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  • Mi despertar (2)

    Mi despertar (2)

    José: mirándome con lujuria, querido amigo toda tuya, bajo esta piel se esconde una perversión que necesita despertar y ser desatada. Y sin más nos dejó solos.

    Mis niveles de excitación eran desconocidos, mis pezones parecían puntas de diamantes, mi vagina un volcán derramando lava ardiente, mi boca seca, mi piel caliente estaba ansiosa de ser poseída. Luis me miró con lujuria y perversión y en un tono viril y autoritario en su voz me dijo: levántate, desnúdate, muéstrame que tienes para ofrecerme. Temblorosa como una cachorrita asustada le contesté: si mi señor.

    Me pare frente a él y lentamente empecé a quitarme la blusa a continuación le di la espalda nerviosa y excitada fui despojándome del leggins gris que cubría la parte inferior de mi cuerpo, al doblarme por la cintura para retirarlo del todo mis nalgas quedaron expuestas con el hilo de mi tanga perdido en la profundidad de la raja que las separa, me coloque las sandalias y lentamente gire quedando frente a él en el esplendor de mi semi desnudez. Lo miré desafiante y tragando saliva le dije: esto es lo que tengo para ofrecer. Luis con una sonrisa maléfica en sus labios dijo: ¿no es suficiente mi linda Vanessa, deseo verlo todo, deseo verte expuesta como tu madre te trajo al mundo, entiendes?

    Dominada por su presencia conteste: si mi señor, me despoje de mi brasier blanco de encaje y también de mi empapada tanga, quedé totalmente expuesta y vulnerable en mi desnudez, Luis con un gesto me reclamo la tanga, la recogí del tapete y con mano temblorosa se la entregue, él se la llevó a la nariz aspiro fuerte para a continuación introducirla en su boca y saborearla momentáneamente con eso mi excitación aumento.

    En el mismo tono dominante que había usado antes me dijo: acuéstate en el tapete abre tus piernas y tus labios vaginales déjame ver el botoncito de tus deseos; obedecí sumisamente en medio de mi calentura mis pezones empezaban a dolerme un poco, me acosté, doble mis piernas con una mano abrí mis labios vaginales mi clítoris en estado de excitación quedo a la vista con la otra mano acaricie mis tetas estuve así por varios minutos echando fuego y tratando de darle el mejor espectáculo posible mientras Luis me miraba con deseo.

    Quién eres me pregunto, Vanessa, le conteste; nooo eres mi puta, repítelo; sii soy su puta, soy su perra, hare lo que usted me pida, pero por favor no me torture más, necesito que me folle yaaa, por favor, por favor, por favor.

    Ven acá perrita mía, me levante y me abalance sobre él que seguía vestido y cómodamente sentado con la copa de vino medio vacía en su mano, empecé a besarlo y a comerle la boca con desesperación. Luis puso mi tanga entre nuestras bocas y lamí mis jugos junto con él mientras le desabrochaba los botones de la camisa y sentía su erección entre la tela de su jean y mi vagina desnuda él empezó a estimular y morder mis sensibles pezones. Luis deteniendo momentáneamente mi ataque metió mis tangas en mi boca se puso de pie frente a mí y me indico que le quitara el jean.

    Con manos temblorosas desate la hebilla del cinturón, abrí la bragueta del jean, baje sus interiores que tenían una mancha de pre semen y ante mis ojos apareció una verga semi erecta con cabeza de hongo y muchas venas, más grande y más gruesa que la de mi José, húmeda de líquido preseminal la bese con pasión, abrí la boca, escupí mis tangas, e introduje el glande degustándolo, saboreándolo él puso sus manos a los lados de mi cabeza y dijo: no te muevas, déjame follar tu boca, lo deseas? Mirándolo con sumisión a los ojos saque su verga de mi boca y le contesté: sii, haga lo que quiera conmigo, soy su puta sumisa, ordéneme y obedeceré, poséame úseme por favor.

    Luis mirándome sádicamente a los ojos empezó un mete y saca incrementando la penetración y el ritmo metiéndolo todo hasta mi garganta donde hacia una pausa hasta que me dejaba sin aire, me provocaba arcadas entonces lo sacaba y repetía el proceso sin dejar de mirarnos a los ojos, los míos llenos de lágrimas y mi boca salivando, esto duro largos minutos mis manos estaban en sus nalgas y lo atraía tratando de tragarme toda su polla, Luis sonreía cogió mis manos saco su verga de mi boca y me ordeno:

    Te voy a atar las manos a la espalda te quiero sometida y estar en control entonces retiro el cinturón del jean y lo utilizo para atarme; reinicio la follada de mi boca esta vez con más intensidad luego de varios minutos sentí que se tensó y me preparé para recibir ese chorro de leche caliente. Luis saco la verga de mi boca y solo dejo el glande sobre mi lengua mientras se masturbaba rápidamente con una mano y con la otra sostenía mi cabeza, el primer trallazo golpeo la campanilla de mi garganta, cerré mis labios para que no se me escapara nada, recibí tres trallazos más a pesar de tener mis labios cerrados se me escapo un poco por las comisuras de mis labios, deguste y trague un poco a continuación abrí mi boca y le mostré a Luis su simiente jugué con ella para después tragarla.

    Me sentía en el paraíso, aunque mis brazos y rodillas dolían un poco, Luis desato mis manos me cargo y me deposito en el sofá mientras nos besábamos con lengua. Luis trajo más vino y lo degustamos en silencio, el en toda su desnudes se recostó en el sofá y yo me acomode encima de él. Me sentía en una nube de erotismo y lujuria una cachorrita indefensa y sumisa lista para seguir siendo usada.

    Recordé las palabras de mi esposo que debía estar imaginándose todo en el cuarto del segundo piso: déjate ir, no le niegues nada, se su putita, te amo. Eso reactivo mi pasión y empecé a besar y a acariciar a Luis, lo besé en la frente, en los ojos, en la nariz, en los labios mientras restregaba mi cuerpo con el de él que solo murmuraba: ricurita, zorrita, putita mía.

    Baje por su velludo torso y mame y mordí, como una perra en celo sus tetillas; baje por su abdomen me detuve en su ombligo y metí mi lengua su verga semi erecta por mis caricias descansaba entre mis tetas me levante y baje un poco, tome su verga medio dormida con mis manos besé su glande con veneración, lamí todo su tronco desde la cabeza hasta los testículos ese vergon despertó de su letargo y apunto al cielo en todo su esplendor Luis me miraba con perversidad, lujuria y deseo yo hacía lo mismo, me subí a horcajadas sobre él y lentamente me fui empalando dejándome caer sobre ese falo erecto y duro lenta pero inexorablemente sentí que perforaba las profundidades de mi ansioso chocho.

    Cuando la tuve toda adentro hice una pausa y mire a Luis: ahora soy tuya, amo tu verga, no quiero vivir sin ella, quiero tenerla así dentro de mí, mi chocho es tuyo, estaba poseída por los demonios de la lujuria; Luis me sostuvo por las caderas y me dijo: cabalga zorrita mía, obedecí sumisamente y empecé a subir y bajar sobre ese falo erecto y duro como un poste de granito galopaba con frenesí y locura y empecé a balbucear: oh ah oh que chimbo tan ricooo, delii, me gusta, me gusta mucho tu verga ah me voy a venir ahh; el momento fue mágico mi orgasmo fue tan intenso que creí perder el sentido si no hubiera estado empalada habría caído exhausta.

    Luis acarició mis tetas me halo y me beso dejando que poco a poco recuperara mi cordura, me desmonto de su verga erecta a continuación me acomodo de pie mis tetas sobre el descansabrazos del sofá y mi culo en pompa, separo mis nalgas obscenamente dejando mi ano expuesto, este se contrajo en señal de invitación mirándolo le dije: también es tuyo, sorpresivamente azoto mi culo de dos palmadas, uuy rico, fue lo único que dije; se puso detrás gire mi cabeza y lo vi apuntar su polla hacia mí encharcado y ansioso chocho no sin antes darle un pullazo a mi ano, de una sola estocada me lo clavo hasta el fondo, ahh como me gusta grite.

    Luis empezó un mete y saca alterando el ritmo y la profundidad de la penetración, violento a veces, lento y pausado después, empecé a jadear y gemir disfrutando de lo lindo y a tener pequeños orgasmos que fueron aumentando en intensidad a medida que Luis taladraba mi hambriento chocho, perdí la noción del tiempo en medio de mi arrechera le decía: ahh si así, ohh dame tu verga, métemela no me la saques nuuunca, soy tu puta, preñameee papasito.

    Luis me miraba y decía eres mi puta, eres mi zorra, mira como tu choco se come mi verga. Los orgasmos cortos se convirtieron en un orgasmo continuo sentí como si un rayo me hubiera partido en pedazos. Luis grito me vengo zorrita, te lleno de leche, te la comiste toda puticaa miaaa; sentí la primera descarga de leche en mi maltratado chocho la verga de Luis siguió inundándome de semen caliente en descargas cada vez menos intensas, extenuado, se dejó caer sobre mi espalda abrazándome y estimulando mis pezones besándome y murmurando a mi oído: ricurita, zorrita deliciosa te la tragaste toda, José debe estar muy orgulloso de ti mientras su polla perdía dureza dentro de mi satisfecha y palpitante vagina, finalmente su polla abandono mi chocho, semen bajaba por mis muslos y le dije: dame leche. Luis captó el mensaje con sus dedos recogió parte de ese semen, trajo sus dedos a mi boca los lamí y chupé, como pude me senté en el sofá, estaba extenuada.

    Luis se sentó a mi lado puso su brazo sobre mis hombros y me dijo: pero que puta eres, tienes el chocho más tragón que he disfrutado, tu sabias que llevabas esa puta por dentro?, definitivamente José debe estar muy orgulloso de ti; es la primera vez que follo con un hombre que no es José, nunca nadie me había follado así, con una verga tan grande y tan dura, y sí, soy tu puta. Luis: ¿sin limitaciones? ¿Estas dispuesta a hacer lo que te pida? ¿A entregarte en cuerpo y alma? Te advierto que puedo ser muy perverso. A lo que conteste: sin limitaciones, haré todo lo que me ordenes, mi cuerpo y mi alma te pertenecen y entre más perverso mejor.

    Ok, zorrita ahora ve con tu esposo para que disfrute mis sobras, te espero en mi dormitorio, el tiempo que estemos en la casa debes estar desnuda.

    Subí las escalas con cierta dificultad, José estaba desnudo tirado en la cama su polla semi erecta me acosté a su lado, me abrazo y me beso con pasión y me pregunto: ¿BB como te fue? ¿Lo disfrutaste? ¿Que te hizo? ¿Como es su verga? ¿Es lechero? Abriendo mis piernas le dije: delli amor, mira mi chocho está lleno de leche para ti. Ni tu ni nadie me ha follado como lo acaba de hacer Luis y tengo que dormir con él, amor lo disfrute demasiado, es más lo voy a seguir haciendo, ¿gracias por decirme que lo hiciera, tu estas feliz?

    José super excitado con su verga erecta empezó a lamer mis labios vaginales como un perrito sediento en pocos minutos estaba teniendo otro orgasmo temblaba, mi piel ardía, José se subió sobre mí y me penetro de una hasta el fondo se vino en cuestión de un minuto, cayó a mi lado baboseando: rico te amo, eres única y yo un afortunado. Lo mire coqueta e intensamente y le pregunte: estas feliz me amas? Deseo seguir haciendo esto de hoy en adelante nunca me imaginé que disfrutará tanto una polla diferente a la tuya mi amor. A continuación, lo besé y con mi chocho limpio me fui al cuarto de Luis. Antes de cruzar la puerta José me preguntó con una mirada extraña: ¿amor que significa ni tu ni nadie antes me había follado como lo acaba de hacer Luis?

