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  • Maestra en mini (3)

    Maestra en mini (3)

    Es día de examen y nos reunimos con los diferentes planteles de educación para adultos de la zona, como el turno es vespertino ya es de noche cuando realizamos la ceremonia, para esta ocasión llevo un trajecito tipo sastre de minifalda a medio muslo y saco gris, combinado con una blusita color durazno de tirantes ajustada a mi cuerpo la cual cubre lo necesario y deja ver también lo necesario, mis zapatillas altas grises y por dentro un coordinado de brasier y tanga color durazno, esta vez me maquillé cuidadosa y finamente haciendo resaltar la finura y perfección de mi joven rostro, arreglé mi cabello perfectamente con paciencia y seguridad, en fin es una ocasión especial, me digo para mis adentros.

    En medio del bullicio de los preparativos llega Ana una de las alumnas de mi esposo, maestra le presento a Lalo, mi esposo, me dice, volteo para saludar y casi el corazón se me sale del pecho al ver que es ¡el mismo tipo del camión! Y lo confirmo por la gorra que lleva puesta, mucho gusto me dice, igualmente, atino a decirle casi balbuceando ante la alegría de Ana.

    Todo está listo para iniciar la ceremonia y después el examen cada quien ordenados por grupos, doy un último vistazo y de repente descubro a Lalo que está en uno de los extremos del patio fumando, esperando a su esposa junto a otros familiares, nuestras miradas se cruzan repentinamente, es evidente que sabe quién soy, de reojo me doy cuenta que mi marido me observa primero a mí y luego a él, no hace nada, solo observa como su esposa le sostiene la mirada a un desconocido sin tomarlo en cuenta como si no existiera.

    Sostengo la mirada de Lalo de tal forma que el es el primero en desviarla, comenzando así un juego en el cual el desvía la mirada a diferentes lugares pero siempre termina cruzándose con la mía, en ocasiones al estar vigilando a los alumnos volteo a verlo y le sonrío coquetamente mordiendo la goma de mi lápiz, como retándolo a ir a más que solo miradas, termina el examen es el momento del receso antes de los honores finales, mientras los alumnos descansan un poco nosotros estamos calificando reunidos en la sala de maestros, trato de concentrarme pero por dentro estoy ansiosa y muy deseosa de que el macho haya captado mis señales, la noche es cálida y muy rica, el cielo despejado y muy tranquilo.

    Terminamos de calificar y salgo con mi esposo a tomar un café, nos colocamos en la esquina de uno de los últimos salones donde hay poca luz, un amigo lo llama y yo quedo sola deleitándome con el sabor de mi café y es precisamente cuando siento que alguien se coloca detrás de mi juntándose cada vez más a mi cuerpo, esta vez colocando sus manos con más confianza en mi delgada cintura aferrándome fuertemente atrayéndome hacia el, puedo sentir su pecho fuerte y cálido en mi espalda, intuyendo que es Lalo, recojo mi cabello hacia el lado derecho para sentir por completo su calor húmedo en mi nuca, sus roces comienzan a subir de tono sobre mis nalgas, sobre mis muslos la oscuridad es el cómplice perfecto para lo prohibido.

    Me jala hacia el hueco que se forma entre el salón y la barda del plantel restregándome su pelvis cada vez con mas fuerza, cierro los ojos por los espasmos que me empiezan a recorrer el cuerpo, descargas deliciosas que me hacen estremecer y humedecer repentinamente, una de sus manos comienza a ascender por mi costado hacia mi pecho, acariciándome por encima de la fina tela de mi blusita, a la altura de mi aureola, mis pezones amenazan con rasgar el brasier ¡y la blusa!

    Comienza a apretarme cada vez más fuerte hasta llegar a pellizcarme, un leve gemido se escapa de mis labios a tal grado que mi marido se asoma hacia el hueco haciendo que Lalo me suelte rápidamente, lo observo con la respiración agitada me observa y se voltea de nuevo como si nada sucediera, pasado el peligro coloca ahora sus dos manos sobre mi pecho apretujándome y acercando su cara a mi oído.

    Pensé que tu marido nos diría algo, amasando mis senos, sus palabras y las yemas de sus dedos suben mi temperatura de tal forma que me muerdo los labios para no sacar los gritos contenidos en mi alma.

    Es mi marido quien de nuevo se asoma para decirme que ya es la hora de la ceremonia final, arreglo mis ropas y mi peinado lo mas rápido posible y salgo dejando a mi amante salir detrás de mi bajo la complicidad de mi marido.

  • Me volví infiel (II)

    Me volví infiel (II)

    ¡Hola! Cómo estás, soy Mony y vengo a contarles la segunda parte de mi aventura con Luis, aquel tipo con el que engañé a mi marido por primera vez.

    Habían pasado semanas de ese acontecimiento, pero Luis y yo nos seguíamos escribiendo, resulta que el también era casado y que al igual que yo había entrado en la monotonía y por eso buscaba sexo ocasional pero el decía que yo le guste tanto que quería que fuéramos amantes de planta, el problema era que no teníamos tiempo yo en las mañanas cuidaba de mis hijos y mi marido llegaba en las tardes y el igual, trabajaba y después a sus obligaciones de casa y ni pensar los fines de semana, ya que teníamos que salir en familia y cosas así

    Pero no la pasábamos platicando por las mañanas, conociéndonos un poco más y en las noches ya que nuestras parejas dormían, las pláticas eran más calientes, me manda fotos de su rica verga y yo me tomaba en el dia para enviarle por la noche, hablamos de aquella noche dónde cogimos rico y lo que deseábamos hacerlo nuevamente.

    Confieso que me masturbaba pensando en él, viendo sus fotos y le mandaba videos de lo que hacía, el grado era tal que cogiendo con mi marido pensaban en él y así pasaron dos meses hasta que la oportunidad de vernos se dio.

    Mis hijos se fueron a casa de mis suegros y mi marido tuvo que salir a un curso en Guanajuato así que inmediatamente me puse de acuerdo con el para vernos en la noche.

    Ese día me depile toda, todita, me arregle como hace tiempo no lo hacía, me puse una minifalda negra y debajo una medias color piel con liguero además de mi tanga y una blusa negra entallada la verdad me veía muy bien y quería hacerlo para él.

    Llegué al lugar que quedamos, un bar por insurgentes, el me vio y quedó boca abierta y admito que el también se veía muy apuesto.

    L: ¡Mi amor que espectacular!

    M: ¡Gracias! Me vestí así para la ocasión.

    Comenzamos a beber, bailar y platicar, cada que podemos nos besamos y así anduvimos dos horas y media en el bar hasta que decidimos ir al hotel para quitarnos las ganas.

    A diferencia de la primera vez, está vez teníamos mucho tiempo así que el me pidió me desnudara bailando y así lo hice, puse una música se teibol y comencé a moverme, el me tomaba fotos y videos y eso no me molestó, dejé caer mi falda, mi blusa, me lucía frente a el, me quite el bra y la tanga quedando en liguero y medias.

    Me acerque y empecé a quitarle la ropa, su camiseta besando su fuerte estómago, le quite sus pantalones y finalmente su trusa, el estaba paradisimo así que nos acostamos y mientras nos besábamos rico yo le acariciaba su duro pene.

    L: hagamos un 69, la traes depilada y quiero devorarla!

    Nos acomodamos para tragar juntos, yo devoraba su pene, lamiendo lento su tronco, testículos y glande para después tragar poco a poco y el vaya trabajo que hacía, su lengua entraba y salía de forma suculenta, sus manos jugaban con mi clítoris y a veces me lamía hasta el ano, que rico momento.

    L: Mony, te deseaba, ya quería estar contigo.

    M: y yo a ti!! Me encanta tu pene!

    Ambos nos dábamos tremendas mamadas, ambos disfrutábamos de las ganas del otro, yo no dejaba de comer palo y el con su lengua y dedos ya me había hecho venir.

    Está vez yo empecé, el se acostó y yo subí a cabalgar, comencé despacio, moviendo mi cadera suave mientras Luis me apretaba los pechos, las piernas, baja para besarnos y ahí moverme para sentir solo su puntita.

    L: Mony, eres la mejor.

    M: Tu me encantas, ah, que rico es tenerte dentro!

    Subí la velocidad de mis movimientos, de arriba para bajo con fuerza y en círculos, Luis gemía del placer que le estaba dando, me puse en cuclillas y me daba sentones, quería acabar con el

    M: Papi te gusta? Te gusta lo que te hago?

    L: Me encanta siento que me vengo pero aún no quiero!

    Rápidamente me tumbó a la cama, levanto mis pierna y me cogía de patas al hombro, se sentía riquísimo como entraba y salía, le encantaba acariciar mis pies envueltos en medias, eso lo ponía más duro.

    L: Toma nena, te dije que te haría gemir, toma toma!

    M: que rico!!! Te necesitaba, uhhhh, ah, más!!

    Se movió riquísimo, lo besaba, le dejaba que me mordiera todo me valía que fuera esposa, solo quería sentirlo a el.

    Me puso a cuatro patas y me la metía fuerte dándome de nalgada, jalando mi cabello, eso me mataba, yo también me movía para si deleite, no con mi marido cogía así.

    L: Mony, me enloqueces, que nalgotas, que pinche suerte tengo, ah, ah!!

    M: No dejes de meterla, así, que duro, que duro!!!

    No dejaba se babear, apretaba las cobijas, finalmente ambos nos venimos juntos, el orgasmo fue increíble, las piernas me temblaban y el quedó encima mío todo agotado.

    Pero no termino ahí, nos besamos y baje a chupársela para coger nuevamente, mis mamadas hicieron que Luis estuviera nuevamente duro para la acción, está vez me puso de pie, apoyo una de mis piernas en el sofá de posiciones y me la metía de patita de angel, era increíble tenerlo así, nos besamos rico y el apretaba mis nalgas con fuerza.

    L: me encanta como eres, toda una ninfo!!

    M: Así me pones tu, dios mío, que rico!

    Se acostó en el sofá y me daba de sentones en el, la verdad se sentía tan rico, a esas alturas ya me había olvidado que tenía marido, 10 años de casada y familia, solo me importaba ser suya.

    L: te quiero dar por tu culito

    M: hazme lo que quieras!!!

    Me puse en cuatro en aquel sofá y lentamente me penetro por mi ano, hace tiempo que no lo hacía, me dolió pero no quería decirle nada, solo sentirlo.

    Una vez que entro la mitad, grite y le pedí despacio, Luis así lo hizo y se movía suave, comenzaba a romperme despacito.

    L: Mamasita que rico culo, uhm!!

    M: Duele, pero se siente bien!!!

    Ahí estaba en cuatro patas dándole el culo a mi amante que no desaprovechaba para darme lento y después con todo.

    Sus embestidas me dolían pero al mismo tiempo me elevaban al cielo, Luis me tenía loca, me había hecho como quiso y mi culo ahora de abría y abría.

    M: Ah, Luis, más, dame más, aunque me duela, me mates, no dejes de meterla.

    L: Toma, uhm, eres una diosa, que culo, uhm, no mames, ah, ah!!

    Ambos estábamos en el punto, mi vagina empezó a chorrear, me temblaba todo y Luis empezaba a inflarse, yo me vine y el justo antes de venirse me la saco y me aventó su semen en mis nalgas y espalda.

    L: Ah, uff, que rico, que rico!

    M: Dios, no voy a poder caminar, ufff!

    Nos recostamos en la cama abrazados, que tremenda noche, una de las más calientes de mi vida.

    Cuando salíamos del hotel, todo termino, me dijo que se mudaría a Veracruz, que triste, pero Luis despertó en mi a una puta indomable y desde ese día comencé con mi ninfomanía.

  • Con mi virginal hermana melliza (2 de 2)

    Con mi virginal hermana melliza (2 de 2)

    Hola Luis, como lo prometido es deuda aquí te envío el final de lo sucedido del relato anterior, “Con mi virginal hermana melliza”.

    Lo extraño fue que a los, aproximadamente, ocho días, una noche que mama había echado a papa por que vino borracho, nos llamó a su pieza, fuimos como ordeno, al entrar nos encontramos con una sorpresa, al principio con miedo, pero resulto ser con un final totalmente agradable…

    Mama estaba en su cama, echada sobre ella con su metro setenta, su rubia cabellera que dejaba entrever las incipientes canas que estaban marcando el paso de sus años, sus ojos color cielo y su cuerpazo regordete, senos firmes a pesar de su edad y un culo para un cuadro.

    – Mari, Rodri, siéntense, necesito hablar respecto a lo sucedido entre ustedes.

    Sin poner reparos y sin estar en condiciones de hacer o decir nada obedecimos.

    – Sinceramente me sentí muy mal al ver esas fotos y peor con los videos, por ahí si me lo contaban… pero no veía… el impacto hubiera sido menor. La cuestión es que me puse a investigar en el internet como para entender. Inclusive hable con mi hermana y me lleve la gran sorpresa, desde que el marido se fue de la casa ella tiene relaciones con su hijo. En un principio pensé que estaba enferma de la cabeza, y me hizo entender que era lo más hermoso que le podría haber pasado y desde que comenzó esta experiencia de relación con él, fue lo más hermoso que le pudo haber pasado.

    En estos momentos no sabría cómo sentirme, es todo una locura total, pero en mi cabeza están pasando cosas que no deberían estar ahí.

    Mientras mama hablaba, nos acercamos a ella para consolarla, la acariciamos y le dábamos besos, ella pasaba sus manos por nuestras cabezas.

    – Debo reconocer una cosa, porque no quiero ser hipócrita, desde que eso llego a mi teléfono, las he visto un par de veces y hasta he llegado a masturbarme en la ducha. Al fin y al cabo solo vivimos una sola vida.

    Mari, que siempre fue la más lanzada, sin mediar palabra, callo la boca de mama con un beso, quien sorprendida quedo inmóvil por un minuto, para, muy de a poco ir correspondiendo.

    Con una cadencia lenta y sensual comenzaron a sacarse la ropa mutuamente hasta quedar desnudas, sus caricias iban de menor a mayor, recorrían toda su anatomía sin dejar zona erógena sin tocar, hasta que mama se acostó con las piernas abiertas y Mari comenzó a lamer la lampiña vagina de mama. Quise sumarme y ambas, como si se hubieran puesto de acuerdo no me lo permitieron, diciendo a dúo que aún no era mi turno. Igualmente me fui sacando también la ropa, a la vez que veía como Mari seguía devorando la vagina de nuestra progenitora, ocupándose del clítoris de mama Julia, le hizo tener su primer orgasmo, expresado con gemidos muy sensuales.

