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  • Una salida a la disco (I y II)

    Una salida a la disco (I y II)

    Somos una pareja joven, tenemos 30 años cada uno. Soy un tipo alto, grande, blanco, de pelo rubio y mi esposa es estatura media, morena, de pelo negro, lacio y largo, cuerpo de ensueño, piernas largas y tonificadas, caderas y trasero firme y pechos muy grandes, cara hermosa y sonrisa preciosa, para mi es espectacular, creo que es una mujer muy guapa y a donde vamos siempre llama la atención.

    Hemos tenido algunas experiencias fuera de la «común», pero nada extraordinario, soy sumamente sexual y me encanta salir de la rutina en nuestra intimidad aunque sea solo entre nosotros. Suelo comprar juguetes, vemos contenido erótico, disfrutamos nuestra sexualidad en pareja.

    Desde hace algún tiempo he empezado a fantasear con respecto a verla con alguien más. Una de las cosas que más me gustan y me generan placer es verla a ella disfrutando, es algo que me motiva más que incluso mi propia satisfacción, por eso me prende muchísimo verla masturbarse y utilizar juguetes, por ejemplo.

    Ella solía ser algo tradicional en cuanto a la intimidad se trata, ha sido un proceso de ir abriendo su mente y con ello explorar nuevas oportunidades.

    Meses atrás, mientras disfrutábamos de nuestra intimidad, tomé la decisión de fantasear con que estuviera con alguien más, mientras teníamos sexo le dije que quería confesarle que me excitaba muchísimo pensar en verla teniendo sexo con otro, que esa idea me fascinaba y que quisiera admirarla mientras se la cogían y disfrutaba verla sintiendo placer. Por lo que he leído muchas parejas inician en este mundo de esta forma.

    Al principio, noté que la idea le sorprendió un poco, me preguntó si estaba seguro y me dijo que nunca lo había pensado, le confirmé lo que le había dicho y continué hablando del tema mientras me calentaba aún más y disfrutaba el sexo que estábamos teniendo, ella se dejó llevar en la dinámica y me siguió la corriente, diciendo que ya que lo planteaba le parecería bien y rico hacerlo. Esta fue nuestra primer cercanía con el asunto.

    La relación sexual continuó de forma normal, siempre buena y placentera, de vez en vez esta fantasía volvía a aparecer y cada vez más ella se animaba a fantasear y participar con reacciones, palabras, gestos e iniciativas. Sin embargo, ya en frío y cuando hablamos de todo un poco, entre eso sobre lo que fantaseábamos, me decía que no estaba segura de poder hacerlo y que le gustaba en la dinámica, pero que ya en la realidad le sería difícil.

    Siempre ha dicho que cuesta mucho un hombre le atraiga y que para pensar en tener una interacción mayor con alguien debe haber más que solo atracción física, que el físico no es suficiente, además de que resulta ser bastante exigente en cuanto a esto se trata, de ahí su discurso sobre el hecho de que se le complicaría pasar de la fantasía a la realidad.

    Entendiendo esto, he tratado de desviar ese pensamiento, y de hablarle sobre el hecho de que, si bien debería haber atracción, finalmente sería una interacción más sexual que otra cosa y poco a poco fue admitiéndolo.

    Seguimos fantaseando por algún tiempo más. Cómo sería, la forma en que nos animaríamos, hablamos de estar en un hotel y que ahí conociera a alguien que le atrajera, de ir a un club swinger y otras cosas más. En la intimidad detallamos cómo serían aquellos encuentros y nos excitábamos mucho. La fantasía que podía ser más realista era la de salir una noche a una disco y que ahí procediera a conquistar a algún tipo que le gustara, se le acercara, le hablara, le coqueteara, le bailara y poco a poco fuese generando lo suficiente en él como para que se diera algo más. Ella me dramatizaba lo que haría, me coqueteaba como le coquetearía, me bailaba como le bailaría, me tocaba como lo tocaría y me besaba cómo lo besaría.

    Después de este juego de roles siempre terminábamos en un sexo buenísimo, disfrutando los dos, excitados a más no poder. Con esto fantaseamos unas cinco veces en total, era la fantasía con la que nos sentíamos más cómodos y que mejores reacciones generaba en ambos.

    Debo confesar que yo mismo estaba dudoso si realmente era algo que podría aceptar fuera de las fantasías, pero pudo más la excitación y decidí dar un paso al frente. Hablé con ella con franqueza y le comenté que quería llevar nuestra fantasía a la realidad, pero que entendía que para ella no era sencillo por lo que implicaba, de ahí que podríamos ir poco a poco generando oportunidades.

    Tomando un poco la experiencia de otras parejas leídas en este y otros foros, así como de la fantasía de la disco, le sugerí que lo hiciéramos. La idea era ir a un club una noche, que cada quien entrara por su cuenta y que ella explorarla si habría algún tipo que le gustara, y si así era que procediera a coquetearle y a ejecutar lo que habíamos fantaseado tantas veces. Sabría que si ella estaba de acuerdo, sería prácticamente una realidad, de verdad es muy guapa, por lo que podría asegurar que ningún hombre se animaría a no dejarse llevar por sus encantos y su físico.

    Me dijo que sí, que estaba de acuerdo y que lo mucho que habíamos pensado el tema le tentaba a probar la experiencia, pero que no se sentía lista para hacer algo más que solo coquetear, bailar y tal vez besar, quería experimentar primero hasta ahí para medir si estaba dispuesta a algo más en otra oportunidad. Además me comentó que no se sentiría cómoda entrando sola y que prefería ir con una amiga en común a quien le tenemos muchísima confianza y que podría ayudar para materializar nuestra fantasía, así que me encomendó hablar con ella, decirle lo que estábamos pensando y pedir su apoyo. Así lo hice, le escribí a nuestra amiga, le expuse el tema y me dijo que claro se sumaría a hacer que nuestra fantasía se hiciera realidad, entonces quedamos en salir un viernes, primero a cenar los tres y luego a la disco. Le comenté a mi esposa que ella estaba de acuerdo en ayudar y agendamos para el viernes de la semana siguiente. Una vez que lo hablamos tuvimos sexo y fue delicioso, no fantaseamos como tal, ambos estábamos pensando en eso y los niveles de excitación fueron extremos.

    Parte II

    Llegó el día, cuadramos todo para poder salir y quedamos en vernos a las nueve en un restaurante de sushi. Ella llevaba un pantalón de cuero muy ajustado que enaltecían su trasero, piernas y cadera y una blusa con un escote muy pronunciado en donde sus tetas se convertían en protagonistas. Se veía deliciosa.

    Ya en el restaurante nos pusimos al día con nuestra amiga en varios temas y una hora y resto después tocaba irse al club.

    Salimos del restaurante, le dije a nuestra amiga que se iban juntas y que yo llegaría un rato después, ella nos dijo – ay cierto, hoy es noche de chicas-, me despedí de mi esposa con un beso muy profundo y caliente y se fueron.

    Unos veinte minutos después recibí el mensaje de que ya habían llegado, le escribí que yo entraría en unos treinta minutos aproximadamente, que fuese tomando algo y revisara si había alguien conocido y así lo hizo. Poco después me escribió que no identificaba a nadie.

    Al rato ingresé, las busqué en el lugar y estaban bailando y hablando, solas hasta ese momento. Verifiqué que no hubiese alguien conocido y después de hacerlo me ubiqué en una zona en donde tuviese total visibilidad hacia donde estaban, le escribí que ya había ingresado y por donde estaba, ella me ubicó y me envió una sonrisa bastante pícara, me escribió «ya te vi» con un emoji de beso y le contesté con un beso, también le escribí que lo disfrutara y lo hiciera solo si se sentía segura de que era lo que quería, ella contestó «de acuerdo» con un emoji de guiño.

    A partir de ahí solo dejé que las cosas fluyeran, ellas se mantenían bailando y tomando algunos tragos, ningún hombre se animó hasta entonces a hablarles o acercarse.

    La dinámica fue lenta, estuvimos en esa dinámica normal alrededor de una hora y media, en algún momento pensé que no se iba a dar y que ningún tipo había llamado suficiente su atención, pero me armé de paciencia.

    Poco después me llegó un mensaje de mi amiga, me escribió «ya sabe con quién lo va a intentar, es el tipo de camiseta negra que está detrás a un costado de ella». Era un tipo más delgado y un poquito más bajo que yo, blanco y rubio, teníamos similitud en la generalidad de biotipo.

    Se encontraba recostado sobre una baranda del bar, hablando con un amigo suyo, parecía que ya había tomado un poco y mostraba algo de efectos del alcohol. Ella se fue acercando de espaldas poco a poco hasta que lo tuvo cerca. Se volvió y se presentó, yo tenía visibilidad absoluta de ellos. Le extendió la mano, él lo hizo también, se le acercó al oído, imagino que le dijo el nombre, él lo hizo también y comenzaron a hablar e interactuar. Ella fue muy coqueta, como escribí antes, vestía un escote bastante pronunciado y al tipo le costaba no verle sus pechos. Sonreía mientras le hablaba, se tocaba el cabello y utilizaba sus infalibles técnicas de seducción. El tipo estaba encantado con ella desde el primer momento y vio su oportunidad de conquistar en esa salida.

    Mientras todo esto pasaba sonaba reggaetón, era la música que el DJ estaba poniendo, ellos bailaban de frente pero con distancia, mientras se mantenían conversando. Así estuvieron unos 15 minutos. De vez en cuando me volvía a ver y me lanzaba sonrisas.

    Los astros se alinearon, en ese momento el DJ puso Dancehall, es una música mucho más sensual y que se baila pegado. Ella de inmediato tomó la iniciativa, se volteó y le acercó su hermoso trasero y comenzó a moverse de forma muy sensual como bien lo sabe hacer; él no reaccionó de inmediato y estaba incrédulo, le costó un poco tomar confianza y entender que ella quería bailarle. Reaccionó y también empezó a moverse a su ritmo, pegando toda su pelvis en su trasero. Ambos se entendieron y empezaron a bailar muy sensual, con movimientos profundos y lentos que exigía a las caderas, ella se dobló un poco hacia el frente sin dejar de mover su culo de forma morbosa, en ese momento me lanzó una mirada muy excitante y siguió con su baile. El tipo en ese momento solo se dedicó a disfrutarla y no apartaba su mirada de las nalgas de mi esposa.

    Ella se incorporó de nuevo, y recostó su espalda en él, mientras mantenía sus movimientos sensuales, colocó su cabeza bajo la barbilla de él, en el cuello y se mantuvo bailando un poco más.

    La conozco, se cuando está disfrutando y lo estaba haciendo, yo estaba fascinado con lo que veía y me sentía sumamente excitado.

    Él tomó confianza y llevó sus manos a las caderas de mi esposa, ella reaccionó de inmediato, lo vi en su cara, eso le gustó. Con fuerza comenzó a direccionar los movimientos para que pegara aún más el culo de ella con su parte íntima, y así en esa posición bailaron un rato más. Él se notaba excitado, a ella le estaba gustando bastante, mientras hacían esto nuevamente me miró y sonrió.

    Él llevo su manos un poco más al frente, hacia su vagina y rosó la zona, ella no se lo impidió, justo después de eso nuevamente se hizo hacia adelante y comenzó a mover su trasero de arriba a abajo, de forma ya mucho más sexual, mientras en su cara se denotaba la lujuria que le estaba provocando.

    Nuevamente se incorporó y su puso de frente, cruzaron piernas y mantuvieron movimientos muy sensuales, suaves y profundos, ella se movía muy rico y él le seguía el ritmo. Ambos denotaban en sus miradas mucha excitación, se veían a los ojos y era evidente que la temperatura estaba muy arriba.

    En ese momento me excité aún más de lo que ya estaba con lo que veía, me encantaba verla portándose mal y disfrutando a poco metros de mí.

    Él intentó besarla, pero ella no lo permitió, y se mantuvo bailándole muy sexy. Él llevo sus manos hasta justo arriba de sus nalgas y la presionaba hacia sí, mientras él llevaba su pelvis hacia el frente. Ambos se estaban sintiendo en las partes íntimas y lo estaban gozando.

    Nuevamente se giró y siguió moviendo el culo de forma sensual, se pegó a un más a él y me volvió a ver con morbo, yo entendí que venía algo más de lo que estaban haciendo hasta ese momento, ella alejó un poco su trasero de la pelvis y llevo su mano hacia atrás, comenzó a desplazarla por el abdomen hasta que llegó a su pene, con la palma de la mano empezó a rozar muy suavemente de arriba a abajo, despacio, con sutileza, cuando le sintió el miembro tiró la cabeza atrás y se mordió el labio, inmediatamente me volvió a ver de nuevo con una cara deliciosa. El tipo también tiró su cabeza atrás y se dispuso a disfrutar de ese tocamiento mientras hacía movimientos cortos. Ella procedió a apretar su puño mientras le agarraba el pene y a mover su manos nuevamente de arriba hacia abajo. Esta dinámica duró un poco menos que los anteriores bailes, pero ambos estaban encantados, podía ver su cara de enferma al agarrarle el miembro a otro hombre mientras yo la disfrutaba.

    Se volvió nuevamente y comenzaron a bailar de frente otra vez, ella ahora hacia movimientos más profundos porque sentía el pene del tipo sumamente erecto y lo rozaba con su vagina, su cara de excitada me decía sin hablar lo que estaba sintiendo.

    Él nuevamente hizo a besarla y esta vez ella accedió, el primer beso fue solo de labios mientras se mantenían bailando, fue sexy pero delicado, poco a poco el beso fue aumentando y al ratito estaban cruzando sus lenguas mientras bailaban y él llevaba sus manos a las nalgas apretando y sintiéndolas.

    Dejaron de besarse y repitieron la dinámica unas veces más. Ella se separó un poco de él, me miró con placer, lo vio de nuevo y le guiñó un ojo, leí en sus labios que le dijo -ahorita vuelvo-. Se alejó un poco más, nuestra amiga estaba a escasos 2 metros, la tomó de la mano sonriendo sin dejarlo de mirar, me vio a mí y se dirigió a la salida del club, un par de minutos después me llegó un mensaje que escribía «vamos ya amor».

    Procedí a salir y nos encontramos en el parqueo, nos despedimos de la amiga y nos montamos al carro. La besé como nunca antes la había besado, ella llevó su mano a mi entrepierna y me agarró el pene, le dije que estuvo deliciosa y que lo disfruté muchísimo, ella me dijo que estaba muy excitada y que le había encantado. Salimos del parqueo, ya en ruta me quitó el botón del pantalón, me sacó el pene y me masturbó mientras me contaba lo que había sentido, se bajó la blusa y dejó sus senos al aire, empezó a darme sexo oral mientras conducía y me seguía dando detalles de lo que vivió. Hizo el asiento hacia atrás, sus pechos quedaron totalmente expuestos y se desabrochó el pantalón, me pidió que la masturbara, estaba sumamente mojada, empapada, yo inicié a frotarle el clítoris, ella gemía mientras seguía hablando de lo que había hecho y había sentido.

    Llegamos a casa, y cogimos como nunca antes, fue el mejor sexo que hayamos tenido, está experiencia fue genial para los dos.

    El tipo ha de estarla buscando aún, le dio un nombre falso y tampoco se guardó el suyo.

