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  • Sin querer, todo pasó (1)

    Sin querer, todo pasó (1)

    Hola mi nombre es Alejandro. Resulta que, después de una semana pesada de trabajo llegó el fin de semana, nos preparábamos Wendy mi esposa y yo, para tener una noche cachonda, ya que por tanto trabajo no lo habíamos hecho en toda la semana.

    Pues bien, ya eran las 8 pm aproximadamente, yo me metí a la ducha primero, era en invierno y me bañé con agua caliente, para relajar los músculos ya que también tuve una rutina pesada en el gimnasio.

    La ducha es de cristal transparente así que no hay mucha privacidad cuando te duchas pero, como era agua muy caliente si estaba todo el cristal empañado por el vapor.

    La verdad los dos estábamos muy calientes y yo al saber que ella entraría a ducharse después de mi, pegue mi verga erecta al cristal la cual se dibujó muy bien el glande y los testículos. Se veía espectacular al entrar al baño. Aparte le puse una leyenda que decía: «si te gusta solo pídemela» obviamente ese mensaje era para Wendy.

    Yo aun pensando que bajaría a cenar y después a la alcoba, baje con solo una toalla en la cintura, lo que no sabía es que cuando me duchaba llego mi cuñada la cual me la topé en las escalera de la casa porque necesitaba orinar y estaba esperando que yo saliera de la ducha. Imagino que al entrar lo primero que vio fue mi verga dibujada en el cristal y digo que imagino porque después de esa noche ya nada fue igual en nuestra relación de cuñados.

    Wendy invitó a cenar esa noche a Patty yo al enterarme subí a ponerme ropa e igual me topé a Patty bajando del baño la cual tenía una sonrisa morbosa pero, no fue su sonrisa lo que la delató, si no la forma en que también me miro.

    Como era nuestra noche, había vino tinto en la cena, después de cenar y beber unas copas de vino el ambiente se calentó un poco y Patty quería más vino pero, cómo toda esposa cachonda, Wendy me pidió que llevara a Patty a su casa que está en la siguiente colonia tardaría unos diez minutos en el traslado. Ya estando en el auto Patty me hacía preguntas cómo: ¿Y Wendy cómo te trata? Porque a mi me trata pésimo.

    Yo la verdad no recordaba lo que había hecho en el baño, ya al llegar a su casa me dijo:

    -qué onda si vi el mensaje que dejaste en el baño era para mi o para Wen,

    Y fue allí cuando caí en cuenta de todas esas miradas y sonrisas de Patty.

    -obvio era para ti ¿te gusto?

    Ella solo me sonrió y se bajó del carro dejándome como tonto y lleno de duda.

    Ya en el traslado estaba pensando, qué tal y Wen vio el mensaje en el cristal de la ducha, estaba muy preocupado porque sabría que Patty también lo había visto pero, llegue y ella ya estaba duchada y metida en una mini bata negra transparente con solo sus bragas puestas debajo, así que ya había destapado otra botella de vino y fuimos directo a la alcoba.

    Estaba tan caliente que no llegamos a la alcoba allí mismo en el piso de la escalera y pegados al baño comencé a besar y chupar sus nalgas dando lengüetazos en su culo, ella se estremecía en cada lengüetazo causando mi erección como nunca, chupando su culo y sus piernas hasta llegar a los pies.

    La volteé y comencé a chupar su vagina al tiempo que tenía dos dedos penetrando el culo ella ya no pudo más y se vino con un orgasmo múltiple el cual hizo que tomara el control de la situación y se me abalanzó y comenzó a mamar mi verga sintiendo mi erección y pasó sus dedos por mi culo haciendo casi que me viniera, pero comenzó a montarme dejando sus tetas en mi boca.

    Así que las desnudé y comencé a chuparlas y jugar con ellas hasta que ella se vino de nuevo en otro orgasmo contrayendo su vagina y haciéndome sentir otra vez un orgasmo sin eyaculación en eso me acordé del mensaje en el cristal de la ducha y cómo estaba frente al baño volteé a verlo y se notaba que lo habían borrado con la mano porque se notaban los borrones.

    Ahora no sabía si Patty lo borro al verlo o lo borro Wen al salirse de la ducha pero, en ese momento me interesaba más terminar, así que lleve a Wen a la alcoba para de nuevo chupar su vagina y penetrarla con mis dedos.

    Un rato después acostada en la cama y yo parado en el piso, comencé a penetrarla con envestidas fuertes y agresivas hasta que tuve mi eyaculación acompañada de un orgasmo como nunca, a la mitad de mi orgasmo saqué mi verga y lo último de mi leche se la aventé en los pechos a Wen para después chupárselos y así terminar con el coito.

  • Enamorado de mi vecina

    Enamorado de mi vecina

    Esta es una historia real, (como las que he relatado) resulta que tengo una vecina llamada Flor con quien hemos tenido buena relación entre nuestras familias.

    La verdad es que me llama mucho la atención, ella es casada, es una mujer de 38 años, delgada, no es muy alta, pechos normales y nalgas igual, normal por el cuerpo que tiene diría yo pero me encanta mirarla, para mi tiene un bonito trasero pese a no ser muy grande, aparte ella es bonita.

    En una ocasión me percaté que Flor junto a su familia estaban saliendo de casa pues tienen auto y presté atención y si, todos habían subido, de inmediato entró en mí el morbo y mi mente voló así que solo esperé unos minutos y me acerqué a su casa, para asegurarme que no había nadie toque el timbre y la puerta varía veces, como era de esperarse nadie atendió y ningún ruido se escuchaba dentro así que me apresuré a dirigirme hacia la parte trasera de la casa a ver si de casualidad estaba la puerta sin asegurar y para mi buena suerte no habían puesto llave así que pude entrar.

    Al estar adentro no pensaba más que en ir a buscar la ropa íntima de esa bella mujer pues soy un fetichista de ello, así que me dirigí a su recámara rápidamente y vaya sorpresa, estaba un cesto de ropa sucia especialmente de ella y lo que había ahí dentro fue maravilloso, aparte de sus bras había algunas tangas, las olí y ese olor era exquisito, disfruté cada una de ellas que hasta lamí la parte que cubre su rica panocha.

    Después de dejarlas en su lugar busqué el cajón donde guarda su ropa íntima y la verdad es que usaba solamente tangas, había solo un par de calzones normales, me quedé sorprendido y me pasé un par de tangas por mi pene que estaba a reventar de lo excitado que estaba yo, pensé en robarme alguna pero la verdad es que no me atreví, después de unos minutos decidí salir de ahí pues también estaba nervioso pensando que podían descubrirme aunque tenía ganas de masturbarme con esas ricas prendas no lo hice y me fui a mi casa.

    Desde hace tiempo me había dado cuenta que me gusta mi vecina pero por lo que ocurrió ese día me dieron más ganas de acercarme a ella, me di cuenta que no le era yo indiferente pues su comportamiento conmigo no era solo de amistad aunque no lo hubiera creído pues pensé que era más que nada amabilidad y no me animaba a decirle algo atrevido pues temía un rechazo y lo peor, que le dijera a su esposo.

    Lo que ocurrió el año pasado (en 2023) fue mi día de suerte, resulta que en su casa hicieron una fiesta para celebrar el cumpleaños de su hijo pequeño e invitaron a algunos vecinos entre ellos a mi familia, la fiesta estaba en el patio trasero, todo normal hasta que se hizo de noche y todos los invitados empezaron a irse, mi familia estaba por irse así que les dije que yo iría después que le quería ayudar a los vecinos a limpiar un poco así que me quedé un rato más.

    Ya cuando no había nadie ayudé a el esposo de Flor a entrar a su casa pues había tomado demasiado, ella lo llevó a su recámara y mientras subían las escaleras le dije que iba a ir detrás de ellos por si se resbalaba o algo así (obviamente lo hice para mirarla), ella aceptó sin problema, estaba vestida con un vestido entallado de color gris y mientras subía se le marcaba la tanga, disfruté demasiado ese momento, iba subiendo lentamente y por obvias razones no podía voltear hacia atrás así que no me descubrió, de igual manera sus hijos estaban ya durmiendo, era casi media noche. Yo sentí que era el momento perfecto para decirle lo que sentía por ella pero no sabía cómo pues la veía normal así que seguimos limpiando, y llevando algunas cosas para adentro.

    Después de unos minutos me dijo que era tarde y que no me preocupara más así que podía irme y ella iría a dormir también, me sentí decepcionado pero justo antes de abrir la puerta le di la mano para despedirme y ambos sonreímos, mi corazón empezó a palpitar demasiado así que le dije que si podía darle un abrazo, sonriendo me dijo que si y cuando la abracé le dije que se veía muy hermosa.

    Cuando volteé a verla a los ojos tenía una sonrisa nerviosa y no esperé más y la besé en los labios, fue un pico nada más pero le gustó porque no dijo nada así que volví a besarla pero esta vez fue un largo beso, ella correspondió y también me acariciaba, empezamos a besarnos con muchas ganas que la respiración de ambos era muy fuerte, ella sin más ni más y con toda la experiencia que tiene llevó su mano hacia mi verga que ya estaba como roca y comenzó a acariciarla sobre mi pantalón.

    Yo le besaba el cuello mientras bajé mis manos hacia sus nalgas para apretárselas, estábamos muy calientes yo iba subiéndole el vestido y ella estaba por desabrocharme el pantalón cuando escuchamos un ruido así que de inmediato nos separamos, por lo nervioso que me puse me despedí y me fui pero contento, creo que ella también.

    Hablé con Flor unos días después pero no hubo oportunidad siquiera de un beso pero estamos esperando que haya una oportunidad para terminar lo que empezamos pues me dijo que ella también lo desea.

    Hasta ahorita no hemos tenido otro acercamiento igual pero cada que nos miramos sonreímos y hasta me guiña el ojo.

  • Rebecca negocia el alquiler (parte I)

    Rebecca negocia el alquiler (parte I)

    Rebecca se había criado como hija adoptiva de una familia acomodada, era la niña mimada y protegida por todos. Su piel trigueña y belleza mestiza, contrastaba con la tez casi pálida de sus progenitores y hermanos. Había sido muy bien educada y muy bien aprendida, siempre moviéndose por los cánones morales correctos. Con su determinación y buena conducta logró recibirse de abogada con 24 años y convertirse en el orgullo de toda su familia

    Sin embargo, ya estaba cansada y la vida la encontraba en una situación diferente. Como inmigrante en España y bastante frustrada a sus 30 años, estaba desarrollando una personalidad que había reprimido durante años. La misma actitud y determinación que la llevaron a obtener su título, ahora la utilizaba para obtener lo que quería a toda costa. Un poco alejada de la corrección moral inculcada por sus padres, ahora aprovechaba sus habilidades de seducción y sensualidad natural. Sabía que tenía poder sobre el sexo masculino, y disfrutaba de ejercerlo.

    Su sonrisa tan simpática como sugerente, su profunda mirada de ojos marrones y sus labios carnosos lograban obtener frutos simplemente con un gesto. Ni que hablar si dejaba ver sus extravagantes pechos, con un tamaño casi que desproporcionado para su metro sesenta de altura. Aunque con los años había descubierto que en ocasiones surgía más efecto intentar tapar sus inocultables senos y dejar su moreno abdomen al descubierto, para que la imaginación masculina hiciera el resto del trabajo en la cabeza del observador.

    Gracias a estos dotes, Rebecca no pagaba alquiler hacía cuatro meses. Hans, el viejo alemán dueño del piso, llegaba todos los lunes a primera hora para obtener su “pago”. Un pudiente jubilado de 72 años que había elegido terminar su vida cobrando rentas frente al mediterráneo, y disfrutando del sexo pago con mujeres mucho más jóvenes que él. Para Rebecca era la definición de un viejo degenerado, es decir, una oportunidad que no podía dejar pasar.

    Ya casi no existía interacción en su rutina semanal. Hans tocaba la puerta, al entrar le daba un beso a Rebecca, le ojeaba las tetas y le daba una nalgada. Se destapaba una cerveza y desparramaba su enorme y robusto cuerpo en el sillón de un cuerpo. Rebecca, que con suerte había alcanzado lavarse la cara, forzaba una simpática sonrisa y se acercaba todavía un poco dormida o con resaca de las copas del fin de semana.

