introducir mi lengua y mis dedos para apartar a un costado la tanga que se interponía entre mi lengua y su clítoris, en ese preciso instante sentí un gemido un poco más fuerte de lo normal, supuse que era una mezcla de sorpresa, incredulidad y excitación por lo que sucedía, yo preferí no darle mucha importancia y seguir con la sesión de sexo oral, el sabor de esa vagina tan excitada y caliente me llevaron al borde de la locura, la sentí tomar mi cabeza con sus dos manos y presionarla fuertemente contra su vagina justo cuando mi lengua masajeaba en forma circular su clítoris y fue exactamente en ese momento que empezó a retorcerse y a gemir fuertemente a causa del orgasmo tan intenso que estaba estremeciendo todo su hermoso cuerpo.

    Apretaba mi cara con sus muslos yo comencé a darle suaves mordiscos, lamidas y chupetones a su clítoris y también a sus labios vaginales, empezó a apretarme más fuerte rodeándome el cuello con sus muslos a tal punto que me puse rojo, pero aun así seguía succionando como desesperado esa vagina disfrutando del sabor de los fluidos de ese orgasmo, hasta que ella termino temblando, me incorpore y vi su cara derretirse de placer sus ojos aún estaban en blanco y seguía retorciéndose como poseída, cuando vi que empezó a recobrar la cordura la bese, en mi boca estaba aún el sabor de su placer y quería que ella también lo saboreara y disfrutara.

    La excitación en ambos seguía en su máximo nivel, en ese momento seguimos besándonos en la posición del misionero. Empecé a masajear su clítoris con la cabeza de mi pene haciéndose paso por el agujero de las pantimedias, la tanga la jale hacia un lado nuevamente y así de a poco introduje en su vagina mi verga totalmente dura, al principio lo hice con mucho cuidado porque no quería lastimarla, pero como estaba tan lubricada gracias al tremendo orgasmo que tuvo segundos antes no me costó mucho trabajo llegar a encajarle los más de 20 centímetros de verga que Diosito me doto.

    Empecé a embestirla con un poco más de fuerza al punto en el que sentía como chocaba la punta de mi glande con la pared profunda de su vagina, eso la hacía gemir más fuerte y ponía una cara entre placer y algo de dolor; en ese momento sin sacar mi verga de su vagina me puse de rodillas, con mis manos la tome de los tobillos, los puse sobre mis hombros y empecé a moverme muy rápido y profundo, mis testículos chocaban con sus nalgas producían un sonido alucinantemente excitante, mientras que con una mano acariciaba sus piernas, sentir la fina textura de sus medias aumentaban al máximo mi excitación y con mi otra mano con los dedos índice y pulgar le daba masajes y suaves pellizcos a su excitadísimo clítoris, en ese momento la intensidad de sus gemidos nuevamente aumentaron anunciando que se venía el segundo orgasmo.

    Y así fue, sus gemidos aumentaron de volumen y venían acompañados de fuertes espasmos ¡que placer el que le estaba dando a esa hembra! Mientras le quitaba los zapatos de tacón alfiler para masajear sus hermosos pies, me provoco chupar y morder suavemente todos sus deditos y también lamer la planta de sus pies por encima del nylon de las pantimedias, hecho que aumento el placer de ambos; ella aún se retorcía con los ojos cerrados y mi pene enterrado en lo más profundo de su vagina.

    Cuando se recuperó de ese sensacional orgasmo me senté en el sofá y le pedí que se me montara haciendo la pose del cow-boy, así lo hizo, agarro mi pene lo puso en la entrada de su vagina introdujo mi glande con cuidado y luego de un sentón se dejo ir toda mi verga adentro de golpe, eso la hizo gemir, no solo a ella, a mí también; empezó a moverse con un sube y baja mientras nos besábamos locamente; esta es una de mis poses favoritas, porque me permite besarla, chuparle las tetas, acariciar su trasero y también sus piernas, además que permite a la mujer controlar el ritmo y la fuerza de la penetración.

