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  • Amor y deseo (I): Una vida nueva

    Amor y deseo (I): Una vida nueva

    No recuerdo como llegué ni como sucedió el accidente, solo sé que desperté en la cama de un hospital después de doce horas de quedar inconsciente, al abrir los ojos estaba rodeado de media docena de personas con batas blancas, desconocía que estaba sucediendo y salí del shock cuando uno de ellos grito.

    – ¡ya despertó! Avisen a su familia.

    Una mujer vestida de blanco supongo que enfermera salió en busca de ellos, aun aturdido y sin saber nada vi entrar a mi familia, primero mi madre y después mi hermana, ellas lloraban pero con cara de felicidad por verme despierto y con vida, al no recordar absolutamente nada yo seguía sin entender, cuando mi mama se agacho para darme un abrazo y mil besos, yo trate de incorporarme para recibirla y no pude, quise extender los brazos y flexionar las rodillas pero no respondían y comencé a asustarme, pregunte que estaba pasando y mi familia de hombros encogidos dijo.

    – no te asustes, están haciendo estudios para saber que sucede.

    -Pe… pero ¿porque no puedo moverme? ¿qué pasa? ¿Qué fue lo que me paso?, mi hermana respondió.

    – ¿Qué te paso? Solo sabemos que una ambulancia te trajo hasta aquí inconsciente, ¿Qué pasará? Aun no lo sabemos, los doctores no lo saben todavía, te han hecho estudios tras estudios y muchas pruebas y se reúne un grupo de médicos y solo nos dicen que esperemos y que esperemos pero parece que al fin darán un informe hoy al medio día, tu solo piensa en que pronto te recuperaras y podremos volver a casa.

    Yo estaba realmente asustado, cuando sacaron a mi familia, nuevamente el grupo de personas en bata blanca quienes realmente eran especialistas en varias áreas y algunas enfermeras, uno de ellos dijo.

    – te vamos a realizar una exploración

    Y removiendo la sabana que me tapaba tomo un instrumento que parecía un martillo pequeño y en el otro extremo tenía una punta, solo alcance a ver que lo volteo con la punta y me dijo.

    – cierra los ojos y responde, ¿que sientes aquí?

    Y en mis adentros pensé, aquí en donde, nada doctor le respondí mientras el recorría partes de mi cuerpo sin yo saberlo.

    – ¿y aquí?

    Nada volví a responder, el continuaba.

    – ¿y aquí? Pregunto otra vez.

    -Un poco doctor le conteste mientras alguien más de su equipo hacia anotaciones de mis respuestas y así continuo pasando el aparato por mi pecho y seguía subiendo, recuerdo que mientras más subía mis respuestas eran positivas y así continuo hasta llegar a mi cabeza donde la sensación del aparatito era más intensa, al terminar la exploración salieron dejándome solo, se preparaban para el esperado informe del medio día, llegada la hora sin yo estar presente se reunieron con mi familia afuera de mi cuarto de Hospital, yo alcanzaba a ver algo desde adentro porque había una ventana que daba al pasillo, los veía pero no escuchaba nada, no podía mover mi cabeza pero desde esa posición veía lo necesario como para notar cuando mi mamá se llevaba las manos a la cabeza y mi hermana volteo a verme, ambas soltaron en llanto, los doctores se retiraron y mi familia entro a verme ya con el rastro borrado de que habían llorado, ¿Qué sucede? Díganme ya de una vez, mi mamá y mi hermana no podían pero tenían que hacerlo.

    – tienes una parálisis en tu cuerpo, es por eso por lo que no puedes moverte y no sientes nada pero ya no tarda tu doctor y él te explicará de mejor manera.

    Entro el doctor que tenía asignado mi caso, me saludo y dirigiéndose a mí, dijo:

    – Con los resultados de la tomografía, las radiografías y la exploración física, concluimos que tu parálisis se debe a una lesión en la medula espinal, es una lesión alta a la altura de tu cuello y por esa razón has perdido tus facultades físicas como lo son el movimiento y el control para vaciar tu vejiga, los daños ocasionados por esto y sus secuelas son muy severos y por el momento todo indica que no volverás a caminar.

    Escuche lo suficiente para derrumbarme y ponerme a llorar, mi familia me abrazo y lloramos juntos, yo sin esperanza alguna, una enfermera interrumpió para decir.

    – debemos comenzar el entrenamiento para la familia, desde como movilizar a su paciente, como bañarlo y el cateterismo intermitente que no es otra cosa que introducir una sonda en la uretra para vaciar la vejiga.

    Y así fue y debía ser, entrenaron a mi familia para saber cómo atenderme, en los días posteriores mi madre y hermana se turnaban para cuidarme, en la noche se quedaba alguien conmigo, en el día por igual ayudándome a cubrir mis necesidades, tenía autorizado el cuidado familiar las veinticuatro horas del día, regrese de nuevo a ser un bebe, me bañaban, me secaban, me ponían un pañal y la bata y hasta debían ayudarme para orinar, mientras mi madre y hermana se ocupaban de mí, por el riesgo que la ciudad representaba mi mamá me cuidaba por las noches y mi hermana debió dejar sus estudios universitarios para cuidarme durante el día, me resultaba muy extraño y me daba pena que ella tuviera que auxiliarme para asuntos tan personales, pero como lo dije anteriormente regrese nuevamente a ser un bebe, debo suponer que a ella le pasaba igual pero era demasiado bondadosa ante esta situación.

    Una mañana llego un camillero a decirle que me tocaba baño, el me paso a una camilla de acero con agujeritos como de coladera, al parecer era especializada para el baño, una enfermera junto con mi hermana me llevaron a un cuarto frío y solitario que tenía una regadera de teléfono y ahí le enseñarían como debía de asearme, como enjabonarme, como tallarme y la manera de limpiar mis genitales, no olvido cuando me retiraron la bata y quede desnudo, me avergoncé demasiado, era la primera vez que me mostraba sin ropa ante una desconocida y mi hermana, que bochornoso momento, voltee a verla a ella y su pudor le dificultaba voltear a ver mi cuerpo desnudo, o tal vez no el pudor pero la situación de parentesco lo complicaba, sin mirarme directamente y con la mirada abajo atendía las indicaciones de la enfermera, enjabono mi cabello, bajo por el pecho, los brazos, mi abdomen y seguiría con la zona de mi sexo, el peor momento fue cuando la enfermera le dijo.

    – baja el prepucio y deja descubierto el glande para lavar perfectamente bajo la piel, solo voltee los ojos para no ver, mi hermana se acercó y con las manos temblorosas tomo la piel que envolvía mi pene y con cuidado descubrió la cabeza, al hacerlo su nerviosismo aumento y tiro el jabón, al recuperarlo comenzó a asearme delicadamente, vertió agua sobre mi glande y con mucho cuidado lo enjabono, todo lo hacía al tacto con la mirada hacia arriba, en ese momento me di cuenta que yo no sentía nada de lo que mi hermana me hacía, entonces me preocupe pero no mostré mi angustia, de regreso a mi cuarto el camillero esperaba para volverme a pasar a la cama, en cuanto estuve seco y listo, la enfermera dirigiéndose a mi hermana le dijo.

    – importantísimo vaciar la vejiga del paciente cada cuatro horas es de suma importancia, no hacerlo a tiempo eleva su presión arterial pudiendo ocasionar un daño cerebral serio.

    Acto seguido me voltearon sobre mi costado y le instruyo.

    – toma un guante y póntelo, este es gel lubricante y esta una sonda, coloca un poco de gel en el dorso de tu mano, ahora baja la piel de su pene para descubrir el glande, vez ese agujero, es la uretra, con sumo cuidado introduce la sonda y cuando queden de fuera unos diez centímetros, la orina comenzara a salir y entonces te detienes, espera a que termine de salir la última gota, retiras poco a poco la sonda y vuelves a limpiar la zona,

    Una vez más dependía del sacrificio de mi pobre hermana, torpemente se colocó los guantes y puso lubricante en el dorso de su mano, nuevamente se vio forzada a manipularme el pene, bajo mi piel y lo sostuvo, con mucho nerviosismo, con la sonda trato de atinar al agujero de la uretra y cuando lo logro debió sostener mi miembro con firmeza para introducir la sonda, una vez más solo pude confirmar que ante tanta manipulación yo no alcanzaba a sentir nada.

    Tras 30 días de hospitalización y docenas de estudios clínicos, el diagnóstico no cambiaba, solo la parálisis en piernas y brazos detectados desde el primer momento de mi ingreso, yo postrado en la cama entendía muy poco, a través de la ventana veía que continuamente médicos y mi familia se reunían en el pasillo para hablar de mi estado, siempre que había ese tipo de reuniones o informes mi familia volteaba triste hacia donde yo me encontraba, yo no podía escuchar nada, pero me imaginaba que no se trataba de nada bueno.

    El tiempo seguía su marcha, yo mejoraba pero solo en mi estado de ánimo, ya me sentaba en una silla de ruedas prestada y había dejado la cama y eso me hacía sentir bien, físicamente aún no se veía ningún avance, pero en uno de esos días mi medico asignado pidió reunirnos para hablar con los tres, mi hermana, mi madre y yo, y así fue, en mi cuarto de hospital comenzó diciendo.

    – el caso del paciente es un caso complicado, ustedes han visto la evolución y ha sido lenta si no es que nula, la verdad es que las lesiones en la medula espinal no tienen cura, es decir son irreversibles, en España hay investigaciones muy avanzadas mediante un método que se llama tratamiento con Células Madre, se han realizado pruebas en animales y finalmente en dos humanos, los cuales recuperaron todas sus facultades físicas, es decir volvieron a caminar nuevamente, este método aún no ha sido avalado por la Organización Mundial de la Salud pero por ahora es todo lo que hay,

    Yo casi saltando de gusto le dije pues probemos doctor, no me importaría servir de conejillo de indias a lo que respondió.

    – espera un poco, no es tan sencillo.

    ¿Cómo? ¿Por qué? A que se refiere doctor, el respondió nuevamente.

    – Bueno además de que el tratamiento está en una fase experimental, es el procedimiento llevado a cabo el que complica en algunos pacientes y sus familias la obtención de las Células Madre, para que puedan entenderlo (primeramente, es la manera en que debe hacerse y en segundo lugar, de quien deben obtenerse esas células que generalmente es lo que dificulta iniciar el procedimiento).

    -Pues explíquenos doctor, ¿Qué puede ser tan malo?, el doctor tomo aire diciendo.

    – está bien, están preparados todos.

    Vamos doctor que me está asustando.

    – está bien pongan atención, las células Madre que necesitamos para aplicar el tratamiento con su paciente, solo pueden provenir de la mezcla de ADN entre el paciente y un familiar directo, el producto de esta mezcla será el donante de quien se sustraigan las células que necesitamos para iniciar el procedimiento.

    Todos volteamos a vernos sin entender nada, absolutamente nada, doctor podría explicarnos de manera más sencilla.

    – tienen razón perdonen, las células de las que tanto he hablado solo deben obtenerse de la mezcla de tu ADN que es en quien serán implantadas y el de tu hermana, es decir tu hermana debe embarazarse de ti y será él bebe producto de ambos quien done las células madre con el código genético que necesitamos.

    Ahora todo fue más claro pero todos quedamos sorprendidos y absortos, cada palabra que nos dijo sonaba tan extraño, fue mi madre la que rompió el silencio preguntando.

