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  • Mi vecina madura milf (parte 4): Un trío milf milf contador

    Mi vecina madura milf (parte 4): Un trío milf milf contador

    Ya en el departamento de las primas milf arrancaba el juego que había arrancado en el relato anterior: “Mi vecina madura milf (parte 3): La prima de la costa”

    Yo a esta altura no podía emitir palabras, solo mirar. Sofía tomo una llavecita y me quito las esposas.

    -Bueno ahora disponga usted de nosotras como guste las veces que guste.

    Solo con las tangas puestas se fueron hacia la habitación contoneando sus culos golosos mientras se seguían besando y chupando.

    Tratando de bajar un poco a la tierra me serví una copa de champagne me dirigí a la habitación, empaladisimo, totalmente duro, las primas me esperaban en la cama, boca abajo besándose y chupándose.

    -Vamos Raulin, no te gustmgh

    No alcanzo a terminar Sofía que me abalancé y le comí la boca, Lucy no perdía tiempo y se abalanzo sobre mi culo, empezó a jugar con sus dedos y me metió un dedo y empezó a jugar con mi próstata. Difícil explicar el empale que tenía, jugaba con dedos y le sumaba lengua chupaba mis cachetes mientras la lengua de Sofía resbalaba de mi boca hacia mi cuello y mis pezones.

    Lucy se trepo con sus botas sobre mí y se acomodó mi pija en su conchita, mientras Sofi giraba y la enfrentaba para comerle las tetas y me ponía su vagina como una hamburguesa sobre mí, sentía el sabor del jugo de su squirt cayendo sobre mi boca, delicioso.

    -Soy multiorgásmica sabias, si me encontras el punto G, ahhh… ahí es, guacho, si si, es ahí, seguí no pares, no pareees…

    Moví mi lengua sobre su clítoris, muy duro muy parado y sentí que se retorcía y se le ponían los ojos en blanco mal, mientras Lucy me cabalgaba arrodillada sobre mí, se sacó las botas y a Sofi , y se volvió a subir mientras le chupaba los dedos del pie. De pronto Sofi empezó a gritar como loca, se venía otro orgasmo, me desplace un poco y empezó a expeler jugos en abundancia por su vagina, mal, Lucy enloquecía me agarro de los pelos y me tiro sobre su vagina para beber ambos mientras me comía la boca y me chupaba el cuello. Me excito muchísimo más ver a Sofía absolutamente sacada sacudiéndose, moviendo las piernas y retorciéndose.

    Cayo aplacada lo que aprovecho Lucy.

    -Ahora el postre papi, agarra aquel aceite untame la cola y la pija y rómpeme el orto.

    Mientras Sofía se recuperaba yendo a buscar algo para tomar Lucy se ponía en cuatro para mí, se untaba bien la cola y se movía de lado a lado su apetitosa cola, así brillosa. Descorrió el hilo dental y me dejo a disposición su culo, embadurné mi pija con el lubricante y la ensarte de una, pego un grito mezcla de dolor y placer, mientras Sofía ya repuesta volvía corriendo y también se ponía al lado descorriendo el hilo para correr misma suerte. Con un consolador que manoteé del bolso empecé a jugar con ambos culos intercambiándolos, pija y consolador. Cabalgaba a Lucy frenético mientras Sofía se calzaba solita el vibrador en la conchita para ir humectándolo.

    -Ahhh que pija tenes papito, y vos prepárate Sofi porque queda algo especial para vos para el final.

    Sofía movió la cabeza y seguía clavándose la pija de goma, chupándola y metiéndola en su conchita, una y otra vez, mientras ponía los ojos en blanco para arriba gozando, de pronto nuevamente como que calzo el punto G así que cambie y la ensarte con todo mientras le daba otro consolador a Lucy, más grueso, que la rubia engullo hasta la garganta y empezó a meter en su culo ya dilatado, abierto, listo para gozar.

    Mientras me preparaba para culear a Sofía sentía que un orgasmo venia ya para su conchita, la vi a Lucy con el consolador en la mano yendo hacia el bolso misterioso. Me enfoque en Sofía y su culo hermoso, brilloso. La puse en 4 y le empecé a chupar el culo, de pronto la vi a Lucy poniéndose un cinturón con un strapon de goma negro, se lo ajusto bien y se puso delante de Sofía para que lo engullera todo y sobre todo lo ensalivaba. Sofía se movía ya que al tiempo que le chupaba el culo le metía un consolador en la conchita, empezó a contonearse desaforadamente.

    -Cogeme hijo de putmgh… -no alcanzo a terminar que Lucy le hundió el consolador en sus labios ansiosos, y a cogerle la boca como una concha. Lucy se inclinó hacia adelante, me dio un beso de lengua, se deslizo por mi cuello y me dijo al oído

    -Ahora el gran final bebe, la doble penetración a Sofía

    Dicho esto, me tiro sobre la cama y empezó a chuparle el culo a Sofía y a jugarle con el strapon en la boca en un 69. Fue breve porque dilatada la tomo de los pelos hacia arriba y la trajo hacia mí.

    -Proceda señor, el culo es suyo – Se sentó despacio sobre mi acomodando su culo en mi pija y se dejó caer suavemente

    Pego un grito que Lucy amortiguo comiéndole la boca, la empujo sobre mí, ensartada lo que aproveche para comerle el cuello con la lengua y la boca girándole la cabeza. Lucy rápidamente levanto las piernas de Sofía, se acomodó abajo y le metió el strapon hasta el fondo. Con la pija en el culo sentía el pijon de goma rozarlo por dentro, ahora Sofía si se retorcía, gritaba, Lucy le mordía las tetas, yo la tomaba de la cintura y la levantaba un poco y la dejaba caer para hacerla gozar más y más. En ese terceto infernal quedamos como abotonados moviéndonos rítmicamente por varios minutos, de pronto Sofía comenzó a temblar y gritar

    -Acabo, acabo, ayyyy, aaaah

    Un chorro de sus fluidos cayó sobre mi vientre y Sofía se dejó caer exánime sobre la cama

    -Ahora si sos mío para acabar juntos bebe

    Se sacó el cinturón poronguero y se abalanzo sobre mí, lengua en mi boca, en mi pecho, chupándose sus tetas, levantando su pelo hacia arriba en un movimiento increíble de su vientre que empezó a hacerme sentir que me venía.

    -Veni Sofi, no seas boluda levántate a tomar la leche de Raúl que ya se la estoy trayendo

    Lucy acelero el ritmo, apretando sus muslos

    -Ahh… ahhhh… aaaaah Raúl que hijo de puta que sos.

    Cayo de costado también sobre la cama, la tomo a Sofía de la cabeza y le estampo un beso de lengua terrible y ambas se abalanzaron sobre mi pija que sentía venir la leche

    -Tomen perras, la leche de papito para ustedes

    Las dos con sus bocas abiertas jugaban con su lengua en mi glande, tragaban y soltaban, iban hasta el fondo y sacaban y de pronto sentí que venía. Fueron 5 lechazos que bañaron el rostro de las dos primas, ambas se lamian y compartían el semen en sus bocas mientras se enroscaban en tijereta rozando sus conchas, ya coloradas por el traqueteo.

    -Te dije Sofía que valía la pena, te quedas Raúl no

    -Obvio soy todo de ustedes

    Después de varios ataques más me retiré en bolas cruzando a mi departamento con la ropa en la mano mientras en el fondo vi cómo me observaba otra nueva vecina del fondo, madura también, alta morocha, sacando a pasear su perro, que no conocía. Esto se ponía cada vez mejor

    -Buen día vecino, abríguese no se vaya a resfriar, después más tarde puede pasar por mi departamento, tengo unos, ejem, arreglitos para hacer.

    Y acá vamos de nuevo con Marta, la nueva vecina del E.

  • Una buena merienda

    Una buena merienda

    ¿Sabes? Uno de mis hobbies favoritos es colocarme entre tus piernas. Pero no como piensas, follándote no, aunque también…

    Me encanta poner mi cabeza entre tus piernas y deleitarme con mi lengua.

    Y es que la lengua es increíblemente sensible, mucho más que mi polla tiesa. Cuando me dejas explorarte entre tus piernas y la punta de mi lengua toca tus suaves labios vaginales, un paraíso abre sus puertas.

    Acabo de acercarme a tu coño…, huele muy bien, y aún no estás mojada, lo que significa que hay bastante trabajo para mí, mmmh, delicioso.

    La punta de mi lengua abre cuidadosamente tu coño y se abre camino hasta el clítoris.

    Una vez que llego a ese punto mágico, empiezo a lamerte con toda la anchura de mi lengua, quiero que todo ahí abajo se humedezca

    Luego me ocuparé de tu clítoris. Ahora mis labios se apoderan de los tuyos, pero los de tu coño. Cierro los labios y empiezo a chuparlos; noto que tu clítoris está cada vez más grande y caliente. Empiezas a gemir. Meto tu clítoris completamente en mi boca, y lo empiezo a trabajar con la lengua. Te tensas y no puedes evitar empujar mi cabeza entre tus piernas. Eso me encanta. Quieres más, lo noto, y te lo voy a dar.

    Y voy a recoger los frutos de mi trabajo. Porque con el masaje de la boca y de la lengua te has puesto muy húmeda, muy cachonda, y, la verdad, me apetece probar tu dulce jugo.

    Vuelvo a lamerte el coño con la lengua de arriba abajo, alargo un poco el recorrido y rozo tu dulce culo también, para saborear el gusto de todos tus fluidos.

    Me pides mis dedos…, ya tardabas. Noto tu respiración entrecortada por tus gemidos. Me encanta notarte desesperada de mis caricias. Empiezo a masajearte el coño desde dentro, mis dedos navegan en tu mar interior mientras sigo chupándole el clítoris con mas fuerza, mas intensamente.

    Con mis dedos recorriendo todo tu interior y presionando cuando no lo esperas tu punto G, noto cómo tus músculos vaginales se van contrayendo cada vez más; todo entre tus piernas está mojado, caliente.

    Noto el temblor que recorre tu cuerpo. Tu clítoris es grande y rojo, y duro, muy duro; no quiero dejar de chuparlo, me encanta notarlo vibrar en mi lengua.

    Gimes cada vez más fuerte y, mientras mis dedos siguen estimulándote por dentro, me doy cuenta de que estás a punto de estallar. Tu respiración se acelera y te descontrolas…, alguna palabra soez que se te escapa me indica como vas perdiendo el control…; y es que de eso se trata.

    Ha llegado el momento y te ordeno que te corras. Dame mi premio…, me lo he ganado a pulso.

    Tu coño vuelve entero a mi boca. Lo engullo todo, muerto de hambre y sed de ti.

    Segundos después, gritas una risa, y te corres intensamente; todos tus fluidos corporales, el sudor, los jugos de tu coño, llenan mi boca, que lo absorbe y traga todo con avidez.

    Tu cuerpo sigue retorciéndose mientras tratas de sacar mi cabeza de entre tus piernas. Te retengo un momento y me suplicas una tregua.

    Me apiado de ti, pero es una pena, porque te prometo que podría quedarme aquí para siempre y seguir lamiendo…

    Por favor, dime cuando me invitas de nuevo a merendar(te). Ya sabes, siempre me quedo con hambre.

  • La macizorra tetona de la construcción (2)

    La macizorra tetona de la construcción (2)

    Cuando estaba besando candentemente al ingeniero, llegó desafortunadamente uno de los contadores ya mayores a la oficina.

    Nos vio un poco nerviosos o agitados, pero no fue algo que no se pudiera manejar.

    Nos despedimos aparentemente tranquilos y me dijo:

    –Más tarde te traigo la taza.

    –¡Claro! No hay problema por eso.

    Que tengas buen día Alondra y metí la paleta a la boca, hacia un lado de la mejilla y empujándola hacia adentro y hacia afuera mostrándole que así quería mamarle la polla.

    ¡Y claro que entendió! Porque sonrió al observarme.

    El día transcurrió como normalmente sucede, listado de empleados, reportes, avisos, llamadas para saber cómo iban los avances de la obra, los ingenieros entrando y saliendo de las oficinas y yo, encantadas de la vida de que así fuera.

