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  • Valentina y el fin de mi arromanticismo (1): El comienzo

    Valentina y el fin de mi arromanticismo (1): El comienzo

    Valentina fue una mujer a la que yo siempre quise, a pesar de que ella no sabía de mi existencia, o eso creía yo. Tiene 36 años, pero aún sigue soltera. Creo que es por su fama de mujer tímida.

    Es una mujer de unos 170 centímetros, más o menos delgada. Cabello teñido de color rubio. Piel más o menos clara. Ojos color negro. Boca mediana, y bastante atractiva. Algo que me causaba asombro, pues siempre estaba sola en su casa. Cuando salía a la calle, siempre llevaba con ella un paraguas para cubrirse del sol.

    En cambio yo, yo tengo 22 años, y a comparación de Valentina, no tuve la misma suerte que ella, pero bueno. Mido 165 cm. Soy de piel más o menos morena. Ojos cafés (aunque todos en la escuela siempre halagaron mis ojos, a pesar de que yo jamás les encontré algún atractivo). Boca algo pequeña, cabello castaño oscuro con unos tintes cafés. En fin.

    A lo largo de mi vida, siempre tuve la suerte de que alguna chica se fijara en mí, sin embargo, jamás me sentí atraído para formar una relación romántica. Siempre se me hizo algo incómodo, incluso me parecía algo ridículo el pensar en ir tomado de la mano con una mujer. Todo eso generó que yo fuera virgen hasta los 20 años, cuando en ese tiempo, Valentina tenía alrededor de 34 años.

    Fue así como en la escuela, tanto en la preparatoria como en la universidad, me etiquetaran de arromántico.

    Faltaban alrededor de dos meses para que yo cumpliera veinte años, ese día yo iba llegando de la universidad, cuando encontré a Valentina afuera de su casa. Se veía algo alterada. Al parecer había olvidado las llaves de su casa, así que no podía entrar.

    Como buen vecino, me acerqué a preguntar si le podía ayudar en algo.

    —Hola. Disculpe, ¿le puedo ayudar en algo?

    Cuando me miró, clavó sus ojos en los míos, pero su mirada llegó más allá de ellos. Sentí una puñalada en el corazón.

    —Ah, Hola. Bueno, fui a la farmacia y olvidé mis llaves dentro de la casa y ahora no puedo entrar. Mi papá está allá adentro y necesita tomarse sus medicamentos, pero no puedo entrar de ninguna manera.

    Recordé que su papá está enfermo, y ni siquiera puede levantarse por sí mismo. Su madre murió hace algunos años, así que ella vive solo con su padre, que tiene como 65 años.

    —Bueno, puedo saltar el portón si quieres.

    Miré el portón. No estaba muy alto, pero tenía puas que evitaban la entrada de ladrones a la casa.

    —¿Enserio harías eso, vecinito?

    —Sí, solo sostén mi mochila.

    Me quité la mochila y se la di. Comencé a trepar el portón, que estaba muy resbaloso. Aquí tenía que poner a prueba las cincuenta flexiones que hacía a diario dentro de mi habitación.

    Cuando llegué a lo más alto, traté de no lastimarme con aquellas púas, pero al momento de saltar, mi sudadera se atoró con una de ellas, así que cuando aterricé ambos pies en suelo firme, mi sudadera estaba partida por la mitad.

    —¿Estás bien?

    Yo solo tenía en mente la terrible decisión que había tomado al intentar ayudar a aquella mujer.

    —Sí, estoy bien. Fue mi sudadera. Está rota.

    Caminé hacia la puerta y la abrí. La mujer entró y cerró. Me miró y me dio las gracias. Me regresó mi mochila y miró mi sudadera.

    —Ay, perdón. Se te rompió la sudadera.

    —Sí, pero no importa. Me tengo que ir.

    La chica me tomó del hombro y me quitó la mochila rápidamente.

    —No, espera. Arreglaré tu sudadera. Solo le doy los medicamentos a mi papá y vuelvo contigo.

    Yo tenía tareas por hacer, así que le dije que me tenía que ir, pero ella insistió y terminé pasando a su sala con un pedazo de ropa colgándome hasta el piso.

    Después de unos minutos, la mujer regresó y me pidió la sudadera. Yo comencé a quitármela, pero recordé que solo traía una camiseta.

    —Disculpa, mejor así déjalo. De verdad me tengo que ir.

    La mujer se acercó a mí y me quitó ella misma la sudadera, o bueno, lo que quedaba de ella.

    —Lucas, ¿verdad?

    La mujer me miró mientras yo me cubría el cuerpo con mi mochila mientras la abrazaba con ambos brazos.

    —¿Perdón?

    —Lucas, Ese es tu nombre, ¿no?

    Para ese punto, me comenzaban a traicionar los nervios.

    —Aah, sí.

    La mujer tomó una aguja y un hilo y comenzó a arreglar mi ropa.

    —Nunca te he visto con una mujer. ¿Tienes novia?

    Sus preguntas me estaban comenzando a dar algo de miedo.

    —No, no tengo.

    —¿En serio? ¿Acaso eres gay o algo así?

    Apreté aún más mi mochila contra mi pecho.

    —No, eso solo que no tengo tiempo para eso.

    —Ooh, está bien, señor ocupado.

    —Bueno, yo tampoco la he visto con alguien.

    Al parecer, mi comentario había sorprendido a aquella mujer.

    —No, no tengo novio. He intentado tener varias relaciones, pero nunca he tenido buenos resultados. Pero entonces, ¿no has dado tu primer beso, Lucas?

    Soltó una pequeña risita que me causó ternura, pero que a la vez me molestó por su comentario.

    —Sí, solo que fue hace mucho tiempo.

    La mujer dejó el hilo y la aguja y se levantó del sillón en el que estaba sentada.

    —Mira, Lucas. Tu sudadera no tiene arreglo. Así que te la voy a pagar.

    Caminó hacia una habitación y regresó con dinero.

    —Toma.

    Estiró su brazo para entregarme el dinero.

    —¿O prefieres que te pague con mi cuerpo?

    Nuevamente dejó ir otra risa de sus labios, solo que esta vez era una risa mucho más marcada.

    —¿Qué? No, no. Así está bien.

    Le rechacé el dinero y me puse de pie. Salí de su sala rumbo a la puerta, pero ella me volvió a detener y me dio la vuelta, solo que esta vez se puso de rodillas y comenzó a olerme debajo de mi estómago, así, sobre la ropa.

    —¿Qué está haciendo?

    La mujer no dejaba de olerme, solo que me esta vez podía sentir sus dientes mordiendo mi pantalón.

    —Espera, Lucas. Quiero verlo.

    Mi corazón estaba a punto de salirse de mi cuerpo. Solté mi mochila y cayó al suelo. Comencé a desabrocharme el cinturón y desabroché mi pantalón.

    La mujer nuevamente comenzó a oler mi bóxer, pero está vez podía sentir su respiración caliente sobre mi parte.

    Jamás había sentido tanto calor en esa parte de mi cuerpo. Las venas que hay ahí parecía que iban a reventar de tan caliente que estaba la sangre. La mujer me tomó de las manos y con una sola las detuvo sobre mi estómago.

    —Ay, Lucas.

    Sacó mi pene de mi bóxer y comenzó masturbarme con una mano. No necesitaba de saliva ni nada extra. Solo de ver a aquella mujer de rodillas frente a mí, hacía que todo mi cuerpo se humedeciera.

    —Disculpe. No creo que sea buena idea que haga eso. Vengo de un largo día de la uni y…

    —Ay Dios. Huele delicioso.

    No siquiera había terminado de hablar cuando metió todo mi pene en su boca.

    Sentí que me iba a morir o algo así. Ella no dejaba de mover su cabeza y mi corazón no dejaba de latir como loco.

    De pronto, la mujer se levantó y me tomó de la mano. Caminé tras ella, y al llegar a una puerta, abrió y pude ver lo que había ahí dentro.

    Esa mujer me llevaba directo a su habitación.

  • Masturbándome en la ducha

    Masturbándome en la ducha

    Qué ganas, qué ganas de tenerte cerca, pero no estás, estás lejos y te necesito ahora. Necesito sentir tus labios, tus manos, tu lengua…

    El espejo del baño está empañado, apenas se ve la silueta difuminada de mi cuerpo desnudo en el reflejo. Estrujo mis pechos entre las manos, imaginando que eres tú, deseando que eres tú.

    Me meto bajo el agua caliente y sucumbo al deseo que crece necesitado entre mis piernas, unas ganas implacables de liberar estas ganas que tengo de ti.

    Mi mano baja por mi vientre y llego a mi sexo resbaladizo con mis jugos, ese caudal de humedad que surge de mi centro cuando pienso de aquella manera en ti.

    Exhalo en alivio torturado al frotar mi clítoris, lo refriego una y otra vez en suaves movimientos circulares, aquella sensación de placer escala poco a poco dentro de mí mientras el agua de la ducha cae inclemente sobre mi piel.

    Tengo ganas de saber qué harías conmigo en este momento, saber cómo tus manos recorren mi cuerpo, sentir tus labios probar cada centímetro de mi piel.

    Si te tuviera aquí, lo primero que haría sería besar tu boca, traspasar tus labios con mi lengua, enredarlas juntas, explorando tu boca con mi lengua.

    Aplastaría mis tetas grandes y suaves contra tu pecho, tus manos bajarían por la curva de mi cintura hasta aferrarse a mis nalgas, apretando mi cuerpo al tuyo, sentir la firmeza de tu erección sobre mi vientre, estremeciendo mis sentidos con la promesa de que te entierres en lo más profundo de mí, invadiendo mi calor, traspasando mis pliegos rosados y húmedos que ruegan que entres, un anhelo desesperado de que me penetres una y otra vez.

    Te suplicaría que chupes mis tetas, que me hagas tuya, que entierres tu verga dura en mi sexo, quiero tenerte dentro de mí.

    Pero aún no has llegado, ahora estoy sola, ansiando saber qué haces, preguntándome si tú también tienes este tipo de fantasías conmigo.

