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  • Vaya sorpresa en la oficina

    Vaya sorpresa en la oficina

    I.

    Estaba cansado, ya no daba una. Solo pasara entregar un documento a la oficina de una compañera, muy a mi pesar subí los 4 pisos, la puerta estaba abierta así que entré y el espectáculo fue inesperado. Un espacio con muchos cubículos a media altura como a unos 15 metros.

    Mi compa de pie y de espaldas hacía unos movimientos poco usuales, su reflejo en el cristal de enfrente claramente dejaban ver que algo estaba haciendo qué la hacía tener los ojos cerrados, la boca abierta y dar un suspiros de placer inconfundibles, se notaba que sus manos estaban abajo de su cintura, de repente subió una mano y acaricio sus senos, metió su mano a su blusa y los apretó, sacó uno, su pezón erecto y sus pequeños gemidos no me dejaron duda, se estaba masturbando, no quise interrumpir aquel momento, así como se notaba que ella lo disfrutaba yo lo hacía también.

    Cambio de mano y metió sus dedos en su boca volvió a bajarla, de repente arqueo sus espalda, su cabello caía por abajo de sus hombros dio un fuerte suspiro y grito como de desahogo. Mi verga explotaba dentro de mi pantalón, regrese sin hacer ruido cerré la puerta y toque muy fuerte la puerta, espere unos segundos hasta que escuche una voz entrecortada diciendo… Adelante.

    Mi sorpresa fue muy grande al ver a mi compañera sentada en su lugar y junto a ella de pie a una compañera más con una servilleta de color en la boca. Ufff mi imaginación voló.

    Ii.

    -¿no interrumpo? -dije y con una sonrisa pícara mis compañeras me sonrieron. Cabe destacar, que las dos eran un par de hermosas hembras, una madura bien formada ,con un escote que dejaba ver sus preciosos pechos asomándose.

    La otra la que tenía la servilleta, joven, cabello lacio y con una boca de mamadora que se le notaba con sólo verla.

    Al verme acercarme, la más joven tomó el documento que traía en la mano, lo puso en el escritorio, tomó mi mano y me acercó a ella. Me sorprendió al besarse en la boca de forma apasionada mientras que con su mano buscaba mi bulto que ya estaba duro y palpitando. Se apartó de mi y se puso de rodillas frente a mi, con cuidado mordisqueo mi verga encima del pantalón, al mismo tiempo mi otra compañera la madura ya estaba besando mi boca y cuello.

    Me encontraba tan excitado que sentía que se me salía el semen. La otra chica sacó mi verga del bóxer y comenzó a mamarlo con fuerza, se tragaba toda la verga de tal forma que yo quería gemir de placer.

    La otra compañera se hincó también y entre las dos me dieron la gran mamada de mi vida. Una chupaba verga y la otra pelotas y culo ¡ufff fue fantástico!

    La madura, se levantó la falda y se sentó en el escritorio, no lo pensé, me pegué a mamar su picha depilada que ya estaba mojadisima. Mientras la otra compañera seguía mamando mi verga.

    Me detuve y de una estocada la penetré con tal fuerza que ella le pedía a la otra se montara en su cara para mamar su picha. Eso fue una locura, quería venirme, entonces ellas se hincaron y abriendo sus boquitas mamadoras les eché mis jugos, una explosión total de semen.

    Ellas se pasaban la leche de boca a boca y terminaron besándose para luego hacer un beso de tres. Me repuse y arreglé mientras y salí de la oficina.

    Al bajar las escaleras me temblaban las piernas y sin poder creer la experiencia que había vivido que hasta el cansancio se me olvidó.

  • La cuñada se queda a dormir

    La cuñada se queda a dormir

    Pedro y su novia Ana, vivían juntos en un pequeño apartamento de un solo dormitorio. Ana era de un pueblo y había venido a la ciudad para estudiar la carrera, conociendo a Pedro en la universidad. Llevaban varios años viviendo juntos.

    Ana tenía una hermana, Laura, tres años más joven que vivía en el pueblo, pero en ocasiones, venía a la ciudad a pasar el fin de semana y se quedaba con ellos a dormir. Como el sofá era viejo e incómodo (lo compraron de segunda mano porque no podían permitirse uno nuevo) Pedro se ofrecía a dormir en él y dejaba que su cuñada durmiera en la cama doble con Ana.

    Uno de aquellos fines de semana, Laura vino el viernes por la tarde en autobús. Cenaron unas pizzas y vieron una película en Netflix. Cuando terminó las dos chicas se fueron a la cama y Pedro se tiró en el sofá y se durmió pronto.

    A la mañana siguiente, se despertó con un poco de dolor de cuello. Miró el reloj y aún eran las nueve, pero ya no tenía más sueño, así que se levantó. Se dio una ducha rápida y con una toalla atada a la cintura entró al dormitorio para coger ropa interior limpia.

    La puerta del dormitorio había estado vuelta, y cuando la empujó para entrar se encontró con algo inesperado que lo sorprendió enormemente. Las dos chicas estaban tumbadas en la cama, con las sábanas a los pies (había sido una noche muy cálida). Las dos llevaban una camiseta ancha pero la de Laura se había arrebujado en su cintura. La de Ana también estaba un poco levantada pero la diferencia entre las dos hermanas era que la más joven no llevaba braguitas. Estaba tumbada boca abajo, con la rodilla derecha levantada hasta el pecho y la izquierda estirada y abierta, el pie sobresaliendo del borde del colchón. Pedro podía ver con total perfección su coño.

    Quiso apartar la mirada, pero no pudo. Laura estaba completamente depilada y al tener las piernas abiertas de aquel modo los labios de su coño estaban separados y Pedro podía ver la entrada de su vagina. La luz del sol matutino entraba por la ventana y pudo ver como el interior del coño de Laura brillaba húmedo.

    Pedro sintió como le crecía su pene bajo la toalla, apartándola de su entrepierna. Dio unos pasos hacia delante acercándose a la cama para echar un mejor vistazo. Laura tenía labios internos gruesos y que sobresalían más que los labios externos. Tenía la cadera en pompa, lo que le permitía incluso ver su clítoris.

    Él se acercó un poco más, agachándose y se le cayó la toalla. La sujetó con la mano izquierda y avanzó más. Por fin se puso de cuclillas, asomándose a su entrepierna, su rostro apenas a diez centímetros de distancia. Podía oler el olor de su coño y vio como líquido transparente salía de su vagina y resbalaba por el interior de su coño, bajando hacia su clítoris.

    Miró hacia el suelo, momentáneamente y vio las bragas de Laura tiradas allí. Pedro se agarró el pene y empezó a masturbarse. Sin quitar ojo de la entrepierna de su cuñada, el agujero de su vagina, los labios internos rosas y gruesos, el ano depilado…

    En seguida llegó el orgasmo y cogió las bragas de Laura y se corrió en ellas. No eran tangas, así pues tenían más tela, pero no la suficiente para absorber todo el líquido que había brotado de su pene. Pero ya era demasiado tarde. Las dejó en el suelo y salió del dormitorio con su cambio de ropa interior.

    Un par de horas más tarde Laura salió del dormitorio y entró a la cocina, donde Pedro preparaba el desayuno.

    —Buenos días —dijo ella con una sonrisa. Iba vestida con la camiseta que estando de pie le caía hasta la mitad de los muslos.

    —Hola ¿has dormido bien?

    Ella asintió cogiendo un vaso y llenándolo de zumo de naranja.

    —¿Se ha despertado Ana?

    —No —bebió un trago de zumo y apoyó la cadera contra la encimera, mirándolo con intensidad.

    Pedro la miró y se sintió incómodo. Por fin le dijo:

    —Deberías vestirte. Hace fresco.

    —Sí —contestó ella con una sonrisa. Y guiñándole un ojo le dijo:— en cuanto se me sequen las braguitas me vestiré.

  • ¿Hermano mayor descarrilado? ¿Cuñado buenorro?

    ¿Hermano mayor descarrilado? ¿Cuñado buenorro?

    Un auténtico cabronazo de hermano mayor consigue grabar el video amateur más morboso que hayáis visto hasta ahora. Su hermano pequeño siempre ha sido un chico muy correcto, buen estudiante y nunca se ha metido en problemas. No suele beber, no fuma y lleva con su novia desde jovencito, siendo su única pareja hasta entonces. Su forma de vestir le hacía parecer más adulto, siempre en camisa, contrastando mucho con su hermano mayor, lleno de tatuajes y amante de los chandals y las zapatillas llamativas.

    María era una más de la familia, de buena familia, sacándose la carrera de Medicina y con una apariencia bastante «inocente». Si la conocéis, tiene bastante parecido con la actriz Carolina Lorca, de Fakings.

    Esa noche ella dormiría en casa de Matías, su novio, cosa que no sucedía tan a menudo como a la pareja le gustaría. Matías vivía con sus padres y su hermano Javi, en un chalet a las afueras de Valencia.

    Celebraban el cumpleaños de su padre, y la casa estaba llena de invitados. Hubo bastante alcohol, los tíos se quedaban a dormir en la habitación de Javi que tenía cama de matrimonio, así que este dormiría con la pareja en la de su hermano, que tenía dos camas pequeñas.

    Ya lo tenía todo previsto, sabía que ella lo estaba deseando, y ocultó varias cámaras para grabar lo que estaba seguro que iba a pasar después.

    La fiesta estaba bastante animada, sobre todo considerando que eran unos pocos miembros de la familia, y Javi los llevó a la habitación para probar por la nariz lo que os imagináis, algo que ya habían hablado que querían probar como todo en esta vida.

    El cabrón no le puso lo mismo a Matías, que no tardó en sentir el bajón y necesitar acostarse urgentemente.

    María sabía que debía subir con él, aunque el cuerpo le pedía todo lo contrario, y poco después de que subiese la pareja David anunció a sus padres y sus tíos que él también se acostaba ya.

    Casi se va por la borda todo el plan cuando su tío dijo que fuera a mi habitación que ellos se iban a casa, pero la madre se opuso porque habían bebido mucho. No querían molestar, pero a David no le molestaba en absoluto…

    Entró al cuarto sin encender la luz, sabiendo perfectamente que María no iba a poder dormir, y fingió no saber cuál era su cama, palpando hasta encontrarse con el cuerpo de ella, cubierto por las sábanas. Siguió palpando fingiendo ignorar, hasta sentir uno de sus blanditos y calientes pechos, dejando allí su mano y entonces si pidió perdón, pero dejando su mano apoyada.

    -No sé cómo podéis dormir después de eso, yo estoy a tope- dijo retirándose un poco, aunque sabía que su hermano estaba profundamente dormido.

    -Este ha caído redondo, pero yo no puedo ni cerrar los ojos- contesto ella desde la cama.

    -La idea era pegarnos la fiesta, no esto- le dice Javi agachándose -pero este como siempre es más muermo… – se sigue acercando a la cara de ella, que no sabe cómo reaccionar.

    -Bueno pues habrá que intentar dormir, a ver si lo vamos a despertar- intenta zanjar la conversación.

    -Va no seas tonta, vamos a jugar a algo nosotros por lo menos ¿no? ¿Enciendo la play? – le toca el pelo, jugando con un mechón entre sus dedos.

    -Yo no sé jugar.

    -Dormir no vas a poder, vamos a hacer algo mientras va- le quita la sabana, y ella se levanta, sabiéndose demasiado activa para acostarse.

    Una camiseta larga cubría su torso, tapándola poco más arriba de las rodillas. Javi se la levanta travieso.

    -No sabía que ahora también tengo que darle mis camisetas a la novia de mi hermano.

    -No sabía que era tuya, si no, no me la hubiese puesto.

    -Este solo usa camisitas de señorito, si ves ropa que mola ya sabes que es mía- enciende la lamparita de noche, iluminando la estancia.

    -Que haces encendiendo la luz y todo, así no vamos a dormir- dice ella atónita- que vamos a despertar a Mati.

    Se enciende la luz de fuera y suenan pisadas subiendo la escalera. Javi apaga corriendo la lamparita y mete a María en su cama. -que no nos vean a ver si van a pensar algo raro-. Vaya jugada acababa de hacer, y María de momento actuaba como el esperaba.

    -Pero que haces, me van a ver en tu cama- él la agarra y la empuja hacia abajo, sube la sabana y le pasa una pierna por encima- voy a disimular el bulto no hagas ruido-. Los pasos en la escalera sonaban cada vez más cerca, y se escuchaba desde el cuarto la conversación que mantenían los padres y los tíos camino a la habitación. María congeló su respiración bajo su cuñado, y cerró sus ojos con fuerza aterrorizada por la posibilidad de ser descubierta en semejante situación.

    Sintió como crecía la erección de su cuñado, apretándose contra su culo sin posibilidad de evitarlo en esa postura, mientras la mano de él bajaba por su costado sobre la camiseta, deteniendo en seco su movimiento al llegar a la cintura, justo cuando se escuchó la voz de su suegra asomada a la puerta, helándole la sangre.

    -Todo bien chicos- susurró sin alzar la voz.

    -Sisi, estos ya estaban dormidos cuando he llegado- contestó Javi, maldiciendo por dentro ante la inesperada intromisión.

