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  • Culeada express con lencería roja

    Culeada express con lencería roja

    Mi familia salió un fin de semana de la ciudad y mis hormonas se alteraron. Tenía varias semanas viendo porno de femboys y travestis que ya hasta soñaba con verme como ellas. Salí al centro a la ropa chica a buscar lencerías y encontré una lencería roja de tiras se que sujetaba por varias partes con vinchas desde el cuello hasta los muslos. Me lo podré y sentía super sexy así que me tomé algunas fotos y las subía a una app esperando que me dijeran cosas pervertidas.

    Estaba tomando una cerveza mientras leía invitaciones y propuestas hasta que vi uno que me llamó la atención. Era un hombre guapo alto con gorra. Me dijo: tengo muchas ganas de culear, 5 minutos no más, en tu casa o en la mía? Mi primera reacción fue un rotundo no, pero mientras me terminaba la cerveza recordé mi primera vez y lo rico que se había sentido. Además, solo serían 5 minutos. Me convencí quedamos que yo iría a su casa.

    Me puse encima de la lencería una ropa holgada de gimnasia y una gorra, me maquillé los labios y salí con mascarilla. No hacía frío, pero los nervios me hacían tiritar la mandíbula y las manos las tenía mucha frías. Llegué al edificio y él bajó por mi. Mientras subíamos no dejaba de mirarme hasta que me preguntó si las fotos eran mías. Le dije que sí que no desconfíe. Pasamos y me dijo que tomara asiento.

    Me quede sentaba varios segundos mirando el suelo hasta que me dijo: ¿y bien? quítate la ropa. Me quité primero la ropa arriba y la mascarilla y el empecé a manosearse el bulto. Eso me empezó a excitar. Le di la espalda y me baje lentamente el pantalón ofreciéndole mis nalgas en lencería, prácticamente desnudas con una tira roja en medio. Se levantó y dijo: ooh que rica putita. Se sacó el pene y me tomó de la nuca y me hizo arrodillar. Le seguí la corriente y dejé que me meta la verga en la boca. Él estaba muy excita y decía una y otra vez: oooh, eso, oooh sigue mamando.

    Estuve así como 2 minutos hasta que me tomé del brazo bruscamente y me empujó al sofá, «ponte en 4» me dijo. Le obedecí. Se puso un condón y a mí me puse lubricante con un dedo metiendo y sacando unos segundos. Inmediatamente me lo metió todo lo cual me hizo erizar y soltar un grito. Me alejé un poco y casi llorando dije: ay amigo despacio, me dolió! Me dijo: ya debes estar acostumbrada, no te quejes. Me volvió a acomodar en 4, pero esta vez lo metió más despacio.

    Yo respiraba profundamente con algo de miedo, pero siguió metiendo y sacando despacio hasta que se dilató mi ano y aceleró. Me empecé a excitar mucho y se me salieron algunos gemidos entonces me dio una nalgada fuerte y me dijo: shhh calladita. Me aguanté los gemido y él siguió culeándome hasta que no pude resistir y volví a gemir. Lo estaba disfrutando mucho, me sentía muy hembra. No habían pasado ni 5 minutos y él se separó de mí, se sacó el condón y me hizo arrodillarme. «Saca la lengua y mírame», dijo.

    Mientras lo miraba, noté que era mucho más guapo, era un poco musculo y tenía barba como de 3 días. Mientras lo contemplaba sentí chorros calientes en mi lengua y labios. Me dio un poco de asco, pero me dijo con voz muy masculina: trágalo y termina de limpiarme a verga. Intenté como pude cumplir su orden, pero se me llenaron de lágrimas los ojos y me dieron unas arcadas. Me recuperé y pasé mi lengua por su pene hasta dejarlo limpio. Me dijo: abre la boca putita. La abrí y me dijo: todavía veo semen, tragátela. Otra vez intenté y esta vez sentí cómo se deslizó por mi garganta ese flujo tibio y espeso. Lo miré, abrí la boca y me dijo: muy bien, eres toda una perrita.

    Seguí de rodillas y vi cómo él se fue a la refrigeradora y sacó dos cervezas. Me dio una y él se tomó la otra en segundos. Me echó en el sofá y se puso a revisar su teléfono. Mientras me tomaba un trago me dijo: termina la cerveza y vete, vendrá mi madre en media hora y quiero ordenar la casa. Me sentí un poco mal y pensé «estúpido», pero también me quiso dar un ataque de risa no sé por qué. Me vestí, me terminé la cerveza y salí sin despedirme. Llegué a casa con tanta calentura por la experiencia que esa noche me masturbé 3 veces recordando todo.

  • Mi lectora viciosa

    Mi lectora viciosa

    Una noche, hablando por Telegram con una lectora empezamos a fantasear con la posibilidad de escribir sobre ella, sobre sus gustos, fantasías… etc.

    No voy a poner su nombre por si acaso deja un comentario, así que a partir de ahora la llamaremos… Jakita por ejemplo.

    Jakita, una chica de 35 años, alta, de piel morena, con un cabello negro y media melena unos pechos exuberantes con un lunar que hace que mi imaginación vuele y un cuerpo que imagino increíble, unas piernas gruesas y torneadas, me hacía pensar las fantasías más excitantes.

    Durante los primeros momentos no sabía que buscaba ella, si solo me hablaba porque le gustaban algunos de mis relatos o por la idea de que lo haría más excitante que escribiera sobre ella.

    Así que comencé a tirar los clásicos anzuelos para ver que tal respondía. Cual sería mi sorpresa cuando al momento me seguía el juego.

    La verdad es que me estaba poniendo un poquito caliente y ella me confesó que también.

    Cuando accedió, me di cuenta de que definitivamente tenía una oportunidad, así que empecé a escribir como si estuviéramos juntos. Como acerqué su boca a la mía de tal manera que casi rozaban nuestros labios, sin que ella hiciera intento alguno por tratar de guardar las distancias. Entonces comencé a soplar suavemente, despacio, hasta que el roce de nuestros labios la hizo entrar casi en trance y cerrar los ojos, lo cual me dio la señal de que podía hacer algo más.

    Inmediatamente comencé a sacar mi lengua y a lamerle los labios, enseguida ella trató de alejarse con un intento de muy poca resistencia, por lo que me fue fácil sujetarle la cabeza para seguir en lo mío. Más tarde ni siquiera tuve necesidad de sujetarla, ya que ella sola me había tomado por el cuello para acercarme más; sin embargo, yo sólo seguía lamiéndole los labios suavemente, hasta que noté que definitivamente deseaba que la besara.

    No pude evitar pensar, que Jakita solo era una lectora, pero ese mismo pensamiento fue lo que me puso muchísimo más excitado. Pensar en lo que era prohibido, ya que no suele fantasear así con lectoras, y todas las veces que yo había imaginado ese momento, me ponía a mil, así que la besé apasionadamente, sumergiendo mi lengua hasta lo más profundo de su garganta, bebiendo su saliva, y ella haciendo lo mismo conmigo. Abrí los ojos en ese momento, y por la cara que ella tenía se notaba que lo estaba disfrutando.

    Comencé a acariciar esas magníficas piernas que me ponía tan caliente; fui subiendo mi mano bajo ese pequeño vestido que traía puesto hasta casi tocar su sexo; en ese momento ella detuvo mi mano y yo pensé: “ni modo, hasta aquí me dejó llegar”, pero ella me dijo al oído, con una voz entrecortada por su agitada respiración:

    -“para, aquí no…”, por lo que inmediatamente nos dirigimos a un motel, donde al llegar nos bajamos del coche casi comiéndonos a besos, mordiéndonos los labios de una manera y con una pasión con la que nunca, por lo menos yo, lo había hecho.

    Entrando a la habitación, nos tiramos a la cama donde una vez que le quité el vestido y la camiseta, empecé a hurgar entre sus piernas nuevamente, sin que nada me detuviera esta vez. Sus gemidos me anunciaban que ella también estaba hirviendo, así que metí dos dedos entre su tanga para sentir su vagina, la cual estaba completamente húmeda y rodeada de un vello negro finamente recortado. Para ese momento ella ya había bajado el cierre de mi pantalón y tenía mi miembro entre sus manos, pero aún por encima de mi bóxer.

    En todo ese momento jamás dejamos de besarnos, ella me chupaba la lengua de una manera que sentía que me la iba a arrancar, me dolía pero al mismo tiempo me ponía muy caliente, y también casi me ahogaba con la suya. Comencé a introducir mi dedo en su sexo y a menearlo despacio, muy despacio, y conforme vi que ella se retorcía de placer comencé a hacerlo fuertemente. De un brusco tirón, ella separó nuestras bocas y dirigió la suya hacia mi miembro, el cual estaba incontenible bajo mi bóxer; comenzó a morderlo por encima de la ropa, y cuando lo sacó de plano se lo metió todo en la boca, gimiendo de placer, y yo también, casi gritando durante casi diez minutos.

    Ya no aguantaba las ganas de penetrarla, así que la retiré para ponerla boca arriba en la cama y metérsela por completo. Comencé a jugar con la punta de mi pene en los labios de su sexo, que estaban humedecimos; se la metí poco a poco, y ella comenzó a gritar, a retorcerse como si le diesen ataques epilépticos, de hecho tuve que abrazarla para que se estuviera quieta, y besarla para que sus gritos no se oyeran en todo el motel. Jakita meneaba su cintura para que la penetración fuera más completa, y comenzó a morderme el cuello y el pecho, a rasguñar mi espalda, y me pidió que la dejara ponerse encima.

    Ella comenzó a montarme de una manera casi desesperante por la lentitud. Cada sacudida que daba lentamente, casi sacaba por completo mi miembro de su vagina y lo volvía a meter con la misma lentitud. Estuve a punto de correrme, pero aguanté para que disfrutara un poco más. En ese momento ella me puso en una posición tal que ella estaba sentada encima de mí, con sus pechos, con esos pezones oscuros y duros contra mi cara, y comenzó a moverse de una manera frenética, lo que me hizo pensar que había alcanzado su orgasmo.

    En ese momento me percaté de que nuestra imagen se reflejaba en el espejo enfrente de la cama, me alegré de no haber apagado la luz, porque veía su inmenso culo moviéndose, mi miembro entrando y saliendo, su media melena meneándose a ese ritmo alocado, y encima de todo sus gemidos y gritos, así que no me contuve más y me vine por completo dentro de ella, inundando sus más íntimos rincones con mi semen. Después de eso caímos rendidos y nos besamos suavemente.

    Seguimos un poco más hablando por Telegram y lo tuvimos que dejar, su marido estaba a punto de llegar y mi esposa dormía a mi lado.

  • Divorciada y recién estrenada

    Divorciada y recién estrenada

    Aclaración de la autora: Para mis lectores habituales, sabéis que yo normalmente escribo relatos sobre mis experiencias sexuales a detalle, pero esta vez quería probar algo distinto y me he animado a crear un relato ficticio. Seguiré usando el mismo léxico de siempre, no me enrollaré mucho en la trama y cada detalle importará, en resumidas cuentas, tendrá la misma esencia que mis otros relatos (o al menos eso espero). Espero que lo disfrutéis.

    Me llamo Emily, tengo 32 años y hace meses me divorcié de mi ex esposo, ¿Los motivos? bueno, su arrogancia y la falta de atención hacia mi sumado a la monotonía de nuestra relación hicieron que tomásemos dicha decisión, el desenlace no fue pacífico, ambos discutimos, nos gritamos e incluso nos llegamos a tirar cosas… La verdad no me arrepiento nada haberme separado de ese mal agradecido. Pero lo que os contaré hoy no va sobre mi relación fallida, sino de mi mejor experiencia sexual hasta ahora.

    Tras más o menos una semana del divorcio decidí dar el paso y renovar mi vida sexual, con mi ex esposo apenas tenía sexo y las veces que lo teníamos no me dejaba satisfecha, me era más rentable masturbarme con un dildo que follar con él. Llevaba unos días hablando con un amigo de la infancia, un chico que antes era mi vecino llamado Tyrell, un chico de tez negra cuyos padres se habían mudado de Estados Unidos a España. Realmente siempre había mantenido el contacto con él ya que nos caíamos muy bien, pero desde el divorcio dicho contacto aumentó y ahora era más seguido. Y además, he de confesar que siempre me atrajo de alguna forma, era muy fuerte y quizás no fuese el más guapo de todos pero se me hacía muy lindo y atractivo, de hecho durante mi adolescencia había fantaseado con él, con su gran polla metiéndomela entera dentro de mi teniendo un sexo apasionado, estaba atrapada por él.

    Decidimos quedar una noche para ir a una discoteca, yo tenía claro mi objetivo, tener sexo con él. Me preparé, me puse un vestidito apretado, mi aspecto era el siguiente: Pelo largo oscuro y ojos claros castaños, una boca pequeña, pero con labios carnosos, con pechos no muy grandes pero compensado con un culo bien en forma ya que asistía al gimnasio y a clases de yoga por lo que mi cuerpo era muy atlético y algo delgado. El vestido me hacía tener una cintura fina ensanchando a la vez mis caderas y cortándose justo por debajo de mis glúteos haciendo que levantarlo y dejar mi culo al aire fuese muy fácil. Conjunté mi vestido con unos tacones negros y un bolsito oscuro en el que dejé lubricante para la ocasión. Y para más puterío, decidí ir sin ropa interior, yo tenía claro mi objetivo. Horas antes de quedar me avisó que quizás venía un amigo suyo, me preocupó un poco ya que no quería que fuese un impedimento, quería pasar la noche con él pero a pesar de mi preocupación lo acepté.

    Ya era de noche y él me vino a recoger en coche, me puse en la parte de atrás ya que su amigo venía de copiloto, por fin pude ver a Tyrell en persona, estaba más guapo de lo que recordaba y tenía unos brazos muy anchos, su amigo tampoco estaba nada mal, ambos iban bien arreglados y he de decir que me estaba sintiendo una mujer muy afortunada por esa situación. Ya en la discoteca, tras un par de copas para soltarme me empecé a acercar a Tyrell bailando junto a él y pegando mi cuerpo con el suyo lo máximo posible de distintas formas pero sobre todo perreándole, y no solo a él sino también me permití hacerlo con su amigo quien se llamaba Tobías, me dejé llevar por ambos hombres de tez oscura y fuertes, bailándoles, juntando mis tetas con sus cuerpos o seduciéndolos con mis movimientos. En uno de esos momentos me acerqué a Tyrell y nos empezamos a besar mientras él y Tobías pasaban sus manos por mi culo, agarrándolo, azotándolo suavemente y levantando poco a poco mi vestidito, los tres decidimos dar el siguiente paso.

    Nos montamos en el coche, Tyrell conducía, Tobías y yo nos quedamos atrás para besarnos, me quitó la parte de arriba de mi vestido para tocarme los pechos mientras yo acariciaba su enorme y dura polla por encima de los pantalones, después se los bajé junto a sus boxers y vi su pene erecto, negro y casi tan grande como mi antebrazo, me lo metí entero en la boca. Le estaba practicando una mamada mientras él me apartaba el pelo y empujaba mi cabeza para que su polla me entrase más profunda, era tan larga y gorda que no me entraba entera, me daban arcadas de lo profunda que me entraba dejándole el miembro lleno de babas, pero yo seguía sin parar con el mismo ritmo acelerado.

    Durante todo el trayecto tuve su polla dentro de mi boca. Al llegar al piso y estar ya dentro los tres nos quitamos toda la ropa, vi la polla de Tyrell que era igual de grande que la de su amigo, Tyrell se tumbó en el sofá, yo me lancé a su polla para mamársela con las misma intensidad que la anterior vez. Tobías mientras me metió su polla, que seguía lubricada con mis babas, por el coño. La situación me era surrealista, era como un sueño erótico: le estaba comiendo la polla a mi amigo de la infancia mientras su otro amigo me agarraba de las caderas y me follaba duramente metiéndome toda su larga polla en lo profundo de mi coño, yo era incapaz de no gemir, estaba en éxtasis del placer que estaba experimentando, nunca antes me habían follado así y esto era nada más el comienzo. Después hicimos un intercambio, le volví a mamar el pene a Tobías mientras que Tyrell me la metía y empujaba con todas sus fuerzas a la vez que tiraba mi cuerpo contra el suyo agarrándome de mis caderas, en este punto mis labios estaban tan mojados que no oponían resistencia alguna sobre su gran miembro, el golpeteo de mi culo contra sus caderas se escuchaba en todo el salón mientras que mis gemidos se ocultaban porque mi boca estaba ocupada con la polla del otro.

    Después de acabar en el sofá, fuimos al dormitorio, Tobías se tumbó, yo me puse encima de él y tras besarlo metí su polla dentro de mi vagina, Tyrell estaba detrás de mi, usó el lubricante que estaba en mi bolso, pasó sus dedos lubricados por mi ano llegando a metérmelos a la vez que se lubricaba su polla y empezó a introducir lentamente su miembro por el culo, yo no podía creerme lo que estaba pasando, las sensaciones que sentía y la satisfacción sexual que estaba experimentando. Podía sentir como las dos pollas me penetraban a la vez, una salía y otra entraba abriendo mis dos orificios y causándome un ligero dolor que era disimulado por lo excitada que estaba experimentando.

    Mi sudoroso cuerpo estaba siendo reventado por esos dos negros que me rompían hasta el alma, la polla de Tyrell entraba entera dentro de mi culo sintiéndola dentro de mi recto, yo ya no estaba consciente y solo disfrutaba de esa maravillosa experiencia. Gemía de placer, jadeaba de dolor y suplicaba «más más más» acompañándolo con síes cada vez que aumentaban el ritmo y me daban más duro, me llamaban puta me usaban como una muñequita y tiraban de mi pelo pero me encantaba. Todo ello concluyó con un orgasmo y un squirting que dejó toda la cama mojada y mis piernas temblorosas.

