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  • Eliana e Isaac una historia de amor (madre-hijo)

    Eliana e Isaac una historia de amor (madre-hijo)

    Estimados lectores, he recibido este mail y quiero compartir parte de él, como así también el relato de su historia de vida.

    «Hola Luis, que tal como va la vida, espero que bien, te escribo para comentarte que las sugerencias aportadas por ti, sumado a la lectura de tus relatos, hicieron que nuestro sueño se hiciera realidad. Te pido por favor si puedes hacer uno con nuestra historia, desde ya muchas gracias.»

    «Hola Isaac, gracias por el privilegio, (después de algunas preguntas de rigor) me demoraré un poco pero lo más rápido posible lo veras reflejado en la página.»

    «Desde ya mil gracias.»

    El presente relato tratare de hacerlo con la correlatividad de los mail recibidos, obviando mis preguntas.

    Hace un tiempo que falleció mi padre, hombre que le supo dar a mi mama una vida colmada de frustraciones y penurias, jugador y bebedor compulsivo, pero lo más dramático era su faceta de golpeador.

    Mama, una hermosa mujer, quien hoy cuenta con cuarenta (bien llevados) años. Eliana se llama, con su metro sesenta, luce sus hermosas piernas y sus pechos bien redondos al igual que su culo parado, hace mucha gimnasia en casa y de vez en cuando sale correr por el pueblo. A su cuerpo lo acompaña su rostro sufrido pero angelical, de labios carnosos y una nariz que me vuelve loco, bien respingada, acompaña a su pequeño físico una cabellera rubia hasta la cintura.

    Yo, Isaac, 24 años, estatura promedio, un metro setenta y cinco, también, al igual que mi madre, de tez blanca, delgado pero musculoso producto del gimnasio, no es desproporcionado, pero estoy en forma.

    Siempre de pequeño, mama me dio mucho cariño, cada vez que podía me abrazaba, siempre nos saludábamos con un piquito y a todos lados íbamos tomados de la mano.

    La verdad todo lo que hablamos comienza hace dos años (recién había fallecido papa) cuando se instaló la semilla del deseo.

    Me encontraba solo en casa y salía desnudo de darme una ducha, sin haber escuchado que mi madre había llegado. Terminando de secarme me encontré masajeando mi verga, la que no tardo en pararse, cuando de repente entro mi mama al cuarto, clavo los ojos miel en el miembro, se puso colorada y disculpándose salió de la habitación.

    Luego de ese momento, todo cambio, digo para bien. Durante unos días, yo creí que era impresión mía. En varias oportunidades que no desaprovechaba, rozaba con su mano mi miembro o se agachaba con su culo en dirección a mí dejándome disfrutar la bella vista que me ofrecía sus redondas nalgas. Para salir de la duda si era impresión mía o casualidad, comencé, cada vez que tenía la oportunidad, a darle una nalgada, las dos primeras veces me miro de costado y sonrió, luego, cada vez que le aplicaba el golpecito, de su boca salía un sonido parecido a un gemido.

    Duro un par de semanas ese “cortejo” hasta que me dijo.

    – Isaac tenemos que hablar.

    A mí se me derrumbo el mundo, pensé que ahí seria el fin de nuestra sensual danza, pero muy por el contrario, me conto parte de su vida que yo no conocía.

    Ella con quince años fue obligada a casarse con mi padre de treinta y seis, ingeniero civil (matrimonio arreglado por mis abuelos) con el tiempo se dio cuenta que le gustaban las apuestas y el alcohol, que era violento y cuando llegaba alcoholizado la molía a golpes y la destrozaba psicológicamente

    Ya con dieciséis años me tenía a mí, hasta hoy su único hijo, aunque ella quería más (mi padre la obligaba a tomar anticonceptivos, no quería más hijos) y a su conflictiva pareja.

    Hoy por hoy, hace dos años que falleció mi padre de un infarto, dejándonos con una deuda enorme producto de su adicción al juego, por eso, hasta la fecha seguimos pagando fortunas mes a mes.

    Toda esta introducción mama la hizo para llegar al punto de esto que te cuento.

    Me siguió comentando que desde el día que me vio desnudo, no sabe que le paso, era una sensación muy rara, cada vez que me veía se excitaba, no sabía la causa pero que yo la excitaba, sobre todo el ver que mi pene era más grande que el de mi padre y era el único que había conocido. Ella no tenía casi vida social, mi padre no se lo permitía y si lo combinamos en la zona donde vivimos (una zona semi rural) donde el vecino más cercano está a quinientos metros tanto como el pueblo a distantes diez kilómetros.

    Me propuso que quería ser mi pareja, ya no confiaba en ningún hombre más que no sea yo. Le correspondí con un apasionado beso, nuestras bocas se unieron para dar paso al comienzo de una relación que debo ser sincero, yo también la deseaba.

    Por el término de aproximadamente una semana, no hubo nada sexual, era un noviazgo, obvio que si había toqueteos y charlas, de sexo aun nada. Hasta que llegó la noche del sábado siguiente.

    Una preciosa cena, muy casera y con amor, dos copas de vino tinto. Ella venía con un bonito vestido color carmín sugerentemente transparente con una lencería al tono. Yo camisa blanca, jeans y unos zapatos que tenía olvidados en el fondo del placar.

    Al término de la misma, luego de la sobremesa, nuestras miradas se cruzaron, en ella se podía leer, es el momento.

    Fuimos a la habitación de ella, recostándonos en la cama donde otrora estaba ocupada por mi padre. Los besos apasionados iban subiendo el tono a nuestra libido, trate de ser lo más cuidadoso posible a la hora de dejar expuesta su desnudez, a medida que lo hacía, mi boca besaba sus pechos, mi lengua recorría sus rosados pezones sin dejar de aplicar pequeños mordisquitos, los pezones habían tomado textura y dureza ante el ataque suave de mis labios. Fui descendiendo por su anatomía con mis besos, me detuve en su abdomen para poder quitarle el resto de las prendas, una vez logrado, seguí bajando hasta su estrecha vagina que destilaba líquido por doquier, hermosa y rosada como su ano, una línea de vellos bien recortados delimitaba el contorno de los labios, pasaba la lengua de arriba hacia abajo, sin desperdiciar la oportunidad de circundar el esfínter anal, sus gemidos se escuchaban muy fuertes, sus musculadas piernas temblaban a la vez que se aferraba con fuerza a las sábanas, con un grito que no me lo esperaba, tuvo su primer orgasmo luego de tanto tiempo.

    Haciéndome detener, hizo lo propio conmigo, entre los dos quitamos mi ropa, se sentó en la cama me atrajo hacia ella y comenzó a chupar mi miembro, (nunca la imagine haciéndolo) aunque se notaba su falta de experiencia, me hizo disfrutar como nunca.

    Se acostó boca arriba y abriendo las piernas me pidió que la penetrara, pero con cuidado, pues era muy estrecha, hacía mucho que no tenía sexo y la mía era más grande, haciendo caso, muy suavemente la fui penetrando, hasta llegar al fondo de su húmeda cavidad. La escuche gemir como nunca podía haber imaginado, cada vez que empujaba era un gemido que incrementaba en intensidad. En cada orgasmo que tenía, gritaba “me voy, acabo”, frase que me excitaba sobremanera. Aumentaba paulatinamente el ritmo de ese sabroso polvo que estábamos teniendo, hasta que una electricidad recorrió mi cuerpo, mi verga se tensó y llene de semen la vagina de mi madre.

    Conversamos un rato de lo hermoso que fue, luego nos besamos apasionadamente, con todo el amor de madre e hijo y así abrazados nos dormimos.

    Al sonar el despertador a las seis de la mañana, tarde unos segundos en procesar que hacia desnudo y en la cama de mi madre, ambos queríamos esto, era hora de dejar de lado la culpa que me invadía, la desperté con unos amorosos besos diciéndole que era la hora de ir al trabajo, pero antes… salía una pequeña y rápida sesión de sexo.

    Desde esa primera vez y hasta hoy compartimos cama, sentimientos y amor y como ocurre en toda pareja recién casada, en nuestro caso, recién “juntada”, hacíamos el amor en cuanto lugar se podía y a la hora que sea.

    En una oportunidad, hasta en un supermercado abandonado, veníamos excitadísimos y no podíamos o no queríamos esperar a llegar a casa, le propuse la experiencia con la adrenalina que eso produciría, a lo que accedió de inmediato.

    El local si bien es grande, tiene varios cuartos que en su momento eran oficinas o depósitos, buscamos el más limpio. El lugar era pequeño, una mesa de metal como único sobreviviente de lo que otrora hubiera sido tal vez la recepción o cuarto del personal de seguridad, tuvimos el mejor sexo oral que yo pudiera recordar y algo más que no voy a olvidar.

    Se abalanzó sobre mi entrepierna bajando el cierre para liberar mi verga, lamia y chupaba como habíamos visto en las película triple X, debo acotar que ella no tenía mucha experiencia, pero juntos hicimos que hiciera un arte de sus mamadas.

    Baje su jean, la recosté sobre la fría mesa metálica, se estremeció y separo sus piernas para que ahora siga con mi tarea

    Que decir, habíamos descubierto desde un primer momento que mama era multiorgásmica y no le costaba tener esos deliciosos orgasmos, Luego de varios de ellos, creo que fue más instintivo que por deseo, al verla en esa posición eleve sus piernas y lamí su sabroso esfínter anal, su piel se erizo y sin dudarlo puse sus rodillas sobre mis hombros, ensalive ese delicioso ano y sin dudarlo lo penetre, el grito quedo rebotando entre las vacías paredes de la locación. Pasada la cabeza de mi pene, me detuve unos segundos, mis, ahora, lentos movimientos comenzaron, hasta tenerla toda adentro, el mete y saca se hacía cada vez más rítmico e intenso, estaba a punto de terminar, la saque de golpe, me acerque hasta donde estaba su cabeza, masturbándome le pedí que abra la boca para dejarle todo el semen en ella, debo aclarar que no quería tragar el semen, pues lo hizo una vez con mi padre y le supo feo.

    Hizo el esfuerzo de tragarlo, al finalizar me dijo…

    – Isaac este sabe rico.

    – Si mama, es que somos lo que comemos, yo tengo una alimentación sana, en cambio papa…

    – No me hables de el por favor.

    Ya nuevamente con nuestra ropa acomodada y como si fuéramos dos ladrones furtivos, observamos por una ventana el movimiento, para poder salir sin que nadie nos viera.

    En este punto ambos veníamos alucinados con la relación. Debido a las distancias de proximidad de los vecinos y familia, nadie sospechaba nada, solo éramos madre e hijo que Vivian en soledad en el medio del campo.

    Para no hacerla tan larga, te cuento cómo va la situación hasta ahora.

    En algún momento, habíamos hablado que sería lindo tener un hijo, que sea el fruto de su fruto más amado, por eso ella dejo de tomar las pastillas.

    Lo que viene continuación se inició en el cumpleaños de quince de mi prima, luego de la fiesta, habíamos salido bastante mareados por el alcohol (siempre nos medimos en su consumo pero ese día nos pasamos de copas)

    Íbamos caminando muy mareados, mama se tomaba de mi brazo pues le costaba dirigirse derecho, como quedaba relativamente cerca de casa nos manejamos caminando, al fin y al cabo diez cuadras para nosotros que acostumbramos a caminar no era mucho.

    Ella venía con un vestido hasta las rodillas, muy similar al de nuestro primer encuentro sexual.

    Las calles vacías por el horario de madrugada, el alcohol y los lugares desolados que pasábamos fueron los cómplices para decidirme al momento de pasar por un callejo estrecho y oscuro, para tener sexo.

    – ¿Eliana, te parece “hacer nuestras cositas” allí en ese callejón?

    – No Isaac, mira si pasa alguien.

    – Por la hora no creo que ande nadie por acá.

    Creo que muy a disgusto accedió, entramos en el callejón a los tumbos del mareo que teníamos, buscamos el mejor lugar para que no nos viera nadie y comenzamos la faena.

    Me la comí a besos, su cuello estilizado y pude chupar a gusto sus hermosas tetas mientras levantaba la falda y bajaba su tanga. La di vuelta para que apoye sus manos en un árbol recién cortado, parecía hecho para nosotros. Había quedado en una posición de perro pero de pie, saque mis diecisiete centímetro y de un solo empujón la envié hasta el fondo de su cavidad, yo estaba más desinhibido que de costumbre, la saque arrodillándome para chupar esa húmeda vagina, luego de su habitual orgasmo le toco su turno, se dio vuelta y violentamente me bajo los jeans y me la comenzó a chupar, como si fuera un chupetín, (hoy sé, que chupármela la calienta demasiado) salivándola se atragantaba con mi verga.

    Estábamos a full, como locos, la posicione como antes en el medio árbol y la penetre suave pero firme, para a los pocos minutos encontrarme frenéticamente bombeando esa concha hermosa, rosada y apretada para llenarla de semen, ella solo atinó a decir…

    – Que rico mi amor, es hermoso recibir tu semen.

    Mientras la ayudaba a subir la tanga pude ver como el líquido blanquecino, que brillaba a la luz de la luna, caía lentamente por sus piernas.

    Le di una pequeña nalgada e iniciamos el camino a casa.

    Al otro día, se despertó con un malestar e indisposición impresionante, vomitaba sin parar, la lleve al médico.

    Mientras hacia la consulta la espere fuera del hospital, pensando que no íbamos a beber más en demasía.

    La veo salir muy sonriente, viene casi corriendo, se arroja a mis brazos y me susurra, vamos a ser padres.

    La alce en brazos y tuve que esforzarme para no besarla en esa boca deliciosa que tiene.

    De repente (como decía mi abuela) me cayó el veinte. Como íbamos a hacer para blanquear el embarazo, pero Eliana ya tenía todo resuelto,

    Cuando el médico le pregunto quién era el padre, le dijo que era viuda y el novio que tenía hace unos días la había dejado, aunque ella estaba tratando de quedar embarazada. Mientras me contaba no paraba de llorar.

    Este embarazo lo veníamos planeando, ella quería tener un hijo mío, la personita que siempre la cuido y la protegió. Según me dijo quiere después de este tener más, es mi intención también.

    Ya llevamos tres meses de embarazo, quise que fueras el primero en enterarte, pues como dije al comienzo, agradezco nuestras charlas y tus sugerencias. Te enviamos un gran abrazo y seguimos en contacto.

  • El precio de la traición

    El precio de la traición

    Carlos y Ana son un matrimonio con dos hermosas hijas, Karina y Lucía, de 12 y 15 años respectivamente. Se conocieron en el colegio y tienen más de 20 años de casados. Son una familia feliz y lo tienen todo. Carlos es de esos hombres que lo tienen claro en la vida, muy metódico y un gran proveedor para su hermosa familia. Ana lo quiere mucho y no lo dejaría por nadie en su vida. Es una hermosa mujer de cabello largo y lacio. A sus 43 años, se ve como si tuviera 32 y es una ama de casa muy dedicada a su hogar, además de ser una gran lectora. Ana se preguntaba cómo sería estar con otro hombre, ser la mujer de alguien más, no en lo romántico.

    Inicia un día normal Carlos, desayuna con sus dos hijas mientras su esposa le sirve el café, terminan, Carlos lleva a sus hijas al cole y luego al trabajo. Ana queda libre, toma su ordenador, va a buscar algo emocionante para leer, termina en un chat para ligar, una cosa llevó a la otra, terminó desnuda tocándose por webcam.

    Esa experiencia despertó en Ana la curiosidad por sensaciones más fuertes. Como era temprano Ana se vistió para salir, con una falda muy corta y un escote que dejaba muy poco a la imaginación, toma su coche y se detiene en un parque, sale del coche camina muy lento muy seductora y entra en una mini van donde la espera el desconocido que la observo por webcam. El extraño hombre arranca, llegan a una zona boscosa donde los esperan dos hombres.

    Ana sale del coche, se dirige a donde están esos dos extraños mientras su acompañante graba el encuentro con su teléfono móvil, sin que Ana lo notara, ella se pone de rodillas muy excitada, empieza a complacer a esos hombres mientras su acompañante pervertido empuja su cabeza contra la polla de uno de esos extraños, Ana perdió el control de su cuerpo, se dejó llevar por la pasión, la lujuria, no le importo nada solo quería ser poseída.

