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  • Trío con mi esposa y la ex de mi mejor amigo

    Trío con mi esposa y la ex de mi mejor amigo

    Este relato refiere a un delicioso trío sexual que aconteció el fin de semana que paso con mi esposa y la exesposa de mi mejor amigo a quien llamaremos Julieth una mujer de piernas anchas, lindo rostro, con buenos atributos y piel clara, Julieth es casi la mejor amiga de mi esposa y por coincidencia es la exesposa de mi mejor amigo con quien tienen una hija, hace aproximada mente un mes ellos se separaron por una infidelidad de mi amigo a lo que la llevo a buscarnos con el objetivo de desahogarse.

    Esta situación la llevo a que nos cogiera mas confianza de lo normal, al diario hablaba con mi esposa y conmigo y tantas conversaciones la llevaron a interesarse mucho en lo buena que es la relación de mi esposa y yo, para quienes han leído mis relatos anteriores saben que somos una pareja algo liberada o poligámica. Es tanto la confianza que hemos generado que las circunstancias nos llevaron a comentarle mas a fondo sobre la vida liberada que llevamos, mi esposa concluyo con todo eso que Julieth lo que estaba es mal culeada.

    Es por este motivo que empezamos a fantasear con Julieth en nuestras noches de candente sexo, esto a tal punto que mi esposa me pidió que me cogiera a su amiga, a Julieth para que sintiera lo que era coger con un hombre real y que proporcionara buen sexo, es aquí cuando empieza este delicioso relato.

    El sábado anterior mi esposa tenía una cita con uno de sus amigos la cual llevaban coordinando mucho pero a la vez habíamos coordinado vernos con Julieth en nuestra casa, por este motivo coordinamos que yo recogería a Julieth en su casa sobre las 7 pm y la traería a nuestra casa, la idea es que mi compañera llegaría sobre las 9:30 pm después de verse con su amigo, en todo momento estábamos en constante comunicación con mi esposa y en el momento en que estaba recogiendo a Julieth al mismo tiempo mi esposa estaba encontrándose con su amigo, me comento que se verían en el apartamento de él ya que no tendrían mucho tiempo.

    Sobre las 8 pm llegamos con Julieth a nuestra casa, de camino habíamos comprado una botella de Ron y en cuanto llegamos a la casa nos pusimos a tomar y a hablar de todo un poco, en algún momento me escribió mi esposa diciéndome que el ambiente con su amigo se estaba poniendo tenso a lo que media hora después me envió un video de ella cabalgando a su amigo, eso me excito mucho ya que entendí que ella lo estaba disfrutando, ya sobre las 9 pm me escribió mi esposa que ya había salido de la casa de su amigo y que ya venía en camino a nuestra casa para poder encontrarnos los 3 cual lo habíamos planeado.

    Me comento que venía muy excitada ya que su amigo la había cogido muy rico pero solo le había resistido un polvo. En nuestra casa internamente tenemos cámaras de seguridad las cuales podemos revisar desde nuestros celulares, me escribió que estaba viendo las cámaras y me reto a que besara a su Julieth, lo intenté, pero ella estaba un poco en tono de desahogarse aún por problemas que estaba teniendo con su ex (mi mejor amigo), en ese momento le explique eso a mi esposa y le dije que era mejor que ella llegara y me ayudara a subir el ambiente.

    Así fue, sobre las 10 pm llego a casa y ahí empezó la acción, como ya veníamos hablando por whatsapp ya estábamos coordinando que queríamos follar con su amiga, cuando llego a casa mi esposa tomamos otros tragos y de un momento a otro mi esposa nos informó que venía muy cansada que mejor fuéramos a la habitación y estábamos más cómodos y en más calor, solicitud que Julieth miro sin ningún problema y acepto, en el momento que ingresamos a la habitación mi esposa dijo que quería estar más cómoda a lo que se quitó la ropa y quedo solo en la lencería que traía puesta, Julieth no mostro signos de incomodidad ya que eran muy buenas amigas, por el mismo motivo se dirigió al baño y ella se puso una pijama.

    Ya en la cama los 3 seguimos tomando ron y el ambiente empezó a calentarse a tal punto que empezamos a jugar, en algún momento tocamos el tema de que Julieth lo que le faltaba era buen sexo y nuevas experiencias, cosa a la que ella solo sonreía, en algún momento rete a mi esposa a que besara a Julieth y mi esposa sin ningún problema se acerco a ella y la beso, curiosamente Julieth solo hacia caso a lo que decíamos y proponíamos, después de un largo y delicioso beso que se dieron ellas dos mi esposa sin dejar de besarla me dijo que nos diéramos un beso los tres, nuevamente Julieth solo hizo caso, en ese momento el ambiente empezó a calentarse y termine desvestido y Julieth sin su blusa y sus tetas al aire, ya en ese momento todo era un acto desenfrenado.

    Mi esposa le dijo a Julieth que le iba a enseñar lo que era ser bien cogida y me hicieron acomodar de tal manera que mi verga quedo para ellas dos, evidentemente Julieth estaba mal cogida, no era muy experta practicando sexo oral pero se dejaba llevar por mi esposa, ya en un momento terminamos desvistiendo en totalidad a Julieth y mi esposa me pidió que me la cogiera, tengo que ser sincero y decir que la situación de tener un trio con dos mujeres era algo nuevo para mí, ya habíamos practicado otros tríos pero nunca con otra mujer, mi temor era que me ganara la excitación y terminara llegando antes de tiempo.

    No se si fue la misma excitación, o el ron, o el morbo, pero curiosamente lo que menos sentía era las ganas de derramarme, mi esposa solo dijo que a ella ya se la habían cogido horas antes entonces que solo quería que yo penetrara a su amiga y enseguida a esto saco su consolador de aproximadamente 20 cm y empezó a jugar con el mientras yo penetraba con mucha pasión y fuerza a su amiga Julieth.

    Mi momento de mayor placer fue cuando mi esposa se acercó a la vagina de Julieth y empezó a chupársela, mi esposa hasta el momento nunca había interactuado con otra mujer, pero se notaba su excitación y solo de dejaban llevar, Julieth en ningún momento abrió los ojos, pero en todo momento dejo que hiciéramos con ella lo que quisimos.

    Le chupé en ano, jugué con su ano también, mi mujer se la chupo a ella, se chupaban entre ellas las tetas, me chuparon la verga al tiempo masturbé a Julieth con mis dedos al punto de hacerla venir a chorros, después tuvo otro orgasmo mientras la penetraba, me confeso que hace mucho no sentía un orgasmo, en esa faena ya eran dos que había tenido. Todo esto fue la mayor sensación sexual para mí, después de aproximadamente una hora le dije a mi esposa que quería llenarle su coño de leche, a lo que mi esposa atino afirmativamente, lo hice con mucha fuerza, Julieth lo disfruto igual que yo a tal punto que quedamos tendidos los 3 en la cama, llenos de nuestros fluidos los 3 amanecimos en la misma cama.

    Yo en medio de dos de las mas deliciosas mujeres, fue la mejor noche de mi vida.

  • Uno rápido en el trabajo

    Uno rápido en el trabajo

    María estaba apoyada en el mostrador de la farmacia cuando siente a Jonás tomándola por la cintura, su sobrino la tenía como loca, amaba como la tocaba sin importar que estén en horario de trabajo. Mueve su redondo y voluminoso trasero de tal manera que se frote con la polla de su hombre y nota como poco a poco va tomando mas tamaño y dureza, también advirtió como perdía la cordura, al igual que la paciencia, fue bajando el pantalón de ambos, seguidos de su ropa interior.

    Él se arrodilla, quedando enfrentado al enorme culo de su tía, no pierde el tiempo, mete su cabeza entre las carnosas piernas de María. Empieza a lamer todo lo que se encuentra por allí, su coño inundado de jugos producto de la excitación, como su palpitante ano.

    Pasaron pocos minutos hasta que Jonás decidió empezar a meter lentamente su polla en el interior de ella. María, sujetada al mueble con ambos antebrazos encima de él, respondía a las embestidas con leves gemidos, no quería causar un alboroto a pesar de que no había nadie en el lugar mas que ellos dos.

    Jonás va subiendo la intensidad, toma la cabellera rubia, desordenándola por completo, la domaba como si fuera el jinete como con su yegua, ambos amaban eso. De vez en cuando le daba un fuerte azote. En mas de los cuarenta años de María, nunca nadie la había follado como su joven sobrino veinte años menor. A los minutos, el chico empezó a gemir, anunciado lo que se venía.

    – Córrete dentro, cariño – Dijo ella con total normalidad.

    Enseguida, Jonás lanza una última estocada hasta el fondo de su tía, liberando un sonoro gemido y unos cuantos chorros de semen mientras le apretaba las tetas, abrazándola por detrás.

    Ambos se ponen sus respectivas prendas y siguen la jornada laboral como si nada, pero más relajados.

  • Cogerse a tu yerno es delicioso

    Cogerse a tu yerno es delicioso

    El semen aún escurre fuera de mi vagina, mientras lo veo acomodarse el pantalón. Lo veo con un dejo de culpa en su rostro; cogerse a tu yerno es muy excitante; forzar la situación para gozar de un deleite prohibido.

    Mi hija y mi yerno llegaron de visita por unos días; siendo una pareja joven, buscan cualquier momento para gozarse mutuamente. Tenemos un pequeño negocio que mantiene a mi marido fuera de casa todo el día y estoy sola en casa la mayor parte del tiempo; su visita me haría compañía unos días.

    Iba a salir a comprar algunas cosas para la comida y ellos se quedarían solos unas horas. Tuve que regresar a los pocos minutos porque olvidé mi bolso.

    Al entrar en la casa, escuché ruidos en la habitación. Mi curiosidad fue grande y subí las escaleras tratando de no hacer ruido. La puerta estaba abierta y sin subir por completo, podía ver lo que sucedía; mi hija estaba sobre la cama a gatas y su marido la penetraba por detrás; ella gemía de placer, mientras él le azotaba las nalgas y le decía cosas sucias; ella parecía disfrutar de ello; él bajó su mano y la empezó a masturbar mientras la bombeaba. A los pocos minutos, todo su cuerpo de ella comenzó a temblar; él sonrió y le dijo que era muy sucia por venirse de ese modo; le sacó su falo y ella cayó sobre el colchón. Al ver su verga, me pareció descomunal, ella seguía temblando sobre el colchón.

    El la volteó boca arriba como si fuera una muñeca; se subió sobre ella e inició a mamarle los pechos; ella solo gemía, él bufaba de placer. Se metió dentro de ella de un golpe, ella jadeó al sentirse invadida, él bombeó más rápido; él se enterró hasta el fondo, ella le clavó las uñas en la espalda; las nalgas de él reflejaban los chorros que le inyectaba.