    Amor esa es una historia que te contaré después ahora quiero follar con Luis…

    Continuará…

  • Me junté a escondidas con el swinger de mi mujer

    Me junté a escondidas con el swinger de mi mujer

    Conocí a Juanjo hace un buen tiempo en un club swinger, junto a mi esposa nos gustaba la idea y decidimos intentarlo, luego de varias visitas al club conocimos a Juanjo y Ana, una pareja con más años de experiencia en este mundo, nuestra primera junta solos los cuatro fue exquisita, pero no podía dejar de pensar en el enorme miembro de Juanjo entrando en el culo de mi mujer, como la hizo gemir, dentro de mi quería que fuera mi culo el que estuviera partiendo.

    Nuestra primera junta terminó con Juanjo haciéndome tomar su pene para que lo introdujera en el culo de mi mujer, sentir su enorme pene en mis manos me hizo poner muy duro, al finalizar la sesión, cuando nuestras esposas estaban en el baño duchándose, Juanjo tomó un poco de líquido seminal que aún brotaba de su pene y lo introdujo con su dedo en mi ano, sentí como me dilaté muy rápido, ese día supe que necesitaba sentirlo todo dentro de mí.

    Pasados unos días Juanjo me escribe y me invita a su casa el fin de semana, concurrí con la intención de pasar un buen momento con él y Ana, su esposa, pero al llegar noté que él me tenía una sorpresa, tenía su camioneta preparada para una salida de amigos, así que nos dispusimos a salir, me despedí de su mujer y salimos a beber por la ciudad, estuvimos en varios lugares, la pasamos muy bien, estuvimos tomando mucho y dejamos su vehículo en un estacionamiento público y él pidió un Uber, esperaba que llegáramos a su casa de vuelta, pero el Uber nos dejó frente a un hermoso hotel 5 estrellas, en ese momento el alcohol que tenía en el cuerpo se me fue, un frío recorrió mi espalda, durante toda la noche no me dio ninguna intención de lo que podía pasar, estaba nerviosísimo.

    Entramos al hotel, nos registramos y él pidió champaña para la habitación, subimos a nuestro cuarto y yo temblaba de nerviosismo, pero también sentía como mi miembro comenzaba a erectarse, mientras me ponía cómodo Juanjo notó mi erección, solo sonrió y se puso de rodillas frente a mi, mirando fijamente mi entrepierna, abrió la boca y sacó lo que mas pudo su lengua, en ese momento mi pene reventaba de calentura, sentía como la sangre lo llenaba y lentamente abrí mi pantalón, sacando mis 21cm, lo tomé con mi mano derecha y la mano izquierda abrí más su boca y puse un dedo adentro, él procedió a lamerlo, su garganta estaba muy húmeda y caliente, era la primera vez que mi pene estaba en la boca de un hombre, sentía como su lengua acariciaba mi glande mientras lo metía muy profundo en su garganta, debió haber introducido al menos 15 centímetros mi pene en su boca, solo podía ver mis testículos afuera, de pronto mi semen comenzó a salir a chorros haciéndolo toser, pero sin dejar de chupar tragó toda mi leche, siguió lamiendo mis bolas y dejó mi pene completamente limpio, se lo comió todo, yo caí rendido a la cama, justo en ese momento tocan a la puerta.

    Juanjo abre la puerta y recibe la champaña, la deja sobre una mesa de centro y me dice «luego tendremos una sorpresa». No sabía que esperar, pero confiaba en él, su mamada me había dejado completamente enamorado, necesitaba entregarme a él. En ese momento Juanjo prendió la televisión y puso algo de porno, estuvimos mirando por un rato mientras nos masturbábamos cada uno, yo sin dejar de mirar de reojo ese enorme miembro. Habrá pasado unos 20 minutos y vuelven a tocar a la puerta, él se cubre con una toalla y hace pasar a alguien, desde mi perspectiva no podía ver la puerta, pero entra un joven de unos 25 años con ropa del hotel, era un camarero, en su mano traía copas y acerca a la mesa de centro, yo me cubrí y apagué el televisor, pero Juanjo me dice «no te preocupes, es amigo mío, está aquí para nosotros». Si bien no logré entender al principio, solo atiné a taparme, recostarme y volví a encender la televisión, el porno seguía ahí, un par de mujeres hermosas se tocaban y gemían de placer.

    Juanjo y el camarero se ponen frente al televisor, cubriendo mi visión, el camarero se arrodilla y comienza a mamar a Juanjo, ahí es donde entendí, el camarero era para nosotros, supongo que Juanjo le pagará o algún arreglo tendrán, el joven comenzó a masturbar, lamen y mamar a Juanjo, lo hacía de maravillas, yo, ya sin poder ver el porno aunque quisiera, quedé atónito viendo como el joven usaba su lengua y embarraba todo de saliva, se podía ver como corría la saliva por las piernas de Juanjo, estuvo mamando unos 10 minutos hasta que Juanjo lo toma de la cabeza y comienza a penetrar su boca como si fuera un culo abierto, lo hace toser y dar arcadas, pero el joven continúa con su misión, sacar toda la leche posible, hasta que Juanjo aleja su cabeza y empieza a darle chorros de semen en toda su cara y boca, el joven, traga feliz todo el semen del semental frente a él.

    Terminan de limpiarse y el joven me mira y me dice «tengo espacio en la boca para uno más», me paré y procedí a masturbarme frente a su mirada, con su boca abierta y lengua afuera, aún podía ver rastros de semen de Juanjo en sus muelas, eso me calentó más y procedí a acabar dentro de su boca, grité un par de veces y sentía como succionaba todo el semen, era un profesional, no dejaba escapar nada, tragó y siguió lamiendo, dejó mis bolas limpias y el pene flácido de tan fuerte descarga.

    El camarero procede a limpiarse el poco semen que no había logrado tragar y salió de la habitación, volvió a trabajar dijo Juanjo. Me miró fijamente a los ojos y me dijo «quieres que te dé a ti o tú me das a mí», sin decir nada, procedí a darme vuelta y apoyar mis manos en la cama, todo mi culo era para él. F

    Ue muy comprensivo al saber que era mi primera vez, comenzó lamiendo mi ano suavemente mientras tomba firmemente mis bolas con una mano y con la otra me masturbaba, mi ano se dilataba mucho al sentir su lengua, comenzó a introducirla cada vez mas adentro, a los minutos, al menos la mitad de su lengua estaba dentro de mi, sentí que dejó de lamer y procedió a poner la punta de su pene, sentí como entraba, era enorme, le pedía que lo hiciera suave, me tomó de las caderas y empezó a empujar suavemente, sentía cada centímetro de su pene entrar, era doloroso, pero muy satisfactorio.

    Estaba adentro, se movía y dolía, pero no quería que se detuviera, pasados unos 10 minutos de doloroso placer, siento como comienza a gemir fuertemente y todo su semen se descargó dentro de mi culo, era caliente y suave, podía sentir como me llenaba con cada embestida, me estiré y quedé con mi espalda en su pecho, con su miembro adentro, aún podía sentir como me cargaba con semen, él comenzó a masturbarme si sacar su miembro dentro de mi, yo gemía mientras me acariciaba los pezones y me masturbaba fuertemente, comencé a eyacular, el semen saltaba en todas direcciones, é agarraba fuerte mi miembro y mis bolas, me hizo descargar todo el semen sobre la cama y procedió a quitar el miembro de dentro de mi, sentí como su semen corría por mis piernas, caí rendido sobre la cama, mi culo palpitaba y derramaba su semen.

    Juanjo se fue a limpiar y al volver se acostó junto a mi, yo aún lleno de su semen entrecerré mis ojos, él me acariciaba las nalgas y me dijo «duerme, mañana volvemos a casa en Uber», nos dormimos tirados en la cama, él desnudo y yo también, pero con mi culo lleno de su caliente semen, no quise quitármelo hasta entrada la noche.

  • Un trigueño alto y guapo en el trabajo

    Un trigueño alto y guapo en el trabajo

    Soy maestra y comencé a trabajar en un programa donde me presentaron al que sería mi colega. Al conocerlo me pareció hasta feo y horrible físicamente hablando.

    Poco a poco fuimos ganando confianza, un hombre espectacular con una forma de ser única.

    Siempre terminábamos riéndonos a carcajadas.

    A pesar de que éramos maestros en ese programa realizábamos mucho trabajo administrativo.

    No sé porque cada vez ganaba mi confianza y lo comencé a ver con ternura.

    Cada día nos compenetrábamos más y más.

    Un día no sé porque comenzó a llamarme luego de horas laborales. Se ganó mi confianza y su sentido del humor me comenzó a gustar.

    Cuando conversaba conmigo y me hablaba me sentía bien mojada solo de escucharlo.

    Hasta que un día me confesó que estaba loco por mí al punto que terminamos en un motel. Wao cuando ese hombre apasionado me quitó la ropa y comenzó acariciarme me volví loca.

    Cuando vi su miembro me quería morir de lo grande y grueso que lo tenía. Hasta que me penetró. Sinceramente pensé que no me cabía de lo grande y grueso que lo tenía. Me concentré al nivel que cuando ese hombre siguió moviéndose dentro de mi sentí lo más rico de la tierra al nivel que se convirtió en un vicio.

    A cada rato nos escapábamos a un motel. Me ponía a gemir y a venirme al tal magnitud que el hombre también se envolvió conmigo. De hablarme me venía con fuerza.

    Me lo hacía tan rico, pero tan rico que cada ocasión se hacía más corto.

    El tiempo ha pasado y el destino nos separó por diversas cosas. Pero a cada momento me llama.

  • Me cogen después de mi esposo

    Me cogen después de mi esposo

    Simplemente se me antojó.

    Hay ocasiones en que las mujeres tenemos la necesidad de sentir un orgasmo y recibir el líquido caliente de un hombre, y ese era uno de esos días.

    La noche había sido corta. Había cogido con mi marido, aún sentía su leche saliendo de mi y la necesidad estaba presente.

    Pensé en la masturbación o una ducha fría, y lo único que conseguí fue mojarme más.

    Me recosté en la cama, abrí mi bata; mis dedos se metieron entre mi panty y mi piel y me comencé a acariciar el clítoris. Una sensación deliciosa invadió mi cuerpo; las caricias eran lentas prolongando el placer. Mis dedos estaban empapados de mi jugo y la leche, el olor a sexo invadió mi nariz excitándome mucho más. Imaginaba mil cosas para alcanzar un orgasmo; cuando tocaron la puerta y me sacaron de mi placer.

    Así como estaba, en bata y panty, salía abrir la puerta, dispuesta a despachar rápidamente a quien fuera para seguir con lo que estaba haciendo.

    Al abrir, me encontré con mi vecino, un tipo que desvestía a las mujeres con la mirada; gordo, sucio, que me hacía sentir incómoda cuando lo encontraba.

    Me preguntó si tenía luz porque parecía que había un apagón general. Sus fosas nasales se abrieron, como si olieran a hembra excitada. Me preguntó si necesitaba algo, yo trataba de taparme; pero, mi bata semi transparente y mi pezones erectos eran muy evidentes.

    Se me acercó, me tomó de la cintura y me jaló hacia él; su olor era penetrante. Me empezó a besar el cuello, provocando que gimiera de placer. Me abrió la bata dejando mi cuerpo a su merced. Así de pie, chupaba uno de mis pezones, mientras pellizcaba el otro; yo gemía y jadeaba; me llegó a dar asco la manera que me veía; pero, lo que me estaba haciendo y mi propia excitación, lograban mojarme mucho más. Metió su mano libre en mi panty, sus dedos rasposos tocaron mi clítoris; yo no hacía más que gemir y eso lo excitaba más.

    Me arrancó la panty y la olió; el tirón y verlo oler mi ropa me prendió más.

    – Mmmm, huele a que te cogieron; ¿y no te dejaron llena? Ahorita te voy a llenar yo.- me dijo guardando mi ropa en su bolsillo.

