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  • Con lubricante de otro!

    Con lubricante de otro!

    Me estaba masturbando una linda noche cuando mi novia llegó de su universidad. Me percaté que traía algo en su boca porque tenía las mejillas infladas y sin decirme nada se puso de cuclillas frente a mí y tomó mi pene.

    Antes de que yo pudiera hacer siquiera una pregunta ella escupió una enorme cantidad de semen sobre mi pene y empezó a frotarlo con él. Fue asqueroso lo admito, mis celos y rabia de saber acaba de estar con otro hombre fueron inmensos al igual que el asco que sentí por tener en mi pene el semen aún caliente del bastardo con quién estuvo.

    Cuando hice el intento de pararme y quitarla de encima de mí, ella tomo con fuerza mi pene apretándolo, me dijo «no, espera. Sabes que el sabor de tu semen no me gusta y tampoco el de tu verga».

    Solo habíamos cogido una vez hace semanas, hasta ahora era la única. A ella no le gustaba lamer siquiera mi pene ni mucho menos le gustó cuando trate de correrme en su boca o su cara, además de que el sexo conmigo no fue satisfactorio para ella.

    Se metió mi pene entero en su boca e hizo algunas gárgaras. «Esto lo va a arreglar… El sabor de alguien más». Volvió a meter y sacar varias veces mi pene de su boca hasta provocarme el orgasmo, me vine increíblemente mucho en su boca, directo en su garganta.

    Ella dejó de chupar e hizo una mueca de asco nuevamente, pero tomo el semen del otro hombre que tenía en mi regazo y lo froto con sus dedos para luego frotarlo en su cara y su boca.

    «Tendrás que mejorar, en el tiempo que duras y en el sabor… o tendré que conseguir más como el de hace rato». Con mi semen en su boca y el del otro hombre me beso en la boca mientras me seguía masturbando hasta volverme a correr pero ahora en su mano. Fue un beso de lengua pero está vez, el placer y la excitación fue mayor que el asco. Volvió a lamer mi pene hasta casi dejarlo limpio de semen mientras yo la veía como se tragaba todo, mis dos corridas y la del otro.

    Termino por darle unos cuantos besos en la punta a mi pene y luego otro a mi, en mi boca, se levantó y me presumió su lindo culo redondo, levantándose la falda que llevaba puesta.

    «También ahora será más fácil que me folles» me dijo mientras se agachaba para que pudiera ver su coño, el cual estaba lleno de semen de otro hombre también…

  • Segunda parte con una mujer casada

    Segunda parte con una mujer casada

    Después de cogerme a mi vecina, estuvimos un par de veces más, pero nada interesante.

    Pasaron algunos meses y él viajo de nuevo, ella me avisó que estaba sola y que me esperaba a la noche con la cena y las cervezas.

    Fui para su departamento abrió la puerta e ingresé. Ella estaba con un vestidito muy corto que apenas le tapaba las nalgas y dejaba ver una tanga de color rojo, su terrible culo era mi objetivo, su hijo no estaba, seguramente de alguna manera se las arregló para dejarlo por ahí al cuidado de alguien.

    En fin, vamos a lo importante, nos empezamos a besar y le agarre las nalgas, después ella se agachó y me bajo los pantalones y me empezó a mamar, me dijo: quiero que me termines en la boca otra vez y quiero tomar tu leche, y así fue.

    Después fue mi turno, le saque el vestido y empecé a chuparle la concha y el culo, ella me agarraba de la cabeza y me apretaba entre sus nalgas, gemía y gemía hasta que se vino, en un mar de suspiros y éxtasis me dijo haceme lo que quieras y yo aproveche su oferta, lo primero que quería era ese culo.

    Le metí primero un dedo y no dijo nada, después otro más, poco a poco su ano se fue dilatando hasta que en un momento me dijo: métela ya. Yo fui despacio, hasta que en un momento se la metí completa, me movía lento y de a ratos más rápido. Ella con una mano se acariciaba las tetas y con la otra su conchita.

    Después de unos minutos, no sé cuántos ella se vino y por los gritos y su goce también me vine yo, llenando su culo de leche que chorreaba un poco.

    Después de eso fuimos a la ducha, yo le fregaba las tetas y ella bajo el agua me empezó a mamar otra vez, a los 18 años no es difícil tener una erección después de haber terminado dos veces: cuando mi pija se puso dura me dijo: te falta mi agujerito de adelante: así que en la ducha lo hicimos de nuevo. Al finalizar me volví para mi departamento, sin saber que iba a ser la última vez que nos veríamos.

    Después de esa noche al poco tiempo se mudaron a su casa que la estaban construyendo, no nos volvimos a ver, pero esa experiencia con mi vecina me preparo para otras aventuras.

  • Dos para ella

    Dos para ella

    Pasamos mucho tiempo fantaseando con la idea. Cada vez que teníamos sexo, yo le relataba al oído, mientras la penetraba duro, como la cogíamos entre dos tipos. Le preguntaba: “¿Te gustaría?” y ella agitada, gimiendo decía: “Sí”.

    Ambos nos calentábamos mucho… demasiado. Ella se imaginaba dos penes enormes dentro de su cuerpo y se estremecía. En secreto se relamía imaginando esa situación, aunque lo negara. Yo por mi parte, me volvía loco imaginándomela a ella, comportarse como una auténtica puta. Devorándose nuestros penes como loca, transformándose su rostro de tanto placer y lujuria. Juro que me la imaginaba así y la veía más bella de lo que ya es.

    Hasta que un día decidí que esa fantasía debía convertirse en realidad.

    Ella no se atrevía a dar ese paso en nuestra relación, y abrir la puerta de nuestra habitación a nuevas experiencias. Mi principal objetivo era que ella sintiera el máximo placer, que se sintiera deseada… adorada. Así que tuve que ingeniármelas para provocar la situación.

    Un día le dije que vendría un amigo a cenar, que trataríamos temas de trabajo. Ella dijo que no me preocupara, que todo iba a salir genial. La casa, la cena, todo iba a estar perfecto.

    A eso de las diez de la noche, mi supuesto amigo llegó. Era bien alto y de contextura física muy similar a la mía. Tez blanca y pelo castaño oscuro. Noté en los ojos de Paola un singular brillo. No podía ocultar que se sentía atraída por mi amigo.

    Pasamos al living y nos pusimos a conversar. Pao se sentó al lado mío y puso su mano en mi pierna. Luego de un rato de charlas banales y unas copas de vino espumante, la conversación empezó a subir de tono.

    – Chicos –interrumpió el tipo– ¿Alguna vez hicieron algo fuera de lo común en su vida sexual?

    Paola se sorprendió por la pregunta, y se sonrojó. Yo sabía que es lo que estaba empezando a pasar. Respondí.

    – No, nunca salimos de lo “normal”. Pero hemos fantaseado con muchas cosas. –dije, mientras Pao me miraba asombrada por la indiscreción.

    La charla subía cada vez más de tono. Pao casi no opinaba, pero sonreía cómplice ante las cosas que mi amigo y yo hablábamos.

    Disimuladamente empecé a acariciar el muslo desnudo de mi mujer, que se veía en todo su esplendor gracias a una pollera muy corta que había decidido ponerse aquella noche. Mi amigo aparentaba no notarlo. Ella se puso incómoda cuando mi mano se deslizó suavemente entre sus piernas. Pero cuando toqué su concha totalmente húmeda, me di cuenta que además de incómoda, estaba super excitada.

