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  • Olga, el comienzo

    Olga, el comienzo

    Bueno, en agosto de 2002 yo acababa de cumplir treinta años y hacía pocos meses que me había divorciado después de tres años de matrimonio. Como todos nuestros allegados pensaban estaba cantado y nos divorciamos sin estridencias. Aunque ella no llegó a enterarse, los últimos tiempo yo disfrutaba más masturbándome con lencería puesta que teniendo sexo con ella. Lo había descubierto quince meses antes en París.

    Acompañé a la entonces mi esposa a un viaje a dicha ciudad en la que ella asistía a un congreso, uno de los días discutimos y a mitad de la tarde nos fuimos cada uno por un lado y en mi caso acabé en una de las calles adyacentes al bulevard Clichy y caminé hasta llegar cerca de la gare du Nord una zona no especialmente recomendable y fruto de la rabieta llegué a un acuerdo con una prostituta. Tenía rasgos orientales y dijo llamarse Kioto y como yo la resultaba guapo no habría problema con el tiempo. Tenía mis dudas, no tenía muy claro si realmente era una mujer pero también me resultaba atractiva y subí las escaleras hasta un ático en un portal cercano a donde la encontré.

    Efectivamente era una travestí, bellísima y super femenina pero con una polla similar a la mía. Fue la primera vez que me comí una polla y además disfruté; Kioto elogiaba mi cuerpo. Por entonces yo era un hombre muy guapo y sin apenas vello en el cuerpo, insistió en vestirme con algo de su lencería. No puedo explicar la excitación que sentí al verme en el espejo casi como ella. Volví a comerme su polla y esta vez me preguntó si podía dejarse ir en mi boca. Estaba tan excitado que no dudé ni un segundo y siempre recordaré aquella primera vez. Recuerdo como al sentir los primeros golpes de su esperma golpeando mi paladar no pude evitar correrme con una intensidad que nunca había tenido.

    Cuando iba de regreso al hotel vi al menos media docena de llamadas perdidas de mi esposa, eran más de las diez y media de la noche y había experimentado dos orgasmos con una intensidad que nunca había sentido; la primera vez cuando se corrió en mi boca, después y en medio de la batalla y el calentón no dudé en decirla que me la metiera, si, utilicé esa misma expresión.

    Lo hizo con tal delicadeza que no sentí la más mínima molestia, una extraña sensación mezcla de querer expulsar aquello que entraba en mi y deseo de que no parase. Muy despacio, sin forzar nada, se fue moviendo acompasadamente hasta que grité que no podía contenerme más y Kioto se vació dentro de mi al tiempo que también yo lo hacia. Puede llevar a risa pero recuerdo que cuando caminaba de regreso al hotel sentía una sensación de vacío.

    Mi mujer estaba muy preocupada, yo me sentía culpable de algo y ella deseaba olvidar la discusión. Me abrazó, no sé como volví a empalmarme como un burro y follamos como animales más de una hora. Eran tan recientes mis dos corridas anteriores que me había empalmado contra todo pronóstico y no conseguía correrme, mi mujer decía que era el mejor y más intenso polvo que había echado conmigo.

    De regreso a casa no tardaron en volver nuestras diferencias y en apenas un año nos divorciamos amigablemente.

    Regresemos a agosto de 2002, últimos días de agosto concretamente, tomé un par de semanas de vacaciones y al sentirme libre y sin control de nadie no dudé en pasar una de esas dos semanas en París. Alquilé habitación en un hotel por la zona donde había encontrado a Kioto quince meses antes. Hotel du Bravant en el 18 de la Rue des Petit Hôtels justo al lado del mercado de Saint Quentin. Era un hotel más bien viejo, no acostumbraba a quedarme en ese tipo de hoteles, pero era limpio y si bien es difícil coincidir con alguien conocido en París era imposible hacerlo en un hotel así. Buscaba la libertad que te da el anonimato y pensé que era el lugar idóneo.

    Mi avión había llegado a primera hora de la mañana y tras instalarme salí de compras y evidentemente a tratar de reencontrar a la antigua prostituta, labor imposible (aunque pregunté por ella a algunas colegas de profesión) de realizar. Había traído conmigo un par de conjuntos de ropa interior de mi ex-mujer que la robé a última hora en el traslado pero estaba tan decidido a todo que visite algunas tiendas especializadas para comenzar a componer un look para mis fantasías. Entraba en las tiendas con toda la timidez del mundo y a los pocos minutos me movía en ellas como si fuera un cliente habitual.

    Lo más importante para mi era el calzado y una peluca. Deseché en principio la idea de comprar zapatos y opté por dos pares de botines con un tacón de entre 7 y 8 cs y que sujetaban firmemente mi pie al caminar evitándome dar traspiés, aunque me sorprendí a mi mismo por la facilidad con la que caminaba con esos tacones a los dos minutos de calzármelos. En cuanto a la peluca opté por una de pelo corto. En principio no estaba dispuesto a gastar excesivo dinero y la de pelo corto parecía menos sintética que una con melena o pelo más largo y realmente como pude comprobar después fue un acierto.

    De regreso al hotel con mis compras estaba deseando probarme todas ellas. Mi habitación era la número 102 en el primer piso, a la izquierda de la amplia cama una gran ventana que daba a un patio al que se podía acceder por la misma ventana y a cuyo patio daban unas ventanas que estaban en el pasillo del hotel y enfrente una ventana idéntica a la mía supuse que de otra habitación similar. Estaba caliente como un horno, utilicé casi media hora en maquillarme lo mejor que pude y tras colocarme unos ligueros que sujetaban unas medias de red junto con un sujetador y tanga a juego comencé a contonearme frente al espejo de la habitación subido en los tacones de siete cm de mis nuevos botines.

    Pasaba mis manos acariciando mi cuerpo desde casi las axilas deslizándose por mi cintura y manoseando mis nalgas evitando tocarme la polla en exceso para no correrme demasiado pronto. Había colocado mi cámara de fotos sobre el cabecero de la cama y con el disparador automático me hacía una foto cada treinta segundos. Volví el rostro hacia la ventana, creí recordar que cuando entré las cortinas de la habitación de enfrente estaban corridas pero no le di importancia al estar la habitación a oscuras.

    Continué con lo que estaba haciendo, ahora ya mi mano se deslizaba de vez en cuando a lo largo de mi polla y de nuevo me pareció ver una sombra en la otra habitación. Supongo que la persona que la ocupaba se desinhibió al verme actuar y se decidió a dar un paso al frente dejando que la escasa luz que llegaba del patio de luces me hiciera ver el cuerpo desnudo de un hombre maduro acariciándose la polla y mirándome. Durante unos eternos segundos sentí terror al saberme descubierto en esa situación pero de inmediato fui consciente de que esa persona a lo mejor buscaba lo mismo que yo.

    Ambos dimos un paso hacia la ventana y pudimos vernos perfectamente uno a otro. Desapareció un instante y volvió a la ventana mostrándome una botella de vino en su mano, sonreí asintiendo con la cabeza y no pensó en que podía tropezarse con nadie en el pasillo. Oí abrir y cerrar su puerta y cuando abrí la de mi habitación allí estaba el hombre desnudo, empalmado como un burro y con la botella de vino en la mano.

    Siempre había pensado que me daría asco el que un hombre me besara en la boca, apenas tuve tiempo de pensar en ello y mucho menos de rechazar su beso, metió su lengua en mi boca y comenzó a moverla dentro. Cuando se separó bajó levemente una de las copas de mi sujetador y comenzó a lamer mi pezón. ¡Dios! Lamía, succionaba y cambiaba a suaves mordisco en el propio pezón y la aureola y me estaba volviendo loco con aquellas nuevas sensaciones.

    En cuanto tuve oportunidad fui yo quien metió la lengua en su boca para besarle apasionadamente mientras sus manos recorrían mi cuerpo y las mías sujetaban sus nalgas apretándole contra mi. Me echó sobre la cama y rodeando mi polla con sus labios comenzó una mamada como mi ex mujer jamás habría soñado hacer tan bien pero lo que estuvo a punto de hacerme ir fue cuando su lengua comenzó a recorrer mi falo, mis huevos, la aureola de mi ano hasta que alzando mis piernas y sujetándolas con sus manos logró meter en él la punta de su lengua moviéndola como las alas de una mariposa.

    Eran tantas las sensaciones que estaba sintiendo que me había descontrolado totalmente, entre susurros le pedí que me la metiera, así, con esas palabras. No le dije fóllame, sodomízame o cosas por el estilo; en un susurro y mientras su lengua había pasado de mi ano a mis huevos le susurré. «entre en moi». Procurando no perder el contacto físico buscamos entre mis cosas algo para lubricar. Sobre la mesilla había un tubo de nivea body milk y embadurnó con ella mi vientre, mis nalgas. ¡todo! Y tumbándose sobre mi comenzó a besarme y lamer mis pezones mientras sujetando su polla con una mano trataba de acertar con el lugar adecuado.

    Ambos reíamos abiertamente porque resultaba imposible, había tanta leche hidratante que en cuanto su glande se aproximaba a cualquier parte de mi cuerpo resbalaba yéndose en cualquier dirección menos en la adecuada. Mis piernas estaba separadas, totalmente abierto y su cuerpo metido entre el mío cuando por azar su glande quedó encajado en el lugar adecuado, permanecimos inmóviles unos segundos tratando de evitar que volviera a resbalar y perdiera el lugar. Inclinó su cuerpo sobre el mío para besarme en la boca y sin pretenderlo se deslizó dentro de mi hasta la empuñadura.

    Sin darme cuenta, sin sentir el más mínimo dolor o molestia después de más de una año de la primera y única vez que me habían penetrado lo tenía totalmente dentro de mi. Estuve a punto de correrme a medida que le sentí entrar, se mantuvo unos instantes inmóvil y rodeé su cuello con mis brazos al tiempo que mis piernas también rodearon su cintura sujetándole contra mi. Lentamente comenzó a moverse arriba y abajo y comencé a sentir como se deslizaba dentro de mi hacia fuera y hacia dentro. Es imposible de describir, tenía unas enormes ganas de correrme pero no podía. Lentamente pero sin parar estuvo follándome unos diez o doce minutos mientras yo le susurraba que estaba a punto de correrme, que quería hacerlo pero no podía.

    Volvió al vaivén del mete-saca y cuando su polla estaba casi totalmente fuera manteniendo dentro de punta del glande sentí un calambre a lo largo de mi espina dorsal y con un gemido comencé a eyacular. Entonces volvió a empujar suavemente volviendo a entrar en mi dejándome sentir como su polla comenzaba a escupir dentro de mi. Todo fue en unos segundos, o quizá menos, comencé a sentir el orgasmo y al sentirle entrar y correrse dentro aquella sensación se multiplicó por mil y sentí un placer intenso como jamás lo había sentido, jamás mi polla había palpitado tanto y tantas veces escupiendo tanto esperma. Pocas veces he vuelto a sentir algo así, es difícil llegar al clímax y correrte sin tocarte, sin masturbarte, solamente sintiendo como una polla lima el interior de tu ano. Es indescriptible.

    Tenía 59 años y se llamaba André, casado de Chartres a poco más de una hora de París; me invitaba a tomar algo en un club que dos días a la semana los dedicaba a lo que llamaban tercer género «au Lys en l’île» en la isla de San Louis, un local de encuentro entre travestís que he frecuentado muchísimo y que desgraciadamente cerró definitivamente en noviembre de 2019 si bien las amistades que hicimos allí todavía perduran. No dudé en aceptar la invitación, André me había dicho que había un cuarto donde poder cambiarme de ropa pero insistió en retarme a ver si era capaz de salir del hotel como una mujer.

    Decía que además él me acompañaba y todo el mudo iba a respetarme. Imposible olvidar la fecha, el miércoles 4 de septiembre de 2002, unas diez estaciones de metro y varios centenares de metros de la mano de André con un vestido muy ajustado (había sido de mi ex) de dibujos geométricos en beige y negro con mis botines recién estrenados. Un conjunto de lencería dibujo de leopardo con relleno en el sujetador y medias auto ajustables. Perfectamente maquillada, recuerdo que cuando me veía reflejada en los escaparates de las tiendas me sentía orgullosa de mi transformación.

    Axelle era una travestí de entre 45/50 años y digamos la encargada o relaciones públicas del club y se dirigió a nosotros apenas entramos en el local. Al principio fue André con el que más habló pero una vez se dio cuenta de que no éramos pareja habitual sus palabras y gestos iban cada vez más dirigidos a mi. Nunca hubiera pensado que yo pudiera ser tan atractivo o sensual para tanta gente diferente en mi faceta de «mujer». André estaba claro que había decido cambiar de montura aquella noche y le vi tontear con diferentes «chicas».

    Axelle era reclamada por uno y otro sitio por motivos de trabajo y hubo un instante que se acercó a mi y con una sonrisa pícara me susurró al oído un «no te escapes»; lo bueno de estos lugares es que si bien no todo está hablado de antemano todo el mundo sabe a lo que ido el otro y nada sorprende o molesta. Tuve varios acercamientos por parte de algunos hombres y trans pero allí estaba atenta a todo y todos Axelle y llegaba a mi rescate.

    El club cerraba sus puertas a las dos de la madrugada, había flirteado con varias persona, travestís como yo todas y había mamado un par de pollas en un rincón, quedamos dentro siete personas, a excepción de mi y de otra crosdresser el resto tenían que ver con el local. Alguien dio un «mangerazo» con agua a un espacio que antes no había visto, oscuro con unas colchonetas de skay en el suelo y una pantalla gigante de vídeo. Es cuando Axelle se acercó a mi con intención de no separarse. Había encendido algunas de las luces generales del local y aunque era evidente que tenía casi veinte años más que yo me resultaba enormemente atractiva.

    Terminamos a eso de las tres de la madrugada en casa de Axelle, ella, yo y tres amigas más. No sé si era la calentura pero a mi me parecía que físicamente estaban todas perfectas, una de ellas era de la edad de Axelle, luego supe que las dos tenían 47 años, y las otras dos eran de mi edad. Al principio era una melé de besos y abrazos, me preguntó si tenía inconveniente en que grabara con el vídeo. Bueno, en 2002 nadie imaginaba que iba a ser todo tan viral y público como es ahora y no me preocupé de las posibles consecuencias futuras aunque tampoco me arrepiento hoy. Que yo sepa, de mi entorno personal o familiar solamente han visto cosas mías las personas a las que personalmente se lo he mostrado.

    En pocos minutos, apenas dos sorbos de champagne las cinco estábamos en ropa interior, todo me resultaba extremadamente morboso y la manera de mirarme de Axelle me prometía una noche muy especial; su polla era gruesa y larga, más que la mía y me acequé a ella acariciándola. Las otras tres estaban en el sofá, una de ellas sentada y otra en el suelo, de rodillas, mamándosela mientras la tercera, también de rodillas sujetaba su polla tratando de llevarla a la cueva de esta última. Axelle me llevó al sofá, de rodillas sobre él, con mis brazos apoyados en el respaldo sentí la punta de su glande revolotear alrededor de la aureola de mi ano, me incliné a mi derecha para besar en la boca a aquella a la que la estaban mamando la polla y en ese instante sentí como Axelle entraba en mi hasta el fondo, ¡joder!

    Era maravilloso, quizá estuvo dentro doce o quince minutos, me estaba llevando al cielo cuando salió de mi pero antes de darme cuenta otra entró en mi hasta que su pelvis chocó contra mis nalgas, dijo algo de que mi culo era perfecto y comenzó a follarme con intensidad, con movimientos rápidos entrando y saliendo de mi con sus manos agarrando mis nalgas; me estaba llevando al límite, repentinamente se quedó inmóvil apretando su pelvis contra mis nalgas sentí nítidamente como se estaba vaciando dentro. Yo no me había corrido todavía, salió lentamente y tras quitarse el preservativo lo vació sobre mi espalda utilizando sus dedos como unas pinzas para estrujarlo bien.

    Alguien lamió mi espalda limpiando los jugos de esta última, yo continuaba sin correrme, Axelle se sentó en el sofá e hizo que me acercara a ella, su polla estaba dura y apuntando arriba cuando me indicó que pasara mis piernas alrededor de su cuerpo. Ostensiblemente se quitó el preservativo que llevaba puesto e hizo que me sentara sobre ella dejándola entrar. Me besaba en la boca, lamía mi cuello y mordía suavemente mis pezones mientras agarrando mis nalgas y con suaves movimientos de pelvis hacía que su polla limara suavemente las paredes internas de mi ano. En apenas siete u ocho minutos sentí su néctar caliente estrellándose con las paredes de mi ano mientras al tiempo yo me vaciaba con mi polla pegada a su vientre. Cuando nos separamos alguien vino a lamer y limpiar mi vientre con su lengua.

    Era casi mediodía cuando me desperté, estábamos Axelle y yo solos en la casa y ni me preguntó si quería quedarme en su casa; simplemente dijo que nos acercábamos al hotel a traer mis cosas. Antes de ello Axelle me arrinconó frente al lavabo al salir de la ducha, mientras nos mirábamos fijamente a los ojos a través de espejo sentí como iba entrando en mi.

    Parecía estar más dura que la noche anterior. Mordía suavemente mi espalda y mi cuello mientras entraba y salía de mí lenta pero rítmicamente. Mordía mis hombros, mi clavícula, mi cuello. Sus manos pellizcaban mis pezones y se movía dentro de mi adentro y afuera casi a ritmo de vals. La dije que me estaba volviendo loca. Sí, me refería a mi mismo en femenino, y respondió que cómo podía convencerme para que me quedara con ella en París.

    Disfrutamos casi media hora de aquel polvo en el que ninguno de los dos llegamos a corrernos pero que fue intenso y durante veinte minutos me tuvo sentado en una silla con los ojos semicerrados mientras ella misma me maquillaba. ¡Dios mío! No creía ser yo cuando mi vi reflejada en el espejo y a pesar de estar casi totalmente empalmado me enseñó a disimular lo máximo posible mi «paquete» cuando me ayudó a vestirme con unos pantalones enormemente estrechos de piel negra que se pegaban a mi como una segunda piel. Tras comer algo y recoger mi equipaje para llevarlo a su casa en un taxi volvimos a salir

    Creo que fué aquella tarde, viéndome reflejada en los cristales de las vitrinas de las tiendas cuando decidí que me gustaba salir a la calle como una mujer, Axelle supo engancharme desde el primer instante, supo mezclar el sexo conmigo y con alguna que otra mujer que trajo a su casa y para mi resultaba excitante como nada ver masturbarse a una mujer mientras observaba los juegos entre Axelle y yo. Es lo único que para mi es comparable a tener sexo como mujer: ver con una verdadera mujer se excita y se masturba mirándome tener sexo.

  • Podría ser mi hija (pero por suerte no lo es)

    Podría ser mi hija (pero por suerte no lo es)

    A Lucía la conocí de casualidad. Ella estaba empezando Letras y necesitaba alguien que pudiera orientarla en Lógica. Un conocido mío me pidió si podía ayudarla. Me dijo que era una piba que, con gran sacrificio estaba siguiendo la Facultad. Me dio el número de su celu y la llamé. Me explicó sus dudas y quedamos en vernos para una charla. Le hice una cita en un bar cerca de casa y, al día siguiente nos encontramos.

    Dos cosas me impactaron inmediatamente, su belleza y su humildad. Una belleza morocha, de finos rasgos, con la impronta de sus años (después supe que tenía 22) y un cuerpo bien formado, esbelto y delgado. Vestida con botas altas, pollera cortita, camisa y campera. De entrada hubo empatía y la charla se prolongó sin que nos demos cuenta. Según me dijo, la charla le sirvió mucho, pero le mostró también todo lo que le faltaba saber del tema.

    Le ofrecí enseñarle. Le conté que era jubilado sin problemas de horarios ni tiempos y, si le servía, sería un placer darle una mano. Mi amigo me había súper recomendado, de modo que aceptó venir a mi casa dos veces por semana. Insistió en pagarme y le respondí:

    – “No, no hace falta. A vos te falta la plata y a mi me sobra el tiempo. Me va a entretener volver a recordar Lógica”

    Se desvivió en agradecimientos y nos despedimos hasta la próxima. El martes a la tarde, puntualmente, sonó el portero. Bajé a abrirle y la ayudé a entrar, sosteniéndole el paraguas ya que llovía intensamente. Al entrar en mi departamento, vi que estaba totalmente empapada. Le ofrecí una bata de algodón, si quería sacarse las ropas mojadas y secarlas frente a la estufa. Dudó y empezó por negarse, pero le insistí. Le dije que si tenía desconfianza, la dejaba sola y yo me iba al café de la esquina y que me avisara cuando podía volver. Se negó rotundamente y, con bastante recelo pero sin mucha alternativa si no quería resfriarse, aceptó. Fue al baño y volvió con la bata puesta y sus ropas en la mano, que colgamos en un tender para secarlas con la estufa. Cuando empezamos a charlar de Lógica, se fue aflojando y terminó sintiéndose cómoda y segura.

