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  • El apretado culo de mi tía Rosario

    El apretado culo de mi tía Rosario

    Yesica y yo extrañábamos mucho coger con su mamá después que por meses hicimos el amor casi a diario, era tan caliente como nosotros y nos enseñó a disfrutar más el sexo y conocer nuestros cuerpos para darnos más placer. Antes que Melinda regresara con su amante Miguel seguimos insistiendo en tener sexo anal con ella, pero lo más que nos permitió fue meter nuestros dedos y lenguas en su hermoso culo. Después que regresó con él, ya no hubo más intentos y aunque a nosotros nos daba celos verla feliz, también nos daba gusto, porque se merecía esa felicidad, aunque fueran amantes.

    Nosotros nos refugiamos en el porno, para levantar el ánimo de Yesica yo conseguí una o dos películas de Sylvia Saint, el amor platónico de mi novia y viendo sus películas y otras más, pasábamos nuestros ratos, fantaseando y haciendo el amor, yo ponía mi tronco entre sus nalgotas sin llegar a penetrarla y ella imitaba los movimientos de la película mientras se masturbaba. Le pedí que me dejara penetrarla a ella por el ano, pero me dijo que ese iba a ser mi regalo de noche de bodas, así que seguimos fantaseando con el sexo anal.

    Un día me preguntó con cuantas mujeres había estado antes que con ella y le contesté que antes solo había sido mi tía Rosario, respuesta por la cual recibí una cachetada. Esperaba oírme decir que ella había sido la primera, pero siendo sincero, le dije la verdad. Ella conocía bien a mi tía pues como les mencionaba en mis primeros relatos, somos casi de la misma edad los 3. Me hizo contarle de algunas veces que hice el amor con mi tia y claro que todo esto se lo decía mientras la penetraba o ella me montaba y como ya les he contado, Yesica se viene delicioso imaginando esas situaciones de sexo. Yo también le saqué algunas verdades, me contó que con los amigos que la iban a traer a la escuela cuando empezamos a ser novios llegó a fajar con ellos, uno que otro le sobó las tetas y se las chupó y ella tuvo sus vergas entre sus manos, pero a ninguno le permitió meter la mano en su panocha y pues terminé siendo yo quien se quedó con su virginidad. Yo también me excitaba mucho imaginandola acariciar otras vergas o chupandolas, pero me dijo que a ninguno se la llegó a mamar, en eso también fuí el primero.

    Después de varios días cogiendo y diciéndole a Yesica detalles del cuerpo y las cogidas con mi tía y claro de unos orgasmos deliciosos, ella me puso un castigo por no tener nuestra primera vez juntos. «Quiero verte cogiendo el culo de tu tía», me dijo. Y como siempre ha sido a nada le he dicho que no, así que comencé a planear cómo convencer a mi tía de darme el culo y que Yesica estuviera presente.

    Después que nació el primer hijo de mi tía, ella venía de visita a la casa de mis abuelos, casi siempre acompañada por su esposo Víctor. Yo comencé a coincidir los días domingos con ella y Yesica me acompañaba, Víctor se comía con la mirada a mi novia y mi tía se daba cuenta y aunque no decía nada se le notaba molesta y celosa pero como se llevaba bien con Yesica, tampoco le decía nada yo creo que pensando en que habíamos cogido cuando vivíamos en casa de mis abuelos. En los momentos que estábamos a solas a mi tía le decía que extrañaba sus cogidas, chuparle su panocha y ponerla de a perrita, ella nada más se reía pero sabía que le gustaba oírme decir eso. Después de mucho insistir, de arrimarle mi verga parada en sus nalgas, tomar su mano y ponerla sobre mi verga, ella comenzó a ceder un poco, acariciaba mi verga y una que otra vez nos besábamos y cachondeabamos, aunque fuera por instantes. Todo esto se lo contaba a Yesica, quien se calentaba y me apresuraba para cogermela pronto.

    Un día sábado llegó mi tía a casa de mis abuelos sin Víctor, pues él tuvo trabajo e iría hasta el otro día por ella. Aproveche para ir con Yesica a cenar con ella y mis abuelos, quienes después de la cena se fueron a acostar. Nosotros nos quedamos a platicar. Mi tía le dió leche de sus pechos a su hijo y se sacó una teta a lo cual Yesica se sorprendió y le preguntó que si no le dolía cuando el bebé chupaba y mi tía le contestó que un poquito, aunque también se excitaba. Los tres nos reímos con lo que dijo. El bebé se quedó dormido y lo fuimos a acostar al cuarto que compartiamos cuando vivíamos ahí, aún seguían las dos camas, así que acostó al bebé en una y en la otra ella se iba a dormir. Pero antes se metió a bañar. Yesica me dijo «Es hoy, hoy la convencemos». Nos empezamos a besar y ella me recostó en la cama, me sacó la verga y me la empezó a mamar y así nos encontró mi tía cuando salió del baño, nos preguntó qué hacíamos a lo que le dije: «otra vez me volviste a caer en la movida». Nerviosa fue y se sentó a un lado de la cama viendo como tenía a Yesica tomada del cabello y chupando mi verga, mi novia la miró y le dijo: «¿Quieres? Pruébala como antes lo hacías, Gery ya me contó», «Nadie va a decir nada». Mi novia le dejó su lugar y mi tía comenzó a mamarme la verga como antes lo hacía, con fuerza y como desesperada. Yesica le quitó la toalla en la que salió envuelta del baño y solo traía su pantaleta puesta. «¿No te vas a espantar?» Le pregunto mi tía a Yesica. «Claro que no, tú dale, pero te vas a aguantar tía». Mi tía estuvo chupando un buen rato mi verga, mordiendo mi tronco y metiéndoselo lo más que podía, se levantó para quitarse el calzón y preguntó si traía condones, pero no llevábamos ninguno, así que ella se puso a buscar en sus cosas y encontró algunos, me pasó uno, me lo puse y al momento ella se sentó y empezó un sube y baja delicioso, parecía que hacía de cuenta que Yesica no estaba ahí, quien se estaba masturbando sentada en una silla. Luego de un rato y mientras mi tía se mordía los labios para no gemir tan fuerte, se vino y sentía las contracciones de su panocha y le pedí que no dejara de moverse. Luego le pedí que me dejara chupar su panocha y así como estábamos puso su vagina sobre mi cara y comencé a chupársela mientras ella me quitó el condón y me la mamó muy fuerte, aunque no me vine, si sentía muy rico y Yesica disfrutaba del espectáculo. Así como tenía a mi tía empecé a meter mi lengua en su ano y ella empujaba culo hacia mi cara, acerque dos dedos a su ano y los metí poco a poco, aunque se quejaba no me retiraba y yo seguí hasta que pude meter tres dedos y ella no dejaba de chupar verga. Yesica se acostó cerca de mi cara y del culo de mi tía, disfrutaba ver mis tres dedos entrando y saliendo. «Ya está listo amor», me dijo Yesica y se puso de pie. «Te la voy a meter por el culo tía». Ella se acomodó en la orilla de la cama levantando el culo y apoyando sus tetas y cara sobre la cama, Yesica me acerco un frasco de aceite para bebé y eché un poco en mi verga y en el culo de mi tía que ya se veía abierto y un poco enrojecido. Froté varias veces mi verga en la raja de las nalgas de mi tía y cada vez que la cabeza de mi pito hacia presión en su ano, ella echaba el culo para atrás, ya lo necesitaba, igual que yo. Hice presión en su ano y me costaba mucho trabajo entrar, después de unos intentos y algo de dolor, ella dijo que no, que mejor ya no, voltee a ver a Yesica y leyendo sus labios me dijo «Métesela», yo asentí y empujé fuerte y entró la cabeza de mi verga, mi tía quiso safarse y me decía, «sácala, sácala, me duele mucho», mientras Yesica me hacía señas para que no la sacara. Ya le había roto el culo a mi tía, iba a ser peor sacarla y ya no tener oportunidad después así que la tomé de sus caderas y aunque ella seguía con la súplica de que la sacara y no me moviera yo seguía sujetandola fuerte y para ser sincero también sentía dolor en mi verga por la presión que su apretado ano hacia en mi verga.

    Yesica estaba de pie a un lado mío sin pantalones ni calzones viendo como había desaparecido mi cabeza entre ese hermoso par de nalgas, vació un poco más de aceite en el ano de mi tía y mi verga, luego se hincó a un costado de mi tía quedando su cara a la altura de sus nalgas y metió una de sus manos bajo el vientre de mi tía buscando su panocha, mientras ella seguía gimiendo de dolor, Yesica encontró el punto exacto donde hacerla disfrutar y la empezó a estimular con sus dedos, mi tía se relajó y estaba empezando a sentir rico, mi novia me dijo «sigue metiéndola», lo cual obedecí, entraba un poco y me detenía y así aunque fueron varios minutos terminé por meter casi toda mi verga en ese culo tan apretado que seguía ahorcando mi pito. Mi tía gemía entre el placer que le daban los dedos de Yesica y la culeada que yo le daba, mientras que mi hermosa novia se daba placer con su otra manita. El aceite y que mi tía estuviera relajada hicieron que yo pudiera entrar y salir más rápido de nuestro primer culo y digo nuestro porque a partir de ese día, también fue culo de mi Yesica.

    Mi tía Rosario gemía y gemía, yo entraba y salía más rápido de su culo que ya estaba abierto y ya no apretaba tanto y al mismo tiempo sentía la presión de los dedos de Yesica en la panocha de mi tía y en mis huevos y tenía su mirada fija en el mete y saca de mi verga en ese rico culo y así, viendo de cerca se estaba vieniendo con la masturbada que se daba, yo veía su expresión, se veía tan hermosa entrecerrando sus ojos y disfrutando su orgasmo en una de sus manos y el orgasmo de mi tía en la otra. Sus gemidos fueron tenues, pues no queríamos que nos fueran a sorprender mis abuelos. Mi tía ya no se movía, solo dejaba que tomándola de las caderas yo me diera gusto entrando y saliendo, y después de un rato de metidas me vacíe dentro del culo de mi tía, sentí que salió mucho esperma y esperé a que mi verga se pusiera un poco flácida para sacarla despacio, después de lo cual Yesica y yo vimos el interior de mi tía, de un color rojo intenso y escurriendo un poco de semen no tan blanco, más bien como amarillento por el lugar en donde lo deposité. Mi tía se puso de pié y dijo: «ya se me salió la leche», a lo que nosotros le respondimos que si, aunque nosotros nos referíamos a la de su culo, pero ella hablaba de la de sus pechos, pues por la posición en la que estaba estos se aplastaban sobre la cama. Se dirigió al baño mientras Yesica y yo nos besábamos. Luego me dijo que debería meterme a bañar, pues no olía yo muy bien, ella se puso su calzón y pantalón. Y esperamos a que saliera mi tía, quien se bañó de nuevo y Yesica le llevó la toalla y aprovechó para echarle una mirada a su cuerpo.

    Me metí a bañar y cuando salí ellas platicaban sentadas en la cama, me dijo mi tía «están bien locos» y yo con una sonrisa le dije a Yesica, «¿donde hemos oído eso antes?», ya nos lo había dicho mi suegra.

    Esa noche hasta ahí nos quedamos, nos despedimos de mi tía preguntándole si se volvería a repetir, a lo cual nos contestó que sí, nos fuimos contentos y emocionados. Yesica se quedó conmigo esa noche en el cuarto que rentaba. Hicimos el amor con mucho amor, de forma calmada, con besos, caricias y diciéndonos muchos te amo. Te amo mi hermosa Yesica, te amo para siempre, una frase que nos decimos hasta el día de hoy.

  • Las pajas con mi prima Camila

    Las pajas con mi prima Camila

    Verano. Años 70.

    Mi burra y las ovejas de mi prima Camila estaban apastando en el monte Xiabre. Mi perro, Toni, pasaba el tiempo corriendo detrás de las mariposas. A lo lejos, encima de una gran roca, dos lagartas, con las cabezas levantadas, tomaban el sol. Los grillos estaban dando su serenata. Los cuervos, con sus graznidos, asustaban a los herrerillos, que huían volando de pino en pino. Las ranas en una charca que estaba a punto de secar croaban para que lloviese… Camila y yo estábamos boca arriba sobre la hierba, mirando pasar las nubes. Cada nube tenía una forma diferente, que si un tren, que si una carreta, que si una teta…

    -Mira, esa parece un cerdo -me dijo mi prima Camila señalando una nube con el dedo.

    Yo le tenía ganas a mi prima, y ese comentario, dio pie para entrarle.

    -Creo que el cerdo lo soy yo -le dije.

    -¿Te lavas poco?

    -No es eso. Tengo fijación por las bragas.

    -¿Usadas?

    -No, recién lavadas.

    -Siempre fuiste muy raro.

    -¿Por qué lo dices?

    -Por qué una braga usada tiene el olor del coño, y una recién lavada, no.

    -¿Oliste alguna vez un calzoncillo usado?

    Mi prima Camila era una moza delgadita, de ojos negros, tetas pequeñas, pelo negro y largo y bajita y tenía mucha confianza conmigo. Se puso de lado. Arregló el cabello. Puso una mano en el mentón. Sonrió con picardía…

    -No soy una santa. Ya tuvimos esta conversación la semana pasada. Me preguntaste si me hacía pajas y te dije que sí. Ahora hablamos de bragas. ¿A quién le viste las bragas?

    -Vi las de Carmiña, las de Lolita… vi muchas bragas y todas eran blancas.

    -No me creo que te follaras a ninguna de ellas. Te imaginarás que tienen las bragas blancas, pero eso de verlas…

    -Yo no hablé de follar. También vi tus bragas.

    Se sorprendió

    -¡¿Cuándo?!

    -Cada vez que ponéis la ropa a secar en la cuerda de tender.

    -No había caído en eso. ¿Y qué haces al verlas?

    -Imaginar lo que hay debajo.

    Se volvió a echar boca arriba.

    -¿Te haces una paja imaginando que le quitas las bragas y le ves los pelos del coño y la raja a una chica que te gusta?

    Llevaba una semana preparando la respuesta en caso de que me lo preguntara.

    -¿Tienes los pelos del coño negros?

    -¿Te pajeas pensando en mí?

    -¿Los tienes negros?

    -Sí. Tengo un bosque de pelo negro ¿Te pajeas pensando en mí? -me volvió a preguntar.

    -Sí, me pajeo hasta pensando que te estás pajeando.

    -¡¿Tanto te pongo?!

    -Mucho más de lo que te puedas imaginar. ¿Quieres saber lo que te hago?

    -Cuenta.

    -Te meto la lengua…

    -¿Dónde?

    -En la boca.

    Camila cerró los ojos.

    -¿Sólo?

    -Más adelante te la meto en el culo y en el coño, pero antes…

    Mi prima puso la mano derecha sobre su pubis.

    -¿Me lames el agujero del culo?

    -Sí.

    -¿Despacito?

    Despacito fue bajando ella la mano hasta el coño.

    -Sí.

    -¿Me lames la pepitilla?

    -Sí.

    Vi como su mano apretaba el vestido contra el coño.

    -¿Cómo me la lames?

    -Hacia arriba, hacia los lados, alrededor. Te chupo la pepitilla. ¿La tienes grande como me imagino?

    -De empalmada es inmensa. ¿Me lames los labios del coño?

    -Sí, y te los chupo antes de meter mi lengua en tu coño. ¿Lo tienes estrechito como me imagino?

    -Sí. ¿Me corro?

    -Yo me corro en tus tetas. Tú te corres en mi boca y bebo tu jugo. ¿Es dulce cómo pienso?

    -No, pero sabe bien.

    -Antes de hacer eso, te quito la blusa y el sujetador, blanco…

    -Negro, mis sujetadores son negros.

    -Te lamo y te chupo las areolas y los pezones de color carne…

    -Marrones, son marrones.

    Entré a saco.

    -¿Me enseñas una teta?

    -No.

    Casi imploré.

    -Se buena.

    -¿Qué harás al verla?

    -Mujer, me gustaría chuparla.

    Desabrochó tres botones de la blusa. Bajó una copa del sujetador negro y vi una teta preciosa con una gran areola marrón y un pezón que me pareció inmenso.

    -¿Puedo chuparla?

    -Chupa, pero sólo un poquito.

    Lamí primero el pezón y después mamé un par de minutos aquella teta suave como la seda. Paré de mamar al quitarme la cabeza. Me sorprendió al bajar la otra copa y sacar la otra teta. Volví a lamer y mamar hasta que me volvió a sacar la cabeza de encima de la teta.

    -Ahora chupa las dos -dijo, sonriendo.

    Le comí las tetas hasta que empezó a gemir. Le debió dar vergüenza que la sintiera gemir. Me apartó la cabeza por tercera vez

    -Ya está bien, goloso -dijo, con voz azucarada.

    Guardó las tetas. Su cara estaba roja como un tomate maduro y yo tenía un lamparón de aguadilla en el pantalón.

    Ya entré a matar.

    -¿Tiramos una paja juntos, Camila? -le pregunté.

    Me iba a sorprender.

    -Podemos tirar una paja sin tirarla, una paja de primos.

    -¿Y eso cómo se hace?

    -Sin querer, queriendo. Sin meter, metiendo.

    -Empieza.

    -¿Cómo tienes la polla?

    -Gorda.

    -¿Muy gorda?

    -Toca y lo sabrás.

    No se cortó. Sin mirar, extendió una mano y agarró mi polla, que estaba bajo un pantalón de pana que me quedaba flojo. Al mojar su mano con la humedad de mi pantalón vi como apretaba el vestido con la otra mano hasta que sus dedos se hundieron entre sus piernas.

    -Es gorda, es. ¿Cuánto te mide? -preguntó al quitar la mano

    -Nunca la medí, pero es larga.

    Camila se quedó callada casi un minuto, con los ojos cerrados y con su mano sobre el coño. Estaba apretándolo y moviendo sus dedos, pero tan lentamente que casi no se notaba

    -¿Y este silencio? -le pregunté.

    -No podía hablar con la boca llena -dijo, abriendo los ojos.

    -¿Que tenías en la boca?

    -En la boca el coño de Margarita, en mi culo tu polla.

    Mi polla latió y soltó más aguadilla al oír sus palabras.

    .¿Te gustan las chicas?

    -Las guapas de tetas grandes.

    -¿Ya has comido algún coño?

    -Dejemos eso para otro día.

    -¿Puedo tocar tu coño?

    -Toca, pero por encima de las bragas.

    Me puse de lado. Abrió las piernas. Le toqué el coño por encima de las bragas. Las tenía mojadas. Volvió a gemir al sentir mi dedos acariciar su raja y su clítoris.

    -Estás húmeda -le dije.

    -Húmeda, no, chorreando -me contestó.

    -¿Nos damos un beso?

    -Sin lengua.

    Nos besamos sin lengua. Camila me volvió a coger la polla. Sintió como latía. Metí otra vez mi mano debajo de su vestido. Camila apartó las bragas para un lado. Mi dedo medio tocó su coño empapado. Le metí el dedo en el agujero del gozo. Se le escapó un gemido delicioso. Puso su mano encima de la mía, y cada vez que sacaba el dedo, ella empujaba hacia abajo hasta que la palma de mi mano apretaba su clítoris, y cuando esto pasaba, movía la pelvis hacia arriba, hacia abajo y alrededor. Apareció su lengua en mi boca. Aparecieron otra vez sus gemidos. Ya eran deliciosamente sensuales.

    -Me voy correr, primo -susurró en mi oído.

    Abrí la cremallera del pantalón. Saqué la polla, Camila la cogió y me la meneó. Estaba tan caliente que con media docena de sacudidas le llené la mano de leche espesa y calentita.

    -¡Me corro, primo, me corro!-dijo con voz grave al sentir mi leche en su mano.

    Se corrió echando la pelvis hacia arriba, gimiendo y chupando mi lengua. Acabó. Se miró la mano. Le pasó la lengua a la leche.

    -Tiene un sabor raro -dijo.

    -Lo sé.

    -¿Bebiste tu leche?

    -La probé más de una vez. ¿Te escandalizas?