    Mi amigo seguía disimulando y yo le di un acalorado beso a mi esposa. Noté que respiraba agitada. No daba más del deseo. Le dije al oído:

    – Hoy vas a ser nuestra putita.

    Levantó la vista, me miró fijamente y me sonrío.

    Miré a mi amigo y le dije.

    – ¿Te gusta? Vení… –Pao giró su cabeza hacia mi amigo y le sonrió.

    Se sentó a su lado, quedando ella en el medio de los dos. Mientras yo le seguía tocando su concha mojada al mismo tiempo que la besaba, el hombre le acariciaba las tetas por sobre la tela de la blusa.

    Dejé de besarla y mi amigo la tomó dulcemente del pelo y le metió su lengua en la boca. En ese preciso instante mis dedos entraron en su concha caliente y se retorció de placer mientras besaba a su nuevo amante.

    Nos paramos los dos, mientras Pao quedó en el sillón, con la boca entreabierta, agitada. Pasando su lengua por su labio superior.

    – Sacate la ropa. –le dije, mientras nosotros nos bajábamos los pantalones.

    La verga de nuestro amigo era enorme. Larga y gruesa. Venosa y fuerte. Pao se sorprendió al verla y cuando nos acercamos a ella y pusimos nuestros miembros cerca de su cara, volvió a relamerse los labios y tomó una verga en cada mano.

    Mientras frotaba una chupaba la otra. Empezó por la mía y siguió por la de él. No paraba, y cada vez que se metía una en la boca, se la metía más adentro. Succionaba con desesperación un rato y otro rato las lamía con delicadeza. Suavemente me mordía el glande, sabía que a mí me gustaba mucho eso.

    –Hacéselo a él –le dije. Y comenzó a mordisquearle la cabeza del pene.

    El muchacho se sentó de nuevo en el sillón y Pao rápidamente, desesperada, volvió a agarrar su enorme verga y siguió chupándosela. Yo me quedé parado, admirándola… la veía hermosa. Era mi putita.

    Mientras se metía con ganas la verga entera en su boca, Pao se recostó sobre las piernas de nuestro compañero, rozando con sus tetas los muslos de su ardiente amigo. Al mismo tiempo, levantó su trasero, dejando su piel tensa y a la vista su concha hinchada y mojada.

    Esa escena hizo que me salieran unas cuantas gotas de semen. Me encantaba lo que estaba viendo y ella lo sabía.

    Sin dejar de chuparle el pene a mi amigo, me miró y movió su hermoso culo, como invitándome a penetrarla.

    Mi verga nunca estuvo tan dura como aquella vez. No dude un segundo. La penetré suavemente, como a ella le gustaba. Y cuando estaba toda mi pija dentro, comencé a hacerle presión, fuerte, como tratando de llegar a lo más profundo de su concha totalmente abierta para mí. Eso la volvía loca.

    Era tal la humedad de la concha de mi mujer, que mi pene solo sentía ese placer y ese calorcito que tanto anhelo. Me movía rápido, fuerte, lento, con presión. Le tocaba el clítoris, agarraba su pelo, mientras ella no paraba de chuparle el pene a mi amigo.

    Mi amigo se paró, dejando a Pao de rodillas en el sillón y las manos en el posa-brazos, mientras yo seguía cogiéndola. El tipo se paró de frente a ella, se agachó y le metió toda su lengua en la boca. Luego la agarró del pelo y con Pao indefensa, comenzó a cogerla por la boca. Mientras yo seguía cogiéndola y dilatándole el culo con mis dedos, sentí sus gemidos: había llegado un nuevo orgasmo. Ya había perdido la cuenta de las veces que había acabado. Y yo… también.

    Cambiamos de roles y me senté para que mi putita me chupara ahora a mi. Cuando nuestro amigo apoyó la cabeza de su pene en la concha de Pao, ella dejó de chupármela y sin soltar su mano de mi pene, giró la cabeza y lo miró. Yo pude ver como le metía su enorme verga. Pao me miró con los ojos desorbitados… toda transpirada… sus tetas golpeando mis muslos… hermosa… más hermosa y puta que nunca.

    – ¿Te gusta, putita? –le dije y le di un beso en la boca.

    – Sí… sí… mucho…

    – ¿Te gusta ser nuestra puta?

    – Me encanta, mi amor… me encanta… quiero más… quiero seguir toda la noche.

    Mi amigo se sentó, frotó su verga y la dejó bien erguida, imponente. Pao mientras se paraba del sillón lo miraba con deseo. Mientras se pasaba los dedos por el pelo, al levantar sus brazos, sus enormes tetas se podían apreciar en toda su belleza y su esplendor y se mordía los labios en señal de ansiedad. Ansiedad por volver a meterse ese enorme pene en su concha. Se sentó encima de mi amigo y suavemente iba introduciendo su pija, hasta que estuvo toda dentro.

    Pao se arqueó hacia atrás llevando sus manos a su pelo, mientras movía sus caderas, provocándole el máximo placer a su amante. Yo, testigo privilegiado de esa escena de lujuria, me frotaba mi pene, mientras me lo lubricaba con aceites. Me acerqué a su hermoso culo y eché unos chorritos de aquel lubricante en medio de sus nalgas y con mi mano comencé a frotarla. Luego de meterle mis dedos suavemente, su culo quedo totalmente dilatado. Y mientras mi amigo seguía dándole duro por la concha, yo metí mi verga en su culo.

    El gemido fue casi un grito. Tenía dentro de ella, dos enormes vergas que no paraban de moverse. Sus tetas danzaban y golpeaban el rostro de su amigo que la miraba con ojos salvajes y eso la excitaba aún más.

    Arqueaba su espalda hacia atrás y me tomaba de la nuca, tratando de darme un beso.

    – ¿Viste mi amor, que puta que soy?

    – Si bebé –le dije– la putita más hermosa del mundo.

    Tuvo dos orgasmos más, y finalmente acabamos nosotros. Mi amigo le llenó la concha y yo su culo.

    Los dos nos incorporamos y ella se sentó en el sillón, con las piernas abiertas, tocándose la concha, mientras de sus orificios brotaba nuestro semen. Metió sus dedos en su concha y en su culo y toda embarrada en semen se los metió en su boca y lo saboreó.

    Me agarró de la mano mientras se paraba y me dijo:

    – Quiero más…

    Fuimos los dos de la mano, del living a la habitación. Detrás nuestro venía nuestro compañero.

    Nos tiramos los tres en la cama y comenzamos a acariciarla y besarla. La besamos en la boca, le acariciábamos el pelo. Chupábamos sus tetas, su concha, su culo. Lamimos su espalda. Era nuestra reina, nosotros sus esclavos.

    Tendidos en la cama, puestos de costado, con Pao en el medio… ella mirándome a mí y rosando sus nalgas en el pingo de nuestro amigo. Levantó una pierna y la cruzó por encima de la mía, dejando su concha caliente y mojada (de su placer y de nuestro semen) y comencé a penetrarla suavemente. Lo mismo hizo el tipo por detrás. Metió su venosa pija en el culo abierto de mi putita Pao.