    Así que me toca conformarme con mi propia mano entre mis piernas, por ahora aplaco este deseo metiendo y sacando mis dedos de mi sexo, aplastar mis tetas contra la puerta de vidrio frío de la ducha para poder satisfacer las ganas que tengo de tus labios provocando mis picos tan sensibles.

    Me froto el clítoris cada vez más rápido, mis caderas ondulan al compás de mi excitación mientras me masturbo pensando en todo lo que me has dicho, todo lo que has compartido conmigo.

    Restriego mis tetas contra el cristal frío, mis gemidos retumbando solos contra las paredes de este baño sumergido en una nube de vapor.

    Estoy cada vez más cerca, mis dedos patinan perversamente entre mis piernas mientras persigo el clímax, pero me hace falta algo, quiero llenar el hambre que no le da tregua a mi sexo.

    A falta de ti llevo mi mano libre por la grieta de mis nalgas, arqueo la espalda y penetro mi abertura hambrienta desde este ángulo.

    Ahora sí, estoy tan cerca, aprieto con mis músculos internos el dedo medio e índice que meto y saco de mi raja. El cristal duro y frío tiene mis pezones tan duros, tan sensibles, que acelero mi mano derecha, presiono mi clítoris más duro, más rápido hasta que el orgasmo se desborda, se derrama de mi sexo como el vaso lleno que se cae y moja el mantel, la mesa y el suelo. Siento aquella descarga abundante de mis jugos a medida que cada músculo en mi cuerpo se contrae una y otra vez al compás del orgasmo, la liberación de aquella carga de deseo que ya no me permitía pensar con claridad.

    No es igual, no es lo mismo que acompañada de ti, pero es lo que puedo hacer para aplacarme… por ahora.

  • Quedando a deber por sexo

    Quedando a deber por sexo

    Siempre fui muy tímido con las chicas, nunca tuve novia y debido a eso permanecí virgen hasta los 21 años, donde después de tanta urgencia de mi parte por perder mi virginidad y tener a una hermosa chica que follar, ahorre lo suficiente para pagar por sexo.

    Ahorre por casi un año, tanto dinero de becas escolares, salarios y demás, tanto que incluso ahora me da vergüenza recordar la cantidad, exageradamente alta. Aun así, la mujer con la que estaba haciendo el trato y la forma en que lo haríamos me parecía muy excitante, todo lo que involucraba que iba a suceder, el tiempo, accesorios y demás cosas que volverían perfecta mi primera vez estaba bien planeado, quería que esa primera vez fuera especial para mí como para poder presumir la después a mis amigos, aunque claro, sin decirles cuánto me costó.

    El acuerdo de la chica era tan estricto que debía quedar casi en un contrato, mismo que perdí no recuerdo en qué momento, supongo yo, fue en el momento en que estaba por realizar el pago.

    Era un sábado cuando volvía a mi casa muy exhausto, mi pene estaba cubierto de sudor y tan flácido que casi ni lo sentía. Al llegar a mi casa me encontré que la única que se encontraba en ella era mi prima Adriana, ella me saludo con normalidad e incluso me chuleo la forma en que iba vestido. He de admitir que ella siempre me atrajo sexualmente, su cuerpo siempre fue perfecto para mi, sobre todo por su estatura de 1.80, midiendo yo 1.70, su trasero es redondo, algo ovalado pero bien formado, delgada con un poco de curvatura en sus caderas además de sus piernas un poco gruesas.

    Ella me hizo plática de algo, no recuerdo muy bien de que, luego me pidió que la acompañara a su habitación un rato y cuando estábamos allí no tardó en ir al grano de porque tanto misterio de querer hablar conmigo.

    Me comentó que encontró el contrato de mi cita con la mujer que me quitaría la virginidad, lo leyó por completo, cada detalle de lo que yo quería que ocurriera y cada petición mía hacía los tipos fetiches que quería que cumpliera. Comentó, que lo que más le impresionó fue la cantidad que estaba dispuesto a pagar y mientras lo hacía, sobre sus jeans ajustados color azul claro, comenzó a frotarse vagina.

    ¿No quieres gastar ese dinero en mi? Me preguntó sin vacilar, luego insinuó que hace tiempo llegó a darse cuenta cuando yo la espiaba mientras ella lavaba los trastes o cuando yo subía a la azotea para masturbarme con sus bragas. Ambas cosas eran reales.

    Le comenté que no, no quería gastar tanto dinero en ella porque la mujer a quién contrataría era más hermosa que ella. Se lo dije sin vacilar pero antes de dejarme terminar de explicarle me dijo que podría aceptar un poquito menos de la cantidad acordada.

    Se indignó un poco, después de hacerme esa oferta pero luego trato de chantajearme, pero al ver qué yo seguía sin querer hacerlo con ella, aunque siempre lo he deseado, se puso de pie, me dio la espalda y se inclinó para mostrarme su increíble culo en eso jeans que le quedaban fantásticos, volvió a erguirse, se desabrochó el pantalón y se lo bajo hasta los tobillos dejando al descubierto unas lindas bragas verdes.

    Volteo a verme, me dijo “vas a darme tu dinero por mi y te va a gustar, solo no le digas a mi esposo ni a nadie”, como si hiciera falta que pidiera eso. Me sentó en su cama, me abrió de piernas, ella se puso en cuclillas para desabrochar mi pantalón y sacar mi polla de mi bóxer. Continuaba teniendo aún los jeans en sus tobillos y su culo grande en esa posición me excitaba tanto que mi pene al ponerse erecto me comenzó a doler.

    Ella tomó mi pene con sus manos, al tocarlo sentí una vibración en todo mi cuerpo y me estremecí de placer, “está pegajoso…” me dijo luego comenzó a lamerlo con delicadeza como si no quisiera lastimarlo, “…y sabe un poco salado” comentó al momento en que se lo metió todo en la boca, iniciando así unas ricas mamadas profundas que me hacían sentir que tocaba su garganta.

    Terminé eyaculando en su boca, ella solo trago un poco del semen y dejó caer el restante en la palma de su mano para embarrarlo en su cara, aunque mi corrida fue algo poca. Se puso de pie y se quitó los jeans de sus tobillos, me acosté en su casa mientras me masturbaba, se quitó también la blusa que llevaba puesta y el sostén para luego preguntarme si quería que se quitará las bragas, le dije que no.

    Se subió sobre mi y comenzó a cabalgarme después de que me quitó el pantalón y los boxers, luego se dio la vuelta para que pudiera ver su culo rebotar sobre mi mientras me seguía cabalgando, esto mientras yo no paraba de darle nalgadas en su culo hasta con las dos manos al mismo tiempo.

    Sentí como se corrió un par de veces, hizo varios tipos de movimientos e incluso algo de twerk sobre mi con mi polla dentro de su vagina, luego se levantó y volvió a chuparme la polla según ella para limpiarla y mantenerla lubricada para lo siguiente. La masturbo con sus tetas solo un poco y aunque no eran muy grandes eran lo suficiente como para que la mamada rusa se viera bien. No paraba de retratarse mi pene en su cara ni de decirme varias cosas que sabía que me excitaría gracias al contrato que leyó.

    Me levanté de la cama, ella se puso en cuatro y en ese momento le di una fuerte y rica nalgadas provocando que soltara un fuerte grito de placer y dolor al mismo tiempo, la follé por la vagina y me dijo que era algo bueno para ser virgen, no le hice caso. Luego me detuve un momento para lamerle la vagina y lubricar su ano con mi saliva, para después meter mi verga entera en él.

    El contrato decía que podría durar lo que fuera, máximo tres horas, pero con ella solo me importo follarla de varias posiciones hasta casarme y ya, no necesitaba más. Volví a meter mi pene en su vagina y volví a eyacular, drenando mi poco semen restante de mis bolas en su vagina. Ella se estremeció y tembló un poco.

    Saque mi polla y la acerque a su boca diciéndole que la limpiará, ella lo hizo y la dejo reluciente aunque pegajosa, pero después volví a la realidad, saqué mi polla de su boca y la volví a meter en su vagina.

    Le dije, “ahorraré el dinero entero otra vez”, ella se burló y me preguntó ¿Para follarme otra vez?”, en ese momento metí lo más profundo que pude mi polla en su vagina provocando que ella soltara un suspiro. Me puse nervioso.

    Solo le dije: ‘no… hace rato regresaba de haber perdido mi virginidad con la mujer del contrato”. Mi prima se movió con brusquedad y me hizo a un lado, lastimando así mi pene tanto que me empezó a doler. *Por eso mi pene estaba pegajoso y sabía salado, por la corrida de ella, la mía y nuestro sudor…” ella me miró con odio y desconcertada “… por eso te había dicho que no quería hacerlo contigo”.

    Se levantó y me dio una patada en el estómago, me dijo que no le dijera nada a nadie, mucho menos a su esposo, me lo dijo con tristeza y enojo mientras se sacaba mi semen de su vagina pero lo que hizo, me dejó la idea de que algo más podría pasar después.

    Saco un poco de mi semen de su vagina y lo lamió, al hacerlo entrecerró los ojos como con placer por el sabor.

    Luego se metió los dedos de nuevo en su vagina pero ahora no con intención de sacar más semen, si no con intención de empezar a masturbarse, me dijo con excitación, pero tratando de disimular, que me fuera, que hablamos luego. Y ese luego fue mucho mejor.

  • Prima infiel no resistió más y me dio su delicioso culo

    Prima infiel no resistió más y me dio su delicioso culo

    Empezamos a vernos habitualmente para follar, necesita de verga por la lejanía de su marido, fui el perfecto amante de turno de mi prima, con los días no resistió darme el culo producto de los celos de una de sus amigas.

    Está historia es la continuación del relato anterior «Prima infiel, le encanta oler y saborear mi escroto (1)»

    Era domingo por la mañana, llamándome

    K: ¿Estás en tu departamento?… ¿Estás solo no?… Cuidadito

    D: Si claro, con quien más estaría… solo estoy contigo… sabes que me muero por ti.

    A la media hora apareció en la puerta de mi departamento, y parecía que estaba de boleto, se había ido de fiesta y me explico que les dijo a mis tíos que se quedaría en casa de su amiga, con la que intente salir (la mamá soltera). Llegando me pidió si tenía ropa que me prestará que quería bañarse. Trate de atenderla lo más complaciente para que se sienta bien… pues obvio que pasaría un nuevo encuentro sexual, pues ese delicioso cuerpito necesitaba amor y placer… pero sobre todo mucha leche.

