Blog

  • Elena puta por una noche

    Elena puta por una noche

    Mi nombre es Elena, tengo 18 años, hace un par de meses que los cumplí. Mi vida sexual es normal, hasta que me gradué de la preparatoria e ingresé a la universidad mi vida cambió. Sin embargo, el sexo con mi novio, Raul es muy monótono y aburrido.

    Para buscar algo más de interés, y emociones fuertes empecé a leer novelas eróticas, al poco tiempo de leer un par de ellas decidí terminar mi relación con Raul, ya que no iba a ningún lado, me sentía cohibida de experimentar cosas nuevas con alguien más. En mi mente quería estar disponible para un galán apuesto como el de esas novelas. No había nadie apuesto en ese momento que me interesara, pero yo en el fondo quería estar libre.

    Un par de semanas de haber dejado a Raúl, y no tener relaciones sexuales, me sentía un poco caliente, queriendo tener sexo, se me ocurrió llamar a Raúl, y regresar con él, mientras pensaba camino a casa, me dispuse a tomar un autobús, mientras decidía si enviar un mensaje de whatsapp a Raúl con un simple hola.

    En ese instante llegó el autobús, estaba un poco lleno y me quedé de pie, no había asientos disponibles. En un par de minutos que llevaba en el autobús, me sentí observada y deseada. No me fijé quienes me miraban, pero esa sensación me gustó y provocó deseo sexual en mi haciendo que mis bragas se mojaran un poco.

    Cuando llegué a casa decidí salir de nuevo para exhibirme en el autobús, pero lucir un poco más provocativa, me puse una minifalda con tacones y una blusa de color blanco ajustada. Más tarde, en el autobús, me fijaba en los hombres que se subían, pero ninguno me gustaba para lucirme ante él, también estaba un poco tímida y reprimida con prejuicios que pasaban por mi mente. No me atreví y me bajé en la siguiente parada, ya estaba muy lejos de casa, y a esa hora ya no podría regresar en autobús, así que tendría que tomar un taxi.

    Esperé unos 5 minutos cuando llegó un taxi, me subí. El conductor era un hombre maduro obeso de unos 40 años, ¿a dónde la llevó señorita? Yo le indiqué mi dirección.

    Me percaté que el conductor empezó a observar disimuladamente a través de su retrovisor mis piernas, yo caliente me abrí un poquito de piernas.

    Él me miró y me preguntó que si era una puta, yo le dije no señor, perdone señorita es que un cliente me pidió que le consiguiera una y como estamos muy cerca de la casa de él se me ocurrió que usted podría estar trabajando.

    ¡Como se le ocurre una puta!, crucé las piernas mientras me reía, cuál es la casa de ese señor al que le tiene que llevar una, le pregunté.

    Si quiere nos podemos pasar un momento estamos muy cerca me dice el conductor, yo me sonroje y con un poco de vergüenza le dije tengo mucha curiosidad me gustaría.

    El conductor se desvió un poco del camino a mi casa y se detuvo en una casa con un aspecto un poco descuidado.

    Aquí es me dice el conductor, si gusta le puedo decir que ya llegó la puta.

    ¡Cómo cree!, no de verdad le dije al conductor, él se bajó del taxi y empezó hablar por teléfono. Luego se dirige a la casa y entra, se tardó como unos 3 minutos mientras yo espero en el taxi, el regresa abre la puerta del vehículo me tomó de la mano y me dice sal,

    Yo me sorprendí, pero aun así salí del taxi, me llevó hasta a dentro de la casa me dice pasa, siéntate en el sofá, mientras él habla con el dueño de la casa. Yo todo el recorrido lo hice mirando el suelo nunca levanté la cabeza sentía mucha vergüenza y excitación por lo que ocurría, ellos hablaron como 5 minutos yo todo ese tiempo estuve con la cabeza agachada nunca pude ver al hombre a la cara pues tenía mucha vergüenza.

    El conductor del taxi se despide del dueño de la casa y dice en 3 horas paso por la puta. Y se cierra la puerta.

    En ese momento comprendí que iba hacer la puta de ese extraño hombre que estaba parado al frente de mi pero que yo no podía ver como era por mis prejuicios y la vergüenza que sentía.

    Levántate ven acá, dice el hombre con una voz muy fuerte. En ese instante lo pude observar, era un hombre de unos 50 años, de unos dos metros de altura. Sentí un poco de temor cuando él se baja los pantalones y veo su enorme pene eran como 4 penes de los de Raúl pobrecita mi cuca, hoy la van a reventar, pensé.

    Quítate la ropa dice el hombre, pero yo estaba paralizada y muerta de miedo. Así que él me tomó y de un jalón me acerco a él, me bajo la mini falda luego me quito la blusa y me dice a si me gustan tímidas. Luego me dice que me ponga de rodillas y procede a meterme el pene en la boca. ¡abre la boca puta!, pero yo no quería, dije ¡no!, ¡me voy!, cuando él, me toma, me pone sobre una mesa de espaldas, me da 5 azotes seguidos en mis nalgas, empecé a llorar y chillar como una niña, luego me dice ponte de rodillas, ¡chupa mi verga! me puse de rodillas y empecé obedecer a partir de esos buenos azotes, tenía un poco de miedo de ser otra vez azotada, él empezó a forzarme cada vez más con sus manos hasta tener su pene en lo profundo de mi garganta, mis lagrimas salían.

    A pesar del sexo tan rudo yo lo estaba disfrutando mucho, ya estaba deseando que me penetre, me siguiera azotando y humillando así, en el fondo quería ser tratada como una puta barata.

    ¡Ponte en 4! Grita el, me pongo en esa posición sobre el sillón y me quito las bragas, ¡me duele! Grite cuando me penetro, tenía toda la verga a dentro de mi cuca, por segunda vez perdía mi virginidad, nunca había tenido una verga de ese tamaño en mi cuca, él ocupaba cada centímetro de mi canal vaginal, empezó a dar fuertes palmadas sobre mi trasero mientras era bombeada por ese enorme semental, empecé a gemir y a pedir cada vez más fuerte sus arremetidas hasta llegar al éxtasis.

    Nunca me sentí tan liberada, tan mujer, libre de los prejuicio y moralidad ese día fui una verdadera puta.

  • Las buenas notas de mi hija se las premio dándole polla

    Las buenas notas de mi hija se las premio dándole polla

    Mi hija se entusiasma cuando saca Matrícula de Honor;

    sabe que como recompensa su padre le calmará el ardor.

    Le rasuro la entrepierna una vez por semana;

    utilizo como bálsamo mi saliva, con caridad cristiana.

     

    Si saca un sobresaliente en Derecho Romano;

    se la empurro con saña por su estrecho ano.

    Por el contrario, si aprueba con un notable Introducción al Derecho Procesal;

    nos vamos a una iglesia y me cabalga a buen trote en la zona absidal.

     

    Si saca un bien en Teoría del Estado Constitucional;

    se mete mi rabo en la boca y me lo mastica de forma excepcional.

    Pero si me viene con un suficiente en Derecho Civil (Familia);

    eso no se lo perdono, pues es catedrática enseñando esta parafilia.

     

    Mi hija es tan puta, que no hay familiar cercano o lejano que no se la trinque;

    su predilecto soy yo, obvio. Me exige que le coma la almeja y en su recto mi polla afinque.

    Cuando quiere guerra se me presenta con pantis rojos, minifalda y camiseta de tirantes;

    en su cabeza dos trenzas, mucho maquillaje facial y por el cuerpo abalorios abundantes.

     

    Yo estoy en el sofá leyendo a Teresa de Jesús y me hago el despistado;

    ella se acerca, me palpa el paquete y en un pómulo me da un bocado.

    Me dice: “Quiero que me calques tu enhiesta polla por el trasero;

    que haga tope en el escroto. ¡Tu potente maza abrirá el sendero!”.

     

    La obedezco y pongo en práctica la postura que más me excita;

    mi hija sentada sobre mí, dándome la espalda, y yo allanándole la ermita.

    Ella se recuesta sobre mi torso y colocando sus pies en mis muslos, practica Butt Bridge;

    me pone tan cachondo, que no puedo negarme a su petición de estudiar en Cambridge.

     

    Se baja del potro y ahora quiere que a cuatro patas se la enchufe en el chumino;

    no pierdo el tiempo y de una sola estocada le hinco con furia todo el pepino.

    Al cuarto de hora de estar zumbándole el chocho, le advierto de que me voy a vaciar;

    mi hija me indica que descargue la lefa sin miedo, ¡qué su concha la quiere albergar!