    Imaginaba a ratos cómo tendrían la verga cada uno de ellos y quién la tendría más grande.

  • La secretaria y el diputado

    La secretaria y el diputado

    Joselyn despertó agitada. Eran las 7 am de un día de abril. Un poco de claridad otoñal entraba por la ventana. Su corazón latía rápido y su sexo estaba mojado. Había tenido otro sueño erótico, otro de los repetidos que tenía fantaseando con su jefe. Este había sido intenso en particular ¿Había llegado al orgasmo? A juzgar por la humedad de su ropa interior y por el rápido latido de su corazón seguramente sí.

    Se había despertado en el momento del clímax. Se quedó en la cama, inmóvil, sintiendo aún la presencia de Liam, mientras las sábanas de seda acariciaban toda su piel, manteniendo el calor que de ella salía. Aunque hizo un esfuerzo, no pudo recordar el contenido del sueño. Sin embargo, aún seguía excitada. Hacía noches que no tenía un sueño húmedo, pero los anteriores habían sido con la misma persona: Liam, su jefe, diputado de la nación. Los escenarios eran diversos ¡y tan reales! Aunque siempre, por la mañana, las imágenes se desvanecían y solo quedaba el recuerdo de los intensos orgasmos, y las marcas de la excitación en su ropa interior y, a veces, en las sábanas.

    Hacía 2 años que Joselyn trabajaba bajo la órbita de Liam. Era abogada, especialista en ciencias políticas y en leyes. Aunque sus jornadas eran extensas, su trabajo la apasionaba. La mayor parte del tiempo su tarea era redactar proyectos de leyes, que luego Liam presentaba en el congreso. Por supuesto que no trabajaba sola, sino que compartía sus labores con un equipo de asesores de los cuales estaba a cargo. Era ella la que se reunía, al menos una vez por semana, con el diputado, para discutir los proyectos que estaban en marcha o para planear los nuevos. Su novio, Jonathan, era parte del equipo de asesores. Se habían conocido en el congreso. Joselyn lo quería, aunque muchas veces se planteaba si lo amaba, o si estaba con él “solo porque así se habían dado las cosas”. Últimamente se veían poco, y el sexo que ambos disfrutaban al principio se había vuelto monótono.

    Si bien Joselyn aún sentía cierta atracción física por su pareja, su deseo sexual hacía él iba en caída libre. No disfrutaba de sus besos, de sus caricias ni de sentirlo dentro. Muchas veces, mientras compartía la cama con él, solía pensar en Liam. Fantaseaba con que la poseía, con que la dominaba y con que era él quien realmente estaba adentro suyo. Era la única forma de llegar a los orgasmos. Jonathan ni siquiera lo percibía. Podría decirse que, en el último tiempo, el mundo imaginario sexual de Joselyn rondaba en torno a su jefe. Lo deseaba tan intensamente que solía tocarse pensando en él, y fantaseaba escenas sexuales mientras estaba despierta o dormida, mientras hacía sus actividades o no hacía nada.

    Pero ella jamás lo diría. Su moralidad y su estructurado sistema de creencias no se lo permitía. Su jefe estaba felizmente casado. Liam Brest, diputado de la nación, 5 años mayor. Un hombre alto, musculoso. Ojos color miel. Pelo castaño prolijamente peinado, y barba a tono. Joselyn pensaba que en otra vida debió haber sido vikingo, o leñador. La prolijidad en su barba y en su pelo era algo impresionante. Siempre lucía como si recién hubiese salido de la barbería. Su ropa, perfectamente combinada con sus accesorios le daba un aspecto varonil único. La frutilla del postre era su perfume: una fragancia entre madera, tabaco y cuero lo volvía realmente irresistible. Ese perfume era especialmente excitante para Joselyn, ya que le hacía acordar a su adolescencia y a un profesor de la escuela con el que había fantaseado. La presencia de Liam generaba impacto, principalmente en el sexo femenino. Por donde pasaba dejaba una estela de feromonas, sexo y masculinidad que seguramente excitaba no solo a Joselyn. Era común escuchar murmullos y cotilleos cuando Liam entraba a la sala de redacción.

    Aún con el corazón acelerado, Joselyn salió de su cama. A las 08 am tenía que estar en el congreso, y su agenda del día estaba repleta. Ella, su equipo y el diputado estaban trabajando en un importante proyecto de reforma de la ley de educación. Si todo iba bien, entraría a comisión la semana próxima. Estaban ultimando los detalles y corrigiendo las imperfecciones. Esa mañana ella y Liam se reunirían con el ministro de educación ¿Cómo iba a hacer para concentrarse?

    Tomó ropa interior del primer cajón de la cómoda y se dispuso a darse una rápida ducha mientras se hacía el café. Mientras se duchaba, imágenes de su sueño la invadieron. No pudo evitar sentir el agua, que estaba a una temperatura particularmente ideal, cayendo por su cuerpo: primero la sintió en su cabeza y su pelo, después en su cuello, en sus tetas, en el ombligo y por último entre las piernas. La sensación del agua rozando su sexo le resultó muy placentera. Mientras pensaba en que así debían sentirse los besos de Liam, sintió como de a poco se humedecía de nuevo. Sus manos se le fueron de control. Se tomo del cuello con ambas, las palmas apretaban su garganta y los dedos la parte trasera de su cuello. Presionó, primero suave y después más fuerte, cortando el aire, mientras el agua seguía cayendo.

    Se desconocía a sí misma, pero a la vez se gustaba. Se soltó el cuello y bajó las manos hasta sus tetas. Las presionó con fuerza y notó la erección de sus pezones que masajeó entre el pulgar y el índice. En su mente era Liam, siempre Liam, que la estaba agarrando por atrás y se frotaba contra ella. Pudo sentirlo, sentirlo adentro, como si fuera real. Se puso de frente a la pared, el agua caía ahora sobre su cara. Con una mano se afirmó en los azulejos y con la otra, después de acariciar su panza, empezó a tocarse entre las piernas. Primero pasó los dedos suavemente por sus labios, después sintió la erección de su clítoris. Se tocó, como nunca lo había hecho. Liam, siempre Liam. El agua seguía cayendo, sus dedos se movían al compás de su corazón acelerado. Disfrutaba tocarse, se conocía tanto.

    Levanto la cola hacía atrás, como si Liam la estuviera levantando, y con los movimientos perfectos de sus dedos (y de su cuerpo) llegó rápidamente a un orgasmo, increíblemente intenso, como aquellos que vivió de adolescente, cuando se masturbaba a escondidas y todo era prohibido. Gimió, gimió, gimió. Sus piernas temblaban, fue perfecto. Tanto que soltó una carcajada, mientras se afirmaba ahora con las 2 manos a la pared que tenía enfrente. El agua seguía cayendo, la temperatura era perfecta.

    Pasaron 20 minutos y el vapor del baño había empañado los vidrios de todo el departamento. Se puso la ropa interior, un conjunto nuevo de encaje blanco que le habían regalado para su cumpleaños. Miró por la ventana. Su piso daba al parque. Todavía no había amanecido, pero la primera claridad de la mañana dejaba ver los grandes tilos con sus hojas amarillentas y rojizas. Era una hermosa postal otoñal. Pronto llegaría el invierno, y el paisaje de la ventana cambiaria totalmente. Reflexionó sobre si ella cambiaría también, como los árboles, el parque y la ciudad. Se miró al espejo, mientras el aroma a café recién hecho se mezclaba con su olor de mujer. Joselyn sabía que era hermosa. Se gustaba a sí misma y sabía que podía tener a cualquier hombre que quisiera. Sin embargo, toda esa seguridad quedaba detrás del personaje que había asumido. Fue educada para ser tímida, respetuosa y cumplir con los mandatos sociales. Aunque muchas veces usó sus encantos para conseguir cosas, disfrazaba su intensa presencia sexual con un manto de dulce timidez. Sabía que esto excitaba más a los hombres. Lo sabía sí, pero no lo exploraba. Su mente se interponía continuamente en sus impulsos sexuales.

    Se sirvió su café. La taza que Jonathan le había regalado le parecía insulsa, pero igualmente la usaba. Paso otra vez frente al espejo. Se detuvo a mirar lo bien que le quedaba ese conjunto de encaje. Como si hubiera sido hecho exactamente a su medida. Noto las transparencias del corpiño que dejaban entrever sus pezones, aún excitados. Se miró de frente, y después se dio vuelta para verse la cola. La parte de atrás del colaless se metía entre sus glúteos. Al verse sintió cosquillas, pero cuando los pensamientos sexuales intentaron invadirla de nuevo, los cortó de cuajo. Se hacía tarde, tenía que salir en 5 minutos.

    Terminó de vestirse. La reunión con el ministro era muy importante, tenía que estar acorde. Eligió una pollera de gabardina elastizada color coral, bolso y zapatos a tono, y camisa blanca. La pollera se ceñía firmemente a su abdomen y se abría un poco a la altura a sus caderas, remarcando su magnífica silueta. La camisa era ajustada y de mangas largas. Decidió ponerla dentro de la pollera y dejar los primeros 2 botones desabrochados, para insinuar su escote. Mientras bebió su café, se maquilló y cuando terminó tomó su abrigo y partió hacía el congreso.

    Joselyn era puntual. Siendo las 8 de la mañana estaba cruzando el control de seguridad. No pudo dejar de notar la mirada de los guardias, que la desnudaron con sus ojos perversos, llenos de lujuria. No iba a aceptarlo, pero esto la excitaba. Les devolvió una sonrisa, una sonrisa cómplice disfrazada de su dulce timidez. –Buenos días, fue todo lo que pudieron decir los guardias mientras la admiraban.

    Los hombres la deseaban. No iba a aceptarlo, pero…

    Piso 1, ala oeste, Honorable Congreso de la Nación. “Dr. Liam Brest, diputado de la Nación” decía el cartel de bronce pegado a la izquierda de la puerta tras la que se encontraba una gran oficina común con los escritorios del equipo de Joselyn. Liam había modernizado las instalaciones con plantas, cortinas y muebles. Eran las oficinas más modernas del congreso. Las ventanas izquierdas daban a la calle, y a la derecha se encontraba la oficina de Joselyn, también con toques modernos y sofisticados, separada del resto de los escritorios por una puerta y pared de vidrio. Al fondo de la sala común, frente a la puerta de ingreso, había 3 ventanas interiores y una puerta de vidrio. De las 3 ventanas, 2 correspondían a la sala de reuniones (donde se recibían las visitas) y 1 al despacho personal del diputado, que quedaba separado del resto de los escritorios por la puerta. Casi siempre las cortinas americanas de las 3 ventanas estaban abiertas, y desde los escritorios se podía ver tanto la sala de reuniones como el despacho. Esa mañana, las 3 estaban cerradas.

    Joselyn entró a la sala, 8:10 de la mañana. Detrás suyo entró Jonathan, que la saludó apresuradamente. Jonathan no se detuvo ni un segundo. No la observó, no la olió, no la admiro. Le dio un corto beso, como quien no quiere la cosa, y siguió su camino. Joselyn no sintió frustración, de ninguna manera. Sintió ira. Sintió el peso de la rutina. Sintió el corto beso como un trámite más que había que hacer. Sintió que esa relación pronto iba a terminar, quizás con el invierno. Mientras Jonathan fue a su escritorio, Joselyn saludó al resto de su equipo. Habló brevemente de la importancia de ese día y mientras hablaba, mirando de frente al despacho del diputado, notó las corinas cerradas. Debía ser por la visita ¿Liam ya estaba allí? Liam…

    –Concéntrate, se dijo.

    Terminó con la oratoria y se dirigió a su oficina. Cuando abrió la puerta de vidrio lo sintió. Sintió su perfume, el perfume del diputado. Era inconfundible ¿Estaba alucinando? No. Era real. Ese perfume tan varonil. Madera, tabaco y cuero. Se parecía al de su profesor. Volvió a sentir cosquillas entre sus piernas y alrededor de su ombligo. Volvió cortar el pensamiento. – Puedo con esto, pensó.

