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  • Chantajeado por el personal de seguridad

    Chantajeado por el personal de seguridad

    Para los que pudieron leer mis anteriores relatos este es la continuación de ellos. Alison, la chica de Seguridad Privada. Los que leyeron mis relatos anteriores este es la continuación de ellos.

    Había pasado alrededor de una semana de nuestro encuentro con Silvia y todo estaba tranquilo hasta que un día vino Alison la chica que es de la seguridad privada del lugar, ella es venezolana (hay muchas familias que emigraron para estos pagos, todos son muy respetuosos y se hacen querer) morena cabello negro tez trigueña alta, me sacaba como 10 cm, de contextura grande se la veía imponente y me dijo seria y mirándome a los ojos.

    -Sr. Tenemos que hablar Ud. Y yo

    -ven a mi oficina, que paso Alison hay algún problema

    – no sé si es un problema o no, pero Ud. Sabe que yo tengo que revisar las cintas de vigilancia una vez por semana y hacer un informe del mismo para escribir el reporte

    – sí y que tiene que ver eso conmigo

    -es que mientras las revisaba vi algo que me llamo la atención y no pude no prestarle atención, está Ud. Y la señora Silvia y Ud. Sabe lo que hay en esa grabación.

    Justo en ese momento Silvia entro en la oficina sin anunciarse y vio mi cara de susto y dijo.

    -paso algo aquí que se ve tenso el ambiente.

    -Nada Silvia ve tranquila después hablamos

    Por un momento me quede petrificado, duro sin decir una palabra no sabía que responderle y por otro lado pensaba con que me va a chantajear que quería plata, aunque sé que si me chantajeaba podía hablar con la empresa de seguridad y pedir un cambio, aunque no sabía si había realizado una copia de ese video aún.

    -Sr. Ud. Sabe que yo estoy hace dos años aquí, vine sola sin pareja y hace mucho que nada.

    -Nada de que Alison (me hacía como el que no sabía por dónde iba salir, pero también mi cabeza se estaba acelerando)

    -Sr no sé cómo decirlo Ud. Siempre fue muy caballeroso y atento conmigo y no quisiera faltarle el respeto.

    -Tranquila puedes decirme lo que quieras que no me voy a enojar

    -vio que mi trabajo es revisar las cámaras todas las semanas y si no pasa nada las voy borrando.

    En ese instante trague saliva porque savia que había visto.

    -si lo sé (dije casi tartamudeando)

    -bueno yo vi algo de Ud. Con las Sra. Silvia y borre la cinta porque no lo quiero comprometer a Ud.

    Uff ahí sentí un alivio recorrer mi cuerpo por un momento hasta que escuché un “pero”.

    La mire fijamente y le dije.

    -Pero que!!!

    Yo abrí mis ojos tanto que ella se quedó dura.

    -no no, no es para que se enoje pero antes de borrarla hice una copia para mí y estaba tan sola que la mire y bueno uno es una mujer de carne y hueso también.

    Ahí mis ratones estaban a full ideando muchas cosas, sabía que si la apuraba la tendría a mi disposición, me levante de mi sillón y camine hacia donde Alison estaba sentado, miraba al piso como si le diera vergüenza lo que me estaba diciendo, le apoye mi mano en el hombro y una corriente eléctrica invadió mi cuerpo, wow hace mucho que no me pasaba algo así.

    -Dime y lo que viste te gusto!!

    -la verdad si Sr., desde que vine no he estado con nadie

    -pero eso es mucho tiempo corazón (trataba de relajarla para que se soltara mas) y no has encontrado a nadie que te atraiga

    -en realidad no, me cuesta acercarme a las personas por mi timidez, aunque no lo parezca

    -tranquila y dime que puedo hace yo (por dentro ya estaba pensando en todas las formas habidas y por haber de cómo la quería tener)

    -no sé cómo decirlo pero Ud. es un caballero muy atento y yo veo como trata a las mujeres de aquí con mucho respeto y eso me gusta mucho

    Ahí sabía que me estaba abriendo la puerta para mi ,le agarre su mano y se la acaricie con las dos mías para se aflojara se la veía aun tensa, mis manos ya hervían y la de ella estaba frio como el hielo, me miro y me dijo.

    -que manos calientes que tiene Sr.

    -no solo eso corazón

    Y se sonrojo, eso era una señal que ya la tenía donde quería.

    -hagamos una cosa, si te parece el viernes cuando cerramos te llevo a tu casa y ahí tomamos algo, conversamos un poco mas y nos conocemos un poco más, estás de acuerdo

    – si señor creo que es lo mejor, yo tengo que volver al trabajo ahora

    En cuanto salió ya estaba deseando que se fuera viernes, no sé porque no le dije hoy grrr, en eso Silvia entra corriendo y me dice.

    -Que pasó!!!

    -Nada grave quédate tranquila, solo vio el video nuestro (Silvia se quedó dura) pero me dijo que lo borro porque no quería que nosotros tuviéramos problemas porque éramos muy buenos con ella.

    -estas seguro!!

    -quédate tranquila no pasa nada.

    Y el viernes llego lo deseaba con ganas sabía que esa noche la pasaríamos muy bien, las horas no pasaban mas hacían eternas las vueltas del relojes, increíble pero real cuando mas apurado estas más lento se hace todo.

    Se hizo la hora del cierre a Silvia le dije que se fuera temprano que necesitaba que ella abriera el sábado y así lo hizo me agradeció y se fue.

    Fuimos hasta el estacionamiento le abrí la puerta a Alison para que entrara, dentro había un ramo de flores para ella el cual le di y me agradeció.

    -estas nerviosa aun

    -un poco creo

    -no es lo que querías acaso

    -si si, es que son los nervios hace mucho que no estaba con alguien

    -tranquila hoy será una linda noche

    Me dijo donde vivía y para y fuimos, no vivía y fuimos para allá.

    Era un departamento pequeño con un dormitorio. Muy bien arregladito se notaba que había perfume en el ambiente, que lo había puesto así para esa noche.

    Ahora vuelvo me dijo y fue a su cuarto.

    -quieres que ponga música mientras abro esta botella de vino

    -si me encantaría

    Y me dejo solo, tardaba bastante por dentro pensaba se habrá arrepentido, pasaron como media hora yo ya estaba dudando si iba a pasar algo, en eso la veo salir y venir directamente hacia donde estaba yo, me quede con la boca abierta estaba como una loba en celo, nunca pensé que debajo de su uniforme de camisa y pantalón nada sexy hubiese semejante mujer.

    Traía una deshabillé negro transparente y debajo un conjunto de encaje negro muy pequeño que ocultaba muy poco mi erección fue tan grande que el pantalón me apretaba mi bulto, me pare y le ofrecí una copa de vino brindamos y se la tomo toda de un solo trago ,se la notaba nerviosa pero decidida así que la invite a bailar un poco para relajarnos, la música era muy suave y romántica así que la abrace por la cintura para atraerla hacia mí, ella me abrazo por el cuello con ambos brazos, en ese mismo momento le empecé a besar su cuello el cual la fue soltando le estaba gustando esa sensación de tener a un hombre a su lado, mis manos acariciaban su espalda de arriba abajo muy suavemente en ese momento nuestra miradas se juntaron y dos dimos un beso profundo nuestros cuerpos se estaban soltando ya por demás, sin decir más nada mientras nos besábamos cada vez con más calentura se podría decir mis manos se apoderaron de sus nalgas las apreté con ambas manos tenía un culo bien duro, redondo y bastante grande donde mis manos quedaban chicas pero jugaban igual, a ella le gustaba la sensación porque lo meneaba de un lado al otro yo ya no aguantaba más la calentura me iba a explotar el pene si no lo sacaba así que agarre una de sus manos y la puse sobre el sobre el pantalón, ella entendió la indirecta y me lo empezó a acariciar.

    -papi veo que no soy la única que estaba deseosa.

    -es que tú me puedes Alison me encanta todo tu cuerpo y hoy va a ser todo mío.

    -si papi lo quiero y lo necesito.

    -ven (me desabroche el pantalón y lo deje caer) es todo tuyo.

    La agarre de la nuca y la guie hacia mi pene, ella no lo dudo ni un segundo se arrodillo beso la punta del mismo saco su lengua y lo fue recorriendo por todo el tronco así una u otra vez con sus grandes labios carnosos, abrió su boca y se lo trago de una, lo empezó a succionar tan fuerte que sentía que me haría venir muy rápido y ese no era mi plan pero no podía pararla estaba hambrienta de sexo y se lo ponía notar en sus movimientos que eran un poco torpes, en un momento se lo volvió a tragar casi hasta mis huevos, me mira a los ojos y me guiña un ojo.

    -si mi amor que rico que lo chupas me encanta pero si sigues así no voy a aguantar mucho mas

    -a noo mmm eso suena rico

    Y empezó a masturbarme más rápido, yo trataba de aguantar pero sabía que iba a perder la batalla.

    -ya no aguanto me voy a correr

    Empezó a succionar con más fuerza, explote como nunca lo había hecho y ella lo disfrutaba se tragó hasta la última gota se levantó me miro y me dio un beso de lengua muy profundo compartiendo mi semen, era la primera vez que me hacían eso fue una sensación rara pero tengo que decir que me gusto.

    -ahora es mi turno y lo quiero aprovechar

    Así como estábamos la despoje de su deshabillé le desabroche su sostén para apreciar sus grandes tetas, eran de un tamaño que mis manos no alcanzaba a agarrarlas de lleno (siempre me habían tocado mujeres de pechos pequeños) y me puse a saborearlas, mientras recorría una de sus tetas de aureolas grandes y pezones duros y puntiagudos con mi lengua mi otra mano presionaba la otra pellizcaba su otro pezón con mi yemas provocándole excitación, se notaba por su respiración entrecortada.

    Me detuve por un momento la mire de arriba abajo varias veces y le dije.

    -vamos para tu cuarto

    -no mejor acá no te parece

    -quiero cogerte en tu cama

    La agarre de la mano y la lleve para allá, mi sorpresa fue enorme cuando abrí la puerta, había una cama grande dos espejos muy grande enfrentados en ambas paredes tenía luces de leed en el techo que cambiaban de color y un par de cámaras enfocando hacia la cama, la mire ella estaba como avergonzada de lo que yo veía y no veía a ninguna santita todo lo contrario esta mujer tenía más sorpresas que nadie.

    -wow y esto

    -es que como yo estoy sola siempre estoy conectada a distintos chat

    – vaya vaya cada día me sorprendes mas

    -espero que esto no te incomode

    -lo dices en serio, esto me excita más aun corazón

    Cerré la puerta deje que las luces tenues de colores y la tire en la cama boca y me subí apoye mi pene en su culo parado para que sienta el calor del mismo ,le estire sus brazos y los agarre con una de mis manos mientras la volví a besar en su cuello, ella lo disfrutaba podía notarlo en los movimientos que hacía con su cabeza, con mi otra mano recorría todo su cuerpo de costado acariciándola desde su pecho hasta sus muslos, su piel era tersa y firme ya mi pene jugaba en su entrepierna con movimientos suaves pero firmes, ella volteo su rostro y nos dimos un beso apasionado nuestras lengua jugaban al compás buscando lujuria ya se empezaba a notar eso inconfundible olor a sexo en la habitación.

    -papi no doy más quiero tenerte adentro mioo ahhh

    Esas palabras fueron un éxtasis para mi sabia que ya estaba en su punto justo, le abrí sus piernas y busque su entrada su vulva estaba muy hinchada y muy lubricada le frote un poco mi pene para buscar su entrada ella ya empezaba a suspirar.

    -hay siiii ya mételo yaa no doy mas ahhh

    -si corazón es todo tuyo lo vas a tener toda la noche dentro, sentilo ufff que apretadita estas

    -ahhh sii es que hace mucho que no estaba con nadie

    -hoy vas a recuperar todo ese tiempo corazón

    A medida que entraba se sentía más apretado aun ,cuando estaba ya por la mitad ella ya gemía.

    Y de un solo empujón se lo metí hasta el fondo

    -ah ahhh siii que rico como lo necesitaba ahhh

    -sii los dos lo necesitábamos mmmm

    Enseguida empecé a moverlo lo sacaba hasta la punta y otra vez hasta el fondo una y otra vez que sensación tan linda hasta que empecé acelerar los movimientos y las envestidas eran más fuertes mis huevos chocaban con su culo el plaf plaf plas retumbaba en la habitación.

    -si más duro más duro no pares papi mmm mas siii asiii siii ahhh ahhh que rico

    La tenía agarrada de las caderas mientras le daba con todas mis fuerza estaba hambrienta y pedida mas y mas se notaba que hacia mucho no estaba con nadie y yo lo estaba disfrutando.