    Creo que ese encuentro fue el que abrió el canal de confianza y simpatía mutua que fuimos forjando en pocos encuentros. Al mes ya venía con algunas masitas y compartíamos la merienda mientras avanzábamos en el estudio y a los dos meses le ofrecí que se quede a cenar y después la llevaba a su casa. Le había comentado que me gustaba cocinar y le había hecho probar varias de mis conservas y preparados caseros (chutneys, pollo a la vinagreta, tia maría casero, etc.) y me había comentado las ganas de comer goulash. Le dije que había preparado uno y le dije que se quede a comerlo. Dudó un poco, pero aceptó. Cuando llegamos a la casa, me abrazó un rato largo y me dijo:

    – “Gracias”.

    – “Por qué?, pregunté.

    – “Por todo, por enseñarme y encima gratis, por tratarme con cariño. No sé porque lo hacés, pero me hace sentir bien”

    -”Lucía, me gusta hacerlo. Tu compañía es encantadora, me siento bien ayudando a una piba que se rompe el lomo para salir adelante. No te sientas en deuda. Disfruto los momentos que venís.”

    – “Pese a lo que decís, gracias”. Dijo y me volvió a abrazar y a quedarse como disfrutando de esa ternura que parecía faltarle.

    De a poco, la relación se fue haciendo más sólida y más abierta en cuanto a los temas que charlábamos, pero nunca me metí en su vida y su intimidad. Después de terminar con lo que yo podía enseñarle de Lógica (que le sirvió para aprobar la materia), me dijo que le vendría bien que la ayudara en Filosofía y Literatura, pero que se negaba a que lo haga gratis. Le insistí que no necesitaba y me dijo:

    – ”Ya lo sé. Pero yo me siento mal. Mirá, te propongo algo para resolverlo, porque me daría pena no poder contar con vos, pero gratis no puedo aceptarlo. Vos vivís solo, ¿no? Bueno, yo vengo dos veces a la semana y me quedo dos horas después de tus clases y limpio el departamento, te plancho la ropa y esas cosas. Decime que sí, porque no voy a seguir viniendo gratis y me dolería no hacerlo”

    – “Bueno, pero conste que no tenes obligación alguna, ¿está bien?”

    – “Si profe”, respondió con una sonrisa.

    Y siguió viniendo para charlar de Literatura, de Filosofía y terminó siendo una compañía habitual todas las semanas. Un día vino de muy mal humor porque le habían robado la notebook y no tenía plata para comprarla y la necesitaba para su trabajo y para el estudio. Estaba muy angustiada y triste. Le ofrecí que busque en la web un lugar para comprarla en cuotas.

    – “No puedo, trabajo en negro, no tengo cuenta, no tengo tarjeta”

    – “Comprala con mi tarjeta y me pagás las cuotas a mí”, le dije.

    Me miró seria, como no entendiendo lo que le decía. Se quedó muda un rato y una lágrima le empezó a rodar por la mejilla.

    -”¿Qué te pasa?, pregunté.

    – “Casi no me conocés y me ofrecés eso, ¿por qué?”

    – “Porque me caíste bien, sos una buena piba, te rompes el alma para salir adelante. Además puedo hacerlo y me da gusto poder ayudarte”

    – “Te creo, pero … nadie me trató así. Gracias”, me dijo y me abrazó.

    Ese suceso fue como si se hubiera roto el dique de contención de sus angustias. Me contó la poca atención de sus padres, totalmente volcados a su hermano mayor, la dificultad que siempre tuvo para establecer relaciones y los fracasos y traiciones que soportó. Los sacrificios que tenía que hacer para vivir por su cuenta, sin tener donde apoyarse, sin encontrar nunca en su vida un respaldo. Fue una larga charla sobre su falta de cariño, su soledad y cuanto significaba para ella mi actitud de ayudarla.

    – “Te mereces que te ayuden y lo hago con todo gusto”.

    – “Gracias. No sabés lo bien que se siente saber que tenes alguien en quien confiar y con quién contar. Es muchísimo para mí”

    – “Nunca te pregunté, pero ¿no tenés novio?

    – “No”

    – “Pero ¿por qué?, sos hermosa y muy buena piba”

    – “No sé, nunca encontré alguien con quien me sintiera bien.”

    Estábamos sentados en el sofá, se cobijó contra mí, la abracé y comenzó a llorar suavemente y al rato me dijo:

    – “Con vos me siento bien, me hace bien verte y cuando me abrazás me siento segura”.-

    – “Me encanta brindarte esas sensaciones y me gusta que eso te sirva para salir adelante. Pero no podés estar tan sola, necesitas conectarte con gente y encontrar una relación de tu edad”

    Levantó la cara. Me miró seria y como dolida por lo que le dije y me preguntó

    – “¿Por qué? Si es con vos que me siento bien. ¿No te gusto, acaso?”

    Me quedé helado. Jamás, hasta ese momento soñé siquiera la posibilidad de que algo pase entre nosotros. Me gustaba, mucho. Pero ni se me ocurría que pudiera querer tener algo conmigo. Nos separaban casi 40 años. Me quedé duro, sin hablar. Ella se separó apenas de mí, me miró un rato largo, me puso la mano en la nuca y fue acercando su rostro y me besó en la boca. Primero suavemente y después abrió los labios para dejar entrar mi lengua. La sensación de ternura y deseo que sentí fue inmensa, mientras sus labios se derretían sobre los míos. La levanté por la cintura y la senté sobre mis piernas, la abracé y la besé un largo rato.

    – “Estoy en shock. Jamás pensé en esto”

    – “¿No te atraigo?”

    – “Por supuesto que sí. Me gustas muchísimo”, le dije. “No solo sos muy bonita, sino que me encanta como sos. Me siento muy a gusto con vos”

    – “Me alegro. Tenía muchas ganas de besarte y me gusta estar con vos. Pero tengo que aclararte algo”

    – “¿Qué es, preciosa?”

    – “Es algo que me pasa cuando empiezo una relación, es como que tengo mucho miedo”

    – “Por qué?

    – “Porque las relaciones que tuve no las disfruté. Siempre me sentí presionada a tener sexo y a mi me cuesta mucho llegar a la cama. Y, o cortaba para evitar problemas, o se enojaban conmigo o lo hacía solo para complacer al otro. Y nunca pude disfrutar a mi ritmo”, dijo mientras me miraba como asustada.

    – “Qué pena que hayas tenido malas experiencias”

    – “Es que tardo mucho en que me surjan las ganas de tener sexo con alguien. ¿No te vas a enojar, no? Con vos siento que puedo decírtelo tranquila. Porfi, no te enojes””.

    – “No. Jamás me enojaría por eso. Tenes todo el derecho que te respeten tu manera de ser. El sexo tiene que darse en forma natural de parte de ambos. Tomate todo el tiempo que necesites. Pero no dejes de venir ni de besarme mientras tanto”.

    – “Gracias, sos muy bueno. No dejaría de verte ni loca y espero no cansarte, porque tengo muchas ganas de comerte la boca”.

    Y de ahí en más vivimos un amor adolescente y tímido (¡¡a mi edad!!). Venía dos veces por semana y algunos fines de semana íbamos a pasear a algún lugar verde. Con mucha reticencia de su parte, la convencí de dormir en mi casa cuando se hacía muy tarde, asegurándole que eso no implicaba nada ni la obligaba a nada. Yo, como si fuera solo un amigo, dormía en el sofá. Las caricias fueron subiendo de tono y terminábamos los dos muy calientes, pero en el momento cúlmine ella se retraía, se sentía el temor que tenía y lo que le costaba entregarse. Debía tener muchas heridas que la frenaban. Siempre me pedía perdón y siempre le decía que no tenía que hacerlo. Incluso me ofreció que, si ya no aguantaba, me masturbaba o chupaba, lo cual rechacé.

    – “No mi amor, no hagas nada forzado. Ya va a llegar el momento en que vos, sola, vas a querer abrirte sexualmente a mi”

    Cuando llevábamos casi un mes así, en una noche que se había desatado una tormenta brutal, se quedó a dormir. Yo ya me había acomodado en el sofá y estaba empezando a conciliar el sueño, cuando sentí que se acercaba despacito, se arrodilló a mi lado y me dijo:

    – “No prendas la luz, acariciame”

    Empecé a acariciarle el cuello y la cara, la atraje hacia mí para besarla y sentí el contacto de sus pechos contra mi. Estaba desnuda. Suavemente le acaricié la espalda y la cola mientras seguía besándola. La aparte suavemente y mi boca fue a buscar sus pezones. Los lamí delicadamente mientras ella suspiraba.

    – “Despacito, tratame suavemente”

    – “No lo haría de otra forma”

    Me levanté, la tomé con un brazo por debajo de los brazos, con el otro le tomé las piernas y la alcé. Fui con ella en mis brazos hasta la cama. La acosté suavemente, la hice girar para ponerla de espaldas y le dije:

    – “Dejame acariciarte. Disfruta de mis caricias”.

    Me puse sobre ella y fui acariciando su espalda, sus nalgas, los muslos y bajé despacito hasta los pies. Los tomé en mis manos y los fui masajeando. Después volví a subir hasta sus nalgas y pasé mi dedo sobre la raya, rozando apenas su ano y su vagina. Tembló toda cuando lo hice. Seguí acariciando su espalda, la besé toda y besé su cuello. Luego, con delicadeza, la hice girar. La besé en la boca y fui bajando y besándola toda. Me quedé un rato largo en sus pechos, succionando sus pezones. Ella me dejaba hacer y respondía con jadeos y gemidos.

    Bajé hasta su pubis que apenas rocé y le acaricié las piernas y los pies. Volví a subir y delicadamente le abrí las piernas para meter mi cabeza y llegar con mi lengua hasta su clítoris, el cual lamí suavemente, mientras mi dedo índice acariciaba la entrada a su vagina. Cuando sentí que se abría introduje el dedo despacito mientras seguía lamiendo y besando toda su conchita. Ella se movía, se contorsionaba y gemía mientras sus manos se apoyaban en mi cabeza y me empujaba contra ella. Un momento después, sentí una respiración ronca, después unos gemidos y un espasmo que contrajo todo su cuerpo, mientras la presión de sus manos se intensificó, hundiéndome contra su sexo. Cuando sentí que se aflojaba, subí a besarla, sintiendo que me respondía con pasión.

    – “Gracias”

    – “Nunca me agradezcas el sexo. Lo disfruté enormemente. Y tengo una alegría enorme que te abrieras a mi”

    – “Aunque te enojes, te voy a decir gracias. Por esperarme, por tenerme paciencia. Por ser tan tierno y por haberme hecho sentir el sexo como nunca. Es la primera vez que llego al sexo con ganas y no por obligación. Y me hiciste volar de placer. Por todo eso, gracias”

    – “Me alegro que te sientas bien, pero no se apure mi bella damita, que esto recién empieza”

    – “Buenísimo”, me dijo con una sonrisa pícara. “Pero ahora, acostate y dejame a mi”, dijo mientras empezaba a besar mi pecho, bajando hasta encontrar mi miembro, el cual besó con una ternura enorme, lo lamió y acarició. “Es muy grande”, me dijo.

    – “No sé, hermosa, lo único que me interesa es que te dé placer”

    Me acarició y lamió un rato largo y preguntó “¿Tenes un forro?, dámelo” Se lo dí y sin dejar de acariciarme y besarme, me lo colocó y dijo:

    – “Veamos”, dijo, mientras se subía a caballito mío y lo iba introduciendo en su vagina.

    Yo la miraba extasiado. Era una hermosísima joven la que se entregaba a mí, con tetas pequeñas y firmes, un cuerpo bellísimo y una colita pequeña y respingada, tal como me gusta. Pero, por sobre todo, cada movimiento, cada beso, lamida, gesto y sonido me expresaban que me deseaba fervientemente. Y eso es lo que más me calentaba. Sentirla cerca, cálida y abierta a mí. Estuvo un rato largo arriba mío, moviéndose para que mi miembro entre y salga de su cochita. Hasta que se detuvo y me preguntó:

    -”¿No te gusto?”, con una cara de pena y decepción enorme.

    – “¿Por qué extraña razón crees que no me gustas”, le respondí sorprendido. “Me encantás, te estoy disfrutando mucho, sos bellísima y te lo dije”

    – “Si, pero no acabás”

    – “Mi vida, ¿cuánto crees que dura el sexo?”

    – “Tengo poca experiencia, pero nunca más de diez minutos y ya llevamos mucho más que eso. Te chupé, me cogiste mucho, pero no acabás”

    – “Espero que te guste mucho coger conmigo, porque vamos a estar no menos de media hora y a veces, mucho más que eso. Y pienso disfrutarte todo ese tiempo y quizá más. ¿Te parece mal?”

    – “Para nada”, dijo mientras su rostro se iluminaba. “Pensé que estaba haciendo algo mal”

    – “Hermosa, esto no es un examen. No hay reglas de lo que está bien o está mal. Si hay algo que no me gusta, te lo digo y si hay algo que no te guste, me lo decís. No te conozco ni vos a mi. Tengo que aprender las caricias y las cosas que te gustan y vos las mías”.

    – “Me parece bien. Decime si querés algo”

    – “Que disfrutes. Que disfrutes mucho, y hagas lo que te guste. ¿Te gusta tenerme dentro tuyo?”

    – “¡¡Sííí!!”, dijo con entusiasmo.

    – “Me encantan tus pechos”, le dije masajeándolos. “Te gusta que te hable sucio”

    – “Cómo qué”

    – “Que te diga putita por ejemplo”.

    – “¡¡Sí!!, me gusta, me encantaría ser tu putita.”

    – “Bien, me encanta que lo seas. Y vos, soltate, hablame como quieras, sin límites, porque me calentás cuando te hablo así y vos me hablas así.”

    – “¿Que te diga “cogeme” o “¿me gusta tu pija”?”

    – “Eso mismo, y todo lo que te surja. ¿Qué posición te gusta más?”

    – “Vos arriba mío. Y que me beses mientras me penetras y que me hables al oído cosas como eso de llamarme putita”

    La acosté al lado mío, me subí sobre ella y la penetré despacio, mientras la besaba. Cuando estaba toda adentro le pedí que levante un poco más las piernas y me subí sobre su pubis, con lo cual le penetración fue mayor. Ella contestó con un gemido.

    – “¿Qué hiciste?”, preguntó

    – “¿No te gusta?, ¿Te duele?”

    – “¡¡Nooo!! Me encanta”.

    – “Entonces disfrutalo”

    – “Está muy adentro”

    – “Esa es la idea. ¿te gusta?

    – “Mucho”

    Empecé a moverme despacio y a cada rato le daba un profundo beso. Le hablaba en el oído suavecito:

    – “Me gusta tu conchita, es preciosa, calentita, húmeda, sensual. Sos una nena hermosa y una putita divina y me encanta cogerte y estar así, dentro tuyo. ¿Te gusta que te penetre así, bebé?”

    – “Sí, sí. Seguí así, por favor”

    – “Vení putita, acabame toda”

    Hice más fuerte la penetración y me moví apenas más fuerte y acabó con un largo quejido y un abrazo con todas sus fuerzas.

    – “Te quiero, te quiero”, dijo mientras se aferraba con brazos y piernas a mi.

    La besé dulcemente, separándome apenas para acariciar sus pechos y nos quedamos un largo rato así, mirándonos y acariciándonos. De vez en cuando me movía dentro de ella para mantener mi erección. Salí dentro de ella, la hice dar vuelta, poniéndole una almohada bajo su cintura para que su cola quedara hacia arriba, le besé la espalda y, acostándome sobre ella la penetré por atrás. Empecé a cogerla así, mirando su espalda, su colita y toda esa hermosura que tenía debajo mío.

    – “Mi cielo, te voy a coger fuerte ¿querés?”

    – “Sí, cogeme toda como quieras, te quiero sentir acabar dentro mío.”

    Comencé a entrar y salir de ella más fuerte y ella me alentaba “Así, así papito. Cogela toda a tu nena”, me decía, hasta que acabé, me apoyé sobre ella y la llené de besos. La llevé conmigo para ponernos de costado y le dije:

    – “No quiero irme de adentro tuyo”

    Se río, se soltó de mi abrazo y despacito se fue de mi lado. Se sentó en la cama, me sacó el preservativo, lo puso sobre la mesita de luz y fue directamente a lamer, besar y chupar mi pija. Y, para mi sorpresa, tuvo respuesta a sus caricias. Sentí como se volvía a parar en medio de una calentura que el orgasmo no me había sacado del todo.

    – “¿Te puedo masturbar”, me preguntó

    – “Ese muchacho que tenes entre tus manos es para vos. Hace tranquila, belleza. Pero eso sí, dejame mirar”, dije mientras iba acomodando las almohadas para quedar casi sentado. Cuando estuve acomodado, empezó a lamerme y chuparme mientras me miraba con deseo.

    – “Sos una nena preciosa y una hembrita divina”, le dije.

    – “Acabame papi, acabame en la boca”, me dijo mientras le pasaba la lengua y me masturbaba mirándome sensualmente. Fue demasiado para mí. En pocos minutos acabé en su boca. Siguió lamiendo y chupando hasta que estuvo flácido. Se sentó a caballito, me miró y con toda seriedad me dijo:

    – “Quiero que me cojas mucho. Nadie me trató con tanto cariño y ternura y, a la vez, nunca sentí lo que sentí con vos. Quiero que me hagas acabar de todas las formas y que me enseñes lo que no sepa de sexo. Quiero ser tuya y cogerte de todas las formas que quieras. No me interesa tu edad ni nada que no sea poder gozarte. ¿Me entendés?”

    – “Totalmente. Y lo voy a hacer con todo el placer del mundo. Vas a ser mi nena, mi putita y mi hembra, te voy a gozar, te voy a coger mucho y de todas las maneras. Sos vos la que tenes que decir basta, si alguna vez querés.”

    – “No por ahora ni por mucho tiempo. No solo me gusta coger con vos. Me gusta estar con vos, pasear con vos, charlar con vos.”

    – “Si, está bien, Pero necesitas buscar a alguien de tu edad. Si lo hacés, te entiendo, sin drama”

    – “Me gusta ir a recitales o cosas así y no te voy a pedir que vengas conmigo. Entiendo que no podemos ser una pareja “normal”. Pero ¿no me vas a dejar ser feliz con vos? Dejame hacer lo que quiero ahora, que es ser tu hembrita, como vos decís”

    – “Bueno, de acuerdo. Me encanta que seas mi hembrita”. Le dije con una sonrisa. “Si es así, primer pedido. Saquemos el forro de nuestro sexo. Yo me hice hace dos meses los análisis y no tengo HIV ni ninguna ETS. Y tengo hecha una vasectomía, de modo que ni chance de embarazarte Quiero llenarte de lechita por todos lados”

    – Ningún problema. De modo que, si no tenes problema, la próxima vez que me penetres, me acabas dentro. Me va a encantar tener tu lechita.”

    – Perfecto preciosa”. Le dí un beso y le dije “¿No querés que ahora te cocine algo rico”

    – “¡¡Sííí!! Me muero de hambre. Eso te pasa por hacerme acabar tanto”, dijo riéndose mientras se iba para el baño.

    – “¿Dónde vas?

    – “A bañarme, ¿puedo?”

    – “No, solita no, yo te voy a enjabonar”

    – “Si papá”, dijo riéndose. “Te molesta que te llame así”

    – “Para nada”, le conteste mientras me levantaba y la acompañaba a la ducha. “Me encanta verte desnuda y me encanta acariciarte. ¿no te cansa”

    – “Nada que ver, me encanta. Soy toda tuya papi”

    – “Entonces, a bañarte”. Le dije mientras le daba una palmada en las nalgas y ella respondió con un mohín.

    – “Si papi, tu nena se porta bien y te obedece”, dijo con una sonrisa.

    – “¿Te gusta jugar a ser mi nena y que te de chirlos?”

    – “Suavecitos, si”

    – “Todo tiene que ser placentero. Nunca te haría doler, jamás.”

    – “Lo sé”, dijo y me dio un beso profundo y largo. “Y ahora, vamos a bañarnos que quiero que me cocines alguna de tus exquisiteces”

  • Los primeros cuernos de mi esposo (parte 2)

    Los primeros cuernos de mi esposo (parte 2)

    –¿Qué pasó? –pregunto mi esposo bastante extrañado.

    Yo estaba asustada, pues había hecho todo eso a espaldas de mi esposo y no sabía cómo iba a reaccionar.

    Así que torpemente le dije que no pasó nada y que tenía muchas ganas de ir al motel. Mi esposo me miró con incredulidad y nos dirigimos hacia el motel.

    Una vez ahí, por lo general tomábamos una ducha y nos metimos al jacuzzi pero en esa ocasión al entrar, me tomo firmemente y me atrajo hacia el. Levanto mi falda y comenzó a pasar su mano por mis muslos y mi vagina, sospechando pero tal vez sin saber que se estaba embarrando del semen de Alonso. Retiro sus manos y me la puso los dedos en la boca, yo evidentemente caliente chupaba sus dedos pensando que era el semen de otro hombre el cual me estaba comiendo y eso me ponía como loca. Repitió eso incluso metiendo sus dedos en mi vagina y yo estaba muerta de gusto y muy mojada.