    Se arrodillaba, desabrochaba el pantalón y dejaba caer el descuidado miembro de tamaño estándar de Hans. Rebecca ya tenía el proceso automatizado para hacerlo acabar. Tomaba el pene con una mano y lo masajeaba, mientras se inclinaba para comer sus huevos peludos, lo que le aseguraba una erección casi instantánea. Desde ahí era todo más fácil: ensayaba el mejor «fellatio» que podía dar a las 8 de la mañana y cuando creía que había sido suficiente, le alcanzaba con mirar a Hans profundamente a los ojos, mientras frotaba sus enormes senos contra las piernas del viejo y actuaba algunos gemidos.

    Generalmente, el alemán comenzaba a sacudirse bastante y emitir fuertes sonidos cuando estaba por eyacular, Rebecca se quitaba el velludo y oloroso miembro germánico de la boca, para terminar haciéndole una paja con sus pechos debajo y recibir el semen del septuagenario en la inmensidad de sus senos. Alguna que otra vez, el alemán no era tan intenso o Rebecca no estaba atenta, y terminaba con su boca cargada del espeso semen de Hans, lo que le generaba un profundo malestar y asco.

    La rutina tenía siempre el mismo final. Rebecca le daba su mejor sonrisa, el alemán la miraba completamente exhausto y le decía:

    – Te ganaste otra semana preciosa, nos vemos el lunes.

    Ella se iba al baño con el sentimiento del deber semanal cumplido y feliz por haberse ahorrado otros cientos de euros. Hans lentamente se incorporaba, subía sus pantalones, acomodaba su panza y finalmente se retiraba, no sin antes hacer un fondo blanco con la cerveza.

    Pero aquel lunes caluroso de verano, todo parecía distinto. Por alguna razón, Rebecca se despertó antes de sentir la puerta o el despertador. Algo bastante extraño, ya que venía de una noche de sábado muy intensa, que la había llevado a estar todo el domingo con una resaca infernal. A los 30, el cuerpo ya no respondía como a los 20, pero Rebecca solía olvidarlo al momento de tomar o participar de alguna que otra propuesta sexual.

    Como todavía faltaban 30 minutos para las 8, optó por cambiar la rutina. Pensó que tal vez, si le daba algo más al viejo verde de Hans, podía ganarse dos semanas o por qué no un mes de alquiler. Que tan distinto podía ser dejarse penetrar por ese miembro estándar y de tiro corto, si ya se lo estaba llevando a la boca todos los lunes.

    Rebecca se levantó y se dirigió al baño. Lavó sus dientes y se metió en la ducha. Su plan era arreglarse bastante, maquillarse y esperarlo con lencería, para buscar un acuerdo más beneficioso para ambas partes. Pero esta vez algo cambió, por alguna razón la invadía una profunda excitación por el nuevo reto. Esta excitación rápidamente se tornó sexual, y los dedos de Rebecca fueron casi que solos hacia su entrepierna. No pudo evitar pensar miles de situaciones que podían darse al momento de sorprender a Hans con su nueva propuesta. Su mente divagaba en fantasías mientras el agua de la ducha caía sobre su cuerpo y sus dedos se deslizaban suavemente por los largos labios de su vagina. Pero lo que parecía el comienzo de un momento placentero, fue bruscamente interrumpido: sonó la puerta.

    El puntual alemán estaba llegando 15 minutos antes y Rebecca estaba desconcertada. Decidió intentar recibirlo desnuda con una toalla tapándola, no iba a ser menos estimulante para ese viejo morboso. Rápidamente, se quitó la gorra de baño y devolvió su negra cabellera a su tradicional «cola de caballo» que disimulaba los estragos que había sufrido su pelo el fin de semana. Se secó lo más rápido que pudo, mientras el insistente viejo golpeaba la puerta y tocaba el timbre sin parar.

    – ¡Ya voy! – gritó Rebecca desde el baño.

    Decidió en milésimas de segundo dejar caer la toalla. Tenía miedo de que Hans se hubiese enojado y no quisiera seguir con el pago de siempre. Pensó que lo mejor sería abrir completamente desnuda y darle la sorpresa. Corrió por el pasillo sintiendo una brisa liberadora en su sensibilizada entrepierna y con sus enormes pechos rebotando entre sí. Se frenó frente a la puerta, tomó un respiro hondo, puso su sonrisa más pervertida y abrió la puerta…

    Pero quedó completamente en shock. Sus reflejos atinaron a taparse sus partes íntimas completamente expuestas. Frente a ella, se alzaba una enorme señora rubia, de unos 50 años y con unos tacones altos que la elevaban a un metro ochenta del piso. Sus ojos verdes penetrantes miraban a Rebecca con una mezcla de sorpresa e indignación.

    – ¿Tú eres Rebecca? – dijo muy enojada la señora rubia en un precario español

    Rebecca se dio cuenta de que esta señora también era alemana, y probablemente tenía algún tipo de relación familiar con su arrendador, por lo que tomó coraje, se destapó las partes nuevamente y respondió:

    – Sí, soy yo – retrucando con el mismo tono agresivo.

    La señora dio un paso al frente y quedó cara a cara con Rebecca, quien se esperó lo peor. La presunta alemana la miraba desde arriba, y ponía sus pechos casi que en la cara de la achicada treintañera.

    Un segundo de tensión pareció detener el aire del lugar. De las miles de situaciones que pasaron por su cabeza en la ducha, ninguna se acercaba a lo que estaba sucediendo. La mirada era tan tensa que Rebecca sentía una mezcla de miedo y respeto ante esa enorme diosa germánica. Pero antes de que le saliera ni una palabra, la señora dijo en un tono firme pero más calmada:

    – Vengo a cobrar el alquiler…

    Continuará.

  • Infiel en una entrevista de trabajo

    Infiel en una entrevista de trabajo

    Cuanto tenía 6 meses de embarazo, dejé de trabajar. Mi esposo estuvo de acuerdo. Cuando mi hijo cumplió 2 años y ya podíamos dejarlo en la guardería algunas horas y con mi suegra las restantes (felizmente mis suegros viven muy cerca), le dije a mi esposo que deseaba volver a trabajar, estuvo de acuerdo.

    Preparé mi cv y empecé a enviarlo. A los dos meses recibí la primera llamada. No pasé de la primera etapa del proceso. El tercer mes tuve dos procesos y en ambos avancé a la segunda etapa. Desde allí tuve varios otros procesos, en un par de ellos llegué hasta la entrevista final, pero el ser casada y madre de un niño tan pequeño era un hándicap terrible.

    Andaba muy desmoralizada. Mi esposo me daba mucho ánimo. Realmente no necesitábamos que trabaje. Con lo que él ganaba era más que suficiente para nuestra familia, pero igual tenía ganas de trabajar, tener mi propio dinero y, por sobre todo, mis propios espacios. Sin empleo me sentía como una “sombra” de mi esposo y si bien no era algo terrible o que me perturbara, sabía que trabajando todo estaría mejor.

    Como al quinto mes de búsqueda apareció el anuncio del “empleo soñado”. Se lo comenté a mi esposo y me dio toda la buena vibra. Rediseñe mi cv. Me presenté. Me llamaron para la primera prueba, pasé a la segunda. Fui avanzando. Y finalmente, quedé elegida para la entrevista final, con quien sería el jefe de la persona contratada.

    Todo el proceso le fui comentando a mi esposo los avances y cuando pasé a la última etapa estuvo tan contento como yo. El día de la entrevista, que era a medio día, se despidió temprano para ir a su trabajo. Mi suegra vino y se llevó al bebe, para darme tiempo a prepararme. Revisé algunos manuales que tenía, relacionados con el puesto. Me bañé, me vestí lo mejor que pude. Con una falda corta que resaltaba mis piernas (que son mi orgullo), la mejor blusa que tenía y partí.

    Éramos tres chicas las que habíamos llegado a esa instancia. Me tocaba ser la última en ser entrevistada. Las otras dos chicas eran más jóvenes, más lindas sin dudarlo, pero por lo poco que hablamos, claramente yo tenía más experiencia y conocimientos para el puesto.

    Pasó la primera. Estuvo unos 30 minutos dentro. Pasó la segunda, otros tantos. Me tocó a mí. Todo iba bien, hasta que a los 15 minutos el gerente que me entrevistaba me dijo “serías la persona indicada, pero eres casada y tienes un hijo pequeño”.

    Le respondí que eso no era problema. Que mi hijo se quedaría en guardería y que tendría el apoyo de mi suegra. Me respondió que eso no sería suficiente.

    Nos quedamos unos segundos en silencio y me mandé diciéndole que me ponga a prueba, que podía hacer “cualquier cosa” que sea necesaria.

    Me quedó mirando. Sentí que me miraba los senos, las piernas. Me preguntó ¿cualquier cosa? El tono se su voz era ya muy evidente y preciso, resultaba obvio a que se refería. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Me quedé en silencio. Insistió ¿señora, estaría dispuesta a cualquier cosa?

    Fue la primera vez que uso el “señora”. Hasta ese momento me había llamado por mi nombre. Sentí el morbo en su entonación. Un nuevo escalofrío volvió a recorrer mi espalda.

    En segundos mi cabeza dio mil vueltas. Ya había engañado a mi esposo, más de una vez. Pero con hombres que me resultaban atractivos. Ese señor no me resultaba atractivo, además estaba subido de peso. Pero era un muy buen empleo, con un sueldo que nunca había tenido. Podía cambiar mi carrera profesional reengancharme con algo así.

    Sabía que el gerente era casado. Lo había investigado un poco. Eso me daba la tranquilidad de que no podía andar presumiendo mucho, tampoco le convenía que eso circulara en la empresa. Ahora que lo escribo, me sorprendo de todo lo que pasó en mi mente en tan pocos segundos.

    Le dije que sí, que estaba dispuesta a cualquier cosa.

    El saber que obtendría lo que quería lo volvió a poner en el plano profesional. Me dijo, mecánicamente “señora somos adultos, usted sabe lo que yo quiero, yo sé lo que usted está dispuesta a dar”. Le respondí que sí. Que todo estaba claro.

    Me pidió cortésmente que me pusiera como perrita en el sofá que había en su oficina. Me acomodé como perrita. Se puso detrás de mí. Me levantó la falda y quedé con las nalgas al aire pues sólo me había puesto una tanga. Dijo “hummm si que venías dispuesta a todo”. No era así, no lo había pensado, pero no quise contradecirlo.

    Me bajó la tanga a la altura de los muslos. Separó un poco mis piernas. Sentí que se desabrochaba y bajaba el pantalón. Yo miraba al frente, a la pared. Sentí como untaba su saliva en mi concha. Si que era necesaria, pues estaba nerviosa y nada excitada.

    De pronto separó mis piernas un poco más. Me abrió la concha con sus dedos. Sentí que puso más saliva y de pronto supe por que lo hacía. Un grueso, muy grueso, pene empezó a abrirse paso. Sentí como me llenaba toda. Así, en perrito, me llenó toda la concha con su grueso pene. Era tan rico sentirlo que me excité muy rápido y la turbación y vergüenza inicial dio paso al placer. Se dio cuenta y comenzó a disfrutarlo más y más. Y en pocos minutos me vine y se vino dentro de mi. En ese momento me di cuenta que no se había puesto condón.

    Le pregunté si tenía baño. Me dijo que sí. Fui, oriné. Me limpié lo mejor que pude. Salí y desde su escritorio me dijo que el lunes me presenté en RRHH. Tenía empleo. Por las dudas, en la primera farmacia compré la pastilla del día siguiente.

  • Fantasea con Mónica (sexo lésbico)

    Fantasea con Mónica (sexo lésbico)

    Si venís de leer el anterior relato ya sabréis cómo trato esto, si no, os lo explico. En este tipo de historias la protagonista es el propio lector o lectora. Estos relatos vienen inspirados de numerosos comentarios de usuarios que les encantaba fantasear conmigo, por ello, he decidido recrear una experiencia más cercana a ti, mi querido lector/a, espero que te excite y reitero que comentar en mis publicaciones me ayuda muchísimo a la hora de escribir mis relatos. Ahora sí, un besazo y a disfrutarlo.

    -Oye mamá, Mónica vendrá a hacer el trabajo de la uni a casa.

    -Vale, yo estaré fuera con las chicas, no la lieis ¿vale?

    -Vale, no te preocupes

    Cogí rápido el teléfono y llamé a Mónica.