    Busqué en las redes de la disco si había historias o vídeos que podrían mostrar el momento y así fue, en una historia logré ubicar uno de los momentos en donde ella le bailó y ahora cada vez que lo veo me excito como ese mismo día.

    Hemos tenido mucho sexo recordando lo que hizo, ha estado buenísimo.

    Ahora toca planear la próxima aventura para seguir en este mundo y dar siguientes pasos.

  • La contadora madura (parte 3): Equipo casi completo

    La contadora madura (parte 3): Equipo casi completo

    El lunes llegue temprano a la oficina, tenía que preparar unas cosas la encuentro a Mariana.

    No sé si sería mi lascivia, pero la vi como más maquillada, y traía un jean híper ajustado con unas botitas de taco. Solía venir en zapatillas, poco maquillaje, más austera, casual.

    – Buen día contador, como esta

    Se acercó y me dio un beso en la comisura, se quedó apoyada en mi escritorio, sacando la cola para afuera, exhibiéndola. No era yo parecía como desafiante, provocadora.

    – Le puedo hacer una pregunta contador

    – Profesional o personal

    – Personal

    – Decime

    – Me conto un pajarito que el viernes anduvo de fiesta con alguien que conozco es así

    – Mmm… Puede ser mghhh…

    Termine de decir esto se abalanzo sobre mí y me beso, su lengua grande, jugosa se metía en mi boca y con su mano manoteaba mi pija.

    – Además, veo que la info que me pasaron es posta, tiene un caño ahí abajo. Esta tarde está libre. Iba a ir al gym, me compre una ropita nueva, pero me parece que es un poco zarpada, no sé, usted me podría dar una opinión de hombre cuando se van todas hoy. Por favor.

    Seguía apretando mi paquete a esta altura al mango

    – Por supuestommmgh…

    Una segunda embestida y se sentó sobre mi frente a mí, su lengua bajaba por mi cuello, iba a mi oreja

    – Depende lo que me diga voy o la cambio mmmm… Tiene tiempo para mi contador

    – Si claro, cuando se van las chicas quédate un rato, yo te pido que me ayudes a tildar, disimula y vas al bañogggh…

    Ahora cabalgaba un poco y volvió a besarme otra vez, había acomodado su conchita con el jean que parecía una segunda piel por lo apretado y finito, sobre mi pija, en eso sentimos el ascensor, venían las demás yeguas.

    – Dale, voy a protestar y quejarme para disimular, pero me quedo, chau potro

    Y paso su lengua desde mi cuello hasta mi oreja y me mordió el labio provocador.

    Así paso el día, las miradas provocadoras, mordidas de labios y roces al descuido para el resto, pero no para mí.

    – Marian, me ayudas a tildar los pagos así se los dejo para firmar

    – Ufff. Raúl, iba a ir al gym, bueno dale, dale, chau chicas

    Se fueron yendo, esperamos que se fueran al ascensor y bajaran. Me pareció que miraban como sabiendo, pero no me calenté.

    – Listo papi, se fueron las trolas, voy al baño y te muestro así me decís.

    Entro, al girar la llave no pude evitar excitarme muchísimo. Mi pija dura ya palpitaba que aquello era una excusa y que Mariana quería también su ración de pija. 5 minutos después giro la llave del baño y se entreabrió la puerta

    – Veni Raúl, ahí están las cámaras.

    El baño era espacioso, el de ellas, el mío más chico así que me saqué la corbata y me dirigí presto.

    La puerta entreabierta, entre, Mariana tenia puesto un top de lycra para mi uno o dos talles más chicos, las tetas pugnaban por escaparse mal, y abajo una mini calza corta que se perdía en su culo grande, macizo, dejando escapar ¾ de los cachetes, todo rosa con unas medias cortitas.

    – Te parece que podre ir al gym así, me parece que va un poco chico no

    – Para mi gusto esta perfectommmgh

    Se abalanzo sobre mí y me comió la boca, su mano bajo la bragueta y mi pija emergió firme y dura

    – Parece que al muchacho le gusto el conjunto, mira lo que tengo para el

    Con las dos manos se quitó el top y sus dos tetas salieron disparadas, bamboleantes, grandes, jugosas con los pezones paraditos.

    – Encima mira que cola fea que tengo Raulito fíjate

    Giro sobre tus talones y su cola se exhibió ante mi grande, hermosa, sin una marquita, con la calcita, incrustadisima, no pude resistir me abalancé y comencé a chuparlo, descorría y metí la lengua en su culo.

    – Ahí, ahhh, si seguí guacho…

    Se ponían en puntas de pie apoyada contra la pared, caliente, excitada.

    – Porque no vamos a casa, yo tengo que ir a buscar la tarjeta y te acompañogh…

    Giro de nuevo, no me dejo terminar y me puso contra la pared, se agacho y con sus dos tetas empezó a hacerme una turca majestuosa, unas hermosas tetas, a diferencia de las demás, más naturales y grandes.

    Sus tetas apretaban mi pija al palo, y me pajeaba suave y cadencioso.

    – Si seguimos voy a acabar acá, o me guardo para casammgh… – me volvió a comer la boca mal guardando muy delicadamente la pija en el bóxer y se acomodó el top.

    – No amor, vámonos, guardala despacito que no se pierda nada.

    Se puso un camperon largo tipo impermeable arriba y guardo el resto de la ropa en una bolsa grande.

    – Vamos amor

    – Vas a ir así

    – Si lindo, estoy con el auto, lo traje a propósito hoy, bajemos por el ascensor directo a la cochera

    Imagínense los ratones corrían una maratón en mi cabeza. Me acomodé la ropa, cerré todo y salimos.

    – Pórtese bien contador, hay muchas cámaras, ascensor, cocheras, me pone el GPS a su casa.

    Igual el viaje en el ascensor de los 10 pisos fue apretándome la pija con la mano y yo apoyándola atrás sobre el camperón que la cubría.

    – Ay doctor, como esta, me va a coger mejor que a las otras dos putitas. Se regodeaban hablando como lo habían cogido, pero hoy va a tener una belleza más joven, voluptuosa y toda natural toda para usted

    Me dijo mientras llegábamos a la cochera. Subimos al auto, el viaje fue insufrible, habría el camperon mientras manejaba y se colaba los dedos o me apretaba el bulto. En un semáforo hundió sus dedos en su conchita y cuando corto me metió los dedos en la boca chorreando sus jugos. Por suerte el tráfico fluía y llegamos a mi departamento rápidamente.

    – Tengo el auto en el taller, entra de una y lo dejas en mi cochera

    – Gracias lindo, mejor

    Entramos directo y subimos al ascensor, llegamos a mi piso, siempre pendiente de que haya cámaras muy seria muy formal, solo me tomo del brazo y se pegó a mi.

    – Qué departamento es el tuyo amor, adelantate que tengo un llamado

    Me adelanté unos metros, vi que sacaba el celu unos minutos y entre dejando la puerta entreabierta. Menos de un minuto después entro presurosa y cerró la puerta tras de sí.

    – Estamos solos no contador

    – Si Marian, tenemos toda la noche para nosotros solos, voy a buscar un champagne a la helade…

    No pude terminar la frase por lo que acababa de ver, se saco el camperon de una y ya la calcita no existía, en su lugar una tanga hilo dental rosa también apenas cubría su conchita y de atrás se perdía en la inmensidad de su culo según un espejo estratégicamente ubicado.

    – Que, no te gusta, fue otra compraghhh….

    Cruce la habitación y la tome entre mis brazos hundiendo mi lengua en su boca, era el día de las frases inconclusas parece.

    La di vuelta exhibiéndome su culo, la tome de la cintura y la traje hacia mi dormitorio, sobre la cómoda tome un frasquito de aceite y le embadurne toda la cola, piernas, le saque el top y también le rocié las tetas. Tenía ante mí un monumento de mujer, toda natural, con hermosas tetas bamboleantes, piernas macizas, una conchita lustrosa, depilada y una boca ansiosa.

    Me empujo a la cama y se trepo sobre mi comiéndome la boca mientras me agarraba la pija, agarrotada a esta altura. Fue bajando con su lengua por mi cuello, torso y sacándome la ropa rápidamente se devoro de un bocado todo mi falo, sentía su lengua sobre mis huevos. Así dentro de su boca jugaba con su lengua adentro, ni una arcada nada, una capacidad oral notable, increíble. Hacia un movimiento con la lengua y la boca que me volvía loco.

    – Aghh… nunca te habían hecho esto no, es una técnica oriental que me enseño un ex profesor de yoga, que usufructuó mientras salimos arhhhcabame adentro papi, te repones

    – Por supuesto amor, dale

    Además de los movimientos estaba boca abajo en la cama y movía el culo el cual veía con el hilo dental en un estratégico espejo que tenía en la pared.

    De pronto los movimientos empezaron más rápido como que me apretaba con la garganta y la lengua que se movía me volvía loco, nunca había sentido algo así.

    – Aghhh y esto me lo enseño Susana a ver si te resulta familiargghh

    Al tiempo que hacia este fellatio oriental me metió despacito untado en el aceite un dedo en el culo y me masajeaba la próstata, ahora sí, el paraíso era mío. Sentía un alud irrefrenable

    – Acabo , acabo, acabooo…

    Lance seis lechazos en su boca, la turra no derramo una gota, trago todo. Una vez concretado trepo sobre mí y me comió la boca, aun con un leve gusto saladito.

    – Veni vamos a reponernos, me tomo de la mano y sacándose el hilo me llevo a la ducha, ahí empezamos en mi bañera un juego donde me enroscaba sus piernas alrededor de mi cuerpo, en un lugar pequeño se movía como una serpiente rodeando a su presa, mas su cuerpo voluptuoso y húmedo, mi verga empezó a responder otra vez

    – Repone rápido el muchacho jajaja, te gusto

    – Mucho Marian, no me gusta comparar, pero tenes todo natural, muy voluble y de hermoso tamaño, y ni una macula

    – Lo del gym no es cierto lo de la calza, pero que me mato obviamente. Espero que te guste todo el resto mira. Además tengo otros secretos guardados ya va a verghhm…

    Se me trepo con los brazos del cuello, me enrosco las piernas alrededor de la cintura y se calzo mi pija con una precisión increíble. Caminé la distancia entre el baño y la cama cogiéndomela, cuando empecé a sentir algo extraño.

    – Lo notaste, el profe de yoga también me enseñó a controlar los músculos de la vagina ahora te voy a coger yo guacho

    Dicho esto, me tiro en la cama, me calzo un preservativo y se acomodó sobre mí, hizo un movimiento y se puso de rodillas. Así me comió la pija con su conchita y empezó a hacer unos movimientos de su vagina extraños, pero eran como si me chuparan con la pija y me masajeaba en su interior. Subía y bajaba, pero cuando subía me sostenía adentro de ella. La sensación era increíble, Mariana entrecerraba los ojos como en trance y gemía como loca. De pronto como que encontró la posición y sentí una presión increíble, como si me agarrara con dos dedos y me pajeara, Nunca había sentido esto, en cuestión de minutos mi pija estaba más al palo que al inicio de la tarde.

    Y Mariana que no paraba con el espectáculo de sus tetas bamboleantes. Me senté un poco para chuparlas y morderlas y sentí que mi pija entraba más aun en su vagina, sus labios eran un maremágnum de jugos increíble. Cuando se dejaba caer y entraba era como una lengua que lo envolvía y cuando se levantaba era como si tuviese dos dedos que tomaban la piel. Este movimiento debe haber durado unos 5’, a punto de acabar nuevamente Mariana se deja caer sobre mí, me lame la cara y se acerca al oído diciéndome.

    – Ni se te ocurra, quiero toda la leche en mi cola guacho, te gusto así en cuatro

    Al decir esto se irguió, se puso en cuatro exhibiéndome en todo su esplendor ese culo grande y sabroso.

    – Haceme lo que quieras

    Me arrodillé y empecé a jugar con mi lengua, concha y culo, dedos y lengua, Mariana se retorcía del placer, ahora era mi turno. De pronto la tomaba de los pelos o le metía los dedos en la boca y sentía su respiración, sus jadeos, sus gemidos que me volvían loco. Volví a tomar el gel y esta vez fue a mi pija erguida y dura y la penetre despacio para poder sentir cada centímetro de tu culo, una vez dentro lo fui sacando despacio y así entrando y saliendo, hasta que comencé a agarrar ritmo y ahí si la agarre de los pelos de la coleta y empecé un taladrar frenético, insaciable, dándole chirlos en su cola blanca, apretando sus cachetes, con sus pies me rozaba las pelotas y me enloquecía, una espalda hermosa, sus tetas de un lado para otro, pezones rozados, sabrosos, parados. Así la cogí otros cinco minutos, la turra hacia algo que me apretaba cuando sentía que venia.

    – Ahora si papi me vengo, dale, me vengo, acaba conmigo daleee… ah… ahh… ahhh

    Caí sobre ella que quedo acostada en la cama y así descargue 4 lechazos feroces en su culo, la turra seguía moviendo su interior no dejo caer una gota

    – Marian que polvazo HDP

    – Y todavía tenemos que ir a cambiar la calza eh, jajaja o decís que me la quedo

    – Quedatela y dame la dirección de Gimnasio y voy con vos

    – Ahh… dale te tomo la palabrammgh…

    Y se abalanzo sobre mi dejándome sin aire con un jugoso beso de lengua.

    Así quedamos hasta la mañana siguiente, enroscados con alguna escaramuza más en medio de la noche.

  • Mi hermano me calentó y me mostré al vecino desnuda

    Mi hermano me calentó y me mostré al vecino desnuda

    Soy Helen y tengo 22 años y esta es mi primera experiencia exhibiendo mi cuerpo a otra persona.

    Soy una chica que se puede considerar guapa midiendo 1.65, hago ejercicio desde hace un año y estoy pesando 63 kilos manteniendo unos pechos no muy grandes, pero firmes y un culo bien formado por mi cadera y cintura.

    Eran aproximadamente las 2:15 de la madrugada y me despertó el movimiento de una sombra que se proyectaba por alguien parado en mi ventana, me cubrí con la sábana y me di la vuelta ya que me dio algo de miedo pero la sombra se fue y rápidamente me asome al notar que podía ser un intruso pero no vi nada.

    Pensé en llamar a mi hermano que debía de estar dormido en su habitación pero decidí quedarme despierta y ver qué había sido eso, me vestí con mi pijama ya que estaba en ropa interior por el calor y pasaron bastantes minutos hasta que por otra ventana de la casa vi a un hombre desnudo masturbándose en el portón nuestra casa, note que no estaba robando nada así que solo espere a que él se fuera, se me hacía conocido y cuando el hombre se corrió y se sentó en el suelo lo vi y era mi hermano.

    Lo mire sin hablarle pero cuando se quedó sentado vi su polla algo flácida después de haberse corrido y me calenté extrañamente, el miembro de mi hermano era bastante grande y comencé a tocar un poco mi entrepierna.

    Mi hermano tomo la llave de casa y con cautela salió desnudo de la casa, lo vi por encima de la barda y solo dio vuelvas frente a la casa unos segundos para luego comenzar a caminar así por la calle, salte al balcón para no perderlo de vista y comencé a hacerle señas, en eso escuché que alguien dijo mi nombre y al voltear vi a mi vecino en la ventana de su segundo piso él era alguien ya mayor teniendo unos 47 años.

