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  • Mariana y yo

    Mariana y yo

    Holaaa hermosuras, espero se encuentren bien les habla su amiga Beatriz lista para contarles otra de mis aventuras.

    Para los que sea la primera vez que me leen les cuento de mí. Me llamo Beatriz, tengo 25 años, mido 1.59, soy blanca bronceada, castaña clara hasta un poco abajo de los hombros, depilada completamente, cuerpo definido, pechos 34B y culo mediano. Tengo novio y tenemos una relación abierta para que yo pruebe mi bisexualidad.

    Hoy les quiero contar como terminé de amante de mi crush del gym, para todo esto les quiero contar que hace un mes comencé a ir al gym ya que quería mejorar mi figura y coincidió que cerca de donde entrena Rafa (mi novio) había uno cerca.

    En mi primer día todo iba normal, decidí acompañar a mi novio y de ahí irme caminando la verdad me vestí algo sexy digo una nunca sabe que puede pasar, decidí ir con un top rosa algo delgado que definía mis pechos, short de licra blanco a mitad de mi muslo y un moño.

    Cuando bajé del coche vi como el saludo a una chica hermosa de unos 30 años, rubia natural con cabello a mitad de su espalda, ojos claros y sonrisa hermosa. Iba con falda blanca a ras de su pequeña pero torneada colita, un top morado que dejaba ver su abdomen definido y un moño rosa hermoso.

    Ella se volteó a verme y me dijo «Hola, soy Mariana creo que iremos al mismo gym» yo algo nerviosa sin saber qué responder de los nervios solo digo «Ammm si no sabía, pero qué bueno, soy Beatriz».

    Rafa procede a irse y yo empiezo a caminar a lado de ella algo pegada intentando rozar sus manos, procedo a preguntar algo para romper el hielo «¿Y tiene mucho que vas al gym?» ella solo sonríe súper natural y responde «Si, bueno como 3 meses la verdad me gusta mucho y más que ya tengo acompañante para el sauna» me sonrojó, pero decido actuar natural.

    El entretenimiento transcurre de lo más natural, fuera de sonrisas y cierta tensión que hace que me guste más, sabía que la deseaba pero iba a formular un plan para hacerla mi sex partner. Terminamos de entrenar y ella se despidió de mí ya que Rafa pasaría por mí al gym.

    Al día siguiente decidí ir lista para el sauna con una mochila pequeña con un bikini sexy para el encuentro, saludé a Mariana en la mejilla muy cerca de los labios y procedimos a caminar al gym, en el camino decidí argumentar que venía lista «Ahora si traigo ropa para el sauna amiga», ella solo responde volteando y diciendo «Excelente por qué ya me hace falta».

    Mientras entrenamos siento esa química en nuestras miradas, dentro de mi plan estaba ese primer acercamiento en el sauna para que viera lo que se puede comer si ella quiere, así que terminando el entrene me dirijo al baño para cambiarme mientras Mariana entraba a uno frente a mí.

    Mientras me ponía el bikini sentía ese hormigueo en el cuerpo que mi fascinaba, mi bikini era básico pero sexy rojo de tiras solo tapando mis pezones y conchita sin dejar nada a la imaginación, mientras de fuera escucho a Mariana gritarme «¿Lista amiga?» A lo que solo respondo lista y abro la puerta. Para mi sorpresa veo a Mariana con el top deportivo y una mini tanga de hijo roja abajo y reí «Vaya si te lo tomaste en serio» mientras sale para tomarme de la mano y entrar al sauna, ella se acomoda en una banca junto a mí para relajarse mientras yo no paro de verla, pero decido probar que haría ella así que decido soltar las cuerdas de mi bra y dejar que se me vean las tetas mientras entrecierro los ojos.

    Para mi sorpresa logró ver como Mariana los abre y ve mis pequeños y bellos pechos, ella los ve fijamente y empieza a morderse los labios. Por dentro ya sabía que mañana podría ser mi oportunidad. Pasa el tiempo y nos levantamos, yo me amarro el bra después de darle el show a Mariana sabiendo que mañana podría probar que pasara algo, solo me despido de ella de beso pero ahora al acercarse ella acerca los labios más a mi boca casi dándonos un beso, solo reímos y se va.

    Llega el día siguiente y sabía que hoy intentaría algo nuevo con Mariana, pasa todo con normalidad pero en el momento que vamos caminando pongo cara de sorprendida y le digo «Hay no olvide mi ropa para el sauna» Mariana me ve y en todo de juego dice «Ni modos desnuda» ella solo ríe y yo por dentro sonrío ya que estaba esperando esa respuesta «Bueno pero tú tendrás que salir igual así» ella ríe en juego y entramos al gym.

    Termina el entrenamiento y nos dirigimos a los baños para cambiarnos, ahora yo decido adelantarme y gritar «Lista?» mientras ella solo responde «Si» al abrir la puerta yo salgo desnuda totalmente solo con el cabello amarrado y Mariana salió con top y tanga le digo de juego «Así no se vale, dijimos desnudas» a lo que ella responde «Te acompañaré pero adentro», la dejo pasar primero y me muevo rápido para bajarle la tanga, ella se voltea y para mi sorpresa veo una conchita pequeña depilada total y hermosa a lo que solo sonrió y le digo «Listo te toca arriba» mientras ella se quita el top lento y deja descubiertos dos hermosos meloncitos perfecto.

    Esta vez decido sentarme junto a Mariana en el sauna, descontadas ambas decido extender mi mano y tocar su muslo a lo que ella solo sonríe y me dice «Ayer casi me besas y ahora mi pierna, que sigue que me beses y me manosees» en tono de juego a lo que yo solo me acerco y le empiezo a comer toda la boca, ella solo me sigue se pega a mí y suspira mientras nuestras lenguas se tocan.

    Mi mano comienza a bajar por su cuerpo y al tomar su conchita su cuerpo se estremece y de la excitación el mío también. Empiezo a masturbarla mientras le beso el cuello y ella toma mi cabeza bajando su otra mano hacia mi culo.

    Su mano poco a poco se pasa a mi conchita que para su sorpresa estaba empapada por todo lo que ella provocaba en mi. Mientras nuestras manos nos masturbaban nuestras piernas fueron cruzándose solas listas para unir nuestras conchitas.

    El calor de nuestros cuerpos hizo que se unieran nuestras conchitas y empezó un frenesí intenso de gemidos, chupetones y besos, mientras nuestras conchitas intercambiaban líquidos deliciosos. El movimiento nos llevó a tener un orgasmo juntas mientras nos besábamos y terminábamos una con la otra.

    Nuestros cuerpos se quedaron un rato así mientras nos incorporamos poco a poco y salimos tomadas de la mano prometiendo que esta sería nuestra rutina después del gym. Procedimos a cambiarnos juntas, no sin antes robarle la tanga y decirle «Está es mía» y enseñándole la mía «Y esta es la tuya» mientras nos volvíamos a besar.

    Salimos del gym y nos despedimos con un rico y hermoso beso.

    Esta sería otra de mis aventuras espero les guste y me llenen de comentarios los leeré y contestaré a todos, créanme que esos comentarios me motivan a seguirles compartiendo mis aventuras.

    ¡¡¡Nos vemos hermosuras!!!

  • Hicieron cornudo a mi hijo por mi culpa

    Hicieron cornudo a mi hijo por mi culpa

    Soy Susana y tengo 48 años, casada de Roberto de 50 años, está triste y problemática historia ocurre cuando un día caigo en las provocaciones de mi vecino venezolano Abigail, un obrero ya mayor que supo llamar mi atención mostrándose muy seductor, amable y galante, pero que al poco tiempo fue un verdadero perro sexual.

    Yo estaba felizmente casada sin muchos sobresaltos de Beto, una vida de rutina y comodidad, sin embargo a veces sentía que podía darle más aventura a mi vida y sentirme más viva.

    Conocí a este chamo de 1.90 cm que llamo mi atención cuando un día después de verlo sucio y alborotado producto del trabajo de obrero me sonríe alegremente y me saluda, yo un poco confundida me doy cuenta que era mi vecino que hace poco se mudaba en mi edificio, bueno pensé tendré que ser educada y devolverle el saludo con una sonrisa. Al día siguiente ya en la noche lo vi totalmente cambiado con ropa bien vestida y con perfume que pude percibir muy rico en mi nariz.

    Yo: que rico, parece que no solo es alto y y muy amable sino que un señor que sabe vestirse y de buen gusto, ya no lo veo solo como un obrero de baja clase sino alguien que mis ojos y nariz agradece jejeje

    Abigail: holaaa hermosa, que gusto verla hoy… será que puedo compartir con usted unas arepas en mi casa?

    Yo: uy, no esté quiere algo más, no podría dejar que la gente hable mal de mi y menos que mi esposo se entere de esto.

    Cómo si me leyera lamente, dijo…

    Abigail: no te preocupes, no hay nadie que pueda pensar mal aquí, además solo somos vecinos… por ahora (como que por ahora)… claro dijo el, pronto seremos vecinos y amigos… quizás algo más…

    Yo: ja ja ja me reí nerviosamente pero de manera espontánea, me gusta ser seducida y sentirme deseada por tremendo hombre, un negro bien plantado pero a la vez alegre y seductor.

    Yo: pues, está bien pero que sea rápido… no quiero que piensen mal…

    Abigail: claro que sí, estaremos el tiempo que Ud. desee.

    Estuvimos conversando, riendo, y contando nuestras vidas, la confianza fue subiendo, y las arepas continuaron con cervezas, las risas continuaron con abrazos y toques inofensivos, eso me hacía creer yo jeje pero la verdad es que me gustaba, no solo me gustaba me encantaba sentirme mujer, eso era lo que hace tiempo no sentía.

    Abigail: y Susanita, como te trata la vida en pareja, es verdad que ya tu esposo no te hace sentir mujer?

    Yo: queee… pero porque dices eso jaja o mejor dicho como así lo sabes, dije colorada y muy excitada producto del alcohol.

    Abigail: jajaja se te nota, y repentinamente toca mi cintura acariciando mis grandes nalgas. (Soy nalgona es mi mejor virtud, por lo cual siempre me ha traído miradas y palabras de las calles)

    Yo: mirando hacia abajo confundida pero demasiada excitada dije, creo que no es correcto lo que hace, sentías sus tremendas manazos sobre mis nalgotas.

    De pronto siento un apretón y tremendo bulto en mi pancita, dios que rico se siente, sentía sus manos por todos lados, piernas, nalgas, raya del culo, espalda ufff que macho me dije en mis adentros, y es ahí que siento el beso con lengua que devuelvo con mucho entusiasmo, casi temblaba.

    Abigail: bueno creo que se hace tarde para tu casa, quieres regresar o quieres una aventura conmigo tu decides, te lo digo ahora, si elegís continuar será por mucho tiempo, tendrás un cornudo de esposo pero sabrás lo que es un hombre de verdad… tu decides…

    Yo: no sabía lo que pasaba, es en serio lo que me preguntó? Solos hazme tuya y cállate, pensaba… pero su mirada dominante me obligaba a decidir y decirlo…

    Yo : quiero tener una aventura contigo…

    Abigail: tendremos a Betito como cornudo en silencio?

    Yo: jajaja pobre no lo llames así

    Abigail: jajaja quiero saber si lo quieres hacer cornudo? Si quieres que yo sea tu macho y el tu cornudo.

    Yo: hagámoslo cornudo…

    Abigail: se sacó del pantalón tremenda vergota, era como el doble de mi esposo, y muy venoso, el grosor era grotesco y su negrura muy curioso, el aroma de verga se sentía tan fuerte que apestaba directo a mi nariz pero era tan delicioso porque con mi esposo no era nada similar.

    Yo: que grande, quien diría que eres tan dotado, jaja espero poder aguantar.

    Tuvimos el sexo más cochino que nunca pudiera alguien imaginar, me escupía la boca, me ahorcaba, me hacía oler su axila, mamadas que me atoraba, hasta se sentaba en mi cara con su culo peludo.

    Terminamos después de muchos polvos abrazados en su cama como dos amantes que se quieren… juramos lealtad y una aventura para siempre.

    Cada vez que nos veíamos a escondidas eran los mejores polvos, el cornudo de Beto mi esposo nunca sospecho nada, nosotros nos burlábamos de él mientras hacíamos lo nuestro.

    Hasta que después de meses intensos me arme de valor y en una pelea di por terminada la relación…

    Abigail: quiero que te quede claro, fuiste mi mujer, mi hembra y no te voy a detener pero eso sí, en lugar tuyo alguien pagará caro…no será tu esposo quédate tranquila.

    Salí llorando de su habitación, los días posteriores eran tristes y el sexo con Beto era ridículo, su pene era muy pequeño a lado mi hermoso chamo. Pero me sentía además asustada a qué se refería con esa amenaza… hasta que lo descubrí.

    Un día después de que mi hijo Joaquín fuera a su universidad a estudiar como cualquier día, su novia Marlene va directo a la casa del vecino…

    Me sentía culpable y confundida… la hermosa Marlene de tan solo 22 años estaba con este negro feo, bueno no es feo pero no merece a esta niña, la novia de mi hijito.

    Es por eso que con furia, y además celos de o reconocer, decido tocar la puerta a golpes…

    Abigail: hola Susanita después de tiempo, salió en calzoncillos con tremendo paquete entre las patas en manos de Marlene.

    Marlene: señora, que hace… Ud… no… disculpe…

    Abigail: tranquila tu, pasa Susanita o quieres un escándalo aquí?

    Ya adentro de su casa los tres entendimos que el era el amante de la novia de Marlene y que mi hijo un cornudo monumental .

    Abigail: jaja y cuéntale Marlene que es lo que le hacemos a Joaquín…

    Marlene: ya más segura al saber que era totalmente inofensiva para ella, al haber Sido amante de su actual macho.

    Marlene: bueno señora Joaquín es un cornudo consagrado jeje hace ya un tiempo que le hago tomar leche de este señor, es una de sus locuras, como? Pues después de que me llena de leche al estar con su hijo lo primero que le digo es que me haga un oral, y este parece que ni se entera jajaja y no solo eso la comida de culo que le doy a Abigail se lo paso en besos a Joaquín… jejeje

    Abigail: bueno te dije que no te iba a detener pero que alguien iba a pagar los platos rotos de esto. Te pregunto deseas que tú hijo siga de cornudo o quieres empeorar las cosas… tu decides!

    Marlene: bueno señora, la idea no era que se entere pero Ud. decide…

    Yo: mirando de lado a lado, muy triste respondí… hagan cornudo a mi hijo, pero ya no empeoren nada, no lo dañen y que no se entere por favor, ni él ni su papá…

    Jajaja se escuchaba risas y besos de parte de la ahora pareja.

  • Amiga de la vida

    Amiga de la vida

    Estaba en una fiesta de fin de curso de mi mejor amigo, allí conocí a mi amiga Lara, ella era su compañera de curso, nos habíamos visto un par de veces, pero cuando todos empezamos a realizar nuestros rumbos de vida, fue donde más contacte con ella.

    Fuimos muy unidas en esa época yo le contaba mis historias y ella las suyas, cuando termine de estudiar en la facultad y me cambie de ciudad a 2 horas de donde vivía antes, nuestra relación no fue lo mismo, pero jamás perdimos el contacto. Pararon 2 años, ella se casó, fui a su boda y a los nueve meses como bien demanda un matrimonio llego su primer hijo. Mientras todo esto le pasaba a ella, yo disfrute mi soltería, tanto con hombres como mujeres.

    Pasaron varios años después de eso y volví a mi pueblo natal, en los últimos años había perdido un poco el contacto con ella, es la verdad, pero un día yendo al supermercado me la crucé. Yo estaba decidiendo que shampoo comprar administrando mi economía. Escuche un grito de alegría saliendo por la góndola de al lado, – ¡Juli, Juli! ¿Cómo estás? Toda emocionada y alegre como ella siempre era. Hablamos un rato y quedamos para vernos para cenar en esa semana. Mientras tanto hablamos un poco de que ella se divorció, vive sola con su hijo. Y yo le conté que había vuelto. En ese instante pareció que los años nunca habían pasado y que nuestra amistad siguió intacta.