    -Os dejo la puerta abierta, vamos nosotros ya también a dormir-. Javi vio aliviado que su madre no había sospechado nada al mirar hacia el oscuro cuarto, pero eso de incidir en la puerta abierta le cortó un poco. Sabía que su madre era muy tradicional, de hecho, no le gustaba que su hermano durmiese en la misma cama que María, lo que le hacía temer y le daba más morbo a la vez. Se apagó la luz del pasillo, solo iluminaba lo poco que llegaba de las habitaciones de ellos y la Luna a través de la ventana. María hizo por salir, y Javi le dijo que esperase, que aún estaban danzando a ver si la iban a pillar. La mano que descansaba en su cintura continuo su camino descendente, y al entrar en contacto con la piel caliente de la pierna de su cuñada, invirtió la dirección de sus dedos, pasando bajo la tela que la cubría, sintiendo como se le erizaba toda la piel bajo sus dedos.

    -Tenías pinta de braguitas de algodón, pero vaya tanguita que te has puesto no cuñadita? – puso su tono más seductor mientras pasaba el dedo índice recorriendo la costura de la ropa interior de María.

    -Creo que te estás pasando no? – agarro la mano de él deteniendo el movimiento- Te estás aprovechando de que no nos pillen para meterme mano.

    -Y no me digas que no te está encantando- la corto el enseguida.

    -Tu estás loco o qué? -decía ella desde abajo en voz baja.

    -Loco me pone siempre como me miras, que yo tonto no soy. Siempre me comes con la mirada, y hoy me vas a comer de verdad- apretó con su dedo entre los labios vaginales de ella, sobre la tela del tanga, provocando que ella apretase sus nalgas hacia atrás, presionando entre ellas su bulto, completamente empalmado a estas alturas.

    María amago con salir y Javi la retuvo contra él -espera que vuelve alguien- se escuchaban pisadas acercándose desde el pasillo, y se encendió la luz de la escalera. Alguien bajaba, dándole a Javi unos momentos más de perversión.

    -No me digas que no te morías de ganas por probarme- susurró cuando los pasos sonaban lo suficientemente lejos.

    – Eres mi cuñado Javi, como piensas esas cosas? – reprochó ella, fiel a su inocente apariencia.

    – Lo sé desde el año pasado en la playa, con la cara que ponías al mirar mi bañador- empujó su miembro contra ella, haciéndola sentir la erección apoyada completamente en sus nalgas. – No tienes que sentirte mal, si yo estoy encantado de darte lo que quieres sin que lo sepa nadie.

    – Ya me lo da Mati, no necesito que me lo de nadie más- callo al escuchar en la escalera pasos que subían acercándose.

    – Venga que es mi hermano, se perfectamente lo que te está dando y tu estas muy Rica para eso- ella le clavo el codo, no quería que lo escuchasen y las pisadas sonaban muy cerca. El pellizco uno de sus pezones, sobre la camiseta, sintiendo la dureza entre sus dedos al apretar con suavidad.

    -Para ya Javi, no está nada bien esto- quien subía entró en el baño, cerrando la puerta que daba justo enfrente de la habitación de los chicos.

    – Va no me hagas sentir mal, que si no estuviera seguro de lo que digo no insistiría tanto. Es lo que tiene dejar tu correo abierto en el ordenador, que se guardan las búsquedas del historial. Si te ponen las pollas grandes y tu novio la tiene pequeña es normal que quieras otras cosas. – jugaba con su pezoncito con una de las manos, mientras la otra ya había rebasado el límite del tanguita, y hacia cosquillas en el monte de Venus de María, que se estaba derritiendo ante tanto estímulo.

    – Joder Javi que yo no he visto eso.

    – Que no hace falta que mientas María, que conmigo no hay secretos. – La puerta de enfrente se abrió, y alguien se asomó al dormitorio. Una sombra entraba a hurtadillas en la penumbra, abrió el cajón de la mesita entre las 2 camas y sacó algo de dentro. Javi bajo su dedo, encontrando totalmente húmeda la rayita de su cuñada, que contenía la respiración para no ser descubierta. Javi fingió una voz de dormido, preguntando que pasaba. Su tío dio un respingo, y se alejó diciendo que buscaba algo para el dolor de cabeza, aunque había cogido un preservativo, el último que quedaba en la cajita.

    El dedo de Javi recorría lentamente la vulva de María arriba y abajo, en silencio, cuando todo quedó otra vez completamente oscuro. Ella no decía nada, el seguía al mismo ritmo, firme y lento, que la estaba llevando al orgasmo inevitablemente.

    – Entonces me reconoces que te imaginabas como sería mi polla en verano? – seguía pasando el dedo sintiendo cada vez más humedad. – Buscabas porno pensando que eras tú la que abrías las piernas para que te la clavase a que si? – le encantaba excitar a las mujeres con su voz.

    -Mmm… – ella asentía mordiéndose el labio, entregada completamente a su cuñado.

    -Pues hoy por fin la vas a sentir nena, y veras como te encanta- paro de masturbarla, sacándola del trance en el que estaba. La ayudó a subir, hasta dejar su cabeza junto a él apoyada en la almohada. -Pero no te voy a dar con mi camiseta puesta- ella levanto las manos, ayudándole a desnudarla. El la agarraba con ambas manos, bajando la boca apretada contra su cuerpo, recorriendo cada centímetro de piel lleno de lujuria, humedeciéndola al paso de su lengua y saboreando extasiado su victoria. Se levantó a cerrar la puerta sin hacer ruido, ella iba a protestar, más aún cuando Javi se acercó a encender la lamparita de noche.

    -Nos va a ver Mati- dijo ella tapándose los pechos con la sabana.

    Javi tocó el hombro de su hermano, profundamente dormido en la cama de al lado. – Este hoy no se despierta, parece mentira que se ponga así sabiendo que va a dormir con este bombón- dijo mirándola perverso, apartando la sabana que la cubría y admirando su desnudez. – Solo falta el tanguita, aunque no se si quitártelo o dejártelo, no te esperaba tan sexy. ¿Siempre usas tanga? – le preguntó sentándose al borde de la cama.

    – Cuando salgo a fiestas y eso sí- respondió sincera – a Mati le encanta pero me molesta si lo llevó mucho rato-

    – Pues cuando lo lleves mucho rato te lo quitas y así más cómoda, y te lo puede comer en cualquier sitio- acerco su cabeza a la entrepierna de ella, que permanecía tumbada con las rodillas levantadas y apoyadas entre sí.

    – Que asco tío, si no me lo come ni recién duchada, por ahí menos- apretó sus rodillas.

    – Como no se va a comer esta preciosidad, ¡si tienes que estar riquísima!  – se agachó entre sus piernas, lamio la parte posterior de uno de sus muslos y agarro ambas piernas. – Me lo dices en serio o te quedas conmigo?

  • Nos volvimos a encontrar

    Nos volvimos a encontrar

    14 de febrero, día de los enamorados y el destino nos daba una nueva oportunidad de encontrarnos, había pasado un lapso sin vernos algo más extenso que entre los encuentros anteriores. Anna con sus merecidas vacaciones conociendo parte del sur del país con su familia las 24 horas los siete días de la semana y más allá de la distancia física que llevamos estos días también debimos aprender a llevar una distancia virtual.

    Pasamos esos días extrañándonos aún más y esperando encontrar ese ratito para un mensaje.

    Me encontraba en la ruta con el atardecer delante de mis ojos, la belleza de la naturaleza en esas horas del día no hacía otra cosa que guiarme al encuentro de mi querida Anna.

    Esta vez fue una noche cálida la que nos encontró dentro del auto fundidos en un nuevo abrazo y un apasionado beso que denotaba “por fin nos vimos” daban final al deseo y principio a otro momento para recordar. Coincidió que esta vez era una fecha especial para vivir el amor que nos tenemos. San Valentín marcaba el calendario y fue distinto para ambos, lejos de nuestras parejas. Pero muy cerca para nosotros, como si hubiese sido una compensación del destino por habernos separado tanto tiempo.

    Al entrar al alojamiento que frecuentamos, nos abrazamos, nos deseamos un feliz día y nos besamos lentamente sin decirnos nada. Necesitaba de la dulzura de sus labios y de la contención de sus brazos. Subimos a la habitación, dejamos muestras cosas, nos descalzarnos y comenzamos a disfrutarnos.

    La abrace por la espalda mientras nos mirábamos el espejo, le bese suavemente el cuello y la recosté sobre la cama para comenzar a besarla con mayor intensidad, recorrí su cuello con mis labios y su entrega fue total, rápidamente comenzamos a desvestirnos mientras sacaba su ropa y ella la mía no dejábamos de besarnos eufóricamente. El clima se ponía muy caliente, sus pezones quedaron expuestos a merced de mi boca, los mordí y disfruté de sus quejidos de placer. Me asombra como disfruta que mordisquee sus pezones.

    A esta altura ya no tenemos vergüenza de cómo nos encontramos y de cómo nos vemos en los ojos del otro. Recorrí todo su cuerpo con mis manos a la par de mis labios y su entrega fue por completo, recorrí el interior de sus muslos hasta llegar a su vagina.

    Lentamente deslice mis dedos por el interior de sus labios vaginales que se encuentran totalmente húmedos, me aventuro a introducir uno y después dos de mis dedos buscando que disfrute de mis caricias. Mis dedos quedaron totalmente húmedos que al retirarlos no pude evitar llevarlos a mi boca para saborear sus jugos de placer. Volví a besarla frenéticamente en sus labios y comencé a bajar por su cuerpo hasta llegar a su entrepierna ahí volví a su vagina, pero esta vez con mis labios besando cada rincón de sus húmedos y rozados labios vaginales, mi excitación siempre se desborda y me vuelvo grotesco que quedo a mitad de camino de satisfacerla plenamente.

    Anna tomo cartas en el asunto, se puso sobre mí me recostó sobre una almohada y busco nuevamente un caramelo para besarme con esa sensación de placer y frio al mismo tiempo. Beso mi boca luego mi cuello y fue recorriendo mi cuerpo con sus labios mentolados, llego a mi sexo, (tome su cabello en una mis manos y con la otra acariciaba todo lo que podía de su cuerpo) comenzó besando mis testículos de a uno por vez, los introducía en su boca causándome una sensación exquisita, disfrute mucho.

    Continuó besando el tronco hasta llegar al glande, que a este entonces se encontraba a mil, todo húmedo e hinchado de tanto placer. Lo introdujo en su boca de a poquito mezclando esa sensación de calor/frio que me derretían y hacía que me entregue a lo que ella quisiera hacer conmigo. Fue en minutos que embadurno su dedo con vaselina y salió en busca de mi ano. Disfruta de estimularlo y yo de que lo haga siguió lamiendo mi glande subiendo y bajando hasta los testículos. Parece incansable cuando me hace sexo oral, mi respiración se aceleraba hasta que pude llegar al final, dejé todo mi semen en su boca.

    Me recosté boca abajo mientras acariciaba mi espalda con sus pechos, pude distinguir el roce de sus pezones erectos zigzagueando y disfrutando de la sensación. Me masajeo suavemente hasta quedarme dormido por unos minutos, mordió suevamente mis glúteos y al despertarme sentí muchas ganas de besarla y abrazarla fuertemente.

    En unos minutos estábamos listo para un segundo tiempo. Me coloco el profiláctico y tomo las riendas de la situación montándose sobre mí. Cabalgo con diferentes intensidades, me daba placer ver su cara disfrutar sintiéndose libre. Al sentirse exhausta cambiamos la posición y pasamos a la tradicional de misionero, y al penetrarla una y otra vez a diferentes ritmos sus gemidos aumentan y al mismo tiempo su goce y disfrute.

    Le pedí que voltee para colocar una almohada bajo su cadera para que estuviese más cómoda y poder penetrarla por la vagina, pero desde atrás. Sin entender que quería hacer yo con su cuerpo y entregándose a lo que fuese me pregunto con una mirada y una sonrisa aún más picara, “queres que probemos sexo anal” a lo que le conteste, “si te animas lo hacemos”, me respondió: “sí, pero quiero mirarte a los ojos mientras”.

    Con el sexo anal habíamos conversado muchas veces, ella quería probar por primera vez y yo quería que fuese especial. Volvimos a la posición de misionero, pero esta vez mi pene suavemente estaría penetrando su ano. Comenzamos despacio, explorando su sentir y que su colita se adaptara a lo nuevo. Su cara era distinta, una mezcla de placer, asombro, triunfo, disfrute. Me dio mucha gratitud estar en ese momento y ser yo quien estuviese cumpliendo y satisfaciéndola en ese momento. Le pregunte muchas veces de cómo se sentía y si le gustaba. Su respuesta siempre fue si, y me lo hacía saber con sus gemidos y sus palabras. De a poco fui subiendo la intensidad y lo disfrutábamos mucho los dos, “me gusta, sí, me gusta” eran sus palabras.

    La acaricie y retire el cabello de su cara varias veces mientras la miraba a los ojos, ella se agarraba de mis glúteos fuertemente como empujándome a sus adentros y ayudándome a mayor intensidad en las penetraciones. Nuevamente habíamos llegado al final y ambos nos sentimos realizados, nos besamos y acariciamos un rato más mientras hablamos de cómo nos sentimos probando cosas nuevas y aprendiendo cada vez que nos encontramos. Nos disfrutamos mucho cada vez que nos podemos encontrar y la pasamos muy bien respetándonos.

    Llego el momento de poner punto final a este encuentro y volver a la vida no clandestina. Me quedaba un largo viaje y ya estaba bien entrada la noche llena de estrellas. Anna me acompañó con sus mensajes hasta que llegue a mi departamento y a ella la acompañaba el hambre de haber dicho que se iba a cenar de una amiga para poder encontrarnos. Que nos comimos nos comimos, pero no fue una cena que te llenara el estómago sino más bien el alma y el corazón.

