Blog

  • Naty, obsesión de chicos y grandes

    Naty, obsesión de chicos y grandes

    Hola lectores, ahora les contaré una anécdota que me sucedió con Naty, la amiga de mi esposa días atrás.

    Fue la graduación de Galo, un sobrino del esposo de Naty, quien hace años le ayude con unas clases privadas de matemáticas; gentilmente nos invitaron por agradecimiento y por amistad a su recepción en el distrito de Sadella. Llegamos y todos los invitados estaban ya acomodados. Nos reservaron dos espacios junto a tres parejas simpáticas. Empezamos a platicar, bailar y a beber unas copas.

    La fiesta se encendía, bailaba junto a mi esposa sin ánimos de nada pues la fiesta era familiar y con amigos cercanos. Pasaron un par de horas y me percaté que la gente ya estaba ebria y junto a mi esposa estábamos ya por irnos.

    Le dije a Rudy que me iba al baño y partíamos, fui a la planta alta y empecé a escuchar unos gemidos. Cómo ya me conocen, me acerco y pude ver que había una puerta entreabierta. Justo allí le veo a Galo desnudo y la puta de Naty encima de él haciéndole mamar sus enormes tetas.

    El muchacho de unos 18 años más o menos estrujaba esas tetas mientras Naty le jalaba la verga. La puta le lanzó a la cama y empezó a comerle el pene bajando el prepucio con sus labios de arriba hacia abajo. El muchacho dejaba ver un glande rojo que se perdía en la lengua de Naty… Tras unos minutos la zorra se subió en el muchacho y empezó a cabalgar la verga frenéticamente hasta que en menos de 1 minuto se corrió el pequeño porque estaba súper excitado.

    Naty le decía: Nooo por favor, no termines, déjame gozarte!

    El joven se retiró con la verga flácida y goteando leche. Naty se tiró a la cama sobándose el clítoris y no esperé más y entré. Los dos se sorprendieron y querían explicarme lo sucedido. Le dije a Naty:

    -Que zorra que eres, me encantas, comerte a tu sobrino y como le perviertes me excita pinche zorra! Quieres que te dé lo que te gusta?

    La puta dijo -ven y enséñale a Galo. Me puse en bolas y mi verga de 20 cm ya estaba bien parada. El joven me vio y se sorprendió el tamaño del pene que tenía. Le dije -ahora te voy a mostrar como se culea a una puta como esta.

    Enseguida le puse en cuatro a Naty y le hice que me mame la verga. La zorra succionaba mi pene y claramente notaba que en su boca tenía el semen del muchacho. Le dije que se dé la vuelta, le escupí en el ojete y apunté introduciendo mi verga abriendo paso ese rico ano de la zorra. La puta empezó a gemir como loca mientras tanto me montaba en ella para que mi verga le entre más.

    En un rato jadeaba mucho pues la estaba perforando y creo que no aguantaba. En esas también veo al cabrón de Galo masturbándose con la verga bien empinada viéndome como perforaba a su tía. Le digo: oye cabrón acuéstate hacia el espaldar de la cama, te voy a enseñar algo que nunca olvidarás.

    El muchacho accedió y saqué mi pene del culo de Naty haciendo que esta puta le cabalgue por la chepa. Efectivamente la cabrona se puso saliva en la vulva y empezó a cogerse a Galo mientras veía en el culo de ella un tremendo orto abierto dilatado que se abría y cerraba durante el coito de esos dos.

    Me acerqué y metí mi chorizo a Naty por el ano y empecé a darle con todo. Sentía cada embestida de la verga del muchacho, y como en cada bombeada subía y bajaba internamente el chorizo dentro de la chepa de esa zorra. Al cabo de unos minutos, Galo empezó a bombear fuerte y eso pajeaba mi pene a través de la separación entre vagina y ano de la perra de Naty.

    Realmente me excitaba como el muchacho con toda su fuerza y juventud le daba a la perra y pajeaba mi verga. Yo también empecé a cabalgarle duro y en esas siento que la zorra echaba líquidos por la vulva, y no aguantamos más con el muchacho, empezamos a darle leche por el ojete y la chepa!!! Bombeamos mucho hasta dejarle todo nuestra leche a la puta. Luego de unos instantes nos hicimos a un lado y juntamos nuestros penes para que nos limpie su tía.

    Nos cambiamos y salimos a la fiesta. Rudy me preguntó porque tarde y le dije que me encontré con unos amigos. Salimos de la fiesta y pude ver a Galo feliz y satisfecho por la cátedra de culeo a una buena puta tetona como lo es Naty.

  • Me masturbo pensando en mi ex novia

    Me masturbo pensando en mi ex novia

    Era de madrugada y tenía muchas ganas de sexo. Así que tuve que masturbarme recordando cuando me cogía a mi ex novia.

    Recordando esos momentos empecé a masajear mi pene que ya estaba muy grande por la excitación. Al mismo tiempo me agarraba los huevos pensando en como me la chupaba mi ex. Se la metía toda a la boca incluyendo los testículos.

    Seguía con los movimientos y ya después de un rato salía mucho líquido preseminal. Empecé a jadear por el placer que me producía imaginar que era mi ex la que me estaba masturbando. Sentía que me iba a venir por lo que tuve que ir al baño para no ensuciar las sábanas de semen. Ya una vez en el baño, comencé a jalármela con mucha rapidez, la eyaculación estaba muy cerca y no podía parar de jadear. Mi pene estaba a punto de explotar de pensar como le dejaba la vagina abierta a mi ex novia.

    No pude aguantar más y sentí como llegaba al orgasmo y salían de mi polla varios chorros de semen, mientras yo lanzaba jadeos muy fuertes y pensaba como llenaba de semen la concha de mi ex novia cuando me la cogía bien rico.

    Fue una de las mejores masturbaciones que he tenido hasta ahora. Seguro la volveré a repetir.

  • Margarita me entrega su culo

    Margarita me entrega su culo

    Tenía los 18 recién cumplidos, Margarita ya lo había hecho con un noviecito, pero no con un señor de casi 40 años. La flaca, de labios carnosos y con rasgos indígenas mexicanos, estaba de rodillas en el piso y con el torso sobre la cama. Su culo bien parado, duro, huesudo, de tez trigueña con su orificio marrón y un poco peludo. Tenía lubricante por algún lado, pero ella estaba loca de tener sexo, con unas copas de vino encima, Margarita estaba ansiosa de tenerlo dentro del culo. Ya lo había hecho antes con su gringuito, pero ese lo tenía muy delgadito. No teníamos condón, arriesgar un embarazo por una calentura no era apropiado. Así que la flaquita, de belleza salvaje, aceptó que su ano sea roto por primera vez. Ella lo insinuó con tanta picardía durante la cena, que me causó una larga y dura erección.

    La joven no se quitó toda la ropa, solo se bajó la falda y el calzón que llevaba, y se arrodillo en el piso con las piernas abiertas. Su timidez era encantadora, no quiso ver mi pene o mi cuerpo desnudo. Margarita enterró su rostro sobre el cubrecama. Fiel al estilo porno, le metí un escupitajo a su ano, la flaca saltó por mi dedo frío que bordeo el exterior de su ojete, soltando un tierno suspiro.

    La flaquita, de tetas bien pronunciadas y con una sonrisa coqueta, levanto su culo al sentir la presión de mi glande en las puertas de su ano. Margarita se puso de puntillas asustada de sentir el grosor de mi pene. Tembló de temor, sus piernas se cerraron y su cuerpo se puso tenso. Una caricia en su ano, con mis dedos índice y medios empapados de saliva, la hicieron abrir nuevamente las piernas. Apretando el edredón y mordiendo la almohada, mi glande entró lentamente mientras la chica se doblaba del dolor. No fue fácil metérsela, estaba apretadísima, tensa, pero su dolor, que no era ajeno a observar en mis viejas amantes, me excito más porque era mas joven. Era un culito de muñeca el que iba romper.

    Unté de escupitajos el resto de mi pene, y con Margarita chillando, se la metí toda despacito, disfrutando cada lagrima que salían de sus ojos. Ella me insultaba diciendo que la tenía muy gorda, me gritaba “cabrón, “me rompes” y que la iba a desgarrar. Intente bombearla suavemente, pero sus gritos se convirtieron desgarradores. Saqué mi pene y estaba limpio, ella vino lista para tener sexo, comió lo mínimo en la cena, cuidando su limpieza hasta el final. Fui a buscar el lubricante porque quería follarla duro, pero tampoco maltratarla demasiado tan temprano en la relación.

    Regresando de la mesita de noche con el “lube” en mano, mire que rico tenía Margarita sus cositas. Peluditas, con una vagina de labios marrones, cubiertos con vellos cortos y su ano, bien marroncito tirando para negro. Tenía que comérmelo, la flaca olía rico y antes de ponerse en cuatro solo nos habíamos besado apasionadamente sin ningún jugueteo previo. Al sentir mi lengua en su sexo, la morenita, salto y luego se relajó abriendo las piernas, entregándose al placer.

    A dos semanas de haber cumplido 18 años, el sabor y lo fresco que era su carne, me llevó a comerme ese coño y ano con lujuria. Mis dedos entraron y salieron de su vagina mientras mi lengua entraba entera dentro de su ano. Sus jugos eran deliciosos, de buen olor, de buen sabor y sus bellos los arrancaba con los dientes haciéndola llegar al orgasmo. Sus gemidos llenaron el apartamento semivacío que Silvia me dejaba usar. Parecía un culito de una muñeca, chiquito cuando la puse de rodillas, en posición de tortuga, con la planta de sus pies abajo de sus nalgas, exponiendo y estirando ambos orificios, con un acceso fácil. Su vagina, chorreaba de líquido blanquiñoso, ambos sudábamos. Yo estaba más que listo para cogérmela por el culo y escuchar sus gritos de dolor y placer. La odiaba por creerse una chica bella, pero la amaba por ser tan tierna y descarada a la vez.

    Con sus propios jugos lubrique su ano, aplique lubricador al pene y en un solo empuje entro mi gordo glande. Con sus dos manos, Margarita separaba sus desnutridas nalgas para agrandar su hoyo. Estando ya mitad adentro, puse mi peso sobre ella para clavársela toda. La flaquita gritó a todo pulmón, cayendo sobre la cama de dolor, dejando de agarrarse el culo, apretó y mordió las sábanas. No tenía escapatoria, no le dio chance de estirar las piernas. En cuatro, sus rodillas chocaban con su pecho, y sus tobillos con las nalgas al borde de la cama. Para mantener el equilibrio, me apoyé con dos manos sobre su cintura.

    La flaquita gritaba a todo pulmón, los vecinos seguros escuchaban todas las lisuras que entre lágrimas decía. Sus palabras favoritas era “Cabrón, me rompes el culo, para, quítalo y sigue”. Era un salir entrar de su cuerpo lento, preciso y apasionante. Marga, como la llamaban sus amigas, comenzó solo a gritar cuando me subí a la cama para enterrársela ahora si toda. Todos eran gritos de dolor.

    Chillaba como si la estuviesen quemando continuamente. Su rostro se convirtió en un tomate, gritando “ahhh… ahhhh…” con voz ronca, sintiendo como su culo estaba siendo roto. Sus aullidos de dolor llenaron el apartamento. Los vecinos estaban ya acostumbrados a escuchar gemidos de chicas, pero no tanto show como el que la flaquita le estaba dando. No me hubiese sido sorprendido que la policía me tocase la puerta, era casi mediodía así que solo estaban las madres del hogar en casa, escuchando el dolor de Marga y el golpe del cabezal de la cama contra la pared. Era obvio que estábamos teniendo sexo, y el morbo de que nos escuchen me motivaron a ser más despiadado con la flaquita.

    Sus piernas temblaban, su delicado cuerpo vibraba con cada empuje mío, nos movíamos a un solo ritmo, yo metiéndola y sacándola y ella rebotando sobre la cama. No pudo más y note como su cuerpo perdió toda fuerza entrega al placer de tener su culo roto. Sus ojos se ponían blancos por momentos, su chucha chorreaba y cuando volvía en sí, sus gritos ensordecedores volvían a llenar el ambiente.

    Al menos tuvo 3 sacudidas de todo su cuerpo, 3 orgasmos, un placer ajeno que pudo explicar después de la sesión. Se lo saque de una porque ya estaba por venirme, dejándola abierta por completo. Le di la media vuelta, y ella estando boca arriba le acerqué el pene a mi boca. Dudó en chuparlo, entonces le puse las bolas en sus ojos para humillarla. Margarita demostró su inexperiencia al mover su lengua desordenadamente sobre mis testículos.

    Molesto, la levanté de los pelos, la puse contra la pared, y ella sabiendo bien lo que quería hacer, se inclinó para tener otra vez su culo. Contra la pared, que estaba cerca de la otra puerta del dormitorio, la cual estaba cerrada, la cogí por el culo una vez más. Sus lágrimas chorreaban en la pared, donde presionaba su cara mientras se la metía hasta los huevos. Ese sonido mágico entre sus nalgas y mis huevos, se mezclaban con sus gritos aún más fuertes por no tener el colchón de por medio.

    La chica, empinada contra la pared, con todo su cuerpo sobre esta y con las piernas abiertas, recibía todo mi pene en su ano. Lagrimas corrían sobre sus mejillas mientras destrozaba su culo. Hubiese sido una violación sin su consentimiento, pero Marga pidió que no parase. Estaba por venirme, envolví sus cabellos con mi mano izquierda, y presionando su cabeza contra la pared, aumenté el ritmo de la penetración. De su boca y nariz segregaba baba, mocos y lágrimas.