    Definitivamente el diputado había estado allí. Joselyn siguió el rastro del perfume, iba directo hacia su escritorio. La presencia de Liam estaba por todos lados. Todo parecía tal cual como la había dejado al irse el día anterior, salvo por la foto. Una foto de ella con sus amigas en una playa del caribe. – A ti no te dejé ahí, susurró. A juzgar por el perfume impregnado en la foto, Joselyn habría jurado que el diputado la había tenido entre sus manos, y no solo eso, llegó a pensar que incluso que podría haberse frotado con ella – ¿Por dónde?, la cruzó un perverso pensamiento. Otra vez las cosquillas. Otra vez el calor, recorriendo su cuerpo. No iba a poder, dudaba si iba a poder contenerse cuando lo tuviera en frente. Tomó la foto, volvió a olerla, cuando vio otro detalle: sobre el teclado de su computadora, había un memo amarillo de los que ella usaba, con un mensaje. La tinta roja con la inconfundible letra del diputado decía: “No quise molestarte a tu teléfono, te espero en mi oficina cuanto antes, para ultimar los detalles de la reunión con el ministro. L. B.” Liam ya estaba allí. Su perfume, de nuevo su perfume.

    Jonathan se asomó por la puerta. – Dejé el proyecto final y los anexos I y III corregidos en el primer cajón… – dijo, con tono sobrio y aburrido. Joselyn escondió rápidamente la foto y el memo tras la pantalla de su computadora, abrió el cajón y solo respondió “Gracias”. Jonathan volvió a irse sin decir nada, sin notarla, sin sentirla. En ese momento ni siquiera la ira podía opacar la excitación de Joselyn, que tomó su agenda, su birome rojo, el proyecto de ley y sus anexos, y se partió a reunirse con el del diputado.

    Dio 3 golpecitos en la puerta. 3, no iba a olvidarlo jamás. – Adelante – dijo Liam desde el interior. Joselyn abrió la puerta y el perfume, de nuevo, el perfume. Las cosquillas, el calor. Entró al despacho. El diputado estaba parado hablando por celular de frente a una ventana que daba a la calle y de espaldas a ella. Se dio vuelta y le hizo un gesto para que se sentase. Llevaba un pantalón azul, muy ajustado, que le marcaba los glúteos y… su hombría. Joselyn no pudo disimular, su mirada se fijó allí, justo entre las piernas del diputado. Él se dio cuenta – ¿Se dio cuenta?, se preguntó.

    El corazón de Joselyn comenzó a acelerarse y, aunque quisiera cortar los pensamientos, su cuerpo hablaba por ella. Con solo ver el bulto que se mercaba en ese pantalón ajustado las cosquillas entre las piernas se convirtieron en un calor intenso que llegaba hasta su ombligo, sus pezones se pararon y sus partes se humedecieron. Ya no podía frenarlo. Mientras el diputado continuaba con su conversación caminaba por todo el despacho. Joselyn no pudo evitar seguir mirándolo. Llevaba una camisa blanca, de algodón, que le marcaba los brazos y los pectorales. De espalda realmente parecía un toro. Sus manos enormes, su barba y su pelo perfectamente acomodos, su virilidad, su sexual presencia. El diputado se paró nuevamente de frente a ella. Un cinturón marrón se ajustaba sobre su cintura y el pantalón le marcaba sus piernas, y de nuevo, su hombría. Joselyn notó que había cambiado de tamaño – Me miró el escote, se dijo. Se sonrojó. A esta altura, el calor en su cuerpo era fuego. Y su perfume, siempre su perfume.

    El diputado siguió con la conversación telefónica. Mientras caminaba por el despacho, cerró las cortinas de la ventana que daba a la calle, dejando que una pequeña hendidura por la que entraba la tímida luz de la mañana de otoño. Después fue hacía la puerta y la trabó, suavemente. Abrió con los dedos la cortina americana de la ventana que daba a la sala común, miró hacia los escritorios y la volvió a cerrar. Volvió a caminar y se paró justo frente a de Joselyn, que estaba sentada en el sillón del escritorio. Su cara había quedado justo a la altura del creciente bulto en el pantalón ajustado del diputado. No pudo evitar sonrojarse. Se sintió mojada, excitada, caliente; y al mismo tiempo sucia, púdica e infiel. Bajó la cabeza y miro al suelo, tímidamente.

    El diputado le acarició el cabello y, con sus grandes dedos, le levantó la cabeza desde el mentón, obligando a Joselyn a mirarlo. Ella miró hacia arriba y él diputado la miraba fijamente, mientras seguía hablando por teléfono. La tensión sexual entre ambos llegaba a su punto máximo. El aire estaba viciado de sexualidad y hormonas. Joselyn estaba en otro plano, ya no podía distinguir ninguna palabra de la conversación telefónica. Solo podía sentir el perfume: madera, cuero y tabaco; y su cuerpo, que era una hoguera de sensaciones. El diputado soltó el mentón de Joselyn y dirigió la mano que tenía libre hacia el escote de Joselyn. Separo aún más los botones que estaban abiertos, y miró detenidamente sus tetas.

    Después tomó el tercer botón entre sus dedos. Joselyn lo detuvo poniendo su mano suavemente sobre la de él, pero él no se corrió. Dejó su mano sobre el botón, como pidiendo permiso. Joselyn dudó. Dudaba. Se sentía sucia, se sentía infiel. Esto no estaba bien, no era lo que había aprendido. Pero mientras la culpa la inundaba, su mano soltó la del diputado, dándole permiso para desabrochar el botón. Miró hacia arriba, hacia el rostro perfecto de su amante y sus ojos color miel, y él le devolvió la mirada.

    Liam desprendió los botones, de a uno. Sus manos eran suaves y sus movimientos perfectos y sutiles. Nunca le sacó los ojos de encima. La deseaba, la desnudaba con la mirada, la olía y la sentía. Mientras, seguía hablando por teléfono. La camisa de Joselyn quedó totalmente abierta. Las transparencias de su corpiño blanco dejaban ver la erección de sus pezones. Él la miró fijamente y comenzó a masajear uno de sus pechos, y luego el otro, y luego los 2. Su mano era tan grande. La metió por debajo del corpiño y masajeó sus pezones con cierta dulzura. Joselyn notaba como seguía aumentando el tamaño del bulto del pantalón. Ya no podía más, quería verlo desnudo. Quería sentirlo, como en sus fantasías.

    El diputado tomó con suavidad la mano izquierda de Joselyn y la puso sobre su hombría, para que ella lo masajeara. Joselyn pudo sentir la dureza del pene debajo del pantalón, pero otra vez sintió culpa. El sentimiento hizo que sacara la mano. El diputado la miró con suspicaz ternura y, mientras seguía hablando por teléfono, bajó el cierre de la cremallera y sacó la verga del calzoncillo, mientras de masturbaba. Joselyn miró hacia arriba, hacía sus ojos, y después miró directamente su hombría. La escena perfectamente erótica y pornográfica, más aún que las que había imaginado, y Joselyn ya no podía resistirse, su excitación era tal que no existía espacio para su mente. Los sentimientos de culpa habían desaparecido. Se dejó llevar por el instinto animal que la dominaba. Solo deseaba metérselo en la boca. Y lo hizo. Corrió la mano del diputado y tomó su miembro con la suya.

    Todavía no había alcanzado su máxima erección, pero ya dejaba suponer su enorme tamaño. Lo tocó, lo miró, era perfecto. Mientras lo masturbaba notó como la sangre fluía, aumentando más el tamaño. Bajó la otra mano que tenía libre hasta su clítoris, y empezó a tocarse, como en la ducha esa misma mañana. Siguió tocando la verga del diputado y cuando no pudo aguantar más se la metió en la boca. Succionó suavemente el glande, Liam se estremeció. Joselyn succionó más, acompañando la succión con movimientos de su mano. Sintió su boca llena del miembro de Liam. Sintió las pulsaciones, la sangre y su calor. Sintió como Liam llegaba a la erección máxima y sintió como en un momento su verga le ocupaba toda la boca.

    Siguió succionado y acompañando los movimientos con sus manos, una sobre él y la otra sobre ella. Mientras se estimulaba el clítoris, dejó que un dedo se meta en su interior. Sintió su propia humedad y la temperatura de su cuerpo ¡Las descargas de placer eran tan fuertes, tan intensas! Joselyn acabó. Con la enorme y dura verga del diputado en su boca y tocándose como ella sabía llegó a uno de los orgasmos más fuertes de su vida. Hasta ese momento…

    El diputado no pudo dejar de sentir el orgasmo de Joselyn, y su excitación aumentó aún más (si cabe posibilidad). La sujetó de la cabeza con la mano que tenía libre, y mientras ella se quedaba quieta, aun con una mano entre sus piernas, él se movía hacia adelante y hacia atrás, haciéndole el amor en la boca. Con la mano que tenía libre, Joselyn lo agarró por sus duros glúteos y lo empujó conta ella, obligando a que el miembro entrara más, más profundo hasta su garganta, provocándole algunas arcadas. Era obvio que esto le daba más placer al diputado ¿y a ella?

    Liam colgó el teléfono. Su respiración estaba agitada y su corazón latía rápido. Podía sentir toda la sangre de su cuerpo detenida entre las piernas. El calor lo recorría entero, sentía que podía acabar en cualquier momento. Sacó la verga de la boca de Joselyn. Ella lo miró, hacía arriba, hacia sus ojos color miel; con esa mezcla de timidez y de dulzura. Con la camisa abierta y sus pezones apuntándolo, amenazantes. Él la miró a ella, la miró ya no tiernamente, ya como un animal, deseando comerla. Sin hablarle, la tomó de la mano e hizo que se levantara. Ella era de estatura un poco menor, por lo que seguía mirando hacia arriba. Sin hablar, seguían sin hablar. Volvió a mirarla y se dejó llevar por su instinto animal. Su canibalismo. Con su erección al máximo, la tomó de la cintura con las dos manos y casi sin esfuerzo la subió al escritorio. Se posó entre sus piernas y comenzó a frotarse contra ella, levantado su pollera con cada movimiento.

    Clavó la mirada en sus ojos, mientras con una mano desabrochaba hábilmente su corpiño. Las tetas de Joselyn quedaron desnudas, eran perfectas ¡Sus pezones estaban tan duros! El diputado no pudo dejar de mirar las hermosas tetas de su amante, sus pezones, su dulzura. Y su mirada cambió, ya no era un hombre. La perversión y la lujuria lo poseyeron. Liam se quitó la camisa y estrujo los pechos de Joselyn violentamente. Después se acercó a su cara, la miró fijamente a los ojos y le dio un apasionado beso ¡Sus lenguas se enredaron con tanta intensidad! Habían comenzado a comerse. Comerse sus bocas y sus labios, su carne. Con un movimiento brusco, la sujetó del cuello. El apretón era intenso pero suave.

    Volvió a mirarla a los ojos. Ambos respiraron agitadamente, juntos. Como si fuera el agua de la ducha de la mañana, Liam comenzó a darle besos. Primero le besó la cara y el cuello, después las tetas, una y la otra, mientras la acariciaba con sus enormes manos. Joselyn sintió la succión enérgicamente en sus pezones y Liam pudo sentir la electricidad que estos producían al rozarle los labios. Siguió el recorrido por su ombligo hasta llegar entre sus piernas. Levantó un poco más la pollera y la despojó de su ropa interior. Besó los costados de sus labios y después la besó entera. Metió su lengua dentro ella y sintió su sabor, su exquisito sabor de mujer. Y ella lo sintió a él. La excitación seguía su inexorable rumbo, los 2 amantes estaban extasiados. Mientras recorría con los labios y la lengua todo el sexo de Joselyn, el diputado dejó sus labios sobre el clítoris, y lo aprisionó entre estos y la lengua. Lo soltó, y mientras hacía una sutil succión comenzó a estimularlo suavemente con toda la boca. Sintió toda la sangre de Joselyn fluyendo hasta allí, como le pasaba a él mismo.