    La escena me estaba excitando de manera increíble, comencé a masturbarme, mientras ellas comenzaban un espectacular sesenta y nueve que las llevo a otro orgasmo a Julia y el primero de Mari.

    Seguían en lo suyo a la vez que me miraban de soslayo, Julia la invito a que me hiciera un oral a mí, mientras Mari comenzó con su faena mama se ocupaba de la vagina con sus dedos hasta hacerla acabar nuevamente. Julia se acercó y entre las dos me dieron mi primera mamada a dúo, con la cual no pude aguantar mucho y descargue sobre sus rostros, se sorprendieron, pero lejos de perder el ritmo se comenzaron a “limpiar” entre ellas tomando todo el producto emanado de mi verga, Mari que conoce bien mis reacciones y sabe que la dureza no la pierdo enseguida, se sentó sobre ella dándome la espalda perdiendo toda la extensión dentro de su jugosa concha, tomando la cabeza de mama, la acerco para que nos haga un oral, Julia no se fue en zaga y mientras entraba y salía mi verga, con su lengua en forma alternada se ocupaba de mi pene y la vagina.

    No sé cuánto tiempo paso, si, fue mucho, pero sé que hasta hoy en mi corta vida, es el mejor polvo que me he echado, provocándome un orgasmo increíble.

    Mientras me permitieron recomponerme, ellas nuevamente se encargaron de seguir dándose placer, frotaban sus pelvis entre si y hasta hicieron la famosa tijera. Luego de otro y otro orgasmo, julia la puso en cuatro y hacia la mímica como si se la estaba cogiendo, hasta que de repente mientras separaba los glúteos de Mari, introdujo el dedo pulgar, previo haberlo salivado, en su culo, mi hermana dio un respingo, nunca habíamos hecho nada por ahí.

    – Perdón hija si dolió, me deje llevar por la excitación.

    Le dijo mientras le daba unas pequeñas nalgadas que tiñeron sus glúteos de un tono rosado.

    Mama me miro y viendo que estaba otra vez con el miembro duro le dijo mi hermana que se corra poniéndose ella en esa posición, me llamo, más bien me ordeno.

    – Rodri veni para acá, necesito tenerla adentro.

    Imaginar que no iba a ir era cosa de locos, salte del silloncito a la cama, y hundí mi sexo en el suyo para darle tan duro como podía. En base a lo que había visto, seguí sus pasos, le di unas nalgadas que la hicieron gemir y ahora fue mi dedo el que se perdió fácilmente en su culo. Esperando su reacción, no encontré respuesta de ningún tipo, comencé mi tarea combinada, cuando mi verga entraba el dedo salía y viceversa.

    – Rodri, basta de juegos, si tanto querés hacerlo, dame por el culo acá esta tu madre para recibirte.

    ¡¡¡Puta que oferta!!! Estaba a centímetros de hacer mi primer culo. La saque de su vagina y apoye la cabeza del pene en el esfínter y empuje con toda la fuerza (mi inexperiencia) poniendo toda la extensión peneana dentro, Mari se agarró la cabeza como diciendo ¿Qué hiciste? Me detuve en seco, mama se hecho a reír.

    – Ambos son unos tontos, Rodri, seguí por favor que me estás dando un placer inmenso, ya a esta altura no me duele, cada vez que cogíamos con tu padre lo hacíamos y estoy más que acostumbrada.

    Al ser mi primera vez en un culo no tarde mucho en hacer el depósito seminal.

    La saco y veo como había quedado agrandado el esfínter y el líquido viscoso saliendo de allí para rodar por los labios vaginales y gotear sobre la sabana.

    Caí extenuado sobre la cama, fue mucho tiempo teniendo sexo y una exigencia muy grande tratando de tener esos orgasmos, se sabe que al hombre le cuesta recuperarse. Me quede dormido en el sillón.

    Al otro día al despertar cuando vi la cama de mama, recordé la noche que pasamos, sobre todo cuando observé a Mari y a mama Julia descansando abrazadas con sus cuerpos desnudos que autorizaban al sol que entraba por la ventana a bañar su piel.

    Luego de pasar por una ducha les lleve un desayuno a la cama, en donde lo compartimos.

    – Hijos queridos, que equivocada que estaba, les pido disculpas por mi primera reacción, creo que fue reacción lógica, les voy a pedir un favor inmenso.

    – Si mama lo que sea.

    – Luego que veamos el video que grabe, (riendo a carcajadas) necesito que hagamos una cosa en conjunto.

    – ¿Grabaste un video?

    – Sí, quiero tener un recuerdo de nuestra primera vez, esperando que no sea la última.

    – Más vale mama, no será la última.

    – ¿Que necesitas que hagamos?

    – Quiero que me ayuden a preparar la ropa de su padre, ya no aguanto más sus borracheras y sus malos tratos.

    – Si mama por vos damos hasta la vida.

    Vimos el espectacular video, que a escondidas grabo mama, e hicimos lo que nos pidió.

    Ahora somos una familia de tres que vive plenamente y en total paz y armonía, ya pensando en comprar una cama king porque dormimos incomodos.

  • La polla de Tomás (3)

    La polla de Tomás (3)

    En el capítulo anterior:

    «Tomas se guardó la polla, ella se recompuso la falda, metió sus tetas bajo el sostén y se fueron del rincón. Regresando andando al coche se partieron de risa porque Carmen al andar notaba en cada paso como salían de su coño restos del semen de Tomás».

    La Polla de Tomás. Capítulo 3

    Durante el trayecto Tomás se sacó la polla, cogió la mano de Carmen y la puso sobre ella. Carmen empezó a acariciarla y terminó recostada chupando aquel inmenso nabo. Aún tenía sabor a semen y a coño, le gustaba. Carmen volvía a tener su entrepierna empapada de nuevos flujos. Pero por mucha mamada, Tomás no se corría, y ella lo deseaba, deseaba dar placer a este muchacho que podía ser su hijo y a la vez era un ser maduro y especial.

    Llegaron a la casa. Tomás guardó su polla a pesar de la insistencia de Carmen en continuar y entró, se despidió de Carmen fríamente y se fue a su habitación, muy al contrario de lo que ella esperaba, deseando estar con este muchacho más tiempo, follar, abrazarlo, comérselo, estaba por primer vez en días un poco feliz y se había hecho la ilusión de terminar de pasar la tarde y noche con él. Carmen se quedó sola y al poco tiempo el mundo volvió a echársele encima.

    Ángela Llama a Carmen, se apresura a coger el móvil

    – Gracias ¡por dios! Ángela, no sabes cómo te necesito, me quiero morir

    – Hola Carmen. Eduardo y yo vamos a estar fuera una semana, al final nos hemos decidido navegar un poco y estaremos la mayor parte del tiempo sin cobertura de móvil. En cuanto a el caso de tu divorcio mañana hablare con tu ex, a ver cómo va, pero no quiero engañarte por lo que he visto, Tomás me mandó fotografiada toda la documentación y creo no tenemos nada que hacer en vía judicial. Quizás sería lo mejor, poder llegar, aunque lo dudo, a algún tipo de acuerdo con Raúl y suerte tendremos si te da algo de dinero. Carmen, ya sabes que te tengo aprecio, pero intenta a empezar a buscar algún trabajo y un sitio para vivir, Raúl me dejó claro lo de la orden de alejamiento y el juez lo más seguro es que cautelarmente la acepte. Probablemente vendrán próximamente del juzgado a comunicártelo.

    – No ¡dios mío! Me quiero morir ¿Qué voy a hacer? Hueueueee

    – Lo primero relajarte y pensar en tu futuro inmediato Carmen, es lo que hay. Tenías que haber sido más consecuente, pero ahora refugiarse en el pasado no es bueno, futuro Carmen, tu futuro, piensa en el, ya tenemos una edad.

    – Hueueueee, no sé qué hacer

    – Descansa Carmen, aún te quedan tres mil euros, no los mal gastes en principio. Si necesitas algo se lo pides a Tomás, él sabrá que hacer. Adiós.

    – Adiós Ángela, regresa pronto huueee..

    Carmen, se estiro en la cama y lloró, lloró mucho, no podía creerse lo que estaba viviendo, era como una pesadilla para ella. De señora de clase alta, pija, cuidada, con todos los caprichos de su estatus social, ahora volvía a unos orígenes que le remontaban a su niñez, cuando en su casa raras veces entraba el pan. Carmen lloraba.

    Al rato, decidió ir a ver a Tomás, como no sabía dónde estaba decidió mandarle un mensaje por wasap. Tomás no contestó, al poco salió a dar una vuelta por la casa a ver si lo encontraba. Llamó a la puerta de su habitación, no contestaba nadie, bajó al jardín y Tomás no estaba, en la cocina tampoco, al fin lo encontró en el gimnasio. Tomás estaba haciendo ejercicio, no se percató de la llegada de Carmen, llevaba los auriculares puestos escuchando música. Estaba completamente desnudo y aceitado, su cuerpo brillaba con el aceite que tenía esparcido por la piel. Carmen lo miró, lo que veía era un cuerpo de dios griego donde ni un músculo estaba mal puesto, era la perfección del cuerpo de hombre, y era un chaval. Miraba su polla “increíble” aunque ya se fijó de donde le venía cuando vio por primera vez a su padre en bóxer. ¡Y estos huevos! Carmen observando a Tomás y rememorando los polvos que le ha pegado, empezó a ponerse caliente. Se empezó a tocar, escondida para que Tomás no la viera y se mojó.

    – Hola Carmen ¿Buscas algo entre tus piernas o es que te pica el coño?

    – ¡Joder Tomás! Vaya susto

    – ¿De qué te has asustado?

    – No sé, has aparecido así de improviso

    – Claro y tú estabas muy concentrada en encontrar algo entre tus piernas ¿no?

    – No te burles de mi Tomás, que estoy muy mal, me ha llamado tu madre y las noticias no son muy buenas.

    – Mira mañana en la fábrica tengo que dar la bienvenida a nuevos empleados, me lo ha pedido mi padre, puedes llevar un currículo, quizás te contraten en el equipo de limpieza, es de los mejores que hay.

    – ¿Por qué te burlas de mi Tomás?

    – No me burlo, te planteo una solución, si tienes mejores, no tienes por qué hacer caso de esta.

    – Voy a ponerme un wiski ¿Te pongo uno?

    – No, gracias.

    Tomás se imagina por un momento a Carmen como una sin techo, alcohólica follando más borrachos como ella y tirada bajo algún puente. Después la ve como una gran vieja puta, capaz de seducir aún a perversos jovencitos con ansias de maduras.

    Tomás continua en pelotas por el gimnasio y sale a la piscina, la tarde está ya empezando a dejar paso a la noche, muy despacio, tal como son de largas las tardes de verano. Se zambulle en la piscina y empieza a nadar. Tomás sigue pautas diarias en sus ejercicios y en sus cosas, no las varia si no es por causa de interés mayor. Sale al jardín también Carmen con su wiski se queda sentada en la pérgola mirando a Tomás, ahora lo observa nadar. Está pensando que aquel joven le ha propuesto arreglar su futuro, intuye que es como puta, que le dirá su trabajo solo si primero acepta, recuerda que le dijo que podría llevar un buen ritmo de vida tanto como lo lleva ahora. Carmen se ve dispuesta y capaz de aceptar, piensa que al menos ya tendrá el futuro solucionado y el “niño” ya pensará por ella. Le viene también en mente y le da la razón a Tomás cuando le ha abierto los ojos y ha visto la cantidad de dinero que ha pagado a sus amantes, que encima no eran ni eso, ni buenos amantes. Tomás es raro, pero aunque sea joven es adulto de mente, inteligente y además de tener una polla fuera de lo común folla de mil maravillas ¿Qué puedo perder? ¿Follar y que me paguen? Pues adelante. Carmen con estos razonamientos va al encuentro de Tomás que ahora está en su tumbona. Al ir acercándose a él, más le gusta este muchacho, cada vez que lo mira se siente afortunada de follar con él y de tenerlo en este momento a su lado.

    – Tomás ¿Puedo hablar contigo?

    – Hola Carmen, si el tema es interesante, sí, si no lo es no perdamos el tiempo ni tu ni yo.

    – No seas tan duro conmigo Tomás. Es sobre lo que me has propuesto ¿Hay que hacer de puta?

    – Vaya ¿Te has decidido a saberlo?

    – Sí.

    – ¿Lo cojo como una afirmación o es un farol que me haces para entretenerte?

    – Va en serio Tomás, te he hecho caso y he reflexionado, quizás la primera vez en mi vida que reflexiono sobre algo tan importante.

    – ¿Estas dispuesta?

    – Si

    – Después pediré al catering algo suave para cenar. Quiero que te pongas lo más sexy y elegante que tengas aquí de ropa para la cena. Prepara una bolsa con la lencería más sexy que tengas. Todo sensual, pero con glamour ¿Entiendes?

    – Sí ¿para qué?

    – A partir de ahora nunca me preguntes por qué hago o digo alguna cosa, todo siempre lo sabrás a su debido tiempo. Tú limítate a obedecerme. ¿Te gusta el sushi?

    – Sí, me encanta

    – Está bien cenaremos sushi, empieza a ir a preparar lo que te he dicho.

    – Voy

    Carmen se marchó feliz, había puesto su futuro a manos del hijo de su amiga. Un joven extraño que tenía una polla que además de enorme era bonita. Pero le vino un relax absoluto saber que no tenía por qué preocuparse ya más de su futuro, que él la guiaría y ha confiado su suerte a Tomás. Tomás se fue a su cuarto.

    Al rato llamaron a la puerta los del catering, llevaban la comanda. Tomás llamó a Carmen para decirle que en cinco minutos la cena estaba servida. Carmen bajó tal y como le había dicho Tomás que vistiera. Estaba imponente. Un vestido largo verde casi negro, semitransparente, abierto en un lateral desde las axilas hasta su muslo, el escote era generoso, pero más generoso era el de su espalda que llegaba hasta donde se empieza a insinuar la raja del culo. Llevaba un colgante de brillantes a juego con sus pendientes. Unos zapatos de tacón de color rojo intenso. Sus carnosos labios se abrieron para decir que estaba ahí.