    Las piernas de Marga le fallaron, se desplomó al piso con un temblor en todo su cuerpo. Lleve su frágil cuerpo al piso, y cualquier toque a su cuerpo intensificaba la convulsión. Me miraba mientras se sacudía, nunca había visto a una chica tener un orgasmo tan intenso. Ella se quedó como una niña agarrándose sus rodillas, derrotada y exhausta.

    Mi pene estaba intacto y me daba una paja mientras la flaquita estaba tirada en el piso. No habrán pasado 5 minutos y yo todavía estaba a mil por hora. Margarita sabia de mí, de algunas historias que se escuchaban sobre cómo le quite la esposa a un amigo. Muchas verdaderas historias eran tomadas como rumores, y ese fue siempre la curiosidad de Marga. Mi plan era eyacular dentro de su garganta, pero en su situación iba ser muy difícil. La dejé reposar ya sentada con la espalda a la pared machada con sus lágrimas y maquillaje. Entre al cuarto de al lado para poder terminar el verdadero acto de humillación.

    Al escuchar, Margarita, ruidos mojados, de garganta profunda que ella había visto en las películas porno. Con las fuerzas ya recuperadas se paró y fue búsqueda de mi al dormitorio de al lado. Al entrar se sobó los ojos varias veces para aclarar lo que veía. Cayo de rodillas al ver había cuerdas atadas a la cama. Silvia estaba echada transversalmente a la cama. Cada muñeca, rodilla y pie estaban atados a la cabeza y pie de la cama, dejándola con las piernas flexionadas y abiertas y su cabeza al borde de la cama. Mis manos apretaban sus tetas duramente mientras la boca de Silvia recibía mi lujuria dentro de su boca.

    Margarita no se lo podía creer, que el hombre que le había roto el culo y dado orgasmos, la haya follado teniendo otra en ese mismo apartamento. Le dio asco como su pene, lleno de sus olores y sabores de su culo estuviese adentro de la boca de otra persona. La flaquita observada como Silvia era abusada por la boca, su rostro estaba cubierto de saliva, moco y lágrimas provocadas por el reflejo nauseoso. Vio cómo su amante que la había follado antes por el culo, se la metía hasta la garganta a la señora de 50 años, quien era muy guapa, sin ningún pelo en el cuerpo y con bonito cuerpo.

    Con desagrado, se paró para irse, en eso escuchó un “Por Dios” de Silvia, quién comenzó a toser imparablemente. Margarita no supo que hacer, por mi parte, y con una sonrisa en mis labios, no me detuve y reanudé la penetración sobre la boca de mi vieja amante. Ambos teníamos ese fetish de que vomitara mientras abusaba de su boca, y ahora la humillación de que alguien la vea casi en esa acción, hizo que Silvia buscara por si sola mi pene. Se la hundía hasta lo más profundo de su garganta, con mi mano, sentía mi verga en su garganta.

    Margarita recogió su ropa para largarse de allí. Al pasar media vestida por la puerta, vio los ojazos lindos de Silvia, como la miraban entre mis glúteos, con los huevos en su nariz y su garganta llena de mi semen. Me quede recostado sobre ella, con mi cara sobre su coño mojado, hasta que se tragara la última gota. Margarita no supo que sentir en ese momento, si sentir pena por Silvia, rabia, o gusto de ver a la vieja amante tragarse el semen, con todo el peso de su hombre sobre ella. Sus ojos parecían pedir auxilio, mientras se ahogaba con todo el pene dentro de su boca, que lentamente reducía en tamaño, algo que ella le encantaba sentir. Silvia quería decir algo, se atragantaba al consumir mi hirviente semen. Margarita estaba a punto de gritar por ayuda, de pedir auxilio. Silvia, al tener ya mi pene flácido en su garganta, le sonrió a Marga jugueteando con su lengua mi glande, absorbiendo hasta la última gota de leche.

    Escuché la puerta del apartamento cerrarse fuertemente, Margarita, la chica salvaje mexicana, no aguantó más. Desde la sala se escucharon pasos, Margarita no podía irse a su casa sin mí ya que no manejaba. La flaquita, se sentó en el piso de la sala, con la espalda a la pared, el culo roto, lagrimas por sus ojos, confirmando los rumores acerca de mi eran verdad, hasta era peores. Una sonrisa corrió por su boca para luego caer en un llanto por haber sido traicionada de esta manera.

    La fui a buscar para darle confort y culminar la sesión de ese día. Claro está que la sesión no era de Margarita sino de Silvia. Cargué a la flaquita como si fuera una novia, susurrándole al oído le conté que a la vieja le gustaba ese tipo de sexo, de humillación, golpes y de esclavitud, pero que nunca le había roto el culo, a pesar de sus súplicas.

    Senté a Margarita en la cama, al lado izquierdo de la boca de Silvia y con un beso en sus carnosos labios, saliditos de sus lágrimas le dije que mi esclava me había pedido que le limpie la garganta. Margarita se paró porque su culito le ardía y tapándose la boca con ambas manos del asombro, vio como descargaba toda mi vejiga dentro de la boca de Silvia que sus ojos llenos de placer, se fijaba en el rostro tierno de Marga. La vieja se bebió toda y dije que era el turno de la chica.

    Ambas se negaron, Silva rotundamente dijo que No y sacudiendo furiosamente su cabeza. Tire dos cachetazos a la vieja por hablar sin permiso y por su negación. Recibió tres más al tratar de esconder su cabeza a un lado, sus cachetes blancos estaban rojizos y algo hizo un clic en Marga, quien se bajó el calzón para situar su vagina sobre la cabeza de Silvia.

    Los ojazos de Silvia estaban llorando mientras se tomaba toda la orina de la chiquita, esta era la humillación más grande que estaba recibiendo de parte mía, pero nunca dijo la palabra secreta parase todo acto. Besaba el cuello de la flaquita mientras descargaba toda su orina. Silvia se bebió todo el líquido bien amarillo de la flaquita y antes de irnos para las duchas, oriné lo que me guardé sobre el rostro de mi primer amante por haberse portado mal. Desnudé otra vez a Margarita y me la llevé en mis brazos para bañarnos dejando a Silvia con el rostro mojado de orín y lágrimas, todavía atada en la cama.

  • Invitación a la noche de juegos

    Invitación a la noche de juegos

    Buenas mis lectores, les traigo otra de mis anécdotas cachondas, espero que les agrade, les mando un beso a todos.

    Lo que les contaré ocurrió hace unos 6 o 7 meses aproximadamente, yo estaba en el supermercado de siempre en una de mis compras rutinarias, para ir en ese día al supermercado me vestí con una falda y sudadera, mientras buscaba mis cosas de siempre, escuche que me llamaron y me tocaron el culo muy levemente por debajo de mi falda, sentí dos apretones suaves en mi nalga izquierda, en ese momento yo sonreí y supe que era don Genaro.

    Después de la cita en su casa nos habíamos visto algunas veces más en el boulevard, obvio en cada uno de esos encuentros deje que me manoseara como él quisiera sin importar si era dentro del supermercado o en los rincones del boulevard aunque siempre guardando la discreción lo más que se podía, supe que era el cuándo sentí el toque en mi culo porque yo le dije que cuando me quisiera saludar lo hiciera así, posando su mano en mi culo directamente si es que yo estaba con falda y dándome dos apretones suaves y si estaba con pantalón que lo hiciera por encima.

    Debo confesar que ahora disfruto mucho más los viajes al supermercado porque sé que si él está ahí, me dará una dosis de manoseos y erotismo que por supuesto me encanta recibir en público, me pasa algo parecido con los señores de la banca del parque, han estado tanto tiempo siendo constantes en verme y tocarme que cuando no están me preocupo y los extraño jejeje.

    La relación de cómplices que tengo con don Genaro aumento mucho después de la cita, él se volvió mucho más atrevido y lascivo conmigo, actuaba como todo un macho conmigo y yo ya no soy la chica buena y bien portada que empezó saliendo desnuda, ya estoy totalmente convertida en una pervertida deseosa de miradas y manos que se posen en mi cuerpo por lo que los contactos de don Genaro me vuelven loca, me gire rápidamente para saludar a don Genaro.

    -«¿Don Genaro, cómo está?».

    Él me contestó.

    -«Muy bien señorita gracias, me alegra haberla encontrado el día de hoy».

    Yo le contesté.

    -«¿Para mí también es una alegría verlo, estoy haciendo algunas compras, me quiere acompañar?».

    Él animosamente dijo que si y se dispuso a acompañarme, los juegos en el supermercado ya son una rutina para nosotros cada vez que nos encontramos, ese día llevaba bragas puestas y también mi vibrador, porque me gusta que don Genaro use el vibrador para darme toques en la conchita mientras estamos en el supermercado, así que le entregue mi celular y continuamos con las compras.

    Don Genaro ya está convertido en un pervertido conmigo, le encanta darme toques cuando yo me agacho o me inclino para tomar algo, o cuando pido algo a algún empleado y también cuando estoy en la caja pagando, le encanta verme resistir los gemidos en público y muchas veces no poder aguantarme los jadeos de placer, junto con el vibrador no olvidamos el contacto, de vez en cuando él me agarra el culo para ayudarme a alcanzar algo, o yo me levanto la falda o me bajo el pantalón para que me vea el culo, dependiendo de lo que esté usando en nuestros encuentros.

    Luego de todas las compras yo había notado que ese día don Genaro si bien estaba animoso, no lo sentí tan lascivo y pendiente como siempre, eso me llamo bastante la atención, porque normalmente no puede dejar de babear por mí, luego de que yo termine de pagar salimos juntos del supermercado, don Genaro apago el celular y me entrego mi celular, yo lo recibí y le dije.

    -«Don Genaro, muchas gracias por ayudarme, noté que usted estuvo algo distante hoy, ¿está bien?».

    Él me miró sorprendido y me sonrió.

    -«Usted ya me conoce bien señorita, la verdad es que hoy, aparte de jugar, quería conversar una cosita con usted, pero la verdad no sé cómo decírselo, yo creo mejor lo dejamos para otra oportunidad».

    Yo me quedé pensativa y también soy una persona a la que no le gusta que la dejen con el chisme a medio contar, me indigna muchísimo así que le dije en un tono de risa.

    -«Don Genaro, por favor, no me deje con la duda porque me volveré loca».

    Nos sentamos donde usualmente conversamos, él me dijo que estaba nervioso, entonces yo me acomodé bien, tomé su mano y la llevé a mi culo por debajo de mi falda, me acerqué a él lo más que pude para disimular cualquier cosa y le dije con un tono picaron y con un poco de risa.

    -«Si quiere puede apretarme el culo para que se le pase el nerviosismo y pueda contarme, como las pelotas antiestrés jeje».

    Él me comenzó a apretar suavemente las nalgas y a recorrer mi culo con su mano, entonces me dijo.

    -«La verdad señorita, es que yo quería invitarla a una noche de juegos en mi casa, algunos amigos y yo nos reunimos de vez en cuando en mi casa para asados o jugar cartas, generalmente para compartir».

    Yo me sorprendí al escucharlo, obviamente era una propuesta bastante rara, pero no quería rechazarlo de golpe, así que le pregunté.

    -«¿Cuántas personas van normalmente don Genaro, y son solo hombres?».

    Él metió su mano por debajo de mis bragas, para tocarme más libremente las nalgas y pasear sus dedos por mi hoyito, sus movimientos me pusieron muy caliente, entonces me contestó.

    -«Si siempre hombres, como alrededor de 10 a veces faltan uno o dos, pero generalmente estamos todos».

    Yo me quede pensativa un momento mientras disfrutaba de su mano en todo mi culito, incluso me acomode un poco para que mi culo se abriera un poco más, pensé en que hace tiempo que no salía a una reunión desde que comencé con mis paseos, las salidas hasta tarde las disminuí bastante porque prefería salir desnuda a caminar por el terreno o simplemente descansar, aun así era una propuesta rara y la verdad me daba algo de miedo estar sola con tantos hombres, don Genaro era un amor conmigo, pero no podía saber como eran los otros, mientras pensaba en eso, don Genaro me dijo.

    -«La verdad señorita, es que yo quisiera que usted viniera como asistente».

    Yo le pregunté sorprendida.

    -«¿A qué se refiere don Genaro?».

    -«Lo que pasa señorita es que después de nuestra cita, investigué un poco eso del exhibicionismo y leí que les gusta mostrarse, algo similar a lo que usted me dijo el día de nuestra cita y por eso pensaba que podía ser mi asistenta esa noche ir con ropa ajustada para que mis amigos la vieran tan bella y sexy como la veo yo».

    Cuando me dijo eso, él agarró mi culo con fuerza y metió sus dedos entre mis dos nalgas, yo sentí muy rico, entonces le dije.

    -«La verdad es que usted no deja de sorprenderme don Genaro, incluso investigo mi afición, la verdad es que es una propuesta rara y me da algo de miedo estar con tantos hombres que no conozco y más aún ir con ropa provocativa para ellos, a mí me gusta mostrarme, pero normalmente lo hago una persona a la vez, así en caso de cualquier cosa yo puedo defenderme, pero 10 hombres es demasiado».

    Él me contestó rápido, sin dejar de pasarme los dedos por mí encima de mi hoyito y llegando cerca de mi conchita.