    Llego la noche en donde nos íbamos a ver y decidimos ir a un bar a tomar unas cervezas artesanales, porque ella jamás había probado, yo fui con un vestido corto entallado al cuerpo, botas cortas y una campera de cuero, ella fue con un jean engomado donde se le veía bien las curvas (voluptuosas caderas) y una remera trasparente pegada al cuerpo donde se notaba que no llevaba sostén. Cuando nos vimos ambas nos sorprendimos lo bellas que estábamos. Yo le dije que estaba hermosa, no me lo iba a callar, me conto además del divorcio que tuvo citas que fueron espeluznantes después de su lo único interesante nuevo es que había probado un trio con una pareja. Siempre tuvo curiosidad de estar con una mujer, así que había aceptado un trio por una app de citas. Yo sorprendida de los cambios de mi amiga, la noche se tornó interesante.

    Durante el bar nos alocamos un poco y terminamos en una discoteca no formaba parte del plan, pero teníamos ganas de disfrutar de la noche cuando recién llegamos ella me dice que inventemos que éramos novias, como cuando éramos jóvenes, para que los hombres no nos molestaran, pero siempre hay uno que otro, que siempre te pregunta que le gustaría hacer sándwich con nosotras. En un momento de la noche ella me confiesa, -¡me gustas!, ¡siempre me gustaste! y yo le dije que también, pero como estábamos influenciadas por el alcohol supuse que era algo tonto.

    Cuando estábamos esperando el auto para irnos a nuestras casas ella me da un beso en la boca, yo sorprendida se lo continue, porque me estaba gustando lo que estaba pasando. Justo llego el auto. Llegamos a su casa ella me agarro de la mano y me dijo no, vamos directo a tu casa, – ¿segura? Le pregunte. – ¡Si! Respondió.

    Cuando llegamos a mi casa, llegamos haciendo ruido, escandalosas y riéndonos de la noche hermosa que habíamos pasado y hace tanto no habíamos pasado una noche de disco, lo único que habíamos planeado era ir a beber unos tragos.

    Ella se fue a bañar y sacarse el maquillaje mientras yo le buscaba ropa cómoda para que durmiera. Cuando voy alcanzarle la toalla para que se secara, me dice: -¿venís a bañarte conmigo? Y cuando la vi estaba totalmente desnuda regulando el agua de la bañera semi inclinadas con esas caderas que ya venía deseando con ese pantalón ajustado que tenía puesto. Obviamente no me pude contener y la besé, me saqué lo que tenía puesto y nos metimos de lleno a la ducha.

    Ella me dijo vamos despacio quiero probarte y deleitarte entera. así que me puso de espalda a ella y me empezó a besar la espalda mientras tocaba mis pechos, que ya estaban erectos de lo caliente que estaba, me acariciaba despacio los brazos y mi abdomen, hasta llegar a mi zona pélvica, donde empezó a introducir sus dedos para tocarme el clítoris, en donde en esos primeros instantes empezaron a salir mis primeras respiraciones agitadas de placer, ella me dio vuelta y me dice: – ¿te gusta?, y yo le respondí sin aliento: -¡claro, que sí! Y nos dimos otro beso apasionado, y salimos de la ducha para transportarnos a la cama.

    Ella me empuja hacia la cama y se tira encima mío, me empieza a dar besos en el cuello y baja hacia mis pechos, llenándolos de saliva pasándole la lengua, y me las amasaba mientras las chupaba, ella bajo primera a besarme el clítoris y cuando empezó, ¡por dios! lo hizo tan rico que empezaron a salir mis gemidos automáticamente, me encantaba mirarla como lo hacía, me daba tantos lengüetazos tan rápidos que no aguante mucho y acabe. Toco mis jugos y metió sus dedos en mi boca.

    Yo me puse al lado de ella y la empecé a tocar la vulva e introducirle mis dedos, esos gemidos no tardaron en parecer, lentamente metía y sacaba mis dedos hasta que me pidió mas fuerte, saque mi arnés que tenía guardado en el cajón, me lo coloque y a ella puse en posición en cuatro y introduje el miembro de goma, estaba tan excitada que me pidió que le jalara del pelo, se lo jale mientras le daba un par de nalgadas, a ese instante aprecie ese hermoso culo que tiene. Cambiamos de posición yo me puse arriba de ella, y con los movimientos rápidos que le daba acabo de inmediato.

    Ella me saco el arnés y me dijo quiero sentir tu vagina frotándose con la mía, se subió arriba mío, abrió bien mis piernas, y puso su vagina con la mía y empezó a moverse. Despacio y suave hasta llegar rápido y fuerte en donde nuestras vulvas juntas y mojadas se sentía el máximo placer de las dos y los gemidos que salían de ambas del fuego y la pasión de esas cuatro paredes que al unisonó acabamos al mismo tiempo. Estuvimos tan candentes las dos esa noche que nos dormimos a las diez de la mañana, estuvimos toda la noche teniendo sexo.

    Cuando terminamos nos acostamos abrazadas, totalmente desnudas y traspirada que me encanto mirarla por un rato lo hermosa que se veía, ella fue la primera en dormirse. hasta que me dormí.

    Cuando nos despertamos ella me despertó con un beso en realidad, ella me dijo que hacía mucho tiempo que deseaba estar conmigo. Y que le excitaba tanto todas las veces que le contaba cuando tenía aventuras con otras mujeres, que cuando me iba de su casa terminaba masturbándose. y le pregunte -¿porque nunca me lo confeso?, y me dijo que, ¡yo! no la veía con ojos de interés sexual, si no, como amiga.

    Al irse me dio un beso tan apasionado que me quede con ganas de más. Y luego más tarde me llego un mensaje de ella diciendo.

    -En la semana nos vemos.

    -De mí no te vas a librar tan fácil

    -Te quiero!

    Espero ansiosa la semana que viene.

  • En el bingo y luego en la plaza

    En el bingo y luego en la plaza

    Es un hábito mío y de mi padre ir al bingo un fin de semana, lo hacemos para divertirnos un poco, a veces ganamos o perdemos según como estén las máquinas en ese momento.

    Esa noche de sábado mi padre no había ido conmigo y fue ahí donde viví una experiencia inolvidable.

    Decidí ir al bingo para entretenerme un rato, cuando ingrese fui a la sala de fumadores porque ahí estaba la máquina que a mí me gustaba y en la cual solía ganar.

    Las sillas de las máquinas en los bingos suelen estar bastante juntas solo se separan por centímetros.

    Al lado mío en la izquierda estaba sentado un hombre que no había visto antes, aparentaba unos cincuenta años, pero era muy atractivo, me fije en su barba rubia, en sus ojos verdes y en sus labios bien formados.

    Me incliné con mi trasero en esa dirección mostrando una actitud muy provocativa hacia él, me demoré en ingresar el billete a la máquina con toda la intención del mundo.

    Segundos después sentí una mano en mi culo que me acariciaba muy suavemente, miré hacia el costado y el hombre atractivo me estaba acariciando mientras mantenía su vista fija en mi trasero que estaba muy apretado dentro de mi jean color gris nevado.

    Me hubiese encantado que me bajara el pantalón y me chupara el trasero ahí mismo o que me diera bien duro estando apoyada contra la máquina, pero yo ya sabía que eso no era posible.

    Luego sentí unas cálidas manos deslizándose hacia la altura de mi abdomen hasta llegar a mis senos, me los tomo y masajeo suavemente por encima de mi corto top, cuando por fin pude meter el billete el hombre retiro sus manos de mi.

    Agarré la silla y la puse bien al lado de él, ahora no estábamos separados ni por centímetros.

    Hice esto porque quería que siguiera tocándome, empecé a hacer mis primeros movimientos con la máquina por noventa pesos el tiro y sentí su mano en mis muslos, separe mis piernas y se encontró con la zona de mi caliente vulva, baje el cierre de mi pantalón y él con disimulo metió su mano debajo de mi jean encontrándose con mi vagina desnuda, ya que yo esa noche no llevaba tanga puesta.

    El hecho de que no llevara ninguna tanga lo excito mucho porque me abrió mi clítoris y con dos de sus dedos empezó a frotar alrededor antes de penetrarme con ellos y hacerme dar un salto de placer hacia adelante cuando esos dedos se hundieron en mi interior.

    Empecé a hacer suaves movimientos estando en mi asiento mientras él continuaba masturbándome sin apartar sus bellos ojos de la pantalla, luego de unos minutos saco sus dedos dentro de mí, se los paso por sus labios y se lambió.

    Antes de retirarse me dijo suavemente en el oído:-Preciosa, cuando termines estaré esperándote en la plaza, voy a estar en el rincón más oscuro, pero estará lo bastante iluminado para que pueda observar tu bonito cuerpo- agarro uno de mis senos para apretarlo, se inclinó hacia mí y nos dimos un profundo beso en la boca como si fuésemos pareja y luego se retiró con una gran sonrisa.

    Llegue a ganar cuatro mil pesos, retire el cupón y fui a cobrarlo en la caja, me dieron la plata en efectivo, la guarde en mi cartera y decidí salir para ir hasta la plaza a encontrarme con ese atractivo hombre.

    Fui a la plaza y lo primero que vi fue al hombre que me ha estado masturbando bien delicioso en el bingo, estaba sentado en una de las zonas más oscuras (solo había una luz muy suave).

    Lo pude reconocer rápidamente por sus pantalones blancos.

    Fui hacia él y me senté a horcajadas encima de él.

    -Hola hermosa- me dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos y se inclinaba para darme un beso en la boca.

    -Hola guapo- le respondí y luego le di otro beso con mucha lengua de mi parte.

    Él me quito el top y un poco de la luz de la luna baño mis pechos desnudos dejando ver todas las curvas.

    -Hermosos- susurro él llevándoselos a la boca y yo empecé a frotarme hacia adelante contra el hombre hasta que sentí su erección entre mis piernas.

    La erección del hombre cada vez se endurecía más con mis movimientos. Me puse de pie y le desabroche los botones de su pantalón para luego dejarle la pija completamente al aire libre, él me puso ambas manos en mis nalgas y me bajo mi jean, luego volvió a apretar con fuerza mi culo buscando introducir uno de sus dedos en el interior de mi trasero.

    Me puse de rodillas ante él y le moví el miembro de arriba a abajo sintiendo toda su longitud (me di cuenta de que su verga era larga) y a su vez le acariciaba lentamente la cabeza de la pija con la yema de mis dedos.

    No aguanto que se la tocara por más tiempo, simplemente me agarro de la nuca, me hizo abrir la boca y su miembro hizo contacto directo con su lengua mientras él me acariciaba el cabello.

    Con sus manos libres me abrió mis nalgas e ingresaron sus otros dos dedos para moverse en mi interior al mismo tiempo que yo le estaba chupando deliciosamente su verga.

    Él empezó a hacer movimientos con su pelvis hacia al frente, casi me ahogue con esa verga tan larga, pero disfrute de la sensación y me estremecí de placer cuando volví a sentir sus dedos bien hundidos, estaban tan al fondo, nunca nadie me los había metido así y luego fue su mano entera la que llego al interior de mi trasero.

    El hombre me volvió a agarrar de la nuca, levante mis ojos para mirarlo fijamente mientras él movía cada vez más frenéticamente su mano.

    Saco su mano completamente llena de mis fluidos, la extendió hacia mí y yo empecé a chuparle dedo por dedo con total lentitud luego le lambí la palma de la mano dejándosela limpia de mis jugos, pero con el sabor de mi saliva.

    El hombre se levantó del banco de la plaza y me dijo a mí que me siente ahí apuntando el culo hacia él, tome esa posición, después me tomo fuertemente de la nuca otra vez para acercarme a él hasta que pude sentir su aliento sobre mí y me penetro con una sola embestida.

    Dejo su miembro unos segundos palpitando adentro mío luego empezó a moverse y lo hizo lento aunque con mucha sensualidad haciendo que mis tetas se movieran suavemente sobre la madera del banco.

    Mis tetas se movían cada vez más rápido y el roce de la madera contra mis senos más sus embestidas en mi trasero me excitaban muchísimo, empecé a tocarme la vagina y a mover el culo hacia adelante y hacia atrás.

    Luego el hombre se sentó en el banco y yo me senté arriba de él mirando hacia un costado, me puse esta posición para saltar en una buena verga como siempre me ha gustado.

    Después de estar unos buenos minutos saltando sobre esa pija pasamos a la posición final en la cual él volvió a tomar el control de mi cuerpo acostándome sobre el banco y poniendo ambas de mis piernas sobre sus hombros, yo apoye mi cabeza y me relaje por completo recibiendo las últimas embestidas que ya eran mucho más suaves e intensas a la vez.

    Cuando acabo lo hizo completamente en mis senos, me dio un último beso y su número de teléfono, antes de marcharse me dijo:

    -Llámame cuando quieras ser follada otra vez.

    -Así lo haré- susurre cuando ya se hubo ido.

    Me quedé sentada ahí con mis piernas abiertas y al instante amaneció, me empecé a masturbar y me detuve cuando mis piernas temblaron de placer.

  • Mi primera vez con una mamá del prescolar

    Mi primera vez con una mamá del prescolar

    El viento azotaba y la fía llovizna calaba hasta los huesos. Detuve el auto donde pude, estacionando lo más cerca que podía del edificio del prescolar. Tenía una hija pequeña y quería evitar que se mojara al ingresar al lugar.

    Preparé la niña, nos bajamos del auto y corrimos de la mano hasta la escuela. Siempre me gustaba verla entrar hasta que desaparecía de mi vista y no había clima que detuviera mi costumbre.

    Parada bajo la llovizna y el viento noté que detrás de mí alguien renegaba con su auto, que no arrancaba. Una y otra vez escuchaba el rugido del motor que no llegaba a encenderse. Ya el sonido y la insistencia del conductor empezaban a impacientarme. Me agaché para ver quién estaba dentro del auto y conocí a la conductora. Era la madre de una de las amigas de mi hija. La ubicaba porque éramos las dos madres más jóvenes del prescolar.

    Golpeé el vidrio del conductor y gesticulé con los labios: “¿todo bien?”. Victoria, la mujer, bajó el vidrio.

    – No me arranca el auto – dijo, con fastidio, como si nos hubiéramos conocido de toda la vida.

    – ¿Necesitas ayuda? – le pregunté.

    – No… Bueno, sí. Olvidé mi teléfono en mi casa, no tengo cómo llamar al mecánico – respondió.

    Le presté mi celular, ella agradeció y llamó al mecánico. Habló durante cinco minutos y cada vez su voz se hacía más fuerte y cargada de enojo. Cortó el teléfono.

    – Gracias. Pueden venir a verlo dentro de cuatro horas – me contó. – Me llamo Victoria – añadió.

    – Yo soy Florencia. La mamá de…

    – Sí, ya sé quién eres. Te veo siempre – me interrumpió Victoria. Le sonreí. Yo también la veía siempre. Éramos las dos más jóvenes de todas las madres del prescolar. Ambas rondábamos los 25 años. Además, Victoria tenía una belleza común, pero destacaba siempre por demás. Tenía una larga cabellera castaña hasta la cadera, siempre vestía tops dejando ver un piercing en el ombligo, y pantalones ajustados. Se notaba la juventud en sus curvas.

    – Puedes venir a mi casa, vivo no muy lejos de aquí – dije, sin pensar. Me daba pena que deba quedarse con este frío sentada en el auto esperando al mecánico.

    – ¿De verdad? Es muy amable de tu parte.

    – Sí, vamos en mi auto… tomamos un café en casa, algo calentito. Victoria aceptó. Tomó el abrigo del asiento del acompañante y juntas nos subimos a mi auto.

    Por alguna extraña razón me sentía nerviosa mientras conducía. No sé si era por invitar a una desconocida a mi casa, o porque la simple presencia de Victoria hacía que el corazón se me acelerara. Nunca fui de socializar mucho, pero algo en ella había hecho que derribara toda mi timidez. Además, intenté convencerme, no podía haber mirado hacia otro lado cuando sabía que aquella joven tenía que esperar cuatro horas a que vinieran a arreglarle el coche.

