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  • Por fin fantasía cumplida

    Por fin fantasía cumplida

    Hola a todos. Mi nombre es Martín, tengo 60 años y vivo en Buenos Aires. Además de que me encantan las mujeres (de hecho, estuve casado y tengo 3 hijos), hace años se despertó en mí, la fantasía de conocer que se sentía al estar con otro hombre.

    Comencé leyendo cuentos y relatos gay, y luego pasé a ver con asiduidad, videos de sexo entre hombres. Al principio, me causaban cierto rechazo, hasta que terminé excitándome tanto, que sólo me masturbaba con estos videos.

    Durante la pandemia, quedé guardado mucho tiempo, por padecer de hipertensión, por lo que empecé a comprar en un almacén ubicado a 2 cuadras de casa, cuyo dueño personalmente me traía el pedido a casa.

    Charlábamos de todo un poco y nos fuimos haciendo bastante amigotes.

    Cuando se levantaron las restricciones y una vez vacunados, yo seguí trabajando home office, por lo que siguió trayéndome los pedidos, pero ya comenzó a entrar y charlar dentro de casa.

    Un amigo me dijo una vez que tenga cuidado, que era gay, pero no le creí, ya que no tenía ni un rasgo ni modo afeminado.

    Un día, para tratar de sacarle algún comentario, y como él nació en el barrio, le pregunté si conocía alguna chica para tener sexo, ya que estaba muy cachondo. Aproveché la oportunidad, y le dije: -Bah, si es mujer, mejor. No me contestó nada, por lo que quedé contrariado, ya que esperaba otra respuesta.

    Al otro día, cuando vino, me dijo que estaba cansado del almacén y medio en chiste, me dijo que pensaba prostituirse.

    -Que, acaso sos gay? le pregunté.

    -Si, desde muy joven, me respondió, vos no sabías?

    -No, por supuesto que no, respondí.

    -Pero vos me dijiste que se era mujer mejor, y bueh, acá estoy yo. Y sin mediar palabras, se me sentó a upa y me preguntó: -Estuviste alguna vez con un hombre? (Por fin llegó mi oportunidad, me dije, esta no la puedo perder).

    -No, jamás, pero es mi mayor fantasía. Muero de ganas de estar con uno y hacer las mismas cosas que hacía con una mujer. -Entonces le mostré un video de dos hombres practicando un 69 que estaba viendo previo a su llegada.- Con esto me masturbo últimamente.

    Ahí nomás, me dio un pico, me miró y terminamos besándonos con lengua y todo. Me sentí en el cielo.

    Después nos levantamos, se paró delante de mí y se dio vuelta, agachándose y refregando su culo sobre mi bulto, al sentir que se me estaba parando, se bajó los pantalones y se puso en bolas, continuando con su bamboleo. Ya estaba que no aguantaba, por lo que lo llevé a la habitación, y comencé a desvestirlo, mientras él lo hacía conmigo.

    Ya en bolas los dos, nos tiramos en la cama, donde continuamos besándonos y abrazándonos como dos novios. Empezó a besarme el cuello, luego los pezones y bajó hasta mi verga, a la cual besó apasionadamente y luego se la puso toda en la boca, chupándola de una forma increíble. Que delicia sentir su lengua en mi cabeza y mis huevos. Cuando ya estaba toralmente parada, se sentó sobre ella, penetrando sólo la cabeza para luego enterrar todo su culo húmedo por la calentura.

    Como hacía prácticamente 3 años que ninguno de los dos había tenido relaciones, no necesitamos cuidarnos, cosa que me alegró mucho, porque obviamente así es más placentero.

    Me pidió que lo acabe dentro, y así lo hice, llenándole el culito con mi leche.

    Nos tiramos en la cama, y me preguntó si me había gustado. Obviamente le dije que me había encantado, pero que quería cambiar los roles, por lo que empecé a besarlo, primero en la boca, por supuesto con lengua, y luego fui bajando, tal cual lo había hecho él. Cuando llegué a su pene, lo tomé con mi mano y comencé a masturbarlo, hasta que no aguanté más y me lo introduje totalmente en mi boca virgen. Se la chupé como si se me fuera la vida, en cada subida y bajada. Que hermosa sensación que no olvidaré. La chupé una y otra vez, incluyendo sus grandes huevos.

    Me hizo girar, y terminamos haciéndonos un hermoso 69 que fue memorable. Luego de unos 10 minutos, me preguntó si estaba listo para que me penetre. Obviamente, le dije que si, pero que no olvidara que era virgen, por lo que le pedí que me dilate bien el esfínter. Me puso en 4 y empezó a besarme el culo, metió su lengua y me lo escupía (para ese entonces, yo tocaba el cielo con las manos). Me metió primero un dedo, y luego un segundo, haciéndolos girar y agrandando mi orificio.

    Cuando estaba listo para penetrarme, me pasó vaselina que yo había comprado, deseando que en algún momento, se me dé la oportunidad de utilizarlo, y puso su cabeza en la puerta de mi culo, haciendo luego presión para que vaya entrando. -De a poco, (le pedí), una porque me duele un poco, y otra porque quiero gozar sintiendo como entra, como rosa tu pija con las paredes de mi culito. La metía hasta la mitad y la sacaba, hasta que notó que me había relajado, y me la puso hasta que sus huevos tocaron mis nalgas. Siii, grité, estoy oficialmente desvirgado!!!

    Luego de un rato de bombearme, le dije que quería probar el Misionero. Me acosté boca arriba y levanté mis piernas, para que me coja libremente. Me la puso toda adentro y continuó con el entre y salga. Después de 15 minutos, lo abracé y lo empecé a besar y a chupar por todos lados y el no dejaba de cogerme. Que hermoso sentir su cuerpo sobre el mío, abrazándonos, metiéndonos lengua. ¡¡¡Alabado sea el sexo entre hombres!!!

    Para ese entonces, no sabía ni como me llamaba. Me preguntó donde quería que me acabara, y recordé otra fantasía que tenía. -en la boca, le dije sin dudarlo. Me la sacó y comencé a chupársela salvajemente, hasta que terminó dentro de mi boca, como se lo pedí. Me pareció fascinante el gusto y la sensación, por lo que decidí tragármela toda, luego le limpié las gotas de leche que le quedaban en su pene, con mi boca y mi lengua.

    Después de este día, lo seguimos haciendo al menos dos veces a la semana. Cada encuentro, es como si fuera el primero.

    Amigos, les dejo esto, para que cada uno, decida si es un cuento o un relato. Perdón por lo extenso.

    Abrazo y besos para todos. Se los quiere mucho.

  • La maestra nueva

    La maestra nueva

    Hace un tiempo, en la escuela que trabajo, llegaron dos maestros nuevos, una pareja de jóvenes que eran novios, la maestra tenía 22 años, era una chica muy guapa, con un rostro bonito, tierno, labios gruesos y rosados, de piel blanca, cabello castaño, media alrededor de 1.68, era de buena estatura, unas piernas de ciclista y trasero redondo y firme, de abdomen plano y senos medianos, la maestra era un culazo como se suele decir, se veía muy enamorada y sui novio era de la misma edad y un tipo guapo.

    Yo tenía en ese entonces unos 33 años, me conservaba muy bien y pues no era nada feo, estaba casado y con hijos, mi relación con mis compañeras y compañeros era igual con todos, convivíamos muy bien. Ya habían pasado unos 2 meses del inicio del ciclo escolar y un viernes hicimos reunión en mi casa, un asado y convivimos bastante, esa noche el novio de la maestra se fue después de estar un rato, tenía otro compromiso con amigos fuera de la escuela, la maestra se quedó con su carro y a lo último sólo estaba ella, el director y su esposa, otra compañera y yo, mi esposa ya se había dormido, era poco más de la 1 de la mañana, se empezaron a despedir todos y cada quien se fue a su carro, miré que salieron dos carros y el tercero aun no salía.

    Yo me quedé recogiendo unas cosas del patio y el carro no se iba y salí a ver quién era, en eso iba entrando al patio al maestra nueva que por cierto se llamaba Carolina, me dijo que su carro estaba muerto, que la batería se había descargado y que su novio no le contestaba, y no tenía cables para pasarle corriente, pero me ofrecí a darle raite a su casa y que ya en la mañana viniera su novio por el carro, en eso que nos subimos a mi carro ella siguió marcándole a su novio y nunca contesto, se miraba molesta y triste.

    Seguimos rumbo a su casa y empezamos a platicar, cuando llegamos a su casa me dijo muy, muy apenada, que había olvidado las llaves en su carro, yo sin ningún problema le dije que nos regresaríamos por ellas, no dejaba de decirme que le daba mucha pena, le dije que no se preocupara, mi casa estaba a unos 10 minutos de la suya y a esa hora no había mucho tráfico.