    Ana grita, gime de lo fuerte que está siendo follada, por esos tres hombres, Ana disfruta cada vez más y más, libre de cualquier atadura moral, disfruta de ese encuentro clandestino e impulsivo. El encuentro termina con Ana de rodillas recibiendo tres corridas en su cara siendo humillada, con una meada de uno de los extraños.

    Ana regresa a su coche, sucia, llena de semen y orina. En ese instante, la embarga la culpa y el arrepentimiento. Al llegar a casa, se ducha mientras llora por manchar su matrimonio con este acto tan lascivo.

    Al rato llega Carlos, le da un beso a sus dos hijas que siempre lo esperan con ansias, nota a su esposa un poco callada, silenciosa distante, él no prestó importancia ceno, tomo el control para ver sus series favoritas mientras coge sueño para dormir, e iniciar otro día, mientras Ana toma un libro, se recuesta al lado de Carlos mientras este ve tele, todo está normal aquí no paso nada, pensó Ana más relajada, aliviada de su momento de culpa. Unas horas más tarde su marido ya duerme apaga la tele y se queda dormida.

    Pasó un mes desde que Ana tuvo ese encuentro sexual. Ya ella lo había olvidado, bloqueado de su mente, pero ese día tendrán una fiesta con amigos y familiares, en casa ella no sabía quiénes iban a asistir, pensó que solo serían unos cuantos amigos de Carlos, sus padres y uno que otro vecino.

    Ana esa noche lucía muy hermosa, era la mujer más bella de la reunión, Carlos estaba muy orgulloso, ya que todos sus amigos le decían de la bella esposa que tiene.

    Para sorpresa de Ana ve cuando llega una minivan la misma de aquel día, con ese extraño hombre que conoce, pero del que ella no sabe su nombre. Resultó ser un nuevo compañero de trabajo de Carlos, con apenas una semana en la empresa.

    Carlos se lo presento a Ana, ella hizo como si era la primera vez que lo veía, él la miró y se la comió con los ojos, Ana se puso muy nerviosa, dejó de actuar con naturalidad y lucía muy incómoda con la presencia del nuevo compañero de trabajo de Carlos.

    La fiesta prosiguió con naturalidad, cuando el compañero le pidió permiso a Carlos para bailar con Ana, Mientras bailaban él le dijo a Ana que aún tenía el video de aquel día donde se la follaron. Que tenía ganas de metérsela otra vez aquí y ahora, Ana le dijo que no porque esta su marido y tiene muchos invitados, él le dijo que la espera en la cochera en 10 minutos y que si no llega, va a enviar el video al grupo de WhatsApp del trabajo, para que vean la esposa puta de Carlos.

    Ana mira su reloj, que dan 5 minutos, no sabe qué hacer y decide ir a la cochera para encontrarse con ese hombre.

    Cuando Ana llega a la cochera, es puesta de rodillas y empieza a hacerle una felación. Comienza poco a poco, pero cada vez se va intensificando hasta tragarla toda con la ayuda del hombre, quien le empuja la cabeza. Ana trata de mantener la calma y los ruidos lo más bajos posible, pero el hombre está muy efusivo, como un perro en celo.

    Luego, la pone en cuatro y la toma por su cabello largo, empieza a dominarla y le da fuertes palmadas sobre sus nalgas mientras es embestida una y otra vez. Afuera, ya empiezan a escucharse los ruidos: ¡Plaf!, ¡Plaf!, y los gemidos de Ana: «¡Uh!», cada vez más intensos: «¡Uh!», «¡Uh!», y ¡Plaf!, ¡Plaf!

    Carlos escucha los ruidos y entra a la cochera. Con gesto cauteloso, enciende la luz y se encuentra con Ana, recibiendo una buena cogida. El hombre ve a Carlos y continúa. Se pone más cachondo y se va a venir. Toma a Ana, se lo saca, le da la vuelta, la pone de rodillas y derrama su semen en la cara de Ana, quien está fuera de sí, había perdido la razón y no había visto que su marido la observa.

    Ana, con su respiración agitada, poco a poco va recobrando la razón. Su rostro gotea semen de la enorme corrida mientras su mirada se cruza con la de Carlos, quien muestra dos lágrimas bajando por su mejilla.

    Carlos sale de la cochera y se dirige a la caja fuerte, donde toma un arma. Piensa en disparar al hombre y a su esposa, pero cuando ve la habitación de sus hijas, que están durmiendo, les da un beso en la frente a cada una. Se despide y luego se marcha en su coche.»

    Llega al colegio donde vio a Ana por primera vez y se dirige al banco donde le pidió que fuera su novia. ¡Pum! Carlos yacía en el suelo, la vida escapándose de él en un último aliento. Un solitario disparo había perforado la región frontal de su cráneo. Horas más tarde llegan dos oficiales de policía, mientras Ana intentaba comunicarse con Carlos por teléfono, con la terrible noticia del fallecimiento de su esposo. Fin.

  • Me pongo cachonda cuando me agarran las patas

    Me pongo cachonda cuando me agarran las patas

    Nunca pensé que plasmar mis fantasías y fetiches escribiendo fuera tan placentero. Amo escribir, pero no tanto como sentir semen caliente cayendo sobre mis pies. Me llamo Paola y quiero compartir mi historia y cómo llegué a convertirme en la puta más deseada de la universidad a causa de mis pies. Todo comenzó cuando tenía 20 años, en un verano muy caluroso. Un día con demasiado calor decidí vestirme muy fresca para salir y me puse un vestido corto color amarillo y unos huaraches con cintas marrones que envolvían mis gruesas pantorrillas.

    Mi cuerpo siempre me había causado vergüenza porque soy muy chaparrita, tengo unas piernas muy gruesas, unas caderas muy anchas y un culo muy grande, pero mi cuerpo superior es muy delgado, por lo que yo sentía que mi cuerpo estaba mal proporcionado. Pero lo que más me avergonzaba eran mis pies, mis enormes patas con dedos largos talla 27 mexicana (10 USA, 42 EU), demasiado grandes para una chica de 1.52 m de estatura. Pero ese día estas patas me llevaron a un camino que nunca esperaba y ahora me enorgullecen.

    Llegué a la facultad muy acalorada, llegué al salón de mi clase de nutrición y me senté cerca de la ventana. Todavía no comenzaba la clase y la banca de enfrente estaba vacía así que me quité los huaraches y subí los pies; tenía puesto un esmalte de uñas color rosa intenso y mis pies estaban un poco sudados. Un compañero llegó y se sentó junto a la banca donde había subido mis pies y pude notar que no dejaba de verme los pies. Discretamente les tomaba fotos con su teléfono para que yo no me diera cuenta y se me hizo gracioso, así que empecé a mover mis dedos y a jugar con ellos a propósito. En ese momento yo no sabía lo que era el fetiche de pies, así que no me pareció algo malo, sino algo gracioso.

    Él seguía tomando fotos y videos de mis pies con su teléfono y de pronto comenzó a sudar. Para seguirle el juego puse uno de mis pies sobre su banca, cerca de su mano y empecé a mover mis dedos para llamar su atención como un simple juego. Él se dio cuenta y empezó a reír discretamente porque la clase ya había comenzado.

    Entonces con su mano intentó hacerme cosquillas en la planta del pie y yo quité mi pie rápidamente. Así iniciamos un juego en el que yo lo molestaba acercando mi pie y él intentaba agarrarlo, así una y otra vez. Hasta que logró agarrarme el tobillo con una mano para inmovilizar mi pie y con la otra mano empezó a acariciarme la planta del pie y los dedos. Pero sus caricias no se sentían como cosquillas, sino como algo erótico, por lo que intenté quitar mi pie, pero él me tenía bien sujetada del tobillo y no podía moverlo.

    Sus caricias me empezaron a excitar demasiado y me puse muy nerviosa porque no esperaba ponerme caliente a mitad de una clase. Mi compañero de pronto se lamió los dedos y me siguió acariciando el pie con sus dedos mojados. Miré alrededor y nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando porque estábamos hasta atrás del salón, así que le acerqué mi otro pie y empezó a acariciarlo también. Nunca había sentido un placer tan intenso, mi vagina comenzó a mojarse, estaba completamente empapada y mi pulso se aceleró como loco. Entonces sentí unas ganas muy fuertes de orinar y me levanté rápidamente para salir al baño. Salí tan rápido que ni siquiera me puse los huaraches, caminé descalza por los pasillos y llegué descalza al baño.

    Me metí a un cubículo y no pude hacer otra cosa que bajarme las pantis hasta las rodillas, meterme los dedos y terminar lo que mi compañero había comenzado. Estaba tan excitada que no me pude sentar, me quedé parada y en cuanto mis dedos tocaron el interior de mi vagina estallé como una fuente, me vine de una manera que nunca había sentido, mis piernas comenzaron a temblar, un escalofrío recorrió toda mi espalda y todo mi cuerpo se estremeció. El suelo estaba frío, pero podía sentir como si algo conectara mis pies directamente con mi vagina, y todo lo que sentía en mis pies lo sentía también en mi panocha. Me vine tan fuerte que terminé mojando mis pantis, mis muslos y mis pies.

    Cuando terminé agarré papel y me sequé las piernas y los pies. Mis pantis no tenían remedio, así que me las quité y las tiré a la basura. Salí del baño sin pantis y caminé de regreso a mi salón con una sonrisa en mi rostro por haber experimentado algo completamente nuevo y muy placentero. Pero mientras caminaba por los pasillos, los hombres que pasaban no podían dejar de verme los pies. Era obvio porque nadie anda caminando descalza por los pasillos. Algunos se dieron cuenta de que no llevaba pantis y me tomaban fotos y videos, y poco a poco escuchaba que murmuraban cosas como: “¿Ya viste sus piesotes? Está bien patona. Los tiene bien grandes… Tan chaparrita y tan patona. Qué patotas tiene.”

    Cuando llegué al salón me senté, me acerqué a mi compañero y le dije al oído: “Me debes unas pantis”.

    Continuará…

  • Primera vez con la empleada doméstica

    Primera vez con la empleada doméstica

    Después de mi divorcio la soledad me acompañaba, mis hijas eran muy pequeñas por lo cual me apoyaba una empleada interna que trabajaba desde hacía unos pocos años con nosotros, esta historia empezó una mañana en que me alistaba para ir a mi trabajo, mis hijas ya habían salido para el cole, solo estábamos la empleada y yo.

    Hablamos sobre el oficio que haría durante el día, era momento de salir y me despedí.

    -Bueno Junis, te veo en la tarde,

    -Sí señor, que le vaya bien.

    -No me vas a dar un abrazo de despedida. Le dije sin saber de dónde salió esa idea.

    Ni se lo pensó, se acercó y nos abrazamos muy fuerte, esta era la primera vez que teníamos contacto

    -Huele muy rico, me dijo.

    Me puso su nariz en mi cuello, nos miramos y sin cruzar palabras nos dimos un beso apasionado, fue algo no planeado y nos sorprendimos mutuamente, simplemente salí para mi trabajo sin dejar de pensar en lo que había sucedido.

    En la noche al regresar no hablamos del tema, simplemente seguimos la rutina y cada uno se fue a dormir, al poco rato de estar en mi cuarto me envió un mensaje de texto.

    -Puedo ir a su habitación, quiero hablar de lo que paso.

    -Si claro Junis, ven.

    Entro a la habitación, se cubría con una sábana corta.

    -Quiero saber si se molestó por el beso.

    -No, Junis. Al contrario, me pareció muy lindo y delicioso.

    No cruzamos más palabras, nos volvimos a besar, mientras ella dejaba caer la sabana, descubrí que venía en una bata casi transparente que me permitía ver su cuerpo, fuimos a la cama y la seguí besando mientras la desnudaba, me ayudo a quitar la pijama mientras me acariciaba el pene, Junis es bajita y delgada con un cuerpo bien formado, de tetas pequeñas y un culo bien parado, no la había detallado antes.

    Se sentó al borde de la cama y me empezó a chupar de una forma loca, se acostó al borde y le empecé a lamer las tetas mientras tocaba con mis dedos su clítoris, se sentía muy mojado y erecto. No resistí más y me puse entre sus piernas para penetrarla lentamente, movía su cadera de una manera que me ponía más caliente a cada momento, me pidió que me acostara y se puso encima, se penetro y empezó a batir su cadera de una manera increíble, mientras gemía suavemente, tratando de no hacer mucho ruido para no despertar a mis hijas que dormían en la habitación contigua.

    Con su mano se acariciaba el clítoris mientras con su movimiento me excitaba cada vez más, sentí su húmeda y el calor interno mientras le dejaba toda mi leche en el fondo de su vagina. Termino encima y se recostó un momento en mi pecho mientras se recuperaba de aquel momento.

    Se recostó al lado por unos minutos, me beso y sin cruzar palabras se marchó a su habitación, esta fue la primera vez de una aventura secreta que apenas empezaba.

  • 1001 y más orgasmos (parte 1)

    1001 y más orgasmos (parte 1)

    Nos habíamos mudado mi esposo y yo en España, más concretamente en el sur de España, para poder comenzar una vida mejor. Éramos jóvenes, yo tenía 21 años y él 26, y nos fuimos con todo el dinero que habíamos ahorrado en los últimos dos años. Decidimos mudarnos a la Costa del Sol en España después de ver algunas fotos en internet de los lugares de allí.

    Al llegar a España, estábamos encantados con las playas y las bonitos ciudades de la costa, y muy rápidamente encontramos un apartamento en alquiler que costaba 650 euros al mes y que estaba situado a 50 metros de la playa, en un edificio de cuatro pisos que solo tenía cuatro apartamentos, es decir, uno en cada piso. Nosotros estábamos en el primer piso, y al entrar en el apartamento, llegabas a un salón grande y espacioso. A unos 2 metros enfrente estaba la cocina, equipada con todo lo necesario. El salón se extendía hacia la izquierda hasta el balcón, y a la salida al balcón estaba el sofá. Frente al sofá había una mesita, y delante, una biblioteca en la que estaba incorporada una televisión.

    Junto a la biblioteca había una puerta por la que se accedía a un dormitorio con dos camas que nosotros no usábamos mucho o casi nada. A la derecha de la habitación estaba uno de los baños, y en la parte opuesta del salón estaba el dormitorio principal con na cama enorme, que daba acceso a un baño muy grande, con bañera, inodoro y lavabo. Desde el dormitorio principal, se salía a una terraza muy grande de 5 metros por 5 metros, rodeada de edificios por todos lados, pero ninguno de esos edificios tenía terraza en nuestro lado, solo ventanas que daban a nuestra terraza. Así que había el riesgo de que si te quedabas desnuda para tomar sol en la terraza, alguien pudiera verte, pero teniendo en cuenta que estábamos en una ciudad nueva y no conocíamos a nadie, esto nos preocupaba poco.

    Como teníamos que trabajar para vivir en un lugar nuevo, en cuanto llegamos intentamos encontrar trabajo. La barrera más grande era el idioma, ninguno de los dos hablaba español, así que las únicas opciones que nos quedaban eran los trabajos donde se hablara inglés, y esos trabajos eran casi todos en restaurantes. Mi esposo, después de tres semanas desde que llegamos, encontró trabajo en un restaurante como ayudante de cocinero. Aunque él no tenía experiencia en el campo, la necesidad de empezar a ganar dinero lo hizo aceptar ese trabajo, donde trabajaba desde la mañana a las 10 hasta la tarde a las 6, llegando a casa alrededor de las 7 de la tarde. Yo había ido a algunas entrevistas para el puesto de camarera, pero no fui llamada para trabajar. Así que, mientras no buscaba trabajo, prefería tomar el sol y disfrutar del buen tiempo que hacía en la zona, sobre todo porque estamos en junio. Aproveché el dinero que teníamos con nosotros y me compré algunas ropas adecuadas para el lugar donde estábamos. En mi caso, compré algunos vestidos de verano y trajes de baño que resaltaran mi cuerpo.

    Para describirme, empezaría diciendo que soy una persona alta, de 1 metro y 72 centímetros, con cabello castaño ondulado que me gusta dejar suelto. Tengo un busto prominente que siempre fue incómodo en la vida diaria, pero perfecto en lo que respecta a satisfacer sexualmente a mis parejas. Es redondo, firme, natural y tiene una circunferencia de 108 centímetros. Su forma es de pera, con areolas bien pronunciadas y grandes que culminan con pezones pronunciados y gruesos. Tengo un abdomen plano que conduce a las curvas pronunciadas de las caderas, que se unen a un trasero bien levantado, grande, con dimensiones de melones, culminando con piernas largas y hermosas. Tengo suerte en lo que respecta a la genética, también en lo que respecta a las manos y las piernas; tengo dedos bonitos y elegantes, y una forma elegante en general. Mis labios son carnosos, también gracias a la genética, y desde pequeña me gustaba chupar, hasta los 10 años, el chupete.