    – pero doctor como puede sugerir eso, de hecho es algo antinatura, como puede siquiera llegar a pensarlo, no es una posibilidad.

    – no son ocurrencias mías y aunque suene disparatado es Ciencia, los experimentos en España se iniciaron con ratones y primates, estos primates eran familia, eran hermano y hermana, se les provoco una lesión y perdieron la movilidad de sus extremidades, tras el tratamiento recuperaron el movimiento volviendo a caminar, cuando se realizó con los primeros humanos esto fue con el producto de dos hermanos, es decir se sustrajeron las Células del bebe que creció y nació del vientre de las hermanas, ambas por inseminación in vitro, el resultado es prometedor pero es así como debe de ser.

    Para poder solucionar un problema de salud, mi hermana y yo debíamos tener un hijo y de esa manera poder sustraerle células madre para mi cura, que dilema, en el pequeño cuarto todos nos quedamos pensando y es que todo aquello parecía una verdadera locura, el doctor intervino solo para decir.

    – creo que debo dejarlos solos, tienen mucho de qué hablar.

    El silencio invadió nuevamente aquel cuartito, fue muy difícil tratar y siquiera hablar de lo que el grupo de doctores sugería, como era posible, mi hermana embarazada de mí, cargando en su vientre a un hijo de su propio hermano, pero esos pensamientos contravenían con el deseo y la importancia de volver a caminar. La decisión y tratar el tema era un asunto familiar, no fue nada fácil para mi familia aceptarlo y para mi hermana fue más complicado puesto que sobre ella recaería todo el peso y la responsabilidad, pero al final el amor que sienten por mi ayudo a discernir la situación, y aquella reunión concluyo con un…

    – está bien, hagamos lo que debemos hacer, esas fueron las palabras de mi hermana. Busquemos información sobre la inseminación y yo estoy dispuesta a hacer lo que sea para que tu vida vuelva a ser la vida de antes.

    – Estas segura de esto, le pregunto mi madre

    Días después sali del hospital pues por el momento no había más que hacer en ese lugar, llegar a casa en esas condiciones fue muy raro, los vecinos me miraban con extrañeza y morbo, me sentía incomodo, pero debía sobreponerme. Rápidamente me adapte a una silla de ruedas más confortable y fabricada conforme a mis necesidades.

    La inseminación in vitro era lo más factible y recomendable porque esto no involucraba relaciones sexuales y sentimientos, los miembros de mi familia investigaron costos, clínicas a fondo para saber más de lo que esto se trataba, el costo del tratamiento superaba nuestras posibilidades, al parecer se vislumbraba como una lejana posibilidad, nuestra economía en aquel momento no era la mejor por no decir que era desastrosa, cuando me compartieron los resultados en verdad me puse muy triste, primero la noticia de la parálisis y después el dinero me negaba la oportunidad de revertirla, estuve varios días solo acostado, sin comer y sin salir de mi cuarto sumido en una gran depresión y esto preocupo a mi familia, uno de esos días entro mi hermanita, tomo mi mano y con voz tierna me dijo.

    – no te preocupes, todo va a estar bien.

    Se levantó y salió de la habitación, me dejo pensando de que se trataba, me hizo pensar que habían reunido el dinero que quizá consiguieron un préstamo, eso pensé, más tarde me enteré de que no era así.

    Una nueva reunión con mi madre y mi hermana termino con mis dudas, se pararon las dos frente a mí y su actitud me asustaba, ¿Qué pasa? Les pregunte, hablen ya, comenzó mi madre diciendo.

    – tu hermana y yo hemos hablado esto por días y ambas tomamos una determinación, eso sí fue muy difícil aceptarlo quiero que lo sepas pero llegamos a la conclusión que así debe ser y prefiero que sea tu propia hermana quien te lo diga.

    -Bueno ya por favor de que se trata díganlo de una vez les replique yo, se sentó mi madre y fue mi hermana quien tomó la palabra.

    – en relación a aquella plática con el doctor, el tiempo que ya ha pasado sin que hayamos hecho nada y sabiendo que no podemos pagar una inseminación artificial, además de como has estado sumido en depresión los últimos días y eso nos preocupa, mi mamá llora todas las noches porque sufre por ti, no quiere verte así, nadie queremos verte así, esta situación nos afecta a todos en la familia es por eso que entre mamá y yo tomamos una decisión, mira yo te amo y me duele verte así, quiero verte nuevamente como antes, saltando, corriendo, jugando al futbol, quiero verte feliz por eso creo que la única manera de lograr llevar a cabo tu tratamiento ya que dinero no tenemos es hacerlo de manera natural, cómo lo hacen todos, es decir tener relaciones sexuales entre tú y yo hasta que logre quedar embarazada.

    Trague saliva y le dije pero no puedo permitir que te sacrifiques tanto, además tú, yo, esto parece una verdadera locura, ella me interrumpió para decir.

    – esas son las cosas que hace la familia, eso hace un verdadero hermano por amor, no importa el sacrificio que se deba hacer, a mí me importa que tu estés bien.

    Fue inevitable derramar unas lágrimas de felicidad, la bondad de mi hermana me enternecía y daba esperanza, esa noche fue difícil dormir, en toda la noche no lo logre, la cabeza y mis pensamientos daban mil vueltas principalmente pensando cómo le haríamos, nunca vi a mi hermana con otros ojos, a pesar de que ella es muy hermosa y tiene un bonito cuerpo siempre la veía con respeto, siendo así las cosas todo se complicaba aún más, cerca de la madrugada una idea llego a mi cabeza para tratar de afectar lo menos posible la salud emocional de toda la familia y no hacer nada dentro de la misma casa donde vivíamos los tres, pensé en hacer un viaje, al despertar lo platique solo con ella y llegamos a la conclusión que sería una buena idea, a mi hermana le fascina visitar Oaxaca, así que decidimos viajar lo más pronto posible a la capital de ese Estado en plan de vacaciones y en plan de lograr el objetivo trasado, todo esto con la aprobación de la familia.

  • Ruta en moto (2): El complot

    Ruta en moto (2): El complot

    Como recordareis en mi anterior relato, todo comenzó con una ruta en moto donde descubrimos una posible infidelidad y que como afectados estábamos dispuestos a aclarar, estos hechos fueron reales y el complot entre Lola y yo además de muy positivo, aclaró la situación y nos sirvió para estrechar nuestra confianza y amistad.

    Después de la comida, decidimos irnos a la pinada, a disfrutar del frescor de la brisa que soplaba del mar, tumbados sobre las agujas de los pinos como sobre un mullido colchón natural comentamos planes futuros, sin embargo, el sopor de la digestión parece que fue venciendo la voluntad y el sueño se apoderó de nuestros cuerpos, o al menos eso era lo que en apariencia ocurría.

    Pensaba en mi visión, Noel con el pantalón semi bajado y el miembro de Carlos entre sus manos, ¿pensaría follárselo?, ¿sin condón?; creo que fue aquello lo que la podría frenar o tal vez no, porque Carlos atacaba sus tetas con una pasión exagerada y no creo que mirase prendas en una situación tan excitante y excitados.

    Todos dormían o fingían, pero a mi entender en la mente de todos estaba en ese momento los hechos ocurridos, conociendo a Noel apostaría no estar equivocado, si nuestro retraso hubiese sido de cinco minutos más, creo que la escena hubiese sido mucho más fuerte, en mi subconsciente lamenté haber llegado tan pronto, me intrigaba lo que podía haber ocurrido.

    Muchas preguntas surgieron, ¿estarían liados mucho tiempo antes? ¿Lo harían a menudo?, mi mundo se llenó de dudas y me propuse averiguarlo.

    Eran ya las 17 h y teníamos más de dos horas de camino a casa, así que nos pusimos en pie y nos preparamos para el retorno.

    Noel le pregunto a Lola por la espalda y su dolor le sirvió de excusa para retornar de nuevo conmigo en mi moto.

    Nos pusimos el equipo y nos colocamos para salir, vi a Noel poner su cuerpo apretado junto al de Carlos, un escalofrió recorrió mi vientre, se agarró a él dejándose caer y salieron hacia la carretera.

    Lola se subió conmigo y también noté que se pegaba a mí, otra ración de morbo me invadió.

    Superado el tramo de curvas sinuosas y ya en carretera de menos riesgo, Lola, a través del intercomunicador me pregunto, ¿qué te ha parecido le escenita? ¡la verdad que no me la esperaba!

    Yo: Yo tampoco, creí que Noel me era sincera siempre, pero tenemos que planear algo para averiguar lo que está ocurriendo entre ellos.

    Lola: ¡Lo tengo medio pensado, has dicho que el viernes tienes guardia, por lo que Noel se va a sentir libre, entonces se me ocurrió decir en la comida que había quedado con unas amigas y compañeras en tomar una copa esa tarde y cenar juntas por la noche; no es cierto!, ¡voy a ver si puedo espiar a Carlos, me arreglaré y sobre las 18 h saldré de casa, si tienen plan van a provechar la tarde que los dos la tendrán libre, a ver si sale y se va a por tu mujer, pero veo difícil seguirlo sin que se dé cuenta!

    Yo: ¡Yo no tengo guardia lo dije para dejarle a Noel la tarde libre, puede que todo sea un calentón en la moto, pero me gustaría ver si hay algo más y comprobar que ocurre!

    Lola: Jajaja, somos malévolos, parece que la cuestión de cuernos nos pone en la misma onda.

    Yo: Hay que planearlo muy bien, tenemos que estar en contacto estos días, se me ha ocurrido que vamos a necesitar una pequeña ayuda!

    En mi empresa hay un chico aprendiz que por las tardes noches reparte pizzas, obtiene una ayuda económica y puedo pedirle que siga a Carlos el viernes por la tarde y nos informe puntualmente que hace, si se ve con alguien, donde van o lo que hacen, si es que hacen algo, porque a lo mejor ha sido un calentón pasajero. De todas formas, debemos estar pendientes de sus actuaciones, ya no me fio de ellos.

    Lola: ¡Pero el chico no conoce a Carlos! ¿cómo lo va a seguir?

    ¡No conoce ni a Carlos ni a Noel, pero le daría la matricula del coche de Carlos y el modelo. El lo aparca siempre en la puerta de tu bungalow, o cerca, y que lo espere cerca del coche, el lleva moto y se mueve bien por la ciudad, así que por seguirlo no vamos a tener problemas.

    Lola: Jajaja ¡Veo que no has parado que pensar!

    Yo: ¡La verdad que no, pero tengo que pulir el tema y ver si el chico acepta, estate pendiente del teléfono esta semana que te iré informando!

    Guardamos un silencio, cada uno iba maquinando parte del plan y de repente recordé una frase que me dijo Lola cuando por la mañana subíamos hacia el restaurante, le pregunté…

    ¿Pero tu vida sexual con Carlos es buena?

    Lola: ¡Lo era, pero ahora está muy flojo!, ¿no recuerdas cuando veníamos para el restaurante que me dijiste que mi culo era un jardín de flores, o algo así?

    ¡Si, y me dijiste que era para un capullo, que no le hacía caso!, ¿es que no tenéis sexo?

