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  • Primera vez con una transexual

    Primera vez con una transexual

    Soy de Ecuador, siempre he sido curioso sexualmente, un día hace ya tiempo cuando tenía unos 21 años descubrí las páginas para buscar escorts en la ciudad, solía entrar para ver chicas y masturbarme, hasta que por curiosidad busqué en la opción de transexuales, mi sorpresa fue grata al ver unos hermosos rostros de mujer, con grandes tetas y un culo enorme, pero lo que más llamaba mi atención era el enorme miembro que tenían. Me excitaba ver fotos de ellas usando tanga y por un lado ver como les salía un enorme pene chorreando semen.

    Muchas veces me masturbe viendo las fotos. Un día estaba tan caliente que me decidí contratar los servicios, busqué en varias páginas hasta que vi una que volvió loco, era una trans de enormes tetas, cabello lisa y muy largo, un hermoso rostro, y un culo gigante. Me calenté como nunca, le escribí a whatsapp y acordé una cita, el lugar quedaba cercano a mi casa.

    Así que me dirijo al lugar acordado, esperé cerca de allí hasta que me escribió que estaba llegando, cuando la vi acercarse no me lo podía creer, era mejor que en las fotos. Rápidamente nos dijimos a su departamento, le dije que era mi primera experiencia de ese tipo, a lo cual me dijo tranquilo amor y me planto un beso, nos empezamos a comer la boca desesperados, empecé a besar su cuello, baje hasta sus tetas se quitó el sensual brasier negro que llevaba y se las chupe todas, luego me dijo que me desvista todo y ella también lo hizo y solo se quedó en una sexy tanga negra.

    Sin perder tiempo me abalancé nuevamente y baje un poco más, cogí su pene con mi mano y empecé a masturbarla, cada vez se le ponía más duro, no me animé a chupárselo solo alcance a darle un beso a un lado de tan enorme miembro.

    Luego nos besamos nuevamente y me recostó boca arriba, me empezó a chupar el pene de una manera increíble sentía su boca y lengua recorriéndolo todo, me chupo los testículos y me dio una lamida cerca del ano.

    Yo estaba muy excitado, después se sentó frente a mí y cogió un poco de crema se recorrió la tanga un lado y metió mi pene en su gran culo, empezó a saltar de arriba abajo, fue lo más excitante que había sentido, veía como le rebotaban las tetas y su enorme pene mientras cabalgaba.

    Unos minutos después se retiró, se puso en cuatro y me dijo que la penetre, yo me levanté y se lo metí, la vista era impresionante y podía ver mi reflejo en el espejo de alado de su cama, sostenía su cintura mientras la penetraban intensamente, hasta que me decidí a terminar, empecé a penetrarla con mas rapidez, y sentía como estaba por terminar así que se lo clave más profundo y cuando termine sentía como se llenaba de semen el condón dentro de su culo.

    Le dije que termine y me retire, ella se dio la vuelta se sentó, pregunté si podía usar la ducha, a la cual muy amablemente accedió. Yo salí de bañarme y lo que más me excitó fue que al acercarme a coger la ropa de la cama la vi chateando con otro cliente para acordar una cita. Me calentó mucho verla lista para más así como pensar que antes de mi cogió con alguien más. Ella se vistió me acompaño a la puerta, nos dimos un beso y me marche.

    No podía dejar de pensar en todo lo que hicimos, aunque tiempo después sentí que no la aproveche toda ya que a partir de ahí empezó unas incesantes ganas de hacerle un oral a alguien, y de ser penetrado.

    Mi primera experiencia con una trans me abrió a un mundo de cosas por hacer que más tarde cumpliría con otra trans espectacular, lo cual ya contaré en otro relato.

  • ¡On fire!

    ¡On fire!

    Aquella noche estaba perfecta para una velada a la luz de las velas… El clima húmedo llovía a ratos, cielo nublado, la temperatura perfecta para sentir el calor de otros brazos. Una llamada, un ron, hielo y buena música.

    Suena el citófono… Un saludo algo tímido, cómplice de lo que estaba a punto de pasar. Tomamos un par de tragos, una muy buena conversación…

    Debo decir que siempre me ha gustado su lado oculto, que solo muy pocas personas conocen y yo soy una privilegiada al compartir esos momentos con el… Viéndolo reír, fumar y hablar cosas que ni en nuestros sueños más ocultos nos hubiéramos imaginado.

    Cómo siempre una playlist creada por los dos, intercalando nuestros gustos musicales, lo que nos llevó a ponernos de pie y bailar lentamente una pista con esa complicidad y naturalidad que nos caracteriza.

    Sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, sus labios besar mi cuello, sintiendo su respiración cada vez más cerca de mis labios, su perfume, ese olor que me vuelve loca cada vez que lo siento…

    Y por fin sus labios tocaron los míos y dimos paso a una desenfrenada noche de pasión.

    Despojándonos de todas nuestras prendas caminamos hacia el dormitorio dando rienda suelta a todo tipo de caricias, de fondo sonaba Pink Floyd.

    Estando arriba de él sentía todo su ser dentro mío, su respiración jadeante indicando que estaba cerca de explotar, y poder sentir su jugo invadiendo cada espacio de mi…

    Afuera llovía, truenos, relámpagos acompañando está locura… Terminamos…

    Él se marchó y a lo lejos una columna de humo se veía…

    Caen los tonos, incendio…

    Volvimos a nuestra realidad…

    Y todo siguió como de costumbre.

    ¡Esa noche quemamos parte de la ciudad!

  • Mi primera vez

    Mi primera vez

    Como todos los días, arranco a las 9, cafecito, una vuelta por Mazmo, las redes sociales y en Instagram veo un mensaje de una dama con la que vengo charlando hace rato. Contento de seguir en contacto abro el mensaje y para mi sorpresa una tarjeta de invitación.

    Se detallaba que era invitado a un evento Femdom y en que en el caso de aceptar se me pasaría mas detalle. Era claro que no iba a dejar pasar semejante oportunidad, y más claro que no era una invitación sino una orden, estuve un buen rato pensando en que y como contestar. Me puse mi “piel de sumiso”, agradecí la “invitación” y me quedé a su disposición para que me indicara que debía hacer.

    La conversación cambió desde ese momento, ella se puso en rol, me pasó sus exigencias, el estricto protocolo de vestimenta y como debía manejarme. En realidad, todo era muy sencillo, a las 20 h debía presentarme en cierto lugar que se me indicaría un par de días antes, debía llevar ligas y portaligas de mi tamaño y un cbt, y como opcional máscara. La idea de la máscara me hacía más fácil el plantarme en ese evento asique rápidamente dejó de ser un opcional para mí.

    Rápidamente me convertí en presa de la ansiedad, las ganas se multiplicaban y las horas no pasaban. Ya tenía mi vestimenta, portaligas, ligas y medias, y claro el maldito aparato ese que no dejaría a mi pene ver la luz del día. El día llegaba, rasuré mis axilas, ya había tenido una advertencia al respecto y no quería terminar con cera en medio del evento, seguí con mis partes íntimas, todo bien prolijito y sin un solo pelito que pudiera molestar.

    El día llegó y puntual toqué el timbre, una dama me hizo pasar y me llevó directamente a una habitación, prepárate y cuando estés listo avísame, otros tres caballeros se estaban preparando a medida que terminaban, la dama revisaba objetaba si hacía falta y solo cuando a su criterio estaba todo ok, trasladaba al caballero hacia otro lado.

    Me moría de vergüenza, pero las ganas superaban todo sin lugar a dudas, me puse mis medias, ligas, porta ligas, cbt y claro la máscara. Me presenté ante la dama, me miró de arriba hacia abajo como quien examina un caballo, solo faltó que me mirara los dientes jajaja, mucho bello en sus piernas exclamó, sin embargo me trasladó hacia otro lado, y me dijo que esperara parado junto a la barra.

    Allí estaban todos los sumisos y las damas. No veía a la dama que me llevó, a mi Sra., y eso me ponía nervioso. Estaba expuesto sentía que todas las miradas iban hacia mí. Y de repente majestuosa, imponente apareció ella, me miró, se rio, se acercó, dio una vuelta alrededor mío y al oído me dijo, lindas piernas mi puta, pero mucho pelo.

    -Bien ¿te sirvo algo de tomar? aprovechá ahora porque luego no vas a poder, ¿una cerveza para animarte?, por favor dije, tomé un vaso de cerveza mientras ella me explicaba. Estas aquí para servir a las damas en lo que deseen, cumplí con eso y vas a andar bien, si no cumplís nada voy a poder hacer y tendrán el derecho de castigarte.

    -Entiendo le dije, con algo de miedo, mucha ansiedad y desbordado de ganas. Terminé mi cerveza, ella tomó un pequeño collar, me lo puso y me indicó que tomara una bandeja y pasara por todos lados ofreciendo tragos, si algo mas me era solicitado debía cumplirlo. Terminada la ronda, debía volver a la barra, esperar 10 minutos atento a si alguien me solicitaba y volver a empezar.

    Tomé mi bandeja y yo mis pantys, ligas y cbt salimos al ruedo. Entregué bebidas a quien me lo solicitó, di una primera vuelta. Mi voyerismo estaba de parabienes, mis ojos no podían creer lo que veían. Luego una segunda y en mi tercera, una dama pidió que me quedara ahí un momento, que extraña sensación tenía la sangre helada pero caliente a la vez no podría explicarlo.

    Levantó su impecable vestido negro, tomó un magic y comenzó a masturbarse, ufff me encanta ver y el cbt se hacía cada vez más pequeño, al poco rato la dama tuvo su primer orgasmo, me pidió que me agachara y le practicara un cunnilingus. Así lo hice con ganas y dedicación, ella gemía, comenzó a temblar, podía sentir en mi boca como latía su vulva, puse gel en uno de mis prolijos guantes negros y comencé a tocar a la dama que gemía intensamente, primero un dedo y luego un segundo fueron dentro de su vagina a ese lugarcito rugoso que tanto les gusta a ellas, sentí como se mojaba aún más, inmediatamente tuvo otro orgasmo. Y con una cara terriblemente picara me dijo:

    -que atrevido es Ud. nunca le pedí que pusiera sus dedos dentro mío. Perooo, pero nada dijo, ya hablaremos del tema. Sabía que estaba en problemas. Tomó un vaso de algo que otro sumiso le ofreció y le pidió que se quedara, ambos estábamos parados frente a ella.

    Tomo una pequeña llave, y retiró el cbt del caballero, me miró y me dijo quiero esta pija dura como una piedra dele una manito. La miré, y casi sin poder sacar palabra le dije que era Heterosexual. Sus ojos se inyectaron en sangre, pero antes de que pudiera decir nada aclaré.

    -pero no es ningún problema señora y comencé a tocar el pene del sumiso. Sabía que estaba en capilla y ya la dama me miraba con mala cara.

    No había forma, pasaron unos minutos, pero el caballero no colaboraba esa pija estaba tan blanda como cuando comencé. La dama me miró y me dijo:

    -así no llegamos a ningún lado, va a tener que chupársela. Vi como mi alma salió de mi cuerpo y volvió a entrar, me quedé mirándola confundido. ¿Necesita que se lo repita? Exclamó la dama.

    -soy heterosexual señora, no puedo hacer eso.

    -Bien dijo, ese es un problema que debemos solucionar, se levantó y me pidió que la acompañara.

    Entre la gente que se divertía buscó a mi señora. Le dijo algo al oído, algo tenían tramado lo podía ver en sus miradas y en la forma que se trataban, esto no era casualidad sino parte de un plan que tenían elaborado. Mi dama me tomó del collar y me llevó hacia un potro, ató mis manos, puso una barra en mis pies y luego la afirmó al potro. Quedé totalmente inmovilizado, la otra dama llamó al sumiso que estaba con nosotros y le pidió que trajera algunos tragos, así lo hizo y se quedó a un costado.

    Mi señora al oído me dijo:

    -¿no pudiste evitar meterte en problemas no?, pero nada, sabía perfectamente a lo que se exponía cuando aceptó venir acá y lo hizo de gusto ¿no es cierto?

    -Si señora respondí.

    -Bien, la dama me dijo que Ud. oso poner sus dedos en su vagina sin que ella lo pidiera.

    -pero fue para su placer que lo hice respondí.

    -Eso no es algo que Ud. decida respondió, tomo algo de la barra se puso detrás de mí y comenzó el castigo.

    No sé bien que era, pero picaba y no poder llevar mis manos hacia mis nalgas para calmar la picazón lo hacía insoportable. Creo que era una paleta y fueron unas 4 veces en cada nalga que me las dejó picando y llenas de calor.

    -Es muy nuevito le dijo a la otra dama, tiene mucho que aprender, enseñémosle entonces contestó.

    Tomo al otro sumiso, me miró y me dijo:

    -así se hace, mire y aprenda, lo masturbó con su mano cuando la pija tomó algo de forma la introdujo en su boca, la dama sabía muy bien lo que hacía, en pocos segundos el pene estaba en condiciones. Me miró, con una terrible sonrisa y aseguró:

    -le dije que su heterosexualidad es un problema que vamos a solucionar ¿no?

    -si señora respondí.

    -vamos por ello dijo al tiempo que ponía un preservativo en el pene del caballero.

