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  • Elda, la instructora de la Sección Femenina (I)

    Elda, la instructora de la Sección Femenina (I)

    España, año 1950. Yo, Cándida, una chica catalana, bien tímida y jovencita, de familia muy mucho republicana y catalanista, encuentro trabajo en un centro de formación de instructoras de la Sección Femenina del Movimiento Nacional. Ella, Elda, una mujer madura, hermosa, ruda, muy mucho franquista y de carácter fuerte y autoritario.

    Soy Cándida, una chica catalana de 27 años. En cuanto a mi aspecto físico, soy más bien bajita y delgada y de tez blanca y tengo el cabello castaño con una melena corta hasta algo encima de los hombros tal y como está muy de moda entre las mujeres de esta época, los ojos marrones, los labios carnosos y llevo gafas. En cuanto a mi estilo, soy muy femenina y recatada, siempre con mis vestiditos y falditas hasta por debajo de las rodillas, vamos, como está bien visto actualmente.

    En cuanto a mi carácter, soy una chica muy tímida, muy tranquila y con mis rarezas, siempre me he sentido un tanto diferente al resto y eso me ha hecho ser el hazmerreír en varias ocasiones de mi vida, en mi época en la escuela siempre he sido la «rara tímida empollona». Cuando llegué a la adolescencia y sobre todo a la juventud esta sensación de sentirme extraña fue en aumento. Todas las chicas de mi entorno iban teniendo sus novios, casándose y formando una familia y yo como que me iba quedando soltera. He tenido varios pretendientes (modestia aparte, pero no soy precisamente poco atractiva, las cosas como son), pero nunca he estado interesada. Me sabía mal, porque todos se han portado muy bien conmigo, aunque si no surge un interés y un sentimiento más allá del aprecio, no surge y tampoco puedo forzarlo. Nunca sentí aquello que muchos llaman «mariposas en el estómago» y no lograba entenderlo, ya que soy una persona bastante sensible aunque me cueste demostrarlo. Realizarme a nivel intelectual y profesional entraba antes en mis planes que casarme, tener un marido y formar una familia.

    Han sido tal vez las circunstancias que he vivido que han influido mucho en ello. Provengo de una familia que fue republicana y muy, mucho de izquierdas y catalanista, rozando el independentismo, y en la que se habla catalán y solo catalán. Vivimos en Barcelona. Mi padre fue al frente y logró sobrevivir, aunque cayó muy enfermo y tardó mucho tiempo en recuperarse. Terminada la guerra hace ya unos once años (todavía era una adolescente de entre 16 y 17 años) las pasamos muy canutas a nivel de represión por las ideas de mis padres (prefiero no dar detalles), además de mucha hambre. Con 17 años, tuve que empezar a buscarme la vida mientras estudiaba y así compaginar estudios con trabajo para traer el dinero a casa y pagarme los estudios, además de cuidar de mi padre, ya que estaba muy enfermo y mi madre tuvo que dejar de trabajar para él. No obstante, cuando él mejoró, mis padres decidieron dejar atrás el pasado si pretendíamos sobrevivir y los dos lograron encontrar buenos trabajos. Hemos salido adelante como hemos podido a pesar de todo. Las guerras no son cosa buena para nadie. Tengo idea de política, pero siempre me he mantenido muy alejada del panorama. La verdad es que me considero una persona totalmente apolítica y más con todo lo que hemos sufrido estos años. La vida me ha enseñado que lo importante es vivir el día a día, tragarse a palo muchas penas y sentimientos, trabajar, estudiar y no meterse en líos.

    «Bueno, ya llegará el hombre correcto», pensaba. Aunque por otro lado, sentía que en relación a este tema había algo extraño en mí, como que algo no casaba, todavía no lograba discernir exactamente el qué, o al menos por miedo no quería verlo, pero fue aquel verano de 1950 que me descubrí mejor a mí misma.

    Fue concretamente en el mes de agosto cuando cambié de empleo y me salió un trabajo mejor pagado con diferencia, de conserje en un centro muy famoso en el país de formación de instructoras de juventudes de la Sección Femenina del Movimiento Nacional, situado en Castilla y León, concretamente en la provincia de Valladolid, donde me tuve que trasladar.

    La incertidumbre y el miedo de si llegaban a descubrir el pasado de mi familia fueron mis fieles compañeros de viaje. Me estaba lanzando de lleno a una piscina que no sabía si estaba llena o vacía. Mis padres me advirtieron que tuviera muchísimo cuidado con esta decisión que iba a tomar. De la Sección Femenina, siempre he escuchado conversaciones en el círculo social de mis padres (gente de izquierdas o al menos de mentalidad muy avanzada para la época en que estamos) y que se educa a las mujeres para ser sumisas amas de casa y estar a disposición del marido al cien por cien. Al mismo tiempo también he escuchado hablar que muchos de los valores que predican son de boquilla, que hay muchas instructoras y demás mujeres que ejercen altos cargos en ella que llegan a tener más mala leche que un guardia civil y que algunas son bastante «marimachos» y lesbianas de puertas para dentro y que cuando pueden aprovechan la ocasión para meterle mano a alguna pardilla despistada, sobre todo si son de las que imparten educación física.

    Yo no sé hasta qué punto son o no ciertas todas estas afirmaciones, aunque solo estaba convencida de un hecho: allí me esperaba un ambiente de disciplina muy rígida, rozando lo militar. Y así exactamente fue.

    Los primeros días fueron un poco complicados para mí, estaba bastante nerviosa y un tanto incómoda, ya no por el trabajo sino por el lugar y por el ambiente, pero poco a poco me fui acostumbrando. Mis principales tareas diarias consisten en abrir y cerrar las puertas de los dormitorios y del cuarto de baño a las estudiantes aspirantes a instructoras y a las instructoras, redactar y rectificar documentos con la máquina de escribir, entre otras responsabilidades inherentes a mi nuevo puesto de trabajo. Algo que me empieza a parecer un tanto extraño con el paso de los días es que todavía no me he comunicado cara a cara con la directora, tan solo a través de notas. Gracias a sus notas, el primer día supe en qué habitación me toca dormir y también gran parte del trabajo documental que tenía que hacer día a día por aquel entonces.

    Mi sentido de la vista empezaba a ser invadido por muchas mujeres en tropel arriba y abajo vestidas con camisa azul o blanca con el yugo y las flechas bordados en rojo, faldas negras ceñidas con un cinturonazo, pantalones anchos negros en algunas ocasiones y boina roja. Un poco de todo. Cuando me ven, todas me saludan y me dan las gracias. Algunas más simpáticas y otras menos. Sí que es verdad que las instructoras en las que se tienen que reflejar sus alumnas para serlo ellas también, tienen muy mala uva y siempre van con mirada de hielo.

    El trabajo genial. En las notas diarias de la directora, más de una vez me escribía «excelente trabajo, Cándida», algo un tanto extraño teniendo en cuenta la disciplina extremadamente severa y fría de aquel lugar. Al fin y al cabo estaba haciendo mi trabajo como toca, ¿no? Todas las notas iban firmadas con un nombre: «Elda».

    Me sentía bien conmigo misma dentro de lo que cabe. Aunque… Esa sensación de sentir que hay algo extraño en mí sin saber (o negarme a ver) exactamente el qué, regresaba en mí paulatinamente con el paso de los días. Y con mucha fuerza. Le daba muchas vueltas en la cabeza, demasiadas. Hasta el punto de tener dificultades para conciliar el sueño… Había algo entre estas mujeres… Bueno, no en general, concretamente en una de ellas… Una de las instructoras… Que me hacía sentir extraña. Muy extraña. Cada vez que la veía sentía un escalofrío muy extraño a la par que intenso recorriendo mi cuerpo entero.

    Era una mujer muy hermosa… Tal vez no canónicamente, pero al menos para mí. Demasiado hermosa. Estaba percatándome de que lo que sentía cada vez que veía a esa mujer no tenía nada que ver con una simple admiración hacia la belleza femenina sino que era algo que iba más allá. Mucho más allá.

    Es una mujer que, a juzgar por la edad, rondaría ya la cuarentena (o sea, más madura que yo), increíblemente alta (mide casi 1,90), bien gordita y proporcionada a la vez, de voluptuosas curvas (grandes pechos y trasero), de tez muy blanca, con una larga y bravía melena castaña clara y ondulada que quita el sentido, siempre recogida con una coleta y con un flequillo largo peinado de lado, labios carnoso con una profunda mirada de unos pequeños ojos cafés. Una hermosa mirada y un hermoso rostro, a la par que de perdonavidas y de estar aparentemente enfadada con el mundo. Lleva gafas, lo que todavía acentúa más su aire autoritario, viste sus uniformes paramilitares de camisa azul o blanca con el yugo y las flechas bordados en rojo y repletas de condecoraciones e insignias, falda negra ceñida a su voluptuosa cintura con un cinturón bien grande o a veces pantalón ancho negro y botas o chanclas negras de cuero, plataforma y taconazo.

    Como ya he dicho, es una de las instructoras. La de educación física y FEN (Formación del Espíritu Nacional). Y precisamente la que tiene más mala leche y la más temida de todas. Puedo escuchar sus gritos estando ella en la otra punta del edificio. Además, un grande silbato siempre pende de su ancho cuello, con el que silba a unos decibelios por encima de lo moralmente permitido respecto al sentido del oído, ya sea en las horas de educación física, en cualquier parte del edificio cuando las alumnas arman mucha jarana mientras hablan o cuando alguna de ellas se desvía un poco del «camino correcto», unos fortísimos silbidos siempre acompañados de su gruesa voz a grito pelado. Además, tiene un tono de voz fuerte, puede estar tan solo hablando tranquilamente, sin más, ella en una punta de un recinto y yo en la otra y escucharla perfectamente. Puedo escuchar bien su voz mientras imparte sus clases de Formación del Espíritu Nacional, bien fuerte y severa, transmitiendo a sus alumnas un rabioso fervor patriotero.

    Lo que esta mujer tiene de hermosa, lo tiene de dura de carácter. De mujer sumisa, absolutamente NADA ni tampoco el culmen de la feminidad y la delicadeza, para nada. Si con su mera presencia física ya impone, sumándole su carácter a la ecuación, es una mujer que pobre del que ose ponerle el dedito encima. Con más cojones que muchos hombres.

    Su belleza, su fuerte carácter, mi noble intención de encontrar un fondo sensible en una persona aparentemente tan de hierro… Más de una vez la he escuchado riendo bien fuerte y a carcajada limpia en medio de conversaciones con otras instructoras, pero desde lejos, una risa que podría parecer de mala bruja. Pero todavía nunca la he visto sonreír. Me pregunto cómo debe de ser su sonrisa. Una especie de magnetismo en esa mujer me estaba enganchando a ella inefablemente.

    No sabía cómo descifrar lo que estaba sucediendo en mí… Hasta que llegó aquel día, de buena mañana. Estaba de espaldas revisando unos documentos y de repente escucho como unos lentos pasos en forma de taconeos se acercan lentamente a mí.

    –Buenos días, Cándida –escucho de repente, en un tono amenazador y pícaro al mismo tiempo. Me sobresalto y de repente me volteo. Es esa mujer. Es la primera vez que me dirige la palabra. Esta mirada de sargento detrás de sus grandes gafas, su atuendo paramilitar con la camisa azul de manga corta, llena de condecoraciones de plata y abotonada con sus grandes pechos abultando bien debajo, el cinturonazo ciñendo bien su falda negra larga hasta las rodillas, debajo de la cual intuyo unas grandes caderas y nalgas y unas botazas altas negras de cuero, plataforma y tacón, que estilizan bien sus largas y blanquísimas piernas y la hacen todavía más alta de lo que ya es. Joder, qué mujer. Como impone. Normal que todas le tengan miedo. Nunca he visto una mujer que imponga de esta manera. Siento los nervios a flor de piel.

    –Uy… Bu… Buenos días. P… Perdona… Estaba muy absorta… En… En el trabajo… –balbuceo– Dime –le digo, recobrando la compostura y con suma atención y excesivo respeto.

    Puedo ver como su rostro muda lentamente a una mirada y una sonrisa pícaras y canallas. Una sonrisa un tanto peculiar a la par que hermosa a mis ojos. Entonces, lo supe. No, definitivamente no era una simple admiración y a pesar de también tenerle cierto miedo eso que sentía al verla era algo más. Siento como ese escalofrío que recorre mi cuerpo entero cada vez que ella pasa cerca de mí, pero esta vez como nunca antes, hasta el punto de temblarme las extremidades como flanes y sentir una intensa contracción en el estómago. ¿Serán eso las famosas «mariposas en el estómago» de las que tanto he escuchado hablar?

    De repente, su voz de sargento me devuelve de nuevo a la realidad.

    –Ábreme la puerta del cuarto de baño.

    –Sí, sí… Claro… Ahora mismo –le digo, con excesivo respeto.

