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  • Te presento a mi amiga Sandy (3)

    Te presento a mi amiga Sandy (3)

    Después de la fiesta donde le mamé la verga a Diego por primera vez, y donde mi novia nos encontró en plena faena. Yo soy Sandy, una chica lady boy, en esas épocas tenía 21 años, medía 1.82 m y pesaba 76 kilos, cabello un poco largo con ondas. Tenía un buen cuerpo, modestia aparte, de ir al gimnasio 3 veces por semana.

    A la mañana siguiente, esperé que Tania entrara a la ducha y me cambié, me acerqué a la puerta y le dije que hablábamos después, que quería irme antes de que Francesca despertase. Llegando a casa me duché por un buen rato y me pasé la mañana y la tarde reviviendo cada momento de la noche anterior. No tenía claro si sentía vergüenza, gusto, cólera, miedo o todo a la vez. Mi novia había estado cogiendo con otra persona y no estaba molesto del todo por ello, mientras que nunca había pensado en tener relaciones homosexuales, ahí estaba yo, le había hecho una paja, chupado la verga, tragado el semen y besado a un hombre.

    Mientras tanto, Tania también estaba lidiando con sus actos de esta semana. Cuando Francesca despertó, le preparó un café

    – gracias Tania, que tal borrachera la mía.

    – te encontré aquí totalmente inconsciente amiga, todo el mundo ya se había ido

    – ¿estamos seguras de que no había nadie hasta tarde?, juraría que había una pareja sentada acá, la chica le estaba chupando la pija al muchacho

    – no Franchi, no había nadie

    – menos mal, que sueño tan vívido, y morboso, jajaja.

    Cuando su amiga se fue, Tania se quedó pensando, lo que hizo, lo que hicimos, lo que hice, lo que debemos hacer, finalmente llegó a algunas conclusiones y desarrolló un plan. Me llamó y me pidió que vaya para el lonche, yo sabía que no iba a poder dilatarlo más, así que fui. Apenas me abrió la puerta se me tiró encima, me abrazó muy fuerte y nos quedamos abrazados un minuto en la puerta sin decir nada. Me hizo pasar, había estado llorando, se le veía en los ojos, nos sentamos en el comedor, había preparado café, tostadas y otras cositas. Me rogó que la disculpara por lo que hizo con Carlos, que él no significaba nada para ella y que estaba muy avergonzada por todo ello.

    Traté de no hacerla sentir peor de lo que ya se sentía, me disculpé de igual manera por mis acciones, traté de explicarle como se dieron las cosas. Le conté que Diego se sacó la verga de la nada y me la mostró, que sin darme cuenta él ya me había puesto mi mano encima de su pene para acariciarlo, que cuando llegó con Carlos y los escuchamos teniendo sexo fue el detonante, que Diego me empezó a manipular para chuparle la verga, etc. Entre 50% cierto y el resto pura mierda, Tania no se creyó el cuento, pero… decidió manejar la conversación a su manera.

    – Amor, yo sabía que tenías algunas inclinaciones, no tenía claro que tanto.

    – ¿cómo así amorcito?

    – hace tiempo me di cuenta que te llevabas algunas de mis bragas y después las traías a mi casa y tratabas de ponerlas en su sitio. Yo me doy cuenta amor, y bueno, me imaginé que te las llevabas para masturbarte con ellas y me gustaba la idea de que lo hagas

    – no sabía que te habías dado cuenta, si amor, me las llevé, sobre todo ese rojito que me encanta. Me los ponía en mi cuarto y sentía muy rico, la telita al contacto con mi piel era intoxicante, ¿por qué no pueden hacer los calzoncillos del mismo material? Era raro, el morbo era doble, meterme una paja pensando en culearte, pero a la vez, sentía que era tu por tener las bragas puestas.

    – Bueno, todo cambió un día que habíamos estado en mi casa y me fui a duchar, cuando regresé al cuarto te vi con mis leggins puestos, te estabas tocando las piernas y la colita, mirándote en el espejo, cuando te las quitaste, tenías una de mis tanguitas puestas.

    Me puse rojo, no tenía idea. Continuó diciéndome que se imaginó que estaba explorando mi lado femenino, y que seguramente sería una persona dócil y sumisa en la cama. Me decía que había decidido jugar conmigo y ayudarme a explorar, pero su plan le salió todo mal.

    – La semana pasada estaba bailando toda la noche con Carlos, muy pegados, quería que te sientas celoso y me sacaras de ahí, pero no hiciste nada y te la pasaste con Diego.

    Me dijo que cuando ya estaba borracha, fue al baño y Diego se metió con ella, la empezó a besar y le metió la mano encima de su calzón y la empezó a sobar, que se dejó llevar unos segundos, pero le puso paro y fue ahí cuando me vino a sacar de mi conversa con Diego y pedirme que la lleve a casa.

    – Carlos me estuvo texteando toda la semana y lo invité a la fiesta acá, por cierto, lo que te dije del cine con él anoche, era mentira, lo dije para ver que tanto más te excitabas creyendo eso.

    A estas alturas no sabía si creerle eso o no, pero la verdad es que sí, me excitaba mucho cuando me contaba ella de estar con otro hombre. Me dijo que la noche anterior habían salido a la esquina porque Carlos quería fumar, es más, la gente que se iba yendo de la fiesta los encontró conversando y se despedían de ella, cuando regresaron, no había música, no se dieron cuenta de Francesca durmiendo, no oyeron nada así es que Carlos la agarró del brazo y la llevó a la habitación. Ahí fue cuando Tania me cuenta que, entre la borrachera, lo fastidiada que estaba de que no la celara anoche tampoco y la excitación de hacer algo prohibido, se dejó llevar. Sus excusas y las mías al final dejaban mucho que desear, creo que queríamos pasar la página rápido.

    – ¿qué te gustó más de lo que hiciste con Diego?

    – la verdad no sé, fue todo rápido y reaccionaba por impulso. Tener el pene de un hombre en mi mano fue raro, pero no podía dejar de tocarlo, me encantaba como se sentía en mi mano. Cuando me besó, tenía los ojos cerrados, se sintió rico, solo sentía sus labios y me temblaban las piernas. Cuando se sentó en el sofá, desnudo, me quedé sin aliento, de verdad que solo podía apreciar su cuerpo, quería tocarlo todo, eso me animó a chuparle su verga y me gustaba demasiado el saber que le daba mucho placer a un hombre. No podía creer la naturalidad con la que le contaba todo, como si le hablara a una amiga y no a una novia.

    En eso Carlos le estaba enviando textos a mi novia, ella le contesto diciendo que lo que ocurrió fue un error, que no lo quería volver a ver y que no la llame le mande mensajes. Cuando le contestó, Tania le dejó un mensaje de voz, diciéndole qué si le volvía a escribir o llamar le diría a su hermano, todos sabían que era de las fuerzas especiales del ejército, hasta donde yo sé, Carlos no la volvió a contactar. Toda esta conversación, de verdad que nos dejó agotados mentalmente, fuimos a echarnos en la cama y dormir un rato.

    Eran como las 8 pm y me desperté con el mástil prendido, empecé a besar a Tania en el cuello y acariciar sus tetas, besarlas, poco a poco se iba despertando y en menos de un minuto estaba yo desnudo. Comencé a desnudarla, estaba solo con su tanguita y se la empecé a quitar, me detuvo con la mano, se la quitó ella, me echó en la cama y se puso entre mis piernas poniéndomela, estaba ajustada la tanguita y me alocaba más aún como apretaba el hilo contra mi agujerito. No jugamos mucho, la eché y saqué mi palo al costado de la tanga, estábamos muy cachondos, así que la empecé a follar, no había libreto, solo se la metía fuerte en misionero y jadeaba muy fuerte

    – ¡sí! ¡así! ¡así amorcito! ¡dame fuerte! ¡que rico que me culeas amor! ¡te amo!

    No necesitaba más instrucciones, la follé y follé, ella gemía, gritaba, me clavaba las uñas en la espalda mientras me volvía a pedir perdón por todo. La verdad que follar con una tanga apretada besando tu culito, es una delicia, nos corrimos muy fuerte, abrazándonos fuerte.

    Después de ducharnos, Tania se puso un bikini azul de satín, yo buscaba mi ropa del piso y ella me llamó.

    – Ven cariño, toca mi amor, cogió mi mano y me la puso en su vulva, encima del calzoncito, ¿te gusta cómo se siente?, ummm, tócalo por atrás también

    Se dio la vuelta, me hacía tocar su coño y su culo, gozando de la textura de la tela. Se quitó el bikini y me lo puso, me quedó muy apretado sobre todo porque tenía la verga durísima.

    – tócate cariño, siente lo lindo de la textura, atrapando tu coñito, así, tócate el culito, ¿ves cómo está apretadito?

    – me encanta, me gusta demasiado ver un calzoncito atrapando mi paquete y ver como se forma un bultito ahí, me parece super sexy.

    Tania fue rápido a la sala y trajo el espejo, lo puso en frente de la cama, podía verme ahí y en el del tocador. Empezó a sacar más bragas de su cajón y me las daba para probarlas, me dio un thong morado de algodón, no me capturó la sensación, me puso inmediatamente una tanga negra, me temblaban las piernas, era de seda. Así me tuvo probando y probando, finalmente me quedé con una braga de encaje negra, subían por mis caderas y cintura, la parte de atrás se metía en mi culito muy rico, salía de mi raja en una V que cubría casi nada de mis nalgas. Tania aprovechó y me dio un brasier negro que hacía juego, como ella tiene senos grandes, sus brasieres no tienen relleno, pero este tenía forma porque era un push up. Me sentó en el tocador y comenzó a maquillar la parte de arriba de mis pechos, me quedé sorprendida, realmente se me veía un escote precioso.

    Estábamos en una noche de chicas, riéndonos, comparando las ropitas, me sacó unas medias bucaneras negras y la sensación de mis piernas con ellas era indescriptible, me sentía sensual, deseable. Siguiente me puso los zapatos que usé la noche anterior y me dio una faldita de escolar que usó para el último Halloween, me entró, me cubría apenas mis nalgas, pero el cierre no cerraba del todo, así que me puso una correa de cuero para cubrir el cierre y listo. Me tomó unas fotos en mi celular, me hizo sentarme en la cama y estirar mis piernas, y de ahí me hizo ponerme en cuatro en la cama y levantar la colita al techo, ufff era increíble, se podía apreciar unas nalgas redonditas y grandes, y por abajo un bulto de verga, me excitaba eso.

    Seleccionó esas dos fotos y antes de que pueda decir algo se las mandó a Diego con un mensaje que decía: “te presento a mi amiga Sandy, ¿qué podrás hacer con eso?”.

    – ¡¿qué?!!!, ¡¿qué haces Tania?!!

    Me tranquilizó diciéndome que estaba segura de que respondería muy excitado, que estaba segurísima de que le iba a gustar mucho. Le pregunté del porque Sandy, me dijo que siempre que veía el final de la película Grease, nunca dejaba de mencionar lo bien que estaba “Sandy”, y bueno, ahí está, ese iba a ser el nombre de mi alter ego femenino.

    Diego contesto casi de inmediato: “puedo hacer muchas cosas con ella, pero más si la tuviera de cuerpo entero”. Me quedé helada y Tania se reía a carcajadas, le dije que no puedo salir así en cuerpo entero, se me vería como una marica más. Tania me llevó al tocador y me comenzó a maquillar, rímel, cejas, un poco de base, me pintó los ojos con un oscuro humeado, me puso un poco de rubor en los pómulos y un lápiz labial rojo. Se habrá demorado no más de 10 minutos, cogió unos ganchos de pelo y me hizo un peinado muy femenino bien rápido. Me hizo posar y empezó a tomarme fotos, escogió una que estaba apoyada en la puerta y otra en la cama como la anterior en 4, pero mirando atrás hacia la cámara. Le envió las fotos y yo quería que me trague la tierra.

    Preparamos una ensalada porque Diego no contestaba, hasta que 20 minutos después me envía una foto y un video. La foto era de su verga a su máxima extensión, con su mano apretando la base, se veían las venas a punto de explotar, hasta Tania dijo “wow”, y el video era de 2 minutos de Diego masturbándose hasta que se corre gritando mí nuevo nombre: “Sandy”. La verdad es que no solo me excitó mucho, pero el hecho de saber que un hombre se masturbara pensando en mi como mujer, era lo máximo, mientras que terminamos la ensalada veía el vídeo en loop una y otra vez.