    -¡Qué va! Yo chupo siempre los dedos mojados de las corridas de mis pajas.

    Le di mi pañuelo y se limpió la leche de la mano.

    -Esta leche es el peligro, si no, con lo cachonda que estoy te follaría ahora mismo.

    -¿Compro condones para la próxima? -le pregunté mientras guardaba la polla.

    -No, los condones se rompen. Pero me podías dar por culo.

    Bruta, era, pero las cosas las decía claras.

    -¡¿Aquí?!

    -No, hombre, no. En tu casa, o en la mía, un día que estemos solos. Allí hay mantequilla, aceite o manteca. ¿Puedo quedarme con tu pañuelo?

    -Queda.

    -Esta noche van a caer dos o tres -dijo metiendo el pañuelo mojado entre las tetas.

    -¿Pajas?

    -No, pajazas. ¿Tú te metes el dedo en el culo?

    -No.

    -Yo lo hago muchas veces

    -¿Lo meterás esta noche?

    -Sí. ¿Imaginas que polla me estará follando el culo?

    Supuse que sería la que había tenido esa tarde en la mano.

    Ladró mi perro. Venía alguien. Era mi primo Andrés, el hermano de Camila. Por ese día se acabara la fiesta.

    Se agradecen los comentarios buenos y malos.

  • Si estás en cuatro, tu culo peligra

    Si estás en cuatro, tu culo peligra

    – “Alba y yo vamos un poco más temprano porque nos falta terminar unas compras, Beba y Rubén me dijeron que ellos irán apenas salgan del trabajo, ustedes acomoden el viaje a gusto, con nosotros, con ellos o por su lado”.

    – “Te agradezco Dardo, vamos en nuestro auto, nos vemos allá”.

    Cuando Carola y yo llegamos a la urbanización estos matrimonios vecinos, todos cuarentones, nos recibieron muy bien, facilitando la adaptación que lleva tiempo y aprendizaje. Así es como empezamos a frecuentarnos compartiendo el consabido asado, alguna cena con posterior salida, y esta escapada a la casa cercana a la playa durante el fin de semana largo por carnaval. Alba la había heredado de sus padres y su esposo Dardo, maestro mayor de obras, era el responsable de su remodelación e incremento de las comodidades.

    Con muy poco intervalo llegamos los tres matrimonios y nos distribuimos los lugares de descanso. Entre acomodarnos, preparar una picada de fiambres y quesos, beber distendidos y una amena charla fuimos pasando el tiempo hasta que llegaran las ganas de descansar. En esa conversación, amable pero sin trascendencia, el dueño de casa entró con un tema, para mí, inesperado.

    – “Carola y Gustavo, hace tiempo que nosotros cuatro deseábamos compartir con ustedes algo que forma parte de nuestra intimidad, y no encontrábamos el momento oportuno; creemos que éste podría ser”.

    Los destinatarios de la confidencia estábamos sentados juntos en un sillón grande, y me llamó la atención que Carola se pegara tomándome del brazo y apoyara su cara en mi hombro.

    – “Por mi lado agradecido, pues representa una demostración de confianza”.

    – “El asunto es que los dos matrimonios practicamos el intercambio de parejas. Listo, lo dije. Era conveniente que lo sepan pues alguna señal que puedan ver daría a interpretar algo que no es, como ser la infidelidad. Es un acuerdo entre los cuatro y lo llevamos bien. Por supuesto, sin intentar presionar o poner en una disyuntiva, queremos invitarlos a participar. La decisión es de los dos, sin condicionamientos, sin límite de tiempo, es decir totalmente libres”.

    – “Evidentemente todos los días se aprende algo nuevo, nunca hubiera imaginado esa relación entre ustedes. Son merecedores de elogio pues nada del comportamiento visible hace presumir eso que está atrás. Te agradezco el ofrecimiento, que seguramente lo hacés pensando en nuestro placer, pero de algo estoy seguro, y es que no podría ver a mi mujer en brazos de otro hombre”.

    – “Nosotros lo tomamos como un condimento agregado al plato principal, que ya de por sí es sabroso, pero con esto pasa a la categoría de manjar siempre novedoso. En la vida hay que divertirse”.

    – “En eso coincidimos, simplemente diferimos en la idea de diversión. Por ejemplo, a vos resolver enigmas lógicos te parece una tortura, en cambio para mí es un pasatiempo delicioso”.

    – “Quizá te convenga escuchar la opinión de Carola”.

    – “Naturalmente, y no solo la escucharía sino que me allanaría totalmente a su postura. Ella nunca dejó de ser libre, libremente nos unimos y aceptamos que ella sería mi única mujer y yo su único hombre. Si en algún momento desea cambiar ese convenio yo, aunque sea con tristeza, lo acepto de inmediato. Tonto sería no hacerlo pues estaría provocando el engaño”.

    Viendo que mi postura era poco flexible en seguida el tema fue dejado de lado y también una pérdida de contacto con mi esposa que, luego de rascarse la espalda, se mantuvo separada. Segunda llamada de atención, ambas ciertamente leves. Lo que no tuvo esa levedad fue el intercambio de gestos con Alba. Ésta, cuando pareció que yo giraba la cabeza hacia el lado contrario, levantó las cejas como diciendo «Qué mala suerte». Cuando volví a mirar hacia el frente, desenfoqué la vista, poniendo atención en los movimientos periféricos, y ahí percibí la respuesta de mi mujer levantando los hombros en un claro significado «Se los dije, así es él».

    Esa comunicación gestual era clara evidencia que ambas estaban de acuerdo en sondearme, lo cual daba por seguro el deseo de participar de mi pareja. Por supuesto que esa convicción me hizo mierda, me destrozó anímicamente, al punto que el lapso hasta el momento de acostarnos lo pasé sin participar, como si estuviera en trance. Volví a mis cabales en el trayecto hacia el dormitorio cuando una frase contundente entró a mi cabeza «Tu matrimonio se fue al carajo», recibiendo en respuesta «Es verdad, pero en ese viaje no irá solo, voy a hacer que alguna otra cosa lo acompañe».

    Como sabía que me iba a costar dormir tomé el libro que siempre tengo a mano por si acaso y los anteojos de leer. Carola se arrimó diciendo que ella me iba a entretener mejor que la lectura pero mi contestación abortó su acercamiento.

    – “No sé por qué, pero en este momento la sensación que me producís es asco, mantenete lejos”.

    El día siguiente fue esplendoroso, parecía diseñado para disfrutar la playa, y allí fuimos después de desayunar. Creo que todos percibieron el ligero distanciamiento en nuestro matrimonio, por lo cual se esforzaron en idear actividades que fomentaran algún acercamiento, en la típica actitud del que tiene cola de paja, pues ignoraban qué y cuánto sabía del evidente acuerdo entre los cinco para sondear mi disposición al intercambio. Decidido a dilucidar cualquier duda durante esos días de convivencia me propuse tres cosas, disimular mi incomodidad, favorecer momentos de cercanía de Carola con ellos, y redoblar la vigilancia.

    Después de almorzar y una corta sobremesa, el deseo de una buena siesta se presentó con la regularidad habitual, y así lo expresé en tono de chanza.

    – “Dichosos ustedes que pueden disfrutar del sol y del agua, mientras yo tengo que cumplir la obligación de un rato de sueño”.

    Pero la anunciada siesta iba a tener que esperar, más importante era descubrir el futuro de mi matrimonio. Tres cosas venían en mi ayuda, la ventana del dormitorio de los dueños de casa daba justo frente a la playa, ellos estaban a la vista y yo tenía en el auto unos buenos binoculares que me permitirían ver detalles inaccesibles sin esa ayuda.

    Salimos juntos, ellos acercándose al agua y yo a buscar el bolso. Ubicado en mi puesto de observación veo la primera manifestación del intercambio cuando Alba y Rubén quedaron sobre unas toallas, con Carola entre medio de ambos, mientras Dardo y Beba tomados de la mano ingresaban al mar.

    Al ver que los que flanqueaban a mi esposa se daban vuelta hacia ella apoyándose en un codo, mi voz interior se hizo escuchar «Comenzó el acoso, atento al derribo», y tenía razón; ambos la hablaban mientras con el dorso de un dedo iban recorriendo la piel desnuda, en imperceptible avance, desde el hombro hacia la teta más cercana; corren el bretel y retroceden para volver a la carga siempre avanzando. Y en esa progresión aparece el pezón bien erguido indicando excitación, que ella en seguida tapa pero sin impedir que la mano del intruso siga la caricia por debajo de la tela. La súbita apertura de la boca, simultánea con el cierre de los ojos y la elevación de la copa que cubre, hacen pensar que el pezón fue apretado, o retorcido, o ambas cosas.

    Viéndola entregada el macho trata de avanzar, haciendo que deje a un lado la pasividad y participe activamente, para lo cual se sienta sobre sus tobillos, pegado a la cintura de la hembra y tomándole la mano la lleva a tomar el miembro cubierto por la bermuda.

    Cuando ve que la mano se desliza sola parece creer que es el momento de avanzar algo más, y baja el elástico del bañador haciendo emerger el glande que trata de acercárselo a la boca. Ahí el movimiento de los labios de ella indica claramente dos palabras «Aquí no».

    Ni que se hubieran puesto de acuerdo, Alba y Rubén la ayudaron a incorporarse y, cada uno tomando una mano, la llevaron detrás de la coronación de una duna cercana; allí él la abrazó tomándola de las nalgas por debajo de la biquini, mientras ella cruzaba sus brazos detrás del cuello juntando ambas bocas. Mientras las lenguas hacían su trabajo Alba no se estuvo quieta ya que ubicada a la espalda de Carola le bajó la parte inferior del traje de baño para luego tomarla por debajo de los pechos y separarla del macho. Fue la señal para que éste se arrodillara enterrando su cara en la entrepierna que se le ofrecía libre de obstáculos.

    No hizo falta mucho tiempo para que la tarea de la boca fuera causante del temblor y posterior rigidez corporal que genera el orgasmo. La laxitud subsiguiente hizo que Alba la ayudara a quedar de rodillas inerme, situación que fue aprovechada por Rubén para descubrir su miembro y ponerlo en la boca que jadeaba buscando aire. Aunque fuera doloroso el desarrollo de la felación debo reconocer que mi esposa, mamando, es como para una clase magistral, te prepara de tal manera que los consabidos chisguetazos se transforman disparos que te dejan al borde del colapso. Y esta no fue la excepción pues Rubén de pura casualidad no terminó en el piso.

    Cuando ellos promediaban el recorrido hacia las toallas tendidas, salí de la casa con el mismo destino y me acerqué a mi mujer como para darle un beso, pero antes del contacto, retrocedí en un movimiento premeditado.

    – “Querida, tenés un olor raro en la boca, qué podrá ser?”

    Ante la pregunta la reacción de los cinco fue disímil. La cara seria de mi esposa palideció, los que habían coprotagonizado la mamada apenas pudieron reprimir la carcajada, y los otros dos solo sonrieron. Por supuesto eso dio pie para un comentario de libre interpretación.

    – “Parece que la causa de esta jocosidad es algo reservado, tendré que permanecer al margen del recuerdo humorístico”.

    Acordándome de una mancha negra que había visto en la tierra, debajo del motor del auto, fui a mirar con más detenimiento. Era una leve pérdida de aceite del cárter pero convenía que lo viera algún mecánico. Estaba en eso cuando se acercó Carola.

    – “Gustavo, Alba nos contó de una entrada natural del mar en aquel montículo rocoso que nos separa del pueblo y Rubén propuso alquilar una moto de agua para ir a conocer, parece que es algo precioso. Ahora irían ellos y si queda tiempo me llevaría a mí. En caso de hacerse tarde sería mañana. Qué opinás?”

    – “Por supuesto vos debés hacer aquello que sea de tu agrado, personalmente creo que no conviene porque puede dar lugar a alguna situación equívoca de la cual sea difícil regresar. Sabés cómo pienso y no quisiera que nuestro matrimonio se vea afectado. De todos modos, repito, sos libre para manejar tu vida”.

    – “Tené la certeza que voy a saber cuidarme”.

    Cuando ella mencionó el pueblo cercano recordé que ahí vivía un amigo de la juventud que no veía desde hace unos dos o tres años y que ahora podría serme de ayuda, así que lo llamé.

    – “Hola César, seguís firme en el pueblo?”

    – “Como jopo de estatua. Hace tiempo que no te escuchaba”.

    – “Es verdad. Ahora estoy en la casa de la playa de un amigo que queda cerca y necesito de tu ayuda”.

    – “Soy todo oídos”.

    – “Ando con una pequeña pérdida de aceite en el auto y quisiera hacerla ver. Tenés algún mecánico amigo?”

    – “Tengo, para cuándo querés?”

    – “Me gustaría consultarlo para tener una estimación de tiempo y así organizarme. Podré verlo ahora?”

    – “Lo llamo y te contesto”.

    Habiendo quedado en ser atendido apenas llegara salí de inmediato hacia allá. El desperfecto era pequeño pero si no lo arreglaba ahora podía ocasionar daño grave. El tiempo estaría más ligado a conseguir el repuesto que a la tarea en sí. Acordamos en llevarlo mañana antes de las nueve y mientras acercaba a mi amigo hasta su casa le pregunté.

    – “Sabés de una entrada del mar que da a una playa rodeada de formaciones rocosas a la que solo se accede desde el agua?”

    – “Me imagino cuál es. Probablemente te estás refiriendo a una que presenta una especie de galería cuyo techo oficia de terraza. El que se accede solo desde el mar es invento de los que alquilan lanchas o motos para mover mejor su negocio. Aunque es algo escabroso, por falta de uso, también se puede llegar por tierra, pero hay pocos que conocen ese recorrido, y los más jóvenes, si lo conocieran, seguro preferirían lo más fácil y a la moda”.

    No había razón para ocultar mi situación así que le conté todo incluyendo mi deseo de vengarme y luego hacer los trámites de divorcio. Y por eso le pedí dos favores, el primero que mañana, después de dejar el auto, me llevara en su moto al lugar del que habláramos, y el segundo que me prestara el machete que se lo habían hecho usando una hoja de elástico de camión, que no solo tenía un filo excepcional sino que, al ser tan pesado, cortaba en el primer envión.

    Media hora después de las nueve, del día siguiente, ya estábamos en un inmejorable puesto de observación y cuando la espera nos estaba carcomiendo vimos aparecer la moto.

    Bajaron de la moto tomados de la mano y ascendieron hasta la terraza natural, ambos con chalecos salvavidas, él con slip y una pequeña mochila, y ella con malla enteriza. Yo, oculto a pocos metros, era un privilegiado espectador que, en el silencio ambiente, podía escucharlos perfectamente. Después de tender una toalla grande se sentaron.

    – “Este es un lugar que pareciera diseñado por la naturaleza como marco maravilloso para disfrutar al máximo”.

    – “Tenés razón, cuando lo contaste creí que exagerabas”.

    – “Ayer, con Alba nos faltó tiempo pues solo tuvimos una hora antes de que oscureciera, y aun así lo disfrutamos”.

    – “Ella fue la que me tentó y por eso acepté tu invitación, pero creo que me equivoqué, no debí haber venido pues mi marido no se merece esto”.

    – “Puede que sí se lo merezca. Qué te contestó cuando le dijiste que yo te había invitado a conocer este sector de playa?”

    – “Me dijo que no le parecía bien, aunque era libre para hacer lo que quisiera. Sus palabras textuales fueron «Podés llegar a encontrarte en una situación que afecte seriamente nuestro matrimonio. Por supuesto a nada te obligo. A mi lado solo te quiero por una elección en total libertad»”.

    – “Ves como tengo razón? Para mí que íntimamente, quizá sin saberlo, quiere ser cornudo y por eso no te pone límites”.

    – “Es verdad que no me pone límites, pero me lo dijo una vez y de manera bien clara «A mi lado sos dueña de hacer lo que se te ocurra, pero con certeza absoluta no estoy dispuesto a compartirte. Cuando tengas ganas de estar con otro simplemente me lo decís y cada uno sigue su camino sin enojos. Por supuesto informando antes. Si dejás el aviso para después, corrés franco peligro»”.

    – “No creo que sea para tanto, solo un imbécil deja suelta a una hembra como vos. De todos modos lo que pueda suceder aquí nadie lo sabrá. Si fue hasta el pueblo a hacer reparar el auto tenemos tranquilamente seis horas antes de que vuelva”.

    – “Pero en la cabaña todos se van a dar cuenta”.

    – “Sí, pero nadie abrirá la boca porque todos se tapan mutuamente”.

    Mientras tenía lugar la conversación él deslizaba el dorso de la mano por el brazo, para luego pasar al muslo ante la pasividad de ella, que esbozó una mínima resistencia cuando, atrayéndola empezó a besarle el cuello y las orejas. Esa caricia, en lugares particularmente sensibles, fue suficiente para superar la débil barrera que subsistía. La progresión fue espontánea, cuando la llevó a apoyar la espalda en el suelo los labios se buscaron y los pechos femeninos fueron primero acariciados, después desnudados y luego estrujados y retorcidos logrando ayes de dolor y placer.

    Un rato después se produjo el cambio, la boca del macho pasó a los pezones y la mano bajó totalmente la malla, que ella se encargó de sacar por las piernas para separarlas de par en par, ofreciendo la vulva abierta para ser íntegramente recorrida antes de recibir dedos adentro, que en rápido pistoneo la llevaron al primer orgasmo guturalmente anunciado, dejándola desmadejada.

    Hombre experimentado en estas lides se tiró de espaldas a su lado dándole tiempo para reponerse. Tiempo era lo que sobraba, aunque parece que ella opinaba distinto porque en seguida se irguió lo suficiente para llegar a la cintura cubierta por el slip para retirarlo y devorar el erguido miembro que la esperaba. Poco esfuerzo le demandó recibir en la boca la catarata de semen que prolijamente tragó. Ahora sí era momento de descanso.

    – “Te corriste como una yegua. ¿Que el cornudo te tiene a dieta?”

    – “No simplemente que ya en la moto venía juntando ganas”.

    – “Ahora te toca pija en conchita y culo”.

    – “Pero aquí no, alguien que aparezca en moto o en lancha nos puede ver, mejor vamos abajo, ahí tendremos tiempo de ocultarnos”.

    Desnudos como estaban bajaron tomados de la mano y detrás de una roca ella se puso en cuatro para ser penetrada vigorosamente.

    – “Así papito, hasta el fondo, hacerlo fuerte, que suenen mis nalgas, lléname la panza de leche”.

    – “Nunca pensé que fueras tan putita. De haberlo intuido, hace rato que el boludo de tu marido portaría cuernos”

    Mientras ellos bajaban tomé sus pertenencias sin olvidar teléfonos y llave de la moto, guardé todo en mi bolso y bajé llevando el machete bien afilado. Me orienté por sus voces y los encontré dándome la espalda y concentrados en el metisaca, solo que ahora se había producido un cambio de orificio.

    – “¡Bruto, me la metiste de golpe, ahora debo tener el culo roto!”

    La arena y los gritos silenciaron la aproximación para dar un solo machetazo a la altura de los tendones de Aquiles del diestro conquistador. No terminó de gritar del dolor que ya me había escurrido hacia donde esperaba Juan con la moto para silenciosamente emprender el camino de regreso, trayecto en el cual apagué los celulares que enterramos un poco más adelante.

    La venganza había comenzado bien. El macho no podría moverse salvo arrastrándose y, a él, la hembra tenía ligado su destino, ambos desnudos, sin agua y sin comunicación. Ahora a esperar.

    De regreso con mi amigo en la moto fue el momento para algunas maniobras de cobertura. Eran las once y media de la mañana cuando llame a Carola y al recibir el aviso diciendo que el celular estaba apagado o fuera del área de cobertura, le mandé un mensaje de texto. Diez minutos después, sin ver la señal de mensaje leído, la llamé a Alba.

    – “Hola Alba, ¿la tendrás cerca a Carola?, que no puedo comunicarme con su teléfono?”

    – “No, ella se fue hará una hora y media con Rubén en la moto a conocer la playa a la que solo hay acceso desde el mar”.

