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  • ¿Y si alquilamos una isla? (hermana-hermano)

    ¿Y si alquilamos una isla? (hermana-hermano)

    Será posible, es mucha casualidad, aunque dicen que las casualidades no existen, mi hermano Oscar está casado con una bella mujer y yo, Nora, con un muchacho del promedio, no es hermoso pero es bastante atractivo.

    Con Oscar nos llevamos dos años de edad, con veintisiete él, fue quien nació primero, toda nuestra vida fuimos muy compinches, conocemos todos nuestros secretos, los que también incluyen nuestra primera vez en el sexo. Debido a que no nos ocultamos nada ambos sabemos que con nuestras respectivas parejas las cosas no andan muy bien que digamos, inclusive estamos como diría Arjona, con pingüinos en la cama. Cuando tenemos relaciones, que es rarísimo el tener sexo, no es por deseo, si no por aliviar las hormonas, digamos algo mecánico, la pone eyacula y a dormir, dejándome insatisfecha. A mi hermano le pasa algo similar, cuando hace el amor es para soltar su esperma nomas.

    Cierta noche cenando los cuatro en casa de mi hermano, surgió una conversación al respecto, sin encontrar respuestas a lo que nos ocurría, Nuria, mi cuñada propone.

    – Que les parece si alquilamos una isla en el delta, hay varias disponibles y no son caras, tal vez si pasamos unos días totalmente solos en ella, podamos dar un comienzo a la renovación de las parejas

    A todos nos pareció muy buena idea, así que organizamos el viaje y distribuimos roles, Nuria alquilar la isla, Oscar y Osvaldo todo lo referente a las cosas a llevar y a mí me tocó el tema alimentos.

    Pasados los días y con todo organizado cargamos nuestra camioneta y partimos con rumbo a tomar el ferry que nos dejaría en la solitaria isla, pequeña pero con gran vegetación y unos márgenes de playa bastante importante. Al arribo la lancha nos dejó en un muelle que desembocaba a cincuenta metros de la cabaña. Una hermosa construcción de medios troncos, tres pisos, la planta baja eran los troncos que sostenían la estructura y servía de galería con una mesa y bancos de troncos también, en el primer piso una cocina comedor y una habitación y en el tercero otra habitación, ambas con baño privado, la casa estaba totalmente equipada.

    Ya acomodados paseamos un poco para reconocer la zona, bellísimo lugar, con cualquier cantidad de pájaros y vegetación por doquier, abundando los árboles llamados sauce, había sauce común y los bellísimos sauces eléctricos, que con sus ramas largas, casi tocando el suelo, hacen esos refugios para guarecerse debajo los días soleados y de mucho calor.

    Entre paseo y paseo la tarde se fue, había empezado a caer el sol y fuimos hasta una de las márgenes a ver como se ponía. Sentados en la arena, nos abrazamos como hacía rato no estábamos, viendo como el agua iba apagando la luz con un tono naranja fuerte. Incluso pudimos observar cómo se elevaba gallarda esa luna a la que le faltaba un cuarto para brillar en todo su esplendor.

    Al acostarnos tratamos de hacer el amor, la verga de Osvaldo a media asta, no se le paraba bien, me mintió asquerosamente, me dijo que era el cansancio del trajín que tuvimos en el día. En el piso de arriba escuche como ellos hacían el amor, solo se escuchaba el mover de la cama, no había ni gemidos ni otro indicio de sexo que no fuera el mover de la cama.

    Escuche que mi marido ya roncaba como un morsa, mi excitación y hormonas están a full, ¿Por qué no echarme un dedo?, asegurándome que estaba bien dormido, me baje la tanga y comencé acariciando mis pliegues y labios vaginales. Ya húmeda a full mis dedos iban y venían desde bajo hasta arriba de izquierda a derecha, introduciendo cada tres o cuatro pasadas mis dedos anular y medio a la vez que la palma de mi mano estimulaba el clítoris, que se sentía suave, mis dedos pasaban por mi boca dejando ese rico agridulce de mis jugos en ella, pequeños pellizcos en los pezones hacían elevar mi calentura, no paso mucho tiempo que esa rica electricidad corrió por todo mi cuerpo e hizo palpitar mi vagina, de mi boca escapo un gran gemido, esperando que no lo haya escuchado nadie, reubique la tanga y ya más relajada me dormí.

    Siento que me mueven del hombro, abro los ojos, aun es de noche, mirando el reloj observo que las agujas marcan las cinco y treinta de la mañana, mi hermano de pie a mi lado parecía la foto de la enfermera en los hospitales pidiendo silencio, me hace señas con su mano para que me levante, al instante me levante yendo a la cocina comedor, el al verme en tanga y sin corpiño se sorprendió, si me había visto en malla pero nunca así, pasando su vista por todo mi cuerpo me dijo…

    – Dale Norita, vestite, así vemos la salida del sol en la playa.

    – Bueno Osqui, dale ya estoy.

    Bajamos y a paso rápido para no perdernos el espectáculo hicimos los metros que nos separaban de la playa, en donde nos sentamos uno al lado del otro, l brisa del rio estaba bastante fresca, paso su mano sobre mi hombro abrazándome y así vimos ese magnífico regalo de la naturaleza. El febo comenzó a elevarse gallardo, el oleaje precia ir rompiendo el agua para que ello ocurra, rearmándose para no permitirle que se vuelva a ocultar, que lindo fue poder llegar antes que ese primer rayo asomara sobre el horizonte.

    Oscar me dijo que volvía enseguida, fue a la cabaña y regreso como prometió, casi al instante, con una manta que colocó sobre mis hombros y un termo a medio llenar de café con un poco de leche, el que comenzamos a sorber de a poco.

    – Que bien que la pasaste anoche hermanita, nunca te había escuchado gemir.

    – ¿Y ustedes? Esa camita hacía mucho ruido.

    – No hermana, para nada, intente ver qué pasaba y fue lo mismo que en casa, ella estaba helada, fue solo ponerse boca arriba para que yo suba y me descargue, su concha inclusive estaba seca como lengua de gato.

    – Bueno, a mí me pasó algo parecido, a él no se le paraba.

    – Pero gemiste lindo igual.

    – Hay Nora, yo te escuche gemir.

    Le metí mis dedos en la boca diciéndole que chupe y sienta el sabor.

    Luego de hacerlo me observo y dijo que no sentía bien el gusto, pero le pareció agrio.

    – Bueno hermanito querido, ese es el sabor de tu hermana.

    – ¿Qué?

    – Si boludo, disfruto más de una paja que de la poronga de mi marido. (me largue a llorar)

    Creo que no encontró en su cabeza ninguna palabra de consuelo, en silencio me abrazo acariciando mi cabeza muy suavemente, ese gesto me enterneció, el llanto se transformó en sollozos hasta desaparecer por completo, cuanta seguridad me transmite mi hermano.

    Voy a obviar de aquí en más todo lo relativo a Nuria y Osvaldo, ellos siguieron en la misma postura que en la ciudad, quisimos hablar sobre lo que nos ocurría y no se pudo, estaban encerrados en su postura de cuasi silencio, respondían con evasivas y no hacían nada para que el dialogo fluyera. Los tres días que pasamos ahí casi no salieron a ver la luz del sol, sinceramente un verdadero suplicio, por suerte nos teníamos nosotros, como nos dicen nuestros padres, “la yunta brava” Timón y Pumba.

    Esa misma noche, al término de la cena, salimos a caminar a la luz de la luna que se reflejaba inquieta sobre la superficie del agua. No sé cuánto nos alejamos, pero si fue mucho, se hizo corto por la compañía de mi héroe, pero sé que estábamos lejos cuando regresamos, nos demoramos muchísimo en llegar.

    Cuando nos cansamos un poco de caminar nos sentamos en la arena, habíamos llevado el equipo de mate y una lona en la mochila.

    La noche estaba cálida por lo que le propongo nadar un rato, aprovechando que el rio estaba calmo, acepto con gusto y corriendo tomados de la mano nos metimos en el agua.

    Luego de nadar un rato le pedí que me enseñar a hacer la plancha, me explico o de la respiración y me dijo que flotara boca a arriba quedándome quita, lo intente y no me salía bien, dale de nuevo yo te voy a ayudar, me dijo, cuando me pongo de espaldas, una de sus manos me tomo de los omoplatos y la otra del culo, lo que me produjo cierta excitación que no me dejo concentrarme en la respiración y me volvía a hundir, riendo a carcajadas me dijo mejor lo dejamos para mañana, cuando ya estuve de pie me abrazo con un amor único, me pareció sentir su verga endurecida.

    Salimos del agua, su cuerpo brillaba por el reflejo de la luna, el corpiño de mi malla se había bajado un poco de un lado, mi hermano se dio cuenta y con dos dedos lo elevo tapando el pezón que había quedado al aire, no me dio vergüenza para nada, es más mis pezones se pusieron duros. Nos sentamos en la lona y me recosté sobre su entrepierna, notando la dureza de su miembro en la cara, sinceramente lo hice a propósito, sabiendo lo que quería y como lo quería, con movimientos muy suaves pasaba mi cara por su hombría, notando como cada vez se ponía más duro, me puse boca arriba para intentar ver sus ojos.

    – Oscar, te pido perdón.

    – ¿Por qué?

    – Por lo de recién.

    – ¿Por lo del pezón? No hay drama amor, si no te dio vergüenza a vos…

    – ¿Te gusto verlo?

    – La verdad que sí, es hermoso, agradezco a la luz de la luna que me permitió verlo.

    – Bueno Osqui, acá los tenés, disfrútalos.

    Me saque la parte superior de la malla dejando mis tetas libre, para que las pueda observar, sin inmutarse en lo más mínimo, tomo uno con dos dedos y le aplico un pequeño pellizco, mi piel se erizo y estos mismos pezones se pusieron duros al instante.

    Se levantó diciendo que lo espere, hizo un pozo en la arena, junto un montón de ramas y troncos para hacer una fogata dentro, prendió un cigarrillo, luego hizo lo mismo con las ramas, el calorcito llegaba hasta mí, preguntándome si estaba bien ahí, asentí y volvió sentarse a mi lado, tomamos unos mates hablando de cualquier cosa que no tuviera nada que ver con nuestras parejas.

    Ya que terminamos los mates, atizo un poco el fuego puso más troncos, se acercó diciéndome.

    – Me parece injusto que estés así vos sola, así que…

    Se sacó el short de baño dejando expuesta su hermosa verga, si bien no es ni gruesa ni larga, es perfecta para mí. Hice lo mismo con la tanga de mi bañador.

    – Tampoco es justo que vos solo estés totalmente desnudo.

    Volvió a sentarse en la posición anterior y me recosté nuevamente sobre su verga apoyando mi mejilla en ella, así pase un rato, moviendo de a poco mi cara sobre ella, acariciándola con mi piel hasta que sentí una tenue humedad, me di vuelta y le pase la lengua por la punta, comprobando que era su liquido pre seminal, que rico sabor que tiene mi hermano, se la limpie bien y volví a recostarme sobre ella.

    Llevo su mano a mi vagina y pasando sus dedos entre los labios, tomo en la yema de ellos mi humedad, se llevó estos a su boca y dijo, que estaba sabroso.

    Ya no pude aguantar más, me gire hacia esa verga y la metí en mi boca, iba desde la punta hasta la raíz, entraba y salía de mi boca excitándome como no recuerdo nunca haberlo hecho, cuando llegaba al fondo sacaba la lengua para tocar con ella sus grandes huevos, de un empujón me puso de espaldas subiendo sobre mí, puso nuevamente la verga en mi boca y su lengua se perdió entre mis labios vaginales, me hizo abrir bien las piernas para poder recorrer toda mi caliente concha, llegando a mi culo, toquecito de lengua y otra vez a tomar mis juguitos, hábilmente con la lengua estaba dentro de la vagina a la vez que el clítoris era estimulado con una mano, lo que me produjo un estridente orgasmo, pude gritar a gusto, total quien nos iba a escuchar.

    Me puso en cuatro, se arrodillo frente mi cara y comenzó a cogerme la boca, un par de veces toco mi campanilla provocándome arcadas, lejos de parar Oscar continuaba y cada vez con más vehemencia, hasta que ese semen acumulado en sus testículos impacto en el fondo de mi garganta, trague y trague para no desperdiciar nada, la dejo dentro de la boca hasta perder firmeza, sacándola quedo colgando al frente de mis ojos, termine de tragar lo que tenía en la boca y le pase la lengua como si fuera un gato limpiándola, e hice un miauuu arrancándole una risa hermosa.

    Nos volvimos a recostar disfrutándonos con unas caricias mutuas, la desnudez nos hacía más libres, estábamos como Robinson Crusoe disfrutando de la naturaleza. Aporto más troncos al fuego.

    Vimos como la luna seguimos su camino a lo más alto del cielo, no puedo precisar cuánto tiempo paso, pero creo que fue mucho, pues tuvo que poner dos veces más leños al fuego e ir a buscar otros, me encanto observarlo caminando con su verga pendiendo entre sus piernas y su culo redondeado.

    Se sentó a horcajadas sobre mí y por primera vez su lengua invadió mi boca con el beso más dulce que jamás recibí, sentía en mi vientre como su herramienta de trabajo sexual crecía de a poco, cuando ya estaba a su máxima expresión me escabullí entre sus piernas y me puse en cuatro, el muy guacho se perdió entre mis glúteos para darme una buena mamada en el esfínter anal, era lengua y dedo, dedo y lengua, él no lo sabe, pero me encanta.

    Si aviso previo clavo su verga de golpe en mi vagina empapada, cuanto placer, me encanto, es la primera vez que me lo hacen así, se movía dentro de mi víscera en una forma totalmente violenta, su huevos pegaban en mi entrepierna haciendo un ruido exquisito, entre puteada varias acabe como tres o cuatro veces (había perdido la cuenta) ante que él me quemara el cuello del útero con su semen caliente, me había saltado la perra que hay en mí.

    – Dale hijo de puta, dale más fuerte, que pasa ¿no te da la nafta? Cogete a tu hermana ¿te gusta? Me estás dando todo el placer que nunca me dio el estúpido de mi marido.

    Extenuados caímos de rendidos sobre la manta que reposaba sobre la arena, juntos, abrazados, a los besos, viendo como el fuego se iba consumiendo, consumiendo de a poco como el amor y la pasión en nuestras respectivas parejas.

    Regresamos a la cabaña muy entrada la madrugada, me acuesto al lado de mi esposo, quien ni si quiera registro mi vuelta, esa noche dormí más que plácidamente, satisfecha como hacía tiempo no lo estaba.

    El otro día transcurrió como suele ocurrir a diario en nuestra vida cotidiana, cero dialogo, pocas, casi nulas actividades en conjunto, salvo algún beso furtivo con mi hermano a la sombra de nuestros conyugues y a la espera que pase la hora para el arribo del transporte que nos llevaría a tierra firme y así llegar a casa.

    Una vez instalados en nuestros respectivos hogares, exactamente veintidós días después, lo llamo por teléfono a mi hermano.

    – Hola hermano, buenas tardes.

    – Buenas tardes mi chiquitita, como esta todo por ahí, yo estaba a punto de llamarte, porque la semana pasada, se fue Nuria de casa, estuve un poco ocupado ayudando con su mudanza.

    – Jajajaja te llamaba por lo mismo, recién acabo de avisarle a Osvaldo que me voy, no quiero saber más nada de él.

    – ¿Y cómo vas a hacer?

    – Tenía pensado alquilar un pequeño departamento, pero visto que se fue Nuria ¿vos podrías refugiarme hasta que alquile?

    – Más vale, cuando querés que te vaya a buscar.

    – Si es posible ayer…

    – Dale acomoda la ropa y en dos horas paso con una camioneta y ya te venís.

    – Gracias amor.

    Extendí un par de sabanas en el piso y tire toda mi ropa arriba de ellas, las cerré con un nudo y las prepare para llevar, como así otras pequeñas cosas, el resto lo negociaríamos con el divorcio, por ahora me voy con lo justo y estrictamente necesario.

    Llegamos a la casa de Oscar descargando todas mis pertenencias, dispuesta a acomodar todo le pregunto dónde voy dormir.

    – Amor, en donde vas a dormir… en el sitio que te mereces, en la suite real, donde reposan las reinas de la casa.

    Me llevo a su cuarto, abrió el placar y me cedió el lugar otrora ocupado por Nuria. Creí entender algo que sí, se hizo realidad, yo, Nora, a partir de hoy pasaría a ser la esposa de Oscar.

    Esa misma noche tuvimos una sesión de sexo sin medidas ni tabúes, hasta me regalo lo que no me debe faltar en unos rounds de sexo, tuve mi ración de verga por detrás, (me encanta el sexo anal).