    Mientras sentada al filo de mi cama se secaba el cabello, y empezamos a tener una charla muy sería.

    D: ¿Porque no has ido a tu casa a dormir, todo bien?

    K: Maso menos, o sea… no es fácil lo que estoy pasando y sintiendo… mis papás me presionan en que debo tener paciencia, funciono bien por un tiempo viviendo en España, pero luego ya acá, no digo que mis papas no me estén apoyando, pero él está lejos y es difícil, he estado mucho tiempo diciendo que deberíamos estar juntos, él no tiene nada seguro en Canadá, piensa regresar, pero está siempre diciéndome que pronto que el trabajo mejorará

    D: ¿Crees que quizás este con otra?

    K: Lo pensé, o sea no quiero pensar eso… pero ya lleva buen tiempo por allá me manda dinero me dice que ahorre, me da la mitad para la universidad y la otra mitad mis papas, pero estoy como un robot, voy estudio, hago mis tareas, ayudo en casa… y me hace falta un compañero, ósea no solo sexual…

    D: ¿te tocás en las noches?… O sea te masturbas

    K: ¡Pufff!… no sabes!… Casi a diario… tengo un consolador que me dejo el para que me auto complazca, pero no es igual, solo huele a jebe a plástico y por más que me corro con el consolador y me chupo mis mismos fluidos… o sea necesito sentir calor… sentir el sabor, que pensaras de mi pero ya llevo mucho tiempo sin hacerlo.

    D: ¿Hasta ahora?… que yo te voy a complacer las veces que quieras primita

    K: Y por eso estoy acá

    Levantándose y dejándose quitar la bata de baño, mientras se subía en mi para besarnos apasionadamente.

    D: Déjame bañarme… o lavarme al menos.

    K: ¡NO!, Quédate así… necesito ese sabor… ese olor de tu pinga, si hay alguien que va limpiarte esas bolas soy yo.

    Quedando sentado en mi cama, para bajarme el bóxer con el cual dormí, quedándonos desnudos, ella toda fresca sobre mi después de su reponedora ducha y yo todo descuajado de una larga noche de sueño.

    Empezó tan tierna acariciando mis bolas, dándome una suave masturbación para ir levantando asta, iba lamiendo mis bolas, las juntaba con mis manos para metérsela a su boca, mientras me pajeaba, fue poniéndose cada vez más intensa… iba entrando en placer, con cada mamada que me daba sentía que cada vez entraba más y más en esa garganta, se iba poniendo toda loquita de placer

    K: ¡¡Te gusta cómo te lo mamo!!

    D: ¡Me encanta!… sigue, sigue chúpamelo, métetelo hasta la garganta, trágatelo con todo y mis bolas.

    Así mismo mientras se atragantaba, junto mis bolas y pudo metérselas alago juntos, llenándome de mucha saliva mis pelotas, como toda una experta lamina mis bolas y mi lengüeteaba mi glande… era toda una mamadora, y succionadora de pelotas, pues tenía ese fetiche de saborearlas.

    K: Glup, glup… ahh!… ¡Cuántas perras te lo habrán mamado… pero como yo no creo!!, verdad!!! – exhausta, excitada y celosa.

    D: ¡Difícil de superarte… eres única primita… esa boquita es lo mejor de ti… sigue sigue!!

    K: ¡Estas bolas son solo mías! ¡No quiero que ninguna perra te las toque!

    D: ¡Ok, pero dame algo más a cambio!!… Dame tu culo… déjamelo llenarte de leche, ese culito lo vas a compartir, no puede ser tan egoísta tu marido… dámelo ya!

    K: No!!! Solo es de mi marido… además tienes que ganártelo y eso lo tienes difícil

    En ese momento la jale hacia mí, empezamos a besarnos, a que nuestros cuerpos rozarse el uno al otro, subiéndose en mi encima, buscando con húmeda concha, para disfrutar de los ricos sentones que me daba, estaba en su prime… toda una hembra necesita de verga

    D: Oh, ohhh… que rico te mueves primita… eres toda una perra follando

    Mirándome por un instante algo sería. Mientras me cabalgaba.

    K: ¡Tu perra!… Más que eso soy tu mujer, y cuando te del culo, seré capaz de hacer todo por ti… lo entiendes… todo!

    Que rico me cabalgaba mientras se tiraba para atrás y veía en primer plano como mi verga desparecía profundamente en su húmeda concha, me hacía desear más ese culo y ese sería mi próximo objetivo.

    Luego de acabar en su hambrienta boca, se dedicó a saborear mis bolas, dándole más cariño que a mí. Piel con piel desnudos a mitad de la noche, nos quedamos dormidos a media mañana

    Fuimos a almorzar a una cevichería, mientras tomábamos unas chelitas, me comento que se la habían invitado a un matrimonio, bueno era el matrimonio de su “Amiga” y que le había dicho para ir para que se distraiga el próximo fin de semana, pues en pleno verano, los vestidos sugerentes son lo mejor que te puedes encontrar en una boda.

    D: Entonces así quedamos… y no dice nada tu amiga.

    K: No dice nada obvio, porque sabes que eres mi primo… además me dijo que le caes muy bien…

    ¿Por qué ah? Paso algo entre Uds.

    D: No nada… hubiera querido, pero… tiene otras expectativas y yo no estoy listo aún… aún estoy joven y aún tengo mucho por follar.

    Me miro toda sería, cabe agregar que tenía un carácter complicado, no sabía si estaba triste feliz, su rostro no decía nada, pero sin embargo en la cama las mejores expresiones de excitación y arrechura, bien dicen cara sería culito alegre.

    K: Ah, seguro… bueno, pero no puedes hacer nada, tienes que portarte bien, sino te olvidas de mi

    D: Tienes celos primita

    K: ¡¿Celos yo?! No, ni que me dieras por el culo para sentir celos

    D: Ósea que, si me dieras el culo, no podría cogerme a nadie mas

    K: No… ay mira lo que me haces decir, ya pórtate bien

    Echándome a reír, y ella también algo molesta, toda la semana no nos vimos, pues estaba en eso de comprar su vestido, ya saben las mujeres se toman su tiempo, solo nos mensajeábamos o hablamos por ratitos, me hacía pasar como amigo de su universidad, para que no sospechen sus papas. Ya para el fin de semana en la boda quedamos en que pasaría por ella a la casa de su amiga y así fue, estaba con un conjunto color beige satinado y unos tacos dorados, con el cabello planchado y un maquillaje muy acorde, me gustó mucho cuando la vi, pero su “amiga” wao…

    Sí que estaba despampanante era de piel trigueña cabellos negros, muy sexy

    D: Holas chicas! Que linda están, suban – invitándolas a subir a mi auto

    K: Hola primito, muy puntual así me gusta

    A: Hola como estas después de tiempo… que fue de ti

    D: Eh bien si, si trabajando… no hablamos desde hace tiempo, todo bien espero

    A: Si todo bien, ya hablaremos… te paso la dirección del matrimonio

    K: No hables mucho primito, mira que es mi mejor amiga y me “celos y me molestaría mucho” sin jugaran con ella.

    Dentro de mi decía, me está poniendo limites, ok ok voy a seguirle el juego

    D: Como crees primita, si estuviera con ella, estaría sentada aquí donde está tu – riendo pícaramente mientras la mirada por el retrovisor, ella toda celosa se quedó muda y sabía que estaba por dentro con celos.

    Llegamos a la iglesia y después de la ceremonia jalamos a dos amigos más de ellas. Para que negar que la pasamos muy bien en la fiesta, por un momento estuve muy empeñoso en galantear a su amiga, y creo que se dio cuenta porque mi prima me dio un ligero pellizco por mi cintura. Y mientras bailábamos

    K: Te dije que te portaras bien, y no me estás haciendo caso… bueno olvídate de mí entonces

    D: Estas tomada? Porque me dices eso… no creo que tengas celos

    K: Como te portas, nada que ver… eres un perro, pero bueno que bueno que es la última vez que nos vemos

    D: ¿Ya no nos vamos a ver? Acaso, por eso… ay por favor no seas ridícula

    K: ¿qué hablas? Yo ridícula… tu más bien que eres un aguantado

    D: Oye, que pasa… basta no, ósea encima que tienes marido me vienes a celar

    Estábamos tan tomados que empezamos a tener una escena de celos, en plena fiesta

    K: Eres un idiota, no te doy una cachetada… porque no me gusta hacer espectáculos, me voy al baño… eres un idiota.

    Yo de la cólera fui a quedarme en el carro, para descansar para poder regresar sin que noten lo poco que había tomado, pero vaya que mi primita y su amiga ni hablar, vaya que su amiga se tomó todo lo que había, y mujer tomada es mujer de cuidado iba empezando a maquinar si me iría con mi prima o la llevaría a su amiga, como ya conocía su casa. Así habrá pasado media hora.

    Cuando me llama a mi celular su amiga.

    A: ¡¿Oye dónde estás?! ¿Te has ido?… Tu prima está mal… creo que le ha caído mal el estar tomando mucho.

    D: Estoy en mi auto descansando ya voy

    Llegando a la mesa, pude ver a mi prima que se encontraba mareada con los ojos rojos, como si hubiera llorado, y en medio de la bulla de la fiesta.

    D: ¿Están bien?… Quieren irse ya… no es tan tarde, pero su Uds. Quieren ya me dicen

    A: si en un rato más – voy a despedirme de los novios en un ratito y ya nos vamos

    D: ok, las espero

    Mientras fui por un trago y de regreso me senté al costado de mi prima, sin decirnos ni una sola palabra. A la media hora regreso su amiga y me dijo

    A: ay ya vámonos, ya me choco el trago, vamos a seguirla a otro lado… Vamos a tu departamento

    D: Ok, pero están bien… o sea vamos la seguimos, pero si están cansadas ya se pueden quedar si quieren no problema

    A: ay si vamos… mira que no sabía que vivías solo

    Esas palabras habrán caído como una bomba a los celos de mi prima que solo atinó a decirle.