    Yo estaba casi llorando del placer, pero aún no había acabado. Tobías me puso al borde de la cama en postura de misionero, me abrió las piernas, echó lubricante sobre mi coño, mi ano y sobre su polla y sin mediar precauciones me penetró el ano con su largo pene. Jugaba con mi cuerpo a su antojo, aumentaba y disminuía el ritmo, tiraba de mis caderas hacia las suyas y me golpeaba con cada empujón que daba metiendo su pene completamente dentro de mi. Yo ni podía mantener las cuencas de los ojos en posición por todo el placer que estaba experimentando. Tyrell por su parte se estaba masturbando tumbado en la cama. Sin duda había cumplido mi fantasía que tenía de adolescente, pero de una forma espectacular y muy surrealista.

    Tras un rato de duras y aceleradas penetraciones Tobías se la sacó, Tyrell vino y me la metió de nuevo por el culo reiniciando la acelerada marcha que tenía su compañero dejándole masturbando enfrente de mi. Estuvimos así un buen rato, mientras ellos se intercambiaban para usar mi culo yo me metía los dedos en el coño para masturbarme y darme aún más excitación de lo que estaba sintiendo hasta que sin aviso alguno tuve otro squirting mientras Tyrell me la estaba metiendo, él se acercó a mi coño y puso su cara en frente de mi squirt, después se puso Tobías y le empapé igual.

    Yo estaba agotada, pero ellos siguieron usándome como la sumisa que era. Tyrell me levantó con sus enormes brazos, yo le abracé, me metió el pene por la vagina y Tobías me la metió en el ano mientras me agarraba de la cintura. Ambos hombres fuertes me subían y bajaban para que sus miembros entrasen y saliesen de mis orificios, yo no tenía que hacer nada más que disfrutar del momento, sentir mis húmedos agujeros ser perforados violentamente por ellos y gemir como nunca antes lo había hecho. Mi cuerpo botaba, no tenía control alguno sobre él, eran ellos los que decidían si me la metían más profundo o más rápido, estaba experimentando el mejor placer que una mujer podía experimentar. «Me voy a correr» dijo Tobías, yo le respondí «correos dentro de mi» y así hicieron. Tobías se corrió dentro de mi culo, sentí cómo su polla palpitaba mientras me llenaba el recto con su caliente semen. Tyrell siguió penetrándome con más ganas después de que su amigo me la sacase del culo, yo le besé y luego a Tyrell y así repetidas veces hasta que, por fin, mi amigo de la infancia se corrió dentro de mi vagina llenándome con su leche.

    Me dejó en el suelo, yo me tumbé en la cama y sentí cómo de mis orificios salían las corridas de ambos hombres quienes se tumbaron junto a mi para besarme cada uno, tocar mi sudoroso cuerpo y decirme cosas como «que bien follas» o «qué buena estás». Mi noche concluyó con una ducha, me fui a la cama a dormir con mis dos hombres para despertar a la mañana siguiente reventada. Pero, aun así, nadie me iba a quitar la satisfacción que experimenté aquella noche, me sentí viva de nuevo y definitivamente, aquella no iba a ser mi última vez dejándome reventar por esos dos.

    Aquí concluye este primer relato ficticio, no dejaré de lado contar mis experiencias, pero también quiero innovar y dar juego a mi pervertida imaginación, espero que os haya gustado este relato, muchos besos.

  • Una paja inolvidable

    Una paja inolvidable

    Aquella paja maravillosa

    Ya tenía yo novia y ocurrió hace bastante tiempo cuando Rosa trabajaba ya entonces en casa, ambos éramos mucho más jóvenes e inexpertos (sobre todo yo), cuando una mañana estando yo en la cama haciéndome el remolón y sin saber muy bien cómo, Rosa comenzó a darme un masaje relajante en un principio, pero que acabaría, como se dice ahora, con final feliz.

    Aquel masaje inocente para que yo me levantará poco a poco se convirtió en la mejor sobada que me hayan dado en vida (y han pasado ya muchos años), y desde luego me provocó una erección instantánea, y que ella adivinó por lo que ocurrió a continuación. Una de sus manos rozó delicadamente como quien no quiere la cosa por dos veces el glande de mi polla (tiesa y firme por sus deliciosas y ardientes caricias) antes de hacerse totalmente dueña de ella. La paja que me hizo a continuación fue maravillosa e indescriptible, nunca una tía me ha provocado ni tanta excitación ni tanto placer como lo hizo Rosa aquel día solo masturbándome, y además le toqué sus espectaculares y tremendas tetas, y mientras se las sobaba (y jamás lo olvidaré) me dijo aquel amenazante e insinuante «Ya verás tú…» que aun perdura en mi memoria. Me corrí cuando y como ella quiso, fue sencillamente inolvidable.

    Aquella paja quedaría para siempre en mi memoria, y el recuerdo que he tenido desde aquel día de aquellos 15 o 20 minutos duraría eternamente y se convertiría en imborrable. Nunca volvió a haber nada más entre los dos, salvo un deseo mutuo del uno por el otro (pienso yo) que ha perdurado a lo largo de los años. Por otro lado tengo que decir que aquella inolvidable paja hizo que cada vez con más frecuencia yo me masturbará por ella, y así ha sido durante un montón de años en los que el deseo por ella fue creciendo a medida que más me masturbaba a su costa y por el recuerdo de aquella paja fascinante.

    Un deseo que creció

    Como he dicho los años fueron pasando, mi masturbación por Rosa fue cada vez a más, al comienzo solo deseaba que me volviera a pajear, con el tiempo empecé a fantasear con follármela y eso me resultó bastante extraño en un principio, porque todas las tías que fueron siendo mis parejas por entonces estaban mejor que Rosa, pero algo hacía que ella me resultara insultantemente sensual y el deseo que me hacía sentir por ella era cada vez mayor.

    Después de años sucedió algo que marcaría la atracción sexual que me transmitía. Cuando por razones del paso del tiempo mi masturbación por ella había ido decayendo poco a poco tuvo lugar un hecho que provocó que retomará mi afición de hacerme pajas continuamente por ella. Estando un día revoloteando por la habitación donde se cambiaba antes de irse a su casa encontré en un cajón unas bragas suyas, solo la idea de hacerme una paja con sus bragas me volvió loco y no pude remediar dejar de hacerlo, las cogí me fui a mi habitación y con sus bragas alrededor de mi polla me la casqué desenfrenadamente por ella hasta correrme no sin antes apartarlas de mi polla para no regarlas con mi corrida, las volví a dejar donde las encontré y punto. Aquello me puso cachondo a más no poder… una paja con las bragas de Rosa… y poder algún día correrme con ellas… ¡Que delicia!

    Aquello se convirtió en costumbre, y todos los días cuando ella se marchaba iba a esa habitación, y en el mismo cajón y en el mismo lugar siempre dejaba unas bragas, me encantaban, casi siempre eran de encaje, blancas, visón y negras. Las negras me volvían loco, no había un día que no me masturbara con las bragas de Rosa, incluso había veces que no me podía contener y la locura que me invadía hacia que me corriera en sus bragas gozando lo inimaginable, luego siempre me tocaba lavarlas, esperar a que secaran y colocarlas en su lugar antes de que ella regresara al día siguiente por la mañana.

    Dos affaires me sucedieron con sus bragas. La única vez que le encontré un tanga, que sin poder contenerme me corrí en él, después de lavarlo lo colgué de una percha de su baño para que se secara antes de volver a colocarlo en su sitio, y al final se me olvidó reponerlo… madre mía, que pensaría Rosa, deja el tanga en un cajón y le aparece al día siguiente colgado de la percha de su baño…, no se si preferí imaginar que ella podía pensar que había sido un olvido suyo el dejarlo allí, o que en realidad se diera cuenta de lo que yo hacía. El segundo affaire fue aun más grave, un viernes encontré dos bragas blancas de encaje iguales, así que como era viernes y los sábados y domingos no venía a casa, cogí una de sus bragas y me las subí a la habitación.

    Después de correrme en ellas me las quedé toda la noche para seguir masturbándome por lo que sin miedo me volví a correr nuevamente en ellas. Ah, que deleite, toda la noche con las bragas de Rosa alrededor de mi polla, y sin preocuparme de tener que lavarlas enseguida para volver a dejarlas en su sitio. Como una mala pesadilla me levanté con el sobresalto de oír su voz por casa, sería que había sido un mal sueño por tener todavía sus bragas blancas de encaje alrededor de mi polla y empapadas con mis corridas…; pero no, era real, era la voz de Rosa que aun siendo sábado había venido a casa. ¡Tierra trágame! me dije a mi mismo, me levanté raudo, dejé las bragas en mi habitación y enseguida me la encontré en el vestíbulo de la planta baja, mi estado de nervios era total, no sabía ni que hacer, cuando Rosa me dice….

    R: ¿Qué te pasa…? ¿Pareces nervioso…? (con una leve sonrisa en la boca)

    Y: No…, eeeh, es que… ¿Donde está mi madre…? (no supe ni que decir)

    ¡Dios, hasta ella ya se había dado cuenta!… Y qué hago yo, me dije para mí mismo. Como no me daba tiempo a que se secaran después de lavarlas y devolverlas a su sitio, dado que Rosa podía haber visto que donde ella había dejado dos bragas ahora solo había unas, decidí ponerlas en ese mueble detrás del cajón una vez limpias, como si se hubieran enredado y hubieran enganchado e ido a parar allí por si solas. Durante una semana las bragas de Rosa continuaron donde yo las había dejado, Rosa no las encontraba por casualidad (era dificilísimo), así que tomé la decisión de quedármelas y disfrutarlas todo lo que quisiera, total ya no podía cambiar el hecho de que Rosa seguro pensara que yo le había robado sus bragas, y que además pensara claramente para lo que yo las utilizaría.

    Pensé para mí…, total al final, yo solo le he mangado unas bragas, ella a mí hace años me había hecho una paja y me había dejado tocarle las tetas.

    Sus bragas, y las pajas que me hice con todas ellas hicieron que mi masturbación por Rosa fuera ya desde entonces más que habitual, a lo que han contribuido, roces disimulados, miradas esquivas entre los dos, escucharme al otro lado de la puerta mientras jadeo pajeándome e incluso sonrisas cuando un poco con descaro le miro a las tetas en su escote.

    En definitiva, siempre he pensado que Rosa me tiene también las mismas ganas que yo la he tenido a ella.

    Sin saber cómo también empecé a desear que me comiera la polla, comencé a pensar que la chuparía igual de bien que hacía las pajas y me volvía loco solo el hecho de pensar que Rosa sería la tía que también me iba a hacer la mejor mamada de mi vida al igual que me había hecho la mejor paja de mi vida también. Ni que decir tiene que con el tiempo empecé a soñar con follarle el culo, cada vez sus caderas anchitas se me hicieron más apetecibles y no dejaba de fantasear con poder tenerla algún día a cuatro patas y poder hacerme con ese fascinante culo ancho y delicioso, cada vez que le veo las piernas su culo se me hace mucho más apetecible y desde luego no dejaría pasar la oportunidad si ella se dejara de romperle ese culazo que ya tanto deseo.

    Y por último (y no menos apetecible) tampoco puedo dejar de pensar en comerle el coño, ese coño que ella tanto se toca y acaricia pensando en mí al igual que yo me pajeo pensando en ella (al menos eso me quiero imaginar), como me gustaría oírla jadear y chillar de placer por una buena comida de coño como la que no le hayan hecho antes en su vida y comérselo hasta la extenuación, hasta la mayor de las corridas que se haya pegado en su vida, comérselo hasta hacerla chillar y volverla loca de placer.

    No puedo negar de ninguna manera que Rosa es con muchísima diferencia la tía que más dura me la ha puesto siempre, aunque solamente esté conmigo en mis fantasías.

    Un masaje inesperado

    Pasaron los años, ambos teníamos pareja cuando aquella mañana fui a su casa por un tema profesional, estaba en casa sola, al entrar la saludé y nos dimos dos besos, hacía bastante calor y le pedí agua, no pude dejar de fijarme al ir a la cocina que en el escote de su vestido asomaba un poco un sujetador de color azul turquesa que me puso a mil en un instante, me aproximé un poco a ella para tener una mejor visión dada mi mayor altura, al poco pude comprobar la preciosidad de sujetador que llevaba, no era solo el color sino que además se adivinaba de encaje, lo cual me ponía aun todavía más, aquel sujetador hizo que mi mirada no pudiera apartarse de la maravillosa imagen que se me ofrecía desde mi favorable perspectiva y se quedara clavada en su canalillo sin poder remediarlo.

    Al momento Rosa se percató, pero no sé si por descaro o porqué, pero no pude apartar la mirada, los ojos de Rosa se dirigieron a los míos como diciéndome «tío…, te estoy viendo», pero no hizo ademán de quitarse, era como si le gustara que le mirase las tetas. Al cabo de unos segundos, ya pareciéndome demasiado atrevido, aparté la mirada de su escote y la miré a los ojos, ambos nos miramos fijamente durante un instante de manera insinuante y después le dije que si podía ir al baño, era evidente que no podía más y me iba a hacer una paja.

    Justo al entrar oí un quejido que provenía de la habitación de al lado y dirigiéndome hacia el pasillo exclamé

    Y: ¿Te pasó algo Rosa…?

    R: ¡Nada…! Es que ya estoy mayor tío… y me dio una especie de tirón al agacharme

    Y: Pero… ¿estás bien…?

    R: Ay… Me tira y me duele la espalda…

    Salí del baño y entre en la habitación donde Rosa estaba un poco reclinada hacia delante y con la mano sobre el costado de su espalda.

    Y: ¿Te duele…?

    R: Si tío, me parece que me he quedado doblada y si intento ponerme recta me tira un bastante, ¡Aaaah!, lo ves… si me estiro me tira y me duele

    Y: Habrá sido un pequeño tirón al agacharte. ¿Tienes algún antiinflamatorio para que te des y que te calme un poco?

    R: No sé, mira a ver ahí donde las medicinas en el armario del baño, creo que hay una pomada para la relajación muscular y las inflamaciones.

    Volví al baño y dentro del armario busqué alguna crema, pero no encontraba nada.

    Y: ¡No encuentro nada parecido a lo que dices!

    R: Espera que ya voy yo

    Al poco aparece con su mano sobre el costado y con cara lastimera quejándose

    R: A ver… Mira aquí está, que estás un poco cegato majo (dijo riéndose)

    Cogió la crema y salió del baño. Yo cerré la puerta y cuando ya me había sacado la polla y había empezado a menearmela escuché los pasos de Rosa acercándose por el pasillo hasta la puerta del baño…

    R: ¡Oye…! ¿Me puedes echar una mano…? Que no llego a la espalda porque no soporto el dolor al tener que girarme tanto para darme la crema

    Me sobresalté excitado y dije…

    Y: Si hombre… Ahora salgo y te ayudo… (me subí los pantalones y salí del baño)

    Rosa me esperaba en la habitación donde se había lastimado, había un pequeño sofá con una alfombra en el centro de la habitación, al otro lado una mesa de trabajo con un ordenador y una silla enfrente además de una pequeña librería, ella estaba sentada en un sofá con la crema en la mano y leyendo el prospecto del producto.

    R: Ay tío…, mira a ver, hay que repartirla por la zona afectada y dejar que se absorba. Espera que me doy la vuelta.

    Rosa se giro y sentada de espaldas a mi tuvo que quitarse de los hombros los tirantes que sostenían el vestido. Primero lo hizo con el izquierdo y sosteniéndose el vestido por delante se bajo el derecho también. De repente gran parte de su espalda quedo desnuda a mi vista, lo único que tenía eran los tirantes del sujetador azul turquesa que yo había observado antes con detenimiento. El sujetador por la parte de atrás se hacia de encaje en las zonas mas anchas hasta llegar al broche. Mis ojos se clavaron en aquel precioso sujetador ahora a la vista, Rosa mantenía por delante sujeto el vestido por encima de sus tetas con ambas manos lo cual hacía que el vestido por la parte de atrás se mantuviera un poco por debajo del broche del sujetador.

    R: Toma la crema y dámela (me dijo pasándome el envase de la misma)

    Y: A ver… ¿Por donde te duele?

    R: En la parte baja del costado derecho y alrededores.

    Coloque mi mano abierta sobre la zona que me había indicado justo por encima de donde quedaba el vestido y note un pequeño suspiro suyo.

    Y: ¿Es en esta zona? (dije moviendo levemente la palma de la mano sobre su cuerpo)

    R: No, es más abajo

    Y: Pues te vas a tener que bajar más el vestido, porque me lo tapa y no llego.

    Rosa tuvo que dejar caer más el vestido por la parte de atrás para lo cual tuvo que dejar bajar el vestido de sus tetas por su zona delantera. En aquel momento pude apreciar la preciosidad de sujetador que llevaba puesto, su teta izquierda quedo a mi vista por el costado, el sujetador era de encaje y desde mi perspectiva podía observar incluso como su piel se transparentaba a su través (mi polla se puso muy dura al instante).

    R: A ver si así llegas ahora… que me voy a tener que denudar toda casi majo (dijo riéndose picaronamente)

    Su vestido descendió por la parte de atrás hasta la cintura dejando toda su espalda descubierta a mi vista.

    Y: A ver… ¿Es por aquí? (colocando mi mano sobre su costado inferior derecho)

    R: Siii, Ahiii, es por ahí, y por la espada al lado también.

    Y: Vale, pues te doy… (y echándome un poco de crema sobre los dedos de mi mano derecha se la esparcí sobre la zona muy lentamente)

    R: ¡Aaaah…! Sí por ahí tío, por ahí… Aaaah. ¡Joder que fría está…!

    Y: Pues es la crema, porque mi mano no está fría…

    En aquel momento me vino a la mente aquel masaje que hacía años ella me había dado hasta acabar haciéndome aquella maravillosa e inolvidable paja, y comencé a masajearla con mi mano muy sensualmente sobre la zona afectada. Rosa no decía nada, así que yo continuaba fregoteándola suavemente incluso más allá de la zona afectada, y volvía aplicarle un poco más de crema para disimular, en realidad lo que yo quería era seguir acariciándola y… bueno, lo que fuera. Como hizo ella en su día, mi mano cada vez avanzaba más y más hacía abajo, introduciendo levemente la mano por dentro del vestido hasta incluso llegar a rozar sus bragas con las yermas de mis dedos.

    R: Aaaay tío… ¡Vaya masaje…!

    Y: ¿No te viene bien así…?

