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  • Mi madre entra a un culto

    Mi madre entra a un culto

    Disclaimer: la presente historia es una obra de ficción. Cualquier parecido con personas reales o con situaciones reales es pura coincidencia. Los personajes, eventos y diálogos presentados en esta obra son ficticios y están creados con fines exclusivamente artísticos y de entretenimiento y bajo ninguna circunstancia representa la opinión del autor.

    Todos los personajes representados en esta historia son mayores de 19 años. Cualquier referencia a la edad, aunque pueda no ser explícitamente mencionada en la obra, se presume que todos los personajes son mayores de 19 años.

    La presente obra contiene lenguaje explícito y puede no ser adecuado para todas las audiencias o incluso ofensivo para ciertas personas. Se recomienda discreción.

    Al leer la presente obra, el lector acepta estos términos y comprende que se trata de una obra de ficción con fines artísticos y de entretenimiento.

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    Esta es la historia de cómo mi mundo cambio por completo por culpa de los deseos de hombres sin escrúpulos y de la inocencia de mi madre. Mi nombre es Elías vivo en un barrio algo alejado de la ciudad, una colonia que había sido habitada por inmigrantes y personas de otras ciudades que habían venido buscando mejores oportunidades de trabajo y una mejor vida… Nada mas lejos de la realidad, pues es un vecindario algo precario, la mitad de las calles no están pavimentadas, las casas son pequeñas y el barrio esta rodeado por fabricas, y desgraciadamente como en muchas ciudades súper pobladas del mundo, aquí también existe la pobreza, los vicios, el crimen y degeneración.

    Y aunque pueda parecer pesimista y lúgubre, la gran mayoría de las personas en el barrio llevan una vida bastante tranquila, mas bien como inmersos en sus propios mundos sin que les importe lo demás, lo que hace que nos les importe la venta de drogas, la prostitución y la violencia, supongo que las personas ya tiene suficiente con su propia miseria como para inmiscuirse en la mierda de vida de los demás.

    Como les mencione mi nombre es Elías, y mi historia y la de mi madre empieza un par de años atrás, cuando yo aún estudiaba en la preparatoria, en ese momento viva con mi madre, Marta, una mujer de unos cuarenta y tantos años de edad, piel morena, de 1.6 m de estatura, cabello negro y corto (como lo usan las señoras de la edad), y con un cuerpo algo desproporcionado y exótico debido a su ascendencia cubana, con unas piernas gruesas como jamones, una cadera amplia con un culo grande y respingón, una cintura algo estrecha, con algo de panza pero sin llegar a ser gorda y una tetas naturalmente grandes pero algo caídas, siempre con una actitud muy relajada y despreocupada, mi relación con ella es como la de cualquier chico con su madre, aunque puede que en ocasiones sea algo empalagosa conmigo, y que cuando se enoja tiene un vocabulario más colorido que él muchos albañiles, lo bueno es que rara vez la hago enojar jeje, en general su actitud hacia los demás es como el de cualquier señora, aunque a veces se pone a platicar con otras señoras en la fila del supermercado, el banco, etc., respecto a su forma de vestir, fuera de casa se viste bastante acorde a su edad, nada de escotes o ropa demasiado ajustada, aunque en casa se pasea de un lado a otro en alguna playera ancha del partido político en turno y en shorts o pants, aunque en los días calurosos la he visto preparar la comida o haciendo en aseo en blusas de tirantes sin sostén y en calzones, debiendo confesar que en esas situaciones me calienta muchísimo ver rebotar ese grueso culo y esas generosas tetas de un lado a otro, impregnadas por gotas de sudor y casi siempre con música de salsa o la radio de fondo.

    Hoy no me voy a enrollar en la historia de mi madre antes de estos acontecimientos, solo resumiré que como saben ella es migrante cubana, que cuando yo estaba muy pequeño se convirtió en la amante de un viejo con dinero, quien le compro la casa en la que vivimos y le pasaba una pequeña pensión a cambio de que ella fuera pues su amante, esto hasta que el viejo se aburrió de ella y la dejo por una mujer mucho más joven, y justo hasta ese entonces yo creí que mi madre había tenido su momento más humillante cuando mi madre busco a ese viejo asqueroso, rogándole de forma humillante que no le quitara la pensión, pues en ese momento teníamos dificultades económicas que pues no contare en esta historia.

    Afortunadamente, mi madre logro sacarnos adelante y consiguió un trabajo en una planta textil, llegando a ser supervisora, incluso logro juntar algo de dinero lo suficiente para comprarse un auto usado, que le vendieron «a buen precio», así pues nosotros vivíamos justos, pero mejor que muchas de las familias del barrio, y a pesar de la actitud alegre y amistosa de mi madre, esta no tenía muchos amigos, de hecho solo ña había visto platicar con una par de señoras, entre ellas nuestra vecina de enfrente la señora Minerva, una mujer que vive en frente de nuestra casa con su esposo, don Luis y su hija Lucy, Minerva es de complexión delgada, cabello castaño obscuro y un cuerpo nada fuera de lo común, con unas tetas como naranjas firmes y un culo bien formado.

    La señora Minerva nos daba mucha pena, pues su familia siempre tenía problemas económicos, en ocasiones llego a tocar a la puerta de la casa pidiendo algo para comer porque a su esposo lo habían vuelto a despedir de otro trabajo, la pobre mujer viva angustiada, pues su esposo es un alcohólico de mierda que no duraba en ningún trabajo y muchas veces golpeaba a su esposa o la humillaba en público diciéndole cosas horribles, como que no servía para anda, que es una estúpida, que es fea y solo esta con ella por lastima y que nadie más la querría, y que solo para coger apenas servía, etc. Cosas horribles que cuando las decía ella solo agachaba la cabeza en silencio, el tipo era tan sinvergüenza que incluso en algunas ocasiones cuando se encontraba borracho sentado en la banqueta afuera de su casa, le llego a gritar varias guarradas a mi madre cuando esta salía a tirar la basura, barrer la entrada o ir a la tienda, cosas como «como me gustaría rebotar en ese culo» «esas tetas seguro deben dar champagne en lugar de leche», «que le gustaría montarse en esa vaquita», «que ganas de romperte el coño», «que ganas de dejar a mi vieja por ti», etc. Todo esto estando su esposa y su hija a escasos metros de él.

    Mi madre siempre ignoro sus insinuaciones y ofensas, sobre todo porque pareciera que al tipo se le olvidaba al día siguiente y también para evitarle problemas a la señora Minerva, quien siempre pagaba los platos rotos cuando su esposo estaba enojado, varias veces las vecinas llamaron a la policía cuando Luis golpeaba a su esposa, pero siempre que la ley llegaba ella decía que no había pasado nada y que todo era un mal entendido mientras que el cobarde de su esposo se escondía en el interior de su casa.

    Debido a lo pequeñas que eran las casas y la precariedad de las viviendas las personas por lo general cubrían las ventanas con algunas cortinas ligeras o sabanas o lo que tuvieran a la mano, cosa que en ocasiones no servía de mucho, las casas son de un solo piso, con solo dos habitaciones, una pequeña cocina, un baño y una pequeña sala en la que solo cabe un sofá, varias veces, mientras me dirigía a la escuela o regresaba de ella o cuando salía a jugar escuchaba los gritos y los golpes que provenían de la casa de la señora Minerva, y en algunas ocasiones me llegue a asomar por la ventana preocupado de que esta ves Luis (su esposo) si fuera a matar a la señora Minerva, y con el corazón en la mano sabiendo de que si el señor Luis me veía, seguramente me daría una golpiza a mi también.

    En esas ocasiones en que me llegue a asomar, veía como el señor Luis maltrataba a la señora Minerva la usaba como si fuera un saco de box y la tiraba de un lado a otro como si fuera de trapo, lo cual era extraño pues el señor Luis no era especialmente fuerte, era alto sí, pero de complexión delgado, era sorpréndete como a esas alturas no le había tirado algún diente, y lo peor era que a veces me tocó ver como después de la golpiza Luis le arrancaba la ropa y la cogía allí donde estuviera, a veces sin que le importase que su hija les viera, solo se montaba sobre la señora Minerva y la bombeaba durante un rato hundiéndole la cara a la pobre mujer contra el suelo y dándole un golpe ocasionalmente, hasta que se corría dentro de ella o a veces la tomaba del cabello y la forzaba a darle sexo oral hasta terminar en su boca o en su cara, supongo que la pobre Minerva ya estaba acostumbrada, púes las veces que me tocó presenciar eso, veía como en cuanto Luis se corría, minerva solo se levantaba recogía su ropa la hacía a un lado y seguía con lo suyo, ya ni siquiera se molestaba en limpiarse el semen de la cara, la boca, el coño o el culo, ni tampoco se molestaba en vestirse de nuevo, solo se ponía de pie y seguía cocinando, lavando, limpiando o lo que sea que estuviera haciendo sin que le importara nada, con una mirada perdida y entre lágrimas.

    Y así era la vida en el barrio, pasaron algunos meses y durante ese tiempo ya no escuchábamos los llantos de la señora Minerva, pero en cambio veíamos como una vez por semana salían los tres miembros de su familia vestidos de blanco, ya sea playeras, camisas, vestidos, como fuese pero siempre de blanco, un día mi madre se encontró a la señora Minerva en la tienda y le platico que su vida había mejorado, que aprendió a ser buena mujer y que ahora está mejor y que gracias este cambio Luis ya no la maltrataba y que incluso Luis encontró una forma de que Minerva apoyara al gasto de la casa, aunque de eso ultimo no dio detalles, mi madre se puso genuinamente feliz por Minerva y la felicito por su nuevo cambio, la señora minerva le dijo y en un tono casi susurrante que todo fue gracias al pastor Jeremías, líder de un nuevo grupo de apoyo llamado la «familia milagrosa» y claramente nos invitó a mi madre y a mí a acompañarlos a una reunión, diciendo que todo el mundo estaba invitado, que había miembros de todas clases sociales y de todas las edades, menciono que las reuniones son muy alegres y que se fomenta la fraternidad y la cooperación mutua, pero lo más extraño es que la Señora Minerva menciono que no podía andar divulgando el nombre de la iglesia debido a que el pastor les comento que había personas «malvadas» que querían acabar con la iglesia.

    En cuanto mi madre me comento esto último, inmediatamente pensé que se trataba de una secta, y pensé «que clase de estúpido puede caer en algo así, seguro solo se aprovechan de la gente para sacarles dinero»… Aunque la gran mayoría de estas personas viven al día, no creo que alguien pueda siquiera darse el «lujo» de ahorrar, aunque minerva menciono que había personas de todas clases sociales, pero la zona esta demasiado alejada y precaria como para que alguien con dinero venga hasta acá, o que siquiera sepa dónde estamos, pero en fin, mientras yo tenía mis dudas sobre este supuesto «grupo de apoyo», a mi madre pareciese que no le disgustaba la idea, por el contrario, parecía algo interesada e intrigada, después de todo, ella vio de primera mano cómo la vida de minerva paso de ser deprimente a estar ahora algo feliz  suponiendo que a eso se le pueda llamar felicidad, por lo que pensó que tal vez no sería mala idea ir a escuchar que tiene que decir ese tal pastor Jeremías.

    Pasaron los días y Minerva le insistió a mi madre y a mí que les acompañásemos a una reunión, y debido a que no pude encontrar nada de ese tal pastor Jeremías o del grupo de apoyo «familia milagrosa», mi madre acepto ir, supongo que más por la presión de minerva que por convicción propia, y si bien mi madre me dijo que podía quedarme en casa si no quería ir, sabía que eso era muy raro incluso para la zona en que vivimos, por lo que no quería dejar a mi madre ir sola con un montón de fanáticos religiosos, por lo que le dije que yo también iría.

    El domingo por la mañana nos encontramos a la señora minerva y su familia a fuera de la casa, como ya era costumbre los tres vestían de blanco, y mi madre y yo no queríamos desentonar y también vestimos de blanco, yo me puse una playera blanca y mi madre vestía unos zapatos de piso, unos jeans de mezclilla algo justos en sus nalgas y una camisa blanca de botones que apenas contenían su generosas tetas, desde que salió mi madre el bastardo de Luis no le quito la mirada de encima, no lo disimulo ni un poco, mi madre hizo como si no le importara y solo pudo reaccionar cruzándose de brazos como protegiéndose de la obscena mirada de Luis.

    Caminamos hasta el lugar de la reunión el cual era un viejo salón de eventos que se encontraba a varias calles de distancia, mi madre dijo que de haber sabido que estaría tan retirado mejor nos habría traído en auto, y durante todo el camino Luis no dejo de verle el culo a mi madre, quien caminaba unos pasos en frente de Luis y de mi junto con minerva y su hija Lucy, y en algún momento del viaje escuche a Luis susurrar «joder chaval, que pedazo de culo tiene tu madre… Que ganas de abrírselo y correrme dentro» «ella si es una hembra, y no como la floja de mi vieja que ya no aprieta», esto lo dijo tan bajo que pienso que lo decía para sí mismo, afortunadamente nadie más lo escucho, al llegar al salón, nos recibió una alegre mujer llamada Irene, una mujer de tés blanca, cabello teñido de rubio, delgada y con un buen par de implantes en el pecho, los cuales exhibía mediante su prominente escote, como si no le importara, la mujer se presentó como la compañera del pastor Jeremías y nos contó que el pastor había comprado ese salón de eventos porque estaba buscando un nuevo lugar donde «ayudar» a más personas y que está segura que las sesiones nos cambiara la vida para bien y nos ara más felices.

    Mi madre le agradecía por dejarnos presenciar una reunión y le pregunto si ella era esposa del pastor, a lo cual la mujer dio una pequeña risita y nos explicó que ellos no creen en algo tal como el matrimonio o el noviazgo, no dios una rollo sobre que las personas son almas libres que vinieron al mundo para dar y recibir amor, y que cosas como el matrimonio o los tabúes impiden a las personas ser realmente libres.

    Eso nos parecía muy extraño pero lo dejaos pasar, enseguida tocaron una campana y todo el mundo comenzó a tomar asiento, debía haber como unas 40 personas, entre ellas había de todo, hombres y mujeres adultos jóvenes y niños, algunos iban en pareja, otros con sus familias y otros venían solos, y casi inmediatamente pude percibir que había varios hombres y jóvenes que veían a mi madre de la misma forma que Luis la veía camino acá, a estos tipos parecía no importarles que yo o mi madre descubriéramos las miradas, sin embargo solo duraron un rato hasta que una música empezó a sonar y apareció el pastor saludando a todos, la gente estaba emocionada, no gritando, pero si claramente entusiasmada por ver al pastor, era como si hubieran visto al mismo Jesús, el tipo se dirigía al escenario como si fuera una diva, en cuanto el tipo se paró en medio del escenario sudando profusamente y agradeció la presencia de todos y menciono que había personas nuevas en el grupo y pidió que nos pusiéramos de pie y nos presentáramos, me dio vergüenza y pensé que seriamos los únicos pero también se levantaron una pareja joven, llamados Yair de unos 32 años y su pareja Emma de 26, quienes fueron interrogados duramente por el pastor en frente de todos sobre si eran felices y que les afligía, pese a que se resistieron de revelar sus problemas frente a un grupo de extraños, al final el pastor los rompió con ayuda de la presión social y la pareja revelo que estaban allí ya que se sentían tristes de que no podían tener hijos a lo que Emma, una pelirroja de tetas grandes y un culo carnoso, empezó a llorar, siendo inmediatamente consolada por las personas de alrededor de sus lugares.

    Inmediatamente después de aquello el pastor se dirigió a nosotros con exactamente las mismas preguntas, y a pesar que mi madre también se resistió, al final se quebró y dijo que tañíamos problemas de dinero, cosa que ni siquiera yo sabía, por lo cual me sorprendí bastante, después de ese momento incómodo y desconcertante, el pastor nos permitió sentarnos y dijo que comenzaría con el «ritual de apertura» que siempre hace ante de que empiece el sermón de 2 horas del pastor, inmediatamente unas mujeres comenzaron a pasar entre los lugares unas copas de metal con un líquido que parecía vino y todas las personas comenzaron a beber de ellas, cuando llego nuestro turno nos dijeron que solo era un poco de vino especial para preparar nuestras mentes para recibir el mensaje del pastor, esto nos parecía muy surrealista, mi madre le menciono a la mujer que ella no bebía alcohol, sin embargo la mujer y las personas de alrededor de nosotros fueron muy insistentes, así que de nueva cuenta caímos ante la presión del grupo.

    A partir de allí y durante la duración del sermón del pastor fue una experiencia difícil de describir, a pesar de que solo le di un ligero sorbo a la copa sentí como se me calentaba la cara y las extremidades, y en seguida comencé a sentirme como aletargado y algo mareado, era como estar drogado pero no, me habían drogado pero no lo suficiente como para desmayarme o algo. El brebaje, la música de fondo y la voz del pastor eran algo hipnótico, algo psicodélico, difícil de describir.

    Y así como llegaron los efectos, también desaparecieron, el sermón que duro poco más de dos horas, lo sentí como si hubiera durado cinco minutos, en cuanto reaccione que el sermón había terminado, volteó a ver a mi mama y vi que aún tenía la mirada algo perdida, algunos otros ya se estaban poniendo de pie y otros aun seguían en sus asientos como en shock.

    Cabe aclarar que el pastor no desaprovecho ese momento para pedir donaciones, y casi todos donaron, aun fuesen monedas pero donaron y mi madre no se quedó atrás, en cuanto soltó un par de billetes el pastor la tomo de la mano y le dijo «muchas gracias» a lo cual para mi sorpresa mi madre se sonrojo, lo cual era extraño porque el pastor era feo, el tipo es un hombre como de cincuenta años, alto gordo y calvo, que a cada rato se secaba el sudor de la frente con un elegante pañuelo de seda, o a veces una de las mujeres de alrededor se acercaban a él a «pedir permiso» para secarle el sudor con servilletas o pañuelos, a lo cual él les agradecía con un beso en las mejillas, y estoy seguro que llegue a ver que a alguna de ellas las había besado en la boca.

    En fin, supuse que solo vi desde el ángulo equivocado, en cuanto nos pusimos de pie, casi al instante fuimos separados, mi madre junto con Yair y Emma fueron rodeados por el resto de adultos quienes de una forma efusiva se acercaban para saludarles muy amistosa mente, todos se saludaban como si fueran buenos amigos aunque solo se hubieran visto en ese extraño salón de eventos, por mi parte también fui arrastrado a donde estaban el resto de jóvenes, quienes me saludaron de forma muy amigable, sobre todo las mujeres quienes se acercaban y me besaban las mejillas, algunas con algo de timidez casi como si se lo hubieran ordenado y otras muy gustosas casi como si fuésemos novios o algo así.

    Para mi sorpresa entre estos jóvenes, se encontraba mi amigo Javi, un chico que va a clases en mi prepa y con quien solía salir ya que vive a unas calles de mi casa pero que había dejado de ver hacer meses debido a que él no tenía tiempo de salir, Javi inmediatamente me saludo en cuanto me vio y me abrazo como si fuéramos viejos amigos, cosa que en parte así era, me comento que le daba mucho gusto verme allí, pero sobre todo le daba gusto ver a mi mama allí, cabe aclarar que desde que Javi vio a mi mama me confeso que le parecía súper sexy, por eso no me gustaba que Javi fuera a la casa, aunque a este poco le importaba, siempre se supo comportar y nunca hizo un comentario grosero o se propaso de alguna forma, Javi sabía perfectamente que me incomodaba y procuraba no decirme que mi madre se la ponía durísima, aunque a veces no se podía contener y me lo decía igual.

    Javi me rogo muchas veces para quedarse a quedarse a dormir en mi casa, según él era para «desvelarnos jugando videojuegos» pero yo sabía que era el pretexto perfecto para ver a mi madre paseándose por la caída en ropa ligera, claro que jamás se lo concedí, sobre todo sabiendo cuales eran sus intenciones.

    Siguiendo con la reunión en el salón de eventos, Javi me comento que lleva asistiendo con su familia al grupo de apoyo desde hace unos meses (casi el tiempo que tenía Javi sin salir de casa), me comento que empezaron a ir debido a que un compañero de trabajo de su papa le insistió mucho para que fuera con sus esposa (la mama de Javi), la señora Nancy, una mujer casi de la edad de mi madre, pero con un cuerpo más tonificado, con un culo estrecho, un buen par de tetas esféricas, unos labios gruesos, cabello largo y castaño y una piernas firmes y torneadas.

    Mientras platicaba con Javi volteó y vi a sus papas platicando con mi madre, fue extraño porque ellos no se habían conocido hasta ese día, y lo que me sorprendió fue ver a la mama de Javi embarazada, Javi me comento que ella ya llevaba por lo menos cuatro meses embarazada, y que están felices por tener una nuevo miembro en la familia milagrosa.

    Sin duda, esto era muy extraño aunque a Javi se veía notoriamente feliz, y de manera efusiva y con un tono casi orgulloso me dijo «tío, a ti más que a nadie le va a encantar esto… Créeme ya lo veras» Javi ni siquiera se molestó en explicarme nada se dio media vuelta y fue a donde se encontraba su madre, quien estaba platicando con otras señoras y señores, Javi la tomo del brazo y le dijo algo al oído señalándome, en seguida la madre de Javi, la señora Nancy vino hacia mí y dándome un fuerte abrazo me dijo «Elías que gusto que te unas a nuestra familia, Javi y marina (la hermana menor de Javi) van a estar muy contentos de que tú y Marta sean parte de la familia…», mientras la señora Nancy me decía esto y aquello no dejaba de abrazarme teniendo mi cabeza entre sus firmes tetas y al mismo tiempo aplastando su panza de embarazada contra mi cuerpo, el abrazo fue tan fuerte y tan largo que me empezaba a incomodar, incluso pude ver cómo le salía leche de su pezón, mojando su blusa, a lo que la señora Nancy no parecía importarle, sin embargo nuestro abrazo fue interrumpido por un hombre de mediana edad quien aparentemente ya se iba pero no quería retirarse sin despedirse de Nancy, quien en el acto me soltó y como se fuese una tonta colegiala, se le colgó del cuello a aquel hombre y se despidió dándole un beso en la comisura de los labios, mientras el tipo la abrazaba por la cintura y le acariciaba la panza mientras le decía que esperaba verla en la próxima «reunión especial», eso ultimo me saco mucho de onda pero habían pasado tantas cosas que no sabía por dónde empezar.

    Al final camine hacia mi madre quien se estaba despidiendo de un hombre muy bien vestido quien se subió a un elegante auto mercedes Benz y se fue, cuando me acerque a mi madre le pregunte por el tipo, ella me dijo que era un «miembro de la familia» y que le daba gusto vernos allí, dijo que le conmovió lo que dijo mi madre y se ofreció a ayudarnos económicamente sin pedir nada a cambio, mi madre lo rechazo porque quien da dinero solo así, resulta que el tipo le dijo que es un benefactor del grupo de apoyo, que usualmente da dinero al pastor y en ocasiones le presta una de sus propiedades para hacer «reuniones especiales» otra vez ese nombre, ¿qué rayos era un evento especial?

    Como sea, había muchas cosas que no entendía, y esa era solo una más, buscamos a minerva y su familia para irnos pero justo vimos como Luis y minerva platicaban con otro miembro del grupo, minerva se veía incomoda pero se esforzaba por sonreír, el tipo con el que estaban hablando miro detenidamente a minerva de arriba abajo, después saco uno billetes y se los extendió a Luis, en eso minerva se acercó a mi madre y le dijo que ella no iría a su casa ahora, sino que ella y Luis se quedarían un rato más para atentar unos «asuntos», por lo que esperaba que mi madre le hiciera el favor de cuidar a Lucy en lo que ellos regresaban.

    Mi madre acepto sin ningún pero o pedir más explicaciones, así que tomo a Lucy de la mano y caminaos de regreso a casa, sin embargo al mirar atrás vi a Luis y minerva entrar en el auto del otro tipo e irse, sin embargo lo que me llamo la atención es que Luis era quien conducía el auto del tipo mientras que él se sentaba en la parte de atrás con Minerva.

    Durante el camino de regreso y hasta llegar a la casa platicamos de lo que habíamos vivido y lo que habíamos visto, estábamos de acuerdo en que fue muy extraño, pero para mi madre parecía que fuese una experiencia positiva, dijo que todos habían sido súper amables y atentos, además dijo que la experiencia del sermón había sido reveladora y que en ese momento se sintió como si volara, y como si todos los problemas hubieran desaparecido… ¿problemas?

    Le pregunte a mi madre sobre él porque no me había contado sobre el problema de dinero, sabía que vivíamos con lo justo, pero no sabía que nuestra situación estaba tan mala, me dijo que lo sentía, que no quería decirme para no preocuparme, pero que hace unos meses en su trabajo se había echado a perder unos productos y siendo ella la supervisora la hicieron responsable, así que ella se ofreció a pagar los daños a cambio de que no la despidieran.