    Me arrojó sobre el sillón y me vio desnuda mientras se abría el pantalón. Saco una verga gruesa, larga, peluda que ya asomaba líquido por la excitación. Se esparció el líquido sobre el glande, ahora brillaba, la cabeza era del tamaño de una ciruela. La acercó a mi boca, olía a orines y semen seco.

    – Abre bien para que la prepares.- me dijo mientras la empujaba.

    La cabeza apenas cabía; en cuanto entró, un pequeño chorro de líquido salió; sabía muy fuerte, nada comparado con el de mi marido. Al sentirse dentro, me comenzó a coger la boca; su falo llegaba hasta el fondo y aún no entraba toda. Estuvo así unos minutos y luego empujó toda dentro de mi boca, nunca había tenido un falo tan adentro; me provocó arcadas, traté de zafarme y me agarró la cabeza impidiendo moverme.

    – Tú marido no te había cogido la boca o no llega hasta allá. Que rico se siente desvirgar una garganta. Shhh, quédate quieta un momento.- me decía mientras disfrutaba de su falo dentro de mí garganta; sentí otro poco de líquido tibio resbalar directamente a mi garganta.

    Se salió de golpe, tomé una bocanada de aire; el gozaba viéndome.

    – Me hubiera gustado chuparte tu raja; pero aún te sale leche de tu marido.- dijo y se acomodó en mi entrada.

    A pesar de lo mojada y dilatada que estaba, mi vagina tardó en amoldarse a su verga. La iba metiendo despacio, disfrutando mi tibieza. Mi cuerpo temblaba de placer con ese invasor, distinto a lo que siempre tenía. Esa verga ocupaba todo mi espacio a lo largo y ancho.

    – Estás muy apretada, no voy a durar mucho.- me decía disfrutando del bombeo dentro de mí.

    Sus vellos me raspaban directamente el clítoris; mi marido estaba rasurado y este me provocaba otras sensaciones. Me llegó un orgasmo; la excitación que tenía contenida y la situación que estaba viviendo, haciendo el orgasmo más largo y profundo. Al verme que estaba teniendo un orgasmo, él lentamente se metió hasta el fondo de mi, se quedó quieto, comenzó a mamar mi pecho como un bebé y acariciarme la entrada de mi culo; también hacía palpitar su falo dentro de mi como si fuera a eyacular.

    Todas esas sensaciones, hicieron que me viniera otra vez. Él se sentía satisfecho de verme gozando. Mi vagina seguía emanando líquido, escurriendo hasta mi culo; él tomó un poco de líquido y lentamente introdujo su dedo en mi culo; estaba usando mi líquido para violarme el culo. Al sentir mi otro orificio invadido, un jadeo de placer largo salió de mi boca; un nuevo orgasmo me llegó; pero ahora con contracciones en mi vagina.

    – Eso es; hazme terminar sin que me mueva; mastúrbame con tu agujero… me estoy viniendo.- dijo mientras mamaba más rápidamente.

    – Salte… No termines adentro… No me controlo con nada… Salte.- le supliqué mientras sentía como la verga crecía y se ensanchaba dentro de mi.

    – Y perderme esta ricura que tenía mucho que no sentía… mejor prepárate porque tiene mucho que no termino y tengo mucha leche guardada… mmm… ten aquí esta… ahhh.- dijo y escupió su leche dentro de mi.

    Dejó su falo adentro, bombeó un par de veces mas para vaciarse bien; yo estaba temblando cuando se salió; sentía un hueco a donde había estado; un borbotón de leche salió de mi.

    – Límpiame bien…- me dijo mientras acercaba su falo a mi boca; aún goteaba leche.

    Lo metí a mi boca sin usar las manos, la combinación de leches y mi jugo y el aroma de sexo eran embriagantes.

    – Ya tendremos oportunidad de usar ese culo; se siente apretado y rico.- dijo y se fue.

    Me levanté lentamente; me sentí sucia; pero satisfecha. Tomé un poco de lo que salía de mi y me lo llevé a los labios; era un sabor muy especial.

    Quizá si acepte que me coja el culo…

  • Sirvienta sumisa

    Sirvienta sumisa

    Llego a su apartamento y después de entrar el me indica que debo vestirme con lo que dejo en el baño para mí, me siguió hasta el baño entrando conmigo, allí había puesto un vestido de sirvienta clásico negro y blanco, sin mucho escote y con una falda hasta las rodillas, también había ropa interior femenina blanca, medias de liguero y unos tacones blancos, entonces me ordeno que me desnudara y me colocara la ropa interior, yo sumisa y obediente comencé a desnudarme y cuando estaba por terminar el salió indicándome que debía dejar la puerta abierta, yo seguí quitándome la ropa y cuando estuve desnuda tome primero los sostenes, estos tenían un relleno especial que me hacía tener un par de tetas grandes.

    Luego me coloque las tangas blancas y apretadas que él había dejado, me quedaba muy ricas me coloque las medias de liguero con unas ligas, luego los tacones blancos y cuando estaba tomando el vestido el regreso tomando un trago y con una bolsa en la mano, me miro mientras me colocaba el uniforme y me maquillaba rápidamente con lo que había en el baño, cuando termine me entrego unas pulseras gruesas con una argolla negras y blancas que quedaban hermosas con el vestido, también unas tobilleras y un collar que me coloque rápidamente, cuando estuve lista me ordeno que lo siguiera a la sala.

    Sobra decir que me hizo caminar delante de él y sentí como levanto mi falda varias veces para mirar mi nalguita, cuando llegamos a la sala ordenó que le quitara la ropa, yo obediente comencé a desabotonar su camisa mientras él me decía lo femenina que me veía, me decía que era una linda travesti y que me iba a enseñar a ser una buena sirvienta sumisa, yo seguí con su pantalón y luego de sacar su correa, quite el botón y le baje el cierre, su pantalón callo y me coloque de rodillas para sacar sus zapatos, las medias y por fin el pantalón, durante todo el tiempo había hecho de todo para no mirar o tocar su verga, pero la había rosado un par de veces y me pareció dura, grande, cuando él estuvo en bóxer me dijo que me quedara de rodillas y sacara mi lengua.

    Yo obedecí lo más femenina que pude y el pego su verga con bóxer y todo a mi boquita mientras me ordenaba que lambiera, yo comencé a lamer su verga sobre el bóxer como una puta caliente, la lamia y la besaba sintiendo lo grande, dura y caliente que era con mi boquita, él se separó y tomo mis manos atándolas fácilmente a mis espalda con una cuerda y las pulseras con argollas, entonces se colocó frente al sillón y mientras me ordenaba que caminara arrodillada y rogando por su verga fue bajando sus bóxer, yo me moví de la forma más femenina que pude mientras seguía arrodillada y logre llegar a su verga con mi boquita abierta él se sentó y me ordeno que le diera una mamada como una buena perra. Yo obediente me puse de rodillas entre sus piernas y comencé a chupar esa enorme verga.

    Ahí estaba yo vestida como una sirvienta chupando esa enorme y dura verga, masturbándola con mi lengüita mientras intentaba meterla toda adentro de mi boquita, entonces él me dijo que parara y me colocara de pie, yo lo obedecí y me puse de pie, el me dio la vuelta y me levanto la falda, me metió su mano entre las piernas, cuando me toco la nalga me dijo que la sentía muy caliente y mientras me decía que iba a mirar como tenía el culito metió sus dedos corriendo mis tangas y metió primero uno, luego dos por mi culito, eso me hizo gemir como una puta y mojarme toda entre las piernas, pero solo un poquito, él lo noto y me dijo que me iba a castigar por ser tan caliente y cochina, pues tenía la ropa interior toda sucia, luego me ordeno que volviera a ponerme de rodillas entre sus piernas y siguiera mamando su verga.

    Yo obedecí sin saber que apenas la tuviera en mi boquita él iba a comerme toda por la boca, para hacerlo me tomo de la parte de atrás de la cabeza y metía su verga lo más duro que podía hasta llegar a mi garganta, yo me sentía ahogada pero me encantaba sentirme así usada como una perra, como una hembra por un hombre, así que mientras más me penetraba por la boquita más caliente me ponía, el siguió hasta que sentí que su verga se ponía rígida en mi boquita, se calentó mucho más y el la metió hasta el fondo de mi garganta, entonces se vino, me lleno la pancita de semen directamente como si me preñara, sentí varios chorros en mi garganta y cuando el me dejo ir sacándola para poder respirar sentí como se terminó de derramar en mi boquita dejándomela tan llena de semen que escurría por mis labios hasta mi vestido.

    Cuando el saco su verga de mi boquita me pego con ella en la carita sacudiéndola así que me dejo toda llena de semen, mientras se recostaba en el sillón note que su verga seguía parada y me imagine que seguía, pero el me ordeno que me pusiera de pie, cuando lo hice me giro para soltar mis manos en mi espalda y las volvió a atar esta vez al frente, luego me levanto el vestido y me toco entre las piernas mientras me regañaba por estar tan mojada y sucia, entonces tomo una bolsa que estaba al lado de su silla y me ordeno que me diera vuelta, yo lo obedecí y sentí como me quito las tangas, luego sentí como me mojaba el culito con un lubricante y luego sentí sus dedos otra vez adentro de mí.

    Mientras el hacia todo eso me llamaba putica, mariquita cochina, perra en celo y yo seguía excitándome y hasta movía mi colita para él, entonces sentí como metió un juguete erótico en mi culito y después de dejarlo adentro me coloco unas pantis blancas de algodón y encaje, después de colocármelas bajo mi falda y luego me dijo que me tirara al piso, cuando lo hice ato mis piernas juntas y con la misma cuerda ato mis manos para que las mantuviera entre las piernas, entonces me ordeno que me masturbara como una mujer delante de él, yo obediente comencé a tocarme y el tomo un control y se sentó en la silla delante de mí, mientras me decía que lo que tenía en el culito era un juguete que vibraba y aumentaba su tamaño a control remoto sentí como lo prendió, sentí como eso empezó a vibrar adentro de mi culito haciéndome poner más caliente, yo me movía y me tocaba humillada por lo que me hacía, me tocaba mientras él jugaba con las velocidades del vibrador, mientras hacía que aumentarla el tamaño del dildo que tenía en el culito haciéndome gemir como una perra en celo.

    El no dejaba de recordarme que era una puta, una sumisa, una mariquita travesti, que había ido para que el me sometiera y me usara como su sirvienta, que deseaba que me penetrara por el culito y me dejara bien preñada como una perra en celo, yo seguía tocándome y entre gemidos respondía siempre que si cuando me preguntaba si quería que me penetrara, si deseaba que me partiera todo el culito, incluso durante un rato me ordeno que le rogara por su verga, entonces yo comencé a rogarle que me metiera su verga por el culo, que me llenara de leche, que era su hembra sumisa, su sirvienta sumisa.

    Mientras lo rogaba el aumento más el tamaño del juguete y lo puso a su máxima potencia y yo termine mojándome en los pantis entre gemidos, ruegos y suplicas por tener su verga en mi culito y ser preñada como una perra.

    El noto que me había mojado toda, entonces apago la vibración y también sentí como el juguete iba reduciendo su tamaño sin salir de mi culito, él se puso de pie y se acercó con su verga otra vez dura, con su pie levanto mi falda y mirando como había dejado las pantis todas mojadas me dijo que era una perra cochina, que era una puta sucia, entonces me soltó las piernas y me coloco una correa de perrita, luego soltó mis manos y me ordeno que caminara en cuatro como una perra sucia delante de él, yo obedecí mientras sentía como mis piernas temblaban, el me llevaba de la correa y me hizo ir hacia un patio, allí vi un mueble muy especial, era una silla de ginecólogo, el me llevo hasta la silla y antes de sentarme me dijo que me quitara las pantis y se las entregara, yo lo obedecí y cuando le entregue las pantis en las metió en mi boquita.

