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  • En el Uber

    En el Uber

    Pues una vez, iba yo a un bar, muy arregladita por cierto… Ya sabes mini falda, escote tacones altos, maquillada, perfumada, joyitas, pedí un Uber.

    -Mar… verdad?- pregunta el conductor 5 minutos después.

    -Así es! Soy yo!

    El tráfico de un viernes por la noche de quincena… Pfftt! El caso es que el taxista me ofreció un cigarrillo porque iba a fumar el mientras arribábamos, acepte.

    Marlboro rojos, mhm! No de mis favoritos pero… bueno!

    Gracias!

    Me siento mirada, inspeccionada por el retrovisor, terminé ese cigarrillo y saqué uno de los míos, Pall Mall xtras 100… mucho mejor! Reviento la capsulita saborizante mordiéndola, mirándolo en el espejo, solo un segundo, después entrecierro los ojos. Benditas pestañas postizas.

    Le pedí fuego sabedora que al tipo le atraigo… medí mis posibilidades y me dije:

    «De ligar en el bar a estar con este que ya me ligué y… que parece le atraemos las fumadoras… pues!”

    Me arremolino en el asiento, calando profundamente del cigarrillo, mirando mis uñas largas.

    -“Uno después de otro eh?- me comenta

    No le doy una mirada, me hago la interesante atisbando por la ventanilla, me aseguro que mi escote muestre lo estrictamente necesario

    -Se me antojó… otro

    -Usted, muy bien! -sonríe, como complacido.

    Charlando descubrí ese gusto del tipo, que bueno era feo, panzón peroooo se veía limpio, para no hacerte el cuento largo resultó además fetichista de zapatillas, en una epifanía le ofrecí mi entaconado pie para acariciar, mientras yo, fumaba indolente.

    -Solo no te estrelles! -le sugerí, aunque realmente pensaba:

    -Me excita que fumes , lo haces muy… no sé! Muy sexi… me gusta como tus labios rojos succionan tu cigarrillo… -me dijo muy prendido, masajeando mi pantorrilla

    Imaginaba a ese taxista que se transforma en hombre-tigre dominante y que reinaba en su selva de conocimientos eróticos poseyéndome como salvaje, ya me vi!

    En un motel barato…

    No sé porque me gustan los moteles… siempre los entiendo como el lugar perfecto para la intimidad clandestina, y por ello peligrosa y muy atrayente para mí…

    Me gustaría me llevara a uno económico, cutre, de esos como de película de los setentas, donde las cortinas son muy gruesas y ahuladas, que hasta pesan…

    De esos que tienen espejos grandes por todos lados, si tiene espejos en el techo, eso sería genial!

    Porque soy un tanto narcisista y pues me gusta mirarme en plena acción…ya sabes es como si estuviéramos en una peli porno de bajo presupuesto.

    Claro! Yo puedo ser tu… Porn star si sabes como… guiarme al placer.

    De esos hoteluchos de poca monta, todos alfombrados como que quieren que no suenen los tacones de una o yo no sé…

    Pienso que tanta alfombra aumenta la cautela y el sigilo, como que aportan ese elemento mental de shhh! No hagas ruido! Que nos puede… Descubrir mi pareja!” Y esa sensación me eriza la piel…

    No sé porque asocio toda esa cautela y silencio de los hoteles, con el rozar mis pezones sobre de la lencería de satín que me gusta llevar.

    Pero si mientras nos acercamos a la habitación, nos damos de besos así llenos de pasión y deseo, bien sonoros, tipo robados y si me metes mano por todos lados uy! Nene! Ya sabes, en los elevadores, escaleras, pasillos y hasta desde el mismo estacionamiento me pone mi kitty a remojarse!

    Porque sabrás que me enloquece usar lencería en este tipo de citas…

    ¿Y… a ti te agrada que la mujer la use?

    Estoy tan loca que tengo varios juegos y conjuntitos que no uso ni de pedo con mi marido. El aburrido ese!

    De hecho la lencería más sexi que tengo, la más cara, proviene de regalitos que me han dado…

    Esa solo es para este tipo de… ”ocasiones especiales”, solo así la uso gustosa.

    Imaginarnos ya en el motel… un largo y blanco cigarrillo sin encender en mi mano… Me acerco a ti y preguntarte… ”¿Me das… fuego?”

    Qué opinas? Te hice imaginar todo el preludio… No es así? Que tanto evocaste papi?

    Me gustaría que lleguemos bien prevenidos ok? Y ya surtidos de las bebidas, cigarrillos, lubricantes y preservativos… hacer esas compras en un Oxxo o farmacia, siempre es algo que disfruto, de nuevo… ni idea de porque, pero me gusta.

    Y justo cuando estoy a punto de decirle que paremos en el Oxxo…

    Me doy cuenta que mi Uber jamás llegó.

    La pila de mi teléfono se había descargado!

  • Mi vecina madura milf (parte 3): La prima de la costa

    Mi vecina madura milf (parte 3): La prima de la costa

    Después de aquella maratón en el gimnasio con Lucy y el Profe, mi vecina desapareció unos días. Yo seguí atareado con reuniones en la empresa, llegaba tarde y fusilado y no prestaba atención a sus movimientos.

    El sábado a la mañana decidí salir a correr temprano, me cargué una lista de Spotify en mi teléfono y ahí me fui.

    No hacía ni frio ni calor, estaba lindo, después de dar unas vueltas por el parque decidí volver a ver que hacia esta noche.

    – Raúl, como estas

    El grito de Lucy al abrir la puerta del ascensor me sorprendió, con un minishort de jean azul, un saquito de lana, largo hasta la rodilla que le cubría la parte de atrás, unos borceguíes negros, asomando a la puerta, parecía estar esperándome.

    – Hola bombón, te quería mostrar una sorpresa

    Me invito a pasar

    – Te presento mi prima Sofía, ella vive en Mar del Plata, vino a hacer unos tramites ayer a Buenos Aires, le dije que se quede hasta mañana porque labura el lunes a ver si hacíamos algo esta noche. No sé, no quiero comprometerte, si ya tenías algo planeado.

    Que decir de Sofía, edad estimada: 40 y pico más cerca de 50 que de 40, pelo largo negro, unas tetas hermosas cubiertas apenas por un body negro, una mini de jean con botones adelante y unos tajos que mostraban piel, 1,75 aproximadamente, alta, escultural con unas botas bucaneras negras enfundando unas piernas interminables y se intuía un culo hermoso, bien redondo tipo manzana.

    – Encantado Raúl – muack me beso ahí en la comisura de los labios – Lucy me conto algo de vos

    – Bueno o malo

    – Ay Raúl bueno, buenísimo si es como me dijo Lu… Mmmm…

    – Ayer la acompañe a hacer unos trámites y aprovechamos para charlar. El marido de Sofi es un pelotudo, pero bueno, tiene plata, sus cosas, es político y nada Sofi como que quiere aprovechar el viaje para, ejem, divertirse un poco, vos entendes no

    – Mira, y ustedes son primas y…

    – Nosotras somos muy íntimas, muy, yo cada tanto viajo algún finde largo allá, cuando Roberto no está porque está de gira y bueno, tenemos nuestras cositas secretas

    – Y cuando me hablo de vos Raulito ni lo dudé, le dije, me quedo el finde y la pasamos bomba los tres, bah, si te va mi onda – me dijo Sofía mordiéndose un dedo.

    – Salvo que tengas algo programado Raúl no te queremos molestar. Sentate mira que te hacemos una pequeña muestra si tenes un minuto

    Me senté en el sillón, Lucy fue hasta la ventana y bajo discretamente la persiana. Prendió una lámpara suave y se acercó a Sofía, el tomo de la mano y se pusieron delante mío las dos.

    – Es una muestra nada más, para ver si te convencemos para esta noche, no te entusiasmes ahora. Así nos vamos a recorrer un poco Buenos Aires con Sofi y después a la noche te vemos. Trataremos de convencerte Raúl, sino te va nos decís y vemos eh, sin compromiso – me dijo Lucy pasándose la lengua por los labios

    – Perfecto estoy de acuerdo.

    Lucy saco su celular y lo puso en un dock con unos parlantes con una música de bachata, muy sensual. De pronto se fue acercando a Sofía que se contoneaba delante de ella muy sensual.

    Sofía tomo el pullover de Lucy y lo quito y dejo caer, ahí me di cuenta que llevaba un minishort ultra cachetero metido en el orto, mostraba más de medio culo al aire. Se agacho al costado y girándola me dejo el culo delante mío mientras le lamia los cachetes, jugando con los dedos por debajo de la tela, ya que obviamente no había nada bajo el short. Lucy entrecerraba los ojos excitada y movía el culo a ambos lados al ritmo de la música. De pronto se paró y la tomo a Sofía por los hombros, empezó a bajar y empezó a desprender su mini de jean, botón por botón, hiperajustada, al desabrochar el ultimo voló literalmente y la morocha quedo solo con un body ultra cavado con un hilo dental en la parte de atrás que desaparecía entre sus glúteos.

    Ahora era el turno de la rubia de exhibir a su amiga, y darle un par de lamidas en su culo. Un culo hermoso, grande, inmaculado, descorrió un poco el hilo y también jugo con sus dedos en su conchita totalmente depilada por lo que alcance a ver. Se puso de pie la giro y le estampo un jugoso beso de lengua, ambas lenguas en realidad se enroscaban y jugaban, lamian sus bocas, sus cuellos, se estremecían, sus manos se recorrían, culo, tetas. De pronto Lucy le puso un dedo en la boca a Sofía, que le tiro un mordiscón y se fue meneando el culo hacia el celo

    – Bueno Raúl, si te gusta para esta noche hay más. Esta vez sí aceptas, voy yo de local porque Sofi trajo algunas cositas para ponernos, así que te esperamos acá . contamos con vos o tenes, ejem, algún compromiso?

    – Si tuviera cualquier cosa ya lo cancelo, por ustedes chuchis , no me pierdo de verlas ni loco

    – Bueno te esperamos tipo 22 horas está bien

    – Perfecto, traigo algo para comer

    – No no, nosotras nos encargamos de todo, traete unos vinitos o champancitos si queres

    Me acerque a Lucy para despedirme y me dio un beso de lengua que me dejo perplejo con apretón de pija incluido; cuando gire para salir al lado de la puerta me esperaba Sofía que me estampo otro al tiempo que también me manoteaba el bulto.

    – Mmmm… mi prima tenía razón tenes algo grosso ahí abajo, te esperamos esta noche, amor, la vamos a pasar bomba.

    Salí tambaleando del departamento, empaladisimo mal, crucé disimuladamente a mi departamento y me fui a hacer tiempo hasta la noche, me esperaba algo caliente con las primas.

    Una hora después sentí que se iban, estuve acomodando unos papeles y unas cosas y la tarde se me paso volando, alrededor de las 20:00 las escuche entrar, riéndose fuerte, tocándose, con unas bolsas de compras, algo entonaditas, con el mismo look de la mañana. Así casi en pelotas anduvieron las trolas por Buenos Aires, que pedazo de yeguas, seguro calentando pijas por ahí.

    Me di un baño, me afeité bien todo, pija, huevos, me puse un pantalón cómodo blanco, una camisa negra y unos mocasines sin medias. A las 22 h puntual cruce hacia el departamento de mis vecinas. Sentía una música alta, muy sexy, toque timbre me abrió Lucy sin dejar que la vea, detrás de la puerta.

    – Espera, te entreabro, dame 10 minutos y pasa, pero espera no quiero que nos veas hasta que estemos listas, estoy en bolas ahora. Sentate y servite algo.

    Pase, el departamento estaba apenas iluminado por una luz tenue roja, había bebidas, sushi, todo dispuesto, varias copas, un perfume envolvente, sexy.

    Me senté a esperar tranquilo, observando la puerta de la habitación cerrada. De pronto el picaporte giro suavemente y se entreabrió. Asomo la cabeza Sofía.

    – Sacate toda la ropa y quédate en bóxer nomas bebé que ya vamos

    Ni lerdo ni perezoso quede rápidamente con mi bóxer negro, ajustado, esperando a las primas. Me serví una copa de champagne y de pronto sentí que la puerta de la habitación se abría y entraban las dos, el espectáculo era impresionante. Ambas se habían planchado el pelo, lucían un corsé de charol ajustado y una tanga igual. Botas bucaneras negras hasta la rodilla completaban el look, giraban mientras se acercaban, la tanga adelante apenas cubría sus conchitas, los labios de Sofía amenazaban más con deglutirla, y atrás era inexistente en ambas, solo sus cachetes a la vista.

    Dieron la vuelta por el sillón y me tomaron una de cada lado, se lanzaron tipo kamikaze sobre mi , Lucy sobre mi pecho, chupando y mordiendo mis pezones y Sofía comiéndome la boca con su lengua voraz, iba de mi boca por mi cuello, mis orejas.

    – No sabes como te voy a coger papito , mi marido hace mas de dos semanas que no me toca el boludo mmm… estoy re-caliente…

    Me chupaba me mordia los labios y manoteaba el paquete. Lucy se deslizaba por mi pecho directo a mi pija al palo, Sofía siguió su camino y se encontraron las dos comiendo mi verga, de pronto Lucy se paro fue hasta un bolso que estaba sobre un sillón y saco unas esposas .

    – Así no te nos vas a escapar guacho.

    Me esposo con las manos arriba, cuando volvió la agarro a Sofía de la cabeza y le empezó a comer la boca mientras entrelazaban sus piernas y se frotaban. Los corses volaron rápidamente y se empezaron a frotar y chupar las tetas mientras con los dedos iban y venían descorriendo sus tangas. Dos conchas hermosas, la de Lucy ya la conocía, la de Sofía bien carnosa, tipo hamburguesa, totalmente depiladas ambas, chorreando jugos. Sofía la puso de espaldas a Lucy y sujetándole las manos se dedicó a chuparla por todos lados, siempre frotando sus conchas en tijereta, parece que las primas eran asiduas a estas lides. Manoteo del bolso un consolador con doble punta y corriéndose empezó a cogerla a Lucy mal, mientras chupaba la otra punta y se la metía en su propia concha, así se movían sincronizadas, Sofía manejando para entrar en uno y otro sexo.

    Empezaron a gemir, cada vez más fuerte, ya eran gritos, se ve que se conocían y sabían buscarse su clítoris y punto G, de pronto las dos entraron como en trance y dieron un grito al unísono. Sofía dejo caer un chorro de líquido, era de esas mujeres que acababan con muchos líquidos (sur) que bañaban a Lucy. La rubia enloquecía y le manoteaba el clítoris a Sofía, así se descargaron varios chorros sobre el vientre de Lucy que los chupaba con sus dedos y se los daba también a la propia Sofía, y yo observando todo sin poder intervenir.

    Se separaron y cayeron ambas sobre la alfombra, con la boca entreabierta, Sofía se montó sobre Lucy y le volvió a comer la boca.

    – Y Raúl, valió la pena, ahora te toca a vos – me dijo desafiante Sofía con boca húmeda de chupar sus propios jugos del cuerpo de Lucy

    – No te esperabas esto no, y eso que todavía no empezamos con vos. La noche es larga. Dale un sushi Sofi, me parece que tiene hambre

    Se acercó con una pieza, me la puso en la boca y se trepo con su concha para empujarla con su conchita.

    – Te gusta así

    – Mmmmh sí Sofi, quiero mas

    – Vas a tener todo lo que quieras y más todavía.

    Se puso en cuatro y fue gateando hasta donde estaba Lucy, la ayudo a levantarse y las dos se acercaron en 4 patas gateando, se pusieron delante mío y giraron exhibiéndome sus culos hermosos, brillantes untados con los jugos de Sofi y chorreando aún.

    Y contador, les van las primitas o no

    Continuará.

  • Mi madre y el pastor

    Mi madre y el pastor

    Me llamo Manuel tengo 24 años vivo en Quito (Ecuador) con mi madre Carmen de 56 años. Hace 2 años enviudó ya que mi padre se murió en la operación de corazón abierto y desde ahí se refugió en la religión y al mes empezó a ir a una iglesia cristiana o evangélica da lo mismo.

    Pasaron los meses y los días y un buen día asistí a una reunión solo para seguirle la corriente. La reunión fue transcurriendo y al final el pastor Mauricio se despidió de la gente. El pastor tenía entre 42 y 45 años. Mi madre y yo estábamos saliendo cuando el pastor mando a llamar a mi madre con uno de sus ayudantes era un tipo alto, y corpulento llamado Jorge y le dijo a mi madre que fuera a la oficina, mi madre me dijo que la esperara afuera.

    Estaba afuera y aproveche para escabullirme a ver que estaba pasando pase cerca del corredor de la oficina y vi a mi madre quitarse la chaqueta que tenía encima del vestido y después la puerta de la oficina se cerró y el tipo que había llamado a mi madre me saco de ahí y me dijo que esperara afuera ahí le dio orden a 2 tipos que me vigilaran mientras el volteaba me miro sonriendo parecía iba rumbo a la oficina.