    En ese momento no pude reconocer a mi madre, paso de una actitud jovial a una melancólica, ya no quise seguir con el tema para no agobiarla más así como solo la abrace y le di un beso en la mejilla, el cual ella recibió con gusto y medio un beso en la mejilla de regreso, y por un momento pensé que tal vez el «grupo de apoyo» pudiera que le serviría para lidiar con el estrés y mientras tanto yo buscaría un empleo de medio tiempo para ayudar a mi madre con su deuda.

    Al anochecer llego Minerva, sin maquillaje y algo desalineada, se disculpó con mi madre por haberse ido así de repente y le agradeció por cuidar de Lucy mientras no estaba, mi madre le dijo que no había problema que le encanta cuidar a Lucy ya que a ella también le hubiera gustado tener una hija para ponerle vestiditos y peinarla, minerva le pregunto a mi madre que le había parecido la reunión, a lo que mi madre respondió que fue interesante y que las personas se portaron muy amables con nosotros, por lo que minerva le pregunto a mi madre si queríamos formar parte de «la familia», ya que al pastor y Don Hilario, el benefactor del grupo, mi madre le respondió que lo pensaría, a lo que Minerva termino diciendo que desde que aprendió a ser buena mujer ahora es mejor su relación con su esposo y que posiblemente el grupo también le ayudara a tener una mejor relación con su hijo, además menciono que el grupo fomenta la cooperación por lo que hay varios miembros del grupo dispuestos a ayudar económicamente a mujeres como ellas sin nada a cambio…

    Yo que estaba escuchando todo esto desde mi habitación me parecía muy extraño, y eso ultimo sonó especialmente forzado como si ella se lo estuviera diciendo a sí misma, sin embargo mi madre parecía no notar nada de eso, pues le respondió «lo pensare» minerva se emocionó y abrazo a mi madre, y le dijo que está bien, que lo pensara y que ella le diría al pastor para que estuviese listo cuando ella decidiera formar parte.

    Así pasaron los días, y minerva de vez en cuando iba a la casa para pedirle a mi madre que cuidara a Lucy mientras ella salía a hacer algún mandando, siempre que regresaba aprovechaba para preguntarle a mi madre si volvería al grupo de apoyo, y no se si fue por lastima de minerva, o porque ya no quería que le siguiera molestando con eso pero un día mi madre le dijo que si, que iría, minerva si puso muy feliz y dijo que después la buscaría para que volviéramos al salón de eventos, que para este punto los miembros del grupo lo conocían como «el hogar» pero para mí no era más que un salón de eventos todo cutre.

    En fin, a los pocos días después volvió a ir minerva la a la casa y le dijo a mi madre que el domingo siguiente harían una ceremonia de aceptación para mi madre y que debería estar muy emocionada por eso, que será lo mas revelador y liberador que le pasaría en su vida, cuando mi madre me conto eso, pensé que se había vuelto loca, como aceptaba la invitación de ir con un montón de gente rara a hacer dios sabe que, ella solo sonrió y se limitó a decir que no puede ser nada malo, que la última vez no se la paso tan mal y que si la cosa se pone más rara de lo normal dejaría todo y se iría.

    Así paso, llego el domingo y fuimos al salón de eventos, mi madre llevaba un vestido largo y veraniego color blanco que le llegaba hasta los tobillos y con un ligero escote que dejaba ver el inicio de sus pechos y con la espalda descubierta, así que esta vez nos fuimos en el auto de mi madre, cosa que de seguro decepciono a Luis porque no podría verle el culo a mi madre mientras caminaba, en fin yo decidí acompañar a mi madre solo por si la cosa se ponía rara, aunque era yo un chaval de preparatoria y no sabía bien que hacer, pero allí iba yo.

    Al llegar había menos gente de lo habitual solo serían nueve personas en total incluyendo a mi madre, estaban el pastor Jeremías, Irene su compañera, ton y Susy (hijos del pastor), don helarlo, Luis, minerva, una pareja más cuyos nombres no sabía y un tipo llamado juan, este último parecía que ya había hablado con mi madre la última vez que vinimos, pues la saludo efusivamente y le dijo «qué bueno que decidiste unirte a nosotros Marta», este tipo se me hacía conocido, creo que vivía a unas calles de nosotros, vestía un traje barato y que le quedaba como dos tallas más grande de lo que era, pero aun así era el clásico arrogante que se creía con dinero y súper guapo aunque claramente no lo era, solo era un hablador que solo podía encontrar trabajos de medio tiempo.

    Hasta que por fin, después de una breve bienvenida el pasto se levantó y dijo «ya que estamos la familia reunida, podemos empezar… Marta y Elías, están listos para unirse a nosotros en la luz y la verdad y compartir el verdadero estilo de vida que es la libertad?» a lo que mi madre le dijo que yo no aria el «rito de iniciación» que solo ella lo haría, el pastor volteo a ver a los demás miembros y después dijo «claro no hay problema, subamos al segundo piso para dar inicio a la iniciación», por lo que todos subieron, yo también me disponía a subir pero en el último momento me detuvo el pastor Jeremías quien con una mirada seria y un tono firme me dijo que solo los miembros de la familia y los iniciados podían presenciar la iniciación, por lo que me tuve que quedar en la planta baja con los dos hijos del pastor y Lucy.

    Me moría de curiosidad por saber en qué consistiría esa iniciación, porque si en una simple reunión de miembros les daban vino con drogas a los asistentes, entonces la iniciación debía ser algo más fuerte como para que no permitieran que alguien fuera de la «familia» lo presenciase, en eso mis pensamientos fueron interrumpidos por ton, quien me pregunto si no quería jugar con ellos, a lo que amablemente le dije que no, en ese momento ton me dijo que a su hermana le parecía guapo y me dijo que si quería podría jugar con Susy y el jugaría con Lucy, no sabía a qué rayos se refería este tipo, pero no pude evitar notar que lo decía con un ápice de perversión, sin embargo no le puse mucha atención, en lugar de eso le dije que porque no mejor si iban a jugar con los trastos en la parte de trasera y yo me quedaba a vigilar en caso de que bajaran los adultos.

    Tom asintió con la cabeza y sonrió, tomo a su hermana y a Lucy y las llevo de la mano a la parte de atrás, en ese momento yo aproveche para subir por las escaleras y asomarme a ver que estaba pasando, en el segundo piso había un montón de cajas con decoración que se usaba los días en que rentaban el salón, y también un montón de sillas y mesas apiladas, al fondo y con una tenue luz, todo estaba oscuro salvo un par de luces amarillas que iluminaban un poco el lugar donde estaban los señores y señoras, veía como todos se habían sentado en círculo alrededor de mi madre, quien en ese momento se encontraba bebiendo de una copa como la que nos pasaron la última vez que vinimos, pero esta vez mi madre se está bebiendo toda la copa ella sola.

    Era una locura, en eso salió el pastor de su oficina que se encontraba a un costado y comenzó a decirle unas palabras, dio un discurso muy cursi en el cual decía que no podían aceptarla si no se aceptaba ella misma, que tenía que aceptar su naturaleza como mujer y la responsabilidad que conlleva el ser mujer y que tenía que aceptar su destino como mujer ya que solo así podría ser feliz, que las personas solo pueden ser felices si aceptan para lo que fueron creados, en resumen le decía que las personas son objetos o tal vez como animales que viven para servir.

    Para este punto, mi madre ya se veía claramente dopada, se tambaleaba en su silla de un lado a otro y balbuceaba cosas que no alcanzaba a oír, en un punto el pastor paro y le dijo al resto de miembros «es hora de la aceptación» a lo cual los miembros del grupo comenzaron a decirle un montón de cosas, la culparon por la situación económica en que nos encontrábamos, le echaron en cara que estaba sola y que no podía encontrar pareja, le decían que no podría encontrar un mejor trabajo, y un montón de cosas más, pero eso no fue lo peor, en un punto comenzaron a insultarla directamente de todas las formas posibles.

    Le gritaban «puta, zorra, estúpida, vaca idiota, perra» y un montón de coas más que no voy a repetir, todo eso mientras el pastor le gritaba «acéptate… Reconócete… Mírate… Entrégate… Y serás libre… Serás feliz» para este punto mi madre estaba llorando escandalosamente tirada en el piso en posición fetal, era una escena horrible, sabía que estaba mal, quería intervenir pero también estaba aterrado, el ambiente y ver lo que le hacían a mi madre me dejo petrificado, lo pero fue ver que en algún momento comenzaron a tirarle del cabello, las pellizcaban, le escupían y en algún punto comenzaron a arrancarle la ropa dejándola totalmente desnuda en el suelo, sin que ella pudiera oponer resistencia por lo drogada que estaba, todo esto mientras le seguían insultando y el pastor le seguía gritando esa cosa de que se aceptara y se reconociera.

    No sé cuánto duro eso, fue horrible, chocante, indigesto, la ceremonia fue eterna pero así como inicio comenzaba a terminar, en algún punto la sala estaba en silencio, lo único que se escuchaba eran los sollozos de mi madre quien aún seguía en el piso completamente desnuda, pero un momento paso un rato de que todos estuvieran en silencio, el pastor se arrodillo a lado de ella. La tomo de su rostro con cuidado y comenzó a decirle que ella ahora debía aprender a ser una buena mujer y aprender a aceptarse y dejar a atrás todas esas cosas horribles que le habían dicho, le dijo que ella era una mujer valiosa en su comunidad y que ese es su lugar, que como mujer su deber era estar al lado del hombre, que debía compartir y compartirse con el resto, que la familia son todos y son uno mismo y todo debe ser amor y felicidad.

    Mi madre estaba completamente en blanco, veía al pastor como si este le hubiera salvado la vida, con sus ojos llenos de lágrimas, y se iba levantando lentamente sin soltar las manos del pastor al tiempo en que todos le aplaudían y le decían palabras de ánimo como «eres la mejor, que valiente, tu puedes, te queremos, etc.» era una escena irrealista, mientras le aplaudían y vitoreaban a mi madre estas personas se comenzaron a desnudar, y cuando todos quedaron desnudos se dieron un abraso grupal alrededor de mi madre, fue la cosa más bizarra que había visto, al poco tiempo todos estaban riendo como locos y se decían cumplidos y palabras de ánimo los unos a los otros, se festejaban y aplaudían como si hubieran ganado la copa del mundo.

    Al poco tiempo las personas se empezaron a dirigir los unos a los otros como hermana o hermano, al poco sacaron unas copas y el pastor descorcho una botella para brindar por su «nuevo miembro en la familia» mi madre instintivamente intento tomar su ropa pero Irene no se lo permitió le dijo que debía perder la vergüenza y aceptarse tal cual es, que no tenía por qué sentir pena alguna, que todos la querían como era y acto seguido Irene le dio un tremendo beso a mi madre en la boca, quien aún seguía dopada al momento lo que eran aplausos y halagos entre los miembros, rápidamente se convirtieron en toqueteos y besos, tras el beso de Irene, esta fue rápidamente remplazada por el pastor Jeremías quien le comió la boca sin reparo apretando a mi madre contra su gordo cuerpo mientras le apretaba las nalgas a mi progenitora, en cuanto el pastor termino, inmediatamente fue sustituido por don helarlo, quien sin cortarse ni un poco le comenzó a amasar las tetas a mi madre, después de él le siguió Luis, quien por fin podía tocar tremenda cola sin de forma obscena y sin importarle que su mujer estuviera allí, después del siguió minerva, luego la pareja que yo no conocía y por ultimo Juan, quien aprovecho y le metió su asquerosa lengua y la boca de mi madre.

    Al toque, todos estaban brindando y bebiendo y parecía que todo ya había terminado, las personas se empezaron a vestir por lo que tome eso como una señal de que debía bajar, está asustado por lo que había visto no sabía que pensar, estaba soñando, era una pesadilla, como era que mi madre estuviera tan despreocupada desnuda, bebiendo vino y riendo con las persona que minutos antes le había humillado y agredido.

    Era increíble lo que estaba viviendo, no lo podía creer.

    Al cabo de unos minutos los adultos bajaron, el pasto se dirigió a mí con paso firme, puso su mano en mi hombro y con su otra mano toma la mano de mi madre, quien tímidamente sonreía como si todo hubiera sido una simple broma, y en tono serio pero amistoso me dijo «felicidades Elías, tienes una gran madre y ella ahora es una mujer nueva, que aceptado su naturaleza y abrazara su destino y que ha decidido ser parte de la familia.

    Sé que no quisiste hacer el ritual de iniciación, y está bien, no te obligaremos a que lo hagas pero debes entender que como tu madre ahora se ha comprometido a ser una buena mujer eso también te beneficiara a ti, pues serán más unidos, más libres, te pido que apoyes a tu madre en esta nueva etapa y abandones tus prejuicios, tus inseguridades, tus tabúes y que no permitas que la sociedad corrupta te encadene. Recuerden que ahora son libres».

    Mientras el pastor me decía todo eso yo solo quería golpearlo en el rostro por lo que le hicieron a mi madre, que carajos le pasa a este tipo, que le pasa a estas personas, que diablos le pasa al mundo. Todo está mal y parece que a nadie le importa una mierda.

    Al final nos fuimos todos a casa, Luis conducía el auto de mi madre porque aún seguía algo dopada, durante el camino ella no dijo ni una palabra solo tenía una ligera sonrisa en sus labios y de vez en cuando una lagrima salía de sus ojos, por otro lado, minerva está feliz y no dejaba de decirnos lo feliz que seriamos y como todo sería mejor…

    Llegamos a casa y mi madre apenas pudo salir sola del auto, minerva y Luis se despidieron y entraron a su casa, mi madre y yo hicimos lo mismo, apenas cruzamos la puerta ella fue directo a su cuarto y se dejó caer en su cama, me pidió que le quitara los zapatos, cosa que hice y mientras lo hacía aproveche para preguntarle que paso en la iniciación. De un de un breve silencio ella solo me dijo que fue extraño pero revelador y que ahora se sentía con un peso menos.

    No entendía nada, no esperaba que me dijera las cosas horribles que yo vi, pero al menos esperaba que estuviera molesta o sumamente triste, pero no, solo estaba allí con una ligera sonrisa como si hubiera aprobado un examen para el cual pensó que reprobaría.

    Todo era extraño pero las cosas comenzarían a volverse una locura.

    Fin del capítulo.

    En el próximo capítulo: mi madre comienza a tener comportamientos extraños, y para mi desgracia no solo se comporta extraña conmigo sino también con otros hombres…

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  • Mi prima Teresa (parte 2)

    Mi prima Teresa (parte 2)

    Cuando mis padres ingresaron al cuarto me hallaron cómodamente echado en la cama, vistiendo mi ropa de verano y fingiendo una siesta. Por suerte no había olor a sexo en el ambiente, pues el tiempo en que mi prima y yo estuvimos dormidos en las sala disipó ese aroma.

    Pese a mantener una expresión de tranquilidad para darle veracidad a mi actuación de dormilón, mi mente bullía de pensamientos de todo tipo pues ¡acababa de follarme a mi prima!, esa monumental mujer había sido penetrada por mí, gozando el encuentro íntimo, en un desenlace que jamás pensé que viviría durante ese verano, o en mi vida.

    Mis padres no permanecieron mucho tiempo en el cuarto, solo dejaron unas cosas de lo que habían llevado a la playa y entre susurros comentaron lo bien que la habían pasado. Mi padre pensó en despertarme, pero, igualmente con susurros, mi madre sugirió que me dejase descansar. Estábamos de vacaciones después de todo. Por lo que permanecí solo en el ambiente, pensando y pensando; esperando no despertar dándome cuenta de que todo había sido una fantasía.

    Pero era demasiado real, cada detalle del cuerpo de mi prima, cada roce y contacto de piel con piel, luego, la humedad de su bella boca, abriendo los labios mientras introducía mi falo hasta su garganta. ¡Rayos le había dado de tomar helado con mi leche fresca directo a boca! Era increíble. Pero luego otros pensamientos surgieron: ¿Qué habría ocurrido si nos hubiesen encontrado? En realidad, habíamos sido muy descuidados al quedarnos dormidos desnudos en el sillón, prácticamente a pocos pasos del ingreso a la casa. No me podía imaginar el escándalo que se habría armado si algún familiar hubiese ingresado pillándonos en pleno sexo. Pero por suerte nada de eso había ocurrido. La cabeza me daba vueltas. Así pasé casi una hora, cavilando cada posibilidad, imaginando el futuro. Si era cuidadoso podría repetir el encuentro íntimo en varias ocasiones, pues el verano recién comenzaba.

    Pronto escuché el sonido de loza, proveniente de los platos, y es que ya debían estar sirviendo la cena. «Debo ir y acompañar a la familia» pensé. Tenía que actuar normal, y evitar cualquier sospecha que pudiese malograr mi prometedor futuro veraniego.

    Como había sudado y tenía la entrepierna pegajosa por el helado decidí primero tomar una ducha y luego dirigirme al comedor contiguo a la sala, donde seguramente se encontraba la familia finiquitando los preparativos de la cena. Así pues, salí del dormitorio, vistiendo mis pantalones cortos y una toalla. Si bien es cierto la casa tenía varios cuartos, los baños eran solo cuatro. Uno de uso exclusivo de mi abuelo, otro alrededor de la sala (donde acudían visitas ocasionales y donde se había ocultado mi prima) y otros dos a cada esquina de los dormitorios, de uso común para la familia.

    El baño más cercano al cuarto estaba ocupado, así que me dirigí al otro, que estaba prácticamente al extremo opuesto del dormitorio que ocupábamos, pasando cerca de donde se hallaba la familia reunida.

    —¡Vaya! Al fin despertó el bello durmiente —comentó mi abuelo, sonriendo—. No demores, pronto estará la cena.

    —Si abue, me ducharé rápido y los acompaño —dije, acelerando el paso, lanzando rápidas miradas a los presentes. La familia charlaba entretenida, no había rastro de mi prima, pero en medio de todos, mirándome directamente a los ojos, estaba mi tía, la madre de Teresa, que sosteniendo en las manos el pote donde antes había servido helado, y donde había introducido mi verga, untándola de ese dulce para que mi prima mamase a gusto. «¡Ella lo sabe!» grité en mi interior. Instintivamente giré la cabeza y apuré los pasos, aterrado ante la idea de que me delatase.

    Ingresé al baño y cerré con llave, mirándome al espejo. Estaba asustado, pero ¿Habíamos hecho algo malo?… «¡Es tu prima!» «¡En qué pensabas pendejo!» imaginé gritando a mi abuelo. Él era un hombre de tradiciones, y la familia se respetaba. Lo había escuchado muchas veces decir esa frase, y, pese a su edad, podría darme con facilidad una paliza.

    Tranquilicé a mi alocado corazón, quitándome la ropa, sintiendo mi ropa interior pegajosa, con una mezcla de semen y helado, metiéndome a la ducha con la esperanza de que el agua helada me calmase los nervios. Puse las manos contra la pared y agradecí la sensación del agua deslizándose por mi piel. «me encantaría ducharme con ella» pensé. Podríamos pasar tantos buenos momentos. Tal vez estaba exagerando las cosas, y mi tía no sabía en realidad lo que había ocurrido, puede que solo se alegrase de verme, ¿Quién sabe? Al final, lo hecho, hecho estaba. Y bien gozado, por cierto.

    Me sequé y vestí con otra muda de ropa, salí del baño y en el gran lavadero de cemento que se ubicaba en el patio puse una batea con la ropa sucia que después lavaría. Dirigiéndome al comedor para unirme a la familia.

    —Hijo, por favor trae las jarras con té que están en la cocina —dijo mi madre, que traía consigo un par de platos con pollo en salsa de almendras, cuyo olor me abrió el apetito de inmediato. «Follar da hambre» me dije, divertido, agradeciendo ver que mi tía ya no me prestaba atención. Hice lo que me pidieron rápido, viendo de lado a lado durante todo mi trayecto, sin lograr ubicar a mi bella primita. Cuando regresé al comedor me ubiqué en una de las esquinas de la mesa, sentándome, observando como los demás adultos charlaban divertidos, quedándome acompañado de uno de mis primitos de solo ocho años que recién había llegado, quien lejos de mirarme, se entretenía con su equipo celular, ignorándome por completo. Vi pasar a mi tío, sonriendo mientras llevaba consigo una botella de vino que acababa de sacar de la despensa.

    —Tío, ¿mi prima cenará con nosotros? —pregunté, moderando mi voz para no llamar demasiado la atención—.

    —No creo sobrino, dijo sentirse mal del estómago, ya se ha echado a descansar, conociéndola seguramente dormirá hasta mañana —contesto, siguiendo su camino, restándole importancia al asunto.

    Cené en silencio, sintiéndome angustiado. Por muy extraño que sonase, ansiaba verla lo antes posible. Desde que había roto mi relación con mi enamorada no me había sentido así de inquieto. Era espléndido y a la vez doloroso.

    La noche fue avanzando y mi prima no apareció. Pronto los mayores se embriagaron y empezaron a bailar, yo los miraba desanimado. Justo cuando me paré para excusarme e irme a la cama, mi tía, que acababa de bailar una pieza con otro familiar, se acercó sonriente a la mesa y me tomó de las manos, sacándome a bailar.

    No pude negarme, habría sido descortés. Pero el hecho de que fuese ella, quien probablemente conocía mi secreto, hizo que mi corazón perdiese el control. Me dejé llevar, y mi tía, dando saltos a cada paso me conducía como un borrego al matadero. Sonó una salsa romántica, clásica y sensual, de esas que se bailaban pegadito; me limité a estirar las manos, balanceándolas a los costados, evitando hacer demasiado contacto con mi tía, ni físico ni visual, observando a la pared, o a los demás que reían a carcajadas de infinidad de anécdotas de su niñez. Mi tía tomó mis manos, apretándolas, exigiendo mi atención sin necesidad de palabras. Al mirarla me percaté que mi tía me miraba directamente a los ojos, como si pudiese leer mis pensamientos; estando primero seria, luego, al tener mi atención, esbozó una sonrisa que heló mi sangre. Definitivamente esa mujer algo sabía, sino su expresión no me habría intimidado tanto.

    Era cierto que nunca le había prestado demasiada atención a mi tía, todo lo contrario, ella solía pasar desapercibida la mayor parte del tiempo, y rara vez compartía momentos con nosotros. Ni siquiera solía verla con Teresa, su hija, que tampoco parecía tenerle mucho afecto. En ese momento mi tía redujo la distancia, llevando una de mis manos a su cintura, alzando la otra, en una posición de baile con más contacto. Y caí en la cuenta de lo mucho que se parecían. Mi tía no llegaba a tener cuarenta años, pues había escuchado que tuvo a Teresa muy joven, y recién, al verla tan de cerca, me percaté de lo mucho que se parecían, hasta hubiesen podido ser confundidas como hermanas.

    —Baila Luisito, mueve tu cuerpo ¿o acaso te aburro? —dijo, sorprendiéndome el tono divertido con el que me hablaba.

    —Si tía, lo intento —respondí, avergonzado pues ella, al hablarme, había pegado su pecho con el mío. Y al vestir una blusa veraniega de tela muy delgada, pude sentir sus prominentes pechos presionarse. Hasta me pareció sentir sus pezones.

    «Rayos, piensa en otra cosa» me dije, pues algo bajo mi cintura empezaba a hincharse.

    El baile continuó, mientras que yo rezaba por controlarme y que la canción termine pronto. Era llevado de lado a lado por mi tía, que, sin soltar mis manos, conducía el baile. En cierto punto de la canción ella dio una vuelta, que para todos fue una vuelta normal de salsa, con pausas al ritmo de la canción, pero mi tía, al voltear, rozó mi entrepierna con su glúteos, intercambiando miles de sensaciones.

    Ella estaba en perfectas condiciones físicas, seguramente ella también iba al gimnasio, pues esas nalgas, además de sentirse redonditas, tenían una dureza que amenazaba a exprimirme el miembro si lo introducía en medio. Ella por su parte sintió mi verga, definitivamente la sintió, pues hizo una ligerísima y casi imperceptible pausa cuando mi tronco encajó entre sus glúteos, luego, como si nada hubiese ocurrido, siguió girando, volteando sonriente, divertida por tenerme como me tenía.

    —Veo que bailas bien —me dijo, haciendo una mueca divertida, acercándose peligrosamente a mi cara, entreabriendo los labios, sus labios más carnosos que los de su hija, abriendo aún más sus ojos de largas pestañas, vaya que era una mujer hermosa. Sin saber por qué pasé saliva de forma ruidosa, preparándome para el beso. En el último momento desvió la cara a un costado y acercó su boca a mi oreja—. Pero… creo que podrías bailar mucho mejor, sobrinito —susurró, de forma tan sensual que me sentí excitado.

    —Hago lo que puedo tía —contesté intimidado, escuchando que la canción, que se me hizo larguísima, llegaba a su fin—. Bueno, me iré a dormir —le dije titubeando, aflojando mis manos para soltarla, viendo que ella aún no liberada mis dedos.

    —Ve, pero… —hizo una pausa— ¿por qué no pasas primero a ver cómo está tu prima? Dijo que le dolía el estómago, tal vez comió algo que la indigestó —comentó, con total malicia, haciendo que mi alma huyese de mi cuerpo.