    Me casé con Antonio hace dos años. Es un hombre elegante, seguro de sí mismo, muy inteligente, un poco más alto que yo, con un cuerpo atlético. Pero lo que más me gustó de él, especialmente al principio de nuestra relación, fue su capacidad de resistencia sexual. Nunca antes había conocido a alguien que pudiera tener sexo sin parar durante 8 o 9 horas. Además, otro aspecto importante que me gusta de él es su vasta experiencia sexual y las muchas aventuras sexuales diferentes por las que ha pasado, lo que lo hace mucho más abierto a experimentar cosas nuevas sexualmente.

    Había pasado un mes desde que nos mudamos al apartamento. Eran las ocho de la noche y yo estaba preparando la cena mientras esperaba a que mi esposo regresara del trabajo. Estaba haciendo unos espaguetis a la carbonara con una salsa de nata, tocino y cebolla. Preparé la mesa para comer y estaba vestida con un traje de baño rojo con bikini brasileño, que tenía solo una tira en la parte de atrás, resaltando mis grandes nalgas y al mismo tiempo facilitando que mi esposo apartara la tira y me introdujera el pene. El sostén estaba compuesto por algunas tiras que sostenían dos parches de tela que apenas cubrían las aureolas, y los apreté de manera que mis senos parecían estar estrangulados, a punto de explotar.

    Mi esposo llamó a la puerta y fui rápidamente a abrir. Cuando me vio, sonrió de manera perversa, agarró mis bragas por delante con la mano derecha y me tiró hacia él, haciendo que la tira de mis bragas se introdujera en mi trasero y me excitara. Comenzó a besarme y me susurró mientras se acercaba: “Déjame besar esos labios de puta con maestría”, mientras me besaba, le susurré al oído si quería que le chupara la polla justo en la puerta.

    Él respondió: “Déjame cambiarme, amor, y yo me encargaré de destrozarte todos los agujeros”.

    Cerré la puerta y él se dirigió al baño. Me senté en el sofá esperando a que saliera del baño y pusiera la comida en el plato para comer. Cuando salió, solo llevaba puestas sus bragas. Me dijo: “¡Guau, qué bien huele, cariño!” y se dirigió a su silla mientras yo servía la comida en los platos y la llevaba a la mesa. Inmediatamente después, me agaché bajo la mesa a cuatro patas, llevando mi boca hacia su pene, lo saqué por un lado de las bragas y suavemente puse mis labios en su pene. Antes de meterlo en mi boca, le susurré:

    “Querido, para mí, necesito un poco más de salsa, así que vine a tomarla”.

    Y comencé lentamente a mover mi cabeza hacia él, rodeando su pene con mis labios hasta que entró todo en mi boca. Lo miré a los ojos como una puta, y mientras retiraba mi cabeza dejaba que mis labios resbalaran sobre su pene, llenándolo de saliva de mi boca caliente para mayor placer.

    Él gimió y me dijo mientras mi cabeza hacía un movimiento de vaivén, tragándose toda su polla y sacándola de mi boca cada vez, dejando la saliva en su pene y con movimientos cada vez más rápidos: “¡Qué puta eres, qué bien lo haces, tengo ganas de correrme!”.

    Cuando sentí que estaba a punto de correrse, sostuve su pene en mi boca de manera que se corriera en mi boca pero sin tragar su lefa, y con toda su esperma en mi boca y la boca abierta para que pudiera verla, salí de debajo de la mesa y me senté en la silla junto a él, tomé un tenedor con pasta y lo metí en mi boca, luego tomé luego trago la pasta que quedaba afuera de mi boca hacia dentro.

    El esposo, mirándome, sonrió y se puso de pie, preguntándome si quería cerveza. Sin esperar mi respuesta, se dirigió hacia la nevera y trajo dos botellas de cerveza, sentándose a la mesa. Colocó una botella frente a mí y dijo:

    “La comida salió impresionante. La mamada que me hiciste me vació los huevos y fue perfecta. Deberías follar por dinero, serías la mejor.”

    Sonriendo, lo miré y le respondí:

    “Me alegro de que te gustara la comida, ese era el objetivo. Estaba deseando que llegaras a casa para meterme tu polla en la boca. Y sobre follar por dinero, te lo he dicho antes, no se trata de que me moleste, se trata de que no lo hago ni por dinero ni sin dinero con otros, simplemente porque no quiero hacerte daño. Te quiero demasiado como para verte sufrir.”

    Entonces él, con su botella de cerveza, chocó la mía diciendo “salud”, luego me dijo:

    “Quiero ver cómo bebes la cerveza y cómo metes la botella entre tus labios, y cuando la saques, dejar que la espuma salga por tus labios, como si fuera esperma. Me excita mucho.”

    Con un gesto que parecía decir “si quieres ser perversa, puedo serlo”, tomé la botella de la mesa, metí la mitad en mi boca, rodeando el cuello de la botella con mis labios, y en el momento en que saqué la botella, después de beber, dejé que parte de la espuma saliera de mi boca, goteando suavemente sobre mis tetas .

    Después de terminar la cena, recogimos los platos y nos sentamos en el sofá, junto a mi esposo Antonio, quien estaba viendo una película porno. En ese momento, no teníamos un decodificador de televisión digital terrestre y no sabíamos que era necesario, así que solo teníamos acceso a los cuatro canales locales, que transmitían películas para adultos las 24 horas del día. En todos estos canales, aparecían anuncios sexuales, pagados o no.

    Puse mi mano en su pene y noté que estaba bastante duro. Me senté sobre él y moví mi pelvis suavemente, introduciendo su pene en mi vagina mientras me movía en círculos lentos. Con las manos, acariciaba su cuerpo mientras él gemía de placer.

    Me gusta saber que cuando llega, abrirías la puerta, dejándolo ver primero solo la cabeza, vestida con ese traje de baño amarillo, con el sujetador dispuesto de manera que expone la mitad de las aureolas de tus senos y con las cuerdas del bikini entrando en tu trasero. Luego, le haces señas para que entre, caminando delante de él hacia el sofá, para que pueda admirar tu trasero perfecto desde atrás, me dijo él.

    ¿Te preguntas qué haría él?! ¿Miraría mi trasero, haría comentarios o pediría dinero por el alquiler para irse lo más rápido posible, con una impresión equivocada sobre mí? pregunté, mientras seguía besándolo en el cuello mientras me movía sobre su pene, tratando de sentirlo profundamente.

    Entonces él agarró mis muslos con sus manos y me levantó conmigo y mantuvo su pene todavía dentro de mí, y se dirigió hacia la mesa donde habíamos cenado, me sentó con mi trasero sobre ella y me besó suavemente los labios. Luego, dio un paso atrás, sacó su pene de mi vagina y con las manos me giró suavemente de espaldas a él. Luego me agarró del pelo, empujando suavemente mi cuerpo para que me inclinara y pusiera mis senos sobre la mesa, manteniendo mi trasero hacia él para penetrarme por detrás.

    Era excitante, me gustaba.

    Luego levantó mi cuerpo tirando de mi pelo, y con su mano izquierda tiró de mi cadera para sacar más mi culo y poder follarme mejor, luego empezó a susurrarme al oído mientras yo comenzaba a gemir.

    Lo que haría más feliz a un hombre sería si mañana provocaras tanto al propietario del apartamento que te pidiera follar. Sería el hombre más feliz cuando llegara a casa para que me cuentes todos los detalles y estaría curioso por saber cómo lograste provocarlo, mientras me penetraba aún más duro, mis gemidos eran gritos, no sé qué me excita tanto. Ya sea que mi esposo me esté follando o que mi esposo quiera verme penetrada por otros, o simplemente el hecho de que mientras me follaba por detrás, estaba mirando hacia la televisión donde en la película porno una mujer estaba chupando la polla a un hombre mayor con una polla grande, o simplemente el hecho de que en ciertos momentos me pasara por la cabeza cómo provocar al propietario del apartamento.

    Sacó su pene de dentro de mí, me tomó en brazos y me arrojó al sofá. Me agarró con fuerza y me puso a cuatro patas, luego comenzó a follarme igual de duro.

    “Amor, tienes un cuerpo perfecto, se necesita mucha imaginación para provocar a un hombre. Quiero que me cuentes mañana cómo lo hiciste, no quiero perder la oportunidad”, me dijo él, gritando de placer. Logré preguntarle: “¿Y si tiene una polla más grande que la tuya?”. Sintiendo que esta conversación lo excitaba mucho, él respondió gimiendo: “Déjalo que te la meta por el culo, que te la meta en la boca, que te la meta en el coño, que te la meta en todos los agujeros, que te folle hasta que no pueda caminar”.

    “Y si quiere correrse dentro de mí, cariño”, le pregunté, gimiendo, sintiendo un calor en todo mi cuerpo y un hormigueo que me quemaba los pezones. Gimiendo y follando aún más fuerte y duro, él respondió gimiendo: “Déjale que te dé, déjale que te dé toda la leche que tiene, toma toda la leche que puedas de él, para que recuerde cómo folla a mi esposa”.

    Y si quedo embarazada, cariño, ¿qué hacemos? – le pregunté, gimiendo de la excitación.

    No puedes quedar embarazada tan rápido. Solo nosotros dos hemos estado teniendo relaciones durante dos años y no has quedado embarazada. Además, a su edad, ¿cómo puede concebir un hijo? – me dijo él, mientras me insertaba dos dedos en el culo mientras me penetraba más rápido, lo que me excitaba aún más. Gritaba como una loca, la penetración en mi vagina era cada vez más intensa y mis gemidos también, el placer era indescriptible.

    Entonces sentí su semen caliente en mi vagina, empecé a gritar de placer y sentí que yo también alcanzaba el orgasmo. Dejé que sucediera y sentí un temblor que nunca antes había sentido, que duró mucho tiempo. Mis gritos de placer fueron largos y potentes. Después de un tiempo, me sentía tan exhausta como si hubiera estado teniendo sexo toda la noche. El nivel de excitación alcanzado durante este acto sexual fue inmenso. Me dirigí al baño y él me siguió. Mientras me lavaba en el bidé, Antonio me dijo: “No estoy bromeando, quiero escuchar mañana por la noche cómo cuentas la experiencia sexual más hermosa y excitante”.

    Entonces le pregunté: “Cariño, ¿realmente quieres hacerlo?”

    Y él me respondió: “Me encantaría que lo hicieras, sinceramente”.

    Le dije a mi esposo: “Entonces, envíale un mensaje diciéndole que mañana estarás trabajando hasta las 8 de la noche y que estaré sola en casa. Cuando venga, que llame más fuerte, así sabrá que estoy sola y si tiene intenciones, puede intentarlo. Al mismo tiempo, pensará que si estoy tomando el sol, estaré vestida de forma bastante reveladora”. Él sonrió y me dijo: “Me encanta conocer esta parte perversa de ti. Está bien, le enviaré un mensaje”.

    Esa noche casi no pude dormir, en primer lugar, pensaba ¿y si lo hago con otros y luego Antonio me deja? No quería que eso pasara, así como también me preguntaba ¿y si lo hago con el propietario y me gusta? ¿Y si se ríe de mí porque intento provocarlo sexualmente? Todos estos pensamientos se entrelazaban y me provocaban miedo.

  • Marcela mi vecina (VIII): Un día en la vida de Marcela

    Marcela mi vecina (VIII): Un día en la vida de Marcela

    Capítulo 1: Buenos días

    Un nuevo día arrancaba y el sonido del despertador así lo indicó. Era precisamente el tercero amaneciendo juntas Stefy y Marce, la universitaria de 23 y la milf cuarentona, las vecinas más codiciadas del edificio.

    Stefy como en el abrir de ojos del día anterior lo hizo con la mejor de las ganas y con energías positivas a pleno, en cambio Marcela no quería saber nada y el típico «5 minutos más y ya me levanto» era un infaltable de todas sus mañanas.

    Stefy estaba feliz de despertar en la cama de su vecina y verla dormida a su lado la incentivaba a portarse mal. Estaba como loca con cada milímetro del cuerpo de la milf y amaba recorrerla desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de su cabeza, y a propósito de esto sin querer descubrió una zona súper erógena en los pies de la rubia madura, y con la habilidad de su boca y su lengua se propuso explotarle sin mediar palabras esa fuente natural de placer.

    En sus frecuentes exploraciones algún incipiente lunar o una perdida cicatriz le descubría, fue subiendo y al notarla con las tetas al descubierto se prendió de ellas cual lactante buscando su alimento, con la diferencia que «la nena» lo hacía de puro goce.

    –Stefy otra vez?… Basta… tengo mucho sueño– le dijo con la voz entrecortada y sus ojos apenas abriéndose.

    Cabe recordar que ya venían de una noche de «batalla», y por culpa de eso se durmieron muy tarde.

    Para ese entonces la nena de tanto manoseo, lengüetazo y succiones le paró ambos pezones, y como una cosa lleva a la otra las ganas de masturbarse que tenia la madura eran enormes, ya estaba excitada por tan buena manera de ser despertada.

    Ella sola se bajó la tanga y como por inercia se abrió de piernas, Stefy siempre dominante se le sentó arriba y acariciaba esos lindos pechos de mediano tamaño y de buenas formas debido a los implantes que se hizo poner cuando dejó de amamantar a su hija Francesca hace algunos años atrás.

    Pero Stefy hoy tenía ganas de sumergirse en la parte posterior de Marcela, esa zona de su cuerpo que era un anzuelo para los hombres, su imán de atracción y la manzana de la tentacion.

    Comenzó a acariciarle esas nalgas y como de las dos era la dominante sumado a que la blonda no mostraba resistencia la hizo darse vuelta.

    Y Marce obediente así lo hizo, buscó sus anteojos en la mesa de luz y se los puso, sumisa se dejaba explorar por esa joven vecina que le revolucionaba la vida.

    Ya estando culo para arriba la «pendejita atrevida» como la llamaba ella le estrujó las nalgas comprobando la firmeza de esas carnes.

    –Mi vida no podés tener un culo así de perfecto, es una cosa hermosa sabés?

    –Marce me volvés loca!

    –Me gustás demasiado mi amor!!– le dijo enajenada y acto seguido la empezó a nalguear y motivada por ese sonido tan peculiar se lo fué haciendo cada vez más fuerte, tanto que le dejó ambos cachetes colorados y Marce mordía la almohada al recibir esas constantes palmadas en sus glúteos.

    Seguido a ésto le pidió que se levante un poco y la rubia entre risas le concedía todos sus deseos, apoyó los codos en el colchón y como en una pose de yoga le dejó el culo expuesto a su disposición.

    De repente una lengua voraz se introdujo en su agujero menor y Marcela la recibió a puro gemido. Stefy estaba en su mejor momento, lo hacía todo bien, sabía devorarle la concha, le comía las tetas, le daba mucho placer al jugar con sus pies y ahora se especializó en chuparle el culo también. Era completa.

    Las dos querían seguir y Marce se hacía tremenda paja mientras Stefy como poseída por el espíritu de la lujuria intercalaba lengüetazos, mucha saliva y le introducía un par de dedos en el orto.

    –Bueno basta ya! Me vas a hacer acabar nenita degenerada!!. Sos muy perversa conmigo.

    –Dónde aprendiste a hacer todo eso?– le preguntó simulando curiosidad pero lo cierto es que estaba admirada por las habilidades amatorias de su huésped y entre risas la dejó seguir.

    Marcela, la rubia entrada en las cuatro décadas estaba extasiada por semejante lamida de culo que estaba recibiendo. Ni una ni otra se podían despegar, era algo placentero para ambas.

    Y cuando Stefy se aburrió de estar sumergida en medio de esas carnes redondas como dos balones de fútbol pero tan suaves como tela de terciopelo que tenía Marce como parte posterior retomaron la acción.

    La rubia se dió vuelta, quedó boca arriba otra vez y entrelazaron sus lenguas con mucha pasión, la más joven se posicionó sobre ella y con un lento «concha con concha» abiertas de piernas y rozando sus sexos se masturbaron una a otra, ese movimiento de fricción era sumamente placentero para ambas.