    Así, apretada entre los dos, penetrada por “dos hermosas vergas” (según sus palabras), se sintió adorada. Se sintió una diosa. Y su rostro lo dejaba ver. Dejaba ver que el placer era absoluto.

    Luego, nuestro cómplice en aquella aventura, se acostó boca arriba y Pao se sentó encima de él para cogerlo con desesperación. Mientras se movía encima de él, giro y me dijo:

    – Los quiero a los dos en mi concha… rómpanme toda…

    Se echó sobre el pecho de mi amigo, dejando a la vista su concha con la verga de él dentro. Y yo le metí la mía. Sentí como se abría toda, al mismo tiempo que gritaba de placer y clavaba sus dedos en el pecho de mi amigo. Yo sentí la dureza del pene de mi colega cuando la penetré y como se movía dentro de ella y con cada movimiento de él, Pao gemía… y con cada movimiento mío, volvía a gemir. Acabamos dentro de ella otra vez, y a ella le encantaba sentir el semen caliente llenar su interior.

    Nos tiramos los dos, boca arriba y ella nos lamió las vergas haciéndonos excitar de nuevo. Pero esta vez, nos la chupó hasta hacernos acabar en su boca. Nunca le había gustado mucho esa práctica, lo hacía para complacerme a mí. Pero aquella noche era ella la que deseaba todo… absolutamente todo… hasta beberse nuestros placeres.

    Nuestro amigo cayó rendido y Pao, a pesar del agotamiento me miró y me pidió…

    – ¿Más?

    – Bueno…

    Cogimos una vez más, hasta que caímos rendidos los dos.

    Como a las cinco de la madrugada, nuestro amigo nos despertó.

    – Chicos, tengo que irme –dijo sentado en la cama.

    – ¿Ya? –le dijo Pao, al mismo tiempo que con su mano acarició su pene.

    El muchacho la besó dulcemente y se levantó.

    Lo despedimos, luego de prometernos repetir la experiencia y volvimos a la cama. Nos acostamos y Pao se acurrucó en mi pecho y me dijo…

    – Gordo, te amo… gracias por esta noche. La pasé genial

    – Yo también te amo.

    – Ojo… que quede claro… te amo, pero la verga de tu amigo me encanta…

    – Lo sé… se notaba cuando se la chupabas.

    – ¿Cómo? ¿Así?

    – Mmmm… sí…

    – Me encanta ser tu puta, ¿sabías? Bien puta

    – Y a mí que lo seas.

  • El bukkake de mi novia

    El bukkake de mi novia

    La escena que estaba contemplando con mis propios ojos la había visto millones de veces en la Internet, la diferencia que ahora la protagonista no era una estrella porno, sino que era mi preciosa y espectacular novia. Ella, una flaquita rubia con un tremendo culo, yacía arrodillada y despojada de su ropas, rodeada por cinco hombres que también estaban sin ropas. Sus manos chiquitas y delicadas sostenían a la vez dos penes enormes y venosos que se los metía en su boca de forma intercalada. Sus pequeños senos eran tocados y manoseados por un centenar de manos que cambiaban constantemente y sus pezones eran pellizcados y estirados hacia fuera.

    Era lo que ella y yo siempre habíamos imaginado y no se quien de los dos lo estaba disfrutando más. Yo por mi lado me encontraba sentado en un costado disfrutando de la vista y haciéndome una paja como si tuviese 15 años, y ella por supuesto rodeada de estos cinco hombres a los cuáles le estaba chupándoles las vergas mientras la manoseaban por todas partes. Era una imagen increíble porque a pesar de tener solo dos manos se las chupaba a todos, ella soltaba una y agarraba otra o si no le acercaban el pene en la boca y ella se lo metía dentro, era pajear a dos mientras chupaba una tercera.

    El sonido ambiente era también una cosa tremenda y quizás mejor que lo visual. En toda mi habitación y desde cualquier lugar se podía escuchar con la mas claridad absoluta el tremendo sonido que hacía ella al estar chupando toda estas vergas. Era como un «glup glup glup» pero distorsionado ya que por momentos estos hombres se la follaron en la boca. Ellos le agarraban la cabeza y se la metían toda por varios segundos o con sus pijas dentro de su boca se movían hacia delante y hacia atrás. También estaba la desesperación de ella que pasaba de una pija a otra cada 5 segundos, estaba desatada.

    Luego de esta imagen que les acabo de describir vino otra quizás mucho mejor. Uno de estos buen hombre le dio la mano y la sacó del piso para llevarla a mi propia cama. Allí el se acostó con sus piernas abiertas y coloco a mi novia en cuatro patas entre medio de estas. Ella le comenzó a comer la pija a este buen hombre y como tenía su culo libre, ella estaba en cuatro, se acercó uno de estos hombres detrás de este. Entonces este le abrió el culo con sus manos como si fuese Moisés con el mar y metió por completo toda su cabeza en la raya de mi novia. Este le comenzó a succionar la concha ante la atenta mirada mía y de los otros 3 hombres.

    Pasando a limpio, ahora mi novia ya no se encontraba succionando las 5 porongas sino que solo estaba succionando una sola mientras uno de ellos le comía la concha. Este último se convirtió en la envidia de todos nosotros ya que todos le queríamos comer la conchita a mi novia ya que este nos hizo saber que ella ya estaba mojadita, es decir, estaba chupando todo el líquido que el cuerpo de mi novia empezó a expulsar. Este no nos dejó hacer lo mismo ya que cuando se cansó de chuparle el culo a mi novia no nos dejó el lugar para hacer lo mismo sino que se la empezó a follar.

    Este hombre le abrió el culo más a mi novia y ya abierto se la enterró por completo hasta el fondo de las entrañas. Ella al sentir esto pego un breve grito «ahhh» y volvió rápidamente a llevarse la poronga del otro hombre a su boca. El hombre que se la estaba cogiendo fue acelerando de a poco hasta que llegado a cierto momento eran unas terribles embestidas con un ruido tremendo, sus huevos se estrellaban contra el culo de mi novia. Dos de los 3 hombres que estaban esperando su turno se pararon encima de la cama uno de cada lado y entonces ella que solo estaba chupando una sola pija ahora estaba chupando tres pijas.

    Ya en este momento mi pene estaba a punto de explotar, lo que estaba observando era lo más hermoso e increíble que jamás había visto. Se estaban cogiendo a mi novia y yo lo estaba disfrutando como si yo lo estuviese haciendo, me encantaba todo y quería más. Siguiendo con el relato les cuento que se empezaron a intercambiar entre ellos y cada uno fueron pasando por el culo de mi novia y por su boca. En un momento y quizás el mejor momento de la noche ella fue penetrada por 3 pijas a la vez, uno se recostó debajo de ella, otro detrás y otro por delante le deba para que chupase. Fue increíble esa escena porque los 3 se movían y empujaban incluyendo el tipo que tenía su pija metida en la boca de mi novia, este se agarró de la cabeza de ella para cogérsela.

    No hubo agujero que no haya sido penetrado aquella noche y para finalizar les cuento que luego de una hora y media de estar cogiéndose a mi novia se cansaron y la colocaron de nuevo, como al principio, arrodillada sobre el pisó. Entonces los cinco hombres más yo nos hicimos las pajas de nuestras vidas, nos las jalamos como si fuésemos unos bestias y cuando sentimos que íbamos a a acabar empezamos a gritar y a eyacular a chorrazos sobre todo el cuerpo de mi amada. Ella literalmente terminó bañada de semen, tenía leche por todo el cuerpo hasta en el cabello tenía semen. Ella pasó el mejor día de su vida y yo también, aunque solo haya participado al final.