    Ahí me quede de 10 a 15 minutos quince minutos después que salió mi madre me dijo que estaba conversando con Mauricio que le había dicho estaba contento de verme ahí acompañándola.

    Un buen día salí temprano de la universidad y fui a comer por ahí con algunos amigos una pizza. De regreso al entrar a casa escuche unos gemidos que provenían de la cocina así que camine lentamente y al mirar lo que descubrí me desconcertó, mi madre sin ropa, totalmente desnuda apoyada en el lavaplatos y un tipo por detrás con el pantalón y el bóxer abajo la empujaba con su cuerpo rítmicamente, empujaba una y otra vez, adelanta, atrás, adelante, atrás y así sucesivamente, ella se quejaba gimiendo cada vez más, Asiii Mauricio… Asii… Ahhh… Uhh… me encantaa, luego le dijo Mauricio que iba a terminar y termino lanzándole unos chorros de semen en las nalgas., al ver eso, salí a pensar y tomarme algo no podía creer lo que acababa de ver. Mi madre siguió asistiendo a esas reuniones normalmente.

    Un buen día mi amigo Carlos me dijo que si quería el me ayudaba a entrar a la computadora del pastor solo que yo consiguiera la ip de la computadora, así que un buen día le dije a Mauricio le dije que si quería yo le podía limpiar la computadora de archivos innecesarios el acepto entonces ahí aproveche para coger la ip y se la mande a mi amigo, el cual accedió y a la semana me envió los videos y unas fotos ya que tenían contraseña las cuales abrí cuando mi madre se fue al mercado.

    En el primer video se ve a mi madre, estaban en un cuarto con un espejo al fondo cuando Mauricio se baja los pantalones y el bóxer tomó la cabeza de mi madre hasta que empezó a metérselo en la boca completamente se la metió hasta la garganta, fue ganando velocidad y se corrió en su boca luego ella salió de la habitación y luego volvió a entrar y él se acercó y la beso.

    Luego ella le dijo que si tenía condón pero él dijo que le gustaba al pelo porque la primera vez sí lo hizo pero ella entonces le dijo que se corriera Afuera y el acepto. Después le dijo que se abriera de piernas y la bombeo por largo rato.

    La siguiente escena ella en cuatro y el bombeándola por atrás y ella más excitada diciendo Ahhh!!!… Despaciooo! Despaciooo!! Ah!!! Mauricio… la tienes bien grande Mauricio que gustazo.Te gusta Carmen? Te gusta que te haga mi puta y te monte asii de ricoo? Ufff, ayy Carmen que rico culo tienes…»

    Tras un buen rato, le pegó 3 embestidas lentas pero duras que hicieron que mi madre cayera boca abajo con él encima de ella mientras gemía de placer al estallar en un orgasmo de placer.

    »Ahhh!!!! Ayyy que ricooo!! Que ricooo! Ahhh!!!» él se pajeaba mientras mi madre se venía… Luego se subió en mi madre aún boca abajo y colocó su verga entre sus nalgas y poco a poco fue penetrándola hasta tenerla toda dentro de su ano… »Auchh!! Despacio Mauricio!! Ahhh me dueleee!! Ahhh!!!…» él se movía duro y lento encima de mi madre, tallando su vientre y sus huevos contra sus nalgas mientras su verga abria camino en su culo… Disfruta como te ensarta tu macho mmmm» Ufff ya Carmen ya casi término » De pronto comienza a bombearla con más intensidad… Ella mordiendo y apretando las sabanas mientras soporta la verga de ese animal entrando y saliendo sin piedad de su ano.

    En una tercera escena mi madre se la empezó a chupar a Mauricio mientras masturba a Jorge. Siguió por un rato y luego alternaba verga. Mi madre siguió chupando la verga cuando Jorge la hizo ponerse de perrito. Él se puso atrás de ella y le empezó a comer el coño. Mientras Jorge le comía la panocha mi mamá seguía mamando la verga de Mauricio.

    Luego Jorge le clavo la verga entera a mi madre. Mi madre soltó algo como un gemido y grito… Jorge mirando que mi madre se acostumbró al tamaño se la saco y se la metió de un golpe otra vez. Al hacer esto mi madre se vino otra vez. Ya mi madre se había venido 2 veces dentro de unos minutos. Jorge empezó a bombear el coño de mi mamá.

    Mi mamá se miraba que estaba sintiendo una combinación de dolor y placer. ¡Aaaay, la tienes enorme! Diecia mi mamá. Mauricio mirando que mi mamá había parado de chuparle la verga le soltó una cachetada. ¿Quién te dijo que pararas puta? Le pregunto Mauricio. Mi madre empezó otra vez a mamarle la verga. Siguieron un rato así y luego Jorge empezó a embestir más rápido a mi madre para luego terminar en la boca. Mi madre le empezó a chupar la verga a Jorge mientras Mauricio se estaba colocando atrás de ella. Para metérsela también. Ahí se terminó el video.

    Vamos a lo más reciente. Un fin de semana en la noche yo estaba en el cuarto mirando un partido de futbol cuando escuche unos ruidos que provenían del baño, camine hacia el baño y estaba la puerta entreabierta y pude observar que mi madre estaba recargada en la pared abierta de piernas y Mauricio la embestía con fuerza, al tiempo que le mamaba los senos; ambos gemían como locos mientras el agua era insuficiente para apagar su calentura.

    Hasta que finalmente mi madre se hinco y él se vino en su boca le salió toda la leche posible ella se tragó todo su semen de manera descarada después se bañaron y descansaron de tan arduo encuentro sexual y a partir de ahí inicio su historia de amantes; ellos siguieron cogiendo en la casa.

    Ya tengo mi pasaje para irme para europa no sin antes hablar con mi madre a ver si va conmigo y contarle las verdad sobre Mauricio ya que un señor de 65 años que asistía a esa iglesia dejo de asistir ya que se dio cuenta que Mauricio hacia 2 años atrás prostituyo a su esposa que tenía 58 años con otros tipos de la iglesia me enseño unos videos las fotos y otras pruebas que investigare para sacar una mejor conclusión de esto para enseñárselas a mi madre y así evitar que caiga en esta trama también.

  • El cuñado

    El cuñado

    Sentada en el balcón de su departamento, Alicia disfrutaba del suave murmullo de la ciudad al anochecer. Había llegado temprano de su trabajo y decidió pasar la noche leyendo. De repente, escuchó voces provenientes del apartamento contiguo. Normalmente, el edificio era tranquilo, pero esta noche algo parecía estar pasando.

    Se inclinó ligeramente hacia la barandilla, su curiosidad despertada por el sonido de risas apagadas. Fue entonces cuando los vio, parcialmente ocultos por las cortinas, pero claramente visibles para ella. Era Carlos, el esposo de su hermana, y la vecina del piso de abajo, Elena. El roce de sus cuerpos y la forma en que se miraban no dejaban lugar a dudas sobre lo que estaba ocurriendo.

    Alicia sintió que el corazón le latía con fuerza y un nudo le apretaba el estómago. No podía apartar la vista, como si el choque entre incredulidad y disgusto la mantuviera paralizada. Cada gesto y cada susurro de los dos amantes la hacían sentirse intrusa, pero también responsable. ¿Qué debía hacer con esta información? ¿Cómo podría proteger a su hermana de la verdad?

    Finalmente, se alejó del balcón y cerró la puerta del apartamento. Necesitaba respirar, pensar con claridad. La noche transcurrió lenta, como un eco de pensamientos y emociones encontradas. Quería llamar a su hermana, pero sabía que no era el momento. Necesitaba confrontar a Carlos y entender por qué estaba arriesgando su matrimonio con semejante traición.

    Al día siguiente, Alicia fue a buscar a Carlos. Lo encontró en su oficina, un lugar al que solía ir con frecuencia para discutir asuntos familiares. Entró sin previo aviso, sorprendiendo a Carlos, quien al verla, sonrió con la familiaridad de siempre, sin sospechar que ella sabía todo.

    —Hola, Alicia, ¿qué te trae por aquí tan temprano? —preguntó Carlos, tratando de sonar casual, pero había algo en su voz que la ponía alerta.

    —Vi algo anoche que no debería haber visto —respondió ella, sus palabras cargadas de tensión—. Estabas con Elena, en tu apartamento.

    El semblante de Carlos cambió de inmediato. El tono amable desapareció y fue reemplazado por una expresión de cautela.

    —Alicia, no es lo que piensas… —empezó a decir, pero ella lo interrumpió, sus ojos encendidos de ira.

    —¡Vi exactamente lo que estaba pasando! ¿Cómo te atreves a hacerle esto a mi hermana? —gritó, sus palabras llenas de indignación.

    Carlos suspiró y bajó la mirada, claramente incómodo. Sabía que no podía mentirle.

    —Fue un error… Algo que no debería haber ocurrido —dijo, pero sin convicción, como si se tratara de una excusa que ni él mismo creía.

    —¡No puedes simplemente llamarlo un error y olvidarlo! —respondió Alicia, su voz temblando de furia—. Tienes que decirle a Laura. No puedo quedarme callada sabiendo lo que haces a sus espaldas.

    Carlos intentó calmarla, acercándose con las manos extendidas, pero ella dio un paso atrás.

    —No te acerques a mí —dijo, con la voz fría—. Lo que haces es imperdonable. Si no se lo dices tú, lo haré yo.

    El rostro de Carlos se puso pálido. Sabía que Alicia hablaba en serio y que no podía escapar de lo que había hecho. Ella lo miró con desdén antes de salir de la oficina, su corazón aun latiendo con fuerza. Tenía que proteger a su hermana, incluso si eso significaba romper la ilusión de una familia feliz. La traición tenía consecuencias, y Alicia estaba dispuesta a enfrentarlas por el bien de su hermana.

  • En el auditorio de la facultad

    En el auditorio de la facultad

    Estudio para ser genetista en un par de años, me apasiona mucho mi carrera, la amo con toda mi alma y todo lo que conlleva también.

    Pero lo mejor es que tengo un atractivo e irresistible compañero llamado Adam, de 23 años. Tiene el cabello corto y negro, ojos oscuros, piel pálida, un poco de barba solo en su mentón, brazos musculosos donde en uno de ellos lleva un tatuaje de una calavera y un pájaro. Usa un aro en forma de triángulo y siempre viste ropa negra o tonos muy oscuros, al contrario de mí que suelo vestir con tonos rosa o colores pasteles.

    Tenemos una relación de lo más hermosa, que se basa en besos antes de entrar en la facultad, a la salida de la facultad más besos, manoseada de parte de él por abajo de la mesa y unas cuantas veces me ha hecho el amor en aulas que estaban vacías.

    Usamos los trabajos prácticos como excusa para vernos y follar unas cuantas horas y en invierno dormimos juntos abrazados todas las noches. Me encanta la seguridad que ofrece su pecho y sus brazos.

    Ese día probamos algo diferente y lo hicimos en el auditorio de la facultad.

    Teníamos clase teórica de la materia Biología Vegetal y el profesor nos había comunicado que se daría en el auditorio. Fuimos hasta allá con Adam, tomados de la mano y nos sentamos en el último asiento. Cuando empezó la clase y el profesor apagó las luces, quedó todo muy oscuro y solo se veía la pantalla del proyector.

    Empecé a acariciarle la mano a Adam y él se inclinó hacia mí para darme un suave beso en los labios, luego fueron más besos y cada uno de mayor duración hasta que nos dimos el típico beso con frenesí y con mucha lengua que nos dábamos para calentarnos.

    Adam pasó su lengua por mi cuello y metió sus manos dentro de mi blusa hasta tocar mis senos.

    Alargué la mano y le acaricié la verga por encima del pantalón, luego también le mandé mano por debajo del pantalón y saqué su pija del bóxer para hacerle una paja bien deliciosa como él se merecía en un lugar que nos daba mucho morbo a ambos.

    Me levanté discretamente de mi asiento y me arrodille junto a Adam, le saqué toda su verga afuera y para más morbo dejé que él me sacase mis senos fuera de mi ropa también.

    Volví a tomar su miembro con una mano y le fui pasando mi lengua en toda su punta hasta que empecé a bajar y luego me metí en la boca su verga entera.

    Adam me acariciaba mi cabello, el rostro, me miraba con una intensa lujuria y me hundía la cabeza ayudándome a mantenerla lo más baja posible, aunque yo la tenía que levantar un poco porque el intenso sexo oral que le estaba haciendo en el auditorio de la facultad lo requería así.

    Adam apenas podía contener sus gemidos, estaba haciendo un gran esfuerzo y, por mi parte, mi entrepierna ya se estaba empezando a humedecer.

    Me ayudó a bajarme el pantalón y la braga me la hizo hacia un costado. Me levanté despacio y me senté sobre sus piernas que en ese momento las tenía estiradas.

    Lentamente su verga fue entrando en mí hasta que me clavó por completo y dejé escapar un sonoro suspiro. Luego Adam se encargó de que no hiciese más ruidos y me besó apasionadamente al tiempo que apretaba mis pechos y me hacía darle unos ricos saltos estando frente a frente.

    Cambié de posición y seguí de frente a mi compañero, pero esta vez elevé las piernas y se las puse a ambos lados de sus hombros. Quedamos todavía más unidos y sus embestidas fueron más profundas.

    Pasó su mano por mis muslos hasta que llegó a tomarme el pie derecho, me miró a los ojos y yo otra vez le di permiso para desarrollar su fetiche libremente.

    Pasé la lengua por cada uno de los dedos de mis pies y la sensación fue parecida a que si me estuviese haciendo sexo oral.

    Lo miré a esos bellos ojos oscuros y su mirada me penetró el alma.

    Siguió lambiendo mi pie con movimientos lentos de su lengua; en la planta del pie hizo movimientos circulares, dejándomelo muy húmedo, lleno de su saliva que él mismo iba esparciendo.

    Hizo lo mismo con mi otro pie, haciendo que mi placer aumentara. Luego me di vuelta para que él pareciera que le estaba prestando un poco de atención a la clase cuando en realidad estaba hechizado por la vista de mi trasero, moviéndose frenéticamente con su pene adentro.

    Di un último salto haciéndole presión y Adam eyaculo adentro de mí.

    Me acomodé la ropa y me acosté por completo sobre él, apoyando mi cabeza en su hombro. Nos dimos un beso y, a los cinco minutos, la clase teórica finalizó por completo.

    Nos volvimos a tomar la mano y salimos como si nada hubiese pasado del auditorio. Nos detuvimos en un pasillo de la facultad para besarnos y volví a sentir su dureza entre mis piernas.

    —Mi héroe —dije entre susurros.

    —Amor —me respondió con sus labios pegados a mi cuello.

    Levantó su vista hacia mí y decidimos ir al baño que teníamos más cerca para seguir teniendo sexo.

  • Una follada antes de cocinar

    Una follada antes de cocinar

    Me encontraba preparando una receta de galletas, quería que cuando mi esposo terminara de ducharse, pudiera sorprenderle con un rico postre. Le habían dado un descanso de una semana, y aunque ya teníamos planes para los siguientes días, decidimos que hoy permaneceríamos en casa para que él pudiera descansar.

    Me encontraba leyendo el recetario cuando Keev bajó a la cocina, me rodeó la cintura con sus brazos y repegó su dura verga entre la división de mis nalgas.

    —Keev…

    —Dime.

    —Las galletas —susurré, mi pensamiento ya estaba en el grosor palpitante de su miembro.

    —Pueden esperar, Sarah.

    Keev me agarró con fuerza de la cintura y llevó hasta la barra, hizo que apoyara mis manos sobre la superficie fría y entonces me dio un fuerte azote en el culo. Todo en mi cuerpo comenzó a vibrar. Procedió a quitarme la blusa, me desabrochó el sostén y al quitarlo mis enormes senos mostraron los botoncitos rosas que comenzaban a ponerse duros.

    Keev me los apretó mientras frotaba su verga en mi trasero. Llevaba puesto solamente su bóxer negro y todo su cuerpo desprendía una agradable frescura recién duchada.

    Me sujetó del cabello y comenzó a tirarme de él mientras sus caderas se movían en mi culo. Arriba y abajo, en círculos y empujando como si ya me estuviese follando. No pude resistirme y comencé a gemir.

    —¿Te está gustando?

    Asentí, provocando que el cuero cabelludo me doliera por el tirón, pues recordemos que la mano de mi esposo seguía agarrándome de ahí.

    Tras varios minutos frotándose contra mi culo y besándome la espalda desnuda, Keev comenzó a bajarme los jeans de mezclilla y la braga que tenía puesta. De haber sabido que no comeríamos galletas habría optado por ponerme esas tanguitas transparentes que tanto me gustan (comentario: si vas a mi perfil encontrarás la fotografía de presentación con ese tipo de tanguita de la que te estoy hablando).

    Después de quitarme absolutamente toda la ropa y también las sandalias de pedrería que llevaba puestas, me hizo abrir las piernas, se arrodilló y hundió su rostro entre mis nalgas para besarme el coño. El primer lengüetazo hizo estragos en todo mi cuerpo. Grité y me aferré con más fuerza a la barra mientras recargaba mi mejilla en la superficie.