    Lola: ¡Pues poco, está muy inapetente conmigo, yo creía que la monotonía le había hecho estragos, ahora sospecho de otras cosas, porque solo algún fin de semana de los que salimos a cenar y bailar parece que se anima, a veces he pensado que se calienta bailando con tu mujer y es cuando me busca!

    Me quedé bastante impactado con aquella confesión tan clara, las cosa empezaban a cuadrar.

    ¿Y no lo habéis hablado?

    Lola: ¡A veces incluso hemos discutido por el tema, no quiero que te lo tomes a mal, pero ocasión como esta no vamos a tener otra!, ¿te puedo hablar con sinceridad?

    ¡Claro, te lo agradezco incluso!

    Lola: ¡Quiero mucho a Carlos, además de eso, congeniamos muy bien en casi todas las cosas, últimamente lo veía poco apegado y algo distante, llegue a decirle que si no está a gusto conmigo que podemos dejarlo, pero me jura y perjura que me ama sobre todas las cosas, pero que el sexo se ha vuelto una monotonía y que desea poner algún picante en nuestra vida sexual, algo que nos despierte, aunque sea de tarde en tarde y esporádico, así que me propuso, hacer un trío o buscar una pareja para intercambio o ir de vez en cuando a un club de parejas para conocer ese ambiente, que al parecer le llamaba y excitaba!

    ¿Y qué decidisteis?

    Lola: ¡Le dije que no, que no me veo con otra chica compartiéndolo jugando los tres y follar con un tío que no me dice nada, ni conozco tampoco!, así que le admití después de mucho insistirme ir a un club de parejas juntos a conocer el ambiente.

    Escuchando aquello me había quedado de piedra, pero mi morbo aumento más que las revoluciones del motor y se me vino el pensamiento de que a mi me ocurría lo que a Carlos, entonces le pregunté…

    ¿Y qué pasó en el club?

    Lola: ¿Vosotros conocéis estos sitios?

    ¡No, nunca se me había ocurrido ir! ¡Si hemos estado en playas nudistas!

    Lola: ¡Jajaja, el día va de sorpresas, nosotros también! ¿y como no nos habéis dicho nunca nada?

    Yo: ¡No se nos había ocurrido que os podía gustar y como nunca hemos tocado los temas de intimidades, tampoco ha venido al caso comentarlo, además Noel es muy cortada y no le gusta encontrarse con amigos o conocidos, es muy reservada!

    Lola: ¡A mí también, además tengo un tatú en la pelvis, una paloma con las alas abiertas, y todas las miradas van al mismo sitio, me da corte, pero sales y te liberas del entorno y la mente se abre, nunca sabemos como reaccionaremos en situaciones inesperadas, ya ves que hoy Noel no ha tenido problemas por bajarse el pantalón y dejarse tocar las tetas por Carlos, y no sabemos si hay mas cosas!

    ¡Es cierto, estoy tan sorprendido como tú!, ¿y que pasó en el club de parejas, estoy intrigado, jajaja!

    Lola: La mente se te ha calentado. Pues entramos y nos enseñaron los distintos sitios, salas privadas donde las parejas hacían sexo sin curiosos, un cuarto oscuro para bailar y que te soban a través de unas rejas por gente que apenas ves, piscina de hidromasajes, sala de sado, salas privadas y mas cosas, todas con el mismo fin y una zona separada para chicos donde las parejas se pasan en busca de hacer tríos con el que te cuadrara. Nos preguntaron si era nuestra primera vez, le que respondimos que sí, nos dijeron las normas de esos lugares y que sobre todo imperaba el respeto, nos dijeron que había que estar desnudos por la zona de parejas y así lo hicimos. A pesar de mi resistencia entramos, yo también comencé a sentir curiosidad, pasamos y nos desnudamos en un cuarto con taquillas al efecto, había unas chanclas y un gran toalla y con esa indumentaria salimos a curiosear, creí que iba a sentir pudor, a pesar de que todos me miraban el tatuaje que llevo en el pubis. pero la verdad es que no, todas las parejas estaban en pelotas picada, el que se tapaba con la toalla, desentonaba.

    Pasamos por una cama enorme donde varias parejas follaban sin pudor unos junto a otros, por el interés que ponían seguro que no era con su pareja, llegamos a una piscina con chorros de hidromasaje, había también varias parejas. Entonces se me ocurrió preguntarle lo que podría ocurrir si una pareja nos comprometía, me respondió. ¡Pues follas y disfrutas, esto no tiene nada de sentimental es solo disfrutar! Te juro que me dejó descolocada, creí que era mas celoso, viendo el plan que tenía me arme de valor y decidí pasármelo bien si la ocasión era adecuada, pensándolo bien casi le di la razón, era solo cuestión de placer.

    Llegamos a la piscina donde había una pareja follando, la tenia cogida del culo y se la metía, apretándola contra la esquina, nos salimos por lo fuerte de la situación, pero me daba mucho morbo lo que estaba viviendo, ver a la gente follar con tanta naturalidad como si se tomaran una copa. pasamos de nuevo por la gran cama, Carlos me empujó para tumbarme junto a dos parejas que follaban, no sé si intercambiados o cada cual con la suya, me negué a entrar en ese juego, también nos salimos de allí pero cada vez me encontraba mas cachonda y morbosa y por ultimo nos metimos en un cuarto oscuro con música donde se veía muy poco.

    Nada mas entrar los dos, Carlos me abrazó para bailar y estando muy pegados unas manos me tocaron el culo, me estremecí y me dijo Carlos que aguantara y disfrutara, Carlos también tocaba a quien podía pero yo abrazada a su cuello no lo dejaba separarse hasta que se giró y se agarró a la chica de una pareja que estaba a nuestro lado, yo me vi sola y me cabreó su abandono, me arrimé a la pared que resultaron ser unas rejas, como por arte de magia, nada mas arrimarme varias manos me acariciaron, eran manos de hombres, me tocaron los pecho y el sexo casi de inmediato, caliente y cabreada por el comportamiento de Carlos que junto a mi estaba con la pareja metiéndole mano a la chica, me deje hacer, no solo me dejé sino que vi con la dificultad de aquella penumbra que quien me tocaba era un chaval muy musculoso que desnudo estaba tras aquellas rejas, me pegue a las mismas y sus manos recorrieron mi sexo y mis tetas junto a otras que se habían sumado al festín, deje de observar a Carlos y también pensé en mí, acaricié al chico, su piel muy tersa y suave, sus pectorales fuertes me parecieron de una persona joven y musculosa, baje mis manos por su culo prieto y sus nalgas culminando mi deseo, mis manos tropezaron con su gran polla gorda y dura, era la de un semental fuerte y duro, estaba a mil, a punto de correrme por que me tocaba mi coño y su voz cálida me susurró al oído.

    Chico: ¡Quieres follar!

    Si, lo deseo, ¿pero dónde?

    Chico: Sal fuera, nos metemos en un reservado.

    Miré a Carlos que estaba ciego con la pareja, salí y ni se dio cuenta.

    Me esperaba el chico, era un ejemplar de tío, de unos 28 a 30 años, musculoso de piel morena, unos brazos como pilares y buenas piernas con una polla de un buen tamaño semi erecta.

    El calentón me había nublado la mente y el ver a Carlos que sin miramiento me había dejado a mi ventura, me quitó los prejuicios. Nos metimos en una salita con una cama ancha, entramos y cerró la puerta, nada más cerrar me tumbó sobre la cama y me comió el cuello, la boca, las tetas y el coño que estaba chorreando jugos y me corrí con su lengua. Me pidió que se la chupara, estaba erecto, a duras penas me cabía en la boca, chupe con mis artes que en ese aspecto no son pocas y que a Carlos le encanta.

    Me tumbó de espaldas y aquella masa de músculos y polla duros se me echo encima, abrí las piernas cruzándolas en su estrecha cintura, sentí entrar en mí algo, que rompía mi cuerpo, duro como el granito y que me penetraba, lentamente, muy lentamente, metía y sacaba aquel falo duro gordo y suave, dio una embestida y comencé a gemir o gritar ya no sé, su polla me llenaba totalmente no me habían follado nunca así, me estuvo follando mas de diez minutos, sin dejar de moverse, su polla entraba en mi sin contemplaciones arrollando en su movimiento mi hinchado clítoris las sensaciones de mi vagina eran tremendas, su grosor y su tamaño de polla parecía diseñada para mi ansioso coño, mis corridas eran continuas, me volvía loca y sus manos pellizcaban mis pezones aumentando los orgasmo y el deseo, sudando se dejó caer sobre mí también exhausto.

    Chico: ¡Follas de maravilla, me gustaría verte otro día por aquí!

    Lola: ¿Me vas a conocer? Le pregunté.

    ¡Nunca olvidaré la paloma de tu sexo!

    Me reí y salimos de la cama, al pasar por la barra con un rotulador pintó un número de teléfono entre mis ingles.

    Yo me fui de nuevo al cuarto oscuro y allí vi a Carlos, tenía a la chica sentada sobre un reborde que había junto a una pared y se la estaba follando, me cogieron otras manos, pero ya mi atención estaba en Carlos que se corrió y se acordó de que yo estaba por allí, miró y cuando me vio me cogió del brazo y salimos, le dije ¡bien se te ha dado!, él me dijo que me había visto como me tocaban en las rejas y para dejarme disfrutar me dejó estar y se lio con esa pareja, pero que lo hacía por mí. Nos fuimos al vestuario y retornamos a casa, donde antes de ducharme anoté el teléfono que lucía entre mis nalgas, pensé que nunca es malo saber donde recurrir en caso de necesidad.

    La moto devoraba kilómetros, la confesión de Lola me había dejado de piedra y empalmado.

    Yo: ¡Que fuerte, me he quedado de piedra!, y ¿no le contaste nada a Carlos de tu aventura?

    Lola: ¡No! Me hice la enfadada y le dije que había estado allí viéndolo todo, casi codo con codo, por favor, no le comentes nada a Noel de esto, ni a Carlos, si algún día averiguo que piensa Noel de estos temas, tal vez le relate el episodio, aunque creo que tu mujer por lo de hoy ha follado más de lo que crees, y a tus espaldas, jajaja.

    Me dio que pensar su afirmación, Noel tenía libertad y si hubiese querido no había tenido problemas para engañarme.

    De pronto vi a Carlos que iba delante hacer señales para parar en aquella estación de servicio.

    Yo: Lola estamos en contacto y te informo de los planes para el viernes.

    Lola: Ok, mantenme informada y veremos que pasa, ahora ya paso a la moto con Carlos y nos iremos a casa.

    Así lo hicimos, paramos una media hora y terminada la consumición pedida nos despedimos. Lola me dio un abrazo y se me pegó más de lo habitual, estaba muy sensible.

    El próximo día os relataré lo que ocurrió en fechas posteriores.

    Un abrazo.

  • Atendí a un travesti

    Atendí a un travesti

    Soy hombre maduro, varonil, casado; pero disfruto a escondidas usar alguna ropita delicada y sentirme en secreto una nena.

    Nunca he tenido una relación.

    Les contaré como empezó esto.

    Desde joven me gustaba ir a shows de travestis y me deleitaba observando cómo los hombres se arreglaban tan femenina y seductoramente; llegaba a casa y fantaseaba con acariciar a alguno de ellos, me excitaba imaginarme pasando sus manos por sus piernas enfundadas en delicadas medias y me masturbaba una y otra vez.