    K: Compórtate por favor, pareces un p… pidiendo algo… estas urgida… cálmate por favor

    Nos quedamos mudos mirándonos desconcertados.

    D: Bueno ya vamos creo que han tomado mucho.

    Salimos rumbo a mi auto, para esto mi prima se sentó atrás y su amiga de copiloto, mientras charlábamos de que había sido de ella, en el fondo me imagine que quizás se sentía con celos, con ganas de poder decirle quizás a su amiga… “oye huevona que te pasa él es mi hombre compórtate, que la única que se lo va mamar soy yo mujerzuela” estaba maquinando su proceder rumbo a mi casa, para esto su amiga bajo la luna del carro por el calor que había por el verano, y al parecer le choco el aire.

    La noche de la entrega total… comete mi culo!

    Un buen anfitrión tiene q tener unas cuentas botellas de vino y wisky en casa… así que entrando a mi departamento con luz de las lámparas, mientras escuchábamos música, fuimos adentrándonos pasando las 4 am, para esto mi prima ya estaba más sobria mirando con cara de culo a su amiga.

    Y su amiga cada vez más tomada ambas descalzas y con sus vestidos aún… fuimos entrando en calores y más aún ella, que en un momento se me sentó mientras con una copa de vino me cantaba sexy… algo incómodo mientras fumaba, pero arrecho escuche el grito de mi prima

    K: Caracho! ¡Pórtate bien pareces una puta!

    A: Que te pasa porque me hablas así, no voy a permitir que me vuelvas a decir eso… que pasa esta celosa, acaso te gusta mucho… tú crees que no me doy cuenta, te conozco pues o me lo vas a negar

    Empezaron a ponerse gallitos entre ambas.

    D: ¡Hey!, por favor nada de gritos ni peleas ahorita mis vecinos van llamara serenazgo, se me calman ambas, ya basta de tomar, mejor a descansar

    A: Estoy cansada, llévame a tu cuarto! O te vas poner celosa

    Mi prima se fue a meterse a mi baño y se quedó buen rato

    D: Hey no deberían hablarse así, son amigas ya no tomen… no le hables asi sabes que se encuentra mas por su marido que está lejos

    A: Es un tarada, porque a mí me ha dicho que se quiere separar, pero no tiene lo ovarios para decidirse ya me aburre escucharla.

    D: Ok, ok pero es su tema, ya descansa

    A: Pero tú eres bien lindo, gracias por preocuparte por mí – se me abalanzo dándome un beso

    D: Ya, ya cálmate por favor, no es momento, eres una mujer muy linda, sexy… me encantas, pero no es momento

    A: ¡Te parezco linda y sexy entonces! – sonrojada mientras se balanceaba de mi cuello algo mareada

    D: si, pero ya descansa, acuéstate

    A: acuéstate conmigo, ven no vamos hacer bulla

    D: Ya ok, pero calmémonos un rato

    Mientras me besaba y buscaba quitarme la ropa, andaba arrecha y no sabía qué hacer, por un momento quise follármela ahí mismo, pero no quise que estuviese así, quien sabe era una gritona y mi prima entraba a hacerme bulla de los celos, así que muy a mi pesar decidí, que se calmará las cosas.

    Para esto le mande un mensaje al celular de mi prima, que por favor no se vaya ir, que voy hacerla que se duerma, que no se vaya, que si se iba me iba sentir triste porque con la que quería estar es con ella, en cuerpo y alma, que disimulará un poco.

    Así que entre pico y pico con su amiga se fue quedando dormida en mi hombro, para esto mi prima no salía del baño eran casi las 5 am, así que me pare sutilmente pues al quedarse su amiga dormida, Salí cerrando la puerta buscándola directo al baño.

    Toque suavemente la puerta.

    D: Ábreme si, ya paso, ya se quedó dormida tu am…

    Me abrió la puerta y se encontraba con los ojos rojos de haber llorado, entrado y cerrando la puerta de la misma…

    D: Cálmate, no dogas nada, no pasó nada se durmió, si quiso conmigo, pero como te escribí en el texto, con la que quiero estar es contigo, tu eres mi mujer… y yo soy – hablando con voz baja

    K: ¡tú eres mi hombre!

    Aventándose hacia mi devorándome a besos, ambos empezamos a quitarnos la ropa mientras nos besábamos, bajaba a chuparle las tetas. Mientras ella me pajeaba y jugueteaba con mis huevos, después de una intensa noche, por fin me la volvería a follar. Fui sobando su culo y metiendo mis dedos en su raja tratando de sentir ese delicioso hueco que tanto anhelaba.

    K: Si, quieres mi culo acaso

    D: sabes que me muero con devorármelo

    K: Pues hoy es tu día de suerte, que esperas comete mi culo si es que tanto lo deseas, es tuyo

    Palabras mágicas, nos metimos a la ducha y ella abrió la llave del agua, empezando a mojarnos a chorros, empezamos el acto muy ardientes, mi temor era que escuchase su amiga y nos descubrieran.

    D: shi!, no hay que hacer tanta bulla, no nos vaya oír

    K: No me importa esa perra, bien que se hace la santa… y bien que también le tiraba los perros a mi marido cuando éramos enamorados… no importa si nos oye mejor asi ya se deja de hablar huevadas

    Entre su molestia, la llené de besos en el cuello para calmarla poco a poco se fue entregando… bajo por un momento para devorarme la verga y lamerme las bolas como solo ella lo sabes hacer, para posteriormente ponerla contra la pared y agacharme para devorarme ese culo, su esfínter de su culo era oscuro todo ajustado y así que poco a poco fue lengüeteando su ano, iba abriéndola de nalgas y ella muy obediente ofrecía su ano a mi lengua, fui introduciendo mis dedos poco a poco jugando, para dilatar ese hueco.

    Hasta que en un momento de mas no poder, con la verga toda chorreando de líquido pre seminal, fui empalmando mi verga en ese culo, fui metiendo mi glande poco a poco, ella gimiendo de placer y temblando de los nervios.

    K: ¡Aaah, ah… si despacio! Me duele…

    D: Si, descuida mi amor. Tratare ese culito como se merece.

    Poco a poco fui bobeando tremendo agujero, que hasta en un momento veía como mi verga desaparecía en su ano… fue galopeando su colita, friccionado con cada golpe de mi pelvis con sus nalgas, empezó a gemir más y trataba de taparle la boca en medio de la arrechura y ella me los chupaba… entregados totales al acto, estaba entregándome lo más preciado de su ser… su delicioso culo.

    Para ese momento no importaba si escuchaban los vecinos o su amiga quien se encontraba dormida en mi habitación, presionándola sobre la pared de la ducha entramos más y más en clímax hasta quien fui yo quien empezó a tiritar de nervios al sentir venirme… descargué toda mi leche acumulada de una semana sin follar y llené ese culito hermoso de mi prima. Nos quedamos besándonos por un momento hasta que saque mi verga y como toda una experta se abrió de nalgas para expulsar mi semen sobre la ducha.

    K: Uyy, está caliente tu leche, pareciera que me has llenado hasta dentro

    Riéndonos a discreción.

    D: Pero tengo más… porque no esperamos a que se vaya tu amiga y seguimos en mi cuarto… quiero seguir comiéndome ese delicioso culo

    K: Shiii… hay que esperar

    Luego cambiados salimos a la sala a descansar echados juntos pero con el temor de que nos vean por momentos.

    Al rato su amiga se levantó y nos miraba medio raro… seguro sospechando de algo, pero no le dimos importancia. Siendo honestos se fueron al medio día ambas, pero pactando un próximo encuentro está vez en casa de ella, ya que me prometía hacerme pasar un gran momento como compensación al irse.

    Y ese encuentro se dio a los días cuando mis tíos salieron de viaje… fue lo más atrevido que hizo por mi aquella vez pues no solo yo la folle, sino también su juguetito (consolador) fue un día de locura… pues como me dijo un día cuando me entregase su culo sería capaz de hacer todo por mí.

    Continuará.

  • Iniciando a nuestros hijos mellizos (IV)

    Iniciando a nuestros hijos mellizos (IV)

    Apenas amaneció el día siguiente a la reunión con nuestros amigos y sus hijos y además de la visita al club swinger en donde nuevamente nos volvimos a enganchar con otros amigos y parejas. Estábamos muertos de cansancio, pero aun con la adrenalina de lo vivido. Por instinto y costumbre, toqué el sexo aun hinchado de mi esposa, había recibido una gran cantidad de diferentes miembros durante la velada.

    -¿Qué haces, amor? -preguntó ella, todavía medio dormida.

    -Nada, solo no puedo dejar de pensar en todo lo que hicimos anoche -respondí, acariciando suavemente su clítoris.

    -Aah, no seas malo, ya estoy cansada -se quejó, intentando apartar mi mano de su vulva hinchada.

    -Pero te encantó, ¿verdad? -insistí, separando un poco los labios de su vagina y soplándole suavemente.

    -Sí, pero… -sus quejas se convirtieron en suspiros cuando metí un dedo en su coñito y comencé a moverlo en círculos.

    -¿Así te gusta, amor? -pregunté, sabiendo bien la respuesta.

    -Sí, así -gruñó ella, abriendo más las piernas para darme mejor acceso.

    Me puse de rodillas entre sus piernas y seguí estimulando su clítoris hinchado y expuesto con la lengua, mientras movía mis dedos dentro de ella. Ella gimió y jadeó, agarrándome el pelo con fuerza. Después de un rato, saqué mis dedos y los chupé, saboreando su jugoso coñito. Luego, puse mi polla en la entrada de su vagina.

    -¿Estas preparada para recibir otro miembro después de los incontables que anoche te penetraron? -pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

    -Sí, quiero que me folles -dijo ella, mirándome fijamente a los ojos.

    -Estas muy apretada -respondí, empujando mi pene erecto dentro de ella.

    Comenzamos a movernos al ritmo de nuestras caderas, cada embestida más fuerte que la anterior. Ella gritaba y jadeaba, su coñito apretándome cada vez más fuerte. Después de un rato, cambiamos de posición y ella se subió a horcajadas sobre mí, cabalgándome con fuerza.

    -Sí, así, amor, fóllame duro -gritaba ella, agarrándose los pechos con las manos.