    Salí sin hacer ruido; iba yo muy mojada, el roce de mi propia panty, me estaba excitando más. En ese momento, sabía que me lo tenía que coger.

    Al día siguiente, mi marido se fue y mi hija iría a ver a una amiga al hospital; tenía yo unas horas para hacer lo que quería. Compré una pastilla azul, la molí y se la di a mi yerno con jugo de naranja en el desayuno; la pastilla tardaba 15 minutos en hacer efecto; él se sentó en la sala a ver la televisión; hacía calor y me puse a cocinar con una blusa de tirantes y un pantalón corto, sin bra y sin panty; pase por la sala varias veces; él me veía, mis pezones y mi vagina se transparentaban; él volteaba disimuladamente y trataba de ocultar su erección con un cojín; yo sentía su mirada desde la sala hasta la cocina y trataba de mover mi trasero y buscar cosas en anaqueles bajos para darle una mejor visión de lo que se podía comer.

    Lo vi de reojo y sudaba; con una actitud de no saber que hacer. En un momento, creí que él esperaría a mi hija para desfogarse y yo perdería mi oportunidad.

    De repente, sentí sus manos agarrar mi pechos, llegando detrás de mi; su boca besaba mi nuca y mi cuello, sentía su respiración agitada en mi oído. Me volteó y, quitando mi blusa, me chupó las tetas, besándolas, chupándolas, mordiéndolas, sabiendo cómo excitar a una mujer; su mano entró dentro de mi short y encontró una mata de pelo, ya humedecido por mi jugo. Su dedo medio entró en mi sin dificultad y su pulgar acariciaba mi clítoris.

    Le dije que ahí no y lo llevé a mi cuarto; al llegar me desnude por completo; mi cuerpo de cincuenta y pocos se descubrió ante él; me hinqué, le desabroché el pantalón; su verga saltó, manaba tanto líquido como si se estuviera viniendo, estaba muy excitado. Me lo lleve a la boca y lo empecé a mamar, su líquido era delicioso, fuerte, distinto al de mi marido. Solo estuve chupando un poco, inmediatamente me levantó y me puso sobre la cama boca arriba; levantó mis piernas, metió su cara y comenzó a darme sexo oral; a mi marido no le gusta y muy pocas veces me lo había hecho y por pocos minutos, mi yerno se deleitaba con el sabor de mi jugo; lamia de arriba abajo, juntando todo y tragándolo con fruición; mientras, se quitaba la ropa y se quedó desnudo.

    El sexo oral me provocó un orgasmo como hace mucho no sentía; mi cuerpo temblaba y yo le agarraba la cabeza, empujándola contra mi pubis y moviendo las caderas incontrolablemente; terminé en su cara con un grito de satisfacción, él seguía chupando todo lo que salía. Mientras yo respiraba agitadamente, se subió sobre mí y me mamaba las tetas; después del orgasmo mis pechos estaban muy sensibles y me excitaba rápidamente. Se detuvo y me jalo a la orilla de la cama. Se paró y puso su falo en mi entrada; me dijo que viera como se metía dentro de mí; voltee a verlo, su verga me parecía enorme, gruesa, larga.

    Puso la cabeza en la entrada, su jugo seguía saliendo; movió su tubo de carne, arriba y abajo; mezclando sus jugos y los míos; poco después la comenzó a meter, me excitaba ver como se introducía en mí. A la mitad, eché mi cabeza hacia atrás, él me dijo que siguiera viendo; pude ver como la piel de arriba de mi monte de Venus se levantaba por el tamaño de su tronco; la sentía hasta leo estómago y aún no terminaba; cuando estuvo completamente dentro; de movió en círculos amoldándome a él; él ver como me invadía me aceleraba más; se tumbó sobre mí; me chupaba un pezón, con una mano, me acariciaba el otro pecho y la otra mano me acariciaba el clítoris.

    Empezó el bombeo y todas las sensaciones se acumulaban en mi cabeza; no quería rasguñarlo y dejar rastros, pero lo que me estaba haciendo obnubilaba mis sentidos.

    Sabía lo que hacía, cambiaba de pezón para chupar; me acariciaba las nalgas; su dedo empujaba la entrada de mi culo; le acariciaba todo el cuerpo; me besaba el cuello; perdí la cuenta de cuántas veces me vine, mi cuerpo temblaba y se retorcía de placer. De repente, su verga se hinchó, estaba por terminar; le grité que no acabara adentro, pero mis manos le agarraron las nalgas y lo empujaron a mi pubis. Soltó el primer chorro caliente dentro de mi hasta lo más profundo y me volví a venir; él ver su cara descargándose dentro de mi, ver sus ojos en blanco al venirse, sentir que aún soy sexualmente apetecible, me provocó otro orgasmo.

    Se salió de mi; su verga seguía dura, quería volver a terminar. Me puso a gatas, tomó un poco de crema, me unto en el culo y metió un dedo; pocas veces mi marido ha usado mi culo y tenía miedo de aquel falo. Se tomó su tiempo para dilatarlo con uno, dos y hasta tres dedos; había una gran cantidad de crema en mi entrada trasera; su verga aún erecta, se acomodó en la entrada y empujó; la sensación de la cabeza entrando y el tronco ocupando mi espacio, me provocaba mucho morbo, sus gemidos de placer y satisfacción, me excitaban; se acostó sobre mi espalda, mientras bombeaba, sus dedos encontraron mi clítoris y con la otra mano metía tres dedos en mi vagina. No había sentido algo así, tantas sensaciones en tantos lugares a la vez; y sus dientes arañándome la espalda; volví a tener otro orgasmo.

    Al sentirme terminar, el bombeo fue más rápido; su falo se volvió a hinchar, ahora dentro de mi culo; la sensación de su leche ardiente y los estertores del falo dentro de mí es deliciosa; sentí un vacío en mis orificios cuando terminó.

    El semen aún escurre fuera de mi vagina, mientras lo veo acomodarse el pantalón. Lo veo con un dejo de culpa en su rostro; cogerse a tu yerno es muy excitante; forzar la situación para gozar de un deleite prohibido…

  • Mi suegro me coje por el culo, en mi cama matrimonial

    Mi suegro me coje por el culo, en mi cama matrimonial

    Tenía los ojos cerrados. Estaba boca abajo. Con la luz encendida. Era poco más de las 8 pm. Me había quedado dormida e intentaba seguir pareciendo dormida, pero era imposible. Sentía como mi suegro separaba mis nalgas con sus manos. Sentí, de pronto, humedecerse mi culito. Me había escupido encima.

    Desperté un rato antes, cuando me bajaba la tanga. Dormía sólo con ella. El calor era terrible. El bebé dormía en la cuna y mi esposo estaba de viaje. Mi suegro había llegado para acompañarnos, por unos días, durante su viaje. Lo había espiado orinando esa mañana, se dio cuenta. Me enrojecí tanto por el ampay como por el tamaño de su verga, aun estando fláccida y orinando.

    Esa misma noche. Mientras dormitaba, en tanga, nalgas arriba, entró a mi cuarto. Lo sentí bajándome la tanga. Pero preferí seguir haciéndome la dormida.

    Su saliva humedecía mi culito. Sentí que su lengua recorría mi espalda baja y lentamente se introducía entre mis nalgas. No pude evitarlo y empecé a gemir. En ese momento me hablo. “Diana, sé que no duermes, no soy cojudo. Se también que te gusta y que eres una calentona. No sé si ya le pusiste cuernos a mi hijo. Pero sé que esta noche serás mía.”.

    No respondí. Preferí guardar silencio. Entendió que mi silencio era una aceptación. Metió la lengua en mi culito. La sentí húmeda, lasciva. Sentí como recorría mis pliegues y poco a poco se iba hundiendo. Mi esposo, luego de casados, un par de meses antes de haber quedado embarazada me había desvirgado por el culo. Era el único hombre que me había poseído por allí. Y, para responderle a mi suegro, le hubiera dicho que hasta ese momento le había sido fiel a su hijo.

    Siguió lamiéndome el culito. Sentía un placer que me acercaba al orgasmo, así, rápido, sin ser penetrada. Don Alberto si que sabía como estimularme. Su lengua me llevaba lejos, donde mi esposo nunca me había llevado. Con sus manos, sin dejar de lamerme, separó mis piernas y casi al instante sentí que me penetraba la vagina con sus dedos. Estaba chorreando. Me lo dijo: “Diana mi nuera putita, chorreando por este viejo.”. Le respondí con un gemido, no podía controlar el orgasmo que venía y mientras escuchaba lo puta que era, entrecortado, hablándome con su lengua en mi culo y dos de sus dedos en mi vagina, tuve el primer orgasmo de esa noche. Lo disfrutó tanto como yo.

    -Que ricas son las mujeres jóvenes. Las mamás primerizas. Las zorras infieles.

    Me lo dijo con su lengua intermitentemente disfrutando mi culito. Mantuvo la excitación. Con mi esposo, después de venirme, todo terminaba. Usualmente llegábamos juntos, en un orgasmo rico, como todo orgasmo, pero allí nomas.

    El primer orgasmo que me dio mi suegro, sólo con su lengua y dedos, fue mejor que cualquiera que haya tenido con mi esposo. Pero mejor aún, me mantuvo caliente y siguió haciéndome disfrutar.

    De pronto separó su lengua de mi culito y antes que empiece a extrañarle, sentí dos dedos penetrarme. De tan caliente que estaba, ingresaron muy fácilmente. Mi suegro, me lo hizo saber, estas lista perrita, lista para la verga de tu suegro.

    Seguía con los ojos cerrados. Por un instante se separó de mí. Supuse para desnudarse. Así fue. Tras unos segundos que se hicieron interminables, sentí que me hablaba directamente al oído.

    -¿Diana estas lista? -No le respondí. Solo gemí.

    Se echo encima mío. Me seguía diciendo groserías al oído. Eso me gustaba. En mi cama matrimonial, con la cuna cerca, sentir sus palabras asquerosas y ofensivas, me excitaba aún más.

    Separó mis nalgas con sus manos y acomodó su verga en mi hoyito. No la había visto erecta. No tenía idea de lo que me penetraría. Sabía que era grande, quizás muy grande y así fue. Era muy grande. Empujó y con mi excitación entró fácil, pero el siguió empujando y empujando, entrando centímetro a centímetro y sentí como mi culito empezaba a sentirse lleno, hasta lo incómodo. Mi esposo no tenía una verga así y no estaba acostumbrada a ese tamaño dentro.

    Siguió penetrando hasta que se quedó quieto. Me dolía, bastante. Era demasiado grande y gruesa. No estaba acostumbrada a algo así atrás. Me dijo “Diana ya te la comiste toda, relájate putita”. Lo intenté, respiré profundo y poco a poco el placer fue invadiéndome, la incomodidad de su largo y grosor desapareció y tenía ya mi culito entregado plenamente a su virilidad brutal.