    -«La entiendo señorita, pero quiero que sepa que todos mis amigos son más o menos de mi edad, estamos todos ya viejos jeje, bueno también están mis amigos los que usted ya conoce del parque, así que al menos los 3 la defenderíamos de cualquiera que quisiera propasarse o hacerle algo, le pido que lo piense, quizá le guste mucho así como nuestros juegos aquí en el boulverd jeje».

    Yo me reí y le dije.

    -«¿Qué picaron y atrevido se volvió usted don Genaro, bueno lo pensaré, pero no le prometo nada, dígame qué día es?».

    Él sacó su mano de entre mis nalgas y volvió a rozarme el culo lentamente, me contestó.

    -«Este viernes señorita, alrededor de las 7 de la tarde hasta más o menos las 11 de la noche, le diré algo, aunque mi intención era que usted pueda disfrutar de su afición, nosotros igual jugamos cartas, comemos carne y jugamos cartas, quizá pueda ir solo para compartir sin intenciones de nada más».

    Yo me quedé pensativa, pero la mano de don Genaro no me dejaba concentrarme en la idea, el estar conversando así me estaba encantando mucho, le dije.

    -«Bueno lo pensaré bien solo porque usted me lo pide don Genaro a cualquier otro le habría dicho que no, pero ya que es usted puedo pensarlo mejor, además nuestra charla me está gustando mucho así que no puedo decidir en este momento, tendré 4 días más para pensarlo así que ya veré que hago, pero prométame que si no voy no se pondrá triste ni se enojará conmigo».

    Él me dijo con risa.

    -«Claro que no señorita como se le ocurre, yo ya entendí todo lo que a usted le gusta y lo que no, así que por favor siéntase libre de elegir cualquier opción porque yo no me enojaré».

    Mientras me decía eso, don Genaro empezó a apretarme el culo con más fuerza, yo le dije en un tono pícaro.

    -«Vaya le digo que lo pensaré y usted me comienza a manosear con más ganas don Genaro, es usted un pervertido, ¿acaso no sabe que eso no está bien?».

    Yo levanté mi culo y me incliné levemente hacia adelante para que tuviera acceso a todo mi culo, don Genaro ya era más atrevido, paso sus dedos directo a mi conchita y empezó a masajearme por fuera, mi conchita con el vibrador y sus caricias mientras conversábamos se puso muy húmeda así que sus dedos resbalaban dentro, luego de unos minutos disfrutando de su mano, notamos que ya había mucha más gente pasando cerca de nosotros así que decidimos terminar el juego de ese día, me puse de pie y me prepare para ir de vuelta a casa, me despedí de don Genaro con un besito en la mejilla y la promesa de pensar en su invitación.

  • Sexo virtual ¿de puta a su amor? (1)

    Sexo virtual ¿de puta a su amor? (1)

    Trabajé duro en el jardín, plantas que han crecido enormemente y desbordaban de sus macetas, todas exuberantes. Tengo un jardín muy nutrido, sin mencionar la huerta. Contempló mi trabajo y me siento satisfecha.

    Hace calor y estoy deseosa de tomar un baño que me quite la humedad y la tierra del cuerpo. Camino animadamente hacia mi cuarto, casi, casi corriendo. Abro el agua de la tina y arrojo una buena cantidad de jabón aromatizado con Hierbas, enciendo un sahumerio y comienzo a desnudarme. Entre estas acciones mecánicas y rápidas urgidas por el deseo de darme una rica ducha me doy cuenta que estoy muy excitada, me tocó la vagina, siento la humedad ¡Más pegajosa que el resto de mi cuerpo sudado! Hecho a reír, me doy cuenta que lo dije en voz alta y no puedo evitar pensar en lo fácil que me caliento. Me merezco un bañito espumoso. Mmm… Bañito espumoso!

    Rápido voy por un juguete así lo hago más rico. Que será? Pija que vibra y es como un conejito o pija de silicona gruesa y venosa sin vibrador? O un buen tipo metiendo sus dedos, tocándome en todo momento, bien adentro recordando que mi sexo tiene dueño y que lo mojadito es el mismo juguito que pronto se correrá en su boca, luego de una bestial lamida de coño que me dejará sin aliento. Re caliente estoy!!! Ja ja ja. Le hablo al espejo mientras me pasó la pija de silicona venosa y gorda por la boca como si hablará con alguien.

    Recorro con la vista todo mi cuerpo, observo mi piel morena, me agrada que se vea tersa y con la calidez del sol. Llevo el pene a mis tetas, tengo los pezones parados, me la pongo entre los senos y me los agarro como pomelos sosteniendo fuertemente la pija… Wouu veo mi trasero como se ofrece, lo lindas que se ven mis nalgas y me agrada reconocer cuánto disfruto y me entrego al placer.

    Bueno, listo al agua.

    Ya en la bañera tomo con cuidado el celular y me meto a un chat virtual, quiero jugar con alguien y bebotearle a la cámara, mandarle fotos de mi cola llena de espuma, de mis tetas sumergidas con los pezones parados, quiero gozar con alguien.

    Así fue, entro al chat, mi nick es: «Puta en la bañera”. Si así, sin más rodeos esto es urgente. Rápidamente comienzan a llegar los saludos: Hola Putita, tienes skype. Que rica me invitas? Hola Puta, como me gustaría cogerte. Putita quierés pija? Y así un montón. Hasta que uno me dijo: – Me enseñas más?? Con ese juguete te ayudo a pasarla rico.

    -Listo sos vos! Varón_biendotado69! Conteste animada, -vos él que me está espiando y sabe que espero que me la metan fuerte y rico.

    -Tienes cámara? Pasamos a Skype? Yo tengo la pija super dura.

    Nos respondemos un par de mensajes más hablando de nuestra calentura y nos vamos al otro chat. En su foto de perfil se ve el torso de un hombre joven con unos abdominales marcados, bóxer un poco bajos que dejan ver su vello púbico y un bulto tremendo queriendo salir explotado de ahí. Ufff muy rico… Espero que esa foto sea real. Le hablo y espero a que me conteste mientras, juego con el pene de silicona alrededor de mi vagina que está súper mojada.

    – Hola!!! Que placer ver esa cola en tu foto de perfil, ese juego de sombras resalta la línea de tu espalda bajando hacia tu tanguita toda comida por ese culo enorme que tenés.

    – bueno, veo que la observaste al detalle. A mí también me gusta tu foto, te bajaría el bóxer con la boca y los dientes, besando por encima de la tela tu bulto, sin usar las manos, ya que no puedo dejar de masturbarme con el juguetito que tengo.

    – Mmm, mujer que rico! Vamos ya! Encendamos la cámara, que quiero que te corras para mí.

    Prendemos la cámara, yo la ubique en los pies de la tina de forma tal que no se me vea la cara, solo del cuello para abajo. Él aparentemente está sentado delante de su ordenador sin remera, desnudó tal vez o con sus pantalones y bóxer por debajo de la rodilla, lo que veo es lo de la foto y un pene duro que lo sostiene con su mano derecha, la cabeza sobresale de su mano. Se lo ve gordo, grande y muy humectado.

    – Wouuu que rica estas, esa espumita en tus tetas, mira, como me pusiste con tu foto de perfil. Ahora que te veo quiero bañarte en leche.

    – y que más? Mientras me pasó el pene por las tetas.

    – Quiero que salgas un poco del agua te sientes en el borde y comiences a pasarte la pija por la vagina sin meterla.

    – Mmm, A sí, te gusta? Así, así… Quiero tu pija aca, lo digo mientras el pene de silicona entra solo la punta rápido y cortito, se siente el sonido de chapoteo. La quiero toda.

    (Él se masturba despacio y jadea).

    – Estás muy buena, y se ve que sos bien puta, Dale métete la puntita, mira como se pone para vos la querés?

    -Si, si la quiero. (Puedo ver cómo se frota el pene, parece que crece más en su mano).

    – que rica conchita, dale!! Así, me encantan esos labios carnosos y gordos dale comete la puntita de mi pene chupalo con esa vagina carnososa, si así, a sí. Que puta rica!!! Esa concha chorrea baba.

    – mmmm sí te gusta? Querés que la meta más?

    – dale otro centímetro y tócate el clítoris. Mira como te lo comería

    – ohhh si que rico, me volves loca. (Acerca su lengua a la cámara y la mueve de arriba abajo.)

    -Escupite la mano que es mi saliva corriendo por ahí.

    Hago todo lo que me pide y meto más la pija mientras el jadea y se masturba con intensidad en la cámara, estamos re calientes yo hago un primer plano de mi vagina tragándose hasta el fondo el pene de silicona, él me dice que no pare, me anima a seguir, me dice groserías.

    – Dale puta que rica concha, dale con fuerza, mira como me tenés, así dale correte, dámelo lo todo. A ver esas tetas de puta.

    Le muestro las tetas, me las masajeo con una mano mientras con la otra tengo el pene bien adentro. Voy a explotar.

    – si seguí puta, rica, como te gusta la pija, dale dale ahhh, te la parto toda.

    Se siente el plac, plac en su micrófono de lo duro que se está frotando, eso me pone a mil.

    – voy a acabar, puedo?

    – si dale, dale vamos puta dámelo todo…

    -Ahhh si, así te gusta ufff que rico cogeme fuerte, dale no pares.

    Ufff acabó muchísimo saco el juguete un poco y le muestro lo mojado que está.

    – seguí puta que me toca a mi! Seguí dandotela duro, dale esa es mi verga dándote sin parar.

    Me calienta un montón y sigo temblando y acabando. Mi mano se mueve sola y siento el pene estrellarse adentro de mi coño como loco. Estoy que no puedo parar.

    – ah ahhh toma, tómala toda, toma puta, rica, esto querías, si? Tragala toda, sentí… Ahhh si que puta como me gustas, que rica concha, que ricaaa ahhh!

    Veo que salta un chorro espeso de leche, salpica la cámara y sigue chorreando en su mano.

    – mirá todo lo que me sacaste rica mujer!

    Ambos nos quedamos en silencio, disfrutando ese instante de placer, yo vuelvo adentro del agua sintiéndome muy relajada.

    -Wou que rico estuvo. (Y se ríe muy bajito).

    -De que te reís? Siii estuvo muy rico.

    -De ninguna cosa en particular, no sé, fue muy loco, me siento muy bien, vos?

    – Si yo también, estoy en la bañera después de un rico sexo.

    – Si, si lo mismo digo muy rico sexo. Me gustó mucho verte, sentí que estábamos muy conectados.

    – Yo también lo sentí así, me gustó cómo me hablabas.

    – Y a mí me gustó que nos sincronizáramos muy bien. Parece que nos gustan las mismas cosas.

    Y así, 20 minutos más entre comentarios que van y vienen, y muchas risas entremedio.

    – Me gusta tu risa, eres una mujer ardiente!! En el agua!! Ja ja.

    – ja jaaa!!! Que loco, vos también sos muy ardiente me gustó que me trataras de puta.

    ¡¡Dime que lo repetiremos!! Casi lo gritamos los dos al mismo tiempo.

    Nos despedimos no sin antes rememorar algunas imágenes del rico sexo compartido, como cuando le salto la leche a la cámara y chorreó espesa por su mano. Me comentó que hacía tiempo no le salía tanta leche. Dijo que a él lo que más le excito era ver lo mojada que estaba mi vagina y como se la ofrecía y se la comía toda. También elogió mi culo, me preguntó si se lo daría.

    Rita

  • Empresa de mantenimiento (4)

    Empresa de mantenimiento (4)

    Estuvimos picando de todo lo que, Susana y yo ,habíamos traído de los restaurantes. Todo delicioso acompañado por unas botellas de Carmelo Rodero Crianza 2021, de Ribera del Duero que realmente estaba espectacular.

    Me acerqué a charlar con Alejandro y Óscar aprovechando que las mujeres estaban intentando adivinar las especias que llevaba la comida hindú que estaban probando. Bajando la voz un poco, pero no mucho para que ellas no pudieran desconfiar, le dije a Óscar lo que había hablado en la cocina con Elena.

    -Será zorra, jajaja -me dijo Óscar- Esto me pone a mil, lo sabéis, ¿no?

    -¿Te pone a mil porque te gusta la idea de ser un cornudo? ¿De ver que alguien se folla a tu mujer delante de ti? -le pregunté-

    -Eres un auténtico cabrón -me dijo sonriéndome-

    Alejandro nos sirvió vino de nuevo y mirando la polla de Óscar le dijo:

    -Debes disimular más y mejor, mira como la tienes ya, mojada y dura, jajaja. Te pone lo de ser un cornudo, ¿eh?

    -Sí, me pone mucho, pero no es precisamente por ser un cornudo, que también -añadió Óscar señalando hacia nuestras espaldas, donde estaban las mujeres-

    Susana y Elena se estaban besando con mucha pasión mientras se acariciaban mutuamente. Elena besaba a Susana y comenzó a bajar por su cuello lamiendo y besando, hasta llegar a sus tetas, ahí se entretuvo con los pezones de Susana que estaban duros como nuestras pollas en ese momento. Susana se sentó en el sofá y abrió las piernas, Elena ya entendió lo que ella quería y su boca fue bajando por su vientre hasta llegar al monte de Venus, totalmente limpio de pelos. Se puso de rodillas como si estuviese ante un altar, con sus dedos abrió la vagina de Susana y acercó su boca sacando un poco la lengua. Los tres no perdíamos ningún movimiento de ambas, los gemidos de Susana, los lametones de Elena…

    Susana se recostó más en el sofá, quería sacar la zona de la pelvis del asiento para que Elena le pudiese comer todo… absolutamente todo. Elena le metía dos dedos por el coño mientras su lengua jugaba con el clítoris de Susana, la respiración de Susana se aceleró como se aceleraba el movimiento de la boca de Elena. En ese momento, Alejandro me acarició el capullo con el dedo índice, recogiendo el precum que salía de mi polla y llevándoselo a su boca. Me sonrió y acercó su boca a la mía, nos besamos y nos agarramos los nabos empezando a pajearnos.