    Me decía eres una puta, una zorra pero siempre serás mi puta.

    Cuando comenzó a penetrarme, yo estaba ida en mis pensamientos y mis palabras salieron si querer.

    ¿Te gusta culearte a tu esposa con el semen de otro hombre?

    Mi esposo extrañado pero caliente asintió y comenzó a bombearme, su verga resbalaba en mi fácilmente por lo mojada que estaba, mientras culeamos mis palabras seguían saliendo, le confesé cada situación que había pasado con Alonso esa noche, hasta que no pudo más y terminó toda su leche caliente en mi lo cual me hizo correr a mi también de manera abundante.

    Cómo era posible en una misma noche mi vagina y mis muslos sentían el semen de dos diferentes hombres, en realidad me había comportando como una puta.

    Se recostó a mi lado y me dijo que si esa era mi venganza tenía que consumarla en totalidad. No podía creerlo mi esposo me estaba dando permiso para culear con otro hombre. Pero me puso dos condiciones, lo primero es que no se convierta en un romance y lo segundo es que usará condón y anticonceptivos.

    Yo instintivamente le dije que lo que había pasado ya paso y que no necesitaba más, la verdad es que amo a mi esposo y me siento atraída por el, y me gusta que me trate como puta. Sin embargo mi respuesta fue con miedo y no sabía lo que decía.

    Pasaron unas semanas y aún que Alonso me seguía coqueteando, el no me atraía como hombre, y se lo deje muy claro en alguna ocasión. Acepte que fue algo excitante pero no estaba dispuesta a ningún tipo de romance, menos aún en el trabajo.

    Recibí un correo institucional anunciando una celebración planificada por las metas alcanzadas. Lo cual nos alegro por pago de comisiones y bonos.

    Le comenté a mi esposo que la celebración sería en un conocido hotel. El me consintió y me compro un vestido que hacían denotar mis senos ya se usaba sin sostén y mi trasero también se veía pronunciado, debía usar una tanga diminuta y aún que era sobrio mis curvas eran muy notorias, a parte me pagó un tratamiento completo en un spa donde me estilizaron, maquillaron y me depilaron. Cuando llegue a casa mi esposo se veía muy atraído. El también se había arreglado me dijo que tenía una cita de trabajo de igual manera y no me extrañaba pues es común sus reuniones de amigos para conversar y estrechar lazos comerciales, yo había asistido a un par de ellas.

    Cuando llegué al hotel, sentí como las miradas se clavaban en mis tetas y en mi culo, y solo había otra chica que provocaba lo mismo, mi amiga Pamela. Aún que mis senos eran más grandes que los de Pamela, debo reconocer que Pamela tiene un trasero de infarto. Pamela es la cumpleañera ,mi compañera y jefe, lo cual me alivio un poco pues no estoy acostumbrada a ser el centro de atención.

    La cena se dio normalmente, Alonso y yo cruzamos un par de miradas pero supimos mantener la compostura. A los pocos momentos Pamela, me dice.

    Amiga, me vinieron a recoger, tengo que irme disfruta.

    Me pareció extraño pero entendí que un hombre había pasado por ella, se veía muy bella, se lo recordé y nos despedimos.

    Los festejos no se hicieron esperar y otra vez el alcohol, permitió muchas cosas entre más compañeros, la verdad yo me había contenido pues no quería perder la cabeza. En realidad lo intenté. Pero ver cómo algunos amigos y amigas que tenían matrimonios y solteros, se besaban en la pista o en algún rincón sin vergüenza. Aun que era difícil distinguir por las luces tipo discoteca era evidente que ahí pasaba algo. Me excitó el ambiente. Y la verdad las fiestas de la empresa siempre fueron así.

    Sentí una mano que tocó mi hombro, y al darme vuelta era Alonso. Me invitó a la pista y la verdad yo acepté, estaba clara en qué no pasaría nada o al menos eso pensé.

    Me dijo lo hermosa que estaba y que había pensado en lo que ocurrió. Y que el tampoco quería dañar mi matrimonio. Eso de cierta manera me libero y bailamos un largo rato disfrutando del ambiente y los roces se hacían cada vez más evidentes hasta que el volvió a pegar su pene en mis nalgas, fue cuando supe que estaba perdida.

    No hubo más palabras, solo más atrevimiento, deje me manosee sutilmente en la pistas de baile y sentía su miembro erecto en mi y fui yo quien busco sus labios. Nos enredamos en un beso húmedo, rico y largo. Mientras pose mi mano en su miembro. El me miró y me dijo.

    Hoy si tengo condones.

    A lo cual sonreí y le dije. Si pero no aquí. Salimos en su auto para su apartamento. En el auto los besos y las caricias iban y venían, yo venia muy excitada con un vestido sin sostén y una pequeña tanga.

    Yo libere su verga y lo masturbaba hasta que me agache y arrope con mis labios esa verga, que ahora quería que esté dentro mío, no sabía pero había decidido a ser penetrada por otro hombre desde el momento que había pasado mi encuentro con Alonso. Saboreé ese palo cómo poseída, mi esposo me había enseñado a metérmela hasta el fondo de la garganta sin que me produzca arcadas. Y practique eso con Alonso.

    Él estaba extasiado solo sostenía mi cabello para que no se caiga y me deje mamarle la verga tranquila. Mientras presionaba mis labios en su tronco, sentí sus palpitaciones, se estaba viniendo y yo me preparé para tragar toda esa leche. Termino en mi boca con fuerza y con abundancia, yo trague lo que pude pero lo demás se escurrió entre la comisura de mis labios. Yo oía el motor del auto acelerando a lo que más podía, se notaba que ya quería llegar a su apartamento, yo seguía atendiendo su verga limpiando todo el semen que había salido hace poco.

    Llegamos y apenas entramos, me abandone nuevamente en sus brazos, nuestras bocas se buscaron de manera intensa, yo aún con el sabor del semen en la boca y el también lo probaba pues nuestros besos eran tan intensos que abríamos y juntábamos nuestras bocas sin que se muevan los labios y solo nuestras lenguas recorrían la boca del otro. Sus manos sujetaban mis tetas con firmeza. Mis pezones duros eran pellizcados sutilmente por sus dedos. Bajo besándome el cuello mientras bajaba el cierre de mi vestido hasta que esté cayó al suelo y dejo al descubierto mis senos y mi tanguita. Era una locura jamás pensé que otro hombre me vería así, desnuda y dispuesta a ser devorada entera.

    Por un momento me dio vergüenza. Me acordé cuando perdí la virginidad con mi esposo. Y tape mi senos mientras Alonso me admiraba. Alonso se rió y tomo mi mano y la puso en su cuello para volver a besarme, recorrer mi cuello y bajar hasta mis senos. Succionaba mis pezones y me sentía tan delicioso que automáticamente abrí mis piernas para aceptar su mano que buscaba tocar mi vagina.

    Recorrió con sus dedos mis labios vaginales y los metió en mi vulva ardiendo, yo estaba encantada de tanta excitación. Entre tropiezos llegamos a su sillón y me sentó. Estiro su brazos que buscaron los costados de mi tanga y la deslizó suavemente por mis piernas hasta que me la quito totalmente. La lanzo hacia atrás y busco poner su cabeza en medio de mis piernas. Yo las abrí invitándolo a comerme la vagina. Fue una sensación indescriptible cuando su boca hizo contacto con mi clítoris que estaba a reventar. Lamia chupaba y succionaba todo de mi hasta que sentí venirme con su lengua dentro de mi vagina. Arqueé mi espalda de lo intenso de mi orgasmo, Alonso agarro mis piernas firmemente para no separar su cabeza de mi ser mientras me estiraba del placer.

    Se levantó y me llevo de la mano hasta la habitación. Mi sorpresa de encontrarme totalmente desnuda y el solo se había quitado su camisa. Le ayude a sacarse su pantalón y su bóxer, y su verga dura y preparada apunto directamente hacia mi rostro como invitando me a volver a mamarla. Lo hice con más facilidad que en el auto, me atraganté lo que más pude con ese miembro prohibido. Hasta que Alfonso me tomo de cabeza y me invitó a subir, me beso y me colocó en su cama.

    Busco en su cajón el condón que le había pedido, se lo colocó y vino a buscarme. Era el momento, mi marido iba a ser un cornudo. Había la verga de otro hombre que buscaría entrar en pocos momentos en mi, en una vagina casada, en una vagina prohibida y estaba deseosa de probar esa verga que no era la de mi esposo.

    Abrí mis piernas mientras el se colocaba arriba de mi, tomo su miembro y lo llevo hasta la entrada de mi cueva. Mis labios se abrieron poco a poco, sentía su cabeza resbalar despacio abriendo mis labios vaginales, su tronco estaba entrando mientras me deleitaba de la sensación de lo prohibido. Su verga entro entera hasta que sus huevos chocaron con mi culo. Era el éxtasis de una fantasía. Mi marido era un cornudo y yo era una puta.

    Alonso bombeaba dentro de mi al principio suave pero intensificó sus movimientos, ahora éramos dos animales en apareamiento yo movía mis caderas para buscar más penetración y Alonso daba todo de si para complacer a esta mujer ajena.

    Rodamos en su cama y el quedo debajo mío su verga se había salido de mi, pero yo la iba a llevar hasta mi entrada nuevamente. Pero cuando la toque sentí el condón y por una locura que no entiendo o tal vez segura de los anticonceptivos, jale el condón hasta removerlo completamente. Alonso estaba con los ojos desorbitados, no entendía que pasaba. Pero en ese momento yo era una gata en celo, un puta completa y quería su verga a pelo.

    Tome su verga nuevamente la dirigí hasta mi entrada y poco a poco me senté, si antes estaba extasiada la sensación de tenerlo a pelo me hizo perder los estribos.

    Cabalgue esa verga con una fuerza juvenil que hace tiempo no sentía. La excitación era una droga que me llevaba a romper los límites. Ya no me importaba ni las reglas de mi esposo. Solo quería culear como puta.

    Poco tiempo después, sentí nuevamente esas palpitaciones dentro mío. Iba a recibir la leche de otro hombre dentro mío, moví mis caderas con más brío. Y sentía como salía esa leche y me inundaba. La sensación fue tan deliciosa que yo también termine.

    Me sentí exhausta después de aquello, me recosté a lado de Alonso y me entró un cargo de consciencia extraño. Alonso busco besarme pero yo lo rechace. Mis lágrimas comenzaron a brotar, cuando la excitación se fue el sentimiento de culpabilidad de los primeros cuernos se apoderó de mi.

    Alonso trato de consolarme pero yo le dije que solo quería ir a casa. Que por favor me llevará a lo cual el accedió.

    Me vestí rápidamente y el también. Me llevo a su auto me abrió la puerta del copiloto pero decidí sentarme en la parte de atrás. No cruzamos palabra. El solo dijo que era normal lo que sentía. Que el amor que tenía por mi esposo era lo que me hacía sentir este tipo de arrepentimiento. Que a la final solo fue un remordimiento por qué la verdad había disfrutado enormemente.

    Llegamos a casa y esperaba que mi esposo no esté para entrar darme una ducha tomarme un vino y quedarme dormida, pero vi su auto parqueado en el garaje. Así que me arme de valor. Agradecí a Alonso por el viaje y entre a mi casa. Quería ser cautelosa al inicio por la vergüenza y entre sin hacer mucho ruido.

    Quería sentir los brazos de mi esposo. Y que el me haga el amor. Extrañamente me sentía caliente como que algo me había faltado.

    Subí a la habitación con mis tacones en la mano y cuando abrí la puerta de mi habitación me tope con un cuadro que me sorprendió totalmente, deje caer mis zapatos de la sorpresa y el ruido interrumpió el momento…

    ¡¡Qué pasa aquí!!…

    Continuará.

  • Entrevistando a mi tía (tía-sobrino)

    Entrevistando a mi tía (tía-sobrino)

    Cuan agradecido estoy que confíen en mi para publicar sus relatos, este, casi no hacía falta tocarlo, pero le di una vuelta de tuerca nomas, a pedido de quien lo envió.

    Hola Luis, te cuento, mi historia se centra en dos personas, mi tía, la hermana de mi mamá, Judith y yo Marcelo.

    Ya cursaba el último año de la carrera para Producción Audiovisual, en la cual debía hacer un video para aprobar, haciendo la producción, pre y post producción, la temática seria a sorteo.

    El tema que me toco para presentar en el documental fue, “el sexo en los tiempos modernos” el cual pensé, sería relativamente sencillo. Que equivocado que estaba.

    Comencé por la calle filmando parejas de enamorados, centrándome en aquellas que demostraban actitudes más que nada sexuales, toqueteos besos excesivos y hasta alguna pareja que en una plaza perdida en la ciudad, que algún paseante les cortaba el polvo o la mamada en la oscuridad reinante, cómplice, le hubiera permitido.

    Con bastante material fílmico a disposición, más algunas escenas de películas eróticas, creí tener para comenzar, la dificultad se me hizo más grande cuando quise hacer el guion, no se me ocurría nada, mi musa me había abandonado, pero lejos de bajonearme edite las imágenes en lo que supuse podría ser un orden lógico, había quedado espectacular, solo faltaba poner música y algún dialogo o narración.

    Me encontraba solo en casa cuando de repente suena el timbre, al abrir la puerta me encuentro con mi tía Judith, mujer de treinta y cinco años, que no descollaba por su belleza pero era agradable a la vista de los hombres, algo rellenita, con dos voluminosas tetas y un culo apetecible.

    – Hola sobrino, como estas, ¿solo?

    – Si tía, mama salió con papa fueron a Capital para hacer unas compras y yo aprovecho la tranquilidad de la casa para preparar el trabajo final.

    – Qué lástima, venía a visitar y a cenar con ustedes.

    – No hay problema, quédate y los esperamos, me dijeron que llegaban tipo veintidós horas y traían comida hecha y a parte por ahí me podes ayudar.

    Le explique todo y acepto, dándome buenas ideas en base a las imágenes que había filmado y otras que propuso bajar de internet.

    La idea era que yo le hiciera un “reportaje” y luego compondríamos el video.

    Dispuse dos cámaras y un celular en sendos trípodes que apuntaban a un sillón donde se sentaría ella, quien sería la protagonista.

    Casi inmediatamente me armo una lista de preguntas bastante interesante, así comenzamos a filmar.

    Haciendo la presentación de rigor comienzo la interrogación.

    – J ¿Qué es el sexo para vos?

    – Es el espacio que hay entre las diversas expresiones del amor, entre quienes comparten esa condición.

    – Ese espacio que mencionas, que incluyen, a grandes rasgos.

    – Cuando hablamos de esas expresiones en un gran cumulo de cosas podemos centrar en las fantasías que cada uno tiene por sí.

    – Podes mencionar algunas de esas fantasías.

    – Debemos aclarar que las fantasías son la necesidad de probar cosas nuevas y obvio llevarlas a cabo, si no se realizan quedan en eso, fantasías, por ejemplo, solo mencionar algunas, tríos, sexo en lugares públicos, el bondage suave, digamos ser dominada o dominado, atando a la pareja, por citar algunas.

    – Acá viene la pregunta, ¿vos particularmente tenés fantasías?

    – Por supuesto, en mi carácter de soltera podría permitirme realizar alguna y a veces fantaseo, sobre todo cuando me masturbo.

    – Vaya que confesión.

    – No es una confesión, es una realidad, o ¿acaso vos no te masturbas?

    – Si tenés razón. Ahora dos preguntas en una ¿realizaste alguna y si te quedo alguna pendiente que desearías?

    – Si lleve a la realidad, dos y por supuesto que aún me queda una o dos por hacer.

    – ¿Podes comentar alguna?

    – Si como no, la primera fue el sexo anal luego fui doblando la apuesta y quise tener sexo con un desconocido en el baño de algún boliche, tener sexo en un auto, esas son las que hasta ahora realicé. Las dos qué más quisiera ahora es hacer un trio, primero yo con dos hombres y luego un hombre y otra mujer, pero hay otra que también me gustaría, esa te la digo cuando se apaguen las cámaras.

    – Me dejaste anonadado.

    Ahí cortamos para hacer la primera compaginación y le hice la pregunta de rigor.

    – Tía, ahora no me puedo quedar con la intriga, ¿cuál es la fantasía que no me pudiste decir? O me ibas a comentar cuando la cámara no funcionara.

    – Primero, no me digas tía, llamame Judith y la fantasía que arrastro hace rato es cogerte a vos pendejo.

    Se me arrimo y comenzó besarme, cosa que no me negué, acaricio mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna, desabrocho el pantalón introduciendo su mano para tomar mí ya endurecido miembro.

    – Tenés licencia para manejar esto (me pregunto)

    – Profesional (le conteste)

    Continua el beso, sus manos llevan las mías al sabrosísimo culo, el que masajee ávidamente, levante su falda para entrar en contacto con su suave piel, ella sin dejar de besarme comenzó a sacarse el vestido que traía quedando en ropa interior, su tanga azul eléctrico era una tarjeta de invitación al placer, recorrí todo el contorno de la tela de una manera que su piel se erizó, dándose vuelta apretó su culo contra mi verga, mi mano hizo lo mismo ahora con la parte delantera, notando la humedad impregnar la tela, haciendo que suspire profundamente. Me había convertido en pulpo, no sé cómo hice para desvestirme y sacarle lo que le quedaba de ropa hasta quedar ambos piel a piel.

    Llevándola hacia el sillón fui metiendo mano y dedo en su vagina que estaba lubricada por demás, ya sentada en el sillón, con una mano hacia círculos suaves en su clítoris y la otra ocupaba dos dedos en el interior, la acción duro hasta que llego su orgasmo.

    – Dale pendejo ¿qué esperas? ¡¡¡Ponela ya!!! No ves que estoy que ardo o ¿qué querés? ¿Qué lleguen tus Viejos?

    Ni lerdo ni perezoso comencé con la tarea de moverme dentro de ella, sus hermosas tetas eran mi presa en la boca, mi grueso pero no tan largo pene seguía en su tarea de ir y venir dentro de la apretada vagina mientras ella mordía sus labios y con sus movimientos colaboraba en la acción. Mientras tanto yo seguía cada vez más rápido y más rudo.

    Luego de un rato y varios orgasmos por parte de mi tía, me tocó el turno a mí de llenar su espacio con el semen que venía reteniendo para no acabar tan pronto, descargando ese líquido viscoso y tibio dentro de mi hermosa Judith.

    Satisfechos ambos y estando alejados del horario que era, nos dimos cuenta que ya estaban por llegar mis padres, nos dedicamos a la tarea de ordenar un poco posteriormente a higienizarnos, el olor a sexo flotaba en el ambiente.

    Al poco tiempo después del acomode, continuamos con el video, no por mucho tiempo pues recibo el mensaje de mi papa que en cinco minutos llegaban con la cena, les comenté que estaba la tía y se pusieron contentos (no más que yo).

    En la cena, hablamos del video y cosas que habían ocurrido en la familia el último tiempo, no paraban de agradecer la ayuda que me había dado Judith con mi trabajo (vaya ayuda que me dio).

    Ya era muy tarde y la tía picara, guiñándome un ojo cuando no la veían dijo.

    – Huy que mal, me parece que el vino me cayó mal, estoy un poco mareada.

    Levantándose se apoyó en la silla y hacia como que estaba mareada, ¡¡¡qué buena actriz!!! Mis padres se lo creyeron.

    – Hermanita, que mal, eso que bebiste poco.

    – Si, la verdad no sé qué paso, por ahí será que lo tome demasiado apurada, pero me siento bien, hora voy para casa y me acuesto, mañana ya estoy bien.

    – No podes irte así sola, ni pienses en manejar, Marce, llevala vos, para regresar te tomas un auto y listo, así me quedo más tranquila.

    – Bueno mama, por mi tía Judith lo que sea, al fin y al cabo es la mejor tía que tengo

    Todos echaron a reír, porque es la única tía que tengo.

    Tomando el volante del auto fuimos camino a su casa riendo de la picardía que se le ocurrió. Si bien no era lejos, tardaríamos un rato en llegar, espacio de tiempo que aprovecho para hacerme una mamada espectacular, que nunca me habían hecho, ¡¡¡manejando!!!

    Minutos antes de llegar a su casa, suena mi móvil, era mama preguntando si ya estábamos en casa de Judith, le dije que aún no, porque nos tuvimos que detener dos veces en el trayecto para que pueda vomitar (mirándonos sonreímos de la picardía).

    – No hermanita, la verdad no me siento bien.

    – Bueno entonces Marcelo por favor quédate a dormir de tu tía por si necesita algo.

    – Si mama no hay problema.

    Al entrar en su casa Judith dijo…

    – En esta casa la vida es libre, (sacándose toda la ropa para quedar desnuda)

    Hice lo mismo quedando en igualdad de condiciones.