    En el camino hablamos poco, era Victoria la que sacaba charlas. Me preguntaba dónde vivía, si trabajaba, si tenía otros hijos… “A tu esposo también lo veo siempre, a la salida de la escuela”, me dijo. No sabía que nos tenía tan en cuenta.

    El trayecto fue corto. Ingresamos a mi casa, mi marido volvería a la noche.

    – Ponte cómoda, siéntete como en casa – le dije, mientras iba a la cocina a preparar café.

    Al regresar al living, Victoria se había quitado la campera, el suéter y llevaba, como de costumbre, una sudadera corta que apenas le tapaba el busto, dejando ver su piercing y su pálido vientre. Estaba mirando con interés los cuadros sobre la chimenea.

    – Hacen una hermosa pareja – me dijo, mirando una foto de mi boda. – Los dos son muy sexys – bromeó. Yo reí nerviosa. No era una mujer celosa, pero Victoria sabía cómo hacerme poner incómoda.

    Tomamos café, hablamos de crianza, de nuestras hijas, de la escuela, de otras madres. Victoria no tenía esposo, estaba criando a la niña sola.

    – Mejor así – dijo. – Puedo vivir con total libertad y hacer lo que me plazca. Hasta dormir desnuda sin que nadie me moleste… o estar lista para que cualquiera lo haga – volvió a bromear. Sonreí incómoda.

    – Yo nunca, no… es decir, mi marido fue mi primer novio y… bueno. Yo duermo con pijama – dije, como una estúpida. Victoria río fuerte.

    – Deberías probarlo. Se duerme bien. Aparte no creo que tengas nada que ocultar o avergonzarte. Eres bellísima – dijo, apoyando la taza de café sobre el plato y mirándome de arriba hacia abajo. Un calor, que no tenía nada que ver con la infusión, invadió mi cuerpo.

    – Gracias – respondí con un hilo de voz. Victoria volvió a reír.

    – ¡No me tengas miedo! – dijo, con una risotada.

    Sonreí tímidamente. Victoria se incorporó y comenzó a levantar las dos tazas y el platito de galletas que habíamos compartido, consciente del momento incómodo que me había hecho pasar. Me quedé sentada en la mesa, mirando un punto fijo y ese punto fijo era la foto de mi boda, que minutos antes ella había observado.

    ¿Qué me pasaba? Siempre fui tímida, me costaba mucho involucrarme con las personas, pero nunca me había pasado esta situación. Una mezcla entre timidez, sentirme turbada, pero al mismo tiempo con el corazón acelerado que nada tenía que ver con mi incomodidad.

    La respuesta vino a mi mente y me golpeó como un rayo. Deseo. ¿Será? No, no podía ser. Jamás me había fijado, ni gustado, ninguna mujer. Siempre me encantaron los hombres. Disfrutaba muchísimo el sexo con mi marido. Sentir su miembro dentro mío, las embestidas, sentir el sabor de su semen en mi boca. Me ruboricé. Mis pensamientos habían ido demasiado lejos.

    – Ya lavé tod… ¿te sientes bien? ¿quieres que me vaya? – Victoria interrumpió mis pensamientos.

    – No, estoy bien… el café… voy al baño – dije.

    Llegué al baño y me miré al espejo, estaba roja y sudada. Qué vergüenza, qué estúpida que era. Me mojé el rostro y salí.

    – ¿Estás bien? – volvió a insistir Victoria, que se había quedado esperando en la puerta del baño.

    – Sí. Tenemos muchas horas por delante, ¿vemos algo en Netflix? – propuse. Victoria sonrió y asintió.

    Nos sentamos en el sillón y elegimos una serie de médicos aburridísima. Estaba segura que ninguna de las dos estábamos prestando atención a la trama. Victoria se movía todo el tiempo, suspiraba, colocaba una pierna encima de la otra y luego cambiaba de opinión. Se estiraba, movía su pierna con nerviosismo, como un tic.

    Yo, en cambio, estaba dura como una estatua mirando fijo la televisión.

    Victoria rompió el hielo haciendo comentarios graciosos de la serie que estábamos viendo. Tenía que admitir que hacía de todo para que yo me sienta cómoda. Entre chiste y chiste comencé a relajarme. Pronto, las dos bromeábamos y reíamos sobre lo que estábamos viendo, que no era nada gracioso. Comencé a sentirme a gusto.

    – ¿Sabes? Podríamos ser grandes amigas – le dije.

    – Yo no quiero ser tu amiga, Flor – me dijo.

    – Oh – mi ilusión se había pinchado como un globo.

    – No, no puedo ser amiga de la gente que me gusta – dijo Victoria, con una sonrisa. No respondí. Sólo mi corazón respondió por mí, dando un respingo.

    Victoria se me acercó aún más en el sillón, me miraba con una sonrisa. Yo sólo la observaba con la respiración entrecortada. La tenía cada vez más cerca.

    – Siempre te he observado, cuando te quedas en la puerta de la escuela… qué hermoso culo tienes – dijo. No me ruboricé, estaba petrificada, pero disfrutaba oírla decir eso.

    Puso su mano en mi rodilla y comenzó a subir con un dedo hacia arriba, como marcando un camino. Luego, retrocedía hacia la rodilla y volvía a subir. La miré a los ojos. Con esa mirada Victoria entendió que podría hacer conmigo lo que quisiera. Yo ya no era yo. No era la Florencia de siempre, la madre dedicada y la devota esposa. Deseaba que esa mujer que tenía a mi lado me bese, sentir sus labios en mi boca, en mi cuello, deseaba sus manos recorriendo mi cuerpo.

    Victoria me sonrió con dulzura y se acercó aún más. Cuando estuvo a escasos milímetros de mí, me miró fijamente, su mirada pedía consentimiento. Tragué saliva y asentí.

    Victoria me besó con ternura, como pidiendo permiso. Su piel era suave, su perfume me embriagaba. Sin pensarlo demasiado, abrí mi boca y dejé que su lengua jugueteara en la mía. Nuestras lenguas se entrelazaron y ya la respiración caótica se había hecho parte de las dos. Victoria me mordía los labios con deseo. Yo sólo quería que su cuerpo se fundiera con el mío, tal cual lo hacían nuestras bocas.

    Comencé a acariciarla mientras nos besábamos, pasaba mi mano por su brazo, su cuello, el contorno de su cintura. Me desconocía a mí misma, pero lo estaba disfrutando. Disfrutaba del cuerpo de aquella mujer que tanto había observado durante meses. Sólo que no sabía, hasta ahora, que la deseaba.

    Victoria también comenzó a acariciarme, pero sus caricias fueron más osadas que las mías. Rápidamente sus besos se tornaron más apasionados y su mano comenzó a vagar por debajo de mi ropa, llegando suavemente hacia mis senos. Los acarició con delicadeza y luego los apretó.

    Mi sexo comenzó a mojarse rápidamente, Victoria me estaba calentando como nunca antes me había sentido. La imité, pasé mi mano por debajo de su top y acaricié sus turgentes senos, que estaban más al alcance que los míos.

    Victoria se detuvo por un segundo para sacarse rápidamente el top y también mi ropa, dejándome en sostén. Era una diosa, llevaba un brasier blanco, sencillo, pero sumamente sensual. Se sentó encima de mí, poniéndome una pierna a cada lado, y quedamos cara a cara. Suavemente comenzó a acariciarme el borde de mi mandíbula, bajando con sus dedos por mi cuello, mi clavícula, acariciándome y apretujándome los senos por encima del brasier. Yo la sostenía por la cintura, sin dar crédito a lo que estaba pasando. Estaba disfrutando muchísimo.

    Victoria me quitó el sostén y comenzó a acariciarme con suavidad los pezones, de vez en cuando los pellizcaba con delicadeza. Comenzó a besarme nuevamente, mientras se meneaba encima de mí.

    – Qué caliente me pones – susurró.

    Mi sexo palpitaba y pedía a gritos atención. Como si fuera telepatía, Victoria acató la orden. Me desabrochó el pantalón y metió su mano por debajo de mi ropa interior. Yo siempre estaba depilada, odiaba tener vello púbico.

    Metió dos dedos en mi boca y se los chupé como buena mamadora que era. Una vez mojados, comenzó a acariciarme el clítoris. Vaya, esa mujer sí que sabía lo que hacía. Comencé a jadear. Victoria me miraba fijamente, con deseo y con lujuria mientras jugueteaba con mi clítoris. Yo sólo jadeaba y mordía mis labios.

    – Sácame, sácame toda la ropa – imploré. La voz salió de mi boca sin pensarlo.

    Victoria sonrió, se bajó de mí y me quitó lentamente el pantalón y mi ropa interior. Estaba completamente desnuda y entregada a aquella mujer, a la madre del prescolar, a la mujer que había visto decenas de veces en la puerta de la escuela.

    Me quedé desnuda sentada en el sillón. Ella todavía llevaba brasier y pantalón. Me acerqué lentamente y comencé a besarle el vientre, por debajo del piercing, a veces jugueteaba con mi lengua con su arito en el ombligo. Aspiraba su aroma, su perfume, apoyaba mi mejilla en su vientre sin poder creer lo que estaba sucediendo. Me paré y la besé, tomándola por la cabeza. Lentamente, mis manos fueron bajando y le desabroché el brasier. Victoria suspiraba.

    Comencé a bajar nuevamente, y fuera de mí misma, comencé a chupar y besar sus senos y pezones. Eran turgentes, duros, como si nunca hubiera amamantado. Mientras besaba y jugueteaba con mi lengua en uno de sus pezones, con la mano acariciaba el otro. Luego intercambiaba. Victoria gemía.

    – No sabía que sabías dar placer a una mujer – dijo.

    – No lo sé, eres la primera- admití sonriendo.

    Después de dedicarle mucho tiempo a sus pezones (ella, a su vez, acariciaba los míos), me volví a sentar en el sillón, para besar nuevamente su vientre mientras ella estaba parada frente a mí. Desabroché su pantalón y de un tirón se los bajé, con la ropa interior incluida. Frente a mí apareció su sexo, con unos pelitos bien recortados y castaños. La imagen me impactó y me volvió a la realidad. Jamás había estado con una mujer.

    Por un segundo, me quedé sin saber qué hacer, petrificada. Victoria tomó la iniciativa, como venía haciendo hasta ahora. Me empujó hacia atrás, me abrió las piernas y se agachó frente a mí.

    – Yo te voy a enseñar cómo es estar con una mujer – sentenció.

    Comenzó a besarme la parte interna de mis muslos, y fue subiendo lentamente. Cuando llegó a mi sexo se detuvo, sentía su respiración caliente en los labios de mi vagina. Se tomó un segundo para admirar mi sexo y pasó la lengua lentamente, desde abajo hacia arriba. Me estremecí. Amaba que me dieran sexo oral. Pero jamás lo había hecho una mujer.

    Victoria lamía mis labios mayores, luego, ayudada con sus dedos, los abrió y comenzó a pasar su lengua por los labios menores, deteniéndose en el clítoris. Luego, comenzaba nuevamente la danza con su lengua. Yo sólo gemía y suspiraba, jamás me habían dado una mamada así.

    – Guau, qué buena eres

    Victoria sonrió. Acarició con sus dedos mi sexo y comenzó a meter un dedo, luego dos, y después tres. Los metía y los sacaba con un sensual vaivén. Al ritmo de sus dedos, le sumó la lengua sobre mi clítoris. Yo estaba en la gloria. Me lo chupaba haciendo círculos con la lengua, luego hacia los costados, me lo succionaba con delicadeza, mientras hacía un mete-saca con sus dedos en mi vagina. A estas alturas mis gemidos se habían convertido en gritos. Sacó los dedos y volvió a chuparme con lujuria y pasión. Me penetró con su lengua, jamás había sentido una sensación así.

    – Síii, síii, dale, dale, sigue por favor, no pares – le rogué. Victoria me estaba comiendo el coño como nunca antes me lo habían comido. Qué mujer. Apreté su cabeza contra mi sexo mientras ella había abarcado mi vagina con su boca y me miraba con lujuria.

    – ¡¡Síii por favor, no pares!! ¡Dale! – grité, fuera de mí.

    Con una descarga eléctrica, Victoria hizo que me venga en su boca. Había tenido el mejor orgasmo de mi vida.

    Suspiré, continuaba con la respiración entrecortada y me di cuenta que estaba empapada. Victoria se incorporó, sonriente y limpiándose la cara con el dorso de la mano. Le hice señas que se acerque y la besé y sentí el sabor de mi sexo en su boca.

    Me recosté en el sillón y le pedí que se acerque, quería besarla, tocarla, quería devolverle todo lo que me había hecho. Victoria, en cambio, quiso ir más allá.

    – ¿Te animas a chupármela? – preguntó.

    – Claro que sí – le respondí.

    Victoria me empujó y se fue acercando a mí, hasta que entendí lo que quería hacer: quería sentarse en mi cara. La dejé, ya no me importaba nada.

    Me acosté y se subió encima de mi cara y, por primera vez en mi vida, lamí un coño. Estaba súper mojada, era fabuloso. Repetí los mismos movimientos que había hecho ella: con mi lengua recorrí sus labios mayores, y luego, comencé a abrirme paso en su vagina. Mi lengua iba hacia adelante y hacia atrás, pasando por todo su sexo. Victoria gemía y se acariciaba las tetas.

    Le dediqué toda mi pasión y lujuria a su clítoris, chupándoselo, haciendo una cruz con mi lengua: hacia arriba, hacia los costados, hacia abajo… Victoria comenzó a menearse en mi rostro. Parece que lo estaba haciendo bien.

    Me estaba calentando nuevamente. Me las arreglé y mientras le comía el coño a mi nueva amiga, comencé a masturbarme.

    Victoria gemía y se magreaba las tetas mientras yo le chupaba el clítoris y la penetraba con mi lengua. Tenía ganas de hacerle todo a esta mujer. Saqué mis dedos mojados de mi sexo y mientras le comía el coño a Victoria, le metí lentamente un dedo en su ano. Victoria gritó y comenzó a gemir más fuerte. Empezó a balancearse cada vez con más ritmo sobre mi cara: ella se estaba cogiendo mi boca.

    Sus tetas estaban rojas de cómo se las había tocado.

    – ¡Ay por dios no pares! – gritó.

    Mi lengua viajaba frenéticamente de su clítoris hacia su vagina, donde se la metía hasta el fondo. Mi dedo seguía jugueteando en su ano. Pronto sentí un estallido de líquido en mi boca y supe que se había venido.

    Victoria suspiró y se bajó de mi cara y se recostó a mi lado, nos besamos, nos acariciamos las tetas y nuestros sexos, en silencio. Había sido la mejor cogida de mi vida.

    Nos quedamos en silencio, dándonos caricias y besos un tiempo más. Victoria acariciaba mi cabello, mis pezones, me besaba con dulzura.

    La visita había terminado y la tenía que llevar nuevamente hasta su auto. Viajamos riéndonos y hablando banalidades. Ya todo era distinto.

    Al bajar me dio un abrazo y un pícaro pellizcón en un pecho. Cuando se fue, vi que había dejado en la guantera su número de teléfono.

    Esta aventura había tenido un inicio, pero no un fin.

  • Los primeros cuernos de mi esposo (parte 4)

    Los primeros cuernos de mi esposo (parte 4)

    Desperté un poco asustada y confundida. Volteé en mi cama y ni mi esposo ni Pamela estaban ahí. Yo estaba totalmente desnuda llena de los fluidos de dos hombres y una mujer. La experiencia que había tenido había excedido y roto todos mis paradigmas y límites en el sexo.

    Busque darme una buena ducha caliente, lave bien todas mis partes íntimas pero mientras pasaba mis manos por mi vagina y mis senos, los recuerdos venían a mi y me calentaba, aún que en mi interior estaba enojada con mi esposo pues había vuelto a serme infiel, y había prometido que no lo volvería a hacer, pero había disfrutado más en una noche que lo que había echo en toda mi vida.