    Me hizo poner boca abajo, la misma humedad de mi vagina sirvió como lubricante para que el acceso sea más fácil y placentero.

    La verdad con mi hermano descubrí la delicadeza que puede llegar a tener un hombre en todos los aspectos sexuales, siempre fue muy delicado y cuando no lo fue, lo hizo porque la situación lo requería o bien se dio cuenta que yo, lo quería así.

    En la actualidad, ya no sabemos cómo dibujar más ante nuestros padres el hecho de vivir juntos, ellos quieren que me vaya a vivir con ellos, pero nosotros a pesar que podríamos seguir teniendo nuestros encuentros, no queremos separarnos, estamos enamorados por partida doble, el amor de hermanos y el amor de pareja.

  • Mi típico día de universidad

    Mi típico día de universidad

    Despierto y vuelvo a sentir que lo arruiné, me levanto y me visto lo mas rápido que puedo, no quiero que me digan nada, no quiero que me pregunten nada, no quiero que nos veamos otra vez, solo quiero llegar pronto a clases.

    Camino con prisa para no perder mi primera clase, en el camino no dejo de pensar en algo que esté mal, ni siquiera me detuve a revisarme en un espejo, ¿tendré algo en el cabello? Trato de peinarlo con las manos, aunque puedo sentirlo hecho nudos ¿La blusa está bien? No parece tener manchas para mi, aunque está algo arrugada ¿mi falda? Me preocupa llevar putifaldas a la universidad, pero sencillamente no tenía tiempo de ir a cambiarme.

    En fin, Cintia me ayudará a revisarme antes de entrar.

    Por fin llegó, Cintia esta esperándome en el estacionamiento, mientras se burla con la mirada, veo que tiene mi mochila en la mano y un cepillo y desodorante en la otra, «¡cómo te amo!!!» pienso para mi misma, busco mi espejo en la mochila para arreglarme, ella me revisa la ropa y empieza su cuestionario:

    «¿con quién fue esta vez?»

    «los primos de Víctor»

    «No mames pendeja ¿los 3?»

    «no wey, dijeron que sacarían cita para la próxima vez, pues es obvio que los 3 estúpida!!!»

    Tengo el maquillaje completamente corrido, mi labial en particular es un asco, esta por la mitad de mi cara, «en serio vine así todo el camino?» recuerdos vuelven a mi de anoche ¿cómo no lo pensé en ese momento? Uso una toalla húmeda para quitarme todo, necesito maquillarme un poco y volver a pintarme los labios.

    Cintia me levanta la falda ¡a mitad del estacionamiento!

    «¿Qué haces pendeja?»

    «¡quiero ver si se vinieron dentro!»

    Se ríe mientras intenta jalar mi tanga, actúa como si no estuvieran llegando personas mientras hablamos, juraría que 2 tipos apresuraron el paso cuando volteo a verlos, esta estúpida, mejor le explico antes de que haga otra cosa.

    «¿Cómo te fue entonces? ¿te duele algo?»

    Incluso parece linda cuando pregunta cosas así.

    «pues si, las nalgas, la cabeza y la boca»

    «¿solo eso?» pregunta mientras sonríe, le respondo algo molesta por la obvia pregunta

    «no me molestes»

    Anoche salimos a tomar con unos amigos, como foráneas, Víctor quiso mostrarnos un buen antro, llevó a amigos y amigas. Y a sus primos recién egresados, bailamos, tomamos, cantamos y seguimos bailando, pero en cierto punto, ya no era baile, solo hombres cazando mujeres, metiendo mano hasta donde el alcohol en nosotras los dejaba.

    Lo recuerdo claramente, cada vez mas y mas vivido, en algún momento, fueron 3 quienes me bailaban alrededor, sentía sus manos en mi cintura, en mi cadera. Bajo mi blusa. Bajo mi falda. Bajo mi tanga. Recuerdo que Cintia me jaló de en medio, parecía preocupada.

    «¿wey, estas bien? Ya casi son las 2 ¿te llevo a tu casa?»

    No fue difícil adivinar que pensaba que yo estaba muy mal. Tenía razón.

    Por algún motivo, el orgullo no me dejaba verme débil

    «estoy bien wey!!!»

    Un engaño para mi misma, sabía lo que hacía, no lo que pasaba, engañándome a mi misma, tratando de pensar que yo quería

    «¿pueden darme ride al rato?» pregunté a los 3 que me esperaban, era obvio que estaban molestos con Cintia por alejarme, pero fue gracioso, incluso tierno, la forma en que sus rostros se iluminaron

    «Siii, sin pedo, nosotros te llevamos»

    Cintia solo se rio, creo que confía demasiado en mi juicio estando tomada, hablo con las 2 que la esperaban para el ride, y se fue mientras yo bailaba.

    Ni siquiera puedo recordar al 100% después de eso, tolero bien el tequila e incluso el vodka, pero la cerveza me apaga bastante rápido, pero en general sé lo que pasó, fui a vomitar al baño antes de irnos, ya que los 3 entraron conmigo.Al de hombres al parecer.

    Estaba cansada cuando nos fuimos, el aire me mareó, creo que lo notaron y empezaron a preguntar cosas, ver qué tan consciente estaba, supuse con tal que me llevaran pronto a casa, solo dije que si a todo. Tal vez un error.

    A partir de entonces se acaba lo continuo y empiezan los segmentos, sentir que me ayudan a bajar del carro, pero no era mi casa, darme agua y algunas leves cachetadas para ayudarme a despertar un poco. Mientras me agarran los pechos.

    Vomité nuevamente, y con eso desperté un poco, los vi tomando aún  ¿cuánto aguantan estos tipos? Y en un momento estaba sentada en un sillón manoseada por uno y al otro estaba desnuda en la cama en 4 patas, ni siquiera fue su pene en mi boca lo que me despertó, fueron las nalgadas que me daban cada vez que cerraba los ojos!!!

    Tal vez fuera el dolor de las nalgadas, tal vez fuera el dolor de mi cabeza al tomar con tanta fuerza mi cabello, tal vez fuera el dolor de mi boca al recibir tantas embestidas, pero el dolor me dio un momento de lucidez, saber que estaba pasando, y en medio de todo esto, del dolor y el placer, solo un miedo afloró

    ¡el tipo que tenía en mi boca no usaba condón!

    El tipo detrás de mí tenía sujetado mi brazo y mi cadera, jalándome hacia él, mientras que el tipo en mi boca me jalaba del cabello y la nuca hacia él, apenas podía pensar en cómo moverme, por un segundo pensé en morder, pero si me trataban tan mal ahora. Tenía miedo de pensar en qué pasaría si se enojaba.

    Me rendí en pensar en detenerlos, tenía mucho miedo, y dolía, dolía mucho, me trataban sin cuidado. Pero, tal vez por eso. Miento, probablemente por eso. Estaba sumergida en un placer que no sentía hace demasiado tiempo.

    Pensar en esto me hizo sentir mal, culpable incluso, puedo ser de mente abierta, pero no estúpida, no tomaría riesgos innecesarios solo por placer ¿Ir con desconocidos y hacerlo sin protección? Pero ahí estaban, esos recuerdos en mi cabeza en mi cabeza, diciendo constantemente

    «solo acepta que eres una puta y todo será mas fácil»

    Quería negar tal cosa, decirme a mí misma que fui víctima de las circunstancias, pero lo recuerdo, eso sí lo recuerdo perfectamente, lo único que sé que no puedo negar, esa pasión que quema, esa adicción que crece, el motivo por el cual el sexo sin sentido tiene sentido para mi. Verlos acabar.

    Golpeaban en mi cabeza como gritos en mis oídos, sentir que aceleraban y emocionarme por ello, sentir fuertes embestidas por ambos lados!!! Sentir como cada vez están mas y mas calientes!!! Y después! Una embestida final del tipo detrás de mí, una embestida que me dijo todo lo que necesitaba saber, que soy bonita, que soy hermosa, que alguien me quiere, que no estoy sola.

    ¿Como pude ser tan estúpida?

    Sentir ese liquido caliente cayendo por mi muslo solo me hizo feliz, y en ese momento por mi mente cruzó lo que ahora me aterraba ¿y si me contagian algo? Uso la pastilla siempre que salgo, una precaución obvia, pero el condón también es necesario!

    Y lo que mas me dolió, lo que me hizo odiarme a mi misma, fue saber lo que pensé en ese momento «bueno, que sea lo que dios quiera».

    El placer gobernaba en mi cabeza y dejé de pensar miedos, el tipo frente a mi se detuvo junto con el tipo detrás pero no terminó de inmediato, lo vi usar su mano en lugar de mi boca y al voltear a verlo a los ojos, y al verlo sonreír así. Lo supe. Cerré los ojos sin agachar la cabeza. Abrí la boca. Saqué mi lengua. Y sonreí.

    Tal vez fue mi bella sonrisa que lo cautivó, no pasaron 3 segundos y sentí un chorro caliente en mi cara y así como sentí uno, varios mas lo siguieron hasta mi y como siempre me dijo mi exnovio

    «esto es el amor que siento por ti, no lo rechaces»

    Sin dejarlo terminar, chupé tanto como pude directo en mi boca, adoro que hagan eso. Jalaron mi cabeza hacia ellos, trataron de llegar hasta el fondo de mi y cuando me inyectaron lo que quería darme. Yo succiono con fuerza, y ahora ellos se alejan con fuerza.

    Y lo recuerdo. Una vez que lo conseguí, cuando me limpié la cara, cuando todo su amor está en mi. Sentí paz.

    Supongo que el último tipo la tuvo difícil, yo solo sentí esa inmensa paz conmigo misma. Y me dormí.

    Dios ¿por qué? Yo no quiero ser así, aunque se sienta bien, solo quiero poder enfocarme en mis estudios, ser una buena alumna, graduarme, vivir una buena vida.

    Si solo mi estúpido primer novio no me hubiera violado por borracha.

    Si solo mi estúpido tío no me hubiera violado por borracho.

    Si solo mi estúpido profesor no me hubiera violado por reprobada.

    Si solo mi estúpido mejor amigo no me hubiera vuelto adicta al sexo rudo.

    Una vida con demasiados estúpidos alrededor.

    Cintia y yo fuimos a clases, tuve que bañarme en desodorante después de sus comentarios sobre mi olor, ella parecía disfrutar mi incomodidad.

    Yo lo sé, hay algo que ella disfruta de mi vida, tal vez me odia y disfruta verme lastimarme, tal vez me ama y solo quiere darme su apoyo, tal vez le excito y quiere que siga así, sea cual sea el motivo, agradezco la mayoría de sus acciones hacia mi.

    Y ahí estaba Víctor hablando con Ángela, su novia, siempre de empalagosos antes de clases, debería pedir el cambio de carrera para estar en su clase, pasa la primera clase y dejo de pensar en mis tonterías de anoche, claro, como 8 personas están notando que llevo la misma putifalda de anoche, y que anoche no regresé con ellos, es obvio que saben lo que pasó.

    Por supuesto, sería menos obvio si no me hubiera acostado ya con 3 de los 4 hombres.

    A final de la clase me quedo un minuto, programé una consulta en mi agenda, hacerme exámenes de ETS en 2 semanas, y justo cuando me levanto, cuando pienso que ya pasó, que solo queda olvidarlo, viene Víctor a preguntarme cómo la pasé anoche. Sonriendo.

    Obviamente ya lo sabe, ya me ha cogido en los baños de la universidad 2 veces, le dije que bien, solo por acabar la plática, él me mostró su celular y vi la foto que él quería, ahí estaba yo, en todo mi esplendor, el cabello frente a mi no logra cubrir por completo mi cara, a diferencia del semen sobre ella, pero puedo notar que mis mejillas están rojas y apenas abro los ojos. Aunque es difícil notarlo debido al hecho de que estoy dando sexo oral.

    Obviamente se la mandó alguno de los 3.

    Le dije algo molesta, que le dijera a los 3 que no publicaran nada, no tengo mayor problema en hacerlo con alguien sin ser pareja, pero tengo reglas:

    1.- siempre condón

    2.- sin moteles

    3.- sin fotos o videos de mi cara

    Dijo que ellos decían tener un video de mi aceptando grabar y no era solo uno, ni solo con uno. Le dije, molesta conmigo misma, que quería hablar con ellos, necesitaba que borraran eso, me dijo que les hablara, que querían volver a verme, le dije lo obvio.

    «no tengo el número de ninguno»

    Víctor se rio, ya lo sabía supongo

    «¿qué quieres por sus números?»

    «Creampie!»

    «No seas mamón por favor!!!»

    «bueno, suerte entonces»

    Tal cual escena de película, en cuanto se dio la vuelta para irse, lo agarré de vuelta.

    «ok, nos vemos el sábado, pero pásame sus números primero»

    Ya estaba resignada pero tal vez ya no importaba, igual tendría que hacerme exámenes.

    «no sé, creo que me puedes estafar»

    «Ya Víctor, en serio»

    Ya estaba casi tan triste como molesta conmigo misma, el solo se rio y me dijo.

    «ok, pero necesito un pago por adelantado»

    «¿qué quieres?»

    «tenemos 15 minutos de descanso, ya sabes donde nos vemos»

    ¿Por qué me pasa esto a mí? Nunca he sido tan cruel con nadie, si lastimo a alguien siempre es para defenderme, solo quiero estudiar y graduarme, cumplir como una buena hija para mis padres, nada más.

    Tenía ganas de llorar, este tipo era un enfermo, siempre quería que me humillara, era el típico adolescente que vio demasiado porno, pero ahora no podía negarme, lo triste es que ni siquiera tenía tiempo para pensar, tenía la siguiente clase en menos de 15 minutos. Suspiré profundo y con resignación entré cabizbaja al baño de hombres.

    Cuento esta anécdota solo por contar uno de mis días mas oscuros, algo que en su momento me dio miedo, rabia, asco, tristeza, pero de lo que ahora me río y recuerdo como un chiste, espero que lo disfruten.

  • Puta por vocación y elección

    Puta por vocación y elección

    La vida universitaria no ha sido fácil, los trabajos de medio tiempo pagaban poco y ya no me alcanzaban para pagar el alquiler. Vivo en una ciudad a orillas del Río Uruguay.

    Las deudas se acumulaban y ya empezaba a recibir intimidaciones legales. Tenía miedo y angustia.

    Una tarde con mi amigo estábamos tomando unas cervezas cuando algo ebrio me confeso haberse prostituido para poder subsistir.

    —Yo me porto como puta gratis. Así que imaginate si me pagan.— revele

    —Te puedo decir en que sitio publicar

    —Me he encontrado con tipos solo para coger mil veces, si son desconocidos me excita tremendamente. Pero vos sabes que me daría mucha vergüenza que se sepa, soy muy cuidadosa de mi imagen.

    —Sabes que soy un paria como vos. Pero tengo un móvil que te puedo prestar así usas ese y podes ser más discreta.

    Después de un par de cervezas más mi amigo me tomó unas fotos y las subimos. Pasadas unas semanas nos reímos de que nadie había llamado.

    Hasta que una mañana sola y ya siquiera tenía víveres en la alacena, el viejo móvil sonó lo oí de casualidad al parecer solo andaba la vibración y el sonido estaba muy débil.

    Un tipo quería coger, pero ya. Me higienicé tan rápido como pude y lo cité en una plaza cerca de mi casa.

    Ahi estaba, el cliente era un tipo canoso, maduro, corpulento. Me subí a la camioneta y fuimos directo al motel.

    —Voy al baño— dije con un hilo de voz

    Sali del baño solo con lencería delicada puesta. El caballero se encontraba sentado en un extremo de la cama. Me beso y no dudo en meter su lengua rápidamente. Yo estaba muy caliente. Me sacó el sostén, me chupo las tetas hasta que estuve empapada.

    Le mire la pija y no me pude resistir de chupársela. Tenia un miembro grueso y venoso, bastante largo. La tragaba con pasión pero mis ojos lagrimeaban. Le puse el preservativo y me tiró a la cama. Se posó encima de mi para chupar mis pechos mas fuerte incluso morderlos. Cuando me la metió no demoré mucho en empaparlo de squirt. Le encantó.

    Volvió a ponérmela en la boca solo que esta vez para llenarme de semen la lengua mientras yo lo miraba a los ojos.

    Me duché, y cuando salí tenía mi paga con una jugosa propina en la mesa de luz.

    Desde ese día tuve 3 o 4 encuentros diarios. ¿Les cuento mas? Comenten y califiquen. ¡Y me dan ánimos!

    Saludos.

  • Después de meses somos los mejores amantes

    Después de meses somos los mejores amantes

    Hola, soy Alonso de 42 años y les cuento la historia mía con Sebastián de 36. Somos de Calama en el norte de Chile. Ahora les cuento.

