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  • Le rasuro los huevos al novio maduro de mi novia

    Le rasuro los huevos al novio maduro de mi novia

    Mientras trabajo veo que en mi celular llega una notificación de WhatsApp de un número que no conocía, abro el mensaje y era él.

    Era Juan (58 años), el novio maduro de mi novia de 24 años que, por un juego de los dos que se nos salió de la manos, se había convertido en el dueño de nuestra habitación de pareja.

    «A tu vieja ya le calaron mis pelos de la verga, tiráme paro para rasurarme». Decía su mensaje, sin un «hola, cómo estás», siempre tan dominante.

    Le había visto varias veces desnudo, cuando le empezaba a enviar fotos a mi novia y cuando lo veía salir de nuestra habitación al refri o al baño, pero nunca había caído en cuenta la gran cantidad de vello púbico que tenía.

    Es verdad, a Ceci no le gusta tanto, o bueno, sí pero no que le piquen en los labios y yo había desarrollo práctica para eliminarlos.

    Su mensaje me puso muy cachondo. Jamás había estado cerca de él sin ropa. Los fines de semana, él viene al departamento que rentamos Ceci y yo (28 años), y ellos se encierran en nuestra recámara y yo duermo en el sofá del área común.

    Compartirla con un maduro, verla y escucharla disfrutar siempre había sido mi fantasía, pero ahora iba a tener la oportunidad de tener tan cerca a ese hombre que hace gozar a mi novia.

    –»Ok, cuándo puedes». Respondí.

    –»Hoy que va de noche tu vieja, no quiero que piense que soy putito como tú y que se entere me vas a agarrar la verga». Respondió.

    Es verdad, se la voy a agarrar, pensé. Era inevitable no manipularla si haría ese trabajo.

    Juan es un trailero divorciado de la empresa de logística donde trabaja mi novia, ahí se conocieron, la empezó a cortejar por WhatsApp y un día le pedimos de broma fotos desnudo. Le seguimos el juego porque nos burlábamos de lo rabo verde que podía ser un señor de 58 años, pero cuando mandó recibió mi novia la primera foto de verga, hicimos silencio. Era demasiado gruesa y tenía dos grandes huevotes que le colgaban de manera impresionante. Mi novia se calentó evidentemente y una cosa llevó a la otra. Ya les contaré sus primeros encuentros.

    Pasaron las horas, llegué a la casa y una hora más tarde llegó él. Estaba solo, pues mi novia suele tener turnos nocturnos en la empresa donde coordina a diferentes perfiles.

    –»Compré espuma y estos rastrillos». Me dijo al abrir la puerta. «Te voy a cumplir tu fantasía cabrón, sí no creas que no me doy cuenta cómo me miras la verga cuando salgo de la recámara».

    –Pasa al baño, pero mete esta silla de plástico a la regadera, deja voy por una maquina que uso. Le contesté.

    Estaba muy nervioso. Sus más de metro y 86 de altura, su complexión robusta, su barriga rígida y la vestimenta de short de futbol donde se le marcaba el bulto y playera de tirantes, me excitaron demasiado.

    Yo vestía aún de pantalón, así que podía disimular un poco.

    Me vio entrar al baño, conectar la rasuradora y él por mientras se bajaba el short y su trusa, dejándose solo la playera de tirantes.

    Me dirijo hacia donde estaba y me siento en el piso, porque era lo más fácil para la tarea.

    Por primera vez lo veo frente a mí, a escasos centímetros de mi cara, su verga sin empalmar y sus huevos. Todo era grande, muy acorde a su complexión. De ancho era dos o tres veces más que la mía y los huevos colgaban por el filo del asiento.

    –A Ceci le encanta mi verga, has de tener una cosita bien pequeña. No sabes cómo le gusta mamarla y tenerla adentro. ¿Cuándo te mide? Preguntó.

    –16 cm. Respondí.

    –Ya mamaste cabrón, a los 28 ya no te crece. A mí me mide 22 de largo, y de ancho no sé, pero parece lata de Coca-Cola.

    Ver semejante hombre de 58 años e imaginarme a mi novia de 24 me calentaba demasiado, pensar en sus 34 años de diferencia, el color moreno de piel de Juan y el blanco de mi novia, me tenía lubricando.

    –Primero te voy a pasar la máquina por arriba.

    Le levanté la playera y pasé la máquina rasuradora por su gordo pubis. Así estuve un rato quitando pelos de arriba y de los lados, era muy abundante y había llegado la hora de tocarlo.

    –Te voy a agarrar tantito para quitar acá abajo.

    Tomé su verga. Aún sin empalmar se sentía pesada, grande. Manipularla hacia que en momentos saliera su capullo gordo, rosa, brillante, con un ligero olor a orin.

    Estaba concentrado en mi tarea cuando de pronto pone su mano en mi nuca muy fraternalmente. Eso me excitó aún más.

    –No te emociones, no me la vas a mamar. Me dijo, «solo es la costumbre de cuando tengo boquitas allá abajo».

    Tomó su celular y yo seguí con el trabajo. Estaba tan excitado que quería tocar ese manjar con la punta de la lengua, o hacer algo. Como bisexual he tenido encuentros con otros chavos, pero desde que comencé de novio, hace tres años con Ceci, solo había tenido ojos para ella.

    Así duramos más tiempo, de verdad no quería que se acabara, su abundante vello púbico ayudaba a prologar el momento. Él mientras tanto, y como si se tratara de una visita al peluquero, ya había sacado su móvil y estaba viendo videos en TikTok.

    Yo ya estaba en sus huevos cortando con rastrillo, eran enormes, por fin había resuelto mi duda de saber cómo alguien podía acumular tanta leche, pues los condones que me había tocado recoger de nuestra recámara, siempre estaban muy cargados.

    –»Que me agarren los huevos siempre me excita mucho, soy muy sensible de ahí». Comenzó a justificar la erección que comenzaba a tener. Me voy a quitar la playera.

    En su movimiento para medio levantarse y quitársela, su verga ya erecta rozó mi cara. Yo estaba rojo.

    –»Te encanta, ¿Verdad?». Me preguntó. «Al final voy a tener en un mismo techo a dos culitos para mí».

    Yo no respondí y al incorporarse, terminé con los últimos detalles, su verga dura, grande, venosa y con un poco de líquido preseminal y sus huevos enormes, colgando como dos esferas de navidad.

    –»Qué chingaderas son estas, pero bueno, todo sea por seguirme cogiendo a Ceci, un culito de 24 años es una bendición que no se desaprovecha». Continuó con: «Se ha vuelto bien putita, le gusta que se la deje adentro mientras aprieta, quiere sentirla toda mientras me masajea los huevos, ¿te lo hace a ti?

    –»No, yo me vengo muy rápido, solo mete y saca y listo», confesé humillado.

    –Pinches jóvenes de ahora, por eso las muchachitas buscan machos como yo, maduros, para coger, y ustedes como fachada, para presentar a la mamá y llevar a las bodas.

    Debo confesar que su teoría era lo que estábamos viviendo. Yo cogía con Ceci una vez a la semana, ellos comenzaban desde el viernes, sábado y domingo que descansaban. Ya no tenía novia para pasear, Ceci era de su propiedad, y a mí me encantaba.

    –»Mira nomás que vergota se me ve». Había puesto el celular en modo selfie con la cámara frontal y se enfocaba en cada lugar. «Mira estos huevotes, de aquí sale un chingo de leche».

    –»Sí he visto, yo recojo los condones que dejan en el cuarto».

    –»Ceci no me deja venirme a dentro, ni siquiera sacarla antes de que me voy a venir, solo en el condón. Me dijo que si quería hacerlo, me debo hacer la vasectomía para que no se preocupe».

    Sentí un golpe en el estómago, celos con mezcla de excitación. Ni yo he cogido sin condón con ella, ahora él con ese procedimiento lo iba a lograr, el segundo hombre de Ceci en su vida sexual.

    –»Te voy a premiar con algo». Dijo, mientras yo seguía en el piso aún y cuando ya había terminado el trabajo.

    –»Me vas poder succionar los huevotes, y pasar tu lengua por mi verga, pero sin metértela en la boca, ¿quieres?».

    – «No sé», respondí. En realidad sí sabía y sí quería.

    –»Dale, no voy a decir nada y tú no vas decir nada, yo sé que quieres».

    Toma mi nuca, acerca mi cara a sus genitales, saco la lengua y la paso por los huevos recién rasurados y lisos de Juan. Están limpios por el agua que había empleado y yo muy excitado. Me metí uno a la boca, después el otro. Continuo con mi premio y recorro con mi lengua su tronco. La movía de lado a lado, era gruesa, en mis nulas experiencias nunca había probado alguna así y estaba entiendo muy bien el efecto que ha causado en mi novia.

    Subo hasta su cipote, la rodeo tres veces con la lengua en círculos, y siento su sabor salado, estuve a punto de metérmela a la boca por impulso, pero me detuvo.

    –»Ya, ya, ya. No quiero tirar la leche que le toca a tu novia. Ya me voy».

    Se paró, miró mi bulto ahora más visible y se rio ligeramente. Se puso la ropa, se colocó la verga estratégicamente en su trusa para disimular la erección. Salió del baño y después del departamento. No agradeció.

    Bajé rápidamente mis jeans, mi bóxer y me enfrenté a la realidad y a la diferencia visual que provocaba la comparación de su verga y la mía. Me masturbé y como de costumbre, acabé rápido. Mi semen cayó sobre su bellos que estaban en el piso, ahora tocaba dejar limpio todo.

    Mientras usaba la escoba y la pala que había traído del patio, me llega un mensaje de WhatsApp. Era Ceci.

    –»Hola amorcito qué haces, yo estoy muy aburrida, no hay tanto trabajo como otros días. Ni te conté lo que pasó, le pedí a Juan que se recortara los bellos porque ya me comenzaban a picar, como los tuyos al inicio, jejeje, a ver cómo llega mañana». Escribió ella.

    –»Veo una película, amor, parece que ya me voy a dormir. Y de lo otro qué bien, para que no te irrite».

    Yo mientras tanto, seguía recogiendo bellos púbicos de nuestro baño y disfrutando el sabor del líquido preseminal de su novio maduro.

  • Mi primer acercamiento con el sexo

    Mi primer acercamiento con el sexo

    Mi vida siempre había sido normal sin muchas sorpresas o novedades en ella, era la típica chica tímida, que se limitaba solo a responder cuando me hablaban y que rara vez hacía algún aporte en una conversación, eso sí, desde chica y pese a mi timidez, nunca me faltaron pretendientes, por fortuna desde chica siempre he sido una chica atractiva, soy blanca, contextura delgada, pelo negro largo, 1,57 de estatura, unos pechos 36c y un culito que a día de hoy es mi mayor atractivo.