    Estuvimos largo rato dialogando de lo sucedido y lo bien que la veníamos pasando, que fue algo deseado por ella hace rato, no tenía pensado que fuese hora, pero que en algún momento iba a llegar, porque, según me dijo, cada vez que me veía se mojaba toda, hacía rato que me tenía ganas.

    Esa misma noche terminamos lo que habíamos empezado en casa, mucho más tranquilos, tomándome de la mano me llevo al dormitorio, puso música, comenzaron a sonar, Air Supply, Elton John, Eric Clapton… haciendo nuestra sesión de sexo oral mucho más hermosa de lo que fue, su sabor explotaba en mi boca junto a cada uno de sus orgasmos, a mí me costó un poco más poder terminar, pero cuando lo hice, mi tía se lo trago todo saboreándolo, aprovechando cada centímetro de mi verga.

    Era la primera vez que compartí totalmente desnudo la cama con una mujer, en realidad con LA mujer, ella tenía toda la experiencia que se le puede pedir, cosa que fui comprobando en encuentros posteriores.

    ¿El documental? Documental salió espectacular gracias a mi querida tía, que, literalmente, puso el cuerpo y alma para que así sea.

    Con Judith hemos traspasado el delgado límite de una mera atracción sexual, lo nuestro ya es un gran, fuerte y estrecho vínculo sentimental desde que el destino logro unirnos.

  • Carla: Entregada a un nuevo socio del padre, disfruta

    Carla: Entregada a un nuevo socio del padre, disfruta

    Real 100%. Sabíamos que la sociedad o corresponsalía del padre de Carla con un estudio jurídico de la vecina orilla iba a incluir sexo, lo intuimos. Pero no nos imaginamos que incluiría un sexo tan bueno como para enloquecer a Carla, por como la cogió el involucrado, y a mi, por ver quizás las mejores imágenes de fornicación al presente.

    Debido a las vacaciones que hemos tomado, forzosamente por separado, se han atrasado algunos relatos, y trataré de ser menos extenso para ir poniéndonos al día, pues hay mucho material.

    Parte 1. Primer encuentro.

    La noticia es importante pero la resumiré. El estudio de abogados del padre de Carla y su hijo, venían negociando y finalmente concretaron, una corresponsalía con un estudio de Buenos Aires, conocido, grande pero no enorme, ni de alto perfil.

    Llegaron a acuerdo total, para seguir los casos de cada uno en el otro país, ahorrando tiempo y viajes, y con un buen resultado económico para ambos estudios en los honorarios devengados por los casos.

    El dueño y cabeza jurídica del estudio argentino, llamémoslo Abo, para no dar ni la mínima pista del nombre real, vino a Montevideo a finalizar la formalización del acuerdo y el padre y hermano de Carla, sabedores de su libertad personal (viudo) planificaron agasajarlo. Y no se les ocurrió nada mejor que meter a Carla en el asunto. Enterados Carla y yo del tema, dijimos: Por qué no? Y el asunto siguió adelante. Pasemos por alto muchos detalles laborales, el caso es que era a comienzos de enero, Uruguay sin actividad jurídica por Feria Judicial, pero igualmente la parte de notariado de los estudios trabaja. Personalmente, yo pasando días en Montevideo y en Punta, y Carla, por separado, mayormente en Punta en un apartamento junto a su amiga y futura socia Pía. Se las imaginan, mucha Playa Brava y casino a la noche, con total libertad y mucho millonario brasileño suelto.

    Lo concreto es que para este encuentro arreglamos estar en Montevideo, mayor libertad, y sumarnos a un almuerzo cuando ya hubieran terminado de formalizar el acuerdo. Así se hizo.

    Luego nos enteramos que el papá de Carla había puesto en conocimiento de Abo el hecho de que tenía una hija muy liberal que recién hace unos meses ha conocido, y de cuya existencia la esposa no sabe nada por el momento.

    Le contó que es muy liberal y que está “mas o menos en pareja” con un señor mucho mayor, ja ja.

    Llegamos, nos presentaron, compartimos almuerzo y los invitamos a tomar café al apartamento del golf, oportunamente alquilado por dos días. Carla lucía un vestido floreado, veraniego suelto y muy corto sin ser escandaloso. Obviamente sin corpiño, con lo cual se marcaba a full el movimiento de sus tetas al caminar o en cualquier movimiento.

    Llegamos, comenzamos la charla animados por el café. A eso de las tres de la tarde, algún bostezo salió del padre de Carla, y yo me sumé con un bostezo fingido.

    Era el momento de hacer base, “atacar” y “gratificar” al nuevo amigo; al menos si no se resistía ja ja.

    José, el padre de Carla tomó la iniciativa, podríamos dormir una siestita, el cansancio de las negociaciones de ayer y hoy de mañana se siente, y hay dormitorios suficientes

    -Buena idea! -Dije yo.

    -Voy a ver que todo esté en orden, acepta la idea de José verdad? -Dijo Carla dirigiéndose a Abo.

    -Sí, claro, -dijo él.

    -Voy a preparar todo y ya vengo…

    Se fue Carla, y Abo me dijo por lo bajo:

    -Te felicito, es una belleza y muy simpática!

    -Soy afortunado dije, y es bueno saber que uno no debe aferrarse a la fortuna sino disfrutarla!

    -Seguro la disfrutas…

    -Cada vez que podemos, y como sea! Nos gusta variar.

    -El dormitorio para el visitante está listo! Dijo Carla, mientras se acercaba “cubierta” solamente con un camisolín blanco que apenas tapaba la tanga ,justamente una micro tanga negra. Las tetas totalmente visibles a causa de la transparencia de la tela del babydoll.

    -Y esto? Dijo Abo.

    -Te dije que mi hija y futura abogada es muy liberal dijo José, muyyy…

    -Y yo la apoyo, tercié.

    -Pues me parece Sergio, por lo que veo, que vas a pasar una muy linda siesta. Perdón pero no he podido evitar ver…

    -Puede mirar cuanto desee, dijo Carla, al fin y al cabo pienso estar en la siesta con usted, o contigo, puedo tratarte de tu? Y se fue hacia el dormitorio. Luciendo su culo apenas partido al medio por el hilo de la tanga.

    -Deberíamos pasar al dormitorio, sugerí a Abo, mientras José dijo: Yo me retiro un rato.

    -Me asombra que se muestre así delante de del padre!

    -Mas bien temprano que tarde los verás cogiendo y no te asombrará, por cariño o venganza Carla coge libremente con su tío, su medio hermano y su padre. Aunque reconozco que la relación con su padre tiende a mejorar. Pasamos al dormitorio?

    -La verdad, me cuesta entender… pero me gusta! Y dos años de viudez, casi sin sexo lo vuelven loco a uno!

    Caminamos los pocos pasos que nos separaban del dormitorio. Allí estaba Carla, recostada en la cama, sin babydoll, solamente conservaba la tanga, sobre su costado derecho y tocándose levemente una teta y los pelitos que sobresalían de la tanga. Abo no se resistió, fue hasta el lado opuesto de la cama, le miró el culo a gusto, volvió al frente y preguntó: -Es en serio?

    -Muy en serio, dije yo. Es tuya, le encanta y me encanta.

    Carla se puso de pie, se paró frente a él y comenzó a desprenderle la camisa mientras lo besaba apasionadamente, metiéndole ella la lengua.

    Le sacó la camisa, le lamió las mejillas, y pasó a quitarle el cinturón y bajarle los pantalones, mientras él le acariciaba la concha y los pelitos.

    Pasó luego a bajarle el bóxer, dejando al descubierto una pija muy aceptable sin nada de particular, y buenos huevos, aunque, seguramente porque no esperaba acción, todo muy peludo ja ja.

    Había llegado el momento de calentarlo a full, Carla lo empujó hacia la cama, de espaldas y con las piernas colgando al piso. Ella se arrodilló en la alfombra, le hizo levantar las piernas y sostenerlas, y procedió a un largo beso negro, con ocasionales golpes de la punta de un dedo al ano, pero sobre todo, mucha lengua ya sea lamiendo y con pequeños golpes de la punta de la lengua al esfínter. Abo estaba desesperado, enloquecido, gemía, le acariciaba la cara, hasta que ella pasó a un breve 69, deleitándolo con su concha, y finalizado ante el pedido de él: -Quiero cogerte!

    Gustosa, Carla se ofreció a misionero poniéndose de espaldas en la cama.

    Lo que siguió fue algo maravilloso, probablemente la mayor muestra de entusiasmo y calentura que cualquier macho haya obsequiado a Carla.

    Fue en misionero, sí, pero después de refregarle la verga reiteradamente en concha y pelitos se la metió lentamente, gozando esa divina concha.

    Y a continuación, nada de apoyarse él en los codos y rodillas o pies; simplemente se dejó caer apoyando todo su cuerpo sobre ella,pecho con pecho, cara con cara, piernas contra piernas, y la verga metida hasta los huevos.

    Se besaban, le acariciaba las tetas fregaban un cuerpo contra el otro. Él era la imagen viva de la calentura sexual. Le comía los labios, la lengua, mordiscos de oreja.

    Y bombeaba y bombeaba dentro de ella, sin prisa y sin pausa. Carla cada vez mas caliente, gemía, excitada por tener todo ese peso directamente sobre ella, y un macho super caliente.

    Increíblemente, pues le cuesta siempre, Carla acabó antes que él, arqueando la espalda y con un gemido largo y suave.

    Comenzó ella a hablarle al oído ey antes de un minuto, Abo se volcó dentro de ella, “ unos chorros que sentí con placer, intensos, tibios y seguramente muy abundantes” .

    Quedó él un par de minutos tirado sobre ella, la verga ya blanda, hasta que ella pidió que se la diera a limpiar, limpieza que disfrutaron ambos.

    “No sabes Sergio como disfruté ese polvo! Una maravilla tener los cuerpos en contacto 100 % y él haciéndome de todo”.

    Mientras le limpiaba la verga chupándosela, Carla lo calentó aún mas si es posible con un dedo en el culo, en cinco minutos, repitieron penetración y pose, con la variante de que Carla le cruzó las piernas por encima de él, apretando al máximo el cuerpo de él sobre ella.

    Nunca se lo habían hecho así, hasta ese día, todo el peso del macho sobre ella, besándola y babeándola, la verga metida hasta la base y los testículos golpeando. Una cisión incomparable para mi, que lo disfruté hasta el mas mínimo detalle.

    Y para Carla, “te juro Sergio, sentía la calentura de él, ese hombre me deseaba a mas no poder y obtenía real placer”.

    Otra vez acabaron, aún sin que Abo sacara su miembro de dentro de ella, ya chorreaba. Incluso él fue capaz de seguir bombeando mientras ella le hablaba al oído.

    “Le sugerí que quería volver a verlo y coger así”

    Nueva limpieza, chupada, y aparece el padre, preguntando: -Te gusta mi hija?

    -No puedo expresar con palabras lo que me hace sentir…es divina, una diosa!

    -Te dijeron que yo también sé lo que se siente? Aunque quizás conmigo no es tan fogosa.

    -Sí, Sergio me lo dijo.

    -Carla, por que no te quedas aquí con Abo toda la noche? Cerramos la cuenta del hotel y él trae su valija. Cenamos y pasan la noche.

    -Yo no puedo, vuelvo a Punta del Este, pero creo que ambos aceptarán gustosos, dije.

    -Me encantaría! Dijo Carla

    -Acepto de todo corazón, dijo Abo.

    Con ducha de ellos juntos terminó la tarde y yo me fui. Ellos hicieron lo del hotel y mas tarde cenar y conversar.

    Y llegó la noche. Por supuesto Carla había llevado su lencería ‘de novia’ y la lució con ellos antes de que el padre los dejara solos.

    Por las dudas, o casi certeza, de que habría anal, Carla se preparó.

    A partir de aquí, reconstruyo a través de lo relatado por Carla cuando nos vimos nuevamente.

    Antes de que el padre se retirara, y ya con Carla con la lencería de ‘novia’ y habiéndola ya Abo visto desnuda y cogido, ella se puso a hacer mimos a Abo y a José en el sofá del living.

    Y para confirmarle a Abo lo dicho acerca del padre, le hizo una linda chupada de pija a su papi, mientras el visitante la manoseaba y lamía por todo el cuerpo.

    Cuando José acabó, Carla les mostró todo el semen dentro de su boca y lo hizo desaparecer.

    El padre se retiró, y Carla, seductora en su lencería blanca acordó con Abo los términos ( en todo sentido, sin dejar nada en el aire)de las visitas que ella haría a Bs.As. cada vez que él la invite.

    Para su sorpresa, Invitó a Carla a alojarse en su propio apartamento, pues desde su viudez vive solo, lo cual fue aceptado de muy buen grado por Carla.

    La noche fue larga, nunca pensé, me dijo Carla, que me iba a chupar y lamer tanto todo mi ser.

    Fue tremendo, todo, desde lamerme los pies a chuparme el clítoris, besos con transferencia de saliva.

    Y un tercer polvo en nuestra pose favorita! Cuando acabó, dijo Carla, me saqué la leche que chirreaba de mi conchita y me la llevaba a los labios, y luego nos besábamos… que delicia.

    Y después de dormir un poco, fue el turno de mi chiquito, me dijo.

    Le pedí en cucharita y me lo hizo, entrando como me gusta, despacio y sin parar hasta los huevos.

    Al terminar, no te imaginas el obsequio que me hizo al irse! Y nos despedimos hasta vernos en su país.

    Parte 2. Visita a Buenos Aires.

    Nuevamente, escribo en base al relato y fotos de Carla.

    A los 15 días del primer encuentro, y habiendo hablado por celular para contarse cosas casi todos los días, llegó la indicación para que Carla lo visitara, con un comentario muy gráfico pero poco elegante de parte de Abo: Estoy con las bolas que revientan, llenas de leche!

    Carla, que estaba en Punta del Este con Pía, ya les contaré, preparó todo y se fue por dos días.

    Fue tratada a cuerpo de reina, me cogió a mil me dijo. Siguieron con esos polvos de desesperación sexual de parte de él, con todo su peso sobre ella, y ella disfrutando y abrazándolo con sus piernas. “Me las arreglé para sacarle una acabada chupándosela también una delicia!”.

    Y hubo algo llamativo, me dijo Carla :almorzando en una parrillada muy conocida de P.M. No menos de cinco ‘colegas y conocidos’ se percataron de que estaba Abo conmigo y pasaron a saludar, sería casualidad?

    No creo en esas casualidades le dije a Carla ja ja.

    Ciertamente volvió contenta, con su regalo principal, super cogida y a prepararse para la siguiente visita.

    Y por cierto, a partir de fin de febrero, les estaré relata do un hecho sorpresivo, más que positivo, que ha ocurrido, involucrando a Carla y a Pía, y por supuesto a todo el resto.

  • Mis deseos a la distancia

    Mis deseos a la distancia

    En mis noches más calientes en medio del frio el recuerdo de tus besos apasionados llegan a mis recuerdos, solo pensar en ello me enciende como si estuviera viendo reflejado en tus ojos el deseo que no tenía freno cuando así lo queríamos.

    Ya sabes que extraño esas visitas furtivas a tu oficina, también extraño las ganas que te tenía cuando te veía saludar a las 7 y 30 am o 3 pm, para mí era el motor que me daba energía y cuantos momentos desaprovechados, pero créeme que todos los imaginaba, planeaba, pero no ejecutaba.

    Hoy no voy a hablar de lo que extraño esos momentos, voy a hablar de lo que sueño contigo, las historias bajo mi cobija en donde tu eres el protagonista, mi baño con agua tibia se parece a la sensación que viví en tu carro al regresarnos ese día luego de tu regalo o el día que sudé en ese sitio que nos encontramos para demostrarte ese deseo (aunque si lo pienso bien ese día faltó mas) o el último momento rico… ese momento que se quedó tan presente en mi como tatuaje en mi piel.

    No sé si volverá a pasar lo único que puedo asegurar es que lo deseo con toda mi alma, esta vez quisiera que el susto y el estrés no nos invadiera y que por unas horas solo existiera el momento de tomarnos como si fuera el último momento, saboreando cada sorbo de esa pasión tan grande que por lo menos yo siento por ti.

    Ruegue a Dios que me pase esto que siento porque sino no te salva nadie de repetir hacerlo conmigo muchas veces en mis sueños tanto dormida como despierta y con plena conciencia, como el volver para no alejarme nunca y aferrarme a tus besos vespertinos, escondidos, apasionados, que prometen una faena espectacular.

    No me arrepiento ni un solo instante de lo que pasó y si me preguntas si lo repetiría yo digo que si una y mil veces cada vez más apasionado que antes, solo ten presente que me tienes a tu merced, como la lámpara de Aladino, pide y se te concederá.

    Estas son las confesiones de medianoche, ahora me dirijo a un espacio donde solo pienso en ti y…

  • Mi padre me cogió ebria

    Mi padre me cogió ebria

    Hasta los 24 años tenía sexo eventual con papá. Vivía con mis padres y como mamá era enfermera, muchas noches nos quedábamos solos y terminábamos haciéndolo. Era realmente delicioso, un hombre muy experto en la cama y como dije alguna vez, siempre me hacía gozar muchísimo.

    A mis 24 años, mi hoy esposo pidió mi mano, no teníamos aún fecha exacta para la boda, pero estimábamos que sería un año y medio o dos luego de la pedida. Luego de ese momento, dejamos de tener relaciones con papá. No lo hablamos, simplemente se dio un mutuo acuerdo tácito.

    Fueron pasando los meses y todo tranquilo. Cumplí 25 años. Definimos la fecha de la boda.

    Una noche de viernes, salí de fiesta con unas amigas. Mi novio estaba de viaje. Me embriagué. Estaba realmente muy tomada. Una de mis amigas me llevó a casa. Papá abrió la puerta y entre ambos me hicieron pasar a la sala. Me acomodaron en el sofá y luego mi amiga se retiró.

    Recuerdo haber preguntado por mamá y papá me respondió que estaba de turno. Papá me puso de pie. Me llevó abrazada a mi habitación. Me acostó en mi cama. Me sacó los zapatos.

    Todo lo demás que recuerdo es brumoso.

    Supongo me quedé dormida o solo estaba semi despierta, en una somnolencia muy fuerte por el alcohol.

    No puedo recordar nada con exactitud. Todo es como un sueño. Entre las nubes recuerdo todo.

    Mi papá se sentó a mi lado. Yo estaba acostada boca abajo, como duermo siempre. Me decía cosas relacionadas con mi matrimonio y la mujer que era. Recuerdo que empezó a acariciar mis muslos y subió mi minifalda, acariciando también mis nalgas. Recuerdo haberle dicho “no papá, no está bien”. O quizás no lo dije, para ser sincera todo se me pierde en una nube.

    Me acarició muslos y nalgas por unos minutos. Sola (o quizás con su ayuda), no lo se. Me acomodé de costado, al borde de la cama, con una pierna recogida y la otra estirada. Supongo, hasta ahora, que así inconsciente, o guiada por él, me entregué a papá.

    Él de pie a mi lado, me sacó la tanga. Lo recuerdo vagamente, pero lo confirmé al despertar. Estaba sin ella, la encontré en piso, junto a mis zapatos.

    Recuerdo que luego se arrodilló junto a mis nalgas, las separó con sus manos y comenzó a lamerme el culito. Eso le encantaba. Me decía mi niña, mi bebe, como te extrañado. Yo dormía ebria y gemía, por momentos le decía “papi no está bien, tengo novio” o algo así, no lo recuerdo, sólo sé que sentir su lengua me hacía feliz, pero que no quería, que otra parte de mi rechazaba ese momento. Pero no tenía fuerzas y el gusto era grande.

    Al rato se levantó. Yo me quedé dormida. Sentí que me penetró por mi concha, pero no podría jurar que fue así. Seguro si, pero no tengo el recuerdo certero. Quizás le seguía diciendo que no, que no estaba bien, pero seguro él no me creía y yo no tenía las fuerzas para seguir negándome a algo que realmente disfrutaba.

    De lo que tengo certeza. Es que luego (o sin pasar por mi concha) me penetró por mi culito, sentí el dolor de la penetración. Recuerdo que desperté completamente y le dije “papá que haces, me duele”. Recuerdo que me sujetó la cabeza sobre la cama, no me respondió y no podía decir más pues me dolía. Pero, el dolor se fue rápido y empecé a sentir placer. Él sabía que sería así. Comencé a gemir como antes, como siempre y él tenía la situación dominada, empujándome, sin sacarme su pene, me puso boca abajo y él se subió encima.

    Sentía mucho placer y él me hablaba al oído, recuerdo el hecho, pero no las palabras. Creo que le dije un par de veces, sin fuerzas, papi no está bien. Tuve un orgasmo y él se vino dentro. Se levantó, creo que me bajó un poco la minifalda. Apagó la luz, cerró la puerta y se fue.

    Me quedé dormida. Al despertar me dolía un poco mi culito y encontré mi tanga en el suelo. No dije nada e intenté que el día pasara lo mejor posible. Felizmente mi novio seguía de viaje.