    Con Sebastián, nos conocimos por una página de internet, pasó mucho tiempo en que solo solo nos escribíamos por mensajes dentro de la misma página, para después pasar a escribirnos por whatsapp. Solo hablamos de lo que nos gustaría hacer en caso de juntarnos y como nos gustaría hacerlo. El al igual que yo para el mundo es heterosexual, ambos tenemos pareja mujer, hacemos el amor, tenemos sexo con nuestras parejas, todos los días; lo mismo que nos gustaría hacer a los dos cuando nos juntemos.

    Ya pasaron tres meses y cada vez que nos escribimos nos daban más ganas de poder juntarnos y hacer lo que queríamos hace tiempo, pero, por algún motivo no nos habíamos animado, probablemente por el temor de que nos descubran nuestras parejas. Pero. La calentura ya era mucha, solo queríamos juntarnos, besarnos, tocarnos, quitarnos la ropa chuparnos el pene hasta llegar a partirnos el culo. Así que un di decidimos conocernos en persona, y lo hicimos lo más públicamente posible; nada mas y nada menos en que en el Mall de la ciudad, fuimos al patio de comida, pedimos unas bebidas y conversamos, tuvimos la conversación mas caliente en medio del patio de comida del mall, tan caliente que mi pene y supongo que el de él estaba durísimo, por eso no levantamos y decidimos pasear por el mall y en el paseo, le dio ganas de ir al baño, y en el trayecto a mi también.

    Nos miramos y fuimos al baño, lo dos. Entramos y en el baño no había nadie, el entró en un habitáculo y yo en el del lado, cuando terminé siento que el Sebastián entró al baño cerró la puerta y por primera vez en meses, nos dimos un beso increíble, un beso que ameritó también por primera vez, que mi pene estuviera en su mano igual el suyo en la mía, duros y con ganas de más, y pudo ser pero, alguien entró en ese momento cortando la inspiración, así que salimos de ahí y salimos también del mall, fuimos a mi auto, ya era noche cuando salimos, así que decidimos ir por ahí y ver como resolvíamos es de la calentura que llevábamos.

    Al calor de un cigarrillo, caímos en que mi pareja, estaba trabajando (estaba en turno de noche) por lo que no iba a llegar a la casa en esa noche, y Sebastián su pareja estaba en turno en el hospital así, podríamos decir que, estábamos libres. No fuimos a un motel, un motel con hidromasaje, un motel donde podríamos tener el mejor sexo.

    Llegamos, lo primero fue acomodarnos, tirarnos a la cama y besarnos, rodar por la cama y seguir besándonos, sacarnos de a poco la ropa, tocarle el culo rico que tiene, meterle uno o dos dedos en el culo mientras lo masturbaba, el me masturbaba y se hincó para chuparme el pene, pero no quería eso aun. Terminamos de sacarnos la ropa, nos tocábamos, nos masturbamos y nos metimos los dos al hidromasaje, os recostamos en la tina nos refregamos enteros dejamos caer agua en nuestros cuerpos mientras nos abrazamos cual putos enamorados. Salimos de la ducha, y nos tiramos a la cama, nuestras piernas se enredaban, mi pene se sobajeaba con el suyo, cuando tiró de espaldas en la cama y masturbándome se metió mi pene hasta la garganta, pero, yo también quería y pedí que se pusiera a mi lado en un 69 exquisito, mi pene entraba y salía de su boca igual que su pene entraba hasta mi garganta para salir y volver a entrar, le chupé y me chupó el pene hasta que al mismo tiempo nos llenamos la boda de leche caliente, exquisita.

    Tal fue la explosión de semen de ambos que teníamos semen no solo en la boca que trabamos deliciosamente, también la cara y el pecho marcado con semen. Nos acomodamos y nos limpiamos el semen que nos dejamos, para acomodarnos y quedar de frente, abrazados en la cama, besándonos aún más. Nos abrazamos y el me dio la espalda apegándose más y, más su culo a mi verga, lo abracé desde atrás y dormimos un rato total, teníamos la habitación hasta el amanecer. Dormimos tal vez 1 hora y me despertó cuando se acomodó y sentí su culo húmedo abrazando mi pene que se fue despertando conmigo y poniéndose duro. Mi verga le apuntó directo al culo y él lo sintió para acomodarse y chupar mi pene, lo chupó, pero yo quería ahora probar ese culo rico que hizo que mi verga despertara. Lo puse boca abajo en la cama, con mis manos abrí sus nalgas y sentí como su ano palpitaba, me dejé caer sobre él y sentir su respiración agitada, y pedirme que entrara en su culo.

    Se puso en cuatro, entregándome su culo abierto, y disfruté lubricar ese ano palpitante con mi lengua y metérsela para para escuchar como gime, y como me pide que le meta más. Me puse detrás de él y apunté mi verga dura hacia su culo, y despacio empecé a metérselo, a abrir ese culo que hace mucho tiempo quería abrazando mi pene. Estuvo en cuatro frente a mí, debajo y sobre mí, cabalgando empalándose en mi verga, gimiendo y gritando pidiendo que se lo metiera mas fuerte, pero, yo también quería estar en cuatro mientras el me empalaba, mientras me follaba y partía el culo, así que saqué mi pene y le pedí que me penetrara tan rico y duro como yo lo había hecho; quería gemir y gritar mientras su pene entraba y salía de mí, me puse en cuatro, y esperé sentir su pene entrando y partiéndome en dos, pero, antes metió su lengua en mi culo, para lubricarme y dilatarme, hasta que por fin apuntó su verga y de un solo empujón me entró haciéndome levantar y antes de gritar por su envestida, me acalló con un beso, elogiando mi culo.

    Me lo puso en cuatro, me folló en la cama de cucharita, me sentó en su verga haciéndome cabalgar me puso de espalda en la cama y yo puse las piernas en sus hombros entregándole el culo a su merced. Me entró tanto o más duro sentía sus huevos golpeando mis nalgas, gemí y grité hasta que se vino, llenó mi culo de semen que sentí caliente, y me gustaba, me lo metió hasta que su pene se fue ablandando, lo sacó y viendo mi verga aún dura, se tiró a la cama y le metí despiadadamente la verga mientras tenía sus piernas delgadas en mis hombros se lo metí tan duro, como vengándome del empalamiento sexual que me había dado antes, tanto que en mientras su semen goteaba y escurría por mis piernas por lo dilatado que estaba, y su semen salía despacio, pero nos gustaba, éramos en ese momento, dos putos amantes del sexo.

    Lo envestí tanto que de un grito le llené el culo de semen caliente mientras también gemía con placer, y le di hasta que mi pene se puso blando. Ya a esa hora eran las 6 am, y las 7 debíamos dejar la habitación, le cupé el culo y el de un empujón me tiró a la cama y abriendo mis nalgas pasó su lengua por mi culo limpiando su semen que escurría por mis nalgas y piernas.

    Ya nos habíamos partido el culo, ya nos habíamos conocido y que manera de conocernos, después de meses de solo hablar por mensajes. Quedamos que cada vez que pudiéramos esa habitación en ese motel, nos fuimos a la ducha para vestirnos pero, verle el culo me calentó y paró mi verga nuevamente, así que lo puse en cuatro y lo follé de nuevo, el abría sus nalgas ara que entrara y como ya estaba dilatado, mi pene entró exquisitamente, y su verga también se levantó en cada envestida su pene lo azotaba en la ingle hasta que nuevamente acabé llenándolo de leche caliente, entre gemidos y gritos, se levantó y yo me arrodillé para chuparle la verga hasta que de un gemido que imagine los escucharon todos los pasajeros del motel, me lleno otra vez la boca del mas rico semen y también la cara, me la llenó a borbotones de leche.

    Terminamos la ducha y nos vestimos, saliendo del motel teníamos una hora para llegar a nuestras casas antes de qe llegaran nuestras parejas. Así que lo dejé en su casa y cuando se bajaba, lo tomé y le di un beso, sin importar que nos pudiese ver alguien, y me fui a mi casa como si nada había pasado. Desde ese día y esa noche, cada fin de semana nos juntamos, tenemos relaciones, tenemos sexo, incluso de parte de los dos, hacemos el amor.

    Ya van poco mas de 3 meses, en que tenemos de vidas, una con nuestras parejas en la casa, la familia, y la otra en que dos hombres se definen uno al otro como homosexuales y ya lejos de solo tener sexo, nos hacemos el amor. Obviamente nuestras parejas no lo saben, Ni Sebastián ni yo queremos que la ellas y la gente sepa que somos homosexuales, solo queremos poder seguir juntándonos y hacernos el amor cuando podamos para después volver y hacerlo también con la mujer que amo y el con su mujer, que también ama.

    Espero les guste esta historia, espero irles actualizando lo que va pasando.

    Si quieren pueden enviar un correo a [email protected].

  • Entrenamiento con mi gymsister

    Entrenamiento con mi gymsister

    Muchos hombres probablemente empaticéis conmigo, y es que siempre que voy al gimnasio encuentro alguna tía que llama mi atención. Algunas solamente las ves un día, porque no suelen ir en tu horario y ese día era una anomalía, o porque no están motivadas suficientemente y lo acaban dejando al poco tiempo. Uno de esos días me fijé en una chica que estaba a lo lejos descansando entre serie y serie.

    Tenía el pelo castaño y era un poco morena de piel. Lucía un top deportivo gris y unos leggings a juego que remarcaban su figura tonificada por el gimnasio, un espectáculo de tía. Intercambiamos varias miradas a lo largo de la sesión, lo cuál fue la causa de que me atreviera a acercarme a hablar con ella. Resultó ser mucho más maja de lo que esperaba, me dijo que se llamaba Ana, que estudiaba Biología en la universidad y que venía a entrenar sola porque no había logrado que ninguna de sus amigas se animara a ir con ella. Desde aquel día nos hicimos “gymbros” y siempre que coincidíamos en el gimnasio, nos saludábamos y entrenábamos juntos, para con el paso del tiempo, según íbamos cogiendo confianza, quedar directamente para entrenar juntos.

    Un día, íbamos a hacer unos ejercicios en la esterilla y nos encontramos con que no había sitio en la sala principal donde está la gente, así que nos fuimos a una sala adyacente que está habilitado para estos casos. Esta sala está comunicada del resto del gimnasio solamente por una puerta y no suele haber gente fuera del horario en el que se imparten clases dirigidas, por lo que fuimos, extendimos nuestras esterillas y nos pusimos a entrenar.

    Yo empecé haciendo abdominales oblicuos y ella estaba haciendo unos ejercicios de glúteos en la esterilla, y la visión de ella en 4 me estaba poniendo un poco tontorrón. Me di cuenta de que estaba arqueando mucho la espalda y me levanté para corregirla, poniendo mi mano derecha en su abdomen y mi mano izquierda en la parte trasera del muslo muy cerca de su culo. Ella sonrío levemente cuándo la corregí. Un rato después, yo estaba estirando y ella estaba haciendo sentadillas. Estaba moviendo demasiado las rodillas, por lo que me acerqué de nuevo a ayudarla.

    Primero lo intenté a su lado, pero no lo lograba corregir, por lo que me pegué a su espalda para acompañar su movimiento (tengo la teoría de que esto a lo mejor fue una táctica de ella). Bajamos y subimos unas cuantas veces, con mis manos alrededor de su abdomen y mi entrepierna pegada a su culo. La tensión entre nosotros se estaba disparando, ya que con el roce nos estábamos empezando a excitar los 2 (yo más si cabía), empezando a comernos la boca y dejando de lado el ejercicio.

    Se volteó quedando los 2 frente a frente. Mi mano derecha, que seguía alrededor de su abdomen, comenzó a bajar en dirección a su culo, pero metiéndose a través de sus leggings. Ella por su parte comenzó a bajar su mano derecha desde mi cuello hasta mi entrepierna pasando por mi torso, para empezar a masajear mi pene por encima del pantalón. Yo por mi parte pase de su culo a su coño, introduciéndole 2 dedos y moviéndolos suavemente. Ella separó su boca de la mía para empezar a gemir levemente y bajó mis pantalones, agarrando posteriormente mi miembro y empezando a masturbarlo.

    Marcos: Ufff, las ganas que te tengo. No aguanto más.

    Ana: Yo tampoco. ¿Tienes preservativos aquí?

    Marcos: Si, creo que tengo en la cartera. Voy por él, vengo ya.

    Fui corriendo al vestuario a buscar mi cartera. No creo que tardará más de 1 minuto y cuándo llegué, me encontré la sorpresa de que había entrado una señora a hacer sus ejercicios también, por lo que se había visto entorpecido nuestro cometido. Estuvimos un rato disimulando, haciendo un poco el paripé de que entrenábamos a ver si la señora se iba pronto, riéndonos de vez en cuándo y mirándonos con lascivia. Tras unos 20 minutos, la señora por fin se marchó. Nada más cerrar la puerta, Ana se abalanzó encima de mí, que estaba echado encima de la esterilla

    Ana: Te juro que como hubiera tardado 2 minutos más, te follaba con ella delante. Vete a cerrar la puerta por si acaso viene alguien más.

    Me levanté rápidamente a cerrar la puerta y me quité la camiseta mientras iba en dirección a Ana. Tiré el preservativo al lado de nuestra esterilla y comencé a bajarle los leggings, quedando ella desnuda de cintura para abajo.

    Marcos: Siéntate en mi cara, por favor

    Se colocó encima de mi y comencé a comerle el coño. Ella por su parte dirigió su cabeza hacia mi pene, haciendo un 69. Me bajó los pantalones hasta los tobillos y comenzó a chupármela. Así estuvimos hasta que poco antes de su clímax, ella se separó de mi pene y empezó a gemir más fuerte hasta que se vino. Colocados aún de la misma forma, ella sacó el preservativo de su envoltorio y me lo colocó. Se levantó y se puso en 4 en la otra esterilla. Me quité la parte de abajo completamente, me arrodillé detrás de ella y le introduje mi pene poco a poco, soltando un leve gemido ambos.

    Empecé dándole despacio y según ella me fue pidiendo, le empecé a dar más velocidad, agarrándola de los hombros hasta que ella finalmente se vino de nuevo con un sonoro “jodeeer”. Me hizo echarme en el suelo para después subirse encima de mí. Se acercó a besarme mientras que con su mano derecha colocaba mi pene en la entrada de su vagina y se sentaba encima de él. Se alzó encima de mi a la vez que se quitaba el top deportivo. Mis manos pasaron de agarrar su abdomen a sus pechos mientras que ella botaba encima de mí. Estuvimos dándole unos minutos y yo ese día, no se porque motivo, estaba aguantando como nunca.

    Ana: ¿Todo este tiempo que llevamos dándole y aún no te has venido? Joder, ya le gustaría al payaso de mi ex.

    Marcos: Serías mucha hembra para él jaja.

    Ana: Jajaja, si, pero tú ahora vas a ver lo que es bueno.

    Se levantó para ponerse acuclillada, con sus manos en mi abdomen, y darme unos sentones, pero justo antes de apuntar hacia su vagina con él, me quitó el preservativo y se introdujo mi miembro.

    Ana: Te voy a follar mejor que a ninguno.

    Sus nalgas chocando con mis muslos ensordecían nuestros gemidos y eran acompañados de alguna nalgada.

    Marcos: Ufff, que bien lo haces, hija. Vas a lograr que me corra.

    Ana: Ahh, ahh, lo sé, ese era el cometido.

    Con esa follada que me estaba pegando y sumado a toda la actividad anterior, yo ya estaba que no aguantaba más.

    Marcos: Ana, me corro, me corro.

    Ana: Yo también, yo también. ¡¡¡Lléname toda jodeer!!!

    Se vino, quedando sentada en mi pelvis y yo dándole una nalgada justo en el momento de descargarme en ella. Nos limpiamos lo que pudimos, nos vestimos, recogimos y nos fuimos hablando.

    Marcos: Bueno, el entrenamiento de hoy muy productivo, ¿verdad?

    Ana: Puf, como todos los entrenamientos a partir de ahora sean así, no voy a salir del gimnasio jajaja.

    Marcos: Jaja

    ¡¡¡Si queréis más historias de Ana, dadle apoyo!!!

  • En el Walmart revolución

    En el Walmart revolución

    Somos una pareja muy creativa en el ámbito sexual y cómo muchas parejas para hacer divertidas algunas actividades que realizamos, son las compras en los autoservicios. Nos excita bastante ver cómo a ella la observan con deseo, al igual que sentirte deseada y admirada por los machos a su alrededor, pues nos dispusimos a planear nuestras siguientes compras de supermercado en Guadalajara.

    Nos propusimos ese día que solo podría dejarse ver, algunas leves conversaciones y respetar a los que fueran con sus parejas, sobre todo para evitar problemas. Entonces el objetivo sería machos que fueran solos. El plan es que ella llegaría sola y yo realizaría las compras por separado, aunque siempre vigilando lo que ella hiciera. Lo siguiente fue elegir la vestimenta apropiada.