    Tania me miró, yo estaba atontada, me cogió de la mano y me llevó a la habitación, me quitó la faldita y sacó mi verga por el costado del calzoncito, se arrodilló y empezó a darme una mamada hasta que la tenía durísima. Se desvistió en menos de 3 segundos y se echó en la cama abierta de piernas, invitándome a penetrar su chochito ya húmedo de tanto morbo. Me tiré encima de ella y empecé a coger a mi novia, totalmente vestida de mujer, con maquillaje, aún no lo veía como una cogida lésbica, como lo vería más adelante, el morbo realmente me nublaba de tener lógica en mis pensamientos. Jadeábamos las dos, gozando de la cogida, cuando Tania tomó mi celular y abrió la foto de Diego y me la muestra.

    – ¿te gusta lo que te envió Diego? ¿ahh?, dime perrita

    Tania estaba perfeccionando el arte de ponerme cachonda y volverme loca, le decía que sí, que me encantaba, que era una delicia de tronco, le iba admitiendo como me encantaba el falo de un hombre a mi novia mientras la cogía. Pasó al video y lo dejó en loop,

    – que rico tronco tiene tu macho cariño, ummm, de verdad está riquísimo, que envidia, ¿te gusta?

    – ¡sí!, ahhh, me encanta la verga de Diego, es realmente hermosa, una delicia, ahhhh

    – ummm, putita, ¡eres una putita Sandy!, ¿Qué harías con esa verga?, ahhh

    – la estaría chupando, aaah!, lamería su falo, desde la base hasta su glande, ummm, quiero chupársela como una perra (ya estaba jadeando fuerte)

    – ya lo veo que sí, eres toda una putita, ahh, ¡ahhh!!! ¡sigue así!, ¡fóllame así!!!

    Ella seguía gimiendo mientras la cogía más fuerte, el morbo era increíble. Tania estiró el brazo y agarró su consolador de la mesita de noche, la puso en frente mío.

    – así es putita, sigue mirando el falo de tu macho, ¡míralo!, ¡ahhh!, toma, ¡métetelo en la boca! (me puso el vibrador en frente de mis labios), ¡así chúpalo perra!

    Empecé a chupar esa verga de plástico, con la mirada fija en el video de Diego y fantaseando de que se la chupaba de verdad, todo esto mientras seguía cogiendo a mí novia. Tania me rodeaba la cintura con sus piernas, estaba gozando fuerte y quería mi falo dentro de ella hasta el fondo, sus gemidos ya eran gritos de placer, pero no dejaba de cachondearme.

    – ¡Así perra! ¡ahhh!!! Chúpale la verga a tu macho, ¿Diego es tu macho verdad?

    – ¡Sí!!! ¡sí!! Es mi macho, ¡tengo un macho!!! Aaah

    Tania sacó el órgano de plástico de mi boca, hizo un esfuerzo para estirar su brazo y lo puso en la entrada de mi ano, con mucho esfuerzo, pero lo logró, mientras tanto yo seguía perdida entre follarme a mi novia y clavar mi mirada en la herramienta viril de Diego, estaba en las nubes. De repente sentí como ese falo iba introduciéndose en mi culo, Tania me estaba cogiendo y la sensación era indescriptible.

    – ¡eso perra! ¡siente como yo putita!, ¿ves como nos están cogiendo a las dos? ¡Ahhh!, ¡somos unas perras!, ¡ahhh!, que rico, ¿verdad?

    – ¡Sí Tania!! ¡Ahhh!! que rico, ¡nos están culeando a las dos! (ya de a poco hablaba de mí en femenino), ¡así, así! ¡me corro!!!, ¡me corro!

    Comenzamos a gritar las dos y tuvimos un orgasmo juntas, fue uno de los momentos de conexión más grandes que había tenido con ella, las dos culeadas por nuestros machos, nos besamos mucho, bajé a su concha y me tomé la leche, volvimos a besarnos saboreando ese semen en nuestras bocas, que momento tan sublime. Dormimos así, como dos lesbianas.

  • Gracias al trabajo (5)

    Gracias al trabajo (5)

    Pasamos al interior de la casa, al salón, yo me puse un pantalón corto como Jorge y nos sentamos los tres en el sofá. Comencé hablando yo:

    – A ver, primer punto: Me llamo Óscar y mi amigo Jorge, no somos maricones, aunque entiendo que lo puedas pensar, somos bisexuales. Y no vamos buscando a gente para que se apunte a nuestras “fiestas”. ¿Cómo te llamas? ¿y sobre todo, qué edad tienes?

    – Mira, me llamo Eva y tengo 26 años, estoy independizada, es decir vivo sola y no tengo que darle explicaciones a nadie, ya conoces a mi madre y no tengo nada en contra vuestra, pero el día que llegaste me llamaste la atención y desde ese día os he estado observando, me habéis excitado mucho con vuestras “fiestas” como tú dices, soy una persona muy fogosa, extremadamente fogosa, diría yo.

    – Caliente, calentorra diría yo -añadió Jorge.

    Le hice un gesto con la mano a Jorge para que la dejase continuar…la verdad que estaba bastante buena, los pezones se le marcaban en la camiseta, ella notó que la miraba con unas intenciones bastante claras y quitándose la camiseta salieron esos preciosos pechos, con los pezones apuntando hacia arriba, del tamaño ideal para meter la polla entre ellas y pajearse, y mirándome a los ojos dijo:

    – Soy toda natural, podéis comprobarlo…

    Jorge alargó su mano y le agarró la teta derecha, me miró y asintió con la cabeza, y fue el primero en hablar, estaba empalmado igual que yo:

    – Por mí no tengo problema, pero hay unas normas que cumplir, Óscar es el señor, y nosotras -lo dijo remarcando el femenino en esa palabra- somos sus sirvientas, ¿está claro? , al menos por hoy…

    – Queda claro, ya me fijé bien quien es el macho en este equipo… jajaja

    Jorge me miró y sonrió, así que me quité el pantalón que me había puesto y les dije que se desnudaran.

    – ¿Hay algo que debas decirnos? No sabemos si eres virgen, si tenemos que usar preservativos contigo… Ya veo que lo tienes depilado, mejor, no me gustan los pelos…

    – A mí tampoco me gustan los pelos, me depilo completamente, no soy virgen de ningún orificio de mi cuerpo…y además llevo un DIU puesto, me gusta hacerlo a pelo, notar las venas de las pollas dentro de mí, me encantan las pollas.

    Ante eso la levanté y la besé mientras mi mano buscaba su coño… ¡¡¡ya estaba empapada!!! Noté como su mano me acariciaba las nalgas y con la otra me agarraba la polla y acariciaba los huevos. Jorge había hundido la cara en su culo y se lo estaba comiendo, ella comenzó a suspirar, abrió las piernas y dejaba que la lengua de Jorge llegase hasta mis dedos. Miré como Jorge se pajeaba, y me eso me estaba poniendo a mil, pero tenía ya cosas pensadas y quería ponerlas en práctica. Alejándome de los dos dije:

    – Bueno, Jorge ve acabando la cena, y Eva ayúdalo en lo que te pida, ¿de acuerdo? Ah Jorge, ponte el delantal… y tráeme mi copa de Ribera…

    Me senté en el sofá mientras Jorge me traía la copa de vino ya con el delantal puesto, su polla levantaba el delantal, le dije:

    – Cálmate Jorge, jajaja después jugaremos los tres, ahora deja que te vea la polla un poco.

    Se echó el delantal a un lado y se acercó, se la agarré y la tenía muy dura, ya había empezado a emanar el precum, se lo extendí con la yema de un dedo y me metí su nabo en la boca, estaba muy sabrosa, mi lengua jugaba con su frenillo, le acaricié los huevos, me la saqué de la boca y dándole un tortazo en la nalga derecha le dije:

    – Venga, acabad con la cena ya, que nos espera una noche movidita.

    – ¡Joder, qué mala leche tiene, señor! Me pone a mil y me deja ir con el coño empapado… a ver como va a salir la cena hoy.

    – Por tu bien, espero que salga buena, no querrás que tenga que castigarte, ¿no?

    – Por supuesto que no, señor, Lamento mi comentario, señor, no lo tenga en cuenta.

    La cena fue espectacular, no sabía que Jorge tuviese tan buena mano en la cocina, comimos estupendamente y bebimos algo más de la cuenta. Ordené que recogieran la mesa y dejasen la cocina lista, lo hicieron entre los dos bien rápido, mientras los oía reír se escuchaban algunos tortazos imagino que en las nalgas de alguno de los dos. Cuando acabaron, se vinieron al salón, Eva nos sirvió una copa a cada uno y entonces, le dije que se quedara en pie, quería observarla bien, se giraba lentamente mientras contemplaba su cuerpo, hice que levantara los brazos totalmente en vertical, así veía como sus tetas se elevaban, le dije que pusiese uno de los pies sobre el asiento de una silla para ver su coño abierto y bien mojado como se pudimos verle, tenía unos labios bien grandes, eso hizo que mi polla comenzase a levantarse, Jorge se la estaba meneando por debajo del delantal, le dije que no se la tocase, que se esperara, lo veía muy caliente, tenía las pelotas muy hinchadas ya… se las agarré y pesaban más que hacía un rato.

    Jorge se acercó a Eva gateando y se puso a comerle el coño, ella gemía mientras agarraba su cabeza y la apretaba contra su cuerpo, yo veía el culo de Jorge y mi polla pedía meterse allí, me coloqué de rodillas detrás de él y le puse el capullo en la entrada del ano, él se echó hacia atrás clavándose mi nabo hasta el fondo, lo tenía caliente y apretado, le agarré de las caderas y me puse a bombear, él me dijo:

    – Dios señor, que gustó, deme fuerte, necesito su verga dura dentro de mi culito hambriento, señor. Ufff, Eva tienes un coño delicioso, señor debería probarlo cuando me preñe… jejeje. Ummm, como me gusta ser empalado por mi macho, creo que no aguantaré mucho, señor. Noto como mi leche se agolpa en mis cojones.

    Aceleré los movimientos mientras él le seguía comiendo el coño a Eva y Eva flipaba de la follada de culo que le daba a Jorge. En ese momento Jorge empezó a jadear diciendo que se iba a correr, Eva se tumbó entre sus rodillas, con la boca abierta y meneándosela, me acariciaba los huevos hasta que noté en mi polla las contracciones en el culo de Jorge, señal de que se estaba corriendo, además de los jadeos que metía.

    Seguí un poco más y le saqué la polla del culo, lo tenía muy abierto y algo irritado, él apenas podía aguantarse con los brazos, se echó a un lado y se quedó Eva debajo de mi polla, se incorporó y me besó, notaba el sabor del semen de Jorge en su boca. Me dijo:

    – Señor, ahora tiene que follarme a mí, a su putita segunda.

    La tumbé y con sus piernas en mis hombros, se la metí de un tirón, tenía el coño empapado, parecía que me estaba follando a una esponja llena de agua, sonaba el “plof, plof, plof” de mi polla en su coño, por las embestidas, jadeábamos, me comenzó a besar, su lengua se enredaba con la mía, se paraba y me miraba a los ojos mordiéndose el labio inferior diciéndome:

    – Más fuerte señor, ummm como me gusta su polla…

    – Gírate zorra, ahora quiero ver como de cerrado tienes el culito.

    – ¡¡¡Sí, me encanta por el culo!!! ¡¡¡Encúleme señor, pártame el culo!!!

    Se colocó a 4 patas, tenía el culo mojado de la lubricación de su coño, golpeé las nalgas, las tenía bien duras, le separé las nalgas y pude ver ese ojal redondito, hambriento, se lo acaricié con la yema de un dedo, se abrió solo, ella gemía, el dedo entró con suavidad, le dije:

    – Qué putita eres, zorra. Se nota que te lo han partido varias veces…y que te gusta.

    – Ummm sí señor, quiero que me dé bien por el culo, señor.

    Saqué el dedo de su culo y despacio se la fui metiendo, me dijo:

    – ¡¡¡Ahh, ya noto como me entra su verga, señor!!! ¡¡¡Dios, que gustazo me da!!! Métamela de un tirón, señor. No se preocupe por mí.

    – Así que la agarré de las caderas y de un golpe se la metí hasta las bolas, gritó de dolor, le había partido el culo de un golpe, le dije:

    – ¿Te duele, putita o te gusta? Lo tienes un poco cerradito.