    Empecé a jugar con su esfínter con mi dedo pulgar mientras le seguía dando, hasta que logre dilatarlo y meter la yema de mi dedo lo lubricaba con los jugos que ella soltaba y los llevaba otra vez a su culo y así mi dedo entraba más fácil, logre meterle el segundo y ella cada vez estaba más excitada así que se lo saque y enfoque la cabeza de mi pene, metí la cabeza y ella suspiro pero a la vez paraba mas su culo como invitándome a pasar

    -despacio amor que está muy cerrado

    -tranquila déjame a mí que yo tengo experiencia en esto tu solo relájate

    Mientras yo lo sacaba lo metía en su concha otra vez para lubricarlo y otra vez apuntaba a su culo y lo iba metiendo un poco mas así hasta llegar a meterlo bien al fondo donde lo deje para que se acostumbrara a la sensación de tenerlo todo adentro, estaba muy apretado ese culo se notaba que hacía mucho nadie pasaba por ahí y yo lo estaba disfrutando.

    -mmm siii me vuelves loca papi ya lo necesitaba urgente

    – y tu mas a mi corazón

    En eso cuando empezó a mover su cola fue el momento de empezar el baile con movimientos suaves lo sacaba hasta la punta de mi pene y volvía a introducirlo hasta el fondo así en varias oportunidades hasta ir acelerando, era un placer sentir la presión que ejercía ese culo en mi pene sentía como lo succionaba

    -aaay siii asiii ahhh mas duro papi mas durooo ah ahhh

    Escucharla así me hizo sacar fuerzas de donde ya no tenía pero le seguía dando más y más duro.

    -siii asiii papi mas mas siii ah ahhh

    -me voy a correr y quiero llenarte el culo de leche

    -si si lo quiero adentro toda ahhh mmm mm ahhh

    -siii tomaaa mmm ahhh

    -que caliente papi que está hay que rico

    Fue tanta la calentura que teníamos que empezó a escurrirse por los costados pero no parábamos seguimos dándole con fuerza hasta que mi cuerpo no dio más y me recosté sobre su espalda ambos estábamos total mente sudados cansados a la vez.

    Me recosté a su lado los dos quedamos mirando al techo sin decir palabra alguna como si fuera un secreto entre nosotros.

    -gracias papi realmente lo necesitaba y me encanto

    -a mí también me encanto pero la noche es larga y yo aun no me pienso ir.

    Cuando nos repusimos seguimos haciéndolo de muchas formas más, ese fue el comienzo de nuestro secreto ,en el trabajo cada uno mantenía su rol pero muchas noches nos volvimos a juntar y hasta empezamos a filmarnos, eso se los cuento más adelante.

    Me encantaría saber que les pareció pueden hacerlo a mi correo ([email protected]) o por aquí, yo los leo continuamente y recién me estoy soltando un poco a hacerlo.

    Gracias a todos por su tiempo para leerlos.

  • La playa del placer

    La playa del placer

    Hola, les contaré otra de mis fantasías cumplidas.

    Hace algunos años, casi estaba por casarme, tuve un viaje de trabajo a Salina Cruz, Oax., mi visita era de lunes a jueves, y mi intención era viajar ese mismo jueves al Huatulco, específicamente a Zipolite, la playa nudista, esa era mi fantasía, ir a una de esas playas.

    Viaje el jueves hacia allá, llegué ya de noche y me hospede en un hotel cercano, era una especie de cabaña, la cual estaba muy al descubierto, eso era lo de menos.

    El viernes salí rumbo a la playa, quería conocer cómo era, y si, mucha gente desnuda, de todas las edades, y pues a lo que iba, solo iba en traje de baño, que era una tanga y el top, un pareo y sandalias, me quité todo y lo eché en una bolsa de mano, de esas como tejidas de paja, y ahí voy, caminando por la playa, solo llevaba puesto un sombrero, lentes y sandalias, mucha gente me saludaba, me observaban, me admiraban, pero todo con respeto, igual yo, iba viendo y deleitándome, mucho que ver, de repente llegué a una zona como rocosa, habían unas personas que tenían una fiesta, eran unos nigerianos, corredores algunos, ya grandes para mi, grandes de todos lados, especialmente de sus miembros jajaja, me recosté sobre la arena a tomar el sol, si, boca arriba con las piernas dobladas y abiertas, quería ser observada, como vieron que iba sola, me hablaron, en un español medio mocho pero bastante entendible, me preguntaron que si iba sola, les dije que si, me invitaron unas cervezas y ahí estaba, con 3 chicas y 6 hombres.

    Pasé un buen rato con ellos y me fui al hotel, comí, descanse un rato ya que quedé con ellos vernos en la playa para una lunada, ya como a las 6 de la tarde, que medio empezaba a oscurecer, ahí estaba, otra vez con ellos, ya dos de ellos, de los que iban solos, ya que las 3 chicas eran pareja de 3 de los 6 hombres, sobraban 3 para mi jajaja, el caso es que 2 de ellos coquetearon conmigo, y ahí estaba yo otra vez, caminando desnuda por la playa hasta llegar al punto de reunión, el mismo lugar donde los conocí.

    Comenzamos a bailar, me enseñaron unas especies de danzas africanas, no sabía cómo bailar pero el chiste era divertirse, ya después de varias cervezas, los bailes eran cada vez más pegados, de repente ya me bailaba uno al frente y otro por detrás, como haciéndome sándwich, sentía sus miembros rozar mis nalgas y mi vagina, una de las parejas se desapareció hacia la zona de las rocas, me imaginé a que iban, ya al calor de la noche, las cervezas y el baile pegado sintiendo sus miembros, que más da, me separé de ellos y caminé hacia las rocas.

    Los dos siguiéndome, no sabían hacia dónde iba, uno de ellos me alcanzó y pensó que me había molestado, le dije que no, que me siguieran, llegando a una parte solitaria, estaban como confundidos, y les pregunté que si no era lo que querían, tenerme a solas, los tomé de la mano y los moví hacia mi tetas, ahí los tenía a cada uno chupándomelas y mordiéndomelas mientras les agarraba sus miembros, sentí una mano en mi vagina, me comenzó a masajear y luego a meter el dedo, otra mano en mis nalgas, ya era una manoseada y dedeada, uno de ellos me hizo ponerme de rodillas y me puso su miembro en la cara, estaba duro, era largo, fácil más de 20 centímetros y un poco delgado, lo agarré fuerte y lo comencé a chupar, con la otra mano se lo agarraba al otro, dejo de chupar uno para chupar el otro.

    Cuando lo tuve de frente, mi expresión fue de asombro, no se, era una cosa del tamaño de mi antebrazo, un poco más grueso que el anterior, pero muy largo, lo comencé a chupar, no me entraba en la boca ni la mitad, después me levanté y primero me comenzó a coger el que lo tenía más «chico», era riquísimo sentirla adentro, el otro se masturbaba para mantenerlo firme, después llegó su turno, apenas había entrado poco más de la mitad y ya lo sentía hasta el vientre, lo fue metiendo poco a poco, ahí estaba yo, sentada sobre las rocas con las piernas abiertas y una verga del tamaño de mi antebrazo, no sé como pero la metió toda, era demasiado placer, me vine rápido, ellos todavía no.

    De repente frente a nosotros iba pasando la pareja que se había perdido un rato, se acercó el chico y de la nada me comenzó a coger ahí frente a su esposa, ella solo veía como su hombre me estaba cogiendo, a los 5 minutos el se vino y se fue con su esposa, me metí al mar a limpiarme para seguir la fiesta, ya estaba yo extasiada, quería las dos al mismo tiempo adentro, al que la tenía más grande, lo acosté en la arena y me monté sobre él, al tiempo que le pedí al otro que lo metiera despacio por detrás, poco a poco lo metió y ahí me tenían los 2, cogiéndome al mismo tiempo.

    Cuando de repente apareció el tercero, el otro que no tenía pareja, aunque después de la cogida que me dio el que iba de paso con su esposa, que más daba si tenía pareja; me tomó de la cabeza y me metió su miembro en la boca, me estaban dando los 3 por los 3 lados, vagina, culo y boca, era un placer indescriptible, el que me lo metió en la boca, no lo tenía diferente a los demás, fácil más de 20 centímetros, no sé qué les dan a los negritos, con todo respeto, que tienen unas cosas enormes entre las piernas, se cambiaban para cogerme.

    Me estaban dando los 3 al mismo tiempo, yo solo gemía de placer, me venía una y otra vez, no se cuantas fueron ahí en la playa, me llevaron hacia en mar, dentro del agua, uno me cargó y me la metió por delante, no se como pero otro me lo metió por detrás, el tercero nada más veía, nos salimos por la incomodidad, me pusieron de rodillas sobre la arena, se fueron turnando para cogerme, ahí me tenían con la cara sobre la arena y las nalgas levantadas, uno tras otro, pasaron como 2 horas y regresamos a la fiesta, me habían cogido 4 de los 6, me ardía un poco la vagina, no sé si por la arena o por la cogida que me habían dado los 4, ya al calor de las copas.

    Otro de los casados me comenzó a tocar disimuladamente, no sabía que hacer porque no sabía si era con el consentimiento de su esposa, hasta que ella se acercó y me dijo, mi hombre te quiere coger, llévatelo allá atrás de las rocas, ya un poco medio tomado, como pudo me la metió, me cogió el quinto de los 6, ya de madrugada, cada quien se fue a su hotel, yo a mi cabaña, la cual solo contaba con una cama, un baño en el exterior, hechos de puro palo como bambú, en el baño si alguien se asomaba te podía ver a través de los palos, la cabaña, solo contaba con una puerta y una ventana, la cual solo tenían mosquiteros como puerta y ventana, y una cortina que con el aire se levantaba, fue delicioso dormir así, completamente desnuda, con las cortinas abiertas.

    El sábado fue diferente, recorrí toda la playa, desnuda, con mi bolsa cargando mi ropa, mis lentes y mi sombrero, llegué a un área donde estaban pescando unos señores con sus redes, creo ya me había salido de la zona nudista, todos voltearon a verme, si sentí un poco de miedo, era diferente a andar en la zona nudista, aunque nunca me faltaron al respeto, me regresé, caminé y caminé, era un «buffet» jajaja, llegué a una zona donde estaban muchos señores y señoras ya grandes, más de 50 fácilmente, de ahí un grupo de americanos, caminé desnuda para sentir esa libertad de andar sin cosas materiales, se sintió bien, me regresé a la cabaña y fui a comer, regresé y descanse un rato en la cabaña, desnuda y con puerta y ventana abiertas por su puesto, en la tarde salí otra vez a caminar, habían grupos con fogatas, bebidas, etc.

    Los más alejados besándose, en la zona de rocas o entre los árboles, se escuchaban gemidos, gente cogiendo, se antojaba, de repente se acercó a mi un señor, de unos 55 años, muy guapo, yo tenía 29, iba con otros señores, me preguntó que si andaba sola, me invitó a estar con ellos, eran 4 más, estuvimos platicando, llegaron 2 chicas más, de unos 25 años aproximadamente, iban con ellos, tal vez scorts, eran empresarios, y sin más preámbulos, entre 3 comenzaron a cogerse a las 2 chicas, me excitó ver la escena, yo seguía platicando con los otros 2, no quería ser yo quien iniciara el coqueteo, hasta que el que me abordó fue directo y solo me preguntó que si cogíamos.

    Obvio le dije que si, inicio el toqueteo, las caricias, la manoseada, empezaron a chuparme las tetas, a dedearme, uno se agachó y comenzó a lamer mis nalgas, luego el culo, me incliné para chuparle el miembro al otro, mientras el otro ya tenía su lengua en mi vagina, para después sentir como entró abruptamente su miembro mientras seguía con el otro en la boca, continuamos cogiendo durante una media hora más o menos, cuando me pregunto si cogía con los otros 3, mi respuesta fue si, por lo que intercambiamos, primero me cogieron 2 y luego el otro.

    Así estuvimos intercambiando, pasaban por mi y por las 2 chicas uno tras otro, ya como a las 10 de la noche me despedí, iba toda cogida, la noche anterior fueron 5 y esa noche 5 más.

    Ya en la cabaña, mientras me bañaba, le conté a mi novio por video llamada, estaba muy excitado y se comenzó a masturbar al igual que yo, ya cuando me iba a acostar, escuché voces afuera, eran mis amigos nigerianos, me andaban buscando porque traían fiesta, nos fuimos a la playa, los 3 con sus 3 mujeres y yo con mis 3 solteros, llegamos a las rocas y comenzó la perversión, eran los 3 solteros conmigo y los otros 3 con sus esposas, luego se separaron de sus esposas y comenzó una danza, un carrusel conmigo, los 6 me estaban cogiendo, las esposas veían y se tocaban entre ellas, los 6 se iban turnando para cogerme, me tenían sobre una roca con las piernas abiertas, uno detrás de otro, los 6 se vinieron, yo me vine 4 veces, nada más en ese momento.

    Paramos un rato para seguir tomando, luego seguimos cogiendo, no paramos hasta las 6 de la mañana, me llevaron al hotel, iba algo tomada, pegajosa de tanto semen que me escurría, no sé cuantas veces me cogieron, fueron muchas, muchas, perdí la cuenta, entre el alcohol y la cogida que mie dio uno detrás de otro, ya no supe.