    Llegué a los 18 sin haber tenido sexo, lo poco que conocía era por videos porno que mis compañeros se pasaban y por las experiencias que charlaban mis amigas, en mi vida solo sentía en ocasiones leves atracciones por chicos, pero jamás los veía con ganas de sexo, tampoco era mucho de tocarme, esas ganas nacieron a partir de haber empezado a tener calenturas y pensamientos lujuriosos que me encaminarían a ser la putita que soy hoy.

    Hoy les contaré la experiencia de mi primera vez, cómo ese chico que simplemente me robó un beso despertó en mí una lujuria incontrolable, si este relato tiene éxito y les gusta, con gusto seguiré compartiendo más de mis experiencias y travesías en el mundo del sexo.

    Recién terminaba mis estudios en el colegio, además en ese año cumplí los 18 y ya era mayor de edad así que aspiraba a tener una buena independencia de mi vida. Fui una distinguida estudiante quien sacó de las más altas calificaciones en mi escuela, como recompensa a esa buena labor, mis padres pensaban regalarme un viaje a la playa para que celebráramos ese acontecimiento, pero primero debía asistir a una fiesta que se realizaría a los recién graduados como conmemoración, realmente tenía pocas ganas de ir, la mayoría de mis compañeros me caían bastante mal y no quería volver a verles la cara así fuera por última vez, pero mi mejor amiga insistió en que fuera y la acompañara a este evento y, por gratitud, decidí ir y que este fuera mi último contacto con esa gente, o al menos eso era lo que pensaba.

    Llegó el día, viernes por la noche, pese a mi poco interés en ir, decidí ponerme bastante guapa para esa noche, usé un vestido de escote negro que me llegaba un poco más hasta arriba de las rodillas, unos tacones negros, también tenía muy arreglado el pelo ya que había asistido previamente a la peluquería y usé un labial rojo carmesí que hacía resaltar mis labios.

    A eso de las 6 llega mi amiga en el coche de su padre, mi papá me dice que a más tardar a eso de las 11 me esperaba en casa, me despido y subo al auto, en el camino, mientras hablaba con mi amiga, noto como por el retrovisor el padre de ella me mira constantemente, me sentí un poco incomoda al principio pero al rato me hacía sentir que estaba guapa y llamativa y eso me encendió un poco, llegamos al lugar que era una finca y, el padre de mi amiga, nos dice que a las 10.30 viene a recogernos, no sin antes despedirse y que mirara levemente hacia mis pechos.

    Entramos y había mucha gente, estaban todas las personas de diferentes grupos del último año de la escuela, no me despegaba en ningún momento de mi amiga y solo me limitaba a saludar a quien nos encontrábamos, al ir adentrándonos en la finca notaba como los chicos me miraban y se decían cosas entre ellos, eso me hizo sentir algo de pena al principio, pero a la vez en el fondo, sentía algo de gusto y placer en esas miradas. Nos sentamos en una mesa con unas amigas, charlábamos mientras hacían alguna intervención al micrófono sobre agradecimientos, despedidas y cosas así, más tarde llegó el momento del baile, mis amigas se levantaron y salieron con sus novios o amigos a la pista, yo en cambio, me quedé sentada ya que poco conocía o trataba con los demás chicos.

    Unos minutos más tarde mientras bebía algún trago, sentí un brazo en mi hombro, sorprendida volteé y vi a un chico llamado Pablo de otro grupo, me pidió sentarse a mi lado y se lo permití, era un chico muy agradable, rompió el hielo fácil conmigo cosa que era difícil de hacer, mientras charlábamos me llamó la atención lo guapo que era, alguna vez lo había visto por ahí en la escuela pero sin mucho detalle, ahora más de cerca lograba apreciar a ese chico alto, de unos 1,80 de estatura, un pelo corto negro bien cuidado, traía unos jeans y una camisa blanca, tenía unos ojos verdes que me envolvían en su mirada mientras hablábamos, hasta que en un momento, me pidió que lo acompañara a bailar, se me hacía tan agradable el poco rato que habíamos tratado que me convenció al final de acompañarlo.

    Ya en la sala bailamos un buen rato, pese a mi torpeza, el me guiaba y trataba de seguirle el paso, todo esto hasta que pusieron música tipo reggaetón y trap, allí los demás se descontrolaron y empezaron a perrear y tocarse y besarse sin disimulo alguno, voltee a mirar a Pablo y ya estaba muy cerca de mí, estaba un poco tomado, me abrazó lentamente y se acercó a mí de a poco hasta que me dio un beso, no me lo esperaba, pero al sentir ese contacto con sus labios, un escalofrío recorrió mi cuerpo, estaba un poco en shock pero me dejé llevar por el momento, en verdad lo estaba disfrutando, sentía cómo una sensación de calentura llegaba a mi cabeza y me hacía sentir de a poco deseosa que pasara algo más, pasados unos minutos, deja de besarme y se acerca a mi oído a decirme

    -quería decirte algo, te traigo unas ganas enormes de comerte desde hace años, quiero agarrarte esas tetas tan ricas que tienes y llenarte de mí lechita para luego darte bien rico por esa conchita tuya.

    Al decirme eso me dejó helada, no pensaba escuchar eso esa noche y me quedé en silencio y en shock por un momento hasta que retomó:

    -mira a tu alrededor, todos estos chicos hablan de lo rica que estás hoy, de cómo se marcan esas tetas en ese vestidito que traes, eres el morbo de todos hoy preciosa-

    Miraba a mi alrededor y si, más allá de los que bailaban y se comían en la pista, había chicos en grupos viéndonos y hablando entre ellos, regresé mi atención hacia él y retomó:

    – sé que tú también traes ganas preciosa, acompáñame a una habitación que te quiero enseñar algo-

    El escuchar todo esto despertó más esa calentura que había empezado a sentir, me hacía ya una idea de que pasaría en ese cuarto, pero, aunque un poco nerviosa, empezaba a sentirme deseosa de que pasara algo más con ese chico que me había cautivado completamente.

    Me llevó de la mano a un cuarto donde nos encerramos, comenzó a besarme ferozmente y con muchas ganas, en mi vida había recibido solo uno que otro besito genuino, pero no besos de tal magnitud, mientras me besaba empezaba a agarrarme de mi culito y eso me hizo pegar un saltito y dio paso a un escalofrío que recorrió mi cuerpo al sentir todo eso.

    Estaba completamente poseída por el placer, nunca antes había sentido tal sensación, por ese chico apuesto con que apenas y había cruzado un par de palabras esa misma noche y ahora nos encontrábamos en esta situación tan candente, se separó de mí y me dijo:

    -que rica estás, me la tienes durísima, ven y sácame mi verga que ya quiere salir.

    Estaba ansiosa en ese momento, nunca antes había visto y tocado una verga en persona, solo las conocía por videos e imágenes que encontraba en internet, me quité mis tacones y me arrodillé al borde de la cama, recordaba brevemente lo que había visto en algunos videos porno donde la actriz le bajaba los pantalones al actor de turno para devorarle su verga, eso mismo pensé que debía hacer en ese instante.

    Al bajarle su pantalón me llevé una gran sorpresa, me topé con unos boxers rojos donde se podía apreciar un gran bulto que se marcaba, me ruboricé un poco por la sorpresa que tenía, bajé sus interiores y de repente salió disparado esa verga que pedía a gritos salir, quedé con la boca abierta, era un pene grande, recto, de unos 19 cm, con unas venas marcadas y algo grueso, Pablo sonrió y me dijo:

    -jeje ya ves lo que te vas a comer preciosa, todo esto es solo para ti, adelante

    Me tiré el pelo un poco para atrás y agarré su pene con mi mano, sentía como esa gran verga palpitaba y tiraba un poco de líquido preseminal, recordé nuevamente lo que veía en los videos porno y cerré los ojos y me metí su pene en mi boca, sentía un sabor un poco amargo pero gustoso, sentía en mi boca como palpitaba aquel palo que estaba saboreando, no logré meterlo del todo en mi boca así que empecé a chupársela hasta la mitad, apretaba un poco mi boca y subía y bajaba lentamente, Pablo me dijo:

    -vaya, sí que la sabes chupar, pero quiero que te la metas toda en tu boca, te voy a ayudar un poco.

    El puso su mano en mi cabeza y la empujaba para que mi boquita entrara mas en su pene, sentía como entraba esa gran verga con un poco de dificultad pero gustosa lo seguía disfrutando, me tuvo así un ratito hasta que empecé a hacer arcadas, el jaló de mi pelo nuevamente hacia afuera y logré sacar mi pene de su boca, me quedé viendo ese pene erecto cubierto de mis babas, cómo permanecía allí erguido esperando más, mientras que a mi se me deslizaba un poco la pestañita por las lágrimas que había producido mientras apretaban mi cabeza a esa deliciosa verga, Pablo se paró y me dijo:

    -acuéstate preciosa, que ahora me toca a mí.

    Me agarró de mi cintura y me tiró a la cama, bajó el escote de mi vestido para poder apreciar mis pechos, agarraba mis pezones y les daba pequeños pellizcos que me hacían estremecer y disfrutarlo, todo esto mientras me besaba apasionadamente, luego, empezó a chuparme las tetas y, a su vez, sentía como tocaba con sus dedos los pantys que traía puestos de interiores.

    Me volvía loca al sentir sus dedos pasando por encima de mis interiores, era una sensación de placer que generaban en mi unos pequeños gemidos que soltaba, Pablo dejó de comerme las tetas y se levantó a meterse un dedo a su boca, luego se acercó y me dijo:

    -quiero meterte mis dedos para empezar a abrir allí abajo

    Estaba un poco asustada, era la primera vez que un hombre tocaría y bebería de mi sexo, al bajar, sentía como Pablo bajaba lentamente mis pantys hasta que logró sacarlos del todo y los arrojó a un lado, al meter un dedo, sentí como mi cuerpo se estremecía por completo, jamás había sentido tal sensación, una mezcla de dolor, placer y algo de morbo sobre esa primera experiencia que tenía en mi vida, de a poco fue metiendo otro de sus dedos y ya empezaba a dejarme de a poco lista para la penetración, en un momento sube y me dice:

    -veo que eres virgen preciosa, que suerte la mía de poder estrenarte y que suerte para ti poder debutar con una verga como esta.