    Llegamos a mi casa, se bajó del carro y voltee a verla, traía un pantalón de gabardina que le quedaba ajustado, se miraba muy bien, en eso que se bajó, volteó de pronto y se dio cuenta que yo la estaba viendo, yo me volteé rápido y me dio mucha pena, cuando regreso de nuevo de recoger las llaves, note una expresión diferente en su rostro, así como divertida o picara, yo inmediatamente le dije:

    – Caro, discúlpame, no te estaba viendo por verte, la costumbre cuando se baja mi esposa siempre volteo

    – Hay no te preocupes, la verdad no pensé que me estuvieras viendo con morbo, tú eres muy respetuoso y nunca he notado que me miras o a las maestras, hasta me extraña. Me dijo con una expresión de asombro

    – Bueno, pues es que no tengo que andar viendo a las mujeres a cada rato, ya uno luego se da cuenta que algunas tienen muy buen cuerpo, no es necesario andar de mirón-. Le dije mientras sonreía

    – No pasa nada, todos somos mirones-. Me dijo y volteó y me sonrió

    – Si claro, los hombres somos más, pero me imagino que tú estás bien acostumbrada

    – Y ¿por qué crees que estoy acostumbrada a que me miren?.- cuando dijo esto lo dijo en un tono de voz algo, no sé, ustedes saben, algo pícaro o como provocando cierta respuesta esperada

    – Bueno, pues es obvio. – le dije mientras volteaba a verla y le sonreía

    – Tu también debes estar acostumbrados a las miradas femeninas

    – Ya me desacostumbré más bien, hace algunos años, cuando tenía tu edad si me pasada mucho. Le dije mientras me sonreía.

    Conforme la plática fue tomando esa dirección yo le di cada vez más despacio al carro

    – Si me han dicho las otras maestras, que estaba usted muy guapo, bueno, sigue estando

    – Gracias, no hace falta que te lo diga, pero tú estás guapas también, guapísima

    – ¿En serio le parezco guapa?

    – Claro, tú lo sabes, no creo que no te des cuenta

    – Bueno, sí, lo sé, pero más bien la pregunta era si a usted se le hago guapa

    Yo voltee a verla y le dije en tono serio, pero con un poco de intención como si se entendiera que me gustaba mucho:

    – Si, te me haces muy guapa, hermosa y muy simpática, una combinación muy peligrosa

    Noté que se ruborizó un poco, volteó a verme y note que estaba a un paso de descubrir realmente si tendría oportunidad con ella. Estábamos a punto de llegar a su casa cuando sonó su celular, era su esposo, le dijo que estaba en casa de uno de sus amigos, que en una hora más se iba a su casa.

    Cuando llegamos, le dije que me regalara agua, nos bajamos, entramos a su casa y me sirvió un vaso de agua, me dijo que la esperara un momento, se fue a su cuarto yo me quede tomando el agua, al cabo de 2 o 3 minutos regreso con una bata negra de encaje, muy transparente, yo la vi y no pude contener mi cara de asombro, no traía brasier ni calzones, se me quedó viendo fijamente y me dijo:

    – ¿Quieres algo más aparte del agua?

    – A ti. Le dije automáticamente

    Se acerco, la tome de la cintura y empezamos a besarnos, me besaba con mucha pasión, la empecé a manosear, le tocaba sus pechos, su cintura, sus caderas, sus nalgas, le puse una mano en su entrepierna y estaba mojadísima, la subí a la mesa y la recosté y rápido me fui a saborear esa cosita deliciosa y jugosa que tenía entre las piernas, la empecé a lengüetear mientras le acaricia sus senos y con la otra mano le daba mis dedos, los cuales chupaba ansiosa, con la mamada que le estaba dando se empezó a excitar y me pidió de una manera muy sensual que la penetrara, sus palabras no concordaban con su carita hermosa y de inocente:

    – Ya, métemela, métemela, quiero sentirte, quiero tenerte dentro de mi por favor, cógeme

    Yo todavía me hice del rogar y seguí comiéndome ese manjar, hasta que no aguanté más y me bajé mis pantalones y la penetré violentamente, ella esta tirada en la mesa y su vagina quedaba justo en la orilla, nada se interponía entre ella y mi verga, cuando la penetré soltó un grito ahogado de placer, empecé a bombearla, creo que no pasaron 5 o 6 metidas cuando empezó a temblar y a decirme que se corría.

    – Me vengo, me vengo, ay me estoy viniendo. – decía calladamente entre palabras y gemidos

    Seguí penetrándola ,extasiado por escucharle gemir y tener un orgasmo, otras pocas metidas de verga y se vino de nuevo, estaba disfrutando con los brazos extendidos en lo ancho de la mesa, viniéndose mientras yo le pellizcaba sus pezones, cuando dejó de venirse, me dijo que se quería poner de perrito, subió una rodilla a una silla y se recostó sobre la mesa, su hermoso trasero se veía redondeo y firme, la empecé a penetrar así de perrito y no aguante mucho, saqué mi verga antes de venirme y le bañe las nalgas en un rico orgasmo.

    Cuando el semen empezó a correrle entre sus nalgas y llegó a su culito, con mi dedo gordo empecé a acariciarlo, eso la excito mucho y mientras seguí acariciándolo, le empecé a mamar su panochita así de perrito hasta que se vino de nuevo, a mí se me puso tieso de nuevo y le dije que se montara, me senté en la silla y se montó, sus pechos me quedaba casi en la cara y empezó a matarse solita, nos besábamos y así estuvo montándome hasta que terminamos los dos, esta vez me vine dentro de ella, cuando le avise que me iba a venir no hizo nada por salirse, al contrario me empezó a besar y me agarró las manos como para evitar que me saliera, explotamos en una deliciosa venida.

    Después de tremendos palos, nos despedimos y me fui a mi casa, al otro día, ya más tarde poco antes de mediodía llegaron ella y su esposo a mi casa, con cables para pasarle corriente, ya una vez que encendieron el carro le dije a mi compañero que si quería una cerveza, aceptó encantado, le dije que pasaran, mi esposa había salido a hacer compras y antes de entrar a mi casa, me dijo el novio de caro que iría a comprar un clamato, la tienda estaba cerca de la casa, se regresó al carro y le di el pase a Carolina, antes de entrar le dije que estaba sólo, se puso roja y se sonrió, en cuanto cruzamos la puerta, allí mismo la agarré de la cintura y la empecé a besar y a restregarle mi verga en su panochita por arriba del pantalón, había un sillón pegado a la ventana que daba al patio, elle se desabrochó su pantalón y se pudo de rodillas en el sillón, de perrito, yo me bajó el pantalón y le puse mi verga en su vagina que estaba calientita y mojadita, se la metí de una.

    – Ay carito, como me encantas. Le dije cuando empezaba a bombearla

    – ¿Te gusto? Me preguntó entre gemidos

    – Si, me encantas, no sabes cuantas veces me imagine hacerte el amor

    Al escuchar esto empezó a gemir desesperadamente y se empezó a venir, casi al mismo tiempo la bañé con un chorro de leche dentro de su vagina, cuando acabamos, nos subimos nuestros pantalones, me pidió entrar al baño y cuando estaba dentro del baño me salí al patio y en eso iba llegando su novio. ¡Nos tomamos unas cervezas los tres muy a gusto…!

  • La primera vez que me tocó fue en mi ano

    La primera vez que me tocó fue en mi ano

    La primera vez que me tocó fue en mi ano, metiéndome la mano por dentro del calzón, sin desvestirme, casi rozándome los labios de mi vagina que, en pleno verano, estaban calientes y mojados por el sudor, también por los nervios. Era mi vecino, pasábamos muchas horas solos porque ambos teletrabajábamos. Eran nuestros primeros trabajos y ambos estábamos viviendo lejos de nuestras familias. Yo tenía 27 y él 25, ambos habíamos salido de la capital para buscar oportunidades de trabajo y crecer, salir de nuestros lugares conocidos y que la vida nos sorprendiera buscando, no sabíamos qué buscábamos, pero esto, de seguro califica como una de esas tantas cosas que no sabíamos que queríamos.

    Vivíamos frente a frente, nos habíamos visto muchas veces salir y entrar a nuestros departamentos, con rutinas desordenadas, sin saber cuándo el uno iba a llegar y cuándo el otro iba a salir, porque la verdad, siempre estábamos trabajando en nuestras casas. Un día, que admito estaba curiosa, caliente y aburrida de una reunión lo vi entrar y fui yo quien improvisé un encuentro forzado y torpe. Salí con lo puesto, hacía calor y yo estaba trabajando en una falda bien corta, elastizada, vieja, pero que me encantaba usar por lo fácil que era de ponerse por las mañanas y comenzar a trabajar. Salí apresurada antes de que él entrara y lo saludé, entonces se presentó y me preguntó que para dónde iba con tanta prisa, por su puesto, fue cordial y ensayamos una conversación protocolar preguntándonos de dónde éramos, hace cuánto vivíamos allí y en qué trabajábamos. Él venía con unas botellas de vino y me preguntó si, terminando la jornada, me gustaría tomarme un rosé que había descubierto hace poco. Yo dije que encantada, que en la tarde podíamos juntarnos en mi casa y que feliz me tomaba algo fresquito para sacarme el trabajo de encima.

    Cuando entré, él me preguntó que si acaso yo no iba saliendo, de tarada y caliente, olvidé que la excusa era que yo iba saliendo. Así que estúpidamente le dije que iba a buscar una bolsa y volvía. Yo entré con mi cachetes rojos, un poco acelerada y más caliente aún. Así que, antes de ir a comprar, me senté en el living y me masturbé cortito, pero bien rico, sin sacarme la ropa, me levanté mi falda, me saqué una teta por encima de mi camiseta, me escupí ese pezón que dejé afuera, me escupí mis dedos y me toqué por dentro del calzón hasta que me fui en unos minutos.