    Para no exponer a mi hermano me acerqué aún caminando por el balcón y simplemente inventé que estaba intentando meter a nuestro gato a la casa, el señor de la creyó pero pronto me dijo cosas algo raras. Yo ya sabía que el quería algo conmigo pero siempre lo ignoraba, el problema fue que está vez dijo algo nuevo y que me pareció muy extraño.

    -Deberías acerarte más acá y sentarte para pláticas esos piecitos lindos se ensucian y así no me gustan- haciéndome señas para que me acercara.

    Yo ya no veía cerca de mi hermano pero por si acaso me acerque para hablar un poco con el vecino y que no pudiera descubrirlo. Me senté al borde de otra ventana estando segura por la losa que seguía abajo.

    -Helen extiéndeme esas piernas quiero saber si eso del gym sirve para mandar a mi mujer.

    Las casas no están separadas por mucho así que él podría alcanzar a tocar un poco mis piernas si le hacía casi y yo algo caliente por haber visto la polla que ocultaba mi hermano extendí mis piernas y mi vecino comenzó a tocar mis pies y luego pantorrillas.

    -Se me hace que si sirve eso de cargar pesas pero lo importante son los muslos y tu pijama no los deja ver ni puedo alcanzar.

    Pensé que debía irme pero el seguía agarrando una de mis piernas y me beso el pie, eso me hizo mojarme un poco por alguna razón y entender a mi hermano que había salido desnudo por las calles, pensé en que esto no significaría nada mañana y me baje la pijama dejando ver mis piernas completas y mis bragas.

    -Ya sabía yo que un día te dejarías ver cómo eres mi niña- el señor se puso la mano sobre el pantalón e hizo otra petición.

    -El culo también es importante me dejas ver si el tuyo está formadito?

    Me di la vuelta y abrí las piernas apretando las nalgas y moviendo un poco de lado a lado, yo estaba muy mojada y al darme la vuelva vi al señor masturbándose mientras me miraba. Su polla no era muy grande, a lo mucho 14 cm al ser alguien de bastante peso pero el hecho de ver a alguien así en vivo y haciéndolo por mi causa me hizo hacer caso a la siguiente petición.

    -y si me modelas como esas mujeres de la tele en bikini? Solo que tú serías en ropa interior.

    Muy caliente yo solo hice caso y me quité la pijama de arriba dejando el bra a la vista. El hombre me sugirió hacer varias poses mientras se seguía masturbando y yo obedecí, pronto el noto lo mojada que estaba y me preguntó.

    -Me dejas ver de dónde sale eso?

    Yo no solo me quite las bragas si no que deje caer mi brasier estando completamente desnuda frente a mi vecino.

    -Mami yo si te hacía 3 chamacos- lo dijo mientras se escupía el pene para seguirse masturbando.

    Hice más poses y bailaba un poco de forma sensual para él, también me pidió masturbarme y yo lo hice ya que lo necesitaba, estaba muy caliente.

    -Correte mijita yo ya casi termino aquí.

    Me senté al borde y me corrí frente a mi vecino, traté de no gemir mucho y de no soltar muchos fluidos pero incluso salpicaron a mi vecino que con gusto lamió un poco mientras el también dejaba caer algunos pequeños chorros de semen al suelo. Mis piernas estaban empapadas y temblando pero me despedí dejando que el hombre besara mis pies una vez más, el cerro la ventana y yo me levanté recogiendo mi ropa para volver a entrar.

    Pase por la ventana no sin antes mirarme a mi misma desnuda y mojada al aire libre, esto me gustó mucho. Ya dentro de casa me metí al baño para limpiarme y luego ponerme la ropa.

    Poco después vi a mi hermano llegar desnudo desde la calle pues me quedé a esperarlo, lo vi como se acostó a mitad del patio y se masturbo otra vez, su polla era muy grande y tuve una idea, tome un vídeo de mi hermano ahí masturbándose y luego lo mire hasta que se corrió. Maldición ese chico soltó 2 veces más semen que el vecino y eso que seguro se ha masturbado más de 2 veces en este rato.

    Mi hermano entro a casa y le envié un mensaje preguntando dónde estaba. Mi plan era que el me llevará a la calle otro día estando desnudos, lo iba a sonsacar con el vídeo que le tomé.

  • Lo que una hace por salir adelante

    Lo que una hace por salir adelante

    Hola, me llamo Dalia y antes de que leas este relato te invito a ver mi descripción para que tengas una idea de cómo soy físicamente. Espero te guste el relato, pues necesitaba compartirlo con alguien.

    Una mañana escucho a mis padres discutiendo, algo que no era normal en ellos. Yo aún estaba algo dormida por lo que no pude escuchar bien de que era la discusión, me levanto de mi cama y pego la oreja a mi puerta, solo logro oír que ellos alzan la voz pero sin gritos ni escándalos fuertes. Supone que era un problema de pareja, por lo que no le di mucha importancia y volví a mi cama.

    Estaba durmiendo tan tranquilamente cuando escucho que mi puerta se abre y es mi hermana menor, ella tenía unos 9 años y yo apenas cumplí los 18 hace 4 meses. La veo y le pregunto qué hace aquí, ella asustada me dice que mamá y papá discuten, yo le extiendo los brazos para que se acueste conmigo, ella corre hacia mi cama y se acurruca a mi lado, yo la consuelo diciendo que no era nada importante. Ella confió en mi y cerró sus ojos, yo estaba algo asustada pues mi vida estaba llena de lujos y caprichos, nunca había tenido dificultad alguna para tener lo que quería y en esa mañana sentía que algo no estaba bien.

    Los minutos pasan y mi madre toca mi puerta, yo salgo para ver qué se le ofrecía, dejó a mi hermana Sofía en mi cama dormida, una vez que salgo la veo con los ojos rojos y preocupada.

    -Mamá ¿Que… que está pasando?

    Ella me miro a los ojos, su mirada era de enojo y tristeza.

    -Pues un socio de tu padre cometió fraude, están investigando la empresa por conspiración, congelaron todo el dinero de tu padre y el de todos los socios, los bienes de la empresa fueron detenidos, solo me quedan mis tarjetas pero no tenía mucho dinero en ellas… tendremos que ir a Monterey, se que puedo dejarte sola con Sofi, necesito que nos apoyes en esto, todo se solucionará pero necesitamos que nos ayudes Dalia…

    Que sensación de mierda sentí en ese momento, aún que no comprendí la gravedad del asunto era claro que estábamos en problemas, aún que pensé que se arreglaría en un día o ese mismo día solo asentí.

    -Si mamá… yo cuido a Sofi este fin de semana.

    Dije sin mucho esfuerzo pues quería ayudar como fuese posible, mi madre me dijo qué tal vez no regresarían en una semana o dos, pero que ella me mandaría dinero a mi tarjeta, además me dejo 500 pesos por cualquier emergencia.

    Esa misma mañana tocaron a la puerta de la casa, eran unos sujetos que parecían policías, estaban ahí recibiendo los bienes materiales como aval para asegurar la parte del dinero que el socio de papá había robado, veía cómo se llevaban muebles, refrigeradores, lámparas, carajo se estaban llevando todo, la sala paso de ser lujosa a una sala vacía, yo miraba enojada como se lo llevaban todo mientras mi papá me decía que subiera a mi cuarto y fuera con Sofía, yo me dirigí a mi cuarto y cerré mi puerta con pasador por el miedo, escuchaba botas entrando y saliendo, oía cómo sacaban todo lo que yo le llamaba hogar, al terminar de llevarse todo mi padre y madre se fueron a el norte del país, tenían que ir hasta Monterey en coche lo cual era un muy largo camino, de despidieron de mi con prisa, yo no sabía que decirle a mi hermanita, pues no la quería asustar, pensé que ella no se tendría que enterar, pues papá lo arreglaría y todo sería como antes.

    Paso el sábado, domingo, Sofía preguntaba inocentemente donde estaba la sala, yo le decía que mamá y papá habían ido a comprar una nueva sala.

    No tenía noticias de mis padres, les mandé mensajes y no me habían contestado, estaba preocupada y asustada, en esa noche de domingo recibo un mensaje de mi madre, decía que no me podía depositar dinero, pues lo estaban ocupando para gasolina, gastos extras con los abogados de la empresa etc. Yo no le di importancia pues no creía necesitar el dinero.

    Todo fue pacifico hasta que el lunes en la mañana me levanto para ir a la universidad, me cambie con normalidad, miraba que podía desayunar pues apenas y habían dejado la comida que estaba fuera de los refrigeradores, miro la despensa y había unas latas de atún, pan integral, unos cereales, comida de búnker básicamente.

    Cuando estaba a punto de irme veo a mi hermana salir de su cuarto, en ese momento sentí el aplastante peso de la responsabilidad que tenía, la vi con su pijama y despeinada, maldecía en mi cabeza a mi madre y padre por dejarme sola con todo el peso que era mi hermana, no sabía ni qué darle de desayunar.

    -Hey… Sofi, hmmm ¿A qué hora tienes que estar en la escuela?

    -Ella encogió sus hombros y se sentó en el piso, preguntándome que había para desayunar yo no sabía que decirle, como pude le di cereal en un plato mientras buscaba su uniforme de su escuela, mientras ella desayunaba yo la vestía y ponía una ruta en mi celular para llevarla a la escuela.

    Cuando salgo al patio apresurada pues yo también tenía que ir a mi escuela me doy cuenta que también se habían llevado mi coche, no tenía forma de llevarla a la escuela, pensé en caminar pero el mapa me decía que eran 1 hora 50 minutos caminado, sería imposible, así que la cargue en mis brazos y busque un taxi, sabiendo que probablemente gastaría los únicos 500 pesos que traía para llevarla a su escuela. Todo fue un caos pero lo logre, deje a Sofi en su escuela y me despedí de ella, mientras me subía otra vez al taxi y le pedía que me llevara a mi universidad.

    Veía con nervios como el taxímetro subía, cada metro era una punzada a mi corazón pues el taxímetro ya marcaba 230 pesos, cuando vi que el precio era de 300 pesos le pedí que parara, me dejó cerca de la uni y corriendo llegue a clases.

    Todo en mi mente era confuso y estresado, tenía que pasar a la escuela de mi hermana a las 2 y yo salía de clases a la 1:40, me apresuré todo lo que pude y corriendo llego a una parada de taxis, me subo y voy por mi hermana, todo era un desastre pero cómo podía sobrellevaba la situación.

    Una vez con mi hermana en el taxi y dirigiéndonos a casa, casi me muero pues el taxímetro marcaba 370 pesos, era diferente a lo que me había cobrado en la mañana y eso que aún faltaba por llegar a mi casa, yo miraba y solo tenía 200 pesos para pagar, mi cabeza daba vueltas mientras pensaba en alguna forma de pagarle a el taxista, yo veía como me veía con morbo por el espejo retrovisor, me daba asco, solo pensaba en bajarme y correr pero ya le había dado la dirección de la casa. Cuando llegamos a mi destino el precio total era de 420 pesos.

    -Este… señor gracias por el viaje pero… solo tengo 200 pesos ¿Podría pasarme lo que le debo?

    -Eh no chingue señorita, si no tiene para pagar un puto taxi pa’ que lo pide, ahora me paga o me paga

    Mi corazón se paró, mi hermana brinco del miedo y tomo mi mano, sentía el miedo de ella, sentía mi propio miedo en el ambiente, no sabía que hacer. Hasta que el señor interrumpió el silencio incómodo.

    -Pues no se haga pendeja, si mire nomas cómo va vestida y esa pinche escuela donde recogió a su hermana es bien cara, no se haga, si sé que tiene dinero pero no me quiere pagar, ahorita le hablo a mis compañeros para que nos cobremos si no me paga ehh!!!

    Mi hermana comenzó a apretar mi mano, yo no sabía que hacer ¿A que mierda se refería con llamar a sus compañeros? ¿Por qué no llamar a la policía? Mi mente daba vueltas, cuando miro a mi hermana y me doy cuenta que llevo en mi mano unos anillos y pulseras de oro, al igual que un collar de plata.

    -Tenga… es todo lo que tengo es un anillo de oro, tómelo y déjenos en paz.

    Dije mientras salía del taxi y dejaba mi anillo en el asiento del copiloto, me dirigía con miedo a la puerta de mi casa, cuando escucho que el taxista sale de su vehículo y se dirige hacia mí.

    -No no no ni madres!!! Esta mierda seguro es falsa no me quería ver la cara pinche niña rica, si mira nomas la casita tan bonita en la que vives…

    El se acercaba a mi y a mi hermana, yo de los nervios no podía abrir la puerta, cuando siento como el taxista me toma del pelo y me jala hacia el, mi hermana grítaba «Nooo!!! Ayuda!!! Suéltala!!!» Mi corazón se salía de mi cuerpo viendo a mi hermana con miedo y llorando.

    -Espera espera no me hagas nada… no enfrente de ella, deja que entre a la casa, ahorita hablamos y vemos cómo te pago…

    El taxista me soltó y me dijo que la calmara y que la llevase adentro, que si no salía en 3 minutos el entraría por mi, como pude lleve a Sofi a mi cuarto, le dije que todo estaba bien y que se arreglaría que confiara en mi, ella solo se secaba las lágrimas mientras asentía con su cabeza, yo le di uno de mis peluches para que lo abrazara, esperando consolarla.

    -Sofi ponle seguro a esta puerta cuando salga si? No le abras a nadie, no importa que, ok?

    Una vez dije eso salí de mi cuarto y baje las escaleras, pensé en llamar a la policía pero me podrían llevar presa por no pagar y dejaría a Sofi sola, así que decidí confrontar a el taxista, abrí la puerta de la casa y ahí estaba con su celular creo que estaba mandando mensajes o algo así.

    -Ahhh si saliste, pensé que tendría que entrar por ti, mira nomas que chica tan linda… ¿Ya sabe cómo me vas a pagar?

    -Le doy mis anillos y mi collar, son reales lo juro, por favor tómelos y váyase!!!

    -Eso a mi no me interesa, además yo que voy a hacer con esas mierdas ¿Eh? No aquí o paga con dinero o con ese cuerpecito tan chulo que tiene, que para algo salió mujer… y que mujeron que es… tan joven y bien rica…

    Mi corazón se rompió ante esas palabras, veía como aquel taxista se acercaba y me acorralaba en la entrada de mi hogar, de lo que se supone debía ser mi santuario, me sentí atrapada, no temía tanto por mi si no por mi hermanita, si ese monstruo entraba con más taxistas no sé lo que podrían hacer…

    -Por favor!!! No… no lo haga… se lo suplico… no… le juro que esta joyería vale más de lo que le debo… por favor

    Pum!!! Cómo un balde de agua fría, sentí una cachetada, mi piel blanca se enrojeció, yo me quedé sin palabras, atónita, desesperada.

    -Déjese de mierdas, así que decida si por las buenas o por las malas pero por Dios que yo me cobro como sea!!!

    Me quede congelada, no podría decir ni una palabra, nada que me salvara en ese momento o tal vez si, como sea no me gusta pensar en eso, en ese momento no tenía ni opciones, solo me quede ahí, esperando que él se «cobrase» pero no podía decirle a ese bastardo que cooperaría, simplemente no podía.