    Al día siguiente, ya domingo, me salí del hotel rumbo a mi ciudad, iba con una sensación entre placer y dolor, me dolían las piernas de tanto abrirlas, la vagina de todas las veces que me cogieron, pero en donde más placer y dolor sentía, era en mi culito lindo y rosado, si todos me cogieron por ahi, entonces si me metieron la más grande, la que estaba del tamaño de mi antebrazo, en pocas palabras, si soy tragona, diría mi esposo, me trago cualquier verga, así me dice, tamaño, color y grosor.

    Así que ese viaje a la playa nudista fue muy, pero muuuy productivo, no pensé que pudiese pervertirme tanto ahí, fueron 11 en total los que me cogieron en 2 días, me volví ninfómana, me gusta coger a cada rato, jugar con mis juguetes sexuales, coger en donde me den ganas, esos 11 miembros despertaron aún más en mi, el placer de coger con varios, después de eso, han sido un sin fin de gang bangs en los que he estado, orgías muchas, vergas… Fácil más de mil.

  • La consulta de Melvina: Una madre preocupada

    La consulta de Melvina: Una madre preocupada

    La pareja entró a la consulta de Melvina un poco sin saber bien que esperar. Que conocieran los servicios de esta psicologa había sido bastante casual. La señora (ahora señorita) Lillian Hartwood, viuda reciente de apenas treinta ocho años de edad volvió a quedar con sus amigas en aquel restaurante, su favorito, donde tomaban algo una vez al mes sin falta, sino querían ser el tema de conversación del momento. Mientras que seguían con los cotilleos de moda y de los más y los menos de la escena guapa de la ciudad.

    A pesar de su edad se mantenía muy bien con apenas unos retoques menores, y un buen uso del maquillaje. Su pelo rubio con bastante cuerpo la hacía ser muy llamativa, sus ojos azules penetrantes y su cuerpo bien cuidado en el gimnasio (especialmente orgullosa de sus muslos y su firme traseros) y con una dieta estricta, seguía abriendo bocas al personal. Y a pesar de su sonrisa de suficiencia y sus contestaciones ingeniosas estaba muy nerviosa.

    Su marido, un importante armador, no le había dejado tanto como había esperado, ya que el dinero desapareció entre otros familiares y demás minucias. Tendría para unos meses si acaso si vivía con este tren de vida… ya había empezado a racionar para que la cifra durase más tiempo. Y había sacado sus encantos para conseguir pescar algún marido. No es que le faltasen pretendientes… Pero había algo que repelía incluso al ricachón más inocente.

    Y esto era su hijo Steven. No sabía en que momento se había convertido un niño que adoraba a su madre a pesar de que se veían poco, al joven que cada vez estaba más enfadado porque le estaba cortando el grifo. No parecía comprender que estaban en una situación desesperada y que podrían perder pronto la casa, es más ahora le había dado por quejarse de la pobre cocina que ella preparaba ya que había tenido que despedir al servicio.

    Aunque según él solo tenía que apostar una buena cantidad de sus ahorros a una de esas monedas digitales que tanto le gustaban, otro canto de grulla como tantos otros en los que él había picado tras ser imposible que terminará la universidad. Al principio había empezado zalamero a intentar convencerla, pero su comportamiento se torno cada vez más agresivo y no atendía a razones al ver que seguía en su negativa. No salía de su habitación en la casa (que era una leonera), donde gritaba al monitor gigante mientras jugaba algún videojuego o veía sin apenas disimular alguna película porno.

    Aunque había engañado al resto, mostrándose despreocupada, no pudo hacerlo a su mejor amiga (cuyos hijos se habían criado juntos como quien dice) que de forma muy delicada le llevo en un aparte para hablar con ella. Tras contarle sus problemas, la amiga le comento que hace unos meses había tenido problemas con su hijo, al igual que fue el de ella, su marido es muy rico, pero en su caso siempre esta fuera de casa y el chico se le subía a las faldas. Pero ahora su relación había mejorado un montón. Durante unos meses había amargado las reuniones y apunto estuvo de ser vetada de ellas. Pero al final Lillian movió los hilos para que se quedara. Y tal como vino la nube se fue y su amiga volvió a ser la misma de siempre… No, incluso más descarada y divertida, con mucho mejor humor. Siempre le llamo la atención eso.

    En cierto momento de la tertulia, cuando estaban fumando un pitillo fuera le dijo-Me ayudaste mucho en aquel momento y sabes que al final salí de ese pozo. Aunque con algo de ayuda- De forma conspirativa le da una tarjeta sin apenas adornos donde pone “Melvina, Psicóloga profesional, cambiare tu perspectiva” un número de teléfono y una dirección. -Si quieres mi consejo querida, deberías visitar a esta psicóloga junto a tu hijo. Nosotros fuimos y nuestra relación cambio por completo. Como de la noche al día, ya te digo… Eso si, te prevengo que es particular, pero sigue sus consejos.-

    Y días después había seguido el consejo de su amiga. Había convencido a Steven de que si seguía los consejos de la tal Melvina se pensaría muy seriamente apostar por su proyecto y darle más manga ancha en casa. Para su sorpresa pareció ceder fácilmente, algo raro en él. Aunque entre lo que había engordado por no moverse, el pelo sucio y su ropa parecía un vagabundo. Pero quería tener esperanza de que volvería ser alguien de quien sentirse orgullosa.

    Apenas tuvo que esperar frente a una pequeña mesa donde un hombre entrado en años regordete y bastante calvo confirmo su cita con un intento de sonrisa. Este hombre le explica a Lillian que Melvina siempre comienza teniendo una charla profunda con el paciente y luego habla con el familiar, llegado el caso. Steven deja su consola portátil en las manos de su madre y pasa con un gruñido despectivo, cerrando la puerta tras él.

    Dos largas horas pasan, mientras que se pone de los nervios por la musiquita, intenta leer una revista pasada de moda o escucha el tintineo del hombre de la pequeña recepción al juguetear con un boligrafo en la mesa (que al parecer es el conserje del edificio pero que se gana un sobresueldo trabajando para la psicóloga, al final Lillian tuvo que cortar la conversación cansada de la charla intrascendente).

    Finalmente Steven sale de la consulta, y muy meditabundo se sienta en una de las múltiples sillas libres de la sala (ya que están solos en la sala de espera e incluso en el tiempo que ha estado esperando no han recibido ninguna llamada). Pero cuando le pregunta lillian a su hijo qué que tal ido, sonríe por primera vez y dice juguetón con cierta malicia, que si quiere saberlo que le pregunte a ella mientras que agarra la consola del regazo de su madre y vuelve a perderse en sus juegos.

    Curiosa abre la puerta cuando una voz de mujer se lo indica desde el interior. Allí se encuentra con la tal Melvina. Vestida de negro riguroso a juego con su pelo peinado de forma similar a los de una secretaria de los años 50 les dedica una mirada inquisitva y con un ademán le dice con un tono atono, eso si con una voz agradable:- Adelante, tome asiento. Y cuenteme su problema.-

    Lillian hablo tanto de su matrimonio, como de los eventos que habían llevado a Steve a esta situación. Melvina de vez en cuando toma alguna nota o hace alguna pregunta para que siga hablando. Tras desahogarse Lillian se siente algo mejor:- Sé que ya es algo mayor… y quizás debería haberlo traído antes, pero ¿Podría ayudarle doctora?- La mujer sin cambiar de gesto con una profesionalidad que asustaba en cierto modo le explica:- No sé preocupe, he tenido casos similares y todos ellos han acabado en un éxito absoluto .- ni una sonrisa anoto mentalmente Lillian, realmente no se está tirando flores, sino que está exponiendo un dato.-Pero debe seguir mis instrucciones. He hablado con su hijo y le he dado las nociones básicas que debe seguir para que la situación mejore, ha sido muy receptivo a la terapia.- Lillian le intenta preguntar, pero está le detiene y sigue hablando:- Me temo que ahora mismo señorita Hartwood podría ser contraproducente que le diga cual es mi método. Eso si, me ha comentado que usted no puede dormir bien desde el fallecimiento de su marido- ¿Steve se ha dado cuenta? Al final es verdad que el niño se preocupa de mí, piensa Lillian. Por lo que con una sonrisa le indica- Así es, tengo varias preocupaciones que no me dejan dormir…-

    Antes de que termine de hablar Melvina le ofrece una extraña receta “Alacena 4, Balda 5, Vinum Sabatti, grajeas dosis para una semana” Por detrás hay una dirección de una farmacia que no ha oído nunca hablar de ella… Sino fuera porque su amiga es de confianza no se atrevería a pensar siquiera en ir a ese lugar. Como previendo sus dudas Melvina le explica –Está medicina puede hacerle bien, además mantener un buen estado de animo receptivo con su hijo es necesario para que se consiga que el tratamiento llegue a buen cauce. –

    Lillian la recoge con un gracias. Quizás la aptitud tan profesional de la mujer le había inspirado confianza, pero francamente agradecería dormir mejor, ya lo había intentado con todo. Melvina termina:- Por hoy termina la sesión, como es solamente de exploración tiene un precio reducido, aunque espero grandes avances esta semana- Ante eso Lillian enarca la ceja ¿En solo una semana?- Para el bienestar del paciente. Mi secretario le dará cita. Allí hablaremos de como ha ido la cosa si usted quiere, o si quiere venir Steve nada más…- A lo que Lillian indica:- Estaría más tranquila si vengo yo también.- Melvina termina:- De acuerdo, pues hasta la semana que viene señorita Hartwood-

    Tras coger la cita al “secretario” salen los dos del edificio, con Steve jugando mientras anda y ella con más preguntas que respuestas… ¿En serio cree que en una semana todo se solucionará? Si es una broma, jura que le sacará los pelos. Calmándose se da cuenta de la receta y tras dejar a Steve en casa va a por ella.

    Si ya le pareció rara la consulta que había tenido, la farmacia, si es que podía llamarse así, también era muy pintoresca, por decir poco, al abrir la puerta del local tuvo que moverse por los estrechos pasillos hasta llegar al farmaceutico, aunque en este caso era un hombre joven con gafas aunque con una cara ciertamente particular que le dedica una sonrisa amigable:- ¿En que puedo ayudarla?- Dubitativa saca la receta que el recoge con premura:- Ummm entiendo, Melvina es una clienta importante nuestra, espere un momento.- Sale del mostrador y se pierde un momento por los pasillos. Ella mira a su alrededor para distraerse.No sabe localizar el olor, pero es agradable aunque algo fuerte. Y mira que a ella le gustan mucho las hierbas. Aunque los nombres que ponen en las bardas son raros, la mayoría de ellos no están en inglés.

    Da un pequeño respingo cuando el vuelve a estar tras el mostrador. Amable ofrece una pequeña cajita con grajeas en su interior, con un nombre que afirma Vinum Sabatti.-Aquí tiene, solo siga las indicaciones del prospeto, espero que le ayude, 10 dólares, por favor.- El prospecto parece legal, y se da cuenta de que no hay muchas contradicaciones, lo que es un alivio. Tras una rápida leída, lo único que indica es que se debe tomar antes de dormir, disuelto en agua. Despidiéndose del farmacéutico se marcho a su casa.

    Lo que quedo de tarde ya en su casa, volvió a la rutina, intento preparar una cena decente pero tuvo que conformarse con hacer unos sanwich. A pesar de que llamo a su puerta Steven no hizo caso y siguió con sus maquinitas, mientras que cenaba sola. Tras ver una película y sentir de nuevo que el sueño no acompañaba decidió probar una de esas grajeas.

    Fue a su cuarto, semi vacío, ya que había empeñado muchas cosas, aunque todavía mantenía la cama de matrimonio, se puso su camisón fucsia de seda, se sentó en la cama, tomando el vaso de agua añadió la grajea que se disolvió rapidamente, dando al agua un olor particular. La probo tentativamente pero su sabor era agradable, por lo que de una se tomó el contenido.

    Por un momento se sintió ligeramente mareada al tomarse el líquido, sin duda pega bien fuerte esta medicina, pensó Lillian, mientras que retira las sábanas y se mete en el interior de la cama. Apago la luz todavía con la habitación dando vueltas a su alrededor. Y por primera vez en mucho tiempo no pensó en el dinero que les faltaba o los problemas que tenía con su hijo, simplemente durmió a pierna suelta durante horas, para levantarse a media mañana, completamente recuperada y especialmente con energía. Eso si había desordenado la cama bastante y se había destapado, incluso el camisón tenia una de las tiras bajadas. Pero se sentía muy bien, eso si, con un extraño sabor en la boca, sin duda cosa de la grajea.

    Era más se sentía mejor que nunca, y fue a ducharse sin ponerse siquiera una bata para cubrir su fino camisón que mostraba sus pezones duros por el frío, algo raro en ella. Usualmente intentaba no llamar la atención de Steven que por mucho que quisiera ya no era un niño (aunque se comportará como un desgracia algunos ratos).

    Tatareo una canción para si misma mientras caminaba por el pasillo hacia el baño. Antes de llegar hasta él cruza por la habitación de su hijo, su puerta está ligeramente abierta y se puede ver una luz entre la semipenumbra. Usualmente está durmiendo a estas horas, pero de vez en cuando se queda hasta muy tarde y como hoy se le había hecho el día mientras estaba jugando a algún juego. Pero por primera vez no tenía ganas de discutir y entró un momento para verle, allí se encontraba sentado en su silla de gamer y con una vaharada de mal olor proveniente del cuarto al estar cerrado y el aroma descarado de las pajas de él, ya que hay está el cubo de papel sin recoger.