    En qué pensaba, por supuesto que en él, imaginándomelo encima, quizás apretándome un poco con su propio peso y corriéndome el calzón a un lado para meterme su verga, pero también pensaba en mi propio olor, el de mi piel cuando estoy erizada de caliente, pero, una vez que ya me había acabado, recobré un poco la calma y pensé que como fantasía estaba bien, pero que yo no estaba en esta nueva ciudad para caer en otra relación. Metí mi teta adentro, me ordené un poco, tomé una bolsa y salí a comprar algo para acompañar el vino en la tarde.

    Cuando el vecino golpeó la puerta yo estaba igual con el mismo calzón cochino después de mi paja, solo que un poco más ordenada. Fue un regla autoimpuesta, no me quería ni bañar ni arreglar, no quería que esto fuera una cita, era un tarde nada más, con un vecino que, por cordialidad, nos estábamos conociendo, así que no le quise dar más importancia. Él llegó igual, con un short bastante corto, por sobre la rodilla y se le podía ver su muslo, una camisa blanca manga larga, arremangada post trabajo y con el vino muy frío en mano, entró en mi departamento. Nos hicimos bien amigos, la conversación no era torpe y nos reíamos, nos tomamos el vino, yo no estoy tan acostumbrada a tomar, y no me pregunten cómo pero llegamos rápidamente a hablar de sexo. No fuimos muy temerosos o vergonzosos para hablar de sexo, entre medio, yo abrí otra botella que tenía.

    Él era muy caballero para hacer sus preguntas de sexo, yo también procuré tener cuidado. Nos preguntamos qué era lo que más nos gustaba, si habíamos tenido sexo anal, si habíamos tenido tríos o experiencias homosexuales. En específico nos quedamos en ese lugar, nos preguntamos, él me preguntó primero, si me habían lamido el ano y si, de haberlo experimentado, me había gustado. Hablamos buen rato de eso, y ambos contestamos lo mismo, ninguno lo había experimentado y ambos queríamos vivirlo, nos reíamos nerviosamente.

    Medios borrachos, él sugirió si podíamos intentar juntos para que a nuestra próxima relación fuésemos un expertos en ello, entre broma y enserio, y por supuesto, entre broma y caliente, yo dije que no había problema, pero, y aquí seguí esta línea de humor, que teníamos que estudiar el tema y que él podía venirse a estudiar acá. Nos reímos y él, esta vez un poco más serio y hablando con un volumen bajito de voz, me preguntó si podía tocarme el ano, no la vagina, solo el ano para poder estudiarlo, y yo dije que sí, que claro, que era solo por practicar y tocarnos los genitales era traspasar una barrera que los vecinos no traspasan, solo nos íbamos a tocar los anos, acordamos.

    Estábamos en el comedor, yo me puse de pie y le permití que me tocase el ano. Yo sabía que estaba sudado, cochino después de que mi propia paja me humedeciese toda, y no me importó, yo me levante la falda, estaba un poco nerviosa, los dos nos reímos, pero con una risa caliente y nerviosa él me metió la mano por entremedio de mis cachetes y empezó a tocarme el ano, casi como rascándolo, suave y me preguntaba si estaba bien lo que estaba haciendo y yo, siguiendo el juego, le decía que sí pero debíamos practicar. Yo me mordía los labios cuando él no me veía y le sacaba más mi cola para que su dedo hiciera una pequeña presión en mi ano. Trataba de no respirar tan fuerte.

    Le pregunté si yo podía hacer lo mismo y él también accedió, así que ambos estuvimos tocándonos los anos al mismo tiempo y preguntando cómo se sentía. Hacía calor, estábamos sudados, mi ano estaba mojado por el líquido de mi vagina que, supongo, él podía sentir y yo, un poco con mis uñas le rozaba sus testículos y también sentía cómo su respiración se agitaba. Estuvimos así uno o dos minutos, preguntándonos idioteces relacionadas a los estudios del ano y cómo no debíamos sobrepasarse, que esto era exclusivamente con términos pedagógicos y que en nuestras próximas reuniones de estudios serían más seguidas. Sacamos nuestras manos, ese día todo pudo haber avanzado más, pero nos calentaba la idea de jugar con nuestros culos, seguir esta ficción de estudios y decimos seguir con la botella y cada uno volver a sus departamentos.

    Cuando se fue, lo despedí de un beso en cada mejilla y le dije que mañana viniera porque debíamos seguir con estos estudios, que todo era por el beneficio de nuestros futuros amantes. Cada quien volvió a sus casas, yo volví a masturbarme y esta vez todo me gustaba sentir el olor de mis dedos que habían estado en su culo y esos mismos dedos los pasaba por mi ano, sin que entrasen, tal como él lo hizo conmigo y con mi otra mano me masturbaba. Esta vez mi paja fue larga y caí dormida y borracha en la cama. Al día siguiente, volvimos a hacer lo mismo, pero diferente. Lo contaré en el siguiente texto.

  • Secretos de alcoba (parte II)

    Secretos de alcoba (parte II)

    Durante las noches de verano, al dormir solo usamos una sábana que generalmente termina en el suelo. En esta temporada por lo regular cambio los bóxeres entallados de algodón por unos amplios y de tela ligera. Gaby algunas veces duerme con brasier, en ocasiones se lo quita para quedar solamente en tanga.

    Por el calor desperté casi a las tres y media de la madrugada, no pude volver a dormir solo daba vueltas en la cama. Decidí levantarme al baño más que nada para despejarme un poco. Sin darme cuenta dejé la luz del pasillo encendida, la poca luz que entraba en la habitación dejaba ver entre sombras el cuerpo de Gaby.

    Me quedé un momento contemplándola a los pies de la cama mientras dormía. Qué hermosa es, todo de ella me encanta.

    Recorrí con mis ojos su rostro, sus pequeños senos afilados, su cintura. Una de sus piernas estaba separada por lo que entre ambas formaban un 4 dejando ver una tanga que apenas cubría la línea de su vagina cerrada.

    Sobre la tela de mi bóxer sujete un indeciso pene que no se decidía por despertar o no.

    Pensé que una jaladita, una descarga y podría dormir. Coger sería más efectivo. Pensé en acomodarme de “cucharita”, sentí culpa ya que Gaby dormía tan plácidamente, no sería bueno.

    La tela de mi bóxer ya estaba un poco mojada, mi pene estaba lubricando, recorrí con mi mano mi punta y con la otra “ordeñe” desde la base para que lubricara más, envolví mi glande con la mano y la moví en círculos pequeños continúe con el trabajo de las dos manos para que no me faltara lubricación.

    Mi mirada se concentró en la entrepierna de Gaby, cuántas veces me había corrido adentro de ella. Apreté mi mano en el glande tratando de imitar sus movimientos vaginales.

    Casi diez años de casados y no perdía el deseo por su cuerpo, mi excitación crecía viendo su cuerpo al masturbarme.

    Una traviesa idea pasó por mi mente, con todas las cosas sexuales que habíamos hecho, jamás la había despertado con sexo oral.

    Solté mi pene y me acerqué tratando de acomodarme para besar su entre pierna. Hice recorridos con mi lengua tratando de apartar su tanga y llegar a sus labios vaginales. Movió la pierna que tenía extendida, entre sueños respondía a la estimulación.

    Me costaba un poco de trabajo ganar acceso a su vagina en esa posición. Me levanté y me puse como si fuéramos a hacer un 69 sin ponerme encima de ella, afortunadamente no era tan fácil que se despertara, eso facilito que pudiera acomodarme.

    La estimulación hizo que separara un poco más las piernas, sus labios empezaron a abrirse y recorrí toda su vagina, lamí su entrada, presioné un poco con mi lengua, pasé mis manos por debajo de sus piernas para abrir sus labios, Gaby empezó a emitir unos suaves gemidos, estaba respondiendo a la estimulación.

    Entre los gemidos susurraba cosas que no se entendían, poco a poco su voz fue articulando un poco mejor.

    -Mmh, Si…

    Chupé su clítoris, lo succioné suavemente.

    -Oh si, mmh rico…

    Seguí chupándosela esperando el momento en que despertara y fuera consciente de lo que estaba pasando, sería una gran sorpresa.

    -Siii, oh siii.

    Recorrí con mi lengua desde su clítoris hasta su entrada.

    -Qué rico Daniel, sigue, no pares.

    ¿Daniel? ¿Escuché bien? -Pensé-. Seguro escuche mal.

    Seguí saboreando sus mieles recorriendo todo su sexo.

    -Mmh ay Daniel…

    No había duda, había dicho Daniel, ¿qué estaba pasando?

    En ese momento de confusión sentí que su mano bajaba desde mis bolas hasta mi glande, como si me estuviera ordeñando.

    -Déjame chupar también Javi, déjame chupártela Javi.

    Me sentí confuso dijo Daniel, ahora decía mi nombre ya había despertado, ¿soñó que estaba con alguien más? ¿Había estado con otro hombre?

    -Anda Javi, déjame chupártela, dámela.

    Le dio unas palmadas a mi pierna para que la moviera, lo hice, pasé mi pierna por encima de ella para que tuviera acceso a mi pene.

    Sentí el calor de su lengua recorriendo mi glande, sentí placer, pero no era suficiente para quitarme de la mente; “¿Daniel?”.