    -Mi madre se va, podemos hacer el trabajo a solas.

    -Okay, pues en unos minutos llego.

    -Vale.

    Ese trabajo, no iba a ser solo un «trabajo», quería tener sexo con ella, estaba encaprichada de ella desde comienzos del curso y esta iba a ser una oportunidad que debía aprovechar. Yo sabía que Mónica era bisexual, lo que no sé es si la atraigo realmente o solo me ve como una amiga más, pero debía intentarlo. Tras escribir eso en mi querido diario, procedí a ponerme lo más sexy que pude, delante del espejo comencé a probarme distintos outfits y elegí el más idóneo y caliente, unos shorts muy pequeños que dejaban a la vista medio culo, una camiseta pequeña que solo cubría mis pechos y todo eso sin ropa interior, se me llegaban a marcar un poco los pezones y se me salían un poco los pechos por debajo de la camisetita, estaba perfecta. Al rato escuché el timbre, fui a abrir la puerta y ahí estaba ella, con un top que sujetaban sus grandes pechos y unos leggins que se ajustaba con mucha sensualidad a sus piernas.

    -Hola cielo.

    -Hola Mónica, pasa.

    La guie hacia mi habitación y comenzamos a trabajar buscando la información, contrastándola, haciendo nuestras partes y decorando el pdf con imágenes ilustrativas para que no quede muy monótono.

    -Ya tenemos el trabajo casi hecho y todo esto en una tarde.

    -Oye Moni ¿Y si descansamos un rato?

    -Me parece estupendo.

    Nos tumbamos en la cama y comenzamos a ver tiktoks, después de un rato ella se fijó en mis pechos.

    -Oye, se te ve una teta jajaja.

    -¿Si?

    -Vas muy sexy hoy

    -Que va, tú estás mejor que yo.

    -¿Yo? Tú tienes un cuerpazo.

    -¿Cuerpazo? Tus tetas son más grandes que las mías.

    -Tus tetas tienen la forma perfecta y no son excesivamente pequeñas.

    Comenzó a tocarme suavemente el pecho que se me sobresalía.

    -¿Te gusta lo que tocas?

    -Me encanta.

    Pasé mi mano sobre su mejilla, nos acercamos y comenzamos a besarnos lentamente, haciendo pausas para mirarnos y luego volviendo a besarnos. Me puse encima de ella para besarla en una posición más cómoda, ella me quitó la camiseta dejando mis pechos al descubierto, yo en respuesta le quité el top, comenzamos a tocarnos los pechos y volvimos a besarnos pero más apasionadamente, jugábamos con las lenguas, me mordía el labio, intercambiábamos saliva.

    De su boca bajé al su cuello ocasionándole cosquillas, fui lamiendo y besando su pechos hasta llegar al vientre, le quité los leggings dejando su tanga negro al descubierto.

    -¿Vienes en tanga? -Se lo dije con tono irónico.

    -¿Te gusta?

    -Eres una guarra.

    Tras unas risas comencé a besar su vulva por encima del tanga, se lo terminé quitando dejando a la vista su coñito gordito y muy suave al tacto y bonito para la vista, la empecé a lamer sus labios, besárselos con toda mi boca, chupárselos, succionarlos, le hice de todo haciendo que su coño se mojase y sus fluidos se mezclasen con mis babas, luego procedí a masturbar su clítoris con mi lengua mientras le metía mis dos dedos en la vagina, su cuerpo se encorvaba y retorcía de placer, su cara se enrojecía, sus ojos se desviaban, sus pies se estiraban por el éxtasis, su coño me sabía muy bien, aumenté la velocidad de mis dedos haciendo que su placer aumentase al igual que sus gemidos y suspiros se hacían más altos hasta que por fin alcanzó el orgasmo soltando un tímido chorro sobre mi mano, me acerqué a su cara y puse mis dedos dentro de su boca para que saborease sus líquido vaginal, comenzó a lamerlos y chuparlos con pasión, nos volvimos a besar compartiendo sus fluidos y tocándonos mutuamente.

    Me quité el short dejando a vista mi coño, me senté encima de su cara para que me practicase un oral mientras yo me agarraba al cabecero de la cama, sentía como su lengua jugueteaba con mis delicados labios y su boca se juntaba con mi coño, acompañé su oral con unos movimientos pélvicos que presionaban mi coño con su boca haciendo que mi satisfacción aumentase, ella me tenía agarrada de los glúteos, me los apretaba y azotaba, comencé a soltar suspiros que se convirtieron en gemidos por el placer que estaba recibiendo llegando así a un orgasmo que agitó todo mi cuerpo.

    Tras todo eso, decidí pasar al siguiente nivel, abrí mi cajón de noche con una llave que tenía escondida (para que mis padres no cotilleasen). Saqué de él un dildo de unos 17 cm de largo, Mónica seguía tumbada, me puse encima de ella, le acerqué el dildo a la boca y comenzó a mamarlo apasionadamente mientras yo agarraba una de sus tetas, en unas ocasiones le metí el dildo hasta el fondo de su garganta por un buen rato para luego sacárselo y volver a metérselo hasta el fondo y ahogarla con el juguete, dejó el dildo totalmente lubricado con su saliva, acerqué el glande del juguete a su coño y se lo metí hasta el fondo de una haciendo que ella se retorciese y soltase un grito de placer.

    El juguete se deslizaba dentro de ella sin problema alguno, a la vez que le taladraba la vagina comencé a masturbar su clítoris con mis dedos, su vagina soltaba jugos sin parar, la cama se mojaba tanto por sus fluidos como por el sudor de nuestros cuerpos ya que era verano, su sudorosa figura agitándose y encorvándose del placer y éxtasis daba una imagen increíble de ella, sus pechos vibraban y se movían como si fuesen gelatinas, sus gruesos labios se abrían para soltar sus agudos gemidos y sus muslos semi mojados por sus propios fluidos temblaban sin parar.

    Estuve un buen rato admirándola y escuchando sus gimoteos como si fuese música para mis oídos hasta que alcanzó el orgasmo soltando un gran chorro que mojó toda la cama y parte del suelo. Se empezó a reír con su ruborizado y sudoso rostro, yo me acerqué para besarla esta vez lentamente, disfrutando del sus labios, haciendo pausas para mirarla y volver a besarla de nuevo.

    -Te toca.

    Se levantó, yo me puse en cuatro, ella puso su cara en mi culo y comenzó a lamerme el ano a la vez que pasaba su lengua sobre mi vulva, me metió dos dedos en el culo y a la vez me introdujo el dildo en la vagina comenzando a follarme por mis dos orificios, yo por mi parte puse mis dedos sobre mi clítoris para a la vez masturbarme. Comencé a sentir un placer inmediato, sentía sus dedos moviéndose y jugueteando dentro de mi recto, el dildo perforando mi vagina con cada penetración que me asestaba (las cuales eran muy rápidas) y mis dedos, que se agitaban rápidamente por el éxtasis que estaba sintiendo, complacían mi húmedo clítoris.

    Comencé a soltar repetidamente gritos de satisfacción sin vergüenza alguna, a mover mi cadera en dirección a Mónica para que sus penetraciones fuesen más intensas, ese momento estaba siendo mágico, excitante, eterno y otros muchos adjetivos con los que podría definirlo. Mónica soltaba comentarios como «¿Te gusta puta?» que yo respondía con gritos de placer y largos gemidos. Volvía la mirada hacia atrás y la veía penetrándome, cruzábamos miradas y sonrisas y volvía a gemir como loca. Mis piernas y el resto de mi cuerpo comenzaron a temblar alcanzando otro orgasmo dejando mi cuerpo totalmente reventado.

    Me tumbé boca abajo, ella se puso encima de mí, noté sus pechos aplastarse encima de mi espalda.

    -¿Te ha gustado cariño?

    -Me ha encantado.

    Comenzó a morderme el o ido dejando escapar unas risitas que me producían cosquillas por su respirar, tras ese descansito tan sensual, volví al cajón y saqué un vibrador.

    -Vamos a probar esto.

    Entrecruzamos nuestras piernas dejando nuestras vulvas cara a cara en posición de tijera, puse el juguete entre nosotras y en contacto con cada coño, procedí a encenderlo. Nos mirábamos y besábamos a la vez que movíamos nuestras pelvis aplastando nuestros coños con la cabeza del vibrador, era como una competición para ver quien se rendía primero y llegaba al orgasmo, el juguete empezó a empaparse por los fluidos de cada una de nosotras, nuestras pelvis también estaban excesivamente mojadas, podíamos deslizar nuestras vulvas sin problema alguno incluso rodear la cabeza del juguete con nuestros labios.

    Mi cuerpo empezó a vibrar, me mordía el labio para no dejar escapar ningún ruido pero no pude evitar dejar escapar mis gemidos, gritando y retorciéndome llegué al orgasmo antes que Mónica, aparté mi coño del juguete y lo presioné contra su vulva, aumenté la intensidad de su vibración, su rostro comenzó a cambiar y ruborizarse, sus ojos me miraban pero a la vez se desviaban hacia arriba, su boquita comenzó a dejar escapar unos suspiros que inmediatamente se convirtieron en gritos y sin avisar su vagina dejó escapar un gran squirt que me mojó la cara y el cabello, su figura se retorcía y su vulva seguía expulsando chorros que poco a poco iban siendo menos intensos.

    Tiré el vibrador, pegué nuestras vaginas y me puse a frotar mis labios contra los suyos rápidamente mientras me agarraba a una de sus piernas, suspirábamos agitadamente, soltábamos gemidos momentáneos, nuestras tetas botaban al ritmo de nuestros choques de cadera. Mónica puso sus dedos sobre su vagina para frotarla y de inmediato dejó escapar otro chorro que me mojó casi entera, no paré de frotar mis labios los cuales se deslizaban sin problema alguno sobre su coño, ella seguía gritando y corriéndose sobre mi coño y parte de mi cuerpo hasta que por fin llegué a mi orgasmo.

    Tras todo ello, agotadas y destrozadas, nos tumbamos besándonos lentamente e intercambiando risas tímidas, tocándonos los pechos y terminar abrazadas en la cama.

    -¿Repetimos algún día?

    -Si por favor.

    Y hasta aquí esta nueva historia, seguiré escribiendo sobre mis experiencias y relatos ficticios (tengo algunas ideas). Yo espero que este formato os guste y que podáis fantasear conmigo más directamente. Muchos besos.

  • Estefanía, la mamá de mi amigo

    Estefanía, la mamá de mi amigo

    Deben entender que esta historia es totalmente verdadera, aunque no espero que la crean.

    Era una agobiante mañana de enero en mi pequeña ciudad la provincia de Buenos Aires. Miré hacia afuera por la ventana más cercana y vi la avenida bañada por un sol que iluminaba con tal potencia que uno podía llevar a creer que un día nublado era algo que solo existía en ficciones alocadas.

    Me entretenía acomodando las mermeladas en mi trabajo de verano mientras agradecía la existencia del aire acondicionado en el minimercado donde pasaba mis días de verano, juntando unos pesos para el invierno en que mi actividad es estudiar ingeniería.

    Los foráneos imaginan las mañanas del interior bucólicas y tranquilas, pero los nativos saben que, en un lugar donde la siesta es la más sagrada de las tradiciones, las mañanas tienen la actividad de un hormiguero.

    Intercepté una mirada entre el verdulero en la vereda y el carnicero en el fondo del local, seguida por una sonrisa lasciva que alcanzó para que me diera cuenta de lo que estaba pasando. Ese par no entendía de sutilezas.

    Eran señales claras de que Estefanía venía caminando por la vereda.

    El pelo oscuro, la piel blanca, los ojos verdes, la nariz pequeña recta y la sonrisa perlada de labios carnosos eran solo el preámbulo de un cuerpo de cintura perfecta con un trasero redondo respingón, todo el conjunto coronado con unas tetas grandes y redondas que la hacían la mujer más mirada del pueblo.

    Cuando entró en el supermercado los empleados buscaron un excusa para pasar cerca y saludar.

    Era el 5 de enero, hacía mucho calor y Estefanía llevaba un vestido fresco que le llegaba a la rodillas y dejaba ver una piernas torneadas y por arriba se insinuaba su pecho perfecto.

    Al verme sonrió se acercó y me dio un beso en la mejilla que hizo levantar la envidia de todos los demás.