    R: Siii. Si tio… sigue, sigue así… que me esta calmando mucho (dijo excitada por lo que ya era más que una simple aplicación de crema)

    Y: Será mejor que te tumbes en el suelo boca abajo, y así te la daré mejor (insinué a ver cómo respondía, en realidad yo ya estaba como loco por follármela)

    R: Vale, espera que me coloco

    Y sosteniéndose el vestido por debajo de las tetas se tumbo boca abajo como yo le acababa de indicar. Ahora Rosa estaba tumbada, y había colocado las manos debajo de su cabeza en una posición como si le fueran a dar un masaje (era exactamente lo que yo pretendía; pero además con la clara intención de llegar ya bastante más allá).

    Y: Toma, apoya la cabeza que estarás más cómoda (y le di un cojín que había sobre el sofá)

    R: ¡Uy tío…! Mucho más cómoda… mucho mejor así, donde va a parar, ja, ja, ja…

    Me coloqué de rodillas en su costado izquierdo. Rosa había abrazado el cojín con ambas manos, de forma que podía observar perfectamente sus tetas aplastadas por su cuerpo. Ante mi tenía a Rosa de espaldas, con su torso posterior desnudo hasta la cintura, si exceptuamos que conservaba aquel precioso sujetador. Delicadamente bajé el vestido despacio hasta la parte inferior de su espalda donde asomaron ligeramente sus bragas que descubrí a juego con el sujetador. Estaba totalmente dispuesto a resarcirme del masaje que hacía años ella me había dado hasta acabar masturbándome de forma magistral.

    Y por fin llegó la hora

    Me coloqué entonces abriendo mis piernas de rodillas a la altura de su culo con su cuerpo debajo de mi, nuevamente volví a tomar mas crema en la mano y comenzando por la zona afectada volvía masajearla empezando a escuchar tímidos gemidos. Fue entonces cuando amplié el radio de acción de la aplicación, extendiéndose por toda la espalda y ya con ambas manos. Lo que antes fueron tímidos gemidos se convirtieron en leves jadeos de placer, yo oía su respiración cada vez mas acelerada así que subí las manos por toda su espalda pasando por encima del sujetador hasta llegar al cuello donde aparte delicadamente su corta melena hacia un lateral para que no me estorbase, y fue entonces cuando Rosa habló como pudo por primera vez:

    R: Aaaah… ¿Qúe haces tio…?

    Y: ¿No te calma…? (dije disimulando por si acaso me había pasado)

    R: Siii, si calmarme si me calma, pero… (y río)

    Y: ¿Pero… Qué…?

    Y descendí mis dos manos en ese mismo instante hasta la parte baja de su espalda hasta llegar a rozar sus bragas e introducir levemente mis dedos por dentro de las mismas para que los sintiese

    R: ¡Aaaah, Siii…!, ¡Sigue así tío, sigue asiii, si! (ya dejándose llevar del todo)

    Continué desde abajo hacía arriba y al revés varias varías veces con las palmas de mis manos extendidas acariciando y masajeando su espalda hasta que una vez al ir ascendiendo mis manos se deslizaron por sus costados hasta rozar acariciando sus tetas por encima del sujetador, a lo que Rosa respondió con un quejido lastimero de placer. Al escuchar aquel gemido de excitación me senté suavemente sobre la parte posterior de sus muslos bajándole el vestido hasta observar totalmente su culazo con aquellas bragas azul turquesa preciosas medio de encaje y raso que hacían que aquel culo me resultara todavía más apetecible. Aquello ya no era una aplicación de crema y los dos lo sabíamos, Rosa había admitido (como lo hice yo antaño) con sus quejidos lastimeros de placer lo que estaba pasando y lo que iba a suceder.

    Yo me había excitado hasta tal punto que no tuve más remedio que con una de mis manos desabrocharme el pantalón como pude, y envalentonado por sus jadeos saqué mi polla que estaba dura como nunca por la situación. Mis manos se deslizaron por debajo de los tirantes de su sujetador y ya la empiece a sobarla como en realidad ella estaba reclamando por su respiración acelerada. No mediábamos palabra, y mis manos continuaban con su trabajo a veces acariciando el lateral de sus tetas por encima del sujetador y otras veces acariciando sus glúteos por dentro de las bragas.

    A medida que yo hacía estas operaciones sus jadeos iban en aumento y su predisposición era total, así que quitándome de encima de ella con ambas manos la volteé para que se colocará boca arriba. ¡Válgame Dios…!, pude ver como Rosa estaba como ida dejándose hacer con los ojos cerrados de manera que no pudo ver que yo estaba totalmente empalmado con la polla fuera de mis pantalones. Le baje el vestido hasta quitarselo por completo pude ver perfectamente como su coño y sus tetas se transparentaban a través del encaje de las bragas y el sujetador lo cual me excitó si cabe aun más. En un abrir y cerrar de ojos me puse en pie y me deshice de mis pantalones. Volví a agacharme e introduje mi mano izquierda por dentro del sujetador y empecé a sobarle suavemente las tetas mientras la otra mano acariciaba alternativamente el interior de sus muslos muy próxima al coño. Sus jadeos iban cada vez a más, la tenía donde ella me había tenido a mí hacia muchos años y yo ya no podía más, así que dejando de acariciar sus tetas me agarré la polla y me la empecé a menear de manera que yo también solté un pequeño quejido lastimero.

    Fue entonces cuando Rosa abrió los ojos y vio el panorama, me vio polla en mano haciéndome una paja mientras seguía acariciándole alternativamente ambos muslos lateralmente al coño y de manera muy suave.

    R: ¡Ay tío…, como estás…! (viendo totalmente emplamado y como me meneaba la polla delante de ella sin pudor)

    Y: Ay Rosa cielo… es que ya no podía más

    R: Ay tío… No me dejes así… Porfa… ¡Tocame! ¡Tocame el coño por favor! (suplicándome como yo le supliqué a ella en su día)

    No me lo pensé dos veces, me solté la polla, y mientras acariciaba su vientre con mi mano izquierda fui deslizando poco a poco mi mano derecha hasta su coño, primero por encima de sus bragas y apretando con mayor firmeza donde sus labios se hacían notar y luego por dentro hasta sentir primero la dulzura de su vello púbico, acariciando en primer lugar ambos laterales de sus ingles hasta aproximarme a sus labios y notar toda la humedad de su coño en las yemas de mis dedos, fui acariciándolo lentamente hasta introducirlos dentro de ella y acabar nadando en ese mar que ya era para entonces su coño. Rosa no paraba de jadear, ahora ya sin ningún tipo de vergüenza, sus gemidos se transformaban a veces en reclamos como:

    R: ¡dios… no pares… sigue, sigue así!

    R: ¡aaah. Me vas a matar de gusto tío!

    R: ¡Como sabes capullo!

    Escuchando sus peticiones yo obedecía sus órdenes, mis dedos acariciaban y revoloteaban ya alrededor de su clítoris cada vez con más celeridad a petición de Rosa que no dejaba ya de chillar y jadear continuamente y así conducirla al limbo del placer. Yo observaba perfectamente que iba camino de un orgasmo bestial, había vuelto a cerrar los ojos y se contoneaba convulsivamente cada vez de manera más acelerada contrayendo los músculos de sus muslos ante el inminente orgasmo, hasta que, chillando de placer me agarró de repente fuertemente la polla (dura como una piedra) con una de sus manos casi estrangulándomela (como hizo en su día cuando me pajeó) hasta correrse chillando incesante y profundamente de satisfacción como no había visto en mi vida antes:

    R: ¡aaaah… siiii… dios!

    ¡Me vuelves loca cabron! (Gritó para terminar relajándose mientas sostenía mi polla con firmeza).

    Yo estaba que no me tenía de excitación y poniendo mi mano sobre la suya que aun sostenía mi polla la empecé a mover para que me hiciera esa paja que tantos años llevaba soñando. Rosa me miró desafiantemente a los ojos y se incorporó hasta sentarse, sus tetas me parecieron ahora más apetecibles que nunca, si, estaban caídas, pero eran pura delicia. Yo ya la dejé hacer a ella solita, Rosa sabía muy bien lo que hacía y cierto era que lo hacia de maravilla… Lo que había suspirado mi polla por aquella manita…, lo que no había soñado yo con esa paja…, Rosa me la meneaba y a la vez me dedicaba miradas desafiantes que me ponían cachondo a más no poder.

    R: ¡Ahora vas a saber tú lo que es bueno…! (me dijo provocativamente mientras me pajeaba sin cesar moviendo su mano sobre mi polla arriba y abajo)

    Y: ¡aaaah! ¡dios Rosa! ¡no pares!

    R: ¡Siéntate en el sofá! (La obedecí al instante)

    Me senté en el sofá con la polla apuntado al techo, ella se colocó de rodillas delante de mí y dedicándome una mirada de lo más provocadora volvió a hacerse con mi polla. Empezó a meneármela lentamente sin dejar de mirarme a los ojos, lo cual me volvía loco, de vez en cuando dirigía su mirada a mi polla y a la paja que me estaba haciendo y me volvía a mirar a los ojos de nuevo ladeando levemente su cabeza como insinuando:

    «¡Toma cabrón, no era esto lo que querrías!»

    ¡Dios de mi vida!, y de verdad era lo que siempre había querido, y yo creo que Rosa siempre lo había sabido. Fue acelerando el ritmo cada vez más, yo estaba que no me tenía, me iba a correr en menos de un minuto, jadeaba de placer, me daba la impresión de que me iba a marear del placer que Rosa me estaba dando, cuando de repente la muy puta se detuvo.

    Y: ¡aag…! ¿qué haces tía? ¡no pares Rosa por favooor!

    Sin soltarme la polla me miró a los ojos fijamente, y fue descendiendo muy poco a poco acercando cada vez más su boca a mi verga, cuando estuvo ya a su alcance abrió la boca sin dejar de mirarme (eso a mí me ponía a mil), se la introdujo en la boca y comenzó a mamármela como no podía llegar yo a imaginar, aquello fue una autentica delicia. Ahora Rosa me la chupaba ya sin mirarme a los ojos, tenía puesto todo su énfasis en hacerme la mejor mamada de mi vida y a fe que lo estaba consiguiendo, me la comía sin cesar mientras me masturbaba también con su mano derecha cuando se detenía en algún momento, yo giraba la cabeza de un lado a otro como loco disfrutando de la mamada de Rosa, entonces ella con su mano izquierda ahora me sostuvo la verga y con la derecha me cogió delicadamente los huevos por debajo, el placer era ya indescriptible, yo cerraba los ojos para no verla porque si no me correría al instante y quería que aquello no se acabase nunca, cuando de repente… empecé a sentir algo que no había sentido en mi vida, sin dejar de mamármela y ante mi sorpresa noté uno de sus dedos muy sutilmente en mi culo.

    Y: ¡Aaaah! ¡Que haces puta…!

    R: ¡Lo que necesitas cabrón! ¿Qué pasa? ¿No te lo han hecho nunca?

    Dijo sacándose mi polla de la boca, pero sin dejar de meneármela y al mismo tiempo sacando y metiendo muy despacio su dedo dentro de mi culo.

    Y: ¡Ayyyy… nooo tía…! ¡Eso no me lo habían hecho nunca!

    R: ¡Ahora verás tú lo qué es bueno…! (volvió a decir con su tono amenazador)

    Y: ¡Pero como sabes…! ¡Dios, con la de pajas que me he hecho por ti!

    R: ¡Toma cabrón! A ti te voy a enseñar yo ahora a hacerte pajas, pero bien.

    Rosa continuaba meneándomela y metiéndome y sacándome el dedo en el culo y proporcionándome un placer inusitado y desconocido para mí. Yo jadeaba sin parar, de vez en cuando Rosa me lo metía algo más y me hacía gimotear de placer.

    Y: ¡Aaah! ¡Rosaaa… Diooos me voy a correeer!

    R: ¡Vamos córrete cabrón! (dijo sacando el dedo de mi culo y volviéndose a meter la polla en la boca sin parar de chupármela ya)

    Entonces la miré, y verla ahí, con mi polla en su boca y comiéndomela sin parar a las mil maravillas como si le fuera la vida en ello me hizo estallar, sabía que no iba a aguantar ya más y descargué todo dentro de su boca.

    Y: ¡aaah Rosa no pares me corro me corrooo!

    Y: ¡aaah… Rosa eres la reina de mi polla!

    Y sin poder remediarlo me corrí mientras me la mamaba, Rosa ralentizó un poco sus movimientos y sin sacarse la polla de la boca empezó a tragar la primera de las ráfagas que la debió casi atragantar porque según yo lo noté salió disparada de dentro de mí, y luego se tragó otras cuantas menores a la vez que yo me retorcía de gusto. Rosa no paraba de tragar y además ponía desmesurado tesón al hacerlo, hasta que al final sacó la polla de su boca volviendo a dirigir su mirada hacia mis ojos, esta vez de manera viciosa y lasciva. Relamía con su lengua el glande de mi polla aun bañada por el semen que escasamente manaba ya. Había sido una gozada correrme en la boca de Rosa y el hecho de que se lo tragara todo me puso cachondo a más no poder, Rosa continuaba mirándome a los ojos y relamía mi polla que iba relajándose poco a poco, no cesaba de chupármela y continuaba trabajando mi polla como solo ella podía hacerlo. Qué saber hacer, como sabía la muy puta… enseguida consiguió como quien no quiere la cosa que la tuviera dura de nuevo, cuando esto sucedió dijo mirándome fijamente a la polla…

    R: ¡Oh Dios… Que potencia…! Así que… esas tenemos. A ti te voy a dar yo… (ja, ja , ja…) La reina de tu polla.

    Y: Ay Dios…, es que me pones a mil tía…

    R: Así es que… te has hecho muchas pajas por mí, ¿eh? (y continuaba pajeándome)

    Y: ¡Aaah Diooos….! ¡Si Rosa… Me he matado a pajas por ti!

    R: ¡A ti te voy a enseñar yo ahora! ¡Vas a aprender pero bien! ¡Se te van a quitar todas las ganas de volver a pajearte por mí tío!

    Y dijo algo que me sorprendió y a la vez me puso cachondo.

    R: Y yo ¡Tocándome el coño como una tonta…! ¡Anda…, que no me ponías tu a mi cachonda ni nada cada vez que ibas al baño y tardabas media hora…!

    Y: ¡Aaaagh… Dios tíaaa! (Echando la cabeza atrás con la mirada perdida al techo)

    R: ¡Ahora vas a saber tú lo qué es que te follen de verdad! Me voy a resarcir de todo lo que me he tenido que tocar yo el coño por ti ¡Cabronazo!

    Acto seguido se incorporó, y levantándose se sentó en el sofá sobre mí con sus preciosas bragas azul turquesa de encaje que dejaban ver totalmente el coño a su través, se las apartó hacia un lateral y sosteniendo mi polla con una de sus manos se la colocó a la entrada de su coño, cuando estuvo bien segura de donde la tenía descendió hasta clavársela totalmente, y comenzó una follada indescriptible.

    R: ¡aaah dios que gusto cabrón!

    Y: ¡Aaaah ¡Dios… Rosa! ¿Qué haces?

    R: ¡Follarte tío…! ¡Follarte como lo tenía que haber hecho hace muchos años!

    Y: ¡Aaaagh…! ¡ Si Rosa follameee!

    R: ¡Aaaagh capullo! ¡Pero que dura la tienes! ¡Como me gusta!

    Y: ¡Joder tía! ¡Que gozada, que bien follas! (mientras Rosa seguía botando encima de mí cabalgándome sin cesar como no podía llegar a imaginarme)

    Empecé a tocarle las tetas por encima del sujetador, sus divinas areolas se podían ver perfectamente transparentándose a su través, cada vez se las sobaba con más ganas, mientras Rosa no dejaba de mover su culazo a las mil maravillas dándome unas embestidas impresionantes buscando su placer.

    Sujetándola ahora de sus carnosos glúteos la agarre con mis dos manos de su culo, fue cuando entonces la empecé a ayudar en sus subidas y bajadas de mi polla para hacerle así más fácil la cabalgada y que no se cansara tanto, deseaba que Rosa no se detuviese bajo ningún concepto. Saqué sus dos tetazas de dentro del sujetador y las dejé libres sostenidas por el mismo. Las tenias un poco caídas, tanto por el tamaño como por el paso del tiempo, pero eran las tetas de Rosa, como me gustaban…, me fascinaban… lo que había yo soñado con esas tetas… la de pajas que me habían costado a lo largo de mi vida… lo que me habré podido correr por esas tetazas…

    Comencé a tocárselas primero, y a masajeárselas pero bien, ¡Que tacto el de esas tetas! Mientras ella me follaba yo no dejaba de sobárselas y entonces vino a mi memoria aquella sobada de tetas que le hice cuando ella me pajeó hacía muchos años ya, como recordaba yo aquel momento, que maravilloso recuerdo el de sus tetazas en mi mano, jamás olvidaré que ya entonces pensé que eran enormes y divinas. Continué lamiéndoselas, empezando por aquellas grandes, maravillosas y divinas areolas, y culminadas por esos pezones prominentes y duros que yo lengüeteaba y mordisqueaba suave y dulcemente unas veces para otras intentar comerme y devorarle aquellas tetas con las que yo había sobado siempre y que aunque ya algo más que ligeramente caídas me seguían fascinando.

    Rosa parecía ida mientras yo le comía las tetas y me follaba duro sin parar, yo sobaba su enorme culo con ambas manos mientras me dejaba follar por ella. ¡Que bien follaba la muy cabrona! Yo no sabía si es que lo hacía fenomenalmente o eran las ganas que tuve siempre de follármela lo que hacía que me pareciese la mejor follada de mi vida, estaba excitadísimo y estaba disfrutando de Rosa como siempre había deseado, me sentía follado de verdad, estaba gozando como loco y me lancé

    Y: ¡Que bien follas… puta!

    R: A ti te voy a dar yo cabronazo… (y sin esperarlo se colocó de cuquillas sobre mí y con las manos apoyadas hacia atrás sobre mis rodillas)

    Y: ¡Joder… tíaaa!

    R: ¡Asi que… toma Puta… ! ¡Te vas a enterar tú de los dedos que me has costado cabron!