    Hasta ese momento, aún con lo que había pasado no había dejado de chupársela, ya no podía posponer la pregunta:

    -¿Quién es Daniel?

    Devorándose mi miembro, sin dejar de hacerlo como pudo dijo “no sé”.

    -Gabriela, claramente dijiste Daniel, ¿Quién es?

    -No sé, estaba soñando, sigue por favor.

    -Gabriela, ¿Quién es Daniel? ¿Te has acostado con otro?

    Muy molesto me giré para quitarme de encima y confrontarla, me senté en la cama frente a ella y sin dejar de verla a los ojos insistí, “Quién es Daniel Gabriela, dime quién es”.

    Gabriela suspiró, me miro a los ojos y sosteniendo la mirada dijo:

    -No sé porque lo dije, estaba soñando, sentí excitación y placer por lo que me estabas haciendo, fue una fantasía, te juro que no he estado con alguien más.

    -¿Por qué te debo de creer?

    -Porque te amo, te he sido fiel, y quiero serte fiel Javier.

    -¿Simplemente imaginaste a un “Daniel”? Debe de existir un Daniel para que puedas fantasear, ¿Por qué fantasear con alguien más?

    -Ustedes lo hacen todo el tiempo, nosotras a veces también fantaseamos sin que realmente queramos estar con otra persona. ¿No tienes fantasías con Mya?, ¿no has fantaseado con Claudia cuando sale a barrer la calle en esos shorts entallados?

    En un tiempo Gaby y yo compramos algunas películas XXX, ella parecía elegir al azar alguna que le llamara la atención por la portada, debo reconocer que ver el nombre de Mya Diamond en portada era un punto decisivo para comprarla, aunque en el rostro son muy diferentes, sus cuerpos son muy parecidos, supongo que eso realmente era la razón de adquirir esos videos.

    Nuestra vecina Claudia tiene complexión robusta, piernas bien definidas, cadera amplia con un buen trasero marcado por unos shorts cortos y muy entallados. Su vientre es plano, baja entre sus piernas marcando a veces una V entre sus fuertes muslos y otras una apertura en forma de triángulo por la separación del pubis y sus muslos a causa de la entallada prenda. Sus senos son firmes, muy redondos y altivos de muy buen tamaño. Sus senos lucen bien en una playera ajustada o con una playera holgada, me causa atracción como la tela se ajusta al volumen se sus senos y cae suelta sin tocar su cuerpo marcándolos más.

    -Si Gabriela, lo reconozco… la ha observado, pero nunca intentaría algo con ella.

    -Lo sé. -Contestó-.

    -Entonces, ¿quién es Daniel?

    Se incorporó para quedar sentada en la cama frente a mí.

    -¿Recuerdas a Raquel y a Sonia?

    -Si, las recepcionistas de tu trabajo.

    -Ellas son la versión femenina de tus amigos, se la pasan sabroseando a los hombres que llegan a la oficina, y a una que otra mujer también. Daniel es un mensajero que a veces lleva documentos de otra empresa, no hay nada más.

    -Quiero creerte Gabriela, pero no termino de comprender que tiene eso para que lo tengas en la mente.

    -Sonia dice ser especialista en “paquetes” masculinos y puso a Daniel en la misma categoría que a ti por tamaño.

    -¿Sonia? ¿Ella me ha estado sabroseando?

    No pude evitar reír un poco sorprendido, nunca pensé que las veces que fui por Gabriela al trabajo me había hecho tema de sus compañeras de trabajo.

    -¿Ves? En una de esas que estuviera cogiendo tal vez le dijo Javier a su novio.

    -Ja ja ja, ok, pero, ¿estabas soñando con él?

    -Tal vez al sentir placer al dormir tenía en el subconsciente lo que dijo Sonia.

    -¿Pero Sonia como puede saber cómo la tiene cada quién?

    -Raquel se acostó con dos chicos que Sonia tenía en la misma categoría y avaló que eran casi iguales. Por eso ahora en la oficina Sonia es la experta en paquetería, solo son juego de mujeres.

    -Y qué, ¿quieres comprobar si Sonia tiene razón?

    -En alguna ocasión Raquel sugirió que sedujera a Daniel para comprobar si Sonia tenía razón, por supuesto que me negué, es un juego, pero solo eso, no más. Insistieron en que “accidentalmente” o de alguna manera se lo tocara, pero tampoco es algo que haré. Una cosa es platicar y jugar, pero no lo haría nunca, no es algo que me importe comprobar.

    Me sentí un tanto aliviado, incrédulo y sorprendido por lo inverosímil que sonaba todo eso.

    Sonia y Raquel, tan serias que se ven, y Gabriela, nunca pensé que pudiera tener fantasías, tenía que digerir un poco todo eso.

    -Te amo Javi, solo a ti, te he sido fiel y quiero serte fiel siempre.

    Se acercó para besarme y mientras empuñaba mi miembro.

    -Sigamos Javi…

    Yo había perdido la erección, pero su trabajo manual hizo que de inmediato se hinchara nuevamente.

    Traté de olvidar y disfrutar el momento, por andar de caliente en la madrugada había ocasionado todo este problema.

    Tomé sus piernas para acomodarlas frente a mí y continuar en dónde nos quedamos. Chupé y lamí su sexo para darle nuevamente placer.

    -Mmh si Javi… sabes cómo me gusta…

    Me puse de rodillas frente a ella, en sincronía levanto las piernas y las sostuve, había dejado su vagina bien húmeda para meterla libremente.

    -Aah, si…

    Me tiré sobre ella empujando todo mi pene, nuestros jadeos se incrementaban en cada movimiento, sentí como se estremecía más su cuerpo. Podía ver el placer en su cara, sus ojos cerrados entregados a la sensación. En momentos en que alcanzaba a abrir los ojos nuestras miradas se encontraban, nos contemplábamos, veíamos el placer mutuo. Decidí que era tiempo de cambiar y la saqué de golpe.

    -Sigue Javi, dame más…

    -Ponte en cuatro Gaby…

    Con mucha agilidad se puso de rodillas colocando su trasero frente a mí. Tomé mi pene y lo froté contra sus nalgas en uno de esos movimientos dirigí mi miembro hacía su entrada, pero no la penetre, lo baje hacia su clítoris y lo froté mientras ella gemía de placer. Nuevamente lo puse en su entrada.

    -Me dijeron que querías conocer mi verga, aquí está…

    Gabriela quedo en silencio, no dijo nada mientras yo hacía mis embestidas.

    -¿No te gusto mi verga? Disfrútala…

    Gabriela estaba confundida, noté que quiso separarse y no se lo permití, la sujeté más fuerte y penetré un poco más fuerte.

    -Tu marido no se va a enterar, esto solo va a quedar entre los dos chiquita.

    -¿Qué haces Javier? Esto no me gusta, para.

    -En esta posición no me ves, puedo ser quien quieras, puedo ser Javier, Daniel o alguien más, tú decides si quieres jugar, no sabía que podrías tener fantasías Gaby.

    Reinicié mis movimientos sin decir palabra alguna. Ella respondió a la sensación moviendo sus caderas al ritmo de mi penetración.

    -Mmh, si… más, más…

    Entraba y salía de ella con fuerza acariciando su trasero con una mano y con la otra jalaba su cadera hacía mí.

    -Oh que rico, dame más… así… quiero cambiar, acuéstate.

    Me acosté y se montó en mi pene dándome la espalda, veía como se hundía mi miembro entre sus nalgas, subía y bajaba sin cansancio apretando con su vagina, una de sus manos masajeaba mis bolas mientras frotaba su clítoris con la otra.

    -Mmh, sí, que dura.

    La dejé tomar el control, el movimiento de sus caderas me ponía a punto quería explotar adentro de ella, pero aún no era el momento.

    Decidí no hablar, ella tenía todo el control, si era Javier o Daniel en ese momento solo ella lo sabía. Mi única respuesta eran gemidos de placer, realmente estaba disfrutando como me lo estaba haciendo. Acariciaba sus piernas, sus muslos, su cadera, su espalda, sus senos, todo su cuerpo era un festín para mis manos inquietas.

    -Mmh, casi estoy…

    La tomé con firmeza de las caderas y traté de sincronizar sus movimientos para ayudar en la penetración.

    -Aah, ¡ya casi!, ¡vente conmigo!

    No quería decir nada, no quería que el sonido de mi voz cortara su fantasía si es que la tenía.

    -¡Ya! ¡Me vengo ya!

    Embestí con fuerza, dejó caer su cuerpo permitiendo que entrara hasta el fondo, su cuerpo se estremecía, sus muslos estaban tensos, su vagina tenía las contracciones del orgasmo, yo entraba y salía de ella mi pene duro estaba contribuyendo a que terminara.

    -¡Ya! Haces que me venga. -Contesté involuntariamente, rompiendo mi silencio-.

    -Ah Javi… siento como me llenas…

    Sentí las contracciones que expulsaban mi semen al tiempo que sentía la tensión en mi cuerpo. Gaby seguía jadeando sobre mi pene que empezaba a perder fuerza.

    Gaby se tiró hacía adelante, contemplé su trasero sobre mi pene ya curveado casi sin fuerza mientras un pequeño río de semen salía de ella.

    -Me quedé inmóvil Javi, no puedo moverme.

    Como pude me levanté por sus pañuelos desechables para podernos limpiar.