    -Te gusta, eh, putita, ¿te gusto como te trato y follo Mario? -le dije, agarrándole la cintura y ayudándola a moverse.

    -Sí, sí, ¡me encanto! -gimió ella, acelerando el ritmo.

    -¡Te trato como una puta, disfrute ver como usaba palabras sucias y te venias a chorros! ¿Te gusto putita? – le pregunte cada que la penetraba

    -Sii!

    Después de un rato, ella se corrió con un grito ensordecedor, apretándome entre sus piernas con fuerza. Yo también me vine poco después, llenándola de mi leche caliente. Nos quedamos un rato así, abrazados y jadeantes, hasta que ella se bajó de encima de mí y se tumbó a mi lado.

    -Eres la mejor, amor, que noche -le dije, besándole el hombro.

    -Y tú también, mi vida -respondió ella, sonriendo.

    Dormimos un par de horas más y aunque exhausto aún me sentía excitado.

    Era domingo, seguimos desnudos en la cama y nos levantamos después del mediodía, la casa estaba en silencio, nuestros hijos tenían actividades deportivas en sus distintas diciplinas. Mi mujer y yo aún teníamos la adrenalina de la carga sexual vivida la noche anterior nos sentamos en el sillón de la sala a descansar y ver la televisión, prepare unas bebidas energéticas y café para ambos, recordábamos las palabras de nuestros amigos en donde nos sugerían que los acompañáramos la próxima ocasión en donde irían con sus hijos de incognito.

    También recordamos que nos crearon un cuadro mental solo como fantasía que nuestros hijos mellizos algún día pudieran hacer lo mismo con nosotros e incluso acompañarnos al club. Mi mujer recordó nuestra promesa de contarles como había sido nuestra reunión. El solo imaginar a mi hija y su hermano mellizo en una situación en el club me excitó muchísimo. Pensar en cómo sería su reacción, lógicamente no revelaríamos que eran nuestros hijos, como lo harían nuestros amigos Juan y Martha. La expectativa que causaría una “pareja” tan joven atractivos y con cuerpos de deportistas entre nuestros conocidos y no conocidos.

    -¿Amor crees que sea buena idea contarles lo sucedido?, quizá solo fue una ocurrencia de jóvenes o algún tipo de sarcasmo que no entendemos – pregunto mi mujer acostándose en mi regazo.

    -No lo sé, sin embargo, si te soy sincero me excita la idea de contarles – Respondí sintiendo algo arder dentro de mí.

    -Como lo han dicho Juan y Martha con respecto a sus hijos, ya son adultos sin embargo si me preocupa el daño que podría causarles en su sexualidad o sus relaciones de pareja a los nuestros cuando decidan casarse y formar un hogar. – Cuestiono mi esposa.

    -Bueno al parecer nuestros amigos lo han manejado bien con sus hijos tienen una apertura con ellos desde hace tiempo, aunque me llama la atención el nivel de perversión de Mario incluso tiene la fantasía de incluir a su esposa y el cómo trata a su madre su obsesión por mirarla con varios hombres. – Respondí cada vez más excitado ante este universo de posibilidades.

    -¿Qué te pareció Lily? A mi juicio un tanto sumisa, incluso no estoy segura que lo haya disfrutado del todo, me pareció algo dark no crees?

    -Tienes razón no lo había analizado, me dio la impresión igual que es sumisa y de alguna forma enamorada de su padre, no la sentí del todo cómoda, aunque bueno ya Juan nos confió que es su carácter y que se ira soltando-Respondí recordando a Lily.

    -¿Y a ti que te pareció Mario?

    -Buen chico, algo rudo, no podría describirlo exactamente, físicamente un chico lindo y divertido – Respondió con una sonrisa

    -¿Te gusto como te trato? Jamás te había visto en esa faceta

    -¿En qué sentido amor? -Pregunto arqueando sus cejas y entornando sus bellos ojos almendrados

    -En el juego del amo master y la mujer sumisa, respondiste muy bien te vi muy excitada…

    -Me apena un poco recordarlo, pero si lo disfrute lo confieso y también disfrute el contacto femenino de Martha – respondió mi mujer

    -¿Y cuando te quiso penetrar por atrás, la doble penetración?

    -Confieso que en ese momento si lo desee… fue eso el momento en sí, sus palabras, la situación, pero no estaba mentalmente lista. ¿Y a ti te gusto la posibilidad?

    -Me tomo por sorpresa al igual que tu en ese momento quería que lo experimentaras el hacérselo a Martha fue muy rico, note que te excito la visión cuando se lo hicimos a su madre. ¿No fue así? -Respondí

    -Si, todo fue excitante, realmente todo lo fue durante la noche.

    -Deberíamos repetirlo, me gustaría que probemos la próxima vez que vayas preparada para esa posibilidad de ser doblemente penetrada en ano y vagina. Sugerí francamente excitado.

    -¿Con Mario? ¿O con Juan?

    -Nunca hemos hecho un trio, ¿qué te parece si invitamos a Mario algún dia?

    -Wow! No se me habría ocurrido – Me voltio a ver mi esposa con ojos como platos.

    -Hay tantas variantes y posibilidades amor – Respondí.

    Después de ducharnos y vestirnos con ropa casual, salimos a comer a nuestro restaurante favorito. Invitamos a nuestros hijos a que se unieran a nosotros para pasar la tarde en familia como lo hacíamos frecuentemente los domingos. El primero en llegar fue Enrique, con su traje deportivo puesto. Lo saludamos con un abrazo y nos sentamos a esperar a Sandra. Mientras esperábamos, mi esposa y yo intercambiamos miradas cómplices y sonreímos. Sabíamos que esta tarde podría ser especial.

    -¿Familia a que horas llegaron anoche? no los sentí – pregunto tomando su lugar en la mesa

    -Algo tarde evitamos hacer ruido sabíamos que debían dormir bien para sus competencias – respondió su madre

    -¿Qué tal la pasaron, fue divertida su reunión? – Pregunto sin preámbulo embarrando queso de cabra en un pan.

    -Muy bien, una noche especial y divertida – Respondí buscando una respuesta natural.

    -Me imagino, sus fiestas deben ser muy divertidas, por cierto, no olvide que nos iban a contar los detalles – Nos miro a ambos con una sonrisa divertida para enseguida ver el menú.

    -No, no lo olvidamos, esperemos a que este tu hermana, no tenemos ningún problema en contarles. ¿Verdad amor? – Mi mujer al parecer no tenia mas cuestionamientos de abordar el tema con nuestros hijos.

    -Ninguno – Concluí

    Dejamos el tema de momento y la platica verso sobre sus actividades y logros del día, los planes de asistir al campeonato estatal e informarnos que había sido seleccionado, brindamos con cerveza y vino, al cabo de 30 minutos llego mi hija, atravesó el restaurante hasta encontrarnos, definitivamente ya no la veía como antes, vestía en un diminuto short deportivo entallado mostrando sus musculosas piernas, portando una camiseta deportiva ceñida y sudadera amarrada a la cintura, aun traía vestigios de sudor ya que su última actividad recién había terminado. Lógicamente llamo la atención del personal y algunos comensales, mi hija como ya lo he mencionado no es muy alta como su madre, pero su cuerpo compacto tipo hispano y curvas definidas la convertían en una mujercita exuberante. La recibí de pie tomándola de las manos y guiándola a su silla.

    -Hola, papá, muero de sed —dijo ella, dándome un beso en la mejilla. Se sentó y pidió una limonada mientras se ajustaba su larga cola de caballo con una liga.

    -Hola, cariño, ¿cómo estuvo tu entrenamiento y la competencia? —pregunté, mirando cómo se sentaba en la mesa.

    -Bien, papá, estuve practicando mucho para el campeonato regional. Creo que puedo lograr una medalla esta vez —respondió, con una sonrisa llena de confianza limpiándose aun restos de sudor

    -Me da mucho gusto Sandy, estamos orgullosos de ti y de tu hermano, siempre en el alto rendimiento – Acertó a decir mi esposa con ojos de orgullo.

    Cuando finalmente toda la familia estuvo reunida, pedimos nuestros platos favoritos y comenzamos a hablar sobre nuestras vidas y generalidades. Mientras continuábamos hablando, no podía evitar mirar sus musculosas piernas y su figura esbelta, joven y bien trabajada a base de horas de sacrificio y ejercicio. Sentí un cosquilleo en mi estómago y una sensación de deseo creciente. Al pedir el postre y unos aperitivos Enrique retomo el tema.

    -Hermanita es hora de cobrar nuestra colaboración. ¿Recuerdas que nos iban a contar sobre su reunión de anoche?

    -Ho es verdad! ¿Qué paso ayer padres pervertidos? – Nos pregunto con una amplia sonrisa y mirando con complicidad a su hermano.

    -Su madre y yo esperábamos que nos lo preguntaran, fue una noche diferente, inédita de hecho.

    -¡A caray! ¿Hubo seres de otro planeta, animales acaso? – Pregunto jocosamente mi hija

    -Jajaja claro que no, hasta el día de hoy nuestras reuniones son con seres humanos – respondió mi esposa.

    -Prometieron que nos contarían detalles y no esperamos menos – exigió Enrique

    -Y es lo que van a escuchar y recibir – Contesto mi esposa

    -Aquí hay mucho ruido que les parece si nos vamos a casa, nos relajamos y ahí les daremos los detalles y porque fue diferente – Les sugerí.

    -Muy bien, a casa entonces qué opinas hermano.

    -Estoy de acuerdo y queremos todos los detalles.

    Continuará.

  • La esposa del profesor

    La esposa del profesor

    ¡¡Hola, soy el profe Martin y me gusta exhibir a mi esposa!!

    Soy profesor y trabajo en varias escuelas; durante las vacaciones de verano doy clases de regularización a jóvenes mayores de 20 años en mi casa.

    En los periodos vacacionales algunos estudiantes van a mi casa a estudiar las asignaturas que no lograron acreditar durante el ciclo escolar de la universidad, de esta manera gano dinero extra, pero es un trabajo complicado ya que a los estudiantes no les gusta pasar su tiempo de vacaciones estudiando.