    Él solo tenía puesto los calzoncillos y mira a la televisión mientras está guardando la partida, sin apenas girarse para ver como se acerca su madre, ya que se iba a ir a dormir y se encuentra bastante destruido. Lillian se fijó en el cuerpo casi desnudo de su hijo y como se había echado a perder tras años de no hacer apenas ejercicio. Su barriga no era exagerada, pero ahí estaba bien marcada, sus piel tenía granos a pesar de que ya había pasado bien la adolescencia y su papada le hacía parecer como una pequeña rana, pero … hoy no lo veía tan mal, es más encontrarlo así le resultaba estimulante, ligeramente turbada por ese pensamiento intrusivo le pregunto gritando, ya que estaba aún con los cascos:- ¿Quieres algo para desayunar?- Steve extenuado por la larga noche gruño, pensó en gritarle algo hiriente a su madre, pero al notar que no le había regañado sino que le ofrecía hacerle el desayuno, solo espeto con hosquedad:- Unos huevos y beicon-

    Ella en cuanto obtuvo la respuesta fue a la cocina a preparárselo. Tomando la dirección contraria al servicio, ni siquiera se planteo porque había hecho eso en vez de ir a la ducha como había pensado en un inicio. Mientras le prepara el desayuno. Su hijo que ya había terminado de guardar la partida, se sentó cansado en una de las sillas de la cocina, esperando el desayuno. Sin vestirse todavía, su fuerte olor le llegaba a pesar del aroma de la comida y evidentemente solo en calzoncillos.

    Ni siquiera el muchacho preparo sus cubiertos, simplemente espero a que ella los sirviera y Lillian se lo tuvo que preparar todo, en tanto que al acercarse se notaba ligeramente nerviosa y su respiración se aceleraba un poco:- Ahora lo recojo yo, tu ve a dormir.-tras terminar de recoger y ver como Steven fue a su habitación con un gruñido y un seco buenos días, se dirigió a la ducha.

    Mientras que el agua recorría su cuerpo pensó en lo que había pasado. Sin duda la noche de sueño reconfortante le había aliviado y Steven se había portado bien. Todavía era pronto para cantar victoria, pero al parecer Melvina era muy buena en lo suyo. Ella se siente mucho más feliz y despreocupada. Si antes Steven apenas le hablaba, al salir por la hora de comer tuvieron incluso una pequeña conversación… si sobre el mismo tema de siempre, pero está vez el no llegó a montar una escena. Aunque algo gruñon, le que le hiciera recados, pero no con ese tono acusatorio y cínico de siempre. Por lo que con gusto las hizo. Que le hiciera la cena, que le limpiara el cuarto, que le lavara la ropa, que le comprará algunas cosas…

    Bien, fue un día completo, pero tras beberse la nueva grajea todo se deshacía como si fuera mantequilla en un descanso sin sueños… o al menos no los podía recordar, y de nuevo tenía ese sabor en la boca. No se sentía un mal sabor, incluso podría acostumbrarse a él. De nuevo su cama estaba muy movida. Aunque descasaba bien, al parecer su cuerpo pedía marcha, se rió de su propia broma. Y empezó una inercia que seguiría los siguientes días. Él se comportaba bien, aunque era un poco mandón, pero ella se encontraba deseosa de satisfacerlo… Era más una necesidad física y cada vez verlo sin apenas ropa la estaba poniendo muy zorra, se moría por su atención e incluso el roce de su piel le hacía mojarse. Durante la semana que ha estado estado pasando tomando la medicación ha estado planteándose una idea. Y las conversaciones con Melvina, la cual siempre llamadaba a la misma hora y su conversación duraba el mismo tiempo cada vez, le hizo afirmar una cosa… deseaba … no necesitaba dejar claro que era lo que verdad pensaba de su hijo. Y la noche del sexto día puso su plan en acción.

    Lillian tras muchas deliberación había tomado una decisión, está semana había sido muy reveladora respecto a los sentimientos que de verdad le inspiraba su hijo. Tenía mucha razón Melvina al pensar que se estaba fustigando cuando tenía la felicidad enfrente de sus narices y solo tenía que recogerla. Todos sus problemas se irían en cuanto su hijo comprendiese lo mucho que la amaba ella, incluso lo suficiente como para dar su propio cuerpo para que lo entendiera.

    Por lo que fue hasta su armario, a una caja que resguardaba para momentos muy especiales que lleva tiempo sin usar. Allí guardado se encuentra su lencería de chica mala, Prácticamente una sucesión de lazos y seda, que dejaban muy poco a la imaginación, empezando por sus pezones, que ahora están duros como una auténtica piedra y por su sexo, que se ha depilado para no molestar a su hijo, en el caso, solo pensar en la lengua de su hijo recorriendo esa parte de ella la hacía suspirar ligeramente.

    Se miró en el espejo duditatiba ¿Sería suficiente para él? Miro su culo donde el tanga que formaba parte del conjunto lo deja prácticamente al descubierto y por delante solo una ligera tela cubría su sexo, aunque la transparencia permitía observarlo de todas formas. Sus generosos pechos solo estaban sujetados por unas cuantas tiras, dejando ver sus pezones, jugueteo con ellos ligeramente y se puso algo colorada. Eso siempre le había funcionado con los hombres. Con un ligero rubor vio su pequeño tatuaje intimo, siempre se lo habían alabado y besado… ¿Su hijo lo haría?

    Salió de la habitación y cerró la puerta suavemente tras de sí. La casa esta mucho más fría de lo que recordaba, haciendo que el vaho saliera de su boca, mientras da unos pasos hacia la habitación de su hijo ¿Cómo reaccionaría? Pensó en todas las posibilidades, incluso en que la ignorase o peor, que la rechazará de plano. Cada paso era un pasito más a su miedo a que él la ignorase. Necesita que diga que la desea, que la ama… Sus pasos desnudos de nuevo la llevan al baño, allí puede ver todo su conjunto, y no se reconoce… hace tan solo unos días había sido una mujer preocupada por su destino y su hijo… y ahora tenía una firmeza en cuanto a lo que desea que no había creido posible tener en ella.

    Verse así de expuesta, saber lo que pasaría en cuanto llegase a la habitación de su hijo la excito un poco y pudo ver como su reflejo muestra a una mujer muy excitada mordiéndose el labio de anticipación y que su sexo ya está mojado y receptivo para su amante. Su propio hijo. Por un momento un ligero brillo rojizo, parece rodearla, pero al cerrar los ojos desaparece. Dio un respingo y por un momento pensó, que no debía ceder a esta idea… pero al mirar hacía la habitación, esa duda se disipa.

    Sin más dilación fue paso a paso hacia la habitación de su hijo, pero en vez de escuchar la usual ensalada de tiros e improperios de Steven hacia la pantalla, se encontró que su hijo está llamando a alguien en la noche. Con cada paso sigiloso suyo se hacía más evidente la conversación:- ¿Cuanto tiempo voy a tener que seguir así? Si, vale, son seis días y a la noche… Ya… Si, se ha portado mejor, no da el coñazo y hace lo que quiero. Pero le he preguntado por lo de darme la pasta cada día y me ha ignorado a pesar de que básicamente esta lamiendo el suelo que piso.- Un rato de espera, sin que su hijo hablase, y con este llegó a la habitación que tenía la puerta semi-abierta, curiosa, se quedo en el quicio. El olor a hombre y a suciedad no era tan brutal como hace un tiempo, gracias a quelimpio, aún así podía oler el aroma de su hijo y la esta volviendo loca.

    La única luz que ahora mismo iluminaba la sala es el móvil que tiene en la mano su hijo, que parecía estar escuchando y algunas luces provenientes de algunos dispositivos apagados, pero enchufados a la red eléctrica. Como de costumbre su hijo solo lleva sus calzoncillos y nada más. Sabía que en cuanto diera un paso, dejarían de ser madre e hijo y serían amantes. Por un momento su mente pensó que algo estaba mal, que debería estar atenta a la conversación y que no debería entrar. Por lo que esperó intentando bloquear la respiración acelerada.

    Su hijo siguió con la conversación.- A ver que me entienda, tres veces dentro de ella y ya no tendré que preocuparme más de que no hago lo que yo diga ¿Es así? Pero… ahhh.. Qué vendrá a mi. De acuerdo. Me dijiste tres si me desprecia a seis si me quería… joder… Pufff per mi amigo está esperando la pasta, es un negocio seguro joder…-Lillian no comprende, algo no está bien, su mente le dice que se vaya, no solo de cerca de la habitación, sino de la casa misma, pero su cuerpo parece reaccionar de forma distinta. Según va hablando cada vez está más excitada. NECESITA que la desee, necesita su tacto, su olor, su… Su mano de forma autónoma empieza a acariciar su sexo, mientras él sigue discutiendo, ya no oye las palabras, sino se deja llevar por el deseo.

    Gracias a la ropa que lleva le es fácil acceder a su sexo depilado, sus dedos lo acarician con delicadeza los pliegues, jugando con la humedad que los lubrica al principio, mientras su boca se cierra, el último atisbo de decencia que le queda, su última barrera, que al introducirse un dedo en su sexo y sus continuos roces de arriba abajo, una y otra vez, mientras se moja cada vez más, le cuesta mantener el equilibrio. Intenta dar un paso hacia atrás, pero casi se cae, por lo que decide mantenerse de pie con una mano apoyada en el quicio, mientras sigue dándose placer, mientras sus piernas tiemblan ante sus caricias y escucha la conversación.

    -¿Qué si me resulta desagradable?… ya ya la píldora… si la tengo a mano, tragar en caso de que vaya a mi… ¿No podría ser al contrario?… Vale, no funciona… ummm, que peñazo. Si si, es vieja , pero sigue estando buena, es raro, pero joder, estoy muy excitado. Hacerle mamar cada madrugada me ha puesto a tope, aunque beber la mierda esa me revolvía el estomago…- La cabeza de Lillian conecta ese extraño sabor en su garganta. No es que fuera una novata, pero ¿Su hijo le hizo mamar de su polla mientras dormía? No se sentía ese sabor.Dos de sus dedos se meten en su coño ante la noticia. No encontró resistencia mientras que empezó a explorarse a si misma. Y cada vez le costaba más no hacer ruido, hasta que por fin, se le escapo un suspiro.

    Steven se giro sobre si mismo y vio a su madre, una mujer madura vestida con un conjunto lo más zorrón posible metiéndose los dedos en su coño, mirándole ojiplatica, asustada al darse cuenta de que había sido descubierta, y a la vez excitada de que por fin lo hubiera hecho. Con una sonrisa perversa Steven le dijo a quien le habla, mientras su miembro crece bajo sus calzoncillos:- Pues ha venido. Me tomo eso y hago lo de las tres descargas… okay, ya te comento como fue en consulta.- Dejo el móvil en la mesita y busco en el cajón de ella, una pequeña caja adornada con un símbolo fálico tallado, de allí con parsimonía saco una pequeña pastilla, que tomo con un vaso de agua, mientras su madre se masturba cada vez con más fuerza, está vez sin ocultar sus gemidos.

    Al tragarla por un momento se sintió mareado, por lo que se sentó en la cama, mientras que a su madre le empezaron a temblar las piernas. Al igual que estos días esperaba complacer y en este caso la orden idonea para empezar. Steven sonriendo ante su victoria, se quitó los calzones que lanzo hacía su madre humillantemente a su cara, mientras ella jadea como una perra para él. Lo que le termina de poner dura la polla. Con un tono seco le dice:- Guarra, ven aquí y empieza a mamarme la polla, que lo estás deseando…- Casi antes que termine la frase, ella se abalanza de rodillas a por su miembro viril y empieza a lamer con lujuria ya no disimulada, mientras sigue proporcionandose placer en su coño con tres dedos, lo que hace que caiga sus liquidos al suelo.

    Mientras está mamando y su hijo le halaga con algún grosero piropo sobre su habilidad con su lengua, empieza a notar que la sala está ligeramente iluminada de rojo, no muy fuerte, de forma sutil, haciendo que todo se sienta más calido… y morboso. En un momento que lo está pajeando, observa el rostro de su hijo, pero no parece notar ese cambio ¿Son imaginaciones suyas? Sus pensamientos se disuelven cuando el agarra su cabeza y de forma brutal le obliga a mamarla de forma violenta. Si bien el miembro de su hijo solo llega a mediano, las sensaciones que le provoca, especialmente la excitación es… por no decirlo de otra forma, antinatural. Jamás había estado tan cachonda.

    Es más ya ha sufrido dos pequeños mini-orgasmos, uno prácticamente al notar el tacto del miembro de su hijo y otro en cuanto a empezado a insultarla de forma más soez. Su hijo se levanta y empieza a exigir con sus dos manos que la mamada sea más profunda, lo que hace que ella victima del placer ponga sus dos ojos en blanco. Entonces, nota como su hijo convulsiona y grita:- Jodeeer menuda puta estás hecha….- Su corrida, llena la garganta de Lillian sin remedio, al mantener él la cabeza de ella pegada a su cuerpo, ella acepta la descarga tragando como puede el fluido. Cuando nota que ya no hay más, abre los ojos.

