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  • La peor o mejor decisión de mi vida, aún no lo sé (II)

    La peor o mejor decisión de mi vida, aún no lo sé (II)

    Lo que les platique en mi primer relato, fue el preámbulo de lo que ahora quiero relatarles.

    Seguramente muchos estarán de acuerdo conmigo en que la actitud machista predomina aún en muchos hombres, sobre todo debido a la crianza y las costumbres del lugar en que nos criamos. Eso es lo que me sucedió a mi; me crie en una pequeña comunidad donde los hombres son «muy hombres» y las mujeres deben dedicarse a su casa y los hijos.

    En mi caso, ese molde se rompió al salirme del pueblo, aunque yo no lo sabía. En la ciudad hice nuevas amistades y al igual mi esposa. Su amistad con una de las vecinas influyó en lo que me dijo sobre los derechos de igualdad entre los dos, que tanto derecho tenía yo a divertirme, como lo tenía ella. Claro, yo no sabía de sus pláticas con la vecina, pero el esposo de la vecina si sabía de mi, se lo decía a su esposa y ella a Elena mi esposa, por eso platicaban sobre ese tema.

    Todo hubiera quedado en paz si mis celos y desconfianza no me hubieran empujando a tomar la decisión de poner a prueba a mi esposa. Para colmo, y quiero ser sincero en esto, aunque mi mujer era atractiva y tenía un cuerpo deseable, yo no era un garañón ni nada parecido. Es más, ni siquiera era muy cogelon, yo era muy normal y al igual que muchos hombres le prestaba más atención a mi satisfacción que a la de ella y en los tres años de casados que llevábamos, ya me había vuelto muy rutinario y a veces ni siquiera estaba seguro de que Elena quedara satisfecha cuando teníamos relaciones. Ella no se quejaba porque siempre había sido sumisa como la mayoría de las mujeres de pueblo. Sin embargo, el comentario que hizo Leonardo me hizo desconfiar de ella y no estaba tranquilo aunque no se lo decía.

    Mi nuevo ayudante era un hombre de 44 años de nombre Antonio, con buenos modales y facilidad de palabra. Se notaba que era un hombre de experiencia y yo, a mis 23 años no sabía mucho de la vida aún.

    El asunto es que se me ocurrió platicar con él sobre mis dudas; el me recomienda confiar en mí esposa, a quien el ya había conocido pues lo lleve un par de veces a comer a casa. Me dijo que tipos como Leonardo eran simples habladores que por no lograr su objetivo mienten para quedar bien ante los demás. Quise hacerle caso, pero lo que mi esposa me había dicho sobre «sus derechos de igualdad» me hacían dudar. Al insistir sobre ello, me dice Antonio:

    «Si tantas son tus dudas, ponla a prueba. Colócala en la misma situación que la otra vez y ve como reacciona» -Le pregunto ¿Cómo puedo hacerlo y me dice – «Ponte de acuerdo con un amigo de toda tu confianza, llévalo a tu casa y con algún pretexto déjalos solos. El que haga el esfuerzo de «conquistarla » y luego que te diga cuál fue su reacción. Solo que debes estar dispuesto a soportar lo que suceda si las cosas se salen de control. ¿Cómo ves?»

    Pensé en eso varios días y, al cabo de un par de meses le dije a Antonio que si quería llevar a cabo ese plan. El ya no recordaba de que se trataba y se lo tuve que recordar. Me dijo que era una completa tontería pero los celos y la desconfianza lo hacen a uno cometer estupideces. Al no tener a alguien de confianza como cómplice, le dije- «¿Te animas a ayudarme tú?» -Él se rio y criticó mi necedad, pero aceptó con la condición de que si las cosas se daban y Elena accedía a sus pretensiones el no se iba a detener. Me dijo- «¿Estás de acuerdo?» -Le dije que si, que de esa manera ya no tendría dudas. Todavía me dijo- «Confío en que tú esposa se va a molestar y me va hasta a insultar, a fin de cuentas soy muy viejo para ella. Pero suponiendo que las cosas se dieran y me acepta, que vas a hacer luego ¿La vas a dejar?»

    -Yo no había pensado en eso, así que le dije- «No lo creo, yo la quiero mucho y solo deseo estar seguro de ella y no tener dudas» «Entonces si te ayudo» -me dice Antonio- «es más, voy a tratar de que me diga si tuvo algo que ver con Leonardo, pero para eso tendremos que darle a beber algunas copas para que baje la guardia. ¿Cómo ves?»

    -Estuve de acuerdo, aunque le advertí que ella casi no bebía y dijo que era mejor, pues así rápido estaría en condiciones de hablar. Era miércoles y acordamos que lo haríamos el siguiente sábado ya que salíamos más temprano de trabajar. El encargaría a un amigo suyo un mezcal de la sierra muy sabroso. Lo hacían de manera clandestina y sin marca, pero estaba muy sabroso aunque muy fuerte.

    Ese sábado, salimos de trabajar y fuimos a recoger el mezcal con su amigo Javier. La cita era en una cantinita llamada «El Vaquero» que yo no conocía. Mientras llegaba Javier nos tomamos varias copas y me puse un poco alegre y me di valor, porque ya me estaba desanimando.

    Llegó Javier, Antonio me lo presenta y nos tomamos otras dos copas más, pero Javier no se despedía y se hacía tarde, hasta que en un momento en que fue al baño, me dice Antonio- «Sospecho que Javier creé que va a haber parranda por los 4 litros de mezcal que me trajo, por eso no se va y va a querer que lo invite. Cómo ves, ¿Le hablamos del asunto? A fin de cuentas no te conoce ni la conoce a ella. De esa manera es más probable que Elena se niegue pero al menos la haremos hablar y sabremos si tuvo que ver con Leonardo. Yo me encargo de que hable».

    Yo ya estaba algo tomado y me pareció bien la idea al estar seguro que ella podría negarse, y es que ya me estaba arrepintiendo y no me atrevía a decirle a Antonio. Fue él quien le planteó el asunto a Javier con mucho tacto y Javier estuvo encantado de acompañarnos. Lo que no me gustó y me irritó mucho, aunque no dije nada, fue su expresión. Dijo- «¡Claro que sí, un palito no se le niega a nadie!». Acordamos que yo fingiria haber olvidado el cambio de un billete grande al pagar el hielo y que iría de prisa a reclamarlo antes de que cerrarán. Fingiria salir y me ocultaria en la cocina para escuchar lo que Elena dijera, muy seguro de que nada pasaría. No obstante, Antonio me dice muy firme- «En el remoto caso de que todo se diera y Elena se preste ¿Estás dispuesto a soportar lo que ocurra?» -Muy seguro de que nada pasaría, pero ya con cierto morbo extraño que nunca había sentido antes, les dije- «Ustedes sigan hasta donde ella lo permita, lo que me importa es saber que dice y que hace, así ya no tendré dudas»

    Acordamos que alguno de ellos dejaría caer unas monedas como por accidente, esa sería la señal para que yo entrará, ya sea que hubiera dicho lo que me interesaba oír o que terminara lo que ella les permitiera hacer, cosas que yo estaba seguro no ocurriría, aunque insisto, sentía yo un morbo tremendo y pensaba: «¿Y si ella permite que se la cojan que voy a hacer? Ya veremos» -me decía yo mismo y es que ya me sentía bastante tomado y eso me daba valor.

    Nos fuimos y llegamos a casa, le presento a Javier a Elena, a Antonio ya lo conocía. Prendí el televisor para esperar que inicie el fútbol, aunque aún faltaba un buen rato. Mientras nos servimos unos tragos y Antonio le ofrece a Elena. Ella no quería aceptar pues prácticamente no tomaba, pero ante la insistencia aceptó. Se tomó una, luego otra y después de la tercera ya daba señales de embriaguez y reía de todo. Una faceta que yo no conocía en ella. Le sirvió Javier la cuarta copa y al ponerle el hielo me dice lo acordado- «Oye, ¿Si recogiste el cambio de tu billete? Yo recuerdo que la cajera lo mando cambiar y en eso llegó el taxi y nos vinimos».

    Antonio lo apoyo y me «aconsejaron» fuera de prisa a reclamar antes de que cerrarán en virtud de la hora. Yo como que ya no quería, pero ese fue el acuerdo, me dí valor y salí. Ellos estaban en la sala que, como ya les dije, era sala y recámara a la vez, así que Elena no podía ver si realmente salía de la casa. Abrí la puerta y luego la cerré fingiendo irme, luego vuelvo de puntitas y me oculto detrás del refrigerador por si Elena se asomara a la cocina. Los escucho platicando cosas sin importancia, salgo de mi escondite y con mucho cuidado separó un poco la cortina de la ventana corrediza que daba hacia la sala. Previamente la había dejado un poco abierta para ver y escuchar, listo para ir a esconderme detrás del refrigerador si se ofrecía.

    La plática de ellos parecía no tener importancia, y a pesar de todo yo sentía que el corazón me latía con fuerza y sentía un vacío en el estómago, una sensación como de angustia, pero a la vez como de frustración porque nada importante hablaban ni ocurría. Se terminan la copa que para Elena era la cuarta. Es entonces que Antonio le dice a Elena – «Aprovechando la ocasión, ¿Puedes buscar de una duda a Javier?» -Elena pregunta de que se trata, ya con un tono de embriaguez en su voz, y Antonio le dice –

    «Es que Javier está preocupado porque hace días su mujer le descubrió fotos de una amiga y lo amenazó con cobrarle con la misma moneda si se enteraba que la engaña. ¿Tu crees que si se anime? ¿Tu que harías en su lugar?» -Elena se queda pensando y les dice- «Es que todos los hombres son bien sinvergüenzas y se merecen eso y más» -Insiste Antonio – «¿Tu lo harías si estuvieras en su lugar?»

    Ésto que sucedió enseguida fue crucial, pues aquí tomé una desición de la que me arrepentí muchísimo, pero que a la ves no, porque mis emociones estaban muy confundidas. No sabía si estaba sufriendo o disfrutando con lo que sucedía. Era un mar de confusiones. Les sigo contando.

    Seguramente por efecto de la bebida, Elena se explaya y les platica lo que le dijeron de mi, que me iba con las mujeres de un centro botanero, que ella muchas veces me notó señales de que había tenido sexo y que para ella era muy humillante saber que prefería estar con otras en lugar de venir con ella. Pero dijo- «Yo así lo quise y ahora me tengo que aguantar». -Est me calo mucho y seguí prestando atención. Dice Elena dirigiéndose a Javier, con evidentes señales de estar borracha- «Yo no sé cómo sea tu esposa, pero si da coraje y siente una muchas ganas de hacerles lo mismo. Yo tuve oportunidad hace meses y no me atreví. No sé si tú esposa tenga más valor «.

    -Aprovechando la ocasión, Antonio le pregunta sobre esa oportunidad y Elena les habla sobre Leonardo y de como lo tuvo que poner en su lugar. Les dijo que si tal vez hubiera sido una persona de su agrado quizás se hubiera atrevido, pero que ése le caía muy mal y que ella no era de las que se esconden. Que si un día la ofendía al grado de querer cobrar venganza, ella misma me lo diría.

    Después de esto siguen platicando cosas sin importancia y Antonio saca su pañuelo y se le caen unas monedas. ¡Esa era la señal que acordamos para que yo «llegará», pero no supe reaccionar porque me preguntaba: «¿Me dio la señal o se le cayeron por accidente?» El caso es que no me moví de mi sitio y quería seguir viendo y escuchando lo que sucedía, aunque sentía un montón de cosas raras! Ansiaba entrar, pero una fuerza mayor me detenía y no quería reconocerlo, pero deseaba que le hicieran alguna propuesta o trataran de tocarla para ver su reacción.

    Ellos, viendo que yo no «llegaba», le dicen a Elena- «Bueno, como Gilberto ya se tardó, vamos a brindar por ti, por ser tan fiel y respetuosa con tu marido». -Ella se resiste diciendo que ya no quiere tomar, pero Javier le sirve otra copa bastante cargada según alcancé a notar. Brinda con Elena pidiendo tomársela de un solo empellon y, al tomarle ella tose por lo cargada de la bebida. Luego Antonio hace lo mismo y brindan nuevamente. Minutos después era evidente que Elena estaba completamente ebria.

    Ya no le insistieron que volviera a tomar viendo su estado. Elena se veía inquieta y reía mucho y de todo. Les dice- «¡Voy al baño, Me urge orinar!» «¿Por qué no decías?» -le preguntan – «¡Es que me da pena! -dice ella. Hace por levantarse y casi se cae, pero la alcanzan a detener. Insiste en ir sola, pero no pude, así que la toma cada uno de un brazo y la llevan al baño. Ahí los perdí de visita y solo escuchaba lo que decían-

    «¡Yo puedo sola!» -Decia Elena- «¡No puedes, te vas a caer si te soltamos! Deja que te ayudemos». «!Hay no! ! que vergüenza» -les contesta. Un par de minutos y se oye otra ves la risa y la resistencia de mi esposa cuando Antonio le dice- «¡Si te suelto te caes, permíteme secarte». -Eso ya era mucho para mí, pero ¿por qué no reaccionaba y entraba? Estaba como pegado a la ventana muy atento y lleno de morbo. ¿Dónde estaban aquellos celos y el coraje que sentía? En ese momento no sabía responderme.

