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  • Cogotes (3)

    Cogotes (3)

    Bueno como les venía diciendo me tragué toda la leche calentita algo amarga y en mucha cantidad y él seguía bombeando en mi boca, y no se le disparaba yo aprovechaba y más mamaba esperando que me dé más leche y más leche, era en esos momentos una puta loca por esperma.

    Pasado unos momentos con mi culo totalmente lengüeteado por cogote me dio vuelta y la verdad es que no quería que me coja, va en realidad si pero como él ya había acabado por primera vez en mi garganta su segundo polvo iba a durar mucho y yo pensaba que me iba a destruir la cola hasta que acabe por segunda vez.

    Dudaba entre juegos y juegos me corrí y me prendí en su pene acostado boca arriba y el decidió que era buena opción cogerme la boca, le gustaba mucho, mientras chupaba el comenzó a masturbarme, no podía creer pensé que en cualquier momento me lo chupaba pero no solo paja y yo con su carne venosa en mi boca igualmente nos gustaba.

    Gimió y se paró de golpe en la cama yo arrodillado asome mi cara pensando en que no ensucie las sábanas con leche, salió un chorro con una presión impresionante mucha cantidad de leche para ser su segundo round, obviamente no desperdicie nada toda adentro de la boquita mientras me pajeaba yo mismo.

    Me calenté tanto que acabe de golpe él se me río y de repente me beso en mi boca donde estaba todos los rastros de su leche.

    Fumamos un cigarro mientras en silencio nos veríamos desnudos y sin decirnos nada nos acostamos y posición de cucharita, por supuesto que el de atrás apoyándome su parada, monstruosa y venosa verga en la rata de mi culo, yo estaba satisfecho pero todavía no, un toro, comenzó a frotar la cabeza de su pene entre mis nalgas, movía sus caderas como cogiéndome, gemía, se hacía la paja con mis nalgas, yo disfrute mucho.

    De repente metió su mano derecha para mis nalgas agarró su pene pelo la cabeza y yo pensé ahora me mete todo, y no, lo que pasó fue que volvió a acabarme está vez en el culo ya tenía dos en boca y una en culo.

    Me besaba la boca me empujaba con su cadera pero no entraba, dolía un poquito pero un dolor lindo y termino y se desplomó yo de agradecimiento le mandé la verga hasta que nos dormimos, el acostado yo con su verga en mi boca.

    Gracias por leer en lo próximo que suba cuento lo que me hizo cuando volvió a visitar. Besos y chupadas en la verga cogote.

  • Distrayendo a los ladrones

    Distrayendo a los ladrones

    A los 19 años, era una chica disfrutando de la vida: me había mudado a la capital para estudiar, entrenaba en el gimnasio para mantener un buen cuerpo y ganaba algo de dinero en un trabajo de medio tiempo. Mientras, mis padres me pagaban el departamento y los estudios.

    Durante las vacaciones decidí ir a pasar unos días a la casa familiar, antes de emprender rumbo a la playa con mis amigas.

    La tercera noche durmiendo en casa de mis padres, ocurrió algo que me marcaría de por vida.

    Era de noche, más o menos las 2 de la mañana. No podía dormir, algo me inquietaba. Cuando casi logro conciliar el sueño, un ruido extraño me despierta de golpe.

    Miré por la ventana y vi que tres hombres habían entrado a la casa. Rápidamente fui a la habitación de mis padres. Papá fue a ver qué ocurría y fue recibido a golpes por los asaltantes. Nos encerraron en el cuarto de ellos y comenzaron a revolver la casa.

    Yo había logrado esconder mi celular, se lo di a mi madre y le dije que llame a la policía, que yo me encargaría de distraernos. Ella aceptó luego de un largo rato, ya que mi padre se encontraba malherido y ella no podía exponerse.

    Logré abrir la puerta y bajé a la sala, ahí estaban ellos. Tenían bolsas llenas con nuestras pertenencias, fruto del trabajo de años de mis padres. No podía permitir que se salgan con la suya.

    No se qué fue lo que me impulsó a tomar la decisión que tomé, quizás la fantasía y el morbo, mezclados con las ganas de ayudar.

    Antes de que se acerquen a mi para llevarme a encerrar de vuelta, comencé a desnudarme frente a ellos, me arrodillé y me ofrecí a ellos, a sus más bajos deseos.

    Dudaron, hasta que uno se acercó. Comenzó a manosearme las tetas, el culo, la concha. Con mis manos acaricié su entrepierna por encima del pantalón y comencé a sentir como se ponía dura. Al rato ya había desenfundado un enorme pene de más o menos 19 cm.

    Los otros dos miraban mientras yo se la chupaba al primero de ellos. Finalmente también se sumaron.

    Los tres eran morenos, muy morenos. Y realmente estaban muy bien dotados, especialmente uno de ellos, que la tenía como de 22 cm.

    Uno a uno fui chupándoselas. Realmente se sentía muy bien, estaba muy caliente. No pasó mucho hasta que me hagan poner en cuatro y comiencen a turnarse para penetrarme.

    Cuesta explicar lo excitada que me sentía cuando esos tres malvivientes me reventaban la vagina y el ano con sus enormes vergas, el dolor se convertía en placer y los orgasmos no tardaron en llegar.

    Veían que mi reacción era de mayor excitación y hasta sonreía y pedía más, entonces aumentaban la intensidad.

    Si bien para esa altura de mi vida ya me habían cogido por todos lados, nunca había sentido algo como lo de esa noche. El momento cumbre fue la doble penetración, era la primera vez que me lo hacían. Aparte semejantes miembros gigantes azotando mis entradas, era impresionante.

    Uno de ellos eyaculó dentro de mi vagina y se alistaba para la huida, mientras los otros dos aún se tomaban turnos para romperme el culo. El que ya había terminado los apuraba, ellos estaban sumergidos en el mismo éxtasis que yo. Hasta me había olvidado que el punto de todo era hacer tiempo hasta que llegue la policía.

    Como si fuese planeado, luego de que los dos restantes descarguen su leche espesa en mi rostro, boca y pechos; la policía irrumpió. Ellos intentaron huir pero estaban acorralados.

    Yo subí rápidamente las escaleras y me encerré en el baño, mientras escuchaba todo el drama abajo. Finalmente la policía los capturó y no pudieron llevarse nada.

    En la declaración tuve que confesar lo que hice, ante la atónita mirada del oficial que me interrogaba.

    Creo que mis padres jamás se enteraron de todo lo ocurrido, pero algo sospechaban; ya que era imposible que yo sola me enfrente a esos malandros y logre reducirlos hasta que llegue la policía.

    Luego de un par de días más, seguí con mis vacaciones y mantuve el recuerdo de la noche en que ser una puta salvó la casa de mis padres.

  • Candentes deseos

    Candentes deseos

    Hace ya tiempo he sentido mucha atracción hacia los hombres especialmente maduros como de 40 o más años, fornidos, de contextura gruesa, de aspecto varonil en general. Cabe destacar que yo soy alguien delgado de cuerpo atlético, con un trasero redondeado.

    No me llamaban la atención los hombres o bueno al menos no los de mi edad, siempre que veía porno el chico pasaba desapercibido solo me fijaba en la chica, sin embargo, un día vi una en la cual la chica cogía con un hombre maduro, muy guapo y fuerte me excito muchísimo y decidí empezar a ver escenas gay. Me fascinaron aquellas que tenían hombres varoniles de unos 50 años aparentemente, desde ese momento empezó mi curiosidad y deseo.

    Al pasar de los días entre a sitios de citas y empecé a buscar hombres cerca a dónde yo vivo en Ecuador, me llamaron la atención varios de entre 40 y 50 aproximadamente, incluso unos de 60 y 70 bastante bien conservados y atractivos.

    Hice match con algunos y entablamos conversación, les comentaba que era primerizo y aun no había estado con hombres, algunos eran muy aventados y eran el típico que busca sexo con cualquier cosa que se mueva, entre disgustos y varios chats, me escribió un maduro de unos 48 años, entablamos conversación muy bien me dijo que no tenía mucha experiencia pero si había hecho una que otra cosa, decidimos intercambiar WhatsApp y la conversación siguió por ahí, la conversación se tornó caliente cuando me preguntó que estaba haciendo a lo cual yo un tanto coqueto le dije acostado con mucho frío, el me respondió si yo también y mando una foto en pijama, donde se le marcaba un grueso pene.

    Me excité muchísimo empecé a coquetear más y decidí compartirle una foto mía, así siguió la conversación por un rato más, hasta que decidí proponerle una videollamada, acepto inmediatamente, comenzamos saludando e intercambiando varias palabras, agachó su teléfono hacia su pantalón donde se notaba su pene ya muy marcado y me preguntó si me gustaba le dije que sí a lo cual me lance un poco y decidí mostrarle mi culito redondito bajándomelo el pantalón, a lo cual lo vi muy contento y excitado, le propuse que si quería verme desvestirme y él se masturbara, muy emocionado asintió, yo le tenía una sorpresa.

    Tenía guardado varios cacheteros e hilos que me gustaba usar en secreto, así que inmediatamente corrí a coger un cachetero azul oscuro de randa que perfilaba y agarraba mis nalguitas y las hacía lucir bien, me quite el bóxer y me puse el cachetero y el pantalón, me acerque nuevamente a la cámara, y empecé quitándome la camiseta mientras veía como mi madurito estaba completamente desnudo masturbando su enorme y grueso pene, procedí a bajarme el pantalón lentamente para revelar la sorpresita, me di la vuelta y poco a poco empecé a quitarme el pantalón, al voltear levemente pude notar su cara de orgasmo al ver mi culito en cachetero, me gire y saque mi pene por un lado el cual ya estaba muy parado y me lo tocaba y movía de lado a lado mientras veía como mi madurito aceleraba su ritmo, gire mi culito a la cámara y me puse el cachetero de ladito dejando ver mi anito, me abría y cerraba el culo, hasta que oí un fuerte gemido y vi al madurito botando leche, después de unos segundos acabamos la videollamada seguimos coqueteando y hablando sobre tener un encuentro.

    Los días siguientes los mensajes fueron menos frecuentes y de un rato a otro ya no respondió y desapareció, no sé qué sucedió, así que me quedé con las ganas de llegar a tener mi primera vez con un madurito, seguí buscando en diferentes redes y páginas, pero todavía no he encontrado a alguien.

  • Pajas entre amigos

    Pajas entre amigos

    Quiero comentar que esta es mi primera vez escribiendo un relato, sin embargo, es 100% real y necesito compartir esta experiencia con otras personas. Cabe decir que cambiare los nombres de los personajes para mantener el anonimato.

    Me presento, me llamo Benjamín, tengo 24 años, soy un moreno de 1.75 cm y de cuerpo robusto unos 95kg, siempre creí ser heterosexual, aunque tenía este bichito de la curiosidad por saber que se sentirá el tocar otro pene o estar con un hombre. Mi curiosidad fue creciendo y era alimentada por las conversaciones con mi amigo, él es Carlos, al igual que yo nuestras medidas corporales son muy similares tanto en altura como peso, pero el en su caso es de tez más clara.

    Con Carlos somos amigos de la universidad, estudiamos juntos y muchas veces nos íbamos juntos de la U a su departamento ya que él vive solo y yo pasaba por su casa para conversar o tomar alguna copa.

    En el trayecto siempre conversamos sobre cosas relacionadas a sexo u hombres y las cosas que nos gustaría probar alguna vez con otra persona de nuestro mismo sexo, esto bajo la luz de que ambos éramos heteros supuestamente.

    Una de esas muchas conversaciones concluyo en que el me comento que se excitaba demasiado cuando bebía alcohol, y le daban ganas de besar a otros hombres a lo cual yo le respondí que me pasaba algo similar, ese día sentí que algo cambio entre nosotros ya que hubo un extraño aire a coqueteo en esa conversación y al llegar a su departamento estábamos tan calientes que el me ofreció ver pornografía. Esta vez fue algo decepcionante ya que si bien estábamos excitados y la pornografía estaba de fondo no hicimos nada más que sobar nuestros bultos sobre el pantalón sin hacer algo más.