    Mi esposo se encontraba en la planta baja. Me senté junto a el, y me saludo afectuosamente como si nada hubiera pasado. Yo quería hablar de lo sucedido pero se volvió a mi, cerro mis labios con un beso y me dijo.

    Tranquila tu siempre serás mi puta.

    Sabía lo que esa frase significaba, de cierta manera me dió tranquilidad, por qué no quería que nuestra relación termine.

    Pasaron las semanas y mi relación con Pamela lejos de enfriarse se volvió más cercana y aún que nunca hablamos del tema nuestras miradas se cruzan de vez en cuando con complicidad. Alonso me trataba con más frialdad y muy político y la verdad por mi mejor, no volvimos a topar el tema.

    Después de unas semanas mi esposo me dijo que Peter estaba de visita en Ecuador junto con su esposa y que nos habían invitado a pasar unos días en la playa junto a ellos. Son buenos amigos de la juventud de mi esposo. Peter y Viviana eran un matrimonio feliz y exitoso que vivía en EEUU. Ellos se conocieron en Ecuador ya que Viviana era una hermosa mujer Ecuatoriana y me identificaba físicamente con ella de una trasero bastante rico y senos bien pronunciados, cabello castaño y rasgo finos con todo el sabor latino muy atractiva pero Peter era todo un americano, rubio, ojos azules con físico bien cuidado, que en un intercambio colegial en su juventud conoció a Viviana y a mi esposo.

    Llegamos a horas de anochecer a una casa bastante acogedora, completa y exclusiva con un Jacuzzi grande y ellos fueron muy gentiles desde nuestra llegada. Peter había recibido una propuesta laboral en Europa y sería mucho más difícil el contacto con mi esposo, especialmente por qué habían hecho una promesa de amistad hace años y era el motivo de la invitación. Yo no entendía de lo que se trataba pero no me moleste en preguntar tampoco. Estábamos cansados del viaje y nos retiramos a descansar.

    No me gustaba como Viviana miraba a mi esposo pero supuse que era por ver ya a un alguien más maduro y buenmozo y no a un joven apuesto cómo era cuando se dejaron de ver. Y no puedo negar que Peter también me parecía muy simpático, no suelo sentirme atraída por hombres fácilmente, pero el me hacía sentir rara.

    En la noche mi esposo me busco para tener sexo, y la verdad yo también tenía muchas ganas. Me trato como me gusta como una puta. Me hacía gemir, con su fuerte bombeo y en mis adentros quería que nos escucharán pues aún que estábamos en diferentes habitaciones, grite de placer para hacerme presente. Terminamos juntos y nos dispusimos a descansar, ya que al otro día organizamos una mañana para conversar y ponernos al corriente todo lo que no se había podido en años.

    La mañana y tarde transcurrió entre risas, conversación, comida y vino. Me entere que Viviana Y mi esposo fueron novios antes de conocer a Peter. Lo cual me aclaro mis sospechas y fue la respuesta del por qué miraba asi a mi esposo. Cuando ya cayó la noche Peter nos invitó al Jacuzzi. La verdad estábamos muy cómodos y algo mariados por el vino y cócteles que tomamos todo el día.

    Viviana no había entrado aún, y cuando llegó era una imagen increíble por su diminuto bikini, recorrería su cuerpo con mi mirada, hasta que la voz de mi esposo me interrumpió diciéndole lo bien que se veía, felicitando a Peter también. Peter lejos de mostrarse incómodo sonrió y me lanzó un piropo también diciéndole a mi esposo, tu esposa también tiene un cuerpo de diosa.

    Yo me sonrojé, y sonreí ligeramente pero eso me había pegado directamente en mi vagina, calentándola al instante.

    Esto se merece más mojitos. Dijo mi esposo mientras salía del Jacuzzi, te ayudo contestó Viviana y salieron. No niego que me dio celos pero estaban cerca y a la vista mía.

    Los seguía con la mirada, no me percate que Peter se había acercado un poco más y su mano se estiró hasta tocar mi pierna disimuladamente debajo del agua. Me quedé congelada mientras sentía su mano recorriendo mi muslo acercándose peligrosamente hasta mi vagina.

    Tu esposo debe estar muy feliz de tenerte, eres muy hermosa – me confesó Peter.

    Le sonreí nerviosa, pero la verdad el también me atraía.

    Tu también tienes una esposa muy llamativa Peter. Sentí su mano rozando mi vagina y por instinto, abrí mis piernas, me pasó su mano entera por mi sexo, aunque no noto la humedad, yo estaba muy caliente pues el también me gustaba. Al final ya era una puta.

    Viviana se acercó con par de cócteles. Peter disimuladamente quitó su mano. Que tal si jugamos un pequeño juego de confesiones nos dijo mientras me extendía el mojito. Mi esposo acercándose le extendió el mojito a Peter y acepto por los dos.

    Comienza me dijo Viviana. Se que quieres preguntar algo.

    La verdad descubrir que Viviana había sido novia de mi esposo en su momento me tenía intrigada.

    ¿Tuviste relaciones con mi esposo? pregunté.

    Ella sonrió, miro a Peter que también sonreía, y la muy descarada dijo. Tu esposo es un semental como Peter y la verdad lo extraño mucho, acto seguido se acercó a mi esposo y comenzó a besarlo. Mi esposo devolvió el beso. Yo estaba atónita no lo podía creer. Regrese a ver a Peter, y como si se tratara de un show, Peter los veía tranquilo tomando su mojito mientras tenían su apasionado beso y mi esposo ya había posado una mano en sus senos.

    Salí del Jacuzzi indignada, mientras esa escena transcurría y me dirigí hacia el interior de la casa. Claramente perturbada. No pasó ni un minuto y oí detrás mío, déjalos que se diviertan, mientras me daba vuelta vi a Peter.

    Hagamos lo mismo. – me susurro al oído

    Se acercó a besarme y abrí mi boca deseosa de sentir a ese hombre en venganza de lo que hacía mi esposo. Aquí está mi venganza pensé.

    Viviana tenía razón en algo. Peter también era un semental del cual me sentía muy atraída. Sus manos se paseaban en mis senos y mi trasero, safo la parte superior de mi bikini liberando mis senos . Yo le dejé hacer lo que quiera. Total ya había culiado con otro. Ahora quería la verga de un hombre que en realidad me gustaba.

    Busqué liberar su bulto. Mientras el metía sus dedos en mi vagina. Y yo gemía como una perra. Me cargo entre sus brazos con camino a la recamara. Regrese a ver hacia el Jacuzzi y Viviana ya le estaba mamando la verga a mi esposo.

    Terminamos de desnudarnos entre beso y beso. Me colocó encima de el con mi vagina en su cara y yo quedé frente a su verga firme, que me invitaba a devorarla, hicimos un delicioso 69.

    Devoré ese trozo de carne con un gusto enorme. Quería que sienta hasta el interior de mi garganta. Solo me detenía cuando su lengua hacía que me pase electricidad por todo lo cuerpo. Peter lamía todo de mi, hasta que llegó a mi ano. Fue tan delicioso sentir su lengua en mi hoyito que dejé de chupársela por lo intenso de su sexo oral.

    Me invitó a subirme en él, nos miramos fijamente con complicidad, hasta que los gritos de Viviana nos interrumpieron, mi esposo le estaba dando la cogida de su vida también. Peter se rio y me tomo de la cintura para subirme. Sin pensarlo pasé mi pierna por arriba de él, coloqué su verga en la entrada de mi mojada vagina y disfruté cada centímetro que se introducía en mi.

    La cabeza de su verga perforaba mi interior sin compasión y yo me corría una y otra vez a chorros. Culeaba como un perra, quería sentir mis senos aprisionados por su pecho y sus manos. Mis pezones lamidos y pellizcados y mi vagina usada como la de una puta.

    Cambiamos de posición me puso en 4, apoyando su mano en mi espalda baja para que mi culo quedará totalmente levantado y mi cara contra las sábanas.

    Despacio le dije, cuando tomo su verga para darme por el culo. Este era mi macho de las fantasías, con él quería que mi esposo sea un cornudo al cual le iba a entregar todo. Hundió su miembro hasta el fondo. Me hizo gemir de placer y dolor sentir esa verga que llenaba culo. Pero me encantaba, tanto que yo también movía mis caderas para que la meta hasta el fondo. Me comenzó a taladrar mi culo sin compasión y yo gritaba.

    Después me invitó a chupársela, yo sin esperar me metí esa verga hasta mi garganta, la limpié de arriba abajo, llena de mis jugos. Tenía mis hoyos abiertos y dispuestos a seguir dándoselos. Y ocurrió lo inesperado.

    Volvió a pedir que cabalgara su verga, me monte con gusto, nos besamos intensamente mientras me culeaba. Hasta que me di cuenta que mi esposo nos miraba. Yo salte totalmente avergonzada. No esperaba que mi esposo me viera corneándolo. Peter se rio nada más.

    Mi esposo, se acercó a mi y me repitió lo de siempre.

    – Tranquila siempre serás mi puta- y me beso.

    Yo devolví sus besos con cariño hasta que sentí los brazos firmes de Peter para que vuelva a ponerme sobre el. Me beso mientras dirigía nuevamente su verga en mi vagina. Mi esposo puso su miembro que necesitaba revivir en mi boca.

    Nunca había hecho esto pero me sentía en un éxtasis total. Dos machos que me encantaban me estaban culeando. Y yo era una puta con una verga en mi vagina y la otra en mi boca y tenía el sabor de la vagina de Viviana eso me excitaba aun más. Me encantaba cornear y ser corneada.

    Mi esposo se acercó por mi retaguardia, con un comentario dirigido a Peter.

    ¿Ya le abriste el culo a mi mujer?

    Peter solo atino a sonreírse, yo estaba drogada de lujuria, y la exitacion de comenzar a sentir la verga de mi esposo resbalandose por mi culo mientras Peter me daba por la concha, me hizo perder la cabeza.

    Me estaban culeando por mis dos orificios. Todo lo que había pasado con mi esposo con Alonso y con Pamela era para este momento. Culeando frente a mi esposo con su amigo y el también metiéndome la verga. Era feliz.

    Mi esposo bombeaba con fuerza en mi culo y Peter hacia lo suyo con mi vagina. Yo movía mis caderas con cuidado pues no quería que ninguno de los dos salga de mi. Era una puta que quería dos vergas y que ese momento nunca termine.

    Bese a Peter metiendo mi lengua, pronto sentía ya la verga de Peter palpitando en mi interior. Era momento de sentir su leche en mi. El estúpido de mi esposo nunca me advirtió y yo no me estaba cuidando. Pero no me importaba. Solo quería leche.

    Peter se descargo entero en mi, y yo también en el, mi esposo se quedó quieto y veía como disfrutaba de la verga de su amigo. Fue un momento muy eléctrico e intenso.

    Me recosté sobre el pecho de Peter. Y en ese momento entro Viviana, dirigiéndose a mi esposo.

    – Aquí estás tramposo, dijiste que solo venías a espiar. – le dijo.

    Mi esposo sonrió mientras sacaba la verga de mi culo. Viviana se aproximó a él y comenzó a lamer su verga en frente de todos.

    – Que bueno que volviste a parar está deliciosa verga para mí – me dijo la descarada.

    La mamaba de manera increíble, se la metía toda e intentaba abarcar su bolas también. Era una experta, de seguro está no era su primera vez. O Peter era un cornudo experimentado o culeaban todos los días sin límites. Pues Peter no sé inmutaba con el acto que el también veía.

    Viviana acostó a mi esposo a nuestro lado y comenzó a cabalgarlo como una perra en celo, que deliciosa imagen de mi esposo corneándome una vez más, con esa hermosa puta.

    Peter tomo mi cabeza y me la acerco a su miembro, yo llena de su semen en mi vagina, accedí con placer a volver a levantarla. Una vez que su verga estaba tiesa en mi boca, tomo mis cabellos gentilmente me acerco a su boca, metió su lengua en mi y me aparto.

    Se puso detrás de Viviana su esposa y ella lo vio pícaramente y freno sus movimientos para que el se coma su culo primero y después si penetrarla, igual despacio hasta que se acostumbre a las dos vergas adentro.

    Se notaba la excitación de Viviana besaba a mi esposo se reincorporaba y besaba a Peter, ella también disfrutaba intensamente yo era una excitada espectadora en ese momento.

    – Que rico volver a sentir estás dos vergas dentro de mi nuevamente. dijo Viviana.

    Me miró y dijo, no te sorprendas preciosa. Me encantan estos machos y yo sé que a ti también. Tomo mi mano y me acerco a ella para fundirse en un beso conmigo. Yo confundida pero excitada le devolví el beso.

    Comenzó a masturbar mi vagina. Metía sus dedos se embarraba de mis jugos y el otro semen de Peter y se los chupaba, me los volvía a meter y me los daba de probar a mi. Me incline hacia mi esposo, lo mire y le dije con el mayor de las felicidades. Te amo. Y lo bese.

    En ese momento mi esposo se vino en Viviana, ella gritaba de placer al sentir la leche de mi esposo en su interior. Cada pareja besaba a su pareja pero Viviana tenía aún las dos vergas adentro.

    Viviana se levantó y tomo a mi esposo de las manos. Lo levanto y le invito a bañarse. Yo me quedé con Peter, limpiando su verga con mi boca.

    Volvió a penetrarme con mi piernas en sus hombros, besándome toda. No era la misma sensación que tuve con Alonso. El si me llenaba como mujer y como puta. Los movimientos de bombeo se armonizaban perfectamente con los de mi cadera intentando buscar más penetración. Sus ojos azules mi miraban con deseo, y yo también estaba embriagada culeando con ese hombre.

    Volvió a terminar en mi, su leche fluía y se mezclaba con mis jugos vaginales. Era una sensación maravillosa.

    Yo también lo invite a bañarse conmigo.

    Estaba rendida, trataba a Peter como mi amante, cómo su esposa estaba tratando al mío. Después de secar mi cabello me dormí en los brazos de Peter. Viviana tampoco volvió a su habitación. Así que esa noche intercambiamos parejas.

    A la mañana siguiente desperté junto a Peter totalmente desnudos. Así no fuimos a desayunar al comedor . Y para mí sorpresa Viviana y mi esposo también estaban ahí también desnudos. Nos tratábamos como pareja entre los 4, yo besaba a mi esposo y a Peter sin consecuencias. Igual Viviana actuaba como la mujer de ambos.

    Pregunté.

    – Entonces, ¿su promesa fue cumplida.?

    Peter sonrió, mi esposo detrás de sus gafas obscuras también y Viviana fue la única que respondió.

    – Veremos preciosa – me dijo y me dio un beso en los labios. No te preocupes yo tampoco sé que se traen estos dos.

    El relato se volvería demasiado extenso, si les cuento todo ese día de sexo que también tuvimos. Viviana y yo éramos putas dispuestas a todo. La pose que ellos querían, doble penetración e incluso nos hicieron tener sexo entre nosotras lo cual, fue muy rico. Pamela y Viviana son mujeres hermosas con las que he tenido sexo. Incluso con Viviana lo hicimos sin que nuestros esposos estén presentes.

    Lo curioso es que en ese momento no caí en cuenta, y que cuando se trataba de terminar mi esposo siempre lo hacía en la vagina de Viviana y Peter en la mía.

    Llegó el momento de retornar a nuestras vidas cotidianas y Peter y Viviana también de su momento de viajar a Europa. Regrese con cierta melancolía. Pues fueron momentos que quería repetirlos cada instante.

    ————–

    Un par de meses después de los acontecimientos en la playa, estaba muy preocupada por qué no me bajaba. Compré una prueba de embarazo y me la realicé en el baño. Mientras estaba ahí, sonó el timbre de la casa. Mi esposo atendió.

    Espere hasta ver el resultado sola. Mi esposo no sabía nada. Positivo. Estaba embarazada. Y estaba seguro que ese hijo no era de mi esposo. Peter era quien me había preñado.