    – “Qué lástima, evidentemente mi opinión no fue tenida en cuenta”.

    – “Yo se la recomendé porque es preciosa. Cuál fue tu opinión?”

    – “Le sugerí que no fuera pues me parecía que una salida de ese tipo podía afectar negativamente nuestro matrimonio. Realmente lo lamento, espero que ninguna de las dos tenga que arrepentirse”.

    – “La verdad, no encuentro razón para eso”.

    – “Ojalá así sea, quería avisarle que el auto me lo entregan a última hora, estimo que llegaré para la cena. Chau”.

    A las seis de la tarde recibo una llamada.

    – “Hola Alba”.

    – “Hola Gustavo, te hablo porque Carola aun no regresó y han pasado más de siete horas desde que se fueron”.

    – “Será que el entretenimiento está durando más de lo esperado, me imagino que tendrá buenas razones para demorarse”.

    – “Y no te preocupa?”

    – “De ninguna manera, ella decidió ir, ella sabrá regresar, y si la explicación sobre la demora hace agua menos razones para preocuparme, porque solita cortó la relación”.

    – “Voy a avisar a la policía”.

    – “Hacé lo que quieras”.

    Tres horas más tarde llamó de nuevo.

    – “La policía ya los encontró, están en el hospital”.

    – “Gracias por el aviso”.

    La llamada me llegó mientras regresaba a la casa de la playa por lo cual di vuelta para dirigirme a la seccional de policía. Después de identificarme me informaron dónde los encontraron y las condiciones en que estaban, por lo cual habían sido llevados al hospital del pueblo. Luego de eso el comisario me hizo una pregunta totalmente razonable.

    – “Qué raro que sea una amiga la que nos llame pidiendo la búsqueda y no usted”.

    – “Tiene razón comisario, ahora le cuento. Ayer uno de los amigos, que nos acompaña este fin de semana, la invitó a conocer una playa a la que solo se accede por mar en una moto de agua. Cuando ella me consultó le dije que no me parecía conveniente, pues eso daba pie para algo que pudiera afectar nuestro matrimonio ya que ese caballero había tenido actitudes algo dudosas. Cuando a media mañana intenté avisarle que me iba a demorar no me atendió el teléfono y, al llamar a la amiga, esta me dijo que había aceptado la invitación y habían salido un rato antes. No sé si pude explicarme”.

    – “Entendí perfectamente”.

    – “Bien, ahora le ruego que me disculpe si respondo con una pregunta ¿Si su esposa se hubiera ido con otro pese a su advertencia y se demorara unas cuantas horas en regresar, usted se preocuparía en buscarla?”

    Fueron elocuentes la semisonrisa y elevación de cejas en la cara del policía.

    – “Comisario, su silencio ha sido muy expresivo, y le agradezco que no haya mirado hacia arriba tratando de ver la frondosidad de mis cuernos”.

    De los policías podemos decir un montón de cosas menos que sean tontos. No sé si el jefe de la seccional se compadeció de mis astas, compartió mi bronca o ambas cosas, la cuestión es que me dejó ir después de anotar mi dirección y teléfono. Al llegar la primera en interrogarme fue Alba.

    – “¡Contanos qué pasó!”

    – “Buscaron donde vos les dijiste y allí estaban ambos, desnudos, con cierta hipotermia, deshidratados y sin pertenencias. Pero no sólo eso, Rubén tiene un pie desprendido del resto del cuerpo y Carola está con un ataque de nervios que obligó a sedarla”.

    – “Santo cielo, pero cómo puede haber ocurrido eso!”

    – “No tengo idea, pero ahora sí estoy satisfecho pues conozco la causa de la sorpresa y consternación de ustedes, en cambio ayer me dejaron ignorante sobre la parte humorística del olor extraño en la boca de mi esposa”.

    – “Y cómo los viste?”

    – “No los vi. Después de hablar con la policía me vine”.

    – “Pero seguramente necesitarán ropa y algo más”.

    – “Muy probablemente, pero ya se las arreglarán, de la misma manera que se las arreglaron antes”.

    – “Pero no vas a hacer nada?”

    – “Sí, pienso juntar mis cosas e irme a casa, mi agradable descanso ha sido un fracaso”.

    – “No podés dejarla sola en este momento”.

    – “No está sola, tiene la compañía que eligió”.

    Mientras Dardo y Alba trataban de consolar el llanto de Beba fui a preparar mis cosas para guardarlas en el auto. Ahí aproveche para colocar dos velas entre cuatro botellas plásticas con alcohol fijándolas con cinta adhesiva y las llevé al cuarto que oficia de depósito y leñera, encendiéndolas; alrededor de veinte minutos insumiría el comienzo del fuego, tiempo suficiente para alejarme tranquilamente. De paso hacia la salida me despedí.

    – “Me olvidé de contarles que en la revisación de rutina le encontraron a Carola escoriaciones y esperma en el recto. Imagino que un estudio de ADN permitirá saber quién le depositó eso en el intestino. Que terminen bien el fin de semana”.

    El fuego afectó solo el local donde empezó, haciendo que todo lo que había adentro se transformara en ceniza, pues cuando empezó a quemarse la puerta se dieron cuenta y lo sofocaron rápidamente. Si bien el daño material fue pequeño, el sentirse acosados, sin saber cuándo, dónde, y cómo les debe haber arruinado el resto del tiempo dedicado a pasarla bien.

    Cinco días después mi mujer fue dada de alta, tiempo en el que no fui a verla y mucho menos a buscarla. Por supuesto al seguir teniendo vigencia el vínculo matrimonial su lugar en la casa también se mantenía. Alba fue quien la trajo dejándola frente a la puerta. Lo único que hice fue abrir para que pudiera pasar.

    – “La habitación de huéspedes está preparada para vos y podrás usarla hasta que salga la sentencia de divorcio. Durante ese tiempo los gastos del hogar los seguiré cubriendo. Hacé tu vida como si yo no existiera”.

    Al día siguiente de haber regresado a casa, después del alta, llegaron dos encomiendas que abrí sobre la mesa del comedor en presencia de ella.

    – “Para qué es eso?”

    – “Es un machete marca Collins, colombiano, uno de los mejores que se fabrican hoy, y desde hace más de noventa años. Después de afilarlo concienzudamente y practicar un poco puede que lo use para separar una cabeza del cuerpo. Eso será en función de cómo evolucione la situación”.

    – “No puedo creer lo que decís”.

    – “Creelo tranquila porque es verdad. De todos modos debo prepararme bien pues no solo es manejar el machete sino también apartarse rápidamente porque, en el momento que se separe la cabeza, el corazón seguirá bombeando sangre por la arteria que sube por el cuello; y eso no es todo porque en el momento de la muerte se aflojan los esfínteres y uno puede terminar salpicado de sangre, mierda y orina”.

    – “Y eso otro?”

    – “Es una tijera de podar, que también debo perfeccionar el filo. Con ella pienso cortar cinco dedos de las manos de Alba de manera alternada. Meñique, medio y pulgar de la mano derecha, para luego seguir con índice y anular de la izquierda. Imagino que igual se dará maña para oprimir y pajear miembros extra matrimoniales”.

    – “Podés ir preso”.

    – “Es verdad, pero quien perdió la cabeza no lo va a ver y además el dulce sabor de la venganza será buen compañero el tiempo que dure la condena”.

    Al regresar del trabajo el día siguiente mi esposa no estaba en casa y faltaban sus cosas de uso diario. Pasadas cuarenta y ocho horas sin noticias, a pesar de haber llamado a sus amistades y parientes conocidos, hice la denuncia policial, primero de desaparición y luego de abandono de hogar.

    El miedo es un argumento muy convincente y, administrado gradual y perseverantemente, adquiere el carácter de irrebatible. Por eso es que en siete días desaparecieron de mi vida las cinco personas que la habían arruinado.

    Arriba el ánimo, infierno como el vivido es muy difícil que se repita.

  • Follado en el área de servicio

    Follado en el área de servicio

    Siempre me han gustado las motos, tengo una monster 696 que uso para ir a trabajar y para alguna salida a la sierra pero siempre he querido una moto custom para hacer kilómetros y desde que follé con Paco, el motorista, quedé encantado con su Voyager y me pico el gusanillo, busqué en Internet y encontré una preciosa Suzuki intruder c1500 del 2008 negra con el kit de faros auxiliares, parabrisas, alforjas semirrígidas y arcón trasero en Santiago de Compostela, como el precio estaba bien y tenía pocos kilómetros decidí ir a por ella, tomé un vuelo que me dejó en la capital gallega en poco más de hora y media y en cuanto la vi en el concesionario me enamoró, su estado era impecable y sonaba de maravilla, hice la transferencia y me la llevé, la documentación me llegaría por correo.

    Tengo un amigo rutero que dice que para ir en moto siempre hay que ir vestido como si te fueras a caer, el me recomendó también ponerme debajo de la ropa de moto en verano un culote ligero de ciclismo y una camiseta también de ciclismo que absorban la humedad. En el mismo concesionario compré un conjunto de cazadora y pantalones ventilados, casco, guantes de verano y botas, decidí dormir aquella noche en un hotel cercano al concesionario y salir por la mañana, tenía pensado volver a Sevilla por Portugal.

    Mi primera parada fue Oporto, evité los peajes y tomé carreteras secundarias, la moto iba de maravilla y en poco más de tres horas estaba en la bella ciudad portuguesa, almorcé allí y continué el viaje, crucé la frontera por Badajoz y decidí detenerme en un área de servicio en la que se veían algunos camiones para estirar las piernas antes de continuar viaje, me quité la cazadora y los guantes y los guardé en el arcón, asegure el casco y entré en la cafetería.

    Dentro apenas había nadie, dos individuos con pintas de camionero cada uno en una mesa, uno de ellos me llamó la atención, joven, sobre unos treinta años, unos brazos enormes, se le adivinaba por la camiseta ajustada que era culturista, no era guapo pero tampoco se podía considerar feo, desde que entré se quedó mirándome igual que yo a él, me senté a la barra y pedí un café con hielo, mientras estuve tomándolo el individuo en cuestión y yo no paramos de intercambiar miradas, me tenía confundido la verdad, me gustaba pero no sabía si entrarle o no.

    Pagué la consumición y salí, antes de volver a la moto entré en los servicios del área, a un lado se veían las duchas y al otro los urinarios, me puse en el último, desabroché por completo el pantalón, me bajé el culote, saqué mi polla y mis huevos y me puse a mear.

    Estaba sacudiéndomela cuando entró el tipo con el que había intercambiado miradas, era grande, traía una camiseta blanca y un chándal Adidas, se colocó en el urinario a mi izquierda, se bajó el chándal y los slips y se sacó el pene y los huevos, miró mi polla y luego la suya, yo seguí su mirada.

    – ¿Te gusta?

    Asentí con la cabeza, era una hermosura, grande aunque no tanto como la polla del portugués que me había reventado el culo no hacía ni un mes.

    – ¿Eres mudo maricón?

    – No eh… no claro que no, es preciosa.

    – Ven – con su mano cogió la mía y la condujo para que agarrara su miembro – no te va a hacer nada.

    Acaricié aquella polla, la cogí y moví el pellejo adelante y atrás muy suavemente, empezó a crecer en mi mano y a adquirir dureza.

    – Uf, parece que tú también le gustas. ¿Qué tienes ahí?

    Metió su mano por dentro del pantalón agarrándome el culo, el hecho de que lo tuviera desabrochado le facilitó la operación, me manoseó las nalgas y metió un dedo por toda mi raja acariciándome el esfínter.

    – Joder maricón, está sudadito, como a mí me gusta.

    – Por favor, estamos en un sitio público, nos puede ver alguien. – entré en pánico, nunca había follado en un lugar en el que me pudieran ver.

    – Tranquilo maricón, aquí nadie se va a asustar pero si te preocupa que te vean… ven.

    Me condujo al último retrete, me hizo entrar y cerró la puerta detrás de él con el pestillo, me agarró la cara con las dos manos y me plantó un beso, recorrió mis labios con la punta de su lengua y me la metió hasta el fondo cuando abrí la boca.

    – En cuanto te vi entrar supe lo maricón que eras.

    Me levantó la parte delantera de la camiseta y me la pasó por detrás de la cabeza dejando a la vista mis pezones mi pecho y mi vientre, continuó besándome y yo respondía mordiendo su lengua y sus labios, pellizcaba mis pezones, los mordía y los chupaba.

    – Oooh cabronazo, me estas derritiendo.

    Me agarró por los hombros y me empujó hasta que me senté en el inodoro, se sacó la camiseta, se quito el chándal y los slips y quedó desnudo ante mí con su polla dura y grande apuntando a mi cara. El tío era un puto friki de las pesas, sus brazos, sus pectorales, sus abdominales, sus piernas, debía de pasar horas en el gimnasio machacándose.

    – Quiero que me la comas, maricón, a ver que sabes hacer.

    Agarré aquella polla, lamí su ombligo y con la punta de mi lengua recorrí el camino hasta la base del miembro, lo bordee para llegar a los huevos, lamí la parte interna de sus muslos, chupé sus cojones durante un rato, me los metía en la boca alternativamente y chasqueaba la lengua contra ellos.

    – Jooder maricón.

    Chupaba esos huevazos.

    Agarré la polla por la base haciendo un círculo con los dedos pulgar e índice subiendo y bajando la piel, recorrí con la lengua el camino desde sus huevos al frenillo, lo besé, lo golpeé con la punta, lamí los bordes del glande, introduje la punta de la lengua en el agujero recreándome allí, me metí la polla en la boca y comencé a chuparla acompañando mis movimientos de cabeza con las, manos.

    – Ay, ay maricón, ay, mi polla, ay.

    El tipo agarró mi cabeza, hasta ese momento se había estado pellizcando los pezones, y comenzó a follarme la boca, movía sus caderas metiendo y sacando aquel hierro al rojo mientras yo daba arcadas y un espesa baba me salía llenándolo hasta los huevos, los ojos me lloraban y yo no podía hacer nada por frenarle.

    – Oh oh ooh, maricón, como tragas polla mariconazo

    – Argg, aargg.

    Me tenía casi asfixiado, su polla me pasaba la campanilla, yo ponía las manos en sus caderas para intentar evitar que profundizará tanto pero era inútil.

    – OH maricón, me corro, ay que me corro, me corro.

    Sacó su polla de mi boca, se dio un meneo con la mano y comenzó a soltar lefa por toda mi cara, era increíble la cantidad de leche que estaba soltando.

    – Límpiala maricón.

    Lamí toda aquella polla tragándome el semen que la manchaba hasta dejarla limpia y reluciente.

    – Ven acá maricón.

    – Ay.

    Me agarro por los pezones obligándome a levantarme, me hizo dar la vuelta y colocarme con las manos en la pared, me acarició la espalda y los costados.

    – Estás sudando, me encanta.

    Comenzó a lamer el sudor de mi espalda, bajó por la columna vertebral hasta llegar a la cinturilla del pantalón, se agachó y siempre besando y lamiendo me bajo la ropa, me quito la bota derecha y me sacó el pantalón y el culote de esa pierna.

    – Dios que hermosura, que culo tienes mariconazo.

    Yo arqueaba la espalda y sacaba el culo para que llegara mejor, me mordió las nalgas, las abrió y largó un escupitajo en todo el ojete.

    – Te he follado la boca y ahora te voy a follar el culo, perra.

    Metió uno de sus dedos en mi esfínter que lo recibió abierto como una flor, enseguida metió otro.

    – Vaya, este culo ha visto mucha acción.

    El tipo también estaba sudando, el olor a sudor a hombre y a sexo siempre me ha puesto muy cachondo.

    – ¿Por qué no te callas y me das por el culo de una vez?

    – ¿Estás ansioso?

    Se colocó detrás de mi, con las piernas me obligó a abrir las mías, con la mano en mis lumbares me obligó a agacharme un poco, arquee la espalda y le ofrecí mi ano, se colocó un preservativo, volvió a escupir en mi ojete y me agarró por las caderas, colocó la punta de su polla en la entrada.

    – ¡Sí que está abierto!

    – Cállate ya joder.

    – Plaf – un golpe de caderas y su verga me entró hasta los huevos.

    – Ayyy.

    – Plaf – sacó la polla y volvió a clavármela.

    – Aah.

    – Plaf – se estaba recreando el hijo de puta, cada vez que me daba un pollazo me levantaba del suelo, luego la sacaba muy despacio.

    – Ay, ay cabrón, mi culo.

    – Plaf – cada vez que me la metía permanecía un momento abrazado a mi, acariciaba mi espalda y me la arañaba, la lamía, me agarraba de los pezones y me los pellizcaba, me daba azotes en las nalgas.

    – Ay, hijo de puta.

    – Plaf – nuevo golpe de polla- ¿no querías que te follara el culo?

    – Ay cabrón, ay que rico.

    Mi polla estaba llena de líquido preseminal, aquel individuo continuaba clavándome aquel pene en mi pobre culo, me agarro con la mano izquierda la cadera y con la derecha por la camiseta y comenzó a subir el ritmo de la enculada adquiriendo velocidad.

    – Ay, ay, ay que gusto, ay.

    – Ay mis piernas cabrón, ay, que no me aguantan perro, perro.

    – Me corro maricón, me corro oh.

    Me dio un último empujón que casi me parte la cara contra la pared del retrete, comenzó a eyacular mientras yo apretaba el esfínter para notar sus contracciones mientras se corría, se echó sobre mí, con una mano abrazo mi torso mientras que con la otra me agarraba la polla y comenzaba a pajearme, no tardé ni cinco segundos en regar con mi leche el váter y los azulejos de la pared, tuve que apoyarme en el inodoro para no caer, me hizo darme la vuelta, me senté de nuevo, ante mi estaba su polla con el preservativo, en la punta había algo de caca.

    – ¡Huy! Lo siento.

    – No te preocupes, si entras en la madriguera del conejo lo normal es que salgas lleno de pelo.

    Cogió papel y lo usó para sacarse el preservativo, la leche resbaló por su pene llegando hasta los huevos.

    – Límpiala maricón.

    Lamí sus huevos recogiendo la lefa que los manchaba, subí por el tronco tragándome glotón todo el semen que recogía con mi lengua hasta llegar al cabezón que me metí en la boca y limpié dejándolo reluciente.

    – Te gusta el sabor de la leche maricon.

    Iba a contestar cuando oí un ruido en el retrete de al lado, miré hacia arriba y vi una cara mirándonos.

    – Vaya, hemos tenido espectadores me dijo mi amante.

    La cabeza desapareció y oímos la puerta cerrarse, nos vestimos y salimos.

    – ¿Quién era?

    – El otro camionero que estaba en la cafetería cuando llegaste, es un puto mirón, se excita viendo follar a la gente y se pajea.

    – De todo hay en la viña del señor.

    Me monté en la moto y continué viaje, llevaba el culo bien servido, intercambié el número con el camionero quedando que si bajaba a Sevilla me daría un toque.

    Sí queréis podéis escribirme a [email protected].

  • Celebrando el día de la mujer: Cogiendo con mi suegro

    Celebrando el día de la mujer: Cogiendo con mi suegro

    El día 1 de marzo, celebre mis 25 años de casada, mi Boda de Plata, teniendo una cogida descomunal con mi suegro (esta experiencia sexual ya la compartí en relato). Aquel primero de marzo, eran las 13:30 aproximadamente cuando mi suegro don Ezequiel se retiró, yo literalmente subí a mi cuarto arrastrándome, tenía desecho el ano y mi vagina sumamente rosada, me ardía literalmente me estaba quemando, me puse una bata, volví y aromatice mi cuarto, y quede exhausta, dormida en mi cama, cuando de repente, un beso en mi frente me despertó era mi esposo Joel, quien me dijo -amor no tengo justificación, perdóname, pero era un negocio sumamente lucrativo, una orden de mi jefe- yo no respondí nada, no me importaba, yo ya había tenido un aniversario inolvidable. Joel continuo: dime algo, por favor, perdóname, le respondí déjame dormir, -Verónica, está bien, comprendo que estes molesta, te dejo las llaves de tu nueva camioneta, es mi regalo- el creyó que me levantaría emocionada a ver dicha camioneta, pero por la cogida no pude hacerlo, permanecí en cama, poniendo fomentos de hielo en mi cuerpo, así lo hice hasta que tuvimos que partir al aeropuerto.