    Sin pensarlo, tomo las llaves del cuarto de baño, me levanto de la mesa mientras ella continúa mirándome con severidad y a la vez con una sonrisa pícara y las dos salimos de mi pequeño despacho, yo caminando delante y ella detrás de mí. Mientras nos dirigimos al cuarto de baño, me siento observada y bastante tensa. Sus pasos, sus taconeos, me hacen sentir más intimidada aún, como que estoy todavía más a su merced, aunque hay algo que me atrae en demasía en esto que me está haciendo sentir.

    –Bonito vestido, te queda estupendo –me dice, en el mismo tono de voz que me ha saludado, inquisitivo y al mismo tiempo pícaro. Llevo un vestido rojo largo de flores y de manga corta bastante arrapado a mi esbelta cintura a pesar de ser bien recatado. En cuanto escucho su cumplido, es tanto el rubor que siento y lo que me sube la sangre a las mejillas que llego a sentir que las tengo igual o más rojas que el vestido y se me escapa una sonrisa nerviosa mordiéndome el labio inferior. Menos mal que estoy de espaldas a ella, qué vergüenza si no.

    –M… Muchas gracias –le respondo tímidamente.

    Entonces, llegamos al cuarto de baño. Le abro la puerta.

    –Ya puedes pasar, le digo.

    –Gracias –me responde– Por cierto, ven –me manda y ordena en tono de sargento– Quiero que hablemos un rato tú y yo –me toma la mano y entramos.

    Siento que se me suben todos los colores. ¿De qué querrá hablar esta mujer? ¿Se habrá enterado del pasado de mi familia y me estará tendiendo una emboscada? O… ¿Simplemente querrá conocerme? A la par que esas «mariposas en el estómago», no puedo evitar sentir miedo.

    –Bueno… ¿Qué te cuentas, Cándida…? –me dice en un tono de voz canallita, mientras escucho el sonido de la hebilla de su cinturonazo y puedo observar como se baja la falda, las braguitas que lleva de color negro y como también se las baja y como empieza a orinar estando yo delante, con toda naturalidad.

    –¡Síii! ¡Qué gusto, joder! Me estaba meando.

    No puedo evitar sentirme un tanto incómoda, desvío la mirada y me ruborizo. Ella lo nota.

    –¿Nunca has visto una mujer mear o cagar, o qué? Que poca calle tienes, chica.

    –No, no… No es eso… Solo que… No… No estoy acostumbrada a ello.

    –Aquí te acostumbras rápido.

    Tira de la cadena, se levanta, se sube lentamente las braguitas y la falda negras y se abrocha el cinturón.

    Sus palabras me tranquilizan y me hacen entrar un poco en confianza. A pesar de ello, mis mejillas no logran desprenderse del rubor, ya que al estar más relajada y centrada y el hecho de verla en el acto de orinar, sobretodo ver su rostro, como entrecierra sensualmente los ojos, su blanquísima piel ruborizada y como se muerde sus carnosos labios y como seguidamente se sube las braguitas y la falda, sus grandes y bonitas caderas y nalgas y sus largas piernas con las botas altas de cuero y plataforma y como justo después se mira al espejo y se suelta su larga y preciosa melena castaña con ese flequillo largo de lado y se vuelve a recoger el pelo, empiezan a pasarme por la mente unos pensamientos y unas sensaciones que nunca antes había tenido. Soy todavía más consciente de su belleza. Pienso que es hermosa, muy hermosa, demasiado hermosa. También que dentro de su falta de delicadeza y de su actitud entre poco y nada femenina, es a la par una mujer muy atrevida y sensual. Siento como mi escalofrío se mueve hacia mi entrepierna, provocando en ella una caliente y húmeda inflamación, una intensa reacción dentro de mí que nunca había sentido antes con lo mojigata que siempre he sido. O sea, siempre he sido consciente de lo que es la sensualidad y las reacciones que provoca en las personas, pero nunca había tenido una reacción así… Al menos con esa intensidad. Y es una sensación dulce, muy dulce. Me está gustando, mucho, mucho, mucho. ¿Será eso sentir deseo por alguien? ¿Será eso lo que sienten las mujeres por los hombres? ¿Por qué lo estaré yo sintiendo por una mujer?

    Una vez termina, me toma delicadamente de mi esbelta cintura, posando su grande brazo en ella. Me sorprendo mucho y siento como ese escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo entero y como se me contrae el estómago, junto con otro temblor en mis extremidades. No esperaba que una mujer aparentemente tan fría tuviera esas muestras con nadie.

    –Ven, Cándida –me dice.

    Salimos del cuarto de baño y caminamos por el pasillo, ella tomándome delicadamente de la cintura. Con lo alta y voluptuosa que es me siento muy menuda y más bien poca cosa su lado. Tengo esa extraña sensación de sentirme un tanto intimidada pero a la vez protegida.

    –Aquí, ven –me dice, señalando una puerta. A pesar de mostrarse gestualmente más cercana y tal vez cariñosa, mantiene el mismo tono de sargento.

    Abre la puerta, me la aguanta para que yo pase delante y acto seguido ella pasa, cierra la puerta y vuelve a tomarme de la cintura. Entramos a su despacho. Bastante grande, con dos estanterías empotradas a la pared de cada lateral de la sala y llenas de libros y enciclopedias y en el centro con una mesa, una silla delante y un sillón negro de cuero detrás, rodeado de tres banderas grandes: una rojigualda con el águila de San Juan, otra de Falange, con el yugo y las flechas, y otra carlista, con las aspas de Borgoña y el fondo blanco. Detrás de la mesa y el sillón, un marco con la foto de Franco y otro con la de José Antonio y en medio unos ramos de flores colgados con una tira de seda azul con unas letras bordadas en rojo en las que pone «Gloria y honor a los Caídos por España 1936-1939». Acto seguido, decanta la silla de delante de la mesa y me hace un gesto.

    –Siéntate, ponte cómoda.

    Estoy que no quepo en mi asombro en su manera de tratarme, tan delicadamente por ser como es ella. ¿Y si me está tendiendo una emboscada? En fin, no quiero pensar mal. O… Un momento. ¿Será ella Elda?

    Acto seguido, ella se sienta en el sillón. Todavía me siento más menuda a su lado. Ella bien grande, sentada en el majestuoso sillón de cuero, yo bien menuda, sentada en la silla de madera. Me siento a su merced.

    –Cándida, yo soy Elda. Elda, nombre de raíz germana que significa «la que batalla incansablemente». Nombre de mujer de estirpe guerrera, lo que yo soy por una España grande y libre. Si por mí fuera, sería la Caudilla de España por la Gracia de Dios. Yo soy la directora de este centro, quien hace y deshace y quien manda aquí con mano de hierro y pobre de quien me desafíe, sea mujer u hombre –dice en un tono de voz autoritario y acto seguido propina un fuerte puñetazo en la mesa con una de sus manazas– Un gusto conocerte.

    –El gusto es mío –respondo.

    –¿Cuántos años tienes?

    –Veintisiete. Tengo veintisiete años.

    –Eres bien joven. Incluso pareces más jovencita… En cambio yo tengo 39 años. Soy ya mayor. Por cierto… –de repente me mira inquisitoriamente, algo que me empieza a asustar.

    –Sí, dime –respondo, intentando disimular cierto sobresalto.

    –¿Eres catalana, sí?

    –S… Sí, soy catalana –respondo, con algo de dificultad por temor a su reacción.

    –Ya me lo suponía de sobras. Es que tienes un acento tan y tan catalufo…

    No sé qué responder. Tampoco me da tiempo, porque ella corta rápidamente en seco el incómodo silencio.

    –Ah, y otra cosa –dice, con cierta brusquedad– Tu familia… ¿Es o era roja, verdad? –me pregunta, con severidad.

    –Hmmm… –balbuceo, con un marcado temblor de voz. Se me suben todos los colores y mis latidos se aceleran de repente. Me siento de repente muy asustada y afligida. Mis ojos se empañan con intensidad y empiezan a derramar lágrimas.

    Ella lo nota, pero en lugar de persistir en presionarme, se levanta del sillón y se acerca a mí. Se agacha delante de mí y me toma la mano con delicadeza. Aunque sin perder la seriedad, su tono de voz se enternece.

    –Vale, mira. Investigamos muy bien una vez contratamos a la gente. Y no podemos hacerlo antes porque en ocasiones nos urge contratar. Te voy a ser sincera. Lo sé todo sobre tu familia. Pero… Con tu excelente trabajo, tu saber estar y tu bondad me has dado la garantía de hacer un pacto de favor contigo.

    Me quedo sin palabras. Siento como lentamente, sus palabras me apaciguan. Mientras me habla, acaricia mis delicadas manos con dedos de pianista con sus manazas.

    –La verdad es que no me equivoco cuando pienso que tu nombre va conforme con tu personalidad. ¡Ay Cándida…! –sube ligeramente la voz– Tan noble, tan dócil, tan ingenua y tan angelical que te veo… Ya está, venga, no temas. Conmigo vas a estar segura –me dice, mientras me acaricia las mejillas para secarme las lágrimas.

    A la par que paulatinamente me tranquiliza, sus palabras, sus caricias, sentir ese contacto de sus manazas con mis delicadas manos y mejillas, provocan en mí palpitaciones y que mi estómago se contraiga por momentos. Estoy también que no quepo en mi asombro viendo como conmigo muestra su lado más humano y sensible.

    –Gracias, gracias. Muchísimas gracias, de verdad. No sabes cuánto te agradezco.

    –Me has demostrado que puedo darte más trabajos además de conserge. También vas a ser mi secretaria y vas a trabajar conmigo en mi despacho. Empiezas hoy. ¿Trato hecho? –me dice, tomándome la mano.

    –¡Trato hecho! –le respondo con entusiasmo, mientras hacemos un leve apretón de manos.

    Se levanta y vuelve a dirigirse lentamente hacia el sillón.

    –Uffff… Ya tengo hambre y necesito un café. Cándida –se dirige a mí– baja a la cafetería de aquí delante y traeme un café con leche y azúcar y un bocadillo de estos bien grandes con tomate y aceite, jamón ibérico y queso. Ah, y también ve al estanco y traeme dos paquetes de tabaco. Por favor –me dice con su tono de sargento, mientras toma un monedero, del que saca unas pesetas– También cómprate tú algo si quieres. Ah, y también ve al quiosco y tráeme el periódico, por favor –me termina de dar las órdenes pertinentes mientras me da el dinero y me lo guardo minuciosamente en mi monedero.

    –Vale, ahora mismo. Lo que desees –le respondo.

    Salgo a cumplir todo lo que me manda y ordena sin dudarlo ni un segundo. Dentro de mí estoy que no quepo de entusiasmo.

    Sé lo que siento hacia esta mujer. Además de sentir una fuerte atracción por su belleza externa y su aspecto, también la siento hacia su actitud, tan autoritaria, dominante, mandona y de carácter fuerte. Es inexplicable lo encantada que estoy de ponerme a sus órdenes. Además de su lado sensible que no muestra con todo el mundo. ¿Qué sentimientos le habrán llevado a mostrarlo conmigo? Mis dudas se han disipado, aunque a la vez no dejo de tengo mucha inquietud dentro de mí de por qué me siento así por una mujer.

    Trabajando con ella, pasan los días de fábula. Además de hacer toda la tarea documental que ella me manda y ordena, cada día le traigo los cafés, el desayuno y demás para comer (es muy amante de la comida, ya me lo dicen muy bien sus abundantes curvas), el periódico y el tabaco. Está realmente contenta conmigo. Yo bien fina, discreta y educada, ella como Pedro por su casa. Muchas veces se sienta en el sillón tumbándose de lado (en las que más de una vez he podido entrever su ropa interior) y también poniendo los pies con sus calzados de plataforma y taconazo sobre la mesa mientras lee el periódico, fuma sus cigarros y bebe sus copas de vino Rioja, entre gritos vehementes alabando a Franco y expresando sus pensamientos políticos o bien cagándose en todo y en lo de más allá, dependiendo de las noticias que lee. Una actitud y unos modos que no muestran precisamente la distinción, finura y feminidad que tanto predican de boquilla y que, inexplicablemente, tanto me atrae. También a veces, de la nada, se pone a entonar a voces el Cara al Sol, entre otros himnos.

    En los tiempos libres hablamos entre nosotras. Siento como cada vez se muestra más cercana conmigo. Debido a mi timidez, siempre es ella quien empieza a hablarme y a preguntarme cosas. Además, las noches de insomnio e inquietud se van convirtiendo en momentos en los que en la intimidad de mi dormitorio, está sensación de calor y humedad en mi entrepierna hasta empapar bien mi ropa interior y hasta las sábanas pensando en Elda y fantaseando y hasta sonando con ella empiezan a hacerse un vicio. Ya iré explicando.

    Continuará.

  • Así de intenso, así de rápido

    Así de intenso, así de rápido

    Así de intenso, así de rápido.

    El… Y cuando me das unas buenas mamadas de verga.

    Ella… Cuando te vea.

    Ella… Y si tú me das unas buenas mamadas de tetas…

    El… Siii

    El… Ufff

    Ella… Luego me bajo a sacar tu verga del pantalón… la acaricio, la beso, paso mi lengua desde la base hasta la punta… para después meterla toda en mi boca.