    Soy una puta pensé entre mi. Me armé de valor y salí a ver quién era. Me tope con la agradable sorpresa de que era Pamela. Estaba sentada con mi esposo en la sala.

    Saludamos emotivamente y me senté a su lado para ver qué tenía que decirnos. Tomo mi mano me miró.

    Amiga tengo algo que decirles. Tengo casi 3 meses de embarazo y estoy segura que fue tu esposo quien me dejó embarazada.

    Fue un balde de agua fría, y en forma de venganza, con ansiedad en mi, también saqué la prueba de embarazo y dije.

    Yo también estoy embarazada y estoy segura que fue Peter quien me preñó.

    Me dispuse a retirarme, pero mi esposo me detuvo. Me beso y acarició mi rostro. Se volvió a Pamela quien no entendía nada, también acaricio su rostro con una sonrisa. Pamela le sonrió, se notaba que estaba enamorada de mi esposo.

    Mi esposo me miró fijamente y me dijo.

    Tranquila tu siempre serás mi puta.

    Entonces la promesa se cumplió.

    Fin.

    ——————

    Si llegaste hasta aquí muchas gracias.

    Déjame presentarme

    Mi pseudónimo es Dani, me case a los 21 años de edad con Santi en ese tiempo tenía 26 (pseudónimo), pero si adivinaste el verdadero apellido de Peter, mi crush jajaja es Macallan aunque su nombre no es Peter, de ahí el nombre de la cuenta. También Viviana quedó embarazada de mi esposo.

    Actualmente estoy en mis 40.

    Y está historia está lejos de terminar, sigue mi cuenta para que puedas seguir los relatos alrededor de esta fase de mi vida.

    Un beso a todos.

  • Sueños eróticos, realidad o fantasía (tío-sobrina)

    Sueños eróticos, realidad o fantasía (tío-sobrina)

    En una visita a mi psicólogo, quien me atiende desde la trágica partida de mi novia en un accidente que tuvimos viajando en un bus que lamentablemente volcó, provocando el deceso de varias personas, entre ellas mi pareja por ese entonces.

    Para ubicarnos más en situación, desde hace un tiempo, mis hermanos enviaron a mi casa a mis sobrinos para que pudieran cuidarme y hacerme de contención. Fue a pedido del psiquiatra, quien me había medicado y por un tiempo quería tenerme controlado para que no haga macanas con la medicación en cuestión, debido a que la indicada me tenía muy atontado y por las noches me hacía dormir muy profundamente.

    Diego: el más vago de la familia, pero híper responsable, se encargaba de las compras y acompañarme como un lazarillo a cuanto lugar se me ocurriese ir, él estaba siempre de día, no así mi sobrina, Leonela que con sus veintidós juveniles años venía a media tarde para ayudarme con el aseo de la casa y la comida, quedándose a dormir.

    En una de las sesiones con el psicólogo…

    – Licenciado, vengo bastante bien últimamente, estoy en la elaboración de las armas que me dio para salir adelante.

    – Muy bien, me parece perfecto, pero me dijiste por teléfono que necesitabas hablar de algo que te preocupa.

    – Si, en realidad no es nada malo, por el contrario, pero es algo recurrente, hace un tiempo vengo teniendo sueños eróticos, algunas veces secos, otros húmedos.

    – No es malo eso…

    – Pero es que no puedo ver quien es, solo veo una mujer a la que no le distingo el rostro, esta “fuertísima” su cuerpo es escultural, se acerca me hace un oral y luego se incorpora sobre mí para cabalgar a mi miembro totalmente duro, hay veces que despierto hasta con dolor en él.

    – En realidad esos sueños no tienen una connotación literal, no sientas culpa por ello, es más te diría que es hasta algo sano.

    – Es que parece todo tan real…

    – Otro clásico, el cual en este caso suele asociarse con el deseo de fortalecer los lazos familiares. No te olvides que tu familia te está apoyando y viviste tanto tiempo lejos de ellos.

    – Si es tal cual usted lo dice, lo raro es que con la medicación duermo profundamente.

    – Pero tranquilo, voy a llamar al psiquiatra a ver si la medicación influye en esos sueños.

    – Gracias licenciado, le agradezco, no es que me molesten, al contrario pero como son muy a menudo me preocupe.

    – No deberías de preocuparte, nos vemos la semana próxima.

    Llegue a casa mucho más tranquilo, me recosté y quede dormido mirando la foto de mi novia fallecida que se encontraba en la mesa de noche.

    Al levantarme, ya mi sobrino se había retirado y me esperaba Leonela con un sabroso mate para merendar.

    – Hola tío hermoso, como te fue con el loquero.

    – Bien Leo, a dios gracias me aclaro algunas dudas y calculo que pronto voy a estar ya listo y como antes.

    – Que lastima…

    – ¿Qué? ¿no querés que me mejore?

    – Más vale que sí, pero cuando estés bien me voy a tener que ir a casa.

    – No es necesario irte, si querés quedarte y tus padres te lo permiten, podes quedarte por tiempo indeterminado, esta es tu casa (se le noto la alegría en su rostro)

    Arrojándose a mis brazos me lleno de besos repitiendo muchísimas veces Gracias. En alguno de esos besos se le escapo alguno sobre mi boca.

    Pasaban los días con total normalidad hasta esa tarde, donde todo fue el inicio de un brusco cambio en mi vida, para bien. Recibo la llamada de mi psiquiatra informándome la forma de ir bajando la medicación progresivamente, cosa que al término de la semana ya estuviera sin un gramo de droga (licita) en mi organismo, ahí mismo comencé con lo recomendado.

    Iban pasando los días y ya me sentía mejor, mi cuerpo respondía espectacular, hasta que paso esa semana y estuve al cien por cien, me sentía maravilloso.

    Los sueños sexuales que tenía no habían desaparecido, pero ya comenzaba a visualizar un poco más el misterioso rostro, aunque sin definición, no podía saber quién era.

    Esa noche decidí que al día siguiente contaría a mis sobrinos que estaba libre de medicación, así podían disponer de sus vidas libremente, aunque soy joven, calculo que no les gustaría seguir cuidándome, que equivocado estaba.

    Al terminar de cenar Leo me dice que vaya a dormir, ella se encargaría de todo, dicho esto me dirigí a mi dormitorio y acostándome, no pasaron demasiados minutos en que me quede dormido.

    Calculo aproximadamente serian una y treinta de la madrugada cuando un pequeño ruido me despertó, ahora sin medicación estaba más vigil, veo una silueta femenina que se recortaba debajo del marco de la puerta, pero no estaba soñado, era Leo, por ahí quería ver si estaba durmiendo, ¿esa sería su rutina antes de acostarse?, me miraba, estaba bien y se iría a descansar ella, se acercó muy sigilosamente y algo que me llamo la atención y lo observe con mis ojos entre abiertos, es que estaba en ropa interior, unos pechos impresionantemente perfectos, un culo precioso y una delantera totalmente depilada se veía por la diminuta tanga que traía.

    – Tío, tío, ¿dormís?

    Me dijo entre susurros y moviéndome hacia ambos lados, como asegurándose que estaba bien dormido, no conteste quería ver que hacía y de repente mi mente se aclaró, la figura que veía en mis sueños era ella.

    Arrodillándose al lado de la cama puso boca abajo la foto de mi difunta pareja, me bajo un poco el calzoncillo y sin mediar obstáculo comenzó con una chupada espectacular, mi miembro se fue irguiendo de a poco hasta que lleno su boca, con su mano lo tomo cual micrófono masturbándome y permitiendo que toda la piel del prepucio se retraiga, dejando que el glande quede expuesto y a su merced. Con la tibia lengua lo rodeaba, jugaba con el agujero de la uretra y recorría toda la extensión hasta los testículos, lo metía en la tibia boca y lo sacaba como haciendo el amor. Hizo algo que nunca había experimentado y me gusto, saco el miembro de la boca, metió su dedo índice en ella y humedeciéndolo bien lo introdujo en mi ano, trate de no hacer ningún movimiento que me delatara.

    Cuando el miembro salía de su boca el dedo entraba hasta el fondo y cuando el pene entraba el dedo salía, cuanto gusto me estaba dando mi pequeña sobrina, con tan solo veintiún años era una maestra del sexo oral, pero ahí no termina todo, dejando la tarea que llevaba a cabo, se sacó la tanga e incorporándose arriba mío, tomo el pene con su pequeña mano, lo ubico en la entrada vaginal y sentándose casi de golpe sobre él, entro toda su extensión, en esa cálida y húmeda vagina juvenil, abrió su boca reprimiendo el gemido de su orgasmo, sus piernas se tensaron y deteniéndose, busco aire para continuar, el pene se tensó más, ella sabía lo que venía, por eso creo que apuro su cabalgata, todo lo hacía con una suavidad inusitada.

    Llegando a la parte más intensa de mi excitación, ya quería liberar esa presión que sentía en mi cuerpo, mi corazón se aceleró y trate de controlar la agitación que empezaba también a ser más agitada, hasta que las contracciones espasmódicas de mi miembro hicieron detonar la expulsión del semen con gran vehemencia, impactando contra el cuello del útero. Esta vez en su (perdí la cuenta de la cantidad) orgasmo, dejó escapar varios suspiros y gemidos, casi imperceptibles. Se agacho hacia mi rostro besando mis labios.

    Tan suavemente como había subido sobre mi cuerpo se deslizo hacia el piso de la habitación para arrodillarse en él, y con una dulzura impresionante comenzó a lamer todo resto de semen que había quedado en mi cuerpo. Salió del cuarto para regresar casi de inmediato con algo de tela para terminar de limpiar todo rastro de lo sucedido, puso en su posición original la foto de mi mesa de luz y sigilosamente como llego, se retiró.

    Tarde mucho tiempo en volver conciliar el sueño, en mi cabeza rondaba los “sueños” eróticos que había experimentado por tanto tiempo, habían sido reales, y con mi hermosa sobrina, si bien me sentía mal por defraudar a mi hermano, no me sentía culpable.

    El día posterior todo transcurrió con total normalidad, como si nada hubiera ocurrido, eso me indicaba que mi sobrina no se había dado cuenta que me encontraba despierto, o si, y lo había naturalizado. Estaba en la duda de blanquear la quita de medicación o seguir disfrutando de los beneficios que me daba la farmacología.

    Pasado un mes y habiendo hecho uso del sexo a pleno, el cargo de consciencia me gano, por lo que decidí hablar con mi sobrina, obvio sin contarle que había abusado de mi condición.

    El siguiente día cuando se retiró mi sobrino y vino mi Afrodita, comenzó el ritual vespertino, preparamos unos mates y nos sentamos a disfrutar la merienda.

    – Leo, te comento que me comunique con el Psiquiatra y me dijo para ir bajando la medicación, así que más o menos en una semana ya estarían en libertad de acción.

    – Sabía muy bien que en algún momento te ibas a quebrar (lo dijo riendo estridentemente)

    – ¿Cómo que me iba a quebrar? ¿por qué?

    – Ya sabía, desde el mismo día que te retiraron la medicación, me llamo el Médico para que te vigile y me lo comento.

    – ¿entonces?

    – Si tío, no te hagas problema, yo sabía que te hacías el dormido, pero el placer que te da lo arriesgado es fenomenal, con vos no corro riesgo de nada, me siento segura, te amo, siempre me gustaste y siempre te amé.

    – Pero no podemos, somos familia…

    – Todas estas noches no dijiste lo mismo, a parte ¿quién tiene que enterarse? Nadie, somos solo vos, yo hable con mis padres y saben todo, obvio lo del sexo no, les pedí permiso para quedarme con vos, me dijeron que si estaba cómoda no había problema

    – Ha bueno, chica resolutiva habías resultado.

    Se acercó y nuestras lenguas se encontraron en un gran beso cargado de amor.

    Hasta la noche siguió todo como habitualmente sucedía. Al momento de ir a dormir, Leo se despidió y fue a su cama.

    Al rato se abre la puerta como tantas otras veces había sucedido y entra ella, con su sensual ropa interior, lo que cambio esta vez es que encendió la luz y disparo.

    – A partir de hoy nos vamos a ver cara a cara, sexo a sexo, basta de oscuridad, tanto en la habitación como en nuestra relación.

    Dejándome sin palabras y en un baile sensual se sacó todo lo que la cubría y mirando mi bóxer tan penetrantemente, parecía una orden para que me los sacara, no hizo falta más para que cayeran a un lado de la cama, subió a ella y mientras tanto esperaba que comenzara como hacia siempre.

    – No tío, no, a partir de ahora te toca a vos ponerme a gozar, yo he probado tantas veces tu delicioso semen que ahora quiero darte a vos de lo mío.

    Le indique que se recostara, lo hizo con las piernas bien abiertas, me arroje sobre ella suavemente sin penetrarla, lamí su cuello y lóbulos auriculares para ir bajando muy despacio sobre su pecho, la lengua deseosa y mi libido en aumento recorrió toda la circunferencia de sus blancos pechos mientras la escuchaba gemir, me detuve a succionar sus pezones duros, seguí bajando hasta su ombligo, se retorcía del placer, fue ahí donde decidí hacerla sufrir un poco más, me pase por alto su sexo y seguí con sus duros muslos, ella intentaba abrir más las piernas como recordatorio que me había pasado del destino.

    Mi lengua jugaba en la cara interna de sus muslos casi llegando a su vagina pero sin tocarla, un pequeño grito escapo de su boca.

    – Por favor no me hagas sufrir más, quiero disfrutar cada centímetro de tu lengua sobre mi concha.

    Haciendo caso omiso a su pedido, puse mis manos en sus glúteos y eleve su firme culo, la tibia lengua jugaba en ese espacio pequeño entre la vagina y su agujero anal, ahí tuvo su primer orgasmo.

    Sintiendo el sabor agridulce de su interior que caía por gravead hasta mi lengua, comencé con la tarea que ella esperaba, l lengua iba de lado a lado por sus labios, llegaba al clítoris y volvía a bajar, incorporando hora el esfínter anal, lo rodeaba y seguía nuevamente el camino anterior hasta el clítoris hirviente que haciendo una leve succión lo lleve al interior de mi boca, se arqueo presionando mi cabeza, casi al instante su cuerpo se tensó el ritmo de otro orgasmo destilando más líquido que llegaba hasta mi boca, seguí pasando la lengua desde el orificio hasta el clítoris, de regreso al esfínter Leo levanto la cadera y perdí mi lengua dentro de esa vagina palpitante, en donde sentí otro de sus orgasmos.

    Subo a su frágil cuerpo, sin encontrar resistencia mi miembro se pierde en el interior de esa apretada, cálida y húmeda vagina, no fue necesario mucho tiempo de entrar y salir de ella que descargue toda mi simiente en su interior. Leo sintió la descarga.

    – Que rico que acabaste tío, pero por favor no pares, no pares, (continuo repitiendo)

    Sentí las contracciones vaginales en mi pene y su gemido seguido de un pequeño grito en mi oído, se relajó en la cama, saliendo de su interior me recosté a su lado, nos pusimos frente a frente abrazándonos y con muchos besos de por medio.

    Esa noche hicimos el amor una vez más con una dulzura que nunca había experimentado.

    Hoy hace casi un año que vivimos juntos, la mayoría de las noches dormimos juntos, salvo cundo ella quiere dormir en el cuarto que habitaba ella. Esas noches, más menos a la una y treinta de la madrugada, siento que se abre la puerta, una silueta se acerca, me dice tío, tío, ¿dormís? Y yo me hago el dormido.

  • La agente de seguros

    La agente de seguros

    Hola a todos. Este relato tiene ya varios años que me pasó y quiero compartirlo con ustedes.

    Trabajaba en un despacho de seguros en el centro de la CDMX y me encargaba de llevar la cobranza y seguimiento de pago de comisiones para todos los agentes del despacho. Se imaginarán que todo el día había demasiado trabajo.