    Dijo bajando de golpe sobre mi polla clavándosela ella solita hasta el fondo

    Y: ¡Aaagh…! ¡Pero Dios! No me imaginaba que follaras así…

    R: ¡Que ganas te he tenido siempre tío! ¡Que ganas de clavarme tu polla…! ¡Aaaah… Toma coño cabronazo! (decía subiendo y bajando mientras yo ayudaba a sus maniobras celestiales con mis manos en su culo)

    Rosa se la estaba clavando pero bien, me la tenia dura como ninguna tía lo había hecho antes.

    Y: ¡Aaah…! ¡Me vas a romper la polla…! ¡No pares!

    R: ¡Cómeme las tetas y calla capullo! (yo obedecí sus órdenes)

    R: Así me gusta… aaah, siii, sigue así… ¡Cómemelas…!

    R: ¡Pero que pollón más divino tienes tio, como me gusta…! ¡Aaagh!

    Rosa me ponía a mil con todas las guarradas que me decía, verla frente a mí abierta de piernas, exponiéndome ese coño sobre mi polla, con aquellas bragas preciosas azules de encaje…, hasta que de repente y sin previo aviso…

    R: ¡aaaah! ¡que haceees tio! ¡dioos!

    Me incorpore con ella en brazos y me levanté sosteniéndola como pude por debajo de las piernas con mis brazos, Rosa pesaba un poquito, pero daba igual, ahora el que me la quería follar era yo, y lo iba a hacer seguro como no se lo había hecho nadie antes

    R: ¡Pero tio! ¿Qué haces? ¡Aaah!

    Y: ¡Ahora el que te va a follar. Soy yo a ti!

    R: ¡Ahi tío… Si, si, si ,si. Dame… dame bien duro cabrón!

    Y: ¡Toma polla puta… y calla! (dándole cada vez con más energía)

    R: ¡aaah… tio… nunca me habian follado asi!

    Yo la sostenía de pie en medio de la habitación con ambos brazos por debajo se sus piernas a la vez que ella me rodeaba con los suyos, mientras le daba continuas embestidas haciendo que el sonido de la follada se hiciera cada vez más evidente.

    R: Ay tío…, no sabía que se pudiera follar así.

    Y: ¡Te voy a follar en todas las posturas Rosa, vas a tener polla para rato!

    R: Ay, Si, si, ¡Fóllame como quieras! ¡Yo me dejo! ¡Como me pones cabrón!

    Yo continuaba dándole, pero los brazos me empezaban a flojear así que sintiéndolo mucho dejé resbalar sus piernas por mi cuerpo soltándola hasta dejarla de pie, la giré poniéndola completamente de espaldas a mí y la hice apoyar sus manos sobre la mesa de escritorio haciendo que reclinara levemente su cabeza hacia delante, me coloqué detrás de ella totalmente empalmado y apartando sus bragas azules hacia un lado de su culo le metí la polla como presentí que a ella le iba a gustar… toda de una vez…

    Y: ¡Toma polla puta! (clavándosela de golpe)

    R: ¡aaah… si tío, si!, ¡dame fuerte, dame fuerte, dame como tu sabes! ¡aagh, si, si, sigue así ! ¡Aaaagh, como me gusta!

    Mi polla entraba y salía toda completamente desde atrás en su coño, Rosa estaba completamente húmeda y yo podía perfectamente sentirlo en mi polla, estaba más empalmado y excitado que nunca. Me tenia que agachar un poco debido a la estatura de Rosa, pero me daba igual, me encantaba follármela de pie por detrás y con las bragas puestas. Sus bragas por detrás eran de raso en el centro y rematas de encaje en todo su contorno, el mismo tipo de encaje que cubría la totalidad de la parte delantera y que hacia que se le transparentase muy sensualmente el coño, jamás me había follado a una tía con una lencería tan sexy, o al menos eso me parecía al llevarla puesta Rosa.

    Y: ¡Aaah Rosa, que ganas de follarte había tenido siempre…!

    R: Ay… Siii tío…, ¡yo también me moría de ganas de que me follaras capullo!

    Y: ¡Vas a tener polla para rato zorra! (propinándole con mi mano derecha un fuerte azote en su culo)

    R: ¡ah si dame, dame mas! ¡que me gusta! ¡asi dame fuerte cabron!

    Todo lo que Rosa me chillaba hacía que cada vez me pusiera más cachondo, no paraba de bombear sobe ella follándomela sin parar, estaba a punto de estallar, a puntito de correrme de nuevo, mi polla ya no podía más ante la visión de Rosa reclinada hacia adelante, con esas bragas de infarto apartadas sobre su culo, y mi pene saliendo y entrando de su coño cada vez a más velocidad. Me incliné levemente sobre ella y la agarré de sus dos tetas que le colgaban fuera del sujetador haciéndome dueño de ellas y sobándoselas deliciosamente sin parar hasta que…

    Y: ¡Ah, Rosa, ya no puedo más! ¡me voy a correr! ¡me corro! ¡toooooma puta!

    Y sacando mi polla de su coño me la empecé a menear en dirección a ella como loco, descargando sobre su culo y su coño, como una autentica fuente, sin parar. La regué completamente, desde su espalada hasta barnizarle completamente el culo de blanco de la mayúscula corrida que me acababa de dar, sus bragas azules se salvaron por poco, pues se las aparte bien con una mano antes de la corrida mientras con la otra me la había meneado frenéticamente sobre ella.

    R: ¡Dios tío, aaah! ¡Ay como me estas poniendo! ¡Vaya corrida que te has pegado cabronazo! ¡Joder, y yo estaba ya a puntito también cabrón! ¡Y me he quedado a medias!

    Inmediatamente fui al baño, cogí una toalla y volvía a la habitación, allí estaba Rosa, con ambas manos sobre la mesita ya levemente incorporada, parecia una actriz porno madura a la que acana de regar, me acerqué y la limpie de todo el semen que había sobre su culo y su espalda. Una vez limpia la tomé de la mano y la hice sentar en la silla, la abrí de piernas y me agaché colocando mi cabeza entre sus muslos, ella me miró con ansia, y apartándole las bragas hacia un lateral empecé a comerle el coño para que no se quedara a medias… La comida de coño la volvió loca de nuevo, gimoteaba, chillaba y gritaba como una posesa echando la cabeza hacia atrás mientras con ambas manos sujetaba mí cabeza entre sus piernas para que no dejara de comerle el coño ni un instante, sus muslos temblaban y sus piernas parecerían flojear a medida que la comida de coño se fue haciendo cada vez mas intensa. Su sabor era profundo, mi lengua revoloteaba continuamente por su clítoris, y como ella me había hecho a mí también decidí meterle un dedo un poco por el culo después de humedecerlo bien dentro de su coño. Sus chillidos fueron en aumento, se iba a correr ya de inmediato así que decidí introducir mi dedo un poco más dentro del culo, sus piernas vibraban encarecidamente y su cuerpo se convulsionaba con movimientos exagerados hasta que soltó un alarido tremendo quedando extenuada de placer y relajando todo su cuerpo sobre la silla.

    Poco después me miró y me sonrió agradeciendo el buen trabajo que le acaba de hacer al comérselo. Yo me había excitado de oírla chillar y gemir tanto aunque seguía con la polla flácida. Rosa se incorporó y me dijo que me tumbara en el suelo.

    R: Ay tío, que gozada. Vaya comida de coño que em has hecho tío… Anda túmbate en el suelo (a lo cual yo obedecí al momento)

    Y: ¿Qué me vas a hacer…?

    R: Ahora verás tú…

    Este «ahora verás tú» me sonó muy, pero que muy familiar, recordándome muchísimo a aquel provocativo «Ya verás tú…» que me dijo hacía ya años cuando me mató con la paja que me hizo.

    Rosa se sentó entonces sobre los muslos de mis piernas desabrochándose el sujetador y liberando del todo sus tremendas tetazas que cayeron aun más. Entonces me sujetó la polla con su mano y ésta creció al instante poniéndose dura a más no poder al sentir el dulce tacto de aquella mano que tanto había ansiado mi polla, casi me mareo solo de verla allí con las tetas desnudas frente a mí y mi polla en su mano.

    R: Ay tío. Como me gusta que se te ponga dura en mi mano…, me encanta tener una buena polla en mi mano, y la tuya siempre la había deseado desde el día que te masturbé cielo. ¡Ay tío… que recuerdos me trae esto…!

    Y: ¡Aaahg… Rosa! ¡si, si sigue por favor! (Y comenzó la maravilla por la que siempre había suspirado y lo que yo siempre deseé… que Rosa me la hiciera una paja de nuevo)

    Era la mayor de mis fantasías, y se estaba haciendo realidad, Rosa me estaba masturbando al igual que lo había hecho años atrás. Sin lugar a dudas era el mayor de mis deseos sexuales, no lo habría cambiado por ningún otro placer que me pudieran dar, ver la cara de vicio que ponía Rosa mientras me pajeaba era toda una satisfacción, me ponía a mil solo con verla. Como hice en su día empecé a tocarle las tetas mientras Rosa se mordía el labio inferior viéndome disfrutar jadeando y excitado como loco, no le dure ni tres minutos, Rosa me hizo correr con su mano dándome el mismo placer que solo ella había conseguido hacia mucho. Mi semen fluyo despacio pero continuo saliendo de mi polla y desbordándose alrededor de su mano y ella no paró de pajearme hasta que estuvo bien segura de haber sacado todo lo que tenia dentro de mí.

    No puedo relatar como fueron mis chillidos y alaridos de placer porque fueron inmensos e indescriptibles, solo recuerdo casi mareándome extasiado mientras me corría que Rosa sin dejar de mirar el fluir de mi polla y a mis ojos me dijo:

    R: Dámelo todo cielo… Dámelo ¡Correte, correte por mí!

    Y cuando terminó de sacar todo dentro de mí se abalanzó sobre mi polla y metiéndola en su boca se fue tragando toda la leche que había sobre mi capullo primero, y luego lamiendo lo que habia en mano y sobre mi vientre, lo hizo con vicio y mirándome a los ojos con descaro para mi deleite. Luego de habérselo tragado todo acerco su boca a al mía y nos comimos a besos entrelazando nuestras lenguas lascivamente

    R: Ay tio… Me ha puesto a mil volverte a masturbar y ver como te has corrido de nuevo en mi mano. Ya estoy otra vez húmeda a más no poder… así que… sintiéndolo mucho… me vas a tener que volver a follar porque estoy que no puedo más cabrón.

    Y: Joder Rosa tía… no se si podré… pero no te preocupes que no te quedas así.

    R: Si por favor… no me dejes asíii porfa, que todavía recuerdo como me quedé hace años cuando te hice una paja y tu no me hiciste absolutamente nada cabrón, pensé que me follarías o por lo menos que me masturbarías después de pajearte y me dejaste toda cachonda y húmeda, no tuve más remedio que ir al baño a consolarme yo solita capullo.

    Y: Joder Rosa… si llego a saber lo que sé hoy en día te hubiera follado aquel mismo momento, y desde luego si volviera atrás sabiendo lo que sé ahora te hubiera follado pero bien y más sabiendo ahora lo puta que eres

    R: Ya no importa tío, lo que me importa ahora cabrón es que hoy nos estamos dando la follada de nuestras vidas y desde luego que esta vez me vas a dejar pero que muy muy bien follada…, pero cielo, necesito que me folles una vez más por favor, mi coño lo pide a gritos y no puedo más… ¡Follame otra vez!

    Sus palabras me ponían cada vez más cachondo, y aunque no del todo, mi polla (ante mi absoluto asombro) estaba volviendo poco a poco a crecer. Rosa lo vio, y mirando a mi polla sonriendo dijo:

    R: Vaya, vaya… creo que no vas a tener problema. ¡Ay capullo!, si llego a saber que he tenido al lado todo este tiempo a un follador te ibas a haber enterado tú pero bien. Con lo necesitada que he estado yo (y amarrándome fuertemente la polla dijo algo que me sorprendió y que ya terminó de poner ya a tono).

    R: Y con lo puta que soy…

    Y: Me encanta que seas así de puta

    R: Si, tio, soy una autentica zorra, me encanta que me follen y que me den bien

    R: ¡Joder, que puta eres…!

    R: Si, y ahora que ya lo sabes… ¿Vas a hacer algo para remediarlo…?

    Entonces me sostuvo la polla con una mano mientras con la otra me acariciaba los huevos por debajo de manera inigualable. El tacto suave de su mano sobre mis huevos me empezó a poner muy cachondo, como me gustaba mi polla empezó a ponerse de nuevo dura en su otra mano, que como siempre Rosa maneja a las mil maravillas meneándomela poco a poco.

    R: ¡Joder tio…! Contigo no hay quien pueda…, hay que ver ¡Que potencia!

    Y: Joder Rosa, nadie me había puesto así nunca… ¡Que manita tienes tía!

    R: ¡Como me gusta la polla que tienes cabronazo! Me encanta sentir como se va poniendo dura en mi mano… Y ahora me la vas a meter pero bien cabrón…

    Sus palabras me pusieron de nuevo, y tomándola de la cintura la di media vuelta colocándola a cuatro patas sobre suelo. Entonces tuve ante mí la visión mas excitante y esperada de mi vida. Rosa a cuatro patas en el suelo, con sus bragas de encaje, y además se le transparentaba todo su culazo, yo de pie detrás de ella armado como no lo había estado antes en mi vida, sujetándome la polla con la mano, meneándomela y saboreando con la mente la que se le venía a continuación a Rosa me la iba a follar a cuatro patas como siempre había deseado desde el día que me masturbó.

    R: ¡Vamos cabrón no me hagas esperar más! ¡Fóllame, Fóllame ya cabronazo que no puedo más! (Rosa a cuatro patas suplicando)

    Y sin poder esperar ni un segundo más me puse de rodillas tras ella, le aparté al instante sus bragas azules a un lado con la mano izquierda sobre ese mismo lado del culo, y sujetándome la polla con la otra mano se la clavé de golpe sin piedad hasta los mismísimos huevos

    R: ¡Aaaa… si, siiii, así Dios mío, como a mi me gusta dame fuerte cabrón, no pares, no pares!

    Y: ¡Te voy a dar polla puta como no te han dado en la vida!

    R: ¡Ay… si cabrón… dame polla, dame toda tu polla!

    Y: Desde luego Rosa…, estas hecha una autentica zorra y me encanta que seas así de puta… ¡toma polla! (y le di un espectacular azote en el culo que resonó en toda la casa)

    R: ¡Asi, asi, dame fuerte tio dame fuerte que me encanta!

    Yo no cesaba de bombear sobre el trasero de Rosa y el sonido de la follada con mi cintura sobre su culo era cada vez más intenso y sonoro, cosa que me ponía cachondo a tope.

    Y: ¡Te voy a destrozar puta…!

    R: ¡Aaah… Siii cabrón, ya era hora de que me rompieses todita!

    En ese momento cuando dijo eso me vino a la mente la idea de darla por el culo

    Y: ¡Puta eres la tía más puta que me he follado en mi vida!

    R: ¡Aaah como me pones cabronazo. Hazme tu puta!

    Y sacándosela de golpe le puse el capullo sin más preámbulos en el comienzo de su culo comenzando a metérsela lentamente a la vez que salivaba sobre su estrecho agujero (o eso pensaba yo), y ante mi extrañeza mi polla fue deslizándose sin ninguna dificultad hasta clavársela toda en su culo sin problema salvo los chillidos de Rosa…

    Y: ¡Seras puta! ¡A ti te han roto ya el culo más de una vez zorra…! (dije ante la facilidad de la penetración y sin previa preparación salvo mi saliva)

    R: ¡Aaaay… Siii, ya me lo habían follado antes cabrón…, pero siempre había querido que me lo follases tú!

    Y: ¡Joder tía… nunca pensé que fueras tan puta…!

    R: ¡Aaaah… Como me pones tio…!

    Y: ¡Joder Rosa y tú a mí… Con la de pajas que me he tenido que hacer yo por ti…, Si llego a saber antes lo puta que eres!

    R: ¡Ayyy… tio… si yo llego a saber… que te matas a pajas por mi!

    Y: ¡Me voy a resarcir de todas las pajas que me hago por ti zorra!

    R: ¡Ay si tio. Rómpeme el culo. Párteme en dos cabrón! ¡Como me gusta que me cojas por detrás!

    La imagen era impresionante, Rosa a cuatro patas ofreciéndose toda y jadeando y gritando de placer diciéndome guarradas mientras mi polla follaba aquel culazo, aquellas sensuales bragas de encaje azul bien apartadas sobre uno de sus glúteos, mis dos manos sobre sus anchas caderas propinándole fuertes azotes de vez en cuando y sobre todo, la imagen de mi polla enorme y durísima como nunca entrando y saliendo del ancho culo de Rosa en definitiva ¡Le estaba follando el culo a Rosa… le estaba follando el culo a la tía por la que toda mi vida me había matado a pajas!

    Con esa imagen y oyendo a Rosa jadear y chillar yo ya no podía más, saqué la polla del culo de Rosa y me la meneé freneticamente otra vez sobre ella sin cesar hasta correrme extensamente sobre el culo que me acababa de follar, Rosa se giró acto seguido y cogiéndome la polla con una mano hasta vaciarme sobre sus tetas y estar segura de haberme dejado seco. Vaya fotografía, yo de rodillas sobre el suelo y con la polla desfallecida ya del todo. Nos besamos intensamente con nuestras lenguas durante un buen rato, abrazandonos y sintiendo sobre mi pecho el calor de aquellos senos humedecidos por mi corrida.

    Despues de un rato al vestirse me dijo sonriendo irónicamente:

    R: A ver majo si ahora te vuelven a quedar ganas de hacerte más pajas por mí.

    Rosa aquel día no solo me dejó seco sino que además me dejó para el arrastre,

    Creo que los dos habíamos dado por cumplida nuestra mas ansiada fantasía, y ambos entendimos que había sido la follada de nuestras vidas y no podíamos estropear convirtiendo aquel fabuloso momento en rutina, no hemos vuelto a follar más aunque nos sigamos teniendo ganas el uno al otro.

