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  • Gangbang para una virgen

    Gangbang para una virgen

    Desde que perdí mi virginidad a los 19 años, el sexo ha sido parte importante de mi vida. Quizá sería por la forma en que fue mi primera vez, pero me marcó de forma definitiva.

    Estaba en la universidad, venía de una familia de clase media promedio. La mayoría de mis amigas, si no es que todas, ya habían tenido su primera experiencia y hablaban abiertamente de ello.

    Maneras, formas, veces y con cuantos; algunas platicaban de sus experiencias con otras mujeres. En cierta reunión, dos de ellas comenzaron a acariciarse y excitarse enfrente de todas nosotras. Una de ellas hizo terminar a la otra con sexo oral y masturbándola; yo estaba muy húmeda y excitada.

    El día que perdí mi virginidad fue en una partido de soccer. Yo era parte de las porristas. Nuestro equipo ganó el partido y fuimos a festejar a casa de uno de ellos. Sus padres no estaban y podíamos celebrar.

    Le dije a mi padre que me quedaría en casa de una de mis amigas para que no se preocupara. La cerveza corría a raudales. Empezó a anochecer y algunos compañeros se fueron a sus casas, ya sólo quedaron cinco del equipo. Yo me sentía achispada y ellos propusieron jugar póquer de prendas; yo tuve mucha suerte y todos quedaron desnudos y yo en lencería. Las miradas de todos ellos me ponían muy nerviosa. Cuando perdí mi bra, supe que iba a perder otra cosa.

    Nunca había visto un falo en persona y menos en erección; pero, al verme casi desnuda, todos se empezaron a parar. Uno de los muchachos sugirió hacer algo más, me dijo que merecían un premio por haber ganado el partido; le pregunté que le gustaría y me pidió masturbarlo; le contesté que no sabía cómo porque era virgen; me dijo que viera cómo lo hacían los otros y se lo hiciera a él; los demás se agarraban sus galos y los movían despacio; traté de imitar el movimiento con mi mano en su verga, él suspiró de placer; me pidió que la metiera en mi boca, yo lo hice, rodeé con mis labios su tronco, me tomó la cara y me comenzó a coger la boca; me dijo que no metiera los dientes; me cogía la boca sin meterla hasta el fondo, solo usaba mis labios para darse placer.

    Me pusieron a gatas, me quitaron mi panty, estaba yo muy mojada; uno de ellos se apresuró a chuparme; otros chupaban mis senos; el que me hacía sexo oral, me provocó mi primer orgasmo con un hombre.

    Al verme temblar, uno de ellos se acostó en el piso, los demás me pusieron sobre él y yo misma comencé a enterrarme ese tubo de carne caliente; sentí un pequeño desgarre, pero no me importó; era delicioso tener ese falo adentro. Me empecé a mover, me excitaba ver sus ojos en blanco, gozando de mí. Otro se acercó por detrás, me untó algo resbaladizo e intentó comerme por detrás.

    Al estar ambos adentro, mi cabeza daba vueltas; otro más se metió en mi boca y también me comenzó a coger.

    Yo seguía chorreando y gozando; él que estaba abajo dijo que se estaba viniendo; solo sentí aún más húmedo, no sabía lo que se sentía el semen dentro de mí. El otro no tardó en venirse también dentro de mí; cuando se salió una combinación de crema, semen y excremento cubría su verga.

    Me acostaron en el suelo y uno más se metió en mí; otro me cogía la boca. Lo que me excitaba más era verlos acabar; la cara de un hombre cuando está eyaculando es muy excitante, casi me hacía venirme ver esa expresión en su rostro.

    El que me cogía la boca terminó, llenándome la garganta con su semilla. Se quitó y pude ver la cara del que estaba dentro de mí y el momento de su orgasmo. Sus ojos en blanco, su respiración agitada, las venas saltadas por la emoción del placer, la eyaculación, las palpitaciones del falo al inyectar, me excitan, me hacen humedecerme y querer llegar al orgasmo.

    En cuanto terminaba uno, inmediatamente otro entraba en mí; a pesar de que estaba yo dilatada, podía sentir la diferencia de gruesos, largos; olores, sabores; uno de ellos, después de terminar dentro de mí, me metió su verga en la boca para limpiarla, esa combinación de sabores de semen con mi jugo era embriagante.

    Perdí la cuenta de cuántas veces me tomaron, cuantas veces me vine, por donde me cogieron, el semen que tragué y aún quería más.

    Nos quedamos dormidos y cuando alguno despertaba, solo me limpiaba un poco, entraba en mí y terminaba.

    En la mañana, todos tomaron turno una vez más antes de meterme a bañar.

    Al sentir el agua cayendo sobre mí, recordaba la experiencia de haber perdido mi virginidad con tantos hombres al mismo tiempo y me excitaba el olor que manaba de mí, a sexo salvaje y hembra satisfecha.

  • La enfermera

    La enfermera

    Hace algún tiempo estuve ingresado por una operación. Así que acabé con una herida en el vientre, unos cuatro dedos por debajo del ombligo, que las enfermeras debían vigilar y curar todos los días. Normalmente esto sería algo desagradable y que deseas que acabe enseguida, pero lo que me pasó una de las noches en el hospital hizo que todo mereciera la pena.

    Aquella semana había una enfermera en el turno de noche que era muy cariñosa. De cuerpo ancho y rostro redondo, llevaba el cabello negro recogido en un moño. Siempre que venía tenía algún comentario cariñoso para mí, lo cual me hacía esperar sus visitas con anticipación.

    La noche en cuestión estuve solo en la habitación. El tipo que había estado ocupando la otra cama, había recibido el alta y aún no habían vuelto a ocuparla. Fue la única noche que pasé solo y lo agradecí. Pude ver lo que quise en la televisión y dormirme cuando me apeteció, sabiendo que no me despertaría mi compañero con quejas o con llamadas a la enfermera.

    A mitad de la noche me desperté con una sensación de tirantez y dolor en la herida. Presioné el botón de llamada y poco después entró la enfermera con una sonrisa en el rostro.

    -¿Qué ocurre? -susurró desde la puerta.

    Le expliqué lo que me ocurría y se acercó a la cama, sin encender ninguna luz en la habitación, iluminados sólo por la luz que entraba del pasillo.

    -Vamos a ver.

    Yo aparté la sábana descubriendo mi cuerpo cubierto por el típico camisón de color blanco atado a la espalda. Para que pudiera acceder a la herida, me subí el camisón hasta la cintura. No llevaba nada debajo del camisón, así que mi pene quedó al aire. Claro que ya estaba acostumbrado porque siempre que me hacían una cura dejaba mis genitales a la vista, así que no le di importancia.

    Ella se inclinó sobre mí y empezó a quitarme el apósito que cubría la herida y los puntos. Lo hizo tan bien que no me dolió nada.

    -Parece que está bien -dijo.- Espera.

    Se marchó y al momento regresó con un algodón empapado de yodo y un apósito nuevo. Con golpecitos embadurnó la herida con el iodo. Lo hacía con la mano izquierda y mientras apoyó la derecha debajo de la herida, rozando mi pene. En un principio no me percaté, pero cuando sentí que este empezaba a crecer, me di cuenta de que su mano sin guante estaba rozando mi pene.

    Cuando acabó con el yodo aplicó el apósito y al frotarlo para asegurarse de que estaba bien pegado, su antebrazo frotó mi pene haciendo que creciera rápidamente en una erección completa.

    -Perdona… -dije avergonzado.

    Ella me miró sonriendo y dijo:

    -No pasa nada -y después de decir aquello volvió la cabeza para mirar mi pene al tiempo que continuaba frotando el apósito. Ahora que tenía una erección, mi glande se apretaba contra su antebrazo y al moverlo me produjo mucho placer.

    -Aaahh -se me escapó un gemido.

    La enfermera me volvió a mirar, mordiéndose el labio inferior. Yo no podía dejar de mirar aquellos ojos grandes y negros, con sus largas pestañas. Y me di cuenta de que sus mejillas estaban coloradas.

    Levantó la mano izquierda y se puso el dedo índice encima de los labios, en el símbolo universal de silencio, mientras su mano derecha descendía desde el apósito hasta mi pene erecto, que saltó ante el cálido tacto de su suave piel.

    Yo, por supuesto, asentí sin emitir sonido alguno.

    Entonces empezó a mover la mano, arriba y abajo, masturbándome, mientras no quitaba sus ojos de mi ni un instante. Parecía excitarse de ver mi rostro de placer.

    Continuó un rato de aquel modo, cambiando el ritmo, ahora despacio, subiendo hasta el glande y bajando hasta la base de mi pene, ahora rápido haciéndome sentir que estaba a punto de explotar.

    Después, se inclinó hacia mi rostro y colocando sus labios casi pegados contra mi oreja me susurró sin dejar de masturbarme:

    -¿Quieres que la coma?

    Yo agité mi cabeza asintiendo y ella me miró soltando una risita. Dio un paso hacia los pies de la cama y se inclinó sobre mi pene, sin dejar de mirarme con aquellos ojos grandes. Separó los labios y sacó la lengua lamiendo mi glande que ya estaba humedecido por el líquido preseminal que había brotado mientras ella me masturbaba.

    Empezó a chupar mi glande con los labios como si se tratase de un polo o de un chupa-chups, sin dejar de masturbarme con la mano. Su redondo rostro bonito me miraba con la punta de mi pene dentro de su boca, sus labios succionando y su mano frotando arriba y abajo el tallo de mi pene.

    Enseguida llegué al orgasmo, y de mi pene brotó semen en tres explosiones. La primera pilló a la enfermera desprevenida y le dio un la mejilla. Abrió los ojos como platos, por la sorpresa, pero rápidamente metió mi pene en su boca a punto para el segundo y el tercer disparo de semen, que tragó tan pronto lo tuvo en la boca.

    Se pasó la lengua por los labios y con un dedo recogió el semen que tenía en la mejilla y se lo metió a la boca, volviendo a tragar. Después apretó mi pene desde la base, subiendo despacio para que saliera todo el semen que se hubiera quedado por la uretra. Una gota brotó y la succionó. Repitió la operación dos veces más, hasta que dejó de salir semen de mi pene.

    Volvió a pasarse la lengua por los labios. Dejó mi pene, que empezaba a desinflarse, sobre mi vientre con delicadeza y me bajó el camisón. Se irguió y tras guiñarme un ojo, se marchó de la habitación, cerrando la puerta.

  • Póngale la cola a la zorrita (1)

    Póngale la cola a la zorrita (1)

    Hola chicos, aquí Andrea nuevamente con ustedes, para contarles más de mis anécdotas de exhibicionismo, les relataré, él como recupere mi confianza para volver a mis paseos nocturnos y como los lleve mucho más lejos que antes, espero que lo disfruten.

    Habían pasado más o menos 2 semanas desde el día del supermercado y del centro comercial en donde conocí a Don Genaro y tuve el encuentro con esos 3 chicos que me dejaron totalmente saciada, desde entonces no había podido salir nuevamente más que a cosas puntuales como la compra o el gimnasio, ya que debido a que eran meses donde en mi trabajo muchos de mis compañeros salían de vacaciones, estaba repleta de cosas que hacer por lo que no me quedaba tiempo para nada, mas el estrés de los tiempos y exigencias no dejaban lugar para mis placeres, terminaba los días muy cansada mentalmente y no tenía ganas de salir a pasear, mi fuego interno se estaba apagando y yo no veía luz para volver a dar mis paseos nocturnos en el corto plazo, ni siquiera había podido usar mi peluca ni el antifaz como quería, era un desastre, estaba malhumorada, como gata encerrada jeje…

    Ya era viernes, pero yo no veía que mi jornada fuera a terminar pronto, normalmente durante esas semanas nos quedábamos después de la hora por lo que terminábamos muy tarde, al menos se me remuneraba todo ese tiempo invertido jeje, en fin durante ese viernes estábamos trabajando cuando nos informan que debido a unos problemas externos que nuestro proveedor tenía, no podríamos llevar a cabo nuestras labores, por lo que nos permitieron salir incluso un par de horas antes, yo me puse contentísima, me recline en mi silla y me relaje mucho…, casi sentía que era un regalo del cielo ese pequeño tiempo para descansar mi mente, me puse de pie para ir por algo de agua y cuando pase por fuera de mi habitación vi de reojo mi caja con «juguetes» la cual no había podido ni tocar en esos días.

    Me quede paralizada por un momento mirándola, de pronto sentí que tenía una oportunidad para volver a salir de paseo nocturno, el solo pensarlo hizo que un calor se produjera en mi conchita y subiera por mi cuerpo, me puse colorada de la excitación, en adición a eso recordé que por ser un mes de vacaciones sumado a que era viernes muchos de mis vecinos no estarían en el terreno, por lo que me emocione mas así que me puse a pensar en como podría aprovechar de la mejor manera esta oportunidad para desquitarme de todos esos días en los que ni siquiera podía saciarme masturbándome, sin darme cuenta ya estaba jadeando de las ganas que me producía, estaba adicta al placer del exhibirme, repasaba en mi mente cada cosa que había hecho y los encuentros que tuve, me puse a mil quería que fuera memorable esta vez.