    Quedamos extasiados sobre la cama, no dijimos nada, ni una sola palabra, no sabía con quién se vino, ¿sería que Daniel coge tan bien? Al final dijo mi nombre, ¿quién se llevaría el crédito de esta noche? En realidad, me sentía tranquilo, no me interesó saberlo.

    Nuestros jadeos se fueron silenciando hasta que solo quedo el silencio de la madrugada.

    Se puso de lado y dijo… “¿Me abrazas Javi…?”

  • Mi cuñada Rosa (2)

    Mi cuñada Rosa (2)

    Mi cuñado Ramón me llamó a mediados de semana para preguntarme si podía ir ese fin de semana para ayudarlos otra vez, yo dije que sí solo pensaba en poder cogerme a mi cuñada otra vez.

    Le dije a mi mujer que ese fin de semana teníamos que ir a la aldea que había llamado su cuñado si íbamos porque necesitaba que le ayudara, me contestó que ya había hablado con su hermana que no había problema, pero que ella no podía ir porque tenía que trabajar ese fin de semana y que le había dicho su hermana que me quedara ya en casa de ellos a dormir para que no estuviera solo.

    Llegó el viernes y salí para la aldea, cuando llegué a casa de mis cuñados ya era de noche, estaban esperando por mi para cenar, después de charlar un poco, me levanté de la mesa y me fui a duchar y a continuación me fui para la cama.

    Al poco tiempo escuché a mi cuñado Ramón decirle a mi cuñada que quería follar, mi cuñada le contestó que yo estaba en la otra habitación y que los podía escuchar, Ramón le dijo “ya está dormido no nos va escuchar”, “vale espera voy mirar si esta dormido”.

    En eso se abrió la puerta de mi habitación y apareció Rosa, se acercó hasta la cama y llevándose un dedo a los labios me indicó silencio, en eso me dio un beso en la boca y puso su mano por encima y me tocó la polla, dándose la vuelta salió de la habitación dejó la puerta entreabierta y pude escucharle decir a mi cuñado que tenía razón, que yo estaba durmiendo.

    Desde mi habitación escuché a mi cuñado decirle a Rosa que abriera las piernas un pequeño quejido al penetrarla y un suspiró al evacuar.

    Al día siguiente me levanté y bajé a desayunar, me encontré con mi cuñado que estaba preparado para marcharse de viaje.

    -Bueno cuñado ayuda mañana a Rosa que yo tengo que marchar a una reunión -a los 10 minutos lo llamaron y lo recogieron para ir a Madrid.

    Una vez que se marchó subí a las habitaciones y me puse en la puerta de la habitación de Rosa que seguía durmiendo, me acerqué y le quité la sabana que tenía por encima y ahí estaba ella en braguita y con la parte de arriba de un pijama, me acerqué más y empecé a sobarle las tetas tocarle el coño por encima de la braguita.

    Sin abrir los ojos la oigo susurrar “Ramón ahora no”, le meto un dedo por debajo de la braguita y le estimulo un poco el clítoris abriendo los ojos y diciéndome “Antonio nos puede ver Ramón”, “tranquila Rosa ya lo han recogido y se han marchado y ahora tengo ganas de follarte pues llevo toda la semana esperando para hacerlo y después de escucharos por la noche tengo más ganas y me imaginó que tú también pues si lo que escuché ayer cuando te follaba tienes razón que no disfrutarás durante estos años”.

    -Antonio espera un momento que me voy a duchar y después me follas como tú sabes llevo esperando semanas a que volvieras y me hicieras el amor.

    Se desnudó y se fue a la ducha, cuando volvió yo ya la estaba esperando en la cama se acercó y mirando para mi pene me dijo “quien se va comer ese rabo, quien me va comer mi coño”, subiéndose a la cama empezó a comerme la polla. Que mamada me estaba haciendo, esta mujer ya no era la mojigata que hacía un año no sabía más que moverse, pero que no sabía disfrutar ni llegar al orgasmo cuando hacía el amor con mi cuñado, con la misma me puso su coño en mi boca para que se lo comiera mientras ella seguía comiéndome la polla, sus jugos y sus órganos me motivaban para seguir comiéndose.

    Después de un rato la puse a cuatro patas y le empecé a dar fuerte notaba como le temblaban las piernas con cada envestida que le daba, cuando estaba a punto de correrme se lo dije y se dio media vuelta y se la metió en la boca y me terminé en su boca, “cuantas ganas tenía de tu lechita en mi boca”.

  • La sumisión de la viuda (II)

    La sumisión de la viuda (II)

    Llegaron al chalet y Ana aparco el vehículo delante de la casa y salieron los tres, Nadia se interpuso entre Ana y Carlos.

    – Vete a mi casa – le dijo Nadia a Carlos dándole las llaves – déjame esta noche sola con ella… quiero que estemos solas y follarla plácidamente.

    Carlos hizo un gesto de disconformidad, pero acepto lo que le dijo Nadia y le paso la mano para coger las llaves mientras Ana giro la cara avergonzada.

    – Ven marrana – le dijo Nadia a Ana cogiéndola de la mano y la llevo hacia la puerta de su chalet, Ana se llevó las manos al bolso saco las llaves y abrió la puerta y entraron.

    Nadia cerró la puerta y arrincono a Ana contra la pared, esta soltó el bolso en el suelo, Nadia le puso su rodilla en medio de sus piernas, sus manos empezaron a magrearle las tetas y empezó a besarla por el cuello y le mordía el lóbulo de la oreja.

    – Estamos solas cariño… Nadie va a saber que te voy a follar – le susurraba Nadia – estoy deseando llevarte a la cama.

    Ana arqueaba la espalda y Nadia le agarro las tetas y empezó a lamerle los pezones lentamente mientras la miraba a los ojos retorcidamente.

    – Por qué me haces esto – balbuceo Ana mientras se movía inquietamente

    Nadia le mordió los erguidos pezones y Ana soltó un gritito placentero y Nadia sonreía mientras se deleitaba mirando la expresión de la cara.

    – Te gusta lo que te hago, marrana – le decía Nadia – estamos solas, nadie va ver lo putita que eres.

    – No soy ninguna puta – le murmuró Ana que llevo sus brazos a su cabeza y dejo que Nadia le comiera las tetas placenteramente.

    Nadia le quito la camisa y luego la falda y la dejo caer al suelo y empezó a magrearle y apretarle las nalgas mientras la besaba en el cuello

    – Me gustan las gordas como tu – le susurró Nadia

    – No me llames gorda por favor, mi marido me lo decía para degradarme – pidió Ana

    – Yo te voy a llamar gordita – le dijo Nadia y la beso en los labios y le dio la lengua y estuvieron un largo rato morreando – Te voy a poner cachonda y luego te hare mi putita.

    Nadia cogió a Ana de la mano y la llevo a su habitación y la hizo sentar encima de la cama mientras ella empezó a desnudarse, Ana la observaba atentamente con una expresión morbosa. Nadia se acercó a ella y le quito las sandalias y le levanto las piernas y empezó a chuparle los dedos de los pies y Ana la miraba como Nadia se metió su dedo gordo dentro de la boca y lo lamía con suavidad y aquello le provocaba que su cuerpo sintiese un ardor incomprensible, Nadia le hizo un gesto para quitarle las bragas y Ana cerro las piernas y flexiono las rodillas para evitar que se las quitase, Nadia le dio dos cachetes en las nalgas, Ana soltó un grito y Nadia le quito las bragas con un gesto rápido.

    – Enséñame ese coñito de viuda cachonda – le susurró Nadia mientras le abría las piernas y sus dedos le acariciaron la raja y Ana soltó un gemido y sus piernas temblaron – como tienes el coñito de húmedo.

    – Por favor déjame… no quiero hacerlo – suplico Ana

    – Que clítoris de marrana que tienes – le dijo Nadia pasando los dedos suavemente por encima lo que provoco unos gritos y sollozos de Ana – tanto tiempo sin follar una guarra como tu

    Nadia la llevo al centro de la cama y cogió las dos almohadas y una la puso debajo de la cabeza de Ana y la otra debajo de sus nalgas y se estiro y con los brazos le abrió los muslos y empezó a pasarle la lengua por la ingle y sus dedos le abrieron los labios vaginales y le paso la lengua por la raja, Ana soltó un gritito seguido de una risa quisquillosa y Nadia le volvió a pasar la lengua por la raja y le dio dos lametones en el clítoris, Ana se llevó las manos a la cara y soltó un gemido placentero.

    – Te vas volver loca cuando te coma el coñito gordita – le dijo Nadia y volvió a pasarle la lengua por la ingle y le besaba los muslos – es la primera vez que le voy a comer el coño a una viuda – Nadia le volvió a pasar lentamente la lengua por la raja y lamiéndole el clítoris y Ana volvió a retorcerse placenteramente.

    – Pídeme que te coma el coño gordita… estamos solas y nadie te va ver – le dijo Nadia mientras le estimulaba el clítoris pasando el dedo suavemente y lo alternaba pasando la lengua otra vez – que coñito más sabroso que tienes – Ana empezó a gemir y le temblaban las piernas.

    – Cómeme el coño… no me dejes así – le suplico Ana mientras sus manos le acariciaban la cabeza Nadia.

    Nadia empezó a pasar la lengua por el coño de Ana suavemente y sus dedos le abrían los labios y lo alternaba apretándole el clítoris y lamiéndolo rápidamente.