    – Dios, señor -dijo con la voz dolorida- quema y duele, pero más me gusta estar empalada.

    Esperé un par de minutos y comencé a moverme, bombeando mis caderas, la sacaba y la volvía a meter, estaba hipnotizado por la vista que tenía, mi polla entraba hasta el fondo y salía hasta la punta del capullo, llegando a ver su culo bien dilatado. Noté que Jorge se colocaba detrás de mí y me acariciaba las pelotas, las nalgas. Se apoyó en la espalda de Eva y empezó a comerme los pezones mientras magreaba las tetas de Eva.

    Ella aceleró las respiración, sus gemidos eran más largos, le saqué la polla y se la di de comer a Jorge, quien le dio un par de mamadas y la volvió a meter en el culo de ella. Le dije a Jorge que se tumbara en el suelo y que Eva se sentara sobre su polla, se pusieron a follar mientras yo me acercaba por la espalda de Eva y le metí mi nabo por el culo, ella gimió y pedía más. Se puso a botar sobre la polla de Jorge mientras yo le follaba el culo con fuerza. Ella se puso a gritar:

    – ¡¡¡Dios me voy a correr con dos nabos dentrooo, me corrooo!!! ¡¡¡Dadme fuerte, cabrones!!!

    Noté como Jorge empezaba a resoplar y le dijo:

    – Calla puta, voy a correrme dentro de ti zorra. ¡Señor, noto su polla golpeando la mía a través de su culo, y me voy a correr!!! ¡¡¡No aguanto más!!! ¡Ummmm corridón, dios!

    – ¿Te gusta notar mi polla golpeando la tuya, eh?

    – Sí señor, me gusta notar su polla donde sea y como sea, soy toda suya, señor.

    Aceleré los movimientos y ya notaba que me iba a correr y así se lo dije a ambos:

    – A ver putitas, el señor va a llenar el culo de Eva de leche. Jorge, cuando la saque le comes el culo, sacas mi leche y se la pasas a Eva, de tu boca a su boca. Dios, voy a correrme.

    Aceleré y noté como empecé a descargar leche dentro del culo de Eva… ufff, estuve bombeando hasta que ya no salía nada, se la saqué y ya estaba Jorge preparado para comerle el culo y sacar mi leche para compartirla con Eva. Le abrió el culo y puso su boca, vi como mi leche le caía por los lados de la boca, cuando tenía bastante leche, besó a Eva y le pasó parte de la lefa, yo observaba encantado.

    Una vez terminado, nos quedamos tumbados en el suelo del salón, yo tenía que trabajar, al igual que Jorge, así que los tres subimos a mi habitación para dormir… o lo que hiciera falta, aunque eso corresponde al siguiente relato.

    Vantheway.

  • Un día cualquiera en la tienda con don Pepe

    Un día cualquiera en la tienda con don Pepe

    Los cachondeos con don Pepe siguieron por los dos años que trabajé en la tienda; por eso acabé trabajando cuatro días entresemana y sábado domingo. Cada que podía me tocaba las nalgas o me daba arrimones aun habiendo gente en la tienda, supongo que eso le gustaba o lo calentaba.

    A veces me pedía que fuera con escotes o con camisa de botones y que me los abriera, o que fuera de falda y sin calzones y ese tipo de cosas; no siempre le hacía caso, pero a veces lo complacía y se le hacían los ojos de plato jajaja. En los días o en las horas en que sabía que habría poca gente, me llevaba a la parte de atrás de la tienda y me besaba y manoseaba, dejándome medio vestida o me decía que se la mamara; le gustaba mucho eso y acabar en mi boca.

    Don Pepe: Está muerto, Susy… y también éste –me dijo señalando hacia su bulto-.

    Yo: Don Pepe! –le dije fingiendo sorpresa-.

    Don Pepe: Vamos atrás, Susy para que me lo revivas.

    Yo: Y si viene alguien?

    Don Pepe: Venimos en chinga, no te preocupes. Ándale que tengo días pensando en esa boquita, chamaca. Además ya sabes que te doy un extra, putita.

    Yo: Pero no tarde en acabar, don Pepe, pueden venir clientes –fuimos a la parte de atrás de la tienda, él se sentó en el sofá que tenían ahí y yo me hinqué frente a él; yo traía una playera blanca de botones dejando ver el nacimiento de mis tetas, unos jeans stretch y pequeña ropa interior blanca.

    Don Pepe: Sácamela, Susy –le abrí el cinturón, luego le desabroché el pantalón, le bajé el cierre y se notaba bastante su dura verga debajo del calzón, lo bajé y saltó enseguida su gorda y morena herramienta, ya babeaba un poquito- qué ganas de que me la mames, putita.

    Yo: La tiene rica, don Pepe –se la jalé y enseguida me la llevé a la boca-.

    Don Pepe: Saboréala, Susy, saboréala, putita.

    Yo: Mmmm… –su verga crecía y se ponía más dura.

    Don Pepe: Qué rico la mamas, pinche Susy; te la comes toda, chiquita.

    Yo: Mmmmm… le gusta?

    Don Pepe: Me encanta, no chingues… la saboreas de poca madre.

    Yo: Su esposa lo hace?

    Don Pepe: Nunca le gustó mamármela, hace mucho que no lo hace…hay cosas que nunca quiso hacer, pero me late que tú si eres bien puta, Susy; se ve que te encanta la verga, canija; mira nada más la carita que pones cuando la mamas, putita.

    Yo: Mmmmm…

    Don Pepe: Déjame verte las tetas, ábrete los botones –lo hice, en cuanto lo hice metió la mano debajo de mi blusa para tocarme las tetas, los pezones- estás bien rica, Susy, tetas firmes, no mi vieja ya pinche aguada.

    Yo: Mmmm…

    Don Pepe: Además eres bien golosa, putita, eres bien cogelona, canija. Ven. Súbete en mi verga. Zorrita.

    Yo: Puede venir alguien, don Pepe, cuando cerremos me coge… ahorita acabe en mi boca…

    Don Pepe: Quieres mi lechita en tu boquita, Susana? –asentí- quieres que me venga en tu boca, putita? –asentí- y con esa boca besas al pendejo de tu esposo, cabrona? –asentí de nuevo; me agarró la cabeza siguiendo mi movimiento de arriba hacia abajo, tragándome toda su herramienta dura y gorda- eres toda una golfa, Susana y tienes con qué hija de la chingada -sentí cómo palpitaba su verga-.

    Yo: Mmmm…

    Don Pepe: Trágate todos mis mecos, puta… ahí te van, cabrona –en ese momento se vino a chorros, me llenó la boca de su lechita calientita y espesa, fueron varios chorros deliciosos, yo sé la seguí mamando con su lechita en mi boca, saboreándolo y sintiendo cómo poco a poco perdía lo duro- ay, no mames qué rico, Susy.

    Yo: Mmmmm….

    Don Pepe: Si sigues así te voy a tener que dar un aumento, chamaca –se la mamaba succionando lo último de sus mecos, como si fuera una manguera; en ese momento llegó un cliente, entonces don Pepe se subió el pantalón y salió a atender, mientras yo me fui al baño a lavarme y arreglarme-.

    La tarde pasó muy tranquila con respecto a los cachondeos de don Pepe, pero sí hubo muchos clientes, de hecho vino mi suegra a comprar unas y de repente le dice don Pepe que tal vez tarde un poco al salir, porque teníamos que acomodar unos productos nuevos –obvio era mentira- pero que él me llevaba. Mi suegra agradeció el gesto de amabilidad de don Pepe y le dijo que no había problema que ella llevaría a mi hijo a mi casa y esperaría a que yo llegara. Cuando se acercaba la hora de cerrar don Pepe empezó a darme señales de que algo pasaría una vez que cerráramos; volvió a tocarme las nalgas y darme arrimones.

    En efecto en cuanto bajamos la cortina empezó a besarme y manosearme toscamente, sin dejar de hacerlo me llevó a la trastienda, me metió la mano debajo de los jeans, me los desabrochó y empezó a bajármelos, me los quité, se sentó en el sofá y me senté sobre él, empezamos a besarnos, metió sus manos debajo de mi blusa, me la quitó, me quité el brasier y enseguida empezó a comerme las tetas y agarrarme fuerte las nalgas metiéndome el calzón entre mis nalgas como si fuera hilo. Le abrí la camisa y le acaricié su velludo pecho; le quité los pantalones y los calzones y lo volví a montar. Antes de sentarme sobre su verga le pregunté si agarraba un condón y se lo ponía.

    Don Pepe: No ni madres, yo no uso esas chingaderas; siempre te voy a coger a pelo, putita.

    Yo: Pero échemelos afuera, eh, don Pepe, no me vaya a embarazar –me senté en su pito ya bien duro- ay, no manches qué rica la tiene.

    Don Pepe: Se me hace que no te atienden como se debe, Susanita –ponía sus manos gordas y fuertes en mis nalgas y me jalaba hacia a él- por eso andas tan golosa, putita. Me encanta esa cara de golosa, Susy.

    Yo: Me gusta cómo coge, don Pepe.

    Don Pepe: Te gusta mi verga, putita?

    Yo: Está rica.

    Don Pepe: Te gusta más que la de tu esposo, puta?

    Yo: Sí… además él ya casi no me da, sólo a veces los fines de semana y yo necesito más que eso don Pepe.

    Don Pepe: Necesitas más verga, Susy? –asentí- quieres que yo te dé verga seguido, mamita? Eh? Quieres mis mecos, putita? –asentí- a ver dímelo.

    Yo: Sí, don Pepe, quiero que me coja, quiero su verga –me comía las tetas.

    Don Pepe: Quieres ser mi putita, Susy? –asentí- quiero escucharte, zorrita.

    Yo: Sí, quiero ser su putita, don Pepe.

    Don Pepe: Otra vez, Susy –sentí cómo “saltaba” su verga cuando lo dije-.

    Yo: Quiero ser su putita, don Pepe –así estuvimos unos minutos hasta que me vine bien rico, después me puso bruscamente de perrito sobre el sofá, me quitó los calzones y empezó a cogerme así; me encanta esa posición.

    Don Pepe: Tienes unas nalgas deliciosas, chamaca; no sabes cómo se me antoja tu culo cada que te veo, Susy –me pegó en las nalgas con su verga y luego la frotó en la entrada de mi panochta- estás bien pinche mojada, zorrita, qué rico babea tu papaya –me dio una nalgada no muy fuerte- escurres cabrón, Susy.

    Yo: Me tiene muy caliente, don Pepe; tenía mucho sin coger rico –en ese momento me la metió- ay, cabrón!

    Don Pepe: Te gusta, putita? Te gusta, Susy? Así quieres que te coja, zorrita?

    Yo: Ay, sí don Pepe, así me gusta que me la metan.

    Don Pepe: Se me antoja tu culito, putita; lo tienes bien cerradito, Susana. Te han dado por el culo, putita?

    Yo: No, don Pepe, nunca; duele mucho.

    Don Pepe: Yo te voy a enseñar, putita, te voy a romper el culo un día, Susana; vas a ver que te va a gustar, chamaca –me dio otra nalgada-.

    Yo: Ay, don Pepe la tiene bien rica; qué rico me coge! Más rico que mi esposo, de veras –la verdad también quería distraerlo del tema de darme por el culo, eso me asustaba- quiero sentir sus mecos en mis nalgas, don Pepe.

    Don Pepe: Quieres mis mecos, Susana?

    Yo: Sí, don Pepe, échemelos en las nalgas, quiero sentir sus lechazos, sí?

    Don Pepe: Quieres sentir mi lechita, putita?

    Yo: Ay, sí, por favor –entonces se la sacó, se la jaló unos segundos y entonces me echó sus mecos en mis nalgas, salpicándome hasta la espalda; después me embarró sus mecos con sus manos en mi espalda y mis nalgas-.

    Don Pepe: Así vete a casa, Susy, llena de mis mecos –me di la vuelta, me senté en el sofá y se la mamé un poquito para dejársela bien limpia; luego me vestí y Don Pepe me llevó a mi casa en su camioneta. Me besó y me pidió que le diera un beso a su paquete de buenas noches-.

  • Lluvia Dorada. Una buena manera de reutilizar el agua

    Lluvia Dorada. Una buena manera de reutilizar el agua

    A los veintidós años tuve una novia ecologista comprometida con el medioambiente;

    quiso infundirme con charlas sus ideas para concienciarme y cambiar mi mente.