    En el despacho había muchos cubículos para que los agentes pudieran hacer sus llamadas y programar sus días de trabajo, pero había una señora aproximadamente de unos 50 años que llamaba mi atención por su forma de ser y de vestir. Yo en ese entonces tenía 27 años y fantaseaba mucho con una mujer mayor. Lolis siempre vestía de traje sastre con las blusas abotonadas hasta el cuello y cuando usaba vestido regularmente era hasta los tobillos, pero aun así se percibía que debajo de toda esa ropa podría existir algo hermoso. Era muy risueña y hablaba siempre de manera coqueta.

    Yo no sabía muy a bien como acercarme, pero un día escuché que no había cenado ni desayunado y que moría de hambre, así que de inmediato fui al comedor, preparé un café y tomé en una servilleta unas cuantas galletas. Me dispuse a ir al cubículo donde ella estaba sentada y le dije que había escuchado su conversación y que no podía permitir que no comiera algo. Que me preocupaba que se fuera a descompensar o algo así (mi preocupación era genuina).  Lolis agradeció el café y las galletas no sin ruborizarse un poco y me dijo que ella invitaría la comida a lo cual le dije que no era necesario.

    Así pasaron los días y ese detalle de convirtió en nuestro ritual. Siempre le llevaba el café y comimos juntos cada que se podía.  La platica a veces era solo de trabajo o cosas triviales de la vida personal, pero de repente, por mensaje, las pláticas se subían un poco de tono llegando a ser muy insinuadoras. Sabía que había un gusto entre ambos, pero no nos atrevíamos a dar el siguiente paso ninguno de los dos.

    Un día en la oficina organizaron una salida al nevado de Toluca y le pregunte si ella iría y me dijo: -Si tú vas yo voy. No se manejar en carretera y no tengo con quien ir.

    Así que por supuesto nos pusimos de acuerdo y el día de la excursión yo ya estaba listo en el lugar donde ella pasaría por mí. Fue muy puntual. Yo quede asombrado porque traía un pants térmico muy pegadito y me dejo ver que tenía unas piernas firmes y torneadas. Llevaba una playera deportiva de manga larga y una chamarra. Me dispuse a pasarme al lugar del conductor y emprendimos la travesía.

    Sobre el camino nos tocábamos la pierna como de juego o nuestras manos se encontraban de manera accidental mientras la plática iba tomando tintes más picantes.

    Llegando al nevado, nos separamos del grupo e iniciamos la caminata de manera alejada de todos. Ella se sujetó de mi brazo porque se cansó de la subida y en ese momento pude sentir el roce de su teta derecha sobre mi brazo y yo estaba que no lo creía. Se sentía grande y suave al mismo tiempo, pero no quería pensar en eso. Aun no era el momento.

    Ya estando en el cráter contando los lagos y después de un rato de silencio me dijo:

    -puedo confesarte algo?

    Yo: claro, lolis, con toda confianza.

    Lolis: llevo mucho tiempo sola y tú me gustas mucho. Se que por trabajo no debemos salir, pero… Pues estamos fuera del trabajo, ¿no? Jejeje.

    Yo: tu también me gustas lolis y la verdad desde que te vi no he dejado de pensar en ti.

    Lolis: ¿¿ah sí?? ¿Y qué has pensado?

    Yo: Digamos que cosas que no podría contarte, me da pena. Jajaja

    Lolis se acercó a mí se me quedó mirando y tomo mis manos. Me pidió que la abrazara. Cuando sentí el calor de su cuerpo junto al mío y en contraste el frio que se sentía en ese momento comencé a tener una erección que de inmediato ella sintió, pero no hizo ni dijo nada. Solo me abrazo más fuerte y me pene sintió el calor que emanaba su vagina y hacia su mayor esfuerzo por salir de mi pants y lograr estar dentro de ella.

    Lolis me dijo que camináramos. Que quería conocer rumbo hacia el bosque. Caminamos un rato en silencio y encontramos un conjunto de árboles que ofrecían la privacidad que deseamos. Me senté en un tronco junto a ella. La abracé y ella recargo su cabeza en mi hombro y puso su mano en mi pierna. Sentía sus dedos acariciar mi muslo y me daba la impresión que sus dedos querían ir subiendo poco a poco, en un sendero donde ella sabía que era lo que había al final.

    De repente preguntó algo en un tono muy bajo a lo cual despegué mi cabeza un poco para poder escucharla y cuál fue mi sorpresa que me encontré con sus labios sobre los míos. Nos fundimos en un beso tan apasionado y vivaz que no podía creerlo. Sin avisar ella puso su mano sobre mi pantalón y empezó a frotar mi pene con una ansiedad que yo Moria por sacarlo. No paso mucho cuando ella se quitó los guantes desabrocho mi pantalón y metió su mano. La sentía fría, pero eso hizo que me excitara aún más. Cuando tuvo mi miembro frente a ella se acercó y le empezó a dar besos y a recorrerlo con su lengua. Yo sentía que explotaba. Por fin tenia a lolis con mi pene en su boca y lo mamaba tan delicioso. Era toda una maestra. Metía la cabeza en su boca y jugaba con su lengua mientras que con su mano masajeaba mis testículos.

    Yo me quité los guantes y comencé a tocar sus pechos por sobre la chamarra. Ella me jaló hacia el pasto quedando boca arriba y se sentó sobre mí. Se desabrocho la chamarra y levantó la playera con todo y top y cuál fue mi sorpresa al ver cómo caían un par de tetas enormes, blancas, con un pezón rosa, y de una forma tan perfecta. Tenía que tomar cada una con ambas manos para poder degustar esa delicia. Recorría sus pezones con mi lengua dándole pequeñas mordiditas mientras ella tomaba mi verga entre sus manos.

    Se bajo el pants solo a la altura de los muslos y se dio la vuelta quedando de perrito. De inmediato la tomé por las caderas y la penetré tan fuerte que ella gimió Muy fuerte. Yo no podía dejar de dársela toda, veía tus nalgas blancas, redondas y firmes y un anito tan rico que deseaba besarlo. Así llegamos juntos al orgasmo más delicioso que me pudiera haber imaginado.  Nos vestimos rápido y regresamos hacia donde estaba todo el grupo.

    Parecía que el día se pondría feo porque empezó a nublarse y los lugareños nos aconsejaron retirarnos. Así que fuimos rumbo al coche y empezamos el descenso del nevado. Obviamente había muchos autos y el tráfico se hizo muy lento. Empezó a brizar y eso hizo que los vidrios se empañaran. Ella puso su mano en mi pene y lo empezó a acariciar de nuevo. Yo volteé y le dije sin pensar: Chúpalo, aquí y ahora. Quiero ir manejando y sentir como me lo vas mamando. Ella me dijo que quizá alguien del trabajo podía vernos, pero a mí ya no me importaba nada. Le dije que eso me excitaba mucho. Y sin dudarlo lo sacó de mi pantalón de una manera muy diestra, se acomodó y lo empezó a lamer. Yo baje un mano, le saque una teta e iba jugando con su pezón. Comenzó a subir y bajar metiéndolo todo a su boca hasta que mi semen comenzó a escurrir entre sus labios. Me temblaban las piernas, pero lolis seguía chupándolo hasta dejarlo totalmente limpio y vacío.

    A partir de ese momento cada que podíamos nos escapábamos, pero ya les contaré en relatos siguientes.

    Mi mail es [email protected].

  • Encontré a mi madre en una aplicación de citas

    Encontré a mi madre en una aplicación de citas

    Mi nombre es Matías, tengo 19 años. Mido 176 cm y de cuerpo atlético había dejado de practicar deporte con tanta constancia porque me dediqué a trabajar y estudiar mi carrera, pero me conservo muy bien.

    Vivo aún en casa de mis padres, mi papá trabaja muchas veces en otras provincias e incluso en el exterior, por lo que mamá y yo pasamos juntos una gran parte de tiempo.

    Rompí con mi novia justamente por estar pendiente de mis actividades y no le dedicaba mucho tiempo. Cuando nos veíamos quería tener sexo con ella. Pero al pasar de unos meses viendo que la relación no marchaba bien terminamos.

    La relación con mi madre siempre fue muy buena, ella se casó joven por qué se quedó embarazada de mí. Incluso mucha gente ha dicho que soy su hermano menor. Me daba celos salir muchas veces con ella al supermercado o al centro comercial, pues le lanzaban piropos y algunos subidos de tono.

    A ella no le importaba mucho, pues es una mujer muy bella y joven con 38 años, figura delgada pero con un trasero muy bien formado y redondo y sus pechos grandes y naturales. Con una piel blanca, de pelo castaño claro y unos ojos cafés muy seductores de cara muy guapa. Y yo tengo mucha similitud facial con mi madre.

    A las pocas semanas había solicitado vacaciones y estaba en casa con mamá, ambos con ropa liviana de casa. La verdad mamá siempre me pareció guapa pero no había pensado en hacer algo, nunca.

    Esa tarde ella estaba buscando en la parte alta de su armario unas prendas de playa pues habíamos organizado un viaje al otro día a la vuelta de mi padre. Yo estaba en mi cuarto aprovechando su ocupación, navegando en una app de citas. Hasta que sorpresivamente encontré a mi madre en la aplicación.

    Y en realidad las fotos que ponía eran muy sugerentes y atrevidas, fue muy raro porque vi a mi madre como a una mujer y no como mi madre. Mi miembro se comenzó a parar hasta que oí.

    -Matiaaas!!! – me llamo mi madre con urgencia.

    Acudí a ayudarla un poco asustado por el grito con una cajas que estaba en peligro de caer sobre ella y en su estatura no alcanzaba a sostenerlas bien, cuando llegue vi que estaba con un shorts de algodón muy ligero, fue una grata vista de su bien formado trasero y aún estaba con mi miembro semi erecto. Intenté ayudarla pero estaba en una posición muy incómoda, así que solo me quedo en ponerme detrás de ella y ayudarle.

    Yo estaba en bóxer, cuando me coloque detrás de ella sin premeditarlo mi pene quedó en medio de sus nalgas, que sensación mas deliciosa estaba teniendo pues solo traía sus shorts tipo cachetero, mi verga encajo perfectamente en la línea de su gran culo y estaba comenzando a reafirmar mi verga.

    La ayude con las cajas y ella incómoda por la situación se salió del armario. Terminé de acomodar las cajas y salí también con una erección poco disimulable.

    -¿Matías hijo que eso?

    -Perdona mamá respondí, es involuntario.

    Parece que una caja quedó mal acomodada y cayó al suelo detrás de mí. Mi sorpresa fue ver qué de la misma salía un consolador de esos con ventosa. Al parecer mi mamá estaba buscando eso.

    -Recuerda que soy tu madre. No seas cochino me dijo entre una risa nerviosa. Me tomo rápidamente de mi brazo, expulsándome prácticamente de su habitación.

    -Bueno me voy a tomar una ducha Matías, estoy llena de polvo en mi cabello.- me decía mientras me llevaba hacia la puerta.

    Un poco avergonzado y sorprendido me retire a mi habitación pero no podía de dejar de pensar en lo que había pasado y con lo de la aplicación de citas me volaba la cabeza.

    Mientras oía el agua me imaginaba a mi mamá metiéndose ese consolador. No me aguante más y decidí espiarla en medio de su ducha.

    Abrí la puerta con cuidado me acerqué al baño no estaba con seguro. Abrí unos pocos centímetros la puerta. Y me tope con un cuadro totalmente inimaginable.

    Mi mamá había pegado a la puerta de baño de cristal el consolador y se lo metía prácticamente todo. Veía chocar su trasero con el cristal una y otra vez, mientras gemía apagadamente. Ella me daba la espalda totalmente entonces no se había dado cuenta de que estaba observando su deliciosos trasero a través del cristal.

    Sabía que estaba excitada, yo estaba a reventar así que decidí dar el siguiente paso. Me desnude con mis 18 cm al aire listos para la guerra.

    Entre al baño sin ruido.

    -Mamá ayúdame con esto- le dije en voz firme, mostrando mi celular con su perfil de la aplicación.

    Ella casi se cae en la ducha, despegó su trasero inmediatamente.

    -¿Matías que haces aquí? Me dijo sobresaltada. ¿Que paso?

    Abrió la puerta de la ducha solo para sacar su cabeza y vi sus ojos de plato mirándome directamente a mi verga, para después regresar a ver mi teléfono.

    -Que haces? Que necesitas? – me dijo claramente nerviosa.

    -Mama ayúdame con esto por favor le dije mientras pasaba mi mano por mi miembro. Se que yo también te puedo ayudar. Le dije.

    -Eres un imbécil soy tu madre, vete, fuera de aquí. Me increpo con ira.

    Tomo una de sus cremas y me las lanzo, comenzó a buscar que más encontraba la puerta se abrió totalmente. Y pude ver sus senos y pezones claramente duros.

    -Vi lo que hacías le decía tratando de esquivar sus proyectiles de objetos del baño y se de tu perfil en la aplicación.

    -No me importa me dijo.

    Así que preferí salir y fui a mi habitación, claramente estaba iracunda y nerviosa, no valía la pena seguir presionando.

    Fui un imbécil por aproximarme así, pensaba. Pero había valido la pena verla en esa situación.

    Salió de la ducha pasaron unos minutos y tocó a mi puerta. Ella siempre me había consentido mucho. Y era raro verla así de eufórica conmigo.

    Abrió la puerta y aún estaba en bata de baño y si cabello mojado. Yo estaba con mi bóxer y aún con una erección que pedía la vagina de mi madre a gritos.

    -Estás bien? Me preguntó.

    Le atiné a decir que si, que había visto como se masturbaba con su consolador y que quería ser yo quien la consienta de esa manera.

    La mire, se acercó a mi sin decir nada. Acercó su rostro al mío y me dijo.

    -Que esto quede entre los dos.

    Tomo mi barbilla y me dio un beso en los labios.

    Su bata de toalla cayó al piso y estaba totalmente desnuda ante mi esa diosa, con un olor delicioso. Sus tetas firmes aún y su vagina depilada en totalidad. Me estaba volviendo loco con lo que estaba por pasar.

    Subió a mi cama, busco mis labios. Y nos unimos en un húmedo beso de lenguas. Me parecía tan rico ver esa disposición de mi madre.

    -No pude de dejar de pensar en tu verga, has crecido mucho hijo mío. Ahora mamá te va a enseñar lo que hace una mujer de verdad.

    Bajo mi bóxer y me lo quito. Ella estaba en control de todo, ella tomó la iniciativa. Tomo mi verga y se la puso en la boca, me succionaba de tal manera y me la lamía en todo lo largo parecía una poseída.

    Paso la pierna por encima de mi cuerpo dejando su depilada vagina a la altura de mi cara. Sus labios vaginales eran hermosos, su vagina era pequeña y carnosa. Invitaba a devorarla. Comencé a pasar mi lengua por sus labios vaginales y meter mi lengua en su orificio lo más que podía mientras masajes a su culo y jugaba con los dedos en su orificio anal.

    Ella gemía con mi verga en su boca. Nunca mi novia me la había mamado así. En realidad la experiencia de mi madre.

    Comencé a pasar mi lengua por su clítoris de manera frenética mientras metía mis dedos en su vagina rosada y caliente.

    -Así Matías, así, sigue por favor sigue!! Me decía claramente excitada.

    Sus muslos se contrajeron y un chorro de su líquido vaginal salió disparado hacia mí cara directamente. Abrí mi boca para recibir lo que podía mientras ella tenía espasmos de placer. No podía creer que había hecho a mamá correrse de esa manera.

    Se dio vuelta dejando su rostro a la altura del mío.

    -Eres lo que me faltaba me dijo.

    Sentí su mano apoderarse de mi verga, se comenzó a pasar mi miembro en su vagina que simplemente con rosarla se sentía hervir. Pasaba la punta de mi verga por sus labios vaginales como jugando con mi miembro.

    Decidió acomodarla en su entrada y se sentó suavemente. Cada centímetro que introducía era un placer inmenso, su vagina era estrecha y sus jugos hacía que mi miembro resbale suavemente.

    -Hijo la tienes grande me dijo.

    Hasta que los huevos tocaron su grande trasero. Comenzó a mover sus caderas de una manera que nunca había sentido en mi vida, parecía que remaba con sus movimientos de trasero.