    Luego de este suceso pasaron un par de semanas, y se realizó una de esas tantas juntas entre amigos universitarios en el departamento de él, donde nos quedábamos a dormir luego de beber toda la noche. Aquel día hubo mucha gente en su departamento la cual se quedó a dormir así que cuando él se fue acostar, yo ya excitado pensando en que ese día definitivamente pasaría algo entre nosotros lo seguí a su habitación, le pregunte si podía dormir con él y compartir cama ya que no había más espacio para descansar.

    Me arme de valor y al notar que ambos estábamos medio ebrios le pregunte si estaba caliente y quería besar a alguien, acto seguido me respondió que sí y yo le dije que podíamos besarnos, en este punto nos miramos y en silencio mientras sentíamos nuestra respiración acelerarse nos besamos, sentir el calor de sus labios, la humedad de su saliva y el movimiento de su lengua me llevo al cielo, pensaba como no habíamos hecho esto antes si habíamos pasado tanto tiempo solos en su departamento.

    Estaba tan excitado que no aguante más y mientras nos besábamos, baje mi mano a su bulto, lo tocaba con cuidado o lo apretaba para sentir su dureza, sin embargo, nuestra suerte no fue tan buena y una amiga de nosotros entro a la habitación. Por suerte nos separamos en el momento justo así que no sospecho nada, pero nos preguntó si podía dormir con nosotros y solo nos quedó aceptar.

    En este punto ella se recostó en el suelo y nosotros en la cama, yo mientras esperaba a que ella se durmiera seguía sobando el paquete de Carlos, me encanto sentir esa sensación de dureza en su bulto por lo que le quite el cinturón y simplemente metí mi mano para sentir su pene. Ambos tenemos un tamaño similar más bien promedio, pero eso no impidió que disfrutáramos de aquella noche.

    Era el primer pene que tomaba entre mis manos, nunca olvidare la sensación del calor que exhalaba ese pene y lo duro que se sentía, por lo cual lo seguí masturbando. Lo que me gusta del pene de Carlos es que lubrica demasiado por lo cual dejo mi mano llena de su liquido el cual obviamente me lleve a la boca para saborearlo, era un poco salado pero delicioso.

    Luego de esto ambos nos quitamos el pantalón y la ropa interior con cuidado de no despertar a nuestra amiga, para seguir con nuestra deliciosa masturbación donde juntamos los glandes de nuestros penes y nos masturbamos así de frente mucho tiempo. Incontables veces sentí que estuve a punto de venirme, pero lo detenía ya que sino dejaríamos todo sucio.

    No sé cuántas horas pasaron, pero dormíamos y despertábamos para tocar nuestros penes toda la noche, en una de esas ocasiones yo me di vuelta y el intentaba penetrarme, sentir ese pene mojado sobarse con mi culo fue una sensación increíble, pero comenté anteriormente nuestra suerte no era la mejor, y nuestra amiga se levantó al baño por lo que tuvimos que parar nuestra deliciosa aventura nocturna y finalmente dormir.

    Esto fue triste ya que al otro día despertamos como si nada hubiera sucedido y nunca más volvió a suceder algo entre nosotros ya que él se alejó completamente de mí. Carlos si lees esto no sabes cuanto extraño tu pene y disfrutar nuevamente para poder terminar lo que hicimos.

    Muchas gracias por leer mi primer relato espero les haya gustado tanto como yo lo viví, pueden escribirme a mi correo si gustan, es [email protected].

  • De visita por la casa de mi cuñada (cuñados)

    De visita por la casa de mi cuñada (cuñados)

    Febrero, si hay un mes más caluroso que este me emplumo, y yo acá por ruta Inter balnearia viajando con esta camioneta que es un horno y el aire acondicionado anda a medio pelo, recibiendo mensajes y llamadas de los clientes que requerían mi presencia en su negocio para la entrega de los insumos.

    Soy Rubén, tengo treinta y siete años, trabajo en una empresa proveedora de artículos variados, cada dos semanas hago este recorrido por la ruta de la costa atlántica, por suerte esta vez termino el recorrido antes de la última localidad, lo que me permitiría aunque sea dos o tres horas de playa.

    Decidido a parar pongo el giro para ingresar a la localidad y en ese momento se me ocurre visitar a mis cuñados que viven en la ciudad siguiente, cuestión que sigo de largo. Esa visita me permitía poder llevarle a mi novia alguna novedad de su hermana y el marido, pues hacia un tiempo no se comunicaban.

    Llegando a la casa, paro en una panadería a comprar unas facturas para tomar con unos mates, toco la puerta escuchando una voz muy apagada que me dice adelante.

    Al entrar veo a mi cuñada Raquel, hermosa mujer, veintisiete muy bien llevados años, tez aceituna con unos ojos verde esmeralda para el infarto, sus manos sostenían la cabeza, los ojos rojos hinchados de llorar. Al verme esbozo una fingida sonrisa, se levantó abrazándome muy fuerte y nuevamente rompió en llanto. La dejo desahogarse.

    – Raquel, que te ocurre, ¿te paso algo?

    – Hay Rubén, cuanto dolor llevo adentro.

    – Contame que te ocurrió. En que puedo ayudar.

    – ¿Ayudar? En nada, te cuento.

    Por el término de una hora y media me relato paso a paso lo que le ocurrió, sintetizando, su esposo le había sido infiel con la testigo de su casamiento, los encontró en la cama hace casi un mes, no quiso contarle a mi novia ni a sus padres hasta que ella estuviera entera, no quería que la vieran en el estado en que la encontré yo, que le venía bien que haya llegado, pues yo les contaría y le ahorraría el mal momento de blanquear lo que ocurrió, le dije que se despreocupara, yo me encargaba.

    – Bueno querido cuñado me imagino que iremos a la playa un rato ¿no?

    – Es que ya me tengo que ir lamentablemente.

    – Que lastima, podríamos charlar un poco más imagínate que esto no lo pude hablar con nadie.

    – Es que lamentablemente tengo que seguir.

    Antes de despedirme se me ocurrió algo, llame por teléfono a la empresa y le dije que se me corto una correa de la camioneta y me la traían al otro día, a lo que me respondieron que no me haga problema, que resuelva, pues no había mucho trabajo.

    – Listo, me quedo hasta mañana ¿puedo?

    – Más vale como no vas a poder.

    Yo me puse un short del ex marido, me quedaba muy justo, pues soy un poco más grande que él, la estoy esperando sentado en un sillón pequeño que tiene, cuando la veo salir del cuarto de baño, los ojos se me salían de sus orbitas, un traje de baño diminuto, que a penas la cubría, sus tetas redondeadas trataban de escapar de la tela, y en el pequeño trocito de tela de la bikini se podía divisar la separación de los labios vaginales, tomando su mano la giro sobre un pie dando una vuelta completa, dejándome apreciar su hermoso culo firme y también redondeado.

    – ¿Cómo me veo?

    – Espectacularmente bien.

    Ambos reímos nerviosamente rumbo a la camioneta. Pasamos por una casa de repuestos a comprar una correa para cambiarla al otro día (había que justificar la mentira) y fuimos a la playa.

    Como dos chicos, tomados de la mano, para que ninguno se arrepienta de entrar al agua, corrimos hacia el mar zambulléndonos de cabeza en una ola bastante grande que vino con mucha fuerza, a ella se le bajo la parte de arriba de la malla dejando al descubierto ambos pechos con sus dos pezones duros apuntando a mi rostro, el rosado de la areola me excitó sobremanera, menos mal que estaba debajo del agua si no se hubiera notado mi erección. Ella se tomó su tiempo en subir la tela para cubrirse, permitiéndome ver un rato más.

    Riendo a carcajadas se tiró a mis brazos y me pregunto si me había gustado lo que vi.

    Sin dudarlo la abrace también y me dio un beso hermoso, nuestras lenguas se buscaron, arrime mi endurecido miembro sintiendo como su boca esbozo una sonrisa mientras duro ese beso. Baje mi mano a su entrepierna para tocar.

    – No Rubén, acá no, hay gente y nos pueden ver.

    Accedí de inmediato y tomando su mano volvimos a la camioneta para ir a su casa.

    Nunca pensé lo que paso en esas veinticuatro cuadras hasta llegar a su hogar. Puse en marcha el vehículo saliendo lentamente, la intención era dialogar de lo ocurrido, pero me fue imposible, lentamente y a la vez que acariciaba y masturbaba mi verga dura como una piedra por encima del short, se fue agachando y la comenzó a besar a través de la tela, intento bajarlo pero lo ajustado que me quedaba no se lo permitía, intente despegar el culo del asiento y tampoco, lo tomo de un lado de la pierna y tirando con fuerza hacia arriba lo rompió, mi verga salió disparada, Raquel se abalanzo sobre ella metiéndosela toda en la boca, su cabeza subía y bajaba haciendo todo el recorrido a lo largo del tronco, la lengua jugaba con la punta y nuevamente se la engullía, uno que otro pozo la obligo sin querer a hacer garganta profunda, un par de arcadas y unas lágrimas que escapaban de sus ojos.

    Llegamos a destino y ella bajo rápido para abrir la puerta, puse una toalla en derredor de mi cintura, presuroso bajé y a paso rápido entre a la casa, ella ya estaba en el baño sacándose la arena. Salió con un conjunto de ropa interior aún más pequeño que el bikini anterior, me dejaba ver algún pelito rubio que escapaba por un lado brillando con la luz del sol que se ocultaba, y curioso, entraba por la ventana.

    Con el short roto y mi miembro duro fuera de él me dirigí también a ducharme rápidamente. Al salir, está preparando dos tragos, que temerosos quedaron sobre la mesa, desnudo como estaba me abalance sobre ella para fundirnos en un cálido beso postergado

    Mis manos inquietas fueron quitando todo vestigio de ropa que pudiera cubrir su cuerpo, ambos desnudos tomados de las manos nos alejamos unos centímetros para observar nuestros cuerpos, que escultura de mujer había tallado su genética, bella por donde la mires, como bailando alzo una de sus manos dando un giro sobre sí misma pude observar toda su humanidad, ella sacaba su culo hacia afuera para hacerlo parecer más grande (como si hiciera falta…)

    Nuevamente ese hermoso beso. Elevo una pierna sobre mi cadera, busque con mi verga su vagina tratando de introducirla, al no poder hacerlo fácilmente, Raquel con su suave y pequeña mano tomo el miembro y ayudo que se perdiera en el interior.

    – Ahhh Rubén, que hermoso, no sabes cuánto lo desee, desde la primera vez que te vi que quise estar así con vos.

    – No te digo que yo también, pero muchas veces he fantaseado con este momento.

    Tomándola de la pierna que tenía de apoyo se la eleve en la misma posición que la otra, trabo ambos pies a mi espalda, camine hacia una pared para apoyar su espalda, mis movimiento de entrada y salida de su cálida vagina eran suaves, cada vez que empujaba, de su boca escapaba un gemido, largo, casi diría cantarín, esos sonidos que escapaban de su boca eran música para mis oídos. Un grito de placer invadió la habitación a la vez que nuestros sexos comenzaron a hacer el característico ruido del líquido que comenzó a invadir la cavidad vaginal mientras entraba y salía, mis testículos se bamboleaban golpeando cada tanto contra sus piernas, así como estábamos la lleve a la cama dejándonos caer para continuar con la sesión en ella.

    No la tenía en esa faceta a mi cuñada, gritaba y gemía a mas no poder, hasta que no pude aguantar más y descargue mi semen para llenar esa candente y necesitada vagina, salgo de ella y se lanzó a mi miembro para, delicadamente con esa hábil lengua no dejar ni un vestigio de semen.

    Justo en ese momento suena mi móvil, escuchando la voz de mi jefe que me dice…

    – Rubén viste que no hay mal que por bien no venga, necesito si te podes quedar un día más, hay un cliente que necesita mandar un producto de recambio, te giro el dinero para alojamiento y comida.

    Obvio que primero me hice rogar diciendo que tenía cosas que hacer, hasta que accedí, luego llamé a mi familia para avisar.

    Se le ilumino la cara cuando escuchaba las conversaciones. Tendríamos dos días más.