    Y realmente fue brutal. Comenzó a moverse salvajemente. Sacándola y volviéndola a meter. Estaba en el limbo entre el dolor y el placer y eso me hacía volar, gemir, murmurar incoherencias.

    De pronto me cogió por el vientre y me acomodó como perrita. Se puso de pie sobre la cama y empezó a cogerme así. A hacerme su perra en mi cama matrimonial.

    Llegué.

    Él siguió dándome. Luego se separó de mí y se acostó. Allí por primera vez, pude ver el tamaño de su mástil. Quedé sorprendida del tamaño de la verga que mi culito había aguantado. Me relamí pensando lo puta caliente que era. Me ordenó que me siente encima de él.

    Lo obedecí, pero siguiendo la costumbre con mi esposo, quise entregarle mi concha. Me miró y me dijo “eres cojuda, quiero tu culo”. Lo miré con sorpresa. Mi esposo nunca me había cogido por atrás en esa posición. Pero, lo acepté. Me adelanté ligeramente, instintivamente me incliné un poco hacia atrás, con mi mano derecha acomodé su verga en mi orificio palpitante y me dejé caer.

    Sentí su embestida. O, mejor dicho, mi caída. Sentí que me desgarraba y a la vez que mi placer se desbordaba. Me sentí llena, puta, plena. Tuve un orgasmo y otro, sentí que el mundo sólo era su pene enorme en mi culo estrecho. Me vine otra vez y él se volvió loco. Me insultaba, me decía que era una infiel de mierda. Se vino dentro.

    Me empujó sobre la cama. Se levantó. Se fue.

    Quedé allí entre adolorida y satisfecha. Con el culo palpitando aún, lleno de la leche del padre de mi esposo.

  • Complaciendo a mi esposa (2)

    Complaciendo a mi esposa (2)

    Al otro día me desperté, subí a mi estudio y me dispuse a ver nuevamente el video que mi celular había grabado donde mi querida esposa le dio sexo oral al instructor del gimnasio.

    Realmente me quede impactado al ver como mi esposa le había mamado la verga a Roberto mientras el solo cerraba los ojos, ella bajaba y subía por aquel falo, se comportaba como una puta mamando la verga de otro hombre estando Yo en casa. Mi esposa con 28 años, era la más grande mamadora de la región, estaba en su plenitud, disfrutando de su sexualidad mamándole la verga al instructor del gimnasio. En menos de tres minutos Roberto empezó a sentir el orgasmo, después con sus manos jaló el cabello de Andrea y derramo todo su esperma en la boquita de mi querida esposa, mientras ella seguía saboreaba ese gran pene y comía toda esa lechita para no dejar rastro ni huella de su infidelidad.

    En ese momento; me di cuenta que ya no llenaba sexualmente a mi esposa. Yo acababa de cumplir 41 años y ya no tenía la misma intensidad, ni las mismas erecciones y mi pene nunca fue lo suficiente grande, en comparación con el culo que tenía mi hermosa Andrea. Sin embargo, no me di por vencido ya que para mí lo más importante es seguir “Complaciendo a mi esposa”.

    El día transcurrió de manera normal y ya por la noche al estar acostados y solitos en nuestra cama mi esposa me dio un beso y con sus manos toco mi pene y lo empezó a frotar tiernamente y me pregunto:

    -¡Amooor, anoche me encanto como me cogiste! Pero; ¿no se supone que ya estabas muy borracho?

    -No estaba borracho amor, lo que pasa que… ¡Al ver como bailabas con Roberto! me calenté muchísimo y no me quedo de otra que hacerme el borracho para que Roberto se fuera y nos dejara coger mi amor… ¡pero te tardaste mucho!

    -Y porque te pusiste calientito mi amor? (me dijo mientras se bajaba lentamente a mi miembro)

    -Pues estabas bailando bien rico y con ese vestido rojo te veías bien rica! ¡pero te tardaste mucho en subir!

    -Es que… Roberto no encontraba su celular y le ayude a buscarlo.

    Después tome mi verga y le daba cachetadas con mi falo. Ella sacaba la lengua e intentaba atrapar mi pene con su boca mientras cerraba sus ojitos apasionados. Después le pregunte:

    -ahhh sí? ¿Roberto te calentó mientras bailabas? O ¿Por qué subiste tú también calientita y mojadita mi amor?

    -No amor Roberto no me calienta.

    – ¿segura mi amor? Porque cuando te lo metí ya estabas super mojadita

    -Hay amor no digas cosas…

    -Segura?

    -Segura mi amooor.

    -Mi amor tengo una fantasía…

    -Cual?

    -¡Tengo la fantasía de verte montando a otro delante de mí!

    ¡Ella quedo en shock! se mostró sorprendida y pareció que no le gusto para nada la idea y la única pregunta que me hizo fue:

    -Lo dices en verdad?

    -¡si amor! ¿a ti no te gustaría?

    -Nooo

    -¿No te gustaría sentir la verga de otro Hombre?

    -¡No… solo me gustas tú!

    -¡Y a mí también solo me gustas tú Andrea! pero tú eres digna de que te den unas cogidotas, y quiero verte en acción con otro y que disfrutes de la fantasía que toda mujer tiene.

    -¿qué fantasía?

    -¡La fantasía de tener a dos machos para ella sola!

    -¡Ay Alejandro, no me pidas eso!

    -¿Que tiene? ¡Además, nadie se va a enterar!

    -No, no podría hacer eso.

    -Tampoco te gustaría mamar otra verga mientras yo te cojo?

    -No tampoco!

    -¿y entonces porque cuando te estoy cogiendo y meto el consolador grande en tu boca lo disfrutas y lo mamas como imaginando que es una verga real?

    -Ay… pues es diferente en juego, que en la vida.

    -Ándale amor, yo quiero verte mamando otra reata. Además, podríamos escoger a un muchacho que no te conozca.

    -No Alex eso ya sería demasiado!

    -Por favooor chiquita hermosa. ¡Yo se que lo disfrutaras y te va a gustar!

    -No!

    -Ándale y hago lo que tu quieras!

    -Lo que yo quiera?

    -Si, lo que tu quieras…

    -No se!

    -¡Si no sabes es porque estas indecisa y eso significa que en el fondo si quieres!

    -Mmmm ¿Estás seguro?

    -Si completamente seguro, ¡me encanta que estes bien buena, me encantan tus nalgotas y todo de ti! Me gusta que todos los hombres que te encuentras, te miren y te observen cuando caminas por la calle. ¡Tienes el culo más rico del pueblo y sé que el hombre que tu elijas estará aquí y tú serás la princesa a consentir!

    -¡Pero entonces serian un trio y seria contigo?

    -Si, amor y este será nuestro secreto, nadie que nos conozca sabrá que te comparto.

    -Alex, si lo hago es para complacerte a ti nada más.

    -Si amor!

    -¿Y cuando quieres que lo hagamos?

    -Hoy!

    -¿No manches Alex, con quién?

    -De eso yo me encargo mi nalgoncita.

    -¿Pero a quien le vas a decir?

    En eso saqué mi celular, entre a una página mexicana donde ofrecen servicios sexuales, entre a la pestaña de gigolos y le dije:

    -¡Escoge!

    -No manches, yo no voy a escoger a nadie.

    -¿entonces lo escojo yo?

    -¡Ay no se amor, en serio!

    -¡ si vemos que no nos gusta, le paramos… Solo inténtalo si?

    -Ya chingué su madre, pero escógelo tu.

    Rápidamente comencé a buscar y me llamo mucho la atención un joven que decía en su anuncio:

    “Por unos días en tu ciudad” “solo mujeres 21 cm gruesa modelo fitness” (Disfruta de un pene gigante que te hará gozar de placer infinito. Besos, caricias, faje rico, mucho cachondeo que te hará escurrir de placer. Eleva tus sentidos con un adicto al sexo, muchas posiciones, no te dejes engañar por fotos editadas. Te volverás adicta.)

    Le llame, solicite su servicio por 3 horas, quedamos de acuerdo en todo y me dijo, que estaría llegando en una hora a nuestra casa.

    Colgué el teléfono, y le pedí a mi esposa que se pusiera unas medias negras, un vestido cortito, sin mangas, demasiado entallado de color amarillo. También se puso una tanga de color blanca y zapatillas de tacón color negro y sin sostén. Se puso perfume Carolina Herrera, se maquillo y peino. Cuando la vi bien hermosa me fui a la sala a esperar a nuestro invitado especial.

    Sonó el timbre. Y fui a recibir a nuestro invitado.

    ¡En verdad cuando llego quede impactado! era un joven con un cuerpo perfecto, venia con un pantalón de vestir de color azul, una camisa blanca y zapatos negros bien lustrados. Se veía que hacía mucho ejercicio porque se le marcaban los músculos de la espalda, hombros, brazos y abdomen. Tenía unas piernas bien trabajadas y estaba bien nalgón. Mas o menos, media como 1:75. Era de tes blanca y cabello peinado hacia atrás. Lo salude…

    -¡Hola; como estas soy Alejandro!

    -¡Hola buenas noches y mucho gusto, me llamo Omar!

    -Pasa Omar estas en tu casa.

    -Gracias.

    -En un momento baja mi Esposa. Toma asiento, ¿Te sirvo algo de tomar? Tengo wiskey y tequila.

    -Tequila está bien por favor!

    -Ok.

    En eso bajo mi esposa, con cara de pena y sonrojada. Le presente a Omar, él se presentó a ella con mucho respeto y le dijo:

    -Mucho gusto Andrea. (al momento que le daba un beso en la mejilla)

    Mi esposa se sentó, Omar se quedó en el Sofá que es para una sola persona, yo serví tres caballitos de tequila, uno para cada quien y levanté el trago y dije ¡Fondo!

    Rápidamente serví otro y les volví a decir ¡Fondo! Al paso de unos minutos el tequila hizo su efecto y comenzamos a charlar, me dijo que él era de Sinaloa, que tenía 34 años y que también era stripper. Le pedí que le bailara a mi esposa porque estaba muy callada y nerviosa y el accedió.

    Mi esposa se encontraba sentada y el empezó a bailarle, después de varios movimientos sexis, Omar tomo las manos de Andrea y las puso en su abdomen y las subió por sus pectorales, después le dio la espalda y puso las manos de Andrea en sus nalgas, Y le dijo: Andrea dame una nalgada. Ella se la dio y seguido el baile hasta que poco a poco le acerco su miembro al momento que seguía bailando se movía en círculos, muy, muy sexy. Mi esposa se puso roja.

    Terminando la canción les pedí que tomáramos otro caballito y para mala suerte, se acabo la botella de tequila y les dije que no tardaba, que iba rápido al OXXO por una nueva botella, pero antes, le pedí a mi nalgoncita que se sentara en las piernas de Omar, Andrea se me quedo viendo con cara de que no lo podía creer. Tarde como 20 minutos en regresar.

