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  • El segundo encuentro con Mariano y el último

    El segundo encuentro con Mariano y el último

    Si ya leyeron el primer relato van a entender esta parte que es la segunda y el final de esa historia.

    Pasaron meses sin volver a hablar con Mariano, hasta que me volvió a escribir, retomamos las charlas, y sobre todo las charlas hot, pero todo se esfumaba cuando Mariano me hablaba con amor, ahí como que no me gustaba.

    Desde un principio siempre fui sincero con él y desde el día uno le había dicho que yo no quería una relación con él, que lo mío con los hombres es sexual, morbo, deseo por lo prohibido por así decirlo, adrenalina y sobre todo mucha calentura.

    Yo actualmente salgo con mujeres la paso bomba, pero bueno sexualmente los hombres me calientan bastante.

    Volviendo al tema de Mariano.

    Una vez más nos volvimos a alejar, hasta que lo volví a buscar y la verdad que me arrepiento porque lastime sus sentimientos y la verdad que no quería eso.

    Quedamos de vernos un sábado ya que yo andaba cerca de su casa.

    Llegué a su casa charlamos y bueno caricia viene y caricias va, terminamos cogiendo de vuelta la segunda vez fue mejor que la primera, pero habían pasado dos años de esa primera vez lo cual noté que él con sus 57 años ya no tenía la misma energía duro menos que la primera, pero eso sí me cogió bastante fuerte me reventó el orto.

    Yo no quería que acabara nunca pero no duró nada pobre. Y con ese encuentro me di cuenta de que ya no daba seguir buscándolo además lo mío era sexual, y lo de él ya era amor, así que lo más sano fue dejarlo tranquilo.

  • Le metí el dedo en el culo a mi hermana

    Le metí el dedo en el culo a mi hermana

    Parece una historia media loca, pero sucedió hace un tiempo, una mañana un llamado a casa nos informó una triste noticia, nuestra tía abuela había fallecido. Somos oriundos de Bahía Blanca, una localidad argentina, aunque vivimos cerca de capital en otra ciudad mucho más grande, con mi hermana y mis dos padres. Mi madre cuando era chica prácticamente fue criada por su tía, tenía la necesidad de ir a despedirla.

    Decidimos ir a Bahía Blanca esa misma tarde, hacer unos 600 km para llegar a la noche. Cuando llegamos nos recibieron nuestros primos y algunos parientes que ni sabía que existían.

    Nos propusieron que pasáramos la noche en un departamento que pertenece a un hijo de la tía fallecida, era algo chico, pero que nos serviría para pasar la noche.

    Llegamos al departamento y era realmente chico, una sola habitación y un living con un sofá cama. Mis padres dormirían en la habitación, mi hermana y yo en el sofá cama.

    Padre: Vamos a dormir temprano que mañana nos tenemos que levantar a las 6 para ir al cementerio.

    Madre: Duerman en ese sofá que nosotros vamos a la habitación.

    Hija: pero no entramos los dos.

    Madre: Dale, son unas horas, son hermanos duerman un poco apretados y no se peleen

    Hija: Maaa, pero no traje ropa para dormir

    Madre: Como si tu hermano no te hubiese visto en ropa interior. Vamos a dormir no se habla más.

    Mi hermana tiene 19 años, yo le llevo un año, tiene un cuerpo espectacular, hace dos años empezó a practicar futbol y lo quiere hacer de forma profesional, así que entrena casi todos los días, tiene un culo de dioses, le llama la atención a todos y me trajo problemas con varios de mis amigos.

    Mis padres entraron a la habitación contigua al living y cerraron la puerta, me saque la ropa y me meto rápido a la cama y me cubro, mi hermana se saca el jean y queda con una minúscula tanga que deja el culo al aire, va caminando hacia el interruptor de luz, quedamos a oscuras y se mete a la cama dándome la espalda, hacía frio por lo que puedo sentir el calor de su cuerpo y su olor a perfume.

    La total oscuridad del living se fue aclarando por la luz que venía de la habitación por debajo de la puerta, el silencio fue total por casi media hora, hasta que empezamos a escuchar a nuestros padres, primero hablaban y luego de unos minutos se empieza a gemir a mi madre, en voz baja, pero nos dimos cuenta que estaban cogiendo. Le digo a mi hermana “parece que nos están buscando un hermanito”.

    Hermana: jajaja, shhh no hagas ruido.

    Se escuchaba como rechinaba la cama por las embestidas de mi padre, mientras mi madre seguía gimiendo. Luego lo inesperado, se empieza a abrir la puerta de la habitación muy lentamente, se nota que funcionaba mal la cerradura, con la suerte que pegada a la puerta había un espejo bastante grande colgado en la pared por lo que empezamos a ver que estaban haciendo nuestros padres.

    Estaban desnudos, mi madre tenía las manos apoyadas sobre la cama mientras mi padre la cogía por atrás, no se dieron cuenta que se había abierto la puerta lo suficiente para que los viéramos en el reflejo del espejo con la calidad de una tv de 4k.

    Yo veía a mi madre desnuda, con sus tetas al aire colgando, mi hermana, seguramente miraba la pija gigante de mi padre que entraba y salía de mi madre. Estábamos en silencio mirando, se me para la pija, no lo puedo evitar, no resisto más y empiezo a tocar las nalgas de mi hermana, las acaricio despacio para ver cómo reacciona, pero sólo me dice en voz baja que no haga ruido mientras se dejaba tocar.

    Fue como si me hubiese dado permiso a seguir tocando, no pierdo tiempo y le bajo la tanga que llevaba puesta y le meto los dedos por la raya del culo rozando el ano y su vagina. Estaba muy mojada, me lubricaba los dedos en cada manoseada. Con mi otra mano le empiezo a tocar las tetas, tenía los pezones muy duros, excitados. De a poco empiezo a buscar con el dedo lubricado la entrada de culo hasta que consigo meter la puta del dedo, luego fue empujar y meterlo lo más profundo que pude. Mi hermana no se quedó atrás, mientras le pajeaba el culo me toma la pija con su mano derecha y me empieza a pajear.

    Mi padre de repente para de meter y sacar la pija de dentro de mi madre, se da cuenta que se había abierto la puerta, podemos ver como viene caminando con el pene erecto hacia la puerta para cerrarla, en ese momento quedamos quietos, mi dedo queda estático dentro del culo de mi hermana hasta que cierra la puerta de la habitación.

    Cuando volvimos a la oscuridad del living, mi hermana no se resiste y mete su cabeza debajo de las sábanas para chuparme la pija, no tardé mucho en acabar en su boca, estábamos muy calientes.

    Esa noche sólo nos masturbamos, no pudimos dormir, pero fue lo de menos. Al otro día fuimos al cementerio a despedir a la tía, no me pude resistir en meterle el dedo en el culo de mi hermana varias veces cuando no nos veían.

    Volvimos a casa y la historia fue más larga, algún día se la contaré.

  • Mi primer BDSM

    Mi primer BDSM

    Como leéis en el título, ya sabréis de qué va este relato y el tono tan perverso y violento que tendrá, tranquilos, no hubo heridos en el proceso sexual, pero sí mucho placer y fetichismo por parte de dos chicas super cachondas que llevaban 1 mes sin sexo (yo y mi novia del anterior relato). Pero lo sorprendente no es que sea mi primer BDSM, sino que inesperadamente la sumisa fui yo, así que saltémonos los pre eliminares y os contaré en profundidad como mi chica me dejó mojada, temblando y folladísima.

    Después de liarnos, preparar la cama donde iba a suceder todo cubriéndola con toallas, desnudándonos entre nosotras y seguir besándonos mostrando el insaciable apetito sexual que teníamos retenidas las dos, me puse tumbada boca arriba para que mi chica pudiese ponerme cuatro esposas a mis cuatro extremidades a cada esquina de la cama, dejándome totalmente indefensa e inmóvil, con los brazos y las piernas abiertas, a merced de su voluntad y capricho. Tras tenerme totalmente atada, puso un vendaje sobre mis ojos, sensibilizando aún más mi sentido del tacto que es del único que afortunadamente dependería en ese momento.

    Ella se movía de un lado a otro de la habitación, como recogiendo cosas y poniéndolas cerca. Escuché un click y empecé a notar calor cerca de mi vientre. «¿Tienes frío cariño?» al momento adiviné que era un mechero. «Mami te va a calentar», empecé a sentir como cositas caían sobre mi vientre y me quemaban, era cera de vela lo que estaba cayendo encima de mi, con cada trocito de cera que caía sentía un ardor momentáneo que concluía con la cera solidificándose sobre mi piel. Dejó caer cera tanto en mi vientre como en mis pezones y sobre todo en mi ombligo e incluso cerca de mi coño. Aunque me doliese, me daba placer, era algo que me estaba gustando, dejar mi cuerpo total control de ella me calentaba aún más.

    Noté como ella se acercaba y me besaba, me pellizcaba uno de los pezones mientras el otro lo mordía y jugueteaba con los dientes, me lamía la cara con su suave y húmeda lengua, rozaba su cuerpo contra el mío en un va y ven de cuerpo entero. Noté como en mis labios se apoyaba algo de textura elástica pero dura a la vez, lo lamí con curiosidad y mordía con hambre pensando que sería uno de sus dildos, buscaba la punta y al encontrarla mis sospechas eran ciertas, de pronto ese dildo entró entero en mi boca sin siquiera dejándome inhalar y dejando escapar unos quejidos por mi parte.

    Empecé con ganas a practicarle una mamada apasionada al juguete, metiéndolo entero en mi boca, jugando con él usando mi lengua y sacándola para luego repetir el proceso el cual se volvió más intenso cuando ella me empezó a meter el dildo hasta lo más profundo de mi garganta repetidas veces acompañando dichas penetraciones con arcadas, lágrimas de placer y comentarios como «cómetelo entero puta de mierda» o «te gusta ¿verdad cerda?» que me dedicaba ella y mi me ponían.

    Tras todo ello, sacó el dildo de una dejando el juguete lubricado con mis fluidos bucales que me estaban dejando la cara empapada. Me lo puso de nuevo en los labios, lo besé y ella lo hizo igual, practicando una doble mamada o como algunos lo llaman «mamada sándwich», después nos besamos, me azotó suavemente la cara con la punta del dildo y me lo metió. El dildo entró sin oponer resistencia ya que también tenía la vagina mojada de tanto placer.

    Al principio empezó suave, mi coño lo estaba disfrutando y yo excitada dejaba salir gemidos suaves acompañados de movimientos de caderas. Dicha suavidad se fue rompiendo, cada vez las penetraciones eran más rápidas pero mi placer siguió estando e incluso aumentó, asimismo, mi novia empezó a azotarme las tetas por lo rápido que botaban y a taparme la boca hundiendo mi cabeza contra la almohada pero ni aun así podía callar mis gritos de éxtasis, los cuales estallaron cuando alcancé el orgasmo y dejé escapar un gran squirt a presión que dejó todo mi cuerpo temblando.