    Luego me senté en la silla y abrí mis piernas, el las ato a la silla, luego también mis manos, mientras me ataba él me decía que era una puta sucia, una sumisa que solo servía para ser una sirvienta perra y puta, que me merecía ser humillada y usada por ser una mariquita travesti, una sumisa, yo solo asentía con mi cabeza mientras seguía chupando mi propia lechita de mis pantis, cuando estuve completamente atada él fue por algunos juguetes y comenzó a usarlos en mi culito, primero fue un dildo con vibración que me hizo babear toda, me puso super caliente, él lo metía y sacaba mirando como quedaba de abierto mi culito, me ponía lubricante, luego siguió un segundo juguete, este era un plug con una bomba que lo inflaba, él lo metió y comenzó a preguntarme si era una puta, yo asentí y sentí como se inflo, una perra, una mariquita sumisa, yo seguía asintiendo mientras el seguía inflando ese plug y yo sentía que mi culito iba a estallar, pero también me sentía caliente, humillada y sobre todo muy sometida.

    Luego de estar un rato así y de que él me tratara como una sumisa y me humillara todo el tiempo saco el aire del plug y lo saco de mi culito, entonces tomo unas bolas atadas por cuerdas, era un vibrador con forma de bolas chinas medianas, el metió cada una por mi culito aumentando la vibración con cada una de las 5 bolas que traía el juguete mientras me recordaba que era una puta y el tenía todo el derecho a jugar con mi culito como quisiera, pues era una sumisa que disfrutaba mucho cuando me usaban como una muñeca erótica, era una travestida mariquita y sumisa con el culito abierto y caliente, cuando termino de meter las bolas se puso encima de mí y comenzó a penetrarme muy duro, muy fuerte haciéndome gemir aun con las pantis en mi boquita.

    El me monto así sin dejar de decirme que era una puta, una mariquita y yo me movía como una, movía mis caderas como podía para que me montara, para que me penetrara toda, el seguía dándome duro y puso el vibrador a su máxima potencia mientras metía su gran verga lo más adentro de mi culito que podía haciéndome tener un orgasmo gigante, me comencé a mojar toda sin tocarme y mientras mi verguita seguía pequeña, me derrame así mientras el miraba y seguía taladrando mi culito, yo sentía mi cuerpo relajado cómodo así con mi falda levantada y ese hombre penetrándome toda, partiéndome en dos mientras tenía un juguete vibrando en mi culito.

    Entonces el primero saco las pantis de mi boquita, me limpio con ellas y las volvió a meter en mi boquita mirando que mi leche quedara bien sobre mi lengüita, soltó mis piernas, luego mis manos y tomándome con sus manos me dio vuelta y movió los soportes y la silla de forma que tuviera ahora mis pies atados a los soportes mientras estaba arrodillada y recostada de frente en la silla con mis manos amarradas en la cabecera, así me comenzó a dar nalgadas.

    Primero fueron unas nalgadas que me hicieron volver a excitar, me volví a sentir caliente como una puta, el seguido con una correa y luego también el dildo que había usado, yo me movía sintiendo mis nalgas calientes y gemía ante cada correazo como una hembra, luego cambio por una fusta y luego de darme unas buenas nalgadas con ella me metió un vibrador por el culito dejándolo adentro, entonces sentí como se ponía entre mis piernas, el prendió el vibrador y mientras me pegaba otras nalgadas me decía que era una puta muy sumisa, una perra muy caliente, que se notaba que estaba en celo y necesitaba una verga en el culito.

    Yo asentía y recibía su castigo cada vez más excitada entonces sentí como volvió a meter su verga en mi culito sin sacar el vibrador, entendí que el vibrador que tenía era especial cuando sentí como su verga me penetro hasta el fondo, abriéndome toda, el comenzó a penetrarme mientras subía la vibración y yo me sentía como una hembra feliz y satisfecha así siendo montada, usada, sometida, el tomo la correa de mi collar de perrita y me halo para penetrarme mucho más duro, mucho más rápido mientras me decía que me iba a preñar como a una perra en celo, que me iba a dejar mi culito bien abierto y lleno de leche, lleno de semen, que era una mariquita travestida y era lo que quería, lo que deseaba, yo movía mi cabeza asistiendo mientras movía mis caderas como una perra en celo, el seguía penetrándome y puso el vibrador al máximo, así me monto halándome, metiendo su verga hasta el fondo de mi culito.

    Mientras yo sentía que me habría toda, que me partía en dos, entonces su verga se puso caliente, se puso mucho más dura y yo supe que me iba a llenar el culito de semen como a una hembra, eso me excito al máximo, me puso muy caliente y empine mi culito para que me metiera su verga hasta el fondo él lo hizo y estallo adentro de mí, sentí como me llenaba toda de semen, lo metió otras 4 o 5 veces llenándome más adentro, llegando más profundo en mi culito, haciéndome gemir como una hembra y mojarme toda así como una hembra sumisa, me moje toda otra vez, él se dejó caer encima de mi un momento, yo sentí como su verga se iba poniendo delgada, apago el vibrador y sentí como salió de mi culito, entonces comenzó una de las cosas más deliciosas que uno puede sentir, su leche comenzó a salir de mi culito y bajo por mis piernas dejándome toda húmeda, toda mojada, me sentía como toda una hembra, él se levantó y soltó mis manos y pies mientras me ordenaba que me colocara las pantis que aun tenía en la boquita, yo lo obedecí y me las coloque así todas mojadas, él se fue al baño y yo me tuve que sentar pues mis piernas temblaban y las sentía muy débiles, él me había hecho una hembra y yo me sentía como una mujer, como una sumisa que desea ser humillada y castigada por su hombre.

    Muchas gracias por los comentarios y los correos, eso siempre me anima a seguir escribiendo mis fantasías, espero que disfruten esta historia. Gracias por leer y disfrutar de esta fantasía, espero seguir publicando.

    De mi parte disfruto mucho siendo humillada, feminizada y sometida, me encanta recibir mensajes en donde me tratan como una mariquita sumisa, como una hembra caliente y me excito mucho cuando puedo responderlos vestida como toda una putica, una secretaria, sirvienta o cualquier otro rol femenino que sirva para hacerme sentir como una mujer, así que siempre animo a quienes me escriben a contarme lo que disfrutan y fantasean, siempre con mucha seguridad y discreción pues soy una travesti de closet y no deseo encontrarme en situaciones complicadas, ni peligrosas.

  • Con mi virginal hermana melliza (1 de 2)

    Con mi virginal hermana melliza (1 de 2)

    Que loco, tuvimos la suerte de nacer en esta época y me refiero junto a mi hermana melliza, la simbiosis que poseemos es muy fuerte, esa famosa conexión de la que todos hablan.

    Tenemos una relación que excede a los lazos familiares, hace rato que con Marisa venimos teniendo sexo, todo comenzó cuando Mari entro al baño y me sorprendió en plena faena masturbatoria, riendo se retiró, sentí hervir mis pómulos de la vergüenza.

    Nacidos en el seno de una familia laburante, tenemos la suerte de poseer casa propia un humilde auto que nos permite movilizarnos sin romperse y podemos llegar a fin de mes sin dificultad. La casa es una casa tipo, dos habitaciones, cocina, comedor y una sala de estar, con dos baños, la pieza de nuestros padres lo tienen en suite, nosotros compartimos uno justo al lado de la nuestra.

    Por tener dos habitaciones nomas, una la compartimos. De hecho, el día de “la gran paja” (como así la denominamos hasta hoy) fui para pedirle disculpas a mi hermana, entro a la habitación y la encuentro aun riendo.

    – Mari, te pido mil disculpas, no era la intención que me vieras así.

    – No hay problema Rodri, es normal, yo también lo hago.

    – ¿en serio?

    – Si hermanito, con dieciocho años y la hormonas a full que querés que hagamos, no nos queda otra cosa por ahora que recurrir a la autosatisfacción, ya más adelante cuando nos llegue la persona indicada podremos dar el siguiente paso.

    Los días transcurrían con total normalidad, yo ahora tomaba la cosa más en serio y cuando me masturbaba cerraba la puerta del baño con llave.

    No paso mucho tiempo de ese suceso del baño, que despierto una noche escuchando gemidos y susurros, me incorporo en la cama viendo que también, muy lentamente, mi hermana hace lo mismo, la tenue luz de noche que teníamos en la habitación nos permitía vernos a la cara, esa cara de sorpresa por escuchar por primera vez a nuestros padres cogiendo, calculamos que vinieron pasados de copas de la reunión que tuvieron.

    Sucedió algo muy loco que dio inicio a nuestra relación amorosa-sexual.

    Mari llevo con total impunidad su mano a la entrepierna para tocarse, mordía su labio inferior y por momentos abría la boca dejando escapar cortos suspiros, mi verga estaba ya tiesa, me siento al borde de mi cama y comienzo, luego de sacarme los calzoncillos, a pajearme mirando a mi hermana haciendo lo propio, al darse cuenta de lo que estaba haciendo yo, recogió las piernas y se sacó la tanga que traía puesta dejándome apreciar la entrepierna con sus enrulados vellos rodeando una invisible vagina. Sus dedos iban y venían desde el pubis hasta casi el perineo, algunas veces su mano se detenía en el pubis y hacia círculos en el clítoris, la veo estirar las piernas y tensar sus músculos a la vez que abría en una forma descomunal su boca, lo que me dejo interpretar que había tenido un orgasmo, se sentó como estaba yo pero con sus piernas bien abiertas dejándome ver por primera vez en mi vida una concha en vivo y en directo, incremente los movimientos de mi mano hasta que el semen salió despedido de mi verga impactando en el suelo.

    Nos quedamos mirándonos cara a cara, creo que a Mari le debe haber pasado lo mismo que a mí, asombrada de lo ocurrido.

    Aun, sigo sin entender que ocurrió ese día, Mari se levantó de la cama y desnudándose se acercó a mí para arrodillarse entre mis piernas y meter mi goteante verga en su boca, haciendo también lo que fue mi primera mamada, tome mi móvil poniendo la cámara para retratar el momento. Entre fotos y pequeños videos cortos, nuevamente descargo todo mi semen, parte en su boca parte en su rostro, se para, me saca el celular y yendo para su cama me dijo.

    – Ahora me toca a mí…

    Sin ruegos de por medio me zambullo entre sus piernas, por lo que era mi inexperiencia, mi hermana me tenía que ir guiando de cómo hacerlo.

    – Despacio Pasáme la lengua por los labios de arriba hacia abajo, intenta meterla, recorre el interior hasta arriba y cuando llegues al clítoris detenete a pasarla por ahí, tómalo entre los labios y dale pequeñas chupaditas. Y cada tanto méteme uno o dos dedos, ahhhh si así vas bien, seguí que vas bien.

    Esta primera experiencia de sexo oral de ambos, todo estaba saliendo redondo, en un momento siento que toma mi cabeza y empieza a empujar hacia adentro a la vez que sus piernas me apretaban lateralmente, al punto que había empezado a doler, en ese mismo momento siento mi boca llenarse de un líquido agridulce sabrosísimo, había tenido su orgasmo.

    Quedamos agotados físicamente, pero mi verga quería probar más de las mieles del sexo, intente subir a su cuerpo para penetrarla y se corrió diciendo.

    – Suficiente por hoy, vamos a dejarlo para la próxima, primero, soy virgen y no sé cómo voy a reaccionar con el dolor y segundo no nos estamos cuidando, lo que nos pone en riesgo de hacer cagadas.

    – Tenes razón hermanita, me deje llevar por la calentura.

    Acostados cada uno en su cama, ya toda la casa estaba en silencio, me dediqué a ver los videos y fotos tomadas tanto por mí como por mi hermana, fue hermoso ver cómo nos dábamos placer, al finalizar, dormí feliz hasta el otro día.

    Al levantarnos, mientras desayunábamos, hablamos de lo sucedido, conviniendo que ninguno estaba arrepentido. Ella, más que feliz y yo estaba y me sentía, espectacularmente bien, convenimos que hoy a la noche daríamos el siguiente paso.