    Regresan del baño, pero ahora no se sientan en la sala, sino en el borde de la cama por el lado de los pies. Elena está cabizbaja y como adormilada, Javier está a un lado de ella y Antonio del otro. Javier comienza a acariciarle su pelo, luego las mejillas y finalmente le da un beso, a lo que Elena no se resiste. Antonio solo la toma de sus manos y se las acaricia. Javier le baja el cierre de su vestido en la espalda y le baja la parte superior del vestido hasta la cintura. Es el momento en que ella parece reaccionar y les pregunta –

    «¿Que están haciendo? ¡No hagan eso yo no les he dado lugar!» -ninguno le hace caso. Ella insiste diciendo «¡no, no quiero!» , pero la ignoran. La ponen de pie y le sacan el vestido por los pies dejandola solo en ropa interior. Antonio se coloca frente a ella, la abraza acariciándola y le da un beso apasionado a lo que Elena ya no se resiste. Mientras se besan, Javier se desnuda y, yo quería correr y entrar, pero la verdad es que estaba absorto con lo que sucedía. La sientan nuevamente en el borde de la cama y ahora Elena se deja conducir docilmente, le sacan el brasier acariciando sus pechos por turnos. Antonio la recuesta dejándola con los pies colgando del borde de la cama, se arrodillara los pies de ella y le saca la pantaleta, le acaricia el vientre y el pelo púbico, luego separa sus piernas y mete el rostro entre ellas haciendole un oral.

    Yo seguía absorto y como paralizado viendo lo que ocurría y solo reaccioné cuando escuché el gemido de Elena, casi fue un alarido cuando Antonio le comenzó a dar lengua, gemido que nunca había lanzado conmigo, cosa que lastimó mi orgullo. Mientras Antonio estaba dándole atención a su vagina, Javier se coloca por un costado sobre su cara y le pone su herramienta en la boca de Elena. Al ver eso creí que lo rechazaría pues no era del agrado de ella hacerme oral, pero ahora parecía que le habían dado un caramelo y chupaba con ansiedad.

    No pasaron ni tres minutos cuando Elena pareció ahogarse, tosió como atragantada y tuvo algunas arcadas, escupe hacia un lado un plasta viscosa y blanquecina, pero sigue concentrada en lo que está sintiendo, porque Antonio la está haciendo retorcer y finalmente estalla en algo que nunca le había provocado yo de esa manera. Sus orgasmos eran silenciosos y y nada explosivos, pero ahora era increíble para mí lo que veía en ella.

    Se quedó un momento como noqueada y Antonio ahora le acariciaba la entrepierna con mucha delicadeza, sube por su vientre acariciándola con su boca hasta llegar a sus senos y Elena comienza a reaccionar nuevamente. Ahora Antonio se acuesta en la misma posición que estaba ella y la invita a que ella le haga oral. Elena de inmediato se pone de pie y como si fuera un caramelo comienza a meterlo en su boca con ansiedad, mientras Javier se coloca a espaldas de Elena, le separa las nalgas y la penetra en esa posición, inclinada sobre Antonio.

    En cosas de pocos minutos se vino en ella y se separa con aquello ya flácido. Pude ver su vagina empapada de fluidos y no pude evitar, no celos, sino por increíble que parezca sentí cierta repulsión al ver su vagina llena de semen.

    Apenas se separa Javier, Elena se monta en Antonio que estaba recostado en el borde de la cama, y comienza a cabalgarlo con ansiedad. ¡No podía creer lo que veía! A mí humilde esposa tan recatada, ahora galopando de esa manera con un hombre que no es su esposo. Se movía con ansiedad y de manera frenética, hasta que nuevamente explota igual o con mayor intensidad que la anterior. Se desploma sobre Antonio quien sigue bombeando hacia arriba, hasta que también el se viene en ella.

    Se quedan los dos quietos, Antonio acostado y Elena encima de él, mientras Javier se sienta junto a ellos, toma la mano de Elena y se la coloca sobre su pene. Ella, me imagino que inconscientemente se lo comienza a frotar y ya se le estaba enderezando nuevamente, pero Antonio aparte suavemente a Elena y la deja recostada. Toma su pantalón y al hacerlo deja caer varias monedas al suelo. Ahora sí entendí la señal, pero cometí el error de no fingir que metía la llave en la cerradura y abría. Simplemente entre a la habitación sorprendiendo a mi mujer, quién se puso pálida y muy asustada.

    Solo les dije- «¡Vaya! No les preocupó mi tardanza, se mantuvieron muy ocupados!

    Continúa.

  • La asamblea de las madres ninfómanas (parte 1)

    La asamblea de las madres ninfómanas (parte 1)

    – Es realmente frustrante que este año tengan el mismo resultado, con la ventaja en la última entrada Gibson volvió a permitir un cuadrangular y echó a perder el juego

    – Tranquilo, es el mejor cerrador de la liga pero también es humano, igual mañana será el séptimo juego de la serie y veremos quién pasa a la final.

    -Espero Martínez esté libre para abrir el juego mañana, los bateadores de los Cascabeles son muy peligrosos y creo que es el único que puede salir sin daño con un partido de esta importancia.

    Enrique y Diego, dos estudiantes que habían formado amistad hace ya un buen tiempo, discutían sobre el baseball, el deporte que apasionaba a todo su país y que había traído emoción a ellos particularmente, ya que el equipo de su ciudad podría romper la sequía de títulos que cargaban desde hacía 10 años.

    La presente historia se desarrolla en la República de San Esteban. No es un secreto para nadie que el mundo siempre está en constante cambio y el país donde estos muchachos habían nacido era un claro ejemplo de ello.

    Tras el estallido de la tercera guerra mundial el mundo se había vuelto un caos, millones de personas habían muerto, naciones completas habían desaparecido y en general los sobrevivientes de aquel lamentable suceso en la historia de la humanidad sólo querían abolir la guerra para siempre y vivir pacíficamente.

    Una vez las grandes potencias llegaron a un acuerdo y bajaron las armas, el Congreso de las naciones unidad tenía que decidir sobre la nuDébora distribución de los territorios que habían quedado con baja población o de plano destruidos a consecuencia de la guerra.

    Una Isla que había surgido en el Caribe era punto de disputa entre las potencias más fuertes del mundo. Para resolver aquella disputa, el Congreso de las Naciones Unidad había decidido adjudicarla mediante sorteo, en el cual resulto ganador el reino de España.

    No obstante, España había decidido darle un derecho de semi-independencia por lo que fue nombrado oficialmente como ‘’El Estado Libre Asociado de San Esteban’’ en el cuál habían desembarcado inmigrantes de todo el mundo y lo habían convertido en un sitio con un nivel de vida cómodo y en general un destino turístico magnifico.

    La constitución de aquel país establecía que: ‘’Podrán reclamar la nacionalidad de origen todos los naturales de España, países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal o los sefardíes’’.

    Y debido a eso es que la mayoría de la población hablaba en español, pero para favorecer la inmigración también habían puesto el inglés y el esperanto como idiomas oficiales del Estado.

    Enrique y Diego formaban parte de la segunda generación que nacía en aquel país, sus abuelos habían sido del grupo de las primeras personas en llegar ahí; debido a la relativamente joven existencia del Estado, la población era baja y en la provincia donde ellos residen no había más de 7.000 habitantes.

    Se habían conocido desde el jardín de infantes, ya que las madres de ambos vivían cerca y se veían todos los días cuando recogían a sus retoños, también ayudaba el hecho de que todos en el pueblo se conocían entre sí.

    Débora, la madre de Enrique, era una mujer de 40 años de edad, estatura media, medía 1.65 y tenía piel clara, su cabello castaño y largo le llegaba hasta la cintura, tenía un busto grande de copa 38C, amplias caderas, unos glúteos de película, y unas piernas de atleta magnificas.

    Era una abogada de renombre en el distrito judicial donde vivían, pero era más bien conocida por su carisma y buen corazón, siempre se le veía en la iglesia cuando había obras de caridad y también enseñaba inglés a los niños locales los fines de semana.

    No obstante, también era una de las mujeres más deseadas localmente debido a su belleza, muchos hombres habían pretendido seducirla e inclusive, más de alguno le había propuesto unirse en matrimonio, pero ella siempre los había rechazado.

    Había tenido varios amantes, hombres de todos los tamaños y colores habían compartido sus aposentos con ella, pero se limitaban a aventuras de una noche o ligues temporales sólo para distraerse.

    Desde que se había vuelto maestra de inglés parecía que era bastante cercana a la comunidad de estudiantes, algo que había llamado la atención de su hijo Enrique, que había escuchado todo tipo de rumores sobre su madre, pero que siempre envolvían un aura de misterio.

    También se había unido a un grupo al que llamaban ‘’La Asamblea’’ que era básicamente creado por las madres que iban a la iglesia para tener actividades recreativas con sus hijos. Enrique nunca se había pasado por ahí ya que después de todo debía atender sus entrenamientos de baseball y no tenía tiempo para tonterías, su meta era siempre mantenerse como el bateador estrella de la escuela y eso requería mucho tiempo.

    También la había visto abrazar a algunos compañeros del colegio, de una manera ligeramente más cariñosa que la habitual, incluido su amigo Diego.

    Hoy estaba libre del trabajo y se quedaría en la casa, por lo que estaría esperando a su amado hijo con el almuerzo listo.

    Tras discutir el posible desenlace de la liga profesional de baseball, quedaron en casa de Enrique con la excusa de hacer tareas, pero la realidad es que sólo querrían pasar la tarde jugando a la consola.

    Una vez llegaron a la vivienda Débora los recibió en ropa deportiva, dando un abrazo a cada uno de los muchachos. Estaba usando una camisa blanca de tirantes algo ajustada, que marcaba sus curvas y el tamaño de su busto, justo con unos pantalones licra de color púrpura, que acentuaba la definición de sus fuertes piernas y sus firmes glúteos.

    – Hola mis niños, ¿Cómo están?

    – Muy bien, mamá, ¿Disfrutando tu día libre?

    – Claro amor, aprovecho para pasar el día con mi bebé

    – Doña Débora, me alegro mucho de verla

    – ¡Diego! Yo también bebé, tú también dale un abrazo a la tía

    Cuando Débora dio el abrazo y beso en la mejilla a Diego todo estaba bien, excepto que Enrique notó que ese beso lo dio muy cerca de su boca, prácticamente tocando sus labios.

    Antes que nada, Débora dio de comer a ambos estudiantes en la cocida y platicaron con ella sobre sus hazañas en la escuela y Débora habló sobre lo que había hecho en el trabajo. Enrique no podía apartar la mirada de la cara de Diego, que miraba los pechos de su madre como si estuviera hipnotizado.

    Cuando se fueron Débora los vio con una sonrisa pícara, siguiendo con la mirada a ambos jóvenes mientras desaparecían en los pasillos. Entraron a su habitación y empezaron a jugar al último juego de disparos de moda en las consolas, pasaron así hasta las 5 pm.

    – Viejo, no estarás pensando en pasarte de listo con mi madre

    – ¿Que dices? Son imaginaciones tuyas, simplemente es linda y la estaba viendo.

    – Pero veo que con los de nuestro grado se ha puesto más cariñosa que los otros grupos, todo se me hace raro.

    – Simplemente es una maestra que se preocupa por sus alumnos, nosotros cumplimos 18 años y estamos en nuestro momento crítico para ir a la universidad.

    – Pero en realidad la veo más cariñosa con los estudiantes desde que entró a esa famosa Asamblea, ¿No pasa nada raro ahí?

    Cuando mencionaron la Asamblea, Diego se puso algo nervioso, pero intentó disimularlo y respondió con un tono algo tembloroso.

    – Pues, viejo, sólo es una especia de grupo juvenil donde nos reunimos, casi una escuela dominical, inclusive mi propia madre está ahí, no hay mucho que se pueda hacer.

    Enrique se quedó pensando y en realidad tenía razón, ella era la mujer que había cuidado de él toda su vida, desde que su padre murió cuando apenas era un bebé ella había dedicado todo su tiempo y amor hacia él. No era posible que Débora estuviera haciendo algo raro a sus espaldas, por lo que era absurdo desconfiar de ella.

    Mientras pensaba en eso, la dulce voz de su madre le llamaba a lo lejos.

    – Enrique, Enrique, Enrique, ¿Siguen ahí amor?

    – Si mamá, ¿Necesitas ayuda en algo?