    -La que calla otorga!!! Ven aquí zorrita… mira nomas que rica… una estudiante así de sabrosa es el premio gordo… mírate tu cuerpecito… ahg si!!! Verás lo que te buscas putita provocadora…

    Sentía como me manoseaba mi cuerpo, como desabrochaba mi camisa y levantaba mi falda, yo trataba de resistirme pero el me llevó a su taxi y ahí me tumbo en los asientos, sentía sus dedos explorar mi ser, sentía su hambre mientras besaba mi cuello y manoseaba mis muslos. Yo solo podía llorar y guardar silencio, esperando que Sofi no escuchara nada… sentía cómo bajaba mi ropa interior y la deslizaba por debajo de mi falda, sentía mis piernas débiles y sin fuerzas…

    Continuará…

    Este relato es largo, si tienes ganas de que lo siga contando dímelo, también escucho sugerencias.

  • Madura y divorciada (4): pajear

    Madura y divorciada (4): pajear

    Yo siempre he reverenciado la masturbación masculina. Llevo masturbando pollas desde un par de años antes de separarme de mi pareja. Por su trabajo viajaba con cierta regularidad a París para asistir a congresos y cuando mi trabajo me lo permitía le acompañaba; al menos un par de veces al año.

    Una mañana en la que hacía turismo por la ciudad del Sena y que vi a una pareja madura entrar en un cine porno, el «Cinèma L’Atlas» me aventuré a entrar tras ellos; jamás había vivido una experiencia semejante: tanto es así que los tres días restantes entraba en el cine desde que abrían a primera hora de la mañana y pasaba las horas en su interior hasta que llegaba la hora de recoger a mi marido.

    Aquella primera vez me senté cerca de la pareja, algunos de los hombres que estaban solos en el cine se sentaban junto a ellos y tras sacarse la polla ella les masturbaba mientras su marido o lo que fuera se masturbaba a su vez mirándolos. Apenas diez minutos más tarde un joven se sentó a mi lado con su polla fuera esperando que mi mano le aliviara… Muchas veces he pensado como me aventuré casi desde el minuto uno a esa práctica.

    Recuerdo aquella primera mañana en la que pasé algo más de dos horas acariciando y masturbando sin preguntar a todo el que se sentaba a mi lado; aquella primera vez no llevé la cuenta pero recuerdo nítidamente las manchas y salpicaduras de esperma que variaba desde un aspecto acuoso hasta cremoso que quedaron a los pies de ambas butacas a izquierda y derecha de mi asiento.

    Hoy en día soy una experta masturbadora (y en ocasiones mamadora) de pollas tanto circuncidadas como no circuncidadas, sin embargo mi preferencia siempre es por la polla no circuncidada, considerando el prepucio fundamental para una masturbación visualmente erótica. Para mi masturbar a un tío es un culto erótico, una filosofía oriental que he hecho mía a lo largo de los años.

    Afirmo con plena convicción que la masturbación masculina es un acto sexual sublime, un verdadero arte erótico y ciertamente no un preámbulo al sexo. En cualquier caso ciertas prácticas masturbatorias solamente las practico con determinados hombres que han de ser muy jóvenes o extremadamente femeninos como es el caso de algún travestí encontrado en el mencionado cine y con el que finalmente en recalado en su casa.

    Consiste en pedirle que se coloque a cuatro patas y masturbar lentamente su verga mientras entierro mi cara entre sus nalgas y le penetro con mi lengua. Nada hay comparable a los jadeos, suspiros y peticiones de que no interrumpa la acción de un afeminado en esa circunstancia. A partir de mi tercera visita al «Cinème L’Atlas» dejé de masturbar a los espectadores sentada en el patio de butacas para ir directamente a los lavabos o al piso superior donde hay excelentes huecos entre las filas de butacas para arrodillarte frente a «tu pieza» y masturbarle teniendo su polla a la altura de tus ojos o cara, lo que es ideal en aquellas ocasiones en las que la polla es tan «rosada o juvenil» que te invita a mamarla y recibir la descarga en boca.

    Puede que haya masturbado cientos, quizá miles de veces pero garantizo que siempre es una experiencia impactante. Dependiendo del tamaño y tipo de polla, tengo mi propia paja especial. Cuando la polla es muy pequeña o totalmente blanda la masturbo sujetándola entre el índice y el pulgar hasta que empieza a crecer. Siempre he dicho que no hay polla que no puedas masturbar. Afirmo que el tamaño ideal para una paja que se puede definir como «clásica» es de quince centímetros (15 cm 5,90 pulgadas). Una polla de este tamaño se puede masturbar con una mano, manteniendo la cabeza fuera del puño que la sujeta.

    Mi ritual masturbatorio comienza desabotonándome la blusa para mostrar mis tetas y pezones previamente mojados con saliva y que froto entre mis dedos hasta convertirlos en dos uñas duras y erectas, luego coloco una mano entre mis piernas abriéndolas bien. Sólo con saliva y unas gotas de lubricante sobre la polla aún blanda, comienzo un ligero masaje de las bolas y una lenta e inexorable paja. Prefiero masturbar con mi mano izquierda, «la mano del corazón», me gusta sentirla crecer lentamente en la palma de mi mano hasta apretarla toda en mi puño. Los golpes son rítmicos y constantes, descubriendo y cubriendo el capullo, haciendo así que suba y baje por el prepucio hasta la raíz del pene.

    Mientras masturbo a mi pieza, mis tetas rebotan al ritmo de mi brazo y mano y esta visión excita aún más al afortunado que está siendo masturbado. A veces me detengo en capullo, mojándolo con saliva y manipulándola con mi mano sensualmente de manera rotatoria hasta que se hincha y turgente y luego inmediatamente continúo subiendo y bajando sobre la polla. Después de unos minutos, el ritmo aumenta ligeramente desde lento para evitar la eyaculación precoz. Pronto mi trabajo lascivo convierte la polla de mi «pieza» en una polla dura que pide correrse.

    Mientras le masturbo, lo siento palpitar en mi mano, reconociendo todas las contracciones que hacen que los espermatozoides suban. Si deseo una paja muy larga, me detengo, aprieto fuertemente la cabeza entre el índice y el pulgar y luego cambio de mano; en caso contrario, aumento el ritmo presionando cada vez más con la palma sobre la parte posterior de la polla que tengo en el puño. A mi entender, los tiempos para una paja perfecta nunca deben exceder los cinco o siete minutos.

    A medida que el ritmo del sube y baja aumenta, comienzo a ver el temblor de sus piernas y su jadeo de placer. sintiendo las contracciones del pene acercándose cada vez más. El capullo ahora está hinchado y morado a punto de explotar. Un hilo de líquido preseminal transparente comienza a salir de la punta del glande, que la misma polla utiliza como lubricante adicional y luego lamo mis dedos. Las contracciones del pene aumentan a medida que el ritmo de la mano aumenta cada vez más rápido, hasta el punto de no retorno…

    A veces puedo «sentir» el esperma subiendo por toda la parte posterior del pene y luego explotando como lava blanca con poderosos chorros en mis manos, brazos, tetas hasta el cabello. Después de dejar salir la última gota de semen, comienzo a ralentizar el movimiento de mi mano, continuando aún subiendo y bajando lentamente para devolverla al tamaño de una polla blanda de unos pocos centímetros, toda empapada de esperma. Al final lamo todo el esperma que queda en el pubis de mi «pieza» y mi mano, beso a mi pieza para poder compartir con él la crema en su boca, resultado visible de esta emoción erótica que hemos vivido juntos.

    Ahora viajo menos a esa ciudad, de todos modos siempre que voy visito el «Cinèma L’Atlas» cada día y suelo ir, si es en otoño o invierno, con un ligero abrigo y totalmente desnuda, me excita enormemente sentir las salpicaduras de esperma sobre mi piel y las a veces torpes manos de algún joven acariciando mis tetas mientras le masturbo. En ocasiones algún joven apenas resiste dos minutos los movimientos de mi mano y las veces que me recluyo en el cine con la idea de bañarme en esperma he podido masturbar a no menos de veinticinco o treinta jóvenes.

  • A mi esposa la tocan en el ómnibus

    A mi esposa la tocan en el ómnibus

    Para los que no son de Buenos Aires les describo un poco la caótica situación de los transportes públicos por estos pagos. La ciudad está colapsada, con 15 millones de habitantes a eso hay que sumarles los miles que, como mi mujer y yo, debemos ingresar a la ciudad en medios de transportes varios obsoletos, saturados. A eso hay que sumarle el parque automotor que año tras año crece en forma anárquica. Ah, y no me olvido de los cortes de calles por manifestaciones… Todo es un verdadero caos.

    Con mi mujer tomamos el 60 para volver a casa que queda cerca del shopping Unicenter, en Martinez y para cuando subimos en Av. Callao el colectivo estaba bastante lleno. A medida que vamos avanzando se iba cargando de gente hasta su punto de saturación. Lo cierto es que no se donde subió un tipo, vestido de riguroso traje, y se ubicó detrás de ella.

    Yo estaba algo distraído cuando de repente la veo a mi esposa algo rara, con su rostro evidenciaba una situación anormal. Al girar levemente la cabeza veo al tipo de traje que apoyaba a mi mujer. Ella estaba vestida con una pollera negra no tan corta, le llegaba casi a la rodilla; una blusa blanca que le traslucía tenuemente su brassier blanco, zapatos con tacos y su cabello ondulado caía suelto por sobre sus hombros.

    Con sutileza pero sin poder evitarlo ella recorría con sus manos sus pechos, en un movimiento que fue casi imperceptible para el resto, menos para mi que ya no perdía detalles. En pocos minutos pasé del asombro al fastidio, pero no puedo negar que de alguna manera me excitaba la situación. La erección de mi pene era imposible de ocultarlo, parecía querer asomarse y ser partícipe de alguna manera.

    El colectivo recorría raudamente la Av. Cabildo esquivando autos, taxis y otros vehículos que se les cruzaban. Los pasajeros se movían a la par del 60 y eso era aprovechado por este tipo y mi mujer que a esa altura refregaba su bulto sobre la cola de mi mujer. En medio de todo eso el tipejo empieza a acariciar las torneadas piernas de mi esposa mientras ella se muerde el labio inferior todo siempre sutilmente, tan solo percibido por mi y mi estado de excitación.

    Al rato la veo a ella tomar la mano del extraño y llevarla a su entrepierna para que la estimule delicadamente. De reojo me observa, se da cuenta que no les quito los ojos de encima para no perderme detalles y me dedica una sonrisa con la mejor cara de puta. Siempre con el colectivo lleno mi mujer empieza a hacer movimientos pélvicos y a moverse en clara señal que estaba experimentando un orgasmo.

    Ya llegando a nuestro destino la veo que, a modo de despedida, le toma con firmeza el bulto del pantalón de aquel extraño. Al bajar del colectivo no nos dirigimos la palabra, un silencio tenso nos había invadido. Ingresamos al edificio donde vivimos, subimos al ascensor y lo detuve entre los pisos 3° y 4°; la empujé a mi mujer contra la pared del ascensor, le subí la pollera, le arranqué la tanga húmeda, saqué mi pene firme y erecto y la penetré con firmeza.

    – ¡¿Así que te gusta que te apoyen putita?! – le pregunté con rabia y excitación.

    – Ay!!! Dale!!! Bien que te gustó!!! – me respondió con la voz entrecortada.

    Mis manos la sujetaban de la cintura mientras ella dejaba asomar sus pechos que se reflejaban en el espejo del ascensor. Con brutalidad le estaba dando a mi mujer y completando el trabajo que aquel extraño dejó pendiente en el colectivo. Poco después los gritos de mi esposa, producto de la excitación y sus orgasmos, llamaron la atención de mis curiosos vecinos. Con unas sacudidas más le largué un chorro de esperma caliente dentro de su vagina.

    – ¡Qué buena puta que sos! Ahora lo seguimos en casa… – le dije todavía excitado pero ya normalizando el ascensor.

    Al bajar del mismo caminamos pocos metros hasta la entrada del departamento y en esos breves pasos el semen le corre por sus piernas. Adentro la seguimos hasta bien tarde a la noche, no había manera de sacarnos la calentura.

  • Mi novia cumple mi fantasía de estar con dos mujeres

    Mi novia cumple mi fantasía de estar con dos mujeres

    Buenas, mi nombre es Rafael tengo 24 años, soy de Córdoba, Colombia, les vengo a contar como mi novia y yo hicimos un trío MHM

    Mi novia y yo llevamos casi 6 años de relación, ella tiene 21 años, es de piel blanca, delgada, linda cara, yo he sido su único hombre con el que ella ha estado, en cambio yo tengo mas experiencia, en todo ese lapso de relación nunca hemos tenido problema por infidelidad, ella puede coger mi teléfono cuando sea, revisar todo y yo igual.

    Al tener una relación así de estable eso conlleva a ciertos beneficios que uno como pareja puede pedir, como les dije anteriormente ella solo ha estado conmigo y es muy reservada con el sexo, pero con paciencia y saber invertir mi tiempo logré que aceptara hacer un trío con otra mujer.

    Así empezamos con muchas candidatas que ella obviamente empezó a descartando hasta que quedaron 4 posibles pero que del todo no le cuadraban, pero de esas, 2 tenían novio y 1 no me gustaba a mí, por lo tanto quedó la indicada que su nombre es Andrea, ella es morena, estatura pequeña, un poco gordita, unos senos enormes que es lo que más ha destacado siempre de ella, nuestra amistad comenzó en el colegio y en otras aventuras, convencer a Andrea fue fácil, puesto que yo había sido parte de su primer trío HMH (esa historia para otro relato), y entonces me debía ese favor, solo fue decirle que queríamos y ella aceptó.

    Cuándo acordé con ella era un miércoles y el sábado era la fiesta de una amiga de nosotros, así que yo le dije que yo la buscaba y antes de ir a la fiesta íbamos a los 3 a un motel, y así fue, hubo un imprevisto y fue que Andrea me dijo que justo le había llegado el periodo y que por eso no podía, pero yo ya estaba con todo planeado y no iba dejar que eso me detuviera, hablé con ella y le dije que hoy hiciéramos lo que pudiéramos y otro día repetía bien, lo cual ella aceptó, llegamos, nos bajamos, se sentía un poco de tensión, afortunadamente antes de ir al motel compre unas cervezas y ahí fuimos tomando.

    En un momento ya sentado los 3 en la cama sin hacer nada, bromee un poco para romper el hielo diciendo que tenía la mejor novia y la mejor amiga del mundo, entre otras cosas, así en la risa las intento acercar a mi y que me den un beso, así fue hasta que en menos de nada ya nos estábamos besando intensamente los 3, en una de esas mi novia baja y me quita el pantalón mientras Andrea me seguía besando y yo le quitaba la blusa y el bra, y pues como tenía la regla le dejé la parte de abajo, entonces es cuando siento que mi novia empieza hacerme un oral y yo muerdo las enormes tetas de Andrea, y le duele un poco, pero me dice que le gustó, después mi novia subió y le ayude a quitarse toda la ropa y así seguimos un tiempo corto, mientras ella me chupaba el pene y yo besaba y chupaba los senos de mi amiga.