    Ya más relajados y a medio vestir nos sentamos en un sillón para dialogar un rato y ver que cenábamos esa noche.

    Luego de una frugal cena, lavamos los trastos entre toqueteos mutuos mientras lo hacíamos, besos por doquier se entrecruzaban, preparamos unas copas y nos dirigimos a la planta alta del dúplex, que tenía una habitación de servicio con balcón. Por el ventanal ingresaba la suave brisa de la costa, lamentablemente no se podía ver el mar ni escuchar su arrullo, lo que nos daría un marco aún más romántico, sacamos dos reposeras a esa pequeña terraza, viendo cómo se iba apagando el pasar de la gente.

    Una luna que aún estaba por la mitad nos observaba, mi ansiedad y excitación hizo que mi copa se vaciara rápidamente, a la espera que a la suya le ocurra lo mismo. A pequeños sorbos iba transcurriendo tanto las horas como el líquido, una vez que lo acabo, no hizo falta hablar, las palabras no estaban invitadas. Acercándose lentamente y de rodillas delante de mí, me bajo el bóxer, haciendo lo mismo con su tanga rosa pálido, en el cual se notaba la humedad que salía de su pequeña vagina. Abrió la boca introduciendo el miembro, sentí un pequeño ardor producto de alcohol que aún estaba en su boca.

    – Quédate tranquilo y a disfrutar, ya por aquí no pasa nadie que pueda ver y más con todas las luces apagadas.

    Gran conocedora de la zona, continuo con su tarea, me estaba llevando al cielo con tremenda mamada su lengua iba desde el esfínter anal hasta la punta, para luego dar pequeñas chupadas mientras aprisionaba con sus pequeños labios el contorno de mi verga.

    Estando a punto de llenar su boca de semen, se levantó y poyando sus brazos en el barandal, saco su hermoso culo hacia mí, dejándome una visión espectacular de sus dos agujeros, me arrodille e imitando lo que hizo ella comencé a pasar mi lengua por todo su sexo, sin obviar el hermoso agujero de su culo, intentaba introducir mi lengua y ella apretaba el esfínter entre risitas cómplices, luego de un rato se relajó, pudiendo vulnerar esa entrada que estaba deseando, lo sentí palpitar rítmicamente, ese fue mi aviso para llevar mi mano a masajear el clítoris, no hizo falta mucho tiempo para que llegue al orgasmo. El líquido viscoso salía de su vagina pudiéndolo probar, exquisito manjar que salía de su interior. Se quedó en la misma posición, me puse de pie e intente introducirme en ella, pero no me dejaba, se movía hacia abajo y hacia arriba, ¿me estaba haciendo desear?, no, enseguida comprendí lo que quería, mojando la punta del pene lubrique el ano, una y otra y otra vez, comencé a dilatar con los dedos.

    – Rubén, no hace falta.

    Rio mientras lo decía.

    Lubriqué un poco más y comencé a penetrar muy lentamente para poder disfrutar este hermoso regalo, una vez adentro mis movimientos se hicieron más lentos aun, tuve que sacarle el corpiño para poder tomarme de sus suavecitas tetas, una vez que se liberó comenzó el frenesí de sexo.

    Una parejita de jóvenes que pasaba por ahí, se quedaron un rato observando el gratuito espectáculo a la vez que se manoseaban.

    Sin pudor ni tapujos seguimos en lo nuestro, el vaivén se hacía más frenético, Raquel sí que sabe, su culo empujaba contra mi pelvis a la vez que mis testículos golpeaban a un ritmo delicioso contra su vagina.

    Siento que mi verga comienza a hincharse, la temperatura de mi cuerpo se eleva lo mismo que mis pulsaciones, unas perceptibles contracciones en derredor de mi pene y mi ano, siento como mi cerebro percibe las sensaciones de placer, explotando en un orgasmo que hace a mi esperma impactar en las vísceras de mi cuñada.

    Cuando empieza a perder dureza la voy retirando de a poco, puedo observar como ese agujero que me dio un placer impresionante, queda relativamente abierto, (aunque no tengo una gran herramienta es un poco gruesa) observando como ese líquido marfil sale de su interior.

    Tomándome con una mano me lleva cual valija al baño, abre la canilla de la ducha y nos introducimos en ese pequeño habitáculo que oficia de bañera, me lo enjabona bien para limpiarlo y a su vez hace lo propio con su trasero, una vez limpios continua con su ritual, tomando mi mástil a media asta, lo masturba en forma delicada, como es ella, fue tomando dureza y por ende firmeza, casi me ordeno que me siente en el inodoro, se sentó sobre mi verga para empezarla a cabalgar, manejó sus orgasmos a gusto, en el término que duro mi recuperación (que no fue poco) le conté seis orgasmos, guiado por sus gritos de placer, luego perdí la cuenta.

    Raquel se dio cuenta que estaba por eyacular, la saco y fue directo a ella con su boca para recibir el semen, un vez que ya no me salía más, abrió la boca y mostrándome el contenido lo trago muy lentamente.

    Fuimos nuevamente a la ducha, luego de secarnos nos acostamos desnudos a descansar.

    Los días subsiguientes fueron también a puro sexo, a la madrugada en la playa viendo como salía el sol, por la tarde observando cómo se ponía, y en cada ambiente posible de la casa.

    Llego el momento de regresar, obvio sin tristeza por parte de ninguno, pues sabíamos que en cada viaje pasaría con tiempo para nuestros secretos encuentros. Encuentros que se repitieron por mucho tiempo, el ex marido se enteró y conto todo a la familia.

    No hace falta contar mucho como termino nuestra historia, hoy me encuentro viviendo con Raquel, estamos esperando nuestro primer hijo en una nueva localidad, pues ambos nos tuvimos que ir de nuestro lugar de residencia, por una cuestión de tranquilidad. Pusimos un negocio, que a dios gracias está funcionando bien, y por estos días estamos pensando en formalizar nuestra unión, ¿fiesta? Puede ser, pero calculo que con pocos invitados.

  • La primera vez. Choque con la cruda realidad

    La primera vez. Choque con la cruda realidad

    Llevábamos tiempo jugueteando con fantasías. Ella es una mujer de 35 años, poderosa, con curvas, una mujer de bandera o una jamona, como muchos dicen. Melena rubia. Grandes y bien puestos pechos naturales que siempre iba mostrando con generosos escotes. caderona con un culazo grande y alto por sus largas piernas de poderosos muslos. Sus andares delataban a una mujer sensual y caliente por dentro. y yo su novio. un chico normal, buena gente, buen novio, romántico, dedicado a ella, pero insuficiente macho para tanta hembra. nunca fui capaz de satisfacerla del todo en el sexo.

    Lo intentaba y hacíamos bien el amor pero yo notaba que ella tenía mucho mas por explotar deseando que se lo sacaran pero era una puerta que yo, por falta de carácter e incapacidad, jamás me atrevería a abrir. Por ello había desarrollado en la intimidad de mi imaginación un mundo de fantasía en el que ella me era infiel y estaba a disposición de otros hombres cualesquiera. Poco a poco me fui viendo en la necesidad de hacérselo saber de alguna manera aunque me daba pánico contárselo por si me entendía mal y afectaba a nuestra relación sentimental.

    Primeramente yo estoy locamente enamorado de ella y lo último que quisiera es perderla. Pero poco a poco me fui atreviendo a dar pequeños pasos. Le fui explicando que me sentía orgulloso cuando otros hombres la miraban. Luego le dije que me excitaba un poco. Durante el sexo con ella fui poco a poco introduciendo algunas fantasías suaves y ella fue aceptándolas y reaccionando bien a ellas, excitándose cuando las contaba. Ella al poco tiempo fue añadiendo contenido a esas fantasías lo cual me hizo comprender que posiblemente con paciencia podría llegar hacerlas realidad algún día.

    Al poco tiempo empezaron los juegos morbosos de ese estilo en la calle. Cuando salíamos de copas y ella estaba arreglada y sexy, como siempre va, ejercía de calientapollas para los machos que pululasen a nuestro alrededor. cuando notaba que alguno/s la miraban ella correspondía las miradas, las sonrisas, se colocaba en ángulo para ser mejor vista, ofrecía su escote y sus piernas a los mirones, etc.

    Luego empezó a pasear por los bares y pubs alejándose de mi, dejando que le entrasen, flirteando, dejando que ligasen con ella mientras yo me tomaba algo, observando. Todo llegaba a su fin cuando ellos querían algo más y ella ya les decía que tenía novio que la estaba esperando por allí, dejándoles con el calentón (y ella también, pues muchas veces acababa con la entrepierna mojada por la situación). Cuando llegábamos a casa disfrutábamos del sexo hablando de qué hubiera podido pasar con esos tipos.

    Pero como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente… y un día no hubo vuelta atrás. Salimos en pareja, pensando en tener otro calentón de calientapollas y novio observador. Ella se vistió para la ocasión, sexy, quizá incluso demasiado para lo que solía, ya que ella, o bien enseñaba muchísimo escote o muchas piernas, raramente ambas cosas a la vez. Estigmatizada por la idea que le habían inculcado de que eso era de putas. Pero ese día sí que parecía un verdadero putón. Una mujer alta con mucho pecho y piernas, llevándolo casi todo al aire con su vestido rosa chicle de tirantas, apretado, ceñido, que estrujaba sus melones por encima del escote y quedaba demasiado corto, cercano a las nalgas y tacones de aguja. Yo iba entusiasmado al pub pensando que ella iba a causar sensación, y así fue. Elegimos el típico pub de moda entre los cuarentones y cincuentones que tiene un ambiente muy cargado de hormonas de los separados y solterones deseando mojar como sea. Ella allí era como un faro por su altura y sus andares y aspecto de guarra. Era un imán de moscones.

    Como siempre, bebimos muy rápido para desinhibirnos y cuando ella ya estaba tocada decidió ponerse manos a la obra. «Voy a pasear» me dijo. Fueron las últimas palabras que me dirigió esa noche. Estuvo alternando con varios tipos que intentaban ligar con ella y se la comían con los ojos. Bailando en la pista sola mientras yo observaba se le pegaban algunos tíos aprovechando para rozar paquete en su culo. Había estado caldeando demasiado en especial a un grupo de cincuentones separados que fueron tras ella cuando se fue a la barra a pedir.

    Mientras ella descansaba sus tetas en la barra para pedir uno de los del grupo que tenía pegado detrás empezó a hacer gestos a sus amigos y se puso detrás de ella pegado, rozando su bulto contra su trasero, esperando la reacción de ella. Ella giró un poco la cabeza pero no para decirle nada ni mirarle a él, sino a mi. Me vio a lo lejos en mi mesa sonriéndola y tocándome el paquete salido perdido y ella me devolvió la sonrisa y volvió a mirar para delante. El tipo viendo que tenía pista libre hacia gestos a sus amigos y reía. Entonces pasó a mayores. Metió su mano bajo el vestido y yo noté por el gesto que no buscaba culo, buscaba apartar el tanga y tocar su sexo con sus dedos.

    Ella seguía impasible y se dejaba hacer. Los demás del grupo flipaban y reían. Tras un minuto de tocarla y hablarle a la oreja la agarró de la muñeca y se la llevo hacia una puerta de emergencia. Ella parecía en trance, irreflexiva y entregada. Me quedé paralizado. No sabía qué hacer pero pensé que había llegado el momento de dejar salir mis cuernos y me quedé sentado bebiendo. Solo observaba al grupo de amigos del calvo barrigudo que se la había llevado fuera. Estaban todos mirando sus móviles y de repente todos se dirigieron a la puerta de emergencia para salir del local. Ahí pensé que algo raro estaba pasando y tomé la misma dirección.

    Cuando salí por aquella puerta trasera del local la imagen que vi fue el impacto más grande que he sentido en mi vida. Era un callejón oscuro y húmedo con poco más que los bidones de basura del local El grupo de hombres estaba alrededor de su amigo, que estaba encima de mi novia. Ella estaba tirada en el asfalto boca abajo la cara y la palma de las manos en el suelo, el vestido arremangado, las piernas semiabiertas y el tanga en las rodillas. El macho salido estaba encima de ella empujando como un animal y gritaba «toma, puta, ya tienes lo que te hacía falta, toma polla, cerda».