    Tomás en pelotas, le sonrió como muestra de aprobación. La mesa estaba puesta bajo la pérgola del jardín. El ambiente lumínico era tenue y romántico Una vela en el centro, un plato con una docena de ostras y una bandeja con sushi. Una cubitera llena de hielo con una botella de cava Brut del Penedés, unas mini tostadas con caviar. Empezaron a comer. Carmen tenía interés en que Tomás empezara a explicarle cuál sería su trabajo, él se limitó a decirle que todo a su medido tiempo, ella que ya iba conociendo a Tomás no volvió a insistir. De fondo un blues rompía el silencio de la mesa. Tomás iba sirviendo cava y los platos se fueron agotando.

    Tomás le dijo a Carmen que subiera a su habitación con él y con la bolsa de lencería que le había dicho preparara. Carmen siguió a Tomás hacia su habitación. Antes de entrar Tomás le dijo a Carmen, que aquella habitación es sagrada, nadie entra aquí nunca, por lo que tiene que darse por privilegiada. Carmen empezó a alucinar, aquella habitación era inmensa más grande que cualquier piso que ella conocía. Había diferentes espacios, En todas las paredes había libros, una pantalla inmensa de ordenador y dos ordenadores más, un espacio con todo tipo de cámaras de fotografiar y filmar, un espacio con telescopio y diferentes obras de arte, un taller de dibujo y pintura y una cama inmensa, un lavabo grandioso con una ducha psicodélica.

    – Entra, ven, deja ahí la bolsa, vete ahí bajo aquellos focos, voy a echarte fotos. Vas haciendo los movimientos que te diga que hagas.

    – Vale, seré una buena modelo

    – Eso espero.

    Carmen empieza a posar y a moverse como le va diciendo Tomás que se mueva y ponga. La hace desnudar y ponerse la lencería, en cada pieza saca un montón de fotos en diferentes poses. Después desnuda, Tomás la hace posar desnuda en diferentes posiciones y haciendo diferentes acciones también. Cuando acaba la sesión de fotos, Tomás le entrega unos papeles, le dice que es el contrato, que se lo lea y lo firme. Carmen le dice que se lo explique que no hace falta leerlo que se fía de él.

    – En general dice esto; A partir de ahora pasas a ser de mi propiedad, esto significa que puedo hacer contigo lo que me plazca. Que me obedecerás en todo lo que te diga y mande. Que yo me obligo a mantenerte económicamente y que no te falte ni asistencia sanitaria ni comida y sitio donde vivir.

    Carmen escucha

    – Ahora tengo que adiestrarte y enseñarte a ser puta y mala puta, piensa que a partir de ahora eres de mi propiedad. Más que puta te voy a convertir en una mala puta. Nunca me vas a preguntar por qué te hago hacer algo, ni nunca discutirás una orden. Si incumples podré castigarte y mis castigos pueden ser muy crueles y variados.

    – ¿Me vas a pegar?

    – Si conviene y es necesario sí. Además no vas a ir a ver a nadie, ni verás a nadie sin antes recibir mi consentimiento.

    – Pues vaya, no lo pintas muy bien mi futuro.

    – Será siempre mejor del que tendrás si no aceptas. En general me vas a agradecer todo lo que haré por ti.

    – Quiero confiar en ti. ¿Tu madre sabe todo esto?

    – Aún no, todo a su debido tiempo, ni tú se lo dirás ni contarás a nadie este trato que tienes conmigo, si yo no te autorizo.

    – ¿Podré ir a la peluquería mañana?

    – Vas a ir a la peluquería y a la estilista. Tú limítate a estar las veinticuatro horas del día a mi disposición.

    – ¿Follaremos tú y yo?

    – Te follaré cuando yo quiera. ¿Has leído al Marqués de Sade?

    – No

    – Bien, tendrás que leerlo. Será tu biblia.

    – Vale

    – Ahora firma. Son estas cuatro hojas, las otras firmadas por mí, son para ti. A partir de ahora soy tu amo.

    Carmen se coge el asunto menos en serio de lo que Tomás desea, tendrá que pasar un buen adiestramiento. Sentado en una butaca Tomás observa a Carmen en pelotas frente a él aún de pie.

    – Ven, arrodíllate y chúpamela.

    Carmen lo hace al momento. Aquel chaval la tiene mojada, entre tanta foto, ahí en pelotas con este pedazo de polla balanceándose ante sus ojos, se lanza con devoción a las piernas de Tomás. Le quiere hacer una buena mamada a su amo y se la hace. Tomás se corre en su boca y con un sutil gesto le ordena se trague la leche. Ella sin causarle esto ningún tipo de sufrimiento se la traga y degusta. Tomás satisfecho de cómo va entendiendo Carmen, la observa, le coge de la barbilla y le dice que vaya a acostarse que mañana tienen un día intenso de trabajo. Que la necesita a las ocho en punto ya desayunada y vestida, con ropa ligera, sin bragas y sin sujetador.

    A las siete de la mañana Tomás baja a la cocina y empieza a prepararse el desayuno, aparece Carmen y desayuna con él. Tomás le hace ir a cambiar de ropa, le dice que se ponga una camisa un pantaloncito corto y unas zapatillas, sin nada más, sin bragas ni sujetador. Carmen lo hace. A las ocho en punto salen y se dirigen a la fábrica del padre de Tomás No hay mucha conversación, la justa y de cosas sin importancia. Hoy Tomás coge el relevo de su padre en la dirección de la fábrica.

    – Buenos días Tomás, hemos empezado la producción tal y como me comentó su padre que lo hiciéramos. Dice Pedro el encargado general de la fábrica y mano derecha del padre de Tomás.

    – Bien ¿A qué hora vienen los nuevos empleados?

    – Están citados todos a las diez. Mañana empiezan a trabajar en diferentes turnos si hoy les da su visto bueno.

    – Mándeme a Rosa, tengo unos trabajos para ella.

    – Sí señor.

    – Pedro, lo de señor por favor, Tomás, me llamo Tomás.

    – De acuerdo Tomás, no volverá a ocurrir.

    Carmen alucina viendo la autoridad que ejerce aquel joven al que tiene que obedecer siempre, esta muda, no dice nada, solo va gozando de como todo hombre con el que se pasa y se cruza se la queda mirando embobado y a ella esto le gusta.

    Tomás le da un montón de trabajo que hacer a Rosa, desde buscar una casa un poco aislada alrededor de la ciudad, concertar horarios de peluquería y estilista, para Carmen. Pedir hora a un modisto etc…

    Llega un taxi a buscar a Carmen. Tomás le da una carpeta y le dice a Carmen que se la entregue al centro de belleza a su llegada. Que cuando termine, le llame y pasará a recogerla, pero que le llevará casi toda la mañana.

    Tomás se da una vuelta por la fábrica, le encanta dar estos paseos, se fija en toda la cadena de producción. En una de las zonas ve a la empleada que le hizo una mamada en su última visita. La percibe inquieta por su presencia, pero con cierto tono feliz, se queda mirándola fijamente, ella esquiva su mirada, pero sabe que Tomás la mira. Tomás vuelve al lavabo donde tuvo el encuentro con ella. Entra en un cuarto, se saca la polla y espera. No tarda nada en aparecer la empleada, se miran, sin cruzar ninguna palabra, Tomás tiene el don de hablar con las miradas, la empleada se agacha y empieza a chuparle la polla. La coge de la barbilla y acaricia su rostro con su pene, la mira fijamente, la empleada le sonríe. Tomás le pregunta cómo se llama. Raquel es su nombre, la hace levantar y le dice que otro momento terminaran lo empezado. Le agradece con su forma de hablar de palabra segura haber entendido sus miradas y se despide de ella. Antes de marcharse ella

    – Señor Tomás, mi hija vendrá hoy a la fábrica, es de las seleccionadas para empezar a trabajar, se llama Rocío, creo que la conoce porque iba al mismo instituto que usted.

    – Muy bien Raquel, espero le vaya bien el trabajo y sea tan eficiente como usted lo es. Me alegro.

    – Gracias señor Tomás

    – Otra cosa Raquel, me gustaría decirle que lo de señor no me gusta diciéndome Tomás me sirve. Gracias.

    – Gracias a usted Tomás.

    Cuando llega a la oficina ve en una sala anterior un montón de gente esperando. Son los nuevos trabajadores. En verano es mucho el personal fijo que hacen vacaciones, entonces la fábrica se refuerza con nuevos empleados y van variando de turnos y secciones según se precisen. La media mamada que le ha hecho Raquel le ha dejado la polla morcillona.

    En su despacho “el de su padre” busca la ficha de Raquel. Cuarenta y cinco años. Su domicilio, teléfono, e-mail. Trabajadora en la empresa desde hace diez años. Viuda con dos hijas. La mayor con dieciocho años y la menor dieciseis. Empieza a desfilar el personal, a medida que recogen la ropa de trabajo y él los va entrevistando y dando la bienvenida a la empresa.

    – ¿Cómo se llama usted?

    – María.

    – Veo en su ficha que vive cerca de la fábrica y que realmente está interesada en hacer fijo el trabajo.

    – Sí señor, me he separado recientemente y aunque mi marido tiene una orden de alejamiento hacia mi persona, he preferido cambiar de ciudad. Pues sí, me gustaría quedarme porque siempre me ha gustado la moda y la ropa y aunque sea trabajo en la fábrica, así parece que estoy más en lo mío. Yo antes tenía una tienda de moda y era cliente de ustedes, cosas del destino.

    – ¿Qué pasó con la tienda?

    – Al separarme, mi marido tenía todo a su nombre y me he quedado sin nada. A empezar de cero.

    – Es usted joven, seguro consigue sus objetivos

    – Gracias por lo de joven, pero tengo ya cuarenta años, no soy tan joven, pero si tengo energía e ilusión, además no tengo hijos ni cadenas que me aten a nada y para salir a flote estoy dispuesta a cualquier cosa.

    – Sea usted bienvenida María, espero esté a gusto entre nosotros.

    – Gracias señor

    – Una cosa María lo de señor no me agrada, Tomás, simplemente, está bien.

    – De acuerdo Tomás

    Tomás prestó mucha atención a María, podría ser uno de sus próximos objetivos. Su instinto como depredador así se lo intuyó. Pija acostumbrada a vivir cómodamente y ahora en el abismo, un caso parecido al de Carmen.

    – ¿Cómo se llama?

    – Rocío

    – ¿Nos conocemos no Rocío?

    – Si, hemos ido a la misma clase este año en el instituto.

    – Su madre trabaja con nosotros también y está muy bien considerada en esta empresa.

    – Sí.

    – ¿No va a continuar estudiando? Si no recuerdo mal usted es una buena alumna, sus notas si no me equivoco eran siempre buenas, solo por curiosidad ¿Por qué no continúa estudiando?

    – La verdad Tomás es que no nos lo podemos permitir económicamente. Mi madre es viuda, somos dos hermanas y solo trabaja ella. Lo hemos estado hablando y aunque ella no desea que termine de estudiar así lo he decidido. No quiero ser una carga para la familia.

    – ¿Qué hubiera estudiado si hubiera accedido a la universidad?

    – Economía y Empresariales, me apasiona.

    – Nunca es tarde para reemprender los estudios, espero que este a gusto en la empresa y que en un futuro no muy lejano se reúnan las condiciones y pueda ir a la universidad. Bienvenida.

    – Gracias Tomás. Una cosa, quizás no nos hemos relacionado mucho en el instituto, debe de reconocer que no se ha dejado usted acercar mucho con los grupos y los demás estudiantes, pero yo siempre le he tenido en muy buena consideración, era un motivo para mi, estudiar y poder superarle en las notas, aunque nunca lo conseguí je, je, je.

    – Bienvenida Rocío

    Rocío era linda, una chica de condición humilde con aptitudes para ser algo más en la vida que una simple empleada de una fábrica, abocada a trabajar por no tener recursos económicos. Era como su madre, bajita, bien formada, pechos generosos, a tener en cuenta.

    – ¿Cómo se llama?

    – Isabel

    – ¿Qué le ha motivado venir a trabajar aquí?

    – Algo tenía que hacer

    – Veo que no ha trabajado usted anteriormente nunca.

    – No, a pesar de tener cuarenta i cinco años no he trabajado nunca. No me ha hecho falta hasta ahora.

    – Perdone una pregunta personal ¿Es usted casada?

    – No, no me he casado nunca

    – ¿Vive cerca de la fábrica?

    – Vivo en un sitio, la verdad no muy decente, para que le voy a mentir, en el barrio de las luces. Tengo una habitación alquilada en un club nocturno.

    – Permíteme una pregunta indiscreta, no tiene por qué contestarme si no quiere ¿Trabaja usted ahí de prostituta?

    – No me sorprende la pregunta, si no fuera por su forma de preguntarme, en ninguna entrevista de trabajo se han atrevido a preguntarme esto, aunque sé que lo han pensado, ni yo la verdad, les he dado pie. No, no hago de puta, porque no pagan lo suficiente la verdad. Pero puedo ser prostituta dependiendo de lo que paguen, así de claro. Y si esto tiene que condicionar mi puesto de trabajo, lo siento, pero a veces soy asquerosamente sincera.

    – ¿Tiene hijos?

    – Una hija de veinte años. Casada, vive con su marido.

    – Gracias Isabel, sea usted bienvenida.

    – A usted

    A Tomás le quedó claro, que esa mujer era bollera o bisexual, sus aires eran masculinos, el pelo corto, el perfil de su tez, sus formas. También vio claro que pagando san Pedro canta y no tenía mala figura, además tenía el atractivo que su condición lésbica le proveía, la hacía interesante, bien arreglada podría ser un bicho de interés para su proyecto.

    – ¿Su nombre?

    – Amparo

    – Buenos días Amparo sabría decirme ¿Por qué desea trabajar en esta empresa?

    – Necesito trabajar, mejor dicho, necesito ingresos.

    – Dejando de un lado su necesidad económica, ¿porque trabajar en esta empresa y no en otra cosa?

    – Me han dicho que aquí se paga bien, y además, no crea usted que en el mundo laboral abundan los trabajos para una mujer de mi edad

    – ¿Está usted casada?

    – Mal casada, separada, vaya, en vías de divorcio

    – ¿Tiene usted hijos?

    – No, tuve un hijo que un accidente de motocicleta se me llevó al cielo, ahora tendría aproximadamente su edad

    – Es usted joven Amparo, veo en su ficha que tiene cincuenta años.

    – Gracias, pero si a usted le parezco joven en la mayoría de sitios me dicen que soy demasiado mayor, ya ve.

    – ¿Usted físicamente se encuentra bien imagino? ¿Podría levantarse y andar un poco por la oficina por favor?

    – ¿Hasta ahí? ¿Solo ando?