    El… Siii

    El… Me encanta

    Ella… Chupo tus bolas, y tu verga con todas mis ganas y lujuria… para ese momento yo ya estoy completamente mojada y mi picha palpitando pidiendo tu verga bien lubricada y erecta

    El… Saco tus tetas, meto mi mano en tu picha. Escurre, sacos los dedos y te los doy en la boca y los vuelvo a meter en tu picha, toco el clítoris y contienes un grito. Mi verga esta lista.

    Ella… Lista y babeando la verga, con ganas de estar penetrándome… me volteas. Bajas mi calzón mojado y de una ensartada metes la verga en mi picha caliente… me coges con fuerza y deseo… escucho gemir, -qué delicioso!- siento cómo rebotan tus huevos en mis nalgas… en eso te detienes y me dices que te de mi culo… yo solo asiento la cabeza en señal que acepto, y empiezo a sentir tu glande queriendo entrar en mi culo… de un movimiento lo metes… yo en ese momento ya no pienso, solo siento el poder de tu verga sometiéndome.

    El… Está a punto de explotar en tu delicioso ano, pero aun aguanto a sacarla y dártela en tu boca que inmediatamente recibe el chorro de mi leche hasta tu garganta, la succionas sin dejar caer una sola gota, saboreando la y tragándola gustosa.

  • Cesar el exnovio dotado y el cornudo pichacorta (2)

    Cesar el exnovio dotado y el cornudo pichacorta (2)

    Después de meses donde solo lo fui dejando salir solo 3 veces a la semana de su cinturón de castidad para echar polvo… Después fueron 2 y al final solo una.

    Pero eso no era todo de dejarlo correrse dentro de mi poco a poco fue con condón, él no se daba cuenta lo manso que se iba volviendo, además de mucho más pajero ya que después no tenía permitido correrse dentro de mi y ni metérmela solo pasearla alrededor de mi coño.

    Obviamente en este punto llevo meses sexteando con mi exnovio me ha mandado fotos de su gran animal que se carga entre las piernas.

    En este punto mi cornudo es tan sumiso que estoy en la última fase de su transformación está cumpliendo el castigo de un mes sin tocarse ni salir del cinturón.

    Yo a propósito había dejado una copia a la mano donde él sabía que estaba porque mientras no me cogía lo que hacía era siempre lo mismo.

    Todas las noches él llegaba y lo amarraba desnudo de brazos y piernas con una máscara de látex y un cinturón de castidad puesto. Una vez ahí solía bailar de manera sexy frente a el mientras en la TV ponía porno interracial de cornudos para que solo pudiera relacionar su excitación a mi y a la idea de que sería mi cornudo.

    Yo usaré que no es más que un pajero deseoso para que por fin Cesar y yo tengamos la libertad de coger como conejos.

    «Mi amor por fin vas a dejarme salir estoy muy caliente me duelen los huevos» -dijo el con una voz sumisa casi suplicando que por favor lo dejara tener un poco de placer, un hombre así haría lo que sea era mío.

    «Primero cumplirás una cosa más quiero que escuches claramente lo mucho y muy rico que mi muy dotado ex pareja me lo hizo durante años… Incluso el tiempo que estuvimos separados unos meses» -le dije mientras el hincado estaba sentado junto a mi.

    «Nunca me habías contado eso» -dijo mientras se movía como perro caliente y se acariciaba por encima del cinturón.

    «Tranquilo deja de tocarte pinche perro -le ordene- nunca te dije por pitochico por celoso pero cuando terminamos ese mismo día, ahora dime no hay vuelta atrás lo que te cuente quieres saberlo?»

    El muy imbécil estaba tan caliente que el obedecería todo sin chistar y solo aseveró con la cabeza así que me acerque a su oído y le susurré mientras le dejaba ver el escote de mi vestido.

    «Los meses que terminamos no hubo semana que no cogiéramos… Aun cuando estábamos regresando, el primer día que quedamos a nada de coger y te fuiste el aún recuerdo venía del gimnasio con shorts y se le marcaba el paquete ¿Ya quieres saber realmente que tan grande era?»

    «Siii mi amor mi ama mi por favor por favor» -gritaba mientras se movía como perro en celo pegado a mi pierna.

    «Es como mi antebrazo, y dura la mejor verga que eh tenido en la vida y nunca le fallaba, la primera vez me dolió un poco pero solo era cuestión de que me dejara abierta a su tamaño y nunca nadie ha llegado tan profundo en mis entrañas, sus embestidas tan duras con el conocí el sexo duro, me dejaba los senos rojos y las nalgas moradas nunca nadie me ha cogido así nadie… Quieres verla?» -agregue mientras él decía que si con la cabeza- y le mostré las fotos que Cesar me estuvo mandando incluso un vídeo donde se hace una puñeta con un vídeo mío montando un dildo.

    «Ama que hago para que me dejes terminar por favor»- me suplicaba mientras le ponía mi pie en la cara para que no se acercara no aún yo me estaba tocando mi dulce panocha frente a él.

    «Dilo acepta tu fantasía»- le dije mientras le quitaba el cinturón poco a poco quería dejarlo que él se matara solo con sus palabras.

    «Amor por favor quiero que te cojan enfrente de mi por favor ya no me dejes cogerte nunca quiero conocer a Cesar y que te coja en nuestra casa y que te preñe»

    En cuanto le quite su cinturón termino sin estar erecto…

    «Jajaja bueno cerdito te gustará saber que tengo eso último en audio y se lo he mandado a toro Cesar porque ahora será mi toro… A menos que quieras que todos sepan lo cornudo que eres».

    Ahora sí no había vuelta atrás nunca más sufriría con un pijacorta y me comería un miembro de verdad…

  • Confesiones de Pilar, de esposa ejemplar a…

    Confesiones de Pilar, de esposa ejemplar a…

    Confieso que después de la pandemia nuestra vida sexual cambio radicalmente a pesar de estar casados hace solo 2 años, de ser una esposa joven, sumisa y abierta a explorar distintos ámbitos de nuestra sexualidad, la vuelta a la normalidad de este mundo, hizo que mi hombre y amante mi esposo Pablo volviera a su pasión de abogado, lo cual lo lleva a extensas horas laborales y a viajes sin previo aviso.

    Mi nombre es Pilar, tengo 27 años, 2 de casada, 1, 67 cm, 54 kilos, 34b de busto, y una colita muy bien cuidada producto de la edad y del yoga, aunque aún sin entrenar!

    Lo cual cambiaria este 2024, de una manera de la cual jamás me imagine!

    Nuestro entorno está compuesto, por nuestros suegros, don Eduardo y mi suegra Carla, y mis cuñados, y sus respectivos sobrinos. Para empezar un buen año mi suegro quiso realizar una fiesta a todo nivel, todos de gala en un exclusivo sector de la ciudad de Santiago de Chile.

    Debo comentar que la relación con mi suegro siempre fue de mucho respeto, ya que el al estar jubilado, acude mucho a nuestra casa nueva en un bello y acomodado sector, el cual a le encanta por las bellas chica que por el sector se ven!, Aunque conmigo siempre ha sido muy cortes, considerado y gentil. una sabe identificar a los estos viejos zorros con piel de oveja.

    Solo tengo unas anécdotas de fiestas familiares en la cuales el me sacaba a bailar y sentía ciertos roces y me sujetaba o tomaba en el límite de ciertas zonas, como espalda baja o contorno de mis senos, mas allá de molestarme lo tome como una casualidad y preferí dejarlo como una forma de agradecer el cariño, la aceptación en su familia ya la ayuda incondicional en todos nuestros proyectos, ya sea emocional y económica.

    Mi marido, estaba muy contento y emocionado por la celebración de este Nuevo Año, en Chile las cosas no han estado fáciles por lo que una buena pausa y una “Celebración 2024” de esta índole podría ser el inicio de nuevos comienzos y para mí (sin saberlo aún), el comienzo de nuevos placeres.

    El domingo 31 de diciembre fue muy especial y dedicado a mí, aproveche de descansar y ver mi atuendo, un bello vestido de fiesta y una bella lencería, especial para mi marido y una noche de pasión para comenzar este nuevo año, teníamos reservada una linda y sensual habitación en el bello recinto.

    Con la intención de compartir con mi querida suegra mi atuendo y pedirle ayuda para mi maquillaje me acerque a su habitación, como se suponía que a aquella hora solo estábamos las mujeres ya que los hombres se habían coordinado para salir a nadar, al ver la puerta entreabierta entre despreocupadamente en su habitación sin notar la penumbra que había un ligero aroma a velas aromáticas y unos sonidos ligeramente conocidos pero poco perceptibles para mí, ya que una sensual y envolvente música se escuchaba por la Play de mi querida suegra Carla.

    Al acercarme al living del amplio departamento, pude distinguir la desnudes de una pierna y una cadera que se movía suave, pero firmemente, me asuste y me quede muy quieta en la penumbra, descubriendo que era mi suegra Carla, quien sujetada por unas firmes manos en sus caderas acomodada sobre la mesa del comedor era penetrada en posición de perrita (acoto que es mi posición predilecta), los ruidos imperceptibles eran gemidos de mi suegra, su respiración agitada, la cual se confundía con las de mi suegro, mi atención se dirigió al fornido y velludo torso de mi suegro quien, al parecer, calculaba y planificaba cada embestida que realizaba en la intimidad de mi suegra, quien con voz sensual y clara le decía:

    “Sigue así papito, mételo más profundo!”… “ya sabes… que Así de duro, es como le gusta a tu perrita, hazme tu putita!

    Debo decir que mi suegra es una señora, muy educada de buena familia, a la cual jamás la había escuchado decir alguna mala palabra, por lo cual eso me confundió, asusto y sorprendió. Pude ver la cara de mi suegro, se veía que estaba disfrutando del conejito de su mujer y también de su anito el cual estaba lleno de fluidos permitiendo la entrada de uno o dos dedos en él.

    Quiero terminar este año en tu culo de puta, le dijo mi suegro, a lo cual mi suegra se negó, pero le ofreció su boca para acabar y la esperanza de que esta noche su culo seria suyo al fin!

    Uff! esta conversación, entre gemidos, respiraciones entrecortadas de parte de ambos, me hizo darme cuenta del temblor de mis piernas, de la sequedad en mi boca, y de la humedad que comencé a sentir entre mis piernas. Una lujuria, una ola de deseos se apodero de mí, sin darme cuenta mi mano estaba acariciando mi vulva por sobre mi vestido y sentía la dureza de mis senos. Todo esto bajo la promesa de mi suegra de entregar esa noche su virginal ano a mi lujurioso esposo.

    Ante la inminente eyaculación de mi suegro y con la agilidad propia de un joven, mi suegro, luego de nalguear a mi delicada suegra, le indica que se arrodille ante su lujuriosa polla!

    Esto fue un cambio en mi vida, mis ojos vieron una bella, carnosa, gruesa, húmeda verga que poseía mi suegro, digna de un dios griego, los segundos que esta quedo a mi vista me bastaron como para desearla, devorarla con mi mirada, lo cual fue interrumpida por los labios de mi suegra quien sutilmente cubrió el capullo de esa verga succionando el néctar de ese hombre, una juguetona lengua, cual serpiente envolvió el tronco, lamiendo, abrazando, succionando y llenado poco a poco la delicada boca de mi suegra, quien puso sus manos en los muslos de mi suegro para controlar el ingreso de tamaño miembro en su garganta, el tomándola de ambas muñecas con un movimiento muy rápido, las llevo a la altura de su pecho, permitiendo que su miembro entrara completamente en aquella dulce y educada boca de mi suegra, lágrimas de sus ojos brotaron, su cara tomo un tono rojo y agitada por tal brusca, pero firme penetración en su boca y soportándola sin protestar, con plena sumisión solo atino a liberarse para respirar, mirar a su violador y de manera instintiva colocar las manos en el pecho de mi suegro para que ahora este guiara la cabeza de mi suegra a su antojo, esta lo miraba en señal de aceptación y de placer!

    Solo entendí que todo estaba bien, cuando en un momento de respiro, mi suegra gimiendo le dijo: así mi amor, así me encanta no pares de follar mi boca!

    Un gruñido de satisfacción, lujuria y placer salió de la boca de mi suegro, su mirada se dirigió a la apertura donde bajo la oscuridad yo me resguardaba… un miedo mezclado con lujuria me invadió, lo cual permitió darme cuenta que un tirante de mi vestido se había bajado liberando mi seno el cual con el roce y la excitación estaba muy duro y mi pezón cual grano de uva de paradito! Mis dedos acariciaban mi húmeda y caliente conejito, mientras mi colita se apretaba contra la muralla rozándose y moviéndose por un imaginario miembro el cual yo deseaba que me rozara cada vez más duro y que al igual que mi querida suegra fuera violado por un miembro duro y carnoso!

    Mientras mi suegra dueña de la situación hizo que mi suegro explotara todo su néctar, su leche, en su boca, cosa que por más empeño que ella hizo no logro, ya que de su hermosa boca, broto ese líquido por la comisura de sus labios, cayendo este a sus senos mi lengua salía de mi boca como si quisiera que no se perdiese nada de ese preciado néctar del miembro de mi suegro, junto con este movimiento involuntario sentí como mi cuerpo explotaba lentamente lleno de sensaciones provocadas por tal escena y por mis dedos que provocaron un orgasmo de aquellos! Mordí mi labio inferior de tal forma (para evitar gemir o casi gritar) que sentí el dolor en mi labio así como el ardor en mi conejito y la dureza de mis senos.