    La erección del clítoris en su boca lo llenó de placer. Joselyn lo tomó de la cabeza – Nunca salgas de ahí, susurró. Está vez el orgasmo fue más fuerte, más fuerte que el más fuerte que había tenido. Joselyn lo sujetó fuertemente de la cabeza con ambas manos, lo presionó sobre su sexo, obligándolo a comerla, y dejó fluir ese orgasmo tan increíble. Esto sí era el clímax, esto sí era éxtasis. Sus piernas temblaban y ella entera se contrajo para dejar escapar su esencia en la boca de Liam. Él lo sintió, sintió todo. Sintió su gusto, su olor, su sexo y su éxtasis. Sintió la dureza del clítoris, que estaba incluso más firme que los pezones. Sintió como Joselyn se contrajo y como se relajó luego, después de los espasmos orgásmicos.

    Después de unos segundos de respirar sobre ella, el diputado se levantó, más animal que nunca. Volvió a besarla con pasión pornográfica. Joselyn sintió su propio sabor, y esto la excitó aún más. Con un aterciopelado movimiento la hizo ponerse de pie y luego, más bruscamente, la puso de espalda. Se frotó contra ella y apoyó su pecho y su abdomen en los músculos de la espalda de su amante. Acarició la curva trasera que se marcaba en su cintura, y afirmó la verga conta su culo, tan duro como el de él. Ella pudo sentir cada milímetro de su suave piel en contacto con la suya. Él nunca dejó de frotarse, de tocarla, de sentirla. Su erección seguía en el punto máximo, ya no podía más. Joselyn se movía dulcemente, ya como mujer, ya como gata.

    Él la agarró la fuertemente de las tetas, desde atrás, y la obligo a tirarse hacia adelante. Joselyn terminó con la cola levantada y los pechos apoyados en el escritorio. Era el momento. Ninguno de los dos podía soportar tanta calentura. Ella quería sentirlo dentro ¡lo deseaba hace tanto! y estaba a punto de suceder. Él solo pensaba en poseerla, en inyectarla con su hombría. El diputado le levantó nuevamente la pollera y Joselyn giró su cabeza para mirarlo. Era perfecto. Su cuerpo, su pecho, su abdomen. Podía ver la suavidad de su piel. Joselyn sintió como el diputado empezó a rozar todas sus partes con la punta de su verga, y la metió. Primero lento, casi con amor. Él sintió el calor y la humedad, y ella sintió como cada centímetro de él la penetraba; y la hacía sentir mujer, amante, infiel, puta. Ya no existía la culpa ni el miedo. Ya no había máscaras, no tenía que aparentar ni ocultarse, porque asumió lo mucho que le gustaba todo lo que estaba experimentando.

    Y gimió. Gimió sin importarle la gente que había del otro lado. Ni siquiera le importo que Jonathan estuviera escuchando. Gimió y gimió, mientras Liam seguía poseyéndola, ahora más rápido. Ya no quedaban rastros de dulzura, el hombre era más animal que nunca. Un animal que solo pensaba en poseer y en acabar. Quería volcar toda su semilla dentro de su hembra. Como era de esperar, Liam llegó al clímax, envuelto en un torbellino de fuego, sexo, pasión y sudor. Agarró firmemente las tetas de su amante, se quedó inmóvil sintiendo las cosquillas recorriendo todo su pubis y ella hizo el resto. Mientras el permanecía inmóvil ella se movió gatunamente sobre él, sobre su verga. El orgasmo no tardó en llegar, lo siguió la eyaculación. Tanta excitación hizo que el diputado acabara como cuando era adolescente. Se convulsionó sobre ella; y en ese momento, justo en ese momento, cuando la erección era máxima y Joselyn podía sentir la entrada y la salida del miembro de Liam, y el roce de este contra su clítoris y su zona G, alcanzó el (ahora sí) orgasmo más intenso de su vida. Un orgasmo que no podré describir con palabras. Sintió contraerse todo su cuerpo, sintió la energía sexual atravesándola y sintió a su vagina presionarlo todo, porque si, sintió que todo el diputado estaba dentro suyo. Y gimió. Gimió.

    9:45 de la mañana. Suena el intercomunicador del despacho. Los dos amantes se estaban terminado de acomodar. Joselyn aún se sentía húmeda y agitada. La semilla del diputado se derramaba entre sus piernas. Había llegado el ministro.

    – Puedo con esto, pensó.

    Y su perfume. Siempre su perfume.

  • En un restaurante de Guadalajara

    En un restaurante de Guadalajara

    Ese día estábamos Ximena y yo descansando un rico viernes, fin de semana por fin y decidimos dejar a nuestros hijos con la mamá de Ximena, para darnos un descanso ambos del cuidado de los niños y tener tiempo para nosotros.

    Me salí temprano de trabajar ese día y la invité a comer, con el pretexto de iniciar desde antes una rica velada por ese día.

    Es importante mencionar que mi pareja y yo hemos hecho cosas únicamente soft y que la ropa que usa, normalmente suelo comprarlos, ya que me encanta la miren con morbo y que ella se comporte coquetamente cuando salimos.

    Siempre me gusta vestirla con escotes demasiado pronunciados y con vestidos bastante pegados, con lo que se le marque su hermosa cintura y sobre todo sus nalgas, que vale la pena comentar que las tiene enormes y deliciosas, por no decir suculentas. El par de tetas que tiene de igual forma exquisitas y sobre todo la sensualidad con ese par de lentes, que hace verla en forma inocente y a la vez, demasiado sensual.

    Ximena tiene 14 años menos que yo, eso la convierte en la menor de las esposas. Recuerdo que ese día se puso un vestido color verde, muy entallado y obvio sin sostén y un escote fenomenal. Además de marcar su divina cintura, también marcaba su hilo, con su delicioso trasero.

    Nos encaminamos a un lugar de mariscos, dónde concurre mucho hombre y era el ambiente ideal para ver cómo todos la voltearían a admirar, y además tenía toda la libertad de poder ser coqueta con cualquiera del lugar.

    Una vez entrados en copas y ya cercanas las 7 de la noche, después de haber degustado una deliciosa comida y entre aperitivos y digestivos, pues era momento de iniciar la fiesta. En el lugar no había algún macho que le llamará su atención, para ser honestos en ese momento mucho joven que no pasaban los 30 años y a mi pareja cómo se habrán percatado, le gustan mayores, cómo dice la canción.

    Durante la comida le estuve platicando de un amigo, que no es para nada cercano, de hecho me agrego durante una borrachera, y pues cada que publicaba alguna foto de Ximena, pues me comentaba que estaba muy guapa, y aprovechaba para preguntarle algo más de ella, incitando a que sin temor alguno comentara algunas cosas ya más candentes de mi pareja, lo cual para nada me molestaba, al contrario me excitaba y aunque jamás le platique que ella estaba enterada de esa situación, para mi nuevo amigo pues era un secreto entre ambos. Ximena me preguntaba que si mi nuevo amigo conocía a algún familiar o amigos cercanos, y mi negativa fue correcta, solo era amigo de borrachera aunque es una persona agradable.

    Me preguntaba en la sobremesa por mi amigo y se me ocurrió la idea de sugerirle, invitarlo dónde nos encontrábamos, y me evidentemente me preguntó que cuál sería la propuesta. Le dije que podía coquetear con él, lo suficiente para ver si le podía ocasionar una erección, y que me haría el desentendido en todo momento para que fuera lo suficientemente atrevida con él.

    En ese momento le marque a mi amigo y le comenté que estábamos en un restaurante y que si gustaba acompañarnos, que únicamente estábamos Ximena y yo, además le envíe una foto con lo que ella tenía puesto en ese momento, además informando que se le veía espectacular. De inmediato me confirmó su asistencia. No tardó mucho en llegar al lugar, y pues le presenté a Ximena y de inmediato vi su mirada de lujuria y comento sin dudar que Ximena estaba muy linda, además del cumplido universal, de que afortunado soy en tener una pareja tan sensual.

    De inmediato y cómo todo buen amigo pues nos invitó una ronda de bebidas para que pudiéramos entrar en ambiente y pues Ximena sentada en medio de ambos, aunque había personas en el restaurante no perdió oportunidad para cada vez que se levantaba nuestro amigo admiraba su rico trasero, o de repente se inclinaba para mostrar más su escote y pues solo veía la mirada de deseo con Ximena y eso me excitaba demasiado. Para ese momento los pezones de Ximena ya eran más notorios y se notaba que no tenía sostén.

    Cuando nuestro nuevo amigo se levantó al baño, me comento que si podíamos seguirla en casa y por supuesto no tuve empacho en aceptar, obvio que nuestro amigo sería invitado. Al regreso del baño le sugerimos seguirla en casa y el encantado acepto y de inmediato nos retiramos a nuestro domicilio, sin antes llegar a comprar algo para tomar en casa.

    Al llegar a casa pues lo primero fue servirnos unas bebidas y ella le pidió al invitado que la acompañara a la cocina mientras yo intencionalmente iría al baño. Esto me lo platicó posterior, que durante su estancia en la cocina al preparar las bebidas se inclinaba frente a él y se acercaba demasiado para que el tuviera esa confianza con ella y cuándo baje los observe muy sonrientes además que el vestido que ella tenía puesto y con la pierna cruzada se podía ver un poco más sin llegar a mostrar algo de su linda vagina y pues decidimos iniciar a poner algo de música.

    Ximena no le gusta mucho bailar y nuestro amigo pidió permiso para entrar al tocador y pues sin problema alguno, entonces le pedí a Ximena cambiara de atuendo y ponerse algo más atrevido para la ocasión y por supuesto acepto. Al regresar nuestro amigo del baño me quede conversando con él un poco y para que no sintiera pena alguna le preguntaba que si le parecía guapa Ximena, y que era lo primero que le miró, además de comentarle que era una fiera en la cama y que le gustaba mucho experimentar cosas y pregunto, ¿Qué tipo de cosas?, mi respuesta fue, investígalo.

    Al bajar Ximena por las escaleras de la casa el vestido que se había puesto, de los más cortos que ella tenía y evidentemente mi amigo solo observo ese espectáculo visual al mirarla bajar y notar, sin mucho esfuerzo algo más de su anatomía, y aunque intento ser discreto pues pude observar su mirada de deseo y ella solo comento que se sentía más cómoda y al sentarse solo observe que cruzo su pierna lentamente y dejo ver su tanga color amarilla, a lo que mi amigo comento que se veía muy divina y le dije que además levantaba algo más que suspiros con ese atuendo.

    Me levante a preparar más bebidas y les di la espalda a lo que ella aprovecho para levantarse nuevamente abriendo sus piernas para que el pudiera observar sin temor alguno por mi presencia y le dio la espalda para inclinarse a recoger lo que había en la mesa de botana demás de limpiar un poco para lo que dejo más al descubierto sus enormes nalgas a la altura de la vista de nuestro amigo, el cual solo quedó atónito y sin dar crédito a lo que estaba mirando. A mi regreso ella se sentó y cada vez que lo hacía siempre lo dejaba admirar algo más de su tanga amarilla, que por cierto era un poco transparente.

    Nos dispusimos a jugar el famoso Jenga con castigos entre los cuales había castigos, aunque no tan extremos si fueron suficientes para tomar algunos tragos más que nos quitaron la pena por completo para comentar temas más picantes en la velada. Uno de ellos era la de besar al de al lado y por supuesto cuándo le toco recibir el premio a mi amigo, le dije, sin pena, solo es un juego, ella se levantó a darle su beso que fue cómo de primaria y Ximena le dijo que fuera cómo de preparatoria y por supuesto el sin más la beso apasionadamente mientras ella tomaba de la cadera buscando que sus cuerpos estuvieran más juntos y el vestido se subió un poco más ya dejando al descubierto la mitad de su lindo y enorme trasero y al terminar el beso ella le dio la espalda para que viera esa linda postal y se bajó lentamente el vestido, a lo que le pregunto qué le había parecido el beso, por supuesto respondió que fue de lo mejor en su vida.

    En seguida me toco poner a mí un castigo a Ximena y pues solo pedí que me entregara su tanga transparente para olerla y ella acepto, se levantó y empezó a bajar lentamente su diminuta panty cubriéndose que no se viera algo más y me entregó, evidentemente al sentarse no dejo que se viera nada de su hermosa vagina depilada, y de inmediato la lleve a mi nariz para oler sus perfumes exquisitos y por supuesto le pregunté a mi amigo si deseaba hacer lo mismo y por supuesto acepto, y se llevó la tanga a su nariz, y le pregunté que si la tuviera puesta que haría, a lo que inicio a recorrer con su lengua la parte frontal de la prenda y se notaba muy excitado y su pantalón lo delataba.