  • Viendo como mi padre se folla a mi mejor amiga

    Viendo como mi padre se folla a mi mejor amiga

    Otro día de vacaciones se avecinaba mi cuerpo todavía recordaba con nostalgia aquella tarde en la playa con aquel hombre. Nunca había disfrutado tanto hasta el momento como en aquel día, la mezcla de exhibicionismo, dominación y perversión me había hecho alcanzar cotas impensables de placer. Mientras rememoraba ese encuentro me sobresalté al escuchar que me acababa de llegar un mensaje nuevo. Me sorprendió ver que se trataba de Carol, después de irse de control nuestros inocentes juegos la cosa estaba rara entre nosotras, la echaba de menos por lo que me alegré mucho comprobar que volvía a estar como siempre mandándome imágenes chistosas del Facebook y sacándome conversación.

    Como yo estaba aburrida se me ocurrió invitarla a que viniese a casa para pasar el rato juntas y ver una película. A eso de las seis de la tarde llegó, ese día llevaba puesto un top de tirantes y un short yo por mi parte una camisa holgada y un pantalón deportivo que usaba para andar por casa cómodamente, las dos nos fuimos directas al salón donde yo prendí la televisión y puse el canal de cine. La película era lo de menos si soy sincera ni recuerdo cual vimos, simplemente nos pusimos a charlar. Pasado un rato decidí contarle lo que me había pasado el día que fui sola a la playa, entre nosotras siempre nos contábamos todo y todavía no se lo había dicho.

    – A que no sabes donde estuve el otro día.

    – Ay no sé, necesito alguna pista.

    – Mmmm agarré el autobús.

    – Fuiste a la ciudad.

    – No, frío frío.

    – Entonces tuviste que ir en otra dirección.

    – Ahá.

    – ¿Hacia la costa?

    – Ahá

    – A la playa entonces.

    – Bingooo.

    – Bueno ¿y qué tiene eso de novedad?

    – Lo que allí pasó.

    – Ay Dios que peligro, ¿que has hecho?

    – O mejor dicho que me han hecho.

    – No te creo.

    – Pues…

    – Cuenta cuenta como fue jeje.

    – Pues para empezar fui sola.

    – Si bueno lo suponía…

    – Al llegar allí me puse cerca de una pareja y se ve que llamé tanto la atención de su chico que empezaron a discutir. Al parecer me había pillado viéndome como me echaba crema por mi cuerpo.

    – Bueno y ¿que pasó después?

    – La cosa se puso intensa entre ellos y ella se largó.

    – Ahá y luego.

    – Luego yo me fui a dar un baño y el chico se acercó hasta mí y comenzamos a hablar.

    – Mucho no la echaba de menos.

    – Pues no jaja luego nos fuimos a la toalla y me puso crema en la espalda.

    – Seguro que eso fue idea tuya.

    – Obvio jeje mientras lo hacía poco a poco fue pillando confianza y terminó por masajearme todo el culo.

    – Eso tampoco me sorprende, tienes un culazo, seguro que se puso muy caliente.

    – Ni te lo imaginas. Pero lo peor es que yo también…

    – Vaya una guarra estás hecha últimamente.

    – Tan guarra que nos fuimos a la choza de los baños y allí follamos como locos.

    – Joder pues si que te lo pasaste bien jaja

    – Y tanto que si jajaja. Acabé como dos veces el cabrón sabía lo que hacía.

    – Jo pues que suertuda, yo desde que lo dejé con Pablo no he vuelto a follar.

    – Bueno algo te surgirá seguro.

    – Y tanto que surgió, apenas unas horas más tarde y con la persona que menos lo hubiera sospechado.

    – Oye y Lucas qué.

    – Pues hace ya tiempo que no hablamos.

    – Pero aún seguís juntos o no.

    – Digamos que estamos en un pequeño descanso por mi parte.

    – Ya veo ya. ¿A cuántos te has tirado desde que sales con él?

    – Tampoco tanto solo tres jaja si no contamos lo que pasó entre nosotras.

    – Eso fue un momento de calentón, sabes que no me gustan las chicas.

    – Bueno, no te incomodes, no pasará nada entre nosotras que tú no quieras.

    – Lo sé, lo sé. Te quiero mucho y lo sabes.

    – Pues claro y yo a ti.

    Después de eso nos dimos un largo abrazo y seguimos charlando de nimiedades hasta que nos dieron las ocho de la tarde. Sorprendida al ver el reloj me dirigí a ella…

    – Joder que tarde se hizo ¿Quieres quedarte a dormir? Como en los viejos tiempos.

    – Vale, me apetece, espera que llame a casa para avisar.

    Luego nos pusimos a hacer la cena y juntas esperamos a que llegase mi papá para cenar los tres juntos, cuando entró por la puerta se sorprendió al comprobar que yo estaba acompañada. Hacía años que Carol no se quedaba hasta tan tarde por eso mismo mi padre no había coincidido con ella en mucho tiempo.

    – ¿Tú eres Carol?

    – Si señor Aurelio.

    – Pero bueno si que has crecido, no te veo desde que eras así.- dijo mientras ponía su mano a la altura de la cintura.

    – Jajaja si crecí un poco desde entonces, aunque tampoco tanto.

    – Lo suficiente como para no reconocerte si me cruzo contigo por la calle.

    – ¿Papá se puede quedar esta noche?

    – Si claro cielo, sabes que no hay problema.

    – Chachi pues vamos a cenar entonces y luego te dejamos descansar.

    – No te preocupes cariño hoy ha sido un día llevadero aún me queda cuerda para rato.

    Mi papá trabajaba de lunes a sábado y apenas pasaba tiempo en casa, solo para cenar y dormir. Luego en la mañana sobre las ocho se marchaba para hacer el reparto durante todo el día de suministros en locales de hostelería por toda la zona de la costa. Mi padre llevaba separado varios años y desde que llegaron a ese acuerdo nunca lo vi con otra mujer o al menos no me lo había contado. Era un hombre maduro de cuarenta y seis años, fornido sin llegar a estar gordo pero si empezaba a desarrollar una tripa prominente. En la cabeza el pelo no lo había abandonado todavía pero ya daba síntomas que no tardaría mucho en hacerlo. En definitiva no era el prototipo de hombre que triunfase entre las mujeres. Sin embargo si emitía un aura varonil de autoridad que la experiencia de la vida le había acabado otorgando.

    Para cenar corté algunos embutidos y también preparé una ensalada, nada demasiado elaborado. Yo me senté al lado de mi papá y Carol en frente nuestra, sin más preámbulos comenzamos a comer. La cena transcurría con total normalidad al mismo tiempo que manteníamos una interesante conversación acerca de las futuras obras de construcción de un nuevo centro comercial cerca de la ciudad, mientras tanto no pude evitar fijarme en cómo le favorecía ese top de tirantes a mi amiga y como ese escote dejaba entrever la grandiosa dimensión de sus pechos, no pude evitar recordar como hacía apenas unos días los sostenía entre mis manos mientras disfrutábamos juntas debajo del agua, todo lo que allí hicimos fue producto de un emocionante juego que derivó en un calentón insostenible para ambas.

    Carol ahora tenía la palabra, mientras ella hablaba mirando a su plato yo desvié la mía hacia mi padre donde la suya en cambio apuntaba claramente al escote de mi amiga, yo al darme cuenta de ello le pegué un codazo para llamar su atención y que dejase de mirar en esa dirección. Me mosqueó un poco su actitud, ¿cómo podía ser tan cerdo mi propio padre? Carol era la mejor amiga de su hija, la había visto crecer, tenía la edad de su propia hija y aun así nada de eso era impedimento para que de vez en cuando se quedase embobado mirándole los pechos. Por suerte Carol no se daba cuenta o eso pensaba yo…

    Al terminar de cenar mi padre se levantó para ir a ver un rato la televisión en el salón, nosotras recogimos todo y nos fuimos juntas a mi cuarto. Allí preparé la cama nido en la que ella dormiría y también le presté uno de mis pijamas que consistía en una camisa holgada y un short deportivo. Al rato de quedarnos dormidas me desperté, al hacerlo reparé que Carol no estaba en su cama, preocupada por si la cena le había sentado mal decidí ir a ver si estaba en el baño. De camino por el corredor comencé a escuchar unos susurros provenientes de la cocina, debían ser los de mi padre y Carol ya que no había más nadie en esa casa, al llegar a la puerta me detuve pegando mi cuerpo a la pared, sin llegar a entrar, desde ahí pude escuchar claramente lo que hablaban.

    – Si la verdad es que enterarme de esa forma me dolió mucho.

    – Los chicos a esa edad solo piensan en una cosa.

    – Si, lo sé pero no me esperaba que él también me fuese a engañar con otra.

    Parece que estaban hablando de la ruptura de mi amiga con su último novio. El muy estúpido le había puesto los cuernos y al querer mandarle un mensaje a su amante para volver a repetirlo se lo envió erróneamente a Carol.

    – Eso es la personalidad de cada uno, yo jamás engañé a la madre de Laura, ella en cambio…

    Mis padres se habían separado hacía varios años, el motivo se me ocultó en un principio pero a los pocos meses supe que mi madre se había acostado con el jefe de su oficina, yo al saberlo decidí irme a vivir con mi padre y cortar toda relación con ella.

    – Es que tengo muy mala suerte, ya es la segunda vez que me pasa.

    – No entiendo como le pueden hacer eso a una chica tan atractiva como tú.

    – Eso lo dices para hacerme sentir mejor.

    – Lo digo en serio.

    – Gracias significa mucho para mí.

    – No es para tanto.

    – Sí que lo es y más si me lo dices tú

    – ¿Yo?

    – Si tú, un hombre de tu edad.

    – Oye, pues gracias por llamarme viejo.

    – jaja no era mi intención, pero tenéis experiencia ya me entiendes.

    – Bueno, eso sí.

    – ¿Te puedo preguntar algo?

    – Si, adelante.

    – ¿Alguna vez has estado con alguien más joven que tú?

    – Mmm mi exmujer es cinco años más joven que yo, si te sirve.

    – Nooo jaja alguien mucho más joven. Alguien de mi edad aproximadamente por ejemplo.

    – No debería decirle esto a la mejor amiga de mi hija pero bueno ya que sacas el tema… desde que lo dejé con su madre no he vuelto a tener sexo.

    – Interesante. ¿no te gusta?

    – Pues claro, pero entre el trabajo y dedicar tiempo a mi hija, simplemente no ha surgido la oportunidad.

    – Las oportunidades aparecen cuando menos te lo esperas.

    Aquella conversación estaba aumentando mi nerviosismo, ¿acaso mi mejor amiga pretendía seducir a mi padre? Y si fuese así ¿me iba a interponer? Lo dudaba mucho.

    – Esas cosas les pasaran a los chicos de tú edad, a mi lo veo complicado.

    – ¿Por qué?

    – Es ley de vida. Al llegar a una edad ya no se despierta el deseo como antes.

    – Pues en la cena bien que mirabas mis tetas y diría sin equivocación que con deseo de ver como son.

    – Pues así fue y no te equivocas.

    Para mi desesperación un silencio perturbador inundó la estancia, no sería capaz de… la curiosidad pudo conmigo, a riesgo de desvelar mi escondite me asomé por la puerta. Mis sospechas eran ciertas, allí estaba mi amiga con la camisa levantada hasta los hombros dejando a la vista de mi padre sus imponentes pechos desnudos. Rápidamente volví a mi escondrijo para seguir escuchando como continuaba eso.

    – Dios mío niña.

    – Que, ¿te gustan o no?

    – Gustar es poco.

    – Ven, tócamelas quiero sentir tus enormes manos sujetando mis pechos.

    Otro momento de silencio volvía hacer acto de presencia sin duda mi padre había sido presa de sus exigencias, no hizo falta asomarme para saberlo

    – Qué suaves son bufff hacía años que no tenía esta sensación. Y créeme que nunca unas tan grandes como las tuyas.

    – Aaayy ten cuidado.

    – Jejeje si que tienes sensibles los pezones.

    – Jo un poco, pero es que no me esperaba que me los fueses a pellizcar.

    – Ya veo que tú también estás excitada.

    – Si te soy sincera desde por la tarde.

    Aquello ya me superaba por completo, cómo podían estar a punto de hacerlo sabiendo que yo estaba en esa misma casa.

    – Será mejor que paremos, Laura podría pillarnos.

    Carol parecía poner un poco de cordura a la situación pero mi padre no parecía estar por la labor de desaprovechar esa oportunidad.

    – Si está durmiendo ni un terremoto la va a despertar.

    – Déjame ir a ver.

    – Claro como quieras, yo te espero en el salón allí estaremos más cómodos.

    Como un rayo y sin hacer ruido me fui corriendo a mi habitación, al llegar y sin perder ni un segundo me metí en la cama y me hice la dormida. Sentí los pasos de Carol acercándose, cuando estuvo a escasos centímetros de mi se detuvo y se quedó de pie observándome. ¿Qué estaría pensando en aquel momento? Me preguntaba a mi misma. Sin tiempo a llegar a una conclusión escuché como se volvía a alejar y cerraba la puerta tras de sí. Iba a suceder mi amiga estaba decidida a follarse a mi padre y yo no pensaba perdérmelo, en cuanto pasó un tiempo prudencial abrí la puerta y me dirigí al salón. Al llegar a la puerta me asomé a ver lo que ocurría, la fiesta ya había comenzado sin tiempo para esperarme. Mi padre estaba en el sillón con las piernas abiertas y los pantalones por los tobillos mientras mi amiga arrodillada delante suya devoraba con ansia su polla. Estaban tan concentrados en lo suyo que salvo que se giraran repentinamente a su derecha, jamás me pillarían observándolos desde el umbral de la puerta del salón

    – Que bien lo haces, se nota que has practicado con tus novietes. -le decía mi padre, al mismo tiempo, que con una mano le recogía el pelo para que no molestase en la tarea que estaba realizando su joven amante a la perfección.