    Entendí en ese momento el plan de las damas, pero ya era tarde, había caído con facilidad en las redes de sus ágiles mentes, nada podía hacer, estaba totalmente restringido de movimiento. Ambas damas se sentaron frente a mí y me miraron a los ojos. Le hicieron una seña al caballero, dio la vuelta y se puso detrás de mí, rogué que no hicieran eso, pedí una nueva oportunidad, pero entendí que eso no era posible, las damas querían esto e iba a suceder. Miré a mi dama a los ojos, mientras sentía como el caballero lubricaba mi ano, y comenzaba a colocar su pene sobre mi raya.

    Bajó un poco más y se posicionó sobre mi ano, ya no intentaba soltarme solo lograba lastimar mis manos. Una seña de mi ama al caballero y sentí como comenzó a hacer fuerza, yo estaba nervioso, y ella inyectada en deseo. De repente deja de hacer fuerza y les dice a las damas, está haciendo fuerza no puedo, lo mío era involuntario no me había dado cuenta, pero no les gusto para nada, mi dueña se paró tomó de la barra una cola de castor, retiró un poco el caballero y dijo, “vamos a ayudar a aflojarlo”.

    Y esta vez la sentí mas intensa ya no solo picaba, se sentía demasiado, y mis piernas comenzaban a aflojarse, no recuerdo cuantos fueron, pero si recuerdo que quedé colgando sin fuerzas del potro. Tomó asiento me miró con los ojos inyectados en deseo, y volvió a darle el ok al caballero. Esta vez no me quedaban fuerzas para oponerme, se posicionó y pude sentir como su pene caliente comenzaba a hacerse lugar dentro mío, mis manos se tensaban, mi cuerpo también, y el caballero se quedó quieto, estaba ahí, casi dentro mío.

    No entendía que pasaba porque se detenía, se acercó mi dama levantó mi cabeza, me dio un beso y me dijo “quiero que nos mire que no deje de mirarnos ni un solo segundo”. Tomo asiento nuevamente y así lo hice, las miraba, otra vez una seña al caballero y me penetró, gemí, fue involuntario, pero gemí. Podía sentir como centímetro a centímetro se hacía lugar dentro mío hasta que su cadera toco mis nalgas y volví a gemir.

    Volvió a mirar al caballero y le dijo, “despacio por favor es su primera vez”, y comenzó a cogerme, salía hasta que mi ano necesitaba expulsarlo y volvía a entrar hasta el fondo haciéndome gemir en ambos momentos. Las damas disfrutaban el espectáculo inmutables, y de repente mi ama le dijo al caballero, “ahora si con ganas”.

    Me tomó de los hombros y fue hasta el fondo, me sacó un pequeño grito, fue intenso, mucho, una mezcla de dolor, vergüenza, y placer que nunca había tenido. Fueron solo unos embates, el caballero comenzó a gemir, y mi dama dijo “suficiente, eso se lo guarda para otro momento”. Se retiró de dentro mío, y volvió con la otra dama a los sillones.

    Mi señora me liberó, me llevó hasta un asiento, me acarició me dio algo de tomar, me preguntó si estaba bien, me dejó recuperar unos minutos y me dijo, “vaya al baño se asea, y cuando esté en condiciones vuelve toma una bandeja y se pone al servicio nuevamente”.

  • Fui una prostituta en mi trabajo

    Fui una prostituta en mi trabajo

    Esta experiencia ocurrió a finales del año pasado. Trabajo en una petrolera y mi función consiste básicamente en recorrer las instalaciones verificando que todo esté en orden. Paso en promedio 7 horas fuera de oficina y 3 horas en oficina haciendo informes. Trabajo en turnos de 14 días con 14 días de descanso. El ambiente es agradable, aunque bastante machista. La mayoría son hombres casados y solo se pasan hablando de prostitutas y burlándose mutuamente de los problemas sexuales de los demás. Obviamente no todos participan en esas conversaciones, digamos que son los más populares, pero gracias esos sabemos quiénes tienen eyaculación precoz, pene grande, pene pequeño, impotencia, etc. Aunque el contexto es de humor, algunos casos se han confirmado. Admito que a veces me he reído mucho con los chismes.

    En diciembre un compañero que llamaré Edgar cayó víctima de los chismes y la información decía que él tenía eyaculación precoz. Él lo negaba, pero eso no detenía las burlas ya que esa información la sacaban de las prostitutas del pueblo cercano. En fin, en vísperas del fin de año un grupo de compañeros propuso que el día 30 de diciembre todos trabajáramos vestidos de mujer. Incluso algunos jefes se unieron amenazando con no renovar contrato a los que no se unían a la diversión. Para que se hagan una idea, mis queridos lectores, busquen «viudas Ecuador» en Internet. La planta petrolera se encuentra alejada de la ciudad, por lo que el día 29 un grupo de compañeros salieron a la ciudad a comprar pelucas, faldas, maquillaje, lencería, etc. Todo barato obviamente. Al regreso pasaron por todas las oficinas y simplemente metían la mano en una bolsa y sacaban al azar las prendas.

    Revisé lo que me tocó a mí y era una lencería blanca de novia recién casada, tanguita, top, mangas en los antebrazos, un velo y ligas para los muslos. Se me calentó la sangre de excitación, cerré la puerta de mi oficina y pasé al baño a probármela. Me quedó preciosa. Mi cuerpo es delgado y siempre lo tengo depilado y mis nalgas redondas y paraditas. El velo apenas cubría mis nalgas y una parte del rostro. Me apliqué labial y puse sombra en mis ojos. Me puse las botas industriales y el casco. Me vi el espejo y parecía una mujer muy sexy de piernas gruesas. «No puedo salir así, ¿en serio la gente hará esto?», me dije frente al espejo. Salí del baño, miré discretamente por la ventana y noté que mis compañeros usaban la ropa por fuera, no como yo que básicamente me había travestido.

    Me estaba regresando al baño y vi en la puerta a mi compañero con la boca abierta. «Qué rico culo hijueputa», me dijo. «Edgar cierra la puerta», le dije. Él se rio y dijo que el jefe estaba llegando a la oficina, así que corrí al baño, me quité las botas, me puse el pantalón por encima de la lencería y me volví a poner las botas. Escuché la voz del jefe que me dijo «Daniel rápido afuera que vamos a elegir a la reina» mientras se reía. No alcancé a hacer nada más y salí. En el patio estaban mis compañeros riéndose, los más graciosos eran los que tenían barba y estaban panzones. Se me acercó un compañero y me dijo «con esa cinturita vas a ganar el reinado». Eso me hizo ruborizar porque me sentí halagada. En fin, todos modelamos de manera graciosa y quedó como reina un compañero muy grande con peluca roja y ropa de mucama francesa. Fue muy gracioso. Antes de regresar a nuestras oficinas el jefe levantó la voz y dijo «todos a trabajar como están, mañana se cambian la ropa».

    Yo quería regresar a la oficina para cambiarme la tanguita, me daba miedo que me descubran, pero estaba cerrada así que empecé el recorrido de las instalaciones. Al rato aparece mi compañero, se acerca y desliza su mano por mi espalda y manosea mis nalgas. «Oye, ¿estás borracho?», le dije alejándome de él. Me dijo «que rico sigues con esa lencería». Le dije «es que entendí mal las instrucciones Edgar, no digas nada por favor». Me dijo que no preocupara. Se paró frente a mí y me dijo «realmente pareces una mujer delgada y nalgona, además tus facciones son tiernas y tus labios carnosos. Me sentí en el cielo, eso fue una avalancha de emociones para mí. Me puse nervioso y solo me reí. Iba a seguir mi recorrido, pero me tomó de la mano. «Escúchame», me dijo, «realmente tengo eyaculación precoz y eso no me ha permitido tener una vida amorosa normal, déjame practicar con tu cuerpo, siento que eres mi único amigo aquí». «¿Practicar?», pregunté.

    Él respondió «sí, percibo que eres alguien de mente abierta, míralo como un trato, te pago lo que le pagaría a una prostituta, solo déjame ganar confianza en el sexo”. El corazón se me aceleró y no pude disimular la sonrisa. “Veo que te gusta la idea”, me dijo. Yo me empecé a reír y le dije “Edgar me da risa lo que me estás pidiendo, no sé a qué te refieres con usar mi cuerpo, ¿me quieres culear?”. La situación me tenía super caliente, pero me daba vergüenza aceptarlo ya que públicamente soy un joven profesional hetero con un perfil introvertido que le gusta pasar desapercibido. Edgar me dijo “No creo necesitar eso, te explico: cuando empiezo a manosear a una mujer y mi verga la toca me da tanto morbo que se me sale toda la leche, ¿entiendes? Ni siquiera alcanzo a culear, quiero superar esa barrera”. “Ay amigo…”, le dije mientras lo miraba con los brazos cruzados. Me dijo “esto quedará entre los dos, te lo juro”. Cerré los ojos y le confirmé moviendo mi cabeza, él tomó mi mano y dijo “empecemos, espérame detrás del tanque 23 en media hora” y se fue.

    Seguí caminando muy lentamente hacia el tanque 23. Tenía una combinación de emociones, por un lado, estaba excitado por encontrar a un hombre discreto que se fijó en mí como si fuese una mujer, pero por otro lado, estaban los nervios de que todo se trate de una broma y al llegar al tanque me sorprendan. Me dije “si pasa eso les diré que ya sabía que era broma, que solo les estaba siguiendo la corriente para reírnos todos”. Pero si es real, mi compañero Edgar es guapo, de mi edad, varonil, alto, siempre pulcro y perfumado. Me imaginé sentada en sus piernas dándole besitos. Sacudí mi cabeza y seguí caminado tratando de no pensar en nada.

    Llegué al tanque 23 y él ya estaba ahí. Era una zona poca iluminada y poco frecuentada por otros departamentos de la planta. Me acerqué a él y me entregó 10 dólares en la mano diciéndome “te pago por adelantado para que te motives”. No supe qué hacer y solo me los guardé. Enseguida me pidió quitarme los pantalones y quedar igual a cuando me vio en la oficina. Me quité los pantalones y me volví a poner las botas. Yo estaba muy nervioso mirando a todos lados porque estaba prácticamente desnudo, solo una tanguita que se perdía entre mis nalgas, los ligueros en mis muslos, los guantes y un top transparente a la altura de mis pezones. Edgar se acercó frente a mí y empezó a acariciar mis brazos y cintura.

    Me decía muchas cosas con su voz grave que me excitaban, pero me ponían nervioso porque también su voz es alta y temía que alguien nos encuentre así. Me tomó de la cintura con una mano y con la otra acariciaba mi cuello y pechos “que piel tan suave tienes, estás hermosa”. Me giró y puso sus manos en mi cintura, las deslizó hacia arriba y luego hacia debajo de mis caderas hasta los muslos “que sexy, toda una hembra, estás para preñarte”. Me sentí cada vez más excitado y quise decirle algo bonito para ser recíproco, pero apenas empecé me hizo callar con un fuerte “Shhh me gustan calladitas”. Me quedé en silencio. Empezó a manosear mis nalgas y yo no dejaba de temblar. La combinación de morbo y nervios me tenían muy caliente. Luego pasó sus labios por mi cuello y me recorrió a besos la espalda hasta llegar a mis nalgas, les dio unos besitos y bajó más para besarme los muslos y detrás de la rodilla.

    Para ese momento yo había perdido el miedo a ser descubiertos y estaba con los ojos cerrados disfrutando el manoseo de ese macho. Se alejó un poco y escuché que se desabrochó el pantalón y se acercó a mí hasta que sentí su verga en medio de mis nalgas. Yo estaba con las manos apoyadas en el tanque con espalda arqueada brindando mis nalgas a un hombre. Corrió la tanga hacia un lado y me dijo “ábrete las nalgas”. Eso me prendió más. Me apoyé en el tanque con mi pecho y me las abrí y dijo “Uuufff que deliciosa, depiladita, que rico ano rosadito”. Se acercó más con su verga en la mano hasta presionar suavemente mi ano. Me pasaba su glande de arriba para abajo como si estuviese pintando mi ano con sus líquidos preseminales. Siguió así algunos segundos hasta dejar muy babosa mi entrada.

    Se acercó más, me tomó de la cintura y empezó a puntear. Solo dije “ten cuidado Edgar, despacio”. “Shhh calladita”, me dijo. Siguió punteando suavemente presionando y haciendo que su cabeza entre un poco y se dilate mi ano y luego quitaba la presión lo cual hacía que mi ano se cierre otra vez. El punteo duró poco más de 1 minuto cuando Edgar empezó a gemir “Oh, oh, oh… ¡Ufff Dios! Yo solo sentía como una palpitación y calor en mi agujerito. Se alejó de mí, giré la cabeza y vi tu verga todavía dura goteando semen en el suelo. “Regresemos al trabajo” me dijo y se alejó de la zona.