    Es evidente que necesito el dinero de las clases particulares, por ello trato de hacer mis clases dinámicas e interesantes; sin embargo, es normal que a ningún estudiante le guste estudiar durante el periodo de vacaciones.

    Me sucedió un verano, que un grupo de estudiantes, perdieron el interés de ir a clases y la situación me resultaba preocupante, porque el grupo era de cinco alumnos y cada alumno me pagaba 200 pesos por hora de clase, en una hora ganaba mil pesos; es decir que a la semana ganaba cinco mil pesos, trabajando en casa; por eso no quería perder ese ingreso, pero no sabía cómo retener a estos alumnos.

    La respuesta vino accidentalmente una tarde, mientras estudiábamos: uno de los estudiantes derramó algo de refresco sobre la mesa y mi esposa entró a limpiar; mientras yo continuaba dando la clase, sentí que los estudiantes dejaron de ponerme atención, pude observar de reojo, que lo alumnos le miraban el escote y el culo a mi esposa, que inclinada limpiaba la mesa. Mi esposa es una linda mujer madura, blanca, de cabellos dorados y ojos verdes, una mujer a la que en México les decimos «Güeras».

    Yo no sentí molestia alguna de que los estudiantes vieran con morbo a mi esposa, porque como escribí antes, ella es bonita y yo también me calenté al ver las piernas de mi esposa cuando estaba inclinada y su busto saliendo de la blusa cuando limpiaba. Yo que tengo años viendo a mi mujer desnuda y me calenté mucho, puedo entender lo que siente un estudiante al ver a mi mujer.

    En lugar de sentir enojo porque mis alumnos vieron con morbo a mi esposa, me puse en su lugar e imaginé lo que podía pensar un estudiante al verle las bragas a mi esposa; el deseo de ver sus tetas, sus nalgas o su coño. Debe ser fantástico ver a una mujer casada, tan bonita como la mía, exhibirse.

    De esta manera descubrí, sin querer, la forma de retener a los estudiantes en clase y no perder el ingreso económico que me generaban; decidí que a partir de esa clase podía utilizar a mi esposa como una especie de «gancho» para retener a los estudiantes; es decir, iba a utilizar el atractivo sexual de mi esposa y al mismo tiempo aprovechar el gran interés que tienen los alumnos por el sexo.

    Platiqué con mi esposa lo precario de nuestra situación económica y le pedí que para la siguiente clase se pusiera algo provocativo para los estudiantes; obvio que ella se sintió ofendida con mi petición; pero la convencí de que no se trataba de que se mostrara desnuda o dejar que la tocaran, solo se trataba de que usara ropa sexy, como faldas, vestidos cortos, blusas escotadas y que ella mostrara su cuerpo de manera aparentemente accidental. Se trataba de que los estudiantes la miraran durante unos segundos y distraerlos un momento del trabajo tedioso.

    Para la siguiente clase mi esposa se puso un vestido blanco, ajustado, algo corto y transparente, con una tanga negra, para que los alumnos pudieran ver sus bragas a través del vestido; también le pedí que se maquillara un poco más de lo normal. Cuando lo hizo, ella se veía realmente linda, mi verga se puso dura y mojada, yo sentí el corazón en la garganta, estaba emocionado y caliente, no podía hablar; sin embargo, mi esposa no quería que los estudiantes la vieran vestida así y me dijo que iba a sentir vergüenza con mis alumnos y pena conmigo porque yo iba pensar mal de ella.

    La convencí de que necesitábamos el dinero y que solo iba a mostrar su cuerpo un poco, en su propia casa; que las cosas parecerían descuidos accidentales, le dije que no era necesario que estuviera durante toda la clase, solo que entrara algunas veces mientras daba la clase para que la vieran mis estudiantes. Ella comprendió que no hacíamos nada malo y aceptó.

    La primera vez que mi esposa se exhibió a los estudiantes yo estaba dando mi clase normal, mientras ella entraba ocasionalmente al cuarto de estudio para ofrecer agua, refrigerios o limpiar el lugar; esto lo hacía siempre durante las clases, solo que ahora iba vestida muy «putona» . Yo fingía leer o revisar algo cuando ella se inclinaba frente a los alumnos, lo hacia discretamente, sin descaro; algunas veces lo hacía de espaldas para mostrar su culo y sus piernas o lo hacía de frente, para mostrar las tetas, creo que ese día los estudiantes tuvieron un buen espectáculo visual, pero quizás no aprendieron nada.

    Ese día era viernes y casi para terminar la clase, mi esposa entró a la habitación de estudio y tomó un libro que yo había dejado previamente en el suelo, para que ella se inclinara a recogerlo y al agacharse permitiera que los estudiantes le vieran las bragas, ella desde antes se metió las bragas entre las nalgas para que los alumnos vieran su culo rosado en todo su esplendor, después de levantar el libro, se sentó sobre el sillón a hojearlo y discretamente abrió sus piernas, apenas lo suficiente para que los estudiantes le pudieran ver el coño desde la mesa de trabajo.

    Ese viernes varios estudiantes se enamoraron de mi esposa y esa noche mi esposa estaba tan excitada que hicimos el amor varias veces, incluso me pidió que la penetrara por el ano, algo que antes no me permitía. Esa noche ella gritaba de placer, yo sé que ella se imaginaba penetrada por mis estudiantes y sentía un placer inmenso. En su locura me pidió permiso para que varios de mis alumnos se la cogieran al mismo tiempo en la casa.

    Ese verano, además de obtener suficientes ingresos por las clases particulares, descubrí que mi esposa quería ser penetrada por otros hombres.

    Ese verano mi esposa y yo hicimos otras cosas con este grupo de estudiantes, pero después te cuento.

    By: MartínRamos

  • El prosti nocturno

    El prosti nocturno

    Tarde en la noche cuando la gente duerme y hay pocos transeúntes en las calles trato de encontrar alguna presa para matar ese deseo sexual, y en las noches tardías esas presas suelen ser hombres gay, transexuales, travestis porque se dan más fácil que las mujeres.

    Recientemente en la aplicación encontré a un mariconcito que le gusta la pinga negra más que la comida, hablábamos esporádicamente solo de sexo y teníamos pensado hacer un trío con otro mariconcito más.

    A mí me gustan mucho las mujeres, pero a los gay me los follo para sacarle dinero, y como donde yo vivo no hay muchos de mi tipo soy preferido por así decirlo.

    Bueno, con este chico que tiene como 31 años quedamos a vernos pero siempre me contactaba bien tarde en la noche casi 4 am cuando seguramente no encontraba a nadie que se la metiera, un día me dijo para vernos y luego canceló y fue ahí donde le dije que si quería que me lo follara tenía que darme dinero, acepto y nos vimos por primera vez, me pago el taxi, pago el hotel, me dio mi dinero, me lo follé pero lo dejé enganchado porque estuve follandomelo solamente por 10 minutos y luego le dije que me iba.

    La semana anterior me contactó y nos vimos en el mismo lugar pero esta vez le dije que tenía que vestirse de mujer y parecer una chica, lo hizo, en resumen, le di una clase pinga que lo puse a llamar a Dios a cada 5 gemido, estuve follandome su culo apretado por casi 1 hora, me vine, descanse un rato, me fumé un porro y volví a darle pinga otra vez por otra hora, decía: ahhh dios mío, dios mío que grande, le eché la leche en la boca y se la tragó como me gusta que hagan, me dio el pago acordado y lo dejé con más ganas. Cada vez que cojo ese culo lo rompo.

  • Mi casa es tu casa (final)

    Mi casa es tu casa (final)

    Entramos a la recámara abrazadas y al sentarnos en la cama escuchamos que alguien había llegado, el murmullo de los demás denotaba excitación.

    Ximena y yo estábamos muy excitadas y rápidamente le ayudé a desnudarse también.

    Su cuerpo era una oda al placer: sus piernas eran torneadas, muslos deliciosos y pantorrillas marca de la familia, coronadas por un manojo espeso de vellos rubios que escondían una vagina de labios abultados rosada ansiosa de iniciar su vida sexual.

    Sus senos eran un poco más grandes de lo normal y tenían un pezón rosado que hacía juego perfecto con el resto de su cuerpo joven y dispuesto si placer.

    Ximena era un poco más alta que yo y al ponernos de pié para admiramos desnudas no pude evitar emitir un gemido de deseo si verla caliente y dispuesta ya.

    Se acercó a mí y empezamos a besarnos intensamente mientras nos íbamos acostando en la cama y sentí de inmediato su respiración agitada mientras nos dábamos la lengua con lujuria.

    -¿Estás caliente hija?

    -Mucho, no sabes cómo deseo hacerte lo que se que te gusta por lo que me han contado mis hermanos ya

    -¿Qué te contaron esos atrevidos? -Dije sonriendo mientras acariciaba sus tetas.

    -Me contaron que eres muy caliente y les mamaste hasta recibir su semen en tu boca.

    -Y que eres insaciable… como yo, dijo apenada un poco, mamá! No he cogido todavía pero he masturbado muchas veces a mis hermanos y me dicen que soy muy caliente como tú.

    -Los masturbas? Ahhh eres tremenda! (cómo yo) Y dónde se vienen?

    -Pues a veces en mis tetas y a veces los dejo venirse en mi boca… ya probé el semen y me encanta también… como a ti! -Dijo Ximena riendo.

    -Pues es de familia nena, a mi es lo que me gusta más en el sexo, mamar y tomar el semen, me vuelve loca! -Dije riendo también mientras empezaba a mamarle las tetas mientras ella se acomodaba boca arriba en la cama.

    Con razón Ximena aprovechaba siempre que salíamos y se quedaba con alguno o sus dos hermanos en la casa!

    Me prendí a sus pezones como loca mamando y besando, dándole todo el placer que podía a mi hija mientras ella empezaba a gemir y me acariciaba las nalgas y la raja con desesperación.

    Alcancé a escuchar un sonido muy suave que si no lo has escuchado antes pasa desapercibido y más en esas circunstancias…

    Era la cámara que teníamos conectada mi esposo y yo desde la esquina de la recámara que bajaba la señal a la TV de la sala… los demás invitados nos iban a ver coger a mi hija ya mi por primera vez!