    Durante la tarde pensábamos cómo hacer para que podamos explayar nuestra primera experiencia sexual sin que se enteren nuestros padres. Una primera experiencia tiene que ser inolvidable.

    Se acerca la noche y se nos nota el nerviosismo, creo que fue por haber planeado algo que tendría que surgir. Pero los planetas se alinearon a nuestro favor, alguna macana se había mandado papa, estaban discutiendo, y fuerte, al final de la discusión, mama le dijo que quería que la lleve a cenar, al cine y a un hotel, que ella no conocía uno. (Recalcando en voz y tono más fuerte el no) y a partir de ahora ella quería conocer y tener otras experiencias.

    Calmados los ánimos, se bañaron, cambiaron y nos dijeron que saldrían y volverían de madrugada.

    Se nos ilumino la cara, al instante pedimos algo para cenar, no teníamos ganas de cocinar, pedimos unas hamburguesas con papas fritas, las que llegaron muy rápido, nos apresuramos a devorarlas para abocarnos a la tarea que nos ocupaba desde anoche.

    Ya equipado con preservativos y un lubricante por las dudas en la mesita de noche, le dije que me esperara en la pieza, pasaba por el baño e iba para allá.

    Después de hacer lo que me urgía por los nervios voy para la pieza, mi hermana ya estaba en mi cama, habíamos puesto una lamparita de color en el velador para ambientar un poco más este sublime momento, ella se encontraba desnuda mostrando todo el esplendor de su cuerpo, hoy con unos vellos púbicos muy prolijamente recortados, no me demore demasiado en quitarme la vestimenta. Me pidió el móvil para grabar el épico momento, no dude en dárselo, lo ubico estratégicamente para registrar cada paso que daríamos y puso rec.

    Ya a su lado tome su cara y acercando mi boca a la suya comencé a besarla, nuestras lenguas se hacían un nudo mezclando nuestra saliva, abocándome ahora a su cuerpo mis besos pasaron del lugar inicial hacia su cuello y el resto del cuerpo, sus pechos me parecieron re sabrosos sobre todo como se fueron endureciendo sus pezones en mi boca, baje por su abdomen hasta llegar a su entrepierna, donde nos fundimos en un sexo oral magnifico, según había visto en unos videos me incorpore en su cuerpo para realizar un sexo oral combinado, o sea un sesenta y nueve, rememorando ese primer hermoso día en donde comenzó toda esta historia.

    Luego de haber tenido sendos orgasmos no abocamos a lo que nos ocupaba, desvirgarnos mutuamente.

    Cuando mi miembro tomo consistencia nuevamente me puse el forro.

    – ¿Lista?

    – Si completamente, estoy integra para vos.

    Me subo sobre su delicado cuerpo, cuando voy a tomar el miembro para ubicarlo en posición, corre mi mano, lo toma ella y lo guía a la entrada, ya había entrado un poco, con mucha facilidad por la lubricación propia, ella me tomo de mis glúteos y jalando hacia ella la hizo penetrar de una sola vez a lo que no opuse resistencia.

    Soltó un grito no tan fuerte y dijo.

    – Ya está, no dolió casi nada, ahora si sacudime rico por favor.

    No me hice de rogar, comenzando con el bombeo y ella con movimientos laterales y ascendente y descendentes para colaborar, no tardo en tener su primer orgasmo, o tarde un tiempo más por el periodo refractario, pero era una ópera de gemidos, gritos y suspiros.

    Luego de un rato llego mi turno de descargar, cosa que hice depositando todo en el forro.

    Quedamos abrazados un rato, solo nos dijimos mutuamente gracias.

    Buscamos juntos la muestra de la desfloración encontrando en la sabana marfil y en el preservativo la mancha carmín que daba la bienvenida a mi hermosa hermana a su primera actividad sexual.

    No hace falta describir que hicimos el amor hasta la llegada de nuestros padres, donde nos fuimos cada uno a su cama.

    Al día siguiente hablamos de lo bien que la pasamos y que ambos queríamos repetir todo y rememorar cada día que nos encontremos sexualmente, nuestra primera vez. Vimos por enésima vez las fotos y los videos que nos tomamos. Excitándonos de nuevo, ella me dijo.

    – Ya estoy mojada de nuevo.

    – Yo también estoy al palo, mira, (mostrando mi pene) pero guardemos para otra oportunidad.

    – Me parece bien, miremos videos en internet y así podemos sorprender uno al otro con distintas cosas.

    – Buenísima idea.

    El día transcurrió normalmente, disimulamos muy bien delante de nuestros padres.

    Por la noche, me encontraba en el baño y recibo un mensaje de Marisa.

    – Rodri, por favor pásame las fotos y los videos así yo también los tengo.

    – Dale mari, ahí van.

    Le reenvío todas las fotos y todos los videos al momento.

    Salgo del baño y me quedo a ver una película en la sala, y otra vez suena el móvil.

    – ¿y para cuando el envío?

    – Mari, ya te las mandé, en cualquier momento llegan.

    Me pongo a revisar el WhatsApp y las fotos no estaban enviadas a su contacto, me comencé a preocupar, ¿a quién se las envié? Me fijo y oh my fuckin God, I am idiot. Justo arriba del contacto mari, se encontraba mami, ¡¡¡se las mande a nuestra mama!!! No me daban los dedos para eliminar las fotos y los videos, salgo corriendo para la habitación a contarle a mi hermana, cierro la puerta y antes de poder empezar a hablar, la misma se abre de golpe y aparece mama, cerrando la puerta tras de sí, le hecha llave y dispara.

    – ¿Qué significa esto? (señalando el celular) ¿Qué son estas fotos y estos videos?)

    Tratamos de rebuscar una buena excusa, sin encontrar ni una razón lógica para dar. Rompió en llanto, tratando de hacerlo de la forma más silenciosa posible, estimo para que no se entere papa.

    – Estoy esperando una respuesta.

    La verdad no sabíamos que decir. Pero Mari arranco, (es la más lucida de los dos)

    – Mama, sabes muy bien que como hermanos somos inseparables, hasta aquí nuestra relación siempre fue una vivencia extraordinaria, sé que esto para la sociedad es algo inconcebible y en algunas culturas hasta prohibido, pero los vínculos que hemos formado durante nuestro crecimiento fueron muy fuertes y la verdad nos dejamos llevar por el deseo. Y creo hablar por los dos, no nos sentimos culpables, solo traspasamos la barrera del deseo mutuo.

    Mierda, de donde saco todo eso mi hermanita, es un genio.

    – Hijos denme un tiempo para asimilarlo, y deglutirlo, por ahora estoy conmocionada, a partir de hoy tu hermano duerme en el sillón del living y vos en el cuarto, no se quedan más solos y obvio cero contactos.

    – Entendido mama.

    Se retiro de la pieza dejándonos mudos, y silenciosamente me retire a mi “nuevo dormitorio” a papa le dijo que tenía una infección en los pulmones algo así como un, micoplasma, o algo por el estilo y por un tiempo no podíamos compartir espacios cerrados por un tema de contagio.

    Lo extraño fue que a los, aproximadamente, ocho días, una noche que mama había echado a papa por que vino borracho, nos llamó a su pieza, fuimos como ordeno, al entrar nos encontramos con una sorpresa, al principio con miedo, pero resulto ser con un final totalmente agradable.

    Continuará.

  • ¿Nos bañamos desnudos?

    ¿Nos bañamos desnudos?

    El siempre bromeaba con cosas sexuales entre los dos, yo en cambio le seguía el juego. Me resultaba gracioso e inofensivo, pero un día masturbándome se me coló mi amigo y sus bromas. Me masturbé pensado en que nos pajeábamos juntos, solo eso, pero me corrí como nunca. Entonces entendí que mi amigo me gustaba en un ámbito más sexual y que no solo eran bromas. Siempre era el quién bromeaba y yo le seguía con otra broma más guarra.

    -que ganas de pajearme, me haces una paja? -Me decía de broma.

    -claro, pero solo si tú me la chupas luego. -Le contestaba, y nos descojonábamos por la bastada que acabamos de decir.

    Un día le dije que viniera a mi casa, vivo en un chalet con un terreno muy grande y aunque tenemos vecinos es imposible que nos vean pues mi padres lo planearon muy bien y llenaron la parcela de árboles que nos dan muchísima intimidad. Vamos que puedes ir desnudo por el campo si quieres, yo desde pequeño soy naturista los bañadores no me gustan. Pero claro cuando quedas con amigos para ir a la playa por respeto a ellos te lo pones.

    Pero ese día le dije a mi mejor amigo que viniera a casa y que pasáramos el día ya que la casa estaba sola para los dos varios días. El aceptó sin problemas y me dijo que en una media hora estaría, espere fuera tomando el sol y bebiéndome una birra desnudo como me gusta.

    Al llegar el me puse el bañador que había dejado a mi lado para ir abrirle y cuando me vio me dijo.

    – que ya estabas al sol en pelotas o qué?

    -claro, es uno de los mejores placeres que hay. Contesté.

    – seguro jajaja. Me contestó.

    No sé si el sentiría lo mismo que yo, pero ese día me propuse desnudarme delante suya a ver qué pasaba yo estaba abierto a todo.

    – pues podríamos ponernos en pelotas, total nadie nos va a ver. Dije de broma pero confesándome mientras me temblaban las piernas.

    – pues si la verdad es que hace un día estupendo y bueno no me importaría ver tu polla jajaja. Dijo riéndose.

    Fuimos hasta la piscina y le pregunté si le apetecía una birra me dijo que si y entre a casa a por ellas. Mientras estaba cogiéndolas se me ocurrió quitarme el bañador y salir desnudo, así lo hice, me lo quité y cogí las cervezas.

    Lo que no me esperaba era que al salir pude ver qué mi amigo también se había desnudado y sinceramente no me esperaba reaccionar como lo hice. Se me puso dura al instante, porque he de admitir que mi amigo estaba buenísimo, tenía el pubis con pelo, pero los huevos y alrededor sin pelo, eso me excito muchísimo.

    Aparte de su polla que era grande y solo estaba un poco hinchada, entendí que él también estaba excitado. Con la excusa de que me había hecho un cigarro volví habiendo tardado un poco, pues tampoco quería salir con la polla dura. Mi colega al verme se rio y me dijo.

    -joder, quería darte yo la sorpresa pero me la has dado tu a mí.

    -es que me encanta estar desnudo. Conteste. no podía esperar.

    – ya veo ya. Dijo riendo.

    Me pude fijar en su polla más de cerca, mediría 18 cm, era como la mía pero sin empalmar, eso me excito, y se me puso medio dura. A esas altura ya me daba igual que me la mirase en cualquier estado. Estábamos ya tomándonos las birras cuando el empezó hablar de sexo entre hombres pero como un poco de recelo, como si no quiera ver que él también estaba abierto a ello. Los dos lo estábamos solo teníamos que proponerlo, pero no me atrevía y creo que el tampoco.

    -vamos a darnos un baños que hace un calor… Le dije pero él no dejaba de hablar de sexo y le dije. Va para ya de hablar de sexo que al final te la chupo.

    – pues venga chúpamela, seguro que te gusta, además llevo sin masturbarme cuatro días, a saber cuanto sale. Dijo entre carcajadas.

    A mí solo se pensarlo se me puso durísima, me dio corte porque estábamos los dos desnudos sentados en un banco dentro del agua muy cerca el uno del otro.

    -voy a por otra birra me dijo.

    Y al levantarse pude ver si polla en todo su esplendor, dura como una piedra pasando cerca de mi cara. El vio que la miraba, era difícil de ocultar porque le mediría 22 cm y era bastante gorda. Me quedé mudo, me excito demasiado y mientras iba el a por unas birras me planteé como pedirle que me dejase chuparla y que hiciese conmigo lo que quisiera. Al llegar la tenía medio dura pero era aún muy atractiva, estaba salido como una esquina y medio temblando le dije.

    -oye tío una pregunta, ¿ Nunca te has sentido atraído por un hombre?