    —Lo haré tía, buenas noches —respondí, girándome y alejándome del lugar. Podía apostar una fortuna a que esa mujer me seguía con la mirada. Caminé con cuidado, rezando porque mi polo suelto tapase la erección que intentaba acomodar a cada paso.

    Pero nadie se interesó por mi ausencia, en esa casa yo estaba en un limbo entre los maduros y los infantes. La música se fue atenuando a cada paso que daba. Pronto me paré, a una distancia prudente, respirando apoyado contra la pared, sintiendo que mi verga volvía a la normalidad. ¿Qué había sido eso? Mi tía me había seducido, o es que solo se burlaba de mi falta de madurez. No lo sabía. Caminé con cuidado al costado de los dormitorios. Eran ambientes muy similares, con espacio para un ropero, un par de camas y una mesita. Todos tenían una gran ventana y su puerta de acceso, nada más. Me acerqué al dormitorio que compartía mi prima con sus padres y dudé. ¿Debería tocar la puerta? ¿Estaría ella emocionada de verme? ¿Y si todo había sido un error?

    Carecía de valor para llevar mis nudillos a la madera. Mientras la brisa nocturna hacía bailar las cortinas y yo permanecía en silencio fuera de su dormitorio. En ese instante la música, cuyo sonido dominaba la casa, se terminó, tomando unos segundos para que inicie otra canción. Durante esos escasos segundos, un ligero pero reconocible gemido llegó a mis oídos.

    «Pero qué demonios» —pensé, sin tener la certeza de si el sonido provenía de donde creía. Me apoyé en la pared y esperé, justo al costado de la ventana. ¿No estaba actuando como un acosador? Cualquiera que pasase por el lugar me vería de forma sospechosa. No tenía ni idea de qué excusa podría inventar para justificar que permaneciese por largo rato apoyado en esa pared.

    Pasaron varios minutos. Desde mi ubicación podía ver que la familia seguía entretenida bailando y bebiendo, llegando el momento esperado. La canción terminó, algunas risas, y el silencio.

    —¡Ahh! ¡Uff!

    Escuché claramente el gemido, que sin lugar a dudas provenía del interior del dormitorio. ¿Acaso mi prima estaba teniendo intimidad con alguien en ese preciso momento? No podía creer que, a escasas horas de haber estado conmigo, se metiese con otra persona. Una desagradable sensación de celos me invadió, haciendo que apartase la cortina y metiese la cabeza por la ventana.

    Acababa de empezar una melodía tropical, y mi movimiento no fue notado en el interior del cuarto, pero gracias a la luz que se filtraba pude ver claramente lo que allí ocurría. Mi prima estaba echada boca arriba, con un polo ombliguero que permitía distinguir sus redondos senos con pezones endurecidos; más abajo, su entrepierna desnuda era frotada por una de sus manos, mientras que con la otra se alzaba una pierna. Ella se estaba masturbando con notorio frenesí. Su cara no era visible, pues la tenía girada en sentido contrario a la ventana, y parecía morder una almohada, intentando ahogar los sonidos del placer que se proporcionaba.

    No dije palabra alguna, menos aún pensé en moverme. La escena era exquisita. Ella frotaba e introducía parte de su dedo medio en su sexo, en tanto que ahora su otra mano soltaba su sabrosa pierna y empezaba a pellizcarse un pezón. Fue acelerando el ritmo, alzando las caderas en tanto sus manos trabajaban en su cuerpo, frotando, introduciendo, apretando y volviendo a introducirse en sus orificios y zonas sensibles. Hubiese dado cualquier cosa por estar encima de ella, y tomar el lugar de sus manos. Ella tensionó sus piernas en tanto estiraba el cuerpo con fuerza, viendo como temblaba y sonreía, girando la cabeza, lanzando al aire una palabra: “Esclavo”.

    Permaneció tendida boca arriba, con los brazos a los costados del cuerpo, controlando su respiración, pues su pecho subía y bajaba con agitación. La vi abrir los ojos y, sonriendo en la tenue luz, percatarse recién de mi presencia.

    Se quedó helada, por un instante pareció que le costase creer que en verdad me encontraba allí, y de pronto se llevó las manos a la entrepierna y tomó aire. Supe en ese instante lo que vendría: Ella iba a gritar y todo se jodería. La había asustado.

    —¿Qué haces allí sobrino? —dijo una voz a mis espaldas que me hizo saltar del susto, sacando de inmediato mi cabeza de la ventana, dejando que la cortina tapase el interior —¿Has visto ya a tu prima? ¿Cómo está? —me dijo mi tía, que ya se iba acercando, y cuya intervención por poco me había hecho gritar a mí. Esperé el grito de Teresa, pero nunca llegó.

    —No hago nada tía, ya hablé con Teresa, sigue con mal de tripa, pero ya se siente mejor —contesté, mirando al suelo para evitar ser escrutado en mi mentira.

    —¿Así? ¿Entonces por qué no viene a la fiesta? —dijo mi tía, que ya estaba cerca. Pude notar que estaba algo subida de copas—. ¿Teresa, vienes o te quedas?

    —Mamá voy a dormir, dile a ese tarado que ya no me moleste porfa, no me deja descansar —contestó Teresa.

    —¡No le digas tarado a tu primo! —dijo mi tía molesta, acercándose a mí—. No le hagas caso, a veces se comporta como una cavernícola. Además, no eres tarado, solo un poco travieso —me susurró, jalando una de mis mejillas con considerable fuerza.

    Pude sentir el tibio aliento con olor a vino dulce, y olvidé el dolor ante el contacto de la suave mano de mi tía, pero estaba consternado. Acababa de ver masturbarse a mi prima, y ella me había visto espiándola (no es que yo me hubiese ocultado, pero permanecí en silencio observando sus tocamiento, y eso ya era malo). Me sentía excitado y confundido.

    —Vaya, creo que no podrás dormir así —comentó mi tía, haciendo que siguiese su mirada hacia abajo, donde mi abultado short parecía una carpa de circo por contener mi falo lleno de sangre. Era incontrolable ¡Estaba teniendo muchas sensaciones en muy poco tiempo!

    —Lo siento tía, ya iré a dormir, espero que mi prima se mejore —dije en voz baja, tapando mi bulto con las manos, sintiéndome un niño regañado.

    —Ya hablaremos luego nene, no andes por ahí de pillo, que te regañaré —me dijo, siguiendo el juego. ¡Vamos yo era un tipo con más de veinte años!, pero ella continuó— Ve directo a la cama, sino te comerá el coco.

    Mi tía me lanzó una última mirada picante, me soltó e ingresó a su dormitorio. escuché que empezó a hablar con Teresa, pero no quise saber más detalles, había corrido muchos riesgos ese día y que me vean en ese lugar con tremenda erección no era para nada justificable. Apuré el paso y me dirigí a mi dormitorio, donde fui directo a la cama, como me habían dicho que hiciera.

    Pensé en cada cosa ocurrida, en cada posibilidad. ¿Qué más podría ver o hacer en esa casa?, solo esperaba poder gozar sin desencadenar consecuencias desagradables. Entre tanta cavilación, sin darme cuenta, me quedé dormido.

    Fui el primero en despertar, había soñado algo que ya no recordaba, pero que me había mantenido dando vueltas en la cama. Me levanté y salí al patio de la casa. Estaba desierto. Probablemente era el primero en despertar. Me di un duchazo con agua helada, y permanecí mirando el vacío, sentado en la sala, en el mismo sillón donde el día anterior había tenido mi encuentro con Teresa. ¿Cómo estaría? ¿Ya se habría despertado? Algunos minutos transcurrieron y vi a mi abuelo ingresando a la casa, él vestía su típica camisas guayabera, y a su costado caminaba Teresa, sonriente mientras charlaba con mi abuelo. Ella vestía una blusa sin mangas, blanca, ceñida y una licra de tela elástica de color negro. Estaba sensacional. Cargaba en sus manos una gran bolsa de pan.

    —Abuelo buenos días —dije ni bien atravesaron el umbral de la puerta—. ¡Buenos días primita! —la saludé muy alegre, pero ella, ni bien me vio cambió su expresión, irradiando enojo.

    —Hola hijo —saludó mi abuelo—. Trajimos pan, ve con Teresita a la cocina, el agua ya debe estar hervida, hay que revivir a los muertos que festejaron hasta tarde —comentó riendo, caminando hacia su cuarto.

    Teresa, lejos de saludarme, hizo esa mirada que yo conocía bien de cuando estaba muy molesta. Como si mirase hacia arriba mientras vibraban sus párpados. Eso difería mucho del reencuentro que yo había imaginado. Ella juntó los brazos, apretó la bolsa de pan y me la arrojó a la cara. Yo, embobado viendo como en ese movimiento sus senos se hinchaban y rebotaban, recibí el bolsazo con gusto, pero allí no se detuvo, sino que nuevamente alzó la bolsa y me la volvió a estrellar en la cara.

    —¡Ya! Primita, ¡tranquila! —le decía, intentando calmarla.

    —¡No me hables, esclavo tarado! —rugió, bajando los brazos con fuerza, dirigiéndose hacia la cocina dando pisotones.

    —¡Oye! ¡espera! No sé que hizo que te enojaras, pero lo siento.

    —¿Cómo que no sabes? ¿Acaso crees que está bien espiar a las personas?

    —Lo siento, fue sin querer.

    —Mi madre me comentó que te vio parado allí por varios minutos ¿A eso llamas sin querer? ¡Esclavo tarado!

    —En verdad lo siento primita, no sé qué pasó, de pronto no pude moverme, es como si me hubieses hipnotizado.

    —¿Ahora me vas a echar la culpa?

    —No quise decir eso, además, lo que hacías es normal, los hombres también se tocan, es normal.

    —¡Ay! ¡Y tenías que decirlo! ¡Enserio que eres bruto!

    —¿Pero ahora qué dije?

    —¡Solo cállate! —respiró varias veces hasta que recobró la calma— Escucha, tenemos que hacer el desayuno, es nuestro castigo por no haber estado en la fiesta con los demás.

    Intenté hablar, pero ella alzó la bolsa de pan de forma amenazante, así que comprendí que lo mejor sería guardar silencio.

    —Sé un buen esclavo y prepara algo de té, yo haré jugo —ordenó.

    Se veía realmente molesta, así que no tenté a la suerte y le hice caso. La tarea era relativamente fácil, por lo que saqué una gran jarra y a llené con agua hirviendo, echando a continuación las especias, en tanto ella iba de aquí para allá, pues la cocina era bastante amplia. Noté que Teresa procuraba mantenerse alejada, como si temiese cualquier contacto conmigo. No tenía idea de cómo romper el hielo, o sacarle una sonrisa.

    Cada cierto tiempo volteaba a verla, con miradas disimuladas. Se veía hermosa. La blusa blanca generaba sombras que acentuaban sus atributos, además, al no tener mangas, si esperabas el momento adecuado, podías apreciar el borde de sus prominentes senos; y esa licra, le quedaba a la perfección, como si fuese una segunda piel, marcando a detalle sus cinceladas piernas, los muslos gruesos, y ese redondo trasero que rezaba por acariciar. En cierto momento se le cayó un mango que estaba siendo lavado; ella soltó una palabrota en voz baja y se agachó sin doblar las rodillas.

    Al inclinar su cuerpo de esa manera quedó apuntando su cola hacia mí. Gracias a eso pude disfrutar del corazón que formaba sus carnosas nalgas. La licra era muy fina, y en esa posición se estiraba a tal punto que llegaba a transparentarse su ropa interior… ¡Estaba vistiendo un hilo rojizo! Una tanga diminuta que se hundía entre sus glúteos. El mango, como si fuese mi cómplice, rodaba de lado a lado sin que Teresa lograse agarrarlo y levantarlo, generando que hiciese un vaivén con su culo, haciéndome bizquear los ojos, dándome un espectáculo que hizo que se me cayese el cucharón que tenía en la mano. Ella volteó de inmediato.

    —Por eso afirmo que tú te debes haber caído de chiquito, Ni creas que yo lo levantaré —comentó, capturando por fin al escurridizo manguito.

    —Ya terminé el mango… que diga el té —dije apurándome a recoger el cucharón.

    —Esclavo, te ordené que no me hables —dijo con sequedad—. Saca las tazas y ve colocándolas en la mesa.

    Hice caso, viendo que ella continuaba picando la fruta. Caminé con cuidado, pues el reciente espectáculo me había hecho bombear sangre y sentía mi bestia interior despertar. Tenía que pensar en algo que lograse apaciguar a mi primita. Al regresar a la cocina la observé alzando los brazos, intentando alcanzar algo de la parte alta de la alacena. Estaba parada de puntitas, estirándose cuanto podía. Era digna de ser pintada en un cuadro para la eternidad. Sus pantorrillas y muslos sobresalían, y sus nalguitas hacían fuerza por la posición en la que se encontraba. Al extender hacia arriba los brazos su blusa sin mangas permitía que asomasen los bordes de sus pechos por los lados, pudiendo percibir esas redondeces que me hicieron salivar de inmediato. Ella alzaba cuanto podía su delicado cuerpo, pero solo conseguía rozar con los dedos el motor de la licuadora que necesitaba para poder preparar el jugo.

    No lo pensé dos veces, me acerqué a ella por su espalda, y presionándome contra ella alcé las manos, pegándome cuanto pude, procurando que mi cuerpo tuviese el mayor contacto posible con mi primita. Ella no dijo nada, ni hizo ademán de sentirse incómoda. Presioné mi pecho contra su espalda y, estirando mis piernas froté mi ya erecta verga contra la unión de sus nalgas. Ella se quedó muy quieta. No respirábamos. No hablábamos, solo estábamos allí. Mi falo presionó la licra, hundiéndose entre sus pompas, que se separaron hasta que sentí con el tronco que hacía contacto con la tela de su tanga tipo hilo. Lentamente alcé las manos y tomé la licuadora, bajándola del estante. La sostuve entre mis manos y la bajé frente a ella, envolviéndola en lo más cercado a un abrazo.

    —Ya… gracias, sigue con tus cosas— me comentó, moviéndose a un costado, escapando nuevamente de mi presencia.

    No sabía qué hacer, tenerla allí tan cerca y a solas, sin que ella correspondiese mis estímulos. Me sentía perdido.

    —¿Sabes hacer huevos revueltos? —me preguntó, mirándome—. Vamos tienes que saber, es algo básico, demasiado básico —continuó, sin recibir respuesta de mi parte—. ¡Oye bruto no me ignores!

    —Pero tu me ordenaste que me quede callado y que no te hable —le contesté, afligido.

    —Ya veo ¿Ahora eres un esclavo obediente? ¿Ya no serás un esclavo fisgón? —preguntó llevándose las manos a la cintura, como regañándome.

    —No.

    —¿No? ¿No qué? —me dijo de forma altiva.

    —No ama Teresita, la más hermosita —contesté, siguiéndole el juego, pues ya no se veía tan molesta. Lo último pareció gustarle.

    —Bien, corta unos cuantos limones ¿Supongo que sí podrás hacer eso? y no te vayas a volar un dedo, que no quiero que me regañen —ordenó Teresita.

    La escuche más alegre, la tensión se iba yendo del ambiente, además, ambos nos habíamos acomodado lado a lado en el mueble, así que mi primita ya no me evitaba. La vi calentando la sartén y revolviendo los huevos en un gran bol, ella trabajaba rápido, así que pensé en sorprenderla trabajando a su ritmo. Saqué y lavé los limones con agilidad, cogí de la despensa un cuchillo bien afilado y me puse a cortar limones en tajadas regulares. Puede que la sartén hubiese estado húmeda, o que el destino estuviese de mi lado, porque segundos después de que vertió aceite en la sartén, hubo una ligera explosión de vapor, generando que un chorro de aceite caliente saltase hacia ella, cayendo sobre su delgada blusa.

    Ella la alzó con rapidez para evitar quemarse, quitándosela de inmediato, permitiéndome ver su brasier y sus prominentes pechos. El brasier era carmín, de tela suave con adornos bordados y un pequeño moño en el centro; debía ser algunas tallas más pequeño de lo debido pues tan solo le llegaba a cubrir medio seno, sobresaliendo la corona de sus grandes pezones rosados. Ella dio un salto hacia atrás y se miró girado el torso, para asegurarse de que no quedase aceite en su blanca y tersa piel. Yo, estupidizado por la vista, bajé el cuchillo, cortando mal un limón que, por la impresión, estaba apretando demasiado, el limón se partió y saltó por los aires, cayendo una pepa en mi ojo, como si de un castigo divino se tratase. Ella logró ver mi payasada.

    Tuve que parpadear para reducir el terrible ardor en mi ojo afectado, y observé que ella me miraba divertida, aguantando la risa.

    —¡No puede ser que seas así de torpe! —dijo, empezando a reír a carcajadas. Yo también la acompañé en la risa, que era contagiosa, y con ello su enojo se esfumó. Pero la alegría duró pocos segundos, pues ella se puso seria.

    —¡Oye! —me dijo—. Te has cortado el dedo ¡Ay! Estás con sangre —exclamó, señalando la mano de la que se me había escapado el limón. Recién en ese momento empecé a sentir el ardor del corte. Mi dedo índice tenía la punta sangrando, era en realidad una herida pequeña, pero sangraba escandalosamente por lo acelerado que tenía el corazón. Ella me tomo la mano y la alzó para verla bien. Me miró y flexionó el dedo, haciendo que sangrase más.

    —¡Auch! ¡No lo muevas así! —le dije, adolorido, intercambiando miradas entre mi dedo sangrante, sus pechos casi descubiertos y su carita que ahora transmitía preocupación.

    —Tranquilo, lo limpiaré —dijo, tomando un pañito húmedo y pasándolo alrededor de la herida, moviendo con cuidado sus manos—. ¿Sabes? Cuando tenía una heridita mi madre me hacía esto— dijo, alzando mi mano, acercando la boca, juntando los labios y besando el pequeño corte. Lo hizo lentamente, con cuidado, con cariño. Mi mente bullía de sensaciones. Sus labios no se separaban, y ella miraba la mano, y seguía besando mi dedo. Presioné, solo un poco y le separé los labios. Quería sentirlos, abrirle la boquita y ella, obediente, entendió. Introduje el dedo y, recordando, Teresita succionó, lo introdujo a la mitad, y ahora mirándome, lo fue metiendo y sacando. Le acaricié la mejilla con la mano libre, ella entrecerró los ojos y se dejó acariciar, mientras succionaba mi dedo. Ambos nos mirábamos, sabíamos el vínculo especial que habíamos creado. El momento de dudar había quedado atrás.

    Mi mano libre rozó su piel, subiendo acariciando su oreja, y colocándose sobre su cabello. Tire suavemente hacia abajo, ella dudó, pero, aún succionando, se fue agachando, estirando su licra, vestida con su pequeño brasier, con la mitad de los pechos a la vista, quedando finalmente de cuclillas. Yo ya no soportaba la espera. Ella succionaba mi dedo, ahora con los ojos cerrados. Su cabeza estaba a la altura de mi entrepierna ¿Cómo podría no hacer lo que hice? Aquí les pregunto… ¿Qué hubieran hecho ustedes?

    La respuesta era obvia. Con mi mano libre tiré del elástico de mi short y saqué mi muy hinchada polla. Se la puse contra la mejilla y ante el contacto ella abrió mucho los ojos, pues la tenía contra la cara. Pero el susto dio rápido paso a la excitación. Con cuidado quité mi dedo de su boca la tomé del mentón, acercándole los labios al tronco de mi falo. Sentí su respiración contra mi piel, dudó, pero solo un instante porque sacando la lengua lamio toda la extensión de lo que se le ofrecía. Se fue acercando a la cabeza, y sin dejar de mirarme, se la introdujo en la boca, metiendo milímetro a milímetro cuanto pudo aguantar, luego, con calma, fue sacándola. La tomó con ambas manos y se la sacó de la boca, mirándola de cerca, como si de una gran joya se tratase. No le hablé, no quería sacarla de su trance. Ella sola abrió grande la boca y se la volvió a meter, empezando a mamar mientras la presionaba con ambas manos.

    Yo estaba en mi gloria, me limitaba a acariciar su cabello y dejarla ser. Desde mi altura veía una joven lactando, con los senos medio salidos, con su licra transparentando la tanga roja, en tanto ella succionaba con los ojos cerrados, entregada a darse el gusto, envolviendo con sus labios, jugando con su legua. Había aprendido rápido y ahora no parecía dispuesta soltar su presa.

    Sentí que se me electrizaba la columna, un ligero mareo, estaba por venirme. Le jalé suavemente la cabeza, pero ella me apartó la mano, lanzándome una mirada de advertencia, empequeñeciendo los ojos mientras seguía mamando. Era imposible detenerla, estaba decidida a seguir mamando hasta atragantarse.

    Ya no le toqué la cabeza, sino que apoyé las manos en el mueble de la cocina, con ella succionando mi polla, mientras que yo, fresco como una lechuga miraba a través de la ventana hacia el patio de la casa. En cierto momento Teresa había llevado una de sus manos a su entrepierna y se toqueteaba en tanto chupaba mi verga, habiendo perdido ya todo rastro de cordura. Tensé los músculos, estaba por ocurrir. A la distancia vi a mi abuelo abriendo su puerta, saliendo con toda la calma del mundo de su ambiente.

    Me alarmé, llevé de inmediato una mano a la cabeza de mi prima para apartarla, pero ella, apretando fuerte la mandíbula, me mordió la polla en tanto lanzaba un gemido ahogado por mi falo. No pude más.

    Borbotones de abundante leche le llenaron la boca, me mordió nuevamente en tanto intentaba tragar cuanto podía. Sus piernas se habían juntado presionando la mano que tenía entre ellas mientras su garganta pasaba y pasaba y sufría toda clase de calambres. Mi abuelo me vio a través de la ventana, le sonreí y levanté la mano a modo de saludo, sintiendo mis piernas desfallecer por la tremenda corrida que estaba teniendo.

    Teresa me arañó las piernas, en tanto tenía un par de arcadas. Hizo ademán de querer levantarse, pero presioné mi cadera hacia adelante, dejándola prisionera con mi cuerpo. Si se hubiese levantado y tosido, mi abuelo lo habría visto todo: Una de sus preciadas nietas con los senos apenas cubiertos, tosiendo semen que acabada de recibir mientras preparaba el desayuno de la familia. Hubiera sido catastrófico. Pero ella seguía intentando liberarse, sin lograr sacarse mi verga de la boca, poniéndome nervioso. Tuve que hablar para que entendiese el riesgo que corríamos.

    —Abuelo el desayuno casi está listo —dije en voz alta, para que mi abuelo, que ya se encontraba a mitad del patio, me oyese—. Mas bien, ¿podrías ver si la cantidad de tazas es suficiente? No recuerdo cuántas llevé.

    —Ya hijo —me contestó, pero cuando estaba a punto de dar media vuelta y dirigirse al comedor se detuvo— ¿No quieres que lleve algo, ya estoy cerca?

    —No abuelito, ya no nos falta nada, tal vez habría que despertar a los demás.

    —¿Y Teresa? ¿Dónde está? No me digas que te dejó a ti solo haciendo los deberes.

    —No, sino que le cayó aceite a su blusa y tuvo que ir a cambiarse.

    —Ya veo —dijo mi abuelo, ahora sí emprendiendo su camino hacia el comedor. Durante toda esa conversación mi prima había estado muy quieta y obediente.

    Esperé unos segundos y miré alrededor para cerciorarme que no hubiese peligro, entonces retrocedí mi cuerpo y dejé que mi polla saliese de su boca. Ella estaba como un tomate, con la cara enrojecida y los labios cubiertos de espesa leche. Sus ojos vidriosos me miraban con una mezcla de odio y fascinación. Aún seguía agachada, así que le tomé la mejilla y se la acaricié.

    —Espero que te haya gustado el desayuno —le dije, esbozando una sonrisa. Ella miró hacia un costado, luego hacia otro, parecía dudosa.

    —Casi me asfixias, y me terminé tomando tu… ya sabes. ¿Qué hubiese ocurrido si nos descubrían?

    —Pero no ocurrió, tranquila —la calmé, retrocediendo unos pasos y tomando su blusa, que permanecía en el piso. Se la acerqué—. Ten, toma, límpiate.

    Ella tomó la prenda y se la pasó por los labios, como mi esencia había rebalsado de su boca, Teresa tenía cubierto hasta el mentón de la sustancia pegajosa, así que se tomó su tiempo, rozando con la tela su carita. Yo pensé en guardarme el miembro, pero también estaba pegajoso en varias partes. Esperé a que ella terminase de limpiarse y tomé su blusita, pasándola por los costados de mi verga hasta que quedó limpia. La examiné y por fin, satisfecho, la introduje en mi ropa interior, acomodándome el short. Solo en ese momento me percaté que mi prima me miraba, incrédula. Su expresión había cambiado.

    —Esclavo tarado ¿Te acabas de limpiar tu pene con mi blusa? —vociferó enfurecida—. ¡Ay cómo me haces renegar!

    —Lo siento, es qué, como tú te limpiaste, pensé que…

    —¡Nuevamente me echas la culpa!