  • Segunda entrada (2): Repercusiones

    Segunda entrada (2): Repercusiones

    Soy honesto al mencionar que yo decidí reescribir esta entrega, ya que la primera versión la hice de una forma muy apresurada, y no creo que haya hecho justicia a lo que vivimos mi mujer y yo.

    Y por eso, decidí tomarme un tiempo y usar otro momento para intentar relatar esos hechos con más calma, y así explicar de una mejor manera, lo que fue estar ahí y ser testigo de como otros hombres ponían sus manos sobre la figura de mi bella esposa, y después la besaban en la boca, la desvestían, y la llevaban cargada en sus brazos o sobre sus hombros con dirección a nuestra cama.

    También fueron muchas las veces en que vi como esos mismos hombres le bajaban su tanga a mi esposa (y algunos hasta lo hacían de forma muy brusca). Luego me arrojaban esa sugestiva pieza de lencería a mis pies, como haciéndome saber que eso sería lo único que yo podría tener, mientras que ellos tendrían a mi sensual esposa por el resto de la noche.

    Y cuando comenzaban con el acto sexual, yo presenciaba intensas y fuertes escenas en las que ella junto a sus exóticos sementales, sin clemencia ni consideración alguna a mi persona llegaban a ponerme unos verdaderamente enormes cuernos. Y francamente, ese tipo de experiencias trajeron serias repercusiones a nuestro matrimonio, y también lograron afectar en mayor medida la conducta de mi mujer.

    Aquellos primeros años fueron en verdad los más descabellados que vivimos, y aunque ya haya transcurrido un tiempo desde aquel entonces, les juro que aún hasta el día de hoy me provocan fuertes erecciones de tan solo recordarlos. Y sin más preámbulos, haré un esfuerzo e intentare describir y recrear usando únicamente palabras algunos de esos fuertes pero muy tórridos eventos de nuestro pasado.

    En la anterior entrega hablé de como fue la primera aventura casual no planeada que se nos presentó, y un tiempo después en ese mismo 2017 y cuando mi esposa aún tenía 26 años, tuvimos otra experiencia muy similar durante un viaje que hicimos a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

    Aunque en realidad si hubo notorias diferencias, ya que en esa segunda ocasión mi mujer se fijó en un hombre que prácticamente le doblaba la edad, y además era casado. Ella jamás había intimado con alguien que le llevara tantos años de diferencia, y tampoco había estado con un hombre que ya le perteneciera a otra mujer. Aun así fue una experiencia interesante llegar a verla junto a ese experimentado caballero, y reconozco que él tuvo un buen desempeño con esa bella y joven mujer casada que se le llegó a insinuar. Además, él se mostró notoriamente dominante en cada uno de los intensos momentos que tuvo junto a mi esposa.

    Y aunque aquella única experiencia que tuvimos junto a ese hombre maduro fue interesante y memorable para nosotros, no creo que haya traído cambios significativos en nuestra relación (razón por la cual la describo tan brevemente). Sin embargo la tercera ocasión de este tipo de encuentros no planeados, indudablemente dio lugar a cambios notables.

    Debo aclarar que a mi esposa le gusta mucho el baile, ella en verdad disfruta mucho de aquello, e indudablemente es muy buena. Y ella solía ir a bailar acompañada por su grupo de amigas, siendo aquellas noches solo de damas, y usualmente bailaban únicamente entre ellas.

    Y en una ocasión, mi bella esposa fue a una de esas noches de baile acompañada por solo una de sus amigas, la cual también es conocida mía y ciertamente es una mujer muy atractiva. (Yo diría que es casi tan atractiva como lo es mi mujer)

    Y aquella noche esas dos hermosas damas fueron a un pub de la calle España. En Cochabamba esa calle es bastante conocida por sus locales con bebidas exóticas y bastante caras, y también porque suelen ser frecuentados por personas jóvenes y atractivas. Y sin lugar a dudas mi esposa junto a su amiga lograron llamar la atención del sexo opuesto (aunque aquella no era su intención), puesto que en cierto instante mientras bailaban juntas, fueron abordadas por dos extranjeros de nacionalidad brasileña. Siendo uno de ellos un hombre joven, alto, atractivo, de cabello rubio claro, y con ojos verdes. Y el otro sujeto también era un hombre atractivo, joven, alto, pero era de raza negra.

    Y dio la casualidad que el joven negro fue el que invitó a bailar a mi esposa, y el rubio invitó a bailar a la amiga de mi mujer. Y ambas damas aceptaron la invitación de estos extranjeros. Mi esposa luego me contó que ellas no pudieron rechazarlos porque según las palabras de mi mujer: «… Ambos estaban muy guapos…».

    Y así, esos brasileños acompañaron a las dos bellas damas y bailaron bastante tiempo junto a ellas. Y para mi mujer fue demasiado sencillo. Ella sin problemas pudo hablar con ese hombre que le acompañaba y le contó de sus preferencias sexuales. Y ese sujeto aceptó encantado las insinuaciones que le hacía aquella hermosa mujer. Y algo beneficioso fue que el nivel del idioma español que tenía este hombre era bastante aceptable por lo que pudieron entenderse sin demasiadas complicaciones.

    Mi esposa me contó que bailaron con esos dos sujetos hasta un poco después de la una y media de la mañana. Después de eso, su amiga ya quería irse de ahí con mi esposa. Y mi mujer me dijo que le costó convencer a su amiga para que ella se fuera sola y la dejara estar un poco más en compañía de ese hombre que estaba con ella.

    Mi amada me contó que incluso su amiga se molestó bastante por no querer irse con ella. Su amiga no quería dejarla sola en compañía de extraños. Pero al final su amiga aceptó dejarla, pero con la condición de que mi esposa la llamara apenas llegara a nuestro hogar. Y de esta manera, mi esposa convenció a su amiga para que llamara un taxi, la acompaño a tomarlo, y después de despedirla, mi esposa solo volvió a entrar al pub en el que adentro se encontraba aquel brasileño negro que esperaba paciente a que ella retornara junto a él.

    Mi esposa me comentó que cuando llegó donde el negro, este estaba hablando con su amigo rubio. Y resultó que él le fue con el chisme a su amigo, puesto que el negro le contó todo lo que mi esposa y él habían platicado. Y el rubio en ese momento comenzó a hablarle a mi mujer y le dijo varias cosas. Ella me contó que más que nada tocaron temas relacionados con sexo.

    Yo en esos momentos estaba despierto en nuestro hogar esperando a que ella retornara de bailar. Usualmente mi esposa suele llegar entre la una y dos de la mañana. Y ya eran casi las dos y ella todavía no volvía, por lo que yo ya pensaba llamarla para preguntarle si ya iba a retornar, o si quisiera que yo fuera a recogerla, pero de repente ella fue la que me llamó.

    Aquella fue una llamada corta, ya que solo me dijo que conoció a un hombre, y que iba a pasar la noche con él, y que no la esperara despierto, y luego solo colgó.

    Después de eso, yo quedé muy desconcertado. Jamás había sucedido nada similar, y yo no estaba seguro de que debía hacer, por lo que me mantuve despierto únicamente esperando a que mi bella esposa retornara.

    Pasó el tiempo… Yo estaba mirando la tele y ya eran más de las cuatro de la mañana y ella aún no regresaba. Sin embargo, en cierto momento me ganó el sueño y me quedé dormido.

    Logré despertar como a las 9 de la mañana. En ese instante me levanté y revisé la casa, pero mi mujer no estaba por ningún lado. En ese instante me asusté, y la llamé de inmediato. La llamada entraba a su celular, pero no me contestaba… (La llamé tres veces más y nada)

    Yo ya estaba muy angustiado, y seguía sin saber qué hacer, y solo me quedé ahí esperando, muerto de nervios y con un nudo en el estómago. Y varias veces estuve tentado en llamar a su amiga para preguntarle lo que había ocurrido la noche anterior, pero yo recordaba lo que mi esposa me había dicho acerca de sus planes con ese otro sujeto.

    Nadie aparte de los hombres que han podido conocer íntimamente a mi esposa saben de nuestra vida secreta, por lo que debo ser extremadamente cauteloso al hablar de este tipo de cosas, y sobre todo si mi intención es averiguar acerca del paradero de mi esposa, ya que unas pocas veces en el pasado me he visto en la necesidad conseguir ese dato cuando ella se encontraba en una de sus andanzas.

    Y por todo esto, yo no pude hacer nada, y solo me quedé ahí angustiado y con mucha indecisión.

    Pasó un largo rato, y ella finalmente llegó a casa… Mi esposa recién se recogió de su juerga algo después de las once de la mañana. Y yo muy molesto le reclamé… Pero también muy aliviado, porque al fin retornó a nuestro hogar y se encontraba bien.

    Ella me pidió disculpas por haberme hecho preocupar. Yo la perdoné sin problemas, pero le dije que me explicara lo que había ocurrido. Y así lo hizo, ya que me lo contó todo y con bastante detalle.

    Ella me dijo que llegó a sentir emoción, excitación, y hasta morbo al estar conversando con esos dos atractivos extranjeros en ese lugar, e incluso me dijo que esa conversación se tornó entretenida y hasta interesante.

    Y unos momentos después salieron de ese pub y los tres comenzaron a caminar sin rumbo alguno, mientras ambos extranjeros continuaban platicando con ella. Y mi esposa ya tenía muchas ganas de ir con ese atractivo brasileño negro a un cuarto, pero su amigo no se les despegaba. Sin embargo ella esperaba que en algún momento lograría quedarse a solas con ese hombre que tanto le interesaba.

    Pero las cosas en cierto punto se salieron de su control. Ya que en un momento cuando estuvieron caminando por una calle que estaba completamente desierta, ambos brasileños se detuvieron y prácticamente la acorralaron. Puesto que el negro se paró frente a mi amada, y el rubio se puso justo detrás de ella. Y ahí esos dos extranjeros le propusieron a esa hermosa y delicada dama que se animara a pasar la noche con ambos.

    A través de los años, han sido numerosos los hombres que se le han insinuado a mi bella esposa (e incluso sabiendo que ella es una mujer casada). Pero antes de esa vez, ella nunca había estado en una situación similar, en donde dos hombres le hacían la misma propuesta indecente y al mismo tiempo. Y por ello no estaba segura de que debía hacer. Pero final, el morbo, la excitación, y todo el calor del momento fueron más fuertes que sus dudas, por lo que ella terminó aceptando. Pero solo después de bastante insistencia por parte de esos dos lujuriosos machos, y también después de sentir unas caricias bastante atrevidas y subidas de tono que el negro le dio sobre su ropa, sin mencionar los besos que él le dio en el cuello. Y aparte de eso, mi reina también llegó a sentir el paquete del rubio que se lo estuvo restregando casi todo ese tiempo contra su rico culito.

    Y después de todo aquello, solo continuaron caminando por esas desérticas calles de nuestra ciudad, y encontraron por casualidad un hostal bastante modesto. Consiguieron un cuarto el cual se encontraba en el tercer piso, subieron las gradas, y cuando llegaron a la entrada de esa habitación, mi esposa recién en ese instante tuvo serias dudas de meterse en ese ambiente y estar ella sola con esos dos hombres.

    Sin embargo esos machos percibieron su inseguridad, y no le dieron tiempo a arrepentirse, ya que ambos la arrastraron hacia adentro y aseguraron con llave tras cerrar la puerta.

    Mi amada me confesó que en ese instante ella se asustó, y más cuando esos dos sujetos la llevaron a la cama, la despojaron de su ropa, y la dejaron en paños menores.

    Lo siguiente que mi mujer vio fue a esos dos extranjeros comenzando a desvestirse, y fue el negro el primero en ir a la cama junto a ella, y llevaba puesto solo su bóxer. Y en aquel instante ese hombre negro la envolvió en sus fuertes brazos, y en ese momento por primera vez probó los besos de ese macho el cual verdaderamente ardía en deseos por ella. Y aquello a esa bella dama le llegó a gustar, y ella solo así se llegó a tranquilizar, y comenzó a disfrutar de los carnosos labios de ese atractivo hombre negro que no paraba de besarla.

    Y ambos también comenzaron a tocarse, ya que ese brasileño le tocaba los senos primero por encima de su sostén y poco después también por debajo de este. Y él además le acariciaba sus caderas y jugueteaba con la parte lateral de la sensual tanga que tenía puesta mi esposa. Y al mismo tiempo, ella comenzó a sobarle la hombría de ese viril macho por encima de su bóxer, y mi amada me contó que ahí descubrió que él lo tenía muy grande.

    A los pocos minutos mi mujer y ese brasileño se quitaron mutuamente toda la ropa, y luego de que él se pusiera un condón, se situó atrás de ella haciéndole cucharita, y poco después ese macho le clavó su erecta masculinidad a esa hermosa reina.

    Mi esposa me confesó que le dolió bastante apenas sintió ese enorme falo negro entrando en ella, pero también me dijo que después de un rato, comenzó a sentir muy rico, y rápidamente llegó a disfrutar sin reserva alguna (al igual que él) del prohibido y delicioso sexo que ambos ya estaban teniendo juntos.

    Mi adorable esposa también me dijo que él se portó como un verdadero salvaje. Él comenzó a dárselo durísimo y por bastante tiempo, además ella tuvo orgasmos como loca, e incluso mi reina mencionó que no pudo dejar de venirse sino hasta que ese viril y atractivo macho dejo de darle esas frenéticas estocadas en el mismo instante que él también se vino.

    Recuerdo que ese día mientras hablaba con mi esposa, ella me llegó a sorprender por la manera en como me describió ese sexo que tuvo con aquel brasileño. Ya que mi esposa me contó detalles como que ella se le llegó a ofrecer a ese sujeto restregándole su apetecible culito contra la pelvis de ese macho (como retándolo). Y él ni corto, ni perezoso le agarraba fuerte de sus caderas y se la empezaba a coger dura y ferozmente (como para hacerla escarmentar). Pero esa reina estaba reacia a aprender la lección, puesto que apenas él bajaba el ritmo a sus potentes estocadas, ella nuevamente volvía a retarlo. Y ese semental inmediatamente respondía a ese nuevo desafío con mucho ahínco.

    Ella me dijo que perdió la cuenta de las veces que lo desafío restregándole su culito. Y tampoco recordaba el número de veces que él logró hacerla venirse. Pero ella me dijo que si recordaba muy bien lo fantástico que fue ese delicioso enfrentamiento que tuvo con ese atractivo y viril hombre, al cual ella lo estuvo deseando desde el primer momento en que lo vio.

    Recuerdo que mi esposita, no dejaba de elogiar el magnífico desempeño sexual que le demostró ese macho. Y luego ella me dijo que los dos comenzaron nuevamente a besarse de forma apasionada después de ese magnífico sexo. Ambos estaban por completo absortos de lo que pasaba a su alrededor, sin embargo en cierto instante sintieron que la cama se movió, y recién ahí recordaron que en esa habitación se encontraba otra persona haciéndoles compañía.

    Y al abrir sus ojos, vieron que él rubio se había sentado en el borde de la cama, estaba desnudo y se encontraba engomando su masculinidad. Y en ese instante el negro soltó a mi esposa y se alejó de ella, dándole así vía libre a su amigo para que también pudiera estar con esa hermosa mujer.

    Y ese otro brasileño se acercó sutilmente a ella. Puso sus manos sobre las piernas de mi amada, se las abrió, y se acomodó sobre aquella bella reina. Al poco tiempo ella también pudo sentir la hombría de este otro hombre entrando profundo en ella. Mi amada me contó que ese rubio lo tenía de buen tamaño, pero el del negro era definitivamente mayor.

    Ella también me contó que sintió muy extraño estar en ese instante teniendo sexo con ese completo desconocido, cuando momentos atrás lo estuvo haciendo con otro completo desconocido. Pero ella solo se sintió así al principio, ya que me dijo que en poco tiempo sintió de forma muy clara la lujuria de este nuevo hombre, y poco después también sintió sus labios. Y cuando él la besó, no pareció importarle el hecho de que ella acababa de ser intensamente morreada por su amigo. Y debido a aquello, mi esposa también le restó importancia, y comenzó a disfrutar de estos nuevos y finos labios, y también del sexo que este otro atractivo brasileño le estaba dando.

    En ese momento ella me comentó que volvió a venirse al estar haciéndolo con este rubio. Me explicó que no se vino tanto como con el negro, pero aquel nuevo hombre brasileño si logró hacerla venirse tres veces durante ese sexo. También me dijo que lo hicieron por bastante tiempo en la pose del misionero, pero después él la puso en una postura similar a la que ella lo hizo con su amigo, y ahí comenzó a cogérsela de cucharita.

    Paso un rato desde que ese atractivo rubio estuvo cuchareándola, pero de repente el negro se acercó a ellos y se subió a la cama. Mi esposa me contó que a ese negro se le volvió a poner bien duro. Tanto que se le veía bien hinchado y hasta se le notaban las venas. Y él le ofreció su impresionante erección a mi esposa acercándosela a su rostro. Y ella me confesó que en esos instantes se encontraba muy extasiada, y sin pensarlo dos veces agarró ese hinchado falo negro, se lo metió en la boca, y comenzó a chupárselo con desbordaba pasión.

    Ella me dijo que ahí comenzó a tener sexo con esos dos hombres al mismo tiempo, dándole placer al negro con su boca, y al rubio con su vagina. También me mencionó que le encantó llegar a conocer a esos dos hombres de aquella manera tan poderosa, y que ese intercambio cultural que tuvieron Brasil-Bolivia-Brasil fue en verdad muy inesperado pero extremadamente placentero.

    Pasaron varios minutos y el rubio finalmente se vino, y cuando él sacó su satisfecha masculinidad de adentro de mi amada. El negro rápidamente se preparó poniéndose un nuevo condón, y tomó el lugar que acababa de dejar su amigo. Y sin perder tiempo se lo metió hasta el fondo a esa hermosa mujer, y ahí comenzó a hacérselo de manera muy ruda en la pose del misionero.

    Por el resto de la noche, esos dos hombres tomaron turnos para hacérselo. En total mi reina tuvo sexo dos veces con el rubio, y cuatro veces con el negro. Y después de la segunda vez con el rubio, este solo se recostó a un costado de la cama y al poco tiempo se quedó dormido. En cambio el negro continuó por mucho más tiempo haciéndoselo a mi esposa de una manera en verdad feroz.

    Ella incluso me comentó que ese negro parecía insaciable, ya que la puso en diversas poses, y se lo hacía como todo un animal en cada una de ellas. Incluso me describió como él le jalaba bruscamente del cabello, mientras la penetraba duro y sin tener ningún tipo de clemencia hacia ella.

    Mi amada me confesó que si disfrutó de su salvajismo sexual, pero a veces logró lastimarla por que en verdad se pasaba de torpe. Aunque me aclaró que también tuvieron momentos tiernos, y hasta románticos cuando estuvieron descansando juntos después de haber cogido.

    Me mencionó que se llegaron a acurrucar, y comenzaron a conversar, y se intercambiaron varios besos. En esos momentos también me dijo que llegaron a hablar de mi. Y minutos después de esa charla, el negro dio inicio al cuarto asalto, y curiosamente mi esposa me dijo que durante ese asalto, se pusieron bastante bocales, puesto que dijeron cosas bastante subiditas de tono acerca de mi.

    Ella no quiso darme detalles de las cosas que dijeron de mi persona. Pero yo supuse que debía tener una directa relación con mi cornamenta. Aunque si me comentó que fue una charla sucia y curiosamente les provoco a ambos más excitación al estar cogiendo salvajemente mientras decían cosas acerca de mi.

    Mi esposa continuó contándome como ambos cogieron como locos y durante mucho tiempo. Incluso mencionó que ella notó como ya estaba comenzando a amanecer mientras el negro seguía dándole ese cuarto asalto. Pero poco después, él por fin terminó. Y ambos estaban exhaustos, y solo se recostaron en la cama y se durmieron casi de inmediato al lado del rubio el cual seguía estando profundo.

    Horas más tarde, ella logró despertarse, y notó que esos dos brasileños seguían dormidos. Y lo primero que mi esposa hizo fue agarrar su celular, y vio que eran más de las diez de la mañana. Ella me dijo que en ese instante aún estaba medio dormida, pero aun así, el primer instinto que tuvo fue salir de esa habitación de inmediato. Por lo que ella se vistió rápidamente, y salió de ahí a toda prisa. Tomó un taxi apenas estuvo en la calle, y en no demasiado tiempo logró llegar a nuestro hogar.

    A pesar de todas las cosas que ocurrieron esa noche, debo reconocer que aquella ocasión en realidad no estuvo tan mal. Aunque puede que mi esposa si llegara a experimentar algunos momentos tortuosos al igual que yo. Pero afortunadamente retorno sana y salva a nuestro hogar. E inclusive ella misma opina que la velada terminó resultando toda una experiencia.

    Y otra cosa curiosa de esa noche es que mi mujer jamás hasta esa fecha había estado con nadie que no fuera yo, o un hombre de raza negra. Ya que llegar a intimar con un exótico hombre negro, es algo que definitivamente le atrae demasiado a mi esposa. Pero en esa ocasión, ella tuvo su primer encuentro sexual con un hombre de una clara descendencia caucásica.