    Mi chica empezó a lamer mis labios bajos probablemente saboreando el chorro que había soltado, fue bajando cada vez más hasta jugar con mi ano usando la punta de su lengua. Yo aún me estaba recuperando del orgasmo y sin que los temblores hayan acabado, seguía sintiendo mi vagina sensible. Ella pasó de lamer mi ano a meter casi por completo su lengua dentro, yo por juguetona apretaba el ano cada vez que conseguía meter si lengua dentro.

    Después de ese pequeño descanso pasamos a la segunda ronda, ella se puso encima de mi, me quitó la venda, vi mi cuerpo lleno de trocitos de cera y como una gran parte de la cama estaba mojada al igual que la cara de mi chica, «¿te gusta lo que ves?» preguntó ella mientras se tocaba las tetas con una de las manos y con la otra acariciaba su coñito. Solté un «si» tímido, ella se río, «abre la boca», al hacerlo ella soltó sus babas dentro de mi boca cayendo justo encima de la punta de mi lengua «toma, tus chorritos» me dijo, me agarró la cara achuchando mis labios, los lamió y escupió en mi cara sin aviso alguno para luego volver lamerme de nuevo como si yo fuese su presa indefensa.

    Después tuvimos un largo beso y ella procedió a pillar un vibrador, puso su coño encima del mío y en medio puso dicho aparato, lo encendió e instintivamente empecé a mover de nuevo las caderas en dirección al vibrador para presionar mi clítoris al juguete y sentir más placer. Mi novia hacía el mismo movimiento que yo, casi parecía que lo hacíamos al unísono, como si fuese todo preparado, las dos empezamos a suspirar, jadear y gemir con nuestras agudas voces de placer.

    El vibrador hacía sonidos de más agudos a más graves en función de lo tanto que apretábamos entre nuestros húmedos labios los cuales también sonaban, incluso llegaba a sentir los labios de mi novia juntándose con los míos aun teniendo el juguete entre medias. Fue ella quien se corrió primero dejando mi vagina más mojada y siendo aún más presionada por los temblores ella, lo que hizo que yo también tuviese otro orgasmo acompañado de otro chorro que dejó la cama aún más mojada.

    Ella se puso encima de mi y empezamos a besarnos de nuevo mientras pegaba todo su cuerpo junto al mío, hundiendo sus pequeños pechos contra los míos, acariciando mi pelo, mordiendo mis labios y toqueteando un poco por encima mi coño. Me quitó las esposas y me dijo que me pusiese a 4, yo la obedecí como buena sumisa que era, tumbé mi cuerpo dejando mis piernas abiertas y mi ano mojado al aire. Mi chica, tras unos azotes que hacían rebotar mis nalgas, escupió en mi agujerito, agarró el vibrador, lo lubricó y procedió a intentar metérmelo por el culo mientras lo tenía encendido.

    Mi ano no opuso resistencia alguna (mucha sexo anal dio sus frutos jajaja) y la cabeza del vibrador entró entera dentro de mi, sentía como ese aparato vibraba dentro de mi recto a la vez que mi novia me lo sacaba y metía repetidas veces, tanto así que incluso metió casi la mitad del juguete dentro de mí. Yo gemía, gritaba y me dejaba llevar por el momento y el éxtasis que estaba sintiendo, a su vez me masturbaba el coño metiéndome los dedos los cuales se iban mojando cada vez más. Y por fin tuve mi tercer orgasmo, la presión hizo que el juguete se saliese y que mi vagina liberase una cascada sobre mi mano que dejó mis temblorosas piernas mojadas.

    Me caí rendida sobre la cama mientras lamía los dedos mojados por mis fluidos vaginales, acaricié el divino cuerpo de mi novia mientras me daba los últimos besos, estuvimos un rato abrazadas compartiendo silencio entre risas y caricias.

    -¿Te ha gustado cielo?

    -Me ha encantado, aunque creo que me has roto el culo jajaja.

    -Eso a ti te encanta.

    -Sí, espero que lo volvamos a repetir.

    -Mami te castigará las veces que quieras, tú solo pídemelo.

    Y así, tras recoger todo, lavar los juguetes y darnos una ducha juntas para luego irnos a dormir, concluyó lo que fue para mí, la mejor tortura sexual que jamás experimenté. He de decir que yo soy más de tener sexo romántico pero un poco de guarreo de por medio nunca viene mal jajaja. Que tengáis un buen día y muchos besos.

  • Sueños más salvajes

    Sueños más salvajes

    Querido lector:

    Permíteme abrir las puertas de mi imaginación y compartir contigo mis fantasías más íntimas y ardientes. Soy una mujer de buena apariencia, con curvas que invitan al deseo y una mirada que hipnotiza.

    En mis sueños más salvajes, me encuentro en un lugar apartado, rodeada por la naturaleza en su máxima expresión. El viento acaricia mi piel desnuda mientras me adentro en un juego de seducción sin límites. Mis manos exploran cada centímetro de mi cuerpo, desatando pasiones ocultas y deseos incontrolables.

    Sueño con ser sorprendida por un amante apasionado, alguien que despierte mis sentidos con sus caricias y susurros al oído. Juntos nos sumergimos en un baile erótico, entregándonos al placer sin reservas ni inhibiciones.

    Imagino encuentros furtivos en lugares prohibidos, donde el riesgo se mezcla con la excitación y el deseo se desborda en cada mirada y cada suspiro. Nos entregamos al calor del momento, explorando nuevas fronteras de placer y satisfaciendo cada uno de nuestros deseos más profundos.

    Mis fantasías son mi refugio secreto, donde puedo ser quien desee ser y explorar los límites de mi pasión sin restricciones. En cada sueño, encuentro un escape del mundo real y una conexión íntima con mis deseos más íntimos.

    Espero que estas palabras despierten tu curiosidad y alimenten tus propias fantasías, llevándote a un lugar donde el deseo y la pasión reinen supremos.

    Con ansias de explorar juntos los confines del placer.

  • Una aventura con un universitario

    Una aventura con un universitario

    Hola, me llamo Carmen, tengo 56 años. Soy casada y tengo un hijo. Somos de Ecuador, pero vivimos en Florida, Estados Unidos hace 5 años, ya que unos amigos que viven en Chicago nos dijeron que aquí tendríamos una vida mejor y que ya teníamos los trabajos listos y donde vivir cuando llegáramos. Así que a las semana ya estábamos trabajando.

    Esta historia comenzó hace 2 años cuando conocí a Carlos en mi trabajo que consiste en limpiar en casas. Un buen día me asignaron un apartamento cerca de una residencia universitaria. A llegar me abrió la puerta un joven de 20 años llamado Carlos a entrar estaba el apartamento desordenado había trastos en la cocina sin lavar y en los cuartos había ropa tirada en la cama. Empecé la limpieza y me fui a la hora de estar ahí no sin darme 70 dólares de agradecimiento y me dijo que me esperaba tres días para que fuera a hacer el aseo del apartamento ya que ese era el trato que había hecho con la agencia.

    Pasaron los días y meses y nos fuimos tomando más confianza y ambos nos contamos cosas, que él estaba en el 3 semestre de ingeniería de software y que sus padres vivían en nueva york y le enviaban cada mes dinero, ya que su madre trabajaba en una agencia de viajes y su padre manejaba un restaurante mientras yo le contaba que era casada y que solo estaba con mi marido por la parte económica.

    Un buen día mientras limpiaba uno de los cuartos Carlos me abrazo por detrás y me dijo que le gustaba y que quería estar con una mujer madura, así que acepte porque yo estaban insatisfecha sexualmente con mi esposo. Una vez terminado de decir esto, me beso y le correspondí el beso, al ponerme sus manos en mi vestido, es usted muy guapa y tiene un hermoso cuerpo… Una corriente eléctrica recorrió toda mi espalda al sentir su fuerte mano sobre mi muslo, después, levantando mi vestido metió sus dedos entre mis pantaletas y por mis labios que ya estaban húmedos por mi excitación acumulada, hizo a un lado mi pantaletas y metió dos dedos, estaba tan lubricada que entraron con facilidad, al tiempo que empezaba a mover su cuerpo restregando su pene totalmente duro en medio de mis nalgas.

    Me dejé llevar, estaba en sus manos, al notarlo buscó nuevamente mi boca, me dio un beso profundo, riquísimo, nuestras lenguas se entrelazaron, mordía mis labios, los succionaba, un beso tan apasionado que sentí que me derretía, subió mi vestido hasta la cintura, me despojó de mi pantaletas. Después me hizo acostar en la cama y, y empezó a lamer mi vagina, lamía mis labios vaginales succionando mis fluidos, encontró mi clítoris y lo empezó a lamer y succionar, sentía tan rico que ya no me importó y gritaba desesperada, estaba en el paraíso.

    Se bajó el pantalón junto con su bóxer y se recostó sobre mi cuerpo y buscó mi boca, me giré quedando frente a frente debajo de él, su pene era largo, grueso, luego abrí mis piernas, y su pene entro en mi vagina, después puso mis piernas en sus hombros, y me penetraba más duro, fuerte y rápido, sentía su pene golpearme, después bajo mis piernas saco su pene lo froto en mi vagina y lo introdujo duro, nuevamente lo saco, y lo metió ahora suavemente, hizo esta acción varias veces, mis manos se posaron en sus nalgas y lo empujaba contra mi cuerpo para que me la metiera fuerte y duro, era una sensación inexplicable, tener su grueso miembro dentro de mí, era inaudito, le estaba siendo infiel a mi marido, ya no me importó, me lo hacía de una forma alucinante.

    Luego me coloqué a cuatro patas. Carlos se incorporó de rodillas por detrás e introdujo su pene sin mucha dificultad por la lubricación que tenía. Con sus manos llegaba a masajear mis tetas, y empezó a embestirme mientras yo seguía disfrutando del mejor polvo de mi vida con mucha diferencia. Empezó a bombearme, lento y profundo, la sacaba hasta dejar sólo la cabeza y me la clavaba hasta el fondo, cada que me clavaba sentía que me faltaba el aire y gemía al momento que me la sacaba, dentro y fuera, rozando mis paredes por dentro y haciéndome vibrar de placer.

    Fue arreciando las embestidas entre mis gritos, jadeos y el ruido de mis nalgas chocando contra su pelvis plap plap plap. -te cogería diario, que suerte tiene el cabron de tu esposo- movía mi cadera acompañando sus ricas y duras embestidas disfrutando tan delicioso coito anal… puse mi dedo acariciando mi clítoris diciéndole: ¡¡sigueee dame maaas duroo!! Si Carmen, ya viene, te quiero dejar bien servida, aghhh, que nunca olvides esta cogida, ya no aguanto, ya viene la leche. Metió su mano entre mis piernas y me frotó el clítoris, todo mi cuerpo se estremeció y empecé a retorcerme de placer al tiempo que estallaba en un poderoso orgasmo, sentía que mi vagina escurría a chorros.

    Me disponía a bañarme para irme a casa cuando Carlos entro al baño me hizo arrodillarme para meterme todo su pene en mi boca, quedando unos segundos que parecían eternos, sentía ahogarme, seguidamente comenzó a follarme la boca, después me puso de espaldas a la pared del baño y me lo metió por detrás: ¡se sentía delicioso tener su pene en mi ano!, dilatándomelo, hasta que comenzó a moverse, pausado y, luego de otro momento de espera, comenzó el mete y saca, primero despacio y ya poco a poco hasta el fondo, golpeando sus testículos con mi pubis en cada embestida que daba.