    -Hola Ale, como estas?

    -Bien Steffi. Vos como andas?

    El que le hablara así, subió los niveles de envidia del par carnicero y verdulero a nivel de colapso.

    -ummm, más o menos, pero no importa -Contestó siempre sonriente.

    -Cualquier cosa, a tus ordenes -dije yo.

    La razón de nuestra confianza es que Steffi es la mamá de mi mejor amigo.

    Su juventud y su simpatía despertaban la envidia de las otras madres cuando íbamos a la escuela, incluida mi madre.

    Era por todos conocido que mi amigo Martin y su hermana Micaela eran adoptados y las madres decían por lo bajo que si no tenían el cuerpo de Steffi era por que habían tenido sus embarazos.

    Pero había mucho más que eso, Steffi se cuidaba y era deportista. Estábamos en el mismo grupo de running y el comentario entre los hombres era que correr atrás del culo de Steffi mejoraba cualquier performance.

    Steffi hizo las compras, paso por la carnicería y la verdulería mientras yo reponía las góndolas. Al momento de pasar por las caja la escuché decir -No sé como voy a llevar todo esto.

    me acerqué desde donde estaba.

    -¿Por que no te llevas lo que necesitas ahora y yo te alcanzo lo demás al mediodía cuando cerramos?

    -Ale. ¿Me harías ese favor? Si? Sos un divino.

    Me dio un abrazo, un beso y se fue.

    Cuando terminé de trabajar tomé las bolsas y camine las tres cuadras hasta la casa de mi amigo.

    Steffi me recibió con el mismo vestido que llevaba en la mañana, pero con el pelo recogido. No llevaba maquillaje se veía preciosa, tanto que casi me hizo saltar un latido.

    Llevé las bolsas de la compra hasta la cocina.

    – Sos un amor chiquito -dijo mirándome a los ojos sonriendo.- ¿Te quedas a almorzar conmigo? Para agradecerte.

    Yo, que llevaba trabajando desde las seis de la mañana estaba todo sucio y transpirado y quería irme a mi casa a darme un baño y dormir una siesta antes de volver al trabajo por la tarde.

    -Te agradezco mucho, pero me esperan en casa- mentí, en casa no había nadie, mis padres estaban de vacaciones en la playa.- Si necesitas algo del mercado mándame un mensaje y te lo traigo, no tengo ningún problema.

    – Gracias chiquito sos un amor.

    Me acompaño hasta la puerta, me abrazo y me besó en la mejilla. Percibí que el abrazo duró un segundo más de lo necesario.

    Por la noche recibí un mensaje de mi amigo Martin, que estaba en Buenos Aires preparando unos exámenes de la facultad que tenia a fines de febrero.

    – Me conto mi mamá que le diste una mano con las compras. gracias.

    La pobre se quedó en casa sola, Mica se fue con las amigas a la playa y mi viejo tuvo que ir de urgencia a Neuquén por un problema en un pozo petrolero.

    Roberto el marido de Steffi es ingeniero especialista es extracción de petróleo. Es un capo en eso y gana fortunas, pero a veces tiene estas urgencias.

    Seguimos charlando por mensaje y después me fui a dormir.

    La mañana siguiente recibí un mensaje de Steffi pidiéndome si le podía llevar un kilo de café.

    Al mediodía agarre el café pero en lugar de ir directo a lo de mi amigo fui a mi casa me di un baño super rápido y luego fui a llevarle el café.

    Steffi volvió a invitarme a comer y esta vez acepte. Llevaba puesto un short de jean y una blusa de algodón blanco muy fino que insinuaba un corpiño de encaje de color claro. En un momento paso frente a la ventana y la luz al pasar por detrás de ella me dejo ver su abdomen chato sin un gramo de grasa y sus masivos pechos, indudablemente operados, pero hermosos.

    El short me regalaba unas vistas de sus piernas perfectas que se veian suaves.

    Realmente era la mujer más linda del pueblo. Tuve que bajar la mirada a la mesa por miedo a que me encontrará viéndola como un tonto.

    Comimos un almuerzo sano y liviano en la mesa de la cocina mientras charlábamos de cosas triviales.

    Steffi me invito a tomar asiento en el living mientras preparaba un café.

    Me senté en el sillón, Steffi vino con 2 cafés en una bandeja. La dejo sobre la mesa baja y se sentó a mi lado.

    bebí un sorbo mientras la miré hacer lo mismo.

    -Gracias por hacerme compañía. Me dejaron sola, tuvimos que suspender las vacaciones. Mi marido se fue a trabajar, mis hijos están en sus cosas y mi amigas están todas en vacaciones.

    -Gracias a vos por invitarme a almorzar, es un placer.

    -Sos un divino chiquito. Solo te aburro un rato asi no tengo que comer sola.-dijo al tiempo en que hacía un gesto de tristeza para inmediatamente sonreír.

    -¿Como me vas a aburrir? Sos interesante.

    Ella giro hacia mi y apoyo su brazo en el respaldo del sillón y su cabeza en ese brazo.

    Yo gire levemente y quedamos enfrentados bastante cerca, sin estar incorrectamente cerca.

    -Gracias chiquito, pero no soy tan interesante como para que mi familia no me abandone cuando les surge cualquier plan.

    -No digas eso, son cosas del trabajo. A Roberto debe preocuparle dejarte a sola , sobre todo con lo piratas que son los hombres y vos tan linda -Se me escapó decirle.

    Ella se sonrojo y sonrió mirándome a los ojos.

    -Que atento sos, pero no mientas.

    Me palmeo el hombro y yo le tomé la mano.

    -No exagero Steffi, sabes que sos hermosa y acá sentado al lado tuyo y me late el corazón a mil- eso era por completo cierto.

    -¿Ay tonto, por qué te late el corazón a mil? -dijo en una expresión de sorpresa.

    En eso momento yo estaba entregado y hasta enamorado. No podía creer que estaba a solas con la hermosa mamá de mi amigo.

    -Por que miro tu boca y me muero ganas de besarla.

    Me acerque tres cuartas partes de la distancia que separaba nuestras bocas y espere un segundo. Steffi me miró a los ojos y no retrocedió. Esa señal fue lo que necesitaba. Recorrí el resto de la distancia y la besé. Primero fue un picó y ella abrió levemente la boca.

    La tome con cuidado del cuello y la traje hacia mi. Nuestras lenguas se encontraron, su boca sabía exquisita a cafe. Ella apoyo su mano sobre mi pecho y me acaricio.

    Nos besamos largo rato. En un momento me puse de pie, la tomé de la mano y la traje hacia mi. Steffi es más baja que yo que mido un metro ochenta, por lo que puso en puntas de pie se colgó de mi cuello y yo la abrace por la cintura muy junto a mí, mientras nos besabamos sin parar.

    Ella se separo de mi me tomó de la mano y me guio a su habitación.

    Nos tiramos en la cama besándonos.

    Acaricie todo su cuerpo.

    De repente me empujó despacio y se separo de mi.

    -Perdoname chiquito pero no puedo. Esta mal. Soy casada, vos sos muy joven, no no. Todo mal.

    Gire sobre mi espalda, quede mirando el techo y me agarre la cabeza.

    Tenía una ereccion terrible y no podía creer que no se me iba a dar.

    Steffi se puso a mi lado, me abrazó, apoyo su cabeza en mi hombro y su mano izquierda en mi pecho.

    -Perdóname Ale, pero no esta bien. Sos un divino, pero no puedo.

    La tome de la barbilla para poder mirarla a los ojos. Tenía cara triste.

    -No te preocupes, no pasa nada -dije tratando de que no se note que me quería morir -Te entiendo, pero déjame que te bese otra vez.

    La bese mientras la apretaba contra mi. Continuamos besándonos y ella no mostró signos de querer que parara.

    De a poco su respiración se aceleró.

    Comenzó a acariciarme el pecho y el abdomen. Seguimos besándonos y ella bajo lentamente la mano hasta que acaricio mi hombria por encima del short deportivo que yo tenia puesto. Nos comíamos las boca con pasión. Yo la apretaba contra mi y le tocaba el culo. Ella acariciaba mi miembro por encima del pantalón hasta que de repente subió hasta el elástico y metió la mano dentro del short. Me agarro el pene con maestria y lo sacó del short. Me hizo una paja hermosa, me acariciaba el glande con el pulgar mientra bajaba y subía la mano todo a lo largo de mi pija. En ese momento dejó de besarme, me miró a los ojos, sonrió, me guiño un ojo y acto seguido bajo la cabeza hacía mi miembro. Beso el grande, le paso la lengua y se lo metió en la boca. Como sólo tenía apenas bajado el pantalón solo podía meterse la mitad en la boca.

    -Hayyy chiquito que linda la tenes -Volvió a metersela en la boca, le dio dos chupadas- y que rica. Sácate el pantalón.

    Me saque el pantalón, el calzoncillo, las zapatillas y la remera.

    Me acosté completamente desnudo sobre la cama.

    Ella se arrodilló, se agacho, tomó mi hombria y se la metió totalmente en la boca. Lo que siguio fue la mejor chupada de pija que me habían hecho en la vida hasta ese momento. La besaba, se la comía toda, luego hasta la mitad, apretaba los labios y luego los relajaba. La cantidad de recursos que desplegaba era infinito. Yo gemia muy fuerte y sin vergüenza. Al mismo tiempo le tocaba el culo por sobre el pantalón. Intenté meterme la mano dentro pero tenía al pantalón abrochado. Al darse cuenta Steffi, sin dejar de chuparmela, se desabrocho el short. Automáticamente se lo baje junto con la tanga, quedando su hermoso culo al descubierto. Me dedique a amasando como corresponde. Busque con mi dedo su raja y la recorrí suavemente, cuando llegue a su puerta trasera la acaricie y presione con la punta del dedo. Steffi me miró de costado con la boca llena y sonrió como podía. Eso me dio vía libre y me entretuve explorando e introduciendo el dedo. Cuanto más la manoseada, Steffi más empeño y energía ponía en la felatio.

    Abandone su culo y seguí bajando hasta el vergel que es su hermosa cosita. Estaba completamente inundaba y mis dedos no encontraron la menor resistencia.

    Exploré ese paraíso y eso parecía darle cuerda a Steffi que se comia mi miembro y me estaba cogiendo con los labios, boca y garganta.

    Si físicamente es difícil expresar el placer que estaba sintiendo, psicologicamente es imposible describir mis sentimientos al tener a la mujer de mis sueños, esa fruta prohibida, totalmente entregada al placer conmigo.

    La tome de la cara para que se detuviera, me acerque a su boca y la bese suavemente. Me incorpore y quedamos los dos abrazados de rodillas sobre la cama

    Ella me tomaba de la nuca y el cuello mientras yo la atraía hacia mi de la cintura.

    Tire de su blusa y su corpiño hasta sacárselo y también termine de quitarle el short y la tanga.

    Se acostó desnuda sobre la cama.

    Con la cabeza apoyada en la almohada y estirada todo a su largo parecía un maja de Goya.

    Mientras estaba erguido me detuve más de lo necesarios en admirarla y ella sonrió y coquetamente se tapo los pechos con un brazo y su pubis con el otro.

    Puse cara triste y ella abrió los brazos invitándome a acercarme.

    Me coloque entre sus piernas y acercado mi boca a su oreja dije -Sos la mujer de mis sueños.

    -Ahora mismo soy tu realidad, chiquito. Disfrutame.

    La bese al mismo tiempo que la penetraba lentamente.

    -Siii mi chiquito, asiii -Susurro a mi oreja y cruzo sus piernas sobre mi cintura.

    Me dediqué a penetrarla lentamente, suave y bien profundo sin dejar de besarla.

    -Que rico chiquito, que rico… metela hasta el fondo.

    Me separe de ella para mirarle las telas hermosas. Todavía no las había probado. Las bese y sentí que sus pezones estaban duros.

    -Me encantan tus tetas -dije en un segundo en que deje de besarlas.

    -Comelas chiquito.

    Deje sus tetas y las mire fijamente a los ojos.

    Steffi me miró y se mordió su labio inferior. En ese momento se apoderó de mi una lujuria irrefrenable.

    Me separe, tome sus piernas y las puse sobre mis hombros, doble a Steffi hasta que sus rodilla casi quedaron a la altura de sus orejas y volví a penetrarla. Pero esta vez fue duro, casi violento. Sentí como alcancé el fondo de su intimidad y seguí entrando y saliendo con toda la fuerza de que disponía.