    Sin embargo algo similar no volvió a ocurrir, sino hasta bastante tiempo más adelante. Ya que cerca de dos años después de esa fecha, mi mujer conoció a otro hombre el cual no era negro, tampoco rubio, pero si muy llamativo. Ese sujeto provenía de Panamá, y estaba de paso por nuestro país. Y creo que su aire y acento exóticos, junto con que su notorio atractivo fueron lo que terminó cautivando a mi mujer. Y esa en verdad fue una noche muy alocada, pero como aquello sucedió mucho después, mejor lo reservo para otro momento. Además ahora me gustaría intentar explicar otro tipo de experiencia que sé que otras parejas liberales similares a nosotros, tarde o temprano pueden animarse a probar.

    En mi caso este nuevo tipo de experiencia sucedió como dos semanas después de aquella ocasión que mi mujer pasó la noche con esos dos brasileños. Ya que de manera muy inesperada mientras descansábamos un fin de semana en nuestro hogar y después del desayuno. Mi dulce esposita en cierto instante me hizo una petición muy inusual. Ella tan tierna como es, y de manera muy natural, me pidió que le organizara una cita para esa misma noche. Pero además especificó que quería que ese encuentro se llevara a cabo con dos de sus exóticos sementales al mismo tiempo. (Y juro que jamás esperé escuchar semejante petición de la tímida y mojigata mujer a la que un día desposé)

    En ese momento pudimos hablar y mi amada me confesó que desde hace varios días atrás ella estuvo recordando los momentos que pasó en la cama con esos dos brasileños, y tenía deseos de volver a sentir algo así de intenso. Y honestamente yo tuve que pensar por un momento lo que mi mujer me estaba pidiendo. Y después de unos instantes, decidí concederle su singular petición. Y la verdad no fue nada complicado lograr organizar todo ese asunto, puesto que en solo unos minutos ya estuvo casi todo arreglado. Y en mi casa esa misma noche sucedió aquello, y honestamente hubo momentos casi traumantes para mi. Puesto que les aseguro que ver a tu delicada y bella mujer yendo a la cama con dos negros bien grandotes es algo definitivamente no recomendado para principiantes.

    Y mi amigo el Doc, fue precisamente uno de los sementales que tuvo el honor de hacerle experimentar su primer trio interracial a esa hermosa reina. Y el segundo afortunado fue otro de los favoritos que ella tenía en ese entonces. Aquel hombre provenía de Colombia y radicó en nuestro país por bastante tiempo, y era un sujeto en verdad muy interesante. Mi esposa vivió noches muy tórridas junto a él, y quizá yo podría relatar algunos de esos encuentros… (Tal vez lo haga en otra ocasión)

    Recuerdo muy bien como se dieron las cosas aquella velada… (La verdad no creo que me sea posible olvidar las fuertes escenas que llegue a presenciar durante aquella noche).

    Y la primera fuerte escena que viene a mi mente, es la de mi hermosa esposa luciendo un muy sensual vestido corto. Ella subía las escaleras dirigiéndose al segundo piso de nuestro hogar, y estaba acompañada por dos viriles sementales negros. Y cuando llegaron a nuestra recamara matrimonial, esos dos hombres negros se encerraron ahí adentro con aquella delicada y preciosa criatura, y dentro de esas cuatro paredes aquellos dos morenazos llegaron a satisfacerla por horas!!!

    La segunda fuerte escena que presencie fue cuando pude ingresar a mi recamara. Esos machos estuvieron ahí adentro a puerta cerrada con mi mujer por alrededor de 15 minutos antes de que me fuera permitido el ingreso.

    Soy franco al decir que acompañar a la mujer de tus sueños cuando ella va a tener una cita con un alto e imponente semental negro, puede llegar a ser una experiencia demasiado fuerte de tan solo presenciar, e incluso puede tornarse hasta difícil de soportar. Y en especial si tu mujer llega a toparse con un hombre muy dominante, el cual sea capaz de tenerla totalmente sometida a su voluntad, logrando arrancarle fuertes gemidos y hasta gritos al estar dándole una intensa sensación que literalmente raya entre el dolor y el placer. Sin embargo, deben creerme cuando recalcó que ver a tu linda esposita teniendo un encuentro en la que ella va a estar a la completa merced de dos negrotes bien dotados, es algo definitivamente mucho peor.

    Puesto que lo primero que note apenas ingrese y cerré la puerta tras de mi, fue la muy tenue iluminación que tenía nuestra habitación. Honestamente pienso que aquella penumbra en realidad le daba mucho erotismo al ambiente. Y a mis ojos le tomó un tiempo acostumbrarse a esa obscuridad, pero después ya pude distinguir mucho mejor a aquella delicada silueta femenina casi en el centro de la habitación. Y esa grácil figura estaba rodeada por dos cuerpos obscuros, los cuales eran grandes y casi parecían ser sombras pegados a ella.

    También llegué a notar lo desacomodado que estaba el vestido de esa bella dama. Ya que le habían bajado la parte superior, y también le habían subido la parte inferior, por lo que ese atuendo solo estaba cubriéndole la cintura. Y esa noche ella también estaba luciendo unas sensuales medias negras con un coqueto ligero de encaje en los muslos, y también tenía puestos unos lindos y femeninos zapatos de taco muy alto, los cuales le deben añadir al menos 10 centímetros a su estatura. Y ella con sus 1.7 metros ya es bastante alta, pero cada vez que se pone unos tacazos como esos (y yo con solo mis 1.73 de estatura) me llego a sentir en verdad muy chiquito a su lado.

    Sin embargo el Doc y el Colombiano no tenían ningún problema con aquello, puesto que ambos machos eran muy altos. Y también a ellos les encantaba verla lucir sensuales atuendos y lindos accesorios como esos. En realidad ella se veía preciosa, estando ahí semidesnuda, y dejando ver su piel tan blanca en medio de aquella obscuridad, y también en medio de esos dos sementales desnudos de piel de ébano.

    Esos tres cuerpos se encontraban de pie, y a un lado de nuestra cama. Y no me tomó mucho tiempo también notar como mi esposa estaba sujetando con una mano y con bastante fuerza la erecta masculinidad del Colombiano, al mismo tiempo que se encontraba morreándose con él. Este macho estaba justo detrás de ella, sujetándola con una mano por la cintura. Y su otra manaza negra estaba sujetando y rodeando el grácil y femenino cuello de esa bella dama. Mi esposa tenía su espalda apoyada en el pecho de ese viril semental, y ambos tenían sus labios totalmente entrelazados. Y en ciertos instantes, vi además la manera en como ellos también llegaron a entrelazar sus lenguas.

    El Doc también estaba ahí, y se encontraba justo en frente de ella. Y más que nada se dedicaba a comerle con bastante afán las tetas. Vi como la lengua de mi amigo repasaba los pezones de mi esposa con movimientos rápidos. Y luego él comenzó a meterse tanto como pudo esos lindos senos adentro de su boca y a cada uno lo succionó con bastante intensidad.

    También llegue a notar como él tenía una de sus manos en la entrepierna de esa bella fémina. Y le sobaba, y le masturbaba, y lograba causarle gran excitación. Incluso escuche a mi esposa soltar varios deliciosos gemidos sin dejar de morrearse con el Colombiano. Y yo me acerqué un poco más a ellos, y ahí recién pude notar que mi mujer también estaba sujetando con fuerza la erecta masculinidad del Doc.

    Honestamente lo que estaba viendo ahí era algo tan, pero tan fuerte… Y a pesar de aquello, yo no lograba apartar la mirada de ellos. Era increíble ver a esos dos lujuriosos sementales disfrutando de esa manera tan desmedida a mi bella esposa, y la verdad tampoco dejaba de admirarme de lo que ella también les hacía a esos dos machos, ya que a ambos los masturbaba con una morbosidad que no dejaba de asombrarme.

    Y pensar que años atrás esa preciosa criatura se escandalizaba y hasta se enojaba cuando yo ligeramente le insinuaba que se animara a tener un amante (Y oportunidades incluso el día de hoy no le faltan, ya que los hombres se le quedan viendo como babosos cuando la ven caminar por ahí). Y siendo totalmente honestos, mi esposa en el pasado siempre se ha escandalizado por cualquier cosa que tuviera la más mínima connotación sexual.

    Pero durante aquella noche, al verla agarrándoles y hasta jalándoles con tanto deseo esos enormes falos a esos dos negrazos… Para mi eso era sencillamente algo demasiado revelador al descubrir la actitud tan lasciva y hasta sexualmente feroz que ahora mostraba la que antes de ese día de enero del 2016 había sido una mujer demasiado tímida y hasta mojigata.

    Todos nuestros conocidos creen que ella aparte de hermosa es muy tierna y adorable, pero nunca la han visto como yo la vi ese noche… (O como la vi en muchas otras ocasiones)… Una mujer totalmente irreconocible a como ella era antes, y cuya nueva manera de comportarse sencillamente no dejaba de sorprenderme y excitarme.

    Y después de haberlos masturbado tan fieramente a esos dos morenazos, ella les hizo recostar a un costado de nuestra cama. Ahora la espalda del Colombiano estaba apoyada por la parte inferior de la cama y sus pies estaban apoyados en el piso. Y mi amigo el Doc estaba en una postura similar pero recostado en la parte superior.

    Y sin perder más tiempo, esa belleza comenzó a darles increíbles mamadas a cada semental por separado, siendo su Colombiano el primero al que ella quiso comérselo. Mi amada sujetaba con fuerza de su base a esa durísima erección negra y luego comenzó a engullírsela de manera muy sensual y deliciosa. En verdad mi esposa llegó a poner tanto esmero en darle placer a los genitales de su amante Colombiano, que él no pudo evitar gemir generosamente durante esos momentos en que ella literalmente lo tenía en sus manos (y en su boca).

    Aquel hombre fue muy especial para mi bella reina, y no solo porque él era bien parecido, sino porque también tenía una musculatura verdaderamente envidiable. Su rostro varonil, sus hombros bien anchos, y la musculatura tan definida de todo su cuerpo lo convertían en todo un adonis. Incluso fue bastante obvia la atracción física que mi esposa mostró hacia él desde el primer momento en que lo conoció.

    Sin embargo su impresionante musculatura y gallardo porte definitivamente no lo hacían inmune ante las intensas felaciones a las que mi esposa solía someterlo. Y esa noche no fue la excepción, y menos cuando esa preciosa mujer comenzó a engullirse con bastante profundidad el largo falo que tenía ese hombre tan viril. Con sinceridad les digo, que yo vi como ese musculoso, grandote, y hasta intimidante hombre negro tuvo que detenerla, ya que ella por poco hizo que se viniera. (Y yo opino que eso fue lo mejor, puesto que la noche aún era muy joven como para permitir que ese semental colombiano ya llegara a su primer orgasmo).

    Aunque ella no lo soltó de inmediato, ya que mi amada jugueteó un poco más con ese enorme falo negro, puesto que se lo lamió, y también se lo besó por un rato, e incluso volvió a meterse ese hinchado glande una vez más en la boca y se lo chupó por un buen rato antes de finalmente dejárselo en paz.

    Y ella en ese instante fue a por el otro falo negro dentro de esa habitación, y que estaba muy impaciente a que también se lo comieran sin mayor demora.

    El Doc se estuvo masturbando todo el tiempo mientras veía con mucho morbo (al igual que yo) la manera en como esa sensual reina estuvo devorando a su camarada. Pero al fin le había llegado su turno, puesto que mi esposa ya estaba comiéndoselo como él tanto estuvo ansiando. Y la verdad ella tampoco tuvo nada de piedad con él, ya que estaba devorando con un desmedido morbo a ese su querido corneador que fue el mismo semental que la introdujo y le hizo conocer intensamente este estilo de vida.

    Y después de varios minutos, ella ya no quiso esperar más, y pasó de inmediato al siguiente nivel. Esa belleza estiró su mano y tomó uno de los muchos condones que estaban en mi velador. (Los cuales yo había comprado por la tarde destinándolos para ese encuentro)

    Desde las primeras sesiones sexuales que mi adorable mujer tuvo con el Doc, yo ya fui notando que ella parecía sentir placer al agarrar y manipular un miembro masculino que tuviera unas generosas proporciones. Ella prácticamente siempre era la que se dedicaba a preparar el paquete de su semental, ya que ayudaba a excitárselo para que se le pusiera bien duro, y luego ella procedía a vestírselo con un condón para tener a ese falo bien engomado y listo para la acción.

    Y esa noche después de habérselo chupado tan intensamente y sin siquiera darle un respiro, mi bella esposa ya estaba preparando rápidamente ese durísimo falo negro, y vaya que ella lo montó muy apresuradamente, y de inmediato procedió a tirarse sin clemencia alguna a mi amigo ante los expectantes ojos del Colombiano, y desde luego también ante los míos.

    Ciertamente mi mujer lo cabalgaba como toda una fiera y a un ritmo muy veloz. Y mi amigo solo la sujetaba con ambas manos por su cintura, y poco después comenzó a acariciarle su figura y también comenzó a sobarle esas cabalgantes tetas que rebotaban sin pausa de arriba a abajo… (Y yo me bajé el pantalón y comencé a masturbarme apenas vi aquello).

    Y el otro semental en la habitación también se le antojo y se unió a la diversión, ya que en ese instante el Colombiano se puso de pie sobre mi cama y le ofreció su desnuda y erecta masculinidad a esa hermosa vaquerita, y ella se lo agarró casi con rabia y se lo engulló en ese instante con mucho deseo.

    Para mi fue hermoso contemplar todo aquello. Esa fue la primera vez que vi a mi esposa teniendo un trio sexual en nuestra propia cama. Y la verdad no me arrepiento al permitir que eso haya sucedido.

    Transcurrió bastante tiempo, y los cuatro individuos en esa habitación la estábamos pasando increíble.

    En cierto momento mi amigo hizo que mi esposa cambiara de posición, puesto que la llevó hasta el centro de nuestra cama, y cambiaron la orientación en la que estaban, y ahora mi amigo tenía su espalda apoyada en la parte superior de la cama y sus pies en la inferior. Y ahí él la puso en la pose de la vaquera invertida. En mi mente le llegue a agradecer eso al Doc, ya que él sabía que esa es una de mis poses favoritas en la que me encanta verla a mi mujer con otros hombres. Y lo que más me gusta de esa pose es cuando uno de sus sementales la lleva hacia atrás, haciendo que ella apoye sus manos sobre la cama o sobre el pecho del macho que este unido a ella. Me fascina verla en esa postura, ya que poder ver su bella vagina siendo penetrada por un semental poseedor de un enorme falo, sinceramente es una de las más excitantes y mejores vistas que como marido puedo llegar a tener de mi preciosa esposa.

    Y en esos momentos ella estaba justo así… Sus manos apoyadas sobre nuestra cama, y mi amigo tenía bien sujeta a esa belleza por sus caderas, y él la hacia moverse a un sugestivo ritmo de vaivén. Y ella seguía mamándoselo al colombiano, por lo que continuaba satisfaciéndose con esos dos miembros masculinos y también estaba gimiendo delicioso a ese rítmico y sugestivo compás al que el Doc le hacía mecerse.

    Un poco después, mi amigo por un instante soltó las caderas de mi esposa, y sus manos fueron a sujetar los muslos de esa reina, e hizo que ella cruzara sus sensuales piernas, y luego volvió a sujetarla por esas lindas caderas, y él continuó con ese suculento vaivén.

    Mi esposa en verdad se veía deliciosa teniendo sus bellas y largas piernas cruzadas en esa pose. Y mi amigo le hacía llevar sus caderas hasta bien abajo (hasta la parte más baja de su pelvis), penetrándola con total profundidad, y él no se detenía… Solo seguía y seguía.

    Al menos habrán sido como 20 minutos que la tuvo en esa pose, y durante aquello él le provocó varios exquisitos orgasmos. Y después de ese tiempo por fin le llegó su turno al Colombiano para también poder gozar de esa apetecible vagina.

    Ahora mi mujer se encontraba sentada en el centro de nuestra cama, y el Doc se levantó de esta para cederle esa bella dama a su camarada. Y en ese instante el Colombiano se acercó a mi esposa, y ahí ella también preparó la masculinidad de ese macho como lo hizo con el Doc. Y después él la hizo recostar de espaldas y con sus piernas abiertas y flexionadas.

    Ella aún tenía puestas sus medias negras con ligero de encaje, sus tacones altos, y su sexy vestidito reducido a la mínima expresión en su cintura. Y en ese momento el Colombiano le quitó sus tacos, luego aquellas medias, y finalmente la despojó de su vestido dejándola por completo desnuda recostada en nuestra cama, y aún con esa luz tenue se notaba claramente la tan hermosa y graciosa figura de aquella adorable criatura.

    Y ese macho se puso en una postura erguida con sus piernas dobladas, y enfrente de él estaba recostada boca arriba aquella hermosa reina desnuda. Y él llevó las lindas piernas mi esposa hacia sus hombros, y ahí las dejo reposar. Y luego él comenzó a acariciar y a tocar toda la grácil figura de esa belleza.

    Seguidamente él sujetó una de esas lindas piernas tomándola por la pantorrilla, y comenzó a besársela, e incluso también se la lamió. Y no pasó mucho después de aquello cuando ese semental ya no pudo contenerse más, y simplemente la penetró.

    Ese macho gemía gustoso al estar clavándose profundo adentro de mi esposa, y mi amada tampoco pudo guardar silencio al sentir a ese viril semental tan profundo adentro de ella.

    En esos momentos el Doc y yo solo nos quedamos contemplando como ese Colombiano se cogía tan rico a ese suculento bombón.

    Pasaron unos minutos, y ahí recién el Doc se reincorporó a la acción. Y su miembro seguía totalmente empalmado, y hasta parecía no haber perdido nada de su dureza. Inclusive ese enorme falo aún tenía puesto el mismo condón con el que se la estuvo cogiendo momentos atrás. Mi amigo aún no se había venido ni nada, y supongo que por eso aún lo llevaba bien puesto. Sin embargo apenas el Doc se subió a la cama, mi esposa sujeto su engomado miembro y le jaló bruscamente el condón, logró quitárselo, y luego ella solo arrojó esa maltrecha cosa por los aires. Y de inmediato volvió a agarrar ese enorme y ahora desnudo falo, lo jaló hacia ella, y sin miramientos se lo metió en la boca.

    No me queda duda alguna de que este estilo de vida hizo que mi esposa desarrollara un notorio gusto (Yo diría que también podría ser una fijación oral, o hasta un fetiche) hacia la masculinidad erecta de un semental dotado (Y también a meterse ese falo totalmente desnudo en su linda boquita de princesa).

    Y en ese momento, una vez más aquella dulce criatura tenía a sus dos negrazos con ella en nuestra cama, y la estaban satisfaciendo justo como ella lo había pedido.

    A los pocos minutos el Colombiano sujetó una de las piernas de mi mujer por el tobillo. Y acercó el delicado pie de mi esposa hacia su boca. Y sin detener el coito que tenía con ella, comenzó a chuparle los deditos del pie. Después le agarró el otro pie y también le hizo lo mismo. Ese macho parecía disfrutar mucho al estar haciéndole eso a los delicados pies de mi mujer. Incluso llegó a parecerme casi obscena la manera en como se lo hacía, y en especial la manera en como le llegó a chupar cada uno de sus deditos gordos.

    Aquella noche, desde el momento en que vi a mi esposa en las garras de esos dos morenazos, pude ver como ella llegó a tener varios orgasmos. Y algunos llegaron a ser ciertamente muy fuertes. Pero en ese momento (mientras el Colombiano le chupaba uno de sus dedos gordos del pie) mi bella esposa ya no pudo contenerse más, y ahí ella tuvo uno de los mas fuertes orgasmos de la velada. Incluso recuerdo que el Colombiano gemía de placer mientras tenía el dedo gordo del pie de esa reina en su boca, y ella también jadeaba y gemía muy sonoramente. Y poco después sus bellas y largas piernas le empezaron a temblar, y seguidamente todo su lindo y femenino cuerpo también comenzó a estremecerse, y en especial sus caderas.

    ¡¡¡Vaya forma de menear esas lindas caderas al estar teniendo ese potentísimo orgasmo y también al tener la erecta masculinidad de su Colombiano profundo adentro de ella!!!

    Incluso ese macho dejó de chuparle su dedo gordo y comenzó a decirle: «Oh… ¡Si!… ¡Si cariño!… ¡Vente!… Vente en mi Vergota!!!… Si!!!… Así!!!… ¡Que rico!… ¡Que rico mi amor!…» Esa fue la primera vez que escuche a otro hombre llamándole a mi esposa «mi amor», y no pude evitar sentirme muy celoso por aquello.