    – pues si la verdad, para serte sincero cuando has salido desnudo me has gustado mucho. Y creo sentirme atraído por ti, lo digo porque aunque no lo creas puedo ver tu erección bajo el agua. Jajaja. Reímos.

    – entonces, ¿Quieres follar? Pregunte.

    – pues claro, siempre me ha dado curiosidad. Contestó.

    Entonces le empecé a tocar el rabo bajo el agua, que cada vez se hacía más duro y más duro, tanto que podría pajearle con las dos manos, estábamos cachondisimos. Él también me pajeaba abajo el alguna a mí y le dije de salir del agua y ponernos en unos sofás que tengo en el porche. Me puse boca arriba con la cabeza en el respaldo y el encima mía en un sesenta y nueve y me metió su pedazo de polla en la boca mientras el me chupaba la mía. Sentir como me follaba la boca y su pollón en mi boca me hacían no parar de echar líquido preseminal.

    Le dije que se pusiera de pie y yo me puse de cuclillas a chuparla mientras me masturbaba. Se corrió enseguida, me lleno la boca y la cara, me resultó super sexy y quería más. Él me dijo que me tumbara y se sentó en mi polla, el ver cómo subía y bajaba su polla mientras el mismos se metía mi rabo en el culo me encantó, me corría y se lo hice saber, me levanté y le hice lo mismo que el a mí, yo me había masturbado esa mañana no salió tanto como el que me había dejado la cara y la boca llenas de semen, que no me había quitado.

    Él me dijo que le tocaba follarme, y me puse de lado con el culo en pompa y la polla saliéndome por los muslos, el me pajeaba mientras me follaba. Me corrí rapidísimo no pude resistir el placer de ser follado. Cuando terminamos nos quedamos tumbado al sol mientras nos veíamos otra birra, ese día entendíamos que éramos más que amigos, por lo menos folla amigos. El me confesó que no quería relaciones con un hombre, pero follar le había encantado. Yo también confesé que podríamos follar lo que quisiéramos, que de hecho me apetecía probar cosas nuevas. Me daba igual el que.

    Estuvimos en casa todo el día y le propuse al día siguiente ir a una playa nudista los dos, cosa que me dijo que si que le encantaría y se quedó a dormir ya que mis padres no estaban. Por la noche follamos otra vez con la única diferencia de que nos comimos el culo intercambiando hasta corrernos, me lleno la boca otra vez.

    Al día siguiente fuimos a la playa, pero eso lo dejaré para la segunda parte, pues se diferencia mucho de la primera, descubrimos juntos el placer de la lluvia dorada y de follar con un grupo de cuatro chicos.

  • Me volví infiel

    Me volví infiel

    Hola a todos, me llamo Mónica y hoy voy a contarles la primera vez que fui infiel, yo jamás pensé que llegaría ese día, pero la monotonía del matrimonio me llevó a vivir un gran momento caliente.

    Todo empezó en el 2019 ese año cumplía 10 años de casada, me case a los 18 años por comerme la torta antes del recreo, pero la verdad no me quejaba mi marido siempre me consiente y trata bien, pero los últimos dos años no me sentía satisfecha y quiero aclarar que él es muy bueno en la cama y está bien proporcionado, pero a veces eso no es suficiente.

    Quede con mis amigas para una noche de chicas, hace tiempo que la necesitaba, José no se opuso de hecho él me dijo que fuera y no me preocupara por los hijos, que el los cuidaba.

    Así que con la autorización del jefe, nótese el sarcasmo, salí a divertirme, íbamos a ser varias chicas pero al final solo llegaron Maylet y Sonia, aunque eran las más fiesteras.

    Desde que llegamos llamamos la atención, ella vestían minis, yo más discreta llevaba una licra negra y no sé que tan discreto sea eso ya que estoy nalgona y piernuda, poco pecho pero en lo demás vaya que llamo la atención.

    Volviendo al tema éramos el alma de la fiesta, todos los hombres nos miraban con deseo y las mujeres con odio, eso siempre me ha encantado, fue entonces que casi a la media noche se acercaron dos tipos, Marco y Luis, ellos se acercaron para bailar con nosotras y ya que andábamos un poco ambientadas pues aceptamos, pero el baile no fue lo único ya que ellos nos invitaron una ronda más, lamentablemente Sonia tuvo que irse así que quedamos Maylet y yo, Maylet estaba con Marco y yo con Luis así como si fuéramos pareja.

    Luis la verdad tenía algo que me gustaba, media como 1.80 moreno con sonrisa pícara, a leguas se notaba el mujeriego que era, pero para convivir estaba bien, bailamos y platicamos muy amenamente, la verdad comenzó a confundir mi mente cada que me daba un piropo, cuando bailamos el trataba de tocarme las nalgas, yo no me moleste, total, a esa altura de la noche Luis ya llamaba demasiado mi atención.

    Cuando regresamos a la mesa Maylet y Marco ya no estaban y obvio se fueron a coger, así es Maylet así que solo quedamos Luis y yo, fue en ese momento que me puse nerviosa porque Luis comenzó a acercarse de forma más atrevida, acariciando mi pierna y hablándome al oído.

    M: creo que ya me tengo que ir!

    L: tan rápido, pensé que esto apenas empezaba

    M: Maylet ya no va a regresar y ya son las dos de la mañana

    Fue entonces que Luis se lanzó directo sin tonteras y me canto un acostón, así sin medir más, por lo general lo hubiera bateado pero él tenía algo que me calentaba.

    L: Mony, te deseo, quiero estar contigo

    M: no puedo, soy casada y yo no hago eso.

    Luis me besaba el cuello y me acariciaba el muslo, mi piel se erizaba y algo dentro de mi se moría por salir, lo miré y sin pensar comencé a besarlo, era un beso como tenía tiempo que no me daban, con deseo, sus labios eran un afrodisíaco, sus manos acariciaban mi cuerpo así que prácticamente caí en sus redes.

    Salimos del lugar y afortunadamente para los dos había un motel cerca, entramos a la habitación yo aún nerviosa pero ganosa.

    Al entrar Luis y yo seguimos besándonos hasta tirarnos en la cama, yo no podía creerlo, estaba por ser de otro hombre después de 10 años de casada.

    Luis empezó a desvestirme, besaba mis pies, pantorrillas y muslos, estaba encantado con mis piernas, me quito la trusa y sin dudar empezó a hacerme un rico oral.

    L: sabes delicioso Mony!!

    Me tenía retorciéndome como gusano, su lengua y sus dedos sabían trabajar bien, yo estaba empapada y disfrutaba como hace tiempo no lo hacía.

    Me quito el brasier y empezó a devorarme las tetas, las lamía, succionaba mi pezón a mismo tiempo sus dedos me estimulaban riquísimo, yo ya estaba totalmente entregada.

    Luis empezó a desnudarse y tenía un rico cuerpo de hombre y sobre todo su verga se veía fantástica, dura, grande y venosa.

    Luis se acercó abriéndome las piernas y sin condón empezó a meterme la puntita, yo gemía del placer, esa puntita era cabezona y mi vagina se moría por devorarla.

    Me penetro más y más y empezó a moverse, se sentía fenomenal, sus movimientos de cadera y su cosa dura me ponían loca, nos besábamos con pasión, estaba disfrutando ser suya.

    M: ah!! Así, uf, que rico!!

    L: que rico aprietas amor!!

    Luis me embestía riquísimo su manera de moverse me hacía mojarme más y más, me puso de lado, levanto mi pierna y me dio de cuchara, se sentía riquísimo su cosa entrando en esa pose.

    L: Mony que rica estas, desde que te vi te me antojaste, tienes unas nalgas riquísimas!

    M: tú también te me antojaste por eso estoy aquí contigo.

    Me pido me pusiera en cuatro patas y lo obedecí, Luis jugaba con mis nalgas pegándoles con su verga y mordiéndolas para después meterla lentamente mientras yo me empujaba a el

    M: que rico!!! Así papi así!!

    L: Mony que rico!!

    Sus embestidas me tenían loca, yo solita también me ensartaba, el se empujaba con todo, en eso momento me olvidé que era casada y meneándome junto con el me vine por primera vez en la noche.

    Luis no me dejó reposar ese orgasmo ya que se acostó y me pido subir en el, yo lo hice y lo cabalgue como loca, Luis gritaba del placer, yo estaba fuera de mi y solo me importaba disfrutar a mi macho.

    M: papi me encantas, ah, ah, que rica verga amor!

    L: Que rico te mueves, mamacita me vas a sacar la leche!!!

    Yo me moví como loca y el solo gemía hasta aquel finalmente no aguanto más y se vino dentro de mi, el orgasmo fue fenomenal ya que yo lo alcance por segunda vez esa noche.

    Decidí bajar a lamer su rica verga, la devoraba la limpiaba y succionaba confieso que me encanta hacer oral y una verga como la de Luis no la dejaría pasar.

    Terminamos ese palito y lamentablemente tenía que irme, yo me quedé con ganas de más así que ese día decidí que Luis sería mi amante

  • Viajes de placer

    Viajes de placer

    Mi nombre es Julián, y hace 12 años conocí a Ana, con quien he sido feliz desde entonces, sin embargó la rutina y la monotonía se fue instalando poco a poco en nuestra vida casi sin darnos cuenta.

    Hasta que un día Ana me propuso hacer algo que cambiaría nuestra vida totalmente

    – Deberíamos intentarlo algo diferente – Me dijo en tono serio

    – ¿Algo como que? – Le pregunté

    – No lo sé, ¿Por qué no nos vamos lejos, a un lugar en donde nadie nos conozca?

    – ¿Te refieres a tomar un vuelo?

    – Si, y solo por una noche, déjame invitar a nuestro cuarto a alguien más

    – ¿A alguien más? – Pregunte confundido

    – Si, alguien que no nos conozca y que no vayamos a volver a ver nunca

    – ¿Te refieres a alguien que te parezca atractivo?

    – Si, solo por una noche

    Si he de ser sincero, al principio no me gustó la idea en absoluto y la rechace casi de inmediato. Los días y las semanas pasaban y nosotros seguíamos igual, aburridos en medio de la rutina, al grado qué llegábamos a tener discusiones. El sexo entre Ana y yo era cada vez más corto, convirtiéndose por momentos en un mero trámite para poder pasar a otra cosa más interesante.

    No paso mucho tiempo sin que Ana volviera a tocar el tema intentando convencerme.

    – Solo sería una noche y no volveríamos a verlo nunca mas, porque estaríamos lejos de aquí. Ni siquiera sabría nuestros nombres.

    – ¿Estas segura de que no volveríamos a verlo? – Le pregunte

    – Totalmente segura, tu estarías ahí, viendo todo lo que sucede desde que entra a nuestro cuarto hasta que se va.

    Me quede pensativo por un momento. Estaba por rechazar su idea nuevamente, pero la crisis por la que atravesábamos me orillo a pensarlo de una forma más detenida. Días después, cuándo el tema volvió a surgir le dije lo que había decidido.

    – Sé que hemos estado pasando por momentos difíciles y no quiero perderte. Si eso que me pides nos ayudará de alguna forma, estoy dispuesto a por lo menos intentarlo. Ana se acercó a mi, me abrazó y me agradeció por haber accedido.

    – Gracias Julián, si te lo pido es porque pienso que qué necesitamos algo así, para reavivar la pasión entre nosotros.

    – Soló quiero pedirte dos cosas si te parece bien. – Le dije

    -Si, dime

    – La primera es que el hombre que invitemos siempre use preservativo

    – Eso lo entiendo perfectamente ¿cual es la segunda? – Me dijo

    – Me gustaría que no vea tus senos. Quiero que esa parte quede reservada solo para mi.