    Para Marce ese juego entre mujeres era algo novedoso y Stefy más experimentada llevaba todas las de ganar, aunque la rubia le encontró el sentido y se fue moviendo más fuerte dándole placer a la pendeja y los niveles de excitación de ésta marcaron la aguja de su odómetro sexual en color rojo. No se pudo contener y gimió por un intenso orgasmo. Marcela la hizo acabar a su compañera de cama, por fin en el comienzo de su tercer día juntas lo logró.

    Quedaron un rato más acostadas, Stefy flotaba en aire tras ese coito y a Marce por su parte la vida le estaba devolviendo todo ese amor y ternura que ella le daba a su marido después de tener sexo.

    Con haberla hecho acabar a Stefy se ganó definitivamente el corazón de «la nena» que moría de amor ahora más que nunca, es decir tal cual cuando Nacho su marido se la cogía a ella y la dejaba más enamorada.

    Y como todos los días se les hizo tarde, se ducharon a las apuradas y al salir del baño Marce se puso un pantalón de vestir elastizado de color negro que le exageraba escandalosamente el tamaño del culo de tan ceñido que le quedaba. Además de su guardapolvo blanco, se hizo una cola de caballo en el pelo y se pintó los labios con un color rosa sutil, usó algo de maquillaje en el rostro y rimmel en las pestañas. Desayunaron a las apuradas y partieron.

    Después de dejar a sus hijos varones en el colegio la acercó a Stefy hasta la universidad. Estando adentro del auto la joven la volvió a avanzar, por lo que Marcela le puso un freno ya que era insaciable y no se sabía controlar y estando en la vía pública debían mantener los modales.

    –Dentro de cuatro paredes hacemos todo lo que quieras pero aquí en la calle por favor mantengamos la cordura por el amor de Dios te lo pido si?–

    Stefy la entendió, bajó la mirada y luego de una pausa le dijo así:

    –El día en que vuelva tu marido me muero, cómo vamos a hacer para vernos?

    –Falta mucho para eso, mientras tanto mejor no lo pienses y disfrutá el momento.

    –Esta noche lo hacemos si?

    –Hacer que corazón ?

    –El amor Marce, lo único que quiero es hacerte el amor.

    –Bueno basta!!! No todo es sexo en la vida pendejita atrevida. Ahora entrá a la universidad y si te portás bien a la noche arrancamos con las clases con el pene enorme de juguete que te compré.

    Y Stefy exultante le dijo un Sí muy enérgico, y al menor descuido le comió la boca de un súper beso, tanto que le empañó los anteojos. Marcela estaba muy a gusto con la compañía de la chica, todos esos arranques espontáneos y fogosos de la joven para con ella ya se estaban haciendo carne en su ser.

    Eso sí, caló profundo lo que le dijo Stefy, y volvió al mundo real pensando que sería de ella el día en que regrese a casa su marido ya que Nacho era el centro de su universo, su amor, su locura, pero Stefy le despertaba miles de sensaciones y buenos sentimientos también. La confusión se apoderó de ella, quería estar con su marido y a su vez seguir sus aventuras con esa joven mujer.

    Capítulo 2: Nadie es perfecto

    Llegada al hospital se encontró con miles de problemas y pacientes con turno que la esperaban. Atendió a uno, dos, tres y así sucesivamente. Terminó exhausta y después de tomar un café llegó la hora de visitar algunos internados que tenía a su cargo.

    Y andando por los pasillos escuchó un –Shhhh rubia!!!– y le sonó conocida esa voz. Era Gustavo, el hombre que conoció en aquel local de comidas rápidas y que con mucho atrevimiento le pudo sacar su número de celular.

    –La puta madre, lo único que me faltaba, el pesado éste!!!– Pensó y se contuvo de decirlo.

    El sujeto se levantó y vino hacia ella.

    –No sabía que trabajabas aquí rubia que bueno encontrarte.

    –Que tal como estás?– le respondió de forma escueta, estaba con el peor de los ánimos y no tenía tiempo para perderlo con ese remedo de seductor.

    –Aqui esperando ser atendido, tengo turno con el doctor Etchevez porque siento molestias estomacales, aparentemente es la vesícula.

    –Ahh okey, que bueno verte– le dijo, le deseó suerte y siguió su camino.

    Y con carpeta de pacientes en mano pensando en su recorrido a seguir a los pocos metros alguien le habló de atrás.

    –Por que estás tan indiferente?, nunca más me escribiste rubia.

    Se detuvo y con un –Mirá querido estoy trabajando y tengo una vida privada, una familia que atender y me escasea el tiempo por si no lo sabías!!!– le respondió con la peor de las ondas. Le salió esa taurina brava de lo más profundo.

    … Y al hombre del pantalón chupín y la barba moldeada milimétricamente le dolieron esas palabras y tuvo que recalcular su estrategia.

    –Okey okey recapitulemos… Hola, me llamo Gustavo y nos conocimos en el shopping te acordás de mí?

    –Si estúpido ya se quién sos– (te mandé una foto de mi concha recién acabada incluso, pensó ésto último y se contuvo de decírselo porque sería por demás vulgar).

    –Uy viene de agresión la cosa.

    –Gustavo no tengo tiempo, así que andá al grano por favor.

    La rubia dió vuelta el reloj de arena y el tiempo empezó a correr.

    –Me volvés loco rubia, quiero conocerte.

    –Conocerte o cogerte?– le respondió ella entrada al juego con una risa perversa, ya para simplificar trámites y evitar cursilerías.

    –Cogerte, te cogería aquí mismo sos hermosa.

    –Pasa que aquí no se va a poder, es un hospital público y hay gente por todos lados, en cuanto a conocerme mmm…no sé, no te convengo, estoy casada y tengo tres hijos, además vos estás a la espera de ser atendido y si bajas la guardia te van a llamar y no vas a estar ahí en la sala y por nada del mundo quiero que pierdas tu turno por mi culpa.

    –Asi que chau Gustavo, fué un gusto charlar contigo.

    Y se fue convencida de que se deshizo de ese sujeto.

    Se alejó, caminó unos metros ya lo tenía detrás nuevamente.

    –Vos de nuevo?, creo q te dejé las cosas claras y si seguís acosándome voy a pedir auxilio!!

    –Marcela te quiero coger, rubia mirá cómo me la ponés, y la agarró de la mano para conducirla a un abandonado pasillo y allí le hizo sentir su erección.

    –Desubicado que hacés!!– le dijo y para ese entonces Gustavo ya la arrinconó contra una pared, y para suerte del cuarentón y no tanto para la milf no pasaba nadie por ese pasillo lateral del hospital.

    –Tenes 30 segundos para convencerme, le dijo ella ya tentada y de modo desafiante.

    Gustavo la tomó de la cintura y arrinconada como la tenía la hizo montarse sobre él, acto seguido le desprendió el guardapolvo, levantó su remerita y al encontrarla sin corpiño le comió las tetas de un modo furtivo y le endureció los pezones al segundo.

    Marce estaba como ida, qué iba a pensar que alguien se la quería coger allí en su lugar de trabajo, y Gustavo aprovechaba esos escasos segundos restantes y mientras le chupaba las tetas y con la mano izquierda la sostenía rodeándole la espalda, con la derecha le empezó a bajar el cierre de ese comprimidísimo pantalón negro.

    Tenía todas las de ganar y ya la sentía entregada. Le coló una mano por debajo de la bombachita buscando su vagina y al llegar a ese sagrado lugar la sintió algo húmeda.

    –Ayy Gus me encanta!!– le dijo con su mejor vocecita juguetona mientras éste ya le adentró un par de dedos.

    Estaba ávida de un encuentro íntimo con alguien del sexo opuesto.

    Y «Gus» se la iba a coger ahí mismo, contra la pared, cuando por un movimiento involuntario echó su carpeta al piso, y el ruido del broche de aluminio al golpear contra el mosaico le hizo volver al mundo real.

    –Degenerado… Qué hacés estás loco!!

    Se bajó la remera, se subió el cierre del pantalón y al darse vuelta sin flexionar las rodillas para levantar su carpeta de trabajo Gustavo le dió una sonora palmada en el culo.

    –Uyyy no podes tener semejante orto!!!… Rubia sos perfecta!

    –Si querés te adopto a vos, a tu marido y a tus hijos después pero ahora solo quiero hacerte el amor.

    –Ah viste? Dijiste las palabras claves. «Quiero hacerte el amor», es muchísimo mejor que el «Te quiero coger» cuasi cavernícola que odio.

    Sabés qué? Te felicito, acabas de descubrir mi contraseña. No era tan difícil viste? así que veré qué puedo hacer por vos.

    –Veni, seguime– le dijo acomodándose su vestimenta y anteojos.

    Se le adelantó unos metros y caminando muy sensual y ya excitada paraba la cola y la meneaba provocándolo aún más, se hacía desear, esa era su especialidad.

    En un anexo del nosocomio se dirigió a Beatriz, una de las recepcionistas de dicho sector que estaba en su escritorio.

    –Hola Bety, tengo un paciente con problemas de vesícula, tenés algún consultorio vacío para que lo revise «rapidito»? Pasa que en el mío ahora está atendiendo la doctora Pérez Lindo.

    –Hola doctora Rodríguez, quiere usar el vacunatorio? Es el único disponible.

    Y si, ella iba a ser «vacunada» por Gustavo ese hombre metrosexual de cuarenta años, de aspecto por demás cuidado y con un perfume que la cautivaba.

    Fue como un juego de palabras y se le despertó la líbido por lo que se venía en ese consultorio algo «especial».

    Tomó las llaves, le pidió que le indique dónde quedaba y Beatriz le dijo pasillo último consultorio mano izquierda frente al laboratorio.

    Y allí fueron.

    Gustavo con distancia prudencial y ella por delante algo nerviosa pero motivada por lo que iba a suceder.

    Entraron, ella llaveó la puerta y se encontró con un lugar chico, una luz blanca de tubo fluorescente en el techo, una mesa y una silla y una camilla alta, igual para lo que venían a hacer era más que suficiente.

    –Apurate que tengo poco tiempo– sentenció la rubia.

    Intentó besarla pero Marce en ese momento no pretendía un noviecito, ella quería una verga dura que se la coja y bien cogida.

    –Como era eso de que yo tenía semejante orto? A ver explicámelo…

    Gus entendió el mensaje, la tomó de la cintura y dándola vuelta le hizo apoyar sus manos sobre la camilla. Ella aportó lo suyo inclinándose hacía adelante y separó sus piernas. En pocas palabras estaba lista.

    Gustavo posó sus manos en ese culo y la manoseó con deseo, ella se soltó el pelo, se quitó la remerita liviana y quedó tetas al aire. Se desprendió el pantalón, se lo fué bajando y quedó con una tanga colaless negra con lunares blancos incrustada en las profundidades de esa zanja que separaba sus redondas y perfectas nalgas.

    Y todavía quedaban partes coloradas en esos cachetes de las constantes palmadas que le propició la jovencita universitaria horas atrás en su cama…

    –Ay mami te estuvieron azotando las nalgas, sos tremenda ehh.

    –Y acaso vos sos detective ahora? Que te importa lo que hago o dejo de hacer?

    Marce tenía una actitud de dómina.

    –Dale que esperás?– lo apuró ya que Gustavo por los nervios o porque la situación lo superaba no estaba en sus planes llegar tan lejos. La tenía a la rubia casi desnuda ofreciéndole el culo en primer plano y lista para ser penetrada. Todo ese cuerpo era un viaje de ida, un deseo, un oasis en medio del desierto.

    Y como no reaccionaba Marcela se bajó la tanga, y descendiendo por sus piernas al llegar al final se le enganchó por los tobillos. Fue en ese entonces que Gustavo atinó a sacársela, ella levantó un pie y después el otro para después volver a quedarse solo con sus zapatos de alta plataforma puestos. Estaba totalmente desnuda, como Dios la trajo al mundo.

    La tomó en su mano para después guardársela en el bolsillo del pantalón, ese botín era una prueba palpable de que estuvo con semejante mujer

    Y desnudo por completo y arrodillado en ese frío piso frío le metió la cara en ese «semejante orto», así como el lo había definido.

    Marcela largó un suspiro al sentir esa lengua posarse por primera vez en su rosado esfínter, era exactamente lo que esa mujer buscaba y ya gemía complacida. Y Gus, como ella empezó a llamarlo, le recorría cada terminación nerviosa milimétricamente y le exploraba ano y vulva con mucha habilidad.

    –Si querés que sea tuyo te lo tenés que ganar– le dijo con una voz cachonda en referencia a su culo. Lo miró por sobre su hombro y Gustavo tenía la cara perdida en medio de sus nalgas.

    Con su mano derecha lo tomó de la cabeza haciéndole más presión, al parecer ella lo estaba disfrutando y mucho y lo quería más en profundidad aun, ya que Gustavo le adoraba el orto con sumo entusiasmo y se lo hacía muy bien.

    La rubia imaginaba lo buen amante que sería, si así le comía el culo entonces cuando se la haga entrar la haría acabar al minuto, se masturbó fuertemente y ya estaba súper lubricada mientras ese hombre le hurgaba el ojete.

    –Cogeme por favor no puedo más–, alcanzó a decirle con voz casi desvanecida, se abrió más ya con medio cuerpo tendido sobre la camilla y le dejó ambos agujeros expuestos a su merced.

    Ahora… un pequeño problema surgió: Gustavo no lograba una erección plena.

    Y el hecho de dársela de ganador le jugó en contra.

    Cuando le sacó la tanga previamente enredada en los tobillos de Marcela se llevó esa diminuta prenda a su cara, la aspiró profundamente y se enloqueció al sentir los olores más íntimos de esa terrible rubia. Se aceleró su respiración y masturbándose acabó.

    Fue algo sumamente precoz e impensado, y por más que cumplió el sueño de degustarle culo y concha desde abajo arrodillado y por un largo rato a esa mujer ya no logró erectarlo al 100 por ciento.

    Y eso fue como desperdiciar el gol del triunfo en el minuto 90. Si la tenía entregadísima, ella hervía de ganas y hasta se la iba a coger sin usar preservativo, qué más podía pedir?

    –Dale que esperás?– le dijo ansiosa.

    Y el como esperando un milagro con ese apenas treinta por ciento de erección trató de endurecersela un poco más a pura paja, no tuvo mucho éxito y se la arrimó en la concha con lo poco que tenía.

    Le dió dos embestidas y a la tercera ella no sentía nada. La milf lo detuvo y frunciendo la frente le dió una mirada determinante.

    –Y ahora que pasó?

    –Mmm nada rubia… No sé que me pasa pero te juro que es la primera vez que me sucede.

    Marcela furiosa se puso una mano en la cintura y mirándolo ya con bronca estaba enfadada como nunca.

    –Sabes qué? No me hables ni me busques nunca más en tu vida, estúpido!!.

    –Ahh y otra cosa… devolveme la tanga que te la guardaste en el bolsillo… pajero!!

    Y al levantar sus ropas del suelo se encontró con rastros de semen salpicados en el piso.

    –Y por último te ponés a limpiar ya mismo todo ese enchastre que dejaste!

    Y era un mar de leche, toda derramada en el suelo.

    Ella lo supervisaba ofuscada mientras terminaba de vestirse y recogerse el pelo.

    Él por su parte limpió todo como pudo, y cuando terminó salió primero y ella cerró con llave el consultorio después. Se la devolvió a Beatriz que no entendía tanto enojo en la doctora, aceleró sus pasos y alcanzando a su frustrado casi amante le dijo –No me molestes más imbécil pito flojo!

    Y se fue por delante hecha un demonio.

    Nunca nadie la había dejado así con ganas.

    Capítulo 3: Hora de jugar

    Marcela se retiró del hospital sin despedirse de nadie, se la notaba sumamente molesta y nada le gustaba.

    Decidió no ir a trabajar a la clínica esa tarde, avisó a su secretaria y le dió la tarde libre. Lo único que anhelaba era llegar a su casa y ponerse una bolsa de hielo en la cabeza, la jaqueca la estaba doblegando producto de ese pésimo momento que pasó con Gustavo.

    Con sus hijos varones en el colegio, ya que hacían doble jornada y la más pequeña en la salita de cinco solo quedaba Monica, la señora de los quehaceres domésticos en el departamento.

    Y como necesitaba paz y soledad le dijo a Mónica que se podía retirar pues ella se encargaría de buscar a sus hijos de sus escuelas al terminar la jornada.

    Quedando sola en casa puso su serie favorita que seguía en Netflix, logró un poco de armonía y en eso sonó el celular, era Nacho, su marido.