    – Nos falta pollo para cocinar la cena y también estaría bien que traigas un refresco, por favor ve al supermercado de Paula, invitaré a Diego a cenar también, tiene tiempo de no venir acá.

    Enrique le dirigió una mirada de desconfianza, pero no le cuestionó la petición y simplemente fue donde la señora Paula para comprar los ingredientes de la cena.

    Al llegar al lugar, se alegró de ver a aquella mujer que estaba en la recepción. Estaba usando una camiseta blanca algo ajustada, la cubría con el delantal que usaba cuando esperaba clientes, pero no disimulaban su hermosa silueta. Paula era la madre de Diego, tenía 39 años y era más bien bajita, con 1.55 de estatura, tenía tez morena y el cabello corto hasta el hombro, pero era muy linda de cara, usaba sujetador 36C y tenía un culo duro, lo cual era de esperar, porque era la compañera de entrenamiento de Débora.

    – Hola Enrique, tenía tiempo de no verte hijo

    – Hola tía, me alegra mucho verla, pensé que ya no me recordaría

    – Amor, ¿Cómo te olvidaría si eres como un hijo? Tu también eres un tesoro para mí

    – Me alegra mucho oír eso tía, usted también es para mí como una madre.

    Le dio un par de besos a Enrique y le dio las cosas de la lista que Débora había pedido, pero se quedaron a hablar un poco de las cosas de su vida y como les iba.

    Enrique habló de cómo sentía que su madre era ligeramente distante y se juntaba mucho con otros chicos de su edad, y que en cierta manera se sentía abandonado.

    Por su parte, Paula también notaba algo de distancia con ambos, su hijo y su amiga, desde que hacía medio año habían decidido unirse a la Asamblea, aunque ella también estaba en ese grupo, vio a Débora más involucrada en el grupo que ella y cualquier otra madre.

    – Amor, yo he notado que Diego anda muy pegado con ella siempre que voy a salir cerca de la escuela. Yo entiendo que se le de mal el inglés, pero creo que aún así se pega demasiado.

    – Tienes razón, antes era cariñosa con todo el mundo en general pero ahora es demasiado obvio que hay una preferencia.

    – Tienes razón bebé, parece que quiere llevarse también a mi hijo, más de lo que tiene permitido.

    – ¿Más de lo que tiene permitido? ¿Que quieres decir con eso?

    Paula se puso algo nerviosa, lo que provocó algo de sospecha en Enrique.

    – No es nada. Sólo decía que esos dos se han vuelto muy cercanos últimamente.

    Enrique la miró con algo de desconfianza, siempre que mencionaba o sugería que algo pasaba dentro de la Asamblea parecía que querían ocultar algo y esto no le daba buena espina. De igual forma, no pasó mucho tiempo pensando y respondió.

    – En fin. El punto es que mi mamá dentro de la casa ya no es tan cariñosa conmigo y parece que quiere reemplazarme

    -¡Pero no digas eso, una madre nunca dejaría de amar a su hijo!

    – ¿En serio?

    – ¡Claro! Además, si necesitas mimos o quieres que te apapachen, ven a darle una visita a tu tía, yo te amo y estoy seguro que no vendría mal que pasáramos un rato juntos.

    Entonces ella abrazó de nuevo al muchacho, pero esta vez no tenía una esencia maternal sino carnal, y también le besó muy cerca de la boca igual que cómo su madre había hecho con Diego

    Enrique quedó confundido, a él le atraía la madre de su amigo, por supuesto, pero nunca pensó que llegaría a hacer eso, al final sólo la veía cómo una madre.

    Tras aquella bizarra conversación caminó unos veinte minutos hasta llegar a su casa.

    – Mamaaa, ya traje lo que me pediste

    Llamó a su madre y esta no respondió, pero en cambio escuchó algo raro venir de la habitación de su madre así que fue a investigar.

    Cuando llegó pudo ver que la puerta estaba ligeramente abierta, así que se asomó un poco para ver que pasaba ahí.

    Una vez entendió lo que estaba pasando, no sintió otra cosa más que confusión y rabia.

    – Apúrate, el idiota de Enrique ya va a llegar, ¿quieres que se entere de lo putita que es su mami?

    – Sabes bien que esto es un secreto, la Asamblea me destituiría ¿Además cómo podría ver a mi hijo a la cara si se entera?

    – Entonces, número 4, empieza a moverte.

    ¿Número 4? ¿Secreto?

    Ante su vista, ahora se encontraba su madre a horcajadas de Diego con medio falo de carne en sus entrañas, ella subía y bajaba lentamente por ese pedazo de carne, Diego no perdía el tiempo y agasajaba los pechos de Débora con tiernas caricias mientras no perdía detalle de como su mástil iba siendo succionado por ese hermoso y hambriento coño, podía sentir las paredes apretar su miembro cosa que lo embrutecía, pero no quería lastimar a la madre de su amigo a sí que dejo que fuera ella misma la que marcase el ritmo, ritmo que fue aumentando poco a poco hasta que consiguió que esa polla estuviese completamente en su interior.

    Débora estaba arrodillada y apoyando sus manos sobre el pecho de Diego comenzó a cabalgarlo con bastante violencia, Diego podía ver como esos pechos bailaban al son que le imprimía la madre de su amigo. No pudo resistir y empezó a usar su boca para jugar con ellos, los chupaba, mordía y lamía alternativamente, limpiando el sudor de aquellos pechos adornados por unos gruesos pezones y unas grandes areolas.

    – Cómelas cariño, en vez de abrir esa boca para hablar de más, hazlo para satisfacer a tu hembra.

    Su respiración cada vez era más entrecortada, más acelerada, estaba a punto de correrse pero no disminuía su ritmo es más lo alternaba con movimientos circulares de su pelvis, no tardó mucho en correrse, lo que la dejo algo desmadejada y se dejó caer en el pecho de Diego.

    No podía creer la imagen de lo que estaba viendo frente a él, la mujer que él idolatraba y veía como lo más sagrado en este mundo, fornicaba con su amigo.

    También por lo poco que pudo oír, sospechaba que su madre había estado escondiendo algo desde que entró a la asamblea y posiblemente era algo peligroso, ya que había demostrado temor a que sus asuntos salieran a la luz.

    Esto no se quedaría de esta forma, investigaría hasta encontrar la verdad.

    Continuará…

  • Sometida por mi criada

    Sometida por mi criada

    Una vez firmados todos los papeles del divorcio, inicie una nueva vida me traslade de Madrid a Almería con mi hijo Álvaro. El motivo es que encontré un trabajo bien remunerado y con un buen horario y mi hijo empezó a ir a la universidad. Durante los primeros días nos alojamos en un hotel, pero rápidamente encontré un chalet que alquilaban un matrimonio ingles que tuvo que volver a su país al encontrarse muy mayores, visite el chalet y lo encontré muy bien situado, alejado del bullicio de la ciudad y con unas vistas extraordinarias, tenía de todo, tres habitaciones, dos baños, una amplía cocina y extenso comedor, rápidamente quede encantada y me quedaba muy cerca de mi trabajo y de un gran centro comercial, había una parada de bus que conectaba con la universidad para mi hijo.

    El precio del alquiler no era muy caro y mi holgada economía me lo permitía de sobras, pero en el precio incluía una chica filipina interna que hacía de criada del matrimonio y sus papeles no le permitían vivir en Inglaterra a causa del Brexit. Tuve que decidir si nos quedábamos a aquella chica o no, la verdad es que al hacer los números no suponía un gasto muy elevado y lo que le pagaban por el alquiler del piso de Madrid amortiguaba aquel gasto y decidí que se quedara durante un tiempo y así me ayudaba con la limpieza y el chalet no se quedaba solo cuando estuviésemos fuera.

    Diwa es como se llamaba aquella chica era muy delgada y su piel muy morena, tenía el pelo muy largo aunque lo llevaba siempre recogido y siempre con una sonrisa, tenía 32 años y sabía que era viuda y que no tenía hijos y tan solo una hermana en Barcelona. Hablaba perfectamente el castellano.

    Aquel fin de semana nos trasladamos a vivir al chalet y Diwa nos ayudo a colocar todas nuestras cosas y prepararnos la comida, que tanto a mí como a mi hijo nos encanto, cocinaba una mezcla entre asiático y platos cotidianos de aquí. La distribución de las habitaciones era un poco extraña, la habitación grande que era la mía tenía un amplio baño con ducha y jacuzzi y al lado había una habitación pequeña que daba al interior y al otro lado del chalet separada por el comedor y la cocina estaba la otra habitación, muy amplía y con un lavabo completo al lado. Diwa dormía en la habitación pequeña y utilizaba el lavabo del otro lado y decidí que utilizase mi lavabo y así mi hijo tendría una habitación apartada y con su propio lavabo.

    Poco a poco nos fuimos acostumbrando al chalet y su convivencia, Diwa era una joya nos tenía siempre preparada la comida con su sonrisa habitual, un día me percate que diwa no estaba como siempre y al preguntarle me explico llorando que se la había roto el portátil y que no podía comprarse otro.

    – Anda ven – le dije y la lleva al parking donde guardaba unas cajas en las que había un portátil de mi ex marido, me lo lleve al recoger las cosas y yo ya tenía uno – mañana lo llevamos a formatear y ya tienes un ordenador nuevo.

    Diwa se quedo muy emocionada y contenta y me abrazo efusivamente, yo le sacaba un palmo de altura y mi volumen hacía dos como ella, una extraña sensación recorrió mi cuerpo y yo no supe a que atribuirla. Al día siguiente lleve el portátil a un taller de informática para formatearlo y por la tarde fui a buscar a Diwa para ir a buscar el portátil. Diwa se estaba duchando y yo no pude evitar verla desnuda era delgada pero con un cuerpo bien formado, sus tetas pequeñitas y su culo respingón, me vio y me dedico una sonrisa mientras salía de la ducha con sus diminutos pies y mi cuerpo sufrió otra vez aquel extraño hormigueo.

    – Te espero fuera – le dije – vístete y vamos a por tu portátil.

    La espere sentada en la cocina fumando un cigarro y no me podía quitar de la cabeza la imagen del cuerpo de Diwa saliendo de la ducha, era totalmente opuesta a mí.

    Me voy a presentar: me llamo Pilar y todo el mundo me llama Pili, tengo 40 años y aunque no soy muy agraciada me conservo bien, tengo el pelo castaño, corto en media melena, mido aproximadamente 1.64 y peso unos 68 kilos y tengo un poco de barriga y sobrepeso y no suelo ser una mujer que destaque entre los hombres, aunque todavía mi culo y las tetas están en su sitio.

    Diwa apareció ante mí con el pelo suelto y vestida de forma informal, no pude asómbrame más de lo atractiva y sensual que era y otra vez mi cuerpo sintió el hormigueo. La lleve al taller de informática y le pusieron sus contraseñas y nos fuimos a comprar al centro comercial. Al llegar al chalet y cuando aparque el vehículo Diwa toco con su mano mi pierna y me dio un beso en la mejilla para agradecerme otra vez lo del portátil sus labios rozaron mi barbilla y el escalofrío fue esta vez todo un temblor que recorrió todo mi cuerpo, descubrí que ella me alteraba sexualmente de una manera incomprensible.

    Aquella noche cenamos en la cocina y mi hijo se fue a su habitación yo estaba absorta en mis pensamientos y sentí las manos de Diwa en mis hombros y como apretaban mi cuello y me daban golpes con el canto de la mano.

    – La señora necesita relajarse – dijo Diwa – yo le doy un masaje.

    Me deje llevar por el relax que me produjeron sus manos y me dio un masaje por un corto espacio de tiempo, me levante somnolienta y me fui a la cama, me acosté y no podía dormir, no sabía el motivo y por mi cabeza volvió a pasar el cuerpo desnudo de Diwa y pensé que la vida sexual con mi marido había sido un desastre y no podía considerarme una experta en la cama y como mi marido me dejo por otra me enfureció y me dejó inquieta y sentí el impulso de masturbarme y me quite las bragas y me pase los dedos por el coño mientras pensaba en Diwa, mi coño se mojo rápidamente, nunca había sentido nada por una mujer, pero ahora me estaba masturbando pensando en una, me corrí y solté un gritito y me acurruque en la cama y me di cuenta que la puerta de la habitación se cerraba en aquel momento. ¿estaría Diwa observándome?… lejos de preocuparme me puse otra vez cachonda y me quede dormida.

    Al día siguiente transcurrió todo con normalidad hasta el momento de la cena, aquella noche tuve una fuerte discusión con mi hijo por que iba el fin de semana a Madrid a pasarlo con su padre y él se fue a su habitación y yo me quede llorando en la cocina.

    – Estás muy tensa – me dijo Diwa y me puso una taza con una infusión delante

    Yo aparté la taza sin probarla, a veces era insoportable y me fui a la habitación me puse un camisón y me quede sentada encima de la cama pensativa, al momento escuche como se abría la puerta y Diwa entró y se excuso que tenía que ir al baño.