    En ese momento se habían terminado los tragos y ella propuso ir a servir un poco más, al levantarse abrió sus piernas dejando ver a nuestro amigo su linda vagina depilada por unos segundos. Ximena nos reclamó que ninguno le iríamos a ayudar a preparar las bebidas y por supuesto mi amigo, ni tardo ni perezoso se levantó muy acomedido a ayudar con esa labor y aproveché para dejarlos un momento solos y salí a la tienda de conveniencia por más refresco dejándolos solos por unos minutos.

    Lo que describo a continuación fue lo que sucedió durante mi ausencia, contado por mí Ximena. “Nos fuimos a la cocina y deje que la falda se subiera de más, y tú amigo solo me decía que tenía un cuerpo lindo y solo me sonreía, además de comentar que nuestra relación era de confianza mutua y que jamás haría algo sin que me contara, por supuesto el comprendió y afirmo que era lo mejor. De cualquier forma me inclinaba para que mi trasero sin nada pudiera observarlo y solo decía que tenía la fortuna de admirar a tan bella dama. Ximena le pregunto que dónde habían quedado sus pantaletas y respondió que en la sala, así que le pidió a nuestro amigo que si podría llevárselas.

    Nuestro amigo por supuesto accedió a hacerlo y ella agradeció el detalle dejándolo admirar su linda vagina depilada, aunque no por mucho tiempo, solo en lo que se puso la prenda íntima. Me describió su mirada cómo incrédulo a tan rica exhibición de Ximena. Al terminar bajo su vestido lentamente y en ese momento se escuchó el automóvil que anunciaba mi regreso de la tienda.

    Cuándo nos sentamos de nuevo a retomar nuestra velada y pregunté si todo estaba bien, y nuestro amigo respondió que todo excelente. Entonces para cerrar esta reunión que ya era un poco tarde, quizá cómo las 2 de la mañana, Ximena comento que se sentía cansada y por supuesto el amigo, en ese momento ya de ambos inicio su proceso de despedida.

    En ese momento me despedí de él con un abrazo y puse de pretexto ir al baño para que ambos tuvieran oportunidad de despedirse cómo quisieran. Me quede en las escaleras para escuchar y escondido ver su despedida. Pude observar cómo se acercaba a Ximena con su mano en la cintura y le dijo algo al oído y solo respondió con una leve sonrisa, y de repente se acercó a besarla, y no fue el tiempo, lo intenso.

    La tomó con sus dos manos de la cintura, y la beso apasionadamente, ella con sus brazos rodeaba su cabeza y de inmediato inicio a subir su vestido para pasar sus manos por sus enormes nalgas, redondas y exquisitas. De pronto inicio a besarle el cuello, ella solo tenía sus ojos cerrados disfrutando e inicio a sacar su par de senos, besándolos con su boca, sacando su lengua y recorriendo en círculos sus pezones deliciosos y enormes, mientras sus manos subían a tocarlos completamente. Ella inicio a bajar su mano ponerla en su miembro sobre su pantalón y de inmediato su mano fue directo a su vagina introduciendo sus dedos dentro de ella y solo gemía con placer, eso se repetía y veía cómo ya dos de sus dedos fueron introducidos en ella, yo me masturbaba admirando semejante espectáculo.

    En un momento ella lo separo abruptamente y solo le dijo, gracias por venir y esperamos verte pronto.

    Al momento que baje las escaleras ella acomodándose el vestido me dijo, te espero arriba amor. Yo veía cómo mi amigo se acomodaba su pitote y solo le sonreí, al acompañarlo a su auto le dije, que tal el faje, estuvo rico?, y él me respondió que tenía una hembra espectacular, así que sin temor le dije y me la voy a coger imaginando que estás entre los dos, solo me comento si aceptábamos dejarlo observar y mi respuesta fue, será en otra ocasión.

    Obvio al subir a nuestra habitación la encontré en la cama tocándose y pues fue de las mejores cogidas que hemos tenido en varios años, recordando esos episodios vividos esa noche, los cuales fueron muy excitante. Por supuesto mi amigo me buscaba seguido con el fin de vernos de nuevo y eso no ha sucedido, aunque hemos conversado de que sería interesante vernos otro día e inclusive nos invitó a su departamento, aunque si aceptamos sabemos lo que podría ocurrir.

    Gracias por leer este breve relato.

  • Exhibiendo a mi novia con su mejor amigo (2)

    Exhibiendo a mi novia con su mejor amigo (2)

    Después de la intensa sesión de sexo que tuvimos donde mi novia (Caro) terminó llamándome Juan (así se llama su mejor amigo), las cosas se enfriaron. Pasó un mes monótono, sin mucho que comentar. Creí que las cosas andaban mal después de la fiesta con los amigos de mi novia. Estaba un poco preocupado ya que no quería que las cosas terminaran por mis calenturas de andar exhibiéndola.

    Fue entonces cuando tuve que salir de trabajo un par de días. Pensé que nos haría bien a los 2 para despejar la mente. Sin embargo, no quería perderme nada de lo que pudiera pasar por lo que decidí abrir el whatsapp de mi novia en mi computadora. Ella al no ser tan tecnológica no sabría que lo hice.

    Llegó el día de partida, nos despedimos normal, sin mucha euforia pero bien. Ya en mi viaje cuando tuve tiempo de relajarme decidí abrir el chat de mi novia para revisar si habló con alguna de sus amigas lo pasado, para entender un poco el por qué tanta indiferencia.

    Y así fue, pude ver que hablaba con una de sus amigas que se sentía muy mal, se sentía como una puta (eso dijo ella). La amiga solo la calmaba y le decía que lo deje ir, que si estaba bien con Javier (yo), todo iba a mejorar… En fin.

    Vi igual que su chat con Juan (su mejor amigo) estaba sin actualizaciones, tenía ya les mes que no hablaba con él, la verdad me desilusioné un poco, creí que seguirían puteando después de los orgasmos que le ocasionó, sin embargo no fue así. Merodeaba en su chat, solo curioseando cuando ya estaba por cerrar mi computadora cuando inesperadamente vi que ella le mandó un mensaje el cual decía:

    C: Hola amigo, tiempo sin saber de ti.

    J: Que milagro amiga, ya se, ya 1 mes.

    C: es que he estado muy pensativa después de lo que pasó.

    J: entiendo, yo igual no he dejado de pensarlo.

    C: ¿sí? ¿Qué has pensado?

    J: ¿la verdad? En como reaccionarían tú y tu novio, si seguiríamos siendo amigos y esas cosas. Además…

    C: ¿además qué?

    J: Pues nada, además tampoco dejo de pensar en ti, en todo lo que hicimos y lo que pudimos haber hecho, la verdad me calienta demasiado pensar en tus tetas, tus pezones, tus piernas, tu culo. Me imagino tu vagina chorreando y tu gimiendo. Hace 1 mes me masturbo todos los días pensando en ti

    Cuando leí eso, en tiempo real… ufff mi verga se paró increíblemente aunque estaba híper ansioso de ver que respondía mi novia.

    C: wow, no esperaba eso. Fuiste demasiado directo jajaja.

    J: la verdad no me importa, jaja. Llevo 1 mes esperando para decírtelo. Tu no lo piensas?

    C: la verdad si he pensado en ti. Recuerdo el orgasmo que me causaste enfrente de todos mis amigos y mi novio y me erizo, pienso en como será tu pene y en como me mordías las tetas. Incluso me he masturbado varias veces mientras me baño pensando en todo eso…

    Quedé impactado. No lo podía creer, ¿todo el mes de monotonía fue por que ella solo pensaba en Juan? Tenía sensaciones encontradas, por una parte celos y tristeza pero por otra parte excitación y lujuria a mil.

    J: uff amiga, que alivio y que rico pensar eso, pensar en ti.

    J: ¿que haces ahorita?

    C: Nada, estoy en el departamento… sola. Javier salió por trabajo. ¿Por?

    J: ¿no quieres venir a mi departamento a seguir platicando de lo que pasó?

    C: ya es tarde y estoy en pijama…

    J: ándale, vente, igual y la pasamos rico jaja

    C: uff ni me lo digas que me lanzo jaja

    J: ¿que te detiene?

    C: la verdad no quiero serle infiel a Javier. Todavía tengo muchos asuntos que hablar con el y lo que pasó aquella vez fue consensuado, fue una fantasía entre el y yo.

    La verdad me sentí muy bien cuando escuché eso, fue algo real, algo que teníamos ella y yo y no lo quería romper.

    J: lo entiendo… y pues que bien por ustedes supongo.

    C: gracias por entender

    C: pero….

    J: pero ¿qué?

    C: hipotéticamente si fuera… ¿que me harías?

    En ese momento, tuve un torbellino de sentimientos otra vez… enseguida se me paró la verga y me empecé a acariciar…

    J: lo que quieras, ven y te muestro.

    C: no puedo… pero dime, cuéntame…

    J: uff que no te haría amiga… te besaría, daría un masaje por tu espalda, por el culo, piernas, entrepiernas, te tocaría un poco la vagina para sentirte mojada, seguiría con mi masajee…

    C: Ufff, solo de leer eso me mojé

    J: mándame una foto de tus tetas, quiero masturbarme pensando en todo lo que haré cuando te vea

    Dudé por un momento porque mi novia odia los packs, pensé que se enfriaría la situación pero no. Sin decir nada, mi novia solo le mandó 3 fotos. Voy a describirlas:

    1: Era una foto de ella sentada, se veía su pijama de seda amarilla con tirantes. Se veían sus pezones durísimos, se ve que los masajeo antes de mandar la foto.

    2: Era una foto ella igual sentada pero ahora se veían sus piernas, con un shortcito que era conjunto de la blusa, igual de seda, se ve que se enrollo un poco el short ya que se veían sus piernas desnudas hasta antes de llegar a su vagina.

    3: No lo puedo creer. La tercera foto era una foto de ella sentada con sus tetas al aire, las abrasó con su mano, se veía la mitad de su pezón izquierdo y su pezón derecho se veía completo. Grande, hinchado, durísimo y ensalivado.

    Ufff que sensación en ese momento me empecé a masturbar rápido, masajeaba mis huevos y la cabeza de mi pene, tuve un orgasmo delicioso, saqué bastante semen, estaba excitadísimo.

    J: omg. Que tetas tienes Caro no mames, que pezones, que piernas me vuelves locooo.

    C: te imagino besándolos, mordiéndolos

    J: eso es lo último que quiero… quiero succionarlos, modérelos, ahogarme en tus tetas, pasar mi glande por ellas, que me hagas una rusa con las tetotas que tienes mientras me chupas la cabeza del pene, quiero que te comas todo, venirme en tus tetas, en tu boca

    C: que rico, lo leo y me excito, estoy muy mojada, quiero sentirte dentro de mi, abrir las piernas, que me cojas duro, por todos lados, quiero que me hagas tuya.

    J: que rica estas no lo puedo creer, quiero sentir a que sabe tu vagina, chuparte, meterte mis dedos, quiero que gimas de placer, pellizcarte los pezones y que tengas un orgasmo mientas te hago sexo oral…

    Para eso, Caro dejó de contestar… pensé seguro se está masturbando la muy perra. Yo no perdía detalle, mi verga ya estaba parada de nuevo. En la pausa, regresé a las fotos que le mandó mi novia su mejor amigo, a repasar las tetas, pezones y leer todo lo que escribían…

    Cuando de momento suena mi celular y era Caro!!! Wtf pensé, y su mensaje decía: “mi amor, te extraño, quiero tenerte de vuelta te estoy esperando en casa muy caliente como te gusta.” Y me mandó las mismas 3 fotos.

    No le contesté. Quedé impactado por la situación, estaba fuera de si. Claramente, al recibir ese mensaje me volví a masturbar como loco teniendo otro orgasmo.

    Pasaron unos 5 minutos y al fin Caro le contestó a Juan.

    J: ¿hola?

    C: hola, perdón ya volví

    J: ¿a dónde fuiste?