    –Hola mi amor quiero que vuelvas ya!! Te extraño demasiado– así arrancó su conversación.

    Nacho la notó extraña, angustiada al borde del llanto y fue tranquilizándola con palabras lindas que ella necesitaba oir, del otro lado de la línea su marido le prometió que pronto regresaría y le dijo que la compensaría y le haría el amor por todos los días que no estuvieron juntos. Y eso era lo que la rubia más quería, que Nacho le haga el amor noche y día, tenía la necesidad de sentirlo adentro.

    Se despidieron y logró estar mejor, eso sí, quedó un tanto excitada, cerró los ojos y se masturbó un instante, solo Nacho le despertaba esa Marce hot que había en su interior.

    Y estando ya súper mojada, hizo una pausa, pensó en Stefy y por ende se acordó de esa prótesis peneana que compró y la tenía sin usar guardada en una caja de los tantos zapatos que ella tenía.

    Desesperada fué en su búsqueda y sacó ese consolador de aquella caja de cartón bien oculta, se tiró a la cama y lo miraba con curiosidad y a su vez con entusiasmo.

    Puso la base sobre el colchón y simuló hacerle una paja. Recordaba cada palabra que habló con su amor instantes previos e imaginándolo acostado en el lado izquierdo de su cama se hizo la idea de que lo tenía ahí mismo.

    Continuó con esa paja frenética al falo de plástico y tentada fue alternando esa masturbación con unos besos en el glande y su lengua recorría de a poco esa cabeza mientras con la mano sentía las partes salientes de ese intimidante tronco que simulaban ser venas.

    Era tan real que se entusiasmó. Si bien era como estar chupándosela al hombre invisible ese pedazo era casi un 90% real y lo tenía ahí a su lado para disfrutarlo con los cinco sentidos.

    Le hizo un oral con más énfasis y prácticamente ya le llegaba a la campanilla de la garganta mientras que con la otra mano se pajeaba entregada a la autosatisfacción.

    –Ahi voy amor– le dijo al enorme consolador tal vez haciéndose la idea de que era la de su marido y sosteniéndolo de la base y en cuclillas con los pies apoyados en el colchón se fue sentando sobre él con sumo cuidado y de a poco le fué entrando.

    Al primer contacto lanzó un suspiro, era eso lo que buscaba, que alguien le invada la concha.

    –Ayy Diosss!!!– alcanzó a decir y sinceramente ya no le importó más nada, estaba sola en su habitación y si algún vecino o incluso la propia Adriana escuchase sus gemidos y venga a golpear su puerta hasta tal vez la invitaría a pasar y a compartir esa cosa tan placentera que a diferencia de cualquier hombre iba a estar dura y disponible para cuando ella tenga ganas y en cualquier momento siempre.

    Se movió más entregada y lo gozaba y de a poco una incipiente cremita blanca comenzó a descender por ese miembro ficticio que le invadía la concha y la transportaba a otra dimensión.

    Cambió de postura y ahora acostada con la cabeza apoyada sobre el almohadón se abrió de piernas y sosteniéndolo de la base que eran dos prominentes testículos se lo fué metiendo otra vez.

    –Mmm me encanta!!!– dijo alzando la voz.

    Y en esa postura y ayudada ya por la abundante crema que le brotaba le entró con suma facilidad.

    Se lo metía con fuerza y con movimientos más rápidos, sentía un placer único y lo mejor es que el juego iba a seguir hasta que ella lo decida, ese consolador era superior a cualquier hombre ya que no le pedía nada, no hablaba y tampoco perdía la erección como «alguien» que en el hospital horas antes se la daba de ganador y no pudo con ella.

    Estando en lo mejor sonó la alarma en su celular, ella la había puesto por si se dormía. La hora de buscar a su nena del jardín ya se acercaba.

    Y otra vez se enfureció, apagó la alarma y al sacarse esa cosa enorme de su interior la notó cubierta por sus flujos en su totalidad, tanto que hasta ella misma se sorprendió.

    No sé si por la calentura que tenía o por producto de su estado de gravidez pero la rubia era un mar de flujos. Lo cierto es que a este embarazo lo iba a disfrutar al máximo, si bien no manifestó náuseas ni nada por el estilo ya de antemano sabía que su apetito sexual se iba a incrementar en esos nueve meses por venir.

    Por ser el cuarto y tal vez ya su último hijo en traer al mundo y estando en la plenitud de sus años añoraba disfrutar de esa panza que aún no se notaba. Se iban a venir fotitos desnuda, lo iba a sobre exigir sexualmente hablando a su marido y se propuso ser la más sexy de las embarazadas.

    Acto seguido quiso sentirlo un ratito más y en la misma postura se lo metió otra vez hasta que luego de tan enérgicos movimientos simulando estar con el más incansable de los amantes por fin logró ese tan anhelado orgasmo y lo coronó con un placentero gemido.

    Se sintió destruída pero a su vez empoderada tras esa acabada única. El consolador pasó la prueba con un 10. Definitivamente fue una excelente compra.

    Quedó tan complacida tirada en la cama que hasta perdió noción del tiempo. Pasó un rato y de pronto miró la hora en su teléfono móvil y de un salto salió de la cama y se dió una ducha.

    Junto a ella lavó el elemento que tanto placer le propició y al salir lo volvió a guardar celosamente dentro de esa caja de zapatos ocultándolo para que nadie sepa de su existencia.

    Estaba feliz, se volvió a poner la remerita que usó a la mañana, abajo un denim clásico puesto a presión y en los pies unas sandalias planas que le hacían ver sus pies como si no tuviese nada puesto.

    La buscó a su hija del jardín y fue la mami más deseada por los padres que allí esperaban a sus hijos al igual que ella, pues no dejaban de mirarla de arriba a abajo ya que debajo de la remera otra vez no usó corpiño y por la brisa fresca del atardecer se le pusieron los pezones duritos, aparte de eso verla de atrás dejaba atónito a más de uno, era un «monumento al culo» esa mujer.

    Y así como no se puso corpiño decidió no usar bombacha, y con el condimento extra de ese touch de mujer fatal que le daban los lentes de sol que traía puestos estaba hecha una diosa total.

    Marce estaba plena, feliz y con una sonrisa en su rostro. Autosatisfacerse le cambió el ánimo y de regreso a su casa no veía la hora de que oscurezca y en el silencio de la noche volver a acostarse con Stefy, su vecina universitaria y jugar con ese pene de grandes dimensiones que allí la esperaba erecto y siempre listo para ella.

    Le encontró el gusto a sus días de soltera en ausencia de su marido, y estando sin él sus días también podían ser divertidos.

  • Nuestro hombre Flint

    Nuestro hombre Flint

    Cambios en la película

    Derek es James, tiene 3 amigas, Nia su novia, Alexis y Sofia. Un solo villano Lex Luthor y no existe Galaxy, solo Hydra. La asesina de Hydra se llama Angie y tiene una compañera llamada Camilla. En la película, la asesina de Galaxy ayuda a Flint, dándole su encendedor, con muchas armas. Pero que pasaría si, la asesina, no hubiera cambiado de bando.

    Nuestro hombre Flint

    Un ultimátum ha sido lanzado a todos los países del mundo, todas sus mujeres serán secuestradas por Hydra y «preparadas» como unidades de placer.

    El FBI envía a sus mejores agentes tras la pista, pero son rápidamente pasados por el «electro fragmentador». Ante la falta de espías calificados, y en una reñida encuesta sobre las condiciones del agente secreto ideal para cumplir la misión, el resultado que arrojan los ordenadores es uno solo : el agente retirado (y renegado) James Flint. Desafortunadamente, el presidente de los Estados Unidos, ha traicionado al FBI, mandándole información a Luthor, sobre la vida personal de James y su debilidad mayor, su prometida, Jade Star. Jade es secuestrada por agentes de Hydra, junto a sus dos mejores amigas, Alex, Norton y Sonia Santos y llevadas a la isla, donde son llevadas a «preparación». James se entera de esto y finge su muerte, engañando a dos hermosas asesinas, de Hydra, llamadas Angie y Camilla. James se logra infiltrar dentro de la isla de Hydra, donde encuentra un paraíso sexual, donde las mujeres secuestradas, se dedican a dar placer a hombres y mujeres de Hydra. James es pronto, capturado y llevado frente a Luthor. Ante el fracaso de sus asesinas, estas son condenadas a pasar por «preparación».

    James es condenado al «electro fragmentador» y lleavos por los guardias, dócilmente por el corredor hasta una puerta de color verde. La placa anunciaba: «Electro-Fragmentizador».

    Los guardias entran en el cuarto, que es ocupado, casi en su totalidad, por una gran máquina, con una plataforma en su centro. En ese momento, uno de los guardias movió un interruptor, el tubo comenzó a colorearse de rojo, escarlata, hasta llegar a un carmesí. Chispas azules saltaban en torno a los rollos de las magnetos, y un zumbido ensordecedor atronó el aire.

    – Entra -le invitó el guardián amablemente.

    Flint le sonrió, pero no había amistad en su corazón. Experimentaba un momentáneo dolor por las víctimas sin emociones de Hydra. Felices, contentos, como parecían estar eternamente, insensibles a las circunstancias ambientales, no podían compararse a un ser del mundo real que debía cuidar de sí mismo. La competencia hace músculos. Como resignado, Flint se dirigió a la máquina, dispuesto a usar sus conocimientos en artes marciales para escapar, pero en ese momento uno de los guardias lo empujó dentro de la máquina. Flint cayó dentro de esta y una nube de gas. lo envolvió completamente.

    Al poco rato de esto y cuando se dispersó el gas, en el lugar donde había caído, James, ahora se encontraba, una hermosa mujer rubia, completamente desnuda. Los guardias, aprovecharon su desconcierto, la agarran de los brazos, sacándola de la habitación.

    Este es el secreto, detrás de la desaparición de los agentes del FBI, ser transformados en mujeres. Después pasar a «preparación» y convertirse en simples esclavas sexuales de Hydra.

    La gente que se cruzaba con los guardias y Flint en los pasillos se le quedaban mirándola. Ella iba completamente, desnuda, medio atontada y dejándose llevar los guardias, hacia su destino, al «cuarto de preparación», de donde solo saldrá como una unidad de placer de Hydra.

    Los guardias, llevan a la desnuda James a un corredor, donde, a medio camino, vieron lo que estaban buscando, una puerta con la placa: Preparación. Abrieron y entraron La estancia estaba subdividida en pequeños compartimientos. Dentro de cada uno había un hombre y una joven completamente desnuda. Flint tardó muy poco tiempo en comprender lo que allí ocurría y lo que muy pronto le iba a pasar a ella. Los hombres eran técnicos que hipnotizaban a las mujeres. Éstas estaban sentadas ante bolas que giraban constante y lentamente, dando la ilusión de un cambiante caleidoscopio. Al mismo tiempo dos rayos de luz muy estrechos jugueteaban sobre los ojos de las muchachas. De vez en cuando, una voz ensoñadora surgía de una cinta magnetofónica delante de cada técnico, aconsejando al sujeto a hundirse en profundo trance.

    Flint fue obligado a pasar delante de varias cabinas. Fueron caminando hasta ver a Angie y a Camila en una cabina. Las dos habían condenadas, a ser unidades de placer, como castigo por no haber podido matar a James. Ahora habían finalizado su preparación, como unidades de placer. El técnico de Angie, estaba preparando un hierro con números eléctricos. El extremo del artefacto parecía una estampilla. Podía hacer múltiples combinaciones. El técnico terminó el reajuste apropiado e insertó el hierro en un enchufe del muro. Después que se calentó, marco a Angie en el brazo derecho, con el número 726, mientras otro guardia marcaba a Camilla con el 627. Pronto, las dos hermosas asesinas, son sacadas del cuarto y violadas, por sus antiguos compañeros de Hydra.

    Muy pronto llegaron, a una de las últimas cabinas, donde las amigas de James estaban comenzando su «preparación». Las 3 tienen 23 años de edad y son muy hermosas. La novia de James. Jade, es pelirroja, Alex, tiene el pelo negro y Sonia es rubia. Los guardias obligaron a James a sentarse en la última silla libre, teniendo a Jade sentada detrás de ella, con Alex a su derecha y Sonia a su izquierda. En eso el técnico, puso en marcha su caleidoscopio.

    Las tres, hermosas jóvenes, habían sido obligadas a observar en televisión lo que le había sucedido a James y ya estaban asustadas, por eso y muy pronto quedaron completamente hipnotizadas quedándose quietas. James a pesar de su transformación en mujer, aguanto unos minutos, pero finalmente, cerró los ojos, quedándose completamente quieta. En eso. su técnico se acercó a ella y le abrió los ojos. En ese momento, la cinta del magnetófono habló.

    Repita conmigo:

    – El único propósito de mi vida es dar placer a todos los hombres.

    – El único propósito de mi vida es dar placer a todos los hombres.

    – Cualquier cosa que Hydra me pida, lo haré.

    – Cualquier cosa que Hydra me pida, lo haré.

    – Es un honor estar al servicio sexual de Hydra.

    – Es un honor estar al servicio sexual de Hydra.

    – La mayor ambición que puedo tener es dedicar mi cuerpo al placer de los hombres.

    – La mayor ambición que puedo tener es dedicar mi cuerpo al placer de los hombres.

    – Soy una Unidad de Placer.

    – Soy una unidad de placer.

    – Soy sexualmente sumisa a los hombres.

    – Soy sexualmente sumisa a los hombres.

    – No soy una persona. Soy una unidad de placer, para siempre.

    – No soy una persona, soy una unidad de placer, para siempre.

    – La mayor alegría que puedo conocer es ser un juguete sexual para todos los hombres.

    – La mayor alegría que puedo conocer es ser un juguete sexual para todos los hombres.

    – Mi cuerpo es una propiedad sexual de Hydra.

    – Mi cuerpo es una propiedad sexual de Hydra.

    – Soy bisexual.

    – Soy bisexual.

    Una vez terminada, la última frase, el técnico apagó el megáfono y marcó a James en el brazo derecho, con el número 736. Nia había sido marcada con el número 637, Alexis con el 534 y Sofia con el 435. Todo esto es permanente y no hay manera de revertirlo.

    Además de esto, se les ponía un chip especial, que evitará que queden embarazadas o se enfermen. Una de las consecuencias de «preparación» es que las jóvenes, pierden todas sus memorias pasadas y se convierten en unas simples esclavas sexuales de Hydra. Al rato los guardias se acercaron a ellas y les ordenaron levantarse y seguirlos, cosa que las cuatro hicieron enseguida, levantándose, salieron de la habitación, siguiendo a los guardias.

    Al rato llegaron, frente a un computador gigante, donde quedarían registradas en ella. Del techo de la máquina surgía un altavoz, y a un lado había una palanca y una ranura. A derecha e izquierda de la máquina, unas mallas del suelo al techo separaban en dos partes la estancia. Se podían ver a través del tejido un grupo de muchachas sentadas, vestidas de manera provocativa, esperando clientes sexuales.

    Una a una las chicas, fueron entrando, hasta que llegó el turno, de las amigas de James, ahora conocidas como las unidades de placer 637, 534, y 435. Las 3 pasaron por orden numérico, de la de menor numeración a la de mayor y pronto le llegó el turno a 736.

    – Bien, adelante -dijo el técnico. Este condujo a 736 hacia la máquina y pulsó el botón marcado «español». El altavoz cobró nueva vida.

    – Presente la unidad, le ordenó la voz.

    – Unidad de Placer 736.

    – Levanta su muñeca, por favor.

    El joven levantó la muñeca de la joven para que el número marcado en su piel pudiese ser atalayado desde el altavoz. Del interior del cono surgió una luz verde. Volvió a hablar la voz.

    -. Puedes entrar, 736 y dirígete al primer cuarto de ropa.

    La nueva unidad de placer 736 pasó a través de la barrera, siguiendo a sus compañeras, yendo directamente al cuarto de ropa. Una vez las 4 llegaron a su destino, fueron sentadas en sillas de barbero, donde fueron maquilladas (el maquillaje es permanente) y peinadas. Además un barbero, les corto a ellas, el pelo alrededor de sus vaginas y les aplicaron una crema especial, para que nunca más les crezca el pelo allá. Además, fueron vestidas, con ropa muy provocativa, transparente que dejaba ver sus mejores atributos, perfectamente.