    Eso si, sigo haciéndome pajas por Rosa, me encanta y no puedo dejar de hacerlo y de lo que ahora estoy seguro también, es de que Rosa se toca el coño pensando en mí ¡y mucho!, porque más de una vez la he oído jadear y gemir (ahora ya sin ningún reparo).

    Gracias Rosa, nunca olvidé la paja que me hiciste.

  • La sumisión de la viuda (III)

    La sumisión de la viuda (III)

    Al día siguiente Nadia fue la primera en despertarse, se levantó en silencio mientras Ana dormía profundamente y fue a la cocina y llamo por el móvil a Carlos.

    – Estas despierto – le pregunto Nadia – anda ven te abro la puerta.

    Nadia abrió la puerta y dejo pasar a Carlos y se dirigieron a la habitación y Ana seguía durmiendo profundamente, Nadia aparto las sábanas para que Carlos viese a la madre de su amigo desnuda y despertó suavemente a Ana.

    – Despierta marrana – le dijo Nadia mientras la besaba en los labios.

    Ana se despertó y se encontró a Nadia encima suyo todavía no se había percatado de la presencia del amigo de su hijo y se dejó besar por Nadia.

    – Mira quien ha venido a verte – dijo Nadia mientras se apartaba y fue entonces cuando Ana vio a Carlos el amigo de su hijo.

    Ana lanzo un grito de sorpresa y se quedó sentada encima de la cama mientras se tapaba avergonzada con las sábanas. Nadia se sentó al lado de ella mientras Carlos empezaba a desnudarse. Nadia empezó a besarla por el cuello.

    – No me hagas esto por favor – suplico Ana

    – Pórtate bien gordita – le susurro Nadia al oído y empezó a darle la lengua – ayer me pediste ser mi putita.

    Nadia siguió dándole la lengua y le pellizcaba los pezones y Ana empezó a dejarse hacer dócilmente, Nadia le quito las sábanas y le abrió las piernas.

    – Mira que coñito tiene la gordita – le dijo a Carlos mientras le abría los labios del coño con los dedos para mostrárselo – tiene un coñito muy sabroso… ayer se volvió loca cuando se lo comí.

    Ana intento cerrar las piernas avergonzada, pero Nadia se sentó encima de su estómago y le abrió las piernas mientras Carlos se puso de rodillas y llevo la punta de su polla a la entrada del coño de Ana, Nadia le abrió los labios del coño y Carlos le paso la punta de la polla por el coño y Ana soltó un grito y su cuerpo tuvo un espasmo.

    – fóllala es una marrana – dijo Nadia – yo ya me la follé anoche, como se corría la gordita

    Nadia se puso al lado de Ana y le levanto la cabeza para que viese a Carlos penetrarla y lo miro avergonzada mientras Carlos le daba golpes con la punta en el coño y Ana soltaba pequeños gritos.

    – Mira que polla tengo para ti – le dijo Carlos – toda para tu coño

    Ana se dio cuenta que la polla de Carlos era mucho más grande que la de su marido.

    – clávasela – dijo Nadia mientras le abría el coño con los dedos – dásela toda a la gordita marrana.

    Carlos la penetró y Ana soltó un grito de dolor y la volvió a penetrar y Nadia empezó a darle la lengua y Carlos empezó a meter y sacar su polla de forma fluida.

    – ya te estoy follando gordita – le dijo Carlos – tienes el coñito muy estrecho

    Ana empezó a suspira agitadamente y Nadia le lamia y le mordía los pezones y Ana se agitaba en la cama.

    – Mira como disfruta la marrana – le dijo Nadia a Carlos – fóllala bien follada

    Carlos le saco la polla y empezó a darle golpes en el coño, Ana hizo un gesto de desaprobación y se agarró al cuello de Carlos.

    – métemela… no me dejes así – le suplico Ana – dame tu polla

    Carlos la penetro profundamente y empezó a follarla intensamente mientras Nadia sonreía complacida y Ana empezó a chillar placenteramente.

    – Fóllame así – susurraba Ana – cómo me estas poniendo

    – ¿Quién te folla mejor que tu marido? – le pregunto Carlos

    – me vuelves loca – contestó Ana – no pares de follarme… me voy a correr

    Carlos la follo intensamente y Ana empezó a temblar y se corrió salvajemente, Carlos le saco la polla y Ana estuvo un rato temblando encima de la cama mientras Nadia la besaba.

    – ¿Te gusta lo puta que es? – le pregunto Nadia a Carlos

    – Vamos a hacer de ella una buena putita – contestó él

    – Ponte de pie marrana – le dijo tajantemente Nadia – te voy a hacer un squirt

    Ana obedeció sin saber a qué se refería y Nadia la levanto, la puso de pie en el suelo y le subió un pie encima del colchón mientras Carlos la sujeto por la cintura y Nadia le metió dos dedos en forma de gancho y empezó a moverlos rápidamente, Carlos la sujetaba con fuerza mientras Ana echaba el cuerpo hacía atrás y se agitaba fuertemente.

    – Echa el coño para adelante – le grito Nadia – dame tu coño guarra

    – ¿Qué me éstas haciendo? – chillaba Ana – no te soporto

    – No preguntes – le susurro Carlos – dale tu coño puta

    Ana soltó un grito desgarrador y tuvo un orgasmo salvaje y mientras se derrumbaba en el suelo su coño soltó un chorro de líquido.

    – Mira como se corre la putita de la viuda – dijo Nadia mostrando sus dedos encharcados de flujos vaginales y orina de Ana.

    Ana quedo sentada extenuada en el suelo, era la primera vez que le hacían un squirt y empezó a respirar profundamente. Carlos la cogió de la mano y la llevo a la ducha y se metieron los dos debajo del agua. Carlos la hizo agacharse, Ana sabía lo que le pedía y cogió la polla con las manos, se la llevo a la boca y le hizo una buena mamada.

    Salieron de la ducha, se vistieron y se fueron los tres al pueblo de compras y comieron en un chiringuito, por la tarde volvieron y Nadia fue un momento a su casa, Carlos y Ana se quedaron solos y Carlos se apoyó en la pared y Ana se agacho le desabrocho el pantalón saco la polla y se la metió en la boca y empezó a hacerle una mamada, más tarde se sumó a la fiesta Nadia y estuvieron toda la tarde follando.

    Nadia y Carlos hicieron de Ana su putita.

  • Mi escapada

    Mi escapada

    Una tarde de viernes me vi sola en mi apartamento pues mi esposo y mi hijo se habían ido a visitar a la hermana y mi hija se encontraba de viaje y volvía en dos días. Ante esta situación me sentí algo sola, pero a la vez un poco rara porque de cierta manera me sentía que podía hacer lo que se me antojara.

    Me empecé a sentir algo sexy y lujuriosa y llegaron a mi mente pensamientos pecaminosos cómo queriendo hacer alguna travesura, recordé a un amigo que se había ido del conjunto hacía ya unos años y siempre sentí que me buscaba y de echo me llamaba siempre queriéndome invitar a su apartamento.

    Él nunca me gustó físicamente pero un día que mi esposo en una de sus tantas fantasías sugirió algo con él y me pregunto algo sexual, la idea me quedó ahí dando vueltas. Claro, pensar en él en esa condición de soledad me generó algo muy fuerte que hizo que mi cuerpo se estremeciera y llegaran a mi mente pensamientos sexuales y pensé porque no llamarlo y jugar un poco? Y ver qué sucede, fue así como me animé a llamarlo y le hablé de forma muy sugestiva y cariñosa, le hice saber mi estado de desprograme y que lo llamaba para aceptarle esa invitación que tantas veces me había hecho a tomar onces.

    Él muy complacido aceptó y quedamos en que a las 5 pm nos veríamos en su apartamento advirtiendo que seríamos sólo los dos, nadie más. A partir de ese momento elegí la ropa que me pondría y tenía claro que iría en falda y medias de liguero, un juego de ropa interior bien elegante y sugestivo así como una blusa que dejara ver bastante mi brasier y rematé con un abrigo que guardaba toda aquella sensualidad junta.

    Bañarme y vestirme para el encuentro fue la sensación más deliciosa y llena de expectativas que jamás había tenido, me sentí como se han de sentir las damas que van a cumplir un servicio de acompañantes o algo así. Ya muy arreglada y muy sexy pedí mi servicio de taxi y cada segundo de espera aumentaba mi nerviosismo, era la primera vez que iba a hacer algo así.

    Salí a tomar mi taxi para ir rumbo a mi cita, confieso que sentía mariposas en el estómago, imaginaba mil cosas que podrían suceder y se me resecaba la boca y el corazón me latía a mil por hora! Llegué por fin, ahí estaba ya, parada frente a la recepción del edificio pidiendo ser anunciada, siga señora! Es el piso 3 y bienvenida: gracias!

    A medida que el ascensor subía todo mi nerviosismo aumentaba, hasta sentía temblar mis piernas, el ascensor se detuvo y salí decidida, toqué suavemente el timbre y finalmente ahí estaba él con una gran sonrisa de gusto al verme y de una vez me recibió de beso en la mejilla y me hizo seguir, tan pronto entré di un vistazo rápido al terreno del que dispondría en adelante para llevar a cabo mi velada, ofreció recibirme el abrigo a lo cual me negué diciendo que más adelante me lo quitaría.

    Seguí a la sala y me senté de forma muy especial y un poco provocativa, a partir de ahí comenzamos a conversar con la confianza que siempre lo hacíamos y recordando los años compartidos en el pasado como vecinos que fuimos.

    Luego de un rato de conversación tomamos las onces y continuamos la conversación en la sala, yo le sugerí colocar algo de música, sabiendo él mi gusto por el baile puso música muy sabrosa y bailable, algo que obviamente encendió mi espíritu, me ofreció tomar algo de licor a lo que respondí afirmativamente, sii claro, una cerveza estaría bien, me encanta la enlatada.

    Así fue transcurriendo la velada entre chismes, risas, cerveza y buena música. Ya un poco entonada por las cervezas pedí su baño prestado, al regreso improvisé un pequeño baile para acompañar la buena música que se oía y fue ahí cuando él se levantó de la silla y me pidió que bailáramos, de inmediato acepté y comenzamos a bailar y bailar cada melodía que sonaba, una vez más me pidió el abrigo y le respondí, conste que no me lo quería quitar! pero ya que insiste.

    desabroche mi abrigo y me lo quite lentamente dejando ver poco a poco su interior a tiempo que veía su cara de asombro con lo que iba viendo, guauu homiguitaaa! fue su expresión, es así como él suele llamarme de cariño, quedó sorprendido de ver mi vestuario y lo pequeña de mi falda. Vé, por eso no me quería quitar el abrigo! Nooo no se preocupe hormiguita por mi está perfecto! No se preocupe, entre comentarios y piropos seguimos bailando, con el detalle que a partir de ese momento, él comenzó a acercarse más a mi y empecé a sentir sus piernas pegando con las mías.

    En ese instante sonó una melodía lenta como especie de bolero y tanto él como yo nos acomodamos mejor para bailarlo de buena manera, y fue ahí cuando comencé a sentir que tenía una gran erección y la ponía sobre mi pierna, la sentía muy caliente, palpitando sobre mi. Al sentir esto mi nervios iniciales se convirtieron en un deseo inmenso de sentir aquella dura verga sobre mí pubis y me arrimé lo que más pude a tiempo que él agarraba fuerte mi cintura para empujar su paquete queriéndome atravesar… entre más bailábamos más empujábamos para sentirnos nuestros genitales pegados y yo ponía mi vulva sobre su verga empujando con fuerza, ya había olvidado lo que era estar en tan deliciosa situación, algo que disfruté mucho en mi pubertad con mis novios.

    Seguimos conversando suavemente, me hablaba al oído mientras me la arrimaba, cosa que me estaba volviendo loca, yo refregaba mi vulva contra su cuerpo pareciendo ya una puta descarada, caliente y ofrecida.

    Al sentirme así decidí bajar mi mano intentando sentírsela de primera mano y fue sólo bajar la mano y él se puso a volar del deseo, se le sentía acelerada la respiración y estrujaba mi blusa en la cintura, literal estaba que se reventaba!

    A tiempo que me hablaba al oído me comenzó a dar pequeños besos en la cara muy cerca de los oídos, algo que me gustó mucho y me encendió de tal forma que instintivamente mandé mi mano a su verga y se la empecé a sobar sobre el pantalón con fuerza queriéndosela arrancar o exprimir!

    Ufff fue lo máximo que he sentido en años! Tener en mi mano otra verga distinta, grande, dura y palpitante! Que arrechera tan brava como dirían en mi tierra!

    Cuando la música paró le desabroche el cinturón sin mediar palabra, me arrodille y saque aquella gran verga que sentía momentos antes en mi pierna y quedé gratamente impresionada al verla, era una señora verga! gruesa, de muy buen tamaño y con muchas venas que se querían estallar! Tenía el glande como el casco de un extraterrestre, ufff lindas las alas del prepucio!

    Sin duda iba a mamar la mejor verga que había visto en los años que tengo de casada. Saber que el es todo un deportista me generó pensar en su vigor, limpieza y delicioso sabor, así que de una sola tragada esa enorme verga fue a dar a lo profundo de mi garganta ahogándome de deseo y gusto!

    La chupaba y la recorría con mi lengua observándola mucho y deleitándome y pensando que esa cosota se la iba a comer mi mojada vulva, que cualquier cosa podía pasar esa noche menos que yo fuera a perderme semejante banquete. Tanta era mi arrechera que pensé incluso que con gusto le daría mi culito a semejante belleza, que me lo rompiera pero de placer que hijuemadre pensé!

    Hasta este momento me sentía la más puta de todas la mujeres! Y dispuesta a gozarme la faena de principio a fin. Me engullía esa verga rica una y otra vez! Aaa que delicia esa sensación de sentir una verga nueva, distinta, potente y que olía bien y mi vulva goteándome y deseando ser penetrada por ese trofeo!

    Fue entonces cuando él me mandó las manos a las tetas y me las acariciaba como niño en dulcería, me hizo poner en pie y comenzó a besarme queriéndome comer por la boca y los besos resultaron mucho mejor de lo que imaginé, bajó después afanosamente su mano para palpar mi chocha que ardía y goteaba y comenzó a refregarla y a pasarle los dedos haciéndome elevar y desear mucho más aquella gran verga.

    ¡Huuuy papasito! Que rico me tocas! Dame dedo en esa vulva por favor! Mientras yo le masajeaba ese garrote que pronto me iba a enterrar.

    Me llevó hasta el sofá y me acomodo en cuatro patas y comenzó a darme lametazos entre la vulva y el culo como perro en celo, sentí morirme de la dicha y no sentí la incomodidad que solía sentir cuando se trataba de mi esposo, fue muy extraño con él me sentí toda desinhibida y dispuesta a probarlo todo!

    Empecé a sentir su lengua haciéndome entraditas pequeñas en mi culo y los dedos ayudando a entrar, cosa que dejó claro que ese día me iban a dar por el culo! Si o si!

    En aquella calentura y gemidera y hablándonos sucio le decía yo, eso papi lámeme rico ese culo! Es todo tuyo, vas a ser dueño de mi culo de aquí en adelante, dale, dale! Y fue entonces cuando sentí por un segundo como él ponía la cabeza de su verga toda mojada y resbalosa en la puerta de mi culo, luego vino una tremenda embestida de un solo empujón que me dejó casi privada, la verga se apoderó de mi hoyo trasero y pegué un fuerte grito… aaay! Y entré en un pequeño shock y sentí morirme del dolor pero también del placer! aaaa me sentí literal ensartada cual pollo en asadera!

    Que clavada tan rica me estaba pegando aquel hombre vigoroso y lleno de ganas y me imaginé la tremenda cantidad de leche que me daría estaba gozando tanto! y no pude evitar pensar en mi esposo, cuánto daría él por verme en ese momento, esa siempre ha sido su mayor fantasía… ver cómo otro que no sea el me culea y me da verga sin misericordia alguna.

    Después de todo estaba aquí por satisfacer esa fantasía para él, pero hubiese sabido que iba a resultar así, no habría esperado tanto para decidirme. Su fantasía me estaba dando el mejor sexo que yo haya imaginado antes. Ya no quería que me sacara esa verga gigante de dentro de mi culo porque la estaba disfrutando muchooo definitivamente esa verga estaba a la medida de mi hoyo.

    Ese hombre, mi amigo seguía dándome vigorosamente verga por el culo y la sacaba y me la clavaba por la vulva alternadamente… ya se imaginarán lo delicioso que se sentía ese contraste a tiempo que estrujaba y me piropeaba mis enormes tetas! Fue sin duda alguna la culiada más excitante que he vivido desde que me hice mujer!

    Ya mi siguiente sueño sería tenerlos a los dos al tiempo en un excitante trío, esa sería la tarea a realizar con mi esposo, con toda seguridad que no se va a negar a eso, no queda más que contarles que ese exvecino mío me echo tres clavadas entre esa noche y la madrugada siguiente, ya que aproveche mi soledad y me quedé a dormir en su cama, luego les contaré lo que fue amanecer en su cama y recibir la leche mañanera en mi boca y regada por mis tetas.

    Para terminar solo anhelo volver a repetir y repetir esa faena con él o porque no con hombres distintos para no perder mi capacidad de asombro, la riqueza está en la diferencia, el pensamiento erótico y las ganas de satisfacer tanto deseo por el sexo, este es mi pequeño pero sustancioso relato de cómo me fui a la cama con un hombre diferente a mi esposo con la seguridad que mi descripción le va a encantar a él y va querer muchas repeticiones.

  • Mi aventura con uno mayor

    Mi aventura con uno mayor

    Todo comienza cuando apenas cumplí 19, era un chico algo tímido y reservado en todo aspecto, estudiante universitario que estaba pasando momentos difíciles tanto en lo académico y personal.

    Siempre me había considerado heterosexual ya que todos mis amores eran chicas muy lindas, pero yo no estaba listo para una relación, caí en la desesperación y deseo sexual, así que busque métodos para calmarme.

    Un amigo del gimnasio me recomendó un chat para conocer gente y así desahogar mis penas, me pareció interesante la idea de ver a la gente que compartía sus gustos y fantasías, ahí fue cuando conocí a una persona que tenía el nombre de Lucia.