    Eso me acabo de calentar y empecé a bajar mi cara hacia el estómago de Ximena mientras ella me decía obscenidades muy caliente como estaba ya ella, de repente, se enderezó un poco y me pidió me moviera un poco para hacer un 69.

    Nos acomodamos con ella arriba y cuando empezábamos a disfrutarlo entraron a la recámara.

    Era Tony! Y venía con su esposa…l a güerita Ingrid (para los que han leído mis relatos anteriores, sabrán quién es ella).

    Esa si no lo la esperaba, desde que se casaron hace años, se fueron a vivir al sur de la ciudad y formaron una bella familia, Ingrid le dio dos hijos y junto con su otro pequeño de su matrimonio anterior vivían muy contentos, como ella me dijo en su momento:

    Sentir esa verga negra dentro de ella la decidió a no dejarla ir nunca y nosotros, mi marido y yo, nos pusimos muy contentos de ver qué se casaban.

    Yo seguía acostándome con Tony frecuentemente y mi marido era amante de Ingrid de planta, éramos 4 personas muy afortunados de haber coincidido.

    Nos separamos un momento con Ximena y yo y saludamos a los recién llegados y me di cuenta que no era una coincidencia su llegada.

    Mi marido los había invitado para que desvirgaran a Ximena.

    Entendiendo la situación, me fui poniendo de pie mientras ellos se desnudaban y guiñándole el ojo a Ximena le dije excitada por la situación:

    -Tú y yo seguimos luego, ahora disfruta a esta pareja preciosa que te va a estrenar en tu vida sexual.

    Ximena me sonrió en complicidad y emitió un gemido de sorpresa cuando le vio la verga a Tony.

    -¡Ay mamá! Ahora lo entiendo todo! ¡Es enorme… con razón eres adicta a Tony! Dijo excitada de saber que se las iba a coger mi macho negro.

    Ingrid nos vio satisfecha con la situación y me dijo:

    -Te la vamos a dejar bien cogida amor, a tu salud!, dijo acercándose a Ximena para empezar a acariciarle el cuerpo mientras mi hija tomaba con ambas manos el tolete de Tony y empezaba a mamar esa verga enorme que empezaba a ponerse dura.

    Recordé que todo estaba siendo visto por los invitados en la sala y salí de la recámara para regresar con ellos y dejarme ensartar por ellos mientras veíamos la desfloración de Ximena en la TV.

    Regresé a la sala y encontré a todos los invitados muy pendientes de lo que estaba mostrando la TV, Ximena seguía mamando con lujuria esa verga negra enorme mientras Ingrid se había acomodado debajo de ella y le estaba mamando la raja rosada arrancándole gemidos de placer.

    Me senté entre dos jovencitos que se acomodaron en el sillón de la sala para que pudiera sentarme yo entre ellos y de inmediato empezaron a acariciarle el cuerpo mientras me besaban lo que podían.

    Mi esposo subió a la recámara para usar otra cámara y grabar ese momento íntimo tan esperado por mi hija y yo me quedé desnuda con los demás calzando solo mis zapatillas altas.

    Uno de ellos se puso de pie y se sacó el pene erecto ya y me lo dió en la boca.

    Empecé a mamarlo caliente como estaba ya de ver lo que pasaba con Ximena y consciente también de que me iban a dar una buena cogida los ahí presentes.

    El otro muchacho que estaba sentado al otro lado mío me metió los dedos en la raja y empezó a moverlos rítmicamente mientras yo seguía mamando la otra verga que sentí como empezaba a ponerse más dura y entre gemidos del macho joven diciendo: “me vengo!” “¡Me vengo!” Me dio una buena cantidad de semen caliente que me llenó la boca mientras el otro hombre me ponía de ladito metiéndome la verga de un solo golpe en la vagina.

    Gimiendo a punto de venirme empecé a moverme junto con el mientras me soriana las tetas de atrás abrazándome y metiéndome la verga profundo en cada embestida.

    -Ahhh… sí! Me vengooo grite sintiéndolo venirse también llenándome la raja velluda de su caliente semen mientras le decía a todos: sí! ¡Cójanme! ¡Soy su puta! Soy su putaaa!

    La joven atrevida se puso de pie y se desnudó mientras los demás empezaban a hacer lo mismo y se acercó a mí para hacer un 69 en la alfombra.

    Después de darme un orgasmo con su lengua y sacarme todo el semen de la vagina con su lengua de sentó satisfecha por el momento y los demás se acercaron a mi para empezar a acariciarme y cogerme.

    Los gemidos de Ximena en la TV resaltaban sobre nosotros si estar siendo penetrada por la enorme verga de Tony y emitió un aullido de placer cuando sintió esa verga enorme negra venirse dentro de su vagina rosada por primera vez.

    No podía haber tenido una iniciación mejor mi hija, mientras yo seguía mamando vaginas y vergas en la sala.

    Para el gran final de esa orgía juvenil, Chava, mi hijo mayor de acercó detrás de mi y puso su vergota en mi ano empezando a meterla mientras me pellizcaba los pezones y mi otro hijo Tony, producto de mi relación con el macho negro que estaba cogiéndose a mi hija en la habitación, me dio su verga en la boca para que lo mamara mientras Chava me penetraba.

    Caliente como pocas veces, le dije a Tony JR que se acercaba y me la metiera por la raja mientras su hermano me daba por el ano.

    Terminamos haciendo un trio: penetrada vaginal y analmente por mis hijos me vine como loca entre gritos de placer de los tres y la mirada atenta de los invitados, ya tendrían ahora una experiencia de primera mano de la lujuria de esta familia que estaba hecha para darnos placer entre todos.

  • Me vengué de mi vecina

    Me vengué de mi vecina

    Mirta la espectacular chica argentina hoy nos cuenta como se vengó de su vecina.

    Te cuento me vengué de mi vecina, te acordas que siempre jodía con que yo tomaba sol en el jardín y me la pasaba en bikini, eso a ella le molestaba demasiado, claro como no tiene un cuerpo como el mío, pues le di un espectáculo al esposo.

    Yo estaba tomando sol como siempre, aprovechando que al fin dejo de llover, cosa que llovió toda la semana, y veo a mi vecino asomándose por encima de la pared eso me puso inquieta y me quede recostada haciendo topless, con mis tetas al aire de frente a él, agarre el bloqueador solar y empecé a ponerme nuevamente cosa que me quede masajeando mis tetas, me las presionaba y movía con ganas y podía sentir, como me miraba de forma lasciva con muchas ganas.

    Me quede enfocada en mis tetas unos minutos y él observaba atento, fue tanto el calor del momento que sin pensarlo termine soltando las tiras de la parte inferior también, me sentía supercaliente y estaba mojada, así que me acomodé un poco sobre la toalla y la corrí empezando a masturbarme frente a él, tratando de no gemir tanto y darle una buena vista, tanto que jodía que sentí que el esposo se masturbó conmigo.

    Eso me puso más cachonda y abría bien mis piernas para que pudiera ver mejor y lo hice con tantas ganas que me corrí superrico ufff quite mi mano para que pudiera ver bien y escuchaba sus gemidos muy fuertes y de pronto una voz que le grito “cochino que estás haciendo hay trepado en la pared”.

    La esposa lo pillo jajajaj, yo me puse mis gafas de sol me tape un poco con la toalla y seguí tomando el sol como si nada.

    Espero sus comentarios

  • El empréstito

    El empréstito

    Charlando con una dama, se me ocurrió preguntarle por sus morbos, si un total atrevido. Pregunté por esas cosas que tenía en la cabeza y que nunca había realizado. Y si, me encanta meterme en la cabeza del lobo o la loba en este caso.

    Ella lo pensó y al rato me contestó algo que no esperaba, prostituir un sumiso, dijo, entregarlo. Me es difícil por dos motivos afirmó, si tomo un sumiso es porque tengo una relación con él, segundo soy posesiva y no doy mi propiedad a nadie. Sería muy difícil que lo logre, y por eso sigue siendo un pendiente.

    Y mi cabeza extrañada por la respuesta se quedó pensando, pasaron los días y me preguntaba por qué entregaría a su propiedad, si tengo una ama es para estar con ella, no con otra pensaba, pero claramente si me lo ordenara no tendría alternativa más que entregarme a quien ella decidiera.

    Pensando en ello es que decidí volcar a papel lo que pasaba por mi cabeza al pensar en ese morbo. Claramente esto no sucedió, y lo que escribo es únicamente producto de la imaginación de un sumiso ante el temor de ser entregado a una total desconocida.

    Ella tenía un morbo pendiente y así de la nada decidió que era hora de cumplirlo, quería ceder su propiedad, entregar un sumiso a otra dama, solo por el placer de hacerlo o por un rédito vaya a saber uno.

    Pero esa mañana comenzó distinta, temprano me buscó por el chat y sin demasiada vuelta me ordenó. Miércoles que viene 18:30, va a presentarse en la siguiente dirección. Va a llevar su traje de sumiso, la persona que lo reciba va a ser su poseedor, sus órdenes serán las mías, se entregará ante esta persona como lo hace conmigo. Quiero que me haga sentir orgullosa del entrenamiento y la formación que le di.

    Instantáneamente la cabeza se me llenó de preguntas, las cuales disparé, ¿conozco a la dama, conoce mis límites, que tiene permitido hacerme, me va a entregar así sin más?

    Y respondió como para que muriera ahí mismo de un infarto, nunca dije que fuera una dama, conoce sus límites, tiene permitido todo lo que yo puedo hacerle, ¿así sin más?, si claro, usted se metió solito en esto, y ya no tiene posibilidades de echarse atrás, todo está arreglado.

    Quedé regulando, no entendía su juego, entregarme, regalarme, lo entendía, pero siempre pensé que sería una dama, no soy homosexual, ni siquiera hetero-flexible, jamás me tocó un hombre. Si bien en algún momento di el ok, para ser forzado este no sería el caso.

    ¿Lo estaba diciendo solo para darme miedo? ¿hablaba en serio?, por mas que preguntaba y volvía a preguntar siempre encontraba la forma de evadir la respuesta. Me brindaba algo de información bien escueta, lo suficiente para tenerme pensando todo el día, pero poco significante como para dejarme en claro que iba a suceder en ese cuarto.