    Le dije que lo hiciera despacio, que no quería sufrir mucho en mi primera vez, el asintió y me dijo que no me preocupara, que iríamos poco a poco y que me lo haría sin prisa, vi como a sacar de un bolso un condón que puso de inmediato en su pene, no sin antes lubricarlo un poco, se puso encima de mi mientras agarraba su pene e intentaba acomodarlo en mi coñito, al principió costó un poco ya que me dolían sus intentos de que me lo metiera, pero al fin logró dar la puntada, empezaba a meter de a poco su pene en mi vagina, sentía como su puntita causaba un poco de dolor dentro de mí, pero este se apaciguaba con los besos apasionados que me daba Pablo, en un momento, su delicioso pene logró entrar casi del todo en mí, Pablo me dijo:

    -ya está preciosa, no te preocupes, déjate llevar y disfrútalo, vas a quedar bien cogidita.

    Y así fue, el dolor pasó y llegó a mi una oleada de sensaciones inexplicables de esa penetración que me estaban dando, por un momento mi mente se sintió despejada y pensaba cómo había terminado aquí, cogida por un macho apuesto y más grande que yo, empalada por una gran verga para ser mi primera vez, me sentía afortunada de recibir tal premio, Pablo empezó a subirle al ritmo y penetrarme un poco mas rápido, sentía como si me estuviera removiendo las tripas de la cogida que me estaba dando, estaba empezando a gemir bastante y el se acercaba y me besaba mientras me agarraba del pelo, sus embestidas me pusieron a ver estrellas, estaba completamente entregada a este chico quien me estaba dando una de las mejores noches de mi vida, en un momento, el se levantó y me tiró boca abajo, me dijo:

    -te voy a dar de perrito preciosa, quiero agarrar y admirar ese culito que me estoy comiendo.

    Empezó a clavarme nuevamente, sentía que su pene entraría hasta mi estómago y por ello me agarraba fuertemente de una almohada mientras que la cama se movía de un lado a otro por la faena sexual que se estaba viviendo, el momento clímax llegó cuando ya estaba completamente extasiada, Pablo frenó un momento y al instante, ¡boom! Me mete toda su verga de una embestida implacable que arremetió dentro de mí, al sentirlo, pegué un grito que significaba la consumación de esa noche de iniciación, no sentía mi cuerpo, levemente sentía como me temblaban un poco las piernas, abrazaba la almohada mientras disfrutaba de ese éxtasis que acababa de vivir, pero Pablo aún no había terminado, me agarró de mi cintura nuevamente y me volcó en posición de misionero para seguir dándome mientras me besaba apasionadamente, así hasta que llegó a decirme.

    -levántate preciosa, ahora me toca a mí, arrodíllate y recibe tu premio

    Le hice caso, me arrodillé, el se masturbaba su pene mientras gemía y llegó el momento, de su verga salió disparada una ráfaga de semen, me empapó toda mi carita, al terminar, restregó su verga en mi cara cubierta de su leche y me la metió nuevamente en mi boca, después me levantó y me limpió la carita, me dio un beso nuevamente y me susurró:

    -que rico estuvo preciosa, estás muy rica, espero volver a repetirlo y experimentar más contigo.

    Nos vestimos, yo estaba ya con el pelo desarreglado, me tocó echarme un poco de agua en mi cara para que no se viera como se había derramado mi pestañina, me subí mi escote, acomodé mi vestido y salí primero de la habitación mientras Pablo se quedó allí un rato mas para esperar, al salir me encuentro con mi amiga y me dice:

    -donde estabas? Papá nos está esperando afuera, vamos 10 minutos tarde.

    Salimos apresuradas y subimos al coche, el camino fue mas bien silencioso, yo estaba sumergida en mis pensamientos rememorando todo lo que acababa de pasar mientras soltaba una sonrisa pícara en el auto, al llegar a casa me despido de mi amiga y me encuentro con papá, me pregunta asombrado qué me pasó, que por qué estaba tan desarreglada, le expliqué que habíamos hecho muchas dinámicas y juegos y por eso andaba así, mi sorpresa fue cuando me preguntó por le que tenia regado en el escote de mi vestido, al mirar al espejo noté sorprendida como había un poco de semen de Pablo que no me había percatado en limpiar antes.

    Le dije a mi padre que había sido un poco de yogurt que se me había regado, como ya estaba tarde y estábamos próximos al viaje, no hubo mas interrogatorio y nos fuimos todos a dormir, llegué a mi habitación y me quité el vestido y mis tacones, solo eso, ya que mis pantys quedaron en manos de aquel chico que me desvirgó y me hizo suya, me bañé, me puse mi pijama y dormí plácidamente como hacía rato que no lo hacía, feliz por haber sido cogida por primera vez y empezar a disfrutar de los encantos y pasiones que desata el sexo, de las cuales lamenté después el haber perdido tanto tiempo para probarlo.

    Dos días después me iría al viaje, donde no solo sería ir a conocer el mar y disfrutar de sus playas, también tendría tiempo para otras cositas más… Pero esto queda para otro relato.

    Si les gustó no duden en dejar sus buenas valoraciones para seguir con los relatos, es mi primera vez haciendo esto así que recibo todo tipo de sugerencias, también quedaré agradecida con los comentarios que me dejen (de valoración o calentura) para estarlos leyendo y tenerlos presentes, muchas gracias a todos por sacar tiempo para leerme, besitos a todos.

  • Mojadita en el cine

    Mojadita en el cine

    Soy Clara, una mujer joven y soltera de veinte años, que simplemente tenía una fantasía sexual en mente, quería masturbarme en el cine y estaba totalmente dispuesta a hacerlo, así que me preparé mentalmente, pedí un día en el trabajo y compré un ticket para el lunes a la mañana, una película algo aburrida, lo suficiente para que no hubiera muchas personas presentes en aquél lugar.

    Cuando llegó el día, ansiosa y algo miedosa, fui a mi cita conmigo misma, me había puesto un bonito vestido suelto, algo corto, pero bastante coqueto. No dejaba de pensar en todas las posibilidades que podría ocurrir, así que cuando finalmente estuve sentada esperé a que comenzara.

    La película empezó bien, algo lenta, aprovechaba para mirar a mi alrededor y asegurarme de que tuviera suficiente espacio para que no me atraparan, y cuando estuve finamente segura y decidida comencé a taparme con un pequeño abrigo que había llevado para esa utilidad, me tapé un poco y poco a poco deslice mi mano por mi pierna, comenzando a frotar y acariciar mi intimidad por encima de mis bragas, notando que cada vez estaba aún más mojada, antes de seguir con mi otra mano la llevé hacia mi pecho y así apreté uno de mis tetas, masajeándola un poco haciendo que mi calentura de ese momento aumentara, aunque, cuando vi que una de las personas de la sala se levantó para ir al baño quité mi mano de allí arriba, pero no dejé de acariciar mi conchita, incluso tentándome empecé a jugar con mi ropa interior hasta moverla un poco y así acariciar la entrada de mi vagina.

    Era un hombre, apenas podía verlo por la oscuridad de la sala, él se fue y luego de unos minutos volvió y algo que me sorprendió bastante fue que se sentó a mi lado, comencé a sentirme nerviosa, pero no quería dejar de tocarme, así que aprovechaba que tenía mi ropa por encima tapándome y fingí ver la película, aunque apenas y podía ocultar las pequeñas expresiones de gusto que hacía, hasta que comencé a sentir una mano más grande tocar mi pierna, y deslizarse lentamente dentro de mi vestido y debajo de mi abrigo, sabía que era aquel hombre grande a mi lado, pero no quería mirarlo a los ojos y simplemente alejé mi mano un poco, como si le estuviera dando libre entrada a que tocará todo de mí.

    El hombre, sin miedo ninguno empezó a acariciar toda mi intimidad, incluso note que se acercaba un poco a mí, escuchando un susurro cerca de mi oído «estás mojadita…», eso me hizo estremecer, pero no retrocedí, incluso me calentó aún más, abriendo mis piernas lentamente, pude notar como él sonreía gustoso por como reaccionaba, y empezó a meter uno de sus dedos de forma lenta y tranquila, teniendo que apretar mis labios para no gemir por lo largo y gordo que era, dejándole entrar por completo antes de comenzar a mover lentamente mi trasero, queriendo que él también moviera e incluso metiera otro más, queriendo tentarlo de hacerlo, y lo hizo.

    Metió otro de sus dedos y luego de eso empezó a moverlos con lentitud, pero constantemente, por lo que tuve que tapar mi boca con mi mano, y él con su otra mano aprovecho para así llevarla hacia uno de mis pechos, metiendo su mano por dentro de mi vestido, cabe aclarar que yo no utilizaba brasier con ese entonces mis pezones solían notarse aún más, él empezó a jugar con mi pezón, tironeándolo suavemente mientras sus dedos empezaban a moverse con un poco más de rapidez, era tan bueno con ello que incluso podía sentir como de vez en cuando usaba su pulgar para acariciar mi clítoris un poco y así otorgarme más placer de lo que me estaba dando, mordía mi mano intentando evitar cualquier sonido que de mi boca quisiera salir, babeando un poco esta por lo bien que se sentía.

    Él continuo moviendo sus dedos, mientras sacaba mi teta que manipulaba para así acercar su boca a ella y comenzar a chuparlo y succionarlo como si de un bebé se tratase, cada acción que hacía me hacía temblar incluso sentía que en cualquier momento podría correrme, y él habilidosamente empezó a penetrarme con mucha más profundidad que antes y frotando mi clítoris lo más rápido que podía, mientras que me succionaba bastante y apretaba con su mano libre el otro pecho, sintiendo como mis piernas temblaban y mis ojos se ponían algo en blanco hasta que termine por correrme, apretando su mano con mis piernas y ahogando un gemido algo largo con mi mano.

    Sabía que aún quedaba menos de la mitad de la película, pero cuando miré el bulto de aquél hombre sabía que eso no había terminado ahí, y me arrodillé frente a él sin preguntar quedándome entre sus piernas mientras desabrochaba sin problema su pantalón y sacaba su gordo miembro, chupándolo y metiéndolo en mi boca, sintiendo como sujetaba mi cabello para que fuera aún más profundo y rápido, moviendo mi cabeza llenándolo de saliva, comenzando incluso a succionarlo un poco hasta que luego de unos minutos de corrió en mi boca y yo me tragué todo sin vergüenza.

    Luego de eso simplemente me acomodé mi ropa volviendo a mi lugar, él volvió al suyo y me fui del cine con una gran sonrisa en mis labios, no podía creer lo que había hecho y todo lo que había sucedido en esa sala.