    Estuvimos un buen rato cogiendo en esta pose, luego ella tomo la iniciativa de ponerse en cuatro; otra de mis poses favoritas, yo penetrándola en esta pose debo confesar que fue mi punto débil, el sonido del choque de sus nalgadas contra mi pelvis sumado a sus gemidos y la vista de ese precioso trasero que brillaba tan sensualmente por el nylon de sus medias me pusieron a mil y aumentando el ritmo de mis penetraciones empecé a darle nalgadas que emitían un sonido irresistible, ella estaba al borde de la locura al igual que yo, observando y disfrutando esa escena tan erótica y lujuriosa ya no pude contenerme más, por lo que empecé a eyacular a chorros dentro de ella, la temperatura de mi semen llenando su interior acompañando las fuertes embestidas que yo le proporcionaba, hicieron que mi hermosa princesa llegue a su tercer orgasmo, creo que los gemidos se convirtieron en gritos de tanto placer que ambos habíamos alcanzado, fue increíblemente uno de los momentos más eróticos de mi vida, los gemidos de placer de ambos retumbaban en las paredes y elevaba aún más la excitación de ese momento.

    Ambos caímos tendidos ella boca abajo y yo encima aun con mi pene dentro de ella, luego de un par de minutos nos pusimos de costado en cucharita; yo por nada quería sacar mi pene de su vagina, me excitaba tanto sentirme dentro de ella, pensando que esa era la primera de muchas veces que haríamos el amor, en esa posición empecé a besar, lamer y morder el lóbulo de su oreja, descubrí otro punto débil, porque nuevamente comenzó a respirar aceleradamente, con mi mano agarré la pierna que estaba hacia arriba haciendo que la flexione un poco y con la otra mano por debajo de su costado le manoseaba las tetas apretándola contra mí, así en esa posición besando y mordiéndole el cuello.

    Nuevamente empecé a moverme con un mete y saca lento pero con fuerza, mirando esa pierna que se extendía en el aire apoyada con firmeza por mi mano, con el brillo y la textura tan sensual que le daba las pantimedias al tacto de mis dedos, nuevamente recobre la máxima dureza y excitación en mi pene, la empecé a penetrar cada vez más rápido y con más fuerza, el verme en esa escena tan excitante, tan erótica parecía sacada de una película porno y con tan hermosa mujer que me traía loco; hicieron que nuevamente estalle de placer y por segunda vez me vine a chorros dentro esa vagina que apretaba tan placenteramente todo mi pene, es indescriptible esa sensación.

    Aun dentro de ella en esa posición giro su cabeza y nos besamos muy tiernamente; no había duda de la pasión que desbordaba entre nosotros, el tiempo parece que se detuvo mientras nos besábamos y acariciándonos cada centímetro de nuestros cuerpos, ella estaba exhausta y me pidió que paremos un momento para que pueda ir al baño a limpiarse y secarse porque la verdad fue mucho semen que deje en su interior y ambos estábamos empapados.

    En eso me fijo la hora y ya daban las seis y cuarto de la tarde, habíamos estado haciendo el amor por más de tres horas y ya estaba contra el tiempo, mis padres ya estaban a poco de llegar a casa. Cuando Marcela salió del baño noté que se había quitado las pantimedias, fue algo con lo que no estaba muy contento, pero no dije nada.

    La esperaba con un vaso de limonada, le ofrecí algo de comer a lo que me contesto que solo tenía sed, inmediatamente me ayudo a ordenar el tremendo desorden que se generó en la sala, producto de la brutal cogida que nos dimos… ¡ufff! Qué experiencia más deliciosa. Salimos a tomar el bus y la acompañe hasta la puerta de su casa, abordo del bus nos besamos todo lo que pudimos, también le pedí perdón por haber rasgado sus preciosas pantimedias, me las debes contesto Marce.

    Sacando las pantimedias de su cartera y colocándolas muy cerca a nuestras narices, aspire profundamente ese olor a sexo que me ponía a mil, una vez más mi pene totalmente erecto formaba un bulto muy notorio debajo mi pantalón, me pidió que las llevara conmigo colocándolas dentro del bolsillo de mi pantalón para que las huela antes de acostarme para dormir, yo le prometí que le compraría unas pantimedias nuevas; cómprame muchísimas y haz lo mismo que le hiciste a estas con todas ellas, me prende mucho lucirlas mientras me haces el amor me dijo Marce, esas palabras fueron música para mis oídos y me pusieron aún más duro de lo que ya estaba. Parece que se dio cuenta de mi fetiche.