    Sus amigos reían y jaleaban que le diera mas fuerte. Yo intenté mirar desde lejos si ella estaba en condiciones. Solamente veía su mirada perdida y sus jadeos. Gemía, estaba disfrutando de aquello sin duda. Para cuando el cerdo salido empezó a correrse dentro de ella sus amigos ya estaban grabando con los teléfonos móviles toda la escena. Se preguntaron que quién sería el siguiente. Nada más dejarla abierta de patas en el suelo el segundo le dio la vuelta y boca arriba le arrancó el tanga y le bajó el escote para morder y chupar sus tetas antes de meter su sucia polla desnuda dentro de mi novia.

    Cuando todos hubieron acabado de vaciar sus huevos dentro de ella, algunos en sus tetas y otros en su cara ella estaba como en un trance profundo de disfrute y orgasmos que la dejó sin fuerzas ni para moverse. ellos aprovecharon entonces para hacerle muchísimas fotos y ponerse alrededor de ella para ir todos meándola apuntando a su cara, sus tetas, su coño bien abierto, empapando su vestido y dejándola allí en un charco de pis.

  • Me cogí a mi hijo ebrio

    Me cogí a mi hijo ebrio

    Cuando ingresó a la universidad, a los 18 años, mi hijo empezó a beber. Era ya mayor de edad y poco podía hacer para controlarlo. Mi esposo decía que ya era un hombre y como tal tenía derecho a divertirse y que, además, era parte de la edad, que me dejara de tonterías y que lo dejara vivir tranquilo.

    No estaba muy acuerdo con la permisividad de mi esposo. Pero siendo mi hijo ya mayor de edad, era poco lo que podía hacer y, en el fondo, entendía que, siendo joven, querría divertirse.

    Terminó el primer ciclo invicto, en el quinto superior de su promoción. El segundo ciclo igual. Con eso mis preocupaciones se fueron disipando.

    Solía llegar ebrio un par de veces al mes. Algunas veces tan ebrio que tenía que ayudarlo a subir a su habitación, ayudarlo a desvestirse y acomodarlo para que se duerma. Una de esas veces le saqué el jean y quedó en bóxer. Me di cuenta que su pene estaba erecto. Me sorprendí por lo que veía, era bastante grande, más que el de su padre, a simple vista la diferencia de tamaño resultaba evidente, muy evidente. Lo acomodé sobre la cama, empezó a roncar. La curiosidad me venció. Le levanté el bóxer y pude verlo completamente erecto, sí, y con mucho, era más grande que el de mi esposo. Lo dejé allí nomas. Me fui pensando en lo que acaba de ver.

    Cuando despertó al día siguiente, todo normal. De tan borracho que estaba ni cuenta se había dado que su pene se había erectado y que yo se la había visto así. Pasó el día normal y los siguiente también. Hasta que volvió a llegar ebrio. Su padre, como casi siempre, no estaba en casa. Llegó con un amigo que me lo dejó en la puerta, ni bien abrí se esfumó.

    Lo ayude a caminar hacia las escaleras, a subir por ellas. Murmuraba incoherencias y estaba absolutamente fuera de sus cabales. A duras penas lo llevé hasta su cuarto, lo acosté.

    La saqué las zapatillas, las medias, le desabroché el jean. Se lo saqué. Me volví a encontrar con esa erección poderosa que me tenía perturbada. Ver ese pene tan grande me sacaba de mis cabales. Me hacia perder la compostura y la conciencia de que era la madre y de que estaba obrando mal con mis pensamientos lascivos.

    Me senté a su lado en la cama, le hablaba y él no reaccionaba. Al igual que la vez anterior, se quedó profundamente dormido y empezó a roncar. Saqué su pene del bóxer y empecé a acariciarlo. No resistí más la tentación y empecé a besarlo y chuparlo, con ansias, nervios, deseos, temor, todo mezclado en mi cabeza, en un par de minutos sentí como su semen salía y me llenaba la boca. No supe que hacer. Su padre jamás había hecho algo así. Pensé que si, al despertar, se daba cuenta que tenía machas de semen, podría imaginar cosas. Me lo tome todo. Lo limpie bien con mi lengua y labios y sentí como fue perdiendo vigor hasta quedar dormidito, igual muy muy grande, tanto que odie un poco a mi esposo por tenerlo más pequeño que nuestro hijo.

    Al día siguiente, todo normal. No se había dado cuenta de nada.

    Vinieron sus exámenes. Dejó de tomar. No llegaba mareado. Me masturbaba pensando en su pene y las pocas veces que cogía con mi esposo, pensaba en mi hijo. Cuando la calentura me pasaba, me sentía muy miserable y sucia, pero cuando volvía, la lascivia me llenaba toda.

    El día que terminaron sus exámenes supe que volvería a tomar. Para mi suerte mi esposo se iba a ir al estadio y no volvería hasta muy tarde.

    Pensé mucho sobre como podría ser penetrada por mi hijo. Quería aprovechar su borrachera para ser suya sin que él se de cuenta. Pensé que acostarlo como siempre, boca arriba me obligaría a subirme encima y eso era mucho riesgo. Me daba temor se despierte en ese momento y me vea cabalgando sobre él. Le daba mil vueltas en mi cabeza al problema y no encontraba solución.

    Finalmente llegó, como esperaba, completamente ebrio. Lo traía otro amigo. Ni bien abrí la puerta se hizo humo. Venía más borracho que de costumbre. A duras penas lo pude llevar hasta el sofá. Se sentó y se quedó dormido, tirado hacia atrás. Me di cuenta que su verga no estaba erecta. Me sentí decepcionada. De pronto empezó a roncar.

    Le hablé un poco, pero nada. Seguía roncando. Desabroché su pantalón, le saqué el pene fláccido y con unas ganas que no había sentido nunca, se lo empecé a chupar con todas mis artes y experiencia. En instantes estaba duro como un mástil, como lo soñaba, como lo imaginaba mientras me masturbaba o mientras cogía con su padre.

    Le hablé y seguía roncando. Me bajé mi jean y mi calzón. Me acomodé de espaldas a él y con mis manos acomodé su pene en la entrada de mi vagina. Me dejé caer y sentí como su largo y grueso mástil me llenaba de placer. En menos de dos minutos tuve el orgasmo más intenso de mi vida, brutal. Las contracciones de mi vagina lo hicieron llegar. Sentí como me humedecía toda, como mi vagina se llenaba con su semen. Me levanté rápido. Con mis labios y mi lengua lo limpié lo mejor que pude, le acomodé el bóxer, le cerré el pantalón.

    Intenté despertarlo, pero fue imposible. Lo acosté en el sofá y allí durmió hasta el día siguiente.

    Dos cosas cambiaron esa noche. Cuando llegaba ebrio, amanecía en el sofá. Y, supongo nunca supo porque su mamá le daba propinas para que se “divirtiera con sus amigos”.

  • Gracias al trabajo (9)

    Gracias al trabajo (9)

    Me desperté temprano, Jorge estaba dormido con una mano apoyada en mi nalga derecha. Me giré y lo besé, abrió un ojo y me preguntó si ya me iba.

    – Aún no, tengo que ducharme. Nos acostamos sobre mi corrida, además tu corrida ha salido de mi culo y tengo pringando las piernas. Me voy a duchar.

    – Espérame y me ducho contigo. Ufff, he dormido como los ángeles -me dijo mientras se salía de la cama- Joder, olemos a sexo jajaja.

    Me metí en la ducha, el plato de ducha era bastante amplio, daba la impresión que lo habían elegido así más por motivo sexual que por práctico. Abrí el grifo del agua caliente y comenzó a caer una lluvia fina, muy relajante. Jorge se metió detrás de mí, me acariciaba las nalgas, cuando me volví, me abrazó con pasión. Lo separé un poco para mirarlo y me besó en la boca, me besó como él solo sabe besar, de esa forma que me excita tanto. Nos separamos con las pollas comenzando a alegrarse, cogí la esponja, puse gel en ella y le froté el cuerpo a Jorge con ella, espalda, pecho, brazos, piernas, entrepierna, culo no quedó un hueco sin frotar.

    – Si sigues así me querré ir a vivir contigo. ¿Sabes? Jamás pensé que haría lo que he hecho esta semana, y lo mejor de todo es que no me siento culpable por ello. Con la naturalidad que hemos estado desnudos los tres, sé que mi polla no es grande, más bien pequeña, pero me he sentido tan bien con vosotros que no he tenido complejo en ningún momento. Además, ayer con Nuria, como si nos conociésemos de toda la vida, con la naturalidad que nos besamos, sin ningún tipo de recelo, la verdad es que creo que por primera vez desde hace mucho estoy rozando la felicidad. Deja que te frote yo a ti ahora -me dijo.

    – La verdad es que me pasa algo parecido, me siento muy a gusto -comenzó a frotarme la espalda, bajando a las nalgas y acariciándome el ojal- si sigues por ahí, tendré que dejarte a medias jajaja. Lo que te decía, me pasa igual, sobre todo me siento muy bien contigo, hemos pasado de ser heterosexuales aburridos a bisexuales versátiles y muy activos de la noche a la mañana. La verdad que no sé cuánto debe durar ese cambio, o si hay un tiempo de adaptación a esto, no lo sé, somos primerizos en esto, pero oye, gusta muchísimo, ¿eh?

    – ¡A ver, a ver, quiero un hueco ahí! -dijo Eva, abriendo la puerta de la mampara- llevo un rato escuchando tonterías -se dirigió a Jorge entrando en la ducha, se pegó a él- Sí, la tienes pequeña, las hay más chicas también, pero lo que interesa es que sepas usarla, y te digo que la usas estupendamente, hay tipos que la tienen bastante más grandes solo para exhibirlas, porque lo que es usarla, no tienen ni puñetera idea -lo besó mientras le acariciaba el nabo y las pelotas.

    Se volvió a mí, sus tetas las tenía pegadas a mi cuerpo- y sois hombres nada más, no poneros títulos de que si sois hetero, bisex, gays, eso es lo de menos, lo importante es que disfrutéis sin hacerle daño a nadie haciendo lo que os gusta, y os puedo decir a los dos que sois unos caballeros, me habéis tratado estupendamente, a Nuria también, no me habéis obligado a hacer nada que no quisiera, también porque no me habéis pedido nada raro, la verdad -me besó en la boca mientras me acariciaba la polla- Y ahora frotarme el cuerpo que llego tarde al trabajo, si fuese con el jefe -dijo guiñándome un ojo.

    – Serías la comidilla de toda la empresa -dijo Jorge- te pondrían de buscona, de puta, de querer mantenerte en la empresa comiéndole el nabo a Óscar y los peores ataques los recibirías de tus compañeras.

    Salí de la casa a buena hora, calculaba que llegaría a mi casa en un par de horas como mucho. Antes de salir me había despedido hasta el domingo por la noche de todos ellos. Jorge se quedaría en la casa, Eva se marcharía a la suya, al igual que Nuria, que se iría con su marido “Juan el coronado” como le decía ella.

    Llegué a casa en el tiempo calculado, abrí la puerta con la llave y mi mujer se acercó a saludarme, llevaba puesta una batita fina, de raso, corta, le quedaba a medio muslo. Llevaba el pelo distinto, me quitó la maleta de la mano, se enganchó al cuello y me besó. Su lengua pedía paso en mi boca, así que le permití entrar. Notaba sus pechos duros contra mi camiseta, se le marcaban los pezones. La cogí de la cintura, notaba como se iba excitando, los pezones se le marcaban cada vez más y me estaba poniendo a tono.

    – ¿Qué te has hecho en el pelo? Estás distinta.

    – ¿No te gusta? Me lo he cortado un poco y me he hecho otro peinado. Ven, tengo hambre.

    – ¿No has desayunado aún?

    – No es ese tipo de hambre el hambre que tengo, tonto. Vamos a la cama.