    Esta es mi primer relato, si les gusta háganmelo saber y díganme en qué puedo mejorar, ¡gracias!

  • Me como con una amiga y mi esposo se une (parte 1)

    Me como con una amiga y mi esposo se une (parte 1)

    Quiero decir que encontré a la mejor pareja de toda mi vida. Aparte de ser un pervertido insaciable que me consiente y quiere, también es un hombre de mente abierta que no tiene reparos en experimentar nuevas formas de practicar sexo.

    Hace un par de meses, mi esposo y yo conocimos a una hermosa y sensual chica a la que llamaremos Becky, de veintisiete años, hermosa hasta los huesos. De un culo precioso, grande, redondo y bien parado. Tiene unos senos impresionantes, grandes y de pezón rosita. Unas piernas divinas y un cabello rubio natural tan perfecto. Es blanca, de ojitos verdes y labios gruesos. Bueno, el punto es que la conocimos en una reunión de mi trabajo. Yo llevé a Kev —mi esposo— y entonces congeniamos bastante bien con ella.

    Dentro de nuestras conversaciones salió el tema del sexo, y los tres estuvimos de acuerdo en que tener un trio sería algo realmente rico y excitante. Lo practicamos esa misma noche y desde ahí hemos sido casi inseparables, y digo casi porque el trabajo de Becky y el mío se realiza desde casa, mientras que el de Kev en una oficina de edificio.

    Después de varios meses visitándonos y divirtiéndonos los tres en una misma cama, un día recibí una llamada y justamente era de ella.

    —¿Y ese milagro que te acuerdas de los perdidos? —le dije y de inmediato escuché su risa.

    —Estoy en el lado de tu ciudad, paso a verlos en diez minutos.

    —Kev no está en casa.

    —Llámalo y dile que haga el esfuerzo de salir antes.

    Acepté su petición y le envié un sencillo mensaje a mi esposo: “Becky viene a casa, apúrate o te tocará conformarte con las sobras”.

    Dejé el teléfono y me apresuré a ducharme y ponerme un erótico traje de lencería, el cual consistía en una diminuta tanga transparente de hilito y un sostén de triángulos tan pequeños que mis enormes senos se desparramaban por los lados. Sobre todo eso me puse un cortísimo vestido de algodón. Esa misma mañana me había rasurado la conchita, por lo que no había necesidad de hacerlo otra vez. Coloqué tres copas de vidrio con un vino tinto y esperé a que Becky llegara.

    A los diez minutos, tal cual lo dijo, estaba llamando al timbre.

    —Preciosa —me saludó con un abrazo, y apenas cerré la puerta con nosotras dos dentro, me dio un delicioso beso en la boca. Mientras nuestras lenguas jugaban entre sí, su mano derecha me apretaba una de mis nalgas.

    —¿No ha llegado Kev? —me preguntó tras separarnos un poco.

    —No, pero no creo que tarde en llegar.

    —¿Crees que le moleste si nos vamos adelantando? Traigo una calentura que me ha dejado el coño todo mojado mientras manejaba.

    —Conoces a Kev y sabes que no va a molestarse. Vamos ya y apaguemos ese fuego.

    Me olvidé por completo del vino y las copas que había sacado, ya las utilizaríamos para más tarde.

    Subimos a la habitación donde por suerte tenía las cortinas cerradas, y seguimos besándonos. Nuestras lenguas se juntaban, nuestros labios succionaban y nuestros dientes mordían delicioso. Un beso lleno de pasión y cachondez. Me estaba quemando viva, y es que Becky me gustaba, me gustaba y encendía mucho.

    Sus manos me acariciaron los hombros y el cuello, me pegó a su cintura y se movió contra mí, buscando que nuestras partes chocaran por encima de la ropa. Finalmente agarró la terminación del vestido y me lo sacó por arriba. Sus ojos verdes brillaron cuando vio el conjunto que llevaba.

    —Qué guapa y sexy —me dijo mientras introducía uno de sus dedos por debajo de la tela del sostén y tocaba mi pezón durito.

    Comencé a desabotonarle la blusa y se la quité, ella llevaba un sensual sujetador sin tirantes que apretaba sus senos haciéndolos ver todavía más grandes. Sin decirle nada le desabotoné los jeans y comencé a quitárselos. Sorpresa, su tanga era tan pequeña como la mía, solo que en color negro.

    Estaba riquísima, me moría de ganas por chuparle ese delicioso coñito. Comencé a pasar uno de mis dedos por encima de la tela en donde se hallaba su raja, aumenté la presión y ella gimió en mi boca. Comenzó a quitarme el brasier y yo le quité el suyo. Nuestros senos se pegaron, nuestros pezones se rosaron y aquello nos hizo soltar un gemido de placer.

    Procedí a sujetarla de la cintura y conducirla hasta la cama donde la tiré de espaldas hacia el colchón. Me arrodillé frente a ella y comencé a quitarle su tanguita. Estaba bastante mojada y tenía un olor exquisito.

    Su conchita estaba recién depilada, rosita y abultada como la recordaba. No lo pensé dos veces y le di el primer lengüetazo que la hizo gemir. Seguí chupándola, mamándole el clítoris y metiendo mi lengua en su hoyito. Estaba deliciosa, la besé y gemí sobre sus labios vaginales mientras la seguía chupando. Comencé a meterle el dedo corazón y el jugo que de ella iba saliendo lo recogí con la lengua para después bebérmelo. Estaba deliciosa.

    Ella gritaba, se retorcía y se jalaba los pezones.

    Decidí bajar más, tracé lo largo de su vagina y llegué hasta su ano. Lo besé y chupé, de un color café claro y todo arrugadito. Le escupí un par de veces para que mi lengua pudiera deslizarme y lo seguí mamando.

    —Espera, Sarah, harás que me corra. Ven guapa, hagamos un 69.

    Nos acomodamos las dos en la cama, ella se puso de espaldas sobre el colchón y yo me subí sobre ella mientras le ponía mi conchita en la boca y Becky me ponía la suya.

    Nos chupamos durante varios minutos más, despegándonos solamente para gemir. Nos metíamos los dedos y chupábamos nuestros jugos con bastante frecuencia, excitadas la una con la otra.

    Finalmente y cuando ya estábamos cubiertas de sudor, Becky se arrodilló sobre la cama y me atrajo hacia ella. Abrí mis piernas y ella metió la suya entre las mías. Nuestras conchas se encontraron y entonces comenzamos a movernos.

    La habitación se llenó de ricos sonidos y gemidos de dos mujeres. Nos besamos y seguimos moviéndonos. Nuestros labios vaginales se entrelazaban y nuestros clítoris se juntaban aumentando nuestra calentura. Arriba, nuestros senos chocaban entre sí y pasaban a rozar nuestros pezones. Estaban rositas y muy duros.

    —Somos unas zorritas muy calientes, Sarah.

    —Si que lo somos… Somos unas putas que… aaah… siempre están calientes.

    —¡Dios, esto está riquísimo! Vamos mami, no te detengas… rózame con tu coñito.

    —Beck… estás muy mojada… Como me gusta esto… Aaah… Aaah… ¡Aaah!

    Me cabalgó como toda una jinete experta, se movió y su piercing del ombligo me hizo cosquillas. Estábamos calientes, teníamos nuestros coñitos llenos de jugo y en el fondo deseábamos que llegara un hombre para que nos metiera la verga y llenar ese espacio que seguíamos sintiendo.

    Nuestras súplicas se concedieron cuando alguien abrió la puerta del dormitorio y nos sonrió.

    —Jodidas zorritas, comenzaron sin mí —mi esposo tenía sus ojos marrones brillando de deseo.

    Becky le tendió la mano.

    —¿Nos ayudarías con esto?

    —No me lo pidas dos veces.

    Continuará…

  • Nicolás

    Nicolás

    Íbamos por la carretera hacia la playa para pasar cuatro días de descanso, apretujados en el automóvil de papá que se le ocurrió ni más ni menos que invitar a su amigo y señora.

    Adelante iba mamá y papá, atrás íbamos su amigo Nicolás, yo en medio y su señora Claudia. Como soy el más delgado me puse entre los dos. Mi esposa no nos había acompañado pues se iba unas semanas con su mamá a casa de su abuela. Yo iba con pantalón corto y una polera, Nicolás también iba con pantalón corto, sus piernas peludas rosaban las mías, me ponía nervioso, he de confesar que en la universidad tuve un compañero al que masturbé un par de veces y se lo chupé también, pero luego no volvió a ocurrir nada, aunque mis ojos se iban tras un hombre guapo a veces.

    La carretera se hacía interminable y el calor insoportable, la señora de Nicolás se puso a dormir porque se oían los ronquidos, papá y mamá conversaban de sus cosas. Nicolás apegaba mucho su pierna contra la mía, sentía el sudor mezclándose con el mío, se acercó a mi oído y me preguntó si iba muy incómodo, le dije que no, entonces se sacó la polera quedando sólo con el pantalón corto, puso su polera sobre el regazo cubriendo su paquete. En un momento dado mis ojos se encontraron con los suyos, él sonrío, yo también. La verdad es que nunca me había fijado en ese hombre de unos 50 años que los domingos iba a casa y se ponían a beber unas cervezas y mirar futbol con papá, cuando iba a visitarlos me lo encontraba, mientras mamá con la esposa de Nicolás conversaban en la otra habitación.

    Nicolás puso su mano bajo la polera metida en su pantalón corto, podía verlo claramente, me puse rojo de nervios, él me miró y comenzó a pajearse, era increíble se estaba pajeando en el auto con mis padres adelante y su esposa durmiendo al lado mío! No dije nada, aparté la mirada y luego volví a mirar, él me miró y apartó un poco su pantalón con la mano dejando ver parte de su pedazo de carne erecto.

    Mi cabeza dio vueltas y sin tomar en cuenta la locura que estaba sucediendo alargué la mano y la metí en el pantalón de Nicolás apreté ese delicioso pedazo de miembro viril, lo pajeaba y él hacía esfuerzos para no gemir, miré a su mujer no daba señales de despertar, mis padres ni se percataban de lo que sucedía atrás, me fui deslizando poco a poco hacia Nicolás hasta que inclinado sobre su asiento, mi boca se encontró con su verga y me la tragué entera, chupé con desesperación reprimiendo mis gemidos al igual que Nicolás, luego sin pensar en las consecuencias si es que se daban cuenta los demás lo que pasaba, me incliné hacia el otro lado, teniendo sumo cuidado en no despertar a la mujer de Nicolás.