    Óscar se acercó a nosotros, se arrodilló y abriendo su boca se puso a hacernos una mamada, primero una polla y después otra, a ratos se metía las dos a la vez. Mi mirada iba de Alejandro a Óscar, veía como se metía mi polla entera en la boca mientras pajeaba a Alejandro, como su lengua recorría el tronco de mi nabo hasta llegar a mi capullo, y de ahí volvía desandando el camino hasta llegar a mis cojones. Después le hacía lo mismo a Alejandro, se metía sus huevos en la boca y lamía todo su tronco hasta llegar al capullo y vuelta. A ratos se metía mi polla entera en la boca, le daban arcadas pero aguantaba hasta sacársela de la boca.

    Besé a Alejandro y le acariciaba las nalgas como él me hacía a mí. Elena se levantó para besar en la boca a Susana, que se estaba colocando más cómoda en el sofá, tenía las piernas estiradas, ligeramente separadas, y el tórax inclinado hacia Susana. Veía el coño brillante de los fluidos de Elena, brillante, abierto y rojo. Rojo de lo excitada que estaba, saqué mi polla de la boca de Óscar y me coloqué detrás de Elena, giró su cabeza para mirarme al sentir como le agarraba de las caderas y me sonrió mordiéndose el labio inferior. Situé mi polla en la entrada de su coño y con un movimiento suave se coló dentro de ella, entraba y salía con una suavidad tremenda, tenía el coño muy mojado por sus fluidos. Susana pudo incorporarse y besándome en la boca, me guiñó un ojo.

    -Después hablamos David -me dijo-

    Aceleré mis movimientos, Elena gemía pidiendo más. Le metí un dedo por el culo que se coló con mucha suavidad. Le saqué la polla del coño y se la metí por el culo con un movimiento mecánico y sin delicadeza, de golpe le entró hasta al fondo, por sus gemidos parecía que se iba a correr. Aceleré mis movimientos, estaba muy excitado viendo su culo totalmente abierto y mi polla entrando y saliendo de él.

    -¡Oh Dios mío! -me dijo Elena- Dame fuerte cabrón.

    -¡Como te gusta ser muy putita! -le dije muy excitado- lo serás también cuando estemos los dos solos, serás mi putita.

    Oía los gemidos de Alejandro, me giré y pude ver como tenía la cabeza de Óscar entre sus manos follándole la boca con movimientos muy rápidos. Poniéndole una mano en el vientre, Óscar frenó los movimientos de Alejandro y se sacó su polla de la boca, estaba llena de babas, de los huevos de Alejandro colgaban hilos de babas. Se levantó y le comió la boca a Alejandro para luego ir hacia Susana, le agarró de la mano y se la llevó a la habitación. Alejandro los siguió y se unió a ellos. Le saqué mi nabo a Elena y la giré, le agarré la barbilla y la besé, nuestras lenguas se enredaron fuera de nuestras bocas.

    -Vas a ser mi putita a partir de ahora, ¿verdad zorra? –le dije- Te gusta la idea de que tu marido vea cómo te follo y que se convierta en otra putita para mí, ¿verdad?

    -Seré lo que tú quieras que sea -me contestó muy excitada-¿quieres que sea una puta? Voy a ser la mayor puta del mundo. Y mi marido ya es tu putita también, y si no quiere… yo lo convenzo.

    -Tranquilo, seré tu puta también -dijo Óscar a mis espaldas- Pero tendrás que darme un poco de lo que tienes entre las piernas… y dejar que vea cómo te follas a mi mujer.

    -Eres un cornudo y lo sabes, ¿verdad? -le dije a Óscar- Te enseñaré a ser un buen cornudo, tendrás que obedecerme.

    -Por supuesto David -me dijo con voz excitada-quiero que seas mi corneador.

    -Estupendo, porque ahora mismo te vas a sentar en el sofá viendo como la puta de tu mujer me come la polla -le dije agarrando a Elena del brazo y tirando para que se pusiera de rodillas-y ni te toques la polla. Observa bien porque tu mujer está necesitada de un buen rabo.

    Óscar se sentó viendo como su mujer se metía mi nabo en la boca y me acariciaba los huevos, ella de vez en cuando miraba a su marido con mucha picardía. Esto hizo que la polla de Óscar se pusiera dura en un santiamén. Ella me la chupaba de lado, haciendo pasar todo el tronco de mi polla por sus labios hasta llegar al capullo. Oíamos como Susana y Alejandro follaban en el dormitorio, parecía que no les faltaba mucho para correrse, eso me ponía más caliente aún. Levanté a Elena y me senté en el sofá, junto a Óscar y agarrándola del brazo hice que se sentara sobre mi polla y me cabalgara. Sus tetas votaban al ritmo del mete y saca que ella había impuesto. En uno de esos movimientos mi polla se salió del coño de Elena.

    -Óscar -le dije- cógeme la polla y métesela a tu mujer por el coño, quiero que siga cabalgándome.

    Sin decir nada, se arrodilló delante de mis piernas, agarró mi nabo y, después de meneármela un poco, la puso a la entrada del coño de Elena, que solo tuvo que dejarse caer sobre ella. Notaba como Óscar me acariciaba los cojones, los chupaba y los lamía.

    -Uf, dame así… más fuerte cabrón -me decía Elena sin dejar de moverse arriba y abajo con mi polla metida en su coño-

    Le saqué la polla e hice que Óscar me la comiera un poco para volver a follarla. Notaba a los dos muy excitados, cuando aparecieron Susana y Alejandro por la puerta del dormitorio. Óscar les explicó lo que pasaba.

    -Hemos decidido que David sea nuestro corneador -les dijo muy excitado, con la polla muy dura y mojada- Elena y yo seremos a partir de hoy sus putitas.

    -Ummm, esa idea me gusta -dijo Alejandro- yo quiero ser también un cornudo y ser una putita…

    -Es que tú eres muy zorra -le dijo Susana- Ahora hay cuatro zorronas y un corneador… ¿Podrás con nosotras, David?

    -Claro que sí -le dije levantando a Elena y poniéndome en pie- Vamos a la cama y poneos con el culito en pompa Alejandro y Óscar.

    Entramos los cinco en el dormitorio, Óscar y Alejandro se pusieron como los moros cuando rezan, con el culo levantado sobre la cama, Elena y Susana estaban a los pies de la cama tocándose la una a la otra. Me arrodillé detrás de Alejandro y puse mi nabo en su ojal, comenzó a acelerar su respiración.

    -Aún no os voy a follar, putitas -les dije- Eso os lo tenéis que ganar. Susana, déjales unos tangas, medias y sujetadores. Tienen que demostrarme que son verdaderas zorras.

    Susana fue hacia el ropero, abrió unos cajones y estuvo sacando cosas. Cuando acabó ya tenía unos tangas, medias y sujetadores que había encontrado para las nuevas putas. Les dije que los vistieran cada una a su respectivo marido, mientras yo estaba tumbado en la cama viendo ese espectáculo, con la polla bastante dura. Alejandro tenía unas medias con liguero negras, un tanga negro de encaje que los huevos se le escapaban por los lados y un sujetador casi transparente, con relleno que la hacía parecer bastante puta. Óscar en cambio, llevaba unas medias negras con un liguero, un tanga rojo transparente que se le veía claramente los huevos y hasta el capullo, todo rematado con un sujetador con relleno, de encaje rojo a juego con el tanga. Se les notaba que lo estaban disfrutando porque sus pollas comenzaron a ponerse duras.

    -No quiero que os toquéis, ¿de acuerdo? -les dije- Ahora me voy a follar a vuestras esposas mientras vosotros miráis como folla un buen macho con una buena polla. Y si os portáis bien os follaré pronto.

    Susana y Elena se subieron a la cama mientras sus maridos se sentaron a ambos lados observando cómo nos tocábamos, tenían las pollas duras y ya tenían los tangas mojados, pero no se tocaban aunque lo deseaban enormemente. Susana se sentó en mi cara mientras Elena hizo lo mismo sobre mi polla. Mientras por un lado le comía el coño a Susana, Elena tenía mi polla dentro de su coño moviéndose a un ritmo acelerado, y ambas se comían la boca. Mi lengua entró en el coño de Susana y recogía todos los fluidos que había expulsado, le lamía el clítoris mientras sus gemidos se hicieron más fuerte, notaba que le quedaba poco para correrse.

    -Ummm, sigue por diosss, sigueee -me dijo entre gemidos- Voy a corrermeee.

    Sus piernas me apretaron la cara y su vagina se contraía, sus músculos entraron en una fase de temblores, de espasmos, sus gemidos aumentaron de volumen. Elena comenzó a acelerar más aún, notaba que se corría. Con su boca pegada a la de Susana, votaba sobre mi nabo con todo su cuerpo temblando. Se dejaron caer a un lado y yo estaba casi a punto de soltar mi leche. Les dije a los chicos que me pajearan, se sentaron a ambos lados de mí, cogiéndome la polla y los huevos y comenzaron a meneármela, Alejandro me besaba a veces la boca, los pezones sin parar de cascármela, Óscar puso un ritmo un poco acelerado y ellas acercaron sus bocas a mis huevos y a mi polla, ya me quedaba poco.

    -¡Vamos zorritas, dadle rápido a la polla! -les dije a punto de correrme-Vais s ver lo que es la corrida de un corneador, zorras. Me corrooo.

    Aceleraron los movimientos de las manos y empezó a salir mi leche a trallazos. Mi cuerpo se puso rígido y el primer trallazo le cayó a Susana y a Elena en la cara, los siguientes cayeron a Óscar a y Elena y cada vez con menos fuerza les iba cayendo en las caras, manos, etc. En cuanto acabé comenzaron a limpiarme la polla a base de lamidas y lengüetazos, y a limpiarse entre ellos las gotas de semen que tenían por todo el cuerpo. Nos fuimos relajando hasta quedarnos adormilados unos junto a otros. La noche había sido espectacular, el problema es que trabajaba al día siguiente, así que decidí levantarme, ducharme e irme a mi casa. No podía quedarme a dormir, tenía que organizar el trabajo para el día siguiente. Al levantarme Susana se espabiló

    -¿Te pasa algo? -me preguntó-

    -No, tranquila sigue durmiendo -le contesté- Voy a ducharme y a marcharme a casa, mañana hay que trabajar y he de organizar todo para mañana.

    -Jooo, no te vayas -me dijo- Mañana por la mañana puedes irte al trabajo desde aquí.

    -Ya lo sé, y por eso mismo prefiero irme ahora -le contesté- Me conozco y sé que mañana no saldré de aquí hasta correrme un par de veces, y tengo gente que depende de mí, no les puedo hacer eso.

    -Vale -me dijo levantándose- entonces me voy contigo, y mañana me traes o pillo un taxi, ya lo veremos.

    No me dejó ni que rechistara lo más mínimo. Se bajó de la cama y despertó a Alejandro con besos.

    -Oye, que David se va a su casa, mañana trabaja temprano y yo me voy con él. Mañana por la mañana estaré de vuelta. -le dijo a Alejandro-

    -De acuerdo -le dijo- Pero no lo agobies mucho y déjalo dormir, David nos vemos otro día, mañana te llamo.

    Nos duchamos Susana y yo, nos vestimos y fuimos hasta mi casa en la furgoneta. Durante el camino me estuvo diciendo que no quería perder el contacto conmigo, tanto su marido como ella estaban muy sometidos a mí y que yo tenía que tratarlos como lo que ellas son, remarcando la palabra ellas. Hacía tiempo que no veía a Alejandro tan excitado con alguien durante tanto tiempo.

    Al llegar a casa me abrazó y comencé a desnudarla, le solté el vestido que llevaba y cayó al suelo, no llevaba ropa interior. Me agarró del cinturón y me atrajo hacia ella. Soltó el cinturón y abrió el pantalón, me lo bajó hasta las rodillas. Acarició el paquete por encima del slip hasta que lo abrió y metió la mano. Me sonreía mientras lo hacía, con carita de niña mala, mordiéndose los labios. Tiró de la liguilla del slip y lo bajó, saliendo mi polla como si tuviese un resorte. Ya estaba empalmado. Se la metió en la boca y comenzó a mamármela, yo le agarraba la cabeza y acompañaba el movimiento de su cabeza con el de mis caderas. Le saqué la polla de la boca y le golpeé la cara con ella.

    -Ahora vas a ser mi puta -le dije- Por eso es por lo que has querido venir, ¿no? Porque te gusta que te trate como lo que eres. Igual que Elena, igual que tu marido y que Óscar. Sois mis putitas, mis zorras.

    -Joder, sí -me contestó- Hazme lo que quieras.

    La besé y la llevé hasta el sofá, me saqué el pantalón y los slips y me coloqué delante de ella con la polla dura.

    -¿Te gustaría tener dos pollas para ti ahora mismo? -le pregunté- se me está ocurriendo una cosa… ¿Recuerdas al conserje?