    Después de darle bastantes vueltas a como debía hacerlo, estaba segura de dos cosas, quería algo que combinara lo viejo y lo nuevo, es decir mis paseos desnuda, pero también la participación de terceros que me dieran placer, manoseándome y deseando mi cuerpo, entonces recordé mis dos veces cerca de la reja del terreno, en ambas pasaba gente, entonces ya tenía la primera parte, personas que me ayuden, ya solo me quedaba idear la forma de atraerlos sin que hicieran tanto escándalo para no alertar a los pocos vecinos que estarían esa noche, pensé un largo rato de pronto recordé el cartel que hice en el centro comercial, eso me dio la respuesta solo debía hacer algo parecido, para mantenerme en el anonimato solo debía entregarles las reglas por escrito de nuevo, me emocione y pensé en lo que haría, se iluminó mi mente y pensé un nombre, «Póngale la cola a la zorrita».

    La idea era simple, yo estaría en la reja del terreno en 4 mostrando el culo a la calle, entonces la persona que quisiera participar tendría un minuto para «ponerle la cola a la zorrita» en este caso a mí, yo le pasaría mi plug de cola junto con el lubricante para que intentara metérmelo en el culo, si lograba metérmelo, yo lo dejaría disfrutar de mi cuerpo durante 2 minutos con estas pequeñas restricciones:

    – «Estar en silencio».

    – «Ser lo mas discreta posible».

    – «En caso de ser hombre, no debía tratar de meterme su pene ni eyacularme encima».

    – «Debía avisarme en caso de que se acercara alguien desde fuera».

    – «Nada de fotos ni videos, debía entregarme su teléfono antes».

    Con esas ideas ya en mi mente, me quedaba pensar solo una cosa mas, la vía de escape, cuando estuve con los chicos del centro comercial los amedrente con una amenaza vacía, pero esta vez eso no funcionaria, así que en vez de amenazar con represalias solo pensé en usar el escenario a mi favor, como estaríamos separados por la reja sería mas fácil para mí liberarme en caso de cualquier cosa, simplemente moviéndome y escondiéndome entre las casas y en caso de gritos o mucho ruido de otro tipo, simplemente volvería a mi casa rápidamente o me escondería en los recovecos del terreno, después de todo de tantos paseos ya me sabía muchos jeje, estaba encantada y feliz, no podía dejar de sonreír de la emoción.

    Desde mi conchita sentía cosquilleos de solo pensar en las posibilidades, decidí por último que la hora seria cerca de la 1 am, porque había mas posibilidades de que pase gente, en ese momento me reí para mí misma porque estaba pensando una hora donde hubiera gente siendo que al principio elegía la hora precisamente para que no hubiera nadie, eso me mostró lo cambiada que estaba con respecto a mi erótica afición, me sentía mas libre que antes y mas valiente a dejarme ver aunque aún sentía recelos de que alguien del terreno me viera y me delatará, por lo que pensé algo mas para darle mas emoción al juego, llevaría puesto un abrigo grande que me taparía entera el cual solo me quitaría en caso de que la persona aceptara jugar, y por último para que no desviaran su atención o tratarán de meterme el plug en la conchita, decidí ponerme un pantalón ajustado de color negro el cual prepare, haciéndole un agujero justo donde estaba mi hoyito.

    Les diré que hacer eso fue bastante mas difícil de lo que pensé porque era complicado calcular el tamaño que debía tener porque después al ponérmelo al estirarse la tela se podría agrandar y mostrar mas de lo que quería, así que lo hice muy calmada y con la mente fría dentro de lo que podía jeje…, cuando finalmente termine me lo probé y había quedado bastante bien, si había quedado un poco mas grande el agujero, pero hacia arriba no hacia mi conchita así que era perfecto, con todo eso ya listo solo debía esperar a la hora adecuada, como había tenido tanto estrés los días anteriores el estar libre me había relajado mentalmente así que decidí dormir un poco, deje una alarma a las 00:00 para tener una hora de prepararme para salir, subí a mi cama y me recosté para descansar.

    Horas después mi alarma sonó, me levante para prepararme, lo primero era ponerme la peluca y el antifaz, me recogí el pelo lentamente para ponerme la peluca, la acomode lo mejor que pude. Quería que quedara bien firme por si alguno de mis «ganadores» se ponía rudo y me jalaba del pelo como el chico del centro comercial, me la tire un poco y si quedaba algo suelta, pero se mantenía bien, así que lo deje por el momento, me puse el pantalón ajustado, me mire en el espejo por sobre mi hombro para acomodar el agujero a mi hoyito, me puse en 4 y lo acomode bien para que quedara perfecto, me puse el antifaz me mire al espejo y la verdad no parecía yo, eso me encanto mucho, busque el abrigo para ponérmelo, con mi outfit listo, lo último que me faltaba era escribir las reglas en un cuaderno como la última vez, en solo arreglarme ya eran las 00:45.

    Así que escribí rápido y agregue una pequeña cosa al final, si ellos querían participar debían darme 3 palmaditas en el culo para yo saber que aceptaban, ya estaba mas que lista, abrí mi puerta para salir, tome mi cartera la cual llene con mis accesorios y salí, avance lentamente hacia la reja mirando a los lados, no había luces prendidas en ninguna casa de mis vecinos, así que fue perfecto, avance hasta llegar a la reja, empecé a ver donde podía colocarme, al principio pensé que al medio estaría bien, pero si salía algún vecino me vería sin darme oportunidad de ocultarme, seguí mirando y en eso escuche una bicicleta acercarse, mire por la reja, era un hombre mayor con overol, yo instintivamente casi sin control saque mi mano por la reja haciéndole señas al momento que pasaba por frente a la reja, él siguió como si no me hubiera visto, pero se detiene unos metros mas allá, mira hacia atrás con cara de extrañeza como si dudara de lo que vio, yo volví a hacerle señas de que se acercara, él tomó su bici y se acercó poco a poco a la reja hasta quedar frente a mí, me pregunta.

    -«¿Usted me hizo señas, señorita? ¿Necesita algo?».

    Yo rápidamente le entregué el cuaderno haciéndole la seña con mi dedo de que hiciera silencio, él me recibe el cuaderno y comienza a leerlo, en ese momento confieso que estaba muy cachonda, estaba sucediendo en ese momento, todo lo que pensé estaba comenzando, mientras el señor estaba leyendo, yo desabroche los botones de mi abrigo lentamente y le di la espalda, levante mi culito y con mis manos levante mi abrigo por atrás mostrándoselo al señor, lo mire por sobre mi hombro y él estaba con la boca abierta, creo que quedo impresionado con la situación jeje…, vuelve a bajar la mirada para seguir leyendo yo me quedo en esa posición esperando pacientemente, mientras tanto por la calle pasaban varios autos, de pronto sentí 3 golpecitos en mi culito me gire y el señor me estaba devolviendo el cuaderno junto con su teléfono, yo me estremecí al saber que había aceptado, él tomó su bicicleta y la apoyo en el muro que estaba al lado de la reja, mientras yo sacaba mi teléfono para poner el cronómetro, saque rápidamente el plug junto con el lubricante para pasárselos, él me los recibe, yo me pongo en 4, acerco lo mas que puedo el culo a la reja lo levanto y me subo el abrigo para que él viera mi culo y el agujero encima de mi hoyito, le mostré mi teléfono con el cronómetro, lo mire y le hice la seña de «¿listo?», encendí el cronómetro y volví a girarme hacia adelante mirando las casas.

    Sentí que el señor lo primero que hace es abrir el lubricante para aplicárselo al plug, luego sentí una mano recorriendo mi culo, esa sensación era muy rica, ya estaba muy mojada solo viviendo esa situación y ahora el contacto me provocaba escalofríos de pura excitación, escuche como se movía y sentí el contacto de su mano con mi hoyito, palpándolo bien, de pronto escuche que me habla.

    -«Señorita, ey señorita».

    Yo me di la vuelta rápidamente haciéndole la seña de silencio con algo de enojo, jeje…, él baja la voz y me dice.

    -«Disculpe, pero no puedo».

    Me hace señas para que mirara hacia abajo, yo mire y vi que me estaba señalando unos fierros puntiagudos que tenía la reja, entonces me dice.

    -«Su culo está muy bajo, no lo alcanzo sin enterrarme los fierros en los brazos».

    Yo me quede de piedra con lo que me dijo, me puse de pie rápidamente y le hice la seña de que espere un poco, empecé a mirar desesperada a todos lados alguna solución para esa situación, la cual no había contemplado del todo, los benditos fierros eran un poco mas bajos que la altura donde estaba mi culo si yo estaba de pie, estaba buscando que hacer y el señor me dice.

    -«Mire, acérquese a esta esquina».

    Me señalo hacia mi derecha, era una especie de pasillo que quedaba entre la primera casa y la reja, era algo estrecho, podía pasar por él, pero no estirarme del todo, tampoco podía ponerme en 4 en ese espacio, entonces él me dice.

    -«Si usted se apoya en la pared, sin agacharse, su culo quedará a una buena altura, además puede apoyar su bolsa en los fierros».

    Le hice una seña de «OK» tome mis cosas y me empecé a meter al pasillo, puse mi bolsita con mis accesorios en los fierros y me apoye en la pared, el señor rápidamente me tomo de la cintura con sus dos manos para acomodarme bien y por último sentí que palpo mi hoyito de nuevo yo me gire para verlo y él me hace la señal de «OK», yo se la regrese, tome mi teléfono y reinicie el cronómetro, le volví a hacer la señal de «¿listo?», active para que pueda comenzar.

    Él comenzó ya directamente colocando su mano en mi nalga derecha, me la apretó y sentí que se me abrió un poco mi hoyito, entonces sentí como intento meterme el plug, lo hacía bastante brusco, empujaba con fuerza el plug en mi hoyito, yo pegue un pequeño quejido «ay!», gire la cabeza y le indique el lubricante y luego apunte a mi hoyito, me volví a girar esperando que hubiera entendido que debía poner lubricante en mi culo también, escuche que abre el pote y yo respiro aliviada miré mi teléfono y ya habían pasado 30 segundos, me agarro el culo nuevamente esta vez lo apretó mas fuerte, sentí algo helado sobre mi hoyito, así que supe que me estaba aplicando el lubricante en el hoyito, pasaba su dedo por todo el contorno de mi hoyito, sentí un cosquilleo muy rico, de pronto sentí que empezaba a meterme su dedo en el culo, no podía ser el plug porque era mas pequeño, yo me estremecí con eso, él metía su dedo no lo sacaba del todo solo para meterlo todo de nuevo, lo hizo un par de veces, yo mire el tiempo y solo le quedaban 5 segundos.

    Me gire a verlo, pero él estaba concentradísimo haciendo el movimiento con su dedo, se sentía muy rico la verdad, se acabó el tiempo y yo giré la cabeza tosí despacito para que él mirara, le mostré mi cronómetro que ya se había terminado el tiempo, entonces el saco su dedo de mi culo provocándome un temblor por todo el cuerpo y un cosquilleo en la conchita, yo me gire hacia él, me miro decepcionado y me devolvió mis cosas yo las volví a poner en mi bolsa y le entregue su celular, él hizo el gesto de despedirse, pero yo lo tome de la mano y le hice una seña para acercarse, él se acerca a mí y yo le susurre.

    -«Por haberme ayudado a buscar una buena altura, te regalo 30 segundos de libre acción, como si hubieras logrado ponerme la colita».

    Me alejé de él, me saqué el abrigo lentamente dejándole ver mis tetas desnudas, lo deje aún lado, le sonreí al señor y él estaba con cara de emoción, tome mi teléfono mostrándole el cronómetro en 0 de nuevo le hice el gesto de «¿listo?», lo active para que comience.

    Él rápidamente me tomó de la cintura con una mano, me llevo junto a la reja y con la otra empezó a tocarme las tetas apretándolas con fuerza, pero muy delicado se sentía muy rico, con la mano que tenía en mi cintura bajo hasta mi culo, pero por dentro de mi pantalón que al ser ajustado y aplicar esa fuerza se me bajo hasta los muslos, quedando yo con la conchita y el culo al aire, él me intentó meter el dedo de nuevo en el culo, pero note que no llegaba, entonces yo me gire colocándome de lado me incline un poco hacia adelante y le levante mi culo, así él con una mano me masajea las tetas y con la otra me follaba con su dedo todo el culito, yo empecé a estremecerme mucho, se sentía muy rico como el señor me tocaba, en un momento él me giró para yo darle la espalda.

    Entonces me empujo la espalda hacia abajo y yo volví a apoyarme en la pared entonces él usó su mano con la que masajeaba mis tetas para pasarla por mi conchita, la pasaba de arriba a abajo tocando mi clítoris, yo gemía «aaaa…», luego metió dos dedos en mi conchita y comenzó a follarme el culo y la concha a la vez, yo miro mi teléfono y ya habían pasado los 30 segundos, pero deje que siguiera un poco mas porque se estaba sintiendo muy bien, hice un movimiento de placer para disfrutar del momento, moviendo mi cuerpo de arriba a abajo, ya habían pasado 50 segundos así que yo me volví a incorporar y le mostré mi teléfono, sé que quizá debí dejar que me siguiera tocando, pero reglas son reglas y me gusta que se respeten mas o menos jejeje…, él me dio las gracias y se despidió de mí, yo me despedí de él, me acomode el pantalón y me puse el abrigo de nuevo, vi que el señor tomo su bicicleta y se fue.