    A pesar de todo, pienso que los tres hombres dentro de esa habitación gozamos mucho de esos instantes en los que pudimos presenciar a esa hermosa criatura tener tan maravilloso orgasmo. Y poco después nosotros volvimos a estar muy agradecidos por que ella llegó a tener otro orgasmo casi tan potente como el anterior, y… ¡¡Que Deliciosa!! En verdad, que suculenta se veía esa hermosa reina mientras se convulsionaba entera, y sobre todo por como se contonearon y estremecieron esas sugestivas caderas!!!

    Después de aquellos hermosos momentos, esos sementales le permitieron un pequeño descanso a esa preciosa y multi-orgásmica dama. Y honestamente aquella noche llegó a ser una muy inusual, y sorpresivamente también fue muy entretenida.

    Por la tarde yo pude comprar un buen número de latas de cerveza, y hubo varios momentos en los cuales los hombres ahí presentes pudimos compartir y disfrutar de esas frías. A mi esposa no le gusta mucho la cerveza, pero aun así, tanto el Doc, como el Colombiano le invitaron (de manera muy coqueta) de sus latas de cerveza y lograron hacer que ella bebiera un poco. Incluso hubo momentos en los que esos sementales lograron tenerla sentada en sus regazos y le invitaban un poco de sus cervezas, al mismo tiempo que le acariciaban las piernas y le daban unos cuantos besos en su grácil cuello de cisne. Incluso yo también logré hacerla beber un poco a mi amada de mi lata, y de esta manera tuvimos unos cuantos momentos de esparcimiento y relajación junto a esa hermosa reina.

    Pero en esa habitación sobre todo hubo mucho sexo. Puesto que en varios momentos pude ver como uno de esos negrazos tomaba a mi esposa de la mano, o de su cintura, y se la llevaba a cama, o la ponía contra una pared, o ese macho se sentaba sobre una silla y hacía que ella se sentara encima de él. Y ya teniéndola a su merced, ese semental comenzaba a dárselo a veces a un ritmo suave, y otras desde el mismo inicio ya se lo daban muy duro.

    Y aunque eran bastantes fuertes aquellos momentos al estar viendo a mi bella esposa cogiendo con locura con uno de sus imponentes corneadores negros. Realmente eran mucho más salvajes los momentos en que ella se encontraba en medio de los dos, siendo cogida con ferocidad por uno, mientras que el otro la forzaba a tragarse oralmente hasta lo mas profundo su dura erección, puesto que hubo momentos en que vi (tanto al Colombiano, como a mi amigo) sujetándole por su nuca, y la empujaban para que ella se tragase tanto como le fuera posible sus enormes erecciones. E inclusive cada uno logró provocarle arcadas por lo profundo que consiguieron metérsela.

    Aquella fue verdaderamente una velada muy larga, con varios momentos bastante entretenidos, y otros realmente deliciosamente excitantes. Y no puedo negar que me encantó estar ahí y poder admirar a aquella hermosa figura, aquellas largas y sensuales piernas, y en realidad todo el bello y femenino cuerpo de mi esposa al estar tan mezclada en nuestra cama con los cuerpos masculinos de esos dos negrasos.

    Ciertamente durante esa noche hubo momentos en verdad muy fuertes, sin embargo no me queda duda alguna de que todo aquello a lo que esos dos morenazos llegaron a someter a esa hermosa mujer, fue justamente lo que ella de forma callada estuvo ansiando varios días antes de aquella velada.

    Y mi linda esposita no fue la única que lo pasó bomba. Ya que la belleza y sensualidad de esa reina indiscutiblemente les ayudo muchísimo a esos dos potentes sementales negros a que llegaran también a tener fuertes y salvajes orgasmos a lo largo de todo el transcurso de esa noche. Incluso el Colombiano llegó a venirse en tres ocasiones distintas al estar haciéndolo con locura con ese delicioso bombón. E incluso el Doc, siendo uno de los hombres con mayor resistencia que hemos conocido, llegó a tener dos fuertes orgasmos durante el transcurso de toda aquella faena, por lo que incuestionablemente ese encuentro llegó a ser sumamente orgásmico para todos.

    Y aquella no fue la única experiencia de este tipo que tuvimos durante esos años. Ya que de vez en cuando a mi esposa le volvían a entrar ganas de nuevamente meterse en la cama con dos de sus exóticos corneadores. Y yo encantado le ayudaba a organizar ese encuentro para que así mi hermosa reina tuviera todo lo que ella deseara.

    Ciertamente, me es imposible negar que nuestro matrimonio ha pasado por muchas cosas desde que nos animamos a entrar en este estilo de vida. Y honestamente puedo decir que yo siempre tuve esta fantasía de ver a mi bella esposa gozar en la cama con otro hombre. Pero yo nunca tuve ninguna preferencia respecto a las características físicas del hombre que mi mujer eligiera como su amante. En realidad lo único que yo ansiaba era que ella lograra encontrar a un hombre que sea capaz de darle intensas y prohibidas sensaciones. Sin embargo, fue ella la que me sorprendió cuando se animó a intentar su primera aventura extramarital con un hombre de raza negra.

    Incluso recuerdo las primeras conversaciones que tuvimos respecto a este tema. Ya que en esas veces mi esposa me confesó que sobretodo le llamaba fuertemente la atención la apariencia de estos hombres, que para nosotros nos resultaba muy exótica. Y francamente a ella también le llamaba la atención el tamaño de los miembros de estos sujetos, ya que es bastante sabido por la mayoría de las personas que los hombres de esta raza tienen la reputación de ser poseedores de una generosa dotación. Y a mi mujer, ya desde esas veces le entraba la curiosidad y deseos por corroborar de manera personal ese rumor.

    Y honestamente desconozco si todos y cada uno de los hombres con esta genética lo tendrán grande. Sin embargo mi esposa logró tener muchísimas citas a lo largo de los años con un buen número de hombres de esta raza, y puedo afirmar que ninguno de los individuos con los que llegamos a toparnos contradecía ese rumor. Ya que una gran mayoría de ellos, efectivamente lo tenían grande. Y otros casos, como mi amigo el Doc o el Colombiano, lo tenían muy grande. Y solo unos muy escasos individuos que llegamos a conocer hasta el día de hoy (los cuales solo fueron tres) lo tenían sorprendentemente enorme. Tanto que si les creciera algo más, ya podrían convertirse en trípodes. Esos tres sujetos en verdad parecían haber nacido más con el pene de un caballo que de un hombre.

    Y curiosamente, llegamos a conocer a dos de esos superdotados sujetos durante ese 2017. Me parece que al primero lo conocimos por el mes de abril, y al segundo por agosto. Y al tercero lo conocimos de manera muy esporádica a mediados del siguiente año, ya que mi esposa solo pudo estar unas pocas noches junto a ese individuo… (A pesar de ello, aún hoy mantenemos contacto con ese hombre)

    Y para ser honestos, incluso a mi amada (siendo una mujer con amplía experiencia manejando hombres negros dotados) le costó lograr acostumbrarse a las dimensiones de esos tres sujetos, y en especial la primera noche que estuvo con el primero de ellos.

    Además en más de una ocasión mi esposa me dijo que cuando esos hombres se lo metían profundo, ella podía sentir como cada uno de ellos lograba llegar con facilidad hasta su mero fondo. Y mi amada también me confesó que sobre todo con esos tres hombres, ella lograba tener sensaciones en verdad electrizantes. Y pienso que esa fue precisamente la razón por la cual mi esposa llegó a ser en extremo intima con los dos superdotados hombres negros que conoció durante ese año.

    Aunque él primero de esos individuos fue sin lugar a dudas el caso más singular. Porque yo percibí un notorio cambio en la manera de comportarse de mi mujer desde el momento en que comenzó a tener relaciones con ese hombre.

    Aquel tipo era originario de Brasil, pero llevaba radicando en nuestro país por bastante tiempo, por lo que tenía un buen dominio de nuestro idioma. Y por temas económicos él realizaba viajes frecuentes y esporádicos hacia su país, y de vuelta a nuestro territorio.

    El segundo sujeto era de nacionalidad cubana, aunque él y mi amigo el Doc no se conocían. Y mi esposa también llegó a tener a este superdotado cubano en muy alta estima, pero solo por el muy buen sexo que él también le daba.

    Sin embargo el brasileño era el que más destacaba, puesto que a ese tipo no le tomó demasiado tiempo en convertirse prácticamente en el novio de mi esposa, ya que ella y él pasaban demasiado tiempo juntos.

    Mi reina seguía teniendo citas con sus corneadores favoritos, pero me consta que ella pasaba la mayor parte de su tiempo en la cama de ese sujeto.

    Él verdaderamente la tenía por completo sometida a su voluntad, ya que cada vez que ese tipo le tenía ganas, solo bastaba con llamarla a su celular, y ella sin demora alguna y sin pensarlo dos veces, iba en ese mismo instante directo a encontrarse con él. Y francamente aquella actitud tanto de mi esposa como de ese sujeto en varias ocasiones llegó a crear conflictos en nuestro matrimonio.

    Y sin lugar a dudas el caso más sonado de ese año sucedió un día sábado (me parece que a finales de noviembre o principios de diciembre) durante una parrillada que organizaron mi grupo de amigos mas cercanos.

    Mi esposa ya tenía 27 años por ese entonces, y estábamos próximos a cumplir dos años desde que nos iniciamos en este estilo de vida. Y recuerdo que mi bella reina estaba vestida de forma muy casual, luciendo una mini falda jean, zapatos de tacón alto, y un bonito top blanco el cual era muy femenino y además bastante sugestivo. Ella se veía preciosa como es su costumbre, y conversaba, reía, y compartía al igual que yo con nuestros amigos.

    Pero su celular comenzó a timbrar como a las once de la mañana. Yo estaba conversando con dos de mis amigos a unos pocos metros de mi esposa, pero me percaté de aquello, y vi que ella contestó esa llamada, y poco después colgó.

    Luego de eso, ella se acercó a mí, me habló al oído y solo me dijo que se tenía que ir. Me dio un beso en la mejilla, se dio media vuelta, y sin darme mayor explicación y tampoco sin despedirse de nadie, se retiró de ahí, caminando directamente y de forma un poco presurosa hacia la salida.

    A esas alturas yo ya conocía muy bien esa actitud, y desde luego que yo ya sabía quien le había llamado, y por supuesto que también sabía lo que ella iba a hacer.

    Sin embargo su novio no era el único que la buscaba llamándola directamente a su celular. Ya que cuando el otro superdotado semental entró en la vida de mi mujer, él también llegó a ser muy íntimo con ella, y también era muy exigente como el brasileño. Puesto que ese cubano también le llamaba a su celular, y también le ordenaba que ella fuera inmediatamente a donde él para tener sexo. Pero definitivamente el brasileño era el que más la buscaba.

    Y honestamente no sé como pasó, pero esos dos tipos rápidamente llegaron a conocerse, y se hicieron amigotes. Y yo me llegué a enterar que solían reunirse en la casucha del brasileño y organizaban «fiestecitas» con bastante alcohol. Y ahí esos dos tipos se embriagaban, y también lograban embriagar a mi hermosa esposa, y con ella cerraban la noche protagonizando candentes tríos interraciales.

    Volviendo a esa parrillada, y después de aquella un tanto dramática salida de mi esposa. Yo me quede ahí para guardar las apariencias y también para disculparme ante nuestros amigos, diciéndoles que se había presentado una emergencia la cual ella debía atender de inmediato.

    Y con sinceridad puedo decir que me trae demasiadas recuerdos aquella ocasión. Puesto que sucedieron muchas cosas ese día… Cosas que jamás pensé que podrían pasar, pero de igual manera sucedieron.

    Habrían transcurrido quizá como unos 30 minutos. Yo seguía ahí compartiendo con mis amigos, pero no podía quitarme de la cabeza el hecho que mi bella esposa posiblemente ya estaría con su novio, o con el otro superdotado, o quizá incluso con ambos.

    Y en cierto momento empezó a llegarme varias fotos a mi celular, y al revisarlas descubrí que eran selfies en las que efectivamente se podía apreciar a mi mujer la cual se encontraba semidesnuda luciendo su bonito y sensual sostén blanco que la vi ponerse por la mañana, y además en esa foto aparecían esos dos tipos rodeándola y poniendo sus manotas sobre la suave y blanca piel que tiene mi reinita.

    Transcurrieron unos minutos, y comenzaron a llegarme mas fotos, pero ahora eran del bello rostro angelical de mi amada, mientras les estaba dando unas buenas mamadas a las enormes erecciones de esos dos machos.

    Y debo admitir que esas imágenes si me lograron excitar bastante cada vez que les lograba echar un vistazo. (Ya que mis amigos estaban por ahí cerca, así que tuve que ser lo mas cuidadoso posible)

    Transcurrió un buen tiempo desde que me llegó la última foto, y yo aún seguía un tanto excitado, y para ser honesto tenía deseos de que ellos me mandaran más material. Y recién un tiempo después se acordaron de mi, puesto que me mandaron un video.

    Y en ese momento me excuse con mis amigos para ir al baño, y así poder admirar de forma privada el material que acabada de recibir. Cerré con llave apenas entre en ese baño, y a aquel video le tomó un rato descargarse, así que esperé paciente.

    Y cuando finalmente pude reproducirlo vi a mi esposa y estaba desnuda recostada en la cama del brasileño, y poco después la toma se movió y ahora estaba apuntando exactamente al medio de las sensuales piernas de esa reina, y ella las tenía un poco abiertas, lo que permitía apreciar su hermosa y desnuda feminidad. Y desde ese ángulo también se podía apreciar sus senos y también un poco su rostro.

    Mi amada parecía estar muy relajada estando recostada y completamente desnuda en esa cama, mientras era filmada con todo lujo de detalle por ese morboso camarógrafo.

    Y después me dí cuenta que el que estuvo sujetando la cámara había sido el superdotado cubano, ya que el otro superdotado apareció en escena. En realidad lo que se metió en medio de esa toma fue el enorme miembro del brasileño, ya que aquel monstruoso falo negro tenía una cabezota de un característico color rosado un tanto claro, por lo que esa hinchada cabezota era en verdad inconfundible.

    Y ahí intercambiaron unas pocas palabras, ya que escuche la voz de ese Brasileño preguntándole a ese sensual bombón si se encontraba lista, a lo que ella solo le respondió que sí.

    Y en ese momento ese semental negro se aproximó a ella, y apoyo sus manos sobre las rodillas de mi esposa, le abrió sus lindas piernas a esa reina. Y ahí su novio sujetó fuertemente con una mano su imponente y dura erección, apuntándola a esa hermosa vagina que se apreciaba en pantalla. Y en solo un instante… Aquel infeliz… Se la clavó.

    Mierda!!!… (Pensé en ese momento)… Puesto que me quedé pasmado por lo que estaba pasando en ese video. Ese desgraciado estaba penetrando a mi bella esposa como un verdadero animal, y no llevaba puesto ningún maldito condón.

    Y esa escena era en verdad demasiado fuerte. Mi esposa literalmente estaba gritando por la manera tan ruda por como se la cogía ese negro. Incluso parecía que la estaba violando, ya que vi como mi mujer llegó a retorcerse y parecía querer detenerlo puesto que ella estaba intentando cerrar sus piernas, y ahí él se detuvo y le sujeto de los mulos, volvió a abrirle las piernas, y luego se vio en pantalla como él bruscamente estrelló esas lindas extremidades inferiores estando abiertas contra su cama, y ahí él tenía sus manazas sujetando la parte trasera de esos muslos y estaba apoyando todo su peso en contra de ellos. Y ahí recién ese macho continuó arremetiendo como un salvaje, puesto que la cámara en ese momento hizo acercamientos captando como él literalmente comenzó a empalarla, ya que se llegaba a notar un poco de la rozada cabezota de su larguísimo miembro y en un instante él se lo clavó hasta el fondo, y en poco tiempo volvió a sacárselo, y de inmediato volvió a clavárselo, y él no se detenía y solo seguía y seguía empalándola. Y ella no podía dejar de gritar por como se la cogía ese animal.

    Aquello era en verdad algo impresionante, pero también era un acto brutal y hasta desgarrador. Y en medio de ese salvajismo aquel video llegó a su fin. Y la verdad, lo que acababa de atestiguar en mi celular simplemente me dejó por completo perplejo, y tampoco sabía que hacer, ni que pensar.

    La cabeza comenzó a darme vueltas, y llegué a sentir demasiadas cosas. Y lo peor es que no lograba entender como ni porque había sucedido aquello. Mi esposa siempre les exigía a sus amantes que usaran condones. Pero claramente vi que el falo de su novio estaba totalmente desnudo al estar clavándoselo. Por lo que verdaderamente no sabía que significaba lo que acababa de ver.

    Me tomó algo de tiempo lograr recomponerme de la terrible impresión que me lleve en ese baño. Y cuando finalmente pude salir de ahí… Intenté mantener las apariencias frente a mis amigos, pero me fue difícil.

    En cierto punto la carne que estuvo asándose en la parrilla estuvo lista, y empezamos a comer y tomar algunas cervezas frías. Eso me ayudo, y me hizo sentir un poco mejor. Pero después nuevamente llegue a sentirme mal, ya que me llegó otro video a mi WhatsApp. Y honestamente, preferí no verlo.

    Y después me llegó otro, y luego otro, y otro. Transcurrió la tarde y ya me habían mandado un buen número de videos. Y llegué a sentir curiosidad por estos, pero decidí que era mejor no verlos (al menos no en esos momentos).

    Bebí bastante cerveza durante esa parrillada, y ya eran más de las 4 de la tarde, y desde hace un buen rato que ya no me llegó nada. Y cuando ya dieron las 5 de la tarde, pensé que lo mejor que podía hacer era retirarme temprano de esa parrillada. Y así que me despedí de mis amigos, salí de ahí, entre en mi auto, y aunque estaba un poco alcoholizado, aún podía conducir, así que empecé a manejar muy despacio.

    Y en cierto momento, pasé cerca de una plazuela, y decidí estacionarme por ahí. Saque mi celular y empecé a descargar todos esos videos que me mandaron durante la tarde. Y mientras esperaba a que terminaran todas esas descargas, llegue a notar las horas a las que me los mandaron. Recuerdo que el primero (el que vi en el baño) me lo mandaron un poco antes del mediodía, y el último me llegó un poco después de las 3 de la tarde.

    Y cuando ya los tuve todos, comencé a verlos… ¡¡Y diablos!!… Vi que ella también lo hizo sin protección con el cubano. Literalmente en esos videos observé como esos dos negros se dedicaron a pasarse a mi esposa poniéndola en diversas poses, y cogiéndosela como si no hubiera un mañana.

    Además esos tipos pusieron mucho énfasis al mostrarme varias veces como comenzaban a meter sus enormes erecciones completamente desnudas hasta el fondo de aquella hermosa vagina. Lo que estaba viendo en mi celular era casi innombrable. Aunque admito que encontré a todos esos videos endiabladamente candentes. Sin embargo, los últimos dos sin duda fueron los mas tórridos.

    En el penúltimo video pude ver a su novio, y estaba como poseído. Y se notaba que estaba a punto de tener su orgasmo, y gemía como loco mientras le daba a mi mujer unas profundas estocadas finales. Y de repente comenzó a venirse mientras tenía toda su hombría adentro de ella. Y la cámara hizo un acercamiento a sus enormes testículos, ya que parecían estar palpitando al estar descargando su contenido adentro de mi amada.

    Y después de un rato, ese brasileño empezó a sacar lentamente su enorme falo de adentro de ella, y apenas salió, unos abundantes chorros de semen blanquecino y muy viscosos salieron como expulsados a presión de esa vagina. La cámara se acercó y mostró como llegó a salir algo más del semen de su novio de adentro de las entrañas de mi esposa. Esa vagina en verdad quedo totalmente embarrada en ese viscoso semen del brasileño.

    Y después de todo aquello, comencé a ver el último video. Y ahí estaba el cubano, y él también estaba explotando salvajemente adentro de ella. Y cuando finalmente ese semental terminó su bestial desempeño. La cámara hizo un breve acercamiento al rostro de ese tipo. Él respiraba de forma muy agitada mientras seguía recostado encima de mi esposa.

    Después la cámara se fue al otro lado, y ahora se mostraba un primer plano del rostro angelical de mi mujer. Y ella se veía muy agotada, pero también muy extasiada. Y en ese momento su novio siendo el que sostenía la cámara en ese instante, le habló a mi esposa y le dijo: «Sonríe para la cámara… y mándale saludos a tu esposo»

    Y ella así lo hizo… Mi esposa en ese instante mostró una gran sonrisa de oreja a oreja y ella miró a la cámara y solo dijo: «Hola amor» (refiriéndose a mi)

    Y seguidamente ese camarógrafo le pregunto a aquella preciosa mujer: «¿Te divertiste?… ¿Te gusto?»

    Y ella respondió muy satisfecha: «Oh si, me divertí y me gustó muchísimo.» Y justo después de eso terminó aquel último video.

    Y después de todo lo que vi… Solo encendí mi auto y empecé a conducir sin rumbo alguno durante algún tiempo. Pero después de un buen rato, simplemente decidí volver a mi hogar, en la cual posiblemente a esas alturas ya podría estar mi esposa, o quizás no…

    La verdad no sabía si quería verla. Puesto que por primera vez en todos estos años de matrimonio me sentía verdaderamente traicionado. Y cuando llegué a casa, encontré ahí a la susodicha, y la confronté.