    Era muy amable y me trataba bien, de tanto hablar decidimos conversar por llamada, su voz era la de una mujer, fue tan placentero hablar con tanta confianza y sensualidad de su parte, al final de todo me confiesa algo, que en realidad era un hombre gay de 36 años, pasivo. En ese entonces tenía poco conocimiento de todo ello, pero el me lo explica.

    Resulta que era un gay que le gustaba recibir de otros hombres, descubrí los tipos de gays y hasta bis, y me dijo que si le molestaba podía irme, pero resultó tan interesante que continuamos hablando, resulta que él vivía a pocas cuadras de mí y decidimos encontrarnos en un parque.

    Cuando nos encontramos vi a un señor delgado de 1.72, algo de barba y con un físico parecido al mío, comenzamos a hablar y contar de nuestras vidas, él me decía que me sentía muy reprimido y estresado, lo cual era cierto, por el estudio y el gimnasio, él era experto en masajes y me dijo que podía darme una sesión gratis si yo quería, solo que necesitaba lugar, aquí es cuando explico que amo los masajes, desde niño los disfruto hasta un punto genial, y como vivía solo en un minidepartamento le propuse la idea.

    Me explico que los masajes se hacían de pies a cabeza, por lo que necesitaba que estuviera desnudo, pero nada sexual, a menos que yo quisiera, eso me puso en shock, pero en ese punto ya íbamos en camino, entre en calor y solo seguimos.

    Al entrar al mini, vamos a mi cuarto y acomodo mi cama, mientras él se desnudó completo y me pregunta si no me molesta, yo quedé sorprendido al ver su cuerpo lampiño y trasero marcado, pene largo y depilado, le pregunto por qué se quitó todo y me responde: es para rozar la crema con mi cuerpo, yo me reí teniendo el corazón muy acelerado.

    Me pude que me quite todo, pero no pude bajarme el bóxer por vergüenza, el me agarra de los hombros y me da un masaje y me pide que me calme, «nada que tú no quieras pasará» yo asintiendo me doy la vuelta me bajo el bóxer y me hecho en la cama. Me sentí tan confundido y es cuando él se sube arriba mío y me explico lo que va a hacer.

    Comienza echando un aceite frio y muy resbaloso sobre mis espalda, y comienza a sobar, es algo que ya había sentido incluso con otros hombres masajistas, pero no montados y es cuando siento su pene tocando mi trasero, me levanté y se comenzó a reír, y me dice que mi pene era lindo y si podíamos continuar, yo seguí porque ya habíamos comenzado, pero ahora sin que me toqué con su pene.

    Después siguió con piernas y brazos, fue algo tan rico , me sentía como en el cielo y sentí una fuerte erección, me pidió permiso si podía tocar mi trasero y yo hot accedí, nada me paraba en ese punto. Fue el mejor masaje que pude sentir, el conocía unos puntos sobre mi raya que me hizo gemir, bajo su dedos rodeando mi ano hasta mis huevos y agarro mi pene todo duro y comenzó a sobarlo, me deje llevar sin reclamar, estuve a punto de correrme pero el se detuvo y me volteo.

    Nos vimos cara a cara, y fue cosa del momento que comenzó a pajearme y cuando metió su boca me retorcí de placer, la primera boca que me la chupaba, tocaba mi abdomen y solo pude expulsar mi leche en su cara, el siguió chupando y comenzó a gemir, yo respiraba como loco, y me dijo que descanse y que si quería continuar, a lo que yo accedí.

    Masajeo mis muslos y al rato me recupero, el saco un condón y me dijo que quería que cogiéramos, yo con el pene duro otra vez, me dejé ponerlo, agotado el se pone de rodillas y se voltea, me agarra la cintura y me pide que se lo meta, tenía un ano adaptable y entro después de un rato, ahi estaba yo atrás de el penetrándolo y ni podía moverme de todo el placer, el se mueve por mi, era tan caliente y apretado que cuando intento moverme empiezo a correrme.

    El se ríe y me agradece por eso, se hecha a mi costado y me quita el condón y comienza a masturbarme otra vez, yo no sabía cómo retribuirle esas corridas, pero dijo que estaba bien, lo disfruto mucho, me hace venir otra vez y ya cansado nos echamos una siesta.

    Después de eso el se fue, y me dijo que podíamos intentarlo en otra ocasión y aprender más cosas, lo cual si paso reiteradas veces.

    Pero eso es para otra historia.

    Muchas gracias por su atención.

  • Mi hija mi amante

    Mi hija mi amante

    Después de hablar con mi hija que ya cumplía sus 19 años universitaria y mi hijo de 15 aún en colegio, les comentamos el porqué de la separación. Ya que no había amor entre mi ex y yo decido irme para un apartamento muy pequeño, pero siempre pendiente de mis hijos.

    Ellos siempre los fines de semana me visitaban y se quedaban a dormir los dos en mi apto. Mi hija siempre utilizaba pijamas cortas de camisetas que no le tapaban el ombligo y shorts cortos que dejaba a la vista sus lindas nalgas, siempre la vi con ojos de papá nunca me imaginé llegar a tener algo más que una relación de padre e hija.

    Hasta que un miércoles 9 pm estando ya descansando de la jornada laboral me llama mi hija y me dice, “¿papi estás en casa?”.

    Le respondo, “si princesa que ya pasado”.

    Me dice, “allá te cuento”.

    Al cabo de 30 minutos llegó llorando y muy mojada ya que llovía en ese entonces, timbró abrí la puerta cuando la veo, no sé si era porque ya tenía 2 meses sin tener sexo o no sé porque la vi no con ojos de padre sino con ojos de un hombre que deseaba esa mujer.

    Cuando volví en si, le dije “entra mi amor que ha pasado”, le pasé una toalla para que se secase el agua que escurría por ese cuerpo tan hermoso, llevaba una camiseta de tirantes, que dejaba ver a su máximo esplendor sus redondos y parados senos con sus lindos pezones paraditos del frío que llevaba, un jean pegado a su cuerpo que se pegaba a sus largas y hermosas piernas.

    Le dije “¿amor te paso un pijama mío para que te quites esa ropa mojada?” Me dice “si pa porfa”, le lleve una corta que tenía de camisa y pantalón corto.

    Fue al baño se dio una ducha cuando sale del baño y veo a mi princesa la niña de papá quedé sin palabras nunca había visto a mi hija como la estaba viendo esa noche de lluvia y fría, sale con un solo botón de la camisa apuntado y dejándome ver sus lindos pechos y las curvas de su cintura, esas piernas que quería tocarlas, besarlas, le dije “amor quieres algo calientito” me dice, “si pa un café está bien”.

    Nos sentamos en un mueble de la sala cuando me cuenta que ha conocido un chico en la universidad que era muy especial con ella.

    Pero que a su mamá no le gustaba que aún tuviera una relación ya que quería que fuese una profesional, con buen trabajo que disfrutara de su vida joven. Al cual ella le responde que ya tiene 19 años que ya es justo de tener una persona con quién compartir, pero que ella no estaba dispuesta a dejar que mi hermosa mujercita conociera a nadie.

    Ella salió llorando de casa cuando lo que hizo fue llamarle y salir donde su padre que se convertiría en su hombre en su macho.

    Ya estando más relajados le digo que si nos tomábamos unas cervezas me dice “si papi rico” ya estaba olvidando la discusión con su madre, empezamos a tomar al cabo de 4 cervezas me dice “papi tengo algo que confesarte, aún soy virgen y quiero tener sexo”.

    Yo quedé frío sin saber que decir, me dice “¿pa a qué edad perdiste la virginidad?” Le digo, “pues eso fue como a la edad de 18 años con una prima”, soltó en risas y me dice “¿y quién es, la conozco?”.

    Le respondo “claro es tu tía Andrea”, me dice “papi cuéntame cómo fue quien ve a mi tía y se ve que le gusta el sexo en todo su esplendor” me decía con risas burlonas. Seguimos en la conversación y ya como con 8 cervezas y las conversaciones más calientes le dije.

    “Hija y entonces si aún eres virgen me imagino que te masturbaras porque aguantar sin sexo es muy duro”, le dije en tono burlón, su respuesta le calentó hasta hacerme tener una erección imposible de ocultar. Me dice “claro papi no hay noche que te imagine cuando tenías sexo con mamá como la hacías llegar al clímax, cuántas noches te imagine encima mío comiéndome mi vagina chupándome mis senos”.

    Cuando estaba contando todo aquello empezó a tocarse los senos imaginando que era yo quien hacía esto, le dije “amor siempre te vi como la niña de mis ojos, nunca sin algún morbo”, pero su respuesta fue, “papi si dices que soy la mujer que mas amas y tú eres el hombre que mas amo deberíamos ser uno solo, amarnos y que tú seas el hombre que me quite mi virginidad que seas el hombre mas especial em mi vida”.

    Le digo “amor me dejas sin palabras ya que hasta esta noche no se si es porque llevo varios meses sin sexo te vi y sentí como si fueras mi cita un calor me recorrió todo mi cuerpo al verte así toda mojada con tu cabello pegado en tu lindo rostro, y pues por lo que me dices llevas mucho tiempo callando todo esto, pero no será que esto que me dices es porque ya estas ebria?” Me dice “no pa ebria no estoy, pero caliente si y quiero que tú seas mi primer hombre y si tú lo quieres puedes ser el único”.

    Yo quedé con una sonrisa de felicidad y al mismo tiempo temor de que no hiciera sentir todo lo que mi hija imaginaba de mí. Le respondí “ok hija, pero esto se queda acá, será nuestro secreto”. Me responde tirándose encima mío apretando su pecho con el mío diciéndome “gracias papi” y me da un caluroso beso que hizo explosión dentro de mí, como estábamos sentados en el sofá ella quedó encima mío de frente cuando empezamos a besarnos le desabotono el único botón que tenía en ese momento, le quito la camisa del pijama y veo esos pechos redondos como me los imaginaba sus pezones rosaditos y bien parados de la excitación que llevábamos, me los como, los chupe como si fuese la primera vez que tenía unas tetas frente a mi, le dije “amor espérame y me quito la camisa” y bajo mi pantaloneta (shorts para hombre) ella al verme por primera vez desnudo y tener una verga según ella era la primera vez que tenía una tan cerca. La coje y la besa aun sin saber que hacer.

    Le digo “espera mi vida te explico”, me dice “papi te la quiero chupar” le digo “es toda tuya” empieza metiéndola en su boquita y pues aún sin saber cómo mamar una verga le digo “para un momento” le explico como es porque me estaba haciendo un poco de daño con sus dientes. Le digo “tienes que abrir bien tu boca y solo apretarla con tus labios y lengua”, lo cual hace ya como una experta en el tema, yo no imaginaba lo que estaba pasando pensaba que era un sueño nunca imaginé tener así a mi hermosa hija y solo para mí.

    Le digo “para que ahora te toca tu turno” le quitó sus pantaloncitos y queda totalmente desnuda ya que no llevaba ropa interior porque tenía todo mojado por la lluvia le dije “acuéstate y abre las piernas” ella lo hacía como una buena chica con su rostro y pechos rojos de la excitación que llevábamos en ese momento, le bese sus piernas, muslos y llegué ese lugar tan preciado y cuidado que tenía una vagina depilada, rosadita que estaba muy mojada por la excitación de mi Mafe, la bese, al tocarla soltó un leve gemido y su cuerpo sintió la excitación, seguí lamiendo y saboreando ese líquido saladito y caliente que salía de lindo huequito ya cuando estaba al máximo le dije “amor lo vamos a hacer, me dices si sientes dolor o alguna molestia”, ella solo movía su cabeza afirmativamente ya que no podía decir palabra alguna por su fuerte respiración.

    Empecé y puse mi verga en la entrada de su chochito y empecé muy lentamente a meterla ella solo me miraba y no decía nada solo pasaba su lengua por su boca, ya cuando tenía ya una pequeña parte de mi verga dentro de ella sentí que algo me detuvo y ella trato de moverse por el dolor que ya en ese momento me dijo que estaba sintiendo, pero que quería tenerlo todo dentro y sentir al hombre que la trajo a este mundo dentro de ella.

    Seguí suavemente hasta ver a mi hija soltar un pequeño gemido de dolor acompañado de una sensación que solo ella sintiera en ese momento. Ver mi verga toda dentro de ella, fue un estallido de lujuria y pasión ver a mi hija a mi princesa con ese rostro de lujuria convertida ya en mi mujer me hizo salir ya el hombre que ella quería no el papá, empecé ya con fuertes embestidas sacando y metiendo mi verga escuchar esos gritos de pasión de lujuria que decían “si papi dame quiero más papi déjame ser toda tuya si papi”.

    Hasta sentir otro orgasmo ya con el éxtasis al filo, me dice “papi quiero sentir todo tu semen dentro de mí” al escuchar esto fue la cúspide para no aguantar mas sentir una explosión de leche que llevaba varios días acumulando al sentir mi leche dentro de ella fue otro orgasmo que tuvo, caímos al suelo agotados de todo el lindo sexo que tuvimos con mi hija.

    Ya más calmados me dice “pa no sé porque no te dije esto antes me estaba perdiendo de algo muy lindo y de ahora en adelante tú serás siempre mi hombre”.

    Esa noche tuvimos todo el sexo que quisimos. Y ahora somos una linda pareja de padre e hija.

  • Nuestro primer intercambio de pareja

    Nuestro primer intercambio de pareja

    Somos una pareja joven que quisimos experimentar nuevas experiencias en nuestro año de relación.

    Todo comenzó en una fiesta en nuestra casa donde nos encontrábamos tres parejas conviviendo, al calor de las copas cada esposo empezó a darle nalgadas a sus esposas frente a los demás y veíamos quien tenía las nalgas más grandes, después comenzamos a conversar en doble sentido con morbo haciendo referencia al sexo.

    Pasaron las horas y una pareja se retiró, quedando solo una pareja y nosotros, la conversación subió de tono aún más excitándonos y pasando al cuarto principal.

    Cuando entramos en el cuarto yo comencé a quitarle la ropa a mi esposa y la otra pareja comenzó hacer lo mismo, después intercambiamos y terminamos de desvestir a la esposa del otro, comencé por agarrarle sus pechos que para ser una señora de 48 años estaban muy bien, empecé a mamarle los pechos mientras veía como a mi esposa le comían el culo experimente algo que antes no había sentido una sensación entre excitación y celos así que agarre a mi esposa y compense a meterle la verga, después se acercó nuestra amiga pidiéndome la verga e hicimos intercambio con su esposo, empecé a darle lo que quería en posición del misionero mientras mi esposa le tocaba sus pechos mientras a ella le comían toda la vagina nuestro amigo.

    Comencé a cogérmela con ritmos y ella gritaba de placer y yo diciéndole k era mi puta por eso se merecía está verga.

    Al voltear a ver a mi esposa la tenían ella estaba cabalgando sobre la verga de nuestro amigo con su culito expuesto y recordé que una de sus fantasías era sentir una doble penetración, así que sin piedad le comencé a penetrar el culito tan rico dándole con todas mis fuerzas mientras ella gritaba y nuestra amiga le cubría la boca ya que gritaba como si la estuvieran matando, pero era mi verga en su culo y la otra en su vagina lo que provocaba sus gritos de placer.

    Después mi esposa hizo realidad otra de mis fantasías que era verla teniendo sexo con otra mujer ya que comenzó a mamarle la vagina a nuestra amiga y al ver eso comencé a dale a mi esposa mientras estaba en la vagina de nuestra amiga después se pusieron hacer tijeras y eso nos excito aún más.

    Volvimos a intercambiar cogiendo bien rico, me acosté nuestra amiga empezó a cabalgar y muestras le daba chupadas a sus pechos y ella restregaba su vagina en mi verga, yo la seguía penetrando y al sentir que iba a explotar se costó y mi esposa encima de ella comenzaron a mamarle la verga esperando mi leche en sus caras de putas, comencé a masturbarme y dejé caer mi leche en sus caras y dándole mi verga en la boca a cada una para que la limpiaran.

    Estén atentos al relato está otra fantasía por cumplirse…

  • Mi esposa accedió a follar con nuestro amigo (3)

    Mi esposa accedió a follar con nuestro amigo (3)

    Salí del trabajo impacientemente para ir a almorzar con mi esposa para que ella me contara todos los pormenores de su aventura sexual hace pocas horas con nuestro amigo, ahora su amante, Miguel.

    –¡Elena mi amor! Buenas tardes. ¿Dónde estás cariño? ─llamé a mi esposa impaciente para que me contara la follada que ella y Miguel habían disfrutado por la mañana en mi propia cama.

    –¡Estoy aquí en la cocina mi cielo, ahorita salgo mi amor!

    Nos encontramos en el comedor, nos dimos un fuerte abrazo y un beso apasionado. Yo estaba con la pinga erecta, prácticamente había estado así toda la mañana pensando cómo estaría disfrutando mi esposa en la cama con otro hombre. Luego ella baja su mano derecha y me comienza a frotar sobre el pantalón notando que mi polla se encontraba como un garrote.

    ─Wow mi cielo, siento que estás bien arrecho… mmm ya me imagino por qué ¿sí? Jajaja

    ─Aaay cariño, si supieras cómo he estado toda la mañana pensando en que tú y Miguel estarían cachando de los más rico y yo no podía ver esa placentera escena. A ver princesa, por favor cuéntamelo todo con lujo de detalles −Elena y yo nos sentamos en la mesa y allí me comentó desde que ingresó Miguel a nuestra casa, todo lo que hicieron y conversaron hasta que se fue.

    ─Pero hay una cosa cariño −continuó comentándome mi esposa –Miguel quiere que un amigo suyo participe en nuestros encuentros sexuales, yo le dije que por mí no hay problema, que en todo caso lo iba a consultar contigo. ¿Qué opinas amor?

    –¿Qué opino? ¡Por supuesto que sí preciosa, sería más excitante y morboso si otro hombre se une a nuestro grupo! Pero dime ¿será de confiar ese tipo? No quiero que más tarde tengamos problemas, tú ya sabes cuales cariño.