    La semana transcurrió, yo seguía molesta con mi señor, porque a pesar de que cogí como una puta, y estaba satisfecha, aquel aniversario, yo deseaba haber cogido con mi marido, era una fecha única y especial, Dios sabe que es verdad, pero bueno fue su culpa de Joel. En los siguientes días, mi suegro me envió fotos y videos, mostrándome como se masturbaba con mis tangas, la de mi noche de bodas de hace 25 años, y la tanga de mi Boda de Plata, así que yo le envié fotos desnudas, y en especial de mi vagina. Joel, ya no sabía qué hacer para que lo perdonara, y el domingo me dijo, sé que deseabas que aquel día especial, hiciéramos el amor, como hace 25 años, cuando nos entregamos por primera vez, -yo sonreí con ironía- no te burles amor- él muy iluso ignoraba que yo si había cogido -Y continuo hablando- sé que aquel día te falto amor y sexo, que por eso estas molesta y no quieres dirigirme la palabra- el muy imbécil ignoraba que yo si cogí y que fue con su padre. Por un momento sentí pena por mi osito, pero también coraje, le da mucha importancia al dinero, teniendo un manjar en casa, como yo, me acerque y le di un beso en la boca, y después le dije; dame tiempo de que se me quite el coraje, era una fecha especial. Cambiando de tema, te aviso que iré a un congreso a Querétaro (obviamente estaba mintiendo iría a Guatemala, por mis anillos y a que me cogiera mi suegro por mis dos anillos (ano y vagina), pero a él le dije que iría a festejar el día internacional de la mujer -no puso ningún pretexto, pues sabía que era una actividad académica y para ganarse mi perdón, accedió sin reprochar, claro amor.

    Finalmente llego el 8 de marzo, debía llegar temprano al aeropuerto, porque mi vuelo despegaba a primera hora, así que decidí bañarme. Estaba super excitada, por saberme que cogería con el semental de mi suegro, al ingresar al baño, con mucha cautela le envié un mensaje de voz, a don Ezequiel, deseándole buenos días, y que alas 12pm, me fuera a recoger al aeropuerto. Cuando me estaba duchando eran las 5am, el agua estaba muy caliente, prácticamente hirviendo y yo ardiendo de lujuria, eran el escenario perfecto, para masturbarme con mis dedos, trascurridos unos minutos deje escapar un gemido fuerte afortunadamente mi marido e hijas, no escucharon, finalmente rasure mi monte Venus, borrando así aquel corte de pelo en forma de corazón que le había hecho a mi esposo como día de aniversario y el cual fue devorado por mi suegro Ezequiel, al salir, del baño, Joel se despertó y me dijo que prepararía un refrigerio, le dije, gracias, amor.

    Me dirigí a mi closet, y saqué los regalos que me dio mi suegro en nuestro aniversario, un mini vestido color negro, siempre ha sido detallista sabe que es mi color favorito, ese puti vestido, entallado, me llegaba hasta a la mitad de mis muslos, dejaba descubierto mis hombros, con un escote pronunciado, en consecuencia, también la parte alta de mi espalda quedaba descubierta, aquel vestido cubría mis brazos. Me encanto como se me veía, me tocaba con mis manos, sabiendo que en unas horas mi suegro tocaría con sus manos mi cuerpo de sirena, para adornar el vestido, le puse el collar de diamantes que también me dio mi suegro, y con el cheque que me otorgo don Ezequiel, compre unas sexis medias negras que llegaban a lo más alto de mis muslos, y el cual tenía unas ligas que se unían a mi tanga negra y unas zapatillas negras muy sexi. Me maquille usando un billet rojo intenso, sin olvidar mis aretes del mismo color del collar y por último mi cabello suelto. Al ingresar mi marido, se quedó asombrado -wow, Verónica luces espectacular- Gracias amor, Joel pregunto; cuando compraste ese vestido y collar, no te lo había visto -le respondí; es un regalo de aniversario, antes de que preguntara más, me di la vuelta y le dije me subes el cierre del vestido, así lo hizo, besando mi espalda, cuando dijo tienes arañada la espalda, le dije talvez por los aparatos del gym, y para que no preguntara más, le dio un beso en la boca, para después añadir, ponme mi abrigo negro. Así lo hizo, y dijo sarcásticamente; estas muy elegante, aunque toda de negro vas a un entierro; sonreí con mucha ironía y le dije si (mientras en mi mente dije, voy a que me entierre tu papá su verga)

    Joel insistía en irme a dejar al aeropuerto, pero le dije que no que ya había pedido un servicio de taxi por aplicación, que no se molestara y que mejor fuera a trabajar: a lo que accedió un poco molesto, pero me dijo que esperaría a que llegara el chofer, e insistió o vete en la camioneta nueva que te regale por nuestro aniversario y que se la traiga tu hermana, asevere no, Joel, yo quiero ir sola. Ya no insistió, a los 10 minutos llego, mi taxi y subí y pude ver que aquel joven que no pasaba de los 20 años, se quedó atónito por mi belleza y elegancia, por lo que decidí darle un espectáculo, y me quite el abrigo, y cruzaba muy sexi mis piernas dejando ver parte de mis ligas y tanga, me hizo la plática y dijo que estudiaba Ingeniería en las tardes a lo que le respondí: esos hombres me gustan trabajadores e inteligentes -se sonrojo mucho- no tardamos en llegar al aeropuerto- al irme bajando deje ver mis largas piernas con mis prendas íntimas, -me dijo gracias señora, dime Verónica- ok, está usted muy sabrosa con todo respeto, le sonreí muy sensual. 5 estrellas le puse a su servicio. Al llegar al aeropuerto muchos caballeros me miraban con morbo no disimulaban lo que me excitaba, cuando estaba viendo la pantalla de vuelos, un señor maduro, se acercó y sentí como medio un arrimón muy rico. Finalmente llego el momento de abordar.

    Aquel 8 de marzo, al medio día, estaba nuevamente en mi tierra natal Guatemala, le mande mensaje a mi esposo indicándole que me encontraba en Querétaro, él incrédulo respondió, te cuidas amor, diviértete en Querétaro, -me iba divertir en Guatemala con mi suegro- al salir del aeropuerto mi suegro don Ezequiel, me estaba esperando con un ramo de rosas rojas, al verme se abalanzo sobre mí me beso, muy apasionadamente, mientras me daba unos arrimones de verga, dijo-vámonos no hay tiempo que perder ya quiero cogerte, además recuerda que mi vuelo sale a las 20pm- mientras manejaba me iba acariciando mis piernas, y nos besábamos. Al llegar a la colonia -subió sus vidrios polarizados, por la que nadie de la Colonia me vio. Él se bajó primero del coche, me abrió la puerta y me empezó a besar y a fajarme, -que rica nuera tengo- ingresamos a la sala, y me llevo cargando a su lecho nupcial -hace una semana lo hicimos en tu lecho nupcial, ahora toca en el mío- nos estábamos fajando y besando -te extrañe, Ezequiel, aun sigo adolorida por la tremenda cogida que me diste, pero quiero más- nos pusimos de pie, sirvió un whisky y brindamos, me dijo ¿Qué le dijiste a mi hijo, que a donde irías? Respondí: que aun congreso a Querétaro para celebrar el día de la mujer- se rio y menciono, entonces iniciemos el festejo, y me beso, mordiéndome los labios.

    Que rica te ves con el vestido que te regale, luces espectacular, eres una meretriz de lujo, le respondí: gracias amor, con el dinero compre las prendas íntimas y tacones- Ezequiel menciono: desde que vi ese mini vestido te imaginaba con el, cogiéndote. Se acerco y me besaba mientras me manoseaba, mis nalgas y mi concha, se sentó en la silla y me invito a que lo montara, mientras me mordía el cuello, ya sentía su pene tremendamente duro, rozando mi zona vaginal, -eres un mango Ishtar- te amo, chupaba mis dedos de las manos y yo los suyos, nos besábamos, me daba unos ricos arrimones en su verga, me mordía muy rico mi clavícula, mientras sus manos se adentraban en el puti vestido, besaba el collar que me había regalado.

    Inmediatamente nos levantamos, y subió mi vestido hasta la cintura, comenzó a besar mi tanga, metía sus dedos con todo y tanga a mi vagina y ano, así lo hizo varias veces, yo ya estaba mojadita, con delicadeza besaba mis muslos, -aaa Ezequiel—y desabrocho la tanga de las medias, bajando así mi prenda intima bajo hasta las zapatillas, beso mis tobillos para después lamer las zapatillas, que rica estas puta- se metió la tanga en su boca y me la paso en mi boca, después la dejamos en la cama, posteriormente, me volteo y dijo ahora no traes plug -le respondí, no lo iban a dejar pasar en el aeropuerto jeje- lo imagine, asi que tengo unas opciones. Saco, un frutero -le dije otra vez fresas- y respondió, no solo fresas, asi que pelo un plátano lo partido en tres, e ingreso en mi ano –espera Ezequiel- ya era muy tarde, tenía esa fruta en mi ano, me puso en cuclillas y él se puso debajo de mi, me dijo: expúlsalo, así lo hice, el muy cerdo, lo recibió en su boca y se lo comió, nuevamente ingreso un pedazo de plátano, lo expulse, lo introdujo en su boca pero esta vez me lo paso a mi boca, y nos besamos, -somos una cerdos lujuriosos- decía, para calmar el sabor del plátano anal, bebimos whisky.

    Después ingreso una fresa, dijo; que sean dos fresas, -respondí, no eso es muy peligroso- a lo que contesto: efectivamente es peligroso para una mujer decente pero para una puta como tú, no lo es- infeliz le respondí, -menciono, déjame acostarme en la cama y te sientas encima de mí y pujas, asi lo hicimos – ingreso las dos fresas, aaaa, me duele Ezequiel, no puedo- respira Verónica- te lo juro que pujo, pero no puedo, me dolía, pero ya tenia experiencia con frutas, y finalmente se escuchaban ruidos de mi ano, y salió la primera fresa, la atrapo en su boca, la mordió y dijo expulsa la segunda, y asi lo hice, con sus manos me levanto y las mordía, su boca estaba llena, comió partes de la fresas y las demás me las paso a mi boca mientras nos besamos, -dame agua le dije, claro y saco una botella de agua, pero era muy amarilla. Que es eso cabron, le dije, respondió es mi orina de hace días, te la guarde -desgraciado- pero no me importo y bebi de un solo golpe la mitad de la botella y el restante me lo eche en mi cara y lo bese.

    Sin previo aviso, me volteo y me penetro analmente -aaaah desgraciado, me dolió- no me lubricaste, ni siquiera me dejaste mamarte la verga para que con mi saliva por lo menos lubricara algo el miembro- no puta, la fruta, sirvió como lubricante, me agarro de mis brazos y me encajaba muy duro su verga caliente –aaah me quiebras, que delicioso don Ezequiel—nuestras carnes chocaban muy duro, dejaba su pene varios segundos en mi ano, luego lo sacaba, dejándolo descansar unos segundo pero nuevamente volvió a meter su miembro despacio, provocándome de nuevo el mimo dolor que antes, pues mi ano ya se estaba cerrando por los segundos transcurridos desde que él sacó su pene. Así continuó durante largo tiempo, sacando y metiendo su miembro lentamente, creo que lo hacía a propósito, para que mi ano se cerrara y cuando él lo metiera, estuviera apretadito y él gozarlo más y que a mí me doliera todo el tiempo, así mismo, esto le ayudaba para no venirse rápido. Fueron momentos de largo sufrimiento y gozo, para mí. De gozo para Ezequiel, mejor dicho, los dos gozábamos, pero a mí me hacía sufrir ese sufrimiento, mi suegro me atornillaba muy rico, seguía agarrándome duro de mis brazos, para que chocara con violencia, te gusta como te castigo puta -si amor- feliz dia de la mujer, gracias mi vida, me encanta tu miembro y a mi tu ano.

    Verónica Ishtar, ponte de rodillas, pero juntas las piernas, le dije: don Ezequiel como chivo en precipuo, así es mi vida, respondió. Por lo tanto, me coloque en esa icónica posición, levantando mi culito adolorido, Ezequiel, saco de su buro, unas bolas chinas, eran cuatro bolas que ibas de la más pequeña a la más grande, unidas con un hilo, teniendo un laso para garantizar que no se vayan dentro del ano. Mi suegro, se hinco, mira tú ano, tan cuiquito que se ve, pero como se abre, parece una cueva. Empezó, a empujar esa primera bola negra de vidrio, y me dijo: ¿Te dolió? A lo que le respondí: ¡lógicamente, cabron, sentía, como abria mi ano, poco a poco, que rico grité! Y empezó a empujar la segunda… Aaaah, grite que rica, sensación cuando empieza a pasar la mitad de la bola por mi agujerito negro se traga la bolita y desaparece en la nada- me encanta que gimes como una perra, comento mi suegro. la tercera una bola más grande que las dos anteriores, tardo más, aaaah Ezequiel esta bola me está reventando el ano , ya entro amor, tranquila, finalmente la cuarta la bola todavía más grande, sentí que estiro mi ano, -aaaah- si puedes Veronica- claro que puedo, dije inconscientemente si me he comido vergas negras -desgraciada dijo mi suegro- mientras me nalgueaba, finalmente entro la cuarta, -Ezequiel, dijo ahora que vibren y apretó el botón -aaaah que rico—subió toda la velocidad —aaah que rico.

    Asi continuamos un periodo largo de tiempo, dijo Ezequiel: ahora viene lo más rico: Ir sacándolas despacito…inicio a tirar con los dientes, aaaaah—estiraba mi ano, esa bola ultima era enorme, ya salió, después me dijo, puja, para que la saques y asi salió la tercera, y el cabron de mi suegro, jalo del cordón, sacando las dos últimas de un golpe —aaaa hdesgraciado, me dolió, me levanto y dijo metete en la boca, la bola más grande y yo la mas pequeña, asi lo hicimos, a continuación nos besamos, y nuevamente metió las cuatro bolas, las puso vibrando, y después jalo de un solo golpe ahora las cuatro salieron, aaaah mi amor, me lastimas pero me gustas, ahora salió más líquidos de mi ano, los cuales me hizo chuparlos, que linda perra te amo, tienes mucha experiencia con estos juguetes sexuales, dijo mi suegro, a lo que respondi, he metido a mi ano miembros negros bien dotados, dobles y triples penetraciones anales, también he ido con las bolas chinas metidas es la vagina y ano, créeme es todo un ejercicio de entrenamiento, porque hay que hacer mucha fuerza para mantenerlas dentro y que no se salgan, y como dentro llevan otra bola chocan al moverse y producen una sensación de excitación que hace que me moje toda y expulse líquidos de mi ano, que rica puta, por eso te amo y me beso.

    Nuevamente me puso en chivito en precipicio, ahora si coloco lubricante, por lo que su largo pene, ingreso como cuchillo en mantequilla, aaaah gemí muy fuerte debió escucharse el eco en toda la casa, me comenzó a nalguear y arañar la espalda, para posteriormente jalarme del cabello, que rica hembra, que rico es follarte Verónica, me penetraba analmente muy duro sin piedad, luego él empezó a sacar muy despacio su pene, hasta que lo sacó totalmente, me dijo: “tu culo es divino” y nuevamente me penetro de un solo golpe, su miembro era una daga hiriendo que reventaba mi ano, hacia que todas mis terminaciones nerviosas de mi culo, gozaran y sufrieran, mi suegro me cuestionaba, ¿te esta gustando? —es evidente mi vida, yo, soy tu puta, quiero ser tu putaaaa. —Acababa de subir la potencia de la cogida, me embestía con más fuerza —sonaba muy duro, la penetración, su pene parecía en mi ano, como un cajón atorado en el ropero y que no podia salir. Me estaba sodomizando de una manera espectacular.

    Después caímos al suelo, y me llevo a su lecho matrimonial y de cucharita me empezó a penetrar analmente, mientras me besaba -que rico cuerpo de sirena, tienes mi amor- Ezequiel, marcaba el ritmo de una manera lente, su curvos pene, castigaba mi fundillo, y sus manos comenzaban a dedearme, me mordía muy dulcemente la espalda, cuello y hombros -no pares bebe, le decía- mientras tomaba mi cintura para que me azotara con mayor fuerza en su pito, aaaah que rico, empezaban a salir más fluidos de mi ano y su miembro, eran calientes, escurrían cada vez mas, con esta postura de cucharita, mi suegro, recostado de forma lateral me penetraba muy rico, quedando además sus manos libres para estimularme otras zonas. Sus dedos introducidos en mi vagina, me hacian sentir una doble penetración que me hacían gemir –sigue Ezequiel, sigue no te detengas—estábamos bañados en sudor.

    Me dijo levantémonos, conoces la posición de Spiderman, yo pensando en el clásico beso de Mary Jean y Peter Parker, le dije que sí, me puse boca arriba, al borde de la cama, esperando me diera un beso, pero el muy cabron, metió su miembro, sin limpiarlo por lo que llevaba todos los fluidos, se colocó de pie y me acerco su miembro, lo introdujo de golpe y sentí ahogarme, pero fue muy rico, dijo —Verónica, que rico mamas, se te marcan las venas de tu garganta, quieren reventar por tremenda mamada que me das, saco el pene y yo grite -aaah, casi me ahogo, volvió a introducirlo y nuevamente fue un suplicio y también goce. Él se agacho hacia mi vagina y comenzó a besarla, dedearla, tocaba muy lindo el clítoris y le daba golpes a mi monte Venus, me dijo ahora si lo rasuraste, si mi amor alcance a decir, me besaba, jalaba mi clítoris, mis labios vaginales, que rico, era un placer mutuo. Nuestros genitales le pertenecían a nuestros esposos, pero ahora eran dueños nosotros los amantes, teniendo los genitales a la altura de nuestras bocas disfrutábamos como unos animales en celo, dábamos y recibíamos, un sexo oral, sublime.

    No había orinado desde que sali de mi casa, y sin darme cuenta orine a mi semental, a lo que mi suegro dijo: que rico, quiero beber más, y prosiguió: sin duda eres una experta Verónica, porque esta práctica de sexo oral es para putas muy avanzadas. Una auténtica garganta profunda requiere de mucha práctica. -cuando saco su miembro respondí, si mi amor, tengo mucha práctica, mientras él me seguía besando la vagina, fue cuando tuve mi primer orgasmo -aaaah, delicioso, me mordía los labios, sentí quebrarme —que rico, mientras mi cuerpo permanecía tumbado con la cabeza en el borde de la cama y con mi boca recibiendo tremendo miembro, ahora mi suegro introducía poco a poco su pene dentro de mi boca. Para después hacerlo muy rápido, para hacer más placentera y profunda la penetración, comencé a moverme haciendo, pequeños giros, y pequeñas pausas, lo que hizo que mi suegro, se viniera -aaaah que rico, me vengo, mi semen, estaba descargándose-literal todo el semen entro en mi aparato digestivo —cuando saco su miembro con mis dos manos lo exprimí muy fuerte, para no dejar ninguna gota de esa rica leche caliente. Eres un encanto Verónica, una verdadera deidad de la sexualidad.

    Mi suegro, sirvió otras copas de whisky, y comimos algo de fruta, me baje mi puti vestido, mientras me sentaba en las piernas de mi amante, y nos dábamos mutuamente besos, fruta, galletas y unos postres riquísimos, de su tocador, saco la pastilla azul, dijo la necesito para acabarte, la bebió. Posteriormente, nos tendimos en la cama y comenzamos a fajar y besarnos, me dedeaba y yo jalaba su pene, el cual estaba en reposo, me monte, en el, y estuvimos besándonos ardientemente, volvimos a beber, y comíamos, a la media hora su miembro ya estaba como una roca. Me cargo, y me besaba mientras yo me sostenía de su cuello, me bajo y me puso de espaldas, y lentamente me fue quitando mi puti vestido, mientras me besaba, que rico, me hacía estremecer estábamos listos para seguir follando, aun teníamos tiempo, eran las 16 pm. Dejo el mini vestido hasta la cintura, y comenzó a besarme los hombros, los senos, me mordió muy duro los pezones, y uno sangro -discúlpame amor- pero me vuelves loco.