    Al momento escuche tirar de la cadena y Diwa salió y se subió a la cama y se puso de rodillas detrás de mí.

    – No problemas – dijo la voz de Diwa – yo te voy a relajar.

    Las manos de Diwa se movieron por mi cuello expertamente y yo me deja masajear en silencio, sus diminutas manos me ofrecían una relajación extrema.

    – Me gustan tus manos – le dije – me siento bien contigo

    – Tengo que relajarte de otra manera – me susurro al oído – necesitas algo más que te voy a dar

    Enseguida note como las manos de Diwa me levantaron los brazos y me quitaba el camisón, tonta de mi, pensé que me iba a hacer un masaje más profundo y note en mi espalda sus pechos y sus erguidos pezones mientras sus manos se deslizaron por debajo de mis brazos buscando mis tetas sus labios me besaron el cuello y solté un gritito de exclamación.

    – En mi país cuando una se encuentra cómo tú – me susurró sensualmente al oído – solo hay una manera de relajarte… déjame relajarte.

    Yo quede por un momento paralizada pero sus diminutas manos se pusieron encima de mis tetas y me pellizco los pezones que se pusieron durísimos al momento y la boca de Diwa mordisqueaba mi cuello, sentí una excitación tremenda y los deditos de Diwa me golpeaban sensualmente los pezones.

    – ¿Qué me haces? – alcance a decir con mi voz entrecortada

    – Déjate llevar – me insinuó con la voz muy calmada – veras como te gusta

    Diwa me metió dentro de la cama me tapo con las sabanas y se recostó a mi lado y sus dedos me pellizcaron otra vez los pezones y su boca busco la mía y me dio un beso en los labios y note como su suave lengua se abría paso entre mis labios, yo encontré que su lengua me ofrecía una fragancia deliciosa y abrí mis labios y su lengua busco la mía y nos entrelazábamos sensualmente, me miro con una sonrisa burlona y alargo sus brazo y apago la luz y se metió por debajo de las sabanas y empezó a lamerme y morderme los pezones, lo que me provoco unos gemidos y su mano tapo mi boca mientras me seguía lamiéndome los pezones que ya estaban durísimos.

    – No podemos hacer esto – le susurre y intente apartarla con mis manos -déjame por favor

    Diwa se sentó en mi barriga, me levanto los brazos y volvió a besarme y meterme su lengua dentro de mi boca.

    – Lo estas deseando marrana – me dijo mientras sus mano me agarraba por la barbilla y se bajo hasta mis piernas y me quito las bragas las hizo una bola con la mano y me las metió en la boca y sus manos me abrieron las piernas y sus dedos pasaron por mi raja, yo solté un grito que quedo mitigado por las bragas en mi boca – tienes el coñito muy mojadito… eres un poquito guarra.

    Yo intente cerrar las piernas pero Diwa me volvió a pasar un dedito por la raja y me penetró, yo solté otro gritito y mi cuerpo sufrió una convulsión y mi coño se puso en funcionamiento y Diwa saco el dedo y me estimulo el clítoris pasando sus dedos suavemente y me volvió a penetrar esta vez con dos dedos yo ya sentía un placer inmenso y mi coño se mojaba por momentos.

    – Te he dicho que te iba a gustar – susurraba Diwa al notar que dejo sus dedos quietos y era yo la que movía mis caderas para notar sus dedos dentro de mi – córrete guarra.

    Los dedos se metieron profundamente en mi coño y empezaron a entrar y salir fluidamente mientras mi coño se encharcaba y mis piernas empezaron a temblar y me llego un profundo orgasmo que me dejo temblando unos minutos.

    Diwa me saco las bragas de la boca mientras me volvía a besar en los labios.

    – Mi hijo… dije tartamudeando

    Diwa se sentó en mi barriga otra vez y me agarro por la barbilla y me metió la lengua

    – Puta – me susurro, se levanto y se fue a su habitación yo quede acurrucada en la cama y note que mis fluidos habían mojado las sabanas y que me había corrido cómo hacía tiempo que no me corría y me quede dormida.

  • Carla: la amiga Mica y marido repiten con el padre de ella

    Carla: la amiga Mica y marido repiten con el padre de ella

    Continuación del relato anterior acerca de Mica y su papá.

    Cuando Raúl se hubo ido, B se lanzó a desnudar a Mica, que tampoco tenía demasiada ropa, apenas una bata anudada a la cintura, y ella a su vez lo desnudó y se besaron apasionadamente.

    —No quise jabonarme demasiado en la ducha amor, quería mantener algo de aroma a sexo para ti .

    —Sí, sí, lo siento claramente.

    Lo que siguió fue un 69 largo y acabador, según nos dijeron, con Mica acabando y dando sus jugos a B y a su vez B le retribuyó entregándole toda su leche en la boca, con Mica mostrándosela sobre su lengua antes de tragarla y volver a lustrar la verga de su marido.

    Pasado ese momento de descarga, conversaron y evaluaron la nueva situación. B estaba eufórico por el nuevo paso que Mica ha dado y porque él había podido guiarla a hacerlo. Y Mica eufórica por su nuevo descubrimiento que por cierto nunca había imaginado

    —Me pareció que algo brotaba de mi ser, como si hubiera estado siempre escondido y saliera a luz de golpe. Fueron sensaciones increíbles cuando me la metió la primera vez, parados, y también en las acabadas. Amo su leche y cuando después de coger me besa y me acaricia la espalda…y no sé, es un amor, un amor diferente pero que es amor y no solamente sexo.

    Ya a la noche estaban tranquilos, en sus cosas, cuando suena un mensaje en el celular de Mica:

    “Hija, quisiera ir mañana de mañana nuevamente, no puedo mas, necesito ir. Lo puedes comprender? B comprenderá? Estoy en el baño, encerrado, erecto y desesperado, siento que hoy mi vida cambió y necesito mas. Le dije a tu madre que no pude terminar de reparar y debo ir nuevamente, seguramente mañana de mañana. Por favor, solamente dime sí o no, yo borraré este mensaje, no sabes cuantas cosas siento, me has dado vuelta la vida. Besos.”

    Mica mostró el mensaje a B y éste sonrió, cómplice…

    La respuesta fue inmediata, simplemente le escribió:

    “Sí, a eso de 8 y 30 , entre con su llave, sin llamar.”

    Y borró todo cuando vio que él lo había leído.

    —Sabes amor? Quiero fidelizarlo, que se caliente y piense solamente en mi, le voy a entregar el culo!

    —Genial! Pero dijiste que la tiene grande, no te lastimará?

    —Adiviná…

    —Querés que yo te prepare? Por eso le dijiste que llegue 8 y 30? Para ya tenerlo un poco dilatado para él con mi ayuda?

    —Je je, cuanto me conocés! Y se largó a besarlo de nuevo.

    En la noche cogieron, durmieron poco, estaban los dos fuera de sí. A eso de las siete Mica se fue al baño a prepararse para anal y ducharse.

    Volvió, desnuda y preciosa. Juegos, orales mutuos por todos lados, y un video de anal, de pre calentamiento; elegido por Mica para motivarse mas aún en tema backdoor.

    A las 8 y 10 cuando según ellos ya estaban super calientes, llega un escueto mensaje del padre.

    —Divina, ya salí de casa.

    Y la respuesta, simple.

    —Esperándote.

    Los preparativos se intensificaron, el pote de gel vino a la mesita de noche, B dio unos lengüetazos mas al ano de Mica y comenzó a frotarlo con gel. De a poco un dedo entró en el culo ya escrupulosamente preparado con enemas; primero un dedo, luego dos, abundante mete saca, y algunos gemidos de Mica que ya gozaba, casi preparada y bastante excitada.

    Un nuevo mensaje

    —Llegando, y va muy dura.

    Y la respuesta

    —Así te quiero, desnudo y duro, entrá desnudo al dormitorio.

    Lo siguiente fue ponerse en cucharita, Mica en la cama de frente a la puerta, y B detrás de ella, ambos destapados sobre unas increíbles sábanas de raso negro.

    Previsiblemente hubo una nueva untada de gel y la verga de B se apoyó en el hoyo de Mica.

    —Sí amor, sí, metémela, te amo. Ahhh que divino que bien entra! Por favor movete despacio y no me acabes, dejala para mi boca!

    —Que divina sos, como te entregás y como te gusta que te prepare para tu papito.

    —Sííí, me encanta todo! Despacio, no pares, así , así…fue lo último que dijo hasta que vieron aparecer a Raúl.

    Loco de excitación, desnudo como Mica le pidió, (se había desnudado al entrar al apartamento), la pija dura, totalmente rasurado en pubis y huevos, era la imagen del hombre caliente a mas no poder.

    Al caminar, la pija se le movía hacia arriba y abajo, y dijo: Hola, llegué en hora, interrumpo?

    —Mica, (jadeando según ella) no no papito, como vas a interrumpir? No hacemos mas que esperarte y prepararme.

    B sacó la pija del culo de Mica, luego de darle dos o tres pijazos fuertes, para demostrar a Raúl lo que hacían, lo cual Raúl vio perfectamente , pues en esa posición era perfectamente posible ver como entraba y salía la herramienta de B del culo de Mica

    —Ya te dijimos, suegro, nunca molestarás, ademas anoche el primer mensaje como que nos emocionó, se notaba tu deseo y eso lo apreciamos, muestra que no hubo error en mí al sugerirlo ni en Mica al aceptar atraerte.

    El padre ya la acariciaba y se besaban, Mica, deliberadamente boca arriba.

    Él le acariciaba la concha y ella lo masturbaba lentamente, hasta que le dirigió la mano al culo, y uno de los dedos de él entró fácilmente y él comenzó un juego de vaivén.

    —Amor…puedo decirte así? Al irme, en el coche tuve erección, paré y pensé en todo largo rato, recordando que me prometieron mas. Al llegar a casa, simplemente dije que hoy debía continuar la reparación aquí y no pude evitar escribirte. Toda la noche tuve erecciones, estoy desesperado por tenerte de nuevo, perdónenme pero no daba mas anoche y decidí pedirles que me dejaran volver!

    —Que divino que me digas amor! Pero con cuidado! Que no sea delante de alguien que nos comprometa, dijo Mica.

    —Tranquilo Raúl, pueden coger todo lo que quieran, y me encantará estar presente cuando pueda, sos un gran tipo, y que seas el padre solamente agrega excitación. La vas a coger ahora verdad que sí?

    —Sí sí, dijo Raúl, que seguía dándole dedo en el chiquito de Mica.

    —Venga papi dijo Mica, y boca arriba levantó la cintura y puso una almohada no muy gruesa debajo de su cintura, levantando su cuerpo un poquito.

    Levantó sus piernas y pasó los brazos por sus rodillas, de adentro de las piernas hacia afuera, sosteniéndolas. Entre la almohada que levantaba la cintura y esa posición, el culo de ella lucía a la vista, disponible, esplendoroso, totalmente accesible, rosado y untado de gel, brillaba.

    Raúl tomó mas gel, lo untó en el ano de su hija, otro poco lo esparció a lo largo de su pija, y regregó varias veces la poronga sobre los labios vaginales, luego apoyó el glande sobre en el esfínter. Empujó suavemente y Mica dijo: “Despacio papi”, él retrocedió su pija y volvió a intentar, casi toda la cabeza entró, la previa dilatación con la pija de B surtía efecto. Nuevamente retiró el miembro, aprovechó lo expuesto del esfínter y le puso mas gel… avisó: “Entro” y ella: “Sí por favor”.

    B miraba, deleitado, y se masturbaba apenas para no acabar.

    Raúl empujó, sin violencia pero con cierta fuerza, y la verga desapareció dentro de su hija, hasta el tope de los huevos.

    —Ahhh que buen macho sos! Te quiero! Te adoro!

    Y el padre entró a bombear desesperadamente, deben de haber sido 20 o mas bombazos nos dijo B, y ya entraba y salía sin dificultad. Raúl tomó mas gel y sacó la pija, la untó nuevamente y se la metió sin decir nada esta vez. De una, a fondo, y empezó un mete saca que hizo gritar de placer a Mica según nos contaron.

    —Ay sí, mas mas, meteme mas… que bien me culeás, mas masss… que pija divina papi!

    —Me vengo hijita! Pero lo dijo con tiempo, la sacó y simplemente se la metió a fondo en la concha que ya era un mar de jugos por la excitación; dos o tres enviones y los chorros se alojaron en la concha de Mica.

    —Así nena? Así?

    —Así, así papi.

    Era inevitable, la concha de Mica comenzó a chorrear leche al sacar el padre la pija para dársela en la boca a limpiar.

    Desesperado también de calentura por lo que había visto, B se posicionó entre las piernas de ella, como había estado el padre, y con su pija recogió la leche que chorreaba y se la introdujo al ano, dos veces debió hacerlo hasta meterle toda al segundo agujero, y entonces le dejó su propia acabada.