    -Sí claro -me contestó sin dejar de mirarme la polla- No sé dónde quieres llegar…

    -Shhh, calla -le dije- hemos quedado que eres mi puta, y harás lo que yo te diga.

    -Verdad -me dijo- Me estás excitando con tanto misterio.

    Fui al teléfono, descolgué y marqué un número interior.

    -¡Buenas noches, David! -sonó la voz de Quique, el conserje, al otro lado del aparato- ¿Desea algo?

    -Bueno, me gustaría saber si puede bajar y mirar una cosa que tengo aquí, a ver qué opina. Necesito su ayuda -le dije poniendo voz de apurado- Es una urgencia.

    -Bien, son las tres de la mañana -me contestó- ¿seguro que no puede esperar a mañana?

    -Imposible Quique, lo siento de verdad… le compensaré, se lo prometo. -le supliqué-

    -Bien, bueno… ahora bajo David -me dijo- en 10 minutos estoy en su casa.

    -No se va a arrepentir -le dije- Gracias

    Susana mi miraba intrigada, intrigada pero se le notaba en la cara que esa situación la excitaba. Le toqué el coño y abrió las piernas a tope, estaba empapada.

    -¿Quieres que el portero me folle? -me preguntó intrigada- ¿qué edad debe tener? ¿65 años?

    -Quiero que él disfrute de ti -le dije- y quién sabe, igual alucinas con él, jajaja

    En menos de los 10 minutos apareció Quique con un batín, pijama y zapatillas de andar por casa. Traía un maletín de herramientas en una mano. Yo me había vuelto a poner el pantalón.

    -Buenas noches Quique, no creo que eso le sirva -le dije señalando el maletín- Pase

    Entró, cerré y me siguió hasta el salón. Susana estaba desnuda de pie junto al sofá. Se le notaba que se estaba excitando. Me acerqué hasta ella y le acaricié los pechos, la giré para que Quique comprobara su culo, le abrí las piernas y le metí dos dedos que saqué totalmente empapados, y se los acerqué a Quique para que viera la viscosidad del flujo de Susana. Con un dedo tocó el flujo y se lo llevó a la boca. Por debajo del batín se le notaba ya un bulto.

    -Puede ponerse cómodo Quique, quítese el batín -le dije- Puede tocarla, es real de carne y hueso.

    -Ya lo veo David -me dijo- Pero no sé qué pretende que haga yo, no entiendo nada.

    -Pretendo que hagas lo que estás pensando que le harías ahora mismo -le dije bastante excitado-

    -Ya, pero… y si ella no quiere… -me dijo- Todo esto es muy raro, y comprenderá que tenga mis dudas. Igual es una cámara oculta no lo sé, y se piensan reír de mí…

    -A ver, Quique ¿verdad? -le dijo Susana acercándose- llevo una noche muy caliente, David me ha dado lo que quiero, pero necesito más, nos vimos el otro día y he pensado en ti (puedo tutearte, ¿no?)

    Comenzó a quitarle el batín, él se dejaba hacer y yo estaba totalmente empalmado, me bajé el pantalón hasta los tobillos y me senté en una de las sillas. Quique mostraba un bulto en su entrepierna que estaba deformando el pantalón del pijama, Susana le quitó la parte de arriba del pijama, era un tipo algo rellenito, igual de alto que Susana, de unos 63 años. Ella le besó en la boca con un beso cálido y sensual, él comenzó a acariciarle las tetas, le pellizcaba los pezones.

    Susana metió las manos por el elástico del pijama y le bajó el pantalón lentamente, su polla salió a la luz como accionada por un resorte, le mediría unos 15 o 16 centímetros, pero era gordita. Sus huevos eran grandes y gordos, le colgaban como bolas de billar. Susana me miró con cara de asombro, le agarró la polla y comenzó a meneársela mientras besaba a Quique metiendo su lengua en la boca de él. Se separó de él, lo miraba con deseo, él le tocaba el coño, el culo, las tetas…

    -Uf tío -le dijo Susana- esto me lo tienes que meter

    -Claro, ya que he venido… no me voy a ir sin que la cates, ¿no crees? -le dijo Quique muy excitado.

    Su polla estaba soltando líquido preseminal en abundancia, Susana se arrodilló y comenzó a lamerle la punta con la lengua. Se levantó y cogiendo a Quique de la mano lo llevó hasta mi cama. Allí tumbó a Quique y se colocó encima, se fue metiendo la polla lentamente. Yo me senté en la silla del dormitorio ya totalmente desnudo y con la polla bien tiesa. Susana comenzó a cabalgarlo, él estaba como hipnotizado por el movimiento de sus tetas.

    -Ummm qué dura la tienes Quique… Uf -le dijo muy excitada Susana- me la meterás también por el culito, ¿verdad? Necesito que me des por el culo… mmmm

    Al oír eso Quique comenzó a gemir y a mover sus caderas.

    -Sí por supuesto -le dijo Quique- Por donde quieraaas

    -Susana, ponte a 4 patas para que mi amigo pueda hacerte lo que quiera -dije yo, que ya me había empezado a pajear-

    Susana se levantó y se colocó a 4 patas, él se puso detrás y comenzó a comerle el coño, mientras un dedo se lo metía por el culo a Susana. Estábamos los tres muy excitados, sobre todo Quique, y el verlo así de excitado hacía que nos excitásemos más. Se colocó de rodillas detrás de Susana y le puso la polla en el ojal, Susana se movió hacia él y la polla le fue entrando lentamente. La cogió de las caderas y empezó a bombear con rapidez y con fuerza, Susana se puso a gemir y jadear, al igual que Quique.

    -Dios cabrón, no te pares… dame más fuerte por el culooo -gemía Susana cuando empezó a correrse-

    Se veía como le caía fluidos del coño mientras Quique seguía bombeando con más rapidez y más fuerte, se oía bastante bien el “plaf, plaf, plaf” de sus embestidas, Susana no se podía mantener en esa postura, lso músculos le fallaban y no paraba de gemir, su cuerpo cayó sobre la cama mientras seguía corriéndose. Quique le levantó de las caderas y no paraba de clavársela.

    -Espera putita -le dijo-aún me queda un ratillo para correrme-tienes un culo único.

    Susana no podía ni hablar, ponía los ojos en blanco y le temblaba todo el cuerpo, intentaba zafarse de él pero no tenía fuerzas. Me levanté y le dije a Quique que se la sacara un ratito hasta que se recuperara. Se la sacó y se puso a besarla en la boca.

    -A todas les pasa lo mismo -me dijo-Cuando me voy de putas, a varias putas les pasa lo mismo, no paran de correrse y se quedan sin fuerzas cuando las follo.

    -Uf cabrón… -dijo Susana ya medio recuperada- no tienes idea del placer que das, quiero más.

    Se colocó de nuevo a 4 patas y Quique hizo lo mismo, se la metió por el culo y empezó a bombear con fuerza y rapidez, en nada de tiempo ya estaba Susana con los ojos en blanco y gimiendo sin parar, con temblores. Quique aceleró el movimiento de las embestidas.

    -Ummm me queda poco zorrita -le dijo- gírate que quiero darte la leche en la carita.

    La sacó y giró a Susana hasta ponerla boca arriba sin parar de meneársela, se acercó a su cara y aceleró el movimiento de su mano.

    -Me corro zorritaaa, papá se va a correr en tu carita de puta -le dijo muy excitado-

    De repente soltó un trallazo que pegó contra la pared del cabecero de la cama, con mucha cantidad de leche, los siguientes trallazos se los echó en la cara y el en pecho, Quique no paraba de gemir, hasta que ya no tenía nada que echar. Le acercó entonces la polla a la boca y Susana, muy obediente, se la limpió con la lengua para después besarlo con mucha pasión.

    -Buena putita eres -le dijo- cuando quieras te echo otro polvo. Le has gustado a papá mucho.

    Quique se levantó recogió su pijama, su batín, se los puso y con un simple “gracias y hasta mañana” salió de mi casa. Me dolía la polla de lo dura que la tenía, me subí a la cama, me acerqué a Susana y sentándome en su pecho me puse a pajearme mientras ella me miraba con cara de felicidad y de haberlo disfrutado. Abría la boca y sacaba su lengua para darme algún lametón en el capullo, me quitó la mano y se puso a pajearme mientras que con un dedo lo deslizó hasta mi ojal y con la yema lo masajeaba. Aceleró el movimiento de sus manos.

    -Me corrooo… uf… mmmm -dije soltando el primer trallazo en su cara-

    Los siguientes trallazos cayeron entre su cara y su pecho. Tenía la cara llena de mi semen y del semen de Quique, recobré la respiración.

    -Bueno, habrá que ducharse, ¿no? Jejeje

    Nos metimos en la ducha y…

    Y hasta aquí este cuarto relato.

    ¡Ahh, y no olviden supervitaminarse y mineralizarse!

    Para cualquier comentario, crítica o sugerencia, mi email: [email protected].

    Saludos, Vantheway

  • Los inicios de mi primera esposa

    Los inicios de mi primera esposa

    Este es un relato de algo que me sucedió con mi primera esposa, la madre de mis hijas. Ella se dedicaba a nuestra primera hija y al hogar, yo tenía un empleo normal, era una vida de pareja bastante dentro de lo normal. La realidad es que cada que tenía oportunidad le era infiel, algo de lo que no estoy orgulloso, pero es una realidad. Ella casi nunca salía y si lo hacía era con su mamá, prima y hermanas.

    Cierta ocasión me comentó que la buscaron sus amigas de la prepa para una reunión de chicas, me dijo la fecha, nos coordinamos para que ese día ella estuviera libre y la nena y yo hacer nuestras cosas. Llegó el día y ella se fue a su reunión, únicamente le pedí que informara en dónde estaba (zona) y si necesitaba algo, avisara. Llegó por la noche bastante contenta y con aliento alcohólico a lo que no le di importancia. Yo estaba por darme un baño, la nena se acababa de dormir después de un maratón de películas de Barbie, mi ex me dijo que se cambiaría y se acostaría, que yo me fuera a bañar y así lo hice.

    Cuando estaba por salir de bañarme ella entró y me dijo «ay, lástima que terminaste, vine a hacerte compañía». No le di importancia y le dije que si gustaba se diera un baño para que descansara mejor. Se baño y cuando salió estaba cariñosa, me tocaba y me hacía comentarios en doble sentido, claramente era una situación que no pensaba desaprovechar. Después de unos minutos de besarnos y acariciarnos, sentí que su cachetero estaba húmedo, esa era mi señal ya que como sabrán, me encanta disfrutar del olor, sabor de una deliciosa vagina; pero ella no me lo permitió, me dijo que me quería recompensar por ayudarle con la niña para que fuera a su reunión, yo disfrutaba pasar tiempo con mi hija por lo que no fue una molestia, pero estaba ansioso por conocer la recompensa, así que la dejé.

    Me pidió que me acomodara, apagó la luz, encendió una lámpara de noche y se dispuso a darme una deliciosa mamada. Cabe mencionar que no era fanática de eso aunque modestia aparte, mi verga es bonita, de muy buen tamaño y por lo que he visto con mis amantes, es rica jaja. En fin, esa noche no dejaba de lamer, succionar, sobar y alternaba entre el falo, los huevos y el glande. Me tenía loco ya que cuando notaba que estaba por venirme se detenía, después de más de una hora se decidió a pasar su lengua por el prepucio, succionar y acariciar los huevos y por fin me hizo terminar en su boca, cuando terminó de exprimirme y tragar a los que pudieron ser hermanitos de nuestra bebé, me dijo «el siguiente mes voy a ir a casa de Vianney, otra amiga, si te quedas con la nena cuando llegue te voy a recompensar igual que hoy». Creo que me lo dijo en un momento vulnerable porque le dije que sí jaja.

    Al mes siguiente salió, me avisó cuando estaba cerca de casa para que me metiera a la regadera y ella me alcanzaría, pero cuando llegó yo nuevamente iba terminando de bañarme así que la esperé en la cama, nuevamente me regaló un masaje, una rica mamada y esta vez se subió a cabalgar. Así pasaron algunos meses en los que salía, y regresando me daba las mejores mamadas de nuestra relación. Algunas ocasiones llegaba un poco mareada, pasaron 8 medes tal vez y en una ocasión la reunión fue más lejos y existía la posibilidad de que no llegara a casa, me dijo que esta vez la recompensa sería mayor y yo acepté. De pronto pasada la medianoche escuché ruidos y era ella que venía llegando, bastante más ebria de lo normal. En cuanto entró a la habitación me dijo «sácatela que te la voy a mamar». No me dio oportunidad, se me lanzó, me quitó el bóxer y se empezó a pegar como pocas veces.

    Estuvo unos minutos dándole y de pronto sonó su teléfono, supuse que sus amigas llamaban para asegurarse que llegó bien, pero en el silencio de la noche (el único ruido era el que ella producía mientras se la comía), se escuchaba que quien llamó era un hombre, no dije nada y dejé que siguiera en lo que estaba, supongo que tenían planes de verse o algo así porque ella dijo «no, ya llegué a mi casa y ya no puedo salir» Al parecer le insistían, ella repetía que ya no iba a salir de casa.

    Sentí escalofríos ya que al parecer estaba descubriendo una infidelidad mientras me daba sexo oral, recordé aquellas veces en las que estaba tirándome a alguna amiga casada y sus esposos les llamaban mientras las tenía en 4 o alguno de los dos nos encontrábamos dando sexo oral al otro. Sentí una excitación extraña, pero necesitaba confirmarlo así que le dije que por mí no había problema si quería salir.