    Cuando regresé, me asomé por la ventana, ellos estaban dándose un beso y Andrea seguía sentada en las piernas de aquel macho. Al verme entrar mi esposa se levantó rápidamente y se puso mas colorada de lo normal, se sentó nuevamente a mi lado y seguimos platicando. Al cabo de una hora y media ellos ya habían agarrado confianza porque estaban platicando del gimnasio de las dietas, de todo eso de los fitness, que cual ejercicio era para las nalgas y no sé qué tanto. Entonces le pregunte a Omar…

    -Y como vez a mi esposa crees que ya pueda competir?

    -Si; con un poco mas de entrenamiento.

    -Ya viste las nalgas que tiene? ¡Levántate y date una vuelta mi amor! (Le dije a mi esposa).

    -Si ya las vi! Esta como dos sandias medianas y jugosas!

    -Te gustaría verlas mas de cerca?

    -Si!

    -Amor, enséñale tus pompis a Omar, solo levántate el vestido para que te pueda ver.

    -Si amor! (Se voltio y levanto su vestido y rápidamente lo bajo)

    -Como vez Omar te gustan esas nalgas?

    -Me encantaron señor.

    -Míralas bien, (Levante el vestido de mi esposa y le di una nalgada y luego otra)

    -Están hermosas señor.

    -Que bueno que te hayan gustado porque ahorita nos vamos a comer este culito tú y yo!

    -Te gustaría bailar con ella?

    -Si encantado!

    Primero pusimos unas cumbias unas cumbias y entre Omar y yo bailábamos con ella. Bailamos como dos canciones cada quien y siguieron los tragos. ¡Después llegó la hora de la salsa, y luego el reguetón! Cuando sonó la canción de Reguetón yo saque a bailar a mi esposa y le dije al oído:

    -Amor…

    -Mande!

    -Ya nadamos le queda media hora a Omar. Si vas a querer?

    -No; aun no estoy preparada!

    -No te gusto Omar?

    -No es eso solo que no se si tu te vayas a molestar después.

    -Como tu quieras amor. Le digo que se vaya?

    -No! Solo que pues no se!

    -Entonces si quieres en el fondo? No vas a querer mamar una bien grande?

    -jajaja no me digas eso Alex.

    -Entonces le digo que se vaya?

    -Tu decide!

    -Ya sabes que yo si quiero verte clavada por un vergon.

    -Entonces si!

    Empecé a morderle la oreja y a chupar su cuello, levante el vestido y le di una nalgada fuerte mientras la seguía besando y al cabo de unos minutos también Omar se nos unió al baile, el llego por atrás y le acercaba el paquete a sus nalgotas de mi vieja, mientras ella perreaba bien rico yo le daba besos en su boca. Ella estaba super caliente y yo también.

    Termino la canción y nos sentamos nuevamente, solo que esta vez le pedí a Andrea que se sentara con él, pero ahora, sin vestido.

    Cuando se sentaron juntos de di la señal a Omar para que empezara con su trabajo. El empezó acariciando las piernas de mi chiquita hermosa y nalgona, pero ella las hacia a un lado.

    Entonces me pasé a un lado de mi amor dejándola en medio de los dos y le di un beso de lengua y puse su mano sobre mi bulto. Ella comenzó a frotarlo por encima de mi pantalón, después Omar le puso nuevamente las manos en sus piernas y ella ya no pudo más y se dejo llevar por el placer besando con la lengua alborotada. Omar empezó a recorrer sus piernas hasta llegar a su entrepierna y ella jadeaba de placer. Entonces hice algo que nunca creí hacer en toda mi vida: Puse las manos de Andrea en el Bulto grande que se le veía a Omar, ella comenzó a pajearlo y él le empezó a besar la nuca y le agarraba los pechos. Mientras Andrea me besaba, me acerque a su oído y le dije:

    -Sácale y mámale la verga a Omar.

    -No amor no poder, que va a decir?

    -Omar; enséñale tu verga a mi esposa para que se le antoje.

    -Si señor!

    Omar se levantó se puso frente de mi esposa, se desabrocho el cinturón luego el pantalón, después su bóxer hasta dejar al descubierto una verga grande, gruesa y hermosa. Yo nunca había visto nada así, mi esposa quedo impactada! El se puso el condón y acerco su verga semi erecta a los labios de Andrea, yo me hice a un lado.

    Mientras mi esposa ya estaba bien pegada a ese falo que no le cabía en su boca, entonces me acerque y le dije a Omar que se sentara y mi esposa se puso de perrito para mamar ese cachote de carne. Me le acerqué por atrás a mi Andrea, hice a un lado la tanganazos y le empecé a chupar la vagina y el ano. Cuando se lo chupe estaba bien mojadita, se quejaba y volteaba los ojos al mismo tiempo que se aferraba al pitote de Omar. Entonces saque mi verga y en posición de perrito la penetre fuerte pero no sé si por la excitación pero a las primeras metidas sentí que me iba a vaciar, !estaba super excitado! No tuve mas que sacrificarme y pedirle a Omar que le metiera la verga. Cambiamos de lugar ahora era yo el que estaba sentado en el sofá y el se colocó detrás de ella, cuando escuche:

    -Ahhh…

    Omar ya la había penetrado y empezó a hundirse hasta que le clavo todo su chile y entonces comenzó con el coito.

    -ahhhh

    -Te gusta mi amor?

    -ahhhg.

    Yo creo que mi esposa al principio trataba de disimular la excitación pero al poco tiempo ya bramaba como perra en celo mientras Omar le daba unas metidas fuertes ella gritaba como puta.

    -ahhhhg

    -mámamela amor bien rico!

    -SIII papito aahhhg

    -te gusta?

    -Si; si me gustaaa…

    Omar la nalgueaba, le daba metijones con su vergota y mi esposa no podía ni si quiera mantener el ritmo para complacerme, pero la simple escena como tal era de lo mas excitante. En menos de dos minutos mi esposa comenzó a chorrear un squirt, y luego otro y otro. En poco tiempo decía que ya, que ya no quería mas!. Empecé a sentir el orgasmo también yo y derrame la leche en la boca de mi amor mientras ella volteaba los ojos al sentir otro orgasmo. Y le dijo a Omar:

    -Omar ya vente, ya no aguanto, ya fueron muchos orgasmos… por favooor! Aaahhh.

    -Si quieres puedo para Andrea…

    -Si!!

    Mi esposa callo rendida en el sofá, con la cola mojada de todos sus orgasmos. Omar por su parte, comenzó a jalarse la verga frente a ella y cuando sintió que ya venía su orgasmo le dijo ay te va mi leche Andrea, ahhh. Andrea abrió su boca y sintió como explotaba la verga de Omar, y aunque no pudo sentir ni saborear la leche debido al condón. Ella lo disfruto como cualquier otra mujer en su estado natural.

    Y así comienza nuestra historia.

    Continuará.

  • Con mi joven vecino

    Con mi joven vecino

    Me llamo Leticia, soy una chica de 27 años blanca alta (1,76cm) y delgada con el pelo largo y castaño. Mis pechos no destacan por ser muy grandes, pero tampoco muy pequeños, son bonitos y están marcados con unas areolas morenas bastante grandes que rodean mis puntiagudos pezones. Mi cintura no es muy pequeña y mi cadera tampoco es muy grande, considero que tengo un cuerpo bastante normal pero atractivo a la vez. Mi vulva es pequeña y normalmente me dejo una línea de pelos púbicos, se me hace muy atractivo. También tengo un culo pequeño pero redondito y bonito. Hoy contaré mi experiencia con Victor, mi vecino e hijo de la vecina con la que me llevo muy bien.

    Maribel, que así es como se llama mi vecina, siempre me ha estado ayudando desde que me vine a este barrio, sobre todo cuando me estaba mudando. Voy a visitarla regularmente pero no solo porque ella me caía bien, sino también para ver a su hijo, Victor. Victor es un chico muy joven, quizás 21 años. ¿Que por qué se me hacía atractivo? Pues sinceramente no lo sé, pero había algo de él que me gustaba. No era su físico ya que él era muy delgado, tampoco su forma de ser porque pocas veces habíamos hablado y era muy tímido, solo nos saludamos por la calle y si voy a su casa intercambiamos unas palabras. Hasta donde sé solo juega videojuegos y estudia una ingeniería. A pesar de no saber la respuesta, me gustaba de cierta forma. Tengo que aclarar que cada vez que hablamos él se sonroja mucho, es inevitable notarlo, tartamudea o agacha la cabeza en señal de introversión, pero también le pillo mirándome algunas veces cuando hablo con su madre. Siendo sincera, quería pasar un rato íntimo con él.

    Empecé a ponerme ropa un poco más «provocadora» cuando iba a visitarlos, usar crop tops pero no ponerme sujetador para que se me notasen los pezones, usar camisetas cortas y que me botasen los pechos un poco de más. Usar leggins muy ajustados para destacar mi figura, sobre todo mis glúteos. Él no dejaba de mirarme sobre todo los pezones, cada vez que le veía bajaba sus ojos hacia mis pechos para luego volver a subir la mirada y sonreírme tímidamente. Sabía que a Maribel no le gustaría la situación por eso pocas veces hacía esto, pero tuve una brillante idea que desembocó en algo más. Hace un par de días pedí a Maribel por WhatsApp si su hijo podría venir a mi casa a ver qué le pasaba a mi ordenador, ella respondió gratamente:

    -Le preguntaré a Victor si puede

    -Te lo agradezco muchísimo Mari

    Después de unos minutos me volvió a escribir.

    -Victor puede pasarse en media hora si quieres

    -Si claro! Estoy libre

    -Ok pues se lo diré

    -Gracias Mari!!

    Mi plan estaba en marcha, me puse un tirante muy transparente que dejaban ver mis pechos, mis areolas y mis pezones se marcaban muchísimo, además era un tirante que solo cubría mis pechos y una muy pequeña parte del abdomen. Después me puse unos shorts de algodón muy cortos que se ajustaban a la silueta de mis glúteos y a la vez marcaban muy disimuladamente un camel toe muy sensual. Me puse una crema hidratante por todo el cuerpo para que mi piel se notase más suave y brillante, me eché un perfume de vainilla y me pinté los labios con un rojo muy disimulado. Estaba lista para lo que sucediese.

    Alguien llamó a la puerta, fui descalza a abrirla y ahí estaba Victor quien me saludó de inmediato al abrir la puerta y bajó casi de forma instintiva su mirada observando todo mi cuerpo.

    -Entra, a ver si me puedes ayudar con el ordenador.

    -S… si si

    Me siguió hasta mi habitación, me giré para verle, estaba muy sonrojado y boquiabierto. Mientras miraba qué le pasaba (en verdad solo iba lento) se giraba a mirarme y rápidamente volvía la mirada a la pantalla. Me observaba los pechos, las piernas… o directamente me miraba y sonreía tímidamente para decirme algo.