    Más tarde cuando llegué a la oficina lo encontré cantando frente a la computadora. Estaba tan feliz que parecía que se había ganado la lotería. “¿Tobo bien?”, le dije sonriendo con intriga. “Más que bien compañero”, conocí a una chica y rompí mi récord, superé el minuto de sexo, me guiñó el ojo y se empezó a reír. Yo también me empecé a reír y pasé al baño. Me quité la ropa y me vi la cola en el espejo. Estaba toda babosa y chorreada de semen hasta los muslos. Me limpié con papel y me puse la ropa normal. Salí del baño y le dije “Edgar me voy a dormir, ¿me cubres la media hora que me falta? Me hizo “sí” con la cabeza y siguió cantando y trabajando en la computadora.

    En la planta cada trabajador tiene su propia habitación, muy pequeña, pero con lo necesario para dormir y asearse. Entré, me bañé y me tiré en la cama. “¡Tuve sexo con alguien de mi trabajo!”, me dije mientras me cubría el rostro con las manos. Empecé a sentir vergüenza una vez se me había pasado la calentura. Repasé lo sucedido y me agradecí de no haber dicho nada comprometedor en mi momento caliente. Suspiré y me quedé dormido. Los días siguientes transcurrieron como si nada hubiese pasado.

    Después de 4 días Edgar me dijo en la oficina que repitiéramos la experiencia. Me entregó una bolsa y me dijo “rescaté varias prendas del evento de fin de año, ponte la rosada y veámonos en el mismo lugar”. Cuando él salió de la oficina abrí la bolsa y busqué la rosada. Era un body de malla que solo dejaba descubierto adelante y atrás, recuerdo que lo usó un compañero panzón que se veía muy gracioso. Entré al baño y me lo puse. Me quedó precioso, me sentí muy sexy al ver que lo único visible de mi piel blanca eran las nalgas y unos 5 dedos de muslo. Me puse encima el uniforme de la empresa y esperé la hora.

    Esta vez yo llegué primero, me quité todo quedando solo en malla, además me puse una peluca rubia de cabello corto ondulado y maquillé con sombra mis ojos. Llegó Edgar y miró con una cara de pervertido que hizo que me empezara a calentar. Esta vez Edgar sacó una colchoneta inflable y la preparó mientras yo solo miraba. Le dije “Oye si nos acostamos será más complicado correr si alguien se acerca”. Me dijo que nadie vendría que confíe en él. Esta vez me pidió que lo hagamos en posición de misionero. Me acosté, abrí mis piernas y me tapé al frente con mis manos. Me dijo “qué rico así pareces más hembra, estás riquísima, me encantan tus muslos y tu carita”. Solo sonreí mordiendo mis labios.

    A continuación, él se quitó toda la ropa y se puso encima de mí. Empezó a besar mi cuello, hombros y pezones por encima de la maya. Sentía su verga tratando de encontrar mi ano, así que abrí más mis piernas y levanté un poco abrazándolo por la cintura con mis muslos. Esta vez yo tomé un poco de mi saliva y la puse en mi ano. Mi amigo respiraba muy fuerte y me miraba con mucho deseo. Presionó en mi ano y sentí que se deslizó haciéndome dar un grito ahogado. “Uy perdón se me deslizó”, me dijo. Solo le susurré “ok, no te muevas deja que se me pase el dolor”. Pasaron como 2 minutos y él empezó a bombear evitando meter más su verga, yo estimo que me había entrado como un tercio.

    Pasaron como 10 minutos de bombeo y manoseo y yo estaba muy caliente, me sentía muy mujer en esa situación. Le dije imagina que soy una chica que te gusta, él cerró los ojos y yo lo empecé a besar suavemente en los labios. El beso empezaba a ponerse apasionado cuando sentí las palpitaciones de su verga eyaculando adentro de mí. Nos quedamos así un minuto más y él se levantó. Me dijo “los besos me quitaron toda la concentración y me vine, pero estuvo riquísimo, nunca había durado tanto”. Solo sonreí y estiré mi mano exigiendo mis 10 dólares. Me dijo “verdad, disculpa, fue la emoción”. Me pagó por mis servicios y me pidió que recogiera la colchoneta y se fue.

    Esta vez quedé un rato más en la zona, caminé un poco, me sentía muy sexy, disfrutaba mi feminidad y la brisa de la noche. Regresé hacia la colchoneta para desinflarla y vi a alguien de pie frente a mis cosas con las manos en la cadera, era mi jefe. Solo me quedé mirando sin saber qué hacer y me tapé mis partes. “10 dólares escuché que te dio Edgar, ¿qué le hiciste?”, me dijo. Me quedé en silencio varios segundos hasta que él levantó las cejas como exigiendo una respuesta. “Hacerlo en misionero”, dije con la voz apagada. “Muy bien”, dijo. Me entregó 20 dólares y me dijo “quiero mamada y luego te pones en 4”. Otra vez me quedé sin palabras, solo vi como él se desabrochaba el pantalón y sacaba su verga semi erecta.

    Me arrodillé en la colchoneta y empecé a darle una mamada. Sentía mucho calor en el rostro por la vergüenza, pero poco a poco me fui calentado y mamando con más confianza. Solo escuchaba sus gemidos y la respiración profunda. “Ya detente que me vas a hacer terminar”, me dijo. Me detuve y me señaló la colchoneta, me imaginé que me quería en 4. Me puse en posición y él se puso atrás. Pasaron varios segundos hasta que sentí que me escupió en el ano y empezó a penetrarme. Mi jefe la tenía más gruesa que Edgar, pero como yo tenía la cola lubricada con el semen de Edgar sentí poco dolor. Me agarró de las caderas y empezó a bombear metiéndola toda en cada estocada. La sensación era demasiado para mí, sentía algo de dolor, pero mucho placer. Se escaparon varios gemidos y mi jefe se detuvo. Miré hacia atrás y recibí una bofetada que me regresó la mirada al suelo. “Compórtate puta, mantente callada”, me dijo en tono enojado. Solo dije “perdón”. Poco a poco volvió a tomar el ritmo de las embestidas haciéndome dar gritos ahogados de placer.

    Empezó a gemir y entendí que estaba terminando. Nos quedamos así un rato y de repente se iluminó todo. Solo pensé “no puede ser, alguien más no vio”. Mientras pensaba eso mi jefe fue sacando su verga y sentí el frío de la brisa en mi ano. Se apagó la iluminación y mi jefe me mostró su celular. “Saqué un vídeo con flash para el recuerdo, mira, solo se ve tu culo abierto y mi verga, no se ve que eres tú” me dijo. Solo asentí con la cabeza y vi cómo se arregló y se alejó de la zona como si nada hubiese pasado. Apenas lo perdí de vista, me cambié de ropa y recogí todo. Además, noté en el suelo un condón usado. “Debe ser del jefe”, pensé. Lo recogí también y me fui.

    Al día siguiente Edgar me preguntó si podíamos repetir, pero le dije que no porque me dolía la cola. “Eres bien delicada, y eso que no te la metí toda”, me dijo. Sentí la tentación de contarle, pero me resistí ya que en la mañana tenía un mensaje de mi jefe que decía “ni una palabra”. Ya que Edgar seguía insistiendo le propuse practicar con sexo oral. El acuerdo fue 2 mamadas por 15 dólares. Estuvimos así durante el resto del turno, quizás le hice unas 12 mamadas en total y me penetró 4 veces más, siempre usé tanguitas para crear la fantasía de que yo era una mujer.

    Para el siguiente turno noté que no me había pedido nada. Pasaron un par de días y se acercó a mí. “Te cuento que me comí a la panadera del pueblo, ahí mismo en su negocio, fue algo loco, pero quiero seguir con ella, te agradezco por tu ayuda porque la hice gemir como 5 minutos”, me dijo. Yo lo felicité, pero en el fondo me sentí mal porque había disfrutado mucho el turno anterior. Quise decirle que cuando quiera podemos hacerlo, pero él se adelantó y me dijo “te suplico que nunca hables de esto con nadie, además lo nuestro se estaba convirtiendo en una relación casi amorosa y nosotros no somos gays”. Solo me reí y le dije que esté tranquilo, que será nuestro secreto.

    A mi jefe lo cambiaron a otra ciudad, así que quedé igual que a principios de año. Siento que tuve mucha suerte de probar dos machos en una misma noche. Hasta el día de hoy que escribo este relato (18 de abril de 2024) no he vuelto a tener sexo. Realmente es difícil encontrar gente de confianza como travesti de closet. En fin, subiré unas cuentas experiencias más que he tenido durante mi vida porque lo bailado nadie nos lo quita, ¿sí o no mis colegas travestis de closet?

  • Gordibuena al ataque (madre e hijo)

    Gordibuena al ataque (madre e hijo)

    Tengo la posibilidad de atraer mucho a los hombres, soy vital, autoestima allá por el techo y siempre positiva, me conozco todos los truquitos de belleza, vestimenta, maquillaje y sobre todo cuidar mi cuerpo, si, como me han definido alguna vez y me gusta, soy una gordibuena.

    Me mantengo sexualmente activa pues en una nueva “normalidad” hay hombres que gustan de las generosas proporciones de mi sobrepeso, estoy en una línea media entre sobrepeso y delgada y sobre todo no estoy en el estereotipo de pensar que solo las flacas triunfan en esta vida.

    Mi sentido del humor irónico hace de mí que enfrente a esta vida sin complejos, estoy orgullosa de mi cuerpo, como dije con sobrepeso, pero bien proporcionado y objetivamente la naturaleza me doto de un atractivo rostro, dos tetas que aún no se han caído y nalgona.

    Ya presentada físicamente, les cuento que tengo cuarenta y cinco años, divorciada con un hijo de veintitrés años (fui madre muy joven) el físicamente se parece a mí, bueno, en realidad él es más delgado.

    Poseo un trabajo con el cual puedo vivir holgadamente junto a mi hijo, dándonos los gustos y sobre todo con la posibilidad de viajar. Ahora mismo estamos programando un viaje relámpago por falta de tiempo quizás tres o cuatro días.

    Con German tenemos una relación muy estrecha, digamos que sin descuidar los roles de madre e hijo, somos amigos.

    A poco de salir a nuestra escapada, nos sentamos a ver a donde podíamos ir. La decisión más acertada fue Mar del Plata, cerca y finalizando el verano, poca gente y aun con días hermosos. Vimos un par de hoteles en alguna zona alejada sin conseguir alguno de nuestro gusto, nos decidimos por unos mono ambientes muy lindos, sobre ruta once al kilómetro quinientos y pico, donde hay una playa llamada la escondida, ubicándose entre dunas y acantilados, una de las mejores siete playas del país.

    Ya acomodados en la habitación, pequeña por cierto, kitchenette, baño reducido, una mesa con dos sillas, frigo bar (vacío) un televisor con T.V. cable y una cama King size completaba el marco de la casa, acogedora por cierto.

    Ese día lo ocupamos en hacer el mercado y tener para desayunar, almuerzo y cena lo haríamos en lugares para tal fin y pasear un poco por la zona. Cenamos en un puesto de sándwich, regresamos a la habitación a descansar para arrancar mañana con toda la fuerza. Nos acostamos ambos en cada lado de la gran cama, pusimos una película en la pantalla, película, que no terminamos de ver.

    Al día siguiente nos encaminamos luego del desayuno hacia la playa para disfrutar de la bella jornada. Había amanecido con un sol radiante y bastante caluroso, espectacular para disfrutar de ese paradisiaco lugar.

    Iniciamos el camino hacia “la escondida” que como su nombre lo indica, si bien no es difícil llegar tiene un ingreso escarpado, pero no menos bello. Una hermosa vegetación rodea una rampa de madera, la cual nos permite descender para hacer contacto con la cálida arena, un gran cartel que nos da una hermosa recepción, a modo de “reglas” de lo que no está permitido.

    -no venta ambulante

    -no ingreso con animales

    -no ingresar con parlantes ni escuchar música fuerte

    -no jugar a la pelota

    -no fumar

    Y una última que entendimos a los pocos minutos de estar allí, no se podía sacar fotos.

    Faltaba poco para llegar, seguimos por esa rampa un par de metros más, y un paradisiaco lugar se hace presente ante nuestros ojos, parecía una postal.

    Nuestros ojos no daban crédito a lo que veíamos, había gente con y sin ropa ni traje de baño.

    Otro cartel rezaba… aquí el nudismo es su opción, ninguna persona tiene la obligatoriedad de despojarse de su ropa, pero si lo decides, nadie va a observarte, en esta playa solo se mira a los ojos.

    Como haciendo caso al cartel nos miramos a los ojos y nos descubrimos con los mismos abiertos como un sol, ambos dijimos a la vez ¡¡¡“una playa nudista”!!! Y echamos a reír.

    Como si fuera una cosa natural, alzamos la cabeza, sacamos pecho y buscamos una ubicación para poder disfrutar, a eso vinimos.

    Ya tendidos en la manta sobre la arena y a media sombra de un morango, me dedique a leer un libro que había llevado y lo tenía pendiente, de reojo lo observe a German, sus ojos no daban abasto de tantos culos y tetas que andaban al aire libre, su short hacia bulto, lo que me indicaba erección segura.

    – German, acércate un poquito, (le soplo dentro del ojo)

    – Mama, ¿por qué me soplas?

    – Me pareció que te había entrado un culo en el ojo

    Nos echamos a reír ambos y hacer comentarios sobre la gente que se desnudaba, obvio comentarios positivos, para nada burlándonos.

    – La verdad que hacer nudismo debe ser complicado.