    Me había gustado mucho la experiencia con él, pero algo me preocupo sobre el juego, no había pensado que quizás las personas no sabrían como ponerme el plug por lo que pensé en quizá darles mas tiempo, mientras meditaba sobre eso tome mi cuaderno para hacer un cambio, de pronto escuche varias risas acercándose, entre mezcladas de chicos y chicas, yo trate de ver, pero no alcanzaba a notar nada, entonces me acerque al muro que separaba el terreno de la casa principal de los vecinos, para ver si podía distinguir algo, en eso sentí las voces mucho mas cerca casi enfrente mío, yo instintivamente me moví hacia atrás, con una mano puse detrás de mí el cuaderno y con la otra cerré mi abrigo, los vi pasar, eran alrededor de 8 personas, yo los reconocí porque son vecinos de los terrenos colindantes a donde vivo yo, usualmente organizaban fiestas, así que supuse en ese momento estaban volviendo a casa para seguir celebrando jeje…

    Cuando pasan yo volví a centrarme y me di cuenta de que estaba entre la casa y el muro, mire detrás de mí y se veía negro, pero se distinguía el otro lado, era un pasillo bastante mas amplio, pensé en ese momento que quizá podía usarlo para volver mas discretamente, en eso me dispuse a salir e ir a acomodar mi bolsa que había quedado colgada en los fierros así como mirar mi teléfono, salí, me acerque a la bolsa, tome mi teléfono para ver la hora y reiniciar el cronómetro cuando de la nada me da por levantar la cabeza y vi a un chico de pie mirándome a escasos metros, mirándome fijamente como si fuera una estatua, yo me quede fría en ese momento, no lo había escuchado aproximarse, él no decía nada estaba quieto mirándome, yo le hice una sonrisa nerviosa y le hice un gesto de saludo, pero con la mano que tenía el cuaderno, al tomarme por sorpresa como que me saco de onda totalmente jeje, él se fijó en mi cuaderno, entonces yo se lo acerque a la reja para que lo lea cuando estaba por tomarlo, escuche un grito.

    -«¿Oye vienés o qué?», «¿Qué te paso?»

    Él cómo que reacciona, me mira a la cara, y mira a los demás chicos que habían pasado, yo en ese momento pensé que había cometido un error, él venía con ellos si les decía que yo estaba ahí vendrían todos, pensé en tomar mi bolsa rápidamente y esconderme en el pasillo de recién para perderme entre las casas, cuando de pronto escuché hablar al chico.

    -«Sí, un momento».

    Él comenzó a avanzar, pero note que se gira sutilmente hacia mí y me hace un gesto para esperar, él avanzó y escuche que les dijo a los chicos que debía hacer una llamada y que se adelantaran, lo escuche volver y queda frente a mí de nuevo, me hizo un saludo con la mano y yo totalmente sacada de onda, le pase mi cuaderno, no sabía si sentirme excitada, confundida o que jeje…, él comenzó a leerlo y yo para seguir con la rutina al igual que antes, le di la espalda, me subí el abrigo, le mostré mi agujero que daba a mi hoyito y me quede esperando, pasaron unos segundos y él me dio los 3 golpecitos en mi culo, me entrego el cuaderno, yo le hice el gesto para que me pase su celular, pero él me susurra.

    -«Lo dejaré aquí en la reja por si viene mi novia, para tomarlo rápidamente y fingir que estoy llamando».

    Yo seguía sorprendida una de las chicas que vi pasar era su novia y él decidió aceptar jugar sexualmente con una extraña, eso me gusto y me excito mucho, le hice la seña de que aceptaba su condición, entonces le entregué el plug junto con el lubricante, le mostré el teléfono con el cronómetro en cero y le hice la señal de «¿listo?», apreté el botón y su tiempo comenzó.

    Lo primero que hizo es palparme el hoyito, creo que noto que me quedaba lubricante del que me aplico el señor anterior porque movió su dedo en círculos, sentí que abrió el pote, me aplico mas en el hoyito, entonces puso su mano en mi nalga derecha y la levanto con fuerza, sentí que mi hoyito y mi conchita se abrieron un poco, él me metió un dedo primero, fue electrizante sentir su dedo al penetrarme tan bruscamente, lo movió un poco por dentro de mi culo yo estaba sintiendo muy rico, podía sentir como me subía la temperatura y los cosquilleos en mi conchita ya tenía mis muslos empapados, de pronto sentí que acerco el plug a la entrada de mi hoyito, sentí la presión de tratar de meterlo, yo en ese momento me tense un poco por qué me dolía, trate de relajar mis piernas y mi culo, pero era difícil, no era muy delicado el chico para meterlo, entonces sentí como retiro el plug de mi hoyito y me volvió a meter un dedo en el culo, pero esta vez quiso meter dos, seguramente para abrirlo mas, de pronto escuche a lo lejos.

    «¿Mi amor aún estás hablando por teléfono?».

    Yo me giré rápidamente el chico deja caer el plug y el lubricante hacia adentro de la reja, tomo su teléfono y fingió estar en llamada, le hacía señas a su novia como que aún no terminaba de hablar, yo tome el plug y lubricante los metí a la bolsa rápidamente, me agache para ocultarme, el chico dice en voz alta como si hablara por teléfono aún.

    -«Lo siento, tengo que irme, mi novia me está llamando».

    Hace el gesto de cortar y se aproxima a su novia, escuche que hablaron un poco y finalmente un silencio sepulcral, definitivamente se había ido, yo quede caliente, decepcionada y frustrada, se estaba sintiendo muy rico su dedito y justo para cuando pensé que lo lograría se interrumpe el juego, mire el cronómetro y marcaba un minuto justo, es decir que le quedaban como 20 segundos aún, me moleste un poco, suspire decepcionada y después de esas dos experiencias fallidas, pensé que mi juego no era tan bueno, no había logrado replicar lo del centro comercial, ya me estaba resignando cuando sentí unos pasos y unas especies de lamentos, se me pusieron los pelos de punta me pare deprisa y vi una figura negra acercándose a la reja, me eche para atrás, pero choque con la pared de la casa, se acercaba mas y cuando lo vi bien me doy cuenta de que lo conocía.

    Era Humberto una especie de «sin techo» que siempre pululaba por el barrio totalmente borracho hasta quedar muchas veces tirado en la calle, rara vez estaba sobrio, lo mas curioso era que cuando no estaba borracho era una persona bastante amable y atenta, todos en la zona lo conocíamos bien, suspire aliviada, él escuchó mi suspiro porque se giró hacia mí, me miro de arriba a abajo y se aproximó a la reja, se apoyó con una mano mientras hacía sonidos raros con la boca, metió su mano directa hacia mí, yo trate de apartarme, pero el espacio no me dejaba moverme libremente, entonces poso su mano por sobre mi abrigo justo encima de una de mis tetas, empezó a mover su mano de manera errática en esa zona, rozaba mi pezón desde afuera y eso la verdad me produjo un cosquilleo rico, metió su otra mano colocándola sobre mi otra teta, él se apoyaba con el cuerpo en la reja, entonces con sus manos me estaba manoseando muy rico, yo estaba paralizada no sabía como reaccionar si salir huyendo o dejar que eso siguiera me quede inmóvil a su merced, en esos segundos pensé, «en serio estoy tan desesperada, me volví tan puta como para dejar que un borracho me toque y me manosee?», y lo peor es que lo estaba disfrutando, en eso él abrió su mano y tomo completamente mi teta apretándola con fuerza, yo gemí muy despacio «mm..».

    Me estaba gustando lo que Humberto me estaba haciendo, me calentaba cada vez mas la situación, de pronto él se acercó mas a la reja yo me trate de incorporar y en eso me doy cuenta de que de los movimientos tan bruscos mi abrigo solo se sostenía sobre mí, porque yo estaba apoyada en la pared, como poseída di un paso adelante y mi abrigo cayó al suelo, dejándome totalmente desnuda para arriba, él por supuesto aprovecho eso y me tomo del brazo para acercarme mas a él, me tomo con mucha fuerza me hacía doler el brazo así que le seguí la corriente ya estando cerca de su cara podía sentir su aliento a alcohol, era muy fuerte el olor, pero extrañamente no me produjo asco ni rechazo, al estar mas cerca él me estaba manoseando entera me agarro el culo, las tetas, me apretó contra la reja, yo solo podía gemir del placer que me estaba dando, pensé en que me había convertido en toda una puta sedienta de placer que no le importaba la forma solo quería sentirse muy excitada y deseada.

    Humberto me trato de meter su mano por debajo de mi pantalón, pero hacía movimiento muy torpes, y yo ya entregada a la situación empecé a bajarme el pantalón lentamente hasta dejarlo en mis muslos, estaba respirando agitadamente mientras Humberto me seguía tocando, paso sus manos hasta por mi cara, era todo muy extraño, pero también caliente, en eso sentí una voz.

    -«¿Humberto donde te metiste, que estás haciendo?».

    Una persona apareció en la reja y me vio completamente desnuda siendo manoseada por Humberto, me paralice, se me congelo el placer de inmediato, me eche para atrás, aparte las manos de Humberto y me tape con mi abrigo, mirando hacia abajo, sentí mi cara muy caliente, pero sabía que era por la vergüenza, me habían descubierto por primera vez, alguien que no aceptaba mis términos me había visto desnuda, pensaba lo peor en ese momento, entonces escuche.

    -«¿Oye ven acá te llevaré a tu casa, deja de molestar a la jovencita», «Señorita, discúlpelo es una persona con problemas de alcohol, está bien?, le hizo daño?».

    Yo levanté la mirada tímidamente, lo vi y era un señor mayor, canoso se notaba que era de unos 50 y algo, yo le respondo solo moviendo mi cabeza en señal de negativa, él tomó a Humberto y lo retiro de la reja, lo tomo de los hombros y se lo llevo en silencio, yo respire hondo, estaba temblando aún, no podía calmarme, pensaba que se habían acabado mis aventuras nocturnas estaba comenzando a transpirar helado, entonces me pase la mano por la frente y toque mi antifaz, me llego una sensación de calma, recordé de golpe que llevaba cosas que me tapaban, suspire aliviada, si me habían visto, desnuda y manoseada, pero con la cara tapada, todo el miedo se fue de golpe, solo quedaba la calentura que me habían dejado el señor de la bici, el chico con novia y por último Humberto.

    Mientras soplaba el viento tocando mi cuerpo desnudo hacia arriba mis pezones estaban muy duros, antes de subirme el pantalón pase mis dedos por mi conchita estaba muy húmeda y sensible, empecé a pasarme los dedos lentamente y con la otra mano apretaba mis tetitas, comencé a tocarme sensualmente a mí misma, en toda la reja para que el que pasara me mirara, abrí los ojos un poco durante mi sesión y vi que dos chicas estaban cruzando la calle directo hacia mí, se notaba que eran veinteañeras, llevaban vestidos muy lindos seguro camino a algún bar o devuelta de uno, yo deje de tocarme, pero no deje de mirarlas, busque mi cuaderno rápido, me sentía muy segura al estar oculta con mi disfraz así que ni siquiera me puse el abrigo, ellas se me acercaron y me preguntaron.

    -«¿Oye amiga que haces? ¿Te pasa algo?».

    Yo les hice la señal de silencio y les pase mi cuaderno, las mire y les sonreí, la otra chica le dice a su amiga.

    -«¿Crees que esté loca o algo así?» Su amiga le respondió «Mira lo que dice aquí».

    Se quedaron leyendo ambas en silencio, yo me giré levantando el culo y me subí el pantalón para que vieran el agujero de mi pantalón, pasaron unos segundos y una de las chicas dice.

    -«Vámonos esta loca, además estamos retrasadas, no la tomes en cuenta a esta zorra loca» su amiga le respondió «No seas así, no le hace daño a nadie con esto, además es mas seguro que salir a follar con cualquiera y que te pase algo, solo es bastante peculiar».

    Cuando escuche eso casi me emocione jeje porque ella me comprendió y no me juzgo, fue muy lindo, entonces la chica que me defendió dijo.

    -«Yo si quiero intentarlo, pásame tu teléfono», la amiga le respondió «no puedo creerlo, no sé quién está mas loca, tú o ella», su amiga le replico,»shhh solo pásame el teléfono y cállate o no podre jugar».

    Escuche que a regaña dientes le paso el teléfono a su amiga, la cual me dio 3 golpecitos en el culo, yo me di la vuelta, le recibí los teléfonos, les pase el plug y el lubricante, me di la vuelta nuevamente, me apoye en la pared y les mostré el cronómetro en 0, lo activé para que empiecen.