  • Sin querer, todo pasó (2)

    Sin querer, todo pasó (2)

    Toda la semana me la pasé pensando en Patty y lo bien que la pasaríamos. Me costaba tomar la decisión, pues, en los veinte años que llevo con Wendy, ni una sola vez la he engañado. Así pasaron quince días.

    Recibí dos mensajes de Patty, los cuales no me atreví a leer, pues, sabía que si los leía ya no tomaría la decisión con la cabeza y la verdad no es algo que se tome a la ligera. Al mes de que Patty fue a casa, hubo una reunión en la casa de campo familiar. Estaba muy emocionado, pues, vería a Patty y sus lindas tetas. Ya estando en la casa de campo.

    Me sentía un poco nervioso, no sabía como actuar estando Wen y Patty, tenía miedo que Wen notará algo, pues, no estoy muy familiarizado con mentir. Avanzada la noche y ya con algunas cervezas encima y estando todos sus familiares, Patty decidió lanzarse a la alberca y lo hizo yo, como era el más cercano a la piscina me levante a ayudarla, pero, mi cuñado me empujó cayendo a un lado de Patty. Qué sensación tan erótica cuando Patty y en un descuido de los espectadores, me presionó la verga con fuerza y me dijo en voz baja.

    -Te estoy esperando.

    Esas palabras hicieron que tomara mi decisión. A partir de este momento comencé con mi plan, el cual consistía en emborrachar a Wen, pues, borracha, se duerme como roca y. Entre risas y juegos le estuve cargando la mano a Wen pues, yo le preparaba su bebida, a las dos am estaba al tope y aproveche para llevarla a nuestra habitación y Patty nada tonta y sospechando de mi plan me ayudo.

    Con lo que yo no contaba es que Wen al recostarla en la cama, me jaló hacia ella y me dijo: «Quiero hacerlo y yo, impresionado, volteé a ver a Patty y ella solo se encojio en hombros y, se sentó en un sofá-cama que estaba en esa habitación.

    -Espera Wendy no es correcto esta tu hermana dormida en el sofá, no le importó a Wen, volteo a ver a Patty la cual ya estaba dándonos la espalda recostada en el sofá. Eso sí me prendió, pues, entendí que sería nuestra espectadora.

    Wen como pudo se sentó y empezó a bajar mi short dejándo en descubierto mi verga y comenzando a mamarla. Voltee hacia el sofá y Patty ya estaba recostada del otro lado viendo el espectáculo lo cual me prendió más, comencé a desvestir a Wen dejando al descubierto sus tetas, las cuales no son muy grandes, pero sí firmes y bellas, estaba super caliente, recosté a Wen en la cama y comencé a ponerle mi verga en las tetas para que Patty pudiera ver mi miembro en todo su esplendor.

    Wen se olvidó que su hermana dormía en el sofá, porque, en ninguna ocasión volteo a ver si seguía dormida, pero Patty ya estaba caliente y lista para sentir mi verga obvio yo no quería eyacular pues quería darle toda esa leche a Patty que seguía allí con los ojos muy abiertos y atenta a toda situación. Baje a hacerle un oral a Wen. Sabía que hasta Patty lo disfrutaría.

    Entre más duro hacía él oral más me excitaba pues, imaginaba que era a Patty a quien se lo hacía. después de 5 minutos de oral Wen estalló en gemidos fuertes y excitantes me recosté a su lado y ella solo me masturbaba para qué terminará, pero le ganó la borrachera que llevaba encima quedándose dormida en un instante yo, para que ella no sospeche la desperté en dos ocasiones para que sintiera que estaba con ella, me levante sin nada de cuidado y casi brincando en la cama y vi que mi plan funciono.

    Me puse frente a Patty totalmente desnudo y con el falo a todo lo que da y, ella me dijo me toca…

    Patty es una diosa de baja estatura, con un culaso y con tetas grandes y manejables. Para tener veintiún años me impresiona la manera que tiene de llevar las situaciones pues, aun siendo tan joven, tiende a tomar el control del momento.

    Ella solo me veía y veía mi verga erecta como nunca, no intentaba tocarme, tal parecía que se estaba arrepintiendo de lo que era imposible detener. Me abalance sobre ella, tomándola de la mano y jalando para que se pusiera de pie y poder convertir el sofá en cama. La tomé de las caderas y nos hundimos en un beso intenso, creí que no me respondería, pero comenzó a jadear y al instante sentí cómo su lengua se revolcaba con la mía.

    Ella tenía el sostén de un bañador, lo que me fue fácil liberar sus tetas tan ricas, cayendo justamente en mis manos, que no dude en besarlas y meterlas a la boca provocando un jadeo aún más intenso. ¡De pronto ella me separó y me dijo: «espera!» Aquí no puede ser» está Wen dormida y no me ciento cómoda. Te veo en media hora en el cuarto de servicio.

  • Me follaron bien rico

    Me follaron bien rico

    —Demonios… ah… aaah… Más adentro, dale más adentro…

    Estoy apoyada sobre el sillón más largo de nuestra sala, en cuatro patas mientras una verga gigante me está follando riquísimo. Adentro y afuera produciendo un delicioso sonido húmedo y de palmadas. Tengo un dilatador metido en el anito y mis tetas parecen campanas meciéndose adelante y atrás mientras mis peones duritos rozan con la tela del sillón. Un hilo de saliva escurre de mi boca y estoy tan caliente que me imagino estar mamando una polla gorda y llena de venitas.

    Keev mueve su cadera adelante y atrás con una fuerza animal. Sus bolas cuelgan y golpean con mis piernas mientras su verga se lubrica con mi jugo.

    No quiero que pare, quiero que me viole como la zorra que soy, como la pinche puta que le gusta abrirse de piernas y que le embutan la polla hasta el fondo.

    —¡Aaaaah! Mmmmm… dale, dale más duro. Así… qué rico, daddy…

    —Te voy a reventar el mejillón a puro vergazo, pinche puta —me aporrea las nalgas con sus dos manos mientras su verga sigue dentro de mí.

    La piel me arde, pero es una sensación tan rica que me incita a seguir. Mi vagina le ha envuelto toda la verga y se abraza a su carne y a sus venas. Keev agarra la punta del dilatador y comienza a sacarlo para meterlo de golpe y follarme con él el ano.

    —¡Demonios! —grito y tengo que morder las almohadas.

    —Eso te gusta, ¿verdad Sarah? Te gusta que te llene el bollo con mi salchicha. Te gusta que te bañe la concha con mi leche.

    Estoy a punto de venirme… estoy…

    Un chisguete de flujo sale de mi vagina y moja gran parte del sofá y le empapa la polla a mi esposo.

    Me doy la vuelta y me tiendo de espaldas, Keev avienta a un lado el dilatador que tiene en la mano y se monta sobre mí, a la altura de mi pecho para masturbarse y vaciar su rica leche sobre mi cara y mi cabello mientras me suelta algunas bofetadas.