    Podía ver claramente como la boca de Carol engullía sin dificultad el pequeño e hinchado miembro de mi padre haciendo derramar las babas por toda su pubis peluda, la imagen de la polla de mi padre no era nueva para mí, hasta que cumplí los diez años era costumbre bañarnos juntos en la bañera, claro está que mientras lo hacíamos no la tenía erecta como si era el caso en este momento, a pesar de ello su tamaño apenas había variado en tamaño solamente en dureza.

    – Si sigues así vas hacer que me corra en tu boca para un poco que quiero follarte primero, ya después te dejo llegar hasta el final.

    La autoridad de mi padre hizo efecto, Carol detuvo en seco su trabajo oral permaneciendo arrodillada a sus pies anhelando el caramelo que le acababan de quitar de la boca.

    – Así me gusta, ahora ponte de pie y acércate.- mientras lo decía él hizo lo mismo incorporándose de su asiento y dejando en el suelo su pantalón quedando desnudo de cintura para abajo.

    Se respiraba una ardiente tensión sexual, los dos se miraban frente a frente ahora. Fue mi padre quien llevó la iniciativa sujetando la camisa de ella y empezando a subirla poco a poco hasta conseguir sacársela por la cabeza, dejando así su cuerpo a solo un paso de la desnudez. Sus manos ahora bajaron desde el cuello recorriendo el contorno de sus senos, para proceder nuevamente a estrujarlos como había sucedido anteriormente en la cocina y volviendo a fracasar en su intento de abarcarlas por completo entre sus garras. Continuó su camino bajando poco a poco deleitándose primero con las curva de su vientre y más tarde con las de su ancha cadera, al llegar al límite que marcaba el pantalón introdujo un pulgar a cada lado, entre su piel desnuda y el holgado pantalón deportivo que hacía las veces de pijama improvisado, para de un rápido movimiento bajarlo por completo hasta tocar el suelo. Ahora Carol si estaba completamente desnuda y totalmente a merced de lo que mi padre desease hacer con ella a continuación.

    – Así estás mucho mejor. Dios, bendita juventud, está todo en su sitio y bien firme.

    – Bueno no es lo único firme de esta sala.- respondió mi amiga al mismo tiempo que con una de sus manos meneaba el miembro de mi querido padre.

    – Ya veo que te gusta ir bien arregladita. -contestó mi padre, colocando ahora una de sus manos en el completamente depilado sexo de ella.

    – Siii, nunca se sabe jejeje.

    Fue entonces cuando mi padre fuera de sí por un arrebato de lujuria posó sus manos a la altura de los muslos justo por debajo de los glúteos, luego haciendo fuerza hacia arriba logro impulsarla en el aire, Carol consciente de lo que pretendía consiguió atenazar sus brazos en torno a su cuello y las piernas alrededor de la cintura de él para luego dejarse caer ligeramente hasta sentir el contacto de su húmedo sexo con el de mi padre. El cual liberado ligeramente de la carga de sostener el peso de ella, consiguió usar una de sus manos para dirigir su miembro hasta introducirlo en aquella ardiente cavidad, una vez dentro colocó la mano de nuevo en su sitio y procedió a impulsar a mi amiga en el aire para dejarla caer luego sobre su polla, logrando así penetrarla por completo. Apenas un minuto duraron en esa agotadora postura, que la pasión desbocada había provocado. Tras eso mi padre desfallecido se dejó caer en el sillón con mi amiga todavía encaramada encima suya.

    – Bufff que rico estuvo eso, ahora me toca a mí.- dijo Carol

    La polla de mi padre permaneció en todo momento dentro de ella, sin salirse ni un solo segundo, aprovechando eso, Carol comenzó entonces a cabalgarla. Su culo subía hasta que el miembro de mi padre estaba a punto de escaparse de dentro suya para luego volverse dejar caer bruscamente chocando así sus nalgas contra los huevos él. Mientras esto sucedía mi padre no desaprovechó la oportunidad de jugar con esos apetitosos pechos que ahora tenía a su plena disposición, las caricias y besos que les daba al comienzo se transformaron conforme el ritmo de ella iba aumentando en apretones y succiones. Los aullidos de placer de mi amiga inundaban el salón, ahora mi padre había comenzado a azotarle los pechos y a morderle los pezones suavemente. Semejante estimulación sumada a la polla que no paraba de entrar y de salir provocó que, incapaz de retenerlo más, ella llegase a un terrible orgasmo que entre convulsiones y espasmos la dejó rendida sobre el pecho de él. Tras unos segundos de descanso Carol llevó su rostro al hombro de mi padre y allí susurrando le dijo algo que yo nunca sabría. Al instante de eso ella se incorporó y se giró, su mirada entonces se cruzó con la mía, me había descubierto.

    Sin importarle lo más mínimo se dejó caer de rodillas en el suelo, para ahora sí comer con devoción su rico caramelo hasta hacerlo derretir dentro de su boca.

    Continuará…

  • Delicioso trío en casa de nuestro amigo (parte II)

    Delicioso trío en casa de nuestro amigo (parte II)

    La leña se iba apagando, pero el fuego de la pasión que se encendió entre nosotros tres no. Al contrario, con las caricias y eventos se avivó, adquiriendo dimensiones interesantes y muy excitantes.

    Después del intenso orgasmo que te provocó nuestro anfitrión Arturo, al estar montando su duro y ancho miembro, perlada de sudor te abrazaste a mi, con esa complicidad y sensación de profunda satisfacción que genera el sexo rico, pasional y ocasional. Nos besamos delicadamente, con cuidado, tu mano acariciaba mi erecto miembro y la mía atestiguaba en tu vagina la humedad y sensibilidad que seguía a esos orgasmos producidos del intenso deseo y placer al que te habías sometido al coger con Arturo. Me pedías que acariciara tu sexo y tu cuerpo se seguía sacudiendo con vibraciones leves, pero continuas. Momentos después alcanzaste a decir: me hubieras traído antes y ambos sonreímos ligeramente para no romper el ambiente sensual y sexual.

    El sol se había despedido de nosotros por el día de hoy y solo estábamos alumbrados por la breve e irregular flama producida por la leña al centro de la terraza, dando un toque de sensualidad e intimidad al lugar.

    Sintiendo lo mojada que estaba mi glande, y ya recuperada tu respiración, sin soltar mi pene con una de tus manos, te apoyaste en tus rodillas para llevártelo a la boca, deslizando tu lengua desde la base, lamiendo mis testículos y desplazándote a lo largo de mi sexo, hasta llegar a la punta, donde saboreabas las gotas de líquido preseminal que iban surgiendo. Eso hizo que levantaras tu cadera en forma natural, mostrando a nuestro anfitrión tus llamativas nalgas, así como tu culito y sexo, mientras tu boca, labios y lengua prodigaban un extraordinario sexo oral a mi pene, desplazando tu cuerpo acompasadamente al ritmo de tu mamada.

    No podía pasar desapercibido ese movimiento y Arturo extendió su mano para acariciar tus nalgas, mientras que con la otra recorría su enhiesto instrumento, lo que respondiste levantando mas tu cadera en dirección de su mano, concentrando él sus caricias en la línea que divide tu incitante trasero. Con sus dedos llegó a tu vulva, le abriste el compás para que tuviera mejor acceso a tu cuerpo, recogió parte de tus excreciones pasionales con sus dedos y comenzó a acariciar los pliegues de tu ano. Apenas sentiste esa caricia, el ligero roce y un pequeño sobresalto de tu cuerpo precedió a un profundo gemido y un ligero orgasmo, con el que mojaste los dedos de Arturo que recorrían ese delicado y sensible trayecto entre tus labios vaginales y tu culito. Intensificó las caricias en esa zona, mientras tú lamias con mucha pasión mi pene, metiéndolo profundamente en tu boca, haciéndolo llegar a tu garganta en repetidas ocasiones.

    Sus dedos fueron penetrando tu sexo y posteriormente sentiste como iba insertando uno en tu culito, lo que te provocó una nueva sacudida de tu cuerpo y que lo mojaras nuevamente. Sin dejar de penetrarte con ahora dos dedos, se acercó a tu oído para decirte que si disfrutabas que te penetraran analmente. Cuidando no soltar mi pene con tu boca, volteaste hacia él, asegurando el contacto visual con sus ojos y asentiste con tu cabeza junto con un gemido que dejaba ver tu gran excitación y lo mucho que estabas disfrutando de la situación.

    Continuó penetrándote, cada vez más profundamente con sus dos dedos y momentos después, nuestro amigo se puso de pie, se colocó detrás de ti, dejando ver su hinchado pene, que lucía mojado por sus propios líquidos. Se apreciaba muy excitado, sus venas marcadas en el tronco, la punta brillante. Entonces, separó con una de sus manos tu trasero y con la otra llevó su glande para frotarlo en el espacio tan erótico que se forma entre tus nalgas. Giraste la cadera hacia arriba para sentirlo mejor tocar tus partes más sensibles y él aprovechó para desplazarlo desde tu culito, hasta tu clítoris, poniendo especial atención a tus labios vaginales, repitiendo varias veces ese excitante recorrido. Dejaste de chupar mi pene y sin soltarlo, te acercaste a besar mi boca, diciendo, justo antes de besarme, que con esas caricias te tenía en el borde del orgasmo. Que te encantaba lo que te estaba haciendo, lo mucho que te provocaba y que lo estabas disfrutando enormidades. Entonces, regresaste a tomar mi pene con tu boca para lamerlo deliciosamente como acostumbras hacerlo.

    Al ver cómo te comenzabas a convulsionar, Arturo tomó su pene con la mano, llevó la punta a la entrada de tu ano y comenzó a presionar para vencer la resistencia natural de tu esfínter. Abriste la boca instintivamente, soltaste mi pene y ahogando un pequeño grito, nos dejaste ver que su punta ya se había abierto paso en tu interior, al sentir cómo te abría los pliegues externos. Se detuvo un momento cuando vio que la cabeza de su enhiesto pene había logrado entrar en tu apretadito anillo, permitiendo que tu culito se fuera adaptando al ocasional invasor y momentos después comenzó a empujar nuevamente para ir ganando terreno en ti.

    Al sentir esa presión, tu cuerpo fue a buscar ese pene que le estaba proporcionando tanto placer a través de esa cogida anal. Tus movimiento se sincronizaron a sus leves empujones y en pocos instantes, su pene desapareció entre tus nalgas, arropado por los pliegues de tu culito. Arturo mencionó lo rico que se sentía penetrar tu apretado culito y eso te excitó todavía más.

    En pocos momentos, sus muslos ya estaban en contacto con tus nalgas, y empezó a marcar un sonoro ritmo que incrementó su intensidad rápidamente. Las sensaciones y gemidos en ti estaban al tope, y la humedad de tu sexo se hacía más evidente. Él se sujetó de tus caderas para hacer más intensas sus penetraciones y tú dejaste de chupar mi pene, sin soltarlo con tu mano, para concentrarte en las oleadas de sensaciones que te provocaba tenerlo cogiendo tu culito con su elongado pene, con esa intensidad y fuerza. La expresión de gozo y disfrute en tu cara era invaluable y estabas entregada a la consensuada sodomización por parte de nuestro anfitrión.

    Un nuevo orgasmo estaba por suceder y comenzaste a sentir la expansión del pene de Arturo dentro de ti, lo que te provocó incrementar tus movimientos hacia él. Volteaste la cara para pedirle que te llenara tu culito de su semen. La reacción de Arturo no se hizo esperar, sujetó con mas firmeza tus caderas, incrementó el ritmo y fuerza de sus penetraciones, llegando a desplazar hacia afuera la totalidad de su pene en varias ocasiones, para inmediatamente después enterrarlo de golpe dentro de tu ya abierto y muy mojado culito.

    Esos empujones te provocaban grandes oleadas de sensaciones. Tu cuerpo vibraba al compás de los empujes de Arturo, el sudor corría por tu espalda, resbalaba por tus costados y algunas gotas atendiendo a la gravedad, tomaban el camino de tus senos hasta coronar en la punta de tus pezones. Un par de fuertes embates más y, enterrándolo al fondo de tu cuerpo, Arturo empezó a venirse intensamente, gimiendo al descargar una importante cantidad de semen en ti. Al sentirlo, tú le correspondiste con un orgasmo copioso que te sacudió fuertemente.

    Tu agitación era significativa, propia de esos grandes orgasmos que sueles disfrutar, las piernas temblaban haciendo difícil mantenerte en esa posición, el sudor era profuso en ti, los espasmos se sucedían, tu culito apretaba involuntariamente el pene de nuestro anfitrión debido a los estertores de tu corrida, tus gemidos dejaban ver que era una de las cogidas de tu culito más intensas que habías disfrutado recientemente, pero no querías dejar de sentirlo dentro de ti, vertiendo su semen.

    El pene de nuestro amigo fue perdiendo ligeramente su dureza y lo retiró de tu cuerpo, se apreciaba aún de buen tamaño. Se sentó en el sillón, a nuestro lado, te acurrucaste en él y con tu mano recorrías su miembro con esa admiración por el orgasmo que te había provocado. Arturo apenas podía recuperar su respiración y tu seguías sintiendo los estertores finales del intenso orgasmo que habías experimentado. Llevó un dedo a tu boca y lo comenzaste a lamer, como si de otro pene se tratara, mientras ponías nuevamente erecto el suyo con tu mano.