     

    Ojalá siga sacando Matrículas de Honor, sobresalientes y notables;

    para poder horadar su boca, coño y culo en formas variables.

    Es una golfa muy guarra en el catre, pero muy constante y aplicada en el estudio;

    así que, con un poco de suerte, quizás esto solo sea un humilde preludio.

  • Por atrás

    Por atrás

    Sucedió hace poco, en una ocasión me encontraba en mi negocio. Y un joven como de 19 años llegó con su mamá a comprar, lo atendí y cuando vio en mi mostrador la foto de Thalía, sonriendo me dijo yo me parezco a Thalía cuando me disfrazo, solo miré a su mamá y su mamá solo sonrió.

    En otra ocasión volvió a llegar con su mamá a comprar, en esta ocasión fue un poquito más lejos, me dijo que le encantaría probar de mi leche, yo me hice el que no escuché le entendí y se fueron.

    Esta vez llegó solo a comprar, y aproveché para preguntarle qué haría esa noche.

    Me dijo, nada importante. ¿Y usted qué va a hacer? Le contesté pues me gustaría invitarte esta noche a mi cuarto a tomarnos unas copas.

    Me dijo y su esposa? Le dije olvídate de ella.

    Te espero a las 9 de la noche allá en la esquina.

    Siendo las 9 de la noche me fui acercando a la esquina Y ahí estaba.

    Le dije súbete, se subió a la moto y nos fuimos.

    Llegando al departamento me dijo ¿y su esposa?

    Por ahora vivo solo, le contesté.

    Ponte cómodo, ¿te sirvo un trago?

    Desconcertado me dijo que sí.

    Después de unos tragos comenzamos a platicar, la plática fue subiendo poco a poquito de tono. Hasta que llegamos al punto de que me platicó que le gustaba hacer sexo oral. Yo le dije pues a ver muéstrame qué sabes hacer con esa boquita.

    Sonriente y obediente me bajo los pantalones miró mi herramienta y comenzó a acariciarlo. Después con su boca succionadora comenzó a mamarlo. Era tan rica aquella mamada, que no tardé en venirme en su boca. Él sin despegarse siguió mamando y tragándose todo lo que salía.

    Después de un rato y sentirme firme le pedí que se sentara en ella.

    Acto seguido se bajó los pantalones, se ensalivó el hoyito y comenzó a sentarse poco a poco, mi falo se perdía entre su hoyito como una barra de mantequilla en un sartén.

    Comenzó el sube y baja lentamente, poco a poco se fue acostumbrando a mi herramienta, después de un rato de ya haberse acostumbrado el movimiento fue cada vez más rápido, más y más rápido, hasta que ya no pude más y exploté dentro de él llenándole los intestinos con mi torrente de la barriente.

    Se levantó y me limpió con una toallita húmeda. Le dio besos cariñosos y lo caricias va muy tiernamente.

    Durante toda la noche cogimos varias veces en diferentes posiciones hasta terminar exhaustos.

    A la mañana siguiente, nuevamente tenía el falo bien erecto, le dije que si me podía dar unas mamaditas, el cual él sonriente accedió con mucho gusto. Nuevamente me vine en su boca, nos abrazamos después nos levantamos nos vestimos y nos fuimos.

    Le dije que para el siguiente sábado en la noche lo espero en el mismo lugar.

  • Mi hermana y yo desnudos en las calles (1)

    Mi hermana y yo desnudos en las calles (1)

    Somos dos hermanos, Alex y Helen, en anteriores historias Alex salió a dar una vuelta caminando desnudo por las calles y hizo que una señora divorciada pero sexy lo viera. Helen descubrió a Alex saliendo desnudo, pero no lo pudo evitar y la calentura la hizo posar y masturbarse frente al vecino estando desnuda al aire libre.

    (Helen).

    Después de ver a mi hermano entrar a casa le envié un mensaje «dónde estabas?» Rápidamente veo que mi hermano se conecta al chat y responde «¿de que hablas? solo no puedo dormir ¿como sabes que estaba despierto?» En ese momento le envié el vídeo que grabé de el masturbándose desnudo en el patio de casa y tardo en responder pero al final fue lo típico «por favor no le digas a nadie sobre esto, te puedo hacer favores» mi plan iba bien «lo que quiero es que vengas a mi habitación ahora mismo».

    Unos momentos después mi hermano entro por la puerta y se arrodilló volviendo a pedir que no hiciera nada con el vídeo.

    Yo solo lo calme diciendo que no lo haría pero que si me debía hacer un favor, después le pedí que me contará todo lo que hizo estando en la calle a lo que él empezó su historia para al final preguntar.

    -Ya es todo, que es lo que quieres que haga?

    Le conté que cuando el se fue me exhibí ante el vecino y que lo único que quería era que me llevará a salir desnuda igual que el ya que sabía que tan seguro era y dónde podríamos escondernos para no ser vistos.

    -No sabía que también te gustaban esas cosas, quizá podría pero no es muy seguro que salgamos dos personas así y mucho menos siendo tu una chica, eso sin mencionar que somos hermanos, sería algo fatal ser vistos-

    Le dije que si éramos vistos él me debía cubrir y que si no aceptaba iba a mostrar el vídeo a su universidad.

    -ok ok pero al menos déjame que lleve algo largo a la mano para cubrirme si algo así llegará a pasar, y deberás tener cuidado como yo te diga.

    Acepte y a la siguiente noche estábamos a un lado del portón listos para empezar, nos dio mucha pena empezar ya que vernos desnudos sería nuevo entre nosotros, pero cuando nos vimos en ropa interior parecía más nivelado el viendo hacia mis caderas y la ropa interior que traía siendo está delgada para la ocasión y yo viendo hacia ese pene que tanto me antojo el día anterior.

    -ya debemos empezar rápido, 1… 2… 3

    Nos quitamos la ropa interior y solo pude ver cómo su pene salto al quitarse el bóxer mientras él se fijó en mi pecho que realmente no es muy grande pero ya tenía los pezones duros, posteriormente sin decir nada solo abrió la puerta y pregunté «¿Algo que decir antes de salir?»

    -las damas primero, realmente te quiero ver la cola hermanita.

    Salí totalmente después de mirar a los lados y mi hermano detrás de mi, si me estaba viendo el culo pero eso ya no era nada, nos quedamos parados unos segundos viéndonos el uno al otro.

    -vamos a avanzar por dónde yo diga si quieres dar la vuelta que hice ayer.

    (Alex).

    Comencé a caminar sin creer que detrás de mi tenía a mi hermana desnuda en las calles, yo iba con cuidado pero cada que la veía solo notaba lo tranquila que estaba, me parecía lindo como ella caminaba segura y de puntas mirando alrededor.

    -Oye me dijiste que te masturbaste a mitad de la calle ¿Por qué solo caminamos?

    Le dije que si ella quería lo hiciera y vigilaría, ya estábamos al final de la calle y debíamos girar pero ella me jalo al centro de la calle.

    -ahora empieza a jalártela o voy a gritar.

    Me toque un poco y me sorprendió ver qué ella respondió abriendo sus labios inferiores y metiéndose los dedos, pero comenzamos a escuchar el ruido de una moto y fuimos contra una pared. La moto paso rápido junto a nosotros que solo estábamos en la sombra junto a una pared.

    -Eso me gustó, y ya que nadie se va a enterar…

    Mi hermana agarro mi pene y en esa sombra comenzó a jalármela rápido, ella se escupió en la mano y me la jaló, cuando le dije que iba a terminar paro y me volvió a jalar pero está vez a mitad del giro entre las 4 calles, se agachó y paso su lengua por la cabeza de mi pene mientras me hizo terminar con las manos, ella se sentó y solo espero a que mi semen cayera sobre ella. Estaba muy impactado de lo que había pasado.

    -Este secreto debe durar y te aviso que después vamos a coger

    Después de decir eso mi hermana me dio un beso en los labios, éramos dos hermanos besándose desnudos a mitad de las calles.

    Parte 2 próximamente.

  • Acoso al hijo y derribo de la madre

    Acoso al hijo y derribo de la madre

    Después de su divorcio Elisa y su hijo Pedro se trasladaron a vivir cerca de la ciudad y cerca de su familia, ella solicitó un traslado de su trabajo en una empresa de logística de comercio electrónico, su hijo Pedro de 21 años, es muy retraído, manipulable y se deja influenciar mucho por los demás. Elisa es una mujer de 39 años y había tenido a su hijo muy joven, se había divorciado de su marido hacía 9 meses ya harta de sus infidelidades y sus problemas con el juego y la bebida.