    Para que la imaginen, ella es alta, mide 1:67, además tiene una cintura muy marcada, por supuesto pequeña, así como caderas más grandes, que hacen ver mayor su pequeña cintura, además de un par de tetas de perfecto tamaño, unos pezones grandes, que por supuesto al no llevar sostén remarca más sus perfectos senos, además su color bronceado de piel, la hace ver espectacular, cómo su cabello largo.

    Pues eligió por fin unas mallas semi-transparentes además una blusa corta, que solo tapaba sus senos. Obvio que en cualquier movimiento para inclinarse podríamos admirar su diminuta tanga o dejar muy descubiertos sus senos, lo cual podría encender a cualquier mortal.

    Nos dirigimos al autoservicio, algo un poco más lejano para evitar ser vistos por vecinos, amigos o familiares. Por fin llegamos al Wal-Mart de Revolución. Ella descendió del auto primero y la deje que entrará al autoservicio, posterior llegue con calma, obvio ya tenía mi lista de mandado para pasar desapercibido en mis compras cómo un cliente mías y ajeno a Ximena.

    Tome un carrito y me dispuse a buscarla; Observe que estaba en el departamento de lencería para damas, y en ese momento solo estaba ella y un par de damas al igual revisando esas prendas. Obvio no le hable para continuar con el juego de que había llegado sola. En ese instante pasó un joven cómo de unos 18 años que se dirigió al departamento de ropa para hombres, y con la mirada le sugerí fuera con el chico. Ella lentamente camino dónde se encontraba el joven, pasó por detrás de él y de inmediato se inclinó a buscar alguna prenda quedando enfrente del chico, y obvio sin dar crédito solo observaba atónito ese gran espectáculo visual, observe que el joven volteo a todos lados y al darse cuenta que yo lo descubrí dándose un taco de ojo, pues se retiró del lugar inmediatamente, quizá apenado por la situación.

    Me retire un poco del lugar, buscando no intimidar a que alguien más se le acercará con ese morbo y ella considerando dejarse admirar. Me dirigí a buscar algunas cosas que me había encargado y de repente me llego un mensaje de Ximena al celular, dónde me decía, quieres venir al departamento de refacciones de autos y por supuesto de inmediato me dirigí a buscarla.

    Cuando llegué me detuve a distancia y pasar al lado, y ella tenía una conversación con un señor con canas, quizá entre 50 y 60 años, alto y arreglado para ir al autoservicio. Quedé a distancia para observar cada detalle que podría suceder entre ambos. El señor muy amable parecía explicar algo sobre algunas herramientas de aire para llantas y ella lo miraba con detalle.

    Ximena igual muy amable no desaprovechaba ocasión para tocarle la mano, un brazo o el hombro con cualquier pretexto y sonreír y recargaste en él. Por supuesto muy sonriente y amable, me dirigí al siguiente pasillo para poder ver entre los productos. En la plena conversación de ambos solo escuché que le mencionó que era muy guapa y que si era soltera, a lo que ella respondió que estaba casada, y que llegó sola a comprar algo para el auto, que su esposo estaba de viaje, por supuesto que respondió que era muy afortunado en haberla conocido, sin más le pregunto, ¿y eso porque?, su respuesta fue que era muy guapa y sensual, que no deberían dejarla sola.

    En ese momento ella levanto su brazo para alcanzar un producto que estaba arriba y por supuesto dejo asomar un poco el exquisito busto del que cualquier mortal podría admirar, el caballero no quitaba la mirada de eso tan rico si perder detalle alguno. Ximena se inclinó dándole la espalda a algún producto con el único fin de mostrarle ahora su bello trasero y que pudiera admirar sus senos por debajo de su blusa y al incorporarse, le pregunto algo trivial sobre el producto que sostenía en sus manos y algo comento él al respecto y pues volvió a inclinarse para dejarlo en su lugar.

    Ximena le explico que no le encontró lo que buscaba y que iría a buscar algo de ropa para dama y el caballero le preguntó si podía acompañarla, a lo que ella le respondió que si no le causaba problema, que adelante. A distancia observe que fueron directo al departamento de blancos para dama y se detuvieron dónde se encontraba la lencería, y veía que el caballero se colocó detrás de ella en forma muy cercana y ella no se retiró, al contrario parecía que hasta se recargaba en él. El paso su brazo desde dónde estaba y detrás de ella le mostraba alguna prenda y por supuesto en esos momentos ya prácticamente estaban muy pegados, Ximena muy amable solo se recargaba en su pecho y obvio el dejaba que lo hiciera en todo momento, tomaba prendas muy sensuales y el reía, de repente su mano ya tocaba su pequeña cintura y ella sin decir nada lo permitía.

    Ambos estaban muy contentos y de pronto vi algo delicioso, que me encendió e hizo que pusiera a mil grados, su mano derecha ya tocaba sus senos por debajo de la blusa y ella no se inmutaba y solo cuándo pasaba alguien por el lugar la retiraba, al fin parecían ser pareja y mirando a distancia pues de pronto vi cómo se besaban y él tocando por debajo de su blusa las tetas y ella tacaba su pene, fue en varias ocasiones ese escenario y cuándo veían que alguien se acercaba pues se separaban con cualquier pretexto.

    Me envío mensaje y me preguntó que si había visto lo sucedido, obvio en esos momentos ella le pidió espacio para escribirme, diciendo a su amigo que era su esposo que la buscaba, por supuesto muy amable le permitió que escribiera sin molestar. Le dije que había visto todo, que fue delicioso y le pregunte si le había gustado y me respondió que mucho, que si le daba permiso que él caballero le regalará las prendas íntimas que había elegido, que la acompañaría al auto, el cuál dejamos en una parte lejana y sola del estacionamiento y le respondí que sin problema, solo que no tardará porque tenía la compra y debía subirlas al auto, que la podía ver fuera del estacionamiento a una cuadra para que no se percatará que estaba acompañada y me dijo que la vigilará para que no le pasará nada, obvio a distancia y escondido para que no notará mi presencia.

    Me adelante a pagar mi despensa y m e esperé a que ellos pagarán y los seguí a distancia, en esos momentos ellos no se acercaban uno a otro, solo platicaban y ella mostraba las prendas obsequiadas. En el estacionamiento se dirigían a nuestro auto y ella por supuesto tenía copia de las llaves y el volvió a poner su mano en la cintura y ella acepto en todo momento. Al llegar al auto solo vi que abrió la puerta y se inclinó nuevamente y por supuesto el miró a su alrededor y al no ver a nadie pues le tocaba sus nalgas, metía las manos por debajo de sus mallas, Xime se incorporó y empezó un beso, cachondo y muy rico, pasaba sus manos debajo de la blusa y besaba sus tetas, ella hacía lo mismo tocando su pene y pasaba por todo su cuerpo las manos, y solo observé que metió sus dedos dentro de la vagina y que rico se miraba, de repente vi cómo ella se sentó en el asiento del piloto y cómo inicio a sacarle el pito, de repente una patrulla que pasaba por el lugar los espanto y Ximena pareció que le dio las gracias y se despidieron con otro beso apasionado.

    Se subió al auto y el regresó al autoservicio, quizás a completar su compra y me dirigí afuera del estacionamiento, me alcanzó subimos las cosas a la cajuela y me dirigí a manejar, y preguntar a detalle lo sucedido, ya que solo miré a distancia. Solo me respondió que estaba muy caliente, y que me fuera rápido a casa para cogernos, alcanzo solo a decirme que la tenía muy gorda, y que siempre se portó amable con ella, y que ella fue la que colocó su mano sobre su pecho para que la pudiera tocar con su permiso, que era casado y nunca había vivido algo similar, que le metió los dedos y que estuvo a punto de iniciar a chupársela, pero los asusto la policía y cómo es casado pues le dio temor los fueran a detener y fuera evidenciado de su leve infidelidad con Ximena.

    Fue una experiencia muy rica, con ganas de repetirse, pero es complicado ya que no sabemos con quién nos podemos topar y sobre todo, que debemos ser muy prudentes para no encontrarnos con algún conocido.

  • Asistenta en la noche juegos

    Asistenta en la noche juegos

    Entre la habitación de don Genaro para prepararme bien, mi cuerpo estaba sensible y caliente después de la fogosa sesión de manoseos que me dieron los 3 señores, sin embargo, aún sentía algo de nerviosismo, la hora en la que tenía que mostrarme ante todos ya estaba cerca así que me mentalice para hacerlo bien y sobre todo para disfrutarlo, lo primero que hice fue volver a ponerme la ropa, por suerte don Genaro tiene una especie de repisa con puertas de vidrio por lo que podía ver un poco mi reflejo, era suficiente como para acomodarme bien la ropa, en ese momento escuche como tocaban a la puerta de la casa, escuche pasos dentro de la casa y la puerta abrirse, supe que habían sido invitados que llegaban a la reunión, yo continúe arreglándome era el momento de maquillarme un poco, me aplique solo un poco de labial, porque con el antifaz y la peluca realmente no tenía sentido maquillarme toda la cara, me puse la peluca, la ajuste bien para que aun tirándola sea difícil quitarla, escuche más bullicio viniendo del patio de don Genaro, pude escuchar voces a lo lejos, solo me quedaba ponerme el antifaz y estaría lista para salir, en eso escuché que tocaron la puerta de la habitación.

    -“¿Señorita, está lista?, ¿Soy Genaro, puedo entrar?”.

    Yo quité el seguro de la puerta y le abrí la puerta a don Genaro, él entró y la cerro detrás de él, me miro de pies a cabeza y me dijo.

    -“Señorita, se ve espléndida, le aseguro que a todos les gustará su ropa, yo vine a ver si ya estaba lista, porque ya llegó la mayoría”.

    Yo le dije sonriéndole.

    -“Si don Genaro, estoy casi lista, solo necesito su ayuda con una pequeña cosita”.

    Fui a mi bolso y tomé el vibrador, me subí a la cama de don Genaro y me quedé en 4 en el borde, lo miré por encima de mi hombro y le dije.

    -«Podria colocarme el vibrador don Genaro, quiero que lo utilicen para llamarme cada vez que me necesiten, si quiere puede mojarme un poquito la conchita».

    Él se acercó a mí rápidamente, tomo el vibrador, sentí sus manos en mis nalgas, las abrió un poco, me corrió la tanga y sentí sus dedos recorrer entre mis labios, luego sentí como don Genaro me empezó a comer el coño un poco, paso su lengua de arriba a abajo y la metió un poco en mi conchita, me dio sensaciones muy ricas, la sensibilidad se acentuó en ese momento, luego de eso me metió el vibrador bien adentro y dejo nuevamente mi tanga acomodada, yo me puse de pie, le entregue mi teléfono a don Genaro con la aplicación y me acomode el antifaz junto con los tacones, me gire para ver a don Genaro y le dije.

    -“Ahora sí estoy lista, discúlpeme don Genaro, pero no puedo salir sin la peluca y el antifaz ante sus amigos, aún me da algo de vergüenza mostrar mi cara al exhibirme, don Nino, don Hugo y usted son la excepción, espero que sepa entenderme”.

    Él me tomó la mano derecha y me dijo.

    -“Señorita, no se preocupe, yo solo quiero que usted lo pase bien y este cómoda, recuerde que estoy yo junto con Hugo y Nino por cualquier cosa”.

    Lo que me dijo don Genaro fue como un alivio para mí, sentí una calidez en sus palabras que me tranquilizaron mucho, le di un gran abrazo y le dije que ya estaba lista, él me tomó de la mano y me saco de la habitación, al salir vi a don Nino que nos esperaba, yo le sonreí tímidamente y él me devolvió la sonrisa, pero no fue la lasciva de siempre, sino que una más segura como dándome a entender que me daba ánimos, don Nino salió primero que nosotros, don Genaro me detuvo antes de salir a su patio donde estaban todos reunidos, entonces escuche a don Nino decir.

    -“Chicos, su atención un momento, Genaro tiene un pequeño anuncio para la reunión”.

    Al momento en que dijo eso, todos dejaron de hablar y quedo un silencio total solo se podía escuchar la música, que por cierto era clásica jeje, Don Genaro me miro y me guiño el ojo, me soltó la mano y salió a su balcón, yo me quede sola dentro de la casa, ese momento fue crucial, pensé que estaban exagerando demasiado la presentación y eso me puso más nerviosa, pero también recordé lo que me dijo don Genaro y las sensaciones tan ricas que me habían regalado los 3 señores antes, escuche a don Genaro decir.

    -“En la última reunión se habló de hacer una invitación extra, yo dije que trataría de conseguir a una asistenta que nos acompañe y nos ayude en la noche, déjenme decirles que la conseguí, tenemos asistenta esta noche”.

    Cuando dijo eso todos empezaron a hablar de manera expectante, se notaba la emoción en el ambiente, yo tenía el corazón a mil, no supe distinguir si era miedo o excitación lo que estaba sintiendo, estaba a punto de salir vestida con lencería muy reveladora frente a un montón de extraños y no solo eso, mi intención era provocarlos con mi actitud y mi vestimenta para que ellos me desearan y me tocaran, en esos segundos pensé que estaba totalmente loca por haberme metido en eso, pero unas inexplicables ganas de hacerlo me colmaron el pecho y me dio mucha más seguridad y confianza, entonces don Genaro abrió la puerta y me dijo.

    -“Adelante, señorita asistenta, puede salir con toda confianza”.

    Yo comencé a salir, mi pecho estaba apretado y mis labios secos, sentí que me desmayaría de la presión, termine saliendo lentamente hasta quedar de pie en el balcón, los mire a todos con mucha vergüenza y timidez, eran más o menos 6 señores que no conocía sin contar a don Hugo que estaba con la carne, ellos se quedaron en silencio mirándome con los ojos bien abiertos, fueron unos segundos de silencio donde me miraron de pies a cabeza muchas veces, seguramente porque no podían creer lo que estaban viendo, una chica con lencería un antifaz y una peluca, estoy segura de que ellos esperaban cualquier cosa menos con lo que yo me vestí, don Genaro me tomo la mano y me ayudo a bajar hasta el pasto y dijo.

    -“Esta linda señorita, será nuestra asistenta esta noche, lo que necesiten pueden pedírselo a ella, pero les pido también que la traten con respeto chicos o se enojara y no querrá venir nunca más”.

    Yo miré a don Genaro y me reí un poco, él lo dijo sabiendo que lo que yo buscaba realmente era que me faltaran el respeto y me manosearan de alguna forma, estando frente a ellos pude notar mucho más sus miradas sobre mi cuerpo, sus ojos mirando mis tetas, mis caderas, miraban todo menos mi cara, me estaban comiendo con la mirada, desnudando cada rincón de mi cuerpo en sus pensamientos, eso empezó a provocar un calor en mi conchita y mi piel se puso de gallina, sus miradas curiosas y algo pervertidas me permitieron mentalizarme en el rol de asistenta caliente que yo quería tener, entonces comencé con la ronda de saludos a cada uno, camine moviendo mis caderas de manera sensual para acercarme al primero de ellos, me incline un poco dejando mi culo parado y mis piernas estiradas, tome su mano y la lleve a mis muslos mientras le daba un besito tierno en la mejilla, cuando hice ese movimiento sentí como el vibrador se puso más intenso y me dio cosquilleos muy ricos, supe que era don Genaro, el muy pervertido me estaba dando toques de placer en mi conchita mientras saludaba a sus amigos, lo repetí con cada uno y en cada momento don Genaro me dio toques, solo hice una excepción con don Hugo que estaba con las manos ocupadas, así que con él lo que hice fue acercarme y pegue mis tetas a su brazo izquierdo, don Genaro dejo estático el vibrador en ese momento en nivel 2, me aferre bien a don Hugo para disimular el placer, levante uno de mis pies como la típica foto de chica enamorada y le di un besito ligeramente más largo, le sonreí y continúe saludando al resto asegurándome que todos sintieran el calor que estaba emanando mi conchita que ya empezaba a humedecerse mucho, cuando termine la ronda de saludos don Genaro detuvo el vibrador y dijo.

    -«Entremos a la casa muchachos y organicemos las mesas, dejemos que Hugo y nuestra asistenta se encarguen del asado».

    Todos comenzaron a entrar lentamente y sin dejar de mirarme, todos me sonrieron muy amablemente, sentí como un respeto viniendo de ellos, la verdad es que me transmitían algo de seguridad todos ellos, yo me imaginaba que serían unos brutos o sucios pervertidos que al verme querrían follarme como animales, por la fuerza si era necesario, pero al contrario parecían tan serenos, eso me llamo mucho la atención, por supuesto que la excepción de todos era don Nino, él se quedó junto a mí y a don Hugo para manosearme, él se deleitó con mi cuerpo como quiso, me agarro el culo mientras miraba la carne y hablaba con don Hugo, sus manos recorrían mis muslos y mis nalgas, era suave casi como un roce suave, don Hugo me pregunto.