    Se agarraba de mis caderas y aumentaba la velocidad de sus penetraciones, bufando del placer que sentía: Yo sacaba mis caderas hacia atrás, yendo a su encuentro, para sentirlo hasta adentro, metiendo mi mano entre mis piernas, acariciando mi clítoris y sus testículos. El por su parte, metiendo su mano por debajo de mi cuerpo, me acariciaba mis senos, estimulando mis pezones erectos, poniéndome nuevamente a mil. Me estuvo perforando por un largo tiempo, hasta que le dije que ya no podía, que estaba agotada, que ya terminara y él, agarrándome de las caderas una vez más, empezó a bombearme con fuerza, diciéndome que: Se iba a venir. Después de eso nos bañamos los dos y luego salí para vestirme y salir para mi casa.

    Casi todos los días a partir de ese día lo hacemos, cada vez que tengo que ir a limpiar el apartamento de Carlos aprovechamos para hacerlo. Un buen día llegue a limpiar el apartamento Carlos estaba acompañado de un compañero llamado Santiago. Ese día hice el aseo normal y ya me disponía a irme cuando Carlos me dijo que fuera al cuarto que necesitaba hablar conmigo, al entrar Carlos me abrazo por la espalda y comenzó a mordisquearme el cuello y a acariciarme las tetas, de una manera que mis pezones se hinchaban de excitación. Yo comencé a gemir en voz baja. Al principio me resistía, pero Carlos tomaba mis pezones con sus manos y con los pulgares los apretaba y masajeaba de maravilla.

    Luego me quito la blusa y el sujetador. Entonces Carlos se colocó delante de mí y su boca ocupó el lugar de sus manos. Me chupaba los pezones y los mordía suavemente excitándome. Al mismo tiempo, Santiago, comenzó a abrazarme desde atrás. Yo podía sentir su pene apoyado en mis nalgas por encima de la falda. En un momento, él me bajó las pantaletas y pasó a manosearme y chuparme el coño. Luego Santiago se abrió los pantalones y comenzó a restregar su grueso pene, que además resulto ser de unos 20 cm, de arriba a abajo por mi raja. En medio de mis gemidos, mientras yo estaba parada él me hizo inclinarme hacia adelante, después Santiago me cogió de las caderas y comenzó a penetrarme un poco hasta que de un solo empujón me ensartó por completo. Yo pegue un pequeño grito, mientras el empezó a penetrarme lentamente, metiéndome su pene hasta el fondo. Su pene era más grande y grueso que el de mi marido y me dio mucho placer, y empecé a moverme a mi ritmo y a pedirle sensualmente más velocidad en sus embestidas.

    Para esas alturas Carlos también había sacado su pene. Entonces se sentó en la cama y me pidió que le mamara su pene. Con Santiago que me follaba nos acercamos a la cama sin que el dejara de ensartarme mientras me cogía de mis ampliad caderas y apoyándome en la mesa comencé a mamarle la polla. Estaba completamente desatada y no me reconocía a mí misma. Entonces me recosté sobre Santiago, de forma que el pudiera comerme las tetas. Aprovechando mi posición el saco sus dedos de mi culo empezó a colocar la cabeza su gruesa polla en reemplazo de ellos. Entonces el empezó a empujar con pequeñas y no muy fuertes embestidas.

    Yo tensé mi cuerpo y emití un grito de dolor. Le dije bruto me haces dolor. Él me dijo Carmen tranquila te acostumbraras y te gustara y siguió con sus embestidas por un rato, buscando que su pene entrara por completo dentro de mí. Entonces empezó a aumentar la velocidad de sus embestidas y yo empecé a sentir como sus penes se rozaban por dentro separados sólo por las paredes interiores de la vagina y del ano. Era indiscutible que el chico ya había metido toda su pene en mi ano y que Carlos había hecho lo propio en la vagina. Yo estaba tan empalada que sus testículos estaban pegando los de uno con los del otro. Yo, totalmente rellena en mis dos agujeros, gozaba de placer. No solo era mi debut anal, sino que también mi primera doble penetración. Y la estaba disfrutando a las mil maravillas. Me cogí fuerte al respaldo de la cama y les pedí que me dieran más duro. Entonces los dos aumentaron la velocidad de sus movimientos, y se corrieron simultáneamente en mi interior. Después de ello permanecimos los tres un rato inmóviles y sudorosos.

    Después de esto me senté desnuda en un silla que había en la habitación y descanse un rato luego recogí mi ropa y comencé a vestirme y les di un buen beso en forma de despedida. estudio después de la experiencia vivida.

  • Cogí en la casa del jefe de mi esposo

    Cogí en la casa del jefe de mi esposo

    Cuando mi esposo me dijo, el martes por la noche, que su jefe (Mateo) nos había invitado a almorzar el sábado a su casa, se me escarapelo el cuerpo. Había cogido varias veces con él durante los últimos meses y me había comentado su fantasía de cogerme en su casa. No le había dado mucha importancia, pero cuando mi esposo me contó sobre la invitación, vinieron a mi mente todos sus comentarios al respecto.

    Ni bien pude le escribí. Me dijo que era el momento, que esté lista para todo. Le pregunté por su esposa y sus hijos. Me dijo que esa tarde luego del almuerzo, ella tenía que llevarlos a una fiesta infantil y que quedaríamos solos los tres.

    Sabía que mi esposo se quedaría dormido, borracho tras tres copas. Mateo sabía de su debilidad con la bebida y quería aprovecharse de ella.

    Los siguientes días tenía el morbo a mil. Estaba desbordada por el deseo. Sabía que era posible que al final, podía ocurrir cualquier cosa no prevista y la tarde quedaría en nada. Que la esposa decidiera no ir a la fiesta infantil con sus hijos. Que mi esposo decidiera no tomar. O que quisiera que nos retiremos temprano. Que alguno de los hijos no deseara ir a la fiesta infantil y se quedara en la casa. Bueno todo me daba vueltas, pero preferí no pensar en escenarios negativos.

    Le dije a mi esposo que siendo su jefe quien nos invitaba, debería ir con algo muy bonito. Estuvo de acuerdo. Me dio dinero, bastante dinero. Me compré un vestido coqueto, perfecto para un almuerzo. Un poco por encima de la rodilla, nada escandaloso, pero si sugerente. Me compré un conjunto de Leonisa, eso sí, lo más sexy que encontré, una tanga muy coqueta y un brasiere simple y pequeño, pero que me pareció super sugerente.

    Llegó el día, me alisté. Mi esposo me vio en la lencería, antes de ponerme el vestido, y me dijo que estaba hermosa y sensual, que esperaba que rápido estuviéramos de vuelta. Sentí que podría frustrarse todo y me preocupé un poco, pero dejé de lado mis temores y mala vibra, desee que esa tarde fuera inolvidable.

    Llegamos poco antes de la 1 pm a la casa del jefe de mi esposo. Realmente una residencia preciosa, con un amplio jardín al ingreso y una terraza donde estaba todo dispuesto para el almuerzo. Envidié a la esposa del jefe de mi esposo. Era un par de años mayor que yo, pero se veía más joven y con un cuerpo que me hizo empalidecer de envidia. Mateo se dio cuenta. Al rato, en un momento que vi el celular, encontré un mensaje suyo diciéndome que “mi esposa no coge como tú, así que hoy eres tú la reina”. Entre líneas me di cuenta que reconocía que su esposa era más guapa, más alta, más estilizada, más atractiva, pero que yo “cogía mejor”. Pensé por un instante molestarme y pedirle a mi esposo retirarnos rápido. Pero al final me venció el morbo y, acepté mi lugar. La esposa del subordinado que el jefe de cogía.

    Todo transcurrió como esperaba. El almuerzo estuvo delicioso. Cometí la imprudencia de preguntar donde lo habían comprado. Mateo y su esposa se sonrieron y ella dijo que ella misma había cocinado, que había estudiado para chef, pero que, al casarse, dejó su trabajo. Me mordí la lengua, yo con las justas hiervo agua. Volví a sentirme perdedora. Pero que coge bien, que carajo, en eso era mejor.

    Mateo, sacó un whisky. Se que mi esposo no está acostumbrado. Mateo presumió que era un etiqueta azul, que sacaba para una ocasión tan especial, de tenernos en su casa. Nos sirvió a todos una ronda con hielo y para ser sincera, no me resultó desagradable a pesar de no estar acostumbrada. Poco antes de las tres la esposa dijo que tendría que irse, pero que nos sintamos en casa.

    Se fue al poco rato, con los niños y la empleada doméstica que trabaja con ellos. Nos quedamos solos los tres.

    Yo sólo tome la primera ronda. Cuando ambos estaban por la cuarta, cerca de las 5pm, mi esposo estaba ya claramente ebrio. Comenzó a hacer comentarios desatinados sobre lo bella que era la esposa de Mateo y que “además cocina tan rico”. Lo odie por un instante. En la quinta ronda se quedó dormido completamente.

    Mateo y yo estábamos libres.

    Antes que hacer algo, le hablé a mi esposo. Lo bese. Lo moví. Lo abofetee ligeramente y nada. Estaba privado.

    Eran ya poco más de las 5.15 ya. La esposa volvería hacia las 6pm. Teníamos muy poco tiempo.

    Dejamos la terraza y fuimos hacia la sala de la casa. Desde ella podíamos ver perfectamente la terraza y si mi esposo daba señales de despertar. Mateo se sentó en el sofá. Se desabrochó el pantalón y puso frente a mi esa verga grande que tanto placer me daba. Me arrodillé sobre la alfombra y se la chupé con un deseo brutal de ponérsela lo más dura posible y ser penetrada allí mismo a pocos metros de mi esposo.

    Unos minutos bastaron. Su verga estaba plenamente erecta. Enorme, erguida, deliciosa. Me acomodé de espaldas a él y me dejé caer lentamente. Sentí como mi vagina se abría cada centímetro que su verga me penetraba. Desde donde estaba, podía ver a mi esposo durmiendo, eso me daba un infinito morbo

    En pocos minutos tuve un orgasmo intenso. No ahogué mis gemidos. En esa casa tan grande nadie más había. Sólo mi esposo hubiera podido escucharme, pero él dormía ebrio.

    Mateo me pidió el culo. Le dije que era suyo. Como siempre. Que me cogiera como la perra culera que era. Me levanté un poco. Me la saqué de la vagina. Me adelanté y puse mi culito dispuesto a la altura de su verga. Me fui dejando caer, aún más lentamente.

    El morbo me era increíble. Miraba y miraba a mi esposo. Estaba desdoblada, entre el placer de la gran verga de Mateo rompiéndome el culo y mirar dormir, y roncar, a mi esposo ebrio.

    Tuve otro orgasmo que me hizo gemir como nunca. En esa casa tan grande gemí todas mis fuerzas, le dije a Mateo que lo amaba. Me dijo no mientas puta, sólo me deseas. Me sentí más puta y casi pegado a mi primer orgasmo anal, me llegó un segundo.

    Mateo eyaculó también. Diciéndome, gritándome lo puta que era, el placer que le daba.