    – No German para nada, solo hay que animarse, o cuando haces el amor lo haces con ropa.

    – Mama, me da vergüenza hablar de eso.

    – Eso te debería dar si salís a robar. Por ejemplo a mí no me gusta tener sexo y estar con ropa, me gusta piel a piel.

    – Pero dale, dale, te dije que me da vergüenza.

    – ¿Tenés novia? Nunca me presentaste ninguna.

    – No mama, sabes que soy muy tímido y no se mucho de mujeres (poniéndose muy colorado)

    – Bueno hijo, vamos a hablar y vemos de qué manera te puedo ayudar.

    – Y vos ¿tenés novio? Porque nunca me contaste nada.

    – No German, no tengo novio, ni quiero por ahora, así estoy bien.

    – Pero… recién me dijiste que te gusta el sexo sin ropa.

    – Una cosa es lo que me gusta, otra es lo que hago, hace rato que no tengo relaciones con ningún hombre.

    – Pero mama, sos una mujer hermosa, te mantenes muy bien, conservas tu físico, sos muy capaz y floreciente en el trabajo.

    – Lo decís porque sos mi hijo.

    – No mama, lo digo porque es real, te hago una apuesta.

    – ¿Cuál sería?

    – Hagamos nudismo ambos, aunque me moriría de vergüenza por vos hago lo que sea.

    – ¿Qué apostaríamos?

    – Extender estas mini vacaciones unos días más si gano yo, y nos vamos a término si ganas vos.

    – A ver a donde querés llegar. ¿Qué gano yo?

    – Que si hacemos esto del nudismo, vas a acaparar las miradas de muchísimos hombres, y te vas a dar cuenta que no lo digo porque soy tu hijo. obvio sin la obligación de hacerlo.

    – Bien ¿que pensas hacer con tu timidez?

    – Creo, sería una buena oportunidad para un comienzo, tal vez la pueda vencer.

    Lo escuchaba y no podía creer que mi hijo haya tomado esa iniciativa. Pero bueno, a ver qué ocurre…

    Yo, cero complejo y cero pudor, sin dudar, saque la parte de arriba de mi malla, mis dos voluminosas tetas salieron expulsadas hacia adelante, luego fui a por la parte de abajo, esta vez fui más lento, dejando expuesto todo mi sexo, con unos desprolijos pero recortados vellos pubianos, los ojos de German no daban crédito a lo que veía, creo que ni por asomo pensó que, justo su madre y frente a él, haría nudismo. Debo reconocer que hice trampa, pues ya había hecho lo mismo en un viaje a España, no digo estar acostumbrada, pero ayudo.

    – Bueno, yo cumplí, ahora te toca a vos.

    Sin sacarme los ojos de encima, estuvo dudando un rato largo para sacarse su short. Vi como su miembro abultaba la prenda.

    Espere y espere, su tonalidad de piel pasaba de blanco a rojo, el rubor inundaba su rostro, hasta que se decidió y muy pero muy lentamente comenzó a desnudarse, dejando expuesto su sexo, que no dudo en taparlo con sus manos y salir hacia el mar.

    Pude observar que German se la traía escondida, como ha crecido mi niño, y la naturaleza lo doto espectacularmente bien, hacía rato que no veía algo de ese tamaño, no es descomunal pero sale de la media.

    Como ha crecido mi niño.

    Me incorpore para ir a paso cansino hacia el agua, mi hijo tenía razón, me percate que muchas miradas masculina se centraban en mi anatomía, como dije estoy por arriba con el peso, pero aún conservo mis formas. Al llegar al agua me acerco a German y le digo que ha ganado la apuesta, con una sonrisa de lado y socarrona me disparo un “te lo dije”, lo abrace para darle un beso y note al instante que algo duro nos separaba, su miembro en erección, un cosquilleo me recorrió el cuerpo, algo que hacía tiempo no sentía, hasta me pareció tener la impresión que el interior de mi vagina palpitaba. Me aleje un poco y bese su mejilla, agradeciendo la idea que tuvo.

    Pasamos un rato nadando, la sensación de estar sin ropa en el agua es espectacular y se lo hice saber. Le dije de salir e ir a tomar sol para aprovechar, accedió de inmediato. Puse una condición, que no se tapara, al fin y al cabo la idea fue suya, yo también quería ver las reacciones de la gente al ver a mi acompañante.

    Accedió de mala gana, salimos y fuimos caminando lentamente hacia la lona, dándome cuenta que su miembro acaparaba las miradas de las mujeres y algún que otro comentario que no alcanzaba a escuchar, generándome un poco de celos.

    Paso el día así, nos retiramos al departamento para bañarnos y así sacarnos la arena del cuerpo e ir a cenar. Con total naturalidad ahora él se sacó toda la ropa y anduvo desnudo por la casa, no lo podía creer, que se haya animado. Me bañe en un primer turno, al salir hice lo propio, quedando desnuda hasta que finalizo su baño. Nos vestimos y fuimos en busca de algún lugar para la cena. Durante la misma hablamos mucho sobre la experiencia, remarcándome en todo momento como me observaban y no me quitaban los ojos de encima, lo mismo que a él, quien acaparaba las miradas femeninas.

    Ahí me di cuenta que aún estaba deseable y German no me había mentido en lo que dijo sobre mí.

    Salimos a caminar en búsqueda de algún otro negocio para tomar un helado, encontramos uno y compramos, luego seguimos caminando con una luna que nos seguía por dónde íbamos, lo mismo que las miradas de la gente que nos veía pasar tomados de la mano.

    No sé si era producto del alcohol que había consumido, por haber visto a mi hijo desnudo, por las mirada que atraía mi culo que iba y venía de lado a lado o la ajustada remera que hacía ver mis tetas más grandes de lo que son, que me había excitado de una manera tal que sentía la humedad en mi vagina.

    Al llegar al mono ambiente, nos sentamos a tomar un vaso de gaseosa y disponernos descansar para el día siguiente, cada uno hizo lo propio en el baño y fuimos a la cama, el primero en acostarse fue mi hijo, quien lo hizo en calzoncillos, luego de sacarme el corpiño (me gusta dormir desnuda) me acosté al otro lado de la cama dando la espalda a mi hijo, entregándome a los brazos de Morfeo casi enseguida.

    Como tengo el sueño liviano, algo me despertó, sentía un ligero movimiento en la cama, por lo rítmico me di cuenta enseguida que German se estaba masturbando, algún gemido casi imperceptible se escapaba de su boca, nuevamente esa sensación de humedad en mi vagina, ¿estaba loca? Me excitaba con la paja de mi hijo, no lo podía creer. Mi excitación crecía cada vez más, creo, más que creo estaba convencida de algo que se me había cruzado por la cabeza en la playa, ¡¡¡probar la verga de German!!!

    Así de lado como estaba lleve el brazo hacia su cuerpo, mi mano bajo hasta esa deliciosa verga, delicadamente retire la suya y tomándola suavemente continué la tarea que él había empezado, subía y bajaba por ese sabroso miembro, mientras representaba en mi cabeza el tamaño, tratando de recordarlo como lo había visto. No pude aguantar más, de un brinco me arrodille en la cama y todo ese pedazo de carne que necesitaba cariño desapareció en mi boca, por un momento dude, pero ya estaba en proceso, así que seguí en la tarea.

    Ocupando toda la boca y moviendo la lengua de la manera que me dio la experiencia de los años, ese ejemplar de semental lleno toda mi boca de su semen caliente, salió con tanta fuerza que me agarro una arcada que me hizo abrir la boca aún más y perder un poco, el que cayó sobre su pelvis, igualmente como un gato que toma su leche, recogí lo que había quedado en su cuerpo.

    Así como German estaba asombrado de lo ocurrido, yo no podía creer que me había animado, pero como dice el refrán, ya estaba en el baile, entonces… bailemos.

    Tome su cabeza y ejerciendo una leve presión lo guie hasta mi empapado sexo, ya sediento y pidiendo acción. Su inexperta lengua comenzó a hacer un torpe trabajo.

    – Amor, pone la lengua blanda, así, eso es, obedezca y tendrá la recompensa, ahora suave, por fuera recorre todo el contorno, como si tomaras un helado y no quisieras que se acabe nunca, ahora anda separando los labios buscando la entrada y vas a probar los jugos de mama, si así, aprende rápido mi niño ahora subí y baja, busca una dureza que en la parte superior y suave, pasa la lengua en redondo y dale chupaditas suaves. Ahora mama no habla más, quiere disfrutar a pleno del placer que le estas dando.

    Siguiendo mis indicaciones se estaba convirtiendo en un experto a pasos agigantados, hasta se animó a pasar su cálida lengua por mi ano haciéndome estremecer, el primer orgasmo lo tuve cuando lo escuche decir entre mis piernas…

    – Que rico es el sabor de mi madre, nunca imagine que era tan copioso, exuberante, sabroso.

    Con todos los fluidos destilados mi hijo se estaba dando un banquete.

    Ya no aguantaba más y poniéndome de rodillas le dije que se ubique detrás mío, tome su miembro enfilándolo hacia la entrada de mi sexo e indicándole que me penetre, lo hizo, fue de un solo golpe de cadera, su tamaño y la violencia de entrada lleno toda la cavidad, haciéndome pegar un grito, la saco de inmediato. Explicándole que me había dolido porque hacía mucho que no tenía relaciones y su verga era grande. Le pedí que continuara, cosa que hizo, con la diferencia que fue mucho más suave y tierno (cosa que me gusto) su vaivén cadencioso me hizo acabar en reiteradas oportunidades, entre gritos y gemidos pensaba que era hermoso sentir su ser por donde hacia veintitrés años, él había salido y la sola posibilidad que su semen me embarazaba (imposible porque estoy ligada) me excitaba aún más, mis orgasmos eran cada vez más intensos y me hicieron olvidar la culpa que sentía por haber llegado hasta aquí.

    Lo sentí gemir cada vez más fuerte, me di vuelta para mirarlo a los ojos, que ya se habían puesto en blanco, comenzó a bufar como un toro embravecido y me di cuenta que estaba a punto de llenarme con su semen. Sus movimientos se hicieron más y más violentos, las bolas golpeaban contra mi vagina y el ruido que hacían mi encharcada vagina hizo, que justo en el momento en que descargaba todo el contenido dentro, yo tuviera el mejor orgasmo de toda mi putísima vida, acabamos los dos juntos entre gritos desaforados y gemidos, ambos decíamos palabra ininteligibles, sentía el semen tibio chorrear por mis piernas, a la vez que su miembro palpitaba dentro. Cayó sobre mi espalda, entre nerviosas risas y creo, un poco de vergüenza, me dijo.

    – Gracias mama te amo.

    Luego de un baño para limpiar el enchastre que hicimos nos acostamos a descansar, dormimos totalmente desnudos y abrazados toda la noche.

    Al día siguiente, nos despertamos con el olor a sexo aun flotando en el ambiente, mi hijo con las hormonas a full no dudo en volver a perderse entre mis piernas dándome otra ración de sexo.

    Los días en que duro nuestra estadía en Mar del Plata, paso entre playa nudista, en la cual encontramos un apartado para poder tener sexo con el morbo que eso implica y las sesiones nocturnas en el departamento, experimentando todo lo que se podía, hasta me anime a tener su verga dentro de mi culo, cosa que me encanto.

    En los días que estuvimos de nuestras sexuales vacaciones, German se hizo un verdadero experto en lo relativo al sexo, no pensé nunca en convertirme en docente sexual.

    Hoy, aún seguimos teniendo nuestros encuentros amorosos y nuestras vacaciones “especiales” me parece que no nos deben quedar muchas playas nudistas por conocer, hemos recorrido muchos países en busca de ellas. Que más se puede pedir, mi hijo, viajes, playas y sexo desenfrenado.

  • Acoso al hijo y derribo de la madre (IV)

    Acoso al hijo y derribo de la madre (IV)

    Pedro llegó con sus amigos a su casa, Elisa sintió un extraña excitación al verlos Luzbel se fue con su hijo y se encerraron en la habitación, Celio se quedó un poco rezagado y se quedó con Elisa en la cocina.

    – ¿Cómo ésta la gordita? – le pregunto Celio mientras la arrinconaba contra el frigorífico – ¿Me has echado de menos?

    – Déjame – pidió Elisa – esta mi hijo en casa y nos puede ver.

    Celio puso su pierna en medio de las de Elisa y la obligo a abrirlas, Elisa le puso las manos en el pecho y hizo ademan de golpearlo, Celio la agarró por las manos y le llevo una mano a su paquete, tenía la polla erecta y dura.

    – Mira como me pones marrana – le susurró Celio al oído – por las noches me hago una paja al pensar que he sido el primero en follarte por el culo.

    Elisa le aparto la mirada avergonzada, aún tenía el culo compungido, mientras su mano se posó encima del pantalón de Celio y empezó a manosear aquella polla erecta.

    – Me puse muy cachondo al oírte chillar cuando te rompía el culo – le dijo mientras la besaba en el cuello.

    – Esta mi hijo – balbuceaba Elisa nerviosa – déjame te lo suplico

    Celio le metió las manos y le desabrocho el pantalón y le metió una mano por dentro de las bragas y empezó a estirarle de los pelos del coño mientras Elisa intentaba silenciosamente apartarse de él.