    -Duro, dame más duro, así, así, asiii -Grito Steffi.

    -ah, ahh, ahhh- gemia cada vez más fuerte. Por suerte estábamos solos y la casa no estaba demasiado cerca de otras porque sus gemidos resonaban escandalosamente.

    -Ah, ah, asi Chiquito, cogeme, cogeme, cogemeee me encanta, me encantas, cogeme, cogeme, ah, ah, ah, ahhh.

    Sentí su orgasmo y los espasmos violentos de su vientre. Sus piernas temblaban enmarcando su hermoso rostro de ojos cerrados y labio inferior mordido.

    No me detuve, incremente el ritmo y la fuerza de mis embestidas hasta que un orgasmo recorrió todo mi cuerpo, mi mente y mi alma como un impulso eléctrico arrollador.

    Sentí como me descargaba dentro de ella con furiosos latidos de mi miembro.

    quede tensionado haciendo fuerza contra el fondo de la intimidad de Steffi durante 5 segundos y luego me relaje y me desplome sobre Steffi al tiempo que solté sus piernas.

    Steffi me abrazó y me habló al oído.

    -Estuviste genial Chiquito, te sentí mucho.

    Volví a besarla.

    No quedamos acostados. Su cabeza apoyada en mi pecho.

    Me había olvidado del tiempo y caí en cuenta que en un rato debía volver al trabajo.

    Steffi dormía mientras me cambiaba tratando de no hacer ruido.

    -Ya te vas lindo?- obviamente había despertado.

    -Tengo que volver al trabajo y primero tengo que pasar los casa ducharme y cambiarme la ropa. Aunque me quedaría así, no puedo llegar con tu aroma.

    Se paro y se acercó a mi, de puntas de pie se colgó de mi cuello y beso cual novia adolescente. Su lengua buscó la mía y su mano agarró mi nuca.

    Si ningún pudor y totalmente desnuda me tomo de la mano y me guió hasta la puerta.

    -Hoy tendria que estar de vacaciones, me merezco unas vacaciones ¿Queres ser mis vacaciones chiquito?

    -Quiero ser lo que vos quieras -dije convencido.

    Steffi sonrió, me guiño un ojo y salió corriendo hacia la cocina. Escuché el ruido de un cajón y el tintineo de unas llaves.

    Steffi saco 2 llaves de un llavero y me las dio.

    -Son las llaves de atrás. Te espero esta noche. Vení tarde cuando no haya gente en la calle y no llames la atención. Además se que entendes que esto queda entre nosotros dos. No?

    Tome las llaves, volví a besarla y salí por la puerta.

    Trabajé esa tarde como en una película de Disney, la vida me sonreia y todo me parecia bien.

    Mis padres estaban de vacaciones y no tenía ganas de cocinar así que me compré unas empanadas de camino a casa. Los primeros minutos de la noche trajeron una brisa refrescante y el olor de los tilos que poblaban las veredas de las calles del pueblo.

    Una vez en casa devoré las empanadas y me eche a dormir.

    El despertador sonó a las diez de la noche. Salte de la cama, me duche a conciencia, me afeite y también me perfumé.

    Sobre las once y cuarto salí por la puerta. Aproveché que había refrescado para ponerme una chaqueta deportiva con las solapas levantadas y una gorra negra para ocultar lo mejor posible mi rostro. No quería que nadie me reconociera o quisiera ponerse a hablar.

    El cielo nocturno sin luna estaba tan plagado de estrellas que parecía que el universo estaba al alcance de la mano.

    Camine pegado a las casas donde la sombra de los árboles me mantenía fuera de las luces de las calles.

    El frente de la casa de Steffi daba a una plaza. A esas altas horas todavía había gente disfrutando de la noche y el fresco después de un día agobiante. Era poco prudente o quizás suicida entrar por delante. Los fondos daban a una calle mucho menos transitada. Cuando llegue a la esquina mire hacia mi destino, a mitad de cuadra los ocupantes de un auto se despedían de un vecino que estaba parado en la vereda. Rápidamente seguí de largo y di una lenta vuelta a la manzana. Cuando volví a la cuadra no había nadie.

    Llevaba la llave del portón en la mano y me tomó escasos segundos entrar. Detrás del portón estaba la piscina y la parrilla. Las luces del patio estaban apagadas, pero era un lugar conocido así que no tuve problemas en llegar a la puerta de la cocina. Dentro era lo mismo, solo algunos aplique de luz tenue marcaban el camino. La planta baja estaba desierta, cruce el living amueblado con exquisito gusto hacia la escalera.

    Cuando llegué a la cima de la escalera note la habitación de Steffi a media luz.

    -Hola chiquito -la escuche con esa seductora vos de contralto.

    Me esperaba acostada en la cama. Llevaba puesto un corpiño de encaje transparente color violeta, que dejaba ver sus pezones , liguero y medias a juego, se cubría con un camisón corto del mismo encaje. Noté que no llevan bombacha.

    La habitación estaba bañada por la luz cálida de los veladores, tenue.

    Steffi se paró y dejo caer el camisón, rodeo la cama y camino hacia mi como un felino, poniendo un pie delante del otro. Mientras se acercaba tuve la certeza de que estaba enamorado.

    La abracé por la cintura y ella se puso en puntas de pie para besarme.

    Continuamos mientras ella me quitaba la ropa y nos manoseabamos a gusto.

    -Que rico olorcito tenes chiquito, te voy a comer todo- dijo ya muy excitada.

    Se apoderó de mi un ímpetu arrollador de sexo y lujuria, en ese momento no existía para mi nada por fuera de esa habitación, ningún objetivo ni tarea que no fuese hacerle el amor a Steffi.

    La acosté sobre la cama, bese su cuello, sus orejas.

    -Que rico Ale.

    Continúe bajando por su cuello hasta llegar a sus pechos. Los saboree a gusto mientras frotaba mi pene en la entrada de su cosita.

    -Metemela, Ale, por favor.

    Sus pelones estaban parados duros y sabrosos, pero mi destino se me antojaba mucho interesante.

    Continúe por su abandonen plano y su pequeño ombligo.

    Para ese momento estaba arrodillado en el piso y Steffi de espalda sobre la cama con las piernas abiertas. Bese sus ingles alternativamente antes de sumergirme en su más profunda intimidad.

    Mi lengua probó su íntimo sabor empezando desde el perineo hacia el clítoris

    -Ummmm, si… – la escuche decir aunque sus piernas tapaban mis oídos.

    Recorrí y saboree su intimidad sin apuro, solo con la intención de llevar a Steffi al extasis.

    Mi lengua al jugar con su clítoris hacia que la respiración y los jaleos de Steffi aumentaran hasta un ritmo frenético. En ese momento dejaba de hacerlo para introducir mi lengua en los más profundo de su intimidad.

    Mire hacia su cara y solo vi que se masajeaba las tetas mientras yo le comia el chocho. Volví a jugar con su clítoris hasta que regresaron sus gemidos intensos y continuos, pero esta vez al bajar seguí de largo y me dedique a chupar su esfinter con pasion. Introduje mi lengua. Steffi disfrutaba también de esto aunque mucho más calma que cuando exprimia su clítoris.

    -Vení mi amor- me llamó.

    No pude negarme y subí hasta que nos fundimos en un beso. Que mi boca viniera sus partes íntimas no le importó y en beso sintió profundo e íntimo.

    -Probemos algo. dijo y bajo hacía mi pene.

    Quedamos invertidos, acostados sobre nuestros lados. Su cara en mi intimidad y la mía en la suya. Use una de sus piernas como almohada y ella hizo lo mismo y comenzamos nuestra faena. Sentí como Steffi tomó mi pene erecto y lo metió en su boca y hice lo propio y le comí la concha con dedicación.

    Si Steffi la chupaba muy bien por si sola, al hacer el sesenta y nueve parecía poseída. Sus manos agarraban mis piernas y su boca se comía frenética mi miembro hasta el fondo. Esto me excitó tanto que me comí su vagina entera de manera frenética luego me centré en su clítoris y mi lengua jugo con el hasta que sentí el temblor y el gemido que me dijo que Steffi había acabado.

    Ella giró y quedamos otra vez acostados, solo que ella sobre mi, sentía sus tetas apretando contra mi pecho.

    Me besó y mezclamos el sabor de nuestras intimidades en nuestras bocas.

    -Ahora déjame a mi Ale- Dijo mientras bajaba de nuevo.

    Invertimos nuestras posiciones, yo estaba acostado de espaldas sobre la cama, con las piernas abiertas y Steffi estaba arrodillada en el piso y su cabeza estaba sobre mi pene.

    Lo que siguió fue la primera vez para mi. Steffi me miraba y con la mano derecha me masturbaba, tomó el dedo índice de su mano izquierda y lo chupo hasta la base. Acto seguido y para mí sorpresa me lo metió en el culo y comenzó a mover lo dentro mientras volvió a chuparme la pija de manera extraordinaria. No se cuanto tiempo pasó, fue el suficiente para que mi culo se acostumbrará por que de repente sentí que eran dos dedos lo que jugaban en mi culo.

    El placer fue indescriptible, tanto que sentí que no podía evitar acabar en cualquier momento.

    -Voy a acabar mi amor -Grite.

    Sin sacarme los dedos Steffi separo su boca de mi miembro por unos segundos y la dejo abierta para recibir toda mi leche. Acabe con los dedos de Steffi dentro de mi. Vi como la mayoría de la leche terminó en su boca. Lo que quedo el la comisura de los labios lo juntó con los dedos y lo llevo a también a su boca. Lo poco que había caído sobre mi lo lamio. Me mostró la lengua llena de semen y de repente se trago todo mirándome a los ojos. luego sonrió e guiño un ojo y vino a acostarse a mi lado. Fue la primera vez que una mujer se toman mi leche.

    -¿Te gustó, no? Se nota por la cantidad de lechita que me diste.

    Nos quedamos acostados frente a frente mirandonos a los ojos.

    Cuando yo iba a hablar me tapo la boca con un dedo.

    -Solo te pido que no hables de nada que no sea está noche, vos y yo. Es mejor así. Disfrutemos de nosotros ahora, nada más.

    -No me importaria si no existiera otra cosa que esta noche -respondi mirandola a los ojos.

    Durante media hora nos miramos y besamos con ternura. Recorrimos nuestros cuerpos para conocernos. Exploramos pecas, lunares y pequeñas cicatrices de cada uno mientras nos recuperamos del sexo anterior.

    -Estas para seguir Chiquito? o no podes con esta madura? -Se burlo juguetona.

    -Más que listo ¿Queres más de este pibito? -Respondi desafiante.

    -De vos quiero todo y no me sacio fácil.

    Me acostó de espalda, me beso y manoseo mi pene con suavidad hasta que estuvo de nuevo erecto. Pasó una pierna sobre mi, tomó mi miembro se lo introdujo y comenzó muy despacio a cabalgarme. Sus caderas se movían hacia adelante, atras y a los lados.

    Me tomo de las manos, entrelazando nuestros dedos.

    -Cuando sientas que estás cerca de acabar quiero que me apretes las manos -me ordenó.

    Me cabalgó por una hora. Cuando yo le apretaba las manos Steffi bajaba el ritmo hasta casi quedarse quieta para luego aumentar el ritmo hasta que yo le volvia a apretar las manos.

    Con este juego Steffi acabo varias veces pero en mi logro un efecto fantastico, la pija se me puso de piedra. Una ereccion absoluta y una excitacion que se acumuló hasta la locura.

    Steffi se movía adelante, atrás y a los lados. Por momentos me miraba a fijo, otros miraba el techo y a veces miraba hacia abajo.

    Después de un orgasmo de Steffi le dije -Quiero acabar mi amor.

    No dijo nada, pero incrementó el ritmo hasta que su movimiento de cadera fue frenético.

    -ay, ay, si, si siii -me oí gemir y acabe torrencial dentro de Steffi que me apretaba las manos fuerte.

    Acabé con varios latidos y descargas de mi pene dentro de Steffi.

    Se desplomó sobre mi y parecía exhausta.

    -Me matas nene, que pija hermosa y dura. Quiero tenerte siempre adentro -Dijo con un tono lascivo y desconocido.

    -Benditas vacaciones que me perdí.