    Bajé mi pantalón un poco y le ofrecí mis nalgas, Nicolás se ensalivó la verga y mi culo y de un empujón me ensartó completamente, quise gritar, pero no podía, me acomodé lo mejor que pude, mi corazón me latía, el amigo de mi papá me estaba dando verga en su auto con su mujer al lado! Nicolás se movía pasó su mano por debajo y comenzó a pajearme a mí, fueron momentos de locura hasta que Nicolás me hizo saber que iba a correrse, mi culo apretó fuerte la verga de Nicolás y como una boca tragó los chorros de semen hasta el fondo, yo también me corrí, él sacó la mano llena de mi semen y se lo tragó.

    Llegamos a destino, me fui a mi dormitorio, cuál no sería mi sorpresa que papá por ´equivocación¨ había reservado una habitación compartida entre Nicolás y yo, otra para él y mamá y no había reservado para Claudia, tratamos de resolver el tema, pero el hotel estaba copado y las reservas eran inamovibles, finalmente encontramos una solución, Claudia se quedaría en una habitación contigua a la de papá y mamá que acababa de dejar una pareja, el precio era alto, pero me ofrecí a pagarlo con tal que Claudia se quedara en esa habitación. Nos ubicamos en nuestras habitaciones y quedamos en juntarnos en el comedor a tal hora para cenar y luego salir a dar una vuelta.

    Nicolás cerró con llave y se sacó el miembro por la pernera del pantalón, como un ternerito me colgué de su verga deliciosa, luego me puse a cuatros patas sobre la cama y él me ensartó hasta correrse, yo aún no me corría así es que metí mi verga en su boca hasta que la leche de mi palo caliente escurrió por sus labios.

    Nos juntamos a comer todos muy contentos, Nicolás se sentó con Claudia y se besaban mientras él me miraba, yo pensaba si supiera que esa boca hace minutos estuvo repleta de mi leche.

    Nos fuimos a pasear por la costanera cerca del mar, mamá y la esposa de Nicolás se sentaron a beber una cerveza mientras papá, Nicolás y yo nos metíamos al mar, el agua estaba fría, comenzamos a jugar como niños pequeños, nos arrojábamos agua entre nosotros, luego salimos empapados, como hacía calor no nos importó, seguimos caminando, y llegamos a un lugar donde había un bar abierto, nos sentamos mojados y pedimos unas cervezas, la ropa prácticamente se fue secando rápidamente, después de un rato fui al baño, estaba ahí cuando entró Nicolás le agarré la verga y mientras orinaba lo pajeaba, me gustó verlo y sentirlo orinar, estábamos en eso cuando entró un desconocido vio lo que pasaba, no dijo nada sólo sacó su pene y me lo ofreció.

    Tenía dos penes uno en cada mano, mientras meaban cuando terminaron no pude aguantar y los limpié con mi boca, luego me puse a chupar a uno y otro hasta que ambos se corrieron llenándome se moco la boca, el desconocido salió rápidamente y Nicolás me hizo acabar entre sus dedos, luego salimos del baño y seguimos caminando.

    Esos cuatro días fueron intensos, tragué todo el moco de macho que no había tragado en mi vida, Nicolás me dejó muy abierto el agujero con su pene que en cualquier momento lo tenía dentro, no sé cómo su esposa no se dio cuenta de nada, mamá tampoco, el único que me parecía que algo captaba era papá, de pronto los veía conversar con Nicolás muy compinches y reían como contándose un secreto.

    Cuando volví a casa mi esposa no estaba, la llamé a la casa de su abuela y me dijo que tendría que quedarse unos cuantos días más porque la abuela estaba enferma. No puse ningún reparo, todo lo contrario, le dije que no se preocupara, que me las arreglaría para comer y esas cosas.

    Ese domingo fui a ver a mis padres y estaba Nicolás con su mujer, nos saludamos, les conté lo de mi esposa y mis padres me dijeron que por qué no me quedaba con ellos, me pareció una buena idea, después de almorzar, las dos mujeres se arreglaron y se marcharon al cine y después a tomar algo, querían estar lejos de los hombres según ellas. Nos quedamos los tres.

    Ayudé a lavar loza y ordenar, luego papá se sentó en su sillón favorito sacó una cerveza y se puso a beber, Nicolás hizo lo mismo mientras aparecía en pantalla el equipo de futbol que les gustaba.

    Yo quería comerme el trozo de carne de Nicolás y lo miraba con ansias, sonó el celular de papá, era su otro amigo Juan, papá le dijo que se pasara por la casa y al poco rato apareció Juan, un hombre de la edad de papá delgado con cara de niño. Nos sentamos los cuatro, yo me senté al lado de Nicolás y Juan con papá.

    Nicolás puso una mano sobre mi pierna, quería que la retirara, estábamos con papá y otra persona, pero Nicolás insistió y poco a poco comenzó a acariciar mis piernas, me calenté, de repente me di cuenta que papá estaba mirando me puse rojo de vergüenza, pero papá sonrío, Nicolás me metía mano abiertamente, me tocaba el culo, empezó a morderme el cuello, miré a papá y con sorpresa vi como el hombre de nombre Juan se había puesto de pie y papá le chupaba la verga.

    Al rato estábamos los cuatro en bolas, mi papá a cuatro patas era ensartado por Juan y yo también a cuatro patas era ensartado por Nicolás, nos mirábamos con papá y nos sonreímos cómplices. Cuando se corrieron en nuestros culos, dieron cuenta de nuestras vergas y Juan y Nicolás nos hicieron corrernos abundantemente en sus bocas, quedamos tirados en el piso cansados, no hubo que dar explicaciones ni nada entre papá y yo.

  • En las manos de Deniss

    En las manos de Deniss

    En definitiva, no aguantaba más, era como si en el aire hubiera esporas que dominaban mis sentidos con solo su presencia.

    Ella es Deniss, una chica joven de apenas unos 24 años, su estatura ronda el 1.60 cm, cabello lacio y largo de color oscuro, su tez morena que le daba una corona de cereza.

    Denis era para mí una grandiosa amiga, pero tengo que admitirlo, quería tener sexo con ella. Es que detenerme a verla era un suplicio, me torturaba ver sus caderas, su trasero y sus senos que no gasto en reparos al decir que son realmente protuberantes.

    Una noche de esas en la que no soporté más su presencia, aclaro, su presencia sin sentirla mía, me acerqué a ella con toda la intención de tocarla, de besarla. Sin embargo, ella tenía que irse, y yo tenía también que retirarme, pero no sin antes lograr un premio.

    Estábamos en la cochera, había un poco de peligro en que pudiéramos ser observados, pero no me importó, eso solo lo hacía más excitante.

    Empecé a besarla, sus besos son lentos y húmedos, ella disfrutaba comerme la boca, sentir su lengua dentro de mi boca, a la vez que presionaba su pecho contra mí, es una sensación casi indescifrable, y eso es tan solo el inicio, pues mientras la besaba empecé a meter mi mano dentro de su falda y su ropa interior, buscaba su sexo, y no tardé en acariciar su vagina, sus labios, su clítoris ya estaban mojados, introduje mis dedos en ella, y sentía como se empapaba mi mano, sus fluidos vaginales eran cálidos y deliciosos.

    Empecé a meter y sacar mis dedos de su vagina, dejando escuchar sonidos lascivos de su vulva, su respiración se aceleró, y los gemidos no se hicieron esperar; entonces ella metió su mano dentro de mi buzo y mi bóxer, tomó mi pene que estaba completamente duro, ya la cabeza estaba mojada, tenía líquido preseminal, ella empezó a masturbarme, y admito que se me cortó la respiración porque sus manos en combinación con mi pene, era como un sueño.

    La masturbación se volvió más intensa, yo le metía los dedos acariciando su punto G, le comía la boca, y mi otra mano traviesa le frotaba los senos, y entre gemidos y gemidos, ella seguía jugando con mi pene al borde de la eyaculación, aceleró el movimiento de sus manos, lo sujetaba con más fuerza, y cuando estaba por venirme le dije que estaba al borde. Entonces me dijo que lo soltará en su mano y yo no pude contenerme al escucharle decir eso. Me vine en sus manos, aquellas manos cálidas estaban llenas de semen.

    Entonces ella se lo llevó a la boca y se lo trago, dijo que no quería que nada se desperdiciara.

    Así acabó aquella experiencia, experiencia que deseo volver a tener, pero por la falta de tiempo hasta ahí lo dejamos esa noche. pero sé que volverá a pasar, deseo tanto que me chupe el pene mientras le doy placer con mi lengua y mis dedos y acabar en su boca, para después penetrarla y regarme dentro de ella.

    No es un secreto para Deniss que la deseo y que cuando menos lo espere, estaré abriendo sus piernas, para penetrarla y que reciba mi semen en su caliente vagina.

    Hasta entonces, es todo lo que puedo decir. Mi experiencia llamada «en las manos de Deniss»’.

  • Mi primo me pide el culo ¿se lo doy o no?

    Mi primo me pide el culo ¿se lo doy o no?

    Hola lectores, les voy a contar hoy dos anécdotas muy ricas que se vinculan entre sí. La vez pasada les platiqué cómo me inicié en el travestismo cuando conocía a una mujer trans madura, la Gaby. Luego de conocerla empecé a vestirme y a maquillarme, a usar pelucas y ropa interior de nena.

    En cierta ocasión (tendría yo entre 19 y 20 años) mi papá me pidió ir con mi abuelo, ya que iba a recibir unos albañiles que estarían reparando un muro de su patio trasero y no podría estar todo en la casa todo el tiempo que durara la reparación.

    Mi abuelo me dejó el dinero para pagarle a los dos albañiles, me indicó que había dejado comida en el refri y salió. A los 15 minutos llegaron los albañiles, los conduje a la parte de atrás de la casa y los dejé trabajar.

    Como estaba aburrido, abrí sesión de Messenger (así de viejo es este episodio) en la compu de mi abuelo y encontré a la Gaby conectada; nos saludamos y, como era la costumbre, empezamos a escribirnos mensajes cachondos. Mientras la calentura iba subiendo, ella me retó a vestirme de nena el tiempo que estuvieran los albañiles, al cabo que era poco probable que los volviera a ver.

    Seguía chateando con Gaby, ahora con ropa de nena, cuando escuché la puerta principal abrirse. Es común que a con mi abuelo lleguen otros nietos de él o alguno de mis tíos, pero no vi a nadie entrar en la estancia, por lo que pensé que, tal vez, había oído mal y seguí platicando con la Gaby; total, podría haber sido uno de los albañiles saliendo a por material, y ellos eran parte del juego de haberme vestido, así que no había problema, hubiera sido divertido que me cacharan.