    – A ver como estas guarra – le susurró mientras sus dedos pasaron por la raja – tienes el chochito mojadito… que marrana… ya quieres volver a follar.

    – Mi hijo por favor -suplico ella – déjame y hare lo que me pidas… pero déjame ahora

    – Esta noche haremos lo yo te diga – le musitó él – si no tu hijo sabrá lo puta que eres

    Elisa asintió con la cabeza y se puso un dedo en la boca y se abrocho el pantalón y se arreglo la ropa. Celio se fue a la habitación con su hijo, al rato salieron y se fueron Celio y Luzbel no sin cruzarse una mirada cómplice con Elisa. Su hijo y ella cenaron y sobre las diez de la noche Elisa recibió un WhatsApp:

    Celio: ¡Hola guarra!

    Elisa: ¿Qué quieres?

    Celio: Sal de tu casa y ven a buscarme con tu coche

    Elisa: ¿Para qué?

    Celio: Hazlo puta… quieres que vaya y te folle delante de tu hijo

    Elisa se quedo un momento dubitativa y pensativa, no podía dejar que su hijo se enterase que su madre estaba siendo sometida y violada por sus amigos.

    Elisa: (resignándose) Vale, envíame la ubicación

    Celio: ponte una falda y ven sin bragas y sin sostenes – (recibió una ubicación)

    Elisa se fue a su habitación, se puso una falda, una camiseta y unas chanclas.

    – Tengo que salir un momento… voy a la oficina a acabar un trabajo que he olvidado – se disculpo Elisa con su hijo – no me esperes igual llego tarde.

    Elisa salió de casa, arranco el vehículo y puso la ubicación que le había mandado Celio, al llegar vio que Celio la estaba esperando, se subió al vehículo y le dijo que condujese, en un semáforo le paso la mano por debajo de la falda y le toco el coño para asegurarse que no llevaba bragas.

    – Para en esa hamburguesería y compra una hamburguesa, patatas fritas y un refresco para llevar

    Elisa obedeció extrañada y entro en la hamburguesería y compro lo que Celio le dijo:

    – ¿Tienes hambre? – le pregunto ella

    – No es para mí – le contesto él – conduce por donde yo te diga

    Celio la hizo salir por un camino de tierra que había y condujo unos dos kilómetros hacia el interior y llego a una casa destartalada y aparco delante de la casa y salió un hombre de color a recibirlos.

    – Dale la comida -le ordeno Celio – Elisa obedeció y le entrego la bolsa de comida

    El hombre de unos 45 años le agradeció el gesto y empezó a comerse la comida

    Celio salió del vehículo, cogió a Elisa del brazo y fueron hacia el umbral de la casa desde donde pudo ver un colchón y unas garrafas de agua junto con un carro de un supermercado lleno de ropa y mantas.

    – Se llama Adebola y lo ayudo y le traigo comida y más cosas

    Elisa observo en silencio como aquel hombre devoraba la comida y cuando hubo acabado ella y Celio volvieron al vehículo, Elisa se sentó y Celio le cogió la pierna la subió por encima del cambio de marchas, le quito la chancla y el pie le quedo a la altura del salpicadero.

    – Ábrete de piernas marrana – le conmino Celio – Elisa se quedo paralizada por un instante y no supo reaccionar mientras tanto Adebola se acerco a ella y la observo de cerca. Celio la agarró por la barbilla y le dio una bofetada en la mejilla y le subió la falda, mientras Adebola le manipulo el asiento y lo echó atrás.

    – Mira que chocho te voy a dejar ver hoy – le dijo Celio a Adebola, mientras Elisa quedo espatarrada y aturdida.

    – ¿De dónde has sacado a esta putita? – pregunto Adebola mientras le cogió la pierna a Elisa y la saco hacía afuera

    – ¿Qué me vais a hacer? – pregunto Elisa asustada y aturdida

    – Cállate guarra – le exigió Celio mientras sus dedos le abrían los labios del coño para que Adebola lo viese perfectamente –

    Elisa intento que la dejasen y Adebola la agarro con fuerza y Celio le metió dos dedos en el coño y empezó a meterlos y sacarlos con intensidad

    – Dejadme… no quiero – suplico Elisa con lagrimas en los ojos agarrándose con fuerza al volante y chillando

    – Chilla lo que quieras… aquí no te va escuchar nadie – le advirtió Adebola

    – Es una mama muy marrana y la estoy preparando para que sea una buena puta – le dijo Celio a Adebola – esta gorda pero me gusta follarla

    Los dedos de Celio le empezaron a provocar placer y empezó a gemir placenteramente, Celio saco los dedos y le acarició el coño y su dedo le estimulaba el clítoris y Elisa empezó a retorcerse y a dejarse hacer dócilmente.

    – Ya esta cachonda la muy guarra…tiene el chocho bien mojado – le dijo Celio a Adebola – huélele el chocho

    Adebola metió la cabeza dentro del vehículo y llevo cara al coño de Elisa y le olió el coño

    – Cómo le huele el coño a la puta – expreso Adebola – déjame comerle el coño.

    En ese momento Elisa hizo un gesto negativo con la cabeza y Celio un gesto positivo y Adebola le paso la lengua por el coño a Elisa que dio un respingo al notar aquella lengua tan áspera pasando por encima de su clítoris.

    – No dejes que me haga eso – suplico Elisa a Celio mientras levantaba la mirada al cielo

    – Que coño más suave que tiene esta tia – dijo Adebola – ¿De dónde la has sacado?… es una buena puta

    – Es la madre de un amigo y se la estoy dejando bien entrenada y follada – dijo Celio que se puso de pie dentro del vehículo y le llevo la polla a la boca – chúpamela gorda.

    Elisa cogió la polla de Celio con las manos y empezó a chupársela y lamérsela mientras empezaba a gemir placenteramente, la lengua áspera y grande de Adebola le estaban provocando un placer a lo cual no estaba preparada

    – ¿te gusta que te come el negro el chochito marrana? – le pregunto Celio mientras le daba golpes con la polla en la cara. Elisa hizo un gesto afirmativo mientras se llevaba a la boca la polla de Celio.

    – cómele el chochito a la gorda – le dijo a Adebola -haz que se corra esta puta con tu lengua.

    Adebola asintió con la cabeza y le pasaba la lengua frenética y hábilmente por todo el coño de Elisa que no tardo en dar síntomas y se corrió profundamente. Celio le dio unas bofetadas cariñosas en la cara a Elisa mientras adebola se sacaba la polla.

    – Ahora quiero que le hagas una buena paja – le pidió Celio a Elisa.

    – No quiero… no me obligues a hacer eso – dijo Elisa mirando la polla de Adebola que era enorme – no voy a hacerlo… vámonos.

    – Vas a hacer lo que yo te diga guarra – le grito Celio – esta tarde has dicho que harías lo que te pidiese y te estoy pidiendo esto… ¿Quieres que tu hijo sepa lo puta que eres?… o mejor lo llamo ahora y le digo donde estas.

    – Te lo suplico… no me hagas esto por favor – le pidió Elisa

    – Le haces una buena paja o dejo que te folle toda la noche en aquel colchón mugriento – le amenazo Celio agarrándola por el cuello

    Elisa se lo quedo mirando horrorizada y resignada aquel supuesto amigo de su hijo la estaba sometiendo a su voluntad y ahora la estaba emputeciendo y le hizo un gesto con la cabeza mientras le caían lágrimas por la mejilla.

    – Luego te enseñare a que no me vuelvas a desobedecer… vas a ser mi puta para lo que yo te diga – le advirtió.

    Elisa se acerco a Adebola y lo apoyo al vehículo le puso una mano en el pecho y con la otra le empezó a hacer una paja a aquella enorme polla.

    – Así marrana hazme una buena paja – le decía Adebola para humillarla mientras Celio observaba la escena atentamente – Mírame mientras me haces la paja puta – Adebola la obligo a que lo mirara y Elisa lo hizo furiosa y avergonzada.

    Por suerte para Elisa, Adebola empezó a gruñir y se corrió lanzando una gran cantidad de esperma encima del suelo, Elisa se apartó humillada y Celio recogió una chancla que se le había caído al suelo, la cogió por el brazo y la llevo delante del vehículo y la puso encima del capo caliente y alumbrada por las luces encendidas y la cara y las tetas de Elisa quedaron encima del capo y le subió la falda.

    – Te voy a enseñar a hacer lo que yo te diga gorda – le recrimino Celio y empezó a azotarle las nalgas con la chancla.

    – No… te ruego me des más – le suplicó llorando y chillando Elisa

    – Tienes que castigar a esta zorra – le dijo Adebola – que sepa quién manda.

    Celio la azoto con su propia chancla sin compasión mientras Elisa vociferaba como una loca y las nalgas estaban cada vez más enrojecidas.

    -¿Vas a hacer yo te diga putita? – le pregunto Celio – te sigo castigando guarra

    – Para por favor… me haces daño – le suplico ella en voz baja y resignada – hazme tu puta

    – Dímelo otra vez gorda – le dijo él avasallándola – quiero oírtelo decir.

    – Sométeme – balbuceo ella con voz sumisa – emputéceme si quieres… pero házmelo tú.

    Celio soltó la chancla y se acercó a Elisa, le abrió las piernas y la penetró violentamente por el culo, Elisa soltó un grito desgarrador y Celio le sacaba la polla y la volvía a penetrar profundamente, Elisa lanzaba gritos dolorosos con cada pollazo que le daba Celio.

    – házmelo despacio – le suplico ella – encúlame suave… hazme gozar.

    Celio empezó a moverse suave y profundamente y la polla empezó a entrar a salir fluidamente del culo de Elisa que empezó a gemir placenteramente.

    – Me encanta follarte el culo tan estrecho que tienes gorda – le dijo degradándola – cuando acabe contigo te va a caber cualquier polla.

    – Así… muévete así – balbuceaba ella – me gusta que me des por detrás

    – ¿te gusta que te la meta así? – le exclamaba – cómo me pone follarte por el culo

    – acaríciame el coño con los dedos – le pidió Elisa moralmente pervertida – quiero correrme

    Celio le acaricio el coño con los dedos y Elisa empezó a jadear y gemir fuertemente mientras su cuerpo empezó a convulsionar.

    – Quiero correrme con tu polla dentro de mi culo – pidió ella – métemela sin compasión

    – Me gusta follarme gordas como tu – le dijo él con la voz entrecortada – te voy a hacer mi esclava sexual.

    Elisa se corrió salvajemente y Celio empezó a penetrarla profundamente y se corrió descargando toda su leche en el interior del culo de Elisa que se giro se abrazo a Celio y empezó a morrease con él.

    – Cómo me follas cabrón – le confesó Elisa – nadie ha hecho que me corra como haces tu

    Se quedaron un buen rato abrazados y volvieron para casa por el camino de tierra, antes de coger la carretera Elisa paro debajo de un árbol.

    – Quiero que te vayas contento a casa – le dijo ella y se agacho, le saco la polla y le hizo una mamada de campeonato, Celio se corrió dentro de le boca de Elisa y continuaron el camino. Elisa dejo a Celio cerca de su casa se despidieron dándose la lengua. Elisa antes de llegar a su casa paro el vehículo en un margen y se masturbo salvajemente, cada día se ponía más cachonda y excitada, cuando llego a su casa su hijo ya estaba durmiendo y se fue a dormir placenteramente y con las nalgas doloridas, aquella tunda de azotes la habían puesto cachonda a más no poder.

  • Mi vecina madura milf (parte 1): Conociéndote

    Mi vecina madura milf (parte 1): Conociéndote

    Soy contador, y realmente laburo bastante, me voy temprano, vuelvo tarde y desde que me había mudado poco conocía a mis vecinos. El departamento vecino al mío encima estaba vacío hasta que una tarde regresé, vi la puerta abierta y gente acomodando bultos y paquetes. Una señora grande, 1,60 más. aproximadamente, rubia, casi 60 pero muy bien conservada se veía. No podía apreciar mucho estaba con un jogging ancho y un buzo grande, acomodando cosas.

    Aparentemente buena posición porque tenía un equipo de gente de las mudanzas que le hacían todo el trabajo.

    – Como le va vecino, Lucy, encantada, usted

    – Raúl, soy el vecino de acá del A para lo que necesite

    – Encantada, ya nos cruzaremos seguramente

    – Espero, cualquier cosa que necesite no dude llamarme, le paso mi celu también.

    Muy caballero bese su mano, un perfume cítrico, muy rico me embeleso, manos cuidadas, y muy hermosa piel, suave y la deje continuar con las tareas, al irme me miro y me guiño un ojo. No sé si era idea mía, pero medio que me tiro onda, intuía que podía haber algo por ahí abajo, veremos con el tiempo. Paso el tiempo y no nos cruzábamos, los sábados a veces le pegaba de largo y tampoco como que existía por la mañana.