    Todo lo usado lo quería reciclar ante la sequía que ya amenazaba por aquellas fechas;

    con sus aguas menores obligaba a ducharme y a beber en abundancia de sus cosechas.

     

    Se llamaba Casandra y era una chica fitness que bebía tres litros de agua al día;

    cuando los evacuaba obligaba a tumbarme en la bañera y recibirlos como correspondía.

    Ella iba dirigiendo los chorros de orina por mi cabello, rostro y resto del cuerpo;

    Casandra se reía al verme abrir la boca como quien bebe de un botijo. ¡Soy muy puerco!

     

    En cualquier lugar donde le entraran ganas me exigía el colocarme bajo su pelvis;

    en parques y jardines me bañaba con sus caldos rosados, quedándome un tupé a lo Elvis.

    El perfume a orina de hembra en celo no pasaba desapercibido entre la gente;

    sobre todo a partir del tercer día, la peña se volvía a mi paso, era un olor persistente.

     

    Intentó inculcarme también la idea de alimentarme con sus aguas mayores;

    pero como agricultor preferí que fuera la tierra quien le diera usos mejores.

    Otra cosa era hacer de váter humano con sus vomitonas bulímicas frecuentes;

    el sabor era más aceptable y como mascarilla facial era una pasta bastante decente.

     

    Cuando mea sobre mi cara no necesita usar un Kleenex para secarse el chocho;

    yo se lo chupeteo y lamo hasta dejárselo limpio y más seco que un bizcocho.

    En alguna ocasión tuvo un microorgasmo mientras me orinaba estando de pie;

    es la postura que más le pone, conmigo bajo palio. La sujeto para que no tambalée.

     

    A veces se colocaba en cuclillas sobre mi pecho apuntando los chorros hacia mi boca;

    yo iba deglutiendo sin perder comba, para que no se desperdiciara ninguna gota.

    Para incentivar el morbo, Casandra, había días en los que bebía menos;

    así conseguía una orina concentrada con un olor más fuerte y un sabor a truenos.

     

    Casandra era una gran experta combinando bebidas y alimentos;

    para que los caldos de su cosecha fueran variando en acidez, mejorando mi sustento.

    En una tinaja suele vaciar su vejiga y sus cansados pies sumergir;

    el fetichismo de pies me puede y se los chupo, disfrutando del elixir.

     

    Con el tiempo me cambió por un maromo dispuesto de sus aguas mayores nutrirse;

    Casandra estaba tan buenorra y el moscardón subió tanto la apuesta, que ella decidió irse.

    Siempre habrá competencia tirando por la borda lo mucho conseguido;

    meses después me reconoció que con nadie más que conmigo, su coño estuvo mejor servido.

  • Masturbada en la comodidad de mi hogar

    Masturbada en la comodidad de mi hogar

    Como ya mencioné al principio, mi trabajo se realizaba desde la comodidad de mi casa mientras que el de mi esposo era en una oficina de edificio. Ese día en particular no tenía nada más que hacer, así que entrecerré mi portátil y cogí uno de los libros de mi estantería.

    Recuerdo haberme perdido en la lectura, un romance apasionante y aventurero, pero entonces llegué a la parte en donde los protagonistas mantienen por primera vez relaciones sexuales, y vaya que si no me calenté.

    Decidí cerrar la novela, pero ya era demasiado tarde, tenía las hormonas a mil y no tenía a Keev en casa para bajarme la temperatura. Me quedé viendo un rato más mi portátil apagada, y tras meditarlo, tomé la decisión de apagar mis aparatos y salir de mi oficina con rumbo a mi habitación.

    Estaba tan cachonda que seguramente cuando me quitara la ropa interior esta estaría totalmente mojada. Me encargué de cerrar las cortinas, cerré la puerta y comencé a quitarme la ropa frente al enorme espejo que casi ocupaba toda la pared.

    Una vez desnuda, comencé a tocarme. Primero me acaricié los senos, las bolitas se me estaban poniendo duras y aquello de alguna manera morbosa me hizo excitarme todavía más. Admiré mi reflejo; tengo unos senos gigantes y redonditos, un poco colgados porque son naturales y no hay operación que consiga sostenerlos en alto. Mi cintura también estaba perfectamente definida, se notaban mis meses en el gimnasio. Después estaba mi conchita, redondita, abultada y bien depilada. Mi trasero también era otro tema, grande y con varios lunares regados.

    No contuve las ganas y me di un fuerte azote que desató todo. Caminé hasta mi cama, me subí en ella y me quedé en cuatro patas, con la mejilla pegada al colchón y mi culito en lo alto. Sentí la desnudez deliciosa que me envolvía y cerré los ojos imaginando que atrás de mí había alguien listo para follarme. Cuando mi dedito pasó sobre mi raja, me di cuenta de lo empapada que estaba, lista para comenzar con una masturbación realmente sabrosa.

    Me di la vuelta y me quedé tendida, abrí las piernas y comencé a frotarme el clítoris hasta que los gemidos fueron saliendo más libres y fuertes.

    Escupí un par de veces mi mano y unté mi saliva sobre mi caramelito para que estuviese más lubricado. Gimiendo un poco más fuerte, introduzco el dedo corazón dentro de mi coñito y lo saco repetidas veces viendo cómo mi dedo se llena de mi delicioso jugo que me llevo a la lengua y lo chupo.

    Es increíble lo cachonda que estoy.

    —Sí… así. Qué delicia… ¡Ah!… Necesito más, más…

    Meto dos de mis dedos y con la otra mano me froto el ano. Mi jugo ha llegado hasta ahí y me hace más fácil la tarea. Siento mis pezones más duros y eso me hace calentarme todavía más. Me pellizco el cuello imaginando que son las mordidas de mi esposo, lo pienso y grito su nombre mientras siento cómo el fuego sigue y sigue creciendo.

    —¡Au!… Qué delicia… me gusta…. Aaah… Qué rico.

    Mi coñito rasurado chapotea entre mi jugo, pero mi mayor atención está puesta en mi culito todo mojado. Uno de mis dedos ha conseguido entrar y ahora me folla fuertemente. Afuera y adentro.

    Esto es de otro mundo, mis senos se agitan con el vaivén de mi cuerpo. Tomo un respiro para tranquilizarme y prolongar el momento. Estoy caliente, me pongo de pie y voy al espejo, mientras camino siento mi flujo escurrir en mis piernas y aquello me produce una sensación de cosquillas. Cuando me veo en el espejo me gusta lo que veo. Tengo las mejillas rojas, pequeños pellizcos en el cuello y mis pezones parecen rocas rositas y mojadas.

    Estoy riquísima y me gusta. Me encantaría salir a la calle así y abrirme a la primer persona que pase para que me folle. La excitación me hace sentir cosas realmente cachondas.

    Sigo tocándome la raja de mi vagina y entonces se me ocurre una idea. Camino hasta uno de los armarios y abro el cajón especial, aquel en el que mi esposo y yo guardamos nuestros juguetes sexuales. Escojo un dildo con ventosa y lo pego en la superficie de una mesa de madera que tenemos en el cuarto. De espaldas hacia él comienzo a metérmelo en el coñito y pongo mis ojos en blanco.

    Estoy tan excitada y caliente que no me detengo. Subo y bajo en él mientras mis nalgas rebotan en la superficie plana. Mis senos se mueven, rebotan y es una vista maravillosa.

    Qué zorra me siento. Me toco el ombligo y me pongo las manos en la cintura, imaginando que es Keev quien me está sujetando para ensartarme en su verga.

    Después de un rato me aparto de ahí, quito el dildo de la mesa y me dirijo a la cama. Tomo una almohada y la monto. Dios, el roce que produce en mi bizcochito mojado me hace gemir y poner los ojos en blanco. Como me gustaría que la almohada fuera un hombre y otro me lo estuviera metiendo por detrás.

    —Soy una zorrita muy caliente… Aaah… aaaah…

    Comienzo a cabalgar sobre la almohada y abro más mis piernas para que los labios de mi vagina puedan agarrar la tela. Me azoto un par de veces y la piel se me pone rojita.

    —Qué rico papi… sigue así.

    Agarro mi dildo y me lo comienzo a meter en el ano. Lo apretadito de mi culito me hace ver estrellas, pero estoy tan mojada que se desliza pronto y queda totalmente dentro. Agradecí el no haber desayunado y el haberme dado una ducha rápida esa misma mañana.

    Sigo cabalgando en la almohada y ahora la parte trasera de esta empuja el dildo cada vez más adentro.

    —¡Sigue, sigue así!… aaah… aaaah… ¡Sí, sí, sí me gusta!

    Detengo un segundo los movimientos y me meto dos dedos en el coño.

    Estoy a punto de explotar. Retomo los movimientos y voy aumentando el ritmo. Ya no me contengo en gemir, sé que estoy alcanzando el orgasmo y es tan electrificante que cuando me corro, un chorro de eyaculación femenina sale de mí y me hace gritar y estremecerme.

    Un poco más calmada contemplo como he dejado de mojada la cama y la almohada y me dejo caer hacia atrás, sintiendo todavía el pene de plástico clavado en mi anito y mi vagina chorreante.

    Sin duda, cuando mi esposo llegue a casa, le mostraré como me masturbo con la almohada y después cenaremos juntos.

  • Por Dios ¡Qué verga tienes!

    Por Dios ¡Qué verga tienes!

    Ese día la había visto en horas tempranas por la tarde, pues Mónica trabaja como recepcionista en un taller mecánico que presta servicios a concesionarios de la zona. Había ido a darle servicio a mi coche y habíamos cruzado algunas palabras. La verdad que no era o soy un gran amigo cercano de Moni, solo la había visto unas tres veces en meses anteriores y se me hacía una chica simpática de sonrisa agradable, carita bonita y un cuerpo muy simétrico en una estructura petite. Este día me la vuelvo a encontrar por mera casualidad en un bar restaurante local, donde ella comparte con dos amigas más.

    Como no tenia confianza con ella y dado que también ella ronda sus 23 a 25 años, solo me abstuve en saludarla con un ademán de reconocimiento cuando hicimos contacto visual. Vestía un vestido blanco con un cinto que le realzaba su bonita figura compacta y unos aretes y collar color topacio, brillantes como el color azul de sus llamativos ojos. Ella me hizo también un ademán de saludo y ella siguió compartiendo con sus amigas y yo disfrutaba de mi Martini viendo la final de fútbol americano en pleno calor de la zona de Cancún.

    Me concentré en el juego y de esa manera perdí la noción del tiempo cuando de repente siento la mano sobre mi hombro y volteo a un lado y es Mónica. Está sola, pues sus amigas han partido y ella me comenta que ha pedido un taxi o Uber para partir a casa. Es cuando le ofrezco llevarla y ella se niega con la excusa que no quiere interrumpir que siga viendo el juego, pero ella misma ajusta la solución y me dice que, acepta mi oferta si lo hago después de que termine el juego. Le dije que los juegos de fútbol americano se pueden extender mucho pues juegan precisos a un reloj y en este caso hasta se extendió a extra tiempos. Ella me acompañó con una piña colada y unos bocadillos y de esta manera hablábamos y la conocía mejor.

    Al principio intuía que aceptaba mi oferta pues ya nos conocíamos por lo menos los nombres y que yo tengo 56 años de edad y que debo parecerle un señor respetuoso, pero conforme pasaban los minutos la vi con más acercamiento hacia mí, que me ponía sus manos por sobre mi pierna y sentía quizá por el espíritu del alcohol que Mónica me estaba provocando. Cuando se fue al baño, se me acercó y me lo decía al oído y prácticamente sentía sus labios en mi lóbulo. Ella me dijo en ese momento que le gustaba el aroma de mi loción y hasta respiró profundo cuando sentía su nariz por mi cuello, pues yo yacía sentado y ella se había parado para ir al baño.

    Se miraba juvenil y es que, para un hombre mayor como yo una chica a esa edad es como ver a una chiquilla y como que la lógica te indica que ella no se va a fijar en un hombre que le dobla más que su edad y siendo una chica tan linda y muy llamativa, cómo sería posible que no tuviera algún novio o muchos chicos de su edad como pretendientes. Aquí estaba yo sintiendo esa sensación quizá provocada por el matiz engañoso del alcohol o por ese ego de macho que todos los hombres tenemos o, una combinación de las dos.