    Allí semiocultos por la oscuridad, ahora ligeramente rojiza, hay figuras, de todas las formas, ocupando todo el espacio alrededor suyo, sus ojos de tonalidad amarillenta la observan, juzgándola. Asustada por un momento le grita a su hijo:- Dios, ¿Qué está pasando?- Steven se rie al observar la cara de pasmo de ella y como mira hacia todos lados desorientada:- Pues que te he dado tu ración de leche, como las noches anteriores… pero está vez, quiero más… Sube a la cama y ábrete de piernas.- Lillian todavía shockeada e infinitamente asustada, hace lo que él dice sin rechistar, mientras esas decenas de ojos la observan de forma viciosa.- Hijo, ¿Puedes…Puedes verlos?- Él se rió de forma grosera, mientras que sin ninguna ceremonia coloca su polla en la entrada de ella, sea lo que sea que ha tomado su miembro sigue completamente firme a pesar de la fuerte descarga:- Solo veo a una puta abierta de piernas… Menudo conjuntito, ¿Lo tenías para papá o para el limpiador de la piscina? Guarra… Pero no te preocupes, que está funcionando ufffff.- Con eso le penetro con facilidad, por lo mojada que esta ella. Como si fuera una corriente eléctrica, Lillian grita de placer mientras su cuerpo se arquea por el gusto.-Madre mía…- Él se rie y comenta, mientras empieza a coger ritmo- Pues no acaba más que empezar.

    Entre el placer y el miedo, Lillian no puede pensar con racionalidad, cierra los ojos para disfrutar de las sensaciones que le está proporcionando la follada de su hijo, pero al abrirlo los puede ver… Observándola, esas cosas que apenas parecen imitaciones de un ser humano o directamente son irreales ¿Qué me está pasando? Pero cuando su hijo le lamió uno de sus pechos, exploto en un fuerte orgasmo, mojando el miembro viril de él y apretándolo con fuerza, lo que hizo excitar aún más al muchacho..- Uffff, puta,… me está encantado joderte el coño.- Saliéndole del alma le grita a su hijo con un tono entre excitado y suplicante:- Es todo tuyo …. Ahhhh más, por favor…- ¿Qué estoy haciendo? Nunca he dejado que me dominen así, piensa, pero este pensamiento junto a muchos otros se disuelven mientras que se acerca más y más a otro orgasmo y su hijo coge sus hombros para acercarla a él, excitado le comenta:- Cuando terminemos este polvo no vas a poder decir que no a nada, serás mi putita sin voluntad, mamá… Y te encanta, ¿Verdad?- Ella se revuelve al escuchar esas palabras, pero no puede escapar, su cuerpo le traiciona rodeando a Steven con sus piernas para notarlo aún más adentro.-¿Hijo, que dices? Eso no estaaaa bi… si, me encanta.- El fuerte orgasmo que sufre, vuelve a alejar sus pensamientos. Cada vez que quiere luchar su mente se nubla con deseos de seguir teniendo sexo con él y agradarle para poder ser felices los dos.

    Pasan los minutos, sin cambiar de postura con los gemidos de los dos llenando el ambiente y la frenética follada provoca que Steven vuelva a correrse. Esta vez en el muy mojado sexo de ella. La sensación de su semen entrando en el interior de ella hace que los ojos de Lillian se pongan en blanco. Y cada vez este más segura de que está haciendo lo correcto y que todo es como debe ser. Su deseo de amor por su hijo, que provoca que su madre busque su boca, lo que él le niega.- Ya volverás a limpiarme la polla cuando toque. No pienso besarte en esa boca de puta jajaja- Y le estira de los pezones, hasta que ella chilla antes de salirse de ella y ponerse de pie fuera de la cama:- Ponte a cuatro guarra, que me queda un agujero que llenarte.-

    Es entonces cuando Lillian oye los gritos, los susurros, las risas… Obedeciendo a su hijo sin pensarlo se pone a cuatro ofreciendo su trasero bien formado con una pequeña hada juguetona tatuada a su hijo, que lo palmea una y otra vez, lo que hace que ella suspire y luego grite, él enfadado sigue hasta que termina diciendo entre excitado y cabreado:- Es lo que te mereces por ignorarme cuando te he pedido dinero, puta. ¿Sabes lo que me has podido costar? Joder- Ella observa a las figuras que había visto antes, son ellas las que producen esos ruidos, mientras que la habitación está completamente roja.

    Llorando de miedo y aún así excitada al notar el miembro de él entrando por su culo poco a poco con varios gruñidos por parte de los dos. Le dice:- Hijo, ¿No los ves? Tengo miedo, paraaa, por favor…- Él empieza a moverse poco a poco al principio. Ella gime de nuevo, con las pocas fuerzas mentales que le quedan grita entre lagrimas:- Dios, soy tu madre, te quiero, hazme caso, para por favor, PARA.- Pero él la ignora, es más empieza a profundizar cada vez con más velocidad:- No veo nada, pero me encanta que estés asustada, guarra ¿O es que quieres de verdad que pare ehhh?- Se apoya en su espalda y le agarra de los pechos, lo que provoca un orgasmo en el coño lleno de la esencia de su hijo, que cae poco a poco en la cama.- Noooo, no puedo negarme… pero tengo miedo, creo que… creo que … se me olvida algo… para PARAAAAAA.-

    Como un pistón él empieza joderla cada vez más fuerte y ella gime. Por un momento su mente le lleva a un recuerdo muy antiguo, su abuela cuando era poco más que una niña, le enseño a rezar. Hacía mucho que se había olvidado de eso y no había pisado una iglesia en años excepto para aptos solemnes donde solía perder el tiempo en el móvil. Intenta recordar las palabras de ella, su amable abuela… a la que ignoro cuando murió sola en una residencia, pero él se está acercando al orgasmo. Los ojos de ella se abren, como si ahora todo le encajara.Lo nota, lo nota como descarga dentro de ella, como su semen entra de nuevo esta vez por su culo. Y por primera vez entiende lo que están diciendo las figuras. Le están dando la bienvenida. Un fuerte orgasmo de ella oculta, el grito de horror que da su alma. Y como si fuera un muñeco cae desplomada en la cama, mientras que una especie de canica grande sale de su boca rodando por el suelo.

    -Joder, menudo grito jajaja, ese ha sido fuerte. Se supone que ya estaría… ¿Lo has disfrutado, mi nueva guarra? Ahora no podrás negarte a nada que te diga…- Pero ante la falta de respuesta de ella, pregunta nervioso- Puta ¿Me estás ignorando?- Un fuerte palmetazo en el culo de ella sigue sin reacción. Está vez asustado de verdad, sale del cuerpo de su madre y la gira, viendo que no hay vida en sus ojos:- Ohhh dios, mamá ¿Estás bien?- Horrorizado va a por el teléfono, cuando nota que a su espalda su madre se yergue, con el cuerpo amoratado por las “caricias” de su hijo, con su coño y culo rezumando la simiente de él. Su sonrisa es descarada y viciosa, su voz es como miel :- Perfectamente, todavía puedo aguantar más… Hasta que usted se canse de mí.- Pronto volvieron a estar entrelazados en la cama. Steven no se fijó en el ligero brillo ambarino en los ojos de ella mientras volvía a perderse en las piernas de ella, entusiasmado por su triunfo.

    A la mañana siguiente, en la consulta de Melvina. Steven se sentía como dios, no solo había conseguido por fin la pasta para el chivatazo que le había dado su colega hace unos días y había podido entrar, de última hora, pero al fin estaba tranquilo. Había enseñado a esa guarra de su madre de lo que era capaz… no solo en la cama… aunque había sido una noche muy larga. Es más ahora tenía unas buenas ojeras, y en cuento terminará volvería a sobar en cuanto llegaran a casa. Melvina sin sonreir le informa:- Con esto terminaría nuestro trato ¿Lo tienes?- Steven asiente, en un principio no se había creído las gilipolleces de su antiguo amigo, si ese estúpido irritante. Pero cuando fue a su casa y vio como la trataba, se dijo que debía probar, más tras el problemilla. Aunque la maldita daba cierto respeto, había pasado punto por punto lo que ella había comentado.

    Ahora entre sus manos tiene una pequeña canica de color rojo, había jugado con ella de camino a la consulta ¿Por qué quería eso? ¿Y de donde había salido? Al preguntarla, por primera vez ella sonrío de verdad… y no le gustó.- ¿Ahora se preocupe Mr Hartwood? Los resquicios del cariño a su madre ¿Quizás? No sé preocupe no es nada tan avieso como haberme quedado con su alma… No simplemente he limado partes de ella que no te resultaban interesantes. Dejando a quien está ahí afuera… Si, no es la misma persona. Pero ¿Tampoco le importa , verdad?–Entonces yo….- Melvina se quedó de nuevo seria:- Usted ya la perdío en cuanto acepto nuestro trato… Disfrute de su tiempo de vida, habrá gente muy interesada en usted cuando eso pasé- Para si misma se dijo, 4 meses al intentar huir de unos matones cuando tu amigo haya metido toda esa pasta donde no debe… a tu costa.- Él al principio se asusto y se rió un poco intentándose quitar esa sensación:- Es una buena broma- Ella comenta de forma atona:- Siempre me han considerado muy graciosa. Adios, Mr. Hartwood, permítame un momento hablar con su madre.

    En un principio él estuvo apunto de mandarla a la mierda, pero acepto. Cuando entró se pudo ver el cambio que había tenido en ella… se había colocado la ropa más provocativa para tener contento a su muchacho. Lillian se acerca a la mesa y le coge las manos:- Gracias doctora, me ha cambiado la vida… Soy tan feliz- Y francamente ella rezuma felicidad y morbo, sus ojos brillan de forma diferente… hay algo más en ellos.-Si necesita algo, pidamelo.- Melvina con una ligera sonrisa le comenta:- Pues ya que lo dice, podría hacerme un favor…-

    Unas semanas después en la reunión de amigas. Elisabeth, otra de las amigas de Lillian no se siente feliz, su hijo ha vuelto a casa tras un mal paso por la universidad y francamente es como tener a un extraño. No ha querido decirlo en la reunión, no quiere amargar a nadie. Fuma un pitillo en solitario, es entonces cuando Lillian se acerca con una sonrisa amable y le pregunta:- Sabes que soy de confianza ¿Ha pasado algo?- Elisabeth casi entre lagrimas cuenta su historia. Lillian le pone la mano en el hombro:- Si quieres mi consejo querida, deberías visitar a esta psicóloga junto a tu hijo. Nosotros fuimos y nuestra relación cambio por completo. Como de la noche al día, ya te digo… Eso si, te prevengo que es particular, pero sigue sus consejos.- Y por un momento, sin que se percatará Elisabeth, el brillo ambarino llenó los ojos de Lillian.

  • La madura jefa de RRHH

    La madura jefa de RRHH

    La jefa de RRHH era Irene. Cincuentona siempre con peinado así tipo rodete arriba muy tirante, mirada torva, desafiante. Alta 1,75 con tacazos pocos la alcanzaban. Siempre con tailleur negro o gris oscuro o azul, debajo de la rodilla, pero entalladísimos mostrando un culo prominente y unas tetas bien firmes, marcadas. Todo coronado con anteojos y maquillaje abundante.

    Un par de veces por mes le solicitaba información (soy el contador) y nos juntábamos en su oficina, siempre prolija, perfumada. Me olvidaba usaba perfume muy sexy, dulzón, pero provocador y medias negras a veces con la línea atrás. Alguna vez cuando se cruzaba de piernas alcanzaba a ver unas ligas en las medias que me volvían loco. Pero nunca una sonrisa casa, todo muy serio y profesional. Yo alto, 1,90 (la alcanzaba en altura, de los pocos de la empresa) casi siempre pantalón de vestir, zapatos y camisa.

    Hasta que hubo una demanda laboral, una pericia de un empleado antiguo que nos demandó un trabajo conjunto más exhaustivo.

    – Irene cuando tenes tiempo para armar la pericia de González, piden varias cosas

    – Juan como estas. Estoy con mucho lio, porque no venís a última hora yo tengo que terminar un trabajo también que me pidió gerencia, sino te molesta te voy guiando de paso me haces compañía

    Había mostrado un rastro de humanidad, y mi cabeza iba a mil por hora. La espié ese día y si traía ligas con unas medias negras, ufff…

    La espera hasta las 18 h se me hizo eterna. Con los papeles que me pedían subí a verla, en el camino todos se iban yendo. Me aflojé la corbata y subí.

    – Bueno acá estoy, donde me puedo poner

    – Fíjate en ese escritorio si te parece, así estas enfrente mío

    Escritorios altos, sin fondo, desde enfrente veía las piernas de Irene y el fondo una tanga negra resaltando en sus piernas blancas, donde terminaban las medias con ligas

    – Ahí te doy el legajo que necesitas

    Dijo inclinándose, tenía la carpeta en el piso atrás de su escritorio, no sé si a propósito, pero al inclinarse su pollera se subió y veía el final de sus medias y sus muslos blancos contrastando.