    Hasta que un viernes decidí quedarme haciendo home office porque estaba un poco engripado. Me preparé el mate y encendí la compu cuando sentí la puerta de al lado. Tentado me dirigí a la mirilla cuando la vi: la trola de mi vecina que llevaba una calza blanca hiper ajustada muy metida en el culo que traslucía una tanga hilo dental, un buzo ajustado corto, salió poniéndose una campera, pero la vi en el pasillo, unas tetas duras no sé si naturales o no, pero se veían buenísimas, unas zapatillas y medias largas tipo calentadores. Rubia llevaba el cabello atado le quedaba muy bien. Se calzo la campera y tapo todo lo que llevaba, me dejo caliente en realidad, muy.

    Me puse a trabajar y me olvide, como dos horas después, voy a cargar el agua del mate y siento risas en el pasillo, vuelvo a la mirilla y veo a Lucy salir del ascensor con un muchacho alto, grandote con un jogging ajustado y un buzo. Mucho más joven que ella se rozaban, jugaban, de pronto el muchacho le metió una terrible mano en el culo, Lucy se rio, miro para ambos lados y lo beso, con lengua, descarado. El no dudo le metió una mano terrible bajo la calza un poquito y alcance a ver una tanga negra hilo dental, muy trola.

    – Para Rey, aguanta que entramos… shhh

    – Dale mamita no aguanto más mmmgh… – y le comió la boca, entraron riéndose y volví a sentir la puerta como a las dos horas. El muchacho se iba un poco despeinado y le estampo un beso antes de irse.

    Así que esas teníamos mi vecina era una autentica milf le gustaba la carne fresca. Por la tarde decidí enviarle un WhatsApp.

    – Hola Lucy, soy Raúl, tu vecino, pensé que como bienvenida me gustaría invitarte a cenar, puedo cocinar algo o pedimos lo que te guste así nos conocemos un poco.

    – Ah. que galante Raúl, muchas gracias, bueno acepto, eso si yo llevo el postre puede ser

    – Lo que gustes Lucy te espero a las 20 está bien, venite linda

    – Mmmmh bueno veré que me puedo poner para vos lindo

    – Dale venite bien rica total tenes que salir y entrar aprovecha

    – Ayyy… que piropeador que sos. Bueno voy a pensar algo especial para vos, te parece, algo sexy

    – Me encantaría si si. Te espero.

    No hace falta decir que me agarro un empalme, una calentura. Así que nada iba a encargar sushi, rápido para comer, cómodo y después veríamos. Nuestros departamentos estaban casi pegados. Encargue sushi, tempranito así lo guardaba en la heladera, al salir a buscarlo sentí la ducha de mi vecina, se estaba preparando mmm… Algo sexy me dijo, que perra.

    A las 19:30 ya estaba listo y ansioso, a las 20 puntual sonó el timbre, era Lucy

    Abrí, venía con una botella de vino en la mano, unas botas de cuero marrones de caña alta, un pullover largo tipo campera que no mostraba nada.

    – Raúl como estas lindo, que guapo estas todo para mi

    – Obvio Lucy, y vos, un poco tapadita.

    – Ah… me da pudor por las cámaras del pasillo, espera que me pongo cómoda.

    Cómoda se puso ella, no yo que al verla me dio un empalme mal. Un vestido al cuerpo color arena que le llegaba ahí, ahí al ras de la cola, escotado, con las tetas al aire sin corpiño, descarada, que perra. Tiro el saco en el sillón y me dio una vueltita meneando la cola.

    – Y que tal Raulito, te gusta

    – Espectacular Lucy, te puedo preguntar la edad

    – Decime vos

    Siempre me resulta el juego de tirarme abajo, se veía 50 y pico, pero le tire un par menos.

    – Cuarenta y cinco

    – Ayyyy que amor que sos, no bebe, tengo 56, me veo bien

    – Espectacular Lucy, un avión, mucho gimnasio

    – Ayyy… si bastante, además tengo un personal trainer, Luciano que es un amor, me asiste, hasta es nutricionista a veces me acompaña a casa para ayudarme con las viandas y la dieta

    – Mira que bien. Sentate por favor, ponete cómoda.

    Al sentarse me confirmo que no llevaba corpiño y que llevaba una tanga muy chiquita negra.

    Charlamos, mucha broma, y empezó con el doble sentido.

    – Te gusta bailar, tenes alguna música para bailar, me encanta saber

    – Si si tengo de todo, lo que gustes

    – Algo de salsa pone, rico dale

    Busque en Spotify, apenas sonó la salsa se paró y empezó a menearse. Cada movimiento se subía su vestido y mostraba el inicio de su cola, lo volvía a bajar, pero seguía bajando un poco y contoneándose. Se acercó a mí y empezó un contoneo tomándome de los brazos y envolviendo su cintura con ellos.

    – Dale Raúl, que no muerdo

    La abrace y empezamos a bailar, la hice girar y quede detrás de ella, la rodee con mis brazos y le pegue mi miembro a esta altura muy arriba.

    – Mmmm… como estamos vecino, que rico mmmm…

    No aguante la envolví con mis brazos y me puse atrás. Con una mano le descorrí el pelo y empecé a besarle el cuello al tiempo que subía una mano sobre sus tetas.

    – Mmmm que rico contador mmmm… – no pudo terminar porque la giré y le comí la boca sin dejarla ni pensar.

    Se puso delante mío y poniendo los brazos alrededor de mi cuello empezó a besarme mal, lengua por mi boca, bajaba por mi cuello mientras desprendía los botones de mi camisa, rápidamente quede en cuero y se abalanzo sobre mí, me empujo en el sillón y se trepo sobre mí, siguió con su lengua por mis pezones, mi vientre mientras con sus manos desabrochaba mi pantalón, ajustado con mi pija a punto de explotar. Me abrió el cierre y mi chota salió disparada.

    – Raúl, vecino, que pedazo de pija tenes hijo de putammghh

    No la deje terminar y le comí la boca mal. Empezó a moverse sobre mi pija como una boa constrictora, se quitó el vestido y quedo con una tanga hilo dental negra con un dije en la cola lo cual podía ver por un espejo que tenía en el living. Empecé a chupar sus tetas, firmes y naturales, nada de cirugía, algo caiditas pero pura carne, un manjar.

    – Que pedazo de hembra que sos Lucy, te quiero comer toda mmgh…

    Ahora fue ella la que me tomo las manos con la cara y me hundió su lengua jugosa en mi boca. Bajo una mano y empezó a apretarme la pija mal. Se deslizo un poco sobre la alfombra y empezó a comerme la pija mal.

    – Veni hagamos un 69 preciosa

    Giro y el culo quedo a mi disposición, un culo grande, lindo, redondo con alguna marquita, pero muy jugoso y sabroso. Extendí un brazo y tome un aceite que estaba sobre la mesita y la unte todo, ahora si quedo todo brilloso y separando los cantos inicie un ataque feroz, a su concha y su culo, subiendo y bajando con mi lengua, me quedaba en su clítoris y la sentí agitarse, aquí era, así que arranque con dedos y lenguas y sentí como se aceleraba mal, saltaba casi sobre mí, se retorcía, gemía y gritaba. Subí la música para que no se escuchara, pero no parecía importarle, aullaba prácticamente de placer ante cada embestida de mi combo dedos – lengua.

    – Veni bombón, que te voy a coger

    – Ayyy si papi, cogeme toda, mira que conchita estrechita que tengo para ese pijon.

    La verdad que no era tan estrechita, lindos labios, tal vez algún retoquecito por ahí, pero rica jugosa, y para mi pija podíamos llamarla estrecha. No dude saque los dedos y la mande con todo hasta el fondo. Pego un grito de placer tremendo.

    – Ayyy que hijo de puta que sos, mira que me cojo al profe del gym, pero vos tenes un aparato importante querido, que trozo, cogeme, cogeme toda, partime al medio mmghh

    No la deje seguir hablando, le comí la boca y me puse sus piernas al hombro, unos muslos hermosos, pies muy cuidados, uñas pintadas de rojo que empecé a chupar mientras la embestía. Toda depiladita preciosa, la sacaba y le amagaba jugando en el culo.

    – No te atreves turro, que esa parte hace mucho que no ahhhh

    No la deje terminar, me rocié con abundante aceite y le metí un pijazo en el orto que se entreabría pidiendo verga

    – Que decías Lucy, me parece que este culo tiene hambre

    – Ayyy que guacho que sos, espera que me pongo en cuatro bestiaaa

    Se la saqué despacio y la puse en 4 con la cola bien para arriba, bien parada, le di tres o cuatro chirlos y otra vez arremetí con lengua ahora directo al culo, dedos y lubricante.

    – Ahora vas a saber lo que es bueno Lucy

    Ahora si la tome de la cintura con las dos manos y se la empecé a mandar despacio pero profundo, para que sintiera cada centímetro en su culo maduro. La levante de los hombros y la pague a mí para poder magrearle esas tetas.

    – Apretame dale guacho, tápame la boca como si me estuvieses violando mghhh…

    Apretaba sus tetas con mis manos mientras la cogía fuerte pegada a mí, sacudía fuerte la pelvis hacia atrás para tomar envión y le daba toques cortos y fuertes sin sacarla. Sentía como su anillo me apretaba la verga y más me calentaba, ahora la agarre con una mano de los pelos y con la otra le apretaba fuerte el cuello.

    – Si si así asfixiame gghhh

    Dicho esto, entre en una calentura extrema, la saque, la volteé boca arriba y la empecé a coger de nuevo por el culo patita al hombro y apretando el cuello con las dos manos, mal. La veía ponerse colorada, pero al mismo tiempo movía su cadera frenética para cogerme ella. La posición más que la presión hacia que apretara más su culo sentí que venía, venia, venia la leche.

    – Toda adentrghoo… apretame más guacho así asiii ¡!!ahhh… ahhh… aaaah

    Deje salir cinco abundantes chorros de leche en su culo, solté su cuello y me abalance sobre su boca carnosa, entreabierta para asfixiarla ahora con mi boca, con un beso de lengua que la dejara sin respiración.

    – Ayyy Raúl, que bueno, que HDP que sos, obvio que esta pija va a ser mía periódicamente no

    – Por supuesto Lucy

    – Querés venir mañana al gym, me invito Luciano a última hora que trajo unas máquinas nuevas, le digo que voy con vos amor, te va

    – Si claro, voy a buscar algo de ropa

    – ¿Dale bombonazo, yo me compre algo especial también, comemos?

    La noche continuo, hubo un par de escarceos mas y ya tarde Lucy casi en bolas partió a su departamento. Ahora a esperar la visita al gym.

  • Gracias al trabajo (3)

    Gracias al trabajo (3)

    Me quedé pensando en lo que me dijo y, la verdad, me excité con solo pensarlo, pero primero decidimos irnos a la piscina para refrescarnos. Pasamos antes por la cocina y sacamos un par de cervezas bien frías que la dueña de la casa había dejado, junto a más cosas por orden de la empresa, y salimos desnudos al jardín.

    El agua estaba fresquita, pero apetecía meterse, abrimos las cervezas y en bolas, nos metimos en la piscina, entre trago y trago de cerveza se escapaba un beso, una caricia, y así nos fuimos poniendo a tono, Jorge ya la tenía bastante morcillona, y yo ya estaba empalmado. Me apetecía hacerle una buena coida de polla, me bebí la media lata de cerveza que quedaba de un trago, y me sumergí delante de él, me agarré a sus piernas, le acaricié los huevos y me acerqué a la polla, salí a coger aire y volví a sumergirme, la polla ya apuntaba a mi boca, la abrí y mi lengua se puso a jugar con su capullo mientras un dedo se colaba en su culo. Él me agarró de los brazos y me sacó hacia fuera, me besó con mucha pasión y me dijo:

    -Aquí no, vayamos a la habitación. Estaré más relajado pensando que nadie puede vernos.

    Subimos, a la habitación, yo iba delante mientras él me acariciaba el culito y me decía:

    -Sabes lo que va a pasar ahora, ¿verdad?

    Le dije:

    -Por un lado estoy asustado, pero tengo ganas de tenerte dentro.

    -Tú tranquilo, haré todo lo posible para que no te duela.

    Eso hizo que mi polla se pusiera más dura, pasamos por el baño para secarnos de la piscina y ya, en el mismo baño, me cogió de los hombros y me bajó a su polla, y me dijo:

    -Ahora sí, aquí sí, ¡¡¡cómemela!!!

    Saqué la lengua y le lamí el precum que ya salía de su nabo, abrí la boca y la metí en ella apretando mis labios contra su tronco, empezó a mover las caderas hacia delante y hacia atrás, despacio. Notaba mi polla cada vez más dura, saboreando su verga y viendo esos huevazos moviéndose, colgando. Saqué la polla de mi boca y le chupé los huevos, los lamí, los besé, su respiración se aceleró, volví a meterme su polla en la boca, no era grande, ya lo comenté en el primer relato, pero en ese momento era la única polla que había probado y me sabía a néctar de dioses, la ensalivé bastante, hasta que me la sacó de la boca y me dirigió a la cama.

    Me puse como rezan los musulmanes, con el culo un poco elevado, se acercó despacio, mi respiración se aceleraba, comenzó a acariciarme los huevos, pasaba su dedo índice por mi raja del culo, acariciando el ojal con delicadeza. Lo hizo durante un par de minutos, para relajarme, y lo consiguió, después acercó su boca a mi ano y comenzó a lamerlo, eso me puso a mil, dios, cómo no había probado con mi mujer eso, él seguía lamiendo, besando, acerqué mi mano a mi polla para pajearme, pero no me dejó, me dijo que mi cuerpo, en ese momento, era suyo, así que lo dejé hacer, me estaba gustando lo que hacía y lo que me ordenaba.