    Luego de algunas horas, entró en la estancia el maestro albañil, el más viejo de los dos: se quedó boquiabierto al verme de nena, pero no dijo nada al respecto, sólo me condujo a la parte de atrás de la casa para mostrarme cómo había quedado el muro y para darme indicaciones de cuidado. Yo ya en plan morboso influido por la Gaby, lo tomé con mucha naturalidad y fui a la parte de atrás de la casa como si nada. Me mostraron la reparación, “todo bien”, dije y los conduje de nuevo a la estancia para recoger el dinero y pagarles. De camino, en los reflejos de las vitrinas, podía verlos caminar detrás de mí viéndome descaradamente el culo y riéndose entre ellos.

    Les di su dinero y un poco coqueta les pregunté: “¿algo más en lo que los pueda ayudar?”, el mayor me respondió: “No, eso sería todo… disculpe, ¿quiere que le diga joven o señorita? Es que hace rato no se veía así”:

    一Señorita está bien, no me lo dicen mucho y suena padre

    一¿Y por qué no se lo dicen mucho?

    一Pues la mayoría de las veces me ven con mi ropa de hombre, no salgo así como me están viendo ustedes muy seguido

    一Uy, pues es una lástima, porque de señorita se ve muy hermosa

    一¡Ay! Gracias, corazones, son ustedes muy caballerosos

    Me siguieron diciendo algunos piropos más hasta que uno de ellos me preguntó en tono más morboso si seguía siendo “señorita”, insinuando si ya había tenido relaciones sexuales, la pregunta me prendió tanto que les respondí: “La verdad, los que me conocen así, más que decir que soy señorita, dicen que soy bien putita”. Como si esa fuera la señal que esperaban, ambos se acercaron y empezaron a acariciarme las piernas y a subir sus manos por debajo de la falda que estaba usando. Empecé a gemir despacio y a disfrutar de sus caricias hasta que no pude más y me puse en cuclillas para bajarles el pantalón a los dos.

    ***

    Hace un par de años, yo ya con más de 30 años de edad, recibí una invitación de Facebook de un primo mío, hijo de la hermana menor de mi papá. Él ya con 22 años, y empezando a trabajar de su área aunque aún le falta mucho para dejar de estar en puestos junior. Nos habíamos encontrado en una reunión familiar reciente, me dio gusto verlo pero tampoco fue algo tan memorable. Por Facebook, en cambio, me hacía más plática y algunas veces me decía si comíamos un día; como su oficina no me quedaba de paso, lo pospuse varias veces hasta que una vez accedí, sin saber lo que se traía entre manos.

    La plática estuvo normal, nada memorable hasta que en un momento, ya cuando estaba por pedir la cuenta, me dijo: “Oye, ¿y te sigues vistiendo de chica?” Yo me quedé helado, tuve que pedirle repetir la pregunta y me contó lo siguiente: “Es que recuerdo que una vez te vi vestido de mujer en la casa de mi abuelo, te veías muy linda, muy sexy yo estaba todavía niño y nunca había visto antes a una travesti, así que los seguí a ti y a los albañiles que llevó mi abuelo para reparar el patio de atrás y los vi cuando te lo hicieron, me pareció muy excitante”.

    Estaba en shock, mi primo me cachó cogiendo con los albañiles hace tantos años… pero había más sorpresas. Luego de decirle que sí me acordaba de esa vez, pero que no sabía que él estaba en la casa ese día, me confesó lo siguiente: “Desde ese entonces tengo la fantasía de que estés conmigo como estuviste con ellos, te quiero proponer algo: quiero que te vistas para mí”.

    一¿Cómo crees? Tú y yo somos primos, eso entre familia no se hace

    一Sí, ya lo he pensado, pero no creo que tenga nada de malo, no es como que puedas quedar embarazada, ¿verdad?

    一Pues no, pero, ¿no será raro para ambos, en las reuniones de la familia y así?

    一Pero tú casi no vas a las reuniones. Pero bueno, si no quieres, está bien, no quiero forzar nada… es sólo que me gusta mucho tu lado femenino.

    La charla quedó ahí; nos despedimos y cada quien volvió a su casa. Pero en los siguientes días crecía en mí el morbo… el morbo de hacerlo con alguien de la familia… además, él es el único familiar que me ha visto de chica…

    Pasaron 3 semanas antes de que él me escribiera; fue un “hola” normal, “¿Cómo estás? Disculpa por la bomba que te solté el otro día en la comida, no quería molestarte”. Mi respuesta fue una foto: una foto que me sacó una vez mi jefe mientras me tenía penetrada, con una tanga hecha a un lado, minifalda de olanes subida, blusa blanca de botones y una peluca castaña de rizos con el mensaje: “Y si sí pudieras embarazarme, ¿me lo harías de todos modos?”

    ¿Qué creen que respondió? Se los contaré en otro relato.

  • Pecados sexuales

    Pecados sexuales

    Cierto día hubo una fiesta lejos de casa con la familia de mi esposa, ese sábado me había tocado trabajar, mi esposa me llamó y me dijo que había llegado ya a la fiesta con mis hijos, y me pidió que pasara por mi cuñada a su casa.

    Así lo hice, llegué a casa de mi cuñada, a su departamento, me dijo que pasara que en pocos minutos estaría lista.

    Entré y me senté en el sofá, y unos minutos más tarde salió a la sala para pedirme que le abrochara el vestido por la parte de atrás. Vi su vestido pegado a su figura y el vestido a media pierna y sus piernas mismas y entonces me acerqué, pero de verdad algo en mi cambió, me acerqué y me hice el que no podía abrochar y finalmente me acerqué a su cuello y le dije en un susurro: “cuñada se te ven muy bien todos los vestidos que te pones, con todo respeto muy sensual y sexy”, ella se rio se sonrojó y me volteo a ver y le planté un beso.

    Se volteó de inmediato y me respondió el beso, la pegué contra la pared y mis manos comenzaron a acariciar sus piernas de una manera muy lenta y sensual y deslicé mi mano, ahí en el punto exacto, y comencé a moverlos y ella comenzó a jadear y a gritar, le pregunté se quería que parara, porque no era lo correcto y me respondió: “no pares, ya te quiero sentir”, y fue cuando la cargué y me la llevé a su cama, le abrí las piernas y comencé a hacerle sexo oral, mientras mis manos alcanzaban sus senos, y me decía, ya entra, ya entra, pero ni lengua estaba hipnotizada, ahí, pegada a ella, y ella jadeaba y se retorcía.

    Hasta que finalmente entré e hicimos el amor de una manera alocada y sabiendo que sólo iba a ser en esa ocasión, aprovechamos y hasta le hice sexo anal, nos metimos a la ducha y nos bañamos juntos, y me la chupo, y lo volvimos a hacer en el baño, salimos y continuamos retozando en su cama, hasta que nos levantamos de prisa, nos arreglamos y nos fuimos a la fiesta.

    Jamás volvió a suceder, hicimos un pacto y finalmente no se volvió a repetir con ella, pero sí con dos de sus primas de mi esposa y mi otra cuñada.

    Con mi otra cuñada, fui a su casa a instalar el cableado de la antena, ella es divorciada, y cuando estaba en la sala ya instalando el cable en la pared, me ofreció un ron, le dije jugando: “cuñada, ron no, porque me excita”, y me dijo: “ah cuñis a mí también”, y me le acerqué con el vaso de ron que ella traía en la mano, y la encaré, le puse mi mano en una de sus nalgas, y me respondió apretado mi pene y comenzó a bajar, hasta que me sentó en el sofá y me la chupó, me quitó el pantalón se sentó de espaldas a mí e introdujo mi pene en ella.

    También le dije lo mismo, que era la primera y la última vez, pero la muy cabrona me dijo, “cuando quieras, y yo, seré una tumba”. Pero jamás volvió a suceder.

    Con otras dos de las primas de mi esposa, también divorciadas, en una fiesta familiar mi esposa me pidió que llevara a su prima a su casa que estaba como a 45 minutos. Lo hice, ella iba según pasada de copas, pero en el auto me dijo que sólo se estaba haciendo y se carcajeó, me puso su mano en mi pene y me preguntó, “¿puedo?”. Y ahí mientras yo manejaba, ella se inclinó y me fue haciendo oral todo el camino.

    Llegamos a su casa, entramos y en cuanto cerramos la puerta me dijo, “primo, cógeme”, traía un vestido de esos pegados pero que estiran y se me hizo muy fácil levantar el vestido y entré, y nos venimos casi a la par, sólo me despedí de rápido y ella metió toda su lengua en mi boca y me dijo, “primo, cuando quieras aquí serás bienvenido y nadie nunca se enterará”.

  • Un trío con trampa (2)

    Un trío con trampa (2)

    Bueno, acá va la segunda parte de este relato que espero les esté gustando.

    En la primera parte les relaté como se fue gestando esto, tanto mi novio Carlos como yo ya estábamos de acuerdo en realizar la fantasía y ya teníamos un plan que lo comenté en la primera parte.

    Como lo habíamos acordado nos preparamos ese día viernes y fuimos a un local nocturno, era un bar en donde luego de cierta hora se convertía en un local bailable. Yo fui con una ropa bastante liviana, un vestido corto, sin sostenes y con una pequeña tanga, nada vulgar pero muy insinuante, dejaba ver lo justo.

    Nos ubicamos en la barra del bar y ahí tomamos algunas cervezas y conversamos sobre lo que podría pasar esa noche, estábamos decididos y tranquilos, y cuando el local comenzó a cargarse de gente Carlos se ubicó en una mesa y me dejo sola en el bar para que los hombres se vayan acercando y ver si surgía algún buen candidato. Nos comunicábamos con la mirada, él me estaba cuidando y conversábamos de tanto en tanto por WhatsApp.

    Ya se pasó como una hora estando sola en la barra y solo llegue a cruzar un par de miradas con algunos muchachos, pero no paso de eso. Llegada la medianoche las luces se fueron apagando, el volumen de la música subió y comenzó la bailanta, entonces el ambiente ya estaba más propicio.

    Llegó la una de la madrugada y solo un par de chicos se me acercaron a tratar de conversar e intentar sacarme a bailar, con ambos charlé muy poco, no me llamaron la atención, bailé una canción con cada pero no hubo conexión con ninguno. Luego seguí unos juegos de miradas con algunos, pero no pasó nada.