    Me bebo hasta la última gota, le agarró la polla y se la chupo para limpiarle hasta que esta queda flácida. Keev se deja caer sobre mí. Los dos estamos desnudos, cubiertos de sudor y exhaustos. No puedo evitar envolver su cadera con mis piernas y entonces nos quedamos profundamente dormidos. No hay peligro de que alguien entre, no tenemos hijos y nuestros familiares y amigos son tan respetuosos como llamar al timbre antes de entrar.

    Un relato corto, espero que les guste. Y comenten si quieres relatos así de cortos o como normalmente los hago.

  • Despedida de soltero. Disfraces y juegos

    Despedida de soltero. Disfraces y juegos

    Les quiero platicar un montón de cosas que viví en una época de mi vida en que me dediqué a ser escort, o prostituta.

    Bueno, yo ya tenía mis clientes fijos y una vez, uno de ellos me mandó un correo. Bueno, me dijo que era para una fiesta, una despedida de soltero. El correo decía que si yo podía conseguir mas chicas estaría de lujo, pero yo era independiente y no conocía a otras. Me dijo toda la dinámica de la fiesta y dije OK. Pero me quedé preocupada por no recomendar otras prostis y pensé que iría sola.

    No amigos, esa noche estuvo loquísima, puedo decirles que la recuerdo con una gran sonrisota, estuvo bien divertida y me cogieron deliciosooo…

    7 pm llegué al domicilio con el chofer de mi cliente. Quien no me había pedido nada especial, ni disfraces, ni nada, solo mis tacones de table, bien maquillada y cabello arreglado, uñas arregladas, limpia, perfumada, lo habitual. Mi ropita de puta y arriba un abrigo, porque estaba fresco.

    Les contaré lo que hicimos, agarren ideas para sus fiestas, porque los juegos estuvieron buenísimos.

    Al entrar a la casa estaba él, con otras 3 chicas preciosas, escandalosas, todas guapas, sexys, un DJ y después de mí llegó una especie de animadora, linda y buena onda, con mucho ambiente, era lesbiana, llenita, con cabello corto, masculina, bromista, todos invitados para divertir a sus amigos, que no serían tantos y nos explicó unas cosas para que eso fuera un hecho. Nos dio una bolsa con unos regalos a las 4 chicas, ahí mismo nos pagó a todos y…

    Los friends fueron llegando, cuando estaban ya reunidos unos 8 caballeros guapos. Él los sentó en la sala, que era enorme y lujosa, con el futuro novio en una silla grande, parecía trono. Y les dijo un rollo sentimentalón de la amistad y palabras cursis para el próximo casado. Y luego gritó: -¡Pues que empiece la fiesta!

    Esa era nuestra señal.

    Pusieron música, y las 4 putas salimos bailando en disfraces sexys, que eran parte de los regalos que nos dio. A mí me tocó de enfermera, había policía, colegiala y sirvienta (maid), las cuatro ya habíamos convivido un ratito y tomado unas cervezas, ya había más confianza.

    Salimos en fila, bailando como todas unas putas, moviendo las tetas, las nalgas y acariciándonos entre nosotras. Los chicos empezaron a gritar y chiflar, algunos se pararon a bailar y otros ahí mirándonos con agrado y sorpresa, otros tímidos.

    Nos tocaban por todos lados. A mi me levantaban mi uniforme de enfermera para ver mi tanga, me querían quitar la blusita, pero hasta ese momento solo estaba permitido bailar, nos acercamos a los sentados, les movíamos las tetas en la cara y nos pegábamos a ellos para provocarlos, poco a poco también bailaban con nosotras y hasta nos nalgueaban.

    Luego, la animadora les vendó los ojos a 4 de ellos. Les pusieron unos guantes y quien terminara de desnudar primero a la chica, ganaba puntos. Así que empezaron y me fui quedando desnuda, las otras chicas también, fue divertido. Después de risas y gritos, las 4 estábamos totalmente desnudas, solo con los tacones.

    Y cada uno de ellos por turnos, pasó a intentar ponernos una colita de zorra en el ano, regalito que también venía en la bolsa, qué delicia estar ahí con las nalguitas paradas esperando a los participantes, quienes masajeaban un poco nuestros culitos e intentaban insertar el juguete tratando de ganarle al reloj!! Qué rico se me moja la tanga al acordarme, las cuatro sexys zorritas puestas en 4 con el ano a disposición de los hombres, quienes finalizaron el juego y nos pusimos a bailar desnudas solo con las colitas en el ano… Puro perreo y bailes vulgares jajaja todos subiendo la temperatura y platicando para seguir rompiendo el hielo, manoseos, besos, risas.

    El siguiente juego era con otro de los regalitos: un dildo.

    En ese momento ya eran 11 hombres, así que hicieron 4 equipos. Una putita para cada equipo, y cada equipo tenía que sacarnos un orgasmo con el dildo. Obvio ganaban puntos y si había esquirt eran puntos dobles. Aquí se permitía de todo, excepto interacción con sus miembros o penetrarnos con sus dedos. Así que empezaron a cachondearnos, un poco tímidos. Besos, caricias, apretones, a la colegiala, ya la tenían toda abierta y acariciándole la panocha. A la policía le estaban mamando las tetas bien rico, un hombre en cada teta. A la maid la tenían bailándole cachondo haciéndole sándwich y besándola. Y yo estaba en las piernas de un galán que me agarraba las chichotas, otro besándome y el otro ya intentando meter el dildo.

    La animadora verificaba el cumplimiento de las reglas y andaba ahí checando todo.

    Los gemidos de las 4 se escuchaban bien rico, yo estaba tan caliente que seguro ganaba. Volteaba a ver a los otros equipos y miraba lo rico que les metían el dildo, lento o rápido.

    A mí me lo estaban metiendo tan rico que empecé a jalarme el clítoris sobre las piernas del chico en el que estaba. Ya les dije que lo tengo gordito y ahí estaba tan cachonda que quería mostrarlo a todos mientras me masturbaban y me daban palmadas en las tetas.

    A la policía la estaban penetrando super rápido, ella acostada en el sofá, se apretaba las tetas mientras uno la besaba, y el otro le movía el dildo en la vagina, yo miraba como temblaba y pensé -ya ganó.

    Pero no. De pronto se oyeron unos gritos de la Maid, que toda caliente y sudorosa aventaba chorros de placer por esa rica chochita. Al ver la escena, tuve un rico orgasmo quedando en segundo lugar. Y aún a las otras dos nenas las hicieron acabar hundiendo los dildos en sus mojadas vaginas.

    Después de otro rato de baile, algo de comidas, bebidas y cotorreo,

    El último juego fue pintar nuestros cuerpos, también por equipos elegían un tema y nos pintaban como ellos quisieran, al final estuvo bien cachondo y divertido.

    A la maid en cada teta le pintaron una flor, con enredaderas en todo el cuerpo que se iban a perder hasta su vagina.

    A la colegiala, le pintaron una cara de Bart Simpson en el pecho; cada chichota era un ojo, y en la panochita solo un corazón, ese estuvo gracioso.

    A la policía, le pintaron corazones en las chichis, las piernas, la pusieron con las piernas hacia arriba y acostada y se veía su colita y la rayita de sus labios al juntarse. Le escribieron la frase «vivan los novios» usando la rayita de la panocha como a i de «vivan», y su ano como la primera o de «novios» jajaja, ese estuvo de lujo, ese fue el que ganó.