    Me tumbo en la cama, y estábamos listos para aparearnos, siendo mi suegro el amante con el que llevo más tiempo engañando a mi esposo, me recostó y quedamos en la clásica y mi favorita posición para el sexo vaginal, es decir la posición de misionero, yo que recibiría tremenda cogida, me coloque tumbada boca arriba, abrí mis largas piernas, y mi semental listo para penetra, se tumbó encima de mí, realizando la penetración, apoyando sus brazos en la cama, mientras me besaba, que rico que me embestía, primero entraba la cabeza, luego el tronco y después todo –aaay, delicioso, Ezequiel, continua —mientras el empujaba su cadera para metérmela más, cógeme duro, que rica fornicación estábamos teniendo, nuestras manos se buscaron y se unieron, mientras me besaba. Después lo amarre con mis largas piernas, y lo empujaba para que me penetrara más fuerte, a lo que el respondía y su miembro firme como una bandera se introducía en toda mi vagina. Éramos unos animales apareándose de una manera excelsa, digna de unos amantes griegos.

    Después, con fuerza me abrió más las piernas, hasta casi reventarlas, -aaaah uf, que rico, Ezequiel, si ábremelas- mientras me dejaba caer todo su peso, y nuestros cuerpos sonaban, trascurridos unos minutos, las subió a sus hombros, mis zapatillas le quedaban en sus hombros, que ricos aretes tengo, dijo mi suegro, siempre he soñado, te encanta usarlos, respondí, si mi amor, me encanta usarlos, para deleitar a los caballeros cuando camino, cuando me penetran, me gusta coger con ellos, con mis medias, vestido o desnuda, luego me bajo las piernas metía y sacaba su pene y las volvía a subir, lo hizo unas diez veces. Me dijo todavía no es primavera, y ya estoy como burro en primavera, yo le dije si, con esa vergota pareces burro, y yo estoy como yegua en celo, en primavera, nos reímos y nos besábamos, el sudor recorría todo nuestro cuerpo, sumado a que no me habia quitado mi vestido, era un calor de los mil demonios.

    Inmediatamente, me extendió todo mi cuerpo quedando en una especie de X, mis brazos y piernas, hacían esa letra, y él se tumbó encima de mí, estábamos totalmente estirados, mientras su miembro me penetraba muy rico, cerré los ojos, y me deje llevar por ese frenesí de lujuria, que rico es lo prohibido, pensaba, como me embestía y ensartaba en la verga de mi suegro, era un delirio, aaaah solamente gemía, al cerrar mis ojos disfrute muy delicioso, esa cogida, Ezequiel dijo me encanta fornicar contigo mi amor, eres única, sentía cada embestida, como un toque infernal, fue cuando escuche los coros celestiales, y tuve otro orgasmo -aaay, mmmmm, cerré mis ojos, y aprete mis manos, lo que hizo que Ezequiel, me apretara el cuello –yo solamente gemía, aaaah si papacito, sígueme haciéndome tuya -me encontraba fuera de mí, y solamente me dejaba llevar, me arrastro hasta el borde de la cama se puso de pie y así me penetraba, me agarro de mis manos y ambos tocábamos mi clítoris, y su miembro cada que salía para tomar aire y después otra vez a embestirme duramente, después me subió mis piernas hasta sus hombros y asi me hacía suya, era una penetración más profunda, que dios perdone como gozo la fornicación con mi suegro, es un placer demoniaco, ahora yo levante mi cadera, y me empecé a mover en círculos, y de arriba hacia abajo, -aaah mi amor, que rico te mueves, Verónica, eres fenomenal- al hacer dichos movimientos circulares, el roce de mi clítoris, elevaba el placer al máximo, recibía una mejor estimulación de mi clítoris, y debido a la velocidad de la penetración, era un frenesí sublime, seguimos varios minutos más fornicando, cuando el diablo hizo que eyaculáramos los dos, Ezequiel me lleno de su semen cremoso, dejando caer su cuerpo sobre el mío, y yo senti mojarme con esa eyaculación femenina, nuestros fluidos se unieron en uno solo, mientras sudábamos y ambos, gemiamos -aaaah, Dios Santo, es la gloria- tardamos en recuperar el aliento, pero con nuestras manos recogimos los fluidos que quedaros, y con nuestros dedos los llevamos a nuestras bocas y nos fundimos en un beso.

    Ezequiel se levanto y saco del tocador un batidor que vas hacer, le dije muy fuerte a lo que me contesto: ayer me estuve masturbando viendo videos porno caseros, y vi a una latina, que se metió el batido, -estas loco, no quiero que me metas eso, me va a doler- pero mientras decía eso, me aprisiono, y con su mano metió el batidor, Dios Santo, exclame, aaaah, ay, me duele, se alcanzo a escuchar de mi boca, mientras gozaba, ese batidor de huevos, entro y abrio mi vagina al máximo, veia como se estiraban por completo mis labios vaginales, y ese batidor, rozaba con mis órganos internos, lo saco y metió unas 10 veces, hasta que me hizo venirme, y el mismo batidor arrojo, el semen que tenia en mi vagina -aaaah, gemí y caí en la cama, desecha- que rico me batió mi vagina, no cabe duda que siempre se aprende algo nuevo, nunca habia introducido un batidor a mi zona intima, -Ezequiel, nunca imagine masturbarme con un batidor- respondió, Ya vez amor, ahora tendrás un nuevo juguete sexual. Mientras mi suegro y yo lamiamos el batidor.

    Eran las 18pm, mi suegro, dijo vamos a bañarnos, me desabrocho el vestido, me quito mis medias y zapatillas, y quedando completamente desnudos se hinco y me beso, mi vagina y muslos, así me cargo y me llevo al baño. Abriendo la regadera, el agua caia sobre nuestros cuerpos sudados llenos de nuestros más intimitos líquidos, estábamos de frente masturbándonos mutuamente, mientras nos besábamos, hizo que me pusiera en cuclillas, acerco su miembro y me lo acerco mi divina cara, estaba su miembro muy erecto, lo tomé con una mano y lo metí en mi boca; sentí un placer inmenso de nuevo, y empecé a chuparlo como a él le gustaba. ¡Ah que rico mamas putas!, de nuevo lo metió hasta el fondo y yo mordía fuerte el tronco, tratando de rechazarlo, pero eso él lo gozaba más, pues me decía: “¡ah, así putita, así, aprieta la boca, muérdeme la verga cabrona, que bien lo haces!” Otra vez se quedó quieto al terminar de meter todo su pene y de nuevo procedió a sacarlo despacio. Lo hizo varias veces.

    Nuevamente me puse de pie, y cogimos de frente –sonaban muy ricos nuestros cuerpos —me acomodo en la pared, me sostenía de las llaves de la regadera para no resbalarnos, mientras su miembro cabezón rompía mi vagina, que rico sexo, estábamos teniendo en la ducha- Ezequiel menciono, me encanta hacerte el amor en la regadera, mientras el agua caliente cae en nuestros cuerpos ardientes, hace más rico el incesto, te amo Verónica, después me volteo y me penetro analmente de pie, yo me sostenía muy duro para no resbalar, -si, suegro, métemela, más me encanta, mmmmm que buena verga, tienes —tener a mi suegro desnudo, penetrándome analmente en la ducha, hacia que descargas eléctricas de placer, quebraran mis piernas. Sus dedos hundidos en mi vagina, su verga en mi ano, su boca mordiéndome el cuello, para después pasar sus manos a jalarme con fuerza para que la penetración fuera más fuerte, hizo que gritara, que posiblemente se escuchara hasta la calle –aaaah —senti desvanecerme al tener otro orgasmo, del placer mordí mis labios y los sangre, y por detenerme duro, rompí una uña.

    Tranquila, perra, -que verga de burro, tienes suegro- y me volvió a embestir, gracias amor. Después me empezó a enjabonar, mi zona íntima y mi ano, asimismo enjabono su vergota, para después penetrarme, el jabón hacía que resbalara más rápido su pene, Estaba muy extasiada, quería sentir que me taladrara más rápido, que me embistiera con fuerza, así que me gire y le di la espalda pero ahora me incline un poco, rápidamente entendió el mensaje y me introdujo su fierro de carne ardiente en mi ano como si quisiera despedazarlo. Después, me volteo y nuevamente me penetro vaginalmente, recargándonos, en la fría pared, y fue ahí, cuando se vino en mi –aaaah —ya no salió mucho semen como en la primera eyaculación que tuvo, pero aun varias gotas inundaron mi vagina. Mientras nos besábamos ardientemente, me dijo voy a enjabonarte para que te bañes, y muy tiernamente y morbosamente, me lavaba mi vagina y ano, yo regrese el favor, y le lavaba su pene, echaba su prepucio atrás y lavaba aquel miembro cabezón.

    Después de varios minutos, salimos de la ducha, y nos secamos con las toallas, ya eran casi las 20 pm, debíamos salir para no perder los vuelos, cada quien a su respectivo destino, mientras nos vestíamos aprovechábamos para besarnos, y fajarnos, mi suegro como todo un caballero, me vistió, acomodo, mis medias, mi tanga, y me puso mi vestido, le di la espalda, para que me subiera el cierre, y mientras lo hacía besaba mi cuello, Ezequiel subió el cierre y me besaba muy eróticamente, me hico recordar a su hijo Joel, quien en la mañana me habia subido el cierre de mi mini vestido, y ahora era su papá Ezequiel, después mi suegro, acaricio, chupo, beso y mordió la parte de mis hombros y espalda alta, las cuales no cubrían el vestido. Me dijo, vas a tener que pedir un servicio de taxi por aplicación, porque mi hija no tardara en venir, claro amor, le respondí, nos besamos y me regreso mis anillos, gracias amor, por esta sublime cogida, me dijo, te tengo unos regalos, me dio un anillo de oro, y unas pulseras de plata, y un mini vestido rojo. Gracias amor, le dije dándole un beso, bajamos y nos seguimos besando y fajando, nos asomamos que no hubiera nadie en la calle, me despedí de un besos mordiendo los labios, y camine como la ramera que soy por ese sendero de la calle, cuando llego mi taxi, partí al aeropuerto, y una vez llegando a México, mi marido, me recibió con flores, -preguntándome que como me había ido en el congreso de Querétaro- muy cínicamente le respondí, muy rico, festejamos el dia de la mujer, como se debe- mientras mi cuerpo adolorido, apenas podía permanecer en pie, por la gran cogida que me dio mi suegro.

  • Mi hijastra tan divina

    Mi hijastra tan divina

    Hace como dos años un amigo me pidió que lo llevara en mi carro a una ciudad cercana, él necesitaba hacer un trabajo alii y como yo estaba de vacaciones le dije que si, así aprovechaba y pasaba un día diferente. En primer lugar le dije a mi esposa que me acompañara ya que el traslado que le iba hacer a mi amigo consistía en esperarlo todo el día mientras el realizaba sus asuntos y si mi esposa me acompañaba no me iba a sentir tan solo y el día se me pasaría mas rápido, lo cierto es que mi esposa no quiso ir ya que en la noche le tocaba guardia en el hospital, pero me dijo que le dijera a Alexandra para que me acompañara, le dije “bueno déjame hablar con ella” y sin dudar acepto la invitación.

    Al día siguiente nos levantamos muy temprano, salimos en el carro pasamos buscando a mi amigo y llegamos a nuestro destino como a eso de la 9 de la mañana, lo dejamos en el sitio y Alexandra (mi hijastra) y yo comenzamos a dar vueltas por esa ciudad, entramos a muchos centros comerciales, comenzamos a pasar un buen día, nos sentamos en una plaza y todo los que pasaban por nuestro lado se quedaban mirándola, lo cierto fue que las horas se pasaban muy amenas, hablábamos de todo un poco. Luego me dijo acompáñame a comprar algunas cosas y nos fuimos, cuando llegamos a la tienda era una tienda de ropa íntima. la deje sola que escogiera sus cosas y me puse a mirar la tienda, luego de unos cuantos minutos se me acerco y me dijo “paga la cuenta ya escogí lo que quería”, me eche a reír y le dije “que linda eres, tu compras y yo pago” y nos echamos a reír.

    Salimos de la tienda ya era casi la hora de regresarnos, mi amigo me llamo por teléfono, lo pase buscando en el sitio donde lo deje y nos fuimos a nuestra ciudad. Cuando llegamos a casa ya mi esposa se había marchado al trabajo, me metí al baño, me bañe y me acosté a ver televisión, en cambio Alexandra se fue para casa de unas amigas, me quede dormido y a eso de las 11 de la noche llego ella y me despertó y me dijo “traje algo de comer quieres un poco” le conteste “si dame solo un poco”.

    Nos sentamos a la orilla de la cama y comí un poco, luego seguí mirando la tele ya que estaba un poco lleno y me podía hacer mal la comida, ella se fue para su cuarto. Abro un paréntesis en este punto para comentar un poco sobre mi casa y quienes viven ahí. Mi casa es de dos plantas en la parte de abajo vivimos mi esposa mi hijastra y yo y en la parte de arriba vive mi cuñada con su esposo y su dos hijos, pero en fin la casa me pertenece solo que a veces por seguirle la corriente a mi esposa me vuelvo caritativo y le prestamos la parte de arriba a mi cuñada mientras terminaba su casa bueno se han pasado los años y no han terminado de construir y ahora no conseguimos cómo hacer para que se vayan, todo se complicó.

    Sigo con lo que interrumpí por un momento, Alexandra se fue para su cuarto y yo en el mío, luego salgo a la cocina a tomar un poco de agua y ella estaba lavando unos platos, la agarre por detrás y le bese el cuello y le dije “quiero dormir contigo esta noche”, se sonrió pícaramente y me dijo “yo también, te tengo una sorpresa” me dijo, le dije “que bien pues entonces dámela”, me respondió “donde vamos a pasar la noche en tu cuarto o en el mío”, le respondí “donde tú quieras”, “entonces -me dijo- vamos a dormir en mi cuarto”, “no hay problema” le conteste. Luego me dice “vete a tu cuarto que yo te voy a buscar en unos minutos”, hice como ella me ordeno.

    Ya me estaba poniendo caliente con solo pensar que esa noche la iba a coger, vuelvo abrir otro paréntesis la casa está habitada por dos familias pero cada piso tiene su entrada individual.

    Toco la puerta del cuarto y respondió “entra” abrió un poco la puerta y me dijo “cierra los ojos”, los cerré, entro y me dijo “ábrelos”, guao aun lo recuerdo como si fuera ayer, ella estaba enfrente de mí y estaba usando un baby doll negro, un hilo negro y para completar unos ligueros también negros, que deseos se despertaron al ver a esa mujer vestida así de negro le queda a la perfección en su piel blanca, me miro y me dijo sorprendida “esto fue lo que compre hoy en la tienda te quería dar una sorpresa”. Enseguida se montó sobre mí y nos comenzamos a besar rápidamente mis manos se volvieron inquietas y comenzaron a acariciarla, le agarraba las nalgas y las abría pasaba mis manos por su espalda le besaba el cuello ella besaba mi pecho, luego se detuvo y me quito el bóxer y se volvió a subir sobre mí, estábamos envueltos en unos besos que nos atrapaban, luego me dijo vente vamos a mi cuarto.

    Nos fuimos a su cuarto en se acostó en la cama y me metí entre sus piernas le baje un poco el sostén y comencé a chuparle las tetas luego deje deslizar mi mano derecha entre sus piernas y comencé a acariciar su divina y rica cuca le metí un dedo y luego dos y los sacaba y los metía cada vez más rápido y ella se retorcía de placer. Luego me di vueltas y quedemos en posición 69 yo estaba encima y le metí mi guevo en la boca de inmediato comenzó a chuparlo mientras yo pasaba mi lengua por toda su cuca se volvía loca cada vez que yo rosaba su clítoris. luego de eso nuevamente me pongo entre sus piernas la tomo por las caderas y la levanto quedando frente de mi cara sus bellas nalgas comencé a besarle las nalgas y metí mi lengua en su culo eso la puso más caliente y comenzó a masturbarse era genial verla hacer eso mientras yo me comía su rico culo con mi lengua, en poco minutos me tomo del pelo y comenzó a tener un orgasmo cuando la vi de esa manera me subí sobre ella le levante las piernas las puse sobre mi pecho, moví su tanga y la clave la cuca estaba muy humera y apretada la folle como 10 minutos y acabe encima de su pelvis, me quede mirándola y estaba satisfecha me acosté a su lado y nos comenzamos a besar ya al poco rato mi guevo ya quería volver a entrar en ella y lo hice pero esta vez de lado ella levanto sus piernas y le coja en una de sus posiciones favoritas.

    Esa noche lo hicimos tres veces, nos quedamos dormidos a las 3 de la mañana y a eso de las 5 am me cambie para mi cuarto. Fue una noche muy caliente, su ropa íntima fue el toque que faltaba, en ningún momento se la quite solo le baje un poco el sostén para poder mamarle las tetas y cuando la penetre solo descubrí un poco su cuca y por ahí lo metí, no podía quitarle esa ropa que la hacía ver más divina.

  • Mi tía Maru

    Mi tía Maru

    Hola mi nombre es Luis y me dicen Huicho y vivo en Ciudad de México esto me pasó en noviembre del año 2000, actualmente tengo 26 años, tengo una tía que le decimos tía Marú aun y cuando no se llama así pero toda la vida la hemos llamado así, ella desde que se casó vive en California en los Estados Unidos y nosotros vivimos en México cuando yo tenía 18 años me fui un año a vivir con ella y con mi tío en aquel entonces mi tía tenía 42 años y no es por nada pero estaba muy bien yo empecé a tener fantasías con ella desde una ocasión en que al entrar al baño la vi completamente desnuda pero rápidamente cerré la puerta y me fui a mi habitación.

    Más adelante husmeando en su habitación encontré unas fotos de ella desnuda que le había tomado supongo mi tío con una de esas cámaras polaroid de revelado instantáneo y con ellas me hacía una puñeta y ya, luego regresé a México y el año pasado volví a ir a pasar 2 semanas en su casa ya que tuve un periodo de vacaciones en mi trabajo.

    Son una familia muy americanizada incluso no tienen hijos porque parece que mi tío no pudo nunca entonces a nosotros nos quiere con si fuéramos sus hijos. Bueno, en la actualidad mi tía tiene unos 49 años casi los 50, una mañana yo me fui a jugar fútbol cerca de la casa de ellos con unos amigos que hice cuando estuve viviendo allá. Como a las 4:00 PM llegué a la casa. Me abrió mi tía Marú y me comento que estaba sola que mi tío había ido a casa de un amigo para ver cosas de su trabajo que iba a regresar en la noche que si quería que fuéramos a comer a algún lado yo le dije que no que estaba muy cansado que me iba a recostar un rato.

    Como a las 5:00 me iba a ir a bañar. Justo en ese momento mi tía iba a salir para buscar algo de comer y me preguntó de nuevo si no querría nada, una vez más le contesté que no, que muchas gracias. Antes de que se fuera le pedí una toalla.

    Terminé de bañarme y más o menos como a las 6:15 llegó mi tía y me dijo que se daría un baño antes de comer cabe mencionar que yo soy un poco degenerado. Cuando se iba a meter al baño me acerqué a su cuarto a ver si podía ver algo, pero no pude ver absolutamente nada entonces esperé a que saliera del baño para entrar de sorpresa a su cuarto y ver si así podía ver algo, y así lo hice cuando creí que ya estaba en su cama sentada abrí la puerta y ahí estaba ella secándose completamente desnuda, se tapó como pudo y me pidió que saliera yo le dije que necesitaba hablar con ella urgentemente, entonces me dijo que la dejara ponerse una bata que me volteara así lo hice y una vez que se puso la bata nos dispusimos a platicar, me pregunto que qué quería decirle y yo le comenté que me gustaba una mujer pero que no sabía cómo hacerle puesto que ella era casada ella se sorprendió y me preguntó que cuántos años tenía ella y le comenté que más o menos su edad, ella me dijo que mejor la olvidara y que no me metiera en problemas y me preguntó que si ella la conocía puesto que ella vivió en México antes de casarse yo le dije que sí que la conocía muy bien y me dijo que quién era yo le dije que mejor no le decía que se iba a molestar y ella insistió, entonces le dije que era ella y enseguida le planté un beso en la boca ella se separó y me dio una cachetada me dijo que, qué significaba eso, que no estaba bien y que lo olvidara que además ella era mi tía yo la tomé de una de sus manos y se la puse en mi paquete y le dije que viera cómo me tenía. Yo le dije que me disculpara, pero que ya no podía guardármelo.