    Ya cerca de las 3 de la madrugada noté a una pareja que me llamó la atención, él era un hombre de unos 30 años muy atractivo, contextura delgada, pero con un cuerpo notoriamente trabajado, piel clara y pelo castaño, barba bien marcada y una altura cercana a 1,80. Para mi gusto muy elegante ya que traía un estilo muy clásico, una camisa no ajustada pero que dejaba notar su físico trabajado, no era musculoso pero muy bien formado, un pantalón jeans que le marcaban sus atributos atléticos, un reloj de clásico y una pulsera color plata. Ella era muy parecida a mí, con la piel más clara que yo, pero con una cabellera rubia a gris, de corta altura como yo y con mis mismas características, piernas gruesas, nalgas grandes y poco busto.

    Llegué a cruzar mirada con ellos, pero no me hice ilusión ya que, aunque él me gustaba estaba acompañado y ella seguro que notó el cruce de miradas y yo no quería problemas.

    Conversamos por WhatsApp con Carlos y les hable de esa pareja y él también los había notado. Ya era tarde pero él me sugirió que esperemos un rato a ver qué pasaba a lo que en ese momento note que alguien se posiciono al lado mío y mirando mi copa de cerveza me pregunto si ya había las artesanales que ofrecen en este local, levante la mirada y note que era el muchacho que les comentaba, estaba solo, me sonrió y me pregunto si estaba sola, medio dubitativa le dije que si, pero que había notado que él estaba acompañado, me dijo que su acompañante había ido al sanitario y entonces el me tomo delicadamente del brazo y me dijo que le acompañe al lugar donde exhibían las cervezas artesanales y que le gustaría sugerirme una.

    Sin pensar deje que me guiara y le dije que aceptaría la sugerencia pero que sea rápido ya que su novia podría vernos y yo no quería problemas. El soltó una tímida carcajada y me dijo que no me preocupara, que se trataba de una prima que estaba de visita en la ciudad y que de hecho ya había pedido un Uber para irse y que él estaba buscando un buen motivo para quedarse ya que estaría sin compañía.

    Llegamos al exhibidor de cervezas y pidió una, me paso la copa y llega la chica, él la mira y le dice que el Uber ya estaba en la entrada y que él se quedaría con su nueva amiga, ella me sonríe, le da un beso al muchacho y se retira.

    Regresamos a la barra y entonces me dice: “me llamo Fernando, si me permites quisiera acompañarte por un rato”, me sentí más tranquila y le dije que si, que acepto su compañía, que me llamo Mikaela.

    Yo ya estaba un tantito borracha por la cantidad de cerveza que había tomado, él estaba tomando wiski pero se lo veía bastante sobrio, miro a Carlos que estaba en la mesa con su copa de vino que nos observaba.

    Rápidamente nos conectamos, charlamos de todo y nos reíamos, me conto que era divorciado y que se había casado muy joven y que su matrimonio duro poco y que tenía un hijo que vivía con la madre.

    Me pregunto porque yo estaba sola en ese lugar, ya que no era normal ver una chica de mi edad sola en un local como este, entonces quede dubitativa, no tenía preparada una respuesta para esta situación y me quede callada, entonces me pregunta si ese hombre que estaba sentado solo en una mesa y que no nos despegaba la mirada era mi amigo o algo mas ya que había notado que hace tiempo atrás lo vio conversando conmigo en la barra.

    Me quedé sin saber que decir, no sabía que explicación darle, pero debido al alcohol y la confianza que tomamos muy rápido solo se me ocurrió contarle la verdad, le dije que era mi novio y que estábamos disfrutando la noche por separado.

    Me pregunto si debía retirarse, que no quería causarme problemas, entonces no sé porque reaccione y le dije que no se preocupara, que tenía el permiso de mi novio para conocer a alguien más hoy. Me sonrió y me pregunto si éramos una pareja liberal. Tomé un trago de mi cerveza y le dije que no, pero que estábamos en plan de ser una pareja liberal y que hoy estábamos ahí en busca de una posibilidad.

    Entonces Fernando pide más cerveza para mí y me dice que él conocía ese mundo, que él tenía experiencia en eso, y que estaría encantado en formar parte de ese ingreso de mi novio y yo a ese mundo. Y que si le parecía él estaba dispuesto a que vayamos a compartir la mesa con él. Yo estaba sin saber cómo manejar la situación, pero debido a la bebida me deje llevar y acepte la propuesta y nos fuimos a la mesa de Carlos, al llegar tome a Carlos de su mano, lo puse de pie y los presente, ellos se saludaron muy amablemente y Carlos invito a Fernando a que se sentara, yo quede en medio de ellos.

    Fernando se disculpó con Carlos y le dijo que por favor no tomara mal el hecho que el este conversando conmigo, y Carlos actuaba con una normalidad única, dijo que estaba todo bien y rápidamente nos pusimos a conversar de cualquier cosa, corrían las bebidas y ya estábamos bien borrachos, ya la charla entre ellos fluía y yo ahí en el medio solo escuchando, entonces en un momento los detuve poniendo dos dedos en los labios de ambos y le dije a Carlos que yo ya le había contado a Fernando a que habíamos venido, y que Fernando es quien propuso que vengamos a la mesa, se miraron y entonces Carlos le dice a Fernando que era verdad y que podríamos conversar al respecto. Yo no sabía cómo manejar la situación entonces dije que iría al sanitario y que los dejaría un momento para que conversen.

    Me puse de pie con un poco de dificultad y me dirigí al sanitario, estaba ya un poco borracha, pero al estar sola me puse a pensar en lo que estaba pasando, estaba con mi novio y con un hombre que me estaba gustando, era una mezcla de sentimientos, ya estaba excitada con la situación.

    Estaba sentada en el inodoro y me imaginé la situación de estar en la cama con ambos, y sin darme cuenta ya me estaba masturbando, sentía como mi vagina se dilataba y se mojaba, tuve el orgasmo más rápido de mi vida en ese pequeño lugar. Rápidamente me recompuse y regresé a la mesa, ellos estaban charlando como si fueran viejos amigos.

    Tome mi lugar y entonces Fernando me pregunta si aceptaría bailar un par de canciones con él, yo inmediatamente miro a Carlos y el me asiente con la cabeza y me dice que vaya. Fernando me toma de la mano y me dirige a la pista donde ya había poca gente debido a la hora por lo que Carlos podía observarnos claramente, a esa altura sonaba unas cumbias clásicas que se bailan con el cuerpo pegado, Fernando no era un gran bailarín pero me tomo de la cintura mí me guio muy bien, en ese momento sentí el peso de la realidad, sentí como sus manos me tomaban firmemente la cintura, mi cuerpo estaba pegado al suyo, su perfume era pura seducción y en menos de dos minutos ya tenía mis ojos cerrados, disfrutaba ese cuerpo pegado al mío, sentía como sus manos bajaban mi cintura pero sin llegar a mis nalgas, mis piernas se fueron separando permitiendo que una de sus piernas se ubicaran en medio de las mías.

    Sentía como sus dedos que estaban entre mi cintura y mis nalgas dibujaban el diseño de mi ropa interior, y de repente noté lo más fuerte, pude sentir su erección contra mi pelvis, pude sentir su pene pegado a mi cuerpo y fue cundo sucedió lo que nunca sentí, un chorro caliente saliendo de mi vagina que mojo mi ropa interior y casi escurría por mis entrepiernas.

    En eso ya anunciaban el final de la fiesta y regresamos a la mesa, estábamos borrachos, pero en esa última charla Carlos me pregunta sí que me parecía Fernando, si era la persona que buscábamos, entonces yo ya en esa mezcla de borrachera, excitación y descontrol le dije que Fernando me caía muy bien.

    Entonces Carlos me dice que ya había conversado con Fernando, que ahora sería imposible hacer algo porque ya era casi de día, que ya no había tiempo pero que Fernando había invitado a ir a su casa el próximo domingo a pasar el día, que vivía solo y tenía espacio, privacidad y una piscina. Yo acepte rápidamente y entonces Carlos le dice a Fernando que ya estaba el acuerdo de ambos.

    Entonces Fernando ofrece a que tomemos su número de teléfono y que vayamos a conversar y que si luego de conversar estando sobrios le avisemos para que el prepare la cita en su casa. Carlos me dice que había entregado su celular al mesero para que le cargue la batería, que yo anotara el número de Fernando para contactar con él en la semana para concretar todo.

    Pedimos una ronda más de bebidas y luego nos dispusimos a retirarnos. Fernando ya estaba solicitando un Uber y entonces le dije a Carlos que también solicitáramos Uber ya que ambos estábamos muy borrachos y además habíamos dejado el auto aparcado en un shopping a dos cuadras de donde estábamos.

    Carlos como siempre dijo que él iba conducir, pero pidió a Fernando que nos lleve en el Uber hasta donde estaba aparcado nuestro automóvil, entonces nos dirigimos a la salida del local, Carlos ya estaba totalmente borracho y se apoyaba en nosotros, subimos al Uber y fuimos al aparcadero del shopping, cuando llegamos Carlos ya estaba casi dormido, pedimos al conductor que nos llevara hasta nuestro automóvil, llegamos y estacionamos alado de nuestro auto, Carlos ya ni se podía parar, le pedí las llaves y abrí la puerta de copiloto y lo subimos, lo acomodamos y me dispuse a conducir.

    Fernando me dijo que nos acompañaría con el Uber para asegurar que vayamos bien, me pareció bien y cuando salía del aparcadero Carlos me dice que se había olvidado pedir al mesero su celular que había dejado cargando en el bar y entonces fuimos hasta el local para recuperar su celular, Fernando nos seguía en el Uber, al llegar baje del auto y Fernando me pregunto qué pasaba y le comenté lo del celular de Carlos.

    El local ya estaba cerrado entonces Fernando me dijo que podríamos entrada por la entrada posterior, el me acompaño y fuimos por el angosto callejón del costado.

    Eran como 30 metros de un pasillo obscuro y entonces él me toma de la cintura para sostenerme y de la nada mi cabeza se apoya en su hombro, él se detiene y me pregunta si estoy bien, le dije que si pero que estaba mareada, él se detiene y se para frente mío, apoye mi cabeza en su pecho y mis piernas se desvanecieron, el me tomo de la cintura para que no caiga, y en ese momento sentí nuevamente su erección contra mi cuerpo, eso hizo que retomara mi compostura y entonces él me dice que noto que sentí su erección y que lo disculpara ya que él estaba muy excitado y que no era su intención apoyarse así.

    Yo solo sonreí y le dije que no había problema y que en verdad yo sabía lo que era esa cosa dura y no sé porque lleve mi mano y agarre su pene y lo apreté con las manos. Me dijo que me sentara en una barra que había en ese pasillo y que el iría a traer el celular de Carlos.