    – Me vas a volver loca – sollozaba Ana – tu lengua me ésta matando

    – Desde que te vi por primera vez supe que eres una buena marrana – susurraba Nadia – te voy a comer el coñito toda la noche gordita… Mírame como te como el coñito.

    Nadia pasaba la lengua por el coño de Ana muy lentamente y de pronto le daba lametones en el clítoris y le pasaba la lengua de abajo arriba muy rápido mientras sus manos empujaban los muslos para compaginar los movimientos y Ana la miraba morbosamente mientras de su boca salían gemidos, sollozos e incluso risitas complacientes.

    – Eres una viuda muy marrana – le grito Nadia mientras Ana empezó a agitarse y su respiración se cortaba y sus piernas a temblar – como te huele ahora el coñito.

    -Vas a hacer que me corra – balbuceo Ana mientras de sus ojos se volvían en blanco y se agitaba fuertemente encima de la cama – ¿qué le haces a mi coño?

    – ¿te gusta que te dé así en el coñito? – dijo Nadia mientras le abría bien el coño y su lengua pasaba una y otra vez por encima de su clítoris – eres una mama muy guarra… ¿te vas a correr gordita?

    Ana no podía resistirse más y sus manos agarraban fuertemente la cabeza de Nadia mientras sus ojos se volvían en blanco, gemía fuertemente y su cuerpo se arqueaba y convulsionaba, hacía mucho tiempo que no sentía tanto placer.

    – Estamos solas gordita – le grito Nadia – solo yo veo que eres una viuda muy puta… y como te gusta que te coma el coñito.

    Ana soltó un grito sordo y cerro las piernas atrapando la cabeza de Nadia entre ellas y se retorció encima de la cama corriéndose intensamente. Nadia se puso encima de ella y empezó a besarla y darle la lengua.

    – Tienes un coñito muy sabroso – le susurraba Nadia mientras le pasaba la lengua por el cuello y lo alternaba dándole besos en la boca a Ana – me ha dado mucho morbo comerle el coñito a una viuda desconsolada.

    – Me he vuelto loca – se disculpó Ana angustiada – no sé qué me ha pasado… yo no soy así

    – Todas se vuelven locas cuando les como el coño por primera vez – asintió Nadia – pero a ti te he comido el coñito a conciencia gordita.

    – Déjame sola por favor – suplico Ana avergonzada y llorando – no soy como tú dices

    – Ahora vas a ver lo puta que eres – le dijo Nadia que se puso de rodillas a su lado le abrió las piernas y le metió dos dedos en el coño, Ana sorprendida lanzo un grito y sintió como los dedos de Ana empezaron a entrar y salir de su coño – te voy a follar marrana.

    – No quiero… déjame – suplico Ana que se arqueo y se abrazó a los brazos de Nadia chillando, pero Nadia no paro y metía los dedos profundamente y cuando los sacaba los giraba y eso empezó a provocar una oleada de placer a Ana que comenzó a respirar entrecortadamente y a gemir placenteramente.

    – Te va a gustar que te folle guarra – le grito Nadia – déjame follarte gordita.

    – Te lo suplico… no sigas – sollozaba Ana pero su cuerpo le pedía otra cosa y se abría de piernas para facilitar las penetraciones de Nadia.

    – Vas a suplicarme que venga a follarte por las noches – le sentenció Nadia – ¿quién va a venir a follar a una gordita y marrana como tu?

    Ana empezó a entrar en trance los dedos de Nadia le provocaban un placer enorme, pero el tono de voz y la forma soez en la que le hablaba Nadia la estaban excitando y poniendo muy cachonda.

    – ¿quieres que le cuente a tu hijo lo marrana que es su madre? – le pregunto Nadia – que le diga cómo se corre la gordita de su mama… Y que es una viuda muy puta.

    – No por favor… no le cuentes nada a mi hijo – suplico Ana – me voy a dejar follar

    Nadia agarro con la otra mano a Ana por la cintura y acelero las penetraciones y Ana arqueo la espalda y levanto las nalgas, Nadia notó como se dejaba hacer dócilmente, mencionarle a su hijo hizo que Ana se dejara someter, había encontrado su punto débil.

    – ¿te gusta que te folle así marrana? – le pregunto Nadia – tienes un coñito muy apretado… mírame… quiero ver la expresión de puta que tienes en tu cara.

    – ¿te gusta que sea así de puta? – le pregunto Ana mirándola morbosamente – ¿quieres saber lo que siento?… sígueme follando así… hazme tu puta – le dijo Ana totalmente ida y deslenguada.

    Nadia la beso en los labios y la penetró profundamente y sus dedos exploraban toda la vagina de Ana que empezó a gritar y sollozar placenteramente.

    – Me siento mal y sucia – susurraba Ana – pero sigue follándome… quiero ser tu puta… ya me corro.

    Ana se abrazó al cuello de Nadia y empezó a morderle los hombros mientras le venía un orgasmo salvaje y de su coño manó una cantidad de líquido enorme.

    – Nunca me he corrido así – se sinceró Ana abrazada al cuello de Nadia – me vas a volver muy marrana.

    Estuvieron un buen rato abrazadas en la cama Nadia le arañaba la espalda con las uñas y acariciándola cariñosamente.

    – He sido una mujer y una madre muy abnegada – le confesó Ana – la forma soez como me tratas me pone muy cachonda.

    – ¿quieres algo gordita, pídemelo? – dijo Nadia – no seas tímida… ¿qué quieres que te haga?

    – hazme sentir sucia y puta – pidió Ana – cómeme el coño otra vez… quiero correrme en tu lengua.

    Nadia la estiro en la cama, se puso de rodillas y le subió las nalgas y el coño de Ana quedo a la altura de la boca de Nadia y le volvió a comer el coño y se quedaron dormidas.

  • Mi puta bella Sandy Bell

    Mi puta bella Sandy Bell

    Era un sábado por la mañana cuando me avisó que vendría a visitarme a mi departamento esta linda mujer para que festejáramos su cumpleaños número 33. Quería pasarla bien ya que su marido ni siquiera se acordaba de acontecimientos como esos para festejarle.

    Llegó con un vestido que se le veía espectacular y es que quiero decirles que ella tiene dos años que ha estado trabajando en el gym para mejor su físico y vaya que lo ha logrado. Un vestido que la hacía verse preciosa y que le permitía mostrar esas lindas piernas que ella posee y que tanto ha trabajado en el gym para que se le vean hermosas.

    Después de recibirla y darle un largo beso en esa boca que sabía a la gloria misma, la invite a pasar a mi casa, desayunamos y estuvimos charlando de lo hermosa que se está poniendo y como el ejercicio le ha ayudado a sentirse mejor. Le mostré su regalo, un hermoso conjunto deportivo de dos piezas y unos tenis para su entrenamiento, además de un hermoso vibrador morado en forma de conejito que le encanto y que quiso que fuéramos rápidamente a mi recamara para estrenarlo.

    En mi recamara le quité el vestido para poder darle un masaje en todo su cuerpo, cosa que agradeció mucho, después de lo cual le empecé a masajear su vagina y su anito, además de empezar a meterle un dedo en su anito que estaba super apretado, después fueron dos y hasta tres; cosa que agradeció y se veía lo disfrutaba ya que sus gemidos eran muy intensos. Su vagina y su anito sabían a gloria simplemente cuando comencé a chuparlos alternadamente, sobra decir que cuando alcanzo el orgasmo sentí sus abundantes líquidos.

    Acto seguido me empezó a chupar mi pene que ya estaba erecto en ese momento, su boca sabía lo que estaba haciendo, succionaba tan rico que me sentía en la gloria.

    Después de varios minutos así, simplemente estalle en su boca abundantemente, tomándose toda mi leche, la cual se tragó disfrutándola tranquilamente.

    Después de estar platicando un poco, empezó nuevamente a hacerme sexo oral para que pudiera penetrarla, que ella es lo que quería, quería la penetrara analmente, no importando que tenía que aguantar mis veinte centímetros dentro de ella.

    Su culito ya estaba lo suficientemente dilatado para ser penetrada y vaya que lo disfruto cuando empecé a metérsela poco a poco, después de estar saca y mete por un rato, ella quiso ensartarse por sí misma y lo hizo montándose sobre de mí, después de lo cual después de un rato tuvo un orgasmo fenomenal, sí un orgasmo anal, cosa que muy pocas mujeres lo han logrado.

    Después de arreglarse y ponerse guapa como siempre, salimos para ir a comer a un lugar donde la mujer más hermosa se merecía.

  • De vacaciones con mi suegra

    De vacaciones con mi suegra

    Les voy a contar lo que pasó en las vacaciones que teníamos planeadas mi esposa y yo. Mi esposa y yo habíamos rentado un Airbnb en la ciudad de Mazatlán, queríamos ir a disfrutar de unos días para relajarnos en la playa y conocer el puerto.

    Mi nombre es Ricardo y tengo 36 años, mido 1.75 cm y soy administrador de empresas, mi esposa Marisol tiene 33 años mide 1.68 cm y tiene unas piernas y un culo que me vuelven loco me encanta cuando se pone short y sandalias de piso, sus tetas son de tamaño normal.