    Se acomodo sobre sus pies para ofrecerme penetrar más profundamente su sexo. Se movía rebotando de arriba abajo, yo apenas me movía y ella era una jinete cabalgando sobre la verga de su hijo.

    Admiraba su rostro precioso iluminado por la excitación del momento. Me sorprendió viéndola, me sonrió y me dijo.

    -Ya encontré mi Match de la App. Necesitaba un joven que me quite todas las ganas que llevaba encima.

    Me atrajo hacia ella mientras seguíamos culeando y nos fundimos en un beso de amantes, de cómplices.

    Se separó de mi y se puso a 4 patas arqueando su espada para que su cabeza quedara contra mi cama. Y exhibirme toda esa vagina rosada, depilada y apetitosa lista para volver a ser penetrada.

    Puse mi pene en su entrada y empuje con brío.

    Ahora quería que ella sepa lo que yo podía hacer. Ametrallé con fuerza su concha y ella atinaba a gemir y gritar de placer invitándome a no parar hasta que sentí nuevamente una cascada que salía de ella mojando todo a nuestro alrededor.

    Baje mi ritmo por completo con mi verga dentro de ella. La sostenía de sus caderas pues sus piernas se descontrolaron con el intenso orgasmo.

    Cuando se repuso, quise seguir bombeando. Pero ella me detuvo saco mi verga de su vagina mientras decía.

    -Probemos por acá

    Condujo mi pene que estaba más grande que nunca hasta la entrada de su ano.

    -Dale Matías me dijo suave por favor.

    Yo sin vacilar, comencé a empujar mi verga en su estrecho ano poco a poco, encontraba cierta resistencia. Pero logré penetrarla entera.

    -Tu papá nunca me coje por el culo me dijo. Ahora este hoyo es solo tuyo Matías.

    Al sentir que se acostumbró, comencé a bombear con más fuerza.

    -Sigue Matías así!

    Sus palabras me alentaban a dejar todo de mi en ese momento. Y sin dudar si todas mis fuerzas. Hasta que sentía que me venía.

    -Me corro hijo! Sigue!

    -Que rico culo mamá, le respondí mientras comencé a dejar toda mi leche dentro de su ano.

    Los dos terminamos en un intenso y húmedo orgasmo.

    Cuando nos repusimos, mi madre me miró sonrió y me dijo:

    -De lo que me perdía.

    Y me beso apasionadamente.

    Caímos rendidos hasta quedarnos dormidos.

    A la noche el celular de mamá sonó.

    Mi papá estaba al otro lado de la línea. Le informó que iba a demorar un par de días más en llegar por imprevistos.

    Esos días con mamá no dejamos de aparearnos, cómo dos enamorados que recién empiezan a tener sexo.

  • Tomy y su madre culona

    Tomy y su madre culona

    Era de mañana en la casa de los Smith, una familia típica de los suburbios, que constaba de 3 personas.

    En primer lugar el padre, su nombre es Jacob, es la representación perfecta al estereotipo norte-americano, un hombre de 45 años, piel blanca, su altura es de 1,78, pelo café aunque ahora mismo no es que tenga mucho (calvo), ojos negros, tiene un rostro muy bien esculpido (uno jamás diría que era feo), pero con un físico que no es de lo mejor que digamos, debido a las horas y horas que se la pasa metido en su trabajo, descuido bastante este aspecto de su persona, dejándolo como un gordo más del montón, sin embargo, eso no le quitaba el porte autoritario que tenía en su trabajo. Un ingeniero respetado en la empresa.

    Después tenemos a su esposa, la madre protagonista de esta historia, su nombre es Linda y si que le hace honor a su nombre. Una mujer de 32 años, su altura de es 1,74, su piel es tan blanca como la leche además de no tener ninguna imperfección en su piel por la edad, su cabello es de un negro brillante y liso debido al gran cuidado que tuvo con éste, sus ojos son de un color café, su rostro tiene matices maduras pero no quita lo tierna que se ve (imaginen la cara de okichloeo más madura) y su figura es lo que muchos hombre sueñan con tener y con lo que pocos podrían lidiar, empecemos por la parte superior.

    Sus tetas, son de un tamaño que supera el promedio, aureolas y pezones rosas que acompañados de su piel blanca dan un aspecto angelical y sexy, ambos senos se mantienen firmes y tienen un aire maduro muy atractivo.

    Su cintura, debido a sesiones de gym (que aunque no hayan sido muchas, hacerlas durante años desde que tuvo 20 dio resultados jeje) consiguió una cintura ideal, la cual era una combinación de la cintura reloj de arena y la triangular, uno no se podría decidir con solo verla.

    Su culo, un señor culo, su cintura ideal era solo la punta del iceberg ya que si bajabas un poco más tu mirada, podrías apreciar el enorme culo que simulaba un corazón invertido, Linda no había entrenado lo suficiente para tener un culo muy firme pero realmente no lo necesitaba, ese trasero regordete era ideal para su figura ya que no era lo suficientemente gordo para verse mal, ni siquiera estaban caídas, con solo caminar, sus nalgas se movían de forma hipnotizante, era casi irresistible para los hombres no voltear a verla cada que salía a comprar al mercado.

    Y si, ella es una ama de casa muy dedicada, pero a los ojos de nuestro protagonista, es la MILF perfecta.

    Sus piernas, eran esbeltas, finas y bien torneadas debido a ciertos ejercicios físicos, estás ayudaban a qué la forma de su culo se viera perfecta trazando una circunferencia bien hecha entre su culo y piernas.

    Finalmente pasamos al tercer miembro de la familia Smith. El hijo, nuestro protagonista, su nombre es Tomy, un chico alto de 1,80, tiene 20 años, su pelo con rulos es de color negro como su madre, sus ojos son de color negro como su padre, su color de piel es morena como su abuelo y su tía, ambos de parte paterna (su abuelo conquistó a la gringa de su abuela jeje), el rostro de Tomy es bien parecido al de Michael B. Jordan (tiene películas decentes, podrían darle chance), su físico es excelente, desde pequeño acostumbro a jugar fútbol con sus amigos del barrio (a petición de su padre se formó en una academia de deportes), con los cuales mantiene una buena relación hasta el día de hoy, bueno, con casi todos. Además, entreno mucho desde siempre, eligiendo sabiamente con que alimentarse y dedicando compromiso a su meta, alcanzando así un figura masculina ideal (para un chico de 20), la cual atraía miradas en su Universidad. Su carisma y el como se desenvolvía en clases era un factor muy notable de igual forma.

    Ya hechas las presentaciones continuemos con la historia…

    La mañana de los Smith. Ellos siempre acostumbraban a levantarse temprano para hacer sus cosas, y está no era la excepción

    Tomy se levantaba un tanto cansado y con un ligero dolor de cabeza pero extrañamente con una cara de satisfacción, anoche fue de los más increíble.

    Debido a la fiesta de final de ciclo se quedó hasta tarde charlando con sus amigos y bailando ocasionalmente con cualquier chica linda que se topara, sin embargo no midió su tiempo y llegó bastante tarde a casa, por suerte sus padres ya estaban dormidos y no hubo tanto drama.

    «Mierda, si que me pase anoche, pero lo valió, esas chicas de psicología si que son otra cosa!»

    Pensaba Tomy mientras se levantaba de la cama, procedía a estirarse y posterior a eso acomodo de buena forma su colcha.

    Reviso su celular y daban las 7:12 am, seguro su padre ya se abra ido a trabajar a esta hora, últimamente tiene mucho más trabajo de lo habitual, pero no lo veía como algo malo ya que de eso dependía la economía de casa.

    Luego de arreglarse bajo al primer piso donde estaba la cocina, guiado por un olor exquisito el cual conocía muy bien.

    «Hijo mío!»

    Su madre Linda estaba cocinando un desayuno típico, huevos con tocino, ni bien se percató de Tomy se acercó a él abrazándolo como toda una buena madre amorosa.

    «Cómo amaneciste eh? La pasaste bien con tus amigos anoche?»

    Tomy podía sentir esas buenas ubres presionando su abdomen (debido a la diferencia de altura), la sensación era cálida y sin embargo algo andaba mal…

    «La pasé increíble mamá, yo…» («Mierda mierda»)

    Tomy solo pudo maldecir en su mente, otra vez estaba pasando

    «¿Tú?»

    Su madre ladeó la cabeza con una sonrisa inocente mientras aún presionada contra él su lascivo cuerpo.

    «Eh, si, me divertí con mis amigos y…». Las sensaciones lo superaban y sus emociones estaban sin control y cuando eso pasaba, actuaba como imbécil.

    «Mamá la cocina se esta quemando» Mintió esperando salir de esta situación antes que su madre pudiera percatarse de algo…

    «¿¡Que, pero la acabo de poner hace segundos?!» Su madre volteo a revisar, rompiendo el abrazo de oso que le estaba dando a Tomy.

    «Pero está todo bien, de que hablas-» paro sus palabras al ver que Tomy se había ido, esto la extraño un poco, desde hace un tiempo Tomy está actuando raro, «¿Quizás sea por una chica en la universidad?» Teorizaba Linda mientras seguía con lo suyo en la cocina.

    Realmente Linda había acertado en la parte en que Tomy estaba actuando raro por una mujer, pero… poco sabía que la mujer que lo estaba volviendo loco no era ni más ni menos que ella. (Linda es despistada e inocente).

    «Está vez casi me descubre, estoy seguro que si hubiera estado un segundo más se daría cuenta de esto…» Tomy se encontraba en el baño y estaba mirando apenado la monumental erección que tenía ahora mismo (su miembro viril era unos humildes 19 cm).

    «Otra vez, otra maldita vez ocurre lo mismo, ya no es como antes que lo podía ocultar, ahora ocurre más seguido cuando me toca ugh».

    Tomy se agarraba la cabeza con un cierto grado de desespero, luego de relajarse un poco procedió a masturbarse y liberar la tensión que se había generado a causa de su sexy madre.

    Para ponernos un poco en contexto, Tomy tenía estas erecciones por su madre desde que tenía 18 años.

    Flashback:

    Todo comenzó un buen día que Tomy se alistaba para ir su universidad, estaba llegando tarde, así que en su apuro se olvidó de tocar la puerta (del único baño que había en la casa) y paso sin más, lo que vio ni bien entro, lo dejo perplejo, en la ducha estaba su madre de espaldas a él bañándose tranquilamente, el agua caía en su pelo, recorría su cintura y daba una curva al llegar a sus enormes nalgas, su madre aún sin darse cuenta que su hijo estaba viéndola agarro algo de jabón y procedido a enjabonar ese perro culazo, abría sus nalgas y pasaba sus manos delicadamente por su limpio ano y su pequeña y rosita vagina, sus delicadas manitos tardaron en enjabonar totalmente sus nalgas, al finalizar se dio a ella misma una sonora y juguetona nalgada, haciendo que estás temblaran aún con la espuma encima de ellas, riéndose levemente de su ocurrencia siguió con su baño, sin saber que esto fue la gota que derramó el vaso en la mente de un pajero Tomy.

    Esa fue… La primera erección de Tomy por su madre, la primera vez que fue consciente del mujerón que ella es y la primera vez que sentía las increíbles ganas de cogerla?

    Tomy negó con su cabeza asustado y salió sigilosamente del baño a esperar que salga y hacerse cargo de la erección que tiene ahora.

    El sabía que sentir esto estaba mal, el incesto estaba mal, como reaccionaria su madre? o peor, como reaccionaria su padre?

    Fin del flashback

    Como un acto para mantener a raya su lujuria, Tomy se dedicó a ir al gym aún más, jugar fútbol con sus amigos del barrio más frecuentemente de lo que ya hacía y sumado al horario infernal que le tocó en la universidad, le dejaba solo tiempo en la noche para estar en su casa, todo esto para pasar el menor tiempo posible cerca de su madre y así con mucha fe, librarse más adelante de esos pensamientos y que queden en el olvido.

    Pero pasaba el tiempo y aún así aquí estamos, ya su segundo ciclo el horario era mucho más flexible y Tomy tenía normalmente clases en las tardes, las mañanas la pasaba enteramente con su madre, verla caminando moviendo sus nalgas de un lado a otro mientras cocinaba o limpiaba la casa, verla en solo toalla mientras iba a su cuarto (el baño está en el primer piso y el cuarto de Linda en el segundo, la única forma de subir es con la escalera al lado de la sala, así que la veía desde su mueble), verla haciendo yoga en la sala a un lado mientras Tomy intentaba concentrase en la televisión pero era casi imposible no querer ver el cuerpo de su madre en licra y cientos de situaciones más, sin embargo eso ya no le provocaba erecciones monumentales ya que básicamente ya estaba acostumbrado a verla todo el tiempo.

    Lo que si causaba ese problema, era que su madre al ser lo suficientemente cercana a él y además bastante amorosa, aprovechaba ella misma siempre que tenía la oportunidad, a abrazarlo, besuquearlo en los cachetes y mimarlo, su cuerpo divino presionando contra él era demasiado estímulo para un virgen Tomy que apenas y empezaba el juego del amor con una que otra chiquilla de la universidad, Tomy hasta ahora no ha formalizado un relación amorosa sería con alguna, a lo mucho se besó con una pero no le causaba mayor emoción. la única que si le movía su mundo era su preciosa, amorosa, tierna, ingenua, sexy y algo torpe madre.

    Tener tan cerca su cuerpo provocaba estás reacciones como las de hace un momento en la cocina.

    Ya terminando su masturbación diaria en el baño, Tomy decidió ir a la cocina nuevamente, se sentó en la mesita de la cocina a esperar el desayuno de su madre.

    «Que fue esa broma de antes? Casi me matas del susto amor» Decía Linda dando unos leves risas mientras le servía su comida a Tomy y se sentaba a su lado para comer también. La silla de madera apenas y llegaba a servir para el culazo de su madre

    «Lo siento madre, no fue nada» intentando cambiar de conversación Tomy pregunta otra cosa que realmente le preocupaba «por cierto note que ya casi no hay productos en la cocina, irás al mercado?»

    «Si, pensaba ir en un rato de hecho, aunque tomar el metro si que me da cierta pereza» Linda comía su comida mientras tarareaba sin preocupaciones.

    «…» Otra de sus preocupaciones se hizo presente, no es de extrañar que Linda atraía miradas de todo tipo de personas, una que otra vez un bicho raro la siguió hasta casa, pero fueron intimidados por Jacob (gordo pero sabe cuidar lo que es suyo), sin embargo, debido a las «horas extras» en su trabajo, su padre cada vez se la pasaba menos tiempo en su casa, así que Tomy se encarga ahora de su protección.

    Él lo supo la ves que Linda vino tranquilamente de su última ida al mercado, cuando llegó lo primero en lo que se fijó Tomy fue en su monumental culo cómo es de costumbre, ella usaba esa falda de lápiz azul la cual era llenada completamente por sus nalgas resaltando su culo y su cintura perfecta, pero hubo una cosa que lo saco de sus casillas, en medio de su falda había manchas de semen esparcidas, tristemente el ser una mujer tan atractiva llevo a algún desquiciado a masturbarse al lado de ella aprovechando que el metro iba lleno como siempre y Linda iba en su mundo, despistada y vulnerable.

    Por suerte Linda no se dio cuenta (eso hubiera sido mucho drama), al quitarse la falda no se percató de la mancha que había debido a que solo estaba visible en frente, así que ignorantemente dejo la falda en su cuarto mientras se cambiaba a algo más cómodo.

    Tomy vigilaba por la puerta oculto este hecho, espero a que su madre terminará de alistarse y salir de su cuarto, llegado ese momento tomo la falda, la llevo al baño, la limpio lo mejor que pudo con algo de asco y luego la metió en la lavadora con la demás ropa, sabía lo que debía hacer desde ahora…

    «Madre te acompañaré al mercado, estoy seguro que necesitarás ayuda para cargar las cosas»

    «De verdad?! Gracias! Me alistare en seguida, jeje escuche que ahora los precios sufrieron rebajas, traeremos de todo!» Linda abrazaba a Tomy con bastante alegría, que su ahora reservado hijo sea atento con ella le alegraba en gran medida, extrañaba los días donde actuaban como mejores amigos, era lindo tener al menos un amigo para ella, (por suerte Tomy ya libero tensión hoy así que no habrá problemas con este abrazo).