    Mica dejó las dos pijas limpias chupándolas, quedó exhausta, acostada con ellos a los lados.

    —No pensé que llegaríamos a tanto, que feliz me hacen!

    —Verdad que sí amor? Viste como transformamos tu angustia en goce?

    —Cuando te vi desfilar pensé que no podías ser, después me excite, después me dije no, no puede ser, debo ignorarla… cuando me dijiste de venir la casa, no sabía que ibas a decir. Luego no lo creía, y de pronto me preguntaste si me habías gustado en el desfile. Un rayo de esperanza. Por favor hijos, no me defrauden, no me dejen, he experimentado el colmo de la felicidad.

    —Es para siempre papá, quiero ser su hija, su hembra, su puta, su todo! Y sé que B me apoya. Puede hacerme lo que quiera, las hijas no ponen límites al padre. Carlita, la del desfile, hasta lo deja entregarla a clientes importantes y venderla a otros, imagínese!

    —Te amo hija.

    —Los amo!

    —Eres mi amor para siempre dijo B, y bajó a chuparle la concha.

    —Papi! Otra vez duro?

    —No tengo control hija, aunque no sé cuanta leche me pueda quedar.

    —Mmmm, lo sabremos dentro de un rato! Y lo atrajo a besarlo

    Según me dijeron, jugaron un rato los tres, hasta que Raúl se paró al lado cama, y Mica, interpretando su intención se puso en cuatro, ofreciéndole la concha y el culo, luciendo todo su hermoso trasero, redondo y firme aunque pequeño, que el padre llenó de saliva que gozosamente dejó caer de sus labios. Nos contó B que era un poema ver a Mica en esa posición; el culito dejaba salis de vez en cuando alguna gota de semen, y la rajita, brillaba de jugos y semen remanente y saliva.

    Segundos después, el afortunado padre la ensartó en la concha, mientras ella chupaba al marido, que contemplaba como espectador privilegiado como la verga de su suegro entraba y salía de la vagina, a veces con recorrido corto, a veces haciendo mete saca. A cada envión, el típico plaf plaf del choque del vientre de él contra los glúteos filiales.

    En determinado momento, B sacó la pija de la boca de su señora, y se dedicó a besarla.

    Mientras, ya agotado, Raúl le daba frenéticamente a su hija hasta acabar, y dejarle nuevamente la concha disponible al esposo. Metérsela y que B acabara fue cuestión de dos minutos, según nos dicen.

    Agotados se tendieron a chupar leche de las tetas de Mica, que los acariciaba encantada de lo obtenido. Mas de dos horas habían pasado. B aún excitado pasaba la palma de su mano por la leche que escurría de la concha de Mica y se la restregaba por el vientre de su esposa.

    Duchas y cariños los llevaron a la hora de ir a la casa de Raúl a almorzar y llevarse de vuelta a la niña.

    El regreso lo hicieron por un lado Raúl y su hija, y en el otro coche B.

    En el camino, no resistieron y padre e hija pararon a besarse, a pedido de ella “para dejarlo super motivado” y metros mas atrás había estacionado B que los vio besarse encantado del éxito de sus consejos a Mica.

    Y así terminó ese día. Pero no los encuentros de ellos, ya que como era previsible, la calentura mutua entre los tres era tremenda, y les quedaban cosas por hacer.

    Por supuesto, fue tremendo cuando Mica nos ha ido contando los mensajes diarios de su padre, que él borra de inmediato de enviarlos, en donde le cuenta como la desea, lo bien que lo pasó, cosas que quiere hacerle y como cada día se masturba, sin acabar, “para producir mas leche”. Que produzca mas leche con ese método, es dudoso, pero lo mantiene motivado y caliente según parece.

    Por su lado, Mica nos ha contado cuanto mas puta y sexy se siente. Como le gusta que su marido la mire y admire cogiendo con su padre, algo impensado una semana atrás aunque el mayor mérito de B sigue siendo el de haberle permitido embarazarse con ayuda. Recuerdan esa historia? La leyeron, supongo

    Por nuestra parte, ha sido impresionante, según expresara La Tejedora, el éxito del desfile. Ya les haré saber.

  • Mi novio Vicente

    Mi novio Vicente

    Hola, me presento, soy Carolina tengo 29 años, soy travesti, soy de Veracruz, pero por el momento vivo en una parte de San Luis. Tengo un cuerpo gordito me dicen que soy gordibuena, piel medio morena, alta de 1.75.

    A los 22 tuve que emigrar a San Luis ya que en Veracruz las oportunidades de trabajo eran pocas y las que habían eran muy mal pagados o solo se entraban a las empresas por medio del palancaso, así que viendo la necesidad metí papeles a empresas de México unas en la ciudad y otras en el estado.

    Estuve esperando alrededor de 2 meses hasta que una en San Luis me marcó, me hicieron la entrevista por vía video llamada y a la semana me volvieron a marcar que les interesaba mis servicios, (en la vida de chico tengo carrera), fue martes la llamada y tenía que estar el lunes ya en san Luis para iniciar con mis labores, así que me fui jueves en la noche para llegar temprano y buscar algún cuarto en renta para quedarme, visite varios pero eran muy caros o estaban algo lejos, ya casi a las 5 de la tarde encontré una casa de dos cuartos y una sala por buen precio y estaba un poco más cerca de donde iba a trabajar, así que lo tomé y firmamos un contrato de un año.

    Me presente a trabajar y me agrado la empresa todos muy buenas personas y amables, pasaron los meses y poco a poco me fui comprando mis cosas, una cama, un mini refrigerador, y una televisión, también me compre unas ropitas de chicas, como: blusas, medias, tanguitas, cacheteros de encaje, mini faldas, mini shorts, mini vestidos, dos pelucas y un par de tacones que le compre a otra chica tv.

    Ya había pasado 8 meses desde que había llegado, había veces en que iba a visitar a mi familia y otras en que ellos iban y pasaban unos días conmigo, claro mi ropita siempre la tuve oculta en una maleta con candado para que no la revisaran.

    Como les contaba ya había pasado 8 meses y todo tranquilo era septiembre y mes patrio, el mero día 15 recibí una llamada de la señora que me rentaba la casa de que quería hablar conmigo y dije que si que llegaba a la casa a las 7:30pm y así lo hizo cuando llegue ya me esperaba, la hice pasar adentro y ya si más me dijo que si le hacía el favor de que hospedara a un amigo de ella ya que venía del estado de México y no tenia en donde quedarse y si aceptaba solo le diera la mitad de la renta, yo pregunte cuanto tiempo iba a estar y me dice 5 meses a lo que yo le digo que si pero solo pagaría 2 meses de renta a mitad del precio y los otros dos no se los pagaba y así cuando renováramos el contrato el mes que quedó se perdería y se lo pagaba completo, ella lo pensó uno minutos y aceptó, dijo que su amigo llegaría el domingo.

    Se llegó domingo y por la tarde me habla la señora y me dice que ya va con su amigo a la casa, a los pocos minutos llegaron era don Vicente, un señor de 55 años, gordo, con barba y mal encarado al principio cuando lo vi me sorprendí porque se veía de pocas pulgas, pero no ya estando en casa y platicando resultó ser buena persona, tranquilo y agradable, le pregunte porque había ido a san Luis y me dice que sus hijos lo demandaron por la casa y no podía habitarla hasta que se esclareciera el caso y no tuvo otra opción que hablarle a doña Emirla así se llama la casera, y ella lo ayudo, poco a poco nos fuimos llevando bien pero por otra parte ya no me podía vestir de chica porque ahí estaba el, ni modo dije solo serán unos meses, yo me iba a trabajar y él se quedaba, y así por el primer mes, hasta que una tarde llegue y lo vi serio yo no hice caso y seguí con mi vida pero después de unos días ya me preocupaba así que decidí hablar con él y preguntarle que era lo que le pasaba, y le dije oiga don Vicente quiero hablar con usted y me dice si claro yo también quiero hablar contigo y dije va lo espero en la mesa, al los minutos llegó el y se sentó y le dije:

    Yo: que le pasa don desde hace unos días lo noto raro, ¿se siente bien? O ¿algo así?

    Don Vicente: no te preocupes estoy bien, solo que hay algo que me inquieta y quiero saber de una vez, ¿tienes novia?

    Yo: no entiendo que tenga que ver esa pregunta pero no no tengo novia ni nada

    Don Vicente: entonces ¿porque tienes mucha ropa de mujer encondidas en la maleta?

    Yo: ¿cómo?, ¿revisó mis cosas?

    Don Vicente: si necesitaba 10 pesos para una cajetilla de cigarros y al ver la maleta con candado me pico la intriga y la abrí, y vi toda esa ropa, ahora dime que pasa contigo ¿eres marica?

    Yo: no no soy marica

    Don Vicente: ¿entonces toda esa ropa? Puedes decirme, te aseguro que no te juzgare

    Yo: está bien don, solo me gusta vestirme de mujer a veces y ya no soy gay ni marica ni nada de eso

    Don Vicente: ¿y por qué lo haces?

    Yo: pues por placer y ya no tiene nada de malo

    Don Vicente: ¿y te han visto otras personas?

    Yo: no no para nada usted es el único que lo sabe

    Don Vicente: ¿y tus padres tampoco lo saben?

    Yo: no tampoco, es algo que hago en mis momentos de soledad

    Don Vicente: está bien no te preocupes, de mi no saldrá nada

    Yo: ¿de verdad? Gracias

    Don Vicente: pero si quisiera algo

    Yo: ¿qué?

    Don Vicente: verte como chica

    Yo: ¿ahorita?

    Don Vicente: si, claro si se puede

    Yo: es que me da penita con usted que me vea de chica

    Don Vicente: no te preocupes, mira tú te cambias y en lo mientras yo voy a la tienda va

    Yo: no lo sé

    Don Vicente: bueno piénsalo en lo que voy a la tienda

    Yo: ok

    Sin decir nada más se levantó y se fue a la tienda, yo no sabía que hacer y lo comencé a pensar demasiado pero algo dentro de mi me decía que lo hiciera, así que entre mis dudas poco a poco me fui al cuarto y me empecé a cambiar, me puse unas medias negras de encaje una mini falsa roja, una tanga negra, un brasier negro y un top blanco, con unos tacones negros altos, una peluca castaña y me maquille, solo faltaba el perfume y lista solo estaba esperando a que llegara don Vicente, llegó a la hora y media, y al verme no se lo podía creer, babeaba, sin decir nada se sentó y me observó unos minutos.

    Don Vicente: wow hermosa, de verdad estás hermosa, y bien buena jejeje disculpa por eso.

    Yo: estoy super apenada que me vea así de verdad que es una etapa

    Don Vicente: no te preocupes de verdad estas hermosa, no puedo creer todo lo que escondías

    Yo: gracias jejeje, ya me voy a cambiar

    Don Vicente: espera, será posible si me dejas tocar tantito

    Yo: (temblorosa pero ya excitadísima) pues adelante toque

    Don Vicente: ¿en serio? Si que lo haré porque esto lo veo todos los días

    Y en ese entonces me comienza a toca, primer mi cara, mis brazos, mi cintura, y llego a mis nalgas que las sobaba por encima de la faldita, y yo toda excitada y sin más le clavo un beso y el corresponde y poco a poco al cuello hasta que de momento para y me dice:

    Don Vicente: oye y como te digo?

    Yo: dígame Carolina

    Don Vicente: mucho gusto Carolina, soy Vicente espero no incomodarte

    Yo: no para nada, te gusta?

    Dom Vicente: me encanta que hasta te podría hacer mi novia jejeje

    Yo: apenas no conocimos jejeje

    Don Vicente: y que tiene, siento que te conozco de toda la vida

    Yo: entonces?

    Don Vicente: entonces, quieres ser mi novia?

    Yo: siii si quiero

    Don Vicente: gracias, pero novios de verdad, aquí siempre quiero que estés de mujer ya en la calle normal y más adelante vemos si salimos a la calle, otra si notas las diferencias de edades?

    Yo: me fascina ser mujer siempre aquí y si es para ti me gustaría mucho, y cual es el problema con las edades? No importa

    Don Vicente: bueno mi amor entonces vamos a cenar y después nos acostamos a ver un rato la tele o una película si quieres

    Yo: si don Vicente ahorita mismo sirvo la cena y ya vemos la tele

    Don Vicente: ok, pero ya no me digas don, solo Genaro o amor algo así jajaja

    Yo: bueno amor siéntate que vamos a cenar

    Yo no podía creer lo que había pasado, hace un par de horas era un chico normal y ahora ya soy novia de un hombre que es dos veces mayor que yo.

    Pero seguí adelante, cenamos y como dijo nos fuimos a la cama a ver la tele pusimos una película de Jurassic Park que me encantan y la vimos como un par de novios normales, el acostado y yo a su lado abrazándolo.