    – Si por favor, con total normalidad. Amparo anda por la oficina

    – Gracias Amparo, puede usted sentarse. La felicito por la elegancia de sus pasos y debo decirle que su figura para nada se parece a una mujer de cincuenta años, aparenta usted mucha menos edad y si me permite una observación, decirle que está usted muy bien.

    – Muchas gracias es un halago para mí que un joven guapo como usted me vea así.

    – Bienvenida Amparo.

    – Gracias.

    Amparo estaba llamada a ser junto a Carmen las protagonistas de su proyecto. Alta, elegante, un tipazo, pechos exuberantes y guapa.

    Estas eran las elegidas con las que Tomás empezó a fabricar una estrategia para su fin empresarial. Raquel, la madre de Rocío y quién sabe si esta también, María “la costurera”, Isabel “la bollera” y Amparo. Cada una con su propia idiosincrasia y personalidad. Diferentes entre ellas, pero todas en común, la necesidad de dinero.

    Recibe una llamada de Carmen

    – Hola Tomás, no me gusta cómo me tratan en esta peluquería, imagínate que no me dejan elegir como quiero el pelo

    – Carmen, en esta peluquería hacen lo que yo les he encargado que hicieran y el estilista hará también lo que yo le he dicho que hiciera, tu opinión, no vale para nada, recuerda quien eres y quien manda sobre ti. Además, cuando terminen, te verás más guapa que nunca, te gustará, ya verás y lo más importante, me complacerás.

    – Vale, si tú lo dices. ¡Ah! me ha llegado un mensaje que me han cobrado la mensualidad de las clases de zumba, el masajista y la del club de golf, y ya solo me quedan mil quinientos euros en la cartilla ¿Qué hago?

    – De momento, no hagas nada, ya iré viendo esto como lo llevo. Ahora disfruta del momento, que seguro te están poniendo más guapa que nunca, vas a ser la envidia hoy del club.

    – Gracias Tomás. ¿Hoy del Club? ¿Vamos a ir al club de golf?

    – Quizás, ya te iré dando las órdenes durante la mañana.

    – Eres un tesoro, no sé qué haría yo sin ti. Te quiero mi niño.

    – Adiós Carmen

    Tomás tendrá trabajo con Carmen, es más tonta de lo que se imaginaba, pero su adiestramiento va por buen camino. Tomás llamó a Rosa para ver cómo iba lo de la casa que le encargó buscara. Con la eficiencia de siempre, Rosa le tenía una lista preparada ya con todas las fichas de las casas encontradas clasificadas de precio menor a mayor, con los teléfonos de los propietarios o la inmobiliaria que hacia la gestión del alquiler o la venta. Tomás empezó a mirar en el ordenador las fichas de las casas. Una le llamó la atención, estaba justo en la misma entrada a un bosque y disponía en propiedad una parte de él y además tenía mucho terreno alrededor. Estaba vallada, y era discreta. Disponía de diez habitaciones, seis de ellas con baño propio en una primera planta. Tenía una gran buhardilla en la parte superior. Cocina, un amplio salón, una bonita terraza con acceso al jardín con piscina y el precio de compra era razonable. Estaba situada a solo cuatro kilómetros de la ciudad. Conducía a ella un camino discreto. Llamó a Rosa y le encargó que pasara a la propiedad de la casa una oferta con el veinte por ciento menos de la cantidad al precio de venta que tenían puesto y si aceptaban que preparara la compra de aquella casa, para ya mismo. Le dijo que pidiera la documentación en el registro de la propiedad por si todo estaba correcto, que se la remitiera enseguida cuando la tuviera y que intentara poder hacer la compraventa mañana mismo. Rosa lo miró, no sorprendida porque su padre obraba igual que él en estos asuntos, sino por la rareza de la compra.

    Tomás llamó al encargado de producción de la fábrica para que Raquel acudiera a su despacho. La mujer confundida, no podía imaginarse para qué Tomás la mandó llamar. Raquel estaba ya fuera de su despacho esperando permiso para entrar en la oficina de Tomás. Este mismo le abrió la puerta y la hizo entrar.

    – Hola Raquel

    – Hola Tomás

    – Le he hecho la entrevista a su hija Rocío. Y hay unas cosas que le desearía comentar, pero son un poco personales y ahora no es el momento para que se las comente. Me gustaría hablar de ello con usted de una forma más distendida y pausada.

    – Usted dirá ¿Ha pasado algo con Rocío?

    – No, no se preocupe, es otra cuestión. Me gustaría que aceptara mi invitación a comer este mediodía y así podría hablarle del asunto, sin que nos robara tiempo ni a usted ni a mí.

    – No sé, me coge un poco desprevenida, tendré que avisar a mis hijas que no voy, no llevo ropa muy adecuada. Estoy además muy desarreglada.

    – No se preocupe por esto, no hay problema, avise a sus hijas que no la esperen a comer, pero es mejor que no les diga que va a comer conmigo, así evitamos especulaciones mal infundidas. Cuando termine su turno, diríjase aquí, a mi oficina y déjese llevar, creo merece la pena que sepa lo que voy a decirle.

    – Me tiene usted en vilo y de los nervios

    – Ja, ja, ja, relájese Raquel ¡Ah! Sea discreta a los chismorreos que habrá ahora para saber el por qué ha venido a la oficina, diga que no ha sido más que para comunícale lo del contrato de su hija.

    – Bien, así lo haré

    – Hasta luego Raquel, la espero para comer.

    – Gracias Tomás, hasta luego.

    Raquel estaba en medio de una nube que no sabía si iba a llover o no. Confundida, pero feliz, a la vez incierta por no saber que quería contarle Tomás.

    Tomás como buen depredador había empezado la caza. Rosa le había enviado los documentos del registro de la propiedad de la casa, estaba en el ordenador mirándolas. Otro mensaje de ella diciéndole que el fondo financiero propiedad de la casa, aceptaba su oferta y que podría firmarse en la notaria la compraventa a las doce de la mañana. Tomás dio su conformidad y Rosa se puso en marcha. Estuvo haciendo durante el resto de la mañana bastantes llamadas por teléfono, entre ellas una a sus padres.

    – Hola papá

    – Hola hijo, alegría escucharte, dime ¿Cómo va todo por la fábrica?

    – Bien Papá, he hecho la entrevista al nuevo personal, quizás más adelante habrá que buscar cuatro empleados más, pero es largo de contar de momento todo bien. Buena selección.

    – Y dime Tomás, ahora que no me escucha tu madre ¿Cuantas veces te has cepillado ya a Carmen?

    – Ja, ja, ja, eres la hostia papá ja, ja, ja…

    – Venga que le harás un favor a esa desdichada.

    – La he contratado

    – ¿La has contratado? ¿En la fábrica? Va, esta no curra ni a palos

    – No papa solo ten confianza en mí, cuando lleguéis ya os lo contaré, es un proyecto empresarial que estoy empezando con mis ahorros. Sabes que los invertí bien, además es hora de empezar a invertir los fondos, si no hacienda me hará trillos. Te gustará mi proyecto

    – No lo dudo Tomás, total confianza contigo, tienes mi apoyo y lo sabes, pero ¿Contratar a Carmen? No veo para que si no es para follar

    – Precisamente para eso la he contratado, para follar

    – ¿Será tu puta?

    – Si será una puta a mi servicio y la adiestraré para que sea una mala puta, pero es largo ya os contaré.

    – Vale, vale, por si acaso no le digo nada a tu madre y le das tú la sorpresa, ja, ja, ja, cuando se entere que Carmen es tu puta ja, ja, ja, quiero estar ahí cuando se lo digas ja, ja, ja…

    – Ja, ja, ja, ja, ya te contaré papá. ¿Cómo os va a vosotros?

    – Muy bien hijo, nos lo estamos pasando de puta madre, unas vacaciones no previstas y están saliendo cojonudas. Bien ya me irás contando, y ya sabes, en lo que hagas que sepas que estoy contigo.

    – De acuerdo papá, dale un beso a mamá

    – Ciao hijo un beso

    Eduardo estaba orgulloso siempre de su hijo, sabía que si emprendía algo, haría que funcionara y le gustaba que supiera manejar sus finanzas, era tan y más bueno que el mismo.

    Tomás llamó a Carmen

    – Hola Carmen

    – Hola Tomás, no puedes imaginarte lo mal que me tratan en este centro, no me hacen caso en nada que les digo.

    – ¿En qué sección estas ahora?

    – Ahora me han traído una carta para que pida comida, en una sala, me tienen envuelta con toallas, están fresquitas, aquí se está bien.

    – Bien, cuando termines, te recogerá un taxi y te llevará a casa. No se te ocurra hacerte nada en el pelo ni en el maquillaje. Quiero verte tal y como te dejen, y cuidado en desobedecerme, sabré si te has tocado hasta un pelo. Estoy invirtiendo mucho dinero contigo, no te la juegues.

    – ¡Ay Tomás como eres! ¿Qué crees que soy tonta?

    – Sí.

    – No me digas esto Tomás, que me pongo triste.

    – Va, con lo dicho, espérame en casa.

    – Si cari

    – Si me vuelves a llamar cari te azotaré.

    – ¡Auuf cómo eres!

    – Adiós Carmen

    – Adiós Tomás.

    Rosa, le confirmó el programa planeado. Tomás se lo agradeció. Tomás sabe que Rosa es la eficiencia pura en la oficina, es la secretaria perfecta. Su padre le tiene un muy gran aprecio y es del personal mejor renumerado en nómina de la empresa. Tomás había aprendido de su padre que el éxito empresarial se debe a saber escoger a la gente que tiene que rodearte.

    Tomás ve aparecer tras los cristales a Raquel, todo el personal de oficina va despareciendo, es la hora de la comida. Tomás espera a que todos se hayan ido. Sale, saluda a Raquel y se dirigen a un taxi que les espera en la puerta. Tomás da una dirección al taxista y en silencio se dirigen al lugar. Raquel se va sorprendiendo al ver que el taxi abandona la ciudad y se dirige a un pueblo cercano que es un conjunto histórico artístico medieval. El taxi les deja en una plaza. Hay un restaurante en un edificio histórico, el maître les acompaña a una mesa en la terraza con vistas a un puente románico. Raquel se siente diminuta al lado de Tomás y en un sitio así, pero está feliz. Una mujer que no ha podido darse caprichos en la vida, viuda y con dos hijas a cargo y que no hace otra cosa que trabajar cuando no es en la fábrica es en su casa, aquel chico guapo, espectacular, inteligente, con esa voz y mirada que cautiva; al que le había hecho una mamada en un servicio de la fábrica, lo tenía ahí de anfitrión en un lugar de ensueño. Raquel llevaba ya mucho tiempo sin haber follado y ahora estar comiendo con Tomás le emocionó y lloró.

    – ¿Le gustan los caracoles Raquel?

    – Me encantan

    – ¿Y el cordero a la brasa?

    – También mucho

    – Pues Raquel, hoy nos vamos a zampar unos caracoles y una buena brasa de cordero con alioli ¿Le apetece?

    – Perfecto

    Raquel al ver este tono jovial, amistoso y diferente en Tomás, se contagió de juventud y su carácter revivió en mucho tiempo la felicidad escondida de su vida. Acompañaron la comida con un buen cava, que Tomás servía a Raquel incitándola a beber, no para emborracharla, solo para tenerla feliz.

    – Raquel lo que quería yo comentarle. Puede contestarme o no, entenderé su posición y no va variar nada en nuestra relación.

    – No se preocupe Tomás, dígame, estoy con las ganas de saber qué es lo que quiere decirme

    – ¿Por qué no va a la universidad Rocío?

    – Entiendo. La verdad Tomás es que se me rompe el corazón en este asunto. Me gustaría pudiera ir, pero aunque yo trabajo como una mula y usted lo sabe, haciendo incluso horas extras, que agradezco me las den y pueda continuar haciéndolas, no nos alcanza mi salario para que Rocío pueda ir a la universidad. Se me rompe el corazón no poder ayudarla.

    – Mire Raquel, estoy en un nuevo proyecto empresarial, es complicado a la vez que sencillo. Yo puedo ayudarla, y podrá enviar a Rocío a la universidad si acepta trabajar para mí.

    – ¿Ya trabajo para usted no? Bueno para su padre, que viene a ser lo mismo.

    – ¿Quiere un café? ¿Un licor?

    Sin dar opción a la respuesta Tomás pide dos cafés y dos licores de hierbas.

    – Digamos que es un proyecto empresarial propio mío. Mire lo que le propongo; Un salario de dos mil euros al mes, e incentivos, dedicación a horas convenidas y totales cuando se requiera. Solo deberá obedecerme en todo, absolutamente en todo lo que yo le ordene y nunca contradecirme o no obedecer, esto es sagrado. No tiene que darme ahora la respuesta, quiero que la reflexione hasta mañana, eso sí, tiene que tomar la decisión mañana, pasado mañana me contesta, sí o no, después ya no vale la oferta y no se preocupe que el trabajo que tiene ahora lo va a continuar teniendo tanto ahora o como si en un futuro quiere abandonar mi proyecto y volver a la fábrica.

    – Pero ¿Qué tendré que hacer?

    – Obedecerme en todo lo que le mande. Por cierto, imagino que conoce este pueblo donde estamos ahora

    – Pues sí, pero la verdad que solo he estado una vez hace ya muchos años, es muy bonito, incluso sale muchas veces por la tele.

    – Vamos, venga daremos un paseo para digerir esta comilona ¿Ha comido bien?

    – No sabe el tiempo que hacía que no comía en un restaurante, le agradezco mucho la invitación y la compañía, la verdad.

    Tomás le ofreció el brazo de paseo a Raquel y la llevó puente abajo hacia el río admirando el espectacular paisaje medieval de las murallas y el puente. En una zona donde la maleza y la vegetación hacían escondites naturales en los recodos del río, Tomás miró de frente y a los ojos a Raquel, acercó lentamente sus labios a los de la mujer y le depositó un beso lento y húmedo que permaneció casi una eternidad en los labios de ella.

    – Tenemos algo que terminar usted y yo ¿Recuerda?