    -«¿Se siente mejor ya, señorita? O aún está nerviosa?».

    Yo tomé la bandeja que don Hugo tenía al lado para que fuera cortando pequeños trozos para degustar, la acerqué a él, él puso un trozo de carne y empezó a cortarla, entonces le dije.

    -«La verdad ahora me siento mucho más tranquila, estaba muy nerviosa, pero todos parecen ser muy lindos y amables, por cierto le dije a don Genaro, pero a ustedes dos no les he dicho, por favor no digan quien soy ni que me ven en el parque, mucho menos que los dejo tocarme en público, está prohibido, don Genaro lo entendió y espero que ustedes dos también lo hagan, cierto don Nino?».

    Esa última pregunta la hice mirando hacia atrás por sobre mi hombro porque don Nino estaba abrazado a mí, mientras me restregaba su bulto entre las nalgas, casi parecía que no escucho nada de lo que dije, yo me sacudí un poco y lo empuje levemente con mi culo hacia atrás, eso le separo de mí un poco, ellos me dijeron que por supuesto que no dirían nada a sus amigos sobre conocerme de antes, en eso sentí como el vibrador empezó a darme pequeños toques, fuertes y suaves, me estremecí, mis piernas temblaron un poco, más las caricias de don Nino, me estaba costando resistir, le dije a don Hugo.

    -«Creo que don Genaro me está llamando, por ahora me llevaré esto para degustar, nos vemos adentro, señores».

    Ellos no entendieron a qué me refería y don Nino me preguntó.

    -«¿Pero cómo sabes que Genaro te necesita adentro?».

    Yo les sonreí, les guiñé el ojo y les dije.

    -«Secretos de la asistenta y el anfitrión».

    Me fui con la bandeja meneándoles el culo eróticamente, los toques del vibrador eran fugaces, pero constantes, don Genaro me estaba llamando y no podía hacerlo esperar, entre a la casa y pude ver a don Genaro de pie con mi teléfono en la mano, yo entre sensualmente y me puse al lado de él, le dije.

    -«¿Me llamo don Genaro?».

    Él me respondió como en un tono de señor importante.

    -«Sí, por favor, dale a degustar a los chicos un poco de esa carne tan rica que llevas en tus manos».

    Yo asentí y me encaminé hacia ellos, los nervios que tuve al principio ya no estaban, solo quedaba la putita que disfrutaba cada segundo esa reunión, me fui acercando ofreciéndoles a todos un poco de carne, todos la probaron y me agradecieron amablemente, pero por sus gestos parecía que lo que estaban degustando en sus mentes era a mí, entonces don Genaro dijo.

    -«Como vieron, con esto ustedes pueden llamarla, solo les pido que el movimiento sea rápido y cuiden el teléfono, puedes ir a buscar un poco más de carne querida, muchas gracias».

    Yo me gire hacia don Genaro, asentí y en eso vi a don Nino entrar diciendo que había más carne lista, tome la tabla y la puse delante de mí como una sirvienta sumisa, avance moviéndoles mi culo a todos, meneándolo juguetonamente, salí de nuevo hacia el patio y me acerque a don Hugo, suspire y le dije riéndome.

    -«Son todos muy lindos y parecen cautivados conmigo».

    Él me dijo mientras seguía mirando la carne.

    -«Por supuesto que si señorita, porque usted es muy bella y amigable».

    Me pareció muy tierno lo que me dijo don Hugo así que le di otro besito y volví a apoyar mis tetas en su brazo, él en un movimiento, levanto el brazo rodeándome y dejándome entre el y la parrilla, yo me sorprendí un poco, el quedo detrás de mí, apoyo su cabeza en mi hombro izquierdo y me dijo susurrándome.

    -«Cortemos un poco más de carne, señorita».

    Ese susurro me estremeció, yo dejé la bandeja apoyada a un lado, don Hugo soltó los utensilios me tomo las manos y dijo que los tomara, era una escena de lo más romántica, típica de dos enamorados cocinando juntos, don Hugo usaba mis manos para cortar la carne y al inclinarnos para ponerla en la tabla nuestros cuerpos se pegaban más, era una escena muy erótica, don Hugo me dejo sorprendida totalmente, no pensé nunca que fuera tan lascivo, su bulto empujaba mis nalgas con fuerza, cortamos un poquito más de carne y yo sentí el vibrador llamándome otra vez, debía volver adentro a servir a los señores, me separe de don Hugo apoyando mi culo en todo su bulto y me encamine hacia la casa nuevamente sin dejar de menearle mi culito en cada paso que daba, al entrar busque al señor que me había llamado, al entrar me sorprendí mucho, porque el ambiente cambio totalmente, ya estaba todo mucho más alegre, los señores jugaban cartas y conversaban con normalidad, de pronto escuche a mi izquierda.

    -«Señorita asistenta, yo la llamé, ¿Podría traernos unas cervezas, por favor?».

    Yo me di la vuelta y vi que era un señor rechoncho que estaba sentado al lado de otros dos en el sillón grande de donde Genaro, a su lado estaba don Nino conversando con ellos, pero sentado en el sillón individual, yo le asentí y me fui directo al refrigerador, vi que don Genaro solo tenía cerveza, pero sin alcohol, la verdad me sorprendí un poco, tome 3 para llevarles a los señores, camine hacia ellos sensualmente, me acerque a uno de ellos, le entregue la cerveza y me agradeció, luego tuve que darme la vuelta y pasar entre ellos y la mesita de centro para acercarme, cuando me incline mi culo quedo directo a la altura de la cara de don Nino, cuando les entregue las cervezas el señor rechoncho me dijo.

    -«Señorita muchas gracias, déjeme decirle que usted es muy linda y tiene un cuerpo bellísimo, se ve muy sexy con esa ropa, espero que no le ofenda mi comentario».

    Antes de que yo pudiera contestarle, sentí la mano de don Nino subir por mi pierna, llegar a mi nalga derecha y apretarla, yo me sorprendí, entonces él dijo.

    -«No te preocupes, a ella le gustan los cumplidos, cierto señorita?».

    Los señores miraron a don Nino como diciéndole que deje de hacer eso, que no era apropiado, pusieron cara de desconcierto absolutas, en ese momento, entendí que ellos se habían contentado solo con mirarme, pero pensaban que no podían manosearme, así que aproveché la acción de don Nino, para decir.

    -«Claro que sí, me gustan mucho los cumplidos de todo tipo».

    Me di la vuelta y mi culo quedo apuntando al señor rechoncho, yo me incliné un poco colocando mis manos en mis piernas y moví mi culo de izquierda a derecha, dándoles a entender que lo tocaran, por unos segundos no hubo reacción, mire hacia adelante a la mesa donde jugaban cartas y estaban todos volteados mirando la escena, en esos segundos pensé que me había excedido, pero mis dudas se fueron cuando sentí unas manos cálidas tocándome las piernas y las nalgas, mire hacia atrás y estaba el señor rechoncho, don Nino y el otro señor que estaba al lado de ellos, pasando sus manos por mi culo y mis piernas, eso me alivio un poco, el poco tacto y calentura de don Nino me había dado la oportunidad de mostrarle a todos que no había problemas en tocarme, deje que me manosearan el culo unos segundos, luego me erguí nuevamente y salí de entre ellos, estaba por dirigirme a buscar un poco más de carne y uno de los señores que estaba sentando en la mesa de cartas, uno más grande y se notaba que era más fuerte, me toco el brazo y me dijo.

    -«Señorita por favor, venga siéntese con nosotros un momento».

    Yo lo miré, le sonreí y le dije bueno, el extendió su brazo nuevamente, tomó mi mano y me acercó a él, se giró levemente en la silla, abrió sus piernas y con su mano libre se dio palmaditas en la pierna derecha, me dijo.

    -«Siéntese aquí conmigo, señorita».

    Yo asentí, me acomodé entre el y la mesa y me senté en su pierna, al momento de sentarme él me rodeó pasando su mano derecha por mi espalda, fue una especie de abrazo desde mis costillas, me acerco más a su entre pierna, yo quede sentada solo con mis muslos en su pierna lo que dejo mi culo en el aire, note que estaban repartiendo las cartas, jugaban poker, el tomo sus cartas con la mano izquierda y con la derecha empezó a tocarme el culo suavemente, al estar en el aire mi culo se abrió mucho más, su mano recorrió mis nalgas suavemente a cada momento, él me dijo.

    -«Juguemos juntos señorita, usted cree que yo pueda ganar esta ronda?».

    Yo le respondí.

    -«Bueno, no lo sé porque, no he visto las cartas de los demás señores».

    Él me sonrió y empezó a apretarme las nalgas con fuerza, me dijo.

    -«¿Si gano me dará un premio, señorita?».

    Yo le asentí, pasé mi mano por detrás de su cabeza, y mis tetas quedaron a la altura de su cara, el acercó su cara a mí un poco, empezaron a jugar y sorprendentemente el señor ganó la ronda fácilmente, yo me quedé sorprendida totalmente, él me miró sonriéndome y me dijo.

    -«Parece que gane señorita, qué le parece si me da mi premio, mejor dicho, un premio a todos».

    Yo me quedé algo sorprendida con lo que me dijo, en eso sentí cómo el vibrador subio de nivel, miré súbitamente, me dio un cosquilleo muy intenso que casi me hace caer, el señor me sujetó rápidamente, yo miré a dónde estaba el teléfono, pero no estaba en su lugar, entonces el señor me dijo.

    -«Quítese la parte de arriba y muéstrenos sus lindas tetas, señorita».

    Yo no podía concentrarme con la excitación del vibrador y las caricias, así que instintivamente solo le dije.

    -«Si… Claro… Lo que… Usted diga…».

    Me quite la malla con prisa sin pensarlo y mis tetas quedaron a la vista de todos, yo me aferre al señor con fuerza porque la excitación me estaba ganando, empecé a temblar y a retorcerme un poco, de pronto el vibrador paro y me dio un segundo de calma, cuando volví en mí todos los señores me estaban mirando aún, con los ojos bien abiertos yo sentí mi cara muy caliente, seguramente estaba roja, el señor que me tenía sujeta se acercó a mis tetas y paso su cara por ellas, yo estaba muy sensible por lo que el contacto me dio mucho placer, casi como si me estuviera masturbando directamente en la conchita, de pronto sentí nuevamente el vibrador, pero un movimiento fugaz, me separe del señor y me pare buscando quien me había llamado, fue don Nino que me pidió una cerveza igual, él tenía mi teléfono en su mano, yo supe rápidamente que él había sido el que puso el vibrador más fuerte y me provoco ese placer, yo le asentí y me dirigí a buscar una cerveza, en el trayecto el vibrador volvió a subir, yo me di un pequeño salto de sorpresa, me incline rápido para tomar la cerveza del refrigerador mientras trataba de aguantarme los gemidos y los jadeos, camine con mis piernas temblando para llevarle la cerveza a don Nino, llegue a él y le entregue la cerveza, tome mi teléfono y baje el vibrador, él me dijo.

    -«Muchas gracias, señorita».

    Me dio una nalgada que hizo que me moviera un poco, yo me giré para dejar el teléfono donde estaba antes, en eso, don Genaro me dice.

    -«Señorita, siéntese con nosotros un momento a jugar».

    Yo me acerque a él y note que él y otro señor tenían las piernas juntas, pero chocando solo sus rodillas, don Genaro me tomo de la mano y me llevo para sentarme entre ellos, quedando otra vez mi culo al aire, rápidamente sentí como sus manos libres se fueron directo a mi culo y don Genaro acerco su cabeza a mis tetas para besarlas, la situación en ese momento era espléndida, no podía pedir más, estaba frente a varias personas, casi completamente desnuda, recibiendo miradas, manoseos y mucho placer, estaba tan comoda en ese momento que no quería que nunca terminara, era una situacion soñada para mi, una reunion normal entre amigos pero a su vez con un toque de perversion y excitacion donde me usaban como querian no podia pedir mas en ese momento, mientras estaba absorta en mis pensamientos, don Genaro me dijo en un tono picarón y dominante.

    -«Señorita, ahora el que gane cada ronda del juego, podrá pedirle algo a usted, que le parece».

    Yo le respondí picadamente.

    -«Me parece estupendo don Genaro, ¿y quién ganó?».

    Él me respondió con una sonrisa calenturienta.

    -«Pues yo señorita, qué le parece si nos muestra a todos la linda tangita que trae hoy».

    Yo le dije.

    -«Claro don Genaro, lo que usted diga».

    Me levante les di espalda a todos y lentamente me saque la faldita, quedándome solo en tanga, yo ya estaba totalmente en mi papel de asistenta putita, solo podía pensar en sus miradas sobre mí, en sus deseos más carnales que querían tener conmigo, no quería dejar de ser una zorrita para ellos, quería que me desearan, que mi cuerpo se les quedara grabado en sus pensamientos un largo tiempo, al quitarme la faldita la deje caer al suelo eróticamente y le dije a don Genaro.

    -«¿Así está bien, don Genaro?».

    Él me miró asintiéndome y sonriendo.

    Yo estaba empezando a caminar hacia él, pero sentí el vibrador darme toques muy intensos, me giré y era don Nino de nuevo, me dijo.

    -«Vamos a buscar más carne, señorita».

    Yo le dije casi sin poder resistirme, concentrándome para no empezar a gemir con intensidad.

    -«Si… Claro… Vamos… Mm».

    Él me tomó de la mano y sin bajarle a mi vibrador me saco por la puerta trasera, yo estaba muy excitada, jadeaba sin control y el placer era indescriptible, don Nino detuvo el vibrador, me puso la mano en el culo y me llevo hasta don Hugo, yo solo podía jadear del placer y apoyarme en el, al acercarnos a don Hugo él preguntó.

    -«Ya corte más carne, solo me falta este pedacito que no quiere terminar de cocerse bien».

    Don Nino me acercó la bandeja, yo la tomé como pude y, aun temblando, le dije.

    -«Gracias… Don… Hugo…».

    Don Nino me dio la vuelta y volvió a impulsarme desde el culo sin dejar de manosearlo en su totalidad, cuando sentí que me estaba recuperando, don Nino activo nuevamente el vibrador, dándome toques muy fuertes, yo gemí «aaa… Aaa… Mmm…», entre jadeos empecé a temblar, sentí como faltaba poco para el orgasmo, don Nino me llevo adentro, yo tenía los ojos cerrados porque no podía aguantar el placer, el bajo solo un poco el vibrador, por lo que los cosquilleos continuaron en mi conchita, pero me permitió respirar un poco y recuperar el aliento, él me acercó a la mesa donde estaban todos, me apoyo contra la mesa para que dejara la bandeja, al yo estar así, él con ayuda de otro señor me quitaron la tanga, me la sacaron del todo y quede totalmente desnuda, don Nino nuevamente le dio potencia al vibrador y yo empecé a jadear y gemir muy fuerte «aaaa… Siii… Aaaa… Mmm», don Nino con ayuda del señor rechoncho me llevaron al sillón grande, me sentaron con las piernas muy abiertas, cada uno tomo mis pies, me sacaron los tacones y los dejaron levantados, pude ver a todos los señores mirándome con excitación viendo como estaba a punto de darme un orgasmo, eso provoco más calentura en mí, me estaban observando llegar al clímax, entonces don Nino paro el vibrador, acerco su mano a mi concha y me quito el vibrador, lo dejo en la mesita de té, mi vibrador estaba totalmente empapado con mis jugos, entonces don Nino con su mano izquierda empezó a masturbarme la conchita muy rico, yo en mi sensibilidad solo me deje llevar.

    Continúe gimiendo como una perra «siii.. Ricooo… Que rico… Mmm… Aaaa…», el vibrador es bueno, pero don Nino no se quedó atrás en cuanto a darme placer en la concha, empezó un movimiento frenético que yo trate de acompañar como pude, mis gemidos no los pude ocultar para nada y tampoco me importaba mucho hacerlo, estaba entregada al placer que me estaba dando, continuo masturbándome muy rico, complemento metiéndome algunos dedos en mi conchita para empezar a penetrarme con ellos, eso me estremeció más, cuando el orgasmo estaba pronto a llegarme le pedí, mejor dicho le rogué a todo pulmón a don Nino que me diera duro, que me provocara un orgasmo inolvidable.

    -«Rapi… do… don Nino… Rapido… Quiero… Correrme… Muy fuerte… Deme más duro… Por favor… Aaaa».

    El orgasmo finalmente empezó a recorrer todo mi cuerpo y yo solo pude gemir con más ganas.