    Con su lengua dentro, me metió un dedo mientras con la otra mano me acariciaba los huevos, me metió otro dedo más, no me dolía pero sí que notaba algo de quemazón dentro de mi culo, me decía que lo relajara, que iba muy bien, que en breve iba a probar lo que se siente ser poseído por otro hombre, porque ahora mismo era su puta, y así me sentía, le dije:

    -Métemela ya, vamos cabrón. ¡¡¡No te hagas de rogar!!!

    -Esto lleva su tiempo, pero queda poco, verás lo que vas a disfrutar, ¡¡¡zorra!!!

    Cuando me llamó zorra me excité más él lo notó y metió otro dedo, ya tenía tres y notaba el culo abierto, me gustaba tener aquello dentro, espero un par de minutos y me dijo:

    -Ahora, mi putita, va a catar el nabo de su macho, voy a darte por el culo bien dado, corazón y quiero preñarte

    -¡¡¡Sí cabrón, clávamela ya, joder!!! ¡¡¡Rómpeme el culo!!! ¡¡¡Empálame ya!!!

    Sacó sus dedos del culo y noté como posó su capullo, me agarró de las caderas y apretó mientras me decía que me relajara, aquello no entraba, yo estaba acelerado y él excitado, se apretó contra mí y noté como su capullo entró, dolió un poquito pero quemaba, siguió metiéndola hasta que por debajo de mí pude tocar sus pelotas pegadas a mis nalgas, quemaba bastante, le dejó quieta un ratillo y cuando noté que la quemazón bajaba, empecé a moverme hacia delante y hacia atrás, joder como me gustaba estar ensartado por su polla, era un placer que no había experimentado nunca antes, notaba como su polla se abría paso dentro de mí, como llegaba al tope y salía para volver a entrar, mi polla empezó a soltar precum y yo no paraba de gemir, de jadear, era una auténtica puta que quería más, quería que me diera más fuerte, se lo rogaba, él gemía también y empecé a notar contracciones en su polla, le dije:

    -Ni se te ocurra sacarla, cabrón, déjame la lache dentro, préñame como te he preñado yo antes.

    Aceleró sus movimientos y gimiendo noté como se corría dentro de mi culo, notaba como entraba su leche con fuerza, el cabrón tenía una polla no muy grande pero con mucha potencia, me encantaba ser preñado de esa manera, cuando acabó la sacó y salió su leche coloreada de rojo, un poco de sangre pero que no me preocupó, me giró y se metió mi polla en la boca, yo notaba como se salí su leche de mí mientras me comía la polla con tantas ganas, me acariciaba las pelotas y seguía chupando, jugando su lengua con mi frenillo, mamando, hasta que empecé a sentir que me iba a correr, apretó su boca contra mi polla y su lengua la frotaba rápido con mi capullo, le dije que me corría, pero no se la sacaba, hasta que empecé a jadear diciéndole:

    -¡¡¡que me cooorrooo, cabrón!!!

    Y empecé a soltar los trallazos dentro de su boca, notaba como se excitaba, su polla estaba medio erguida, no podía dejar de mover mis caderas contra su boca, clavándole mi polla hasta el fondo, y poco a poco mi polla se fue relajando, se la sacó, se tragó lo que le quedaba de leche en la boca y se relamió la que tenía por fuera, me agarró la polla y me la limpió con la boca, se levantó hacia mí y nos comimos las bocas, notaba el sabor de mi semen en su boca, y nos quedamos tumbados un buen rato, sin hablar, solo pensando en lo que habíamos hecho, y en lo que quedaba por que hiciéramos y ya fui ideando unas cosillas que pensé que a él le gustarían, porque a mí me ponían mucho.

    Pero eso lo dejo para el siguiente relato.

    Vantheway.

  • Encuentro caliente en el gimnasio

    Encuentro caliente en el gimnasio

    Mi anécdota inicia preparándome para ir al gimnasio, eran alrededor de las 9 de la noche, había decidido ir más tarde para así poder divertirme un poco en los trayectos, ordene mis cosas en mi bolsa, mi botella de agua, mi toalla, ese día mi outfit fue una polera azul con mangas largas que me llegaba hasta un poco más abajo del ombligo y para abajo una falda gris no tan corta, pero al igual que las otras me permitía hacer cositas eróticas con facilidad.

    Me encantaba porque podía pasearme por todo el gimnasio con ella cuando llegara y después al volver a casa, junto con eso también empaque mi antifaz, porque de vez en cuando me gustaba pasar por lugares con mis tetas o mi culo al descubierto, donde solo algunas personas pudieran verme, debajo de la polera ya casi no usaba sujetador convencional, pero debajo de la falda si usaba braga, porque en el gimnasio eran algo estrictos con esos temas de exposición indebida, así que era mejor no jugar con la suerte o al menos eso pensaba yo, como último elemento de mi outfit, por supuesto mi querido plug con joya, el cual ya era indispensable para mí, lo usaba muy frecuentemente, la sensación de tener el culito usado me encantaba.

    Tome mis cosas y me fui directo al gimnasio, por supuesto que mi trayecto era un goce, el ir meneando mi culo coquetamente y mis pezones parados que se notaban por debajo de mi polera, no dejaban indiferente a ninguno de los hombres que me cruzaba.

    Llegué al gimnasio, ahora cuando llegaba antes de ir directo a cambiarme, caminaba lentamente por el gimnasio buscando a alguien para provocar, se había vuelto casi en parte de mis rutinas el divertirme un poco con alguien, mientras buscaba, me chocaron por la espalda, yo me di la vuelta sorprendida era un chico alto, vestido entero de negro, me dijo.

    -«Discúlpame por favor, mis amigos me empujaron».

    Yo miré atrás de él y había 2 chicos mirándonos aguantándose la risa, entonces lo miré y le dije.

    -«No te preocupes, estoy bien».

    Entonces él se volteó se acercó a sus amigos y se fueron por el lado contrario, yo me quede viendo al chico, parecía ser nuevo en el gimnasio o que había empezado hace poco porque su cuerpo no se veía tan trabajado como los de otros hombres que había siempre en el gimnasio, entonces se me ocurrió al verlo que quizá él podría ser mi «compañero» para ese día, sonreí y fui a cambiarme, después de todo ya había encontrado con quien poder jugar un poco, camine meneando el culo, para sentir algunas miradas curiosas, me cambie rápido y volví a salir, empecé a buscar lentamente por todo el gimnasio buscando al chico.

    Luego de un par de miradas, lo vi haciendo ejercicio en las bicicletas estáticas, me aproxime a la persona que estaba delante de él, me puse delante del chico, me incline levantando un poco el culo para preguntarle a la persona cuanto le faltaba, para mi suerte estaba terminando de ocuparla, solo me pidió un momento para limpiarla, yo le hice la seña de «OK» entonces la persona se bajó de la bici y yo me quede esperando que limpie, me di la vuelta a ver al chico y le sonreí amablemente, él me sonrió levemente, pero me retiro la mirada rápidamente, eso me dolió un poco debo admitir jeje, así que para vengarme un poco de él, decidí ser extra provocativa.

    En eso la persona limpio la bicicleta y me la dejo disponible, yo me monte lentamente, antes de sentarme incline el cuerpo, para dejarle mi culo de frente y para sentarme lo hice dejando mi culo lo más al borde del sillín disponible, para que mi culo se abra mucho, empecé a pedalear lentamente moviendo mis nalgas, fingía acomodarme constantemente levantando el culo, hacia mini carreras levantando mi culo del sillín y moverle completamente mis nalgas, estuve así un rato hasta que ya era hora de cambiar de ejercicio, yo me baje, me seque la cara con la toalla y lo veo aún detrás de mí mirándome, yo mire al chico y le dije.

    -«Sí que te gusta andar en bicicleta, ¿eh?».

    Le hice una pequeña risa coqueta mientras avanzaba por su lado, vi por los espejos como se volteó a verme, así que empecé a menear mi culo para él, tocaba ejercitar mis brazos ese día entonces busque algunas mancuernas, mientras elegía las adecuadas, vi por los espejos como uno de los amigos del chico estaba detrás de mí mirándome disimuladamente, elegí las mancuernas que necesitaba, las tome inclinando mi culo, entonces al voltearme nuevamente ya estaban los 3 juntos de nuevo mirándome.

    Yo quería que el chico se quedara solo, pero no sabía como hacerlo entonces, al pasar por el lado de ellos mire al chico le volví a sonreír y le guiñe el ojo, busque un lugar cerca de unos ventanales que estuviera libre, me posicione y comencé con ejercicios básicos, me coloque de espaldas a la gente para ver por el reflejo, de pronto los 3 chicos nuevamente aparecieron detrás de mí, empecé a hacer flexiones, me parecía que ya los tenía cautivados con mi cuerpo y provocaciones, entonces de pronto apareció uno de los monitores para decirles que debían moverse de donde estaban porque obstaculizaban el paso, ese día la verdad había bastante gente en el gimnasio, entonces vi en ese momento la oportunidad de aislarlo de sus amigos, rápidamente, le toque el brazo, él se dio la vuelta y yo le dije.

    -«Si quieres puedes estar aquí al lado mío, yo no necesito hacer estiramientos en este momento».

    Él asintió y me dijo gracias, se movió junto conmigo y quedamos uno al lado del otro, él se posicionó para sus ejercicios de suelo y yo continúe con los míos, él se estiraba detrás de mí, yo note que me miraba completamente mientras me movía, entonces decidí voltearme para darle la espalda a su cara, me incline levantando mi culo para dejar una de las mancuernas en el suelo, en adición a eso con la mano libre que me quedo me ajuste más hacia arriba mi calza deportiva haciendo que me marque más mi culo, vi el reflejo y el chico estaba mirando mi culo sin ningún pudor, eso me encanto y admito que me puso bastante cachonda, abrí un poco las piernas e hice estiramiento para tocar mis pies con los dedos, eso dejaba que todo mi culo se marcara, estuve haciendo eso unos minutos, me di la vuelta para verlo de frente, el giro rápido su mirada para disimular que no estaba viéndome, entonces le dije.

    -«¿Tienes que hacer escalera hoy?».

    Era una clara invitación mía, para que subiéramos ambos a la máquina de escalera y darme la oportunidad de estar más cerca de él, el titubeo un poco como que lo saque de onda con la pregunta, entonces le dije.

    -«Porque si necesitas usar la máquina podríamos usarla juntos».

    Después de decirle eso, me di vuelta, me incline para tomar las mancuernas, pase por encima de él mirándolo y le guiñe el ojo.

    Deje las mancuernas en su lugar y me dispuse a buscar una máquina libre, extrañamente varias estaban libre, elegí la que estuviera más escondida, era una que estaba de frente a todo el gimnasio, lo único que pasaba por atrás era un pasillo donde estaban los casilleros y la puerta para el salón grande donde hacen las clases de baile, deje mi toalla en la máquina para reservarla mientras buscaba un poco de agua en mi casillero donde tenía mi botella, cuando estaba en mi casillero vi al chico a lo lejos hablando con sus amigos, eso me decepciono un poco porque pensaba que había logrado provocarlo bastante como para hacer que me siguiera por el gimnasio un rato, mi orgullo quedo un poco herido, pero no podía hacer nada, tome mi botella para hidratarme, después de eso volví a la máquina y para mi sorpresa el chico estaba ahí en la máquina usándola, él me miró y me dijo.

    -«¿La usamos juntos?».

    Mi corazón se aceleró rápidamente en ese momento, le sonreí y asentí con la cabeza, él detuvo la máquina y se bajó para permitirme subirme adelante, tonto no era, quería tenerme delante para verme todo el culo y yo estaba contentísima con eso, me monte en la máquina, él se puso detrás de mí, encendí la máquina y empezamos a movernos, note que él se puso en la parte más baja para que su cara quedara más a la altura de mi culo, yo movía mi culo como una zorrita, no podía ser más exagerado el movimiento, al estar sin nada atrás, era más fácil para mi ser más explícita con mis movimientos, entonces decidí hacer otro movimiento, me incline sobre el tablero de la máquina, estire mi espalda y deje mi culo parado, pero no subí un escalón, entonces él al estar en el último tuvo que subir uno más, cuando hizo el movimiento su cara golpeo justo en mi culo, yo sentí el contacto y me estremecí un poco, me di la vuelta y le dije.

    -«Discúlpame, quería estirarme un poco, deberías intentarlo».

    Él me dijo.

    -«Ok lo intentaré».

    Él subió un peldaño más, estira su torso por encima de mí, y puso sus manos en los lados, al estirarse me puso todo su bulto pegado a mi culo, yo pude sentirlo muy bien, entonces yo subí para separarme, él me siguió y me puso el bulto en el culo, estuvimos haciendo eso unos minutos, yo estaba cachondísima, sentía como su rabo se apretaba fuerte contra mi culo, yo quería sentirlo más a piel así que decidí ser un poco más drástica, le dije.

    -«¿Ahora debo hacer sentadillas, quisieras ayudarme?».