    Raquel entendió, se agachó y sacó del pantalón la polla de Tomás, al tenerla en sus manos, verla y contemplarla, suspiró de emoción y se le mojó el coño, no podía creerse que ella, una mujer tan simple, pudiera gozar de aquella hermosura de polla que colgaba de un ser tan joven, guapo y especial. Empezó a mamársela. Se dedicaba bien a ello, disfrutaba de tener aquel pedazo de rabo juvenil en la boca, la besaba, recorrió su lengua a lo largo de su tallo, y chupaba de manera suave y húmeda sus huevos. Tomás de vez en cuando mientras Raquel le comía la polla le golpeaba la cara y cabeza con ella, no lo suficientemente fuerte para causarle dolor, pero si para marcarla en posesión. Tomás levantó a Raquel, le quitó la camiseta que llevaba y el sujetador, aparecieron sus pechos ¡Que bonitos! Eran unos pechos no muy grandes, pero redondos completamente, de su centro una areola redonda y perfecta emergían unos pezones erectos, gruesos y puntiagudos que miraban al norte. Su vientre era plano. Tomás aún no había visto a la mujer en pelotas, hizo caso a su intuición para añadirla a su proyecto.

    El mismo le fue bajando los pantalones horteras de currante que llevaba, le quitó las bragas y se sintió satisfecho de la elección. Raquel no era muy guapa, eso con maquillaje y un buen estilista lo podía solucionar, pero su cuerpecito de nena madura era perfecto para su plan. Raquel tenía curvas marcadas, un tipito apetecible que no tardo en saborearlo. La recostó a un árbol medio caído y le empezó a dar chupetones suaves y besos, a recorrer su cuerpo, de las tetas al coño y viceversa. Cuando pillo sus labios vaginales entre sus labios y los hizo silbar, Raquel se corrió, Tomás se sorprendió de la gran cantidad de fluidos que salían del coño, y eran sabrosos, imaginó que el coñito de su hija Rocío sería igual. Tomás le comió el coño con tanta pasión que hasta Raquel se sorprendió.

    Se sentó en el tronco del árbol caído y montó a Raquel sobre su polla. Empezó a metérsela despacio, muy despacio, a su polla le costaba abrirse camino en aquel estrecho coño a pesar de la cantidad de fluidos que Raquel soltaba. Al tiempo que la besaba la iba penetrando, pero despacio, buscaba en su boca los restos del cordero y del alioli, sus pezones eran succionados con la fuerza necesaria para emitir calambres y sus tetas se ponían duras, las absorbía y ensalivaba con pasión. Cuando una succión agresiva a su pecho hizo gemir fuerte a Raquel, con un golpe de cadera le metió toda la polla dentro hasta que sus huevos chocaron con su ojete abierto por sus manos. Aquel estrecho y maduro coño recibió con un aullido de placer toda la polla de Tomás. Raquel se aferró a él y gozaba lo que hacía años o quizás nunca había gozado follando y empezó a cabalgar sobre aquel cipote. Tomás se levantó con Raquel en brazos y con la polla ensartada en su coño, esta le rodeaba con sus brazos el cuello y sus piernas la cintura.

    Ahí, a la orilla de un recodo del río Tomás empezó a follarse a Raquel en plan serio. Raquel botaba sobre la polla de Tomás, este casi agresivamente se la follaba a un ritmo frenético y de vez en cuando la nalgueaba marcándole los dedos en sus glúteos, Raquel volvió a correrse aullando y gimiendo a viva voz. GRITA le ordenaba Tomás, aquí nadie te oye, y la pequeña madura gritaba, gemía, lloraba y su coño parecía una fuente. Después Tomás la descabalgó y la recostó encima del árbol caído y continuo follándose a Raquel en plan bestia, ahora la empotraba con sacudidas fuertes y profundas, sus huevos al chocar con su ojete chapoteaban por el líquido que emanaba de su coño. Raquel ya entró en un orgasmo continuo cuando de golpe la levanta, la gira y la empieza a follar a lo perrito desde atrás. Raquel veía como los huevos de Tomás se bamboleaban entre sus piernas y con cada embestida chocaban con su clítoris. Esto le proporcionaba un placer hasta la fecha desconocido para ella. Tomás estuvo follando a Raquel durante más de una hora a la vera de aquel río, Raquel llegó a un estado de casi desfallecimiento, Tomás se sintió satisfecho cuando le sacó la polla del coño y se la puso en la boca pronto a correrse. Fue tan grande y agresivo el chorro de leche que salió de su polla que parte de ella se fue directamente al estómago y la otra le salió por la nariz y tuvo que recomponerla para que pudiera respirar. Raquel jamás en la vida se hubiera podido imaginar que a su edad un joven pollón se la follaría así. Había perdido la cuenta de sus orgasmos y estaba agotada, rendida ahí de rodillas observando toda la magnitud de aquel adonis que terminaba de hacerla correr como nunca se había corrido. Tomás la levantó y le dio un beso largo, todo un buen morreo que terminó por encandilar a Raquel.

    Mientras ella se vestía, Tomás se apartó de la zona y estuvo hablando por teléfono un largo rato, fueron varias las llamadas que hizo mientras Raquel lo observaba embobada y pellizcándose para comprobar que aquello había ocurrido de verdad y era real. Se dirigieron de nuevo a la plaza del pueblo y había ahí un taxi esperándolos.

    – Tomás ¿Puedo decirle algo?

    – Si, por supuesto Raquel.

    – Acerca del trabajo que me ofreció. Sí, quiero trabajar para usted. No sé si sabré hacerlo o no, ni de que se trata, pero sí, cuente conmigo para lo que quiera.

    – Buena elección Raquel. Ahora pues lo primero que tiene que hacer es inscribir a Rocío a la universidad, aún hay tiempo para la inscripción. Y no le diga aún nada a ella, guárdelo como una futura sorpresa y que este verano trabaje en la fábrica, le irá bien saber lo dura que es la vida si la limita a ser una simple currante teniendo las aptitudes que tiene para estudiar. Mañana le prepararé el nuevo contrato y le daré un adelanto para que vaya desahogada económicamente y pueda pagar la matricula.

    – Tomás, creo que ha sido la virgen del Rocío la que me ha enviado a usted, no sabe lo inmensamente agradecida y feliz que me siento. Aún no me termino de creer que todo esto me esté ocurriendo a mí, le obedeceré siempre.

    Tomás se limitó a coger de la mano a Raquel y llevarla a su polla. La madura se sorprendió que después del polvo que echaron, aún tuviera la polla tiesa y más se sorprendió que hasta ahora su seca vagina volviera a mojarse. Sorprendentemente el taxi dejó a Raquel en su casa y no en la fábrica, donde aún tenía que terminar el turno. Tomás le dijo que estuviera lista mañana a las nueve que un taxi la recogería. Así quedaron y se despidieron con un hasta mañana sin beso.

    Tomás llamó a Carmen. Esta estaba ya en su casa, le dijo que la esperara desnuda en la pérgola y que se bajara de su cuarto la misma ropa y lencería que se puso ayer para la sesión de fotos, pero que no se pusiera prenda ni vestido alguno.

    Cuando Tomás entro a la casa, percibió un olor nuevo, pero conocido, era el aroma que recordó del perfume de su madre, sonrió satisfecho, Carmen llevaba el mismo perfume, tal y como él lo predispuso en las ordenes que iban en la carpeta que entregó al centro de belleza. Se dirigió a la pérgola y vio a Carmen sentada con un wiski en la mano. Carmen al verlo, corrió a lanzarse a su cuello, pero Tomás la paró en seco.

    – Vaya ¡que desagradable estás conmigo!

    – A ver qué te vea bien ¿Te gusta cómo te han dejado?

    – Tomás ¡me encanta! No parezco ni yo misma, es increíble todo lo que me han hecho, he rejuvenecido veinte años

    Tomás satisfecho con su obra observó a Carmen detenidamente, la hizo que anduviera de un lado a otro por el jardín maravillándose de aquel cuerpo casi perfecto de la cincuentona. Nuevo corte de pelo, que la estilizaban aún más, con unas mechas de colores y un maquillaje suave y sutil. ¡Qué buena estaba! Tomás no pudo evitar que la polla se le pusiera tiesa dentro del pantalón. La llamó se sacó la polla y le ordenó chupársela, Carmen obedeció al instante, no le causó ningún esfuerzo chupársela, Carmen ya se estaba convirtiendo en adicta aquella polla, era la mejor que había conocido en su vida y que un joven de la edad de Tomás tuviera sexo con ella esto la tenía sumisa a él.

    Ahí de rodillas saboreaba aquel cipote y desde la altura Tomás la observaba y admiraba. Después de correrse y hacerle tragar toda su leche, le ordenó que empezara a ponerse la diferente lencería que había preparado. Tomás se fue a buscar una cámara de fotos y unos aparatos de video y la hizo desfilar alrededor de la piscina, en el jardín, en la pérgola, en el gimnasio, con todos los modelos de lencería y todos los vestidos preparados. Terminó de pasar la tarde entre fotos, algún canutillo de marihuana y wiski. Ya anocheciendo le ordenó a Carmen que se pusiera el mismo vestido abierto y escotado verde negro de las fotos y sin ropa interior ni tanga ni sujetador, que se irían a cenar al club de golf. Carmen se emocionó poder ir al club de golf de nuevo, con un aire fresco y renovado en su vida, le emocionaba dar envidia a las cotillas que la repudiaron viéndola ahora de esta manera, más hermosa y sexy que nunca y además acompañada de un joven guapo como Tomás.

    Le dio varias instrucciones a Carmen de cómo debía obrar y que decir en cada ocasión cuando entraran gente conocida y se dirigiera a ella. Se lo hizo repetir hasta que comprobó que sabría que decir y que hacer en cada situación. Le sorprendió a Tomás lo rápido que iba aprendiendo Carmen a ser su sumisa y a obedecer, y agradeció que aprendiera y entendiera con rapidez su rol a partir de este momento.

    CONTINUARÁ.

    Espero les haya gustado y agradezco los comentarios y puntuaciones de este relato. Gracias.

  • Mi novia calentando a un amigo mío

    Mi novia calentando a un amigo mío

    Hola mí nombre es Pablo Darío Rodríguez para los que no me conocen aún, les aconsejo leer mis anteriores relatos para poder entender la relación con mi novia.

    Actualmente tengo 30 años y Camila, mi novia 26. Llevamos años de pareja abierta y probando nuevas experiencias.

    Para los que no nos conocen mido 1,78, flaco alto pelo negro. Camí mide 1,60, rellenita de cola y buenas tetas, pelo castaño claro lacio y ojos verdes.

    Lo que les voy a contar fue una experiencia que tuvimos hace unos 2 años y hace rato quería contarles pero no tenía tiempo. Fue para diciembre de 2021 que con un club al que vamos con Cami organizamos un viaje a un evento a la ciudad de Villa Carlos Paz en Córdoba, Argentina. Fuimos unos 10 amigos, éramos 8 chicas incluyendo a Cami y 2 chicos, Fernando y yo. Además a ese evento iban otras 80 personas aproximadamente, por lo que la asignación de habitaciones fue muy complicada, finalmente las chicas se ubicaron 7 en una habitación grande y con Fer y Cami aceptamos compartir una pequeña habitación para 3 personas. Eran 3 camas individuales y de inmediato juntamos 2 para dormir con Cami. El lugar era un complejo que tenía un baño compartido con otra pequeña habitación para 3 personas, de modo que frente al baño había una puerta grande que tenía cerrojo, pero como no conocíamos mucho a los vecinos, acordamos dejar esa puerta principal abierta y cada habitación cerraría sus puertas internas pero éstas no tenían cerradura, de modo que cualquiera la podría abrir si quisiera.

    Pasamos la primer noche normal ya que estábamos cansados del viaje así que solo dormimos. A la mañana siguiente surgieron los primeros histeriqueos cuando Cami se puso detrás de la puerta de un armario para cambiarse la ropa y Fer que aún seguía en la habitación la miraba por los lados y pude ver cómo miraba su culo ya que Cami disimuladamente asomaba mientras se vestía. Esas primeras escenas despertaron mí morbosidad y ese mismo día le dije a Cami que podíamos armar más situaciones como esa para calentar a Fer. (Por cierto Fer tiene actualmente unos 27 años, mide 1,65 aproximadamente y tiene físico entrenado muy atlético, pelo castaño oscuro corto y ojos celestes)

    Cami acepto lo que le propuse y me confesó que también se había excitado un poco al quedarse en tanga y corpiño detrás de una pequeña puerta. Así que acordamos repetirlo… esa misma noche antes de dormir y con la excusa que el baño estaba ocupado, Cami volvió a desvestirse detrás de la puerta del ropero para ponerse un short y una remera para dormir. Pero esta vez lo hizo mucho más alejada de la puerta y de espaldas a Fer que estaba sentado en su cama igual que yo en la mía.

    Cami dejo su culo con una tanga negra directo a nosotros y cuando Fer la vio me miró y se sonrío. Aproveche para decirle a Cami, «apa, linda tanguita» ella se rió y siguió con lo suyo quejándose que no tenía mucho espacio si no iba al baño jaja. Nos fuimos a dormir en un clima tenso ya que los 3 estábamos muy excitados o al menos yo lo estaba. Luego de un rato me dormí. Al día siguiente ya muy caliente decidí proponerle algo más atrevido a Camila. Le dije que quería coger con ella en la habitación, ella se asustó ya que la puerta no tenía cerradura y alguien podría entrar sin avisar. Le dije que eso me calentaba aún más, la incertidumbre de no saber si iba a entrar Fer o alguna de las chicas que también solían venir cada tanto.

    Ella finalmente acepto, pero decidimos contarle a Fer que íbamos a ir a la habitación y que íbamos a tener intimidad. Ya eran las 23hs aproximadamente y nos dijo que tenía sueño y quería irse a dormir, por lo que acordamos que nos de unos 20 minutos y luego vaya a la habitación. Nos fuimos con Cami y ella estaba muy caliente, me desnudo y me empezó a chupar la pija despacio, aproveche y le dije «te gustaría que estuviera Fer acá? Que habrá la puerta y nos vea?» -«Sii, estaría bueno» -«Y que te gustaría hacer si viene ahora?» -«Se la quiero chupar adelante tuyo!» -«En serio mí amor, y como se la vas a chupar, a ver, mostrame…» ella me apretó los huevos y me empezó a comer la pija hasta el fondo y muy fuerte, me volví loco de solo imaginarme que eso le quería hacer a Fer y él llegaría en unos minutos…

    Enseguida se quitó el short que tenía y se puso en 4 al borde de la cama, le corrí su tanga blanca y la empecé a coger muy fuerte, fue un momento muy intenso porque iba todo muy rápido y fuerte, estábamos los 2 muy calientes y le dije mientras la cogía «ya pasaron 20 minutos, va a venir Fer», ella se rió y siguió gimiendo con mis embestidas, le dije «querés que siga?» «Sii dale, no importa» me contestó, me puse como loco, en cualquier momento Fer iba a entrar a la habitación para irse a dormir, nosotros estábamos cogiendo con la luz prendida y apenas abriera la puerta nos vería de costado garchando.