    —No es eso… —comencé a decir, pero un desagradable olor nos hizo callar.

    —¡La sartén se quema!

    Ambos la retiramos de las hornillas de la cocina. La habíamos dejado encendida y, al no tener contenido, el plástico de la agarradera había empezado a derretirse.

    —¡Saca eso de aquí! ¡Escóndelo y busca otra sartén! —dijo Teresa, aún amarga—. Iré a cambiarme rápido, cuando vuelva quiero que estén listos los huevos revueltos —ordenó, saliendo de la cocina con la blusa en la mano, mirando a ambos lados antes de irse corriendo hacia la habitación donde descansaban sus padres. La seguí con la mirada, cuando estaba por llegar se detuvo en seco, miró su blusa y luego volteó. Cuando me vio observándola alzó un puño amenazante, seguramente también susurro una palabrota. Cambió de rumbo hacia el tendal donde estaba la ropa que habíamos usado el día anterior para ir a la playa, allí escogió uno de sus polos y se cambió. Hizo bien, pues hubiese sido muy extraño que entrase a su cuarto con esa facha.

    Se perdió de mi vista cuando se dirigió al lavadero de ropa. Suspiré y me dispuse a asearme bien las manos. Escondí la sartén estropeada, hallé una nueva y empecé a revolver bien los huevos para el desayuno. Mi primita ya había desayunado, pero faltaba que el resto de la familia lo hiciese. Definitivamente este sería un gran verano.

    Continuará…

    Llevaba tiempo sin escribir en la página, espero que el relato haya sido de su agrado. Si desean leer otra historia similar prueben «El profe», o los demás relatos que tengo publicados. Saludos y ¡Gracias por su tiempo!

  • Reencuentro con el hombre que me hizo una puta infiel

    Reencuentro con el hombre que me hizo una puta infiel

    Enlace al relato anterior al final de este relato.

    Hola Paty nuevamente, muchos me han escrito preguntando que pasó con don Fernando y la verdad, no lo había vuelto a ver, pero nuevamente me lo encontré y vaya cogida que me dio, como en sus mejores tiempos, les cuento.

    Era domingo y mi esposo se marcharía esa noche a Ciudad del Carmen, los 14 días de su etapa de descanso terminaban y al siguiente día tenía que subir a plataforma, a laborar otros 14 días, fuimos a un restaurante a comer, algo habitual los fines de semana, cuando mi marido está en casa, apenas nos sentamos en la mesa y ordenamos, mi hijo se fue al área de juegos, lo seguí con la mirada, entonces alcancé a ver su figura, un fantasma del pasado, iba entrando al restaurante, su pelo antes entrecano, estaba completamente blanco, su rostro más arrugado, pero definitivamente era él, don Fernando, aquel hombre maduro que me inició en los placeres de la infidelidad, aquel hombre que me hizo su puta y me cogió cuantas veces quiso y como se le dio la gana, se sentó a un par de mesas de distancia y me quedé pasmada, mirando, al verme mi esposo volteó y también lo reconoció.

    -¿No es ese don Fernando? – exclamó

    -Parece, pero no estoy segura – mentí.

    Mi esposo lo saluda levantando la mano y don Fernando nos ve, se acerca a nuestra mesa a saludarnos y mi marido, como siempre, cordial y caballeroso, al ver que iba solo lo invita a sentarse en nuestra mesa.

    Empezamos a charlar, vestía en forma formal y pulcra, el olor a su perfume inundó mi nariz e inmediatamente llegaron a mi mente excitantes recuerdos, nos dijo que ahora vivía en la Ciudad de Pachuca y se había vuelto a casar, ya se había jubilado y había regresado a nuestra ciudad porque su hija menor se había casado la noche anterior, y le había pedido entregarla en el altar, nos contó que después del divorcio la relación con sus hijos se había descompuesto, pero con el tiempo había mejorado, aunque consideró prudente no llevar a su nueva pareja por respeto a su exmujer e hijos.

    En eso, el mesero trae la comida y me levanto para pedirle a mi hijo que venga a comer, al llegar mi hijo, le dice a mi esposo:

    -Vaya, que grande está tu hijo, es muy apuesto, se parece mucho a ti, pero también tiene algunos rasgos de Paty.

    -La verdad todos dicen lo mismo, pero mi familia dice que se parece más a mi padre -recalcó mi esposo.

    -Sí, cierto, tiene mucho parecido a don Manuel -exclamó al tiempo que volteaba a verme con una mirada burlona, como adivinando que el padre de mi hijo era mi suegro y no pude evitar bajar la vista, turbada.

    -Será un verdadero galán cuando crezca, ¿Qué edad tiene?, ¿6, 7 años? -añadió

    -Ya tiene 8 años cumplidos -agregué con voz nerviosa

    -La última vez que los vi, estabas embarazada, eso quiere decir que tiene alrededor de 9 años que no los veo, ufff, como vuela el tiempo.

    -Y de don Manuel que me dicen.

    -Mi padre falleció durante la pandemia.-respondió mi esposo…

    -Es una pena, mis condolencias, tú padre era un hombre con el que compartí muy buenos momentos – exclamó.

    -No lo sabía, nunca me dijo que era su amigo.-respondió mi esposo.

    Yo estaba ruborizada al recordar a que se refería don Fernando, tanto él como mi suegro fueron los primeros machos con los que fui infiel a mi esposo, llegaron a mi mente esas cogidas fenomenales que me volvían loca de placer y me mandaban al paraíso de ida y vuelta, ese par de machos que me hicieron una puta infiel, involuntariamente mi vagina se humedeció.

    -¿Y que cuentas del trabajo?, ¿sigues trabajando en plataformas?-preguntó don Fernando.

    -Sí, sigo trabajando en plataforma, precisamente hoy viajo a Ciudad del Carmen porque mañana subo, es un trabajo duro, pero bien pagado y además me da mucho tiempo libre. -respondió mi esposo.

    Inocentemente mi esposo, tan confiado y parlanchín, sin querer le estaba dando información de más, información que podía aprovechar ese viejo pervertido.

    -Entiendo, pobre Paty, recuerdo que no le gustaba estar sola, ¿todavía tienen a la muchacha de limpieza para que la acompañe?

    -No, ya no, se fue durante la pandemia y Paty ya no quiso que contratáramos a alguien más, dice que el trabajo es mínimo y que ahora tiene la compañía de nuestro hijo, por lo que ya no se siente sola cuando estoy fuera de casa.

    Casi me levanto y le tapo la boca a mi esposo, observé que a don Fernando se le dibujaba una ligera sonrisa y los ojos le brillaron.

    -Si, mi hijo es mi compañía, para no estar sola-exclamé tímidamente, recalcando el hecho de que no iba a estar sola.

    La charla continuó y terminamos de comer, mi esposo pidió un café para los tres y mi hijo se regresó a jugar al área de juegos, en eso mi esposo se levanta para ir al baño y nos quedamos solos don Fernando y yo.

    Tan pronto se perdió de vista mi esposo, acercó su silla un poco a la mía y me tomó la mano, mi piel se erizó al instante, pero al instante retiré mi mano.

    -¿Te acuerdas lo que hacíamos cuando fui tu inquilino?

    -Lo que pasó ya quedó atrás-respondí con voz temblorosa.

    -Nunca he podido olvidarte, me robaste el corazón, creo que me enamoré de ti, hasta el día de hoy recuerdo como si fuera ayer, cada uno de nuestros encuentros. ¿Acaso, no sentiste también algo por mí?

    -Fue lindo lo que pasó, era una joven inexperta y me enseñaste a disfrutar del sexo, solo eso, amo a mi marido y tengo un hijo con él, no podíamos seguir -repliqué

    -Si, lo recuerdo, precisamente por eso decidí alejarme y no insistí, estabas embarazada y comprendí que tu deseo era formar una familia, pero si me gustaría tener un último encuentro, un encuentro de despedida.

    -No puede ser, lo sabes, lo que pasó quedó atrás -dije tajantemente.

    En eso se acerca mi marido y don Fernando se vuelve a acomodar en su silla.

    -¿De que platicaban? -preguntó mi marido.

    -De nada, recuerdos de cuando fui su inquilino, la verdad que la pasé muy bien siendo su huésped.

    -Pues usted también fue un excelente inquilino, y le agradezco las atenciones que tenía con mi esposa cuando estaba ausente.

    Obviamente mi marido se refería a los apoyos que me daba don Fernando en las actividades domésticas o reparaciones hogareñas, si supiera el pobre que otras atenciones me daba don Fernando, le daba un infarto.

    Don Fernando sonrió y agradeció.

    -No tienes nada que agradecer, fue un verdadero placer atender a tu esposa.

    La plática continuó unos minutos en lo que traían la cuenta y nos despedimos.

    Después fuimos al cine y ni atención le puse a la película, seguía excitada, mi mente estaba distraída, recordando las cogidas que ese viejo mañoso me había dado, y por último fuimos a dejar a mi esposo a la central camionera, esa noche me costó dormir, seguía pensando en don Fernando y me tuve que masturbar para bajar mi excitación y lograr conciliar el sueño, era perturbador que volver a ver a don Fernando me hubiera puesto en ese estado, parecía una perra en celo.

    El día siguiente la rutina normal, me di un baño, preparé el desayuno y llevé a mi hijo a la escuela, sin embargo, seguía inquieta, en el camino a la escuela, tanto de ida como de regreso, no dejaba de ver a todos lados.

    Tendría apenas unos 15 minutos que había regresado a casa, cuando escuché que tocaban el timbre de la entrada, mis piernas temblaron, mi corazón empezó a latir fuertemente, me quedé estática, pensativa, dudando en ir o no a abrir la puerta, volvieron a tocar el timbre y decidí abrir, con paso lento, me acerqué a la puerta y la abrí, efectivamente era él, ni tiempo me dio de reaccionar, tomó la puerta con su mano abriéndola y con paso decidido entró y cerró la puerta tras su paso, se acercó a mi y sin mediar palabras me abrazó y me dio un cachondo beso en los labios.

    -Espera, forcejeé, no, lo nuestro ya terminó.

    -Me tienes caliente, desde que te volví a ver no puedo sacarte de mi mente, te necesito -susurró en mi oído.

    -No, no, soy casada y amo a mi marido, no me interesa nada contigo, suéltame -exclamé

    Metió su mano bajo mi falda y palpó mi coño, pudiendo notar que mi ropa interior estaba empapada, así que con mucha seguridad dijo:

    -No mientas, estás bien mojada, sé que también ardes por estar conmigo.

    Nuevamente mi cuerpo me traicionaba, mi mente, más lúcida me decía que no estaba bien.

    -Suéltame, si no voy a gritar, no estoy sola.

    -No mientas, te observé desde que saliste con tu hijo a la escuela y regresaste y tú marido me dijo ayer que hoy estaría trabajando y no tienes personal de limpieza.

    Ese viejo me conocía y sabía cómo volverme loca de placer, metió la punta de su lengua dentro de mi oreja y la recorrió por dentro, el desgraciado sabía que mis orejas son muy sensibles y el contacto de su lengua me estremeció, no pude evitar abrir la boca y dar un suspiro, instante que aprovechó para darme un beso apasionado, su lengua recorrió el interior de mi boca, sentí desfallecer y dejé de resistirme, me aprisionó contra la pared y empezó a agarrarme las nalgas, las apretaba y acariciaba a su antojo, intentaba reaccionar, pero sus besos seguían devorando mi boca, bajó mi calzón cachetero y sus manos acariciaron mis nalgas desnudas.

    -Ayyy, nena, tus nalgas siguen tan suaves como las recordaba, me encantan, tienes el mejor culo del mundo, el mejor culo que haya disfrutado.

    Me quitó la falda y la blusa con rapidez y también se fue desnudando, quedó solamente en bóxer y mis calzones cacheteros quedaron en el piso, nuevamente me abrazó con fuerza y me volvió a besar, su lengua entró en mi boca y se entrelazó con la mía, sentía el roce de su piel con mi piel, el calor de su cuerpo me quemaba, no dejaba de acariciar y apretar mis nalgas, uno de sus dedos recorrió mis nalgas hasta llegar a mi coñito y lo humedeció con mis flujos vaginales para luego recorrer el surco entre mis nalgas y masajear suavemente la entrada de mi orificio trasero, un escalofrío recorrió mi cuerpo y lancé un gemido, que bien me conocía ese viejo, sabía la sensibilidad de mi ano y como gozaba cuando lo estimulaba, ya me tenía al borde de la locura, en ese instante sentí la punta de su enorme verga en la entrada de mi vagina, poco a poco se introducía en forma lenta, pero constante, sentía como su verga me iba abriendo, pero lo empujé y le dije al oído.

    -Nooo, espera, aquí no, vamos a mi recámara.

    Subimos con rapidez las escaleras, no dejaba de acariciar mi cintura y mis nalgas.

    Tan pronto llegamos a la recámara me recostó sobre ella, al tiempo que me decía:

    -Que buenos recuerdos me trae tu recámara, aquí te cogí la primera vez y todas las veces que tú marido estaba fuera.

    Se recostó sobre mi cuerpo, sus labios buscaron mi boca, sus manos recorrían mi cuerpo con una maestría electrizante, sus labios besaron mi cuello y lo lamió, su lengua húmeda y rugosa bajó a mis pechos, los lamió y succionó con fuerza mis pezones en forma alternada, me encantaba la sensación, su lengua recorría cada centímetro de mis tetas, las succiones y mordiscos que daba a mis pezones me mandaban al paraíso, no podía parar de gemir y mientras más gemía, más succionaba y mordía mis pezones, parecía un lobo hambriento, grité de placer.

    -Ay, don Fernando, ¡¡Que rico!!

    -Que ricas tetas Paty, están más ricas de como las recordaba, por Dios, que ricura, eres como el buen vino, cada vez estás más buena.

    Sus labios bajaron a mi vientre y luego a mis muslos, los besa y los lame, siento que aspira justo en mi coño palpitante y empapado, el aire caliente de su respiración me hace cosquillas en los labios vaginales.

    -Mmmm, hueles a hembra en celo, extrañaba tu olor, mmmm, tu olor me vuelve loco.

    Me agarra de las caderas y siento su lengua recorrer mi rajita, introduciéndose un poco entre mis labios vaginales hasta tocar mi clítoris, una sensación que me estremece y un nuevo gemido escapa de mi boca, sigue lamiendo, succiona mis labios vaginales y mi clítoris con gula, un par de dedos se introducen a mi vagina y otro masajea la entrada de mi ano, estoy a punto de volverme loca de placer, empuja mis muslos hacia arriba y mi culo queda a su merced, su lengua llega a mi ano sin sacar los dedos de mi vagina, lame mi ano rápidamente unos segundos, su lengua hace presión en mi esfínter y logra introducir la punta, sentí que se me aflojaron las piernas y un espasmo recorrió mi cuerpo,

    -Ay cabrón, nadie me hace gozar como tú, aghhh -exclamé entre gemidos.

    Sonrió y apretándome fuerte las nalgas empieza a succionar mi ano con fuerza, ese fue el acabose, mi mente se nubló, espasmos recorrieron mi cuerpo y empecé a convulsionar, al sentir mi orgasmo pegó su boca a mi vagina para beber mis jugos vaginales, mi orgasmo fue larguísimo y no dejó de chupar y beber hasta la última gota, me desplomé en la cama extasiada.

    Tardé algunos segundos en recuperarme, sentía que despertaba de un largo sueño, sonreía y tocándose la verga me dijo:

    -Mi verga también te extrañó, ¿no quieres probarla?

    Me incorporé y don Fernando se acostó sobre la cama boca arriba, era tal y como la recordaba, una larga, gruesa y hermosa verga, la verga que me había hecho puta, tan apetecible, la descapullé suavemente para dejar libre la enorme cabeza, rojiza y tan tersa, que se me hizo agua la boca, realmente parecía la verga de un macho joven, con una dureza envidiable, solamente lo delataba la maraña de pelos blancos en su pubis, lamí la cabeza y me maravilló su suavidad, abrí la boca y la succioné, apenas me cabía en la boca, tenía el mismo sabor a macho que recordaba, que rica verga, con razón había caído a sus pies cuando era tan joven, la recorrí lamiendo el tronco con mi lengua y seguí con sus huevos gruesos y pesados, recorriendo con mi lengua la delicada piel que los envuelve, el olor de sus huevos sudados inundó mi nariz, y más me excitó, regresé a succionar la punta y me agarró la cabeza y empezó a mover su cadera, su verga entraba y salía de mi boca, recorriendo mi paladar hasta llegar al fondo de mi garganta, aguanté las arcadas que me provocó y sosteniendo mi cabeza me la dejó enterrada unos segundos, tenía mi boca repleta de verga, sentía el calor que emanaba de su tronco de carne, salivaba en forma abundante y mi saliva escurría por sus huevos, pensé que se correría en mi boca, cuando expresó.

    -Aghhh, que rico, que boquita tan rica, estoy a punto de acabar, pero no quiero, mi leche te la voy a dejar dentro de tu rico coño.

    Me acostó en la cama y me volvió a besar, me abrió las piernas con las suyas y mirándome a los ojos sentí la punta de su verga en la entrada de mis labios vaginales, apoyándose con una mano, frotaba la cabeza de su verga contra mi rajita de arriba abajo, metiendo la punta solo un poco, cuando la cabeza de su verga parecía que iba a entrar, seguía su camino hacia arriba o hacia abajo, estaba desesperada por sentir su verga dentro, cada que pasaba la punta por la entrada de mi coño, echaba mi cadera hacia adelante, a lo que me decía:

    -Tranquila, preciosa, tranquila, quiero gozarte despacio, sin prisas. aguantar lo máximo.

    -Es que ya no aguanto, la quiero dentro -expresé

    -¿Extrañaste mi verga?

    -Si, mucho, tu verga ha sido la mejor verga que ha entrado en mí, no me hagas sufrir, ya métemela, ya no aguanto.

    Sonrió y empezó a presionar, mi coñito se abrió como una flor y entró la cabeza, un gemido salió de mi boca.

    -Ya entró la cabeza, ¿la notas?

    Afirmé con la cabeza en forma afirmativa.

    -¿La quieres toda?, Pídemelo, ruega por mi verga, putita.

    -Si, meteme aghh -alcancé a decir sin terminar la frase, empujó su verga lentamente pero sin detenerse, siento como con ambas manos abre mis nalgas y las aprieta y de un empujón me entierra toda su verga, sus huevos chocan con mi pelvis, la disfruté como nunca, la sentía clavada tan profundo, sus manos siguen presionándome contra él, el placer es infinito, siento cada centímetro de su gran verga dentro de mi, llenándome completamente de su carne, se quedó inmóvil unos segundos, lo escucho gruñir de placer, estaba disfrutando de mi coño tanto como yo disfrutaba de su gran verga, busca labios y me da un apasionado beso.

    Mi vagina se contrae en espasmos que recorren mi cuerpo, espasmos que involuntariamente aprietan su verga.

    -Madre mía, que rico coño, eres la mejor puta del mundo, siento como si tú coño caliente y suave succionará mi verga, puta madre.

    Empezó el vaivén, embestidas lentas y profundas, mis tetas presionadas contra su pecho, sus manos aferradas a mi culo, su lengua explorando mi boca, sacaba su verga hasta dejar solo la cabeza dentro y volvía a empujar hasta lo más profundo, apretando mis nalgas contra su cuerpo, estirándome al máximo por dentro, embestidas que me volvían loca de placer.

    No había duda que don Fernando seguía siendo un experto, me estuvo embistiendo en forma lenta y profunda, combinando con fuertes embestidas como si quisiera clavarme en la cama, por espacio de unos 20 minutos, sentía que desfallecía de placer, si bien es cierto que he estado con muchos hombres, cada hombre coge diferente y extrañaba esa forma de coger, tan única de don Fernando, suave y constante, mis ojos se pusieron en blanco y todo mi cuerpo empezó a temblar, mi cuerpo empezó a convulsionar y lanzando gritos de placer empecé a correrme abundantemente, un largo y exquisito orgasmo, mis fluidos escurrían por su verga hasta sus huevos y mis piernas, empezó a taladrarme con mayor potencia, sujetando fuerte mis nalgas y enterrarme su verga hasta la raíz, golpeando con fuerza el mío, eso fue demasiado para don Fernando, que acelerando aún más sus movimientos, anuncia su corrida:

    -Ay, puta, ya no aguanto, te voy a llenar de leche.

    Me da una última envestida muy profunda y siento su verga hincharse y vibrar al tiempo que dando un bramido estruendoso como un toro, siento que explota en lo más profundo de mis entrañas, vaciando el contenido de sus pesados huevos, chorros y chorros de su semen espeso y caliente, hasta que se desplomó sobre mí, su cuerpo sobre el mío, sudorosos, su verga caliente, palpitante y dura seguía en el interior de mi coño, poco a poco fuimos recuperando el aliento, su cara reflejaba alegría, sonreía, sin embargo su verga no perdía su dureza, lo cual era sorprendente para un hombre de su edad, sacó su verga lentamente y un chorro de semen escapó de mi vagina, su verga escurría semen, me pidió dar vuelta y accedí gustosa, se montó sobre mí y me abrazó, sus manos apretaban mis senos y besaba mi cuello y mi nuca al tiempo que su verga se posicionaba entre mis nalgas, me susurró al oído al tiempo que una de sus manos bajaba a mis nalgas:

    -Recuerdas que yo te desvirgué tu lindo culito, el inútil de tu marido no lo gozaba.

    -Si lo recuerdo como si hubiera sido ayer -respondí.

    -¿Tu marido sigue sin comértelo ?

    -Sí, solo me coge por mi coño –mentí.

    -Tu marido es un estúpido, tu culito es tan rico, entonces lo debes tener cerradito, ¿Verdad?, ¿O se lo has entregado a alguien más?

    -No a nadie, solamente me han cogido por el culo tú y mi difunto suegro.-volví a mentir

    -Si, don Manuel era un cabrón, que cogidas te pegamos entre los dos.

    -Va a ser un placer volverte abrir ese culito divino que tienes.

    Ya no respondí, preferí que siguiera creyendo que mi culito tenía mucho tiempo sin usar y que me lo iba a abrir nuevamente, sabía que mi culito era muy elástico y apretadito, por lo que estaba segura de que podría simular y darle el gusto a don Fernando de abrir mi culito nuevamente.

    Sus besos fueron bajando, recorriendo mi espalda hasta que llegaron a mis nalgas, las mordisqueó con suavidad y las lamió completamente, sentía su nariz rozando mis nalgas, las abrió y se quedó contemplando mi pequeño y tembloroso agujero.

    -Tu culito es una delicia, el mejor culo que haya probado en mi vida, y por lo visto es verdad que no lo han gozado en mucho tiempo, se ve tan cerradito y delicado.

    Sentí que mi esfínter se contraía aún más con sus palabras y hundió su nariz en medio de mis cachetes.

    -Me encanta el olor de tu culo, es tan rico y suave.

    De pronto sentí el contacto de su lengua en la arrugada entrada de mi culito y una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, mis piernas se aflojaron, mi espalda se arqueó y un largo gemido salió de mi boca,

    -Aghh, don Fernando, que rico, mi culito extrañaba su lengua, ufff.

    Sonrió y abriendo con más fuerza mis nalgas lameteó mi ano una y otra vez, mi cuerpo se retorcía de placer y mordí una almohada para ahogar mis gritos, entonces presionó la punta de su lengua y sentí como entraba la puntita, mi mente se puso en blanco y alcé más la colita, el placer era inmenso, empezó a masajear mi clítoris con un par de dedos mientras la punta de su lengua entraba y salía de mi culo, estaba volviéndome loca de placer, me estuvo comiendo el culo como quince minutos, la saliva ya escurría por mis muslos, cuando se incorporó y puso un par de almohadones bajo mi vientre, me preguntó sobre lubricante, y aunque tenía, para no delatarme, le dije que no tenía, pero que en la cómoda había un frasco de crema que usaba para suavizar mi piel.

    -Que bien amor, porque vamos a suavizar tu colita -expresó sonriendo.

    Extrajo el frasco de crema, lo abrió y metió su dedo índice, el cual llenó de crema y me lo fue enterrando lentamente hasta el fondo, un largo gemido salió de mi boca.

    -¿Te gusta, bebé? a mí también, tu hoyito sigue siendo muy estrechito y muy caliente.

    Lo hacía girar, acariciándome por dentro, y pronto fueron dos, los dedos que tenía enterrados en el culo, poco a poco fui sintiendo la colita más flojita y sus dedos entraban y salían con facilidad, sacó sus dedos y se embadurnó la verga con crema, la hora había llegado, abrí más las piernas y levanté la colita, puso su verga caliente entre mis nalgas y comenzó a recorrer el surco que las separa, me apoyaba la punta de su verga en mi esfínter y la retiraba, la sensación era deliciosa, pero estaba desesperada por sentirla dentro.

    -¿Extrañaste mi verga?, ¿Sientes lo dura que está?, ¿La quieres?

    -Siii, metela, métela dentro -le pedí.