    Elisa y su hijo se trasladaron vivir en un chalet en las afueras y empezaron una vida normal, su hijo estudiaba y pronto hizo amistad con dos chicos que eran un poco más mayores que él, Celio de 22 años y Luzbel de origen latino de 24 años y empezaron a ir por su casa, a Elisa no le hacían nunca mucha gracia los amigos de su hijo, pero desde el primer día aquellos chicos la hicieron sentir un extraña sensación.

    Un día que estaban en su habitación, Elisa escucho como hablaban y se quedo en silencio y sorprendida, porqué estaban hablando de ella.

    – Tu madre no tiene ningún follamigo – reconoció la voz de Luzbel dirigiéndose a su hijo

    – No mi madre no ha salido con nadie desde que se divorcio – contesto su hijo Pedro

    – La verdad que un poco de morbo tiene – dijo Celio

    – A mí me gustan las mujeres como ella, gorditas con buenas tetas y un buen culo – dijo Luzbel riendo – y seguro que tiene que ir caliente… si nadie le da caña.

    – Va no os metáis con mi madre – dijo riendo Pedro.

    – Tú crees que aguantaría si le meto todo esto en el chocho – insinuó Luzbel llevándose la mano al paquete.

    – La matarías follando – aseguró Celio

    – Se volvería loca con todo este rabo para ella – dijo Luzbel

    – Estáis pensando que mi madre es una fulana como esas con las vais vosotros y es una mujer muy decente y ésta hecha polvo desde que mi padre le ponía los cuernos y se divorcio – contesto Pedro.

    Elisa escucho la conversación en silencio y casi se deja ver para que acabar aquella conversación que la había puesto a partes iguales de furiosa como de excitada, pero pensó que tan solo era una fantasía calenturienta de unos jóvenes hablando entre ellos. Aquella noche se quedaron a cenar y en un momento Elisa se quedo sola en la cocina con Luzbel, empezó a recoger los platos y se puso a fregarlos.

    – ya la ayudo yo – se ofreció Luzbel y le paso los platos y le paso la gamuza a la mesa.

    Elisa se giró y le hizo un gesto de agradecimiento y noto que Luzbel la miro de una forma muy especial y la observaba de arriba abajo. Luzbel intento pasar entre Elisa y la mesa y le puso las manos en la cintura y paso restregando el culo con su paquete, Elisa sintió como él la estaba aludiendo y se giró para decirle algo, pero en aquel momento entraron en la cocina su hijo y Celio y Elisa tuvo que reprimirse y lanzó una mirada airada a Luzbel que la correspondió con una sonrisa pícara y desafiante, después de aquello se fueron y su hijo Pedro se fue a dormir. Elisa se quedo sentada en la cocina fumando un cigarro y pensando en lo que había pasado, se sentía furiosa, pero también se sentía excitada, no estaba acostumbrada a que la tratasen con aquella insolencia, apago el cigarro y se fue a la cama y empezó a dar vueltas, su cuerpo sintió una calentura incontrolable, se sentía mujer después de mucho tiempo, Elisa todavía era joven y aunque no era muy agraciada su cuerpo era deseable, tenía unas buenas tetas y un buen culo, era morena y tenía media melena y aunque no era muy alta y estaba regordeta y con exceso de peso sintió una excitación imprevista se masturbo y se quedo dormida plácidamente.

    Pasados unos días Elisa se dio cuenta que le faltaba dinero de su monedero y la actitud de su hijo era cada día más desanimado, le pregunto si le pasaba algo y él lo negó y no quiso contestarle, aquello preocupo profundamente a Elisa.

    Una noche Elisa llego a su casa y su hijo estaba con sus amigos y se quedaron a cenar, Pedro le pidió el auto a su madre y fue con su amigo Celio a buscar unas pizzas, Luzbel se quedo con Elisa y le ayudo a descargar las compras que llevaba en el auto y a colocarlas en la cocina.

    – Sabes si le pasa algo a mi hijo – le pregunto Elisa a Luzbel – hace días que lo notó raro.

    – No trato con él todos los días – le contestó él – pero yo creo que su divorcio lo tiene deprimido.

    – Si. Lo he notado – dijo Elisa – no lo ha llevado bien y él es muy retraído… te pido que lo ayudéis y yo te estaría muy agradecida.

    – ¿como de agradecida estarías? – le pregunto Luzbel abalanzándose sobre Elisa y arrinconándola contra la encimera y posándole las manos en la cintura.

    Elisa estaba atrapada entre la encimera y el cuerpo de Luzbel que era más alto y corpulento que ella y quedo paralizada y no supo reaccionar mientras las manos de él se pusieron en sus nalgas y empezó a magrearla.

    – ¿qué haces? – grito ella – déjame

    – Yo creo que la que también necesitas algo eres tú – le susurro al oído – y yo puedo dártelo.

    – Que te has creído – le dijo Elisa mientras le apretó el pecho con las manos e intentó apartarse de él – no necesito nada de ti.

    – Tú y tu hijo necesitáis un hombre que os defienda y cubra vuestras necesidades – le susurro al oído mientras la sujetaba fuertemente.

    – ¿qué necesidades puedes darnos tú? – le grito Elisa enfurecida – suéltame ahora mismo

    – Una mujer como tú – le insinuó él – tanto tiempo sin follar, mira que crispada que estas

    Elisa le dio una bofetada en la cara, Luzbel le agarró la mano y se cruzaron unas miradas desafiantes y el la hizo agachar en el suelo mientras que con su mano se desabrochaba los pantalones y se sacaba la polla, Elisa hizo un gesto de exclamación y sorpresa al ver la polla tan grande que tenía él.

    – Toda esta polla va a ser para ti – le dijo él al notar el gesto de ella y le dio varios golpes con la polla en la cara

    Elisa le puso las manos en la cintura y hizo ademán de apartarlo, pero la fuerza de él lo hizo imposible y le metió dos dedos en la boca.

    – Que boca más calentita que tienes – le dijo él mientras ella hizo un gesto de morderle los dedos – si me muerdes te giro la cara a ostias… ¿has entendido?

    Elisa le hizo un gesto afirmativo y quedo sentada en el suelo de la cocina. Luzbel le metió la polla en la boca y la penetro profundamente, le saco la polla y Elisa empezó a toser fuertemente mientras le hacia un gesto para que parara con la mano, Luzbel le daba golpes con la polla en los labios y la volvió a penetrar otra vez y sacarle la polla y otra vez Elisa volvió a toser.

    – Vas a hacerme una buena mamada – le dijo él – o te voy a meter la polla hasta la garganta

    Elisa lloraba y le hizo un gesto con la cabeza y Luzbel le metió el glande en la boca suavemente y empezó a meterlo y sacarlo, Elisa le agarró el tronco con una mano e impidió que él le metiese toda la polla.

    – Así chúpamela así – le susurraba él mientras le agarraba la cabeza con las manos – dame con la lengua en la punta.

    Elisa obedeció y la agarró con las dos manos y empezó a darle lametones en la punta del glande.

    – ¿Te gusta la polla que te voy a dar? – le preguntaba él y Elisa lo miraba pero no hacía ningún gesto – ¿tu marido no la tiene tan grande verdad?… Elisa hizo un gesto de negación

    – Métetela en la boca… me gusta cómo me la chupas – le murmullaba placenteramente él – cuando te vi supe que eres una buena marrana.

    Elisa cerró los ojos y siguió chupándole la polla mientras le caían unas lágrimas por las mejillas, Luzbel empezó a temblar y la punta de su polla vibraba.

    – Me voy a correr – le aviso él -quiero correrme en tu boca

    Elisa se saco la polla de la boca y le hizo un gesto de negación, pero Luzbel se la volvió a meter y la agarró por el cuello y empezó a descargar su leche dentro de la boca de Elisa.

    – Toma leche calentita marrana – le dijo él sarcásticamente y saco la polla y dejo un hilillo de leche saliéndole de la comisura de los labios

    Elisa se quedo sentada en el suelo mientras se pasaba la mano por la cara mientras miraba furiosamente a Luzbel, este la levanto del suelo y la giro y ella se apoyo con las manos en la encimera y las manos de él se colaron por debajo del jersey y le desabrocho el sujetador.

    – Que tetas que tienes guarra – le susurro él al oído mientras sus manos le masajearon las tetas y sus dedos le pellizcaban sensualmente los pezones.