    Luego ella me dijo que le encanto todo lo que había pasado entre nosotros esa tarde y que anteriormente tuvo solo dos enamorados a los cuales les tomo varios meses para llegar a tener intimidad con ella y que no piense mal al respecto. Yo le dije que nunca pensaría mal de ella, que a leguas se notaba que era una chica muy recatada y decente, pero esa tarde las cosas se dieron de una manera tan inusual que era prácticamente imposible, al menos para mí, bajar de esa nube a la que juntos nos subimos, al terminar estas palabras la bese muy apasionadamente y luego nos abrazamos. Llegamos a la puerta de su casa, le dije que le hablaría por teléfono más tarde; también le dije que ese había sido el mejor día de mi vida y no era mentira, ese día hasta hoy sigue siendo de los mejores días de mi vida.

    A partir de ese momento Marcela y Yo iniciamos una relación amorosa cargada de deseo, sexo, fantasías, erotismo, fetiches y muchísimos más relatos como este.

    Espero que les haya gustado bye bye.

  • Esclavizados por una deuda (episodio II)

    Esclavizados por una deuda (episodio II)

    Después de tres días volvimos a la casa de David y Naomi. La situación vivida nos había hecho discutir una y otra vez, valorar otras opciones. Yo intente convencer a Carla que no continuásemos con esa locura. Pero todo nos devolvía a lo mismo, era la única opción que teníamos para resolver nuestros problemas. Así que cumplimos con las peticiones de David y Naomi y nos preparamos metal y físicamente para una nueva sesión donde nos usarían a su antojo. Al llegar nos hicieron esperar un buen rato en la puerta. Hasta que Naomi nos recibió con una amplia sonrisa. Tenia una bata puesta, y no se apreciaba otra prenda. No pude evitar fijarme en sus hermosos pies descalzos. Naomi agradeció con una sonrisa la bolsa que le entrego mi mujer con el tanga que le había obligado a limpiar. No nos invito a pasar por el contrario nos condujo por el patio exterior a una pequeña puerta que conducía a una parte totalmente distinta de la casa.

    Me quede impactado, aquel lugar era toda una mazmorra sexual. Pero no era en absoluto sórdida, era sexy, incluso elegante. Con una decoración propia de un sex-shop de diseño, y tampoco tenía nada que envidiar en cuanto a juguetes e instrumentos. Toda una colección de artilugios de los cuales muchos no logre adivinar su uso. En una butaca se encontraba David. Vestido con un pantalón y camisa, estaba bebiendo una bebida distraído, como si esperara que el espectáculo comenzara.

    —Desnudaos —ordeno Naomi—. Meter toda vuestra ropa en esa bolsa de basura, si lo consideramos podréis recuperarla.

    Naomi se quito entonces la bata mostrando su conjunto, un traje de látex muy revelador y sugerente, que realzaba su figura y le otorgaba un aire intimidante.

    —De rodillas, piernas separadas y manos detrás de la nuca —dijo ella, mientras señalaba el centro de la sala—. Lo primero que tendréis que aprender como nuestros esclavos sera la disciplina. Cada vez que vengáis, entrareis por la puerta que os he indicado hasta aquí y haréis esto mismo. Y nos esperareis hasta que lleguemos, no importa si tardamos, permaneceréis en esa posición sin importar que. Y en nuestra presencia, recordarlo siempre, caminareis de rodillas, o a cuatro patas. Si lo incumplís os castigaremos.

    Nosotros por supuesto obedecimos y escuchamos en silencio lo que nuestra ama tenia que decirnos.

    —Sobre los castigos —continuo hablando—. Seremos muy imaginativos, y los aplicaremos ante vuestra falta de sumisión o disciplina, a veces simplemente os castigaremos por diversión. Y es importante que agradezcáis cada castigo, pues nos estamos tomando la molestia de educaros. ¿Queda claro?

    —Si mi ama —contestamos al unisono.