    Ella mide como 1.75, tiene unas tetas impresionantes, unas piernas muy buenas y de cara es normal no es una belleza pero está bien. Me acerqué de nuevo y la volví a besar y ella no opuso mucha resistencia, en ese momento la recosté en la cama sin dejar de besarla y le abrí la bata y empecé a chupar sus tetas y pellizcar sus pezones, ella me decía entre gemidos, “¡¡¡ah!!! Huicho, pero esto no está bien, no podemos hacer esto, no está bien, somos familia y no quiero engañar a tu tío”. Le dije que no se preocupara que éste sería nuestro secreto, “sí Huicho pero… me gustaría pero no sé…”. Al terminar de decir esto la volví a besar en la boca y ella ya no se resistió por lo que empecé a cambiar mi beso a un beso francés, mientras que mi mano empezó a subir de su pierna a sus ricos muslos y que me estaba poniendo en erección máxima.

    Ella empezó a gemir y fue cuando me di cuenta que ya no había marcha atrás. Así que le saqué su bata y al hacerlo le acaricié una vez más sus deliciosas tetas que mostraban sus pezones excitados lentamente acaricié su bello culo y me dirigí a su cueva la cual ya estaba toda mojada por la excitación, le empecé a besar chupar esas tetas que tanto había anhelado y que ahora eran mías.

    Le iba mordiendo sus paraditos pezones, a cada mordisco ella gemía más y más, ya que también le acariciaba su vagina con mi mano desocupada. Ya casi no pude contenerme y la abrí de piernas, y comencé a comerme su vagina, su olor me excitaba sobremanera y le dije:

    -Marú ahora te lo meteré.

    – Sí Huicho… te quiero, te quiero dentro de mí, quiero que me des placer el tiempo que estés aquí conmigo.

    Después de eso ya no me contuve y le abrí y acomodé sus piernas encima de mis hombros y mi pene en su almejita y fui introduciendo poco a poco. A cada entrada ella gemía más aceleradamente, le dije que quería que me mirara a los ojos cuando se la estuviera metiendo, en cuanto me empezó a mirar yo empecé a bombear su entrada de manera acelerada, a cada embestida sus tetas se movían como una maravilla ella solo decía

    – Sí Huicho dale más duro, masss hazme lo que quierasss ahhhh ayyyyy soy sólo tuyaaa Huicho.

    -vamos Marú desde hoy eres mi zorrita muévete lo haces bien.

    -te gusta Huicho…

    -cómo estoy gozando… me encanta Marú…

    -dale más duro con todas tus fuerzas cabrón ahhh -eso me decía cuando le llegó su orgasmo, fue tal su placer que dio un grito y me arañó la espalda llena de placer, por mi parte ya me iba a venir así que saqué mi pene y empecé a masturbarme y dejé caer toda mi leche sobre ese par de tetas más bellas y en su cara.

    Un poco cansado me recosté a su lado y ella sólo atinó a decir.

    – ¡¡¡gracias Huicho!!! Sabes de ahora en adelante como agradecimiento, cada vez que quieras que hagamos el amor sólo pídemelo que siempre estaré dispuesta para ti, ¡¡¡soy tuya!!!

    Yo estaba un poco cansado pero después de unos minutos, Marú empezó a sobarme el pene y me puso a mil otra vez, yo le traía ganas a su ano así que le dije que se pusiera en 4 patas y que le iba a coger por detrás, a lo que ella reaccionó y dijo que por el culo no, que le daba miedo, yo le dije que se dejara hacer que si le dolía me dijera y ahí me detenía, entonces ella aceptó y le pedí que fuera por un poco de crema al baño, al regresar ella se dejó hacer y yo comencé a gozarla, bajé poco a poco por todo su cuerpo y comencé a comerme su culito lo cual le gustó mucho, ya entrados en gastos paré y le pedí que me la mamara a lo que ella respondió que nunca lo había hecho y antes de que dijera más le acerqué mi bulto a su boca y comenzó a comérselo poco a poco fue algo fenomenal lo hacía muy bien. Mientras yo con una de mis manos le sobaba su clítoris y con la otra le ponía un poco de crema en su culo y le metía un dedo en su ano, poco a poco le fui metiendo más dedos hasta que casi entraron tres en su culito mientras ella seguía mamando, empezó a gemir muy fuerte, le dije que se volteara y me puse algo de crema en mi pene y repetí la dosis en su ano que ya estaba bien dilatado después de varias introducidas se incorporó y se colocó frente a mí, comencé a besarle la espalda y a pasar mi pene entre sus nalgas, se veía un poco asustada. Entonces comencé a hablarme de lo que le iba a hacer mientras acercaba más la punta de mi pene a su exquisito culo, pasé una mano por su vagina con la intención de darle un masaje para excitarla un poco más y que olvidara por un instante que le iba a reventar su culo, en ese momento coloqué mi pene que ya estaba a reventar en la entrada de su ano y de un solo golpe le introduje la mitad de mi palo, ella dio un grito de dolor y se quejaba, me pedía que se lo sacara yo hice caso omiso y comencé a moverlo muy suavemente hasta que entró por completo me quedé con el pene dentro de su culo y le masajeba sus tetas y besaba su cuello y espalda poco apoco empezó a disfrutar y gemir de placer. Entonces comencé a bomberle poco a poco aumentado mi velocidad en cada embestida, ella también comenzó de inmediato con movimientos al sentir que tenía toda su polla dentro de su culo virgen como señal de su aprobación; la sujeté pidiéndole que se quedara así, en eso le pregunté, que si le gustaba a lo que sólo pudo asentir con la cabeza y aumentando sus movimientos hacia atrás buscando que la penetrara lo más profundamente que se pudiera, de vez en vez me gritaba que se lo rompiera con más fuerza que era increíble el placer que sentía en ese momento, a los pocos minutos no aguanté más y me vine dentro de su culo, se la saqué y en ese momento se la metió a la boca para comerse los restos de mi leche una vez que terminó me dijo que, que nunca había sentido tanto placer junto en un solo día que le había encantado y que quería repetirlo otra vez.

    A partir de ese momento mi tía Marú y yo somos amantes.

  • Todo sea por ayudar a mi hermano

    Todo sea por ayudar a mi hermano

    De alguna manera tenía que hacerlo y debo confesarles que traté de hacerlo de la mejor manera que pude y si bien estoy satisfecha de la forma como lo hice.

    La cosa comenzó hace justamente un mes, y era también un día viernes como hoy. A mí, casi todas las cosas trascendentes me han sucedido los días viernes, de ese modo he tenido tiempo para reflexionar los sábados y los domingos descanso.

    Ese día viernes mi madre venía llegando del médico, demasiado seria para mi gusto, de modo que me temí lo peor. Ella tiene 55 años y a esa edad las mujeres suelen tener problemas. Mi madre es una mujer demasiado seria. Es una estupenda madre muy responsable y nos ha dado una educación excelente a los tres hermanos, pero debo reconocer también que es algo anticuada, para los tiempos que vivimos, y tiene muy poco tacto para los temas delicados. De modo que no me sorprendió, cuando al preguntarle por lo del médico, me dijo que no era por ella, sino por mi hermano Oscar que tiene dieciocho años y vive con nosotros. En suma, sucedía que mi madre había descubierto que mi hermano había adquirido, sin poder abandonarlo según ella, «el vicio de la masturbación» con dimensiones muy preocupantes.

    Para apoyar su juicio, me contó, que ella lo había sorprendido numerosas veces en la referida práctica a diversas horas del día, que tenía en su cuarto almacenado todo tipo de revistas pornográficas, que había bajado de peso en los últimos meses más o menos unos cinco kilos, que se andaba quedando dormido en todas partes, que su ropa interior parecía gastarse exageradamente en su parte delantera y que todos los días tenía que cambiar las sabanas de su cama porque eran evidentes las inmensas manchas de semen que las decoraban, recortando diversos tipos de figuras que a esa hora de la mañana ya estaban endurecidas.

    Le dije a mi madre que yo no encontraba alarmante nada de lo que me contaba, que todos los jóvenes hombres y mujeres se masturbaban, que no era un vicio, que no producía efectos dañinos y que hasta era considerada una práctica saludable y que…

    Pero mi madre no me dejó terminar, diciéndome que el médico le había dicho lo mismo, pero que ese médico era un ignorante y yo una mujer deslenguada y libertina y que ella sabía perfectamente lo que tenía que hacer con su hijo y con eso se terminó la conversación.

    A mí, la verdad, me dio un poco de risa, pero conociendo el carácter de mi madre empecé a preocuparme y esa noche tuve una pesadilla en que veía a mi hermano corriendo desnudo por el largo pasillo de mi casa y a mi madre persiguiéndolo con un cuchillo cocinero con claras intenciones de castrarlo. Me desperté sudorosa y asustada.

    Ese día y los siguientes, el referido asunto no ocupó mi mente, porque diversos problemas en la empresa en que trabajo me abrumaron, pero de nuevo el viernes se me apareció con connotaciones nuevas.

    Mi hermano había pedido permiso para ir a una fiesta, de lo que me alegré bastante, porque pensé que, la socialización era una buena cosa para moderar sus ímpetus masturbatorios, que siempre son exacerbados por la soledad. Si no he de saberlo yo que a mis 35 años me masturbo con una regularidad y dedicación dignas de mejor causa, todos los viernes en la noche.

    Justamente estaba terminando mi práctica semanal en el paroxismo de la felicidad, cuando escuché que mi hermano llegaba caminando sigilosamente hasta su cuarto. Se trata de un muchacho muy bien educado, respetuoso y buen alumno. Un chico casi modelo. Volví a pensar en lo que me había contado mi madre y sentí unos deseos muy sinceros de ayudarlo, pero la verdad era que en nuestro grupo familiar reinaba una incomunicación absoluta en materia de intimidades y ni que decir de sexo de lo cual nunca se ha hablado, ni siquiera en la despedida de soltera de mi hermana, lo que era como demasiado.

    Sin embargo, como estaba despierta y satisfecha, pude escuchar los ruidos muy especiales que salían de la pieza de mi hermano No podría definir con claridad la naturaleza ni característica de esos ruidos, pero de repente, algunos me evocaron los sonidos diabólicos que había escuchado en la película El Exorcista.

    De modo que, con mucho cuidado, me encaminé, así nomás semidesnuda, pero con cautela, hacia el cuarto de mi hermano para ver si podía concluir algo. Su cuarto estaba en semi penumbra y la puerta cerrada, pero la pequeña ventana que da al pasillo tenía la cortina levemente deslizada, por donde pude observar lo que me habría sido muy difícil imaginar.

    Oscar estaba en medio de su pieza, totalmente desnudo, masturbándose como malo de la cabeza frente al poster de una exuberante mujer desnuda. Si bien lo observado me pareció impactante, no era nada que no hubiese podido imaginar, de modo que me aprestaba a marcharme, cuando Oscar, con movimientos de una rara solemnidad, se encaminó hacia su cama, tomó los dos almohadones grandes, uno de los cuales yo misma le había regalado y los puso ceremonialmente en el suelo, enseguida sacó el poster de la hembra desde la pared, lo extendió sobre los almohadones y se tendió sobre la imagen perforando a la mujer justo allí donde tenía que perforarla. La mujer ni siquiera se quejó claro, pero Oscar gozaba de su hazaña de una forma tan auténtica que era conmovedor. Allí emitió unos sonidos de esos del Exorcista y enseguida, poniéndose de pie derramó sobre la violada imagen, el más espectacular chorro de semen que yo hubiese imaginado y no digo visto porque la verdad que no le he visto aunque me habría gustado.

    Después de lo descrito, mi hermano, volvió a su cama y yo me disponía a volver a mi cuarto, cuando Oscar reanudó su práctica manual, estando tendido de espaldas, mientras periódicamente repetía un nombre de mujer agitando su miembro, que bueno es decirlo, era de largo normal, pero de grosor no sé si normal, no tengo mucha experiencia pero era grueso, bien grueso de verdad.

    Con cada nombre de mujer que pronunciaba, el ritmo de su masturbación cambiaba, haciéndose más o menos intenso. Así por ejemplo, pude saber que la Cecilia le inspiraba un ritmo lento y cadencioso, al paso que la Myrta se hacía merecedora de un ritmo más dinámico más apresurado, sin ser violento. La Julia le inspiraba unas sacudidas de menor frecuencia pero de gran intensidad y la Ximena lo llevó a un ritmo selvático y animal que lo hizo ponerse de rodillas para estallar en un final líquido tan glorioso como el dedicado a la monumental de los almohadones.

    Luego de esta práctica, mi hermano cayó derrumbado sobre la cama y no volvió a moverse, pero como sentía su respiración supe que no había muerto de pajero y volví a mi cama.

    No puedo decir que volví a mi cama tranquila, no. Me sucedían dos cosas. Una era que parte de la preocupación de mi madre se apoderó de mí, no porque pensara, como ella, sino más bien porque realmente pensaba que lo que había presenciado era algo superlativo, no había imaginado que la masturbación pudiera alcanzar esos niveles de intensidad y lo otro era que realmente la capacidad de respuesta sexual de mi hermano era prodigiosa. Pero tanta energía, pensaba yo, era tiempo que fuese encausada en forma más acorde a la sexualidad madura. En suma que mi hermano tuviese relaciones sexuales normales con una mujer y me propuse encontrarle una. Total entre mis amigas más cercanas había varias que no se harían ningún problema para ayudarme y otras que hasta acudirían de inmediato si yo las llamaba por teléfono, aunque fuesen en ese momento las tres de la mañana. Pero no se trataba de apresurar las cosas. Durante los días de esa semana y en los momentos que podía robar a mi ingente trabajo en la empresa, pude dedicar algún tiempo para barajar las características de las posibles mujeres que podría poner en el camino masturbatorio de mi hermano, para trasladar sus intereses desde las mujeres de papel hasta las mujeres de carne y hueso.

    Analicé varias alternativas y al final me decidí por la Gloria. Una rubia de 25 años, ardiente como una antorcha y bastante parecida a la mona del poster de mi hermano y con una voluntad para el lecho a toda prueba.

    Cuando le conté a la Gloria mi proyecto y le pedí su gentil colaboración, los ojos y no sé qué otra parte en su anatomía se le dilataron llenos de deseo y antes de que yo terminara los detalles me contestó:

    Dalo por hecho amiga… solamente dime el día y la hora Ah… y muchas gracias por tu preferencia.

    Pero la cosa no era tan fácil. Aún me faltaba hablar con mi hermano, porque no se trataba de ponerlo así, desvalido y sin aviso en manos de esta verdadera piraña del sexo como era mi querida amiga Gloria.

    Esperé, por lo tanto, que llegara el viernes, que era el día convenido con Gloria y como a eso de las 19 horas abordé a mi hermano, que tendido en el lecho de su cuarto, leía plácidamente una revista no pornográfica. Una pena porque una revista de ese tipo me habría facilitado las cosas. Comencé hablándole de cosas diversas, de la soledad, de lo liberadas que estaban las mujeres, de las películas que le gustaban, de un amigo mío que era homosexual, de las páginas eróticas de Internet y así me fui aproximando tangencialmente al tema, hasta que al fin le pregunté si alguna vez había estado con una mujer y me contestó con toda tranquilidad que no.

    Entonces le expliqué que una amiga mía encontraba que él era un hombre muy atractivo y que puntos más puntos menos, tendría mucho gusto en estar con él esa misma noche y se la describí lo más parecida posible a la mujer del poster, que en ese momento tenía frente a mí, algo remendada después de la penetración de aquella noche, pero antes que yo terminara de hablar segura de mi éxito, Oscar, incorporándose levemente en la cama, me paralizó con la siguiente respuesta.

    -Tú querías que me acueste con la puta de tu amiga Gloria… Estás loca… si alguna vez me acuesto con una mujer tiene que ser una mujer inteligente, recatada y decente… se quedó un momento en silencio como buscando algo en su memoria para luego agregar… Así como tú… mientras tanto prefiero seguir corriéndome la paja.

    Hube de reconocer que mi hermano, tradicionalmente reservado y de pocas palabras, había sido rotundamente elocuente. De modo que lo dejé solo y me fui rápidamente a llamar por teléfono a la Gloria para decirle que nuestro asunto no corría, por enfermedad de mi hermano. Era una mentira, pero tampoco quería herir la dignidad de Gloria, que medio puta sería, pero con dignidad. La cosa no habría tenido mayor trascendencia, sino hubiese sido porque mi hermana casada regresaba del extranjero y pasó a saludarnos esa noche. Quedó francamente escandalizada de la forma que lucía Oscar, dijo que presentaba un aspecto deplorable, que parecía tener treinta años, que quizás estuviese contagiado de tuberculosis etc… etc… Y la verdad era que mi hermano parecía ánima en pena, estaba perdiendo el apetito ostensiblemente, andaba somnoliento a toda hora y sin embargo en las noches yo seguía escuchando sus sonidos guturales y el rítmico crujir de su cama.

    Así, una noche, preocupada por la intensidad del ruido me asomé a la ventana y pude contemplar cómo se masturbaba con particular intensidad, su miembro grueso y dilatado lucía una refulgente cabeza brillante y casi roja, en el momento mismo en que explotaba lanzando un chorro impresionante por el aire mientras Oscar con los ojos cerrados repetía con voz ronca: Mercedes… Mercedes…

    Las piernas me temblaron, las rodillas se me querían doblar y apenas llegué a mi cuarto me metí entera bajo las ropas de la cama y lo único que quería era dormirme pero no pude durante horas. Después de mucho meditar, recordar, aceptar y rechazar posibilidades y de tratar de decir que lo que pasaba no estaba pasando se me instaló claramente en el cerebro la única verdad posible. Ahora no era Oscar quien tenía un problema sino yo.

    Las cosas estaban meridianamente claras. Oscar era un hombre normal, que sabía perfectamente que la masturbación era una substitución, que no quería tener sexo con mujeres sino con una que fuese como yo y la única mujer que él conocía como yo era yo misma. Luego siendo sincera conmigo debí admitir que todas las noches mientras escuchaba el ruido ocasionado por sus maniobras, la imagen de su cuerpo desnudo aprisionado por el deseo me invadía y debí admitir que los dos últimos viernes mis sesiones masturbatorias habían sido pensando en esa imagen, solamente que yo no había querido admitirlo. De tal modo que los dos nos habíamos estado deseando a unos metros de distancia y yo no podía esperar que él fuera más explícito de lo que había sido y por tanto yo tenía la decisión en mi poder y yo sabía cuál era esa decisión, pero una cosa es tener la decisión y otra bien diferente es llevarla a la práctica, pero no tenía alternativa.

    Me acostaría con él. Sería lo mejor para todos. Lo haría el próximo viernes. ¿Pero cómo lo haría? De la manera más profesional posible.

    De todas mis características como persona la que yo más valoro es el profesionalismo con que realizo todas mis tareas, siempre en forma directa, concreta planificada y cubriendo todos los flancos. De modo que ese viernes, a las nueve de la noche entré en mi baño y me sumergí en la tina que había preparado con cuanta espuma y perfume caro había seleccionado.