    Cuando pasó el clímax me di cuenta que estaba con la ropa completa. Mi vestido algo subido y la tanga de lado. Todo puesto, ni cuenta me había dado. Me acomodé la ropa. Fui al baño, me limpié el culo, algunos rastros de semen quedaron en el papel higiénico.

    Cuando salí del baño, junto con Mateo pedimos un taxi. Ante que llegue, su esposa volvió de la fiesta infantil. Entre los tres subimos a mi esposo al taxi y partimos a casa.

  • Acoso al hijo y derribo de la madre (II)

    Acoso al hijo y derribo de la madre (II)

    Aquel fin de semana su hijo Pedro se iba a pasarlo con su padre y Elisa lo acompaño a la estación de autobuses.

    – Mama todavía no he encontrado las llaves – se quejó su hijo, el día antes había perdido las llaves de casa.

    – Que cabeza que tienes – le reprocho Elisa riéndose y acariciándole la cara – seguro que las encuentras en algún sitio y si no las encuentras, el lunes haremos una copia.

    Elisa se despidió de su hijo y se fue a hacer la compra al supermercado y luego se fue a su casa, ceno, se ducho y se puso cómoda, tan solo llevaba unas bragas y la parte superior de un pijama atado con dos botones y unas chancletas. Después de cenar se fumó un cigarro y un pequeño ruido la sobresalto, escucho un ruido en la puerta y salió al pasillo, alguien estaba abriendo la puerta y vio a Luzbel entrando en su casa. Elisa soltó un grito de sorpresa.

    – Tu hijo perdió las llaves y he venido a devolvértelas – le dijo Luzbel

    Elisa se quedó otra vez paralizada y entendió lo que estaba pasando, su hijo inconscientemente le había dado a su amigo la forma de entrar en su casa estando sola, Luzbel la arrincono contra la pared y esbozo una sonrisa.

    – Tu hijo ha dejado solita a la marrana de su mama – le susurro Luzbel mientras intento besarla en los labios.

    – Déjame por favor – le pidió Elisa apartando la cara y evitando que él la besara – no puedes hacernos esto, soy una mujer decente.

    Luzbel le beso en el cuello mientras sus manos le acariciaban las tetas por encima del pijama y las nalgas, Elisa se movía intentando evitar que él la tocara.

    – Como tienes el chocho hoy marrana – le cuchicheo él al oído mientras su mano se metió por dentro de las bragas de Elisa y sus dedos le acariciaron la raja – ya éstas mojada guarra… eres una mama muy mala.

    – no me trates así – le susurro ella con la voz entrecortada – no es verdad… no quiero que me toques… suéltame

    Luzbel le puso las manos en el pijama y lo agarró con fuerza y lo estiro y se rompieron los botones, Elisa soltó un grito y sus tetas quedaron expuestas y él le agarro las tetas con las manos y empezó a chupárselas.

    – Que tetas que tienes marrana, me vuelven loco tus tetas – le susurraba él mientras le lamia los pezones y los mordía, Elisa se arqueaba contra la pared y lanzaba algún gemido placentero – ¿ te gusta que te muerda las tetas guarra ?

    – Suéltame… no me hagas esto – suplicaba ella – te dije el otro día que soy muy sensible

    – Tu hijo ha sido muy amable al dejar que le quitase las llaves – le dijo él burlándose – y irse todo el fin de semana, para que yo pueda darle caña a la infeliz de su mama.

    – No te burles de nosotros – rogó Elisa – ¿qué te hemos hecho para que nos trates así?

    – Me pones cachondo – le confesó Luzbel – eres fea y gorda y pero saber que estabas mal follada por tu marido me pone la polla a cien.

    Luzbel le quito las bragas, Elisa estiraba con las manos las bragas, pero Luzbel hizo un gesto para rompérselas y ella dejo que sus bragas cayeran por sus piernas, Luzbel se agacho y le cogió el pie de ella se lo llevo a la boca y le chupo los dedos.

    – Como te huelen los pies marrana – le dijo él mirándola morbosamente – me pone cachondo como te huelen.

    Luzbel se puso el pie de Elisa encima del hombro y le paso los dedos por la raja, Elisa se agito y soltó un suspiro placentero y puso una mano en el hombro de Luzbel y la otra se la llevo a la cabeza y se acariciaba el pelo.

    – Tienes el chocho muy mojado marrana – le susurraba – esta mama fea y gorda es muy provocativa y ésta deseando que le den una buena polla.

    El cuerpo de Elisa se contraía y empezó a gemir placenteramente, nunca la habían tratado de esa forma tan insolente y el lenguaje de él la estaba excitando hasta límites que nunca había conocido.

    Luzbel le metió dos dedos en el coño y los movió explorando internamente el coño de Elisa que lanzo un grito de sorpresa.

    – Tienes un chochito muy apretado – le decía él mientras la besaba en el muslo – que mojadita que estas marrana.

    – No sigas – decía Elisa con una voz intermitente – por favor déjame… me siento muy sucia

    Los dedos de Luzbel entraban y salían del coño de Elisa con fluidez y Elisa arqueaba la espalda en la pared, cerraba los ojos y empezó a gemir placenteramente.

    – Me voy a correr – anunció ella – vas a hacer que me corra

    – Córrete gorda… quiero ver cómo te corres

    Elisa empezó a temblar lanzo un grito y se abrazó a Luzbel y se quedó agachada en el suelo mientras Luzbel la beso en los labios y le pellizcaba los pezones que los tenía durísimos y erguidos.

    En aquel momento sonó el móvil de ella y se dirigió tambaleándose a la cocina a cogerlo, era su hijo, Elisa cogió el móvil y se llevó con un gesto el dedo a la boca indicándole a Luzbel que estuviera en silencio, él le hizo un gesto de conformidad.

    – Hola hijo ¿cómo éstas? – dijo Elisa y empezó a hablar con su hijo.

    Luzbel se fue al pasillo y volvió a la cocina desnudo y agarrándose la polla y mostrándosela a Elisa que hizo un gesto de exclamación y enseñándole la otra mano con las llaves de su hijo.

    – He encontrado tus llaves – le dijo Elisa mintiéndole a su hijo – se te habían caído en casa.

    Luzbel acerco a ella y le cogió la mano y la llevo a su polla y Elisa empezó a hacerle una paja mientras le exclamaba gesticulándole en silencio.

    – Venga – le decía a su hijo mientras le estaba haciendo una paja a su amigo – yo también me voy a la cama – lo que no le dijo que iba a ir a la cama a follar toda la noche.

    Elisa colgó el móvil y le dio con las manos un golpe en el pecho a Luzbel en gesto de desaprobación. Luzbel la hizo sentarse en la silla y se puso delante de ella con la polla tiesa

    – Hazme una paja marrana – le ordenó él, Elisa le agarro la polla con las manos y empezó a moverlas – así gordita… mírame quiero ver la cara de puta que pones con mi polla en tus manos.

    – Quieres que te mire mientras te hago una paja – le dijo desafiante Elisa – ¿te gusta despreciarme?

    – Házmela con las tetas – le dijo él mientras se acercaba y le ponía la polla en medio de las tetas las apretaba y la hacía moverse de arriba abajo – a tu marido le hacías una paja con estas tetas

    -Mi marido no tiene la polla que tienes tú – contesto Elisa – déjame que te la chupe – y se llevó la polla a la boca.

    – Chúpamela así… déjame ver lo guarra que eres – le dijo él mientras Elisa le agarraba la polla con las dos manos y se la chupaba intensamente – eres fea, pero cómo me chupas la polla.

    – Las putas no te van a chupar la polla cómo te lo hago yo – le dijo provocativa mientras lo miraba a los ojos y su lengua le daba lametones en la punta – a mi marido le gustaba como se la chupaba, pero a una polla como la tuya le voy a hacer una mamada de escándalo.

    Luzbel cerraba los ojos y resoplaba mientras todo su cuerpo estaba tenso y acariciaba a Elisa en el cuello.

    – Ahora con las tetas – dijo ella mientras se llevaba la polla a las tetas, la estrujaba y la movía en medio, Luzbel soltó un grito de placer – ¿te gusta que esta mama fea y gorda te haga una mamada?

    – Sabía que eras una marrana en cuanto te vi – le decía – por eso quiero follarte

    – Lléname la boca de leche – dijo Elisa llevándose la polla a la boca

    Luzbel se tensó y su polla empezó a soltar leche a chorros dentro de la boca y encima de la cara de Elisa mientras soltaba gruñidos placenteros, Elisa se llevó las manos a la cara complacida.

    – Espérame semental, me voy a limpiar la cara – le dijo Elisa y se fue al lavabo y volvió con una sonrisa morbosa, se abrazó al cuello de Luzbel y este la abrazo por la cintura y le magreo las nalgas y se empezaron a morrear lenta y sensualmente – soy una mama indefensa… ¿qué me vas a hacer, me vas a violar con esa polla enorme que tienes?

    – Te voy a romper el chocho marrana – le dijo él mientras la cogió de la mano – llévame a tu habitación… te voy a follar como nadie te ha follado.

    Elisa cogió a Luzbel por la polla y lo llevo a su habitación y Luzbel la estiro encima de la cama, se agacho le abrió las piernas y empezó a comerle el coño.

    – Me gusta el sabor de tu chocho – le decía él – y como te huele el chocho marrana

    – A que me huele el coñito – le pregunto ella acariciando la cabeza de él

    – Te huele el chocho a mama frustrada y mal follada

    Luzbel le abrió bien las piernas y el coño con los dedos y le pasaba la lengua por toda la raja y le lamía el clítoris con fluidez, Elisa se retorcía en la cama

    – Cómo me estas poniendo – le susurraba ella entre gemidos – tengo el coño muy mojado

    – Te gusta cómo te como el chocho marrana… ¿quieres que te folle?

    – No aguanto más métemela – dijo Elisa con la voz descompuesta – estoy muy cachonda

    Luzbel se levantó abrió las piernas y le paso el glande por la raja del coño y Elisa soltó un grito y su cuerpo sufrió una convulsión y él le volvió a pasar la punta por la entrada del coño y esta vez la penetro con la punta.

    – Me vas a volver loca… ten cuidado – le suplicó ella – hace mucho tiempo que no follo y la tienes muy grande

    – Me gusta tu chocho apretadito – le dijo él y la penetró profundamente, ella soltó un grito enorme y él la volvió a penetrar otra vez.

    – Por favor despacio – le suplicaba ella – no me cabe tu pollon… me vas a destrozar el coño.

    Luzbel la penetro con fuerza y profundidad y ella gritaba de dolor y él empezó a mover su polla dentro del coño de ella y empezó a entrar con fluidez y Elisa se retorcía inquieta encima de la cama y los gritos de volvieron placenteros.

    – Cómo me pone tu chocho calentito y apretado – le susurraba él – tu marido no te follaba así

    – Fóllame – aullaba ella – tanto tiempo mal follada… méteme tu pollon

    – No pienses en nada, solo en follar marrana – le susurraba él – déjate follar… disfruta de mi polla.

    – Métemela adentro – suplicaba ella – hazme tu puta

    – Te voy a follar toda la noche – le expreso él – grita guarra nadie te puede oír ni va a ver lo puta que te pones.