    Su lengua jugó con toda mi conchita, entró y salió como si me estuviese follando. Me chupó y lambió mi campanita mientras las uñas de sus dedos se clavaban en mis nalgas.

    El cuerpo entero me comenzó a temblar, y pensé que conseguiría tener mi primer orgasmo de la mañana ahí mismo, sin embargo, Keev se detuvo y se puso de pie. Clavó una de sus manos en mi cabeza y me obligó a mirarle mientras volvía a pegar su verga cubierta por la tela del bóxer sobre mi culo.

    —Tienes las mejillas rojas —el fantasma de su sonrisa me indicó que deseaba echarse a reír, pero como estábamos en un momento de “sumisión” pensó que reírse le restaría credibilidad a esa personalidad dominante.

    Keev me acarició los senos con su mano libre, me tocó el cuello y luego de pasarme los dedos por el labio inferior, me soltó una bofetada. El golpe no fue violento ni mucho menos fuerte, pero consiguió que la sumisa que habitaba en mí se pusiera todavía más cachonda. El coño me palpitaba y sentía mis piernas resbalosas por mi jugo que escurría.

    —Qué puta te ves así, Sarah.

    En respuesta froté mis nalgas contra su pene.

    —Eso me gustó. Sigue haciéndolo.

    —Tu perrita está caliente —le dije.

    —¿Qué tan caliente está mi perrita?

    —Mucho, papito.

    —Qué rica se ve mi putita con mi verga entre las nalgas.

    Saqué mi lengua y él introdujo dos dedos dentro de mi boca mientras comenzaba a follarme con ellos, de pronto, su mano que tenía puesta en mi cabello bajó y se abrió camino entre mis piernas para encontrar mi clítoris.

    Todavía seguía sensible después del tremendo oral que me había hecho.

    —¿Quieres que te lo meta, zorrita?

    —Sí.

    Keev me dio un largo beso en la boca y terminó mordiéndome el labio.

    —Chúpame las bolas, Sarah.

    No me lo dijo dos veces. Me despegué de él, dejé que recargara su espalda contra la barra y después de arrodillarme y bajarle el bóxer comencé a llenarle de besitos la cabeza de su polla. Tenía un sabor delicioso que me calentó todavía más. Primero le di varias lambidas en toda su longitud, arriba y abajo, siempre dejándole un besito a la cabeza rosita. Le pasé la lengua por el contorno del glande y también por el hoyito.

    Keev se llevó las manos a su cabello y comenzó a gruñir. Su espalda se arqueó y sus caderas comenzaron a moverse para entrar en mi boca y follarme con su verga. Cuando pasaba esto, en sus brazos y manos se remarcaban sus venas. No había duda de que, a pesar de llevar varios años casados, seguía igual de enamorada de ese hombre.

    Di todo de mí en esas mamadas, recordaba cuando él me chupaba el coño y lo delicioso que me sabía, así que yo deseaba darle el mismo placer que él siempre me provocaba.

    Le llené de saliva el pene y seguido me metí sus bolas a la boca. Las chupé, succioné y restregué mi rostro en ellas hasta que Keev me sujetó del cabello y me folló la boca con una violencia que casi me termina ahogando.

    Finalmente me soltó y sonrió. Poniéndome de pie volvió a azotarme el culo y entonces me agarró de los muslos para cargarme y empotrarme contra la barra. Su verga se deslizó en mi interior provocando un sonido húmedo a causa de mi jugo.

    Comenzó a follarme rápido mientras me sujetaba de los muslos para que no fuese a caerme. Por mi parte, no pude resistirme y le pasé mis uñas sobre su espalda, arañándolo y escuchando quejarse.

    —Puta —me dijo y en respuesta solté una carcajada.

    Lo cabalgué y traté de seguir el ritmo de sus envestidas. Comenzó a besarme el cuello, a llenarme de saliva y pasarme su lengua.

    Puse mis ojitos en blanco y traté de moverme con él hasta que los espasmos del orgasmo me hicieron gritar. Keev estaba igual, se pasó un dedo por la lengua y después me acarició el ano. No pensaba hacerme sexo anal, pero sabía lo mucho que me prendía el que me estuviese tocando ahí mientras me follaba por la conchita.

    —Aaaah… aaaah… me voy a correr… ¡Oh, cielos, qué rico se siente! ¡No pares, no pares!

    —Vamos nena… grita más fuerte… grita…

    —Aaaah… aaaah…

    —Carajo, Sarah… aaaah…

    Finalmente el orgasmo me atrapó y dio los últimos gemidos, los más fuertes y ricos. Mi esposo siguió follándome hasta que el orgasmo también lo alcanzó a él y se vació dentro de mí. Su lechita se desparramó de mi vagina y escurrió por mis piernas.

    Llevé mis dedos hasta la unión de nuestros sexos y cuando Keev me sacó su polla, cogí un poco de su semen y me lo pasé por la lengua y los senos.

    Keev trató de recuperar el ritmo de su respiración.

    —Si lo querías en la boca me lo hubieras dicho.

    Sonreí porque también me costaba respirar y entonces estiré mis brazos hacia arriba recogiéndome el cabello en una coleta alta. Keev se me quedó mirando. Seguía desnuda y estaba sentada encima de la barra. La vista debió haber sido increíble, porque la sensación seguía siendo excitante. Mis nalgas estaban sobre la barra fría y mi bizcochito se restregaba en la superficie.

    —Me quiero poner un piercing en el ombligo —le dije y él me sonrió mientras se volvía a colocar su bóxer y se acomodaba el paquete.

    —Se te vería increíble, amor.

    —Me lo quiero poner ya.

    Él se carcajeó.

    —En ese caso; nos vestimos, terminamos de hornear las galletas y vamos.

    Pronto les contaré cómo me folló cuando me puse el piercing y también les narraré un encuentro que tuve con una chica en las duchas de un club de natación.

    Los leo en los comentarios. Besos.

  • Sandy: Mi primera cita como mujer (4)

    Sandy: Mi primera cita como mujer (4)

    Esa semana evité verme con mi novia, estaba pasando por un momento difícil, me sentía realmente conflictiva, no sabía que quería o que tanto quería. Diego me había estado escribiendo todos los días, que quería que nos viéramos, yo no le contestaba. El jueves me llama Tania y me pide que vaya a su casa en la noche, no lo podía dilatar más. Preparó una cena ligera y comenzó la conversación seria: que si estaba dispuesta a explorar más mi sexualidad, que si me sentía femenina, que si quería ser mujer, que si quería tenerlo a Diego como mi hombre, solo contestaba que no se, que no, que no estoy segura, que estaba confundida, etc.

    Tania me llevó a la habitación y me sentó en la esquina de la cama, de ahí se subió a la cama y se puso detrás mío, con sus manos y uñas, me empezó a agarrar de los hombros, meterme los dedos por el cabello, mientras me susurraba cerca del oído:

    – sé que estás confundida cariño, es natural, las cosas se están dando muy rápido y creo que esa es una señal de que estás abierta a todo lo que está ocurriendo;

    Besaba mis orejas y se me erizaba la piel, me quitó la playera y pasaba sus uñas por mi espalda y por mi pecho, se paró en frente mío y me quitó toda la ropa de golpe, me miró fijamente mientras se desvistió casi totalmente, quedándose solo con sus braguitas

    – ¿te gusta esto cariño?, ¿te gusta este cuerpo de mujer?

    Se comenzó a tocar los senos y apretar sus pezones con una mano, mientras que con la otra masturbaba lentamente su coño por encima de la tela de su calzoncito húmedo

    – toca esos pechos de mujercita cariño, juega con esos pezones

    Estiré mis brazos para tocarla, pero me cogió las manos y las llevó a mis pechos para que las acariciara, seguía susurrando, hablándome de manera muy sensual mientras iba a sus cajones y trajo un par de cosas que puso en la cama, traía el calzón rojo que me encanta y me lo puso, introduciendo la tira de atrás en mi raja, rozando mi ano

    – así cariño, acaricia esos pechos, ahora explora tu coñito, tócalo como yo, por encima de tus braguitas, uuummm, así cariño, siente lo suave de la tela atrapando tu vulva que se está hinchando, cierra los ojos y disfruta

    Me encantaba escuchar su voz así, me hipnotizaba, me ponía cachonda y tonta. Con los ojos cerrados me echó boca abajo en la cama, yo de puta me puse en 4 con la cabeza en la cama, levantando mi colita, entregándome.

    – uummm, que perrita que eres, mira como solita levantas tu colita

    Ella cogió nuestro látigo, es de cuero con cartón adentro, de 20 centímetros de largo y 4 ancho, y ahí empezó a castigar mis nalgas, ummmm, sentía escalofríos y electricidad a la vez. Siempre lo usamos con ella, pero por primera vez era yo quien recibía los azotes, con las uñas me rozaba las nalgas, jugaba con la tira de la tanguita, rozando mi ano, de ahí empezó a darme golpecitos en mis huevitos mientras sobaba mi clítoris ya hinchado al tope, prisionero dentro de ese calzoncito. Yo gemía y gemía, cada vez mi voz era más femenina, estaba más tonta que antes

    – mmmm cariño, ¿sigues confundida?, parece que te es claro lo que quieres

    Yo no decía nada, Tania se echó en la cama y se quitó las bragas abriendo las piernas, su sexo emitía un olor a deseo y sus jugos ya hacían brillar su vulva

    – ven cariño, cógeme!, ¿puedes?, ¿vas a poder perrita?

    No me quité el calzón, moví la tela al costado y la penetré ahí mismo, uummm era delicioso, le empecé a dar fuerte y profundo

    – ooohhh, así perrita, cógeme como si fueras hombrecito, uummmm que rico, ¿te gusta?, ¿te gusta que hagamos una tijerita las dos?, ¡dame fuerte mierda!

    Era demasiado, el role play, los insultos, los azotes, estaba demasiado excitada

    – ¡me corro amorrr!, ¡me corro!!!

    La llené completita, y eso le causó tener un orgasmo en ese momento, sus espasmos eran sublimes, me acosté a su costado totalmente rendido

    – ¿quieres algo más cariño?, ¿o sigues confundida?, siéntete libre

    Tania tenía toda la razón, quería algo más, pero me era difícil vocalizarlo. Me eché al borde de la cama, con mi cabeza frente a su coño, abrí sus labios vaginales con mis dedos, pero ella me detuvo

    – dime cariño, ¿quieres algo más?, habla

    – quiero limpiarte tu conchita

    – ¿eso es lo que quieres cariño?, ¿o lo que estás necesitando es tomar semen?, ¿quieres leche de hombre perrita?

    Yo solo moví la cabeza afirmativamente y empecé a chuparle toda la concha y a disfrutar de esa leche rica, uummm. Tania sacó su vibrador, y como la semana pasada me lo dio mientras que cogía mi celular y buscaba el vídeo que me envió Diego, puso mi móvil recostado en su ombligo para que lo pueda ver bien

    – así perrita, sácale la leche a tu hombre, dale, y chúpale su falo, disfruta perrita. Uummm, que golosa eres, mira la pantalla, ¿quién es?

    – Diego

    – ¿qué es de ti perrita?

    – es mi… es mi macho, Diego es mi hombre

    – ¿sigues confundida cariño?, ¿o ya sabes lo que quieres?

    – quiero chuparle la verga a mi macho, quiero que disfrute, y que me dé su semen de premio;

    se lo dije finalmente, seguía metiendo el vibrador en ella, recolectando leche y chupándomelo todo, en ese plan estuvimos unos 10 minutos hasta que me había tragado todo.

    – vamos a descansar cariño, mañana vas a venir conmigo al trabajo después de desayunar.

    Tania seguía con su plan, y lo estaba llevando a la perfección.

    Al día siguiente llegamos temprano a su trabajo, ella me tenía una sorpresa, ya había seleccionado un par de prendas para que me las pruebe. Le dije que en primer lugar no tenía dinero; en segundo lugar, que no me parecía correcto comprarme ropa de mujer.

    – cariño, del dinero no te preocupes, me encargo yo. (me dijo Tania). En segundo lugar, creo que no es claro de que estás lista para darle el siguiente paso, no creas que no me di cuenta de que te probaste la mitad de mi closet el lunes que te dejé sola en el apartamento. Es hora de que tengas tu propia ropa, no solo es para ti, para que te sientas cómoda y sexy, es para Diego también, que te vea con ropa hermosa.

    La verdad que no sabía que decir, así que la seguí a los probadores. Me hizo pasar a uno amplio, mientras me quitaba la ropa, ella fue a traer las prendas.

    – Te encontré estos dos juegos para que empieces con ellos.

    De verdad que Tania tenía muy buen gusto, el primer conjunto era un pantalón de cuero delgado color rojo/granate, ceñido al cuerpo, ¿qué digo ceñido?, pareciera que fuera mi piel de lo apretado que me quedaba, con corrector de abdomen, el pantalón me llegaba hasta por encima de mi ombligo, apretando mi cintura para darme una mejor figura. Desde que me lo probé, no hacía más que tocar mis piernas y mi colita, se sentía muy sensual. De top Tania me escogió uno de un material un poco stretch, de color blanco, con cuello alto y sin mangas, mis hombros resaltaban de verdad. Era corto, me cubría hasta unos 3 centímetros debajo de mis tetitas, y con ello dejaba unos 5 centímetros de mi piel al desnudo entre el pantalón y mi top.

    No dejaba de mirarme en el espejo, ok, los espejos, ¡me quedaba muy sexy! Mientras tanto el chico de la tienda del costado llegó con unas cajas de zapatos, ufff, me causaba ansiedad ya probármelos. El segundo traje era un vestido, una vez más, súper apretado y ceñido al cuerpo, de mini falda, el cual me llegaba a la mitad del muslo, de color negro, un material divino, tu mano se podía deslizar sin problema, mangas largas y cubría hasta el cuello. Me quedaba muy bien, se me veían unas piernas increíbles y un culo paradito, pero se me veía un poco plana en el pecho, jajaja, y la cintura un poquito cuadradita, en mi opinión. Pero me encantaba.

    Los zapatos eran una maravilla, ambos de tacos de 5 centímetros, me los provee rápido y tuvimos que terminar la sesión ya que los clientes empezaron a desfilar en la tienda.

    – yo llevo todo a casa esta noche, contéstale a Diego para que salgamos juntos mañana en la noche, que vaya planificando la primera cita de ustedes, me dio un beso y un guiño de ojo.

    Le escribí a Diego explicándole que no debe ni quiero que vuelva a pasar lo de la fiesta y que prefería no vernos más, pero si quería, podía escribirle a Sandy. Si lo sé, algo bastante loco, pero… a los minutos Diego me escribió: “hola Sandy, me gustaría saber si tienes planes para el sábado y si en caso estés disponible, me encantaría invitarte a bailar a un local…”. Y con eso quedamos para ir de fiesta la noche siguiente con sus amigos y con Tania.

    Esa noche Tania me hizo probar casi toda su ropa interior, esta vez buscando cuales me quedaban mejor en cuanto a: que tan apretados están, movilidad, sensualidad, color, textura, etc. Me sentía una modelo, sobre todo porque lo hacía con mis zapatos nuevos, caminaba por el cuarto y la sala probando esos calzoncitos, ummm, que delicia. El otro ejercicio que estábamos realizando era aprender a caminar, ufff, que cosa tan sensual es caminar de esa manera tan femenina, me hizo ver la serie Suits y aprender de Donna.

    Todo esto continuó a la mañana siguiente, practicando con Tania a bailar en tacos. Durante la mañana, Tania también se encargó de depilar mis axilas, mis brazos, mi pecho (no había mucho en realidad), también usamos la crema para depilar mi culito y mi paquetito, lo único que no hicimos fueron mis piernas. Como decía, no tenía mucho bello, pero sabíamos que iba a usar unas pantys bucaneras de nylon negras, semi transparentes pero con unos acabados que iban a cubrir mis bellos en las piernas. Almorzamos ligeramente y por la tarde Tania tenía varias cosas planeadas que ni me imaginaba, jajaja.

    Lo primero fue que me antes de bañarme, ella sacó un equipo para enemas, ¡wow! dije yo. Yo le decía que no tenía pensado tener relaciones con Diego, que no era necesario, pero me convenció, y me aclaró que era para también ante cualquier eventualidad estaría oliendo rico, jajaja. Saliendo de la ducha me di con la otra sorpresa, Francesca estaba en el cuarto con Tania.

    – Cómo te contaba Francesca, vamos a ir a una fiesta de disfraces hoy y vamos a intercambiar roles, yo iré de muchacho y él de chica, así que quiero que lo maquilles lo necesario para impresionar a todos, que se vea femenina, pero con un tono de sobriedad.

    Mientras que Francesca me ‘producía’, Tania me estaba planchando el cabello, me dejó lacia con ondas en las puntas, me sentía muy mujercita, pero tenía que mantenerme seria hasta que Francesca se vaya. Terminando, Francesca la mira a Tania y le dice: ‘uy amiga, tu novio se ve preciosa como mujer, ¿estás segura en soltarlo de la jaula en esta fiesta a la que van?’, nos reímos las 3 a carcajadas.