    -Bien putita, prepárate que ahí te voy.

    Apoyó nuevamente la punta en la entrada de mi esfínter y empezó a empujar, apreté un poco la colita para que costara un poco de trabajo y me quejé:

    -Ayyy, me lastimas, es muy gruesa.

    Al mismo tiempo llevé mis brazos hacia atrás, como intentando zafarme, me tomó las manos con las suyas y susurrándome al oído me dijo:

    -Tranquila nena, aguanta un poquito, ya casi entra la cabeza.

    Podía sentir como mi esfínter iba cediendo a la presión hasta alcanzar el diámetro de la gruesa cabeza, y entró la cabeza, mi esfínter, se cerró apretando el tronco de su verga, di un respingo y me quejé, simulando dolor, pero la verdad es que mi culito ya estaba acostumbrado a vergas de esas dimensiones y solamente sentí placer.

    -Ay, dueleee.

    Lo escuché dar un fuerte suspiro y me dijo al oído:

    -Tranquila, amor, ya entró la cabeza, no tienes idea del placer que siento, me encanta como tu culito me aprietas la verga, tan caliente, suave y apretado, aguanta, vas a gozar igual.

    -Ahí te va un poco más -dijo y me metió un centímetro más.

    Me volví a quejar nuevamente fingiendo dolor, me daba cuenta que eso lo excitaba más:

    -Relájate cariño, tu culito estaba nuevamente cerradito, te la estoy metiendo despacito para no lastimarte.

    Así me la fue metiendo poco a poco, disfrutaba cada centímetro de su verga, me encantaba sentir como aquella gruesa barra de carne, caliente y dura me iba abriendo con suma delicadeza, conquistando mi culo, sin el más mínimo dolor, pero seguí fingiendo, quejándome, dando respingos y alguna pataleta a medida que su verga ganaba terreno dentro de mí, hasta que sentí sus gruesos huevos apoyados en mis nalgas.

    -Ya la tienes toda dentro princesa, que gusto, ufff, me encanta, que rico culito, lo extrañé tanto, ha sido un placer volver a abrirlo.

    -Si papi, mi culito es sólo tuyo -volví a mentir.

    Empezó a embestirme suavemente, la fricción de su verga contra mis paredes internas era deliciosa, alcanzaba a sentir sus venas hinchadas al pasar por mi esfínter y como me iba llenando hasta tener el culo completamente lleno de carne, tras un largo rato así, cogiéndome con una suavidad increíble, disfrutando de mi culito, y yo de su verga, fue aumentando el ritmo, me la sacaba casi completamente del culo para embestirme con mucha fuerza, usando todo su peso como si quisiera clavarme contra la cama, ahí si empecé a sentir dolor, mis gritos ya no eran fingidos, pero al mismo tiempo cada embestida me provocaba una sensación de placer difícil de narrar, mis ojos se pusieron en blanco y mis piernas temblaban, sentía que me faltaba el aire y daba bocanadas junto con gritos y gemidos de placer, en eso metió su mano en mi entrepierna y acarició mi clítoris, fue el acabose, empecé a convulsionar y me corrí abundantemente sobre la cama, empapando las sábanas, mis fluidos escurrían por mis piernas, un larguísimo orgasmo, sentía como mi culito se contraía involuntariamente apretando su enorme verga y empezó a cogerme más rápido aún, me taladraba a un ritmo infernal, nuevamente mi mente se nubló, escuchaba sus gruñidos en mi oído, me mataba a vergazos, sentía ardor, un ardor delicioso que me quemaba por dentro.

    -Agh, aghhh, ya no aguanto más te voy a llenar de semen -gruñó

    Dio una última estocada muy profunda que me hizo estremecer y sentí como su verga se engrosaba y lanzaba un potente chorro de semen ardiente en el interior de mi culo, lo que me provocó un nuevo orgasmo, seguido de repetidos chorros de leche calientita llenando mi culo, temblando ambos de placer, se desplomó encima de mí, nos quedamos un largo rato así, recobrando el aliento, sentía como su verga palpitaba y tenía contracciones dentro de mi culo, hasta que fue perdiendo dureza y salió de mi culo..

    Se tumbó a un lado y me miró con una sonrisa de satisfacción, le correspondí con otra sonrisa y me dio un tierno beso.

    -Eres la mejor, nadie me hace gozar así -exclamó

    -Y tú el mejor, no puedo todavía creer que a tu edad me hayas cogido dos veces, hayas aguantado tanto, me dejaste mi coño y culo rozados y llenos de leche, nadie coge tan rico.

    -Gracias, pero tengo que confesarte que ya estoy viejo, y antes de venir me tomé una pastillita azul para poder darte esta culeada.

    -Viejo tramposo, ja, ja, pero que rico -le dije sonriendo.

    Revisé mi celular y me di cuenta de que ya habían pasado cerca de cuatro horas desde que llegó y tenía que asearme para ir por mi hijo a la escuela.

    Nos incorporamos y nos metimos a bañar, nos besamos con pasión bajo la regadera y me apretó fuerte, casi le pido que me volviera a coger, pero no había tiempo suficiente, lo aparté y lo empecé a enjabonar, lavé su flácida verga y entre mis manos empezó a ponerse morcillona, la solté para no terminar de despertar ese monstruo, que no entiende razones y capaz me vuelve a coger, después le tocó a él enjabonarme, lo hizo lentamente, prácticamente acariciando cada centímetro de mi piel, enjabonó mis nalgas y mi coñito, muy rico y excitante, nos enjuagamos y nos secamos uno al otro.

    Mientras nos vestíamos le expresé mi preocupación porque no había preparado la comida y en ese instante ordena una pizza por teléfono.

    -En media hora llega la pizza, ya está pagada. -me señaló.

    -Gracias, ¿Te volveré a ver? -expresé

    -Creo que sí, te dejaré mi celular para estar en contacto y cuando pueda le digo a mi esposa que vendré a visitar a mis hijos.

    Salimos al mismo tiempo, el con dirección a su hotel para recoger sus cosas e ir a la Central de autobuses y yo con dirección a la escuela para recoger a mi hijo, sentía al caminar un rico ardor en mis agujeros que me recordaban que estaba recién cogida e incluso todavía se me escapaba algún resto de su semen.

    Apenas había regresado junto a mi hijo, cuando llegó la pizza y mi hijo me abrazó contento, con una carita radiante de felicidad.

    -Mami, que rica sorpresa, me encanta la pizza, me gustaría que todos los días al llegar de la escuela me recibieras con pizza.

    -No amor, sabes que la pizza es comida chatarra, pero tengo el presentimiento, que de vez en cuando, comeremos pizza al llegar de la escuela -expresé con una sonrisa.

    Me encanta que me escriban y me cuenten sus experiencias y fantasías, me pueden escribir a [email protected].

    Relato anterior:

    «Necesitaba leche y mi joven vecino me llena con la suya»

  • Ayudando a un adolescente

    Ayudando a un adolescente

    Hola chicos, soy Andrea nuevamente con ustedes para contarles una de mis experiencias reciente practicando el exhibicionismo, espero que les guste.

    Lo que les contaré me paso este verano, mi familia organizo un pequeño viaje tipo retiro por 3 días, el grupo en total era como de 20 personas, entre tíos sobrinos, primos y conocidos, el lugar era cerca de una playa, era un terreno no muy grande, pero que contaba con unas cabañas pequeñas que tenían lo justo para poder estar tranquilos, yo comencé a saludar a todos cuando de pronto vi a un chico que no conocía, estaba algo retirado del resto de personas, yo me acerque para saludarlo, era un chico bajo y muy delgado, tenía un aura muy femenina, yo lo salude con amabilidad, pero él solo me estiró la mano la cual le temblaba mucho, yo se la di y su mano estaba helada.

    Él solo miraba para otro lado y luego del saludo se fue sin decir nada, yo lo considere algo grosero la verdad, pero bueno nadie es perfecto así que lo deje pasar, más tarde cuando ya habían llegado todos organizamos una pequeña fiesta con barbacoa, yo me puse al día con todos mis primos, obviamente no les conté que salía por las noches desnuda y dejaba que los extraños me tocaran hasta provocarme orgasmos, pero si les conté cosas de la vida normal jeje, en eso vi como algo apartado de todos, estaba el chico de antes, yo pregunte por qué quería saber quién era porque no lo reconocía de la familia, mis primos me dijeron que era amigo de mi primo Robin, entonces me dispuse a buscar a mi primo para que me contara por qué ese chico estaba aquí y que le pasaba, porque era tan grosero, encontré a mi primo y le pregunte.

    -«Robin, el chico ese de la esquina, ¿es tu amigo?».

    Él me contesto.

    -«Sí, es amigo mío, se llama Pablo, ¿por qué preguntas?».

    Le contesté.

    -«Es que lo vi en esa esquina solo y no lo reconocí».

    Me contesto.

    -«Si lo que pasa es que es muy muy muy demasiado tímido, no habla mucho y lo invite para que trate socializar un poco, pero no lo veo muy bien, iré a hablar con el mejor».

    Mi primo fue junto a su amigo, yo los miraba a los lejos, los intentos de Robin no parecían surtir efecto, el chico estaba muy intimidado, en general en mi familia son casi todos extrovertidos, me dio un poco de pena la verdad, en eso mi abuelo propuso un brindis típico de las reuniones, celebrando el habernos reunido y todo eso, pero también dijo lo siguiente.

    -«Tenemos 4 cabañas y cabemos justo todos, pero debemos repartirnos ordenadamente que cabaña ocupara quien».

    Todos empezaron a conversar entre sí, a mí realmente me daba igual donde ir, al final quede junto a Pablo, mi primo Robin y su novia, a mí me tocó con ellos porque era la única soltera entre los de mi edad y podía usar una cama de una plaza, entramos a la cabaña más pequeña a dejar nuestras cosas, mi primo y su novia tomaron la pieza más grande y yo con Pablo nos quedamos con la más pequeña, entre y vi que tenía litera, no me agradaba mucho, pero tampoco podía protestar, deje mis cosas y salí de nuevo a la fiesta, trate varias veces de sacarle la voz a Pablo, pero me fue imposible, lo invite a bailar y nada, mi primo y yo no lográbamos nada, a esa altura yo ya lo tome como un reto personal.

    Entonces mientras todos ya se despedían para irse a dormir, yo también me metí a la cabaña, entre la habitación y vi a Pablo mirando las dos literas como en trance, en ese minuto se me ilumino la mente y una idea llego a mi cabeza, si no podía darle confianza a Pablo de la manera tradicional, que tal podría resultar todo si le daba más confianza con el método exhibicionista, decidí sutilmente provocarlo, lo primero que pensé fue en las literas, cerré la puerta de la habitación y quede sola con él, él no me miraba solo miraba el piso, entonces yo le dije.

    -«Pablo, yo tomaré la cama de arriba, pero necesito que me ayudes con algo, por favor».

    Él me miró de reojo y asintió, tomó su mochila y la colocó en la cama de abajo, yo me acerqué a él y le dije.

    -«Necesito que me ayudes con algo, Pablo, ¿pero no puedes decirle a nadie, ok?, tengo una pequeña lesión en la pierna, nada grave, pero necesitaré tu ayuda para subir y bajar de la cama».

    Yo sabía que él no me propondría el cambiarme de cama, porque su timidez no lo dejaría, así que me posicione en la escalera de la litera, puse una pierna en la pequeña escalera lo que resaltaba mis nalgas, a todo esto yo estaba vestida con una camiseta delgada y para abajo un pantalón corto ajustado que me marcaba el culo muy bien, estando ya en posición le hice señas para que me ayudara, él se puso de pie y se colocó detrás de mí, yo le dije.

    -«Ok entonces yo empezaré a subir y tú me impulsarás, ok?, agárrame de donde quieras».

    Sabía que lo tenía atrapado, así que empecé a subir torpemente como si me costara mucho, pero no sentía las manos de Pablo sobre mí, yo mire hacia atrás y él tenía las manos estiradas, pero parecía saber de dónde agarrarme, yo me impaciente un poco por su indecisión, prácticamente le estaba dando permiso para agarrarme del culo sin consecuencias y él no se percataba, volví a bajar un pie, tome sus manos y las lleve a mis nalgas, le dije.

    -«Bien, ahora subiré, impúlsame por favor».

    Empecé a subir, sentí las manos de Pablo sobre mi culo, yo me demoré en subir moviéndole las nalgas, incluso hice como que resbalaba un poco, sentí como él aplicó más fuerza en mis nalgas para darme impulso eso me gustó mucho ya era una pequeña señal de avance, termine de subir, me gire para mirarlo y él estaba con los ojos como huevo frito, muy grandes y rojo totalmente, me dio un poco de pena, pero no terminaría con él esa noche, porque rápidamente le pedí ayuda para bajar, yo me coloque en la escalera y le dije.

    -«¿Estás detrás de mí Pablo? No quiero caerme».

    Entonces sentí cómo sus manos tocaron mi culo, de nuevo, empecé a bajar, pero a mitad de camino le dije.

    -«Uy, olvidé mi cepillo de dientes».

    Entonces volví a subir, mi idea es que él tocara mi culo el mayor tiempo posible, era un paso importante para él y uno muy placentero para mí, la situación ya tenía mi concha muy mojada, me motive de sobre manera para ayudar a Pablo, me ayudo a bajar del todo, entonces fui al baño y me encontré con mi primo Robin saliendo del baño, me dijo.

    -«Oye no te molesta estar sola con Pablo, si quieres podemos cambiar».

    Yo le contesté.

    -«No te preocupes, es muy atento, me ayudo a subir mi mochila a mi cama».

    Mi primo solo me sonrió y se metió a su habitación, yo entre al baño y me prepare para dormir, lleve una especie de camisón para dormir, tenía tirantes y me llegaba solo bajo las nalgas, incluso se podían ver un poquito en la parte baja, era perfecto si quería continuar con mi plan, sin más demora termine mis cosas y volví a la habitación, Pablo ya estaba acostado en su cama, pero aún no dormido, estaba en su celular, yo deje mi ropa en los pies de su cama para después, entonces le pedí ayuda para subir, él se levantó de su cama, estaba con una especie de pantalón corto de tela y una camiseta simple, yo puse mi pie en la escalera para subir, pero esta vez él podía verme todo el culo, porque yo al colocarme en esa posición mi camisón se subía completamente y yo no me había puesto bragas ni nada, estaba con el culo al aire, él no me tocaba, le dije.

    -«Ya Pablo estoy lista, ayúdame».

    Él no me tocaba lo mire de nuevo y otra vez estaba perplejo, sus manos temblaban como gelatina, no sabía de dónde agarrarme ahora que estaba desnuda para abajo, así que tome sus manos y las puse directamente en mis nalgas, empecé a subir y el de nuevo presionaba todo mi culito con sus manos, pude sentirlas directamente y eran suaves tanto que me sorprendí un poco, continúe subiendo lentamente, me acomode de rodillas para mirarlo hacia abajo y le dije.

    -«Pablo, ¿me puedes alcanzar mi ropa por favor?, está a los pies de tu cama».

    Él la miró y no se movió, yo sabía que era porque había dejado mis bragas por encima, estaba demasiado nervioso como para hacer algo, entonces le dije.

    -«Si esa misma, acércamela, por favor».

    La tomo lentamente y me la acerco, yo puse mis manos sobre las de él y retire mi ropa lentamente, le di las gracias, acomode mi ropa y lo vi salir de la habitación, antes de que se fuera pude notar como su pene sé erecto un poco, eso me alegro y me calentó un poco la verdad, me recosté y comencé a pensar en que otras cosas podría hacer para provocarlo un poco más, pensé en estar en bikini todo el tiempo dentro de la habitación cuando él estuviera, hacer un poco de Yoga, cosas que me permitieran provocarle sensaciones, con eso ya en mente me dispuse a dormir, por la mañana, espere que él se moviera o algo, para saber que estaría despierto y obligarlo a ayudarme a bajar, pero mientras estaba recostada se me había ocurrido algo mejor para sorprenderlo esa mañana, lo sentí sentarse en la cama y yo rápidamente también me moví, le dije.

    -«Buenos días Pablo, ¿me ayudas a bajar, por favor?».

    Mi idea era que cuando él me estuviera ayudando, yo engancharía mi camisón en la escalera entonces al llegar abajo quedaría totalmente desnuda frente a él, me coloque en posición, él colocó sus manos con mucho más ímpetu que el día anterior, yo me sorprendí con eso, deje el camisón enganchado y baje, él puso más presión sobre mis nalgas, mi camisón quedo enganchado como yo quería y empezó a subir por mis brazos, pero no quede desnuda, sino que quedo enredado en mi cabeza, al bajar quede con los brazos levantados y ciega jeje, me empecé a dar vueltas desnuda, porque el camisón quedo atorado arriba, mis tetas mi conchita y mi culo quedaron a su vista, yo le dije riéndome.

    -«¿Me podrías ayudar? Creo que me atoré».

    Él demoró un poco en colocar sus manos sobre mi cuerpo, tomo mi camisón y yo sentí sus manos en mis brazos, lo bajo lentamente, hasta llegar abajo, lo mire, pero él solo se apartó, tomo su mochila y empezó a buscar algo, yo tome una bolsa con mi bikini y me dispuse a ir al baño a cambiarme, me saque el camisón, me puse el bikini que me quedaba muy sexi, volví a la habitación, él estaba ya vestido, entonces yo le dije de broma.

    -«Como me queda el bikini».

    Le hice una pose coqueta solo para bromear con él, pero no tuve mucha interacción, solo una leve sonrisa, pero para mí ya era un gran avance, me había sonreído un poco, entonces seguí con mis planes, le dije.

    -«Pablo voy a hacer un poco de yoga, ¿te molesta si caliento un poco aquí en la habitación?».

    Él movió su cabeza en señal negativa, yo me puse de espalda a él y comencé a hacer movimientos exagerando de manera ridícula, solo para que él notara como mi culo se abría al bajar o como mis tetas rebotaban, estuve así unos minutos, enseñándole mi cuerpo, yo lo mire desde un espejo grande que tenía la habitación, él me miraba haciendo los movimientos, entonces me di la vuelta y le dije.

    -«¿Quieres intentarlo? Ven mira es divertido».

    Lo tomé de las manos, él cómo que se asustó un poco, pero yo lo puse detrás de mí, puse sus manos en mis caderas y lo invite a seguir mi movimiento, él lo hacía de mala gana y mal jeje, en un momento se aferró a mis caderas y empezó a bajar junto conmigo, podía sentir como de vez en cuando apretaba más mis caderas, yo tome sus manos y las lleve más sobre mí haciendo que me rodeara con sus brazos y por consecuencia nuestros cuerpos quedarán pegados, continúe los movimientos y lentamente sentí como su pene sé erecto cada vez más.

    Luego de unos minutos ya pude sentir todo su bulto entre mis nalgas, comencé a mover mi culo sutilmente como haciendo un baile sobre su pene, luego de un rato, lo invite a hacer yoga conmigo, él no me dijo nada, así que decidí salir de la cabaña, vi como estaban unas primas haciendo un poco de ejercicio matutino, me uní a ellas para practicar, estuve como una hora en eso, mientas estaba haciendo yoga pude notar como Pablo estaba mirando todo desde la cabaña, pero haciendo todo muy disimuladamente, me alegre porque sabía que había logrado conectar de una forma erótica con él, no podía quitarme los ojos de encima, eso me calentó bastante la verdad, luego de eso, volví a entrar y me di un baño para refrescarme.

    Pablo estaba sentando en la mesa principal de la cabaña y yo le pedí si me podía ayudar a colocarme el bloqueador solar, porque tenía pensando ir a la playa, él asintió y yo lo lleve a la habitación otra vez, me puse de espaldas a él, extendí mis brazos y le pedí aplicármelo, él lo hizo lentamente, me aplico en la espalda y en las piernas, note que lo hacía especialmente lento, pensé que quería disfrutar de mi cuerpo un poco, pasaba sus manos, por mis piernas y mis muslos, evitaba tocarme el culo y por adelante, yo me gire a él quedando de frente.

    Entonces le pedí aplicármelo por adelante, él me hizo caso y comenzó con mi vientre, sus manos se sentían muy ricas, yo estaba muy caliente, pude ver por su ropa como su bulto estaba grande, lo estaba excitando y eso me alegraba, además ya interactuaba mucho más conmigo, luego de que termino, baje a la playa, tuve un día normal en la playa nada muy relevante que comentar realmente, era hora de regresar a casa así que me dispuse a volver, cuando ya estaba de nuevo en la cabaña, vi a mi primo su novia y Pablo jugando cartas en la mesa, yo me alegre porque los vi bastante contentos.

    Pablo me miro y se sonrojó, yo me uní durante un rato, luego era hora de dormir, me quede en el sillón con mi teléfono hasta que mi primo y su novia se fueran a dormir, Pablo también ya estaba en el cuarto entonces, aplique otra táctica, me desnude completamente, tome la toalla de la playa, me envolví en ella y entre al cuarto, pude notar como Pablo seguía despierto, pero él disimulaba estar dormido, lo note porque en cuanto entre al cuarto él apagó su celular, yo me quite la toalla quedando totalmente desnuda, puse mi toalla sobre mi cama y fingí que no sabía que él estaba despierto.

    Entonces estuve unos minutos paseándome por la pieza, viéndome en el espejo, yo pude ver de reojo como él me seguía con mirada y cuando me giraba él cerraba los ojos, entonces procedí a subirme a la escalera, fingí que me costaba muchísimo, siguiendo con la actuación de mi pierna lesionada, me recosté y me dispuse a dormir, ya solo quedaban 2 noches más en ese lugar, entonces decidí que desde ese momento, me movería por la habitación totalmente desnuda por las mañanas, fingiendo que no notaba que Pablo se hacía el dormido, además de continuar con los ejercicios y el yoga, el segundo día fue casi igual al primero, lo interesante llego en el último día.

    Yo caminé por la pieza desnuda al despertarme, me puse el bikini después de unos minutos, salude a Pablo y sorprendentemente él me devolvió el saludo, algo tímido, pero saco la voz, yo me sorprendí mucho, parece que había logrado algo con él, estaba muy feliz, entonces lo invite a yoga conmigo, esta vez él aceptó totalmente, salimos y ese día estuvo conmigo acompañándome, yo lo hice ponerse detrás de mí, para que viera mi cuerpo moverse y se deleite, moví mi culo y mis tetas exageradamente, mientras estaba en eso, tuve otra idea brillante para ver que hacía Pablo, después del ejercicio tome una ducha, ya eran alrededor de las 3 de la tarde, normalmente yo bajaba a la playa a esa hora, pero ese día tenía planeado algo distinto, estábamos solo yo y Pablo en la cabaña, yo solo estaba con mi toalla cubriéndome el cuerpo entonces le dije.

    -«Pablo necesito pedirte un favor, me duele bastante la pierna hoy, me recetaron un calmante, el problema es que es muy fuerte y me da muchísimo sueño tanto que no siento absolutamente nada, como por 4 horas, podrías vigilar que nadie entre a la habitación por favor mientras descanso, porque hace calor y seguramente me quedaré así con la toalla solamente».

    Él me contestó que sí, entonces yo entre al cuarto, me quite la toalla me quede desnuda y me acosté sobre su cama, yo obviamente no me tome nada, eso era solo una excusa, para ver si él se asomaba por la puerta para verme desnuda o algo así, para hacerlo más morboso deje mi celular grabando, desde detrás del espejo, en un espacio donde no se podía ver a simple vista, pero también le daba una panorámica de la habitación, entonces me recosté, pasaron como 45 minutos yo escuchaba como Pablo caminaba por la cabaña, pero no se aproximaba a la puerta.

    Me decepcione un poco, no sabía qué haría en esos minutos, de pronto sentí que la puerta se abrió, me quede quieta, me tomo por sorpresa totalmente, sentí unos pasos acercándose hacia mí, yo estaba nerviosa, mi corazón palpitaba a mil, solo quería abrir los ojos totalmente y ver quien era, pero me mantuve firme, de pronto sentí como me tocaban la pierna derecha, sentí como si me picaran con un dedo, yo me mantuve tranquila, sentí los piquetes en el estómago, luego de unos cuantos, escuche los pasos alejarse y cerrarse la puerta de la habitación, yo abrí los ojos, estaba sola nuevamente.

    Sabía que solo podía ser Pablo, quería alcanzar mi celular para ver la grabación, pero escuche como los pasos venían de nuevo hacia la habitación, volví a colocarme en posición totalmente quieta y fingir estar dormida, sentí otra vez el piquete, pero en la cara, en mi frente y en mis mejillas, sentí como me pasaron un dedo por los labios, por el contorno, incluso apretaron mi nariz un poco, yo solo me mantuve muy quieta fingiendo, pero no pude evitar que mi corazón se pusiera a mil, sentí como mi cuerpo quería temblar, no sé si era por la emoción u otra cosa.