    – No pares de darme así – gritaba ella – me llenas el coño

    Luzbel le subió las nalgas y la penetro profunda y constantemente, Elisa arqueaba la espalda y en la habitación solo se oían los chapoteos los bufidos de él y los gritos de ella.

    – No puedo creer que alguien me pueda follar así – gritaba ella con la voz entrecortada y la respiración agitada – me vas a derretir el coño.

    – Aprovecha – le insinuaba él – quien va a venir a follar a una gorda y fea que le huelen los pies y el chocho – le denigraba con sus palabras – tu hijo no sabe lo puta que voy a hacer a su madre.

    Las palabras soeces de él fuera de molestarla la ponían cada vez más cachonda y se abrazó al cuello de él y se corrió intensamente, Luzbel la siguió follando con intensidad

    – Fóllame despacio – le suplicaba ella – me vas a matar… te lo ruego

    Él le subió las piernas y le chupaba las plantas de los pies con fogosidad y empezó a follarla otra vez intensamente

    – Me pone muy cachondo como te huelen los pies… Lo marrana que eres me ésta poniendo la polla durísima – Luzbel era fetichista de los pies de las mujeres

    – No te soporto me haces daño – se quejó ella – la tienes muy grande

    Luzbel le saco la polla y la levanto y la llevo contra la pared le abrió las piernas y la penetró con fuerza, ella volvió a soltar un grito de dolor y su cara y sus tetas se pegaron a la pared mientras él se apoyaba con sus manos en sus tetas y el pellizcaban los pezones mientras la follaba intensamente.

    – No te soportó – gritaba placenteramente ella – nunca me han tratado así

    – Voy a follarte toda la noche, me da igual que chilles – le esbozó él – te voy a abrir el chocho gorda.

    – fóllame lentamente – le pidió ella – te lo suplico

    – Vas a follar como yo quiera marrana – le recriminó él – te voy a hacer mi putita y te voy a moldear el chocho a mi medida.

    Elisa no pudo soportarlo y se corrió salvajemente, Luzbel le saco la polla y ella se dejó caer en el suelo con las piernas abiertas y se meo en el suelo.

    – Mira cómo te meas marrana – le afeo él – que guarra que eres.

    – Estoy descontrolada – se disculpó ella con lágrimas en los ojos- no estoy adaptada a follar así

    – Te voy a adiestrar para que seas una buena puta – le dijo – eres fea y gorda, tienes que ser una buena guarra en la cama… pregúntate porqué te dejo tu marido y se iba a follar con otras.

    Elisa se quedó agachada en el suelo llorando y se levantó furiosa y empujo a Luzbel encima de la cama y se puso encima de él.

    – Ahora te voy a follar yo – le dijo ella encolerizada – quiero ser tu puta

    Elisa se dejó caer encima de la polla de Luzbel y empezó a cabalgarlo lentamente y se apoyó con las manos en el pecho de él y cada vez lo cabalgaba más intensamente mientras él la observaba placenteramente.

    – ¿te gusta que sea así de puta? – le pregunto ella – te gusta que esta mama gorda y fea te folle canalla…. Te gusta follarte a las mamas de tus amigos.

    – Vas a ser una buena puta – le dijo él y la giro y le abrió las piernas y empezó a follarla profundamente y de golpe paraba y le clavaba la polla hasta el fondo, Elisa gritaba de dolor y él la volvía a penetrar profundamente, la estaba sometiendo a pollazos. El cuerpo de Elisa se convulsionaba con cada penetración y como él dejaba la polla quieta en el fondo de su coño.

    – Me gusta follarme a mujeres divorciadas y desamparadas como tú – le dijo él mirándola desafiante y avasallándola – te voy a enseñar a follar guarra… ¿Me vas a dar tu chocho?

    – Fóllame – le suplico sumisa – enséñame a ser tu putita

    Luzbel le subió las nalgas y se volvió a poner los pies de ella en los hombros y se los volvió a chupar y empezó a follarla intensamente, Elisa se dejó llevar y empezó a gritar placenteramente.

    – Así me gusta, mírame mientras te follo… quiero ver esa cara de puta que pones cuando te follo – le dijo él, ella lo obedeció y lo miraba fijamente y se volvió a correr. Luzbel la giro, la puso a cuatro patas bien abierta y la penetró y la follo mientras ella enterraba la cara en las sabanas chillando placenteramente hasta que él le saco la polla temblando y se corrió en su espalda, ella se giro y le chupo la polla para dejársela bien limpia y se quedaron dormidos.

  • Una noche inesperada con John

    Una noche inesperada con John

    Soy un problema respecto a lo sexual, mi instinto es algo que no entiendo, una relación no puede perdurar sin sexo, pero literalmente mi vida está plagada de una necesidad indescriptible. Sin una relación normal, no podía parar en esa satisfacción tan temporal, sin sentimientos de por medio.

    Un día como hoy pero cuando tenía 18 años, ya había entrado a la universidad, todo era tan normal, había conocido gente nueva, nuevas parejas temporales habían llegado a mi vida, pero está en especial era algo que salió de mis manos debido a que fue con alguien de mí mismo sexo, ese día todo fluía naturalmente nos habían dejado tarea grupal, el destino era casa de un nuevo compañero foráneo. Él era alto delgado de 1.75 metros, su piel bronceada color café con leche, sin barba, y el cabello castaño. Era muy amable en realidad, nunca considere sus intenciones, era muy varonil al igual que yo, que hasta ese día había sido completamente heterosexual, jamás considere estar con un hombre, no por homofobia, solo no sentía atracción sexual o gusto. Pero ese día resultaba todo tan normal, solo estábamos él y yo, los compañeros jamás llegaron, así que estuvimos trabajando hasta las 12 de la noche. Ya un poco estresados, me invito a ver una película, sin dudarlo acepte, ya había pedido permiso en casa no creí que fuera un problema.

    Recuerdo con claridad la película, una película de zombis, llamada en “En el rincón de la noche”, era muy gótica y hardcore, así mismo tenía muchas escenas sexuales, les mentiría si no traía el pito duro, era algo normal para mí. Se podía notar claramente debajo de mis pantalones duros de la escuela, los cuales en realidad me causaba dolor mi pene aprisionado.

    Podía ver lo mismo en John, podía ver debajo de su pans azul con rallas blancas como ejercitaba su enorme pene, podía verlo debajo despistadamente, no podía evitarlo, era como cuando no quieres ver a una mujer amamantar, asimismo lo sentía. Solo veía cómo iba de arriba abajo, queriendo salir de ese pans de algodón. Estábamos tranquilamente, cuando empezó a bostezar, lanzo sus brazos al aire, y me dijo. – Y si me recuesto?…

    – Claro sin problema, estás en tu casa… Sonriendo le dije. Cuál fue mi sorpresa, que se recostó en mis piernas, muy apenado, no quise decirle nada. Podía sentir como respiraba en mí, sentía su calor, como la punta de mi pene, rozaba su nuca, y el solo estaba ahí, a gusto, bostezando. Mientras eso pasaba en la película pasaba una escena que realmente hizo que mi pene soltara una bien llamada lagrimita.

    En la TV se veía “Una mujer curvilínea latina con unos enormes senos que rebotaban al correr y ocultarse en una habitación, escondiéndose de un tipo que, aprovechándose del caos en la calle, aparentemente quería hacerle algo. El tipo entraba a la habitación buscándola, moviendo su lengua de un lado a otro, su éxtasis era increíble que parecía seguirla con el olor, con mayor convicción que un zombi, miraba a los alrededores, observaba la puerta donde estaba oculta, la arrancaba de un jalón, dejando expuesta a tan increíble mujer, sus ojos oscuros, su cabello largo lacio y negro como la noche, con una mini falda color plata, y sus pies descalzos y llenos de tierra. A través del HD podías ver su piel sudar, su piel erizada del miedo, llorando y pidiendo no le hiciera nada.

    El tipo traía la boca como yo en este momento, hecha agua, podía ver su mirada lasciva como se comía a tan hermoso manjar. Se Lanzaba sobre ella, ella con su fuerza intentaba retenerlo, le daba un golpe en el rostro con sus delicadas manos, las cuales se podía ver le dolían más a ella, el tipo sonriendo, con sus brazos musculosos, la tomaba de los brazos y la dejaba amarrada sobre su misma cabeza usando una camisa que estaba ahí en el suelo, ella no paraba de llorar, el arrancaba su playera, mientras en grotescamente le decía:

    – Cuanto te deseo, te voy a hacer tocar el cielo.

    – Ella con su rostro rojo le decía: Por favor, no me hagas nada, por favor, me lastimas. El parecía agarrar más valor, arrancaba su playera con una brutalidad, igualmente su brassier lo hacía aun lado, mientras ella impotente se intentaba mover, haciendo que sus senos perfectos color cobre se movieran de un lado a otro, con unos pezones duros y redonditos, que daban ganas tenerlos en la boca…” cuando menos me di cuenta John estaba sobre mi miembro, su cachete hacia tal presión, que comenzaba a doler. En eso dijo John: parece que se quiere salir, ¿no te duele? Preguntaba sonriente… a decir verdad si me duele un poco… respondí un poco apenado. Pregunto con una mirada juguetona. A lo que respondí, no soy gay…

    -. No te preocupes yo tampoco lo soy, pero entiendo tu dolor, puedes sacarlo y yo no tendría problema- dijo sonriendo.

    Abrí mi cierre, hice a un lado el bóxer, y libere mi pene, estaba duro, con una gotita de placer en la punta, tenía un olor que, si les soy sincero, hasta a mí se me antojaba echarlo a mi boca. Alguna vez lo intenté, pero no pude, por cierto. Mi pene erecto, estaba tras John recostado, mientras en la TV “Seguía la escena, el tipo ya había quitado sus bragas, se podía ver la vagina húmeda de la mujer, él tomaba sus dedos y los metía en su vagina, mientras ella, movía sus piernas de arriba abajo, intentando asestar una patada, que pudiera ayudarla. Ella gritaba, y gritaba y parecía nada vendría en su ayuda”. Yo estaba realmente excitado, y al parecer John también, podía ver sus manos rozando su enorme polla, de arriba abajo se tocaba según el discretamente. Pudiendo ver una gota en su pans. El sin pensar voltio, aparentemente no creyó tendría mi pene de fuera, al verla sus ojos se llenaron de brillo.

    -. No creí que fueras a sacarla de tu bóxer, decía mientras pasaba saliva, decía sonriendo. – no pude aguantarme, si gustas tú también puedes sacarla le respondí. – Que pena me dijo. -. ¿Cuál pena?, estamos en confianza no?… Respondí

    Saco su enorme pene de su pans, lo tenía duro, y húmedo, su mano se miraba pequeña al cubrir una parte de el, la verdad estaba realmente excitado, nuestras miradas se cruzaron, ambas ardientes el uno al otro.

    -. Puedo meterla a mi boca, me pregunto sonrojado John.

    -. enserio? respondí sonriendo

    -. claro, dando y dando, me sonrió con forma juguetona John.

    – si está bien, pasando saliva le respondí.