    Termino la película y me quite la blusa y la faldita dejándome solo en brasier y en tanga y medias, y el solo en bóxer, era la primera vez que dormíamos juntos desde que llegó, yo lo empecé a besar y el comenzó a besarme el cuello, me agarraba las nalgas, y me repegaba contra el sintiendo su pene ya bien erecto hasta que decidí ir hasta su pene y bajar el bóxer sin decirle nada se lo comencé a chupar de arriba abajo y el se retorcía del placer, después me levanto y comenzó a chuparme mi anito y a meterme sus dedos hasta que vio que ya era tiempo, me puso en cuatro hizo a un lado mi tanguita y puso su pene en la entrada de mi anito y empujó poco a poco yo gemía y daba algunos gritos de dolor pero todo caballeroso se esperaba a que me pasara el dolor y seguía hasta que logró meterlo todo así se quedó unos minutos.

    Y después comenzó en saque y mete, a ese punto el dolor iba disminuyendo y el placer iba incrementando, estuvo unos 20 minutos así hasta que sentí calientito dentro de mi, lo saco y rápidamente me volteo para que limpiara su pene de la leche que había sacado, se levantó y se fue al baño yo me quede sintiendo mi anito como salía leche llegó me dio un beso en la frente y me dio rollo para que me limpiara se acostó y yo encima de el no me quería desprender de él.

    El me abrazo y así dormimos hasta el otro día que me fui a trabajar, lo dejé durmiendo me bañe y me fui, pase todo el día pensando en lo de anoche y en el, terminó mi trabajo y al llegar a casa ahí estaba el, me vio y lo salude normal me pase al cuarto y salí como Carolina, el se levantó y me dio un beso en los labios riquísimo, me dio una nalgada y me fui a preparar la cena, así estuvimos por varios meses.

    Ojalá y les guste, más adelante les platico más cosas ricas que hicimos como pareja.

  • Cambiando por aquel hombre (II)

    Cambiando por aquel hombre (II)

    Sean sabe que está cautivando Laura: el hecho de que ella lo besó por su propia cuenta era una prueba innegable. Laura estaba sentada sobre Sean durante unos 10 minutos antes de que él finalmente la levante de encima. Está oscuro ahora. El sol se había puesto hace mucho tiempo.

    —»Entremos», dice Sean.

    Sean la lleva de regreso al interior a través del porche de entrada a su dormitorio.

    —»Puedes meterte en la cama y descansar», dice Sean. «Ya vuelvo».

    Laura se mete en la cama de Sean y comienza a contemplar todo lo que ha sucedido. Los meses de presión por parte de Tonya. El momento cuando Tonya la dejó sola aquí con Sean en la casa del lago. Cómo le fue infiel a Tom. No sólo una vez, sino teniendo sexo 3 veces con Sean…

    Sean definitivamente se la folló las dos primeras veces, se dice a sí misma. Pero la tercera vez, ella lo estaba montando. Pero mientras está en la cama de Sean, se da cuenta de que la tercera vez fue la más importante. No puede negarlo, aunque le asuste la idea. Además, sabe que se sintió jodidamente bien. Piensa en cómo Sean la dominaba. Lo grande que es, cómo la llenó por dentro, su resistencia y, sobre todo, cómo lo besó.

    Sean se había ido para comprobar algunas cosas y regresó un poco más tarde y se metió en la cama junto a ella. Él se acerca ella hasta juntar sus cuerpos, sabe que la mente de Laura probablemente ha estado acelerada debido a todo lo que ha sucedido hasta ahora, además de los meses de presión por parte de su hija Tonya. Sean se mueve para tomar una de sus tetas, le susurra algo.

    —»Shhh, preciosa», dice. «No hay necesidad de hablar, sólo escucha.»

    Sean sigue masajeando su pecho.

    —»Eres especial, Laura», le susurra. «Tienes un cuerpo increíble. Un buen par de tetas. Un coño increíble, perfecto, sabroso y apretado…y me encanta tu dulce e inocente sonrisa. Cómo te sonrojas», continúa Sean.

    Laura escucha, sintiéndose un poco más segura en este momento cuando las palabras de Sean (y su mano en su pecho) la tranquilizan.

    —»También eres inteligente y divertida. Me encantó conocerte… mientras estaba dentro de tu condición de mujer», dice, soplando en su oído.

    —»Deberías dormir un poco», dice, sabiendo que ella necesitará descansar.

    Laura asiente, respira profundamente y suspira. Sean solo atienda a abrazarla hasta que se queda dormida.

    A las 4 de la mañana, Sean se despierta repentinamente, y observa a Laura durmiendo. Lentamente decide retirar las mantas para admirar su cuerpo desnudo. Él lo asimila. Aprecia su suave piel blanca, sus grandes tetas naturales y la necesita de nuevo.

    Se inclina y comienza a besar su cuello, besa su hombro, se inclina y besa su teta izquierda. Gira su lengua alrededor del pezón mientras su otra mano se acerca para acariciarla

    Mientras duerme, Laura comienza a gemir. Y comienza a despertarse cuando Sean pone su boca sobre su teta izquierda y comienza a chuparla mientras amasa la otra. Comienza a darse cuenta de que él la desea una vez más, por cuarta vez desde que llegó a su casa en el lago.

    Sean se mueve para chuparle la otra teta y, mientras lo hace, mueve su mano hacia abajo para frotar su clítoris.

    —»Oh, oh mmm», gime la mujer.

    Luego, Sean se coloca en posición para montarla. Se pone encima de ella y guía su gran polla negra hacia ella, lentamente empuja sólo la cabeza hacia adentro y luego unos centímetros.

    Se mueve sólo unos centímetros hacia adentro y hacia afuera, hacia adentro y hacia afuera, haciendo que su polla quede resbaladiza con su humedad. Luego se inclina y le da un beso profundo. Mientras lo hace, la empuja con fuerza, muy fuerte, enterrando toda su gran virilidad negra profundamente en su apretado coño.

    —»Ohhh», gime ella en su boca y lo rodea con brazos y piernas.

    Sean rompe el beso y comienza a follarla de verdad ahora, sin perder más tiempo, deseándola, necesitándola. Después de despertarse duro como una roca.

    Las tetas de Laura comienzan a moverse y rebotar debajo de él mientras él la embiste. Ella gime y jadea. La cama cruje. La cabecera golpea la pared, los sonidos de los dos follando rompen la quietud de las horas previas al amanecer.

    —»Oh, oh Dios. Oh, oh, sí. Oh, tan profundo», gime. «¡Oh, fóllame!»

    —»Tómalo, cariño», gime Sean. «¡Toma mi polla!»

    Esto la lleva a un intenso orgasmo. Ella lo mira a los ojos, con la boca abierta. Sus ojos se ponen en blanco mientras su cuerpo tiembla en el orgasmo. Sean sujeta ambas piernas hacia atrás y la golpea, penetrándola tan profundamente. Luego, Sean se agacha, la levanta y la atrae con fuerza hacia su polla. Él la sostiene, con la espalda arqueada y los hombros contra la cama. Laura chilla. Sean sigue follándola en varias posiciones de misionero hasta después de las 5 am, una hora completa. Ella está sorprendida por su resistencia. La ha hecho correrse dos veces.

    —»Oh, sí, cariño», gime Sean. «¡¡Voy a correrme por ti !!»

    Cuando Laura escucha esto, no tiene ninguna duda de que lo quiere dentro de ella. Ella vuelve a rodearlo con brazos y piernas.

    —»Sí, Sean. Córrete ¡córrete dentro de mí!» Ella jadea, mirándolo a los ojos.

    —»SÍ, todo para ti», ruge Sean, la empuja y comienza a disparar su segunda carga en su coño.

    Cuando termina, se aleja de ella. Los dos pronto se vuelven a dormir. Sean se despierta a las 7 am, pero deja que Laura siga durmiendo hasta tarde. A las 9 a. m., ella sale del dormitorio. Sean está trabajando en la mesa de la cocina. Ella sale desnuda, sus grandes tetas moviéndose sensualmente. Ella se sonroja cuando se acerca a Sean, y él la mira de arriba abajo.

    —»¡Carajo, cómo puedes tener esas tetas!” dice, haciendo que ella se sonroje aún más «¡Buenos días a ellas y a ti, preciosa!»

    Ella se sonroja de nuevo.

    —»Te hice el desayuno», dice Sean, indicándole que se siente. «Te traeré una taza de café».

    Sean le trae el café y, mientras Laura come, Sean comienza a explicarle el siguiente paso.

    —»Escucha, esto es lo que sucederá después del desayuno», dice Sean.

    —»¿Sí?» Laura responde.

    —»Después del desayuno, puedes ducharte y refrescarte», afirma. «Entonces me vas a hacer una mamada».

    Laura jadea cuando Sean lo dice con total naturalidad. «Tu coño es increíble. Tiene un sabor increíble y se adapta perfectamente a mi polla. Tus tetas son increíbles, ¡Todo es increíble!», dice. «Pero necesito saber cómo es tu boca, qué tan bien mamas».

    —»Pero no suelo hacer eso con Tom», protesta.

    —»Bien, entonces será algo especial lo que hagas por mí», dice Sean. «Verás, las mamadas también son importantes para mí. Necesito una mamada al menos una vez al día».

    —»¡Oh!» Laura se sonroja.»

    —»Bien. Me alegra que ahora estemos en la misma página», dice.

    Sean deja que Laura termine el desayuno y luego ella va, se ducha y se peina. Son las 10:30 am cuando ella sale y permanece desnuda. Laura entra a la sala de estar, donde encuentra a Sean en el sofá. Ella sabe lo que él quiere. No hace falta que lo diga. Ella camina hacia él y se arrodilla entre sus piernas. Ella lo mira. Él asiente con aprobación y se levanta un poco para que ella pueda bajarle los calzoncillos. Ella se los quita. Ella permanece hipnotizada por lo grande que es la polla de Sean, mientras la mira a los ojos.

    Ella extiende la mano y lo toma, levantándolo en sus manos, sintiéndolo con ambos. Se inclina y gira su lengua alrededor de la punta, mojándola. A Sean le encanta e inmediatamente siente que su polla comienza a reaccionar.

    Luego lame hacia arriba y hacia abajo el eje en crecimiento. Ella besa y lame las grandes bolas peludas llenas de semen de Sean, y luego retrocede. Nuevamente gira su lengua alrededor de la cabeza del pene de Sean y luego la chupa con su boca. Ella comienza a acariciarlo, mientras succiona hacia adentro y hacia afuera. A medida que la polla de Sean se pone completamente dura en su boca, ella comienza a entrar y salir más de su boca, mientras la acaricia al ritmo de sus manos.

    —»Oh, sí, mmmm», gime Sean, disfrutando realmente de cómo ella le hace una mamada. «Eso es bebé, chúpame la polla».

    A Sean le encantaría agarrarle la cabeza y empezar a follarle la garganta, pero no lo hace. Aún no. Quiere que ella haga todo el trabajo aquí en esta primera mamada.

    Laura sigue succionando, dentro y fuera, cada vez más profundamente, usando sus manos, luego gira su lengua alrededor de la cabeza y besa para lamer y chupar cada una de sus bolas nuevamente mientras acaricia su polla.

    —»Mmmm, mmm, mmmm», gime.

    —»Oh, joder, sí, Laura», gime Sean. «Maldita sea, se te hace natural, tu boca se siente bien».

    Sean ama cada momento, cada momento de su polla enterrada dentro de ella. Ella lo chupa durante 15 minutos completos antes de que esté listo para correrse, siente sus manos sobre sus muslos en busca de apoyo. Él envuelve sus manos en su cabello, y la sujeta sobre su polla mientras comienza a correrse.

    —»Oh mmmm ¡¡SÍ Laura tómalo!!» dice, disparando su semen en su garganta. Tiene que tragar. Ella no tiene otra opción. Y de nuevo, Sean se corre muchísimo.

    Sean la sujeta sobre su polla hasta que termina de correrse y ella se lo ha tragado todo. Al principio la mujer no sabía qué pensar, pero al tragar se dio cuenta de que sabía bien. Finalmente, Sean la suelta y ella se quita la polla de la boca y se lame los labios. Ella mira a Sean entre sus piernas, sonríe y se sonroja.

    —»Yo… ¿Lo hice bien? ¿Te gustó?»

    Sean encuentra dulce esas preguntas, ya que a ella le preocupa si lo complació adecuadamente.

    —»Laura, cariño, eso estuvo genial», dice, apartándose un poco de su cabello de la cara. «Tienes talento para complacerme, créeme».

  • Una mansión que acoge infinidad de orgías (4)

    Una mansión que acoge infinidad de orgías (4)

    Jorge continuó haciendo zapping por las 61 habitaciones que acoge la Mansión El Edén en su planta baja y las dos superiores. También en el sótano las hay, estas están dedicadas al sadomaso y allí dirigió esta vez su atención el segurata.