    Naomi sonrió, realmente disfrutaba de aquella situación. De una de las estanterías y tomo una vara.

    —Esta es una de mis mejores amigas —dijo Naomi sopesando la vara de bambú—. Y también sera una de las vuestras. Aprenderéis a amarla y temerla a partes iguales.

    Fue entonces cuando recibí el primer azote, en mi nalga. Me escoció terriblemente y no pude evitar gritar de dolor.

    —¿Que se dice puta? —Me pregunto de inmediato.

    —Gracias mi ama —respondí de forma inmediata

    Naomi me puso entonces la vara delante de la boca.

    —Besala

    Obedecí. Después de eso nuestra ama se divirtió un rato azotándonos, después de cada golpe, agradecíamos el castigo. No me podía creer que realmente estuviéramos haciendo eso, dando las gracias a quien nos maltrataba. A los minutos tanto mi mujer como yo teníamos el culo marcado y luchábamos para mantener el aliento. Entonces Naomi cambio de objetivo, y azoto con fuerza los pechos de Carla. Ella grito de dolor y se encorvo. Naomi quedo a la espera, pero el agradecimiento nunca llego. Pero en su rostro no hubo enfado, más al contrario parecía que esperaba ese momento.

    —Veo que la perra necesita que le recuerden cual es su lugar.

    Tomo a Carla de la nuca y la obligo a apoyar la cara en el suelo, piso con su pie la cara de mi mujer y azoto varias veces con la vara su culo, lo hizo con mucha más fuerza que los azotes anteriores. A Carla le saltaron las lagrimas.

    —¿Que se dice perra?

    —¡Gracias! ¡Gracias mi ama! —Grito mi mujer entre lagrimas.

    Muy bien, ahora como castigo durante el resto del día te quedaras con los brazos atados a la espalda, y creeme que te va a dificultar las cosas. Tomo una cuerda y ato, con una destreza nacida de la practica, sus manos a la espalda. Naomi dejo a Carla en el suelo y se puso delante de mi.

    —Besame los pies —me ordeno, a lo que yo obedecí de inmediato—. Dime ¿te gusta como trato a tu mujer? ¿Te gusta verla sometida? Se sincero putita.

    Una parte de mi se resistió a contestar a esa pregunta, quizás mentir. Pero entonces me di cuenta que estaba besando con absoluta devoción aquellos pies. Naomi ejercía en mi un poder que ninguna otra mujer había ejercido. Realmente no me costaba someterme a ella.

    —Si mi ama —conteste al fin— me excita ver como disciplinas a mi mujer.

    —Ya me lo imaginaba. Pero sabes, eso no es suficiente. Llegara el día que lo desees y supliques. Que me agradezcas que os convierta en mis putas obedientes.

    Con una ligera patada me indico que parara de besarle los pies. Se dirigió a Carla y la obligo a ponerse de pie. La puso delante de mi, con su culo enrojecido a solo unos centímetros de mi cara.

    —Dime ¿Te sueles follar el culo de tú mujer?

    Una vez más sus preguntas me pillaron desprevenido.

    —No, no mucho, alguna vez… —titubeé—. Alguna vez lo intentamos pero dice que le dolía, que eso no era para ella.

    —Bueno, pues nosotros vamos a usar mucho su culo, el de ambos. Y os dolerá claro que si, pero aprenderéis a amarlo. ¡A que esperas puta! Comele el culo a tu mujer.

    Hundí mi cara en el culo de Carla, era algo que de normal me gustaba hacer. Con Mis manos separe sus nalgas sintiendo los relieves dejados por la vara. Metí mi lengua en su ano. Mientras mi polla se ponía completamente dura, estaba muy cachondo en aquel momento.

    —¡Muy bien! Tienes que preparar bien ese culo para que juguemos con el —dijo Naomi.

    Mientras yo le comía el culo, Naomi empezó a jugar con los pechos de Carla, a besarla y morderle el cuello. Poco a poco empezó a pellizcarle los pezones con fuerza, arrancarle gemidos de placer y dolor cada vez más intensos.

    —El otro día, te vi disfrutar mientras le comías la polla a mi marido —dijo mientras pellizcaba con fuerza ambos pezones de Carla. — Quiero que seas sincera. Estos días ¿has fantaseado con su polla verdad? ¿Te deseado que te follara, cierto? Dime la verdad perrita.