    – Porque me haces esto – le dijo Elisa mientras intentaba girarse y sus pezones se ponían erguidos y reaccionaban a las caricias de él – no me toques ahí soy muy sensible.

    -Sensible!!!… lo que eres un poco putita – le dijo él

    – Ya ésta bien déjame – le imploró ella – mi hijo puede llegar en cualquier momento

    – A ver cómo éstas por abajo – dijo él mientras bajo las manos y las metió por debajo de la falda y le abrió las piernas y busco sus bragas y las aparto con la mano.

    – Déjame, no me toques… no quiero – rogó Elisa

    – Voy a ver como tienes el chochito – Luzbel le paso el dedo por la raja – tienes el chocho mojadito… eres una mama muy mala.

    Elisa soltó un sollozo y intento cerrar las piernas pero Luzbel le puso su pierna en medio y siguió acariciando su coño, esta vez con dos dedos, Elisa soltó un grito y echo la cabeza hacia atrás.

    – Por favor, no me toques más – pidió ella con la voz entrecortada – te lo suplicó

    – Cada momento que pasa tienes el chocho más mojado – le bisbiseo Luzbel – no quieres que vea lo salida que estas… vas de mama recatada y eres una buena putita.

    Los faros del automóvil en que venían su hijo y Celio les avisaron con tiempo y Luzbel soltó a Elisa.

    – Vete a arreglarte – le sugirió él – que tu hijo no te vea así

    Elisa se apartó de Luzbel y fue a arreglarse al lavabo, se limpio la cara y se abrocho el sujetador y se adecento la ropa y volvió a la cocina.

    – Como te huele el chocho marrana – le dijo Luzbel mientras se olía los dedos y luego se los limpiaba en la pica, Elisa lo miró avergonzada.

    – Ya están aquí las pizzas – dijo alegremente su hijo al entrar – ¿pero bueno, todavía no has puesto la mesa?… que habéis hecho – pregunto su hijo inocentemente

    Elisa se sonrojo y Luzbel intercambio una mirada con ella y sonrió satisfactoriamente, sabía que ella no iba a decir nada de lo que había pasado.

    Cenaron juntos, Luzbel se sentó al lado de Elisa y por debajo de la mesa él le acariciaba la pierna mientras todos charlaban amistosamente.

    – Mama que pasa no tienes hambre – le dijo su hijo -ya me como yo tu pizza

    – A lo mejor tu madre ha comido antes y se ha llenado la boca – dijo Luzbel refiriéndose con intención oculta que solo él y ella sabían.

    Elisa se levanto de la mesa sonrojada, acabaron de cenar, todos la ayudaron a recoger los platos y la mesa.

    – Esta noche voy a soñar con el chochito calentito y mojadito de putita que te he dejado – le susurro Luzbel al oído antes de marcarse.

    Elisa se quedo en la cocina pensativa con lo que había pasado, se fumo un cigarro y antes de irse a la cama pasó por la habitación de su hijo que ya estaba durmiendo, se quedo un rato observándolo y pensando en si denunciaba a su amigo, pero llego a la conclusión que aquello podría afectar mucho a su hijo y se fue a la cama y incomprensiblemente se masturbo profundamente.

  • La secretaria (parte 2)

    La secretaria (parte 2)

    Después de unos momentos de intenso sexo sentía como me embestía, como se iba agotando, al grado en que dejó de hacerlo.

    Me salí, me volteé y lo miré a los ojos tiernamente, lo llevé hacia el sofá, un sofá muy bonito de piel blanco, que era donde casualmente yo me sentaba cuando teníamos alguna junta de trabajo, pero esta vez yo me sentaría sobre su pene, un pene que yo realmente amaba, de solo pensar en su forma me mojaba y sentía una sensación de cosquilleo dentro de mi, ya que este tenía una forma muy excitante, tenía esa forma curvada hacia arriba, que cuando me la metía me daba un placer sin igual.

    Me acerqué frente a él, tomó mi cintura y acarició lentamente hasta mis nalgas, me bajó lentamente mi falda junto a esa tanga húmeda que previamente solo me la había hecho a un lado para cogerme. Me agaché y comencé a chupar ese miembro palpitante, mojado y por supuesto de gran tamaño.

    Su imagen de macho, con sus brazos extendidos en el sofá, y yo hincada me hizo sentirme sometida como la puta que era en esos momentos. A dos manos tomé su miembro y comencé a chuparlo lentamente, dejándolo muy mojado por mi saliva que escurría a lo largo hasta llegar a mojar sus testículos duros e hinchados, a punto de arrojar esa leche que tenía dentro.

    -Veo que te gusta, ¿verdad? – Comentó él de una forma picara mientras me miraba como su puta sumisa hincada a sus pies, chupando ese gran animal. Yo sin sacarlo de la boca solo asentí con la cabeza.

    Él gemía de placer y yo sedienta de ser cogida me levanté, volteándome lentamente sin dejar de mirarle a los ojos, me incliné y me senté, esta vez su miembro entró rápido gracias a la combinación de mi saliva, su líquido seminal así, como mi vagina que estaba demás mojada. Me senté hasta sentirla muy dentro de mi, sinceramente sentía ya venirme, pero yo sabía que tenía que satisfacer a mi hombre.

    Me movía de arriba a abajo moderadamente rápido, solo escuchaba sus gemidos incrementado de tono, que se volvían más altos al paso del tiempo, yo disfrutaba tanto estar en ese momento ahí sin embargo, mi cuerpo me pedía más rápido, dejándome llevar por mi instinto, empecé a moverme más rápido, con más energía, disfrutaba tanto que mis gemidos se me escaparon, yo no soportaba más ese momento.

    Tal vez al escucharme tan caliente él me tomó por la cintura y me embestía más fuerte que la primera vez, pasaron instantes hasta que dejó de hacerlo y sentí muy caliente dentro de mí, en ese momento fue cuando terminé junto con él, mi orgasmo fue tan increíble que mis piernas temblaban y toda mi energía se fue, cayendo sobre su cuerpo, mi sudor mancho su pecho y mis fluidos empaparon su pantalón.

    Nos quedamos recuperando fuerzas, me levanté muy cansada por lo que pasó, sinceramente no podía estar de pie, ni mucho menos volverme a poner mi ropa.

    Mientras me vestía seguía mi calentura al máximo al verlo ahí postrado con sus brazos extendidos, su ropa puesta y con ese gran miembro palpitando aun chorreando residuos de su leche tan jugosa.

    Decidí acercarme para limpiarlo, y llevarme ese sabor que todo el día estaría saboreando.

    Me hubiera gustado que se hubiera venido en mis labios, pero desafortunadamente no fue así, solo me queda esperar la próxima vez que mi jefe esté de malas para poderle quitar ese mal humor, que solo yo sé como hacerlo.

  • La esposa italiana de mi amigo

    La esposa italiana de mi amigo

    Hola, mi nombre es Alejandro (Ale). Lo que me pasó fue inesperado pero muy excitante. Yo soy argentino pero lo que cuento me pasó en Italia. Años antes uno de mis mejores amigos había emigrado a Italia y allí se había casado con una chica del lugar.

    Yo la conocí cuando vinieron de paseo en Argentina. Ella era alta 170 cm, pelo corto, anteojos, una carita dulce. Era bien gorda y muy tetona. La verdad no me había llamado la atención a parte por el tamaño de sus tetas. Era el año 2015, yo tenía uno 34 años, más o menos como mi amigo Ezequiel (Eze) y su mujer Mara.

    Ese viaje lo tendría que haber hecho con mi novia, pero un par de meses antes del viaje tuvimos una discusión y nuestra historia terminó. Yo realize el viaje teniendo un par de meses de abstinencia sexual y la verdad que tenía muchas ganas de compartir un rato con una mujer. Cuando llegué a Italia, mi amigo me fue a buscar al aeropuerto solo.

    Apenas llegué fuimos a dar un paseo por Venecia, solos (su mujer estaba trabajando). Allí le confesé qué tenía un tiempo sin ponerla y le pregunté si conocía alguna italiana que capaz andaba con ganas. Él me contestó que todas las amigas de su mujer estaban casadas y que él no conocía ninguna. Esa noche, al volver a su casa, volví a ver a Mara, su mujer. Estaba siempre gorda pero la verdad que tenía un par de tetas enormes y esta vez le mire también la cola.

    Tenía una cola grandota pero proporcionada. La verdad que aunque fuese gorda estaba bien hecha y sumado que de cara no era fea… traté de cambiar mis pensamientos, era la mujer de mi amigo! ¡No se toca la mujer de un amigo!