    En la habitación -14 observó que había una chica rubia muy hermosa, con un rostro angelical. Estaba de rodillas, con sus nalgas apoyadas en sus talones. Maniatada y con un aparato metálico en la boca que impedía cerrarla.

    Al no poder deglutir la saliva, le iba cayendo por la comisura de los labios en forma de hilillos, cada vez más consistentes y espumosos.

    En el suelo, acostado boca arriba, estaba un maromo, con la boca abierta recogiendo las babas para paladearlas y tragarlas con placer. Muchas de estas babas le caían en el rostro, y para que no se desperdiciaran, el esclavo las recogía y se las iba introduciendo en la boca, chupándose los dedos.

    Rodeando la escena había siete fulanos sacudiéndose la verga de lo lindo viendo el espectáculo. A medida que les iban entrando ganas de correrse se acercaban a la chica y se vaciaban en el interior de su boca o en la cara. La hembra inclinaba la cabeza hacia el suelo descargando toda su mercancía de babas y semen en la cara y boca del esclavo. ¡Así siete veces! El mancebo no daba abasto. Se relamía. ¡Estaba en la Gloria!

    Después, el esclavo le desabrochó, a la altura de la nuca, el aparato metálico que la chica llevaba en la boca, lo lamió hasta dejarlo impecable, y lo metió en un estuche.

    Jorge hizo zapping a la habitación contigua, que es el monitor -15. Había una escena tan desagradable que el segurata no pudo aguantar más de treinta segundos viéndola.

    Tres chicos maniatados y tumbados en el suelo boca arriba iban recibiendo de diferentes chicas que se colocaban en cuclillas sobre sus rostros, sus defecaciones. Algunas de ellas vomitaban también sobre ellos. Jorge decidió tomar aire y subir a la segunda planta y ver qué ocurría en la habitación 45.

    ¡Menuda coincidencia! Hoy era el día de encontrar a conocidos en la mansión. Ya en el anterior relato hablamos del párroco. En esta ocasión se topó con el alcalde pedáneo de su barriada. Estaba acompañado del presidente de una comunidad de vecinos afectada por las obras del Metro (les provocó unas grietas enormes en la fachada de su edificio), y por una hermosa chica de 24 años con una melena pelirroja ondulada. Lucía una blusa con un escote prominente acompañada de una minifalda color rosa.

    Jorge agudizó el oído y escuchó lo siguiente:

    –Les he traído a esta mansión donde se fraguan los más importantes negocios de la ciudad, para hablarles del tema de las grietas de su bloque. A usted, señor López, por ser el presidente de la comunidad, y a usted, señorita Marga, por ser la mujer más hermosa del edificio –comenzó, rompiendo el hielo, Don Alfonso, el alcalde pedáneo.

    –Pues usted dirá, Don Alfonso, para qué nos a juntado aquí –comentó el señor López.

    –Se ha quedado corto, Don Alfonso, con lo de que soy la mujer más hermosa del edificio. Yo diría que lo soy de todo el distrito, por lo menos –soltó, con cierta chulería, la señorita Marga.

    –Tiene usted razón, señorita Marga. Pero como solo a su edificio le afectan las obras del Metro, solo a él me referí. El caso es que siguiendo los trámites burocráticos pertinentes podrían pasarse meses, incluso años, con el problema de las grietas sin solucionar, con el consiguiente peligro de desplome del edificio. Para agilizar los trámites y que todo se haga en pocas semanas ustedes dos tienen que sacrificarse por su comunidad. Deben acostarse conmigo y hacerme el hombre más feliz de la Tierra.

    Don Alfonso es físicamente más repugnante que su falta de ética. No supera el 1,60 m y pesará unos 120 kg. Por si fuera poco, aparte de seboso tiene una halitosis que se percibe a dos metros de distancia. Es extremadamente asqueroso. Un sexagenario que aparenta ser septuagenario.

    El señor López es más agradable a la vista. Tiene buena percha. 1,80 m de altura, delgado y bien trajeado. Andará por los cuarenta años.

    –Pero yo no soy gay –comentó el señor López–. Entiendo que se quiera trajinar a esta muñeca de porcelana con pinta de furcia, pero no sé en qué puedo servirle yo.

    –Se equivoca señor López, su trasero virgen y su abultado paquete me excitan mucho más que la almeja perforada por mil hombres de esta puta veinteañera.

    –Ya lo ha oído señor López. A Don Alfonso le pone usted más que yo. Así que, a poner el culo, ¡maricón! –le soltó Marga al cobarde de López, que quería escurrir el bulto poniendo a la joven como cebo.

    Don Alfonso comenzó a desnudarse. Aquello era una bola de grasa inmensa acompañada de una picha de menos de 11 cm. Se acostó en una cama de matrimonio cercana y le hizo una señal al señor López para que se acercara. Una vez que este se aproximó, Don Alfonso le dijo:

    –Practícame un Full Pack. No creo que te cueste mucho trabajo el introducirte todo mi rabo y mis huevos en esa boca de chupapollas que tienes. Cuando tengas todo el paquete dentro de tu garganta sacas la lengua y me lames el perineo y el ojete. Quiero correrme en tu boca de mamón. ¡Me excita mucho tu cara masculina y tu boca femenina!

    Marga aprovechó para apretarle la cabeza a López hacia abajo, hasta que sus labios hicieran tope con el escroto de Don Alfonso. Ayudaba a introducir los testículos del alcalde pedáneo en la cavidad bucal del chapero ocasional. Marga se reía y hacía comentarios jocosos.

    –Todo el chorizo y el par de huevos pa’ dentro. Este manjar no hace subir el colesterol. Es un menú ecológico. Saborea el paquete sin sacarlo de la boca, maricón. Y no te olvides de lamer el esfínter del amo –decía la señorita Marga soltando unas carcajadas.

    Al cuarto de hora de estar López mamándole la entrepierna a Don Alfonso, este comenzó a ponerse rígido y a los pocos segundos inundó la garganta de su amante de una ingente cantidad de líquido viscoso.

    El chapero López se guardó toda la lefa en la boca y cuando se sacó los huevos y el rabo de su macho de la boca, se dirigió al rostro de Marga y le escupió toda la carga en sus mejillas, nariz y labios.

    La señorita Marga extendió por su cara a modo de mascarilla toda aquella cuajada blanquecina. Después se puso a cuatro patas y le dijo a López que le penetrara la almeja, que la tenía chorretosa y pegajosa de lo salida que estaba.

    El señor López no se hizo esperar y cogiendo por las caderas a Marga se la clavó de una sola estocada. A un ritmo salvaje se la iba follando. Marga jadeaba. Unía orgasmo con orgasmo. El pollón de López la encendía como a una hoguera. Ella no hacía más que arengarlo para que la empotrara como a un putón verbenero, sin compasión.

    Mientras ocurría todo esto, Don Alfonso se volvió a poner en marcha y con su mini polla erecta se dirigió a la retaguardia de López. Montaron un trenecillo. El alcalde le petaba con saña el culo al presidente de la comunidad y este, a su vez, le daba caña con buen empuje al chumino de la manceba.

    –Rómpale el trasero a este maricón, Don Alfonso, que me está destrozando el coño a pollazos y no hago más que enlazar orgasmos. ¡Joder, qué placer! –decía, gimiendo, la señorita Marga.

    –¡Ya me corro! Le estoy llenando de esperma al chapero, el culo. ¡¡Cómo chilla el hijoputa!!–berreaba Don Alfonso.

    El señor López no pudo aguantar más la calentura y se corrió en el interior del chumino de su fémina.

    –¡Toma puta! Préñate de mí. ¡So golfa!–esbozó el señor López, todo excitado.

    Cuando se desacoplaron, Marga ordenó a López que le limpiara la concha de caldos vaginales y de esperma de él. López se arrodilló y cumplió con lo ordenado por su diva. Mientras estaba inclinado mamando el chumino de Marga, por sus muslos le iba cayendo el semen que Don Alfonso le había inoculado en su recto. Se le iba escurriendo hasta llegarle a las rodillas y de ahí al suelo.

    Don Alfonso los observaba desde una hamaca en la que se había recostado. Se carcajeaba y decía:

    –Vaya par de putas. Os habéis ganado con creces que las grietas de vuestro edificio sean reparadas a partir del próximo lunes. Espero que vuestros vecinos sepan agradecéroslo y no os critiquen u os choteen cuando vean una copia en video de lo ocurrido hoy aquí–y soltó unas carcajadas diabólicas.

    Jorge, el segurata, estaba haciendo un Máster de cómo conseguir sexo gratis a base de extorsión, chantaje y amenazas. Y sin coste alguno.

  • La secretaria quiso drogar a mi esposa

    La secretaria quiso drogar a mi esposa

    Ahora que he regresado, voy a contar otra historia, de las muchas que me compartieron, aquellas amistades que, por tiempo, distancia y trabajo, me es difícil hoy frecuentar.

    Allá por el año 2010, cuando descansábamos varios jinetes de una larga cabalgata, en medio de muchos tragos de cerveza, Luis, famoso empresario, me compartió lo sucedido entre su secretaria y su hermosa esposa Mirna.

    Ocurría que Mirna, era representante sindical en el ramo manufacturero, y debido a las fuertes presiones de los agremiados, patrones y gobierno, quedó atrapada en una fuerte crisis de estrés.

    Agobiada y para poder relajarse decidió licenciarse, sin goce de sueldo por tres meses.

    Comprendiendo Luis, que Mirna, ocupaba extremo descanso, envío a su secretaria, para alivianarle en sus ocupaciones, ya que él, saldría al extranjero durante días.

    Así las cosas, llegó Bárbara, a la casa de ellos; y efectivamente ayudó a la esposa del empresario a salir de su gran desánimo y aislamiento.

    Dijo Luis, lo siguiente:

    Enterado por Bárbara, supe que una vez, ya asignada su habitación, pasó al baño principal de la casa. Al tocar la puerta del sanitario, escuchó qué Mirna, lo ocupaba, pero era tanta su necesidad de orinar que dijo:

    -Por favor, déjeme pasar. No aguanto las ganas de orinar y no llego al otro baño.

    Entonces, mi mujer, abrió la puerta y Bárbara, entró corriendo y sin decir gracias. Mi mujer sin dar importancia, pasó otra vez a la regadera para continuar bañándose.

    Mientras la Secretaria descargaba, observó entre los cristales de la bañera, el cuerpo hermoso de mi señora. De inicio sintió pena por ser fisgona pero después comenzó a detallarle las tetas firmes y rellenas; sus nalgas preciosas y antojables y lo torneado de las piernas, y aunque salió rápido del sanitario, esa escena, se le quedó en la mente.

    Bárbara por la noche no podía dejar de pensar en lo que vio.

    Dos días, después, ocurrió un fuerte sismo en la Ciudad de México. Mirna, era de las que asustadas se paralizaba. Llena de miedo, al hablar con ella, por teléfono, me dijo, haberle pedido a Bárbara, dormir juntas, y que aquella, aceptó sin peros, pero mi Secretaria, esa noche, casi no pudo dormir por sentirle el cuerpo cerca y recordar la imagen del baño.

    La tercera noche, Bárbara, confundida, dio un paso decisivo. Deslizó su mano con delicadeza sobre la espalda y senos de mi mujer. Temblaba por miedo a despertarla pero se atrevió a sentirle los pezones en sus dedos, ahí paró al sentir que Mirna despertaba.

    A la mañana Bárbara, ansiaba llegara la noche. En el día, Mirna, sufría de jaqueca fuerte, por lo que Bárbara había ido a la farmacia por paracetamol.

    De regreso, dijo a mi esposa:

    -Señora, en la farmacia un médico, me recomendó, unas pastillas para dormir y las compré. Creo que si las toma por la noche, amanecerá más activas y de buen humor.

    Mirna, desapareció con el medicamento en la cocina, al regresar, le dijo a la Secretaria:

    – Espero me sirvan.

    Ya de noche, ambas pasaron a dormir en la misma cama. Bárbara fue paciente, y ya viéndola profundamente dormida, cuidando cualquier movimiento, sin poderle quitar, le subió el camisón de la pijama del que afloraron las grandes y hermosas tetas de mi mujer. Con la boca le atrapó los pezones oscuro y grande. Los besaba, lamía y chupaba a placer.

    Se sentía desleal y pecadora pero al poco tiempo ya no le importaba, y le decía, al oído:

    -Soy una demonio, que te desea mucho. Te ansío mucho, me gustas mucho, y me enloqueces. Déjame comerte.

    Todo lo decía, sin dejar de ensalivarle las tetas. Entrada en confianza, le bajó el pantalón de la pijama y en el estirón se llevó también la tanga.

    La lujuria de la Secretaria, la empujó a acariciarle la vagina. Sin importarle nada, le separó las piernas y su mano sobó la vulva de Mirna y chupó con curiosidad y ansiedad.