    Y a mí me pusieron también una cara, pero más chica, y más abajo, en mi cuquita me pintaron una boca roja y me pusieron un cigarro prendido entre mis labios, eso me excitó que sentía toda la panocha caliente y escurriendo. Y en las chichis una estrella enorme en cada pezón. El pincel mojado en pintura me puso tan loca que ahí mismo quería que me dieran verga por todos lados.

    Así desfilamos ante los aplausos de los caballeros, risas, cachondeos etc.

    Seguimos bailando ya más en confianza, ahora sí nos besaban y nos restregaban el pito ya sin pena.

    -Qué ricas putas nos trajiste, Raúl. Estas sí son verdaderas hembras calientes. Le decían sus amigos, sobándose los huevos llenos de lechita.

    En eso anunciaron al ganador, un amigo de Raúl bien morboso y cachondote, el premio era bañarse con nosotras para quitarnos la pintura. Eso estuvo bien rico, pero rapidísimo, en otro relato les contaré lo rico que nos dedeaba.

    Salimos, y obvio el festejado era el más importante. Así que vestidas de novia, con un nuevo atuendo todo blanco, velo, una tanga tan diminuta que solo apretaba el clítoris, y unos cubrepezones en forma de corazón, medias y ligueros. Tacones altísimos y más calientes que al principio, le bailamos ahí todas, cachondas, tetonas, besándolo y acariciándole el pito y él tocándonos, nos daba nalgadas, la chica que iba de policía y yo, lo pusimos entre nuestras bubis y se las movíamos en la cara.

    ¿Cómo siguió o cómo acabó la fiesta? Se los cuento en otro relato, porque llevo todo el día escribiéndoles en ratitos. Ya de aquí tengo tarea, les voy a contar lo de la bañada y lo de qué pasó con el novio, y cómo acabó esa fiesta.

    Un beso.

  • Hice mi primer footjob y me obsesioné

    Hice mi primer footjob y me obsesioné

    Hoy quiero contarles la continuación de mi experiencia en la universidad. Cuando regresé a la clase, descalza y sin pantis, me senté en mi lugar y mi compañero me preguntó discretamente que si me sentía bien:

    —¿Te sientes bien? Te saliste corriendo de la clase como si te sintieras mal ¡y descalza! ¿Segura que estás bien?

    —Me acerqué a él y le susurré al oído— No, la verdad es que tú me pusiste muy mal. Y ahora vas a tener que ayudarme a bajarme la calentura. —Volteó discretamente hacía atrás y cuando me vio se dio cuenta de que ya no tenía mis pantis. Poco a poco abrí mis piernas para que pudiera verme todo abajo del vestido.

    La clase terminó y todos salieron del salón, menos nosotros dos. Cuando salió la última persona, me acerqué a la puerta y la cerré con seguro. Miré a mi compañero y le dije: —No sé qué me hiciste en los pies, pero me pusiste demasiado caliente y ahora quiero que termines lo que empezaste. ¡Agárramelos! —Me senté sobre el escritorio del maestro y le extendí los pies para que me los tocara otra vez. Se puso muy nervioso y no supo qué hacer. Entonces empecé a mover mis dedos de los pies y a abrirlos y cerrarlos enfrente de él para provocarlo, y le dije: —¿No te gustan mis pies? Hace rato hasta les tomabas fotos. Ándale agárramelos, y tal vez te deje hacerme algo más.

    Entonces lentamente estiró su mano y empezó a agarrarme los pies. Primero me acarició las plantas, luego me tocaba los dedos, me los frotaba con su mano y de pronto me agarró de los tobillos con firmeza. Sus manos no alcanzaban a sujetar mis tobillos por completo porque los tengo muy gruesos, pero de forma violenta se paró, me levantó las piernas y me las abrió, y eso me excitó mucho. Cuando me abrió las piernas mi vestido se levantó y toda mi vagina quedó expuesta. Nos miramos a los ojos pero no dijimos nada. Me mordí el labio y con un simple gesto le hice entender que podía chupármela.

    Mientras me sujetaba de los tobillos, me empezó a lamer con suavidad, usando su lengua de un lado a otro para estimular mi clítoris. Después comenzó a pasar su lengua alrededor de mis labios mayores, y otra vez regresaba a mi clítoris. Mi vagina estaba empapada. Después hizo algo que no esperaba, con su lengua empezó a recorrer toda mi pierna, empezando desde mi vagina, pasando por mis ingles, el muslo, la parte trasera de mi rodilla, la pantorrilla, el tobillo y la planta de mi pie hasta llegar a mis dedos, todo en un mismo recorrido. Mientras su lengua recorría mi pierna, me estremecí y sentí que un escalofrío recorrió toda mi espalda. Y finalmente me empezó a chupar los dedos de los pies.

    En ese momento fue como si mi mente hubiera salido de mi cuerpo y sólo hubieran quedado mis instintos sexuales más primitivos. Estaba tan excitada sintiendo su lengua pasando por en medio de mis dedos, que me metí la mano a la vagina casi completa con mis 4 dedos y empecé a masturbarme. Era como si mis pies estuvieran conectados directamente a mi vagina, y todo lo que mi amigo le hacía a mis pies yo lo podía sentir en mi panocha. —¡Dame verga papi, dame verga por favor, la quiero aquí!— Le dije gimiendo como si no fuera yo misma. Le bajé los pantalones y los bóxers y sin preguntarle le agarré la verga y empecé a masturbarlo muy rápido. Con una mano lo masturbaba y con la otra me masturbaba yo. Si hubieran visto la escena hubiera sido muy gracioso verme en esa posición: Yo seguía sentada en el escritorio con las piernas abiertas, con uno de mis pies en la boca de Sergio, con una mano mi vagina y la otra en medio de mis piernas jalándole la verga.

    Entonces Sergio me agarró otra vez ambos tobillos, me bajó las piernas, se acercó mis pies a su verga y me dijo. –¡Jálamela con los pies Paola, con estas pinches patotas gigantes que tienes! Usa esos dedos largos para sacarme la leche. —Yo no tenía idea que se podía hacer eso, pero me pareció algo tan pervertido y morboso que me excité aún más. No tenía idea de lo que estaba haciendo, así que traté de hacer con mis pies lo que hubiera hecho con mis manos: abrí mis dedos del pie izquierdo y metí su verga entre mis dedos para sostenerla bien y que no se moviera, y puse mi pie derecho de lado para agarrarle la verga con mis dedos largos, como una pinza.

    Mis dedos de los pies son tan largos que alcanzaban a envolver casi toda su verga, casi como si la estuviera agarrando con mi mano. Empecé a masturbarlo de arriba a abajo unos segundos y después intercambié mis pies. Sentir una verga en mis pies era una sensación completamente nueva, pero a la que ahora me declaro totalmente adicta. Empecé a improvisar un poco y de pronto le acariciaba las bolas con la punta de mis dedos, o ponía mis dedos sobre su glande y doblaba mis dedos para apretársela.

    Al principio, cuando decidí seducirlo al llegar al salón, mi primer deseo fue cogérmelo, pero ahora lo único que pasa por mi mente era cómo se sentiría si se venía y me botaba la leche en los dedos de los pies. Seguí usando toda la habilidad de mis pies y mis dedos para hacerlo venirse, hasta que uno o dos minutos después lo sentí estremecerse, supe que iba a venirse ya y le dije: —Quiero que te vengas aquí, en mis pies. Quiero toda tu leche en mis patas. Por favor dame esa leche, dámela papi, la quiero toda, toda en mis dedos… —Se vino y eyaculó encima de mis pies.