    Apenas nos quedamos solas la abracé a Tania, no podía creer lo bien y femenina que se me veía, me dijo que no teníamos mucho tiempo así que continuamos. Inmediatamente me puse mi calzoncito para esa noche, una tanga negra de satín y seda (¡que sensación ese material al tocar mi piel desnuda!), me cubría la mitad de mis nalgas y estaba segura de que poco a poco se iba a ir introduciendo cada vez más en mi colita al pasar de las horas, el frente tenía un triángulo que apenas cubría mi paquetito y las tiras rodeaban hacia arriba siguiendo mis caderas.

    Después le tocó su turno a esas bucaneras con el aro elástico, eran muy altas, casi me cubrían toda la pierna, desde los tobillos hasta por encima de los muslos. De ahí me puse mi pantalón de cuero que ya les conté era alto con moldeador de abdomen, rojo y super apretado, no podía dejar de mirar mi colita, se me veía un culazo y podía ver como se marcaba un poco mi calzón, uffff, me rozaba las piernas, subía y tocaba mi cola y abrazaba mi cintura, éxtasis total. Tania me consiguió un brasier blanco sin tiras, con unas pequeñas copas de silicona para que junto a mis pectorales me dieran una figura de busto, aún con ello seguía dentro del club de las chicas sin tetas, jajaja.

    Con mucho cuidado me puse mi blusa blanca corta, sin mangas y con un cuello medio choker, me cubría solo hasta donde terminaba mi busto. Lo demás fueron los accesorios, unos aretes a presión en forma de aros y de solo 2 pulgadas de diámetro, una cadenita de Tania con un dije de diamante pequeño y unos brazaletes de plata, bueno creo que no eran de plata pura pero el mismo color, no se deslizaban mucho en mis muñecas ya que no tengo muñecas delgadas, pero se veían increíble. Finalmente, los zapatos de tacos de 5 cm, modelo estilete pero no en taco aguja, aún mantenían un buen soporte, abiertos adelante con una correa delgada cubriendo los dedos y la parte del talón cerrado conectado a una correa con hebilla.

    Tania me dejó usar su perfume y me mostró como retocarlo después, también me prestó una cartera de cuero rojo, hacía juego con mi pantalón, y con una cadena plateada larga. Ella misma se encargó de llenarla de todo lo que necesitaría esa noche, el maquillaje mínimo para retoques, perfume, celular, llaves, etc. Finalmente colocó una tira de 3 condones, vaselina y una tanguita muy parecida a la que llevaba puesta.

    – ¡Tania! No necesito condones, recuerda que no estoy pensando en que pase algo que los necesite, ¿y para qué esa otra tanguita?

    – Tu nunca sabes cariño, y lo de la tanguita… espera esta noche y lo sabrás. Ahora, cuando llegue Diego te quedas en la habitación 4 minutos y después sales, que se acostumbre a esperarte así estés lista para salir. Bueno, me alisto, me dio un abrazo y un beso y solo dijo con un tono de orgullo: “eres bellísima”.

    Mientras ella se alistaba yo no podía dejar de mirarme al espejo, tocarme, modelar y empecé a tomarme fotos, era una delicia de verdad, en mi opinión muy pero muy pasable.

    Cuando Diego llegó, Tania lo atendió y tuvo una pequeña conversación:

    – Sandy está casi lista, mientras tanto Diego, déjame decirte que mi amiga si bien tiene 21 años, no es más que una adolescente en estos momentos cuyas hormonas femeninas la tienen tirando de un lado para otro. Ten mucha paciencia y, si quieres tener algo con ella, hazme un favor y por lo menos inviértele un tiempo en conquistarla y seducirla.

    Salí de la habitación muy segura de mí, el tener a Tania como ejemplo le sube la auto estima a cualquiera. Diego me dio dos besos en las mejillas, cogió mi mano y me hizo dar una vuelta

    – wow Sandy, sabía que eras bonita pero no tanto, estás perfecta.

    Me hizo sonrojar, y bueno, fuimos los tres al auto y mi primera noche como mujer empezaba.

    Fuimos a un local que es muy amigable para la comunidad lgtb, se le conoce como “la suave”, eso debido a que el público es de clase media alta y alta, 60% heterosexual, pero de mente muy abierta. Apenas llegamos al local Diego nos llevó a una mesa que había reservado en el segundo salón al fondo el cual tenía menor iluminación que las demás mesas, estaba contra la pared y me sentí más segura estar ahí.

    Empezamos con los shots de tequila, justo cuando llegaron los amigos de Diego, compañeros de él en el gimnasio, Antonio era un muchacho bien parecido de ojos marrones y morocho, muy buen porte tenía, llegó con una amiga en plan de perreo me imaginé. El otro era Ricardo, Richie, tenía unos ojos azules hermosos, muy simpático, alegre y de mi altura, blanconcito y un cuerpo que se veía macizo, él venía solo así que no me sorprendió que desde el comienzo se sentó al costado de Tania.

    De verdad la estábamos pasando entretenido y no sentía ninguna vibra negativa, creo que todos en esa mesa sabían que era una ladyboy femenina y que Diego estaba detrás de mí. Para el cuarto trago ya estaba bien suelta, Richie la sacó a bailar a Tania y ella me jaló de la mano para ir con ellos, me dio miedo, pero Diego inmediatamente me cogió de la mano y así cogida me llevó a la pista. Entre Tania y la amiga de Antonio (Ceci), me empezaron a enseñar a bailar como ellas, donde menear la cintura, los brazos y todo era más importante que mover los pies y así no perder mi balance con los tacos. Me estaban dando una cátedra de como menearme como una mujer sensual, y yo, estaba aprendiendo a pasos agigantados, me era muy natural.

    El alcohol ya estaba haciendo su efecto y me sentía cada vez más cachonda, femenina y liberada, Diego me daba vueltas, me reía, me apretaba de la cintura, tocaba a su antojo mi cuello, mi espalda y de momentos mi colita. Poco a poco todo desaparecía y solo importaba mi macho, porque esta noche iba a ser mi macho, me acercaba a él sugerentemente, tocaba sus hombros, me daba la vuelta y apretaba mi culo contra él para sentir su miembro rozarse conmigo y despertarse, era delicioso.

    En eso me dio la vuelta y aprovechó para darme un beso el cual por segunda vez correspondí, me apretó fuerte a él de mi cintura y yo colgada de sus hombros suspirando en su boca, nuestras lenguas eran una sola. Así la pasamos el resto de la noche, tomando más tequila y besándonos mientras bailábamos todas las canciones como si fueran baladas sin importar el ritmo, y Diego metiéndome mano a su placer mientras que yo sentía como mi coño se mojaba más y más de mis líquidos.

    Ya era como medianoche y Diego me llevó a la mesa, el resto seguían bailando, él se sentó y yo me senté de costado sobre sus piernas, mientras que con los brazos lo abrazaba del cuello y ya iba en busca de sus besos. El aprovechaba y me seguía manoseando a su antojo, y yo sentía su tronco erecto contra mi colita, me sentía muy cachonda, mareada, muy mareada, no tanto por el alcohol, aunque si estaba borracha, pero más por lo que me sentía sexualmente intoxicada.

    Era demasiado, mis hormonas de mujer estaban apareciendo y discutiendo entre ellas, no entendía lo que me estaba pasando, estaba ardiendo de la excitación, del morbo, mmm, me paré y le empecé a bailar a mi hombre, bueno me estaba meneando como una perra, le daba la espalda y le dejaba manosear mi cola hasta que decidí sentarme encima de él. Arqueaba mi espalda y cuello, y rodeaba su cuello con mi brazo para besarnos mientras movía mi culo entre sus piernas y encima de su tranca que ya se sentía demasiado dura. Diego aprovechó para pasar su mano por delante de mí y empezó a sobarme como si fuera un coño, frotándome delicioso, estaba en las nubes.

    Creo que la mesera le mencionó algo a Tania ya que abrí los ojos un momento y ella estaba en frente de nosotros, me alcanzó su mano y me llevó de golpe al baño de mujeres, me metió a una de las cabinas, cerró y me dio una cachetada,

    – ¡no estés haciendo papelones Sandy!, me gritó, estoy segura que debe ser todo muy nuevo y excitante esto para ti, ¡pero no le estoy poniendo todo este esfuerzo para que me salgas una perra barata!!

    No tenía que decirme más, tenía toda la razón. Traté de explicarle como me sentía en la cabeza, como me sentía fuera de control, ella me miró y sonrió, de ahí Tania se arrodillo, me bajó el pantalón hasta las rodillas, sacó mi verga de su prisión y me la empezó a mamar. Lo hacía con mucha fuerza, el olor y sabor a pre semen la invadió, con una mano me pajeaba mientras que con la otra empezó a explorar mi agujerito, usando mis propios flujos mojó sus dedos y me metió dos mientras que seguía chupándomela muy rico

    – así perrita, goza, uummm, me decía entre chupada y chupada. Paró de chupar y se dedicó a masturbar mi culito, el placer era intenso.

    – ¿te gusta? Eso es lo que quieres, ¿verdad?, quieres mamarle la verga a Diego así como te lo hago, ummm, goza putita, eso es lo que eres: una putita. ¿Quieres lechita?, cariño estoy segura que te mueres por sacarle toda su leche a tu macho, ummm, goza preciosa. ¿O de repente quieres ver que le chupe la verga a Richie que se la ha pasado rozándose conmigo toda la noche y se siente que tiene una verga tremenda?

    Era demasiado, me corrí en su boca mientras gemía como mujer. Tania se paró y me dio la leche en mi boca.

    – así perrita, tómatelo todo, es solo la primera de la noche.

    Si bien seguía mareada, estaba mucho más tranquila, ¡que buen orgasmo!, Tania me había bajado las revoluciones. De mi cartera saqué mi otra tanguita, finalmente entendí, me limpié y me cambié ahí en el baño, Tania arregló mi maquillaje y regresamos a la mesa donde ya estaban todos de regreso. Me senté al costado de Diego y me dijo:

    – ¿te regañaron por andar de zorrita?, jajaja

    Le di una bofetada suave y riéndome le contesté:

    – y a ti te tienen que castigar por andar de perro detrás de la zorrita.

    Seguimos besándonos, el continuaba con su mano en mi cintura y la otra tocándome la pierna.

    Ya eran las 2 am así que todos nos despedimos, Diego me agarró de la mano entrelazando nuestros dedos y así salimos del local para el auto. Ahí estaba yo, saliendo de un local llevada de la mano por un hombre, vestida de mujer y entregada a él (aunque aún tenía dudas acerca de mis límites), con la otra mano me abracé del brazo de Diego y mi cabeza apoyada a él, parecía y me sentía su novia. Subí al auto y Tania se despidió de Richie el cual estaba muy insistente,

    – Ya te dije Richie, nos hemos divertimos mucho, pero tengo novio y no tengo pensado en ir a mi casa o la tuya contigo. Le dio un beso en la mejilla y nos fuimos los tres.

    Todo el viaje Diego tenía su mano encima de mi pierna, como marcando su territorio, su propiedad, de vez en cuando cogía su mano entre las mías, Tania nos miraba desde el asiento de atrás y se sonreía. Al llegar al apartamento, Diego se iba a despedir, pero Tania lo interrumpió

    – Pueden subir tórtolos, yo me quedo en la cocina, pero más tarde si pienso dormir en mi cama.

    Subimos, ella se fue a la cocina y Diego me cargó en sus brazos para la habitación, cerró la puerta con el pie, pero se quedó abierta.

    Me recostó en la cama y se sentó a mi costado, me comenzó a besar con cariño y pasión, pasando sus manos por mi cuerpo. Yo abrazaba su cuello mientras nos besábamos y él recorría con sus manos mis piernas, subía desde mis tobillos hasta mi cintura y mi colita, repitiendo esa ruta una y otra vez, marcando mi silueta y disfrutando de mi cuerpo con esa prenda de cuero que me envolvía, era muy sensual, yo suspiraba con cada toque de él.

    En ese momento Diego me dio la vuelta y me puso boca abajo, empezó a acariciar mis piernas desde los tobillos hasta mi colita, sentía sus manos claramente tocando mi piel a pesar de tener el pantalón puesto, con mucha destreza me comenzó a bajar el pantalón, los tobillos tenían cierres, así que abriéndolos me quitó el pantalón sin necesidad de tocar mis tacones. La fiesta empezó, acariciaba mis piernas y me empezó a besar en mis piernas donde las bucaneras ya no me cubrían, sentí electricidad en mi columna. De a poco subió con su lengua, besando, mordiendo y lamiendo mis nalgas, esta tanga si tenía hilo dental por atrás y él tenía acceso a toda mi colita, yo solo me retorcía de placer. Diego me estaba dando sensaciones no solo nuevas, pero también de un nivel que no me imaginaba.

    Me cogió del cabello con fuerza mientras empezaba a lamer mi espalda, lo repetía yendo desde mi colita hasta mi nuca, donde aprovechaba en morderme, como un león mordiendo a la leona antes de copular con ella, ¡aaahh!, me tenía en sus redes. De pronto se echó entre mis piernas y me las abrió un poco, yo era su muñequita de trapo, pasó sus brazos por debajo de mis piernas y así sus manos rodeaban mi culo, me apretaba con sus dedos fuertes mientras me seguía besando y lamiendo las nalgas.

    Con mucha sutileza movió el hilo de mi tanguita a un costado, y comenzó a separar mis nalgas, abriéndome, y empecé a sentir su lengua explorar mi periné y finalmente llegar a mi ano, mi agujerito se encontraba con ansias, poco a poco sentía más y más la punta de su lengua apretar mi nuevo coñito, me sentía totalmente expuesta y deseosa. Gemía y gemía, sintiéndome cada vez más mujer, pensaba: ‘¿y si me quiere penetrar?’, y sola me contestaba: ‘ya estás totalmente entregada a él, déjalo hacer lo que quiera contigo’.

    Levanté mi cara y de costado vi que Tania estaba sentada en el tocador, solo tenía puesta su tanga y su bata, abierta, con una mano se estaba masturbando viéndonos tener sexo, y con la otra estaba filmándonos con mi celular, el placer y el morbo era demasiado, empecé a meter puñetazos a la cama de puro placer. Esto ya era demasiado, estaba mareada, alcé mi culito como una puta para que tenga mayor acceso a mi coño, a la vez apretaba las sábanas con mis manos y hundía mi rostro contra la cama, por primera vez sentí la necesidad de que este hombre me follara.

    No podía más. Me moví de costado y me separé, lo medio senté a Diego en la cama colocando las almohadas detrás de su espalda, me senté encima de él, me quité el brasier y lo empecé a besar con tantas ganas que no sé cómo no le hice daño en sus labios. Me separé, lo miré, ¡wow!, esos ojos verdes hipnotizaban, le empecé a quitar la camisa y pude volver a besar su cuello, sus hombros y bajar para disfrutar de su pecho fuerte. De un solo tirón le quite el pantalón y el calzoncillo, finalmente las medias y ahí estaba, totalmente confirmado, ¡Diego era un machote hermoso!, me sentía una vez más demasiado contenta que en ese momento sea mi hombre y yo su mujer, ¡sí!, esta noche era su mujer.

    Lo miré a los ojos con pasión y deseo mientras que mi mano cogió su taladro macizo, lo miraba fijamente y mi otra mano exploraba sus músculos a la par que lo masturbaba con dulzura, Diego empezaba a gemir, no saben lo hermoso es oír gemir a un hombre.

    – ¿Estás listo para la mejor mamada de tu vida?

    Diego sonrió y asintió con la cabeza, estaba hablando tonteras, iba a ser solo la segunda mamada que estaba a punto de realizar y ya estaba creyéndome una cortesana prolija en el arte de la felación, de todas maneras, podía hacer el intento. Metí su glande en mi boca y comencé a succionar, chupar y lamer esa cabeza hermosa, rosada, uummm, que sabor a macho tenía Diego, el aroma de su miembro me estaba volviendo loca, apreté la base y sentí como su pene estaba a su máxima expresión, 18 cm de carne de primera clase. Poco a poco le empecé a lamer el tronco, de arriba a abajo, mojando todo su palo, Diego gemía y me puso sus manos en la cabeza

    – así perrita, uummm, que rico me la chupas putita

    Esas palabras me animaron a darle una chupada de garganta profunda y con fuerza, generaba mucha saliva, paraba y la usaba de lubricante para masturbarlo con ambas manos, él gemía y ya tenía los ojos cerrados, estaba en las nubes mi hombre y me sentía orgullosa de mi mamada. Seguí masturbándolo mientras exploraba su periné, me animé a llegar a su ano y le pasaba la lengua, Diego estaba que no podía más, y lo sentía en su miembro, sentía como se hinchaba más en mis manos, no iba a aguantar mucho más, me detuve y regresé a besar sus piernas y subir otra vez hasta su boca para besarnos mientras me apretaba el culo con ambas manos. Volví a descender y continué chupando la verga viril y dura de Diego, intercalé entre metérmela toda y bajar a chupar sus huevos, me metía su escroto en su totalidad, mi lengua jugaba con esas bolas llenas de semen. Definitivamente me estaba convirtiendo en una experta en tiempo récord, mi macho jadeaba muy fuerte y me detuvo

    – ¡me voy a correr preciosa!! para ricura!