    -Es la RAM, no es muy potente y va lento, por eso también a veces se apaga.

    -¿Y qué puedo hacer?

    -Pues cambiar las tarjetas o comprarte un nuevo ordenador.

    -Joder, bueno estaré viendo cual comprarme.

    -Bueno… yo me voy ya.

    -Oye gracias por ayudarme, ven a la cocina y te doy algo de comer o beber.

    -No no, no hace falta de verdad gracias.

    -Que sii, insisto.

    Se me quedó mirando, yo le miraba con una sonrisilla mientras pasaba mi mano por mi hombro rozando suavemente mi tirante, haciendo que su mirada se desviase hacia mis pechos.

    -Vale, gracias.

    Fuimos a la cocina, le ofrecí un vaso de zumo de manzana fresquito, él aceptó. Estuvimos un rato charlando compartiendo palabras sueltas sobre nuestro barrio pero la tensión se notaba en el ambiente, estábamos de pie frente a frente, cuando se terminó su vaso le ofrecía más, me acerqué a él tanto que su codo chocó mi teta izquierda.

    -Lo siento… – Dijo tras un sobresalto.

    -No pasa nada cielo.

    Pegué mi cuerpo junto al suyo y comencé a besarle. Después de un rato con nuestros labios pegados se apartó.

    -¿Pasa algo?

    -No podemos hacer esto.

    -¿Por qué no? Nadie se va a enterar.

    Me acerqué a él y agarré sus dos manos.

    -Yo… somos vecinos.

    -¿Y? Sé cómo me miras siempre que voy a tu casa o cuando nos encontramos por la calle, estoy pillada por ti.

    -¿Y si mi madre se entera? Nos matará…

    -No se va a entrar nadie.

    -Yo…

    -Qué pasa.

    Le intenté besar pegándome más a él pero se apartó de nuevo.

    -Yo… yo soy virgen y tampoco sé besar, nunca he estado con nadie…

    Estuvimos un ratito mirándonos y luego él agachó la cabeza.

    -Pues vamos a cambiar eso.

    Agarrando una de sus manos le dirigí de nuevo a mi habitación, le tumbé en la cama, me fui desnudando lentamente mientras le miraba y movía las caderas lentamente, ya al tener mis pechos al descubierto me los agarré y los boté mientras seguía mirándole dejando escapar una sonrisilla pilla. Tras quitarme el short le fui quitando el pantalón y el bóxer a la vez que él se fue quitando la camiseta. Dejé al descubierto su pene, me quedé mirándolo un rato, era largo y delgado teniendo el glande más grosor que el resto del tronco, supuse además que medía 17 o 18 centímetros.

    Ya totalmente desnudos me subí a él para comenzar a besarle de nuevo, era verdad, él no sabía besar pero lentamente fui acariciando sus labios para que siguiese mi ritmo. Jugueteábamos con la lengua, rozábamos suavemente nuestros labios, los chocábamos, compartíamos saliva mientras nuestros cuerpos estaban totalmente pegados. Cogí sus brazos para que tocasen mi esbelta figura, que me manosease la cintura y el culo mientras lo besaba estando encima de él. Aparté mi cara, eché el pelo a un lado y puse uno de mis pechos sobre su rostro para que empezase a comérmelos, me mordía los pezones, los lamía y besaba, los chupaba como si fuese un bebé siendo amamantado, yo disfrutaba de la sensación de tenerlo mamándome los pechos. Me puse recta de nuevo aún encima de él, agarré sus manos y las puse en mis para que me los agarrase y juguetease a su voluntad.

    -¿Te gusta cariño?

    -Siempre quise tocarlos…

    -Es mi regalito para un chico tan bueno.

    Me acariciaba lentamente los senos, me los estrujaba, los palpaba y botaba. Disfruté de la sensación de ser tocada ya que mis pechos son especialmente sensibles.

    Tras un rato así, fui directamente a su pene el cual estaba mojado con líquido preseminal. Empecé a pasar la lengua sobre su glande mientras le miraba, con su cara sonrojada y sudorosa me observaba sorprendido, metí su glande en mi boca repetidas veces succionándolo para luego meterme todo su miembro dentro de mi húmeda cavidad bucal, le estaba realizando una mamada empapando su polla entera y saboreándolo como si fuese mi última cena.

    Cuando estaba entero dentro de mi jugueteaba con mi lengua acariciando su tronco y sacándomelo hasta que no podía más para luego ver su pene bañado en mis babas mezcladas con su líquido preseminal dejando su falo bañado en una espesa capa líquida de color blanco, era maravilloso. Como una viciosa no paré de mamarle el miembro, subía y bajaba mi cabeza compulsivamente, introducía y me sacaba su pene dentro de mi boca repetidas veces y a gran velocidad, quería esa polla muy dentro de mi saboreando cada curva de su húmedo miembro.

    Después de comerme su pene entero, me volví a incorporar encima de él, agarré su pene con una de mis manos para dirigirlo y metérmelo dentro de mi vagina, poco a poco fui metiéndomelo y sintiendo como lentamente me penetraba el coño. Victor estaba tan excitado como yo, no paraba de mirar como mi coño iba envolviendo poco a poco su polla para luego volver a mirar mi cara de placer y pasión. Ya dentro de mi me apoyé sobre su pecho y comencé una lenta y suave cabalgata en la cual su miembro rozaba mi interior profanándome y llenándome de satisfacción, fui aumentando el ritmo, el golpeteo de nuestras pieles chocándose se hizo más ruidoso, él comenzó a gemir a la vez que mis suspiros comenzaron a aumentar de tono.

    Monté su polla intensamente, todo mi cuerpo rebotaba y con más ganas que nunca comencé a gritar de placer. Mi vulva se sentía muchísimo más húmeda que antes, mis tetas rebotaban sin parar, la cama chillaba con cada bote, Victor y yo nos mirábamos gimiendo los dos a la vez, me pasó la mano por la cara para besarme mientras le cabalgaba hasta que tuve un pequeño orgasmo que me dejó las piernas temblando soltando a la vez un grito de placer que fueron convirtiéndose en risas pícaras.

    Me quedé tumbada a su lado, le dije que me masturbase y sin rechistar fue directamente a mi coño. Abrí las piernas y él se quedó perplejo antes mi húmeda y rojiza vulva.

    -Lámeme los labios.

    Puso su cabeza cerca de mi entrepierna y comenzó a lamerme la vulva lentamente y sin rumbo fijo, me lamía torpemente. Fui aconsejándole, poco a poco fue cogiendo cierta práctica, la suficiente como para darme placer, el placer aumentó cuando concentró sus lamidas en mi clítoris, no era rápido lamiendo pero me satisfacía. Luego le dije que me metiese los dedos, se los lamió y metió uno de sus dedos dentro de mi vagina haciendo que me retorciese levemente y sonriese.

    -Ahora otro más y mastúrbame, hazme tuya.

    Me metió el otro dedo, ya con ambos dedos dentro de mi comenzó a moverlos lentamente, rozando con sus yemas cada parte del interior de mi vagina, después empezó a taladrarme con ambos dedos, adquirió un ritmo que me hizo temblar y volver a gemir como loca mientras me agarraba a cualquier parte de la cama. Gritaba «sí sí sí, más… más…», mi vulva sonaba excesivamente húmeda, mis piernas vibraban y mis tetas no paraban de moverse ya que todo mi cuerpo se agitaba, gemí, grité y suspiré como una desquiciada intentando aguantarme los sonidos que terminaban saliendo de mi húmeda boca. No pude aguantar más y saqué sus dedos dentro para luego temblar tumbada disfrutando del éxtasis del orgasmo que había alcanzado. Victor se acercó a besarme y toquetear mi tembloroso cuerpo.

    Después de que mis temblores desapareciesen me puse en perrito orientando mis glúteos hacia él.

    -Fóllame Victor, fóllame lo más fuerte que puedas.

    Acercó su cara a mi coño y comenzó a lamerlo de abajo a arriba llegando a pasar su lengua por mi ano restregando todas sus babas. Se puso en posición, acercó su pene y me lo fue metiendo lentamente hasta tenerlo ya totalmente dentro, sentí una increible satisfacción por volver a tener mi vagina ocupada por su larga polla. Empezó a follarme lento pero rápidamente aceleró su ritmo penetrándome salvajemente y empujando todo su cuerpo contra el mío haciendo que me dejase llevar por sus embestidas, mi vagina estaba siendo violentamente follada, mis labios estaban tan húmedos que un sonido acuoso se dejaba escuchar desde mi vulva cada vez que era penetrada.

    Sus empujes eran tan fuertes que no pude aguantar y me dejé caer sobre la cama teniendo aún mi culo orientado hacia él apoyándome únicamente con mis rodillas, me agarré fuertemente de la sábana y dejé escapar desafinados gritos de placer. Él me empezó a azotar el culo cosa que me dolía y excitaba, le pedía «más fuerte» a agudos gritos y él me golpeaba con todas sus fuerzas mi culo dejando un escozor y marcando la palma de su mano en mi glúteo. Me sentía disociada de lo tanto que me estaba gustando, los ojos se me iban para arriba hasta que me llegó otro orgasmo que dejó escapar un leve chorro de mi vagina empapando su polla.

    Me di la vuelta y fui directamente a chuparle otra vez la polla, yo estaba en cuatro mientras él estaba de rodillas sujetándome la cabeza y apartándome el pelo de mi húmeda cara. Se la chupé con pasión, la saboreé y degusté con placer mirándole a los ojos. Mis labios engordaban al besarle el glande e incluso dejé su pene rojizo debido a mi pintalabios, en mitad de la mamada su móvil sonó del pantalón que estaba al lado de él, lo agarró y me dijo que era su madre, le dije que contestase.

    Mientras él hablaba con ella explicando el por qué de su tardanza con una excusa inventada sobre la marcha yo seguí chupándole el pene para dejarlo aún más mojado de lo que ya estaba. Cuando su madre quiso hablar conmigo saqué su polla de mi boca y comencé a masturbarlo mientras con la otra mano agarraba el móvil teniendo su pene a pocos centímetros de distancia de mi cara. Tras intercambiar una corta conversación nos despedimos, colgó la llamada y seguí apasionadamente con mi labor bucal.

    -Eres increíble. -Me dijo mientras me acariciaba la cara.

    -Soy una puta.

    -Eres mi puta.

    -Soy tu putita.

    Tras unas risas y un largo y húmedo beso me tumbé boca arriba abriendo las piernas.

    -Fóllame y córrete dentro de mi, quiero todo tu semen dentro de mi vagina, úsame como la puta que soy.