    – Ufff, vaya recibimiento…

    Llegamos al dormitorio y dejó caer la bata. Llevaba un pequeño camisón medio transparente con algunos encajes, sus tetas se intuían bastante bien. Me quedé admirándola, estaba preciosa. Si tenía una aventura con alguien, esa persona había hecho maravillas con ella, en sentido estético en el sexual tendría que comprobarlo.

    Nos abrazamos, metí mis manos por debajo del camisón, buscando las nalgas, duras y redondas como siempre. Subí mis manos y le bajé los tirantes que cayeron sobre sus brazos, hasta llegar al codo, le bajé la parte del escote hasta ponerle el camisón en las caderas. Sus tetas hermosas, de un tamaño ideal para no cansarse jamás de ellas. No eran como las de Eva, que miran hacia el techo, las suyas eran redondas, cálidas, con unos pezones con sus aureolas grandes y bastante más oscuras que su piel. Los pezones los tenía que parecían los mandos de un equipo de música de los 80, cuando los pezones se le marcaban le decía que se le nota la rueda del tono y el volumen. No paraba de besarme, bajó sus manos para desabrocharme la correa, quitó el botón y tiró de los pantalones hacia abajo, bajando también mis bóxers.

    Gimió cuando me tocó la polla, la tenía casi dura. Le terminé de quitar el camisón, se quedó con un tanga negro que también bajé. Le acaricié el coño, al tocarlo la separé de mí, necesitaba ver ese coño totalmente depilado, tenía la vulva hinchada, los labios medio abiertos y brillantes de los fluidos que tenía. Me hinqué de rodillas y metí mi cara en aquel hueco, olía maravillosamente bien, a coño excitado. Abrió las piernas para que mi lengua pudiese llegar donde ella quería que llegara, bebí de allí, mi lengua recorrió toda su raja hasta el clítoris, ahí me puse a moverla en círculos jugando con el pequeño pene de su clítoris. Gemía como nunca la había escuchado, aproveché para meterle un dedo por el coño mientras mi lengua seguía con su clítoris.

    Me agarró la cabeza y la apretó contra su coño, con mis labios apretaba sus labios mayores y succionaba sus fluidos. No paraba de gemir y jadear, tiró de mi cabeza hacia arriba, me besó de nuevo y se arrodilló. Hacía bastante que no me comía la polla, y cuando lo hacía no es que fuese algo que no olvidaría, no era muy experta. Lamió el capullo mientras me agarraba los huevos, bajaba por el tronco hasta mis pelotas, que besaba y lamía mientras su mano comenzaba a meneármela. Se metía la polla en su boca y la sacaba, me la estaba ensalivando. La subí para besarle y tumbarla en la cama.

    – Ummm ¿me la quieres meter? Quiero comerte un poco más, túmbate en la cama.

    – Ufff, mira como me tienes la polla, hazme lo que quieras.

    – Es lo que quiero.

    Me tumbé bocarriba y se puso de rodillas entre mis piernas a comerme la polla. Sus manos jugaban con mis huevos, mientras a veces, un dedo bajaba más allá de los huevos. Notaba como pretendía acariciarme el ojal con un dedo, pero veía que no se atrevía, así que levanté las caderas y le cogí su mano y la llevé hasta mi culo. Comenzó a mover el dedo alrededor de mi ano, a la vez que aceleraba el movimiento de cabeza chupando mi polla. Doblé las rodillas para que estuviera más cómoda y aprovechó para pasar su lengua desde mi polla, a los huevos, y a mi culo pasando por el perineo. Se puso a comerme el culo, primero lamiendo, después follándome con la lengua y de vez en cuando metía un dedo también. Eso me excitaba, me levanté y la tumbé en la cama.

    – ¿Te gusta tocar el culito? Voy a comprobar el tuyo

    La giré hasta ponerla boca abajo, separé sus nalgas con las manos y ahí apareció su ojal, redondito, un poco abierto. Me incliné sobre él y comencé a lamerlo, ella se puso a gemir mientras veía como se estaba pajeando con la otra mano. Mi lengua le daba masajes haciendo círculos, cuando uno de mis dedos presionó sobre él y se abrió, metí mi lengua en él. Ella aceleraba el movimiento de su mano, gimiendo como nunca la había oído.

    – Dame por el culo, por favor -me pidió, era la primera vez que me decía eso-

    -Ummmm, repite lo que has dicho

    -Ufff, que quiero que me folles el culo por favor

    -¿Quieres que te meta mi verga en tu culito? Ufff, porque lo estoy deseando

    -Siii, quiero que me des por el culo…

    Le subí las caderas metiendo mi almohada bajo su vientre, su culito quedó en pompa, redondito y hambriento. Le eché saliva en el ojal, coloqué el capullo en él y apreté despacio, su ano se iba abriendo mientras ella jadeaba, parecía que no era la primera vez que una polla le entraba por el culo. Seguí apretando mientras le decía:

    – ¿Duele? Tranquila, voy a ir con serenidad.

    – Tranquila, que ya está por la mitad ufff, ¡¡¡como lo tienes de caliente!!!

    – Métela hasta uuuf el fondo.

    – Ummm, lista, tu culito se ha tragado mi polla. Hoy estás putita, eh?

    La dejé dentro sin moverme un par de minutos, ella lo estaba disfrutando, así que empecé a moverme, hacia fuera, hacia dentro teniendo un buen ritmo, ni muy acelerado y muy lento. Seguía masturbándose con sus dedos mientras la tenía empalada por el culo.

    Empezó a mover sus caderas, aceleré el “mete y saca”. Sus gemidos y jadeos

    Mi polla empezó a vaciarse en su culo mientras no parábamos de gemir. Caí sobre ella, saqué mi polla y me tumbé boca arriba en la cama. Ella se giró y me agarró el nabo, acercó su boca y se puso a limpiarme la polla.

    – Joder, qué bueno ha sido. Ummm, buena limpieza me estás haciendo.

    Acabó de limpiarme, se levantó y fue al baño para descargar mi leche y limpiarse. Cuando regresó, se tumbó junto a mí, y acariciándome los huevos y el nabo se puso a hablar de cosas sin importancia, cuando la interrumpí:

    – Voy a hacerte un pregunta y no quiero que te la tomes a mal, ¿vale?

    – Umm, de acuerdo. Dime.

    – Bien, ¿te estás viendo con alguien?

    – ¿Viéndome?

    – Sí, acostándote.

    – ¡Por dios, no! ¿Por quién me tomas?

    – Tranquila, es que ¿Desde cuándo no echamos un polvo así sin contar el de la ducha del otro día? Antes eras muy puritana en el sexo. Si te preguntaba para darte por el culo ¿cuántas veces me dijiste que sí? Nunca. Apenas me comías la polla y hoy me la has comido y hasta limpiado después de correrme en tu culo ¿No crees que es un poco extraño? No estoy celoso ni mucho menos sino al contrario. Debo estar agradecido, y lo estoy porque ha conseguido revivir el sexo entre nosotros de una manera increíble.

    No contestó, se levantó y fue a la ducha.

    – Me ducho, ¿te vienes?

    – Por supuesto -me levanté y me dirigí a ella, la cogí por la cintura y la besé, estaba claro que ese día las conversaciones importantes se daban en la ducha- No te habrás enfadado, ¿verdad? No estoy molesto en absoluto.

    Mientras la seguía, me fijaba en el cuerpo que tenía, a pesar de tener unos años menos que yo, seguía teniendo un cuerpo espectacular. Entramos en la ducha, ésta no era como la de la casa que me había alquilado la empresa en Sevilla, aquí entramos los dos apretaditos. Me pegué a su trasero, haciéndolo a conciencia para que notara mi paquete pegado a sus nalgas, eso me estaba excitando de nuevo. Colocaba mi polla en la raja de su culo, ella notaba como estaba creciendo. Se giró, me agarró la polla y me empezó a besar mientras me pajeaba.

    – Parece ser que no has tenido bastante con el polvo de antes…a ver qué solución busco para ti.

    – ¿Quizás arrodillarte delante mía y meterte lo que tienes en la mano en la boca?

    – No, creo que eso no sería una solución, eso sería un premio. Creo que ya lo tengo. Espera aquí, no te muevas -me dijo mientras se salía de la ducha, dejándome con la polla morcillona- a lo mejor tardará un poco, pero la solución para eso la tengo.

    – Pero…¿no me lo piensas decir al menos?

    – Shhh, vuelvo en un ratito, quédate bajo el agua relajándote.

    Esperé un ratillo, la oí hablar por teléfono, recoger cosas en la casa, me preguntó si algo de lo que traía había que llevarlo a la tintorería. Le dije que una chaqueta, la que traía en los brazos, y el traje azul que estaba en la maleta. Pasados los minutos iba a salir de la ducha cuando oí el timbre de la puerta y alguien entrar, la oí hablar con alguien y después las voces venían hacia el baño.

    – Ya llegó tu solución -dijo abriendo la mampara de la ducha- ya te puedes salir y tumbarte boca abajo en la cama.

    – Vaya, cuanto misterio…

    Me sequé con la toalla y fui hasta la cama, me tumbé desnudo siguiendo las indicaciones que me daba ella, nada más tumbarme apareció un tipo de unos 45 años, bien parecido, con buen cuerpo…y con una polla algo más grande que la mía, sus huevos eran más grandes que los de Jorge, y más colgones. Miré a mi mujer pidiendo una explicación, me dijo:

    – Me has dicho que estarías agradecido si “veía” a una persona, ¿no?, pues aquí está, se llama Daniel y es masajista, mejor dicho fisioterapeuta, por cierto es bisexual.

    – Pero a ver, que diga que estoy agradecido no significa que me lo metas en la cama -la verdad que lo estaba deseando, pero tenía que parecer que me negaba.

    – Anda, déjate de sandeces -me dijo sacando unas braguitas como las que Eva me dejó en el baño de la empresa, me las extendió y me pregunto- ¿son tuyas? Porque estaban en el bolsillo de tu chaqueta -qué imbécil, las metí en el bolsillo pero olvidé devolvérselas a Eva- no, no son mías, son de una amiga.

    Las olió, mirando a Daniel, que se estaba empalmando mirando mi culo, y mirándome a mí, se las pasó a Daniel y le dijo:

    – ¿A qué huelen Daniel?

    – Pues a hembra caliente, muy caliente. Joder es excitante.

    – Pues tu amiga estaba bastante mojada, ¿no? Y claro se quitó las bragas y las metió en el bolsillo de tu americana, tendré que conocerla, parece que también le debo dar las gracias.

    Se sentó junto a mí, me giré y me puse boca arriba. Me puso las braguitas en la nariz, aún conservaban el olor de los fluidos de Eva. Me excitaba mucho ese olor y ella vio que mi polla se agrandaba. Daniel se sentó junto a ella y comenzó a acariciarme los muslos, no podía dominar la excitación, ella me besó mientras me acariciaba el vientre, pasando sus manos por la parte interior de mis muslos, mi polla comenzó a levantarse de nuevo.

    Daniel me la cogió y comenzó a meneármela, yo abrí las piernas mientras acariciaba las tetas de mi mujer, hice que se tumbara en la cama. Se me había ocurrido una cosa. Me levanté de la cama empalmado, busqué la boca de Daniel para besarlo, su lengua rápidamente salió en busca de la mía. Yo observaba a mi mujer como se estaba excitando, comenzó a masturbarse viendo como nos besábamos, le agarré la polla a Daniel que ya la tenía bastante dura, ufff era más gruesa que la mía, buen gusto tenía mi mujer.

    – Fóllate a mi mujer, Daniel, quiero ver como lo haces delante de su cornudo marido.

    – Jejeje, sabía que esto te iba cabrón -me dijo ella agarrando mi cabeza para besarme- ¿vas a ayudarlo para que me folle otra vez? ¿sabes cuántos polvos me ha echado? Y se ha corrido dentro, dentro de mi coño y dentro de mi culo y en mi boca. Veo que te gusta ser un cornudo, tu polla te delata. Jajaja

    Tenía la polla muy dura, la verdad es que quería ver como otro se follaba a mi mujer, y si quería, me podía follar a mí también, claro que eso no lo dije pero yo lo estaba deseando.

    Daniel se puso encima de mi mujer, comenzó a comerle las tetas mientras yo observaba su polla buscando la entrada del coño de ella.