    Cuando salí del agua, mi piel distribuía un aroma embriagador y una tersura que me satisfacía plenamente. Había comprado a precio exorbitante un juego de ropa íntima lo más parecida a la de las revistas de Oscar, de un color blanco radiante. Mis tetas eran tan bien modeladas por mi sujetador que yo misma me encontré excitante y mis calzones se incrustaban entre mis nalgas tal como lo prescribían los usos recomendados. El liguero perfecto sujetaba las medias más delicadas que encontré y el resto lo hizo una fina capa de maquillaje. Me miré al espejo y parecía dos cosas yegua y puta, creo que era la combinación perfecta para darle un golpe de muerte a la masturbación.

    Como conocía perfectamente sus rutinas, esperé pacientemente hasta la medianoche en que empezaron los ruidos rítmicos y en ese momento abandoné mi pieza y caminé lentamente por el pasillo oscuro y los pocos minutos estaba en su ventana. Estaba desnudo sobre su cama con su instrumento en la mano derecha masturbándose lenta y seguramente, como un profesional del onanismo, luego fue aumentando el ritmo, lanzó lejos la revista que mantenía ante sus ojos y poniéndose de pie caminó hasta el centro de su cuarto dirigió su miembro en estado de máxima tensión en dirección a mi cuarto y lo escuché decir claramente.

    -Mercedes… ven… ven…

    Ese era el momento preciso para entrar, y me disponía a empujar la puerta cuando me di cuenta que mi sexo latía con tal prisa que no pude moverme, estaba cautivada por la imagen de Oscar en el paroxismo de su práctica, solamente mis manos comenzaron a buscar entre mis piernas, para encontrar la suavidad húmeda de mis labios y el latir acompasado de mi tubo quemante, alternativamente me apretaba los pechos o me acariciaba las nalgas y mi cuerpo entero empezó a vibrar al ritmo que imponía Oscar con su mano derecha. Estábamos en misma onda y sin que él lo supiese, me había contagiado con su erotismo solitario y se había apoderado de mis deseos. Como sincronizados por un mecanismo diabólico, nuestras manos parecían accionadas por el mismo deseo el mismo ritmo y la misma fuerza de modo que cuando mis pies por fin se movieron hacia la puerta no me sorprendió que fuera él quien la abriera. Entonces, como si hubiésemos estado de acuerdo desde meses, yo busqué con mi mano su miembro candente apretándolo en todo su grosor mientras sus dedos no encontraron dificultad alguna para entrar en mi sexo hasta el mismo fondo quemante y nos entregamos nuestros ritmos y nuestros latidos durante un rato largo buscándonos y encontrándonos de mil formas hasta que mi cavidad latió en su mano y él me entregó en la mía el más caudaloso de los ríos calientes.

    Habría de ser la última y más gloriosa de sus pajas y las mías porque todo el resto de esa noche le mostré el camino y él aprendió a caminarlo con la seguridad de un andante consagrado.

    Mi madre andaba feliz esa semana, me dijo que Oscar había recuperado el apetito, que no se satisfacía con nada, que estaba lleno de energía y que sus sabanas estaban impecables y que todo eso era gracias a un secreto de la naturaleza que ella le había aplicado al café de las mañanas.

    Yo sabía que el secreto de la naturaleza era el más antiguo del mundo, que se lo había aplicado yo y que ahora mismo yo estaba lavando mis propias sabanas puntualmente manchadas todas las últimas noches.

  • Mi madre es una estrella porno llamada Asslie

    Mi madre es una estrella porno llamada Asslie

    En una ciudad relativamente pequeña, en un barrio de clase media, vivía una pequeña familia compuesta por una madre y su hijo. La madre se llamaba Andrea, la cual era una Milf de 36 años, cabello negro, piel blanca, pechos grandes y firmes, un cuerpo grueso pero sensual, unas caderas anchas, y nalgas extremadamente prominentes. Por otra parte, Andrea tenía un hijo llamada Malcon, de unos 18 años de edad, el cual era bajito, delgado, y pelinegro. Pese a que Andrea se había divorciado de su esposo cuando su hijo era apenas un bebe y que el padre de Malcon no había dado señales de vida desde aquel suceso, la pequeña familia pudo tener una vida normal y salir adelante pero, un dia, todo eso estaba por cambiar.

    Era una mañana como cualquier otra, Andrea se acaba de levantar de su cama y, como era costumbre, su hijo la recibió con el desayuno hecho.

    “¡buen provecho, mama!” Exclamo el adolecente, de manera cariñosa

    “¡gracias, hijo!” Exclamo la madre, y le dio un beso en la mejilla “¿ya desayunaste?”

    “si, y ahora me voy a la escuela” dice él, y agarra su mochila “¡nos vemos, suerte en el trabajo!”

    “¡adiós!” Exclama ella, y Malcon se va

    Después de desayunar, Andrea agarra su portafolio, se sube a su auto, y se va a trabajar. Un rato después, la madre culona llega a un estudio de grabación, saluda al personal del establecimiento, entra a un camerino (el cual tenía una placa con el nombre de Asslie), se desnuda completamente, se unta aceite en todo el cuerpo, y se coloca una máscara roja.

    “¡hora de disfrutar!” Exclamo Andrea, y luego sale del camerin

    La madre camina hasta el set de filmación, en donde la estaba esperando una directora, un par de camarógrafos, y un par de mujeres afroamericanas, las cuales eran culonas y tetonas.

    “¡llegas tarde, Asslie!” Exclamo molesta la directora

    “perdóname, el transito era un infierno” respondió ella “pero en fin ¿Qué toca hacer hoy?”

    “esta película será mi última obra maestra y la voy a llamar “supremacía blanca”. La historia es sencilla: tú, Asslie, eres enviada a una prisión de máxima seguridad donde solo hay reclusas de raza negra, y ellas intentan abusar sexualmente de ti mientras te bañas. Sera un Gangbang lésbico interracial entre seis mujeres, y tu seras la pasiva”

    “¿solo cinco mujeres contra mi? Eso no me sirve ni para calentar ¿Por qué no mejor diez?”

    “porque no tengo tanto dinero para contratar mas profesionales, ademas de que nadie quiere trabajar contigo desde que le rompiste la pelvis a sentones a tu ultimo compañero”

    “¡que maricon que era ese sujeto! Apenas me deje llevar un poco y ya se lastima”

    “como sea, debes ser mas cuidadosa, no puedo sufrir mas perdidas de personal” dice ella, molesta

    “oye, tu me dijiste que fuera salvaje y lo hice. Además, deberías ser mas agradecida conmigo, porque te recuerdo que yo soy la pornostard que mas ganancias te genera”

    “y tambien la que mas actores y actrices a dejado agotados o lesionados por no se capaz de controlar su lujuria. Como sea, solo sube al escenario”

    “¡a la orden!” Exclamo Asslie, mientras ingresaba en la ducha al lado de sus compañeras “bien, chicas, solo para que sepan, a mi me gusta mucho el sexo anal y los besos negros asi que, si le pueden darle especial énfasis a mi culo, se los agradecería”

    “¡Luz, cámara…!” Exclama la directora, mientras todos se ponían en posición “¡ACCION!”

    Un par de horas mas tarde, despues de la escuela, Malcon se va a la casa de un amigo y, aprovechando que los padres de su anfitrión no estaban, ponen una película porno titulada como: “la heroína culona”, la cual estaba protagonizada por Asslie, una actriz porno famosa por usar siempre una mascara de color rojo que cubría su rostro, por tener un cuerpo increíblemente voluptuoso (destacando sus gigantescas nalgas), y por su lujuria sin limites.

    “¡dios mio, esa Asslie es una perra insaciable!” Exclamo el amigo, mientras veía a la actriz manteniendo relaciones sexuales con cuatro hombres a la vez

    “¡asi es!” Respondió Malcon, mientras se masturbaba “¡ella es tan zorra que, en todos sus videos, siempre folla con mas de una persona, ya sean hombres, mujeres, o ambos!”

    “¡lo que daría por tener, aunque sea, cinco minutos a solas con esa mujer y su gigantesco culo!”

    “¿Quién sabe? A lo mejor tengamos suerte y salgamos ganadores en aquel sorteo en el que nos inscribimos”

    “¡ojala!”

    Al atardecer, después de un “duro dia de trabajo”, Andrea regresa a su casa y se reúne con su hijo, quien ya tenía la casa limpia y ordenada.

    “¡que bien que luce todo!” Exclamo Andrea, contenta “¡muchas gracias, hijo mio!”

    “no ahí de que, mama” respondió él “tu siempre trabajas duro para que no nos falte nada, asi que lo justo es que yo haga mi parte. Por cierto ¿Cómo te fue en el trabajo?”

    “nada nuevo, mami solo realizo un trabajo en grupo, pero sus compañeras no fueron capaces de seguirle el ritmo y terminaron sin aire en el suelo”

    “¡wau, la jefa debe hacerlas trabajar muy duro en esa oficina!”

    “si, fue duro, pero tampoco es para tanto, apenas me agite un poco”

    Al anochecer, después de cenar, Malcon sube a su habitación, prende su computadora, abre su correo electrónico, y ve que le llego un mensaje, el cual decía lo siguiente:

    “¡Felicidades! Has salido ganador del sorteo realizado por empresas “hollymilf”, y tu premio será resivir un masaje relajante de Asslie, el cual incluira final feliz. Ve a nuestra sucursal en el centro de la ciudad el dia jueves a las 10”

    Al leer ese mensaje, Malcon se emociona, llama a su amigo, y le cuenta lo ocurrido.

    “¡felicidades, Malcon! Eres todo un suertudo” exclamo el amigo “la verdad, te envidio. Vas a recibir las manos mágicas e insaciables de Asslie ¿Cómo te sientes?”

    “¡muy emocionado! No puedo creer que vaya a tener un momento sexy con mi pornostad favorita. Lo unico que lamento es que voy a tener que mentirle a mama para poder ir, y eso no me gusta”

    “¡pero ni pienses en eso! Cualquier cosa solo regálale algo más costoso el dia de la madre y se acabo”

    Mientras Malcon seguía hablando con su amigo, Andrea acababa de atender una llamada de su jefa y directora, la cual le explicaba la situación.

    “¿asi que ya tenemos el ganador de aquel sorteo que hicimos el mes pasado?” Pregunto Andrea

    “¡correcto!” Respondio “como sabras, esa fue una movida de marketing para incrementar las descargas de nuestro sitio web y, al final, resulto, porque hemos crecido un doscientos por ciento. Todo aquel que comprara una suscripción premion estaría participando para poder recibir un masaje sexy de parte de una de nuestras pornostars y, al final, el ganador te eligio a ti para que hicieras su fantacia realidad”

    “¿y quien fue el ganador?”

    “no recuerdo su nombre, pero tiene 18 años ¿supongo que no tendras ningun problema?”

    “no, para nada, y hasta me parece una propuesta excitante, porque siempre quise saborear a un pendejito” respondio Andrea, mientras se pasaba la lengua alrededor de los labios “¡no puedo esperar!”

    Finalmente, llego el tan ansiado día jueves y, como era costumbre, Malcon recivio a su madre con el desayuno hecho antes de irse.

    “¡adios, mama! ¡que tengas buen dia en el trabajo!” Exclamo el adolecente, contento

    “¡adios, hijo mio!” Exclamo la madre, y le dio un beso en la mejilla “hoy luces mas contento que de costumbre ¿paso algo?”

    “no, es solo un dia como cualquier otro” dice el joven, un poco nerviso “¡nos vemos!”

    Al salir de su casa, Malcon va hasta un bar, el cual estaba ubicado no muy lejos de su casa, en donde se encuentra con una amiga, la cual era experta imitando voces. Luego de que el adolecente le pagara cinco dólares a su amiga, esta llama a la escuela, y es atendida por el director de la misma.

    “buenos días, esta es la secundaria Linces ¿en que lo puedo ayudar?” Pregunto el director

    “hola, habla la madre de Malcon” dice la chica, la cual imito a la perfección la voz de Andrea “le llamo para avisarle que este se encuentra con una fiebre muy alta y que, por ende, no podra ir a clases hoy”

    “entendido, espero que se mejore” dijo el director, y corto la llamada

    “¿funciono?” Pregunto Malcon expectante

    “¡si, ya estas libre!” Exclamo la chica “ahora ve a recibir tu premio. La verdad, te envidio, Malcon, vas a poder recibir un sexy masaje de parte de la actriz porno con el culo mas grande de todo el país ¡lo que yo daría para que me cogiera como hizo en mucho de sus videos!”

    “si, es un sueño hecho realidad pero, aun asi, me siento culpable por mentirle a mi mama. Ella se esfuerza tanto trabajando, siempre me dice que la hacen trabajar muy duro y sin piedad, y yo le estoy mintiendo de forma descarada”

    “¡no seas ridículo! El perdon de una madre va y viene, pero la oportunidad de tener a Asslie dándote una mamada jamas la volveras a tener”

    “bueno… creo que tienes razón”

    Malcon se despide de su amiga, y luego se va a reclamar su premio.

    Mientras tanto, en el estudio porno, Andrea (la cual ya tenia puesta la mascara de Asslie) se estaba embadurnando el cuerpo en abundante aceite, mientras los asistentes preparaban la mesa de ordeniamiento (la cual era una mesa de masajes pero con un agujero en para que la verga del hombre cayera para abajo).

    “bien, el ganador vendrá en unos momentos” dice la directora “recuerda: esto es solo un masaje, lo que significa que puedes practicarle sexo oral, frotar tus nalgas o tetas contra su cuerpo, o masturbarlo, y el puede manocearte, pero no puede penetrarte. Y el masaje no termina hasta que el chico eyacule ¿entendiste?”

    “no abra problema porque, apenas toque a ese mocoso, soltara una ayecaulacion precoz, porque nadie de su edad puede manejar a una hembra ninfómana como yo” dijo Asslie, confiada

    De repente, la milf culona vio a su hijo ingresar al estudio y, apenas lo hizo, entro en estado de shock.

    “¡oh, no lo puedo creer, eres Asslie!” Exclamo Malcon, emocionando, y le da un apretón de manos a la pornostar “soy tu fan numero uno, haz alegrado mis noches con tus películas triple x y con tus nalgas titanicas, y no quiero que me tomes como un atrevido, pero tus pechos se ven mucho mas grandes en persona”

    “¡eh… discúlpame un momento… me tengo que ir…!” Dijo la mujer, muy evergonzada, mientras se tapaba su cuerpo desnudo con sus manos y se iba a su camarín

    “¿Qué paso? ¿Dije algo malo?” Pregunto Malcon, confundido

    “no, no dijiste nada malo, es que ella suele hacer una serie de calentamientos antes de entrar en acción” dijo la directora, nerviosa “tu solo ve preparandote, que en cinco minutos te darán lo tuyo”

    Mientras Malcon se desnudaba, la directora fue al camerin de Asslie, y vio a la actriz a punto de hiperventílense.

    “¿pero que demonios esta pasando aquí?” Pregunto molesta “¡te comportaste muy grosera con el invitado! ¿Qué es lo que te pasa? Dijiste que te hibas a comer crudo al mocoso”

    “¡es que no es cualquier mocoso, es mi hijo!” Dijo ella, muy nerviosa

    “¡vaya, que coincidencia tan desafortunada!”

    “no puedo creerlo, mi propio hijo fantasea con mi culo ¿Cómo pude llegar a esto?”

    “no lo se, lo pensaras en otro momento, ahora ve y dale al chico lo suyo”

    “¡de ninguna manera! No puedo hacerlo ¡te digo que es mi hijo! Manda a otra de tus actrices a atenderlo”

    “de ninguna manera. El contrato que tu hijo acepto cuando se inscribió en el sorteo nos obliga por ley a cumplir lo pactado, y lo pactado era que, si el salía elegido, recibiría un masaje sexy de su pornostad favorita, la cual eres tu ¡asi que a trabajar!”

    “¡no lo hare, y no puedes obligarme!” Exclamo, firmemente

    “siempre fuiste una golfa, puta, y ninfómana, hiciste cosas que la mayoría de personas jamas se atreverían a hacer en la cama solo por placer ¿y ahora te ataca el espíritu de la moralidad?”

    “yo sere una pervertida sin remedio, pero tengo mis limites ¡y jamás de los jamases cometería incesto con mi amado hijo!”

    “¡permiso!” Exclamo una asistenta, mientras ingresaba al camerino

    “¿Qué esta pasando? ¿no vez que estamos en una conversación importante?” Pregunto la directora, furiosa

    “es que debes ver esto, es una cosa enorme y te interesara” dijo la mujer

    Al salir del camerin, la directora y Asslie se quedaron boquiabiertas al ver la verga de Malcon, la cual era tan grande que casi tocaba el suelo, y tan gruesa que apenas entraba en el agujero de la mesa de ordeñar.

    “¡Jesus santo y bendito! ¡que pedazo de verga monstruosa!” Grito con todas sus fuerzas Asslie y, al darse cuenta de que todos se habian percatado de su expresión, se avergonzó “lo siento… es solo que… él realmente la tiene grande”

    “gracias, significa un alago muy grande viniendo de ti, Asslie” dijo el adolecente

    “¡solo hazlo de una vez!” Le susurró la directora al oído a la actriz “por mas grande que la tenga, no aguantara ni dos minutos ante una mano tan experimentada como la tuya y, mientras mas rápido eyacule, mas rápido te podras ir”

    “bueno… lo hare” respondio ella “pero dile a todo el personal que nos deje solos, no quiero a nadie aquí. Si voy a hacer esto, quiero que sea un momento privado y personal… entre madre e hijo”

    “esta bien, como quieras” dice la directora “¡Bueno, damas y caballeros, dejemos a Asslie sola con su futura presa, que ella lo quiere solo para él!”

    Una vez que el estudio quedo desierto y solo quedaron madre e hijo, Asslie, aun un poco ruborizada por lo que estaba a punto de hacer, derramo aceite sobre la espalda de Malcon, y luego lo comenzo a expandir por encima de todo el cuerpo desnudo del adolecente. Aunque Asslie intentaba concentrarse para acabar el masaje lo antes posible, no pudo evitar sentirse seducida por las hermosas nalgas de su hijo, el cual, pese a ser delgado y no voluptuoso como su madre, tenia unas hermosas nalgas masculinas, las cuales eran firmes, y suaves.

    “¡que rico culito! ¡Cómo me gustaría enterrar mi lengua en el y comérmelo a puro beso negro!” Pensó la milf, y luego se percató de algo “¿pero que estás pensando, cochina? ¡Él es tu hijo!”

    “¡que lindo toque que tienes, Asslie!” Exclamo Malcon, quien ya estaba excitado “¡tienes unas manos angelicales!”

    “¡gracias… te lo agradezco!” Dijo ella, avergonzada “bueno… ahora llego la hora de… trabajar con tu… amigote”

    “¿podrias hacerme tu famoso aplauso de nalgas? Es que esa siempre ha sido una de mis fantasías mas húmedas ¡te juro que no ahí noche en la que no tenga fantasías con tu culazo!”

    “¡por supuesto, ya lo hago!” Exclamo Asslie, a quien, aunque lo intentara negar, le encantaba que su propio hijo le hablara de esa modo tan atrevido

    La actriz se metio debajo de la camilla, y admiro todo el tamaño de la verga de su hijo. Aquella pija era grande, gruesa, bien blanca, y tenia una cabeza gigante en la punta.

    “¡mi hijo es tan grande que haría a muchos de los actores afroamericanos con los que he estado tener complejo de inferioridad!” Pensó ella, y luego acaricio ese miembro viril “es grande, gruesa, blanca, y sueve ¡justo como me gusta!”

    Tras admirar el miembro del adolecente, la mujer se dio vuelta y se metio la vega de Malcon entre las mejillas de su gigantesco trasero.

    Al sentir las suaves y gigantescas nalgas de su actriz porno favorita, Malcon no pudo evitar soltar un gemido.

    “¡oh, si, es esto con lo que he soñado cada noche!” Pensó el joven “¡estoy en el paraíso! Si esto es un sueño, no quiero despertar”

    “esto no se siente tan mal como creía” pensó Asslie, muy excitada

    Luego, la mujer se arrodillo frente a la polla y, utilizando sus gigantescas tetas bañadas en aceite, comenzo a hacerle una paja rusa a su hijo. Unos minutos despues, cuando la verga ya estaba completamente embadurnada, la mujer se armo de valor y se preparo para practicarle sexo oral a Malcon.