    Después le dije Andrea que también quería que ella bajara, y lo hizo, mientras que ella me chupaba el pene mi novia me lamía las bolas, fue sin lugar a dudas la mejor sensación que he sentido, después de eso ya quería penetrar a mi novia así que lo hicimos, pensé que quería que le hiciéramos un oral pero ya estaba tan mojada y excitada que no aguantó y se la metió, mientras ella brincaba sobre mí, yo estaba recostado-sentado en una la cabecera de la cama, los 3 nos besábamos y tenía esos 4 senos para chupar, todo una delicia.

    Después de eso, me acosté totalmente y mi novia me dijo que se quería venir pero de una manera lenta y fuerte, así que mientras yo le tocaba los senos duro le dije Andrea que se pusiera atrás y le apretara las nalgas fuerte, mi novia se vino en el orgasmo más fuerte que había tenido. En todo el tiempo Andrea siempre hacia algo ya sea estimulando mi pene, o tocando a mi novia en todas las partes, siempre había 2 manos, 2 senos y una boca mas para ayudar.

    Después de eso la puse en 4 a mi novia y Andrea se puso delante de ella arrodillada y mientras yo le daba fuertísimo ellas 2 se besaban, una muy bella vista, después le dije a Andrea que viniera a dónde mi y que me besara y pusiera su cara en las nalgas de mi novia

    Andrea después quiso beber agua y vio su teléfono, ya habían pasado 50 minutos de la nada, y nos teníamos que ir pues sino íbamos a llegar tarde a la fiesta, yo aún no quería venirme quería seguir y seguir, pero mi novia me dijo que ya le estaba doliendo un poco y que era tiempo, así que la acosté le di lo más rápido que podía mientras Andrea se acostó al lado de ella y hacía que se besaran entre ellas y se chuparan los senos solo ver eso me llenó aún más de excitación y me hizo venirme dentro de ella.

    Después de todo eso nos vestimos y fuimos a la fiesta, quedamos en repetir, pero hasta ahora no hemos quedado para intentar, pues Andrea pasa ocupada y demás, hemos estado intentado también buscar otras mujeres para hacerlo, pero siempre ha sido un poco difícil.

    Si quieren saber más sobre la otra aventura o alguna mujer interesada para hablar y conocer por favor escribir al correo: [email protected].

    Gracias por leer.

  • La búsqueda (capítulo II)

    La búsqueda (capítulo II)

    Capítulo I: “La búsqueda”

    Capítulo II

    En el subterráneo

    Moní vio pasar por la ventana del vagón la estación en la que ella e Isa tendrían que haberse bajado. Con una sonrisa y cruzando la pierna delicadamente, tomó asiento frente a Mario. Isa tomó el asiento junto a él, de manera que lo tenían más o menos acorralado.

    —Creo que no quería saludarnos —le dijo Moní a Mario, mientras terminaba de sentarse y se acomodaba la falda del vestido negro, para que le llegara a las rodillas, y el chalequito guinda, para que ajustara a los hombros.

    —¿Por qué no querría saludarnos? —le dijo Isa a Moní, aunque su diálogo iba dirigido a Mario.

    —Quizá por la forma en la que renunció: no abandonó, ¿verdad?

    —Hola, chicas —contestó finalmente Mario, con una sonrisa tensa y ligeramente triste. —Lo lamento. Los lentes ya no corrigen demasiado mi vista, y sólo cuando se me acercaron estuve completamente seguro de que eran ustedes. ¿Cómo han estado?

    —¡”Chicas”! —exclamó Moní, falsamente ofendida, llevándose una mano abierta al pecho. —Ya no se acuerda de nuestros nombres.

    —Moní. Moní e Isa —contestó Mario con confianza y sin prisa.

    —De ti no es raro que se acuerde —dijo Isa. —Eras siempre la mejor alumna en todas las clases.

    —En la suya no, ¿verdad? —le reprochó Moní; de pronto, en medio del juego le había aflorado un sentimiento real y olvidado. —Usted tenía otros favoritos.

    —No lo sé. En todo caso, sabía que tú escuchabas alguna parte de la clase, Moní. Y eso te lo agradezco —dijo Mario. Su voz, como su sonrisa, era triste. ¿Por qué era triste? El misterio (el misterio y no el sentimiento) amansó un poco el carácter de Moní, que volvió a sonreír.

    Isa jugaba con su rubio cabello al hombro. La sonrisa le había redondeado las mejillas otra vez. Sus muslos, en ajustados pantalones de mezclilla negra, señalaban a los muslos de Mario, pero sin tocarlos. Moní, por otro lado, movía ligeramente la pierna derecha, en la que tenía apoyada la izquierda; el ritmo hacía temblar el encaje de su vestido negro. Ese temblor de las piernas, que a Mario siempre le había comunicado ansiedad, en Moní parecía implicar satisfacción y, quizá, un poco de coquetería.

    Las chicas iban de fiesta, pensó Mario. El vestido de Moní no tenía tirantes: estaba detenido solamente por la notable turgencia de su pecho. Su pierna vibrante terminaba en un zapato abierto, negro y casi sin tacón, que brillaba enceguecedoramente bajo la luz artificial del subterráneo. Isa, por el contrario, llevaba, además de aquellos pantalones, una blusa negra. El escote, profundo pero estrecho, dejaba ver una franja de ambos pechos hasta un poco más abajo de la mitad. Y, en torno al escote, la blusa tenía tantas orlas y tan garigoleadas, que el torso de Isa parecía el capitel de una columna antigua.

    —Ustedes van de fiesta —terminó por decir Mario.

    —No exactamente de fiesta; solamente a un bar, a pasar el tiempo. Y lo llevaremos a usted, si todo nos sale bien —dijo Isa, sin inmutarse.

    —Es decir, que nos gustaría mucho que nos acompañara —corrigió Isa, que por alguna razón se sentía incómoda con el tono de Moní

    A partir de aquí, a Moní las cosas empezaron a parecerle confusas. Ante Mario, Moní ganaba confianza, autoridad y sarcasmo. Mientras más hablaba, más se volvía la Moní que había sido años atrás. Por otro lado, la Isa confianzuda y libidinosa que había conocido los últimos meses parecía haber retrocedido, y dado paso a la otra Isa, la que sonreía en la clase de Mario como si así pudiera decirle algo, como si se le fuera la vida en ello.

    Por lo demás, era extraño. ¿Qué era exactamente lo que pretendía Isa? Antes creía haberlo entendido, pero ya no estaba segura. Cuando le dijo “por favor; las dos; entre las dos podemos más”, Moní recordó una fiesta en casa de un excompañero de la preparatoria, hacía poco menos de un año.

    En el pasado (o Una mano lava la otra)

    La fiesta estaba llena de universitarios desconocidos para ella, nuevos amigos de Isa. Moní, que ya no convivía con ese círculo día a día, era la novedad y pasó la noche cortejada intermitentemente por una decena de personas. Había entre ellos un chef, alto, esbelto, fuerte de brazos y de mandíbula, con una barba poblada y profundamente negra. El sujeto le preguntó toda clase de cosas inoportunas: a quiénes conocía (“nada más no me digas que eres novia de alguien”), cómo se la estaba pasando (“porque siempre hay que pasársela mejor y mejor, ¿ve’á?”), qué edad tenía (“no vaya a ser que haya problema, ¿ve’á?”). Malas preguntas todas ella, porque tenían que preguntarse gritando, para que la voz se sobrepusiera a la música. Moní, para cuando podía contestar, estaba harta de tratar de oír.

    —¿Y tú qué estudias? —le preguntó el sujeto, cuando se le acabó su guión para ligar. Moní le respondió qué estudiaba. —Ah, ¿y eso que es?

    Moní intentó describirle qué había estado estudiando esa semana. Balanceaba su caballito vacío de tequila para ordenar sus ideas; y terminó bastante emocionada, hablando con una voz aguda y sorprendida ella misma de cuánto estaba disfrutando su carrera. El sujeto la interrumpió para preguntarle si quería otro tequila y, aunque ella dijo que no, él fue a servírselo.

    —¡Qué suerte tienes! —se acercó a decirle Isa.

    —¡Qué! —le preguntó a gritos Moní, que no la había escuchado.

    Las amigas salieron a un balcón que les daba, al mismo tiempo, el silencio que quería Moní y la secrecía que quería Isa.

    —¡Qué suerte tienes! ¡Javier!

    —Ah, sí. Personas así nos enseñan lo que es la suerte. ¡Imagínate ser su santa madre!

    —¿Eh? Ahj, tú siempre con esa cara. Me refiero a que está muy, muy… decente digamos. Cogible, pues. Y parece muy clavado contigo.

    —Supongo que tú lo has estado viendo —sugirió Moní. —Échatelo tú, a mí no me interesa. Su carita todasmías me parece detestable.

    Cuando Isa iba a contestar, Moní lo repensó. Era cierto que el sujeto le pareció detestable; pero era falso que no le interesaba. En realidad, le parecía agraciado. Sin embargo, no le parecía que pudiera mostrarle la devoción que ella exigía; ese carácter desenfadado había que castigarlo.

    —Espera. Tengo una idea.

    —¿Lo mando llamar, le haces la plática un rato, te le ofreces un poco, cuando estés harta te vas y me lo dejas a mí, listo para el ruedo? —preguntó Moní, como recitando de memoria.

    —Bueno… sí. Pero ¿cómo supiste que esa era mi idea?

    —No lo sabía. Más bien era lo que yo quería proponerte desde el principio.

    Y, en efecto, eso fue lo que hicieron. Isa mandó llamar al tal Javier. Moní lo encontró ligeramente más agradable sin la música; lo obligó a escuchar de nuevo su semana en la universidad, una vez que comprobó que el tipo no la había escuchado en lo absoluto. Y mientras lo hacía, jugaba a abotonar y desabotonar los puños de las mangas de él; luego, pasó al cuello de su camisa. Después de espiarlos un momento, Isa cerró las cortinas que daban al balcón y se quedó de guardia.

    —Eres hermosa —le dijo él.

    —También tú eres hermoso. Creo que eso es parte del problema —contestó ella, mirándolo a los ojos. Su voz era tierna, y el tal Javier, acostumbrado a relacionarse con las mujeres sólo por sus tonos, ni se dio cuenta que lo estaban insultando.

    Sus cabezas se fueron acercando, imantadas por los labios, pero Moní no consintió que se besaran. Con su labio inferior, tocó el labio superior de él, lo raspó poco a poco, y cuando los labios del Javier querían cerrarse como pinzas sobre el dulce pétalo de Moní, ella se retiraba, veloz como una liebre. Después de que el sujeto probara su desesperación, intentando besarla varias veces, Moní cambió de estrategia y tomó, entre su lengua y su labio, el labio inferior de él. Ningún hombre se había opuesto a tener la lengua de Moní en el labio, y ella sabía que eso era suficiente para desactivar todos sus intentos. Roces y lengua, y jamás el chasquido de un beso. El sujeto la tomó del antebrazo y la acercó hacia él. Ella lo tomó del otro antebrazo e hizo lo mismo, para que él no la tuviera asida, sino que fuera una especie de abrazo. El miembro del Javier se había erguido incómodamente, y, como era más alto, Moní no sintió presionar no en la entrepierna sino en el estómago.

    —¡Y ni nos hemos besado! No corras tanto, o vas a llegar muy pronto. ¿Que no has oído eso de que “el destino es el viaje”?

    —¿Eh? —preguntó el Javier.

    —Digo que ésta —y Moní tomó el miembro del Javier con la mano con la que no lo tenía agarrado del antebrazo —se levantó muy pronto.

    —Es por tu culpa —dijo él, escapándosele, de la sorpresa, un bufido.

    —¿Culpa? ¿De dónde sacan los hombres esas idioteces? Es por mi causa, a lo mejor. Causa, ¿sí? Son dos conceptos muy distintos. Ahora, vamos a seguir un poco, pero si me da cualquier problema, se acaba, ¿correcto?

    Moní abrió el pantalón del sujeto y sacó su miembro por el hoyo de un boxer gris y viejo. ¡Y no sin dificultad! Cuando por fin pudo sacarlo, la muchacha lo inspeccionó cuidadosamente: no sabía que tan preocupada estaría Isa por la salud del fulano, y era mejor evitarse problemas. Saludablemente rosa y morado, terso, de una anchura que hasta a Moní le parecía deseable. Todo parecía estar en orden. Entonces, Moní masturbó el glande vigorosamente, dándole vueltas en su palma. Después de algunos segundos, el sujeto intentó presionar sus hombros para que Moní se hincara.

    —¿Qué haces? —le preguntó.

    —Quiero sentir tu boca, Mónica.

    Moní no se llamaba Mónica, pero eso era lo de menos. El sujeto había sellado su suerte. Moní también se había calentado, y podría haber considerado incumplir el plan de Isa y cogérselo en el mismísimo balcón, si el sujeto no la hubiera seguido empujando después de que le preguntó “¿qué haces?”. Pero, de cualquier manera, Moní siguió masturbando al sujeto, pasando ahora al tronco, para poder ser más rápida, sin temor a que acabara de pronto. Le dijo:

    —Mira cómo estás. ¿Crees poder aguantar? Porque después aún me tienes que coger.

    —Prometo que sí —contestó el sujeto.

    —¿Y si no puedes?

    —Podría masturbarte toda la noche. Pero, por favor, necesito sentir tu boca.

    Feliz con esta pequeña victoria, Moní hizo ademán de bajar, pero se detuvo.

    —Con una condición. Ahora vas a salir del balcón, irás al baño, te lavarás con mucho cuidado y regresarás aquí. No se te bajará en el camino, ¿verdad?

    —¡Dios, no! Antes creo que seguirá subiendo, sólo de pensar en ti —dijo el sujeto, que estuvo a punto de entrar a la fiesta sin haberse guardado el miembro en el pantalón.

    Cuando Moní lo vio entrar al baño, le habló desde afuera a Isa, que seguía en la puerta

    —¿Cansada de montar guardia? ¿Quieres montar otra cosa?

    —Odio tus juegos de palabra, ¿sabes? —le contestó Isa. —¿Cómo está él?

    —Está bastante bueno. Estuve a punto de cogérmelo. Métete al balcón y espera a que regrese. Dile que me fui.

    Cuando el Javier regresó al balcón, Isa lo saludó agitando la mano. Javier estuvo a punto de correr a la fiesta, para ver dónde estaba Moní, pero Isa le dijo con una voz fuerte:

    —¿Moní? Se fue. Creo que la espantaste.

    —No, no. Ella… —masculló Javier —¿Ella dijo eso? ¿Dijo algo?

    —Yo sólo la vi irse, y me despedí a lo lejos. Parece que llevaba prisa. ¿Será eso lo que la incomodó? —dijo señalando el bulto de Javier, que no se había bajado ni con la mala noticia. Por primera vez en la noche, el tipo se sonrojó, y se dio la vuelta.

    Isa lo abrazó por atrás. Sus generosos pechos se amoldaron a la espalda de Javier, y la mano de ella se deslizó por el brazo de él, hacia su entrepierna.

    —Soy tu compañera de clase desde el semestre pasado. ¿Cómo me llamo?