    C: la verdad me estaba masturbando, estoy muy mojada, tuve un orgasmo intenso solo de pensar todo lo que me harías, te sentí chupándome la vagina, me apreté los pezones como dijiste. Quiero tenerte dentro de mi, que me llenes con tu semen, que me des nalgadas, sentarme arriba de ti.

    J: me hubieses mandando un video…

    C: si lo pensé pero pudo más mi excitación

    J: quiero cogerte durísimo, que lo sientas hasta tu garganta, quiero sentir como mis huevos golpean tu culo mientras te cojo, quiero escuchar tus gemidos y venirme dentro de ti, ver como sale mi semen de tu vagina… acabo de venirme, saqué mucho semen

    C: quiero comérmelo, sentirlo caliente dentro de mi boca, quiero limpiártela con mi lengua.

    J: uf nena, no sé por qué no quisiste venir… te jaja.

    C: jajaja.Ya te dije…

    J: bueno, ni pedo. Aunque sea estuvo buena este sexting, nunca lo había hecho.

    C: ni yo, si estuvo muy rico…

    J: Oye entonces, ¿cuándo nos vemos?

    C: primero déjame hablar con mi novio y aclarar todo este tema…

    J: ok, tendré que conformarme con la foto de tus tetas…

    C: disfrútalas

    En ese momento creí que todo había acabado, tuve como 4 orgasmos no me imagino la masturbada que se hizo mi novia, seguro estuvo increíble. Sin embargo… no terminó ahí…

    J: que te parece si ideamos un plan para que podamos estar juntos con el consentimiento de tu novio?

    C: de que hablas?

    J: si, hagamos una reunión, tomemos como la otra vez y propongamos el juego de verdad y reto para que podamos volver a estar juntos

    C: estas loquísimo pero me gusta la idea creo que si puede funcionar…

    En ese momento, ya sin fuerzas, volví a masturbarme pensándolo… estaba convirtiéndome en un cornudo, creo.

    C: le dijo cuando regrese mi novio de viaje le voy a decir que hagamos una reunión aquí en el departamento contigo y otros amigos para romper el hielo de la otra vez. ¿Te escribo cuando lo logre va?

    J: Dale, conste. Esperare con ansias.

    C: listo, me voy a dormir amigo, “amigo” jaja

    J: jajaja dale nena, sueña con mi verga.

    C: y que lo digas… Beso

    En ese momento mi novia borró la conversación con Juan, pfff pensé amo a esta vieja, me vuelve loco lo que está sucediendo. Ya quería volver a casa, ver como iban a planearlo. Cuando regresé a la ciudad, los siguientes días fueron de sexo increíble, cogíamos todo el tiempo, en todos lados. Veía como mi novia se excitaba todo el tiempo. En una ocasión mientras le hacía sexo oral le dije las cosas que su amigo le escribía, me excitaba mucho la idea:

    “Mi amor, sabe delicioso tu vagina, estas muy caliente” Ella contestó: “me la chupas riquísimo, no pares” en ese momento recordé la plática que tuvo con su amigo y me animé a decirle: “uff me encantaría que sea Juan en que te la esté chupando” Ella no dijo nada pero tuvo un orgasmo super intenso, le pellizqué los pezones mientras se venía en mi cara.

    Seguido de eso, le dije “chúpamela, quiero que te la tragues toda” y sin más empezó a hacerlo, yo le decía imagina que es la verga de Juan, cométela, quiero venirme en tus tetas, se ven riquísimas, ella empezó a chupármela con más intensidad hasta que la saqué y me vine en sus tetas, fue una descarga increíble, tenía mucho morbo.

    Terminamos y le dije ¿fue eso? ¿De verdad te quieres coger a tu amigo? Y ella me contestó temerosa… no lo sé, he pensando mucho en eso. La plática no tuvo muchos más detalles pero al día siguiente en el trabajo abrí el whatsapp de mi novia para ver la conversación con Juan y vi lo siguiente:

    C: hola amigo! Buen día

    J: Que onda, llevaba días sin saber de ti

    C: es que regresó Javier y hemos estado algo ocupados

    J: ¿cogiendo? Jaja

    C: jajaja pues que te digo

    J: dichoso tu novio, yo me muero por cogerte

    C: igual yo, he de confesar que varias veces mientras lo hacía con Javier pensaba en ti…

    J: ¿que pensabas?

    C: en tu pene, chupándolo, sintiendo como crece mientras me masturbas

    J: uff… yo igual pienso en ti todo el tiempo, tengo muchas ganas de cogerte bien duro

    C: yo igual…

    J: ¿que haces?

    C: nada estoy en casa, ¿tu?

    J: trabajando, mándame algo…

    C: ¿como que?

    J: quiero ver tus tetas

    C: ella no dijo nada solo las mandó, fueron 2. Al muy cabrón ya la gustó que mi novia le mande fotos. Y la verdad a mi igual:

    La primera, era ella con un vestido blanco, sin brasier, se notaban sus pezones. La segunda era de sus piernas, acostada, con su calzón medio abajo y se agarraba la vagina

    J: no mames que deliciosas tienes las tetas Carolina, neta ya quiero comérmelas

    En ese momento me salí de la oficina y fui directo al departamento…

    Llegando, fui directo a ella, sin decir nada. La tome de los brazos, le baje el vestido y empecé a chuparle las tetas, ella intentó hablar conmigo pero no la dejé, me la estaba agarrando delicioso, nos paramos, la puse de espaldas y me la empecé a coger mientras rebotaban sus tetas, se las agasajaba como podía, no pasaron ni 5 minutos y los 2 tuvimos un intenso orgasmo.

    Terminamos y me dijo: “que pasó que milagro fue ese”, le contesté “ estaba en la oficina y no podía dejar de pensar en tus tetas y la idea de que Juan te las estuviera chupando. Ella me dijo, ¿en serio quieres que me lo coja? Yo le dije, si, pero quiero verlo. Ella me dijo, que si le gustaría, que no ha dejado de pensar en eso, yo no dije nada del whatsapp… pero le seguí el juego.

    El caso es que acordamos que lo intentaríamos pero de una manera natural, en una salida común. Decidí no dejar que se ponga de acuerdo con su amigo para yo tener el control y lo organizamos para ese mismo día. Le llamó por teléfono e invitó a un antro, le dijo que irían todos pero la verdad es que íbamos solo los 3. Fue cortante pero aceptó. Sin más, comimos, nos bañamos y nos arreglamos para salir, sin hablar mucho. Se sentía mucha tensión en el ambiente pero llegó la noche y nos vestimos.

    Ella usó un vestido negro muy corto, super sexy, se movía y se le levantaba, se sentaba y se le veía el cachetero además, el vestido era super delgado entonces se marcaba muy bien su cachetero y sus tetas, logré convencerla de no usar brasier, ya se imaginarán lo rico que se le movían las tetas y se le marcaban delicioso los pezones. Solo de verla se me paró la verga. La noche prometía mucho, pero eso ya se los contaré en mi siguiente historia.

    Espero les haya gustado mi relato. La verdad a mi solo de recordarlo y escribirlo hizo que mi verga estuviera dura todo el tiempo. Espero lo disfruten tanto como yo.

  • Segundo trío bisexual

    Segundo trío bisexual

    Como les conté en el relato anterior tuvimos que empezar de nuevo por las constantes infidelidades de Denis.

    Llegamos a una ciudad nueva donde por suerte nos prestaron una casa y vivimos en ella durante tres meses.

    Cada que llegaba yo de trabajo, en la mañana entre seis y siete de la mañana yo le pedí que me esperara desnuda en la cama.

    Un día olvidé las llaves en casa así que la llamé y le dije que me abriera el portón de reja que permitía ver hacia el interior de la cochera, mi sorpresa fue cuando ella salió desnuda hacia la cochera sin importarle que alguien la viera me abrió y comenzamos a besarnos mientras yo le habría las nalgas yo le tocaba esa deliciosa vagina húmeda que ya tenía, nuestra sorpresa fue cuando el vecino de al lado salió de su casa y nos vio el cual no nos te importó y seguimos en lo nuestro.

    Nos metimos a la cama y mientras la penetraba le decía:

    Yo: ¿te gustó que el vecino nos vea?

    Denis: sí sabes que me gusta y me excita que me vean desnuda.

    Yo: imagínate que nos esté viendo ahorita que vea cómo te estoy cogiendo cómo te meto todo mi pene.

    Denis: sí quiero que nos vea quiero verlo masturbarse mientras me coges.

    Yo: ¿te gustaría chupársela mientras yo te penetro? ¿Quieres sacarle toda su leche con tu boca?

    Denis: sí quiero otra verga.

    Y de pronto ella tuvo un orgasmo el cual mojó todos mis huevos y en ese momento la llené de leche.

    Los días pasaban y todos los días hacíamos lo mismo yo me esperaba desnuda yo la manoseaba y el vecino salía.

    Un día yo estando en el trabajo ella me comentó que no tenía luz y que el vecino se ofreció a ayudarle, yo le pedí que se vistiera de una manera muy provocativa y le daba permiso para cogerse a ese vecino.

    Ella me mandó una foto donde traía únicamente una playera blanca mía donde se podía notar claramente sus pezones ya que ella se había mojado esa playera para que se transparentara todo por la parte de abajo la playera le llegaba hasta el inicio de sus nalgas. Ella me contó esto:

    Ella abrió la puerta del portón y lo invitó a pasar él le preguntó dónde estaba la caja de fusibles y ella poniéndose el puntitas le dijo dónde estaba dejando al descubierto sus nalgas completamente desnudas frente a él.

    Ella con la playera totalmente mojada le dijo que la disculpara pero es que estaba lavando y por eso anda con esas fachas, contestándole el que no había problema que más bien ella se iba a enfermar por traerla mojada.

    Tienes razón mejor me cambio antes de que me enferme ella entró al cuarto sin cerrar la puerta se quitó la playera quedando totalmente desnuda, él solo le dijo que así estaba bien que se veía mejor así, ella se rió y le dijo total ya me has visto desnuda otras ocasiones, ella fue directo hacia él le bajó su pantalón y comenzó a chuparle ese pedazo de carne que a ella tanto le gustaba, él la levantó la llevó al sillón y comenzó a lamerle la vagina hasta que tuvo un orgasmo.

    Ella lo sentó en el sillón y lo montó metiéndose todo su pene en la vagina, ella lo montó con gran maestría hasta hacerlo venir y dejándole toda la leche adentro.

    Ya cuando yo llegué me recibió de la misma manera y me dijo que me tenía una sorpresa, se acostó el sillón y me pidió que le chupara y le limpiara la vagina porque se le había cogido el vecino y la tenía llena de leche, así lo hice probé todos los líquidos que le salían de la vagina comiéndome esos rastros de leche que aún tenía haciéndola explotar en un delicioso orgasmo yo solo la monté y comencé a penetrarme fuertemente hasta que logre que nuevamente explotaran en un orgasmo minutos después teniéndolo yo inundando su vagina de leche.

    Quedando los dos exhaustos nos acostamos y platicamos sobre lo que le pasó.

    Yo le propuse invitar al vecino en una noche de sexo que teníamos, ella me contó que había hablado con el vecino acerca de eso y él me dijo que era bisexual y que sin problema él podía cuando nosotros le dijéramos.

    Planeamos bien el encuentro hasta que por fin se dio.

    Ese día lo invitamos a tomar ya platicar hasta que yo le dije de frente que sabía que él se había cogido a mi mujer, y quería ver cómo lo hacía, así que pedí a Denis que se desnudara ante nosotros y así lo hizo quedando completamente desnuda ella pidió que nos quitáramos la ropa también pero que ella quería otra cosa.

    Cuando los dos estábamos desnudos sentados en el sillón ella parada frente a nosotros le dijo al vecino que quería que me chupara el pene, él solo se agachó y comenzó a meter mi pene en su boca dejándolo completamente mojado por su saliva ella se hincó y comenzó a chuparle el pene a él yo veía cómo pasaba su lengua por sus huevos y bajaba hasta sus nalgas abriéndolas y pasándola lengua por su orificio.