    Estábamos muy calientes y tome la remera de Cami y se la saque, luego desprendí su corpiño y lo deje caer, sus tetas ahora estaban a la vista rebotando mientras la seguía cogiendo con la tanga puesta y ella seguía gimiendo y rasguñando las sábanas… Pasaron aproximadamente 5 minutos más de los 20 donde esperábamos que llegue Fer, cuando escuchamos ruidos en la puerta de afuera, ambos nos pusimos nerviosos pero empecé a cogerla más fuerte mientras la tomaba fuerte de la cintura.

    Y en ese momento Fer abrió la puerta de golpe, no podía creerlo, pensábamos que iba a golpear, aunque deseábamos que entre sin golpear y nos vea así.. Ufff dijo y se quedó mirando en la puerta con cara de morboso, Cami se rió y le dijo, «pasa y cerra la puerta» mientras yo seguía cogiéndola, ella intentó levantarse y la solté para ir a apagar las luces, Fer se río y fue directo a su cama, «dijeron que 20 minutos nada más hey jajaja»… todos reímos y Camí se tapó con las sábanas aún con la respiración muy agitada, me acosté junto a ella y Fer salió al baño… Aproveche para tocar a Cami que estaba muy mojada y le dije si quería hacer algo más con Fer… Me beso muy apasionada y me dijo que hagamos lo que yo quiera… Ok, seguime la corriente le dije.

    Cuando Fer volvió le pregunté si su cama era cómoda ya que era muy chica, le sugerí entre risas que podíamos juntar las 3 camas y dormir más cómodos los 3. Enseguida acepto y empujó su cama contras las nuestras. Obviamente nadie podía dormir y empezamos a hablar de otros temas, hasta que salió el tema de que a Cami le dolía la espalda y Fer se ofreció a hacerle masajes, ella accedió y él se sentó a su lado mientras ella se puso boca abajo para que la masajee. Ella estaba en corpiño tapada con las sábanas y abajo solo la tanga blanca que aún seguía húmeda. Yo me levanté y encendí la TV para que haya un poco de luz y sonido. Fer empezó con los masajes por sus hombros y bajo las sábanas hasta la cintura de Camila. Aproveche mientras los miraba y le dije, sacate el corpiño así no molesta, el lo desprendió y ella lo saco por completo.

    Cada vez los masajes iban más hacia abajo y llego hasta su cintura, Fer estaba con bóxer y yo podía ver qué estaba bastante excitado, le dijo si podía ponerse encima de ella para estar más cómodo y ella asintió. Se sentó con las piernas abiertas sobre el culo de Cami y yo aproveche mientras la masajeaba para ir tirando las sábanas hacia abajo dejando de a poco el culo de Cami en tanga a la vista, Fer se movía y la empezó a apoyar, masajeándola y pasando su bulto por la cola de mí novia que respiraba cada vez más agitada, él también respiraba cada vez más agitado, entonces decidí que era el momento más caliente y me acerque a besar a Cami, me comió la boca y se levantó sobre sus codos dejando libres sus tetas colgando, mientras la besaba agarre una mano de Fer y la lleve para que le toque las tetas, enseguida metió sus 2 manos y se las empezó a apretar mientras se fue recostando sobre su espalda apoyándole la verga en medio de su culo, Cami empezó a abrir las piernas y yo me levanté y fui a poner una silla frente a la puerta y aproveché a mirar la escena desde atrás, Fer le apoyaba todo su paquete directamente entre las piernas y franeleaba la concha de Cami que se marcaba muy hinchada y mojada en esa tanguita blanca que no aguantaba más.

    Volví delante de ella y directamente saque mí pija y se la puse frente a su cara, ella la empezó a lamer de arriba a abajo saboreando lo mojada que estaba, yo estaba muy caliente viendo cómo Fer le calentaba la conchita, entonces mientras me la chupaba le pregunté si quería que Fer se la cogiera, «sii, quiero que me cojan» me dijo entre gemidos, «Quiere que la cojas viste? Querés metérsela?» Le dije a Fer, él que no tardó en bajarse el boxer y a pasarle toda la verga por el culo a mí novia, la tenía muy grande, algo de unos 18cm y muy ancha, podía ver cómo le mojaba la tanga con su pija empapada, entonces le corrió la tanga y empezó a pasársela por los labios mientras ella se empezaba a atragantar con mí pija. No tardó mucho en metérsela y empezar a embestirla mientras le apretaba las tetas, ella empezó a gemir casi gritando mientras Fer le rebotaba sobre el culo, estábamos haciendo un nuevo trio con un amigo al que no habíamos considerado para ello hasta ese viaje, y ahora se la estaba cogiendo sin condón delante mío. Pero nos había encontrado infraganti cogiendo en la habitación y esa sería una buena forma de reforzar la amistad, además el lugar era perfecto para un buen trio.

    Cogimos unos 10 minutos en esa posición, luego Cami se levantó y se fue directo a sentarse al borde de la cama llevando a Fer agarrado de la cintura y empezó a comerle la pija como si lo hicieran todos los días, ya no había vergüenza ni nada entre los amigos, ella tenía sus manos al costado de la cintura y le comía la verga a toda velocidad haciéndole garganta profunda hasta ahogarse… luego la tomé por detrás, le saque la tanga y la empecé a coger en 4 mientras Fer la agarraba de los pelos y tirando su cabeza hacia atrás le metía la pija en la boca sin dejar que la pueda cerrar, ella lagrimeaba, tosía y sacaba la lengua esperando que le vuelva a dar otra embestida en la boca, yo la cogía cada más fuerte y Fer la embestía cada vez más profundo, sin dudas su pija llegaba hasta su garganta, le hacía rebotar los huevos en su pera y no la dejaba respirar hasta que ella le golpeaba la pierna para pedirle que la deje respirar.

    No pude aguantar más verla así ya que me quería acabar dentro de ella, así que me levanté y los dejé unos minutos solos, él se acostó aún con la pija parada y ella ya estaba exhausta, le dije «te gusta la pija de Fer no? Querés chupársela más?» – «Me encanta, me la quiero comer toda mí amor» -«Bueno entonces anda y chupasela bien fuerte como me mostraste hoy que se la ibas a chupar y no pares hasta que te llene la boca de leche, querés?» -«Si, quiero que me llene la boca de leche!»… Ella se arrodilló frente a Fer y se agachó directo sobre su pija, se la empezó a chupar muy fuerte, con ritmo y bien a fondo, hacia unos minutos me había mostrado lo que quería hacer con la pija de Fer y ahora estaba cumpliendo su fantasía, estaba atragantada cómo loca con su pija, yo fui por detrás y le metí 3 dedos para hacerla retorcer aún más, ella gemía pero no soltaba la verga de Fer que puso ambas manos sobre su cabeza y empezó a cogerle la boca más rápido hasta que le soltó toda la leche en la garganta, ella se detuvo sosteniendo su pija en la boca mientras Fer terminaba de acabarle completo en la boca, yo me moría de morbo pero muy contento por haberla visto hacer eso y disfrutando tanto de otra pija que no sea la mía.

    Aún hoy en día me vuelve loco verla con otros hombres, sobre todo cuando les hace sexo oral frente a mí y le llenan la boca de leche.

    Por cierto estamos en plan de hacer un trío nuevamente con Fer a la fecha febrero 2024.

    Espero que les guste mí relato, pronto estaré contando mas anécdotas.

    Saludos

    Darío

  • Disfruto de mi despertar sexual

    Disfruto de mi despertar sexual

    Después de perder la virginidad con aquel desconocido todo cambió para mí (podéis leer como sucedió en el relato anterior a este) descubrir lo placentero que era tener sexo me hizo sentir la necesidad de repetirlo una y otra vez.

    Al día siguiente de lo sucedido con aquel hombre subí al bus con la esperanza de encontrarlo otra vez para volver a repetir lo del día anterior, pero por suerte o por desgracia ya nunca lo volví a ver, supongo que le habían arreglado su coche y no necesitaba usar el bus para ir a trabajar. Es algo que siempre voy a recordar porque fue un punto y aparte en mi vida, a partir de ese momento fui consciente de lo placentero que era practicar sexo y de lo poco que me importaría volver a repetirlo siempre que se diese la ocasión.

    La ocasión tenía nombre, Lucas, mi novio. Él nunca supo lo que había hecho a sus espaldas y aún por encima en el mismo lugar donde horas antes estuvimos a punto de follar por primera vez. Habían pasado ya varios días desde aquello y aún no había surgido la ocasión de vernos otra vez, obviamente yo no se lo iba a pedir porque el que tiene que mostrar interés en nuestra relación es él. Y así lo hizo, el plan era ir al cine a ver la nueva de super héroes, claramente aún no conocía mis gustos, pero yo le acepté por no hacerme la dura. Me gustaría deciros que allí hicimos de todo, pero no fue el caso, no era el lugar adecuado, había demasiada gente en esa sesión, mi yo de ahora en cambio quien sabe lo que hubiera hecho.

    Al salir del cine tenía un plan para ir a un sitio más proclive a que ocurran cosas, mi idea fue dejarle caer que no entendía nada de la nueva lección de matemáticas que estaban dando en clase, por suerte él se ofreció a darme clases particulares en su casa, mi astuto plan había surtido efecto.

    Por fin era viernes y la semana llegaba a su fin, pero ese día en vez de irme como de costumbre a mi casa al terminar las clases me fui a la de Luqui. Él vivía en un departamento en la propia ciudad no muy lejos del instituto con sus padres y sus dos hermanos. Cuando llegamos por suerte no había nadie en su casa por lo que sería más fácil llevar a cabo mi plan.

    Vamos al salón allí la mesa es más grande y estaremos más cómodos con los libros.- me dijo según entramos.

    Ah bueno y no podemos ir mejor a tu cuarto y estudiamos en la cama, estoy agotada de estar sentada todo el día.

    Si claro.- su mirada se iluminó. – ¿Te puedo ofrecer algo de beber?

    Un vaso de agua estaría genial, gracias cielo.

    En lo que él venía con mi agua yo me fui a su cuarto a ponerme cómoda, me quité los zapatos, lancé la mochila a una esquina y me tiré en la cama boca abajo. Por la forma en la que me había lanzado había quedado al descubierto la mitad de mi culo por lo menos, pero decidí quedarme así para ver como reaccionaba.

    -Aquí tie… – su frase inacabada delató que en efecto se había dado cuenta. – nes Lauri.

    Ay disculpa, me provocó lanzarme a la cama, estoy agotada. -Me volteé a recibir mi aguita.

    Bueno, ¿por dónde empezamos?- dijo sacando sus libros de la mochila y sentándose en la cama a mi lado.

    Por el principio estaría bien, estoy totalmente perdida.- le dije

    Mientras él intentaba explicarme cómo se resolvían las ecuaciones diferenciales yo le lanzaba miraditas y le daba alguna que otra caricia en el brazo. El pobre o era bien tímido o cortito, claramente él no iba a dar el primer paso así que una vez más yo tendría que llevar la iniciativa. Mis caricias cambiaron su brazo por su pierna, en tanto él seguía ofuscado en hacerme entender cómo despejar la incógnita yo no le prestaba la más mínima atención, mi cabeza solo se imaginaba que habría debajo de ese pantalón, y más concretamente en la zona en la que inconscientemente había puesto la mano, de forma instantánea se quedó callado

    Ahora déjame explicarte yo. – le dije con la mirada encendida

    Le bajé la bragueta y se la saqué. De aquellas no era una experta en dimensiones pero lo que allí me encontré no me desagradó. Por supuesto ya sabía que no iba a ser como la de mi primer amante por lo que no iba con expectativas muy altas. Empecé a meneársela aunque aquello ya estaba bien duro desde que se la saqué, estaba bien deseosa de probarla así que me bajé de la cama y me puse de rodillas. Nunca había hecho una mamada pero conocía como funcionaba la mecánica, me la metí en la boca y al momento me gustó esa sensación ahí supe porque a tantas de mis amigas les gustaba hacérselo a sus novios. La cara de Luqui estaba desencajada claramente no se lo esperaba y debería estar a punto de venirse. En esas estábamos cuando escuchamos abrirse la puerta de casa.

    -Luqui ya estoy en casaa!- se escuchó al mismo tiempo que se cerraba la puerta.

    Mierdaa es mi madre.

    Rápidamente me incorporé mientras me limpiaba las babas que tenía resbalando por el mentón y me senté en la cama, en tanto Luqui se subió el pantalón como pudo y puso las manos en su regazo ocultando su erección.

    -¿Estás aquí?… Ah hola no sabía que estabas acompañado. Tu debes de ser Laura de quien tanto me habla.

    -Sii encantada de conocerle señora Natalia.

    -Se me olvidó decirte que venía mami. Le dije de venir para explicarle la nueva lección de mates que Laurita no entendió

    -Ah entiendo, pues os dejo a lo vuestro yo me voy a duchar.

    En cuanto se fue yo intenté seguir en dónde lo habíamos dejado pero fue imposible, Luqui se negaba porque estaba muerto de miedo de que nos pillase. Como vi que no iba a conseguir nada al poco tiempo me inventé una excusa y me fui de allí en dirección a la parada de bus para regresar a mi casa. Me había quedado sin follar y más caliente aún de lo que ya estaba. Por lo menos era fin de semana.

    Me pasé casi todo el sábado haciendo las tareas de casa para así tener libre el domingo para poder descansar y pasar tiempo con mi papá. A la noche había quedado con mis amigas para salir de fiesta como cada fin de semana, a eso de las diez me comencé a arreglar, me puse un vestido verde, una tanga negra y unos zapatos de medio tacón, como era un vestido sin tirantes decidí ir sin sujetador. La hermana de una de mis amigas sería la encargada, como de costumbre, de llevarnos hasta el centro de la ciudad.

    Nos fuimos al local de moda, estaba a reventar como de costumbre pero como somos un grupo de chicas nos dejaron entrar sin problema ninguno. Allí empezamos a tomar y a bailar los éxitos de reggaetón que sonaban de aquellas.

    Iba por la tercera copa cuando sentí que había llegado a mi límite de alcohol así que decidí dejar de beber, mis amigas en cambio no saben cual es su límite y una de ellas acabó en el baño vomitando mientras la otra la acompañaba. Yo en cambio decidí quedarme en la pista a solas, ahora era una presa fácil para los depredadores ya que no tenía un grupo que me protegiera.