    En toda la noche me había tomado tres tragos y Mónica se miraba también en sus cinco sentidos cuando salimos del bar. Me tomaba del brazo como si fuese mi pareja y cuando yo pensaba en las palabras o en la estrategia para llevármela hacia mi cama, Mónica me lo abrevió todo con unas cuantas preguntas:

    -¿Don Antonio, es usted casado, lo espera alguien en su casa?

    -No… no soy casado y nadie me espera en casa.

    -¿Por qué no me lleva a algún lugar para que me pase el efecto de las piñas coladas?

    -¿La verdad te sientes embriagada? Me sorprendes y lo ocultas muy bien… no lo pareces. ¿A dónde te gustaría ir… algún lugar en específico que quieras ir?

    -A donde a usted quiera llevarme. – me dijo.

    -La verdad si lo dices así de esa manera, a mí me gustaría llevarte a algún motel. – Le dije de una forma de broma.

    -¡Lléveme entonces!

    -¿Estás segura?

    -¡Si! – Me contestó esquivando la mirada.

    Aquí lo que abunda son los hoteles y moteles que no fue difícil encontrar alguno. Subimos a una segunda planta no sin antes haber comprado en la recepción una cajita de tres condones. Moni vio los que había comprado y me dio una sonrisa y no sé si se debía a mi elección, pues eran de esos que tienen textura en todo el contorno del profiláctico. Para hacer el momento más ansioso y con el afán de entrar a la habitación, tuvimos problemas con la tarjeta magnética que la tuve que ir a cambiar. Finalmente entramos y la comencé a besar y rápidamente caímos en la cama. Le besaba el cuello y los lóbulos mientras mis manos se hacían camino debajo de su vestido acariciando sus piernas y trasero. Me gustaba su perfume y ver esos ojos azules como los cerraba cuando le besaba y se le escapaban algunos gemidos.

    Mónica me asistió en quitarme la camisa y yo le bajé el cierre de su vestido blanco y de una sola vez desabroché su brasier también blanco. Eran unas tetitas redonditas que caben en una copa C, con unos pezones bien parados y en cada uno llevaba un piercing. Sus pechos se sentían duros, sólidos y comencé a chuparlos mientras Moni dejaba escapar más gemidos. Tenía varios lunares en su espalda y abdomen que se le miraban muy sensuales contrastando con su piel clara, pero cuando bajé más su vestido descubría un tatuaje de color negro que parecía una especie de cinto que define muy bien esa bonita y pronunciada cintura. Mónica tiene unas nalgas preciosas, de una simetría exquisita y una vez bajé todo el vestido se quedaba solo con una tanga blanca que ya estaba muy húmeda y sus aretes y collar topacio.

    Quería seguir acariciando ese perfecto cuerpo petite, pero Moni me interrumpió y ella me desabrochaba el pantalón y de una sola vez me bajaba el bóxer. Vi como ella me miraba la verga con mucho morbo y con un sentido de admiración solo me dijo: -¡La tienes enorme… ¡Dios mío, esto no me lo esperaba! – No me dio tiempo para responderle o decirle algo, pues ella se abalanzó y comenzó con un oral como si lo había esperado toda la vida. Fue de lo delicado a una felación del sexo duro. Al principio parecía que saboreaba cada centímetro de mi verga comenzando por la cabeza y llegando al tronco donde me chupaba los huevos halándome con cierta delicadez el escroto. Le subió velocidad y se tragaba lo que podía mientras su saliva se deslizaba de su boca de una manera bestial mientras a la vez me pajeaba la verga. Se pegaba ella misma con mi verga en su rostro y hacía lo mismo con sus pechos. Sentía esa sensación de que en cualquier momento me haría correr y para evitarlo la interrumpí para ahora yo hacer mi faena.

    Ya su tanga blanca parecía transparente en esa zona de su vulva. Antes de quitársela podía observar que se dejaba un arbusto de pelos pélvicos por sobre ese orificio y descubría unos labios exteriores gruesos y muy bien depilados. Le quité la tanguita blanca y podía ver lo rosado de su panochita con un clítoris que sobresalía de lo inflamado. Me metí entre sus piernas y comencé a besarlas a sus lados interiores y me fui acercando lentamente hasta saborear los jugos de esa panochita que se derretía del deseo. Sentí un olor a cítricos, y tenía un sabor dulzón y saladito, que luego se torno solo saladito cuando el efecto de lo que usaba Mónica termino.

    Acariciaba mi cabello mientras mi lengua se daba gusto saboreando cada centímetro de su panocha. Mónica gemía y parecía que estaba ida en el placer y decía: -Si, así… si así… uf, que rico. Llegué al punto que sé que a muchas chicas les encanta y es de una manera frenética pero delicada golpetear el clítoris con la punta de mi lengua y a la vez tomar con mis dedos sus pezones y estos tenían un piercing en cada uno. Solo dijo: -Oh Dios mío… usted si sabe lo que una mujer quiere… me va a hacer acabar si continua así. – Y dejaba escapar un prolongado gemido.

    Continué chupándole el clítoris de esa manera y al minuto me dijo: -Pónganse el condón y me la da… me tiene que ya me corro. Hice la pausa para ponerme el profiláctico y veo como Mónica me ve cuando lo hago y siento que ella disfruta viéndome y ve como mi verga gotea y como se mira con el condón puesto y todas esas puntas del condón que van a acariciar el interior de su vagina. Es un gusto y un rico paisaje ver como Mónica me recibía con sus piernas abiertas y ver esa panochita cerradita que mi verga va a abrir.

    Nos acomodamos, con mi mano acomodo mi verga apuntada a su abertura, siento a través del condón el calor de su vagina y meto cuidadosamente mi glande y siento su panochita bien apretada, típica de una chica petite, pero poco a poco mi verga se desliza por ese canal y Mónica me dice al son de un jadeo: -¡Dios mio… que verga! – Al principio fue un vaivén delicado, pero conforme pasaron los segundos el choque de la pelvis de Mónica llevaba más inercia la cual tenía que empatar para terminar en un embate frenético donde ese sonido de chaqueteo hacía eco en las paredes y la cama crujía por la batalla sexual que vivíamos.

    Mónica se siente muy estrecha y dudaba que aguantara mi verga, pero hay chicas pequeñas que me sorprenden, pues realmente era un vaivén de sexo duro en posición del misionero y con estocadas donde sentía que mis huevos chocaban en su perineo. No pasaron ni cinco minutos cuando sentí las manos de Mónica apretando mi espalda y su pelvis lo movía en un mete y saca que la llevaba ya sin retroceso a ese punto del placer y me lo dijo así cuando se corrió: ¡Por Dios… que verga… deme así que me está haciendo acabar! – Aquello de “deme, deme” Mónica lo repetía y era lindo ver esos gestos de placer de esta preciosa chica. Le di, le di y le di hasta sentir que aquello eran orgasmos múltiples pues pasé así por unos cinco minutos oyendo corrida tras corrida. Se calmó y se puso a reír y me dijo: -Usted si sabe coger… nunca me habían hecho acabar así.

    Luego ella me decía que era la primera vez que se corría tres veces seguidas y la verdad sus jadeos eran épicos que todavía los escucho y recuerdo su bonito rostro. Como para hacerme acabar a mi se pone de perrito y comienzo a penetrarla de esa manera y mi verga vibra de ver ese culo tan precioso con dos lunares como si fueran unas manchas como parte de su tatuaje, el cual define esa sensual cintura que tiene. Estoy penetrándola así y me chupo el dedo pulgar derecho y lo dejo con saliva y se lo pongo en el culo. Un culito rosadito y ese ojete se le mira de antojo y se lo sobo con mi dedo. Ella no me dice nada y solo escucho que gime y le doy por otros tres minutos y mi dedo pulgar se ha ya hundido en su culito. Luego ella me dice:

    -¿Quiere comerse mi culito?

    -Me gustaría comerte ese culito… ¿me lo darías?

    -Cómaselo… es todo suyo. -me dijo.

    Yo lo tomé de una manera literal y dejé de pompearle la panochita y me hinqué a chuparle el culo. Ella se sorprendió y había reaccionado, pero luego accedió y le abrí bien las nalgas y comencé a deslizar toda mi lengua por las paredes de sus nalgas, succionar su culo y continuar chupando su conchita de labios gruesos que se miraba como aparecía jugo vaginal de lo caliente que estaba Mónica. Aquello lo repetía una y otra vez y esta chica se le erizaba la piel y sus gemidos se volvieron más elevados y me dijo: -Métame la verga, que me voy a correr. – Se la metí en la conchita y volví a sentir el placer de que tan cerrada es Mónica y con mi dedo pulgar se lo volví a enterrar en el culo y le daba una chaqueteada a ese culo mientras mi verga se hundía lentamente en su panocha. Explotó y literalmente se le movían los músculos de las nalgas y solo me dijo: -Uh… que rico… usted me vuelve loca… que cogida más rica me está dando.

    Mónica gozó mucho más este orgasmo, pues a diferencia de los otros que fueron cortos, este me decía que le había durado mucho tiempo y movía sus caderas intentado tragarse con su panochita hasta mis huevos. Se había corrido ya varias veces y fue en esa posición de perrito que le cogí el culo no sin antes advertirle. Ella me dijo que por el culo se lo podía hacer sin condón y solo me dijo que fuera con cuidado. Ese culo lo tenía dilatado con mi dedo pulgar y mi verga producía mucho liquido preseminal. Le puse mi glande a la entrada y comencé a empujar. Su anillo atrapó mi glande y lo sostuve así por varios segundos. Mónica pujó del dolor y me lo dijo:

    -No se mueva que me duele mucho.

    -¿Quieres que te la saque?

    -No… déjala ahí, pero no se mueva.

    Pasó quizá más de un minuto y fue Mónica quien comenzó a mover sus caderas. Que rico se miraba ese panorama de ver la punta de mi verga en el culo de Mónica. La verdad que esta chica tiene un culo redondo, solido y muy precioso… cualquiera sin lugar a la duda se lo comería. Poco a poco mi verga se hizo paso y sorprendentemente mis 21 centímetros están en el culo de esta petite y bonita mujer. Tomo cierto tiempo para hacerle un vaivén, pero solo el hecho de ver como estaba enterrada mi verga en su culo me dio la sensación de correrme y se lo dije: -Mónica, me corro, que culo más rico tienes. – Eso fue lo que le dije y aceleré un poco más el vaivén hasta vaciarme en su culo. Fue una corrida abundante que pronto lo estaba expulsando del culo. Nos fuimos a bañar juntos y ahí se dio la siguiente plática:

    -¿Qué te pareció como te comí el culo… te gustó?

    -¡Usted literalmente se lo comió… no esperaba eso! Pensé que solo era de penetrarlo, pero nunca pensé que me hiciera lo que me hizo.

    -¿No te gustó entonces?

    -¡Me encanto! Nunca me habían hecho eso. Me hizo correr así… una corrida muy intensa.

    -¿Ya te habían cogido el culo?

    -¿Por qué lo pregunta?

    -Curiosidad.

    -Si… pero nada que ver como usted me lo hizo y si comparamos verga, ni parecida. Pensé que no la aguantaría…

    -¿Te dolió mucho? ¿Me lo volverías a dar?

    -Si duele, pero es un dolor raro. Duele, pero con un gusto rico.

    -¿Algo así como cuando te hiciste el piercing en tus pezones?

    -Sabe, buen ejemplo. Dolor diferente, pero que causa cierto morbo y placer.

    -¿Entonces me lo volverías a dar?

    -Se lo daría las veces que usted quiera… ya casi me hacía acabar.

    -¿Quieres volverlo a intentar? Me gustaría hacerte acabar así.

    -Tenemos toda la noche y quiero que me de esa verga como usted quiera. Don Antonio, ¿le puedo pedir un favor?

    -Dime.

    -Todo esto, que no lo sepa nadie… por favor.

    -Por supuesto, pero dime: ¿te daría pena el que sepan que estas cogiendo con un hombre mayor? Dime honestamente… ¿Por qué decidiste coger conmigo esta noche?

    -Usted me parece un hombre muy elegante, sexi, muy caballeroso y esta tarde que llegó al taller se me vino ese deseo, pero me pareció algo imposible, pues no sabía si era casado o si yo le gustaría, pero cuando lo veo por segunda vez en el bar me dije a mi misma: Esto está destinado a ocurrir y no me aguantaba porque mis amigas se fueran.

    -¿Te he hecho sentir, como tú lo imaginabas? ¿Es esto lo que buscabas?