    Susurraba:

    -Que labios vaginales tan lindos. Son deliciosos. Su jugos y mi saliva le dan un sabor especial. Desde que te vi bañando, te hiciste mi mayor pasión y delirio-.

    Su lengua iba de arriba a abajo y a los lados, casi le llegaba al ano. Para luego chuparle con frenesí el clítoris. Su lengua entró entre los labios vaginales y después de rato, la volteó para separarle sus nalgas.

    Al ano ensalivó y besó. Estaba como loca; nada le importaba. Le empezó a meter dos dedos en ese terreno inexplorado. Siempre lento pero constante.

    Le besaba las nalgas pero paró para agarrar nuevas fuerzas, fue en ese instante que se llenó de temor, cuando escuchó de Mirna, decir:

    -Eso fue todo.

    Bárbara enmudeció, se sentía descubierta, acorralada, presa del pánico, pero mi esposa, al incorporarse, sacó de su cuerpo la blusa y el pantalón de la pijama qué no habían sido completamente quitados. Tomó a la temerosa Bárbara del cabello, y ya cara a cara, la besó.

    Silenciosas quedaron por un rato, sin palabras ni gestos, simplemente sus lenguas se enroscaban en ese beso profundo.

    Mirna estaba bien despierta. Pues nunca se tomó las pastillas para el sueño.

    Las manos de ambas, acariciaba sus rostro con mucha dulzura. Ese beso fue más allá, pues ambas se poseyeron. No hablaban pero quedaron recostadas sobre la cama. La lengua y saliva se compartían.

    El manoseo fue a las tetas. Las bocas buscaron el manjar de los pezones. Los gemidos sonoros rompieron el silencio.

    Mirna, le dijo -Te quiero aquí, todos los días en los que no esté Luis. Prométeme que me harás feliz.

    Bárbara, no dudo para dar el Sí. Ahora era amantes.

    Mi cónyuge, tomando otra vez del cabello, a Bárbara la hincó. De pie abrió su compas para que la secretaria, lamiera su vagina. Bárbara disfrutaba de la fruta prohibida.

    Lamía de arriba abajo, a veces mordisqueaba suavemente y besaba sonoramente.

    Mi mujer, solo gemía y jadeaba. Sus jugos eran abundantes.

    Bárbara, se levantó, aventó a Mirna a la cama, y abriéndole las nalgas le empezó a lengüetear. Mirna paró su trasero para que Bárbara, la penetrara sin misericordia en el ano con los dedos.

    Excitadas sobre la cama entrelazaron sus piernas, aquellas tijeras eran frenéticas, ambas gritaban de placer. Sus cuerpos se arqueaban por el roce de las vaginas. Temblaban pero no paraban. Se sacudían con más fuerza, babeando mucho sus vaginas. Lubricación que facilitaba el deslizar de las vulvas.

    Una descarga de jugos, mojaron las sábanas y cobijas.

    Ambas se habían otorgado un generoso orgasmo.

    Entre besuqueos, manoseos y caricias se quedaron dormidas.

    Desde entonces y hasta mi regreso, hacían el amor en cualquier momento, en el baño, sala, cocina o cuarto. Estaban locas de sexo y amor.

    Cuando regresé, encontré a Mirna muy repuesta. Volvió al Sindicato con mayor ímpetu, llegó a ocupar la Secretaria General del Sindicato. A Bárbara la mantuve como mi secretaria, y en mis ausencias acompaña a mi esposa.

    Desde mi retorno supe del amor entre ellas, y no me opongo, porque me da felicidad, ver a mi esposa feliz con su amante y que aun así, sienta mucho amor por mi.

  • Fernanda cambió mi vida (I)

    Fernanda cambió mi vida (I)

    Hola soy José y me gustaría relatar un poco de mi vida sexual.

    En esta ocasión me gustaría relatar sobre como mi amiga Fernanda cambio mi vida en más de un sentido.

    Para comenzar daré un poco de contexto sobre Fernanda es una chica transexual que había conocido meses atrás gracias a una amiga, ella trabaja en un Oxxo y vive de manera independiente aquí hago la aclaración de que no es escort o algo por el estilo, sobre su cuerpo es delgada y pues al no tomar hormonas cuenta con pechos pequeños, pero eso sí es muy linda no se si por cirugía o porque, pero es muy linda, tiene un trasero redondo y un pene de 20 cm que gracias a que no toma hormonas da grandes momentos de placer.

    Comenzado la historia desde el inicio hubo cierto grado de atracción, pero como en ese momento tanto ella como yo teníamos pareja no pasó a nada más, pero si se formó una buena amistad y una gran confianza que poco a poco fue tomando otro rumbo.

    Yo solía ir a su casa a jugar videojuegos, somos muy fans de juegos retro como el Xbox clásico, etc.

    Siempre al terminar de jugar platicábamos por un largo rato, en una de esas platicas salió el tema de las ex parejas y cosas sexuales, en esa platica le dije que solo había tenido sexo con dos mujeres y un hombre, ella dijo con lo lindo que eres y solo tres, yo le dije que siempre he sido lento y pendejo para ligar, ella solo rio, continuo la plática, ella me dijo que al momento había tenido sexo con seis hombres y que siempre había sido activa, la plática continúo y ella me preguntó que como había sido mi primera vez con un hombre , yo le dije que cuando era más chico tuve sexo varias veces con un amigo pero que siempre fui activo pero que no me involucre tanto en eso así que no sabía términos y demás cosas.

    Y ahí fue cuando lanzó la pregunta que cambió todo, me dijo no extrañas la verga por lo que me cuentas llevas cuatro años sin probarla (esto lo dijo porque el sexo con mi amigo fue hace mucho tiempo), yo riendo le dije no esa etapa ya pasó y ella me dijo ¿seguro?, y sin dejarme responderle se bajó el pantalón y calzón para dejar ver una verga sin erección de unos 12 o 14 cm que se notaba que con erección sería muy gruesa y larga, a mí se me hizo agua la boca y tuve erección, pero al estar sentado disimulaba.

    La situación continuó diciendo que si no se me antojaba y le dije no ya deja de jugar eso puede arruinar la amistad a lo que me respondió una mamadita entre compás sirve para reforzar la amistad y por esas palabras nos comenzamos a reír, mientras reía ella se acercó quedando a unos pasos quedando a pocos centímetros de mí, siempre ha sido muy directa por lo que me dijo no estoy jugando es enserio, pero si no quieres no hay problema lo olvidamos y tan amigos como siempre, pero no se repetirá jamás esto.

    Yo me le quede viendo a su pene por la cercanía sentía su olor y notaba el precum saliendo de él y ya no me pude resistir, abrí la boca para comenzársela a chupar y mientras lo hacía sentía como iba creciendo al punto que me costaba tenerla completa en la boca, pero no me rendí mostré mis técnica pasando la lengua por todo su enorme miembro, chupando con esmero su glande así probando su saladito precum, intente hacer garganta profunda pero no pude pasar de los 16 cm antes de tener arcadas, como dije no era mi primera vez mamando un pene pero no se comparaba los 13 cm de mi amigo a los 20 cm de Fernanda. Por mi mamada Fernanda solo gemía y sostenía mi cabeza indicando que quería que me metiera su verga por completo.

    Así continuó hasta que se comenzó a venir en mi boca, momento donde saboreé su salado y algo amargoso semen.

    Al terminar yo me encontraba limpiando los restos de semen para no desperdiciar nada jeje, y ella aun agitada dijo lo bueno que no querías jeje a lo que le conteste qué pues la verdad si extrañaba la verga y que la de ella estaba muy rica.

    Ella terminó perdiendo la erección momento donde pude apreciar los grandes y redondos de sus testículos, y no me resiste me puse de rodillas de manera que me quedaran al alcance y los comencé a olor y lamer y ella solo decía tranquilo goloso jeje, pero yo simplemente estaba hipnotizado por su olor y sabor. Por la estimulación ella volvió a tener erección y me dijo que no me podía divertir yo solo.

    Ahí nos acomodamos de la siguiente manera, yo me encontraba acostado boca arriba y ella se sentó en mi cara de manera que su ano quedo justo en mi nariz, esto lo hizo con intención ya que más de una vez le había dicho que lo que más me gustaba hacer con mis novias era oler y lamer su ano, y en esa misma posición ella comenzó a frotar mi pené con sus pies cumpliendo otra cosa que me encantaba, así continuamos hasta que me vine y ella seguía gimiendo por mi lengua en su ano, en cierto momento se voltio y metió su verga de nuevo en mi boca para volver a venirse cosa que me encantó ya que volví a disfrutar de su sabroso semen.

    Después de esto eso se recostó a mi lado y nos comenzamos a besar mientras nos abrazábamos, momento en el que me confesó lo mucho que le gustaba y yo le respondí qué me sentía igual.

    Era curioso cuando tenía erección Fernanda era muy dominante y una vez que se venía era la mujer más dulce y tierna del mundo, después de esto nos quedamos dormidos.

  • Descubriendo el nudismo

    Descubriendo el nudismo

    Ya hace días que no puedo sacarme de la cabeza lo que me paso en el trabajo. Hay una chica que me gusta mucho. Morena, pechos medianos, pero con una figura increíble. Desde el primer día que la vi, es una de mis fantasías más recurrentes cuando me masturbo.

    Pues el otro día teníamos que ir a trabajar en el campo, y para no ensuciarnos fuimos al vestuario a cambiarnos. Solo tenemos una pequeña salita donde nos cambiamos de ropa todos. Normalmente voy solo ya que soy el único que sale a trabajar fuera, pero ese día teníamos que ir los dos.

    Decidí que ese día tenía que hacer algo. Así, que si ningún tipo de reparo me desnudé entero enfrente suya. De una manera natural me fui quitando la ropa hasta quedar completamente desnudo enfrente suya. Ella tenía que cambiarse de ropa también. Pensé que si me veía desnudo no tendría tanta vergüenza en desnudarse también. Yo, como si nada, empecé a buscar la ropa de trabajo, desnudo por la sala, mirando de reojo como ella se iba cambiando. Al verme desnudo se quedó parada sin saber que hacer, cuando me giraba para buscar la ropa, intuía como me miraba el culo, y al girarme ella desviaba la vista. No pude más que verla en ropa interior, pero eso hizo que mi polla se hinchara un poquito, cosa que creo que ella vio.

    Nos fuimos a trabajar y en un descanso empezamos a hablar. Primero de cosas banales, pero poco a poco empezó a cambiar la conversación. Al final ella me preguntó cómo es que me había desnudado sin reparo enfrente suya. Yo le conté que era nudista, y que a mí no me importaba que me vieran desnudo. Era algo natural para mí. Ella me dijo que para ella era muy difícil, que tenía muchos reparos. Incluso me contó que no se atrevía a hacer topless en la playa. Empezamos a hablar sobre ello, y al final me confesó que le encantaría poder ser como yo, nudista. Yo le conté que lo primero era estar orgulloso de su cuerpo. Todos los cuerpos son bonitos, y más el suyo, pero ella no pensaba así. Creía que no era bonita, me dijo que tenía el pecho pequeño y poco de barriga y eso la hacía sentirse fea. Entonces yo le dije que para era muy guapa, y que tenía que empezar a quererse más. Al final da igual lo que piensen los demás, lo importante es como te sientes tu.

    Seguimos trabajando el resto del día. Cuando terminamos nos fuimos a cambiar de ropa. Al llegar al vestuario la vi que estaba un poco nerviosa. Se puso roja nada entrar. Pensé que sería porque no sentía a gusto si me desnudaba otra vez enfrente suya, pero me dijo que no era eso, que había estado pensando toda la tarde en lo que habíamos estado hablando, y que había decidido tomar cartas en el asunto. Así, que empezó a desnudarse enfrente mía. Primero se desnudó de la parte de arriba. Yo me la miraba atónito. Que pechos más bonitos tenía. Ella se medio tapaba mientras me miraba de reojo, no podía sacar mis ojos de su cuerpo.

    De repente mi polla reacción y se puso muy dura. Tenía un problema, porque tenía que desnudarme yo también. Así que dejé de mirarla y me giré, intentando bajar la erección. Empecé a desnudarme de espaldas a ella para intentar que no me viera la polla tiesa. Cuando me quedé desnudo, ella me pidió que me girara.

    Estaba complemente desnuda, medio tapándose los pechos y la vagina con las manos. Me dijo, ¿qué te parece? Yo me quedé pasmado. Tenía un cuerpo perfecto. Era guapísima. Poco a poco fue moviendo sus brazos para que la pudiera ver entera, y sin querer mi polla volvió a ponerse super dura. Ella lo vio, y poniéndose roja me dijo, veo que te gusta lo que estás viendo. Sin dejar de mirarme mi polla, se acercó y me agarró la polla suavemente y con un gesto sutil me guio hasta la ducha. Entramos y…