    Él no se detuvo y el orgasmo fue muy intenso, el muy cabrón de don Nino me había preparado para ese momento, me calentó con el vibrador y los manoseos de sus amigos para luego poder tomarme y darme el primer orgasmo de la noche, sin duda era un viejo guarro, pero muy listo también, se había salido totalmente con la suya, yo estaba retorciéndome del placer frente a todos sus amigos, desnuda con las piernas abiertas, eso por supuesto acentuó mucho más la intensidad del orgasmo, don Nino continuo masajeando mi conchita lentamente, mientras me seguían dando espasmos del orgasmo tan duro que me provoco, me soltaron las piernas y quede tirada en el sillón jadeando y temblando como una putita que recibió su merecido, me había destruido totalmente, toda la tensión y excitación acumulada de días, habían culminado en ese gran orgasmo frente a todos los señores, don Genaro y don Nino se acercaron a mí y me levantaron del sillón, me llevaron al cuarto de don Genaro el cual me dijo.

    -«Descanse un poco señorita, y recuerde que la noche aún no termina».

    Yo caí rendida sobre su cama, mi conchita aún palpitaba mucho, estaba muy dilatada, pude sentir en mi cuerpo aun sensaciones de placer del orgasmo viniendo desde mi conchita, decidí quedarme recostada solo unos minutos, eran 8:50 según el reloj de don Genaro, al estar recostada, pensé en el momento que viví solo logrando acentuar más mi excitación, a pesar de haber tenido un orgasmo tan intenso, mis deseos de seguir siendo la asistenta continuaban en mi cabeza, la experiencia me había encantado y lo mejor es que los señores ya me habían visto desnuda por lo que mi preocupación de revelar mucho desde el principio se esfumó del todo, ya más recuperada del orgasmo, pensé en que ponerme, pensé en salir desnuda, pero no hubiera tenido sentido comprarme las demás cosas, así que decidí ponerme la malla, sería como estar desnuda, pero con el toque erótico de la lencería, además toda mi otra ropa quedo tirada en el comedor de don Genaro, me coloque las mallas, me volví a acomodar el antifaz y la peluca, antes de salir mire la hora y eran solo las 9, solo habían pasado dos horas y aún me quedaba tiempo de placer, salí lentamente de la habitación, todos voltearon a verme, me sonrieron, incluso algunos me silbaron suavemente, dando a entender que me veía muy sexy, yo les sonreí avergonzada y tímida, don Genaro me ofreció un refresco y yo la verdad con el orgasmo y los nervios previos lo necesitaba urgentemente, don Genaro se me acerco y me dijo.

    -«Señorita, mientras usted estuvo descansando, mi compadre Lulo fue el que ganó la ronda de cartas y pidió que usted haga una ronda de abrazos apretados para todos».

    Yo le sonreí pícaramente, pensé que era mi oportunidad para dar rienda suelta a la excitación de todos, me acerque a don Genaro y le di un gran abrazo, tome su cara y la metí entre mis tetas, me acerque los señores que jugaban cartas, todos me abrazaron manoseándome suavemente, me agarraron el culo y las tetas principalmente, otros tocaron mis piernas incluso besaron mis tetas, me acerque a los señores que estaban en los sillones, don Nino me abrazo y me agarro el culo con fuerza abriendo mis nalgas, paso levemente sus dedos por mi conchita, yo hice un pequeño movimiento de sorpresa, me separe de él y continúe, el señor rechoncho se centró en mis tetas, las beso y las chupo con fuerza, el señor a su lado, se sentó en el sillón me tomo de las caderas para darme vuelta, me comenzó a besar las nalgas mientras pasaba sus dedos por mi conchita, fue bastante rico la verdad, luego de la ronda de abrazos calientes, me acerque a beber un poco más de refresco, hubo unos minutos de calma en los que solo converse con los señores, eran todos tan amables como don Genaro, la verdad me sentí muy bien entre ellos, eran pervertidos, pero respetuosos, eran capaces de seguir mis intenciones eróticas, tener un ambiente caliente, pero que a la vez sea normal, jugando siempre en el filo de que todos se abalanzaran sobre mí para usar mi cuerpo como machos en celo apareándose con una hembra en celo deseosa, de pronto uno de los señores que jugaba cartas se puso de pie contento y dijo.

    -«Gane la ronda, me toca elegir, quiero que la señorita asistenta, nos baje los pantalones a todos y toque nuestros penes».

    Todos quedamos algo desconcertados con su petición, yo quedé algo descolocada porque era algo muy explícito y directo, el señor se acercó a mí rápidamente, y me dijo.

    -«Arrodíllese, señorita asistenta».

    Yo me puse de rodillas frente a él, quede frente a su entrepierna, comencé lentamente a abrir su pantalón, quite el botón y baje su cremallera, le baje el pantalón hasta sus pies y el señor quedo solo en ropa interior, me acerque a su rabo que se notaba durísimo tenía un olor algo fuerte, pero muy atrayente, así que presa de mis instintos de hembra, tome su ropa interior y la baje hasta sus pies dejando libre todo su miembro, qué salió con fuerza golpeando mi mejilla derecha suavemente, empecé a frotarlo por toda mi cara por unos segundos, como una tierna gatita que se frota contra lo que le gusta, volví a mirar al señor y le dije.

    -«¿Qué tal así? Está bien?».

    El señor asintió rápidamente, entonces empecé mi ronda de frotarme con todos los penes presentes, me quede arrodilla y en 4 empecé avanzar hacia los penes de esos señores, don Genaro y su compadre Lulo estaba nuevamente sentados, así que me metí bajo la mesa que por suerte era bastante amplia, al primero que empecé a tocar fue a don Genaro, abrí su pantalón y saque su miembro, un viejo conocido para mí, ese pene y yo tenemos historia así que siguiendo mi instinto de putita empecé a frotarlo por toda mi cara, le di sutilmente unos besitos tiernos, continúe con don Lulo, saque su miembro que estaba muy erecto, incluso salía líquido de su punta, él estaba muy excitado, me frote ampliamente su pene por la cara embarrándome con un poco de sus fluidos, continúe paseándome en busca de más penes que frotar, por supuesto que mientras yo estaba bajo la mesa los señores siguieron jugando cartas, pero estiraban sus manos que tenían libres para intentar tocar mi cuerpo, continúe la dinámica, hasta llegar al señor fortachón el que me había hecho sentar en su pierna, abrí su pantalón y saque su miembro que era notoriamente más grande que el de los otros señores, incluso más grande que el de don Genaro, me frote con él, sentí su calor emanando y sus olores de hombre me volvieron loca, sin duda el olor y ambiente de sexo estaban por toda la casa, todos estábamos inundados por ellas y yo más que nadie me deje llevar por mis instintos de hembra, mientras disfrutaba del momento que era perfecto, el señor fortachón entonces, me miro y me dijo.

    -«Señorita, acabo de ganar, qué le parece si mejoramos la experiencia haciéndola un poco más cariñosa?».

    Yo al escucharlo no entendí a lo que se refería, me quede quieta mirándolo, él sutilmente puso su mano derecha en mi mentón y con un poco de fuerza abrio mi boca solo un poco, yo en ese momento supe a lo que se refería, pero deje que el mismo terminara el trabajo, con su mano izquierda tomo su pene desde la base y lo encamino directo a mi boca, su punta toco mis labios entre abiertos y sin resistencia alguna, empezó a meterlo abriéndome la boca para depositar su miembro sobre mi lengua, yo como buena asistenta, empecé suavemente a pasarle la lengua, el sabor no era el mejor, pero con la calentura poco me importo, lo lamí solo un poco, me retire de él y continúe con el señor que estaba a su lado, saque su miembro frotándolo lentamente saque mi lengua para saborear su tronco, el pene era más pequeño, pero no por eso menos apetecible, mientras estaba ocupada con su miembro, todos los señores siguieron con lo que estaban haciendo con normalidad, entonces escuche que tocaron la puerta de la casa, vi como don Nino se paró y miro por la ventana, entonces dijo.

    -«Es Mario chicos, le abriré».

    Yo me alegre porque tenía otro miembro que frotarme y otras manos que me tocarían, sin dejar de mamar el pene del señor, mire expectante para ver quien era, pero al escuchar su voz saludando a don Nino un frío helado recorrió todo mi cuerpo, el pánico se apoderó completamente de mí, el don Mario al que se refirió don Nino todo el tiempo es el dueño del terreno donde yo vivo, ese señor y su esposa son como abuelos para mí, don Nino después de saludarlo le indico con ojos pícaros que me mirara, don Mario se volteó hacía mi y me miro fijamente, yo me quede petrificada, toda mi calentura se esfumó de golpe, pensé lo peor en momento, una de las personas que jamás debe saber mi secreto estaba parado frente a mí, viéndome chuparle el pene de uno de sus amigos como una puta, por suerte el ángulo no favorecía el vernos con claridad y sumado a mi disfraz, supe que no podría reconocerme de inmediato, pero dudas fugaces pasaron por mi mente en un segundo, que pasaría cuando salga de la mesa, me reconocería? Si hablaba sin duda sabría que era yo, no podía escapar porque sería muy sospechoso para todos que algo pasaba, todas esas preguntas no tenían respuesta y el señor al que se la estaba chupando era el último que estaba en la mesa sentado, don Mario solo sonrió emocionado y continuo saludando a todos con normalidad, me alivie porque supe que no me reconoció, se acercó a don Genaro para saludarlo, don Genaro le dijo.

    -«Que bueno que viniste Mario, o te hubieras perdido a la asistenta».

    Él le devolvió el saludo y, con una respuesta jocosa, le dijo.

    -«No pensé que tus delirios de la reunión pasada se cumplirían Genaro, pero conseguiste una asistenta muy dedicada por lo que parece».

    Don Genaro rápidamente se puso de pie y le ofreció su asiento a don Mario y le dijo.

    -«Adelante por favor Mario, nuestra asistenta te atenderá».

    Yo entré en pánico total, don Mario se sentó quedando a mi izquierda con las piernas abiertas esperando que yo me acerque a chuparle el pene, mi corazón se aceleró muchísimo, sentí que no podía respirar, en eso, don Nino se sentó en el lugar del señor fortachón para jugar una ronda de cartas, yo inconscientemente alargué mucho la chupada que estaba haciéndole al señor junto a don Mario, entonces don Genaro me dijo.

    -«Señorita por favor, no deje esperando a Mario que acaba de llegar».

    El señor al que se la estaba chupando dijo riéndose.

    -«Parece que le gustó el mío jajaja».

    Todos rieron con euforia por la broma, yo solté su pene muy nerviosa, no sabía que hacer, estaba solo a centímetros del pene de una persona muy importante en mi vida, jamás pensé en el de manera lasciva ni pervertida, me acerque muy lento mientras pensaba que hacer para que no me descubriera, al llegar cerca de él, don Mario me dijo.

    -«Antes de eso señorita, porque no me muestra su retaguardia?».

    Yo con nervios y temblando, me di la vuelta como pude dejando mi culo hacia don Mario, lo levante y se lo deje a disposición, él sin demora, empezó a pasar sus manos por mis nalgas, paso sus dedos por mi conchita que aún tenía humedad, pero cada vez se me secaba más, lejos de estar excitada solo sentí pánico y miedo en esos momentos, don Mario me metió dos dedos en la conchita muy suavemente, los metió y saco muy rápido, admito que eso si me gusto mucho, me dio chispazos de placer, luego de eso me dijo.

    -«Tiene un culo muy hermoso señorita, ahora sí atiéndame».

    Las palabras que yo menos quería escuchar, lentamente tuve que volver a posicionarme frente a su entrepierna, sin saber qué hacer, decidí en un segundo que lo mejor que podía hacer era disimular lo más posible y guardar total silencio, volverme sumisa total y seguir las órdenes de todos sin decir una sola palabra, porque si continuaba en la línea de antes don Mario reconocería mi voz sin duda, porque lo veo todos los días en el terreno, con esa idea en mente comencé a abrir su pantalón para sacar su pene, el pene don Mario aún no estaba erecto del todo, pero al verlo lo clasifique como un poco más pequeño que el del señor fortachón, lo tome con mi mano derecha, abrí mi boca y lo metí en mi boca, en ese momento no podía creer que estaba chupándole el pene a una persona que consideraba como de mi familia, me sentí muy sucia, degenerada y guarra, el pene de don Mario comenzó a crecer dentro de mi boca, yo continúe lamiéndolo solo dejando escapar pequeños jadeos al respirar, poco a poco el miedo estaba volviendo a ser excitación, sin duda el chupar un pene mantenía mi cuerpo en constante placer, debo decir que el pene de don Mario estaba muy delicioso, el chupárselo con el peligro de que supiera que era yo empezó a darme bastante excitación, en eso don Nino dice en voz alta.

    -«Acabo de ganar señorita, por favor venga conmigo, me toca a mí».

    Yo celebré internamente por la intervención de don Nino, me dio la oportunidad perfecta para alejarme de don Mario, solté rápido el pene de don Mario y me encaminé hacia don Nino, al estar frente a don Nino, me dijo con un tono muy pícaro.

    -«Quiero que me haga descargar todo señorita, así que deme hasta estar satisfecho».

    Entendí que el muy pervertido quería que se la mamara hasta el orgasmo, don Nino como siempre con sus propuestas sumamente exigentes y subidas de tono, pero también pensé que por separarme de don Mario lo recompensaría muy bien, saque su pene fuera de su pantalón, era el más pequeño de todos los que había chupado hasta el momento, lo metí lentamente en la boca y empecé a mamársela con deseo, él quería descargarse y yo lo ayudaría sin dudas, me trague todo su pene y lo empecé a lamer internamente con mi lengua, lo saque y continúe lamiéndolo por fuera con intensidad, él solo respiraba fuerte demostrando su excitación, al volver a metérmelo en la boca y sin aviso sentí como empezó a quejarse bastante, su pene tembló y comenzó a correrse en mi boca, yo me sorprendí, pero trate mantener toda su leche en mi boca, trague un poco y el resto quedo en mi boca, limpie su pene sorprendida de que le diera tan rápido pensé que quizá me había excedido con la mamada jejeje o que quizá el más hablador fue el más precoz, sea lo que fuere el había tenido su orgasmo y yo tuve una descarga de lechita en mi boca, lo cual me excito muchísimo, limpie el pene de don Nino y me separe de él, entonces él me dijo.

    -«Uff señorita fue excelente, muchas gracias, por favor no olvide hacérselo a todos mis amigos».

    Yo le hice un gesto de aprobación con la mano, en eso escuché la voz de don Hugo entrando a la casa, dijo con fuerza.

    -«Chicos, acá está la carne terminada, pueden comer».

    Como animales hambrientos, todos los señores incluyendo a don Nino se acercaron a tomar un poco de carne, yo me sorprendí porque quede bajo la mesa, pero no había nadie a quien chupársela, me dio un poco de risa la verdad, en eso mire al sillón y el señor rechoncho aún estaba sentado, me hizo unas señas para que me acercara a él, yo salí en 4 de debajo de la mesa y me acerque a él, él me dijo.

    -«Yo comeré después de descargarme, señorita».

    Me guiñó el ojo y yo entendí de inmediato, saqué su pene de su pantalón y empecé a mamársela muy duro, los demás nos voltearon a ver y don Nino dijo.

    -«Ricardo, no pierde el tiempo jaja».

    Los demás rieron mientras yo continuaba mamando el pene del que ahora sabia que se llamaba Ricardo, él aguantó un poco más que don Nino, yo lamí su pene como una golfa hambrienta, lo saboreé de inicio a fin, él me avisó y yo comencé a recibir su descarga en la boca, pero termino cayendo en mis piernas un poco, mis manos quedaron con parte de su esperma, lo estruje bien para sacarle todo, al terminar con él, ya estaba don Lulo a la izquierda de don Ricardo y el señor fortachón a su derecha, elegí primero a don Lulo, se la comencé a mamar lentamente, pasando mi lengua desde el tronco hasta la punta, él se quejaba intensamente, su pene temblaba cuando lo tenía en mi boca, empecé a subir y bajar con intensidad mientras lo masturbaba con mis manos, a los pocos minutos empezó a quejarse más y supe que venía su orgasmo, me erguí un poco para que su descarga terminara en mis tetas y mi vientre, así fue cada una de las descargas termino sobre mí, me volví a inclinar para limpiarselo y sacar los últimos restos de leche de su miembro, la noche continuaba con normalidad todos reían y disfrutaban, yo por supuesto también lo hice solo tenía cuidado de no estar de frente a don Mario, para mi suerte él se acomodó en una de las esquinas de la mesa, por lo que al mirar al sillón donde estaba yo mamando solo podía verme de espalda, eso me tranquilizo mucho y me permitió disfrutar del momento, mis mamadas continuaron sin parar a cada unos de esos señores, se las chupe con fuerza e ímpetu no quería que ninguno se quedara sin su turno, el pene del señor fortachón era grande, pero sensible no demoro en sucumbir a mi mamada, descargo mucha leche, trague un poco y el resto encima de mi cuerpo que ya se estaba llenando de esperma poco a poco, me encanto la sensación de como escurría el semen de ellos en mi cuerpo, al terminar con ellos, fui directo a la mesa rodeándola y siempre evitando las miradas de don Mario.