    Le exigí que me explicara lo que significaban esos videos. Y ahí tuvimos una conversación bastante larga, en la cual llegué a sentir que ella fue muy franca y abierta conmigo. Y por fortuna todas mis inquietudes llegaron a disiparse a media que ella me lo fue confesando todo.

    Me dijo que desde hace tiempo atrás mantuvo conversaciones con su novio para en algún momento dejar los condones totalmente de lado. No tenían fecha exacta, pero si era una fantasía que tenían juntos. Y precisamente ese mismo día, cuando ella llegó a la casa del brasileño, vio también ahí al cubano, y los tres comenzaron su fiestecita. Y durante un momento de calentura llegaron a proponerle que lo hicieran sin condón, y ambos terminaron convenciéndola.

    Sin embargo, había algo que todavía me inquietaba, y era que a mi me constaba que en esos momentos ella estaba en sus días fértiles, y aun así dejó que esos dos hombres terminaran adentro de ella (Como si no le importara llegar a quedar embarazada de alguno de ellos).

    Pero también me aclaró que ella ya tenía bastantes ganas de realizar aquella fantasía, y por eso desde hace semanas atrás estuvo tomando pastillas anticonceptivas. Ella además me dijo que el brasileño y el cubano estaban al tanto de esto. Y ambos le ordenaron guardar silencio, ya que querían que yo me llevara una sorpresa.

    Para ser honesto, yo con ese brasileño, no me llevaba bien. Yo siempre procuraba mantener una relación mínimamente civilizada con los hombres que llevaban a mi bella esposa a la cama. Pero a ese sujeto yo no lo soportaba.

    Él era tan pesado conmigo, e incluso parecía encontrar entretenido fastidiarme y hasta humillarme. E incluso llamarme «cornudo» era la forma menos irrespetuosa en la que él se refería a mi. Y por ello, aquella nefasta sorpresita, era justamente lo que me podría esperar de ese odioso novio brasileño que tenía mi hermosa esposa en aquel entonces.

    Y mi amada reinita aún no había terminado de contármelo todo. Ya que me confesó que durante aquella tarde, ella llegó a vivir uno de los momentos más excitantes de toda su vida. Y en especial cuando esos dos hombres negros llegaron con tanta locura al éxtasis, ya que para ella fue algo verdaderamente indescriptible sentir como esos enormes falos comenzaban a eyacular tan potentemente en su interior, y sobre todo el enorme falo de su novio fue el que a ella más la impresionó.

    La experiencia le encantó tanto a mi mujer, que en ese mismo momento me informó que ya no iba a volver a usar condones cuando estuviera con esos dos hombres. Y seguidamente me informó que también tenía ganas de sentir al Doc eyaculando y dejando su semen adentro de ella, y también quería sentir al Colombiano, y lo mismo con sus otros tres corneadores favoritos. (Y ciertamente ella solo me informó, ya que se puso muy terca y no me dio opción a contradecirla)

    Debo reconocer que dejar que tu linda esposa tenga encuentros casuales con otros hombres, y que durante esos encuentros, ella llegue a tener un fuerte nivel de intimidad con esos sujetos, es ciertamente algo muy excitante de experimentar. E incluso para nosotros los maridos, al consentir que esto ocurra, nos llega a inundar una intrigante pero muy poderosa sensación que contiene un abanico de múltiples emociones, y también incluye muchísimos celos, y una desbordada excitación.

    Sin embargo yo aprendí que siempre existe el riesgo de que tu amada llegue a tener niveles de confianza e intimidad tan altos con algunos de estos sujetos, que ella simplemente pueda sentirse tentada de prescindir por completo de usar protección durante los encuentros que efectúe con esos hombres.

    Y yo ya la había visto ser llevada a la cama incontables veces por sus exóticos sementales. Pero lo que sucedió las siguientes semanas después de ese día, definitivamente se sentía como algo nuevo. Ya que ese sexo era más erótico, más fuerte, más sucio, pero a la vez más delicioso y excitante.

    Esos machos verdaderamente se cogieron a mi bella esposa con mayor osadía. E incluso también percibí que ella se entregaba a esos hombres con más deseo.

    Para mi sencillamente fue demasiado excitante llegar a ser testigo de como aquellos duros, largos, y desnudos falos negros entraban con tanta ferocidad una y otra vez, adentro de la apetecible vagina de aquella hermosa y fina dama.

    Y cuando esos machos finalmente lograban soltarla, yo pude observar el resultado final. Y ahí atestigüe como el sexo de mi amada llegaba a escurrir generosas cantidades del semen de esos lujuriosos hombres.

    Y también ahí vi como mi bella esposa comenzaba a besarse de una manera tan placentera con aquel semental que la había llenado, que incluso me daba la impresión que con esos besos ella le estaba agradeciendo a ese macho por lo que acababa de hacerle.

    Sinceramente en ese entonces yo ignoraba si lo que acabábamos de permitir era algo benéfico o todo lo contrario para nuestra relación de pareja.

    A&M

  • Me volví infiel (IV): El joven de Acapulco

    Me volví infiel (IV): El joven de Acapulco

    Hola amigos como están, soy Mony y hoy vengo a contarles otra anécdota de mis infidelidades.

    El año 2019 está terminando y mi esposo nos llevó de vacaciones a Acapulco, no me queje ya que por la prisa y tiempo fue lo que pudimos conseguir.

    Ese año había sido para mí un cambio total, ya ven que le había sido infiel con Luis y también con mi ex compañero Fernando y creo que ese viaje me ayudaría a relajar mi mente ya que no podía dejar de pensar en ellos.

    Todo iba bien, todos nos divertíamos mucho, la verdad mi esposo y yo arreglamos asperezas, todo iba viento en popa.

    La penúltima noche, mi esposo me propuso quedarnos viendo el atardecer así que lleve a los niños a la habitación y regrese con mi marido que ya me esperaba con varias cervezas les cuento que mi bebida favorita es la cerveza por si un día me invitan a salir jejeje.

    Volviendo al relato, mi esposo y yo estábamos alegres, tomando, y hablando cosas de la vida, por un momento sentí remordimiento por haberle sido infiel, pero lo hecho está hecho y no hay vuelta atras y ahí estábamos tomando y hasta a bailando fue entonces que note su presencia, un chico moreno medio alto, buen cuerpo que no dejaba de mirarme, ese día traía un bikini rojo y no me veía nada mal y me di cuenta que todos los vendedores nos miraban o me miraban, dos de ellos incluyendo este chico se acercaron a nosotros.

    Nos ofrecieron sus productos pero claro que su intención era verme de cerca, no voy a negar que yo sonreí para los tres y aunque mi marido les dijo que no queríamos nada, ellos nos regalaron una botana, la cual aceptamos y prácticamente se quedaron, buscaron cualquier pretexto para quedarse ahí, a mí me daba igual de todos modos pensé que mi marido en cualquier momento diría que nos fuéramos pero justo uno de ellos nos invitó una cerveza la cual aceptamos y pues no hablar a convivir con ellos.

    El joven moreno de nombre desconocido ya que todos le decían pancho, me veía y sonreía, honestamente era el vendedor más guapo de ahí y yo ya con alcohol seguí sonriendole y poniéndolo nervioso.

    Así pasaron dos horas y ya cómo a las 10 de la noche estábamos muy ebrios todos, ahí pancho ya había perdido la pena, bailaba conmigo, me hablaba de tu y comenzó a decirme lo bien que me veía con mi bikini, mi marido ya ebrio ni cuenta se daba de como me tiraba la onda ese muchacho.

    Se acabaron las cervezas y pensé que nos íbamos pero pancho dijo que el tenía más que si lo acompañaba por ellas, mi marido me dijo que fuera, pues ya estaba tan ebrio que no quería levantarse y los otros dos estaban igual así que acompañe a pancho.

    M: Dónde vamos?

    P: Acá adelante pues, ahí está mi bodega.

    Y así fue, entramos y estaban varias cervezas, pero justo cuando las iba yo a agarrar sentí sus brazos en mi cintura.

    P: Mamasota!!

    Pancho comenzó a besarme el cuello, yo quedé en shock más cuando entre mis nalgas sentí un animal tan duro como el acero.

    M: Que pasa? Que es eso?

    P: Así me pone mamita

    Me di la vuelta y el ya tenía la bermuda abajo y vaya sorpresa una anaconda morena le colgaba en medio de sus piernas, literal jamás había visto un pene enorme no exagero pero si eran unos 30 cm, lo juro.

    Yo estaba anonadada, tan anonadada que mi reacción fue comenzar a tocar ese animal, el sonreía y me acariciaba el trasero, me besaba el cuello mientras yo seguía agarrando ese trozo que me parecía insólito.

    P: Que esperas, come!!

    Yo no lo pensé más, me arrodille encima de un cartón y comencé a lamer semejante bestia, recorría todo desde sus testículos hasta la punta, comencé poco a poco a engullirlo, apenas me cabía en la boca, su líquido preseminal sabía a mar, saladito y eso me encantaba.

    P: Así putita!! Que rico lo chupas!

    No me molestaba que me hablara así ya que realmente eso era y solo quería seguir comiendo serpiente acapulqueña.

    Pancho me levanto, me tumbó encima de una mesa, me hizo a un lado mi bikini y comenzó a penetrarme fuerte, no sé cuánto entraba pero sentía me revolvía todo por dentro.

    M: Ah, no mames, que es eso, uff, uff!

    P: Toma putita, que rica estas, uhm, que rica!!

    Yo sentía que vomitaba, pero no quería de sentir esa sensación, el me levanto las piernas y mientras lamía mis pies, seguía metiendo su animal sin compasión.

    M: Mi, marido va a venir!

    P: No importa, que vea como eres mia, como realmente es su mujer.

    Y eso era cierto, que sentiría el su me viera con otro y más gimiendo y actuando como toda una ramera cualquiera.

    Me puso a cuatro patas, abrió mis nalgas y me la metía fuerte, acelerado, dandome de nalgadas, jalando mi cabello, empujándome todas las tripas.

    M: Me matas, ah, ah, que rico, ah!

    P: Tienes unas nalgotas, que rica, uff, toma, toma mi verga!!

    Ahí estaba yo gimiendo no me acordaba de mi marido, solo quería seguir teniéndolo dentro de mi.

    P: Me voy a venir, ah, ah!!

    M: Ah, si, dame, tu semen!

    Apenas si podía hablar pero ahí estaba pidiendo mi leche, el me embistió con fuerza hasta que comenzó a llenarme de su semen, su leche salía a cántaros, me escurría por las piernas, ahí me dejó tumbada y temblando.

    P: Deja le llevo las cervezas a tu pendejo, no n lo que te alivianas.

    Y ahí me dejó, yo babeando y aún sintiendo estragos en mi interior, hasta lo borracha se me bajo.

    Ya más relajada salí, el ya no estaba, solo mi marido y uno de esos tipos, no le dije más y me fui a descansar la verdad pancho me había dejado muy adolorida y eso que fue solo un rapidín.

  • El portero del edificio me chantajeó

    El portero del edificio me chantajeó

    Hola, me llamo Alicia, recién cumplí 18 años y el portero del edificio me chantajea. Es un viejo que ya preguntado con papá, supe que tiene 62 años es un viejo gordo con bigote como de foca, sudoroso y chismoso. Nunca tuve problema antes, pero desde que cumplí 18 les negaba los permisos a mis amigos, tenía que bajar por ellos a la puerta y el viejo solo sonreía.

    —Hola nenita, como no están tus papás pues tengo que ver quien entra y quien sale.

    —Gracias don chucho –dije lo más cortante que pude, aunque mi voz y aspecto aniñado solo da ternura dice mi papá cuando me enojo.

    En mi edificio todos salimos corriendo antes de las 7 am y los adultos no regresan hasta pasadas las 8 pm así que durante el día quedamos muy pocos en el edificio. Aprovecho para grabar tiktoks, hacerme fotutos para IG y chatear con Tadeo, mi novio. Hacemos videollamadas y nos masturbamos a distancia. Hasta esta la semana pasada que por fin accedí a tener sexo con el. Don chucho lo miró con cara de odio, pero no le di importancia. Fue hermoso estar con Tadeo al fin, me dolió un poco por ser mi primera vez pero me gusto muchísimo. En fin, la cosa empezó luego de tres o cuatro visitas de Tadeo.

    Don chucho me vio llegar de la escuela, todo normal, pero cuando subía por las escaleras me dijo.

    —si hoy viene tu novio, yo creo que ya le aviso a tus papás, ¿no nena? –sentí la rabia subiendo por mi cabeza.

    —¿y como porque les diría? Yo ya tengo 18 y se lo que hago –entonces abrió una bolsa de basura que reconocí al instante, tomó e e con la mano como si nada un preservativo usado.

    —¿saben que coges con el? –pregunto torciendo la ceja.

    —Pues les dire hoy ya –me di vuelta y avance un par de pasos pero me interrumpió nuevamente.

    —espera nena -dijo sacando su teléfono y picándole un par de veces hasta encontrar lo que buscaba— aquí mero, mira… mírate.

    Era un video mío en mi recamara, lo adelanto hasta que estaba desnuda y masturbandome con los ojos en blanco.

    —¿y eso de donde lo sacó? –pregunte ya más con miedo, recordaba ese día. Fue una videollamada con Tadeo.

    —pues… al parecer a tu novio le gusta compartirte, porque te sigo en todas tus redes y en Telegram estoy seguro que no tienes cuenta… ali152, ¿eso mides no 1.52? -dijo de nuevo mientras miraba en la pantalla como me retorcía en mi cama.

    —Bueno ya apague eso -dije intentando arrebatarle el telefono sin éxito— ¿que quiere? –dije lo más seria que pude, aunque se me caía la cara de vergüenza.

    —ja ja ja ja –río hasta quedar serio y mirarme de arriba abajo.

    —¿usted está loco? -le dije y seguí subiendo con dudas, miedos y rabia mientras escuchaba mi TikTok de descripción en el teléfono del portero.

    “Hola, me llamo Alicia, tengo 18 jaja los cumplí hace una semana, si ya se que me veo más chiquita, mido 1.52 jaja soy chiquita, me gusta el anime la música soy blanquita y mi cabello me llega a la cintura, ojitos negros y ya jajaja bye”

    Pase la tarde pensando en, ¿porque Tadeo subió esos videos? No me contesta y me tiene bloqueada, maldito. Por otro lado mis padres no pueden verlos, me matarían y adiós confianza. Pero guácala ese viejo panzón.

    A las 8:15 en mi Instagram me llego un mensaje. “En 10 o 15 minutos llegan tus papás, me avisas que decides. Si no respondes entenderé tu respuesta” a las 8:30 cuando vi el auto de papá entrar le contesté.

    “Ok ok, solo no les muestre los videos y mañana nos ponemos de acuerdo”

    Al día siguiente salí y sentí su mirada sobre mi, de regreso de la escuela caminé hasta la recepción y lo miré fijamente.

    —hola nenita ve a tu casa, ponte el uniforme que usabas en secundaria…

    —No lo…

    —yo se que lo tienes y que ahora te queda muy bien, vi tu TikTok, te espero a las 2:30 puntual que solo tengo media hora de comida y hoy tenemos platillo de lujo –dijo riéndose y tocándome la mejilla.

    —Ok

    —Ve ve, acá te veo en un ratito nena –si la vuelta y me nalgeo el muy hijo de la chingada.

    A las dos y media, después de ponerme mi uniforme viejo de la secundaria que ahora me apretaba del culo, baje lentamente hasta que me vio sonriendo.

    —¡vamos nena que solo tengo hasta las 3! –dijo mientras se acercaba a mí para tomarme la mano y llevarme a un cuarto pequeño detrás de la recepción que no sabía que existía, pequeño solo con un sofá cama, un retrete y un mueble en la esquina. Hasta ahí me empujó metiendo sus manos una bajo la falta y otra en mi blusa.

    —¡no mames que nena tan rica! –apenas pude apoyarme en el mueble cuando sus dedos ya entraban en mi panochita y su aliento seguido de cosas perversas se instalaban en mis oídos.

    —¡hay! –exclamé cuando hundió sus dedos dentro de mi.

    —¡puta madre que jugosa esta tu panochita nena! ¡Que chiquitos tus pezones!

    —¡aaaah! –mis pezones ya estaban duros por la fricción de sus dedotes, para nada me gustaba que ese viejo me tocara. ¡CLAP! –me nalgueo Yam fuerte que casi me suelto a llorar, pero enseguida metió sus dedos y comenzó a frotar mi pechos, al mismo tiempo su saliva llenaba mis preseas y mejillas. ¡Asco!

    —¡tu novio solo te coge, a ti se te debe tratar como una putita… nena!

    Sentía mis fluidos resbalar sobre mis piernas, luego la sensación de su bigote entre mis piernas y finalmente su lengua lamiéndome la cola y la panocha, con ambas manos abría mis nalgas, yo solo apretaba la boca y los puños. No les miento, jamás sentí tanto calor en mi cuerpo. Luego sentí que mis piernas se doblaban. ¡Puta madre un orgasmo con este viejo asqueroso!

    —¡eso nena que rico! –decía palmeando mi panochita que seguía escurriendo mi orgasmo.

    —¡aaah! Mmmm –era inevitable que salieran gemidos de mi boca.

    —ven, chupa un poco esta verga antes de que te la meta en esa panochita palpitante

    Di vuelta y debajo de su enorme panza estaba una verga gorda y peluda. Trate de caerme la experta y chupe, pero no cabía toda en mi pequeña boca, o al menos eso pensaba yo.

    —¡métela en esa boquita nena! –dijo y empujó mi nuca, me faltaba el aire, esa cosa me raspó la garganta, sentía sus pelos en la lengua, quería vomitar, pero apenas me dejaba respirar volvía a empujar mi nuca, sentía como lagrimas rodaban por mis mejillas por el esfuerzo.

    —¡aaag! ¡Aagh! ¡Aaah!

    —ven acá que quiero cogerte pequeña perrita –me jalo hasta ponerme en cuatro sobre el sofá, bajo mis calzones y escupió entre mis nalgas, luego metió su verga, el dolor fue intenso, mi chillido lo hizo saber.

    —¡hauch! ¡Aaaay!

    —¡que rico culito nena! –decía mientras me nalgueaba —¡pensar que me jale miles de veces después de verte subir esas escaleras, pequeña perra por fin te puedo coger aaagh!

    —mmm mmm mmm –sentía su sudor escurrir sobre mi espalda y como su respiración se agitaba.

    —¿se puso condon? –pregunte y sabía que no, sentía su verga a pelo.

    —no es problema nena, por acá no te embarazas –saco si verga de mi panochita y la metió en mi culito que se resistió hasta lo humanamente posible, pero terminó por entrar con dificultades y dolor acompañado.

    —¡aaay! ¡Uuuff! ¡aaay! –ya adentro me tomó de los brazos para jalarme a él y me dio Yam fuerte que solo podía gemir como loca.

    —¡ya ves, al final si eres una perrita mi nena! ¡Uf! Que apretada esta tu cola! –mi falda estaba hasta mi espalda y mi blusa completamente desabotonada, mis pequeñas tetas botaban sin control.

    —¡puta madre dos cincuenta y cuatro! ¡Ven acá! –me jalo hasta acomodarme en el piso.

    —¡levanta la cara! –me dijo ya molesto, mientras jalaba mi cabello para que lo mirara.

    —¡AaaY! –grite —¡viejo pendej…!

    Su semen me rebotó en la cara y sentí como ese líquido caliente me mojaba la cara, luego sentía como escurría mientras más caía sobre mi, sentí un chorro en el cabello y escuchaba al viejo, parecía que se moría y ojalá pero no, todavía se puso a restregarlo en mis cachetes para dejar lo último de su semen.

    —¡No mames nena que bonita te ves así con mi leche en la cara! ¡Bien perra! –pensaba decirle alguna grosería pero no podía ni mover la cara con el semen escurriendo.

    Me tomó del brazo y me sacó —¡vamos niña que no tardan en llegar tus vecinos! –casi tropiezo con los calzones aún en los tobillos. Subí a los tumbos hasta mi casa fui al baño, si parecía puta de esas de internet con la cara llena de semen. ¡Hijo de puta! El y mi novio por subir esos videos. Después de un baño me recosté para mandar al diablo a Tadeo, pero tenía un mensaje de él en Instagram.

    “hola amor, perdí mi celular. ¿No lo deje en tu casa?”

    “Bueno, ya compre otro y apenas voy recuperando toda mi información”

    “Yo de nuevo, te marco más tarde. Te amo bebe”

    Luego llego otro del viejo asqueroso.

    “Hola nena, cuando veas a tu novio le dices que olvido su teléfono, pero que no se preocupe, acá lo tengo y puede pasar por el cuando quiera… besos nena.”

    ¡Hijo de puta! –grite aún con dolor en mi culo.