    Empecé a sentir la atención de los chicos allí presentes, me sentía observada, yo seguí bailando como si nada, pero no tardó mucho uno en acercarse a intentar algo conmigo, el pobre balbuceaba y no le entendí nada así que no le presté atención y terminó por alejarse. El siguiente en cambio usó otra táctica, decidió acercarse por detrás y ponerse a bailar, al ver que le seguía el rollo comenzó a tomar confianza y decidió poner sus manos en mis caderas para llevar el ritmo de la música.

    -Te mueves muy bien, ¿lo sabías?- me dijo chillándome al oído para poder -escucharle entre tanto barullo.

    Sii alguna vez me lo habían dicho.- le respondí.

    -Llevo rato viendo como bailas, te confirmo que lo que te han dicho es la verdad.

    -¿Ah sí? Bueno es saberlo entonces jaja.

    Seguimos bailando mientras sus movimientos se hacían cada vez más osados. Decidí llevármelo a otra zona de la pista por si regresaban mis amigas no me encontrasen con él.

    La música seguía sin descanso y sus manos comenzaron a explorar en mi culo, debí pararlo en ese momento pero no podía, quería saber hasta dónde era capaz de llegar. Él al ver que no me oponía ante sus avances empezó a manosear mi culo ya de forma descarada mientras me atraía hacia él. Fue ahí cuando me metió boca, llegados a ese momento yo ya estaba totalmente entregada y me dejé llevar, nuestras lenguas se cruzaban sin descanso al mismo tiempo que sus manos no dejaban de amasar mi culo. Hacía ya rato que sentía su erección en contacto con mi vientre y eso era otro de los motivos por los que me dejé llevar. Tocaba cambio de canción y resultó ser para una apropiada para el perreo, por lo que decidí darme la vuelta y dejar mi trasero cara a cara con su entrepierna. Empecé a mover mi culo arriba y abajo buscando el roce contínuo con su entrepierna. Estaba demasiado cachonda, de hecho hacía casi una semana que vivía en un estado contínuo de calentura. Así que quise hacérselo saber a mi pareja de baile.

    -Estoy muy caliente. -le dije girando la cara.

    -Pues ya te puedes imaginar como me tienes a mi también.- me dijo mientras subía y bajaba sus manos por mis piernas.

    Si algo me podía imaginar por el bulto que siento en mi culo.

    Es que tienes un pedazo de culo que me está poniendo malo.

    Me agarró de la mano y me sacó de la pista en dirección a los baños, los que nos vieron entrar juntos se podían imaginar lo que iba a pasar allí dentro. Yo cerré el pestillo y cuando me giré empezamos a comernos con pasión. Sus manos no dejaban un resquicio de mi cuerpo sin explorar. Me bajó el vestido dejando mis pequeños pechos al aire mientras yo le tiraba del pantalón hacia abajo, mientras él me chupaba las tetas yo empecé a sobarle su dura polla ya fuera de la jaula. La tenía dura y mojada estaba en su punto para hacerse camino dentro de mí. Me di la vuelta y puse mi culo en pompa, él por su parte me bajó el tanga hasta las rodillas y me metió toda su polla sin ninguna contemplación, comenzando un frenético movimiento de mete y saca. Estaba fuera de mí gritaba como una posesa en aquel momento, de puro placer.

    -Aaaah que ricooo, sigueee asiii me estás matandooo.

    -Uff eres toda una perrita eh, mmm.

    Mientras me estaba follando me sujetaba por los pechos a los que pellizcaba de vez en cuando, no tardé mucho en correrme. Él por su parte aguantó un par de minutos más sacándola justo a tiempo para correrse en mi culo, sentía su leche bajando por mis piernas, me subí el tanga, me arreglé el vestido y le dí un último morreo antes de salir sin despedirme.

    En la pista me esperaban mis amigas y yo hice como si nada acabase de pasar.

    -Tíaas por fin os encuentro donde os habíais metido.- les dije.

    -Dónde te habías metido tú o más bien a quien jajaja.

    -¿Qué dices? No sé de qué hablas

    -Te hemos visto entrar al baño con ese chico de allí, de hecho media disco os ha visto entrar.

    -Bueno lo confieso soy culpable, pero de esto que no se enteré nadie eh

    -Tranquila somos una tumba, tu novio no se va a enterar de nada jaja

    Ese encuentro había calmado un poco mi enorme calentura. Por lo que mi vida podía continuar con normalidad una semana más.

  • Entrampado (02): Mail

    Entrampado (02): Mail

    La conversación estaba siendo emocionante y excitante, tanto para el marido como para el extraño, pero en cierto momento, la aplicación empezó a dar problemas de conexión. Como ambos estaban disfrutando del momento, Semental le propuso al Marido Orgulloso continuar la charla mediante correo electrónico. El marido rehusó, ni mucho menos quería que un desconocido que se excitaba con su mujer tuviera su dirección de correo electrónico, pero aun así Semental le dio su propio correo y le propuso seguir la conversación en el mail. Justo en ese momento la aplicación falló del todo, así que Semental perdió el contacto con su víctima.

    Pasaron los minutos, y la aplicación seguía sin funcionar, así que Semental ya se disponía a ir a la cama, justo cuando el móvil vibró. Le había entrado un e-mail. Y sí, efectivamente era el Marido Orgulloso, quién en ese tiempo se había creado una cuenta anónima de correo. Se enviaron 3 o 4 mail en los que se reafirmaban en lo excitados que estaban y en lo bien que lo estaban pasando y Semental le pidió de nuevo a la foto de la mujer, pues la aplicación del chat se había bloqueado y ya no tenía acceso. La verdad es que Semental se había descargado ya la foto y la tenía en su galería, pero la aplicación rebajaba la resolución de las fotografías enviadas y confiaba de que la imagen que le enviara por correo tuviera mayor resolución.

    Pasaron unos minutos sin que Semental tuviera mucha fe en que le enviara otra vez la fotografía y pensaba que en cualquier momento el marido entraría en pánico y desaparecería, como ya antes habían hecho muchos otros. Pero la verdad es que en el quinto correo recibió de nuevo la fotografía, y esta vez efectivamente tenía mayor resolución.

    Continuaron con los correos hasta que el marido orgulloso se percató de que volvía a funcionar el chat. Siguieron en el chat, donde la conversación era mucho más ágil y así fueron pasando aún más horas. Al final, tras un total de cinco horas de conversación, Natalia llegó a casa y el Marido Orgulloso tuvo que finalizar precipitadamente la sesión de charla.

    Total, que eran las tres de la madrugada y Semental tan solo había obtenido una foto de una mujer vestida, que no sabía quién era y a la que no se le veía ni la cara. Se fue a dormir pensando que todo había sido una enorme pérdida de tiempo.

    Pero al día siguente fue Martin quién se puso de nuevo en contacto con Semental. Había disfrutado la experiencia y quería conversar más con ese contacto, al que creía un chaval inofensivo y al que pensaba calentar un poquito más. Primero intentó hablar con el tal Semental por el chat, pero al no recibir respuesta, le envió un correo electrónico en el que le adjuntó una nueva fotografía. En este caso era Natalia de espaldas, vistiendo ropa deportiva en lo que parecía una clase de yoga. La parte más excitante de la foto era su culo, eróticamente resaltado por unos ajustados leggings.

    Sorprendido, Semental decidió entrar de nuevo en la comunicación y preparó un texto en el que describía sensualmente el cuerpo de la mujer, que aparecía en la foto visto desde atrás. Se lo envió de vuelta por correo electrónico y le sugirió entrar por la noche en la aplicación de chat para seguir con la conversación.

    Al final ambos se llegaron a sentir cómodos en esa dinámica en la que Marido Orgulloso enviaba cada mañana una foto por correo electrónico, Semental preparaba a lo largo del día un texto en el que comentaba la foto, lo enviaba también por correo electrónico y ya por la noche ambos se metían al chat para comentar tanto la foto como el texto.

    Pasaron los días y poco a poco Semental fue consiguiendo que Marido Orgulloso le mostrara más fotos de su mujer. Comenzó enviando fotos de Natalia en vacaciones, con vestiditos o pantalones cortos y al cabo de unas semanas y ya con algo más confianza, le mandó también alguna foto de Natalia con ropa de dormir, antes de irse a la cama.

    recibido eran de vacaciones en lugares de playa y del resto de fotos no había conseguido adivinar ni siquiera cuál era la localidad en la que residían.

    Pero al revisar una de las fotos, cuando ya estaba decidido a discontinuar las comunicaciones con este hombre, Semental se dio cuenta de que el marido había cometido un error garrafal. Se dio cuenta de que de la foto que estaba analizando en ese momento, que de hecho había sido la primera que le mandó, había sido manipulada para evitar mostrar el rostro de la mujer. Pero el fichero de la foto enviada por correo era el original. Es decir, sobre esa misma imagen, el marido había emborronado la cara de su esposa, y Semental se dio cuenta de que la foto podía ser revertida a la imagen original. Así que fue lo que hizo, la manipuló y por primera vez pudo ver la cara de esa hembra que tanto había deseado ver.

    A partir de ese momento, Semental reunió todas las fotos que tenía de la mujer y comprobó como en muchos casos ocurría lo mismo y las revirtió a las originales, con lo que en muchas de ellas pudo desemborronar la cara de la esposa. También se dio cuenta de que algunas fotos habían sido recortadas, con lo que revirtiéndolas a la original también podía ver detalles que quedaban fuera de las imágenes que había recibido originalmente.

    Y ahí es donde sorprendentemente se encontró con algo completamente inesperado. La foto en la que la mujer estaba practicando yoga era una imagen recortada de una foto más grande en la que no solamente aparecía la mujer de espaldas, sino que también estaba al lado su marido, pero en este caso de cara a la cámara.

    Ya no solo tenía la cara de la esposa, sino que también tenía la del marido. Su corazón comenzaba a palpitar de nervios y emoción. Sabía que lo que había descubierto era importante, y que si lo manejaba correctamente podría obtener más. Había encontrado el resquicio.

  • Mis inicios en el exhibicionismo (2)

    Mis inicios en el exhibicionismo (2)

    Hola de nuevo soy Andrea con otra de mis anécdotas practicando el exhibicionismo, luego de mi experiencia inicial en donde casi me descubren, decidí subir un poco el riesgo para aumentar más la adrenalina y excitación porque luego de esa primera experiencia repetí un par de veces y realmente fue muy excitante, pero no era lo mismo como lo fue la primera vez, me convertí en una puta adicta a esas sensaciones tan excitantes, me comportaba como perra en celo buscando algo para complacerme cada vez más, por lo que decidí arriesgarme un poquito más. Decidí que ya no saldría desnuda de mi casa, sino que me desnudaría estando ya afuera, así aumentaba más la adrenalina, ya que iría dejando rastros de ropa por el terreno, eso fue lo que pensé al principio poco sabia yo en desenlace que tendría mi noche.

    La noche estaba especialmente clara, eran las 2 am y se veía claramente, eso me provoco dudas nuevamente, pero ya que había salido desnuda varias veces no me duraron mucho las dudas, así que para salir decidí ponerme ropa fácil de quitar y que no se notara mucho en el suelo en caso de que alguien saliera justo de su casa y pasara cerca de mí o de la ropa, así que decidí ponerme una sudadera azul oscura y unos pantalones algo anchos negros, los típicos de día domingo de estar por casa, obviamente sin brasier ni bragas debajo.

    Salí de casa lentamente y deje mi puerta junta, pero no cerrada en caso de tener que volver rápidamente igual como hago siempre, inicie mi caminata lentamente y cada paso me mojaba más, estaba muy caliente más que cuando salía totalmente desnuda la nueva experiencia estaba siendo más excitante de lo que imaginaba y eso se notaba en mi conchita porque sentía con cada paso como chorreaba un poco de mis jugos a través de mis piernas, avance unos metros por el terreno hasta que llegue entre las dos casas más cercanas a la mía las cuales específicamente están frente a frente por lo que las puertas se ven directamente, me detuve y procedo a bajarme lentamente el pantalón, el solo empezar a bajármelo provoco que mi conchita chorreara muchos de mis jugos sobre mis piernas.

    Cuando me lo saque el todo palpe mi conchita con mis dedos, estaba muy mojada y dilataba estaba tan caliente que no me importo estar en ese lugar y empecé a tocarme lentamente me sentía muy sensible cada movimiento de mis dedos en mi concha provocaba que temblaran mis piernas así que me puse de rodillas levantando mi culito a luz de luna para abrir más mi concha y que mis dedos entraran mejor, como dije al principio la noche era muy clara así que si alguien se hubiera asomado a alguna ventana me hubieran visto masturbarme en ese lugar, pero no me importaba nada más que sentir mucho placer, trataba de ocultar mis gemidos lo más que podía pera era muy difícil estaba demasiado caliente.

    Mientras estaba tocándome escucho ruidos desde la casa principal donde viven los dueños del terreno, escucho que se abre la puerta entonces rápidamente me incorporo y vuelvo en mis pasos para alejarme de la visión de la casa principal, era el hijo de los dueños del terreno, se dirige hacia su auto para marcharse, yo veía discretamente desde detrás de una las casas y en eso siento una brisa un poco más fría en mi culito miro bien donde estaba antes tocándome y veo que deje el pantalón a simple vista, cualquiera que pasara cerca podría verlo, pasa el hombre sin mirar a los lados muy cerca de mi pantalón sin percatarse de él, respire aliviada y cuando me disponía a ir por él y dejarlo más oculto siento unas patitas que se acercaban rápidamente era su perro Kuno es un pastor alemán adulto, lo conocí de cachorro porque el hijo de los dueños se fue del lugar hace un año a vivir a otro lado, el perro seguía al hombre oliendo todo a su alrededor mientras caminaba, cuando paso cerca de mi pantalón se detuvo a olfatearlo, el hombre fue por el perro, vio mi pantalón, lo tomo y se lo llevo.

    Cuando salen de mi visión toda la excitación que sentía se transformó en miedo y nervios avance rápidamente para llegar entre las dos puertas me asome por la esquina, la casa grande estaba apagada de nuevo así que miro rápidamente al lado contrario y veo al hombre llevando mi pantalón a una pequeña zona que está disponible para secar la ropa a todos los que rentan, veo que lo deja en un cordel, respire aliviada, luego de que el hombre se fuera del lugar sentía que mi excitación se había esfumado un poco así que toque mi conchita para comprobar que tan excitada estaba y aún estaba muy mojada, me toque un poco mientras miraba a los lados por si había alguien más, mientras me tocaba empecé a recordar lo de hace un momento, como estaba con mi culito al aire totalmente abierto tener que pararme rápidamente y que casi me descubran por mi pantalón.