    Como esperaba la chica era mas delicada que los otros, sus manos mas pequeñas pasaron por mi culo, me toco el hoyito con su uña, escuche como abrió el pote de lubricante, me puso una mano en la parte baja de la espalda justa arriba de mis nalgas, y sentí como intentaba meterme el plug, ella empujaba mas despacio que los otros, yo gemía «aaa…»porque con la calentura que tenía en el cuerpo, estaba muy sensible, sentí como el plug poco a poco ganaba terreno en mi hoyito, ella lo hacía bien, giraba el plug, pero no podía meterlo mas, entraba solo un poco de él, le faltaba algo mas de fuerza para entrar del todo, entonces escuche que su amiga le dice susurrándole.

    -«Tonta lo haces mal, te falta fuerza, déjame intentar».

    Sentí como me presionaron mas el plug y sentí dos manos en mi culo, el plug comenzaba a entrar mas y mas, yo levante la cara hacia arriba, me mordí los labios y gemí «mmmm…» mientras sentía que todo el plug entraba en mi culito, ni en mis mas grandes fantasías sobre ese día pensé que dos chicas iban a ser las primeras en ganar el juego, mi teléfono marcaba 48 segundos y yo ya tenía el plug totalmente metido en el culo, me gire para verlas, les sonreí les mostré el teléfono y reinicie el cronómetro, les hice la seña del dos, indicando que ganaron y les daría los dos minutos de libre acción, ellas se miran por un segundo y pasaron sus manos por la reja, comenzaron a manosearme muy rico, sus manos suaves y pequeñas pasaban por mis tetas, la chica que acepto el reto le dijo a su amiga.

    -«Pensé que estábamos locas», la otra solo sonrió y le dice, «sshh cállate».

    La amiga me bajo el pantalón hasta las rodillas, me sobo el culo, me apretó las nalgas, mientras la otra me sobaba las tetas, las vi y estaban coloradas, yo estaba a mil, solo gemía despacio y me dejaba llevar, las chicas me giraron y empezaron a recorrerme las piernas y culo, tomaban mis nalgas para abrirlas mucho, sentía que todo mi hoyito y mi conchita se abrían mucho, una de ellas me metió un dedo en la conchita, lo metía y lo sacaba, yo mire el teléfono y llevaban un minuto en eso, de pronto su amiga le dice a la otra.

    -«Mira, este vibrador estaba en la bolsa, pongámoselo».

    Yo al escuchar eso activé la aplicación en mi teléfono y se los dejo al alcance, ellas tomaron mi teléfono y lo activaron, lo acercaron a mi conchita y lo meten funcionando, yo me estremecí en ese momento, junte mis piernas y me tape la boca con las manos para no gemir fuerte, solo hacia «mmm…aaa..aaa», creo que estaba en nivel 3 porque fue muy intenso de golpe, ellas continuaron pasando sus manos por mi cuerpo, hasta que en un momento sentí que me movían el plug del culo, no queriendo sacarlo sino que rotándolo y empujándolo mas hacia dentro, esa sensación fue muy rica, sentía que venía el orgasmo así que me aferre con una mano a la pared y con la otra tape mi boca, el orgasmo me dio y yo tiemblo completamente, caí de rodillas jadeando y con espasmos en mi conchita mientras el vibrador me seguía dando placer.

    Las chicas lo apagaron, yo descanse un momento, las mire y ellas estaban jadeando, se notaba que habían quedado cachondas, me devolvieron mi teléfono y yo les pase los suyos, ellas no me dijeron nada y simplemente se fueron, yo me saque el vibrador y lo puse en mi bolsa, también me saque el plug, me quede de rodillas un momento, tome mi abrigo y me lo puse, ya había conseguido un orgasmo muy rico por esa noche y estaba lista para volver, solo quería descansar un momento del orgasmo que aún podía sentir en mi conchita, estaba feliz, a pesar de todo mi juego si pudo darme placer, aunque entendí que quizá era algo complejo, mientras pensaba que cosas podía cambiar, escuche algo desde fuera de la reja.

    Acá termina la primera parte de esta anécdota, les agradezco mucho por leerla, les mando un beso y esperen con ansias la segunda parte.

  • La consentida de papá

    La consentida de papá

    El día en que mi padre cruzó el umbral de la puerta con Andrea entre sus brazos, caí en cuenta que mi lugar como el número de la casa acaba de ser destronado de forma irremediable. Aquella pequeña de ojos grises y mechones rubio oscuro pasó a ser la voz campante del hogar. Mis padres veneraron a la niña desde el principio, pasó de ser una hermosa bebé, a una deslumbrante niñita y con el paso de los años se transformó en una arrebatadora joven.

    Odio a Andrea, porque tiene todo lo que yo siempre he deseado. La atención de los papás, quienes se divorciaron hace unos años por el desgaste de la relación, nada traumático para nosotros. Quedaron en buenos términos, pocos son los hijos de padres divorciados que pueden afirmar que sus padres son amigos. Mamá se volvió a casar un par de años después de su separación con papá, con un tío bastante afable y tranquilo, y como era de esperar, Andrea también se lo echó a la bolsa con una de sus perfectas sonrisas.

    Ambos hijos optamos por quedarnos con papá después del divorcio, mamá regresó a su natal Valencia y como no nos iba muy a la labor de irnos al sur, preferimos quedarnos en Donostia. Y desde entonces, el odio que siento hacia mi hermana solo creció. Andrea entró a mi vida como un tsunami, una pequeña ladrona que se apropió de todo lo que alguna vez pude disfrutar.

    Es necesario aclarar un pequeño gran detalle, la naturaleza de la relación con el hombre que me dio la vida. Papá y yo terminamos envueltos en esa particular relación gracias a un pequeño desfase de su horario laboral, él llegó antes de lo acordado y me encontró posando con una corta faldita propiedad de mi hermana. Dejando al descubierto mi travestismo. En ese momento, mi padre se transformó en una bestia sexual, me folló con la ropa de mi hermana, de una manera violenta y agresiva. Por suerte no era la primera polla que entraba en mi culo, sino me hubiese lastimado gravemente.

    Desde ese momento, en cada oportunidad en la que teníamos un tiempo a solas, papá me montaba como todo un semental, destruyendo mi esfínter, me trataba con dureza, con saña, como si quisiera hacerme daño. Siempre vestido con la ropa de mi hermana y en más de una ocasión, perforaba mi agujero gruñendo su nombre. No era Rubén a quien montaba sino a la perfecta Andrea.

    Mi padre resultó ser toda una bestia en el sexo, ni una sola caricia o palabra cariñosa, iba a lo suyo, follando mis dos agujeros sin piedad, a veces aprisionaba mi pequeña polla entre sus grandes dedos haciendo que me corriera como una perra, porque así le gustaba llamarme. Y mi falta total de amor propio alimentó esa insana relación.

    Para aquel entonces, la intensidad, de las folladas de papá iban en aumento y también mi capacidad de humillarme ante él, era el único momento donde teníamos una verdadera unión y seguía siendo empañado por la presencia de mi hermana. Llegué a la conclusión de que papá no me trataba así porque me tuviese manía, sino porque deseaba hacerle eso a mi hermana. Así que comencé a desarrollar mi plan para que se la follase y vengarme de Andrea.

    Mi hermana es una chica mimada, sensible y quejica, que no aguantaría ni la primera embestida de mi padre sin venirse abajo y suplicar clemencia. No me costó mucho comenzar a generar ciertas situaciones comprometedoras entre ambos, ya sabiendo que mi padre deseaba destrozar a mi hermana, solo debía hacerla caer en una situación donde quedase vulnerable y mi padre se aprovechase para follarla como hacía conmigo.

    La ocasión perfecta se desarrolló después de pasar el puente de semana santa con mamá. Andrea como buena chica en etapa hormonada se había encaprichado con un cachas buenorro, amigo de una de nuestras primas y comenzaron a intercambiar algo más que mensajes inocentes. Conociendo ya el patrón conductual de mi hermana con ese chaval mi plan fue tomando forma.

    Comencé a saltar uno que otro chivatazo con papá, sobre las actitudes poco correctas de Andrea, instándole a actuar, a no permitir que mi hermana cometiese alguna imprudencia. Me dediqué a comerle la cabeza mientras le comía la cabeza de abajo. Poco a poco noté como la bestia celosa tomaba posesión de mi padre, la violencia encarnada que evidenciaba conmigo pronto iba a tener otro objetivo, la cabrona de mi hermana.

    – ¿Estás seguro de lo que dices? –me preguntó cierta tarde en uno de nuestros turbulentos encuentros.

    – Sí –me saqué su polla de mi boca–. La he pillado enviándole unas fotos… –me encogí de hombros–. Mañana de seguro se lo monta con ese tío, y eso va a más, la otra noche escuché una videollamada de ese par, él quiere venir a pasar el próximo fin de semana para quedar con ella –solté de farol.

    – ¡Joder! –exclamó furioso–. No me dio tiempo de decir nada más, se empleó a fondo con mi boca, follándola hasta dejarme sin aliento. Ese día fue especialmente duro no solo con mi boca, sino también con mi culo.

    No pude dormir ante la expectativa del día siguiente, además me dolía mucho mi esfínter ante la arremetida anterior. Ese día me salté las clases, me posicioné en mi lugar de espionaje habitual; aprovechando de un pequeño agujero que hice entre las paredes para poder espiar a Andrea y que llevaba años cumpliendo su inmoral función, la muy estúpida nunca lo descubrió.

    Andrea llegó a su hora habitual, era innegable su belleza, los turgentes senos, prominentes que iban a juego con su cintura de avispa y su respingón culito, su lacio cabello rubio oscuro caía como una cascada por su espalda, le llegaba casi a la cintura. Ese rostro angelical y esos impactantes ojos grises la convertían en un monumento. Si hasta la genética le sonreía a la muy zorra. Me preguntaba a cuanto se habría follado con esa carita inocente, de no romper un plato. Sería una experta en el sexo, bien que se masturbaba casi todas las noches.

    Se deshizo de su ropa para quedar solo con el conjunto de ropa interior un tanto infantil, de un color azul oscuro tenía unos motivos de hello kitty que le conferían un halo de inocencia. Posando frente al espejo dio rienda suelta a su postureo; cada pose era más sugerente que la anterior, y aun así conseguía conservar ese halo de pureza. Me reventaba de ira el que mi miserable polla se endureciera viéndola, quizás era una de las cosas que más me molestaba sobre ella, destacaba por ser una de las pocas mujeres que despertaba mi deseo sexual hetero.

    La puerta de la habitación se abrió de par en par, mi padre entró y se quedó plantado. Los tres contuvimos la respiración en ese instante. Casi pareció que el tiempo se detenía. Mi pollita vibró ante la expectativa de ver como mi padre reventaba a la puta de mi hermana. Oh, como disfrutaría ese momento.

    – Papi… –Andrea estaba tan perpleja por haber sido pillada que ni siquiera hizo amago de taparse.

    – ¿Qué te he dicho de esas fotos, pequeña? –soltó visiblemente contrariado.

    – Lo siento papi –musitó llorosa–. Es que… yo…

    – Ya, ya –mi padre arropó a mi hermana entre sus brazos ¿Qué mierda estaba pasando? ¿Dónde estaba la violencia? ¿Por qué no la arrojaba a la cama para follársela?

    – No puedes seguir enviándome estas fotos mi niña, provocar a papá de esta manera tiene consecuencias irreversibles.

    – Papi… no puedo más… te juro que intenté liarme con aquel chico y es muy majo. Pero no puedo más, por favor.

    – ¿Entiendes lo que cambiará y que no habrá marcha atrás? Recuerda las condiciones.

    – Y tu recuerda las mías –replicó más segura.

    – Por mí no hay problema.

    Quise gritar de la impotencia, ¡Ese par! ¿De qué me había perdido? Mi primer impulso fue interrumpir, pero me podía la curiosidad. Me sentí tan imbécil, o quizás no. Quizás papá le dejó claro su manera salvaje de follar y ambos se contenían. Tenía que ver hasta el final.

    – Mi niña consentida –mi padre se inclinó atrapando los labios de mi hermana con suavidad.

    Un beso casto que fue a más. Caricias furtivas, románticas. La declaración de dos amantes. Conmigo nunca había tenido el más mínimo gesto de cariño. La cargó hasta depositarla en la cama, las manos de mi padre temblaban mientras separaba las piernas de mi hermana. Con destreza se fue desnudando. Su gran polla se elevó, tan dura y apetitosa.

    – Papá siempre te cuidará, princesa.

    – Hazme tuya, papi.

    Con una delicadeza envidiable, mi padre le sacó el conjuntito. Los senos de mi hermana se erguían soberbios, tersos y juveniles. Su depilado sexo se adivinaba bastante cerrado. Mientras ella respiraba acelerada, él depositaba besos por todo su cuerpo, venerando cada centímetro, una muestra total de amor.

    Mi ira y excitación creían a partes igual. Las dos personas que más deseaba disfrutaban de una intimidad envidiable, me enfurecía el cariño y el amor mutuo que se profesaban. ¿Por qué papá nunca pudo tratarme así? Las delicadas manos de mi hermana se colaban por la caballera de mi padre, del mismo color que la de mi hermana, con algunas canas que le otorgaban un aspecto mucho más interesante. A sus 47 años papá conservaba un físico envidiable, con esos fuertes músculos productos de horas en el gimnasio, con su altura que arropaba y esos mismos ojos heredados por ambos hijos.