    Verte gozar de esos momentos es extraordinario y sabíamos que la noche seguiría.

  • ¿Hermano mayor descarrilado? ¿Cuñado buenorro? (2)

    ¿Hermano mayor descarrilado? ¿Cuñado buenorro? (2)

    –Yo tampoco se lo pido, a mi también me da asco hacérselo.

    – Entonces que, solo folláis y ya está?

    – Sí, tampoco me hace falta más.

    – Ahora vas a ver lo que te pierdes nena. Con lo rica que estás y lo que te mereces que te hagan. Ya decía yo que este tenía que ser un muermo– separó las piernas de ella, acerco su cabeza, aspirando el olor de la entrepierna de María, y bajo directamente hasta apoyar la lengua en uno de sus labios vaginales, estimulándola por el lateral de su sexo esperando el momento de enseñarle lo que era de verdad el placer. – Te corres cuando folláis? – pregunta desde abajo. Con la lengua bordea todo el contorno de la vulva, de ingle a ingle pasando justo sobre el hinchado clítoris, acercándose a el, dibujando un arco entre sus piernas.

    –Si.

    – Te he dicho que no me tienes que mentir.

    – A veces si que me corro.

    – Pero siempre acabas buscando porno para correcto tu solita no?

    – A veces.

    Javi entró en su rajita, deslizándose ahora de abajo a arriba, terminando ahora si en su botoncito por arriba, hasta su ano abajo, una y otra vez.

    – Te corres mirando pollones y luego cuando ves la de este no puedes, es normal.– Sigue lamiendo, y vuelve a parar para añadir–. Luego la niña que va de buena ve al novio de su hermano y se imagina follándoselo como una guarra–. La lengua rodea el clítoris, girando sobre el en sentido contrario a las agujas del reloj, fijando todos sus 5 sentidos en mantener el mismo ritmo y sintiéndola arquearse bajo el. Metió los dedos por su vagina, sintiendo como chorreaba de excitación, y, acompasado al giro de su lengua, aumentando el ritmo, los movía arriba y abajo dentro de ella, apretando en el vaivén las paredes vaginales, sintiendo inflamadisimo su punto G.

    –Para que me meo– dijo ella delirando. El no paraba, ella se dejó ir, incontrolable. Un orgasmo de una intensidad que desconocía hasta entonces se apoderó de todo su cuerpo, que convulsionaba imparable mientras notaba como estaba mojando todo lo que tenía entre sus piernas sin poder parar.

    –Tampoco sabías lo que es un squirt? – pregunto Javi una vez relajada. – Pues encantado de habértelo enseñado, no sabes lo rica que sabes. – se relamió, y poso una mano sobre el pecho de ella, tratando de calmar su agitada respiración.

    – En serio no te ha dado asco?– preguntó, tirándose hacia él haciendo que sus miradas se encontrasen por vez primera desde que habían entrado al cuarto.

    – Estas preciosa María, a quien le va a dar asco hacerte gozar así? – acarició su mejilla, colorada por el rubor y el reciente orgasmo– Si te dice que le da asco se merece ser cornudo créeme– beso tiernamente el cuello de María y se colocó sobre ella.

    – No, está fatal Javi. Yo nunca se lo pido tampoco, ni el a mi– miraba desde abajo, expectante al movimiento de su cuñado, que se colocó sobre ella, apoyando los codos a ambos lados de su cara.

    – Ves como tenía que ver la luz? No podía perderme esa carita– punteo con su cadera, marcando la vagina de ella, que no sabía en que momento se había quitado los calzoncillos.

    –Joder ni me acordaba, apágala corre. – empujó las manos hacia arriba contra el pecho de Javi.

    –Que ese no va a despertarse– miro el reloj. No sabía hasta cuando duraría el efecto de su «trampa», pero el morbo podía a su planificación, y se alzó en busca de un preservativo mostrándole al levantarse su desnudez a María. La miraba divertido, a la vez que retrocedía hacia su hermano, y bajo cuidadosamente su bóxer. Dejó al descubierto un pene arrugado, de unos 3 o 4 cm. en ese momento, rodeado de una descuidada mata de pelo rizado que le hacía aparentar todavía menor tamaño. Como le llamaban ellos desde pequeños, era un auténtico «pitín».

    – Estas loco o que? Lo vas a despertar!! – mirando como Javi tomaba posición dejándole en plano su pilila completamente dura, depilada por completo, especialmente gruesa y con alguna venita marcado en el tronco, curvado hacia arriba. La diferencia era tan evidente que no se molestó intentando defender a Matías. –Nunca se la he visto tan pequeña– fue lo único que dijo, devolviendo la atención de sus ojos verdes a la polla de su cuñado.

    –Entonces se le pone así cuando folláis? – se señaló la suya al decirlo, disfrutando inesperadamente humillando a Matías, «don perfecto».

    –No hombre así tampoco– confeso ella, con su mirada fija en el mismo sitio, como intentando grabarla en su memoria.

    – Y como se le pone? Que tengo curiosidad.

    – Ella se lo marcó con sus dedos, inexplicablemente obediente. Eso si, fue algo generosa en la medida, que aun así quedó bastante corta cuando Javi, acercándose a ella y agarrándola de la muñeca, la puso junto a su erección.

    – Oye pues no está mal tampoco, yo es que siempre se la he visto así de encogidita– Palpita su verga al contacto de los dedos de María, que veía como lo que marcaban llegaba justo al borde del glande, grueso y brillante, gustándole mucho lo que veía.

    – No hay condones María, te vas a quedar con las ganas… – se recreaba saboreando el control de la situación. – Bueno pues te toca chupármela– se encogió de hombros, acercando la punta de la polla hasta prácticamente rozarle los labios.

    A ella le cogió desprevenida, y tardó en reaccionar, echando la cabeza atrás, y empujando la pilila de Javi instintivamente con ambas manos. Javi la sujetó de las muñecas, se deslizó hasta tomar el control de sus manitas, mucho más pequeñas que las de él, y las colocó ambas envolviendo su polla, que a ojos de ella era un auténtico pollón. (Eran en realidad unos 17 cm, bastante gruesa eso si, pero ella sólo había visto hasta entonces la de Matías, que no debía pasar los 9 cm en erección).

    – Sin condón tampoco hay mamada? – pregunto Javi decepcionado.

    – Mati se pone uno que sabe a piruleta cuando le hago oral.

    – Bueno pero la mía esta mas rica y no tengo esa pelambrera mira– pasa una de las manos de María sobre su cuidadosamente rasurado bajo vientre, haciéndola recorrer la curva marcada de su abdominal inferior, subiéndola a través de cada uno de sus abdominales, su pectoral, de uno a otro, siguiendo las líneas del tatuaje estampado en su pecho, hasta colocarla directamente en el glande, que envolvió María con cuidado, sintiéndolo blandito y carnoso entre sus dedos, húmedo y caliente. Cabeceó al apretar su mano con cuidado, y disfrutó la sensación de tener esa polla entre sus manos como tantas veces había imaginado.

    – Hacemos una cosa, te la meto un poco para que la notes bien dentro y me corro en tu barriguita– propuso el impaciente por la calentura.

    –Ni de coña, no quiero tocar el semen– María contestó con cara de asco.

    –Venga pues me voy después al baño y me corro, túmbate en la cama que ya llevamos mucho rato.

    –No apagamos la luz por si acaso? – preguntó ella, sorprendiéndose a si misma por preocuparse únicamente de la luz con todo lo que estaba pasando.

    – Necesito ver tu carita mientras te lo hago– dijo el agarrándole ambas mejillas, y le plantó un beso en los labios por primera vez, beso que ella recibió apasionadamente, entrelazando sus lenguas en una interminable espiral de deseo y lujuria. Javi al principio solo pensaba en la luz para su video, pero con lo que estaba viviendo necesitaba de verdad vivirlo con los 5 sentidos. Sin separar sus labios de los de María, bajo su mano, agarró su verga y la apoyo entre los calientes labios de su vagina, que lo esperaban entreabiertos y lubricados. Deslizó agarrándola arriba y abajo por su rajita el glande, como si de una brocha se tratase, hasta que al llegar a su entradita empujó sus caderas hacia dentro de ella, hasta que lo paró su quejido cuando ya llevaba la mitad. Le dolía, así que salió con cuidado y volvió a intentarlo, llegando esta vez algo más adentro, y salió despacio. No se había quejado, pero él le preguntó tiernamente transmitiéndole seguridad.

    –No sé por qué me duele, ya lo llevamos haciendo 4 años– (tenían 22, y Javi 29).

    – Pero esta es mucho más gorda María, es normal que te cueste al principio. – volvió a introducirla hasta la mitad, ella abrió sus piernas intentando facilitar la entrada y consiguió meterla hasta el fondo. Entró y salió un par de veces pero María no aguantaba. Así que le propuso un 69, que por supuesto ella no había probado.

    Se dejó colocar sin oponerse, agarrada por Javi, que la giro sobre él hasta posar la vulva de María sobre sus labios, descubriéndole una nueva postura con la que empezó a gozar enseguida al sentir los lametones por su sexo.

    Ella agarró su polla, erguida hacia el techo junto a su cara, y comenzó a masturbarla mientras Javi no paraba de darle placer desde abajo. La tenía muy cerca, el olor no le desagradaba, y se la metió en la boca, rodeando con los labios el glande y bajando hasta envolverlo por completo, repitiendo el movimiento arriba y abajo guiada por la mano de Javi que había agarrado su pelo, firme pero sin hacerle daño.

    Ella movía sus caderas, gozando del trabajo que le hacía en su vagina la experta lengua de su cuñado, y volvió a sentir otro orgasmo que le hizo detener la manada para únicamente disfrutar corriéndose contra su lengua. El ritmo de los movimientos se fue apaciguando al mismo ritmo que las contracciones de la vagina de María, alargando así el placer que le daba sin sobrecargar la zona en todo el proceso.

    Siempre había necesitado parar tras un orgasmo. Hipersensibilidad había leído por ahí, y se sorprendió muy gratamente sintiendo la lengua de Javi que no se detuvo por completo ni un segundo. Ese puto cabronazo maestro del sexo no sólo le había alargado el orgasmo más de lo que podía imaginar, sino que sin darle tregua había vuelto a despertar en ella ese cosquilleo calentito que Javi le había descubierto esa noche. Pasaba por el glande de su polla el pulgar, rodeando la pequeña abertura que lo culminaba en medio de la redondeada punta, como había visto en algunos videos.

    –Lo haces increíble María, eso te lo ha enseñado mi hermanito? No se Rick… Parece falso– rieron los 2, el con desdén y ella divertida con la puntilla. Javi siempre era un graciosillo, y hasta en ese momento tan íntimo, macabro y remoto, la hizo partirse de la risa con ese comentario tan fuera de contexto.

    –Lo he visto en vídeos, y a Mati le encanta. Con las manos si que le hago cosas, que no soy tampoco una mojigata eh– dijo aumentando ahora el roce sobre su glande, viendo en la cara de él como gozaba del movimiento de su manita. La mano izquierda la sostenía de la base, manteniendo firme y recta la polla, disfrutando de su contacto y su olor. Definitivamente le gustaba como olía, y miraba intrigada como se separaba junto a su dedo un hilillo transparente de líquido preseminal. El vio la oportunidad en esa mirada curiosa, y enseguida pensó las palabras que la iban a calentar y convencerla.

    – Y con Mati no es igual que en los videos no? Con una mano te sobra jajaja

    María volvió la vista a la cama de al lado. Mati dormía bocarriba, totalmente estirado y con el calzón bajado, mostrando su pilila asomando entre la mata negra y rizada que cubría su sexo. Así lo había dejado Javi, su hermano mayor, que en ese instante estaba colocando de nuevo la boca contra el sexo de su cuñada, que se excitaba ante la perversión de la situación. Nunca se habría imaginado siendo infiel, y mucho menos con el hermano de su novio, que casi podía tocar estirando el brazo, y sintiéndose tan sucia y satisfecha a la vez.

    – Con Mati tampoco sale esto, por eso necesitamos un condón– dijo con el precum entre sus dedos, mostrándoselo a Javi.

    –También usáis condón para las pajas?

    – No hombre no, pero si tuviéramos condón te la chuparia un poco

    – Como hacen en los videos que ves? Porque claro, no buscas pajas, buscas pollones y siempre se lo acaban metiendo en la boca a que si?

    – Si pero yo no lo voy a hacer– dijo, y seguidamente agarro con ambas manos el tronco de la polla que tenía delante y comenzó a subir y bajar por toda ella despacio, mirándola mientras la masturbaba lentamente. Igual de lento sintió el movimiento de la lengua de Javi en su expuesta vagina, que copiaba su ritmo arriba y abajo introduciéndose en ella hasta donde llegaba. Era un cerdo, notaba como disfrutaba chupándola toda, y eso le estaba poniendo a tope. Se iba a correr, cuando Javi paro en seco, separándose de ella unos milímetros.

    – Lo deseas más que yo. Prueba lo que tantas veces te has imaginado no te cortes– susurraba pegando sus labios contra los de su sexo, parecía que su voz la recorría por dentro.

    –Me imagino follando, no chupándola– dijo ella con sinceridad.