    Finalmente, las 4 son llevadas al «cuarto de recompensas» de Luthor. Donde, se encuentran con que Luthor ha preparado una orgía para su diversión. Las cuatro, son colocas en parejas, 736 y 637 y 534 y 435. Lex ordena a ellas que comiencen un espectáculo lésbico, para él, lo cual las 4, hermosas jóvenes, comienzan inmediatamente. Al cabo de un rato, ordena a 736 que comience un 69 con 637, colocándolo a ella, encima de la otra joven, mientras que 435 es ordenada comenzar a hacerle sexo oral a 534.

    Después de un rato y ya completamente excitado por el espectáculo lésbico, Lex se desnuda y se coloca detrás de 736 y la viola, quitándole la virginidad. Al sentir dolor, 736, pega un pequeño grito, que es ignorado por Lex, que comienza a violarla con fuerza. Mientras tanto 637, se ha colocado al lado de Lex para que el pueda jugar con sus tetas.

    Al cabo de un rato, el presidente de los Estados Unidos, acompañado por varios amigos de Lex, entran al cuarto y el presidente viola a 534 mientras otro hace los mismo con 435. Lex al cabo de un rato, saca su pene, de dentro de la vagina de 736, que enseguida se pone a tener sexo con otros hombres. Mientras Lex, le ordena a 637, de colocarse boca arriba en el suelo, delante de él. Después de acariciar las tetas de la bella unidad de placer, Lex finalmente la viola, quitándole la virginidad. La orgía sexual con las chicas, dura una hora, tras lo cual, Lex y sus amigos se vienen, en las bocas y cuerpos de las 4 hermosas unidades de placer.

    Muy pronto, las cuatro, son enviadas a la zona de placer, donde trabajaran como prostitutas toda la noche. Adentro, la primera sección, era el Teatro para Coches. Y era esto exactamente. Los falsos autos estaban alineados en fila, frente a una inmensa pantalla en la que los indios y los vaqueros luchaban interminablemente, con acompañamiento de la cinta sonora. Al principio parecía, que los coches estaban vacíos, pero se podía ver a varias parejas, que estaban en los asientos o en el suelo, enzarzados en pasatiempos sexuales, no asociados normalmente con el Salvaje Oeste.

    En ese momento, 736, entró en esta sección, vestida ahora, con falda muy corta, transparente, casi llegándole a la cintura, blusa amplia, sin brasier, que dejaba, ver sus tetas claramente a través de esta, se colocó al otro lado de la ventanilla de un coche, donde un joven, estaba sentado.

    – ¿Qué desea el señor? preguntó -y le entregó la minuta.

    El hombre la examinó sin apartar casi los ojos de las tetas de unidad la joven, que parecían querer salirse de su blusa, y luego eligió un plato. La joven, lo leyó, río, abrió la portezuela del vehículo y se acomodó al lado del individuo, comenzando a hacerle sexo oral al joven. Muy pronto, los dos estaban en las sillas de auto, teniendo sexo.

    Después venia la sección romana, Quedaba bien claro. Hombres y mujeres estaban tumbados sobre almohadones con togas romanas, comiendo y bebiendo glotonamente, mientras una desnuda 637, mantenía relaciones sexuales, con ellos.

    La siguiente sección, parecía el interior de una discoteca ordinaria. A cada lado de una inmensa pista de baile había altavoces de alta fidelidad. Allí pronto 534, se agitaba a los frenéticos compases del Watusi y la música de twist. Al principio parecía un baile corriente, pero, fijándose mejor, podase ver que 534, estaba teniendo sexo con varios hombres.

    La última sección, era la de desnudarse, donde las chicas bailaban, en un poste mientras se desnudaban. Allí se encontraba 435, desnudándose, lentamente para los hombres de esa sección, mientras tenía sexo con varios hombres.

    Epilogo, cinco años después:

    Han pasado cinco años de esto. Las nuevas unidades de placer, han sido un éxito, tremendo en isla, pero ya han llegado a edad máxima, permitida por Hydra, los 25 años de edad. Todas ellas son enviadas a una nueva preparación, la cual ahora las convierte en unas verdaderas, prostitutas. Después de esto, son enviadas a prostíbulos en el África, donde usaran sus verdaderos nombres (Nia, Alexis, Sofia). Excepto James, que ahora se llamará Jamie.

  • Póngale la cola a la zorrita (parte 2)

    Póngale la cola a la zorrita (parte 2)

    Yo estaba descansando después del gran orgasmo que las chicas me habían provocado, entonces escuché.

    -«Pss, señorita, oiga, señorita».

    Yo me giré asustada, no lo había escuchado llegar, lo miré y era el señor de antes, el que se llevó a Humberto, me puse de pie y lo miré, él me dice en voz baja.

    -«Cuando pasé con Humberto vi que estaba haciendo algo, pero no quise importunarla, así que por la curiosidad volví y me fijé que había dos chicas, aquí recién con usted haciendo cosas», «Usted tomó drogas o algo así?».

    Yo me reí muy despacio, le hice señas de que no y le mostré el cuaderno, él lo tomó y comenzó a leerlo, yo no tenía intenciones de jugar, de nuevo porque ya me habían dado un orgasmo esa noche y para tener otra experiencia interrumpida prefería no seguir, el señor terminó de leer, me miro y me dice.

    -«Quiero jugar, señorita».

    Yo lo miré y le hice el gesto de no, además de moverle la cabeza de forma negativa, él me dice.

    -«Por favor, señorita, le aseguro que seré muy rápido, es más, le apuesto que puedo hacerlo en menos de 10 segundos».

    Yo me sorprendí mucho con eso que me dijo, la verdad la curiosidad me estaba tentando mucho, lo pensé un poco y solo por saber como podía cumplir lo que dijo acepte, le hice la seña de que aceptaba, me paso mi cuaderno y su teléfono, yo los tome para dejarlos a un lado, le entregue el plug y el lubricante, me di la vuelta a la pared, puse el cronómetro en 0 y se lo mostré para empezar, pero él me hace una seña para que yo me acerque, me di la vuelta de nuevo y me acerque a la reja, él me susurró.

    -«Si lo logro en menos de 10 segundos, prométame que me dará 20 minutos con usted y que hará todo lo que yo le diga, excepto cosas que rompan sus reglas».

    Yo me eche para atrás y lo mire sorprendida, mi primera intención fue negarme, ya que era bastante tiempo, pero él me levantaba las cejas repetidamente mostrándose muy seguro de sí mismo, yo la verdad estaba desconcertada con su propuesta, pero veía imposible viendo lo que los otros habían hecho esa noche, de que pudiera lograrlo, así que decidí aceptar para comprobar de que se trataba todo eso, le hice la seña de «OK», me di la vuelta de nuevo, le levante el culo y le mostré el celular en 0, lo active para que comience.

    Yo me quede mirando fijamente mi celular para ver pasar los 10 segundos, cuando de pronto siento como me toma fuerte por la cintura con sus dos manos y me lleva más cerca de la reja, sentí como puso sus dos manos sobre mis nalgas colocando sus dedos pulgares cerca de mi hoyito, entonces lo abrió con fuerza, yo sentía como mi culo se abría un montón, tanto que pensé que se rompería, llevaba 3 segundos en ese momento, entonces sentí una presión en mi hoyito de algo que entraba con fuerza, pero deslizándose sin dolor alguno, era algo grande, pero no podía creer que fuera el plug, yo me gire rápidamente y vi al señor con su cara metida en mi culo, de pronto se movió hacia atrás, separo sus manos de mí y las levanto como en señal de que había terminado, yo detuve el cronómetro, lo mire y solo marcaba 6 segundos, yo lentamente me lleve la mano al culo para comprobar que había pasado, me palpe el culo y efectivamente el plug estaba metido en mi culo, no lo podía creer, el señor me había metido el plug en solo 6 segundos y sin dolor tal como había dicho, yo lo mire con sorpresa y desconcierto, él me pidió acercarme a él a lo cual accedí.

    -«Te contaré cómo lo hice mientras me das mi recompensa».

    Yo aún estaba en shock el señor me tomo la mano donde tenía el celular, y me paso sus dedos suavemente, giro el celular y lo reinicio en 0 de nuevo para inmediatamente activarlo, me lo saco de la mano lentamente y lo puso en mi bolsa, entonces empezó a acariciarme la cara con delicadeza, me pasa los dedos por los labios y metió un dedo solo un poco en mi boca, al mismo tiempo, pasaba su otra mano por dentro de mi abrigo tocando mi piel suavemente yo empecé a sentir como mi piel se ponía de gallina solo al sentir el roce de sus dedos, luego bajo la mano que tenía en mi boca lentamente por mi cuello deslizando sus dedos de una manera muy erótica, bajo lentamente, me tomo de la cintura y me acerco más a la reja, cuando ya estaba tocando los barrotes de la reja, vi como buscaba algo en mi bolsa, saco mi vibrador, me lo mostró mientras me sonreía, me hizo voltearme, me levanto el abrigo y me bajo lentamente el pantalón, sin sacarme la colita del culo, se detuvo cuando mis nalgas estaban al aire, entonces con una mano, abrió mi conchita y con la otra me metió el vibrador bien adentro, luego de eso, me volvió a subir el pantalón lentamente, me lo acomodo y saco la colita por el agujero del pantalón, me hizo voltearme, busco mi celular en mi bolsa, me lo paso y me susurro.

    -«Activalo al mínimo».

    Yo como una buena zorrita obedecí y lo active, el vibrador se activó al mínimo, pero yo sentía mi conchita muy sensible, entonces él empezó a bajar más y con sus dos manos me agarro el culo, aplicando fuerza sobre mis nalgas lo cual hizo que me eleve un poco del suelo, yo saque mis manos por la reja y me apoye en los hombros del señor, él me hizo subir más dejando mi vientre a la altura de su cabeza, entonces comenzó a darme besos muy tiernos en la pancita y el vientre, cada beso mezclado con la sensación del vibrador era como si me tocara le conchita directamente, no entendía como esos besos me estaban excitando tanto siendo que lo hacía todo tan lento, pero de una forma tan erótica, empecé a entender porque me pidió 20 minutos, yo saque una de mis manos de su hombro y la puse en su cabeza para acariciarlo también mientras él me besaba toda la pancita y el vientre, me empezó a bajar lentamente, entonces empezó a subir sus besos por todo mi pecho, besaba bajo mis senos, mi pecho, mis pezones por directamente, yo baje mi mano y la puse en su mejilla, nos miramos frente a frente, yo podía sentir su respiración agitada, él se acercó a mí y me empezó a besar el cuello mientras me terminaba de bajar, yo gemía muy delicadamente intercalando jadeos de mi respiración, el señor me tenía muy caliente y mojada de nuevo, sin dejarme de dar besos, me bajo el pantalón un poco por atrás con una mano me abrió la nalga y con la otra busco mi plug, cuando lo encontró empezó a darle golpecitos con su uña, lo cual hizo vibrar todo el plug, que al ser más grande que el otro hacía que mi hoyito se sintiera mucho mejor, yo gemía «aaa…mmm…», yo me retorcía del placer, entonces el señor suavemente subió sus manos por mi cadera pasando por mí senos y las puso en mis mejillas acercando mi cara a la de él, yo pensaba que me besaría, pero se acercó a mi oreja y me susurro.

    -«Abreme la reja y déjame tocarte sin que nada esté entre nosotros».

    Yo me sorprendí mucho con su petición, él volvió a bajar sus manos para manosear mi cuerpo, mientras esperaba mi respuesta, yo estaba muy caliente, pero lo que me pedía era demasiado, no sabía qué hacer, en eso el señor paso sus dedos por mi conchita por fuera del pantalón, rozándome muy rico, eso me estremeció, dejándome llevar por la calentura, ya no podía resistirme más ni tampoco negar que yo deseaba hacerlo, su petición era demasiado, pero la forma en la que me tocaba me había cautivado totalmente, quería aceptar, pero no tenía la llave de la reja conmigo en ese momento, así que le dijo.

    -«Discúlpeme, señor, pero no tengo la llave conmigo».

    Él me miró y me hizo una seña hacia la izquierda, empezó a caminar por afuera, yo lo seguía por dentro, salí del pasillo y caminamos hasta la puerta de la reja, se acercó y me susurró.

    -«Dentro del pequeño cobertizo de las herramientas, en el cajón de la izquierda de la mesita que está en la entrada, debería estar una llave extra».

    Yo lo miré sorprendida y él solo me sonrió guiñándome el ojo, se acercó de nuevo y me dijo.

    -«Quiero que vayas en 4, quiero ver cómo esa colita y ese culo se menean para mí, por cierto, déjame tu teléfono con la aplicación del vibrador, por favor».

    Yo le entregué mi celular con la aplicación abierta y él me hizo la seña de gracias, sin hacerlo esperar me arrodille, luego me incline hacia adelante para quedar en 4, me subí el abrigo hasta la cintura para dejarle ver el culo que se había ganado, el paso su mano sobre mi culo y lo manoseo un poco, yo me sentía muy excitada con la situación así que empecé a avanzar en 4 por el terreno, moví mi culo exageradamente para el señor, él ocasionalmente subía el nivel del vibrador dándome toques muy fuertes en mi conchita los cuales me hacían frenarme, luego lo volvía a bajar al mínimo, era como si realmente me estuviera follando suave para luego ponerse brusco, esas subidas y bajadas de placer me estaban volviendo loca, yo avance hasta llegar al cobertizo, empuje la puerta muy despacio, ya que como dije antes, era algo antiguo y no quería alertar a nadie del terreno, entre en 4, pero no se veía mucho por dentro, así que mejor me puse de pie, empecé a buscar la mesita cuando sentí que el vibrador se puso más intenso, junte mis piernas por reflejo, para tratar de mantenerme en pie, me apoye hacia adelante y me di cuenta de que estaba tocando la mesita que dijo el señor, busque rápido el cajón, pero no podía encontrar la manilla, el vibrador no me dejaba concentrarme y yo sentía que me daría un orgasmo ahí mismo, de pronto bajo su potencia y volvió al nivel bajo, en ese lapsus abrí el cajón y metí mi mano buscando la llave hasta que di con una, era verdad lo que el señor dijo que si había una llave no podía entender como sabía eso, me prepare para volver hacia la reja, me puse en 4 nuevamente comencé mi retorno hacia mi ganador más curioso de esa noche, me aproxime hacia la reja y lo mire, él estaba de espaldas hacia la reja, seguí avanzando y vi como pasaban personas por la vereda y autos por la calle, asumí que el señor estaba disimulando, llegue a la reja, el señor se volteó hacia mí se me acerco y me susurro.

    -«Quiero que abras arrodillada y salgas en 4 hasta donde estoy yo, luego cuando estés al frente mío te pongas de pie».

    Yo me mantuve en el suelo y comencé a abrir la reja muy despacio, cuando escuche el clic tire hacia dentro la puerta de la reja para abrirla, una vez abierta empecé a salir en 4 para la vereda quede frente a los pies del señor y me puse de pie con su ayuda, quedamos frente a frente, él me tomó de las manos y me dijo.

    -«Por detrás de ti vienen unos chicos, cuando pasen por al lado nuestro, dejarás caer tu abrigo, luego te voltearás y te quitarás tu pantalón lentamente, cuando estés desnuda te pondrás en 4 y entraremos juntos».