    El día siguiente era sábado, la mujer de mi amigo no trabajaba. Pensé que vendría con Ezequiel y yo a dar un paseo pero dijo que no le apetecía (bueno es lo que me tradujo Eze porque ella no hablaba español).

    Mi amigo me llevó a ver un castillo y después a una bodega a degustar unas copas de vino. Tomando vino en la bodega empezó a contarme qué él tenía una fantasía, que quería ver a su mujer disfrutar con otro, que ella se había dado cuenta que la había mirado con ganas y que para ellos estaba todo bien y que si quería… ella se dejaba.

    Yo le pregunté varias veces a mi amigo si estaba seguro y él me dijo que si. Únicas cláusulas era que tenía que usar preservativo y que él quería verme coger con Mara. Obviamente acepté. Las ganas de ponerla era muchas y además tenía ganas de ver a Mara en bolas, se me hacía que aunque gorda debía ser muy puta en la cama.

    Antes de ir a casa, Eze paró en una farmacia para comprar forros (condones) y de ahí fuimos a su casa. Eran las 5 de la tarde. Llegamos y Mara estaba en la cocina, se había puesto un perfume muy rico, tenía un par de jeans ajustados que le resaltaban la cola y una remera que remarcaba sus tetas.

    Estaba sexy sin estar vestida de puta, Eze me sugirió de ir a bañarme. Al volver de la ducha Eze me dice «Ale, me voy a ir a comprar puchos (cigarrillos) y vuelvo. Tardaré un ratito, hacele compañía a Mara» entendí que me la estaba entregando pero no entendía como iba a hacer para verme cogerla. Antes de irse agregó «lo que compramos en la farmacia lo dejé arriba de la mesa de luz, dale voy y vuelvo». Se fue y me dejó solo con Mara. Hablando lentamente Mara y yo pudimos comunicar y ella me ofreció un café y nos sentamos en el sillón. Uno al lado de la otra, nuestros cuerpos se rozaban.

    Si decir nada me acerqué y probé a besarla. No se resistió. Tenía un perfume riquísimo, empecé a tocarle las tetas, no me cabían en la mano. Después de un rato ella se levanta, me hace levantar y agarrándome de la mano me lleva hacia el cuarto. Ella caminaba delante mío, yo empecé a manotearle el culo, no veía la hora de darle pija. Ya no era Mara la mujer de mi amigo Eze, era una gorda puta qué me había puesto muy loco y que quería coger.

    Transándola (beso con legua) nos empezamos a sacar la ropa. Cuando la deje tetas al aire no lo podía creer, unas tetas enormes, blancas con unos pezones grandes y claros. Empecé a chupárselos, puse mi cabeza entre esas tetas, eran grandes como mi cabeza. Ella me agarraba del pelo y me empujaba hacia sus tetas, a la guacha le gustaba verme caliente con su cuerpo. Pobre Eze, tremendos cuernos le iban a salir, pero la verdad que la gorda estaba muy rica y se portaba como toda una puta. Ella me saca la remera, me besa el pecho, me toca todo el tórax.

    Y yo le meto mano a ella. Es que yo soy rubio, alto, cuerpo normal y dicen que tengo buena pinta (soy de origen alemana) y ella parecía estar muy atraída por mi. Me agachó para chuparle un pezón, rico sabor el de su piel, y le meto mano entre las piernas. Tenía el jean puesto ella. Me agachó y se lo saco. La dejo en bombacha… enseguida me di cuenta que la tenía peluda, se notaba el pelo debajo de la bombacha. Le bajo la bombacha, ella se deja… le veo la mata de pelos castaños como su cabello. Huelo olor a hembra, de seguro estaba mojada.

    Meto mi mano, siento los labios de su conchita muy húmedos, estaba recaliente la tana. Su piel blanquita, su perfume, me había puesto muy caliente. «Mara te voy a dar pija a full. ¡Estas hermosa! ¡Divina!» le dije en castellano. Ella me parece que entendió porque me respondió algo qué entendí como «Soy toda tuya Ale».

    Estaba muy entregada la mujer de mi amigo y yo estaba perdiendo la cabeza por ella. Me levanto y la beso, le meto la lengua hasta el fondo. Le manoseo el culo, grande, pero de nalgas firmes. Estábamos de pie delante de la cama. Yo estaba en cuero, pero tenía los jeans puestos, se notaba que la tenía muy dura.

    Ella se sienta en el borde de la cama. Queda de frente a mi bulto y empieza a desabrocharme el jean. La guacha quería verme en bolas, quería verme la pija, estaba muy caliente ella y eso me calentaba más a mi. Me bajó los jeans, los calzoncillos y dejó mi verga dura delante de su cara. Estaba fascinada de ver que era rubio también en las partes bajas. Me ayudo a sacarme jeans y calzoncillos.

    Al fin estábamos los dos en bolas, listos para darnos placer. Jamás había pensado que una gorda me iba a poner tan en celo. Ella me agarra la pija con una mano, me la termina de pelar y con la otra me agarra los huevos. Abre su boquita y me empieza a petear. Una boquita caliente, yo le acaricio el pelo y trato de hacérsela tragar más pero se reúsa.

    Prácticamente me chupaba la cabeza de la pija, me tenía agarrada el resto de la pija con la mano y con la otra me tocaba los huevos. Estuvo poco así, después suelta todo, se agarra las tetas con las manos y me invita a ponerle la pija en el medio de sus tetas.

    Me estaba haciendo una turca, y mirándome a los ojos con deseo me dijo «¿te gusta Italia?» así en español… no hubiese nunca pensado que fuese tan puta Mara. Ya no daba más, se la tenía que meter. La hice recostar boca arriba y le abrí la piernas. Le puse primero uno, después dos dedos en la concha, estaba toda mojada la puta. Gemía, tenía una linda conchita, el hecho de que la tuviese peluda me excitaba aún más. No aguanté más, después de 2 meses quería enterrar la pija.

    Como me había dicho Eze, en la mesa de luz estaban los forros. Me puse uno rápido y me acosté sobre ella. Se la metí despacio. Aunque tenía el forro puesto la sentí estrecha y caliente. Empecé a cogerla a lo misionario, besándola, gozando de su conchita apretada, del perfume se su cuerpo, del sonido de su jadeo. «Si, si, si Ale» era lo único que decía ella, me tocaba toda la espalda y me manoteo el culo varias veces. No fue un polvo largo. En 5 minutos acabé, pero ella logró acabar también.

    La besé y le agradecí por la cogida. Ella se reía. Se la saco, tenía el forro bien lleno de leche. En eso me doy cuenta que no estábamos solos. Parado en la puerta del cuarto estaba Eze, en bolas, con la pija dura. Yo no soy muy dotado pero con mis 17 cm me considero normal, Eze habrá tenido unos 13 cm de pijita. Ahora entendí porque Mara estaba tan estrecha y se había puesto tan caliente al verme la pija.

    Para ir al baño a lavarme paso cerca de Eze, nos miramos y le digo «Que rica está tu mujer, que bien coge» y me fui para el baño. Mientras me lavaba los sentí hablar y después Mara empezó a gemir. Vuelvo y ahora yo soy el espectador de la cogida entre Mara y Eze. Siempre a misionario. Eze termina, se la saca y noté que él también se había puesto un forro (en gesto de respeto hacia mi).

    Si decir nada Eze va a lavarse y yo me acuesto desnudo al lado de Mara. Ella me abraza, me doy cuenta que su cuerpo es enorme, pero me gustaba. Llega Eze y se sienta al borde de la cama. Él había llegado justo cuando Mara y yo habíamos empezado a coger y le contamos la previa. El hizo de interprete entre Mara y yo. El tiempo pasó y me empecé a poner en celo de vuelta y Mara también. Empezamos a besarnos y toquetearon. Ella empieza a besar mi cuerpo y baja hasta mi verga qué estaba semi parada y empieza a mamar. Eze nos miraba.

    Tenía ganas de saborear a Mara y le di a entender que quería un 69. Yo abajo y ella arriba. Su concha tenía un perfume y un sabor que encontré excitantes. Pude verle también el agujero del culo, mientras le lamia la concha probé a meterle un dedo pero ella dijo un «No!» seco y decidido. Entendí que no quería y respeté su decisión. Seguí gozando de su conchita y ella me daba unas buenas mamadas. A un cierto punto me dieron ganas y le dije de ponerse en 4. Ella no entendió y Eze le tradujo. Agarró las almohadas, se las puso debajo de la panza y quedo culo al aire. Tenía unas nalgas hermosas, me puso loco, muy loco.