    Ella me dijo que no cambiaría el trozo que se estaba comiendo. Se desnudó y esta vez me dejó probar sus ricos jugos ya que estaba que chorreaba, obviamente se la chupé hasta que no quedó rastro, acto seguido se subió a cabalgarme, pero me llamó la atención que lo hizo en una posición que nunca habíamos hecho, estuvo muy rico, pero ¿qué pedo? Me dio las gracias por seguirla llenando y me dijo que quería coger siempre conmigo. No supe cómo interpretar eso y entendí que no era el momento ya que estaba ahogada en alcohol.

    Se durmió y yo me quedé despierto pensando si todos estos meses se había ido a coger con alguien o desde cuándo? Qué estaba pasando? En fin, esos pensamientos me traían loco y nuevamente tuve una erección así que le empecé a lamer el culo ya que estaba acostada boca abajo, le abrí a las nalgas para introducir mi lengua lo más profundo posible, ella paraba la cola, le gustaba, me dejó seguir hasta que de pronto me pidió que la cogiera empinada, le di duro pensando en que pudiera ir a compararme con su nuevo amante, me vine fuerte dentro de ella.

    No le pregunté nada más, pero abrí su wasaps en modo web y si recuerdan, en los inicios del web no era fácil identificar una sesión abierta. Ahí fue cuando descubrí que no era un amante y no era solo en las salidas con sus amigas; era cuando iba a visitar a su mamá, cuando iba al súper, cuando llevaba a la nena al parque… pero eso se los cuento después.

  • Las enfermeritas querendonas (3): Se desmadró todo

    Las enfermeritas querendonas (3): Se desmadró todo

    Sábado otra vez.

    Bueno en realidad era noche de viernes para sábado y faltaban 2 horas para terminar mi segundo turno de corrido en el Aeropuerto (16 horas sin parar).

    El viernes no había salido porque tenía que cubrir 2 turnos (el mío y el del gordo Rubén que me había pedido que le hiciera la gamba para irse con la supervisora de Aduanas), pero después me quedaba todo el fin de semana libre.

    Llegaba el último vuelo de mi turno, así que después me iba a casa a dormir y a prepararme para la noche con los muchachos.

    Había 2 pasajeros «marcados» que teníamos que retener y pasaban a revisión por las autoridades (iban de pies y manos hablando mal y pronto).

    Después me enteré que eran unos argentinos que traían entre los dos un millón de dólares sin declarar, para blanquearlos.

    Estaba pasando la gente, avisan cuales eran los pasajeros marcados y veo que estaban hablando con el Dr. Mazzone (padre de Vivi), levanta la cabeza, mira para la caseta en la que estaba yo, le clavé la mirada, abrí grandes los ojos, hice de manera casi imperceptible un NO con mi cabeza, habló con un grandote que estaba con él, dejaron pasar algunas personas, los marcados por suerte no pasaron por mi lugar, pero el si.

    Dr.: Buenas noches (me da sus documentos).

    B: Buenas noches señor, número de vuelo?

    Dr.: AR3260.

    B: Gracias Señor, bienvenido al país.

    Dr.: Gracias Alberto, seguí cuidándote y cuidando.

    Se me heló la sangre por unos segundos… A la petisa no la toco nunca más ni con un palo, pensé para mis adentros.

    Terminé mi turno, saludé a los de Aduanas, me revisaron los de Policía Aeroportuaria, marqué la salida, ya había amanecido y cuando voy saliendo rumbo al estacionamiento a buscar el auto, me dice un compañero.

    – Te buscan ahí en la puerta, creo que conseguiste novio.

    – Vino tu hermana a buscarme? Dije bromeando hasta que levanté la mirada.

    Era el grandote que estaba con el Dr. Mazzone.

    Casi me cago en la ropa.

    – El Dr., Mazzone lo quiere invitar a desayunar.

    – Ahora? (dije medio asustado por la situación).

    – No, si te va a invitar a desayunar a las 3 de la tarde… Dale, vamos.

    Lo seguí, me subí a la camioneta y fuimos a una casa en Carrasco donde nos abrieron un portón de hierro y entramos con el auto.

    Me bajo una señora de uniforme de mucama me abre la puerta y estaba el Dr. Mazzone sonriendo sentado en un sofá.

    Dr.: Mucho gusto, de nuevo, dijo mientras me apretaba la mano. Dale la llave al gordo que te trae el auto del aeropuerto.

    B: Bueno señor (balbuceé).

    Yo pensaba que me iban a desaparecer y que mi auto iba a un deshuesadero, tenía 23 años, soltero, sin hijos, mis padres ya habían muerto, solo estaba el sorete de mi hermano y mis sobrinos a quienes amaba con locura. Casi me pongo a llorar.

    Dr.: Pasá, pasá por acá nene. Mientras íbamos hacia la galería que daba al fondo de la casa.

    B: Gracias Doctor.

    – Así que ya sabés quien soy.

    – Todo el mundo lo sabe, señor.

    – Tranquilo. Quería agradecerte por lo de hace un rato, si no me hacías esa seña, capaz que pasaba un rato complicado, estos flacos se me habían puesto a hablar en el vuelo, se ve que querían pasa «bajo el radar» estando conmigo. Por suerte nos movimos rápido con el gordo y pudimos zafar. Yo soy una persona muy agradecida nene, además te quería conocer.

    En eso se siente una voz femenina hablando y la misma señora que nos trajo el café le dice, está con gente nena, pero dijo que pases nomás que te está esperando.

    Si, era Vivi que llegaba a la casa del padre. Nos quedamos mirando, helados sin saber qué hacer o decir.

    Mazzone se empezó a reir mientras decía, pensás que no conozco a tus amiguitos?

    V: Papá, que hacés!

    Dr.: Aca Alberto o Beto me acaba de salvar de que me rompan las pelotas en el aeropuerto.

    V: Lo que?!!?!

    Dr.: Si, trabaja en migraciones, no sabías?

    V: No, solo se que se llama Beto, eeeh Alberto?

    Dr.: Bueno, veo que las cosas son muy diferentes ahora. Te hice venir, porque para agradecerle, les presto la casa en Punta del Este para que se vayan los 8 a pasar el fin de semana.

    Los 8?! Tenía todo controlado, pensé para mis adentros.

    V: Papá, pero el trabajo.

    Dr.: Tranquila que yo arreglo con el director del Hospital. Las 4 tienen el fin de semana libre. No se habla más.

    Yo era un muñeco que estaba ahí y parecía inexistente.

    V: Hola

    B: Hola.

    Me da un beso en la mejilla

    Dr.: Me gusta que guarden las formas jajaja.

    Seguimos hablando un rato y el Dr. Mazzone no era tan ogro como lo pintaban, bueno, hasta los ogros cuando quieren ser amables lo son.

    Lo más difícil era conseguir que la jabru le diera permiso a Ale, pero justo la llamaron de la agencia que tenían que terminar una campaña de apuro y trabajaría todo el fin de semana. BINGO!

    A las 11 estábamos en la ruta rumbo a Punta del Este.

    Yo, muerto de cansancio, casi sin dormir durante las últimas 24 horas.

    Llegamos y no era «una casa» era una tremenda mansión!

    Dejaron pasar los autos, cerraron el portón.

    La casa tenía 7 dormitorios, el principal tenía jacuzzi y una cama enorme, pero lo que se dice, enorme.

    La piscina era acorde con el tamaño de la casa y la barbacoa era del tamaño de un apartamento de 2 dormitorios.

    Después estaba la casa de los caseros, ya más alejada y un par de construcciones más que no se que eran.

    Pedro: Beto, que es esto?!?!

    B: La Casa del viejo de Vivi.

    Guille: Hermano, te paraste para toda la vida!!

    Ale: Me suena esta casa, creo que la vi en alguna revista.

    B: No pregunten y disfruten.

    A: Es la casa de…

    B: Callate, lo interrumpí.

    Vinieron las chicas y nos dijeron, relájense que nosotras nos vamos a poner bonitas.

    G: Más?

    Maca: Si bombón.

    V: Descansen que esta noche rompemos todo!

    B: Todo dijo la señorita?

    V: SI todo! Dijo plantándome un beso y yéndose revoleando ese culo divino.

    Yo me fui a dormir en uno de los dormitorios porque hacía más de 24hs que estaba despierto.

    A eso de las 5 de la tarde me despierta Ale.

    A: Beto, Beto! Despertate.

    B: Que queres rompe bolas.

    A: Vivi es la hija de Mazzone?

    B: shhh debe haber cámaras y micrófonos por todos lados le dije mientras me reía. Vamos a tomar un Whisky, trajiste o vamos a comprar?

    A: Ja, como si hiciera falta.

    Ducha, cambio de ropa y fui al living.

    Viene la señora de servicio y me dice, le manda el señor. Acto seguido me da una botella de etiqueta azul.

    – tienen todo en la cocina, yo me retiro, cualquier cosa, que la niña me llame.

    – Muchas Gracias señora.

    G: Esto se toma sin hielo hijos de puta.

    B: Ale, si lo llegás a cortar con coca, te corto la pija!!

    Todos nos reímos mientras nos servíamos el primer whisky.

    – Veo que ya se acomodaron dijo una voz detrás nuestro.

    Era el Dr. Mazzone!!

    B: Buenas tardes doctor. Dije casi que cuadrándome.

    Dr.: Buenas tardes muchachos. Vine a levantar la lanchita, porque me voy a la casita de José Ignacio y quería saber si estaban a gusto.

    B: Todo más que bien doctor y muchas gracias.

    Dr.: Bueno, disfruten y no le digan a la princesita que estuve por acá, si no se va a enojar conmigo diciendo que me meto en su vida, y es mentira. No hagan mucha cagada muchachooos! Dijo mientras nos guiñaba un ojo.

    Así como llegó se fue.

    Pedro y Guille apuraron el whisky medio pálidos.

    P: Ese es el viejo de Vivi!?!

    G: Que hace trabajando de enfermera?

    A: Yo que sé muchachos, demosle las gracias a Beto y al «betito» que nos trajeron hasta acá jajaja (dijo mientras me señalaba la entrepierna).

    B: Miren que son pajeros… Si quieren nos vamos.

    NOOO dijeron todos a coro.

    B- Salú!

    G: Prost!

    A eso de las 7, llegaron las chicas, habían pasado por un spa (la pregunta era si estaba fuera del terreno de la casa o no porque eran como 3 hectáreas en total) y estaban hermosas, brillaban!

    Pao: Hola bombones, cómo están? Vamos a la barbacoa? Ya trajeron todo para el asado, quien prende el fuego? Preguntó mirando a Ale que ya estaba por comérsela viva por cómo la miraba.

    En la barbacoa, estaban el resto de las chicas, tenían Champagne, otra botella de Azul sin abrir, hielo, copas vasos, algo para picar y estaban preparando unas ensaladas.

    Yo cocino dije.

    Cata: Ya sos dueño de casa?

    Maca: Parece que sumó algún poroto para que lo traten así y no fue solo con Vivi jajaja

    Vivi – Cerra el pico yegua jajaja

    Todos nos reímos.

    Prendí el fuego, puse todo en la parrilla y me serví otro whisky.

    V: Toma esto, que lo vas a necesitar.

    B: Que es?

    V: Tadalafilo, un ayudín.

    B: No preciso.

    V: Vas a precisar, te lo prometo. Me dijo mientras me lo metió en la boca. Masticalo, este no tiene contraindicaciones con el alcohol, y me dio un pico.

    Mientras estaba en la parrilla se me acercó Maca y me dijo. De que salvaste al viejo de Vivi?

    – Nada, una boludez.

    – No creo, yo trabajo para él además del hospital y no siempre agradece así.

    – Estaba hablando con unos tipos que venían en el mismo vuelo y estaban marcados porque traían guita de Argentina para blanquear.

    – Abrió los ojos grandes y dijo como para ella, si lo agarraban a él y al gordo se complicaba…

    – Capaz porque soy un capricho de su princesita, dije queriendo cambiar de tema…

    – Quien te dijo que le dice así?!?

    – Pasó a saludar?!

    – Vos te garchas al viejo, no?

    – Salud, le dije chocando mi vaso con su copa. No hablemos más del tema y seamos felices.

    – Quedate tranquilo, que esta noche, lo menos que vamos a hacer, es hablar… Bienvenido! Me dijo mientras me agarraba la pija por arriba de la bermuda y me plantaba un beso.

    Comimos y tomamos. A sabiendas de lo que se venía, fui muy medido en las cantidades.

    Sobre el final de la cena, veo a Guille con Paola medio acaramelados, Ale con Vivi empezando a mimosear, Cata estaba en la falda de Pedro y Maca estaba sentada al lado mío tocándome la pija por debajo de la mesa.

    Vivi se para y toca una campana de bronce que estaba colgada, como si fueran los perros de Pavlov se paran todas y empiezan a sacarse la ropa.

    Fue como la campana de salida!

    A la Piscinaaa gritó Cata que estaba bastante a punto.

    Nos miramos los 4, estábamos como en un sueño.

    En Punta del Este, una mansión, todo pago y con 4 chicas que estaban abiertas a hacer de todo, pero de todo.

    Creo que todos teníamos claro que no éramos los cazadores, sino las presas, pero no nos importaba, había que disfrutar y éramos especialistas en eso.

    Salí corriendo detrás de las chicas, me tiré de cabeza al agua y ahí empezó el desmadre.