    Se quedó así unos segundos inclinada abriendo una carpeta, intencionalmente para mi gusto.

    – Veni fíjate a ver si es este tengo dudas

    Me dijo sin incorporarse mirándome sobre el hombro. Ya veía que las luces del resto de la oficina se apagaban y solo quedaba esta oficina. Me acerque por atrás y la apoye ya con mi pija al recontra palo. Irene sintió mi presencia y lejos de inquietarse me miro de nuevo y empezó a levantarse la pollera de los costados. En unos segundos su culo quedo a mi vista con una tanga de hilo dental que se perdía en su vagina, toda depilada pero incontenible para ese tamaño de lencería. Una vagina sabrosa, jugosa para mi

    – Que te paso Juan, nunca creíste que la vieja Irene te iba a hacer calentar así

    – Siempre me calentaste Irene desde el primer día que llegue, esas piernas, ese culo esas tetas.

    – Nunca me lo hiciste saber, bah, en realidad lo de hoy creí que era una excusa

    – Y lo es, lo de la pericia lo puedo resolver en dos minutos quería quedarme a solas con vos

    – Ahí Juacitomgh

    No pudo terminar la frase porque la tomé de atrás y girándole la cabeza le comí la boca. Mi lengua se hundió en su boca y percibí cierta resistencia

    – Mmmghpera, espera que apago las cámaras potro

    Mientras iba a un tablero empeza a sacarme la camisa

    – No no mi potro te voy a desvestir yo primor

    Se sacó su tailleur y no traía corpiño, ahora desabrocho su pollera y quedo en medias, ligas, un hilo dental y en tetas para mi

    Arranco un cable de la impresora y me hizo sentar en su sillón.

    Me saco la camisa mientras jugaba con su lengua sobre mi pecho, de pronto me puso la mano en la boca y me mordió fuerte un pezón

    – Ahhmm…

    – Quietito que mamita te va a hacer gozar

    Rápida después de sacarme la camisa me ato las manos atrás, empezó a gatear por la oficina, se sentó empezó a sacarse las medias.

    Atado a su merced se subió sobre mí y me saco el cinto, después de darme un par de cintazos en los costados me saco el pantalón y el bóxer de un tirón, mi pija durísima salto como una catapulta. Empalmado me dio una bofetada que me puso más loco todavía y me empezó a besar con violencia, mordía mis labios, pasaba su lengua por mi cuello y al llegar a mis orejas me chupaba con todo, de pronto me mordía, fuerte

    Tomo su tanga hizo un bollito y me lo metió en la boca y me amordazo con su media

    Saco de su cajón una fusta y empezó a pegar en el escritorio, así empezó a pegarme en las piernas, intentaba soltame, pero no podía.

    De pronto se abalanzo y empezó a morderme los pezones mientras apretaba la mordaza, la mezcla de dolor y placer era intensa, mientras hacía esto acomodaba mi pija en su concha toda depiladita y me cabalgaba fuerte, intensa haciendo que mi pija entre y salga totalmente cada embestida. Un espejo ubicado estratégicamente que no había visto me mostraba sus nalgas bamboleantes. Me asombro su piel, ni una estría, ni una mancha.

    – Te gusta mi culo guacho, ahora te voy a soltar y me vas a coger como a una perra en celo, sin piedad entendiste. Si no te vuelvo a atar y te arranco los pezones

    Salió de la oficina a un cuartito y volvió con unas botas de cuero arriba de la rodilla y pezoneras de broche apretándole mal.

    – Veni Juancito, cogeme.

    Puso un equipo de música una música insinuante, sexy y se acomodó en una especie de diván que le calzaba justo. Me soltó las manos y asumiendo mi rol la tome de los pelos y la arrastre al sillón. Ahí le até las manos atrás yo y la puse boca abajo. Me enfrenté y agarrándole de la cola del pelo empecé a cojerle la boca frenético. Dándole arcadas metía y sacaba mi pija entera de su boca. De pronto la hundía hasta el fondo y la mantenía así, adentro asfixiándola casi. Tres o cuatro veces así la dejaron jadeando, pero su mirada desafiante me decía que quería más.

    – Es todo Juancito, es todo lo que tenes para esta putmmgh

    Le hundí el bóxer en la bocota y la amordacé con la media. La tomé de la cintura e incorporándola la puse en cuatro y la embestí con todo, a pelo hasta el fondo. El grito que pego me dio miedo, que alguien de seguridad escuche.

    – Mghesta a pruebamg de sonidogh mmm… Seguimgh

    Así empecé una cojida frenética jalándole el pelo, a puro chirlo en sus a esta altura rojísimas nalgas, ya no le consultaba estaba totalmente sacado. Los gritos ahogados, los ojos en blanco de Irene me hacían sentir que estaba gozando a extremo y que esta no era la primera vez que lo hacía. En eso siento un ruido. Miro por una rendija de las cortinas que había cerrado discretamente Irene, era Marcos, un morocho de casi 1,90, venezolano, el chico de la limpieza con el carrito. Amordace más fuerte a la puta y vende sus ojos con su corpiño que había encontrado en su bolso (la muy puta se lo había quitado sabiendo que venía), sigilosamente entreabrí la puerta.

    – Marcos sabes guardar un secreto hasta tu tumba, mira que lo que vas a ver es secreto de estado.

    – Don Juan, como no, a sus órdenes, usted siempre es muy considerado conmigo le debo muchos favom…

    – Ok, habla bajo, pasa. – al entrar los ojos de Marcos se abrieron como dos huevos fritos, el culo de Irene en todo su esplendor se exhibía y la muy zorra seguía moviéndolo esperando más pija

    – Ahora nos vamos a coger a la vieja entre los dos, no digas ni mu

    Se desvistió y me hizo sentir mal, calzo bien, pero eso era una boa constrictora, encima cabezona.

    – Anda y ensartala con todo

    El morocho se acercó ya con la verga al palo, se la escupió un poco y la mando a fondo. Cerré la puerta rápido y el grito de la vieja fue increíble, me apure a hundir mi pija en su boca para que no se escuche.

    Marcos no tenía piedad, bombeaba a todo trapo mientras yo le cojia la boca

    – Ahora vas a sentir dos machos de verdad

    – mggha, ahhh, aaah quiero mas me estan matando, pero quiero mas

    – Vas a tener más.

    Marcos la levanto de la cintura y me coloque abajo. Le solté las manos me coloqué abajo y se colocó sobre mí para cabalgarme, ahora suelta clavaba las uñas en mi pecho mientras la cogía como a una perra. Aun con los ojos vendados no vio venir a Marcos quien embadurnaba su pija con algo que saco de su mono, escupió sobre su culo y empezó a chuparlo a puro dedo y lengua, una cosa monstruosa lo que ese hombre tenía en su boca. Y con esa pija que parecía un bastón de mando por lo cabezona embistió contra Irene en su culo mientras yo la cogía. Rápido de reflejos le tape la boca con las manos desesperada. Marcos le tomo las manos atrás y la sujeto mientras la ensartaba con su pija jugosa. El grito traspaso mi mano, pero después de tres o cuatro embestidas el moreno se acomodó y el agujero del culo de la señora empezó a dilatar y gozar. Así la doble penetración era rítmica los dos entrabamos y salíamos coordinados como en una porno, ayudados por Irene que con sus pies apoyados en el piso seguía moviendo el culo pidiendo más y mas

    Así iniciamos la embestida final frenético, imparable, nos mirábamos con Marcos, la cabeza de su pija sangraba un poquito de tan fuerte que la cojia.

    – Así puta te gusta eh

    – Mghhh ahh me van a matar de placer guachos quiero toda la leche adentrooo… ahhh

    La embestida final conjunta nos hizo dejar un chorro enorme de leche en el culo y la concha de Irene, vaciamos hasta la última gota adentro. Le quitamos la mordaza e Irene nos limpió de punta a punta las pijas

    – Ahhh… que par de hijos de puta, las mejores pijas que me cogieron, de donde sacaste este fenómeno Juan

    – No sabía que Marcos

    – Shhh escúchenme hoy es jueves, mañana viernes a las 22:00 se me vienen a esta dirección, yo les pago el Uber, los quiero a los dos tengo una sorpresita para ustedes, muy especial

    Nos besó mordiéndonos los labios, a los dos nos dejó una gota de sangre y se fue moviendo el orto, chorreando leche en sus muslos al baño. Nos vestimos y nos miramos con el morocho a ver con que nos íbamos a encontrar al otro día.

  • Primerizos en el nudismo

    Primerizos en el nudismo

    Teníamos los dos diecinueve años, pasábamos mucho tiempo juntos y sobre todo en la playa. Éramos mejores amigos y de echo lo seguimos siendo, pero ahora hemos crecido y nos vemos solo de vez en cuando, por el trabajo.

    En esa época frecuentábamos mucho unas calas que hay cerca de donde vivimos los dos, en esas calas la gente normalmente va vestida, pero si recorrías un sendero por poco tiempo llegabas a un lugar donde se practica el nudismo y también el dogging, no nos quitábamos el bañador, pero siempre íbamos a esa zona supongo porque nos gustaba ver cuerpos desnudos, por lo menos em mi caso, mi amigo me confesó que a él le daría vergüenza estar desnudo y que todos te vean.

    – pues a mí me gustaría algún día probarlo, supongo que vendré solo. Le dije.

    – pero si son todo hombre. Me dijo riendo. Si hubiese mujeres… A lo mejor. Añadió.

    Entonces no sabíamos cuales eran nuestros gustos en cuanto a nosotros dos, pero acordamos volver al día siguiente y traer algo de cervezas para pasar el día mas a gusto, eso luego nos ayudaría a desnudarnos, todo empezó porque al ir le dije.

    -oye yo creo que hoy me voy a quitar el bañador, me apetece, espero que no te importe.

    -en serio! Dijo con cara de asombro. La verdad es que yo lo he estado pensando y no sé si hay poca gente también lo haré. Dijo.

    No sé porque, pero me sentí entusiasmado por qué los dos nos animáramos, la cerveza ayudó porque temblábamos ante la idea de vernos desnudos. Al llegar vimos que en donde nos solíamos poner había gente y decidimos adentrarnos más en la cala. Llegamos hasta un sitio que ante nuestra vista parecía oculto, pero al bajar unas rocas llegamos al que sería nuestro lugar, perfectamente oculto a los demás en donde pusimos nuestras toallas y nos miramos como diciendo, a ver quien se atreve primero. El primero fui yo porque le dije.

    -aquí no hay nadie, yo me lo quito. Y así hice quedé desnudo enfrente suya, cosa que me excito, pero no al punto de ponérmela dura. Me excito porque lo primero que hizo fue mirarme el pene y asombrarse.

    -wow, ya entiendo porque no tienes problema en desnudarte, tiene un pollón. Me dijo riendo.

    -no me digas que el tuyo es pequeño, jajaja. Bromeé.

    -no pero vamos que no tan grande.

    Entonces se quitó el bañador y yo también miré su pene, eran prácticamente iguales, no se porque dijo eso. Los dos somos flaquitos y con una buena polla y guapos.

    -joder, porque será que no tenemos pareja, estamos buenos y estamos bien dotados. Dije.

    -si sobre todo tú. Me dijo señalándome el pene que estaba erecto ya del todo.

    -ostia, no me he dado cuenta, perdón. Le dije tapándome un poco.

    -no serás gay? Me dijo riendo.

    No sabía porque me había excitado tanto, pero por deducción supuse que fue porque mi amigo se desnudará y por ver su polla, que su imagen se me había quedado en la mente, y no paraba de mirar de reojo. Pero de repente me pude fijar en que mi amigo al ver mi pene erecto también se estaba excitando y se lo hice ver. Tenía una polla preciosa, la verdad a mí que nunca me había fijado en un pene que no fuera el mío me lo pareció, tenía el glande un tanto morado, un tronco más bien fino pero largo y ns porque eso me excito aún más y la polla que ya se me había bajado volvió a ponerse erecta. Vaya momento pensaba, a lo lejos vimos a otros hombres y una mujer, sería la mujer de alguno. La vimos desnudarse y quedar su pubis al aire que lo tenía recortado en un triángulo.

    -crees que los hombres se harán también un triángulo en el pubis? Le pregunté.

    -no sé cómo quedaría, pero puede estar bien, en una mujer me excita mucho. Me contestó.

    -pues puede que me lo haga, me llama la atención.

    A todo esto, nuestra conversación empezó a ir por el lado sexual, en concreto en las pollas. Confesé temblando que me había parecido que estaba muy bueno y que tenía un pollón, que no hay porqué tener vergüenza porque estábamos disfrutando mucho el estar desnudos, tomar el sol, bañarnos. Sin duda era mucho mejor que con el bañador. Empezamos a ver qué las miradas de los demás no nos molestaban que de echo si había alguna mujer que nos mirara nos excitábamos. Mi amigo también me dijo que le había despertado curiosidad mi polla, que cuando la vio dura la suya también se puso dura. Pero no hablamos de nada más mi atrevimos decir que pensábamos o que queríamos hacer.