    Nos quedamos en la cama, pero a los pocos minutos Steffi parecía inquieta.

    -Tengo hambre. ¿Comemos algo?

    Caminamos de la mano, no sin detenernos a besarnos por el camino.

    Por un segundo deje que se adelantara para deleitarme con su espalda desnuda y sobre todo su culo enmarcado por el portaligas y las medias.

    -Prepare algo para nuestra cita- dijo pronunciado «cita» de manera extraña. como remarcando lo inusual de nuestro encuentro. Pero en ningún momento sentí que hubiese un halo de culpa o arrepentimiento entre nosotros.

    Saco dos cajas de sushi y un vino blanco de la heladera.

    Verla agacharse para sacar las cosas de la heladera fue hermoso.

    Sirvió dos copas y nos pusimos a comer.

    Sentados uno al lado del otro, compartimos la comida, nos dimos de comer en la boca, nos besamos y reímos.

    -¿Te gusta como me vestí para vos?

    -Claro que si. Todo te queda hermoso -Respondí mirándola a los ojos.

    Se acercó y me beso cerrando los ojos.

    -Soy solo una fantasía para vos, una aventura con una mujer madura.

    -Sos una mujer hermosa que siempre me gustó. No puedo creer estar con vos -Respondí con seriedad.

    -Solo soy yo o también te coges a las otras mamás de tus amigos? -Preguntó sonriendo pícara.

    -No digas tonterías, ninguna otra mujer es como vos, acordamos solo hablar de nosotros. Ademas me están volviendo las ganas de cogerte -Respondí con seriedad.

    Nos besamos y abrazamos. La alce tomándola de las caderas y ella cruzó las piernas en mi espalda.

    La acosté sobre la meza donde tantas veces me habían invitado a comer.

    Me incorporé y puse sus tobillos sobre mis hombros, la penetré y comencé a bombearla fuerte agarrado fuerte sus piernas.

    Steffi se mordía la mano para no gemir a los gritos.

    En ese momento me di cuenta que nunca la había tomado de atrás. Salí de dentro de ella, la gire sobre la mesa. Sus pies tocaron el piso y levantó el trasero y la penetre con mucha fuerza.

    Ayy, – Se quejó.

    Cogerla de atrás mientras la tenía agarrada con fuerza de la cintura era fabuloso.

    -Si, si, si, ah, ah, ah -gemio Steffi.

    -Tenes un culo hermoso, me encanta.

    La forma de corazón invertida enmarcada por las ligas me excitaba aún más de lo que ya lo estaba.

    -¿Queres probar? -Preguntó girando la cabeza, mirándome a los ojos y sonriendo.

    -Probar que? -La pregunta me sorprendió o más bien no me anime a entender.

    -Mi cola, Tonto, si queres probar cogerme la cola.

    Me quedé helado, esta noche estaba siendo demasiado para mi.

    -Nunca hice una cola -me sinceré.

    -No importa, yo te enseño chiquito.

    En un segundo dio vuelta se agacho, me agarro el pene y chupó el glande, lamiendolo y cubriéndolo de saliva.

    Volvió a apoyase de cuerpo entero sobre la mesa y levantó el culo. Se llevó la mano a la boca la chupo y lleno de saliva y con esa mano se lubricó la cola.

    -Te voy a pedir que la metas de a poquito, se suave por favor -rogó.

    Como pidió, se la metí lento y suave. No tarde mucho en sentir como su recto abrazaba mi pija por completo. De a poco entre y salí incrementado el ritmo muy lento. Steffi puso mano derecha bajo su vientre y comenzó a masturbarse. Estaba concentrado en su Cola cuando mire su rostro mordía una servilleta de tela que tomó de la mesa.

    Con mi pija dentro de su culo la tome fuerte de la cintura y empece a penetrala con más y mas fuerza. Su cola ya no presentaba resistencia.

    -uggg, uggg, ugggg -gemia con cada embestida y el ruido se amortiguaba por la servilleta entre sus dientes.

    Al mismo tiempo se tocaba frenética con su mano.

    Me acosté sobre ella sin sacarla.

    Le hablé al oído.

    -Me encanta cogerte el culo mi amor.

    Yo estaba poseído por la lujuria y la pasión. Al decir esas palabras mi ritmo, fuerza y lívido se fueron al máximo.

    Steffi se sacó la servilleta de la boca y rogó.

    -ayy Despacio papito que me estas matando, me duele, paraaa.

    -Vos pediste que te la meta por la cola, ahora déjame.

    La tome con todas mis fuerzas de la cintura y así mismo segui penetrandola.

    -ayy, any, ayyy. – la escuché mientras descargue todo dentro suyo.

    Los estertores de mi orgasmo todavía hacían que Steffi se quejase.

    -ayy papito, como me dejaste, como me como me cogiste, no puedo más.

    -Yo tampoco doy más mi amor.

    Estábamos exhaustos.

    Como pudimos fuimos al sofá de living y nos acostamos abrazados.

    Cuando me desperté sonaba mi teléfono en habitación. Subí a buscarlo. Me llamaban de trabajo por que no había llegado a trabajar. Me disculpe y dije que me había caído mal la cena y que por la mañana no iría.

    Volví al sofá con Steffi.

    Ella me miraba seria.

    Mientras me hacia lugar junto a ella en el Sofá hablo.

    -¿Entendes que si esto se sabe seria un escándalo, no?

    -Si claro amor.

    -Entonces no me llames, ni me mandes mensajes. Yo te contacto a vos.¿Entendes, no?

    -Si claro. -Asentí como niño que había hecho una travesura.

    -Ahora vamos a ducharnos que tengo cosas que hacer.

    No bañamos juntos, disfrutando de nuestra compañía, pero sin sexo.

    Nos despedimos en la cocina y sali por atrás, teniendo cuidado que no hubiera nadie por la calle y meditando sobre la increíble noche que acaba de terminar.

    Ese es el relato de mi primera noche con Steffi.

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  • Infiel con el plomero

    Infiel con el plomero

    Para entender mejor este relato debo explicar cómo vivía en aquellos años. En la propiedad hay tres casas y aquel tiempo vivía una tía en su casa, mi mamá en la otra y yo en la otra; actualmente mi mamá se fue a vivir a su pueblo, así que rentamos esa casa y mi tía le dejó su casa a uno de sus hijos. Mi suegra vivía a un par de cuadras.

    Ahora sí, cuando tenía como seis meses mi segundo hijo, decidimos mi esposo y yo hacer algunos cambios al baño de nuestra recámara y al de los niños; el nuestro tendría jacuzzi y el de los niños tina. Para eso se necesitaba hacer obra en ambos y pensamos que sería buena idea conseguir a una persona que hiciera albañilería y plomería. Resulta que un vecino de la colonia lo podía hacer, nos lo recomendó una amiga de mi suegra. Un sábado que estábamos con mis mamá, llegó el trabajador para revisar los baños y hacer un presupuesto; mi esposo lo atendió.

    En la noche ya que me preparaba para dormir noté que mi tanga no estaba en la regadera; normalmente las uso, las lavo y a la segunda o tercera puesta las meto a la lavadora. Me parecía muy raro, pero probablemente Raúl, mi esposo, la había guardado para que no la viera el trabajador. Al día siguiente me bañé temprano, dejé a los niños en la guardería y fui al gym, cuando volví estaba esperándome el trabajador. Entramos y mientras él trabajaba en el baño de los niños me metí a bañar. Después de vestirme fui a casa de mi mamá un rato, no quería estar con el escándalo del trabajador rompiendo piso.

    En la tarde, ya con los niños en casa, al estar juntando la ropa sucia, vi que estaba revuelta y un par de mis tangas estaban hasta arriba. Me puse a buscar la tanga del día anterior y no apareció. Me molestó mucho al principio, pero debo reconocer que después me fue desagradando menos la idea; empecé a ver algunas ventajas. Raúl era bue proveedor, pero por alguna razón había perdido interés sexual en mi y cuando teníamos relaciones francamente eran de flojera, muy mecánico, muy rutinario, no me chuleaba casi, así que sentirse deseada por un hombre sería rico; además ver no hace daño, provocar tampoco y en una de esas hasta descuento podríamos obtener sólo por enseñar un poco y dejarle oler mis calzones o llevarse alguno sucio de vez en cuando. Y por qué no, si se me antojaba pues dárselas. Decidí coquetearle, dejarlo ver.

    Al día siguiente lo normal, llevé a los niños a la guardería, fui al gym y al volver ya estaba el plomero esperándome. Entramos y me metí a bañar, después salí en toalla y me pasee un poco por la casa esperando que me viera al pasar por el baño de mis hijos; al vestirme me puse unos mallones blancos algo gastados para que se transparentara un poco me puse tanga negra un poco pequeña y una blusita de tirantes muy corta y bastante escotada, se veía mucho el bra y el nacimiento de mis tetas. Después de un rato me bajé los tirantes de un lado y fui a ofrecerla agua de limón al trabajador (Manuel).

    Manuel: Ay, muy amable, doña.

    Yo: Cómo “doña”? No la amuele, si más chica que usted. Apenas tengo 20.

    Manuel: Jajaja, pues sí, pero es la esposa del señor. La señora de la casa… y qué señora, eh –dijo levantando la ceja-.

    Yo: Jajaja por qué o qué?

    Manuel: Lo que se ve no se juzga, señora.

    Yo: Tanto así?

    Manuel: Pues…

    Yo: Qué?

    Manuel: Es que está muy… -levanté la ceja invitándolo a que siguiera- pues muy bien.

    Yo: Pero muy bien qué? –en su cara noté que había entendido el juego e iba a jugar hasta el tope-.

    Manuel: Muy bien hechecita, de todo a todo –me comió con la mirada, sobre todo las tetas- quién fuera su marido… o alguien más.

    Yo: Por qué alguien más?

    Manuel: Nomas digo –me ruboricé un poco y salí sintiendo su mirada clavada en mis nalgas-.

    Los días siguientes fueron iguales; un día no fui al gym, sino que me quedé en casa a hacer yoga –si te asomas del baño de mis hijos ve directo a la sala en donde yo estaba empinándome para Manuel: solo traía unos shorts chiquitos y una ombliguera; otro día me puse un vestido blanco cortito semi transparente; otro me puse unos jeans stretch acaderados y sobresalían los tirantes de mi tanguita, a lo que Manuel se limitó a decir “qué bien se han de ver” señalando con la mirada los tirantes. Esa noche le mandé una foto de mis nalgas en esa tanguita. Me contestó con una de su bultote. Al día siguiente, que era sábado y no vendría sino hasta el lunes, cuando se fue le di un sobre y le dije que era un regalito: era la tanguita un poco sucia por mis fluidos.

    El lunes lo dejé trabajando solo porque tenía que hacer unos mandados, cuando regresé ya no estaba y en la noche poniendo la ropa sucia vi que uno de mis calzones estaba hasta arriba y todo manchado de semen seco. Lo olí, me excitó; en la noche mientras mi esposo dormía me masturbé delicioso oliendo mis calzones manchados con el semen del trabajador. Al día siguiente antes de que llegara le dejé mis calzones manchados de mis jugos de la noche anterior en el baño de mis hijos.

    Después de llevar a mis hijos a la guardería y de ir al gym, como de costumbre, llegué a casa dejé entrar a Manuel y mientras subíamos las escaleras sentí su mirada clavada en mis nalgas; me excitó sentirme así de deseada, seguro se le había parado, aunque sea un poco. Entramos y él se fue al baño de mis hijos, yo a la cocina a tomarme un jugo; en eso estaba cuando sentí que alguien –obviamente Manuel: se me pegaba por atrás, embarrándome su paquete en las nalgas y hablándome al oído.

    Manuel: Qué rico regalito el del sábado y el de hoy, chiquita –sentía su paquete bien duro en mis nalgas- huelen bien rico tus jugos, ya me imagino la delicia que debe ser esa puchita –subió sus manos de la cadera a mis tetas y las apretó delicioso- las ganas que te tengo, mamita.

    Yo: Espérate, estoy toda sudada.

    Manuel: Me vale madre, putita…ahorita vamos a sudar más y te voy a dejar bien pinche embarrada de mecos, como de seguro te gusta, cabrona.

    Yo: Ay, sí, cógeme rico; lo necesito.