    Habíamos planeado ir a la ciudad de Mazatlán por casi una semana, ya faltaba una semana para el viaje y estábamos emocionados y casi alistando maletas, cuando en el trabajo de mi esposa le comunicaron que no podía faltar porque tenían unos proyectos y el jefe de la empresa la ocupaba quería que ella diera las presentaciones y el problema era que fue en fechas que teníamos planeado el viaje. Estábamos muy tristes ya que teníamos pagado casi todo el viaje, yo le propuse posponerlo ya que no quería cancelarlo, pero ella insistió que por que no me iba con su mamá ósea mi suegra, ya que sería un desperdicio que canceláramos y no nos regresaran el dinero y pues que ya después se iba poder viajar juntos.

    Platicamos muy bien las cosas hasta que decidió decirle a su mamá que me acompañara, mi suegra de nombre María Isabel tiene 57años y mide 1.65 o 1.68 más o menos, está algo pasada de peso, pero tiene sus nalgas y sus tetas muy bien formadas, pero la verdad no me pasaba por la mente hacer algo con ella. Nos decidimos irnos a Mazatlán, llegamos y nos dirigimos a la casa que habíamos rentado, tenía una vista hermosa desde el balcón se podía ver el mar y su atardecer, desempacamos y nos dirigimos a conocer el malecón, rentamos una pulmonía (transporte típico de allá) y nos paseó por todo el malecón y parte turística, hasta que regresamos a la casa.

    Pasamos la noche y al día siguiente igual, desde que amaneció nos fuimos a turistear por la ciudad, ya en la tarde nos metimos a un restaurante de mariscos, donde todo estaba muy bueno y había música en vivo, ahí tomamos, comimos y hasta bailamos, nos dirigimos a pasear por el malecón donde compramos una hielera y cerveza. Pasada la medianoche nos regresamos a la casa, la verdad ahí ya empezaba a ver a mi suegra con algo de morbo, no sé si por lo tomado o por que llevaba pocos días sin tener sexo.

    Día siguiente igual fuimos al centro histórico a pasear, después turistear y luego nos metimos a un bar con música en vivo, ahí se nos acercó otra pareja y comenzamos a tomar y hasta shot tomamos, ahí ya empezaban hacer efecto las copas y el calor empezaba a subir, María Isabel ya se me pegaba cuando bailaba y yo sin negarme también le arrimaba mi trozo de carne y de vez en cuando le daba besos en su cachete y la frente, la pareja que estaba con nosotros nos empezaba aplaudir y a gritar cuando nos pegábamos a bailar, María Isabel me pegaba sus grandes nalgas en mi pene, que este ya cobraba erección, y mientras ella bailaba yo le agarraba las caderas e iba subiendo mi mano para tocarle sus tetas, pero obviamente disimuladamente, también le besaba el cuello y le daba pequeños besos en su oreja, cada vez subía más la temperatura en ambos, hasta que estaban por cerrar el lugar eran como las 3 de la mañana, pero con la calentura que traíamos, nos dirigimos a la casa, desde que nos subimos al carro María Isabel no dejó de tocarme mi pierna y mi pene e iba recargada en mi hombro, se me hacía muy largo el camino, hasta que llegamos.

    Ahí en la sala comenzamos a besarnos, pero de esos besos con pasión y desesperación por querernos quitar la ropa, yo llevaba una camisa de botones que mientras nos besábamos María Isabel me la fue desabotonando, ella llevaba un vestido que solamente le baje el cierre por atrás y se lo quite, para que quedara en brasier y su calzón negro que llevaba, se veían enormes esas tetas y su culo ni se diga.

    Nos subimos a la habitación, donde cuando llegamos la acosté y la fui besando desde su boca hasta llegar a su calzón para quitárselo y comenzaré a mamar esa vagina que tenía unos cuantos pelos, como olvidar los gemidos y como pujaba mientras le practicaba sexo oral, después que tuvo su orgasmo, le seguí besando sus piernas, y la verdad tengo un fetiche por los pies, y como María Isabel lo tiene muy bonitos y los llevaba de color blanco, no dude en besárselo y chupárselos, ella noto mi fetiche y me hizo que me quitara mi bóxer y que pusiera mi pene en sus pies, comenzó a masturbarme con ellos, ufff estaba extasiado duro buen rato así hasta que le dije que me iba a venir, échamelos todos en mis pies comentó, creo que más me excite y fue que le llene todos sus pies de mi leche, ella jugaba con sus pies llenos de leche.

    Después de ese orgasmo que tuve, me dejé ir a besar y a chupar sus tetas que están de muy buen tamaño, recobro vida mi pene y ella le dio unas cuantas chupadas, para después montarse en él y comenzar a cabalgar, mientras ella me montaba, yo le pegaba sus buenas nalgadas y tocaba todo su cuerpo, sus tetas rebotaban sabroso, gemía y gritaba seximente, echo su cabeza para atrás y dio un gran suspiro, se fue deteniendo poco a poco, había tenido un orgasmo, yo aún no acababa, le dije que se pusiera en 4, y se empinó completamente, su vagina estaba húmeda, que cuando se la metí resbaló muy bien, le di tremendas nalgadas, y le jalaba el pelo en ovaciones.

    Tenía una vista maravillosa de ese culo y esas piernas, después de un largo de largas embestidas, logre venirme dentro de ella, pero mientras la llenaba de leche me decía que no parara que ya estaba a punto de terminar ella también, y aún con el cosquilleo en mi pene seguí dándole hasta que llegó a su orgasmo, me separé de ella y los dos nos acostamos para abrazarnos, besarnos y nos quedamos dormidos ya que nos estaba amaneciendo.

    Que locas vacaciones estábamos teniendo, pero por hoy este relato finalizará. Luego les comentaré lo que pasó el siguiente día, que fue que me tome una de esas mieles mágicas que anuncian, bueno espero y les guste el relato y quieran la continuación.

  • Mi mejor amiga y yo terminamos juntos

    Mi mejor amiga y yo terminamos juntos

    Todos en algún punto tenemos una mejor amiga que sabes que no podrá ser nada más que eso, pero no siempre tiene que ser así.

    Empezaré presentándome soy David y tengo 23 años y mi mejor amiga Carla tiene 21, cabe mencionar que mide aproximadamente 1.62 m no tiene unas tetas muy grandes y pues su trasero tampoco es el más llamativo, pero se defiende y pues yo quería tener algo intimo con ella.

    Nos conocimos justo cuando entramos a universidad hace 2 años y medio y desde entonces nos comenzamos a hablar y todo el show, hubo un tiempo en el que le di indirectas para ser algo más, pero ella nunca se dio cuenta o prefirió callar, jamás lo sabré.

    Ahora si voy a contar como es que termine teniendo sexo con ella. Pues salimos a un antro (solíamos ir 1 vez por semana) y pues generalmente pasaba por ella y yo la regresaba a su casa cuando todo terminaba.

    Pero ese día fuimos como 8 personas creo y pues estuvimos tomando, riendo, bailando y ese tipo de cosas, lo que paso es que ese día tome de más porque me deja llevar, mi amiga estaba igual de mal que yo y pues deje que se me bajara un poco para poder conducir y termino como un 3 de la mañana.

    Entonces pues nos fuimos en mi carro para su casa y en ese lapso ella se volvió muy cariñosa y coqueta (me susurraba al oído y te empezaba a tocar más de los normal) y yo me deje llevar y solo disfrute, al llegar a su casa me ofreció a pasar me dijo que sus padres estaban en casa de sus abuelos y no regresarían hasta más tarde y se volvió bastante insistente a lo que acepte porque ya tenía pereza de ir hasta mi casa y pues mis padres siempre fueron muy liberales, ya en su casa nos sentamos un rato en el sillón y saco una botella para que continuar bebiendo dijo algo como -vamos a jugar un juego, quien pierda se quita una prenda encima- yo acepte.

    El primer juego fue piedra, papel y tijeras, ganaba quien venciera 3 veces, yo empecé con 2, luego ella una y yo terminé una, así que yo le gane y ella se quitó su blusa negra, lo que le dejo ver sus pechos cubiertos por su brasier negro también con algo de encaje, yo me quedé como una momia observando fijamente escote a lo que dijo-mis ojos están acá arriba, luego podrás ver más-a lo que me quede pensando como que «podrás ver más», a lo que dije siguiente juego.

    El segundo juego fue el jenga sabía que ya lo tenía perdido yo siempre fui torpe en ese juego a lo que es correcto perdí y pues me quité mi playera blanca y ahora yo estaba sin playera y ella solo en brasil.

    El tercer juego fue memorama yo siempre fui de buena memoria y ella le costaba pero lo intentaba, le terminé ganando por 3 pares más que ella a lo que se levantó y se desabrocho un cierre lateral de su falda y esta cayó al suelo, yo me encontraba en las nubes, siempre había imaginado ese momento y ahora se estaba volviendo realidad, su calzón negro con encaje y un moñito en la parte de enfrente era espectacular, pude notar que se le marcaban algo sus labios y yo me prendí al mil que tuve una erección casi instantánea entonces camina hacia mi se agacha y me dice al oído -quieres seguir jugando arriba- yo sabía que lo que estaba pasando no estaba bien ya que en condiciones normales no pasaría pero me deje llevar por el momento, me tomo de la mano y nos fuimos camino a su cuarto. Mientras yo estaba detrás de ella le podía ver su trasero moviéndose y al llegar a las escaleras pude ver mejor su cuerpo.