    Como Javier no contestó, Isa retiró su mano. Él musitó algo que a ella le sonó como “perdón”, y de nuevo tomó su miembro. Igual que lo había hecho Moní, Isa lo masturbó. Pero, desde atrás, desde su espalda, la masturbación de Isa era más exacta que la de Moní (Javier pensó que esa mano parecía conocerlo tan bien como su propia mano), y los pechos de Isa le daban una encanto especial a la escena. Javier quería verlos. A diferencia de los de Moní, enormes para las proporciones de la chica, los de su amiga se ajustaban perfectamente a su cuerpo, armoniosamente robusto y abundante en las partes perfectas.

    —Quiero verte —dijo él.

    —Aquí no. En un cuarto —contestó ella.

    La victoria de Isa fue atravesar la fiesta llevando de la mano a un sujeto tan carita, tan convencionalmente guapo, y meterse con él a uno de los pocos cuartos que, para esa hora, estaban desocupados. La cara era grande y tenía un número absurdamente grande de habitaciones para cualquier tontería. En una de ellas, probablemente del jefe de familia, había un sillón ergonómico enorme como un trono, largos libreros llenos de enciclopedias y libros de derecho que nadie parecía haber leído nunca, y un escritorio estúpidamente grande, que ocupaba casi la mitad del cuarto, que estaba coronado en cada esquina por una estatua que representaba a un general valeroso sobre un caballo encabritado y tenía un reposapiés debajo.

    Isa se sentó en el sillón ergonómico y Javier se paró en el reposapiés. La muchacha se quitó el pasado suéter que traía en ese momento, debajo del cual estaban, retenidos por un brassier deportivo, dos pechos blanquísimos. Isa animó a Javier a acercarse y le quitó el pantalón, ahora completamente. Después de probar la dureza del pene entre sus manos, empezó a besar el tronco. Luego, usó la lengua y, marcando una estela de saliva, recorrió el camino hacia el glande, que empezó a succionar con destreza. El novio abusivo que había tenido en preparatoria había ya quedado en el olvido, y le había dejado una sola cosa buena: mucha experiencia en el sexo oral. Isa sabía crear un vacío justo antes de romperlo pasando por encima la lengua, creando un pequeño chasquido que el hombre sentía en todo su cuerpo. Este truco, años atrás, a veces le había ahorrado tener que introducirse aquello hasta la garganta.

    En este caso, eso no la preocupaba, puesto que Javier tenía la vida clavada en su brassier, y entre más diestramente mamaba Isa, más quería él quitárselo. Finalmente no resistió, y dobló su cuerpo para llegar con las manos hasta la espalda de Isa, sin salir de su boca. El resultado fue terrible, porque este movimiento casi lo tira del reposapiés. Javier no calló, pero para conservar el equilibrio, tuvo que bajar del reposapiés, y la mezcla entre excitación y vértigo lo obligó a sentarse en el piso. Isa rio hasta ponerse colorada, se quitó ella misma el brassier y subió sobre el cuerpo de Javier. Sus pezones tenían una aureola rosada y difusa, pero el montículo se había concretado y definido por la excitación; rozó con cada pezón el pene unas diez veces, y luego lo masturbó entre los pechos. Estando casi a punto de acabar, a Javier se le pasó por la cabeza la idea de que se estaba cogiendo una nube divina , encarnada en una hermosura rubia y recubierta de terciopelo.

    Isa se dio cuenta de que era ahora el momento, y sin preguntarle nada, se quitó el pantalón y lo montó. Fue impetuosa y un poco imprudente, porque Javier era un poco más largo de lo que ella profunda, y el primer golpe de su verga, producido por la caída de ella, la lastimó un poco. Como fuera, siguió casi con la misma intensidad, porque, en ese momento, el dolor no se distinguía claramente del placer. Javier, por su parte, hacía movimientos un poco erráticos tratando de seguir el ritmo. Y mientras, él se daba a lo que le gustaba: nalguearla delicadamente y separarle la nalgas para sentir una penetración más libre y más fluida.

    De pronto, por una especie de iluminación divina, se le ocurrió a Javier mirarle a Isa la cara (y, por primera vez, no el sexo ni los pechos). Vio que tenía los ojos en blanco. Para cuando él se dio cuenta, Isa estaba teniendo, quién sabe desde hacía cuánto tiempo, un orgasmo largo, sutil y apagado. Se había quedado como trabada en esa primera parte del orgasmo que es un anuncio, una premonición —es parte de la que las parejas de los hombres precoces suelen no pasar nunca. Javier entonces se irguió para besarle bruscamente los pechos. La idea fue ganadora, puesto que las paredes de Isa se contrajeron y se le escapó un quejido prolongado. En el movimiento, patearon el escritorio, y uno de los jinetes se cayó y se rompió. Isa estaba ida por el orgasmo, y Javier demasiado caliente como para darle importancia. Como él no había terminado, tumbó a Isa de espaldas y la penetró misioneramente. Era algo que hacía para sí mismo; Isa yacía lánguida y Javier le daba con la energía que le quedaba. Duró poco más, y apenas pudo salir para terminarle en el estómago. Isa no se habría arriesgado: en realidad tenía diu, pero siempre le daba curiosidad cómo reaccionaban los hombres antes de venirse.

    Después de disfrutar el sopor que sigue a encuentros así, se vistieron y acordaron que Javier saldría primero. Moní estaba esperando en la puerta y le dijo, muy en voz alta:

    —¡Pero qué ruidoso eres! Me hubieras aturdido con tus quejidos si hubiera sido yo la afortunada.

    Javier no supo qué decir.

    —Mira, eres muy guapo, pero eres medio patán. Y, para mí, “medio patán” ya es patán suficiente. Me gustó tontear contigo; y a mi amiga le gustó cogerte. Todo en orden, ¿verdad?

    Javier asintió con la cabeza y casi no volvió a decir nada el resto de la noche. En realidad, se portó bastante agradable y receptivo. A Moní jamás la contactó de nuevo, pero a Isa le escribía cada tanto con noticias personales y le daba pequeños regalos. Moní e Isa volvieron a intentar un par de veces la misma fórmula. Iban a un bar o a una fiesta, Moní seleccionaba a un sujeto de su gusto, y procuraba dejarlo listo para Isa. Sin embargo, Moní casi nunca llegaba a masturbarlos, y los hombres generalmente se iban, felices y excitados, pero solos, pensando que era mejor sentirse solamente halagados por dos chicas, que ser desfalcados por dos posibles estafadoras. Así pues, Moní e Isa cambiaron la técnica, y empezaron a coquetear con los hombres simultáneamente. A Isa le gustaba ver cómo la belleza de Moní los trastornaba y, aunque ya no cogían con ellos, normalmente se llevaban una noche de juerga gratis.

    De nuevo en el subterráneo

    Por estas razones, Moní no sabía qué era lo que quería Isa. ¿Quería que el profesor Mario corriera con los gastos? El portafolio desgastado y el saco de parches era una mala señal al respecto. ¿Quería volver al plan original? Eso tendría sentido, puesto que desde hacía años, Isa le tenía ganas a aquél hombre. Pero, en ese caso, ¿de dónde había salido ese “nos gustaría mucho que nos acompañara”? ¿Dónde estaba la nueva, atrevida Isa universitaria?

    El profesor no vaciló en su respuesta, y en el segundo en el que Moní pensó todo esto, contestó:

    —Hace un tiempo que no bebo, pero supongo que podría pedir un vaso de agua. Me gustaría saber qué ha sido de ustedes y disculparme apropiadamente por lo que pasó.

    ¡Ese desgraciado profesor, siempre hablando como el personaje de una novela victoriana! Al profesor (Moní se lo había preguntado) no le gustaba ese género, y hablaba idéntico. A ella le había gustado mucho ese género, y siempre le chocó cómo hablaba el profesor.

    —Es que nosotras ya no sabemos a dónde ir —dijo Isa, entre risitas (tontas, según Moní). —La verdad, es que por venir a verlo nos pasamos de nuestra estación.

    —Oh, lo lamento mucho. Si yo me hubiera acercado a hablarles, probablemente habrían bajado a tiempo —contestó el profesor. ¡Pero quién en su sano juicio dice “oh”! —Conozco un lugar por aquí, que es más bien un café que un bar. Debe uno sentarse en el piso, entre almohadones, y todo el lugar está a media luz. Pero, si eso no les molesta, creo que el café vale la pena.

    Isa asintió enfáticamente con un saltito. Moní hizo un gesto de sospecha al ver como los ojos de Mario se posaban un segundo en el escote de Isa, esa preciosa columna antigua, para luego subir discretamente y clavarse con respetuosa atención en sus ojos.

  • Como inició todo

    Como inició todo

    Hola a todos, soy Ron un chico de 27 años, vivo en la ciudad de Lima y la verdad esto es nuevo para mí, pero quiero contarlo y así soltar todo.

    Si bien es cierto, sexualmente no soy muy activo, nunca me llamó la atención penetrar a una chica, si lo hice en su momento fue por curiosidad o porque se daba sin planear, pero no era algo que me atrajera o desesperara, por mi normal estar tranquilo. Pues en plena pandemia, ya había pasado la peor parte de la enfermedad, yo salía a realizar las compras al mercado, mis abuelos se quedaban en casa con mi tía por precaución, estaba con un buzo plomo claro que me quedaba un poco apretado atrás, es que soy medio nalgón, un polo manga larga y guantes quirúrgicos, mi mascarilla y protector facial.

    Y pues fui al mercado que estaba ligeramente lejos ya que ahí vendían, mayor variedad de cosas, yo me iba siempre caminando una vez a la semana y en algunas ocasiones cuando se necesitaba algo del momento, llevaba la lista que mi tía me daba en un papel, era como el medio día, un poco tarde así que fui con prisa, una vez en el mercado me puse a escoger verduras, me agache sin flexionar las rodillas y al retroceder un poco mientras escogía choque con un señor, sin querer y me agarro de la cintura y tenía mi cola pegada a su prácticamente pene, sentí como una corriente rara atrás y le dije disculpe y me pare algo palteado, el señor mantuvo sus manos agarradas y luego de unos segundos me soltó diciendo cuidado.

    Seguía palteado la verdad, pero debo admitir que me agradó sentir su bulto pegado a mis nalgas, como estaba con buzo lo pude sentir más. El señor me miro y se fue como más adentro del mercado, en ese momento calculé que debía tener fácil sus 55 años o tal vez más. Luego de eso terminé de comprar todo lo que mi tía me encargó en la lista, solo me faltaba la comida de mi perrito, así que fui a un puesto que vendía todo de animales, estaba parado ahí cuando el señor de hace momento también se pone a comprar ahí, cuando lo vi me volví a paltear, la señora me terminó de despachar unas croquetas que pedí y un huesito esos que vienen en un paquete, ahí fue cuando el señor me pregunta sobre el huesito y comenzamos a conversar.

    Me contó que también tenía mascotas y quería esterilizar a su perrita pero desconfiaba de un lugar seguro, le conté del lugar donde habíamos castrado a mi perrito, me consulto por donde quedaba, así que trate de explicarle pero no me entendía mucho, en mi mente dije debe ser la edad, pero le tuve paciencia, maso menos me entendió, lo pude observar mejor era un poco mas alto que yo, yo mido 168 cm, al igual que yo era blanquito, no blancón solo claro, se notaba sus arrugas y un poco de barba, el pelo se le estaba cayendo ya un poco con canas ya notorias, pero tenía buen porte no era jorobado, conversamos un poco mas caminando ya para salir del mercado y pues me dio las gracias por tratar de ayudarlo con lo de la dirección, me dijo su nombre (Álvaro), entonces me pidió mi número de celular para cualquier cosa consultarme, como note que era un señor tranquilo y educado acepte, me dio su celular y apunte mi número y me agregue, yo no traía mi celular lo había dejado en casa, bueno así nos despedimos.

    Hasta por fin llegué a casa, un poco cansado, me fui a bañar y ayude en algunas cosas a mi tía mientras se hacía el almuerzo, almorzamos todos juntos, atendí a nuestro perrito y lave los servicios, luego me metí a mi cuarto y me eche mientras escuchaba música, me puse a recordar lo de hace unas horas con el señor, nunca había tenido una experiencia así, bueno solo de joven que masturbe a un amigo en su casa mientras veíamos nopor, pero luego de eso todo tranquilo, sentía mi ano como raro como con un cosquilleo, no sé cómo más explicarlo, de repente alguien que lea esto me entienda, la cosa que estaba pensado y me comencé a tocar ahí me sobe un poco y sentí una sensación agradable, nunca antes había sentido eso, al cabo de unas horas recibí un mensaje en el WhatsApp, “Hola soy Álvaro del mercado, gracias nuevamente por la ayuda”, le respondí que no se preocupara.

    Así fue que comenzamos a hablar, me contó muchas cosas de él, era casado y tenía 62 años, le respondí que no parecía, me contó que vivía con su esposa y una de sus hijas, porque sus demás hijos ya vivían en otro lado con sus familias, le conté también un poco de mí, en ese momento trabajaba de manera remota para un servicio telefónico de España, solo trabajaba 6 horas y mi turno rotaba al igual que mi descanso, seguimos conversando por ratos hasta que nos despedimos ya para dormir.

    Continuamos conversando durante días, poco a poco había más confianza, me caía bien la verdad, le gustaba mandarme información de todo tipo, enlaces, videos de historia y fotos. Hasta que un día me contó que ya había operado a su perrita en el lugar que le indiqué y que todo había salido bien, me dijo que me iba a mandar una foto de su perrita echada, en ese momento estaba mi celular al costado de mi teclado y en notificaciones veo su mensaje, para no dejarlo en visto solo deslice el mensaje para ver que era, fue cuando me quede algo impactado, era una foto de su pene y rápidamente lo eliminó, entre al chat y le dije que pasó que eliminaste con una carita de sorprendido, me dijo que no era nada, pero yo ya había visto y me volvió a mandar una foto pero esta vez de su perrita echada en su camita, hablamos un poco del tema y yo de verdad pensaba porque me mandó eso, se habrá confundido?

    Ese mismo día en la noche su esposa ya se había ido a dormir me contó y su hija no estaba en casa, maso menos eran las 10 de la noche, y comenzamos a hablar de temas diferentes, me contó que de joven siempre fue callado, solo había tenido dos experiencias antes de conocer a su esposa actual, yo le conté que también no había tenido muchas experiencias, le pregunté como iba con su esposa, me contó que no pasaba nada hace mucho tiempo, que debía ser por la edad, ella renegaba mucho y dormía, el mi mente dije a su como estará pobre señor, en mi caso normal porque a mí me daba igual ese tema como les había dicho líneas arriba, no me llamaba la atención penetrar, me siguió contando muchas cosas.

    Yo pensaba en esa foto y no sé porque mi piel se puso caliente, mi cara también y como que me erecté un poco pensando en eso y como que hablé más suelto, como ya estaba en mi cuarto y mis abuelos y tía también ya estaban descansando normal. Le dije que se veía aún un señor con buen porte, me respondió si yo creía eso, le dije que sí, que era una persona agradable y que su esposa debía valorar eso, me dio las gracias por esas palabras, aunque él no creía eso, y me mandó una foto selfie de él, lo pude ver mejor ya que en su WhatsApp estaba la foto de su perrita y ese día en el mercado como estábamos tapados con la mascarilla solo vi sus ojos hacia arriba. Le dije ya vez se te ve bien para tu edad hasta pareces de menos y puse una carita feliz, me dijo que gracias que yo también me veía bien, ¿en serio? le respondí, yo ya no hago ejercicio tengo q hacer porque me subí de peso entre risas (peso actualmente 72, en ese entonces pesaba un poquito más), pero mi peso se va más en mis piernas y atrás creo yo, mi barriga poco como trabajaba sentado era normal, para que voy a mentir.