    – Eso te lo haré otro día, tu tranquila que te voy a preparar bien para que no te duela y la vas a sentir como te llena toda mientras te corres como loca. – volvió con su lengua a la carga, pasándola ahora en el ano, presionándolo y girando sobre él, un poco acelerado en un principio, pero contagiándola de esa energía que le imprimía esa nueva sensación. Le estaba comiendo el culo, y ella estaba disfrutando mucho, algo que nunca habría imaginado y que siempre había sido un «tabú».

    – Hasta por el culito vas a querer que te la meta ya verás– dijo, y continuó incansable saboreando su culito virgen.

    – Me dolía mucho, y tenía muchas ganas– confesaba ella ya con total confianza.

    –Le voy a regalar a mi hermano un consolador para que te vaya ensanchando, veras a la próxima como no te duele.

    –Tu estas loco, como le vas a regalar eso?

    – Te lo voy a regalar a ti, y tu le vas a pedir que te lo meta.

    Javi movía su lengua alternando entre el ano y el clítoris de ella, que volvió a masturbarlo con las dos manos. –Venga chúpala como antes– la instó el desde atrás. La miraba con deseo, se acercó y se la metió en la boca, saboreando esta vez el precum que brotaba de ella, cuyo sabor no era muy fuerte y soportó continuando la mamada con intensidad. –Me avisas en cuanto notes algo eh– dijo ella, y volvió a engullir el glande entre sus labios, mostrándose cada vez más familiarizada con él.

    –Sisi tranquila, ya bastante que me la estas comiendo a pelo– vuelve a pasarle la lengua, deslizándola lo más lentamente posible, presionando contra el sexo de ella, y al llegar arriba dice – te he dicho que te iba a gustar o no?

    –No está mal, pero al principio sin eso mejor– dice ella, acostumbrándose al líquido preseminal que antes no había tenido que saborear. El empezó a comérsela como loco, igual que le había hecho en el culo pero ahora lamiendo toda la vulva. Pasaba por los labios externos, internos, rodeaba el clítoris y volvía a bajar. Se centró en el clítoris siendo muy preciso al envolverlo con la lengua, y ella, sin sacarse esta vez el cipote de la boca, sintió un nuevo orgasmo recorriendo cada terminación nerviosa de su cuerpo, arqueándose ante esos movimientos tan agresivos que le propinaba Javi con la lengua. Esta vez sí necesitaba que parase, y apretó contra el la pelvis con fuerza para conseguirlo. El intentaba insistir, y ella aumentó el ritmo de la mamada, en una lucha de sexos en la que estaba ganando todo el mundo.

    Javi agarro su cabeza estirando ambos brazos sobre su espalda, y, totalmente enajenado por el placer, empujó hacia abajo la cabeza de María, decidido a vaciar sus huevos en la boca de su cuñadita.

    Ella mamaba con decisión, totalmente ignorante de lo que estaba a punto de pasar, y, justo cuando su boca engullía lo más que podía la polla de Javi, con las manos de este presionando su cabeza, sintió en su boca como se hinchaba más aún si cabe y comenzaba a derramarse el primer disparo de semen en su interior. No podía apartarse, y fue recibiendo toda la corrida en la boca, hasta que ya no cabía más. No le disgustaba el sabor, y tampoco le dio asco la textura, como había imaginado, pero se acumuló tanta cantidad que sintió una arcada. Intento abrir los labios, dejando que cayese sobre el tronco de su polla, y, cuando el separó las manos de su cabeza, ella siguió chupando un poco más, sorprendiéndose a si misma y a su cuñado, que la miraba complacido.

    –Lo siento pero no podía aguantarme –le dijo el cuando ella se apartó, dejando hilillos de semen y saliva en su polla y la barbilla de ella.

    Ella fue al baño a escupir y enjuagarse la boca, y cuando entró en el cuarto de nuevo le dijo –bueno no ha estado tan mal.

    – Ahora se lo tendrás que hacer también a Matías– dijo con mirada burlona.

    –No lo descarto– agarro la camiseta que le lanzó Javi, y se la puso ante la atenta mirada de él.

    Apagó la luz, subió el bóxer de Mati que seguía durmiendo plácidamente y se acostó a su lado. El tanga no recordó ponérselo, y se quedó dormida junto a su recién cornudo novio sin ropa interior.

  • Trastorno hipersexual, mi primer polvo (madre-hijo)

    Trastorno hipersexual, mi primer polvo (madre-hijo)

    Como siempre agradecido que sigan confiando en mí para que relate sus historias.

    Hola Luis, me llamo Ariel, tengo 19 años recién cumplidos, vivo en el seno de una familia que es tal cual dice el tema musical de J. M. Serrat, esos locos bajitos, “que eso no se dice eso no se hace, eso no se toca” a lo que lleva como conclusión, en casa de sexo no se habla.

    Mi despertar al sexo fue tardío, aunque mis hormonas comenzaron a revolucionarse a finales de mi educación en la escuela primaria, con las clases de educación sexual, como dicen vulgarmente, andaba como primer nieto, “todo el día alzado”. Miraba películas o videos porno, compraba revistas con mujeres desnudas y me mataba masturbándome, he aquí donde comienza la historia.

    Mis padres se habían dado cuenta de mi habilidad para esconderme y así poder practicar mis artes masturbatorias, en el baño, el cuarto del fondo, mi cuarto, donde hubiera un hueco para esconderme, ahí estaba yo verga en mano sacando el veneno a la cobra.

    Cierto día, tanto mama como papa me llamaron para hablar sobre “ese temita” yo con mi mejor cara de póker, haciéndome el inocente angelito les pregunte ¿Qué tema? Me hizo mucha gracia el ver como rebuscaban las palabras y de qué manera decirme que soy un pajero consuetudinario. Obvio que me daba mucha vergüenza, pero fue fantástico ver su incomodidad al hablar del tema.

    – Creemos con papa, que tu vida hoy gira en torno al deseo, y tenés una incapacidad de controlar ese impulso, hemos averiguado un poco y eso tiene un nombre, trastorno hipersexual, por eso hemos hablado con un especialista en el tema y vamos a ir para hacer una consulta profesional.

    – ¡¡¡Pero mama!!! No es necesario.

    – Nada de peros, y si, es muy necesario, prepara un bolso con algo de ropa, vamos a ir a la mejor clínica que trata tu “problema” y queda cerca de la casa de tus abuelos, ya sé que el viaje es largo, en el trayecto de esos cuatrocientos kilómetros podremos ir hablando sobre el tema y sobre todo vas a poder estrenar tu licencia de conducir, no voy a manejar sola.

    Esto último lo dijo en tono de broma para disipar el frio que se había interpuesto entre los tres.

    Al jueves siguiente emprendimos el pesado viaje para que un locologo pudiera investigar mi cerebro y así saber por qué me gusta tanto darle cuerda a mi manija. Llegamos al acuerdo que conduciríamos doscientos kilómetros cada uno y a modo de chantaje me prometió que en la parada de cambio me compraría un café con leche con medias lunas y como premio consuelo, pasar el fin de semana en Mar del Plata haciendo playa.

    La cuestión es que la primera parte de su chantaje fue cumplida, llegamos a la localidad e hicimos la consulta con el médico, luego de hablar mucho y contarle a corazón abierto (me inspiro confianza) pidió hablar con mama. Luego de casi una hora encerrada con el curacocos salió con los ojos colorados y moqueando, la abrace y le di un gran beso, no fui capaz en ese momento de preguntarle nada, tomándola de la cintura como si fuéramos novios y fuimos caminando hacia el auto mientras le decía:

    – Bueno mama, relájate, no puedo pedirte que te quedes tranquila pero sí que te relajes, ahora vamos un rato a la playa, quedan aún varias horas de sol.

    – Gracias por tu comprensión hijo, te amo.

    Me dio un beso, que sin querer rozo la comisura de mis labios.

    Ya en la playa, mama se sacó el pareo que la cubría a tono de túnica, y vaya cuerpazo que se gasta mama, sus piernas, aunque un poco rellenas se veían de maravillas con esos músculos marcados que delineaban el contorno hasta su cadera, esa misma que encerraba su culo para nada flácido, se veía turgente, como sus hermosísimas tetas que intentaban salir del corpiño por lo grandes que eran.

    Que decir, la cuestión es que tuve que ir corriendo al mar para que no se notara que mi verga había cobrado vida, aunque creo, mama se dio cuenta, por dos cosas, como la miraba a ella y por qué me faltaban seis ojos más para mirar todos esos culos que andaban por ahí yendo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, tanta carne suelta y yo a dieta.

    Luego de un agotador día de sol, arena y agua, mama comento.

    – Ariel, hijo, la verdad estoy agotada del viaje y no quiero que vos, cansado como estas, manejes, busquemos un hotel y quedémonos allí y mañana volvemos de los abuelos.

    – Dale ma, me parece fantástico.

    Salimos en búsqueda de un alojamiento, sin encontrar algo respetable con capacidad.

    – Bueno papucho, vamos a cenar y luego regresamos a lo de los nonos.

    – Si ma, no queda otra.

    Nos metimos en un restaurante chico pero no menos bello, cenamos opíparamente y hasta me permitió tomar un vaso de cerveza, estábamos en el postre cuando escuchamos esta conversación.

    – Que cagada vieja, no hay hospedaje.

    – Si amor, ¿Qué hacemos, dormimos en el auto?

    Un mozo que escucho la conversación les dijo.

    – Disculpe que me meta, no pude evitar escuchar su comentario, tienen una opción que incluso es más económica, (susurrando) son marido y mujer, porque no van a un hotel alojamiento, pasan la noche ahí y mañana con tiempo y tranquilidad buscan algo acorde a su demanda.

    Al escuchar eso nos miramos sonriendo y vimos la solución pronta, a parte dos cosas que queríamos, mama descansar y yo iba a conocer un “telo” por dentro.

    Entramos con el auto a uno que se llama Mar del Norte, cerca de parque Camet, mama para en una cabina y le dice al sereno.

    – Una habitación para pernoctar por favor.

    – Como no señorita, habitación ocho, por la calle central a la izquierda ante último box.

    – el número 8 se vincula con el éxito y la fortuna, dicen en Japón mami.

    – Mire usted el señorito, interesado en la cultura japonesa.

    Estaciona el auto en una cochera, nos bajamos, me pide que cierre una cortina de lona que no permitía ver hacia dentro, subimos por una escalera de tan solo tres escalones y desembocamos en una puerta que nos dio el acceso a nuestra habitación. Quede anonadado con lo hermoso que era, solo vi una cama matrimonial con forma de corazón, observando donde estaba la otra, (que inocente y boludo) solo vi un sillón con forma de M y dije para mí – que incomodo que voy a dormir.

    – mama, tomo el primer turno para bañarme.

    – Dale Ariel, pone a llenar el jacuzzi así me doy un baño de inmersión.

    Haciendo los pasos respectivos, al fin, llego a la ducha, se encontraba en una cabina al costado del jacuzzi que ya estaba cargando agua. Me desvisto y comienzo dejar que el agua recorra mi cuerpo, enjabonado mi cabello, sigo con el resto, hasta llegar a mi verga que, al pasar el jabón, reacciono como de costumbre, irguiendo gallarda su rosada cabeza, ahí nomás y sin pensarlo mi mano comenzó su trabajo de ida y vuelta rodeando el hirviente aparato, la playa, las mujeres, las biquinis, las tetas, los culos metidos en mi cabeza hicieron que descargara una cantidad impresionante de semen contra las paredes de vidrio, ¿de vidrio? Si, pero me percate que el vidrio no era traslucido, me tranquilice un poco. Al finalizar el baño y eliminar toda prueba del delito me puse los cortos y Salí, llevándome dos sorpresas, una, que mama estaba desnuda en la bañera, no se veía mucho, pero sus tetas estaban a media agua y su entrepierna se dejaba ver un poco entre el agua y las burbujas que flotaban en su superficie y la otra sorpresa es que al darme vuelta, observe que efectivamente desde afuera se podía ver el interior de la ducha.

    La mire a mama a los ojos y poniéndome colorado le dije.

    – Perdón mama.

    – No te hagas drama, después de hablar con el doctor entendí un montón de cosas, a parte es un lujo mirar tu pene, es más grande que el de tu padre. ¿te gusta lo que ves?

    – Si mama, como no me va a gustar, sos una mujer hermosa.

    – Veni metete conmigo.

    Juro que no me hice de rogar, me saque el short quedando nuevamente desnudo metiéndome de inmediato a la amplia bañera.

    Nos sentamos en lugares opuestos y mirándonos disfrutamos de nuestros cuerpos desnudos.

    Por un momento me pareció haberme quedado entredormido, sintiendo en ese sopor algo que rozaba mi miembro, al abrir los ojos veo a mi madre con su cabeza echada hacia atrás y su mano bajo el agua haciendo movimientos, ¿se estaba masturbando? Sus pies eran los encargados de frotar mi miembro que se encontraba erguido, listo para entrar en la batalla.

    Debido a mi inexperiencia no supe que hacer, mi mama se dio cuenta y colaboro, vaya que lo hizo…

    Incorporándose dejo ver su desnudo y bello cuerpo en todo su esplendor, sus torneadas piernas hicieron que mi vista la recorriera desde el borde del agua hasta ese triángulo de enrulados y bien prolijos pelos que cubrían esa vagina que solo conocí por revistas y videos.

    La espuma adherida a su cuerpazo la hacía más excitante, el reflejo de las luces de colores en ella le daba matiz de película, se acercó y casi susurrando me dispara, es tu primera vez ¿no?, te prometo que va a ser inolvidable.