    Rápidamente me puse un forro y se la puse. La agarré de las caderas y le empecé a darle fuerte. «Toma toma, hermosa, qué pedazo de culo tenés te rompo toda» me salió del alma. Ella gemia y como antes decía «Si si, Ale Ale si si». Esta vez dure más. Acabe en el forro. Cuando se la saque vi a Eze parado al lado de la cama qué se estaba pajeando. Voy al baño a lavarme y cuando vuelvo el había tomado mi lugar.

    Duro poco, esta vez vi que no habían usado forro, Eze le había acabado adentro, como si hubiese marcado el territorio. Me dijeron que Mara no daba más y que por ese día había tenido su dosis de verga. Yo tenia otros 4 días con ellos… había tiempo para volver a coger a la gorda tana y darle verga por puta!

  • Gregor y sus dos hijas (2): Las invitadas

    Gregor y sus dos hijas (2): Las invitadas

    Esto que voy a relatar es la segunda parte del relato de Gregor con sus dos hijas, si no han leído el primero les recomiendo leerlo para que sepan bien de que va a tratar este.

    Gregor les dijo a sus hijas Marina y Laura que la fantasía de él es que trajeran a sus amigas a casa para pasar un rato agradable, con la condición de que ellas y las otras chicas estén de acuerdo.

    Las hijas aceptaron y las demás aceptaron ir también. En la tarde del encuentro había 5 hembras hermosas a disposición de Gregor, ya que las hermanas solo tenían 3 amigas.

    Cuando entraron las tres juntas todas iban muy livianas de ropa.

    Una rubia de 18 años con el pelo bien planchado, tetas grandes, llamada Guadalupe tenía una falda roja y un apretado sostén, fue directamente a Gregor para darle un apasionado beso en la boca y decirle que siempre había querido coger con él.

    También había una morena que era la mejor amiga de Marina que se llamaba Natalia.

    Gregor al ver a la tercer chica que habían traído sus hijas se quedó hipnotizado por completo, se trataba de Analía una famosa escritora de novelas eróticas de alto voltaje, él la admiraba mucho desde siempre y por supuesto era muy hermosa en persona, tenía cabello negro a la altura de los hombros, usaba lentes rosas, ojos marrones y piel blanca, la belleza personificada.

    La chica se acercó a él y le dio un beso en la mejilla, el hombre se quedó cautivado por el olor a caramelo que emanaba de esa bella piel.

    -Usted es más bello que un atardecer- le dijo educadamente.

    -La rosa más bella eres tú, un placer conocerte, soy un gran fanático de tus libros.

    -Ay que lindo que es usted, siempre me alegra que una persona diga que le gustan mis libros.

    -¿Y como no gustarme? Tu escritura es increíble- Gregor corrió a su habitación y le llevó un ejemplar a Analía para que ella lo firmase.

    Quiso hablar más con ella, pero Laura grito:

    -Papá estamos aquí para coger, no para que te pongas a hablar de literatura con mi amiga.

    -Perdón- respondió el hombre.

    Sus hijas ya estaban en tanga y Guadalupe ya estaba con sus tetas afuera moviéndolas.

    Las hijas desnudaron a su padre y él se acostó en la cama para recibir a esas hembras que tenía a su disposición esa tarde.

    Guadalupe se sentó en el rostro de Gregor y empezó a mover sus caderas exigiendo que el hombre le chupara su concha, él obedeció al deseo de la chica y metió la lengua con fuerza en esa vulva mientras le apretaba las piernas.

    Laura fue directo a lamberle la pija a su padre como ya era su habitual costumbre, Gregor miró hacia un costado y lo que vio lo excito muchísimo, las otras chicas ya estaban totalmente desnudas y se daban besos entre ellas.

    Analia se besaba apasionadamente con su hija Marina y luego la escritora le dio otro beso en la boca a Natalia.

    Marina se sentó en el suelo con las piernas separadas y Analia empezó a chupar la vagina de la chica con total frenesí sin apartar la vista del hombre que tenía una mirada de infinito placer.

    El culo de Analia quedó bien parado y Natalia se apoderó de ese trasero tan rico, primero le dio unos cuantos azotes hasta que se puso bien rojo y luego le empezó a lamber bien fuerte y rápido el agujero aunque la otra chica no dejo ni por un segundo la vulva de Marina.

    A Gregor de repente lo invadió un deseo intenso de lujuria, quería cogerse bien duro a todas esas mujeres y acabar dentro de ellas, pero tenía que admitir que esa hermosa escritora tenía algo especial que la hacía diferente a las demás.

    Laura dejo la verga de su papá que ya estaba bien dura y alentó a Guadalupe a que se clavara la pija del hombre, la aludida no hizo esperar a nadie y en unos segundos ya estaba siendo penetrada por Gregor.

    Laura podía ver como los senos de su amiga se movían por las embestidas de su papi y decidió darle unas lambidas, para poder chuparle los senos a Guadalupe se subió encima de Gregor y el culo de Laura quedo en la cara del hombre, él captó la intención de su hija y acepto chupárselo encantado de la vida, pero sin dejar de embestir bien duro a la deliciosa zorra rubia.

    Marina se había apoderado totalmente de Analia luego de que ella le lambiera la vagina, ahora se encontraban las dos haciendo el amor apasionadamente y moviendo sus caderas al mismo tiempo que sus vulvas húmedas chocaban entre sí, en el medio estaba la hembra morena a la cual la insaciable de Marina le lambía los senos.

    Apenas Guadalupe tuvo su orgasmo Laura la saco de encima de su padre y se clavó la verga del hombre que tanto amaba y que estaba ansiosa por sentir adentro, lo monto e hizo movimientos frenéticos, casi furiosos quería sentir la verga de su papá hasta el fondo de la concha y que él la llenará de semen como siempre lo hacía.

    Las otras dos chicas también habían acabado y ahora la que se encontraba encima de Marina era Natalia, lo que estaba sucediendo con esas vaginas era un espectáculo delicioso de ver, pues la vulva blanca y morena se mezclaban haciendo la situación lo más erótica posible.

    Analía se encontraba descansando hasta que fue Guadalupe y puso su trasero recién cogido en el rostro de la escritora para que se lo chupase.

    Gregor agarro a su hija Laura de la cintura, se colocó encima de la chica y la embistió con mucha rudeza, ella lo miró con cara de satisfacción (le gustaba que su papá se pusiera rudo).

    -Vas a tener toda la leche que quieres- le susurro en el oído a la muchacha que no paraba de gemir.

    -Llename, vaciate en mí- le respondió ella.

    El clavo sus dedos en la cintura de Laura y con una profunda embestida se vació en la vulva de su hija.

    Laura fue hacia donde estaba su hermana Marina para abrirse de piernas y enseñarle como tenía la vulva.

    -Tengo la vagina llena del semen de papi- dijo Laura con una sonrisa.

    -Si sigue llenándote así te va a preñar- le respondió Marina cuando descubrió que esa idea le daría mucho morbo.

    -Ahora quiero que tú me la limpies, hermana- Laura tomo de la nuca a Marina y la hizo inclinarse hasta que la chica empezó a lamber su sexo mezclado con una deliciosa leche de hombre.

    Gregor se dirigió hacia Analía, la tomo de la mano que era extremadamente suave y que tenía unos anillos muy hermosos además de un reloj color rosa.

    Beso sus labios y sentía como si estuviese besando a una rosa en todo su esplendor, la lengua de esa chica era mágica, hizo que la verga se le pusiera más dura que nunca.

    La acostó en su cama y le tomo ambas manos, luego con una sola embestida entró en ella que lo recibió de maravilla y empezó a moverse junto con él.

    Al mirarla a sus bellos ojos marrones él sintió una hermosa conexión, esa mujer sin duda alguna era especial.

    Cada embestida fue mejor que la anterior y ambos disfrutaron mucho del sexo en ambos ritmos como lo estaban llevando, primero suave, luego le daba más duro para volver a hundirse y hacérselo con suavidad otra vez hasta que eyaculo dentro de ella.

    Miraron hacia un costado y descubrieron que las demás chicas se habían ido.

    -Por lo visto nos han dejado solos- dijo Gregor acariciando el rostro de Analía.

    -Quiero conocerte- le susurro el hombre en el oído mientras la besaba y le volvía a hacer el amor otra vez.

    Gregor y Analía estuvieron horas en ese dormitorio, hablaron de los libros de Analía y de lo que les gustaba a ambos, también pasaron la noche juntos.