    Escuchar la voz gruesa de un travesti vistiendo muy femenino, me causaba erecciones; era muy joven. Luego me casé y se olvidó todo eso.

    En una ocasión en que viajaba en mi auto solo, paré en una gasolinera cercana al pueblo donde vivía con mi esposa, y ahí estaba parado un travesti tan femenino que de inmediato me robó la mirada. Era un conocido travesti del pueblo, que sonando sus tacones se me acercó mientras echaba gasolina y me saludó de mano. Sentir su mano me causó algo como una descarga eléctrica.

    Me pidió aventón y sin dudarlo le dije que sí y se subió al auto mientras yo terminaba de pagar.

    Al subir me empezó a contar que su novio le dejó ahí porque se molestaron y se entristeció un poco, le vi los ojos rojos como si quisiera llorar y como excitados.

    Me dijo que, aunque le dijo muchas veces que era travesti, en esta ocasión salieron y después de besarse, se hizo el molesto diciendo que no sabía de su condición.

    Yo traté de calmarle mientras conducía despacio, tratando de prolongar el recorrido al pueblo para seguir escuchando su voz y mirando de reojo sus piernas con medias a mi lado.

    Tuve que parar a orinar en un acotamiento y me bajé del auto. Cuando volví me siguió contando, me dijo que esperaba disfrutar de una noche romántica con su galán, y me atreví a poner una mano sobre su pierna diciéndole que no se preocupara, que ya conseguiría un novio que le quisiera de verdad.

    No pude quitar mi mano, sentir esas medias hizo que tuviera una fuerte erección y sus ojos me miraron profundamente.

    Se había repintado los labios mientras estaba abajo, y despacio los acercó a los míos y sentí un húmedo y delicado beso. Me encantó sentir el labial.

    Al momento miles de cosas pasaron rápidamente por mi mente, nunca había pasado algo así, pero mi mano no la quitaba y ya recorría despacio sus dos piernas.

    Nos separamos del beso y su mirada me sedujo. Suspiró despacio y ya eran mis dos manos las que acariciaban sus piernas; se puso de lado en el asiento y subió una pierna sobre las mías, en el poco espacio que quedaba entre mi abdomen y el volante.

    Descalcé su pie con delicadeza y acariciaba hasta su pie sobre las medias.

    Me miraba fijamente y escuchaba su respiración más fuerte.

    No lo pude evitar, mi mano se adentró bajo la falda de su corto vestido y me encontré su dureza bajo la pantimedia, no traía pantaleta.

    Mi mano rodeó ese miembro a través de esa pantimedia; era grande, mentalmente comparé con el mío y concluí que el mío era mínimo en comparación.

    Cuando rodeé el miembro suspiró muy fuerte y se reclinó hacía atrás, recargándose en el cristal de la ventanilla y cerrando los ojos, mientras sentí que me mojaba un líquido viscoso.

    Era una invitación a que siguiera… y seguí. Le masturbé despacio disfrutando sentir como le crecía más en mi mano, y observar su expresión gozo con sus ojos cerrados.

    Cada vez sentía más húmedo y eso me tenía en fuerte excitación.

    No hubo palabras, solo sus suspiros y algunos gemidos. Y no tardó mucho en terminar, tal parece que el novio le encendió y le dejó en un estado de excitación que en ese momento desahogó. Con un fuerte gemido empezó a descargarse tras la pantimedia, mojando mis dedos, toda la mano.

    Mi mano no se retiró hasta que sentí que le había exprimido totalmente.

    «Me raspa», dijo de repente, y sin importarme ya nada, metí la mano bajo la pantimedia embarrando mi mano totalmente de su crema, sintiendo la piel de su miembro aún duro y sus vellos alrededor.

    Así estuvimos unos instantes hasta que sentí como iba perdiendo la dureza.

    «Discúlpame, ya no pude aguantarme», me dijo.

    – Está bien, fue maravilloso verte y sentirte disfrutar – le dije.

    De su bolsa sacó la pantaleta y me secó la mano, y con dulzura me dio otro beso suave y delicioso.

    Terminó de limpiarse el miembro con la prenda y me la ofreció con una amplia sonrisa.

    Yo la tomé y de inmediato me la quitó, diciendo que no podía tenerla porque mi esposa la descubriría y quería que esto fuera un secreto solo de los dos.

    Se guardó la prenda en la bolsa y me dio otro beso y me dijo: «vámonos».

    Reanudamos la marcha y en el camino platicamos, me dijo que su novio solo le excitó y ahí le dejó. Me agradeció por haberla liberado de esa excitación acumulada y me pidió que quedara entre amigos ese secreto.

    Y así fue, solo que ese delicioso encuentro me marcó y años después vinieron muchas situaciones que ya les iré contando.

    Le he encontrado algunas veces en la calle y me sonríe dulcemente mientras me dice «adiós». Nos hemos cruzado en algunas ocasiones a solas o en público y solo nuestras miradas cómplices evocan ese rico recuerdo secreto, muy en secreto.

  • La conocí en un bar

    La conocí en un bar

    Era un día normal mi esposo me dijo que, si quería tomar algo, accedí y fuimos a un bar donde por casualidad nos encontramos con un grupo de amigos, yo soy muy caliente y con algunos tragos de más el cuerpo se me pone muy sueltito.

    Un amigo venía con una mujer que estaba deliciosa era de piel blanca casi lechosa, cabello castaño, ojos grandes y unos pechos que parecía iban a explotar de tan grandes solo los cubría su blusita halter blanca que no dejaba nada a la imaginación además de que no llevaba brasier. Ufff dejaba ver sus deliciosos pezones que estaban bien erectos tal vez a ella el alcohol también la ponía cachonda. Yo no lo pude evitar no quité mi mirada de esos hermosos pechos, ella se dio cuenta porque después de un rato me dijo -¿me acompañas al baño?

    Obvio sonreí maliciosa y acepté seguirla fue excitante pues iba moviendo sus nalgas de una manera que invitaba a culear, cuando estuvimos en el baño sin más saco ese sabroso par que me tenía con la boca abierta y me los dio a probar, solo de recordar me estoy mojando con aquel día, sus senos tremendamente blancos y unos pezones rosas deliciosos, los chupe hasta dejar rojeces por todos lados ella excitada al mil se alzó la falta y me mostró su deliciosa vulva depilada completamente con unos labios rosas que abrió para dar paso a un delicioso clítoris que ya estaba bien erecto y mojado yo me lo comí inmediatamente lo succioné con desesperación era la primera vez que hacía esto con una chica sin embargo desde hacía mucho lo deseaba, y bueno esta mujer estaba justo para iniciarme.

    Cuando por fin se vino en un rico orgasmo decidimos volver a la mesa , ya habíamos tardado… Sin embargo, al volver mi esposo ni cuenta se había dado del tiempo que me fui pues sentada a su lado estaba una morena con una blusa que dejaba ver tremendos pechos y unos pezones ridículamente grandes y casi negros de lo oscuros que eran, pero no lo juzgo estaba muy rica la mujer. Pasamos más tiempo seguimos bebiendo y cantando, y a ratos mi tetona hermosa me lanzaba miradas y reía sexy.

    Más tarde era hora de irnos, yo iba que explotaba en calentura porque recuerden que yo di placer, pero no me lo dieron a mi, al llegar a casa mi hombre iba caliente por aquella morena que estuvo viendo y bueno yo, yo llevaba un delicioso sabor a pucha rosadita en la boca que ufff me acordaba y me saboreaba. Cada quien iba caliente por diferente motivo, pero en casa tocó sacar la calentura juntos así que sin más me saqué la ropa me acerqué a él bajé sus pantalones y le comí la verga como nunca.

    Y el me cogió como si el mío fuera ese culo moreno y delicioso que le dejó la verga llena de fuego. Uf bye luego te sigo contando.

  • Su primer anal

    Su primer anal

    Mi esposa ya tenía casi 2 años cogiendo con su novio con mi permiso, incluso había pasado la noche buena con él (lo pueden leer en relatos anteriores) y su novio estaba haciendo su labor para hacerlo anal, pero a mí esposa no le gusta.

    Su novio es un poco especial, egocéntrico, así que en una de esas discusiones terminaron peleados y dejaron de verse como 3 meses. Mi esposa estaba enculada con él, la conozco y no me podía engañar, pero nunca lo acepto, decía que no le importaba y seguiría adelante sin él, con él o con otro.

    Pero un día, coincidiendo en la empresa de transporte de personal donde ambos trabajaban por la noche, hablaron y él le pidió retomar su relación.

    Ella le dijo que lo pensaría, y esa noche llegó sedienta de sexo y tuvimos una sesión de pasión desenfrenada, mi esposa estaba muy excitada de saber que él quería volver con ella, y me pidió permiso de volver con él, pues necesitaba mi aprobación; así que le dije que, si con la condición de que le entregara el ano y marcara por teléfono para escuchar en vivo como la hacía suya por el ano por primera vez, y ella sin titubear aceptó.

    La noche llegó, pocas veces he visto a mi esposa ansiosa y apurada, y ese día fue uno de ellos, pude ver cómo estaba desesperada desde la tarde que llegara la hora para irse con él, y la hora llegó, mi teléfono sonó y no escuchaba del todo bien, pues dejo un poco retirado el teléfono con altavoz pero en silencio, y pude escuchar como le decía mi esposa que lo extrañaba, pero con una voz de niña mimada que realmente le salía con sinceridad, y él mientras la cogía le decía que lo perdonará al son de los gemidos de mi esposa, su novio le pidió un oral y se lo dio.

    Mi esposa se subió encima de él jineteándolo y le ofrecía sus senos que los chupara porque lo extrañaban, seguramente controlaba la situación y empujaba para que la penetración fuera más profunda y a placer.

    Por fin después del sexo desenfrenado llegó el momento, mi esposa estaba lista y mentalizada a cumplir la promesa que me había hecho, y le ofreció su ano, recuerdo las palabras, «amor, deseo ser tuya. Por el ano, lo quieres?» Y no lo pensó 2 veces, la puso en 4, mi esposa tenía a la mano aceite de bebé y le dijo que primero la lubricara, así que lubricó 2 dedos y hecho aceite directo a su ano, y comenzó a estimular y a meter los dedos hasta quedar bien lubricada, hasta que mi esposa le dijo que estaba lista, de repente no se escuchó nada, yo estaba atento al teléfono, y tratando de reconocer cualquier sonido en el ambiente, unos segundos pasaron…

    Hasta que mi esposa soltó un quejido sorprendiéndose del tamaño que estaba sintiendo por su ano «hay amor con cuidado» y se escuchaba que aunque le estaba doliendo, estaba intentando complacerlo y a la vez tratando de disfrutarlo, pero la conozco y sé que estaba poniendo todo de su parte para darle una experiencia agradable y también para ella; y al final se escuchó su novio como gimió fuerte cuando descargó todo su semen dentro del ano de mi esposa.

    Cuando llego a casa le di un segundo repasón a la vez que me contaba cada detalle e incluso también lo hicimos anal hasta correrme dentro de ella.

  • Trabajo, adrenalina y orgasmos

    Trabajo, adrenalina y orgasmos

    La historia que voy a contarles me sucedió en la vida real, esta historia relata como mi jefa me convirtió en un adicto al sexo, como ella engaño a su esposo, como nos dejamos consumir por la pasión, la adrenalina y la lujuria en un círculo vicioso, adictivo e incontrolable, ya que nos poseía una fuerza magnética que unía nuestros cuerpos en un acto de entrega sin condiciones ni miramientos.