    Y con ello tomó las riendas del asunto una vez más mi hombre, me echó boca arriba esta vez, estoy seguro que era una visión: mi cabello desordenado, mi maquillaje que me ponía linda, mi blusa, mi tanguita negra, las bucaneras y los zapatos de taco alto, echada con las piernas abiertas y totalmente entregada a un hombre hermoso y musculoso que estaba encima mío. Se echó encima de mí y de verdad que era increíble el sentir a un hombrote como él ahí, dominándome, me empezó a besar el estómago y yo subí con mis manos mi blusita, para que mi macho disfrute de mis senos pequeños pero marcados.

    En menos de 20 segundos Tania apareció por mi costado, traía su lápiz labial con sabor a fresa y empezó a dibujar en mis pezones unos círculos rojos. Diego se lanzó sobre ellos y me empezó a morder, lamer y chupar mis tetitas, el placer de que mi hombre disfrute de mí así era intoxicante. Después de un minuto de gozar mis pechos, Diego se recostó delante de mí culo, primero acomodó mí paquetito dentro de la tanga para que apuntara hacia mí ombligo y de ahí empezó a comer mi ano otra vez con su lengua, esta vez sí llegó a meterla un poco dentro de mí y me hizo ver las estrellas, empecé a sentir que me llenaba de saliva por fuera y escupía para mojarme toda esa zona.

    Se levantó y cerró mis piernas, volvió a agacharse y empezó a llenar de saliva la zona donde se juntas mis piernas, al mismo tiempo dejaba caer saliva en su órgano y lo lubricaba, ‘me va a follar’, me dije a mi misma, volteó a mirar a Tania por un segundo y me imagino recordó su conversación antes de que saliéramos esa noche, regresó su atención a mí y me clavó su verga entre las piernas, ¡wow!, ¡por el amor de…!!, ¡que maestro este hombre!, me empezó a follar usando mis piernas como un coño, sentía como su falo rozaba mis nalgas, mi ano, sentía como me penetraba por mis piernas. Empecé a gritar de placer, crucé mis pies para darle a mi macho un chochito más apretado para que penetre y goce más.

    Si antes tenía dudas, Diego me estaba dando las respuestas, no había marcha atrás, sabía que tarde o temprano él me iba a penetrar como se manda y desvirgarme, y yo, yo estaba segura de que eso era lo que quería y necesitaba. Necesitaba que Diego me haga suya, y me convierta en una mujer totalmente, y no solo una mujer, sino su mujer, necesitaba ser su mujer. Traté de agarrarme de sus hombros y levantar mi cara hacia él para besarnos, pero Diego levantaba su torso y alejaba su cara de mí, me miraba y sonreía, sabía él muy bien de que me estaba dando bastante placer y su ego quería verme totalmente sometida a él, ¡aaah!!, “que haga lo que quiera conmigo” me dije. Recosté mi cabeza en la cama y empecé a doblar mi cabeza hacia atrás, miraba el techo y poco a poco la pared de atrás, que rico me sentía follada.

    – ¡aahh!, ¡así!, ¡así!, que rico me follas papito, dame, dame, no pares, ¡aahh!, ¡hazme lo quieras amor! (así es, le dije “amor”), fóllame todita, dale a tu perra amor, dame, ¡dame!

    Se escuchó un gemido fuerte en el cuarto y un ruido, Tania se había corrido muy fuerte y se le cayó mi celular al piso, se excitó demasiado viendo a su novio vestido de mujer siendo follado por otro hombre.

    Mi paquetito estaba a punto de estallar, los movimientos de sus abdominales estaban masturbando muy rápido mí paquetito con su roce, sentí por primera vez esa sensación inigualable de venirme teniendo una verga follándome, y eso que era solo por fuera

    – ¡me voy a correr amor!!, ¡aaah!!, que gusto, ¡me corro!, ¡me corro!

    Empecé a soltar chorros de leche mientras gritaba como una puta, ¡mi primera corrida como mujer!, dejando mis líquidos entre mi tanguita, mi estómago y el six pack de abdominales de este machote. Esto fue demasiado para Diego, empezó a jadear muy fuerte y se corrió, dejó caer dos chorros entre mi culo y mis piernas, se levantó y apuntó su vergón hacia mí, sus chorros de semen cayeron en mi estómago y mis pechitos, subí mi cara y abrí mi boca para recibir su leche, un chorrazo cayó sobre mi rostro y un poquito entró en mi boca, Diego se recostó un poco para atrás.

    Me levanté y me agaché hacia su falo, me lo metí en la boca y seguí succionando hasta dejarlo limpio, Diego tenía pequeños espasmos mientras se la chupaba, que divino de verdad. Me eché rendida y él a mi costado, con sus dedos recogía el semen suyo y el mío que cubrían mi cuerpo y me lo dio de comer, lo abracé y nos quedamos ahí echados en la cama como una pareja normal, éramos hombre y mujer.

    Solo descansamos 10 minutos cuando Diego se levantó y fue a bañarse, yo no podía ni moverme. Cuando terminó, se cambió, me besó, con las justas me pude parar y acompañarlo a la puerta, saliendo de la habitación vimos que Tania estaba sentada en la ventana, fumando, nos miró y solo dijo: “tórtolos”, acompañado de una media sonrisa y volvió su mirada a la calle. Diego me dio un beso rápido en la puerta, me dio una palmada en mi colita y se fue. Tania se deshizo de su cigarrillo y se acercó, me ayudo a ir a la habitación, quitó la frazada y sábanas, las puso en el piso y me echó en la cama. Me dio unas pastillas para el dolor de cabeza, me limpió lo más que pudo el maquillaje y me dio un beso en la mejilla, con eso me dejó dormir y ella fue a dormir al sofá diciéndome: “me parece que todas tus dudas han sido aclaradas esta noche cariño”.

  • ¡Quiero que una verga me haga sentir un orgasmo!

    ¡Quiero que una verga me haga sentir un orgasmo!

    Hace unos meses atrás, les relaté mi experiencia con una chica de nombre Yessenia y quien se puso en contacto conmigo por medio de una plataforma donde chicas jóvenes buscan ligar con hombres mayores. Desde ese relato con Yessenia hemos cogido dos veces más a pesar de que ella me decía en esa primera ocasión que estaba a punto de aceptar a un pretendiente como su novio y no lo había hecho porque tenía esa intención de coger con un hombre mayor.

    Hace dos semanas me llamó de nuevo y pensé que deseaba otro encuentro conmigo, pues en esas tres cogidas que hemos tenido a través de los meses, han sido faenas sexuales fenomenales y muy intensas. En esta ocasión me habla de su mejor amiga de nombre Kiara y que al igual que Yessenia hoy tienen 20 años. Me cuenta que su amiga está a punto de casarse y según ella, el único hombre con quien ha estado y ha sido su novio desde los 18 años no le hace un buen trabajo y de hecho con risas me dice que no aguanta ni un minuto cuando este individuo se corre y por tanto Kiara nunca ha tenido un orgasmo sintiendo un pene adentro de su vagina y en esta ocasión Yessenia me cuenta que ha estado convenciendo a su amiga que intente coger con alguien más antes de casarse y que se de esa oportunidad de sentir una buena cogida como las que Yessenia ha experimentado conmigo.

    Me dice que ha convencido a su amiga, quien por meses había rehusado la propuesta, pero que es tanta la frustración sexual que tiene con su novio que, ha decidido darse una oportunidad y tener una experiencia sexual con un hombre diferente. Obviamente le ha hablado de mí y Yessenia me envía algunas fotos de Kiara en diferentes poses y mostrando algo de su piel, la cual puedo ver a una chica sumamente atractiva con un cuerpo fenomenal. En su piel se pueden observar esos genes africanos, aunque ella es más clara típica del latino común, pero ese trasero tan delicioso que tiene la verdad que cualquiera se lo quisiera comer. Kiara es una chica de cabello negro ondulado que le llega a media espalda, tiene unos labios carnosos y sensuales, nariz diminuta y de bonita simetría, unos pechos redondos de quizá una copa C y ese su trasero quizá rondará un poco más de los noventa, pues la verdad se mira muy voluminoso con esa perfecta cintura que se tiene. La verdad que poniendo a las dos a la par, es mucho más sensual que Yessenia, quien la verdad tiene lo suyo propio.

    La verdad no entiendo como esto se puede dar, especialmente hoy en día con la cantidad de información que tenemos a nuestro alcance. Entiendo perfectamente que haya chicos con esa penosa situación de ser eyaculador precoz, pero eso es algo que se puede mitigar en algo y hay cantidades de posibilidades para tener a una chica feliz sexualmente en la cama. Bueno, pero eso es una ventaja y me brinda este tipo de posibilidades y oportunidades a mí. Mi consejo: infórmense de cómo complacer a tu pareja y muchos divorcios o rompimientos se evitarían y las infidelidades serían mucho menos, pero eso ya es otro tema. Vamos al tema.

    Quedamos con Yessenia que ella nos presentaría, ya Kiara si estaba ahí en un hotel era porque estaba decidida a dar ese paso y su única sugerencia era que hiciera mi mayor esfuerzo para transmitirle a Kiara de que de esto nadie más lo sabría, pues estas dos amigas se llevarían estos secretos hasta sus tumbas. De esa manera tuvimos un encuentro ese día en un restaurante para desayunar juntos los tres, hacer esa presentación y conocernos y mientras Yessenia se iba a las tiendas de la zona a hacer algunas compras, Kiara se quedaría conmigo en el cuarto del hotel donde ellas pasarían esa noche y de hecho Yessenia me daba un adelanto de lo que en su mente tenía para el final de esa noche, pero eso no sé si lo contaré en este momento. Por alguna razón después del desayuno no nos fuimos directo al hotel y Kiara me pedía que llegara específicamente a cierta hora con ese tono serio y pensativo de cómo se mostraba con algo que es desconocido para ella. Pensé que era el tiempo para echarse para atrás, pero no, ese mensaje nunca llegó y exactamente estaba en el hotel a las 11:00 de la mañana tocando su puerta.

    El hotel tenía dos camas, un sofá a un lado y un tocador con su espejo frente a las camas y a un lado de la pared era todo un espejo que uno se miraba doble. Las cortinas gruesas estaban replegadas para permitir que la luz entrara entre las cortinas delgadas dejando ver en algo algunos edificios de la ciudad. Un televisor encendido el cual estuvo así sin la menor intención de ver nada, más nos concentramos el uno al otro he intentar quebrar ese hielo, ese nerviosismo que sé esta chica de solo 20 años tenía. Al principio me parecía algo esquiva como que de repente le llegaban algunos destellos de pudor y quizá retractarse de esa situación. Le dije que era una chica muy bella, que se miraba hermosa, a lo que solo me dio un “gracias” tímidamente y esquivando la mirada. Sé que tenía que hacer algo rápidamente y despejar sus miedos y nervios. Solo le puse mis manos en sus hombros, la acerqué a mí y le dije al oído: -Solo déjate llevar y veras que la pasaremos muy bien. En ese momento me dirigí a su lóbulo a besarlo y morderlo suavemente, mientras le tomaba de sus manos que tenían cierto temblor y le dije: -Tienes un rostro muy lindo y un cuerpo muy hermoso y te aseguro que no dejaré ningún centímetro sin que no te lo acaricie. – Ella esta ves solo sonrió.

    Llevaba uno de esos vestidos de tubo de tela suave que se pegaba a su hermosa figura y ese azul turquesa le iba muy bien a su piel y a sus zapatos de tacón de color oro. Un vestido cuya falda le quedaba arriba de las rodillas, algo sugestivo, pero sin ser minifalda y sabía que lo había escogido para esta ocasión, pues cuando nos conocimos en el restaurante Kiara vestía pantalones de mezclilla. Le besaba los lóbulos y el cuello mientras mis manos se apoderaron de ese paisaje y llamativo atributo que son sus hermosas nalgas. Imaginaba como serían y cómo me las comería y todo lo que me pasaba por la imaginación en hacerle a esta chica frustrada sexualmente era también alimentado por algunos callados gemidos de Kiara cuando mi lengua acariciaba su cuello. En aquello estaba cuando le aseguré que no le dejaría marcas.

    Aquel vestido ya estaba haciendo estorbo y la baje un pequeño cierre y sabía que no llevaba brasier, pues el vestido estaba diseñado así. Meto mis manos entre el vestido y toco la piel de su espalda y ambos estamos parados el uno frente al otro y le veo en sus ojos que Kiara esta más relajada y se está dejando llevar por el deseo. Levanta sus brazos y su vestido de tela suave se desliza deteniéndose por su cintura pues la curva de sus bonitas nalgas lo detienen y yo se lo dejo ahí mientras aun parados bajo desde su cuello a acariciar esos dos hermosos meloncitos y mordisqueo sus pezones oscuros. Es un gemir constante de Kiara y me da la sensación de que es una chica muy sexual que ha estado reprimida por la ineptitud de su novio. Me apodero de una teta, le mamo suavemente la otra y Kiara solo me toma de la cabeza suspirando profusamente y yo sigo con mis manos masajeando su suculento trasero aun sobre la tela de su vestido azul turquesa.

    Quizá en esto hemos pasado unos 10 o 12 minutos, pero lo llevo con calma pues quiero que Kiara se caliente, que llegue a esa temperatura adecuada para ponerle el siguiente ingrediente sexual. Halo su vestido hacia abajo y cae a sus pies y veo un cachetero de color azul turquesa como su vestido y unos relieves de oro como sus zapatos. Ver desde arriba ese ángulo esas nalgas es todo un paisaje, especialmente cuando se reflejaba en todos los espejos. Kiara se deshace de su vestido y lo tiende sobre el sofá y se sienta a la orilla de la cama a la espera de que yo me desvista. Me quito la camisa, la camiseta, luego el pantalón y sé que ella puede ver el bulto en mi bóxer y ya está bastante mojado, pues la verdad que yo segrego mucho liquido preseminal y aunque tengo 56 años, eyaculo todavía buena cantidad de esperma y creo que es un conjunto de mis genes, el tipo de alimento y el ejercicio.

    Llevo a Kiara a que se acueste sobre sus espaldas y ambos todavía con nuestras prendas interiores y me dedico a besar el torso de esta linda chica, beso sus entrepiernas, mientras en la medida de lo posible sigo con mis dedos sobando sus pechos o apretando delicadamente sus pezones y esta mujer no dice mucho, pero gime bastante. Sin decirle una palabra y es que cuando hay química y el deseo es mutuo esa intuición te lleva a comunicarte solo con la vista y esta chica levanta su pelvis curveando su espalda y de esta manera le remuevo sus pantaletas estilo cacheteros y puedo observar que al igual que mi bóxer están sumamente mojados.

    Una panochita de barbie, pequeña a pesar de que esta chica mide su metro y sesenta fácilmente, delicadamente depilada como sin ningún vello haya crecido en ella. Piel sumamente tersa y Kiara ve que me dirijo hacia ella, ella me abre sus piernas como brindándose, como esperando este siguiente paso que ella a fantaseado, pues posteriormente me ha contado que era primera vez que recibía sexo oral, aunque ella si había dado sexo oral. Aparentemente su novio es religioso y aunque ella va a la misma iglesia, por esos tabús ella nunca le ha insinuado que quería experimentar sexo oral o ser más abierta en el sexo. La piel de Kiara se erizó cuando mi lengua tocó su pequeño clítoris, un clítoris algo oscuro y que palpitaba al son de su corazón y esa panochita estaba ya mojada, esperando ser devorada e invadida. Kiara gemía del placer cuando mi lengua se movía alrededor de su clítoris y se llevaba las manos a la boca cuando mi lengua bajaba y se la intentaba hundir. Dio un jadeo muy elevado cuando le succionaba el clítoris y sabía estaba en el borde del paraíso y de repente elevó su pelvis y Kiara comenzó a jadear de una manera que a muy pocas chicas he escuchado hacerlo. Disfrutó varios segundos esa corrida y luego aquellas caricias de mi lengua a su panochita se volvían una especie de cosquillas que me pidió a que no siguiera.

    Habíamos acordado no usar profilácticos pues esta chica como está sexualmente activa con su novio que la tiene frustrada, ella está en control de natalidad y también porque ella es alérgica al látex. La estaba llevando de nuevo hacia la cama en posición de perrito cuando ella me lo pidió de esta manera: -¿Se la puedo chupar? – Obviamente que le di una respuesta afirmativa, pero esta chica tiene un culo tan perfecto que no me aguantaba por ponerla en cuatro a la orilla de la cama. Me bajó el bóxer ya todo húmedo y comenzó con atraparme el glande después de haberme limpiado la humedad de mi verga con una toalla. Realmente mamaba rico, tenía un buen ritmo y manejaba muy bien los tiempos, por momentos lento, algunas veces de una manera agresiva. Me dio una felación de unos 5 a 6 minutos, pero quería llegar a la posición de perrito de nuevo, pues según me había dicho que le gustaría correrse así, pues para esta chica era una especie de fantasía ya que su novio no aguantaba más que un par de minutos en correrse. Esta vez accedió a la posición y podía ver ese precioso culo y no sabía cómo comenzar, pero recordé la plática previa.