    Manuel: Quieres verga, putita? –me golpeaba las nalgas con su paquete como si me estuviera bombeando-.

    Yo: Sí, necesito una buena cogida, por favor –me rompió la playerita del gym y me agarró las tetas- ay, así.

    Manuel: Tu marido no te atiende, putita? Por eso andas caliente?

    Yo: No, casi no me coge y yo necesito mucho sexo.

    Manuel: Mucha verga es lo que necesitas, puta, muchos mecos –bajó la mano a mi panochita dentro de mis leggins- mira lo mojada que estás, Susy.

    Yo: Ay, sí.

    Manuel: Esta pucha quiere verga, putita.

    Yo: M hm.

    Manuel: Primero quiero que me la mames, putita –me metió en la boca uno de sus dedos empapado por mi jugos, luego me besó, me di la vuelta nos besamos unos segundos y después me hinqué; le abrí los pantalones sucios, se los bajé, luego le bajé los calzones y apareció frente a mi su verga dura y grande, se veía deliciosa; se la lamí desde abajo y hasta la puntita, luego la chupé en varias partes y después empecé a mamársela poco a poco hasta meterla casi toda en mi boquita; así aprendí a hacerlo en la secu- ay, cabrona, mira que sabes mamarla.

    Yo: Mmmmm….

    Manuel: Me encanta tu cara de putita, Susy; qué rico la saboreas, cabrona. Se ve mamas muchas vergas, mamita –estuvo así unos minutos, después de levantó, me puso de espaldas, me quitó los leggins y los calzones, luego me abrió un poco las piernas y me la metió de una embestida.

    Yo: Ay, cabrón… -empezó a bombearme- ay no mames qué rica la tienes, está durísima.

    Manuel: Estás buenísima, putita; pinches nalgas deliciosas, pinche Susy… y tus tetas también, mamita –me las agarró y pellizcó los pezones.

    Yo: La tienes bien rica, justo como me la imaginé, qué rico.

    Manuel: Así te la imaginabas, puta?

    Yo: Sí, Manu –me bombeaba duro, se oía cómo chocaba su pelvis con mis nalgas-.

    Manuel: Te dedeabas pensando en mi verga, puta?

    Yo: Ay, sí, sobre todo cuando dejaste uno de mis calzones todo embarrado de mecos.

    Manuel: Te dedeaste rico, putita? –me bombeaba duro y rápido-.

    Yo: Sí, mi esposo estaba dormido a mi lado y yo me dedee oliendo mi tanga embarrada.

    Manuel: Eres una cabrona, Susana.

    Yo: Quiero montarte, vamos al sillón.

    Manuel: Vamos, quiero ver tu cara de puta mientras me montas y te metes mi verga, perrita –fuimos al sillón de la sala y ya los dos completamente encuerados; se sentó y lo monté de frente- qué ganas tenía cogerte, pinche putita; me calentaste cabrón con tus puterías.

    Yo: Ah, sí? Como cuáles? –acomodé su verga en la entrada de mi panochita y me fui sentando en ella- ay, qué rica verga tienes, Manu… está súper dura.

    Manuel: Dejando tus calzones para que se me antojara tu culo… el que me regalaste, putita, cómo te vestías después de bañarte, dejando la puerta abierta del baño y de tu cuarto para que me asomara, culona… enseñando tetas, enseñando nalgas; eres toda una puta, Susana.

    Yo: La primera vez fue por accidente, la verdad; cuando viniste a lo del presupuesto –me agarraba fuerte las nalgas y las tetas, me las comía también, me chupaba los pezones-.

    Manuel: Jajaja ni madres, putita, lo hiciste a propósito, por eso me la llevé, para ir oliendo tu papaya, zorrita; además ya sabía que eres bien ponedora, putita; el barrio habla, Susanita.

    Yo: Ah, sí? Y qué dicen?

    Manuel: Que eres bien puta, mami; que te encanta mamar vergas y dar las nalgas; que don Pepe te estuvo dando verga todo el tiempo que estuviste en la tienda; el único que no sabe es el pendejo de tu esposo. Pero el barrio sabe lo puta que eres, mamita. Eras su putita, verdad? Le diste las nalgas a don Pepe, zorrita.

    Yo: Sí, don Pepe me daba verga.

    Manuel: Eras su puta? –me hacía chupetones en las tetas-.

    Yo: Sí, era su puta, Manu. No me hagas chupetones grandes, papi.

    Manuel: Te cogía rico el viejo, zorrita? –asentí- se las dabas en la tienda? –asentí- en donde más te dio verga, Susana?

    Yo: En su coche… en su casa, en mi casa.

    Manuel: Jajaja pinche zorra cabrona ; en dónde más?

    Yo: Me llevó a hoteles.

    Manuel: Te gustó coger con él, putita? –asentí-.

    Yo: Sí, me cogía bien rico… la tenía grande… gorda… me cogía con muchas ganas.

    Manuel: Y cómo no, Susanita, si estás bien buena… y tenías 18 añitos, no mames! Tan chavita y tan putita.

    Yo: Ay, me voy a venir, Manu… me voy a venir… dime que soy una puta, ándale.

    Manuel: Te calienta que te diga eso, putita?

    Yo: Ay, sí… ay, no mames, qué rico.

    Manuel: Estás bien buena, pinche putita –me escupió las tetas y un poco la cara- eres bien putona, Susana.

    Yo: Ay, qué rico, hazlo otra vez… escúpeme, Manu.

    Manuel: Te gustó, puta? Te gustó que te escupieras tus pinches tetotas?

    Yo: Sí, escúpeme –me escupió, nunca me lo habían hecho y sentí riquísimo- ay, me vengo, Manu, me vengo, ay no mames…no mames –me escupió otra vez y en ese momento me vine, fue delicioso!!!- aaaah… puta madreee…

    Manuel: Qué rico te vienes, putita; ándale vente en mi verga, culona –me dio una nalgada y me apretó las nalgas; acabé y sentí montándolo lentamente- qué rica carita pones cuando acabas, puta; cara de “sígueme dando verga, soy una puta” –entonces me puso de perrito en el sillón, me incliné levantando más mis nalgas y me la metió duro-.

    Yo: Ay, cabrón, sigues bien duro, qué rico!

    Manuel: Te gusta, verdad zorrita?

    Yo: Ay, sí está durísima; qué rico coges, cabrón! –me bombeaba duro-.

    Manuel: Te ves bien rica empinadita, putita! Tienes un culo de poca madre, Susana –me dio una nalgada-.

    Yo: Te gusta mi culo? Se te antojaba darme así, papito?

    Manuel: Cómo no, culona? Desde que te vi se me antojaron esas nalgotas, pinche Susy. Cómo las mueves cuando caminas, putita; vas por ahí antojando ese rico culote.

    Yo: Es tuyo, papito, disfrútalo; dame verga, dame tus mecos cuando quieras…soy tu puta, Manu… soy tu putita.

    Manuel: Eres mi puta, Susy? Soy dueño de este culo?

    Yo: Ay, sí, papito, mi culo es tuyo… no chingues, me voy a venir otra vez.

    Manuel: Te vas a venir otra vez, culoncita? Me vas a bañar otra vez la verga, zorrita? –me vine- ándale, putita, vente –me dio un par de nalgadas, en cuando terminé me dio la vuelta, quedé acostada en el sillón- ahí te van mis mecos, perrita –se la jaló y me echó toda su leche encima, me salpicó el abdomen, las tetas y la cara- aaaah…

    Yo: Qué rico, papi, qué rico… échamelos todos… -me embarraba sus mecos con mis manos en las tetas- cuando acabó se bajó del sillón, me puso su verga en la boca y se la mamé tomándome lo que quedaba de sus mecos y limpiándole la verga.

    Manuel: Eres una golosa, putita –me dijo mientras me agarraba la cara y me la movía para que volteara a verlo mientras se la mamaba- me mata tu cara de puta, Susy. Te gustó, putita?

    Yo: Coges delicioso; me hacía falta una cogida así.

    Manuel: Que no sea la única.

    Yo: Por favor; tienes trabajo extra para estos días; los baños y darme bien rico todos los días –le dije agarrándole la verga-.

    Manuel: No tienes llenadera, putita; qué rico.

    Yo: Nos bañamos?

  • El vecino chacal

    El vecino chacal

    Hola, tengo 28 años y vivo en Mérida hace unos cuantos meses. Desde hace años empecé a crear perfiles falsos para atraer hombres heteros. Siempre se realiza el intercambio de packs y etcétera. Esta vez en Mérida no fue la excepción, hice un perfil falso y por equis razón me encontré a Brandon, él tampoco es originario de la ciudad, pero es un chacal de 24 años, originario de la cdmx, la verdad no es guapo, pero tiene esa finta de cholo y macho que me encanta.

    Después de intercambiar pack y etcétera un día le pregunté si el aceptaría dinero por darle verga a alguien? A lo que me respondió que, porque le preguntaba eso, deje de responderle unos días los mensajes y un día que yo andaba con ganas de verga, le volví a escribir, me insistió en que le dijera el porqué y al final le solté la verdad, le comenté del perfil falso y etc., en fin, me dijo que tal vez se dejaría mamar, pero solamente eso…

    Acordamos el precio, me envió su ubicación, porque me dijo que tenía que ser en su casa para que nadie lo viera entrar a otro lugar, llegue y la verdad estaba nervioso, no es la primera vez que lo hacía tal cual, pero si era la primera vez aquí en esta ciudad.

    En fin, le envié wasaps y le dije que ya estaba ahí, en eso abrió el cancel de la cochera y aparece frente a mí, más alto de lo que imaginaba (yo mido 1.74) debía medir al menos 1.80 con un short flojo tipo de basquetbol y una playera, me dijo que pasara, cerro de inmediato y posteriormente me dijo que pasara a la casa, entre a la sala y había un sillón y una pantalla enfrente, en el sillón había cobijas (como si el durmiera ahí) y en general la casa olía a que no limpiaba seguido, (olor a sudor, pies, etc.) Pero era un olor tolerable, me dijo que sacara el dinero, se lo entregué y lo puso en el sillón, me señalo al piso y me dijo que me hincara, honestamente tenía nervios pero ya estaba ahí y ya había entregado el dinero, así que estaba listo para comerme su verga…

    Se bajó el short y el bóxer y salió una verga dormida, la verdad un tamaño perfecto, dormida debe medirle tal vez unos 14 o 15 cm, gruesa, circuncidada y con muy poco vello, se notaba que días antes se había rasurado, empecé a chuparla primero lentamente y a ratos la tomaba con mi mano para masturbarlo, el mientras estaba viendo su celular y escribía (ignoro a quien) se hacia el importante como si no sintiera nada (típico de los heteros) poco a poco empecé a tomar más ritmo y de un momento a otro su verga estaba super dura, la mamaba de la punta hasta el tronco.

    Después me la sacaba de la boca y chupaba sus huevos con olor a sudor y otra vez la volvía a tragar, yo estaba concentrado en darle una buena mamada, pero empecé a comerla toda y comencé a sentir arcadas, en eso que escucho que el empieza a gemir super despacito y lo voltee a ver, estaba viendo hacia el techo de la casa, pero tenía una expresión de placer, cuando se dio cuenta que lo veía, agarró mi cabeza y me puso a mamarla más rápido, hacia que me la comiera toda y que me ahogara con ella, ambos estábamos super calientes y se me ocurrió decirle si me grababa mamándosela.

    Me dijo que sacara el celular y él seguía dirigiendo la mamada con su mano en mi cabeza, tomo mi teléfono, seguí mamando y ensalivando esa verga de chacal mientras el me grababa hasta que soltó todos sus mecos en mi boca y mi cara, me dio mi celular, le pedí un poco de papel para limpiarme la leche que tenía en la cara, me despedí de el chocándola y me acompañó nuevamente al cancel de su cochera.

  • Un show especial para mi vecino

    Un show especial para mi vecino

    Hola, mi nombre es Victoria tengo 28 años y vivo junto a mi pareja de 31, ambos trabajamos, aunque él es un hombre más ocupado, por lo que me tiene bastante insatisfecha últimamente, estuve intentando no tomar aquello en cuenta, pero estos días estuve tan caliente y mojada que apenas podía aguantarme, no dejaba de dedearme en el baño.