    Al día siguiente la invito a salir y luego de unos meses de mantener una relación amorosa Gregor decidió convertirla en su esposa, sus hijas recibieron a su madrastra con una gran alegría, pues, era la escritora del momento, abogada civil y extremadamente hermosa.

    Su padre no les podría haber dado una madrastra mejor a las hermanas.

  • Me está gustando ser pasivo

    Me está gustando ser pasivo

    Había pasado aproximadamente un mes, desde la vez que había tenido mi tercera relación de sexo gay siendo pasivo, con una chica trasvesti, estaba en mi casa, descansando y en eso me entro una llamada a mi celular, a lo que conteste y escucho e identifico la voz de la persona que me desvirgo, diciéndome en tono de voz un tanto meloso, Hola soy Wendy, ¿ya te olvidaste de mí? A lo que le contesto diciéndole que no, que como cree eso de mí, diciéndome ella a continuación, pues yo tampoco me he olvidado de ti, por lo que me tome el atrevimiento de marcarte para saber de ti, le contesto diciéndole que gracias, que espero ella también estuviera bien, que esperaba pronto volver a verle, a lo que me contesta que sí, que espera con ansias que llegue ese día, ambos colgando la llamada.

    Habiendo pasado dos días, recibo nuevamente una llamada a mi celular, escuchando nuevamente la voz de Wendy, pero esta vez en un tono de voz un tanto de seriedad, diciéndome, oye, Tienes tiempo hoy, te estaré esperando donde siempre nos vemos, tengo algo importante que decirte y quiero decírtelo en persona, a lo que yo en un tono un tanto preocupado le pregunto, ¿Podrías decirme por aquí?, contestándome que no, que me lo quiere decir en persona y si podía hoy mismo, que me estaría esperando, a lo que le contesto, bueno, permíteme unos minutos en lo que salgo y en un tiempo te veo, a lo que me cuelga y yo me voy vistiendo de manera sport, para salir de inmediato para dirigirme a donde nos hemos visto con anterioridad.

    Llego lo más rápido posible al lugar donde nos habíamos visto con anterioridad, ella ya se encuentra esperándome, sentada en una de las bancas, al notarme, se levanta y va directo a donde estoy, estrechándome con sus brazos y diciéndome, te he extrañado, vamos a donde vivo por favor, ahí hablaremos, a lo que me lleva prácticamente de la mano a su cuarto, donde anteriormente ella me había desquintado hacia algún tiempo, notando en sus pasos, cierta prisa por llegar y casi jalándome al caminar por delante mío llevando mi mano unida la suya.

    Al llegar a la puerta de su cuarto, abre la misma con bastante prisa, haciéndome pasar, casi empujándome al interior, al cerrar la puerta, prácticamente se abalanzo sobre de mí, estrechándome entre sus brazos y besándome, al dejar de besarme, me dice, sabes, te he extrañado muchísimo, a lo que baja sus manos y me agarra las nalgas, a lo que le contesto, yo también te he extrañado y dime, que es eso importante que debías decirme, sin soltar mis nalgas, empieza a masajearlas por encima de mi pantalón y me dice, sabes, desde esa vez que cogimos, no he dejado de pensar en ti, ya quería verte de nuevo y no hallaba la forma de hacerlo, así es que me tome ese atrevimiento y pues disculpa si te molesto con eso.

    A lo que con cierta molestia le digo, está bien, por esta vez te lo pasare, pero no vuelvas a hacer algo así, por favor, a lo que como contestación de parte de ella, me vuelve a besar, de forma bastante candente, pasando ambos nuestras manos por nuestros cuerpos, empiezo yo a quitarle su playera y a bajarle su pantalón que traía puesto, dejándole únicamente puesto un calzón femenino de color blanco que dejaba asomar verga, que estaba empezando a levantarse.

    Al ella sentirse desnuda, apresura sus movimientos y me quita de forma rápida mi playera y al hacerlo, me empuja hacia su cama, cayendo de espaldas sobre el colchón, momento que aprovecha para tomar con sus manos mis piernas, ponerlas sobre sus hombros y prácticamente arrancarme el pantalón, llevándose también mi ropa interior, teniéndome en ese momento desnudo, con las piernas sobre sus hombros y con sus manos, sosteniendo mis pies en alto, cruzados.

    Al estar yo así, ella suelta de una sus manos de mis pies que estaba sosteniendo, pone su mano en su boca, se ensaliva los dedos y después baja su mano hasta mi culo, poniendo sus dedos ensalivados en la entrada de mi culo y comienza a frotarlo, diciéndome, ya quería cogerme este culito, estas muy rico la verdad, al terminar de decir, logro que uno de sus dedos, se abriera paso al interior de mi culo, a lo que luego de eso empezó a meter y a sacarlo de manera constante, sacándolo por completo, llevando a su boca su mano y volviendo a ensalivar sus dedos, para luego, volver a meter su dedo en mi culo, metiendo y sacándolo, para empezar a meter un segundo dedo, que logro abrirse paso sin mayor problema, empezando nuevamente su mete y saca constante, sacándome bastantes gemidos de placer con esa acción.

    Después de estar metiendo y sacando sus dedos de mi culo, se detiene y los saca, bajando mis piernas y luego, con sus manos, haciendo que me ponga abajo, acomodando una almohada debajo de mi abdomen, haciendo que me recueste apoyando bien mi pecho a la cama, poniéndose ella detrás de mío, con sus manos, separando mis nalgas y poniendo a besar mis nalgas, pasar su lengua por mi culo y jugueteando con su lengua en mi entrada, para luego, volver a meter sus dedos, mientras sigue pasando su lengua, ensalivando cada que saca sus dedos, se detiene un momento y me dice, que rico se está viendo tu culito que se está abriendo, para luego, levantarse y siento que pone la punta de su verga en la entrada de mi orificio, empezando a pasar la punta por el agujero, haciendo un poco de presión y después quitarlo y volviendo a ponerlo.

    Lo pone nuevamente y esta vez ejerce mas presión, logrando abrir mi culo, y metiendo su cabeza al interior de mí, provocando que tanto ella como yo, soltemos un fuerte gemido, pero esta vez no se detuvo ahí, siguió empujando hasta lograr que su verga entrara por completo, dejando un momento así en mi interior, diciendo ella.

    Ya extrañaba esta sensación de estar en tu interior, empezando a sacarlo poco a poco por completo, al sacarlo por completo de mi culo, con sus manos abrió mis nalgas, diciendo, que rica vista de tu culo, para luego, escupir saliva en el y meter su verga de nuevo, hasta el fondo y empezar entonces a meter y sacarla de forma constante, tanto ella como yo, gimiendo con cada embestida que me estaba dando.

    Se recuesta sobre mí y me dice al oído: Ahora quiero ver tu cara, por lo que saca su verga de mi culo, se pone de pie y me mueve para que me acueste boca arriba, poniendo la almohada por debajo de mi cadera, poniendo mis piernas sobre sus hombros, agarrando con una de sus manos su verga, apuntándola a la entrada de mi culo, empezando a ir empujándola hacia mi interior, con su otra mano, pone mis pies en posición cruzado, uno encima de otro, empezando a estar empujando su verga en mi interior y sacándola, diciendo: Que rico me estas apretando putito, ya extrañaba en serio sentirte, después de decirlo, aumenta la velocidad de sus embestidas, deteniéndose en un momento, dejando su verga completamente dentro, para después irla sacando poco a poco, dejándola completamente afuera, a lo que con su mano libre, toma mi mano y acerca mis dedos a mi culo y hace que introduzca dos de mis dedos y me dice, mira que abierto quedas con mi verga.

    Después de decirme eso, suelta mis piernas, jalándome con sus manos, para que me levantara, poniéndose detrás de mí y restregando su verga por entre mis nalgas, diciéndome, me encanta hacer esto contigo, acercando con su mano mi cara hacia la de ella y besándome, propinándome una buena nalgada, llevándome nuevamente a la cama, esta vez, haciendo que me pusiera en posición de perrito sobre la cama, metiéndome su verga de inmediato hasta el fondo, provocando una ligera sensación de dolor pero que se fue volviendo placer poco a poco, gimiendo ambos de placer, esta vez, con una de sus manos libres, ella empezó a masturbarme, mientras me estaba bombeando, ella también me estaba masturbando, diciéndole que se detuviera, porque no iba poder aguantar mucho, pero no se detuvo, provocando que al poco tiempo, empezara a eyacular de manera profusa sobre la cama.