    Entonces de pronto sentí como tocaban mi vientre como si lo estuvieran acariciando, las caricias empezaron a subir lentamente hasta llegar a mis tetas, apretaba mi seno derecho suavemente, pellizcaba mi pezón muy tiernamente, yo quería gemir, pero me contuve lo máximo que pude, mientras seguía acariciando mi seno derecho, sentí como también tocaba mis piernas, las acariciaba también lentamente, el sentir el contacto produjo que mi piel se pusiera de gallina, sentí mi cara caliente, seguramente estaba colorada, pero continúe con mi actuación, las caricias continuaron por todo mi torso, acariciaba mis hombros mis tetas y luego mi vientre, todo lo hacía muy suavemente, seguramente para no despertarme.

    Las caricias bajaron lentamente hasta mi conchita y mis piernas, sentí como abrió mis piernas solo un poco, sentí como trataba de hurgar en mi conchita, la acariciaba por fuera, luego continuo con mis piernas, estuvo manoseándome unos minutos, de pronto sentí que saco sus manos de mí, escuchaba un ruido muy leve, no sabía que pasaba realmente, volví a sentir contacto en mi cara, de nuevo unos piquetes, pero esta vez lo que me picaba era más grande y caliente, se fue acercando lentamente a mis labios, cuando estaba encima de mis labios se posó en ellos y comencé a sentir una presión en mi boca como si quisiera entrar algo, sentí como me tomo desde el mentón y tiro hacia abajo para que mi boca se abriera.

    Mi boca cedió un poco y sentí como entraba algo lentamente, era muy caliente y salado, supe entonces que seguramente era su pene, me lo estaba metiendo en la boca, Pablo el chico tímido y reservado, estaba metiéndome su pene en la boca mientras supuestamente yo estaba dormida drogada con un medicamento, tanto lo había provocado durante esos días que aprovecho la primera oportunidad que tuvo para aprovecharse de mí y manosearme completamente, esa sensación de ser manoseada furtivamente me dio mucha excitación, sentí como mi conchita empezaba a escurrir sobre mis muslos, el pene de Pablo comenzó a chocar con mis mejillas por dentro, trato de meterlo lo máximo que pudo, lo metía y sacaba suavemente.

    Lo escuchaba jadear de la calentura, la saliva escurría por mi boca, luego de unos minutos, sentí como su ritmo acelero un poco y su jadeo también, su pene temblaba, supe que seguramente estaba por eyacular, sentí como su pene descargaba en mi boca, fueron dos descargas rápidas e intensas, el saco su pene rápidamente y las otras descargas cayeron en mi pelo y en mi cara, seguramente él se asustó mucho, porque escuche como rápidamente se fue de la habitación, quizá no planeaba llegar tan lejos con su exploración, pero el placer de mi boca envolviendo su miembro fue mucho para él.

    Abrí mis ojos solo un poco, estaba sola de nuevo, saboree la corrida que dejo en mi boca, pude sentir mi cara con corrida, me mire las tetas y también tenía un poco en esa parte, dentro de todo su corrida había sido abundante, yo me sentí muy feliz en ese momento, estaba muy caliente, me toque la conchita y estaba empapada totalmente, me quede recostada disfrutando de la sensación aunque no sabía que más hacer, ya que había pasado solo como una hora, pensé en tomar mi teléfono, revisar el video y si era muy caliente masturbarme viéndolo corriéndose sobre mí.

    En eso escuche pasos nuevamente que venían hacia la habitación, me acomode como pude, cerré los ojos y la puerta se abrió, volvió a pasarse a mi costado, estuvo sin hacer nada por varios minutos, yo no sabía qué hacer, solo me mantuve quieta pensé que quizá quería limpiarme para que yo no notara nada, entonces sentí como puse una mano en mi cabeza y la giro hacia la derecha, volví a sentir una presión en mi boca, esta vez era más intensa por supuesto mi boca cedió y sentí como me metió el pene de nuevo, me estaba follando la boca, yo no entendía nada.

    Pablo nuevamente se estaba masturbando con mi boca, le había encantado tanto mi boca que solo minutos después de correrse sobre mí, quería más, él follaba mi boca un poco más fuerte ahora, creo que el miedo de que pudiera despertar se le esfumó, sentí como saco su pene de mi boca, me lo pasaba por la cara embarrándome con saliva y su propio semen, luego sentí como puso una pierna sobre la cama, sentí el contacto de su pene con mi seno derecho, él empezó una dinámica donde me frotaba el pene en el cuerpo, follaba un poco mi boca y lo sacaba para salir a esparcir los fluidos sobre mi cuerpo, se sentía raro, pero extrañamente me calentó bastante que me embarrara de fluidos.

    Al rato saco su pene de mi boca y escuche nuevamente como jadeaba con fuerza, de pronto sentí como la cama se sacudió sentí los jadeos frente a mí, enderezo mi cara para que mirara recto de nuevo, entonces sentí como se corría encima de mi cuerpo de nuevo, cubrió con su semen todo mi pecho y mis tetas, salpico un poco por la parte baja de mi cara y mi cuello, lo escuche respirar agitadamente, pero esta vez no se movía, es decir no salió de la habitación, sentí sus manos tocando mis muslos, él ejerció presión sobre mi pierna izquierda tratando de levantarla, me giro un poco y sentí como pasaba su pene por mi muslo, embarrándolo de los restos de corrida que quedaban en su pene.

    Luego sentí que se movía de la cama, sentí cada vez más cerca su respiración, y sentí como presionaba mi boca con su pene otra vez, lo metió lo más que pudo, casi me produce una arcada, pero me aguante con todo lo que tenía, el paso su pene por cada rincón de mi boca, lo saco y se quedó en silencio, volví a sentir como se sacudía la cama, sentí sus pasos en el suelo así que supe que se había bajado, se quedó sin hacer ruido unos minutos, calcule unos 15, de pronto sentí nuevamente el contacto sobre mí, me acariciaba el cuerpo y esparcía los fluidos sobre mi cuerpo, tomaba la corrida que quedaba en mis tetas y las pasaba por mis piernas, volvía a usar mi boca.

    Estaba obsesionado por descargarse conmigo todo lo que fuera necesario y yo estaba dispuesta a dejarlo, la dinámica de corridas sobre mí siguió por 3 veces más, en total se corrió sobre mí 5 veces, salpico mis piernas, mis tetas, mi cara todo con su semen además de mi saliva al meter su pene en mi boca, después de la quinta corrida, sentí como salió de la habitación.

    Yo abrí los ojos de inmediato apenas salió, no pude abrirlos bien porque mi cara estaba cubierta de esperma, me acerque al espejo para mirarme, estaba cubierta de su semen por todo el cuerpo, en mi cara sobre todo, tenía corrida fresca aún, sentí mi cuerpo pegajoso, él había esparcido sus otras corridas por mi torso y mis piernas, entonces mientras me miraba escuche como caminaba por la cabaña, en ese momento tuve una gran idea, salir haciéndome la aturdida, fingir que estaba tan aturdida que no me percataba que estaba desnuda y cubierta de semen, entonces salí del cuarto, Pablo estaba sentando en la mesa bebiendo algo, me miró fijamente note como abrió sus ojos de una manera como si estuviera muy impresionado y asustado, se puso de pie rápidamente asustado, yo le dije.

    -«Mmm Pablo… Tengo mucho… Sueño… Y mucha… Hambre… Acompáñame a comer algo…».

    Avance por la cabaña cubierta de su semen, tome una tasa muy lentamente, me acerque a él y me serví refresco, Pablo tenía unas galletas sobre la mesa, yo tome una y comencé a comerla mientras parecía drogada, Pablo no decía una palabra estaba pasmado, me encantaba la situación porque hasta hace poco había visto unos videos muy interesantes que tenían por nombre «cumwalk» principalmente eran chicas que dejaban que se corrieran en sus caras y luego ellas salían a la calle a caminar como si nada estuviera pasando, todo mientras el semen escurría por sus caras, yo había querido probarlo en cuanto lo vi y ahora lo estaba cumpliendo, el semen escurría por mi cara y caía sobre mis tetas y mis piernas.

    Incluso mientras comía galletas algunas se salpicaban del semen que bajaba por mi cara, estuve como 30 minutos conversando con él, desnuda y haciéndome la drogada, a pesar de que no hicimos nada más, yo me sentí en el cielo, aquel chico tímido y que no podía hablar con nadie, se había aprovechado de mi descargándome toda su excitación en el cuerpo y dejándose llevar por sus instintos más bajos al hacerlo, lo que por supuesto me había encantado, luego de eso me di un baño donde fingí despertar del todo sin recordar nada de lo que paso, pero yo tenía todo en mi teléfono, para ver cuando quiera como aquel chico tímido y que no se comunicaba con nadie, me hizo un tremendo bukkake.

    Este es el fin de mi anécdota de verano, espero que les guste, les mando un beso a todos.

  • Empresa de mantenimiento (3)

    Empresa de mantenimiento (3)

    Tardamos sobre 15 minutos en llegar a casa, aparqué en la plaza reservada de mi vivienda y subimos. Vivo en un edificio de 8 plantas, saludé a Quique, el conserje. Ya en el ascensor, vivo en la 6ª planta, Susana se acercó a mí y abrazándome, me besó. Separé mi boca de la suya y le dije:

    – ¿Sabes que hay una cámara en el ascensor, y que ahora mismo el conserje tiene que estar mirando cómo nos besamos?

    – Ummm, entonces tendré que darle motivos para que se pajee, ¿no crees? -me soltó-

    Acto seguido separándose, me agarró el paquete, sacó mi nabo y se arrodilló acercándosela a su boca. Con su lengua comenzó a lamer el capullo, el frenillo… todo para que se viera por la cámara mi nabo en su boca. Ya estábamos llegando y la subí tirando de ella para que se levantara.

    – Ya casi estamos, no vaya a ser que haya alguien esperando el ascensor en la misma planta -le dije-

    Se abrió la puerta del ascensor y no había nadie esperando, menos mal porque ya tenía un buen bulto entre las piernas. Me dirigí a la puerta de mi casa y abrí, le dejé paso a Susana y entré tras ella. Fui a unos de los dormitorios para sacar una maleta pequeña, de esas de cabina para llevarme.

    – ¿Puedo echar un vistazo por tu casa? -me dijo- Soy bastante curiosa.

    – Claro que sí -le contesté- No tengo nada que ocultar… bueno menos el armario de la habitación de la izquierda, no lo abras por favor.

    – Vaya, ¿y eso? -me preguntó intrigada- Te he dicho que soy muy curiosa.

    – Es que ahí es donde guardo los restos de los cadáveres que desmiembro y las armas usadas para ello -le dije con un tono de voz neutro-

    Me miró con la cara entre preocupada y curiosa… No pude aguantar la risa, y comencé a reírme.

    – Es broma, ¿eh? Ábrelos todos, sin problema -le dije riéndome- no soy como el protagonista de American Psycho, de Bret Easton Ellis. Jajaja

    Comenzó a reírse y fue a abrirlo, creo que porque no se fiaba mucho.

    – ¿Sabes que eres muy gracioso? -me dijo entre risas- Por un momento me has asustado. Bueno, ¿lo tienes todo? No olvides el cepillo de dientes.

    Cerré la maleta y salimos de casa, el ascensor estaba aún en la misma planta, al entrar se arrodilló y me la sacó de nuevo, Comenzó a chupar mientras me acariciaba los huevos. Cuando faltaba poco, le di dos toques en la cabeza y le dije que estábamos llegando. Se levantó y me guardé la polla justo antes de que se abrieran las puertas. En el bajo esperaba el ascensor una vecina mayor, que nos saludó muy educadamente. Al pasar junto al conserje, nos miraba con cara de pánfilo y sonreía.

    – Que pasen buena tarde David y compañía -nos dijo Quique el conserje-

    – Gracias Quique -le dije agarrando la mano de Susana- Pasaré el fin de semana fuera.

    – Muchas gracias, que tenga usted también un buen fin de semana… y no se toque mucho… -le dijo Susana-

    Al salir del bloque comenzamos a reír dirigiéndonos hacia el coche de Susana. Ya me imaginaba al conserje meneándosela mientras ponía el vídeo de la chupada de polla en bucle. Entramos en el coche.

    – Jajaja ¿cuántas pajas crees que se hará este fin de semana? -me preguntó Susana sin parar de reírse-

    – Unas cuantas -le contesté- Bueno, ahora me dirás hacia dónde vamos.

    – Arranca y sal dirección Málaga -me contestó- Vamos a un vietnamita que hay cerca de Sabinillas, y al hindú que hay cerca. Esta noche cenaremos vietnamita y comida hindú, te gustará.

    Fuimos a los restaurantes que estaban a unos 25 minutos de casa, recogimos toda la comida, que pensaba que para 5 personas sería mucho, pero bueno. Cargamos el coche y regresamos a casa de Susana. Entramos en la casa después de dejar el coche en el garaje, cargando todas las bolsas. Olía estupendamente, de pronto me entró un hambre tremenda.

    – ¡Dios mío, como huele! -dije alzando la voz-

    – Jajaja -dijo Alejandro después de besar a Susana en los labios- Gracias, espero que te gusten las chuletas ibéricas en papillot. Están en el horno acabando de hacerse. Habéis llegado a lo justo. Susana tráete una botella de ribera, por favor.

    La mesa estaba puesta, lo único que faltaba era la carne y los comensales. Susana trajo el vino y Alejandro sacó las chuletas del horno y las puso en una bandeja. Nos sentamos todos a la mesa y comenzamos a comer y beber mientras hablábamos muy animadamente. Le contamos a Alejandro la escena del ascensor y el conserje, que seguro a esta hora se la estaba cascando con el vídeo.

    – Bueno, al menos le habéis alegrado la vista a alguien, que seguro que ahora mismo está con su polla en una mano y el móvil en la otra -dijo Alejandro- Bueno David, preparado para la cena de esta noche, ¿no? No te imagines mucho, nuestros amigos siempre han evitado el tema del sexo, yo creo que más por ella que por él. Ella es muy puritana, alguna vez su marido me lo ha comentado en “petit comité”. Es cierto que me descolocó la contestación que me dieron, porque quería que les quedara muy claro que estaríamos desnudos todos. Ah, por cierto, los he llamado cuando me llamaste, Susana, para decirle que se había unido un amigo, por ti David, y me han dicho que estupendo, más gente para pasarlo bien. Estoy muy confundido porque algo les ha pasado, a ver qué nos cuentas cuando lleguen.

    Acabamos de comer y recogimos la mesa, yo fregué un par de cosillas sobre todo para saber si el fregadero seguiría perdiendo agua, cosa que no pasó. Ya estaba solucionado el tema de la pérdida de agua del fregadero.

    Pasamos la tarde charlando y evitando follar de nuevo, teníamos muchas ganas pero sería injusto para las amistades que estaban por llegar. A media tarde sonó el portero automático de la casa y contestó Alejandro.

    – ¿Sí?… Os abro el garaje y meted el coche, hay sitio aún… Sí, con vosotros ya estamos todos… Perfecto. Venga, entrad -dijo Alejandro colgando el telefonillo- Ya están aquí, van a meter el coche en el garaje.

    Al poco tiempo oímos unas risas, Susana abrió la puerta de la vivienda y los saludó. Él era más o menos de mi edad, ella algo más joven, muy atractivos los dos.

    – ¡Vaya, buenas tardes! ¡Qué bien que llegáis prontito! -les dijo Susana dándoles dos besos en las mejillas a cada uno- Os presento a David, un buen amigo. David, estos son Óscar y Elena, la pareja que te hemos comentado.

    – Hola David -me dijo Elena muy efusivamente dándome dos besos- Hola Alejandro, también hay dos besos para ti.

    – Buenas tardes elena -le contesté- un auténtico placer.

    – Hola David -me dijo Óscar estrechándome la mano- Alejandro ¿tienes más pelos o me lo parece? Jajaja

    – Hola Elena, no esperaba menos de ti -dijo Alejandro- Óscar, tengo más pelos… en los huevos pero me los afeito por comodidad.

    Todos echamos a reír, el ambiente estaba menos denso de lo que nos esperábamos.

    – Bien -dijo Elena- nos desnudamos aquí o lo hacemos en uno de los dormitorios…

    – Ummm, dónde queráis -le contestó Alejandro- pero antes ¿me podéis explicar qué os ha pasado? De no querer hablar de sexo siquiera, habéis pasado a querer desnudaros ya… Comprended que nos cuenta asimilar eso…

    – Jajaja, lo entendemos -dijo Óscar- ¿Ves cómo estarían sorprendidos Elena? Es una historia un poco larga, pero que se resume básicamente en que Elena se echó un amante, que le ha hecho ver y vivir el sexo de otra forma, y yo me he echado también amantes hombres y mujeres. Y todos nos conocemos, ahora somos bastante liberales.

    Todos nos quedamos callados, la cara de Susana era de auténtico asombro, como la de Alejandro.

    – A ver, a ver… ¿tenéis amantes vosotros, y habéis compartido amantes y cama? ¿Vosotros? -preguntó Susana- Tengo que sentarme, de verdad…

    – Susana por favor -le dijo Elena avanzando hacia ella- no pongas el grito en el cielo, antes nuestra vida sexual era muy aburrida, en cambio ahora es totalmente plena, la disfrutamos muchísimo.

    Acercó su boca a la de Susana y la besó levemente, cogió de la mano a Óscar y tiró de él.

    – Venga, que ya la ropa nos sobra -dijo con alegría- vamos a desnudarnos, David, te apuntas, ¿verdad?

    – Por supuesto -dije- si no os molesta… yo encantado.

    Rompieron todos a reír, Susana era la que estaba más impactada, pero se recuperaba pronto. Elena comenzó a quitarse la blusa y el sujetador, sus tetas caían un poco, tenían el tamaño perfecto, sus pezones eran más claro que los de Susana y bastante más grandes, se desabrochó la falda, que cayó a los tobillos, y se quedó con un tanga rojo minúsculo, Se sacó la falda y la recogió. Se quitó el tanga y se quedó totalmente desnuda. Su vulva estaba depilada también y algo hinchada y brillante, estaba caliente. Se acercó a mí y comenzó a quitarme la camiseta, la saqué por arriba y ya estaba quitándome el pantalón, lo dejó caer y metió la mano por dentro de mis slips, notó que ya la tenía morcillona y me sonrió. De un tirón me los bajó y dándome un golpecito en las nalgas dijo:

    – Ummm, tiene pinta de que vamos a disfrutar mucho hoy… jejeje

    Acabé de desnudarme y vi que ya todos estaban desnudos. Cada uno recogió su ropa y la guardó. Yo la puse en la misma habitación en la que había dejado mi maleta, salí al salón y Alejandro hablaba con Óscar y susana con Elena, yo me reuní con los hombres. Alejandro le contaba como nos conocimos, gracias a la avería del fregadero.

    Susana y Elena se acercaron, traían unos botellines de cerveza, uno para cada uno.

    – Bien, tomémonos una cerveza y comencemos a preparar las cosas para la cena -dijo Susana- Cenaremos comida vietnamita e hindú.

    – Venga -le dije- decidme qué voy haciendo y me pongo a ello.

    – La de cosas que te diríamos que hicieras ¿verdad Susana? -me dijo Elena comenzando a reírse-

    Susana se me acercó, me cogió de la cintura y me besó en la boca, yo le acaricié las nalgas y notaba que mi polla quería despertar. Elena besaba a Alejandro mientras su marido estaba detrás de ella con su nabo enterrado entre las nalgas.

    – A ver, a ver… -dije para todos- creo que es mejor que acabemos de prepararlo todo, porque de lo contrario estoy viendo que esta noche no cenamos… y yo con hambre no puedo hacer absolutamente nada.

    – Tienes razón -me dijo Alejandro- Acabemos de prepararlo todo y comamos… comamos comida me refiero, jejeje.

    Entre todos preparamos las mesas, la cena sería en modo buffet, por lo que había una mesa con comida hindú y la otra con comida vietnamita. La comida se encontraba en unas bandejas grandes, con las salsas apartes. Acabamos de montar todo, a falta de las bebidas, en poco más de 25 minutos. Alejandro repartió una copa vacía de vino para cada uno, abrió una botella de Lacima 2019 de la Ribeira Sacra y nos sirvió un poco a cada uno.

    – Propongo un brindis -dijo alzando su copa y llevándola al centro del corro que habíamos hecho- Porque esta historia se repita, al menos, con las mismas personas que estamos ahora.

    Todos extendimos nuestras copas y brindamos por una nueva reunión. Saboreamos el vino y nos acercamos a las mesas para coger un plato y rellenarlo con las distintas delicatessen que teníamos en cada mesa. Saboreé cada uno de los platos con las distintas salsas mientras charlábamos entre nosotros, de vez en cuando caía un beso, o una caricia en un pecho, o en unas nalgas, había también algún tocamiento de vagina acompañado con unas caricias se polla o de huevos… así nos íbamos poniendo más calientes.

    Óscar se acercó a mí, me comentó que tuvo que ser una situación un poco rara la forma en que Alejandro y Susana me conocieron.

    – Fue gracias a tu trabajo, ¿verdad? -me dijo- Me pasó algo parecido, jamás hubiese dicho que gracias al trabajo conocería a unas personas que me ayudasen a mejorar la relación con mi esposa, tanto sexual como afectiva y de convivencia. Por cierto, me gusta lo que tienes entre las piernas… todo el conjunto, jejeje

    Así estuvimos hablando entre todos hasta que Elena se acercó a Susana y le besó en la boca mientras su mano recorría cadera, muslo y se metía entre las piernas de Susana haciendo que ésta las separara. Los hombres nos quedamos mirando como se calentaban las mujeres. Óscar se acercó a mí y me comenzó a acariciar los huevos, mientras Susana se abría más de piernas y veíamos como Elena acariciaba esa raja, que se estaba mojando por momentos, con un par de dedos rozándolos con los labios, con el clítoris… Susana comenzó a gemir y se lanzó hacia la boca de Elena para comérsela.

    Veíamos como las lenguas se enredaban fuera de las bocas. Mi polla, como la de los compañeros se estaba levantando, lo que aprovechó Óscar para agarrármela y comenzar un movimiento de vaivén, arriba y abajo, a un ritmo relajado. Alejandro ya empalmado se acercó a Elena por detrás, le pegó el nabo a su culo. Elena, sin girarse siquiera, agarró la polla de Alejandro y la llevó hasta la entrada de su coño, que ya se adivinaba mojado y brillante por sus fluidos y se inclinó hacia delante sin dejar de acariciar el coño de Susana. Alejandro la agarró de las caderas, y de un golpe de pelvis le metió la polla hasta el fondo.

    Óscar se arrodilló delante de mí y comenzó a lamerme la polla, empezó por la base del tronco para ir subiendo, despacio, hasta el capullo sin dejar de magrearme los huevos. Susana se separó de Elena, que Alejandro la estaba follando con bastante fuerza, y se acercó a nosotros, me agarró por detrás por la cintura y empezó a besarme el cuello mientras que con una mano me acariciaba el culo. Yo llevé mi mano hasta su coño, lo tenía empapado tanto de sus propios fluidos como de la saliva de Elena. Levanté a Óscar del suelo y lo besé en la boca, quería probar el sabor de mi polla en su boca. Susana se unió al beso mientras Óscar le agarraba el culo y mi mano seguía en su coño. Comenzó a gemir y se subió al sofá, se colocó a cuatro patas, yo me coloqué de rodillas detrás de ella y Óscar se puso de pie en el suelo, por detrás del brazo del sofá apuntado con su polla la boca de Susana. Ella abrió la boca y Óscar le metió su polla hasta dentro, yo, mientras tanto, jugaba con su ojal con un par de dedos, mientras la punta de mi polla oprimía la entrada de su coño. Ella, con un movimiento hacia atrás, se la metió lentamente, notaba el calor de su coño en mi polla, toda la humedad que tenía en él… la agarré de las caderas y comencé un mete y saca salvaje, sus gemidos se convirtieron en jadeos apena audibles por la polla de Óscar en su boca. Se sacó la polla de la boca y me dijo:

    – ¡David, cabrón, por el culo, dame por el culo, joder!

    Se la saqué del coño y se la metí por el culo, lo tenía mojado como un coño, mojado y abierto, mi polla entró como Pedro por su casa… sin apenas resistencia alguna.

    – Ufff Susana -le dije- lo tienes muy abierto y caliente.

    – Sii, ummmm no te pa… pares, dame más polla.

    – Ahora te la va a clavar Óscar, zorrita -le dije guiñándole un ojo a Óscar y sacando mi polla de su culo- Verás cómo te gusta.

    Me levanté del sofá y Óscar ocupó mi lugar, se la metió por el culo de un tirón. Yo me aproximé a Elena que estaba siendo follada por Alejandro, sus piernas estaban sobre los hombros de este, así que su coño lo tenía bien abierto a disposición de la polla de él. Me arrodillé junto a su cara, al verme giró su cabeza y abrió su boca.

    – Dámela -me dijo- quiero comértela.