    – Cógele la polla y me la metes Óscar, haz de mamporrero.

    Eso me excitó mucho, agarré la polla de Daniel, aproveché y le di unos cuantos meneos, dios estaba tan dura, la puse en la entrada del coño de mi mujer y solo tuvo que empujar para que le entrara todo aquello a la puta de mi mujer, comenzó a gemir, la besé. Me dijo que mirara como la follaba Daniel, así que me puse como espectador en primera línea, veía el culo de Daniel subir y bajar, su polla entraba y salía del coño de ella. Acaricié los huevos de Daniel desde detrás, los tenía duros, apretados, acerqué mi boca y se los chupé.

    Bajé mi boca hasta llegar al coño de ella y aprovechaba cuando la polla de Daniel se salía, para meterla en mi boca y mamársela un poco. A él le gustaba eso, gemía. Cambiaron de postura, él se puso abajo y ella se sentó sobre su polla dándole la espalda a él, me hizo ponerme entre las piernas de él para que le comiera los huevos, dios tenía unas vistas privilegiadas, los huevos y la polla de Daniel, y por encima el coño de mi mujer. Saboreaba los cojones de Daniel, de vez en cuando ella se sacaba la polla y me la daba para que la mamara, cuando se la comía, ella me comía la boca para probar la polla de Daniel de mi boca. Tenía muchas ganas de que Daniel me enculara y encularlo, ella se dio cuenta y me dijo:

    – Ponte a 4 patas, hay una sorpresa para ti.

    – ¿Quieres que él me la meta?

    – Tú ponte, ahora veremos…

    Eso hice, estaba deseando notar esa polla dentro de mí, me estaba volviendo cada vez más pasivo. Se colocó de rodillas detrás de mí, puso la punta de su verga en mi ojal y fue apretando, mi culo se iba abriendo sin dificultad, ya había metido la cabeza y comencé a gozarla, gemía como una puta, más que gemía mi mujer. Él siguió apretando, notaba como se abría mi culo y su polla entraba, llevaba al menos la mitad dentro, diosss sentía un placer tremendo que empezaba en mis huevos y se dirigía hacia mi vientre. Mi mujer estaba mirando como me abría el culo la polla de Daniel.

    – Óscar, una pregunta ¿alguien te ha follado el culo hace poco?

    – Ummm ufff por qué? Aaahhh

    – Porque lo tienes que se abre con facilidad y no te quejas de dolor, a mí me dolió la primera vez que me la clavó, y no te has quejado.

    – Venga putita -me decía Daniel- tienes el culito bien abierto y de hace poco ufff tienes un culo ummm muy rico.

    – Sigue cabrón, no te pares después te voy a dar lo tuyo.

    – Mi mujer se tumbó delante de mí, abrió sus piernas y me dijo:

    – Empieza a comerme el coño, maricón. Es mi amante el que te está enculando, como me ha enculado estos días mientras follabas con tu amiguita y parece ser que con alguien más, ¿verdad Daniel?

    Daniel me estaba haciendo disfrutar de lo lindo, notaba como su polla abría mi culo, lo invadía todo y me encantaba, tenía mi polla soltando hilos de líquido preseminal. Mi mujer se dio cuenta, no quería que me corriera aún. Le dijo a Daniel que la follara a cuatro patas, en el suelo. Quería que yo no me perdiera detalle alguno. Me fastidió que Daniel me la sacara, me faltaba poco para soltar toda mi lechada. Empezó a empalar a mi mujer, jadeaban y gemían sin parar, me empecé a pajear viéndolos.

    Le puse mi culito junto a ella mientras yo seguía meneándomela, me metió dos dedos por el culo, lo tenía super abierto y entraron estupendamente, empezó a moverlo al mismo ritmo que yo me la estaba cascando, comencé a gemir, notaba ya los cojones rebosando de leche de nuevo.

    Salió despedida mi leche al suelo mientras mi mujer seguía con sus dedos en mi culo, en ese momento ella empezó a gemir más fuerte, se iba a correr. Daniel aceleró el movimiento agarrándola por las caderas.

    – Dame tu leche Daniel, no te corras dentro de ella.

    Daniel comenzó a gemir, se sacó la polla y me la acercó, se la agarré mientras mi mujer nos miraba y se masturbaba nuevamente, le ponía ver a su maridito con la polla de su amante. Empecé a pajearlo y pasarle la lengua por el capullo, la tenía muy muy dura y latiendo en mi mano. Comenzó a gemir y noté las contracciones de su polla en mi mano, en nada de tiempo, el primer trallazo de leche me cayó en los ojos, la frente y la cabeza, los siguientes mi inundaron la boca, me llenaron la cara, el pecho, un buen corridón.

    Cuando acabó, se la limpié con la boca. Mi mujer volvía a correrse de nuevo, me acerqué y le pasé la leche de Daniel de mi boca a la suya, la saboreó y se la tragó, me aguantó con la mano para que no me retirara y rebañó toda la lefada que me había caído por la cara y el pecho con su lengua, en cuanto acabó me dio un beso muy largo, su lengua se enredaba con la mía, tenía el sabor de leche de un macho y me estaba excitando de nuevo.

    – Ahora a la ducha -dijo mi mujer- te has vuelto muy maricón, querido esposo (esto lo dijo con cierto retintín) -y me besó nuevamente- Te amo.

    – Y tú te has vuelto muy puta -le contesté- Te amo también más de lo que pensaba que te podía amar.

    – Nos duchamos y ya limpios y serenos, nos sentamos a hablar, Daniel iba a marcharse cuando le pedí que se quedara, también era parte activa de esto (nunca mejor dicho lo de “parte activa”)

    Le conté todo lo que pasó desde la primera vez que me fui a la Bahía de Cádiz, cuando conocí a Jorge, después lo de Sevilla, Eva y Nuria no le oculté nada. Ella me contó que con Daniel llevaba un mes y algo, que follaban siempre que podían, pero lo tenían difícil, él vivía con unos compañeros, y ella no quería follar en nuestra cama, hasta hoy.

    – Bueno, y ¿cuándo nos vamos a Sevilla? -me dijo.

    – Yo no puedo irme a Sevilla, tengo que trabajar, pero me encantaría ir -soltó Daniel.

    – Bueno, pensé para que no sospecharas, irme el lunes temprano, si quieres podemos irnos hoy mismo. ¿Te apetece?

    – Estoy preparando la maleta ya, bueno, pensándolo mejor, ropa poca me voy a llevar, estaré todo el día desnuda, dios mío, me estoy mojando de nuevo con solo pensarlo.

    Preparamos la ropa, sobre todo la mía, yo iba a trabajar, ella iba a follar, nos despedimos de Daniel, le dije que si quería se podía venir aunque solo fuese un día nada más. Me contestó que ya vería, en realidad yo deseaba que viniera, a Jorge le iba a encantar, y a las chicas. Nos subimos al coche con rumbo a “Villa Follada” como la nombró mi mujer.

    Pero eso ya, como sabéis, para el siguiente relato.

    Pediros que si os gusta me lo hagáis saber, si veis algo no está bien o lo que sea también. Acepto ideas para siguientes relatos, un saludo. Mi correo: [email protected].

    Vantheway.

  • Ser infiel fue su primer paso: ¿Un trío con ella?

    Ser infiel fue su primer paso: ¿Un trío con ella?

    Como les he relatado anteriormente: ¡Quiero que una verga me haga sentir un orgasmo! -con Yessenia hemos cogido en tres ocasiones. Desde la primera vez hasta la última han sido faenas sexuales espectaculares, pues esta chica sí disfruta del sexo en su máxima expresión. Lo que sí había aceptado a su novio o si tenía novio nunca se lo pregunté o volví a recordar. Si ella estaba cogiendo conmigo, eso era lo que importaba y para qué traer a terceras personas a la cama. Por lo menos eso era como yo lo pensaba, pero en esta ocasión que me hablaba acerca de su amiga Kiara, nunca imaginé que ella estaba intentando traer a una tercera persona a la cama.

    Con Kiara su amiga pasamos follando por un tiempo de tres horas y esta chica había gozado de varios orgasmos y yo me había corrido en tres ocasiones, pero como dije en el relato anterior, para un hombre de 56 años, es lo suficiente para levantar bandera y dar el día por terminado. Yessenia tenía otros planes y antes de que saliera de la habitación del hotel me pidió que le prometiera que regresaría esa misma noche y quedamos en un segundo encuentro con ambas a eso de las 9 de la noche. Me fui con el pensamiento que ya para las 9, seis horas después debería alcanzarme para otro palo más. Me fui a tomar algo de comer e hidratarme bien y al igual de tomar una prolongada siesta para estar a la altura.

    Como dije en el relato anterior, Yessenia quería que su amiga con quien habíamos follado en horas tempranas de la tarde la viera follar conmigo, era como su fantasía ser observada. En mi caso a mi no me gusta ser observado, pero en este caso dado que horas antes me había follado a esta chica como que no me importaba en absoluto y sí estaba la curiosidad si se creaba el morbo suficiente por ver si la bella Kiara quisiera participar en un trio, cosa que me parecía que no era parte de esta chica. No me la imaginaba participando en un trio.

    Llegué a tiempo como de costumbre. Llegué con diferente ropa deportiva y ya con la idea que se podría dar un trio, pues por texto Yessenia me decía que Kiara hubiese querido tener un oral ella sentada sobre mi cara, como montándome la cara. Yessenia me decía que eso le gustaría hacer, pero por el momento no era nada concreto, era cuestión si esta chica se atrevía. Yessenia me recibió con un beso y parecía que se acababan de bañar, pues me contaban que habían estado en la alberca del hotel. Ambas semi desnudas con esa confianza ya establecida pues ambas me habían entregado a placer sus partes más íntimas, las conocía de a primera mano.

    Yessenia solo vestía un bikini de líneas gruesas horizontales de colores azul, rojo y blanco como la bandera de USA y Kiara vestía una tanga color beige y con solo una toalla blanca sobre sus hombros sin cubrir sus dos ricos meloncitos. Me senté contra el espaldar de la cama y aun el televisor seguía encendido y Yessenia destapó una botella de tequila y comenzó a preparar algunos cocteles y me ofreció uno. Tomábamos y los primeros minutos se concentraron en hablar de la experiencia que Kiara y yo habíamos vivido en horas tempranas. Yessenia le hacía bromas a su amiga, diciendo que ya había hasta considerado no casarse, pues quería vivir experiencias como la que habíamos vivido. En esa plática estábamos cuando Yessenia me comenzó a quitar los zapatos y luego me desabrochó el pantalón y me los comenzó a quitar. Finalmente, solo me dejó con mi bóxer, pues hasta los calcetines me había quitado. Hablábamos y Yessenia se acostó entre mis piernas que estaban abiertas como tijera y con su pequeña mano me comenzó a masajear detenidamente el falo por sobre la tela del bóxer. Kiara solo observaba desde la otra cama sentada al igual contra el espaldar de la cama. Yessenia me comenzó a besar las entrepiernas y fue entonces que mi verga comenzó a ganar volumen y a segregar liquido preseminal.

    Quizá pasamos hablando así por una media hora y ya para esos instantes mi verga estaba al aire libre y Yessenia con la obvia intención de chupármela. Tomó un último sorbo del coctel que tomábamos y sentí lo frío de su boca cuando se metió mi glande y comenzaba a chuparlo como si de un caramelo se trataba. Su mirada era la de una putita perversa y me sonreía como cómplice pues creo que al igual que yo, esperaba la reacción de su amiga quien solo observaba desde la otra cama. Kiara solo nos miraba y era extraño ver a esta chica a quien me había cogido horas antes ser solo una observadora en el momento. Yessenia fue la que la invitaba haciendo una pausa a la felación: -¿No quieres más paletita Kiara? ¿Fue esta la que te hizo gritar de placer esta tarde? ¿Quieres más… se te antoja más? – Eran la erótica invitación de Yessenia. Luego agregó: -Kiara, te lo comparto… del ombligo para abajo es todo mío, del ombligo para arriba es todo tuyo. -le dijo.