    Toda mi sorpresa inicial fue nada al percatarme de que luego de tal explosión y eyaculación de mi suegro, en la lujuriosa boca de Carla (mi suegra), su miembro seguía triunfante y desafiante ante el rostro de ella, loa cual la llevo a limpiarlo con su lengüita, sin dejar rastros de la preciada leche que de este brotaba.

    Solo las dudas y la incertidumbre de lo que podría ocurrir esta noche con el culo de mi suegra, me sacaron de mi nube de placer y lujuria en la cual estaba envuelta, solo ahora quedaba esperar. A que llegara la hora de la fiesta y a que mi esposo Pablo ya hubiese llegado para poder jugar un poco con él y quitarme así estas ganas que mis queridos suegros habían despertado en mí ser.

    Continuará.

  • Striptease, paja con las tetas y

    Striptease, paja con las tetas y

    Este relato tiene un poco de todo, quizás no destaquen muchas cosas, pero solo por el final este relato es digno de contar. Esto pasó hace meses.

    Llevaba conociendo a un chico durante semanas y se notaba lo que queríamos, ya nos habíamos liado anteriores veces pero nunca tuvimos la oportunidad de tener sexo, cosa que una noche, mientras veíamos La Isla de las Tentaciones, pudo ocurrir. En el salón de la habitación de la casa del chico, mientras sus padres dormían en el piso de arriba.

    No llevábamos ni quince minutos y ya nos empezamos a besar en el sofá, ambos sabíamos lo que queríamos y di el paso a ello. Después de un largo y húmedo beso me levanté, me puse en frente de él y empecé a quitarme la ropa de forma sensual mientras me tocaba por encima y movía las caderas como si fuese una prostituta recién contratada: primero me quité el top dejando en descubierto mis pechos tapados por el sujetador, luego los leggins que marcaban y dejaban ver un poco mi tanga de color rojo que conjuntaba con mi sujetador.

    Me senté encima de él y empecé a mover el culo de abajo a arriba y viceversa presionando mis glúteos contra su pantalón, sentía como su bulto iba creciendo poco a poco lo que me calentaba aún más, él me agarraba de mis caderas dejándose llevar por mis movimientos, luego subió sus manos a mis tetas para apretarlas y moverlas en círculos.

    Me quité el sujetador, me puse encima de él dejando mis senos cerca de su boca para que se las comiese mientras yo cabalgaba lentamente sobre su polla aún tapada por el pantalón. Nos besamos de nuevo, bajé a su pantalón y se lo quité acompañado de su bóxer, y ahí vi su miembro erecto y húmedo por la punta esperando a ser tragado por mí, tras juguetear con él entre mis manos procedí a introducirlo entero en mi boca que estaba salivando desde hace un buen rato, de arriba y abajo iba comiéndole la polla con ansias, ganas y baboseando dejándola toda mojada. Me la metía hasta que tocase mi campanilla dejando escapar unos jadeos muy sonoros, me la sacaba, la manoseaba y luego repetía el proceso.

    Tras un buen rato practicándole una mamada ansiosa y después de dejarle la polla mojadísima, me quité el tanga que llevaba, me puse encima de él y me la metí poco a poco en la vagina, cabalgaba en frente de él mientras el chico agarraba y azotaba mis tetas que estaban rebotando a la vez que yo soltaba gemidos. Disfrutaba tener su polla dentro ya que aunque no fuese muy larga la tenía muy gruesa y eso me satisfacía muchísimo, tanto que la cabalgata empezó a convertirse en sentones muy violentos que me hacían gemir cada vez más fuerte hasta correrme encima de su miembro, lubricándolo aún más.

    Después de montarme en su polla, fui a recoger un botecito de lubricante que tenía en el bolso, se lo di al afortunado, me puse en cuatro en el sofá y le dije que me la metiese por el culo. Él obedeció, dejó caer lubricante sobre mi ano, y tras esparcirlo y lamerlo un poco, empezó a introducirme su grueso pene dentro de mi culo lentamente, cosa que me generaba una satisfacción mayor que con el sexo vaginal. Al meterla ya entera la sacó y volvió a repetir el proceso ahora un poco más rápido, y así de seguido hasta empezar a follarme el culo violentamente acompañando sus penetraciones con azotes a mi glúteos.

    Yo me sentía en el cielo, sintiendo como me estaba abriendo el culo aunque me doliese, eso me generaba mucha satisfacción, soltaba gemidos de dolor pero a la vez de placer, soltaba lágrimas, me agarraba fuertemente al sofá ya que la fuerza de las penetraciones movían mi cuerpo entero e intentaba no chillar. Tras todo eso llegué a mi segundo orgasmo dejándome rendida y tirada en el sofá.

    Me saqué su polla e inmediatamente me puse a practicarle otra mamada más frenética y húmeda que la anterior. Mientras se lo hacía, me acordé que al chico le gustaban mis tetas por lo que en vez de concluir con la mamada, decidí masturbarle con mis tetas. Me lubriqué las tetas, me restregué el lubricante por todos mis pechos haciendo que estos quedasen brillantes y húmedos, agarré su pene lo puse entre mis tetas y presionándolas contra su miembro empecé a masturbarle la polla con mis pechos. Viéndole sabía que lo estaba gozando, su pene se deslizaba suavemente entre mis tetas.

    Tener su miembro ahí se sentía muy bien y ahora solo esperaba a que se corriese encima de mi. Pero de repente escuchamos un «oh dios». Asustada y sorprendida miré hacia las escaleras, que es por donde escuché la expresión y vi a su madre mirándonos con la boca abierta mientras bajaba lentamente los escalones. El chico se tapó inmediatamente con los pantalones, yo lo único que pude hacer es darme la vuelta ocultando mis pechos y mi vagina. «Sube a tu habitación ahora» le dijo a su hijo con cierta indignación, él subió sin rechistar.

    Tras irse me quedé a solas con ella aún desnuda. «Lo siento…» la dije cabizbaja, ella agarró mi ropa que estaba tirada por el suelo, y a la vez que me la daba me dijo «dúchate anda, hoy dormirás en el sofá pero porque me gustas, eres mejor que las demás chicas que se trajo aunque eres muy chillona también» yo la miraba sorprendida por lo que estaba diciendo «la próxima vez que lo hagáis no gimas tanto, ¿sí?». Yo aún impactada solté un «entendido» tímido, a lo que ella me dijo «venga anda, que tengas buenas noches cielo» y se fue.

    A día de hoy es de las cosas más sorprendentes que me han pasado hasta ahora. Si os preguntáis si lo hicimos de nuevo en su casa, la respuesta es no, lo hicimos un par de veces más pero en su coche y en mi casa. Ya no me hablo con él pero de vez en cuando su madre y yo nos escribimos y puedo decir que es de las mejores madres que he conocido hasta ahora.

    Mis queridos lectores y lectoras, otro relato llega a su fin y espero que os haya gustado tanto como a mi. Y antes de concluir del todo, a veces me da curiosidad por saber si habéis vivido alguna situación parecida a esta, si os han pillado alguna vez en el acto, si es así, me gustaría leeros.

    Ahora sí, muchos besos y cariño xxxx.

  • Mis inicios en el exhibicionismo (4): Accesorios

    Mis inicios en el exhibicionismo (4): Accesorios

    Hola, de nuevo soy Andrea, con otra de mis anécdotas, disfrutando y llevando a cabo mis deseos más sucios por medio del exhibicionismo.

    En esta ocasión les contaré cómo llegaron a mi vida mis «compañeros» de aventura.

    Todo comienza mientras veía algunos videos de exhibicionismo, en donde las chicas caminaban desnudas por bosques o en otros se levantaban las faldas frente a extraños y también dejaban a la vista sus tetas para taparlos rápidamente en centros comerciales, admito que eso me calienta bastante, pero lo que más me llamo la atención era que las chicas usaban vibradores inalámbricos, se notaba que lo disfrutaban muchísimo aguantándose los orgasmos en público, pero dejando salir expresiones de placer y pequeños gemidos, eso me calentó de sobre manera y decidí que debía tener ese vibrador para mejorar mis «paseos», mientras buscaba un vibrador adecuado, me encontré con algunos plug anales, que tenían colas, como de conejo y zorro, al verlos se me vinieron imágenes de mí usando esas colitas, metidas en mi culito y yo meneándolos de un lado al otro como si fuera una verdadera hembra en celo, me estaba mojando de solo pensarlo así que decidí comprar el de zorrita, también compre un pote de lubricante grande, otro plug con una joya rosa muy bonita y por último aproveche de comprar un dildo para mi conchita, más grueso que mi antiguo pote de crema para poder meterme algo que me haga sentir totalmente llena.

    Estaba muy emocionada luego de comprar mis «accesorios» así que decidí no masturbarme y tampoco salir hasta que llegaran, quería reservarme para ellos y disfrutarlos al máximo, pasaron 2 días y al tercero era ya medio día cuando me llaman por un paquete a mi nombre, salí rápidamente de casa muy ansiosa, me temblaban las piernas y sentía cosquilleos en mi conchita, tomo el paquete y vuelvo rápidamente a casa, una vez dentro de casa me dispongo a abrir el paquete y sacar todo, primero saque el dildo que era más grande de lo que yo calculaba en ese momento dude de si pudiera entrarme, luego saque el pote de lubricante y el plug de zorrita que era un poco gris con toques algo rubios, ya saben elegí eso para la discreción jeje, por último saque al rey, mi nuevo vibrador inalámbrico, era igualito al de los videos que vi, estaba muy contenta y excitada me vi en el espejo de mi baño y estaba colorada, jadeando un poco, toque mi conchita por encima de mi ropa y estaba empapada, supe que esa noche debía salir a divertirme con mis nuevos «accesorios».

    Mi plan para esa noche era como en mi primer «reto» es decir «rescatar» mi ropa que estuviera repartida, pero esta vez dejaría las prendas ya previamente, es decir durante lo que quedara de día dejaría ropa por el terreno en lugares específicos y luego al salir debía introducirme el vibrador en mi conchita además del plug de zorra en mi culito e ir como una completa putita en busca de mis cosas y como un punto extra en mi reto, tendría como máximo 5 orgasmos como límite, si no podía recuperar mi ropa y volver a casa antes del quinto orgasmo daría por fallido mi «reto» lo pensé así que por qué en los videos que vi las chicas tenían varios orgasmos en pocos minutos.

    Comencé a dejar mi ropa, primero dejé unas bragas en el pequeño almacén, después en una de las esquinas de la casa grande deje un sujetador, cerca de la reja principal oculto detrás de unas cajas, deje mi faldita negra, debajo de la escalera de la casa grande de habitaciones deje mi top, cuando lo estaba ocultando una nueva idea inundo mi mente, algo más peligroso, dejar algo dentro de la casa de habitaciones, yo había estado un par de veces dentro, era más que nada un gran pasillo y cada ciertos metros una puerta en total eran como 6 habitaciones, y al final del pasillo un baño, ese era mi objetivo ir a ese baño y ocultar algo, tome algo pequeño un gorrito de lana que uso en invierno, el pasillo era antiguo con piso de madera así que al pasar rechinaba un poco, oculte mi gorro detrás de unos productos de limpieza dentro de un cajón y salí, los preparativos estaban listos, solo debía esperar que llegara la noche, para que fuera rápido me entretuve leyendo como funciona mi nuevo vibrador y probando el tamaño del plug de zorrita.

    Cuando ya eran las 2 Am estaba más que lista y desnuda para salir, solo me quedaba ponerme mis nuevos accesorios, comencé con el plug, era grande y además nunca había metido cosas en mi ano, vi varios videos del tema de como introducirlos correctamente, me limpie muy bien la zona y procedí a untarme lubricante en mi hoyito, pero para mi nuevo «amigo» tenía algo mejor que ese lubricante… Abrí mi boca y saque mi lengua de una manera muy guarra hasta me salió una especie de gemido profundo, empezó a caerle mi saliva lentamente, lo empape en ella y procedí a meterlo…, lentamente y con cuidado fue entrando, debo decir que al principio no me era muy agradable la sensación, lo metía un poquito y lo sacaba, así estuve unos minutos hasta que note que ya la parte más gruesa estaba lista para entrar del todo empuje levemente y sonó pop!, con eso entro totalmente en mi culito, lo tenía taponado, me gire dando la espalda al espejo me incline un poco y mire sobre mi hombro, podía verla, esa colita de zorra tan linda ahora adornaba mi culito y me hacía sentir como la zorrita que quería ser, luego introduje en mi conchita el vibrador, se deslizó fácilmente hacia dentro, me puse en 4 para ver sino se me salía o algo, por suerte se ajustaba perfecto, prepare mi teléfono con la aplicación y lo guarde en mi mochila que usaría para tomar mi ropa.