    ─Miguel me comentó que lo conoce hace mucho tiempo, incluso desde su niñez son “amigos del alma”.

    −Bueno, si es así no habría ningún problema. Entonces mi cielo, ¿qué te parece para este sábado los invitamos a almorzar? Como viendo el partido de Universitario con Alianza Lima y llevamos nuestros hijos a la casa de tu mamá ─le propuse a Elena.

    −Jajaja… ¡Vas a estar como loquito que pasen los días volando para que llegue sábado! ¿Verdad amor?… jajaja…

    −Jajaja… en verdad que sí cariño, pero te quiero contar algo mi amor, que no te lo conté porque tú te me adelantaste.

    –¿Qué pasa cariño? ─preguntó Elena intrigada.

    –¿Te acuerdas de Humberto Benavente, que fue mi jefe cuando vivíamos en Trujillo?

    −Claro que me acuerdo de él, es un “churro” de hombre, aparte de eso es todo un caballero y encantador, muchas veces lo invitaste a nuestra casa y recuerdo también que se notaba que yo le gustaba mucho, más aún la forma cómo me miraba con esos ojitos de deseo. ¡Cómo no me voy a acordar de él!

    ─Pues bien lo he invitado para este sábado a almorzar a nuestra casa.

    ─Amor, pero si este sábado vamos a tener ese día especial para nosotros cuatro… ¿o le has comentado algo mi cielo? ─preguntó intrigada mi esposa.

    −Bueno no exactamente. Nunca te lo conté, pero con Humberto más que jefe a subordinado somos amigos, siempre nos hemos llevado bien desde el punto de vista laboral como amical. Me acuerdo que cuando nos sentábamos a tomar unas cervezas comentábamos mucho sobre ti, en particular él siempre me preguntaba cómo estabas, me decía que eras una mujer muy hermosa y de buen cuerpo, y una vez se me salió y le dije: “uuuy Humbertito me da la impresión que te la quieres cachar a mi mujer”. Solté una carcajada porque se puso rojo de vergüenza y le expresé que no se ponga así, que no hay problema, además le dije que me excitaba que otros hombres deseen sexualmente a mi esposa. Cuando regresamos a vivir en Chiclayo siempre hemos estado en constante comunicación, y hoy día me avisó que este sábado llegaba a nuestra ciudad y le invité para almorzar.

    ─Puuucha Javier, no sé que van a pensar tus amigos de mí, ya me imagino que dirán que soy una mujer insaciable, aunque en el fondo mi amor me gusta sentirme una puta, me gusta sentirme deseada, me gusta que el hombre que esté conmigo termine satisfecho, que goce usando mi cuerpo, ¡Carajo, ya me estoy mojando mi amor! ¿No te molesta lo que te digo cariño?

    ─Jajaja princesa, a mí me encanta verte cogiendo con otros hombres, me excita sobremanera, así que no te preocupes amor −le encaré a mi esposa.

    En eso llegaron los niños del colegio y ya no pudimos continuar nuestra conversación. Yo vaticinaba que en la noche íbamos a tener una cogida espectacular como que así sucedió.

    Llegó el sábado. Después de dejar a los niños en la casa de mi suegra regresé a casa y encontré a mi esposa terminando de preparar un delicioso cebiche y un ají de gallina que sabía de maravilla, platillos de la cocina peruana, además que mi esposa es una experta cocinera.

    Ya eran las 11.30 de la mañana y Elena subió a darse una ducha y cambiarse de ropa para la ocasión y verse más hermosa ya que la invitación se había concretado para la 1 de la tarde.

    Bajó como a las 12.45 pm y me preguntó cómo se veía.

    ─Mmmm amor, estás como para comerte todita, bellísima, sexy, sensual y atrevida. Creo yo que nos vas a tener con la verga parada durante toda la velada. ¡Eres toda una diosa del Olimpo! −le dije sorprendido, ya que había bajado de nuestra habitación con un polo de algodón blanco sin mangas ceñido al cuerpo y bien escotado en que se le notaba los pezones de sus grandes y bien paradas tetas; una minifalda color granate volada a 10 cm. por encima de su rodilla; unas sandalias del mismo color de la falda con tacón aguja que le estilizaba el cuerpo notándose más provocativa.

    –Jajaja, ¿No me veo muy zorra mi amor? Es que me gusta provocar a los hombres, me excita y me pone más cachonda.

    −No te preocupes cariño, nuestros invitados se van a quedar estupefactos. Además, no son ni tu familia ni mi familia los que se van a sentar en nuestra mesa, así que pierde cuidado mi adorable princesa ─besé sus labios apasionadamente y metí mi mano debajo de la falda para frotarle un poco el clítoris.

    −aaah, aaah, aaah… mi amor, ya me estoy mojando, mmm, mmm, mmm, ¿me sientes mojada cariño?

    ─Sí preciosa, así me gusta verte y sentirte muy cachonda −le respondí. En eso sonó el timbre de la casa–Ya llegaron mi cielo. Voy a abrirles.

    Aparecieron Miguel y Luis. El primero me presentó a Luis.

    −Hola Javier, mucho gusto, dime Lucho para los amigos. Gracias por la invitación. Mmm, qué rico olor sale de la cocina.

    ─Elenita es una experta en el arte culinario, ¡qué afortunado es Javier! -comentó Miguel.

    −Pasen muchachos, vamos a sentarnos a la sala para conversar un poco y tomarnos un aperitivo, dentro de un momento sale mi esposa ─les comenté.

    La conversación con Miguel y Lucho se llevó bastante amena, estuvimos bebiendo cerveza y comentando del partido de fútbol que estaba programado para la 5 de la tarde. No habrían pasado más de 10 minutos y el timbre de la puerta volvió a sonar.

    −Creo que es Humberto muchachos, voy a abrirle y enseguida estoy con ustedes ─les comenté a ellos que había invitado a un amigo que es de la ciudad de Trujillo.

    Abrí la puerta y efectivamente era Humberto, nos dimos un fuerte abrazo ya que no nos habíamos visto cerca de un año.

    –¡Hola Humberto, ¡qué tal!, ¡cómo te va! Caray a los tiempos que nos vemos amigo, pero tú estás igual como te dejé la última vez que nos vimos ─le dije a Humberto.

    –¡Hola Javier! ¡Qué tal hermano! A los tiempos compadre. Tú también igual como siempre. ¿Y Elenita cómo está?

    ─Ahorita baja mi hermano, tú sabes cómo son las mujeres para arreglarse, siempre quieren verse bellas −le respondí a Humberto.

    ─Caramba Javier, pero ella no necesita arreglarse ni maquillarse, pero bueno, como dices tú es propio de la naturaleza de la mujer.

    −Vamos a la sala Humberto para presentarte a algunos amigos que ya los había invitado para ver el partido de la “U” vs. Alianza, aunque yo sé que tú eres hincha del Sport Boys, por tus venas corre sangre rosada ¿no? Jajaja…

    Humberto tenía aproximadamente unos 45 años, de contextura atlética, ya que era asiduo visitante de los gyms. Les presenté a mis amigos que se encontraban en la sala y nos acomodamos todos allí. Estuvimos conversando y bebiendo los cuatro por espacio de 20 minutos cuando en eso aparece Elena exquisitamente bella y provocativa.

    ─Buenas tardes chicos, ¿cómo están?, disculpen por favor la demora −apostilló mi esposa.

    Todos al unísono le dijeron que no se preocupara, que entendían sus quehaceres domésticos, que tenía que arreglarse, etc. A la vez mencionaron de lo hermosa que estaba, etc.

    ─Jijiji, gracias chicos por su comprensión y sus halagos, me hacen sentir bien −respondió Elena a sus elogios.

    ─Cariño te presento a Lucho, amigo de Miguel y ahora amigo nuestro también; ya conoces a Humberto que no es necesaria la presentación al igual que a Miguel ─los tres estaban maravillados con la belleza y sensualidad de mi mujer.

    −Encantada Lucho de conocerte, si eres amigo de Miguel, entonces eres amigo nuestro. Bienvenido. Y tú Humberto a los tiempos que nos vemos, ¿qué ha sido de tu hermosa vida? ¿cómo te está yendo por Trujillo?

    Después de las presentaciones y demás actos de cortesía pasamos todos a conversar a la sala. Continuamos bebiendo algunos tragos, mi esposa solamente tomaba pisco. Puse baladas como fondo musical para entonar mejor la reunión y pasados 20 minutos mi esposa se levantó y nos trajo a cada uno de nosotros un plato de cebiche que nos deleitamos todos. El que recibía el plato de mi esposa disfrutaba la manera como le colgaban la tetas lo cual lo hacía de manera muy lenta para que nuestro amigo pudiera disfrutar de ello y los que estaban en la parte trasera se deleitaban mostrándoles el rico, grande y redondeado culo de ella puesto que por dentro solamente llevaba un hilo dental, la vista era bastante buena porque le ayudaban los tacones aguja que eran bastantes altos y le levantaban el trasero.

    Después de haber consumido el plato de cebiche y por el excesivo alcohol que todos estábamos consumiendo la conversación se hacía más amena, las bromas iban y venían, los chistes subidos de tono de igual manera, todos estábamos bastante alegres, ya nos habíamos desinhibido y como siempre se tocó el tema sexual. Mi mujer se reía por cualquier tontería de esta índole.

    ─Elenita, dime una cosa, ¿tú crees que el tamaño importa? −preguntó Lucho.

    –¿El tamaño de quién Lucho? Jajaja −respondió con otra pregunta Elena.

    −Jajaja, el tamaño del pene Elenita, ¿tú cómo lo prefieres? ─preguntó Miguel.

    −De mediano a más Miguelito. Una mujer quiere sentirlo en toda su vagina, eso es obvio corazón. ¿Y tú cómo lo tienes Miguel? ─preguntó mi esposa.

    −No quiero decirte nada porque vayas a pensar que estoy exagerando ─respondió Miguel.

    En eso comenzó a escucharse una canción de Roberto Carlos titulada “Cóncavo y convexo”.

    –¿Me permites bailar contigo esa melodía?… claro está con el permiso de Javier −preguntó Humberto.

    ─Claro Humberto y eso va para todos, lógicamente si accede Elena −le respondí.

    Por lo tanto, Elena y Humberto se pusieron a bailar. Éste le acercaba tanto a su cuerpo que Elena pudo sentir su falo erecto y lo miró con una sonrisa pícara; al mismo tiempo Humberto colocó sus manos a la altura de la cintura tocando la parte de arriba de la falda por lo cual ésta se subió un poco y todos nos deleitamos apreciando el hermoso culo de mi mujer.

    ─Te ves deliciosa Elenita, no te imaginas cómo tengo la verga amor –Humberto le decía al oído.

    ─Aaay Humberto, siento algo duro en mi entrepierna, mmm se nota que estás bien arrecho. ¿Pero que he hecho yo para que te pongas así? −preguntó Elena.

    ─Yo diría ¿qué nos has hecho a todos amor? ¿No te has dado cuenta que todos estamos arrechos por ti? Eres el centro de atracción en esta sala, creo que todos estamos aquí con la pinga parada.

    −Jajaja, estás loco Humberto. Son ideas tuyas, estás exagerando corazón. Soy una mujer común y corriente, yo los noto a todos alegres y divertidos ─acotó Elena.

    Terminó la canción y todos aplaudimos. Elena con el propósito de ponernos más cachondos respondió los aplausos con una inclinación de cuerpo más pronunciada y dando vuelta alrededor del centro de la sala, donde pudimos apreciar todas sus tetas que colgaban de maravilla y su gran culo que estaba pidiendo guerra.

    ─Ay chicos, me olvidé que tengo que servirles el ají de gallina, deben estar hambrientos −se acordó Elena.

    –¡Nooo Elena, ya lo sirves en otro momento! −todos respondimos al unísono.

    Escuché que en voz baja que Lucho le decía a Miguel: “si supiera que estamos hambrientos por ella” y ambos se rieron.

    ─Sí Elenita, no te preocupes con el cebiche que nos hemos comido y el trago en verdad no tenemos hambre −aclaró Lucho.

    ─Bueno, si es así no hay ningún problema chicos −respondió mi esposa.

    Continuamos con los tragos, contando bromas picantes, mis amigos coqueteando con mi esposa y ella insinuándoles mostrándoles un poco más las piernas que en forma disimulada levantaba la falda. Ya todos estábamos completamente ebrios y más mi esposa, que se reía por cualquier tontería que se decía.

    Cada uno de ellos le sacaba a bailar alguna que otra balada y que como no queriendo la cosa le tocaban las nalgas por encima de la falda. Yo estaba que marcaba a mil, producto de la excitación, no dejaba que faltara trago, ya que eso motivaba que mis amigos se aprovecharan más de mi esposa y ella se dejara tocar. Cuando terminaba alguna pieza musical Elena se sentaba al lado de cualquiera de ellos. Vi que en alguna ocasión se sentó al lado de Miguel y él a través del polo le tocaba uno de los pezones.

    −Ay Miguelito compórtate, que van a decir los demás chicos ─reclamaba Elena. Por el otro lado Lucho le acariciaba una pierna.

    ─Mi amor, estás riquísima, estoy muy arrecho Elenita, ya no aguanto más −le decía Miguel a mi mujer cuando bailaba. En eso Miguel mira a Lucho y con los ojos le hace una señal para que se acerque a bailar al mismo tiempo.

    −Pero ahora que vayas a tu casa te coges a Rocío, y estoy seguro que no solamente te la vas a coger, sino que harás que te chupe la verga, jajaja…

    ─Sí pues, pero tú cachas más rico y chupas la verga como las diosas mi amor −respondió Miguel.

    ─Yo también quiero bailar −dijo Lucho levantándose y colocándose a espaldas de Elena. Por lo tanto, mi esposa tenía por delante a Miguel y por detrás a Lucho, ambos abrazándola–Elenita, estás provocativa, me tienes con el garrote a punto de reventar le dijo al oído.

    ─Jajaja Luchito, no exageres, ten cuidado corazón que allí está mi esposo ─replicó Elena.

    ─Javier no va a decir nada mi amor, al contrario, veo que está arrecho de ver a su mujer bailando apretujada con dos hombres ─le dijo Miguel. En eso éste comenzó a besarle el cuello a Elena en forma muy discreta hasta que terminó la música.

    Todos regresaron a sus respectivos asientos y le dije a mi esposa:

    −Cariño ¿te estás divirtiendo?

    ─Sí mi cielo, y no sabes cuánto. Estoy bien arrecha Javier, me excita todo lo que está pasando, me pone super cachonda −respondió Elena–nada puede hacer más feliz a una mujer que estar rodeada de hombres arrechos ocasionado por ella.

    −Me permites bailar esta pieza Elenita ─preguntó Humberto a quien mi esposa accedió y cuando estaban bailando le dijo: Elena me tienes bien empalmado corazón, mi verga está que late a 1.000 por hora.

    –Jajaja, no sabía que tu pinga tenía corazón Jijiji ─le preguntó Elena haciéndose la tonta.

    −Jajaja, cariño, tengo ganas de cacharte en este instante, mi verga está latiendo de impaciencia y está llorando de ganas por ti.

    ─Jajaja, eres bien arrecho Humbertito, aunque lo debí suponer cuando vivíamos en Trujillo las miradas lascivas que me lanzabas. ¡Eres un pervertido! Jajaja… ─se divertía Elena y a la vez la ponía más cachonda con las palabras de Humberto. En eso Miguel se levanta y se pone a bailar detrás de Elena, ya en forma descarada por encima de la ropa le sobaba sus tetas, su vientre y su culo ante la vista y paciencia de todos los presentes incluyendo yo por supuesto.

    −Ay Elena, nos estás castigando, tengo deseos de penetrarte mi amor ─susurraba Miguel al oído de Elena y seguidamente metió sus dos manos por debajo de la falda de mi mujer y comenzó a bajarle la tanga de hilo dental hasta que cayó al piso.

    –¡Bravo, bravo! ¡Elena, Elena, Elena! ─todos los que estábamos vimos el espectáculo y comenzamos a vitorear.

    –¡Oye huevón! ¡Me has sacado el calzón pendejo de mierda! ¿Qué van a pensar estos arrechos? –reclamó Elena, pero sin mucha convicción.

    −No te preocupes mi amor ─le dijo Humberto a mi mujer–¡ya ves cómo a todos les ha gustado e incluyendo a Javier!

    –¡Son todos unos puercos arrechos mete vergas! Jajaja – exclamó Elena. Después de decir eso Humberto empieza a besarle el cuello a Elena y a la vez Miguel sacó su cipote y le clavó de un solo viaje dentro del coño de mi mujer por la parte trasera.

    −Aggg, oooh, ¡Sácalo pendejo! ¡Me estás cachando delante de todos y delante de mi marido! ¡Sácalo, sácalo, sácalo hijo de puta! Mmm, mmm, mmm ─se quejó Elena. Miguel ni caso le hizo y comenzó a hacerle un mete y saca potente. Entre tanto Humberto le sacó el polo a mi mujer y empezó a chuparle las tetas una por una.

    Lucho al mirar tan excitante espectáculo se levantó y se unió al trío tomando la cabeza de Elena a la cual le dio un beso largo con todo y lengua. Mientras tanto yo saqué mi celular y comencé a filmar la escena pornográfica cuya protagonista era mi propia esposa con mis amigos.

    −Mmm, mmm, mmm, ─gemía mi mujer. Cuando soltó sus labios de los de Lucho vociferó: aaah, aaah, aaah, así, así, así… mmm qué rico Miguel me la ensartas… oooh, oooh, oooh, sigue chupándomela las… aaag, aaag, aaag… las tetas Humberto. ¡Qué rico, qué rico, qué rico!

    Miguel le quitó la minifalda a mi esposa dejándola completamente desnuda, lo único que le cubría su cuerpo fueron las sandalias de tacón aguja que las tenía puestas. Enseguida tanto Miguel como Lucho y Humberto comenzaron a desnudarse, mientras que yo continuaba filmando la morbosa escena que me regalaba mi esposa.