    Bueno, algo de lo que me estuve percatando es que cada vez que me visto o me cambio en mi habitación hay un vecino que me observa en el edificio de al lado, por lo que sé es un joven de 19 años que vive con su madre y que apenas está iniciando en la universidad, es un muchacho guapo y ni siquiera aparenta ser tan joven, yo en cambio soy una mujer que me veo de menor edad, me mantuve bastante bien y mi cuerpo lo demuestra luego de años de entrenamiento, por lo que no se me hace raro que un chico de su edad con las hormonas alborotadas me mirara desde su ventana como si no lo notara.

    Hoy, luego de pensarlo un poco, decidí hacer algo distinto y cuando mi pareja no estuvo en casa, gracias a su trabajo nocturno, entré a mi habitación con una bata, había salido de un refrescante baño, así que con una pequeña sonrisa en mis labios le di la espalda a la ventana, sabiendo que él estaría allí para la función de cada noche, aunque esta sería distinta.

    Comencé a desatar el lazo de la bata para luego simplemente dejarla caer, haciendo que quedara en un precioso conjunto rojo vino con encaje negro, bastante pequeño, haciendo que resaltara de sobremanera mis pechos y trasero. Lentamente fui moviendo mis caderas y cuerpo, sensualmente, como si de un baile erótico se tratara, hasta dejarme caer en la cama y luego sentarme en el borde de ella, mirando hacia la ventana directamente, uniendo mi vista con la de aquél chico, noté que se había sorprendido un poco, pero no se apartó y simplemente me miró, con una de sus manos dentro de su pantalón, sabiendo perfectamente lo que él hacía comencé a tocarme los pechos con ambas manos, moviendo las un poco antes de abrir mis piernas ante él, mostrándole lo mojada que estaba dejando mis braguitas.

    Lentamente deslicé una de mis manos por mi abdomen hasta llegar a mi vagina y así frotarme contra ella, jadeando un poco, por lo que decidí sin miedo a quitar la braga que tanto molestaba a su vista, para así dejarle una totalmente libre, abriendo mi vagina con mis dedos antes de meterme dos dedos fácilmente, y luego moverlos con muchas más ganas, ser observada de esa forma tan morbosa y que incluso se estuviera masturbando conmigo era una sensación tan erótica y placentera que me estaba calentando de sobremanera, por lo que me puse en otra posición, de perrito, dándole la mejor vista, poniendo mi trasero en su dirección para así seguir metiéndome los dedos, mirándolo un poco de costado con una gran sonrisa, yo no dejaba de gemir y babear, emocionándome aún más cuando él sacó su miembro para que yo viera lo duro que estaba, dando pequeños golpecitos en la ventana, a lo que yo los di en mi conchita con dos dedos, haciéndome estremecer la idea de que él estuviera haciendo todo aquello, y como volvió a masturbarse pero está vez dejaba que yo lo viera intenté seguir su ritmo, frotándome el clítoris de vez en cuando con mi otra mano y dándome nalgadas con la misma, dejando marcada mi mano en una de mis nalgas.

    Seguimos así por unos minutos más hasta que comencé a notar que se correría por lo rápido que comenzaba a hacerlo, así que saqué mi lengua mientras metía y me frotaba con más rapidez hasta que así pudimos corrernos casi a la misma vez, haciéndome soltar todos mis fluidos en la cama, llegando al clímax total al ser vista por un completo desconocido, sin importarme que mi novio estuviera a nada de llegar.

    Jadee agitada y con una sonrisa ladina llevé mis dedos mojados a mi boca sentándome otra vez para fingir que lo limpiaba y luego simplemente le guiñe un ojo, y cerré las cortinas, había tenido la mejor experiencia masturbándome junto con alguien, la adrenalina de poder ser atrapados por alguien me había prendido demasiado.

    Esta es otro relato escrito por mí, espero les haya gustado y si es así háganmelo saber en los comentarios, y denle muchas estrellitas, me encantaría saber qué temática les gustaría en mi próximo relato y lo haré realidad, los espero en mi siguiente historia y muy duros y mojadas espero.

  • Necesito opiniones: ¿le gustará mi pene a mi ex suegra?

    Necesito opiniones: ¿le gustará mi pene a mi ex suegra?

    Bueno, comenzaré mi relato, que también quiero que sea una consulta, que ustedes me digan si es como yo estoy creyendo o no.

    Empezaré por contarles que tengo 27 años, estuve viviendo con una chava, hace unos años, no funcionó y nos separamos, nunca he perdido el contacto con ella y su familia por obvias razones que tenemos un hijo y lo veo cada semana.

    De quien vengo a hablarles es precisamente de la mamá de esta chava con quien tengo un hijo, en términos sencillos mi ex suegra, ella tiene 48, la conocí hace 10 años, cuando conocí a su hija, para ese entonces 36 años tenía Karla, no me llamaba la atención porque yo estaba enamoradísimo de su hija y no me fijaba en la señora, pero vaya que desde entonces ha estado muy bien de cuerpo, tiene senos pequeños, pero tiene unas piernas muy deliciosas y no se digan sus nalgas, que le heredó a mi ex, de ahí que este tan bien su hija.

    Total que siempre me ha querido mucho Karla, me ha tratado muy bien aún y en la separación que tuvimos su hija y yo, mi obsesión con ella comenzó a partir de que justo me separé de su hija, me sentía que me trataba muy bien y me fui dando cuenta de sus muy buenos atributos, me gustaba ir por mi hijo y de pasó verla, siempre me ha tenido mucha confianza y en varias ocasiones, ha salido de bañarse envuelta en toalla solamente y sin importarle que esta desnuda a excepción de esa toalla, sale y me saluda y platica, en mi mente solo imagino lo deliciosa que debe verse sin esa toalla. Hasta ahí todo normal, nada que ella me haya hecho suponer otra cosa, una relación yerno y suegra, creo que normal.

    Aquí donde se comienza a poner más raro, es a partir de hace un año, que en mi WhatsApp, ya con la obsesión más grande por Karla, empecé a tirar algunos estados para que solo ella los viera, tipo ponía imágenes de que me gustaban las señoras más grandes que yo y que las de 40 estaban preciosas y buenísimas y yo creía que ella al ver eso tomaría su distancia por su hija, o sea mi ex, que tal vez no le gustaría ver que yo diga que me gustan tales sabiendo que anduve con su hija, pero no, ella como si nada, solo los veía, no contestaba los estados, me mantuvo en sus contactos y como que eso me hizo generar la duda, de que pasaría si aumentara un poco de intensidad esos estados que solo ella podía ver.

    Un día frente a mi espejo, note que se me marcaba el pene sobre el pantalón y pensé y si me tomo una foto así, la subo a mi estado que solo la vea la señora y a ver qué pasa, total solo era una foto mía »sin malicia», si ella notaba mi pene, no era mi culpa, pues la tome, una donde se dejaba ver mi paquete, pero sin ser obvio ni vulgar, normal, la postee y al cabo de unos minutos la vio Karla, no respondió nada, después de que la vio me empecé a generar dudas si había sido demasiado lo que puse, la borre y me imagine que ahora si me eliminaría de sus contactos.

    Pasaron unas horas y ella puso un estado, nada de indirecta, pero me sirvió para darme cuenta que no me elimino, me alegro y a la vez, me hizo querer escalar un poco más.

    Pasaron unos días, pensaba que hacer para llamar su atención para saber que le generaba yo, pues en la noche de uno de esos días, estaba en mi cama, viendo Netflix en bóxer, ya eran las 11 más o menos y dije voy a poner un estado que estoy viendo esta serie, grabé mi tv y colgué el estado en wasap, pero este para todos, pensé y si sin querer muestro lo que estoy viendo y se me va la cámara a grabarme en bóxer en el espejo, acomodé el espejo frente a mi cama, debajo de la televisión, me puse a grabar la serie y «sin querer» al término del vídeo me alcanzo a ver yo, sin playera, en puro bóxer y obvio remarcando mi verga, es como 1 o 2 segundos donde me veo y se acaba el vídeo.

    Me quería arriesgar a ponerlo solo para mi ex suegra, podía darse el caso que se ofendiera, le dijera a su hija o a su esposo y se me iba a armar, me di valor y lo publique como a eso de las 12 de la noche, estuve como una hora pendiente si lo veía, pues en la noche nada, me quedé dormido y en cuanto me desperté, me metí a wasaps, estaba visto, mi ex suegra lo vio temprano, no había mensajes de mi ex, o sea que Karla no había dicho nada, también corrí con suerte que su esposo no se haya levantado y visto su celular y me encontrará ahí con el pene en los estados de su esposa, comenzaron de nuevo las dudas de si estuvo bien, si ya fue demasiado y lo borre, igual ya lo había visto, no me bloqueo ni porque me deje ver en bóxer, ni me elimino de sus contactos por vergüenza de estar viendo al ex de su hija desnudo casi por completo.

    De ahí en adelante me sentí que tal vez le estaba gustando a la señora verme así, pues le di más contenido, la próxima vez, no subí el estado «sin querer» grabándome, volví a colocar el espejo frente a mi cama y esta vez sin ningún tipo de pena, me tome la foto en bóxer recostado, se me marcaba el pene mucho, pues hasta me lo puse erecto para que más se viera, puse «que calor hace y un emoji», obvio solo para la señora, igual que la vez pasada me fui a dormir y aún no lo veía, también igual con el miedo que dijera algo y afectara mi relación con su hija y a la vez con mi hijo.

    Al despertar, tenía 20 minutos que la había visto, era la segunda vez que mi ex suegra me veía el pene remarcado sobre el bóxer y ella parece que no le molesta ni le incomoda, esa misma tarde tenía que ir a su casa, a dejar un dinero para mi hijo, total fui como a eso de las 6 de la tarde fui e iba nervioso, tal vez me reclamaba por esos estados que puse, no sé, estaba nervioso, llego y me recibe su esposo y me hace platica normal, pensé, entonces no le dijo nada a él de lo que publico, se asoma desde la ventana de su cuarto y me dice con una sonrisa, ahí voy, se me hizo raro porque nunca hacía eso, total si llegaba y me recibía alguien más, tal vez ni la veía, pero esta vez más efusiva me recibió, me llenaba más de confianza, cuando bajo me platicaba normal, como si no me acabara de ver en bóxer unas horas antes y se los juro que mientras platicábamos, bajo su mirada hacía mi pene, no es mentira note como al menos dos veces voltio a verme la verga, me excito mucho porque tal vez estaba viendo lo que le había gustado en mis estados, tal vez le pareció atractivo verme con la verga erecta, me prendió que lo hizo justo al lado de su esposo y sin importarle que soy el ex de su hija.

    De ahí en adelante solo fui en aumento, para la próxima fue un vídeo donde con el bóxer claro, lo único que hacía era tocarme la verga y los testículos, me frotaba la mano, por encima de mi bóxer y hacía zoom a esa parte, me sentía con total confianza pero con el nervio de siempre, si a esto no decía nada, yo creo que le gustaba verme la verga remarcada, pues tal cual la mañana siguiente, lo había visto y un poco más tarde me mando mensaje por wasaps, como si nada hubiera pasado, solo de pensar que le está gustando ese contenido me prende mucho.

    Pues así seguí durante unas semanas, vídeos tocándome la verga, fotos donde casi exclusivamente salía mi pene remarcado en el bóxer y ella con el paso de las semanas, hasta más atenta se ponía conmigo, con decirles que una noche puse un vídeo donde literal metía mi mano dentro del bóxer y me daba unos jalones e igual lo posteaba solo para ella, lo vio en la mañana y ese mismo día por la tarde fui a su casa por temas de mi hijo, cuando llego me recibe y me dice que me regalaría un postre, que por cierto se dedica a hacer postres y pasteles, pues me lo regalo, en lugar que generara un enojo o un disgusto por lo que hacía en mis vídeos, parecía que más se ponía atenta conmigo y era su forma de decirme que le estaba gustando lo que veía.

    El problema está en que con su hija las cosas empezaron a mejorar y a partir de que estábamos mejor, ya me dio algo seguir «mandándole vídeos», siento que, si hubiera seguido un poco más y le pusiera una indirecta muy directa, tal vez, habría tenido chance de un poco más, no sé si cogérmela que sería un sueño, pero tal vez que por ahí ella mandara algo.

    ¿Como ven creen que si iba por buen camino o me estaba haciendo chaquetas mentales y nunca hubo nada claro?

    Comenten su punto de vista y que debería hacer.