    Cuando creía que no había sensación más placentera que sentir una verga penetrándome, conocí la maravillosa sensación de tener una verga entre los pies, pero desde ese día y después de tantos años, sé que no hay sensación más rica y placentera que sentir el semen cayendo sobre mis pies, metiéndose entre mis dedos, espeso y caliente.

  • Día normal de sumisa

    Día normal de sumisa

    Entonces Elena (un nombre que casi olvidaba si no fuera porque sale a trabajar) salió de su trabajo en la oficina, dirigiéndose a su casa rápidamente, iba vestida como le dijo su amo en la mañana, tacones como siempre, falda arriba de la rodilla, un calzón delgado, agarrado desde la cintura, blusa blanca de botones, dos abiertos claro, un brasier negro contrastante, y un blusón como suéter negro.

    Claro que nadie sabría lo que ocultaba Elena, nadie jamás imaginaria lo sumisa y puta que era en su día a día.

    Llegando a su casa subió a la habitación, guardo toda la ropa, se puso tacones más altos y delgados, lencería negra para su piel morena clara, arreglo la casa, todo estaba listo, se peinó con una cola, labial negro y maquillada perfectamente y elegantemente, al escuchar llegar el carro del amo, corrió casi inconscientemente como los perros, se colocó enfrente de la puerta, de rodillas y mirando hacia abajo, había entrado su amo.

    -Hoy fue un día cansado, estoy completamente agotado. Quiero comer un filete de carne

    -Si señor -mientras tenía su mirada a los pies.

    -Voy a quedarme solo en pantalones, y te espero en el sillón de la sala, vete ya.

    -Si señor.

    Ella se paró solo para quitarle el saco y la camisa que llevaba su amo, viendo su abdomen como si fuera lo mejor que había visto en el mundo.

    Ella dejo el saco en su lugar, y se puso la camisa de su amo, sumamente sudada, lo que hizo excitarla, estaba deseosa de lavar con su misma lengua lo que había sudado su dueño. Ella se marchó hacia la cocina, empezó a cocinarle a su amo, de vez en cuando pasaba su amo solo para azotarle el culo con su mano mientras ella solo seguía.

    Al terminar lo puso en un plato, tomo una cerveza del refrigerador se dirigió hacia la sala mientras su amo veía televisión, se arrodillo, lo entrego y miro hacia su pene, deseosa de lo que el dijera.

    -Quítame los zapatos y bésame los pies, después quiero que me quites el pantalón.

    Ella obedeció con gusto, besaba y lamia con devoción los pies de su dueño, tan encantada de ser casi una esclava para él, bajo su pantalón, y mientras el solo se relajaba y comía, ella comenzó a lamer y besar sus huevos, con toda su verga en la cara, de rodillas, tan excitada como dominada ella era feliz dejando su labial negro en la piel de su amo.

    -No quiero sentir que sacas mi verga de tu boca perra -dijo mientras la tomaba con fuerza de su pelo, poniendo su boca en su verga y empujándola para ver cómo se la comía.

    Ella fundía sus labios en toda la verga de su amo, pasaba por su paladar, hasta la garganta, sus labios masajeaban por dentro, su lengua era testigo de lo mucho que le gustaba estar así, era experta ya, pero por un momento saco un poco su boca para respirar, pensando que él no lo notaria. Sin embargo, ella solo sintió una cachetada, sorprendida y excitada por eso, solo paro y quedo con su mirada abajo.

    Él le tiro un poco de su cerveza desde su cara hasta sus tetas, le dio otra cachetada, y la tomo del pelo para el mismo coger su boca, la metía con salvajismo, y ella lo disfrutaba mientras intentaba no tener arcadas, azotaba sus tetas medianas.

    La mando por la comida de ella, una ensalada, ella con saliva y cerveza en su cara fue hacia allá, respirando un poco, se la dio, y entonces el termino en su comida, y ella empezó a comer mientras él le coloco un vibrador que el controlaba, le complacía ver a su puta en 4 comiendo en el suelo mientras gemía por su vibrador.

    Y apenas eran las 6 del día.

  • Geraldine

    Geraldine

    Hola a todos, este es mi primer relato, no sabía muy bien cómo empezar, así que comenzaré por el principio.

    Les cuento que fui criada en una familia muy conservadora, tuve una infancia normal y feliz, aunque con muchas restricciones, en mi adolescencia todo era pecado, estaba en una escuela religiosa, y todo debía ser de acuerdo con sus mandamientos, así que crecí prácticamente entre cuatro paredes, cuando termine el secundario y comencé a trabajar, pude librarme de gran parte de todo lo vivido anteriormente, pero muchas otras las tenía muy arraigadas dentro de mí, al ponerme de novia, creía que debía llegar virgen al casamiento y hacía todo lo imposible para desalentar a mi novio cada vez que quería sexo, luego de un tiempo y aconsejada por varias amigas me decidí, y por fin tuvimos sexo, yo siempre muy convencional y recatada, fue todo muy rápido y yo sentía culpa en todo momento, realmente no estaba preparada, con todo esto que les cuento, se imaginarán que no duro mucho el noviazgo, así que decidí seguir sola por un tiempo.

    Ya con la cabeza puesta únicamente en mi trabajo, me decidí ir a vivir sola, así que alquile una pequeña casa, que con el tiempo y mucho esfuerzo pude comprar, el tiempo pasaba y puedo decir que nunca llegó la persona que creía indicada para mí, tenía algunos que otros noviecito, pero nada me duraba, el tiempo corría y yo ya estaba con 28 años, realmente me replanteaba si así sería el resto de mi vida, sola, aburrida, amargada, realmente era un espanto, y yo no colaboraba mucho, me vestía con ropa muy grande, no me pintaba, yo era el perfecto ejemplo de lo que una mujer no debe ser.

    Una mañana al salir de casa como todos los días, veo una mujer salir de la casa del vecino, la saludo con buenos días, y sigo mi camino al trabajo, sin darle importancia, ya en el colectivo pienso para mí misma «mira el vecino, parece que se separa de su esposa y tiene pareja nueva», pero solamente eso, ya que no era muy sociable, y no me gustaba meterme en la vida de los demás, esto empezó a ocurrir varias veces en la semana, se ve que la chica trabajaba a la misma hora que yo, y por eso me la cruzaba en la mañana, uno de esos días que llovía bastante, me la cruzo en la parada de colectivo, noté algo extraño, pero no le di importancia, cuando subimos solo quedaban 2 asientos en la parte de atrás (que los odio, parece que estas en una licuadora, agarra un pocito y saltas hasta el techo) nos sentamos y me empezó a conversar, ahí pude notar que era lo extraño, no era mujer, era una chica trans, yo como una estúpida me sentía muy incómoda, tantos años de crianza conservadora con mi familia y religiosa en la escuela, me hacían verla como que era el diablo en persona, ella ponía la mejor de las ondas, y yo con contestaciones secas y boludas, la verdad que al recordarlo me siento una idiota total, así fueron pasando las mañanas, a veces coincidíamos en el asiento y a veces no, yo de a poco fui soltándome un poco más, y ya no la veía como bicho raro, ella me comentó que se llamaba Geraldine, que tiene 35 años, que se había mudado a la casa de al lado (nunca supe que mi vecino se había ido), y que venía de Buenos Aires, de a poco había cambiado mi concepto, y la veía como alguien agradable, con quien podía conversar, ella hablaba de todo, y había algunas cosas que me hacían ruborizar.