    De repente Yessenia se levantó e hizo que me acostara sobre mis espaldas y ella comenzó a montarme a la inversa dejándome ver su redondo culo que, si no es tan voluminoso como el de Kiara, pero tiene un bonito culo igual. Se lo metió lentamente, como disfrutando cada centímetro de mi falo. Era Yessenia la que hacía todo el trabajo y quise comenzar con masajear sus nalgas desde ese ángulo y ella me dijo: -Recuerde que del ombligo para abajo usted es todo mío, lo demás es de Kiara. -Dijo con una sonrisa y se le salía un gemido cuando se hundía mi verga bien al fondo. Miraba su panochita bien depilada y como se abría lentamente en ese movimiento pausado de Yessenia.

    Yessenia quien me conoce, sabía que podía disfrutar de mi verga con tranquilidad, pues sabe de mi vigor y especialmente que tenía el conocimiento que ya le había dejado ir unos cuantos polvos a su amiga. Quizá habían pasado unos doce minutos en ese mete y saca lentamente donde Yessenia disfrutaba sobre mi verga y podía verse en ese accionar por los espejos al lado de las paredes y el que tenía en frente del tocador. Entonces entre gemido y suspiro le decía a su amiga lo siguiente: -Kiara Ven… recuerda, esta es tu oportunidad de vivir esto conmigo… ¿Esto solo queda entre nosotras… recuerdas? Ven y móntate en la cara de Tony, él está esperando que lo hagas, él sabe que es una de tus fantasías. Kiara nos miraba a ambos follar y luego se levantó de su cama y ante mi mirada se bajaba esa tanga beige que ya mostraba sus signos de humedad. Mientras Yessenia se clavaba mi verga una y otra vez a la inversa, esta chica se me acercó y me dio un pequeño beso en los labios y me dijo: -Quiero cogerme su carita… ¿Puedo?

    Se subió a la cama y ya Yessenia me había acomodado desde el principio un poco retirado del espaldar de la cama y lo único que Kiara hizo fue sobrepasar una de sus piernas sobre mi cara y me ponía su conchita sobre mi cara. Ahora tenía un olor a frutas, algo así como el coctel que habíamos tomado minutos antes. La tomé de sus dos hermosas nalgas cuando me acercó su conchita y comencé a saborearla delicadamente y ella se agarraba del espaldar de la cama y me la acercó lo suficiente para poder sentir mi lengua plenamente en su hueco. Ahora ambas gemían, pues Yesenia seguía dándose sentones sobre mi verga y había acelerado bastante el ritmo, mientras Kiara hacía un lento vaivén sobre mi boca y a veces hacía un movimiento para sentir mi lengua llegar a su culo.

    Luego sentí que Yessenia cambió de posición y se ponía frente a nosotros, como queriendo ver de primera mano y no por el reflejo de los espejos como me comía la concha de su amiga. Pude sentir que también había cambiado de agujero, pues se tomó el tiempo para lubricarse y apuntar mi glande a su culo, pues sentí lo apretado de su ojete cuando me lo atrapó. Dio un gemido profundo y solo dijo: ¡Qué rico! – y comenzó con un vaivén también lento como el que llevaba Kiara, quien lentamente restregaba con presión su panochita contra mi boca y nariz que a veces se me hacía difícil respirar. Se oían los gemidos de ambas al unísono, el cacheteo del golpe de las nalgas de Yessenia sobre mi pelvis y chasquido húmedo del vaivén de Kiara en mi cara. Aquello se volvió más intenso lo de Kiara cuando le comencé a apretar y halar los pezones y podía escuchar y ver de vez en cuando en ese vaivén por los espejos como Yessenia se chaqueteaba su conchita mientras se enterraba hasta al fondo de su redondo culo mis 21 centímetros de verga. Sentí esos espasmos que me anunciaban que el cielo estaba cerca, pero afortunadamente no era solo yo, también Kiara comenzó con sus gemidos escandalosos anunciando un nuevo orgasmo, pues lo sabía por la experiencia con ella a solas horas antes.

    Me aguanté en lo que pude, pues una vez me corría descoordinaría a toda esa orquesta de sonidos eróticos producidos en este cuarto de hotel. Por suerte Kiara no me defraudo, esta chica logra orgasmos fácilmente y aquello que era una de sus fantasías en 7 o 8 minutos la estaban contraminando a un potente orgasmo y ella comenzó a mover más sus caderas y solo exclamó de repente: -¡Por Dios… que puta… me vengo, me vengo… uuuh! – Yo la tomé de sus ricas nalgas y le hundía y paseaba mi lengua con violencia en su hueco y podía sentir ese temblor en sus nalgas y Kiara parecía que lloraba. Pude escuchar como Yessenia también aceleró sus sentones y su cacheteo era más violento que se oía a decibeles más elevados y sus gemidos la acompañaban y grito igual: -Me vengo, me vengo… me corro Tony… sacúdame la verga en el culo, me vengo ay me corro….

    Yo tampoco pude soportar y, aunque ya me había corrido tres veces antes, ese descanso de 6 horas me dio lo suficiente para que mis huevos se fruncieran y expulsaran algo de semen, aunque no fue abundante. Mas sin embargo fue un orgasmo rico de mi parte que yo muy pocas veces gimo, pero me salió un quejido de placer que sentí me sacaban las tripas del abdomen. Fue tan potente la corrida que hasta me temblaron las piernas y esa sensación se expandió quizá por todo un minuto. Todos nos quedamos mirando el uno al otro y es de esta manera que estas dos amigas vivían su primer trío, lo cual para mi era como un quinto si bien recuerdo. Los tres nos fuimos a bañar juntos a la regadera y donde comencé a comerme las tetas de ambas chicas y ambas me restregaron el pito esperando que este reaccionara a un nuevo asalto.

    En esta ocasión nos secamos y nos fuimos a preparar otra bebida. Estuvimos hablando de esta misma experiencia y Kiara más que todo no daba crédito a lo que acaba de vivir. Nunca lo había imagina y especialmente que ocurriera con su mejor amiga y en ese mismo día que decidió serle infiel a su novio y futuro esposo. Fue ahí que me di cuenta de que la boda de Kiara es para la primera semana de junio y ya estábamos programando otro encuentro a finales de mayo para su despedida de soltera. Dudo que sea el ultimo, pues hasta entonces me di cuenta lo frustrada que sexualmente su futuro novio tenía a esta linda chica. Platicando, platicando nos fue dando cansancio, pues de hecho yo me acuesto temprano y soy más mañanero, Yessenia había pasado caminando por muchas horas en las tiendas que aquel orgasmo a las diez de la noche la llevó a bostezar y acomodarse rendida al sueño. Kiara también se fue acomodando y yo igual quedaba entre ellas en una misma cama todos desnudos. Ambas me tomaban de los testículos y la verga a placer como dándole masajes y quizá por primera vez duermo en medio de dos chicas.

    A las tres de la mañana me levanté a orinar y me costó hacerlo pues estábamos cobijados los tres y yo en medio. No me quedó otra que despertarlas. Estaba orinando sentado cuando llegó Kiara totalmente desnuda también con la necesidad de orinar. Me sacudí la verga, me levanté, pero mi verga había reaccionado al ver el cuerpo exquisito de Kiara. Me lavaba las manos cuando esta comenzó a levantarse para asombro de Kiara. Ella solo estaba a unos pies de distancia y me la tomó con sus manos y me la haló y me puso frente a ella cuando todavía se escuchaba sus meados caer. Me dijo: ¡Que hermosa verga tiene don Antonio! Como quisiera tener una así todos los días y que me diera con ganas, como lo ha hecho hoy. -Me la comenzó a mamar de esa manera, ella sentada en el inodoro para luego después de cinco minutos ponerla en contra del lavamanos y puso un pie sobre el filo de la regadera para abrir sus piernas y darme una vista exquisita y le volvía a hundir centímetro a centímetro la verga de nuevo. Ella ya estaba lubricada y mi verga igual producía mucho liquido que en minutos se oía el chasquido de un mete y saca incesante. Creo que Kiara se masajeaba el clítoris y yo con mi pulgar le masajeaba y le abría ese precioso culo. En minutos se estaba corriendo e intento no elevar los gemidos, aunque para esta chica es algo imposible.

    Me preguntó si me podía venir o si me quería venir y yo le dije que si me daba el culo de seguro me correría. Ya se lo había cogido dos veces este día, pero es que ese culo de esa chica es realmente precioso y se lo pasaría chupando el tiempo que ella quisiese. Ya bien lubricado de sus jugos vaginales pase a hundírselo de nuevo y de solo recordarlo como se siente y se miraba mi verga en ese rico culo se me vuelve a erizar la piel y comienzo con unos embates bestiales que se oía el chaqueteo de mi pelvis pegando en sus nalgas. Pensé que no me iba a venir y hasta pensaba fingir una corrida, pero Kiara me sacó de la pena estimulándome con sus gemidos que me anunciaban otra corrida. No sé si se masturba la conchita, pero me dijo así: Dame duro, me vas a hacer correr… si así, dame más que me corro. – Quizá estuvo así diciéndome eso de una manera para no despertar a todos en el hotel y aulló como una loba y se corrió de nuevo y fue ahí que me llegó el quinto orgasmo a las 3:30 de la mañana. Me lavé rápidamente la verga en la regadera y Kiara me la secó y nos fuimos a dormir pensando que Yessenia seguía dormida.

    -Kiara, te volviste toda una puta… No que no… ¿que no querías?

    -Duérmete, que también a ti esa verga te ha tenido como ha querido. –le respondió.

    -Solo déjame un palo para en la mañana… deja descansar a Tony.

    Nos quedamos dormidos hasta a eso de las diez y si hubo un mañanero con Yessenia mientras nos bañábamos. Me dio una mamada, cinco minutos en la panocha y se corrió dándole por el culo que creo que es lo que le fascina a Yessenia. Nos despedimos todos con un beso y con la promesa de que esto es nuestro secreto y de repetirlo el último fin de semana de mayo.

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  • Manoseada en el parque

    Manoseada en el parque

    Llegué a plaza y empecé a buscar a don Genaro, mire a las personas esperando encontrarlo, avance un poco para seguir buscándolo, de pronto vi a 3 señores mayores reunidos fumando en la banca donde siempre me esperaban los viejos cuando voy camino al gimnasio para verme el cuerpo, uno estaba de pie, los mire más detenidamente y me di cuenta de que el que estaba de pie era don Genaro, se movía con entusiasmo como si estuviera presumiendo de algo con los otros dos señores, me acerque lentamente a ellos, en eso me ve don Genaro, se acercó rápidamente a mí y sin saludarme, me tomo de la mano y me llevo junto a los otros dos señores, al acercarnos a ellos, don Genaro dice.

    -«Esta es la linda señorita, es con la que comeré ahora y ella me regaló esto».

    Mientras don Genaro les decía eso, yo me di vuelta para saludar a los señores y me di cuenta de que eran los que siempre estaban esperándome para verme cuando voy al gimnasio, los señores que inventaron la excusa de botar su carpeta con papeles para que yo les mostrara mis tetas y mi culo por debajo de mi ropa y al final termine dejando que me manosearan, entonces mire la mano de don Genaro y él les estaba presumiendo mi tanga y el plug, yo salude a los señores.

    -«Hola señores, ¿cómo están?».

    Ellos me miraron sorprendidos y el señor más activo dijo.

    -«Pero si es la señorita que siempre vemos pasar por las tardes, la que nos muestra un poco de su cuerpo».

    Yo me reí un poco y les dije.

    -«Por favor, sea un poco más discreto, si no, dejaré de pasar por aquí».

    Se los dije en un tono de risa y broma, en eso uno de los señores dejo caer su sombrero que cayó cerca de los pies de don Genaro, yo solo los mire y les dije.

    -«¿Otra vez, señores?, siempre dejan caer sus cosas, bueno, les ayudaré hoy también».