    La boca de mi padre descendió hundiéndose entre las piernas de mi hermana que le regalaba tiernos gemidos. A pesar de que su cuerpo buscaba por instinto cerrar las piernas, la intromisión de la boca de mi padre le impedía hacerlo del todo. Ella jadeaba complacida, excitada, perdida, en un momento sus gemiditos se transformaron en unos grititos arrebatadores, la lengua de papá jugaba inclemente con su abertura hasta por lo que presencie los temblores de su cuerpo le obsequiaron un intenso orgasmo que papá no desperdició, bebiéndose hasta la última gota.

    Ella lucía sonrojada, el rubor de su rostro bajaba extendiéndose por el cuello y sus senos. Parecía un ángel y eso me enfureció aún más.

    – Eres perfecta, mi niña –papá subió y con tiento posicionó su polla en la entrada de Andrea–. Dolerá un poco, pero papá será cuidadoso, prometo que solo te dolerá esta vez.

    ¡Maldita sea! ¡La zorra de mi hermana no tenía nada de zorra, era virgen! ¡No podía creerlo!

    Los ojos y la boca de mi hermana se abrieron y un gritito escapó de ella, apretó sus puños mientras papá se enterraba en ella, con calma y cariño. Era una primera vez amorosa, cuidadosa. ¡Como los odié en ese momento! De una estocada se enterró por completo, sus labios acallaron los grititos de mi hermana. Susurrándole después frases cariñosas.

    Tras un breve receso, papá empezó una cúpula lenta y erótica para ambos. Su monta distaba por completo de nuestra primera vez. Mi hermana se retorcía debajo de nuestro padre. Se abrazaba a él y entre besos, él aumentó la intensidad, entrando en ella con rapidez y a la vez, con la premura de no lastimar a su amada.

    Mi polla que parecía tener vida propia se corrió ante la impotencia de mi mente, papá duraría lo propio en llenar el tierno coño de mi hermana con su semilla. Luego se derrumbó sobre ella, entre palabras de amor y promesas que me hicieron perder el poco norte que me quedaba.

    Echó una furia salí de mi habitación e invadí la intimidad de los amantes. El ceño de papá se frunció, y en el rostro de mi hermana se dibujó una sonrisa burlona.

    – Anda… ¡Mira papi! El putito de mi hermano nos ha estado espiando.

    – ¡No entiendo! –estallé furioso–. ¡¿Qué mierda pasa aquí?!

    – ¿No es obvio? –apuntó mi padre mirándome con hastío–. Querías provocarme, mala puta.

    – P-Pero…

    – ¡Cállate! –ordenó mi hermana sentándose en su cama, vi su coño recién estrenado del cual brotaba una mezcla de leche, flujos y unas trazas de sangre casi imperceptibles–. Vamos a dejar esto claro; espero que hayas disfrutado tus cinco minutos de protagonismo se acabaron. ¡Finito! ¡Kapum! ¡Mentalízalo! Papá es mío, y a partir de ahora yo me encargaré de atender su polla. ¿Cierto, papi?

    – Así es mi niña. Soy tuyo –exclamó mi padre más que satisfecho. Noté como se endurecía otra vez.

    – ¿P-Por qué…?

    – ¿La diferencia? –interrumpió mi padre, a lo que asentí–. Sencillo, eres una perra igualada, querías compararte con la preciosidad de tu hermana y no le llegas ni a los talones. Me enfurecía cada vez que te vestías como ella para excitarme. Te hacía más listo, existe un muro infranqueable entre vosotros. Porque mi preciosa Andrea es y siempre será, la consentida de papá –La polla de mi padre vibró ante tal afirmación–. Ven acá princesa, papá te enseñará como darme placer con tu linda boquita.

    – ¡Si papito! –exclamó ella más que feliz.

    Y sin esperar si quiera que me retirase de la habitación, papá pasó los siguientes minutos instruyendo a mi hermana en como comerse su poderoso miembro. Lloroso me retiré a mi habitación, y desde entonces ellos hacen el amor porque por más intenso que tengan sexo, papá siempre procura el placer de mi hermana por sobre el suyo. No se molestan en cerrar las puertas y yo como el puto mirón que soy, observó cómo lo hacen. Lo supe desde el principio, no hay nada que pueda hacer contra la consentida de papá…

  • Así empezamos (1)

    Así empezamos (1)

    Una vez me dijeron que entre familia todo era más placentero. Hace tiempo atrás, me hubiera escandalizado ante esto, pero hoy puedo decir que no se equivocaban y ciertamente no podía esperar para volver a repetirlo.

    En ese momento, por cuestiones de la vida, vivía con mis tíos y mi primo.

    Un día, después del almuerzo llegó mi primo con sus amigos para pasar la tarde en casa. Para no aburrirme mientras ellos jugaban al póker llamé a mi mejor amiga y la invite a que pasara la tarde conmigo.

    Yo sabía muy bien cómo terminaría ese encuentro, mi amiga y mi primo eran de esas personas que se cogían todo lo que les pasaba enfrente si había oportunidad. En fin, ellos terminaron cogiendo y yo me enteré de todos los detalles, mi amiga no dejaba de hablarme de eso:

    -La pija de tu primo es muy grande

    -La pija de tu primo es muy gorda

    -La pija de tu primo no me entró

    -La pija de tu primo me dejo doliendo la mandíbula

    Estaba harta de escuchar sobre la pija de mi primo, además a mi que me importaba si no me lo iba a coger, o sea era mi primo.

    Un día mientras hablábamos por la aplicación WhatsApp con mi amiga, ella preguntó -¿nunca estuviste con un familiar? -su pregunta me descolocó totalmente, era algo que nunca se me había cruzado por la cabeza y que sobrepasaba mis límites.

    En ese entonces era muy descuidada cuando se trataba del celular, lo dejaba en cualquier lado y nunca tenía contraseñas, tanta era mi mala suerte que terminó en manos de mi primo.

    Un día él me envió un mensaje diciéndome que había leído y escuchado la conversación que había tenido con mi amiga sobre él. No lo podía creer, quería morirme de la vergüenza, pero estaba sorprendida de que a él no le molestara que yo supiera todo, sino que todo lo contrario, de cierta forma lo disfrutaba. Empezamos a hablar de cómo le gustaba que se la chupen, en resumen me contó que mi amigo lo había desilusionado totalmente -no aguanta nada -dijo él, tenía el gusto por ahogar a la chica y hacer que la pija les llegará hasta la garganta.

    Luego comenzó a pedirme fotos, primero sin el pantaloncito del pijama, después sin remera, y por último sin corpiño.

    Después de eso me hizo la pregunta que cambiaría todo.

    ¿Te animas a hacerme un pete?

    No sabía qué hacer, si accedía no había vuelta atrás y debería vivir con las consecuencias y siempre estaba la opción de decir que no y que todo quedará ahí. Pero quería arriesgarme y sacarme la curiosidad.

    Salí de mi cuarto sin hacer el más mínimo ruido, debía ser lo más silenciosa posible, ya que en la habitación de al lado estaban mis tíos. Entré, cerré la puerta y estaba en la cama esperándome, me acerqué y me puse entre sus piernas. Podía ver cómo debajo de la ropa movía la mano masturbándose. Una vez cerca, se sacó el pantalón y el bóxer y no podía creer lo que veía. Mi amiga no mentía, era larga, unos 18 cm y era muy gruesa.

    Mi reto era hacer que todo eso entrara en mi boca, no podía quedar ni un centímetro afuera y costará lo que costará tenía que entrar.

    La agarré con una mano y le pasé la lengua mojándola bien, así tuve un par de segundos. Me la metí en la boca y sentí que no me entraba completa, así que la chupé hasta dónde llegaba, al principio dejó que me acostumbrara y fuera al ritmo que yo quisiera, pero después de un rato sentí sus manos en mi cabeza y como hundía los dedos en mi pelo para empujarme con fuerza la cabeza y así llegar al tope.

    Al principio no entraba, era muy grande para mi boca, pero tenía que lograr que desapareciera por completo dentro de mi boca. Así que intentamos varias veces hasta que lo logró, su pija había entrado por completo y la sentía en la garganta.

    Sentía que me ahogaba y no podía respirar, ni tragar, se sentía como mi boca salivaba y la garganta me molestaba, trataba de salir pero por la fuerza que él hacía con sus manos no podía moverme, pero no me desagradaba.

    Mis ojos lagrimeaban y la saliva no dejaba de salir de mi boca, me chorreaba por la pera hasta mojar su mano. Tenía la pija toda babosa y no nos causa ningún asco, al contrario, nos excitaba y quería que siguiera. Así estuvo un rato largo cogiéndome la boca, llegando a la garganta.

    Descubrí que escucharlo bufar por el esfuerzo y la excitación, me excitaba a mi y me encantaba chuparle la pija.

    Empecé a llegar a mi límite, la garganta me empezaba a doler de tanto esfuerzo, pero no iba a parar hasta que me llenara la garganta y la boca de semen, quería que fuera completo.

    Lo dejé que siguiera mientras me tocaba las tetas y apretaba mis pezones por debajo de la ropa. Estaba más que entregada a lo que él quisiera. Me saco la pija de la boca toda babosa y me la paso por la cara, llenándome toda de saliva, me preguntó si ya quería que acabara, le dije que sí, que ya no daba más. Me acabó en lo más profundo de la garganta.

    Nunca había hecho un pete con tantas ganas como a él. Mientras acababa podía sentir los espasmos de su pija en mi garganta y como su leche caliente bajaba y se acumulaba un poco en mi boca. Su acabada había sido muy abundante y tenía un sabor dulzón que me encantó.

    Le limpié bien la pija, sin rastros de semen y me fui a mi habitación de nuevo, con la garganta cansada y adolorida.

    Y esa no iba a ser la única vez que disfrutaría de su pija.

    *******************

    ¡Hola! ¿Como están? Espero que disfruten de este relato. Esta es solo la primer parte.

    Los leo, besitos.

  • Experimentando mi sexualidad

    Experimentando mi sexualidad

    En el 2018 estuve soltero por mucho tiempo, entre que me masturbaba y veía porno, me nació el interés y morbo de saber que se sentiría tener relaciones sexuales con un hombre, no solo cogerlo sino también ser cogido. Por lo cual empecé a hablar con un chico gay que yo conocía desde hace años, charlamos y nos llevamos muy bien, poco a poco lo fui conociendo y le comenté que quería experimentar y él me dijo que deberíamos de ir a un motel en el centro de la ciudad, le comenté que me parecía bien y así fue.

    En ese entonces yo era un chico gordito, no más de 1.65 y moreno, él es alguien más alto de 1.75, moreno, con un cuerpo un poco marcado.

    Me sentía muy nervioso pero aún más excitado, la cita era a las 4pm, yo llegué poco antes porque siempre me ha gustado ser puntual, cuando llegó me sentí totalmente excitado, tuve una pequeña erección tengo que admitirlo, rentamos el cuarto unas 3 horas y nos metimos juntos. En cuanto entramos al cuarto nos besamos con mucho deseo, era la primera vez que besaba a un hombre y era muy rico, sentir esa barba rasposa era delicioso.

    Nos desvestimos poco a poco y entonces me acosté boca abajo con mi culo al aire, el me dio un rico beso negro que me gustó mucho, después me volteó para besarme, se puso lubricante y procedió a meterme uno por uno los dedos en mi ano, debo admitir que la sensación de tener un dedo en mi ano me gustaba demasiado, mientras lo hacía me besaba y dentro de mi yo solo pedía que ya me cogiera. Cuando menos me di cuenta ya había metido sus 5 dedos dentro de mi ano, jamás me sentí tan satisfecho en mi vida, procedí a chuparle la verga, era un pito negro, grueso y muy rico.

    Luego procedió a metérmela y se sintió delicioso porque su verga estaba gruesa.

    Me cogió durante más de una hora porque él no quería venirse ni yo quería dejar de disfrutar esa verga que me estaba comiendo, me puso en varias posiciones, misionero, perrito, me nalgueo y me hizo suyo. Al final se vino dentro de mi, debo admitir que fue algo que me gustó muchísimo, después nos vestimos, nos despedimos con un rico beso y cada quien se fue a su casa.

    Aunque después perdimos un poco de contacto de vez en cuando hablamos para vernos y coger, en su casa, en la mía, en un motel, fue una experiencia que me gustó.

  • Recién llegado a la nueva ciudad

    Recién llegado a la nueva ciudad

    Quería hacer amigos en el trabajo, la verdad es que soy un poco introvertido y no quería que me tuvieran por alguien raro o peligroso.

    Esa noche los 4 compañeros se iban de fiesta, yo quería ir, pero pasaba el día y nadie me invitaba, estaba seguro que terminaría viendo otro programa aburrido en la TV. Cerca de la hora de salir del trabajo se me acerca Esteban y me dice que si quiero acompañarlos, que se iban a beber unos tragos y luego a lo que se diera, inmediatamente dije que sí. Fuimos a un bar y comenzamos a beber entre risas, me gustaba estar entre mis compañeros, ya los sentía mis amigos. Pasaron las horas y uno de ellos dijo que nos fuéramos a otro sitio, entonces Mario dijo que por qué no terminábamos la noche en su departamento.