    —S… si mi ama —contesto con voz temblorosa.

    Naomi se llevo uno de sus pezones a la boca y lo mordió sin contemplaciones, haciéndola gritar con fuerza.

    —Quiero que lo digas, di cuanto quieres que mi marido te folle el culo, ese culo que el cornudo de tu marido te esta lamiendo.

    —Quie… Quiero que me folléis, que me folles el culo, que me folléis por todas partes.

    —Lo ves. Te lo dije —dijo Naomi victoriosa—. Esto va a ser mucho más fácil de lo que pensábamos cariño.

    David asintió. Mientras yo no daba crédito, realmente mi mujer disfrutaba todo aquello, lo deseaba. Una parte de mi se retorció, se lleno de celos y rabia, pero otra parte se excito. Una parte de mi, que yo mismo no conocía, la misma parte que me impulso a meter mi lengua todo lo profundo que pude en el culo de mi mujer.

    —Creo que es hora de que me la pases —dijo David, dejando claro que no iba a ser un mero espectador.

    Naomi, aparto a Carla, yo aproveche de recuperar el aliento, ya que sin darme cuenta estaba dejando de respirar. Naomi puso a Carla de rodillas le dio un largo beso, se alejo para mirla con una mirada viciosa, le escupió en la boca antes de empujarla hacía David.

    —Quitame lo pantalones, quitame toda la ropa —le ordeno David.

    Carla avanzo de rodillas hasta él, y muy despacio obedeció, al tener las manos atadas no tuvo mas remedio que hacerlo con la boca. Un bofetón me indico que pusiera mi atención en mi nueva ama y no en mi mujer esclavizada.

    —Abre la boca —me ordeno.

    Naomi tomo un bote de lubricante y vertió una buena cantidad en mi boca. El sabor era desagradable, pero no me atreví a quejarme. Entonces Naomi tomo un plug anal de un tamaño considerable y me lo metió en mi boca con el fin lubricarlo.

    —Tengo entendido que tu culo es virgen, eso no lo podemos tolerar—me dijo mientras hundía el plug hasta mi garganta—. La cara contra el suelo, abre tus nalgas con las manos.

    Tuve miedo de obedecer esa orden, porque sabía que pretendía, nunca me imagine lo que significaba ser violado, penetrado, que mi cuerpo fuese usado de esa forma para saciar el deseo y perversión de otra persona. Pero si he de ser sincero, aquella mujer, mi ama, conseguía que amase la idea de ser sometido por ella. Me puse en la posición que me pedía, y me quede así un rato antes de que ella hiciese nada, simplemente se quedo unos segundos disfrutando de mi humillación. Finalmente puso un pie en mi cabeza, y comenzó a tentar mi culo con el plug. Lo empezó a introducir suavemente, con delicadeza, para luego separarlo y volver a empezar, poco a poco me iba dilatando mi esfínter, de pronto apretó con fuerza y termino de introducirme todo el plug de golpe. No pude evitar gritar de dolor.

    —Pobrecito, ¿le han hecho daño? —se burlo Naomi—. ¿Que se le dice a tu ama por abrirte el culo?

    —Gracias, gracias mi ama —dije mientras intentaba recuperar el aliento.

    Empezó a jugar con mi culo, metiendo y sacando el plug, variando el ritmo y la profundidad. Intente huir mentalmente pero mis sentidos se trabaron en los sonidos de mi mujer, pude escuchar como se esforzaba en quitar la ropa de David, y como por su propia iniciativa lo besaba y lamia allí donde le desnudaba. Me pregunte si la deuda era realmente su mayor motivación para acceder a esta humillación. Empecé a escuchar como empezaba a manarle la polla, succionarse la por completo, aquella polla que era de un tamaño considerable, ella la estaba realmente disfrutando.

    —Cariño creo que estamos listos —dijo David.

    Naomi empujo una vez más el plug dentro de mi culo, esta vez para dejarlo ahí.

    —Ven putita no quiero que te pierdas nada de esto —me dijo mientras me levantaba agarrándome del pelo.