    La verdad que la panochita de Kiara sí que es una muy apretada, se siente esa presión en el momento que le puse mi glande a la entrada. No es que sea de vagina pequeña pues absorbió mis 21 centímetros, pero si es apretada que aun con toda esa lubricación natural de ambos, ella no dejó de gemir a mi invasión, así que empezamos con un vaivén semi lento, haciendo pausas para que la vagina de Kiara se dilatara y se ajustara al grosor de la invasión. Observé que le temblaban las piernas y le pregunté si se sentía bien. Me dijo que le había impresionado el tamaño de mi verga y que tenía miedo de que le hiciera daño. La verdad que, aunque se sentía apretada, aquello con ese sentido de un vaivén semi lento se tornaba en algo rutinario. Me apoderaba de aquellas nalgas tan deliciosas, se las abría para mejor observa ese rico ojete que intentaría luego penetrar, pero aquello era un mete y saca que producía un aplauso constante en aquel cuarto, la cama crujía y Kiara jadeaba del placer.

    Fue un vaivén constante que a veces semi lento y otras a velocidades dignas a las escenas del porno duro que la fueron llevando y acercando de nuevo al paraíso. Creo que todo evolucionó a un orgasmo fenomenal cuando le comencé a sobar el ojete con mi dedo pulgar. Le echaba saliva a mi dedo y se lo frotaba en el culo mientras mi verga salía casi completamente y la miraba desaparecer en esa apretada cavidad de esta chica. Los jugos vaginales de esta chica se volvían blancuzcos de tanto batirlos y ella movía ese grandioso culo para chocar con mi verga haciendo sacudir mis testículos que también estaban a punto de fruncirse. Era exquisita aquella escena y es tan excitante escuchar como gemía Kiara, que me vi obligado a pensar en otras cosas que no fuera ese culo para poder resistir. Por suerte Kiara me lo comenzó a anunciar: -Así, si así, dele duro a mi conchita, me va a hacer acabar…

    Dio un jadeo escandaloso igual que el primero y esta chica me movía ese trasero tan delicioso mientras gozaba de un segundo orgasmo y podía ver como los poros de su piel se abrían y sus muslos temblaban del placer y ya no pude más y me corrí con tremendas ganas en esa preciosa panocha de Kiara. Ella lo supo porque me volteó a ver con una mirada picara y llena de mucho morbo. Se la saqué cuando mi verga se volvía flácida y parte de mi corrida comenzó a gotear y a deslizarse de la panochita de Kiara. Era la primera vez que esta chica, según me había contado, se corría porque un pene la hizo completamente llegar al paraíso. Se le miraba satisfecha y con esa magia de la excitación nos fuimos a bañar juntos.

    Era una delicia mirar cómo se deslizaba el agua en el cuerpo perfecto de Kiara. Tiene un rostro muy lindo con esos labios carnosos que hace que tenga junto a sus dientes perlados una sonrisa muy erótica. De nuevo ella me pedía permiso para mamarme la verga y me daba gusto ver como la volvía a dejar bien erecta de nuevo. Me chupaba los huevos mientras el agua caliente chocaba con su rostro y luego a los minutos volví a esa mira de su perfecto culo y la puse en posición en contra de la pared del baño, mientras me ponía en cuclillas para comerme ese precioso culo. Comencé por el borde de sus nalgas y poco a poco con ese masaje de mi lengua en su piel, llegué a esa piel carrasposa de su ojete. Le abría con mis manos las nalgas y ella tomaba una postura porque psíquicamente sabía lo que le quería hacer. Yo puedo pasar comiéndome un culo perfecto como este por horas y no sé cuánto tiempo pasamos en eso, pero esto era un concierto erótico de gemidos y se escuchaba ese chasquido de mi lengua entre sus nalgas y con la punta intentar abrir en algo su culito. Como dije, no supe cuánto tiempo pasé en ello que después del recital de gemidos, unos más elevados que otros observé como sus piernas comenzaron a temblar, como sí se fueran debilitando y ella me comenzó a decir: ¡Por Dios Tony! Usted si sabe lo que hace… me va a hacer acabar, por Dios… ¡que rico! -Se le escuchaba como si estuviera profusamente respirando y finalmente dijo: -Por Dios, me corro, me corro…uy me estoy corriendo.

    Al igual que cuando me la follaba de perrito dándole por la panochita, en esta ocasión me contraminaba su culo contra mi cara y fue un orgasmo totalmente desconocido para Kiara, pues no lograba entender que sin penetración y solo con un masaje de mi lengua en su ano, había logrado unos de sus orgasmos más intensos de su vida a sus 20 años. Le paso el orgasmo y solo se reía y me decía de lo extraño que le había parecido. Yo en su plática aprovechaba para lavarme la cara pues estábamos aun en el baño y una vez me incorporé la puse frente a mí y le dije una vez más lo hermosa que era y que me sentía privilegiado de estármela follando, que me sentía un hombre con suerte por ello. Le di un beso en la boca que ella correspondió y la abracé para luego posesionarme de nuevo de sus nalgas, pero esta vez le tocaba el culo con la intención de penetrarlo. Ella me quedó mirando con sus ojos de miel y me decía de esta manera:

    -Imagino lo que usted está pensando… Tienes una cara de angelito, pero eres un bonito diablito señor Tony. ¿Qué me quiere hacer señor Tony? Dígamelo.

    -Dices que te imaginas lo que yo estoy pensando… Pues si ya te lo imaginas, pues dime si eso es posible.

    -No sé… -y sonreía. – Usted es el experto. Yo tengo mis dudas y… es que lo suyo está bastante grande.

    -Dime si tú lo quieres hacer… No quiero que hagas algo que no sientas las ganas de hacer.

    -Ganas, ganas… es morbo. Aquí usted es el que manda, usted me está dirigiendo…

    -¿Pero lo quieres intentar?

    -Con usted dan ganas de hacer cosas que quizá pensándola me daría miedo. Es que esto está muy grande… ¿cree que me cabe? – y me tomaba de la verga que ya estaba para ponerse flácida de nuevo.

    -Es cuestión de intentarlo.

    Nunca mencionamos sexo anal, pero ambos sabíamos de lo que estábamos hablando. Sin entretenernos nos secamos y fuimos en busca de la cama y despejar a Kiara de esas dudas y abrir la mente a una nueva aventura de lo que esta chica quería experimentar y que muchos lo toman aun en día en tabú, pero que muchas mujeres quieren experimentar, aunque sea solo una vez en su vida. Imaginar abrir el exquisito culo de Kiara es una delicia, vivirlo es estar en el edén, en el paraíso.

    Antes de asomar mi glande a su culo le volví a dar una agresiva chupada a su culo y recorrí los pliegues de sus nalgas una y otra vez. Ella solo gemía a mi invasión, pero a diferencia de la primera vez, hoy le hundía mi dedo de en medio en su ano y a la vez le chupaba el clítoris pues estábamos en esa posición del misionero con sus piernas elevadas a la orilla de la cama. Creo que entró como en un trance pues Kiara me pedía que quisiera sentir mi verga en su ano y ella me lo pedía de esta manera: -Tony, quiero que me rompa el culo, déjeme sentir su verga en mi culo… hágame suya completamente. – Me lo decía casi a gritos y en esa posición comencé mi invasión a su precioso culo.

    Era algo incómodo por la altura de la cama. Yo mido un metro y 86 y prácticamente estaba en cuclillas para penetrar ese culo, pero la verdad valía la pena. Vi como literalmente mi glande desapareció después de varios intentos y jadeos de Kiara, pero cuando cedió comencé con un vaivén semi lento y ese culo era una delicia. Kiara jadeaba y yo también lo hacía. Me perdí en esa sensación de ese ojete tan apretado que me enviaba esa onda de contracción divina y veo como la panochita de Kiara emana jugos vaginales claros y espesos y eso me indica que, pese a la inconveniencia de algún dolor, ella también lo estaba gozando. Sus piernas estaban sobre mi pecho, mi verga en su culo entrando y saliendo y con mis dedos comencé a chaquetear su clítoris. No aguantó mucho y sentí como su culo me apretaba la verga, miraba su vulva contraerse, los gemidos se elevaban, sus labios se fruncían, sus ojos se blanqueaban, sus poros se volvían a abrir, sus músculos temblaban y sin decir mucho explotó el volcán en una erupción que de solo ver y sentir todo eso, hizo que me corriera en su culo. Kiara respiraba profusamente igual que yo y ambos nuevamente llegábamos al paraíso juntos. Esta vez en vez de ver mi esperma salir de su conchita, salía de su precioso culo que este día había decidido en perder su virginidad.

    Nos incorporamos y nos besamos como si fuéramos novios a pesar de esa diferencia de edad. Creo que Kiara estaba confundida en la sorpresa de como vivía su sexualidad con un hombre que podría ser su padre y creo definitivamente que eso también le agregaba a su morbo. El culo le había sangrado levemente, pero estaba dispuesta a experimentarlo de nuevo. Eran las dos de la tarde y ella se había corrido no sé cuántas veces, pero yo ya me había corrido 3, las suficientes para que un hombre de mi edad levante bandera.

    Nos mantuvimos platicando hasta eso de las tres en esa cama sin mirar la televisión que continuaba encendida dando las noticias del expresidente que intentó ocultar esos sobrepasos acostándose con una actriz porno y una chica de esa famosa revista. Sentí lastima por ese hijo de puta de presidente, pues aquí estaba yo cogiendo a esta linda chica y me iba tranquilo hacia mi casa, pero no… Yessenia tenía otros planes. Ella llamó y preguntó si todo estaba despejado. Llegó y nos encontró ya vestidos. Kiara con sus pantalones de mezclilla y yo con mi ropa deportiva. Y Yessenia continuó con una plática que creo ya estaba ensayada:

    -Tony, ¿le quedaran energías para otra faena esta noche?

    -¿De qué hablas?

    -Usted sabe que me encanta su verga. – me lo dijo al oído.

    -¿De qué hablas Yessenia?

    -Quiero que me coja esta noche y que Kiara nos mire y a lo mejor se nos quiera unir al festejo.

    -¿Crees que tu amiga quiera hacer algo así?

    -No sé… pero hasta el momento logré convencerla a probar otras cosas en su vida. ¿Cree que puede venir después de las 9? Yo creo que puede ser muy divertido.

    -¿Quieren un trio?

    -A lo mejor se da, lo que quiero que me coja y que Kiara nos mire y nos oiga. Es mi fantasía y sé que usted lo puede hacer.

    Dime si quieres saber cuál fue mi respuesta y si ocurrió lo que ustedes intuyen que pasó. Escríbeme a mi correo y veremos.

    [email protected]

  • Gracias al trabajo (8)

    Gracias al trabajo (8)

    Ayudé a Jorge en acabar la comida mientras oíamos risas, besos y alguna que otra cachetada. Miraba la polla de Jorge que seguía empalmado, la mía ya se estaba bajando cuando me dijo:

    – Está buena, ¿verdad?

    -Ufff, la verdad es que sí.

    – Manda huevos que haya estado toda mi vida deseando estar con una mujer que quisiera follar, que fuese una puta en la cama, y cuando busco a un hombre que era otro de mis sueños, tengo al hombre y a dos mujeres deseando polla.

    – Jajaja, bueno, a mí me pasa lo mismo. Mi mujer siempre ha sido muy maniquí en la cama, aunque lleva unos días un poco distinta. Antes de venirme a Sevilla, follamos en la ducha como nunca. Y ahora con dos mujeres aquí, y mañana que mi mujer me espera en casa, con ganas de marcha también.

    – Jajaja, vas a tener que tomar complejos vitamínicos, si quieres no folles esta noche, te acuestas en el otro dormitorio y me dejas a las dos para mí.

    – Ni en sueños voy a acostarme y dejarte con las dos, además me dijiste antes que esta noche tenía que darte por el culo.

    – Cierto, lo tengo hambriento de tu polla -y diciendo eso se me acercó y comenzó a besarme mientras me agarraba el nabo, que otra vez iba hacia arriba- ummm, qué contento te pones cuando te beso.

    En ese momento oímos hablar a Eva y a Nuria, mientras se reían:

    – Bueno, ¿y mi copita de Rioja? -dijo Nuria, apareciendo totalmente desnuda por la puerta, llevaba el coño depilado también, detrás estaba Eva- Ah, perdón, no quería molestar.

    – No molestas, en absoluto. Solo era un par de besos.

    – Ya, pero vuestras pollas no dicen lo mismo, ¿eh? -dijo Nuria señalando nuestras entrepiernas.

    – Bueno, tendremos que cenar pronto, ¿no? -dijo Jorge- La cena está lista

    – Perfecto, Eva poned la mesa entre las dos y le cuentas las normas que tenemos, para que no haya sorpresas.

    – Perfecto Óscar, acompáñame Nuria y te cuento.

    – Salieron las dos hacia el salón, Nuria con su copa de vino en la mano y moviendo el culo de forma exagerada, sabía que la observábamos:

    – Joder que culazo tienen las dos, creo que me voy a correr hoy muy pronto -me comentó Jorge mientras empezaba a servir la comida en los platos.

    – Ufff, tenemos que aguantar aunque sea por mantener el pabellón bien alto, jajaja

    Nos sentamos a comer, Jorge no defraudó con la cena, estaba espectacular. Comimos y bebimos a gusto. Los cuatro desnudos, ellas con los pezones de punta, que no podía quitarles el ojo de ellos a ninguna de las dos. Nuria se dio cuenta y se pasaba la mano sobre ellos, para acariciarlos y mantenerlos erguidos. Mientras charlábamos de cosas intrascendentes, de vez en cuando Nuria me acaricia los huevos con uno de los pies, y sonreía. Me tenía empalmado, igual que Jorge, que se levantó para abrir otra botella de vino, y tenía la polla mirando al techo.

    – Mira el “cocinero”, lleva incorporado el cucharón, jajaja -soltó Nuria

    Nos reímos todos. Eva se levantó y fue hacia Nuria, la besó en los pechos, cuando llegó Jorge con la botella, Eva le dijo:

    – Jorge, retira los platos y aparta un poco las copas, ahora viene el postre.

    Jorge hizo lo que Eva le pidió, retiró los platos y los llevó a la cocina. Nuria se levantó y se tumbó boca arriba en la mesa, con las piernas abiertas. Tenía un cuerpo impresionante, no entendía porqué su marido estaba con la otra teniendo semejante mujer en casa, Jorge se quedó de pie, acariciándose la polla, yo me levanté empalmado y Eva.

    Eva se inclinó hacia el coño de Nuria y se puso a comérselo, le abría los labios con los dedos, su lengua la pasaba por la raja de Nuria de abajo a arriba, cuando llegaba al clítoris se centraba en él. Abría el coño para que viésemos como Nuria se mojaba, lo tenía muy brillante, rojizo y olía a gloria, Nuria dobló las rodillas y abrió más las piernas, tenía uno de los coños más bonitos que había visto en mi vida, la verdad es que no había visto muchos, pero de todas formas era el más bonito que había visto nunca. Nuria respiraba de forma acelerada, lo estaba disfrutando. Eva le levantó el culito y empezó a acariciarle el ojal mientras su lengua volvía a recorrer la raja de Nuria.

    Jorge se acercó a la cara de Nuria y se inclinó para besarla. Ella abrió los labios y sacó la lengua, le lamía los labios a Jorge, sus lenguas se enredaban. Yo fui hacia Eva, que estaba inclinada sobre el coño de Nuria, me coloqué detrás de ella, le abrí las nalgas y coloqué mi nabo en la entrada de su culo, ella gimió y se pegó contra mí, introduciéndose mi polla en el culo. Notaba como me apretaba el nabo con el culo, comencé a moverme agarrando a Eva por las caderas. Eva dejó de comerle el coño a Nuria y se tumbó entre las piernas de Nuria gimiendo de gusto. Jorge le puso su polla en la boca de Nuria que comenzó a lamerle el capullo, le pasaba la lengua por todo el tronco de la polla hasta sus huevos, los chupó y se metió la polla entera en la boca. Jorge me miró extasiado, tenía toda su polla dentro de la boca de ella, solo le quedaban fuera los cojones.

    Le saqué la polla del culo a Eva y se la metí por el coño, lo tenía empapado, le puse un dedo en el ojo del culo y, sin apretarlo, se coló dentro, ella se puso a gemir. Jorge sacó la polla de la boca de Nuria, la cogió de la mano y la bajó de la mesa, la puso a 4 patas detrás de mí, y empezó a follarla por el culo. Ella me acariciaba el culo con los dedos, lo masajeaba, le saqué la polla a Eva, me giré y se la metí en la boca a Nuria. Eva se levantó de la mesa, se arrodilló detrás de mí y me dijo:

    – Esto te va a gustar.