    Con todo ya listo, abrí mi puerta lentamente y salí ya en cuatro, respirando agitado por la excitación, deje mi puerta semicerrada y tome mi teléfono, como no había probado el vibrador, probé los primeros niveles y se sentía glorioso se me salieron varios gemidos pequeños, decidí ponerlo en normal o si no me darían los orgasmos en muy pocos minutos, con mis piernas ya temblando empecé con mi reto, meneaba mi culito y lo miraba hacia atrás como se movía esa colita…, me sentía como una perra total, estaba muy excitada, cuando estaba llegando al almacén escuche como gente bajaba desde la escalera de la casa de habitaciones, me oculte desde el lado opuesto del almacén para que no me vieran, el problema es que cuando me oculte tuve que agacharme un poquito más y eso provoco que mi conchita se abriera, entonces el vibrador entro un poco más, lo que me dio un placer que me hizo frenarme y cuando logre ocultarme, sentí como llegaba el primer orgasmo con fuerza.

    Se me salió un «aaahhh…» «mmm…» tuve que taparme la boca para no gemir fuerte, tome mi teléfono y puse en pausa el vibrador para poder recuperarme de ese orgasmo, tuve que apoyarme en el muro del almacén mientras jadeaba y gemía como loca, cuando ya estaba un poco recuperada lo active nuevamente, volvía a sentir mucho placer, mi cuerpo entero estaba muy sensible, el viento rozándome, mis manos y piernas tocando el suelo me estremecían mucho, tome mis bragas del almacén y me fui hacia la casa grande, pase por la parte trasera de la casa y tome mi sujetador, el camino era largo hacia la reja y ya estaba sintiendo como venía el segundo orgasmo, apoye mi espalda en la pared de la casa grande, abrí mis piernas lo más que pude y comencé a tocarme el clítoris por arriba de forma frenética, otra vez gemía y me retorcía muchísimo mientras decía despacito, «qué rico…» «Me vengo… Ya…» «Aahh…», ya llevaba dos orgasmos y dos prendas, pero el camino hacia la reja y la casa de habitaciones era grande.

    Cuando ya estaba lista para seguir, volví a encender el vibrador esta vez un poquito más bajo porque sentía muy caliente en mi conchita como si me pidiera clemencia, pero yo estaba loca por correrme mucho más, seguía con mi colita meneándose mucho, llegue a la reja que daba a la calle, busque entre las cajas, pero no alcanzaba mi faldita, habían puesto más cajas, no sabía que más hacer que mover las cajas extras, comencé lentamente porque no quería alertar a nadie las dejo a un lado y me estiro para alcanzar mi faldita, mientras estaba en eso, escucho pasar autos por la calle, yo estaba a escasos metros de calle y mucho más cerca aún de la vereda, es decir si alguien por fuera metiera su mano por la reja podría tocarme todo el culo y piernas, el placer del vibrador me impedía estirarme del todo para llegar así que empecé a abrirme paso con mi cuerpo a través de las cajas, cuando escucho pasar un auto y hacer sonar su claxon.

    Eso me sorprendió así que me gire a verlo era un auto gris algo antiguo, siguió su camino, dude de si me había visto, pero el sonido del claxon ya era mucho ruido que no podía permitirme, así que volví a tratar de rescatar mi faldita, estaba perdiendo la fuerzas en las piernas por el vibrador sentía que venía un nuevo orgasmo, me estire al máximo y sentí como ya venía el orgasmo, tome mi faldita con la punta de los dedos la arrastre un poco hacia mí y escucho nuevamente el claxon detrás de mí, era el auto gris de nuevo, pero estaba vez estaba detenido frente a la reja, ya no podía aguantarlo más oculté mi cara entre las cajas mientras me daba mi tercer orgasmo muy intenso, mientras me retorcía y meneaba mi culo por el orgasmo mostrando todo a un extraño, escucho que desde el auto me silban, y vuelven a apretar el claxon, yo no podía moverme casi por el vibrador y no sabía qué hacer para salir de esa situación así que lo único que pensé rápido fue ponerme mi falda en la cabeza, ocultar mi cabello y mi cara, retrocedí como pude con las piernas temblorosas me erguí un poco y camine lo más rápido que pude lejos de la reja mientras escuchaba otro silbido de afuera, me oculte rápido bajo la escalera y puse en pausa el vibrador, para descansar de todo eso, debo admitir que eso me dio más susto que placer, creí que sería mi fin estaba bajo una escalera, desnuda con un plug anal de zorra y un vibrador dándome orgasmos.

    Me habían visto e hicieron mucho ruido, varios vecinos salieron a sus puertas para ver que sucedía porque ese auto sonaba su claxon, estaba temblando, cuando mis vecinos llegaron a la reja el auto se fue sin decir nada, todos volvieron a entrar y cuando me di cuenta estaba todo en silencio de nuevo, no podía creer que tenía de nuevo otra oportunidad, pero estaba temblando ya, no tenía muchas ganas de seguir, tome mi teléfono de nuevo y cuando quería cerrar la aplicación y rendirme, siento que alguien entra por la reja, y se dirigen hacia mí, yo me asuste muchísimo y apreté mi teléfono con las dos manos, puse mis dedos en la pantalla y active el vibrador en el tercer nivel sin querer, me sorprendió por las sensaciones, era riquísimo, las personas suben por la escalera y dicen: «¿Está vibrando algo?», siguen su camino y yo con la boca tapada y lagrimeando de tanto aguantarme los gemidos y el placer, cuando ya suben saco mis manos y suelto un «AAA…» del placer que me estaba dando el vibrador… Lo apago y respiro, tome mi top que había ocultado y solo me faltaba mi gorro, pero yo ya no quería más; sin embargo, ese nivel del vibrador me dio sensaciones tan ricas que ya estaba caliente de nuevo, respiro hondo y me decido a subir.

    Empiezo a subir por la escalera lentamente para que rechinara lo menos posible, ya estaba en el pasillo, me puse en 4, active el vibrador y de nuevo comencé a sentirme como puta, ¿no podía creer lo adicta que estaba a esto que después de casi llorar del miedo, ya estaba reteniendo mis gemidos otra vez, avance y el suelo sonaba un poco, cuando llevaba la mitad del camino no lo aguante más y volví a tener otro orgasmo trate de seguir avanzando, pero me retorcí abrí la boca saque la lengua y me salió un gemido muy fuerte, «aaahh…» tape mi boca y siento que la puerta detrás de mí está por abrirse.

    Me paro temblando y trato de correr al baño, tomo la manilla y escucho «oye estás bien?», era uno de los chicos que habían pasado anteriormente por la escalera, me encerré en el baño sabiendo que me vio todo, escucho mi gemido, me vio desnuda y con el plug metido en mi culito, me habían descubierto…, me tocan la puerta y vuelve a preguntar «estás bien?, escuche como un quejido?», yo no había apagado el vibrador así que seguía dándome placer, le digo «Si… Estoy bien aa…, me caí y me golpee la pierna un poco…» «Pero estoy bien gracias…, solo quería darme un baño… Pero olvidé mi toalla en mi habitación», eso lo dije porque sabía que me vio desnuda, solo dijo «ok, si necesitas algo puedes tocar mi puerta», le digo «si… Gracias…», siento que se aleja y yo caigo sentada apoyada en la puerta mis piernas se sentían como lana, y lo peor es que venía otro orgasmo… Mi quinto…, me habían visto de la calle, desde el mismo terreno, pero ya no estaba asustada… Estaba muy caliente por eso… Solo quería sentir placer llega el clímax y suelto un alarido que tapo con mis manos, me retuerzo y tiemblo completamente caigo hacia un lado ya sin fuerzas ni para sostenerme, tomo mi teléfono y apago la aplicación, el reto estaba terminado y yo había fallado totalmente, pero en el fondo me sentía muy llena y feliz, esos 5 orgasmos fuera como fueran, habían sido muy deliciosos, ya no podía volver a atrás y cualquier cosa tendría que aceptarla, eso fue lo que pensé al principio.

    Me quedé temblando de placer unos minutos, luego tomé mi gorro y así terminó esa noche. Volví sigilosamente a casa y me duché mientras pensaba en todo lo que pasó. No sabía qué pasaría conmigo desde ahora, porque estuve muy al filo de ser descubierta y no pude saber si me reconocieron.

    Así termina esta nueva anécdota, donde no pude completar el reto porque el placer me ganó totalmente. Les agradezco por sus lindos comentarios, me excita mucho leerlos, les mando muchos besos a todos.

  • Visitamos un club por segunda vez

    Visitamos un club por segunda vez

    Nuevamente ola a todos los lectores de CuentoRelatos. Somos una pareja madura iniciándose en este mundillo liberal, mi esposo es Jhonny de 56 y yo Carmen de 53, yo con los estragos que dejan los embarazos, aun así mis pechos y nalgas todavía se antojan y Jhonny delgado ambos procuramos ejercitarnos para no caer en el sobrepeso.

    Les voy a contar nuestra segunda visita al club.

    Resulta que Jhonny me siguió insistiendo en hacer otra visita al club, aún me daban vueltas los acontecimientos de la primer visita y me resistía a volver a ir.

    Jhonny llegó el miércoles después del trabajo.

    Carmen ya estás lista para ir al club este sábado.

    Puse cara de extrañeza, no Jhonny ya te dije que no, que solo fui esa vez por curiosidad y lo que hice ese día fue producto de la calentura del momento, por favor ya no insistas.

    Carmen, vamos de nuevo, ya vez que no querías y terminaste con esa vergota metida en tu vagina, y gozaste mucho los chorros de leche cuando se vino ese tipo.

    No Jhonny no insistas, pero de pensar nuevamente en lo que pasó sentí una punzada de nuevo en mi vagina , solo que no quise que Jonny se diera cuenta.

    Está bien Carmen, entonces déjame ir solo mañana jueves que también entran singles.

    Estás loco, no ¿cómo crees?, esa respuesta era producto de los celos, un rato después me sentí mal pues Jhonny me deja salir sola con Jaime, así que recapacite y le dije está bien vamos el sábado al club, pero te advierto que no voy a coger con otro, si acaso lo hago será contigo ¿va?

    Gracias mi amor, vas a ver que la vamos a pasar muy bien.

    Me quedé pensando que ponerme para ese día, tengo ropa que sin decirle a Jhonny he comprado para cuando salgo con Jaime para excitarlo y dejarlo satisfecho cuando me coje, así que sin dar tantas vueltas resolví ponerme esas prendas.

    El sábado me esmeré en mi arreglo, fui a cortar y teñir mi cabello y arreglarme las uñas, rasure mi vello púbico, solo deje un mechón en forma de corazón, todo esto me empezó a excitar, muy parecido a la primera vez que salí con Jaime.

    Mientras se acerca la hora Jhonny arregla algunos detalles de la casa.

    A las 7 de la noche oigo a Jhonny decir, ¿ya nos arreglamos?, vístete lo más putona que puedas, me encanta ver cómo te comen con la mirada.

    Estás loco Jhonny, si me voy a arreglar bien pero no como piensas.

    Está vez me puse un panti liguero negro, un conjunto de brasier y pantaleta de encaje rojo, transparentes, dejaban ver mis pezones y mis labios vaginales, rematando con un vestido corto semi transparente, zapatillas altas que hacen que pare más la nalga, y un abrigo largo para que al salir los vecinos no me vean.

    Carmen me sorprendes te ves hermosa y muy cogible, más de uno te va a querer meter la verga.

    Ya Jhonny me arreglé para ti y ya te dije que no voy a coger con otro, solo contigo.

    Subimos al auto y en el camino fuimos platicando

    Carmen ¿no te excita volver a ver parejas cogiendo, mujeres mamando verga, mostrando chiches y a los stripper?

    Fíjate que no Jhonny.

    Pero Jhonny me empezó a acariciar la pierna y subió poco a poco su mano, abrí mis piernas para facilitar la maniobra, llegó hasta la entrepierna haciendo a un lado la pantaleta y metiendo dos dedos.

    Mira como vienes de mojada Carmen, dices que no te excita y tu vagina dice lo contrario, además te vestiste con ropa muy cachonda, para tirar a matar.

    Ya Jhonny déjame, no soy de palo y si me acaricias ¿cómo quieres que me ponga?

    Al estacionarnos uno de los franeleros me abrió muy cortés la puerta, al bajar le di sin querer un pequeño espectáculo al abrir las piernas, creo que por eso lo hacen, le di las gracias.

    Entramos al club y dejamos el abrigo en un locker, nos dirigimos al bar para pedir unas bebidas, pude sentir la mirada de algunos asistentes, esperamos un poco para acostumbrarnos a la poca iluminación, pude ver a algunas parejas en acción, el aire que se respiraba ya olía a sexo, mi vagina reaccionó mojando aún más la pantaleta.

    Mira Carmen ahí está una mesa desocupada, estaban dos parejas una de cada lado, pedimos permiso para ver si no estaba apartada, nos dijeron que estaba disponible y nos preguntaron si era la primera vez que asistíamos al club, les dijimos que si y empezamos a platicar con ambas parejas ellas nos dijeron que ya tenían tiempo visitando el club y que les parecía un buen ambiente, que si queríamos nos mostraban el local les dijimos que no que mejor después, la pareja del lado derecho se paró y se fueron hacia el pasillo que da al cuarto oscuro la otra pareja se quedó y empezamos a platicar con ellos, se presentaron como Aurora y Luis, después de los saludos Luis le pidió permiso a Johnny para sacarme a bailar.