    Fue hasta Carla y la levanto, no sin antes darle un par de azotes en el culo. Le puso una mordaza en forma de hueso de perro, unas pinzas en los pezones unidas por una cadena. Luego me obligo a ponerme a cuatro patas, me coloco un grueso collar muy apretado, al que le añadió una correa. Después tomo una especie de cepo largo, con un agujero en el medio, lo coloco en mis huevos, el aparato quedaba verticalmente por detrás de mis piernas, estirando mis huevos, me obligaba a permanecer de rodillas con la cadera flexionada, si me intentaba incorporar lo mas mínimo mi testículos se estiraban más causándome bastante dolor. Mientras tanto, David había tomado a Carla y le había puesto encima de el, los pies de ella se apoyaban es sus rodillas, y el la sujetaba por la cintura, su polla estaba solo a unos pocos centímetros de su coño, que estaba visiblemente mojado. Naomi tomo la correa y me hizo avanzar hasta ellos, dejando mi cara casi tocando el miembro empalmado de David.

    —Si crees que tú lengua solo la voy a usar yo estas muy equivocado —dijo mi ama—. Ahora saca esa lengua de perro baboso que tienes y lame los huevos de tu amo.

    Me resistí, pero un fuerte azote de la vara de bambú me recordó cual era mi lugar. Saque mi lengua y empecé a lamer los huevos de David, note la saliva que había dejado momentos antes mujer. Naomi me sujeto con fuerza la cabeza y la movió para que mi lengua recorriera desde la base aquella enorme polla, lo hizo despacio. Sujeto ella misma la polla de su marido y apoyo su glande contra mis labios.

    —Suplicale, suplicale a esta magnifica polla, que se folle el culo de tu mujer —dijo Naomi visiblemente excitada.

    —Por favod… —empece a decir

    —¡No! —me interrumpió mi ama— Di explícitamente: “te suplico, ¡Oh grandiosa polla! Que folles el culo de mi mujer como yo nunca he podido”

    Eso era demasiado, nunca me había imaginada aquel nivel de humillación, aquel nivel de degradación. Lo peor era que si no continuaba todo lo anterior no serviría de nada, y ademas mi mujer me odiara, seria el fin de nuestro matrimonio, sin mencionar que ella parecía disfrutar todo aquello.

    —Te supli… Te suplico ¡Oh gran polla! Qué folles el culo de mi mujer como yo nunca he podido —dije finalmente mientras se me escapaban las lagrimas de pura impotencia.

    La polla de David se introdujo en el culo de mi mujer, al principio solo la mitad. David controlaba totalmente la penetración subiendo y bajando el cuerpo de Carla, ella se intentaba mantener el equilibrio y se revolvía, emitiendo gritos ahogados por la mordaza. Poco a poco aquella polla empezó a meterse más y más en profundidad. Naomi estaba desatada, ella misma jadeaba, mientras me dirigía la cabeza, alternando entre el sexo de carla, llenándome la cara de su aroma y fluidos, para pasar luego a los huevos y la base de la polla de David. Me obligo a abrir la boca y succionarle los huevos mientras el coño húmedo de mi mujer golpeaba con fuerza en mi frente. Naomi se fue a buscar algún otro juguete, temblé al pensarlo, la imaginación y perversión de aquella mujer no dejaba de sorprenderme. Volvió con una mordaza, que me coloco con mucha habilidad, la mordaza proyectaba desde mi boca un dildo negro de un tamaño considerable. Guio nuevamente mi cabeza hasta que entendí lo que pretendía. Quería que follase el coño de mi mujer con esa cosa. Yo sabía que Carla nunca había probado una doble penetración y tampoco sabía su opinión al respecto, pero eso parecía que no importaba. Intente ser delicado, introduciendo poco a poco aquel dildo dentro de ella. Mi mujer emitió un sonoro grito, a pesar de la mordaza, y comenzó a moverse más rítmicamente, como si intentara sincronizar ambas penetraciones. Naomi se había colocado a mi espalda, y con una facilidad que me sorprendió sacó el plug de mi culo. Sentí que estaba completamente dilatado.