    Me abrió las nalgas y comenzó a comerme el culo, me estaba follando con la lengua mientras yo me follaba la boca de Nuria. Eva sacó su lengua de mi culo, y se arrodilló delante de mí, junto a Nuria, se puso a magrearle las tetas mientras me chupaba los huevos. Nuria se sacó mi polla de la boca y le comió la boca a Eva mientras yo les daba pollazos en la cara a ambas, de vez en cuando me lamían la polla y los huevos. Eva se tumbó en el suelo, con las piernas abiertas, Nuria se sacó la polla de Jorge y, besando a Eva desde los pies, fue subiendo por las piernas hasta llegar al coño de Eva.

    – Dios Nuria, eres la persona que mejor come el coño de la gente que conozco.

    – Ummm, te gusta esto? -le decía Nuria mientras su lengua jugaba con el clítoris de Eva, y bajaba por la raja hasta meterse dentro de su coño- Cómo me gusta el sabor de tu coño, Eva.

    Jorge se puso a acariciar el coño de Nuria y su culo, sus dedos pasaban del culo al coño y del coño al culo, me coloqué detrás de Jorge y le dije:

    – Al fin te tengo, zorrita míaaa

    – Ummm dios señor, cláveme ese nabo por el culo, se lo pido por favor.

    – Tranquila putita, voy a acariciarte el ojal, a prepararlo para meterme en ti y preñarte, ¿quieres que te preñe?

    – Ufff sí señor, quiero que me preñe, necesito que me preñe, mi culo es suyo señor, soy su puta. Quiero que me monte, señor. Y que no me la saque hasta que esté bien escurrida.

    Le comí el culo, lo follé con la lengua y con un dedo, después le metí dos dedos y se puso a gemir mientras Eva gemía como una loca pajeando con dos dedos a Nuria. Tenía los dedos empapados en el flujo, de vez en cuando los sacaba y se los ponía a Jorge en la boca, que los chupaba y rechupaba. Acerqué mi polla al culo de Jorge, coloqué mi capullo en su ojal y se la clavé. Gimió como una puta, su culo estaba cerradito, apretaba mi polla, sentía el calor de la excitación de Jorge en mi polla. Comencé a moverme sacando y metiendo mi polla en el culo de Jorge. Eva se levantó, y sacó un consolador doble no sé de donde, de esos que tienen una cabeza de un nabo en cada punta del consolador. Dijo:

    – Mirad lo que tengooo, jajaja, estaba arriba en las cosas que ha traído Jorge. –Se lo acercó a la boca de Jorge, que lo lamió como si fuese mi polla- Nuria, ponte a 4 patas, vamos a follarnos las dos mientras estos se dan por el culo.

    – Ummm, qué rico Eva. ¿Sabes? Me pone ver como se dan por el culo, ver los huevos de Óscar moviéndose por las embestidas que le da a Jorge. -Se puso a 4 patas y Eva le metió una de las puntas del consolador por el coño- ummmm qué rico.

    Eva se puso a 4 patas también y se metió la otra punta por el coño. Comenzaron a moverse gimiendo como buenas zorras. Eso me excitaba, veía a Nuria como me miraba, como miraba mis pelotas rebotando en las nalgas de Jorge.

    – Nuria, tengo que darte por el culo, sabes que me excitas como me miras.

    – Ummm, ufff, siii, quiero ten… tenerte dentro mmm de agghh, mi culito, Dios Eva, joder, co… como me gusta esto.

    – Señor no me aaggh ummm la saque uufff, para follarse a esa esa zorra, ummmm soy yo su putita aahhh.

    – Calla Jorge -le dijo Eva- ummm, deja que ufff el señor le parta el, ahhh el culo a Nuria, ummm, yo me pongo, el strapon y te ufff la clavo. Más fuerte Nuria, me voy a correrrrr –se puso a moverse de forma violenta, moviéndose contra Nuria.

    Nuria respondía a esos movimientos con más energía, jadeaba y gemía mientras pedía más, todo eso me estaba excitando cada vez más, así que aceleré los movimientos, con más fuerza, enculando a Jorge que daba pequeños gritos de placer, mi polla entraba por su culo como si de un coño se tratase, veía su ojal muy abierto. Empezó a cerrar y abrir al culo, notaba que se iba a correr.

    -Ufff puta, ¿te vas a correr?

    -Oh, sí señor, me queda ummm me queda muy poco señor ¡¡¡como la tiene de dura, señor!!! Estoy a punto dioos, ummm, me voy a correr.

    Notaba en mi polla las contracciones del culo de Jorge al correrse, no paraba de gemir, se la saqué, se giró y nos besamos mientras me agarraba la polla, sus besos me ponían a mil, la forma en como lamía mis labios, en como su lengua buscaba la mía, sabía excitarme.

    Señalé su leche en el suelo y le dije:

    – Anda putita, recoge tu leche con la boca, no querrás que la madre de Eva desconfíe de nosotros, ¿verdad?

    – Sí señor, ¿se la puedo dar a Nuria para que saboree mi semen, señor?

    – Por supuesto, mientras yo la enculo, se la pasas de tu boca a la suya, ah y a Eva.

    – Jorge recogió su semen del suelo con la lengua y se lo pasó a Nuria. Ella lo saboreó y se lo dejó a Eva en las tetas. Eva estaba tumbada, con la respiración alterada, mientras se tocaba el coño. Jorge, recogió su semen, o lo que quedaba de él, de las tetas de Eva y la besó pasándoselo a la boca. Volvió a comerle las tetas a Eva, pasaba de un pezón a otro, de una teta a otra, mientras Eva le acariciaba el ojal, que lo tenía muy abierto, a Jorge.

    Yo levanté a Nuria y la puse de rodillas delante del sofá, descansando su pecho sobre él, su culo era impresionante. Redondito, bien duro, sin gota de celulitis, un culo de una chica de 20 en una mujer de 40. Me puse detrás de ella observando ese culo maravilloso, y sin pensarlo dije:

    – No entiendo como tu marido puede irse con su amante teniendo a semejante señora en su casa.

    – Bueno, a veces pienso que lo hace porque le gusta creer que me hace daño de esa forma, como si fuese una forma de estar por encima de mí, de dominarme, pero no tiene huevos de decírmelo a la cara. Y gracias por lo de señora, pero ahora soy vuestra puta. -acerqué mi capullo a su ojal, y presionando un poco se fue abriendo lentamente, lo tenía bien abierto, y mi polla se coló en él, estaba caliente y bastante rugoso, con lo que me daba más placer, suspiré- ummm, qué bueno notar tu polla entrando en mi culo, por el suspiro parece ser que te ha gustado, ¿me equivoco?

    – Me has gustado desde el momento en que te vi ufff, ¡¡¡qué rico!!! sabes excitarme con las, ummm con las miradas y te gusta excitar ufff excitarme.

    -Ufff joder como follas el culo, ya me lo mmmm me lo dijo Eva Quiero que te te corras, agghh dentro de mi culito.

    Aceleré el movimiento cuando vi que Eva estaba sentada sobre la cara de Jorge, mientras ella se tocaba el clítoris, se movía como si estuviese arrastrando su coño contra la boca de Jorge, sin parar de gemir y jadear. En ese momento Nuria se puso a gemir con más fuerza, le acaricié el coño mientras aceleraba mis embestidas.

    – No se, te ocurra, ummm pararte ahora, aaggh voy a correrme, dios, dame fuer te más fuerte, Me corrooo

    En ese momento sentí como su culo se abría y cerraba, aceleré el movimiento hasta que noté como le semen subía por mis pelotas para derramase dentro de su culo

    -Diosss, me cooorrooo.

    Mi leche comenzó a salir con el primer trallazo, la sujeté por las caderas contra mi vientre sin moverme, mientras salía todo el semen de la primera descarga. Aceleré y ya vinieron las siguientes descargas sin parar de moverme ni de jadear y gemir. En cuanto acabé, se la saqué y se la di en la boca para que me limpiara la polla, mi leche se puso a salir de su culo, debí haber descargado una buena cantidad, porque salía bastante de su culo. Eva se puso a gemir y decir que se corría, suspiraba, gemía, jadeaba, hasta que se corrió sobre la cara de Jorge y se echó a un lado dejando que él respirara. La cara de Jorge estaba totalmente brillante de los fluidos de Eva.

    Nos sentamos en el sofá para coger aire, tenía a mi izquierda a Jorge, mi derecha estaba libre y Eva estaba sentada en el suelo delante de Jorge. Nuria fue al baño para limpiarse mi leche de su culo. Cuando regresó nos dio la copa de vino que teníamos antes a cada uno, ella se echó más vino en la suya. Llegó hasta mí y me beso con lengua, se sentó a mi lado y me dijo que le había gustado mucho. Comenzamos a hablar sobre el sexo, cual había sido el mejor polvo que habíamos echado, qué nos gustaba más en el sexo, Jorge dijo que el mejor polvo lo estaba echando desde que nos conocimos, cada día que follaba con nosotros, ese era el mejor polvo. Me giré y lo besé, comenté que me pasaba lo mismo, el día que nos conocimos eché el mejor polvo de mi vida hasta el siguiente polvo claro que también estaba el polvo con mi mujer en la ducha, con ella el sexo había sido siempre aburrido, triste, sobre todo últimamente, pero aquel día fue espectacular.

    – No te enfades con lo que voy a decirte -me dijo Nuria- pero tu mujer tiene un amante.

    – Jajaja, ¿cómo puedes saberlo? Que tu marido te engaña no quiere decir que mi mujer no pueda haber variado los gustos en el sexo por ella misma.

    – Pues por eso mismo lo digo, si tuviese 20 o 22 años sí puede trastocar la forma de entender el sexo porque está evolucionando, pero una mujer con una edad ya, que lleva años con una pareja estable cuando cambia en los gustos es porque alguien ha hecho que los cambie. Blanco y en botella.

    Me dejó pensativo, no me había dado por pensar eso, miré a Jorge y asintió con la cara

    – Yo ya lo había pensado cuando me lo contaste, pero no te quise decir nada porque no estaba seguro, y porque me gusta disfrutar de tu polla.

    – Pienso lo mismo que Nuria y que Jorge (sobre todo lo referente a tu polla), pero no te vayas a comer la cabeza por eso, tú estás haciendo lo mismo y además con tres personas, dos mujeres y un hombre. Así que no te obsesiones.

    – Joder, no entiendo como no lo había pensado antes, mañana hablaré con ella.

    – Venga, brindemos por nosotros cuatro, y por estos magníficos días que estamos pasando -dijo Eva levantando su copa.

    Todos levantamos las copas y brindamos. Me sentía un poco triste por lo de mi mujer, pero a la vez estaba contento por estar con estas tres personas a las que apenas conocía pero con las que tenía la sensación de conocerlas de toda la vida. Se hacía tarde y al día siguiente quería salir temprano para llegar a casa y estar con mi mujer, así que, en cuanto me tomé la copa de vino dije:

    – Bueno señoras y señor, voy a acostarme que mañana he de madrugar, salgo para casa.

    – De acuerdo, que descanses. ¿Os quedáis u os acostáis? -preguntó Eva.

    – Yo me quedo un rato más, Eva -dijo Nuria.

    – Yo me acostaré en cuanto me termine la copa de vino.

    – Bien, hasta mañana entonces -dije, mientras besaba en la boca, como despedida a todos.

    Subí al dormitorio y me metí en la cama, tenía metido en la cabeza lo que me habían dicho ellos sobre mi mujer, y con eso me quedé dormido.

    Me desperté notando que alguien me la estaba meneando mientras comenzaba a besarme. Por la forma de besar supe que era Jorge, su lengua buscaba la mía hasta que se enredaron. Me tenía agarrada la polla, que ya estaba poniéndose dura. Mis manos buscaron su polla, la tenía dura, acaricié sus cojones, gordos y colgones, mientras no parábamos de besarnos. De fondo se oían gemidos y jadeos de Nuria y Eva, se habían quedado abajo follando.

    Me puse a pajear a Jorge, nuestras lenguas no paraban de enredarse, me lamía los labios, me masajeaba los huevos. Me gustaba mucho como me pajeaba, con la fuerza que agarraba mi polla. Como acariciaba el capullo, pasaba el dedo por el frenillo con mucha suavidad. Un dedo se coló por mi raja del culo buscando mi ano, sabía que eso me ponía mil. Nos giramos el uno hacia el otro, lo deseaba mucho, logró colar el dedo en mi culo, lo levanté para que me lo metiera mejor, ufff, me ponía muy caliente. Empezó a decirme al oído lo mucho que le gustaba mi polla, mis huevos y sobre todo mi leche, que era mi puta, lo sería para siempre, quería que lo follara siempre, pero que ahora solo quería pajearme, quería ver como disfrutaba la paja que me estaba haciendo. Eso me estaba poniendo muy cachondo. Aceleré el movimiento de mi mano, tenía la polla muy dura, notaba las venas de su polla en mi mano, el notar esa polla dura me encantaba, no era una polla grande, pero me gustaba mucho. Él aceleraba el movimiento y paraba de golpe, yo movía mis caderas para que ese dedo entrara bien en mi culo.

    – Joder Jorge, me encanta como me pajeas. Me tienes a mil, quiero correrme.

    – Ummm, no quiero que te corras, aún no, quiero disfrutar de ti más tiempo, la tienes muy dura y me encanta. Voy a sacarte el dedito del culo, sé que si lo dejo ahí por más tiempo te vas a correr aunque no te la menee.

    – Ufff, hazme lo que quieras. Me encanta tener tu polla dura en mis manos.

    – Siii, ¿te gusta que te la menee así? -y diciendo eso se puso a acelerar el movimiento, en cuanto empecé a gemir y a mover mis caderas se paraba- así no, que te corres. Jejeje.

    – Dios Jorge, por favor. Haz que me corra, bésame, menéamela, hazme lo que quieras por favor, pero haz que me corra.

    – Sí, tranquilo, quiero disfrutar este momento, solo los dos, como el primer día -y aceleraba el movimiento de nuevo, gemía y me movía y de nuevo paraba la intensidad-

    – Dios Jorge, termina de hacerme la paja ya, por favor. Me tienes como un adolescente, cabrón.

    – Ahora veo que estás a punto, ¿no?

    – Sí joder, estoy a punto desde que me has despertado.

    – Pues gírate y levanta el culito, adivina qué tengo para ti.

    Y agarrándole la polla le pregunté:

    – ¿esto? ¿me vas a meter esto?

    – ¿No lo quieres?

    – Ummm, creo que no -aceleró el movimiento de su mano de nuevo- Diooos siii, métemela ya, joder -le dije mientras me giraba y me colocaba como los moros cuando rezan

    – Jajaja, no falla

    Se colocó detrás de mí y me la clavo despacio, notaba como me iba entrando su polla, no era grande pero me gustaba sentirla, llegó hasta el final y empezó a moverse, yo notaba como mis bolas empezaban a llenarse, me encantaba que me tuviese así, ser follado por él, dominado por él cuando casi siempre era yo el macho. Notaba como llegaba con su polla hasta lo más hondo y la volvía a sacar acelerando el movimiento. Estaba a punto de correrme y sin tocármela siquiera

    – Jorge, me voy aahhg, a correeer -y diciéndolo empecé a soltar mi leche sobre las sábanas, no podía parar, notaba su polla dentro y me encantaba, la apretaba con el ojal-

    – Ummm, me voy a correr también -en ese momento noté como mi culo se llenaba de un líquido viscoso y caliente, Jorge jadeaba sobre mí mientras me acariciaba los pezones-

    Estuvimos un buen rato así, hasta que su polla se salió ya lacia. Me tumbé sobre mi lefada, me daba igual, me giré y le comí la boca, le dije:

    – Este ha sido el mejor polvo que he echado en mi vida -y seguí besándolo mientras él se reía-

    – También ha sido el mío, te lo aseguro.

    Nos quedamos dormidos así, acostados sobre mi leche y con su leche dentro de mí.

    A la mañana siguiente, bueno, eso lo dejo para el próximo relato.

    Un saludo

    Vantheway ([email protected])

  • Mamando en la calle

    Mamando en la calle

    Me encontraba en casa, terminando mi jornada laboral alrededor de las 18:30, quería comer algo rápido, me acerqué a mi nevera, pero no me quedaba nada para comer rápido, entonces decidí ir de compras al supermercado, era un día con algo de calor así que yo estaba con un vestido rojo delgado, algo largo que me llegaba hasta las piernas, la particularidad del vestido era que su cremallera estaba por detrás, pero llegaba hasta mi culo.

    Tome mi cartera con mi dinero para poder pagar y me dispuse a salir, como siempre, el no llevar sujetador me permitía exhibir mis pechos mucho mejor, el vestido era bastante más escotado que una polera así que se podían ver mucho mejor mis tetitas, como hacía calor decidí llevar una tanguita puesta, porque el sudor me dejaba el culo muy húmedo y por último como accesorio mi plug con joya bien metido en mi hoyito, me estaba acercando al supermercado, la vez anterior me olvide mencionar que el supermercado se encontraba en una especie de boulevard conformado por otros negocios comerciales, salones de bellezas, tiendas de mascotas, cosas de ese estilo, el lugar contaba con estacionamiento incluso.