    -¡Más de lo que imagina! Nadie me había hecho correr tantas veces de esas maneras y por Dios, esa verga que tiene la voy a recordar por toda la vida. Y si quiere más de este culito, aquí estoy. Créame que yo quiero mas de su verga.

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  • Capitulo 3: El increíble puntero láser, Dartle Flash

    Capitulo 3: El increíble puntero láser, Dartle Flash

    En el lote hay un sin fin de cosas que suelen suceder de manera cotidiana una de ellas son las vecinas que creen tener la razón.

    Era un día común y corriente, pero pateé una piedra un poco fuerte la cual rodó hasta, el zaguán de una casa, cuando me volteo para entrar en mi frente es cuando, una vecina me dice enojada: — ¡Oye por qué le avientas rocas a mi portón! ¡Casi me pegas!

    Yo le molestó y confuso le contestó: — usted no estaba ahí, para continuar solo pateé con poca fuerza y está fue para su puerta es más no se encontraba en el momento.

    Ella réplica: — ¡Me estás diciendo mentirosa! En ese momento ya solo le dije: — ¡Ustedes véalo como quiera entenderlo, cuando pateé la piedra nunca le quise dar, pego en su puerta! Cuando llega mi mamá la vieja se hizo la desatendida y se fue a su casa enojada mi mamá me regaño por lo que pasó, pero al terminar la plática me dirigí a mi cuarto lleno de enojo, sin embargo se me calmo al sacar de mi mochila revistas xxx, un tanto viejas, incluso también una de tintes humorísticos que se llamaba: el señor Hoodwinking algunos de los chistes me daban risa, pero al ir pasando las páginas, encontré una parte donde se anunciaban productos en los cuales, la veracidad es dudosa entre ellos solo sobresalía un cronómetro que podía parar el tiempo, lentes de rayos x, pero también llamo mi atención un puntero láser que según el anuncio podía hipnotizar a cualquier persona se me hizo súbitamente curioso. Intente darle una oportunidad y al día siguiente fui con el señor que vendía las tiras cómicas, él me dijo que debía llenar el formulario donde debía agregar mi nombre, el ticket del depósito y mi dirección y enviarlo por correspondencia.

    Al esperar una semana me llago por correo el pequeño paquete. Era una caja de cartón pequeña, con una imagen del producto al abrirlo salió el puntero y el manual de instrucciones. Dartle Flash® ¡Diviértete hipnotizando a tus amigos! Al describir el producto es un puntero láser cualquiera la única diferencia que hay es que estaba pintado de color rosa, con dos botones y sus respectivas baterías de monedas. Al desdoblar las reglas son las siguientes;

    Gracias por comprar el puntero láser, Dartle Flash®, Diviértete hipnotizando a tus amigos. Para su correcto uso sigue los pasos que mencionan aquí.

    1-. Piensa con determinación. ¿Cuál será la persona a la que quieras que sea tu objetivo?

    2-. Ahora notarás que hay dos botones a los extremos el que diga: «hipnosis» Al encenderlo este liberará una luz de color rojo. Y el otro dice: «parar» este libera un rayo azul. Ahora bien con el puntero dirigirte lentamente a la persona con la que lo vayas a usar y oprime el botón de Hipnosis a no mayor a una distancia de un metro de distancia y di en tu mente ¡Dartle Flash®! Sabrás que lo has conseguido en el momento en el que la persona que usaste nuestro dispositivo, ya no parpadea.

    3-. Es importante señalar que está patentado para que sus efectos no se quiten con ruidos fuertes, agua o sustos, en este estado puedes darle cualquier orden que desees, pero cabe aclarar que no puedes hacer que se suicide/tome la vida de cualquiera.

    4-. Cuando ya te hayas aburrido es importante que cuando quieras quitar el control mental beberás asegurarte que no esté en un lugar peligroso, que dañe su integridad física, ni mucho menos note lo que hiciste. Ahora bien deberás apretar el botón de parar y decir Flash Dartle® en tu mente. Cuando la persona empiece a parpadear no recordara nada de lo que pasó salvó el último momento que estuvo consciente.

    Posdatas.

    1-. En caso de haber señalado a una persona por accidente solo debes apretar el botón de alto y decir: Flash Dartle® En tu mente.

    2-. El número máximo de personas hipnotizadas es de 25, pero podría fallar por lo que se recomienda, solo opacar la voluntad de 10 personas.

    Al principio pensé que era una broma aunque al conllevar varias tantas normas y desglosadas de manera tan específica empezó a rodar en mi mente la idea de que tan descabelladas no podrían ser por lo que empecé a maquinar un pequeño plan sobre la vecina. Pero al llegar la noche me acurruqué en mi cama, pero al notar que al día siguiente no tendría tarea encendí una linterna la cual tenía una luz muy tenue mientras me desnudaba y buscaba en mi cajón alguna revista con tintes eróticos hasta vi un pequeño grupo de cómics cuyas características eran las indicadas. El primero tenía por título:

    «Microbuseros: Dos Putas muy elegantes».

    Era un día como cualquier otro en el paradero de santa Marta, un microbús aplastó a una rata, el chófer era una persona distinguida llevaba una gorra roja, pelo largo, ropa sucia y un genio terrible era bien sabido que no se llevaba bien con su mujer al igual que con sus vástagos, pero un día llegaron dos mujeres preguntando si estaba dando el servicio las cuales eran muy bellas una era rubia su tono de rubio hacía que casi fuera del color de la nieve, además su ropa era elegante del color de la noche y la otra era de pelo negro y la mayor parte su vestuario era blanco, las cuales subieron a la micro buscando el pasaje entre sus curiosidades el chófer las dejo pasar con el propósito de que se lo pagarán, después, en lo que estaba buscando, Estela quien se puso en una posición que dejaba ver su braga, al chófer se le paró, Melanie se dio cuenta de lo que pasó por lo que en un semáforo se acercó a él le digo un beso en su cachete y le dijo, si nos llevas al metro Atlalico mi amiga y yo te podemos hacer todo lo que quieras.

    Al ir bajando en la historia tenía la polla entre mis manos hasta que termine al llegar al final de esta y me quedé dormido, entre sueños vi a la vecina que me acuso de estarle pegado con las piedras, estaba frente a la mi con su torso desnudo por lo que empezó a besarla mi polla, pero su lengua inicio a masajear mi glande mientras entraba dentro del prepucio para hacer que se agrandará un poco, en el fin de poder masajear, sin mayor prisa que el de hacerme disfrutar, mi cerebro se quería despertar, cuando se me paró muy apenas se asomó el glande por lo que metió su boca y eso hizo que el capullo haya florecido, por lo que siguió chupando, masajeando, lamió mis testículos, al reincorporarse regreso a las lamidas su lengua hacía círculos en mi glande, con tanto furor que hizo que me corriera.

    En la mañana al despertarme estaba tan extasiado, que de verdad comencé a planear venganza la cual sería hasta la siguiente semana.

    Al llegar el viernes de la siguiente semana tome el puntero láser y justo ella estaba tirando el agua que había usado para lavar su piso me puse detrás de ella y le apunte con el aparato mientras decía dentro de mi mente el nombre del producto. Es cuando en ese momento dejo la cubeta en el suelo, me dirigí rápidamente al frente para ver si seguía parpadeando y para mí, sorpresa ya no lo hizo, le di la indicación que fuera a su casa y que todo siguiera estando como si nada, a la 1 de la mañana que me dejara entrar a su casa de manera discreta en ese mismo instante lo hizo, en mi casa espere pacientemente cuando llegaron las 12:55 acudí alegremente a su morada. Al llegar la hora marcada vi su silueta bajar por las escaleras dirigirse al portón abrirme la puerta y entrar, la siguiente orden fue que ella me acompañará a la terraza de arriba donde ella había plantado unas plantas, la ventaja es que había hecho como un pequeño invernadero por lo que nadie nos podría ver.

    Estando ahí le ordené que se desvistiera, ella sin más que un: — si amo. Es cuando yo hice lo mismo, y quite las prendas que cubrían mi cuerpo para mostrarle mi verga, pero le ordene que se pusiera cachonda; en eso vi como sus pezones se pusieron duros y de como su vagina se mojaba, eso me excitó por lo que solo era tiempo de que diera la siguiente orden la cual era que se pusiera en cuatro, le di un beso negro y mis manos jugaban con sus labios que estaban muy húmedos y agarre para ponérselo en la entrada de su culito mientras lo estaba masajeando cuando me acordé de lo acontecido, surgió una furia que a la vez se mezclaba con el apetito sexual que tenía por lo que asome mi glande por su ano, haciendo un primer intento por meterla dónde solo cavia la puntita, para en el siguiente intento meterla por completo ella solo hizo un pequeño gemido, teniendo mi pene adentro lo comencé a mover por todo ese túnel, angosto caliente y apretado, al principio me movía con suma cautela de manera rápida conforme a que mi polla se acostumbraba la iba empujando de manera lenta, no me quise correr debido a que sería demasiado rápido por lo que trate de aguantar para acostarla en una mesa para seguro con este sexo anal que me estaba gustando, aproveché para ordenarle que me dijera: ¡Soy tu perra! ¡Amo tu polla! ¡Me pone cachonda como entra y sale! Luego me senté en una silla donde le dije que pusiera su ano dentro de mí haciendo una vaquerita en una silla, dónde lo menos que podría decir era el placer de que ella subiera y bajara a la velocidad que yo le ordenará, pero a pesar de tener tetas no tan grandes aproveché para morderlas muy fuerte, en ese momento puedo decir que se parecía a la canción de Cri-Crí de que en una fuente había un chorrito que se hacía chiquito y se hacía grandote solo que aquí, cuando subía mi pene se hacía grandote y luego al bajar se hacía chiquito.

    Al quedar satisfecho en esa postura quise intentar algo más atrevido.

    Por lo que la tumbe en el suelo después le dije que subiera sus piernas cuando eso sucedió, metí mi pene en su ano que ya se había aflojado con todas mis investidas dentro de ella, al principio estaba viendo con dirección a su cara perdida que mejor me voltee y comencé a subir y a bajar al mismo tiempo que oía su respiración y algunos de sus gemidos, pero no satisfacían por lo que le exigí orgasmos más grandes por lo que lo hizo hasta que me corrí dentro de ese apretado coño fue tanto semen que parecía un relleno.

    Antes de irme le ordené que se limpiará y que me sacará de la casa.

    Cuando me encontraba afuera sin antes darle una última orden. Que entrara en la casa y que una vez pasará de la esta ya no estaría hipnotizada al suceder ocurrió lo que tenía que ocurrir, al menos puedo decir que lo hice sin testigos de por medio… ¿Verdad?

    Lo que él no se esperaría es que en la casa al lado estaba una vecina grabándolo todo lo que pasó allá esto debido a que hay unas luces muy tenues, pero hicieron que las sombras se vieran.

  • Entregándome a un vagabundo

    Entregándome a un vagabundo

    Estando en la calle tomé mi camino a casa, vi la hora y eran las 23:15, ya se había oscurecido bastante como era de noche decidí irme por un camino algo más rápido, estaba con ropa delgada y la temperatura estaba bajando.

    Mientras caminaba de regreso recordaba todo lo que viví con el chico, sentí mi conchita muy húmeda, entonces decidí meterme por calles intermedias para acortar camino, mientras pasaba por esas calles, miraba a las ventanas de las casas, algunas con las luces encendidas en otras personas fumando y se me ocurrió una idea, cambiarme en plena calle, me acerque a un pequeño árbol me puse debajo, mire a todos lados, pero no vi a nadie, entonces lo primero que hice es desnudarme para arriba, me quite el sujetador deportivo y sentí como el aire tocaba mis tetas, me dio un escalofrío muy rico.

    Después me saque lentamente la calza y quede totalmente desnuda solo con mis zapatillas, me agache para meter mi ropa en mi bolsa y sacar la otra para cambiarme, en eso vi detrás del árbol una persona acercándose por una calle intermedia, me paralice y me escondí detrás del árbol, escuche como una especie de quejidos raros, me extrañe así que me asome muy discretamente, no era otro que Humberto, borracho como siempre, tambaleándose un poco y con una botella en la mano, lo vi avanzar de manera muy errática, de pronto se fue de punta y cayó al suelo muy duro, yo me asuste y rápido me acerque a ayudarlo, le dije.

    -«¿Humberto estás bien? ¿Estás consciente?».