    Se lo dije en un tono muy cachondo, él miró y me asintió con la cabeza, entonces cuando su rabo toco nuevamente mi culo, yo pare la máquina y ambos bajamos coordinándonos, es decir, bajamos lentamente sin despegar su rabo y mi culo, solo nos separamos cuando estábamos ya abajo de la máquina, yo le dije que tomara una colchoneta para hacer abdominales, él rápidamente fue a buscar una, yo lo espere en la puerta del salón de las clases de baile que estaba oscuro porque no había nadie adentro, yo mire mi celular mientras él venía y ya eran casi las 10:30 de la noche, lo vi llegar con la colchoneta, al entrar en el salón me baje la calza deportiva solo por atrás para que se viera mi culo, las luces eran con sensores se prendieron de inmediato, por suerte yo conocía un lugar que estaba en una esquina detrás de un pilar, era algo escondido, al menos alguien que entrara en la habitación no podría ver esa esquina, mire al chico para que me siga y lo vi con sus dos amigos, me acerque a la esquina antes de doblar me di la vuelta para mirar a la entrada del salón y vi a los dos amigos mirándome fijamente el culo mientras su amigo se acercaba a mí, me puse las manos en las nalgas las apreté y me las abrí, mostrándoles mi plug en su totalidad y mi conchita abierta, me mordí los labios mirándolos, tome al chico de la mano y me lo lleve a la esquina.

    Cuando ya estábamos solos, le indique que estirara la colchoneta, él lo hizo y le dije.

    -«Es hora de tus abdominales eróticos».

    Él se colocó en posición para el ejercicio y yo en vez de ponerme de frente de él apoyando mis manos en sus pies, lo que hice fue ponerme de espalda a él, abrí mis piernas y me pare más o menos a la altura de su estómago, me incline apoyando mi estómago en sus piernas, puse mis manos en sus pies, en esa posición mi culo quedaba a la altura de su cara en el momento que él subiera, yo mire hacia adelante y me fije que los amigos del chico, estaban también en el salón, pero más allá mirándonos, yo mire al chico y le empecé a mover el culo de izquierda a derecha, entonces sentí que comenzó moverse, metió su cara en mi culo, volvió a bajar, yo me quede quieta y él volvió a subir para poner su cara en mi culo, yo saque mis manos de sus pies y abrace sus piernas apoyando mis tetas en sus piernas, eso me permitió poner un poco más abierta mis piernas, él continuaba metiendo su cara en mi culo, cada vez demoraba más en volver a bajar, entonces yo cuando sentí su cara, moví mi culo de arriba a abajo lentamente, sentí como cada vez que subía y al meter su cara, el chico me pasaba la lengua por la conchita, eso me puso muy cachonda, luego de estar un rato así, le dije.

    -«Ahora ayúdame con mis sentadillas».

    Sacamos la colchoneta, le pedí que se ponga detrás de mi pegado a la pared, entonces yo flecte mis piernas, las abrí y pegue mi culo a su rabo, empecé a sobarme con su rabo lentamente, él me tomó por la cintura, yo me erguí apoyando mi espalda en su torso, subí mis manos y las puse alrededor de su cuello, podía ver como sus amigos nos miraban atentamente, la sensación de ser observada me puso más cachonda, el chico me acariciaba las caderas y las nalgas de una manera muy erótica, entonces yo baje mis manos para ponerlas encima de las suyas, guie sus manos hasta la parte alta de mi calza, metí sus dedos por dentro de mi calza y empuje sus manos hacia abajo, bajándome el pantalón dejando mi culo y mi conchita desnudas, me los baje hasta las rodillas, luego empecé a subir por mis piernas sin soltar sus manos, luego mis caderas, subiendo por mi vientre y mi pancita haciendo que también se subiera mi polera.

    Finalmente deje sus manos en mis tetas, solté sus manos, baje las mías hasta mi culo para abrirme las nalgas lo más que pudiera, cuando las abrí, presione contra su rabo todo mi culo, para sentir su bulto entre mis nalgas empujando mi plug dentro de mi hoyito, me moví un poco para enderezarlo y que quedara vertical, cuando ya lo tenía listo, empecé a bajar lentamente, él me siguió instintivamente, bajábamos y subíamos, al bajar mi culo se abría más y su rabo se pegaba más a mí, él apretaba mis tetas muy rico, la sensación era espléndida, no podía pedir más en ese momento, disfrute mucho de esa posición y ser observada haciéndolo, el chico en un momento bajo su mano derecha por mi vientre hasta tocar mi conchita, pasaba sus dedos por fuera de mi conchita levemente, yo me retorcía del placer, me apretaba más contra su rabo, empecé a hacer movimientos de adelante hacia atrás, para disfrutar más las sensaciones, estaba sintiendo mucha excitación en ese momento, de pronto escuchamos todos los de la sala.

    -«Chicos ya estamos cerrando, por favor empiecen a dejar las cosas en su lugar y retiren sus pertenencias de los casilleros».

    Yo me separe del chico de inmediato y me subí el pantalón en un segundo, me gire mirando al chico de frente para bajarme la polera también, nos miramos y nos reímos un poco por el susto, no nos quedó otra que salir del salón y llevarnos las cosas, yo estaba satisfecha porque había logrado algo nuevo en el gimnasio, pero a la vez frustrada porque quería disfrutar más del momento, resignada tome mis cosas del casillero, quería cambiarme, pero no me lo permitieron porque ya estaban a punto de cerrar y los vestidores estaban cerrados, entonces tuve que salir con mi ropa de gimnasia.

    Acá termina esta anécdota, está la primera parte mi día de exhibición no acabo aquí, les mando un beso a todos y espero que les haya gustado.

  • Me como con una amiga y mi esposo se une (parte 2)

    Me como con una amiga y mi esposo se une (parte 2)

    Keev comenzó a quitarse la ropa; la camisa blanca y los pantalones oscuros. Se quitó los zapatos, las calcetas y finalmente se bajó el bóxer que le quedaba deliciosamente provocativo; totalmente pegado a su cuerpo y marcando esa sorprendente erección que rosaba su vientre. Su verga estaba parada, enorme, gruesa y no tenía ni un solo vello púbico, tan rica como a mí me gustaba. Se pasó la mano un par de segundos sobre ella, masturbándose un rato mientras nos mostraba su punta carnosa y nos hacía desearlo. Después subió a la cama con nosotras.

    Becky y yo lo recibimos con un rico beso de tres, nos metimos la lengua y nos saboreamos hasta que nuestros cuerpos volvieron a entrar en calor. Después, yo comencé a besarle el cuello a él mientras mi amiga y él se besaban y se chupaban los labios. Keev me tenía presa de la cintura, bien agarrada a él mientras lo veía devorarse la boca con Becky. La imagen era simplemente excitante y me antojaba un tremendo orgasmo que seguro me dejaría temblando durante varios minutos.

    El beso terminó con un rico mordisco, Becky gimió y Keev se apartó de ella llevándose su labio enganchado entre sus dientes hasta que lo soltó.

    —¿Tú también quieres uno, zorrita? —me miró.

    Respondí de inmediato, me preparé y cerré los ojos, esperando sentir sus ricos dientes en mi boca, pero en lugar de eso, Keev se dirigió a mi cuello, lo chupó y entonces me pegó el mordisco.

    No pude aguantarme las ganas de gritar. Esto era la puta ostia y no deseaba que me soltara, pero finalmente lo hizo. Aquello no me dejó marca de dientes, simplemente un manchurrón rojito que se comenzó a quitar con el paso de los minutos.

    Nos tomó a las dos por la cintura y nos dio un par de azotes primero en las nalgas y después en las tetas para calentarnos. Al darse cuenta de lo mojadas y excitadas que estábamos, nos dio la orden de ponernos en cuatro. A lo cual por supuesto obedecimos como dos putitas.

    Apoyamos nuestras mejillas sobre las sábanas de la cama y levantamos nuestros culitos para que él pudiera tener total visibilidad de nuestras conchitas. Después sentimos cómo los dedos de Keev entraban en nuestras cuevas, una mano para cada una, y movía sus dedos dentro de nosotras. Qué rico era estar así, las dos a merced de lo que él quisiera hacernos.

    —Qué deliciosos mejillones tienen, perritas. Son unas putas muy cachondas.

    De inmediato sus dedos fueron sustituidos por sus labios y su lengua. Primero chupaba a una y después a la otra. Nuestros coñitos estaban tan mojados que sus jugos comenzaron a deslizarse entre nuestras piernas. Keev duró un par de minutos así, comiéndose a una y después comiéndose a la otra, para terminar dándonos un par de azotes en ambas nalgas y finalmente cambiamos de postura.

    Esta vez era el turno de él para tenderse sobre la cama, Becky lo montó y se ensartó su verga gruesa en el cocho. Así mismo, yo me monté sobre su cara y dejé que su lengua entrase en mi bizcochito y me chupara.

    No pude reprimir las ganas de gemir.

    —Aaah… qué rico papi… qué rico…

    Becky y yo nos veíamos de frente, comenzamos a besarnos y a chuparnos los pezones entre gemidos de placer y algunos grititos.

    La temperatura estaba aumentando, Keev me chupaba la ostra con unas ganas que seguido me hacían despegarme de la boca de Becky y gemir de placer. Sentía cómo mi coñito chorreaba con cada chupada y penetración de su lengua. Becky lo cabalgó con fuerza, le dio varios sentones y apretó las piernas para que los labios de su vagina pudieran chuparle el pene.

    Volvimos a cambiar de postura, Becky se recostó en la suave cabecera de nuestra cama y abrió sus piernas para que yo pudiera practicarle sexo oral en su pepita mientras Keev me penetraba la concha desde atrás.

    El cabrón no se contuvo, me agarró de las caderas y aporreó mi culito contra su cuerpo mientras sentía sus testículos chocar contra mí. Después, un hilo de su saliva escurrió sobre mi anito y lo dejó totalmente empapado, permitiendo que uno de sus dedos entrase y saliera, una y otra vez haciéndome ver estrellas y poner mis ojitos en blanco.

    —Sarah —lo escuché decir—, te la voy a meter en el hoyito, ¿está bien?

    Asentí como pude, pues aún seguía teniendo el bollo de Becky en la boca.

    Keev soltó varias maldiciones y gruñidos roncos mientras se iba metiendo dentro de mí, toda hasta que las lágrimas salieron de mis ojos y mis lengüetazos se detuvieron. Adoraba estar tan caliente y cachonda. Finalmente fui yo misma quién se comenzó a mover contra su verga dura. La mitad de ella quedaba fuera de mi anito, dura y todavía envuelta por mi jugo.

    —Métela más adentro —tiré de mis dos nalgas y las abrí permitiendo que entrase toda hasta el fondo. Ni siquiera me di cuenta que Becky comenzaba a frotar su coño contra mi cabeza y me llenaba el cabello de su flujo.

    Esta postura pareció darle una buena idea a Becky, pues luego de varios minutos así, nos pidió reincorporarnos y después de que Keev volviera a tenderse en la cama, me montó de espaldas hacia él y volvió a embutirme su largo pene en mi culito. Lo sacó y metió mientras yo apoyaba las palmas de mis manos sobre la cama. A su vez, Becky se levantó y fue directo al cajón del armario en donde sabía bien que guardábamos nuestros juguetes sexuales. Cogió un dildo de doble penetración y se lo colocó a si misma; una punta en su coñito y la otra en la ventosa de su ano. Regresó a la cama y comenzó a chuparme la conchita mientras el pene de mi esposo no paraba de salir y entrar, aporreándome el culo y haciéndome ver estrellas.

    Los lengüetazos de Becky fueron intercalados, uno en mi mejillón, el otro sobre mi esfínter y el tercero en el esfínter de mi esposo. Keev estiró sus manos, tomó mis tobillos y abrió todavía más mis piernas. No había duda de que estábamos llegando al orgasmo. Becky fue la primera en alcanzarlo, el dildo doble que se había puesto la hizo estremecerse y chorreó un rico squirt que mojó las sábanas. La segunda en correrse fui yo. Me corrí en la boca de mi amiga mientras ella se bebía mi jugo.

    Keev nos detuvo, nos hizo bajar de la cama y nos arrodilló frente a él. Le chupamos la polla y nos turnamos para mamarle las bolas hasta que no pudo más y comenzó a estremecerse.

    —¿Quieren lechita caliente? —nos preguntó.

    Becky y yo nos hicimos hacia atrás, levantamos nuestras tetas y esperamos a que el chorro caliente nos llenara la cara y escurriera hasta nuestras ubres. No había duda, ambas éramos dos hembras en celo a la espera de que nos llenaran la boca de lechita.

    La leche de Keev nos cayó sobre la cara, la lengua y después con su misma verga nos untó el semen restante en los senos. Cuando nos pusimos de pie, estábamos cubiertas de semen, sudor y agotamiento.

    Nos metimos a bañar como siempre lo hacíamos, terminamos y ahora sí pudimos degustar esa rica copa de vino mientras hablamos cosas triviales de nuestros empleos o de nuestra propia vida.

    Hola, espero que les haya gustado este pequeño relato. Dejen sus comentarios para saber cuánto les gustó, los leo. Besos ricos.