    Les cuento ese detalle, puesto que cuando estaba llegando al boulevard, vi a un señor sentado fumando que estaba de espalda a la calle, mirando al estacionamiento, me llamo la atención porque me pareció conocido, lo mire fijamente mientras avanzaba, de pronto como si lo hubiera llamado con la mirada, el señor se giró y no era otro que don Genaro, la primera persona que me había tocado el culo en público y que me había dado el valor para llevar mi exhibicionismo a otro nivel, el cuándo me vio se puso de pie de inmediato, note rápidamente que no llevaba el bastón de la última vez, yo le hice señas de saludo y me acerque a él, cuando ya estaba con él le dije.

    -«¿Don Genaro es usted? ¿se ve muy cambiado cómo está?».

    Él me miró sonriéndome y me contestó.

    -«Soy yo señorita, estoy bien gracias, usted se ve muy hermosa como siempre».

    Yo me reí ligeramente y le dije.

    -«Usted siempre halagándome don Genaro, nunca deja de ser un caballero, dígame y su bastón?».

    Él se acercó un poco a mí, me tomó la mano, yo me senté a su lado, se me acercó para decirme.

    -«Le tengo que agradecer, señorita, porque después de conocerla al tiempo me recuperé bastante de mi espalda, ahora ya puedo volver a caminar sin el bastón».

    Eso me alegró mucho la verdad, le sonreí y le pregunté.

    -«Pero qué tengo que ver yo con su recuperación don Genaro, si solo hablamos en el supermercado».

    Él me contestó.

    -«Gracias a usted me levantaba tan feliz, señorita, sentía que tenía más ganas de vivir, entonces me cuidé más e hice los ejercicios que me dieron los doctores con muchas más ganas».

    Yo me reí un poco y le dije.

    «Ay don Genaro, me parece que usted me está dando mucho crédito».

    Le pregunté qué otras cosas había hecho en el tiempo que no nos habíamos visto, él me contestó que principalmente volver a dar algunos paseos, trabajar en su casa, y lo que me dijo al final fue lo que más me gustó.

    -«Lo que más he hecho era venir aquí, esperando encontrarla de nuevo».

    Yo lo miré sorprendida y le dije.

    -«¿A mi don Genaro, pero por qué?».

    Entonces él me soltó las manos, pasó su mano izquierda por atrás de mí, puso su mano sobre mi culo y comenzó a sobármelo suavemente mientras me dice.

    -«Para ayudarla nuevamente, señorita».

    Yo solo de mala, decidí jugarle una broma, le fruncí el ceño muchísimo, tomé la mano que tenía en mi culo, la volví a poner por adelante, lo miré enojada y le dije.

    -«Don Genaro, me alegra que usted esté mejor, yo lo aprecio, pero me parece que usted está malinterpretando las cosas, le pido por favor que me respete».

    Él se quería morir realmente, vi cómo su expresión pasó a nerviosismo y arrepentimiento, me miro apenado y me dijo.

    -«Señorita discúlpeme de verdad, creo que me excedí, usted es una joven muy bella y si creo que malinterprete todo, le pido mil disculpas».

    Yo lo miré aún enojada, entonces le dije.

    -«Me parece bien que usted se disculpe, porque me ofendió muchísimo que usted me toque de mala forma, parece que se olvidó cómo tratar a esta dama joven, la cual usted alaga tanto».

    Entonces, en un movimiento disimulado, levanté mi culo un poco, para subirme el vestido por atrás, entonces volví a sentarme, pero ahora tocando el asiento con mi culo directamente, le tomé su mano y le dije.

    -«Parece que usted se olvidó, que a esta señorita, le gusta que la toquen de esta forma».

    Metí su mano por debajo de mi vestido y la pasé por debajo de mi tanga, levanté un poco el culo arqueando la espalda, dejé su mano agarrándome la nalga derecha y le dije.

    -«Directamente sobre la piel, por debajo de la ropa».

    Entonces le sonreí y me reí un poco pícaramente, don Genaro volvió en sí y me dijo.

    -«Señorita, usted siempre me juega bromas, ya me había asustado muchísimo».

    Conversamos un poco más, don Genaro no sacaba su mano de mi culo, estaba fascinado con él, yo sentía muy rico sus movimientos por mis nalguitas, entonces lo invite a venir conmigo al supermercado para que me pudiera «ayudar» con mis compras, el como si fuera un niño se puso de pie de inmediato, caminamos por el boulevard, antes de entrar le pedí a don Genaro que sacara su mano de mi culo para que no nos vieran y nos corrieran por indecencia, él me dio un último apretón antes de entrar y saco su mano, yo me puse a su lado y me apoye en su brazo, entonces al entrar vi como el supermercado estaba repleto, las cajas con grandes filas, mire arriba y vi un cartel indicando era un día especial de rebajas, suspire decepcionada, con tanta gente apenas podíamos caminar juntos, entonces sentí como don Genaro me dio unas palmaditas en mi mano, y me dijo.

    -«No se entristezca señorita, siempre hay diferentes momentos y formas para jugar».

    Entonces me dejo pasar adelante de él y me dio unas palmaditas muy discretas en el culo, yo lo entendí en ese momento, aunque no pudiéramos jugar por haber tanta gente, si podíamos hacer otras cosas, entonces yo empecé a caminar moviéndole el culo a don Genaro, como debíamos movernos lentamente, yo podía mover exageradamente mi culo para él, mientras buscaba las cosas ocasionalmente yo me detenía para que don Genaro me tocara el culo, me ponía detrás de otras personas pegada a las máquinas o estanterías y él rápidamente ponía su mano en mi culo, yo le movía las piernas para que mis nalguitas bailaran para él, no podíamos hacer mucho más así que luego de tomar las cosas simplemente pague para irnos de ahí, yo aún seguía frustrada quería jugar más con don Genaro así que cuando estábamos fuera le dijo.

    -«Don Genaro, usted me acompañaría a una cosa más».

    Él me dijo que por supuesto, entonces me volví a tomar de su brazo y lo lleve a una parte más tranquila, subimos por unas pequeñas escaleras, el boulevard tiene una pequeña sección con segundo piso, pero actualmente solo existe un salón de belleza en el segundo piso, por lo que poca gente usaba las escaleras, además, estaban hechas de tal forma que la parte de en medio del trayecto estaba tapado con un enorme pilar, luego había otras escaleras para terminar de subir, entonces lo lleve justo detrás de ese pilar, lo ayude a subir las escaleras, llegamos al espacio intermedio detrás del pilar entonces le dije.

    -«Don Genaro, usted fue muy lindo conmigo y trato de subirme el ánimo dentro del supermercado, así que le tengo un regalito».

    Me di la vuelta, le pedí que me bajara la cremallera del vestido, él me la bajó hasta la cintura, entonces me di la vuelta para mirarlo de frente, me tome los tirantes del vestido y me los baje lentamente, baje mi vestido hasta mi vientre, dejándole mis tetas al aire me apoye contra el muro del pilar le extendí mis brazos para abrazarlo, él se acercó a mí y puso su cabeza entre mis tetas, yo le abracé la cabeza por atrás, don Genaro empezó a sobarme las tetas con sus manos, a besármelas lentamente, yo cerré los ojos y lo dejé deleitarse con mis tetitas, él me ponía las manos por la espalda, pasándome lentamente, era tan erótico el momento, me estaba sintiendo muy mojada.

    Don Genaro bajo más mi vestido dejándome solo con mi tanguita, él volvió a subir sus manos y como mi vestido estaba bajo mi culo se fue directo al suelo sobre mis pies, estaba casi desnuda en su totalidad, en el boulevard siendo manoseada por don Genaro el peligro del momento, la posibilidad de que nos vieran, me tenían muy caliente, abrace a don Genaro, puse mi mano en su entrepierna y comencé a sobarle el bulto lentamente, él me besaba completa, tomo mis caderas y me giro lentamente, empezó a sobar mi culo con fuerza, besaba mi espalda, yo me estremecía con cada contacto suyo, de pronto escuchamos voces viniendo del segundo piso, yo me agaché rápido, chocando con la entrepierna de don Genaro de manera inesperada, me subí el vestido rápido, me subí los tirantes y me puse de frente a las personas que venían, nos miraron y nosotros bajamos la mirada, luego me fui dando vuelta lentamente mientras las personas pasaban para que no vieran mi cremallera abajo, cuando ya pasaron las personas, respire profundo, mire a don Genaro y le dije.

    -«Estuvo cerca de nuevo don Genaro, casi nos vuelven a encontrar».

    Él me sonrió y me dijo.

    -«Con usted señorita, mi viejo corazón se acelera mucho, me da unas grandes experiencias, sin duda es una medicina muy especial para mí».

    En un movimiento rápido, don Genaro se acercó a mí de nuevo, empezó a manosearme las tetas y a tirar mi vestido hacia abajo, en pocos segundos me tenía de nuevo solo en tanga, yo correspondí sus caricias colocando nuevamente mi mano derecha en su bulto que ya estaba muy duro, pase mi mano por encima de su pantalón y la introduje lentamente para tocar su pene directamente, don Genaro noto mi intento y sin dejar de acariciarme y besarme con su mano izquierda desabrocho su cinturón y el botón de su pantalón, tomo su pantalón y lo dejo caer al suelo con su ropa interior y todo, era evidente que él también estaba muy caliente conmigo y con la situación, yo tome su miembro con mi mano y sentí que estaba muy duro y caliente, no era especialmente grande la verdad, al menos de lo que pude sentir porque con tonta ímpetu de don Genaro no podía verlo, así que solo me limite a tomarlo y masturbarlo lentamente.

    Estábamos prácticamente teniendo sexo en público, yo no podía aguantarme así que subí mis manos hasta los hombros de don Genaro, lo empuje un poco hacia atrás me deslice por el pilar hasta llegar al suelo mire a don Genaro y le hice la seña de silencio absoluto, entonces agarre su pene y comencé a mamárselo ahí mismo, él se quejó un poco, yo estaba como poseída por la calentura y el comenzar a chupárselo solo aumento mi excitación mi conchita chorreaba mucho líquido, don Genaro me puso las manos en la cabeza y me acariciaba muy tiernamente, estuve alrededor de un minuto mamándosela con pasión y sin detenerme, sin embargo, nuestro pequeño encuentro llego solo hasta ese momento porque escuchamos que venía gente, yo me asuste y rápidamente me volví a poner de pie, en el movimiento tome el pantalón de don Genaro y se lo subí hasta la cintura, yo volví a bajar y tome mi vestido para acomodarme de nuevo.

    Yo le pedí subirme la cremallera de nuevo, él la tomó y comenzó a subirla lentamente, yo me acomodé bien el vestido, disimulamos mientras las personas pasaron por al lado nuestro, cuando de pronto sentí las manos de don Genaro de nuevo sobre mí, él subió sus manos por mis muslos, pasándolas por debajo de mi vestido, me lo subió de nuevo dejando mi culito al aire solo con mi tanguita, yo me apoye en el pilar con mis manos, entonces lo mire por sobre mi hombro y le dije.

    -«Don Genaro, usted es insaciable al parecer, de nuevo está con sus manos sobre mí».

    Él seguía manoseando mi culo, mientras me decía.

    -«La belleza de su cuerpo me hace enloquecer señorita, estoy sintiendo su cuerpo el mayor tiempo posible».

    Eso me hizo sonrojarme un poco, don Genaro me halagaba mucho, era muy respetuoso conmigo, pero también me entregaba esa picardía y perversión que me encantaba, no podía describir lo rico que me hacía sentir el que fuera tan caballero, pero a la vez tan animal como para no resistirse de manosearme en plena calle, me di la vuelta para verlo, entonces don Genaro tomo mi mano y me dijo.

    -«Señorita, ¿usted permitiría que este viejo la invitara a comer? Le prometo que solo será una vez, aunque si no quiere aceptar, también está bien, usted me volvió a regalar la sensación de tocar su hermoso cuerpo, que sin duda me dejara muy alegre otra vez por mucho tiempo».

    Don Genaro me tenía cautivada, era muy franco y caballeroso conmigo, yo simplemente no quería fallarle, además que él había sido el que me inicio en dejar qué extraños me toquen, sus manos fueron las primeras en posarse sobre mi cuerpo desnudo y desde entonces me atreví a hacer muchas cosas que me trajeron muchas sensaciones increíbles sin mencionar que le había regalado mi primera mamada en público, así que con eso en mente decidí aceptar su invitación encantada, le respondí.

    -«Don Genaro, muchas gracias por su invitación, la acepto encantadísima, pero debo dejar las cosas que compré en mi casa. ¿Le parece si nos juntamos en el parque cerca de la avenida?»

    Él me miró con una sonrisa de oreja a oreja y me contestó.

    -«Claro señorita, nos vemos ahí en unos minutos entonces».

    Yo le sonreí picadamente, le pedí acercarse a mí, entonces le susurré al oído.

    -«Aprovecharé de ponerme bella para usted, don Genaro, usted sabe lo que a esta joven bella le gusta y espero que lo pasemos muy bien en la comida».

    Él asintió con la cabeza, yo me puse delante de la escalera para bajar, lo miré para atrás y le dije.

    -«¿Usted me ayudaría a bajar?»

    Le moví el culo de izquierda a derecha, el de inmediato se puso detrás de mí y me puso la mano derecha en el culo, empezamos a bajar lentamente, él pasaba toda su mano rodeando todo mi culo, cuando ya estábamos abajo, yo me gire hacia él, me acerque para darle un besito en la mejilla, entonces él me dijo.

    -«Algo para no sentir la espera tan larga señorita».

    Paso su mano por detrás de mí y me dio una nalgada con fuerza, la nalgada me hizo moverme completamente, yo solo le sonreí y le guiñé el ojo, le dije.

    -«Don Genaro, si quiere recordarme, le dejaré algo mío».

    Miré a todos lados, porque ahora sí podía vernos mucha más gente, note que había gente, pero en un movimiento rápido levanté mi vestido discretamente, dejando mi culo pegado a un pilar más pequeño del estacionamiento, tome la mano izquierda de don Genaro y la puse encima de mi culo, le dije.

    -«Sáqueme lo que usted quiera, don Genaro como recuerdo».

    Él comenzó a mover su mano, yo esperaba que sacase mi tanguita, estaba lista para disimular el movimiento de piernas para sacármela, pero sentí como don Genaro metió sus dedos directo en mi hoyito y tomó el tapón de mi culo, comenzó a tirarlo, con fuerza, yo me incline muy disimuladamente y con una mano abrí mis nalgas para que fuera más fácil para el sacarlo, yo cedi un poco y finalmente salió, entonces don Genaro tomo en su puño mi plug y mi tanga, yo note el movimiento de mi tanga y como quería sacarla así que lo ayude discretamente, ya cuando me las saque del todo, le entregue ambas cosas, le dije.

    -«Qué inteligente es usted don Genaro, no note que se había dado cuenta de mi accesorio».

    Él me contestó.

    -«Cuando la puse mirando al pilar note que tenía algo en su culito, así que elegí eso, ¿puedo señorita?».

    Yo solo le sonrei y le dije.

    -«Claro don Genaro, pero le digo algo, ese es mi accesorio, mi taponcito que va directo en mi culito, así que espero que vuelva a su lugar en nuestra cita, pero si quiere puede quedarse con mi tanguita esa es solo para usted».

    Él me sonrió y guardo rápidamente las dos cosas en sus bolsillos, yo entonces me fui camino a casa a prepararme para nuestra cita, mientras caminaba a casa, le daba vueltas a lo que había pasado, tenía una cita con don Genaro, después de algunos meses sin haberlo visto, él se veía mejor de salud e incluso mucho más lascivo conmigo, y por supuesto tan caballeroso como siempre, así que pensé en prepararme bien para él, llegue a casa deje mis cosas de la compra guardadas y fui directo a darme una ducha para estar fresca, al salir empecé a buscar el outfit adecuado, el vestido que llevaba había sido útil, pero igual era poco práctico a la hora de permitirle a don Genaro tocarme, pero a la vez si tenía cierto encanto.

    Me costó decidirme, pero al final decidí vestirme con una falda que también tenía una cremallera por atrás, me llegaba a un poco más alto que mis rodillas así que era perfecta y para arriba no quería perder el escotado que me daba el vestido, así que me puse una polera con tirantes que era muy escotada, levantaba mis tetas y las dejaba paraditas, decidí no ponerme ropa interior para la cita para facilitar cualquier manoseo inesperado y por último decidí llevar una cartera mediana, la única razón de llevarla fue para tener mis accesorios a mano, decidí llevarlos por si el ambiente se calentaba de más y se presentaba la oportunidad de jugar un poco, ya estaba lista para salir, eran las 8 en punto así que me fui lentamente a encontrarme con don Genaro.