    Jhonny le dijo que sí con mucho gusto, salí a bailar con Luis mientras Johnny se quedó conversando con Aurora, Luis me tomó de la cintura y comenzamos a bailar yo me resistía un poco y trataba de que no se me acercara demasiado pero fue imposible porque las personas que estaban bailando no dejaban mucho espacio así que desde un inicio sentí el bulto de Luis en mi vientre, se notaba de buen tamaño, conforme se excitaba se le fue marcando más hasta tener un tamaño considerable, me preguntó si no me molestaba, le dije que no, y me invitó a tocarlo mientras que él ya ponía sus manos en mis nalgas, me susurro al oído estás muy buena, tienes un buen culo, toca mi miembro a ver qué te parece, en eso volteo hacia la mesa y Aurora ya besaba a Jhonny en la boca y el tocaba con una mano los senos y con la otra las nalgas, sentí un poco de celos nuevamente y lo notó Luis, me dijo tranquila esto solo es sexo, Aurora lo está tratando bien, que te parece si nos sentamos y compartimos con ellos.

    Regresamos a la mesa y yo me senté junto a Jhonny y pensé que Luis se sentaría junto a su esposa pero no fue así, se sentó a un lado mío de tal suerte que quedamos en medio de los dos.

    Aurora ya le toqueteaba la verga y Jhonny que ya estaba muy caliente y se notaba en el bulto .

    Cerré los ojos y sentí los labios de Luis en mi boca, entre abrí mis labios para besarlo metiendo mi lengua jugueteando con la suya, Jhonny me dice ¿besa rico?, le dije no molestes Johnny, Luis tomó mi mano y me puso a sobarle el pito, que digo pito, el pitote que se carga, deslizó una de sus manos por mi pierna hasta tocar mi pantaleta, me dijo que rica pantaleta de encaje, me encanta, así estuvimos fajando cada uno con la pareja del otro, metiendo mano por todos lados, de repente llegó la otra pareja y les pidieron a Luis y Aurora que los acompañaran a saludar a otra pareja amiga que había llegado, se disculparon diciendo que no tardaban y nos quedamos solos en la mesa.

    Oigo a Jhonny decirme que tal, ¿te gustó?, me da pena decirlo pero sí, ¿a ti te gustó Aurora?, si está muy buena tiene unos pechos y nalgas muy ricas.

    En eso anuncian el show de strippers, salió una pareja diferente a la de la vez anterior, pero igual de cuerpos trabajados en el gym.

    Iniciaron con un baile erótico entre ambos, el de pie y ella acariciando todo su cuerpo de la cabeza a los pies, frotando por más tiempo sus genitales y nalgas, logrando con cada caricia a pararle la verga, alcanzando un tamaño considerable que se veía entre el bóxer que llevaba puesto, ya frente a el bajó la cabeza poniendo su cara a la altura del vergon y poso sus labios en el solo separados por la tela del bóxer, luego ella se empinó delante de él para recibir los roces de ese pito en las nalgas, hacia gestos de satisfacción, después el se agacha para besar el culo como dándole lengua, todos empezaron a aplaudir y a corear que pasen, que pasen salió otra pareja de strippers, ellos se quitaron el bóxer y ellas el brassier, comenzaron a pasar por las mesas para recibir el los besos de la femeninas en sus miembros y ellas en sus bubis, poniendo al público a mil, cuando estaban por pasar por nuestra mesa, Johny me preguntó, ¿ahora sí te vas a animar? Y asentí con la cabeza pero solo se la voy a tocar ¿Okay?

    Cuando se acercó a mi el stripper y arrimó su verga a mi cara lo agarré con las dos manos y lo acaricié de arriba a abajo hasta los huevos, mi calentura estaba desbordada, así que no me quedé con las ganas de darle una chupadita, mientras Jhonny se agasajaba con las tetas de la stripper y le agarraba las nalgas, en la mesa de junto la chica gritaba, ya me toca, los stripper se separaron de nosotros y siguieron con la siguiente pareja.

    Fue un momento muy erótico y seguimos muy prendidos, en las otras mesas las pasiones se desbordaron, unos caminaron hacia el cuarto oscuro, otros a la cama grande, y otros al glory holl, otros prefirieron las mesas, podías ver culos, chiches, vergas de todo tipo, colores y tamaños.

    Estábamos en eso cuando regresaron las dos parejas, Luis, Aurora, y nos presentaron a Mario y Adriana, Adriana le dijo algo al oído a Mario y se fue, después supe que le gusta estar con otras mujeres y ya tenía esa noche con quién.

    Aurora se sentó a un lado de Jhonny y nuevamente lo empezó a besar y a tocarle el pito, Johnny no se hizo de rogar y también devolvió la caricia en las nalgas de Aurora.

    Mario y Luis se sentaron a mis costados y me empezaron a tocar suavecito, uno una pierna y otro la otra, me quedé quieta y quise decirle que no con la poca resistencia que me quedaba, pero no pude, lo caliente que estaba me lo impidió.

    Luis volvió a besarme y le correspondí, Mario besaba mi nuca y sentía su respiración, ya sus manos agarraban uno mis nalgas y otro mi vagina, sentí que explotaba de placer, sacaron sus pitos y los pusieron uno en cada mano, los acaricié despacio disfrutando su tamaño desde su glande hasta sus testículos, para ese momento la falda ya estaba enredada en mi cintura, dejaron de besarme y se acomodaron de manera que les pudiera dar una mamada, así que acerqué mi boca al de Luis y le di lengua alrededor de su cabezona para después meterlo a mi boca, que delicia oler y saborear ese pito, después voltee para hacer lo mismo con Mario, otro olor otro sabor pero que rico, Mario no aguantó y se vino en mi boca, apure a tragarme su semen, para no derramarlos lo limpié con la lengua.

    Mario se recostó a un lado para reponerse pero sus manos seguían acariciándome, regresé con Luis para seguir mamando, Mario no tardó mucho y se puso un condón, me acomodó en cuatro, bajó mi pantaleta y metió su cabeza entre mis nalgas para darme un cunnilingus riquísimo me hizo venir intensamente, sacó por completo mis pantis y colocó la cabeza en mi vagina, le suplique que ya lo metiera, sentí cómo mis paredes vaginales cobijaban esa nueva verga, me hizo venir nuevamente, Luis por su parte gozaba la mamada que le daba y se vino a chorros en mi boca que recibía su segunda ración de leche, igual que con Mario disfrute ese nuevo sabor tragando todo.

    Luis se sentó a un lado para recuperarse, mientras Mario seguía bombeando haciendo que me volviera a venir junto con el, nos separamos sacó su verga con el condón lleno y lo tiró envuelto en papel higiénico en un cesto, yo me tiré a un lado de Luis también para recuperarme, Mario se vistió y dándome un beso de agradecimiento diciendo al oído gracias, aprietas muy rico, y la mamada que me hiciste fue sensacional, eres toda una maestra.

    Luis aún con ganas me pidió permiso para seguir, le dije que me diera 10 minutos para recuperarme, mientras me acariciaba los pechos.

    Mientras descansaba vi a Johnny con Aurora haciendo un 69, antes ya se la había cogido y lo hizo venir en su boca, se los trago y lo limpio con la lengua.

    Luis me preguntó ¿Cómo te sientes?, le dije lista para el otro, me dijo ¿cómo te gusta, le dije que cabalgando entonces me pidió que fuéramos a la cama, tomamos nuestras prendas y le avisé a Johnny, nos fuimos al cuarto, era un cama grande y había otras parejas pero tenía lugar para nosotros así que Luis se tiró boca arriba, se puso un condón y yo me monte, tomé su vergota y la dirigí a la entrada vaginal y me fui sentando poco a poco noté que era más gruesa y grande que la de Mario, quise disfrutar cada centímetro de carne que entraba muy despacio, sentí mis paredes como se rendía ante semejante vergon, una vez que entró toda, yo marque el ritmo de la cogida, vi cómo lo disfrutaba Luis ponía sus ojos en blanco y resoplaba de placer, me decía que delicia, la tienes muy sabrosa, tenía rato que no me tocaba estrenar coño tan apretado y me agarraba las chiches diciendo que chichotas y las apretaba, yo me sentí en la gloria, disfruté lo más que pude pero cuando sentí que llegaba un nuevo orgasmo aceleré mis movimientos de cadera y estallé, Luis no pudo aguantar más y sentí cómo se venía, si no hubiera sido por el condón me hubiera inundado el interior de mi vagina.

    Ambos nos tiramos en la cama completamente exhaustos, tardamos un rato para levantarnos y ponernos de nuevo las ropas, Luis me pidió que lo dejara colocarme el brassier y la pantaleta, porque le causaba mucho morbo al recordar todos los detalles de la tremenda cogida.

    Salimos del cuarto y Johnny y Aurora ya estaban vestidos también.

    Nos sentamos un rato más en la mesa y comentamos la experiencia y compartimos los números telefónicos.

    Salimos del club y tomamos rumbo a casa, Johnny me preguntó ¿Cómo te sientes?

    Me siento todavía con la sensación de traer la vergota de Luis adentro, está muy grande y gruesa, y tú Johnny.

    Disfrute con Aurora pero ahora entiendo porque sentí su vagina muy floja y que no la llenaba, Luis se ha encargado de dejarle tremendo agujero, sin embargo logré arrancarle varios orgasmos y me hizo venir 2 veces muy rico, uno de ellos fue anal, además me calentó mucho verte como mamabas y cogías con Mario y Luis, cómo te tenían bien empalada de boca y vagina y tú gimiendo riquísimo.

    ¿De verdad me estuviste viendo?

    ¿Que sientes?

    Si, te estuve viendo hasta que te fuiste a la cama con Luis, y siento una mezcla de celos, morbo y excitación verte y oír cómo gozas cogiendo con otro, se me para verga.

    Pero por lo que he leído existe este sentimiento en muchos esposos y esposas, en este tipo de relaciones no se mezcla el amor solo el sexo, si alguna vez alguno en la pareja rebasa esta línea tendrán problemas.

    Me dejas más tranquila por qué ahora que te ví culeando con otras sentí lo mismo.

    Gracias Johnny.

    Gracias Carmen.

    Llegamos a casa y nos dormimos abrazados, satisfechos de la aventura, en la semana hicimos el amor como pareja recordando la aventura, y si es otra cosa muy distinta hacerlo por amor.

    Hasta la próxima queridos lectores.

  • Dos hermanos y un padrastro (intra familiar)

    Dos hermanos y un padrastro (intra familiar)

    Somos dos hermanos que hace mucho tiempo convivimos en situación de pareja, feliz y satisfecha en todos los sentidos.

    Todo comenzó cuando nuestra madre decidió después de cinco años iniciar una convivencia con su novio, un hombre que verdaderamente la valora y es muy buena persona. A parte nosotros tenemos con ellos una excelente relación.

    Convenimos con Juan (mi hermano) irnos a vivir solos en un departamento que heredamos de papa, así ellos podían disfrutar de su reciente “matrimonio” como dos recién casados.

    Al irnos, aun no nos habíamos relacionado como pareja con Juan. Crecimos en el seno de una familia muy liberal y abierta, solíamos andar en ropa interior y sin pudores, a veces, inclusive nos bañábamos juntos o simplemente mientras uno se bañaba el otro se afeitaba o yo me depilaba mientras él estaba en la ducha, incluso encontramos una playa donde se podía hacer nudismo y lo hicimos naturalmente.

    A saber, Juan, hermoso ejemplar de varón, siempre pulcro, con su pelo recortado y su barba prolija, oliendo a perfume y nunca lo iba a encontrar con la ropa sucia o sin planchar, muy buen físico cero gimnasio, pero hacia algunos ejercicios en casa, lo que le permitía estar con un lomazo importante, haciendo juego con su metro ochenta y pico, proporcionalmente su miembro no desentonaba, no es inmenso pero si largo y grueso, un poco más que el promedio, por lo menos en cuanto a mi experiencia sexual con otros hombres, del sexo hace arte, me transporta al infinito, cabe decir que él fue quien me hizo conocer verdaderamente lo que es un orgasmo.

    Yo, Analía al día de hoy veintiocho años, dos menos que Juan, cero deporte, trato de comer sano pero estoy con unos kilos de más, con todos mis atributos bien puestos, dos tetas bastante voluminosas y un culo rellenito pero con el tejido adiposo bien distribuido, haciendo que este paradito, mi pelo rubio oscuro casi llegado a la cintura (le gusta a Juan), los ojos verde agua heredados de papa.

    Se preguntaran como es que terminamos siendo pareja, les cuento; ya mudados al departamento bien instalado y con una semana viviendo allí le digo a mi hermano:

    – Juan si suena el móvil responde por favor, estoy esperando esa llamada que es del trabajo, estoy por bañarme.