    Insistió él que me veía bien, yo le pregunté ahí que cosa de mí le parecía bien y le mande una foto de mí parado, la vió y la borré, la verdad no sé qué me pasaba, yo siempre tuve vida de hetero, varonil ante todo el mundo, aunque no era activo sexualmente como se debería, pero solo dejaba llevar lo que sentía en ese momento. El Señor (Álvaro) aunque yo le decía señor no por su nombre por respeto recalcó que estaba bien y me pidió una foto de espaldas, ahí como que ya me pareció raro, yo estaba con un short pequeño, debajo mi bóxer un polo bien suelto que me llegaba al muslo casi, el short me quedaba un poco apretado, así que lo que hice y no sé porque la verdad solo me dejaba llevar, me saque mi bóxer, y me puse el short solo sin nada abajo, apoyé mi celular en mi cama y levante mi polo para que se vea mi trasero, le mande la foto y se quedó sin responder un rato, borré la foto y me dijo que me quedaba bien el short, yo solo agradecí.

    Entonces me dijo que iría al baño un rato, le dije ok, luego de unos minutos ya eran como las 11 y media de la noche me responde diciéndome si quería ver algo, yo la verdad me estaba masajeando mi ano por ratos y le dije haber y me mando la foto de su pene preguntando si me gustaba, estaba con bellos blancos por la edad, se notaba su cabeza y tamaño que a mi criterio era normal, blanquito lo tenía, era el segundo que veía en mi vida, so respondí con un sí, solo me dejaba llevar por lo que sentía y mi cara quemaba más y me tocaba más atrás y me gustaba la verdad esa sensación, borró la foto y me dijo que su hija había llegado que mañana seguimos conversando, le dije que está bien buenas noches y así me quedé pensando, no podía dormir bien, pensaba mucho en que me sucedía, estaba confundido, soy gay?, si estaba bien lo que estaba pasando y me dormí.

    Al día siguiente nos saludamos normal, pero yo como que estaba pensativo, no tocamos el tema de la noche, conversábamos normal y me dice que sería bonito ver una película juntos ya que nos llevamos bien, le dije que sí sería bien pero los cines aún no abren y es un poco peligroso por lo del covid, ahí fue cuando pensé en solo dejarme llevar más y le dije si podríamos buscar un lugar aislado para ver la peli y de paso conversábamos frente a frente porque habían pasado unas semanas desde que lo había conocido, aunque tenía temor por el porque era vulnerable entre risas, me respondió que donde sería?, le dije que averiguaría y le avisaría, respondió que está bien.

    Era obvio que era un hotel mi propuesta, aunque no se lo dije directamente, seguía caliente mi cara mientras buscaba un lugar discreto porque a veces habían operativos que hacían pasar roche en las noticias y si pasaba eso mi familia se moría, así que me tomé el tiempo de buscar mientras trabajaba, hasta que encontré uno, copié el enlace del lugar y le mandé al señor (Álvaro), con temor se lo mandé porque su reacción iba a decidir que iba a pasar, me respondió que está bien que cuando podría ser, justo al día siguiente descansaba, le dije eso y que tenía que ser bien temprano porque tenía que ayudar en la tarde en casa, para que no piensen mal quedamos que el iría primero y yo después, a las 7 de la mañana nos encontraríamos en un punto para luego ir.

    Yo estaba nervioso, tenía miedo y estaba ansioso también, no sabía como ir, así que me fui a comprar un calzoncillo negro, porque solo tenía bóxer, no me atreví a comprarme algo de mujer, me daba roche, hablé un rato más con él luego durante ese día y coordinamos para lo de temprano, no dormí bien tampoco esa noche, me desperté como a las 5 y tanto de la mañana, me duché y me afeite todo, en internet vi como se depilaban atrás y lo hice bien con temor a cortarme pero no pasó felizmente, me pase por las nalgas también porsiacaso la afeitadora, solo tenía bellos en las piernas y un poco en mi pene, pero atrás estaba liso sin vellos, todo lo hacía mientras seguía caliente, me cambié me puse mi calzoncillo negro, el buzo más apretado que me quedaba color plomo oscuro un polo negro y zapatillas, compré condones también por prevención y un lubricante, todo eso leí en internet, y claro que me lave bien atrás, así fue que le escribí que ya estaba en camino, me respondió que él también, agarré mi mascarilla y salí.

    Cuando nos encontramos nos dimos un abrazo como si nos conociéramos toda la vida y su mano agarró mi cintura, estábamos a unas cuadras del hotel así qué cómo habíamos quedado él se adelantó, luego de unos 15 minutos me dice que ya entró, me da los datos del cuarto y fui, tenía un roche tremendo, entre a la recepción y le dije la habitación que iría, atendía una señora encima, como estaba con mascarilla normal, subí hasta el piso que me indicó y le dije que ya abra, llegué a la puerta, tome aire fuerte y me dije a mi mismo, que pase lo que deba pasar, abrió y entré, cerró la puerta con tranca, un cuarto bonito con buena iluminación porque había una ventana que daba a la calle, la tv no era muy grande, entre al baño a lavarme las manos y me retiré la mascarilla, cuando salgo el entra al baño también.

    Al salir del baño me dijo que era buen mozo, yo sentí que era floro, prendimos la tv y nos sentamos en la cama para buscar algo para ver, el control remoto fallaba un poco, yo seguía mudo, así que me paré para cambiar la tv manualmente, entonces mientras cambiaba él se levanta y me abraza por atrás pegando su pene en mis nalgas, yo no decía nada solo seguía cambiando de canal, me agarro de mi pecho con sus dos manos y me apretaba junto a él, yo pegué más mis nalgas y comencé a moverme, de nuevo sentía la calentura fue cuando volteé lo mire y nos besamos, fue extraño pero me dejaba llevar, me metía la lengua y yo también, nos besamos largo rato mientras el me agarraba las nalgas fuerte, se sentó en la cama y yo en sus piernas y seguíamos besándonos, poco a poco nos echamos en la cama, él me puso de espaldas y se montó encima mío sobándose, me seguía besando y yo le correspondía y me preguntó si podía bajarme el buzo, le dije que sí, me bajo y estaba con mi calzoncillo, me dio un beso en mis nalgas, en la parte que no cubre el calzoncillo, luego me lo bajó también.

    Me besó todas las nalgas, las abrió y le dio un beso a mi ano, se sentía rico la verdad, me lamía desde mi ano hasta la zona baja de mi espalda y yo estaba volando de lo rico que se sentía, era la primera vez que experimentaba eso, me seguía besando yo movía mi trasero en su cara, no sé cuánto tiempo habrá estado lamiendo y besándome atrás, calculo una media hora o más talvez, yo solo disfrutaba de su lengua y de él, del momento que era perfecto, el morbo, la calentura que sentía era algo que me encantaba, luego de eso, me terminé de sacar todo lo de abajo, le di otro beso, estaba totalmente distinto, mi vida de hetero no existía en ese momento, me sentía como una mujer, le toque su pantalón en la parte de su pene, él se sacó todo, yo solo estaba con mi polo negro y medias, hasta que vi su pene y lo agarre, estaba un poco flácido, se lo empecé a masturbar, como yo me lo hacía a veces y le gustaba, ahí me puse a pensar quien mejor sabe pajear un pene que un mismo hombre.

    Continué pajeándolo mientras lo besaba y el me agarraba mis nalgas, su pene botaba el líquido preseminal bastante, estaba mojado, y no sé qué me dio que lo lamí y me lo metí a la boca, primera vez que hacía eso en mi vida, sabe raro y bien baboso como si comieras moco, no pensaba solo lo hacía, me lo chupé todo hasta que quedo mojado solo de mi saliva, estaba un poco ya más duro su pene y le dije que si quería cacharme, le di los condones se puso, agarré el lubricante y me puse de lado, me empezó a tocar el ano, y puse sentir su pene en la entrada con el condón puesto, intentó muchas veces pero solo entro parte de la cabeza, asumo que era porque estaba flácido, no parado del todo, seguía intentando y ya como que mucho rato en ese plan solo dolía un poco la parte externa de mi ano, cuando agarro su pene y trato de meterlo yo mismo estaba bien flácido, yo asumo que es por la edad, siguió intentando y se disculpó conmigo, le dije que no se preocupara, viendo mi celular ya eran como las 9 y tanto, me dijo que debe ser porque estaba nervioso, ya que era nuevo para él, también porque no tenía intimidad mucho tiempo y como el pene es un músculo pierde su rigidez, me dio pena porque lo dijo triste.

    Así que le saqué el condón y comencé a pajearlo nuevamente, seguí y seguí y le dije que me avisara, mi mano ya se cansaba, luego de un buen rato me dijo que ya, pero su pene ligeramente se puso un poco más duro, pero igual seguía flácido, hasta que se vino, se vino bastante, una vez se vino su pene murió prácticamente y me dio risa que gimió cuando se vino, me recosté al lado de él, me dio las gracias que estuvo rico, y nos seguimos besando aunque mi mano estaba toda de semen, luego se paró y se bañó todo, al salir él yo también me duche, mi ano estaba empapado de saliva, mi calentura bajo con la chupada de ano que me dio el Señor, así que normal, él si se sentía mal por no haber funcionado, pero la experiencia le gustó, nos cambiamos de nuevo me sentó en sus piernas y nos besamos, quedamos en intentarlo nuevamente, ya era hora de irnos, nos despedimos con un beso que nunca olvidaré, yo salí primero y luego él, ya llegando a casa conversamos un poco de la experiencia.

    Así pasó el tiempo y su esposa enfermó, el se deprimió, al poco tiempo de ello me mandó un mensaje, en resumen decía “es mejor cada uno por su lado por el bien de nuestras familias”, eso entendí y me bloqueó, desde esa fecha nunca más supe de él, no trate de buscarlo ni nada ya que fue su decisión no la mía, no sé como estará, solo espero que esté bien y desearle lo mejor a él y su familia, luego de eso hasta la fecha no he tenido experiencias similares, he tenido contacto con personas en diferentes páginas, pero solo todo queda en el chat, son irrespetuosos, solo buscan tirar y ya, son recorridos y eso no es saludable, intenté yo mismo meterme cosas atrás pero siempre ando con la duda de que se sentirá ser penetrado y sí es mi camino ello, espero les haya gustado mi experiencia.

  • Carla: Perdona el abandono del padre y cogen como nunca

    Carla: Perdona el abandono del padre y cogen como nunca

    100 % real. Hace unos días, Carla tuvo a bien confirmármelo primero que a nadie. Tras varios meses de poder ubicar a su padre y confrontarlo, con sexo inicial sin que él lo supiera, a modo de venganza; ella ha evolucionado.

    Manifiesta haber comprendido las razones de él, jovencito, estudiante y presionado por sus padres, y, gradualmente lo ha ido perdonando hasta llegar a un grado de sentimientos normales e intensos por él.

    De esa manera, luego de informarme, planificó un encuentro con él, para contarle el cambio de situación, y ahora él pasará a tener muchos mas derechos y el cariño a full de su hija. Obviamente, también se intensifican, y es recíproco, los sentimientos de Carla para con su medio hermano.

    A continuación, el desarrollo de ese encuentro, muy muy fuerte.

    Con los abogados trabajando primordialmente de tarde en éste época del año, la cita fue de mañana, en horario que el hijo puede cubrir al padre en el trabajo en el estudio.

    Dado que estaríamos, los tres, coordinamos bien la hora, en el apartamento propio de Carla; para que ella se pudiera preparar cómodamente y descansar bien toda la noche del intenso día anterior, con un service de calefacción de mesa de billar, lo que les relaté en la publicación anterior.

    Llegamos el padre y yo con poca diferencia de tiempo, al apartamento que nos aguardaba con la cerradura sin trancar, señal inequívoca de que Carla estaba en preparativos.

    Charlamos hasta que apareció ella, radiante…

    —Hola! Como están mis amores?

    La saludamos con besos, que ella se aseguró que fueran besos de labios bien húmedos. Y se hizo ver, en un pequeño desfile de tres o cuatro pasos, lleno de gracia.

    Tacos bien altos, como siempre, microfalda tableada negra, que, lo supimos después, no tenía nada debajo, y un top muy original.

    Básicamente, por así decirlo, un “babero” como se suele colocar a los bebés. Es decir un rectángulo de tela, en este caso una tela negra recubierta totalmente de lentejuelas negras brillantes, metálicas.

    Un poco mas ancho de lo necesario, se arruga al centro, entre los pechos y los deja casi al descubierto, a causa del pliegue formado.

    Hacia abajo el pliegue ya desaparece y sobre el ombligo es una línea recta horizontal.

    De las dos esquinas superiores, salen dos delgados hilos que se atan en la nuca, y aunque las esquinas inferiores podrían tener sendos cordones para atar la prenda a la espalda, en este caso Carla no los usó.

    Resultado, tetas apenas cubiertas, sueltas sin corpiño, bailando libremente detrás de la tela de lentejuelas que a veces las cubría y a veces no.

    Acostumbrado, igual me encantó, el padre, José, al verla venir casi se lecortó la respiración. Y al recuperar el aire, luego también del beso, atinó a decir:

    —Hola hija! Que alegría verte! Que linda estás!

    —Verdad que si? Le sigo gustando?

    —Me gustas y te quiero! Mas de lo que me quieres a mi!

    —Quien sabe? Quien sabe?

    Y giró rápidamente sobre si misma, con lo cual su pollera adquirió vuelo y dejó ver que debajo no llevaba nada de nada, salvo su hermosa piel y su tira de pelitos.

    Nos sentamos, ella al lado mío, el padre enfrente, previsible, ja ja.

    —Sabe papi? Tengo cosas que contarle, ojalá lo que le voy a decir le parezca bien.

    —Te escucho, y espero que sea algo bueno, no sea que me cortes la relación que hemos desarrollado.

    —Venga, acérquese, para que sea mas cercano e íntimo, lo que debo decirle es importante.

    Jo, así lo hemos llamado, no lo dudó, vio que las piernas de Carla estaban entreabiertas y se sentó en la alfombra, entre las piernas de su hija.

    —Le confieso papi? Desde que lo ubiqué y le hice saber quien soy, he pensado mucho en nuestra relación.

    Los dedos de Jo jugaban en la concha y los pelitos de Carla, acariciándola suavemente, ella lo dejaba hacer.

    Yo por mi parte, no pude dejas de meterle las manos por debajo del top, acariciándole sus amadas tetas, y noté que los pezones ya estaban duros y erguidos.

    —No le voy a negar, primero era curiosidad por encontrarlo y ver quien era. Después, saber por que actuó de la manera que lo hizo, abandonando a mamá embarazada. Y por último, ya lo sabe, quise tener sexo sin que usted supiera que era su hija, para mortificarlo y hacerlo sufrir.