    Una tarde estaba sentada en la puerta de mi casa esperando al plomero que nunca vino, cuando ella llega, me ve y me pregunta que estaba haciendo ahí, le comento que tenía toda la casa inundada, que se me habían tapado los desagües y que estaba esperando al plomero, me dice que espere unos minutos que me iba a dar una mano, al ratito viene con un alambre grueso, lo mete en los desagües y los destapa, yo no lo podía creer, estaba re agradecida, me ayuda a sacar toda el agua y me dice que cuando necesite ayuda la llame, le digo que me cobre y se niega rotundamente, entonces le digo que cuando quiera la invito a cenar, que de alguna manera quería agradecerle lo que hizo por mí, me dice que si quiero mañana nos juntamos a cenar y a charlar de todo, claro le digo, así que al día siguiente prepare una rica cena y la espere, cuando llega viene trayendo una botella de vino, yo tomaba alcohol, pero no dije nada porque si ella lo hacía no tenía ningún inconveniente, así que empezamos a cenar y a hablar de todo, me sirve una copa de vino y le digo que yo no tomo, me dice que si nunca había probado que lo haga, que a veces está bueno probar cosas nuevas, una parte de mi cabeza decía que sí y la otra decía que no, pero en ese instante deje llevarme y acepte, daba pequeños sorbos y realmente no me parecía para nada rico, así fue pasando la cena,

    Hablábamos de todo, hasta que ella me pregunta de porque no me pintaba y usaba la ropa tan grande, le hago un resumen de mi vida, y ahí ella entiende el porqué, pero no conforme con eso me dice que me va a mostrar algo, saca muchos cosméticos de su cartera y me dice te voy a mostrar cómo te ves arreglada, yo en un primer momento le dije que no, pero se ve que ya había empezado a hacer efecto el poco vino que había tomado, así que termine aceptando, al rato saca un espejo de su cartera y me muestra como estaba, tenía pintado los ojos, las mejillas, los labios los tenia de un rojo muy intenso, realmente había cambiado mucho mi aspecto, aunque para mis adentros me decía a mí misma que me veía como una puta, en pocas palabras me veía muy femenina, y nunca me había pasado, me gustaba, pero era algo nuevo para mí.

    Ella me dijo «Te ves espléndida», y la verdad, nunca nadie me lo había dicho, yo estaba re feliz, así que seguimos hablando y tomando, ya entrada la noche me dice que se va, así descanso, al despedirnos le digo que le agradecía lo que hacía por mí, que el hacerme ver más femenina era algo impagable, así que me dice que esto es solo el principio, que yo soy una mujer muy hermosa, y que ella va a convertirme en todo lo que soñé y no tuve la oportunidad de hacerlo, realmente esas palabras me hicieron llagar al cielo, nos despedimos, pero al hacerlo ella me da un beso en la boca, yo quede paralizada, al ver mi reacción me da otro, pero seguro que por el efecto del alcohol esta vez se lo respondí, entonces ella me besa apasionadamente, yo respondía y no quería que se detenga, sabía que eso no estaba bien, pero algo en mí no quería parar, en un abrir y cerrar de ojos, estábamos en el sillón matándonos a besos.

    Yo con mi nuevo aspecto, me sentía toda una mujer fatal, en cuestión de minutos, me había sacado la remera y chupaba mis pechos como toda una experta, y realmente lo era, me estaba brindando mucho placer, jugaba con mis pezones como nunca nadie lo había hecho, los lamia, los chupaba y los mordía, yo no quería que parara, hasta que siento como su mano acaricia suavemente mi concha por sobre la calza, en ese momento estaba entregada a que ella hiciera lo que desee, y así lo hizo, lentamente fue bajando mi calza junto con mi bombacha (porque en ese momento todavía usaba bombacha de vieja), y sin dejar de chupar mis tetas comenzó a frotar suavemente mi concha.

    Estaba completamente paralizada del placer que estaba recibiendo, ya estando toda desnudita, comenzó a bajar muy lentamente besando mi vientre hasta llegar a mi concha, la cual nunca la había depilado, aun así ella continuó y comenzó a lamer con mucha suavidad, yo me sentía en las nubes, sabía muy bien cómo hacerlo, subía y bajaba, lamia hasta lo más profundo que podía y se detenía a jugar con mi clítoris, no tardó mucho en sacarme el primer orgasmo de toda mi vida, yo no entendía lo que me pasaba, era una electricidad que corría por todo mi cuerpo y terminaba en mi concha, di un alarido de placer, no sabía lo que me estaba pasando, pero me encanto esa sensación que nunca había experimentado con ninguno de mis novios, en ese momento supe que estaba teniendo sexo de verdad, ella seguía sin parar y yo me encontraba en un trance de placer.

    Cuando por fin se detuvo, le pedí unos instantes para recuperar el aliento, entonces ella comenzó a besarme todo el cuerpo, ni bien estuve lúcida, ella se acomodó entre mis piernas y comenzó a penetrarme muy lentamente, sentí un pequeño dolor, y solo había entrado la cabeza de su pija, ahí supe que su tamaño era mayor a los que había probado, a medida que ingresaba, sentía que llenaba toda mi concha, ese dolor había pasado a placer, muy lentamente lo metía y sacaba, y cada vez que lo hacía lo metía más profundo, cuando vio que la había metido toda, empezó a moverse más rápido, yo no aguantaba mis ganas de acabar, y lo hice dando otro alarido más fuerte que el anterior, yo estaba toda mojada, y ella seguía, sentía como mis jugos corrían por mis piernas, ella en ningún momento se detuvo, y cada vez lo hacía con más fuerza, yo estaba fuera de este mundo, y nuevamente siento venir otro orgasmo, mis jugos no paraban de salir a chorros y ella empieza a emitir unos sonidos graves, a los pocos segundos siento un chorro de líquido caliente en mi interior, al instante ella se sale de mí, y puedo ver una enorme pija goteando leche, prácticamente me desvanecí de lo exhausta que estaba.

    Cuando me despierto al día siguiente, estaba sola en el sillón, me mire y realmente me sentía una puta en toda la extensión de la palabra, entre a bañarme aterrorizada, sabía que podía haber quedado embarazada, ya que no me había cuidado, me pase todo el día llorando, a la tarde cuando siento que tocan la puerta, abro y era ella, la hago pasar y le recriminó que se había abusado de mí, que lo que hicimos no era normal y que podía estar embarazada, ella intenta calmarme, me dice que me tranquilice, y me da muchos puntos de vista, que es algo normal por ser mi primera vez con estar con alguien como ella, y empezó a preguntarme que si lo había pasado mal, si alguna vez había sentido así, y a todo lo que ella me preguntaba yo solo le daba la razón, en cuanto a lo del embarazo me dijo que ella no podía tener hijos, por eso nunca los tuvo, yo más calmada, le dije que esto no puede volver a pasar, ella me dice que está bien, pero que yo era una mujer hermosa y es una pena que este encerrada en un trauma de mi infancia, que tendría que cambiar, y se dio la vuelta y se fue.