    Cuando vio que eyacule, se detuvo un momento, sin sacar su verga de mi interior, me dijo al oído, que rico te viniste ahora voy yo, a lo que empezó a estar sacando y metiendo de manera rápida, soltando gemidos mas fuertes cada que estaba metiendo y sacando, estando unos momentos así, cuando me dice, vete preparando que ya te voy, empezando a meter y a sacar bastante mas rapidez, cuando de repente saca su verga, con sus manos me toma de la cintura, me hace levantarme e hincarme ante ella, poniendo su verga en mi cara y masturbándose frente a mi cara, empieza a soltar varios chorros de su semen, directo a mi cara, a mis labios, sintiendo lo caliente y espeso de su semen sobre de mí, escurriendo por mi cara, mis labios, hacia el piso, me voltea a ver y dirige su mirada a mis ojos y me dice, que rico me acabas de hacer que me corra, ya extrañaba terminar de una manera tan rica.

    Luego de esto, me pasa papel de baño, para que me pueda limpiar, diciéndome que rico estuvo y preguntándome que si me había gustado, a lo que le contesto que sí, que me había encantado, a lo que se me acerca y me empieza a besar, pegando su cuerpo al mío, poniendo sus manos sobre mis nalgas y masajeándolas, abriéndolas, dándoles nalgadas, se separa de mi y me da la vuelta, me abraza por la espalda, poniendo su verga entre mis nalgas, empezando a moverse a manera de estar pasando su verga por la línea de mis nalgas, notando yo, que su verga, está empezando otra vez a tomar dureza, ponerse erecta nuevamente, acerca su cara a mi oído y me dice: Creo que no te voy a poder dejar ir inmediatamente, así que prepárate para lo que sigue.

    Terminando de decir eso, me lleva con sus brazos, a recostarme en la cama, dejando mis piernas estiradas y mi abdomen apoyado en su totalidad en la cama, apoyando sus manos sobre mis nalgas y abriéndolas, para luego sentir como me echa bastante saliva y empieza a meter dos de sus dedos, para luego sacarlos, levantarse y poner la punta de su verga, en la entrada de mi culo, metiéndolo de manera rápida y hasta el fondo, chocando sus huevos con los míos, empezando su vaivén constante, metiendo y sacando su verga de mi culo, con sus manos masajeándome mi cuerpo, dándome nalgadas, sacando por completo su verga y con sus manos abriendo mis nalgas, para repetirme lo rico que se le hacia mi culo y lo mucho que estaba disfrutando el estarme cogiendo.

    Me estuvo cogiendo de esa forma por varios minutos, en los que yo estaba gozando sin igual, se detiene un momento y acerca su cara la mía, me hace voltear y me da un apasionado beso y empieza a sacar su verga, dejando un vacío en mi interior, me deja de besar y me dice ponte de pie, haciéndole caso, me pongo de pie y me abraza por enfrente, empezando a besar de manera apasionada y caliente, para después, tirarme sobre la cama de espalda, tomando con sus manos mis piernas, acomodándose encima de mi y metiendo su verga en mi culo de un solo empujón, empezando a meter y sacar de forma rápida, gimiendo con gran fuerza y la saca de repente por completo, se queda viéndome mi culo a su disposición, para luego, volver a meter su verga por completo, diciéndome, sabes, quiero llenar tu culo con mi leche.

    Al terminar de decirme eso, empezó a meter y sacar su verga de forma mas rápida, entre gemidos míos y bufidos de ella, empujo en un momento, deteniéndose por completo, soltando varios bufido y gemidos con bastante fuerza, en lo que voy sintiendo como palpita su verga en mi interior, también empezando a sentir como algo caliente me inunda por dentro, terminando de soltar sus bufidos, saca su verga de mi interior, baja mis piernas de sus hombros, y con su mano acerca la mía, haciendo que ponga mi dedos en mi culo, sintiendo como algo espeso y caliente está escurriendo de él, diciéndome, me hiciste correr otra vez bastante, que rico culo tienes.

    Se levanta de la cama, pasando algo de papel de baño, para que me limpie, terminando de limpiar, ambos nos ponemos nuestras ropas, para luego, darnos un beso, ambos abrazados, terminando el beso, nos soltamos, a lo que ella me dice, espero verte de nuevo pronto, de verdad que estoy disfrutando mucho de ti, le contesto que sí, que espero verle nuevamente muy pronto, me despido de beso de ella y saliendo de su cuarto y de la vecindad, para esperar a la siguiente ocasión en que veríamos.

    [email protected].

  • Me comí un flaco vergón y un viejo

    Me comí un flaco vergón y un viejo

    Esta vez conocí a un chico flaco vergón nos encontramos en el motel, él se desvistió inmediatamente, era algo acelerado me dio algo de desconfianza además los flacos no me gustan mucho pero yo quería tener esa experiencia tenía la verga algo pequeña aunque cuando chateamos me había dicho que le medía 22 cm yo tenía susto al pensar que me iba a doler y cuando lo vi así pensé que me había engañado pero todo fue cuestión de minutos cuando empecé a chupar inmediatamente se fue hinchando y fue creciendo de una manera descomunal tanto así que sentí que ya no me cabía en la boca algo tan grande y tan ancho pensé como después iba a entrar dentro de mí…

    Como yo noté que el chico se iba a venir rápido rápidamente me unté de lubricante y me monté encima de él obviamente lo hice despacio para no lastimarme ya que era muy grande y ancha entró la punta y me dolió esperé unos segundos y me fue deslizando sobre él sintiendo como entraba cada centímetro, el tipo hacía gestos como si se fuera a venir rápido yo creo que estaba drogado se notaba muy excitado y desenfrenado yo estaba con tranquilidad disfrutando suavemente de ese trozo de polla dentro de mí.

    Empecé a mover mis caderas y a disfrutar yo sabía que pronto él se vendría y así fue el tipo en medio de varios gestos de placer en su rostro se descargaba dentro de mí yo solo disfrutaba apretando los músculos de mi trasero y me seguía moviendo él se quedó quieto dejando que yo disfrutara no fue egoísta y permitió que yo lo montara un rato más

    Nos levantamos nos limpiamos nos relajamos 10 minutos viendo porno en el televisor hasta que él hizo un gesto de que lo volviera a chupar volvió a chupar su polla saladita y sentí como creció nuevamente en mi boca un tamaño descomunal eso lo lograba entrar la mitad a mi garganta chupe durante 2 minutos y sentí cómo se vino rápidamente dentro de mi boca pensé que porque era la segunda vez el chico se iba a demorar más pero fue inevitable como se descargó casi no sentí que botó leche solo pudo sentir su sabor saladito creo que el tipo era ninfómano y no tenía mucha carga quedar a pesar de que no me gustan los hombres flacos y lo disfruté y aquí les cuento mi segundo encuentro con un viejo de unos 60 años pero al igual fue muy placentero:

    Por esa página es muy fácil encontrar encuentros con nombres cachondos arrechos lastimosamente no es lo mismo con las mujeres porque las mujeres cobran siempre hay que pagar un alto precio para poder tener sexo con ellas aquí en Colombia con los hombres es muy fácil y por eso calmo mis ganas teniendo encuentro con ellos: el tipo llegó primero al encuentro a la habitación y me espero adentro así es que me gusta que me esperen adentro! llegué y me sorprendí porque en las fotos no se veía tan viejo igual estaba desnudo esperándome y eso me causó morbo tenía el pecho bastante peludo con canas se notaba que era un viejo muy morboso inmediatamente me empezó a besar y a tocar con la ropa puesta como desesperado, me quité la ropa deje que me tocara para yo excitarme más rápido la verdad me gustaron sus besos porque con otros no había sido lo mismo, el me besaba y yo disfrutaba cada centímetro de mi piel con su lengua penetrándome hasta mi garganta y eso me daba mucho placer sentirme muy deseado el viejo me la mía me besaba el cuello mis pezones apretaba mis glúteos empezó a echarse saliva en sus dedos y estimularme con sus dedos mi trasero eso me encantaba. Después me abrió las piernas y me metía su lengua en mi agujero eso me ponía cachondo arrecho me daba ganas de venirme rápido.

    La verdad yo no me vine porque aquel día en la mañana había echado un mañanero con mi mujer le descargué toda mi leche en su vagina al igual duré todo el día excitado hasta que tuvimos el encuentro en horas de la noche más o menos tipo 7 pm y pasamos este agradable momento quedé satisfecho porque sentí que le gustaba bastante se comió mi trasero y me llenó la boca de leche para mí fue suficiente estas experiencias son totalmente reales espero sea de su agrado y satisfacción.