    Cata se me prendió a chuponear mientras Maca me bajaba la bermuda al toque saltaron los otros 3 al agua y Cata fue para otro lado, Maca se me prendió y me refregaba esas tetas grandotas y naturales mientras me pajeaba.

    Pasa Ale por al lado mío y me dice: Esta vez es sin pagar Beto! Un par de años atrás habíamos hecho una fiesta así, pero con 4 putas que habíamos contratado por una noche y había sido apoteósico.

    Agarré a Maca contra la pared de la piscina y empecé a darle pija mientras le chupaba las tetas y la muy puta me decía siii garchame como a la petisa, dale hijo de puta, hoy les vamos a dejar secos los huevos! Cogeme si dale cogeme!!

    De repente siento unas tetas que se me pegaban en la espalda y era Cata, miro para el costado y Pedro y Guille tenían ensartada a Paola, dándole una cogida de campeonato, la flaca gritaba y pedía más.

    Me cogía a Maca y chuponeaba con Cata, besos a tres lenguas, le metía los dedos a Cata, me comía el cuello y mordía la oreja.

    C: Prestámelo un ratito le dijo a Maca.

    M: Yo soy buena y te lo comparto.

    C: Veni me dijo abriéndose de gambas, apoyando los brazos en el borde de la piscina.

    Ni lerdo ni perezoso fui derecho a enterrar de una, tenía la conchita bien apretadita, y más abajo del agua.

    M: es estrechita la colo no?

    B: uy siii como apreta.

    C: Callate y cogeme que me encanta la pija.

    Esto era demasiado bueno para ser cierto.

    La tenía dura como garrote para matar osos, estaba con dos minas que querían de todo, y mis amigos estaban ahí enfiestados.

    Ale estaba siendo como que demasiado «dedicado» con Vivi, el hijo de puta nunca daba puntada sin hilo.

    Vamos adentro dijo Vivi.

    Entramos corriendo secándonos para no matarnos en las escaleras de mármol.

    V: Vamos arriba y decile a Ale que disfrute y garche, que no es para otra cosa esto, además que el domingo de noche lo devolvemos con la novia.

    B: Pegale 3 culazos y dejalo idiota, así se le van las bobadas.

    V: hijo deputa jajaja dijo mientras me daba un beso. Por eso te quiero.

    Warning alert soldado!!

    Llegamos arriba, Cata y Maca empezaron a chuparme la pija entre las 2, Vivi estaba cagando a culazos a Ale que se le daban vuelta los ojitos, la flaca estaba en 4 con Pedro dándole pija y con la de Guille en la boca.

    Ponete en 4 adelante mío le dijo Cata a Maca, la colorada empezó a chuparle el culo mientras yo me la cogía a ella.

    C: Te voy a dejar este culito preparado para que le des a morir. Me dijo.

    B: Sos tremenda, Colorada!

    Seguí dándole a la colorada, era la conchita más apretada que había probado en la vida y estaba a punto de acabar.

    Me voy a acabar hija de puta, tenes una conchita divina, dámela en la boca dijo Maca, así que mientras la colorada le chupaba el culo, ella me chupaba la pija y yo por explotar.

    C: Hay leche chicaaas.

    Vinieron la 4 y se pusieron juntas para compartir la leche.

    Yo no soy un gran acabador, pero con la calentura que tenía largué la vida en esa acabada. Atrás mío vinieron Pedro, Ale y Guille.

    Quedaron bañadas en leche.

    Se bañaron en una ducha que había en la habitación, mientras reponíamos energías y Pedro fue a llenar el jacuzzi.

    P: Viviiii podemos usar estas sales?

    V: Usen lo que quieran!

    G: Tu culo?

    V: en un rato, el de las 4 papito!!

    Ale había traído unas botellas de abajo y teníamos copas y vasos servidos para todos.

    El culo de Maca era como que me llamaba, Cata vino y me dijo, partile el culo que se enloquece jajaja.

    B: Colorada hija de puta.

    C: Con mi madre no te metas! Dijo bien seria. Yo soy la puta jajaja

    Fui derecho a donde estaba Maca, me ve venir y veo que tenía algo entre las manos, era un tubito de lubricante.

    M: Quiero que me partas el culo, pero no que me quede ardiendo para el resto de la noche. Agarrame contra el espejo y clavame la pija que te quiero ver bien la cara mientras me cogés. Dijo mientras me refregaba las tetas en la cara y me ponía lubricante en la pija que ya estaba dura de nuevo.

    La agarré del pelo, le puse la cara contra el espejo ella se abrió las nalgas y empecé a meterle la pija en el culo.

    M: Ay Vivi tenías razón en gruesita y entra precioso!!

    V: Vos porque te pusiste lubricante!! A mi me la puso con un poco de gel de ducha!

    M: Entonces te dejo el culo bien limpito y cepillado!!

    Se la terminé de clavar mientras ella hablaba.

    M: Agarrame del cuello.

    B: Callate putita, le dije al oído. Mientras empezaba a darle duro por el culo, afirmándome con fuerza.

    No pasaron ni 15 minutos y se escucha la voz de Paola.

    ¡Redondilla!

    Nosotros no entendíamos nada, pero las 4 se «desclavaron» y se pusieron en 4 en la cama.

    P: Vamos que esperan, uno con cada una.

    Como somos degenerados y borrachos, pero bien ordenaditos, volvimos a la misma con la que estábamos.

    V: Cada 5 minutos rotación!

    Estábamos los 4 serruchando, meta pija y a los 5 minutos Vivi grita rotación y al culo!

    Justo le tocaba Pedro que la tiene «estándar», pero bastante cabezona.

    ¡Ay! Se la escuchó decir mientras el rubio se la clavaba hasta el fondo de una.

    Yo fui con Paola que era la única que me faltaba probar.

    Ese culo se comía una columna sin problemas. Era flaquita pero de músculos muy laxos.

    A los 5 minutos rotación en culo! Gritó Maca y fui al culo de la colorada. Apretaba tanto o más que la conchita.

    Yo estaba disfrutando como perro con dos colas, meta y ponga.

    Se va la ultima!! Grito Paola.

    Vivi, me estaba esperando despatarrada y me dice, hoy si llename de leche que está todo más que bien.

    Me afirmé en ese culo mientras ella se tocaba el clítoris.

    Aaaaa escuché gritar a Ale que estaba con Maca mientras le tiraba la leche en las nalgas y caía rendido en un sillón.

    Era todo un maremágnum de gritos, gemidos y sonidos de cuerpos chocando, parecía una película de Marc Dorcel o Joe D’Amato.

    Siento unas tetotas que se me pegaban en la espalda, mientras me pellizcaban los pezones, cogetela bien cogida a la princesita que se está enganchando contigo (me dijo al oído mientras me pasaba la lengua y me gemía).

    V: Llename el culo de leche por favor.

    B: Hay para un rato mi vida.

    V: La quiero ahora.

    B: tengo para rato.

    V: Maca, apuralo, sabes que hacer!

    M: Yendooo dijo la rubia.

    Me inclina un poco y me empieza a chupar el culo, Vivi se reía y me decía, vas a largar la leche ahora hijo de puta. Nadie se resiste a esa lengua maestra!

    Yo seguí serruchando ese orto tratando de aguantar, pero era imposible!

    Dicho y hecho, pocas veces me habían chupado el culo y nunca como Maca, a los 2 minutos, estaba dándole la leche en el culo a Vivi.

    Recién eran las 12 de la noche.

    Cada una agarró «al suyo» Pao a Ale, Maca a Guille y Cata a Pedro y se los llevaron a sus respectivos dormitorios.

    Vivi me dijo, vení al Jacuzzi que al final no lo usamos.

    Nos metimos y volvió la princesita romántica, besándome y acariciándome el pelo tipo noviecita del liceo.

    V: Vamos a la cama bebé.

    B: Como usted diga señorita (casi se me escapa el Princesita).

    Fuimos a la cama y estuvimos «haciendo el amor» hasta que caímos dormidos.

    Quedaba el domingo todavía.

  • Infiel con el jefe de mi marido

    Infiel con el jefe de mi marido

    Comenzaré contando esta historia que ya fue hace años, me llamo Ignacia, tenía 27 años por ese entonces casada, de profesión ingeniera al igual que mi marido Francisco, nos conocimos en la universidad.

    Soy de 1.65 metro, de test clara, ojos cafés, siempre me han resaltado mis curvas, tengo un trasero grandote natural pero tonificado de mucho gimnasio un poco más de 100 cm. Tengo unos pechos que me retoqué un par de veces, la mayoría las pagó Francisco jejeje, aumento con siliconas alrededor de 100 también. Lo me convierte en una mujer con muchas curvas y muy admirada por los hombres, mi cintura diminuta entre 66 y 68 cm hace que los ojos de los varones se arranquen de sus aposentos y se enamoren a primera vista.

    Eso sí, nunca fui infiel y nunca me porté mal hasta mis 27 añitos que describiré a continuación. Casi se me olvida decir que Francisco es alto un poco más de 1,80 m; con un cuerpo bien tonificado y deportista, muy guapetón con una verga bien grandota, me satisfacía muy bien en la cama jejeje. Retomando con la historia todo comenzó, por el plan que teníamos con Francisco de comprar una casa, automóvil y viajar por el mundo. Como yo no trabajaba, porque Francisco no quería que lo hiciese, era muy chapado a la antigua, él quería ser el proveedor de la familia.

    Queríamos tener hijos, pero no se daba. Para cumplir los otros planes, decidimos que yo comenzara a laburar y buscar trabajo para ello. Estaba complicado encontrar alguna oportunidad, todas me cerraban la puerta al no tener experiencia. Hasta que llegó el aviso que cambiaría la vida de ambos, Francisco llegó un día a nuestro hogar que arrendábamos a contarme que en su empresa que trabajaba buscaban alguien de mi perfil.

    Desde ese entonces, ideamos un plan para que yo quedara, el cual consistía que entregaría mi currículum a Recursos Humanos sin contar que éramos un matrimonio, porque había políticas internas de la compañía que no lo permitían. Así fue como fui pasando las etapas hasta llegar a la etapa final del proceso de selección que era con el jefe de Francisco, quién iba a ser mi jefe supuestamente también.

    Francisco me dijo que para esa entrevista tenía que lucirme y estar vestida lo más provocativamente, puesto que el jefe era un señor de más de 50 años y muy coqueto con las mujeres. Dado eso, para ese día me vestí con un vestido muy ajustado, que tenía una falda bien cortita y un escote bien pronunciado que hacía lucir mis tetas, además de unos tacos puntiagudos que resaltaba mi figura.

    La entrevista era al mediodía, por ende, Francisco ya estaba trabajando ya. Al llegar a la oficina, me presenté en la recepción y luego me hicieron pasar a la oficina de Juan, el jefe del equipo.

    Al caminar por el pasillo, todos giran su cabeza para verme, me observan de abajo a arriba, se quedan contemplando mi silueta.

    Toco la puerta de Juan, que era una oficina cerrada, me dice que ingrese. Me hace sentarme en la silla al frente de su escritorio y comienza con las preguntas típicas de las entrevistas laborales. Veo como su mirada se fija en mi pecho en forma descarada y desafiante. Termina la entrevista, respondo todas las preguntas en forma tranquila y concreta.

    Luego de eso, se despide en la puerta de la oficina, me despido formalmente con un apretón de manos para conservar la distancia, giro y me agacho levemente en forma coqueta, y me da una palmada en mi trasero, se sintió un poco fuerte, me hice la desatendida, caminé por el final del pasillo, sabía que me estaba mirando mi futuro jefe, así que moví mi cintura de lado a lado hasta que salí por las puertas de la oficina.

    En la noche, cuando Francisco había llegado, sólo le conté lo bien que me fue en la entrevista, él me dijo que me veía estupenda. Hicimos el amor en la noche como si fuese todo normal.

    Me llamaron al día siguiente del nuevo trabajo, me indicaron que comenzaba el lunes de la semana próxima. Le conté a Francisco y estaba feliz.

    Los primeros días, íbamos por separado a la oficina, llegábamos en intervalos distintos. Yo llegaba más tarde, por lo general 15 minutos más atrasada que el horario de entrada que era las 8. El jefe Juan, me llama a su oficina para retarme por los atrasos, pero en verdad quería ver mis tenidas y escotes, no me hablaba mucho a la cara, siempre a mis tetas.

    En los primeros meses, trabajé con mucho esfuerzo, quería me promocionaran. Me quedaba hasta más tarde, haciendo reportes y reuniones con otras áreas. Francisco llegaba temprano a la casa y yo llegaba entre las 9 y 10 de la noche.

    Juan siempre buscaba una excusa para verme en sus oficinas, su plan era ver mis pechos y mi trasero, ya que todos mis vestidos con que iba a la oficina eran ajustados y pequeños. Hasta que llegó el día de la evaluación trimestral, en el que se pagaba un variable por las metas cumplidas. Juan me llama en primer lugar, y me pregunta Ignacia quieres ganarte el bono, yo asiento con seguridad.