    Hola, mi nombre es Zac. Soy un joven de 20 años estudiante de gerencia hotelera, alto, flaco de piel canela para nada atlético. Quise ir a la gran ciudad a buscar mejor calidad de vida. Gerenciar un hotel 5 estrellas siempre ha sido mi sueño, mi profesor de economía me consiguió una entrevista en uno de los hoteles más importantes de la ciudad. Yo estaba nervioso e intimidado por tener la gran oportunidad de iniciar carrera en el oficio que me apasiona.

    Zac llega al hotel y la señorita de recursos humanos le comenta que la entrevista para supervisor de ama de llaves la va a realizar la gerente de operaciones del hotel la señora Nancy.

    La señorita de recursos humanos anuncia a Zac a la oficina de la señora Nancy luego de hacerlo esperar un par de minutos entra a la oficina. Zac ve a una mujer de unos 50 años aproximadamente revisando unos documentos con un cabello negro recogido, cejas perfectamente delineadas, ojos color ámbar, pómulos definidos y prominentes, labios rojos y carnosos, con un cuerpo espectacular vestida con un corset rojo en el que descansaban sus voluptuosos senos y una falda negra que resaltaba sus fuertes y carnosas piernas y unos tacones de animal print.

    Zac se sienta en la oficina de la señora Nancy y ve los libros, los reconocimientos, los títulos y todas las fotos que se la señora Nancy tiene en su oficina. En resumen, la señora Nancy era hermosa como Afrodita, inteligente como Atenea y atlética como Serena Wiliams.

    Nancy empieza a entrevistar a Zac y rápidamente la entrevista se convierte en una amena charla, donde Zac le comenta a Nancy que un día el quería llegar a ser un profesional tan importante como ella y que realmente la admiraba, Nancy se siente halagada y le cuenta sobre sus inicios en la carrera, finalizada la charla Nancy sale de la oficina y trae al gerente general de la oficina y le dice que quiere a Zac en su equipo de ventas, que tenía potencial.

    Inicialmente Zac iba por el puesto de supervisor de ama de llaves, pero termino encantando a la gerente de operaciones y consiguiendo un puesto en ventas trabajando de la mano con la gerente Nancy. ¿pero, terminaría ahí? ¿eso es todo lo que conseguirían Zac y Nancy?

    Ya trabajando Zac demuestras sus habilidades de ventas y aporta nuevas ideas para que el hotel venda cada vez más y empieza a trabajar de la mano con Nancy para implementar nuevos proyectos y conseguir nuevos clientes. Empiezan a tener más confianza y química, justo aquí es cuando inicia el deseo sexual incontrolable sin vuelta atrás

    Cerca de las 11 pm Nancy y Zac están revisando los reportes financieros. Con todo el dinero que le habían generado al hotel en ventas los números no cuadraban claramente alguien estaba desviando el dinero del trabajo de Zac y Nancy.

    Nancy- No entiendo, todo lo que hemos vendido y no aparece ni la mitad del dinero. Otros departamentos han vendido menos que nosotros y tienen mejor rendimiento

    Zac- Tranquila, debe ser error del sistema. Seguramente no se ha actualizado. Deberíamos ir a descansar, ya es tarde.

    Nancy- Seguro alguien está desviando nuestro dinero y yo voy a llegar al fondo de esta situación.

    Nancy se desabrocha el cabello y se lleva las manos a la cabeza en señal de estrés

    Zac- Es todo, te daré un masaje e iras a casa a descansar

    Zac se levanta y empieza a masajear el cuello y los hombros de Nancy ignorando su tímida negación, Nancy está sentada y Zac esta atrás de ella

    Nancy: ¡Mmmnn eres bueno!

    Continúa masajeándola y Zac nota que mientras la masajea la respiración de Nancy cambia y se hace más intensa. Masajeando sus hombros cuello espalda Nancy toma las manos de Zac y las lleva hacia sus prominentes senos insinuándole que los acaricie, Zac masajea sus senos y besa el cuello de Nancy delicadamente y ella empieza a jadear. Al cabo de un par de minutos Zac para y le dice.

    Zac- lo siento, no deberíamos estar haciendo esto

    Nancy se levanta de su silla y dice con una voz llena de erotismo y sensualidad

    Nancy: oh mi querido Zac tu ingenuidad es inquietante y realmente excitante. Me recuerdas a mí en los inicios de la carrera, siempre tan inocente, tan tímido, tan encantador caballeroso y educado. Pero en este negocio tienes que arrebatar lo que te pertenece y convertirte cazador despiadado y machacar la cabeza de tu rival sin piedad!

    Mientras Nancy le dice esto a Zac se desabrocha la camisa y se quita el sostén dejando al desnudo sus provocativos senos

    Nancy: eres el perfecto caballo blanco lleno de pureza y bondad. Pero yo te convertiré en el caballo negro. Salvaje, irreverente e indomable, adicto a ganar y al peligro, con apetito de placer insaciable que use su lado oscuro para actuar en pro de sus intereses. Y déjame decirte que por cómo me tocaste y me besaste sé que ese lado oscuro y lujurioso esta detrás de esa cortina de bondad, pureza y caballerosidad.

    Zac y Nancy empiezan a besarse apasionadamente haciendo una danza con sus lenguas chocando y bailando una y otra vez. Nancy le quita los pantalones y la camisa a Zac y empieza a besar su cuello su pecho y su abdomen, los movimientos de Nancy eran como los de una serpiente antes de tentar a un profeta. Para seducirlo y envolverlo en su veneno lleno de erotismo y sadismo. Nancy toma el pene de Zac lo lame y lo succiona, lo hace cada vez más rápido y cada vez más intenso, lo disfruta y se lo come entero Zac ve que Nancy luce muy hermosa con su pene en la boca. Con una mirada embriagante y maquiavélica era como si tuviese a lucifer en los genes.

    Viendo esa escena de erotismo Zac saca a relucir su lado dominante y toma por el cuello a Nancy y la levanta. Con su brazo lanza todas las cosas a instrumentos de oficina que están en el escritorio de Nancy al suelo y sienta a Nancy en el escritorio. Zac besa a Nancy baja por su cuello pasa su lengua por los pezones de Nancy y nota como se le eriza la piel y su jadeo se hace más agudo. Zac continúa pasando sus manos sutilmente por el abdomen delineado de Nancy y por las cordilleras de sus caderas hasta llegar a sus inquietas piernas. Sigue besándola delicadamente admirando cada pliegue de su cuerpo asegurándose que no quede ninguna parte sin ser besada. Zac acaricia y besa las piernas y alrededor de la vagina de Nancy, a esta altura Nancy estaba lubricando como una joven de 19 años y se sentía sumergida en la boca de Zac.

    Zac teniendo la vagina de Nancy ahí de frente. Comienza a lamerla de arriba a abajo bebiendo de sus fluidos y embriagándose diabólicamente de su esencia. Continúa besando la vagina de Nancy haciendo circunferencias de placer obscenas con su lengua alrededor del clítoris vibrante de Nancy. Introduce sus dedos suavemente y ve como Nancy lo disfruta, aprecia como se estremece y como inclina su cabeza hacia atrás.

    Zac de una manera dominante y autoritaria nunca antes experimentada para él, le dice a Nancy. Mírame, Nancy voltea hacia abajo y ya no ve a ese joven inocente y educado. Ahora ve a una bestia con una mirada obscena derrochando deseo lujurioso lamiendo su vagina una y otra vez

    Fundiéndose en la adrenalina de hacerlo en la oficina y de que los puedan descubrir lo hacía más interesante, más peligroso y más placentero

    Zac se levanta y acuesta a Nancy contra el escritorio casi quedando en 4. Antes de penetrarla pasa su pene por su vagina Nancy esta deseosa y su vagina predilecta para recibir el pene duro y venoso de Zac. El la penetra y lo hacen cada vez más y más rápido, más intenso. Como animales, sus sudores se mezclan. Zac ve sus nalgas rebotando, mientras la hala del cabello, Zac siente como Nancy las contracciones de la vagina de Nancy y sus pernas temblorosas. Nancy derrocha pasión éxtasis y lujuria con Zac hasta dejar su mente en blanco. Sentir muchas ganas de gritar fuertemente y no poder casi respirar.

    Esa noche ambos se fueron a sus casas y antes de dormir meditaban que habían experimentado el mejor sexo de su vida habiendo pasado un par de Horas y reflexionando en sus casas Zac meditaba sobre su lado oscuro que no conocía y como ahora se sentía más deseoso de beber nuevamente de la copa obscena de su jefa y Nancy aún se sentía temblorosa y sentía pequeños corrientazos en sus piernas meditando sobre como Zac se había convertido en ese hombre salvaje. Esta fue la primera de muchas veces que Zac y Nancy lo hicieron en muchos lugares, cada vez probando nuevos delites y sobrepasando sus límites. Este juego peligroso que ellos han protagonizado había apenas iniciado y no había vuelta atrás.

    Gracias por Leer, este es mi primer relato inspirado en una historia real, si alcanza el promedio esperado de mi parte, continuare escribiendo relatos se aceptan y aprecian sus valoraciones y críticas constructivas.

  • La segunda vez con doña Ramira

    La segunda vez con doña Ramira

    Quiero relatar cómo fue la segunda vez que la señora Ramira le fue infiel a su novio conmigo.

    Cierta noche de sábado yo trabajaba en mi taxi, cuando recibí un mensaje de mi casera, pidiéndome que le ayudara a cargar a su novio a su recámara pues se había quedado dormido sobre la alfombra de la sala, después de una borrachera tremenda.

    Al principio se me hizo raro, pues ya había quedado con ella que esa noche yo no dormiría en el departamento pues quería estar a solas con su novio, agregando que él andaba enojado porque me había rentado la recámara de su departamento. Yo también me hubiera puesto celoso si una mujer tan sensual como doña Ramira fuera mi novia y tuviera que compartir su departamento con otro hombre.

    Además, no andaba tan equivocado pues hacía como unas tres semanas, en una noche de copas, que mi casera y yo habíamos tenido intimidad, la que resultó ser la primera vez que doña Yaya probó el sexo anal. Aunque ella me dijo que esa sería la primera y última vez que le sería infiel a su novio.

    Acepté ayudarla pues, tuve un cierto presentimiento de lo que sucedería esa noche. Cuando me abrió la puerta del departamento, me llamó la atención que llevara un abrigo negro encima pues, a pesar de que la noche era fresca no hacía tanto frio, lo único que alcanzaba a ver por debajo del abrigo, eran unas botas de tacón color negro.

    El novio estaba sobre la alfombra, se veía qué había tomado bastante ya que cuando me acerqué a él para levantarlo, ni siquiera se movió, solo soltó un fuerte ronquido. Mi casera me ayudó a llevarlo a la cama de su recámara y cuando lo acostamos, por el ajetreo algunos botones del abrigo se le desabrocharon, lo que me permitió ver parte de sus bellos muslos blancos.

    Ella se cubrió inmediatamente, diciéndome que la esperara afuera de la recámara. Salí, cerrando la puerta, yendo directo al refrigerador para buscar algo de beber, viendo que aún quedaban cervezas tomé una, finalmente el tipo ya no podría beberse una más en ese estado. Me senté en la sala, mientras esperaba a doña Ramira.