    Llegamos al departamento y comenzó otra ronda de cervezas y cigarrillos mientras la conversa giraba en torno a mujeres y futbol, la verdad es que no son mis temas predilectos, con las mujeres no tengo mucha suerte tampoco me preocupa mucho y de futbol sé lo justo, porque mi deporte favorito es el basquetbol.

    Estábamos muy entusiasmados cuando Esteban me pregunta cómo me siento, yo le dijo que muy bien, que gracias por invitarme, entonces él dice que si quiero seguir siendo parte del grupo debo pasar por una prueba, yo riéndome, pregunto qué prueba y me dice que debo mamar sus vergas y tragarme su semen. No doy crédito a lo que dice y río de buena gana, pensando que es una broma. Los demás me miran serios, y dicen que es la condición para ser parte del grupo, no les creo, pienso que bromean, pero Esteban se baja el pantalón dejando asomar su pene, los demás hacen lo mismo.

    El pene de Esteban es grueso, blanco, el de Mario un poco más pequeño, pero igual de grueso, Manuel tenía un pene pequeño, moreno, grueso. El pene de Óscar se iba hacia un costado, delgado y finalmente Roberto tenía un pene lleno de venas, la cabeza grande muy roja y babeaba. Me sentí confundido, temeroso, los hombres se acercaron a mí hasta quedar sus penes rosando mis mejillas. Esteban dijo que tenía que decidirme o quería ser parte del grupo o me iba a casa inmediatamente. Pensé en lo que era mi vida hasta esa noche, solo en una ciudad que desconocía, sin amigos, con la tv como única compañía.

    No dije nada cuando el pene de Esteban chocó con mis labios e intentó abrirse paso, nunca había hecho lo que ahora estaba sucediendo. Esteban me hizo abrir mi boca con sus dedos y sentí como su verga entraba en mi boca, para mi sorpresa no sentí asco, ni ganas de vomitar, sólo dejé que ese pene penetrara mi boca, entró hasta el fondo de mi garganta, Esteban empujaba con sus manos mi cabeza para que entrara por completo su miembro y lo logró, mi nariz chocó con la mata de pelos de su ingle, sentí sus testículos golpeándome. Duró poco y dando un gemido se corrió en mi boca, un olor extraño y un sabor hasta entonces desconocido, invadió mi cara, sentí los chorros de semen caliente correr por mi garganta, Esteban me dijo que debía dejar su pene muy limpio y así lo hice, se retiró y el lugar fue ocupado por Manuel, como tenía la verga gruesa tuve que hacer esfuerzos para que entrara toda en mi boca, al final pudo entrar toda, lo mamé rápido y se corrió abundantemente por mis labios, cayó un poco de semen al piso.

    Luego siguió Mario y finalmente Óscar, cuando se corrió mi cara y boca estaban empapadas en semen, la habitación olía a sexo, me limpié un poco. Los muchachos me abrazaron y me dieron la bienvenida con un beso en la boca. Esteban dijo, pero no creas que sólo nosotros gozamos, y me abrió el pantalón, extrajo mi pene y los 4 se arrodillaron y comenzaron a chupar mi pene, se lo pasaban uno a otro y así lograron que me corriera de forma abundante, pero siguieron succionando y lograron que nuevamente se me pusiera duro y me corriera por segunda vez. Se pusieron de pie y volvimos a besarnos traspasándonos mi semen boca a boca.

    Nos hemos convertido en excelentes amigos y terminamos cada fin de semana en el departamento de Mario entregados a los placeres sexuales entre hombres, he conocido la ciudad y lo más importante he aprendido a gozar mucho sexualmente entre hombres.

  • La contadora madura (parte 4): La AFIP y el vínculo secreto

    La contadora madura (parte 4): La AFIP y el vínculo secreto

    Después de las jornadas ajetreadas con mis chicas volvía a mis quehaceres. Las miradas de las chicas eran como lascivas, que pedazo de trolas todas. Menos la chiquita de la cual esperaba que en cualquier momento me tirara con algo, pero no era mi tipo. Al prender mi compu, una citación de AFIP, Analía se acercó por atrás, con una pollera arriba de la rodilla y una camisa negra que mostraba que no llevaba corpiño.

    – Parece que hoy si tenes que ir a la AFIP

    – Si, viste, un error en la presentación, voy a preparar un descargo y me voy temprano

    – Vaya, vaya. Después le quería comentar de la fiesta de fin de año, va a venir Contador

    – Por supuesto, si me invitan

    – Estamos, ejem, pensando algo con las chicas, después le digo. Mariana se une también

    – Ahí… se cuentan todo ustedes

    – Si, tal vez nos anotemos también con Susana en el Gym, ejem… ahora vaya tranquilo

    Para mí lo mejor era ir a última hora, te atienden rápido porque se quieren ir. Agarré el auto y salí raudo. Eran 15:00 cerraban a las 16:00.

    Llegue, poca gente, diciembre época mas tranquila. Poca bola, poca gente atendiendo, hacia el fondo se acerca una madura, alta, 1,75, pelo corto negro, un conjunto de tailleur gris con camisa negra entreabierta, zapatos de taco altos, anteojos. Unas tetas muy duras que se vislumbraban por un botón sugerentemente abierto, la pollera llegaba justo hasta la rodilla, pero imagino que al sentarse subiría, y medias negra.

    – Buenas tardes, lo atienden

    – No, vengo por un requerimiento

    – A ver, a si lo envié yo, soy Silvia Aguirre, la jefa del sector, hay poca gente y tengo que salir a atender. Bah en realidad lo vi a usted tan apuesto y dije bueno

    – Bueno gracias

    Me invito a pasar a su oficina con los papeles, como predije cuando se sentó la pollera se subió hacia mitad de su muslo, Revisamos los papeles, dos veces se levantó hacia otra oficina moviendo su culo alevosamente. En un momento se inclinó para acomodarse su zapato y me pareció que me miraba con deseo. Idea mía seguro ya les dije que después de cogerme a casi toda la oficina me sentía un pornostar.

    – Bueno Raúl con esto estaría, baje al primer piso y que le sellen la copia. Le dejo mi celular, cualquier cosa que necesita me llama, estoy encargada de la agencia

    – Gracias Silvia muy amable – muy galante me acerqué y le di un beso cerca de la comisura. Una boca sensual labios carnosos, muy rojos

    Baje y pase a buscar el auto, cuando doblo para retomar por Yrigoyen la veo a la jefa esperando un taxi, lentes negros con un bolso negro también. Me acerque y baje la ventanilla.

    – Contadora, para donde va, la acerco

    – Voy para el Bajo, San Martin y Viamonte, no hay un taxi, no sé qué pasa

    – Voy para ese lado, la llevo

    – Bueno gracias

    Estábamos al 4000 de Yrigoyen, era un trayectito atravesando el Centro para charlar con la jefa.

    – Gracias Raúl, me salvo, menos mal

    – Por favor Silvia un placer. Ya termino la jornada

    – Si, en realidad sí. Vivo por ahí así que si, usted

    – Me quedan un par de cosas todavía, pero me parece que la voy a terminar mañana.

    – Ah. mire, no quiere bajar a tomar algo a mi departamento. Estoy sola, mi marido está de viaje al Interior, también inspector de AFIP, se fue el viernes vuelve el sábado.

    – Acepto, aviso en la oficina así me queda la tarde libre

    Avise a Analía que no volvía y tomamos rumbo al bajo. Por la zona de Once se cargó el tráfico, seguimos la charla, la inspectora aparentemente no estaba muy conforme con su esposo en la parte intima por lo que me sugirió.

    – Usted es soltero

    – Separado sí.

    – Qué edad me da Raúl

    – Mmmm…. – otra vez fui generoso – 45

    – Jajaja gracias, pero no, 57, mucho gimnasio, dieta, el boludo de mi marido no lo sabe apreciar, pero bueno, usted como me ve

    – La verdad, una bomba Silvia, tremenda mujer

    Seguimos la charla con chicanas, chistes de doble sentido, flirteos, en un momento se rio y me apoyo la mano en la pierna, la movió un poquito e hice lo mismo.

    – Entre y déjelo en la cochera, mi marido se llevó el auto y está libre

    Bajamos, la ayude con su bolso además de unas carpetas que estaban en el asiento de atrás. Un lindo edificio, fuimos al ascensor, tenía un perfume que ahora que la tenía más cerca en menos espacio era muy intenso. En PB subió más gente, la note inquieta, respiraba un tanto agitada. Tal vez miedo que la viera alguien, se acercó al oído y me dijo.

    – No quiero que digan nada, es en el piso 7, baja en el 8, seguí uno más y venite al 74, te dejo la puerta entreabierta, haceme ese favor bombón

    Bombón me dijo, la tarde venia encendida. La vi bajar en el 7, sin mirarme, pero moviendo su culo de un lado a otro, baje en el 8vo., le tiempo a que abriera y entrara y baje despacio por las escaleras. Ultima puerta del pasillo, entre, un lindo departamento, con un gran ventanal vista a la ciudad, Silvia ya se había sacado los zapatos y me esperaba sentada en un amplio sillón.

    – Que tomas lindo

    – Lo que tengas está bien

    – Sabes que, este encuentro amerita algo especial, traigo un champagne que tenía guardado

    – Si, como no acepto.

    Fue hasta la cocina, se agacho y la pollera subió un poco más, al traer la botella y las copas no la acomodo y quedo así más arriba de los muslos. La ayude a descargar todo en una mesita, pero no se molestó en bajarla, creo que al contrario abrió un poquito las piernas para que se subiera un poco más y descubriera que las medias eran panty y se vislumbraba una pequeña tanga al final.

    – Te molesta me pongo algo más cómodo Raúl, pone música o la tele si queres

    – Para nada Silvia estás en tu casa, yo me voy a sacar los zapatos jajaja

    – Por supuesto dale, ya vengo

    Abrí el champagne y cogotee un poco la puerta sutilmente entreabierta que dejo la turra. Al sacarse las medias quedo una tanga hilo dental negra que dejo, después se corrió como al interior de un placard y ya no pude ver más nada. Me relaje, serví dos copas y me acomode en el sillón cuando la vi salir.

    Traía la misma camisa negra, otro botón más desabrochado, pero ahora sin corpiño, saltaba a la vista. Sus tetas con algún toque bien duritas y paraditas, abajo un culote también negro de encaje apenas cubierto por el largo de su camisa, descalza, unas uñas pintadas de rojo fuerte, unos pies hermosos, todo con un andar felino y sugerente.

    – Me puedo sentar acá al lado tuyo Raúl no te molesta

    – Para nada Silvia, es tu casa, che soy yo o hace calor

    – Hace calor, yo ahora al verte así es como que me subió un poco la temperatura jajaja

    – Te gusta, te doy una vueltita a ver

    Giro y al dar vuelta con su mano levanto un poco la camisa para ver el culote incrustado en un hermoso culo, grande, sin una marquita, se perdía en la raya del culo, de encaje, precioso.

    – Impecable Silvia aparte todo durito veo

    – Siii… son horas de gimnasio, toca toca fíjate

    – Permiso eh

    Arranque por las pantorrillas, seguí por los muslos, palpando, al llegar a los muslos con caricias y seguí hacia arriba subiendo

    – Puedo

    – Claro Raúl, toca tranquila, vos también tenes lo tuyo. Porque no se te sacas la camisa y el pantalón así estamos iguales

    Me saque camisa, medias y pantalón. Tenía un bóxer ajustado que me marcaba mucho el bulto a esta hora desenfrenado por lo que veía y estaba tocando.

    – Ahí no, es trampa, yo también me saco la camisa entonces

    Quedo en tetas, el culote, un monumento a la mujer, delante mío. Le pregunté si podía seguir la inspección me dio el visto bueno y seguí por su cola. Toda durita, increíble, empecé a jugar con mis dedos sobre su cola colándolos por abajo, hacia su conchita.

    – Mmmm… contador, que busca por ahimmgh

    No aguante más y me pare de golpe. La abracé por atrás y le comí la boca mal, una boca carnosa, jugosa, una lengua traviesa que jugaba en mi boca, iba por mi cuello, mis orejas.

    Así agarrada la tire sobre el sillón, me abrazo y me paso las piernas alrededor de la cintura mientras me comía la boca mal, empecé a meter manos por todos lados, esas tetas duras con pezones bien duros, me sumergí a chuparlas, lamerlas, morder un poquito los pezones mientras mi mano iba hacia su conchita. Descorrí un poco el encaje del culote y metí dos dedos en su sexo, todo depilado, brilloso.

    – Veni, vamos a la habitación acá nos pueden ver de afueramgh

    La levante agarrándola de la cola con ambas manos y me la lleve a la habitación que alcanzo a indicarme donde era porque mi boca iba sobre la suya.