    Eso volvió a encenderme mientras me tocaba me puse a mil, estaba más caliente que al inicio, tenía que ir por mi pantalón así que en mi calentura decidí subir un poco más el riesgo, me quite la sudadera en ese lugar, pero esta vez la deje más oculta, ahora si estaba totalmente desnuda sentía el viento tocar mis pezones que estaban muy duros, quería llegar a mi pantalón que estaba en esa zona para secar la ropa la cual esta digamos a campo abierto entre las casas para que le dé bastante sol durante el día y ahora durante esa noche se veía todo completamente.

    Avance lentamente y me acerque al lugar, estaba llegando estaba segura de que me veía claramente desde cualquier dirección así que me puse en 4 patas y empecé a avanzar así gateando, moviendo mi culo de un lado a otro como una putita, me dolían un poco las rodillas, pero estaba tan caliente que no me importaba y me imaginaba como me vería en esa posición totalmente desnuda avanzando como si fuera una perra, llego al lugar y cuando estaba a punto de quitar mi pantalón, un pensamiento llego a mi mente, «por qué no quitarlo de vuelta?», mire hacia el frente y vi la entrada del terreno el cual tiene una reja grande que da a la calle eso completo mi idea, ir hacia la entrada del terreno gateando en 4 como una putita ponerme al medio levantar mi culo hacia la calle y darme un orgasmo memorable.

    Estaba tan caliente que no me importaba nada ya solo quería sentir un orgasmo muy intenso y esta era la noche en la que más excitada me había sentido desde que empecé con mis paseos nocturnos así que avanzo en 4 hacia la reja meneando mucho más mi culo como si estuviera haciendo un ritual de apareamiento y quisiera que un macho me clave su pene totalmente, busco un lugar donde poder tocarme cómodamente y empiezo metiendo mis deditos en mi conchita, estaba muy dilataba así que mis dedos se deslizaban dentro de mi concha, puse mi culo lo más levantado y abierto que pude para sentir todo mucho mejor, mientras me tocaba puse mi cara pegada al suelo y con la otra mano me tocaba mis senos y apretaba mis pezones con fuerza mientras intentaba ocultar mis gemidos de puta.

    Dura así estuve unos 3 minutos tocándome intensamente hasta que escucho a unas personas hablando acercándose a la raja desde la calle, no quería parar así que lo único que hice fue moverme un poco rápidamente para que la sombra de una de las casas cubriera mi cabeza y espalda para que solo se viera mi culo al aire y mi concha abierta, cuando pasaron yo seguía tocándome intensamente y noto que dejan de hablar de golpe, pasan y unos cuantos metros más allá de la reja escucho unas risas muy leves eso me confirmo que si vieron mi culo totalmente abierto recibiendo placer de mis deditos esa sensación de ser vista fue la que me hizo llegar al clímax con el orgasmo más intenso que había sentido en mi vida, mis piernas dejaron de responderme después del orgasmo y caí rendida al suelo temblando con espasmos en mi conchita por el placer.

    Me quede como 1 minuto ahí tirada en el suelo mostrando mi culo a la calle, pasaron varios autos, pero no sé si me vieron, con el placer residual de mi orgasmo aun recorriendo mi cuerpo recupere un poquito las fuerzas de mis piernas así que volví por mi pantalón, esta vez no podía volver en 4 gateando por qué mis piernas estaban débiles así que volví agachada, sentía todo el viento en mi cuerpo desnudo estando mis pezones muy duros aún, tome mi pantalón rápidamente y me dispuse a ir por mi sudadera llegue y la tome también no me las puse de inmediato, ya que quería sentirme libre en ese momento, sentía que nada podía perturbarme ni preocuparme.

    Vuelvo a mi casa y al cerrar la puerta al entrar me siento apoyándome en la puerta dejo mi ropa a un lado, meto mis dedos en mi concha de nuevo la cual aún estaba muy mojada empiezo a recordar todo lo vivido y comienzo a tocarme de nuevo esta vez ya no necesitaba ocultar mis gemidos así que me toque con total libertad apretando mis pezones y metiendo de a 3 dedos en mi concha, era muy rico, pero quería sentirme llena, busco algo que meterme y veo un pote de crema de manos que estaba vacía que pretendía tirar, pero siempre lo olvidaba, lo tome rápidamente y me penetre con él sintiéndome llena totalmente, me di otro orgasmo muy rico, ya no quedaba más que hacer que darme una ducha para quitarme la tierra y pasto del cuerpo, en la ducha me toque otra vez recordando todos mis paseos nocturnos.

    Así termino esta experiencia de mi exhibicionismo, la cual ha sido de las mejores que he tenido, pero por supuesto no es la última que he vivido, les mando besos a todos y espero que les guste esta segunda parte de mis anécdotas personales.

  • Llevando a mi sobrina en las piernas. Vacaciones divinas

    Llevando a mi sobrina en las piernas. Vacaciones divinas

    Hola mis queridos lectores. Esta historia comenzó hace unos meses. Fuimos de vacaciones a un balneario de Pachuca, pero el coche es pequeño. Iba mi mujer, las sobrinas de ella y su hermano. Se han de imaginar un viaje desde la CDMX hasta Pachuca. El tráfico infernal y 6 personas dentro de un auto diseñado para 5 pasajeros.

    Yo no podía manejar debido a que traía una lesión en el tobillo así que le dije a mi mujer que manejara ella y que su hermano se fuera adelante con ella. Así las 3 sobrinas y yo nos fuimos atrás.

    La cosa es que la mayor de ellas que tiene 19 no se acomodaba bien así que me dijo que si podía acomodarse en mis piernas para que ella pudiera estirar sus pies ya que venía muy incómoda junto a sus hermanas.

    Yo siempre me he llevado muy bien con ellas y las veo como s fueran mis hijas incluso.

    No le di importancia a la situación así que me acomodé para que ella se subiera a mis piernas y pusiera sus pies a lo largo del asiento.

    Cuando sentí sus nalgas sentarse sobre mis piernas no pude evitar no sentir esa firmeza y mi verga comenzó a despertarse.

    Obviamente eso me puso súper angustiado. Imagínate que hubiera pasado si ella hubiera dicho algo. Tremendo problema con mi esposa y su hermano. Lo curioso fue que ella no dijo nada. Por el contrario, como que quiso acomodarse y su rajita quedo justo en el borde la cabeza de mi miembro, que para ese momento, ya estaba palpitante, dura, quería salirse de mi pants. Traté de disimular un poco y le dije que si gustaba ponerse de lado para ir mas cómoda, pero ella solo volteo, me guiño el ojo y dijo: así estoy bien tío, gracias.

    Con el movimiento del coche ella exageraba un poco mas y frotaba sus nalgas sobre mi verga que no dejaba de estar dura.

    Yo pase mi mano derecha por su cintura casi quedando en el borde la nalga que estaba muy cerca de la puerta (Eso quiere decir que mi mano quedaba completamente oculta de la vista de todos).

    MI sobrina mide 1.60, hace natación, piel blanca, tetas medianas pero un culo que se percibía siempre firme y bien torneado.

    Aprovechando el mal camino y todos los baches que había, dejaba que mi mano que estaba apoyada en su espalda apenas por sobre el borde sus nalgas se movieran libremente y de repente quedaba sobre sus nalgas y ella no decía nada.

    Mi sobrina traía una falda corta, un top y una sudadera. Esto hacía que pudiera sentir el calor de su vagina en mi verga y esto me excito a tal grado que ya no sabía que hacer. Todos iban cantando canciones y nadie se imaginaria que mientras avanzábamos yo iba tocando esas nalgas tan deliciosas.

    Después de un rato ella me dijo que se acomodaría porque se le estaban durmiendo las piernas. Así que se levantó un poco y cuál fue mi sorpresa que de un solo movimiento levanto su falda que daba hacia donde venia mi mano y pude sentir su piel. Su tersa, tibia y suave piel. Pensé que traía tanga pero no era así.

    Ahora ya todo era más sencillo comencé a tocas sus nalgas y pasar mis dedos por el borde entre sus nalgas hasta que llegué a su ano y su vagina y fue cuando me di cuenta que no traía calzones. Sentir su raja húmeda, caliente y palpitante.

    Comencé a deslizar mis dedos sobre sus labios mayores, logré llegar a su vulva y sentir ese clítoris que ansiaba probar, pero empecé a pensar que ya estábamos yendo demasiado lejos. Así que saque mi mano y la deje solo sobre sus nalgas.

    Seguimos el viaje como si nada hasta llegar al balneario.

    Como nos quedaríamos, fuimos a ver lo del hospedaje, nos instalamos en la habitación. Todos nos cambiamos y nos fuimos de inmediato a las albercas.

    Las sobrinas estaban jugando, mi mujer y yo platicando en la alberca y mi cuñado se fue a beber unas cervezas.

    Ya rumbo a la tarde, mi cuñado estaba muy tomado. Se le subió muy rápido así que se fue a dormir al cuarto, MI mujer se sentía algo mareada por las chelas que tomo y por lo cansado del viaje. Me dijo que si me podía dejar a cargo de las sobrinas a lo cual le dije que sí, que no se preocupara.

    Comimos algo y las hermanas decidieron subir a descansar también así que todos nos fuimos hacia la habitación.

    Cuando todos ya estaban dormidos mi sobrina me dijo que si la acompañaba al restaurant porque se había quedado con hambre así que bajamos a ver qué encontrábamos.

    Bajando las escaleras ella se paró frente a mí y me dijo que le encanto como la toque en el coche pero que deseaba más. Que por favor siguiéramos y que no diría nada. Yo no pensaba con claridad y fuimos hacia abajo, buscamos un lugar apartado y obscuro.

    La bese como nunca había besado a nadie y sentía que iba a explotar. Ella saco mi verga del short y se puso de rodillas. Comenzó a meterlo a su boca de una manera que no pude aguantar y le llené la boca de semen, veía como escurría entre sus labios. Ella sacaba su lengua y me dejaba ver como jugaba con mi leche hasta que se la comió toda.

    Era momento de regresar el favor así que la recargue en la pared, me pude de rodillas, subí una de sus piernas a mi hombro y acerque mi boca a su vagina. Que delicia y que olor tan peculiar, la sentía temblar en cada ocasión que mis labios recorrían los suyos, cuando la punta de mi lengua jugaba con su clítoris. Sentía como escurría entre mi boca y me excitaba aún más.

    Sentí su orgasmo. Sus piernas no dejaban de temblar. No lo pensé. Me puse de pie, le di la vuelta y con ambas manos abrí sus nalguitas y usé la punta de mi verga en su ano. Ella se espantó un poco porque jamás nunca lo había hecho por ahí.

    Obvio no se lo metí, pero si le hice sentir lo que seguiría más adelante.

    Después de eso, subimos a la habitación y afortunadamente todos seguían dormidos.

    Cada quien se acostó en su cama y al siguiente día todo el regreso a casa fue muy similar a la ida. Disfruté tanto venirla tocando que cuando se fueron no pude hacer otra cosa que entrar al baño, oler mi mano mientras me masturbaba pensando en esa deliciosa mujer.

    MI mail es [email protected] para poder leer sus comentarios y fantasías.

  • Mi primera vez con mi ex

    Mi primera vez con mi ex

    Todo ocurrió hace un par de años, tenía exactamente 2 meses de haber cumplido los 18 y ella tenía 19 en aquel entonces, mi ex novia es una chica chaparrita, de 1.50, con unas tetas pequeñas pero muy recónditas y lo que la hacía brillar era ese tremendo culo, redondo, paradito y muy bien formado con unas caderas grandes, al ser chaparrita su culo se veía fenomenal.

    Ese día yo tenía casa sola, fui por ella a su casa y caminas hasta la mía, en el camino la iba besando y le iba metiendo los dedos muy rico para empezarla a mojar y preparar para lo que se venía a continuación.

    Desde que iba rumbo a su casa me envió una foto de ella en lencería, muy sexy su tanga y bra negros que la hacían ver muy deseable y a cualquiera se le pararía con verla.

    Entramos a mi casa, tan solo cerré la puerta se lanzó sobre mi como una fiera en celo, comenzó a besarme los labios y me empujó al sillón, se subió encima de mi y empezó a besar de manera muy sexy y frenética mi cuello, yo comencé a masajes sus pechos y le quité su blusa, encima de su brasier comencé a besarle las tetas y a hacerle pequeñas mordidas que gracias a los gemidos que hacía me daba cuenta lo mucho que le gustaba.

    Metí la mano bajo su falda y comencé a masajear su vaina por encima de su tanga de hilo dental, sin embargo era tanta su calentura que ella hizo a un lado la tanga y metió mis dedos dentro de ella, estuve dedeándola unos minutos, la cargue y la lleve a la cocina, donde la senté encima de la barra, moví su tanga y comencé a lamer aquella vagina completamente empapada de jugos deliciosos. Ella comenzó a jalarme el cabello y a retorcerse de placer hasta tal punto que no pudo evitar venirse en mi cara.

    Se sintió un poco avergonzada pero yo continúe lamiendo y ella gimiendo, mientras lo hacía me puse un condón para lo siguiente. La baje de la barra, le di la vuelta y se la metí entera de golpe, estaba tan mojada que entró sin problema, le recargue su cara sobre la barra y comencé a introducir mi pene adentro de ella.

    Por más que le tapaba la boca, no podía evitar gemir, estuvimos así un par de minutos hasta que se la saque, la lleve de vuelta al sillón, me senté y ella se montó sobre mi para cabalgarme como toda una puta, se movía, gemía, brincaba y gritaba hasta que se vino por segunda vez pero en esta ocasión no paro y siguió cabalgándome hasta que yo estuve cerca de venirme, ella se quitó de encima, se puso de rodillas y comenzó a chupármela como si de ellos dependiera su vida, cuando ya me iba a venir ella acercó sus tetas y me pidió que me viniera en ellas, comencé a tocarme hasta que me vine en sus tetas y la dejé toda empapada, ella se embarro mi semen por todo su cuerpo y de manera muy sexy se lamio su pecho lleno de mi leche espesa y caliente.

    Ella me pidió meterse a bañar, yo me quise meter con ella y continuamos haciéndolo en el baño un rato más, salimos, nos vestimos y la llevé a su casa, no sin antes decirme que fue el mejor sexo que había tenido en su vida.