    Movió su cabeza atrás de mi pene, lo tomo, lo agarro como si quisiera arrancarlo, lo movía, como si no fuera de verdad, podía ver la piel de mi pene circuncidado, la punta estaba totalmente fuera, el jugueteaba, me tenía realmente excitado. Tomo y llevo a su boca mi pene, chupando poco a poco la cabeza, sentía el líquido preseminal combinarse en su boca. De arriba a abajo movía sus manos, mientras su boca chupaba mi pene. Al mismo tiempo, tomo su pene con mayor fuerza, de arriba abajo empezaba a masturbarlo, subía y bajaba, escuchando el líquido viscoso de su pene, de arriba abajo pude ver su semen caliente escurrirse en sus manos. Escuche como gimió, con mi pene en su boca.

    Todo esto pasaba mientras en la TV: Se podía ver “que un zombi había salvado a tan hermosa damisela, pero esta al correr había caído también en las garras de otros zombis, podía ver como literalmente se la comían”… para ese entonces, mi pene ya estaba dentro de la boca de John, no paraba de chupar, de arriba abajo, metía lo más que le cabía, no miraba mi cara, estaba apenado, igual que yo.

    – Me vine bien rápido, es que soy un poco precoz cuando estoy muy excitado, y mira tú aun sigues con el pene muy duro, me decía con una sonrisa de asombro.

    – Si te soy sincero, ya estoy un poco acostumbrado a excitarme, me gusta le respondí.

    – Vaya que se nota… sonriendo me respondió.

    Realmente estaba excitado, el me chupaba y me chupaba, se sentía tan delicioso, realmente parecía que sabía lo que hacía, en una de esas llevo mis testículos a su boca, se sentía tan rico, yo estaba agitado, estaba jadeando por dentro de todo mi ser. Volvió a meter mi pene a su boca, y con mayor velocidad, empezó a chupar, chupar de arriba abajo, tome su cabeza, y lo empujaba hasta casi llegar a su garganta, apretó su boca, parecía que iba arrancarlo. Pero se sentía muy bien, varios minutos después, después de un delicioso apretón, me vine en su boca, el escupió.

    – te deje seco, la verdad es la primera vez que mamo un pene, se sintió raro, sabe raro, pero me gusto, la verdad… sonriendo me miro a los ojos, y se acostó en mi pierna, mientras yo no sabía qué decir, y mi cuerpo estaba extasiado…

    Y en la TV “Se miraba al protagonista, estaban dentro de un fuerte hecho en una base militar abandonada, estaba sentado en la cama, mientras vigilaba el dormir de una mujer, dicha mujer era alta, unas piernas de encanto, estaba recostada de lado, pudiendo ver sus caderas bien formadas, su hermosas y redonditas nalgas, vistiendo una tanga color negro, y un brassier color blanco, el cual apenas alcanzaba a cubrir un poco de sus enormes senos, el protagonista se acostó a su espalda”, claro yo hubiera hecho los mismo dije de forma bromista. – Ps si, culo dormido, culo perdido… te duermes le dije, con una sonrisa bromista… él dijo: mira tu, sonriendo me dijo. Le dije deja me quito el pantalón, de todas formas ya tengo mi pene de fuera, sirve que no te raspa. – Claro yo igual, me quitare el pans, por si me duermo, me gusta dormir encuerado, con una sonrisa pícara me dijo.

    “Se veía al protagonista, mientras le decía- Vaya que eres hermosa, siempre te desee y te ame, y mira aquí estas tan indefensa”, mientras se recostaba, y reposaba su pene en la raja de tan deliciosas nalgas, la mujer parecía que lo sentía, podía verse como movía sus caderas a un ritmo casi imperceptible, la abrazo, ella lo tomo de la mano, -espera, que estas haciendo?… el poniendo su mano en sus hermosos pechos que se encontraban colgando, el empezó a besarla, ella parecía disfrutarlo, pero a la vez movía su cuerpo, no encontrando explicación de lo que pasa, el movía las manos de la mujer a su verga, la tomaba, y empezaba masturbarlo sobre su bóxer, podía verse como tenía un pene bastante grande. El empezaba a mover los pechos de tan hermosa mujer, haciendo que esta se volteara, mientras él se montaba y la besaba, ella accedía moviendo su lengua de un lado a otro uniendo sus bocas. Quito su camisa…”

    Para ese momento, mi pene ya estaba erecto otra vez, mi vigorosidad era increíble, John tenía su pene aun flácido– umm que rico se ve eso, me dijo John dándome la espalda… – ¿te gusta, a ti?, preguntando oye te hicieron la circuncisión verdad?… le dije. – Ps si cuando era un bebe, ni me preguntaron, bromeando me dijo… con la cabeza de su pene, en la yema de mis dedos. Su pene empezaba a ponerse duro, a lo que me dijo

    -porque no vamos al cuarto para estar más cómodos?…

    – Claro que si, para estar más cómodos, le respondí.

    Apagamos la televisión de la sala, y pusimos la misma película en la otra televisión, nos acostamos frente a la televisión, el atrás de mi espalda, podía sentir como respiraba en mi nuca, con nuestros cuerpos desnudos, su pene rosando, mis nalgas sin bellos. Podía sentir su pene en mi raja, ambos estábamos muy calientes. Me abrazo poniendo las palmas de su mano en mi pene. Sentía como mi respiración me hacía sentir agitado, podía sentir los poros de su piel erizados, suavemente tocaba mi pene. Sudando a mi espalda, sentía como rozaba su piel con la mía, sus caderas se movían, yo me sentía extraño, a la vez un poco ansioso, sentía como su pene húmedo, rozaba mis nalgas, se movía suave mientras en la televisión seguía la escena:

    “Cachonda, y hermosa escena, se miraba a la hermosa mujer en 4 patas, su culo hermoso y redondo, apuntaba al cielo, se podía ver sus hermoso ano, rosado, que se esconde, en esa hermosa piel blanca, tan blanca, que si tenía bellos en su piel, eran totalmente transparentes, el protagonista se montaba en ella abriendo su hermoso culo, su pene entraba con delicadeza, abriendo la oscuridad del interior de su ano, se miraba como se unían sus jugos, un sonido deliciosa se podía escuchar, mientras ella gemía con una delicadeza, que la hacía parecer una mujer muy tímida”. Mientras esto pasaba, el palpitar de mi corazón aumentaba, tenía las manos de John en mi culo, parecía que querer abrirlo, podía sentir sus dedos, como rozaban los alrededores de mi ano, mientras se iba humedeciendo con el líquido, que John traía de mi pene, de un lado a otro iba moviendo sus dedos, hasta que mientras parpadeaba sentí como uno de sus dedos entro, fue increíble:

    -mmm John, que haces?… le dije muy apenado.

    -No te gusta?… me dijo con voz cortada

    -No, hazlo… le dije con mi cuerpo más caliente que nunca. Abrió mi ano y metió su pene, inicialmente sentí un dolor muy raro, que mientras fue entrando más, se volvía, un éxtasis de locura inimaginable se movía de atrás para adelante, moviendo sus caderas, poco a poco, lento y suave, pero a la vez duro. sentí su semen escurrir en el culo.

    -uh de nuevo me vine muy rápido… comentaba John.

    -No te preocupes me toca, burlonamente le dije. John se levantó, me senté, se montó en mis piernas, abrió su culito, le di un lengüetazo, mientras él se estremecía de placer, lambiaba de arriba abajo y dentro de su ano, estaba super limpio, enroscaba mi lengua, y la bajaba hasta sus testículos. Ya con el ano húmedo, se sentaba en mi pene, primero parecía batallar, se movía de un lado otro en su ano virgen, cuando de pronto mi pene y su ano se conectaron, fue espectacular, sentía como apretaba tan delicioso, mientras John jadeaba, un poco de dolor, pero más de placer. Era raro, sentía como si, succionar a cada parte de mi pene, de arriba abajo la garraba con placer, era duro, pero a la vez suave, me encantaba como se movía de arriba abajo, estaba sudando. Cuando de pronto algo inesperado paso:

    -toc, toc, tocaron a la puerta…

    John en friega salto de la cama, aventó mi ropa, nos vestimos deprisa, todos agitados tome asiento en el sillón, y el abrió la puerta.

    -Hola, hijo una disculpa, me mando tu mama, para que trajera la cena, ¿te aviso? Dijo mi tia.

    -No, tia no me había avisado, pero no se preocupe pase, le dijo John todo agitado.

    -No, no hijo, solo vengo a traerte la cena, vengo de prisa, vengo tu tío ya sabes cómo es de apurado, le dijo sonriendo su tía…

    Yo tragando saliva con un poco de emoción al saber que se iba, celebrando por dentro, no se imaginan.

    -Ok, tía que le vaya muy bien muchas gracias, dijo John a su tía.

    -Ntp, te comes tu cena, hijo, hasta luego hijo, y amigo Buenas Noches, se despidió su tía, pudiendo ver si silueta ocultarse en la oscuridad de la noche.

    -que susto, pensé que se iba a quedar a cenar, me dijo John…

    -yo igual, nos interrumpió en la mejor parte, riéndome le dije.

    Para ese entonces, ya hacia un poco de frio, por lo que nos desnudamos, y nos metimos debajo de la cobija.

    En eso podíamos ver la escena, sobre la pantalla de la película que estábamos viendo: “-No debimos hacer eso hermano, mientras se despegaba bruscamente del Lord.

    -¿No te gusto?, ya ahorita que importa, ya este mundo no tiene reglas, decía lord mientras le plantaba nuevamente un beso.

    Se miraba donde, ella se resistía, pero le era imposible, Lord era enorme, con sus piernas abiertas, y Lord sobre ella, ella accedía a sus besos húmedos, mientras Lord, rosaba su hermosa vagina con ya su pene nuevamente erecto, la penetraba sin dolo mientras ella sus débiles manos intentaba despegar insatisfactoriamente el cuerpo del hombre.”

    Mi boca se hacía agua al ver esa escena, era candente la mujer, candente el trama, John respiraba de una forma acelerada, mientras juntaba su culo en mi pene en forma de cucharita, mi pene ya erecto, rosaba sus nalgas, en el calor debajo de sus cobijas.

    -métemelo, me decía John ya extasiado.

    Abría sus nalgas con sus manos, dejando libre su rico ano, le unte saliva a mi pene, y lo dirigí como una flecha, fue un shock, sentía como si tocara el cielo, estaba bien caliente, no podía detenerme, apretaba y succionaba mi pene, con gran fuerza, que no podía dejar de jadear. El sonido de nuestros jugos era, como muerdes un mango, sientes que te vas a manchar, pero como te encanta. Entraba y salía mi pene de su culo, su espalda encorvada, mientras masturbaba su pene, después de varias veces corrido.

    -Que rico, jadeaba de placer John.

    -si, si muévete, ah me encanta, le decía a John, ya todo excitado.

    Se ponía en 4, prácticamente sin soltar mi pene, parecía un profesional del sexo, sus enormes nalgas pegaban en mis piernas, mientras su pene flácido, colgaba de un lado a otro.

    Adentro y afuera, casi llegando su estómago, cuando mi pene ensancho su cabeza para venirse, sentí como si su culo no quisiera soltarme…

    -Ahhh, me voy a venir, jadeando de placer decía.