    – ¿Quieres conservar algún especie de privilegio sobre mi? – Me dijo sonriendo

    – Si, algo si – Le respondí mientras acariciaba esa parte de su cuerpo

    – Podría usar algo sexy aunque se alcancen a transparentar un poco mis pezones – Me propuso

    – Si, por mi está bien – Le dije

    Algunos días después, hicimos nuestras maletas y volamos a un sitio que nos pareció agradable. Una vez hospedados, salimos a buscar a alguien que le gustara a Ana. Vimos a varios posibles prospectos para esa primera noche y finalmente Ana se decidió por un joven delgado y bien parecido llamado Adrián.

    Me acerque a él mientras Ana observaba a la distancia. Le hice la propuesta económica, qué no fue la gran cosa sinceramente, pero a él le pareció interesante. Le di las indicaciones de en dónde nos habríamos hospedado y a que hora debía llegar.

    Adrián llego puntual y le ofrecí algo de beber. Al poco tiempo salió Ana en lencería negra y tacones luciendo absolutamente hermosa.

    Fue entonces que los presente y ellos se saludaron en la mejilla.

    Hablaron por unos momentos, como intentando romper el hielo, aunque el ambiente se sentía raro.

    Mientras tanto, yo me senté en uno de los sillones guardando silencio. A partir de ese momento todo quedó en manos de ellos.

    Ana lo supo y no tardó mucho en empezar a seducir a Adrián y a ayudarle a quitarse la ropa hasta quedar completamente desnudo. Ella se hincó, tomo su pene y comenzó a hacerle sexo oral, de forma lenta al principio pues apenas estaba entrando en confianza.

    En ese momento empecé a sentirme incómodo pues mis celos surgieron dentro de mí como hacía tiempo no los sentía, pero sabía que debía controlarme.

    Mientras Ana le daba placer a Adrián con su boca y su lengua, el acariciaba su cabello y jadeaba.

    Después de un rato, Ana se levantó y Adrián le bajó las bragas dejando su vello púbico al descubierto. Adrián se acercó a su intimidad como buscando conocerla mas a detalle.

    Cuando Adrián estaba debajo admirando la desnudez de Ana, ella dejo caer su bata de seda, quedando solo con un brassiere negro semitransparente tal como lo habíamos acordado. Había ciertas partes de Ana que Adrián no podría besar, por lo menos, no directamente y eso me agradaba.

    Ana se acostó en la cama y se abrió de piernas lentamente, como invitando a Adrián a conocer sus sabores más íntimos.

    Adrián se acercó a la vulva de Ana y la observó muy de cerca, como admirándola. La invitación de Ana era clara y Adrián no dudo en comenzar a usar su lengua recorriendo toda su vagina.

    Adrián se tomo su tiempo conociendo la intimidad de Ana, asegurándose de que quedara muy bien lubricada. Adrián estaba haciendo tan bien, que Ana no pudo evitar que se le escaparon algunos gemidos haciendo gala de su experiencia sexual.

    Cuando Ana sintió que estaba lista, le pidió a Adrián que se recostara en la cama y le ayudo a colocarse el condón. Ana se subió en el y algo en el semblante de ella cambio. Supe en ese momento que Adrián ya estaba dentro y Ana empezó a moverse de arriba a abajo haciendo gemidos muy sensuales qué llenaban toda la habitación. Si, los mismos que hace cada vez que le hago el amor.

    Por momentos, Ana volteaba a verme, como queriendo averiguar lo que estaría pensando o sintiendo. Sin embargo, su principal interés era seguir disfrutando del coito y vaya que lo estaba haciendo. Momentos después note por sus gestos y sus gemidos que estaba por tener su primer orgasmo.

    Ana sonrió, se bajó de Adrián y se volvió a subir, dándole la espalda. Desde donde yo estaba podía ver lo mismo que veía Adrián: las nalgas blancas de Ana. Adrián no perdió el tiempo y comenzó a acariciarle la nalgas mientras Ana se movía nuevamente de arriba a abajo. Desde donde yo estaba, podía ver con claridad como sus labios menores se abrían cada vez que se incrustaba el pene erecto de Adrián.

    Al ver a Ana moverse de una forma tan sensual no pude evitar sentir una erección, por lo que me desnudé para estar más cómodo.

    Ana se bajó de Adrián poco después y le pidió hacer una pausa. Ana se metió al baño pues siempre que tiene sexo, le dan ganas de orinar.

    Mientras tanto Adrián y yo conversamos un poco:

    – Gracias por aceptar nuestra invitación Adrián – Le dije

    – Gracias a ustedes por invitarme – Respondido muy animado

    – ¿Que opinas de Ana? ¿Te gusta? – Le pregunte

    – ¿Que podría decir? Es muy bella – Respondió de nuevo

    – Aquí entré nos, ¿que parte de su cuerpo te gusta más?

    – Su trasero es muy hermoso

    – Sabes que harás con ella cuando vuelva? – Le pregunte

    – No realmente, no se que quiera que le haga

    Fue cuando le hice una sugerencia de algo que le gustaba a Ana.

    Al salir del baño Ana se acercó a mi.

    – Gracias por todo esto, de verdad muchas gracias Julián. La estoy pasando muy rico – Me dijo en voz baja

    Acto seguido, se acercó a Adrián y y empezaron a besarse. Poco después, Adrián siguiendo mis consejos, le pidió a Ana qué se recostara en la cama de espalda mientras el colocaba una pequeña almohada debajo de su vientre. El culo de Ana quedo bien paradito y Adrián no me perdió el tiempo. Ana volvió a gemir ante las primeras penetraciones de Adrián en esa posición.

    De pronto, Ana tomo la iniciativa y empezó a mover el culo de arriba a abajo mientras Adrián se quedaba quieto. Las nalgas de Ana pegaban con los muslos de Adrián una y otra vez. Mientras tanto Ana no hacia el menor esfuerzo por ocultar que lo estaba disfrutando demasiado y por momentos dejaba de mirarme para concentrarse en su placer. Mientras Ana le daba el culo a Adrián, el empezó a gemir y supe qué estaba teniendo un orgasmo. Al salir de Ana, el condón estaba lleno de semen. Ana se lo quito y le ayudó a limpiar el semen qué había quedado en su pene usado su lengua y sus labios.

    Como desde el inicio le había aclarado a Adrián que solo sería un solo acto, el se vistió, le pague y se fue.

    Al acercarme a Ana, ella tapo su desnudez con la sabana. Su respiración aún estaba agitada y algunas gotas de sudor aún recorrían su rostro.

    – Gracias por no juzgarme Julián, tu sabes que siempre he sido muy pasional – Me dijo un poco apenada

    – No tienes que agradecerme Ana – Le respondí

    – Me preocupa que pienses un poco mal de mi

    – No, no pienso nada malo de ti. Es algo que habíamos acordado – Le respondí

    – Note que tomaste fotos con el celular ¿Me las puedes mostrar?

    – Si claro

    – ¿Que harás con ellas después? – Me pregunto mientras las veíamos juntos

    – No lo se, quizás podamos conservarlas por un tiempo. La verdad es que te ves muy guapa en todas esas posiciones

    – Gracias Julián, esta bien, vamos a conservarlas por un tiempo – Me dijo

    En ese momento me límite a abrazarla, era demasiado lo que acababa de suceder como para hablar de ello. Ambos supimos que esa experiencia nos sobrepasaba como pareja, y que íbamos a necesitar tiempo para asimilarlo.

    – Será mejor que me de un baño rápido

    – No es necesario Ana, se que hueles a sexo y no me incomoda. De verdad que no.

    – Entonces ¿Me llevarías a cenar algo? – Me pregunto

    – Si, claro – Le respondí

    Durante la cena, tocamos varios temas, exceptuando el más obvio. Era como si no hubiera sucedido nada aquella noche sin embargo, yo luchaba por dejar de pensar en como Ana le abrió las piernas a un desconocido.

    A pesar de eso, no deje que mis celos arruinaran la cena.

    El día siguiente lo dedicamos a visitar algunos puntos que teníamos pendientes de aquel hermoso día destino turístico. Sin embargo, la noche llegó y con ello, la inevitable reflexión de pareja que teníamos pendiente.

    – Ayer a esta hora, llego el chico – Le dije a Ana para abrir el tema

    – Si, lo se

    – Te veías contenta y muy hermosa- Le dije

    – Gracias Julián, gracias por darme la oportunidad de experimentar algo nuevo. La verdad, es que, lo disfrute mucho.

    – Si, note que lo estabas disfrutando

    – No era mi intención gemir tanto, pero, no lo pude evitar… estaba sintiendo muy rico. Pero… no me has dicho tú que pensabas al verme con otro.

    – Al principio, no sabía que pensar. Me sorprendió ver lo bella que lucias. Y cuando estabas con Adrián, si, los celos estaban ahí, pero también me sentía muy excitado de verte desde diferentes ángulos teniendo sexo.

    – ¿Qué es lo que más te gustaba ver?

    – Me gusta ver cuando tus labios menores se abrían durante el coito – Le aclare

    – ¿Y eso te excitó?

    – Demasiado, cuando te metiste a bañar me masturbe pensando en ti, en tu desnudes… en como gemías mientras… tú sabes

    – ¿Sabes que es lo mejor? Que hoy seré completamente tuya – Me dijo en forma seductora

    – Crees que te guste tanto como ayer?

    – Estoy segura que si, tú me conoces mejor, tú sabes como hacer que me venga – Me dijo en voz bajar al oído

    Ana y yo empezamos a besarnos y a quitarnos la ropa. Pase un rato lubricando su vulva con mis labios y mi lengua. Sus labios menores lucían semiabiertos, como invitándome a entrar y así lo hice. Coloqué mi pene en su entrada húmeda y me hundí en su interior haciéndole el amor como pocas veces se lo había hecho: con una gran pasión a lo cual Ana se entregó por completo.

    Mientras le hacia el amor a Ana, no solo besaba su boca sino también sus pezones y recordé que Adrián no tuvo acceso a ellos y eso me hizo sentir especial. Los recuerdos de lo que había hecho sucedido ayer con Adrián aparecían una y otra vez en nuestras mentes excitándonos aún más.

    Mientras estábamos recostados abrazados y desnudos, surgieron otras preguntas de lo sucedido:

    – ¿Que es lo que más te ha gustado de la experiencia? – Le pregunté

    – No lo sé, muchas cosas. El hecho de que estés ahí, conmigo, cerca pero a la distancia, es como si me cuidaras

    – ¿Tuviste algún orgasmo esa noche? – Le pregunte por curiosidad

    – Tuve uno pequeño al principio, antes de ir al baño y otro muy muy rico al final, poco antes de que Adrián se viniera

    – Si, me di cuenta de ese porque te agarraste de las sabanas

    – ¿Te hice sentir muy celoso?

    – Si, mucho, desde que Adrián empezó a tocarte

    – No tienes porque estar celoso Julián. Tu sabes lo que siento por ti y siempre hayas la manera de excitarme y de que me venga rico. Aunque esta vez lo haya disfrutado, tu sabes que mi corazón te pertenece a ti. Nadie me conoce tanto como tu – Me dijo

    – Así es Ana, nadie te conoce como yo. Se cuando estás mal humor, se cuando quieres un orgasmo y ahora sé como eres en la cama cuando estas con otro

    – ¿No te gusto conocer ese detalle de mi?

    – A decir verdad, me gustó más de lo que me imagine. Es como si hubiera conocido tu pasado.

    – Si, es verdad. Como tu sabes, antes de ti, tuve otras relaciones.

    Intentamos dormir esa noche para al pensar en todo lo que había sucedido y sentir su cuerpo desnudo junto al mío no pude evitar desearla de nuevo por lo que abrace a Ana por detrás y volví a hacerle el amor hasta que me vine dentro de ella. Al terminar nos quedamos abrazados y ahora si nos quedamos dormidos.

    Al día siguiente volamos de regreso, y al llegar casi no hablamos del tema. Intentamos hacer nuestras vida normal, como si nada hubiera pasado.