    A pesar de ser grandota la lleve bien, era cerca el dormitorio, con el impulso la tire en la cama y me abalance arrancándole el culote y cayendo con mi lengua en punta y dedos en su concha, empapada a esta altura. Empecé a cogerla con la lengua y dedos jugando con mi lengua en su clítoris, rápido encontré su punto G porque empezó a retorcerse y agarrar las sábanas con los puños apretadísimos, mordía su labio y de pronto empezó a gemir fuerte, y más fuerte y más fuerte.

    Me saque el bóxer y me trepe sobre ella poniendo mi pija sobre su boca entreabierta y lujuriosa y empecé a cogerle la boca así. Apenas apoyando los pies y los brazos en la cama y bajando y entrando en su boca con mi pija dura. Ella acostada boca arriba apenas podía contener en su boca caliente mi pija dura, parada, firme. La metía hasta el fondo y con mis manos agarraba sus manos arriba y la cogía mal, entrando a fondo.

    Sentía que se ahogaba, pero no cedía, se retorcía y disfrutaba mi pija, la envolvía con su lengua, jadeaba, mande una estocada hasta el fondo y la saque dejándola casi sin aire.

    – Me parece que así no se trata a una dama señor

    Gire la cabeza, sentado en un sillón lejos de mi vista, un moreno, de unos 50 años, más alto que yo, sonriente, desnudo observaba todo.

    – Soy Gilberto, pareja de Silvia, y en realidad esto fue un engaño que hicimos, quería hacer un trio con un desconocido, en cuanto te vio me mando una foto y le dije que sí, así que aquí estamos mi amor. Usted tiene algún problema señor Raúl en compartir a esa puta viciosa con un amigo colombiano

    – Encantado, no, para nada, que sería compartirla.

    – Quiere que la cojamos los dos juntos y después probar una doble penetración, pero con ese caño hermano argentino me da miedito por ella, tú te animas amor

    – Claro Gil, y vamos cójanme pedazo de impotentes

    No termino de decir esto Gilberto se puso de pie exhibiendo un tremendo caño la levanto a Silvia como si nada y la puso en 4.

    – Avance amigo yo me voy a comer esa boca golosa con esta pija, prepáremela que hoy esta muñeca va a recibir la cogida de su vida.

    La tiro boca arriba en la cama y dando la vuelta le agarro la cabeza con las dos manos y le empezó a coger la boca, Silvia pataleaba atorada con semejante pijon (más ancho que el mío y más largo, un animal).

    – Vamos compañero sin piedad agárrela de los tobillos y ensártela, le va a gustar a esta pochocha

    Hice caso la tome de los tobillos entre los pataleos, me embadurne con un gel que había en la mesita de luz y le entre a esa concha jugosa. Pego un grito ahogado y Gilberto empujo aún más. Entramos en un frenesí de coger y coger desaforados, Gilberto además le mordía las tetas y gritaba y aullaba en una mezcla de dolor y placer. Mientas yo humildemente con lo mío taladraba esa concha hermosa, jugosa de Silvia, todo era un descontrol. De pronto Gilberto me miro y me dijo.

    – Culo o cachucha para la doble

    – Cola

    – Ahí vamos entonces

    Levanto a Silvia como una hoja de papel tomándola de la cintura y acostándose la dejo caer sobre su pija enhiesta, parada, pego un grito y Gilberto le comió la boca para ahogarlo mientras la abrazaba pegándola a su cuerpo y dejándomela servida para que le coja ese culo.

    – Dale Raúl, ponete un poco de gel y ensartala de una que le gusta

    – No por favormmmgh – no pudo terminar la frase porque Gilberto la pego a su pecho y asintiendo con una sonrisa compradora la sujeto con sus dos fuertes brazos y exhibiéndome ese hermoso culo. Aproveche para embadurnarla y que quedara brillosa, me frote la pja y de una la ensarte con todo. Otra vez intento gritar, pero esta vez yo me tiré encima y le apreté la boca con mi mano

    Ahora éramos uno, con la doble pija en el culo de Silvia moviéndose, Gilberto con menos espacio, pero levantaba su pelvis y la dejaba caer una y otra vez mientras yo la tomaba de la cintura y le daba sin piedad. La sincronización era perfecta, Silvia gemía, puteaba, aullaba, mordía su propio hombro de placer, desde atrás apretaba sus tetas que saltaban y se movían frenéticas, la tomaba del pelo y más fuerte le entraba y seguía cabalgando como loca.

    – Cambio compañero

    Gilberto la levanto con una facilidad increíble y la dio vuelta, ahora la tenia de frente y el turro la ensarto en el culo de una sin nada. Silvia pego un grito otra vez a lo que me lancé sobre ella y mientras se reclinaba hacia atrás le metí la pija en su concha que ya era un rio de jugos. Ahora de frente aproveche para comerla la boca, apretarle las tetas y sincronizar con mi compañero, que seguía con sus atléticos movimientos de pelvis dejándola caer en el culo. Seguimos así cada vez más fuerte cuando Silvia empezó a conectar con su punto G por la frotación de las dos pijas al mismo tiempo.

    – Ah… Ahhh… si guachos me están matando, pero me gusta, ay si si si siii acabooo…

    Al unísono con ella lance 4 lechazos en su concha mientras que un minuto después el rostro de Gilberto se transfiguro y pego un grito dejándole caer en el culo una enorme cantidad de leche, lo que pude ver después cuando seguía saliéndole de su culo.

    Caímos los tres sobre la enorme cama, agotados. Mire la hora eran las 17:00 todavía temprano.

    – No te vayas amigo todavía, en un rato viene una amiga de Silvia y hacemos algo más si queres, es contadora también, se llama Susana

    – Susana Ruiz

    – La conoces

    – Claro trabaja conmigo, hemos tenido un par de encuentros

    – Ja, mira, si queres no le digo nada y es sorpresa

    – Porque no dale, ahora o a la noche

    – Date una ducha tomamos algo y te repones tranquilo, como quieras

    – Bueno dale, llamala

  • Profesora particular (III)

    Profesora particular (III)

    Quizá me conoces de las dos primeras partes de mi relato. Soy Esther, una chica mimada y rica, que terminó el grado, con muy buenas notas, por cierto, y de momento estoy sin hacer nada, esperando encontrar un empleo que me satisfaga. Mientras tanto doy clases particulares a Fernando, hijo menor de los mejores amigos de mis padres, más que nada para que estén contentos, para hacer un favor. La cuestión es que Fernando ya es todo un hombre muy atractivo y desde que le vi ahora, después de muchos años, me he propuesto tirármelo, aunque de momento sin ningún éxito. Voy a darle clases vestida muy provocativa y me insinúo con él, pero no sé si es que no le gusto o es que es tan tímido que no se atreve a dar ningún paso. En este sentido es todo lo contrario a su hermano mayor, Leo, y a su padre, Manuel, mucho más atrevidos.

    Este martes es el primer día en qué iré antes a la casa de Fernando, como quedamos con Manuel. Se ha encaprichado de mí. Él saldrá antes del trabajo y quiere que también le dé un cierto tipo de clases particulares. A mí no me importa e incluso me gusta porque, aunque ya bastante mayor, es un hombre muy atractivo. Me agrada gustar a los hombres y por lo que parece, a él le encanto, aunque me conoce desde pequeñita. Mientras no consigo liarme con su hijo pequeño, me entretendré con el padre, que parece ser un amante excelente. Y a nadie le amarga un dulce. Eso sí, con la condición de que Fernando no se entere, no quiero que piense que soy una fresca, no creo que eso le gustara a un chico como él.

    Como me pidió Manuel, iré a su casa un par de horas antes. Para gustar a Fernando, he decidido ponerme el uniforme que usaba en cuarto de ESO, con la blusita blanca y la faldita plisada de cuadros rojos y negros. Creo que a Manuel también le gustará, ya que, por lo que parece, le gustan las chicas jóvenes. Por lo menos, yo. Cuando me pongo el uniforme, me doy cuenta de que no me cabe. Aunque estoy muy en forma por mis muchas horas en el gimnasio todos los días, en estos últimos años he cogido más volumen, sobre todo me ha crecido el pecho y el culo. Claro, no es lo mismo el cuerpo de una niña de dieciséis años que el de una chica de veinticuatro. Me miro en el espejo y parece que la blusa va estallar y decido desabrocharme los botones de arriba, lo que provoca que enseñe casi todo el pecho. Me miro en el espejo y la faldita casi no me cubre las bragas y, por detrás, se me ve todo el culo. Bueno, no creo que eso a Manuel le importe, más bien le gustará. Y a Fernando, espero que vestir así me haga irresistible para él y, bueno, a ver si por fin se decide a dar un paso.

    -Hola, tito! Ya estoy aquí!

    -Esther, que puntual! Y vestidita de alumna de colegio! Así me gusta!

    -Sí, tito?

    -Por supuesto! Es un disfraz muy sexy y atrevido!

    -No, tito, si no es un disfraz. Es el uniforme de verdad, el que llevaba cuando iba a Secundaria, con las monjas.

    -Oh. Sí, ya me acuerdo! Te quedaba muy mono. Pues aún te queda muy bien!

    -Yo creo que mejor, no? Mira – le doy la espalda para que vea que la falda casi no me cubre el culo y después me giro y me inclino un poco para enseñarle el generoso escote. Con eso, yo ya me estoy excitando – Me queda bien, tito? Tú qué crees?

    -De muerte! Me encanta! Lo único que… veo que levas bragas. Y sostén. Creo que este uniforme te quedaría mejor sin nada debajo.

    -Ay, tito, qué pícaro eres!

    -Bueno, quedamos que vendrías a enseñarme, no?

    -Sí, sí, es cierto, je, je!

    -Pues venga, enséñame, hija!

    -Abre bien los ojos, tito!

    Le doy la espalda, me inclino un poco y me bajo las braguitas, que ya están completamente empapadas de mi flujo, juego con mi faldita y me inclino algo más para enseñarle bien el culo y el sexo.

    -Qué bien enseñas, niña!

    Le miro de frente y me tapo el sexo brevemente con la falda y me destapo, jugando. En este striptease improvisado pongo una mano bajo la faldita y me empiezo a acariciar la vulva mientras desabrocho más botones de la blusita. No sé si el juego es más excitante para mí o para él, porque yo estoy muy caliente.

    -Ay, tito, estoy que ardo! Puedes hacer algo para que me pase tanto calor? – le digo entre inocente y pícara.

    -Ven, bonita! – me acerco a él muy sensualmente, me subo la faldita hasta la cintura y él me agarra por las nalgas y me abraza y me besa ávidamente y me perfora con su lengua y ya noto como me penetra el culo con un dedo y empieza a jugar en mi ano y yo acompaño su otra mano hasta mi sexo y él acaricia mi clítoris muy respingón y enseguida empiezo a correrme y el flujo resbala por mis piernas.

    -Eres una chica muy caliente, una guarrita, Esther!

    -Ay, tito, no pares de jugar en mi coño y en mi culo, por favor!

    -Por eso no te preocupes, putita!

    -Es que quiero correrme y correrme!

    Me sienta en el sofá, me abre de piernas y me sube la faldita de alumna y me huele el sexo y el culo, y me lame, y sorbe mis jugos mientras me penetra los dos agujeros con varios dedos hasta que le lanzo varios chorros de squirt que le sorprenden y sonríe.

    -Oh, que puerca eres, Esther!

    -No, tito, no es que me mee, eh!

    -Ya lo sé, ya lo sé, hija!

    -Es que siento tanto placer, ah, hmmm!

    -Tu squirt es ambrosía, muy sabroso! Dame más! Dúchame!

    -Sí, tito! Ay, hmmm, ohhh!-sigo lanzado chorros a presión a su cara y él se relame. – No pares, ay, mira, mira como me abro para ti! Ven, ven, sube, que te voy a amamantar! – tomo mis pechos y se los ofrezco mientras él no para de meterme y sacarme dedos del chocho y del ano.

    -Sí, sí, que añoro tus tetas!

    -Son todas para ti! Mama, tito, mama!

    -Sí, sí! Que suaves y calientes!

    -Es que estoy a cien, tito! Ahhh! – y lanzo más chorros mientras él me atraviesa con sus dedos juguetones.

    Entre gemidos y suspiros por mis orgasmos, oigo que Manuel dice:

    -Oye, Esther, se está haciendo tarde. Fernando llegará pronto.

    -Oh, ya? Pero si acabo de llegar!

    -No, hija. Llevas aquí casi dos horas!

    -Qué? Pero… Oh! Me ha pasado el tiempo volando, tito!

    -Eso es que te lo has pasado bien!

    -Sí, sí, mucho! El jueves vendré antes, así tendremos más tiempo para…

    -No, no, yo no puedo venir antes del trabajo.

    -Oh, vaya! Es que dos horas es muy poco!

    -Es lo que hay, niña. Venga, puedes ducharte si quieres.

    -Pero tito, y tú? Sólo he disfrutado yo! Pensaba que tendría tiempo para…

    -No te preocupes, Esther. Me ha encantado verte con el uniforme y besarte y darte tanto placer. Me lo he pasado bien. Es mejor que te laves ahora. Quizá otro día…

    -No, tito, no es justo. A ver. Qué hora es? Oh, sólo faltan diez minutos para la hora de la clase. Vaya!