    Ella se paró vino hacia mí y comenzó a chuparme los huevos y a levantar mis piernas para llegar hasta mi ano, yo estirado la mano para tomar el pene del vecino y masturbarlo después bajaba mi mano a sus huevos e intentando tocar su rico orificio solo gemía cuando yo intentaba introducir mi dedo por el ano, ella pidió que nos fuéramos a la cama y me recostara ella se montó en mi verga, y yo con las piernas pisando el colchón solo sentí una lengua recorrer mis huevos y mi ano, de pronto sentí un dedo introducirse en mi orificio llegando a tener un orgasmo e inundándole toda la vagina a Denis de mi leche.

    Ella se puso en cuatro y le pidió al vecino que la penetrara yo me puse atrás de él y comenzó a chuparle los huevos y abrirle las nalgas tratando de meterme en su ano.

    Ella me pidió que la complaciera quería ver cómo metería el pene al vecino, ella hizo repostarme boca arriba teniendo una almohada bajo mi espalda levantó mis piernas y ella comenzó a chupar un ano introduciendo los dedos en él.

    Cuando ella vio que estaba listo le pidió al vecino que se acercara que tratara de metérmela poco a poco, yo sentía como su cabeza iba entrando poco a poco mi orificio hasta llegar a tenerlo completamente adentro y comenzó a sacarla y meterla lentamente ella comenzó a masturbarse mientras veía cómo me penetraba hasta que ella tuvo un orgasmo viendo toda la escena de pronto sentí cómo su pene palpitaba y comencé a sentir cómo me mandaba la leche mi orificio.

    Cuando por fin lo sacó Denis se acercó chupándome el ano y comiéndose toda la leche que me dio el vecino, ella se puso nuevamente de perrito comencé a penetrarla hasta dejarla completamente llena de leche.

    Los tres caímos rendidos y el vecino se retiró de nosotros.

    A las semanas nos mudamos de casa y ya no supimos de él.

  • Doble sensación

    Doble sensación

    Era una fría noche de otoño. Encendimos la estufa para calentar el ambiente y adecuarlo a nuestros cuerpos ya calientes por lo que se venía. Lo sabíamos. Habíamos estado todo el día hablando e imaginando como sería esa noche. Excitándonos a un nivel descomunal.

    Finalmente llegó el momento. Estábamos los dos ardientes al lado del fuego.

    Yo vestía un camisón de lino rojo transparente, lo que permitía ver levemente mi figura y medias de red negras que coronaban con una micro tanga negra con encaje.

    Mi marido tenía puesta una remera negra de manga corta que le apretaba esos brazos duros que tanto me gustan y un pantalón de tela finita que no disimulaba para nada su excitación.

    Nos besamos, apasionadamente. Sentí su lengua por cada centímetro de mi boca y metí la mía en la suya de igual forma. Una y otra vez.

    Me apretó contra la heladera pegando su cuerpo al mío, dejándome sentir que tenía su enorme pija dura y parada dispuesta a todo.

    Yo me mojaba cada vez más. Metió su dedo en mi boca y se lo chupé muy suavemente, mostrándole solo un adelanto de lo que seguía…

    Se sentó en el sillón, previo sacarse el pantalón y dejar a la vista su pija cada vez más hinchada.

    Me agarró de la nuca y llevó mi cabeza a su entrepierna. Me arrodillé y comencé a mover mi lengua muy suavemente, mojándole toda la pija. Me metí la cabeza en la boca y la chupé despacito hasta tenerla toda adentro. Casi toda. Porque toda no me entraba.

    No daba más.

    Me encantaba tener esa enorme pija dura en la boca, pero quería coger. Quería tener una pija igual de grande y dura dentro de mí.

    Ahí apareció su amigo. Parándose entre mis piernas y metiendo su enorme pija en mi concha, ya empapada, abriéndola cada vez más.

    Me dolía, era grande, pero me calentaba sentir como entraba y salía de mí.

    Me dieron vuelta, dejando mi culo perfectamente posicionado, y mientras mi marido me metía la pija en la boca hasta hacerme ahogar, su amigo me cogía brutalmente sin parar.

    Me volví a dar vuelta, quedando boca arriba. Mi marido me tocaba las tetas y el clítoris manteniéndome caliente y mojada mientras su amigo me metía su pija cada vez más adentro.

    Mientras tanto yo no paraba de chuparle la pija a mi marido mirándolo a los ojos y dejándole ver cuánto me calentaba tener dos pijas dentro de mí.

    Me preguntó si me gustaba como me estaban cogiendo.

    Le dije que si entre gemidos.

    Preguntó si la pija de su amigo me iba a hacer acabar, a lo que también respondí que sí. La verdad es que no quería acabar así, quería esperar a que me la meta mi marido, pero no aguantaba más.

    Lo miraba a los ojos pidiéndole en silencio que parara, pero no me salían las palabras, no podía negarlo, quería que la otra pija siguiera.

    Siguieron cogiéndome entre los dos mientras mi marido no paraba de tocarme el clítoris y pellizcar mis pezones hasta hacerme explotar.

    Acabé sobre la pija del amigo de mi marido mientras me metía la suya en la boca bien adentro.

    Y una vez que el amigo me dejó la concha bien abierta de tanto cogerme con su grande pija y toda acabada, me agarró mi marido y me cogió bien fuerte metiéndome su pija dura e hinchada bien adentro. Me cogió con todo hasta llenarme de toda de su leche.

  • Ventanas abiertas

    Ventanas abiertas

    Ella es joven, 32 años, vivimos juntos desde hace 4 años, ambos de mente abierta, yo más que ella, aunque a veces me sorprende su facilidad para hacer cosas eróticas, tener sexo ruidoso, hacer exhibicionismo sin ningún temor a que nos vean o la vean, eso es algo que me agrada de ella.

    Vivimos en una casa con ventanales grandes, cortinas black out y cortinas blancas transparentes, cosa que a veces he aprovechado para poner a prueba su ingenuidad o gusto por exhibirse, al momento no sé si es falta de cuidado o gusto por andar desnuda en algunas zonas de nuestra casa, en especial nuestra habitación, de frente tenemos un par de casas también con ventanas que dan de frente a las nuestras, no tenemos amistad con los vecinos pero nos saludamos con respeto, uno es un matrimonio de unos 50 años, la otra casa tiene jóvenes de unos 20 años.

    A ambos nos gusta hacer ejercicio en casa y en gym, a ella le gusta que le compre algunas prendas de ropa que sabe que me gusta que use, lencería bonita, bikinis sexys, y hace poco le compre un par de shorts ajustados y cortos para el calor, me gusta ver que le quedan a media nalga, incluso me gusta ver cómo se marca su ropa interior en esos shorts, tanga pequeña que marca su culo perfecto, arriba acostumbra no llevar bra cuando está en casa, usa playeras generalmente ajustadas, que marcan sus pezones de una forma imponente, tiene tetas de tamaño normal, con pezones que me encantan, son muy marcados en su ropa.

    Hoy decidió hacer ejercicio en casa, viendo rutinas en tv, debido al calor abrió completamente los canceles y abrió totalmente las cortinas, vi como su short se metía en sus nalgas, que daban de frente a la casa de los vecinos, pude ver al sr en la parte alta de su casa observando nuestra ventana, ella no sé si lo notó pero le estaba dando tremenda vista al agacharse de espaldas a la ventana, yo tenía una erección al mil y disfruté ver cómo el vecino veía a mi mujer.

    Termino su rutina y pensé que cerraría las cortinas para quitar su ropa y tomar un baño, pero no lo hizo, se quedó completamente desnuda, con esa mata de vellos en forma de una línea. No podía estar al pendiente de la vista de mi vecino en todo momento, pero sí estuvo ahí, sin duda se llevó una gran vista. No es la primera vez que mi mujer lo hace, pero hoy es la primera vez que lo comparto en esta redacción. Hay experiencias que pretendo compartir a fin de encontrar otras parejas con gustos similares, veremos qué pasa.

  • Cabalgata anal en la verga del depravado

    Cabalgata anal en la verga del depravado

    Verán. No sé ni cómo empezar a platicar esta anécdota que me sucedió, hace menos de 15 días.

    Soy una mujer madura, muy puta y muy zorra, de pelo largo, negro con plateado, soy muy tetona y con unas nalgas que todos quisieran bombear a profundidad.

    Una de esas noches, me encontré a una vecina que me conoce y estuvimos platicando temas sin importancia.

    Pero me preguntó si había visto a una señora que iba a caminar con su marido y le dije que sí ¿Qué era lo que pasaba con ellos?

    Y me respondió: ¿te fijas que ella carga un palo siempre que vienen a caminar a la plaza? Le dije que sí, que me parecía algo extraño, pero que me imaginaba que era para defenderse de los perros.

    Me dijo que no, que ni lo iba a creer pero que en esa plaza suceden cosas inauditas. Le dije: ¿cómo qué?

    Si a mí me parece tan aburrida. En aquel momento.

    Me dijo: eso es lo que tú crees, aquí se esconden algunos fulanos mañosos y depravados, que les gusta exhibirse, masturbarse y asustar a las mujeres que pasan por la plaza.

    Solo que el hombre que te voy a contar… fue más allá. Una noche vi que la señora estaba sola, no se veía su marido alrededor o caminando con ella y estaba paseando a mis perros cuando de pronto escuché los gritos de una mujer pidiendo auxilio.

    -Ayúdenme por favor ¡Mugriento depravado! ¡Suéltame! Cochino.

    Y me dice: pues volteo a ver dónde estaba la mujer y porqué gritaba tan asustada.

    Y pues al ir caminando pude ver más de cerca, que un hombre la tenía agarrada del cuello y de la cintura y él de espaldas azotando sus nalgas contra su verga.

    Que mientras la mujer gritaba, él la tenía sujeta de la cintura restregándose las nalgas de la señora contra su pene, pero encima de la ropa.

    Le dije: ¡Ay no! No me diga vecina.

    Que barbaridad. ¿Cómo es posible que aquí pasen estas cosas? Pero la verdad es que a mí me dio mucha risa.

    ¡Pensé ay que emocionante! Y le respondí a la vecina: ¿usted vio a ese hombre? ¿Cómo era? ¿Era un indigente?

    Me dijo no qué va a ser un indigente, si andaba bien vestido y se veía normal.

    Era un hombre alto, como de 1.85 cm tal vez, de complexión atlética y traía puestos unos pants, tenis y una playera.

    Agregué: ¿Y era joven o era un hombre mayor?

    Me dijo la señora: pues no le vi bien la cara, pero por el cuerpo y la fuerza con que sostenía a la señora… creo que era un muchacho.

    Le dije: ¡Ah que caray! Pues de aquí en adelante tendré más cuidado, descuide.

    Bueno, pues mucho gusto en saludarla vecina. Hasta pronto.

    Total, que me quedé muy intrigada por conocer o ver a ese hombre.

    Me empecé a vestir especialmente provocativa y a destacar mis nalgas y mis tetas. Con el pretexto del calor me ponía un top apretado de algodón y sin tirantes, de manera que me sostuviera bien las tetas, unas mallas de licra multicolor pegadas al cuerpo y tenis.

    Empecé a caminar alrededor de toda la plaza y no veía nada extraño. Caminaba y alternadamente corría, al tiempo que mis tetas bamboleaban al correr o al caminar.

    Había hombres solos, parejas y mujeres y vecinos en la plaza, pero esa noche no vi absolutamente nada raro.

    Me regresé decepcionada a mi casa, creyendo que todo era un cuento de mi vecina.

    La noche siguiente volví a ir a eso de las 9 de la noche y seguí el mismo ritual, llegué del trabajo, me bañé, cené y me vestí. Lista para ir a putear a la plaza o a que me observaran con mucho morbo.

    Esta vez opté por ponerme un top negro sin tirantes, una playera arriba de la cintura pero holgada, color gris y una faldita gris obscuro de algodón, me recogí el cabello en un coleta y el cabello lo puse a propósito en la línea media de mis tetas, para llamar la atención.

    Empecé a caminar y yo sabía que esa falda dejaba ver a la perfección la redondez de cada una de mis nalgas, que se dividían al caminar y que saltaban un poco al correr.