    Le saqué la botella de la mano y la dejé a un lado, entonces me crucé encima de él, lo tomé por debajo de sus hombros para tratar de levantarlo, pesaba bastante la verdad, logré hacer que su torso se enderece un poco, entonces él abrió un poco los ojos, se empieza a reír y dice.

    -«Uy ya me morí que estoy viendo un angelito sin ropa».

    Cuando dice eso yo recordé que aún no me ponía la ropa y estaba en medio de la calle intermedia, totalmente desnuda, me apresure a levantarlo, mientras él erráticamente pasaba sus manos por mi espalda, logre ponerlo de pie y lo lleve al árbol, yo estaba mirando a todas las ventanas por si había alguien mirando esa escena, lo apoye en el árbol, separe mis brazos de él, me moví directo a mi bolsa para vestirme rápido, él me tomó por la cintura con fuerza y me pega a su cuerpo yo me sorprendí mucho.

    -«¿Humberto, qué haces?».

    Mientras trataba de zafarme de su brazo, sentí cómo me apretaba más contra su cuerpo, con su otra mano me empezó a manosear, paso sus manos erráticamente por mis piernas, me apretaba el culo con fuerza, subía a mis tetas apretándolas un poco más suave, él me dijo.

    -«Si me morí, pues estoy disfrutando del cielo con este angelito».

    Sus manos ásperas me recorrían entera y con la calentura del gimnasio me estaba empezando a gustar cada vez más, al igual que antes estaba dejando que Humberto me estuviera tocando, la diferencia es que ahora estaba desnuda completamente a su merced, mientras trataba de sacarme su brazo del estómago yo cada vez oponía menos resistencia, empecé inconscientemente a refregar mi cuerpo con el de él, mi temperatura empezó a subir, el de la nada saco su brazo de mi estómago y yo pude separarme de él, me di cuenta de que ya estaba jadeando mucho, estaba bastante excitada, le dije.

    -«¿Humberto, este angelito te llevará a tu casa, así que hazle caso, está bien?».

    Él no me miraba, estaba totalmente ido, se quedó en silencio un momento mirando el suelo, yo pensé que estaba desmayado o algo, en eso escuché, que gritan desde una de las ventanas de las casas.

    -«Ey que están haciendo ahí, váyanse o llamo a la policía».

    Me asuste mucho, tome mi bolsa, me puse rápido la polera y la falda, pero no me dio tiempo de ponerme las bragas, me acerque a Humberto él seguía inmóvil sin reaccionar, pase su mano izquierda por mi cuello y lo apoye en mi cuerpo, pesaba bastante, pero podía con él, en ese momento agradecí los ejercicios jeje, me lo lleve antes que llamaran a la policía así que seguí mi camino a casa con él, después de todo él vivía a algunas calles de distancia, así que podía llevarlo a su casa, dejarlo en su puerta y volver a mi casa, eso pensé al principio, avanzamos un par de calles intermedias, y llegamos a una avenida muy transitada, en eso sentí como Humberto comenzó a moverse de nuevo, saque su brazo de mi cuello y lo sostuve, le dije.

    -«Humberto, estás bien, te estoy llevando a tu casa».

    Él me miró como incrédulo, claramente, no sabía dónde estaba ni quién era yo, pero a pesar de eso solo asintió con la cabeza, así que le dije.

    -«Vamos a pasar por una avenida grande, así que tendremos que estar pegados».

    Entonces me di la vuelta a ver la calle, vi que los autos se empezaron a detener, así que lo volví a sostener y empezamos a cruzar, en medio del movimiento, Humberto puso su mano en mi espalda bajándola hasta mi culo, yo sentí el toque y me detuve un momento por reflejo, pero tuve que seguir, en eso los autos nos pitaban con su claxon y un tipo me grito.

    -«Señorita, qué lindas nalgas tiene mi amor».

    Yo me pasé la mano por atrás y tenía el culo al aire, Humberto me había subido la falda por atrás, no podía hacer nada, así que continúe con él así, le dije que se sostuviera bien de mí, así que lleve su mano a mi culo para que me agarrara bien, avanzamos algunas calles más, estábamos cerca, pero yo ya estaba un poco cansada, de pronto vi en una calle oscura una banca artesanal, seguramente creada por algún vecino, senté a Humberto como pude, me senté a su lado a descansar, mire la hora y era media noche, por suerte estaba cerca de casa, empecé a mirar alrededor y era una calle muy solitaria, yo estaba bastante caliente aún, el que Humberto me subiera la falda en plena avenida me había calentado mucho, mire a Humberto balbuceaba un poco, entonces me acerque a él y le dije.

    -«Humberto, el angelito ya casi te lleva a tu casa, solo sigue haciéndole caso».

    Él me miró y sin decirme nada, paso su mano izquierda en mi pierna, yo me estremecí, la subió hasta llegar a mi cadera, la paso por mi culo y trataba de agarrarme el culo, me apoyé en mis manos separando mi culo de la banca, así él pudo bajar su mano y agarrarme la nalga, yo no sabía que hacer, quería ayudarlo, pero cada vez que me manoseaba no quería que parara, estaba muy cachonda y necesitaba un orgasmo pronto.

    Humberto cruzo sus piernas por la banca y quedo mirándome de frente, entonces empezó a usar las dos manos para manosearme, me subió la polera para tocarme las tetas, metió sus manos en mi culo, o me rozaba la conchita con sus dedos, solo quería que Humberto me diera un orgasmo ya no aguantaba más, empecé a mirar a todos lados, estábamos en un lugar oscuro, pero si alguien se aproximaba por la calle nos vería perfectamente.

    Entonces mire detrás de nosotros, había como una especie de zanja no muy grande, un poco más de un metro de profundidad que recorría toda la calle, lo pensé solo por un segundo, estaba como zorra en celo, solo quería sentirme mujer y que me diera un orgasmo pronto sin importar si era una cama de un hotel caro con un Hombre guapo y exitoso o en una zanja en medio de una calle oscura y con un borracho solo quería sentirme mujer y deseada, no pude resistirme más así que me acerque a Humberto y le dije.

    -«Humberto, el angelito necesita de ti ahora mismo».

    Lo tome de las manos, lo puse de pie y lentamente lo hice bajar conmigo, estando ya en la zanja, lo deje caer un poco para que quedara estirado mirando hacia arriba, Humberto llevaba una especia de abrigo para la lluvia que tenía un olor muy fuerte a suciedad, se lo quite, me recosté a su lado y puse sus manos en mis tetas, él empezó a tocarme, muy rico, bajo sus manos por mi cuerpo hasta mi culo, yo me aferré a él con fuerza mientras gemía despacio «mmm… Mm» empecé a retorcerme del placer.

    Humberto empezó a usar más sus dos manos, empecé a moverme más y retorcerme con locura dejándome llevar totalmente por la excitación del momento sin darme cuenta en que momento sucedió Humberto ya tenía mi falda en mis rodillas y mi polera arriba de mis tetas, podía sentir el suelo frío, era muy rico lo que me estaba haciendo Humberto, pero sin duda lo que más me calentaba era la situación, estaba con un borracho en una zanja dejando que me tocara entera, el solo pensarlo me puso a mil, así que me saque la polera y la falda quedando solo con mis zapatillas de nuevo estaba desnuda a su disposición.

    Humberto me rozo mucho, pero al estar tan borracho no podía darme mucho más que eso, así que decidí hacer algo por mi cuenta, lo volví a dejar de espalda arriba, para subirme encima de él, me acomode a la altura de su rabo, colocando mi conchita justo arriba, cuando sentí su rabo a través de su pantalón, tome sus manos y me las puse en las nalgas, entonces apoye mi pecho en él, comencé a moverme lenta y eróticamente, apreté con fuerza mi conchita en él para sentir su rabo rozándome, era muy rica la sensación, yo estaba totalmente loca de la calentura, así que empecé a aumentar la frecuencia mientras gemía cada vez más fuerte, «mmm… aaa… siii… rico… Mmm…».

    Sentí que ya venía el orgasmo así que empecé a moverme más duro, de pronto empecé a escuchar voces acercándose, trate de callarme los gemidos, pero no podía «mmm… Aaa…» para no parar y dejándome llevar totalmente, tome el abrigo para la lluvia de Humberto, tape de mi espalda hacia arriba, dejando mi culo y mis piernas totalmente al aire, las personas ya estaban pasando por nuestro lado, yo sentí que me llegaba el clímax, gemí muy fuerte «aaaa… Siii… Humberto… Siii… Aaaa… Que… Ricoooo… Aaa… Rico… Humberto… Mmm», mi cuerpo tembló entero y yo no deje de rozarme en él con fuerza, aprete su ropa con mis manos, ya no me importaba nada seguí gimiendo, «Humberto… Que rico… Mmm… aaa… Mas… Muy… Rico…», escuchaba las personas decir.

    -«¿Están follando?».

    -«Ese no es el borrachito que siempre anda por aquí, parece que se consiguió una putita».

    -«Si debe ser otra indigente o algo así, mírala, está toda desnuda follándoselo».

    -«Dejémoslos tranquilos que están en sus cosas, jaja».

    Mientras los escuchaba irse, seguí rozándome lentamente, cada vez más lento, pero mi conchita no dejaba de darme electrizantes sensaciones por todo mi cuerpo, jadeaba del placer, me quite el abrigo de lluvia y toque la cara de Humberto, él estaba totalmente ido aún, yo me sentí un poco mal porque lo use como un juguete sexual al pobre, pero no pude resistirme al momento, me quede apoyada encima un rato más, cuando ya estaba descansada, busque mi ropa para vestirme de nuevo, me prepare y me dispuse a llevar a Humberto a su casa.

    Lo saque de la zanja como pude, me costó bastante la verdad, tome mi bolsa, volví a apoyarlo en mí, coloque su mano en mi culo, me había gustado porque su mano era algo grande, empezamos a avanzar y pasamos por nuestras calles, ya era tarde así que andaba poca gente, pase por fuera del terreno de mi casa, pero debía aún llevar a Humberto así que continúe mi camino, llegamos a su casa, estaba la reja de su patio abierta un poco, pensé que quizá él la había dejado así cuando salió, me fui rápidamente a casa antes que se hiciera más tarde, ya en casa me metí a la ducha, recordando esa tarde tan extravagante, tuve un encuentro erótico con un chico del gimnasio y finalmente me revolqué en una zanja con un borrachito del barrio, estaba feliz por vivir aquellas experiencias tan salvajes, me toqué muy rico mientras me duchaba para descargar todo ese placer del día.

    Acá termina esta anécdota, espero que les guste a todos, les mando un beso.

  • Un sueño húmedo muy peculiar

    Un sueño húmedo muy peculiar

    Mi nombre es Victoria y tengo 24 años. Les voy a contar un sueño muy caliente que tuve hace un par de meses, a veces me sorprende incluso haber soñado algo así, tan vulgar, pero luego recuerdo lo sucia y caliente que me puso, me dan ganas de experimentar algo parecido en la vida real.

    Mi sueño empezaba así…

    Yo despertaba de una siesta, algunas tías estaban en la cocina y el living, hablando de cosas variadas que no les tomé importancia ya que sentía que algo o alguien me llamaba, un ser desconocido que no podía descifrar, hasta que fui hacia el baño, allí tres demonios altos, con cuernos, de piel rojo intenso, con cola de diablo, ojos amarillos y desnudos, bastante grandes la verdad, mucho más que yo, ellos me estaban esperando, apenas entré con un chasquido de dedos de lo que parecía ser su líder trabó la puerta, yo evidentemente asustada por lo que podría suceder intenté escaparme, pero uno de ellos me tomó por la espalda sujetando mis brazos para así evitar que yo me moviera.

    Comenzaron a desvestirme sin ningún temor hasta quedar totalmente desnuda, notaba como ellos me devoraban con la mirada y simplemente sabía que no podría hacer nada para salir de aquella situación.

    El líder, el más grande, tomó mi cabeza e hizo que yo chupara su miembro y lo metiera bastante dentro de mi boca, incluso haciendo que yo me ahogara de vez en cuando, solo paró cuando ya estuvo lo suficientemente húmedo para él, y con ayuda de sus secuaces me sujetaron más cómodamente para él, abriéndome de piernas y sujetándome un poco en el aire, haciéndome estar entre ellos, sus cuerpos calientes comenzaban a calentarme demasiado, hasta que un gran gemido salió de mi boca por como entró de repente sin ningún tipo de juego previo o preparación, empezó a moverse torturando mi vagina de la forma más caliente y dura que podía, haciéndome gemir tan alto que incluso mis familiares me escucharon.