    “A partir de aquí, ya no ahí marcha atrás” pensó ella, mientras agarraba la pija “todo lo que he hecho hasta ahora no han sido mas que simples roces pero, una vez que me meta esto en la boca, abre cometido el pecado del incesto… ¿realmente sere capaz de darle placer oral a mi hijo? ¿estare dispuesta a pasar esa línea solo por un simple contrato y, aunque me duela admitirlo… tambien por mi propio placer?”

    “disculpa, Asslie ¿pasa algo?” Pregunto Malcon “¿te detuviste por algo?”

    Tras pensarlo fríamente, la mujer se armo de valor y, con mucha determinación, se metió toda la verga de su hijo en la boca, y se la comenzo a chupar sin piedad.

    “¡Who, que fuerte!” Exclamo Malcon, mientras se agarraba firmemente de la camilla para no caerse “es como si fuera una aspiradora ¡siento que me quiere arrancar la verga! ¡esta si es la Asslie insaciable que conozco de los videos”

    “¡al carajo todo! Si me voy a ir al infierno, al menos quiero darle a mi bebe, quien tanto se preocupa por mi, un placer que jamás olvidara” pensó Asslie quien, con una lujuria sin igual, se la chupaba a Malcon sin piedad, mientras introducía los dedos de su mano izquierda dentro de su coño y, con su mano derecha, jugaba con una de sus tetas “¡que rica que esta! El aroma y su sabor me estan volviendo loca de placer ¿sera que esto también lo hago por mi, porque soy una perra que disfruta del incesto?… ¿pues qué mas da? ¡lo soy!”

    Tras mas de una hora de sexo oral, Malcon no pudo aguantar más, y estaba a punto de eyacular.

    “¡Asslie… ya me voy a venir!” Grito el adolecente

    “¡Hazlo en mi boca, acaba adentro!” Grito la actriz, y luego recibió la carga

    Por un momento, Asslie, la actriz profesional que tantas corridas se habia tragado, pensó que no iba a poder con la tremenda venida de Malcon pero, tras un duro esfuerzo, retuvo todo el semen en su boca, salio debajo de la camilla, se paró delante del adolecente, y se trago todo su fluido corporal delante de él.

    “¡eres increíble!” Dijo Malcon, sumamente cansado

    “¡gracias, tu también me hiciste sudar mucho! Jamás imagine que un adolecente sin experiencia pudiera hacerme traspirar” dijo ella, quien ya habia perdido la vergüenza

    “bueno, creo que eso fue todo” dijo el muchacho, y se comenzo a vestir “debo volver a casa para recibir a mi mama con la cena lista”

    “¡se ve que realmente aprecias a tu madre!” Exclamo Asslie, con una sonrisa

    “si, ella es una mujer muy trabajadora, siempre me dice lo duro que es su trabajo, y es por eso que yo siempre intento agasajarla lo mas posible” explico el adolecente, y luego se sintió mal “es por eso que me siento mal por haberle mentido…”

    Luego, Malcon le explica a Asslie lo que habia hecho, y esta se sorprende.

    “bueno, no es para tanto, una mentirita piadosa la dice cualquiera” dice la actriz “estoy segura que tu madre lo entenderá si se lo dices”

    “es que me da vergüenza decirle que le menti solo por algo tan vanal como el sexo” dice el joven, preocupado “lo que pasa es que, irónicamente, no puedo tener novia debido a que la tengo tan grande que todas las chicas se escapan de mi, porque tienen miedo de que las lastime si las intento penetrar. Por eso me siento mas atraído hacia las milf culonas y experimentadas que no le tengan miedo al tamaño ¿me entiendes?”

    “te entiendo perfectamente y, en lo que a mi concierne, deberías hablar con tu madre sobre tu problema y sobre lo que hiciste, solo asi te sentirar mejor. Dentro de tres días es el dia de la madre, y creo que esa es una fecha ideal para que madres e hijo puedan explicar sus diferencias y reforzas sus vínculos duramente”

    “¡si, tienes razón, eso hare!” Exclamo Malcon, y abrazo a la nalgona “¡gracias, Asslie! Antes te admiraba solo por tu cuerpo pero, ahora, te admiro tambien por tu forma de ser. Siempre recordare el momento tan apasionado que tuvimos entre nosotros, y lo único que lamento es que no lo vamos a poder repetir”

    “¡no hablas antes de tiempo, porque la vida es impredecible!” Exclamo la mujer, y Malcon se despide de ella y se va”

    Una vez que el adolecente deja el estudio, la directora se reúne con Andrea (quien ya se habia sacado la mascara), y esta le cuenta todo lo ocurrido.

    “¡jamas pense que ese niño fuera a aguantar tanto contigo y que, encima, se haya ido caminando como si nada! Ni mis mejores actores han podido hacer eso despues de una de tus mamadas” exclamo ella “y dime ¿te fue muy difícil hacerlo?”

    “al principio si, pero luego… lo disfrute como la golfa que soy, y no me apena decirlo frente a ti, porque fue una de las experiencias mas placenteras que he tenido en mi vida” dice Andrea, con firmeza

    “¡eres una puta!”

    “¡lo se, y me encanta serlo!” Dice la mujer, con firmeza “ahora, si me disculpas, debo vestirme e ir a casa, porque mi hijo, quien esta agotado por la mamada que le di, esta preparando la cena para recibir a su idola que siempre le alegra las noches con sus videos”

    Un par de días despues, llego el tan ansiado día de la madre, y Andrea decidio ir a celebrarlo a su casa de fin de semana, la cual era una cabaña en los limites de la ciudad, en donde no habia nadie a kilómetros de distancia. Una vez llegaron, Malcon comenzo a desempacar todo.

    “¿quieres que te ayude?” Pregunto ella

    “no hace falta, mama, yo me ocupare de todo. Tu solo relájate y disfruta de tu dia” dijo alegremente el muchacho, y su madre le sonríe

    Al anochecer, madre e hijo se reunieron ante la tenue luz de la fogata y, en ese preciso instante, Malcon le entrego un hermoso collar de perlas.

    “¡feliz dia, mama!” Exclamo el muchacho

    “¡Malcon, es hermoso!” Exclamo la madre, contenta “¡eres el mejor hijo que se pueda pedir!”

    “en realidad, yo he cometido un grave error” dice el adolecente, y le explica a su madre lo que habia hecho “¡perdoname por haberte mentido, pero mi livido me gano, y espero que puedas perdonarme!”

    “eso ya lo sabia, querido”

    “¿Cómo?” Pregunto, sorprendido “¿Quién te lo dijo?”

    “¡tu lo hiciste!” Respondio ella, con una sonrisa maliciosa

    La madre saca de adentro de su bolsillo su mascara roja, se la pone, y el hijo se queda en shock.

    “¡oh, por dios! ¡TU ERES ASSLIE! ¡Mama, lamento que hayas tenido que pasar por el trauma de haber tenido que coger conmigo y…!” Dijo Malcon pero, antes de que pudiera seguir divagando, Andrea le dio un beso muy profundo

    Las lenguas de ambos se envolvieron, pero Andrea metio la suya lo mas profundo que pudo dentro de la garganta de su hijo y, cuando este se estaba a punto de asfixiar por el beso que le estaba dando su progenitora nalgona, ambos separaron sus bocas.

    “no tienes que disculparte por nada, porque yo lo disfrute como nunca”

    “¿de verdad?” Pregunto sorprendido

    “¡si! La verdad es que yo me converti en actriz porno no solo por el dinero, sino por el simple placer de coger, pero ninguno de los actores con los que he estado, sean hombres o mujeres, han podido calmar mi lujuria, solo tu fuiste capaz” dijo ella, y presionó sus tetas contra el pecho de su hijo “yo se que tu, aunque hayas descubierto que Asslie es en realidad tu propia madre, tambien tienes tantas ganas como yo de hacerlo, y fue por eso que decidi celebrar el dia de la madre aquí. En esta cabaña, nadie nos oirá gemir, gritar, y hasta llorar de placer, asi que podemos darle con todo sin miedo a ser descubiertos”

    “si… pero…”

    “¡nada de pero! Solo déjate llevar” dijo la madre, quien coloco la mano de su hijo sobre su culo

    “esta bien, lo hare, pero solo con una condición: ¡quiero que lo hagas sin la mascara! No quiero coger con una actriz porno, quiero hacerlo con mi madre y, si voy a ser un degenerado como ella, quiero hacerlo como corresponde”

    “¡ese es el espíritu, hijo mio!”

    Con todas sus fuerzas, Malcon logro levantar a su voluptuosa madre, y la tendio sobre la cama. Una vez allí, entre besos y toqueteos por parte de ambos, se desnudaron y comenzaron a hacer el 69 (Malcon estaba arriba y Andrea abajo).

    “¡que rico!” Pensó el chico, mientras le chupaba el clítoris a su madre “¿Quién diria que mi madre era aquella mujer de la que tanto deseaba?”

    “¡como extrañe esta verga!” Pensó la milf, mientras le daba una gran mamada a su hijo “pasar tres días sin ella fue como un eternidad”

    Luego de un intenso sexo oral, ambos se volvieron a besar, y Malcon aprovecho para manosear las tetas de su madre.

    “¡vamos, se un buen niño y chupalas!” Exclamo ella, y el adolecente la obedecio “¡que buen chico eres, Malcon!”

    “¿me hacer una rusa, mama?”

    “¡pues claro!” Exclamo la mujer, y cumplio el deseo de su hijo

    Luego, Andrea hizo que su hijo se pusiera en cuatro patas, e introdujo su lengua en el culo del adolecente, al tiempo que le hacia una paja con sus dos manos. El joven Malcon no pudo hacer otra cosa que pegar un grito de placer.

    “he querido hacer esto desde que te hice el masaje el otro dia ¡que delicia de culito tienes, Malcon!” Exclamo la madre, y volvio a introducir su lengua en el ano de adolecente

    “¡Dios mio, que placer!” Gimió Malcon, con mucha intensidad “¡si, mami, ordéñame! Haz que saque todo lo que tengo guardado ¡hazme todas las cochinadas que les hacías a tus compañeros de trabajo en tus películas porno!”

    Tras un rato de intensos besos negros, la madre coloco a Malcon boca arriba sobre la cama, y rozo su coño contra la punta de su polla.

    “¿listo para perder la virginidad con la mujer que te alegraba las noches?” Pregunto Andrea, quien ya estaba fuera de si

    “¡solo hazlo!” Exclamo el chico, y su madre, de un sentón muy fuerte, se introdujo toda su pija dentro de su coño “¡Jesus… que intenso!”

    “¡Te adverti que ibamos a reforzar bien nuestros lazos, ahora no te quejes!” Grito la milf, mientras le daba sentones muy fuertes a su hijo “¿Querias coger con alguien tan salvaje como Asslie? ¡Pues aquí tienes!”

    Tras tres horas de sexo intenso, que incluyo besos de lengua, nalgadas y carisias, Malcon y su madre tuvieron un orgasmo al unisono, al tiempo que la cama se rompia porque ya no era capaz de aguantar los sentones de Andrea. El utero de la milf apenas pudo resistir la carga de su hijo.

    “dios, tu no tienes eyaculaciones ¡tienes tsunamis!” Exclamo la madre, muy agitada, mientras se separaba de su hijo “¡ni en mi trabajo me he venido tan bien como hoy! No te lo dije antes, pero estoy orgullosa de haber criado a un verdadero macho de tres piernas y tan insaciable como tu ¡te aseguro que, cuando tengas novia, la vas a hacer muy feliz!”

    “gracias, mama, significa mucho viniendo de ti” dijo Malcon, quien tambien estaba muy agotado “despues tienes que presentarme a una de tus compañeras de trabajo, a lo mejor alguna quiera conmigo”

    “creeme, ninguna de mi puesto de trabajo podría contigo, ni siquiera las mas veteranas, porque tu eres igual de degenerado que yo; pero basta de charla, hora de la siguiente ronda” dijo Andrea, y luego beso a su hijo “¡ahora quiero sentarme en tu puta cara y que me lamas el culo!”

    “¿lo dices enserio?” Pregunto emocionado Malcon

    “¡completamente!” Dijo la actriz, quien rápidamente coloco a su hijo boca arriba y se sento en la cara de este “¡quiero que metas tu lengua en lo mas profundo de mi culo y que me hagas gemir como una putita!”

    “¡esto es un verdadero paraíso!” Exclamo Malcon, mientras hacia lo que su madre le decia, al tiempo que este agitaba sus nalgas muy bruscamente “¡presiona con mas fuerza, mama!”

    “¡y tu lame con mas fuerza el culo de mami, que casi no te siento!” Exclamo ella, y Malcon obedecio “¡Buen hijo, asi si!”

    Tras un buen rato de besos negros, Malcon toma la iniciativa en la cama, y coloca su pene cerca del culo de Andrea.

    “¡hazlo, hijo mio, y no me tengas piedad!” Exclamo la mujer “¡no importa que llore, no importa que te suplique detenerte, aunque me lastimes de gravedad, tu solo sigue cabalgando mi culo como si no existiera un mañana!”

    “¡lo que ordene mi bella madre!” Exclamo el hijo, quien agarro bien fuerte del pelo a su madre, y le metio la cabeza de su verga en el culo “¡A la mierda, esta mas apretado de lo que pense!”

    “¡Vamos, no te detengas, hazlo con todo, a mami le gusta duro!” Grito la pasional milf

    Malcon, aunque estaba medio dudosa al principio, rápidamente se armo de fuerza y de valor, y comenzó a cogerse sin piedad a su madre.

    “¡Si, de eso estoy hablando, mas duro!” Grito ella

    “no existe nada que Asslie disfrute mas que el sexo anal y, por ende, debo hacerlo bien para no defraudar a mi madre en su dia especial” pensó el adolecente, mientras azotaba con sus manos las enormes nalgas de Andrea

    En aquel momento de sexo apasionado, Andrea y Malcon pudieron unirse a un placer que nunca antes habia experimentado y, finalmente, despues de tres horas, ambos volvieron a tener un orgasmo al unisono, y pudieron saciar su lujuria infinita.

    “¡eso fue increíble!” Exclamo Andrea, agotada, mientras su culo estaba cubierto de esperma caliente “jamas en la vida me habia sentido asi y, por primera vez en mi vida, estoy satisfecha ¡este es, sin duda alguna, el mejor dia de la madre que he tenido, y todo gracias a ti, Malcon!”

    “¡de nada, mama!” Dice el adolecente, mientras se acurrucaba cerca de Andrea “¡no existe nada que me alegre mas que verte feliz!”

    “pero dime, hijo mio ¿me seguiras respetando como madre ahora que sabes que soy una pornostar?”

    “¡por supuesto! Yo jamas podría verte con malos ojos solo porque te gusta el sexo. Ademas, si tu dejas tu trabajo, yo no podre seguir viendo los videos de Asslie. En lo que a mi concierne ¡amo tener una madre pornostar!”

    “¡y yo te amo a ti!” Exclamo Andre, y beso apasionadamente a Malcon

    Pese a que estaban cansados, ese solo beso hizo que ambos recobraran las fuerzas para seguir cogiendo como dos salvajes carentes de moral.

    Desde aquel lujurioso dia de la madre, Andrea y Malcon se volvieron madre e hijo con derechos, y mantuvieron relaciones sexuales apasionadas en secreto. A los ojos de la gente común, ellos eran una madre cariñosa y un hijo obediente pero, debajo de esa imagen, se escondía una puta culona y un bastardo pijudo.

  • Trío con mi hermano

    Trío con mi hermano

    Hola a todos. Mi nombre es Ana y quiero compartir mi experiencia.

    Una ocasión escuche ruido en el cuarto de mi hermano; como pude, fui para ver que pasaba y lo vi a el y a su novia teniendo sexo. Ella disfrutaba tanto cabalgar a mi hermano. Poco a poco me empecé a tocar. Asi hasta que ellos terminaron, pero yo seguí masturbandome en mi recámara hasta quedar dormida.

    No podía parar de pensar en lo que había visto.

    Cada que podía iba para espiarlos, mi hermano es delgado, y al verlo desnudo veía una verga dura y larga, tanto que soñaba con poder tener su pedazo de carne.

    Uno de tantos días de espiarlos me anime a confrontarlo y decirle que sabía lo que hacían cuando mis papas no estaban, así que le pedí estar con ellos, no sabía que su novia aún seguía en la casa y para mi sorpresa salió a apoyar mi petición; ya que, mi hermano se negaba rotundamente en que yo participará.

    Ella es algo llenita, piel blanca, con buen tamaño de pecho, trasero mediano; en fin, estaba buena dijeran.

    Luego de largo rato, mi hermano Acepto con una condición, no decir nada a mis papas y que sería sólo por esa ocasión.

    Para ese día especial me puse una minifalda color cafe claro, o café con leche, un top ajustado que dejaba entre ver mis pechos copa b, una tanga negra.

    Al entrar a la recámara de mi hermano, el miraba con asombro y aún pensativo, su novia me pidió sentarme en la cama en medio de ellos.

    Ella con una sonrisa me acariciaba las piernas, al tiempo que me decía que era bisexual.

    Beso mi cuello, y su mano la llevo hasta mi rajita y oh que delicia, ahí fue donde me deje llevar y comenzó todo.

    Mi hermano hacía lo mismo que ella, pero no lo deje y bese su boca con muchas ganas; pronto empecé a gemir porque la novia ya me había quitado la tanga y me chupada mi vagina.

    Metia dos dedos dentro de mi, en lo que mi hermano iba quitando su playera, mi mano tomaba su verga por encima del pantalón y me decía que ya quería sentir la. El me dijo que si, pero que primero aprendería a mamarlo.

    Casi no podía hacer nada porque esas chupadas de clítoris me hacían volar de placer. Nunca había estado con otra mujer y mucho menos con un hombre, pero que rico era lo que sentí por primera vez.

    Ya estaba desnuda, mi cuñada me chupada los pezones y mi hermano me mostró su pedazo de carne.

    Mi cuñada tomo uno de mis dedos y lo chupo, diciéndome que así chupara a mi hermano.

    Mi hermano me puso en cuatro sobre la cama, para que le chupara su miembro y su novia mi culo.

    Casi lloré de placer y para ser mi primera vez fue fenomenal.

    El sabor de mi hermano era algo como agridulce, pero yo lo mamaba con ganas, el me detenía un poco, porque aún no tenía experiencia en mamar vergas y lo lastimaba un poco.

    Me puse más al centro de la cama, mi hermano puso una playera que usa en el fútbol debajo para disimular la sangre que saliera me dijo y comenzó a penetrante poco a poco, de momento me dolió mucho, pero su novia me ayudo a olvidar un poco dándome un beso muy cachondo.

    Acostumbrada al miembro dentro mío, vino un movimiento que me hacía ver estrellitas, no se en que momento le mamaba las tetas a mi cuñada, pero era una sensación rica y rara para mi.

    Me tumbe en la cama boca arriba para que la novia de mi hermano me hiciera un 69.

    Era raro verme a mi misma con la vagina de otra chica en la cara, pero para ese momento me convertí en una perra en celo. El sabor de ella era un poco más dulce que el de mi hermano, pero igual lo disfrute.

    Ahora era el turno de la novia de ser clavada en cuatro. Yo era quien besaba todo su cuerpo y si lo disfruté mucho la verdad.

    Mi hermano aviso que ya casi iba a terminar, por lo que le rogue me dejará montarlo; tomo aire para aguantar un poco más y finalmente mi fantasía de montar a mi hermano se cumplió.

    Duramos un poco más de lo esperado, hasta que dijo que ahora si terminaría, su novia me dijo que era hora de tomar leche, el sentado a la orilla de la cama y nosotras basándonos con su verga en medio, hizo que explotara y salieran chorros de leche.

    Nos limpiamos a puro beso, nos vestimos los tres y yo agradecí porque mi primera vez fue muy rica.

    Seguimos cogiendo los tres, hasta que mi hermano y mi cuñadita se dejaron.

    El y yo seguimos gozando cada que podemos y creo que eso nos ha unido más.

    Vladimir escritor.