    La minifalda de Carla, solamente se cerraba con tres presillas y tres hebillas a un costado, lo que se suele llamar, en versiones mas serias, “falda libro”.

    Jo la escuchaba, y mientras ella le hablaba, él desprendió las presillas y abrió totalmente la falda, dejando a la vista y a su disposición todo el vientre y pubis de su hija. De inmediato, se lanzó a lamerle la concha, con sonoros lengüetazos, al tiempo que le acariciaba y por momentos le mordisqueaba los pendejos. Yo, cuando ella se detenía algún momento en su speech al padre, la besaba apasionadamente, mientras continuaba con el masaje de tetas, mi pobre pija ya a mil.

    —Pero de a poco creo que he ido comprendiendo, usted era jovencito, inexperiente, y permeable a las presiones de sus padres. Que otra cosa pudo hacer un estudiante sin trabajo que depende de sus padres? He pasado noches enteras pensando en el tema, en como me estaba amargando la vida, y creo que era incorrecto mi camino.

    —Te oigo hija, y créeme que te comprendo, dijo Jo, desatendiendo dos segundos la concha de Carla, y el clítoris, al cual estaba volcando toda su atención, su saliva y el vaivén de su lengua.

    Y los resultados se hacían notar, de vez en cuando, pequeños gemidos interrumpían la conversación de Carla.

    Yo había desatado los hilos que sostenían el top de Carla, y estaba dedicado totalmente a chupar y lamer sus tetas, esos pezones erguidos me enloquecen.

    Era tremendo tenerla así, desnuda, entregada a nosotros y expresando sus mas hondos sentimientos a su padre.

    —Por eso papá, dejé de lado mis sentimientos negativos hacia usted, y quiero que sepa que a partir de este momento he decidido darle todo mi cariño, perdonar lo que deba perdonar, no cargar con el peso de un resentimiento que no me llevaría a ningún lado, y volver a decirle que nada le pido, ni en filiación ni en lo material. Me basta su cariño, hasta diría su amor.

    El padre no la dejó seguir, dejó de chuparle el clítoris y se incorporó para besarla, besarse ambos mejor dicho, con toda pasión. Ni lento ni desmotivado, me desplacé al piso, entre las piernas de Carla, para dedicarme yo a chupar y lamer clítoris y vulva. Y vaya si me vi recompensado! Me encontré su precioso clítoris como nunca, color rosado fuerte por la excitación, brillante de tanta saliva de Jo, por fuera de su pequeño capuchón. Y me dedique a lamerlo sin parar mientras le jugaba con un dedo en el culito.

    —Me emociona, le digo la verdad, dijo Carla dirigiéndose siempre al padre, e interrumpiendo los besos, que a veces me duermo pensando en su verga, esa verga que me engendró y que ahora se mete en mi, igual que estuvo dentro de mamá.

    Sueño con las veces que me ha llenado de leche, la misma leche que me dio origen, y despierto transpirando y agitada. Por eso quiero que a partir de ahora sea mi padre y uno de mis amantes oficiales, como Sergio, como mi tío y Pedro, como M, y sepa que haré lo que sea por usted. Puede entregarme, venderme, pedirme ayuda para fidelizar un cliente suyo, o que me monte un elefante! Lo que sea por usted!

    El padre, desesperado de calentura al oír eso mas que quitarse la ropa se la arrancó, incrédulo ante tanta suerte.

    También yo me desvestí y fuimos casi corriendo a la cama, que obviamente nos esperaba ya abierta y lista para la inevitable celebración.

    La verga del padre era algo increíble, dura y roja como nunca, goteaba pre seminal, y la verdad, yo estaba casi igual.

    Tirados en la cama, Carla dedicada a chupársela al padre, le hizo un juego de mamada tremendo, completo. Ora la chupaba metiéndosela hasta la garganta, ora le daba delicados besitos en la punta del glande, a veces lamía el tronco o se metía solamente la cabeza a la boca y la trabajaba con la lengua. A ratos lo dejaba descansar y se dedicaba a las bolas, lamiendo o chupando. Jo echaba fuego y se desesperaba.

    Mientras tanto yo me deleitaba chupándole a Carla sus pies, o ensalivando la concha, le chupaba las tetas o jugaba con un dedo en su ano.

    —Por favor papi, metémela hasta el fondo, no aguanto mas las ganas de tener adentro esa verga que me dio vida, quiero sentir esa cabeza metiéndose en mi hasta el fondo.

    Tirada boca arriba, lo esperó de piernas abiertas, y tengan la seguridad, Jo no se hizo esperar.

    Enfiló su verga, ya fue dicho en otros relatos que no es muy larga ni gruesa pero sí, muy cabezona. La raja apenas abierta esta vez lo esperaba con desesperación, húmeda de flujo y saliva. Cero dificultad, la hermosa hendidura se abrió en cuando la cabeza del miembro se asomó, y un gemido de Carla acompañó la entrada a fondo de la cabezona.

    Un movimiento desesperado de vaivén de Jo hacía temblar la cama mientras yo metía mi verga en la boca de Carla, y le acariciaba las tetas, lo cual me encanta.

    El cuerpo arqueado de Carla y que liberara su boca para tomar aire, fueron indicios ciertos de que iba a acabar. Llegó el orgasmo con temblores incontrolados y un ahhh largo y gozoso.

    Y nada mas que unos segundos después se acabó el padre, con la boca abierta, sin articular palabra, casi deteniendo sus movimientos mientras descargaba sus chorros de vida en la concha de su hija, que por fin gozaba libremente recibiéndolo, sin culpa alguna.

    Y hay cosas que son ya tradicionales, la limpieza de pija post coito a quien la haya cogido , y que yo la penetre, son cosas seguras. Así lo hicimos, y no se si fue una simple impresión psicológica o si era la realidad, pero yo sentí que nunca había entrado en una cueva de amor tan húmeda, llena de fluidos y tibia.

    Soy de durar poco y mi calentura era enorme. En un par de minutos, mi esperma se sumó al líquido paterno.

    Jo, extenuado cayó de espaldas en la cama, y Carla desatada se sentó sobre su cara diciendo: chupame chupame quiero compartir todo con vos papá.

    Así sentada y erguida sobre él, fue mi turno de que me limpiara la pija.

    Cuando terminó, la besé de lengua apasionadamente, ése día había vuelto locos de excitación a sus dos partenaires. Nada me importó lo que había en su boca, así como a Jo no le importaba chupar lo que escurría de la concha de su hija.

    Y llegó el momento del inevitable relax, tendidos Jo y yo a cada lado de Carla, respirando agitados, acariciando sus pechos o su vientre, dándole besos en la boca o acariciando los pelos de su pubis.

    —Me encantó! Y quiero más! Exclamó Carla, mientras sus manos comenzaban a masturbarnos.

    —Que feliz me hacés Carla, dijo el padre, no puedo creer como me has perdonado, y tienes mi gratitud, y tendrás mucho más para siempre.

    Carla se dedicaba a pajearnos cada vez mas, a veces se ensalivaba las manos, y ya estábamos respondiendo.

    A continuación fue nuestro turno de besarla, chuparle las tetas y lamerle la concha mientras le decíamos cuan bella es y cuanto nos gusta.

    Y de pronto se tiró sobre mi y comenzó a restregarme la concha sobre mi pija, sin metérsela, restregaba y restregaba, besándome además hasta que la tuve totalmente dura y se pasó a hacerle lo mismo al padre, cuya verga respondió aún mas rápido que la mía. Espectacular ver como desliza los labios de la concha por encima de la pija, sin que le entre ( aunque sabe perfectamente como hacer para que sí le entre). Los labios de la concha mojados de la chupada y de los fluidos que seguían escurriendo, dejaron nuestros miembros brillando, además de duros.

    —Quien quiere primero esta vez?

    —Yo! Dijo el padre, sin dudarlo ni consultarme.

    Con Carla que se puso en cuatro, el espectáculo de la penetración fue glorioso, viendo como esa cabeza bien grande se abrió paso y como el resto entró de un solo envión, en un empuje tal que parecía que el padre quería meterle hasta los huevos.

    —Separá un poco las piernas Jo, le dije. Y cuando lo hizo, me metí debajo de ellos a darle una rica lamida de concha a Carla mientras la cogía. Sabroso y excitante, pero ciertamente incómodo, me salí y fui a besarla y besarle los senos, gloriosos, duros de tan excitada que estaba.

    Cuando se hizo evidente por el ritmo de respiración y las exclamaciones, que Jo estaba por acabar, me puse detrás de él, y en cuanto se hubo volcado en ella, me dejó el lugar y la penetré yo.

    La sensación? La misma de tirarse a un lago, pero a un lago tibio y suave.

    Ya vaciado de un rato antes, pude disfrutar de mas tiempo “serruchando” a la vez que, previamente convenido con Carla por una señal que solamente los dos conocemos, le fui preparando el esfínter con generosa cantidad de gel.

    Esta vez me llevó unos minutos acabar, y mientras me dedicaba a lo mío, Carla, primero limpió y luego se dedicó a masturbar y chupar el miembro paterno, con la evidente intención de ser enculada.

    Cuando hube acabado, bien profundo en ella, se dirigió a su padre:

    —Ayyyy papi, ya la tiene dura otra vez! Es gracioso como lo sigue tratando de Usted, como si no hubiera intimidad.

    —Venga, aprovechemos! Quiero que me haga la colita de parados, ayer un técnico en el apartamento de Luis me cogió parada y me encantó!

    Se paró y se puso de frente a una pared, doblando un poco la cintura, para exponer su culo ya lubricado con gel.

    —Pero amor, te entrará así?

    —Sí papi, usted es alto, va a ver que lindo.

    —Te culeó ayer?

    —No no, solamente la conchita, pero fue delicioso, y por favor nada de celos!

    Lo siguiente fue ver como le apoyaba la cabeza de la pija en el esfínter, bien lubricado pero aún cerrado. Yo ayudaba abriéndole los glúteos, facilitando mi visión y la penetración al mismo tiempo.

    Apoyó y empujó apenas.

    —Ayyy… siga siga.

    —Te duele mucho al meter la cabeza hijita?

    —Sí… No… Un poquito, metémela, metémela… Ahhh.

    El ahhh fue cuando habiendo retirado un poco la cabeza, se la hundió totalmente. Siempre se dice, y es verdad, hasta las bolas!

    Solamente el escroto quedó afuera, los huevos se balanceaban, los cuerpos entrechocaban, plaf, plaf plaf…

    —Que lindo papi! Me encanta! Acariciale las bolas Sergio, así lo ayudás a acabar…

    —Te parece amor? Bueno, pruebo.

    Lo comencé a hacer, y de paso, le trabajaba apenas el culo a Jo, para excitarlo mas, y que bien respondía!

    Al no decir nada, le gustaba! Y nada dijo, al contrario, en su vaivén trataba de llegar un poco mas atrás para facilitarme la tarea.

    Y después de varios minutos en eso, sentí en mi mano que su escrioto se contraía, paró el vaivén y respiraba pesadamente.

    —Que lindo papi! Llegó a acabar! Pensé que a lo mejor no llegaba, es el tercero.

    —Y como no voy a acabar con el masaje de bolas de Sergio, y tu culo amor, que apretadito es, como lo amo!

    —Entonces papá, acepta mi perdón? Me seguirá queriendo putita y todo? Quiero que me mimen! Dijo yendo a tirarse en la cama.

    De nuevo nos tiramos junto a ella, besos, caricias, mimos a las pijas, lamiditas de concha, mucho juego con las tetas.

    —Acordate papi, Sergio estaba al tanto de todo esto, y muy de acuerdo, verdad amor?

    —Claro que sí, también fue una alegría para mi que perdonaras totalmente a Jo.

    —Y yo que puedo decirles! Felicidad total, promesa de que no te arrepentirás Carla, y además compromiso de ayudarte, y de reserva total en todo momento.

    —Sí papá, gracias, muchas gracias (beso de lengua, largo) y por favor cójame y cójanme siempre así… y si surge algún interesado, me lo manda! Ja ja, ya sabe que toda pija me gusta, algunas mas que otras…

    Y ya sabe, me encanta llevar adelante mis inversiones inmobiliarias, debo instalar mi estudio, junto a una amiga a fin de año, nunca alcanza! Le dio largo beso y caricia a la entrepierna del padre, y le dice: —Nunca le hablé de esa amiga que termina la carrera junto conmigo? Es mucho menor, pero me impulsó a retomar los estudios que yo había abandonado.

    —Nunca me hablaste de eso, contame.

    —Le costaba mucho costear sus estudios, sus padres tenían dificultados, y le di un par de consejos, y a su vez ella me motivó a retomar los estudios de Derecho, y a fin de año terminamos las dos, si todo va bien. Y ya estamos planeando como ayudar y aconsejar a su hermanita, de 19 años que viene a comenzar estudios de Economía este año.

    Nota propia: el diálogo fue en febrero, escribo esto con retraso. En realidad la hermana de Pía ya está en Montevideo, comenzó sus estudios y aprende rápido de su hermana y su “tía” Carla!

    —Hija, no dudes que te ayudaré en todo, y siempre puedes recurrir a mi, para lo que sea; y debes saber que sin haber dicho que eres mi hija, muchos de mis amigos de póker, preguntan por aquella chica que se subastó en un juego, y quieren, desesperadamente, conocerte… ya sabes como somos los hombres.

    —Ja ja ja, tiempo al tiempo. Transmítales esperanzas. Ya sabe que he quedado comprometida a ir periódicamente a Bs.As. y me llegan noticias de sumo interés de gente que me vio almorzando junto a su asociado Abo, y, al parecer, preguntan mucho por mi. Y dice Abo que son pesos pesados, clientes suyos y de nivel Argentina, de esos que hasta saben aprovechar las crisis.

    —Hija, si él lo dice, créele, quizás puedan ser clientes de tu estudio cuando termines de estudiar y pongas ese bufete con tu amiga.

    —O quizás la contacten mucho antes! Acoté yo.

    Risas unánimes.

    —Decime amor, vamos a seguir cogiendo así verdad? Es tan lindo!

    —Papá ya le dije, sin límites, tampoco todos los días, que tengo mis estudios y mis amigos especiales, que me tratan muy bien en todo sentido, y además mi hermano, Sergio, el tío… uyyy mi pobre conchita.

    Y a propósito, obviamente con mi hermano, lo considero hermano a full, cada vez también nos disfrutamos mas, cuéntele y dígale que le mando besos.

    Pero sepan una cosa, el día de hoy me está resultando increíble, tenerlos a ustedes dos adentro, sentir que me quieren de verdad. Ya con usted papá, no sentía gran cosa, pero al perdonarlo, me ha movido el piso. Es increíble, al aceptarlo como padre, como gozo cuando me la pone, sus besos, sus acabadas, que son las mismas que me engendraron en mi madre y ahora chorrean por mi conchita o las disfruto en mi boca. Creo que nunca dejaremos de coger los tres!

    Y así terminó este encuentro, que los tres calificamos de monumental en todo sentido. Por la refundación de la relación de ellos, por darnos cuenta que no hay, para ninguno de los tres problemas al compartirla, y para ella un horizonte aún mas amplio, en todo sentido, je je je.