    «Jaja claro ma’ te esperaré en la puerta, yo ya estoy listo, no olvides de traer la lista de las cosas que necesitamos»

    Linda asintió y subió feliz a su cuarto, al bajar Tomy casi se le cae la mandíbula, llevaba un overol Jumper, la hacía ver fresca, pero sumado a su cuerpo lascivo, generaba una gran vista, hizo bien en acompañarla.

    «Nos vamos mi vida?, el metro a de estar menos lleno a esta hora, aprovechemos!»

    «Está bien mamá, vamos de una vez» ambos salieron de la casa y recorrían la vereda de su barrio, el barrio donde viven no era muy lindo, de hecho había varios casos de robos por la zona, su abuelo vivía ahí y les heredó su casa para que puedan tener un lugar donde dormir hasta que el trabajo de su padre de frutos y consigan otra casa. Aunque era extraño que con todo el tiempo en el trabajo no haya ya conseguido esos frutos.

    «Que necesitamos comprar?»

    «Pues deberíamos comprar esa leche fresca que venden en botellas grandes, mmm quizás también deba agregar a la lista…»

    Linda estaba en su mundo enumerando las cosas de la lista y agregando otras para no tener que salir, ella era distraída pero si escucho los casos de robos por la zona así que casi nunca sale casa por miedo, sin embargo es aún inconsciente de una cosa.

    Tomy voltio y se percató de como un grupo de borrachos hacían señas, se chocaban las manos y silbaban, su madre era la causante de esto, ella era bastante famosa en el barrio, literalmente no habría hombre ahí que no aprovecharía la oportunidad (si es que se les presenta) de cogérsela, su piel blanca como la leche es la que más resalta en el barrio, eso y su divino cuerpo.

    Tomy no le dio importancia a este grupo pero, entonces lo vio, un leve corriente de miedo subió por su columna, había un personaje relevante en ese grupo, se trataba su antiguo amigo de la infancia, que paso de eso a su bully en primer ciclo (toda una historia para más adelante, me encanta poner a mis personajes bien argumentados y con razones para su acciones), su nombre es Marcus.

    Marcus, nuestro antagonista o villano (véanlo como gusten) es el hijo único de una familia pobre de la zona, va a la misma universidad que Tomy y por falta de dinero se dedicó a trabajar, se la pasa rodeado de malandros, fumadores y drogadictos, por increíble que suene, él solo les hacía compañía pero no participaba en esas mierdas. Es un chico afro-americano de 25 años, con un pelo negro corto y revuelto, sus ojos son igual de negros que su pelo, su tamaño es de 1,80 al igual que Tomy, su rostro es igual al del adulto Denzel Washington (actor), su figura resalta mucho ya que es un hombre robusto y bien entrenado, tenía grandes músculos el cabron, pobre de aquel que se metiera con él.

    Tomy lo reconoció al instante, se llenó de miedo al principio ya que ellos no estaban en buenos términos pero hace un tiempo que ya no lo veía, así que se relajó un poco. Quizás las cosas ya estaban más tranquilas?, pudo notar como del grupo de mirones él era el único que no hacía comentarios lascivos o actuaba como un imbécil, pero entonces vio como miraba el culo de su madre mientras se lamia los labios y luego lo miro a él, una leve sonrisa se formó en la cara de Marcus.

    Paso el tiempo, habían llegado al tren del metro y subieron sin más, Tomy seguía analizando el comportamiento de Marcus, se veía más tranquilo y confiado, además de tener ese aire maduro. Sin embargo las señales de peligro no dejaban de llegar a su mente. Pensó tanto en eso que no se dio cuenta cuando el vagón se llenó de gente, la multitud lo empujó tanto que su espalda choco contra la ventana del tren, y en el caso de su madre, ella quedó frente a Tomy a solo centímetros de tocarlo.

    «Están bien hijo? Ese fue un duro golpe…»

    «No es nada» («carajo esos cabrones si que se pasaron, mi espalda duele como el infierno!!»)

    «Uff quien diría que estaría así de lleno en la mañana»

    «Lo sé, pero llegaremos en 30 minutos así que tranquila ma’»

    Linda asintió mientras esperaba de pie pacientemente, en el tren no había asientos así que nos tocó esto. Habían pasado solo 10 minutos y mis alarmas se dispararon al ver cómo el cabron delgaducho al frente de mi madre (parecía un empresario) se fijó en las dos masas perfectas de carne atras de él. No pudo evitar querer hacer un movimiento, pero se le veía nervioso, yo estaba expectante mirándolo de reojo a ver si se atrevía.

    Y dicho y hecho, lo hizo, aprovechando el gran tumulto que había, se hizo el que lo estaban empujando y volteando su cuerpo se pegó al trasero de mi madre, para parar su «caída» la tomo sus caderas.

    «D-disculpe señorita, si que hay mucha gente no?»

    «Oh! Ah, no se preocupe…» Mi madre era muy inocente así que sin voltear le creyó la mentira, pero aunque sea inocente, no quita el hecho de que un extraño la está tocando y eso le hacía sentir un tanto incómoda, y más cuando el hombre comenzaba a dar leves empujones pélvicos al culo de mi madre.

    No soporte ni un segundo de eso, mi pobre madre tenía la cara de una niña confundida, así que la ayude.

    «Mamá te cambio de lugar? Me siento algo helado aquí cerca a la ventana»

    «S-sisisi cambiemos rápido» en un flash, mi madre ya había cambiado de lugar conmigo. Mire al hombre a los ojos de forma fría, el delgaducho obvio se intimido, era más grande que él y tenía más músculo. Sin más él hombre se fue nervioso a otro lugar.

    «Todo en orden, madre?» Veía a mi madre dándome la espalda, vi el reflejo de su cara en la ventana, al parecer estaba con el ceño fruncido y avergonzada.

    «No es nada, ya quedan 12 minutos y llegaremos al mercado…» Decía con cierto tono de molestia.

    Linda era inocente y por eso creyó en el señor si, pero no sé sintió bien el hecho que depósito una confianza en un desconocido y este se pasará de la raya, una sensación desagradable recorrió su cuerpo, recordando el como su increíble figura la llevo a situaciones igual de desagradables con extraños, pero tranquilos, nunca llegó al extremo de ser abusada.

    Linda cerró sus ojos e inhaló y exhaló, de pronto sintió como alguien se le pegó atrás de ella nuevamente, volteo solo su cabeza y vio que el causante era Tomy.

    «Tranquila mamá, no dejaré que ningún cabron te haga daño, estaré siempre para ti, ese pendejito ya entendió su lugar, así que no dejes que te afecte, eres una mujer fuerte, siempre lo has sido, no dejemos que arruine tu día, si?»

    Esas palabras le llegaron de gran manera a Linda, ella amaba mucho a su hijo (no de una manera romántica o lujuriosa… Aún jeje), recientemente desde que entró a la universidad vio como se convirtió en un hombre confiable, guapo y maduro. Ella se enterneció y alegro de gran manera por sus palabras, era cierto, teniendo a Tomy ella estaría a salvó.

    Recargo su cabeza al lado de Tomy y aún de espaldas a él, le dio Un tierno beso en el cachete, se tuvo que poner de puntillas para lograrlo y en el proceso recargo sus nalgas más cerca de Tomy. Él cayó en cuenta de su situación pero en un momento se soltarían no? No había problema.

    «Gracias hijo, eres mi vida, no sabes cuan segura me siento a tu lado, eres mi adoración y…»

    Fue entonces que el tren se había llenado esta vez de aún más personas, mi madre ya no tuvo espacio para voltear mientras me daba cumplidos y todo mi cuerpo se recargo junto a ella, ella y su enorme culo que tocaban directamente mi entrepierna, prácticamente la estaba punteando en la raja de su culo.

    «Uf que… paso algo? Sentía como las personas se apretaban más y más, soltó un leve gemido de sorpresa.

    «Subió m-mucha mas gente de la última estación» («oh no, no ahora, no no no»)

    El miembro viril de Tomy estaba levantándose de su letargo, su momento había llegado. Y sucedió, sus 19 cm centímetros se acomodaron de forma perfecta en la raja de su madre, Tomy llevaba puesto un short azul oscuro cómodo y elástico, su pene estaba apuntando hacia arriba cómodo entre esas dos nalgas blancas, solo divididos por la ropa de ambos.

    «O-oh, entiendo, b-bueno como te decía, te volviste un hombre f-fuerte, confiable y…» Un segundo empujón de la multitud hicieron que el pene de Tomy se recargara todavía más contra Linda, fue inevitable que ella lo sintiera.

    «Agh?!» Un segundo gemido de sorpresa se hizo presente al estar contra el pene más grande que había sentido en su vida (el de Jacob era de 12 cm así que para ella el de Tomy era como un misil nuclear), el pene de su hijo.

    «Y… grande, muy grande» dijo de manera inconsciente, aquello la tomo desprevenida.

    «L-lo siento, la gente…! Yo…! Ah… grande?!» Y como es típico en este webon, cuando sus circuitos se cruzan actúa como imbécil.

    Con un sonrojo enorme Linda se tapó la boca y quiso corregirse para que no haya «malentendidos»

    «S-si cada día estás más grande ya superaste a tu padre en eso…» Las palabras de Linda se podrían mal pensar pero era tan cierto en ambos sentidos.

    «S-si soy bastante alto eh? Jeje…»

    Un tercer empujón, linda gimió de nuevo, Tomy se sentía horrible, después de decirle que no dejaría que algún hombre le haga daño, ahora ocurre esto?! Se estaba punteando a su propia madre y no podía negar aunque quisiera que se sentía bien.

    «Madre… yo… perdóname no quiero hacerte sentir incómoda, estarás bien así hasta que lleguemos a nuestra parada?» Tomy miraba la cara de su madre en el reflejo de la ventana del tren, tenía sus ojos cerrados y su linda boquita rosa algo apretada.

    «Si Tomy, no te preocupes, no me haces sentir incómoda, cuando eras pequeño jugábamos al caballito n-no? E-es algo parecido, además si eres tú, no tengo ningún problema» Linda estaba comenzando a sentirse… Extraña? Por qué era esto? Será por qué tenía al pene más grande (según ella) restregándose en sus zonas erógenas? Será porque a diferencia de otras mujeres ella era mucho más sensible en estas zonas?

    Será por qué no a tenido acción en… 5 años y está situación la está poniendo cachonda? «Cachonda?! No podía pensar así de mi hijo!» se decía así misma en su mente, era verdad que Linda no a tenido sexo con su marido en estos 5 años debido a que Jacob priorizo el trabajo al sexo (la chamba es chamba), ella se satisfacía con vibradores para calmar esas necesidades (que use vibrador no la hace menos inocente o ingenua con las personas) y aunque la avergonzaba mucho, Linda tenía una fantasía siempre que usaba ese vibrador, la fantasía consistía en que un hombre pitudo la dominaba en la cama, y se la cachaba como todo un animal, pero era solo eso, una fantasía. Linda creía que los hombres así no existían, pero ahora? Ella lo tenia justo atrás!!!

    «T-tomy? Te sientes cómodo?, te sientes bien?» Tratando de calmar su mente quiso concentrase en otra cosa, su voz daba leves jadeos.

    «S-sep no te preocupes, solo quedan 3 minutos y llegamos, nada del otro mundo» el tono de voz de Tomy era del más nervioso que uno podría escuchar. En eso como si fuera una obra divina de algún dios lujurioso (presente), el vagón comenzó a dar leves empujones de izquierda a derecha, esto debido al feo mantenimiento en las vías pero como era algo típico para todos, le restaron importancia, menos dos personas, nuestros protagonistas.

    El pene de Tomy dio varias punteadas al trasero de su madre, el cuerpo de Linda se sacudía de adelante a atrás, dando un efecto como gelatina a sus tetas y nalgas, mientras Tomy en un acto reflejo al ver a su madre sacudiéndose la tomo de las caderas, ahora ella y Tomy estaban en un Vaivén frotando sus cuerpos, Linda empino su nalgón culo debido a la sacudidas del tren que casi la hacen caer, por suerte sus manos estaban contra el vidrio y Tomy la agarraba del caderas dándole estabilidad, pero al tener su culo empinado, el pene de Tomy tenía más contacto aún con la entrada desde atrás de su vagina, las sacudidas no paraban, casi parecía que Tomy se la estaba follando, el roce de sus intimidades que aunque tuvieran ropa, le causó un efecto placentero a Tomy y a Linda, ella se tapaba la boca, sus mejillas sonrojadas y un escaso pero lascivo líquido transparente hacia acto de aparición en su vagina.

    La fantasía que estaba teniendo, era muy parecido a esto pero era su hijo, que carajos estaba pasando? Como su cuerpo podría disfrutar esto? El no tener un pene real durante tanto tiempo le estaba dando problemas.

    Tomy no era una excepción, estaba dando todo de si para no correrse a causa de toda la situación, algo que solo imagino cada vez que se masturbaba, ambos se mantenían callados, pero Tomy podía escuchar levemente algo que se negaba a creer, su madre estaba jadeando y gimiendo por lo bajo, apenas se escuchaba algo así que no le dio más vueltas a eso, era imposible que ella esté excitándose con esto. Faltaban unos segundos y llegarían a la estación, una última sacudida del tren se lo confirmo, pero esa última sacudía fue la desencadenante de algo maravilloso, su madre comenzaba a temblar, de forma extraña, sus piernas parecían fideos que se caerían en cualquier momento, los ojos de su madre estaban totalmente cerrados y su boca abierta sacando un poco la lengua.

    «Ahhh… sii si , que rico, que rico… Eso fue delicioso»

    Linda no pudo evitar gemir y decir eso por lo bajo, por suerte Tomy no lo escucho debido al bullicio de la gente y el tren, pero justo en ese momento de relajación y liberación se dió cuenta del error enorme que cometió, se había corrido al ser estimulada por su propio hijo, no lo podía creer, su bebé- no… Ya no era un niño, hoy se había dado cuenta de ello, el orgasmo que tuvo no se compara a ningún otro que haya tenido, su marido o su vibrador nunca la llevaron a ese extremo, por suerte Tomy no noto nada de esto, ambos habían llegado a la estación. Linda estaba avergonzada consigo misma y además asustada, algo cambiaría entre ellos ahora debido a estos sentimientos que tiene ella ahora? No lo llamaría sentimientos románticos pero si que le hacían sentir algo… caliente.

    Tomy trataba de procesar todo, su madre habrá obviamente sintió su erección, esperaba una reacción negativa de parte de ella pero cuando bajaron del tren no hubo nada de eso, solo la veía a ella, con la cabeza gacha y un sonrojo además, parecía algo relajada y soñolienta. Quizás se golpeó la cabeza con las sacudidas?

    Total que el día de compras siguió sin ningún otro problema o momento morboso, habían conseguido todo para al menos 2 meses, Tomy llevaba unas 9 bolsas en total y su madre 4, para no perder nada está vez tomaron un taxi directamente a casa, caro pero necesario.

    En todo ese momento de compras, ninguno se dirigió la palabra mas que para ver los productos, ambos estaban en su mundo, pensando aún la situación del tren, Linda era la que más estaba pensando, algo así no podría volver a repetirse, no debería repetirse. Una decisión sensata y lógica viendo que se considera una ama de casa modelo y fiel. Su cuerpo no opina lo mismo pero ya veremos.

    Tomy opinaba algo parecido pero el muy pajero sabe que no es cierto.

    Ambos llegaron a casa cansados y más tranquilos con las compras ya hechas, decidieron relajarse en el mueble, aquello que ocurrió solo fue un momento sin más no? Quedará en el olvido no?

    Jaja ellos pensaron en eso sin saber que ese fue el día en que todo comenzó, una historia llena de lujuria, un poquis de drama, morbo, comedia, degeneritud y mucho amor!

    Continuará.