    Quedé ahí sentada, estaba borracha y excitada, él se marchó y entonces sentí algo caliente entre mis piernas, entonces al poner mi mano sobre mi vagina sentí mi ropa interior empapada, casi goteando, y en ese descontrol comencé a masturbarme, ahí en ese pasillo oscuro, y ya recordando ese pene erecto que acababa de tocar, y que notoriamente era bastante grande.

    Cuando estaba en pleno manoseo de mi vagina me di cuenta que Fernando estaba hi, a mi lado y observándome, lo mire, vi que se aproximó, sus manos entraron bajo mi corto vestido y con un movimiento brusco rasgo parte de mi ropa interior, separo mis piernas y se apoyó, sentí que desabrocho su pantalón y entre borrachera y calentura sentí que algo caliente iba invadiendo mi vagina, era una mezcla de placer y dolor, sentía que era penetrada lentamente pero sentía como una puntadas de dolor, note que su pene estaba forzando la entrada de mi vagina.

    Cuando de repente sentí un dolor agudo y trate de detenerlo me sujeto con fuerza y en ese momento pude sentir la profundidad de su penetración, me pidió que me relajara y yo completamente entregada a ese macho pude sentir como ese pene caliente, erecto y viril iba tocando lo más profundo de mi intimidad. Fueron un par de minutos de ida y venida, suficientes para sentir el orgasmo las intenso de mi vida.

    Nos relajamos en un minuto. Acomodamos nuestra ropa y fuimos de regreso. Fernando me entrego el celular de Carlos y abordo su Uber, yo tome el mando de nuestro automóvil y coloque el celular sobre las piernas de Carlos que dormía profundamente. Conduje hasta mi casa y con gran dificultad ingresé a Carlos a nuestra habitación.

    Fui a tomar una ducha, y pude ver mi vagina inflamada, tenía un volumen como nunca vi, sentía que me ardía y pequeñas manchas de sangre. Había sido ultrajada, sentí que de verdad había dejado de ser virgen. Me cubrí con mi toalla y fui a la cama, Carlos dormía, ya era de día, y yo ahí tratando de asimilar lo que había pasado y pensando si le contaba o no a mi novio lo que acababa de suceder.

    Y pasaron muchas cosas más el siguiente domingo en casa de Fernando, pero eso queda para la parte 3.

  • De viaje

    De viaje

    Octavio era una linda persona, muy atento y sin duda alguna un caballero en toda la extensión de la palabra, pero al momento del sexo se volvió todo lo contrario, un hombre muy seguro de su género, todo un macho, quien llevaba todo el flujo de la situación, y por supuesto muy vigoroso.

    Antes de conocer a mi marido, yo solía ir a eventos musicales, estos eventos se realizaban en diferentes partes de la república.

    Una vez que recuerdo, sin duda alguna. Esta fue en ciudad de México, realmente yo estaba muy contenta de asistir, ya que como mencioné me encantaban esos eventos. Tomé un vuelo de mi ciudad natal que es chihuahua, este vuelo era directo, fue sin escalas a Cdmx. Recuerdo que duró alrededor de una hora y cuarto, aproximadamente. Al evento iba con mi mejor amiga Rocío y su novio Ricardo, los cuales por estar noviando a mi ni me hacían caso. Bueno, por lo tanto, yo empecé a divagar por el parque.

    Ahí caminé varios minutos y me formé en la fila para comprar cerveza. Ahí conocí a un tipo que dijo llamarse Octavio. Octavio me platicó que frustrante era esperar 10 minutos para tomar una cerveza, a lo que contesté cortantemente, «¿Si, verdad?». Pasaron algunos minutos y él seguía expresándose de ese problema, y yo sin darle atención solo fijaba mi mirada en aquella taquilla de cerveza, esperando mi turno. Cuando llegamos para comprar él me dijo atentamente:

    – Yo te invito esa chela.

    Con un acento extranjero, que no reconocí de mi país, acepté la invitación. Simplemente quedé intranquila al aceptar su invitación, por lo cual lo seguí para ver en que parte del evento él se encontraba. Después de vagar por ese inmenso parque, terminé mi cerveza y decidí ir por otra a la taquilla de venta, no sin antes pasar por ese lugar donde lo vi por última vez. Desafortunadamente no lo ví ahí, así que solo pasé sin enfrascarme en esa idea de buscarle. Llegué a la fila y me formé, de pronto tras de mi escuché una voz diciendo:

    – Vaya… terminamos igual.

    Se rio de una manera sutil y tranquila, mientras dentro de mí decía:

    – Ay no!… otro que se quiere hacer el gracioso.

    Volteé mi mirada hacía él y en ese momento lo reconocí, era Octavio!

    Hey! que tal, vaya que andas con todo, le mencioné mientras mi sonrisa hacía énfasis en mi gran alegría de verle nuevamente. Comenzamos a platicar y durante la charla el mencionó que era de Buenos Aires, en Argentina. Yo sin más que decir solo le mencioné que era un lugar maravilloso, que algún día me gustaría conocer.

    Él sin más preámbulo, me hizo una cortés invitación a ir, y pasar un bello momento allá en Buenos Aires. Como siempre la antipática de mi, dije que estaba bien, pero solo para pasar el momento. Platicamos por varios momentos en esa noche, mientras ambos disfrutamos del concierto. Llegando la hora de concluir el evento, yo con varias cervezas encima busqué a Rocío, pero desafortunadamente no la encontré.

    Mi teléfono estaba sin red, tal vez, por el evento masivo estaba aglomerada la red, pero Octavio aún me acompañaba. Recibió una llamada, y cortantemente el respondió un, » Yo te alcanzo en el hotel, estoy con una amiga». Seguimos buscando a Rocío pero me fue imposible encontrarle, por lo cual decidí tomar un Uber e irme al hotel. Sentados sobre la banqueta esperando la disponibilidad de algún Uber, Octavio me abrazó y me dijo:

    – Vamos a algún lugar tranquilo, ¿qué te parece?

    Al calor de las copas, sinceramente acepté, lo que quería era descansar. De ahí, solo sé que pedimos un taxi a un hotel muy cercano, en donde llegamos a las 3 am y aún, por suerte estaban habitaciones disponibles.

    Llegando al hotel, directamente pasé al baño, posterior a ello tomé una ducha, como casualmente lo hacía para dormir muy tranquila. Durante el baño, me dí cuenta que ni conciencia tenía al momento de aceptar su petición de ir a ese hotel. Saliendo del baño, solo en bra y tanga, obviamente cubierta con la toalla, me dirigí a la cama, donde él estaba recostado viendo la tele, para ser sincera él siempre se portó como un caballero, así que le tuve mucha confianza.

    Cuando me vio él se levantó de esa cama y se dirigió al suelo, donde él ya tenía preparado unas cobijas para dormir, y dejarme la cama para mi sola. Créeme, ese fue un detalle increíble, un detalle muy lindo, un detalle solo para cogerme.

    Yo con un buen de cervezas encima lo que quería era descansar, así que me recosté y apagué la luz. Aunque la tele seguía encendida, yo cerré mis ojos, tratando de descansar, pero todo me daba vueltas. De un momento a otro Octavio apagó la tele, un silencio invadió la habitación, solo escuché su respiración.

    En esa perspectiva nocturna me bajé de la cama y me acosté a su lado. Con un pretexto tonto de que no estaba acostumbrada a dormir sola, él dijo: «Esta bien, eres bienvenida». A partir de ese momento esa noche se volvió una noche fantástica! Donde nadie me había cogido como lo hizo Octavio. Una cogida sin igual, que nunca olvidaré en mi vida y esto apenas empezaba.

    Octavio era una linda persona, muy atento y sin duda alguna un caballero en toda la extensión de la palabra, pero al momento del sexo se volvío todo lo contrario, un hombre muy seguro de su género, todo un macho, quien llevaba todo el flujo de la situación, y por supuesto muy vigoroso, con un gran miembro entre sus piernas. Comenzó a rodear mi cuello con su brazo, haciéndome sentir segura, me abrazó lentamente, pasaron los minutos entre arrumacos y besos, yo sentía algo en mi vagina que palpitaba, y una humedad que había trasminado hasta mi tanga. Tan caliente me estaba sintiendo, que mi cuerpo ardía en calor.

    Él tomó la iniciativa de todo, de una manera linda me besaba mientras sus actos eran de un macho. Recuerdo que el dejó de besarme, tomó mis hombros y me movió boca abajo, desabrochó mi bra, besó mi espalda, muy suavemente. Recorría toda mi espalda con su lengua hasta llegar a mi cuello. Mientras recorría, pasó de mi cuello, hasta mis piernas, no sin antes mordisquear y besar mis nalgas. Poco a poco bajo mi tanga, yo cooperando me acomodé para que la sacara, al igual que el bra.

    Completamente desnuda, quedé, volviendo a tocarme volvió a recorrer mi cuerpo hasta llegar al cuello, donde con unas dulces palabras me dijo que era muy linda… ese momento quedó en mí, vaya que fue el momento más lindo que nunca había vivido, y sin explicar lo que sentía en ese instante. Comenzó a tocarme rápidamente mis nalgas. Mi mente asimiló que si en ese momento sería la más puta, lo tendría que ser. Me puse en cuatro, a la luz de la obscuridad, dejando entrever mi vagina y mi ano, quería que el disfrutara esa noche con una pequeña luz que entraba por la ventana. Tocó mis nalgas lentamente y yo por una reacción comencé a moverlas de una forma constante.

    Él tocó mi vagina con solo un dedo, yo como loca solo me estremecía, sin saber que sólo era el principio de una gran cogida, que no olvidaría. Él seguía metiendo sus otros dedos, cuando dentro de mí, sentía una venida rápida, pero él, apunto en que yo iba a terminar, sacó sus dedos, así que me quedé a medias, a punto de terminar, pero agradezco, porque si hubiera terminado ahí, me hubiera perdido el festín de su gran verga. Él se colocó su cuerpo detrás del mío, de un instante a otro sentí como entraba ese miembro, como me abría rápidamente, lo sentí llegar hasta mis entrañas, ese momento, se me hizo eterno, donde no sentía el final de ese monstruo.

    De pronto sentí como sus testículos topaban en mí, ahí supe que ya me había entrado toda completa. Por inercia, yo solté un gemido algo fuerte, por ese placer de sentir ese miembro dentro de mí. Empezó a moverse, sacándola y metiéndola varias veces, por estar mojada, yo sentía como se deslizaba sin problemas. En cada metida, yo gemía. Esos gemidos eran tan reales que fueron parte esencial de ese ritmo nocturno en aquella noche de placer…