    Con gran placer sentí el chorro de semen, untar cada pared del culo de John, mientras el con su pene erecto, se observaba chorrear su cama, quedando bañado en semen. Tirado su cama, yo sobre el quedamos exhaustos, mi respiración acelerada, mi pene vaciado, un placer increíble, una de las mejores noches de mi vida.

    Continuará.

  • Mi suegra, una lesbiana reprimida

    Mi suegra, una lesbiana reprimida

    Hola, soy Gaby, de piel blanca y cuerpo delgado, tetas medianas, culo igual mediano y redondo y cintura marcada. Mi suegra es una mujer mayor, piel morena y un tanto robusta, pechos y culo grande.

    Mi suegra siempre ha sido maravillosa conmigo desde que me conoció y más de una vez me ha dicho que me ve como la hija que nunca tuvo, ahora llevo casada 4 años con su hijo el cual también es maravilloso. Ella vive aparte de nosotros con mi suegro.

    Un día que los visitamos mi suegro le dijo a mi esposo que quería salir con él un día ya que casi no salían desde que nos casamos, mi esposo acepto y mi suegra vio la oportunidad y me invitó a salir igual nosotras 2, me sorprendió un poco pero igual acepte.

    Llegó el día y los hombres se fueron, le pregunté el plan a mi suegra y me llevo a su auto, durante el día estuvimos haciendo muchas cosas y entre ellas comprar ropa, nos probamos vestidos, blusas, faldas y a ella se le ocurrió comprar una sorpresa para mí esposo cuando regresara, lencería, escogió una para mí y yo siguiéndola le compré una a ella, esa no la probamos pues queríamos un lugar más privado.

    En la noche decidimos ir a su casa y aprovechando que su esposo no estaba ella saco una botella que tenía escondida, me invitó a su cuarto y entramos para ver una película, estaba arreglando unas cosas cuando ella empezó a sacar la ropa que se había comprado y entre esa ropa saco una bolsa con la lencería que me compro y me llamo pidiendo que la probará.

    Me dio algo de vergüenza pero finalmente acepte y de pasó le pedí lo mismo con la que le había comprado. Me fui al baño y me desnude toda, me puse la lencería la cual era de unas medias yokawe de red, un hilo pequeño y arriba otro sostén de hilo que apenas cubría los pezones, me arregle un poco el cabello y maquillaje y puse de nuevo los tacones.

    Regresé al cuarto con mi ropa en mano y cuando entre la vi frente a su espejo retocando su labial, me vio en el reflejo y se volteo emocionada, me pareció muy linda al verla en el baby doll morado que le había comprado igual con sus medias de encaje, se me acercó emocionada y al ver qué yo llevaba tacones de puso también los suyos.

    Me estaba viendo toda y pregunto si estaba apretado, le dije que un poco y con una risita dijo que le parecía bien pues se veía más sexy e igual que ni lo iba a tener puesto mucho tiempo, me llevo frente al espejo de cuerpo completo y nos estábamos viendo ahí cuando ella paso sus manos por mi cintura y las bajo a mis nalgas apretando suave, me dijo que tenía buen cuerpo y por seguirle le dije que también mientras le apretaba un poco sus grandes tetas.

    Sus manos recorrían mi figura y en un momento paso un dedo sobre mis labios y me vio a los ojos diciendo «nena… Me gustaría acostarme contigo, ¿Quieres hacerlo?» Pensé muchas cosas en el momento pero mi boca rápido dijo «si», tomo mi rostro y nos inundamos en besos y su lengua de movía dentro de mi boca, estaba nerviosa pues era la primera vez que probaría a otra mujer pero a la vez estaba muy húmeda de pensarlo.

    Ella bajo su mano que suave se metió en mi hilo y logro tocar mi coño, sus dedos presionaron mis labios vaginales y la palma presiono un poco donde está mi clítoris, me separe del beso soltando unos pequeños gemidos y ella bajo a besar mi cuello, cada que se separaba veía sus labios manchados y notaba como dejaba marcas de su labial en mi, me llevo a la cama y empujó acostando la parte superior de mi cuerpo boca abajo y logro abrir el hilo que me terminó quitando y dejando a un lado en la cama.

    Abrió mis nalgas y por sorpresa me empezó a comer el culo y me acaricio el coño con sus dedos, mis gemidos fueron brotando así como ella metía sus dedos dentro de mi coño, su lengua jugaba muy rico con mi culo, la movía en círculos y presionaba para dilatarlo, logro entrar y su lengua se movía lo más adentro que podía en mi culo.

    Estuvo lamiendo mi interior un buen rato hasta que separó todas sus partes y con una nalgada me dijo que diera vuelta, lo hice y apenas abrí las piernas se lanzó contra mi coño a devorar lo más rápido que podía, su boca y lengua eran excelentes y se comían a besos a mi coño, me daba algo de vergüenza estar así frente a mi suegra pero al notar como lo disfrutaba y sentir sus manos tocar cada parte de mis piernas note que ella si amaba eso, me empecé a mojar más y baje una mano para apretar su cabeza contra mi y otra jugaba con mis tetas, no podía evitar gemir y pensar que mi suegra hacia orales mucho más ricos que su hijo.

    Me quite el hilo que cubría mis tetas quedando prácticamente desnuda solo con las medias y mis tacones que pisaban la cama y presionaban, se separó un momento de mi coño y me empezó a besar las piernas sobre y por debajo de las medias mientras sus manos presionaban mis muslos, levanto una de mis piernas para llenarla de besos y caricias, me enfoque tanto en verla al rostro que no note su mano hasta que metió 2 dedos en mi coño, solté un fuerte gemido y luego vi como movía su mano y sentía sus dedos dentro de mi, la mire al rostro donde usaba su lengua para lamer lo que salía de mi pie en el tacón.

    Estaba perdida en ese momento sin saber a qué lugar mirar mientras ella no dejaba de frotar y presionar con sus dedos en mis partes sensibles, sin duda sabía bien como tocar a otra mujer y eso me encantaba, a cada segundo aumentaba la velocidad y entre más la veía a palabras de ella parecía suplicar piedad, cerré mis piernas con su mano aun tocándome y al cabo de unos segundos más hice un arco levantando mi espalda y tuve un orgasmo frente a mi suegra la cual me veía algo sorprendida pero excitada, con el movimiento de sus dedos promulgó bastante mi orgasmo sacando jugos de mi que mojarían sus sábanas hasta que mi coño no sacará nada más.

    La mire mientras yo estaba jadeando y suave abrí mis piernas así como ella suave saco sus dedos, los llevo a su boca para lamerlos y consumida por la excitación lésbica me levanté y saque sus dedos para reemplazarlos con mi lengua en un largo beso, una de mis manos bajo y se metió en su hilo tocando su color como yo me tocó al masturbarme separe el beso dejándola gemir y le quite el baby doll, sus tetas son muy grandes y me hipnotizaron de inmediato logrando que me pegará a chuparlas lo más fuerte que podía, ya iba a meter mis dedos en ella cuando le interrumpió.

    Me dijo que me bajara de la cama y pusiera de rodillas, lo hice y después ella también se bajó y abriendo sus piernas aún de pie se puso sobre de mi, tomo mi cabeza y pego mis labios a los suyos del coño, empecé a besarla y lamer la piel que sobre salía de su color y cada que pasaba la lengua en su clítoris lo podía sentir bastante grande y dilatado, era la primera vez que comía un coño y mis movimientos era para lamer una verga, parecía gustarle pues seguía gimiendo y acariciando mi cabello, entre más la comía ella empezaba a darme instrucciones de que hacer y yo las seguía muy obediente, por un momento trate de pensar en mi esposo para calmarme un poco pero el cuerpo de mi suegra era tan sexi que no podía pensar en nadie más.

    Me dijo que le metiera la lengua y lo hice, su coño era apretado y muy suave a la vez y cada que la sacaba me llevaba un poco de jugos conmigo logrando saborear más su sabor que me estaría gustando en cada probada, igual que su hijo ella no solía depilarse pues tenía bello suave, no me molestaba pues ya me había acostumbrado al vello púbico, mis manos se movían por todas sus piernas y solía tomar sus medias para estirarlas y luego soltarlas en forma de látigo, entre más movía mi lengua ella dejaba de dar instrucciones y se concentraba en disfrutar de mi oral.

    Seguía lamiendo cuando empecé a sentir sus piernas tensas y ver cómo temblaba un poco su cuerpo, sabía lo que venía pero lo que me tomo de sorpresa fue el squirt que vino con su orgasmo, mi boca estaba tan pegada a ella que cuando paso su orgasmo el chorro de squirt se fue directo a mi garganta, trague bastante y luego me separe de ella liberando mi cabeza, ella grito de placer y siguió con su squirt sobre de mi mojando mi rostro, cabello, tetas y demás cuerpo conforme se iba escurriendo, dejo de salpicar y se sentó en la cama tomando aire, me levanté y volví a besarla mientras nos acostamos, ella vio mis tetas mojadas y las empezó a lamer y gozar más que antes, mire como yo estaba entre sus piernas abiertas y sentí nuestros coños tocarse, me acosté en ella dejando que nuestros coños se presionaran y empecé a moverme así.

    La posición era muy caliente y a cada segundo iba más rápido, le estaba tocando las tetas y volteaba a ver mi culo moverse y en ese espacio vacío empecé a fantasear con mi esposo desnudo y duro detrás de nosotras 2 acercándose y mientras me preparaba para recibirlo todo tenía la sorpresa de ver cómo le metía su verga dura a su propia madre y como está gemía por su verga, por mi coño, por él, por mi. Fui interrumpida al sentir el dedo de mi suegra en mi ano y luego ver cómo ella también estaba penetrando su ano, aunque eso alentó mi fantasía donde mi esposo solo se enfocaba de darle amor a su madre y me ignoraba a mi.

    Y así como último acto erótico le di el beso más largo y morboso que pude a mi suegra mientras mi coño explotaba en la sensación de otro orgasmo, me separe un poco para bajar una mano y meterle 2 dedos en su color frota so su punto G hasta que un par de segundos después ella tuvo su segundo orgasmo también, nos empezamos a detener poco a poco hasta quedarnos quietas, me baje de ella y me acosté a su lado, nos vimos sonriendo y me dijo que había estado muy intensa en ese último tramo, no le conté de la fantasía que tuve así que solo dije que si y mientras ella se acostaba del lado yo hacía lo mismo subiendo una pierna en ella.

    Nos dimos unos tiernos besos de más y tras acomodarnos dormimos juntas, al día siguiente me puse mi ropa normal y cuando mi esposo fue por mi escondí la lencería y nunca se la mostré aunque la idea de haberme acostado con mi suegra y más la fantasía que tuve no han dejado de dar vueltas en mi cabeza y me he preguntado que pensara mi esposo si le cuento de esto, tal vez él también tenga deseos por su madre y pueda generar una relación de incesto jiji, ustedes que dicen ¿Le cuento a mi esposo de su madre y yo? O ¿primero le digo a mi suegra de mi fantasía?, los leo.