    Empecé a chupársela a todos en la mesa, mi boca ya me dolía un poco de tanto succionar, pero ni loca me detendría estaba viviendo una experiencia única, no podía pedir nadas más que una reunión de amigos conmigo como mamadora encargada de sacarle la leche a cada uno, sin darme cuenta la hora paso y termine quedando frente a frente al pene que estuve evitando todo el tiempo, se las mame a todos menos a don Mario, lo bueno es que al estar en la esquina él no podía verme la cara porque la mesa me tapaba, entonces aproveche esa oportunidad y disfrute dándole una mamada lenta, era la mamada más riesgosa de todas y las sensaciones que me provocaba eran muy intensas sin duda el peligro detonaba algo muy rico en mí, tome su pene y empecé a succionarlo con pasión, subí y baje recorriéndolo con mi lengua lentamente, lo masturbe lentamente sin separar mis labios de su miembro, luego de unos minutos de dar mi mejor esfuerzo mamándosela, termino corriéndose en mi boca, con mucha intensidad, trague un poco de su esperma, era espesa y dulce, el resto lo deje caer en mi cuerpo, quede más cubierta aún de esperma, me separe de su pene, entonces escuche la voz de don Lulo decir.

    -«Bueno chicos, ya son las 11 y le prometí a Miriam que llegaría un poco antes hoy, así que los que vinieron conmigo vayan preparándose».

    El ambiente empezó a calmarse y muchos de los señores se prepararon para irse, don Mario salió de la esquina y le dijo a don Nino si quería que lo llevara, el le dijo que sí, poco a poco se prepararon para irse, entonces don Genaro les dijo.

    -«Chicos gracias por venir, espero que hayan quedado satisfechos con la noche, por favor les pido que le agradezcan a la asistenta como es debido».

    Yo me quede quieta un segundo, pero pensé rápidamente en que hacer para no tener que salir de la mesa ponerme de pie y hablarles, separe don sillas que estaban cerca de la puerta, saque mi culo de debajo de la mesa, pero ocultando mi cara, levante mi culo lo más que pude y me di unas nalgadas en él, ellos comenzaron a irse lentamente de la casa dándome cada uno una nalgada en mi culito, se sintieron muy bien la verdad, era el último manoseo de la noche y yo quería disfrutarlo al máximo, finalmente salieron todos y quede solo yo con don Genaro en su casa.

    Acá termino la noche de juegos, espero que les haya gustado mi anécdota, les digo que mi noche en casa de don Genaro no terminó ahí, esperen el resto con ganas, les mando un beso a todos.

  • Inseminación natural

    Inseminación natural

    El timbre de la puerta sonó. Era Lizette, mi mejor amiga. A ella la conocí en una fiesta cuando aún era estudiante por lo que llevamos ya muchos años siendo amigas. Roberto, mi pareja actual y yo la habíamos citado en nuestro hogar para tratar un tema muy importante para nosotros:

    La posibilidad de tener un hijo. Durante cerca de 10 años hemos intentado tener un hijo pero nunca hemos podido y vaya que lo hemos intentado.

    Un día por casualidad le conté a Lizette que estábamos pensando en encargar por alquiler, es decir por medio de inseminación artificial. En ese momento Liz solo se limitó a decirme que apoyaba nuestra decisión. Sin embargo un día, recibí una llamada de ella en la que me dijo que creía que podría ayudarnos. Al abrir la puerta recibí a Liz con un beso y un abrazo como normalmente nos saludamos. Lizette es delgada, de cabello negro y tez morena clara. Nos sentamos en la sala y supuse qué me daría una dirección o el contacto de alguna mujer interesada. Sin embargo, nos dijo algo que no esperaba.

    – He pensado mucho en ayudarles, siempre he querido experimentar algo así – Nos dijo Lizette entusiasmada

    Me alegró mucho saber que quería ayudarnos y acepte su propuesta de inmediato.

    La citamos un día para revisar las opciones que había y en que lugar le gustaría someterse al procedimiento. Sin embargo, ese día las cosas dieron un giro que no esperaba.

    – Gracias Lizette por hacer esto por nosotros

    – Lo hago con gusto. Aunque hay algo en particular que quisiera pedirles

    – Claro amiga, lo que tu quieras podemos platicarlo

    – He pensado que me gustaría más que fuera algo de forma natural – Dijo Lizette

    – ¿A que te refieres con natural? – Pregunte confundida

    – Tu sabes, me incomodaría mucho tener un tubo frío metido en mi. Yo necesito, tu sabes, lubricar y si es de forma natural mejor, quizá algunos juegos previos e inclusive poder sentir el placer del momento.

    Miraba a Lizette atónita. No podía creer lo que me estaba diciendo, sin embargo Roberto me dijo algo al oído, como intentando tranquilizarme.

    Al ver que me llenaba de dudas, Lizette continuó hablando.

    – Desde luego, ustedes pueden decidir continuar con todo esto o ya no – Dijo Lizette

    – ¿Sabes? Necesito pensarlo, no estoy segura de lo que me pides

    – Lo entiendo Rebeca, no hay problema

    Lizette se despidió de nosotros y nos quedamos Roberto y yo hablando o mejor dicho, discutiendo sobre la inesperada «petición» que nos había hecho Lizette. No me agradaba la idea de que Lizette y Roberto estuvieron a solas por lo que tuvimos que idear un plan Roberto y yo.

    Días después, volvimos a citar a Lizette en nuestra casa.

    – Te seré sincera Liz. No estoy contenta con el rumbo que esta tomando todo esto – Le dije en tono serio

    – Entiendo – Dijo Lizette

    – De hecho pensé en cancelar todo. Sin embargo, a pesar de que yo tengo otras opciones para la inseminación, son prácticamente mujeres desconocidas para mí. Por el contrario, tu eres alguien a quien apreció mucho y a quien le tengo confianza

    – Gracias Liz, pero no quiero hacer nada que te incomode o te haga sentir mal.

    – No te preocupes por mi Liz, estaré bien.

    – Gracias por confiar en mí Rebeca, espero que funcione – Nos respondió de forma animada

    – ¿Cuando crees que podríamos iniciar?

    – Podemos iniciar hoy mismo si quieren

    – ¿Traes ropa cómoda? – Le pregunte a Lizette

    – Si traje algo en caso de que decidieran seguir adelante – Nos respondió

    Acto seguido llevamos a Lizette a nuestra recámara y ella se metió al baño a cambiarse. Fue en ese momento que me escondí en el closet. Se trata de un closet grande con puertas tipo espejo de tal forma que yo podía ver todo hacia afuera pero ellos sólo veían su propio reflejo.

    Cerca del closet hay una silla con una forma especial ya que no tiene patas y tiene forma de copa. Esa silla es muy cómoda, pues he de confesarles qué Roberto me ha hecho el amor muchas veces en esa ella.

    Después de uno se minutos Luz salió del baño bellamente arreglada y ataviada con una bata de seda.

    – ¿Y Rebeca? – Pregunto Liz

    – Se fue para que pudiéramos estar a solas

    Lizette no pudo evitar esbozar una leve sonrisa al saber que se quedaría a solas con Roberto en esa situación tan fuera de lo común.

    Roberto tomó su mano y la condujo hasta la silla en forma de copa o de letra «C». Liz se acercó a ella y al ver qué había una puerta tipo espejo no pudo evitar ver su propio reflejo, como revisando que estuviera debidamente arreglada para la ocasión. Estaba tan cerca de el, que sentí que me daría un beso a través del espejo.

    – ¿Estas segura de querer continuar? Tu sabes, 9 meses es mucho mejor tiempo – Le dijo Roberto

    Lizette dejó caer su bata de seda y se acercó a Roberto dejando más que claro que estaba dispuesta a continuar. Llevaba puesto un baby doll muy lindo, de un tono verde claro que combinaba muy bien con el tono de su piel morena clara.

    Al verla vestida con una prenda tan holgada, no pude evitar pensar que ya estaba embaraza de algunos meses. Me sorprendió ver que el baby doll era muy delgado, por lo que se transparentaban por completo sus aureolas oscuras y su monte de venus color negro.

    Roberto se acercó a ella y se hinco para conocer los terrenos por los que se iba a mover, por lo que tomo sus bragas y se las bajo.

    Lizette termino de quitárselas y las dejo caer al piso. Roberto no pudo evitar quedar seducido viendo el vello púbico de mi amiga pero finalmente reacciono, se levantó y la tomó de la mano, como si la fuera a sacar a bailar. Lizette se dejo llevar y la condujo hasta la silla en forma de copa.

    Lizette alzó sus brazos, se tomó del tubo superior de la silla y se abrió de piernas, pues sabía perfectamente para que estaba ahí.

    Pude notar en ese momento que Liz traía en su tobillo una pulserita qué yo le había regalado y me pareció un detalle muy coqueto de su parte como reconociendo que todo esto lo hacía por mí. Lizette se veía muy hermosa en esa silla, completamente abierta y dispuesta a que Roberto entrará en ella y pudiera tener descendencia. Roberto examinaba su vulva de cerca como intentado decidir si podía tocarla o debía pasar directamente a la acción.

    – Te gusta? – Le pregunto Liz sonriendo

    – Si, mucho – Respondió Roberto en voz baja, como queriendo evitar que yo lo escuchara

    Roberto estaba consciente de que yo estaba viendo todo, pero Liz no, por lo que lo que no dudo en pedirle ciertas cosas un poco cuestionables para mi gusto.

    – Si no te molesta, me gustaría primero lubricar un poquito – Dijo Lizette

    Roberto entendió la indirecta y a pesar de que yo estaba viendo, se acerco lentamente a su intimidad. Cuando el sintió que había un poco más de confianza, empezó a besar y a lamer toda la vulva de Lizette, de arriba a abajo una y otra vez deteniéndose por momentos en su clítoris.

    – Justo ahí Roberto, justo ahí! – Exclamó Lizette con sus mejillas subidas de tono

    Mientras Lizette disfrutaba del momento, a mi me invadieron muchos sentimientos, pero el principal por mucho fue el de celos, como nunca los había sentido. El semblante de Liz cambió por completo a uno que nunca había visto. A pesar de intentar estar tranquila, no pudo evitar disimular su excitación.

    Liz volteo en dirección al espejo, pues seguramente quería verse desde esa perspectiva. Desde la mía, sentía como si me mirara a los ojos por medio del vidrio como diciéndome mira lo que me está haciendo Roberto. Era una sensación extraña, pero sabía que no me podía ver.

    Lo que que yo si podía ver eran sus pezones erectos a través de la delgada tela de su lencería. Los jadeos de Liz fueron cambiando, y sus primeros gemiditos eran ya muy evidentes. Lo sabía porque había dejado la puerta del closet un poco entreabierta, lo suficiente como para escuchar claramente lo que sucedía entre ellos.

    Roberto miraba la vulva de Lizette asegurándose que estuviera bien lubricada como ella quería, por lo que se tomó su tiempo recorriéndola toda con su lengua y conociendo sus sabores más íntimos.

    Al ver que Lizette ya se había abierto como una flor, Roberto se acercó con su pene erecto y se introdujo en ella con relativa facilidad. Lizette cambio su semblante y empezó a gemir. Finalmente, la inseminación estaba en marcha. Roberto empezó a moverse más rápido y Liz gemía con mayor intensidad mientras se agarraba del tubo superior de la silla.

    Los gemidos de Lizette eran cada vez más prolongados, y agudos hasta que se volvieron casi incontrolables. Lizette no podía disimular lo mucho que le estaba gustando y supe que su orgasmo era ya inminente. Roberto también lo noto y se salió de ella para dejar que terminara de venirse. Lizette se estremeció mientras aún estaba agarrada del tubo y su excitación empezó a salir en forma de fluidos sin que ella pudiera contenerse. Lizette poco a poco recupero el aliento, sonrió y miró a Roberto, cómo sorprendida del placer que fue capaz de provocarle.

    – Disculpa Roberto, no acostumbro mojar así! – Dijo Liz un poco apenada por haberse venido de esa forma durante el coito

    Roberto sonrió, la tomo de la mano y la condujo a nuestra cama para continuar con el «procedimiento». Él se recostó como invitándola a que se subiera, pero, para mi sorpresa, Lizette tomó el pene de Roberto y se lo llevo a la boca para hacerle sexo oral. Roberto solo se limitaba a jadear y a acariciarle el cabello mientras ella metía y sacaba su pene erecto de su boca.

    Liz vio que Roberto ya estaba listo, se subió sobre él, tomo su pene erecto y lo metió en su vagina ya de por si húmeda por el orgasmo anterior. Antes de empezar a moverse, Liz llevo sus manos atrás y se desabrocho el baby doll para que Roberto pudiera acceder a sus senos libremente. Mis celos en ese momento estaban en su punto más alto. Quería salir y gritar pero opté por controlarme pues sabía que todo esto sería por única vez. Roberto no perdió el tiempo y tocaba de Lizette todo lo que podía, sus muslos, sus pechos… sus nalgas!

    Lizette se inclinó hacia adelante mientras resbalaba una y otra vez sobre el pene erecto de Roberto. Desde donde estaba no podía ver si se besaban, pero podía ver el trasero de Liz, su esfínter oscuro y como sus labios menores se expandían para dejar entrar a Roberto en cada penetración. Estuvieron así unos minutos hasta que Roberto empezó a gemir por primera vez en todo el encuentro. Supe que sus primeras gotas de semen estaban por salir y así fue. Mientras Roberto tenía su orgasmo, pude imaginarme como una gran cantidad de semen salía expulsado con fuerza. Lizette se quedó quietecita dejando que todo el semen inundara su vagina ya que para eso estaban ahí.

    Al sentir que Roberto había terminado Lizette se alzó un poco y el pene de Roberto salió de ella. Por la posición en la que estaban, el semen empezó a escurrir por la vagina de Lizette como si se tratase de leche. Roberto fue hábil al haber terminado el en esa posición para que yo pudiera ver qué en efecto Lizette había sido inseminada.

    – Iré por un papel para limpiarte – Dijo Lizette

    Lizette camino desnuda hasta el baño y regreso para limpiar a Roberto.

    – Gracias Liz, de verdad muchas gracias. Rebeca y yo te estaremos por siempre agradecidos. – Le dijo Roberto

    – Un placer – Respondió Liz con una leve sonrisa con cierto tono de ironía, pues vaya que lo había disfrutado.

    Lizette se levantó de la cama y camino desnuda en dirección hacia mi, es decir hacia el espejo. Al estar tan cerca de ella, note que sus mejillas estaban ligeramente ruborizadas y sus pezones aún seguían erectos. Nunca me imagine verla desnuda tan de cerca.

    – Disculpa si te toque un poco de más, fue por el calor del momento – Dijo Roberto, quizás para que yo escuchara su explicación

    Lizette camino hacia donde él estaba, se sentó junto a él y le respondió:

    – Si lo dices por lo de las lamiditas, a decir verdad, me encantó – Dijo Lizette

    – ¿En serio? – Le pregunto Roberto

    – Si, pero por favor no le digas a Rebeca que me gustó. Mejor si puedes, dile que fue muy aburrido y que todo terminó muy rápido! – Dijo Lizette

    – Esta bien Liz, pero dime, ¿Crees que funcione todo esto? Rebeca se sentiría decepcionada si no funciona – Le pregunto Roberto

    – No hay forma de saberlo, solo resta esperar – Respondió Lizette con un semblante un poco más serio

    – Si, tienes razón

    – Antes de irnos quisiera ducharme – Dijo Lizette

    – Si, está bien – Le respondió Roberto

    Para mi sorpresa Lizette tomo de la mano a Roberto y se encerraron en el baño. Aproveché para salir y percibí que la recamara olía completamente a sexo. Me acerque al baño y escuche que habían abierto la regadera. Me preguntaba si solo se bañarían juntos o si volverían a tener relaciones.

    Me acerque a la puerta y mis dudas no tardaron mucho en disiparse. Al principio solo escuchaba el agua y que estaban hablando.

    Pero poco después, pude escuchar como las nalgas de Lizette pegaban en los muslos de Roberto mientras ella gemía debajo del agua.

    No pude soportarlo más y salí de la recamara con lágrimas en mis ojos sin saber exactamente que pensar o como sentirme.