    Al llegar a su cuarto me sentó en la cama y se ella se puso encima de mi, podía sentir como mi pene tocaba su vagina, lo que lo impedía era la ropa, Carla se inclinó hacia mi oído y me dijo -crees que no he notado que me ves con otros ojos- para después alejarse y acercarse a mi boca donde nos empezamos a besar mis manos por instinto se fueron a su espalda y culo y la situación escalo más y me deje caer lo que todavía eran besos se volvió en otra cosa.

    Ella se agarró la parte de atrás de su brasier y lo desabrocho y dejo expuestas sus tetas eran majestuosas y bellas no era nada parecido a lo que se ve en Internet a lo que yo me quite el pantalón y solo quede en bóxer se podía notar que ella también estaba observando mi pene a lo que dijo -creo que es hora, quítate tu bóxer- yo como perro obedecí y me los quite yo me puse más en medio de su cama y ella bajo su cabeza a mi pene y lo empezó a chupar se sentía increíble una sensación muy excitante yo solo podía ver como su cabeza subía y bajaba y mi mano en su cuerpo tocándola donde los dos estábamos disfrutando.

    Se detuvo para pararse y se quitó sus bragas lo que vi es lo más bello en la vida pude ver su vagina depilada y como se le sobresalían los labios yo le dije un 69 a lo que gustosa acepto y se puso encima de mi, ella con mi pene y yo con su vagina, empezó a chuparle y lamerle y por primera vez probaba a lo que si sabía algo acido y con leve olor a pescado pero eso no fue suficiente para que dejara de evitar tremenda gozada.

    Después de un tiempo me pregunto -tienes condón- le dije que no pero que no pasaba nada yo me salía antes de venirme y pues ella acepto la propuesta, empezamos haciendo la del misionero ella se recostó y abrió algo las piernas y yo encima de ella estaba metiendo el pene poco a poco para probar si le dolía o algo por el estilo a lo que solo se escuchaban los leves gemidos de Carla, tengo que decir que se sentía bastante caliente y mojado no sabría como describirlo se siente como una fusión, es algo muy surrealista, ya que valore que no le dolía comencé a bombearla lento y rápido donde se le escapan gemidos y yo también gimiendo con ella, donde me abrazo con sus piernas y se apretó a mi donde pude sentir que llegue más profundo y mientras le tocaba las telas o nos dábamos besos.

    Lo siguiente creo que fue una donde nos pusimos como de cuchara y esta fue difícil encontrar el punto porque como que ella se tenía que encorvar y yo bajar estuvo raro pero lo logramos y me decía -si David sigue sigue- yo en las nubes -David, David siii.

    La otra fue la vaquera yo me puse boca arriba y ella encima de mi agarrando mi pene para metérselo y se dejó caer que ya ni siquiera podía ver mi pene estaba completamente dentro de Carla, ella fue la que dicto los tiempos moviendo de delante para atrás y de arriba a abajo yo le decía, Carla se siente bien, Carla por favor, Carla continúa y se me llegaban a escapar gemidos al igual que Carla que decía -dime que te gusta, dime que ya eres mi amante-, yo con todas mis fuerzas logré aguantarme las ganas de venirme después de lo que ella me hizo.

    Ya para el final la puse en cuatro, puse mis manos sobre su culo y le metí el pene hasta el fondo de una a lo que soltó el gemido mas fuerte de la noche y le empecé a dar delante para atrás y se lograba escuchar como tronaban nuestros cuerpos cuando se juntaban, me dijo -David ya no aguanto, David ahhh, ahh si, David, deme sígueme dando David.

    Yo tenía tremenda vista de todo su trasero y su espalda, cuantas veces me imaginé esto y finalmente está ocurriendo, le dije me voy a venir, ella -lléname de leche, hazme tuya, quiero sentiste- dudé si venirme dentro de ella o afuera en su trasero, ya me decidí dentro de ella. Le agarre su culo y me lo pegue los más que pude y me corrí dentro de ella, era una sensación diferente a la que solo tú te puedes dar, deje que me saliera todo y saque mi miembro de Carla que se encontraba todavía tirando algo de semen sobre su cama, nos paramos y nos limpiamos lo que pudimos y recogimos su blusa y su falda de la sala yo mi playera, ella se metió a bañar sola y después yo.

    Después de que me puse la misma ropa y ella su pijama y nos fuimos a dormir, en la mañana llegaron sus papas que se sacaron algo de onda al verme dormido en su sala, pero como ya me ubicaban no me dijeron algo, nos dijeron que fuésemos a desayunar y a eso fuimos, el ambiente entre Carla y yo había cambiado, y de ahora en adelante somos algo más que mejores amigos.

  • La maestra nueva (parte II)

    La maestra nueva (parte II)

    Luego de nuestros primeros dos encuentros, que la verdad, ni en mis mejores fantasías lo había imaginado, ahora sólo quería buscar un momento para estar a solas con ella, pero obviamente no caía en la desesperación, en la escuela durante la semana todo transcurrió con normalidad.

    El viernes en la tarde, me mandó un mensaje, que si tenía oportunidad pasara por su casa a partir de las 7, que estaría sola, total que como pude invente cualquier excusa para salir y llegué, me recibió con un short deportivo super cortito que se le miraba espectacular, un top que sólo le cubría sus senos y me dijo que le hiciera el amor en la sala, nos fuimos al sillón, empezamos por besarnos, se quitó toda la ropa, luego me desnudó a mí, yo no quería quitarme toda la ropa, me dijo que no me preocupara por su novio, total que estuvimos una hora más o menos echando pasión, luego me despedí y me fui a casa.

    El lunes en la escuela todo normal y así transcurrió la semana, el viernes me dijo su novió que si podría hacerle un favor para instalar una antena de internet, ya le había comentado algo de que yo sabía, total que quedé de ir el viernes en la tarde, cuando llegué, estaban los dos tomándose unas cervezas y me brindaron una con gusto acepté, estuvimos como una hora en lo que hacíamos la instalación, me tomaría unas 4 cervezas en esa hora, la profe Carolina se puso el mismo short que traía el viernes pasado y yo me ponía nervioso de verla allí entre nosotros, su novio dijo que iba por otras cervezas, que regresaba rápido y en cuanto cerró la puerta, Caro se acercó a mí, para esto estábamos en su cuarto ya terminando la instalación del internet y me dijo:

    – ¿Se te antoja darme una cogida?

    – Mucho. Le dije

    Se me acerco y me dio un beso, mientras nos besábamos me agarró la verga y me empezó a desabrochar le pantalón, le dije que parara, que su novio llegaría en cualquier momento, me dio otro beso y me dijo:

    -A mi novio le excita verme con otro…

    -No es cierto, no manches. Le dije sorprendido

    -El viernes pasado que viniste y me cogiste aquí en la casa, él estaba escondido.

    Yo me quedé mudo y ella mientras me seguía agarrando mi verga me dijo

    -Ahorita quiero que me cojan los dos, ya no aguanto por estar montada en mi novio y sentir tu verga en mi culo, quiero que me la metas en mi culito mientras monto a mi novio y veo su cara.

    En cuanto me dijo esto se agachó y empezó a mamarle la verga de manera muy sensual, se quitó su ropa y me tumbó en la cama, me bajó el pantalón y me dijo que cerrara los ojos, yo me deje llevar, estaba como aturdido de la excitación y sin saber lo que iba a pasar, escuché que abrieron la puerta principal y la adrenalina más la mamada que me estaba dando, me hicieron venirme como nunca, sólo escuchaba gemidos de ella, cuando abrí los ojos, ella estaba hincada en la cama terminando de tragarse todo mi semen y vi que su novio le estaba mamando su panochita así de perrito como estaba.

    Caro me agarró empezó a quitarme por completo el pantalón y su novio le dijo que se miraba hermosa cogiendo con otro, luego volteó conmigo y me dijo:

    -Quieres darle por el chiquito mientras me monta a mí, es su fantasía

    -Será un placer. Le dije mientras intercambiábamos posiciones

    Ella rápido empezó a montarlo sobre la orilla de la cama, yo me puse detrás de ella y mientras se comía la verga de su nocio empecé a besarle su culo, la maestra empezó a gemir, a casi gritar de placer, le metí un dedo y le agarraba sus nalgas y caderas ayudándole con su vaivén, en eso le puse la punta de mi verga en su culito bien ensalivado y ella detuvo su movimiento, una vez que empecé a metérsela empezó a gemir entre mezcla de placer y dolor, poco a poco inició su movimiento cabalgando a su novio mientras se la seguía metiendo yo por el culo, así estuvimos unos minutos hasta que su novio dijo que se iba a venir y ella también empezó a venirse de nuevo y yo no pude evitar y casi juntos la llenamos de leche, una vez que me vine seguí penetrándola y eso la llenó de placer, penetrarle sus culito super lubricado con mi semen fue una sensación indescriptible.

    Luego de un momento, empezó a darle una mamada a su novio y él me hizo seña que la penetrara, yo no decidía si darle por su culito o por su vaginita, pero me decidí por su culito otra vez, en el cual me entretuvo bastante, se lo dejé rojo y bien lleno de leche, ya que terminé su novio también se vino…

    Desde ese día de vez en cuando los visito bajó cualquier pretexto, en la escuela o fura de esta nunca hablamos de eso, ninguno de ellos tres.