    Yo me di la vuelta y si venían 3 chicos jóvenes, estaban cerca, yo no sabía si hacerlo, el señor puso el nivel 2 de mi vibrador yo me sorprendí y me apoye un poco en él, él me sujetó con fuerza de las manos, yo me mordí los labios para no gemir, mi cuerpo se estremeció totalmente en ese momento, él me soltó y retrocede un paso, en eso sentí a los chicos acercándose a nosotros yo ya estaba totalmente entregada a sus peticiones no sabía cuanto tiempo había pasado y tampoco me importaba, lo que estaba viviendo con el señor era como una fantasía que ni siquiera yo sabía que tenía tantas ganas de experimentar.

    los chicos pasaron por nuestro lado y yo me quite el abrigo rápidamente dejándolo caer al suelo, mi torso quedo desnudo en plena calle los chicos se detuvieron súbitamente y se quedaron viendo la situación, yo los mire devuelta, note que me miraban de arriba a abajo, me di la vuelta para bajarme el pantalón lentamente, me lo quite del todo y lo deje caer a un lado, luego estando completamente desnuda en plena calle, me puse en 4, mire al señor le sonreí y le moví mi culito de manera coqueta, él tomó mi pantalón y mi abrigo, puso su mano libre sobre mi culo, yo noté que él se puso a mi izquierda y los chicos estaban a nuestra derecha, yo mire a los chicos y aún estaba ahí de pie totalmente quietos con lo que estaban presenciando, el señor entonces me dio una pequeña nalgada para indicarme que entremos, yo comencé a avanzar en 4 y el señor detrás de mí, una vez dentro él dejó la puerta de la reja junta, pero no cerrada, me hizo ponerme de pie y me agarro del culo.

    avanzamos por el pasillo mientras él dejaba su mano en mi nalga derecha, yo vi que los chicos aún nos estaban mirando, nos acercamos a mi bolsa, me apretó la nalga y me indico con la mano que tomara mi bolsa y mi cuaderno, yo me incline para tomar mi cuaderno primero, en ese momento sentí el vibrador con mucha potencia en mi conchita, me hizo caer hacia adelante, me sostuve con mis rodillas y mis manos quedando en 4 de nuevo, pero retorciéndome del placer yo gemía «aaa… aaaa… mmmaaa…».

    mi cuerpo se estremeció totalmente, yo puse mi cabeza cerca del suelo mientras dejaba mi culo levantado, sentí como el señor me quito el plug del culo y metió su dedo, yo me tape la boca para no gritar del placer, no aguantaba más cuando sentí que me venía el orgasmo, yo apreté mis piernas con fuerza, pero no pude cerrarlas del todo, el señor puso su mano en mi vientre por entre mis piernas, entonces al cerrarlas su brazo lo impidió, yo gemía más «aaaaa…aaaa» el señor detuvo el vibrador y yo quede con la cara pegada al piso jadeando del placer, vi de reojo y los 3 chicos estaban mirándome de cerca, mientras aún tenía espasmos, el señor saco su brazo, yo empecé a caer lentamente porque mis piernas no tenían fuerzas, entonces él me tomó por las nalgas otras vez para no dejarme caer, me las abrió de nuevo y volvió a meterme el plug yo hice un gemido profundo «mmmaaa».

    quede con mi colita puesta de nuevo, yo estaba jadeando después de haber tenido un orgasmo muy intenso y lo mejor es que estaba frente a 4 extraños, en eso escuche que el señor tomo mi bolsa y paso por encima de mí esquivándome para no pisarme, tomo mi cuaderno y avanzo hacia el final del pasillo, giro para meterse al pasillo entre la primera casa y el muro que separaba los terrenos de los vecinos, yo me empecé a incorporar, apoye mi mano en la pared de la casa, levante mi torso y quede sentada sobre mis rodillas, sentí como mi conchita aún tenía pequeños espasmos de placer, en eso el señor salió del pasillo acercándose a mí, se agachó para quedar a mi altura, puso mi brazo libre rodeando su cabeza y paso su brazo rodeando mi cadera, me levanto lentamente, yo como pude me incorpore con su ayuda, cuando ya estaba de pie aun tambaleándome, él volvió a bajar, puso su otra mano bajo mis piernas y me levanto en sus brazos, yo me sostuve de él con mis dos manos, entonces el de espalda a la reja y a los 3 chicos, dice.

    -«Lo siento, chicos, pero se acabó el espectáculo, esta zorrita y yo continuaremos en privado».

    Entonces me miró y dijo.

    -«Despídete de tus espectadores».

    Yo me apoyé en el señor y le hice señas de despedida a los 3 chicos mientras él me llevó en sus brazos hacia el pasillo del muro, entramos perdiéndonos ambos en la oscuridad, como el espacio era más amplio, él me dejó en el suelo y me dijo susurrándome.

    -«Sé que te gusta tener público, pero ese espacio era muy pequeño para moverse, ahora ponte de espalda abriendo tus piernas y te mostraré cómo hice lo del plug».

    Yo sin siquiera mirarlo y con mucha timidez, me puse de espalda lentamente como él me pidió, dejándole a disposición toda mi conchita, estaba totalmente sumisa a él, no podía no hacerle caso porque me había vencido en mi juego de manera grandiosa y además me había hecho vivir experiencias que yo ni siquiera había imaginado cuando comencé a exhibirme, el desnudarme completamente en el terreno ante extraños, tener un orgasmo frente a ellos, él me había dado mucho placer y yo quería corresponderle el máximo que pudiera, él se arrodilló y me agarro por las piernas, me levanto mucho, tanto que mi espalda se levantó un poco del suelo, estaba casi de cabeza, con las piernas abiertas solo me apoye en la parte alta de mi espalda, él me dijo.

    -«Observa bien».

    Me soltó las piernas y quedaron apoyadas en sus hombros, pero aún seguían abiertas, entonces él me saca el vibrador y el plug, me lamió la conchita un poco y yo gemí «mmm…» tomo el plug con su mano derecha y lo que hizo es poner la parte de la base del plug, es decir el tapón que impide que entre del todo, dentro de su boca dejando lo que es pelo de la colita por fuera y con sus manos me abrió el culo, entonces con su boca lo introdujo, yo sentí como el plug me abrió todo el culo, me retorcí un poco y muevo más mi espalda, él no soltaba mi culo ni el plug con su boca y lo que hizo es comenzar a meter y sacar frenéticamente el plug de mi culo, yo me tape la boca y cerré mis ojos para dejarme follar el culito, la sensación era hermosa, me estremecía completamente, gemí «aaa… mmm… mmm… aaa», el señor me tuvo así unos momentos más y luego me deja metido el plug en el culo, me dice.

    -«Aprendi a hacerlo así porque mi esposa también tiene una de estas colitas, entonces de tantos años de jugar con ella aprendí a ponerla rápidamente».

    Yo solo pude jadear y gemir del placer que me dio, lo mire y le sonreí tímidamente, él me tomó las piernas y las puso sobre sus hombros, me enderezo la espalda y puso por debajo sus manos colocando sus palmas en mi espalda, entonces sentí como con fuerza y rapidez me elevo del suelo llevándome hacia él, quedando sentada prácticamente en sus hombros, él se puso de pie rápido y giro hacia su derecha para apoyarme contra el muro, bajo sus manos por mi espalda y las puso sobre mi culo que en ese momento estaba flotando, me miro hacia arriba y me dijo.

    -«Sostente en mí, pero no te preocupes, no te soltaré».

    Yo puse mis manos sobre su cabeza y sentí como él empezó a comerme la conchita en su totalidad, hice un pequeño gemido «aa…», sentí como su lengua bajaba y subía lentamente por mi conchita, me rozaba el clítoris y luego bajaba para meter su lengua dentro de mi conchita, la movía dentro de una manera muy rica, yo arqueaba mi espalda del placer, el señor era muy bueno en eso, masajeaba mi clítoris con su lengua caliente, yo me empecé a moverme sin control, movía mis caderas de abajo hacia arriba totalmente loca, me tape la boca para no gemir fuerte, pero aun con la boca tapada no podía controlarme, el señor empezó a bajar la frecuencia de sus lamidas y me dio oportunidad de controlarme un poco yo quite la mano de mi boca para ponerla nuevamente en su cabeza, él me retiró del muro y con su mano derecha quito mi pierna izquierda de su hombro, él comenzó a bajarme lentamente hasta que mi pie toco el suelo, entonces yo quede con una pierna tocando con la punta de mis dedos el suelo y con la otra aún levantada sobre su hombro.

    me dejo totalmente abierta apoyada en él, me volvió a apoyar contra el muro y acercando su mano libre a mi conchita, sentí como me penetro con sus dedos lentamente, los metió lo más que pudo y yo empecé a jadear de nuevo muy frenéticamente, me aferre con mi mano derecha a su cuello y con la izquierda me sostuve en el muro, empecé a follarme la conchita con sus dedos cada vez más rápido, los movía en mi interior buscando mi punto g, sentí como comenzó a masajearlo una vez que lo encontró y por fuera tocaba mi clitoris a la vez, era demasiado placer para mí en ese momento, mi mente estaba en blanco y no podía pensar en nada más que en el placer que me estaban dando, el señor me masajeaba más duro y yo comencé a sentir el orgasmo llegándome, por reflejo de mi cuerpo trate de bajar mi pierna del hombro de señor, pero él lo impidió mientras me seguía masajeando rápidamente, yo empecé a temblar completamente, él tomó mi pierna que estaba en su hombro y la bajo lentamente hasta tocar el suelo sin dejar de tocarme yo puse mi mano que estaba en su cuello sobre la que él estaba usando para follarme la conchita, le dije.

    -«aaa… por… fav… mmm… favor… no… pu… pu… puedo… aaa… mas… po… por… favor… pareee».

    Sentí que me vino un segundo orgasmo seguido del otro, me empecé a deslizar por el muro hasta quedar sentada con las piernas abiertas, el señor empezó a bajar la frecuencia y ya solo me masajeaba lentamente, cada vez que tocaba mi clítoris yo temblaba entera, no tenía fuerzas para resistirme a eso, él se detuvo y saco sus dedos de mí, me los metió en la boca para que se los chupara, yo los lamí y le saque todos mis jugos hasta dejarlos limpios, él se acercó a mi cara, mientras yo jadeaba con la boca abierta y sin fuerzas, me susurro.

    -«Yo sabía que había una llave extra, porque a veces los dueños me contratan para hacer trabajos de construcción aquí, entonces me dijeron que dejaban una en ese lugar para que pueda salir en caso de encontrar la reja cerrada.»

    Me tomó la cara y me dijo.

    -«Lo pasé excelente, jovencita anónima, nunca pensé que podría hacer con una chica tan joven todas las cosas que hago con mi esposa, estuviste grandiosa, querida, ahora me iré te agradezco por invitarme a jugar, tienes un culo excelente».

    Me giro un poco yo quedando con mi culo de lado, y el resto de mi cuerpo apoyado en la pared, me beso la nalga, saco su teléfono de mi bolsa y se fue lentamente por el frente de la reja, yo escuché sus pasos alejarse cada vez más, por último escuché la reja abrirse y cerrándose con fuerza, se había acabado y yo seguía jadeando de placer, sin fuerzas en medio de la oscuridad, me acomode de nuevo mirando a la pared de la casa, seguía con las piernas abiertas, lleve mi mano derecha a mi conchita y estaba muy delicada y sensible, apoye la cabeza en la pared mientras pensaba en lo paso esa noche, como empezó tan decepcionante y termino de esa manera tan rica, me quede sentada en ese lugar un rato, cuando ya recupere fuerzas tome mis cosas y las metí en la bolsa, vi que el cronómetro de mi teléfono marcaba 30 minutos, calcule más o menos el tiempo que estuve sentada descansando y me dio la impresión que el señor me hizo todo eso en menos de 20 minutos, pero no podía estar segura, de lo que si estaba segura es que me encanto todo lo que me hizo, que lo disfrute muchísimo y que obviamente fue el rey de la noche de juegos, cuando me recupere un poco, me puse mi abrigo, deje la llave en el cobertizo justo donde la encontré y finalmente volví a mi casa a darme una ducha larga y relajante.

    Acá termina esta anécdota de mi regreso a los paseos nocturnos, espero de corazón que les agrade, les mando un beso a todos.

  • La contadora madura (parte 5): Cuarteto colombiano

    La contadora madura (parte 5): Cuarteto colombiano

    Silvia tomo su celular y llamo a Susana. Mientras tanto tome una ducha para reponerme del trajín. Al rato Silvia ya andaba toqueteando a Gilberto de nuevo, por Dios esta mujer.

    -Amigo, prepare algo especial si te interesa. Nos vamos a poner unas máscaras, luz tenue para sorprender a la golfa de Susana, y después nos las enfiestamos bien a las dos juntas te parece. Eres como yo más o menos te presto una especie de taparrabos que te marca bien el bulto y unas mascaras muy lindas, te va. Le digo que hacemos algo temático

    -Claro amigo.

    -Perfecto Silvia tiene algo preparado para ella y Susana también así que quédate por aquí, viene en un rato y ya sales producido

    -Espectacular

    Dilate la ducha, me enjabone tranquilo, tantee el tema y estaba recuperándose el amigo ya. Paso Gilberto y me dejo el “taparrabos”, una especie de tanga para hombres atrás tipo un hilo dental, con unos flecos y adelante marcando el paquete mal. Me la puse y quedaba sexy, cuestión de acostumbrarse, además me dejo una máscara con unas plumas, daba lindo el combo. Escuche la puerta y me asome entreabriendo la puerta, era Susana con una calza negra tipo pescador, una camisa blanca suelta arriba sin corpiño y unas sandalias de tira hasta casi la rodilla. Silvia le dio un beso de lengua procaz y la llevo hacia una habitación magreandole el culo a la muy puta. Había feeling parece jajaja, mi amiguito respondía muy bien poniéndose bien firme, me clave de refuerzo medio viagra que traía en la billetera, no por necesidad, puro placer cuando Gilberto se asomó.

    -Eh cacique, venga, las trolas se fueron a cambiar, será una fiesta india, buena su amiga, se la ve muy potente, petisona, pero un culo de aquellos

    -Yo me la cogí sola primero y después con otra amiguita, pero me parece que se quedó con hambre de más de una pija, azote Gilberto

    -Jajaja así será compañero, vamos

    Gilberto tenía un atuendo similar al mío pero sus huevos pugnaban por escaparse al igual que su pija que ahora estaba todavía quieta. También con el culo al aire como yo y mascara con plumas. Nos sentamos y me sirvió un whisky, puso un poco de música, algo tribal para estar acorde a la velada, y bajo las luces.

    -Ahora a esperar que vengan las indias putas

    Dicho esto, sentimos risas detrás de la puerta y comenzó a entreabrirse despacio, la visión que tuve me puso de punta hasta los pelos de la nariz.

    Primero apareció Savia, con un bikini como de cuero que apenas le cubría la conchita, traía un corpiño también de cuero, una máscara con plumas tipo carnaval y unas sandalias de tira hasta la rodilla, giro al caminar y detrás llevaba un hilo dental que apenas se alcanzaba a vislumbrar y se perdía entre sus glúteos. Detrás apareció Susana, una autentica diosa pagana, una especie de taparrabos parecido al nuestro con unos flecos que pugnaba por meterse en su cachucha, un corpiño, bah, dos tiras cruzadas con dos triángulos que apenas cubrían sus pezones, pero levantaban sus tetas, todo como enlazado con el bikini, y también sandalias de tiras hasta la rodilla. Completaba el combo una máscara también con plumas muy sexy, también giro y en este caso el hilo dental directamente no existía, eran dos tiritas desde la cintura que se perdían en su majestuoso culo. Lo mire a Gilberto y me dice

    -Vos seguirme el juego varón

    Se abalanzo sobre Susana y la tomo en brazos arrojándola sobre la cama, ahí tomo unas tiras de cuero estratégicamente ubicadas y le ato las manos arriba de la cabeza, hice lo mismo con Silvia, hasta le tape la boca y se resistió, me mordió la mano, también la ate las manos arriba y la arroje sobre Susana. Ahí se empezaron a retorcer como parte del juego queriendo soltarse y con las manos atadas Silvia le paso las manos por arriba de la cabeza a Susana y empezó a comerle la boca en un vendaval de lengua y saliva, enredaban sus piernas, frotaban sus conchas una con otra y empezaron a gemir. Gilberto y yo quedamos impávidos, el show era apoteótico, cuanto más se frotaban más se retorcían, más gemían y gritaban de placer, en un momento se acomodaron en una especie de tijereta y empezaron a cogerse las conchas mutuamente, mas y más y más fuerte. Silvia enfoco rápido, Susana le costó acomodarse, pero después empezó a marcar el ritmo con frenesí, aullaban y gemían hasta que las dos acabaron juntas, sin dudarlo un segundo Gilberto se abalanzo sobre Silvia y yo fui con Susana.

    -Veni guacho, quiero pija, que cuerpazo que tenes HDP, me haces acordar a alguien, pero hoy quiero que me partas al medio comemgggh

    -Me tiré sobre ella y arrancándole la parte de arriba de su atavío de india empecé a comerle las tetas.