    Soló sabía que necesitaba desahogarme, y tratar de sacar todos los celos que me habían invadido. Pensé por un momento en volver a la recámara y reclamarles, pero sabía que ya era muy tarde para eso. Aun así me sentía muy molesta con Roberto y al estar a solas se lo hice saber.

    Con el paso de los días Roberto y yo nos volvimos a hablar con cierta normalidad e inclusive volvimos a tener relaciones, pues sabía que yo había estado de acuerdo con todo eso desde un principio. Las semanas pasaron y Lizette nos confirmó que no había quedado embarazada. Ella se ofreció a volver a intentarlo pero le dije que no. No sabía si podría volver a soportar verlos juntos de nuevo. Quisiera decir que aquí termino todo y que solo se trató de una anécdota, de un experimento fallido, pero no.

    En los meses siguiente pude notar que Roberto se estaba comportando de forma un poco rara. Como distante conmigo. Pudo por un tiempo disimular pero finalmente me confesó lo que temía, que se había enamorado de Lizette y que se había estado viendo con ella.

    En cuanto me dijo eso me vinieron a la mente aquellas imágenes de Roberto haciéndole el amor y era más que obvio que después de ese día, no pudieron dejar de hacerlo. No me quedo más remedio que aceptar el rumbo que las cosas habían tomado y Roberto y yo nos separamos. Tiempo después me enteré que Lizette había quedado embarazada.

    Fin

  • La novia del jefe

    La novia del jefe

    -Vagos! ¡Hijos de puta! no sirven para una mierda!!!

    -Déjense de hacer cagadas que si no los despido a todos, manga de inútiles!!!

    Cuanto cariño que nos tiene Nelson (Nelsito cara de pito para los subordinados), nuestro querido jefe.

    Creo que le acabábamos de arruinar el bono por productividad, porque Claudia, una compañera facturó 50.000 pesos en lugar de 500.000 dólares y no se llegó al objetivo del trimestre. No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que se lo hizo a propósito, porque el estúpido le dijo hace unos días.

    -Con ese culo los pantalones piden clemencia!!! Mientras se reía buscando la aprobación del resto del personal que lo mirábamos con cara de asco.

    -Son todos putos acá, ya no se le puede decir nada a una mina, que se cagan, se deben sentar en la pija ustedes (mirándonos a los varones) y ustedes deben ser tortas jajaja (mirando a las compañeras).

    El tipo es el ahijado del dueño y por eso lo mandaron a cargo de la sucursal.

    De hecho, Claudia tenía un culo de campeonato, para alquilar balcones, pero nunca había dado pie a que nadie le hiciera algún comentario picante.

    Un reverendo hijo de puta con todas las letras Nelsito cara de pito.

    Pero cuándo venía la novia a visitarlo, cambiaba totalmente, quedaba hecho una seda.

    Como para no… Vicky 23 años, morocha, alta, ojos verdes, piel aceituna y con más curvas que el circuito de Monte Carlo, hermosa por donde se la mire y con una personalidad avasallante.

    Llegaba, saludaba a todos por sus nombres, con una sonrisa que encandilaba y se iba a la oficina del imbécil.

    Además de hermosa, era hija de un diputado y estaba por recibirse de abogada, y según Seba (un compañero que la conocía de facultad), era brillante, pero se corría el rumor que cuando tomaba tenía problemas en las piernas, se le abrían.

    Una vez cada 15 días, salimos a tomar algo después del trabajo, todos menos el jefe y alguna vez nos habíamos cruzado con Vicky con sus amigas.

    Jueves, fin de mes, salimos de la oficina, después de recibir ese feedback tan amoroso de nuestro jefe, el viernes era feriado, así que teníamos un fin de semana largo.

    ¡¡A tomar y festejar se ha dicho!!

    Nos fuimos a un pub irlandés a tomar cerveza negra, a la salud del que se había quedado sin bono, riendo todos de la situación, cuando se abre la puerta y entran 4 chicas.

    Vicky, su hermana y sus 2 primas todas menores de 25 y con una genética similar, por lo que todos los hombre y algunas mujeres las quedamos mirando.

    A eso de las 10 de la noche se fue Claudia con 2 compañeras y Ricardo, un compañero que estamos casi todos seguros que anda en algo con ella.

    A las 11 nos fuimos a un boliche a 2 cuadras para bailar y ver si se conseguíamos algo amor por una noche.

    Voy a la barra a buscar una cerveza y me encuentro con una de las primas de Vicky con quien teníamos algún amigo en común, así que nos saludamos con un

    -hola que tal

    -bien y tu

    Y con ella estaba Vicky que se notaba que había tomado un poco más de la cuenta.

    -Así que vos sos Beto y trabajas con Nelson, no?

    -Algo así (respondí riéndome)

    -Si, si fuera por él, serían todos sus esclavos, es un imbécil.

    Yo quedé shockeado, estaba hablando mal del novio frente a uno de sus empleados. Yo había tomado bastante así que estaba también suelto de lengua.

    -Si es tan imbécil por qué estás con él? Podrías estar con el hombre que quisieras.

    -Seguro?

    -Segurísimo.

    -Ella nunca te lo va a decir, pero el padrino del novio pone plata para la campaña de mi tío (dijo la prima), y por eso se lo aguanta.

    Siento que me agarran del brazo y me dicen al oído (no hagas cagadas que el lunes el estúpido nos va a fusilar a todos). Era Santi «el negro» el vendedor estrella de la empresa.

    -Yo no estoy haciendo nada, solo hablo con las señoritas. ¿Te las presento? A Vicky ya la conoces y ella es Amanda, su prima.

    -Hola dijo Santi.

    -Hola. dijo Amanda

    -Hola, ¿cómo estás? Dijo Vicky

    Nos fuimos a bailar con un grupo que se había armado en la pista, y Vicky y sus primas seguían en la barra.

    Fui a buscar otra cerveza y me puse al lado de Vicky.

    -Así que podría estar con el hombre que quisiera?

    -Por supuesto, y sos consciente de eso (estaba envalentonado por el alcohol).

    -Contigo?

    -Y con qué cara miro al imbécil el lunes?

    -Con cara de que te le cogiste a la novia, me dice mirándome fijo a los ojos.

    -Acá no, que nos ve todo el mundo.

    -El boliche es de un amigo, seguime que vamos a un lugar más tranquilo.

    La seguí hacia la zona de los baños, pero seguimos y nos metimos por otra puerta que había al fondo, era donde estaba el depósito de bebidas y al final había una suerte de oficina, pasamos, cerró la puerta y me agarró de la nuca y me plantó un señor beso.

    -Desquitate conmigo, dale!

    Me fui directo a esa boca hermosa, la empecé a besar mientras le agarraba el culo. Ya tenía la pija dura como infancia en Alepo y se la refregaba contra su pelvis.

    Metí un mano por abajo de su remera y le desprendí el sujetador con 2 dedos (es una de mis habilidades), así que fui derecho a amasijar sus tetas, levanté la remera y se la empecé a chupar, 2 hermosas tetas naturales (le gané la apuesta a Ricardo que decía que debían ser operadas), con unos pezones rosados, en punta, que parecían de novia de la secundaria.

    -Siii siii como me gusta que me chupen las tetas.

    -Estás tan buena Vicky!

    -Te gusto?

    -Si, veni a chuparme la pija morocha. dije mientras la sacaba del pantalón-

    -Así no… dejame acomodarme el pelo. Dijo sonriendo mientras se lo ataba y se arrodillaba.

    Nunca había soñado con tener a la novia del jefe arrodillada tragándose mi pija.

    -Que bien que chupas Vicky, ahora entiendo como lo tenes mansito al imbécil.

    Me había bajado el pantalón y pasaba de chupar la pija a chuparme los huevos, metiéndolos en la boca y succionando con ganas.

    -No me hables del imbécil que se fue a visitar al padrino, en lugar de quedarse con su hembra el fin de semana largo! y volvió a meterse la pija en la boca.

    Estuvo más de 10 minutos chupándola, la levanté, le subí la pollera que llevaba, la acosté en una suerte de escritorio medio destartalado y me fui de cabeza a su entrepierna.

    Hasta su concha era hermosa, depilada, pero con una línea de pelo que subía por el monte de venus y un clítoris más grande que el promedio, que era imposible no encontrar.

    Lamí desde abajo hacia arriba como un perro con sed y me concentré en el clítoris mientras ella gemía y decía siii siii chupá chupá, le levanté las piernas y me fui a pasar la lengua por el perineo, llegando al culo, con lo que no aguantó más y me pidió que la penetrara.

    La di vuelta, quedó en 4 apoyada en el escritorio, le seguí chupando el culo, mordiendo las nalgas, cacheteándoselas, me incorporé y se la mandé hasta el fondo.

    -Aaaa esto es una verga y no la mierda que tiene el imbécil!!

    -Siii cogeme!!

    -Desde hoy, te voy a coger cada vez que quiera y el cornudo va a tener que esperar, dije mientras la agarraba del pelo para que se incorporara.

    -Siii cogeme como un hombre!! dame pija, dame pija, necesito pija por favor!

    -Tomá pija, así que a la hija del diputado le gusta la pija!!

    -Siii me encanta!

    Esa conchita apretaba lo justo y estaba bien mojada, se sentía riquísimo, con el morbo adicional de que era la novia del déspota de mi jefe.

    Empecé a jugar con mi pulgar derecho en el agujero del culo, se lo hacía chupar y bien mojado y se lo pasaba por el culo. Se retorcía, ahí me di cuenta que esa cola estaba habilitada, así que empecé a meter el dedo, ella se quejaba un poco pero aguantaba el ataque sin problemas.

    -Te voy a hacer el culo, preciosa.

    -Por favor no.

    -Si estás chillando como una cerda cuando te meto el dedo.

    -No, por favor no, el culo no.

    -Siii, el culo si.

    Fui presionando de a poco hasta que pasó el glande y paré para que su esfínter se acostumbrara. Ella resoplaba, como aguantando el dolor, cuando vi que se relajaba empecé a moverme despacio dejando caer saliva para que hiciera las veces de lubricante.

    -Noo por el culo nooo hijo deputa, nooo por el culo nooo repetía.

    -Este culito ya es mío putita. Porque la novia del jefe, ya es mi putita y me entregó el culo divino que tiene.

    Seguí empujando hasta que entró toda. en ese momento cambió y empezó a gritar

    -Siii el culo siii, el culo siii.

    Ahí me afirmé agarrando esas caderas y empecé a bombear con fuerza.

    Ella empezó a gritar que se acababa y se le aflojaron las piernas.

    Se la saqué, la di vuelta y le tiré la leche en las tetas.

    Tenía el culito limpio porque mi pija salió sin manchas, así que me la chupó de nuevo para dejarla limpita.

    -Sos una bestia, me desvirgaste el culo.

    -No te gustó acaso?

    -Si, pero me quedó ardiendo.

    -La próxima vez te pongo lubricante.

    -No va a haber próxima vez.

    -Vas a ver que sí, y vas a ir a ver al imbécil con el culo lleno de leche.

    Me vestí, salí del depósito, mis amigos ya se habían ido.

    Fui a la barra, pedí una cerveza para bajar el calor corporal y a los minutos la vi venir desde los baños, arreglada, como si no hubiera pasado nada.

    La prima me mira, se ríe y pregunta.

    -Mañana vas al asado de Carlos (el amigo en común que teníamos).

    -Por supuesto.

    -Nos vemos ahi?

    -Si, vos vas?

    -Nosotras 4 vamos, dijo haciendo énfasis en el «nosotras».

    -Nos vemos entonces.

    Apuré la cerveza, me subí a un taxi y me fui a mi casa a dormir con la satisfacción de haberle cogido la novia al jefe.

    Mañana será otro día.

  • Mi primer incesto con mamá (2)

    Mi primer incesto con mamá (2)

    Me fui a dormir medio embriagado por el placer que había obtenido al follarme a mi madre y enviar al fondo de mi escrúpulo el incesto pecaminoso cometido, pero que tanto placer me producía. Mi madre demostró ser una mujer única, seductora, sensual, una mujer cachonda que me dio el mejor sexo que he tenido en mi vida tan joven.

    Claro que me molestaba que me había follado a mi madre, la esposa de mi padre, y que otros hombres ya habían tenido el privilegio de comerse a esa mujer hambrienta de sexo y necesitada porque su marido siempre estaba ausente.

    Mejor que sea conmigo… Ahora le voy a comer el culo que me prometió que me daría.

    Dormíamos en camas separadas y, por la mañana, cuando me despertaba, me duchaba, el olor a café recién hecho me atraía hacia la cocina. Ahí es donde encuentro a mamá, vestida solo con un baby-doll que apenas cubría su ropa interior enterrada en el pliegue de su culo, con las pulpas como invitando a la caricia de mis manos.

    Le dije buenos días, abrazándola por detrás, contra el fregadero donde se servía el café, frotando su trasero, llevando mi mano a su pecho y acariciándolo, y con la otra tirando de ella contra mi polla. Besé su nuca, su cuello, y ella sonriendo me dijo:

    – Monstruo, ¿te mueres por volver a follarme? ¿Me vas a follar el culo? ¿Entrar en mi culo? ¡Oh! Me va a encantar sentir tu polla toda dentro de mi culo, sentir como me la metes, copulando, follándome y exhibiendo mi culo sobre tu polla para que te corras más rápido y me llenes el culo de semen. Me encanta sentir el chorro de semen caliente en mi culo.

    Puedes pensar que soy una depravada, pero soy muy apasionada y me encanta tener sexo. ¡Ahora también soy la hembra de mi hijo!

    Vamos, hijo mío, vamos a mi habitación, vamos a follar muy bien y luego puedes ir conmigo a visitar a algunos clientes.

    Entramos a su habitación y me pidió que me sentara en el borde de la cama, yo solo estaba en shorts y ropa interior, ella vino y se arrodilló entre mis piernas y me quitó los shorts y la ropa interior mientras acariciaba mi polla, dura con tanto mucha lujuria y lo tomó en su mano, y comenzó con movimientos de arriba abajo, y luego se corrió con su boca, escupió en la cabeza de mi polla y se la llevó a los labios, rascó la cabeza con los dientes, suavemente, y estaba chupando dentro de su boca, llevó una mano a mi pezón y apretó y me estaba tocando, con la otra mano pasó sus dedos por el pliegue de mi culo, y me metió el culo con su dedo sin dejar de chuparme la polla. Me metió el culo, apretó mi pezón y me chupó la polla, chupó, me pasó la lengua y gemí de tanta cachonda.

    Le pedí que parara, porque no podría aguantar la corrida, porque quería comerle el culo que me había prometido. Se desnudó, quitándose lentamente la muñequita y las bragas, quedando completamente desnuda para el deleite de mis ojos. Ella se acostó en la cama y la besé, chupé sus labios, tomé su lengua, acaricié sus senos, moví mi boca entre sus piernas y le chupé el coño, tomé su pequeña escotilla entre mis labios y ella se retorció y gimió y clavó sus uñas en mi hombro.

    – Ah, mi erección, joder mamá muy sabrosa, así, ¡jódeme!

    -Enciéndete el estómago mamá, quiero comerte el culo, quiero disfrutar dentro de él. Así es, qué culo tan cachondo que tienes, como me pajeaba pensando en él y pensando que nunca me lo follaría. Ahora mamá, abre tu culito, quiero lamer tu pequeño recto, así.

    Y lamí y unté la hendidura de su culo, tocándole el culo con la punta de la lengua, sintiendo su culo, estremecerse y relampaguear de tanta lujuria, metí la lengua, chupé, mordisqueé, unté mi polla en el jugo de su coño y lo coloqué en la entrada de su culo. Empecé a insertarlo lentamente y no sentí ninguna resistencia… ella estaba acostumbrada a dar su culo y comenzó a empujar su culo hacia atrás facilitando la penetración. Qué rico, no podía creer que le estaba comiendo el culo a mi madre que tanto codiciaba. Y pensé: cuanta polla se ha llevado este culito…

    Y empujé, lo metí, ella gimió, y me dijo que la follara duro, sí, duro, joder, métemelo en el culo, córrete dentro, y su culo brilló, apretando mi polla, hasta que no pude más y me vine y le llené el culo maldito. Y ella con la cara hacia un lado sonrió satisfecha y yo busqué sus labios y la besé agradecido.

    Le pregunté: ¿viniste sabroso mami? Y ella me respondió: si hijo cachondo, me vine muy rico, me encanta dar por el culo, ahora lo vas a follar todo el tiempo.

    – Mamá, ¿a papá le gusta comerte el culo?

    – Sí, hijo mío, pero también le gusta ver a otro hombre follándome el culo. Ahora te verá follándome.

    Pronto tendremos la 3ª parte.