    El demonio se movía sin darme un solo respiro, sintiendo como mi cuerpo quemaba y ardía por la forma en la que entraba, hasta que el otro demonio que me sujetaba comenzó a meterse también en mi ano, aprovechando que aún quedaba un espacio para él, haciendo solo que mis gemidos fueran aún más fuertes y constantes, llegando a babear sin poder evitarlo y a poner mis ojos en blanco de vez en cuando, notando como ambos se movían penetrándome coordinadamente, por lo que cada embestida torturaba mi interior, pero a la vez me volvía loca de placer, y como el último demonio no tenía sitio comenzó a jugar con mis pezones de forma deliciosa, tirando, mordiendo y succionando de ellos como si de esa forma lograría sacar algo.

    Así me tuvieron por horas hasta que ambos acabaron dentro de mi, llenándome tanto que podía notar como un pequeño bulto crecía en mi vientre, me dejaron en el suelo como un trapo usado, y el tercer demonio comenzó a masturbarse en mi rostro hasta terminar cubriéndome con su semen, haciéndome sentir pegajosa y toda mojada, yo sin miedo me llevé sus líquidos con mi lengua, tragando todo lo que podía.

    Y luego simplemente desperté, me masturbé tan rico luego de ese sueño que necesitaba demasiado meter mis dedos bien dentro de mí. Este fue mi segundo relato que escribo, así que espero les guste, díganme si les gustó y cuéntenme cómo se sintieron leyendo mi lindo sueño.

    Gracias por leer.

  • Sexo durante un congreso

    Sexo durante un congreso

    Yo aparento ser un hombre normal, aunque creo que no entro del todo en ese rubro, aunque me gustan mucho las mujeres, muy íntimamente disfruto acariciar y estar entre los brazos de un hombre.

    Mis genitales son muy pequeños, me gusta afeitármelos totalmente y suavizarlos con crema humectante, me gusta como se ven!

    A veces los jalo hacia atrás y los escondo entre mis piernas, otras veces escondo mis testículos y mi pene en mi cuerpo y el pellejito que queda, lo estiro y parece como si fuera una vagina!

    A veces me gusta ponerme ropa interior femenina!

    Se me ve muy rica!

    Soy muy lampiño y no tengo vello, me fascinan las medias y los ligueros!

    En una ocasión, el congreso de la empresa donde trabajo, se llevó a cabo en un centro turístico, nos acomodaron por parejas en habitaciones dobles… El compañero que me tocó, fue una persona de reciente ingreso, amable y jovial, era un hombre maduro, como de 40 o 45 años, alto y canoso…

    Apenas nos saludamos al llegar y luego de desempacar, cada quién se fue a sus diferentes actividades…

    La primera noche llegué primero a descansar y tras desnudarme me duché y me puse un pequeño short y adormilado apenas lo escuché cuando llegó a descansar…

    Al día siguiente fue el cierre del evento y se organizó un pequeño convivio que a la larga se tornó en fiesta, ya que el ambiente era muy alegre y cordial…

    Y claro, el alcohol corrió sin medida! Llegó el momento que me sentí mareado y me retiré a descansar, nuevamente llegué a la habitación a ducharme y a ponerme mi short y me tumbé a descansar, el compañero aún no llegaba, recuerdo que lo vi muy contento departiendo con algunos compañeros y compañeras y hasta lo vi bailando con algunas de ellas y si no me fijé mal, hasta coqueteando con alguna que otra, supuse que incluso, si se daba el romance, probablemente no llegaría en toda la noche…

    Me dormí y no sé cuánto tiempo después, se escuchó la puerta de la habitación abrirse y en la penumbra vi que Elías (Que así se llamaba) entraba con paso indeciso… Traía un vaso con licor en una mano y se dirigió a su cama, con tan mal cálculo que tropezó y vertió el líquido del vaso en la cama, soltó una maldición y comenzó a revisar su lecho,

    Al parecer lo mojó bastante porque maldijo de nuevo…

    Todo esto lo aprecié con ojos entrecerrados fingiendo dormir, después de algunos segundos se dirigió a mi hablando en voz baja:

    -Oye compañero, me podrías hacer un lugarcito en tu cama, figurate, que la mía se mojó y no puedo dormir ahí!

    Pude haberle dicho que no…

    Pude haberle dicho que marcará a administración del hotel para que le cambiarán sábanas o colchón o lo que fuera necesario o lo acomodarán en otra habitación…pero no lo hice!

    En lugar de eso, me recorrí un poco y le dejé un buen lugar para que se acomodara, eran camas queen size, muy amplias!

    Durante la fiesta, lo observé con más detenimiento, era maduro, pero tenía un cuerpo esbelto y recio, bien afeitado y peinado, impecable en su vestir, cuando salió del cuarto en la mañana, dejo el agradable aroma de su loción de marca, me pareció una persona agradable a pesar que no lo había tratado mucho, así que me pareció grosero no apoyarlo en su predicamento y sobre todo a esas horas de la noche…

    (Era así en realidad?? O era otra cosa?)

    Me agradeció el favor y comenzó a quitarse la ropa, yo respetuoso le di la espalda y acomodando mi almohada me dispuse a dormir… (Así era??)

    Sentí como se acostó y se metió a las sábanas, hasta mí llegó el aroma de su perfume así como también su aliento a licor…

    Comenzó a hablar como un susurro, su voz era tan varonil y seductora, me agradeció el gesto de compartir la cama y disertó sobre la reunión y las diferentes personas que había conocido durante la misma, yo seguía dándole la espalda y solo pronunciaba monosílabos fingiéndome adormilado, la verdad me encontraba muy excitado sintiendo el cuerpo de un hombre tan guapo tan cerca de mí! Después de elogiar las bellas piernas de fulana y los grandes pechos de sutana o el lindo rostro de mengana, me preguntó directamente que quién me gustaba de las compañeras…

    Me quedé muy callado y el silencio inundó el cuarto.

    Entonces ocurrió lo que tanto temía (o deseaba?)

    Elías se acercó a mí!!

    Su voz era apenas audible… Cómo un susurro…

    «Sabes, te he estado observando… anoche cuando llegué estabas dormido y por el calor, botaste las sábanas, no pude dejar de admirar tu piel y tu cuerpo… Con ese short tan pequeño se veían muy bien tus piernas y tus nalguitas»

    No sigas por favor! Supliqué. Estás tomado!

    Se acercó aún más! yo seguía volteado hacia la pared…

    Oye, no te sienta mal, tengo la virtud de saber cuándo yo le gusto a alguna persona, sea mujer o sea hombre… Y se que a ti te gustaría que te abrazara y te besara y además…

    Tu también me gustas!! Me dijo con énfasis!

    Con cada palabra se acercaba más y más!!

    Y yo temblando de nervios me alejaba hasta el borde de la cama, no me atrevía a detenerlo ni a darle la cara!

    Vamos! Dejate querer! Se que lo estás deseando!

    De repente me abrazo por atrás y me atrajo a su cuerpo, entonces me di cuenta que estaba totalmente desnudo, podía sentir su piel desnuda y su vello corporal que era muy abundante me quedé helado y tieso como muerto por la sorpresa y con los ojos muy abiertos solté un pequeño gritito de susto!

    Él acercó su boca a mi oreja y me empezó a hablar al oído, ni supe lo que decía! La sensación era al mismo tiempo tan placentera como aterradora, con una mano sujetaba mi cintura y repegaba la suya y sus piernas velludas a mi cuerpo!

    Sentía que me moría de vergüenza, pudor, inquietud, ansiedad, deseo….no sé, quería salir corriendo pero al mismo tiempo mi subconsciente me impedía mover un dedo o articular palabra!

    Acercó más su pubis a mi trasero y pude percibir el bulto de su paquete viril, solté un gemido contra mi voluntad y eso pareció enardecerlo más y comenzó a besar mi cuello y a acariciar mis piernas, yo solo atinaba a resollar agitado y asustado!

    De pronto metió su mano por mi short y me sujetó mi paquetito! Comenzó a sobarlo mientras me decía mil cosas en mi oído! Así estuvo un buen rato mientras yo lo dejaba hacer ya sin fuerzas para defenderme, la verdad era que me encantaba su voz en mi oído y su mano en mis cositas, comenzó a tirar mi short hacia abajo y al pasar de las rodillas yo mismo pataleé para quitármelo… Eso es! Murmuró complacido…

    Entonces pasó su mano derecha por debajo de mi cuerpo y abrazándome y me volvió a pescar de los huevitos y pene, pero ahora con la izquierda acaricio mis nalgas y comenzó a sobarlas, nalguearlas y apretarlas, me tenía hipnotizado!!! Al mismo tiempo su boca besuqueaba y lamía mi oído, mi cuello y mi nuca!

    Me estaba dando la manoseada de mi vida y yo ni siquiera atinaba a mover un dedo, era una sensación fantástica! Sentirme dominado por un hombre que se deleitaba con mi piel y mi cuerpo!

    Era muy agradable… después de un rato, ya completamente dominado (y encuerado) me apartó para incorporarse a medias en la cama y puso un cojín en su espalda, recostándose, me manipuló para que lo montará como a un potro, con mis piernas a los lados de su cuerpo, me atrajo hacia él como si fuera su bebé y con ambas manos tomó mis nalgas y se puso a sobármelas, apretármelas, cacheteármelas, mmmh, que rico!

    Me abandoné recostando mi cabeza en su hombro, mientras su boca continuaba con mi cuello, luego una de sus manos urgó en mi chiquito y comenzó a sobarlo, yo di un respingo, pero me abrazó para calmarme, siguió con sus dedos y tomo un poco de lubricante que «oportunamente» apareció en el buró, me aplicó en el ano y continúo su labor, alternaba las manos, una me nalgueaba y la otra dedeaba mi ano, luego cambiaba y así por otro rato, cuando consideró que mi orificio estaba preparado, untó también su tranca con lubricante y poco a poco la fue guiando hasta mi chiquito… Apuntó la cabecita y la acopló con mi anito, su contacto fue delicioso!!!

    Luego empujó un poco y otro poco y «plop» que se introduce la cabecita en mi agujerito!! Ay! Me fue jalando poco a poco invitándome a sentarme en su miembro, ya para entonces firme como una tranca!!

    Lentamente, milímetro a milímetro fue ingresando en mi aquel hermoso miembro viril, causándome placer y un poco de dolor… Entró hasta el fondo y sentí como mis nalgas descansaban en sus piernas, totalmente ensartado como mariposa! Así estuvimos quietos un instante y luego comenzó un ligero meneo, el dolorcillo era ya casi imperceptible…

    Me jaló para que quedáramos ambos acostados y mirándonos de frente, sin sacarme su verga, empezó el vaivén para medio sacar su pito de mi, aunque no del todo y volver a clavarlo a fondo, que rico! Así me cogió un rato más, luego, me volteó y me tomó de cucharita, levantándome una pierna continúo su movimiento de chaca-chaca, luego me acomodó boca abajo y se subió en mí, la sensación de sentirme aplastado me encantó! Él se afanaba en bombearme con el mete-saca mientras yo me desmayaba de placer sintiendo mi ano abrirse y cerrarse al ritmo de mi cogedor! Me fascinaba abandonarme al deseo y excitación de mi macho y flotar en ese instante de placer y deleite!

    Hasta que llegó el momento que se aferró a mi y con un estertor, llegó al clímax, eyaculando dentro de mi barriga!

    Permaneció un rato aún con su verga insertada en mi ano y luego lentamente se retiró con un pujido…

    Yo no me quería ni mover, estaba extasiado! Había sido víctima de mis propias desviaciones y aquel hombre me había sodomizado, me había humillado y había echo de mi lo que quiso…pero

    Me había gustado, la verdad, disfruté como me manoseó, luego como me dominó y al final como me había poseído… Aún boca abajo, empecé a tocar mis trasero y mi agujerito aún un poco adolorido y con restos del semen de Elías escurriendo por mis nalgas… Me limpié y miré a aquél hombre que dormía ya profundamente, me acorruqué junto a el y comencé a acariciar con ternura su pene y sus huevos, agradecido por el placer que me había brindado, aún en reposo su verga era muy grande, miré la mía minúscula y arrugada que también goteaba líquido seminal por la excitación del momento, abracé al macho dominante y le subí una pierna en las suyas, recostando mi cabeza en su pecho… y me dormí también… sin soltar de mi mano sus huevos!