    La verdad creí que mi casera se pondría una pijama para salir a despedirme, pero cuando salió del cuarto aún con el abrigo encima y con las botas de tacón, mi miembro empezó a endurecerse, imaginando como estaría vestida debajo de aquella prenda.

    Entonces se sentó en otro sillón, procurando que su abrigo no volviera a desabrocharse. Me dió las gracias por haberla ayudado con su novio pero, también agregó que lo mejor sería que yo regresara hasta el día siguiente, que me mandaría mensaje cuando ella y su novio no estuvieran en el departamento.

    Me sonreí, diciéndole que estaba bien, solo que antes de irme me regalara un beso por haberla ayudado. Aceptó y poniéndose de pie, dijo que me acompañaba a la puerta del departamento. Estando a punto de abrir la puerta, ella se acercó a mí para darme un beso en la mejilla, lo que aproveché para tomarla por la cintura y besarla en la boca.

    Ella me apartó suavemente con sus manos, afirmando que ese no era el momento adecuado porque su novio estaba en el departamento y podia despertar. La volví a tomar por la cintura, pegándola a mi cuerpo para que pudiera sentir como mi miembro se había inflamado. Le dije que él tipo estaba muy borracho y se despertaría hasta el otro día.

    Volví a besarla, tomándola de su abrigo para desabrochar cada uno de los botones, al mismo tiempo que doña Ramira trataba de cerrarlos otra vez. Finalmente, no pudo evitar el momento de excitación que pasábamos, y dándose por vencida puso sus manos en mi cuello permitiéndome que yo abriera su abrigo.

    Cuando al fin terminé, descubrí su sensual cuerpo cubierto con una lencería negra y morada que apenas le cubría su sexi figura. Del sostén colgaba una seda transparente que dejaba adivinar su vientre y que trataba de ocultar una tanga de encaje que envolvía su cadera. A pesar de que, ya habíamos tenido intimidad, esa fue la primera vez que pude ver sus muslos al natural, pues esta vez nada los cubría, ni los pants que siempre usaba, ni las pantimedias que utilizó esa primera vez que mi miembro estuvo en medio de ellos. Aunque eran muy blancos se veían sensuales y firmes.

    Eso me calentó aún más por lo que la besé nuevamente en la boca, quitándole el abrigo suavemente mientras acariciaba sus hombros cubiertos de pecas y sobre los cuales colgaban los finos tirantes de su sostén. Mis labios se deslizaron desde su boca pasando por dulce cuello hasta llegar a sus pechos que se asomaban por el sostén, destapándolos para poder ver sus pezones.

    Tomé de sus nalgas mientras ponía mi boca en uno de sus pezones para empezar a chuparlo, mientras sentía como su cuerpo vibraba de placer. Entonces con una vocecita de súplica, doña Ramira pidió que me detuviera porque su novio podía despertarse, que al otro día por la tarde podíamos vernos ahí mismo en el departamento y que estaríamos solos.

    Yo no respondí nada pues mi boca seguía pegada a uno de sus pezones, para luego cambiarse al otro. Entonces jalé una silla para sentarme quedando mi casera de pie frente a mí, continúe succionando sus pechos y acariciando sus muslos con mucha lujuria.

    Subí mis manos hasta su espalda para desabrochar el sostén, cayendo este al piso. Ahora, doña Ramira quedó solo en tanga, con sus botas altas y sus blancos senos desnudos. Volví a chupar uno de sus pezones, mientras que con una de mis manos apretaba su otro pecho, al mismo tiempo que mi otra mano frotaba sus nalgas.

    Luego, deslicé mi mano por su cadera por debajo de la tanga hasta llegar a su sexo, que se sentía muy mojado. Así, empecé a frotar su clítoris con uno de mis dedos introduciendo otros dos dentro de su vagina.

    Eso aumentó la excitación de mi casera quien empezó a jadea, al notarlo bajé mi mano que apretaba uno de sus senos y la puse entre sus nalgas, abriendo un poco más sus piernas, para poder estimular su ano. Conforme su culo se iba lubricando fue introduciendo uno de mis dedos en él.

    Creo que ese fue uno de los momentos más placenteros de la noche pues ahora estaba dentro de ella, sin que pudiera resistirse al placer que mis manos y mi boca le hacían sentir. En ese momento le dije que pusiera sus manos sobre sus pezones para que entre ellas y mi boca los estimularámos.

    Así estuvimos algunos minutos hasta que sacando las manos del cuerpo de mi casera, me desabroché el pantalón para sacar mi miembro, el que ya estaba más que endurecido y babeante. Ella al verlo, se hincó tomándolo con sus delicadas manos y empezó a masturbarme. Luego empezó a chuparlo, mientras lo colocaba entre sus pechos, aplicando la famosa rusa.

    De esa manera, pasaron algunos minutos, que no hicieron sino aumentar el deseo de estar dentro del cuerpo de doña Ramira, así que me puse de pie, para abrocharme el pantalón. La ayudé a levantarse del piso, para luego abrazarla por la espalda apretando sus pechos con mis manos y pegando mi miembro a sus nalgas, sintiéndola completamente mía.

    Luego lentamente deslicé una de mis manos hasta bajarla a su vagina para estimular nuevamente su clítoris al mismo tiempo que la metía dentro de su cuerpo.

    Con mucha calma conduje a mi casera hacia el cuarto donde yo dormía. Le besé una oreja y su cuello diciéndole que su perfume me excitó desde la primera vez que lo usó. Me respondió que ahora lo usaría todo el tiempo.

    Una vez dentro, cerré la puerta con seguro para luego hincar a mi casera sobre la cama, de manera que sus nalgas quedaran listas para ser poseídas. Se veían deliciosas así con tan solo la tanga tratando de cubrirlas. La hice a un lado para poder dejar al descubierto su vagina y su culo para así poder besarlos, lamerlos y succionarlos.

    Mientras tanto mis manos tomaban sus caderas por debajo de su tanga, jalando sus nalgas hacia mi boca, como con cierto temor de que se me fueran a escapar. Ella gemía tapando su boca. No aguanté más, así que tomé su tanga y la empecé a bajar por sus muslos para sacarla de sus piernas, dejando completamente desnudo su delicioso cuerpo., lo que me incitó a volver a besar su vagina y su ano, mientras apretaba las nalgas de doña Ramira.

    En eso, me puse de pie desabrochando el pantalón para sacar mi miembro, poniéndolo primero sobre sus nalgas para mojarlas de mis jugos, luego lo froté contra su clítoris. Ella gimió un poco más fuerte y luego soltó un pequeño grito cuando lo introduje completamente en su vagina.

    La volví a tomar por las caderas, entrando y saliendo del cuerpo de mi casera con mucha energía. Yo veía que ella estaba muy excitada pues puso su mano sobre su clítoris para estimularlo al mismo tiempo que tocaba el tronco de mi miembro.

    Así estuvimos unos minutos con nuestros cuerpos unidos. Solo que yo quería que sucediera lo de la última vez, terminar dentro de su ano. Así que, me detuve sacando mi miembro para empezar a juguetear con él sobre las nalgas de doña Ramira.

    Ella me dijo que no lo sacara, yo le respondí que estaba bien pero que esta vez entraría en su ano. Aunque esta era la segunda vez que lo hacía, mi casera volvió a sentir un poco de dolor mezclado con placer. Poco a poco fui introduciendo todo mi miembro en su culo.

    Una vez estando dentro de su cuerpo tomé sus caderas y empezó a frotar mi miembro, primero despacio y luego más rápido. Mi casera al sentir como se inflamaba dentro de su cuerpo, nuevamente volvió a poner una mano sobre su clítoris, notando que al mismo tiempo introducía sus dedos en su vagina.

    Eso me encendió todavía más, así que tomé su rubio cabello, jalándolo hacia mí, mientras que con mi otra mano le daba nalgadas. Empecé a decirle que ella era mi zorrita y que yo era su dueño. Ella completamente dominada por el placer que le daba sentirme dentro de su cuerpo, me dijo que sí que yo era su zorrita y que hiciera con ella lo que yo quisiera.

    Entonces imaginé la primera vez que oí como el novio de doña Ramira se la cogía en el cuarto de al lado mientras yo sentía envidia, y cómo esta noche yo la hacía mi mujer mientras él dormía placenteramente su borrachera.

    Creo que esa idea hizo que me excitara al máximo provocando que mi miembro se inflamara aún más y terminara expulsando su semen dentro del ano de mi casera. Yo notaba como también que ella lo gozaba.

    Cuando por fin mi miembro se desinflamó un poco lo saqué de su ano. A pesar del esfuerzo que había hecho aún sentía mucha excitación y quería continuar cogiendo con ella.

    Mi casera se dio cuenta de mis intenciones y me dijo que ahora sí nos detuviéramos que ya tendríamos oportunidad de volver a estar juntos, pidiéndome que por favor no me quedara en el departamento como habíamos quedado, para que su novio no sospechara de qué le estaba siendo infiel conmigo.

    Con cierta molestia le dije que estaba bien, pero que de ahora en adelante ella también sería mi mujer. La tomé por sus nalgas pegando su vientre a mi miembro, para darle un beso en la boca.

    Ella recogió su tanga y las otras cosas qué habían quedado en la sala metiéndose a su cuarto. Yo me fui al baño para lavar mi miembro y cambiar mi calzón, pues no quería estar incómodo durante las horas de trabajo que me faltaban.

    Luego de eso, nuestros encuentros fueron más frecuentes, aunque todavía tuve que compartir a doña Ramira con su novio algunas semanas más. Eso no me importó pues yo había sido el primero en quitarle la virginidad a su ano.

  • Juan el asador de carne

    Juan el asador de carne

    Mi nombre es Bárbara, vivo en Buenos Aires, tengo 42 años, soy casada y tengo dos hijos. Mi principal virtud es la constancia y la tenacidad con la que encaro cualquier proyecto en mi vida tanto familiar como laboral.

    Mi más gran atributo hablando de lo físico, son mis senos. Salen de la normalidad, son realmente grandes. Talle 105 cm (40 en EE. UU.) para una persona de 1,65 m y 65 kg es demasiado. Desde mi juventud cargué con esta situación y con el mote de ser una petisa tetona. Entendiendo con los años que como toda cosa en la vida tiene sus ventajas y desventajas.

    Una de mis principales debilidades es que suelo ser un poco celosa, digo un poco para ser leve, pero siendo realistas también soy controladora.

    Controlo casi en su totalidad la vida de mi marido, a tal punto que tengo la clave de acceso a su teléfono móvil. Claro está, sin que él lo sepa. Monitoreo todas sus redes sociales. Me entero con quién habla, qué páginas de internet mira y a qué publicaciones pone me gusta.

    Este poder sobre el teléfono de mi esposo hace que me entere de cosas que nunca jamás imaginé de su círculo de amigos.

    Desde cumpleaños y cargadas a amigos hasta divorcios e infidelidades. Más otros chimentos de los más graciosos. Sé cuál es el amigo cornudo, sé cuál es el amigo pobre y cuál el agrandado.

    Pero también sé cuál de todos tiene, como ellos le dicen “una tercera pierna”. Refiriéndose al tamaño de su pene.