    – Dale Analía o te hagas problema.

    Cinco minutos después escucho mi tono de llamada y siento los pasos de Juan acercarse al baño, le pido que pase y lo ponga en alta voz, me encontraba finalizado una depilación de mi entrepierna para luego meterme a la ducha, me extraño que no hiciera ninguna broma al respecto y aparte, hace rato lo observo como cabizbajo y meditabundo.

    Al salir del baño preparo una infusión para ambos y lo llamo decidida a preguntar si tenía algún problema en el cual lo pudiera ayudar, sin obtener respuesta alguna.

    Ya merendados, le hago la observación de cómo lo veía, preguntando directamente cual es el problema que lo tenía de esa manera, tan apagado, siendo que Juan es una chispa. La pregunta principal fue si se había peleado con su novia, pues hace rato que no habla de ella ni la nombra y tampoco sale tan asiduamente como suele hacer. Me tuvo que blanquear la ruptura con Eloísa, debo reconocer que es la primera vez que veo rodar una lágrima sobre su rostro.

    Para contrarrestar mi pregunta pregunto el porqué de mi soltería ya que no me conocía novio alguno y para cuando. Le explique claro corto y conciso, no hay quien llegue a la altura de mi expectativa, que el modelo de hombre que buscaba se asemejaba a él y que verdaderamente yo sería feliz, plena y dichosa si pudiera casarme con él (lo dije sin mala intención y en tono de broma) y nos fuimos cada uno a su cuarto, sin cruzarnos hasta la cena.

    Estaba despertando de esa mini siesta que tome cuando escuche unos golpecitos en la puerta y la voz de mi hermano que me decía – la cena está servida. Cocina muy bien el atorrante, hizo una comida que era un manjar. Luego de lavar los trastos hicimos sobremesa con un café y un postre que inventamos con lo que había en la heladera, traigo una botella de vodka saborizado que me habían regalado ofreciéndole, la que acepto de gran gusto. Una copa trajo a otra y a otra, ya nos reíamos de cualquier cosa, de repente se puso serio clavo sus ojos marrones en los míos, se acercó muy lentamente fusionando nuestros labios, en primera instancia me sorprendió, al pasar los segundos, abrí mi boca para corresponderle, nuestras lenguas comenzaron una danza ritual, sensual, llena de dulzura y pasión, me puse de pie para poder abrazarnos, sus manos comenzaron a recorrer mi espalda, deteniéndose a explorar mis glúteos, poco a poco mi sexo ganaba humedad y palpitaba rítmicamente, aun no sé cómo definir todas esas sensaciones juntas que me hacía sentir (y aun lo hace) esa poderosas manos, que, en ese momento se sentían como terciopelo recorriendo mi piel, centímetro a centímetro como tratando de descubrir el camino que las llevaría hacia su presea dorada, o si lo prefieren hacia el gran premio. Comienzo a percibir los dedos marcando el contorno de mi tanga por sobre la calza que traía puesta, lo que me hace alcanzar un pequeño orgasmo acompañado de un gran suspiro.

    Tomados por la cintura y sin dejar de besarnos fuimos camino a la habitación, donde dulcemente comenzamos a desvestirnos.

    Ambos quedamos en estado de fascinación ante la hermosura de nuestra desnudez, ojalá se hubiera detenido el mundo en ese instante para estar así por siempre.

    El solo mirarnos hacia crecer nuestra excitación, mientras tanto pensaba… que no pare, que siga así, ¿Por cuánto tiempo espere esto? ¿Lo deseaba, lo esperaba? Déjame verte, déjame explorarte quiero en este momento aspirar a poseerte y tenerte solo para mí.

    Con el deseo tatuado en cada centímetro de nuestra piel, comenzamos a explorar todos nuestros más escondidos lugares, para entregarnos al éxtasis de este, nuestro momento.

    Sus caricias se posaron suavemente en mis senos, esos hábiles dedos jugaban con mis pezones haciéndolos endurecer más a cada momento, mis suspiros iban en aumento proporcionalmente a sus caricias, las que llegaron, luego de recorrer el camino, hasta los muslos temblorosos de la emoción, una mano los acariciaba, mientras la otra los separaba para poder continuar el periplo que nos llevaría al paroxismo, esa misma mano que se permitió, sin pudor ni esfuerzo debido a la humedad reinante, perder en mi interior, sus dedos.

    Con movimientos que parecían en cámara lenta mi cuerpo quedó tendido sobre la suave tela que cubrían el colchón inerte, siento el peso de la humanidad de Juan descansar sobre mí, las piernas se fueron abriendo para dar ingreso a su duro miembro, el que sin mucho esfuerzo, dulcemente, ingreso hasta el fondo de mi cavidad vaginal, haciéndome disfrutar de su calidez y suavidad cada vez que salía e ingresaba con su cansino compas. No hizo falta que transcurriera mucho tiempo para que mi candente vagina activara el mecanismo de disparo, provocándome un tremendo orgasmo, orgasmo que se replicó a los pocos segundos.

    Nuestros cuerpos estaban en un frenesí de hormonas, sus movimientos se aceleraron anunciando su inminente descarga, el escucharlo gemir me excito mucho más, llevándome a un nivel que nunca había alcanzado. Lo siento temblar y al instante su descarga seminal candente invadiendo mis entrañas me provoca un orgasmo más intenso que los anteriores. Quedamos inmóviles, abrazados, su cuerpo no pesa sobre el mío, siento en las rugosas paredes de mi vagina el palpitar de su miembro y en mis oídos el rápido bombeo de nuestros corazones.

    Así comienza nuestro Hermamonio, lo llamo así pues, no podemos ser un matrimonio, aunque nuestro vecinos están convencidos que lo somos…

    Por cierto mi relato no termina ahí, ahora comienza lo más jugoso, por lo menos para mí.

    Una noche, cerca de las veintitrés horas, nos encontrábamos teniendo un sexo furioso luego de ver una porno y encender las hormonas a full, cuando de improviso una silueta se recortó en el espacio de la habitación, (era pico, la pareja de mama, quien tiene llave del departamento) observando absorto la escena que pasaba delante de sus ojos. Inmóviles nos quedamos mirándolo, sin saber que decir e imposibilitados de movernos por el miedo de lo que sucedería si mama se enterara, pico se dio cuenta.

    – Tranquilos chicos, este va a ser nuestro secreto, (dijo rompiendo el silencio reinante en la pieza)

    Intentamos articular palabra, pero nuestras secas bocas no lo permitían. Vi como de a poco iba esbozando una sonrisa que despacio se transformaba en una leve carcajada.

    – ¿Saben una cosa? Yo me lo imaginaba, me temía una cosa así, pero les cuento un secreto, en dos oportunidades tuve sexo con mi hermana, solo en una oportunidad y luego con una amiga de ella.

    – Pico, es que esto es mucho más que sexo, nos amamos.

    – Que importa lo que sea, lo verdaderamente importante son los sentimientos mutuos, a parte me encanto verlos haciéndolo.

    Se acercó a nosotros y comenzó a acariciarme, vi como su pantalón tomaba una forma abultada en la parte delantera, Juan lo observo y como un acuerdo tácito, hizo lo mismo. Cuatro manos me acariciaban todo el cuerpo, me fui sentando al borde de la cama para poder introducir el pene de Juan en mi boca y a la vez bajar el pantalón de pico quien a medida que lo hacía, se iba sacando la parte superior. Una vez que todos nos encontrábamos desnudos, comenzó la acción, mientras mi boca iba y venía por la extensión del sabroso miembro de juan la otra mano subía y bajaba en el de pico, posicionados uno a cada lado mío se me hacía fácil interactuar con ambos miembros, alternaba mi felación entre uno y otro pene a cual más sabroso.

    Pico a punto de descargar el semen pidió que paremos, cosa que hicimos de inmediato, cambiando de posición muy lentamente para bajar los niveles de calentura.

    Ubicándome boca arriba en la cama, pico muy delicadamente se hizo cargo de mi vagina, su lengua tibia recorría de arriba hacia abajo haciendo eses a su paso por toda la abertura, se detenía en el clítoris para rodearlo dulcemente y succionarlo en forma muy tierna, tan tierna que mi orgasmo correspondió a sus linguales caricias. Mientras tanto Juan se encargaba de mis endurecidas tetas con sus pezones erectos, su boca pasaba de una a otra, succionando con vehemencia, lo que me producía un excitante y para nada molesto dolor, muy por el contrario, me excitaba cada vez más.

    A la vez que pico degustaba de las mieles vaginales resoplaba como un toro, su excitación estaba creciendo y no titubeaba en demostrarlo, tomándome en vilo me hizo poner de pie y se zambullo sin titubeos entre mis glúteos para comenzar a disfrutar de mi esfínter anal, al mismo tiempo que juan perdía su lengua en mi vagina hirviente, mezclando su saliva con la que había depositado su compañero de aventura y mis jugos.

    Hasta el momento había perdido la cuenta de la cantidad de orgasmos que llevaba, estaba en la gloria, me sentía muy bien, pero lo mejor un no había llegado.

    Juan se puso de pie, su miembro se posiciono en mis inquietas piernas que se fueron abriendo para dar ingreso de ese trozo de carne, el que no tuvo resistencia para desaparecer en la profundidad de mi vagina, al ver que mis piernas se abrían y mis glúteos se estaban separando, pico también se posiciono detrás de mí, siento su miembro, duro, palpitante, apoyarse entre mis glúteos sin intención de ingresar por detrás. Mientras el miembro de Juan iba y venía dentro, dejo de sentir el de pico, sus manos que se encontraban en mis caderas comenzaron a bajar recorriendo el contorno de mi cuerpo, miro hacia atrás y veo que se arrodilla, nuevamente siento esa jugosa y hábil lengua jugar en mi ano, iba y venía desde este a la vagina, hasta, (cosa que después me lo confirmo Juan) me pareció que también su lamida incluyo los huevos y parte del juguetón miembro de mi hermano. Iba y venía con la lengua desde los testículos hasta un palpitante agujero que, por primera vez tuvo la necesidad de ser penetrado.

    De mi boca comenzaron a salir gritos y gemidos que acompañaban los espasmos vaginales del gran orgasmo que estaba teniendo, orgasmo que no había sentido nunca de esa magnitud.

    Juan saco su verga cuando aún me temblaban las piernas, sin darme tiempo a recuperarme mi hermano se acostó en la cama y mi sexual padrastro me acostó sobre él, tomo con su mano el miembro de Juan y lo ubico en mi vagina, para, de inmediato subirse sobre mí y con un poco de dificultad poner su verga junto a la de mi hermano. Comenzaron a introducir ambos miembros, en este punto había perdido toda posibilidad de diferenciar sensaciones, era todo junto, placer, gozo, deleite, dicha, gusto, fruición, agrado, diversión, entretenimiento, recreo, regocijo, complacencia, satisfacción y todos los sinónimos que se puedan ocurrir. Estaba en esa maraña de sensaciones, cuando ambos, casi al mismo tiempo, se permitieron descargar todo su semen dentro, este desbordaba por los huecos que quedaban libres.

    En un momento que no puedo precisar, se me acabo el mundo, todas mis luces se apagaron y me desmaye.

    Al ir despertando, muy de a poco recordé todo lo que había pasado y ya con los parpados abiertos, los veo parados frente a mí con media sonrisa dibujada en sus labios, me senté en la cama, quise tomar nuevamente sus miembros…

    – Analía, por hoy ya fue suficiente, vamos a bañarnos.

    Y así fue, haciendo caso a mi hermano fuimos los tres a la ducha, que decir que me sentí mimada, entre los dos, aunque el baño es pequeño, me bañaron, secaron y vistieron.

    Luego, hablamos de lo sucedido, lo bien que la pasamos y sobre la posibilidad de algún otro encuentro (hasta el día de hoy nunca sucedió) Juan dejo entrever la posibilidad de sumar a mama a lo que pico dijo que lo iba a “tantear”, cosa que en posteriores charlas que tuvimos comento que lo veía casi imposible, que no hablo directamente, pero según el al consultar sobre el tema estaba reacia a dialogar del ello, si bien es muy liberal, aun lo del incesto no le va bien, no quiso insistir mucho para que mama no se diera cuenta, aunque no perdemos la esperanza.

    Como dije al principio, hace rato que vivimos en pareja, nuestro sexo sigue siendo espectacular, aunque hoy por hoy me ha picado un bichito… el de la maternidad, deberé hablar con Juan.

  • Primer encuentro con la esposa de un amigo

    Primer encuentro con la esposa de un amigo

    Ella una morena (33 años) espectacular de hermosa sonrisa y cuerpo muy bien formado a pesar de sus dos hijos, la vi por primera cuando asistimos a un evento recreativo la veía con él y alucinaba imaginándola sin ropa.

    Pasó un tiempo y por casualidad la encontré tramitando algunas cosas en una entidad bancaria de la ciudad estuvimos hablando un buen tiempo mientras esperábamos el turno. Yo soy entrenador físico personal y ella es una fanática del entrenamiento vi la oportunidad de pedirle su número telefónico para intercambiar información sobre el tema.