    Al llegar a casa solo pensaba en mi amigo y su polla, en chuparla, pajearla y probar su semen. En que lo hiciera en mi cara o en mi polla, y en la ducha me hice una paja de la que salió charcos de semen. Luego por probarlo chupé mi mano con mi propio semen y mi hice otra paja, esta vez lo puse todo en mi mano y me lo metí en la boca.

    Me encantaba la sensación, pero me dije que a lo mejor lo otro era muy extremo, porque hasta entonces a mí me gustaban exclusivamente las mujeres y no los hombres. Le hable a mi amigo por WhatsApp, le dije que me lo había pasado fenomenal y que me molaría volver al día siguiente, él me dijo que claro que él también había disfrutado y dijo «creo que me lo he pasado mejor que nunca» cosa que me hizo ver qué seguramente él también tenía la polla en la mano.

    Me hice un triángulo en el pubis, lo hice siguiendo unas fotos que había encontrado era más gordo que el de las mujeres, pero sinceramente al acabar se me puso dura. Estaba explorando mi cuerpo y me encantaba, quería ver a donde llegaba todo esto, no paraba de pensar en mi amigo, desnudo claro, normal no me atraía. Me dije que los hombres lo me gustaban como tal, que no saldría con uno, pero a lo mejor follar si que me interesaría.

    Al día siguiente quedamos pronto y fuimos a nuestro nuevo sitio, habíamos traído cervezas con una neverita y todo, incluso una sombrilla. Nos desnudamos super rápido nada más llegar al sitio al principio nos daba corte hablar de lo que pensábamos y queríamos hacer, porque éramos los dos los queríamos echar un polvo no solo yo. Le confesé que no paraba de pensar en sexo y sobre todo en sexo con hombre.

    -tú al llegar te pajeaste no? Dijo riendo.

    -si la verdad, y probé mi semen. Dije tímidamente.

    -Dios, que quieres que me corra en tu boca. Dijo bromeando.

    -la verdad que no me resistiría. Dije bromeando también.

    Obviamente broma no era, era nuestra forma de confesarnos. Empecé a ver la polla de mi amigo ponerse dura la mía también lo hacía.

    -solo de pensarlo se me pone dura, me dijo.

    -tampoco pasaría nada si lo hacemos, lo podemos dejar entre nosotros. Estamos los dos excitados, que más dará. ¿Tú me dejarías chuparla? Dije.

    -si quieres prueba. Me dijo agarrándose la polla y empezando a pajearse.

    Entonces puse una toalla encima de la sombrilla que nos dio un poco de intimidad, aunque nadie nos podía ver, y empecé a hacerle una paja, el me confeso que le encantaba mi pubis que le ponía cachondisimo, me acerque por primera vez una polla a la boca ya solo el olor me ponia cachondo, y empecé a chuparle el glande con la lengua, luego me metí un poco en la boca, luego otro poco y así hasta mi garganta, el no poder respirar y tener la polla en la garganta me excitaba muchísimo, él se notaba que está disfrutando no paraba de gemir y decir así, así. Yo estaba a punto de correrme y paré de pajearme, le empecé a chupar los huevos, me encantaba tenerlo en la boca y le dije.

    -quieres que te chupe el culito.

    -si le he depilado solo para ti. Me dijo.

    Entonces empecé a pasar la lengua por su culo y mientras le hacía una paja el me hacia otra a mí, también le metí la lengua dentro cosa que le gustó.

    -Me gustaría que tú también me lo comas. Nunca lo había probado y al ver que le gustaba tanto quise hacerlo.

    Entonces me dijo que parara que se corría se levantó y empezó a llenarme la cara de semen luego la boca yo cuando note el primer chorro de semen me empecé a correr, la boca la tenía llena y me lo trague fue jodidamente erótico.

    Después de eso seguimos haciendo nudismo, pero la situación sexual nunca más se repitió, hablamos de ello y los dos estábamos de acuerdo en que ya no nos apetecía repetirlo. Con el tiempo encontramos pareja, seguimos siendo muy buenos amigos, pero como dije al principio el trabajo ya no nos deja seguir yendo todos los días a esa playa.

    Relato de ficción.

  • El enorme pene del swinger partió a mi mujer y casi a mí

    El enorme pene del swinger partió a mi mujer y casi a mí

    Con mi esposa siempre hemos sido un poco pervertidos, miramos pornografía juntos y nos llamaba la atención el mundo swinger. Pasaron años hasta que nos aventuramos a un club swinger en nuestra ciudad, los primeros pasos fueron solo mirar, bailar, beber, disfrutar del espectáculo más que nada.

    Pasado el tiempo, creo que unas 10 visitas al club, que decidimos tener sexo frente a otras parejas, nuestra primera vez siendo mirados fue espectacular, podíamos sentir como las miradas veían nuestros cuerpos estremecerse, cada penetración hacía que los hombres la desearan más, ella gemía sintiéndome dentro, dimos un gran espectáculo cuando al acabar ella me ofreció su boca, la llené de semen y se tomó cada gota que lancé a su cara, el público aplaudió, ya éramos rockstars en el club, todos nos ofrecían tragos y aplaudían cuando pasábamos cerca de ellos.

    A la semana siguiente volvimos a asistir, esta vez, una pareja se nos acercó: «los vimos la semana pasada, estuvieron maravillosos», nos sentimos muy bien con sus palabras, nos invitaron tragos y pasamos gran parte de la noche conversando y tomando alcohol. Estamos solo los cuatro, las demás parejas y solitarios nos miraban pero no se atrevían a hablarnos, nos hicimos grandes amigos swingers y por varias semanas «actuamos» cada pareja por separados.

    Ellos eran mayores que nosotros, Ana y Juanjo. Se notaba que eran de un estrato social mas alto que el nuestro, pero nos sentíamos como amigos de toda la vida, ella una mujer de mediados de 40, con grandes pechos naturales y un trasero tallado a mano, mi esposa y yo llegamos recién a los treinta, ella tiene un cuerpo angelical, senos moderados pero perfectamente redondos, un trasero perfecto, con un marcado agujero por todo el sexo anal que tenemos, yo fui bendecido con una gran herramienta, 21cm, gruesa y con venas muy marcadas. El esposo de la pareja amiga un hombre de unos cincuenta años, cuerpo tonificado y un gran pene ancho, de unos 18 centímetros de largo, con tronco ancho y cabeza terminada en punta.

    Pasaron los meses y por fin nos quedamos de acuerdo, íbamos a hacer intercambio, pero en privacidad, nos juntamos en su casa, una casa hermosa, de campo, con muebles en madera y una habitación enorme, recuerdo haber pensado que caía mucha gente en esa cama. Comenzamos con algo suave, cada pareja en un extremo de la cama, haciendo sexo oral en posición 69, luego pasamos a la penetración, sin la gente que mirara, las mujeres se dieron la libertad de gemir, podía sentir los gemidos de Ana, casi podías sentir como Juanjo introducía su pene en la hermosa y (por lo visto) apretada vagina de Ana.

    Juanjo también emitía gemidos, me desconcentraban, pero seguía dándole a mi mujer, comencé a partir su ano con fuertes arremetidas, luego de casi una hora de sexo brutal, decidimos intercambiar parejas. Ahora lo sabía, Ana era muy apretada, apenas podía entrar mi pene, le estaba propinando penetradas violentas cuando noto que Juanjo me miraba darle a su esposa, se sentía que estaba duro, sus ojos estaban clavados en mi pene, lo volvía loco ver como entraba y salía de la vagina de su mujer, estaba sudando.

    En un momento siento como la mano de Juanjo comienza a tocar a su mujer, yo le daba fuerte y el comenzó a mover su mano hasta llegar a su culo, estaba a 5 cm de mi, de un momento a otro me toca los pectorales, era la primera vez que un hombre me tocaba en forma sexual, eso hizo que mi pene se hinchara, su mujer gritó al sentir que la penetraba hasta el fondo, pude sentir el fondo de su vagina. Al levantar mi mirada Juanjo me estaba mirando a los ojos, le encantaba que le diera a su mujer.

    Juanjo y mi mujer estaban en cuatro junto a Ana y yo en la misma posición, Juanjo saca el pene de la estrecha vagina de mi mujer, me toma el brazo y me hace agarrar su pene y me dice «puedo darle en el culo?» a lo que yo, ensimismado por tener ese enorme miembro en mis manos solo atiné a mover mi cabeza para decir que si, acerqué su miembro enorme al culo de mi esposa y comencé a introducirlo, Juanjo gemía y mi esposa gritaba de placer, comencé a acariciar sus enormes y peludas bolas mientras entraba en el culo de mi amada, con cada metida podía sentir como se hinchaba, su erección era inmensa, no aguanté mas de placer y acabé dentro de su mujer, dejé sus entrañas llenas de un semen caliente que chorreaba por sus piernas, Ana se voltea y abre sus piernas, con mi mirada le da la instrucción a su marido y Juanjo comienza a lavar mi semen directo de la vagina de su esposa, todo sin dejar de perforar a mi mujer, no deja ninguna gota de mi semen, se lo traga completo.

    Mi esposa grita de placer, acaba y sus piernas comienzan a temblar, mientras yo, aún estaba duro y le ofrezco el pene a mi mujer, ella lo lame y logra calmar mi erección, Juanjo acaba sobre la cara de mi mujer, ella aun con mi pene en su boca comienza a lamer el semen que cae sobre mi miembro, todo termina y las mujeres pasan al baño para asearse, me quedo solo con Juanjo

    No podía dejar de mirar el enorme y grueso pene de Juanjo, siento como mi pene comienza a erectarse de solo mirarlo, me da algo de vergüenza, Juanjo lo nota y comienza a masturbarse frente a mi, su pene secreta un poco de líquido, lo toma con la punta de sus dedos y me los mete a la boca, yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero mi lengua comenzó a moverse alrededor de sus dedos, entre cierro los ojos y saboreo su miembro en mi lengua, él quita los dedos, vuelve a tomar un poco de líquido pre seminal y lo coloca suavemente en mi ano, pude sentir como se dilató, con un leve movimiento de pelvis hice entrar un poco sus dedos, sentí el líquido dentro de mí, deseaba que fuese su pene, me mira a los ojos y me dice «a la próxima, me voy dentro de ti», casi pude acabar cuando lo dijo, miré su pene y estaba duro nuevamente, el mío también. Creo que la próxima junta va a ser mas entretenida.

  • Hotwife compartiendo en el motel

    Hotwife compartiendo en el motel

    Se quedaron de ver en la casa que compartía él, dejaron un auto y salieron rumbo a un motel cercano al fraccionamiento, como siempre me mandó aviso de que ya había llegado y su ubicación, era sumamente excitante leerlo y saberlo.

    Paso mas de una hora hasta que me envió nuevamente mensaje y me dijo que ya iba de salida… que me encantaría la grabación y lo que oiría en ella.

    Por la noche al llegar a casa, me conto con detalle lo que sucedió, evidentemente mientras nosotros nos tocábamos y demás, la temperatura iba subiendo ya desnudos ambos y encamados, me fue diciendo que llegaron al motel y le dieron un faje rico como le gusta, le metió mano muy rico mientras la iba desnudando y ella sentía como lo tenía de excitado.

    El la mojo muy rico, la empino y dice que le empezó a lamer desde la pucha hasta el culo desde atrás, mientras ella solo gemía y gemía, la tenía muy excitada y él trabajaba muy rico su lamida, la volteo y se metió entre sus piernas para comerse su pucha que estaba empapada.

    Ella le dijo que deseaba probarlo y se levantó y se hinco frente a él para mamarle la verga, la verga que tenía muy parada y mojada, se la comió como ella lo disfruta con la lengua, metiéndola en la boca, succionando y viéndolo a los ojos para que supiera que como esa puta no tendría otra.

    La levanto y siguieron fajando rico, muy calientes ambos, él se volteo por el condón y ella aprovecho nuevamente para bajar y seguirlo mamando, estaba a punto de venir pero ella no quería eso y le dijo, quiero que me cojas, que me hagas gritar, él le respondió si te voy a coger, se puso el condón y la cargo de las piernas para metérsela así cargada, ella gimo fuerte y deseosa de esa verga que la abría rico, le dio una buena cogida así, hasta que se movió con ella cargada hacia el potro del amor, donde se sentó con ella cargada, así que bajo sobre su verga y se la metió toda, montándolo rico como ella le gusta, haciéndolo rápido, el aguantándole la montada, dándole verga, poniéndosela dura para que ella siguiera disfrutándola, ella se vino muy rico, le arranco un orgasmo que lo dejo escurrido en su verga y en sus huevos.

    Finalmente, después de un rato de montarlo el no pudo aguantar mas esos movimientos y se vacío dentro de ella con el condón.

    En eso momento yo estaba ya cogiéndola rico, la tenía montada en mi verga dura y cogíamos delicioso mientras me narraba lo que sucedió.