    A mi lado Gilberto repetía la rutina con Silvia y le mordía los pezones mientras le tapaba la boca con su manota, esta vez redoblaba la apuesta e iba y venía sobre cada pezón, quedándose varios segundos con los dientes sobre ellos y Silvia pataleaba aún más, además con la otra mano le sostenía las manos atadas arriba. Mire a Susana y opte por el mismo camino, pero al morder sus pezones notaba una sonrisa perversa bajo su máscara, intensifique y en lugar de taparle la boca innecesariamente empecé a jugar con mis dedos en su clítoris descorriendo la malla de cuero. Gemía, pero se retorcía de placer no de dolor, ahora me quite el taparrabos y mi pija al palo fue directo a su boca, ansiosa. Comenzó a chuparla incesante, me molestaba su máscara y la mía así que a terminar con la sorpresa

    -Hola Susana

    -Raulgh…. Que hijo de puta me resultaba conocida esta pijmmgh

    Empecé a bombear fuerte en su boca con mi pija ya recuperadisima sobre su boca, sus dedos agiles fueron directo a mi cola y a jugar con mi próstata, mi pija seguía incentivada cada vez más y más.

    En esa posición arrodillado junto a ella vi a Gilberto salir de Silvia y venir directo a agarrar los tobillos de Susana y ensartarla de una. La pija del colombiano era más grande que la mía, así y todo, Susana la recibió entera inclusive se sonreía y comía mas mi pija. De pronto Silvia desapareció y la vi emerger de su habitación con una sorpresa.

    -Susana me dijo que quería una fantasía, una doble penetración, pero no va a tener una doble, mira vas a tener una triple bebota

    Silvia lucía un cinturón poronguero con una pija casi como la de Gilberto, Susana lejos de atemorizarse se envalentono y subió arriba mío, y arrancándose su bikini se calzo mi pija en su conchita estrecha, se lanzó de golpe y pego un grito mezcla de placer y dolor, mas placer que nada. Ahí calzada empezó a bombear fuerte y rápido mientras veía acercarse libidinosamente y relamiéndose a Silvia y Gilberto.

    Silvia se paró poniendo un pie al costado de mi cara y le metió el consolador en la boca de Susana, que apenas alcanzaba a contenerlo, un golpeteo lo llevaba hasta la garganta emitiendo unos sonidos mezcla de ahogo y placer, pero sin quejarse. Así era doble pija en conchita, pijon de silicona en la boca y ahí venia Gilberto. Se embadurno bien la pija con el aceite del frasquito y primero empezó a cogerle el culo con la lengua, dedos y lengua hacían que Susana se estremeciera, casi temblara de placer, pero mantenía el ritmo, al contrario, lo aceleraba más, más gemidos ahogados por el consolador y más pija en su vagina ya que la mía crecía y crecía. Y de pronto sin piedad Gilberto se lanzó y la ensarto mientras le comía la boca a Silvia que le hundía el consolador ahogando a Susana.

    Abajo de esto yo moviendo la pelvis como podía, todo acompasado, hasta me animaba a jugar con los dedos con la conchita de Silvia por debajo de las correas del cinturón, lo cual agradeció con un guiño de ojo. Susana enloquecía de placer, la triple penetración la hacía gozar más y más, Gilberto sin piedad alguna la sacaba y la volvía a meter, mi pija durísima por la visión iba a fondo también, con la boca comía las duras tetas de Susana, chupaba y mordía al mismo tiempo, en un lapsus enfoco mi pija en su punto G y comenzó a temblar como estremeciéndose mal, casi me dio miedo, me miro hacia abajo con la pija postiza hundida entre sus labios y me dio el ok que estaba más que bien.

    Entonces empezó un descontrol , Gilberto la tomo del pelo y la empezó a cabalgar dándole chirlos en la cola mientras su pija seguía entrando en su culo, lo me hinque un poco más puse una almohada debajo y hundí mi pija con todas mis fuerzas al tiempo que agarre sus tetas con mis dos manos y empecé a chupar irrefrenable, de pronto su boca escapo de su consolador y se abalanzo para darme un beso de lengua brutal , Silvia también empezó a besar a Gilberto enroscando sus lenguas, y se venía el polvo conjunto, la base de mi tronco había encontrado el clítoris de Susana y no podía parar de moverse, mordía mi labio . Silvia se dejó caer y metí mi lengua en su concha ahora ya sin el cinturón y si jugando con la poronga postiza-

    -Aah ahhh aaaacabogh

    El grito de Susana fue ahogado por la boca de Gilberto que giro su cabeza y le comió sus labios carnosos, en mi boca los jugos de Silvia caían como una catarata

    -ahhh Raúl.. me voy me voyyy…

    -ahhh ahí va toda la leche puta susanaaa

    -y mi leche en tu conchita viciosa…

    Sentí caer los jugos de Susi también en mi pelvis a borbotones, Gilberto quito despacio su pija chorreando leche y Susana bebió todo lo que sobraba de su culo, Silvia lamia sus jugos en mi cara y los de Susana en mi pelvis

    Caímos los cuatro extenuados en la cama enorme

    -Guau Raúl, en tan poco tiempo me cogiste ya tres veces guacho, que poronga tenes, y este colombiano desquiciado ufff… y eso que todavía falta la fiesta de fin de año, ni se imagina contador.

    -Les cuento que lo de mi marido no es verso – dijo Silvia – Gilberto es mi amante, un asesino de la pija, que rico que conocí en un Congreso en Cartagena hace un año, justo vino estas semanas y me lo traje Jajaja.

    -Bueno chicos, aquí traigo un champagne para brindar, por nosotros – apareció Gilberto con 4 copas.

    Así la noche cayo y quedamos dormidos en el departamento de Silvia, en la noche hubo algunas escaramuzas más, las chicas tremendas putas seguían aun con ganas y nosotros no dijimos que no.

    Casi arrastrándome me duché al amanecer y partí, la deje a Susana en su departamento, a ver que tramaban para la fiesta de fin de año estas trolas.

  • Así empecé por atrás

    Así empecé por atrás

    Hola, que tal, me presentó, mi nombre es Eugenio, tengo 33 años, soy casado con una extraordinaria y hermosa mujer, se llama Sofía, ella tiene 29 años y tiene un cuerpo espectacular, cabello castaño claro, ojos color miel, por mi parte mido 1.83 m, tengo cuerpo en forma, ya que procuro cuidarme y hacer ejercicio.

    Cuando tengo intimidad con mi esposa no tengo ningún problema, ya que nos hemos entendido, admito que mi esposa es más arriesgada que yo en el sexo, y no me quejo, al contrario, me gusta y calienta que ella sea tan liberal, hemos experimentado varias cosas, entre ellas, es que, en las últimas ocasiones que me está haciendo sexo oral, ella juega con mi ano, metiendo un dedo y a veces hasta dos en él y yo la verdad, siento muy rico cuando lo hace.

    En una ocasión, cuando terminamos de tener sexo, nos abrazamos y estuvimos platicando, en eso, ella me dice si me podía hacer una pregunta y que esperaba que no me molestara, le dije que preguntara que no iba a pasar nada.

    Luego me dice, ¿te gustaría que yo te penetrara? Yo le respondí con otra pregunta ¿y eso, que ya no lo haces cuando me metes el dedo? Y me dice, sí, pero es que se me ha metido a la cabeza que podría usar un arnés con un dildo y penetrarte con él.

    Yo me quedé pensando, y como la verdad, me gusta complacer a mi esposa, le dije que sí, que me gustaría que me penetrara, ella se puso contenta y tanto así que me dio una gran mamada que me hizo terminar en su boca.

    Yo le dije que si no le importaba, yo me encargaría de comprar lo necesario, que cerca de mi oficina, hay una sex shop y que me daría la vuelta.

    Al día siguiente, en la primera oportunidad que tuve, salí de la oficina y me dirigí a la tienda, tenía surtido de muchas cosas, la que atendía, me preguntó que necesitaba, le dije que necesitaba un arnés con un dildo, me enseñó los que tenía, había de varias formas y tamaños, había en forma de verga y de consolador, luego me mostró unos con una enorme verga de plástico y esos les dije que no, que no fuera tan grande, yo por dentro pensaba, esos me van a reventar el culo, luego me mostró otros que se veían de buen tamaño, escogí uno con un arnés ajustable y una verga como la mía, al menos sentiré lo que siente mi mujer cuanto la culeo, también pedí un lubricante, pagué y me fui.

    No niego que estando aún en la oficina, se me venía a la mente la imagen de mi esposa usando el arnés y yo ofreciéndole mi culo para que me cogiera y eso me calentaba mucho, ya deseaba terminar las labores del día para irme a la casa.

    Salí del trabajo y no perdí tiempo en dirigirme a mi casa, llegué, saludé a mi esposa con un beso y abrazo y al ver la bolsa que llevaba, preguntó si eso era de lo que habíamos platicado, le dije que sí y se emocionó, me dio otro beso y dijo, más tarde lo estrenamos.

    Después de cenar, dijo que se iba a meter a bañar y alistar para el “postre”, salió de bañarse y luego entré yo, salí del baño solamente con una bata y me pidió que me saliera de la recámara y que me quedara así, que ella quería ponerse lista, yo la veía y pensaba en lo que se venía, y me calentaba.

    Me fui a la sala, ahí estuve unos minutos cuando oí unos pasos, venía vestida con una sensual lencería color rojo, un brasier que apenas cubría su espectacular par de tetas y una diminuta tanga, que un pequeño cuadro de tela que apenas le cubría su deliciosa vagina, venía con unas zapatillas de tacón alto, bien maquillada y peinada, al verla mi verga inmediatamente reaccionó.

    Se acercó a mí, me levanté del sofá y me empezó a acariciar y nos besábamos, nuestras lenguas se encontraban, luego me quitó la bata quedando yo totalmente desnudo, me besaba el cuello, el pecho, me succionaba mis pezones, mientras me acariciaba el pene, ella sabía muy bien como tocarme, movía su mano entre la verga y los huevos.

    Yo también empecé a besarla, pasaba mi boca por su cuello, sus hombros, sus senos, ahí me quedé chupando y lamiendo cada uno de ellos, succionando sus ricos pezones, ella se excitaba, le acaricié ese precioso y redondo trasero, le dije que tenía ganas de meterme ahí, ella se acercó a mi oído y dijo, el único culo que va a ser penetrado esta noche es el tuyo cariño, eso me encendió, ah, entonces dije yo, culo no, pero panochita si va a haber, respondiendo con una pícara sonrisa.

    Estábamos en un buen faje, con besos, caricias, lamidas y succiones, cuando me tomó de la mano y nos dirigió a la recámara, se metió al baño y cuando salió, se había quitado la tanga y ya traía puesto el arnés con la verga de plástico, se veía muy sexy.

    Se acercó a mí, nos besamos y acariciamos, yo agarré ese tronco de plástico y lo frotaba, ella se estremecía al verme hacer eso, y me dijo, híncate, así lo hice quedando de frente con ese falo falso, me dice, ya sabes que hacer puto, yo sin más, lo lamí, le daba lengüeteadas y me lo metí a la boca, lo estaba disfrutando, me decía ¿te gusta chupar verga? Yo sin sacármela de la boca asentía con la cabeza, una mano la usaba para sujetar el dildo y con la otra le acariciaba su jugosa vagina, que ya estaba muy húmeda, ella gemía de placer al igual que yo.

    Tenemos una mesa en la recámara y me pide que me incline sobre ella, dejando expuesto mi trasero, ella se puso detrás de mí, me lamió la oreja y su mano fue recorriendo mi espalda hasta llegar a mi trasero, sus dedos jugaban con mi orificio anal, se sentía muy placentero, me metía sus dedos a mi boca para chuparlos y llenarlos de saliva y los volvía a llevar a mi culo, me decía, que lindo culito que me voy a coger, luego de hincó me abrió las nalgas y metió su lengua en mi ano, yo le decía que se sentía muy bien, ella decía que tenía buen maestro.

    Me estaba dando unas lamidas de ano por primera vez, ya que nunca me las habían dado, yo gemía de placer, sentía de ponía su lengua dura y la metía, luego se chupó los dedos y me fue metiendo uno, poco a poco hasta que ya lo tenía bien insertado, lo metía y sacaba y luego se unió otro dedo, sabía muy bien lo que hacía, me iba dilatando mi culo y luego, metió tres dedos a la vez, yo grité de placer, me decía vaya que está quedando bien abierto, creo que ya es hora que sientas lo que siento yo cuando me la metes en el culo.

    Me dijo que me pusiera de perrito en la orilla de la cama apoyando mi pecho y cabeza en el colchón haciendo que mi trasero se abriera más, lamió y escupió mi ano, luego sacó el lubricante del buró que estaba junto a la cama, le untó a la verga plástica y me untó con los dedos en mi culo, acercó la cabeza y la fue introduciendo, lentamente en mi trasero, yo gemía, sentía algo de dolor pero también placer, sentí que entró la cabeza de la verga en mi culo, y luego poco a poco la fue metiendo hasta que me dijo, en verdad eres un goloso, te la acabas de tragar toda por el culo, ya la tienes bien metida, luego de haciendo los movimientos de entrar y salir, me sujetaba de la cintura y me daba unas embestidas muy sabrosas, luego de dolor que sentí en un momento se convirtió en puro placer.

    Me decía eres mi putito y ese culo es mío, a veces entraba y salía suavemente, pero luego arremetía con fuerza, yo tomé mi verga y la empecé a frotar, después de unos minuto, pidió que me acostara en la cama boca arriba, ella se puso enfrente, me levantó las piernas y se las puso en los hombros, acercó la verga a mi culo y me la metió sin ningún problema, ya tenía bastante abierto el ano, me cogía delicioso, la veía a la cara y se le notaba la cara de zorra que pone cuando me la estoy cogiendo yo, le pregunté si le gustaba cogerme y me decía que era delicioso verme siendo penetrado, ella tomó mi verga y me masturbaba.

    Cada vez que tenía oportunidad me decía puto, que era un prostituto y ramero, que al llamarse así me calentaba, me sacó la verga y ahora me pidió que me volteara que quedara boca bajo en la cama, me puso un par de almohadas en el vientre, para que quedara levantado mi trasero, se puso encima de mi y me volvió a ensartar ese pedazo duro de plástico, en verdad estaba disfrutando todo eso, ella me decía, ¿verdad que se siente rico? Así siento yo cuando me coges por ahí.

    Después de unos minutos, me la sacó e hizo que chupara la verga falsa, la lamí y me la metí a la boca, me dio varias estocadas, luego dijo, por hoy ya es suficiente, y se quitó el arnés, pero yo le dije, ahora va la mía, me volteé en la cama y le dije, ahora te toca chuparme a mi la verga, se quedó hincada en la cama, agarró mi verga, la frotó y luego se inclinó para darme una gran mamada, ella era experta en el sexo oral, paseaba su lengua por todo lo largo y ancho de mi verga, pasando por los testículos que chupaba y se los metía a la boca, luego le pedí que se pusiera sobre mi para hacer un delicioso 69, ella me chupaba la verga y yo su muy mojada vagina, le metía la lengua todo lo que podía, ella gemía, le encantaba que le mamara su panocha.

    Luego se levantó, yo la pase en 4 en la orilla de la cama, yo me paré atrás de ella, acerqué mi verga y se la metí, estaba tan lubricada que no batallé, le daba sus buenas embestidas, ella gemía de placer, después de un rato, se acostó boca arriba, le sujeté las piernas en los hombros, ella tomó mi verga y se la acomodó en la panocha, solo empujé un poco y entró fácilmente, entraba y salía de su cavidad húmeda, cuando gritó que estaba a punto de venirse, me decía que no parara hasta que gimió y se contorsionó con un orgasmo.

    Yo aún quería un poco más, la puse de lado en la cama, me recosté atrás de ella, le pare sus nalgas, acomodé mi verga en su vagina y se la metí, ella volteaba la cabeza y nos besábamos, se la metía bien rico, mi mujer en verdad es bien caliente, le decía que ahora quien era la puta y prostituta, ella decía, soy yo tu putita, duré un ratito más hasta que ya no pude, se la saqué y me levanté rápido, se la acerqué a la boca y le solté todo el semen en su cara, gran parte entró en su boca y se los trabaja, otros quedaban en los labios y parte de la cara, me incliné y la bese tomando mi propio semen en mi boca, mi lengua recorría sus labios y donde había líquido seminal.

    Me recosté junto a ella y nos abrazamos, estábamos bien sudados de todo el ejercicio que hicimos, me dijo que el postré estaba delicioso, le dije que sí y que teníamos que volver a probar, me dijo, pues ten la seguridad que sí, ese culito tuyo necesita toda mi atención, nos reímos y besamos, nos metimos a bañar juntos, salimos y nos acostamos desnudos, yo veía que se quedaba pensando, le pregunté que en qué pensaba y sólo se rio y me dijo, ya lo verás, me besó, me dio las buenas noches y nos dispusimos a dormir.