    Pasó el tiempo y nos comunicamos a diario por mensajes hablando del entrenamiento y todo un poco. Ya sentía algo de confianza de su parte y un día me atreví invitarla un café aceptó, pero mi sorpresa cuando me dijo que fuéramos a mi apartamento porque allí se sentiría más cómoda sin nadie que la pudiera reconocer. Yo acepté muy entusiasmado.

    Llegó el día acordado estaba ansioso y me preguntaba si iría a la cita o se arrepentiría a última hora. Transcurrió el día y no dejaba de pensar en ello. Prepare el ambiente lo mejor posible y al fin escuche el timbre me asomé y allí estaba esa mujer hermosa y en unos minutos estaríamos a solas miles de pensamientos en mi mente!

    Entró algo tímida y asustada traté de llevar la situación con toda la calma para crear confianza ante ella fui un caballero tomamos el café y unas galletas que me gustaban mucho y hablamos de todo un poco. Miraba su reloj y al pasar casi una hora dijo que ya debía irse que el tiempo había pasado muy rápido pero que la estaba pasando de maravilla. Entonces allí decidí pasar al próximo nivel y me acerqué un poco más la miré a los ojos y tomé sus manos le dije que me encantaba que era una mujer muy hermosa que no dejaba de pensarla y me agradaba mucho el nivel de confianza que estábamos alcanzando! Me dijo que ella igual sentía cosas muy bonitas y siempre deseaba saber de mi pero que estaba de por medio su matrimonio y que nunca había echo esto antes que no sabía cómo actuar!

    No pude contenerme la tomé por la cintura y la pegué a mi cuerpo nos miramos a los ojos pude ver y sentir todo su cuerpo tibio su respiración y nuestras bocas se atraían inevitablemente!

    Fue un momento mágico poder sentir sus labios besarlos muy despacio y sentir todo nuestros cuerpos estremecidos fue un beso largo intenso a la vez delicado infinito en un momento abro mis ojos y pude ver cómo ella lo disfrutaba entregada completamente! No pude evitar que mi pene estuviera tan erecto ella lo sintió! Yo comenté a tocar sus nalgas redondas firmes apretarlas y empujar su cuerpo así mi ella solo suspiraba y en un momento sentí cómo su peque y suave mano tomó mi pene sobre la ropa!

    De repente bruscamente nos separamos y dijo que no podía hacerlo al menos no en ese momento que necesitaba prepararse y pensarlo muy bien…

    Ya habían pasado dos horas y agitada dijo que debía irse pero que le encantaba lo que sentía que lo repetiríamos y nos despedimos con un rico beso.

    Así transcurrieron unos tres meses encuentros a solas que no pasaban de besos intensos y manoseos cada uno de esos encuentros terminaban en una paja exquisita de mi parte y ella también me hacía saber que al llegar a casa se tocaba y llega siempre a un rico orgasmo!! Era muy excitante todo lo que estaba sucediendo!

    Se acercaban las fiestas decembrinas y me prometió que el día de navidad ese sería mi regalo tenerla completamente ya todo estaba planeado! Y solo ansiaba que ese momento llegara…

    En resumen, llegó el día y quedamos en que la recogería a la 1 de la madrugada luego de la cena quedaría sola en su casa. Yo preparé mi apartamento lo llene de velas compré una botella de vino y todo impecable quería realmente que esa noche fuera inolvidable.

    Llegó la 1 y me dirigí a recogerla estuve allí puntual y ella estaba allí preparada salió y me impresionó lo hermosa que estaba vestida un pantalón ajustado de cuero y una blusa que le dejaba ver su abdomen plano su lindo cuello y hombros encima una camisa de tela transparente su cabello impecable y maquillaje ligero como me gusta.

    En pocos minutos llegamos a mi apartamento durante el viaje no dijimos una sola palabra solo nuestras miradas hablando… Al fin solos pensaba y apenas cerrar la puerta la tome y le di un rico e intenso beso ya todo estaba sobre el limite las ganas acumuladas eran infinitas nos posemos sobre el sofá unos minutos! Allí quite su camisa no paramos de besarnos aun con ropa me monte sobre ella y frote mi pene que estaba a reventar eso la puso muy cachonda lo note en su respiración.

    Me levante la tome en mis brazos y la lleve a la recamara! Al abrir la puerta pudo ver con asombro la iluminación de las velas la música suave y una botella de vino con dos copas esperándonos. No parábamos de mirarnos me quite mi camisa y la acompañe en la cama comencé a recorrer su cuerpo con mis labios besándola lamiendo mordisqueando (ella solo disfrutaba de escapaban gemidos débiles y se retorcía con mis caricias) y de a poco fui retirando su ropa hasta quedar en un hermoso cachetero verde claro que hacía contraste con su piel morena su cuerpo espectacular se veía irresistible seguí recorriendo sus hermosas y firmes piernas sus muslos pantorrillas bajé y subí y bese rico su coño sobre su cachetero ya tenía un aroma exquisito de hembra en celo.

    Luego de eso ella me pidió que me recostara que era su turno de consentirme y el mío de disfrutar, me acosté boca arriba ella se montó sobre mi comenzó acariciando mi pecho y mi abdomen para luego bajar y llenar mi rostro de ricos y suaves besos siguió por mis hombros pecho y abdomen (yo estaba inmóvil solo disfrutando) llegó hasta mis pantalones los desabrochó y los retiró quedando solo en un boxers que compré para esta ocasión! Y pudo notar mi pene que estaba ya muy muy duro y babeando! Lo beso sobre la ropa y lo acarició muy delicadamente con sus manos mientras me miraba a los ojos!

    Ya no podíamos alargar más la espera y ella se montó sobre mi yo le arranqué su cachetero y comencé a recorrer sus muslos y glúteos roce mis dedos en medio de sus nalgas hasta llegar s su vagina ya extremada mente húmeda comencé a frotarla despacio de arriba a bajo hasta mojar totalmente mis dedos por instinto los lleve a mi boca y chupe sus jugos eso provoco que se excitara demasiado lo vi en su mirada y a continuación repetí la acción solo que fue en su boca donde terminaron mis dedos! Eso le encanto pude sentir con el gusto que los chupaba

    No recuerdo como pero para ese momento ya no tenia bóxer estaba completamente desnudo y con mi pene a reventar! Ella sobre mi lo tomo en su mano y lo acomodo en ls entrada de su vagina estaba desesperada yo solo me quedé inmóvil viendo y sintiendo todo en cámara lenta sentí como mi pene se abría camino dentro de su vagina muy húmeda como entraba cada milímetro y ver su cara me tenía muy excitado en pocos instantes ya tenía todo mi pene dentro de su vagina solo jadeaba y gemía con movimientos lentos y constantes en unos momentos se quedó inmóvil y así nada más dejó ir todos sus jugos sobre mi que sensación tan única yo solo esperaba a que ella terminara para poder correrme con las ganas aculadas, entonces me aferré a su cintura y comencé a bombearla ella como gemía y al poco tiempo comenzó a decirme que ya podía más que se correría de nuevo eso me llevó al límite y no pude soportar más y terminamos al tiempo descargué todo ese semen acumulado que sentí era mucho porque las pelotas me dolían y sentí como se vaciaron fue extremo único irrepetible

    Luego de todo aquella euforia solo nos recostamos uno frente al otro y solo miradas no dijimos nada inevitable te nos dormimos pasadas unas 4 horas ella despertó exaltada viendo el reloj y me dijo que ya debía irse… ¡¡Así la dejé de vuelta en su casa!!

    Este fue el comienzo de un romance que se extendió por casi tres años luego les contaré mucho más…

  • Me cogí a mi suegra gordibuena

    Me cogí a mi suegra gordibuena

    Tengo varias semanas comiéndome a mi suegra, todo empezó el diciembre del año pasado, mi suegra me pidió que le ayudara a mover unos muebles y poner luces navideñas en la fachada de la casa, es una casa grande de 3 pisos, y todos los años pone demasiadas luces y adornos.

    Me dieron vacaciones de temporada, pero a mi novia no, por lo que fui a ayudarle un lunes temprano, se encontraba sola en su casa, mi novia y mi cuñada se habían ido al trabajo, y no volverían hasta la tarde.

    Cuando terminé de poner la decoración, entre a la casa, y busqué a mi suegra no la encontraba por la parte de abajo, así que subí a los cuartos para buscarla, mi sorpresa fue grande al verla salir del baño desnuda Solo con una toalla en su cabello, soltó un grito de sorpresa y trato de cubrirse sus grandes atributos, pero era inútil, podía verle toda su silueta desnuda, me grito que haces aquí chamaco chismoso espera abajo, su tono era de molestia.

    Ahora que lo pienso solo había subido al piso de las recámaras en 3 ocasiones, supongo que no esperaba verme ahí, porque yo casi no ando con tanta confianza por esa casa, ella se metió rápido a un cuarto y yo baje a la sala, la espere en el sofá, pensaba en irme, me sentía muy avergonzado y no quería problemas, cuando al fin bajo me disculpe, le explique que la estaba buscando porque había terminado afuera y me había dicho que también quería que moviera unos muebles, ella igual se disculpó, me dijo que había pensado que yo seguía afuera, que no llevaba toalla, porque las había lavado y estaban mojadas, solo aparto 1 con la que se secó el cuerpo y luego el cabello.

    Después de eso se sentó a mi lado del sofá y pude notar que no llevaba brasier se notaba su pezón duro por encima de su blusa, me dijo con tono seductor que hacía tiempo, que un hombre no la veía desnuda, yo me empecé a poner nervioso, pero sabía que esta podía ser una oportunidad única, por lo que conteste: que se veía muy sexy, ya veo de donde lo saco su hija.

    Me puso la mano en mi pierna y empezó a subirla hacia mi pene mientras me decía que no le contara a nadie lo que paso, cuando llego a mi pene este ya estaba más que duro, lo tomo por encima del pantalón y me dijo: ¿creo que le gusto lo que vio, quieres ver otra vez?

    Le dije que sí, se puso de pie enfrente de mí y se quitó la blusa, se sentó en mí y comenzamos a besarnos mientras apretaba con ganas sus tetas grandes, mi suegra tiene 40 años es de estatura de 1.60, es gordibuena tiene un culo grande, y tetas muy grandes, y una cintura delgada, está muy sexy la señora y lo sabe.

    Después de unos minutos se baja y empieza a quitarme el pantalón, yo me quite la playera y me senté desnudo en el sofá, ella se arrodillo y empezó a chuparme la verga, se la comía toda de la punta hasta los huevos, cuando se aburria de mamar pito, se comía mis testículos, se metía ambos a la boca, y me masturbaba, estaba a punto de correrme por tan grandiosa mamada que me daba, pero se levantó y me dijo que la cogiera, que quería verga, yo la tome por la cintura y la puse en cuatro en el sofá, le baje su short y después su patine, y le chupe la concha para que entrara bien mi pene, se lo deje ir como loco la embestía con fuerza mientras le daba de nalgadas, ella solo gritaba de placer y me decía que la cogiera más rápido.

    La tomé por el cabello formando una cola de caballo que jalaba mientras aceleraban mis penetraciones, pude sentir como tenía un orgasmo y como su vagina apretaba mi pene al ritmo de su orgasmo, después de dejarla disfrutar, la acosté boca arriba con las piernas bien abiertas y le volví a mamar su vagina húmeda de sus fluidos, después de saborearla, le metí mi pene, la empecé a follar a un ritmo constante, me tomo de las manos y las llevó a su cuello, la ahorcaba, y le daba bofetadas, mientras ella solo gemía que era mi puta, me prendió tanto esta forma de coger que me deje llevar y fui más dominante.

    Me detuve y le dije quiero cogerte en el cuarto de tu hija, la tome por el cabello y nos fuimos al cuarto, la tire en la cama y le di chupe el ano, saque del buró de mi novia un lubricante y le puse, ella supo lo que quería y se acomodó de lado con una pierna flexionada, dejando su culo a mi merced, después de lubricar bien, se lo metí despacio, ella iba soltando pequeños gemidos, pero una vez dentro empecé a bombearla y ella me pedía más, la folle varios minutos, mientras hacía que me chupara mis dedos como si fuera otra verga, la tomaba del mentón apretando sus cachetes y le escupía en la cara, ella se ponía más cachonda y me aventaba con más fuerza su culo, me decía entre gemidos: cógeme como puta, hazme tu putita. Sus frases me cachondean lo suficiente para correrme, le deje el ano lleno de leche.

    Cuando terminé me recosté en la cama para retomar el aliento y ella empezó a chuparme el pito y exprimir hasta la última gota, después de eso, se acostó en mi pecho abrazándome, me dijo que estuvo delicioso, estuvimos en silencio y después de unos 10 minutos nos fuimos a bañar juntos.

    Desde entonces acordamos vernos para repetirlo, nos hemos visto al menos 1 vez al mes, y siempre es muy complaciente, quiero encontrar la manera de decirle que me cojo a sus dos hijas juntas, y que quiero que ella se nos una, pero aún no he encontrado como.

    Mi suegra es muy complaciente con mis fantasías, y es de mente abierta, pero aún no logro decirle esto.