    Después de estar acostados un rato platicando de todo y nada, el empezó a tocarla nuevamente e iniciaron el segundo round, él la tocaba con los dedos en el clítoris, que estaba rico y mojado, ella agarraba su verga y la quería poner rica y dura, finalmente fue hacia ella con la boca y empezó a mamar ese pedazo de carne que la pone loca, hasta que la puso dura y rica de nuevo, ella quería más, así que colocaron un segundo condón y ella quedo sobre la cama, él se puso entre sus piernas y las levanto para entrar en ella y darle una rica cogida que en la grabación se escuchaba delicioso como chocaba con ella, mete y saca y ella gimiendo rico.

    Le abrió las piernas, se las separo, se las junto, se las puso en el hombro y seguía dándole rico, ella gemía y gemía, pidiendo más, pidiendo que entrara y saliera rapidito, que le diera duro, el siguió dándole y ella empezó a tocarse la pucha, el clítoris mientras tenía su verga en un mete y saca muy rico. Finalmente, tanta estimulación hizo que ella se viniera rico que le apretara la verga en cada metida, pero él quería mas y aguanto esa mordida de su pucha, le ordeno ponerse en cuatro y la penetro así, chocando contra sus nalgas, dándole rico y duro mientras mi puta seguía gimiendo rico, disfrutando esa cogida que le estaban dando.

    En ese momento supe que durante la primera cogida, él le había estado estimulando ese rico culito que tiene muy apretadito, cosa que la hacía gemir muy rico en la grabación, teniéndola en cuatro sus dedos jugaban con él y empezaban a abrirlo, ese culito ya no ponía mucha resistencia, mi mujer estaba muy caliente y sumamente excitada, así que al sentir esos dedos curiosos, ella misma lo invito diciéndole, quieres? y él solo respondió, te va a tocar, hoy te va a tocar, y se lo empezó a abrir, cambio la verga de su pucha a su entrada trasera y se la empujo, provocando en ella un grito de placer y dolor muy rico, se la metió toda me dijo y se escuchó como pegaba en sus nalgas, tenía la verga hasta adentro y había dado el culo a alguien que no era yo, ella gemía como puta, se empinaba más para parar bien esas nalgas ricas, él la embestía mas y mas, no duro mucho y se vació dentro en el condón… haciéndola gemir muy rico.

    En eso momento yo explote a saber que había dado el culo así de rico, la llené toda y caímos agotados…

  • La inminente corrida

    La inminente corrida

    Virginia se presentó en mi casa sin avisar. Nada más verla en el descansillo con los botones de arriba de la camisa desabrochados, dejando ver los nacimientos de sus tetas, supe a lo que venía. «Hola, Sixto», saludó, «espero que te apetezca mi cuerpo». Cómo no iba a apetecerme: aunque Virginia superaba ya los cuarenta años, estaba divina. Virginia se sentó en el sofá y me preguntó: «¿Qué tal te va?». «Pues, ya sabes, trabajo y poco más», respondí; «Te veo tristón, a ver si yo te puedo alegrar un poco».

    Dicho esto, Virginia se quitó la camisa y el sujetador. «Ven», me indicó con el índice levantado para que me sentara a su lado. Una vez que me senté, Virginia me sujetó por la nuca y empujó mi cabeza hasta sus tetas lozanas, las cuales yo chupé con ganas. Pasaba la lengua por la carne sabrosa y me detenía en los oscuros pezones para mordisquearlos. Virginia gemía satisfecha y posaba su mano en mi paquete cada vez más hinchado. Virginia se levantó y, frente a mi, se quitó la falda y las bragas, quedándose completamente desnuda.

    Se inclinó para ayudarme a sacarme el pantalón del pijama por los pies y se sentó sobre mi regazo. Estaba húmeda Virginia y mi polla entró en su coño sin esfuerzo. Virginia se agitó para acomodar su posición y comenzó a cabalgarme. «Oh, Virginia, oohh», exclamé lleno de placer; «Ay, ah, Ricardo», jadeaba ella. Sentí que pronto me correría. Esta explosiva mujer no merecía otra cosa que una pronta y abundante corrida. Nuestras cabezas estaban pegadas. Nos besábamos y gritábamos mientras follábamos. Entre suspiros avisé a Virginia que me corría. «¿Quieres correrte dentro?», me preguntó casi asfixiada; «S-sí», contesté. Entonces Virginia aumentó el ritmo de sus empujes y yo me derramé extasiado.

    Pero empezaré desde el principio. En mi pequeño estudio, Fabiola me chupaba la polla. A Fabiola le flipaba chuparme la polla después de haberla invitado a comer a un restaurante. Mi polla era su postre. Yo me tumbaba en mi cama y ella, presta, me quitaba los pantalones y los calzones y se metía mi polla en la boca. A mí me entusiasmaba ver mi hinchado miembro entrando y saliendo de la pequeña boca de Fabiola. Ella gemía placenteramente mientras me daba tan gustoso masaje. Mi respiración se iba haciendo más ruidosa conforme se iba acercando el momento de la corrida, y Fabiola lo interpretaba a la perfección, aumentando el ritmo de sus cabeceos para que yo eyaculara a gusto y bien. «Uff, oohh, Fabiola», susurré. Y me corrí largamente en la boca caliente de Fabiola.

    Mi amiga Carmen se accidentó. Al parecer, caminando por una calle que asciende hasta el monte Victoria, trastabilló; con tan mala suerte que al caer se rompió tibia y peroné. Ahora se halla en su casa sin poder salir. Le envié un mensaje: «Que te mejores»; ella me respondió: «Muchas gracias». No es que yo esperase algo más, pero me había hecho ilusiones. Quiero decir: ahí, con la pata quebrada, difícilmente Carmen podía escapar de mí. Me explicaré mejor: en pocas palabras: siempre he querido follar con Carmen pero nunca lo he conseguido. Carmen me llamó por teléfono: «Vente esta noche a mi casa», me dijo, «no sé por qué le cuentas a los lectores tantas mentiras…, hemos follado demasiadas veces».

    En la cama deshecha Carmen, con la pata quebrada, se esforzaba por dar placer a Sixto. Mientras Sixto fumaba, Carmen le chupaba la polla incansablemente. El miembro entraba y salía entre los labios de Carmen y ella gemía dulcemente.

    Pero, a lo que vamos, ni esta Fabiola ni esta Virginia ni esta Carmen existen; son productos de mi fantasía. La realidad es bien distinta, puesto que yo no me como un rosco desde hace años; esto es, estoy muy necesitado de compañía femenina; igual hay alguna interesada entre las autoras. Me hago pajas, sí; no muchas porque ya no soy joven. Veo videos porno cortos y me pajeo. Hay algunos que me gustan más, como ese de «Gran mamada por mujeres maduras» en la que aparece una mujer madura que tumbada en la cama se hincha de polla mientras gime; o ese de la secretaria gordita que le chupa la polla al jefe; sobre todo el final, en el que ella se desabrocha la camisa, se quita el sujetador, frota la polla de su jefe con las tetas y suspira de placer ante la inminente corrida que se espera.

    Esto sí, Carmen me chupa la polla tan bien que tengo unas inmensas ganas de correrme en su boca. La aviso: «Carmen, me voy a correr». Carmen levanta la cabeza, me mira a los ojos y me dice: «Sixto, córrete»; y me dejo ir. Rujo y me vierto. Carmen, contenta, escupe el semen en mi barriga y besa mi torso llena de devoción.

    «Sixto», me dice en pijama apoyada en una muleta, «mañana me follas». Yo estoy en el umbral de la puerta y asiento. Me voy.

    Cuando llego a mi casa, Virginia me espera con las tetas al aire recostada en el sofá. «¿De dónde vienes?», me pregunta; «De casa de Carmen», respondo; «¿Te la has follado?»; «No, sólo me ha chupado la polla»; «Ven, cómeme las tetas, macho mío». Me acerco al sofá vacío y busco una foto en Facebook. Siempre es la de la misma mujer. La encuentro, la guardo en «galería» para poder ampliarla mejor y me saco la polla del pantalón. Las tetas de la mujer están tapadas por una camiseta de tirantes, aunque se nota el bulto de los pezones en sus espléndida tetas; así que me hago una paja.

  • Maite, mi culo favorito del bachiller (II): Uno rapidín

    Maite, mi culo favorito del bachiller (II): Uno rapidín

    Habían pasado 2 semanas desde mi primer encuentro con Maite, habíamos seguido hablando casi diariamente, pero no habíamos podido quedar, ya que poco después de aquel encuentro ella se había marchado a La Coruña, donde iba a permanecer casi todo el verano, por lo que como no tomara cartas en el asunto, no la volvía a ver en todo el verano.

    Pero un día mientras estábamos hablando, me lancé a decirle:

    Marcos: ¿Y qué tal si te voy a ver un día de estos, y me enseñas Coruña?

    Maite: Ayy si, yo encantada, que aquí no conozco a casi nadie.

    Marcos: Pues entonces, ¿el finde que viene te voy a ver?

    Maite: Perff

    Dicho y hecho, hice la maleta, pillé el autobús y me fui a verla. Ella estaba esperándome en la estación, nos dimos 2 besos, me acompaño a mi alojamiento a dejar mi equipaje y nos fuimos a pasar la tarde al centro.

    Estuvimos tomando algo, tonteando, con algún toqueteo de confianza. Al finalizar la tarde la acompañé a su casa, y cuando nos estábamos despidiendo y yo ya me iba a marchar, ella se lanzó sobre mí, y tras apartarse de mis labios me dijo:¿No te apetece pasar?

    Subimos las escaleras a toda prisa en dirección a su dormitorio, donde al entrar, empezamos a morrearnos contra un espejo, que cubría la totalidad de la puerta de su armario. Mientras estábamos contra el espejo, yo empecé a desabrochar su pantalón, quedando de cintura para abajo en ropa interior. Mi mano izquierda siguió agarrando su culo, mientras mi mano derecha se adentró en el interior de sus bragas, introduciendo mis dedos en su coño, los cuáles estuvieron entrando y saliendo hasta que ella llegó a su clímax, arqueando su espalda y mojándome toda la mano. Ella se agachó y me bajó los pantalones, quedando mi pene al descubierto. Comenzó a masajearme el pene y me dijo:

    Maite: Escucha, no nos queda mucho tiempo antes de que vuelvan mis padres, así que prefieres: o te la chupo o follamos

    Marcos: Hombre, la duda ofende

    Maite: Jajaja, traes casco, mi amor??

    Marcos: Si, pensé que igual nos hacía falta.

    Maite: Que pillín…

    Me puse el preservativo, se puso en 4 sobre su cama mirando al espejo y yo me puse detrás y se la introduje. La agarré de las caderas mientras mi pelvis chocaba contra su gran culo una y otra vez. En un momento dado le dije: ”Cuánto he soñado con tener tu culo aquí como lo tengo ahora”, a lo que ella contesto ”Y que ganas tenía yo de que me follara alguien con una polla como Dios manda. ¡¡¡Sigue dándome, papi!!!”. Tras lo cual yo la pegué una cachetada (yo creo que se oyó en toda la casa) y aumenté el ritmo, a lo cual ella reaccionó gimiendo más fuerte.

    Tras un rato, yo ya estaba a punto de correrme, así que se la saqué, me quité el preservativo y me vine sobre su culo. Poco después me vestí y me marché de la casa antes de que llegarán los padres de Maite.

    A la noche, yo estaba en mi alojamiento y Maite me escribió por WhatsApp:

    Maite: Ostia, llegas a marchar 1 minuto más tarde y te pillan mis padres en la puerta jajaja

    Marcos: Joder, es que me armas unas encerronas jajaja

    Maite: Jajaja, perdona, es que fue el ardor del momento, hay que vivir el aquí y el ahora. Escucha, mañana se van toda la mañana, no te apetece venir a desayunar.

  • Mi primer chat hot con una trans

    Mi primer chat hot con una trans

    Esto sucedió a mediados del año pasado, conocí a una mujer trans de unos 30 años por medio de una app de citas y ya llevábamos varios días hablando y compartiendo lo que vivíamos a diario hasta que llegó un punto que profundizamos más en nuestras conversaciones al punto de caer en la lujuria.

    Intercambiamos nudes y fue muy excitante, lo curioso que este tipo de plática comenzó cuando estaba en la calle y cuando miraba sus fotos de reojo no podía evitar que se me parara mi pene, aunque trataba de disimular porque estaba en público así que me fui a mi casa.

    Lastimosamente no pude concretar una cita con ella ya que tenía muchas ocupaciones en su trabajo, pero no evitaba que tuviéramos nuestras pláticas calientes.

    Me fui a mi casa y seguimos en el intercambio, cuando vio mi culito se prendió mucho y quería que le enseñará un vídeo metiéndome un objeto por el culito, estaba tan caliente que no pude evitar agarrar un cepillo, lo lavé primero y lo inserté en mi culito.

    Me grabé y le enseñé el vídeo, me excito mucho que una mujer trans me viera autosatisfacerme, incluso me dieron ganas de que me lo hiciera.

    No traíamos muchas ganas de cogernos mutuamente, así sucedió mi primera experiencia con una mujer trans.