    Me introdujo de nuevo su miembro el cual se deslizó suavemente dentro de mi, me agarró de las piernas abriéndolas totalmente y empezó a penetrarme fuertemente hundiendo mi cuerpo en el colchón. Yo rebotaba con cada embestida que me daba, mis tetas se agitaban mientras yo las sujetaba de los pezones para complacerme, mi húmeda vulva estaba rojiza y muy mojada, su forma se deformaba cada vez que la polla entraba y salía de ella. Estuvimos mucho así, estaba gimiendo, gritando como una loca y sin vergüenza alguna, el placer iba aumentando conforme pasaba el tiempo acabando nuestro apasionado y duro sexo con él corriéndose dentro de mi, sentí su semen bañarme el interior de mi vagina a la vez que él soltaba un largo suspiro en señal de cansancio. Yo estaba relajada, disfrutando de la sensación de tener su semen dentro de mi, al sacar su polla salió un poco de su líquido seminal, bañé mis dedos con el líquido y me los metí a la boca para saborearlo.

    -Está muy rico cariño.

    Abrí la boca y saqué la lengua para mostrárselo mientras me reía. Agarré su polla y la chupé un par más de veces para limpiarla completamente sin dejar ningún rastro de semen.

    -¿Te ha gustado? -Me dijo tras sacarme su polla de mi boca-.

    -Me ha encantado, pero es mejorable.

    Le besé de nuevo.

    -Ven a verme cada vez que necesites alguna clase de educación sexual, cobro gratis…

    Tras unas risas y tras volver a ponerse su ropa él se fue. Yo seguía desnuda, fui directamente al baño a ducharme, antes me miré al espejo observando con admiración mi cara la cual estaba rojiza y muy mojada, me sonreí al sentirme satisfecha y cumplir con mi fantasía.

    Y aquí acaba este húmedo y apasionado relato, estoy bastante satisfecha por escribir esta historia ficticia y espero que a vosotros y vosotras os guste también. Tengo más ideas de historias muy calientes y pervertidas. Un beso a todos.

  • De la buena relación con mi suegra (suegra – yerno)

    De la buena relación con mi suegra (suegra – yerno)

    Comienzo por presentarnos, soy Ernesto y mi esposa Guillermina, trabajo como administrativo en una empresa de construcciones y ella es C.E.O. en una multinacional, con muchas responsabilidades sobre su espalda, es una mujer muy inteligente y capaz, creo en este punto que si ella no estuviera en la empresa no sería tan fructífera como lo es desde que llego ella al cargo.

    Debido a su agotador trabajo, trato de complacerla con unas vacaciones bien distendidas, nos vamos en carpa o en casa rodante (nos gusta la vida al aire libre) a un lugar paradisiaco, lleno de vegetación y un lago bastante grande de cristalinas aguas, y en donde podemos dar rienda suelta a nuestros impulsos sexuales haciendo cosas que al estar en casa no se puede, ya sea por los chicos o por temas de horario, con lo cual podemos tener sexo tradicional o algún rápido, según la disponibilidad.

    Guille con sus treinta y cinco años tiene un cuerpo que no sale de lo tradicional, diría más bien excede en diez kilos su peso, pero todo lo que tiene lo tiene bien puesto debido a su actividad en el gimnasio, sus tetas redondeadas y firmes lo mismo que sus respingados glúteos, y esa pancita incipiente que me vuelve loco de amor.

    Yo cuatro años más que ella, también excedo mi peso, pero gracias a mi actividad cuando recién empecé a trabajar, (hombreaba bolsas y paleaba arena) mis músculos aún siguen tonificados (lejos de tener un cuerpo de gimnasio) pero si se notaban, menos los del abdomen, pues yo también tengo mi panza, con ropa no se nota, pero si me saco la remera se ve.

    Con nosotros a parte de nuestros dos hijos vive mi suegra, Evangelina, cincuenta y ocho años, diría que Guillermina es un clon de su madre, tienen un físico parecido. Vive con nosotros desde que mi suegro falleció a causa de un infarto, algo totalmente inesperado, pues también hacia vida sana.

    Ya presentados, les cuento.

    Habíamos programado ya el viaje a “nuestro” lugar, preparamos la casa rodante con todo lo necesario. Los chicos quedaron al cuidado de su madrina, la hermana de Guille. Evangelina se quedaría sola en casa para descansar.

    El día anterior a la salida Guille me dice que me parece si la llevamos a su madre, cosa que no dude ni un segundo en responder que sí, por dos motivos, Eva me trata mejor que a sus hijos y segundo también se merece ese tipo de descanso, al fin y al cabo nos llevamos de maravilla los tres. Colaborando entre todos (luego de hacerle la propuesta y varias negativas después) preparamos su ropa y la acomodamos en el vehículo.

    Al día siguiente partimos hacia el palmar Ciudad de Entre Ríos, que se caracteriza por tener infinidad de palmeras, vegetación frondosa, fauna diversa en total libertad y lagunas internas, nosotros ya teníamos la nuestra, que habitualmente no anda nadie y podemos acercar la casa rodante.

    Luego de cuatro horas de viaje, comenzamos a divisar las palmeras desde la ruta, a los pocos kilómetros, el cartel que anuncia “Bienvenidos al Palmar”.

    Vamos directamente al lugar de acampe, lo primero fue armar una carpa para mi suegra, ella insistió para no entorpecer nuestra intimidad, luego le tocó el turno a nuestra “casa”, desenganchándola del auto la calzamos con los tacos y listo, ya instalados.

    Luego de un breve paseo para que Eva reconozca la zona y viera parte de la costa Uruguaya, volvimos al acampe para cenar, con una luna llena que estaba apareciendo de entre las aguas del rio.

    Cenamos unos sándwich y nos fuimos a dormir, bueno, mi suegra se fue a dormir, nosotros tuvimos una buena ración de sexo distendido, algún que otro gemido y pequeño grito al llegar al orgasmo.

    Al otro día nos levantamos los tres temprano para ver el amanecer, belleza verlo a la margen del rio, volvimos para desayunar, ya sentados a la mesa, suena el celular de Guille, era del trabajo, tenía que estar urgente para resolver unos problemas que habían surgido, una inspección, creo.

    Convenimos luego de querer regresar, que ella volvería sola a la ciudad, total era uno o dos días nomas, y prometió que a su regreso apagaba el móvil. Tomo dos o tres cosas y partió rumbo a la empresa.

    Parte del resto de la mañana y la tarde paseamos para que conozca la zona, cruzamos algunos zorros grises y algún que otro carpincho que curiosos nos miraban.

    Por la noche, cenamos y nos fuimos a descansar. Al cabo de una o dos horas siento ruido de agua, algo andaba en el lago, me asome y gracias a la brillante luz de esa inmensa luna que reflejaba su cara en el espejo de agua, divise una silueta nadando, era mi suegra que se aprovechó de la complicidad que le daba la oscuridad para nadar desnuda. Mis ojos no daban crédito del cuerpazo que estaba viendo, con su edad no tenía nada que envidiar a su hija, debo reconocer que medio dormido pensé que era Guille. Salí de la casilla y me acerque lentamente sin hacer ruido escudado entre las sombras para observarla mejor, ver el culo sobresalir de la superficie hizo que mi miembro se yerga con una dureza importante, se notaba a través de mi pantalón corto.

    La excitación pudo más que la razón y comencé a masturbarme, con tanta ¿mala suerte? Que piso una botella plástica que algún desconsiderado dejo tirada, haciendo que mi suegra se de vuelta tapándose los senos, alcanzo a verme, al darse cuenta que era yo, muy lentamente salió del agua bajando los brazos y sin cubrirse, avanzo lentamente hacia mí, su espectacular figura brillaba a la luz de la luna mientras que su largo cabello caía sobre su espalda.

    -Yerno querido, ¿te gusta lo que ves?

    -(tragando saliva) si la verdad sos una verdadera escultura, perdón pero no me pude resistir.

    -Yo tampoco y me cortaste mi “tarea”, el escucharlos anoche y ver como se movía la casa me trajo recuerdos, pero basta de charla y terminemos lo que empezaste.

    Se puso delante de mí tomando mi verga endurecida para masturbarme, yo no reaccionaba hasta que comprendí el terminemos. Mi mano fue hasta su vagina coronada con unos vellos húmedos muy bien recortados, introduje un dedo de mi mano derecha dentro, mientras la izquierda estimulaba el clítoris. De su boca salían un montón de palabras ininteligibles que se confundían por sus gemidos, en un momento sus rodillas comenzaron a doblarse levemente, intentaba erguirse pero nuevamente sus rodillas se doblaban, estaba llegando al orgasmo, apuró su movimiento de vaivén en mi miembro hasta que todo mi semen salió disparado sobre su espalda y su culo, se dio media vuelta y me estampo un beso a la voz de gracias, me saco el pantaloncito y la remera, ambos desnudos fuimos al agua.

    Nos besamos por un rato, luego nadamos mientras hablamos de lo sucedido, que sería un secreto entre los dos, confesándome que desde que falleció Juan, no había tenido sexo con nadie, lo más cercano era un dildo que se había comprado para masturbarse, que le gusto la situación que vivimos y sabia como era yo, por eso no lo dudó ni un segundo, nadando de perrito se acercó nuevamente, me beso y masajeando mi pene espero pacientemente que se me pare de nuevo, una vez que lo logró acerco su pelvis y con la soltura que le dio el agua levanto sus piernas rodeando mi cintura, para dejar vulnerada la entrada de la vagina, intente penetrarla de golpe, pero no pude, parecía como un mecanismo de defensa de su concha, mientras con una mano la sostenía de los glúteos con la otra abrí los labios vaginales y ahí pude estar en su interior, que hermosa vagina apretada, el contraste del frio del agua con la calidez del interior era algo que nunca había experimentado, la libido estaba por las nubes, enseguida comenzó a jadear y gemir en mi oreja, me excito más aún.

    -Hay Ernesto, querido yerno, cuanto placer me estás dando, mi hija se sacó la lotería con vos.

    Se le empezó a entrecortar la voz pero pude entender lo último que dijo, Ernesto… acabo, acabo, y pego un largo suspiro.

    No me pude aguantar ni retener más el semen que también empecé a derramar en su interior.

    Nadamos un rato más y me dijo…

    -Esto no termina acá, ya lo empezamos tenemos que terminarlo.

    Sorprendido de como se había desatado le lance…

    -Como vos quieras, estamos vos y yo, te voy a hacer lo que me pidas.

    -¿Lo que te pida?

    -Si, lo que me pidas o lo que quieras, llamalo vos por su nombre.

    -Bueno por lo pronto quiero que nos sentemos en las reposeras, fumemos un cigarrillo y unas cervezas, te voy a dejar descansar un rato porque no sabes lo que te espera.

    -¿Para tanto? ya me da miedo.

    -No tengas miedo, algo me ha contado Guille, y se lo que te gusta.