    La puse en su boca y comenzó a mamar, la mamaba estupendamente, me hacía una suave presión con los labios en la parte que el capullo se une al tronco y con su lengua rozaba el frenillo. Alejandro aceleró sus movimientos y comenzó a gemir. Ella se movía al ritmo de él, con lo que sus tetas llevaban ese movimiento que parecía ir montada en un tren de los antiguos. De vez en cuando, con los embates de Alejandro, mi polla salía de su boca. Alejandro le bajó las piernas y se tumbó encima de ella sin bajar el ritmo del mete y saca que llevaba. Aproveché y saliendo de la boca de Elena, me puse por detrás de Alejandro. Al notarme, bajó un poco el ritmo y coloqué la punta de mi nabo en su ojal, me llamó la atención que lo tuviera lubricado. Al notar mi extrañeza me dijo.

    – Jajaja, no he perdido el tiempo David, me puse un poco de lubricante por si alguno me la metía.

    – Ummm bien hecho Alejandro, voy a clavártela ahora mismo -le dije-

    – Métela despacio, no quiero que me dejes sin poder moverme que aún queda mucha noche -me contestó con la voz excitada-

    Tiré de los hombros de él y lo besé en el cuello, dejé que volviera a la posición en la que estaba y, una vez con el culo en pompa, apreté mis caderas contra él. Mi polla entraba con suavidad, cuando llevaba más o menos la mitad, paré para que su ojal se adaptará a lo que le había metido, pasado un minuto volví a apretar mi pelvis contra él hasta que ya no entraba nada más. Estuve parado un par de minutos por la misma razón que antes, hasta que con un movimiento de cadera suyo me indicó que empezara a moverme. Agarrado bien de las caderas comencé un movimiento a un ritmo medio, el calor de su culo y el lubricante junto a la presión que ejercía en mi polla, hizo que aumentara el ritmo del movimiento.

    – Ufff cabrón -le dije- me encanta… darte por el culo…

    – Diosss, sigue, si… siigueee -me contestó muy excitado- me encan… ta que… me… la me… metas. Quie… ro que me pre… preñes, cabrón

    Impuse un ritmo relajado para no hacerle mucho daño, pero el cuerpo me pedía que acelerara, trataba por todos los medios no acelerar cosa que me costaba bastante. Elena seguía gimiendo, y a un lado observaba a Óscar y Susana, ella seguía a cuatro patas en el sofá, y Óscar le seguía dando por el culo, con un movimiento más acelerado que el mío. Susana me miraba fijamente mientras se mordía el labio inferior y yo veía el movimiento de sus tetas con cada embestida que le daba Óscar que se notaba que lo estaba disfrutando muchísimo. Regresé a Alejandro, veía como su culo se había dilatado, como se iba tragando mi polla y salía brillante del lubricante. No podía más, aceleré el ritmo bien agarrado a las caderas de él. Elena comenzó a gemir y jadear, parecía que estaba a punto de correrse.

    – Más rápido, joder… -decía totalmente excitada Elena- me co… me corrooo.

    Saqué la polla del culo de Alejandro, y nos levantamos, primero yo después él. Elena se puso de rodillas y empezó a comernos las pollas. Alejandro le agarró la cabeza y empezó a follarle la boca mientras yo me acercaba a Susana con la misma intención. Me sonrió cuando vio que me acercaba a ella.

    – Dame de comer… esa maravilla -me dijo señalando mi polla- necesito ummm… que me alimentes. ¡¡¡Dios Óscar no te pares, dame más fuerteee!!!

    Le acerqué mi nabo y se lo tragó de inmediato, lo chupaba, lo lamía, lo besaba, apretaba sus labios contra el capullo, rozaba su lengua el frenillo.

    – ¡¡¡Voy a corrermeee!!! -gritó Alejandro-

    Sacó su polla de la boca de Elena y con dos movimientos de su mano sobre la polla, soltó un chorro que salió por encima de Elena y al menos, a metro y medio de distancia, el segundo chorro le cayó a Elena en un ojo, la frente, el pelo… y ya el tercero y el cuarto le llenaron la cara, la boca y algunas gotas cayeron sobre su pecho. Se lamió los labios y le limpió la polla a Alejandro lamiendo con su lengua todo el capullo, echaba el pellejo hacia atrás y volvía a lamer, después con sus dedos, recogió todo el semen que tenía por el pecho y la cara y se los metía en la boca hasta sacarlos limpios.

    Óscar aceleró sus embestidas, gemía y jadeaba al igual que Susana, que se sacó mi polla de la boca.

    – Sigue cabrón, siiiguee -gritaba Susana muy excitada- Me voy a correr. Lléname le culo de leche… ummmm siii

    – ¡Dios, me corrooo! -gritó Óscar-

    Le volví a poner la polla en la boca y me puse a moverme follándosela. Con una mano me acariciaba los cojones y con la otra acariciaba mi ojal con la yema de un dedo, eso me puso a mil. Alejandro se acercó por detrás y de rodillas comenzó a comerme el ojal. Ya no aguantaba más, me dolía la polla de lo dura que la tenía.

    – Voy a corrermeee -les dije- Sigue Alejandro, sigueee

    El primer chorro de leche que solté le dio a Susana en la mejilla con mucha potencia, los siguientes le llenaron la boca, ojos, frente… le caían las gotas por el pecho… Elena se arrodilló junto a ella, que seguía en el sofá a 4 patas, y le lamió el semen que tenía por el pecho mientras Susana me hacía una limpieza de polla en profundidad. Yo le quitaba el semen de la cara con los dedos y se lo daba a Elena, que los chupaba como si de una polla se tratasen.

    Una vez acabados, nos sentamos en el sofá a recuperar la respiración y charlar sobre la primera follada entre todos. Estuvimos de risas, las chicas fueron a ducharse mientras los hombres nos abrimos unas cervezas y nos sentamos para relajarnos. Alejandro se me acercó y me besó en la boca.

    – Tío, me encantas -me dijo- me gusta como follas, como besas, como nos tratas…

    – Besa que es una maravilla -dijo Óscar- con buena polla, guapetón, está bastante bueno, y encima nuestras mujeres están tontas con él.

    – Anda ya -le dije a Óscar- qué de tonterías se pueden decir en menos tiempo…

    – Te equivocas David -me dijo Alejandro- ni a nosotros nos miran de esa forma. ¡¡¡Creo que has ligado!!! Jajaja

    – Ummm, pues eso me pone, de verdad -le dije algo excitado por la idea, se me estaban ocurriendo algunas cosillas…

    – Cómo cuáles, cuenta David -me dijo Óscar

    – ¿Os gusta la idea de ser unos cornudos? -pregunté soltando eso- pero que fueseis unos cornudos que estuvieseis presente cuando folle con ellas, solo mirarías, os pajearíais… sería verlo con tranquilidad.

    – Suena bastante bien, al menos a mí me suena bastante bien -dijo Alejandro- Es algo a lo que podríamos jugar… no sé qué opinarán ellas. ¿Tú qué opinas, Óscar?

    – Joder, a mí con sólo proponerlo me ha excitado -contestó Óscar- Me pone eso de ser un cornudo… jejeje, pero un cornudo mirón… Lo suyo sería que ellas pensaran que nosotros no sabemos nada ¿No os parece? Y que David lo hace a espaldas nuestras. Esto me está excitando, jejeje

    – Bien, no decirles nada a ellas -les dije yo- Hoy seguiremos como hasta ahora, a ver como hago para que parezca un encuentro fortuito. Me pone bastante ser un corneado. No sé… pensaré algo, aunque una idea va tomando forma ya.

    Las chicas salieron de la ducha, se habían duchado las dos juntas. Nada más llegar a donde estábamos, se sentaron en el sofá junto a nosotros. Susana se sentó junto a mí.

    – Me ha entrado tu semen hasta por la nariz… -me dijo riéndose- Tienes que practicar más porque no tienes buena puntería… jajaja

    Todos nos reímos, Elena se levantó para coger un par de cervezas y yo la acompañé hasta la cocina. Una vez dentro me tiró de la polla llevándome hacia ella, me besó metiendo su lengua dentro de mi boca.

    – ¿Sabes que me pones a mil? -me dijo- Estaría follando contigo a diario.

    – Bueno -le dije agarrando cada nalga con cada mano y abriéndole el culo- Eso es algo que podríamos hacer, pero sin que los demás se enteren, ¿no crees que sería más morboso?

    – ¿Me estás pidiendo que vuelva a engañar a mi marido? -me preguntó con un tinte de sarcasmo en su voz- Es que tu polla y tus labios lo merecen, jejeje. Ya quedaremos.

    Me volvió a besar en la boca y cogiendo los botellines de cerveza se dirigió al salón. Yo salí tras ella y mirando a Óscar y a Alejandro, les guiñé un ojo.

    – Bueno, vamos a comer algo más… de comida, ¿no? -dijo Óscar sonriendo- Nos queda mucha noche por delante…

    Y hasta aquí este tercer relato.

    ¡¡¡Ahh, y no olviden supervitaminarse y mineralizarse!!!

    Para cualquier comentario, crítica o sugerencia, mi email: [email protected].

    Saludos, Vantheway

  • Eliana e Isaac otro día (madre e hijo)

    Eliana e Isaac otro día (madre e hijo)

    Hola Luis, buen día, quería que estés al tanto de lo que estamos viviendo con mi mamá. Te envío una nueva experiencia por si querés continuar el relato anterior o anexar este hermoso episodio que vivimos.

    Te recuerdo cual es el relato original: «Eliana e Isaac una historia de amor (madre e hijo)»

    Recibimos un pedido de mi tía abuela que vive en una ciudad próxima a la nuestra, para que la fuéramos a cuidar hasta el regreso de su hija, ella estaría fuera aproximadamente un semana. Su casa no es tan grande, pero preparo un cuarto para nosotros, con una sola cama, pero le dijimos que no había problema, nos arreglaríamos.

    Esa misma noche hicimos una cena para los tres, mama y la tía se hablaron todo, conversación de mujeres, obvio que yo estaba más que aburrido y no hay peor cosa que Isaac aburrido…

    Le contaba de sus tres meses de embarazo y no falto la pregunta de rigor.

    – Hay nena, ¿Quién es el padre?

    – Mira tía, la verdad es de un novio que tenía, al enterarse que estaba embrazada, desapareció.

    Como corresponde, le sacaron bien el cuero al “novio” dedicándole insultos varios.

    Mientras ellas hablaban, se me ocurrió una maldad, bajé mi mano para acariciar la pierna de mama, mientras acariciaba sus muslos y hacia pasadas por su vagina, a través de la tela del pantalón pude sentir, el calor que emanaba del templo de mi devoción.

    Eliana evitaba demostrar lo que las hormonas habían comenzado a hacer, teniendo que disimular. Su rostro había tomado un color rojizo característico en ella cuando se excita, le costaba no moverse.

    La tía noto algo raro en ella, cuando le pregunto, le contesto que tenía ganas de orinar, pero como la conversación estaba linda no quería ir al baño, a lo que le dijo que valla porque era malo retener tanto tiempo la orina.

    A su regreso nos quedamos dialogando un rato más, creo que los gritos (debido a la sordera de la tía) se escuchaban desde afuera de la pequeña casa.

    Como toda persona mayor, ya el cansancio y el sueño habían empezado a hacer efecto, así que, luego de ayudarla a acostarse nos fuimos a dormir nosotros también.

    Ingresamos al cuarto que nos habían acomodado para nosotros, pequeño pero agradable, una cama de una plaza, un televisor viejo, pero en muy buen estado de uso y funcionamiento, un ropero de tres puertas, seguramente de su casamiento, con espejos en cada una, mesas de noche haciendo juego lo mismo que las dos sillas que se encontraban contra una pared.

    Nos sentamos sobre ese colchón mullido, abrace Eliana y la bese tiernamente.

    – ¡¡¡Isaac, no que nos puede escuchar la tía!!!

    – Tranquila mama, de seguro no nos va a escuchar, tiene problemas de audición, está muy sorda.

    – Ahí en la mesa te pasaste Isaac, me dejaste muy excitada.

    – Al igual que yo, me gusto la adrenalina.

    Eliana se arrodillo entre mis piernas, desabrochando mi pantalón saco mi miembro, el que salió disparado de la tela que lo contenía. Lo introdujo en su boca para comenzar con otra de sus excelentes mamadas, tragando toda la extensión carnosa.

    Luego de su oral de película, se incorporó para ponerla entre sus pechos y masturbarme con ellos, permitiéndome sentir la calidez de sus senos acariciar la mía.

    Debido a la incomodidad de la pequeña cama, nos recostamos de lado, así haciendo cucharita y al compás de sus ahogados gemidos y silenciados por su propia mano o apoyando la cara en la almohada para evitar que la tía, a pesar de su disminución auditiva pudiera escuchar algo, mi miembro se perdió en el interior de la cálida y húmeda vagina, al cabo de unos cuantos minutos de propiciarnos el amor sexual llego el momento de su clímax, el que no se privó de hacérmelo saber, tensando sus piernas y enderezando su cuerpo para, como gran final tener un squirt, a la vez que deposite mi carga seminal dentro de ella.

    Al recuperar ambos las fuerzas, tratando de hacer el menor ruido posible hicimos lo posible por acomodar el desastre hecho sobre esa cama prestada.

    Abrazados nos dormimos hasta el día anterior.

    Al levantarme, ya mi madre se encontraba asistiendo a la tía, aproveche la situación para bañarme, riendo me metí al baño.

    Mientras escuchaba que me decían.

    – Por fin se levantó el perezoso, vamos que se va el día.

    Luego de ese exquisito baño me dispongo al desayuno, acercándome para saludar.

    – Buen día Isaac, que hermoso lo pase noche.

    Me lo dijo susurrando. Por respuesta recibió un gran masaje en su precioso trasero junto a un “igual yo, como siempre”

    Con el pasar de las aburridas horas, sabía muy bien que cuidar una persona mayor no es tarea fácil ni divertida, no hallaba que hacer, me encontraba como un oso enjaulado.

    Llego la hora en que la tía duerme la siesta.

    Otro de mis momentos más esperados, ya me estaba gustando por demás lo peligroso de ser descubiertos, no se Eliana, pero yo tenía tanto la libido como las hormonas a full.

    Cuando mi madre regreso de la pieza y ya en cama la tía, me encontraba por preparar algo caliente para tomar, entro a la cocina abrazándome por detrás dándome un fugaz beso en la nuca, girando sobre mi eje la abrazo para fundirnos en un cálido y erótico beso.

    – Eliana, tu culo esta entre mis planes (le dije susurrando)

    – No Isaac, tengo miedo de desgraciarme, no lo prepare acorde la situación y no quiero tener un “accidente” justo aquí.

    – Tranquila lo hago muy despacio.

    – Tranquilo vos, ya te voy a permitir ser el semental que sos, cuando estemos solos, sin que haya nadie cerca.

    – Se lo que te gusta.

    Bajando su jean hasta el piso observo lo hermosa que le queda su tanga, beso rozando suavemente con mis labios esos muslos apetitosos y sus glúteos tersos a la vez que vos exponiendo su intimidad a medida que bajo esa tela que me impide acceder a pleno sobre el trofeo que quiero ganar.

    Comienzo por tomar entre mis manos sus glúteos para separarlos, me pierdo en su espesura para apropiarme de su rosada presea. A partir de allí comenzó una danza sexual, yo hacía mis juegos bucales en su ano y vagina y ella en mi verga sedienta de culo, alternábamos por turnos que no establecimos, para disfrutar de nuestros genitales.

    Ah que rico el sabor de lo prohibido y el temor de ser descubiertos.

    Hasta el día de hoy, fui siempre suave y tomando el tiempo para todas mis acciones, pero hoy no sé qué me pasaba, estaba como descontrolado.

    Sin previo aviso, se inclina sobre la fría mesada de mármol haciendo de lado las cosas que inertes yacían sobre ella, sus tetas al hacer contacto con la marmórea piedra, hizo que sus pezones se endurecieran por demás y su piel se erizara.

    Ya con el esfínter expuesto tome mi dura verga y la clave casi sin piedad, hasta el fondo de sus entrañas, ahogo un grito tapando su boca con una mano, sé que le dolía, pero en ese momento no me importo. Al tomar conciencia de mi rudeza me detuve apoyándome sobre su espalda por un largo rato, pidiendo disculpas a su oído.

    Pasado un rato comienzo a estimular su clítoris haciendo que su cuerpo reaccionara, su cadera se meneaba al ritmo de la excitación que iba creciendo al compás de mis caricias “clitorianas”.

    Luego de haber transcurrido aproximadamente unos diez minutos de un fogoso mete y saca, ambos llegamos al delicioso y esperado orgasmo, quien primero recibió el placer fui yo, mi madre me acompaño como respuesta luego de sentir mi semen en el interior.

    A duras penas alcanzamos a limpiarnos como pudimos que la tía llamo pues se había despertado, al ir a levantarla me dice por lo bajo

    – Sos una porquería, todo tu semen se está saliendo y corre por mis muslos, espero que la tía no se dé cuenta.

    – Perdón no fue mi intención (lo dije riendo por dentro)

    – Entonces bórrate esa sonrisa de la boca, te amo.

    Dándome un cariñoso beso fue rumbo a su tarea de cuidadora.

    El resto de los días que quedan hasta la llegada de la prima nos pasamos haciendo el amor a escondidas y en cuanto lugar se pudiera, éramos dos adolescentes disfrutando de nuestra sexualidad a pleno en esta aventura que era cuidar la tía.

    Ya habiendo regresado la prima, nos preparamos para partir al día siguiente, debo de reconocer que nos acostamos tarde, pero el morbo de saber que había alguien más y también nos podía descubrir, encendió más la llama de lo peligroso, si lo sumo a la camisa blanca transparente que me deja apreciar sus pechos hermosos y su tanga haciendo juego, decidimos un último round en casa ajena.

    Poniendo algo en la vieja T.V. a volumen bajo, me acosté boca arriba para que comience con su ritual, sabe que es una experta en el sexo oral y también que me encanta. Salta sobre mí para cabalgarme como solo ella sabe, tomado de sus glúteos para acallar los “aplausos” que daban. Al ver que era inminente mi orgasmo, hizo otra cosa que sabe me encanta, saliendo de esa posición nuevamente introdujo mi verga en su boca para recibir su ración seminal.

    Así paso nuestra semana de cuidados intensivos, emprendiendo el viaje de regreso a la rutina de nuestro hogar, hablamos mucho de lo sucedido.

    ¿Qué si lo repetiríamos? Por supuesto.

    Aunque ahora debemos cuidarnos un poco más debido a que el embarazo va en avance.

  • Vacaciones incidentadas

    Vacaciones incidentadas

    Hola mis queridos lectores, los tuve un tiempo sin relatos, quiero comentarles que estoy muy bien, trabajando, cogiendo siempre con varios, ya llevo más de 150 en mi haber y sana en todo sentido, salvo por una cuestión ginecológica que no estaba en mis planes.

    Acudí al ginecólogo por una molestia que tenía, era una especie de malestar, no al coger, nunca sentí eso en el coito, sino estando bien sin nada, me revisó, me hice todas las pruebas y él notó que mi ovario bajó varios centímetros, al ver los resultados me preguntó en confianza si yo tenía relaciones con alguien que la tiene muy grande, me sorprendió y le dije que tuve relaciones con gente de gran tamaño y que no me trajo problemas, en eso me pregunta si es que tengo relaciones con mi novio y le contesté con sinceridad, «doc, soy soltera sin pareja, suelo tener relaciones con hombres, las únicas veces que tuve sexo con muy grandes, fueron dos africanos», se quedó callado y me dijo que debo cuidar mi integridad vaginal, que si es muy grande no debo llegar al tope, «la vagina es elástica pero no tanto como para más de 25 centímetros» fueron sus palabras.

    Me asustó eso realmente, siempre me pregunté adónde van las pijas largas que me cogen, medía por mi estómago y siempre me pregunté eso.

    Bueno, si quiero tener hijos, debo cuidar mi vagina, sólo grueso y largo normal, eso podía, tengo personas de esa medida, me tomé muy en serio eso.

    Bueno, pasa que me tocó vacaciones, Vale me invitó a Brasil, me gustó la idea, compramos el paquete de vacaciones y salimos emocionadas, ella nunca salió del país, convenimos que eran vacaciones y nada de hacer otras cosas, al menos en grupo, si había algo con alguna persona, estaba bien.

    Llegamos al hotel, hermosa vista del mar, estábamos bien ansiosas por salir al día siguiente a mojarnos con las aguas del mar, ese día la pasamos genial, quedamos en salir a la noche a los bares y discos, todo era tranquilo, yo fui mentalizada en no hacer macanas.

    Esa noche, en una disco, conocimos a un grupo de brasileños, compartimos tragos, hablamos mucho, les comentamos dónde estábamos quedando y así, volvimos al hotel de madrugada, Vale quedó encantada con uno de ellos, yo con otros también, es que son de raza negra y sin querer, me imaginé sus miembros, no le comenté nada a Vale, aparte sólo estábamos nosotras dos en una cama en el hotel, dormíamos abrazadas, a veces nos besábamos, pero, todo era en joda.

    La siguiente noche, volvimos a salir, encontramos al mismo grupo en otra disco, hasta creí que nos estaban siguiendo, tomamos con ellos, lo mismo que la noche anterior y volvimos al hotel, nos aseamos con Vale, mientras estábamos viendo en la cama, nos hablamos un rato y le dije, «no te parece raro que estaban los mismos en otra disco?», se sonrió pícara y me dijo acercándose a mi cara, «Tengo el número de uno de ellos y les dije que iríamos a ese lugar», sólo reí mientras le tocaba el cabello y le dije que era tremenda, sólo sonrió, me dio un pico y volteó, me quedé pensando en eso del número, había una persona entre ellos que me llamaba la atención, era callado, grande, creo que tenía curiosidad sobre su miembro, la tiene grande o no?, no todos los mulatos la tienen enormes, quiero aclarar eso, conocí a negros que la tienen normal o muy chiquito, pueden creer que hay hombres que la tienen cómo el dedo pulgar?, ya me tocó y rechacé, de esos sólo ensucian, no satisfacen.

    Al día siguiente, volvimos a salir, pero Vale, ya tenía una treta, apartar a quien le gustaba y dejarme sola a mi, quiso hacerlo pero no logró, le pillé, no pudo hacerlo, llegado al hotel de vuelta, le apreté toda en la cama y la besé con lengua, correspondió, le dije que si quería coger, que nos cojamos juntas, yo no quería estar en sexo ahí.

    Al siguiente día, sol, mar, playa, de noche salir de vuelta, justo ese día yo no quería salir, tanto me insistió Vale que tuve que aceptar, media hora después de que llegamos al lugar, ella se desapareció, la busqué por todos lados, la llamé y tenía el celular apagado, sentí pánico, regresé dónde los muchacho y noté que el que le gustó a ella, tampoco estaba, ahí ya supuse que se escaparon, entonces solo quedé expectante, tomaba con los chicos a la par, mi hotel estaba a dos cuadras, sólo quería esperar que vuelva o en todo caso, volver al hotel a esperarla.

    Ya eran las 3:20 am, ella no daba señales, me dispuse a regresar al hotel pero, ya me había mareado, salí a la playa para sentarme, me recogí el cabello y los chicos fueron detrás de mi, volteé y estaban todos, los 5, en la playa, a medio amanecer, yo ya no daba, sólo quería acostarme, me levanté y tambaleando llegué al cuarto, dos de los muchachos me llevaron, les juro que ni calentura me dio la bebida hasta ese entonces, apenas abrí la puerta, vi a Vale desnuda abrazada durmiendo con el que le gustó, me sentí avergonzada, ella tenía que decirme nomas que iba a hacer eso.

    Al ingresar, uno de los que me llevaba, me tocó las nalgas apretando para sujetarme bien, volteé y lo miré, miré al otro también, casi caigo al suelo, me ataja uno de ellos de cintura y quedo cara a cara con él, lo besé agradeciendo, sólo quería dormir, me apretó por él ya en el sofá, el otro muchacho ya estaba como para salir e irse, lo besé, le correspondí, me dejó y cuando estaba por salir, lo llamé de vuelta, al volver, ya le besé apasionada, mis manos ya buscaron su entrepierna mientras el otro quería ya irse de ahí.

    Él no dijo nada, se desvistió, me trató con toda dulzura, me besaba el cuello, las tetas y cuando ya su miembro se perfilaba por mi vagina le dije que no, «por la vagina no» le dije fuerte, sentí que era grande su pene, por lo del ginecólogo tuve precaución, sé que el muchacho trató y trató pero, me quedé dormida de él, amanecí al lado de Vale, cara a cara, nuestros labios pegados, no había nada, cómo si no hubiera ocurrido, me toqué, no tuve sexo, Vale no estaba aún sobria y me quería besar, accedí y mientras nos besamos, le toqué sus partes, había esperma, ella sí tuvo sexo, tenía el ano dilatado y no creo que haya sido sólo con una persona, lo que estos tipos estaban haciendo es engatusar y coger entre dos a las chicas, Vale tenía rastros de doble penetración y bien que yo lo sabré, experta en el tema.

    Al amanecer, quise estar segura que Vale estaba bien despierta, le comenté todo lo que pasó y se sintió violada, le dije que eso no era nuestro objetivo al salir juntas de vacaciones, ella ni se acordaba que la tuve que besar para palparla, esa noche quedamos en que tomaríamos y estar juntas solas en el hotel, no les niego, sus besos me gustaron, rica boca tiene.