    El famoso hombre de la tercera pierna es Juan, también conocido como “el burrito”. Y no por ser terco o ignorante, sino por la descomunal longitud de su miembro.

    Desde que supe esta condición, quise conocer a Juan a como de lugar. Debo confesar que muchas noches imaginé como debía ser su famoso pene. También en esas fantasías coqueteaba con la idea de realizarle sexo oral, algo que me volvía completamente loca.

    Luego de unos meses, mi marido y nuestra familia fuimos invitados a pasar el día con otras familias y amigos para festejar un cumpleaños en una casa de campo. Habría parrillada, pileta, sol, juegos inflables para los niños, música y todo el resto. Pero, ¿Quién sería el anfitrión?

    Sí, Juan sería el anfitrión. Debo reconocer que cuando mi esposo me comentó de esta invitación, un calor recorrió mi cuerpo y humedeció levemente mi entrepierna.

    Obviamente, asistimos en familia, mi marido y mis 2 hijos. Yo me ocupé de los niños con otras madres, mientras nuestros esposos tomaban cerveza y reían en una mesa.

    Mi outfit para pasar un día de campo en familia era muy simple. Una blusa que marcaba todo el contorno de mis pechos. Una pollera por debajo de la rodilla y sandalias bajas.

    Juan era quien estaba en la parrilla, solo. Mientras asaba la carne. Un pequeño short marcaba el poderoso calibre que portaba entre sus piernas.

    Fue allí que lentamente me acerqué a este, luego de haber observado fijamente su entrepierna en varias ocasiones sin ningún tipo de reparo.

    — ¿cómo va la parrillada, señor Juan? Pregunté cómplice con una sonrisa.

    — ¡va muy bien, bárbara! En 10 minutos está listo, respondió alegremente

    — ¡Sabes mi nombre!, espero que te hayan hablado bien de mí.

    Comenté en forma de chiste.

    — ¡Hay dos grandes razones por la que la gente suele hablar bien de vos, bárbara y las estoy viendo!

    Me dijo el muy atrevido, mientras me miraba las tetas como un degenerado.

    — me muero por comerme ese gran pedazo de carne. Comenté con doble sentido. Señalando la parrilla.

    —¡sí, es pura carne sin hueso la que tengo! Contraatacó rápidamente.

    Mis pezones explotaron saliendo de sus órbitas hasta ponerse tiesos como si fueran de mármol. La fina tela de mi blusa me dejaba en evidencia, marcando en gran manera estás dos puntas salientes sobre la circunferencia de mis senos.

    Sin disimular este espectáculo, Juan me dijo: que lindo día para entrar a casa y jugar con esos timbres (claramente haciendo alusión a mis erectas ubres).

    Hizo que me sonrojara mientras sonreía de forma cómplice, imaginando todas las cosas que él me haría con ese sable.

    — espérame en 5 minutos en el cuartito de la jardinería. Dijo mientras me señalaba una pequeña edificación a unos metros. A lo cual asentí con mi cabeza. Mientras un fuego recorría mi útero.

    Amparada en las sombras del disimulo, me fui acercando a este cuarto hecho de madera y chapas, al tiempo que veía como mi esposo contaba las mismas historias de siempre a sus amigos.

    Una vez dentro del lugar señalado, bastaron unos instantes para que Juan entre en escena. Rápidamente, se acercó a mí y comenzó a besarme como un animal. Su lengua entró varias veces en mi boca mientras yo permanecía inmóvil.

    — Rápido que tenemos poco tiempo me dijo.

    Tomándome del cuello, guio mi rostro hasta su entre pierna, mostrándome que había algo enorme, ya erecto, que casi no cabía en ese pequeño short.

    De rodillas frente a él bajé su traje de baño muy lentamente.

    Fue ese el momento que comprendí que la fama que este tenía era completamente real. Su pene descomunalmente largo me dejaba completamente atónita. Las magnitudes de esta no cabían ni siquiera en mis fantasías más sucias. Comenzando a lamer sus testículos confirmé que el largo tronco llegaba pasando mi frente.

    Tomando su pene con una mano comenzó a golpearlo en mi rostro una y otra vez hasta llegar a la dureza correcta.

    Mi lengua rápidamente saboreo la verga del amigo de mi esposo e identificó un suave gusto ácido. Mientras esté falo emanaba un olor fuerte, típico de un verdadero semental.

    Desesperadamente, degusté unas cuantas gotas de líquido pre seminal que brotaron de su glande. Masajeándolo con ambas manos, tiraba su pellejo de atrás hacia adelante. Realmente me excitaba de sobre manera chuparle la verga como una puta.

    Su pene era increíblemente largo, el cuero de su prepucio abundante. Sus testículos parecían dos bolas de Villar de color rojizo envueltas en un abundante vello púbico.

    Sin más contemplaciones comenzó a meterlo dentro de mi boca, ayudándose con sus manos, las cuales hacían presión sobre mi nuca. Obligándome a tragarlo más allá de los límites de mi garganta. No podía tragar tan largo falo, sentía que me ahogaba y todavía faltaba la mitad de su longitud. Mis ojos se llenaron de lágrimas dejándome al borde del colapso. En unos de mis movimientos logré liberar mis dos enormes pechos de la cárcel de esa pequeña blusa que llevaba. Rápidamente, Juan saco su verga de mi boca y la puso entre mis tetas. Parecía estar gozando con la terrible rusa que le estaba realizando. Envolví la larga verga de este con mis tetas y las moví de arriba a abajo masturbándolo.

    Ambos estábamos en llamas y casi sin tiempo.

    Agarrándome del brazo me puso en pie. De un empujón me ubicó de espaldas a él y de frente a una de las paredes de madera de ese oscuro cuarto lleno de cajas y herramientas de jardín.

    Sus caricias empezaron a recorrer mi cuerpo sin pudor, sus manos invadieron mi entrepierna y sus dedos de a uno entraron en mí hasta dejarme mojada por completo. Pude sentir como levantó mi falda y corrió mi ropa interior a un costado.

    Solo deseaba que me hiciera suya.

    Bastaron segundos para que Juan se acomodara por mi retaguardia y mande toda su masculinidad.

    Comenzó a penetrarme, mientras le suplicaba que lo hiciera de forma suave. Rápidamente, empecé a quedarme sin aire mientras sentía como este avanzaba por dentro de mí.

    Su tieso mástil se abría paso fuertemente. Sentía Como si un martillo taladrara mi cuerpo haciéndome sentir que me iba a partir en dos.

    Sus movimientos eran rudos y de alta frecuencia, haciéndome gritar como hacía mucho, no lo hacía.

    Mis manos se apoyaban en la pared completamente entregada y mis senos rebotaban sin control mientras esté se sacudía descargando toda su furia.

    Juancito me hacía gemir de placer, pero mi marido no me podía oír, ya que el volumen de la música que había en el ambiente era muy alto.

    Con una mano me jalaba del cabello, con la otra me tomaba de los senos, mientras todo su pene calzaba por completo ensanchando mi canal vaginal.

    Por la ventana podía ver a mi esposo hablar con sus amigos mientras Juan detrás de mí me pegaba una cogida bestial.

    Sus manos como dos riendas se encadenaron a mi cintura, monopolizando el poder de mis movimientos. Suave y lentamente cuando me sacudía hacia adelante, pero duro y rápido cuando retrocedía. Rápidamente, llegué a tener un profundo orgasmo que me hizo pedirle que no se detenga. Algo que se repitió en varias ocasiones. El amigo de mi esposo demolía con cada uno de sus movimientos mi estrecha vagina.

    Juan coronó los 12 minutos del acto donde me sometió como si fuese una callejera, con una terrible corrida que impacto de lleno en mi útero, escupiendo varias oleadas de denso esperma que rebalsaron de mi interior.

    Nota: A los 38 y luego de haber sido madre por segunda vez, con mi esposo decidimos no tener más hijos. Por tanto, me realicé un procedimiento quirúrgico anticonceptivo llamado ataduras de trompas. De no ser por esto, esa tarde habría quedado embarazada sin dudarlo, ya que siempre fui muy fértil. Él no usó condón y acabó una sola vez, pero una cantidad exorbitante de espermas dentro de mí.

    Luego de hacer cornudo a mi marido, Juan salió rápidamente de ese cuarto y volvió a la parrilla. Mientras yo me tomé unos minutos para limpiarme la crema batida que este me había dejado y recuperar el aliento. Me ardía mucho la vagina de tanto que esté la había frotado en seco. Me acomodé el pelo, la ropa y volví a la fiesta donde fui a sentarme con mi esposo.

  • Mi hermana y yo desnudos en las calles (2)

    Mi hermana y yo desnudos en las calles (2)

    Somos dos hermanos y en la anterior parte contamos como finalmente salimos desnudos a las calles de la colonia durante la noche.

    Mi hermana Helen que a pesar de no tener unos pechos grandes me encanta con su culo y su cara hermosa, está muy buena y mide 1.65 para 22 años.

    Mi hermano Alex que para 20 años está por el 1.78 y por lo menos a mí me parece lindo, aun así lo que más me sorprende es esa verga que tiene, mejor que mis ex.

    (Alex).

    Mi hermana me saco la leche y estábamos besándonos a mitad de las calles, le agarre una nalga, pero creo que eso la hizo reaccionar y me llevo a la sombra dónde antes me había masturbado.

    -Ahora sigamos con más cuidado, ve tu delante.

    Camine después de mirar un poco y llegué a una casa donde la noche pasada había unos chicos jugando, esta vez estaba todo apagado pero pronto unos perros callejeros que estaban al otro lado comenzaron a ladrarse entre ellos, nos asustamos y mi hermana quería regresar a dónde estábamos antes pero la tome del brazo y fuimos a un pequeño sitio que es la separación entre 2 casas.

    -Alex, ¿No hay perros que muerdan por aquí?

    Le dije que no pero en realidad no sabía bien lo que podía aparecer. Una luz se encendió algo alejada y la persona que vivía frente a dónde ladraron los perros salió a callarlos, era un señor y a pesar de salir con una linterna yo asome mi pene dejando que la luz de las farolas también lo dejara ver.

    -Quiero intentar.

    Mi hermana se agachó sacando el culo del lugar donde estábamos escondidos, luego se levantó cuando escucho un golpe, pero era solo la puerta de ese señor cerrándose. Por seguridad esperamos un poco ahí y aunque había espacio suficiente nosotros estábamos muy juntos a tal punto que la punta de mi pene tocaba el estómago de mi hermana.

    -¿Nos podemos besar otra vez? Pero tócame tu que yo ya te saque leche y luego vemos cómo coger en casa como te dije.

    Me acerque más y ella me abrazo el cuello mientras con mis manos estaba tocando en la entrada de su vagina y agarrando sus nalgas, ella gemía un poco, pero tuvo que parar de besarme y taparse la boca cuando metí no solo los dedos en su vagina, sino que también uno en su culo. Me agaché y seguí metiéndole los dedos, pero a la vez la empuje hacia fuera del escondite.

    -Alex Alex me van a ver.

    Saqué los dedos y metí la boca a este momento, ella se sostenía de las paredes pero todo su cuerpo estaba expuesto.

    -déjame ahí viene ya.