    Dos cigarrillos después y cuatro latas de cerveza nuestros cuerpos estaban secos, fue hermoso compartir la charla desnudos.

    Parándose delante de mí, acerca su vagina a mi cara, aprovecho y me sumerjo entre sus piernas para probar el exquisito sabor de mi suegra. Luego de un rato de disfrutar mi lengua, me toma de los pelos para hacerme poner de pie. Ya erguido me lleva rumbo a la cama matrimonial que está en la casilla.

    -Acostate boca arriba.

    Obedezco como un niño que se mandó una macana, se posiciona sobre mí para chuparme la verga y que pueda hacer lo mismo en su sexo. Estaba haciendo una mamada de película, la verdad nunca me la habían chupado así, estaba entre chupar yo o disfrutar de esa boca experta, trate de conservar la cordura y logre que llegue al orgasmo y un poquito más, tuvo un squirt delicioso.

    -Ahora quiero sentirte adentro.

    -Jaja ya estuve adentro tuyo.

    -No mi vida no estuviste nunca dentro de mi culo.

    Se sentó ella misma sobre mi miembro y se dejó caer introduciéndola de golpe, no hubo cara de dolor ni grito ni nada de lo que ya se conoce al hacerlo, solo exclamo.

    -Que hermoso me encanta, hacía rato que necesitaba una de carne, ahora sin sacarla acomódate.

    Fui girando y ella incorporándose para ponerse en cuatro, una vez que con mucho esfuerzo lo logramos me empezó a hablar en un tono más fuerte.

    -Dale yerno, dale duro, ahora vas a saber lo que es coger con tu suegra, fuerte como si me lo quisieras romper por favor.

    Sus palabras me hicieron entrar en un estado que me hizo descontrolar, le empecé a coger ese culo con una violencia que me desconcertó, pero le di lo que me pidió, al cabo de un rato y al sentir mi semen dentro pego un grito que pensé vendrían el guarda parques.

    -¡¡¡Acabo!!!

    Solo eso alcanzo a decir, luego quedo inerte en la cama, desmayada, fueron unos segundos, pero para mí fueron como diez días.

    -Yerno, lograste lo que nunca un hombre pudo lograr, yo sabía, te tenía fe.

    Luego de la sesión de sexo desenfrenado, dormimos totalmente desnudos y abrazados.

    Al otro día nos levantamos tarde, fuimos así como estábamos al agua, hacía calor, ni hablamos de lo sucedido, al salir reviso el celular y había un mensaje que decía en cinco minutos salgo para allá. Le comento que está viniendo Guille, aproximadamente llega en tres o cuatro horas.

    -Bueno yernito, hay que aprovechar.

    Hasta que llego mi esposa, lo hicimos en el lago un par de veces, en la cama no podíamos, pues tuvimos que acomodar el desastre que dejamos anoche.

    Al llegar Guille, nos saludamos efusivamente.

    -Como les fue sin mí, pensé que se iban pelear, pero veo que el ánimo esta bueno. (bromeo)

    -No hija, tu marido es un santo, no me dejo que me aburra, me tuvo entretenida y sabe mucho.

    -Ha bien, seguro te llevo a conocer todo.

    -En realidad hija me hizo recordar cosas gratas.

    -Que bien, a dios gracias se llevan bien, me pone feliz.

    -Desde un principio sabía que nos íbamos a llevar muy bien.

    El resto de los días transcurrieron sin novedades, ni sospechas por parte de Guille. Solo tuvimos una oportunidad de hacer algo en el lago cuando fue a la despensa a comprar algo para almorzar, cuando regreso nos encontró agitados en el agua y dijo.

    -Chicos dejen de nadar, miren como están de cansados.

    Los tres reímos, dos, sabíamos el por qué.

    Ya de regreso a casa, casi todo volvió a la normalidad, con la diferencia que, en cada oportunidad que teníamos, una sesión de sexo había.

  • Inicios en el voyeur y exhibicionismo de mi exnovia (2)

    Inicios en el voyeur y exhibicionismo de mi exnovia (2)

    Hola de nuevo, aquí les voy a contar lo que empezó a ser el mejor fin de semana se mi vida junto con mi exnovia Claudia.

    Les recuerdo que yo soy de complexión media, ni gordo ni atlético y mido 1.75 aproximadamente y con una verga de unos 17 cm en su máxima expresión. Claudia es una mujer chaparrita blanquita con unas piernas muy ricas, torneadas y suaves, con poco culo, pero bien formado, lo que si, sus tetas son brutales, grandes, suaves y con unos pezones cafés muy deliciosos que se ponen como piedra cuando está excitada.

    En mi relato anterior, conté como en un autobús hice que mi exnovia tuviera 2 intensos orgasmos y yo una corrida de ensueño en la boca de mi exnovia…

    Bueno, por fin llegamos al hotel, ella bajó del autobús sin su bra y con una blusa blanca, sin mangas y muy delgada por lo que dejaba ver muy bien sus tetas y pezones, a contra luz se veía increíble y más porque en la Riviera Maya hay mucho calor, ya estaba sudando, eso hacía que su piel se viera deliciosa. El bellboy nos ayudó con las maletas y no perdía la vista de las tetas de mi novia, cuando volteé a verla ufff tenía durísimos los pezones, quería ir a moverlos en ese momento, pero me tuve que contener.

    Ya en el check in nos atendió una chica muy guapa, a lo cual mi novia me dice mira a la recepcionista no deja de verme las tetas, creo que voy a ser el centro de atención de varios y varias… En ese momento la abrace por detrás, le unté todo mi pene el cual ya estaba parado y ella solo gimió un poco en silencio y me dijo al oído, ya quiero comerme de nuevo ese trozo de carne baby… Yo estaba por explotar, lo único que hice fue darle un apretón de culo y discretamente le pellizque un pezón ahí mismo frente a la recepcionista.

    En fin, terminamos el check in y fuimos a la habitación para ponernos cómodos ya que en la Riviera Maya hay demasiado calor optamos por algo ligero, yo una playera sencilla con un bañador y sin ropa interior por lo que mi pene se sentía y alcanzaba a notar, eso le gusta a mi exnovia que pueda tocar y sentirlo cuando quiera.

    Por otro lado ella me sorprendió demasiado ya que digamos que no es tan conservadora pero tampoco es tan atrevida… Normalmente, porque se puso un bikini de esos que levantan las tetas y la parte de abajo era tipo cachetero, la verdad es que me sorprendió, se veía increíble no se si era la atmosfera de la Riviera Maya o que, pero se me volvió a parar la verga, ella lo notó y de inmediato me dio la espalda, quedando ella de frente a un espejo y empezó a untarme su culo y a medio bailar…

    Uff yo parecía niño con juguete nuevo, la empecé a agarrar por donde podía, por las tetas, por las caderas, piernas, culo, me estaba dando un agasajo como nunca, ella gemía como loca sin pudor, la empecé a masturbar, estaba mojadisima, le mordía las tetas, y ahí parada tuvo un delicioso e intenso orgasmo, pude ver por el espejo como cerró los ojos, mordió sus labios y sus piernas empezaron a temblar, tuvo un orgasmo como de 5 minutos.

    Yo no paré de masturbarla en ningún momento y cuando terminó su orgasmo se volteó y me dijo exigiendo «cógeme, dame tu verga, quiero que me la metas por todos lados» esas palabras me volvieron loco y ahí mismos, parados frente al espejo le moví el cachetero y le metí la verga hasta el fondo, ella ya estaba super mojada por eso entró facilísimo tanto que se salía de lo mojada que estaba todo de sus fluidos ya que cogemos sin condón siempre.

    Mientras me la estaba cogiendo veía su cara de placer en el espejo pero algo dentro de mi me dijo «para, hazla sufrir» y así lo hice, le saque la verga, me subí el short y le dije vamos a la piscina, ella primero se molestó y me dijo » no me puedes dejar así, quiero seguir cogiendo» y le respondí: «te voy a dar la cogida de tu vida pero ahora te voy a dejar con las ganas», le di un beso y sin más tuvo que aceptarlo.

    Caminando hacia el área de piscinas yo solo veía como se movía su culo y sus tetas, todo era excitante pero también noté como las personas que pasaban junto a nosotros igual repasaban las tetas de mi exnovia y uno que otro se atrevía a voltear a verle el culo cuando dábamos la espalda, eso me excito muchísimo y creo que fue cuando deduje que disfrutaba mucho exhibir a mi exnovia.

    Ya en la piscina, pedimos bebidas, jugábamos y tomábamos a gusto, cada que podía le agarraba el culo por debajo del agua, le besaba el cuello y le metía mano en su vagina la cual siempre estaba caliente. En un momento, me dijo: «te pasaste, me quedé con muchísimas ganas de seguir cogiendo» «voy a tener que ir a buscar una verga que si quiera cogerme», en ese momento sentí que me venía solo de escucharlo. A lo cual le respondí: «ya vi que te gusta estar mostrando las tetas y el culo a los desconocidos» y ella me dijo: «y a ti verme hacerlo», me guiñó el ojo, me agarro la verga y los huevos y se alejó de mi, se fue al área de pool bar.

    Yo no perdía detalle, vi como se abrió paso entre unos gringos, ellos eran altos (mi exnovia es chaparrita) por lo fue fácil pasar entre ellos quedando en un sándwich, vi que se quedó en medio de ellos dos como 10 segundos no se si hablando o que, pero yo solo pensaba en la embarrada de culo y tetas que les estaba dando, estaba a mil, quería masturbarme ahí mismo pero tuve que aguantarme las ganas, solo me empecé a acariciar la verga debajo del agua sin llamar la atención.

    Cuando mi exnovia regresa conmigo traía una sonrisa enorme y enseguida le pregunté que pasó, «que hiciste con los gringos» le dije. Entonces me contó que pasó junto a ellos, pidió permiso, ellos la vieron desde arriba y notó como clavaron su mirada en sus tetas, me dijo que eso la calentó enseguida y por eso decidió quedarse un momento para que la vean bien y como estaban casi pegados me dijo que rozó con su mano derecha la verga creciente de uno y con su pierna izquierda sintió la verga del otro. Me dijo que se sintió en la gloria que no quería quitarse, pero en eso el barman la atendió y tuvo que moverse, me dijo que les sonrió a los gringos, uno le sonrió de vuelta y el otro más atrevido le agarró el culo brevemente y luego se fueron.

    Uf yo no podía creer que mi exnovia estuviera dispuesta a exhibirse, dejarse tocar y <tal vez> a coger con alguien más.

    Me dijo que el agarrón de culo que le dio el gringo hizo que se mojara demasiado que lo sintió increíble y más porque ya llevaba un par de años conmigo, fue sentir la verga de alguien más, sentir la mano de alguien más en su culo y que yo estuviera viendo todo, la calentó en exceso.