  • Recién llegado a la nueva ciudad (II): El calabozo

    Recién llegado a la nueva ciudad (II): El calabozo

    No sólo éramos los mejores compañeros en la oficina, sino también los mejores amigos y los mejores amantes.

    Un día por la tarde cuando ya todos se habían marchado del trabajo, nos quedamos Esteban y yo porque teníamos que terminar un informe, pensábamos que estábamos solos, así que nos bajó el hambre sexual y nos pusimos a comernos uno al otro, mi lengua iba del agujero de culo a su verga húmeda, de pronto sentimos a nuestras espaldas el sonido de la puerta al abrirse y sin dar tiempo a arreglarnos las ropa vimos entrar al jefe, y aunque todo el mundo sospechaba que la relación que teníamos entre mis compañeros y yo era más que sólo amistad, por las bromas, y los toqueteos delante de los otros trabajadores, lo cierto es que nunca habíamos llegado tan lejos como tener sexo en la oficina.

    Inmediatamente pensé que estaba despedido, ya me veía sacando mis cosas mientras los otros cuchicheaban a mis espaldas, pero no ocurrió nada de eso, el jefe con una sonrisa nos instó a seguir la fiesta, extrajo su miembro del pantalón, era muy hermoso por lo cual intenté tocarlo de inmediato, pero el jefe me hizo entender que no quería ser tocado, sólo deseaba mirar nuestra lujuria.

    Nos desnudamos completamente con Esteban e hicimos un 69, el jefe nos miraba mientras se pajeaba furiosamente, el precum caía de la punta de su pene y se confundía con la baba que caía de su boca. Luego le dimos el espectáculo que estaba esperando, me abrí las nalgas con mis manos, mientras la verga de Esteban entraba profundamente en mi culo, el jefe nos miraba con una cara de lascivia impresionante, sin embargo no se dejaba tocar ni nos tocaba, sólo miraba el espectáculo y disfrutaba de su paja. Esteban se corrió dentro de mí y yo en su mano. El jefe se acercó a mí para ver se muy cerca como me resbalaba por mis piernas el semen de Esteban, luego se corrió abundantemente sobre mi cara, sus chorros calientes inundaron mi cara, alguno fue a dar a mis labios. Se arregló rápidamente el pantalón y salió de allí sin decir nada.

    Esa noche nos juntamos todos en el departamento de siempre, miramos una película mientras alguno metía su pene en mi boca o yo metía mi pene en algún culo, sin embargo estábamos aburridos, entonces decidimos ir a una disco gay, y aunque ninguno era muy asiduo al baile, nos decidimos a ir a divertirnos un rato, ninguno se bañó porque desde hacía un tiempo comenzamos una competencia cuál de todos duraba más tiempo con olor a macho, semen, culo, pene en el cuerpo sin bañarse.

    La disco estaba llena, mucho jovencito creyéndose el centro del mundo, música a todo dar y hombres con un trago en la mano como si todo el mundo le aburriera. Nos fuimos a la pista y aunque no era la música que solíamos escuchar, igual hicimos el intento de movernos, alguien pasó por nuestro lado y le dijo a su acompañante: – hay mucho olor a verga por acá, como si recién hubiesen estado tragando leche y se fueron, nosotros nos reímos a todo dar, nos gustaba hacer saber que nuestro pasatiempor favorito era pasar cogiendo entre machos.

    Cerca de la medianoche comenzó un show de travestis, algunas canciones, un sketch muy divertido etc. Luego llegaron ellos los stripper, wow! eran 3 y nos calentamos inmediatamente con los 3, no tardaron mucho en quedar en bolas, un maravilloso espectáculo mirar como se cimbraban esas nalgas al caminar, como se movían ese par de testículos cargados de leche y esas vergas duras que apuntaban justo a la cara de nosotros que los mirábamos extasiados.

    Terminó el show y nosotros estábamos que reventábamos de ganas de coger de nuevo, de echo mientras bebíamos apoyados en la barra unas cervezas, mi mano estaba dentro del pantalón de Manuel y lo hice correrse ahí mismo, saboree mis dedos impregnados en leche y no me importó si alguien se había dado cuenta. Estábamos en esas labores cuando llega uno de los stripper a la barra a pedir una cerveza, no se había sacado su vestimenta de actuación, es decir, una pequeña pieza de tela que se perdía entre sus nalgas dejándolas al descubierto, yo babeaba mirándolo y por delante, la pieza apenas cubría su hombría, la cabecita del miembro salía por sobre la tela y el macho hacía esfuerzos por guardarla mientras bebía su cerveza. Nos acercamos a él y sin preámbulo le preguntamos si cobraba y cuánto por su participación en una fiesta privada, el hombre nos dio su precio, pero nos dijo que había cosas que no hacía, por ejemplo no se dejaría penetrar ni besaba o acariciaba.

    Al rato lo teníamos en el departamento, lo rodeábamos lujuriosos mientras se sacaba la ropa, quedó desnudo, bailaba, nosotros en éxtasis. El primero que atacó fue Esteban quien se arrodilló y se echó la verga del stripper a su boca ansiosa, los demás seguimos como fieras y comenzamos a tocar al hombre por todos lados, chupar, intentar besar, morderle las tetillas, aunque el stripper quería dar la impresión de que no estaba gozando con aquello, sus quejidos lo delataban, su verga durísima pasó de boca en boca, uno metía sus grandes huevos en la boca, entre dos pasaban sus lenguas por la cabeza y tronco de la verga a punto de reventar.

    Lo arrastramos a la cama y allí dejó de oponer resistencia, sus principios quedaron en el olvido, abrió su boca a mi lengua y nos besamos apasionadamente, Óscar separó sus piernas y mientras Roberto chupaba sus bolas y verga, Óscar metía sus dedos en el agujero anal, el stripper se retorcía de placer, Esteban empezó a pasar su miembro por los labios del stripper, pero este se negaba a abrir su boca, sin embargo esa resistencia le duró poco porque finalmente abrió su boca un poquito, luego más y más hasta que entró toda la verga de Esteban yo no resistí la tentación y haciendo a un lado a Roberto me senté sobre la verga del stripper y comencé a cabalgarlo.

    Óscar también se hizo a un lado y cómo había dejado el agujero ya dilatado del stripper Mario levantó un poco sus piernas y lo penetró, el stripper se estremeció, pero siguió chupando la verga de Esteban mientras yo lo cabalgaba y Mario le abría el agujero con su verga, Mario se notaba demasiado caliente así es que duró un breve tiempo y se corrió dentro, Roberto limpió con su boca la verga de Mario y luego, mientras Manuel se acomodaba, él guío con su mano la verga erecta y chorreando de Manuel al agujero del stripper. Acabamos al mismo tiempo, yo sobre el estómago del stripper, él en mi culo, Manuel dentro de su culo y Esteban en su boca, luego Roberto se corrió en mi boca y Óscar dentro de la boca de Esteban.

    El stripper no dijo nada, sólo se metió al baño y después salió perfumado y vestido. recibió la plata, pero luego le dijimos que si quería le podíamos dar el doble si pasaba la noche con nosotros, no lo pensó mucho y aceptó, entre todos le sacamos la ropa y mientras bailaba le metíamos mano, él también había perdido sus temores así que no se quedaba atrás en besarnos y acariciarnos, se arrodilló y fue mamando una a una nuestras vergas, la música estaba alta. De pronto escuchamos golpes en la puerta, a la carrera nos vestimos todos y bajamos el volumen de la música. Abrimos la puerta y ahí estaban en el pasillo un par de policías y nuestra vecina alegando por la música a todo dar, por más que tratamos de explicar el error y decir que ya habíamos apagado la música, la señora no dejaba de alegar, Esteban enojado porque no entendiera cerró la puerta de golpe, la policía afuera nos obligó a salir y nos hizo notar que por haberlos agredido íbamos a pasar el resto de la noche en un calabozo, no lo podíamos creer, pero no podíamos hacer nada.

    Nos metieron a todos dentro de un carro policial y nos llevaron con ellos. Cuando llegamos nos hicieron firmar unos papeles y nos dijeron que sin derecho a reclamo alguno íbamos a pasar ahí el resto de la noche y si uno de nosotros seguía con una mala actitud, no sólo sería el resto de la noche sino el otro día también y siguientes.

    Después los dos policías que nos habían arrestados con condujeron al último calabozo, pude notar que los 3 calabozos anteriores estaban vacíos, nos metieron dentro y se fueron riendo. Nos sentamos separados, enojados sobre todo con la vieja bruja que nos había denunciado. Pasó un rato y me quedé dormido, sin embargo, me desperté al sentir quejidos indudablemente sexuales, el calabozo estaba con luz y se podía ver claramente a mis amigos en una orgía en el piso de la celda con el calabozo, me puse de pie de un salto y les dije que como se les ocurría que acaso querían agregar otro delito y no salir más de esa celda, que acaso no sabían que todas las celdas estaban vigiladas. Se arreglaron las ropas y se sentaron, yo estaba furia con ellos.

    Pasaron unos breves minutos y aparecieron los policías que nos habían arrestados y dos más, en nuestra celda:- esto va muy mal, pensé. Se acercaron a la celda mientras decían: – vimos todo lo que estaban haciendo, parece que no se han quitado las ganas de la fiestita que tenían en el departamento, luego rieron. Uno de ellos, apuntándome con su bastón me hizo acercarme, lo hice temblando, la verdad tenía miedo, estábamos en una celda policial.

    Cuando estuve cerca del policía, puso su bastón sobre mis hombros y me obligó a arrodillarme, sacó su pene erecto y lo metió por entre los barrotes de la celda, sin decir nada lo engullí en mi boca, y ahí comenzó todo, en cosa de minutos estábamos todos desnudos, en la celda. El stripper tragaba y tragaba la verga dura de uno de los policías, otro policía me daba duro con su verga toda dentro mío, al lado mío otro de los policías era doblemente penetrado por Óscar y Manuel, un policía jugaba con su bastón penetrando a Esteban, el bastón entraba y salía de su culo, luego entraba la verga del policía.

    Sentimos ruidos por el pasillos y atinamos a vestirnos, pero los policías no se preocuparon, eran dos compañeros más que llegaban de un turno, se unieron a nosotros, aquello era un montón de piernas, culos abiertos, chorros de semen, vergas goteando que iban de culo a culo, bocas llenas de leche, gemidos y palabras diciendo: – quiero más, denme más verga. El stripper fue penetrado por todos los policías, él no cabía en sí de placer y al final de la noche se durmió en los brazos de uno de ellos, por mi parte no quería más guerra, tenía el agujero abierto y no dejaba de salir semen que se aposaba en el suelo, aun así uno de los policías más bien viejo, pero incombustible no paraba de penetrarme la boca hasta correrse.

    Cuando llegó la hora de irse nos despedimos de besos entre los policías y nosotros, Esteban se llevó el bastón de regalo, el stripper intercambió teléfono con el policía con que había estado más tiempo, el amor se veía. Yo traté de peinarme un poco, pero era imposible, tenía todo el cabello pegoteado de semen. Nos llevaron a casa los mismos policías que nos habían apresado. Cansados, nos fuimos a dormir.

    Pasó un par de semana y nos llamó el stripper para invitarnos a la playa con unos amigos suyos, pero esa es otra historia…