    —Vaya, que vacío te ha quedado el culito —dijo Naomi—. Voy a tener que llenarlo con algo.

    Senti como me comenzaba a penetrar, esta vez con un dildo que llevaba sujeto con un cinturón. Los siguientes minutos permanecimos los cuatro en esas posiciones, jadeando, sudando y hundiéndonos en aquel ritmo primario. Por un momento mi prejuicios e ideas desaparecieron, y solo quedo el deseo de ir más allá, de complacer a mis nuevos amos, de dar placer a cualquiera de los tres aunque fuese a costa de mi dolor y humillación. Mi polla estaba a punto de correrse, sin que nadie la estimulara, note como la temperatura de mi cuerpo aumentaba, como todo me empezaba a dar vueltas, era una sensación mucho más intensa que cualquier orgasmo que hubiese tenido.

    Un par de sacudidas salvajes, sentí como Naomi también se corría, escuche como gemía de puro placer, mientras empujaba aquel dildo, lo más profundo que podía dentro de mi. Puede ver entonces como los huevos de David se contraían y su polla se vaciaba dentro de mi mujer. Hubo unos segundos de silencio, donde solo se escuchaban las respiraciones intentando retornar a la normalidad.

    —Vamos al baño —dijo finalmente nuestro nuevo amo.

    Naomi se desabrocho el cinturon, pero dejo el dildo dentro de mis entrañas, y de esa forma me llevo como un perro detrás de ella, estirándome para que fuera más rápido, yo sentía como mis huevos se estiraban con cada movimiento de mis piernas. Delante de nosotros, pude ver como mi amo obligaba a ir de rodillas a mi mujer mientras la sujetaba del pelo.

    El baño era amplio y decorado con un gustó exquisito, tenían ademas de una gran bañera, una ducha enorme donde cabían fácilmente varias personas. Definitivamente aquel baño había sido construido con intenciones de ser usado para sus fetiches. David se apoyo en una pared, y sin decir ninguna palabra le quito la mordaza a Carla y la dirigió hasta su polla. La misma polla que momentos antes había estado en su culo, pero ella no pareció tener reparos empezar a chupársela y limpiársela. Naomi me quito el cepo de los huevos, cosa que agradecí enormemente, también me quito la mordaza/dildo y el consolador de mi culo. Me miro y se burlo de mi cara, sucia y descolocada, me golpeo ligeramente la cara con los consoladores usados mientras se reia.

    —Se que te lo has pasado bien —me dijo sonriente—. Te aseguro que esto es solo el principio, cada día descubrirás que disfrutas más y más de ser toda una puta.

    El dildo que había usado para follarme el culo lo pego con una ventosa a la pared de la ducha. Me tomo del pelo y me llevo hasta el.

    —Es importante que aprendas, a meterte cualquier cosa lo más profundo que puedas en la garganta —dijo describiendo mi nueva tarea— Para practicar, después de cada sesión limpiaras con la boca todos los juguetes que usemos, hoy ya tienes trabajo. Y tienes que esforzarte, hasta que mates por completo tu reflejo de arcada. Y créeme si no lo haces tú mismo, lo haré yo, y no seré amable si tengo que tomarme la molestia. Ahora empieza puta.

    Totalmente sometido, no me planteé otra idea que no fuera obedecer. De rodillas comencé a chupar aquel dildo lleno de lubricante, que antes había estado entero dentro de mi. Me dolía la boca, las rodillas, y los huevos. Y mi culo dilatado ademas de dolor sentía como me escocia tremendamente. . Pero hice mi mayor esfuerzo para tragarme toda aquella polla de latex.

    Naomi me dejo ahí y se marcho al otro lado, donde David se divertía con mi mujer, donde yo no podía ver nada. Escuche como se besaban mientras mi mujer seguía dedicada a manarle la polla a David.

    —Realmente esta perra esta sedienta por chupar —dijo David.

    —No me extraña, yo también me quede enamorada de tú polla, pero ahora pasámela, quiero que la perra me coma a mi también.