    Cuando Ana no estaba en la casa, veía las fotos del encuentro que tuvo con aquel chico bien parecido y sentía tantos celos, quería reclamare a ella y preguntarle porque le gustaba darle las nalgas a otro… pero realmente esa era la pregunta equivocada. La pregunta correcta era porque me gustaba a mi ver como le daba las nalgas a otro. Esa era la verdadera pregunta que no podía responder. Sin embargo, siendo justo con ella, no es algo que me pidiera a cada rato. De hecho, en ese momento solo había ocurrido una vez.

    Además, he de reconocer que nuestra dinámica sexual se sentía diferente, se sentía como… renovada y cada vez que le hacía el amor me sentía afortunado de tener a una mujer tan bella como ella a mi lado.

    No podría explicar porque funciono en nuestro caso. Es como si nuestro nivel de confianza se hubiera incrementado, y eso fortaleció nuestra relación. Por supuesto que la amo y se que ella me ama a mi, y que esos encuentros sólo son por diversión.

    Para algunas parejas algo así podría funcionar mientras que para otras sería simplemente un desastre. Paso algún tiempo de aquella experiencia, algo así como 3 o 4 meses y Ana volvió sugerirme hacer un viaje. Sabía exactamente a que se refería.

    He de confesar que la experiencia con Adrián fue extraña pero interesante. Ver a Ana en esas posiciones era algo que siempre me perdía por estar sobre ella o detrás de ella. Repetimos la experiencia un par de veces más con otros muchachos y el resultado ha sido el mismo: Ana feliz de estar de viaje y de vivir nuevas experiencias y sensaciones.

    Verla gemir y llegar al orgasmo es algo que he aprendido a apreciar, pues había olvidado lo sensual que ella es. Y cuando está conmigo, me responde con una gran pasión. Desde luego, seguimos siendo teniendo problemas de pareja, pero el deseo y la pasión nunca habían sido estado tan bien en mucho tiempo entre nosotros.

    Mi relato no es un consejo de pareja, ni mucho menos. Es solo es eso, un relato de lo que yo he vivido con mi amada Ana.

    FIN

  • Mis vacaciones por La Habana (parte 1)

    Mis vacaciones por La Habana (parte 1)

    Hola a todos, soy Nina, permítanme contarles lo que me sucedió hace unos meses. Salí de vacaciones por el verano y me dispuse a viajar a Cuba porque me gusta el Caribe, la playa, pasearme en bikini por la playa bronceando mi piel y luciendo mi cuerpo ver como los hombres babean cada vez que ven mis caderas, mi enorme trasero y mi gran par de tetas. Originalmente viajaría con mi mejor amiga, pero al final ella no pudo ir y terminé yendo yo sola, en un comienzo esto me dio algo de miedo, pero las ganas de viajar y conocer fueron más.

    Llegando la fecha me preparé y me lancé a la aventura, me fui con una agencia de viajes local así que a fin de cuentas no me fui tan sola porque éramos 20 personas viajando juntos. En el camino conocí a Oswaldo desde un inicio me dio confianza y me junté con él y sus amigos para ir a todos lados.

    Al llegar al hotel me tocó hospedarme con la hermana de Oswaldo lo cual me dio más seguridad, y al llegar la noche nos dispusimos a salir a pasear, caminando por las calles de la Habana, vimos muchas cosas, pero una que me sorprendió fue ver a unos hombres altos, morenos, musculosos, ofreciendo servicios sexuales así en plena calle.

    Mientras esperábamos a que nos dejaran pasar al bar uno se me acercó me tomó de la mano y la puso sobre su miembro y me dijo

    —hola linda no quieres probar te lo dejo barato.

    Yo quité mi mano y me alejé pero no podía alejar de mi cabeza lo duro y grueso que sentí al tocar su miembro.

    Nos dispusimos a pasar la noche, tomamos, platicamos, bailamos, yo me pasé la mayor parte del tiempo con Oswaldo. Ya algo tomados me tomó de la cintura en la pista y me besó yo me dejé, pero seguía pensando en la tremenda cosa que me pusieron en la mano. Su hermana se encontró a un chico cubano Rolando en el bar con el que hizo match y no lo soltó. Al terminar regresamos todos al hotel incluso Rolando, fuimos a uno de los cuartos y seguimos la fiesta.

    Ya en la habitación seguí besándome con Oswaldo y hablando con su hermana y con Rolando, en uno de esos besos le tomé el paquete a Oswaldo sobre el pantalón y aunque se sentía bien no era nada en comparación con lo que tenía en la cabeza, quería algo grande y grueso, me levanté y fui al baño.

    Al llegar a la puerta ente sin tocar y cual fue mi sorpresa me encontré a Rolando él estaba hay de pie con su miembro al aire era enorme, grueso, largo medía fácil unos 19 cm así flácido, cerré la puerta y lo dejé terminar pero ahora no me podía sacar de la cabeza lo que vi eso era de lo que tenía ganas.

    Rolando salió y me dijo —tranquila chica no pasa nada.

    Por qué hice lo que hice aún no lo sé, solo sé que me arrojé a él y lo comencé a besar como loca contra la puerta, puse su mano en mi trasero y le metí la lengua hasta donde era posible en su boca.

    El me siguió el juego y solo me dijo no andas con ese chico, yo solo le contesté no apenas lo conocí ayer, él sonrío y siguió comiéndome a besos y manosearme más rico mi trasero, le dije:

    —espera vamos a otro lado, él me dijo ok déjame salirme y tú me sigues.

    Así lo hicimos, él se despidió diciendo que era muy tarde, pero le dejo su número a la hermana de Oswaldo y le dijo mañana si gustas nos vemos, ella le dio un beso y lo dejo ir. Unos minutos después les dije me duele mucho la cabeza voy al cuarto por algo y a tomar aire, regreso en un rato. Oswaldo me quiso acompañar, pero le di un beso y le dije no, mejor espérame aquí ya regreso, como no queriendo acepto y me dejó salir. Al salir de la habitación Rolando me esperaba así que corrí y lo llevé a mi habitación.

    Al entrar cerré la puerta e inmediatamente nos besamos le quité la camisa rápidamente tenía un cuerpo escultural, empecé a besar su pecho y a bajar hacia su pantalón me senté en la cama y le desabroche el cinturón y bajé sus pantalones dejando salir esa deliciosa verga se veía más grande y gruesa ahora que la tenía frente a mi, sin pensármelo mucho la introduje en mi boca dándole una mamada espectacular, la devoraba con ansias me la metía hasta donde dejaba mi boca, él me tomaba por el cabello y me empujaba más hacia su verga hasta que me dejaba sin aliento.

    Me levanto y bajo mi blusa escotada y me arranco el bra, dejando salir mis enormes tetas las tomo con sus grandes manos, las apretó, chupó, mordió, me lanzo a la cama, para quitarme la tanga que en ese momento ya estaba súper mojada, cuando quise quitarme la falda me dijo.

    —no déjala me gusta.

    Yo lo obedecí en ese momento ya era su putita y el mi amo, él se quitó el pantalón y sacó un condón de su bolsillo, le dije permíteme y se lo puse yo con mi boca, me recostó nuevamente sobre la cama abrió mis piernas y se puso a besarme nuevamente los pechos y a bajar por mi abdomen hasta llegar a mi conchita me empezó a chupar y a meter sus enormes dedos dentro de mi yo me retorcía de placer, mis jugos salían sin parar mojando su rostro.

    Se levantó y a manera de advertencia puso su enorme miembro sobre mi abdomen y me dijo:

    —mira todo lo que te vas a comer.

    Yo solo dije si con la cabeza mientras el introducía ese enorme trozo de carne dentro de mi, la sensación era inexplicable dolía pero a la vez me llenaba de placer literalmente, nunca me había sentido tan llena el me embestía primero lento hasta que sintió que mi coñito estaba bien húmedo y aceleró el ritmo dándome ahora más duro, yo solo me venía como loca y me retorcía de placer lo tomé por la cintura y lo cerque aún más quería que me atravesara con esa enorme cosa.

    Se detuvo y me levantó me puso contra la pared yo aún tenía los tacones rojos quedando mi culito muy parado para que él lo disfrutara, se acercó y ahora si me quito la falda me empujó contra la pared y de golpe me la metió nuevamente, solo sentía como me levantaba un poco del piso cada vez que él me la metía, tenía tanta fuerza y vigor en sus movimientos que solo veía mis tetas rebotando y mi entrepierna escurriendo él me tomó del cabello y me decía,

    —así te gusta dime así te gusta.

    —si papi así dame más, mas duro, más adentro

    —si puta lo que quieras

    Me daba aún más duro, me soltó solo para girarme ponerme de frente a él me levanto y me la metió de nuevo ahora me cargaba en sus brazos yo estaba perdida de tanto placer que sentía, estaba teniendo un orgasmo tras otro, el mordía mis pezones y con sus enormes manos abría mi culito intentando meter su dedo en mi chiquito.

    —puedo chupártela otro poco me dejas.

    —si putita lo que quieras.

    Me bajo y me arrodillé frente a él, me puse a chupar nuevamente su enorme verga mientras él me tomaba del cabello, yo lo devoraba le chupaba la verga hasta los huevos era mi paleta y me la quería devorar en ese momento escuchamos un ruido, pero lo ignoramos.

    Oswaldo me había ido a buscar y abrió la puerta, pero al escuchar el ruido lo hizo despacio, y me vio hay arrodillada comiéndome ese enorme trozo de verga, justo en ese momento le quité el condón porque quería probarlo a él su sabor así al natural sentir su leche humedecer mis labios.

    Oswaldo nos vio, pero no se fue se quedó hay un instante, Rolando lo vio y se hizo para atrás pero yo me aferré a su miembro y no lo solté, la verdad es que yo no vi a Oswaldo, ellos se vieron y él cerró la puerta y se fue, Rolando me dijo “lo viste”, yo subí la mirada pero aún con su vera en mi boca le hice señas de a quien y él me dijo “a tu amigo”, yo solo dije que no y saque su verga de mi boca, le dije vamos sigue ahorita vemos.

    El me levanto y me puso en cuatro sobre la cama y me la metió de perrito así ya sin condón fue increíblemente rico sentir ese monstruo darme así en 4, me estuvo dando un rato y ahora que estaba bien expuesto no lo dudo y metió uno de sus dedos en mi culito, luego otro, yo estaba tan cachonda que ya no me dolía cuando lo hacía, así que no lo dudo, se colocó en la cama y me dijo siéntate, conforme bajaba él acomodaba su verga en mi culito yo sentía como se abría y como me atravesaba el culito.

    Cuando por fin la metió, tomó mis piernas por las rodillas, hasta colocar sus manos en mi cabeza me tenía sometida cual llave de lucha bien abierta de piernas, metiendo me su enorme miembro por mi culito, se sentía tan rico, era tan dominante, yo solo venía y me corría como loca, me estuvo culeando así unos minutos hasta que ya no pudo más, me soltó y me dio unas últimas embestidas hasta que sentí como me llenaba el culito de leche, mi colita estaba tan caliente, y podía sentir como escurría leche fuera de mi.

    Me dejé al caer sobre él hasta que se salió, me levanté y pude sentir como chorreaba leche de mi colita sobre mis piernas, las cuales temblaban me costaba ponerme en pie, me dejé caer sobre la cama, él se puso a besarme el cuerpo, los pechos, las piernas, me decía fue increíble nunca había conocido a una mujer tan caliente, yo solo reía, él pasó al baño a limpiarse y vestirse, yo hice lo mismo, salimos del cuarto, me dio su número, me preguntó:

    —oye y tu amigo, yo solo le dije tranquilo yo me encargo

    Él se fue y me dirigí nuevamente a la fiesta, al llegar Oswaldo estaba ahí me recibió su hermana y me dijo:

    —ya te sientes mejor

    —si

    Eso me dio a entender que Oswaldo no le había dicho nada, cuando nos dejó solos su hermana le dije:

    —estás bien.

    Él me vio y me dijo:

    —enojado no estoy, pero si tenemos que hablar.

    Se acercó a mí y me empezó besar de nuevo, eso me sorprendió, pero esta historia continuará.