    Pasé descaradamente en frente de unos jóvenes novios que se besaban apasionadamente y al pasar el muchacho dejó de besar a su novia por verme el culo.

    Terminé la vuelta y pasé nuevamente por donde estaban ellos y al hacerlo vi como el chavo me veía con deseo y su novia ya estaba molesta, bajé la velocidad y volteé para sonreírle: me detuve un momento y les dije: bonita noche.

    Continúe dando vueltas a la plaza caminando y corriendo y poco a poco la plaza se fue quedando sola.

    Ya eran las 10 de la noche y nada que veía algo interesante.

    Total, decidí darme la última vuelta pero no alrededor, sino que pasé por en medio de la plaza para salir de otro lado. Lo hice ya algo cansada, por lo que me detuve un momento a tomar el aire, me bajé el top, saqué mis nenas para que se secara el sudor y al hacerlo noté que algo se movía en una de las bancas que estaban a un lado.

    Puse mucha atención, ya que estaba muy obscuro. ¡Y oh sorpresa! Estaba un hombre acostado boca arriba en una de las bancas, en shorts, sin playera y masturbándose pública y descaradamente.

    Pensé: vaya, vaya que bonita sorpresa. El tipo se masturbaba con mucha fuerza de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba con mucho vigor.

    Tenía la verga muy grande, tal vez de unos 18 cm. Era larga, estaba bien gorda y resaltaba la brillantez y la humedad de la cabeza de la polla.

    Inmediatamente al ver que era una verga con cabeza de esas que son grandes y que parecen un casco, se me hizo agua la panocha y la boca.

    ¡Pensé que vergón! Tan delicioso para darle una super mamada y hacerlo venir dos o tres veces en mi boca, en mi cara y en mis tetas, está riquísima como para cabalgar en ella.

    Mi reacción no fue de susto, miedo o indignación, todo lo contrario, esbocé una sonrisa y quería verle la cara.

    Me detuve para tratar de verlo en frente de él por unos segundos y él permaneció masturbándose pero con la cara agachada. Como que no quería que lo viera.

    Después de unos 2 segundos le dije: buenas noches muchacho, ¿Oye no te da miedo hacer eso, qué tal que de repente te cabalgo la verga?

    Se puso de pie rápidamente, se guardó el pene y caminó en dirección contraria.

    Eso me causó mucha gracia, pensé ¿será que lo intimidé? ¿O no me habrá escuchado?

    Eso me desalentó un poco y a la noche siguiente, de todas formas me bañé y salí a correr pero a la vuelta de donde vivo.

    Me vestí muy puta como me gusta, top negro de tela delgadita , muy ceñido para que me sostenga y a la vez me marque bien los pezones, faldita negra de algodón y tanga tipo hilo dental, negra con rojo y de encaje.

    Le di la vuelta a la cuadra, pasé por un antro que está a la vuelta de mi casa y a propósito me subí un poco el top dejando ver la mitad de una teta hasta el pezón, que lo tenía duro e hinchado por ver a tantos hombres afuera del antro.

    Y claro que se percataron de que traía la teta de fuera, del movimiento de mis nalgas al caminar, las que veían morbosamente al pasar junto a ellos. Y algunos me decían: ¡Que ricas mamasota para encularte de perrito, ¿Macizorra no quieres la maciza en tu culo?, estás para ponerte como becerro a mamar mientras te follo y te abro el culo y piropos y halagos de ese tipo.

    Eso me puso muy cachonda y con muchas ganas de comerme una verga.

    Solo sonreí y cuando iba llegando a la esquina, sentí que alguien me seguía, bajé el paso y seguí caminando y justo al llegar a la avenida donde vivo, me detuve por los carros que pasaban y repentinamente alguien me tomó del brazo al mismo tiempo que me metió la mano abajo de mi falda y me apretó una nalga. Volteé y le sonreí. ¡Creo que es el muchacho que se masturbaba en la plaza!

    Le dije hola, buenas noches. Me respondió buenas noches señora, disculpe la forma de abordarla pero casi no la veo en la plaza y cuando me dijo eso confirmé que era el depravado de la placita. Dije: ¡ay que delicia! De esta noche no pasa de que me lo coma.

    Le dije: descuida. Yo tampoco te había visto de nuevo en la plaza, me dijo no, porque voy y te busco y nunca te encuentro. Le pregunté: ¿me buscas a mí?

    Me dijo sí, creí que te habías dado cuenta. Le dije que no. Que solo lo vi una vez el día que se masturbaba acostado en la banca.

    Nos sentamos a platicar a la vuelta de mi casa. Es una cuadra que está muy sola, hay casas con gran jardín a la entrada y árboles grandes que no permiten el paso de la luz mercurial.

    Estábamos sentados platicando sobre lo que me contaron de él, que era un…

    ¡Sinvergüenza, un mañoso, depravado y degenerado!

    Me dijo apenas puedo creer que estés aquí conmigo y que no me tengas miedo, perdona y ¿cómo te llamas? Me preguntó.

    Le dije eso no importa. Llámame Macizorra putitetona o zorra putona. Como más te guste… me dijo sí. Me gustas mucho macizorra putitetona y por eso te seguí… eso me puso muy caliente y lo empecé a besar, le di un apasionado y candente beso de lengüita, hasta derramar saliva de su boca y la mía, mientras que él me apretaba las tetas y apretaba mis pezones muy rico.

    Yo ya me sentía escurriendo de deseo, con los jugos de mi panocha mojándome la entrepierna, continuamos con el candente beso, yo le pasaba mi lengua por afuera de sus labios, llenándolo de saliva y él metió su mano por debajo de mi falda y comenzó a dedearme vaginalmente, me dijo que rica panochita bien mojada, me tomó de la cintura y nos encaminamos atrás del árbol más cercano.

    El manoseo candente e intenso continuaba mientras que yo le apretaba la verga con mi mano y encima del pantalón, ya estaba muy larga y gruesa.

    Me levantó el top y cayeron mis grandes biberones listos y erectos para alimentarlo. Aquel delicioso muchacho se prendió a mamar y chupar mis pezones mordiéndolos desesperadamente, todo aquello me causaba dolor y mucho placer.

    A la vez que tenía miedo de que nos sorprendieran, ya que estábamos en plena calle.

    Me empezó a morder los labios y a preguntarme ¿te gusta zorra tetona? Yo le dije que sí, me volteó de espalda hacia él y recargada en el tronco del árbol, aprovechó que ya lo había mojado los dedos y sentí que introdujo su dedo cordial a mi culo y yo salté del dolor que me produjo. Me subió un poco la falda, me hizo el hilo dental que traía ya pegado a un lado y me clavó su verga cabezona hasta la mitad, porque grité del dolor. ¡Ay cabrón hijo de puta! Me vas a destrozar el culo.

    Y él sin piedad me la clavó de otra embestida hasta el fondo, que yo sentía que mi esfínter estaba estirado al máximo y que se me iba a romper, se me salieron las lágrimas del dolor, pero no dije nada porque sentía a la vez demasiado placer.

    Me abrió el culo de una embestida y me sostuvo firmemente de mis nalgas empujándolas y clavándolas fuertemente en su verga tan dura, cabezona y deliciosa. Así una y otra vez, recorriendo con mis culo el largo de su polla, entraba y salía tremendo garrote de entre mis nalgas, para volverla a clavar una y otra vez y otra más, al tiempo que me embestía con tanta fuerza, sentía que sus pelotas golpeaban contra mis nalgas, produciendo un sonido como si estuviera alguien aplaudiendo, mientras yo gemía del placer.

    ¿Te gusta macizorra putona? Me embestía analmente con mucha energía y yo le paraba más las nalgas, pero no podía contestarle de tanto placer.

    Me agarró de la coleta y con su verga todavía clavada en las nalgas empezó a sacarla y a meterla tanto analmente como vaginalmente estando de espalda hacia a él, me preguntaba dime zorra putona ¿Te gusta mamasota? Y me empezaron a temblar las piernas y no pude contenerme más y me vine en su polla. La bañé de jugos vaginales y anales de tantas veces que me la clavó, ya no pude aguantar más.

    Me desvanecía del placer y tuve que parar un momento para recuperarme. El seguía increíblemente sin correrse ni siquiera una gota de semen.

    Me miró ¿y me dijo te corriste? Le dije sí ¿no sentiste que te mojé la verga?

    Me senté en un tronco de un árbol que estaba a un lado y al ver que seguía con su tremendo pollón bien parado. Lo agarré de las piernas y me prendí de su verga, jamás había probado una verga así de grande y así de deliciosa.

    La empecé a saborear aunque estaba húmeda de mis jugos anales y vaginales, comencé por la cabeza de la polla a mamarla y chupársela bien rico.

    Se la mamaba suavemente y apretándosela de repente con fuerza con mis labios, poco a poco recorrí con mi lengua desde sus pelotas duras y rosas hasta la cabeza del vergón.

    De arriba a abajo la metía y la sacaba de mi boca una y otra vez y luego me detenía para mamarle la cabeza de la verga, recorría con mi lengua como víbora esa punta gorda que parecía un casco. Así se la estuve mamando al tiempo que lo masturbaba, le acariciaba la pelotas y lo llenaba de saliva. Le di placer por largo rato hasta que me volví a correr y ahora sí me mojé hasta la piernas.

    Seguí mamando y me bajé a chuparle entonces las bolas y a frotar con mis dedos su cabeza y de nuevo a mamarle toda la verga, hasta que el cabrón depravado se vino en mi boca, que delicia de leche calientita me regaló y recién ordeñada.

    Expulsó todo el semen y me puse de pie. Le pregunté ¿te gustó degenerado?

    Me dijo ¿tú qué crees hermosa macizorra tetona? Le acaricié la cara y lo volví a besar ardientemente y no duramos ni dos minutos besándonos cuando su pollota estaba nuevamente bien dura, se bajó el pantalón y se recostó boca arriba como lo hizo en la plaza. Boca arriba y con la verga bien parada e inmediatamente entendí que su respuesta era un sí a mi pregunta de aquella noche en la plaza, cuando lo vi masturbándose.

    ¿Qué tal si te cabalgo la verga muchacho?

    Me levanté la faldita que llevaba puesta y me fui sentando de a poco en su polla. Nunca me había comido una polla tan grande, así que estaba adolorida.

    Poco a poco me la comía, cabalgando suave y fuertemente en ella. Mientras que mis tetas le rebotaban en la cara.

    Me cambié de lado, mi espalda hacia su cara y le ofrecí las nalgas pidiéndole más verga por el culo, él no lo pensó dos veces y como ya se le hizo costumbre, se mojó los dedos y la polla en mis jugos y me metió primero el dedo al ano y después la cabeza de su verga de una y de dos embestidas me la clavó hasta el fondo.

    Una y otra vez yo hacía sentadillas clavándome la verga y dándome tremendos sentones en ella. A ratos él notaba que me cansaba y era él quien me la sacaba y me la metía con mucha fuerza, tanto que sus bolas se golpeaban contra los labios de mi vagina y yo le acariciaba las pelotas con una de mis manos, era mucho el dolor que sentía pero también estaba muy mojada, lo que me permitía gozar a plenitud de la super enculada que me estaba dando mi sexy degenerado.

    Me volteé con la cara hacia él, pero seguía encima de su vientre y me la clavó por el culo bombeándolo a profundidad y con mucha fuerza, me decía date sentones tetona, yo sé que te encanta. Le dije sí depravado te voy a bajar este vergón tan ardiente que te cargas, azotaban mis nalgas al clavarse en la polla una, otra y otra más hasta que me provocó un squirt vaginal a la altura de su vientre y por primera vez se vino al mismo tiempo que yo llenándome el ano se semen calientito y delicioso.

    Me puse de pie con las fuerzas que me quedaban y me dijo: que rica estás pinche zorra putona.

    Le dije gracias hermoso. Ya me tengo que ir. Necesito dormir para ir a trabajar.

    Me dijo claro que sí, te acompaño y supo en dónde vivo. Me despedí de él con un beso de lengüita y le dije: ¿me encantas, te cabalgo mañana en la plaza?

    Me dijo sí mañana nos vemos y te la voy a clavar por ese delicioso culo, allá en la plaza.