    La solté y gateo hasta la puerta de una casa, la casa tenía 2 escalones antes de la puerta y ella se sentó para seguirse masturbando unos segundos, me acerque y le tape la boca mientras ella dejaba salir varios chorros casi hacia la puerta de esa casa.

    -Orine como perrita Alex, quiero volverme a sentir así.

    La tome de las manos para levantarla y caminamos hasta la siguiente vuelta, durante el camino hice un par de bromas sobre que se haya corrido de esa forma y se le veía molesta ya que aceleró el paso.

    (Helen).

    Mi hermano me hizo molestar con eso de que la forma en la que me corrí parecía la de un perrito orinando, o sea si alce la pierna con esa intención pero no pensé que se fuera a burlar si de todas formas los dos estábamos expuestos.

    -No te vayas lejos perdón por lo que dije Helen escúchame.

    Pare y lo mire con claro enojo, tuve una idea y nos agachamos en una sombra, le pregunté dónde estaba la casa donde ayer se había mostrado desnudo a una señora, me señaló que al final de la calle estaba y le propuse algo. «Si te muestras otra vez a esa señora te llevo a coger a un lugar público».

    -No loca ella ya lo va a saber seguramente y me van a hacer mierda, mejor en casa como dijiste.

    Rápido le dije que ya no lo haríamos en casa pero él tenía razón, así que debía cambiar la propuesta. «Mastúrbate en su ventana y te grabas haciéndolo, si pasa algo puedes irte a las calles de atrás y por haya ni sirven las farolas casi».

    -Ta’ bueno, pero pásame la capa esa que trajimos por si acaso.

    Ahí recordé que la había dejado tirada muy atrás antes de haberme corrido.

    -No te mames yo tu celular lo traigo acá para hacer lo que dices pero si voy a ir a si tú me acompañas aunque sea a ver.

    Bueno, bueno, pero ya apúrate, empuje a Alex hasta el final de la calle y la cruzamos avanzando despacio hasta llegar a la casa, cruzamos una pequeña cerca para pasar por un callejón que lleva a una zona trasera que aparte de dejarte ir a las demás calles también deja un gran terreno vacío justo ahí.

    -graba tu ya que estás aquí.

    Subimos a una de las ventanas y al ser la equivocada pasamos a la otra, ahí estaba esa señora durmiendo claramente en ropa interior pero tapada, dejaba ver sus piernas y la luz de la luna la alcanzaba a iluminar un poco, sin darme cuenta Alex ya se la estaba jalando viéndola.

    -Esa puta tiene el culo gordo, se le nota aún con sabanas.

    Yo seguía grabando la escena y la verdad es que, si estaba buena la señora, se conservaba bien y en Instagram todos la quieren. Quisiera decir que paso algo mas interesante, pero mu hermano termino por correrse dejando el semen en la ventana de la señora.

    -Está bien rica, quiero soñar que la cojo aunque sea.

    Le toque la punta del pene con un dedo llevándome un pequeño rastro de su semen a la boca. «Pero ahora vamos a coger de verdad».

    -No me dijiste que sería ahora ¿Segura que quieres estar más tiempo fuera? ¿Y dónde va a ser?

    Si volvíamos a la calle y íbamos al lado contrario del que nos llevaba a casa solo hacía falta caminar una casa y llegar a una pequeña preparatoria donde nosotros llegamos a estudiar, ahí sería donde yo y mi hermano íbamos a coger.

    ¿Parte 3?

  • En casa de mi tía

    En casa de mi tía

    Todo empezó cuando tenía 18 años y estaba por terminar la secundaria, no tenía buenas notas estaba por reprobar un par de materias, mis padres no sabían que hacer pues no querían que reprobara y yo tampoco.

    Lucy, una tía materna con quien siempre hemos tenido buena relación (vive a poco más de una hora de distancia de nosotros, ella tiene dos hijos mayores que yo, en ese entonces tenían 19 y 21 años), le dio la opción a mis padres de mandarme a terminar el semestre en la secundaria que está por su casa pues allí habían estudiado sus hijos y como a ella la conocían seguro no iba a haber problema y tal vez mejoraría mis notas y quizá iba a ser mejor para mí, al principio no quería yo pero supuse que era una buena opción.

    Cómo la escuela estaba lejos en relación a la casa de mis padres tenía que quedarme en casa de mi tía lo cual no era problema para mí pues me llevaba bien con ellos, había confianza y de más, cada viernes saliendo de la escuela me iba a casa de mis padres a pasar el fin de semana y regresaba cada domingo por la tarde, así lo hice por lo menos un mes. Su casa es de dos pisos, arriba solo tiene dos recámaras y eran las de sus hijos, el cuarto de ella estaba en la planta de abajo y a un lado de la sala hay un pequeño cuarto sin puerta por cierto y era donde yo dormía.

    Mi tía en ese tiempo tenía entré 40-42 años, es separada, no es muy alta, tiene pechos normales no grandes no pequeños, pero tiene buenas nalgas y cuando se agacha es hermoso ver ese gran trasero que tiene, tuve la suerte de poder verla así muchas veces, en ese tiempo yo no la veía más que como la hermana de mi mamá y no es que no me importara sino que no pasaba por mi mente verla como mujer.

    Todo iba normal hasta que un viernes después de clases me fui a jugar fútbol con mis compañeros y se me hizo tarde, cuando llegué a casa de mi tía me dijo que no era conveniente que me fuera a casa pues tenía que ir en bus y como era tarde era poco confiable, le llamó a mi mamá y ella opinó lo mismo así que me quedé un día más, me dijo que me fuera a bañar para después cenar con ella, así lo hice.

    Mientras cenábamos estuvimos platicando y me dijo que mis primos casi siempre salían los viernes por la noche pues ambos trabajaban y era el día que tenían para divertirse, me dijo que ya se había acostumbrado a quedarse sola, le pregunté si no tenía novio o alguien con quien salir y me dijo que hace tiempo había tenido, pero por algunas diferencias dejaron de hablar y después estaba conociendo a alguien más pero no hubo nada y que igual se sentía bien así.

    Bueno terminamos de cenar y después de unos minutos me dijo que iba a bañarse y después a dormir pues se sentía algo cansada, igual me fui a acostar, después de un rato escuché que salió del baño y se fue a su recámara, eran casi las 11 de la noche y me dieron ganas de ir al baño y cómo está de paso el cuarto de mi tía me percaté que la tv estaba encendida, esto por la luz que salía por debajo de la puerta y hasta se alcanzaba a escuchar un poco, no le tomé importancia, pensé que se había quedado dormida sin apagar la tele pues me dijo que estaba cansada.

    Al entrar al baño miré que había dejado allí la ropa que traía puesta y que se había quitado para bañarse, podía mirar parte de su bra y me dio morbo espiar más así que separé sus prendas, pero lo que mas curiosidad me dio fue su calzón que se veía lindo, lo tomé y me lo llevé a la nariz, era la primera vez que hacía eso y fue delicioso, mi verga se puso dura al instante pues era riquísimo el olor, no me masturbe y después de un par de minutos lo dejé como estaba y me fui. Desde ese día empecé a ver a mi tía con morbo, no dejaba de pensar lo rico que dejaba sus bragas. Bueno al día siguiente me fui temprano a casa y regresé el domingo y casi desde que entré a su casa quise dirigirme al baño a ver si había algo, pero no tuve suerte pues esa vez no sé porque había dejado ahí su ropa.

    Pasó un par de días y nada, yo ya estaba ansioso por volver a sentir ese olor tan rico así que un día esperé que se metiera a bañar y entonces decidí entrar a su cuarto, de inmediato me dirigí al cesto de ropa sucia y estaba ahí un bonito calzón negro de encaje pero lo que me puso muy caliente fue que había una tanga negra, no pude aguantar y me saqué la verga, estaba oliendo el calzón y al mismo tiempo me pasaba su tanga por la verga, no estuve mucho tiempo así pues sentí que podría descubrirme así que dejé como estaba y me salí, me acerqué al baño y pude escuchar que aún salía agua de la regadera, yo estaba tan caliente que pensaba en espiarla pero no había manera, eso no lo hacía muy seguido pues había veces que mis primos estaban ahí, pero cada que tenía oportunidad lo hacía rápido.

    Ya no quería irme a casa pues me estaba gustando lo que pasaba ahí, ya era costumbre irme con mis compañeros cada viernes después de clases e irme a casa los sábados por la mañana, yo notaba que por lo regular cada viernes la tv en el cuarto de mi tía estaba prendida más tarde de lo habitual lo cual se me hizo raro, un día que estaba en la parte de atrás de la casa pude ver que una de las ventanas era de su cuarto yo me acerqué disimuladamente y me percaté que podía verse hacia adentro pues la cortina no cubría todo el largo de la ventana así que estaba ansioso que fuera de noche para ir a ver, lamentablemente aquella noche se durmió temprano y no pude hacer nada.

    Así transcurrió la semana hasta que de nuevo llegó el viernes, como de costumbre llegué algo tarde y mis primos habían salido, nos quedamos en casa mi tía y yo, cenamos y después de un rato me dijo que quería descansar así que se fue a su recámara y yo igualmente le dije que iba a dormir, sabía que iba a suceder algo así que traté de fingir que estaba dormido, unos minutos después sin hacer ruido me levanté y caminé hacia su recámara, me di cuenta que la tv estaba encendida y con volumen un poco alto.

    Eso me hizo pensar muchas cosas así que con cuidado abrí la puerta trasera y rápidamente me dirigí hacia la ventana de su recámara, lo que sucedió me dejó impresionado, por un lado de la cortina pude ver claramente hacia su cama y mi sorpresa fue que miré a mi tía masturbándose lo supe por la expresión de su cara y aunque las sábanas cubrían todo su cuerpo los movimientos que hacía con su mano eran más que claros, me calenté mucho solo de ver lo que estaba haciendo, no tardé mucho ahí pero me bastó para irme a masturbar en el baño pensando en ella.

    Ya no podía sacarme de la mente lo que había visto, me gustaba mucho ver el cuerpo de mi tía y cuando tenía oportunidad me metía a su cuarto a oler sus bragas sucias.

    Un día llegué de la escuela, comimos todos juntos y después dijo que iba a hacer algunas compras, la acompaño su hijo menor así que nos quedamos en casa el mayor y yo, me dijo que fuera a su cuarto a jugar videojuegos, le dije que iba a hacer tarea y después subía, él se fue así que me quedé solo, rápidamente entré al cuarto de mi tía, miré el cesto de ropa sucia pero tenía morbo por mirar sus bragas limpias así que busqué el cajón de su calzones y cuando lo abrí fue maravilloso, había de todo desde calzones hasta tangas pero la gran sorpresa que me llevé fue cuando entre sus prendas estaba un consolador, no lo podía creer y solo de imaginarme lo que hacía a solas me calentó mucho así que no pude más y me masturbe con una tanga de encaje limpia y por supuesto oliendo uno de sus calzones sucios.

    Puede verla masturbándose un par de veces más y aunque siempre lo hacía debajo de las sábanas no dejaba de ser excitante para mí, nunca tuve la oportunidad de verla desnuda, seguí oliendo sus prendas íntimas, creo que nuca sospechó nada pues hasta la fecha hay mucha confianza entre nosotros.

    Tengo que decir que el tiempo que viví en su casa fue de los mejores meses que he pasado en mi vida, me sigue atrayendo y cada que la visito busco una oportunidad para entrar a su recámara.