    Él me hace una señal, con su mano haciendo que me arrodillara, ya sabes lo que tienes que hacer para ello. «Si Jefe», asentí y le bajé el cierre del pantalón, él se levantó de su asiento, con sus dos manos me tomó de la cabeza y empujó hacia él. Le di, un par de lengüetazos alrededor de su verga, que rápidamente se estimuló. Luego, con otro empujón, me vi obligada a tragármela, sus movimientos se hicieron cada vez más fuerte, me costaba respirar, en un momento a otro me dice: «Ya putita, qué rico como la chupas, qué buen mamón le haces a tu jefe para ganarte el bono» – comencé a sentir como su verga arrugada y peluda estaba a punto de explotar, en ese entonces golpean la puerta de la oficina, escucho que Francisco estaba al otro lado, Juan me hace esconderme debajo de su escritorio, sin sacarme de la boca su pene erecto a punto de erupcionar. En ese instante me envuelve una sensación de adrenalina que hacía que mi panochita estuviese mojada.

    Cuando ingresa Francisco, mi marido, yo estoy en cuatro en piso chupando la verga de nuestro jefe, mostrando todas mis nalgas dentro de mi colaless rosado a Francisco, era imposible que no me descubriese, ya que tenía toda mi cola empinada luciendo mis dos relucientes cachetes hacia él, sin que pudiese ver mi cara.

    Me sentía muy puta por estar haciendo esto. Francisco realizó una pregunta sobre unos reportes que al jefe Juan lo enfadó y lo mandó sentarse a su puesto gritándole: «No ves que estoy ocupado, no ves que esta golfa está haciendo el mamón de su vida». Cuando Francisco sale de la oficina y dirigiéndose hacia mi exclama. «Qué hombre más inepto, no sirve para esta compañía!».

    Luego continuó conmigo obligando a que la siguiera succionando, hasta que siento un líquido caliente en mi boca, el jefe saca su verga rápidamente y me chorrea en mis tetas, y me las hace tragar hasta la última gota. Me levanta raudamente, me pasa unas servilletas del escritorio, me da dos nalgadas con su mano en cada uno de mi cachetes y me manda a mi puesto con el resto del equipo. Me hago la desatendida durante todo el día para no levantar dudas.

    Me quedaba todas las tardes después del horario laboral en oficina del gordo de Juan viendo los nuevos proyectos, por supuesto que él aprovechaba de verme el poto. Hasta que llegó el día que se transgredieron aún más los límites, traía un vestido bien corto, que se me pegaba al cuerpo. Sin dudas, que mi trasero se realzaba aún más, lo que él no pudo resistirse, aprovechó cuando estaba buscando el enchufe para conectar mi notebook que ya no tenía carga. Sentí como su verga se apegaba a mi trasero, mientras yo estaba agachada y arrodillada en cuatro sobre el piso de la oficina.

    No voy a negarlo que se sentía rico, mientras que se siente el desabroche de su cierre del pantalón, mientras que me sube un poco el vestido y me baja la tanga que llevaba. Buuum! Siento su verga adentro de mi vagina. Era un palo duro y grueso, se sentía más rico que el de mi marido. Me empezó a decir muchas cosas al oído. Lo que me provocó más excitación fue cuando me dice: «Tienes el poto más rico y grande que me he culiado en mi vida!».

    Me empieza a dar fuerte y duro, yo me hago la tonta y sólo disfruto, estaba mojadísima, cuando mi jefe exclama: «Te voy a reventar este culazo todos los días!» Siento como él derrama todo su líquido en mi vagina. Se queda allí por un momento, sin sacarlo, luego lo retira y me obliga con su mano en mi cuello a limpiarle su verga gorda con mi boca. Me ordena a irme a casa, antes que me retirara, me indica que ya tengo un 5% de aumento en mi salario. Me pongo feliz espontáneamente, mi interior me decía que ya estaba logrando el objetivo.

    Cuando llegué a la noche a la casa, él me esperaba. Le obligué que me hiciera sólo un oral, ya que estaba cansada y tenía ganas igual. Como buen cornudo que es mi marido jejeje, se tragó todo el semen de nuestro jefe que todavía estaba allí, claro que él no lo sabía.

    Así fue como empecé a tener un relación con Juan, todos los días me quedaba más tarde trabajando e incluso me iba a la casa de él. Me culeaba todos los días, todos los días mi poto era reventado por él, todos los días me lo ponía, él siempre creyó que yo era soltera, nunca supo que era casada. Mis tetas y mi poto ya no eran de mi marido eran de Juan, estaba feliz ya que tenía cada vez más responsabilidades dentro de la empresa.

    Más de algún compañero notaba la relación que tenía con Juan, incluso el cornudo de Francisco creo que lo sabía a esta altura. Durante el día en la oficina, Juan me coqueteaba al frente de todos me daba besos cuneteados, casi en la boca, sus abrazos eran más largo de lo normal, incluso a veces me agarraba el poto en público. Almorzábamos juntos, por supuesto que yo me trataba de ver distante como si fuese él el acosador. Así fue como fui escalando y recibía muchos regalos lujosos de él, lo que Francisco jamás me regalaría, porque no tenía ese dinero.

    Un par de meses después que gané el bono de desempeño, me promociona como coordinadora del equipo. Cuya primera tarea, era la de desvincular a Francisco. Por obvias razones, no lo pude hacer, dejé que Juan lo hiciera, no le dije a mi marido que lo iban a echar, eso fue lo que me arrepiento, pero sentía que era mejor así. Tiempo después terminamos con Francisco, yo no me sentía ya cómoda con él y además me empecé a enamorar de Juan, me regalaba carteras de lujo y me invitaba a cenar a lugares que Francisco no podía hacerlo.

    Espero que les haya gustado la historia, tengo muchas más de cómo fue la relación amorosa después con mi jefe Juan y sus gustos extraños, y como conocí a mi actual pareja. No crean que soy tan mala persona y una mujer tan interesada, tengo mis gustos eso si. Me escriben si les gustó no. Besitos.

  • Las andanzas de mi ex esposa

    Las andanzas de mi ex esposa

    Como les conté anteriormente, mi ex esposa empezó a salir con amigas y de pronto sus salidas fueron más frecuentes y más raras. Pues cuando le estaba espiando su WhatsApp encontré bastantes conversaciones interesantes con distintos hombre y dos amigas con quienes se supone salía.

    Aunque con todos tenía pláticas bastante subidas de tono y explícitamente hablaban de sexo, sobresalían ciertos nombres con quienes el tipo de conversación denotaba más confianza, esa conexión entre personas que se comunican desde hace bastante, así que de inicio me enfoqué en saber quiénes eran los dueños de esos nombres, desde cuándo se comunicaban con mi esposa, entre otras cosas.

    Luis Fer.

    Era un chico morenito y barrigón, bastante teto si me lo hubieran preguntado en ese momento; sin embargo, era uno de los que habían tenido a mi esposa a cuatro patas. En la primera conversación (había cortes por días) hablaban de que se habían estado besando y manoseando por un buen rato, y es que a ella le gusta mucho el cachondeo previo. Él le reclamaba que lo dejó prendido y que no le quiso regalar ni una mamadita, ella le decía que no era de llegar y a meterla, tenía que prenderla y al parecer por esta ocasión él fracasó por dejarse llevar por la calentura. Así transcurrieron un par de semanas en las cuales ella salía de pronto a comprar cosas que se necesitaban, a hacer una recarga de saldo para su celular o simplemente a «caminar».

    En ese entonces yo llegaba tarde de trabajar, casi siempre después de las 9 pm. Así que ella podía fácilmente andar en su desmadre por la tarde mientras dejaba con sus hermanas o su prima a nuestra hija. Todos los días él le preguntaba cuándo se iba a dejar coger o por lo menos darle una mamada, de pronto hablaban de que se veían en la calle, sí en la puta calle!!! Y al calor de los besos y manoseo, ella lo masturbaba hasta que se corría en su mano, ahora le reclamaba que ella se limpiaba la mano y no se comía la leche.

    Aunque sentí mucho coraje por la «traición» no puedo negar que sentí cierta excitación y sin darme cuenta, mi miembro empezaba a ponerse erecto. Llegó un fin de semana en el cual se suponía que la celebración sería larga y la borrachera fuerte. Esa ocasión leí que se iban su amiga con su novio, Javier; mi ex y Luis Fer. Esa ocasión no hubo más mensajes, incluso a los otros amantes les dijo que no estaría disponible, así que asumí que esa noche coronaba Luis Fer y vaya que fue así. Ella llegó a casa bastante ebria, esta ocasión no la esperaba, pero igual llegó a pedirme que me la sacara para darme una de sus últimamente deliciosas mamadas.

    La verdad es que de pensar que la tendrían gimiendo y pidiendo verga de otro hombre me tenía derramando liquido preseminal desde que ella salió de casa, así que esa mamada me cayó como del cielo, lástima que no terminó porque le dolían las rodillas. De la nada me la dejó de mamar, solo me dijo que era delicioso, pero le dolía y mejor mañana seguía, si yo quería se la podía meter, aunque no me lo recomendaba… evidentemente venía de coger, le introduje 2 dedos por un minuto aproximadamente y después los saqué y olí, ella olía a látex, por lo menos se cuidó… la tenía desnuda en nuestra cama, no podía creer que estaba confirmando que mi esposa venía de tener sexo con alguien más.

    La besé, lamí y recorrí todo su cuerpo, ella olía delicioso como cuando empezábamos a coger, olía a mujer así que le empecé a mamar el culo, ella casi nunca se dejaba por pena, pero esta vez estaba perdida de borracha y yo súper caliente. Estuve mamando por unos 10 minutos y ella solo gemía y se retorcía, su vagina estaba chorreando así que de pronto pasaba mi lengua para recolectar ese delicioso néctar, después de mamar y saborear, tomé un condón, coloqué mi glande en la entrada de su culo y se lo clavé sin piedad.

    Ella dio un pequeño alarido de dolor porque modestia aparte, estoy bien dotado, además de que ese culo era virgen (hasta donde sabía), la estuve penetrando por un rato hasta que sentí que se acercaba el momento, se la saqué del culo, me quité el condón y se la metí en la vagina para correrme dentro de ella, de mi esposa. Al día siguiente me dijo que si me había gustado lo que me hizo llegando y que estaba adolorida, yo le respondí que me estaba dando una mamada cuando se empezó a quejar de que le dolían las rodillas y el culo, que me contara qué le pasó y me enseñara las rodillas y me dejara revisarle el culo por si tenía algún golpe en la nalga o algo así.

    Se puso bastante seria, sonrojada, no dijo nada y se fue de la habitación. Abrí su wasaps y vi que le estaba diciendo a Luis Fer que se había pasado, ella lo había dejado que se la metiera con condón y solo una vez y no entendía porque estaba tan adolorida, con el culo abierto y escurriendo semen, ¿y si quedaba embarazada qué me diría? Él le decía que no se había quitado el condón y solo cogieron cuando estaban en la camioneta cuando él la llevó para sobarle la rodilla que se lastimó por una caída dentro del bar, ella le dijo que también recordaba eso y que no lo recordaba como algo increíble, pero tenía rastros de haber tenido orgasmos.

    Yo nunca le confesé que fui quien le mamó y rompió el culo esa noche, por un par de semanas ella no paraba de tocarme y provocarme, quería estar cogiendo por la mañana y por la noche, no me estaba dejando mucha energía para mis amantes jajaja y es que creo que de alguna forma quería «disimular» o cubrir si quedaba embarazada, esto no pasó. Ese Luis Fer no la supo prender, no la supo satisfacer y quedó en el camino.

    Javier.

    Era el novio de su amiga, con quien fue al bar con Luis Fer. Él la trataba bastante mal, la humillaba, le faltaba al respeto y ella no decía nada, es más en una de las conversaciones ella le dijo que estaba viendo un tutorial para dar una buena mamada y él le dijo que estaba muy bien para la siguiente ves que se vieran le mostrara. Este tipo a quien ubiqué por la foto de su perfil y que era alguien a quien hacía bullying en la secundaria citaba en su casa a mi esposa para ponerla a practicar una buena mamada, aunque en los mensajes ella le respondía que no iría a su casa porque solo la quería para coger, después había un mensaje de «me dejaste a medias» porque sí iba, sí se la cogía, pero no la llenaba.

    La verdad es que aunque me molestaba que esa clase de imbéciles se la estaban metiendo a mi esposa, claramente no eran mejores que yo y ella siempre terminaba caliente, empezada y me regalaba unas sesiones con gemidos, orgasmos y posiciones nuevas. Esto lo comprobé porque en las conversaciones con su amiga, cuando le preguntaba ¿cómo amaneciste? Mi esposa respondía «cogidísima, me acomodaron la matriz» y la amiga le preguntaba si Luis Fer la tenía rica, la tenía grande, si cogía bien, le pedía detalles y ella le respondió que no, la dejó a medias y llegó a mamármela, y a montarse como loca desquiciada.

    La amiga no sabía que si venía insatisfecha, sí me la mamaba y sí me cogía, pero ella no venía de casa de Luis Fer, venía de la casa de Javier, su novio. La última conversación que leí entre ellos hablaba de que cogieron en la misma habitación que otra pareja y al parecer a ella no le gustó que la vieran coger, mamar, empinada y que escucharan sus gemidos y mucho menos que se dieran cuenta de que la dejaron caliente. Ella le dijo que no estaba bien andar regalando por ahí placer si no se lo retribuían con placer, cada ocasión que ella accedía a mamársela a alguien o dejarse coger, invariablemente llegaba a seguir mamando conmigo y a que yo terminada de hacerla venir como le gusta.

    Estos fueron los principales 2 y no quisiera alargar más la historia, en la siguiente les contaré los motivos por los que definitivamente nos separamos y cómo después de eso hemos tenido encuentros bastante intensos.

    Espero pronto contarles más historias.