    Me puse entre los señores y don Genaro, les di la espalda a los señores y me incline para recoger el sombrero, levante mi falda para que vieran mi culo y mi conchita completamente, comencé a menear un poco mi culo, en eso sentí como los señores pusieron sus manos en mis nalguitas, las acariciaban y apretaban, se me puso la piel de gallina al sentir su contacto tan rico, me demore en levantar el sombrero para dejarlos disfrutar de mi culo y mis piernas que ellos acariciaban con mucho ánimo, cuando me estaba levantando vi de frente a don Genaro y lo vi pálido, petrificado mirándome, yo no entendí bien por qué estaba así, entonces levante el sombrero y sin girarme hacia los señores me senté lentamente entre ambos ellos por supuesto no quitaron sus manos hasta que mi culito ya estaba tocando la banca, les entregue el sombrero a los señores, me acomode la falda de nuevo, mire a don Genaro, aún estaba quieto sin moverse, yo pensaba que se había sorprendido por mi actitud o estaba tan excitado que no podía reaccionar bien, así que pensé que hacer algo más candente y erótico, tome el plug de la mano de don Genaro y le dije.

    -«¿Recuerda que le dije que este era mi accesorio y debía volver a donde estaba?».

    Dejé el plug en mi mano y dije.

    -«Señores, ¿podrían ayudarme a ponerme este lindo accesorio, por favor?».

    Rápidamente, el señor más activo tomó el plug y dijo.

    -«Pero claro, con mi compadre aquí le ayudamos, señorita».

    Yo abrí mi cartera y saqué mi lubricante, pero el señor más activo ya lo estaba llenando con su saliva, ese señor era bastante lascivo y calenturiento, se notaba que estaba muy caliente conmigo y le gustaban las mujeres más jóvenes, le entregue el lubricante al señor más tímido y una vez que estaban preparándose, yo levante mi culo de la banca y me senté de tal forma que mi culo quedara al aire por detrás de la banca, es decir solo estaba sentada sobre la parte baja de mis muslos, mis pies no tocaban el suelo, yo me apoye también en mis manos para no irme hacia atrás, dejando mi culo completo a disposición de los señores, el señor más tímido me puso lubricante en mi hoyito, lo esparció bien, lo bueno es que yo al sentarme así, provoco que mi culo se abriera sin necesidad de que yo tomara mis nalgas y lo abriera por mi cuenta, luego de unos segundos de aplicarme el lubricante, yo sentí un calor interno que subía desde mi conchita, sentí como me empezaba a mojar lentamente con esa situación tan rica, el señor más activo le dijo al otro.

    -«Compadre, compruebe que entrará bien».

    Cuando le dijo eso, sentí que el señor empezó a meterme el dedo por el culo, yo me estremecí y mi respiración comenzó a acelerarse, el señor terminó metiéndome todo su dedo en el culo, lo metía y lo sacaba lentamente, me aplicaba más lubricante y lo metía nuevamente, cuando ya su dedo se deslizaba completamente por dentro de mi culo, le hizo la señal al otro para que me metiera el plug, ambos señores me abrieron más las nalgas con sus manos y el señor activo me comenzó a meter el plug, la sensación en ese momento era riquísima, estaba siendo manoseada en público por dos viejos que estaban taponando mi culo con un juguete que yo misma les había entregado, era muy rico y excitante todo, finalmente el señor me lo metió completamente, dejando mi hoyito tapado y adornado con el plug, yo respiraba agitaba y sentía mi cara muy caliente, luego de dejarlo metido, los señores siguieron acariciándome el culo en su totalidad, incluso metían sus dedos en mi concha, la cual para ese momento ya estaba bastante húmeda, sus dedos se deslizaban y yo estaba por empezar a gemir del placer, en eso mire a don Genaro y él seguía parado sin decir nada con una cara de sorprendido muy grande, yo seguía sin entender, no sabía si le había gustado lo de recién o no, así que entonces preferí que nos fuéramos del parque a nuestra cita de una vez para preguntarle que pasaba así que me puse de pie lo tome del brazo y le dije.

    -«¿Nos vamos, don Genaro?».

    Comencé a caminar del brazo con él y me despedí de los señores, camine con don Genaro por unos minutos en completo silencio, yo lo miraba pero él solo miraba al frente callado, me extraño mucho eso, pensé que quizás se sentía mal o algo así, entonces le pregunté.

    -«¿Don Genaro, está usted bien? No ha dicho nada, ¿quiere que descansemos en los asientos un momento?».

    Nos sentamos, tomé su mano izquierda, yo estaba preocupada porque que podía estarle pasando algo grave, entonces él se giró mirándome y me dijo.

    -«¿Señorita, usted también le muestra su cuerpo a otras personas? Esos dos señores son amigos míos».

    Yo lo miré y le dije.

    -«No sabía que esos señores eran amigos de usted, pero sí, algunas veces cuando voy camino al gimnasio, normalmente me los topo en esta plaza».

    Él me miró serio y me dijo con un poco de enojo.

    -«Ósea que hace lo mismo conmigo que con ellos».

    Yo me sorprendí mucho por cómo me lo dijo, nunca me había respondido así a nada, don Genaro siempre había sido tan caballero conmigo que no podía creer que ahora me estuviera celando así, yo me reí un poco y le dije.

    -«Don Genaro, ¿acaso usted está celoso porque deje que sus amigos me tocaran?».

    Él me dijo.

    -«¿Por favor señorita, dígame la verdad, usted es prostituta o algo así?».

    Don Genaro no me miraba, entonces decidí ser más honesta con él para ver si eso lo calmaba un poco, le dije.

    -«Ellos no son los únicos con los que he hecho esto, he tenido encuentros que han llegado más lejos con otros hombres e incluso con mujeres que me han provocado hasta orgasmos».

    No parecía estar marchando muy bien la situación, así que decidí contarle la influencia que tuvo él en mí a ver si eso le ayudaba a relajarse, así que le pedí mirarme a los ojos y prestarme atención en serio, le dije.

    -«Le contaré una intimidad mía don Genaro, no soy prostituta solo sucede que a mí me gusta exhibirme a las personas, disfruto mucho con las miradas y las caras de deseo que ponen algunas personas al ver mi cuerpo con ropa provocativa, incluso he estado caminando desnuda en lugares públicos, esa sensación de peligro me da mucha satisfacción, pero fue al principio porque gracias a usted descubrí algo mucho más placentero».

    Él cambió su mirada a sorpresa y me dijo.

    -«¿Gracias a mi señorita?»

    Yo le contesté.

    -«Si, yo no se lo he dicho, pero usted fue la primera persona extraña que me toco directamente, hasta nuestro encuentro en el supermercado, yo no me había dejado tocar por nadie, incluso evitaba que me vieran desnuda, solo estaba contenta con pasearme desnuda en la oscuridad, pero cuando usted puso sus manos sobre mí en el supermercado, descubrí un placer mucho más grande, gracias a usted pude animarme a disfrutar mucho más y por eso le estaré siempre agradecida, así que por favor cambie esa cara de tristeza, quiero ver al don Genaro caballeroso y fogoso de siempre».

    El cambio su semblante poco a poco y me contesto.

    -«Discúlpeme señorita, usted tiene toda la razón, usted es una mujer bella y joven, tiene todo el derecho de hacer las cosas que quiera, le ofrezco una disculpa por mi actitud».

    Yo me alegré mucho porque parecía mucho más contento ahora, estaba volviendo a ser el don Genaro de siempre, entonces vi que sacó un cigarro de su bolsillo y trató de prenderlo, yo le dije.

    -«Me alegra que me entienda don Genaro, pero sabe una cosa, fumar es un hábito horrible y no me agrada nada el olor, además de que a usted eso le hace peor por su edad, le recomiendo que deje de hacerlo».

    Él me miró y luego miró su cigarro.

    -«Sabe que usted tiene razón y hoy me siento más animoso, así que no lo necesito».

    Tiro su cigarro al suelo, lo piso y me miro sonriéndome, yo quise aprovechar el momento, miré por si había gente cerca, pero no vi a nadie, ya se estaba oscureciendo, así que pasaría todo más desapercibido, le dije a don Genaro.

    -«Don Genaro, no sabe usted que la basura no se tira en la calle, yo le ayudaré esta vez, pero usted tiene que recordarlo».

    Me puse de pie, me puse frente a él colocando mi culo cerca de su cara, tomé su mano derecha y la puse en mi pierna derecha, lo miré por sobre mi hombro y le dije.

    -«Usted debe botarlo en la papelera que tenemos aquí al lado».

    Me incliné arqueando mi espalda para que mi culo se levantara bastante y mi falda no le tapara nada, don Genaro empezó a subir sus manos por mis piernas hasta llegar a mis nalgas, subió mi falda dejando mi culito al aire, empezó a apretarme las nalgas con fuerza, luego sentí como besaba mis nalguitas, yo me quede quieta ahí sintiendo sus manos sobándome eróticamente, bote el cigarro en la papelera, volví a enderezarme lentamente, me di la vuelta a don Genaro, me puse a su lado en la banca, pero dándole la espalda, subí mis pies a la banca, me senté sobre mis rodillas, eso dejo mi culito hacia abajo, pero abierto, sentí como él volvió a poner sus manos sobre mí, masajeando mi culito lentamente, pasando sus dedos por mi conchita, masajeándome muy rico, yo solo podía disfrutar de ese momento, empecé a jadear un poco, sentí como don Genaro, bajo los tirantes de mi polera por mis brazos, eso provoco que mi polera se me bajara un poco dejando mis tetas al aire, don Genaro puso sus manos sobre mis tetas, masajeándolas lentamente, lo hizo de una forma muy erótica, pasaba sus dedos por mis pezones, los cuales al yo estar tan caliente estaban muy sensibles al contacto, sentí como la brisa se complementaba con las caricias, como la brisa tocaba mi culito desnudo y mis tetitas también, yo estaba muy excitada, gemí despacio «aaa… mmm…», me gire a don Genaro y le dije.

    -«Don Genaro, quiero que me ayude en un juego».

    Metí mi mano en mi cartera y busqué mi vibrador, me levanté, me apoyé arrodillada boca abajo, mi cara tocaba la banca, quedé en 4, tenía todo mi culo levantando para don Genaro, le dije.

    -«Póngame esto dentro de mi conchita por favor, don Genaro».

    Él lo tomó y empezó a meterlo lentamente, yo gemí «aaa… mmma…», lo metió, yo volví a enderezarme, me arregle la ropa tapándome de nuevo, me puse de pie, tome mi teléfono y le enseñe a don Genaro la aplicación del vibrador en mi teléfono, le explique como funcionaba y el cómo los niveles indicaban la intensidad del placer que me daría el vibrador, le dije que lo intente, él lo activó en el nivel bajo, yo me estremecí un poco, le explique que los niveles máximos eran muy intensos, entonces él lo puso en nivel 4, yo caí sentada nuevamente en la banca, apreté mis piernas y cerré mis ojos por la intensidad del placer, él lo volvió a bajar el nivel, yo note la bajada y empecé a jadear más lentamente, lo mire y le dije.

    -«Me parece que ya capto la idea del juego don Genaro, ahora que le parece si vamos a comer?».

    Él llevaba mi teléfono en su mano con la aplicación abierta, entonces mientras caminábamos él subía gradualmente el nivel para darme toques muy ricos y luego volvía a bajarlo al mínimo, yo tenía que detenerme en algunos momentos porque el placer me impedía caminar bien, solo respiraba hondo y me apretaba con fuerza contra don Genaro, estábamos llegando a la avenida, cuando don Genaro me dijo.

    -«Se nos hizo un poco tarde señorita, no creo que podamos ir a comer a esta hora, ¿le parece si la invito a tomar tecito a mi casa?».

    Yo lo miré, le pedí mi teléfono para ver la hora y eran las 9:30, no era muy tarde realmente, pero sabía que él quería llevarme a su casa para seguir tocándome, yo estaba muy caliente y quería seguir jugando con don Genaro, así que decidí aceptar su invitación esperando vivir muchas más experiencias con él, le respondí.

    -«Claro don Genaro me encantaría, ¿pero no molestaré en su casa?».

    Él me respondió.

    -«Claro que no señorita, me encantaría que usted viniera, además yo vivo solo, así que no habrá problema».

    Acá termina esta segunda parte, espero que les haya gustado y esperen con ansias la siguiente parte, les mando un gran beso.