    Espero les haya gustado mi relato. Pronto subiré el siguiente, el cual es del mismo día en la misma piscina, pero en una «fiesta de espuma» que hizo el hotel.

  • La mejor paja de la historia

    La mejor paja de la historia

    No sé si fue su cara de putita, sus tetas grandes o toda le experiencia vivida lo que me llevó a tener la mejor paja de mi vida.

    Analía así llama la chica a la cual eyacule sobre su precioso rostro y a la cual voy a describir a continuación. Ella es una chica de apenas 22 años, es morena (tiene el cabello oscuro no la piel), debe medir entre 1,60 y 1,65 cm, tiene ojos color café y grandes como sus tetas (las tiene enormes, pero medio caídas), el largo de su cabello lo tiene hasta sus hombros y por supuesto tiene un buen trasero. Ella es una chica normal como cualquiera, su cuerpo no es perfecto (no es delgada pero tampoco es gorda) y aun así a mí me excita un montón.

    Ella empezó a trabajar desde hace unos meses como secretaria en la oficina en donde trabajo ya desde hace muchísimo tiempo, así que todos los días la veo en minifalda y en camisa o usando un pantalón negro que hace que se le marque todo el orto. Ella es una chica muy alegre y muy simpática, es amiga de todos en la oficina, vive con una sonrisa. Conmigo, en particular tiene otro tipo de relación, ella me aprecia más que a cualquiera y se le ilumina los ojos cuando hablamos. Todo el tiempo estamos juntos, ella me busca todo el tiempo y como yo la quiero, la abrazo o la agarro de la cintura, la lleno de besos por todas partes y la hago sentarse encima mío.

    Ella sentía bastante amor por mí y yo por ella, entonces sucedió lo siguiente. Yo había llegado un punto en que en lo único en lo que pensaba era en besarla y en manosearla toda, sobre todo las tetas y el culo, pero reprimía estos sentimientos por ser un hombre casado y con hijos. Sin embargo, ella cada días era más amorosa conmigo, me había empezado a decir te quiero, me agarraba de las manos y me daba pequeños besos en la mejilla. Entonces ya no me pude controlar más e hice lo que debí haber hecho ya hace muchísimo tiempo.

    Una tarde antes de irnos del trabajo la llevé al pequeño cuarto de limpieza y allí dentro la agarre fuertemente de la cintura, la acerqué hacia mí y me le declaré.

    -Me gustas un montón – le dije yo.

    -A mí también me gustas – dijo ella.

    Entonces luego de tanto tiempo y de no haberlo hecho antes la bese como si fuese el amor de mi vida. Experimente en carne propia la pasión y el fuego con ese beso, estaba desesperado por hacerlo, no me aguantaba más. Metí mi lengua dentro de su boca y junto con la suya experimentamos algo único y hermoso. Nos amábamos y nos deseábamos y esto era el fruto de este amor.

    Mis manos que se encontraban detrás suyo y al altura de su cintura bajaron hasta tenerlas posadas sobre su cola. Entonces allí mismo, mientras seguíamos besándonos, le empecé a tocar y apretar las nalgas por primera vez. Esto hizo que todo se ponga más candente de lo que ya estaba, con lo cual, nuestros besos se convirtieron literalmente en lengüetazos que iban de un lado hacia otro.

    Permanecí con mis manos en su cola hasta que en un momento ella me las agarro y las llevo hasta sus tetas, ella estaba más caliente que yo. Entonces sin despegarme todavía de su boca comencé a manosearle sus ricas gomas por encima de su camisa blanca y ya hasta ese momento había sobre cumplido mi sueño, le había tocado la cola y ahora las tetas, sin embargo, todavía quedaba más. Ella en un momento y para mí sorpresa se abrió la camisa, se la desabotono, y desde dentro de su sostén también blanco sacó sus pechos hacia fuera. En consecuencia, yo se las agarre con mis dos manos para luego llevarlas hacia mi boca. Por lo tanto, ahora estaba chupando y mordiendo los pezones de Analía.

    Era como si fuese un bebé grande que se quería alimentar de las tetas de una chica de 22 años, pasaba de la una a la otra y la succionaba queriendo sacar leche de ellas. Mientras tanto ella comenzó a tocarme el bulto, crecía más con cada segundo que pasaba, por encima de mi pantalón. Llegado a cierto momento ella se arrodillo en el suelo y me bajo el cierre del pantalón. Entonces metió su mano dentro de mi pantalón para luego sacar mi vergota hacia fuera. Ella se quedó quieta varios segundos contemplado semejante cosa, la tenía más enorme y más dura que nunca, hasta que decidió agarrarla con una mano y llevarla a su boca.

    Con su mirada fija hacia mí, tenía sus ojos clavados en los míos, y con sus pechos por fuera de su ropa comenzó a chuparme el pene como nunca me lo hicieron. Era una delicadeza aquello, sus labios envolvían por completo toda mi pija, su lengua que se movía hacia arriba y hacia abajo tocándome la cabeza de la chota, su cara de me encanta chupar pijas y la succionaba tan bien que ahora era ella la que quería tomarse la lechita. Yo por supuesto estaba delirando de placer, la miraba a ella y luego cerraba los ojos o me ponía a mirar el techo.

    En un momento de la chupada de pija que me estaba haciendo la agarre de la cabeza con mis dos manos y se la metí por completo varios segundos hasta que se empezó a ponerse colorada así que se la tuve que sacar y la saque toda baboseada. Luego ella volvió a llevársela a su boca y siguió chupándomela hasta que me empezó a dar ganas de acabar, así que se la saqué y enfrente de ella me hice la mejor paja de la historia.

    Yo me la jale tan fuerte que faltaba que me salga fuego de las manos, era tan excitante aquello que quería bañarla en semen. Ella se agarró las tetas, saco su lengua y cerró sus ojos. Ella quería que eligiera algunos de esos lugares y elegí su lengua, entonces apunte allí y cuando me vine, tuve que gritar despacito, expulse varios chorros de leche que fueron a parar a varios lados. Una buena parte terminó en su lengua, pero otra gran parte terminó en todo su rostro, más precisamente cerca de su ojo izquierdo. A pesar de esto a ella le encantó esto, se tragó lo que expulse en su lengua, y luego de acomodarse la ropa salimos de allí y nos fuimos a nuestra casas.

  • Doctor amor

    Doctor amor

    Era un hermoso día jueves de primavera, pero mucho más bonito era mi agradable despertar, me encontraba abrazada desnuda con mi novio Edgardo que también me gusta llamarlo el doctor porque trabaja de radiólogo en una clínica.

    Lo conocí en la facultad cuando fue mi primer año de estudiar la licenciatura en literatura.

    Me quedé un rato admirando a mi bello hombre, él era lo más hermoso del mundo, me encantaba su barba, su cabello largo color chocolate que le llegaba hasta los hombros y tenía una expresión muy serena cuando estaba durmiendo.

    Le di un suave beso en los labios, acaricié su pecho y bajé mi mano hasta posarla en su miembro que ya tenía una erección.

    Le acaricié lentamente su pene y parece que reaccionó ante mi contacto porque se le puso más duro.

    Él se despertó y antes de que pudiese decir nada me subí encima de él colocando mi vagina desnuda sobre su verga y le di un beso apasionado en los labios.

    Posó las manos en mis nalgas, me las apretó fuertemente y me metió uno de sus dedos mientras me besaba con lengua.

    -Buenos días, amor- me dijo dándome un beso en la mejilla.

    -Buenos días, doctor- le respondí dándole un beso en el cuello.

    -Qué lindo despertar- me respondió, movió su dedo en el interior de mi trasero y me metió otro dedo más.

    A mí también me encantaba despertar así con su miembro endurecido sobre mi vulva, con sus dedos moviéndose en mi trasero, todo esto era maravilloso con él, me incliné un poco hacia adelante y le puse mis senos desnudos en su boca que los recibió con un gran placer.

    Sentir su lengua sobre mis pezones y luego por toda la zona de mis pechos era hermoso, ya sentía una abundante humedad en mi zona íntima, lo quería adentro.

    Me puso ambas manos en la espalda, me acarició por unos segundos y luego apretó mis senos a la vez que los chupaba.

    Su pene se levantó aún más e hizo contacto directo con mi vagina, aunque todavía sin entrar del todo. Di un salto para adelante y su miembro entró en mí por completo.

    Suelte un profundo gemido y él abrió los ojos por la sorpresa de que ya estaba adentro de mí.

    Empecé a saltar rápidamente sin detenerme en ningún momento, haciendo que mis senos escapen de su boca y se muevan también.

    Él liberó mis pechos, pero se concentró en darme nalgadas mientras yo saltaba a mi gusto haciendo esos movimientos que tanto me gustaban a mí.

    Se vació adentro de mí con total facilidad en pocos segundos, mis movimientos tenían ese efecto en mi amado doctor, siempre lo llevaban al límite de la excitación y hacían que una cascada de semen me inundará.

    Me di vuelta quedando de espaldas a él, agarré su miembro y me lo metí en mi trasero, luego empecé a hacer movimientos con mis nalgas haciendo que saltaran bastante mientras él no me despegaba la vista de encima por cómo me estaba moviendo.

    Después cambiamos de posición, él se incorporó y me la volvió a meter por el trasero, pero esta vez aprovechó para manosear mis senos y mi abdomen alternando las zonas de sus caricias con sus cálidas manos que tanto me gustaban y que tantas cosas me hacían sentir. Después, así como estábamos, le resultó fácil ponerme en cuatro, mi culo quedó bien elevado y Edgardo me tomó del cabello para hacer más profundas las embestidas.

    Cuando mi atractivo doctor y novio se cansó de tenerme en cuatro y de estar embistiéndome duramente el trasero, ahí recién salió y se acostó sobre mí, en realidad se lo agradecí porque ya me dolía el culo de tanto sexo.

    Puse mis piernas en su cintura y lo enredé con ellas, él me miró fijamente a los ojos mientras me volvía a penetrar mi vagina y eyaculo adentro mío otra vez más haciendo muy pocas embestidas.

    Edgardo finalmente se acostó, totalmente agotado por nuestra increíble sesión de sexo.

    Apoye mi cabeza en su pecho para acariciarlo y luego levante mis labios hacia los suyos y le fui dando muchos besos. Con mi mano fui bajando hasta su pene otra vez, pero en esta ocasión, en vez de tocarlo con mis manos, lo puse en el hueco de mis senos y con los movimientos que empecé a hacer con mis manos, hice que mis pechos saltaran alrededor de su miembro y que lo tocaran.

    -Amor, en unos minutos debo irme a la clínica- decidí no contestarle y me metí su pene a la boca, pero aún lo estimulaba con mis tetas, eso lo terminó de convencer y me dijo:

    -Pero antes voy a satisfacer a mi novia, ven aquí- me tomo de la cintura y me volvió a sentar sobre su miembro.

    Este hombre me hacía muy feliz.