    Se agacho suavemente sentándose sobre mi miembro sin permitirme que la penetre, su boca se acercó a la mía, deposito un gran beso de lengua que me hizo erizar la piel, retirándose un poco tomo con su mano una teta y la llevo a mi boca.

    – Si te acordas hacelo como cuando eras bebe.

    Aprisione con mis labios su pezón, este comenzó a ponerse duro, permitiéndome succionarlo con más facilidad, rodeaba su areola amarronada y con mis manos aprisionaba el resto de ese pecho suave dando pequeños mordiscos suaves por toda su redondez, sin olvidarme de ese duro pezón.

    Mi pene sintió la mano hábil de mi madre que la tomo y gimiendo a puro grito la llevo a la entrada de la vagina, se acomodó centrándola bien y dejándose caer sobre ella con un grito de placer espeto.

    – Ya está toda adentro, cuanto placer.

    Desde que sentí tocar el fondo de esa vagina con mi verga no habrán pasado ni un minuto que sus ojos se pusieron en blanco y abriendo su boca enormemente tiro su cabeza hacia atrás y gimió con todas sus fuerzas, abrazándome muy fuerte, pegamos piel con piel, solo nos separaban sus pechos duros que rebotaban contra el mío, mama me estaba cogiendo muy suave y lentamente, como queriendo que ese polvo durase toda la vida, cosa que se le iba a hacer realidad, pues me había masturbado minutos antes…

    Subía y bajaba, el agua hacia ruido de chapoteo entre nuestros cuerpos, la sensación de mi verga entrando y saliendo era algo épico, con una mano, saque el tapón del jacuzzi, no podía perderme el espectáculo de mi primer polvo.

    Pasado un rato muy largo y varios orgasmos maternales después, comencé a sentir el característico “hormigueo”.

    – Voy a acabar mama.

    – Si hijito, dale a mamita toda tu leche.

    Comenzó a mover la cadera en círculos subiendo y bajando incrementando la velocidad de a poco, hasta moverse en forma desaforada, mi miembro comenzó a latir y a expulsar todo el líquido seminal dentro de esa cálida vagina, yo en este punto había cerrado los ojos, al abrirlos vi en su rostro una sonrisa de felicidad.

    Cuando mi verga comenzó a perder firmeza, se fue levantando muy despacio, permitiéndome ver como chorreaba su vagina todo el semen que yo, su hijito, le había depositado en su interior.

    Fuimos ambos a la ducha, nos enjuagamos bien y a los besos, para luego de secarnos ir a la cama.

    Me acurruque en posición fetal pegado a su cuerpo haciendo una especie de cucharita, ella se dio vuelta hacia mí y me abrazo muy dulcemente.

    No pude conciliar el sueño, daba vueltas en la cama y decidí aprovechar la oportunidad que quizás nunca más tendría y acariciaba todo su cuerpo desnudo, de espaldas, que yacía junto al mío, la besaba muy levemente para no despertarla, más que besos eran también caricias de mis labios, esos besos que iban y venían desde su cuello hasta el borde de sus blancos glúteos, en un momento se giró quedando boca arriba y tomándome del cabello me guio hasta ese lugar cálido en el que hacia un rato, había depositado mi esperma. A sabiendas de mi inexperiencia me iba guiando para que mi curiosa lengua comenzara a probar los jugos que destilaba su humedecida vagina, esos jugos agridulces, sabrosos y lo más importante, maternales.

    Luego que me dejara saborear sus múltiples orgasmos, me empujo dejándome a mí de espaldas y literalmente se arrojó a mi verga, la que por primera vez iba a ser chupada, -que rico se siente-, le dije, mirándome los ojos y con la boca llena de mi trozo de carne, apenas pudo esbozar una pequeña sonrisa, solo dejo de hacerlo para decirme.

    – Disfrute mucho mi semental, disfrute.

    Vaya que disfrute, siguió por largo rato pasando su lengua por mi capullo encendido y yendo y viniendo por toda la extensión palpitante debido a esa nueva experiencia que lo invadía, tratando de grabar en mi memoria todas y cada una de esas nuevas sensaciones.

    Luego de un rato muy largo, logre llenar su boca con mis fluidos, que fueron de mucha menor cantidad, los cuales bebió todos, sin desperdiciar ni un gota, abrió su boca y me mostro como lo tragaba absolutamente todo.

    Por esa noche fue suficiente para mi verga, ya no podía más, nos dormimos abrazados, desnudos, felices y satisfechos.

    Al otro día prepare la poca ropa que había bajado del auto esperando que nos dijeran por el teléfono que había terminado el turno, cuando sucedió fuimos al vehículo para emprender el viaje de regreso a la rutina hogareña, paramos a desayunar en un café.

    – Ariel, aguardame un segundo ya regreso

    – Si mami, lo que necesites.

    Intrigado por su reacción, me pedí otra taza de café con leche y medias lunas para achicar la espera. A su regreso…

    – Listo hijo, vamos.

    – Bueno mami, ¿que traes en esas bolsas?

    – Compre unos alfajores para llevar.

    – Qué bueno, por eso sos un genio.

    – (riendo) y aun no has visto nada.

    – ¿hay más sorpresas? Pregunte inocentemente.

    – Si hijito, por vos (susurro) mi semental, todo.

    Con más dudas que certezas por lo dicho en el bar, me subí al auto para conducir yo el primer tramo, observo que mi madre pone el G.P.S pidiéndome que siga las indicaciones, cosa que hice. Este nos llevó a la puerta de un hotel, mi madre me hizo seña con el dedo para que haga silencio mientras esperaba, móvil en mano, que le contesten la llamada.

    – Hola querido, buenos días, buenas y malas noticias, las buenas todo bien con el doctor, ya comencé con el tratamiento para Ariel (guiñándome un ojo) después te cuento bien ahora la mala, al auto se le rompió una bomba no se que y van a tardar dos o tres días en repararlo, así que nos quedamos aquí. no a lo de los abuelos no, acá podemos aprovechar los días lindos que están haciendo, a parte el hotel que conseguí tiene pileta, dale mi vida, nos estamos viendo, te voy teniendo al tanto.

    Al colgar se abalanzó sobre mí y me dio un beso que casi me saca los dientes.

    Entramos a la habitación, hermosa, solo una cama matrimonial decoraba el cuarto, ya me palpitaba lo que estaba por venir.

    – Bueno Ariel tenemos tres días para nosotros y yo te tengo tres días para mí, (riendo) si el problema es la bomba, habrá que darle bomba. Te prometo que vas a conocer y experimentar cosas que solo las viste en las revistas que tenés debajo del colchón y en videos. Si tu pregunta sería que me dijo el médico, mi respuesta va a ser, agradécele a él y no preguntes más.

    Cuánta razón tenía mama en ese momento, conocí en carne propia tantas cosas, oral, vaginal, sesenta y nueve y algo que no me hubiera imaginado nunca, probar el culo de mama, fueron tres días a puro sexo. Después me confeso que así como yo era adicto a la masturbación, ella lo fue con el sexo, al estar en la cama conmigo se había despertado su instinto sexual nuevamente, ya que por ser inexperto lo había hecho como uno y sobre todo se había olvidado de cómo era tener una verga del tamaño de la mía haciendo el amor.

    Era por su problema con el sexo que en casa mucho de eso no se hablaba.

    Esta demás decir que a partir de ahí comencé a relacionarme con chicas y tener sexo, hoy tengo novia estable, pero cada vez que mama quiere soltar su indio interior, debemos viajar para ver al “especialista”, para ver si la terapia funciona.

  • Fantasías de mujer (4)

    Fantasías de mujer (4)

    No es imprescindible leer los relatos anteriores de la serie, pero lo recomiendo.

    Este relato contiene, sobre todo, temática de maduras y lesbianismo.

    Como relaté anteriormente soy Carmen, una “milf” calentona; en mi primer relato os anticipé que estoy casada y tengo un hijo. Mi marido, Javier, viaja con frecuencia y tenemos una vida sexual normal, más bien rutinaria. Nuestro hijo, Andrea, es un joven guapo de 18 años de pelo largo y genero fluido al que hemos permitido que se exprese como quiera, incluso de su gusto por la ropa femenina.

    Después de la sesión de depilación que conté en el relato anterior estaba deseando encontrarme con Sara para intercambiar confidencias. Por relatos anteriores ya sabéis que es mi compañera de trabajo y tenemos la misma edad más o menos y un tipo similar, bueno pero generoso. Después de los saludos de rigor al llegar al trabajo y después de un rato trabajando, le pregunté:

    – Cuéntame, has hecho algo especial?

    – Nada chica, después de la juerga que nos corrimos (ver fantasías de mujer 2) he estado tranquila, Fidel trabaja y hemos quedado que nos veremos el fin de semana así que habrá que esperar.

    – Vaya, te ha dado fuerte con Fidel, eh

    – Mujer, qué quieres que te diga, fue la experiencia más fuerte que recuerdo. Tenemos que repetirla.

    – Pues cuando quieras guapa, que yo también lo disfruté, aunque tengo que contarte que ayer tuve otra sesión intensa.

    – Pero qué me cuentas putón, estás desatada y eso que antes eras bastante tranquila.

    – Pues ya ves chica una vez que te sueltas no hay quien me pare, si quieres te cuento los detalles.

    – Mmmm estoy deseándolo pero aquí no, un día nos van a pillar follando en el baño y nos echan.

    – Pues tú veras qué hacemos.

    – Mira, si te parece, podemos ir a mi casa al final del día y de paso que me cuentas, te enseño mi armario que tengo cosas muy interesantes que seguro no conoces o te las imaginas.

    – Mmmm, me parece perfecto, vamos a comportarnos y esta tarde nos desatamos.

    Así seguimos trabajando y al evitar nuestras historias calientes pudimos concentrarnos hasta el final del día. Al salir fuimos derechas al apartamento de Sara.

    – Bueno guapa, ya estamos tranquilas dime si quieres una copa y nos ponemos cómodas.

    – Anda ponme un gin-tonic y enséñame lo que guardas en tu armario.

    Después de tomar un par de sorbos a la copa nos fuimos a su cuarto y, abriendo el armario, me mostró un apartado donde guardaba su ropa más sexy y una variedad de juguetes sexuales.

    – Vaya, vaya, sí que estás preparada.

    – Qué quieres chica, hay que alegrarse la vida. Cuando me pongo medias, ligueros o ropa de látex mis parejas se animan a todo, incluso uso juguetes y, te aseguro, que más de uno le gusta probarlos.

    – Mmmm, no me extraña, a mí también me ponen.

    – Anda pruébate esto y luego me cuentas la sesión de depilación.

    Pasamos, las dos, a vestirnos con la ropa más sexy que había visto. Por recomendación de Sara me puse unas medias negras con costura y liguero y unos zapatos de tacón que me hacían divina. Ella optó por unas medias, corpiño y guantes de látex que le llegaban hasta el codo. El corpiño, escueto, más que tapar realzaba sus tetas generosas. Nos metimos en el baño y nos maquillamos a fondo: labios rojos, colorete, eyeliner, aceite corporal perfumado que hacía brillar nuestra piel; nos íbamos calentando cada vez más.

    – Buenooo, parecemos dos putas.

    – No querida, no parecemos, somos dos putones.

    – Jajaja, si nos ven así nos meten una follada que nos quedamos temblando.

    – Bueno cuéntame putón qué paso con la depilación, anda vamos al salón que estaremos más cómodas.

    – No pude resistirlo, viendo cómo le levantaban las tetas el corpiño de látex a Sara, aproveché para pellizcarle los pezones y tirar de ellos.

    – Uuum zorra, cómo me pones, me parece que no voy a esperar a que me cuentes nada antes de que me comas el coño. Alargó una mano para sobarme el chocho que ya estaba mojadísimo a estas alturas.

    – Espera que merece la pena, te cuento:

    – Ayer estuve, como te dije, en la depilación que, como sabes, me la hago integral. La chica que me lo hace, Raquel, es una chica joven que tiene el negocio con una compañera, Lydia, que es una transexual venezolana.

    – El caso es que cuando llegó a mi sexo para depilarlo vio que lo tenía irritado y también el culo.

    – No me extraña, si no recuerdo mal habían pasado dos días desde que Fidel y John te hicieron una doble penetración y con esas pollas que se gastan lo raro es que no te escociera el culo y el coño.

    – Pues como te digo, me preguntó y aunque al principio me hice la remolona, cuando se extrañó de que a mi edad pudiera tener sexo intenso, me picó que estas niñatas se crean que por ser maduras nos tenemos que quedar en casa, así que le detallé la sesión que tuvimos; además como me estaba dando una crema en el coño y el culo para calmarlos de la irritación el efecto fue el contrario, cada vez estaba más caliente y ella igual, se le notaba que según avanzaba en el relato, cómo me habían jodido los dos negros por el culo y el coño, sus dedos profundizaban más y más, me estaba jodiendo literalmente el culo y el coño, creo que se imaginaba a ella en mi lugar.

    – Mmmm, pero qué puta estás hecha y seguro que ella se estaba poniendo a mil con la experiencia.

    – Uuum, no lo sabes, me animó a que nos fuéramos a un cuarto que tienen para descansar y allí follar a gusto.

    – Cuenta, que quiero todos los detalles.

    – Pues la chica, que es guapa a rabiar y tiene un tipo estupendo, se nota que se cuida, se desnudó y le pedí que se dejara comer el chocho, me tumbé en la cama y ella se sentó en mi boca. Tendrías que ver cómo tenía el coño la cría, usaba piercings y daba gusto chupar ese coño depilado, tiene un culo durísimo y mientras me lo comía le daba también lengua en ese culazo y lo jodía con los dedos.