    -Sí, es muy tarde. Ve a ducharte, hija.

    -No, no, a ver tito, ven, ven, por favor! – le bajo la bragueta y le saco su miembro, morcillón y algo húmedo pero no parado – Oh, a ver, qué polla tan guapa, tito, hmmm!

    Me pongo en cuclillas, le huelo el pene y lo lamo y lo agarro con una mano y lo masturbo y empieza a crecer.

    -Sabe muy bien, tito! Quieres que te la chupe?

    -Me muero de ganas, Esther, pero es que no hay tiempo!

    -Verás como sí! Ya me ducharé en casa. Así, tito, mi boca es irresistible, métemela más al fondo, hmmm!

    Empiezo a jugar con mi lengua en su glande mientras sorbo, beso y lamo su verga que no para de crecer dentro de mi boca y noto sus primeros jugos en mi paladar y para que aumente su placer le acerco sus manos a mis pechos y sin poder evitarlo me corro de gusto pero él todavía no y decido hacerle una cubana así que pongo su pene entre mis tetas y le masturbo con ellas y le sorbo la punta lo que me hace estallar de nuevo en otro orgasmo.

    -Esther, pero qué guarra que eres!

    -Tito, es para que te corras, te lo mereces, eres muy cariñoso conmigo, aparte que eres muy generoso! – le agarro la mano y hago que me penetre el culo con todos sus dedos para que aumente su placer y soy yo la que me corro de nuevo con gritos que resuenan por toda la casa y le agarro los testículos y se los chupo y masajeo mientras le masturbo con mis pechos ardientes – Tito, venga, por favor, dame toda tu leche!

    -Oh, Esther, la puerta! Es Fernando! Oh, ah, ay, ya está, ohh! Ah! Zorra, toma, toma, ah! – me lanza varios chorros de su semen a mi boca y mi cara! – Bébetela toda, puta! Ah! Qué cerda!

    -Tito, por favor, baja la voz!

    -Ay, sí, Esther! Oh, hmmm! Lámeme a polla, venga! Hmm! Ay, déjamela bien limpia!

    -Sí, tito, tu lefa está muy rica! Ay, debo ir con Fernando. Espero que no nos haya oído.

    -Habrá ido a su cuarto a dejar las cosas y prepararse para la clase.

    -Ay, es que me sabría mal que él… qué iba a pensar de mí!?

    -Es que… ya te he dicho que era muy tarde, Esther!

    -Pero quería que tú también te corrieras, tito! – susurrando.

    -Ya, has sido muy amable. Pero debemos ir con mucho cuidado.

    -Sí, sí, pero es que dos horas es muy poco, se me han hecho muy cortas.

    -Es lo que hay, hija.

    -Pero es que hasta el jueves falta mucho!

    -A ver, niña, te has estado corriendo durante horas!

    -Ya, pero se me ha hecho corto, tito! Bueno, voy con Fernando, que le extrañará que llegue tarde. Oh, y las bragas? Ay, no encuentro mis bragas!

    -No sé, hija, habrán quedado bajo algún mueble.

    -Vaya, no sé. En fin, daré la clase sin nada debajo de la falda.

    -No, si ya te digo que estás hecha una buena putita!

    -Tito!

    -Ponte bien el sostén, Esther, pero si tienes las tetas empapadas, hija. Venga, va, ve a dar la clase a mi hijo, así, sin bragas y oliendo a mujer caliente y a semen, cerdita! – me da un besito y una palmada en el culo y le hecho una mirada asesina para sonreírle pícaramente.

    -Hola, Fernando! Llegué un poco antes y tu papa me abrió la puerta!

    -Ah, hola, Esther! – abre los ojos como platos cuando me ve aparecer con el minúsculo uniforme de colegiala. No supe hasta mucho tiempo después que durante la clase el chico se dio cuenta de que no usaba bragas debajo de la minifaldita y también de que olía a sexo. Aunque disimuló muy bien, enseguida que terminó la clase se masturbó varias veces pensando en mí. Yo sólo deseaba que llegara el jueves por la tarde.

  • De vacaciones con mi esposa y mi hija (parte 1)

    De vacaciones con mi esposa y mi hija (parte 1)

    Cuando mi hija cumplió la mayoría de edad se había convertido en una señorita preciosa piernas largas y torneadas. Una cintura pequeña y un busto mediano, pero bien formado. Tenía el cuerpo de su madre aún que mi esposa después del embarazo se le habían ensanchado las caderas, la cintura pequeña y senos seguían igual de firmes que cuando nos conocimos hace tantos años, ya que todos ejercitamos en casa y estamos tonificados.

    Eran mi dos mujercitas y las cuidaba mucho. No le había conocido un novio a mi hija nunca, ni otro novio a mi esposa ya que la primera vez de mi esposa fue conmigo y quedó embarazada de Yuli. Decidimos viajar y darnos una vacaciones sin saber lo que despertaría en nosotros.

    Cuando llegamos a nuestro destino llegamos a un hotel bastante bonito donde nos recibieron con amabilidad. Un hombre en sus 20 nos acompañó a la habitación, y veía a mi esposa y a mi hija con atracción aún que siempre fue muy atento. Era raro ya que no estaba vestido de botones sino semiformal. Comencé a conversar con él acerca de nuestros planes turísticos en la ciudad y nos recomendó movernos en metro. La verdad me cayó bien.

    Nos dijo que el estaría atento a las necesidades que tengamos mientras estuviéramos hospedados.

    Mi hija propuso que visitarnos varios lugares de la ciudad por lo que movilizarnos en auto iba a ser complicado y decidimos tomar el metro.

    Hacía mucho calor así que salimos ligeros de ropa. Mi hija y mi esposa con vestidos muy ligeros de verano y yo con pantaloncillos y camiseta.

    Hicimos nuestro recorrido normalmente y decidimos regresar a dónde nos hospedábamos, llegamos al metro nos dimos cuenta lo abarrotado que estaba pero en fin era lo planificado y la única manera de regresar en plena hora pico.

    Subimos a un vagón lleno de personas entre ejecutivos, mujeres y estudiantes, tuvimos que empujar un poco hasta encontrar un espacio suficiente para estar los 3. Después de un par de paradas mi esposa se había separado un poco de nosotros aún que manteníamos contacto visual.

    Me percate que en particular dos hombres jóvenes oficinistas se habían colocado de manera estratégica para comenzar a tocar su trasero disimuladamente.

    Mi esposa me miró con cierto espanto y preocupación aún nos faltaba un buen tramo de viaje. Trate de llegar a ella pero eso significaba dejar a la deriva a nuestra hija quien también miraba con preocupación a su madre.

    Estábamos en una ciudad extraña como extranjeros por lo que la mire con resignación y ella entendió. Los toques disimulados pronto se volvieron más atrevidos viendo que mi esposa se abandonaba a las manoseadas de los dos tipos.

    Uno de ellos extendió su mano totalmente para abarcar un cachete entero de las nalgas de mi esposa a lo que ella dio un suspiro el otro se había permitido comenzar a tocar uno de sus senos pero permitía pasivamente los movimientos que ellos tenían.

    Mi hija claramente asustada se apegó a mi, inocentemente puso sus firmes nalgas a en mi miembro buscando protección, sin embargo estaba provocando en mi algo distinto. Mi miembro comenzaba a pararse por la situación. Y es que mi pene encajaba perfectamente en la rajita de su trasero que en el temor de Yuli seguía manteniendo su posición.

    El atrevimiento de estos dos tipos con mi esposa iba en aumento. Y uno ya había subido su falda para acariciar su trasero de forma directa mientras el otro metió la mano por el lateral del vestido de mi esposa para acariciar su senos, podía distinguir que su dedos se encariñaban con su pezón.

    La cara de mi esposa cambio de miedo a excitación. Mientras la manoseaban, me veía con complicidad de vez en cuando para notar mi reacción y aún que al inicio fue de sorpresa.

    Mi erección había alcanzado su punto máximo en las nalgas de mi hija. Ya tenía uno de mis brazos alrededor de su cintura para acomodarla y poderla probar de mejor manera a través de su ligero vestido. Así que lo único que atiné a hacer es a sonreír a mi esposa de manera cómplice dándole luz verde.

    Una de las manos de mi esposa bajo en ese momento y comenzó a acariciar la verga a uno de los oficinas por encima del pantalón el que estaba acariciando su senos. Lo miro con picardía a los ojos y separo un poco más las piernas para permitir que el otro pudiera meter sus manos a través de su panty y toque su vagina.

    -¿Qué le pasa a mamá? Me dijo Yuli.

    Le respondí que este tranquila, que mamá estaba bien. Le dije que ella estaría segura conmigo. A lo que Yuli me sonrió y me dio un beso en la comisura de mis labios. En seguida comenzó a mover sus caderas en mi evidente erección. Sintiendo el roce de mi verga en su trasero.

    Mi mano paso de abrazar la cintura de mi hija a manosear uno de sus senos por encima de su vestido.

    Regrese a ver a dónde estaba mi esposa siendo acosada por dos tipos. Y para sorpresa los dos tenían sus miembros por fuera apuntando directamente a mi esposa y ella masturbaba a uno de ellos mientras el otro pasaba su verga por el trasero de mi esposa sin vergüenza.

    Era increíble la indiferencia de la gente o tal vez era la costumbre. Pero nadie se inmutaba.

    Decidí yo también bajar mi bragueta y liberar mi verga, subir el vestido de mi hija, se había puesto una tanga por lo que pude sentir su piel al instante. Yuli tuvo un pequeño sobresalto, pero rápidamente se dispuso a seguir jugando con su padre. Ambos veíamos lo puta que se estaba portando mi esposa. Que ahora besaba apasionadamente a los hombres con lo que estaba jugando.

    Se turnaban entre ellos para probar la boca de mi esposa, incluso habían cambiado de posición para que los dos tuvieran un bocado de lo que mi esposa les brindaba.

    Mi pene resbaló entre las piernas de mi hija y sentía la humedad de su vagina a través de su pequeña tanga. Por lo que ella comenzó a mover sus caderas rítmicamente para regalarme un paja increíble con sus muslos mientras rozaba su vagina.

    Mi esposa estaba ligeramente inclinada hacia adelante, la muy puta se estaba dejando penetrar. Claramente se veían los movimientos de bombeo de uno de los tipos. Mientras agarraba de la verga al otro y lo besaba.

    En medio de ese espectáculo. Mi hija paso su mano por debajo de su vestido para encontrar con sus dedos la punta de mi verga y acariciarla, sentí como paso uno de sus dedos por debajo de su tanga para hacerla a un lado y me topé con su vagina. Comencé a rosarla, claramente mi hija y yo estábamos muy excitados también.

    Pase mi mano por el escote del vestido de mi hija para acariciar sin nada de por medio uno de sus senos. Y ella se dio volvió a mi para regalarme su boca. Nos fundimos en un beso dulce en un inicio que se intensificó hasta que nuestras lenguas jugaban y nuestras bocas se comían.

    Regrese a ver a mi esposa y nuevamente habían cambiado de posición. Sin embargo ahora mi esposa tenía de frente a uno de ellos al cual subía una de sus piernas para ofrecer mejor llegada a su vagina y el otro estaba detrás. Se estaban acomodando para penetrarla entre ambos. Mi esposa miraba fijamente al que tenía al frente hasta que encontró la manera de entrar en su vagina.

    Mi esposa recostó su cabeza sobre el tipo que tenía detrás del placer que le provocaban. El que estaba detrás también encontró el camino hacia su ano y había entrado en el culo de mi mujer. Los dos comenzaron a bombear a mi esposa en doble penetración.

    Yo también le había roto el culo a mi mujer antes por lo que me imagino las cosas se les facilitaron para penetrarla doblemente.

    No pude más y también quise penetrar a mi hija. Comencé a buscar su entrada. Ella me ayuda poniéndose en puntillas para facilitarme el acceso.

    Mi hija me habló al oído y me dijo.

    Suave Papá por favor es mi primera vez. Y me vio con sus ojos tan dulces.

    Me dió permiso para ser el primero en su vida. No estaba seguro de que ese sería el lugar para hacerlo pero lo intentaría.

    Sentí que la cabeza de mi verga entro sin embargo tenía mucha resistencia y no queria hacerle daño a mi pequeña. Por lo que no seguí empujando hasta que se acostumbre a la sensación.

    El tipo que estaba penetrando el culo de mi esposa había eyaculado ya y comenzó a guardar su miembro en el pantalón. Mi esposa me regreso a ver dando aprobación a todo lo que estaba pasando.

    El tiempo paso rápidamente y nuestra parada era la siguiente por lo que le hice señas a mi esposa que el juego había terminado. Así que guarde mi pene. Ella abrazo al tipo que tenía en frente, le hablo al oído. Y beso sus labios. Bajo su pierna el tipo guardo su miembro aún erecto rápidamente. Y nos abrimos camino hasta la salida.

    No medianos palabra hasta llegar al hotel.

    Dónde nos esperaba la mejor experiencia sexual de mi vida…

    Continuará…