    ¨Pasamela” hablaban de mi mujer como si fuera un objeto. Y realmente era lo que eramos ahora, objetos sin voluntad, sus juguetes de placer. Estuvieron un buen rato follando entre ellos, usando a Carla como complemento. Yo solo podía imaginar las practicas y posiciones que adoptaban por los sonidos primarios que escuchaba. De repente, me fije en mi mismo, estaba moviendo rítmicamente, esforzándome por contener las arcadas, y mi polla dura como pocas veces. ¿Realmente me excitaba todo eso? ¿Me ponía cachondo chupar un dildo de latex mientras, unos practicamente desconocidos se follaban a mi mujer a dos metros de mi? Realmente no me reconocía.

    Un fuerte gemido me indico que David volvía a correrse.

    —Uf eso ha estado muy bien —dijo Naomi con la respiración entrecortada.

    —Muévete, tengo que mear —dijo David.

    —Espera ¿donde vas? No hace falta que des un paso —dijo Naomi con voz maliciosa—. ¡Perra, ya has oído a tu amo! Tiene que mear. Abre la boca.

    Un silencio, seguido de un bofetón. Yo sabía que Carla siempre había sido reacia a aquellas cosas, para ella, quienes practicaban al lluvia dorada eran unos pervertidos. ¿Pero que otra cosa si no, eran nuestros amos?

    —¡No me has oído! Nadie te ha preguntado, abre la boca.

    Escuche como el meado de David empezaba a caer, ¡Dentro de la boca de mi mujer! Realmente no había limite en cuanto a lo que nos harían. Escuche como Carla se atragantaba con el liquido, como llevaba su boca y desbordaba manchado todo su cuerpo.

    —Mira como lo has puesto todo, cerda —dijo Naomi riendo—. La próxima vez te obligare a sorber del suelo cada gota que se te caiga. Pero hoy te has portado bien, después de todo, ven debes de echar de menos a tu marido.

    Naomi me indico que podía sacarme aquel dildo de la boca, me giro y hizo que carla se arrodillara enfrente de mi. El maquillaje estaba todo movido, como si volviera de una fiesta loca, el peño enmarañado, tenía corrida por toda la cara, aun podían verse gotas de pis que le salpicaban toda la piel, olía ademas de a orín, a sexo y sudor. Nunca la había visto de aquella manera, nunca me había excitado tanto solo de verla.

    —Besaos quiero que disfrutéis el uno del otro —ordeno Naomi—. Quiero que lamas la piel de tu mujer, que sabores su humillación.

    Hicimos lo que nos dijo nuestra ama, ¿cómo no hacerlo? Ya habíamos asumido que tendríamos que obedecer, fuera lo que fuera. Y con el tiempo aprenderíamos a disfrutarlo, a desearlo.

    Acaricie sus cuerpo mientras la besaba apasionadamente, ella me devolvía los besos, pero no eran los besos de mi mujer, eran los besos de un animal, una bestia sedienta de más que no puede reconocer.

    Naomi entro a la ducha, levanto una pierna y la apoyo en la pared. Esta vez fue ella quien orino encima de nosotros, apuntando a nuestras bocas entrelazadas. Continuamos besándonos con más ansia mientras bebíamos el néctar que nuestra ama nos ofrecía.

    Mientras David y Naomi se duchaba, yo termine mi tarea de limpiar los consoladores que habían usado. Mi mujer simplemente se enrosco en el suelo a descansar mientras yo terminaba. No nos permitieron ducharnos, nos tendríamos que ir así a casa, al menos esta vez nos dejaron recuperar nuestra ropa, cosa que agradecimos sinceramente. Mientras nos vestíamos Carla se quedo mirando a la ropa interior que había dejado Naomí, tres tangas y dos bragas. Ya no me acordaba de la tarea que le había asignado el primer día. La mire con preocupación, no sabía si ella podría resistir todo aquello, no sabía si yo podría hacerlo.

    —¿Estas bien? —le pregunte tocándole el hombro. — Si quieres…

    Antes de que yo pudiera terminar de decir nada, ella levanto la mirada hacía mi. Y me sonrío, no era una sonrisa, fingida, ni una sonrisa de “no te preocupes saldremos adelante”, era una sonrisa genuina. Me planto un beso en los labios, y sin perder la sonrisa empezó a llenarse la boca con la lencería de su ama.