    – Aaaah puta, me pones a mil, cómo me gustaría comerme ese chocho contigo.

    – Ummm, a ti también te gustan los coños, cómo te lo sobas zorra, te gusta que te cuente mi puterío.

    – Aaaah, siiii pellízcame los pezones que estoy a mil.

    – Pues más te vas a poner porque en medio de mi faena con Raquel apareció Lydia que nos había oído joder.

    – Uumm, cuenta, cuenta.

    – Pues Lydia es, como Raquel, muy joven y guapa, morena con un tipo caribeño con buenas tetas y culo y, además, tiene una buena polla gorda y larga.

    – Aaah que cachonda me pones sigue.

    – Raquel le resumió en un minuto nuestra orgía y aprovechando que se desnudaba y lo calientes que estábamos las dos nos liamos a comerle la polla y el culo. De ahí Lydia y Raquel pasaron a hacer un 69 y yo pasé a ocuparme del culazo de Raquel que estaba pidiendo guerra.

    – Mmmm cómo me pones, qué hiciste: le chupaste el culo?

    – Claro que sí, un culo tan redondo y duro se merecía eso y más. Además de chupárselo pasé a jodérselo con los dedos, además al lado, vi en una repisa, un frasco de lubricante así que adivina lo que hice.

    – No me lo puedo creer, le metiste la mano en culo.

    – Hasta el fondo, al principio le dolía pero cuando ya le entró la mano y comencé a moverla dentro ella se corría como una perra.

    – Joder, es lo más caliente que he oído, sigue por favor.

    – Mmm. Te gusta oír guarradas, zorra, tienes el coño como un charco.

    – Aaaah siii, como sigas me voy a correr.

    Me entró la vena perversa, antes de seguir me abrí de piernas, me agarré las corvas y le dije a Sara.

    – Si quieres oír más, perra, ya puedes comerme el coño.

    – Sara se arrodillo y aprovechando que estaba al borde del sofá empezó a comerme el chocho.

    – Aaah que gusto, zorra, no pares, y no se te olvidé meterme la lengua que me gusta.

    – Aaah eres una buena perra comecoños. Anda prueba a sobármelo con tus tetas.

    – Así te gusta zorra? Mira cómo me pones los pezones, pringados de tus caldos.

    – Mmm creo que eres mejor que esas zorritas, se te nota la experiencia.

    – Sigue, cuéntame qué más pasó.

    – Como Raquel estaba agotada después del fisting, Lydia detrás de mí me tiraba de los pezones y empezó a darme cachetadas en las tetas, el culo el coño y la cara; me puso muy caliente, nunca me habían dado más que cachetadas en el culo pero me estaba poniendo que me dieran.

    – Aaah qué perra eres, sigue.

    – Plas!, le di en la cara. Y a ti puta, te gusta que te calienten?

    – Siiii dame más que me corro.

    – Méteme la lengua en el culo que me pone mucho.

    – Te la meto donde quieras, pero tú dame duro.

    – Me puse de rodillas delante de Lydia y me metí su polla hasta los huevos. La muy zorra no paraba de darme cachetadas, se ve que le iba la marcha; además, aprovechando que tenía la mano llena de lubricante le metí hasta cuatro dedos por el culo mientras se la chupaba.

    – Oooh pero que puta estás hecha.

    – Pues si eso te parece fuerte además de la corrida que Lydia me pegó en la boca, Raquel que se había recuperado pasó a morrearme y tragarse la lefa de Lydia.

    – Cuéntame más que hicisteis.

    – Yo estaba a mil, me había corrido varias veces, pero después de hacerle el fisting a Raquel quise probarlo yo. Me puse a cuatro patas y le pedí que me hiciera lo mismo que a ella, la muy puta se embadurno la mano y mi culo y me empezó a encular a fondo.

    – Aaah me corro zorra, cómo me gustaría follarte igual.

    – Mmm te gustan las guarradas, puta; pues que sepas que Lydia aunque no estaba recuperada se puso delante de mí y mientras me zurraba me metió su polla en la boca y se empezó a mear mientras se la chupaba.

    – Aaaah puta cómeme el coño que reviento.

    Sara encadenaba los orgasmos mientras yo hacía una pausa en el relato para comerme su coño.

    – Como me pones puta, jódeme el culo mientras me comes el coño.

    No tenía a mano lubricante así que me conformé con meterle tres dedos en su culazo aprovechando los caldos que soltaba mientras se lo devoraba.

    – Cómemelo puta, me corro, aaah, dame duro.

    Sara estaba desmadejada, la sucesión de orgasmos la había agotado pero yo necesitaba más, la acompañe hasta la cama y nos tumbamos juntas, le mamaba sus gordas tetas despacio. Me incorporé y escogí, en su apartado de juguetes, un strapon con una polla realística negra de tamaño considerable y una segunda igual de negra y tamaño, ya os imaginareis lo que estaba pensando.

    – Bueno guapa, ya te has recuperado, que yo necesito más.

    – Joder Carmen, qué perra eres, en cuestión de follar no te cansas nunca.

    – Pues no, yo estoy a cien, quiero que te pongas este strapon y me des duro por el culo mientras yo me follo el coño con el otro.

    Aproveché para usar un lubricante que había en el armario y unté a conciencia las dos pollas, me puse a cuatro patas y le increpé:

    – A qué esperas, zorra, a que yo lo haga todo, chúpame el coño y el culo que estoy caliente y dame azotes que me calientan más.

    – Mmm cómo tienes el coño y el culo Carmen, no creo que necesites tanto lubricante, aquí te puede entrar cualquier cosa.

    – Chúpame puta, no me tengas así y te cuento lo último.

    – Pero todavía hay más, pedazo de guarra, qué más hicisteis.

    – Tu chupa y jódeme que te cuento. Aaah, siii qué lengua tienes. Pues después de la meada de Lydia en mi boca mientras se la chupaba, Raquel me sacó la mano del culo y yo, reventada de los orgasmos, me tumbe en el suelo, Raquel se puso en cuclillas sobre mi cara y me echó otra meada en la boca y con lo caliente que estaba la cogí de las caderas y me puse su coño y su culo en la boca para chuparlo ahora que estaba bien mojada.

    – Puta, te voy a dar por culo por lo zorra que eres, aah como te entra, toma hasta el fondo. Plas! Plas! Te gusten que te duro, tomaaa.

    – Aaah, siii, dame duro perra que yo me jodo el coño con el otro.

    – Plas¡, Plas¡, toma zorra, quieres más?

    – Siii, dame duro, no pares.

    – Vas a hacer que me corra yo también puta toma.

    – Aaah no puedo más me corroo

    Caí reventada en la cama por la jodienda mientras Sara se admiraba cómo había sido capaz de meterme todo, mi culo y me coño estaban dilatadísimos. Nos tumbamos, ahora sí, para descansar después de todos los orgasmos. El pintalabios y coloretes se habían corrido con nuestros morreos y chupadas, ofrecíamos todo un espectáculo las dos, de putas degeneradas, pero nosotras estábamos encantadas y prometimos repetirlo.

    Continuará.

  • Mi ex-esposa (parte 2)

    Mi ex-esposa (parte 2)

    Posteriormente del sexo intenso que tuve con mi ex esposa y quedarnos dormidos en el sillón, abrí ligeramente los ojos, aún estaba la obscuridad de la noche o de la madrugada tal vez, no supe cuántas minutos u horas estuve dormido, lo que si supe y sentí, fue la cálida piel del cuerpo desnudo de Wendoline mientras la abrazaba ella estando de espaldas, podía sentir el aroma de su cabello un olor a coco un olor que conocía muy bien desde que éramos jóvenes, ambas manos se encontraban sobre sus senos, mi pecho contra su espalda y mi pelvis sentían sus redondas nalgas, sentir su cuerpo desnudo me prendió bastante.

    Trataba de entender que hora era?, pero mi mente solo pensaba en la sensación de sus senos y sus nalgas en ese instante me llegó un momento de completa excitación y mi miembro empezó a acumular de nuevo sangre y se puso realmente erecto, entonces mi verga se acomodó entre sus nalgas, mi pene palpitaba mientras ella seguía profundamente dormida, sentía como mi glande palpitaba entre sus nalgas, no pensé nada más, entonces tome mi verga la acomode en su vagina y con un movimiento introduje mi verga dentro de ella, ella soltó un gemido intenso, mientras se despertaba de forma sorprendida, con una mano tape su boca en modo de sumisión, y con la otra apretaba y jugaba con sus senos, le acariciaba sus tetas y sus pezones, y lamía y besaba su nuca al mientras al mismo tiempo mis caderas se empezaron a mover una y otra vez, mi pelvis chocaba con sus nalgas, y sentía en mi verga la humedad de su vagina mientras entraba y salía, era una sensación increíble.

    También sentía la respiración y los gemidos ahogados en mi mano, empecé a aumentar la intensidad de mis movimientos mientras cogía a Wendoline, la obscuridad y el silencio de la noche, había en la sala aumentaba la excitación del momento, la penetre así por un buen rato, hasta que sentí un calor en mi verga, estaba a punto de correrme, entonces le dije: «me voy a venir dentro de ti».

    Ella sin decir una palabra, solo movió su cabeza asintiendo, entonces aumente el movimiento mientras mi verga entraba y salía, entonces de una forma intensa eyacule, apreté más mi mano en su boca y mi otra mano apretó intensamente uno de sus senos, mientras descargaba mi semen dentro de ella, ambos dejamos de movernos, y solo sentíamos la palpitación de mi verga y la sensación de como se llenaba de mi semen su vagina, no saque mi verga hasta que se puso flácida y sola salió después de unos minutos, la intensidad del momento desapareció y el cansancio volvió a ganar, y volvimos a quedar dormidos.

    Por fin se hizo de día, la luz del sol recorría toda la sala, inmediatamente me levanté y comencé a vestirme puesto que tenía que ir al trabajo, tome mi celular, mi cartera y mis llaves me dirigí a la puerta, de forma lenta evitando hacer ruido, no sin antes voltear y ver la escena, mi ex esposa cogida boca abajo, desnuda y durmiendo en su sillón, abrí la puerta y salí, baje las escaleras, subí a mi camioneta y me dirigí rumbo al trabajo.

    Cuando llegue me puse a laborar, pero en mi mente recordaba todo lo sucedido, y esa misma escena, me invadió un momento de incertidumbre y una cruda moral que no podía evitar sentir, puesto que yo ya había superado a mi ex, al menos eso yo creía, no pasó mucho tiempo y recibí un mensaje, mi mente sabía que se trataba de ella, así que decidí ignorar el mensaje por un rato.

    No tarde en ceder a la tentación y abrí el mensaje, ya no me sorprendería lo que vería, pero si me impacto el hecho que era otra foto.

    Una foto demasiado provocativa y explícita algo que no esperaba era una foto de su vagina, depilada, sus manos separando sus labios y un mensaje, donde decía, «¿Por qué te fuiste papi? Quería volver a sentir tu verga dentro de mi». Mi mente se calentó aún más al leer ese mensaje, pero decidí ignorarlo y continuar trabajando, mi mente recordaba el mensaje, las fotos, y los recuerdos de la noche que pasamos, pero decidí intentar hacer lo correcto, ya que yo sabía que ella tenía pareja y yo también la tenía, entonces me armé de valor, y decidí contestar: «lo siento, lo que pasó, fue un error, creo que lo mejor es olvidar todo y continuar como estábamos». No tardó mucho y contestó: «¿Eso quieres? ¿No te gusto como lamí, chupe tu verga y venirte en mi boca? ¿No quieres volver a venirte dentro de mi vagina papi?». Todo lo que me escribía me prendía más, pero decidí ser firme «Lo siento, yo sé que tienes pareja y tú sabes que yo igual, creo que no debemos continuar con esto».

    Pasaron unos minutos y por fin tuve respuesta de ella, era un video, nuevamente provocativo, con el simple objetivo de tentarme, donde le decía a la cámara. «¿En serio no quieres cogerme de nuevo papi?» de forma provocativa lo decía, mientras chupaba uno de sus dedos, bajaba sus dedos a sus pezones y los acariciaba y terminaba metiendo su dedos en su vagina. Después escribió: «¿Que dices, papi? ¿No quieres volver a repetir lo de anoche? Te puedo esperar con cerveza, yo sé que es tu favorita, y te voy a complacer rico, ¿Que dices? Y podemos hablar de esto si lo deseas y si no lo quieres volver a hacer, sin problemas, solo dame otra noche ¿Que dices?».

    Mi mente decía que no lo hiciera, pero mi calentura era más, pasaba por mi mente su boca en mi verga, como la puse en cuatro, cogerla por la mesa, y venirme dentro de ella. Entonces acepte: «Solo una última noche, y hablaremos de eso». Su respuesta: «Perfecto papi, te esperaré con unas cervezas bien frías y a tu puta bien caliente».

    Sali de mi trabajo a las 15 horas, maneje rumbo a su casa, aun preguntándome si eso era lo correcto, mi mente que estaba en contra, pero lo calentura decía lo contrario, el tráfico de ese día se hizo eterno, tarde más tiempo el llegar que el otro día, busque un lugar de estacionamiento y me estacione, baje de mi camioneta y subí las mismas escaleras, vi la puerta de frente medite un instante hasta que decidí tocar la puerta. Abrió la puerta, y vi a Wendoline… Sin saber lo que me esperaría, entre sin dudar…