    Esa noche tomamos mucho, estábamos viendo una película que ni recuerdo, nos desnudamos y nos tocamos, nos besamos mucho y nos hicimos terminar, todo lindo hasta que llegaron a la puerta los muchachos, el que gusta a Vale y el que me llamó la atención, les juro que por la calentura les abrimos, nosotras estábamos en paños menores, apenas entraron les pedí que se duchen, cada uno iba haciendo eso, los que cogieron a Vale estaban ya mirándole.

    Yo traté de desviar la atención pidiendo servicio al cuarto, más bebidas, pusimos una película para ver, luego pasamos al porno, me desnudé y me masturbaba mientras veía, Vale estaba también así, habían 7 hombres de gran envergadura con nosotras, Vale se levantó y vino a sentarse en mi regazo, me hablaba y me tocaba, accedí y empezamos a besarnos, no se escuchaba sonido alguno, volteamos a la par y los chicos estaban desnudos, con hermosos y gigantes penes, nos rodearon, Vale me besó largo rato y me dijo entre labios «vamos a coger con ellos», le dije que la calentura ya me estaba ganando.

    Vale se levantó y empezó a chupar pija, la seguí yo, cada uno de ellos recibió sexo oral, cada tanto nos besábamos con Vale, tiene una rica boca, nuestra habitación no era grande, entonces me tiré a la alfombra, y chupaba los penes que me ponían, escuché gemidos y volteé a ver a Vale, de cuatro la pusieron y se la estaban follando, exploté, ya no aguanté, sólo quería hacerlos terminar con mi boca, recosté al que tenía más grande, me lubriqué el ano y dejé que me penetre, sé que me arriesgo mucho, no sé qué me pasa pero, al natural me gusta más que con condón, me la hundí, y lo hice terminar.

    Vale ya había sido penetrada por 4 de los que estaban, nunca la vi tan abierta, pude ver que le dejaron un agujero en el culo, chorreaba el esperma, yo estuve con todos, mi vagina cuidé, solo uno de ellos me penetró, luego uno de ellos se vino en la boca de Vale, ambas gimiendo cara a cara, nos besamos y tragamos juntas la leche, me reventaron el ano, que me corrija una experta en penes grandes pero, si prácticas mucho sexo anal con penes grandes, se te queda floja, al menos a mí, me pasa eso, al siguiente día, no nos podíamos parar.

    Vale estaba dolida del vientre, esa noche dormimos abrazadas, estaba yo con malestar en el ano, uno de ellos la tenía demasiado gruesa y con la calentura del momento, no lo dimensioné, aparte, recibí un adelanto de fotos y videos que nos sacaron estos hombres…

    Les cuento en el próximo relato mis pijas ricas.

  • Las enfermeritas querendonas (2)

    Las enfermeritas querendonas (2)

    En un momento siento que me mueven.

    – Despertate dormilón que me tengo que ir a laburar.

    Eran las 11 de la mañana y yo tenía que entrar a las 13 al aeropuerto, salté de la cama, me di un baño, la llevé al hospital, pasé por casa y a las 12:55 estaba en mi puesto en migraciones.

    Me tocaba trabajar hasta las 20, ninguna novedad, más allá de los vuelos que llegaban en el turno, los viejos que llegan bronceados del caribe, los «ejecutivos» con cara de serios que vienen de viajes de trabajo y algún jugador de futbol que viene de visita (ninguno muy famoso) o que terminó su contrato y vuelve al país.

    Me había llevado una mochila con ropa para cambiarme, así que fui a los vestuarios, me puse un jean, una camisa y unos náuticos, perfume y al bar.

    Llegué tipo 21:30 y estaban los 2 degenerados esperándome con una botella de etiqueta negra arriba de la mesa.

    Llego, saludo a Julito y me dice, “hoy pedime hielo nomas que Pedro se puso en gastos!”.

    Nos miramos entre los 3 y nos empezamos a reír, parecía que teníamos 13 años, cuando te reís de nada y no podés parar.

    B: Alguien sabe algo de Ale?

    G: Casi nos rajan del boliche cuando te fuiste, la flaca le estaba chupando la pija en el baño y se armó tremendo relajo!

    Tuvo que venir el dueño, porque había 2 minas a los gritos, les pagamos un par de cervezas y se tranquilizó todo, estaban con los canarios que andan siempre de gorro.

    P: Muchachos, me enamoré.

    B: ¡Nooo estúpido! Las minas ya tenían decidido a quien garcharse antes de llegar al boliche! Y si no entendí mal, sigue la calesita…

    P: Perdón, me enamoré de como me chuparon la pija.

    G: Abombao! Pensé que hablabas en serio.

    B: Entonces Ale está bien?

    P: Para que lo llamo… No atiende el pelotudo.

    Al toque llegó un mensaje de Ale, El Águila en el nido, reconciliación, no sé como voy a responder, la flaca me dejó seco, todavía me tiemblan las piernas, celular apagado en 3 2 1…

    Estuvimos conversando, intercambiando experiencias Guille es funcionario público de lunes a viernes, así que había dormido todo el sábado, Pedro había estado entendiendo el local de ropa de la familia (uno de los 4 que tienen), y estábamos en el bar, tomando whisky, comiendo una picada de parrilla, cuando suena el celular de Pedro, era Cata.

    Pone en alta voz.

    M: Hola Rubito, dónde andas?? Me queres coger antes de ir al boliche?

    P: Estás en manos libres jajaja

    M: Quien de los 3 me quiere coger antes de ir al Boliche?!

    Era una hija de puta, no aflojaba ante nada.

    M: Donde están?

    B: Comiendo algo y tomando unos amarillos.

    Había una ley entre nosotros, nuestra mesa era de 3 o 4 (si venía Ale), en esa mesa no se sentaba nadie más.

    M: Podemos ir con las chicas? Estamos saliendo del hospital.

    G: No, nosotros estamos viendo unos temas de laburo, nos vemos en el boliche, y cortó.

    Lo miramos a Pedro y le dijimos, no te enamores, sos el único que dio el número y estabas a punto de decirles que vinieran.

    Voy al baño, guille viene conmigo, nos miramos y me dice.

    G: Hay que hacer que otra se lo coja, si no este pelotudo se va a terminar enamorando!

    B: Creo que hoy tengo turno con Maca, o algo así dijo la petisa.

    Llegamos al boliche, el Seguridad nos miró y se rio.

    S: Te avisé, o no?

    B: Si si, gracias amigo.

    S: Después hablamos 5 minutos.

    Dejé que los muchachos entraran y me quedé con él.

    B: Contame.

    S: Sabes quien es la petiza?

    B: No, pero coge como los dioses.

    S: Imagino, pero ese no es el tema. Tené cuidado porque es la hija del dr. Mazzone.

    B: ¡¿Como?!

    S: Si, tené cuidado. No te van a romper la cabeza por cogerla, pero no hagas muchas cagadas porque se puede complicar, los que cuidan al viejo van al mismo gimnasio que yo y creeme que te pueden lastimar pa buenas.

    B: Gracias por el aviso.

    S: Yo no te dije nada. Y me guiñó un ojo.

    El dr. Mazzone es un abogado penalista al que nadie le ha comprobado nada, pero todos saben que anda metido con gente pesada y que él es el jefe de algunos de sus «representados».

    Entré y estaban las chicas ahí, Cata muy abrazada a Pedro, así que me imaginé que seguíamos sin girar en la calesita.

    La petisa vino directo a mi, me dio un tremendo chupón y me preguntó por qué había demorado, le mentí diciéndole que el de seguridad me había dicho que un par de caras medio feas andaban en la vuelta mirando los autos y que tuviera cuidado, porque anduvieron correteando a un par el fin de semana anterior (cosa que no era del todo mentira).

    A las 3 estaba rumbo a la casa de la petisa y me estaba chupando la pija mientras manejaba, si no chocamos es porque había poca gente en la calle, le pedía que parara porque me iba a acabar y la petisa se aferró a la pija como político a los fueros, traté de aguantar, pero en un semáforo a 2 cuadras de la casa le llené la boca. Tragó siguió limpiando, me la guardó, subió el cierre, se metió un chicle en la boca y sonriendo bajamos a la casa y subimos las escaleras sin demorar media hora en los escalones.

    Al llegar arriba, me dijo:

    V: Hoy estoy mimosa, quiero que me hagas el amor despacito.

    B: Sus deseos son órdenes señorita.

    Puso música, empezamos a bailar, con besos suaves, me puso los brazos atrás de mi nuca, nos acariciábamos, estuvimos así como media hora, yo tenía la pija de nuevo a full.

    Me senté en un sillón y ella que estaba de pollera se sentó arriba mío, nos refregamos un rato, ella me abre la bragueta, la saca, se corre la tanguita para el costado y se la va metiendo despacito, cuando llega al final, empieza a moverse despacito hacia adelante y atrás sin sacarla, besándonos, sin sacarnos la ropa, empezó a agarrar ritmo y en un momento empezó a gemirme al oído, uy si, llename toda papi, por favor, no pares, damela adentro.

    Tuve un segundo de sensatez y me acordé del de seguridad. «No te van a romper la cabeza por cogerla, pero no hagas muchas cagadas porque se puede complicar»

    B: vamos a tu cama Vivi

    V: No, dámela ahora.

    B: En la cama te la voy a poder dar mejor y más.

    Se levantó, me agarró de la mano, fuimos caminando hacia el dormitorio, la ropa iba quedando por el camino, pero agarré un forro y lo llevé conmigo.

    La acosté y me fui directo a chuparle la concha, lo hice despacito, pasando la lengua de abajo a arriba, y me concentré en su clítoris, lo lamí, lo chupé, pero todo despacio, como martirizándola. En un momento no aguantó más y me dijo, vení cogeme por favor.

    Yo tenía la pija a full y ya me había puesto el forro como podía, así que fui derecho a penetrarla, ella se dio cuenta y sonrió, seguimos así como 45 minutos hasta que nos acabamos los 2 juntos.

    Era como que había estado con otra mujer, nada que ver con la bestia de la noche anterior, pero también había estado muy bueno.

    Nos dormimos, al otro día los dos teníamos libre, así que nos despertamos cuando ya habíamos dormido bastante y con el llamado del teléfono.

    V: Hola papá como estas?

    A mí me tembló hasta el culo!

    V: Si, hoy es el cumpleaños de la abuela, por supuesto que voy a ir. No, no voy a almorzar ahora porque estoy con un amigo.

    -No no papá, tranquilo, me cuida y se cuida dijo mientras me miraba y sonreía. Nos vemos esta noche, besitos.

    V: Mi viejo es tremendo cuida. Gracias por cuidarme anoche, hay momentos en los que pierdo la cabeza y puedo llegar a hacer cualquier cagada.

    B: Hay que cuidarse Vivi.

    V: Ahora garchame que estoy bien descansada, partime el culo hijo de puta!

    B: No vamos a desayunar primero?

    V: Vos dame la leche y después te hago café.

    Había vuelto la topadora y en seguida la tenía en 4 dándole por el culo, me hizo acostar y empezó a montarme con la verga en el culo mirándome mientras se agarraba de mis tobillos, yo aproveché para tocarle el clítoris y ella ya gritaba como la noche del viernes.

    Siguió así un buen rato hasta que se acabó se sentó en la cama, me paré ella se vino a chuparla como una obsesa hasta que se la di en la boca, ella la dejó caer en las tetas y siguió chupándomela alargando el placer del orgasmo.

    Nos bañamos y fuimos a almorzar a ciudad vieja, donde se nos sumaron Cata y Pedro (Cata vive medio cerca).

    Llamamos a Guille, pero estaba con Maca y Paola, el enano es un misil!!

    V: Maca, hoy es el cumpleaños de mi abuela.

    C: Lo vas a llevar?

    V: Vos querés que mi viejo lo mate??

    Todos se reían menos yo…

    V: Venite vos conmigo, así mi viejo no pregunta demasiado.

    M: Dale, te hago el dos, así el viejo no jode mucho.

    Comimos y nos fuimos cada uno por su lado, ya que al otro día había que empezar la semana.

  • Confinamiento en la covid 19 que cambió mi vida

    Confinamiento en la covid 19 que cambió mi vida

    El confinamiento durante la covid fue prácticamente algo que no se pudo evitar, nuestra madre después de un periodo de descanso la mandaron a buscar nuevamente del hospital y me tuve que quedar con mi hermano de nuevo mientras ella estaba en el hospital porque esta vez sería por 3 semanas, durante varios días lo preparamos todo y se compraron muchas cosas necesarias, el día que la vinieron a buscar aún dormíamos y ella nos dio besos a los dos y se fue.

    Dormí hasta tarde y como siempre lo hacía en tangas nada más, me destape después que mi mamá se fue, cuando me levante fui hasta la cocina y prepare algo de desayuno para los dos, me fui a bañar y cuando salí lo hice desnuda y fui a buscar a mi hermano.

    Él dormía aún, se despertó y me dijo que hacía desnuda y le dije que estaríamos solos por 3 semanas sin salir de la casa y que era más cómodo estar así que con ropa. Él se levantó y se fue a bañar, desayunamos hablando de nuestros cuerpos, cada vez que se mencionaba una parte del cuerpo nos poníamos de pie y la mostrábamos, me dijo que estaba loco por verme el ano con una lupa y mirar cada detalle de como era, yo le dije que porque quería hacer eso y me contestó que el ano es lo más delicado que tiene una mujer y por eso está escondido entre las nalgas.

    Terminamos de desayunar y fuimos para el sofá, el trajo la lupa y yo me puse en 4 y me abrí las nalgas con delicadeza, él se acercó y con la lupa fue mirando mi ano, se quedó un rato mirándolo y cuando termino se comenzó a masturbar mirando mi culo, le dije que no debía ser tan pervertido conmigo, porque era su hermana, el no dijo nada y siguió con la paja, se vino muy rápido y lo hizo entre mis nalgas, fuimos a lavarnos y le dije que había sido muy pervertido conmigo con lo que hizo, me contestó que lo más bello que había visto en su vida era mi ano.

    Nos fuimos a dormir la tarde al cuarto, el resto de ese día no hablamos de eso.

    Al día siguiente yo desperté temprano y tuve que ir a la facultad a firmar unos papeles del tiempo que estaría fuera. Regresé muy rápido y el me esperó en el portal, entramos y sin decir nada me pidió desnudarme, yo accedí y me quitó toda la ropa, la tanga que traía era nueva y me dejo las marcas, él me dijo por favor ve y báñate que te espero en el sofá, yo lo hice y al regreso él estaba sentado en el sofá con un pomo de crema en las manos.

    Al verme dijo que me daría un masaje en las nalgas para que se me quitaran las marcas de la tanga, yo no dije nada y me acosté, el se arrodillo delante de mis nalgas me puso un poco de crema en cada nalga y comenzó a masajear, mientras lo hacía dijo que se había enamorado con locura de mis nalgas y de mi ano y que estaba muy orgulloso de tenerme desnuda a su lado y que mi cuerpo es muy lindo y que no debía sentir vergüenza de tener la vagina afeitada porque es muy hermosa.

    Le dije que era su hermana y eso era muy perverso de su parte, realmente todo lo que había dicho me había encantado, cuando termino el masaje ya no tenía las marcas en las nalgas y eso me gustó mucho, el tenía tremenda erección, le dije que no se masturbara porque con el tiempo que pasaríamos encerrados en la casa tendríamos que hacer el amor porque eso es algo que no se puede aguantar y le dije que me tenía que hacer el amor por el culo porque nunca yo lo había hecho, me puse de frente a él y abrí las piernas y le dije puedes mirarla todo lo que quieras porque tendrás que hacerla muy feliz con tu pene.

    Al día siguiente despertamos tarde y nos bañamos antes de desayunar, al medio día el estaba con erección y le dije que aún no era tiempo, nos pusimos a ver una peli, por la noche el estaba en su cuarto y yo en el mio y le dije que si podía venir para follar antes de dormir.

    El entro al cuarto muy despacio y se acostó a mi lado le dije ponte arriba de mi, lo hizo y me entro su pene en la vagina muy lento, nos besamos y fue moviéndose hasta que se vino, se corrió en mis tetas, lo abrace y nos quedamos dormidos.

    Me desperté en la madrugada y el estaba con erección, le llame y salimos del cuarto, salimos al portal, no había nadie por la calle, le dije que saldríamos a caminar al parque que está en frente y dijo que me buscaría las chancletas porque mis pies son muy lindos y no quería que me hiciera daño.

    Salimos hasta el parque y no se veía a nadie, realmente me sentía muy excitada de estar desnuda en la calle, le cogí la mano a mi hermano y le dije vamos a hacer el amor aquí en el parque, quiero hacerlo por el culo porque estoy muy excitada, me acerque a un banco y me puse en 4, él se puso detrás de mi y con delicadeza me fue entrando el pene en el ano, cuando la entro completa le dije que se moviera despacio para acostumbrarme a sentirla en el ano, se vino como a los 3 minutos, el había durado 5 minutos por la vagina y me dijo que tenía el ano muy apretado, nos fuimos rápido para la casa para hacer el amor por el culo en la cama porque me había quedado con muchos deseos.

    Llegamos a la casa y ya estaba sudada, entramos y le dije que no haríamos nada porque tenía dolor en el culo, él se arrodilló y beso mis nalgas, yo no dije nada y nos fuimos a dormir.

    Durante 3 días nuestra vida fue la misma rutina pero ninguno de los dos dijo nada de hacer el amor, el domingo despertamos tarde y como de costumbre cada uno se fue a bañar, mientras desayunamos le dije que no aguantaba los deseos de hacer el amor, me dijo que por donde y le respondí que por el culo, fui a donde estaba y le bese la boca y me senté en sus piernas.

    Buscó mi ano y entró su pene con delicadeza yo grité un poco porque me dio dolor, le dije bésame la espalda y cuando lo hizo me moví muy despacio hasta que se vino y mientras lo hacía me dijo que se había enamorado de mi culo y que lo tenía muy rico, la erección no le bajó y eso me gustó, sin decirle nada comencé a moverme y él me dijo que lo quería hacer de nuevo, tardamos un rato en venirnos y yo no podía esconder los deseos que había tenido de hacerlo de esa forma.

    Cada día nuestra vida fue haciéndose más unida y pasábamos las 24 horas del día juntos, no supimos lo rápido que paso el tiempo hasta el día que llego nuestra madre.

  • Mi esposa me engaña y su amiga me lo hace saber

    Mi esposa me engaña y su amiga me lo hace saber

    Esto pasó el viernes pasado, yo me encontraba en la Ciudad de México por motivos de trabajo, cuando mi esposa Diana me habla que su amiga Carolina, la había invitado a una fiesta por la noche, que era cumpleaños de uno de sus amigos y quería que la acompañara, la verdad a mi Carolina nunca me ha dado buena espina debido a que tiene muy mala fama. Mi esposa me comentó que la fiesta sería en una casa y que habría norteño, por lo que me dijo que si podría acompañar a Carolina solamente irían un rato.

    Llego el viernes por la noche y mi esposa me dijo que ya se estaba alistando para ir y que ahorita que terminara me mandaría foto de cómo iba ir vestida. Paso el rato y me hizo videollamada y me mostró cómo iría vestida, llevaba un vestido negro que le quedaba un poco pegado donde le hacía notar muy bien sus nalgas y tenía una abertura en una de sus piernas donde la deja ver hasta llegar casi a tres cuartos de su pierna, se había maquillado un poco y llevaba unas zapatillas negras y me comentó que en su bolso llevaba unos huaraches de piso ya que esas zapatillas después de un rato la cansaban, me dijo que ya se irían que ya había pasado Carolina por ella y que me estaría mandando mensaje cuando llegara a la fiesta, nos despedimos por videollamada.

    Yo estaba en el hotel contestando los mensajes que me mandaba, me dijo que ya estaba en la fiesta que era una casa grande y la fiesta era en la parte trasera de la casa, así pasamos buen rato platicando, intercambiando mensajes en todo momento, hasta que de repente me deja de contestar, luego de varios minutos me llegan mensajes de Carolina, donde me manda fotos de que mi esposa se encuentra bailando pegada con un muchacho un poco más alto que ella, tenía barba y era de complexión atlética.

    Ya después de buen tiempo me continúa mandando mensajes mi esposa donde me comenta que estaban todo bailando que por eso no me contestaba y que ya se encontraba cansada de las zapatillas y se iba poner sus huaraches de piso, pero Carolina me seguía mandando mensajes y el tipo ya se encontraba sentado en la misma mesa que ellas y estaba aún lado de mi esposa y estaban tomando unos tragos. Me comenta mi esposa que se van a parar a bailar todos y que iba dejar un rato su celular.

    Carolina sigue mandándome fotos de mi esposa bailando con el tipo y me dijo que él se llamaba Víctor, ya esta vez en las fotos se notaba que él le tenía puesta una mano en sus nalgas y con la otra la sujetaba de su cadera, yo le mande mensajes a mi esposa que qué pasaba en la fiesta, pero ella no respondía.

    Pasada la medianoche carolina me hizo una videollamada donde ahí podía ver a mi esposa que seguía bailando con el tipo y estaban platicando y se reían mutuamente, el nunca dejaba de tocarle sus nalgas mientras bailaban, después pues de un rato Víctor le dice algo en el oído a mi esposa y se comienzan a retirar para meterse dentro de la casa, donde carolina con mucho cuidado los comienza a seguir, suben a la segunda planta y se ve cómo se meten a un cuarto, ahí carolina solamente deja el sonido de su celular y a mí me pone en silencio y con la puerta entre abierta, comienzo a ver cómo Víctor y mi mujer se comienzan a besar y el con sus manos le comienza acariciar sus piernas por debajo del vestido y también le aprieta sus nalgas, ella comienza a quitare el pantalón y después su calzón, él continúa tocándole sus nalgas, hasta que le baja su tanga a mi mujer,

    Se continúan besando, el baja el vestido de la parte de arriba de mi mujer y deja al descubierto sus tetas y comienza a besarlas y a mamárselas, se nota como se le comienza a poner duro su pezón y mi esposa comienza a gemir, después de un rato él pone saliva en su mano y se la unta en su pene, solamente le levanto una pierna a mi esposa e introdujo su pene en ella y mi esposa solamente gimió y él comenzó a bombearla, después de un rato cambiaron de posición donde él se sentó en un sofá y ella se montó en él, ella brinca encima de él, mientras él tenía su cara sobre sus tetas, y con sus manos le abría sus nalgas y se las tocaba.

    Después de varios minutos se ve como mi esposa tiene un largo orgasmo y comienza a disminuir y ritmo hasta parar, pero se nota que él aún no acaba por lo que la pone, de en cuatro en el sillón y se la comienza a meter lentamente y después comienza a subir el ritmo, se escucha como chocan sus huevos en el culo de mi esposa, las tetas de mi mujer comienzan a bailar para todos lados, y ella no para de gemir y pujar. Carolina no movía el celular y yo podía observar todo con claridad y con sonido, parecía que estaba viendo una película pornográfica en vivo.

    Víctor continuaba bombeando a mi mujer y en ovaciones le pegaba sus buenas nalgadas y le jalaba el pelo, mi mujer comenzó a decirle que sí que le pegara sus nalgadas que por que se estaba portando mal, que era una chica mala y Víctor sin pensarla le pega sus buenas nalgadas, parecía que Víctor había tomado algo por que él no terminaba aún y mi esposa gemía y le decía que ya iba tener otro orgasmo, sus gemidos ya era de satisfacción y se escuchaba como estaba muy lubricada su vagina se notaba y se escuchaba muy mojada, así continuó durante un tiempo hasta que Víctor le dijo que ya iba terminar y la agarro de sus caderas y se le daba tremendas embestidas hasta que él fue bajando el ritmo y se le notaba como le temblaban sus piernas, terminó dentro de ella, después de quedarse los dos inmóviles él se separó de ella, y mi esposa se hincó para meterse el pene aun erecto a su boca y limpiarlo todo, se lo mamo un poco hasta que su pene quedó flácido y se fue poniendo pequeño.

    Víctor se sentó en el sofá y mi mujer se comenzó a subir el vestido de la parte de arriba y solamente se bajó el vestido de su culo ya que nunca se quitó el vestido, se colocó sus huaraches de piso, y comenzó a besar a Víctor y se despidieron, Carolina salió corriendo y llegó a la parte de la fiesta, donde puso el celular como si estuviera bloqueado y minutos después la alcanzó mi esposa, Carolina le preguntó que donde estaba que iba ir a buscarla y ella comentó que estaba en el baño, pero que estaba ocupado que por eso había tardado. Me colgó Carolina la videollamada y me puso “Menudo cornudo que eres jajaja”.

    Después de un buen rato me mando mensaje mi esposa diciéndome que se le había descargado el celular pero que ya le habían prestado un cargador, y que me llamaba cuando llegaran a la casa. Me mando mensaje hasta el otro día como a las 10 de la mañana, ¿será que se fue con Víctor esa noche?