    ─Ay Miguel ¡me has dejado desnuda cabrón!, pero sigue, sigue oooh, oooh, oooh, metiéndome tu aaag, aaag, aaag verga… dentro de mi coño, mmm, mmm, mmm…

    Luego cambiaron de turno. Mi esposa no lo podía creer, Miguel cedió el lugar a Lucho que comenzó a perforarle la concha a Elena por detrás, mientras que éste le chupaba las tetas y Humberto le morreaba los labios. En cuanto pudo hablar Elena vociferó:

    −Oooh, oooh, oooh, ¡Son ustedes unos cabrones! ¡Se están aprovechando de mí! Sííí, sííí, sííí, mmm, mmm, mmm. Sólo soy una puta para ustedes cabrones, aaah, aaah, aaah… ─gemía y sollozaba Elena del placer que le estaban dando sus tres amantes.

    −Sí Elena, eres nuestra puta, nuestra zorra ─decía Lucho–te gusta la pinga, grande y dura, no te satisfaces con una sola polla, quieres más y más.

    ─Aaag, sí Luchito amor, siento tu verga grande y dura, mmm, síguemela metiendo, así, así, así, háganme sentir su puta, su zorra, su prostituta, oooh, −gemía y jadeaba del intenso placer que sentía mi esposa.

    Después de más de 10 minutos en que estaban en esa posición, mientras yo filmaba de mi celular, Humberto se sentó en el sofá y les dijo a Miguel y a Lucho que la llevaran con él, Elena puso sus rodillas encima del sofá y se sentó introduciéndose la pinga de Humberto en lo más profundo de su ser.

    ─Aaag, rico, oooh, Humberto tu garrote me parte en dos mi amor, sííí, es una delicia… ¡Qué rico sentirse una puta! Aaah, aaah, aaah… −resoplaba Elena devastada por la lujuria que sentía al tener incrustada la verga de Humberto.

    Entre tanto Lucho se puso detrás del sofá acercó la cabeza de Elena hacia él y le metió su garrote dentro de la boca de ella, quien comenzó a chuparla con placer.

    ─Sluuup, Luchito que buena pinga te manejas cariño, sluuup… mmm, está riquísima amor −le decía Elena a Lucho.

    Mientras que Elena estaba gozando de ambas vergas, Miguel por la parte de atrás le estaba perforando el ano con su lengua, se la metía hasta donde podía entrar toda su lengua, luego la sacaba para recorrer su orificio anal, enseguida volvía a meter por ese agujero estrecho en un mete y saca constante, para sacarla y recorrer alrededor de su ano varias veces.

    ─Mmm, mmm, aaah ─gemía mi esposa–¿qué estás haciendo con mi culo Miguelito? Oooh, así, así, así, ¡qué rico lo haces Miguel! Mmm ¡Son ustedes unos degenerados! Tratar así a una pobre mujer, tratarla como una puta,sigan, sigan sigan… soy una señora de su casa, aaag, sigan, mis cacheros, oooh…

    Se levantó Miguel, puso su estaca en la entrada del ano de Elena y se la empujó de un solo tirón hasta el fondo.

    ─¡qué bruto eres Miguel!¡no tienes compasión de esta dama!, ¡se siente rico! ¡muy rico, muy rico, muy rico! ¡qué delicia estar empalada por tres poderosas vergas! sigan, sigan mis cacheros…

    En esa posición estuvieron los cuatro, mi mujer y sus tres vergas que le llenaban sus tres agujeros en un mete y saca incesante. Ya tenían así bastante tiempo, cuando mi esposa comenzó a “explotar” espectacularmente.

    –¡Me vengo, me vengo, me vengo, meee veeengooo! Aaah ─se corría espectacularmente Elena y al mismo tiempo Lucho le inundaba la garganta de leche, Miguel eyaculaba copiosamente dentro del recto de ella y Humberto le llenaba de abundante semen toda su vagina.

    Aproveché la situación y de inmediato me desnudé y me coloqué detrás de Elena y comencé a perforarle el orto, con un mete y saca delicioso ya que estaba bien lubricado con la leche de Miguel.

    −Ufff, pensé que no me ibas a cachar cariño, aaah, tus amigos, me han llenado, mis agujeros de puro semen, aaag, tu mujer es una puta, oooh…

    De tanto meter y sacar mi verga del recto de mi esposa, ya no podía más así que le inundé con abundante semen, mezclándose con el semen que había depositado hace algunos instantes Miguel, al mismo tiempo Elena llena de lujuria tuvo su segundo orgasmo.

    –¡Me corro, me corrooo, me corrooo! Aaah, aaah… ─deliraba de placer mi esposa que cayó semi desmayada sobre el pecho de Humberto y después de unos minutos nos dijo:

    −Caray chicos, he recibido los polvos más placenteros de mi vida −ella se soltó de Humberto que todavía tenía su pinga dentro de la concha de Elena y se recostó al lado de éste–¡qué sensación tan divina! He recibido semen en mi boca, en mi coño y doble ración dentro de mi culo. ¡Qué delicia, qué placer! Voy a levantarme para servirles el ají de gallina, que más que seguro ahora sí deben estar hambrientos… jajaja…

    −Jajaja, sí Elenita, ahora si estamos hambrientos, jajaja. Mas bien nosotros estamos agradecidos a ti y a Javier, en verdad eres una mujer maravillosa, estoy seguro que todos hemos gozado en grandes proporciones ─comentó Lucho.

    Todos agradecieron y manifestaron estar felices por ese encuentro sexual. Luego Elena se fue a la cocina desnuda a servir el almuerzo atrasado.

    −Bueno chicos, voy a calentar y servirles el almuerzo, no les importa que esté desnuda ¿no? Jajaja, ¡qué les va a importar si ya me vieron toda y todos mis agujeros! Jajaja… ¡y lo mismo va para todos ustedes, vamos a sentarnos a la mesa totalmente desnudos, al fin y al cabo estamos en verano y está haciendo mucho calor, más tarde les tengo una sorpresa. ¿Ok?

    ─Jajaja, ok Elenita −todos rieron y aceptaron unánimes.

    ─Muchachos si desean lavarse o ducharse pasen al baño, en el gabinete están las toallas ─les indiqué a nuestros amigos.

    Después que Elena terminó de poner la mesa con los platos servidos comenzó a llamar a todos los muchachos para que se acerquen a almorzar:

    –¡Chiiicoos, ya está servido el almuerzo! Acérquense por favor, sino se va a enfriar.

    La conversación fue como siempre muy divertida, amena, graciosa, bebiendo nuestros tragos; de vez en cuando alguien lanzó un chiste colorado y otros más lo siguieron. Luego se tocó el tema del cuerpo de Elena, todos la alababan diciéndole que era muy hermosa, que tenía un cuerpo espectacular y que cachando no le ganaba ninguna mujer.

    ─Jijiji, no sean exagerados chicos −replicó mi esposa–yo creo que soy una mujer como otras, la diferencia es que no soy cucufata, ni hipócrita y me muestro como soy tanto en la vida cotidiana como en lo sexual. No lo niego me gusta el sexo, soy bastante arrecha, y lo digo sin vergüenza alguna y delante de mi esposo, mi cuerpo me pide sexo todos los días. Es natural y comprensible que Javier no me puede atender como yo quiero y lo comprendo, ya que él tiene mucha responsabilidad en el trabajo y mucha presión, llega cansado a casa y el hombre no es como la mujer se desgasta más rápido y se demora en reponerse mucho más tiempo, que es todo lo contrario a lo que somos las mujeres… Uuuy, me duele todavía el culo y todavía me baja el semen tanto de la concha como del culo; caray, ¿de dónde sacan tanta leche todos ustedes? Jajaja, aparte que me tomé toda la leche que a borbotones salía de la verga de Lucho.

    −Jajaja, una pregunta Elenita ─comentó Lucho–si es posible concertar una cita contigo en cualquier momento, claro está si Javier lo permite y con el respeto debido.

    ─Ahora que ya nos conocemos mejor, que hemos tenido intimidad y espero que lo que hemos hecho hoy no salga de aquí, la respuesta es sí, −respondió Elena–esta parte ya lo hemos conversado con Javier por lo que les dije hace un momento. Simplemente me hacen una llamada con anticipación y nos vamos a un hotel, todo lo que es planificado y coordinado generalmente sale bien. Eso sí, puede ser cualquier día menos sábados, domingos y feriados, ya que me gusta disfrutar de mi familia, adoro a mi familia, amo a Javier como a mis hijos, si hago todo esto es por necesidad fisiológica.

    −Qué bueno tu comentario Elenita, es bastante maduro. Estoy seguro que todos aquí somo varones responsables, discretos, serios y todo lo que hagamos contigo no lo va a saber nadie más ─dio su opinión Miguel.

    −Caray, cómo los envidio, yo vivo en Trujillo y no voy a poder disfrutar de tu cuerpo Elena como el resto de los muchachos, que suerte que tienen ─se quejó Humberto.

    −Humbertito, no hay problema, si es el caso que no puedas venir a Chiclayo porque sé que tienes mucho trabajo atendiendo tu negocio, me das una llamadita yo voy para allá y regreso el mismo día, así aprovecho conocer un poco más la ciudad y podemos pasar un día espléndido después de una buena follada y mamada de pinga, jajaja…

    ─Jajaja −todos reíamos de la ocurrencia de Elena.

    ─Bueno pervertidos, jajaja, es una broma chicos −lo dijo mi esposa sonriente–voy a subir a mi habitación a ducharme y bajando les voy a dar una sorpresa como les prometí. Javier mi amor, por favor recoge la mesa y la limpias cariño y ustedes también mis amores ayuden a mi esposo.

    Después de media hora aproximadamente baja mi esposa de su habitación y se nos presenta a nosotros con una lencería roja imponente y sexy. Todos nos quedamos con la boca abierta. Ella lucía un sujetador que sólo consistía que cada copa que sostenía el busto había dos cintas en cruz que apenas le tapaban el pezón, esa era toda la tela que tenía la copa, lo cual resaltaba con sus grandes y bien parados pechos. En la parte de abajo ostentaba un hilo dental que por la parte de atrás se le veía sus glúteos, ya que el hilo delgado desaparecía en la hendidura de su protuberante y robusto culo; por la parte de adelante en la entrada de su vagina solamente estaba cubierta con una cinta roja que apena cubría la raja de su coño. Aparte de esas dos prendas, ella calzaba unas sandalias con plataforma de unos 3 cm con tacón alto y para asegurarse al caminar una cinta delgada y transparente atravesaba sus bellos pies cuyas uñas estaban pintadas de color rojo carmín.

    −Y chicos, ¿cómo me veo? ─preguntó a sus fans.

    –¡Estás divina Elenita ─respondió Miguel–estás mucho más hermosa y sensual que una chica de night club! Todos opinaron algo parecido.

    ─Jajaja, sí ya me di cuenta, puedo ver que todos están con sus vergas paradas −pudo observar mi mujer, ya que todos estábamos desnudos.

    ─Estoy impaciente mi amor por meter mi verga en ese lindo coño ─dijo Lucho.

    −Y yo por darte bien duro por tu lindo culo y llenártelo de esperma ─balbució Miguel.

    −No sean impacientes degenerados −dijo mi esposa–primero quiero bailarles sobre la mesa como un regalo por lo bien que se han portado hoy día conmigo, me han hecho sentir una puta, me enorgullezco porque he percibido que les puedo poner sus vergas bien duras, como las estoy viendo ahora y estoy segura que de aquí en adelante vamos a tener muchas sesiones de sexo inolvidables. Javier cariño, dame la mano para subirme a la mesa por favor.

    Efectivamente Elena se paró encima de la mesa y comenzó a bailar sensualmente el ritmo de la música lenta que escuchábamos, movía sus caderas de un lado para otro, doblaba medio cuerpo hacia adelante para poder observar su hermoso culo y sus grandes y lindas tetas, después de algunos minutos comenzó a sacarse poco a poco todo su atuendo incluyendo las sandalias para quedarse completamente desnuda.

    De allí se puso a caminar por toda la mesa y luego se puso en posición de perrita y se detenía en cada uno de nosotros que estábamos alrededor de ésta para chuparnos la verga.

    ─Sluuug, sluuug, sluuug, qué rica pinga corazón, apuesto que tu esposa no te hace una mamada igual −decía Elena a Humberto.

    ─Mmm, mira que tengo aquí −observando la verga de Lucho–estás segregando bastante líquido seminal Luchito, déjame limpiarlo, mmm, aaah, esto es delicioso.

    Y así Elena nos hizo una buena mamada a cada uno de nosotros. Miguel no aguantó más y la acostó sobre la mesa boca arriba y con las piernas abiertas comenzando a chuparle la teta izquierda, entre tanto Humberto le mamaba la ubre derecha, Lucho le metía la lengua en su concha y yo que empecé a besarla ardientemente con todo y lengua.

    −Mmm, ¡qué rico! ─decía Elena cuando se soltó de mis labios, gemía y jadeaba sin cesar–esto es delicioso, aaag…

    Así estuvimos por más de 15 minutos en donde Elena disfrutaba a mares y por su vagina caían a la mesa sus jugos formando un gran charco y que mojaban todo su culo. Ya Lucho no podía más en esa posición, así que jaló el cuerpo de ella al filo de la mesa donde él estaba levantó y abrió sus piernas con sus brazos y le incrustó su estaca hasta lo más profundo de su ser.

    ─¡eres una bestia Lucho! tengo toda tu polla dentro de mí, concha. ¡Qué rico me taladras el coño!… −gemía de placer Elena.

    ─Oooh, me corro Elenita, me corro, aaah −después de varios minutos Lucho hacía una inundación de semen dentro de la concha de mi mujer.

    –¡Rico, sí Luchito, sí, también me vengo, también me vengo! Oooh, oooh, oooh, −terminaba de correrse Elena con un potente orgasmo.

    Inmediatamente Lucho se retira y ocupa el lugar de Miguel a chuparle la teta izquierda de mi mujer, mientras éste se coloca frente a ella y le incrusta su potente verga en un mete y saca sin detenerse.

    ─Mmm, oooh Miguelito, ¿tú también mi amor? ─decía Elena–¿no tienes compasión de mí? Aaah, sigue cariño, sigue, siento tu pichula palpitar dentro de mí, oooh…

    Así Miguel se follaba sin piedad a mi esposa, disfrutando por varios minutos hasta que no pudo más y descargó todo su semen dentro del coño de ella.

    −Me vengo Elenita, me vengo, me vengo, aaah, aaah, aaah ─disfrutaba de su corrida Miguel y a la vez Elena también comenzó a correrse.

    −Sííí, sííí, sííí, delicioso, delicioso, aaah, aaah, aaah, qué rica corrida Miguel que me estás dando, tu leche con la leche de Lucho están escurriendo por mi concha. ¡Son ustedes unos depravados! Mmm, mmm, mmm…

    Después que Miguel sacó su verga dentro del coño de Elena, Humberto la puso a ella boca abajo sobre la mesa con sus pies tocando el piso en donde podía mostrar su inmenso y hermoso culo, que por sí ya estaba húmedo con las corridas de ella y el semen que habían arrojado Lucho y Miguel. No esperó más Humberto que de un solo empujón metió su descomunal verga dentro del intestino de mi esposa.

    –¡Aaay carajo! ¡Violador de mierda Humberto! Oooh, oooh, oooh, me siento empalada todiiita, mmm, mmm, mmm, ¡qué rico amor! Aaag, aaag, aaag, siento tu verga recorriendo todo mi intestino, aaay, aaay, aaay, sigue corazón, sigue, soy tu puta, aaah, aaah, aaah, soy tu puta amor ─gemía Elena del placer que le estaba dando Humberto. Después de varios minutos Humberto siente que ya está por venirse.

    −Oooh, Elenita, mi perrita, mi puta, aaah, me vengo, me vengo, oooh, oooh, oooh −en esos momentos Humberto derrama inmensa cantidad de esperma dentro del culo de Elena.

    ─Oooy, oooy, oooy, qué rico Humberto, aaah, aaah, aaah, no la saques, no la saques, siento que me corro, siento que me corro, oooh, oooh, oooh −Elena también se dio una espectacular corrida.

    Inmediatamente después que Humberto retiró su pinga del culo de mi esposa, me puse detrás de ella y de un solo empujón se la metí todita dentro de su recto.

    ─Ay amor, oooh, oooh, oooh, ¡qué delicia! Aaah, aaah, aaah, echaba de menos tu rica pichula, mmm, mmm, mmm, se siente rico cariño, riiico, ya no aguanto mi cielo, me voy a correr otra vez −jadeaba Elena después de estar un buen rato perforándole los intestinos–sí, me corro, me corro, me cooorro, aaah, aaah…

    −Yo también me vengo mi amor, sííí, siíí, sííí, oooh, oooh, oooh ─terminé en el recto de mi esposa con un esperma bastante copioso.

    Después de estar varios minutos recostada sobre la mesa semi inconsciente, levanté en brazos a mi esposa y la recosté sobre el sofá. Todavía por su vagina y ano segregaban hilos de esperma que habíamos depositado en ella.

    −Aaay mi pobre culito me duele un poco, ya no va a ser el mismo de antes, jajaja −a pesar de todo Elena no dejaba su buen humor–cómo me lo habrán dejado estos salvajes, jajaja y mi concha palpita como un corazón, ustedes no han tenido compasión de mí, jajaja…

    −Jajaja ─rieron todos.

    −Lo bueno es que hemos pasado una tarde bastante placentera e inolvidable ─manifestó Humberto–creo yo que me voy despidiendo. Gracias chicos por el rico cebiche y el ají de gallina que estuvo delicioso, y también gracias por lo otro.

    ─Jajaja, sí chicos, vámonos ya, Elena y Javier necesitan descansar −dijo Miguel.

    ─Bueno Elena y Javier, gracias a todos, en cualquier momento nos volvemos a encontrar y también gracias por todo −acotó también Lucho.

    Todos se vistieron, se arreglaron y se despidieron, a Elena con un beso en los labios y con Javier con un apretón de manos.

    –¿Y el partido mi amor? −preguntó Elena.

    ─Jajaja −reímos los dos.

    A raíz de lo que vivimos en estas dos semanas, mi mujer cambió totalmente con respecto al sexo, ya era más liberal, tenía salidas bastante frecuentes con cada uno de ellos y muchas veces hacía o hacíamos orgías.