    Cansada de las preguntas refutó, si no desea cumplir con el deseo de su ama lo dice ahora, nunca está obligado a nada, puede decir que no, pero si confirma no vuelve a hacer una pregunta más, salvo que sea acerca de su seguridad.

    Pero que clase de sumiso sería si no me entrego a sus morbos y deseos, es mi deber, después de todo para eso soy suyo. Y fue lo que contesté, si ese es su deseo que así sea. No volví sobre el tema, por mas que la cabeza se me carcomiera. Ella siguió como si nada, hablando de otra cosa.

    Llegó el día, y solo me dio algunas instrucciones, dijo, vaya impecable, limpio por dentro y fuera, aflójese, entréguese como si fuera yo, intente disfrutar de una forma nueva lo que le va a pasar. Me confirmó dirección y horario. No podía trabajar, estaba aterrado, no sabía ni quien ni que me esperaba, ni siquiera sabía su sexo.

    Llegó la hora, estaba parado frente al portero eléctrico, con el papel de la dirección y no me animaba a tocar el timbre, me reía de los nervios, junté valor y presioné el botón.

    Contestó una dama, y el alma me volvió al cuerpo, hola que tal, me están esperando dije, ya bajo contestaron mientras reía dulcemente.

    Llegó la dama, en la puerta me miró de arriba a abajo como quien mira una presa nueva. Abrió pasé y fuimos directo al ascensor, no dijo nada, y yo apenas si podía respirar. Entramos, cerró la puerta, y con una sonrisa pícara en la boca me dijo, vamos a relajar, tomas una cerveza, claro respondí. Cerveza, unas papas, charla informal para cortar un poco el hielo.

    Repasamos palabras de seguridad, y sin mas me dijo, si querés podés retirarte ahora. Estoy al servicio de mi ama respondí, y en nombre de ella al suyo. Perfecto, baño se prepara y cuando vuelve es mi sumiso, no me gustan los brat, no me gusta que me mire a los ojos, pretendo entrega y sumisión. Si lo hace nos mantendremos bien, sino pagará las consecuencias de sus actos.

    Nudo en la garganta, miré la puerta de salida con mucho cariño, pero fui hacia el baño. Me cambié, puse mi plug en su lugar, el cb, la medias y salí al ruedo. Me acerqué a la dama y le entregué las llaves intentando no mirarla a los ojos.

    Las tomó y giró alrededor mío, siempre supe que su dama tenía buen gusto dijo y me hizo ruborizar. También sé que es dedicada, veremos cómo le fue con su entrenamiento.

    Me quedé parado mientras la dama terminaba de acomodar sus implementos, me llamó fui hacia ella, me puso collar y correa, tiró hasta que estuve a sus pies. Abrió sus piernas, subió la correa y me puso entre sus piernas, comencé a lamerla con ganas pensando en las piernas de mi bella dama. Le gustaba, sentía como comenzaba a mojarse, me presiono contra su vulva, no podía respirar, pero seguía lamiendo, con mis manos la corrí hacia un lado para poder respirar, una bocanada fuerte y cuando quise continuar ya no estaba.

    Buscaba algo sobre la mesa, trajo un par de esposas, inmediatamente entendí el mensaje y puse las manos por detrás de mi espalda. Haga su trabajo me dijo, va a respirar cuando yo se lo permita, y así lo hice, seguí lamiéndola sin poder separarme de ella, me presionaba fuerte y soltaba poco tiempo una buena bocanada de aire y de nuevo, hasta que acabó y con su orgasmo volvió mi aire.

    Respiraba agitado, me faltaba el oxígeno. Me tomó de la correa, me incorporé como pude con las manos atadas. Me llevó hasta una mesa, amagó a besarme y me dejó con los labios en el aire, necesitaba conectar de alguna forma con esa dama, pero ella no lo permitía, me tenía ahí, ahora sabía que lo necesitaba.

    Lamió mis pectorales, y paró en mis pezones, pequeños pero sensibles, me sacó unos buenos gritos, se entretuvo todo lo que quiso. En un momento su intensidad me desbordó y fui con mis hombros para atrás para intentar sacarla. Me miró, me tomo de la pera giró mi cara hacia la mesa y me aclaró. Se que no puedo tocarte la espalda, pero tu ama me dijo que el culo te lo puedo dejar del color que mas me guste, y si me volvés a correr lo voy a hacer, es tu decisión.

    Y si antes era intensa, ahora me hacía ver las estrellas, realmente mordía con ganas, me dolía, y sacó mis primeros gritos.

    Fue hasta la mesa, volvió con un gagball, me miró con una sonrisa tierna y me dijo ahora quiero escucharte gritar. Abrí la boca, y tiró del cuero hasta que lo dejó bien ceñido, no tenía idea de lo molesto que era tener eso puesto, ella siguió en lo suyo, a los minutos tenía la boca dormida, y babeaba como un bebé, ella jugaba con mi pene enjaulado.

    Me tomó del collar, me llevó a una mesa, me quitó las esposas y puso muñequeras y tobilleras. Para luego atarme a las cuatro patas de la mesa, ajustó unas correas que tenía y quedé incómodo, sin poder moverme, con los brazos y piernas abiertas. Expuesto totalmente ante ella.

    Tomó mis nalgas con fuerza, y comenzó a spankearlas con la mano, la verdad que no dolía, pero hacía tremendo espamento, como si me estuvieran matando. Para mi poca fortuna, se dio cuenta al instante se acercó a mi oído y me dijo, si querés gritar te voy a dar motivos. Primero sentí vergüenza, quedé como un tonto exagerando el active, luego sentí el correctivo de la dama.

    Tomó una tabla, y escuche un golpe seco, seguido de ardor y luego dolor en una de mis nalgas, el auch se ahogaba en el gagball mientras la dama emparejaba los cachetes. Me retiró el gagball y repitió el castigo. Mis rodillas se doblaron y mi pobre culo ardía como nunca. Se acercó y al oído me dijo, ahora que su culo tomó color voy a disfrutar de un poco de spank.

    Fue hasta la mesa, tomó un floguer y comenzó su trabajo, lento, suave, yo no decía nada, comenzó a subir la intensidad, hasta que escucho mi primer quejido. Ahora si nos entendemos dijo en voz alta, está bien enseñado, aprende rápido.

    Siguió el spank con la mano, no dolía, pero fueron muchos y cuando terminó sentí el culo prendido fuego.

    Como una niña mala fue hasta la mesa, la miraba y no decidía con que seguir, miraba sus juguetes los tocaba, pero no se decidía. Hasta que tomó una cola de castor, hundí mi cabeza en la mesa y me aferré fuerte con las manos, sin duda ese cuero duro se iba a sentir y así fue. Fueron cuatro en total, los últimos dos intensos, muy intensos, rogué suplique basta, mientras mis piernas ya habían cedido y colgaba de la mesa. Esperó unos segundos, fue hasta la mesa, tomó un strap con un pequeño dildo curvo y se lo puso.

    Me incorporé a su pedido, retiró mi plug, se sintió bastante. Me lubricó, se puso detrás de mí y comenzó a penetrarme lentamente. La sentía rápido dentro mío, no dolía, y por su curvatura rozaba mi próstata cada vez que se movía, me gustaba. Lo usó buscando que rozara ahí, quería que lo disfrutara. Se volcó sobre mi espalda, y disfruté sentir sus pechos, por primera vez, sin darse cuenta ella hizo contacto, ese contacto que tanto necesitaba. Al oído me dijo, tu dama me informó que aún no te abrió como desea, asique no voy a poder utilizar el dildo que mas me gusta, pero el próximo lo vas a sentir.

    Se retiró y tomó el tercero en tamaño era grande, muy similar al de mi Ama, lo puso en su strap, puso el preservativo, lubricó todo, pero se arrepintió. Volvió a la mesa, no pude distinguir bien, pero tomó algo de cuero grueso. ¿Y eso por qué? pregunté, porque quiero que cuando te coja bien cogido sientas mi cintura chocar contra tu culo. No dijo más, fueron otros cuatro que se sintieron y mucho, no hubo ruego ni pedido que morigerara su mano. Otra vez mis piernas cedieron ante su spank, esperó a que me incorporara, cosa que hice sin que lo pidiera.

    Se acomodó, y comenzó a penetrarme, despacio, sentía como mi ano cedía ante su voluntad. Me abrió y gemí, se volcó sobre mí, otra vez sentí sus pechos, te gusta sentirme preguntó, si Sra. respondí y me penetró hasta el final, gemí, chillé, esa mezcla inconfundible de dolor y placer.

    En todo ese enjambre de sensaciones, escuche una risa, inconfundible para mí, era otra persona ahí, pero la dama se incorporó y me cogió con ganas, yo estaba agarrado de la mesa, pero nada podía hacer para detener sus embates, la sentía muy profundo dentro mío, y sentía el dolor en mis nalgas cada vez que las chocaba. Le puso mas y mas ganas, no había gagball que acallara mis gemidos y quejidos. Lo hizo hasta que se sintió satisfecha. Se retiró, me soltó. Me puso boca arriba sobre la cama. Me mostró la llave de mi cb, y sonriendo me dijo esto pertenece a tu ama, no me pertenece a mí, se queda dónde está. Me quitó el gagball, se puso arriba de mi cara y comencé nuevamente a chuparla, lo hice hasta que un squirt baño mi cara. Me ahogaba, cada tanto la levantaba para respirar, pero no aguantaba un castigo más asique seguía como podía.

    Otro squirt más, y se retiró tendida en la cama. Estaba exhausto, con el culo dolorido por dentro y por fuera, cualquier roce en mis pezones era un infierno. La dama fue hasta la heladera trajo dos cervezas. Mientras bebía, pregunté si había alguien mas en el departamento, a lo que respondió si me había quedado con ganas de castigo. Agradecí y terminé mi cerveza. La dama dio por terminado el servicio, diciéndome que estaba conforme, que eso le iba a decir a mi ama.

    Estoy seguro que esa risa era la de mi ama, ella nunca me dejó, siempre estuvo ahí pendiente de lo que sucedía, disfrutando de ver como su sumiso era utilizado. Pero claro eso no lo sé, quizás solo es algo que necesito creer.